AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 31 Diciembre  2006
Al borde del precipicio
Jaime Ignacio del Burgo Libertad Digital 31 Diciembre 2006

El presidente del Gobierno ha ordenado “suspender” todo contacto con ETA. Nuestro idioma es muy rico en matices. Suspender es detener o diferir por algún tiempo una acción u obra, no cancelar ni romper.

Esta suspensión de las conversaciones con ETA responde, según el presidente, a la necesidad de cumplir la resolución del Congreso de los Diputados de mayo de 2005, pues el final dialogado de la violencia quedaba supeditado a la manifestación inequívoca por parte de ETA de su voluntad de disolverse. Sin embargo, el presidente ha venido haciendo caso omiso del mandato del Congreso. Lo cierto es que la banda terrorista nunca puso fin a su actividad delictiva.

Desde hace algún tiempo, los dirigentes de la ilegalizada Batasuna han denunciado que el proceso estaba estancado o en vía muerta. A pesar de ello, nada parecía perturbar el optimismo del presidente. Ni el robo masivo de armamento en Francia, ni el intento de quemar vivos a dos policías municipales, ni el atentado de Barañáin –que el Gobierno, para su sonrojo, se negó a atribuir a ETA-, ni el chantaje a los empresarios, ni los sabotajes a autobuses urbanos, establecimientos bancarios, oficinas judiciale y, sedes de partidos o sindicatos, ni las amenazas e insultos a los cargos constitucionalistas, ni los zulos de factura reciente. “Dentro de un año estaremos mejor que hoy”, dijo veinticuatro horas antes de que ETA le devolviera a la cruda realidad.

Pero el atentado no aparta al presidente de su voluntad de llegar a un acuerdo con los terroristas. A pesar de la aparente firmeza de sus palabras, Rodríguez Zapatero tiene muy presente el proceso irlandés. También en él hubo atentados mortales a los que el presidente, en una memorable entrevista, llegó a calificar de “accidentes” y el proceso no se rompió. Por eso, ya se curó en salud desde un principio cuando dijo que el proceso sería “largo, duro y difícil”. Pero no conviene olvidar –lo dijo hace un par de semanas en el Congreso- que el buen fin del proceso requiere “tiempo, templanza y tenacidad”. Está claro que el presidente Rodríguez Zapatero no tiene ninguna intención de renunciar a su proceso de paz. Por eso dijo suspensión, no ruptura. En ningún momento anunció su retorno al Acuerdo por las libertades y frente al terrorismo que él mismo impulsó en el año 2000 a raíz de la ruptura de la tregua de 1998.

El presidente invocó los términos de la resolución de mayo de 2005. Pero olvida que un mes más tarde, a iniciativa de UPN, el Congreso aprobó –cono la abstención de los grupos nacionalistas- otra resolución reafirmando la validez del Acuerdo por la paz y la tolerancia firmado por las fuerzas democráticas navarras en 1988: “Ningún grupo terrorista, ni ningún partido político que apoye la práctica de la violencia o se sostenga en ella para conseguir sus fines está legitimado para erigirse en representante del pueblo de Navarra. En consecuencia, rechazamos toda posibilidad de que ETA, o cualquier organización respaldada por la misma, sea reconocida en negociaciones políticas que pretendan condicionar el desarrollo libre del sistema democrático en general y el propio de Navarra en particular”. Más claro, agua.

La declaración del presidente formulada en el zaguán del Congreso el pasado 29 de junio supuso una flagrante vulneración de lo dispuesto en esta segunda resolución al aceptar, en paralelo con las conversaciones del Gobierno con ETA, la constitución de una mesa de “agentes políticos, sociales, económicos y sindicales” para negociar un nuevo marco o estatus político vasco, todo ello con el ingenuo, beatífico o tal vez ignorante propósito presidencial de “refundar la convivencia en Euzkadi”. En definitiva, el presidente anunció su disposición a negociar con ETA, a través de sus apoderados, un acuerdo político con el fin de lograr la paz. Y esto es moralmente inadmisible.

El presidente tuvo en la tarde de este sábado la oportunidad de recuperar la unidad de la nación frente al terrorismo. En su lugar, ha vuelto a tender la mano a los terroristas a los que está dispuesto a dar una nueva oportunidad. Se dirá que el presidente ni ha acercado presos ni ha hecho ninguna concesión política hasta ahora. Pero ha hecho algo peor. Ha sentado las bases para la rendición del Estado al admitir la creación de una asamblea constituyente de Euskal Herria –pues no otra cosa es la anhelada mesa multilateral-, para negociar un nuevo marco político, sin limitaciones de agenda y, por tanto, con posibilidad de hablar de la autodeterminación y, claro es, de Navarra. Ha admitido la existencia de un conflicto político vasco. Ha certificado la defunción del Estatuto vasco. Ha hecho llamamientos al poder judicial para que miren hacia otro lado durante el proceso. Ha llevado el asunto a Europa. Ha tolerado el llamado terrorismo de baja intensidad. Ha legalizado “de facto” a Batasuna, que actúa con toda impunidad a pesar de su disolución judicial. Y hasta se ha llegado a la ignominia de ver que un juzgado de la Audiencia Nacional investiga un posible “chivatazo” policial a los etarras para frustrar una operación contra la mafia de extorsión a los empresarios.

Rodríguez Zapatero ha llevado a España al borde del precipicio. Aún tiene tiempo de rectificar. Si lo hace contará con el respaldo incondicional del PP y de UPN. Pero si no lo hace, tiene el deber moral de convocar elecciones para obtener el refrendo popular a su política de claudicación, por cuanto no ha hecho honor al compromiso que asumió en su programa electoral del 14-M: “Nos comprometemos al cumplimiento escrupuloso y estricto del Pacto de Estado Por la Libertad y Contra el Terrorismo, a mantenerlo vivo y en vigor hasta la derrota total de ETA o su disolución efectiva”. Conviene recordarlo: “Quienes la practican (la violencia), quienes atentan contra la vida de aquellos que no piensan como ellos sólo merecen la condena y el desprecio de los partidos políticos democráticos y del conjunto de la sociedad... El único déficit democrático que sufre la sociedad vasca, el verdadero conflicto, es que aquellos que no creen en la democracia ejercen la violencia terrorista para imponer sus objetivos a la mayoría... Afirmamos públicamente que de la violencia terrorista no se extraerá, en ningún caso, ventaja o rédito político alguno... Cualquier discrepancia política existente entre vascos puede y debe plantearse en ese marco institucional (Parlamento vasco)... El diálogo propio de una sociedad democrática debe producirse entre los representantes legítimos de los ciudadanos, en el marco y con las reglas previstas en nuestra Constitución y Estatuto y, desde luego, sin la presión de la violencia”.

Justo lo contrario de lo que ha hecho y pretende el presidente del Gobierno. Esta claro que su palabra sólo valió para poner pies en polvorosa en Iraq.

T-4
POR JON JUARISTI ABC 31 Diciembre 2006

ETA entra en el nuevo año convertida en un Estado en la sombra, gracias a una combinación de desventurados factores entre los que destaca la estupidez de un Gobierno entregado a la retorsión de la lógica. Si a éste le quedara un poco de decencia, dimitiría en bloque. Si tuviera un mínimo de vergüenza, convocaría elecciones. Si aún hubiera un asomo de sensatez en semejante colección de ineptos, se bajarían en marcha del «proceso de paz», pero como no les asiste ni la decencia, ni la vergüenza ni la sensatez, seguirán impertérritos hacia el abismo. ¿ETA, vencida? Por muy triturado que se encuentre un grupo terrorista, incluso por muy desprovisto de apoyo social que se haya quedado, no podrá hablarse de derrota del mismo hasta que sus miembros no admitan la radical ilegitimidad de sus objetivos. El argumento de que se debe hablar con organizaciones de este tipo cuando se tiene certeza de su impotencia es falaz. Nadie se planteó jamás un diálogo con el Grapo, ni siquiera cuando la práctica totalidad de sus efectivos estuvo en la cárcel. Se intuía acertadamente que la neutralización no equivalía en su caso a la derrota, porque jamás se consideraron vencidos. ¿Por qué supuso Rodríguez que con ETA iba a ser distinto? ETA tiene su lógica, mal que le pese a Rubalcaba. Una lógica criminal, pero tan racional como la del ministro del Interior, o más.

El Gobierno actual pretende justificar su obcecada persistencia en el proceso, alegando que Aznar trató de hacer lo mismo. Miente. El Gobierno de Aznar hizo precisamente lo contrario: cortar en seco. Pero supongamos que hubiera hecho lo que no hizo, o sea, prolongar los contactos tan infructuosamente como lo han hecho los socialistas. El sentido común obligaría a considerar las tentativas frustradas anteriores como datos disuasorios. Nadie se contradice si afirma que espera triunfar donde otro fracasó, pero se comportará como un majadero si, a la manera del Gobierno de Rodríguez, se exculpa de sus propios fracasos con el argumento de que otros también se estrellaron en los mismos obstáculos.

El segundo argumento de los socialistas, en orden de manoseo, ha sido la ausencia de atentados mortales en los últimos años. Ignoro si esta muletilla se acuñó solamente para tener contenta a la banda, pero logró ese efecto. Veamos: ante la evidencia de que ETA llevaba varios meses sin matar, el Gobierno de Aznar la explicaba por el acorralamiento policial y judicial de los terroristas y sus cómplices, lo que, además de verosímil y convincente, era cierto. Los socialistas, por el contrario, han insistido en que tal situación se debía a un cambio de actitud de ETA, y los etarras han entendido que el Gobierno les reconocía y agradecía que, pudiendo matar, no mataran. En otras palabras, han entendido que se les equiparaba al Estado que limita voluntariamente su monopolio de la violencia renunciando a imponer la pena de muerte y, en consecuencia, se han sentido más alternativa al Estado que nunca, convicción ésta reforzada por la visible renuncia del Estado a ejercer su soberanía territorial. Cabe recordar un fenómeno sobre el que recientemente ha llamado la atención Pierre Manent: la abolición de la pena de muerte en Europa occidental coincidió con el ascenso generalizado del terrorismo, como si sectores de la sociedad se apresurasen a recuperar las competencias que el Estado se negaba a detentar. Un Estado débil llama clamorosamente al terrorismo, y los socialistas han debilitado al Estado.

Con todo, el problema no está en cómo se sientan los de ETA esta Nochevieja, sino en cómo vuelve a ser percibida la banda. Es innegable que -con espanto, rabia o entusiasmo, según sus diversas posiciones morales-, los españoles ven hoy a ETA, Batasuna incluida, como una alternativa de poder, cuando no como un poder paralelo, copartícipe de los arcanos del Estado, cuyo actual Gobierno nos ha ofrecido una versión inédita de la política de las cloacas, tan cara a la izquierda en general y a los socialistas en particular: contubernios sucios donde antes hubo guerra sucia. Y con resultados idénticos.

Atentado de ETA
Los escombros del "proceso"
Cristina Losada Libertad Digital 31 Diciembre 2006

La fachada Potemkin construida por el Gobierno socialista durante todo su mandato, la ilusión que ha cultivado acerca de la voluntad de la ETA de dejar la violencia, y bajo cuya aureola se han hecho cesiones políticas a los terroristas, se ha dejado en suspenso el Estado de Derecho y se ha bajado la guardia en la lucha policial, se ha derrumbado hoy con el aparcamiento de la Terminal 4 del aeropuerto de Barajas. Bajo los escombros del cemento y el hierro destruido por una bomba de gran potencia, no sólo yace lo que ha venido llamando "proceso de paz" en un ejercicio de irresponsable creación de expectativas que a la vez eran el anestésico para que la sociedad española fuera aceptando las concesiones a Batasuna-ETA, sino también, y ojalá no sea así, pero el paso de las horas lo configura como altamente probable, víctimas mortales.

El coche-bomba de ETA ha sido la culminación de una escalada de violencia a la que el Gobierno ha ido cerrando los ojos, y queriendo cerrárselos a los ciudadanos, por pura conveniencia. No responde a la verdad lo que ha dicho el ministro del Interior. ETA no ha roto la tregua con este atentado por la sencilla razón de que el alto el fuego que anunció en marzo ha sido violado una y otra vez. Pero también constituye este nuevo acto criminal un resultado previsible de haber abierto la puerta a una negociación política con los terroristas. Durante todo este tiempo de extorsión, amenazas, manifestaciones, quemas de cajeros y autobuses, robos de explosivos y armas, el Gobierno quiso seguir adelante con su engaño y autoengaño, y ello ha dado cancha a la estrategia de presión del entramado terrorista. Era de manual y sólo Zapatero se ha negado a ver adonde conducía el camino que había emprendido. Si el Gobierno estaba dispuesto a ceder, los terroristas iban a explorar sus límites por sus medios habituales. Es lo que han estado haciendo y lo que acaban de hacer.

La sustancia criminal y totalitaria de ETA no ha dejado de manifestarse, pero hoy ha quedado más a la luz que nunca que cuanto nos han venido contando, de ZP al ministro del Interior, pasando por los altos responsables de la lucha anti-terrorista, hasta hace sólo 24 horas, era una falsificación de la realidad. Hace unas cuantas más, aún peroraba un dirigente socialista vasco sobre la "percha" de un nuevo Estatuto vasco en la que se iba a colgar la incorporación de Batasuna "a la democracia". Otra concesión política que se urdía en la sombra. Y el apéndice de ETA ha dado su respuesta, también previsible: ni condena el atentado ni considera roto el "proceso". Llevan cuarenta años justificando el terrorismo y el crimen. Pero achacar a la ingenuidad la política de negociación con la banda emprendida por los socialistas sería igual e imperdonablemente ingenuo. Y la ingenuidad no exime de responsabilidad.

La reacción del Gobierno debería haber sido la ruptura sin ambages de su negociación, diálogo o como quieran llamarlo. El regreso a los principios recogidos en el Pacto Antiterrorista, que excluyen negociar con la banda y con quienes negocien con ella. El "dejad toda esperanza" a sus huestes de que puedan destruir la democracia sentándose de nuevo en las instituciones. Eso, como mínimo. En cambio, Zapatero anuncia la "suspensión" del diálogo. Suspender significa exactamente eso: detener o interrumpir por algún tiempo una cosa. En el futuro, si la ETA da muestras de "buena voluntad", ya se verá. En suma, Zapatero está dispuesto a volver a las andadas del "proceso" no importa cuántos escombros y víctimas se cobre la aventura.

ETA liquida la Legislatura: a las urnas
EDITORIAL Libertad Digital 31 Diciembre 2006

ETA ha desmentido brutalmente al presidente del Gobierno, horas después de su última levitación sobre la paz. Estamos mejor que nunca en todo, también en la lucha contra el terrorismo ­[había presumido este viernes], pero dentro de un año estaremos mejor. El coche-bomba con más de 200 kilos de explosivos que ha estallado en el aeropuerto de Madrid, tragándose a dos personas, hiriendo a otras 19 y alterando la vida a miles de viajeros, destapa la farsa de su optimismo especulativo y tramposo. Si lo que buscaba era ganar tiempo a costa de la expectativa del fin del terrorismo, ETA ha desatado la destrucción y el pánico para recordarle quién dirige aquí las expectativas y fija los plazos.

El “humillante desmentido”, como lo ha calificado este sábado Le Monde, liquida el único proyecto político de José Luis Rodríguez Zapatero y, con él, la Legislatura. Pactar con ETA paz por soberanía ha sido, desde antes del 14 de marzo de 2004, su verdadero programa de Gobierno. Lo que hunde su proyecto y precipita el final del ciclo legislativo no es el hecho de que la banda terrorista haya atentado, cosa que no ha dejado de hacer en estos nueve meses, sino la posibilidad cierta de que haya puesto este fin de semana los primeros muertos sobre la mesa, desde el 30 de mayo de 2003. La sola idea abre un abismo ante Zapatero y el PSOE.

De ser verdad el comunicado difundido por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Ecuador, el Gobierno español, por medio del ministro Miguel Ángel Moratinos, ya le habría comunicado oficialmente la muerte de los dos ciudadanos de ese país alcanzados por la bomba de ETA, a quienes Rodríguez Zapatero, en su comparecencia de este sábado tras el atentado en Barajas, daba aún por desaparecidos. La versión de la Cancillería ecuatoriana exige una aclaración fehaciente del Gobierno español, para no añadir, al escándalo de la falsa tregua, el escándalo aún mayor de esconder a las víctimas del fracaso de Zapatero. Éste es, no se olvide, el partido político que durante el 11 al 14 de marzo de 2004 hostigó, al grito de “Queremos saber”, al Gobierno que entonces investigaba con total transparencia (lo que no significa que sin errores, espontáneos o inducidos) la peor masacre terrorista de nuestra historia.

Si la comunicación oficial de Ecuador es cierta, estaríamos ante un escándalo incluso mayor que las mentiras del “proceso de paz”, violentamente destapadas por la onda expansiva del atentado del penúltimo día del año 2006.

¿Qué clase de angustia llevaría al presidente del Gobierno a comparecer ante la Opinión Pública sabiendo que ya había dos víctimas mortales, y ocultarlo? Sin duda, el horror a que los ciudadanos se hagan preguntas insoportables para la continuidad de Zapatero en el sistema. Preguntas como, ¿cuántos de los 200 kilos de explosivos utilizados para sepultar a estos dos jóvenes desaparecidos fueron pagados por ETA gracias al chivatazo policial que salvó a su red de extorsión? ¿Cuánto de esa bomba se costeó con las cartas de chantaje a empresarios que el Fiscal General del Estado ha dejado correr en estos nueve meses de falsa tregua? ¿Cuánta tranquilidad para perpetrar el atentado debe el comando que robó la furgoneta, la cebó de explosivos y la aparcó en la Terminal 4 de Barajas a la doctrina de Conde Pumpido de adaptar la Ley al “proceso de paz”? Si hay muertos en mitad del viaje que ETA y Zapatero han hecho de la mano, cada cesión, cada desprecio a las víctimas, cada atropello al Estado de Derecho sufridos en los últimos meses se volverá una carga moral que ningún Gobierno decente aceptaría sobrellevar, ni ningún país sano dejaría sin juzgar.

Junto a esas dos vidas (ojalá que no), ETA puede haber enterrado este sábado el programa de Zapatero y lo que queda de Legislatura. Las urnas rescatarán a los españoles de una de las peores pesadillas de su historia. Sólo es cuestión de que la Oposición acierte con el momento de exigir su convocatoria, no vaya a ser que, por un error de cálculo, otra tregua-trampa de ETA acabe en la redención-trampa de su colaborador necesario.

Atentado de ETA
¿Ambigüedad o contundencia?
Agapito Maestre Libertad Digital 31 Diciembre 2006

La comparecencia de Zapatero el día 30 de diciembre pasará a los anales de la infamia política. Sin embargo, nadie parece sorprendido, lo cual no deja de resultar extraño. Es como si fuéramos muchos quienes preveíamos esta reacción. Los mismos periodistas que asistieron a la comparecencia preguntaron inmediatamente: ¿Rompe el Gobierno el "proceso de paz" (¡qué indecencia llamar así a lo no es sino un cambalache!) con ETA? La respuesta fue directa y sin titubeo: se suspende, sólo se suspende, pero de "ruptura" mejor no hablemos. A pesar de todo, los periodistas volvieron a hacer la misma pregunta, y otra vez la respuesta de Zapatero fue inequívoca. Entonces, ¿por qué dice Rajoy que Zapatero ha contestado con ambigüedad? ¿No sería mejor decir que estamos ante un irresponsable que nos lleva al despeñadero nacional?

O hacemos un análisis frío de la infamia de Zapatero o éste acaba con lo poco que queda de dignidad nacional. Benevolente ha sido Rajoy al criticar de ambiguas las declaraciones de Zapatero, cuando todos hemos oído decir con contundencia fanática y sectaria que él sólo suspende, interrumpe o, sencillamente, detiene durante algún tiempo las negociaciones con ETA. Pero, porque no es tiempo de benevolencias sino de buscar responsabilidades y complicidades del atentado, sería menester que fijáramos con precisión que el único responsable de este atentado de Barajas no es otro que la banda criminal ETA. Este atentado, en efecto, como los otros que se vienen produciendo desde que la banda declaró el falso "alto el fuego" sólo tienen la autoría de ETA, pero el Gobierno y el presidente del Gobierno tiene la responsabilidad de haber confundido, cuando no engañado, como vienen manteniendo las grandes asociaciones de víctimas del terrorismo y el PP, a la opinión pública sobre la falsa voluntad de ETA de abandonar el crimen y la violencia.

Conclusión: el responsable inequívoco del atentado es ETA, pero la política antiterrorista de Zapatero más parece alentar a los terroristas que enfrentarse a ellos. He ahí la principal novedad de este atentado. El Foro de Ermua lo ha expresado con brillantez: "El Gobierno no es responsable del atentado de Barajas, pero si no abandona de inmediato la política de negociación y cesiones a ETA se convertirá en cómplice de su violencia". Sin embargo, no parece que Zapatero quiera cambiar de "política", porque ha vuelto a reiterar, por si alguien albergaba alguna esperanza de ruptura con ETA, que "el proceso sería largo, duro y difícil". Según esa lógica, dura y terrible, el atentado de Barajas es sólo una estación de ese endiablado camino de complicidades con el crimen organizado...

Discursus interruptus
Luis del Pino Libertad Digital 31 Diciembre 2006

Pues la cosa es mucho peor de lo que me pensaba.

Ha comparecido primero Otegui, ese sócrates con boina virtual de diseño, que ha hablado en todo momento con la seguridad y la firmeza de quien ya sabe que el Gobierno no va a romper la baraja. Se ha limitado a decir que ya lo venían advirtiendo; a exigir a Zapatero que mueva ficha en lo que respecta a la mesa de partidos y a la política penitenciaria; a recordarle a su testaferro en la Moncloa que el mundillo etarra está muy preocupado por lo que le pase a De Juana Chaos y a decir que el proceso sigue adelante.

Después, como manda el protocolo, ha comparecido Zapatero con el gesto desencajado a confirmar que el proceso no se rompe. Ya no tenemos tregua, pero seguiremos sin desmayo por el sendero luminoso de la paz. Podía, por lo menos, haber cubierto el expediente y transmitir una mínima sensación de firmeza, porque mentir es gratis, pero ya no le quedan ni fuerzas, ni imaginación. Podía haber tratado de satisfacer, aunque fuera parcialmente, las lógicas expectativas que su comparecencia había generado, pero todo se ha quedado en un discursus interruptus.

Porque lo importante no es lo que Zapatero ha dicho, sino lo que se ha negado a decir. Por tres veces le han preguntado los periodistas explícitamente si daba el proceso por roto y por tres veces se ha salido por la tangente y ha evitado declarar algo tan simple como "la negociación se ha terminado".

De la misma manera que Zapatero ha evitado referirse, en todo su discurso, al Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo. Y cuando un periodista le ha preguntado de manera explícita si iba a reactivar ese Pacto, ha vuelto a dar una larga cambiada y ha renunciado a mencionarlo, limitándose a señalar que tratará de profundizar el consenso con "todas las fuerzas políticas". Lo que no excluye, mucho me temo, a Batasuna.

La tregua se ha terminado, pero el proceso continúa. Continuarán los contactos con Batasuna. Continuará el desarme judicial del Estado. Continuarán los ataques a las víctimas. Porque el que ETA mate a dos personas al reventar el parking del aeropuerto de Barajas con varios cientos de kilos de explosivos no pasa de ser, como ya advirtió ayer Zapatero, de forma sorprendentemente premonitoria, un "trágico accidente mortal" dentro de un proceso "largo, duro y difícil".

