AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 27  Diciembre  2006

Proceso de rendición
De la confusión a la mentira
Ignacio Villa Libertad Digital 27 Diciembre 2006

No se puede negar que el Gobierno ha cumplido con uno de los objetivos que tenía planteados desde el inicio del proceso de rendición: el reino de la confusión total ya está aquí. Por medio del silencio ante las andanzas de ETA, el cerrojazo ante la opinión pública de las negociaciones y la apuesta sistemática por despistar a los ciudadanos, al menos han logrado disimular un poco ante el escaparate de la Nación la humillación a la que Zapatero está sometiendo a la democracia y el peligro en que ha puesto a España, la base en que descansan nuestras libertades.

El último ejemplo de esta estrategia lo hemos visto este fin de semana. El día antes de Nochebuena hemos sabido de la aparición de dos zulos en el País Vasco. Uno de ellos, en concreto, escondía una importante cantidad de explosivos y detonadores. Este hallazgo indica, según muchos expertos, que la banda terrorista ETA se está rearmando a un ritmo vertiginoso. Pues bien, ¿qué dice el Gobierno? Ni el presidente Zapatero, ni el ministro Rubalcaba se han dignado a aparecer ante los medios. Sólo ha abierto la boca el responsable del mando único de la Guardia Civil y de la Policía Nacional, el señor Mesquida, intentando convencernos de que lo blanco es negro y lo negro, blanco. Como ya sucediera con el robo de 350 pistolas en Francia, el Gobierno parece creer que los españoles estamos tan alelados con la retórica del "proceso de paz" que nos creeremos cualquier cosa con tal de no romper el hechizo. Mesquida ha aplicado hasta el más mínimo detalle las directrices de un presidente empeñado en seguir adelante con un proceso que tiene como única salida la rendición ante los terroristas: dice que ETA no se rearma y hay que creerlo a ciegas.

Lo cierto es que, en estos últimos días del mes de diciembre, ha cuajado entre los españoles la certeza de que los terroristas etarras tienen la sartén por el mango. Zapatero ha aceptado sus reglas y se sabe entregado en manos de los terrorista. Quizá pensó que podría ir recuperando el control poco a poco, pero la realidad ha desmentido esa ensoñación. Zapatero ha cedido y, como era previsible, los etarras no han renunciado a ninguna de sus pretensiones.

Nueve meses después del inicio del alto el fuego de ETA, el Gobierno presenta un comportamiento esperpéntico negando la verdad de los hechos mientras acepta las condiciones de ETA. Zapatero prefiere instalarse en una posición llena de falsedades que oculta tras una cortina de confusión, enredo y manipulación. Por ejemplo, el Gobierno español todavía no ha reconocido públicamente la autoría etarra del robo de 350 pistolas en Francia varias semanas después de que se produjera, pero no les importa. Están comprometidos en la tarea de dibujar una realidad alternativa que responda a sus intereses; lo que acontezca en el mundo de verdad en el que viven los ciudadanos españoles no despierta en ellos ni el más mínimo interés. Ahora que se han descubierto los zulos de ETA se les ve capaces de decir que son viejos escondites de la Guerra Civil y quedarse tan contentos. Cuando un presidente utiliza la confusión para ocultar la verdad es que está instalado en la mentira como forma de gobernar.

Hechos contra palabras ante eta
Editorial ABC

SI el más alto cargo policial, el director general de la Policía y de la Guardia Civil, Joan Mesquida, no tiene problema alguno en negar que la banda terrorista ETA se esté rearmando, significa que el Gobierno está dispuesto a decir lo que sea para que la realidad no le estropee la falsa noticia del alto el fuego etarra. Porque, a estas alturas, seguir hablando de alto el fuego permanente es, sencillamente, un insulto a la inteligencia de los españoles y un odioso empecinamiento en desmentir una realidad que está a la vista de todos. Son muchos los que están implicados en esta farsa colectiva de un optimismo impostado, que pretende encubrir el monumental error cometido por Rodríguez Zapatero al implicarse en un alto el fuego que no dio paso a un proceso de rendición de ETA, sino de negociación política, simultáneo a la regeneración de los maltrechos frentes etarras.

Pero resulta especialmente grave que quien tiene el más alto mando operativo sobre la Policía y la Guardia Civil se sume a este coro de despropósitos y preste su opinión, no personal sino institucional, para agrandar el perímetro de la falsedad oficial sobre el proceso de «paz» con ETA. Los etarras, diga lo que diga Mesquida, llevan dos años rearmándose. Han robado en Francia miles de kilos de sustancias para fabricar cloratita, amonal y amosal; miles de placas de matrículas; miles de impresos para documentos de identidad franceses; decenas de coches; y cientos de armas. ETA sigue extorsionando, quema autobuses de manera organizada donde quiere y cuando quiere, destruye bienes públicos, amenaza a partidos, ediles y policías autonómicos atacando sus sedes y domicilios, y mantiene intactas sus exigencias sobre autodeterminación y Navarra. Todo ello, en pleno resurgimiento político de la izquierda proetarra, a la que el Gobierno y el PSOE han dado carta de interlocutor.

