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Recortes de Prensa     Viernes 5 Enero  2007

El gobierno de Zapatero ha fracasado
Por Mikel Azurmendi ABC 5 Enero 2007

EN mayo de 2005 el Gobierno socialista rompió formalmente el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo. Se escudó pidiendo la venia del Parlamento para arrinconar sus compromisos pactados con el Partido Popular y constituir un nuevo consenso más «incluyente» y «abierto» a todas las fuerzas democráticas. Es decir, a las fuerzas nacionalistas de las diversas autonomías y sus corifeos comunistas y verdes, que se habían opuesto con toda su alma al Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo. Se trataba de aquellas mismas fuerzas políticas que habían defendido que ETA era la forma del «conflicto» entre España y el País Vasco y que no consideraban a ETA ser verdugo, ni a las víctimas ser absolutamente inocentes, sino producto del «contencioso». Esas fuerzas políticas eran las que habían instaurado o aprobado la vía negociadora de Perpiñán entre el Estado y ETA. Con ellas pacta el PSOE una vía de negociación amparándose en que tiene pruebas de que ETA quiere la paz. El resultado inmediato fue la ruptura del campo de los demócratas y la exclusión de aproximadamente la mitad de los españoles del «nuevo consenso» parlamentario, así como la reprobación de la mayoría de las víctimas del terrorismo y de la mayor parte de la ciudadanía, que habíamos dado un paso al frente contra los terroristas movilizándonos en la calle y con nuestra opinión en la defensa de los valores de la libertad y de la Constitución.

Siempre lo sospechamos porque así lo afirmaba ETA, pero hoy sabemos que aquella ruptura del consenso no solamente fue una deslealtad por parte de los dirigentes socialistas, sino una traición al Estado de Derecho, porque los socialistas ya venían para entonces discutiendo secretamente con ETA una nueva estrategia de negociación que, de paso, arrinconara al PP. Hoy calibramos mejor aquella estrategia socialista que le permitiría acaudillar el «proceso de paz» e implantarse en los gobiernos autonómicos mediante la pinza con esas otras fuerzas minoritarias nacionalistas y comunistas que, desde mayo de 2005, se llaman a sí mismas democráticas y de progreso. Desde entonces, el frente mediático gubernamental ha tachado al PP de facha; a las víctimas, de facherío radical, y a cuantos no han visto bien la deriva del Gobierno ejerciendo su derecho a criticarlo, de gente que ataca la democracia. Y, por supuesto, los asesinos como De Juana Chaos y los defensores del terrorismo, como Otegui, resultan ser amantes de la paz.

El proceso de diálogo del Gobierno con ETA ha puesto en evidencia que la banda ha sido tratada como si fuese otro Estado. Y éste era precisamente el único fin de los terroristas. La organización terrorista ha impuesto los fundamentos de la negociación, es decir, ha legitimado su violencia. Con la manipulación del «alto el fuego» logró que el Estado aceptase la terminología etarra del escenario negociador (hasta conspicuos socialistas vascos han aceptado la existencia de un conflicto entre España y el País Vasco), rompiese el frente democrático por las libertades, alterase sustancialmente los criterios de la Fiscalía del Estado y desactivase las legítimas medidas represivas y defensivas del Estado de Derecho (desde la filtración policial a ETA hasta la banalización de la kale borroka, de la extorsión y del rearme etarras). Y con el atentado en la T-4 la violencia terrorista se erige en fuente de legitimación de sus reclamaciones estatales y sitúa la negociación en su terreno semántico auténtico. Durante estos nueves meses se ha hablado más de ETA que durante los últimos nueve años; jamás los agentes etarras de paisano han estado tan presentes en la sociedad vasca, en sus frontones y calles, en las conversaciones públicas de artistas, deportistas y profesores. Todos abominando del PP y de su concepto de nación y Estado, concepto en las antípodas de la autodeterminación, la territorialidad (conquista abertzale de Navarra) y la amnistía de los asesinos. Y los socialistas, abriéndose camino a codazos por situarse a la cabeza de aquel vocerío.

Los fracasos negociadores de González y Aznar ya diluyeron cualquier expectativa de disolución «dialogada» de la banda terrorista. El GAL enfangó el Estado de Derecho en la peor de sus injusticias, de las que todavía no ha pedido perdón. Y, por su parte, Zapatero ha pretendido entregar una parte del Estado a la banda terrorista para él apropiarse duraderamente de la otra. Suma traición. Merece ser llevado a los tribunales para que diga toda la verdad sobre las misteriosas fuentes en las que se apoyaba su fe en el fin de ETA y clarifique las circunstancias de su diálogo con esa banda. ETA no ha engañado a Zapatero, no. Zapatero se engañó solo al querer engañarnos a todos. ETA es una organización totalitaria que suponía que Zapatero podría actuar como cualquier otro gobernante totalitario (como un Castro o cualquier cacique bolivariano) haciendo cuanto se proponga y cediendo cuanto le convenga. Pero la consistencia de importantes segmentos del Poder Judicial, la resistencia del PP, el arrojo de las víctimas y la insobornabilidad democrática de muchos creadores de opinión han impedido que el Estado sea entregado a ETA. Y ETA se aleja de la mesa más fuerte que cuando se aproximó a ella. Zapatero ha fracasado en el grueso de su acción gubernamental. Debe, pues, dimitir y abrir paso a que los electores informados decidan el rumbo a seguir en la defensa de las libertades y el Estado de Derecho.

Y una posdata, por si algún socialista sigue leyendo a quien ha esperado en silencio durante nueve meses. La ley es la ley y no tiene bordes, ni un supuesto límite carmesí más acá del cual se hacen concesiones. Este es el primer espejismo de los socialistas. El segundo es que ETA dispone de una tribu de doscientas mil personas que se volverán demócratas con esas concesiones. Sin embargo esa tribu nunca se hará demócrata, no al menos hasta que desaparezca ETA. El corolario de estos dos espejismos es la veleidad socialista de que un gobierno compartido entre abertzales y socialistas arreglará la cuestión vasca. Pues, con toda evidencia, la única cuestión vasca consiste en que en el País Vasco no hay libertad para quienes no son nacionalistas y, por tanto, hace tiempo que sobra la autonomía. El tercer espejismo socialista es el más grave, pues afecta a su facultad de mirar para decir lo que ve. Consiste en suponer que la verdad no tiene nada que ver con las relaciones democráticas estables. Con estereotipos falsos acerca de lo real, uno podrá mantener buenas relaciones durante algún período breve, pero, si quiere establecer cualquier tipo de relación permanente buena (pongamos que con otros no socialistas, pero también entre socialistas), las imágenes de la realidad por ellos elaboradas deben ser aceptables para estos otros, y lo más probable es que algo parecido a la verdad cumpla esa función. La ocultación, el autoengaño para engañar y las falacias del Gobierno socialista en lo que ha durado el «proceso» no nos permiten ya mirar hacia donde nos apunte el dedo de Zapatero.

Un Gobierno paralizado
Editorial ABC 5 Enero 2007

LA esperada visita de Zapatero al aeropuerto de Barajas se saldó con una declaración que, en vez de plantearse en términos institucionales, fue claramente un intento de reivindicación personal ante el fracaso del proceso de negociación con ETA, en el que el presidente del Gobierno había apostado todo el capital político de su legislatura. La visita se produjo el mismo día en que la Ertzaintza encontraba en Atxondo (Vizcaya) un bidón con detonante y 150 kilos de explosivos, listos para ser usados. Pese a que el PSOE ha reprochado al PP que hable más de Zapatero que de los terroristas, el jefe del Ejecutivo se refirió más a sí mismo que a las consecuencias políticas de la ruptura del alto el fuego y volvió a personalizar las razones por las que los ciudadanos deberían confiar en el Gobierno. Con estas premisas, es evidente que Zapatero no es consciente de que ya no puede ponerse como aval del fin de la violencia. Que tenga o no «energía y determinación», que esté dispuesto o no «a dar lo mejor» de sí mismo es ahora irrelevante y, en todo caso, sólo puede producir más preocupación en la opinión pública a la vista de los resultados políticos que han producido los llamamientos previos a la confianza en su persona y en su capacidad de gestión de lo que siempre calificó como «proceso de paz».

Sin una justa percepción del efecto político que el atentado del 30-D ha tenido sobre su crédito personal será difícil que se produzca la rectificación drástica que debe llevar a cabo Zapatero. Es probable que el presidente considere injusto el examen personal de gestos, acentos y matices al que está sometido desde el día del atentado, consecuencia de haber asumido la condición de protagonista absoluto, de mensajero de la paz y de gestor de esperanzas. Ahora que no hay paz ni esperanzas, se le aplica el mismo rasero del protagonismo, bien engrasado por la decepcionante declaración de la tarde del día 30, su desaparición en Doñana durante cuatro días y el superficial pronunciamiento de ayer en Barajas.

El momento que vive España exige un liderazgo político claro, capaz de encabezar una movilización social contra el terrorismo y una nueva estrategia de Estado para derrotar a ETA. La incertidumbre que ensombrece el ánimo de los españoles es si Rodríguez Zapatero tiene condiciones para asumir esa responsabilidad. Los primeros pasos apuntan a un mantenimiento de mensajes genéricos, sin contenido político, sin iniciativas concretas. Hay una grave parálisis política en el Gobierno que condiciona el futuro de la lucha contra ETA, y parece que se vuelve a despachar a las víctimas sin hacer ruido y a mantener a los ciudadanos en sus casas.

El Gobierno no puede reclamar tiempo ni márgenes de actuación, porque de la política sobre terrorismo que ha llevado a cabo desde abril de 2004 hasta ahora no hay nada aprovechable: ni los consensos de oportunidad con los nacionalismos, ni el tratamiento de interlocutor dado a Batasuna, ni la mediatización política de la justicia, ni, por supuesto, la ausencia de acuerdos con el PP. El fracaso es absoluto y afecta a los análisis, a los procedimientos y a los objetivos del proceso de negociación con ETA. No vale ahora decir que los terroristas han engañado al Gobierno. Probablemente, nunca un gobernante estuvo más avisado que Zapatero del error que estaba cometiendo al confiar en ETA. Avisado incluso por los propios etarras, insistentes en advertir que lo suyo no era una tregua para la paz sino para la negociación política. Por eso, se equivocó ayer el presidente del Gobierno al decir que ETA «ha elegido el peor de los caminos». El camino erróneo lo tomó el Ejecutivo. ETA nunca cambió de camino.

