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Recortes de Prensa     Lunes 8 Enero  2007

Tres veces en la misma piedra
Por Francisco Rodríguez Adrados ABC 8 Enero 2007

Francisco Rodríguez Adrados_ de las Reales Academias Española y de la Historia
SON demasiadas. Me refiero a los intentos de negociación con ETA de González, Aznar y Zapatero. Bien se ha visto que eran inútiles y que causaban graves males, más que ninguno, el último. Los dos primeros gobernantes se retiraron rápidamente cuando vieron que no había nada que hacer: ETA les pedía en privado los mismos imposibles que pedía en público.

Igual pidieron a Zapatero, pero este no se retiró, se limitaba a aplazar y a concesiones menores. Pero no se retiró: le retiró la explosión de Barajas. En vez de criticar a Aznar por reunirse con ETA, debería haber aprendido de su fracaso y del de González. No debió utilizar aquel fracaso para intentar un tercer turno en una negociación imposible. Pues siguió y siguió, con consecuencias peores que nunca. Al menos, ahora puede, si quiere, enmendar su curso.

Es increíble lo que ha sucedido en España, lo que ha venido sucediendo desde hace tanto tiempo. Italia y Alemania solucionaron, hace muchísimo tiempo, situaciones de terrorismo semejantes, aunque no eran separatistas. Cuando el asesinato de Aldo Moro y el fin de la Fracción del Ejército Rojo. Aquí nada. ETA era, teóricamente, una fuerza antifranquista y esto le granjeaba benevolencia.

Creo que, pese a todo, algo de ella quedaba en los últimos tiempos: un resto de esperanza por parte de una cierta izquierda. Quizá ahora se disipe. Los hechos son duros.

Todo ha sido repetitivo. Cuando ETA estaba apurada, hacía señales de que estaba dispuesta a negociar: los gobernantes españoles entendían que se trataba de capitular con ciertas condiciones aceptables. De que ETA entregaría las armas, en suma, y recibiría ciertas satisfacciones, en relación sobre todo con los presos. Yo oí a Felipe González, la única vez que asistí a un almuerzo en que estaba presente, eso de «dejémosles salvar los muebles». Mucho después oí a Zapatero, en una recepción, «es que yo tengo información». Información, sin duda, procedente de ETA y sugiriendo las mismas promesas. Información falsa. La creyó porque es lo que quería oir.

Siempre igual. Cuando la banda está en baja, sugiere una reunión acompañada de una tregua y, supuestamente, del fin de la violencia. Los Gobiernos españoles pican y tropiezan en la consabida piedra. Una vez, segunda vez, tercera vez. Cada uno piensa que salvará el obstáculo. No se puede criticar su deseo de paz, de explorar soluciones. De paso, Gobiernos y partidos se magnificaban, se aseguraban el futuro. O eso creían.

Solo que González y Aznar se retiraron en cuanto vieron el panorama. Zapatero no, aunque todos tratátabamos de desengañarle, yo desde ABC. Pensaba que era más listo, que triunfaría donde los otros habían fracasado, que de paso aseguraría el futuro de su especial socialismo y de sí mismo, que incluso se haría imbatible para los nacionalistas. O eso deduzco. Siguió adelante.

Hay que reconocer que hizo o dejó que se hicieran concesiones judiciales, que toleró que se desobedeciera al Tribunal Supremo, que Batasuna entrara en el Parlamento vasco bajo otro nombre. Entre otras concesiones. Pero es justo decir que no hizo concesiones sustanciales en las peticiones de siempre del nacionalismo: que se aceptara la decisión de los vascos, el tema de Navarra, etc.

Hacía guiños, aplazaba, pero en el fondo no cedía. Y, entonces, la facción dura, la que podía más que Batasuna (a la que, de momento, lo que más le urgían eran las elecciones vascas), comprendió que no había nada que hacer, que el tiempo iba contra ella. Y actuó. Tiró la careta. Les dejó a todos — Gobierno, Batasuna, presos — fuera de juego. Y se dejó a sí misma en el vacío.

Siempre esas negociaciones han tenido resultados detestables. Desde el GAL, que provocó la caída de González, al fortalecimiento de los «moderados» con el pacto de Estella o Galeusca o los nuevos planes de Ardanza e Ibarreche («la voluntad de los vascos»). Intentaban sacar provecho. Como siempre: los «moderados» habían crecido con ETA, pero luego le discutían el terreno a ETA, querían ganar ellos, gobernar ellos.

Creo que incluso la debilidad del Gobierno ante el Estatuto de Cataluña tiene que ver con la esencial debilidad suya. Necesitaba angustiosamente el apoyo de los nacionalistas.

Hay que confesar que fue Aznar el único que sacó del fracaso la conclusión correcta: apretar el lazo legal contra ETA. Lástima que se olvidó del otro terrorismo, el islámico. Lo mismo si hubo colusión, como dicen algunos, o si fue cosa casual, me parece más probable, el caso es que la atención prestada justamente a ETA tuvo una consecuencia inesperada y detestable: la falta de atención a lo demás. Se engañaron.

Y de ahí Atocha y la caída del PP. Y la subida de Zapatero con su programa de negociar con ETA. Él triunfaría. Tropezó en la misma piedra, la tercera vez. Creyó en aquellas señales. Entendía que ETA capitulaba, él vencería a poco coste. Y ya ven. ¿Y ahora? En un país democrático normal, Zapatero dimitiría. Simplemente porque ha fracasado. En política los fracasos se pagan. Su intención y la de los demás era buena: el final de ETA, la paz. Pero fracasaron por A o por B. Pagaron las consecuencias, los vidrios rotos: algo sin duda sensible desde el punto de vista que aquí considero. Pero Zapatero se empecinó y fracasó más que ninguno. Y ahí sigue. Debería facilitar la solución.

No volver a las palabras vanas, a los guiños y sonrisas, a los silencios, a los aplazamientos, a las alianzas de siempre.
¿Qué vendrá ahora? ¡Cualquiera sabe, en nuestro país! Pero sería bueno, yo creo, olvidar un poco los errores y las ambiciones del pasado, las políticas erradas. Lo ha sido la última, ciertamente. Lo bueno sería que lo sucedido sirviera de escarmiento y que primara, ante todo, el interés de España. Más que resentimientos y frustraciones, por otra parte bien comprensibles: ¡ver un curso errado y no poder hacer nada!

Saber mucho y no poder nada, decía el persa en Heródoto.

Y sería bueno que hubiera un retorno del socialismo menos extremista, de aquel que en nuestra guerra civil, al final, se desengañó de tantas cosas. Un acercamiento entre los dos grandes partidos, enfrentados por causas como esta y otras más. Una desaparición del centro de la escena de las fuerzas disolventes, un retroceso de la tensión nacionalista. Es anacrónica y es daño para todos, para las regiones de España que todos saben más que para nadie. E inquieta a todos. Ya inquietó a los republicanos de la guerra civil. Hay buenos testimonios.

Y, finalmente, lo principal que se espera es, simplemente, la desaparición de ETA. No tiene futuro, es un anacronismo, pero es un tema que debería resolverse ya. Sin «procesos» ni negociaciones, aplicando simplemente la vía legal. Y un cierto acercamiento humano, pero una vez que haya desaparecido, no antes.

España se está quedando al margen de la historia, está siguiendo un camino que no es el suyo. Pequeños golpes extremistas para satisfacer a pequeñas minorías, prohibiciones y prohibiciones. Timón errático en tantas cosas. Mínimos grupos empujan y empujan más cada vez. Y está surgiendo, sobre todo, una fractura, una pugna interna demasiado sangrante.

Es la consecuencia peor, pienso yo, de la política de Zapatero, al que han seguido, extrañamente, muchos que no creían o creían a medias en ella. Pero ahora las cosas han llegado a un punto intolerable, hay un quantum que las cambia.

Tampoco es buena una reacción visceral, un mero pedir cuentas por tantas desdichas. Mejor intentar construir el futuro. Y que nadie vuelva a la tentación de tropezar en esa misma piedra. Edificar sobre ella.

¡Estan locos estos nacionalistas!
Paco Sande Periodista Digital 8 Enero 2007

POR LAS TRABAS DE LA XUNTA, Pescanova invertirá en Portugal

Tras las continuas trabas impuestas por el bipartito de la Xunta para emplazar su nueva planta, la multinacional ha optado por las costas lusas para levantar su complejo de producción de rodaballo.

Así, tal cual, Pescanova quería instalar su parque da acuacultura o sea la piscifactoría o granja de rodaballo mas grande del mundo en las costas de Galicia, exactamente en Touriñan, en la Costa de la Muerte, posiblemente uno de los lugares con menos industria y menos medios de ganarse un sueldo, -a menos que te juegues la vida cogiendo percebe- del mundo. Pero por alguna razón la Junta de Galicia no la quiso, porque estropeaba el ecosistema o algo así. –La verdad es que era un proyecto avalado por Fraga, y esto ellos no pueden soportarlo, todo lo comenzó el pp., hay que destruirlo- En cambio los portugueses la han cogido con los brazos abiertos, destinando 45 millones de euros de su cuota de ayuda europea hacia el parque, por lo visto a estos no les estropea el ecosistema. Pero podemos estar tranquilos, porque nuestro presidente Touriño, -Lo dijo él, lo oí ayer en la radio- sabe de buena tinta que Pescanova piensa en invertir, en un cercano futuro, en ampliar sus factorías en nuestra comunidad. ¡Jesús que gente!

Los nacionalistas independentistas, cuatro vagos imbéciles que andan por ahí, sin dar palo al agua, protestan por la construcción de la autovía, Noya-Santiago a su paso por Bertamirans (Ames). No hace mucho pusieron una bomba, y en los grafites del lugar –en emborronar paredes, son los amos- se puede leer: Autovía = a morte da Mahia. –La Mahia, es el nombre del valle-. Una Autovía que libera al lugar de interminables atascos durante todo el día, -no importa la hora, allí siempre hay un atasco, pero en las horas punta es de locos- es algo malo para ellos. ¿…?

Y es que a nuestros progres, a todos estos galeguistas-nacionalistas, por lo visto no les gusta que Galicia salga del hoyo y progrese, no, a ellos les gusta mas la Galicia tradicional, asoballada y analfabeta, para así poder ellos mangonearla mejor.
Ellos donde realmente se fajan es defendiendo –léase imponiendo- el gallego. Y así, hace un par de semanas, la Junta abría un expediente disciplinario a todos los profesores que presentasen su plan docente en castellano.

Una medida a todas luces inconstitucional, observando que el artículo 3 de nuestra Carta Magna dice: "El castellano es la lengua oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla"; y se añade: "Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus respectivos Estatutos".

Todos los ciudadanos tienen derecho a usar la lengua castellana (y, por otro lado, no tienen el deber de conocer el gallego –ni el catalán–). Precisamente porque se trata de un derecho consagrado en la Constitución, ninguna norma inferior puede negarlo. Esto significa que los profesores de enseñanza secundaria tienen derecho a realizar la programación de su asignatura en castellano, y que no tienen el deber de hacerlo en gallego.

En otras palabras, ninguna ley que la Junta de Galicia, o la Generalidad aprobasen a posteriori, afectaría la ley anterior. Porque lo que define a un Estado constitucional son estas dos cosas: 1) la Constitución es norma jurídica; 2) la Constitución es la norma jurídica suprema, y cualquier norma que la contradiga debe ser expulsada del ordenamiento.

Aunque ya se sabe, estos demócratas, se olvidan de las leyes y pasan nuestra Constitución por el arco de triunfo. Ellos son así.

Ahora esta semana, el Sr. Benito Lobeira, o Bieito Lobera, -aquí ando un poco liado, pero de lo que si estoy seguro es: que menudo sambenito nos cayó con este hombre- dice que todo el mundo en Galicia que desempeñe un cargo importante, debe galleguizar su nombre, por que los nombres en castellano le fueron impuestos a los gallegos bajo amenazas, o a sangre y fuego o algo así –Este nació así, o se le cayó a su padre de las manos cuando era pequeño-

Mire Sr. Benito, vamos a ver, desde que comenzó la transición o sea desde que la palmo Franco, en Galicia los padres le han impuesto a sus vástagos, -más o menos- los nombres de la siguiente manera: Hace entre veinte y veinticinco años, o sea al principio, a los padres les dio mucho por: los Aleixos, los Braises, los Cibraos -Esto no lo entiendo, pues Blas fue siempre Blas y Cipriano, Cipriano o Ciprian- las Maruxas, Las Uxias, las Xefas y como no, los Breogans. Je je, con estos lo tiene fácil y así nos quiere a todos

Mas tarde hace unos quince años, cambiaron a: Igor, Aitor, Iván, Yago, Tara, Leticia, Montserrat, etc. Aquí lo tiene un poco mas complicado de galleguizar.

Algo mas tarde, aproximadamente hace entre cinco y diez años aparecieron: Joel, Jonathan, Edgard, Kevin Kostner de Jesús, John Manuel, Joanne, Desirée, Vanesa Maria, Zoraida, -un bello nombre donde los haya- Giovanna etc. Aquí, amigo Benito, te lo han puesto un poquitín mas difícil.

Y ahora les ha dado por los nombres cortos: Lola, Hugo, Pepe, Ana y mira por donde, el Blas de antes.

-Nota del autor, todos estos nombres son de personas que conozco, no me he inventado ninguno.

Como fácilmente se puede comprobar, en Galicia no tenemos ningún problema con los nombres, cada cual bautiza a su retoño como la sale de… la gana. –Por no decir otra cosa-

Con lo que si tenemos un problema, y grave, es con estos nacionalistas, fascistas, -y ellos nos llaman fascistas a nosotros- que para acabar de rizar el rizo, ahora han propuesto que las muñecas de las niñas, esas que hablan, tienen que hablar en gallego… ¿? Jesús, Dios mío, ¿Pero a donde vamos a llegar? Esto es de locos.

Su máxima es: Hay que copiar a las Vascongadas y a Cataluña. ¿Supongo que si a los catalanes y a los vascos les diera a todos por entrar en los Hare Krishna. Todos tendríamos que ser del Hare Krishna. ¿Pero como se puede ser tan podenco?

Y van en serio y, o nos rebelamos en contra de ellos, o acabamos teniendo que llevar un traductor simultáneo cada vez que dejemos nuestro pueblo.

También ha salido una moda ahora en Galicia, y es que estos padres noveles de alrededor de veinte a veinticinco años, y que a ellos sus padres los educaron hablándoles castellano, ahora les hablan a sus niños en gallego -y como ellos no saben gallego, les hablan en un gallego chapucero- para que los niños aprendan las dos lenguas y salgan poliglotas. Esto no estaría tan mal, si en la escuela a los niños les enseñasen el castellano, pero como en la escuela solo les enseñan en gallego, -aquí de laboratorio- mucho me temo que los niños lo que van a acabar es polidiotas, y si no al tiempo.

Bueno, cada cual que haga lo que quiera, pero los demás tenemos que defendernos y luchar contra ellos.

¿Cómo podemos vencerlos?
Pues con mucha paciencia, poquito a poco, pero con constancia, sin prisa, pero sin pausa, con pequeños gestos del día a día.
Por ejemplo: En cualquier oficina pública, cuando os manden rellenar alguna forma, si os dan dos copias, una en castellano y otra en gallego, rellenar siempre la que este en castellano. Si solo os la dan en gallego, exigirla en castellano, es vuestro derecho.

Si trafico os mete una multa, -mejor que no- os dan dos copias, pagar con la que esta en castellano.

Si vivís en la provincias de La Coruña o Orense, en los documentos y formas estatales, ponerlo así, Orense y La Coruña. Y si vivís en un pueblo cuyo topónimo también tenga referente en castellano, ejemplo: Sanjenjo o Noya, ponerlo así también.

-Porque para ellos cuando toca en el asunto de los topónimos, tiene que ser en su forma gallega, hables el idioma que hables, y así en la televisión, cuando se están emitiendo las noticias en castellano, se puede oír: A Coruña, Ourense etc. Pero luego en las noticias de la cadena gallega y en gallego, dicen nombres de pueblos como San Lourenzo do Escorial, Xetafe o Xerez da Fronteira, sin inmutarse siquiera, y es que sus leyes nunca son reciprocas-.

Cuando habléis con algún empleado publico, un policía, un juez etc., hablarle siempre en castellano, aun que os cueste mas trabajo.

Cuando hagáis una pregunta por teléfono a alguna agencia de información, y os pregunten: gallego o castellano, decir en castellano.

Si hacéis cita para el medico por Internet, el sitio os aparecerá en gallego por defecto, pero a la derecha en la parte de arriba de la pantalla hay una banderita española, darle allí y sale en castellano. –Es para lo único que sirve, porque si pasáis de ahí para consultar cualquier otra cosa en la seguridad social, os vuelven a pasar al gallego-.

Y siempre, siempre, a vuestros niños hablarle en castellano.

Y así, todo lo que se os ocurra, esto parece una perogrullada, pero es la única forma de vencerlos en su propio terreno, no os canséis, ellos no lo hacen.

Y es que si nos dejamos avasallar por estos mamarrachos. Entonces ya le podemos dar a la ETA lo que piden y que dejen de matar. Porque al fin y al cabo, piden lo mismo.

Proceso de rendición
La ira de los justos
José García Domínguez Libertad Digital 8 Enero 2007

Como tampoco debe andar muy puesto en eso de las nuevas tecnologías, Pepiño aún no ha descubierto a qué botón hay que darle para borrar su penúltima anotación en el blog heterodoso. Razón de que cualquiera pueda leer ahí lo que sigue: "Reitero lo ya manifestado por el Presidente. Con violencia no hay diálogo, y sin diálogo no hay proceso. Por lo tanto, el proceso, porque así lo ha querido la banda terrorista ETA, está roto".

Se comprende entonces que, puesto que con violencia no hay diálogo, la primera represalia fulminante del Partido Socialista frente a los crímenes de Barajas haya de consistir en un desfile tras esa pancarta de Ibarretxe que rezará: "Por la paz y el diálogo". Igual que se entiende, ya que el proceso está roto y bien roto, el ulterior golpe –éste letal de necesidad– contra la izquierda abertzale que acaba de prometer el mismo PSOE: la derogación oficial y solemne del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo.

Que se vayan preparando, pues, Ternera y Txeroqui, porque se les va a acaba el agravio comparativo de la miel de la vida fuera del mako. Y es que la paciencia de Zapatero tenía un límite. Un límite que se llamaba Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio. En consecuencia, a partir de ahora los taldes que siguen en la calle ya no podrán seguir beneficiándose ni un minuto más de aquel apartado del pacto que prescribía: "La política penitenciaria forma parte de la estrategia contra las bandas terroristas (...) La legislación penitenciaria ha de aplicarse asegurando el más completo y severo castigo a los condenados por actos terroristas".

Mas, por muy duras que se antojen esas coléricas arremetidas contra la ETA, que nadie crea que cesará ahí el castigo. No, esta vez los socialistas van a ser implacables. Ahí está, para acreditarlo, Miquel Iceta, el portavoz de Montilla, que en la frontera de la saña acaba de lanzarles una puya directa al corazón. Así, con intención de que no olviden jamás el mandato bíblico que aconseja temer por encima de todas las cosas la ira de un hombre bueno, Iceta ha regurgitado: "Tampoco se debe esconder la indignación que nos produce ver cómo algunos parecen alegrarse de volver a la situación anterior a la declaración de alto el fuego". Traducido del catalán: "Que les quede muy clarito a los gudaris: entre los asesinos y los asesinables, la espada flamígera de los barandas del Tripartito seguirá firme y alerta, apuntando contra el único enemigo de siempre". Pobres etarras, con sus dos últimas víctimas recién sepultadas, y los de Zetapé ya les han demostrado con creces que la violencia siempre es inútil y jamás sirve para lograr ningún objetivo político.

Y pensar que no aprenden.