Habíamos conseguido, con el Gobierno del Partido Popular, tener a ETA contra las cuerdas. Hoy hemos podido ver a un Otegui triunfante y seguro y a un presidente noqueado, totalmente incapaz de levantarse de la lona. La aventura fáustica de Zapatero se resuelve en tragedia. Cuando uno vende su alma al diablo, el diablo tiene la mala costumbre de querer cobrar.

Mañana domingo, a las 12 de la mañana, la AVT ha convocado una concentración en la Puerta del Sol de Madrid. El Foro de Ermua ha convocado, por su parte, sendas concentraciones en las tres capitales vascas a las 13:00. Aquí podéis ver los detalles de la convocatoria.

La Plataforma Cívica de los Peones Negros quiere manifestar su solidaridad con las víctimas de este nuevo atentado de la banda asesina y manifiesta su apoyo a las concentraciones que mañana se celebrarán en Madrid y el País Vasco, así como a las concentraciones que tendrán lugar dentro de unos días en todos los ayuntamientos de España, convocadas también por la AVT y de las que en su momento informaremos.

España se merece un Gobierno. Punto.

¿Dónde está el «queremos saber»?
POR ANTONIO BURGOS ABC 31 Diciembre 2006

BARAJAS echaba literalmente humo. Angustia a pie de pista. Pasajeros ateridos, con niños chicos, arracimados en inhóspitos paisajes de puertas traseras y naves de carga, la tramoya que solemos cruzar en las lanzaderas. Caos perfectamente organizado, según las habituales normas de actuación de la AENA de Magdalena (Álvarez). Y nadie sabía nada. Y nadie decía nada. Eso, a pie de pista. Fuera, menos. Barajas en pie de guerra, echando humo, ardiendo por los cuatro costados, y como siempre, nadie habla. No Passssa Nada. Pese a su práctica en la mendacidad, esta vez disimulaban peor el fracaso de sus cencerros tapados para desmontar el Estado de Derecho y entregar la cuchara ante las pretensiones de los terroristas de la ETA. Proceso famoso que había empezado cuando la Anunciación y que terminaba tras la Natividad del Señor: nueve meses desde los 9 milímetros Parabellum al Bel_n con los pastores de ZP. ¿Había una consigna de simular normalidad y de admitir en todo caso «un accidente» en el Proceso? Quizá se nos rompió la medalla del amor de ZP de tanto usarla: «Hoy estamos mejor que hace un año, pero dentro de un año estaremos mejor».

Rubalcaba salía a la simulación de dar la cara 4 horas, 4 después de cometido el atentado asesino por los de la charlita con Pachi López en la mesa de diálogo. Rubalcaba dejaba todas las preguntas sin responder, y, nada de programación especial de informativos: acto seguido en la Televisión Pública Española salía un cocinero explicándonos cómo se hace el sorbete casero de piña. Ya Rubalcaba nos había explicado antes cómo se hace el sorbete casero de una piña con las peticiones de los terroristas, cuando ni la claudicación del Estado de Derecho sirve para que la ETA deje de poner horror, dolor, sangre y muerte sobre la mesa.

Anunció Rubalcaba que había un desaparecido. El más desaparecido de todos, durante todo el día, era el presidente del Gobierno. Que Barajas esté echando humo y colapsado, que haya miles de personas atrapadas en las pistas y en los aviones, que España desplace a la soga del ahorcado Sadam en los informativos mundiales no es razón para que ZP dé la cara sobre la marcha. Se está mejor en Doñana con los pastores del Coto. Nueve horas necesitó ZP para comparecer. Una hora por cada mes del Proceso roto.

¿Dónde estaban ayer los del «queremos saber» de entonces? ¿Dónde los que exigían que el Gobierno transmitiera en vivo y en directo las investigaciones de la Policía cuando el 11-M? ¿Por qué la información con cuantagotas, con dos desaparecidos por lo menos entre los escombros? ¿Por qué tanta frialdad al hablar de los dos suramericanos inmigrantes, los del tópico empujón a nuestra economía, desaparecidos, como si fuesen una anécdota? Rubalcaba esgrimía secretos policiales y sigilos de la investigación y, como no No Passssa Nada, los profesionales del «queremos saber», de Belinda.

Era de helarse la sonrisa recordar sus propias palabras de aquellos entonces en estos ahoras: «Los españoles no se merecen un Gobierno que les mienta». La única verdad la dijo ZP en su tardía comparecencia sobre la ruptura del diálogo, que no del Proceso famoso: «Hoy estamos peor que ayer». Toma, y que antier. Y que el l0-M, ni te cuento...

Y al final, pero no lo último, la brillantísima ausencia de la máxima responsable política de Barajas: Magdalena Álvarez, ministra de Fomento... del Caos. Estando Barajas como estaba, dio la cara aproximadamente lo mismo que cuando las carreteras se le colapsan por la nieve: cero cartón del nueve. Tenemos, no obstante, que agradecer a ZP que condenara el atentado y llamara «terroristas» y no «izquierda abertzale» a los asesinos de la ETA. Cosa rara, esta vez no tuvo la culpa el PP. O, contra el libro de estilo de Magdalena la de AENA, tampoco la tuvieron los viajeros de Barajas, que como son de la cultura que son, no se les ocurre otra cosa que viajar el 30 de diciembre. Menos mal que Barajas, al contrario que las pistolas robadas, los guardias rociados con gasolina, los cajeros y autobuses quemados o los zulos, no es ninguna anécdota. Antes de Barajas, ya hemos barajado demasiado. Es hora de cortar. No sólo el diálogo, sino la rendición de España ante una banda asesina.

El profeta miope
POR IGNACIO CAMACHO ABC 31 Diciembre 2006

DIJO el pitoniso, con esa hueca solemnidad tan suya, mirando con ojos miopes su bola de cristal opaco: «Estamos mejor que hace un año, y tengo la convicción de que dentro de un año estaremos mejor que ahora». Y se fue a dormir a Doñana, arrullado por el mecer de los juncos del Coto, dulcemente desavisado de la oportunidad que acababa de perder para no hacer el ridículo. A esas horas, quizá, alguien había aparcado ya en Barajas una furgoneta cargada de explosivos. Joder con el profeta; cuando abandone la Presidencia del Gobierno, más vale que no se dedique a futurólogo.

Lo malo del optimismo patológico, perdón, antropológico, no es que carezca de la información necesaria, sino que provoca una cierta enajenación de la prudencia y termina confundiendo el análisis en una sobrada y autosuficiente arrogancia. La realidad envía avisos, enciende luces de alarma, y el optimista despreocupado, fiado de sus convicciones inmutables, las ignora haciendo la vista gorda y las envuelve en camuflajes semánticos o retóricos para minimizarlas a favor de su inspirado designio. Las amenazas eran «para consumo interno»; las cartas de extorsión llevaban matasellos atrasados; el zulo era «un sitio para meter cosas», los atentados eran simples «accidentes mortales». La kale borroka o el robo de las pistolas, como ofrecían poco margen interpretativo, simplemente quedaban relegados a los márgenes de la evidencia. Y el responsable de la lucha antiterrorista, el director de la Policía y la Guardia Civil, podía proclamar ufano que no había ningún comando operativo en España, perdiendo él también una excelente ocasión de administrar su silencio. El país alegre y confiado caminaba con paso decidido hacia un futuro de pazzzzz.

Cuando ese futuro salta en pedazos, y los escombros aplastan a dos pobres inmigrantes que estaban en el lugar más inadecuado en el momento menos oportuno, el optimista aún se resiste a aceptar el desmoronamiento completo de sus certezas. Y apela de nuevo a la semántica: en vez de romper, suspende. En vez de cancelar, interrumpe. En vez de suprimir, aplaza. Rebusca matices, atrapa casuismos, escruta tonalidades, modula conceptos para persistir en la conclusión de su particular silogismo aunque se le estén deshaciendo las premisas. Y posa gestualmente con semblante de enfado, con aire de dolida firmeza, con el desilusionado rictus de decepción y contrariedad de quien se siente incomprendido en su buena fe.

Eso sí, había en su rostro una expresión de rabiosa amargura, un gesto de disgustado trastorno, de autoestima mermada cuando, forzado por la impía terquedad de los periodistas, tuvo que admitir, casi mordiéndose los labios, que «desgraciadamente hoy estamos peor que ayer». Viniendo de un arúspice tan categórico, de un augur tan iluminado, de un visionario tan persistente, esa constatación elemental resulta casi un atisbo de esperanza.
Igual se cae del guindo antes de que sea demasiado tarde.

Fuera, fuera y fuera
Alfonso Ussía La Razón 31 Diciembre 2006

Ridículo exterior, memoria del rencor, recuperador de heridas, buena persona quizá, sigo en la duda, pero un desastroso gobernante.

Fuera, fuera y fuera, Zapatero. Siguiendo la indicación de usted mismo, si ello es posible. Usted tiene que dimitir inmediatamente. No sirven los recursos argumentales ni las disculpas precipitadas. Fuera, fuera y fuera, Zapatero. Respete a los españoles. Respétese como español a usted mismo y váyase. No sólo ha hecho el ridículo más monumental. Ha estado, o todavía está, aun paso de llevarnos hacia el abismo. Creo sinceramente que usted no es una mala persona, Zapatero. Pero también estoy seguro de que las circunstancias, las casualidades y por qué no escribirlo, extrañas coincidencias, le han llevado a ocupar un cargo para el que no está, en absoluto, preparado. No se puede gobernar con tanta tontería, tanto resentimiento, tanta precipitación, tanta frivolidad y tanto desconcierto. No se puede gobernar a una nación que lleva más de treinta años padeciendo el azote del terrorismo sentándose con los terroristas y despreciando a sus víctimas. No se puede gobernar con esa cara de cervatillo atribulado mientras se reparten sonrisas y se ordenan vilezas. La ETA le ha recordado que con el terrorismo no hay diálogo posible. Victoria del Estado de Derecho y derrota de los asesinos, o al revés. Usted tiene que dimitir inmediatamente, aunque se vayan al traste decenas de miles de negocios de los amigos que sostienen su irresponsabilidad, aunque caiga en el vacío su futuro político, aunque cierre definitivamente, y por el bien de todos, su andadura en la gobernación de España.

Usted ha sido un desastre. Le dejaron una situación económica envidiable, y un funcionamiento administrativo en perfecto estado de revisión. Pero usted trajo el desasosiego. No por malo, insisto, sino por tonto. Me encantaría que el origen de este desastre fuera su necedad política, no su resentimiento. Se inventó lo imposible. Acabar con el terrorismo mediante el diálogo y las concesiones. Las concesiones no podían admitirse, yla ETA, que no es respetuosa con nada ni con nadie, le ha dicho lo único que puede decir. Que o independencia o muerte -para los españoles-; que o Navarra o muerte, que asesinos a la calle o muerte, que pereza ante el delito o muerte, que sus exigencias o muerte. Fuera, fuera y fuera, Zapatero, indigno presidente de todos los españoles, que eso se le ha olvidado desde el día que comenzó a gobernar sólo para los suyos.

Fuera, fuera y fuera, Zapatero. Ridículo exterior, memoria del rencor, recuperador de heridas, buena persona quizá, sigo en la duda, pero un desastroso gobernante. ¿Qué van a decir ahora los suyos? ¿Qué los paniaguados? ¿Qué los pesebristas? ¿Qué los socios que le mantienen en el Gobierno de España desde su antiespañolidad? ¿Qué los periodistas al dictado y las empresas mediáticas entregadas? ¿Qué los chicos de Prisa y de la SER, qué los del payasete beato de la Sexta? ¿Qué la preferida Pilar Bardem, entregando flores de sangre a su amigo Jone Goricelaya? ¿Qué los millones de españoles que, pacífica y respetuosamente, se han manifestado a favor de las víctimas, a favor de la Justicia, a favor del Estado de Derecho y en contra de sus charlitas humillantes con los asesinos? ¿Qué, qué y qué?

Pues eso, señor Presidente. Desde mi libertad, que fuera, que fuera y que fuera. Que dimita y que se vaya. Que se convoquen elecciones. Que gane el PSOE o el PP, con un dirigente digno y escrupuloso observante de nuestra Constitución. Que dimita el Fiscal. Que dimitan los magistrados y jueces que
han seguido el rumbo político de sus desastres. Usted, Garzón, decepción unánime.

Que el próximo Presidente del Gobierno de España, sea socialista o popular, entienda la gobernación desde la lealtad y la decencia. Que las víctimas se sientan amparadas y no pisoteadas. Que los asesinos no tengan otro horizonte que el de sus responsabilidades y deudas con la sociedad. Que las Fuerzas
de Seguriidad del Estado puedan trabajar y cumplir su cometido. Que España no se agriete. Que la Justicia se sienta libre y no manipulada por el Poder Ejecutivo. Que usted reconozca, como un hombre -y si me es permitido recordárselo, como un patriota-, que su camino en la política ha terminado. Que usted ya no es nadie porque nadie quiere ser como usted. Fuera, fuera y fuera, Zapatero.

El que pretendía convencer a la ETA de que matar, herir, explosionar bombas, secuestrar y chantagear son cosas muy feas y traviesas. El que pretendía convencer al mundo exterior que sus chorradas son genialidades. El que pretendía terminar con un partido de la Oposición antes que acabar con una banda terrorista. El que prefería un pacto con los criminales antes que una conversación con quienes representan al casi 50% de la honrada y pacífica ciudadanía. La cuestión está clan. Usted ha apostado por la ETA y la ETA le respondido con la realidad. En una nación de segunda o de tercera sensibilidad democrática, su presidente, principal culpable de la atroz irresponsabilidad, ya habría dimitido. Hágalo ya, Zapatero. Fuera, fuera y fuera. Por incompetente, por manipulador, por mentiroso, por soberbio y, permítame que se lo escriba, por tonto. Fuera, elecciones libres, y que hable la ciudadanía.

¿ Y ahora qué, ZP ?
Había que ocultar la realidad a la opinión pública para que nadie se percatara de que el mal llamado proceso de paz era un gigantesco fraude
César Vidal  La Razón 31 Diciembre 2006

Ha sucedido lo que todos —absolutamente todos—sabíamos que sucedería. ETA ha vuelto a atentar. Así lo venía advirtiendo la policía francesa y los mil y un informes de las distintas fuerzas de seguridad del Estado que deben pasar por las manos del responsable del ramo. Sin embargo, no hay peor ciego que el que no quiere ver y ZP lleva demasiados meses negando la realidad. Traidor indiscutible a principios tan elementales en un estado democrático como el respeto a las víctimas del terrorismo, la búsqueda del consenso con la oposición o la fidelidad al orden constitucional, ZP se ha dedicado a multiplicar las concesiones a una banda de criminales que a lo largo de su existencia ha arrancado la vida a un millar de españoles. El balance no puede ser más obvio. Ha permitido que se presentaran a las elecciones con la franquicia de Partido comunista de las Tierras vascas, ha ordenado al fiscal general del Estado que redujera las peticiones contra etarras, ha debilitado el acoso contra las herrikotabernas, ha intentado dividir a las víctimas del terrorismo creando esa inútil figura del Alto comisionado, ha acosado a los medios de comunicación que denunciaban semejante sarta de vilezas, ha buscado una y otra vez el contacto directo con ETA, ha violado sus propias reglas establecidas en sede parlamentaria, ha yugulado cualquier voz discordante en el seno de su partido y así podríamos seguir enunciando uno tras otro los jalones de esa política fría y despiadada que tan sólo persigue perpetuarse en Moncloa. Pero ese descarnado ejercicio de despotismo político requiere por su propia naturaleza unas dosis colosales de mentira y manipulación mediáticas. Había que ocultar la realidad como fuera ala opinión pública para que nadie se percatara de que el mal llamado proceso de paz era un gigantesco fraude sólo concebible por la ambición desmedida de ZP. Cuando los etarras aparecían en un vídeo disparando al aire, un paniaguado del Gobierno decía que mejor que tiraran al cielo que no a la gente.

Cuando se robaban centenares de pistolas, ZP insistía en que no se sabía quiénes habían sido los autores para luego pasar a decir que habría «consecuencias». Cuando la kale borroka volvía a las calles vascas y navarras, se ponía sordina a los autobuses en llamas o a los ataques a dependencias públicas. Cuando aparecían las cartas de extorsión, se enredaba a los ciudadanos con referencias al matasellos. Había que difundir la idea de que todo iba bien, como la seda, a las mil maravillas. ZP era el príncipe de la paz y el que lo negaba era un facha de la derecha extrema. Pues bien, ETA acaba de colocar una bomba en el aeropuerto de Madrid. ¿Ahora qué, ZP? Pues sólo quedan dos caminos. Volver a la política Aznar de acoso a ETA con la ley en la mano hasta lograr su extinción o persistir en el dislate despótico y capitulador de los últimos años, una senda que sólo puede concluir con la aniquilación del orden constitucional y, al fin y a la postre, con más cadáveres en la lista sangrienta del terrorismo vasco. Quizá haya que atribuirlo a mi natural malicioso y Dios quiera que me equivoque, pero me temo que ZP se va a apuntar a la segunda vía y que si hay muertos los considerará «accidentes».

El profeta Zapatero
POR M. MARTÍN FERRAND ABC 31 Diciembre 2006

UN grupito de asesinos etarras, supongo que varias veces desarticulado, puso ayer fin a la carrera profética de José Luis Rodríguez Zapatero. Sólo unas horas antes del atentado en uno de los nuevos aparcamientos del aeropuerto de Barajas, el presidente, en uno de sus arrebatos de optimismo hueco, decía en relación a ETA: «Estamos mejor que hace un año y dentro de un año estaremos mejor». Ahí están los resultados de una política, tan temeraria como bien intencionada, que a lo largo de más de treinta meses ha transportado al líder socialista desde el error, una licencia de quien debe decidir, a la contumacia, el fracaso de quien se equivoca con empecinamiento.

Entre los especímenes políticos más peligrosos se encuentra el líder de ideas fijas. Se define por su incapacidad autocrítica y por sus oídos sordos a las voces de sus oponentes y, peor todavía, por su desdén para con los observadores independientes. En esa categoría se encuentra Zapatero. Deseoso de pasar a la Historia como un gran pacificador, aceptó, más crédulo de lo conveniente, establecer con ETA un «proceso» a cuyo final fáctico, lamentable y previsiblemente, asistíamos ayer. El «alto el fuego» que, unilateralmente, decretó la banda hace nueve meses concluyó también de modo unilateral y con sañudo estruendo.

Según el ministro Alfredo Pérez Rubalcaba, «no estamos ante un proceso racional». Más bien parece lo contrario. Los razonamientos de ETA no conducen, ni han conducido, ni conducirán, a la paz. ¿Cómo nos van a dar algo que no les vale nada y renunciar con ello a una violencia que les da de comer y, al tiempo, les sirve para el sostenimiento de un pregón independentista inviable por cauces democráticos?

Ante el suceso, Mariano Rajoy ha tenido el buen gusto de no afirmar, como podría invitar la tentación, el «ya lo decía yo» que nunca sirve para nada. Se ha limitado a pedirle al Gobierno que rompa toda relación con ETA. Es lo justo y, si se pretende la eficacia, lo cabal. El final de ETA será consecuencia de la acción judicial y policial o no será. La decepción que marca el tremendo atentado de ayer es repetición de otras muchos anteriores. Incluso cuando más cerca estuvimos de una solución dialogada, en la gestión del ministro Juan José Rosón, el diálogo sólo sirvió para provocar una escisión en el seno de la banda que trajo a la convivencia democrática a unos pocos con el precio de la radicalización asesina de otros tantos.

Ahora le toca al Gobierno, si no se resiste a aceptar la evidencia, renovar su política antiterrorista y, como propuso el propio Zapatero en sus días de oposición a José María Aznar, hacerlo en coordinado entendimiento con el PP y cuantas fuerzas democráticas quieran acabar con ETA mejor que aplicarle bondadosas cataplasmas que rebajen su hinchazón asesina.

¿Otro trágico accidente, señor presidente?
Federico Quevedo El Confidencial 31 Diciembre 2006

Cuando escribo estas líneas, parece confirmarse que el atentado de la pandilla de canallas se ha cobrado dos víctimas mortales, cuyos nombres desconozco, pero que de confirmarse pasarían a engrosar la larga lista de muertes provocadas por los asesinos de la mafia etarra. ETA no ha avisado, ha utilizado el máximo poder destructivo, lo ha hecho unilateralmente y de común acuerdo entre ellos, es decir, sin escisiones dentro de la estructura de la banda. ETA ha roto el alto el fuego, lo ha hecho sin un comunicado previo advirtiendo de sus intenciones... nunca antes había actuado así pero ¿qué puede esperarse de unos asesinos despreciables?

Pero, sobre todo, ETA ha reaparecido en toda la extensión de su actividad criminal y lo ha hecho al día siguiente de que el presidente del Gobierno, el señor Rodríguez Zapatero, compareciera ante los medios y afirmara que en lo que respecta al proceso de paz el año que viene será mejor que este que acaba... y añadiera eso de que estamos mejor con alto el fuego que sin alto el fuego, y se atreviera a calificar de “trágicos accidentes mortales” los asesinatos cometidos por la pandilla de canallas. ¡Muy oportuno, señor Zapatero!

ETA no ha tardado ni veinticuatro horas en responder a su rueda de prensa de ayer: aquí son ellos, los asesinos, los que mandan, y lo hacen a su manera, es decir, sembrando caos, miedo, destrucción, terror y muerte allá donde ellos quieren hacerlo. ETA es una mafia, su comportamiento es el de una mafia, y no sabe vivir de otra manera que no sea la extorsión y el terror. Y el problema, señor Zapatero, es que usted ha pretendido engañarles, se ha creído con capacidad suficiente como para derrotar la banda por sí mismo, mediante la cesión y la capitulación. Pero cuando ha sido evidente que incluso para usted era imposible retorcer el Estado de Derecho para que la banda alcanzara todos sus objetivos, ETA no ha dudado en volver ha hacer lo que mejor sabe: despreciar la vida humana, la libertad y la Democracia. No sé, señor Zapatero, lo que va a decir usted cuando comparezca ante la opinión pública, un día después de haber expresado un verdadero torrente de optimismo sobre ‘su’ proceso de paz, pero ya da igual, porque, señor Zapatero, ha perdido usted cualquier resquicio de credibilidad que pudiera quedarle.

Lo peor de esto, señor Zapatero, es que hace tres años ETA estaba completamente acorralada, reducida a la mínima expresión en su estructura político-militar, desabastecida, asfixiada económicamente... En estos tres años de su Gobierno, y sobre todo en estos nueve meses de falsa tregua, como ya ocurriera con la tregua-trampa anterior, ETA se ha fortalecido, se ha rearmado a pesar de que su Gobierno haya querido ocultarnos la evidencia, ha recaudado dinero, ha reclutado a nuevos terroristas y se encuentra en situación de volver a reeditar los peores años de su sangrienta cruzada de muerte y destrucción porque, a pesar de lo que han pretendido vendernos, ahora ETA ya no es un queso gruyere debido a las infiltraciones policiales... Usted sabe, tan bien como yo, señor Zapatero, que hoy ETA vuelve a ser una organización armada plenamente operativa y limpia de ‘topos’, porque ese ha sido uno de los precios que ha pagado este Gobierno para obtener nueve meses de supuesta tranquilidad, y digo supuesta porque la realidad ha sido bien distinta: se ha recrudecido la kale borroka, volvieron los seguimientos, se le dio una vuelta de tuerca a la extorsión, y se practicó el rearme y el reclutamiento.