Por eso, Rodríguez Zapatero está emplazado a desarrollar un política antiterrorista radicalmente distinta, a partir de la vuelta al pacto de Estado con el PP, y no hay justificación admisible para seguir utilizando una retórica vacía que, al no comprometerlo, da a entender que le sirve para mantener viva la posibilidad de retomar más adelante el proceso de negociación, con una versión adaptada a las circunstancias. Ayer, en el escenario que denuncia la realidad de la única ETA que existe -sin escisiones, sin moderados enfrentados a radicales, sin terroristas deseosos de dejar de serlo-, el presidente del Gobierno desperdició otra ocasión para asumir el liderazgo que le hace falta a España para acabar con el terrorismo.

Hay que recuperar la confianza de ETA
EDITORIAL Libertad Digital 5 Enero 2007

Mientras la Ertzaintza localizaba en Atxondo (Vizcaya) 100 kilos de explosivos listos para ser usados, "sólo a falta del detonador", Zapatero ha hecho unas declaraciones en Barajas en las que alimenta las sospechas de que, lejos de querer rectificar, el Gobierno del 14-M pretende intensificar y acelerar esa política colaboracionista que sólo ETA y sus cómplices –incluido Carod-Rovira–han considerado insuficiente.

Negándose a que los periodistas le hicieran preguntas y disfrazando la servidumbre con su envilecido concepto de "paz", Zapatero no sólo no ha hecho suyas las declaraciones de Rubalcaba, que abiertamente hablaban de "ruptura" y "liquidación" del "proceso", sino que, por el contrario, ha dado muestras de pretender seguir como hasta ahora con "más energía y determinación" que nunca.

Se nos podrá objetar que esta interpretación nuestra de las ambiguas palabras de Zapatero es exagerada y que, incluso en el caso hipotético de que el presidente quisiera proseguir "la vía del diálogo" con los chantajistas, ahora le toca un tiempo de disimular firmeza y ánimo de combate. Es una objeción razonable y, de hecho, algo de verdad hay en ella si tenemos en cuenta que el presidente ha mentado por primera vez en mucho tiempo a la Justicia. Ahora bien, si Zapatero quería expresar un sincero o disimulado ánimo de volver al Estado de Derecho y pasar a combatir con todo el peso de la ley a los criminales, ¿por qué no lo ha hecho? ¿Por qué no ha permitido a los periodistas que le pregunten? ¿Por qué perder la oportunidad de dejar claro que las palabras de "ruptura" de Rubalcaba –sean sinceras o no– son también las suyas?

ETA con su atentado no ha expresado su rechazo a este proceso involucionista en el que nos ha embarcado Zapatero, si no su impaciencia por que el Gobierno lo haga avanzar de forma más acelerada. Zapatero es rehén de las esperanzas –"tengan el alcance que tengan"– que le ha hecho recobrar a ETA, las mismas que los terroristas siempre han exigido por dejar de matar.

Si los chantajistas muestran de una forma tan brutal lo que sólo es su impaciencia por que Zapatero haga realidad los "compromisos adquiridos", mostrar ahora firmeza combativa –aunque fuera disimulada y temporal– sólo retrasaría esas concesiones pendientes que, desde Otegi a Cheroqui, los etarras exigen a este llamado, más falsamente que nunca, "proceso de paz". Un nihilista como Zapatero tiene que recuperar la confianza de ETA lo más rápido posible, antes de que las esperanzas que hizo recobrar a los terroristas vuelvan a estallar. Algunas están dispuestas a hacerlo sólo a falta del detonador.

PSOE y ETA
Preparando nuevas trampas
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 5 Enero 2007

Que nadie se llame a engaño. Por compungido que parezca el ministro del Interior, por mucha mano que tienda para complacer momentáneamente a la oposición, los hechos son los que son, los muertos están muertos, la ley inaplicada, el Estado rendido y el presidente, que es quien debe asumir el coste de su gravísimo error virando o dimitiendo, ni siquiera ha alterado su visión. Ni la alterará. Pervive en él su esquemita abyecto de buenos abertzales equivocados en el método, su asfixiante concepto de paz, su disposición a cantar las virtudes de Otegi y De Juana, su alegre aceptación de un colosal chantaje.

La izquierda gobernante tiene bien calibradas las debilidades del adversario. Sabe a los populares siempre prestos al abrazo fraterno cuando las cosas se ponen feas. Hará bien el PP en defraudarles esta vez, en recordar al gobierno por qué estamos donde estamos: por qué la exangüe banda de hace unos pocos años encara el 2007 crecida y armada hasta los dientes, provista de fondos, explosivos y pistolas, legitimada por incontables agasajos socialistas, con su McGuffin internacionalizado de la mano de curas-trampa y de violentos nóbeles de la paz, con unas fuerzas de seguridad adormiladas por el apaciguamiento, con una judicatura volcada en la contextualización de sus resoluciones y con una indescriptible fiscalía de partido. Y con los cachorros de etarra enseñoreados de las calles o las kales vascas. Y, lo peor de todo, con media sociedad intoxicada por diarios y cadenas progubernamentales que la han acostumbrado a aceptar el núcleo de la lógica terrorista: la existencia del "conflicto", la necesidad de negociar, la supremacía de la "paz" sobre la libertad, la dignidad y la justicia.

La primera reacción de Rubalcaba fue transparente: no se esperaba esto. De la ETA no esperaba atentados. ¿Qué esperaba entonces? ¿Bailes regionales? Su reproche es el que se hace a un amigo que te ha traicionado o a una pareja que te ha puesto los cuernos. Pero esperar fidelidad de ciertos partenaires es cosa de orates.

No habrá dimisión de Rodríguez ni viraje a sotavento. Sólo habrá lo que el presidente está capacitado para producir: engaños y palabrería. Más de lo mismo. Ahora proponen un pacto antiterrorista, como si no tuviéramos uno. Lo que ellos quieren es una martingala que acoja en su seno a la ERC, donde consideran que la ETA ha puesto más de su parte que el gobierno. Un pacto, en fin, donde el PP no podrá respirar. Cuando las mujeres socialistas entregaron su flor a la abogada batasuna, el PSOE perdió la inocencia.

Atentado de ETA
La gallinita ciega
José García Domínguez Libertad Digital 5 Enero 2007

Constatemos lo obvio: hoy, la ETA está mucho mejor que hace un año, y dentro de un año estará mucho mejor que hoy. A saber, les ha derogado de facto la Ley de Partidos; de ahí que contemple alelada a sus ocho serpientes enroscadas en el Parlamento vasco con el hacha bien afilada sobre el escaño para lo que fuere menester. Además, la reflexión del gudari Javier Bilbao ("Ven aquí, cabrón, que te voy a arrancar la piel a tiras") ha servido de aval ante la Unión Europea con tal de equipararla solemnemente al Reino de España en un mismo plano de igualdad moral. Pues, tal como su cuate Arnaldo Otegi, hasta que nadie vote lo contrario en Bruselas – y nadie lo votará– ese intelectual ya es todo un combatiente de una conflagración formal.

Al tiempo, a los demás figurantes del "proceso", como también se han portado muy, muy bien y han sido muy, muy obedientes, los Reyes les han dejado 350 pipas nuevas de trinca en el calcetín remendado de Josu Ternera. Mas por si todo eso fuera poco, con siglo y pico de demora la Ciencia acaba de demostrar que San Sabino Arana llevaba razón en el controvertido asunto de los cráneos y la capacidad cognitiva. ¿La prueba del nueve? Al día siguiente de que el Euskobarómetro revelase que el 64 por ciento de los vascos creía "perfectamente posible" que hubiese un atentado, el ministro del Interior de los maketos sentenciaba pasmado que "nadie esperaba un atentado". Y por si todo nunca fuese bastante, lo que ni soñaron con Suárez, ni soñaron con Calvo Sotelo, ni soñaron con Felipe González, ni soñaron con Aznar, ni hubieran soñado con nadie con pantalones largos y dos dedos de frente –que el Estado se rebajaría algún día a tratarlos de tú a tú como interlocutores políticos–, acaban de lograrlo con el Niño que también sueña despierto porque tampoco quiere crecer jamás.

Sigamos constatando lo obvio: el drama no es que la ETA tenga por norma no mentir –eso ya lo traíamos sabido de casa–, lo verdaderamente terrible, lo atroz, es que quien no mentía era el Niño. "El poder no me va a cambiar", le confesó a un amiguito de El País al llegar a La Moncloa. Y ahora sabemos que decía la verdad: no lo ha cambiado. Así, igual que siempre, con esa conciencia suya acribillada de esquirlas de acne y la cabecita rebosante de dulce regaliz, seguirá escondido debajo de la cama hasta que escampe. Es lo único que ha aprendido de un adulto, Marx (Groucho): "Resulta mejor permanecer callado y parecer idiota que abrir la boca y disipar todas las dudas definitivamente". Al cabo, ya se encargaría Peces de obedecer a la requisitoria de Gara: "¿Por qué el atentado de Barajas imposibilita al Gobierno para la búsqueda del diálogo y no lo hizo el atentado en el madrileño barrio de Simancas llevado a cabo ocho días después de que se aprobara la Declaración del Congreso?". ¿Acaso por ese accidente de los muertos? "Los muertos no estaban en los planes de ETA", se ha apresurado a susurrar Peces con la venia de sus señorías.

No hay ningún impedimento, pues: cuando salga de su escondite, el Niño volverá a jugar a la gallinita ciega en el jardín. Seguro.

30-D
La demolición de una forma de hacer política
Ignacio Villa Libertad Digital 5 Enero 2007

El atentado del aeropuerto de Barajas ha significado muchas cosas. Entre otras, la evidencia de que Rodríguez Zapatero nos había embarcado a todos los españoles en un auténtico embuste de efectos demoledores y que, lo que es aún más grave, todavía no ha terminado. Es, desde luego, la crudeza de los resultados del proceso de rendición iniciado por el Gobierno y del que no conocemos todavía su verdadero desenlace.