Zapatero y la pasión de los 'Illuminati' por cambiar el mundo aunque no quieran los mundanos

Jesús Cacho El Confidencial 8 Enero 2007

Sabido es que Illuminati, que en latín significa Los Iluminados, es el nombre por el que comúnmente se conoce a la sociedad secreta fundada en Baviera, Alemania, en 1776, por el judío alemán Adam Weishaupt, originalmente conocida como la Orden de los Perfectibilistas de Baviera. La intención de Weishaupt fue la de dotarse de un grupo de elegidos dispuestos a derrocar gobiernos y reinos del mundo, erradicar religiones y creencias, y unificar la humanidad bajo un Nuevo Orden Mundial basado en un sistema muy parecido al comunista (abajo la propiedad privada y todo lo demás), con una moneda única y una religión universal, en el que, según este iluminado, los humanos serían capaces de alcanzar la perfección.

La cosa fue tan seria y prendió con tal fuerza en determinadas elites del momento, que illuminatus fue gente de la talla de Herder o Goethe, en Alemania, y Saint-Just, Desmoulins, Danton y Marat en la Francia revolucionaria de finales del XVIII. Tras fracasar en el intento de controlar la masonería internacional, la secta fue perdiendo fuelle hasta desaparecer de Europa (aunque no de Estados Unidos) en las primeras décadas del siglo XIX.

El concepto de illuminatus, y su acepción más común de iluminado, ha quedado, sin embargo, grabada en el imaginario universal para definir a cierta clase de tipos, fundamentalmente políticos aunque no necesariamente, que se creen tocados por algún tipo de mágica baraka que, negada al común de los mortales, les va a permitir cambiar la vida de sus semejantes, incluso salvarles de sus desdichas terrenales, y otros prodigios con los que no necesariamente tienen que estar de acuerdo los salvados.

Yendo de lo abstracto a lo concreto, decir cinco días después de que ETA hubiera hecho saltar por los aires la Terminal 4 de Barajas, última joya de la arquitectura española, que “mi determinación para alcanzar la paz es, aún hoy si cabe, mucho mayor”, es frase propia de un illuminatus, un tipo fuera de este mundo, un perfecto visionario que se ha fabricado su hoja de ruta política de acuerdo con sus personales ensoñaciones y que se niega a admitir la posibilidad de que una bomba le haga aterrizar de forma abrupta en la cruda realidad.

Propia de iluminado era su rotunda afirmación de que “voy a ganar las elecciones” con que saludaba a propios y extraños en las previas de las generales de marzo del año 2004, cuando ni el más optimista de los socialistas podía admitir tal eventualidad. Sabemos de sobra que, a pesar de los horrores de la segunda legislatura del señor Aznar, Zapatero de convirtió en Presidente por accidente, es decir, por la tragedia del 11-M, tal hábilmente explotada por las huestes de Rubalcaba antes del 14-M, con la ayuda del poderoso cañón Bertha mediático del señor Polanco.

Nuestro Zapatero remendón dijo el sábado, ante uno de esos grupos de periodistas de que gusta rodearse en los grandes actos oficiales, que el llamado proceso de paz “ha llegado a su punto final”, algo que obviamente debería haber dicho hace días en sede parlamentaria y no en el amigable compadreo que propicia el traje de etiqueta. Naturalmente, “lo ha roto ETA, que ha cometido un gravísimo error”. El, en cambio, no se ha equivocado un ápice, que ya se sabe que los iluminados, siempre en posesión de la verdad, nunca se equivocan.

Es obvio que ha cometido errores de principiante, el más importante de los cuales ha sido el de haber comprado, y durante meses, mercancía informativa averiada sobre la real disposición de ETA -repito, de ETA, no de Josu Ternera- para dejar definitivamente las armas –asunto asombroso, por cierto, disponiendo de toda la información suministrada por Policía, Guardia Civil y CNI, y que, a sensu contrario, pone en cuestión el trabajo de los cuerpos citados-, mercancía informativa de segunda o tercera mano, de acuerdo con la cual nuestro hombre ha ido edificando sus castillos en la arena ahora derrumbados con estrépito por cientos de kilos de dinamita.

El secreto de Zapatero es que no había secreto. Lo que había era el necio voluntarismo de un tipo poco avisado, intelectualmente mal pertrechado, dispuesto a alcanzar la gloria personal convenciendo a la serpiente etarra -un verdadero milagro hubiera sido- para dejar la violencia con simples apelaciones al buenismo y al diálogo entre civilizaciones, porque qué duda cabe de que la del caserío etarra es una antiquísima civilización. Con la bomba en Barajas, la serpiente, que no Josu Ternera, le ha dicho al iluminado lo que viene diciendo desde hace décadas: Independencia más Navarra. Y bromas, ni una.

Que nadie se haga ilusiones. O mucho me equivoco o nuestro particular illuminatus va a seguir en sus trece. Lo dijo él mismo el jueves pasado: “para el final de la violencia y la paz, voy a poner lo mejor de mi mismo”, que puede ser mucho para cuidar perfectamente de su familia, pero muy poco para dirigir los destinos de un país como España. Para proseguir en la senda emprendida, Zapatero basó su legitimidad “en toda la fuerza democrática que los ciudadanos me dieron en las urnas”. La fuerza del Gobierno más débil, parlamentariamente hablando, de la democracia española. Los Dioses nos cojan confesados.

Editorial minutodigital 8 Enero 2007
¿CUÁNTOS MUERTOS MÁS HACEN FALTA?

Tras el atentado de ETA el terror ha vuelto a España en toda su dimensión. Se han localizado otros 60 kilos de explosivos en la localidad vizcaína de Atxondo preparados para explotar, que se suman a los 20 kilos de nitrato amónico encontrados el pasado viernes, el terrorismo callejero vuelve a su punto más álgido, las amenazas de bomba provocan sobresaltados desalojos en el aeropuerto de Bilbao y la izquierda aberzale se dedica, una vez más, a tomar las calles para amedrentar a la sociedad vasca.
Después de tanta demagogia sobre la paz a cualquier precio con tal de que no hubiese un solo muerto más, la realidad nos demuestra que quienes adoptan este tipo de política dialogante con el terrorismo lo único que consiguen al final es contribuir a provocar más dolor y más muerte, prolongando la existencia de una lacra que hay que enfrentar con toda la dureza legislativa y la contundencia en la respuesta social y política de que seamos capaces.

Cuando por fin se ilegalizó al brazo político del terrorismo separatista en la anterior legislatura de Aznar, y comprobamos que el especio de maniobra de ETA-Batasuna se estrechaba progresivamente reduciéndose su margen de actuación, muchos nos preguntamos ¿cuántas muertes podrían haberse evitado si esta medida se hubiera adoptado mucho antes?. Hoy nos preguntamos, ¿cuantas muertes más van a hacer falta para que por fin el PSOE se convenza de que la única manera de acabar con ETA es endureciendo la política antiterrorista?

Han hecho falta dos muertos para que por fin las autoridades se decidan a aplicar el estado de derecho y se proceda disolver las manifestaciones de Batasuna por la fuerza si fuese preciso. ¿Harán falta más muertos para que se persiga a Batasuna-ETA hasta su exterminio?

Hoy Zapatero tiene en sus manos la respuesta. Pero como ciudadanos que formamos parte de una democracia, somos todos los responsables de dar respuesta a esta pregunta en los comicios electorales. Esa es nuestra responsabilidad seamos de derechas o de izquierdas. En democracia el culpable no solo es el que manda, sino que también el que vota.

Pacto por el diálogo y contra el PP
EDITORIAL Libertad Digital 8 Enero 2007

Sólo había que oírle el pasado jueves. José Luis Rodríguez Zapatero comparecía ante los medios de comunicación diciendo tras el atentado que su "energía y determinación para alcanzar la paz es hoy, aún si cabe mucho mayor" que antes de éste. Es decir, que no sólo no rectificaba sino que la acción criminal de la banda terrorista le reafirmaba en su negociación con la ETA. El acto terrorista, que para ETA era parte de su estrategia de negociación, para el Gobierno era un argumento más para seguir por ese camino.

A pesar, y en contra, de las sugerencias hechas por Alfredo Pérez Rubalcaba, Rodríguez Zapatero no sólo no ha cerrado el paso a la negociación con la banda criminal, sino que continúa con ella; y con nuevas bases, más próximas a los deseos de los terroristas. Apoya la manifestación de Ibarretxe a favor del diálogo. Se ve que el Gobierno también acepta el asesinato de dos personas en Barajas como parte del juego que se trae con la ETA, sin que ello le repugne lo suficiente como para abandonarlo. La banda, que comprueba que ni siquiera acabar con la vida de dos personas le pone en una posición más difícil para negociar, y que incluso acerca las posiciones del Gobierno a sus deseos, ¿qué incentivo tiene para dejar de atentar contra nuestras vidas? ¿No será lo más lógico, puesto que Zapatero premia las acciones terroristas apostando "más que nunca" por negociar con ellos, que ETA se refuerce en su estrategia criminal?

Mientras, Rubalcaba, que había presumido de la eficacia de Interior en las investigaciones de las primeras horas, tiene el cuajo de presentarse ante los medios diciendo que "no hay novedades en la investigación", y sin revelar los datos más básicos del atentado, como la cantidad y el tipo de explosivo utilizado por la banda.

Pero lo más significativo es el giro que, finalmente, ha tomado Rodríguez Zapatero tras el 30-D. Hacía tiempo que había roto con el Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo, que él propuso en su momento. Ahora dice que las circunstancias han cambiado y propone un nuevo pacto que pretende no ya acabar con ETA, sino alcanzar "la paz", eso sí, en unas condiciones que sean aceptables para la banda nacional-comunista. Zapatero, que desde el comienzo ha seguido una estrategia, a la que se han sumado muchos, de marginación del PP y deslegitimación de ese partido como opción democrática, rompe el pacto que formalmente mantenía con él para sustituirlo por otro que sabe que los populares no pueden aceptar. Ha optado por un Pacto por el Diálogo y contra el PP.

Los españoles asisten, entre la indignación y la incomprensión, a la actitud tomada por Rodríguez Zapatero hacia la negociación con ETA después del 30-D. Este domingo hemos sabido que una abrumadora mayoría de ciudadanos desea que se mantenga el pacto contra el terrorismo, que en su día promoviera quien hoy es presidente. Zapatero lo sabe, como sabe que, de haber dado un golpe en la mesa de negociación y haberse mantenido firme ante la barbarie terrorista, obtendría el apoyo mayoritario de los españoles. ¿Por qué no lo hace? ¿Qué razones le llevan a enfrentarse a la voluntad mayoritaria de los ciudadanos con tal de mantener una negociación que, resulte en lo que resulte, siempre va a beneficiar a ETA? No lo sabemos aún, pero seguro que no serán buenas.

Zapatero tras el 30-D
Sin Gobierno y sin Nación
Agapito Maestre Libertad Digital 8 Enero 2007

Los sondeos de opinión son contundentes contra el Gobierno: no hay que pactar con el terror sino derrotarlo. ¿Prestará alguna atención Zapatero a esos datos? ¿Qué necesita el Gobierno para volver al Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo? ¿Tiene fuerza este Gobierno para volver a ese pacto contra el crimen organizado para matar a la nación? ¿Conseguirá el Gobierno desprenderse de las hipotecas contraídas con ETA y los nacionalismos secesionistas? Pronto, muy pronto, podrán contestarse estas preguntas con precisión racional, con argumentos y matizaciones pertinentes al devenir de un proceso político cada vez más dramático y descorazonador para cualquiera que sea sensible a la terrible brecha existente entre un Gobierno, que engaña y miente, y unos gobernados, que asisten perplejos al desmoronamiento de los pilares del Estado-nación.

Las manifestaciones contra el atentado de Barajas –las de verdad y no el sucedáneo que preparan los funcionarios de los llamados "sindicatos de clase"–, los sondeos de opinión pública, el sentido común de quienes no se dejan llevar por la cólera del español sentado, el sentir nacional de la mayoría de los españoles, las palabras del Rey el día de la Pascua Militar, la reacción crítica de los medios de comunicación internacionales contra la carencia de "nervio", por decirlo suavemente, de Zapatero contra ETA, la autocrítica del periódico El País sobre la plausibilidad política de un "pacto" con los terroristas, que ellos mismos llevan propiciando desde hace años, y otras muchas expresiones contra el llamado "proceso de paz" del Gobierno de Zapatero no serán, por desgracia, suficientes para que la izquierda en general, y el PSOE en particular, rectifiquen su entreguismo al nacionalismo.

¿Creen ustedes que este diagnóstico es apocalíptico? No, no, es muy realista. La situación de la nación no está en peligro. La nación está muerta, porque el Gobierno, puesto por la izquierda y el nacionalismo, que tenía que defenderla renunció nada más llegar al poder a su principal cometido: conservar y hacer crecer la nación para las próximas generaciones. En este contexto hay que comprender su negociación y entrega política a los criminales de ETA. Sin Gobierno que defienda la nación y con los nacionalistas manejando los últimos resortes del Estado, preparémonos para lo peor. ¡Cómo estará la cosa que hasta El País ha dicho que esto es insostenible!

Hablar, pues, de crisis de gobierno cuando éste no existe es algo bastante optimista. La situación es mucho más trágica para quienes aún se sienten españoles, a saber, no existe el Gobierno de la nación sino de los nacionalistas. Por eso, precisamente, Zapatero no volverá al pacto contra el terrorismo. No puede. Él no gobierna. Es rehén del nacionalismo y el terrorismo. He ahí el "mejor" resultado al que podría aspirar un "Gobierno" como el de Zapatero que no tenía otro objetivo que matar a la nación. Esto que era algo casi inédito en la historia reciente de España, y que algunos venimos denunciando hace tiempo, lo ha puesto en evidencia el atentado terrorista de Barajas.

Por la puerta de atrás
Muertos vergonzantes
Isabel Durán Libertad Digital 8 Enero 2007

La instantánea publicada por algunos medios de comunicación que recoge el semblante del presidente del Gobierno durante la celebración en el Palacio Real de la festividad de la Pascua Militar es harto elocuente. Más le valía a Zapatero, antes tan entregado a la fotopresidencia, hacerse un repasito a sí mismo ante el espejo de La Moncloa para evitar reproducir de nuevo ese gesto. Tenía los labios y el ceño tan prietos y fruncidos que rayaban en lo cómico, mientras cerraba los puños quizá como metáfora de su actitud ante los familiares de los dos inmigrantes asesinados por ETA, cerrada por vacaciones durante cuatro días en Doñana.

La imagen del recién entrado 2007 no es la cara de malo de película de un Zetapé que no reconoce haber "cometido ningún error", sino la secuencia de los dos féretros sacados a toda prisa y por la puerta trasera de España con los restos mortales de los dos ecuatorianos despedazados por el terrorismo etarra. Y es que con Zapatero hemos vuelto a los muertos vergonzantes, aquellos a los que había que enterrar en el más humillante de los silencios, sin aspavientos y sin apenas muestras de dolor. Por negárseles el duelo de los españoles, a las víctimas del "proceso de paz" se les ha hurtado hasta de unos funerales cristianos, católicos para más señas, como era deseo de sus familias.

¿Acaso Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio no merecían un funeral solemne en la catedral de La Almudena como el oficiado por los asesinados el 11-M? ¿Es que estos pobres ecuatorianos no eran dignos de la presencia de la plana mayor del Gobierno, presidente incluido, en la sala de autoridades del aeropuerto de Barajas? ¿Cómo es posible que el secretario de Defensa se negara a que se oficiara un responso a los restos de Carlos Alonso Palate, sólo celebrado tras la reiterada insistencia de los desconcertados e indefensos familiares directos allí presentes? ¿Acaso había prisa por quitárselos de encima porque eran incómodos testigos mudos apuntando con su mortal presencia a Zapatero?
Con la premura por que desaparezcan los vestigios de la mortífera acción terrorista, el Ejecutivo apunta lo que nos viene encima. La empecinada política personal del presidente llena de "energía y determinación" para una presunta paz que no es sino traición y engaño masivo. Unos gestos físicos y políticos, que revelan más de lo mismo, pero ahora con muertos vergonzantes encima de la mesa.

Izquierda y ETA
El progresismo ante el terror
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 8 Enero 2007

Lo suyo, lo indicado, lo progre es acusar a los detractores del "proceso" de alegrarse por el atentado de Barajas. Como en la viñeta nauseabunda del Avui y en las palabritas taimadas de Iceta. Está en el aire. Veremos a muchos aferrarse al nuevo clavo ardiente. Clavo que viene oxidado, presto a infectar el tétanos de la inmoralidad a los pocos incondicionales del presidente-pásalo que se habían librado. El absurdo debió quedar desenmascarado años ha, cuando un ser de la SER escupió la más fúnebre ocurrencia: Lluch habría dialogado con quienes le dispararon. ¿Costaba tanto comprender que con un tiro en la nuca se hace difícil tomar la palabra?

A otros no les impresiona el tétanos porque están muy familiarizados con Tánatos. Es la parte de la progresía que no ha de disimular. Haga lo que haga la ETA, siempre confirmará la necesidad de darle lo que pide: si no mata, porque no mata; si sigue matando, para que no lo haga más. No hay que estudiarlos demasiado; constátese simplemente de qué lado están, cuáles son los intereses que defienden. A cualquier precio.

En la escala progre caben otros grados. Los que parecían más civilizados se van a manifestar sin perder tiempo por el diálogo. No aprenden nunca. Otros quedaron asilvestrados sin remedio en sus años feroces, pero sus actuales privilegios les vetan el placer de un acto último de sinceridad: "estamos con la ETA". ¡Ahhh! Venga, hombre, si ya casi lo habéis dicho: la ETA ha puesto más de su parte que el gobierno (Por cierto, ¿más qué?). Tal como están las cosas, la sinceridad no ha de poner en peligro vuestros escaños y consejerías, vuestros coches oficiales y títulos falsos. Soltadlo de una vez, que vais a reventar: el atentado no buscaba víctimas, se avisó con tiempo de sobra. Qué buena es la ETA. Ya está. ¿Más tranquilos?

Asombra comprobar cómo un histórico del nacionalismo vasco retrata la situación con mayor realismo que ningún otro político: Anasagasti en El Mundo. El mismo diario que trae la crónica dominical e implacable de los hechos, que dibuja al loco del cocodrilo, que apura los argumentos para comunicarnos finalmente... que Rodríguez tiene buenas intenciones, y buscar su derrota electoral no es de recibo. ¿Cómo hay que derrotarlo pues? Será que no hay que derrotarlo, para que pueda seguir metiendo gente en las fauces de su mascota.

Qué pintarán aquí las intenciones cuando se han desgranado los hechos desnudos que han llevado a la ETA del pabellón de terminales a la final olímpica del crimen, con renovadas armas y bagajes. ¡Buenas intenciones! Y si así fuera, ¿qué cambia?

El Gobierno, en caída libre
Editorial ABC 8 Enero 2007

JOSÉ Luis Rodríguez Zapatero empezó 2006 como lo concluyó: sumido en una enorme incertidumbre, ofreciendo una desoladora sensación de debilidad y demostrándose incapaz de transmitir a la sociedad un mensaje de seguridad y eficacia en su acción del Gobierno. El balance de su gestión durante el año que ha concluido resulta, como mínimo, preocupante. No en vano, comenzó en enero con una solución precipitada y plagada de parches para rescatar de la agonía al Estatuto de Cataluña, cuya constitucionalidad está aún por definirse; y terminó en diciembre con dos asesinatos de ETA y con la euforia de quienes habían creído ver próximo el final «dialogado» de la banda sepultada bajo miles de toneladas de escombros en la T-4 del aeropuerto de Madrid-Barajas.

