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Recortes de Prensa     Sábado 6 Enero  2007

Zapatero pondrá nuestra otra mejilla
EDITORIAL Libertad Digital 6 Enero 2007

Nada nos gustaría más que equivocarnos, pero parece que se va confirmando lo que ya se sospechó desde el mismo instante en que Zapatero compareció nueve horas después del asesinato de Diego Armando Estancio y Carlos Alonso Palate. La manifestación del día 13 servirá para que los favorables a hacer cesiones políticas como premio a este y todos los anteriores crímenes muestren en la calle su apoyo al Gobierno. Dos días después, Zapatero anunciará de nuevo que suspende las negociaciones pero que las reanudará cuando se den las condiciones, es decir, cuando vuelva a estimar que hay "voluntad inequívoca de abandono de la violencia" por parte de la ETA. La misma voluntad de la que rebosaban los terroristas el día antes de su último crimen. La misma voluntad que les llevó a rearmarse con toneladas de explosivos y 350 pistolas. La misma voluntad que los amenazados del PSOE, a la chita callando, estimaron tan exigua como para pedir de nuevo escolta. Entre medias, el abrumador poderío mediático progresista intentará convencernos de que el atentado, en efecto, no es más que un "trágico accidente moral". Y el parlamento aprobará un nuevo pacto apoyando a Zapatero, con el PP ejerciendo como única oposición. Ese parece ser el plan.

Así pues, será de nuevo necesario repetir una vez más lo que llevamos diciendo meses. Que el progreso consiste, entre otras cosas, en aprender de los errores pasados, como el de fiarse, aunque fuera poco, de la tregua-trampa del 98; Zapatero no "tenía derecho" a nada, su "proceso" era un error y teníamos experiencia más que suficiente como para saberlo de antemano. Que la vía policial es la única que puede acabar con ETA, como demuestra la extrema debilidad de la banda cuando se aplicó al máximo al abrigo de un pacto que prometía, hasta que Zapatero lo traicionó, que jamás se haría cesión alguna al terrorismo. Que negociar con terroristas implica darles legitimidad política y, por tanto, aunque no se llegue a acuerdo alguno, es un error y una inmoralidad. Que la opinión de las víctimas ha de ser respetada, pues el hecho de que sea el Estado quien persiga y juzgue significa que la víctima renuncia a tomarse la justicia por su mano, pero también que el Estado debe cumplir su promesa y castigar al delincuente. Las víctimas podrán hacer de tripas corazón por aquello del bien común, pero ha de ser una decisión voluntaria, que no se ha producido y, por lo tanto, hace ilegítimo cualquier decisión del Gobierno al respecto.

Y, especialmente, hay que desvelar la falsedad de que el PSOE no ha hecho concesiones a ETA. El sinfín de aduladores de Zapatero podrán aparentar toda la indignación que quieran cuando se recuerdan las cesiones, pero los números cantan. En el 2003, último año completo en que el PP gobernó, se detuvieron 152 etarras, el 26% en Francia, una cifra similar a la de años anteriores. En 2006, el año que acabó con dos nuevas víctimas de ETA, se detuvo a 31, el 55% en Francia. El cuerpo más eficaz últimamente en la lucha antiterrorista parece ser, irónicamente, la ertzaintza; la Guardia Civil ha pasado de hacer más de cien detenciones a limitarse a sólo dos este año. Además, algunas de las personas detenidas en España lo fueron en una operación contra el aparato de extorsión de ETA por iniciativa del juez Grande-Marlaska, que padeció no sólo las iras socialistas por su actuación sino también un chivatazo realizado desde la Comisaría General de Información dirigida por Telesforo Rubio, el comisario que redactó parte del programa electoral del PSOE y preparó su comparecencia ante la comisión del 11-M en la sede socialista de Gobelas.

Además de eso, el Gobierno ha permitido que los batasunos de las Tierras Vascas se presentaran a las elecciones. Ha hecho lo que han podido para que la Justicia fuera más benévola con los etarras, llegando incluso a destituir a Eduardo Fungairiño, uno de los más distinguidos en la lucha contra la ETA. Han alabado las ansias de paz de criminales como Otegi y De Juana Chaos. Ha "internacionalizado el conflicto", llevándolo al parlamento europeo. Ha reconocido que Batasuna, es decir, ETA, es un interlocutor político válido, llegando a reunirse públicamente con él. Sólo puede afirmar que el Gobierno no ha cedido nada aquel que otorga más peso a su sectarismo o a sus intereses que a la verdad.

Zapatero aseguraba hace ya tiempo, en una entrevista hecha de rodillas por Juan José Millás para el diario gubernamental, que él acabaría con ETA no por ser alguien especial sino porque "había llegado el tiempo" de hacerlo. Y, ciertamente, podría haberlo conseguido de haber continuado fielmente la política del pacto antiterrorista. Pero claro, hubiera tenido que compartir la gloria con el PP y eso era pedirle demasiado. Así pues, echó por tierra todo lo logrado. Ahora, desgraciadamente, no habrá tiempo en esta legislatura para acabar con la banda terrorista, aun cuando la agotara hasta el último día. Esperemos que no sea él quien esté al mando en la próxima. No lo merece. Y nuestras mejillas tampoco.

Proceso de rendición
Siniestro total
José María Marco Libertad Digital 6 Enero 2007

A medida que pasan los días, cada vez sabemos menos cosas del atentado del 30 de diciembre. No conocemos el explosivo, ni la identidad del propietario de la furgoneta secuestrado, ni lo ocurrido durante el secuestro. Tampoco tenemos dato alguno sobre el comando. Ni en función de qué Rodriguez Zapatero recordó como un hecho del más remoto pasado, un día antes del atentado, los coches bomba que los etarras habían querido hacer estallar en Madrid. No tenemos la más remota idea de por qué Rodriguez Zapatero dijo una cosa el sábado y sus subordinados, en particular Rubalcaba, el valido en este asunto, con la vicepresidenta desaparecida, se vieron obligados a decir lo contrario pocas horas después, sin que el propio Rodríguez Zapatero corroborara esa nueva versión de sus propias palabras. Tampoco sabemos qué ha sido de las varias voces que se han oído, bien claras, en la esfera de Prisa y el PSOE, contra la continuación del "proceso".

Total, que el gobierno que llegó con la promesa de decir la verdad sigue aplicando su ya tradicional política de opacidad y de mentira sistemáticas. Lo único que está claro es que Rodríguez Zapatero intenta poner cara áspera y ganar tiempo. ¿Para qué? Probablemente para poner en marcha una nueva fórmula de pacto antiterrorista que le permita prolongar lo que ahora mismo se antoja una auténtica agonía, es decir, evitar la convocatoria de elecciones e implorar a los terroristas que no cometan un nuevo "accidente violento", porque ese era el nuevo nombre de los atentados en su neolengua. ¿O no es así, señor Rodríguez Zapatero?

En rigor, la política que un Rodríguez Zapatero contra las cuerdas puede proseguir a partir de ahora se traducirá única y exclusivamente en perjuicio del Estado y de la seguridad de quienes vivimos en España. Rodríguez Zapatero ha desmantelado los medios de la lucha contraterrorista. Por fin los etarras consiguieron su sueño: hacer estallar en Madrid una bomba de las dimensiones de una declaración de guerra. Ha sustituido el acuerdo antiterrorista por el pacto del Tinell, que es el inspirador de la desastrosa declaración del Congreso que en 2006 dio el visto bueno a una negociación con los etarras que, por cierto, los socialistas ya estaban llevando a cabo desde mucho antes. Finalmente, Rodríguez Zapatero ha puesto su destino, y el nuestro, en manos de los etarras. No es que hayamos vuelto atrás. Estamos mucho peor que antes. Todos los sabíamos, salvo Rodríguez Zapatero. El primero, Rubalcaba, que cada vez miente peor.

Ante esto, el Partido Popular debe reaccionar con prudencia, pero con firmeza. La manifestación contra el terrorismo que el gobierno no ha convocado, la podría convocar él en el momento que juzgara oportuno. Pedir que el gobierno vuelva al pacto antiterrorista está bien, siempre que el PP tenga claro que eso entraña una ruptura definitiva con los etarras, algo que Rodríguez Zapatero no está dispuesto a hacer, tal como él mismo ha dejado bien claro, y tampoco puede hacer, porque inmediatamente tendría un nuevo "accidente violento" encima de la mesa.