En este contexto, insistir en que ETA no se ha rearmado es motivo suficiente para pensar que, además de que quien lo ha afirmado incurre en una inmensa torpeza intelectual sobre lo que ha sido y es la banda etarra, también está claramente en riesgo una política seria de seguridad antiterrorista. Sería temible que este disparatado análisis acerca de ETA esté sirviendo al Gobierno para tomar decisiones policiales. El diagnóstico sobre las intenciones de ETA está hecho por los propios terroristas, en sus comunicados, en los llamados «zutabes» internos y, sobre todo, en sus actos inequívocos de rearme. Un «zulo» recién fabricado y localizado en una localidad vizcaína, con decenas de kilos de explosivos en su interior, no admite interpretaciones. Es un aviso inequívoco, un rastro criminal de ETA. Y cuando las democracias no saben o no quieren identificar las advertencias de sus enemigos, suelen pagarlo caro.

Apología del consenso
Por Ignacio Camacho ABC 27 Diciembre 2006

ESE consenso de la Transición que elogió el Rey en Nochebuena no fue, como nos pretenden hacer creer algunos, una especie de artificial gestualidad acomplejada o un mal menor impuesto por el miedo, sino una convicción colectiva de que este país necesitaba un pacto contra los demonios de la sangre y el cainismo. Tampoco resultó una balsa de aceite; por si alguien no se acuerda, fue una época de enorme confrontación, en la que partidos como UCD y el propio PCE fueron demolidos sin piedad, y de no pocas zozobras entre conspiraciones golpistas y ataques del terrorismo de ETA y GRAPO. Si cuajó el acuerdo constitucional fue por una razón elemental que hoy parece tan incomprensible de puro lejana: existía una profunda certeza de que los proyectos políticos de cada cual no podían construirse contra los del adversario, con voluntad de exclusión, sino que formaban parte de un mapa común, complementario, que la dictadura había destrozado a partir del fracaso republicano. Simplemente se trataba de evitar que volviesen a aparecer los fantasmas de unos españoles contra los otros, la vieja lucha cainita que colapsaba el progreso nacional.

En esa transición que hoy desprecia una parte de la izquierda -no toda, porque muchos socialistas sensatos desconfían de la actual deriva rupturista-, un pacto como el del Tinell habría resultado incomprensible, y se hubiese entendido como una maniobra contra el espíritu de la reconciliación, que consistía justamente en todo lo contrario: en que cualquiera pudiese pactar con quien fuese. Fraga y Carrillo, juntos en el Club Siglo XXI: ésa era la clave. El pasado no quedaba en modo alguno olvidado, pero servía como modelo de lo que no había que repetir para zafarse de una vez del lastre de las dos Españas bipolares y enfrentadas.

Ahora algunos pretenden que todo aquello fue una suerte de trato vergonzante y perdonavidas entre vencedores y vencidos, forzado por la amenaza de unos poderes nostálgicos de la dictadura. Olvidan que ese pacto liquidó el franquismo, evaporó a los franquistas y permitió dos mayorías absolutas consecutivas del PSOE, que certificaron el tránsito a la normalidad democrática. Este Gobierno, que por cierto está en minoría, se cree llamado a consumar una victoria social impedida por las circunstancias históricas, y basa su proyecto en la exclusión de la derecha, que fue el gran error de la República. El menosprecio con que el zapaterismo trata la Constitución es fruto de ese concepto revisionista que considera la Transición un proceso superado y menosprecia el consenso como una servidumbre forzosa. El Rey ha tenido que recordar que no sólo fue un modo de salir del marasmo histórico, sino una herramienta crucial para construir esta España emergente y próspera.

Hasta ahora no se ha encontrado otra fórmula mejor ni con mayor respaldo, por mucho que estos adanes sectarios se consideren capaces de enmendarle la plana a una generación con más talento, más imaginación y, sobre todo, más generosidad.


El damero maldito
José Luis Manzanares EDT

El “Damero Maldito” se llamaba un pasatiempo de La Codorniz, la revista más audaz para el lector más inteligente, según rezaba su cabecera. El semanario era realmente audaz para los tiempos que corrían, de modo que coleccionaba multas y suspensiones. Y en cuanto a la inteligencia del lector, había que estar al resultado de su enfrentamiento con el Damero Maldito de Conchita Montes, una mujer que no necesitaba de cuotas u otras zarandajas feministas para ser quien era.