En el primer caso, Zapatero se vio empujado a implicarse personalmente para amortiguar el importante deterioro que estaba causando al PSOE la deriva de su alocado «debate territorial», algo que, si bien supuso el desbloqueo de un Estatuto bajo mínimos, también desencadenó con rapidez una grave crisis con ERC que concluyó con un adelanto electoral en Cataluña, con la prematura jubilación de Maragall y con un golpe a traición a CiU, que otra vez se ha quedado sin despachos en la Generalitat. En el segundo caso, Zapatero todavía no ha ofrecido públicamente ningún indicio sólido de cómo piensa reorientar su estrategia, ni de si retornará a la disciplina del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, que él mismo impulsó para luego abandonarlo. Su compromiso es informar acerca de ello dentro de una semana en el Congreso. Pero, para entonces, ya habrá transcurrido más de medio mes desde el atentado etarra y, entre tanto, sus silencios no dejan de resultar inquietantes para partidos que, como el PP, le han tendido la mano un vez que se ha constatado -esto sí ha quedado plenamente acreditado- que ETA no tiene reparo alguno en seguir matando.

Los meses transcurrieron también sin que Zapatero consiguiese que otras iniciativas políticas calasen en una mayoría de la sociedad. Sólo las cifras del notable crecimiento económico y las razonables tasas de empleo conceden un respiro al Ejecutivo. Entre medias, quedan un enfriamiento jamás visto de las relaciones de un presidente con el líder de la oposición; una caótica política de inmigración resuelta muy desfavorablemente para España, ejecutada a golpe de improvisación y sustentada en la evidencia de un incontrolado efecto llamada; una densa crispación social por el empeño en aprobar una ley de memoria histórica no pactada y rupturista con el espíritu de la Transición; una desorientada política exterior, desprestigiada más aún por el fiasco de su vacua «alianza de civilizaciones»; una política caótica de vivienda, y errática en materia de educación y cultura; o un desmesurado intervencionismo en distintos hábitos sanitarios y de consumo.

A ello debemos sumar el aumento de la alarma social por el incremento de una delincuencia organizada extremadamente violenta; el desenfoque político en la lucha contra los malos tratos, o el retorno de escandalosos casos de corrupción urbanística. Sirvan asimismo otros dos episodios como ejemplos de la levedad y las limitaciones con que habitualmente se maneja Zapatero en la toma de decisiones: sendas crisis de gobierno en muy poco tiempo (entre abril y septiembre, las salidas de Bono y Montilla, a la espera ahora del turno de López Aguilar) y el despropósito en que el presidente del Gobierno convirtió el proceso de elección del candidato a la alcaldía de Madrid. En su haber, dos negociaciones relevantes: un nuevo acuerdo Estado-Iglesia católica para reformar la financiación de ésta; y la ley de Dependencia, llamada a constituir un hito en nuestro sistema de ayudas sociales. No obstante, es ya una evidencia que la legislatura tocará a su fin sin cumplir con compromisos trascendentales en lo cualitativo: sin reforma de la Constitución y, por ende, del Senado; sin nueva ley del Tribunal Constitucional; y con la renovación del sistema de financiación de las autonomías aplazado para mejor ocasión.

En estas condiciones, cobran especial sentido las conclusiones de la segunda parte del sondeo que Metroscopia ha realizado para ABC tras romper ETA su alto el fuego: Zapatero sufre un desplome en la intención de voto que, en la práctica, sitúa al PSOE en un empate técnico con el Partido Popular. La experiencia de los últimos meses, y la propia realidad hoy, obligan a Zapatero a una profunda autocrítica porque su gestión deja traslucir importantes deficiencias que el ciudadano percibe con nitidez. Su proyecto cae por su propio peso.

Proceso de rendición
ZP sí sabe lo que hace
Gabriel Calzada Libertad Digital 8 Enero 2007

Una gran parte de los analistas repiten desde el día 30 de diciembre que España no tiene Gobierno. Otros afirman que lo tiene pero que navega sin rumbo. Hay, por otro lado, quienes aseguran que ZP cometió errores que no está dispuesto a reconocer. Incluso en el matutino panfleto gubernamental hemos podido ver la perplejidad de muchos lectores por el surrealismo que creen observar en la política antiterrorista.

Mucho me temo que la situación nada tiene que ver con esas apreciaciones. España tiene un Gobierno, su presidente sabe muy bien lo que hace y no está dispuesto a reconocer errores porque es muy posible que desde el punto de vista de sus objetivos finales no los haya cometido, o no sean para tanto. Los dos muertos de la T4 puede que le fastidien y que incluso le entristezcan, pero son al fin y al cabo un accidente en su estrategia para lograr su "paz".

Imaginen por un momento que en una región de España actuase un grupo terrorista de extrema derecha y que un buen día declarase una tregua indefinida. Supongamos además que, durante la tregua y en medio de los contactos con el Gobierno, el grupo enviase cartas extorsionando ciudadanos pacíficos, que robase gran cantidad de armas o que destruyese comercios de personas que le resultan incómodas para sus propósitos. ¿Qué hubiese hecho ZP? No me cabe ninguna duda de que habría dado por liquidado el proceso de paz hace mucho tiempo y habría llegado a un acuerdo con el PP para combatir a esos indeseables.

Pero ETA no es fascista –a pesar de que una primera página de El País lo afirmara tras un atentado en el centro de Madrid– sino socialista o, para ser más exactos, marxista-leninista. La afinidad de esta ideología con los postulados del presidente es lo que hace que ni siquiera un atentado como el del 30-D sea suficiente para declarar que va a usar el monopolio del uso legal de la violencia que ostenta para combatir a estos asesinos comunistas. Si un comando favorable al franquismo hubiese matado a dos personas en Barajas la reacción seguramente hubiese sido sensata y contundente. Pero, como ha sido ETA, ZP reaccionó con voz de Mariano Ozores y cara de Mr. Bean. Y es que son asesinos, sí. Pero, después de todo, su fin es el paraíso comunista.

El objetivo último de ETA no es la independencia del País Vasco. Si sólo fuera eso, la cosa –con perdón de los nacionalistas españoles– no sería para tanto. El problema es que quieren separarse para instaurar un régimen huérfano de libertades individuales y que para conseguirlo están dispuestos, en congruencia con su desprecio por la vida y la propiedad privada, a liquidar a quien haga falta. Y Zapatero está dispuesto a pagar un precio político a esta gentuza porque sus ideas salen del mismo estiércol que las de ellos.

En este país no hay desgobierno alguno. Hay un omnipresente y asfixiante Gobierno que lo mismo proscribe a quienes fuman o expresan libremente su opinión que ensalza como hombres de paz a quienes asesinan a ciudadanos inocentes.

Gabriel Calzada Álvarez es representante del CNE para España (http://www.cne.org/esp_index.htm) y presidente de Instituto Juan de Mariana (http://www.juandemariana.org/)

España contaminada por la política (dos y final)
Francisco Rubiales Periodista Digital 8 Enero 2007

A ese negro balance democrático hay que añadir otros no menos inquietantes, como la crispación extrema de la sociedad, el espectáculo intolerable de la trifulca y del enfrentamiento continuo, dentro y fuera de las instituciones democráticas, la desestabilización de esas instituciones, la fractura de la sociedad y el engaño y la manipulación de la información, las ideas y los sentimientos.

El protagonismo sin límites de los partidos, su voracidad y su ausencia de prudencia están elevando la contaminación política hasta niveles de record. La sociedad se ha radicalizado y el bipartidismo engorda, mientras que los partidos y alternativas minoritarias languidecen al margen de la pasión. Pero los efectos más nocivos de esa contaminación se manifiestan, sobre todo, en la división del país hasta extremos de peligro.

Hoy hasta los medios de comunicación, cuya independencia y objetividad son vitales para la democracia, están alineados en uno u otro bando. Una parte de España se declara fanática de la izquierda; otra parte se proclama de derechas y una tercera, cada día más nutrida, está integrada por los indiferentes y asqueados de la política.

Ante esa incontinencia política temeraria de los partidos, que nos está llevando a resucitar el viejo drama español de la pugna violenta entre derechas e izquierdas, los ciudadanos honrados y serios exclaman: "Unos son del PP, otros del PSOE, pero ¿quién es de España?".

En esa España que cada día se parece menos a una sociedad dispuesta a convivir y más a un tatami de karatekas furiosos, se está llegando a extremos de contaminación política dignos de figurar en el libro Guinnes de los records. Los partidos, empeñados en la lucha directa por el poder y el dominio de la sociedad y de las conciencias, no son conscientes de que están jugando con fuego y de que están abonando el terreno para que los ciudadanos se cansen y se rebelen un día contra los políticos, por muy seguros que estos se encuentren, protegidos por privilegios, inviolabilidades, inmunidades, policías y miles de compañeros de partidos siempre dispuestos a practicar, ante la dificultad, el "prietas las filas".

España cada día se configura más como una sociedad de políticos impunes, de ciudadanos ausentes y de instituciones democráticas abducidas por la fuerza desproporcionada y desbordada de unos partidos políticos que lo han invadido todo y que están convirtiendo a la sociedad civil en rehén.

¿Dónde están las asociaciones y fundaciones libres que son capaces de vivir sin subvenciones? ¿Dónde están los medios de comunicación independientes o adscritos al servicio de la ciudadanía y de la verdad? Están desaparecidos o no existen. Quizás sea más fácil encontrar una aguja en un pajar que un medio de comunicación independiente en esta sociedad asfixiada por la política.

Hasta las víctimas del terrorismo, teóricamente unidas por el dolor, que es, posiblemente el más democrático de los sentimientos, se dividen en dos bandos irreconciliables, cada uno de ellos fiel a un partido político.

Pero, ¿a quién le interesa en España conocer estas verdades, que hoy son las más políticamente incorrectas entre las verdades?

Fin
Voto en Blanco

El Hobbit Portador del Anillo no se equivoca nunca
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 8 Enero 2007

Zapatero: “No hay ningún aspecto que permita decir que ha habido algún error”

Está dicho todo.

"El Portador del Anillo" no puede equivocarse nunca

Fui muy pesimista tras su primera comparecencia , la de la “supensión”.

Pareció luego que entre PRISA y Rubalcaba iniciaban un sendero más sensato.
Sus siguientes palabras tras el retorno de Doñana han sido, al margen las declamaciones sobre su voluntad de paz (toma, ¡y todos!, el problema es que hay unos que ponen bombas) han sido para un enroque de sus posiciones. EL no ha cometido ningún error. Hay que borrarlo todo, como si no hubiéramos escuchado ni leído ni visto nada .

Hoy mi pesimismo es aún, y ante ello, mucho más profundo.

No habrá retorno al Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, que según las encuestas, añora más del 80 por 100 de la población española. No habrá unidad democrática contra el terrorismo. Zapatero va a seguir en su juego. Porque “El no ha cometido ningún error”.

La comparecencia de la semana del 15 de enero será pura tramoya. No espero nada excepto retórica y sacudirse los muertos de encima.

Todo se irá en decir que el problema de fondo es que el PP es malo , remalo. Bueno. De acuerdo. Mas que remalo si quieren. Pero ¿y que? ¿gobierna acaso el PP? ¿Y eso que tiene que ver con lo que estamos pasando?. Porque ahora de lo que hay que hablar es del Gobierno, de lo que hace el Gobierno, de lo que va a hacer el Gobierno, nuestro Gobierno, de lo que va a hacer Zapatero, de lo que va a hacer nuestro presidente . Porque es nuestro presidente y yo, humilde ciudadano, ¿como puedo creerle si me dice que EL no ha cometido el más mínimo error en todo esto?.

Pero claro, en realidad lo que me pasa es que por mis dudas, por mi falta de Fe en el “profeta” y en su “camino”, es que he caído despeñado en el lado oscuro de la fuerza, me he vendido a Mordor. Todos los que nos atrevemos a dudar, a esbozar tan solo una critica sobre el “portador del anillo” no somos más que una banda de orcos. Unos de toda la vida orcos, otros elfos caídos , los peores, a los que sin compasión ha de flecharse por haber perdido la Fe en el sonriente hobbit que es la única esperanza de que no venza la tiniebla.
Pues si, definitivamente he perdido la fe en el “hobbit”.

P.D.El "botones" Otegui se ha descolgado esta mañana en rueda de prensa donde , como ya acostumbran , están prohibidas las preguntas diciendo que pide a ETA que "mantenga el alto el fuego". El colmo del desproposito después de toda la violencia, la destrucción y la muerte. Pero es tal la enajenación que padece parte de la sociedad que habrá quien "analice" y preste oidos. Lo único que quiere el "botones" es la "papeleta". Esa es la orden que tiene de sus amos: recuperar el poder municipal sin dejar, muy al contrario, amenazando y utilizándola cuando les venga en gana, la pistola.

Zapatero después de ETA
Matías Valles La Opinión 8 Enero 2007

Ernest Hemingway definió el coraje como la "gracia bajo presión". Esa elegancia en las peores circunstancias -cuya exhibición regaló Producciones Hollywood a Sadam Husein, con una soga al cuello- se ha ausentado de las comparecencias de Zapatero, tras el regreso de ETA a la violencia a gran escala. Se le ha visto ceñudo, contraído, crispado, como si la realidad le hubiera traicionado. Dado que las palabras de un político siempre son previsibles, y que el presidente hablaba huecamente en mármol, sólo va a ser juzgado por su imagen, el universal de la sociedad actual. Esa hegemonía no debiera sorprender al líder de un partido que endosa a la población un vídeo a la mínima oportunidad posible.

Cuando Hemingway predicaba que "Courage is grace under pressure", no tiznaba a la "gracia" de candidez, cualidad impropia del escritor. En un estadista, la ingenuidad derramada como un bálsamo sobre Zapatero por sus entusiastas es casi peor que un crimen. A fuerza de insistir en la inocencia presidencial, se hace difícil decidir si el presidente no tiene la culpa, o si ni siquiera tiene la culpa. Ajeno por completo a lo que se tramaba, su reacción pésima se conjugaba con sus esfuerzos por no decir una palabra de más en contra de los autores del atentado. A juzgar por sus efectos, la bomba de ETA fue colocada en los jardines de La Moncloa. El inquilino debe aprender de colegas como Mitterrand -o de los deportistas de alta competición- la mezcla de parsimonia y majestuosidad que exigen los desafíos más complicados.

Zapatero ha recibido un zarpazo del tigre que cabalgó sin cinturón de seguridad. Le perdió el miedo a la animalidad de los terroristas, a quienes pretendía pacificar sin su consentimiento. Si no quieren ser libres, se les obliga a serlo. Finalmente, ha sido él quien recibió la estocada. La estampa inusual del presidente -siempre más celebrada en países distintos al que gobierna-, se basaba en que no sólo hace lo que dice, sino que dice lo que hace. Tras el primer atentado de gran magnitud posterior al 11-M, su gobierno aparece como un gigantesco ministerio de Asuntos Sociales. "Fumar mata" se convirtió en el eslogan del primer año con alto el fuego permanente. Se vuelve al clásico "ETA mata", con el agravante de que pudo hacerlo en gran escala.

Habrá un antes y un después de ETA para Zapatero. La banda no podía prever que el atentado sorprendería al presidente en Doñana, que consolida su leyenda como el refugio favorito de los políticos huidizos, una población flotante de avestruces no contemplada en la nómina de la avifauna de la zona. El discurso invariable y estereotipado de Rajoy presagia que también él sería sorprendido en el último paraíso del litoral meridional, en caso de catástrofe. Ahora mismo, media más distancia entre PP y PSOE que entre los socialistas y Batasuna, por mucho que haya aumentado la segunda a raíz del atentado.

ETA se ha pronunciado políticamente a favor de las tesis del PP, sobre la imposibilidad de dialogar con la banda. A falta de decidir si su regreso al asesinato supone un abandono de la negociación o una denuncia de su esterilidad, la bomba de Madrid ha puesto a prueba las fuerzas de Zapatero, el mayor entusiasta de un desenlace positivo frente a la frialdad de su entorno, empezando por Rubalcaba. Según la Real Academia, un proceso es "la acción de ir hacia adelant". Por tanto, desde el punto de partida en marzo se ha asistido a un retroceso que culmina en el renacimiento de la violencia.

En el último párrafo, el protocolo obliga a consignar que las culpas deben recaer exclusivamente sobre ETA. Sin embargo, no sólo ella cargará con las repercusiones del fracaso. La ilusión generada -un 90% de los vascos creían que a la tercera iba la vencida- se traducirá en una decepción de igual magnitud, que lastrará a Zapatero. Dado que no ha mostrado excesiva gracia frente a la presión, cabe esperar que respete otro de los lemas de Hemingway, "no confundir el movimiento con la acción". La confusión de ambos ha llevado al actual callejón. Sin embargo, quienes se enfrascan en cálculos electorales apresurados deberían recordar que tanto el PSOE como el PP obtuvieron mayorías absolutas en los años más sangrientos de la historia de ETA.

Después del 30-D, ZP se esconde tras los visillos de la ambigüedad
Antonio Martín Beaumont elsemanaldigital 8 Enero 2007

Para algunos dirigentes del PP la razón última de los silencios del presidente es "no reconocer que negoció bajo cuerda con una banda terrorista cuando lo negaba por activa y por pasiva".

8 de enero de 2007. El diagnóstico del PP quiere huir de la vaguedad. "Los españoles en esta hora necesitan certidumbres", repite Mariano Rajoy. "Zapatero ha cometido tres errores", dicen en el cuartel general de la calle Génova: "Iniciar una negociación política con ETA; fiarse de una organización terrorista colocando en tregua al Estado; y no haber previsto, antes de comenzar la negociación, cómo podía terminar todo".

Con todo, tratan de huir del manido y vanidoso "ya lo dijimos", aunque a veces no lo consigan. Pero lo ocurrido el sábado 30 en Barajas, el atentado de ETA que mató a dos personas y convirtió en escombros el parking de la T4, Jaime Mayor Oreja viene repitiendo que iba a ocurrir desde que el llamado "proceso de paz" comenzase: "Cuando ETA pida la autodeterminación del País Vasco, objetivo al que jamás renunciará, como concedérsela no está en las manos del Gobierno, la banda terrorista romperá la negociación sembrando de nuevo el terror", ha dicho una y otra vez el ex ministro del Interior.

La pregunta que brota entre muchos "peperos" ahora y que corre las calles es: ¿por qué ha enmudecido el presidente del Gobierno y se ha escondido estos días en la ambigüedad? Para algunos dirigentes populares la razón última de los silencios de Zapatero es "no querer reconocer que ha negociado bajo cuerda con una banda terrorista cuando lo ha negado a lo largo de estos años por activa y por pasiva".

Sea como fuere, ante la confusa situación, el "número uno" popular lanzó un certero torpedo a la línea de flotación del inquilino de La Moncloa, el pasado jueves, para ser consumido por la opinión pública cuando dijo que "estamos subidos en un barco donde parece que no hay timonel". Los silencios y tribulaciones del presidente suenan cada día más a la marcha de un político que ha perdido el rumbo.

No parece extraño, desde luego, que el Partido Popular desee que Zapatero acuda, "más pronto que tarde", al Parlamento para que explique allí qué ha ocurrido y cuál es la política antiterrorista que quiere poner en marcha en las próximas semanas y meses. Desde La Moncloa ya se ha anunciado, tras la reunión del viernes del gabinete de crisis –en la que el presidente tuvo que escuchar críticas de sus colaboradores-, que el presidente está dispuesto a hablar en el Congreso a partir del próximo 15 de enero: seguramente ese mismo día, puesto que al día siguiente partirá en viaje oficial a Japón.

En la "planta noble" del edificio de la gaviota azul de la calle Génova, por más que lógicamente quieran mostrar prudencia, tienen pocas dudas respecto a que "ha saltado por los aires" la estrategia política de José Luis Rodríguez Zapatero. "Ahora ya sólo le queda renunciar a su política y volver a la única estrategia que ha demostrado funcionar contra ETA: abrazar de nuevo el Pacto Antiterrorista y desde el consenso de las dos grandes formaciones españolas acosar judicial, policial y políticamente a los terroristas", se sugiere de momento desde el PP. Y además, en esta ocasión, andan convencidos los dirigentes populares consultados de que cuentan con el respaldo de la gran mayoría de los españoles, "tanto de los que votan al PP como de los que votan al PSOE".