En cuanto todo el mundo comprenda que Rodríguez Zapatero no romperá su "proceso de paz" –la expresión ha cobrado ahora todo su significado de sarcasmo sangriento–, el Gobierno se merece una moción de censura en la que se le ponga frente a las responsabilidades políticas que le caben en el desastre que estamos viviendo. Se perderá, pero Rajoy tiene argumentos y experiencia suficientes para dejar bien claro quién defiende el Estado, la sociedad, la seguridad y la libertad de los españoles. A partir de ahí, cada cual correrá con su responsabilidad ante la opinión pública.

Proceso de rendición
ZP en ciudad tiburón
José Antonio Martínez Abarca Libertad Digital 6 Enero 2007

El presidente del Gobierno, por esa "razón de Estado" que es el último refugio de los canallas una vez que el patriotismo se figura antiguo, mantiene que lo que se ha comido a los dos pobres bañistas ecuatorianos del aparcamiento de la T-4 de Barajas ha sido una pescadilla frita y no un enorme e insaciable carcharodon carcharias (por cierto cebado y hormonado por él mismo), porque sólo rebajando el justificadísimo pánico es como puede salvar el curso político, y por extensión su carrera política.

"Gritas 'barracuda', y nadie hace caso, gritas 'tiburón', cunde el miedo y adiós temporada de veraneo", le decía el alcalde al sheriff Brody en la celebérrima película escuálida de Steven Spielberg, un burgomaestre ribereño entre hortera y mafiosillo con su blazier estampado de anclas casi tan feo como aquellos que llevaba Zapatero cuando era diputado anónimo. "Pero, ¿qué temporada de veraneo? Estamos en ciudad tiburón, ¿lo entiendes? Se acabó la temporada de veraneo", respondía el sheriff, que no creía que los jaquetones pudiesen volverse macrobióticos a base de voluntarismo y poesías de Rabindranath Tagore, o como se llame el último premio Cervantes. En efecto, este Gobierno sonado y acabado no quiere darse cuenta que a partir del último día del año pasado la opinión pública se siente viviendo en ciudad tiburón, y que volver a colocarnos lo de la misma pescadilla ya les huele. Claro que no veo a Cándido Conde-Pumpido poniendo ahora a trabajar a la policía y a los servicios secretos y clavando él mismo cartelitos de "Prohibido el baño".

"Gritas 'problema de comunicación con la banda' y nadie deja de meterse en el agua; gritas 'atentado terrorista de ETA' y ya nos podemos ir olvidando de hacer caja en las próximas elecciones", ha regañado Pepiño Blanco a un últimamente derrotista Rubalcaba. Si sabrá Pepiño (al que últimamente llaman "Pepín", como si hubiese tomado la alternativa) lo que le conviene al pueblo para continuar viviendo en la y de la temporada de veraneo democrático permanente, chapoteando confiado mientras el gran señorito blanco sigue en Moncloa haciendo la digestión.

Han encontrado unos cuerpos bárbaramente mutilados por lo que parece que no ha sido la acción fulminante de una gotera o un desconchado de escayola en el aparcamiento del aeropuerto madrileño, y Rodríguez Zapatero no está dispuesto de ninguna manera, porque sería negar a su criatura, a aceptar lo evidente, a gritar "tiburón" y cerrar las playas de la paz perpetua porque, entonces, ¿de qué va a vivir él? Ahora que le había cogido la postura a la política de alto vuelo, dónde va a pillar un curre que le permita desayunar y merendar a diario con las niñas. Las playas, tras el accidente inoportuno del otro día, vuelven a abrirse oficialmente al diálogo. Vayan bien desayunados.

La hora de la unidad
Por Francisco José Llera ABC 6 Enero 2007

COMO si de un signo de los tiempos se tratase y como ya sucediera en la horrenda tragedia causada por el terrorismo salafista el 11-M, dos humildes inmigrantes de sangre hispana van a ser las primeras víctimas mortales de la reanudación de la campaña asesina del terrorismo nacionalista vasco, tras más de tres años y medio sin asesinatos, pero no sin víctimas. Hemos dicho muchas veces, y no nos cansaremos de repetirlo, que el terrorismo busca sobre todo actuar como un poder fáctico para doblegar nuestras voluntades mediante la intimidación y el desistimiento. Lo importante para ellos, por tanto, es obtener el mayor protagonismo y maximizar el impacto emocional de sus acciones, por su espectacularidad, sus víctimas, las circunstancias, el momento, casi siempre el factor sorpresa, etcétera. Para ello, la organización terrorista, su red política y social y los «parientes» que de una u otra manera se mueven en su órbita de comprensión o instrumentalización política, buscan convertirse en actores principales en la supuesta solución de los problemas que sólo ellos tienen y causan al conjunto de la sociedad y sus instituciones.

En una suerte de perversa victimización generalizada y con estrategias combinadas de deslegitimación institucional y manipulación de la opinión, tratan de convencernos de que «su problema» es el de todos y que, dado que «todos somos los culpables» de su sufrimiento y del que ellos se ven obligados a infligirnos (muy a su cínico pesar, claro), tenemos que renunciar a nuestras libertades y principios democráticos para ceder ante sus objetivos totalitarios y sectarios. De este modo logran meternos a todos en el círculo vicioso de su totalitarismo. Si no estamos dispuestos a hacerlo por las buenas, ponen en marcha la omnímoda y sofisticada máquina de atemorizar para tratar de evidenciar que, además de ser invencibles, no nos conviene intentarlo sin pagarles un precio por perdonarnos la vida.

En estos últimos meses de confusión evidente, pero también de esperanzas para quienes confiábamos, aunque fuese un poco, en un adelanto del inexorable final de esta pesadilla, he tenido que explicar a muchos de mis amigos bien intencionados, sin la seguridad de hacerme entender, que no estábamos automáticamente mejor ni más seguros a pesar de las apariencias, dando cuenta de la complejidad y versatilidad de la maquinaria totalitaria. Esperemos que ya no haya argumentos para minimizar o, incluso, ocultar las evidencias acumuladas en este tiempo. Pero, sobre todo, he sufrido viendo en silencio y con desánimo la descalificación sectaria ante preguntas o dudas, razonables y discretas, sobre las bases o las informaciones de lo que algunos entendían un exceso de expectativas demasiado optimistas y, no digamos nada, sobre las responsabilidades de tanta confrontación entre demócratas. Esperemos que no sigamos echando por la borda el capital analítico y político de la experiencia acumulada después de tantos años de compromiso, sufrimiento y reflexión de tanta gente buena y responsable.

Vivimos un momento especialmente crítico en la vida política española, que contrasta con el ambiente de sosiego económico, bienestar y euforia navideña. Había crispación (así lo reconocían hace sólo quince días casi dos tercios de los españoles en la tercera encuesta nacional de la FVT, atribuyéndolo al enfrentamiento de los dos grandes partidos nacionales) y me temo que nadie ha contribuido a reducir tal tensión (algunos, incluso, la siguen alimentando, empecinados en resucitar recetas envenenadas por su sectarismo). Había división entre las fuerzas políticas democráticas y, tras estas primeras horas de reacción al primer impacto, ya estamos volviendo al sectarismo más rastrero, incluido el de los analistas o «expertos» de nuevo cuño, tan errados como jaleados por el oportunismo de turno. Como es obvio, el efecto colateral principal que buscan los terroristas es precisamente político. Y para ellos no hay mejor efecto que la desunión de las fuerzas democráticas, en medio de la perplejidad y el desánimo generalizado en la opinión pública.

Me quedo con lo más importante en este terreno:

la desactivación de la movilización unitaria de la sociedad civil, la división de las víctimas y la ruptura, al menos de facto, del Pacto por las Libertades y Contra el Terrorismo (PLCT), que tan excelentes resultados nos habían dado en la estrategia de desactivación operativa, política y sociológica del mismo. Veamos algunos datos que ilustran lo que digo: hace poco más de un año (en la segunda encuesta nacional de la FVT), casi nueve de cada diez españoles se mostraban favorables a la movilización ciudadana contra la violencia, casi dos tercios reclamaban el protagonismo de las víctimas, a las que se les exigía, sin embargo, mayor unidad y coordinación; y otro tanto valoraba positivamente los resultados del PLCT, cuya crisis consideraban negativa ocho de cada diez. Hace sólo un mes (en la última oleada del Euskobarómetro), la sociedad vasca señalaba a la movilización de la sociedad civil como el activo principal de la situación de arrinconamiento político y social de los terroristas, seguida de la política gubernamental y de los movimientos cívicos de resistencia, pero daba por perdida la batalla de la concertación unitaria en un claro y premonitorio clima de pesimismo.