¿Por qué nos han engañado, señor Zapatero? ¿Por qué nos han ocultado la verdad de lo que estaba pasando? ¿Qué esperaba usted de la pandilla de canallas, o qué les debía? ¿Por qué ha sido usted capaz de rebajarse hasta llegar a la indignidad de calificar los atentados viles de la banda comno “trágicos accidentes mortales”? ¿Qué mensaje le estaba enviando a la banda terrorista y al que ésta le ha respondido del modo en que lo ha hecho? Escribí un día en estas mismas líneas que los responsables de los actos terroristas sólo son quienes los cometen, pero usted, señor Zapatero, tendrá que dar muchas explicaciones a la opinión pública de por qué ha permitido que volviéramos a esta situación, con una ETA fortalecida y, según parece, dispuesta a volver a sembrar de muerte y destrucción nuestro futuro. Usted había fundamentado esta legislatura en el diálogo con ETA, en la supuesta negociación para alcanzar la paz... Había generado unas expectativas sin precedentes, y alimentado una vana ilusión en una parte muy importante de la ciudadanía de este país. Ahora, esas expectativas, esa ilusión, han muerto producto de la bomba, de esa misma bomba de cuyo silencio se congratulaba usted el viernes por la mañana... ¡Qué triste y dramática paradoja!

En tres años, señor Zapatero, y producto de su necesidad de pactar con ETA lo que fuera, ha conseguido usted desterrar de este país todos los valores sobre los que cimentamos la Transición y la consecución de una democracia liberal. Le recordaré algo que escribía para este fin de semana y que he tenido que levantar obligado por la actualidad: su proyecto, señor Zapatero, es justo lo contrario del proyecto hispanista de Cervantes, es la cruz de la cara de una España cervantina, definida por Julián Marías como una España para la que “el hombre ha sido siempre persona (...); ha entendido que la vida es misión, y por eso la ha puesto al servicio de una empresa transpersonal; ha evitado, quizá hasta el exceso, el utilitarismo que suele llevar a una visión del hombre como cosa; ha tenido un sentido de la convivencia interpersonal y no gregaria, se ha resistido a subordinar el hombre a la maquinaria del Estado; ha sentido la vida como inseguridad, no ha creído que su justificación sea el éxito: por eso la ha vivido como aventura y ha sentido simpatía por los vencidos. La obra en que lo español se ha expresado con mayor intensidad y pureza, la de Cervantes, respira esta manera de ver las cosas”. Y esto es así, entre otras cosas, porque usted compartía el proyecto secesionista y anti-español del nacionalismo radical, el mismo nacionalismo que alimenta la justificación de lo que ETA hace.

Dimita, o convoque elecciones anticipadas lo antes posible, pero no siga usted estropeando más la obra que empezamos a construir juntos en 1978. Fruto de ese espíritu de consenso fue el pacto entre el PP y su partido que permitió acorralar a los asesinos hasta hacerlos casi desaparecer... ¡Cuán engañados estábamos entonces, cuando usted ofrecía ese pacto y al mismo tiempo autorizaba ya los primeros contactos con la banda a espaldas de la sociedad española! Nunca quiso usted caminar sobre la senda del consenso constitucional y la unidad de los demócratas frente a los enemigos de la libertad, no lo quiso entonces y no lo ha querido ahora, y por culpa de esa actitud nos tenemos que lamentar del primer atentado grave de ETA después de mucho tiempo pero, sobre todo, de lo que vendrá a partir de ahora.

¿Qué hacemos ahora, señor Zapatero? ¿Seguimos dándole a ETA lo que pide? Porque de usted ya ha conseguido bastante: ha conseguido tiempo para rearmarse y reorganizarse, ha conseguido debilidad de la Justicia, ha conseguido internacionalizar su conflicto, ha conseguido desunir a las fuerzas democráticas, ha conseguido indolencia policial, ha conseguido fondos gracias a la extorsión, ha conseguido presencia de nuevo en las calles del País Vasco, ha conseguido alimentar los sentimientos nacionalistas hasta el paroxismo de manera que su programa de máximos vuelve a ser hoy la referencia para el final de la violencia, cuando hace muy poco ese programa no era ni siquiera planteable...

Hay muchas cosas que decirle, señor Zapatero, pero habrá tiempo para hacerlo tras la resaca de esta tragedia. Supongo que hoy no será para usted un buen día, pero tampoco lo és para los centenares de afectados por el atentado, los heridos y, sobre todo, para la familia de esa más que posible víctima mortal si es que se confirma. Hoy no es un buen día para la democracia, ni para los españoles, ni para la convivencia en general. Hoy solo es un buen día para los que viven del terror. No siga usted por este camino, y si no es capaz de volver a donde nunca debió de salir, deje que lo hagan otros.

fquevedo@elconfidencial.com

Atentado de ETA
El fin del principio
Ignacio Cosidó Libertad Digital 31 Diciembre 2006

La explosión de un coche bomba en el aeropuerto de Barajas, causando previsiblemente dos víctimas mortales, debería suponer el fin definitivo del proceso de negociación con ETA emprendido por el presidente del Gobierno. Si Rodríguez Zapatero mantiene vivo ese proceso después de este atentado, aunque sea en suspenso, significará que habrá dado el paso definitivo desde un irresponsable proceso de negociación política con los terroristas a un inaceptable proceso de claudicación frente al terror. Tras el atentado de Madrid, Zapatero no puede limitarse a suspender toda forma de dialogo con ETA, sino que debe reconocer que fue un error emprender ese camino y debe rectificar de inmediato su política antiterrorista volviendo al Pacto por las Libertades para reemprender la senda de la derrota del terrorismo.

Uno de los factores que más inquieta de la bomba colocada por ETA, después del sufrimiento que ha causado a sus víctimas y a toda la sociedad en su conjunto, es que se produzca el día después de que el presidente del Gobierno expresara su optimismo sobre su denominado "proceso de paz", alardeara de que "no hay bombas" y descendiera un escalón más en su proceso personal de claudicación moral ante ETA definiendo los asesinatos ejecutados por los terroristas como meros "accidentes mortales". El atentado en Barajas demuestra hasta qué punto el presidente del Gobierno ha caminado desnudo en este proceso, sin querer asumir la realidad, sin más base que una fe ciega en su buena estrella, metido en un laberinto en el que no existen más salidas que la vuelta atrás o la rendición definitiva ante los terroristas.

La bomba de ETA nos demuestra a su vez que el presidente del Gobierno estaba haciendo equilibrios imposibles en el trapecio de la negociación con los terroristas sin una red de seguridad adecuada. En los últimos meses el ministro del Interior ha venido alardeando de que el proceso iniciado por Zapatero era asumible porque el riesgo ante el fracaso era menor dada la debilidad de ETA, insinuando que los terroristas no podían en realidad dar un solo paso sin que él lo supiera anticipadamente. Por el contrario, el atentado de Barajas parece haber sorprendido por completo al Gobierno y ha demostrado que el alto el fuego declarado por ETA ha servido a la banda para recomponer sus estructuras, para rearmar sus arsenales y para incrementar su capacidad de intimidar y asesinar.

Pero por encima de la capacidad táctica de los terroristas, este proceso de negociación política ha servido para demostrar a ETA que el terrorismo puede ser un instrumento rentable para la consecución de sus objetivos políticos. La predisposición mostrada por Rodríguez Zapatero a satisfacer las demandas por las que ETA ha asesinado a casi mil inocentes durante más de tres décadas, a los que por desgracia es posible que debamos sumar ahora dos nuevas víctimas mortales, ha ofrecido, a los ojos de los criminales y de sus cómplices, no sólo una justificación histórica de esos asesinatos, sino sobre todo un horizonte estratégico en el que reafirmar la utilidad de su doctrina asesina.

Tan sólo un día después de la triunfal comparecencia del presidente del Gobierno, los hechos han demostrado que en contra de sus propias profecías no estamos mejor en la lucha contra ETA. El proceso de negociación con los asesinos emprendido por Zapatero ha sido algo peor que un lamentable error, ha sido una inmoralidad. Ha sido un error porque ha supuesto abandonar una política de lucha contra el terrorismo basada en el consenso político y en la determinación de vencer al terror que había llevado a ETA al borde mismo de su derrota. Ha sido una inmoralidad porque ha traicionado los principios democráticos más básicos sobre los que se asienta nuestra convivencia y porque ha dado la espalda a quienes más han sufrido a causa de la barbarie terrorista.

La comparecencia del presidente del Gobierno tras este brutal atentado ha sido decepcionante por mantener una ambigüedad calculada sobre la continuidad del proceso de negociación con los terroristas que resulta inadmisible tras este atentado. Pero a estas alturas no es ya muy importante lo que diga el presidente del Gobierno. Lo importante es lo que tiene que hacer. Y lo que tiene que hacer es poner fin definitivamente a este irresponsable e inmoral proceso de negociación con los terroristas, lo que tiene que hacer es volver cuanto antes al Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, y lo que tiene que hacer, además de condenar con la máxima contundencia este atentado, es demostrar su más firme determinación para vencer definitivamente al terror utilizando para ello todos los instrumentos de nuestro Estado de Derecho. En esa tarea puede contar con el apoyo del PP y el de la inmensa mayoría de los españoles.

Ignacio Cosidó es senador del Partido Popular por Palencia.

La estrategia de la araña etarra
Jesús Cacho El Confidencial 31 Diciembre 2006

Campeón mundial de columpio. Imposible hacer el ridículo de forma más estrepitosa y en menos tiempo. El viernes 29, el presidente del Gobierno aseguró, con la solemne vacuidad que le caracteriza, que “en un año estaremos mejor que hoy”. No habían pasado ni 24 horas y ETA le contestaba con la rotundidad a que nos tiene acostumbrados desde hace décadas: haciendo volar por los aires el aparcamiento de la terminal 4 de Barajas, y provocando dos muertes inocentes. ETA vuelve a matar, y estos muertos tienen un culpable.

Los terroristas han ido a golpear en el que quizá es el lugar arquitectónicamente más emblemático de la España rica del siglo XXI, la archipremiada –aunque vilipendiada por los usuarios- nueva terminal de Barajas, en el corazón del país, y en uno de los días con mayor tráfico aéreo del año, con miles de personas acudiendo a sus destinos a pasar la Noche Vieja. No podían haber elegido los violentos mejor escaparate para decirle al blandito señor Zapatero de qué va la vaina, esto no es un juego, querido José Luis, ni una broma con los que llevan 40 años practicando el tiro en la nuca, de modo que, a ver si te enteras, han venido a decirle los violentos, aclárate de una vez y deja de marear la perdiz, porque esto va en serio: Si usted quiere seguir adelante con este empeño, ya sabe el precio: Independencia del País Vasco más Navarra. ¿Lo tomas o lo dejas, magnífico Príncipe de la Paz?

Porque eso es lo que significa el diálogo para ETA. Y por eso los violentos se han quedado tan frescos. Lo dijo ayer, con la desvergonzada sinceridad que le caracteriza, el señor Otegui: la izquierda abertzale no considera roto el proceso de paz por la minucia de una bomba... Pues claro que no, es la forma de negociar de ETA: veo tus cartas y subo la apuesta con un par de muertos sobre la mesa de negociación, y a ver qué haces ahora, Zapatero prodigioso.

Lo que hizo ayer nuestro hombre fue venir corriendo de su retiro vacacional para comparecer ante los periodistas con cara de susto. Para lo que dijo, podía haberse quedado en Doñana tocando la zambomba. Un tipo claramente superado por las circunstancias, que intentó una especie de mitin ante las cámaras de la televisión para dar sensación de lo que a todas luces no tiene: firmeza, y para no contestar a ninguna de las escasas preguntas que le hicieron los plumillas presentes, envuelto en la retórica huera de las cuatro frases hechas con las que viene, mal que bien, capeando el temporal desde el 14-M.

Esta vez le tocó protagonismo estelar a eso de la “voluntad inequívoca del abandono de la violencia”. Pero, José Luis querido, ETA lleva meses dándote pruebas sobradas con la kale borroka de su “voluntad inequívoca” de abandonar la violencia, y tú como el que oye llover, que no hay peor sordo que el que no quiere oír, ni peor ciego que el que no quiere ver lo evidente. Y ahí sigue en sus trece el señor presidente del Gobierno, que es lo más grave, en mi opinión de lo ocurrido ayer, porque Rodríguez Zapatero habló de suspender, pero no de romper, “todas las iniciativas para el desarrollo de ese diálogo” y que los españoles sepan, hay un largo trecho semántico entre suspender un proceso y romperlo definitivamente.

Y mucho menos habló del Pacto Antiterrorista y de la Ley de Partidos. De modo que ya podemos imaginar en qué aguas tibias se va a mover en los próximos días. ZP ha ido demasiado lejos y ya no tiene fácil vuelta atrás, víctima de la estrategia de la araña etarra. En contra, al menos, de la opinión de la mitad de los españoles, que reclamaban unidad a la hora de afrontar el envite del final del terrorismo –quizá su gran pecado-, el señor Zapatero ha tratado de convertir un problema de Estado en una oportunidad personal y partidaria, sectaria, destinada a apuntalarle en el Poder sine die, y a mandar a galeras para mucho tiempo al primer partido de la oposición. Esta estrategia mendaz ha saltado por los aires. Y con un par de víctimas mortales sobre la mesa, unas muertes que le incumben directamente.

jcacho@elconfidencial.com

Desolador
POR JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS ABC 31 Diciembre 2006

SERÍA miserable atribuir al Gobierno o a su presidente un adarme de responsabilidad en el brutal atentado terrorista perpetrado por ETA ayer en la Terminal 4 de Madrid-Barajas. Pero no lo es -por el contrario, resulta obligado- subrayar críticamente la desoladora intervención de José Luis Rodríguez Zapatero en respuesta a la criminal fechoría de la banda. Limitarse a suspender las iniciativas de diálogo con ETA, pero negarse a romper el «proceso» -y negarse a hacerlo hasta tres veces a requerimiento de preguntas de los periodistas- delata que el jefe del Gobierno se ha instalado en una banalidad política y en una inconsistencia intelectual alarmantes que, siendo perceptibles en sus decisiones desde hace mucho tiempo, constituyen en estas circunstancias un gravísimo riesgo para el Estado de derecho en nuestro país.

Cuando a la banda terrorista ETA se le responde tras un atentado como el de ayer con una suspensión de las iniciativas de diálogo o negociación -y no con una ruptura terminante- se le está remitiendo la seguridad de que éste se retomará cuando las circunstancias muden, de tal manera que la generación de expectativas favorece las tesis de los que en la banda criminal consideran que el ejercicio de la violencia es el camino correcto para sentar al Estado en una interlocución negociadora. ETA y Batasuna -cuyo portavoz tampoco consideró roto «el proceso»- tienen ahora la seguridad de que Rodríguez Zapatero se abraza -aunque lo haga al modo de un náufrago- a la baza de una política de pacificación que no será enteramente rectificada ni siquiera con acciones tan bestiales como el atentado en la T-4 madrileña.

Desde el principio -allá, en el mes de marzo, cuando ETA declaró un mendaz «alto el fuego permanente»- el Gobierno no ha hecho otra cosa que perder terreno. El «proceso» ha resistido la violencia callejera -desde la de menor entidad a la de mayor descaro y gravedad para personas y bienes-; ha soportado también el chantaje a profesionales y empresarios en el País Vasco; ha aguantado la permanente intimidación a las fuerzas políticas no nacionalistas en la comunidad autónoma vasca y -tan grave como todo lo anterior- ha sido compatible con constantes declaraciones de ETA según las cuales este «proceso» no era de paz sino de negociación de la autodeterminación y de la territorialidad vascas y de amnistía para los terroristas encarcelados.

El presidente, como si de un autista se tratara, asesorado por ignotos expertos en la materia, actuando al margen de toda lógica y conocimiento de esos fantasmales interlocutores de la banda terrorista, ha incurrido en situaciones tan patéticas como la del viernes cuando declaró a bombo y platillo que «dentro de un año estaremos mejor que hoy», al mismo tiempo que los ciudadanos vascos dejaban ver en el euskobarómetro su mayoritaria sospecha de que ETA volvería a matar «en cualquier momento». El presidente, con un rostro marmóreo, ha tenido que digerir que el máximo responsable de la Guardia Civil y la Policía aseverase el pasado miércoles que «no hay datos que hagan pensar ahora mismo en que ETA se esté rearmando», al tiempo que era descubierto un zulo y el propio Gobierno vasco expresaba por ello su preocupación. El presidente, inconmovible, ha consentido que la banda terrorista ETA perpetrase un secuestro para el robo posterior de trescientas cincuenta armas cortas en Francia, sin considerar que tal acción era ya una ruptura de la tregua y, en todo caso, un delito gravísimo. En definitiva: el presidente asumió desde los primeros compases de esta falaz iniciativa de paz que la verificación de la voluntad de ETA no era el abandono de las armas sino la transacción con el Estado y la obtención de determinadas contrapartidas.

José Luis Rodríguez Zapatero se ha convertido así en un político temible, poseído de una soberbia cegadora e inabordable intelectualmente desde los más elementales argumentos de conservación de la integridad del sistema democrático. Todas sus iniciativas -ésta del proceso es la más grave- surgen como ocurrencias geniales, como grandes hallazgos, para derivar después en gravísimos problemas políticos que le restan todo margen de maniobra. Así ha ocurrido con la cuestión territorial, con la política exterior, con la llamada «memoria histórica» y, ahora con este remedo de «proceso» de paz con la banda terrorista ETA que ha demostrado durante décadas ser impermeable a cualquier forma de interlocución que no pase por el fielato de reconocer su condición «política» y de «vanguardia» del nacionalismo vasco independentista. A este planteamiento delictivo de ETA sólo se le ha contestado coherentemente -tras las decepciones muy aleccionadoras de 1989 y 1998- con la ilegalización de su brazo político mediante la aplicación judicial de la Ley de Partidos y con la persecución policial -nacional e internacional- y la colaboración de la comunidad de democracias occidentales, desde la unidad de los partidos políticos en España, respaldada de forma aplastante por la sociedad.

El presidente del Gobierno, sin embargo, pecando de altivez -en la que cae al suponer que él es capaz de lograr lo que no alcanzaron otros- abandonó esa política antiterrorista para introducirse en otra laberíntica en la que la banda terrorista ETA le ha ido ganando sucesivamente todos los órdagos de un juego de naipes con las cartas marcadas. Rodríguez Zapatero hablaba de paz y los terroristas lo hacían de negociación; el presidente hablaba de legalidad y los terroristas lo hacían de impunidad; el presidente hablaba de democracia y los terroristas lo hacían de imposición. ¿Cómo es posible que el jefe del Gobierno no haya reparado -o no le hayan hecho reparar- que ETA no discurre por los circuitos de la lógica convencional? ¿Cómo se ha llegado a esta situación cuando todas las evidencias apuntaban indefectiblemente a un episodio trágico como el de ayer en Madrid? ¿Cómo es posible, por todo ello, que el presidente del Gobierno siga alimentando expectativas negociadoras mediante la mera suspensión del diálogo con ETA cuando la experiencia, propia, y ajena anterior, le indican que la banda sólo entiende la política que excluye cualquier posibilidad de otro diálogo que no sea el preciso para datar la entrega de las armas, señalar el lugar de los arsenales y acogerse a la generosidad que el Estado y la sociedad dispongan libremente concederle?

La intervención de ayer del presidente -cuando todos los ciudadanos sensatos hubiéramos querido que así no fuese- resultó aflictiva, es decir, desoladora, porque provocó una inquietante sensación de orfandad política, porque se notó el volumen de la ausencia de esas certezas que tampoco prestó al líder de la oposición y que Mariano Rajoy echó en falta en su entrevista con Rodríguez Zapatero. Algo nuevo, sin embargo, se pudo extraer de la frialdad del jefe del Gobierno: la confirmación de que se trata de un político que orbita en sentido circular a un conjunto de valores tan peculiares -por propios e inaccesibles-que le apartan de la sintonía necesaria para ejercer el gobierno con la fiabilidad habitual en un régimen democrático. Por eso, la oposición -el Partido Popular-, en la desolación, debe procurar la mudanza política y esgrimir su derecho constitucional a cuestionar ya y sin demoras la confianza aun dirigente que la ha gastado con la frivolidad de los pródigos. Para eso está el artículo 113 de la Constitución.

El fin de un falso «proceso»
Editorial ABC 31 Diciembre 2006

DESPUÉS de dos años de rearme ininterrumpido, ETA cometió ayer en Madrid un brutal atentado que quiebra por la base el «proceso» de negociación iniciado por el Gobierno socialista antes incluso del anuncio oficial de alto el fuego permanente, el 22 de marzo pasado. La gigantesca deflagración que demolió uno de los aparcamientos de la Terminal 4 del aeropuerto madrileño, causando dos desaparecidos y una veintena de heridos, es, a un mismo tiempo, la reafirmación de ETA en sí misma y el más claro desmentido a todos los discursos que han alentado engañosamente en la opinión pública española las expectativas de una paz que los etarras nunca han estado dispuestos a dar. Por tanto, no debería sorprender que ETA colocara ayer un coche-bomba sin un comunicado previo que revocara la tregua, porque para ETA, lo mismo que para Batasuna, este atentado también forma parte de lo que la banda terrorista entiende por «proceso político».

Para ETA, la confusión entre violencia y política es absolutamente natural y, por eso, Otegi declaró ayer que «el proceso político de solución al conflicto no está roto». El desparpajo inmoral de este proetarra, al que Rodríguez Zapatero llegó a reconocer un «discurso de paz» cuando aún permanecía en prisión provisional, refleja fielmente que ETA sólo quería un «proceso» que le permitiera alcanzar sin matar los objetivos por los que llevaba más de tres décadas matando. En absoluto cabe sorprenderse de lo que ayer hizo una ETA que en dos años ha robado toneladas de materiales explosivos y más de trescientas cincuenta armas cortas. El aumento de la violencia callejera, de la extorsión y de las amenazas por medio de «zutabes» y comunicados ha sido el umbral del atentado de ayer en Barajas.

Ahora se demuestra que ETA no habla nunca para «consumo interno» cuando afirma que la tregua es un recurso de su «lucha armada» o cuando hace de la autodeterminación y de Navarra condiciones inexcusables para el fin de la violencia. Tampoco ETA es esa banda terrorista intimidada por los efectos del 14-M ni, menos aún, seducida por la «oportunidad histórica» que representa un Gobierno español dispuesto a respetar la libre voluntad de los ciudadanos vascos. ETA sólo ha sorprendido a los incautos y a los necios, a quienes pensaban que los etarras habían dejado de ser terroristas y a quienes, aún peor, creían que, en el fondo, los etarras perseguían objetivos políticos legítimos que podían ahormarse en los cauces del diálogo. No han faltado aduladores de esta impostura ni coros sumisos a la ficción de que esta vez la tregua iba en serio. Al final, tanto compararse con el Gobierno de Aznar y esta tregua ha durado nueves meses, frente a los quince de la de 1998, y sin que el anterior Ejecutivo aceptara mesas políticas, ni rompiera el consenso con la oposición.