Pero también saben que ese "paso atrás" del Gobierno tendría un coste político que no creen esté dispuesto a pagar el líder socialista "así como así". Por ello, "habrá que hacer todo lo posible para ayudar a que lo dé", dice uno de esos marianistas que sí hablan con el líder casi a diario. El sábado mismo, durante la recepción de la Pascua Militar, Zapatero dejó claro que va a ser complicado que por su boca salga el mínimo reconocimiento de error. Más todavía, para el presidente, si alguien ha roto el Pacto Antiterrorista desde luego no ha sido él, sino el Partido Popular.

En el PP se barruntan, tras hablar el presidente de que lo importante de los pactos no son los propios pactos sino respetar su espíritu, de que lo nuevo sea la firma de otro pacto antiterrorista en el que se dé entrada a todos los grupos representados en el Congreso de los Diputados. A todos menos, muy posiblemente, el Popular.

El Pse se suma al desconcierto
Editorial ABC 8 Enero 2007

EN pleno desconcierto socialista ante la realidad evidente de la quiebra del «proceso», Patxi López ha anunciado que el PSE acudirá a la manifestación convocada por Ibarretxe con el lema «Por la paz y el diálogo», pese a asegurar que no comparte ese lema, ni tampoco la forma en que se ha realizado la convocatoria. Habría que preguntarse entonces qué comparte con el lendakari para acudir juntos a la cita del próximo sábado en Bilbao. La respuesta del secretario general de los socialistas vascos es que estamos en «el momento de la unidad». El argumento sería como mínimo peregrino e incoherente si no fuera porque esconde, además, una profunda falacia. Desde el principio de la legislatura, el PSOE ha rechazado la unidad de acción con el PP y todavía acusa al principal partido de la oposición de practicar una estrategia de confrontación. El PSE insiste en criticar al lendakari Ibarretxe por no haber promovido una manifestación conjunta y ofrece una especie de lema alternativo («Por la paz y contra ETA»), pero la realidad es tozuda: lo cierto es que se ha apresurado a dar por buena la estrategia del Gobierno vasco y a sumarse a la marcha, aceptando una vez más esa posición secundaria y subordinada que le corresponde desde el giro radical de sus planteamientos tras el apartamiento de Nicolás Redondo Terreros de la dirección del PSE.

Ni el Gobierno ni el Partido Socialista han logrado recuperarse del mazazo que ha supuesto el atentado del 30-D. Las contradicciones de Zapatero y sus portavoces son fiel reflejo de la falta de criterio sobre cómo enfocar el proceso de ruptura que ha dejado sin contenido su principal apuesta ante la sociedad. Patxi López y la Ejecutiva del PSE se apuntan ahora a esta singular contradicción entre sus deseos y la realidad: dicen -con la boca pequeña- que hay que «romper» con ETA, pero acuden a manifestarse de la mano de quienes tienen muy claro que el proceso debe seguir adelante, lo que no deja de ser muy sintomático de que el PSE desearía en realidad continuar con el «proceso de paz». Incluso, con los dos nuevos asesinatos de ETA. Todo sirve con tal de agarrarse al clavo ardiendo de que se llegue a retomar una iniciativa que permita a Patxi López y al PSE recuperar una mínima parte del mucho crédito malgastado. Pero por mucho que se empeñen López y los suyos, ya nada volverá a ser igual. Por eso, el gesto de salir a la calle en favor del diálogo (porque ése va a ser el sentido de la convocatoria, como demuestra con nitidez el lema oficial) es la mejor prueba de que ya no saben qué hacer. Deberían, eso sí, buscar un argumento más sólido para justificar lo injustificable: la apelación por parte de los socialistas a la unidad de los partidos ante el terrorismo encierra una profunda falta de respeto a la verdad.

Hasta la victoria final
Por Juan Manuel de Prada ABC 8 Enero 2007

EL sondeo demoscópico que ayer publicaba ABC ofrecía algunos resultados paradójicos. Seis de cada diez encuestados consideran que los etarras declararon la tregua «para rearmarse en un momento de gran debilidad, como ocurrió ya en otras ocasiones anteriores». Un cincuenta por ciento de los encuestados que se declaran votantes habituales de la facción gobernante se apuntan a esta tesis; sin embargo, cuando se les pregunta si creen que el Gobierno debería haberse adelantado a romper el diálogo con la banda, sólo un treinta por ciento responde afirmativamente. De lo cual se deduce que al menos existe un veinte por ciento de votantes socialistas a quienes importaba más la estrategia partidista que la evidencia del rearme etarra. Ciertamente -parecen sostener estos encuestados- los etarras nos estaban engañando, habían proclamado una tregua falsa para nutrir sus arsenales y recomponer sus comandos, pero el Gobierno ha obrado bien manteniendo el diálogo mientras los terroristas no volvieran a matar. El razonamiento es de una perversidad moral estremecedora: no importa que los etarras estén utilizando la tregua como un embeleco para poder reorganizarse; lo que importa es que el Gobierno aproveche ese embeleco para obtener rédito electoral, mientras pueda.

El terrorismo juega con muchas armas a su favor. La más poderosa de todas no se halla, sin embargo, en arsenales escondidos, sino en el seno de la sociedad española. Se trata de una perversidad que antepone obtusas razones partidarias a la erradicación de tan repulsiva lacra. Esta perversidad se hizo patente en las jornadas inmediatamente posteriores a la hecatombe del 11-M: mucha gente vio en aquellos atentados, antes que un ataque a la sociedad en su conjunto y a las instituciones que la representan, una ocasión pintiparada para desbancar a quienes entonces ostentaban el poder; y la facción que entonces se encontraba en la oposición no sólo no hizo ascos a este aprovechamiento indigno de un acontecimiento luctuoso, sino que lo auspició y jaleó. Así los terroristas lograron lo que anhelaban: demostraron al mundo que eran capaces de conseguir un vuelco electoral; demostraron que las bombas pueden poner de rodillas a una sociedad entera. La lección magistral impartida por aquellos islamistas fanáticos no podía pasar inadvertida a los etarras: siempre habrá gente dispuesta a anteponer unos cetrinos intereses partidistas a la lucha contra el terrorismo. El atentado de la T-4, antes que la ruptura de una tregua que nunca fue tal, constituye un aviso para el Gobierno: si hubiésemos querido, podríamos haber perpetrado una escabechina que dejase chiquita la del 11-M; y, si así nos conviene, tal vez perpetremos esa escabechina cuando se den las condiciones favorables para un vuelco electoral. Sólo si así les conviene. Porque ahora los terroristas ya saben que el crimen tiene réditos políticos; saben que en el seno de la sociedad española ha germinado una perversión moral muy difícilmente extirpable.

Una perversión que, a la postre, la hará claudicar. El llamado «alto el fuego permanente» que proclamaron los terroristas no era, en realidad, sino un cebo que se tendía a la sociedad española, para que mostrara hasta qué punto esa perversión moral había arraigado en su seno. Aquel famoso comunicado que tantas «esperanzas» despertó en los perversos no era sino una invitación al mercadeo y la transacción política. No se trataba de obtener un tratamiento más o menos benigno a cambio de la rendición, sino de establecer condiciones a cambio de un desarme; condiciones que incluían una dimisión de los principios constitucionales más elementales e intangibles, empezando por la soberanía nacional y el imperio de la ley. Y la sociedad española, de la mano de sus gobernantes, aceptó los términos de esa negociación perversa; esto los terroristas lo saben, y seguirán obrando en consecuencia, hasta la victoria final.

Le toca a Otegi
Por Ignacio Camacho ABC 8 Enero 2007

SE pasó los nueve meses de la tregua pidiéndole a todo el mundo gestos de arrojo, pasos valientes, pero no ha tenido el suficiente coraje para condenar el atentado de ETA. Lógico: el presunto émulo vasco de Gerry Adams no es más que un mamporrero del terror. Cuando Adams daba una orden, los encapuchados del IRA se ponían firmes; por eso se podía negociar con él. Cuando ETA toma una decisión, Otegi hinca la rodilla y aprieta los dientes; por eso como interlocutor no vale más que un recadero de pacotilla. Y como político le falta valor, personalidad y determinación; sueña con un puestecillo en el Parlamento o en alguna Diputación Foral, calorcito de presupuesto, coche oficial y despacho, pero quiere que todo eso se lo consigan los pistoleros. Carece de arrestos para desmarcarse y por las noches debe tener pesadillas con Pertur o con Yoyes; quizá le gustaría ser como los de Esquerra Republicana, pero por comparación es capaz de convertir a Carod Rovira en un Adenauer.

Si el Gobierno de Zapatero está realmente dispuesto a demostrar un poco de firmeza tras el desengaño del «proceso» -se desengaña quien previamente se ha dejado engañar-, tiene con Arnaldo Otegi la primera oportunidad de demostrarlo. Bastaría con que un fiscal le apretase un poco las tuercas para que se le complique su ya delicado «horizonte penal» y tenga que ir a reflexionar sobre los últimos acontecimientos en la melancólica soledad de la trena. En breve vamos a ver la auténtica dimensión de los propósitos del presidente.

Porque si Zapatero no se desengaña también del doble juego batasuno estamos aviados. Es muy sencillo. O condenan la violencia o reciben el trato reservado por la ley que el propio presidente impulsó cuando aún no lo era. Del fracaso de la anterior tregua surgió Aralar, y de la del 89 se cayeron del caballo de la violencia tipos como Txema Montero. Si de este fiasco no sale nadie huyendo es que no queda en el entorno etarra ni una brizna de arrepentimiento, ni un soplo de humanidad, ni un atisbo de encarnadura moral -lo que tampoco constituiría ninguna sorpresa, a estas alturas-, y entonces el Estado tiene que actuar con todo su rigor y cerrarle a esa gente todos los caminos, salvo el de la penitenciaría. Porque con ellos no vale el ansia infinita de pazzzzzzz.

Como de Otegi ya no cabe nada que esperar, salvo que vaya preparando el pijama y el cepillo de dientes, sólo resta saber si hay alguna esperanza de que rectifique el Gobierno. Pocas, la verdad sea dicha; los precedentes no avalan la cordura y bajo la decepción forzosa de Zapatero se atisba una voluntad empecinada de buscar otros atajos en cuanto sienta que afloja la presión de la opinión pública. Pero a partir de ahora ya no tiene excusas para equivocarse; ha desoído todos los indicios, todos los avisos, todas las evidencias, y se ha quedado con el culo al aire. Si no tiene bastante con esta posición tan desairada, aún puede permitir que Otegi se ría de él otro poco.

Zapatero no está en condiciones de agotar la legislatura
Por Pablo Sebastián ABC 8 Enero 2007

EL discurso de la unidad de los demócratas que jalea el Partido Socialista no pretende lo que dice, ni recuperar la unidad política y territorial de España frente la fractura creciente de la convivencia ciudadana. La unidad de los demócratas es una excusa que a ETA ni le impresiona ni le importa: es la unidad de España lo que excita su apetito criminal, como lo prueba el alto el fuego que la banda anunció durante el enfrentamiento entre el PSOE y el PP, en plena revisión del modelo del Estado, de las relaciones internacionales y de la Guerra Civil. El discurso de la unidad de los demócratas que agitan desde el PSOE lo único que pretende es mantener el poder y salvar lo que queda de legislatura, a pesar de que Zapatero no está en condiciones de gestionarla tras lo ocurrido el 30-D, por pérdida de credibilidad y evidente incapacidad para gobernar la nación, que considera —como dijo en el Senado al inicio de la legislatura— «discutida y discutible».

Viajamos en un barco sin timonel, como ha dicho Mariano Rajoy, y no sólo desde que ETA decidió romper la tregua con el coche-bomba de Barajas, sino desde mucho antes, porque este sonriente capitán que nos mete en aventuras sin calcular los riesgos y pone en peligro el viejo galeón español actúa como un autócrata visionario que, de fracaso en fracaso, ha encallado la nave del Estado en el Cabo de Hornos del diálogo con ETA, tras anunciar la mejor de las travesías para que, sólo muy pocas horas después, le estallara la sentina del buque.

Y, con el barco desvencijado en la Terminal 4 de Barajas, aún quería Zapatero seguir la negociación con la banda ante el estupor de los suyos, que tres días después —Blanco y Rubalcaba— rectificaron por él. Pero el presidente, ofuscado, siguió hablando de «alcanzar la paz» hasta que, cabizbajo en la Pascua Militar, se avino a reconocer que el proceso había llegado a su fin.

Tenemos un problema en la Presidencia del Gobierno desde el inicio de la legislatura. ¿Acaso hemos olvidado la crisis del Estatuto catalán? Una tormenta, sorteada con ayuda de CiU tras lanzar por la borda a Maragall y engañar a Mas en los comicios catalanes, que todavía está pendiente del Tribunal Constitucional. ¿Se acuerdan de la opa de Gas Natural, para la que Zapatero predijo ante Merkel un final feliz, que sigue dando tumbos en los Tribunales de Justicia? ¿O de la promesa de Zapatero de nombrar un candidato espectacular a la alcaldía de Madrid? Y ¿qué decir del plan de paz para Oriente Próximo que Zapatero sacó de la chistera ante Chirac, o de la Alianza de Civilizaciones que se presentó en Irán en vísperas del congreso contra el Holocausto?

Todo en Zapatero es así. Lo de ETA, además de su gravedad, es sólo el colofón de una larga secuencia de despropósitos temerarios, propios de quien carece de las convicciones democráticas y de las cualidades políticas y personales mínimas para gobernar un país, lo que, sumado a su actual y deteriorado estado de ánimo —que le hace decir que tiene mucha energía— nos conduce a una situación de incertidumbre inquietante, porque nos resulta difícil imaginar que el presidente, al que los etarras engañaron, dejando en el peor de los ridículos al Estado español y al Parlamento europeo, esté en condiciones de gobernar en vez de convocar la elecciones anticipadas.

Para curar las heridas abiertas en el cuerpo social y territorial español y hacer frente a ETA haría falta mucho más que el regreso al Pacto Antiterrorista. Necesitamos la gran coalición, al estilo de Alemania, que permita arreglar los asuntos internos y la política exterior. Necesitamos nuevas caras con credibilidad y experiencia en el PSOE, como la de Javier Solana, cuyo nombre empieza a circular en Madrid. A igual que en el PP, donde ahora se deberían reconocer los errores de la guerra de Irak, enterrar la conspiración del 11-M y cambiar los portavoces ligados a la etapa anterior.

Va a ser muy difícil recuperar no sólo la unidad de los demócratas, sino el diálogo entre el PSOE y el PP, y menos cuando sabemos que Zapatero sueña con otra negociación, con una crisis de ETA y un comunicado de la banda que le ofrezca otra oportunidad. O cuando el PSE de López se pone a las órdenes de Ibarretxe pidiendo más diálogo, como el PSC está a las órdenes de la Esquerra de Carod-Rovira, y todo ello en periodo preelectoral.

Más bien, Zapatero intentará culpar al Partido Popular de hacer electoralismo con la política antiterrorista —práctica que estrenó el PSOE en los comicios inmediatos al atentado del 11-M— y nunca reconocerá que fue él quien vetó la presencia del PP en la negociación con ETA. En primer lugar, porque lo prohibía el Pacto del Tinell y se jugaba la estabilidad del Gobierno; y luego, porque el PP habría impedido la sentada del PSE con Batasuna y la estrategia de las «dos mesas» de negociación, que a ETA le sabían a bien poco si no se incluían Navarra y la autodeterminación. Porque a ETA no le interesan la paz, ni sus presos, ni Batasuna, sino justificar con un precio político sus mil crímenes y cuarenta años de terror (quieren un certificado de penales limpio). Zapatero todavía no lo sabe e insiste en que no se equivocó. Pero el error es él y los ciudadanos lo empiezan a saber.

Quedan tres "hojas de ruta" sobre la mesa de Zapatero
Pascual Tamburri elsemanaldigital 8 Enero 2007

¿Este cuento se acabó? Pues no, aunque parezca mentira no. El "proceso" sigue después del atentado, porque una cosa es la "tregua" y otra el "proceso", como han distinguido los portavoces de Batasuna. De hecho, según Pernando Barrena, llevan más de cinco años hablando con el PSOE, y digo yo que no se echa por la borda semejante capital por un par de muertos, cuando ya ha habido tantos otros. Lo que pasa es que algunas cosas están cambiando. Pero la historia continúa.

ETA y Batasuna, a lo suyo
Sigue, desde luego, la historia de Batasuna y ETA. ETA, con todos los matices internos que se quieran entrever, sigue en lo suyo, que son las armas. Si alguien en el PSOE pensaba que estos chicos eran como los "polimilis buenos" se ha equivocado. ETA sigue queriendo lo mismo y no va a renunciar a nada; pero no son tontos, y saben que tienen que negociar las formas. Es más: saben que la simple existencia de la negociación ya implica una victoria, porque el Estado reconoce su capacidad de interlocución. Así que, por parte de ETA, esto no es más que un "hasta luego". Volveremos a oír hablar de negociaciones, cuando Zapatero esté menos apurado que ahora.

Batasuna ve su mesa de partidos más lejos, y parece que no habrá candidaturas municipales en mayo. Además los presos van a tardar en venir: todo se retrasa, porque por buena que fuese la voluntad de ZP ahora mismo no puede hacer regalitos. Zapatero necesita poder decir, como ha dicho Rafael Simancas, que "no ha cedido en nada, como prueba la ruptura del proceso de paz tras los atentados". Cuando pase la tormenta, veremos; pero Batasuna va a pagar parte del precio, una vez más sin cargos públicos y con toda su maquinaria implicada en el "proceso". Habrá alguna tensión, y tal vez algunos cambios de cara. Pero esto es lo normal en Batasuna, en general saben esperar y, además, saben que hay razones para hacerlo.

El nacionalismo burgués mira más lejos
¿Han visto ustedes a alguien del PNV llorar de pena por este tropezón en el "proceso"? Yo no. El senador del PNV Iñaki Anasagasti, correcto, formal, educado como casi siempre, quiere un nacionalismo "inteligentemente reivindicativo", pero cree que este proceso ha terminado. Lo cual no quiere decir que no haya otro, pero sí que será distinto. Y es que el PNV no tiene ninguna gana de ver a la izquierda abertzale en el poder, porque los conoce bien; y quiere hacer las cosas a su velocidad, lo que quiere decir controlando la situación aunque todo implique tiempos más largos; un Estatuto sobre la base del catalán, con el plus de los "derechos históricos", colocaría a la Comunidad Autónoma Vasca al borde de la autodeterminación, pero Zapatero, creen algunos, a eso sí podría llegar. Y quedaría alguna migaja para el PSE, pero nada de pactos de progreso porque el PNV no va por ahí.

Navarra, más cerca que nunca
¿Y Navarra? Un enrevesado juego de hipocresías cruzadas. Ningún nacionalista que se precie puede renunciar en público a Navarra, claro; pero todos saben que la presa es difícil, y que, en todo caso, sólo con el consenso del PSOE y de los abertzales en su conjunto habría posibilidades de captura. Si Batasuna quedase fuera de la ley aumentaría la abstención y descendería el voto nacionalista, pero Nafarroa Bai crecería, como Aralar en 2003, y el PSN también, porque se eliminaría el "miedo al abismo": así que no lo olvidemos, la interrupción del proceso hace más fácil que en mayo haya un gobierno foral sin UPN (lo que después haría más fácil proseguir el proceso, con un importante obstáculo menos). Fernando Puras y Patxi Zabaleta compiten ahora (en navarrismo) por ser la segunda fuerza en el Parlamento y no parecen muy apenados de este retraso en el "proceso". Saben lo que hay. El mismo PNV prefiere dos caminos paralelos para vascos y navarros, de base tanto autonomista como foralista; caminos intercomunicados, convergentes y con salida común, sí, pero sin prisas. Y las prisas se han quedado en Barajas.

Zapatero está en manos de ETA. O tiene una reacción antiterrorista muy seria o paga el precio marcado; no hay más. Pero hay interlocutores muy interesados en que el "proceso" cambie de matiz, sin anularse. Si llevan cinco años hablando es de esperar que hayan hablado de este posible "accidente", y que esté prevista la "hoja de ruta" para salir del bache con los interlocutores, incluso, reforzados.