Es hora de que todos reflexionemos sobre nuestra posición en estos dos últimos años y nuestra posible contribución ante la nueva situación. Pero, sobre todo, es la hora de exigir responsabilidades a nuestros políticos (los del Gobierno y los de la oposición), clarificando de forma constructiva sus posiciones en la gestión de la agenda política contra el terrorismo en este mismo período, al tiempo que les pedimos responsabilidad para, tras esa evaluación colectiva y pública, concertar con generosidad la política que las nuevas circunstancias requieren.

Ya sé que las circunstancias de una competición recalentada a seis meses de una cita electoral no son las mejores, pero es en los momentos difíciles cuando se ve la talla de las personas y, en este caso, de los políticos, cuya subsistencia y autoridad dependen de nuestra confianza. El carácter intimidatorio del terrorismo estresa a los ciudadanos y al conjunto de la sociedad, pero la división política y las tensiones cruzadas agravan ese estrés, ya sea en forma de crispación sectaria, ya lo sea en forma de desánimo anómico y, en definitiva, de deslegitimación institucional.

Hace sólo quince días terminábamos el trabajo de campo de la tercera encuesta nacional de la FVT, de la que no me resisto a comentar algunos otros datos, por su pertinencia. En ella, tres de cada cuatro españoles consideran imprescindible la concertación de gobierno y oposición en materia antiterrorista, y dos de cada tres que deberían reactivar el PLCT. Pero, paradójicamente, dos de cada tres ven improbable tal concertación. Sorpréndannos con algo positivo en medio de la tragedia, devuélvannos la confianza que necesitamos, vuelvan a motivar nuestra movilización y nuestro compromiso y háganlo de una forma sencilla: pónganse de acuerdo en lo fundamental y aparquen las diferencias en lo accesorio.

No nos resignamos a que lo más fácil se convierta en algo imposible. Ya sabemos que el terrorismo está derrotado y lo vamos a vencer, pero necesitamos liderazgo y temple unitarios para hacerle frente por encima de cualquier adversidad y convencidos de que no vamos a ceder ni un milímetro en tanto en cuanto no desaparezca completamente la intimidación en todas sus formas. No volvamos a reincidir en los errores del pasado, de los que tan difícil es salir, y aprendamos todos de aquellos días tremendos del 11 al 14-M. Por encima de jaculatorias retóricas, gestos graves y rituales o frases políticamente correctas, ese mensaje unitario sería la mejor manera de felicitar el Año Nuevo a todos los españoles.

Catedrático de Ciencia Política y director del Euskobarómetro

La unidad de los demócratas ante ETA sí, pero con condiciones
Enrique de Diego elsemanaldigital 6 Enero 2007

Es tiempo de retornar a la casa común de la democracia contra los asesinos. Pero, desde luego, no con borrón y cuenta. Hay quien tiene que pagar su deuda con la sociedad.

6 de enero de 2007. Volvamos a la senda de la unidad de los demócratas. Usted, primero, señor Zapatero, que es quien la abandonó. El que, incluso, jugaba con dos barajas cuando parecía ir a nuestro lado.

Volvamos, a la senda de la unidad de los demócratas. Usted, el primero señor Zapatero que mientras proponía el pacto por las libertades tenía a Jesús Eguiguren hablando con Otegi, que mientras ETA asesinaba a Joseba Pagazaurtundua, Eguiguren y Otegi almorzaban en fraternal francachela.

Pida perdón, señor presidente, por haber llamados hombres de paz a secuestradores, torturadores y asesinos. Pida perdón por haber lanzado a sus chacales a vilipendiar a las víctimas.

Volvamos a la unidad de los demócratas, mas no como si nada hubiera pasado, porque sí ha pasado y mucho. Y no han sido las mismas las conductas de quienes han mantenido la fortaleza y la dignidad y de quienes se han dedicado a denigrarlos a sueldo del poder, de quienes se han puesto –como siempre- al sol que más calentaba y se han vendido por un plato de lentejas servido en La Moncloa. Usted, señor Zapatero, ha perdido la credibilidad. Usted se creyó capaz de jugar y engañar a los asesinos. En términos de confianza hay una nueva medida: cero Zapatero.

Sólo le voy a recordar dos detalles, señor presidente, de lo que su partido, al que ha sumido en la indignidad, ha hecho: el 16 de marzo de 2006, los responsables de la Caja de Ahorros de Álava (Caja Cital) pertenecientes al PSE decidieron que la Caja concediera un aval de 100.000 euros al secretario general del sindicato LAB, Rafael Díez Usabiaga, para impedir que entrara en prisión por su implicación en la convocatoria ilegal de una huelga general para el 9 de marzo, que había sido convocada por ETA.

El 10 de mayo de 2005, el secretario general del PSE, Patxi López declaró al diario Gara que, en su opinión, todos los procesados en el macrojuicio (sumario 18/98) de la Audiencia contra el entramado financiero, político y mediático de ETA son inocentes y deberían ser puestos en libertad.

Volvamos a la unidad de los demócratas, no con la retórica con la que usted, señor presidente, nos abruma, nos aburre y, en vano, pretende desarmarnos. Volvamos a la unidad de los demócratas con hechos:

1. Inmediata destitución del Fiscal General del Estado.

2. Ingreso en prisión de la dirección de batasuna por manifiesta pertenencia a banda armada (Batasuna es ETA y lo demás engaño y comentario).

3. Cierre de las herriko tabernas, donde se preparan y celebran los atentados y donde se financia a ETA.

4. Ilegalización del Partido Comunista de las Tierras Vascas, mera correa de transmisión de Batasuna-ETA.

5. Detención de Josu Ternera, asesino múltiple, con orden internacional de búsqueda y captura.

6. Inmediata dimisión de Jesús Eguiguren de sus cargos en el PSOE del País Vasco.

7. Depuración de responsabilidades por el chivatazo al aparato logístico de ETA.

Y al ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, una idea. Gratis. Como colaboración ciudadana. Tire del hilo de Jesús Eguiguren. Llámele a declarar. Que le informe de cómo, a través de quién y dónde contacta con Josu Ternera. Usted, señor ministro, ya nos ha demostrado que al menos llega a saber los teléfonos desde los que se reivindican los atentados. Seguro que Eguiguren le facilita el teléfono de Ternera y va usted y se apunta un tanto deteniéndolo. Al menos, porque no puede estar en la calle el responsable del atentado de la casa-cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza, en el que se asesinó a tres niños, porque Josu Ternera quería "ataudes blancos".

El "proceso" seguirá, por supuesto
Luis Miguez Macho elsemanaldigital 6 Enero 2007

Podía haberlo dicho antes, pero he preferido esperar a que Rodríguez lo confirmase. Yo no entiendo por qué se sorprenden algunos de que nuestro presidente insista con admirable perseverancia en su persecución de la "paz" después del atentado de la T-4. Él mismo había advertido ya, en dos ocasiones por lo menos, que el "proceso" sufriría accidentes, incluso mortales.

El propio punto de partida filosófico del "proceso" implica que para su desarrollo es indiferente que ETA siga matando o no. Desde el momento en el que se admite que cabe negociar con una organización terrorista, incluso cuestiones políticas como la autodeterminación o la anexión de Navarra, sin que haya abandonado definitivamente las armas ni mostrado arrepentimiento por sus crímenes, ¿qué diferencia hay entre que mate y no mate? De hecho, parece ser que ya negociaban cuando el PSOE firmó el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo y no había "tregua" alguna, por lo cual no se entiende por qué van a dejar de hacerlo ahora.

Es más, la propia legitimidad de los terroristas como interlocutores políticos deriva justamente de que matan; eso es lo que convierte a una minoría que no expresa sus reivindicaciones por cauces civilizados y democráticos en un actor político al que el Gobierno legítimo de un país civilizado y democrático debe tratar de igual a igual.

Eso, y la afinidad ideológica con quienes buscan la tan anhelada "paz", porque, como ya he comentado en más de una ocasión, si ETA en vez de ser una organización criminal de izquierda y nacionalista, fuese de ultraderecha, de ninguna manera se admitiría la negociación con ella. ¿O nos van a decir que sí, que cabría imaginar que el PSOE se sentase con un grupo terrorista de extrema derecha que se hubiese hartado de matar nacionalistas para negociar, por ejemplo, la disolución de la Comunidad autónoma vasca?