De este atentado, y de los que puedan seguirle, sólo ETA es culpable, porque únicamente los terroristas son responsables de sus actos y nada ajeno a ellos puede actuar como justificación o atenuación de sus crímenes. Nunca un gobierno democrático puede compartir el reproche que ha de recaer, en exclusiva, sobre los terroristas. Sin embargo, es imprescindible que el atentado de Barajas dé lugar a un cambio radical de la política del Gobierno de Rodríguez Zapatero en relación con ETA. La política de apaciguamiento ha fallado, como era previsible, y si ETA atentó ayer no fue porque no haya habido cesiones, sino porque quería más que ya no están al alcance del Gobierno. Es al PSOE y al Ejecutivo a quienes corresponde iniciar una auténtica política de Estado que se fije como objetivo irrenunciable la derrota de ETA, sin condiciones ni matices, con los instrumentos policiales y judiciales del Estado de Derecho. Así resulta inadmisible que los emplazamientos se hagan al PP para que no utilice políticamente el atentado de ayer: no sólo Rajoy eludió en su comparecencia cualquier tentación partidista, sino que esa advertencia suena cínica en quienes protagonizaron la bochornosa noche electoral del 13 de marzo de 2004.

Existe una responsabilidad política por el origen y el desarrollo del proceso de negociación con ETA. Una responsabilidad que alcanza a los graves daños causados por decisiones concretas del Gobierno, con el apoyo incondicional del PSOE, de liquidar el pacto antiterrorista, de no utilizar la Ley de Partidos contra una Batasuna -que ni condena el atentado ni pide el fin del terror-, de aceptar la interlocución política de ETA y Batasuna en una mesa de partidos y de inocular en la sociedad española la confusión sobre quiénes son los partidarios de la paz y quiénes los de la violencia. Ha sido desde el Gobierno donde se ha dicho que no había indicios de que ETA se estuviera rearmando. Con juicios así, se desvela la incapacidad de discernimiento que aqueja al Ejecutivo para valorar a ETA como el peligro real y grave que representa para los españoles. Es, en definitiva, un problema de incapacidad para la responsabilidad de gobernar.

No es en absoluto suficiente lo que ayer anunció el presidente del Gobierno. Es más, sus palabras encierran una nueva oportunidad para la estrategia falsaria de los terroristas, cuando lo cierto es que ETA, aunque anunciara más treguas o altos el fuego, no merece más que respuestas policiales. No basta con que el jefe del Ejecutivo haya ordenado «la suspensión de iniciativas para el desarrollo del diálogo con ETA», porque el problema es que Zapatero no cancela la posibilidad del diálogo mismo con los etarras. El «proceso» está muerto y aunque reconocerlo así pueda ser -y lo es- un fracaso político del Ejecutivo que pactó la tregua con ETA, por dignidad nacional, el presidente del Gobierno tenía que haber asumido que, hagan lo que hagan los etarras en el futuro, no hay más opción que la derrota policial. Rodríguez Zapatero perdió ayer la ocasión de reactivar el Estado contra ETA mediante la recuperación de los grandes activos de la anterior política antiterrorista, como la vuelta al Pacto de Estado por las Libertades y contra el Terrorismo, la recomposición de relaciones con el PP y la declaración solemne del fin del diálogo. Para suspender las iniciativas del Gobierno, Rodríguez Zapatero ha tenido múltiples motivos y ocasiones en los últimos meses, desde los actos de «kale borroka» hasta el robo masivo de armas cortas. Ayer era el momento de darle la iniciativa al Estado y el presidente del Gobierno no lo hizo.

Algo más que una bomba
Editorial HERALDO DE ARAGÓN 31 Diciembre 2006

EL GRAN penacho de humo negro que se alzó a las nueve de la mañana de ayer sobre el aeropuerto de Madrid-Barajas atestiguaba algo más que la magnitud de la explosión. La banda terrorista vasca, tras anunciar el 22 de marzo un "alto el fuego permanente" se ha servido de sus tentáculos para cometer 245 delitos de terrorismo callejero, robar armas en cantidad, fabricar escondites para explosivos, persistir en sus extorsiones a empresarios y, en suma, a dar fe de vida de la única forma que le resulta posible: induciendo el miedo en el cuerpo social. Su último atentado con explosivos tuvo lugar el 9 de marzo, quince días antes de su anuncio de alto el fuego. De ahí que la acción criminal de ayer en Barajas tenga la apariencia de una recuperación del nivel anterior de actividad agresiva, como para dar testimonio de la inutilidad del proceso que lidera el presidente y desmentir que haya fundamento ninguno para el optimismo expresado por éste el viernes.

ETA no parece dispuesta a transigir y enseña sus poderes sanguinarios para recordar de qué forma hay que entender su concepto de diálogo y negociación: a cambio de que no vuelva a asesinar, la política y la ley deben amoldarse a sus exigencias. Éste es el punto en el que cobra más peso el reproche del PP al presidente sobre su poco comprensible optimismo, diagnóstico que, en voz baja, comparten no pocos correligionarios del jefe de Gobierno. Si el pasado día 14 hubo en suelo suizo contactos entre representantes del Ejecutivo y de la directiva etarra que pudieran dar algún motivo de contento a Rodríguez Zapatero, el atentado de ayer debiera desvanecerlo por completo. De ahí que se quedara un paso más atrás de lo oportuno al no acompañar su condena del atentado -que quizá haya causado muertes tras más de tres años sin ellas- con el anuncio de la ruptura del proceso. La coincidente insistencia de Otegi en que no está roto y la ausencia de referencias a la resurrección del pacto antiterrorista inducen a pensar que el atentado, aun considerado "gravísimo", no va a introducir cambios políticos mayores en la actuación del Gobierno. Con independencia de las intenciones de Zapatero, el salvaje ataque de ayer prueba otra vez que ETA es sólo muerte y miedo y no ha sido nunca ni será palabra y diálogo.

¿Y ahora, qué?
POR ROGELIO ALONSO ABC 31 Diciembre 2006

LA primera consecuencia del atentado terrorista de ayer debería ser la de abandonar una terminología y una política antiterrorista cuya ineficacia resulta evidente. La violencia de ETA y la polarización política y social en torno a la política antiterrorista están demostrando cuan contraproducente es para la sociedad española y para el deseado objetivo de conseguir la desaparición del terrorismo etarra aceptar iniciativas gubernamentales justificadas con instrumentos retóricos como el del engañoso sintagma «proceso de paz» y la lógica subyacente al mismo.

Dicho proceso ha servido para construir estereotipos dotados de un fuerte componente emocional a través de los cuales se ha creado una realidad virtual sin correspondencia con los hechos objetivos. El loable fin de evitar más víctimas ha sido utilizado para legitimar medios que vienen revelándose ineficaces, pues no sólo no han servido para apaciguar a los terroristas, sino que además han supuesto el abandono del consenso en torno a la política antiterrorista que se consolidó con el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, contribuyendo así a resquebrajar la unidad de la sociedad y de la clase política que tanto había debilitado a ETA.

A lo largo de los últimos meses se ha apelado a las emociones de la sociedad para coaccionar a los ciudadanos que con toda lógica ponían en duda las supuestas intenciones de paz de la organización terrorista. Injustamente se ha definido como «enemigos de la paz» a quienes han razonado con sólidos argumentos la inconveniencia de dialogar con ETA a pesar de que ésta jamás ha mostrado una «voluntad inequívoca de poner fin a la violencia», tal y como se le exigía en la resolución del Congreso aprobada en mayo de 2005.

Es evidente que el Gobierno ha incumplido sus propias exigencias, pues ha entrado en dicho diálogo a pesar de que, como el atentado en Barajas volvió a dejar de manifiesto, ETA carecía de la exigida voluntad de concluir con el terrorismo. Debe destacarse que el atentado de ayer ha ido precedido de otras acciones terroristas que han sido minimizadas por los defensores del llamado «proceso de paz» a pesar de que revelaban con crudeza cuáles eran las verdaderas intenciones de la banda. Por ello deben recordarse el brutal ataque contra un concejal de Barañáin en abril, las incesantes coacciones y chantajes a empresarios y políticos desde el momento en que ETA anunció su tregua, la continuidad de las actividades de financiación ilegal de la banda que llevaron a la detención de varias personas implicadas en ellas, los intensos actos de terrorismo callejero en diversas ciudades vascas, los sucesivos comunicados de la banda reiterando sus deseos de continuar activa, así como los robos de armas y de materiales para la preparación de explosivos que daban credibilidad a la amenaza que la mera existencia de una organización terrorista supone. Todas estas pruebas inequívocas de la voluntad de ETA de no poner fin a la violencia han sido ignoradas por el Gobierno aceptando un diálogo con la banda y con su entorno cuya suspensión el presidente del Gobierno anunció ayer. Es por tanto innegable que el hecho de que ETA no haya cumplido las condiciones impuestas para iniciar el diálogo no ha servido para evitar el comienzo del mismo.

Esta importante cuestión suscita dudas sobre la aparente firmeza del presidente del Gobierno al anunciar el final de las negociaciones con la organización terrorista mientras no se den unas condiciones que en realidad jamás han existido, sin que ello impidiera el referido diálogo con ETA y su entorno. Con estos precedentes, y con una ETA evidentemente dispuesta a continuar asesinado, las declaraciones gubernamentales ganarían credibilidad si fueran acompañadas de la inmediata convocatoria del Pacto por las Libertades que obliga al Gobierno de la nación y al principal partido de la oposición a consensuar la política antiterrorista. De ese modo se contribuiría a contrarrestar uno de los perversos efectos de una política antiterrorista definida en torno a un «proceso de paz» que ha servido para invertir los roles de demócratas y terroristas. Así ha ocurrido al despreciarse como «enemigos de la paz» a quienes planteaban necesarios y coherentes interrogantes sobre las peligrosas iniciativas del Gobierno mientras quienes han amenazado y coaccionado a políticos y ciudadanos han sido legitimados como «interlocutores necesarios en el camino por la paz». El lenguaje utilizado ha servido para construir «enemigos» donde sólo debería haber aliados, trampa en la que se podría permanecer si se aceptase la continuidad de un «proceso de paz» que no debería admitir suspensión, reclamando, por el contrario, una ruptura contundente que permita un claro retorno a la estrategia del consenso entre los principales partidos democráticos.

«Nos tratan de confundir, engañar y mentir y ante eso debemos seguir haciendo lo que hacemos, defender el Estado de Derecho, el ordenamiento jurídico en los términos en los que lo planteamos y la unidad de acción de los demócratas». Así se pronunció el presidente del Senado, Javier Rojo, cuando Batasuna hizo pública en 2004 la publicitada declaración de Anoeta. Sin embargo, el acto de propaganda del entorno etarra tuvo éxito, pues finalmente el Gobierno y numerosos medios de comunicación acabaron aceptando la retórica terrorista al presentar el discurso de Batasuna como la confirmación de su apuesta por las vías pacíficas. A través de ese manipulador espejismo que provocó una improductiva impunidad hacia Batasuna, justificada por una supuesta «nueva realidad social», la organización terrorista ha logrado además dividir a quienes tanto la habían debilitado mediante su unidad. Conviene tenerlo presente en unos momentos en los que todavía hay quienes abogan por mantener un «proceso de paz» que justifican con los mismos argumentos con los que han propugnado una estrategia repleta de costes sin beneficios para nuestra democracia. Mientras ETA siga engañando y confundiendo a dirigentes y ciudadanos, el final del terrorismo será un objetivo lejano.

¿Y AHORA QUÉ?
Editorial minutodigital 31 Diciembre 2006

Cuando a un matón no se le hace frente se crece. Y este gobierno se ha tragado que ETA siguiese extorsionando a los empresarios, que siguiese rearmándose y que su brazo político actuase pese a estar ilegalidado, sin reaccionar de ninguna manera, cediendo una y otra vez al chantaje de los violentos.

“ Y ese es el balance de la principal apuesta política de la actual legislatura del PSOE. Es hora por tanto de que España se libre de esta losa y se convoquen elecciones anticipadas para que el pueblo se pronuncie sobre el rumbo que desea para su patria sin coacciones terroristas que coarten su libertad de elección. ”
Su estrategia de dialogo ha fracasado, como no podía ser de otra forma. Quien pretende tratar a la bestia con condescendencia, ya sea por simpatía o por falsos impulsos humanitarios, acaba mordido. Pero el problema en este caso es que la dentellada siempre la recibe la sociedad indefensa, la víctima inocente y no el verdadero responsable.

Con ETA no cabe otra política que la de su persecución y exterminio. Abandonar el pacto antiterrorista y desmantelar el cerco a que por fin habíamos conseguido someter a los terroristas ha sido negligente, cobarde y estúpido. Pero Zapatero ha insistido, despreciando todas las voces que le alertaban del peligro, especialmente la de las víctimas del terrorismo, en llevar a efecto sus tronadas teorías progresistas de cómo enfrentar al terrorismo.

En 1977 ya se dio una oportunidad histórica a la izquierda aberzale con una amnistía general que “generosamente” puso en la calle a los asesinos de ETA. La izquierda aberzale agradeció el “favor” con décadas de sangre y odio. Pero algunos no aprendieron la lección, o no quisieron aprenderla. Los mismos que durante estos últimos 25 años nos vaticinaban toda clase de contraproducentes violencias si se ilegalizaba Batasuna. Justo los mismos que hoy han estado predicándonos lo necesario que era llegar a una paz negociada con ETA que no dejase vencedores y vencidos. Son los Pachi Lopéz, Equiguren, Imaz, Rovira, Llamazares, El País, la SER y el largo etcetera de esa patulea encabezada por Zapatero, que en vez de contribuir a luchar eficazmente contra ETA, solo han estorbado la victoria de la democracia y de España sobre el terrorismo separatista.

A fecha de hoy la política antiterrorista del PSOE de Zapatero solo ha conseguido dar protagonismo político a los terroristas, insuflar nuevos bríos a sus seguidores desanimados, devolver a la comunidad internacional al confusionismo sobre el carácter terrorista de la izquierda aberzale y permitir a la banda reorganizarse financiera y tácticamente. Pese a ello, Zapatero solo tiene que decirnos que suspende, -ojo, no que rompe definitivamente- todo contacto con ETA. Conociendo el talante marrullero de este gobierno, por tanto no sería extraño, como ya ha denunciado Francisco Alcaraz, que el PSOE siguiese manteniendo contactos secretos con los asesinos. Muy significativamente Otegui, además de no condenar el atentado, ya se ha apresurado a decir que no rompe el proceso.

Y ese es el balance de la principal apuesta política de la actual legislatura del PSOE. Es hora por tanto de que España se libre de esta losa y se convoquen elecciones anticipadas para que el pueblo se pronuncie sobre el rumbo que desea para su patria sin coacciones terroristas que coarten su libertad de elección.

Roto con sangre por ETA . Rojo de verguenza por Zapatero
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 31 Diciembre 2006

ETA ha roto con sangre el alto el fuego.

Si, cómo todo parece indicar dos humildes emigrantes, dos ciudadanos ecuatorianos, están bajo el amasijo de escombros y hierros de la T-4, los terroristas etarras han vuelto a matar tras tres años sin hacerlo.

ETA ha roto con sangre el alto el fuego y el único que no se da por enterado es el presidente del Gobierno de España.

"Suspende", el sólo "suspende" y de ahí, de esa calculada ambiguedad, no hubo manera de sacarlo a pesar de las reiteradas preguntas de los periodistas. No quiso pronunciar la palabra que le daba más que miedo, a la que tenía autentico pánico, la evidencia : ROTO.

"Suspende" ¿Y esto que significa?. ¿Que si mañana ETA dice otra vez que "va a ser buena" y no nos amenazará, ni chantajeara, ni incendiara,ni nos asesinará, volveremos a sentarla a la mesa?

Suspende ¿significa que dice lo que ha dicho Otegui, que bueno,esto son cosas que pasan y que hay que seguir con el proceso? ¿Significa que va a permitirse a la terrorista Batasuna presentarse bajo alguna argucia a las elecciones?

Escribí hace un tiempo (el 14-09-2006) "El dia que ETA vuelva a matar", en este mismo blog. No faltó quien me acusó de catastrofista . Hace unos días volví sobre el tema "La papeleta y la pistola".

Bien claro está que no han dejado ni la gasolina, ni la pistola ni la bomba.

El rídículo del máximo jefe policial,Mesquida, intentado minimizar el robo de pistola y el zulo de Amorebieta asegurando que no había rearme etarra, es de dimisión inmediata.

Pero es aun muchismo mas terrible la humillación, la patada en el cielo de la boca al propio presidente quien ayer mismo, sí , ayer, convocaba a toda la prensa para anuciar la buena nueva navideña, su mensaje urbi et orbi : "Estamos mejor que hace un año y dentro de un año estaremos mejor" escudando su optimismo en informaciones que amparaba por la "necesaria discrección". El "sabía" y nosotros debiamos confiar en el y en sus certezas.

Pues bien , ante todo ello, el bestial atentado en el aeropuerto internacional de Madrid.

Y ante ello, un presidente, ambiguo, ,sin firmeza, desbordado.

Incapaz de algo tan sencillo como reconocer que no es que lo haya roto el , es que lo ha roto ETA y con sangre.

Incapaz de decirnos , tan solo: convoco al pacto antiterrorista. Incapaz de decirnos : vamos a combatir todos contra ETA.

Que ahí estamos presidente, a su lado para combatir a los terroristas. Que cuenta con nosotros. Que no son su culpa los crimenes de ETA, que solo son responsablidad de ETA. Que entendemos que usted tenía la mejor de las voluntades. Pero ETA no. Eta ha vuelto a matar, señor presidente.

Y usted, en lo personal, me ha decepcionado en lo más hondo. No esperaba jamás eso de usted. Ante el primer embate duro y dificil con el que ha tenido que enfrentarse en su vida politica (donde todo ha sido vino,rosas y suerte) usted ha trasmitido a su pueblo debilidad. Ante su chantaje sangriento, usted no ha dado la talla. Hoy ha perdido, al menos, mi voto. Es mi manera democrática de responderle. Y tambien y si es necesario pacificamente manifestándolo en la calle.

Porque hoy he sentido por usted, que nos representa a todos como presidente del Gobierno de España ,la más profunda de las verguenzas.

Rodríguez Zapatero desaprovechó ayer su mejor oportunidad política
Francisco Rubiales Periodista Digital 31 Diciembre 2006

El presidente del gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, desaprovechó ayer, sábado 30 de diciembre de 2006, su mejor oportunidad política para ganarse la adhesión de millones de españoles y asegurarse la victoria, con un apoyo mayoritario, en las próximas elecciones generales.

Si hubiera sabido interpretar y encarnar los sentimientos de su pueblo, si se hubiera mostrado tan indignado como se sentian los españoles a los que dice representar, si al menos hubiera exigido a ETA la entrega inmediata del comando asesino que rompió la tregua, si hubiera roto con claridad toda negociación con quienes siguen asesinando a inocentes y se hubiera mostrado sereno, digno y fuerte ente el degenerado terrorismo vasco, se habría metido a España en el bolsillo y logrado un liderazgo sobre la sociedad que, probablemente, ya nunca podrá conseguir en el futuro.

Pero, en lugar de mostrarse sólido y de encarnar los sentimientos de un pueblo frustrado e indignado ante la vileza etarra, Zapatero persistió con su estrategia de rendición y mantuvo su antidemocrática estrategia de confundir a la opinión pública con medias verdades y mentiras disfrazadas.

Zapatero protagonizó ayer el mayor fracaso de su gobierno al ser incapaz de ofrecer seguridad y confianza a una sociedad que le demandaba precisamente eso y que recibió a cambio, de su gobierno, más debilidad, confusión e indecisión.

Zapatero, al interrumpir sin romper las negociaciones con los asesinos, cuando las ruinas de Barajas estaban todavía humeantes y se buscaban los cadáveres de los dos inmigrantes asesinados por ETA, no fue capaz de inyectar seguridad en la sociedad, ni de reaccionar con la dignidad debida ante la indecencia de un terrorismo que responde con bombas y muertes y una humillante batería de concesiones gubernamentales, entre las que sobresalen dos de un inmenso valor: la presentación de los asesinos en el Parlamento Europeo y la presión a los jueces desde el Ejecutivo para que sean "benévolos" con los criminales etarras.

A Zapatero no sólo le faltó ayer la dignidad debida como representante democrático de los españoles, sino también la lucidez política necesaria para recuperar el liderazgo moral de España, aprovechando una ocasión histórica y única.

Si Zapatero hubiera sido ayer todo lo contundente que los españoles deseaban, si se hubiera mostrado ante ETA digno y sólido, si les hubiera exigido lo que siempre debió exigirles: que pidan perdón, que entreguen las armas y que, además, entreguen al comando criminal que actuó ayer, Zapatero no sólo se habría situado en el camino justo para ganar las próximas elecciones, sino que, además, habría recuperado la fe y la confianza de una sociedad española que hoy se siente asqueada ante la falsedad de la política, frustrada ante la permanente división e ineficacia de los políticos y muy decepcionada ante la ineptitud del liderazgo democrático.    Voto en Blanco

No rompe con ETA a pesar de los muertos
Julia Pérez El Confidencial 31 Diciembre 2006

El presidente del Gobierno no renuncia al ‘proceso de paz’ que ha abierto con ETA, ni da ese puñetazo sobre la mesa demandado por Mariano Rajoy, a pesar de que haya dos ecuatorianos desaparecidos. Su orden se ciñe únicamente a “suspender” todo diálogo con la banda terrorista, al entender que éste es incompatible con la autorización que recibió del Congreso. Y en tender puentes con el PP. Arnaldo Otegi, líder de la ilegal Batasuna, tampoco considera roto ese proceso que hace aguas desde el verano. El atentado es, pues, un paréntesis.

La Policía busca entre los escombros del aparcamiento de la Terminal 4 del aeropuerto de Barajas (Madrid) a dos desaparecidos, ambos de nacionalidad ecuatoriana. Uno de ellos es un joven de 19 años que echaba una cabezada dentro de su coche, mientras su novia recogía a una pasajera que había llegado en un vuelo de madrugada. Cuando se ordenó a toda prisa el desalojo de la terminal, Verónica Arequipa, intentó que los policías avisaran a su novio pero nadie le hizo caso en medio del caos. Poco después se oyó la explosión. Diego Armando Estacio es buscado entre las tres de las cuatro plantas derrumbadas con la deflagración de una furgoneta bomba colocada por la banda terrorista ETA, según todos los indicios. Su otro compatriota desaparecido, Carlos Alonso Palate, también descansaba en el interior de un vehículo.

La furgoneta bomba que explosionó en forma de presunto comunicado de ruptura de la tregua convirtió en caducas las portadas de los periódicos del sábado, que anunciaban la intención de José Luis Rodríguez Zapatero de recuperar la iniciativa política, con la presentación de 40 leyes, para remontar su caída de imagen pública. Los terroristas asestaron al presidente un golpe por partida doble porque se llevaron por delante parte de ese optimismo que el presidente insiste en volcar en el ‘proceso de paz’ surgido hace nueve meses, con el anuncio de la banda de un “alto el fuego permanente”.

“Dentro de un año estaremos mejor que hoy”, pronosticaba el presidente en los periódicos de la mañana del sábado mientras una densa columna de humo cubría la T4. Ya por la tarde, Zapatero reconoció que España está “peor, mucho peor” tras el atentado y que todas las instituciones lucharán para terminar con la lacra terrorista. Preguntado sobre si pecó de optimismo, matizó que se basa en su “convicción” de que la sociedad ganará la paz.