Ahora son nuestros políticos quienes deben resolver el damero maldito del complicado proceso de paz para acabar con el terrorismo. Y una vez metidos en aquél, ya no pueden abandonar a discreción y dedicarse a otras cuestiones como si nunca hubieran aceptado el reto o como si hubieran descubierto con algún retraso que la partida tenía trampa. Ellos mismos habrían participado en el invento.

Nadie en su sano juicio se opone a los objetivos del proceso. Queremos que salga bien, pero no a un precio que se llevaría por delante nuestra Constitución y nuestra Democracia, y también nuestra dignidad como nación y como personas. Y entre esas coordenadas se mueve la rivalidad con unos criminales que conservan en buen estado sus pistolas y explosivos, por si acaso. Son las cartas marcadas de un tahúr que las exhibe indecorosamente porque se accedió al encuentro en esas condiciones.

Ni los etarras han entregado las armas ni siquiera han puesto fin a la violencia callejera, a las extorsiones y al rearme, pero se nos dice que nada de eso importaría puesto que no hay todavía negociaciones propiamente dichas, sino contactos más o menos oficiosos. Se prevé, no obstante, la formación —cuando llegue el momento— de una mesa de partidos políticos entre los que se contarían los batasunos. Ahora bien, si según asegura el Gobierno no habrá nunca concesiones políticas, resta saber de qué se hablaría en esa reunión de políticos. Sobre todo cuando el único interés del aparato civil de ETA es tan político como el de avanzar hacia la independencia de un País Vasco con Navarra incorporada. Algo a lo que buena parte de la ciudadanía española se opondría en el preceptivo referéndum constitucional.

Resulta, además, que para los debates políticos está el Parlamento de Vitoria, aunque la Ley de Partidos y las sentencias del Tribunal Constitucional y del Tribunal Supremo hayan impedido finalmente que la ilegalizada Batasuna siga teniendo allí una representación de la que sí disfrutaría en la mesa proyectada. Algo con cierto tufillo a fraude. Y el símil de la cuadratura del círculo cobra todo su valor si se recuerda que el Gobierno excluye del debate no sólo cuantas propuestas atenten contra nuestra Carta Magna, sino también aquellas otras que, pese a ajustarse a la Constitución, entran en el terreno de la política. Nada, absolutamente nada, puede obtenerse a través del crimen continuado. Sólo restaría la generosidad unilateral con los arrepentidos.

La indecencia nacional
Por M. Martín Ferrand ABC 27 Diciembre 2006

JOSÉ Joaquín Mora, uno de nuestros grandes liberales del XIX -tuvo, naturalmente, que huir de España-, dejó dicho que: «La honradez no reside en el monedero únicamente. Personas incapaces de tomar nada que no sea suyo son proclives con demasiada frecuencia a decir lo contrario de lo que piensan y a buscar, con un jirón de gloria, una posición que no es la suya y que significa apostasía con su propio pasado». Conviene repetirlo de vez en cuando y más cuando la corrupción económica adquiere dimensiones gigantescas. Malo es, desde luego, que quienes han recibido el respaldo de sus electores, en cualquiera de los rangos representativos de nuestra vida política, engorden su bolsa de manera desordenada y delictiva; pero, moralmente, es aún peor que promuevan su propia imagen y prediquen ideas que no son suyas y que, en continuada superchería, las presenten de modo bien distinto al de su propia realidad. Es la costumbre del gato por liebre.

De apóstatas de su propio pasado andamos aquí bien surtidos y en muchos casos -ellos saben quiénes son- su recorrido por el área ideológica es tan vertiginoso y prolongado que ya no cabe preguntarse en qué momento fueron sinceros. Puede deducirse que ni lo fueron ni lo son. Un pequeño ejercicio autocrítico en el seno de sus actuales partidos les y nos haría mucho bien. Tampoco es menor la falsificación de las posturas que lleva a muchos nombres, especialmente del mundo económico, a manifestarse a favor de lo que atenta contra sus propios y legítimos intereses. Se trata de no desagradar al poder. Las Administraciones del Estado, las tres, se han convertido en el primer cliente en muchos ramos de la actividad y, sobre el falso supuesto de que el cliente siempre tiene razón, aplauden dichos, normas y conductas que, desde la coherencia, debieran repudiar.