Se ha repetido mucho que con este "proceso" el Gobierno se ha rendido a los terroristas. Yo más bien diría que nuestros gobernantes están en manos de los terroristas y que su mayor miedo no es que ETA mate, sino que ETA hable.

Hay una reflexión elemental que nadie parece haberse hecho a la vista de los restos del aparcamiento de la T-4: en España durante muchos años no ha habido otro terrorismo que el nacionalista de ETA y, desde esta perspectiva, los atentados de Madrid del 11 de Marzo del 2004 adquieren otra luz, aunque nada novedosa. Cuando entre el 11 y el 14 de Marzo del 2004 cientos de miles de españoles cambiaron su voto por un atentado, el país entero entregó su destino a los terroristas. Y eso sólo se cura rectificando aquella cobardía, en la calle y en las urnas.

Cuatro apuntes esquizofrénicos
Luis del Pino Libertad Digital 6 Enero 2007

1. El Gobierno sale a la palestra diciendo que no había ningún dato que permitiera prever que ETA podía atentar y que por eso Zapatero realizó una comparecencia triunfalista a la misma hora en que una furgoneta con más de media tonelada de explosivos se dirigía hacia Barajas. Ayer, la Asociación de Escoltas reveló que muchos cargos socialistas en el País Vasco habían solicitado recuperar su escolta en los últimos dos meses.

2. ¡Por fin algo de firmeza! Después de una semana, el PSOE empieza a dar señales de querer empuñar el timón con mano firme. Ha hablado López Garrido en un medio digital y ha dicho, literalmente, que "lo tienen que pagar muy caro". ¿Y quién lo tiene que pagar muy caro? Pues, según López Garrido, quien lo tiene que pagar caro es el PP, naturalmente, si se niega a las propuestas de unidad de los demócratas.

3. Al mismo tiempo que se realizaban llamamientos a la unidad de los demócratas, desde medios gubernamentales se intentó ayer instrumentalizar la manifestación del próximo sábado día 13, para intentar convertirla en una manifestación de apoyo al "proceso de paz". Para ello, no se dudó en utilizar a la sección sindical madrileña de CC.OO., que se ha apuntado al disparate en contra de la opinión de José Luis Fidalgo; no se ha dudado en difundir desde la SER que la AVT y la AV11M apoyaban la manifestación, cosa que es falsa; y no se ha dudado en tratar de manipular a las asociaciones de ecuatorianos en España, una de las cuales ya se ha desmarcado ante la evidente politización de la manifestación.

4. La Policía Vasca continúa con su campaña de recolección de amonal, que parece haberse convertido en el cultivo más popular en la zona de Achondo. En tres días se han recogido casi 200 kg. Se calcula que a ETA sólo le quedan otros 10.000 kg de explosivos y que unos 90 activistas podrían estar en territorio español, repartidos en varios comandos. Mientras tanto, el Gobierno no sólo no rompe el proceso, sino que al parecer, según desveló ayer City FM, habría enviado a tres emisarios (uno de ellos Eguiguren) a una nueva reunión con los terroristas. Aproximadamente a la misma hora, se desalojaba un edificio en el País Vasco por un nuevo ataque de terrorismo callejero.

Ante esta grave situación, que denota un profundo desequilibrio en quienes empuñan en estos momentos las riendas del país, creemos que es necesario adoptar medidas urgentes y hacemos un llamamiento a la ciudadanía para que apoye nuestra justa reivindicación: ¡Exigimos la inmediata dimisión del psiquiatra de Zapatero!

Prohibido negociar con mayordomos
Juan Carlos Escudier El Confidencial 6 Enero 2007

Habíamos tratado de prestarles atención. Nos habíamos esforzado en traducir al lenguaje de lo comprensible expresiones del estilo “es el momento de la construcción de un proceso democrático de superación del conflicto” que, aunque parezca increíble, no significa “es el momento de que ETA deje de pegar tiros de una puñetera vez”. Incluso, nos habíamos creído que Otegi guardaba cierta semejanza con Gerry Adams, aunque el del Sinn Fein parezca ahora un político respetable de barba canosa y el de Batasuna siga teniendo un cierto aire a lugarteniente de Pancho Villa. En definitiva, pensábamos que estos señores que decían representar a la izquierda abertzale querían de verdad usar la palabra en vez de las pistolas. Pero nos han engañado una vez más.

Además de los dos muertos y la montaña de escombros en que se ha convertido el aparcamiento del aeropuerto Barajas, lo más terrible del atentado del día 30 ha sido el silencio de este mundo que rodea a ETA y le da oxígeno. No hemos escuchado ni una voz de condena entre los ‘políticos’ de Batasuna; no se ha levantado ni una sola voz de protesta en el colectivo de presos, a los que un final dialogado del terrorismo les hubiera ahorrado años de cárcel; no se ha proferido un ‘ya basta’ entre los familiares de estos mismos presos. Ya no sirve ni siquiera el argumento del miedo, porque el verdadero miedo lo vuelven a tener otros. Estos sujetos viven en otro mundo; pero es que además son de otro planeta.

Las declaraciones de estos valientes ‘mahaikides’ de Batasuna con los restos humeantes de la bomba de ETA como telón de fondo pasarán a la historia del disparate. Tras meses de augurar la quiebra del proceso de paz y con la certeza de que ETA había enterrado a dos nuevas víctimas, Otegi proclama que el proceso de paz “está más vivo que nunca”. Para el voluntarioso Joseba Álvarez, el atentado “no facilita el proceso”. Y para Pernando Barrena, una especie de Santo Tomás del abertzalismo, “no hay constancia expresa de que el alto el fuego esté roto”. Lo de Barrena es realmente de psiquiatra: “Hoy por hoy, hablar del alto el fuego, si está vigente o no, pensamos que es especular, precisamente en torno a algo de lo cual no tenemos constancia expresa”.

De ser ciertas algunas informaciones que apuntaban a que estos ‘pacifistas’ habían alcanzado en octubre una especie de preacuerdo en sus reuniones con los socialistas vascos y el PNV, en el que se incluían determinadas referencias semánticas a la territorialidad y a la autodeterminación, cuyo contenido fue expresamente desautorizado por la banda, estaríamos ante la paradoja de que la bomba de Barajas también iba dirigida contra ellos. Humillados por los chicos de la capucha, los Otegi, Barrena, Álvarez, Permach o Etxebarría hablan ahora de recomponer el diálogo y de buscar compromisos. Los mayordomos se disfrazaron de señoritos. ¿Quién va a negociar la compra de una casa con el servicio?

De los errores que pueden atribuirse a Zapatero, éste es, sin duda, el mayor de todos. El presidente del Gobierno no se ha equivocado al buscar un final dialogado del terrorismo. Su principal pecado ha sido la ingenuidad, aunque luego cometiera otros, como el de resistirse a dar por muerto un proceso en plena descomposición. Se creyó la palabra de los terroristas e ignoró signos evidentes de que la tregua ya era agua pasada. A quienes dicen querer abandonar la violencia pero roban armas, preparan zulos con explosivos para aprovisionar a sus comandos y compran dispositivos electrónicos para detonarlos no se les puede conceder el beneficio de la duda.

El atentado ha desnudado a Zapatero y le ha puesto en ridículo, es cierto, pero también ha dejado en pelota picada a quienes han usado la negociación con ETA como gran argumento de oposición al Gobierno. ¿Dónde está la rendición? ¿Dónde el pacto para que Euskadi se anexionara Navarra y se autodeterminara después? Frustrada la negociación, cuando la lucha contra ETA vuelva a recaer exclusivamente en policías y jueces y la ley de partidos impida que Batasuna concurra a las elecciones, ¿qué nuevas invectivas podrán fabricarse? ¿Habrá que conseguir para Acebes un buen expediente de regulación de empleo?