El diálogo con el terror no trae la paz
Editorial Elsemanaldigital 8 Enero 2007

El PSE, a través de su secretario general, Patxi López, ha anunciado su adhesión a la manifestación que Juan José Ibarretxe ha convocado a favor de la paz y del diálogo con la organización terrorista ETA, bajo el lema Por la paz y el diálogo. López ha justificado su participación, junto a los partidos del Tripartito que gobiernan actualmente el País Vasco, explicando que "es el momento de la unidad".

López, sin embargo, ha matizado su adhesión, criticando la actitud de los abertzales y el PNV en general y del lendakari en particular. El líder socialista vasco quiere manifestarse "por la paz, porque es nuestro objetivo irrenunciable al que hemos dedicado y dedicaremos todos los esfuerzos desde la fortaleza del Estado de Derecho y los principios democráticos", y cree que Ibarretxe ha forzado indebidamente la inclusión de la palabra "diálogo" en el lema de la manifestación.

Pese a todo, López y el PSE se manifestarán pidiendo el diálogo, porque ante todo creen que hay que evitar la "división entre partidos democráticos". Conviene recordar que el diálogo político con los terroristas armados está expresamente impedido por los términos del Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo firmado por el PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero y el PP de José María Aznar en diciembre de 2000. Dicho acuerdo es el único instrumento político disponible para que los partidos muestren su consenso contra ETA, y sólo el PP y el PSOE se adhirieron –y con ellos el 95% de la opinión pública española-, pero no lo hicieron el PNV, EA ni Aralar, entre los partidos vascos. Por supuesto, tampoco lo hizo Batasuna, que quedó fuera de la Ley de Partidos que surgió de ese pacto.

El Partido Popular del País Vasco, por su parte, ha anunciado que no estará en la manifestación de Ibarretxe y que no pedirá ni diálogo ni negociación con ETA. El portavoz del PP, Leopoldo Barreda, no sólo ha rechazado de plano solicitar el diálogo con los terroristas, sino que ha acusado a los socialistas de "debilidad" con los socios de ETA y de cambiar las alianzas políticas que llevaron a la banda terrorista a su peor situación en cuatro décadas y al nacionalismo vasco al borde de pasar a la oposición en las elecciones autonómicas de 2001.

El PSOE, tanto por boca de Zapatero como en palabras del ministro del Interior Alfredo Pérez Rubalcaba, quiere ahora la "unidad de los demócratas". Sin embargo, todos sus pasos llevan a romper el Pacto Antiterrorista que vincula a los dos grandes partidos nacionales. Y las opciones son sólo dos: o el PSOE cree que lo previsto en el Pacto anti-ETA tiene vigencia, y entonces lo que debe hacer es invitar a sus socios parlamentarios nacionalistas, republicanos y de izquierdas a que lo suscriban, para después aplicarlo; o el PSOE ha cambiado realmente de opinión, y cree que no debe aislarse políticamente a ETA. En ese caso es lógico que cambie de aliados, y que deje al PP como único partido fiel a la política antiterrorista concebida en la etapa de José María Aznar con el apoyo de la oposición liderada entonces por Zapatero. Pero si el presidente del Gobierno quiere hacer eso tendrá que ir al Congreso de los Diputados y allí, ante las cámaras de televisión y ante los representantes de la soberanía nacional, con luz y taquígrafos, decir explícitamente cómo piensa enfrentarse al terrorismo etarra. Porque los frutos del "diálogo" ya son conocidos, desgraciadamente, por todos.

De ronda con el diablo
Por Edurne Uriarte ABC 8 Enero 2007

La propuesta socialista de un nuevo pacto antiterrorista se ha revelado como lo que de verdad es antes incluso de empezar las conversaciones con los demás partidos. Como una maniobra para ganar tiempo hasta que se diluya el efecto del atentado en la opinión pública y para repartir la responsabilidad de Zapatero en el fracaso de la negociación con el resto de partidos. Antes siquiera de reunirse con el PP, el PSOE optó ayer por las propuestas del PNV, con ese apoyo a la manifestación convocada por Ibarretxe que hace materialmente imposible la recuperación del Pacto Antiterrorista.

La excusa esgrimida por Patxi López, no nos gusta el lema pero queremos la unidad, tiene una coherencia política semejante a la que pergeñaron para reunirse con Batasuna. De la misma forma que aquella reunión buscó un reconocimiento público de la legitimidad del brazo político de ETA, un apoyo a una manifestación presidida por el lema «Por la paz y el diálogo» significa dos cosas que nada tienen que ver con la unidad.

La primera, el PSOE no quiere perder el liderazgo de la negociación con ETA que Ibarretxe pretende arrebatarle con esta manifestación. Hace tiempo que el PNV teme convertirse en la CIU del País Vasco y la crisis del «proceso de paz» de Zapatero le hace pensar que ésta es su oportunidad para recuperar el liderazgo de una nueva Lizarra ampliada, con el PSOE de mero acompañante.

Y la segunda, el PSOE no va a renunciar a su proyecto de final dialogado de ETA y de momento se va a ir a una manifestación que podría ser suscrita por la propia Batasuna y después proseguirá los contactos con los terroristas, aunque con una variación de los argumentos. El foco se centrará ahora en Batasuna. Por aquello de que hay que convencerles de que abandonen la violencia. Y por lo mismo que defendía hace unos días Josu Jon Imaz: si hace falta bajar al infierno y hablar con el diablo para solucionar el problema, lo haré.

El caso es que, entre unos y otros, el diablo está solicitadísimo. Su carné de baile está a estallar. Y nunca mejor dicho.

La hemiplejia del Estado de Derecho hasta el atentado era cierta
Santiago Abascal elsemanaldigital 8 Enero 2007

Llevábamos razón quienes durante meses denunciamos el agarrotamiento de la justicia, las maniobras de la Fiscalía y la parálisis policial. La represión del acto de Anoeta lo confirma.

8 de enero de 2007. Llega el llamado alto el fuego allá por la primavera. El Gobierno comienza a aflojar la presión antiterrorista, a la Fiscalía la comienza a invadir la benevolencia con los criminales etarras, y algunos jueces deciden no desentonar con la política gubernativa.

El terrorismo callejero resurge; algunos de los detenidos ni siquiera son llevados a la Audiencia Nacional. La cosa ya no es terrorismo. Las peticiones fiscales se encogen, la policía no obtiene resultados a pesar del visible ardor guerrero de los "chicos de la gasolina".

Actos de exaltación del terrorismo. Recibimientos a etarras. Actos, manifestaciones y ruedas de prensa de partidos ilegalizados. El alto el fuego "impide" al Gobierno su represión. La Fiscalía se inhibe. Los jueces -salvo excepciones- desaparecen. Los actos se celebran y se celebran. Destella solitaria alguna que otra prohibición judicial. En balde. La Policía Autonómica Vasca no reprime ni evita los escasos actos prohibidos durante estos meses infames.

Llega el frío invierno. Bomba en Madrid. Gravísimos destrozos, dos muertos para siempre. Y llega el primer gran acto de la izquierda abertzale, de los terroristas, de las Gestoras Pro-Amnistía. Sorpresa. Viraje. Cambio de sentido. La Fiscalía –el Gobierno al fin y al cabo- pide su prohibición. Un juez de la Audiencia Nacional firma la prohibición. La Ertzaintza ejecuta la prohibición, se emplea fondo y reprime con contundencia el intento de manifestación.

¿Qué ha cambiado para que tantos cambien? Los terroristas se han reído del Gobierno en sus narices y de todos los que apostaban por el proceso. Y ahora parece que toca la aplicación de las leyes y soltar las riendas de la justicia. Porque hasta el atentado de Madrid la justicia ha sido pirata (sólo llevaba un ojo tapado) y el Estado de Derecho había sufrido una grave hemiplejia que lo paralizaba de un modo ostentoso.

Un maldito atentado. Un odioso crimen. Una trampa certera. Todo eso ha sido necesario para dar la razón a cuántos denunciábamos la parálisis del Estado de Derecho durante el alto el fuego etarra. Ya ven, lo que antes del 30 de diciembre no era delito, ni se podía prohibir, con el comienzo del año se hace delictivo y perseguible. Vaya que si teníamos razón.

La humillación
Javier Orrico Periodista Digital 8 Enero 2007

España es hoy un zombi conducido por un ciego. Y por un ciego mentiroso, además, rodeado del coro de los grillos que apuntan hacia la obviedad de que ha sido ETA para encubrir la culpable responsabilidad política de su líder imperial ZP. Con su humillación, la de un presidente del Gobierno al que al día siguiente de hablar de las rosas y las flores le ponen ochocientos kilos de explosivos contra una obra emblemática del progreso español, asesinando a dos personas inocentes, se nos humilla a todos. Sangre limpia y buena del Ecuador para humillar a España.

No hablemos ya de su conducta irresponsable y cobarde, de su ambigüedad calculada, de su falta absoluta de determinación y coraje, atrapado por quienes, los terroristas vascos y sus señuelos nacionalistas, son desde hace años -desde que usó políticamente el terrorismo para alzarse al poder en los días posteriores al 11-M-, sus amos y señores, pues de ellos depende su continuidad. Si le quedara un ápice de vergüenza, ya habría presentado su dimisión, habría dejado el Gobierno de España en manos de Fernández de la Vega con la única misión de convocar unas elecciones para elegir a alguien dispuesto a derrotar a ETA. Del partido que sea. Un hombre o una mujer decentes.

En su sueño reaccionario y megalómano, tan cínicamente electoralista como es propio de un hombre sin principios, el nieto del Comandante Lozano, un héroe de ficción según prueba alguna literatura reciente, lo que quiso desde su llegada a la Moncloa fue reinaugurar una República inventada con todos los tópicos de que se alimenta la retroprogresía, que es la versión ‘vivalagente’ de lo que fuera el socialismo. Bajo el engaño del talante y la concordia, todo ha estado dirigido a esa utopía sectaria: eliminar del mapa político a los católicos, a los que se sienten españoles antes que de cualquier otra tribu menor, a los que creen que hay cosas que no se pueden negociar: la dignidad, la libertad. Aunque fueran socialistas, y mejores que él, como Redondo, Díez o Mora. Él venía para demostrar, ignorando treinta años de democracia y entendimientos esenciales, curiosamente hasta su llegada a la Secretaría General del PSOE de la mano de Maragall, que todos los males de España podían resolverse retomando aquel desastre que nos llevó a una infame guerra civil, y que sus maneras dulzonas y su exhibición del diálogo como arma política iban a marcar diferencias esenciales con un PP al que necesitaba pintar con una porra –han llegado a llamarlos golpistas-, para así apartarlo de la nueva Historia que él representaba: la Alianza, la “solución dialogada de los conflictos”, como en la LOGSE.

Por eso era tan importante la ETA. Por eso hizo de su reconversión, no de su derrota, el eje central de todo su proyecto de humo dialogal. La integración de ETA en el pacto antiPP (recordemos el Pacto del Tinell, continuidad del plan Carod), a través de una Batasuna ‘democratizada’, supondría la prueba irrefutable de que el talante de la nueva izquierda, y su asunción del Estado plurinacional, según el modelo Esquerra-Maragall, eran el camino hacia la PaZP, mientras que el PP sólo conduce a la guerra.

Lo más siniestro de estos progres es que, en el fondo, la idea que alientan es la de que ETA, pobrecitos, no es más que una consecuencia del franquismo, su último residuo. Y que, como del nacionalismo en general, hay que entender con simpatía sus motivos, pues sin duda la causa de todos los males del mundo mundial está en la derecha centralista. Desconocen no sólo la Historia, el carlismo trabucaire, el racismo sabiniano, las traiciones del PNV a ellos mismos durante la Guerra Civil, las declaraciones de independencia golpista de Companys en Cataluña, la dictadura de hecho que se vive en el País Vasco, sino hasta la estadística: la evidencia de que cuando con más saña y odio ha matado la ETA ha sido durante la democracia y contra los demócratas.

Pero ZP y un partido socialista al que ha envilecido, prefirieron aliarse con todo el arco neonazi separatista antes que con la derecha democrática, incluso sobre los muertos compartidos, sobre las libertades cercenadas. La jugada era de diseño para arrinconar al PP en una situación de marginalidad que le garantizara a él su Reich milenario. Para tan miserable causa neutralizaron a los cuerpos policiales y a los servicios de inteligencia, sometieron a la Justicia socavando su independencia, rompieron la unidad de acción con una Francia cuyo ministro del Interior, Sarkozy, ni siquiera quiso venir a reunirse con ZP, deshicieron el Pacto Antiterrorista, llevaron al Parlamento regional a las Tierras Vascas de Batasuna, mientras los batasunos, directamente, se pasean por los medios, convocan actos y manifestaciones, radian el “proceso”, extorsionan y ‘borroquean’.

En fin, que ahora al humo de ZP la ETA ha terminado por ponerle el fuego, terminando con la mayor oportunidad, la mejor situación en la que nunca estuvo la democracia española para acabar con una banda que estaba perdida, aislada, abocada a su desaparición hasta que a ZP se le ocurrió que era mucho mejor usarla para su beneficio que rematarla. El mundo entero cree ahora que estamos ante un conflicto internacional, presentado así en el Parlamento Europeo, y que por eso, por tratarse de una ‘guerra’ entre dos naciones, se discute y se mata en nombre del “proceso de paz”. Eso que hemos ganado con Zapatero.

Hoy se niega a aceptar la evidencia de que el derrotado es él. Es su fin lo que tiene delante, lo que yace enterrado bajo los escombros de la T-4. Quizás por eso haya tardado tanto en visitarla, arrebujado en Doñana. Todo se le podría haber perdonado si hubiera aparecido el primer día y nos hubiera dicho “voy a llamar a Rajoy y vamos a aniquilar a ETA”. Pero no. Su iluminismo es ya patético. Su miserable electoralismo, su ambición descubierta, su absoluta carencia de patriotismo, su incapacidad original para ser el presidente de todos, han quedado tan patentes que sólo le queda una salida. Si fuera un hombre digno, y no un fantoche.

Lemas
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 8 Enero 2007

Por la paz y el diálogo' es el lema elegido por el lehendakari para la manifestación que ha convocado para el próximo sábado día 13, un eslogan que le ha granjeado las críticas de socialistas y populares. El mismo día, en Madrid, convocados por Comisiones Obreras y UGT, los ciudadanos podrán salir a la calle tras un idea mucho más explícita: 'Por la paz, contra el terrorismo'.

La guerra de los lemas de las manifestaciones viene de lejos en este país y tras ella no se ocultan juegos de esgrima dialéctica, sino las profundas diferencias políticas con que los partidos vascos afrontan el problema del terrorismo. El Partido Comunista de Euskadi fue pionero a finales de los setenta en promover manifestaciones locales cada vez que se producía un asesinato de ETA, una iniciativa que mucho tiempo después heredaría Gesto por la Paz. Los lemas del PCE no dejaban lugar a dudas: 'No al terrorismo. Sí a la Constitución' fue el elegido para celebrar en Eibar una manifestación de protesta por el asesinato del guardia civil Ángel Pacheco Pata, el 10 de octubre de 1978; 'Democracia sí, terrorismo no' sirvió para otra convocatoria en Zumarraga con motivo del asesinato del también guardia civil Lucio Revilla.

En aquellas fechas, al nacionalismo le costaba manifestarse abiertamente contra ETA y eso se reflejaba en la ambigüedad de los lemas elegidos. La primera gran manifestación promovida por el PNV tras una oleada de atentados tuvo lugar el 25 de octubre de 1978 y se hizo con una pancarta en la que ponía 'Por una Euskadi libre y en paz'. Aquella manifestación provocó contradicciones en el seno del nacionalismo. Iñaki Anasagasti, tan claro la semana pasada, dijo entonces que quien pensara que era una convocatoria contra ETA se equivocaba.

Tras la manifestación de 'las palomas' vendrían otros lemas genéricos como 'Contra la violencia' o 'Euskadi, paz y libertad' (elegido para protestar por el asesinato del ingeniero José María Ryan). Hasta 1983, el nacionalismo no dirigió expresamente su protesta contra el grupo terrorista: 'ETA no. El pueblo unido por la paz' fue el lema con el que se salió a la calle para denunciar el asesinato de tres empleados de banca.

Diecisiete años más tarde, en febrero de 2000, el actual lehendakari fue incapaz de aceptar la propuesta socialista de salir a la calle con un sencillo y directo 'ETA no' tras el asesinato de quien había sido vicelehendakari Fernando Buesa. En su lugar, y de manera unilateral, como ha hecho en esta ocasión, impuso un 'Necesitamos la paz. ETA gelditu (ETA para)'. Para ver a Ibarretxe más rotundo hubo que esperar a diciembre de 2002 cuando convocó una manifestación bajo el lema 'ETA kanpora' (ETA fuera). Claro que entonces la convocatoria se hizo como respuesta a un comunicado etarra en el que se criticaba el Plan Ibarretxe.      f.dominguez@diario-elcorreo.com

UGT y CC.OO. preparan la manifestación de la asociación de ecuatorianos y la AVT dice que no irá
ABC 8 Enero 2007

MADRID. Los máximos responsables de los sindicatos UGT y CC.OO. en Madrid se reunen hoy con la Federación Nacional de Asociaciones Ecuatorianas para fijar los detalles de la manifestación contra ETA que se desarrollará en la capital de España el próximo sábado.

El objetivo de los convocantes es promover una «manifestación unitaria por la paz y contra el terrorismo» tras el atentado de ETA en Barajas que el pasado 30 de diciembre acabó con la vida a dos ciudadanos ecuatorianos. La manifestación partirá a las 18 horas y discurrirá entre la Plaza de Colón y la Puerta de Alcalá.

En la reunión de hoy estarán presentes el secretario general de CC.OO. de Madrid, Javier López, el secretario general de UGT Madrid, José Ricardo Martínez, y el presidente de la Federación Nacional de Asociaciones Ecuatorianas en España, Santiago Morales. Este último ha anunciado que su organización «sigue trabajando» para que el PP y la Asociación de Víctimas del Terrorismo se sumen a la manifestación. Morales explicó que se ha nombrado una comisión de seguimiento para coordinar los preparativos de la marcha y aseguró que se está teniendo «contacto directo» con dirigentes populares para que se unan «a un acto conjunto de toda la sociedad, que rechaza la violencia y el terror y quiere la paz».

Contactos con el PP
En este sentido, manifestó su esperanza de que los miembros del PP finalmente se sumen a la manifestación convocada junto a los sindicatos UGT y CC.OO. «Nuestra posición sigue abierta a que participen y estén presentes en este acto en el que no debe haber banderas políticas», subrayó.

Además, el presidente de la Fenadee indicó que la Federación está intentando contactar con la AVT para «informales y pedirles con toda transparencia que se unan». Así, defendió que su posición «no es la de ningún partido político», sino la de «ciudadanos ecuatorianos integrados en esta nueva sociedad, amantes de la paz» y que quieren «dar un rechazo y una repulsa a quienes pretenden atemorizar a este pueblo con el terror».

La AVT ha puesto tres condiciones para sumarse a la manifestación: «que condene el terrorismo con claridad, que rechace cualquier negociación con ETA y que exija una rectificación en la política antiterrorista del actual Gobierno».

"HAY QUE PREPARSE PARA GOBERNAR ESPAÑA"
Mayor Oreja: "La alternativa al fracaso de la negociación es el váyase, señor Zapatero"
"Estamos en un proceso que se sumerge pero que no desaparece". Ésa es la situación que, según Jaime Mayor Oreja, ha dejado el atentado de Barajas. A juicio del eurodiputado, la negociación "puede cambiar de envoltorio" pero el objetivo para ETA será el mismo, la autodeterminación, mientras que el PSOE intentará "neutralizar" al PP con una aparente unidad que "realmente es imposible". Ante esta situación, Mayor Oreja ha exigido a su partido que "se libere de la esclavitud de las encuestas" que piden mayoritariamente un pacto. Tras el fracaso de la negociación, "la alternativa es la sustitución democrática, el váyase, señor Zapatero", ha dicho. Otros sondeos revelan un "empate técnico" entre PP y PSOE.
Libertad Digital 8 Enero 2007

En una entrevista para La Mañana de la COPE, Jaime Mayor Oreja ha interpretado que ETA, con el atentado, "no ha querido romper" la negociación "sino decir que no le estaba gustando una posición del Gobierno" sobre la autodeterminación. "ETA dice que el proceso debe continuar", ha dicho Mayor Oreja, ante lo que se "cambiará es el envoltorio". La autodeterminación se concederá "a plazos" en "un proceso que se sumerge pero no que se desaparece".