Pero, además, el atentado de Barajas significa la demolición de una forma de hacer política que llevamos sufriendo desde hace tres años. Rodríguez Zapatero pensó que con su talante entre zalamero y engañoso iba a ser capaz de gobernar España, y los resultados ya los tenemos aquí. Tres años después sigue sin investigar el 11 de marzo, ha azuzado la división entre los españoles, ha roto el consenso constitucional, ha dinamitado el modelo nacional, ha alentado el independentismo en algunas comunidades autónomas, ha arrinconado la religión, ha maltratado a la familia, ha aplicado un plan de inmigración que ya se ha convertido en un problema nacional y ha sido incapaz de gestionar lo cotidiano, ofreciendo el Gobierno una imagen lastimosa y mezquina.

El atentado de Barajas es, pues, el final de una etapa de hacer política vacía, ruin, sectaria y partidista. Es el ocaso de un presidente que había pensado que él era el artífice de la democracia española, que sus aportaciones a la vida de los ciudadanos eran espectaculares y que la historia de España tendría un antes y un después con Rodríguez Zapatero. Hay que reconocer que en esto último ha tenido una presciencia casi visionaria, siempre que se interprete en clave negativa. Con Zapatero, la democracia española se ha deteriorado, la estabilidad se ha puesto innecesariamente en juego, la crispación ha aparecido por decreto, la destrucción de la transición se ha puesto de moda, la persecución de la normalidad y del respeto se ha convertido en lo habitual, el desprecio a la convivencia de los últimos 30 años se ha impuesto por obligación. Ese es, en definitiva, el estilo, las obsesiones y las fijaciones de Rodríguez Zapatero, que se han desplomado el pasado sábado estrepitosamente.

Zapatero ha quedado en evidencia ante la opinión pública. Sus políticas ineficaces, sus triquiñuelas dialécticas, sus arranques ideológicos, sus constantes persecutorias se han desvanecido tal como llegaron. El presidente nunca ha querido aclarar la verdad sobre los atentados del 11 de marzo, punto de origen de la presente legislatura, y por lo tanto ahora se encuentra sin argumentos para salir adelante. Estamos ante un Gobierno acabado, sin programa y sin gestión. Todo estaba abandonado al último regate dialéctico del presidente y eso se ha acabado. El 30-D es el final de una etapa de hacer política de Rodríguez Zapatero. Y todo indica que el presidente no sabe hacer otra cosa que lo que ha hecho, por lo que el futuro no puede ser más negro y sobrecogedor. Pronto saldremos de dudas.

Zapatero para veinte años
Jorge Vilches Libertad Digital 5 Enero 2007

"Si nos sale, tenemos Zapatero para 20 años". Y los estrategas se pusieron a pensar en el resultado electoral si conseguían "la paz". Un auténtico rodillo de votos aplastaría a un PP aún traumatizado por los sucesos del 11 al 14-M, a un partido estigmatizado como tardofranquista, belicista y despreciable para el nuevo régimen. Pero la negociación –"larga, dura y difícil" (con qué facilidad hacen eslóganes que no sirven para nada)– precisaba de una escenificación; es decir, socialistas y etarras debían aparentar dureza para mantener prietas las filas, evitar la publicidad de las críticas externas y avanzar en "el proceso" sin coste en sus parroquias.

Porque las cesiones del Gobierno a ETA han existido. Enumerémoslas: aceptación del PCTV, disolución del Pacto Antiterrorista, insultos y desprecio a la AVT, desatención de fundaciones como la Gregorio Ordóñez, negación de la extorsión, no considerar violencia los más de 250 atentados de kale borroka, reducción de efectivos policiales en el País Vasco, disminución (o evitación) de las detenciones, negación de la importancia del zulo descubierto y del robo de pistolas, toma de Batasuna como un interlocutor legal, permisividad y recomendaciones del Fiscal General del Estado, y llamar "hombres de paz" a Otegi y De Juana Chaos.

Por el otro lado, el mundo etarra ha puesto sobre la mesa lo único que puede poner: la violencia. Una violencia que ya se manifestaba con la kale borroka y la extorsión, pero que debía ir más allá para no dar una imagen de debilidad en el proceso.

Desde el verano se baraja la posibilidad de un atentado espectacular, pero sin muertos. Un atentado limitado, con daños materiales, en algún lugar señero de la España que progresa, y si es donde gobierna el PP, mejor que mejor, como la T4 del aeropuerto de Barajas. La manifestación de fuerza se preveía para cuando hubiera expirado el plazo; esto es, a partir del 22 de diciembre. Eligieron el día siguiente al discurso del Presidente, un Zapatero que dijo aquello de "trágicos accidentes mortales". Porque si había una muerte en un atentado debía entenderse como un accidente.

Con el pie cambiado tras el golpe del 30-D, con dos muertes, ZP siguió de vacaciones en Doñana. No por molicie, sino por un cálculo equivocado: restar importancia al hecho. Porque el atentado es parte del lenguaje de ETA en el proceso, y por eso no lo rompe. Esto explica que Zapatero dijera que la negociación quedaba en "suspenso", y que ni en su visita a la T4 haya hablado de ruptura. Lo mismo han manifestado los interlocutores de ETA-Batasuna (en la que no hay división): el proceso no está roto, sino que es más necesario que nunca.

El atentado no altera nada. Comprobaremos que no resucita el Pacto Antiterrorista, que todos los partidos menos el PP harán una declaración por "la paz", y que cerca de las elecciones de mayo de 2007 se reanudarán públicamente las negociaciones. Porque las urnas lo marcan todo.

Atentado de ETA
"Antes la verdad que la paz"
Agapito Maestre Libertad Digital 5 Enero 2007

Coraje civil y autocrítica son requisitos básicos para alcanzar la verdad. Ninguno de los dos adorna a Zapatero. Retórica hueca e insulsa es suficiente para predicar la paz. A Zapatero no sólo le sobra este "pacifismo" melifluo y ridículo, que el gran Unamuno combatiera con su lema "antes la verdad que la paz", sino que ha infectado a un amplio sector de la sociedad inerme intelectualmente para combatir este tipo de detritus ideológico. Por eso, precisamente, Zapatero sigue sin declarar que está roto el llamado "proceso de paz" con ETA. Más aún, en la Terminal 4 de Barajas ha dicho todo lo contrario: dará "lo mejor de sí mismo para alcanzar la paz". De ahí se derivan dos consecuencias. Primera, hará todo lo que le pidan para seguir negociando con el terror. Segunda, nada concederá al PP para acabar con ETA.

Naturalmente, desde el punto de vista democrático, este hombre ha perdido, definitivamente, la poca razón común que pudiera albergar en su pobrísimo proyecto político de acabar con el PP a través de una negociación de "paz de cementerio" con los criminales de ETA. Sí, este hombre ya no tiene ninguna pretensión de consenso con el PP sino de "eliminarlo" a través del engaño "ideológico" del sistema político. Por eso, no es nada contradictorio que mientras Zapatero llama por teléfono permanentemente a Rajoy, sin importarle ni que el pretexto sea ridículo ni que la información que le transmite haya salido publicada por los medios de comunicación afines al Gobierno, para aplacarlo y simular que cuenta con la colaboración del PP, al mismo tiempo la basura mediática del PSOE no deje pasar una sola oportunidad para culpar a los populares de los desaguisados del Gobierno.

En efecto, las tertulias socialistas, o sea, las tertulias de casi todas las cadenas de radio y televisión, no desaprovecharán sus espacios para decir que el PP hizo lo mismo que Zapatero. Falso y, sobre todo, trágico. Tan trágico como el atentado de Barajas que, por desgracia, traerá más tragedia, porque el Gobierno no quiere abandonar la estrategia de negociación con los terroristas y los nacionalistas. He aquí un leve argumento para mantener este diagnóstico pesimista. La vuelta del PSOE al pacto antiterrorista es la propuesta del PP para resolver el fracaso de la política antiterrorista del Gobierno. La respuesta del PSOE ha sido negativa y contundente: defensa a ultranza del proceso de de paz con ETA y deseos de paz al margen del PP, o mejor, haciendo un pacto al modo del pacto del Tinell, sí, un pacto que excluya al PP.

En otras palabras, el PSOE persistirá en seguir reduciendo la política a campañas de agitación y propagada contra el PP, por un lado; y, por otro lado, inundar los medios de comunicación con una palabrería hueca y sin sentido sobre los deseos de paz de un presidente de Gobierno, que es ya el hazmerreír de España y el mundo civilizado (la información de los principales medios de comunicación europeos sobre el fracaso de Zapatero con ETA son para sentir vergüenza de tener este presidente de Gobierno). Las palabras de Zapatero en Barajas y el SMS que llega a nuestros móviles desde la sede del PSOE se complementan magníficamente. El SMS que los socialistas envían con voracidad sectaria a millones de móviles es la mejor prueba de la campaña que inician para decir que todo seguirá igual, porque el Gobierno ha hecho lo correcto para acabar con la violencia de ETA.

El texto del SMS: "Estamos con el presidente, pásalo" es, por lo tanto, el inicio de una campaña durísima a favor de un presidente que sólo tiene una estrategia de poder: dividir al país en dos mitades totalmente irreconciliables para seguir gobernando con la ayuda de los nacionalistas. Decenas son ya quienes farfullan la consigna de SMS en los medios de comunicación, pero añadiéndole un poco de ideología y perversidad: "Hay que terminar con el terrorismo de ETA mediante el diálogo". Toda la táctica y estrategia del Gobierno queda reducida a esa frase. No claudiquemos, aunque ETA siga matándonos. Es necesario seguir dialogando con ETA, aunque nos mate. Es menester negociando con ETA para que la chusma siga votándonos.