Tendrán que pasar años para que vuelvan a darse condiciones tan propicias para acabar con ETA como las que concurrían en estos momentos. El futuro inmediato ya está escrito. Batasuna será expulsada de los ayuntamientos y las diputaciones forales pero volverá a demostrarse que los métodos policiales tienen una eficacia limitada para erradicar por completo el terrorismo. Habrá, sin duda, nuevos atentados y extorsiones a empresarios. Las libertades de todo un pueblo seguirán atenazadas. Viajaremos al pasado. Algunos parecen disfrutar con este panorama. Son los mismos que se ríen cuando escuchan decir a Zapatero que su determinación para alcanzar la paz es ahora mayor que antes. Dan bastante pena.

escudier@elconfidencial.com

En Barajas se constata que hubo ausencia de violencia.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 6 Enero 2007

La única condición impuesta por Zapatero a ETA para las negociaciones dedicadas a pactar cómo se le concedían a ETA sus exigencias era la ausencia de violencia, más bien, la constatación inequívoca de que ETA había decidido, al menos de momento, abandonar la violencia permanentemente.

Si durante muchos meses, el gobierno, sus ministros, Zapatero y la división Das Reich mediática han convencido a más de medio país que quemar cajeros no era violencia, que quemar autobuses no era violencia, que robar pistolas no era violencia, que extorsionar empresarios no era violencia, que lanzar artefactos incendiarios a troche y moche no era violencia, que amenazar a las gentes en el País Vasco no era violencia estamos a las puertas de que nos digan que en Barajas no hubo violencia y que por tanto se puede seguir luchando por la paz.

Ya están preparando el terreno para la gran divulgación. De momento sabemos que por el lado del PSOE lo que ha ocurrido no ha sido un doble asesinato y estragos terribles, sino según palabras de Pepe Blanco solo ha sido “un problema de interlocución”.

Para Zapatero, dos asesinatos brutales no dan argumento suficiente para lanzarse a perseguir a ETA con todas las armas que le da el estado de derecho, solo le da base para suspender el proceso.

Por el lado gubernamental la sinvergonzonería, la cara de platino iridiado de la mayoría de sus componentes les hace incluso decir a los cuatro vientos que Zapatero es el mentiroso más mendaz que ha conocido España, cuando Pepe Blanco declara que “es indudable que ETA tenía una voluntad inequívoca de cometer atentados y de romper el alto el fuego”. A la vejez viruelas.

En mi pueblo dicen que el mayor ejemplo de simpleza es el de aquel que espera a tocarle los huevos al burro para decir que es macho. Estos son peores, porque a sabiendas de que el burro era burro han ido diciendo a todo el mundo que era burra, que ETA tenía la voluntad inequívoca de abandonar la violencia para siempre.

Por el lado de ETA la cosa tiene un aspecto muy similar, aquí no ha pasado nada y en cuanto se enfríen los cadáveres de los asesinados pelillos a la mar y a seguir con la cosa del proceso.

Que Gara diga que tras el atentado con resultado de dos ciudadanos asesinados ETA ha tenido conversaciones con el PNV y EA vía Batasuna nos da una idea de por donde van los tiros y de lo vomitivo del proceso.

Que con un cadáver aún entre los escombros, Gara nos diga que ETA se ha entrevistado con el jefe del gobierno vasco Ibarreche es como para poner pies en pared, decir basta y exigir en calles y plazas que todos dejen de tomarnos el pelo y que dejen de jugar con la sangre y el dolor de las personas.

Que de nuevo vuelvan a presentar como los malos de esta sangrienta película a las propias víctimas de ETA y al PP ya nos indica que es lo que se quiere obtener, responsabilizar en último extremo a ambos de haber obligado a ETA, en ausencia total de violencia, a poner un coche bomba en Barajas.

Es de muchos sabido y de casi todos intuido que ETA tiene cogido a Zapatero por sus realidades, y si ETA declara vía Pernando Barrena “la apuesta y el compromiso inequívoco del conjunto de la izquierda abertzale” con un proceso político que “no está roto”.

Si ETA dice que el proceso no está roto, Zapatero no puede decir lo contrario, por ello dijo lo de la suspensión. Que luego sus voceros digan que si está roto ya sabemos que esas declaraciones no son para ETA son para tapar su cobarde rendición a ETA ante el país, vamos el famoso paripé que siempre montan cuando dicen que no hacen lo que están haciendo, que no dicen lo que están diciendo y que no piensan lo que están pensando.

La hoja de ruta de Zapatero al infierno requiere helarle la sangre en las venas a la madre de Pagazaurtundua y a muchos millones de españoles más.

Ya se está preparando el Pacto antiterrorista a favor de ETA y para perseguir a las víctimas del terrorismo y al PP.

Documentación:
Declaraciones de Pepe Blanco www.libertaddigital.com/noticias/noticia_1276296035.html
Artículo de Gara analizando la situación www.gara.net/idatzia/20070106/art196109.php

Vuestros pactos... nuestra libertad
Federico Quevedo El Confidencial 6 Enero 2007

“Eres un facha de mierda, Quevedo. Ojalá hubieras estado tú en el aparcamiento de la T-4, pero ya nos encargaremos de que te toque la próxima, hijo de la gran p...”. Me había prometido –se lo había prometido a mi querido Inci- no volver a darme por aludido de algunos comentarios que me envían ciertos energúmenos descerebrados, que de todo hay, pero el fin de semana hubo quienes se pasaron de la raya, hasta el punto de que tuve que borrar los correos para evitar que mis hijos, que acostumbran a jugar en mi ordenador, los vieran y se asustaran. No lo entiendo, sinceramente. Soy consciente de que mis opiniones no son compartidas por mucha gente, pero eso forma parte de la virtud de una democracia y de un Estado de Derecho basado en una concepción liberal de la convivencia. Sólo es posible la democracia dentro del disenso, que no de la contienda, pero es evidente que para que exista libertad tiene que haber capacidad de elección, y para que exista capacidad de elección tiene que haber oferta variada de ideas y de opiniones. La crítica forma parte esencial del sistema, y es cierto que algunas veces ésta puede ser un punto exacerbada, si quieren pretenciosa, si me apuran equivocada, por qué no, pero tiene que estar ahí, es necesaria, y sin ella la libertad de todos estaría coja. Por eso los regímenes totalitarios lo primero que pretenden es eliminar toda clase de crítica, de discrepancia... Quizás es que quienes eso escriben, en el fondo, estarían más cómodos ejerciendo de censores de una dictadura.

Pero es evidente que hay sectores de la izquierda –no todos, lo he dicho muchas veces- que no aceptan la crítica. Claro que de ahí a la amenaza y la sobredimensión del improperio, hay un trecho que quienes lo recorren demuestran estar más cerca de los que ponen las bombas que de quienes son el objetivo de las mismas. Una desgracia, y más en nuestros días, cuando parecía que este país avanzaba con paso firme, aún con muchas carencias, hacia la consolidación democrática. La libertad vuelve a ser hoy un bien escaso. Lo demuestran esas amenazas que, en el fondo, no son más que la plasmación por escrito de la voluntad de unos cuantos de imponer su doctrina totalitaria. El problema es que esos ‘cuantos’ se sienten hoy amparados por el poder. Estos ‘cuantos’ son los mismos que amenazan a los dirigentes del PP en Cataluña, los que tiran piedras y cócteles molotov a las sedes del principal partido de la oposición, los que agreden físicamente a quienes no comparten sus ideas antidemocráticas, y lo hacen impunemente, sabedores de que gozan de la venia del que manda. Esos ‘cuantos’ encuentran la justificación de sus actos en una amplia clase pseudo-intelectual que les proporciona razones y motivos, esa clase que domina la izquierda republicana y secesionista catalana, por ejemplo, y que practica una política de imposición y excluyente en aquella comunidad autónoma.

Ustedes saben muy bien de que hablo. Los ‘cuantos’ violentos y energúmenos tienen a quienes les ofrecen cobertura intelectual, esos que señalan desde las páginas de los periódicos, que tachan de fascistas a los discrepantes y que son los mismos que consideran que no cabe discutir el derecho de autodeterminación del País Vasco o la primacía del catalán sobre el castellano... Son los que sancionan no sólo con penas económicas, sino con la exclusión social, a quienes ponen sus carteles en las tiendas en el idioma oficial reconocido por la Constitución; los que dicen que si sus planteamientos soberanistas no caben en la Carta Magna, entonces habrá que cambiarla y no aceptan que la mayoría opine lo contrario; los que han decidido remover los rescoldos del enfrentamiento civil... En fin, los que no condenan de manera clara la violencia terrorista porque, en el fondo, comparten los objetivos de quienes empuñan las pistolas y ponen las bombas. De esos ideólogos del nuevo proyecto de una España en descomposición es de los que ha dependido el pacto con ETA, la negociación con ETA, la entrega a ETA... Su pacto es un pacto de exclusión, un pacto de imposición, un pacto en el que los que no están de acuerdo, sencillamente sobran.