En cuanto a Zapatero, su objetivo continuará siendo un cambio de régimen y el "aislamiento del PP". "Lo que va a cambiar es que en vez de apuñalar al PP, van a engañar al PP", ha dicho Mayor Oreja. Ahora intentarán "neutralizar" al PP, y, "como hay demanda de unidad", "se va a intentar que entre el PP" en un pacto "cuando realmente la unidad es imposible". El eurodiputado ha recordado algunas de las primeras decisiones respecto a la legalización de Batasuna y los comicios en Navarra. "¿Cómo se va a producir una unidad de acción?", se ha preguntado.

En una segunda etapa del proceso en el que "la diferencia será que se buscará la autodeterminación a plazos", Mayor Oreja ha mostrado su deseo por "una posición del PP cada vez más clara y contundente". "No hay que hacer llamamientos al Gobierno sino postularse como alternativa", ha dicho antes de recordar que "ya se ha visto que el proceso es un callejón sin salida". "Ahora el PP debe dirigirse a los españoles" y denunciarlo. "Yo no sé lo que debe pedir el PP", ha dicho Mayor en alusión a la posibilidad de que exijan la dimisión de Zapatero, pero ha subrayado que hace falta que su partido "gobierne cuanto antes".

Socialismo
ZAPATERO EN LA INOPIA Y LOS SOCIALISTAS PREOCUPADOS ANTE UN POSIBLE DESCALABRO ELECTORAL
Según Hispanidad.com el propio Rubalcaba tuvo que emplearse a fondo para conseguir de ZP el anuncio de la ruptura del proceso de negociación y son muchos los dirigentes socialistas que consideran suicida no volver al Pacto Antiterrorista
Minuto Digital 8 Enero 2007

Después del discurso del Rey instando a la unidad política durante la Pascua Militar el presidente del Gobierno afirmó en los llamados corrillos políticos que él no se había equivocado en nada en su política respecto a ETA. Ni siquiera admitió, como había hecho previamente José Blanco, número dos del PSOE, que podría haberse cometido algún error en relación a la “información” o "interlocución” derivadas del proceso d negociación. Hay que "hacer autocrítica", señaló, y "analizar lo ocurrido para no reincidir en errores en el futuro".

Sin embargo la soberbia mesiánica de Zapatero le impide reconocer cualquier equivocación. No hará ninguna rectificación porque no cometió ningún error, aseguró. Según parece se debe creer el elegido para terminar con ETA, a su manera claro. Zapatero también anunció en el Palacio Real que piensa agotar la legislatura. Preguntado por el hecho de que lo ocurrido el sábado pudiera alterar esa previsión, señaló que "sólo faltaría que un atentado modificara los planes políticos".

Varios periódicos confirman la gran preocupación existente en el PSOE por las consecuencias electorales del fracaso de la apuesta de Zapatero por el dialogo con ETA. Según Hispanidad.com el propio Rubalcaba tuvo que emplearse a fondo para conseguir de ZP el anuncio de la ruptura del proceso de negociación y son muchos los dirigentes socialistas que consideran suicida no volver al Pacto Antiterrorista.

Temen una debacle electoral, por ello, en lo que sí se muestran conformes con Zapatero es en no adelantar las elecciones. Un miembro de la federación madrileña del PSOE ha manifestado a Minuto Digital que necesitan “tiempo para recomponer la política antiterrorista” y restañar el daño que la ruptura de la tregua ha causado a su imagen pública. Pero necesitamos que Zapatero “ponga los pies en el suelo” para poder tener alguna oportunidad de “al menos mantenernos en las próximas elecciones y no vernos obligados a adelantar las generales” si se sufre un fuerte retroceso en las autonómicas de mayo, debido a un voto de castigo por el fracaso con ETA.

Yolanda Barcina / Alcaldesa de Pamplona por UPN:
«El PSOE ya ha cerrado un pacto con los nacionalistas en Navarra»

«Hace dos años creíamos que se había ganado la batalla y que Batasuna estaba desactivada; hoy vuelve a haber gente con miedo a decir lo que piensa» ? «El PP debe hacer más esfuerzos por la unidad de los demócratas»
C. Morodo La Razón 8 Enero 2007

Madrid- ¿Qué es lo que más que le preocupa del escenario abierto con la reactivación por parte de ETA de sus acciones criminales?
-Lo más necesario en estos momentos es volver al consenso entre las fuerzas políticas democráticas para conseguir acabar con los verdaderos responsables del atentado, que son los terroristas de ETA. No se puede negociar nada con quien mata a personas inocentes y es lógico que, después de lo sucedido, se rompa definitivamente cualquier tipo de diálogo. A mí me gustaría que el Gobierno volviese al pacto antiterrorista.

-¿Cree que Zapatero está dispuesto a cerrar por completo la puerta a la negociación con la banda terrorista?
-Esta vez, como tantas otras, el Gobierno me genera mucha desconfianza sobre sus verdaderas intenciones. Mi deseo, como ya le he dicho, es que regrese al pacto antiterrorista.

-¿Con qué se demostraría el regreso? Porque el Gobierno mantiene que ese acuerdo sigue en vigor y que en ningún momento ha dejado de aplicar la ley.
- Como se suele decir, por los hechos les conoceréis, es decir, tiene que haber coherencia entre lo que se hace y lo que se dice.

-¿Usted veía venir el atentado de Barajas?
-Siempre he valorado este alto el fuego de ETA desde una desconfianza que nace de la experiencia de la tregua de 1998, aunque, pese a todo, es cierto que cualquier persona de bien tiene la esperanza de que algún día los terroristas dejen de matar. Con la anterior tregua yo ya era candidata a la alcaldía de Pamplona y recuerdo cómo el ministro Mayor Oreja nos advertía de que podía ser una trampa..., pero yo me resistía a perder la esperanza. Los hechos, desgraciadamente, le dieron la razón.

-Todo el mundo dice ahora que veía evidencias de que esto iba a suceder, menos Rodríguez Zapatero.
-No sé si le ha pillado por sorpresa o nos dice que le ha pillado por sorpresa porque lo cierto es que había muchas evidencias de este desenlace. ETA y su entorno no ha engañado nunca en cuanto a sus intenciones y llevaban ya tiempo advirtiendo de lo que iba a pasar.

-Hay una responsabilidad penal que es de los terroristas, ¿pero considera que hay que exigirle al Gobierno una responsabilidad política por la gestión de la lucha antiterrorista?
-Los únicos responsables del atentado son los terroristas, pero tengo la percepción de que al Gobierno le ha faltado firmeza para dejarles claro que el Estado de Derecho seguía en pleno funcionamiento pese al alto el fuego.

-¿La Historia, entonces, demandará cuentas a Zapatero por su gestión de este asunto de Estado?
-Es pronto para hablar de historia y mejor no entrar en ese terreno teniendo en cuenta lo mucho que le gusta al señor Rodríguez Zapatero revisarla. Lógicamente, dependiendo de quien la escriba, habrá diferentes opiniones.

-Los atentados de ETA han ido acompañados, por norma, de un convocatoria del Gobierno para dejar en la calle un mensaje de unidad de los demócratas frente al terrorismo. ¿Cree que la ausencia de esa convocatoria es un indicio de que no hay voluntad real de rectificar la estrategia?
-El Gobierno puede no convocar, pero no puede impedir que lo hagan otros colectivos sociales, como así ha sucedido.

-Bien, pero la pregunta es si usted echa en falta esa implicación institucional del Gobierno.
-En la movilización debemos involucrarnos todos y el hecho de que el Gobierno no convoque una manifestación no me parece motivo de reproche en lo que afecta a la política antiterrorista. Yo lo que le pido es coherencia, que dé confianza a los ciudadanos y que ponga contra las cuerdas a los terroristas.

-¿Cuál es el principal error de esta legislatura en relación a ETA?
-Que no haya unidad entre las principales fuerzas políticas y que se haya llegado a una situación en la que parece mentira que fuese el señor Rodríguez Zapatero el que propusiese el Pacto Anti-ETA cuando estaba gobernando el PP. Los terroristas siempre van a aprovechar a su favor la desunión entre los dos grandes partidos.

-Una vez que se ha llegado a esta situación, ¿el PP debería facilitarle al Ejecutivo las cosas para que corrija el rumbo?
-El PP también tiene que hacer un esfuerzo para que se fortalezca la unidad en la lucha contra los terroristas, que son los enemigos de la paz y de la libertad. Un esfuerzo vale la pena siempre que no se ceda en principios..., y es cierto que el PP lo viene intentando pero, quizás, tenga que seguir haciéndolo sin renunciar a sus convicciones.

-¿Y es posible compatibilizar un acuerdo del PP con el PSOE «sin renunciar a principios básicos» con que este último mantenga su alianza con las fuerzas minoritarias?
-Lo veo difícil, pero se debe intentar una vez más.

-De momento, lo que hay son mensajes de los socialistas dando a entender que el PP quiere utilizar partidistamente el atentado.
-Esos mensajes son inaceptables y faltan a la verdad. Las formaciones políticas que más hemos sufrido el terrorismo, desde la responsabilidad, lo que deberíamos hacer el volver a la senda del Pacto de Estado por las Libertades y contra el Terrorismo, que tantos frutos dio contra ETA y su entorno.

-En su primera visita al escenario del atentado, el jefe del Ejecutivo aseguró que «se siente con más energía que nunca para conseguir la paz». ¿Qué le pareció?
-En el discurso de Zapatero parece que todo se reduce a ser más que ayer y menos que mañana. El presidente del Gobierno nos tiene acostumbrados a frases grandilocuentes que, en principio, pueden suscitar el apoyo de la mayoría... El problema es que detrás de esas frases no hay más que una vaciedad absoluta. Reivindicar la paz e intentar patrimonializarla es un sinsentido porque, claro, todos lo españoles queremos la paz y en los grandes postulados toda persona de bien siempre va a estar de acuerdo. El presidente del Gobierno no puede decirnos que quiere la paz -faltaría más-, y ocultarnos cómo la va a conseguir, lo que tiene que aclarar en estos momentos es qué va a hacer, por qué ha sucedido lo que ha sucedido... Uno llega ya a pensar que Zapatero cree que los españoles tenemos poca capacidad para discernir entre palabras y hechos

-¿El atentado da un vuelco a las perspectivas de cara a las próximas elecciones de mayo?
-Me parece una perversión hacer análisis electorales en función de un atentado. Al contrario, ante una acción terrorista la única reacción moral es la que pasa por la unidad de todos los demócratas para hacer frente al desafío y lo que lamento es que da la sensación de que el Gobierno no tiene eso claro. Yo, desde luego, no estoy aquí sólo para ganar las elecciones sino también para defender la paz y la libertad.

-En cualquier caso, ¿sigue temiendo un pacto del PSOE con los nacionalistas y con todo el espectro «abertzale» para llegar al poder en Navarra? ¿O, al contrario, el atentado y la ruptura del «proceso» obligarán a que se lo piense muy mucho antes de ir por ese camino porque la sociedad no lo entendería?
-Tal y como acabo de decir, me niego a hacer elucubraciones entre el atentado y las elecciones. Y con respecto a la primera parte de la pregunta, debo decir que estoy convencida de que el Partido Socialista tiene decidido un pacto con los nacionalistas en Navarra y en Pamplona en el caso de que los resultados electorales se lo permitan.

-Entiendo de estas declaraciones que, hoy en día, y pese a lo que ha sucedido, no ve ninguna posibilidad de acuerdo con ellos.
-Ellos quieren llegar a gobernar y están diciendo que ya han alcanzado unos pactos. Con nosotros no lo han hecho así que, lógicamente, tiene que ser con los nacionalistas.

-¿Sus propios sondeos, al menos, les dan confianza ante la cita con las urnas? Porque hasta la crisis del «proceso» han aparecido algunos datos sobre su partido, UPN, un poco preocupantes.
-Las encuestas confirman que UPN tanto en Navarra como en Pamplona es, con diferencia, la opción más votada.Dicho esto, la única encuesta válida son las elecciones y, por tanto, tenemos que continuar trabajando para conseguir una victoria que cierre la puerta a un pacto por el cual los nacionalistas, siendo aquí una fuerza minoritaria accedan al gobierno y sean los más beneficiados de esta situación en detrimento de la mayoría de los navarros que no piensa como ellos.

-Hoy, ¿qué le pide a sus conciudadanos?
-Que nos juzguen por nuestra gestión, por nuestra coherencia y principios. Pamplona se está transformando y es una de las ciudades españolas con mayor calidad de vida y con más oportunidades para todos sus ciudadanos. Si seguimos por este camino, continuaremos alcanzando metas importantes para el bienestar de los pamploneses, por lo que les pido que nos renueven su confianza.

-¿Cómo están recibiendo los navarros la mala evolución del «proceso» y que esa crisis vaya acompañada de una nueva «ocupación» de la calle por parte de la ilegalizada Batasuna?
-La presencia de Batasuna en Navarra es menor que la que se está percibiendo en el País Vasco, pero sí que es cierto que hay una enorme preocupación al ver cómo ha vuelto algo que considerábamos plenamente erradicado, ya que hacía dos o tres años que no teníamos incidentes y estábamos consiguiendo construir una sociedad más pacífica y más libre. Ahora, incluso otra vez vuelve a haber personas que tienen miedo de decir lo que piensan.

-¿Y qué mensajes les llegan de los empresarios?
-Nos transmiten la misma preocupación que ya han hecho pública.

-¿Le consta que se estén reforzando escoltas o que haya peticiones de mayor protección?
-Todas las personas que tenían escolta la han mantenido. En general, Interior no había suprimido ningún servicio de protección.

-Después del coche bomba hallado en Vizcaya, ¿teme una ofensiva por parte de ETA como la que se produjo después de la ruptura de la tregua del 98?
-Todos tememos que ETA se haya vuelto a rearmar en estos meses, pero esto nos lo habrán de confirmar los expertos en la lucha antiterrorista.

-¿Cree que Navarra ha estado de verdad encima de la mesa de la negociación del «proceso»?
-Estoy convencida.

-¿Y ve al PSOE capaz de aceptar esa exigencia?
-Entiendo que no se debe no ya aceptar, sino ni siquiera considerar, cualesquiera concesión política a ETA. Los que no se gana con la democracia, no se puede ganar con las armas.

-¿Usted nunca aceptaría reeditar aquel órgano de cooperación con el País Vasco que en su día impulsó Otano?
-Bajo ningún concepto, porque ese órgano es el primer paso para la desapareción de Navarra como comunidad diferenciada, tal y como fue reconocido por los propios nacionalistas cuando se planteó.

-¿Desde Navarra se han sentido huérfanos de apoyo del Gobierno desde que se declaró el alto el fuego?
-El presidente del Gobierno ni siquiera ha querido recibir al presidente de Navarra cuando se lo ha solicitado y esa actitud, por parte de alguien que se declara defensor del diálogo y presume de talante con todos, no lleva a que uno se sienta amparado y protegido.

Concejales vascos: otra vez en la diana
Cientos de ediles del PP y del PSE comienzan el año, una vez más, escoltados
Aunque no habían reducido su seguridad, admiten que en los últimos nueve meses ha habido «cierto relajo»
Tras el atentado de Barajas se preparan para «la vuelta atrás»
Iker Moneo La Razón 8 Enero 2007

Madrid- Se mueven entre barrotes. Los que la organización terrorista ETA levantó en sus vidas. Caminan desde hace años con dos sombras que forman parte de una rutina planificada al milímetro. La vigilancia alcanza hasta el último instante de su ocio. Los concejales populares y socialistas en el País Vasco respiran anormalidad. Pese a la presión y a las amenazas, que los han encarcelado, demuestran que por encima del miedo están sus convicciones. Luchan desde la política por una libertad que no existe en la tierra por la que trabajan. Cuatro ediles cuentan cómo sienten y padecen esta realidad.

El alto el fuego no mejoró sus estrictas medidas de seguridad, sólo les reportó un halo de esperanza que terminó de saltar por los aires el 30 de diciembre. Antes del atentado de Barajas, la escalada de la «kale borroka» había ganado el pulso al optimismo inicial. Aun así, el concejal socialista Paco García no se esperaba este mazazo, y menos tras la confianza mostrada el día anterior por el presidente del Gobierno. Iñigo Arkauz, edil popular, no se ha extrañado. Era «escéptico» respecto a la voluntad real de ETA de abandonar las armas, pero reconoce sentir «tristeza y pesimismo». Explica que en estos nueve meses ha habido «cierto relajo», ahora «todos estamos en el punto de mira de los terroristas». «ETA nos tiene acostumbrados a estas salvajadas», constata la popular Marisa Arrúe, a quien lo que le sorprende y preocupa es que las Fuerzas de Seguridad no tuvieran indicios de semejante atentado. Ana Urchueguía, alcaldesa socialista, se prepara para «la vuelta atrás» que ha supuesto la terrible acción terrorista.

El ánimo, por los suelos
El miedo flota en muchos pueblos vascos que no han dejado de padecer los estragos de la violencia callejera. «Yo digo lo que pienso, pero hay gente que no se atreve ni es libre», lamenta Ana Urchueguía, quien considera que hay «un estrato de la población -afín a la izquierda abertzale- irrecuperable». Todos confirman que en sus municipios el ánimo había empeorado en el último mes.

La posibilidad de que Batasuna retorne a los ayuntamientos preocupa a los concejales. Antes de la ruptura de la tregua daban por hecho su regreso, ahora descartan esa opción y cualquier tipo de negociación -también para crear la mesa de partidos- con la formación de Arnaldo Otegi. «Con coches bomba, absolutamente nada», señala Paco García, quien sólo contempla que Batasuna vuelva a ocupar los despachos municipales si condena la violencia. Esta hipótesis es pura ficción para Marisa Arrúe: «No me creo eso de que hay dos sectores en la izquierda radical, el duro y el blando, nunca ha habido condena». Ana Urchueguía aventura que Batasuna «ya no regresa» e Iñigo Arkauz insiste en que «intensificará» la campaña de presión que, según denuncia, inició hace semanas en algunos consistorios «para reventar los plenos» y «boicotear la vida municipal». La entrada de Batasuna en la parrilla electoral inquieta a los nacionalistas en cuanto a votos se refiere. Muchos de los ayuntamientos que antes ocupaban los abertzales pasaron a manos del PNV y EA. Paco García explica que tras sus 16 años de gobierno de Batasuna en Arrasate, los últimos cuatro con el PNV han sido mejores. Pero critica que los nacionalistas «miren para otro lado». Salvo excepciones, «evitan conflictos» con la izquierda radical y «dejan desamparados»a compañeros amenazados. Marisa Arrúe pone un ejemplo: en los siete atentados perpetrados en diciembre en Guecho no ha habido condena desde el Ayuntamiento gobernado por el PNV.

Pese a vivir en una constante encrucijada ninguno de los cuatro se ha planteado abandonar el País Vasco. Ana Urchueguía contempla esta opción para cuando abandone su cargo de alcaldesa, «entonces me iré de España. Los últimos años que me quedan quiero disfrutarlos». «Lo que ellos quieren es que nos marchamos y ésta es mi tierra», reivindica Iñigo Arkauz. Lo único que barajó Marisa Arrúe en el 1997, «cuando los concejales caían como gorriones», fue dejar la política porque se lo pidió su hija pequeña. Paco García es tajante, recuerda que firmó junto con otros compañeros un texto en el que señalaban que «de salir de este país sería con los pies por delante». No piden que se reconozca su estoica labor. Pero en caso de que se les dedique algún homenaje, Ana Urchueguía avanza que «esas cosas hay que hacerlas en vida para que la gente se sienta reconfortada. El país en su conjunto va a tener que agradecer el tiempo que hemos sido el engarce con España». Y es que algunos como Marisa Arrúe se sienten algo olvidados por la sociedad, que «se acostumbra a todo». «Es tremendo que en un país de Europa tengamos que llevar escolta por ser concejales». Paco García no reclama un reconocimiento para él, sino para «las personas que nos custodian».