La opción del Gobierno es dramática: prefiere enrocarse con la basura de una sociedad, que sólo piensa en llenar la andorga, antes que arriesgarse a ser descubierto por la parte más civilizada y abierta de la sociedad española. En fin, a partir de ahora, preparémonos para combatir al Gobierno en dos frentes. Por un lado, descalificará sistemáticamente y con cualquier pretexto al PP, porque defiende el Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo, o sea, el Estado democrático de derecho. Por el otro, intensificará la perorata criminalmente meliflua del pacifismo, que lejos de buscar la verdad del sistema democrático en el consenso con el otro gran partido político, demanda una paz sin condiciones, o sea, oculta que la base de toda paz civil es el Estado de Derecho. Sin esta condición no hay paz alguna.

Nazismo etarra
Manuel Molares do Val Periodista Digital 5 Enero 2007

Quien analiza a ETA-Batasuna y a los nacionalismos, especialmente a los autodefinidos como socialistas, deduce que su doctrina y conducta son similares a las de los nazis alemanes antes de conquistar el poder democráticamente en 1933.

Se igualan en que son supremacistas y violentos, defensores de un pueblo elegido y superior. Conquistan el gobierno provocando dos clases de terror: primario y extremo. Como hacen Batasuna y ETA.

El primario es la intimidación ciudadana: violencia de persecución y destrucción de los bienes de los disidentes y parias --en Alemania eran los judíos--.

La raza degenerada aquí es la de los que se sienten españoles. También son violencia primaria la intimidación de personas, el chantaje económico --impuesto revolucionario--, y los ataques a los bienes privados y públicos, como la quema de cajeros de bancos o de autobuses. Batasuna.

La violencia extrema se usa para aterrorizar y destruir física y moralmente a todo el país: secuestros, asesinatos, coches bomba y demás formas de intimidación sangrienta. ETA.

Antes de 1933 los nazis mantenían exactamente esta conducta que facilitó el acceso al poder de su supremacismo: como todos los nacionalismos que desangran las libertades ciudadanas.

Conseguido ese poder, la violencia nazi se multiplicó e impuso un régimen genocida y totalitario, gemelo del estalinismo que inspira el marxismo-leninismo etarra.

El triunfo de las democracias y la destrucción del nazismo sólo se logró tras una guerra que sacrificó a decenas de millones de vidas de soldados y de civiles.

Estamos a tiempo de evitar aquí un final terriblemente sangriento tras el triunfo nazionalsocialista. A nuestros Hitler sólo hay que endurecerles la ley para erradicarlos.

Prohibición y persecución de su ideario supremacista, aunque tenga 180.000 votantes. Que se reciclen.

Los nazis supervivientes tras la II Guerra Mundial callaron humillados y avergonzados o votaron a partidos democráticos, aunque en el Este quedaron cautivos de su examigo Stalin, el de los acuerdos de 1938. Ahora, el nazismo está fuera de la ley.

Lo importante es que no puede repetirse 1933, ni que el totalitarismo nazi vuelva al poder para imponer su régimen.

Izquierda liberal
Todos juntos contra ETA
Antonio Robles Libertad Digital 5 Enero 2007

Ha llegado la hora de construir. ETA nos ha dado nuevamente la oportunidad de volver a ser razonables. No es posible que la lucha electoral partidista nos ciegue hasta el punto de no darnos cuenta de que estamos en manos de ETA. Juega con nosotros y nuestras pequeñas rencillas personales, políticas y electorales. Es el terrorismo, su naturaleza. A esta hora de la película deberíamos tener aprendida la lección.

El terrorismo puso un Gobierno imprevisto el 14-M y ahora da razones a la oposición para que se ciegue en la desgracia de un diálogo roto. "¿Has visto? Teníamos razón". Ponga la frase en la Terminal T-4 de Barajas o en los trenes del 11-M. La misma cantinela, la misma estupidez, idéntico cálculo electoral. En un caso, el error de una política adolescente; en el otro, el error de un presidente pagado de sí mismo en su apoyo a la guerra de Irak.

A menudo nos mentimos sin darnos cuenta. La cercanía de los fines nos hace más indulgentes con los métodos. Comprobamos como el oportunismo sin discurso histórico del señor Madrazo o la sensibilidad independentista de ERC, los convierte en menos beligerantes con los etarras. Y, al revés, la línea más dura de la derecha los convierte en incapacitados para entender que este cáncer del pasado viene de un tiempo donde no hubo oportunidades democráticas para combatirlo.

Ni la sensibilidad de unos ni la insensibilidad de otros nos sirve. Ha llegado la hora de la verdad. Rodríguez Zapatero no puede seguir comportándose como un adolescente que desprecia toda la experiencia acumulada del pasado. Nos mintió y para conseguir engañarnos antes debió mentirse a sí mismo. No tenía más que bellos deseos, pero la realidad no se cambia por el mero hecho de desearlo. De ser así, a todos nos tocaría la lotería.

Se acabó. Señor presidente, salga, comparezca, reconozca su error, pida a continuación colaboración. Señor jefe de la oposición, dígale que rectifique, pero no lo humille, ofrézcale su colaboración y haga sitio, colabore para que el resto de partidos se impliquen en un frente antiterrorista. Sentí envidia sana cuando el 11-S, en medio de aquella inmensa desgracia de las torres gemelas, la oposición se puso a las órdenes del Gobierno de los Estados Unidos.

Es preciso comprender que hay problemas de Estado que deben sobrepasar la confrontación ideológica. Este es uno. Con la vida de las personas no se negocia. Nadie tiene derecho a utilizar la violencia en un Estado democrático para conseguir fines políticos. Nadie en un Estado puede saltarse las leyes a la torera. Y cuando se hace, el Ejecutivo lanza a las fuerzas de seguridad del Estado sin contemplaciones, es decir, bajo las normas, reglamentos y leyes del Estado de Derecho. Se han de perder los complejos que la larga noche franquista nos colocó con los grises. La policía es parte fundamental de la política. Sin ella, no sería posible la convivencia. Hemos de aprender a reivindicar el lugar digno que le corresponde y que aún no tiene por el recuerdo de lo que representó en el franquismo. Y sacarla a la calle con decisión. Ni un acto más de violencia callejera, ni un acto más de exaltación del terrorismo por parte de concejales o líderes de partidos fuera de la ley. Toda la fuerza legal del Estado contra el mal, ni un milímetro más, pero tampoco un milímetro menos. Y cuando la ley sea respetada, las armas entregadas y la esperanza de los delincuentes rota, entonces podremos ser generosos... con el permiso de las víctimas. Mientras tanto, es el Parlamento y sólo el Parlamento la única mesa de negociación de los ciudadanos.

Y si no están de acuerdo, podemos negociar; ahora sí, entre nosotros sí. De una manera o de otra, acabaremos cediendo unos y otros hasta formar ese frente común de todos contra ETA. La empresa merece la pena.

antoniorobles1789@hotmail.com

Una nada hueca
Por Ignacio Camacho ABC 5 Enero 2007

PUES no, no hay nadie que le proteja de sí mismo. No sale de la oquedad retórica ni de la palabrería esponjosa, de esos conceptos tan altisonantes como ambiguos que solemnizan la obviedad y dejan un eco cóncavo de nadería y simpleza. En circunstancias normales se trataría tan sólo del habitual ejercicio de fatuidad porosa a que nos tiene acostumbrados, pero en estos momentos críticos crea un vacío insondable de liderazgo, una inquietante atmósfera de desamparo, el pavoroso síndrome del piloto borracho.

Tras el ominoso silencio de Doñana, Zapatero ha reaparecido como esos boxeadores sonados que tras recibir una paliza manotean en el centro del ring con una obstinación confundida y se agarran al aire para mantenerse de pie. No tiene nada que oponer al vapuleo porque su crédito como gobernante se pulverizó con la arrogante profecía triunfalista de la víspera del atentado. Antes aparecerá entre los escombros el cuerpo del segundo ecuatoriano que los restos del prestigio presidencial sepultado bajo los cascotes. Ante los ojos de la ciudadanía es ahora mismo un dirigente desorientado e imprudente que se mete en aventuras suicidas sin disponer de la información adecuada. Y lo peor es que el golpe no sólo lo ha recibido él, sino que ha sido el país entero el que ha encajado este severo puñetazo de pesimismo, destrucción y muerte. En ese estado de ansiedad general, con una nación pendiente de las respuestas de su Gobierno, lo único que se le ocurre al presidente es ganar tiempo diciendo que sus energías siguen intactas para buscar la paz. La pazzzzzzz famosa. Pues más vale que la empiece a buscar por otro camino, porque hasta ahora la anda persiguiendo por sitios equivocados.

Si pretende transmitir calma está muy lejos de conseguirlo. Ha llegado un momento en que su imperturbabilidad ante las contrariedades provoca una zozobra colectiva, porque no ofrece la imagen de un hombre sólido en sus posiciones, sino la de alguien que no parece enterarse de que ha perdido el control de la situación. La gente necesita certezas en un momento como éste, y Zapatero sólo muestra una nada hueca, proclamas vacías para disimular que anda como un zombi a la espera de alguna improvisación que le saque del atolladero. La pazzzzzzz, ésa es su muletilla recurrente. Todos queremos la paz, claro, pero el problema está en la manera de alcanzarla. La sensación es que el presidente no atisba ninguna; la suya ha fracasado, las otras no las quiere, y no tenía Plan B. ETA sí lo tiene; guardado en un zulo.

Si lo que Zapatero sugirió ayer es que está dispuesto a poner la otra mejilla y persistir en su proyecto, tiene que decirlo más claro, y además pedirle opinión a la ciudadanía: convocando elecciones y presentando una propuesta en el programa. Porque la mejilla que puede recibir las bofetadas es de todos. Y si va a cambiar de estrategia, que lo aclare pronto; a ser posible antes de que muchos ciudadanos pasen de la inquietud a la cólera.

Zapatero insiste en la paz con ETA
Pablo Sebastián Estrella Digital 5 Enero 2007

El presidente Zapatero insiste en su obsesión de logar la paz con ETA a pesar del grave atentado de Barajas, es decir insiste en la negociación porque en su segunda aparición tras la explosión del coche bomba no ha querido hablar ni de ruptura del proceso, ni de derrota o rendición de ETA, sino que mantiene su discurso de la paz y aparentemente su decisión de continuar los contactos con los terroristas a la primera oportunidad que se le presente. No cabe otra interpretación para sus palabras que han estado acompañadas de vocablos que indican un gran desconcierto o desequilibrio mental del presidente, como cuando dice que tiene “energía”, o que tiene la “convicción” —palabra que ya usó el 29 de diciembre para decir que tenía la convicción de que el 2007 sería mejor año en la lucha contra ETA—, o la “determinación”, otra de sus palabras preferidas para dar la impresión de seguridad y firmeza. Como cuando tras el atentado dijo por dos veces que había “dado órdenes”, como si de un comandante en jefe militar se tratara.