Por eso si de algo estoy convencido, es de que está en juego nuestra libertad. Esos pactos son enemigos de una sociedad abierta y liberal, son enemigos de una convivencia pacífica y basada en la práctica del diálogo y el consenso. Esos son los pactos de quienes quieren imponer en lugar de respetar. Y esos pactos están vigentes, son parte de la escenificación a la que estamos asistiendo en estos días. Todo esto no es más que la vuelta de tuerca que los violentos quieren dar para conseguir todavía más de lo que ya han obtenido hasta ahora, que ha sido bastante. Y quien tiene que decir que hasta aquí hemos llegado, calla y otorga. Es triste y doloroso asistir a este desmoronamiento moral y ético de la sociedad en que vivimos que lleva a aceptar como inevitable lo que a todas luces es un atentado brutal y sin precedentes a nuestro modo de vida y a nuestra libertad. Y no exagero. A veces, llevado por un cierto apasionamiento en defensa de la libertad, es posible que caiga en el exceso, pero palabras como las que inician esta reflexión son la evidencia de que los riesgos sobre los que alerto están ahí, muy próximos, y que por desgracia son muchos los que defienden un modelo de convivencia basado en la imposición de sus ideas al resto.

La libertad es de las pocas cosas por las que merece la pena luchar sin condescendencias ni contemplaciones. Libres somos más humanos y más dispuestos a convivir entre nosotros. Esclavos nos demostramos capaces de portarnos como bestias. ¿Qué creen que son los terroristas o estos energúmenos que no aceptan la discrepancia y amenazan a quien disiente? Esclavos de una ideología nihilista y destructora, de una mezcla de marxismo y nacionalismo excluyente que sólo busca la destrucción del ser humano y su modelo abierto de convivencia. Pues lo seguiré denunciando allí donde pueda hacerlo y donde haya alguien que escuche este grito de libertad. La libertad es un bien sagrado que no podemos estar dispuestos a perder sumidos en una especie de aletargamiento colectivo... entre otras cosas porque sus enemigos se crecen en la medida en que nosotros les dejamos espacio para avanzar en su objetivo totalitario. Ellos saben que tienen armas para atemorizarnos, utilizan el miedo como mecanismo de coacción y el odio como arma de aniquilamiento. Las suyas son palabras nacidas del rencor y de la envidia. Envidia porque nos sentimos libres y porque nuestra fe en los principios de una sociedad abierta es inquebrantable. Ellos tienen sus pactos, nosotros tenemos nuestra libertad, y la vamos a defender desde la firme decisión de que no nos la arrebaten.

fquevedo@elconfidencial.com

Principios y realpolitik
Por Eduardo San Martín ABC 6 Enero 2007

MOLTO vivace. El portavoz ese de Batasuna, con nombre de gerundio y patillas a lo Tempranillo, reprendía el otro día al resto de la humanidad como si no hubiese ocurrido nada, como si en la T4 de Barajas hubiese estallado una bombona de butano: «¿Es que alguien piensa que con la fórmula del pacto antiterrorista, con la vía judicial, con la vía policial... con más ilegalizaciones, se van a arreglar las cosas» *. Yo, don Pernando; yo lo pienso. Y, conmigo, muchos millones de españoles.

Hasta tres veces se han intentado otras fórmulas para «arreglar las cosas», y todas ellas han concluido en destrucción y muerte. Probablemente, siempre será necesario arbitrar algún expediente adicional, llegado el momento, para certificar una defunción y rescatar restos del naufragio, pero nunca se ha estado más cerca de «arreglar las cosas» que cuando se han utilizado sin complejos la vía judicial, la policial y las ilegalizaciones. La disyuntiva medidas policiales/medidas políticas es radicalmente tramposa. No existe mejor política que la de utilizar los medios legítimos que la ley atribuye al Estado para perseguir y castigar a delincuentes.

Andante. Principio básico sobre el que reconstruir cualquier consenso: dejar de matar no constituye ningún mérito y, por lo tanto, no puede ser considerado como un rasgo de generosidad y primado como tal. El deber de cunplir la ley (como, por ejemplo, no asesinar), para todos en los mismos términos, es lo que nos hace ciudadanos iguales. A partir de ahí, se puede hablar de muchas cosas. No de todas. Eso dependerá del cumplimiento de otras normas y otras obligaciones.

Así lo establecen el Pacto de Ajuria Enea y la resolución del Congreso de mayo de 2005. Recuerdo: «Si se producen las condiciones adecuadas para un final dialogado de la violencia, fundamentadas en una clara voluntad de poner fin a la misma y en actitudes inequívocas que puedan conducir a esa convicción, apoyamos procesos de diálogo...» (Punto 10º de Ajuria Enea y 2º de la resolución del Congreso). Durante estos meses, ETA, ni ha manifestado una «clara voluntad» de poner fin a la violencia, ni ha mostrado una «actitud inequívoca» en ese sentido. Sus comunicados (y, sobre todo, sus actos) nos han hablado de algo bien distinto: sólo abandonarían la violencia como resultado, no como condición, de un diálogo. Y eso, a cambio de ventajas políticas. Por lo tanto, quien ahora, a la vista de un nuevo fracaso, vuelva a exigir esa precondición no es un energúmeno que sólo busca la crispación.

Presto con brio. El «proceso» deja una cuenta pendiente que tiene que saldarse a la mayor brevedad: la de reparar el buen nombre de quienes, desde sus propias convicciones y la vista de los antecedentes disponibles, discreparon de la vía emprendida por el Gobierno y, a causa de tal atrevimiento, fueron tachados de «enemigos de la paz» por algunos cargos públicos y sus palmeros. Como recordaba hace escasos días en estas mismas páginas el profesor Rogelio Alonso, se ha ido propalando semejante descalificación a propósito de «quienes planteaban necesarios y coherentes interrogantes», mientras que quienes han utilizado la amenaza y la coacción han sido legitimados como «interlocutores necesarios en el camino de la paz».

Finale. No conviene albergar muchas esperanzas de que alguna de las observaciones aquí expresadas vaya a prosperar en el futuro próximo. La realpolitik desprecia los principios y tacha de ingenuos a quienes los reclaman como condición para avanzar. Debe ser mucho más realista tropezar una cuarta vez, o las que sean necesarias, por no haber despejado el punto de partida.

* La cita mencionada incluye un pasaje que no quiero omitir para que no se me acuse de manipulación, pero que saco de contexto para comentarlo aparte. Dice Barrena en el lugar de los puntos suspensivos: «... con la conculcación de los derechos más elementales de los prisioneros vascos...». ¿No se le caen las patillas de vergüenza? Las familias de los mil muertos por ETA habrían agradecido que a sus parientes asesinados se les hubiera concedido siquiera una décima parte de los derechos de los que disfrutan los «prisioneros vascos».

Se acabó el diálogo; es la hora de la policía. Pásalo.
Pedro de Hoyos Periodista Digital 6 Enero 2007

¿Cuántas veces quiere ETA hacernos volar? En dos semanas muy provechosas las fuerzas de seguridad han descubierto más de doscientos kilos de material explosivo. Lo de Barajas aparte. Con tanto explosivo acumulado ETA sólo podía tener por objetivo volar media España. Era la aportación etarra al proceso de paz. No sólo querían hacer volar la tregua, querían hacer volar a los gobernantes y a los gobernados, quizá porque todo el que no está con ETA está contra ETA. Como los dos inmigrantes ecuatorianos. ETA asesinando proletarios. Puro Lenin. Ésa y no otra era la voluntad de paz de los asesinos terroristas. Y Zapatero y Pepiño Blanco convencidos de la bondad de ETA. ¡¡Convencidos de la bondad de ETA!!

Nos han engañado a todos, a unos más que a otros, claro. A Zapatero, el presidente que prefirió irse de vacaciones a Doñana en vez de visitar a las familias de los fallecidos, a Pepe Blanco y especialmente al PSE les han engañado como a chinos. Como a niños chinos. Como a inocentes niños chinos. Zapatero, el de los discursos pomposos, grandilocuentes, fatuos, vanos y hueros ha sido engañado. Zapathuero. Algunos de los que creíamos que tenía tanta razón como los anteriores presidentes que intentaron el final dialogado de ETA también creíamos que tenía tantas posibilidades de acertar como ellos. O de errar. O de herrarse, a saber.