Marisa Arrúe / Edil del PP en Guecho:
«Me detallaron cómo me iban a cortar dedo a dedo»

La Razón  8 Enero 2007

Marisa Arrúe es edil del PP en Guecho (Vizcaya). Se adentró en la política municipal en 1991. Está escoltada desde hace una década. «Vives en un mundo irreal, en una jaula de oro. La improvisación en nuestras vidas no existe». En la rutina del trabajo sobrelleva a sus dos guardianes. «Cuando llega el fin de semana tiemblo». En verano descarta la costa vasca y mengua su ocio. «Si ya he comunicado que me quedo en casa, no salgo. Tengo que llevar siempre a dos personas detrás... ellos también tienen que descansar».

Dice que tener guardianes supone pensar en tres personas. No pudo rematar con una comida rápida en una cafetería la mañana de compras que había pasado con su hija porque los escoltas tenían que almorzar. «Me fui a casa para darles dos horas». Las amenazas comenzaron vía carta. «No sabes cómo reaccionar». No olvidará la primera visita que hizo José María Aznar como presidente del Gobierno al País Vasco en 1996. Se disponía a cruzar una calle con toda la comitiva para asistir a una recepción que se iba a celebrar en el Ayuntamiento de Bilbao cuando la llamaron por su nombre. «Un chico bastante joven me empezó a decir cómo me iban a matar, cómo me iban a ir cortando dedo a dedo... Yo decía, Dios mío, que se ponga verde el semáforo. Fue terrible, ahí comenzó la encrucijada que seguimos padeciendo».

Como veterana concejal piensa que la escolta no da una «seguridad tremenda» pero la considera «un escudo más». Empaña sus recuerdos un juicio al que asistió contra un miembro de Segi que le había amenazado mediante misivas. «Lo pasé fatal, yo acudí sola y él con todos sus familiares». En los últimos meses el recrudecimiento de la violencia callejera la obligó a limitar los paseos por su localidad. «Las cosas están muy mal», dice tras recordar la lluvia de alimentos e insultos que recibió en verano junto a la presidenta del Partido Popular Vasco, María San Gil, al visitar un mercado agrícola en Algorta. Ahora: «Estamos con la soga al cuello».

Íñigo Arkauz / Concejal popular en Elgoibar:
«A los 21 años se me hizo muy difícil ir de copas y hasta ligar»

La Razón  8 Enero 2007

Íñigo Arkauz es concejal desde 1999. Se comprometió con la política con 17 años. Un 24 de enero de 1995, tras visitar la capilla ardiente de Gregorio Ordóñez -presidente del PP de Guipúzcoa- se afilió a las Nuevas Generaciones del PP. Al poco de estrenarse como edil se rompió la anterior tregua de ETA. Y su libertad. Un día después salía de su casa con dos escoltas, «se te viene el mundo encima». Recuerda cómo otros compañeros que rechazaron la vigilancia fueron asesinados -como José Manuel Indiano, edil de Zumárraga-. Pese a sentirse «protegido», reconoce que hay zonas del municipio que «no pisa». «A veces te rebelas y vas un rato a comer un pintxo a la parte vieja porque no quieres resignarte a no ir donde estén ellos».

Llevar escolta le ha costado caro. «La familia lo lleva fatal. Algunos amigos dejaron de tratarme por si sufría un ataque y estaban a mi lado». Se le hizo muy complicado a los 21 años «poder salir de copas o ligar ». Lamenta haberse acostumbrado «a una situación tan anormal». Las primeras intimidaciones le asaltaron en el instituto, y con más fuerza en la Universidad, «un nido en el que los proetarras campan a sus anchas». Mientras se sacaba la carrera de Derecho vivió enfrentamientos verbales y físicos. En su casa recibió postales y llamadas con amenazas de muerte. «Mi familia tuvo que escuchar al otro lado del teléfono que me iba a pasar algo». Su denuncia provocó una investigación que determinó que las llamadas provenían de una «herriko taberna» de San Sebastián. «No se hizo nada». Sólo sintió una relativa «tranquilidad» cuando se firmó el Pacto Antiterrorista. «Batasuna estuvo muy aislada y agobiada con su ilegalidad. Ahora vuelven a los Plenos con insultos y amenazas». Da por sentado que la ruptura de la tregua acarreará un incremento de la presión que ha comenzado a ejercer la izquierda abertzale contra los concejales, incluso los del PNV. Afirma que siente de nuevo la «necesidad de protección total».

Antología del disparate nacionalista
El debate estatutario ha dado alas al nacionalismo en su pugna con el resto de España ? La propuesta del BNG de «galleguizar» las muñecas es el colofón a un pulso, a veces surrealista, que se libra también en los mapas, las lápidas o la pureza de las gallinas
Ernesto Villar/Xabier R. Blanco La Razón 8 Enero 2007

Madrid/La coruña - Si no puedes ganar la guerra, al menos vence en las pequeñas batallas. A esta máxima militar se han apuntado con devoción los nacionalistas catalanes, gallegos y vascos. Conscientes de que la victoria en la guerra de la independencia parece aún lejana, al menos sí se emplean a fondo en las batallas cotidianas, ésas que no ganan plazas fuertes pero sí levantan la moral de las filas.

Los escenarios son diversos. Las estrategias, infinitas. Y, ante todo, hay que reconocerles el don de la imaginación. Y es que cualquier camino es bueno para marcar distancias con España. 2006 ha sido especialmente prolífico, sobre todo por la inestimable aportación del BNG. La última vuelta de tuerca al idioma de Rosalía la ha vuelto a dar Bieito Lobeira. El diputado nacionalista ha instado a la Secretaría General de Política Lingüística, en manos del PSdeG, a promover iniciativas para galleguizar los juguetes que hablan con una iniciativa parlamentaria. La ocurrencia ha causado mofa en Galicia y especialmente en la población rural. Lobeira también propuso que las ceremonias religiosas fuesen en gallego y que hubiese descuentos para las lápidas en esta lengua. La iniciativa partió desde un partido que se confiesa ateo. Eso por no hablar de la reforma de la Constitución de un partido, como ERC, que no cree en ella. Ha habido mucho más. La que sigue es una antología de bolsillo de los disparates nacionalistas:

? Banderas de quita y pon. La polémica más reciente. Y la más antigua. Al nuevo consejero de Gobernación catalán, el republicano Joan Puigcercós, se le cayó el alma cuando abrió la puerta de su nuevo despacho y comprobó que tenía enfrente... ¡la bandera de España! Ante tamaño despropósito, decidió retirarla. Su rebeldía duró unas horas. Puigcercós no sabía que había topado con el más fiel cumplidor de la ley, el guardián de la Cataluña charnega y la España plural. Sin mover un músculo, Montilla retó a los periodistas: «Cuando salgan de la rueda de prensa, verán que ondea la bandera de España». Y así fue. Quizás será cuestión de cambiar de táctica. O de ser más discretos. A algunos ayuntamientos catalanes y vascos, donde la bandera española ni está, ni se la espera, les ha dado resultado. O quizás la clave sea seguir el ejemplo de aquel alcalde de Solsona que siempre que llegaba una ocasión señalada enviaba la enseña nacional a la lavandería.

? Una hora menos en Galicia.
La propuesta de que Galicia adopte el horario de Portugal y Canarias se ganó -aviso para navegantes- la consideración del socialista José Blanco, que se comprometió a estudiarla «si es eficaz». Cataluña podría seguir su ejemplo. Si se mira bien, cuando en el cabo de Creus amanece, en Ayamonte los gallos duermen. Excusa cartográfica hay. Peor lo tienen en el País Vasco, en medio de todo y de nada. Pero al PNV siempre le quedará el recurso de adelantar media hora el horario de Madrid.

? El espíritu de Astérix.
Igual que la Virgen del Pilar no quería ser francesa, en España ya nadie quiere ser ni visigodo ni romano. Los gallegos prefieren ser suevos, y los canarios se jactan de ser, como suena, «protohistóricos norteafricanos», y de no haber conocido la influencia de la «Roma civilizadora». Ésas han sido, al menos, las aportaciones del BNG y Coalición Canaria a sus respectivos estatutos de autonomía. Ante tanto desatino, un poco de cordura. La del historiador José Luis Corral: «Resulta paradójico que se profese en España este odio hacia Roma. Parece que todo el mundo se quiere sentir como Astérix, como el último reducto».

? Lo que no sale en el mapa...
La célebre definición del Ebro como «río que nace en tierras extrañas» ha creado escuela y los libros de texto del País Vasco y Cataluña se han empleado a fondo en adaptar geografía, literatura e historia al ideario nacionalista. Hace unas semanas lo denunció el PP vasco: hay editoriales que ofrecen a niños de entre 8 y 12 años hasta una veintena de mapas de Euskal Herria, por ninguno de España o del País Vasco.

? Animales nacionalistas.
Aquí la bibliografía es extensa. El PNV es el referente y sus desvelos por la supervivencia de la fauna de «raza vasca» son encomiables. Muy activo se ha mostrado en la dignificación de la gallina «euskalduna» (sometida a un «estándar racial») y al «euskocerdo», aunque este último -cada generación más pequeño- no vive su mejor momento. El Departamento de Agricultura de la Generalitat ha aportado su granito de arena con un estudio sobre las 40 razas autóctonas amenazadas por especies foráneas, pero llega tarde para el conejo del Penedés o el cerdo catalán, ya extinguidos. En círculos ornitológicos se aguarda con ansiedad la aportación de la Xunta de Galicia a tan edificante debate.

? Las «euskolimpiadas».
Quizás los nacionalistas hayan descubierto que pocas cosas hay más eficaces para hacer patria que el deporte. Los catalanes han obtenido dos pequeñas victorias: son selección en baloncesto sin tablero y en pitch and putt (un tipo de minigolf). Los nacionalistas vascos depositan su fe en la Olimpiada de deportes autóctonos programadapor Ibarretxe. El calendario de pruebas no necesita comentario: recogida de mazorcas, carreras con sacos, levantamiento de fardo, corte de hierba con guadaña...

? «La pela es la pela».
Lo anterior carece de validez si toca al bolsillo. Un ejemplo: la agrupación de ERC en el Maresme repartió participaciones de Lotería de Navidad. Eso sí, con la aclaración de que el sorteo sería en Madrid, «capital del país vecino».

LOS ENIGMAS DEL 11-M. CAPÍTULO 32
Un piso alquilado en Granada por varios "suicidas" del 11-M desvela nuevas maniobras para sostener la versión oficial
<A TARGET="_blank" HREF="http://ad.es.doubleclick.net/click%3Bh=v8/34d4/3/0/%2a/m%3B67059739%3B0-0%3B0%3B12401620%3B3374-250/350%3B19586420/19604314/1%3B%3B%7Eaopt%3D2/0/ff/0%3B%7Esscs%3D%3fhttp://www.camaramadrid.es"><IMG SRC="http://m.fr.2mdn.net/1357101/250x350_gif.gif" BORDER=0></A> Según la versión oficial de la masacre de marzo, los suicidas de Leganés no alquilaron un piso para esconderse, sino dos. Además del de la calle Carmen Martín Gaite alquilaron otro en la localidad granadina de Albolote. La Policía irrumpió en ese piso, que estaba vacío, dos días antes de ese sábado 3 de abril en que el piso de Leganés estalló. Sin embargo, el análisis de los datos contenidos en el sumario acerca de esa operación de Albolote hace aflorar nuevos enigmas y desvela nuevas contradicciones en la versión que nos contaron de los atentados.
Luis del Pino Libertad Digital 8 Enero 2007

 Según la versión oficial, recogida por el juez en sus autos y por la fiscal en su escrito de calificación, y convenientemente difundida por las fuentes policiales desde horas después de la masacre, el grupo de delincuentes comunes articulado en torno a Jamal Ahmidan habría tenido un papel fundamental en los hechos. Uno de los episodios de esa participación es el viaje que Abdenabi Kounjaa y Rachid Oulad Akcha efectuaron a Albolote (Granada) para alquilar una casa.

El registro de la casa de Albolote. Regreso al futuro

A las 13:05 del día 1 de abril de 2004, dos días antes de la explosión del piso de Leganés, la Unidad Central de Información Exterior de la Policía (UCIE) solicitaba al juez por fax una orden de registro para una casa situada en el pueblo granadino de Albolote, supuestamente alquilada por Abdenabi Kounjaa, uno de los miembros del grupo de El Chino. La casa estaba situada, según la solicitud, en el número 4 de la C/ Hornillo. El juez concedió de inmediato la solicitud y, a las 14:01, ordenó a los juzgados de Granada que el registro se practicara.

La primera rectificación llegaría cuatro horas después, cuando la Policía le enviaba al juez otro fax a las 17:15 diciéndole que se habían equivocado en la dirección y que, en realidad, la casa estaba situada en la C/ Hornillo 2, no el número 4 como habían dicho inicialmente. El juez se vio obligado a emitir otro auto corrigiendo la dirección.

Resulta muy curioso este segundo fax de la Policía, porque la hora del fax son las 17:15, mientras que el sello de salida de la UCIE muestra como hora de salida de la solicitud las 17:57. Para colmo, el segundo auto del juez, corrigiendo la dirección de la C/ Hornillo, se envió a los juzgados de Granada a las 17:07. Es decir: tenemos una corrección del juez que se elabora minutos antes de recibir un fax de la Policía solicitándoselo, y ese fax de la Policía se envía tres cuartos de hora antes de lo que indica su sello de salida. ¡Para que luego digan que el tiempo sólo corre en una dirección!

Según el acta de registro incluida en el sumario, la Policía entró en el piso (que estaba deshabitado) a las 4:15 de la madrugada del día 2 de abril. También ese retraso (la Policía entra en el piso once horas después de emitido el segundo auto del juez) resulta extraño. ¿Para qué esperar tanto tiempo? Sin embargo, quizá no resulte extraño si lo ponemos en relación con un hecho que todavía no está aclarado: sabemos que los GEO fueron desplazados a algún lugar de Andalucía en vísperas del asalto al piso de Leganés y que ésa es la razón de que en Madrid tuviera que movilizarse, el sábado 3 de abril, a los retenes de guardia. ¿Fue quizá a Albolote adonde fueron desplazados los GEO? ¿Quizá el acta de registro policial corresponde a la hora en que la Policía entra, después de producido el asalto de los GEO? No lo sabemos.

En cualquier caso, también resulta curioso quiénes firman el acta de registro del piso de Albolote. Además de algún miembro de la Policía de Granada, se desplazan efectivos policiales desde Madrid para participar en la operación. En el acta de registro figuran dos:

  • Inspector de la UCIE con carnet profesional 84.128, que ya había participado en el registro del bazar de los dos hindúes detenidos el 13-M, que se encargó de tomar declaración a la propietaria del Toyota presuntamente utilizado en el transporte de explosivos y que posteriormente, entre otras varias actuaciones recogidas en el sumario, se encargaría de traer desde Argelia supuestas muestras de ADN de la madre de uno de los huidos del 11-M (Daoud Ouhnane), de instruir las diligencias de detención de Safwan Sabagh a raíz de la aparición del Skoda Fabia, de participar en el registro del domicilio de Hassan El Haski (el islamista del ácido bórico) y de dar oficialmente explicaciones sobre por qué se había enviado al juez una falsa mochila de Vallecas.
  • Policía de la UCIE con carnet profesional 87.555, que es el funcionario que entrega a la BPI la tarjeta de teléfono de la mochila de Vallecas y que participó en el interrogatorio a uno de los detenidos del 13-M (Mohamed Chaoui), entre varias otras actuaciones.

¿Cómo se localizó el piso de Albolote?

A las 10:30 del 1 de abril de 2004, policías de la Brigada Provincial de Información de Granada fueron a interrogar al dueño de la inmobiliaria Granahidal, para preguntarle por unas llamadas efectuadas el 5 de marzo a su teléfono móvil por algunos de los implicados en el 11-M y para averiguar si esos implicados habían alquilado algún piso.

El propietario de la inmobiliaria, A. H. J., declaró que en los primeros días del mes de marzo una persona sin barba se había presentado en su inmobiliaria y le había preguntado si tenía un piso en Granada. A esa persona se la quedó esperando en el exterior otra persona que sí tenía barba. Él le contestó que en Granada no, pero que tenía un piso en una localidad cercana. El que no tenía barba quedó en pensárselo y el día 5 le llamó para quedar con él y ver el piso. Después recibió otra llamada diciendo que no podían ir a la hora acordada y que quedaban para más tarde. A la hora convenida, ese mismo día 5, fueron juntos a ver el piso de Albolote los tres, yendo él en su coche y los dos arrendatarios en un Peugeot azul, llegando a un acuerdo para alquilar la casa por 600 euros y un periodo de un mes. Facilitaron como teléfono de contacto el 625286979.

Al día siguiente, 6 de marzo, formalizaron el contrato, figurando como arrendatario el que tenía barba, que aportó un pasaporte a nombre de Mohamed Ali Mohamed. La fotografía que figura en el pasaporte es de Abndenabi Kounjaa. El otro individuo, el que no tenía barba, firmó como fiador. Dijo que no tenía ningún documento de identidad con él en ese momento y se limitó a indicar que se llamaba Ismael Ahmed Anuar.

En el reconocimiento fotográfico, el propietario de la inmobiliaria reconoció sin ningún género de dudas a Abdenabi Kounjaa como el individuo de la barba y reconoció con dudas a Rachid Oulad Akcha como el que no tenía barba.

El análisis pericial del contrato de arrendamiento reveló que, en efecto, quien rellenó el contrato y firmó (con firma falsa) como fiador fue Rachid Oulad Akcha, mientras que la firma falsa del arrendatario no pudo atribuirse a nadie (aunque, como había dejado copia de su pasaporte falso, se demuestra por la fotografía que se trataba de Abdenabi Kounjaa). Por tanto, dos de los suicidas de Leganés alquilaron aquella casa.

Así pues, queda claro, en esa primera declaración, que el piso de Albolote se localiza siguiendo el rastro de las llamadas de algunos de los implicados del 11-M. Y queda claro también que dos de los implicados en el 11-M estuvieron en aquella agencia inmobiliaria de Granada los días 5 y 6 de marzo. También estuvieron otro día anterior a esos dos, pero en cualquier caso fue a principios de marzo. En total, estuvieron con el de la inmobiliaria tres veces, en tres días distintos: una primera vez para ver si tenía alguna casa, una segunda para ir a ver la casa de Albolote y una tercera para firmar el contrato.

El análisis de huellas dactilares reveló la existencia de dos huellas de Asrih Rifaat Anouar (uno de los suicidas de Leganés) en un azulejo del cuarto de baño, de una huella de Jamal Ahmidan (otro de los suicidas de Leganés) en un vaso de la cocina y de otras tres huellas anónimas. Asimismo, en una sábana encontrada en el piso se localizó el ADN de Asrih Rifaat Anouar, el de Jamal Ahmidan y otro perfil genético que se catalogó como anónimo.

Parece, en cualquier caso, que dos de los suicidas de Leganés alquilaron aquella casa de Albolote y que al menos otros dos de esos suicidas estuvieron en ella en algún momento, ¿verdad?

Empiezan los problemas

Vayamos a los datos telefónicos para ver qué pista es la que siguió la Policía hasta dar con el dueño de la inmobiliaria.

Para empezar, el teléfono de contacto con los terroristas que figura en la declaración policial del propietario de la inmobiliaria es erróneo: tiene dos números bailados. El teléfono correcto es el 652286979.