Fue una declaración muy medida. Con corbata negra y gris y rostro serio, como requería la ocasión, Zapatero se negó a enterrar el ‘Proceso’ que tanto ha mimado. En varias ocasiones fue preguntado sobre si lo daba por terminado, y en todas ellas contestó –con firmeza- que había ordenado “suspender todas las iniciativas para establecer” el diálogo con ETA al entender que es incompatible con la resolución del Congreso, que en mayo pasado le autorizó a negociar con la banda si detectaba una “voluntad inequívoca” de abandonar las armas. Pero no dio el esperado puñetazo en la mesa que demanda Mariano Rajoy y, en privado, parte de su partido. El presidente del PP reclamó luego que abandone la “ambigüedad” y regrese a una política antiterrorista basada en la firmeza del Estado de Derecho.

De sus palabras tan medidas, se deduce que Zapatero ha optado por un paréntesis, de tal forma que deja la puerta abierta al regreso a la negociación con ETA en otro contexto, pero que no se cierra al diálogo con la organización terrorista en su conjunto, premisa a la que se opone el PP. Es más, recordó que había anunciado que el ‘Proceso’ sería “largo, duro y difícil” y la jornada del atentado había sido “un día difícil, duro, muy duro”.

Todo apunta a que el presidente escuchará las iniciativas que plantee en las próximas semanas la ilegalizada Batasuna y que había anunciado poco antes su dirigente Arnaldo Otegi. El líder radical se negó en redondo a dar por terminado el ‘Proceso’: “No está roto”, sentenció. Pero, de condena al atentado, no hubo nada. Otegi justificó la bomba en que el Gobierno no había hecho “ni un solo gesto” en estos nueve meses, como es el apoyo a una mesa política o el acercamiento de los presos etarras.

Otegi puso el dedo en el nudo gordiano en el que están enredados el Ejecutivo y la banda: el ‘Proceso’ implica aceptar que éste tiene contenidos políticos, incluida la autodeterminación. Algo que, de asumirlo, supondría justificar estos 30 años de terrorismo, ya que ETA jamás aceptó el Estatuto de Gernika y exige garantías de que habrá un nuevo marco político.

Su principal apuesta
La actitud conservadora de Zapatero al no dar por enterrado el ‘Proceso’ es ya una constante en este ámbito. Si lo enterrara, enterraría con él su principal apuesta política. Y no hay más que recordar lo ocurrido en octubre pasado, cuando ETA robó 350 armas cortas la víspera de que el Parlamento Europeo debatiera una resolución de apoyo al diálogo con la banda. El presidente no pidió a su grupo político, el socialista, que retirara la resolución y el desconcierto se cundió entre sus filas.

La furgoneta bomba ha hecho saltar por los aires todos sus esfuerzos por mantener una tregua que había entrado en barrena tras la vuelta del verano, mientras Otegi advertía de que iba mal. Esfuerzos que incluso llevaron a Alfredo Pérez Rubalcaba a sostener que el zulo hallado recientemente en Amorebieta (Vizcaya) con 50 kilos de material para explosivos era un “proyecto de zulo”. El sensato ministro del Interior se contagió así de la filosofía del “vivimos en el mejor de los mundos posibles” que impregna a más de un responsable gubernamental y de la que tanto ironizó Voltaire.

Un realista Rubalcaba concluyó que la lección del atentado era la siguiente: “No estamos ante un fenómeno o un proceso racional, con gente normal”. Porque la bomba pilló al Gobierno con el pie cambiado: nadie se lo esperaba y, en contra de su trayectoria histórica, ETA no había emitido antes un comunicado de ruptura, a lo que es muy aficionada.

Una banda terrorista y un gobierno estúpido
POR CARLOS MARTÍNEZ GORRIARÁN ABC 31 Diciembre 2006

Seguramente habrá buena gente que se haya sorprendido por el salvaje bombazo de ayer, con el que ETA casi derriba la flamante terminal T-4, pero el Gobierno de Zapatero no tiene ningún derecho a la sorpresa ni a mostrarse decepcionado por un atentado que no sólo acaba definitivamente con las ilusiones del «alto el fuego» de los terroristas, sino que, sobre todo, era un suceso previsto y razonablemente explicado por muchos de nosotros. Sin embargo, es un hecho que ETA ha sorprendido al Gobierno; según Rubalcaba, no podían calcular que esto pudiera ocurrir. Y en efecto, de otra manera no se comprende la rueda de prensa del presidente Zapatero del día 29, con su infame equívoco entre atentados y «accidentes mortales», ni tampoco la sucesión de disparatadas exculpaciones de ETA de Mezquida -la banda no se está rearmando- y Rubalcaba -el zulo lleno de explosivos es sólo un «proyecto»-. Ya sería escandaloso si ambos fueran sólo políticos sin cargo, pero es que semejantes dislates vienen del jefe de las fuerzas de orden público y de su superior, el ministro del Interior (¿por cuánto tiempo?)

Así pues, es indudable que el atentado no sólo ha cogido al Gobierno a contrapié, sino que ETA ha sabido jugar con lo que sólo cabe calificar, en buen castellano, como la insondable estupidez gubernamental, empeñado en que la banda y Batasuna eran algo distinto a los que todos sabemos que son: terroristas. La banda ha escogido el día siguiente de la triunfalista enésima proclama de Zapatero sobre la buena marcha del «proceso» no sólo para volarlo, sino para poner en ridículo al Gobierno. Otro pronóstico desdichado. Han sido Zapatero, sus personas de confianza y el poderoso y extenso círculo de sus turiferarios -una facción de la clase mediática no menos inepta que su correspondiente política- quienes se han empeñado en luchar contra los hechos evidentes antes que contra los terroristas, en llamar «enemigos de la paz» (y amigos a tipos como De Juana Chaos) a quienes advertían de los errores y pedían, por lo menos, un poco de sensatez. Pero si un comando etarra se ha colado en Madrid con una furgoneta llena de explosivos es porque el Gobierno estaba convencido de que tal eventualidad era imposible, pues habrían verificado la voluntad de continuar el proceso de «la otra parte». La mendacidad del lenguaje ha sido perfectamente proporcionada a su desprecio del pensamiento racional y el sentido común.

Al Gobierno sólo le quedan dos caminos. Uno, empeñarse en que sólo ha sido un accidente y que el proceso debe continuar porque es una oportunidad histórica; se invocarán al respecto «accidentes» comparables en la larga negociación entre el IRA y los británicos. Al fin y al cabo, parece que -a falta de conocer qué ha sido de dos desaparecidos- nadie ha muerto, y si hubieran muerto quizás podrían considerarse víctimas accidentales. El otro camino consiste en tirar la toalla en su inútil pugna contra la realidad, abandonar la propaganda sedante y volver a la política del pacto antiterrorista. Altamente improbable, porque implicaría dar por fracasado casi todo lo hecho por el Gobierno y el PSOE en los últimos años. Y porque a estas alturas, ¿quién puede creerse que Zapatero y sus huestes puedan liderar esa estrategia? Rubalcaba se ha limitado a condenar los hechos, a mostrarse engañado y a anunciar que «diálogo y violencia son incompatibles en la democracia». Pero eso ya nos lo había dicho en cada «accidente» anterior, de la invasión de Aritxulegi al robo de las 300 pistolas, pasando por la voluntariosa ignorancia de la extorsión y la «kale borroka». Es decir, que las cosas seguirán igual si nadie lo remedia. Sin duda, 2007 va a ser un año muy penoso.

El espejo roto
ANTONIO ELORZA /CATEDRÁTICO DE PENSAMIENTO POLÍTICO DE LA UNIVERSIDAD COMPLUTENSE El Correo 31 Diciembre 2006

Para amigos y enemigos del Gobierno socialista debiera ser éste ante todo un triste final de año. Una cosa es el juicio que pueda formarse acerca de la gestión llevada a cabo por el presidente Zapatero desde la declaración de 'alto el fuego permanente' y otra la valoración de lo que representaban las expectativas de normalización política, que no de paz, en Euskadi y en el conjunto de España. Muchos tuvimos la sensación de que tales esperanzas se asentaban mucho más en la debilidad estratégica de ETA, y en la eficacia del cerco policial trazado con la colaboración de Francia, que en el acierto de los negociadores gubernamentales. No ha sido así y resulta necesario reflexionar sobre ello, más allá del caso ETA.

La crítica al Gobierno no debe centrarse en lo que le demandaban la mayoría de los españoles: hacer todos los esfuerzos posibles dentro de la ley para que el paso dado por ETA se tradujera en el abandono definitivo del terror. Sin duda ésta será la línea seguida por el PP en sus comentarios, exhibiendo el acierto de las propias razones para rechazar cualquier tipo de negociación, ya que con los terroristas sólo cabe el aplastamiento por medio de la actuación policial respaldada por la ley. Era tanto como olvidar que ETA nada tenía que ver con el terrorismo grupuscular de las Brigadas Rojas o de la Baader Meinhof. Había que encauzar, no sólo a los terroristas, sino también a un 15% ó 20% de la sociedad vasca, hacia la democracia, y para ello era preciso abrirse con concesiones hasta el borde de la ley.

Siempre, claro, que se diese una presunción razonable de que ETA estaba dispuesta a efectuar su conversión sin alcanzar los objetivos previamente fijados desde la llamada Alternativa Democrática. Es en este tema donde las señales de peligro se pusieron muy pronto en rojo, ya que una y otra vez los voceros de la banda, así como su brazo político, insistieron en reclamar la autodeterminación, la territorialidad y la conquista de Navarra. En la cuestión de los presos, nada tenía que extrañar la discreción, pues se trataba de un tema subordinado en el cual las soluciones debían venir de la negociación Gobierno-ETA aún por iniciarse. Lo que resultaba difícilmente admisible era la ausencia del lado del Gobierno, no ya de explicaciones sobre la marcha de los contactos, sino del cuadro general de vías previstas desde La Moncloa para llegar al doble acuerdo, sobre la relación bilateral Gobierno-ETA y sobre la mesa de partidos. ETA y los suyos hablaban, eran la única parte visible del conflicto. Ocupaban en exclusiva el centro del escenario, con lo que esto supone en una democracia moderna. Del Gobierno podían apreciarse gestos de benevolencia, como el de Zapatero al afirmar que De Juana estaba «de acuerdo con el proceso» o las iniciativas del fiscal general, pero de ideas claras, ninguna. Se repetía en este sentido lo que había pasado en el curso de la negociación del Estatut. Había que confiar en la reconocida capacidad de maniobra de Zapatero para prolongar el optimismo.

En efecto, si ETA-Batasuna mantenía el jaque al rey, en cuanto a sus reivindicaciones, y el Gobierno no iba a ofrecer una modificación sustancial del marco definido por la Constitución, ¿cómo podía esperarse nada positivo de un 'alto el fuego' convertido en fase de preparación de una nueva etapa de lucha? Así las cosas, las declaraciones del día 29 de Zapatero con el lenguaje del Día de San Valentín, 'hoy más que ayer y menos que mañana', no representan como alguien ha dicho la expresión de un 'ridículo', sino de una política de información que, o bien pone de manifiesto una total ignorancia de cuanto está sucediendo en la relación con ETA, o, lo más probable, contempla su papel como un espejo destinado de repercutir imágenes falsas. Un espejo ahora roto.

Y ahora, ¿qué hacer? Hay dos posibilidades. Una, que ETA explique el atentado como respuesta inevitable y no deseada, pues las fieras como se sabe quieren la paz, por la negativa del Gobierno a cumplir los compromisos que les llevaron a declarar el 'alto el fuego'. Ante ello, por parte del Ejecutivo, habrá protestas de haber sido vilmente engañado, acusaciones contra el PP que sembró el malestar, etcétera, pero sin otro remedio que volver a la vía policial. Otra posibilidad es que con todo cinismo ETA presente la bomba como una advertencia del deterioro a que se ha llegado. El Gobierno se contentaría entonces con una declaración grandilocuente, volvería la acción policial, pero las puertas seguirían abiertas. Y el futuro, cerrado.

Es también la ocasión para revisar de una vez por todas la forma de hacer política, y de presentar esa política, por parte de Zapatero. Ante problemas graves, el principio de que 'gracias a mí todo va mejor en el mejor de los mundos' sólo sirve para agravarlos. ZP debió anunciar que 'la paz' no iba a ser aceptada por ETA si él mantenía la legalidad constitucional en la negociación, con las consecuencias previsibles, poniendo en guardia a la opinión pública. Cuando las cosas son tan claras, las maniobras no sirven. Lo mismo sucedió con el Estatut, cuyos efectos disgregadores, Galicia incluida, apenas han empezado a sentirse.

Y en otro terreno, otro tanto ocurre con el planteamiento de la famosa Alianza de Civilizaciones, rico en imágenes para la galería y de encefalograma plano en cuanto al análisis. Si el problema es el Islam ofendido por las caricaturas y no ante todo el terrorismo del 11-S o el 11-M, parecería que Zapatero acierta, pero ni eso, ya que la insistencia en que reina la islamofobia en Occidente y que el Islam se encuentra 'humillado', sin que exista 'terrorismo islámico', alienta un giro de nuestra comunidad musulmana -pensemos en Córdoba-, no hacia la búsqueda de una creciente integración en la España democrática, sino a la propia afirmación en nombre de 'dar al-islam' frente a su estatus actual. En una palabra, las buenas intenciones no bastan, y nadie duda de las albergadas por Zapatero y su Gobierno en relación al Terror, vasco o de Al-Qaida: de análisis erróneos y de informaciones desviadas sólo cabe esperar una política que a medio plazo nada resuelva y siembre el desaliento entre los demócratas. Ojalá me equivoque.

Zapatero es el único que no venía ¿o no quería ver?
Rafael M. Martos Periodista Digital 31 Diciembre 2006

A estas alturas todo el mundo sabe que ETA ha cometido un atentado en el aeropuerto de Madrid-Barajas, y que posiblemente haya dos muertos. También todo el mundo ha escuchado al ministro del Interior, Pérez Rubalcaba, y al propio presidente del Gobierno español, Rodríguez Zapatero, decir que en estas condiciones no es posible mantener un diálogo con la banda terrorista.
¿Pero de qué estan hablando? ¿Es que siguen sin enterarse de nada?

El presidente y el ministro no se enteran porque no quieren enterarse, y a ver si así, de paso, no nos enteramos los demás.
Decía Zapatero en La Moncloa, 24 horas antes del atentado, y con la rotunidad que le caracteriza:

«estamos mejor que hace un años, y dentro de un año estaremos mejor»

Pues sí. Ahora lo que tenemos seguro es que el presidente del Gobierno no tenía ni idea de nada, que lo de su famosa "verificación" de la "voluntad inequívoca del abandono de las armas" ha sido otro cuento. Y lo cierto también es que los periodistas de Madrid pasan demasiado tiempo de tertulia en tertulia, elucubrando sobre lo que desconocen, porque también sus "fuentes" están secas. Es más, Zapatero y Rubalkaba han reconocido que no tenían la más remota idea de que ETA fuera a romper el alto el fuego.

¡En que mános estamos!

Zapatero ha ido pasando por alto todos y cada uno de los indicios claros que ETA ha ido dejando por el camino: han seguido las extorsiones, la violencia callejera, los actos de afirmación "militar", el robo de armas, el robo de coches... y ha mirado para otro lado, mandando continuos mensajes a los terroristas de que sigue dispuesto a dialogar. También es verdad que los terroristan deben estar hartos de palabrería, como lo estamos los demás. ETA sabe lo que quiere, lo tiene clarísimo, y después de tantos años lo que no va a hacer es rendirse a cambio de que salgan cien presos y poco más. Y Zapatero debía haber tenido claro que lo que ETA quiere no se le puede dar (al menos sin producir una convulsión social en todo el Estado e incluso la Unión Europea) así y ahora, y que por lo tanto no cabe más que la victoria policial y política.

Pero es que si papelón el de Zapatero, papelón el de Otegi, "ese hombre de paz" que diría el presidente español. Se puede leer en el Gara lo siguiente:

Tras constatar que la resolución del conflicto a fecha de hoy no está más cerca que hace nueve meses y responsabilizar de ello al Gobierno español, Batasuna reiteró ayer su voluntad «clara e inequívoca» de «llevar el proceso resolutivo hasta sus últimas consecuencias».
Al entender de Batasuna, la labor de todas las formaciones vascas debe ser «atender estas demandas» y aseguró que en los próximos meses «todas las partes» tendrán que «actuar con valentía» y «asumir riesgos» para «avanzar en un proceso político, si efectivamente la intención es llegar a un escenario resolutivo».

Es decir, que Batasuna critica la actitud de Zapatero, pero a la vez se muestra partidaria de seguir el proceso de paz. Eso el día antes del atentado, porque tras éste la postura cambia:

En su comparecencia ante los periodistas, el líder de la formación ilegalizada, que no ha condenado el atentado, ha mostrado su "solidaridad con los afectados" y ha deseado que se recupere el "cuerpo del desaparecido". (El Mundo)

Otegi culpa a Zapatero de no haber dado pasos para la "resolución del conflicto", y justifica el aentado como "un hecho más" del proceso. Evidentemente ETA vuelve a marca el camino a Batasuna y no al revés, y mientras eso pase, también ahí se existe otro callejón sin salida.

Y ante ese panorama, el presidente Zapatero se ha cuidado muy mucho de no dar por roto "para siempre" el proceso de negociación, ya que se ha limitado a decir que con atentados no hay diálogo. ¿Y si hoy ETA vuelve a hablar de tregua... volvería el presidente a las andadas?

Esto lo venía venir todo el mundo, como lo demuestran los datos del "euskobarometro", menos quien lo tenía que ver.

EL DISCURSO HUERO DE ZAPATHUERO
Pedro de Hoyos Periodista Digital 31 Diciembre 2006

Seguí con máxima atención como media España la rueda de prensa del presidente del Gobierno de ayer sábado a media tarde. La seguí con esperanza de que diera una contestación de seriedad y de enfrentamiento a ETA, que correspondiera con un puñetazo en la mesa, sólo en sentido figurado, claro, y nos dijera que va a poner las cosas en su sitio, que hasta aquí podíamos llegar y que ponía punto final al diálogo-negociación con la horda de salvajes abertzales. Quise que mi presidente pensara en mí y en los cuarenta y cuatro millones de españoles a los que representa, quise que mi presidente pensara en nuestros problemas y en nuestro futuro.

La cara que nos ofrecía era la misma cara que horas antes nos había enseñado Rubalcaba, el asombro, la rabia y el dolor se hacían presentes en su rictus, en cada uno de sus gestos, en su mirada, en su voz, en cada una de sus palabras. Por primera vez Zapatero parecía dispuesto a ofrecer un discurso de contenido serio, todo parecía indicar que iba a dejar el buenismo a un lado, que este último atentado de ETA y sus dos víctimas mortales habían colmado su paciencia y si ingenuidad.

Pero me equivoqué, Zapathuero volvió por las andadas, volvió a sus discursos de doble interpretación, volvió a sus ambigüedades, volvió a sus medias palabras y volvió a su discurso vacío, sin contenido. Huero Zapathuero. Y los españoles que ansiábamos escucharle, comprenderle y apoyarle volvimos a quedarnos sin saber lo que sus palabras implicaban. Por mucho que los periodistas más avezados trataban de sacarle cierta concreción, una explicación definida, nadie consiguió sacarle una palabra en claro sobre lo que implica en el futuro esa “suspensión” de los contactos con ETA, por mucho que intentaron que se expresara contundencia y rigor en sus palabras no hubo manera de conseguirlo. ¿suspender las conversaciones? Ya, sí, ¿y el proceso de paz? ¿Se suspende, se rompe o sólo queda hibernado hasta mejor ocasión?

Tras el tan estúpido como aznariano triunfalismo de la rueda de prensa del día anterior Zapathuero nos ofreció otro salto mortal con la red a los mismos pies del artista, otro discurso vacío, otra ración de buenismo, otra ocasión desperdiciada. Algunos queremos saber qué diantre ha hecho ETA en favor de la paz en estos últimos meses, en qué ha cedido, en qué ha negociado, en qué ha cambiado, siquiera mínimamente, su postura de independencia y territorialidad para que el Gobierno no haya dado ese puñetazo sobre la mesa que tantos le demandamos.

Ayer era la ocasión para mandarle a los asesinos salvajes y liberticidas un mensaje de fortaleza democrática, era el momento de trazar una raya en el suelo que nadie debería traspasar. ETA tenía que haber recibido un radical mensaje de que ya no habría contactos, conversaciones, negociaciones hasta que la banda terrorista pidiese perdón y reparase el daño cometido. Para saber negociar hay que saber cuándo mantenerse firme y cuándo ceder. Y también es importante saber amagar. Quizá esta era la ocasión.

Si al final tendrá razón el PP
Mara de la Hoz Periodista Digital 31 Diciembre 2006

Dice hoy El País que la culpa es de ETA. Evidentemente. Desde el punto de vista policial y penal el culpable de un atentado es quien pone la bomba. Pero desde el punto de vista político, ya con más calma y sosegada la ira que nos sacudió ayer, el responsable del criminal atentado de ayer es en gran medida el Gobierno de Rodríguez Zapatero. Para empezar, tanto Rubalcaba como el propio presidente en sus comparencias ante la prensa, dijeron que las Fuerzas de Seguridad no han bajado nunca la guardia. Pero dijeron no tener ni la menos idea de lo que se preparaba.

Una de las misiones de la FSE es impedir que se produzcan hechos de este tipo y en este país se ha demostrado que eso es posible. Hay que recordar que en los últimos meses del mandato de Aznar se impidieron al menos dos atentados, uno de ellos con explosivos en la estación de Chamartín. No sé yo si el relajo del Ministerio Fiscal y las filigranas de los jueces, se ha extendido al CNI y las FSE, que insisto se demostraron tremendamente eficaces en la lucha contra ETA – no así para evitar la masacre del 11-M, pero hoy por hoy nada indica que fuera ETA -.

¿Ha desmantelado el ministro Rubalcaba la famosa infiltración que consiguió descabezar varias veces el aparato logístico de ETA en la etapa Aznar?

Que el CNI es como la T.I.A de Mortadelo y Filemón es más que evidente. Y que se dedican a espiar a periodistas (como se ha demostrado en el caso de Fernando Lázaro de El Mundo) – desgraciados de nosotros que somos meros peones. Que feo, funcionario – en vez de estar a lo que tienen que estar. Porque 500 kilos de explosivos son muchos kilos y se supone que los espias y el Servicio de Información de las FSE tenían que haberlo visto venir.

Es muy extraño todo esto. Cada vez me surgen más dudas. No deja de sorpender que ni Batasuna, ni el PNV ni EA consideren roto el proceso de negociación. ¿Qué hace falta, pues, para que se rompa?

El Congreso, al que Rodríguez Zapatero comprometió sin venir a cuento, aprobó una resolución que dejaba claro que sólo era posible negociar en ausencia de violencia. Se ha dejado pasar la violencia callejera, el robo de pistolas, el hallazgo de un zulo, la extorsión, pero un atentado – me da igual que avisaran tres veces, porque cuando uno pone un coche bomba en un aparcamiento tiene que saber que es fácil que muera alguien o al menos haya heridos -, un atentado digo son palabras mayores y ya no valen paños calientes.

Visto con calma los sucesos ayer, sigo pensando que la culpa es del Gobierno socialista porque cuando uno se implica en una negociación con una banda terrorista, que sólo sabe usar la muerte y el terror como forma de lucha política, ha de tener muy claros y desde el principio no sólo los límites sino también lo que está dispuesto a ceder.