Pero toda esta literatura de presunta firmeza, decisión y energía nunca la aplica Zapatero para tranquilizar de verdad a los españoles y anunciar que va a perseguir a ETA —y no sólo al comando del atentado— hasta su destrucción, o para reiterar lo que ya dijeron, presuntamente en su nombre, Rubalcaba y Blanco cuando afirmaron que el proceso de negociación con ETA está roto, muerto, liquidado. Para Zapatero, que no admitió ayer ninguna pregunta para permanecer en su calculada ambigüedad, el proceso sólo sigue suspendido. Y además el presidente no tiene ningunas ganas de comparecer ante el Congreso de los Diputados, aunque sus portavoces dicen que lo hará a sabiendas de que no lo podrán evitar. Por ello Rubalcaba busca tiempo con su anunciada ronda con los grupos parlamentarios que ya sabe que no servirá para nada porque el PP no aceptará, y con razón, más pacto que el Anti Terrorista a sabiendas que no se puede pactar nada con ERC que está más cerca de Batasuna que del PSOE o con el PNV mientras Ibarretxe siga apostando por la reactivación del proceso.

Lo que se esperaba de la segunda alocución del presidente, tras la alarma que produjo la primera cuando habló sólo de suspender momentáneamente el diálogo con ETA, era una clarificación de su posición personal frente a ETA, su anuncio formal de que derrotará a la banda con los instrumentos del Estado de Derecho, y su decisión de volver al Pacto Antiterrorista y de informar al Parlamento sobre lo ocurrido y lo que piensa hacer. Pero no, Zapatero sigue en sus trece con su lenguaje providencial, mesiánico y críptico lo que produce una seria preocupación en una gran mayoría de los españoles, y no sólo en Madrid —como dicen los intoxicadores de la Moncloa— sino también en el PSOE y en algún miembro de su gobierno que en privado han declarado su asombro por la falta de percepción de la realidad del presidente ante la gravedad de la situación.

Un disparate tras otro en las adversidades que no cesan porque ayer ha aparecido otro coche bomba que estaba siendo preparado para un posible e inminente atentado según la policía autónoma vasca. Pero eso a Zapatero le da igual porque él ya dijo aquello de que el proceso sería “largo, duro y difícil”, y luego añadió que había que tener “temple” para aguantar las embestidas de ETA, y eso es precisamente lo que está haciendo él, aguantar y esperar sobre todo el próximo comunicado de ETA a ver si la banda ofrece una nueva oportunidad, porque a lo mejor considera que se les ha ido la mano por la muerte de los dos ecuatorianos, y deciden hacer una rebaja en sus pretensiones negociadoras. Esto y no otra cosa es lo que tiene Zapatero en la cabeza que, en su última alocución, recordó que cuenta con el mandato de los españoles —pero no para hacer lo que está haciendo— como advirtiéndole a propios y extraños que es él quien tiene por derecho el poder y que no se va a plegar a presiones de nadie sino que seguirá su propio camino.

Pues bien, allá Zapatero, su Gobierno y el PSOE si siguen por esa ruta. Si no entienden que lo de las extorsiones, la kale borroka, el secuestro y el robo de pistolas en Francia, el zulo encontrado en Amorebieta, el coche bomba de Barajas y el nuevo coche bomba que estaba en preparación en Atxondo, no son indicios suficientes para saber como ve ETA el proceso. El presidente tardó nueve horas en aparecer tras el atentado de ETA y cinco días en visitar Barajas, y aún no ha dicho nada claro ni decidido contra ETA sino que sigue enviando el mensaje de la ambigüedad. Veremos si en el Parlamento rectifica y rompe de una vez el famoso proceso. Pero no es fácil que eso vaya a ocurrir porque en Zapatero confluyen unos aires mesiánicos y un desprecio por la realidad (y también por la legalidad) que lo empujan hacia su particular precipicio, sin que nadie, ni sus íntimos colaboradores, ni su partido lo puedan frenar.

El desconcierto
Lorenzo Contreras Estrella Digital 5 Enero 2007

Esto tiene pinta de trágico culebrón. Rubalcaba ha corregido a Zapatero en el sentido de reconocer que el llamado “proceso” de diálogo con ETA ha quedado roto y no meramente suspendido, como el presidente dijo. Pero hay motivos para sospechar que Zapatero, desesperadamente consciente de que le han roto la baraja del juego, va a intentar involucrar a todas las fuerzas democráticas en su propio fracaso. Y es perfectamente lógico que el PP exija ahora del presidente la confirmación de las palabras de Rubalcaba, o sea, que no hay suspensión del proceso, sino ruptura, su ruptura.

Esa es la razón del desconcierto reinante. Un desconcierto que afecta también a Batasuna, que ha perdido su base de sustentación política. Otegi ha pasado de portavoz a títere. Barrena ha reflejado en su rostro la estupefacción que le invade. Lo que parecía irreversible —el alto el fuego— se ha demostrado falso. Ni siquiera en el seno del PNV hubo unanimidad sobre lo que se avecinaba. La discrepancia se manifestó al mayor nivel o en los principales escalones de la dirección nacionalista. No hay más que tener presente la escandalosa discrepancia entre Josefa Egibar y Javier Balza. Mientras el primero, presidente del PNV en Guipúzcoa, consideraba públicamente que el cese de la violencia armada, según sus palabras literales, “no tiene vuelta atrás”, el responsable de Interior y de la policía vasca confesaba no haber llegado al convencimiento de la famosa irreversibilidad “en ningún momento”, de manera que el proyecto de alto el fuego “puede salir mal” porque “esta carta no está despejada”.

ETA no ha tenido el menor reparo a la hora de descalificar a su propio entorno más cercano. Le ha quitado la batuta negociadora a José Ternera y ha dejado sin mínima autoridad a la mesa de Batasuna. Una organización ésta que no podrá, sin graves repercusiones judiciales, seguir actuando como lo venía haciendo desde su ilegalización, en un marco de tolerancia disfrazada de afectación por la desinflada Ley de Partidos. Batasuna no era ni podía ser un Sinn Fein a la vasca. El Sinn Fein creó y propulsó el IRA, una ETA irlandesa. Aquí ETA ha sido la creadora y fabricante de Batasuna, arrodillada a sus órdenes, obediente incluso en los peores momentos para su propia conveniencia. Lo que la banda armada decide conforma el “modus vivendi” de su brazo político. Pasaron los tiempos de “Pertur” y de “Yoyes”. También pasó la etapa de los presos disidentes que consideraban fracasada la lucha armada y abogaban por la opción política.

A ETA como organización “libre” le trae sin cuidado la suerte de los presos. Aprovecha, eso sí, para la agitación callejera, la huelga de hambre de De Juana Chaos. Y si, como consecuencia del ayuno, contrarrestado médicamente por la autoridad penitenciaria, muere el interfecto, tanto mejor para los intereses propagandísticos de la banda. La “causa” necesita héroes, y De Juana puede ser uno de ellos, con sus veinticinco heroicos crímenes sobre su inexistente conciencia.

Si a ETA le privan de “sus presos queridos“, se quema algo que afecta a su patrimonio político, como le ocurría al conde del famoso chiste cuando “un bosque se quema”. La defensa de los presos ha quedado en realidad en las manos sentimentales de organizaciones casi retóricas que de vez en cuando aprovechan el asunto de la dispersión de los reclusos para justificar manifestaciones tipo “kale borroka”. Pero la banda necesita a los presos como necesita a los muertos. Sin estos puntos de apoyo, su existencia perdería sentido. El terror es su alimento en concordancia con un hipócrita martirologio que se incube en las cárceles y en los juzgados.

El pacto que viene
Por César Alonso de los Ríos ABC 5 Enero 2007

1. Ha habido numerosos atentados de ETA más terribles que éste de Barajas desde el punto de vista del número de víctimas, pero el carácter especialmente espantoso de éste se debe al hecho de que los criminales han estado negociando con el Gobierno. Son los «interlocutores» de Zapatero: aquellos con los que quiere montar un futuro de «paz».

2. Con la negociación se ha convertido el Gobierno en un rehén de ETA y, de paso, ha convertido también a la sociedad española en rehén colectivo. De ahí que los ciudadanos tengan derecho a hacer una inmensa manifestación en la que quede clara su insumisión al Terror.

3. Zapatero no ha renunciado al proceso de paz. Lo va a reorientar hacia un nuevo «pacto antiterrorista» en el que dará cobijo a ERC, al PNV, a EA, Bloque, IU... Será un pacto contra las libertades.

4. Un nuevo y siniestro Pacto del Tinell nacional. O sea, antinacional. Los mismos que aprobaron el Estatuto catalán.

5. Zapatero cree que ETA acepta soluciones sustitutorias de la independencia. Así que se repetirán los atentados de Barajas. Y él, el presidente, seguirá diciendo una y otra vez que serán perfectamente inútiles.

6. Zapatero debería saber que Batasuna tiene una función especial dentro del magma etarra. Por esa razón Otegi ha hablado siempre de mesas de partidos vascos y una mesa del Gobierno y ETA.

7. Zapatero cree que ETA tiene necesidad de entenderse con el Gobierno. No se ha enterado de que son criminales pero no oportunistas.

8. Algunos analistas próximos al PSOE han criticado la incapacidad de Zapatero en el manejo de las informaciones que le han ido proporcionando los interlocutores de ETA. ¿Por qué han tenido que esperar al atentado de Barajas? ¿Por qué no denunciaron el «proceso de paz desde el comienzo si lo tenían tan claro? Cabe pensar en que son las ratas (con perdón por el coloquialismo) que quieren abandonar el barco. Simplemente no quieren que se les confunda con la torpeza de Zapatero.