Esa endeblez moral que tan generosamente se reparte por todos los rincones -públicos, sociales, económicos y culturales- de nuestra vida pública es un factor sin el que la mayor parte de nuestra calamidad colectiva es difícil de explicar e imposible de entender. Se advierte más todavía en los entornos de los nacionalismos que tanto nos desgastan y que constantemente traicionan, ante el general consentimiento, el espíritu de la vigente Constitución. Los grandes grupos burgueses que, especialmente en Cataluña y en el País Vasco, viven amancebados con la izquierda radical y separatista, son un caso tan flagrante como frecuente de falta de honradez intelectual y cívica. Unos se justifican con el miedo, otros por el interés y a los más les cabe la acusación de pasividad culpable en esa creciente carencia que manifiesta la decencia nacional. Si no aprendemos a condenar ostentosamente a los golfos que nos rodean -los del dinero o los de las conductas- esto seguirá yendo a peor. Los políticos son sólo una pequeña parte del problema.

España: la opacidad del gobierno no es 'prudencia', sino un reflejo totalitario
Francisco Rubiales Periodista Digital 27 Diciembre 2006

El gobierno que preside José Luis Rodríguez Zapatero pretende justificar sus continuos ocultamientos de información como "prudencia", olvidando que la opacidad, en democracia, es siempre un peligroso reflejo totalitario que envilece el sistema y emponzoña la relación entre el poder y los ciudadanos.

El gobierno de ZP ha ocultado recientemente ataques a las tropas españolas en Afganistán, cuyo entorno es cada vez más bélico, pese a lo cual el gobierno se empeña en considerarla como una misión de paz. El gobierno, obsesionado por presentar ante la ciudadanía una imagen atractiva y positiva del terrorismo etarra, con el que negocia en secreto, ha ocultado también a la opinión pública la colocación de bombas y decenas de indicios más relacionados con el terrorismo etarra, como el incremento de la actividad de los comandos en España, la extorsión a empresarios o el descubrimiento de zulos recientes.

En sus declaraciones, el gobierno pretende justificar su constante tergiversación y ocultamiento de la verdad como "prudencia" informativa, cuando no existe un sólo politólogo de prestigio que no considere la opacidad como un reflejo totalitario, antagónico con una democracia que exige transparencia, luz, taquígrafos y respeto irrestricto a la verdad.

La obsesión gubernamental por "proteger" la imagen de los terroristas le está llevando a violar las reglas del juego democrático. Esa línea de actuación, claramente contraria a la democracia, se manifiesta no sólo en la opacidad sino también en la utilización de un lenguaje confuso, compuesto de medias verdades y medias mentiras, que no sólo emplea ante la opinión pública sino también en su diálogo con la oposición.

El problema de la opacidad y del engaño es grave, sobre todo si hacemos caso a numerosos pensadores y expertos, según los cuales, cuando los gobernantes traspasan ciertos límites y se llega a violar la democracia, se deja de ser demócrata y después resulta extremadamente difícil, casi imposible, volver atrás y retornar a una política digna, no opresiva y de respeto a los ciudadanos.      www.VotoenBlanco.com
 
Un médico español corre a reanimar a un tirano
Pedro Fernández Barbadillo Periodista Digital 27 Diciembre 2006

No, no es una inocentada. Un médico español experto en cáncer ha viajado a Cuba para diagnosticar a Castro. Las incongruencias de los socialistas: ayuda sanitaria personalizada e individualizada al tirano y pública para los demás.

El director de cirugía del hospital Gregorio Marañón ha dejado sus obligaciones de funcionario –jefe de cirugía del hospital Gregorio Marañón- para emprender un viaje a Cuba y tratar al tirano responsable de cientos de miles de muertos, de asilar etarras, de mandar terroristas como el Che a Bolivia, México, Colombia, Chile, Argentina y Angola, de lucrarse con el tráfico de drogas y con la prostitución.

¿No nos decían los Saramago, García Márquez, Noam Chomski y otros cretinos que en Cuba había una sanidad de calidad para todos sin distinciones? Pues la realidad es que en cuanto Castro siente a la muerte rondándole, su camarilla llama, no a uno de los médicos que están en Bolivia y Venezuela, sino a extranjeros. Hugo Chávez le suministra un chorro de petróleo a Cuba para que sigan funcionando las máquinas –y el sobrante lo revende La Habana en el mercado internacional-, Juan José Ibarretxe le lleva inversores y ahora la Comunidad de Madrid le manda médicos privados. ¡Vaya con el socialismo!

Menudo escándalo habrían montado los progres, los rojos y la SER si este cirujano hubiese ido a Santiago de Chile a tratar a Augusto Pinochet. Le habrían linchado. Los liberados sindicales le habrían acosado en el hospital, el PSOE de la Asamblea de Madrid habría pedido su destitución...

Sin embargo, Pinochet no necesitó médicos extranjeros. He aquí otra diferencia entre ambos dictadores. Aparte de que Pinochet mató a mucha menos gente que Castro, impidió una revolución impulsada por éste y abandonó el poder después de perder un plebiscito, dejó a Chile mucho más desarrollado que Cuba. También merece la pena recordar que el general Franco murió en un hospital de la Seguridad Social y se tenía al tanto a los españoles de su enfermedad.