La culpa la tiene Rodríguez Zapatero, o en su defecto, los incompetentes negociadores del PSE en los que ha confiado el presidente.

Empiezo a pensar que la vuelta al Pacto Antiterrorista, si no es la mejor solución, al menos es la más tranquilizadora. Y mira que escribí yo en contra de la ilegalización de Batasuna - por dejar fuera del sistema político a una parte del electorado - y de la solución policial - por ser pan para hoy, pero rosquillas para mañana -. Pero el bombazo de ayer y la falta de flexibilidad para renunciar al algo por parte de las aspiración nacional en la mejor oportunidad que ha tenido y tendrá, me conduce a modificar mi criterio.

Porque mis queridos nacionalistas vascos, todo está muy bien, todo es asumible. Todo menos esto. Así no. De ninguna manera. De este modo no. Al menos no cuenten conmigo.

Con ETA no se juega
José María Martín Coronado Periodista Digital 31 Diciembre 2006

Tras este fatídico atentado de la banda terrorista ETA cabe una reflexión profunda y una respuesta ciudadana contundente.

Estos atentados, pese que no le guste a ZP, no son meros accidentes, son actos de ASESINOS y como a tales se les tiene que tratar como lo que son.Echando una mirada al pasado vemos como la antigua oposición, en la actualidad el Gobierno, movilizó todo su aparato logístico para derrotar al Partido Popular. No pensó en las victimas sólo en el ansia de poder.
[PD]
Cuando el gobierno se dispuso a dialogar con ETA sólo pensaba quedarse en el sofá de la Moncloa, tampoco pensaba en las personas que han sido víctimas de la escabrosa banda terrorista. Volvió a darle alas al terrorismo volviendo a legalizar a Batasuna y todo su aparato logístico, ¿en quién pensaba ZP?

Creo que la actitud de todas las víctimas, afectados por la banda TERRORISTA ETA y de todos los españoles es la de dar un escarmiento al gobierno. Hay que salir a las calles para denunciar esta falta de LIBERTAD que ha provocado el gobierno y ETA. En España hace falta de libertad de, educación, lingüística, expresión y religiosa.

Hay que denunciar esto, ¡Basta YA! No nos podemos quedar con los brazos cruzados ante el 11-M, que existió unas cabezas de turco, que alguien tiene que pagar todavía. El anterior gobierno pecó por precipitarse, pero el actual gobierno está pecando de no decir ni mu, han sido cinco horas sin declaraciones instucionales del gobierno.

Tiene que pagar un precio político el gobierno por permitir que ETA se rearme, cometa atentados, vuelva a llenarse sus arcas con dinero público y rompa un pacto de estado con el gobierno anterior, mientrás ellos empezaban ya a dialogar con ETA. ¿Qué prepararíais cuando ya estabais en contacto con ETA si erais de la oposición? Ahora es esta banda terrorista tan querida para el gobierno actual, es la que le da el revés al gobierno, así paga ETA los favores, para que sepan por fin que con los terroristas no se juega.

Tu gozo ZP de ayer en un pozo. Si el año este ha sido el de mas paz con ETA toma castaña y el que viene como será. Creo ZP que estas en un lió que ni prisoe te podrá sacar.

[Álvaro Moreno] Rubalcaba ha dicho que la violencia es incompatible con la democracia, ¿y la violecia callejera de la kaleborroka que sufrimos en Navarra y en el País Vasco? ¿Estos no son atentados, sr. Rubalcaba?

También ha argumentado, "los españoles deben de creer en la democracia". Lo que hay que hacer es manifestarse en las calles, hacer un llamamiento a todas las fundaciones, asociaciones y formaciones políticas para darles un escarmiento al GOBIERNO Y a la banda terrorista ETA.

Espero que sucedan manifestaciones como ocurrió contra el antiguo gobierno, porque yo-si creo en la democracia-que no distingue formaciones políticas sino actos deplorables como estos.Dejando el discurso político, mis más sentidas oraciones y recuerdos para los afectados.

Nicolás Ruiz Humanes,
Subdirector de Diario Independiente Digital

Unidos contra ETA
POR ROSA DÍEZ ABC 31 Diciembre 2006

ETA ha vuelto a cometer un grave atentado utilizando un coche-bomba con una gran carga de explosivos, que se ha podido llevar la vida de dos personas. Esta vez ha elegido un escenario que le garantiza el máximo de repercusión nacional e internacional y que ha provocado, por el número de personas directamente afectadas, una gran conmoción ciudadana. Y mucho miedo.

El coche-bomba es un instrumento cobarde, que permite a los terroristas asesinar sin correr apenas riesgos. Más allá de los muertos o heridos que han provocado cada uno de los coches que ETA ha hecho estallar a lo largo de su historia, que nadie se equivoque: cuando ETA pone un coche-bomba con esa carga de explosivos da por descontado que puede haberlos. Y no le importa que los haya, ni el número de ellos.

Durante estos nueve meses de tregua ha habido quien se ha empeñado en considerar como «actos para la galería» los diferentes comunicados de la banda y todas sus acciones, desde el robo de pistolas, la aparición de encapuchados o la quema de autobuses urbanos. Hoy el enemigo, nuestro único enemigo, se ha quitado con total obscenidad la careta. Ya no queda espacio para el disimulo. Tampoco es tiempo de llorar por la leche derramada. Es tiempo para el análisis sereno y para la respuesta democrática, firme y unívoca.

Mientras había quien interpretaba la actividad de la banda desde la declaración del alto el fuego como «gestos para su gente», otros pensábamos que los comunicados y las acciones de ETA y Batasuna demostraban su carácter totalitario y sus verdaderas intenciones. La voluntad de la banda de no renunciar a ninguna de sus reivindicaciones se ponía claramente de manifiesto en el contenido de su último zutabe, en el que reiteraban su exigencia al Gobierno de establecer una interlocución entre iguales. Durante estos meses hemos temido -y denunciado- que ETA sintió que se legitimaba su historia desde el mismo momento en que percibió que tanto nacional como internacionalmente era considerada como una parte del «proceso»; y que a partir de ahí y desde esa perspectiva ha ido desarrollando toda su estrategia.

Por muy buena intención que el Gobierno tuviera al embarcarse en este proceso de diálogo con ETA, es evidente que las cesiones semánticas ante los terroristas con el objetivo de convertirles a la democracia no han tenido éxito alguno. Por el contrario, todos esos gestos han sido percibidos por los terroristas como signos de debilidad. Porque hablar con ellos se ha hablado; y mucho. Pero, como la historia se ha encargado de enseñarnos, hablando no siempre se entiende la gente. Ningún movimiento totalitario se ha convertido jamás a la democracia.

Este nuevo atentado de ETA llega en un momento especialmente delicado. Las dos principales fuerzas democráticas españolas están profundamente divididas respecto de la política antiterrorista; y esa ruptura del consenso básico ha acarreado una profunda desarticulación de los movimientos cívicos y en la sociedad española en su conjunto. Esta es la principal novedad de este momento en el que ETA vuelve a romper una tregua; y esa es también su principal fortaleza. ETA ha cometido este atentado en el mejor de los climas para una organización totalitaria: con los demócratas desunidos y con una parte importante de la sociedad civil bajo los síntomas del cloroformo apaciguador, presa de una potencial cobardía que le lleva a pensar que «otro nos sacará las castañas del fuego».

Ante esta situación dolorosa y difícil tenemos que reaccionar reafirmando nuestra voluntad de aplicar todos los instrumentos del Estado de Derecho para derrotar a ETA; llamando a las cosas por su nombre; y reclamando y facilitando la unidad de acción entre los dos principales partidos de la democracia española. Sólo así seremos capaces de enfrentarnos con éxito a su estrategia desestabilizadora y criminal. No olvidemos que ETA conoce cuáles son nuestras debilidades; su objetivo con este nuevo atentado va más allá de su voluntad de demostrar su capacidad para aterrorizar a la sociedad. No olvidemos que el objetivo de ETA es destruir la democracia. Su mayor éxito sería que este atentado nos dividiera y nos debilitara aún más.

Es la hora de los Políticos y de la Política. Ambos con mayúsculas. Pero también es la hora de la sociedad civil. Es la hora de responder con unidad, con compromiso y con madurez. Es la hora de mirar hacia adelante, sin que eso signifique que no hemos de hacer y exigir autocrítica. Tiempo y momento habrá para ello. Hoy toca solidarizarnos con las víctimas, con aquellos que directamente han sufrido los efectos de este brutal atentado. Y responder con firmeza al enemigo, a ETA.
La resolución de mayo de 2005 supuso un cambio de estrategia en la lucha contra el terrorismo. La estrategia del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, que consistía en perseguir la derrota de ETA, fue sustituida por un acuerdo entre el Gobierno y los grupos parlamentarios nacionalistas e IU para impulsar el final dialogado con la banda. Más allá de la opinión que nos merezca ese intento, el Gobierno estaba en su derecho de explorar esa opción; pero su estrategia ha fracasado. Es la hora de volver al Pacto.

A ETA sólo se le puede ganar si se le quiere ganar. Sería la hora de que les hiciéramos saber que todos hemos aprendido la lección. Y que vamos a por ellos. Con unidad, con firmeza y con madurez. Y que vamos a utilizar todos y cada uno de los instrumentos del Estado de Derecho para derrotarlos. Ni uno más; pero ni uno menos.

La doble moral y la inmoralidad de Zapatero
Doctor Shelanu Periodista Digital 31 Diciembre 2006

El terrorista parte del principio de que él tiene razón y cree tener el privilegio de que la historia le perdonará.
El terrorista sacrifica la vida del “enemigo” como víctima propiciatoria en el altar de la patria o de la religión con el fin de alcanzar su objetivo, su paraíso – la patria vasca, la patria árabe-palestina, el Islam expandido a nivel mundial-

ETA, HAMAS, HESBULÁH, AL-QAEDA y todas las organizaciones que se mueven en el magma del terror, tienen en común no sólo el desprecio por la vida de sus víctimas, sino que consideran que su táctica y estrategia destructiva les reporta la “felicidad” y son el modelo de comportamiento para la solución de los conflictos, que ellos mismo generan.

El argumento de los grupos terroristas para desencadenar sus actos criminales es que no son suficientemente fuertes para librar una guerra frontal y convencional contra el enemigo al que quieren vencer.

Los terroristas no hacen más daño porque no pueden, no porque no quieren. Para ellos el asesinato de seres humanos está justificado por el fin que persiguen.

Las ideas, las religiones, las ideologías nacen del hombre, y cuando en nombre de una religión o de una ideología se asesina, cuando se elimina la vida de un ser humano, la ideología que subyace en el criminal no vale nada, es muerte, es el fruto de una mentalidad enfermiza y nihilista.

La ideología que subyace en el terrorista es una putrefacción –como lo son el nazional-comunismo etarra o el islamismo-

Las ideas, las religiones, las ideologías se pueden analizar, criticar, se puede llegar a ridiculizar, ofender, insultar las ideas -dependiendo de la estética y ética del "analizador".
Las ideas habitan en el mundo platónico de las ideas. Podemos discutir sobre las ideologías, sobre las ideas, pero a nivel conceptual. La vida humana es más compleja, el ser humano es quien elabora las ideas. Si se asesina a un hombre o a una mujer, se asesina a la humanidad.

El terrorista, y que por su ideología, asesina a un ser humano no tiene ideas brillantes, convincentes, su ideología es despreciable y no persuade a nadie. Por ese motivo necesita asesinar y matar.

Las ideas van y vienen, y a lo largo de la vida se llega a cambiar de ideas. Pero la pérdida de una vida humana es irreparable.

El terrorista cree haber aprehendido el paraíso que busca y para conseguirlo necesita sacrificar humanos.

El sufrimiento ajeno le es indiferente. Sólo le interesa su objetivo. La vida humana se transforma en mercancía.

ETA, Hamas, Hesbuláh, A-Qaeda, y todas las organizaciones terroristas intentan exterminar el mayor número de humanos.
Los terroristas parten del concepto que: “A mayor número de víctimas, mayor capacidad de convencimiento ante el enemigo”

La mayor alienación posible es la que tiene el terrorista sobre la vida humana.
Para el terrorista la vida humana no es un fin en si mismo, sólo es un medio.

José Luís Rodríguez Zapatero, presidente socialista del gobierno español, ha exigido continuamente a Israel que negocie con los terroristas islamistas de Hamas, Hesbulláh que asesinan ciudadanos israelíes y que buscan destruir Israel, también ha enviado a Felipe González, antiguo presidente socialista del gobierno español, a entrevistarse con M. Ahmadienyad, el líder del islamonazismo que ha declarado explícitamente querer destruir Israel y borrarlo del mapa, también envió este verano a Moratinos a almorzar y parlotear con los terroristas de Hesbuláh.

Mientras los terroristas islamistas chiítas de Hesbuláh disparaban cohetes Katiushas contra la población y territorio israelí, en julio y agosto de este año 2206, el Sr. Zapatero y las Señorías de su partido, como el inolvidable Pepiño Blanco, “la boca” del PSOE- criticaban a Israel por defenderse y consideraban que los israelíes tenían que dialogar con sus verdugos islamistas.

No sólo las Señorías del PSOE presentan doble moral, las del PCE –que han cambiado sus siglas, huérfanos de Stalin y con nostalgia del Gulag, y su ex secretario general, el “pacifista” Santiago Carrillo justificaba el terrorismo de Hesbuláh y Hamas con la excusa de que son movimientos de masas, sin querer recordar que el nazismo también era otro movimiento de masas. Ser movimiento de masas no excluye que sea terrorista.

Pero, pero, pero cuando las negociaciones de Zapatero no llevan a buen puerto y los terroristas de ETA han matado en el aeropuerto de Madrid esta mañana una o dos personas, el Sr. Zapatero se acuerda de que con los terroristas mientras matan, no hay que negociar.

El Sr. Zapatero, como todos los filoislamistas, no se entera que la profesión de los terroristas es la de matar.

Zapatero tendría que mostrar más inteligencia, cordura, coherencia y eficiencia ante el reto del terrorismo.

Más inteligencia para entender que el fenómeno terrorista es parte de una ideología totalitaria y que no se vence a ETA y al islamismo que aspira destruir España y reislamizar la península ibérica con sonrisas o con actitudes chamberlainas de dhimmi.

Más cordura hacia las víctimas del terrorismo. Zapatero quiere disculpar el terrorismo en general y en particular el islamista. En la Conferencia Iberoamericana fue criticado por Uribe, el presidente de Colombia por banalizar el terrorismo.

El terrorismo no tiene disculpa. El terrorista no es inocente, y él es el único culpable del acto terrorista.

Más coherencia, ya que si Zapatero realmente piensa que no tiene que haber terrorismo en España y que mientras los terroristas vayan matando, no es posible negociar; lo mismo es válido en otros lugares, como en Israel.

Más eficiencia pues el terrorismo islamista será el que se llevará la mayor parte de víctimas en un futuro no muy lejano.
Si Zapatero navega en las divagaciones aliancistas y se asocia con los islamistas de Irán, o con los de Hamas, o Hesbuláh y les rinde la pleitesía que les ha brindado hasta la fecha, el pueblo español recibirá el azote y el flagelo de la muerte que lleva por doquier el terrorismo en general y el islamista en particular.

Si Zapatero no está a la altura de las circunstancias, es responsabilidad del pueblo español pensar en un cambio de liderazgo.

La vida es lo más importante, no hay nada más importante que la vida. Cada ciudadano tiene el deber moral de pensar en su vida y la de su familia y la de sus conciudadanos.

Cada generación ha tenido guerras, el hecho de no quererlas no evita el tenerlas.
Las guerras se tienen si uno de los dos contendientes la desea. La paz requiere la voluntad de los dos contendientes.

Mientras ETA no se desarme y rechace el terrorismo y repudie sus actos criminales es una organización terrorista y asesina.
Todos sabemos que el islamismo busca el Yihad, la guerra.

El cerrar los ojos no llevará a la paz.
El abrir los ojos nos permite ver la guerra y defendernos mejor, para evitar mayor pérdida de vidas humanas.

España, Europa e Israel se equivocan si creen que negociando con los terroristas se vence el terror.

Al terrorismo hay que vencerlo, no convencerlo.

COMUNICADO DE PRENSA DEL FORO ERMUA
José Donís Català Periodista Digital 31 Diciembre 2006

"El Foro Ermua condena el atentado de ETA y reclama al Gobierno que asuma una política de derrota del terrorismo, interrumpiendo todo contacto con ETA y su brazo político Batasuna

Bilbao. 30 de diciembre de 2006.
Esta mañana la organización terrorista ETA ha hecho estallar una potente carga explosiva en el aeropuerto de Madrid-Barajas, destruyendo una parte del aparcamiento de viajeros de la nueva Terminal 4. En estos momentos sigue desaparecida una persona que, según parece, se encontraba en dicho aparcamiento en el momento del atentado. Varias otras personas, hasta un total de 19, han sido atendidas por diversos daños personales en las instalaciones sanitarias de emergencia organizadas por la Comunidad de Madrid; ninguna de ellas se encuentra en peligro.

Como sucede siempre con los atentados terroristas, solamente los propios terroristas son los responsables de este acto de violencia. El Foro Ermua hoy, a diferencia de lo que hicieron diversas fuerzas políticas y medios de comunicación en las horas posteriores a la masacre de Madrid el 11 de marzo de 2004, culpa únicamente a ETA del atentado en Barajas esta mañana.Por otra parte, el Foro Ermua expresa su solidaridad con las decenas de personas que han sufrido de forma directa los efectos de la explosión y con los muchos miles de otras que han visto alterados sus planes de viaje por la permanente voluntad de ETA de imponer por la violencia sus objetivos políticos a la sociedad española. Además, el Foro Ermua desea que aparezca sana y salva la persona a la que se sitúa como desaparecida en el lugar del atentado.

El atentado de esta mañana supone un paso más, aunque un paso de extrema gravedad, en la misma táctica que ha mantenido ETA desde el anuncio del mal llamado alto el fuego el pasado 22 de marzo. Una postura que combina los cantos de sirena de una hipotética paz, con la práctica constante de diversas formas de violencia todo a lo largo del denominado “proceso de paz”. La extorsión a los empresarios no ha cesado en ningún momento, el rearme de la banda en explosivos y armas de fuego ha continuado sin interrupción y la ausencia de actos terroristas apenas duró 30 días, ya que el día 22 de abril fue destruido totalmente el comercio de un concejal de UPN en Barañain (Navarra), poniendo en peligro 52 viviendas del mismo edificio que tuvieron que ser desalojadas. A pesar de que el gobierno de Rodríguez Zapatero puso en duda entonces que la izquierda abertzale fuese la responsable de este atentado, actuando como su abogado defensor, en el mes de noviembre ETA ha reivindicado abiertamente la autoría de aquel primer acto de terrorismo bajo el alto el fuego.

Desde el atentado de Barañain, se han producido otros 255 atentados más. En ellos ha habido varias personas heridas de distinta consideración y se han producido unos daños materiales que superan los 2,4 millones de euros. El Gobierno ha minimizado estos hechos de violencia terrorista e incluso los ha negado abiertamente. A pesar de esta escalada terrorista, el ministro del Interior, Alfredo Pérez-Rubalcaba, se precipitó el 23 de mayo a proclamar solemnemente que “el alto el fuego es completo y real”; apreciación que ha sido confirmada en numerosas ocasiones por el Presidente Rodríguez-Zapatero la última vez ayer, día 29 de diciembre, a través de una declaración tan triunfalista como irreal e irresponsable.

Sólo ETA es responsable del atentado de hoy en Barajas, pero el Gobierno y el Presidente Rodríguez Zapatero son responsables de haber confundido, cuando no engañado repetidamente, a la opinión pública sobre la falsa voluntad de la banda terrorista de abandonar la violencia.

El Foro Ermua, el Partido Popular y otras organizaciones cívicas y de víctimas del terrorismo hemos proclamado sin cesar durante estos nueve meses que no apreciábamos en absoluto la disposición de ETA a abandonar las armas y a disolverse para siempre y que el Gobierno se estaba equivocando gravemente en su política de negociación y apaciguamiento hacia los terroristas.
El atentado de hoy en Barajas nos da, una vez más, tristemente la razón.

Miente la portavoz del Gobierno vasco, Miren Azkarate, al ubicar hoy la violencia y la extorsión de ETA en “un pasado al que no queremos volver”. La violencia terrorista no ha desaparecido en España, sino que ha ido en constante aumento desde el mes de abril, a lo largo de ocho meses.

Tras el atentado de hoy el Gobierno no puede seguir negando por más tiempo la evidencia:
ETA no ha abandonado sus objetivos políticos, ni ha renunciado a la violencia para lograrlos.

El Gobierno no es responsable del atentado de hoy, pero si no abandona de inmediato la errónea política de negociación y cesiones ante ETA se convertirá en cómplice de su violencia.

.-El Gobierno debe anunciar de inmediato la ruptura definitiva de todo contacto con ETA y con su brazo político, Batasuna.

.-Ha de hacer pública su determinación de volver a emplear a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en reprimir a ETA de forma implacable hasta su derrota final, poniendo fin a la inacción policial de los pasados 24 meses.

.-El Gobierno debe proclamar su voluntad de volver a emplear a la Fiscalía General para perseguir judicialmente a los terroristas, en vez de usarla para protegerles de la Justicia procurándoles impunidad ante los tribunales, lo que exigirá, seguramente, el nombramiento de un nuevo Fiscal General.

.-Asimismo, la Abogacía del Estado, cuyo papel en la aplicación de la Ley de Partidos Políticos es sin duda muy relevante, ha de ponerse al servicio de una política de derrota de ETA.

.-El Gobierno debe recuperar con urgencia el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, superando la paralización a la que le ha sumido deliberadamente, y haciendo al Partido Popular partícipe en todo momento de las medidas antiterroristas a tomar desde hoy mismo.

Para que este radical e impostergable giro en la política del Gobierno frente al terrorismo fuese creíble, está obligado a reconocer el grave error que ha supuesto la política de “salida negociada” al terrorismo que ha practicado en los pasados dos años.

Cuando el Gobierno de España de los pasos que acabamos de enumerar, puede estar seguro que obtendrá el pleno apoyo del Foro Ermua y, estamos seguros, que también de los demás movimientos cívicos y de las principales asociaciones de víctimas del terrorismo."

Foro El Salvador pide al Gobierno y al PSOE humildad y valentía en la reconstrucción del Pacto por las Libertades y contra el terrorismo.
Foro El Salvador 31 Diciembre 2006

Foro El Salvador manifiesta su absoluta indignación ante el salvaje e indiscriminado atentado perpetrado por la banda terrorista ETA en el aparcamiento de la Terminal 4 del Aeropuerto de Barajas en el día de hoy.

Este atentado evidencia las verdaderas intenciones de los terroristas: la imposición, por medio de la violencia, de su proyecto totalitario en un territorio español; aprovechando toda oportunidad derivada de las quiebras mostradas por el Gobierno de la nación y el partido que lo sustenta.

Pedimos humildad al Gobierno y al PSOE para que sepan dialogar con los sectores sociales que se han manifestado firmes y convencidos, de la perversidad moral de los terroristas, en estos meses. Una firmeza mantenida a pesar de las sucesivas maniobras anestésicas orquestadas en su contra, mediante apelaciones a una ciega confianza en la clarividencia del máximo responsable del llamado “proceso de paz”, y de desprecio a las víctimas del terrorismo.