Zapatero ‘el contumaz’ no reconoce su error y la izquierda mediática se prodiga en el insulto
Federico Quevedo El Confidencial 5 Enero 2007

No caben mayores dosis de cinismo, ni de hipocresía. La capacidad de manipulación y la caradura con la que se utiliza la distinta vara de medir desde Ferraz y su esfera mediática resultan, francamente, impresentables y un insulto a la inteligencia de los ciudadanos de bien. Lo de Pepiño Blanco es de juzgado de guardia: ya no sólo es que diga tonterías, es que además miente a conciencia. ¿En qué momento desde el instante en el que estalló la bomba de la pandilla de canallas ha responsabilizado Rajoy a Zapatero de la misma? En ninguno. Lo que le ha pedido, y a todas luces parece necesario, es que el presidente comparezca en la Cortes y explique lo que ha pasado y lo que va a pasar a partir de ahora. Decía un lector de este diario en uno de los foros de estos días atrás que “tan sólo alguien que no tiene la conciencia limpia en este tema es capaz de ver en esas palabras de Mariano Rajoy una acusación al PSOE. Son los hechos (incluidas sus propias palabras del sábado, por deliberadamente oscuras) los que acusan a ZP y al PSOE, no Mariano Rajoy”.

¿Se equivocó Zapatero? Es evidente que sí. Quizá no desde su perspectiva, pero sí desde la del resto de los mortales. Les contaré algo que se dice en círculos bien informados. Hace unos días presentó su dimisión Miguel Sánchez, director general que controlaba los servicios de inteligencia en el CNI, por desacuerdo con la política antiterrorista, o eso, al menos, es lo que se ha dicho. Pero la realidad, aun siendo esa, es mucho más contundente: en el famoso encuentro entre los interlocutores del Gobierno y ETA que, según se ha sabido ya, se celebró en Ankara –para eso sirve la Alianza de Civilizaciones, para tener reuniones secretas con terroristas al amparo de Erdogan-, y a la que acudió Eguiguren acompañado de otro socialista vasco y una tercera persona, por parte gubernamental, y Josu Ternera y su hijo, junto a otro etarra, por parte de la banda, el CNI le pinchó el teléfono a Ternera. Durante la reunión, los etarras consiguieron convencer a sus interlocutores gubernamentales de que el proceso seguiría adelante y de que ETA mantenía el alto el fuego. Acabado el encuentro, que duró un par de días, Ternera llamó a otro dirigente de la banda y, más o menos, esto fue lo que grabó el CNI: “Oye, estos imbéciles se han tragado el anzuelo”.

Sánchez informó a sus superiores, convencido de que ETA iba a romper el alto el fuego y cometer un atentado, pero con la información que Eguiguren y su gente habían trasladado al Ejecutivo, nadie quiso tomarle en serio, y por eso dimitió. Tres días después, sin previo aviso de ruptura de la tregua-trampa, ETA volaba el parking de la terminal T-4 de Barajas con las consecuencias que ya sabemos y que tienen nombres y apellidos. Nunca quiso ETA la paz, había conseguido de Zapatero todo lo que Zapatero podía darle por sí mismo sin contar con el PP, y sabiendo que era imposible ir más allá sin provocar unas tensiones inimaginables en el Estado de Derecho, decidió volver a hacer lo que mejor sabe: matar, sembrar el terror. ¿Se equivocó Zapatero? Claro que se equivocó, y Mariano Rajoy debería recordárselo de aquí a las elecciones todos los días, con educación, con cortesía, con mano tendida si quiere, pero con firmeza y con contundencia, sobre todo porque Zapatero persiste en su error, es contumaz y pretende seguir adelante con lo que había iniciado.

Este Gobierno practica el doble lenguaje, el engaño y la trampa. Zapatero califica de “trágicos accidentes mortales” los asesinatos de la banda y desde el departamento de Moraleda se encargan de decir que ha sido un error, que se ha entendido mal y esas cosas, pero Zapatero no rectifica sus palabras. Afirma que suspende el diálogo con la banda (Suspender: detener o diferir por algún tiempo una acción u obra), y tiene que ser Rubalcaba quien diga que el proceso se ha roto. Pero Zapatero no ha dicho nada, al contrario, afirma cual Carlos Jesús -al que sólo le falta abrir los brazos en gesto divino-, que tiene aún si cabe más energías para conseguir la paz. ¡Ya salió el poeta del ansia infinita de paz, el trovador del amor a los humildes, el bardo del buenismo!

Pero la cruda realidad es que a quien tenemos que escuchar que el proceso se ha roto, que va a perseguir a los criminales hasta los confines de la tierra, que hará caer sobre ellos todo el peso de la Justicia, que quiere recomponer el Pacto Antiterrorista, que no va a dar tregua ni a ETA ni a sus secuaces de Batasuna, es a Zapatero, el es quien les ha permitido obtener réditos políticos de su acción armada, y de eso no hemos escuchado nada. En lugar de eso, lo que hace la izquierda es sacar a pasear el insulto y la provocación, y las comparaciones tergiversadas, y no nos engañemos, no pretendan engañarnos los muchachos de Ferraz y sus altavoces mediáticos, llámense El Plural, Prisa, La Sexta, Eva Hache o lo que sea: Aznar nunca hizo concesiones a los terroristas y, sobre todo, actuó con una contundencia ejemplar contra el terror. Pero Zapatero sigue pareciendo que les debe algo, sabe Dios qué y por qué.

¿Qué hubieran dicho Sopena, Iglesias, Aguilar y toda la caterva de periodistas almidonados por el sectarismo de la izquierda si Aznar se hubiera tragado cada uno de los atentados de ETA de vacaciones en Doñana? La izquierda utiliza una vara de medir muy injusta que le permite justificar la barbarie que desataron contra el PP tras los atentados del 11-M, y quejarse ahora de que el PP no se someta así, sin más, a lo que quiera el Ejecutivo y a su política antiterrorista, que no sabemos cuál es. Pepiño Blanco acusa al PP de hacer electoralismo con el atentado... ¡Vaya por Dios! ¿Y cómo le llamamos a la manera en que el PSOE violentó las jornadas siguientes a los atentados del 11-M hasta el punto de irrumpir en plena jornada de reflexión para decir aquello del Gobierno que nos miente? Y ahora resulta que los mismos que pidieron un gobierno que no mintiera nos han tenido sometidos a un engaño masivo y persistente.

No señor, a Zapatero hay que decirle las cosas como son, que es un presidente irresponsable y cobarde, que se ha equivocado y que tiene la obligación de reconocer y de corregir su error. El problema, créanme, es que Zapatero sigue convencido de que el camino emprendido era el correcto, y no porque quiera la paz, que a lo mejor también, sino porque ese es el camino que eligió para llevar adelante su proyecto de ruptura de la legalidad constitucional, y ese proyecto incorporaba, necesariamente, al nacionalismo radical. Zapatero no cree en España, no ha creído nunca, y por eso estamos donde estamos, y seguiremos estando en el futuro. ¿Ruptura? ¡Ja! No puede, ni quiere.

Me da igual lo que me digan, pero lo inmoral, lo antidemocrático, no es que ahora le recordemos a Zapatero que por su culpa estamos en esta situación -sí, por su culpa-, aunque el no sea el responsable del atentado... Lo realmente inmoral y antidemocrático es que el mismo PSOE que rompió el Pacto Antiterrorista, que se abrazó a Batasuna y marginó a los constitucionalistas, que permitió a ETA crecerse y obligó a la Justicia a hincarse de rodillas ante la banda, que se rindió hasta donde pudo ante la pandilla de canallas, ahora tenga la desfachatez de insultar a quienes siempre se han mantenido firmes en los principios de defensa de la legalidad y la Constitución y sin moverse ni un milímetro del Pacto Antiterrorista, y de llamarnos fachas, porque es lo único que saben hacer cuando se equivocan, a quienes venimos desde hace tiempo diciendo que esto era un error y advirtiendo de que se estaba negociando sobre las esencias de nuestra Democracia para, al final, volver a matar.

No, miren ustedes, señores de la izquierda y periodistas adjuntos, ustedes son responsables de esta situación, unos por acción y otros por omisión, y lo mínimo que deberían hacer, por dignidad y por salud democrática, es pedir perdón a las víctimas y a la ciudadanía en general. Pero me da que, en lugar de eso, volverán a arreciar los insultos y la provocación.

La política antiterrorista de Zapatero raya la traición
Enrique de Diego Periodista Digital  5 Enero 2007

 Yo acuso. Le acuso a usted, señor Zapatero, de no haber cumplido las funciones a las que está obligado como presidente del Gobierno. No le acuso por prejuicio, ni por animadversión, sino con datos.

Desde hace días le llevo demostrando el grave deterioro al que ha sometido al Estado de Derecho en beneficio de los terroristas y como la permanencia de Cándido Conde-Pumpido al frente de la Fiscalía General del Estado es una indignidad personal y una vergüenza nacional.

TRAICIÓN
Pero la acusación de negligencia e irresponsabilidad va más allá, raya la traición. Le acuso de

Haber maniatado a las fuerzas de seguridad, de haber obligado a la Guardia Civil y a la Policía Nacional a tomarse vacaciones en su deber de perseguir el delito y detener a los delincuentes.

Usted ni tan siquiera ha hecho caso a los informes que le alertaban del rearme, como el de septiembre del Centro de Coordinación de la Lucha Contraterrorista. Usted ha permitido que ETA se rearmara y lo ha hecho mintiendo al decir que “el Estado de Derecho no estaba en tregua”.

“LOS DATOS CANTAN”
Detenciones de etarras

Año 2001 149 de ellos 27 en Francia
Año 2002 142 de ellos 48 en Francia
Año 2003 152 de ellos 40 en Francia
Año 2004 117 de ellos 49 en Francia
Año 2005 87 de ellos 30 en Francia
Año 2006 31 de ellos 17 en Francia

En sus años de gobierno, señor Zapatero, hay un descenso constante de detenciones, hasta la cifra ridícula e insultante del 2006. ¿Saben cuántos etarras ha detenido la Guardia Civil en 2006?