Este teléfono es uno de los que supuestamente se vendieron a través del locutorio de Jamal Zougham, como el de la mochila de Vallecas. Al analizar las llamadas efectuadas por este teléfono, aparecen, en efecto, dos llamadas al número fijo de la inmobiliaria, efectuadas a las 13:37 y a las 14:22 del 5 de marzo. Recordemos que el da la inmobiliaria dijo que le llamaron primero para quedar a una hora y que luego le llamaron para quedar un poco más tarde.

Sin embargo, el primer problema se refiere a la ubicación de esas llamadas. La Policía no da cuál es la ubicación desde la cual se realizan, pero sí que da la ubicación de la llamada inmediatamente anterior e inmediatamente posterior: a las 12:55, ese teléfono se encontraba en la C/ San Claudio de Madrid y a las 16:47 se encontraba en Morata de Tajuña. Por tanto, es imposible que ese teléfono se encontrara en Granada entre las 13:37 y las 14:22, por una simple cuestión de distancia. ¿Cómo es posible que llamaran al de la inmobiliaria desde ese teléfono para ir a ver el piso poco después?

El segundo problema es la atribución del teléfono: la propia Policía atribuye el teléfono 652286979 a Jamal Ahmidan (no a Abdenabi Kounjaa ni a Rachid Oulad Akcha, que eran los dos que supuestamente van a Granada). La atribución se basa en que con ese número se efectuaron llamadas a la novia de Jamal Ahmidan y en que esa tarjeta telefónica (652286979) estuvo albergada en terminales telefónicos en los que también estuvieron operando, en otros momentos, otras tarjetas telefónicas de Jamal Ahmidan.

¿Qué debemos suponer entonces? ¿Que en lugar de llamar al de la inmobiliaria los dos que estaban en Granada, quien les llama es Jamal Ahmidan desde Madrid? Algo no cuadra.

La otra llamada

Además de esas dos llamadas al teléfono fijo de la inmobiliaria el 5 de marzo, hay otra llamada al teléfono móvil del propietario de la inmobiliaria, efectuada a las 11:03 del día 6 de marzo, desde el teléfono 653026006, atribuido por la Policía a Rachid Oulad Akcha. Resulta curioso que el propietario de la inmobiliaria no mencionara esa tercera llamada en su declaración ante la Policía. En el momento de efectuarse esa llamada, Rachid Oulad Akcha se encontraba en Mengibar (Jaén).

Para reconstruir las actividades de los terroristas que supuestamente habían alquilado el piso, vayamos a consultar el macroinforme sobre contactos telefónicos que la UCIE elaboró y envió al juez el 29 de marzo de 2004 a partir de los datos supuestamente suministrados por la empresa Amena.

En ese informe consta la posición de los teléfonos de cada terrorista en el momento de efectuarse cada llamada. Complementando los datos de ese informe de ubicaciones con los propios datos suministrados por Amena, y que también constan en el sumario, tenemos que las posiciones de los terroristas en los días objeto de estudio eran las siguientes:

  653026006 (Rachid Oulad Akcha) 665393235 (Abdenabi Kounjaa)
4/3 11:14 hasta las 14:04   Granada
4/3 15:33   Deifontes (Granada)
4/3 16:09   Pegalajar (Jaén)
4/3 18:04   N-IV PK. 147 (Ciudad Real)
4/3 18:36   N-IV PK 76 (Toledo)
4/3 20:08 a 20:26   Madrid
4/3 21:44 a 22:29   Morata de Tajuña (Madrid)
5/3 11:22   Arganda del Rey (Madrid)
5/3 18:43   Madrid
5/3 20:42   Pinto (Madrid)
5/3 23:14   Madrid
6/3 11:03 Mengíbar (Jaén)  
6/3 11:23 Cambil (Jaén)  
6/3 12:47 Granada  
6/3 12:53 Peligros (Granada)  
6/3 13:28   Albolote (Granada)
6/3 14:34 Mengíbar (Jaén)  
6/3 18:56   Morata de Tajuña (Madrid)
6/3 22:46   Ciudad Real
7/3 17:06   Bargas (Toledo)
7/3 18:01 Arganda del Rey (Madrid)  
7/3 18:03 Morata de Tajuña (Madrid)  
7/3 18:39 Morata de Tajuña (Madrid)  
7/3 19:33 Ciudad Real Alcubillas (Ciudad Real)
7/3 19:35 Ciudad Real Alcubillas (Ciudad Real)
7/3 20:04 Olías del Rey (Toledo) Cabañas de la Sagra (Toledo)
7/3 20:09 Olías del Rey (Toledo) Olías del Rey (Toledo)
7/3 20:13 Bargas (Toledo) Olías del Rey (Toledo)
7/3 20:17 Bargas (Toledo)  
7/3 21:54 Leganés (Madrid)  
7/3 22:17 Rivas-Vaciamadrid (Madrid)  
7/3 22:20 Rivas-Vaciamadrid (Madrid)  
7/3 22:23 Rivas-Vaciamadrid (Madrid)  
7/3 20:24 Morata de Tajuña (Madrid)  

Ese informe de ubicaciones resuelve el problema de que se hubiera llamado al dueño de la inmobiliaria desde un teléfono situado en Madrid, ya que demuestra que al menos Abdenabi Kounjaa (uno de los dos que participó en el alquiler del piso de Albolote) estaba en Madrid el día 5, así que podía perfectamente haber efectuado la llamada desde el teléfono de Jamal Ahmidan. También permite hacerse una idea de cuáles podían haber sido los movimientos de los terroristas, que al parecer habrían consistido en una primera visita a Granada el día 4 y una segunda visita el día 6.

Sin embargo, esto viene a plantear dos problemas. En primer lugar, no se corresponde con lo declarado por el dueño de la inmobiliaria. Según él, el día 5 le llamaron para quedar a ver el piso. Pero es imposible que Abdenabi Kounjaa estuviera en Granada el día 5, según las tablas de posicionamiento. Que esos dos terroristas estaban en Madrid el día 5 viene avalado, además, por otro hecho. Existe un vídeo de una cámara de seguridad de una sucursal bancaria en el Paseo de Santa María de la Cabeza de Madrid en el que se ve a Rachid Oulad Akcha sacando dinero del banco el día 5 de marzo.

El segundo problema es más grave. En los datos de posicionamiento entregados por Amena, consta que Rachid Oulad Akcha estaba a las 18:39 del día 7 de marzo en Morata de Tajuña, mientras que a las 19:33 estaba en Ciudad Real. ¿Cómo pudo recorrer en 54 minutos los 193 km que separan ambas localidades? Todavía peor: a las 19:35 estaba en Ciudad Real y a las 20:04 en Olías del Rey (Toledo); ¿cómo pudo recorrer los 125 km que separan ambas localidades en 29 minutos?

Ante la evidente contradicción, el 28 de junio de 2004 la UCIE enviaba un escrito a José Domingo Río, jefe de seguridad de Amena, solicitándole que comprobara la información. "Pensamos que se ha producido un error numérico", decía el escrito.

La contestación se produciría dos meses después, cuando el jefe de seguridad de Amena enviaba a la UCIE un segundo informe donde decía que se había producido un "error de cruce datos en nuestros sistemas". En ese segundo informe, se indicaba que donde se decía Ciudad Real en el anterior informe debía decir, en realidad, Parla. Además, el informe señalaba también que donde se leía Leganés en el primer informe, debía decir Fuenlabrada.

La nueva declaración del propietario

El 1 de junio de 2004, el propietario de la inmobiliaria prestaba declaración ante el juez. En ella, corregía la declaración efectuada ante la Policía, en el sentido de decir que no había visto a los terroristas el día 5 de marzo, sino que el día 4 se presentaron a eso de las 11 en su agencia y quedaron a las 13:30 para ir a ver el piso.

Luego, el día 5 le llamaron a mediodía para decirle que si tenía alguna otra cosa, pero él les dijo que no tenía. Le volvieron a llamar para decirle que les valía la casa y quedaron para firmar el sábado 6 a eso de las 11. Sin embargo, el sábado 6 le llamaron al móvil a las 11 para decirle que quedaban más tarde y aparecieron a las 13:30.

¡Asunto resuelto! Ahora, la corrección de posicionamientos efectuada por Amena eliminaba los datos de ubicación evidentemente imposibles y la declaración del propietario encajaba como un guante con el nuevo listado de llamadas. Bueno, tal vez como un guante no, porque sigue siendo un tanto extraño que el día 6 de marzo llegaran a la inmobiliaria en torno a las 13:30, rellenaran y firmaran el contrato, hicieran las fotocopias del pasaporte falso de Abdenabi Kounjaa y luego salieran pitando, a tiempo de estar a las 14:34 en Mengíbar (Jaén), que está situado a unos 100 km de Albolote.

Pero, con esos toquecillos, hay que reconocer que la versión oficial ya encajaba.

¿O no?

El curioso contrato

Si repasamos la letra pequeña del contrato de alquiler firmado entre el propietario de la inmobiliaria y los presuntos terroristas, nos encontramos con un par de detalles curiosos.

En primer lugar, el contrato se firma por un mes (del 6 de marzo al 6 de abril de 2004), ya que los arrendatarios dijeron que sólo querían la vivienda por ese tiempo, porque pensaban esquiar en Sierra Nevada. El precio pactado era de 600 euros y el contrato estipula que se pague por adelantado entre el 1 y el 5 de cada mes, algo bastante estándar. Lo normal, al ser el alquiler por un mes, es que pagaran los 600 euros de una tacada y santas pascuas. Sin embargo, el contrato afirma que los arrendatarios pagaron una fianza de 200 euros en el momento de firmar. Un poco incomprensible, la verdad.

Pero lo más curioso es la dirección de la vivienda que figura en el contrato: C/ Hornillo 4, es decir, una dirección errónea (según hemos visto por los autos del juez). Con eso nos explicamos por qué se equivocó la Policía en su primera orden de registro, pero la pregunta que surge entonces es: ¿y cuándo se dio cuenta la Policía de su error? Si en el contrato figuraba la dirección incorrecta, la única manera de que se enteraran de que estaba mal es acudiendo a esa dirección. ¿Es que entraron en la C/ Hornillo 4 y, al darse cuenta del error, averiguaron cuál era la dirección correcta? ¿Y cuándo se produjo esa otra entrada de la Policía? ¿Por qué en el sumario no consta una explicación?

Finalmente, resaltar también que la inmobiliaria no figura en realidad a nombre de la persona a la que se toma declaración, sino a nombre de dos hermanos suyos, José y Manuel.

¿Cuándo fue Jamal Ahmidan a Albolote?

Hay otra pregunta que queda en el aire: ¿cuándo fueron Jamal Ahmidan y Asrih Rifaat Anouar a dormir a esa casa que sus compinches habían alquilado? Dado que aparece ADN suyo en una sábana y huellas suyas en el piso, tuvieron que estar allí, pero ¿cuándo?

Rachid Oulad y Abdenabi Kounjaa alquilan la casa el día 6 de marzo y se vuelven a toda velocidad a Madrid.

El día 8, Jamal Ahmidan estaba en Madrid. Los datos de posicionamiento del teléfono 656721703 le sitúan en Madrid a partir de las 13:36 y los del 653026053 le sitúan en Morata a las 23:53.

Los datos de posicionamiento del 652284025 sitúan a Jamal Ahmidan en Madrid, Rivas-Vaciamadrid, Arganda del Rey y Morata entre las 21:23 del 9 de marzo y las 00:36 del 10 de marzo. También le sitúan en Madrid a las 19:43 del día 10 de marzo y en Madrid y Leganés entre las 14:30 y las 21:09 del 12 de marzo.

Finalmente, la tarjeta 639847428, también perteneciente a Jamal Ahmidan, nos permite saber algo de sus actividades después del 11 de marzo:

  • El 17 de marzo está en Madrid y Morata entre las 15:38 y las 21:14.
    El 18 de marzo está en Madrid a las 13:56, en Morata entre las 16:22 y las 20:50 y otra vez en Madrid (Vallecas) a las 22:51.
  • El 19 de marzo está en Morata a las 20:33 y en Madrid a las 21:27.
  • El 20 de marzo está en Madrid entre las 12:06 y las 13:32; en Parla y Leganés entre las 14:41 y las 15:07.
  • El 21 de marzo está en Madrid entre las 13:11 y las 15:01; otra vez en Madrid (Vallecas) entre las 20:00 y las 20:54.
  • El 22 de marzo está en Madrid (Vallecas) entre las 18:03 y las 18:51.
  • El 23 de marzo está en Madrid entre las 18:41 y las 21:13.
  • El 25 de marzo está en Madrid y Zarzaquemada entre las 18.51 y las 20:09.
  • Finalmente, el 27 de marzo está a las 21:31 en Madrid.

Ni uno solo de los datos de posicionamiento incluidos en el sumario sitúa en ningún momento a Jamal Ahmidan en Granada, ni en ningún punto del camino hasta Albolote, ni antes ni después del 11-M.

En cuanto a Asrih Rifaat, no tenemos ningún dato de posicionamiento de fecha posterior al 11-M. En realidad, en todo el sumario sólo se da el posicionamiento de dos llamadas realizadas por Asrih Rifaat los días 26 y 27 de febrero de 2004, ambas desde Madrid.

¿Cuándo estuvieron estos dos supuestos terroristas allí?

El perfil anónimo

Terminemos con los datos. Ya hemos dicho que en una sábana encontrada en la casa de Albolote se localizaron tres perfiles genéticos: el de Asrih Rifaat Anouar, el de Jamal Ahmidan y un tercero que quedó clasificado inicialmente como anónimo.

Un año y medio después del atentado, en octubre de 2005, la Policía enviaba un informe al juez Del Olmo en el que le señalaba que habían identificado, por fin, ese perfil: correspondía a un marroquí llamado Abdelaziz Stitou. Ese marroquí había sido detenido el 15 de junio de 2005 en el marco de la operación Tigris realizada en Cataluña contra supuestos integristas islámicos. Curiosamente, su nombre no se divulgó a la prensa.

Era la oportunidad de resolver las dudas sobre el episodio de Albolote. Aquella operación Tigris nos había puesto en las manos a alguien que forzosamente tenía que saber algo de lo que allí había pasado.

Sin embargo, y aquí viene lo sorprendente, en el sumario del 11-M ni siquiera se ha tomado declaración a ese marroquí, ni tampoco la Policía ha proporcionado ningún informe relativo a su presencia en Albolote. Del Olmo se limitó a dar traslado a la fiscal, el 8/11/2005, del informe en el que la Policía identificaba ese perfil genético... y ahí se quedó todo. Ni el juez ni la Policía han llamado a declarar a Stitou para preguntarle algo tan simple como qué hacía en la casa de Albolote, con quién estuvo en ella, en qué fecha estuvieron unos y otros y qué relación tenía con los implicados en el 11-M. La fiscal tampoco se molestó en instar al juez a hacerlo.

Ignoramos cuál es, en estos momentos, la situación procesal de Stitou. En el sumario del 11-M no está imputado; ni siquiera ha llegado a declarar. No sabemos si está imputado en algún sumario distinto del 11-M o si sigue en la cárcel o está, por el contrario, en libertad, como algunas informaciones apuntan.

El contexto

No se comprende muy bien cuál era el papel de la casa de Albolote en la mente de los supuestos terroristas. Se supone que la alquilan para tener un lugar donde ocultarse. Pero entonces, ¿para qué alquilan también el piso de Leganés? Otra pregunta: ¿por qué se quedan en Madrid, pudiéndose refugiar en Granada? Y la pregunta final: ¿por qué no se largan de España, en lugar de esperar a que la Policía los cace? Albolote, como Leganés, no encaja para nada en el comportamiento esperable de unos terroristas tras un macroatentado.

Lo que resulta más interesante es poner el episodio de Albolote en el contexto de los acontecimientos vividos aquellos días. La secuencia de hechos fue la siguiente:

  • El miércoles 31 de marzo se difunden las fotos de una serie de sospechosos del 11-M, básicamente los que luego aparecen suicidados en Leganés. Era la primera vez que la Policía difundía fotografías de sospechosos del 11-M que aún no hubieran sido detenidos.
  • El jueves 1 de abril por la mañana la Policía de Granada interroga al dueño de la inmobiliaria de Albolote. Durante la tarde de ese mismo día se produce la solicitud al juez para registrar la casa.
  • El piso es asaltado en la madrugada del jueves 1 al viernes 2, realizándose la operación entre las 4 y las 6.
  • Escasas horas después, en la mañana del viernes 2 de abril, se detecta el falso artefacto de las vías del AVE.
  • En la mañana del sábado 3 de abril se pone en marcha una operación en el sur de Madrid, en la cual se iba a asaltar a primera hora de la tarde un locutorio de Fuenlabrada. Esa operación fue abortada en el último minuto.
  • En la tarde del 3 de abril se produce la operación de Leganés.

Algunas preguntas al aire

El episodio de Albolote resulta bastante peculiar. Por un lado, la sucesión de correcciones y cambios, tanto en los autos, como en las declaraciones, como en los datos telefónicos, lleva a la sospecha de si no estamos, una vez más, ante un montaje. En concreto, los datos telefónicos resultan cuando menos sospechosos.

Para cuadrar la versión oficial y enlazar entre sí a los distintos personajes de la trama, el sumario del 11-M recoge abundante documentación telefónica, con la cual se pretendía demostrar los contactos entre unos implicados y otros y la presencia de algunos personajes en ciertos lugares, en fechas determinadas. La documentación telefónica es abundante, pero curiosamente incompleta y contradictoria. Basta con bucear en esa documentación para que empiecen a aflorar los enigmas, como hemos visto al hablar de la casa de Albolote.

O aceptamos que tanto la policía como los empleados de las compañías telefónicas son unos verdaderos chapuzas, o nos vemos forzados a preguntarnos si también los datos telefónicos pueden haber sido manipulados a conveniencia de la versión oficial. ¿Puede ser el episodio de Albolote tan sólo un montaje?

Sin embargo, en este caso, estamos ante un montaje verdaderamente raro: la operación de Albolote significó la movilización de una serie considerable de efectivos en vísperas del asalto a Leganés. Además de los cuatro policías que firman el acta de registro de la vivienda, al menos participaron otros cuatro de la Policía Científica, una serie de tedax y no sabemos si miembros del GEO. Estamos, además, al menos en teoría, ante un piso franco utilizado por esos mismos suicidas de Leganés, lo cual tenía una gran importancia.

Y, sin embargo, el episodio de Albolote se desvanece con el tiempo al ir progresando el sumario, de manera que al final queda como un episodio aislado, sin el más mínimo interés procesal, hasta el punto de que ni el juez ni la Policía se molestan en interrogar a la única persona viva que sabemos que estuvo en esa casa, Abdelaziz Stitou. ¿Acaso nos lo reservan como un nuevo falso testigo sorpresa, por si el sumario se desmorona durante el juicio? ¿Por qué ese desinterés del juez Del Olmo?

El episodio de Albolote comparte esa característica con la falsa bomba de las vías del AVE. ¿Por qué el juez Del Olmo no ha incorporado al sumario del 11-M el episodio del AVE, si se supone que los terroristas eran los mismos, y por el contrario se tomó tanto trabajo para quitar a la juez Teresa Palacios las investigaciones de Leganés?

¿En qué consistió realmente la operación de Albolote? ¿Se trataba de alejar la vista de Madrid o de distraer efectivos policiales de Madrid, mientras se preparaba el teatro de Leganés en esas postrimerías del gobierno del PP? ¿O, por el contrario, el episodio de Leganés estaba destinado a representarse originalmente en Albolote, pero algo hizo cambiar los planes a última hora y reescribir la escena para que transcurriera en Leganés?

¿Qué pintaba Albolote dentro del guión? ¿Era una mera solución B, de la que deciden finalmente desembarazarse quienes escribieron la versión oficial? Digámoslo de otro modo: si algo se hubiera torcido en la operación Leganés, ¿habrían aparecido los cuerpos de los "suicidas" en Albolote?

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