Pedimos a Gobierno y PSOE, igualmente, valor para que sepan reconocer sus errores, reconstruyendo el Pacto por las Libertades y contra el terrorismo; única vía que ha demostrado su plena validez en la lucha contra el terror y sus cómplices.

Pedimos generosidad al Partido Popular para que sepa reconducir, al Gobierno y al PSOE, al Pacto Antiterrorista desde la unidad y la firmeza democráticas, por encima de intereses partidistas.

Las declaraciones efectuadas desde la ilegalizada Batasuna y desde el Gobierno Vasco, con motivo del atentado de hoy, demuestran una vez más su catadura moral; al subordinar todo principio ético a su estrategia y tácticas rupturistas.

Nos solidarizamos con la hermana comunidad ecuatoriana en estas horas de dolor e incertidumbre, que ha sufrido en su propia carne el zarpazo indiscriminado de la violencia criminal totalitaria.

Foro El Salvador se adhiere a cuantas convocatorias se han efectuado, desde la Asociación de Víctimas del Terrorismo, el Foro Ermua y la Federación Española de Municipios y Provincias, para mañana, último día del año, en repulsa por tan gravísimo atentado contra la colectividad española.

Pedimos, por último, al Gobierno, que adopte las medidas de orden público y seguridad ciudadana necesarias para garantizar las vidas, los derechos y los bienes de los ciudadanos a los que se debe.

Bilbao/Pamplona, 30 de diciembre de 2006
Para más información: Jaime Larrínaga (Presidente). Teléfono: 913080254
José Luis Orella (Portavoz). Teléfono móvil: 630231132
José Basaburua (Delegado en Navarra). Teléfono móvil: 651101668

COMUNICADO ESPAÑA Y LIBERTAD
Prensa  España y Libertad 31 Diciembre 2006

Bilbao, sábado 30 diciembre de 2006.-

España y Libertad ante el tremendo atentado de ETA que ha sacudido a todos los españoles en estas fechas, quiere en primer lugar hacer llegar su solidaridad con las víctimas del mismo y a reglón seguido, no solo condenar y repudiar formalmente el mismo, sino clamar por hechos y no solo por palabras.

España y Libertad exige la inmediata reacción del estado de derecho y la represión de aquellos que son responsables materiales y morales de la barbarie, debiéndose proceder a la detención y encarcelamiento de toda la cúpula de Batasuna, hasta que no se aclare sus responsabilidades en este atentado, como interlocutores en el proceso de negociación y por tanto teóricamente participes de las decisiones que adopta la banda terrorista.

España y Libertad también cree que este nuevo atentado debería de una vez por todas cerrar cualquier tipo de polémica sobre lo negativo que ha sido el cambio de política terrorista llevado a cabo por este gobierno socialista. Pretender acabar con el terrorismo desde la premisa de ofrecer la mano a los asesinos y tratar con condescendencia a alimañas que vienen sembrando de dolor inmisericordemente nuestra patria desde hace lustros, solo puede conducir al desastre de la victoria de los objetivos de los violentos.

Tan solo desde la firmeza política, la dureza legislativa y la inflexible persecución de los asesinos y sus secuaces parapetados detrás de siglas partidistas, cualesquiera que sean, se podrá poner fin al terrorismo en España.

Zapatero ha despreciado, no solo la opinión de media España y de las víctimas del terrorismo, sino las más elementales reglas de la prudencia, permitiendo a una ETA acorralada, tomar aire, recobrar protagonismo político, reorganizarse e insuflar nuevos ánimos a unos seguidores que estaban al borde del colapso.

Tras este brutal atentado, la única salida digna para Zapatero es la convocatoria inmediata de elecciones anticipadas. La respuesta al desafío terrorista que supone este atentado, no puede ser dada por un presidente que siempre ha optado por huir ante el terrorismo en vez de enfrentase a él.

La principal apuesta de la legislatura de Zapatero ha fracasado trágicamente, con el agravante de haber hecho oídos sordos a aquellos que hemos venido advirtiendo una y otra vez contra el efecto de cualquier cesión a los terroristas. Sin duda este atentado se traduce en la perdida de confianza del pueblo español en este gobierno que ha humillado al estado de derecho, la democracia y a la sociedad, impidiéndole continuar como si tal cosa con la legislatura.

España y Libertad cree que el gobierno debe asumir sus responsabilidades, y dado que no podemos confiar en que por debajo, pese al atentado, siga negociando en secreto con los asesinos, en modo alguno debe continuar su labor sin que el pueblo refrende en las urnas su propuesta para el futuro respecto a ETA.

En la tierra de Tailón
POR SERAFÍN FANJUL ABC 31 Diciembre 2006

Sobre la misma tierra, ya el Código de Hammurabi (siglo XVIII antes de Cristo) marca con claridad la responsabilidad y la pena en que incurren los asesinos, normativas que en buena medida reprodujo el Antiguo Testamento, en cuanto a la punición de crímenes especialmente odiosos. Y no es ofender a los iraquíes recordar que esos criterios, de justicia elemental, siguen vigentes en el país, como lo estaban entre nosotros hasta hace muy poco y así continúan en diversos estados occidentales y orientales. La cuestión central no es qué complace más al eurocentrismo en sus múltiples caras y advocaciones (incluidas las progres), sino qué opina la población del país afectado. Sin exageración, puede concluirse que un 80 por ciento -quizá más- de iraquíes celebrará alborozado la ejecución de Sadam Husein: chiíes, kurdos y no pocos suníes, no tienen nada que agradecerle sino todo lo contrario y no perderemos ni un instante repitiendo la cantidad de sus víctimas, los espeluznantes métodos que utilizó y la brutalidad global de su régimen. Los iraquíes eran quienes debían juzgarle y castigarle y ellos son quienes lo han hecho, con arreglo a su ordenamiento legal y a los conceptos y valores que rigen en su sociedad. No hay por qué asustarse.

Otro asunto es la ternura y el buenismo, sincero o impostado, que pueda suscitar entre nosotros el ajusticiamiento de un asesino reconocido, sobre todo cuando a los buenos sentimientos -verdaderos- de occidentales que nunca padecieron sus crímenes se superponen y entreveran intereses, de aquí y ahora, muy concretos, de los cuales los menos malos serían los de quienes han encontrado en Estados Unidos su Anticristo preferido (laico, por supuesto) y no pierden ocasión de erosionar al motivo de sus odios. No ser partidarios de la pena de muerte -es obvio que no lo somos- es un principio demasiado general que aclara muy poco el panorama, como ansiar la paz universal o desear vivamente que en Centroamérica no vuelvan a darse terremotos. Es hermoso abrigar tales sentimientos -si son auténticos-, pero también dudoso que tengan mucha relación con las realidades posibles. Insistimos: en su contexto social, histórico y político, lo normal es lo sucedido. Y huelga el paternalismo -tan paradójico, tan contradictorio- de multiculturalistas y aliados-civilizatorios que sin tregua denuncian la injerencia occidental, la imposición (¿?) de nuestras pautas culturales a terceros y que en este caso niegan competencia, garantías, imparcialidad al tribunal, a la par que ignoran cuanto han sufrido los iraquíes y, tirando por elevación, concluyen en la inevitable responsabilización de Estados Unidos. En algo tienen razón: sin la intervención americana, Sadam Husein seguiría asesinando inocentes, sin publicidad ni peticiones de clemencia de parte de estos solidarios a distancia.

Un último aspecto, tan manido, es reiterar la gastadísima frase «Más que un crimen, es un error» y, de seguida, agregar que la ejecución desencadenará el infierno en Irak, se agravará la tensión y el país entrará en una guerra civil. Es difícil que los islamistas -que están llevando el principal peso del terrorismo- puedan incrementar sus acciones y mucho más difícil que ellos, precisamente ellos, caigan una lágrima por Sadam, al que detestaban, si bien intentarán enviscar a sus partidarios subsistentes contra el gobierno. Otra cosa es que lo logren. Pero sí sería seguro que la clemencia (siempre expuesta al ridículo ante una eventual fuga del preso) en Irak no se entendería como bondad o gesto de distensión, sino como puras debilidad y cobardía, suscitando el desprecio del pueblo iraquí, exactamente lo que piensan de nosotros los árabes cuando demostramos, refugiándonos en palabrería, nuestra incapacidad para defendernos, una eterna escapatoria hacia el apaciguamiento que, la Historia lo demuestra, acaba de muy mala manera

Las víctimas pedirán prisión para el líder abertzale por ser altavoz de Batasuna
R. C. La Razón 31 Diciembre 2006

Madrid- A Arnaldo Otegi, su comparecencia de ayer para valorar las consecuencias del atentado de ETA le puede salir cara. El líder abertzale no tuvo reparos en hablar en nombre de la ilegalizada Batasuna, algo que tiene expresamente prohibido por orden judicial tras recuperar la libertad por dos veces al abonar dos cuantiosas fianzas que suman 650.000 euros.

Por este motivo, tanto la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) como Dignidad y Justicia (DyJ) pedirán el próximo martes al juez Baltasar Garzón -que instruye la causa que investiga la presunta financiación de ETA a través de las «herriko tabernas», en la que está procesado el propio Otegi y otros 39 dirigentes de la formación abertzale- que el ex portavoz batasuno comparezca en la Audiencia Nacional por incumplir tanto el auto de suspensión de actividades que relegó a la inactividad a Batasuna como los que permitieron este año, por dos veces, su puesta en libertad.

Juan Carlos Rodríguez Segura, abogado de la AVT, aseguró que Otegi «ha roto las medidas cautelares que se le impusieron pues no podía hacer manifestaciones en nombre de Batasuna, por lo que pediremos su ingreso en prisión», una medida que hará extensible a otros dirigentes abertzales presentes en la rueda de prensa y también imputados en la causa. Lo mismo hará Dignidad y Justicia. Para su presidente, Daniel Portero, la actitud de ayer del líder batasuno es «un pulso más al Gobierno».

La AVT convoca una protesta para exigir al Gobierno hoy que no negocie con la banda
A la misma hora, la Federación de Municipios promueve concentraciones en los ayuntamientos
R. Coarasa La Razón 31 Diciembre 2006

Madrid- Apenas unas horas después del primer atentado de ETA tras el alto el fuego, las víctimas saldrán a la calle para reclamar al Gobierno que con la banda no se debe negociar. La Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) ha convocado a mediodía de hoy una protesta en la madrileña Puerta del Sol para «gritar alto y claro que con los asesinos de ETA» no es posible diálogo alguno. Para la agrupación que preside Francisco José Alcaraz, el atentado de ayer confirma que la banda criminal «sólo sabe hablar con las armas y nunca las abandonará hasta alcanzar sus objetivos».

A la misma hora, la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) ha convocado otra concentración de repulsa, en este caso en la madrileña Plaza de la Villa y frente a todos los ayuntamientos de España.

Según la AVT, el Ejecutivo debe pedir perdón a los ciudadanos y rectificar su política antiterrorista «por haber permitido que ETA vuelva a ser la de hace unos años», lo que, a su entender, ha «retrasado» su desaparición. En un comunicado, la AVT insta al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero a que la ruptura de negociaciones con los terroristas sea «real» e insiste en que ni ETA ni la ilegalizada Batasuna «pueden tener el protagonismo de los últimos meses». Por último, aboga por recuperar el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo y por aplicar la Ley de Partidos «sin ningún tipo de miramientos».

Por otro lado, el Foro Ermua también reclamó al Gobierno que anuncie «de inmediato la ruptura definitiva de todo contacto con ETA y con su brazo político Batasuna», algo que Zapatero se ha limitado a dejar en suspenso. El Gobierno, en su opinión, no es responsable del atentado, «pero si no abandona de inmediato la errónea política de negociación y cesiones ante ETA se convertirá en cómplice de su violencia».

El Foro Ermua también ha convocado hoy tres concentraciones de repulsa, a la una de la tarde, en la plaza Moyúa de Bilbao, en Alderdi Eder en San Sebastián y en la plaza frente a Correos en Vitoria. Para el Foro, es evidentes que ETA «no ha abandonado sus objetivos ni ha renunciado a la violencia».

Por su parte, la Federación de Asociaciones Autonómicas de Víctimas del Terrorismo pidió a los responsables de los partidos políticos que «cesen los ataques públicos y se unan en pos del bien común considerando que el único enemigo es la banda terrorista ETA y quien les apoya». Para esta federación, la explosión pone de relieve la voluntad de la banda «de no abandonar sus acciones terroristas».

ETA no ha suspendido su actividad
Desde que declaró la tregua en marzo, los terroristas han proseguido con sus labores de aprovisionamiento y extorsión ? El Gobierno, no obstante, se ha empeñado en dar por verificado el alto el fuego en varias ocasiones
Redacción La Razón 31 Diciembre 2006

Madrid- En los nueve meses que han transcurrido desde que la banda terrorista declarase el alto el fuego, ETA no ha mostrado voluntad alguna de abandonar de manera definitiva las armas. La misma declaración de la tregua, que hablaba de «alto el fuego permanente», pero, en ningún caso, definitivo, ya era más que una declaración de las intenciones etarras.
Intenciones que los terroristas se han encargado de remarcar durante estos meses en los que, lejos de ceder, han seguido firmes en sus exigencias de siempre y manteniendo una notable actividad, sobre todo de carácter logístico.

ETA no ha rebajado ni un ápice sus reivindicaciones históricas para favorecer cualquier dinámica negociadora. Nunca ha ocultado que lo único con lo que está dispuesta a «conformarse» es con la autodeterminación de toda «Euskal Herria», entendido este ente territorial creado de manera artificial por el imaginario abertzale como la unión el País Vasco francés, Euskadi y Navarra. De hecho, en una entrevista concedida al diario «Gara» el pasado 14 de mayo, los terroristas ya advertían de que no iban a tolerar que se hiciesen «apaños estatutarios» como en Cataluña.

Con las armas en la mano
Pero donde los terroristas despejaron cualquier duda sobre sus intenciones fue en la celebración del «Gudari Eguna» (Día del soldado vasco) en un monte cerca de Oyarzun el pasado 23 de septiembre. Allí, tres encapuchados, fusiles en mano, advirtieron de que iban «a seguir luchando con las armas en la mano hasta conseguir la independencia y el socialismo».
En aras de poder volver a la lucha cuando lo estimara oportuno -según la doctrina etarra, las treguas no son un fin en sí mismo, sino un medio más para conseguir «el fin», que es único y no es otro que la independencia-, ETA se ha mantenido activa durante todo este tiempo. La demostración más contundente de ello, y que culminó con el atentado de ayer, fue el robo de 350 armas cortas de un almacén de Vauvert, en el sur de Francia, el pasado 23 de octubre, cuya autoría sólo fue confirmada por las autoridades francesas un mes después. El Ejecutivo español se cuidó mucho de tratar de dilatar todo lo posible la confirmación de la autoría en lo que parecía más un intento de concederse un respiro en su intento de reconducir el «proceso» -que ya entonces la izquierda abertzale consideraba «en crisis»- que una necesidad real de tiempo para finalizar las pesquisas de las Fuerzas de Seguridad.

Las propias autoridades policiales galas, sin embargo, se encargaron de poner de manifiesto públicamente el mantenimiento de la actividad terrorista, que el Gobierno siempre ha eludido reconocer a pesar de las violentas acciones de «kale borroka» -una de las cuales estuvo a punto de acabar con la vida de dos policías locales de Bilbao, a los que los proetarras trataron de quemar vivos- que se han dado en el País Vasco, especialmente desde agosto. El mismo día en el que se confirmó la implicación de ETA en el robo de las pistolas, Jean Pargade, oficial de la Subdirección Antiterrorista de la Policía Judicial (SDAT), manifestó que había 516 miembros de la banda terrorista en la clandestinidad, aunque luego el Ministerio del Interior se encargó de matizar que era una estimación difícil de confirmar. Además, el mando francés advirtió de que determinados comportamientos hacían intuir que el alto el fuego se estaba despeñando hacia un peligroso terreno similar al de la «tregua trampa» de 1998, cuando los etarras aprovecharon el parón para reconstruir sus estructuras y reaprovisionarse.

La verificación
El Ejecutivo, no obstante, y pese a este cúmulo de evidencias, se ha empeñado siempre en dar por verificada la tregua y la buena voluntad terrorista. Y ello, pese a que en los informes de verificación sobre el alto el fuego que fueron enviados por el Ministerio del Interior a Presidencia los días 5 y 18 de abril y el 11 de mayo, algunos expertos ya advertían de que la banda mantenía su actividad en algunos frentes. En concreto, se señalaba que el «aparato económico» continuaba con su actividad, tanto en lo que se refiere al envío de cartas como a la venta de bonos para sufragar sus gastos. Prueba de ello son, además, las remesas de cartas de extorsión enviadas a los empresarios en varias oleadas, la última de ellas denunciada el pasado mes de noviembre por el presidente de la patronal navarra, Miguel Ayensa.

El «aparato logístico» también se ha mantenido a pleno rendimiento, como lo demuestra no sólo el robo de las armas cortas de Francia, sino el hallazgo el sábado de la pasada semana de un zulo en la localidad vizcaína de Amorebieta con 50 kilos de amonal, un potente explosivo empleado habitualmente por los terroristas; así como el robo de decenas de vehículos en los últimos meses en territorio francés.

Ni siquiera la localización del escondite ha desviado un milímetro al Gobierno de su optimismo. El propio director general de la Policía y la Guardia Civil, Joan Mesquida, afirmaba a principios de esta semana de que no había evidencias de que la banda se estuviese rearmando.

Zapatero «suspende» el proceso, pero elude hablar de ruptura total con ETA
Dos personas permanecían anoche desaparecidas tras el brutal atentado en el aparcamiento de la T-4 del aeropuerto de Madrid
J. M. Z. / P. P. / R. L. V. La Razón 31 Diciembre 2006

madrid- Dos personas podrían estar bajo las toneladas de escombros provocados por la furgoneta bomba que la banda terrorista ETA colocó en el aparcamiento de la terminal de Iberia en Barajas, la T-4. En una primera comparecencia, el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, aludió a un posible «desaparecido», un ciudadano de origen ecuatoriano que, según el testimonio de su compañera, daba una cabezada en el interior del coche estacionado en el aparcamiento.
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se vio forzado a empezar su comparecencia con peores noticias incluso: a las seis de la tarde de ayer, ya eran dos las personas que bomberos, policías y efectivos de todos los cuerpos de emergencias de Madrid buscaban desesperadamente entre las ruinas del aparcamiento. Pasadas nueve horas de la explosión, la posible «desaparición» de dos personas era uno de los pocos datos que el Gobierno había trasladado a la opinión pública.

De momento, se desconoce el tipo de explosivo y la cantidad precisa utilizada -aunque las primeras estimaciones hablan de unos 200 kilos-; si es obra de un «comando itinerante» o estable; cuándo y cómo se dejó la furgoneta aparcada; cuánto tiempo permaneció allí hasta explotar; si los servicios de inteligencia habían detectado algún indicio; si el explosivo procede de Francia o pasó por el zulo de Amorebieta; si la suma de indicios (robo de pistolas y hallazgo de explosivo) era suficiente para prever un atentado y, en general, la mayoría de los datos de la investigación. Está claro, eso sí, que hasta tres personas podrían haber llamado a diferentes organismos para avisar de la colocación de la furgoneta bomba, que en dos ocasiones los comunicantes hablaron en nombre de ETA, que reivindicaron el atentado y que el portavoz de la formación ilegalizada Batasuna, Arnaldo Otegi, dio una rueda de Prensa sin que mediara intervención judicial, anunciada con antelación y que tuvo lugar una hora antes que la del presidente del Gobierno, que compareció a las seis. Otegi pidió que no se rompiera el proceso.

Bloqueo informativo
En ese contexto de bloqueo informativo, la intervención de Zapatero constituyó una severa condena, no exenta de estupefacción, además de la exposición de un análisis político de urgencia. Tras expresar su solidaridad con las víctimas, calificar el atentado de «gravísimo» y decir que era «incompatible con el alto el fuego», dio por «suspendidas» todas las iniciativas para «desarrollar un diálogo con ETA». En al menos tres ocasiones durante el turno de preguntas se intentó que Zapatero aclarara si el término «suspender» podría equivaler a «romper», pero el presidente se aferró al guión preestablecido. Eso implica dejar una puerta abierta a la reanudación del «proceso» en el instante en el que ETA demuestre «voluntad inequívoca de abandonar la violencia». Ésa es la cláusula a la que se tendrán que atener los terroristas si es que deciden cambiar de «discurso». De momento, su reacción ante la exhibición de fe de Zapatero ayer en intervención extraordinaria es una vuelta al terror puro y duro, tras una escalada dialéctica, de rearme y del terrorismo callejero. Como se recordará, el presidente del Gobierno había pronosticado el viernes que «dentro de un año estaremos mejor». Preguntado por las razones que tenía para mostrar esa percepción, dijo que se refería a su convencimiento de que la sociedad acabará con el terrorismo, que la historia va contra ETA y que «es evidente que hoy estamos peor, mucho peor que ayer». Desde el punto de vista político, la situación también es muy negativa para Zapatero. El líder de la oposición, Mariano Rajoy, en una temprana intervención, la primera de los políticos de ámbito nacional, insistió en que el Gobierno debía volver al Pacto Antiterrorista.

Entre tanto, miles de personas sufrían las consecuencias del atentado. Pese al aviso de rigor, los terroristas no dijeron dónde habían aparcado la furgoneta en una instalación con varias plantas, media docena de módulos y capacidad para miles de vehículos, lo que complicó considerablemente la tarea a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. Sólo un cuarto de hora antes de la explosión pudieron localizar la furgoneta.

Fuentes de la investigación confirmaron a LA RAZÓN que se había rescatado el disco duro («CPU») del ordenador que registra las entradas y salidas del aparcamiento. El material ya está en la Comisaría General de Información y podría ser cuestión de horas que las Fuerzas de Seguridad identifiquen a los autores materiales del atentado.

Edificio derruido
En cuanto a los «desaparecidos», los investigadores relataron que las plantas del aparcamiento se desplomaron una sobre otra formando un «sandwich» y que en muchas áreas no cabía la palma de una mano entre el techo de una y el suelo de la siguiente, por lo que las posibilidades de supervivencia de quienes pudieran haber sido sorprendidos en el aparcamiento son casi nulas. De la potencia de la explosión y de los escasos datos aportados por los «anunciantes» de ETA, los investigadores deducen que a los terroristas no les importaba provocar una gran masacre.

«Hoy estamos mucho peor que ayer»
José Luis Rodríguez Zapatero ordena suspender el diálogo con ETA, pero no da por roto el «proceso»  El presidente del Gobierno esperó nueve horas después del atentado para hacer su valoración sobre lo ocurrido
Esther L. Palomera La Razón 31 Diciembre 2006

MADRID- «Hoy estamos mejor que hace un año, pero dentro de un año estaremos aún mejor» (Zapatero, 29 de diciembre de 2006). «Hoy estamos mucho peor que ayer» (Zapatero, 30 de diciembre). Entre una y otra declaración tan distintas no han transcurrido ni 24 horas. Lo que ha ocurrido es que ETA ha reaparecido en Madrid con 200 kilos de explosivo. Hay dos desaparecidos y una veintena de heridos. La banda terrorista se ha mofado del optimista vaticinio que el pasado viernes hiciera el presidente del Gobierno. Zapatero no calibró el riesgo político de una declaración tan categórica, y a la vista está que se ha equivocado.