¿Saben cuántos etarras ha detenido la Guardia Civil? Me produce sonrojo el pronunciar la cifra. Dos etarras. ¡Dos!

Parece increíble esta traición, cuanto menos moral, perpetrada desde la presidencia del Gobierno y por todo el ejecutivo.

OBSTRUCCIÓN A LA JUSTICIA
Ha habido más detenciones en Francia que en España. La gran operación, con doce detenidos, casi el 50% de todos los detenidos en el año, contra el aparato logístico, fue llevada a cabo por el juez Grande-Marlaska contra los criterios y presuntamente la obstrucción del gobierno.

Pudo haber incluso un chivatazo desde la Comisaría General de Información y el juez terminó por dejar de la investigación al entonces responsable de la comisaría emblemática, Telesforo Rubio.

“NO DETENGAN TERRORISTAS”
Ha sido más eficaz, si se me permite la ironía la Ertzantza que la Guardia Civil y la Policía Nacional.

Una situación tan lamentable no se produce sin órdenes expresas, verbales de no detener terroristas. La Guardia Civil detenía más de cien etarras al año y en el 2006 detuvo a dos.

Esta situación la han llevado los guardias civiles operativos con tremendo dolor, con la convicción de que el trabajo de años se estaba tirando a la basura, en beneficio de ETA.

AÑO DE LA COBARDÍA
Usted, señor Zapatero, no es el culpable del atentado, porque sólo lo son ETA y sus matones. Pero sí ha asumido tremendas responsabilidades morales, que en otras naciones serían judiciales. Sí, señor zapatero, usted puso al Estado de Derecho en tregua y en entredicho. Usted iba a ganar el premio Nobel de la Paz y se ha convertido en el cómplice del rearme de ETA.

Del año de la cobardía, de 2006, no habrá medallas para ningún servidor del orden.

El botones de ETA
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 5 Enero 2007

La prueba del nueve de una rectificación de la política antiterrorista por parte Zapatero se llama Batasuna.

Ha quedado mas que claro, estruendosamente y sangrietamente claro, que ETA no va a dejar la pistola. Debe quedarlo de manera inmediata y tajante que Batasuna no puede tener la papeleta. Esa es la baza inmediata por la que Otegui enfatiza lo de no romper el proceso.

La prueba del nueve del Gobierno es comprender de una vez para siempre que Otegui no es otra cosa que un monigote en primer tiempo de saludo, un simple “botones” de ETA. Porque ETA y Batasuna son lo mismo, pero dentro de lo mismo , unos mandan y otros sumisamente obedecen sin desviarse ni un apice de lo que ordenan sus jefes. Justificando, como han hecho ahora e hicieron siempre, sus crímenes.

La comprensión de esa evidencia es lo que debe llevar inequívocamente a que ni Batasuna ni ninguna marca “blanca” por muchas que se inventen puedan concurrir a las elecciones municipales, puedan ocupar poder e instituciones que han de quedar salvaguardados para quienes si respetan las normas del juego. No utilizar la violencia, renunciar a la pistola.

No valen palabras. Que ni siquiera se han pronunciado. Ya no solo de condena, es que han ido más allá, a la justificación del atentado culpando de el a la sociedad y a su gobierno democráticamente elegido. Pero es que ahora, con las lecciones en mayo, ya no servirían ni esas palabras . Porque ha quedado probado en los hechos lo que son y serán solo los hechos los que puedan devolverles la posibilidad de actuar en democracia.

Los “botones” de ETA –y esa insisto es la demostración que la sociedad exige a Zapatero- no pueden ser tratados como interlocutores políticos y no podrán serlo hasta que no se cumpla una condición imprescindible: que ETA desaparezca, que ETA se disuelva, que ETA abandone las armas y entregue las pistolas.

Batasuna intentará mil argucias, como lo hizo con el PC de las Tierras Vascas para el Parlamento autónomo, pero si entonces no pudo probarse la dependencia, ahora hay pruebas para anegar las mesas judiciales de que son simplemente una franquicia. Y en lo mismo con cualquier sigla habrá de emplearse a fondo la fiscalía.

En ello y en acabar de una vez con la impunidad con la que los “botones” de
ETA se han carcajeado de la Ley y la han violado al menos dos veces al día. El último ante las imágenes humeantes del aparcamiento de la T-4 y sin ni siquiera un mínimo gesto de humanidad ante la sangre de dos pobres emigrantes asesinados

Para El País soy un estrambótico obseso de extrema derecha variante KKK.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 5 Enero 2007

El pasado 29 de diciembre El País me etiquetó como un tipo de extrema derecha de la subclase KKK por leer Libertad Digital. Hoy redondea mi etiqueta y por el hecho de llevar, pues la llevé, una pancarta en las pasadas manifestaciones de la AVT frente a los ayuntamientos, ahora me tilda de estrambótico obseso. Si algo debo agradecer al periódico faro y guía de la progresía es el haberme descubierto y aclarado lo que soy, andaba perdido, al menos ya me he encontrado, yo sabía ya que era un obseso pero de otro tipo, pero lo de llevar pancartas en las manifestaciones, en ejercicio de mi derecho de expresión, para los progres antidemócratas de El País es algo que no pasa de ser una obsesión estrambótica.

En su editorial de hoy, lleno de pensamiento mágico, viene a decir que por el hecho de que se hayan detenido a 5 islamistas, relacionados con el 11M demuestra que en el 11M esta ya todo dilucidado, y que quienes llevamos pancartas por las calles queriendo saber no pasamos de ser unos estrambóticos obsesos.

“A la vista de tal cuadro, resulta cada día más estrambótico el empeño de algunas personas por seguir sembrando dudas sobre los verdaderos autores del 11-M. Todavía estos días se han visto en concentraciones contra el atentado de ETA en Barajas pancartas que reclamaban "queremos saber la verdad". Esta obsesión, de la que el PP parece querer desengancharse sin decirlo, se ha convertido en un obstáculo para la participación unitaria en movilizaciones contra ETA.”

Yo quiero saber qué explosivo se utilizó en los trenes, pero no puedo pedirlo porque soy un estrambótico obseso de extrema derecha.

Yo quiero saber porqué hay tantas pruebas falsas en el sumario del 11M, pero no puedo pedirlo porque soy un estrambótico obseso de extrema derecha variante KKK.

Yo quiero saber porqué Zapatero miente tanto en relación con tantas cosas, como por ejemplo cuando mintió en la comisión del 11M diciendo que se sabía ya todo sobre el 11M o cuando mintió diciendo que había constatado que ETA tenia la voluntad inequívoca de abandonar la violencia, pero no puedo preguntarlo porque soy un estrambótico obseso de la extrema derecha extrema.

Yo quiero saber porqué Zapatero, después de haberse constatado fehacientemente su voluntad inequívoca de mentir a su país no dimite, pero según El País no puedo preguntar porque soy un estrambótico obseso de extrema derecha sin derecho a expresarse.

Me voy a permitir el desahogo de decir que para mí los chicos de El País son unos desmañados encubridores mediáticos mediante burdas cortinas de humo de los delitos más abyectos, desde el GAL hasta el 11M pasando por los cometidos por ETA durante el famoso proceso.

Libertad didáctica (Profesores amenazados por la Junta de Galicia)
Carlota Corday (blog) www.corunaliberal.es 5 Enero 2007

Celebro el acuerdo entre Ut y autista sobre la vuelta a la argumentación.
Nos falta un término dialéctico fundamental, que es ese escrito conminatorio, previo al expediente disciplinario, en el que un o una menda, con su nombre y apellidos, y carné de identidad, se atreva a firmar debajo de la prueba de su delito.

Yo, personalmente, ardo en deseos de ver un documento semejante.

La situación es penosa, pero no por que se hayan emitido muchas -o, siquiera, una- de esas 'ordenes' de improbable materialización gráfica -ainda que haiche xente moi atrevida-.

Lo penoso es lo que han conseguido con la mera amenaza de amenazar.

Hace dos días se publicó en Libertad Digital un artículo de Carlos Ruíz Miguel, catedrático de derecho constitucional en la USC.: http://revista.libertaddigital.com/articulo.php/1276232790

Es un artículo que da la razón a las tesis que viene sosteniendo Coruña Liberal, y a las que me he adherido yo en mis comentarios.

Sin embargo, haciéndose eco de una información publicada en El Mundo recientemente, asume que hay varios profesores expedientados.

Por los datos que yo tengo, lo único que hay es profesores amenazados verbalmente con recibir amenaza escrita, ... curiosamente después de las vacaciones escolares en curso.

La 'política lingüística', como todo programa fascista, se base más en la fuerza que en la ley. Avanza más mediante hechos consumados, unanimidades a la búlgara, coacciones típicamente fascistas, desde el terror mural -se che falan castelán, denúnciaos (lo que parece hacerse sentir alguien a algún nadie)- adoctrinamiento sectario de niños y jóvenes -correlinguas y otras mamarrachadas por el estilo-, ...

Por supuesto, la ley es importante, y se trata de que 'acompañe', pero como al fin y al cabo, la ley es un instrumento racional en su estructura, hace falta una degradación total del poder del que emana para para que llegue a decir algo tan bestia como 'el que no presentare la programación didáctica en gallego cuando se la pidiere el inspector, incurrirá en falta, grave, leve, mortal o venial, ...'. Pese al Decreto 247/95 -incluso modificado- no hemos llegado a esa degradación, porque el decreto es ilegal -incluso modificado- y el poder judicial es, aún, suficientemente independiente.

Ahora bien: desde el punto de vista de la eficacia, puede ser más efectiva la fuerza, es decir, la pura vía de hecho -las amenazas verbales- que no dejan marca, ni constancia para incriminar a su autor -o que siempre podrán ser reinterpretadas y rebajadas en su intención coactiva- que el procedimiento debido --la orden escrita con cita de la norma que autoriza su emisión e impone la obligación cuyo cumplimiento se reclama; orden jurídicamente imposible, como está perfectamente documentado en esta misma página-.