Para más inri, el consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, el abogado del Estado Manuel Lamela, concedió el permiso para que García Sabrido dejara su puesto y sus obligaciones y viajara a Cuba. Si piensa Esperanza Aguirre que con este envío de ayuda humanitaria privilegiada va a ganar votos entre los progres va dada. Prefiero la postura de la llorada Loyola de Palacio:    Todos esperamos que Castro se muera cuanto antes

Por cierto, doctor José Luis García Sabrido, ¿atendería usted igual de bien a cualquier ciudadano español enfermo, que son los que le pagan el sueldo, que a este tirano?, ¿se ha pasado usted por las cárceles cubanas para observar las condiciones de los disidentes encarcelados?, ¿qué ha aprendido en los congresos a los que ha asistido en Cuba, a encarcelar al que no aplaude? ¡Gente como usted, llena de privilegios –plazas de funcionario, dinero, prestigio, mando- y sin principios morales, ayuda a construir las dictaduras!

La inocentada
Por Laura Campmany ABC 27 Diciembre 2006

HABLABA Edurne Uriarte, en su columna de ayer, del montaje periodístico emitido hace días por una televisión belga en el que se recreaba con pasmosa verosimilitud la secesión de Flandes. Según el ficticio reportaje, los flamencos del Norte, que ya dijo Jacques Brel que no sonríen cuando bailan, acababan de proclamar la independencia. No de un pueblo invasor, sino de sus hermanos valones, con los que al parecer el chocolate, tan dulce en otros tiempos y otros congos, hoy prefieren tomárselo de espaldas.

Los hábiles realizadores del programa, émulos de Orson Welles, consiguieron escenificar el simulacro con indudable maestría. El rey había tenido que abandonar el país. Un avión aterrizaba en Charleroi porque el aeropuerto de la capital, situado en zona flamenca, le denegaba el permiso. Las tropas tomaban las carreteras. Hasta ahí la realidad virtual. Que en la otra, la de carne y hueso, se tradujo en un colapso telefónico, equipajes de urgencia, desplazamientos intempestivos y creo que algún amago de infarto. Bonita, y prematura, inocentada.

En Bélgica, al día siguiente, no se hablaba de otra cosa. En los kioscos, entre vecinos, en las peluquerías... Para ser una broma, la gente la encontraba «un peu trop lourde». Porque se parecía sospechosamente a un futuro posible en el que la identidad de muchos, la riqueza de algunos y el bienestar de todos se vendría abajo como un castillo de encaje. Y Bruselas, la ciudad bilingüe y compartida, ejemplo de internacionalidad y concordia, se convertiría en un campo de minas. Uno más en el mundo, otro pie sin cabeza. Reírse es una forma de salvarse, pero no están los hornos para bromas pesadas.


Nekanes, o los floreros de ETA
D.M./J.P. MADRID. ABC

Se cumple un año y medio del secuestro del Partido Comunista de las Tierras Vascas (EHAK) a manos de ETA, que desde entonces lo tiene retenido entre las paredes del Parlamento de Vitoria.

EHAK no es partido, ni tan siquiera «satélite». EHAK es el grupo parlamentario de Batasuna-ETA. Su «cipayo» -término que utiliza la izquierda abertzale para acusar a la Ertzaintza de colaboracionismo con las Fuerzas de Seguridad, recordando a los militares indios del ejército colonial británico-. Su única función es actuar como títere allí donde la coalición no llega. Se coló en la Cámara de Vitoria porque la Ley de Partidos impidió la entrada de Batasuna. La banda intentará que en los comicios de 2007 irrumpa en los ayuntamientos del País Vasco y Navarra, en las juntas generales de Álava, Vizcaya y Guipúzcoa y en el Parlamento foral, siempre y cuando le fallen otras alternativas: desde que la formación de Otegi se presente con sus propias siglas hasta que se refunda en un nuevo partido. Otra cosa es que los instrumentos del Estado pongan el celo necesario para impedir el fraude de ley. Si entre las paredes de la Cámara vasca Nekane Erauskin, Maite Aranburu, Karmele Berasategi y compañía son rehenes casi siempre amordazados, las floreros de ETA, fuera de él EHAK no existe.

De hecho, no tiene presencia en el «proceso de paz». Es más, la banda le prohibió acudir a la ronda de contactos convocada en su día por el lendakari que, en cambio, sí invitó al «ilegal» Otegi. Ni tan siquiera tiene reservada invitación en la pretendida mesa de partidos a la que, paradojas de la vida, sí están convocados por la izquierda abertzale el PSE e incluso el PP. EHAK no está admitido en el Foro de Debate Nacional creado por ETA para impulsar la unidad nacionalista-abertzale. Y eso que están todos los que son, salvo el PNV, por voluntad propia.