Era tonto, infantil e ingenuo el empeño del Gobierno en hacernos creer que el evidente rearme de ETA no tenía importancia, que pistolas, explosivos, kale borroka y extorsión eran gestos de cara a la galería. El gesto de cara a la Terminal Cuatro hizo que la ingenuidad de Zapathuero quedase a la intemperie cuando voló el aparcamiento. Es absurdo confiar en ETA, en su bondad y en su buena voluntad y en su ingenuidad porque uno mismo sea buenista, ingenuo y tenga buena voluntad. Cuando te juegas tanto al póquer, o a las siete y media, qué más da, hay que poner mala cara, fruncir el entrecejo y tener mala leche. Necesariamente tienes que desconfiar, tienes que presuponer mala fe, tus rivales son tus enemigos. Si por el contrario crees que todo se va a solucionar con ingentes dosis de sonrisas y buena voluntad mejor no jugar. Y si el rival es una banda de asesinos, se llama ETA, roba 350 pistolas, extorsiona y almacena cientos de kilos de diferentes explosivos yo no juego con él ni a “Tres en raya”.

Dicen que entre el Sindicato Unificado de Policía corre el siguiente SMS: “Ni una oportunidad más a los terroristas. A por ellos. Se acabó el tiempo del diálogo. Es tiempo de la policía. Pásalo.” Cierto, muy cierto, es la hora de la policía, se acabó la tontuna. Y sin embargo el final de ETA tendrá que ser hablado, negociado y pactado. Cuando 200.000 personas apoyan con su voto, con sus manifestaciones y con su militancia a una organización terrorista nunca podrás acabar con ella por la fuerza de las armas. Por muy legales y lícitas que sean éstas, no hay cárceles suficientemente grandes, no hay suficientes jueces. Será dentro de mucho tiempo pero volverán las negociaciones, las llevarán a cabo presidentes más serios, inteligentes y menos ingenuos que Zapathuero. Y mejor informados, que 24 horas antes de que les vuelen medio aeropuerto no cometerán el infantilismo de decir que España va bien ante millones de espectadores. Ingenuo, nuevamente.

Para entonces, para que podamos creer la voluntad de paz de ETA, los asesinos deberán demostrar su voluntad de paz y su sinceridad entregando o destruyendo sus armas. ¿Cómo creerlos si no? De momento es la hora de la policía. Que sea buena hora.

Victimismo prohibido
Editorial El Correo 6 Enero 2007

La resolución del juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno, prohibiendo el acto convocado para hoy en el velódromo de Anoeta por el llamado 'movimiento pro amnistía', considera que la cita, con independencia de quiénes la tramitaran administrativamente, obedece a una iniciativa de la ilegalizada Askatasuna. Una conclusión que estaba en el ánimo ciudadano como convicción extendida sobre la personalidad orgánica de los convocantes reales. Los organizadores respondieron llamando a sus seguidores a desoír la prohibición, incurriendo de esa manera en una acción que, por sí misma, podría ser objeto de una iniciativa judicial añadida.

El mantenimiento de una convocatoria anterior al doble asesinato cometido por ETA en Barajas confería a la cita un carácter especialmente cruel e indignante. Lo es respecto de la memoria de Carlos Alonso Palate y de Diego Armando Estacio, del dolor de sus allegados y de la dignidad de todas las víctimas del terrorismo, y para una sociedad que no está dispuesta a beneficiar con permisividad a una trama organizada insensible ante el sufrimiento ajeno que ella misma causa. El entorno de ETA suele cubrirse ante las reacciones que provoca la ignominia terrorista haciendo uso de su consabido victimismo. Si victimista e inaceptable es la conducta de quienes reivindican la amnistía para unos presos de ETA encausados o condenados por terribles delitos, más repudiable resulta el empecinamiento filoetarra de tratar que el verdugo aparezca como víctima.

El conjunto de las organizaciones de la izquierda abertzale -prácticamente todas fuera de la ley- trata de zafarse de la respuesta social y política que el atentado de Barajas y su cómplice negativa a condenarlo han suscitado. Los tribunales y los jueces interpretan la ley al determinar qué conducta resulta lícita y cuál merece ser penada o declarada ilegal. Y ello no puede estar sujeto a criterios de oportunidad o conveniencia política. Pero es indudable que ni el anuncio de 'un alto el fuego permanente' ni su brutal ruptura nueve meses después han modificado el universo doctrinario y el ritual sectario de siglas y colectivos que persisten en servir de cobertura política y social a ETA. No es ésta una constatación inocua desde el punto de vista de su alcance judicial, sino que aporta un dato determinante a la hora de enjuiciar la conducta de quienes protagonizan las actuaciones de dicha trama. Pero esta querencia por la impunidad interpela también a los demás poderes e instituciones del Estado, los partidos políticos y la sociedad en su conjunto, obligados a responder con decisiones y declaraciones a la incesante muestra de cinismo y amenaza de la izquierda abertzale ilegalizada.

Atutxa, absuelto
Editorial El Correo 6 Enero 2007

La sentencia de absolución del delito de desobediencia de Juan María Atutxa, Gorka Knörr y Kontxi Bilbao, dictada por el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, zanja judicialmente el problema suscitado al alegar la Mesa del Parlamento vasco que no podía aplicar la resolución del Supremo de que disolviera el grupo parlamentario Sozialista Abertzaleak en tanto que prolongación de la ilegalizada Batasuna. La Fiscalía había considerado que el incumplimiento del auto no podía imputarse a desobediencia por el presidente de la Cámara vasca y dos miembros de su Mesa, sino a la imposibilidad reglamentaria de hacerlo efectivo por el órgano de gobierno del legislativo autonómico. Según la sentencia, ni hubo 'pacto defraudatorio' entre los citados parlamentarios y los portavoces de las formaciones nacionalistas, ni 'artimaña' alguna por parte de los encausados. Cabría deducir así de la sentencia que los razonamientos de la acusación, que fueron convicciones asentadas en la percepción de numerosas personas, no alcanzaban a ser probados judicialmente.

Desde un principio el procesamiento de Atutxa, Knörr y Bilbao se creyó una intromisión del poder judicial en el ámbito privativo del legislativo por los sectores que integran la coalición de Ibarretxe. Por su parte, la oposición que los encausados mostraban a la Ley de Partidos alentaba la sospecha de que su actuación no se debía a un impedimento reglamentario sino a un propósito de eludir el mandato del Supremo. La sentencia hecha pública ayer, además de ser acatada, ha de interpretarse de acuerdo con su literalidad. Ni al absolver ni al resolver el procesamiento incurrió el Tribunal Superior en intromisión en el ámbito potestativo de la Cámara vasca, aunque su iniciativa pudiera ser objeto de inquietud crítica extrajudicial. Del mismo modo, que la conducta de Atutxa, Knörr y Bilbao haya sido objeto de sentencia absolutoria no impide que su proceder y algunos argumentos usados en su defensa pública puedan ser merecedores de crítica. No en vano la sentencia contó con un voto particular que discrepa radicalmente de sus fundamentos, y que podría indicar la posibilidad de su recurso ante el Supremo.

TAMBIÉN DETONADORES, TEMPORIZADORES Y MOCHILAS VACÍAS
La Ertzaintza halla más de 180 kilos de explosivos en dos días en Achondo
La Ertzaintza ha localizado en las últimas 24 horas en la localidad vizcaína de Achondo alrededor de 181 kilos de material explosivo, principalmente amonal, al parecer abandonado por los miembros de ETA que prepararon el zulo encontrado en la cercana Amorebieta el pasado 23 de diciembre. También se han encontrado detonadores, temporizadores y mochilas vacías. Mientras tanto, la banda terrorista continúa con su estrategia de terrorismo callejero. Este viernes, han atacado la vivienda de la alcaldesa de Alsasua.
Agencias Libertad Digital 6 Enero 2007

El origen de estos hallazgos fueron las sospechas que despertó en los agentes de la Ertzaintza un coche, marca Rover, que llevaba tiempo aparcado en un estacionamiento en el barrio de Arrazola de Achondo, y que resultó tener manchas de un componente químico utilizado en la fabricación de explosivos. A partir de ahí, el rastreo de la zona permitió la localización este jueves de un bidón con casi cien kilos de explosivos, la mayor parte amonal reforzado con otras sustancias, listo para ser utilizado como bomba de manera inmediata, ya que sólo le faltaba el detonador.