Por eso apareció ayer, circunspecto, en el Palacio de la Moncloa escoltado por la vicepresidenta primera, el ministro del Interior, el secretario de Estado de Comunicación, su jefe de gabinete y más de media docena de sus habituales asesores. Lo hizo pasadas las seis de la tarde, nueve horas después de que se produjera el atentado y una hora más tarde de que lo hiciera al que ahora llaman líder de la izquierda abertzale, Arnaldo Otegi. Así que cuando el presidente compareció ante la opinión pública ya sabía que Batasuna no daba por roto el llamado proceso. Él tampoco lo hizo. Informó de que había ordenado «suspender todas las iniciactivas» encaminadas a establecer un diálogo con ETA, después «del paso equivocado e inútil» que dieron ayer los terroristas. Pero nada más dijo que pudiera interpretarse en este sentido. Sólo afirmó, faltaría más, que «hoy estamos mucho peor que ayer» y que el día había sido «difícil y duro, muy duro». Dos ciudadanos, apostilló, «han podido perder la vida», y millones de ellos «ven que se aleja la posibilidad de vivir en paz y libertad».

«El Gobierno considera -prosiguió- que el atentado es absolutamente incompatible con el alto el fuego permanente declarado por ETA. Nada hay más contrario a los principios de la resolución del Parlamento de mayo de 2005 y que reiteré en mi declaración de junio ante los españoles que este atentado». ¿Suspender el diálogo quiere decir que el proceso está roto? El presidente no dijo eso. Tampoco lo contrario. Y se le preguntó tres veces consecutivas. «Con violencia no hay diálogo», fue lo más que dijo.

¿La suspensión del diálogo es, entonces, temporal, definitiva o condicionada?, se le insistió al jefe del Ejecutivo. Segundo intento baldío: «La suspensión del diálogo representa que el Gobierno considera que no se cumplen las condiciones que exigía la resolución del Congreso y que pasaban por la voluntad inequívoca de abandono de la violencia». Hasta que ese supuesto no exista no habrá «ninguna aproximación al planteamiento del diálogo, y el Gobierno cumplirá escrupulosamente la resolución parlamentaria de mayo de 2005».

Tercer intento: «Cuando habla de suspender el diálogo, ¿quiere decir que está roto? «No habrá ninguna posibilidad de diálogo hasta que la banda no tenga una voluntad inequívoca de abandonar la violencia». Ahí acabaron las preguntas. No se permitió ninguna más. Todas iban a abundar sobre lo mismo, que es lo que está esperando, seguramente, oir la opinión pública tras lo ocurrido.

Juzguen ustedes mismos. Pero parece que el presidente deja la puerta abierta. Su intervención de ayer sonó a paréntesis y no a ruptura, pese a que el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, más pesimista que nunca, esté convencido de que «esto se ha acabado». «Sin diálogo no hay proceso», replica Rubalcaba para convencer de que el mensaje del presidente no es otro más que el de «la firmeza ante la banda». ¡Paréntesis!, se sorprenden en el Gobierno con las lecturas que se hicieron del mensaje de Zapatero. «Es una ruptura. Pero el presidente no puede salir respondiendo a las declaraciones de Otegi», advierten desde Moncloa.

Por más que se esfuercen, Zapatero dijo lo que dijo y se entendió como se entendió. Basta un repaso a las lecturas que hicieron el resto de líderes políticos. El PP habló de preocupación; Llamazares dijo entender que el Ejecutivo no de cómo «irreversible» el proceso y Durán Lleida advierte al presidente que sus palabras de ayer no son suficientes y que «hay que romper el diálogo, pero también el proceso».

El director de la Policía dijo hace cuatro días que ETA no se estaba rearmando
Redacción La Razón 31 Diciembre 2006

madrid- Durante los últimos nueve meses, desde que los terroristas declararon el alto el fuego, el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero ha tratado de minimizar una y otra vez cualquier acción de la banda terrorista que pudiera indicar que ETA se estuviera rearmando para volver a atentar.

El ejemplo más evidente de esta estrategia lo ofreció el pasado día 24 el director de la Policía y la Guardia Civil, Joan Mesquida. Dos días después de que la Ertzaintza diese por casualidad con un zulo en un bosque vizcaíno en el que había 50 kilos de explosivo, el máximo responsable de las Fuerzas de Seguridad aseguró, sin ninguna sombra de duda, que no había datos que hicieran pensar que ETA se estuviera rearmando o que dispusiera de un «comando» activo «en el interior», a pesar de episodios no sólo como el del «zulo», sino también el de la sustracción de 300 pistolas en Francia el pasado 26 de octubre. La responsabilidad de ETA en esta acción sólo fue confirmada un mes después por las autoridades francesas.
El director general de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado manifestó que se estaba «analizando la situación» junto a los mandos y los expertos antiterroristas, aunque aseguró que, por el momento, no era posible realizar una valoración detallada de la situación.

Según Mesquida, la Policía Nacional y la Guardia Civil no habían bajado «ni un milímetro la lucha contra el terrorismo y, por lo tanto, seguimos trabajando con la misma intensidad», indiferentemente de los derroteros que siga el proceso de paz iniciado este año.

El mismo viernes, y prosiguiendo con esta estrategia, el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, aseguró que el hallazgo por parte de la Ertzaintza del bidón con los 50 kilos de explosivo era tan sólo «un proyecto de zulo» donde los presuntos terroristas «iban a meter una serie de cosas». «Ya dijo algo el director general de lo que pensábamos de ese zulo: que no era tal, sino el proyecto de un zulo donde los terroristas iban a meter una serie de cosas», se reafirmó el ministro.
Aún así, el ministro del Interior reconoció disponer de «alguna información» y confesó que la noche del miércoles mantuvo una conversación telefónica respecto al hallazgo del pasado sábado con el consejero de Interior del Gobierno vasco, Javier Balza.

En los albores del «proceso», y cuando se tuvo conocimiento del envío de varias remesas de cartas exigiendo el «impuesto revolucionario» que habían sido remitidas con el alto el fuego ya en marcha, el Gobierno también trató de quitar relevancia al asunto afirmando que lo más probable era que se tratase de misivas «atrasadas», que habían sido enviadas antes de la declaración de la tregua pero que llegaron después. Con la «kale borroka», un tipo de violencia incompatible, según el Ejecutivo, con cualquier proceso de diálogo, Zapatero, sin embargo, ha hecho la vista gorda.

Concesiones y justificación
 La Razón 31 Diciembre 2006

El terrible atentado en la terminal T-4 de Barajas ha dinamitado cualquier expectativa de fin dialogado del terrorismo. El sufrimiento de una nueva familia de dos desaparecidos (¿asesinados?) se acaba de unir al largo dolor de las 817 familias de víctimas del terrorismo de ETA. Las víctimas se lo estábamos avisando a Zetapé: no se puede dialogar con individuos que son asesinos y que nunca cederán a sus pretensiones de independencia y vivir del dinero del Estado manteniendo a la gran parte de su podrida población abertzale. El ninguneo continuo del Gobierno durante estos últimos meses a las demandas de las víctimas, tanto en las calles como en los tribunales, se ha encontrado con el escollo del terrible atentado de ETA en Madrid.

Zapatero no ha tenido más remedio que suspender «temporalmente» con ETA lo que nunca ha sido una tregua sino un refortalecimiento de la banda armada para volver a matar. Todo ello para quedar bien con la sociedad y sin tener en cuenta los dos más que probables asesinados. No ha querido escuchar ni a las víctimas ni al resto de la sociedad, ni aprender de los errores del pasado. ¡Da igual, las víctimas sólo somos un número!

Ésta es la sensación que tenemos de un Gobierno que no ha hecho más que concesiones, mirar hacia otro lado y justificar la violencia de ETA cuando sus cachorros incendian parte del País Vasco o cuando sus testaferros saquean los bolsillos de los empresarios vascos. ¿Cómo puede estar el gobierno de un país sometido a las directrices que marque ETA o Batasuna? Zetapé, no me fío de tus palabras. Si se suspende el diálogo con ETA es de forma permanente, no a corto plazo y para quedar bien con todos sin diferenciar a asesinos de asesinados.

CRONOLOGÍA DEL REARME DE ETA
INFORME: NUEVE MESES DE FALSA TREGUA
Han sido nueve meses de falsa tregua. Desde las cartas de extorsión, pasando por los actos de terrorismo callejero, así como el robo de coches, matrículas y el de más de 300 pistolas en Francia, hasta el intento de quemar vivo a un policía. Zapatero aseguraba el 29 de diciembre que "dentro de un año estaremos mejor", la banda terrorista ETA preparaba el final de la tregua. Un día después, el 30 de diciembre, hizo explosionar un coche-bomba en el aeropuerto de Barajas.
Libertad Digital 31 Diciembre 2006

Desde que ETA anunció el "alto el fuego permanente", Zapatero viene exigiendo al líder del principal partido de la oposición apoyo y lealtad. Pero si Rajoy estuvo expectante al inicio del llamado "proceso de paz", la reunión entre el dirigente de los socialistas vascos, Patxi López, con el líder de la ilegalizada Batasuna-ETA, Arnaldo Otegi, hizo que el presidente del PP rompiera relaciones con el Gobierno. Además, el presidente sólo se ha entrevistado dos veces con el líder del PP desde que ETA anunciara la tregua. La última, este viernes en donde Zapatero no le comunicó el hallazgo de bombas en las vías del tren de Tafalla (Navarra).

Y es que a pesar de que el presidente del Ejecutivo se comprometió a anteponer el fin de la violencia a cualquier negociación con los terroristas, no ha sido así. Claro ejemplo de ello es la reunión que mantuvo el Gobierno con ETA en un país europeo la semana pasada, mientras innumerables actos de terrorismo callejero tienen lugar en el País Vasco. El inicio de estos ataques comenzó un mes después de la declaración de la tregua por parte de ETA. El 22 de abril incendian en Barañain (Navarra) un comercio de un concejal de UPN. A partir de este momento los proetarras no han hecho sino aumentar su actividad.

Un mes después, el 22 de mayo, el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, consideraba que "no son necesarios" más informes para verificar que el alto el fuego de ETA es "completo y real". Sin embargo, la violencia no hizo más que incrementarse en los meses posteriores. El punto álgido llegó cuando el 24 de septiembre Gara informa del mensaje que un día antes habían leído tres etarras encapuchados en el monte Aritxulegi, en el que se señalaba el compromiso de la banda de "seguir empuñando las armas firmemente" hasta lograr "la independencia y el socialismo en Euskal Herría". Cuando finalizaron su intervención dispararon al aire.

Pero un nuevo punto de inflexión se produjo el 25 de octubre, cuando ETA rompe su compromiso de no rearmarse. La banda roba 350 pistolas en Francia. Eso sin contar losa 45 coches que ha robado la banda. Y un mes después, varios encapuchados intentan quemar vivos a dos policías municipales en Bilbao. Aunque ésta no fue la última vez que la vida de las personas ha estado en peligro. Hace unas semanas los proetarras prendieron fuego a un autobús cuando todavía permanecían en el interior dos pasajeros. Esta semana los terroristas callejeros volvieron a quemar otro autobús.

Además, este martes dos etarras protagonizaron una fuga en el departamento francés de Gers. Según informa la agencia Vasco Press, advirtieron que había en la carretera un control policial e intentaron evitarlo. Los gendarmes trataron de cortarles el paso, momento en que uno de los terroristas los encañonó con una pistola. Después, abandonaron la Renault Kangoo en la que viajaban y secuestraron a una conductora para continuar su huida.

Antes de este hecho, la Policía francesa ya había asegurado su temor a que la banda terrorista pueda actuar en suelo galo en torno al 10 de enero de 2007 sin descartar que la acción sea en España. Ahora, tras el hallazgo de dos zulos, uno de ellos con 60 kilos de explosivos fuentes de la lucha antiterrorista han mostrado su preocupación porque supone que ETA está trasladando material de Francia a España. Este sábado también ha trascendido que la Guardia Civil desactivó el pasado miércoles dos bombas en las vías del tren de Tafalla (Navarra), el mismo día de la comparecencia de Rubalcaba en la que dijo que "no hay nada relevante que contar", y dos días antes de la reunión entre Zapatero y Rajoy, en la que el presidente del Gobierno no comunicó este dato relevante al líder del PP.

El 29 de diciembre, el presidente del Gobierno compareció en el Palacio de la Moncloa para hacer balance del 2006. Durante la rueda de prensa, Rodríguez Zapatero despidió el año refiriéndose a los asesinatos de ETA como "trágicos accidentes mortales". Sobre la negociación con los terroristas, el presidente dijo: "Dentro de un año estaremos mejor".

Un día después, el 30 de diciembre, la banda terrorista ETA dio por concluida la tregua tras explosionar una furgoneta que hirió a varias personas en el aparcamiento de la Terminal 4 del madrileño aeropuerto de Barajas. Este atentado en Barajas tiene, al menos, un precedente. En agosto de 2001, ETA hizo explosionar un coche bomba con 45 kilos de dinamita en el segundo piso del parking P2 de la terminal 2 del aeropuerto de Barajas. La deflagración dejó un agujero de 30 metros cuadrados.

Zapatero sólo da por suspendido el «proceso» pese al atentado de ETA con dos desaparecidos
JAVIER PAGOLA / PABLO MUÑOZ. MADRID. ABC 31 Diciembre 2006

La banda terrorista ETA tardó menos de 24 horas en dejar en evidencia el optimismo del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, sobre la marcha del llamado proceso de paz y decidió romperlo al colocar una furgoneta bomba en uno de los aparcamientos de la terminal T-4 del aeropuerto de Barajas que causó dos desaparecidos, decenas de heridos e importantísimos daños materiales. Por primera vez, la banda rompía una tregua sin una declaración previa, lo que provocó el desconcierto en el Ejecutivo tal como admitió el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, en rueda de prensa. A pesar del brutal ataque, el jefe del Ejecutivo, en contra de lo que le exigió el líder de la oposición, Mariano Rajoy, sólo dio por «suspendido» el diálogo con los etarras y dejó la puerta abierta a retomar los contactos en el futuro «si se demuestra que hay una voluntad inequívoca» de los terroristas de renunciar a la violencia.

A las nueve de la mañana de ayer, el vehículo estacionado por los terroristas estallaba. Si finalmente se confirma su muerte, como anoche temían todas las fuentes, serían las primeras víctimas mortales de ETA en cuatro años, y se habrían producido además sólo unas horas después de que. a mediodía del viernes, el jefe del Ejecutivo asegurara en rueda de prensa que «dentro de un año estaremos mejor que hoy» en lo que se refiere al final de la banda.

«Estupor y sorpresa»
Tanto en medios de la lucha antiterrorista como en el propio Gobierno se acogió con «estupor y sorpresa» la ruptura del alto el fuego permamente declarado por la organización terrorista el 24 de marzo, las mismas sensaciones que hubo en el mundo proetarra. Las fuentes consultadas por ABC aseguraron que no disponían de «ningún dato operativo» que permitiera sospechar que ETA iba a cometer un atentado a corto plazo, incluso a pesar del robo de las 350 pistolas en Francia, de la localización, hace sólo unos días, de un zulo en Amorebieta (Vizcaya) con material para fabricar explosivos, de las extorsiones a empresarios y del progresivo aumento de los actos de «kale borroka». «La previsión, por las noticias que teníamos, era que al menos hasta poco antes de las elecciones autonómicas y locales no se iban a producir novedades significativas en el «proceso»», aseguran las citadas fuentes.

Los expertos de la lucha antiterrorista consultados destacaron asimismo que es particularmente soprendente que la banda haya perpetrado un atentado sin realizar una declaración previa de ruptura del alto el fuego y sólo unas semanas después de que los jefes etarras mantuvieran una reunión en un país centroeuropeo con los enviados del Gobierno, en la que los terroristas dieron garantías de que el llamado «proceso de paz», aunque pasaba por dificultades, no iba a romperse al menos de momento.

El atentado, según esas fuentes, abre un abanico de posibilidades particularmente inquietantes: la primera opción, es que los negociadores de ETA -particularmente el que se consideraba su jefe máximo, «Josu Ternera»-, no controlan la organización tal como habían asegurado; la segunda, que la banda ha vuelto a su ya conocida estrategia de decretar una «tregua trampa» para reorganizarse y armarse cuando estaba en un momento de máxima debilidad, y durante todo este tiempo ha logrado engañar al Ejecutivo, y la tercera hipótesis es que nos encontremos ante una escisión de la organización terrorista.

Hipótesis
Si se confirman cualquiera de las dos primeras posibilidades -que «Josu Ternera» no controla a la banda o que ETA ha engañado al Ejecutivo- estaríamos ante una situación particularmente delicada, ya que demostraría que la información que Zapatero dispone sobre la situación interna de la organización no es buena y ha tomado decisiones sin contar con datos fiables sobre la mesa. Hay que recordar en este punto que en la anterior tregua de 1998 el Ejecutivo presidido entonces por José María Aznar disponía de una información al detalle de todos los movimientos internos de los terroristas, lo que hizo que aquella ruptura no sorprendiera en modo alguno al Gobierno, tal como ha sucedido ahora.

La tercera posibilidad -que una facción de ETA haya actuado al margen de la dirección de la banda-, era ayer considerada como la menos probable por parte de los expertos de la lucha antiterrorista. «En algunos círculos sociales se había hablado de ello -aseguraban ayer esas fuentes-, pero no existe el menor indicio de que se haya producido esa ruptura. ETA siempre ha tenido un funcionamiento asambleario y cuando se toma una decisión todo el mundo la asume». «Si por algo destacan los etarras -añadían los citados medios-, es por su disciplina interna, aunque en estos momentos de la investigación tampoco se puede descartar esta hipótesis». Además, «es muy difícil que un grupúsculo descontrolado pueda tener acceso al material para perpetrar un ataque como este».

Las consecuencias del atentado en la lucha contra el terrorismo etarra son evidentes y las fuentes consultadas aseguran que «ahora habrá que cambiar todo el planteamiento que teníamos en este asunto. Es obvio que trabajábamos sobre unos presupuestos equivocados y ahora hay que replantear la estrategia», aseguran.

En términos políticos, el brutal ataque etarra también tiene consecuencias evidentes. Zapatero había basado buena parte de su estrategia en esta legislatura en «conseguir la paz» y hasta el último minuto -hasta menos de 24 horas antes del atentado mortal-, mantuvo que había avances y que el «proceso», aunque «largo, duro y difícil» no tenía vuelta atrás. Se empeñó en ello incluso a costa de acabar con la unidad de acción con el PP y de enfrentarse a buena parte de las víctimas, que siempre vieron en estas negociaciones «una rendición». Por eso, lo ocurrido ayer en Madrid le coloca en una situación crítica.
Zapatero, en su comparecencia, se mostró particularmente afectado y midió al milímetro sus palabras, hasta el punto de negarse a dar por roto el «proceso», tal como le había pedido el líder de la oposición, Mariano Rajoy, y limitarse simplemente a considerarlo «suspendido». Otegi, que no condenó el crimen, también aseguró que la izquierda abertzale no daba por roto el diálogo.

El presidente del Gobierno, además, pasó de puntillas sobre las evidentes contradicciones entre su discurso del pasado viernes y lo ocurrido ayer y trató de dar una imagen de firmeza frente al terror.

Un magistrado del TC cobró 6.000 euros de la Generalitat por asesorarla con el Estatut
 La Razón 31 Diciembre 2006

Madrid- La Generalitat ha remitido al Tribunal Constitucional (TC) el expediente de contratación de Pablo Pérez Tremps, magistrado ahora del Alto Tribunal, para la realización de un trabajo relacionado con el nuevo Estatuto catalán. La información ha tenido que ser aportada a cuenta de la recusación contra Pérez Tremps planteada por el PP para evitar su participación en la resolución de los recursos de inconstitucionalidad presentados contra la reforma estatutaria, por entender que carecía de la imparcialidad necesaria ya que en su día colaboró en la redacción del libro titulado «Estudios sobre la reforma del Estatuto», encargado por el Instituto de Estudios Autonómicos.

De acuerdo con el expediente de contratación que está ya en poder del TC, Pérez Tremps cobró 6.000 euros por su dictamen para la Generalitat. El contrato, de carácter administrativo, fue suscrito por el entonces consejero de Relaciones Institucionales de la Generalitat, Joan Saura, y lo más llamativo es que el encargo se despachó a menos de un mes de su nombramiento como magistrado del Alto Tribunal, a propuesta, por cierto, del propio PSOE. Se le pedía precisamente que buscara cómo encajar ante el Tribunal Constitucional y ante la Unión Europea las competencias exteriores que el Estatut debía otorgar a la Generalitat y las conclusiones coinciden con los artículos que, finalmente, se dedicaron a esta cuestión.

El TC, paralizado El Pleno del TC acordó a principios de noviembre la admisión a trámite de la recusación planteada por el PP y es previsible que en las próximas semanas adopte la decisión definitiva. Por contra, rechazó la recusación contra el también magistrado Roberto García-Calvo promovida por la Generalitat y el Parlamento catalán. Mientras se resuelve la presentada por los populares -una vez desestimada la interpuesta contra la presidenta del órgano judicial- el procedimiento para la resolución del recurso de inconstitucionalidad contra el Estatut está paralizado.

La decisión que el TC adopte en relación a Pérez Tremps podría determinar el futuro del Estatut debido al equilibrado reparto de posiciones entre los magistrados que tienen que juzgar la constitucionalidad de los artículos de la reforma catalana. Una apretada mayoría, de 7 a 5, fue la que permitió rechazar el primer recurso del PP contra la tramitación parlamentaria, sin entrar lógicamente en el fondo, del Estatut bajo la alegación de que suponía una modificación encubierta de la Constitución. Pérez Tremps votó el pasado mes de enero contra ese recurso.

Hasta la Abogacía del Estado ha tomado parte en favor del magistrado recusado por el PP con un escrito presentado ante el TC en el que solicita que se desestime la iniciativa impulsada por los populares para evitar su participación en la resolución de los recursos interpuestos contra el texto. En un escrito de diez páginas, la representación legal del Estado argumenta que cualquiera que fuera la naturaleza de los trabajos realizados por Pérez Tremps, «éstos no pudieron ni remotamente referirse a un texto legal que, al tiempo de redactarse, ni siquiera existía articulado en un anteproyecto». Además, los propios servicios de la Generalitat de Cataluña -que se han personado como parte- están defendiendo su imparcialidad, a pesar de ser la que contrajo una relación contractual con él para la redacción del Estatuto impugnado. El informe, firmado por el director del Instituto de Estudios Autonómicos, dependiente del Departamento de Interior y Relaciones Institucionales y Participación de la Generalitat, reconoce expresamente que «se suscribió un contrato con D. Pablo Pérez Tremps dentro del marco del estudio de la reforma del Estatuto de Autonomía de Cataluña».

De acuerdo con el contrato de consultoría y asistencia, debía valorar en su trabajo los mecanismos de actuación exterior de la Generalitat; el establecimiento de organismos propios en países extranjeros, tanto de coordinación e impulso general de la acción exterior como de la administración sectorial catalana; la designación directa por parte de la Generalitat de representantes en organizaciones internacionales; la posibilidad de que el Estatuto considere que dentro del espacio europeo también se encuentran incluidas las relaciones transfronterizas; y, por último, la posibilidad de que el Estatuto prevea la participación máxima de la Generalitat en las negociaciones en el ámbito europeo.


 

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