Tampoco se le invitó al acto celebrado por Batasuna el pasado mes de enero en Baracaldo, al que en cambio acudieron EA, Zutik, Batzarre, e incluso los «traidores» de Aralar y Abertzale Batasuna.

Si el Partido Comunista de las Tierras Vascas se hubiera atrevido a celebrar mítines con motivo del «Aberri Eguna» (Día de la Patria Vasca», seguro que habría agrupado a no más de una veintena de incondicionales. El resto de los votantes que le permitieron irrumpir en el Parlamento vasco habrían acudido a los de Batasuna. Así que queda la duda, en este caso, de si la ausencia de convocatoria en el día de la exaltación sabiniana obedeció al miedo al rídiculo, o al pavor a ETA. Pero es que, por organizar, no ha organizado ni mesas redondas, ni cine fórums, ni charlas de café, ni desayunos de trabajo. A lo más que ha llegado ha sido a convocar ruedas de prensa y, cómo no, entre las paredes de la Cámara. No ha impulsado movilizaciones por los presos, la autodeterminación... Tampoco ha secundado las de Batasuna, porque la consigna de ETA es clara: Fuera del Paralamento no existís.

La banda recela de EHAK, no tanto porque pudiera restar protagonismo a Batasuna en el escenario de la política vasca, al menos a corto plazo, sino porque poco a poco pudiera ir transmitiendo un mensaje, abertzale alejado de la ortodoxia que fuera calando en algunos sectores un discurso «revisionista».

Despachos de los batasunos
Si EHAK está secuestrado por ETA en el Parlamento vasco, cuatro miembros de Batasuna ejercen el papel de «guardianes». Son Joseba Álvarez, responsable de relaciones en la mesa nacional; Raquel Peña, antigua parlamentaria de la coalición; Peio Gálvez, y Juan José Petrikorena, jefes de comunicación de Batasuna; Aitor Aranzábal, procesado por Garzón dentro de las tramas de EKIN; Mireia Unamunzaga e Íñigo Rivaguda. Estos seis «comisarios políticos» fiscalizan las intervenciones de EHAK en la Cámara vasca desde la sede de este partido instrumental.

La Audiencia Nacional juzgó en 2006 a 200 etarras en un centenar de vistas
NATI VILLANUEVA MADRID. ABC 27 Diciembre 2006

Casi 250 personas se han sentado en el banquillo de los acusados de la Audiencia Nacional durante el año 2006 para ser juzgados por delitos de terrorismo. De ellas, la mayoría -200- eran etarras o individuos relacionados con el entorno de la banda terrorista, 17 eran miembros de los Grupos Revolucionarios Antifascistas Primero de Octubre (Grapo), 16 terroristas islamistas y 12 integrantes de diversos grupos anarquistas.

En total, las cuatro secciones de la Sala de lo Penal de la Audiencia han celebrado 101 juicios de terrorismo, de los que 89 eran de ETA, cinco del Grapo, cuatro de islamistas (entre ellos el del «talibán» español, Hamed Abderrahman «Hmido», o el de los acusados del «comando Dixán») y tres contra una docena de presuntos anarquistas.

Pero, sin duda, han sido un año más las vistas contra ETA y su entorno las que han acaparado la mayor atención informativa, según los datos proporcionados por el gabinete de prensa de la Audiencia Nacional. Y es que durante estos últimos doce meses han pasado por las dos salas blindadas de la Audiencia Nacional asesinos como Juan Ignacio de Juana Chaos (a quien se procesó y condenó por nuevos delitos), Juan Carlos Iglesias Chouzas «Gadafi» (entregado en septiembre de 2005), Belén González Peñalva (extraditada en noviembre de 2005) o Henri Parot (con quien el Tribunal Supremo ha inaugurado, también este año, un nuevo criterio de acumulación de condenas).

Incidentes en la Sala
También los cristales de la «pecera» de la Audiencia Nacional han vuelto a sufrir un año más las agresiones de etarras como Iñaki Bilbao, que amenazó al magistrado Alfonso Guevara con «arrancarle la piel a tiras», o Francisco Javier García Gaztelu «Txapote», quien la emprendió a patadas entre insultos al mismo juez, a quien llamó «monigote de circo» en la vista del asesinato del socialista Fernando Múgica, por el que fue condenado a 82 años de cárcel. Este último fue sólo uno de los ocho juicios a los que se enfrentó este etarra. En total, «Txapote», entregado a Francia hace sólo unos días para terminar de cumplir su condena allí, suma un total de 247 años de prisión en España. Entre sus crímenes se encuentran también el del concejal del PP Miguel Ángel Blanco y el del también edil popular Gregorio Ordóñez. No quedó probado, sin embargo, que este mismo etarra fuera el que disparó en la cabeza del concejal José Luis Caso, uno de los crímenes que han quedado sin autor.