Dentro del maletero del coche se encontraron también piedras de pequeño tamaño, presuntamente para ser utilizadas como metralla, así como placas de matrícula falsificadas. Tras este primer hallazgo, la Ertzaintza realizó en Bilbao varios registros en el domicilio familiar y en un local del padre de un etarra buscado por los agentes, sin que se produjeran detenciones.

Además, este viernes continuó el rastreo, con perros adiestrados, del barrio de Arrazola, en un paraje rural junto al que existe un merendero cuyas paredes exteriores están cubiertas con pintadas en favor de la amnistía de los presos de ETA y en apoyo al recluso etarra Iñaki de Juana Chaos. Los rastreos permitieron localizar una mochila con 60 kilogramos de diferentes materiales explosivos y dos bolsas con 0.5 kilos de cloratita en cada una, así como diversos manuales habitualmente utilizados por ETA para la fabricación de artefactos explosivos.

Horas antes se encontraron dos orificios en el suelo, en el interior de uno de los cuales había un recipiente de plástico con aproximadamente 20 kilogramos de nitrato de amonio, utilizado para preparar amonal, así como detonadores, y en el segundo varias mochilas vacías. La Ertzaintza vincula estos hallazgos de Achondo con el comando de ETA que preparó el zulo de Amorebieta -ambas poblaciones están situadas a poco más de 20 kilómetros de distancia- porque existen "diversos elementos comunes", como la tapa del bidón donde estaban los 100 kilogramos de amonal.

El pasado 23 de diciembre era localizado el citado zulo con 30 kilos de nitrato amónico y otros 30 de polvo de aluminio, material con el que ETA acostumbra a confeccionar explosivos de forma casera, además de ropa, unas gafas y una tienda de campaña. Los agentes de la Policía Autónoma Vasca continuaban en la tarde de hoy rastreando la zona de Atxondo, un lugar boscoso con caseríos dispersos en las faldas del monte Anboto y habitado por unas 200 personas.

Varios políticos del PSOE volvieron a pedir escolta en noviembre
Redacción La Razón 6 Enero 2007

MADRID- La Asociación Española de Escoltas respaldó ayer en un comunicado las declaraciones realizadas por su presidente, Vicente de la Cruz, en las que aseguraba que, a mediados del pasado mes de noviembre, un «grupo numeroso» de políticos pertenecientes al PSOE solicitó la recuperación de los servicios de escolta, subrayando que esto fue debido a que disponían de «información que les decía que las cosas no iban bien».

El PSOE, al tener conocimiento de estas declaraciones, exigió en un comunicado a De la Cruz que rectificara de manera inmediata esas afirmaciones, asegurando que «el Partido Socialista y todos sus dirigentes, incluidos los que desarrollan su trabajo en el País Vasco, no han variado sus sistemas de escoltas y seguridad, ni antes, ni durante, ni después de la tregua de ETA».

Sin embargo, la Asociación de Escoltas, lejos de rectificar, se ratificó por la tarde reiterando que «el número de componentes del Partido Socialista que han prescindido de escolta a lo largo de la tregua es elevado (en algún caso todos los componentes de una misma Corporación municipal) y que esta situación se ha dado por igual en las tres provincias vascas y Navarra, siendo esto público y notorio en estos ámbitos», informa Ep.

Falta de información
Asimismo, destacan que tanto el presidente de la asociación como el resto de la organización «está a disposición del PSOE», y «ante su evidente falta de información», puede facilitarles un listado de las personas que han prescindido de sus escoltas y que en los últimos dos meses la han recuperado».

La Asociación de Escoltas, que no desea polemizar con el Partido Socialista, expresa sin embargo su contrariedad por «esta petición de rectificación que sólo puede justificarse por la perplejidad causada por la actual situación». Añade asimismo que aunque han manifestado «en foros y medios desde el inicio de la «tregua trampa de ETA», que no están de acuerdo con las medidas llevadas a cabo por el Gobierno en esta cuestión», no son el enemigo del PSOE, sino todo lo contrario, ya que el enemigo común es la banda terrorista.

Finalmente, asegura que todos los miembros protegidos del PSOE pueden tener la certeza de que los escoltas van a seguir realizando su trabajo con la máxima entrega y con los sacrificios que cada situación exija en cada momento.

El BNG pretende imponer ahora que las muñecas hablen en gallego
El BNG pretende imponer ahora que las muñecas hablen en gallego
ABC Bieito Lobeira, responsable de cuestiones lingüísticas del BNG
ÉRIKA MONTAÑÉS ABC 6 Enero 2007

SANTIAGO. En el día en que la magia de los tres de Oriente invade los corazones de mayores y adultos, en el hogar del Bloque Nacionalista Galego (BNG) sólo cabe una preocupación: por qué los videojuegos, los DVD de animación que le ha traído Melchor a sus vástagos, por qué la muñeca Violeta -la que ha hecho furor este año entre los operarios de Sus Majestades- que está peinando su pequeña frente al fuego tienen algo en común, ¡hablan castellano!

Otra ocurrencia más para los nacionalistas gallegos y otra iniciativa que se cuela en el Parlamento autonómico de manos del responsable de cuestiones lingüísticas en la formación, Bieito Lobeira. Ahora lo que quiere el BNG es que desde la Secretaría de Política Lingüística de la Xunta se fomente la fabricación de muñecas que hablen gallego y se tomen todas las medidas que sean oportunas para la «galleguización»de los juguetes y los regalos dirigidos a los más pequeños.

Desarrollo educativo
Justifica la petición Lobeira apelando al sentido del desarrollo educativo que los obsequios tienen entre los pequeños, y que se debe incurrir en la «normalización» de la lengua vernácula desde la más tierna infancia, porque ahora mismo -radiografía del BNG- los menores gallegos, «sobre todo en las ciudades, viven en contextos en los que el idioma autóctono está prácticamente excluido y los únicos transmisores que tienen son sus abuelos».

Pero lo cierto es que hay quienes ven en esta propuesta una maniobra más del BNG para desacreditar la labor de una Secretaría que fue motivo de fricción en el pacto de cohabitación de BNG y PSOE en el Ejecutivo autónomo (verano de 2005) y que, muy a pesar de los nacionalistas, fue a parar a manos de la socialista Marisol López y ni siquiera se adscribió a la Consejería de Cultura (BNG), como correspondía, sino a la propia Presidencia de Touriño.

En todo caso, con éste van ya cuatro «booms» en poco tiempo, con los que el BNG quizá haya conseguido más «bombo» mediático que con su gestión de los incendios del «agosto negro» o su posterior carpetazo a la Comisión de Estudio de los mismos.

Primero, fue el cambio del «huso horario». Porque la latitud y los meridianos imponen una hora menos en Galicia, y no importan demasiado las cuestiones de déficit energético, posibles pérdidas económicas o la homologación con el resto de la Península. El BNG quería nuevos relojes y costumbres para su «Nazón» gallega. Poco antes, el propio Lobeira había sorprendido con su iniciativa para que todas las lápidas de los enterrados en Galicia contuviesen las inscripciones en la lengua de Rosalía de Castro. Del responso religioso, afortunadamente, no dijo «misa». Aunque... tiempo al tiempo.

También los nombres
Esta semana, el BNG ha presentado una proposición no de ley instando a todos los cargos públicos y nombres de relevancia del mundo del deporte, el cine, la economía o la religión a «galleguizar» sus nombres y apellidos y no dejarse sacudir por la «barbarie españolizadora» que acecha sus homónimos. Culpaba a la Iglesia y al «devenir histórico» de la situación que atravesaban las denominaciones en gallego.

Que nadie torpedee los «espacios para la normalización lingüística de los más pequeños» es lo que se propone con la última el BNG que conseguirá, a buen seguro, nuevos minutos en todos los informativos. Por si alguien osa criticar la medida, el BNG advierte que en Cataluña ya existen juguetes con mensajes grabados en catalán, así que por qué no copiar el modelo catalán de juguetería, como ya se pretende con el «Estatut» para reformar la Carta autonómica de 1981. Vamos, que si allí tienen un «cagané», en Galicia las etiquetas de los juguetes no pondrán «made in China», sino «feito na terruña». Y «fala galego», por supuesto.
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