En efecto, la amenaza te sume en el miedo y en la incertidumbre, que es exactamente el clima creado, del que la víctima se rescata por el cómodo expediente de cambiar Galicia por Galiza y similares, y aderezar el texto aquí y allá con algunos 'nembargantes', 'debanditos' y 'por outras bandas'. -de ninguna manera se requiere el exótico virtuosismo exhibido aquí por el participante lusista: se trata no más de simular que uno acata el acto de poder. Todo lo demás no importa-.

Por el contrario, la formalización jurídica de la relación, es decir, la incoación del expediente disciplinario, despeja, paradójicamente, buena parte de la incertidumbre, porque la potestad disciplinaria está cuidadosamente regulada, y tienen un grado de previsibilidad muy alto -ya he hablado aquí del principio, esencial, de seguridad jurídica- y, además, está muy bien acotada jurisprudencialmente.

Ahora bien: de lo que yo dudo mucho, es de que tal relación pueda llegar a establecerse MIENTRAS OTRA UNANIMIDAD NO SE ATREVA A CAMBIAR EL ORDENAMIENTO VIGENTE. pero, como dice Carlos Ruíz Miguel, dicho cambio tendría que operarse a nivel constitucional. Cierto que la Constitución ya está siendo modificada fraudulentamente -estatutos catalán, andaluz, balear, ... - pero aún seriamente averiada sigue siendo nuestro mejor baluarte para la defensa de la libertad.

En consecuencia, los parásitos de la normalización seguirán operando en el terreno de los hechos, ... por lo que no sé si llegaremos a ver ese escrito a cuya materialización les hemos desafiado algunos.

Yo me uno a la petición de Ut; por favor, el primero que fuere agraciado con el privilegio de recibirlo, no sea avaro de su fortuna: compártalo en este foro.

Mientras tanto, ... esperando a Godot.

eta rompe la tregua
ETA preparó en Vizcaya otra bomba, de 100 kilos, antes del atentado de Madrid
El artefacto, localizado ayer en Atxondo por la Ertzaintza, fue abandonado por el comando que huyó tras el descubrimiento, el 23 de diciembre, del zulo de Amorebieta
ÓSCAR B. DE OTÁLORA o.b.otalora@diario-elcorreo.com/BILBAO EL Correo 5 Enero 2007

La Ertzaintza descubrió ayer en un aparcamiento del valle de Atxondo, en Vizcaya, una bomba de ETA «dispuesta para ser utilizada» y compuesta por más de cien kilos de explosivos. El hallazgo fue posible tras la localización de un vehículo que llevaba abandonado varios días y que, según las primeras investigaciones, había sido utilizado por los miembros del comando de la banda que el pasado 23 de diciembre fue sorprendido junto a un zulo situado en un monte de Amorebieta. Uno de los presuntos etarras -cuyo domicilio fue registrado ayer sin que se le pudiera localizar- estaba siendo buscado después de que su padre denunciara su desaparición el mismo día 23.

El descubrimiento tuvo lugar ayer por la mañana, cuando una patrulla de la Ertzaintza examinó un automóvil de la marca Rover estacionado en el barrio de Arrazola, en Atxondo, en una zona de bosques y caseríos aislados en las faldas del monte Anboto. El modelo correspondía al empleado por la persona desaparecida y, ante las sospechas de que se tratase de un automóvil utilizado por los terroristas, los policías vascos avisaron a la unidad de artificieros. Los expertos abrieron el vehículo y encontraron en su interior las matrículas originales del coche, que lucía unas placas falsas correspondientes a otro turismo. Asimismo, en el maletero había una cantidad no determinada de piedras.

La Ertzaintza exploró la zona y localizó a unos cien metros del coche un bidón metálico de grandes dimensiones. En su interior se encontraron cerca de cien kilos de amonal, así como cordón detonante. El artefacto no estaba equipado con detonadores, último elemento que los terroristas colocan a sus bombas para evitar así un estallido accidental durante el traslado.

El explosivo es idéntico al que la Ertzaintza encontró de manera fortuita el 23 de diciembre en un bosque de Amorebieta, en la zona de San Martín. Ese día, un ertzaina fuera de servicio que paseaba con un perro adiestrado en la detección de drogas y explosivos encontró un rastro de polvo de aluminio que le condujo a un zulo oculto en medio del monte. Los etarras habían escondido en el depósito alrededor de sesenta kilos de polvo de aluminio y de nitrato amónico, los compuestos necesarios para fabricar el amonal. Además, habían enterrado una tienda de campaña, gafas y material para improvisar un laboratorio en el que mezclar los componentes y crear el explosivo. Al parecer, los terroristas rompieron durante el traslado uno de los bidones de polvo de aluminio -material extremadamente volátil- y dejaron un rastro entre los arbustos que permitió al perro orientarse y localizar el arsenal. Al menos dos etarras huyeron de la zona al saberse descubiertos.

A lo largo de la tarde de ayer agentes de la Ertzaintza registraron una vivienda en la calle Zamakola de Bilbao -de donde se llevaron una caja de cartón y un ordenador- y el puesto de trabajo del joven desaparecido, ya que se investiga la posibilidad de que se trate de un colaborador de la banda. Asimismo, los agentes inspeccionaron el piso de sus padres y varias plazas de garaje empleadas por la familia.

Atentado de Barajas
Según las primeras hipótesis que barajan las fuerzas de seguridad, la bomba encontrada en Atxondo era la que la banda iba a utilizar para romper su alto el fuego, probablemente antes del día de Navidad. Al verse detectados, los etarras se dieron a la fuga y abandonaron el explosivo, del que intentaron deshacerse escondiéndolo cerca del río.

Según esta versión, la cúpula de ETA en Francia, al saber que el ataque con el que iba a romper la tregua ya no era posible, decidió montar uno nuevo a toda prisa. Para ello, un comando secuestró a un vecino de Oñati que practicaba el montañismo en los Pirineos franceses, en Luz Ardiden, y le robó la furgoneta.

Los etarras mantuvieron al montañero retenido durante tres días. Al preparar el coche bomba, no sustituyeron las placas auténticas por unas falsas. Según las fuentes consultadas, los activistas querían asegurarse así de que en este atentado no se cometían errores, para lo que era vital que el propietario no denunciase el robo y que las matrículas no levantasen ninguna sospecha en el caso de tener que superar un control policial. El 30 de diciembre consiguieron llevar adelante su plan y asesinaron a dos personas en el aeropuerto de Barajas con más de doscientos kilos de explosivos.

Separatismo
OTRA ESTUPIDEZ MÁS DEL BNG
Mediocres incapaces de ser nada en una nación grande y fuerte, en cuyo destino común se niegan a participar como ciudadanos anónimos, pero tan egoístas y mezquinos como para intentar empequeñecer su patria hasta lograr una ramplona y alicorta nación de opereta donde intentar ser algo.
Minuto Digital 5 Enero 2007

Estos partiduchos nacionalistas servirían para hacernos reír con sus ocurrencias, si no fuese porque en este país consentimos que sus demenciales propósitos se tomen en serio en la vida real. La última del BNG, tras pedir un uso horario especial para Galicia o instar que las inscripciones en las tumbas se hagan en gallego, es obligar a las personas a galleguizar sus nombres. En una proposición no de ley el BNG solicita que todos los que ostenten cargos públicos y nombres «de relevancia» en ámbitos tan dispares como el deporte, la cultura, la economía o la religión «galleguicen» sus nombres en el Registro Civil.

El BNG considera que la opresora España reprimió el ser de la nación gallega, autentico y diferente, castellanizando los nombres de los gallegos, -pobrecitos ellos- desvirtuando su identidad propia, de tal manera que hoy “no significan nada y sólo se explican por la negación de una nación y su idioma”. Pero gracias a Breogan está el BNG dispuesto a rescatar la “patria” gallega y a los modernos suevos de tantos siglos de confusión españolista.

Esta España cada día nos recuerda más a la ridícula España cantonalista de la I república, donde ciudades como Cartagena, Murcia o Jumilla, se proclamaban, llenas de razón, naciones y estados independientes de esa España con la que no tenían nada que ver y que solo se había dedicado a reprimir sus obvias y relumbrantes señas de identidad propias.

Entonces, como sucede hoy, ampulosos palurdos disfrazados de intelectuales “ascendían” de la tertulia del café al discurso académico para presumir de nación, apoyados por politiquillos provincianos con ínfulas de estadista y mercaderes deseosos de ver engordar su faltriquera sin trabajo. Mediocres incapaces de ser nada en una nación grande y fuerte, en cuyo destino común se niegan a participar como ciudadanos anónimos, pero tan egoístas y mezquinos como para intentar empequeñecer su patria hasta lograr una ramplona y alicorta nación de opereta donde intentar ser algo.

De 'galleguizar' la hora, a 'galleguizar' nombres
EL MUNDO 5 Enero 2007

El Bloque Nacionalista, socio de Gobierno de los socialistas en Galicia, pretende impulsar una campaña de «regalleguización» de los nombres y apellidos de los ciudadanos de esa comunidad. Argumenta para ello que muchos han sido «bárbaramente españolizados» en los últimos dos siglos. Dejando a un lado la oportunidad de corregir y reescribir la Historia, hay que ir a analizar el fondo de la propuesta, sobre todo cuando ya existe la posibilidad legal de galleguizar el nombre.

Cabe recordar que el Bloque es el mismo partido que ha propuesto recientemente que Galicia cambie su uso horario para acompasarlo al de Portugal, una hora menos que en España. La idea que anima estas propuestas es la de marcar distancias y ahondar en las diferencias con el resto de españoles, a la vez que obligar a los ciudadanos a posicionarse.

Crea un conflicto donde no lo hay y aboca a la perversa disyuntiva de diferenciar entre buenos y malos gallegos, cuyas credenciales, por supuesto, otorgan los nacionalistas. En el primer grupo estarán los Xosé, Xesús y Xaime y en el segundo los José, Jesús y Jaime.

El primer problema es que quien promueve estas extravagantes iniciativas en una comunidad con necesidades reales y acuciantes -aún están vivas en la retina las imágenes de los incendios de este verano, por ejemplo- no es un partido extraparlamentario, sino una formación con responsabilidades de gobierno. El segundo, y más grave, que las comparte con un partido, el socialista, que debería haberle puesto en su sitio para evitar exponerse a un ridículo tan evidente.

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