De hecho, esta sentencia es una de las trece absolutorias que han dictado las distintas Secciones de la Sala de lo Penal relativas a delitos de terrorismo. Otra de las absolutorias recayó hace sólo unas semanas sobre Gregorio Vicario Setién por el secuestro de José María Aldaya.

La cuchilla de Vicario Setién
En esta ocasión, tanto el Ministerio Público como la AVT olvidaron llevar al juicio oral una de las pruebas fundamentales contra el etarra: la cuchilla de afeitar que apareció en el zulo en el que estuvo secuestrado el empresario contenía el ADN del terrorista. No obstante, la Fiscalía de la Audiencia Nacional ha recurrido esta resolución ante el Supremo alegando que la Sala podría haber valorado esta prueba pericial al no haber sido impugnada durante la instrucción.

Respecto al entorno de la banda terrorista, durante 2006 Otegi fue juzgado (y condenado) por enaltecimiento de terrorismo e interrogado por Grande-Marlaska por su presunta pertenencia a ETA.

También durante estos meses ha seguido celebrándose el macrojuicio conocido como 18/98 (contra los aparatos institucional, mediático e internacional de ETA), todo un récord en cifras: 55 acusados, 13 meses de juicio, 163 sesiones y 695 horas de vista.

Ciutadans se acerca a «Basta Ya» para trasladar su proyecto al País Vasco
P. MINGOTE/M. J. CAÑIZARES ABC 27 Diciembre 2006

MADRID/BARCELONA. Ciutadans de Cataluña -el nuevo partido no nacionalista que obtuvo tres diputados en las pasadas elecciones catalanas- protagoniza un nuevo acercamiento al País Vasco para sondear la posibilidad de presentar candidaturas. Una aproximación que se escenificará el próximo 12 de enero, cuando, en un acto con «Basta Ya», presentará su proyecto en San Sebastián de la mano de Albert Rivera.

Ciutadans aseguró que había sido invitado por «Basta Ya», pero los portavoces de esta plataforma de resistencia al nacionalismo explicó que fue Ciutadans quien pidió ser invitado. Carlos Martínez Gorriarán, miembro de «Basta Ya», profesor de la Universidad del País Vasco y colaborador de ABC, asegura que «no es oficialmente un acto conjunto; lo que queremos es que expliquen lo que han hecho en Cataluña y qué ideas tienen como partido».

Iniciativa de Ciutadans
El filósofo Fernando Savater, también «Basta Ya», declaró ayer a ABC que el contacto inicial para organizar un acto en el País Vasco fue de Ciutadans «para exponer cuáles son las ideas y lo que han hecho en Cataluña», por lo que la organización vasca se mostró favorable a cursar la invitación para que acudan el próximo mes de enero.

Martínez Gorriagán destacó que la invitación les parece «oportuna por la situación actual» y porque «siempre hemos apoyado a partidos agredidos por los nacionalistas», lo que en el caso de la formación de Rivera «ha ocurrido en numerosas ocasiones».

Hay «espacio político»
Consultado sobre si Ciutadans tiene lugar en el País Vasco, Fernando Savater considera que «espacio político hay» porque «hay gente que quiere participar pero que no encuentra su hueco, que no se siente representada con ninguno de los grupos políticos que hay». Pese a ello, el filósofo añade que «hay dificultades obvias y otros problemas como la violencia», que no se dan en Cataluña.

De la misma opinión es Martínez Gorriarán, quien afirma que el partido es viable en el País Vasco «aunque aquí siempre está el problema añadido de la opresión de ETA» y que la situación pude ser «peligrosa para un partido que es tan claramente antinacionalista». El profesor de la Universidad del País Vasco también señala el problema con el que pueden toparse en las urnas, ya que a la hora de votar «aquí la gente tiene mucho miedo».

Para Martínez Gorriarán, la posibilidad de que Ciutadans dé el salto al País Vasco -algo que podría producirse en las elecciones municipales de mayo de 2007- sería algo que «tiene mucho interés», aunque advierte que «se van a encontrar con muchas dificultades prácticas».

Ciutadans admite no sólo la existencia de contactos con «Basta ya», sino la buena sintonía que existe con los miembros de esta plataforma. No obstante «hablar de un proyecto es muy precipitado, pues nuestro principal objetivo es consolidar la estructura del partido en Cataluña. Después, el partido decidirá si se extiende al resto de España», explica José Domingo, diputado de Ciutadans en el Parlamento catalán. En lo que respecto al País Vasco, donde esta formación tiene una cincuentena de afiliados, Domingo confirma la predisposición del partido a informar de su experiencia en Cataluña como fuerza antinacionalista, que se ha nutrido, según él, de votantes desencantados del PSC y del PP. En el hipotético caso de que finalmente se decidiera presentar listas en esa Comunidad, se haría con miembros del propio partido. El diputado insiste, no obstante, en que esa idea todavía «está muy verde» porque «ni tan siquiera están confeccionadas las listas municipales en Cataluña». Eso se hará a mediados de enero, cuando Ciutadans celebre su conferencia municipal para marcar sus líneas programáticas y determinar en qué localidades catalanas se presenta candidaturas -el partido prevé hacerlo con éxito en unos sesenta municipios-. Posteriormente, el Consejo General de Ciutadans decidirá su estrategia en el resto de España, previsiblemente en febrero.

Este análisis de que todo está en mantillas se contradice con la oferta en firme que Ciutadans hizo hace unas semanas al Foro de Ermua para formar candidaturas. Su presidente, Mikel Buesa, así lo dijo.

La tercera vía
Domingo declaró ayer que «quizás la gran aportación que pueda hacer Ciutadans en el ámbito español es lo que se ha denominado tercera España o la tercera vía». Una posibilidad con la que en su partido se sienten «realmente cómodos» con la posibilidad de representar a esa «tercera España», lo que, a su juicio, supone apostar por el consenso en los grandes asuntos. Asimismo, Domingo reprochó a PSOE y PP estar haciendo «inviable» el consenso, al practicar «una política de esquinas».

Protesta
Sentandreu: La caída de las ventas en un 10% del Grupo Freixenet nos anima a seguir con más fuerza nuestra campaña de Cava Antiestatut
Sentandreu ha querido dar las gracias a la sociedad valenciana y española por sumarse a esta denuncia contra las presiones y chantaje del catalanismo y un inconstitucional Estatuto catalán que rompe todos los principios constitucionales y cuestione la configuración de España
Redacción minutodigital 27 Diciembre 2006

Coalicio Valenciana afirma que la campaña de boicot a los productos catalanes de estos últimos dos años han provocado que el Grupo Freixenet baje sus ventas un 10%, cifra que anima a seguir con más fuerza la campaña de Cava Antiestatut, augurando que las próximas fechas que se avecinan provocarán una bajada de 5 puntos más en la venta de cava catalán.

El pasado mes de octubre, Coalicio Valenciana dio a conocer a la opinión pública, su nueva campaña de boicot a los productos catalanes basada en la comercialización de 100.000 botellas de cava brut valenciano con un etiquetaje especial, convirtiéndose el “Cava Antiestatut” en el protagonista de numerosos foros de Internet donde se discute y defiende la necesidad o no del boicot a los productos catalanes como medida de presión al nacionalismo catalán.

En menos de un mes, desde que se pusiera en marcha la campaña de Cava Antiestatut se ha vendido casi el 40% de las botellas, gran parte de las cuales se suministran directamente a particulares en las distintas sedes que Coalicio Valenciana tiene repartidas en la Comunidad Valenciana, y el resto, a través de la página web oficial de la campaña www.cavadelboicot.com

El presidente de Coalicio Valenciana y promotor de esta campaña cívica ciudadana, ha recalcado reiteradamente su satisfacción ante el éxito del “Cava Antiestatut”, más ahora cuando se está conociendo que el Grupo Freixenet ha bajado un 6 por ciento sus venta, y ha querido dar las gracias a la sociedad valenciana y española por sumarse a esta denuncia contra las presiones y chantaje del catalanismo y un inconstitucional Estatuto catalán que rompe todos los principios constitucionales y cuestione la configuración de España.

Sentandreu indicó que la reedición del tripartito catalán ha provocado un repunte de las venta del Cava Antiestatut, por una sociedad que mira con recelo y preocupación la estrategia de saqueo al Estado o confrontación directa que Carod-Rovira y ERC han ejercido en temas como el Archivo de Salamanca, la candidatura olímpica de Madrid 2012, la defensa de los “países catalanes” o las presiones a nivel económico y de financiación contra el gobierno central.

Los ingresos que están generando la venta del cava, tal y como se indica en el reverso de la botella de Cava Antiestatut, son destinados íntegramente a financiar la campaña de Cava Antiestatut y promocionar diferentes acciones que Coalicio Valenciana promueva contra el chantaje y las presiones que desde el nacionalismo catalán se realizan contra todos los españoles, y muy especialmente contra la economía e identidad cultural valenciana.

Desde finales de noviembre viene funcionando la segunda fase de la campaña de Cava Antiestatut, que ha consistido en el envío de más de 35.000 cartas personalizadas a los afiliados y simpatizantes de Coalicio Valenciana y más de 200.000 mailings con el sistema de publibuzón en toda la ciudad de Valencia, lo que ha incrementado las ventas.

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