AGLI

Recortes de Prensa    Martes 9 Enero  2007
Rajoy ni se fía ni desenmascara a ZP
EDITORIAL Libertad Digital 9 Enero 2007

¿Cómo va a volver el Gobierno del 14-M al Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo si aquel era un consenso en el que, acorde a su negativa a pagar un precio político a la "paz", PP y PSOE se comprometían a no llevar a cabo ninguna clase de acuerdo político con cualquier partido firmante del Pacto de Estella mientras no renunciasen al totalitario y falso derecho de autodeterminación? ¿Cómo va a volver este PSOE de Zapatero al consenso antiterrorista con el PP si lo que pretende el presidente es, por el contrario, sumarse a los partidos separatistas para acordar con ellos un nuevo frente anti PP con el que acabar con el actual Estatuto de Guernica? ¿Pero es que ya no hemos vuelto a olvidar de la oferta que actualizaba Ramón Jáuregui, sólo 48 horas antes del atentado en Barajas, de "un nueva reforma estatutaria que sirva de percha de la que colgar la incorporación a la democracia de la izquierda abertzale"?

¿Cree alguien que Zapatero va a renunciar a todo ese proyecto político de cesión a los separatistas y de marginación de la principal alternativa política que constituye el PP por el hecho de que haya estallado en Barajas la impaciencia de ETA por la "lentitud" con la que, según los terroristas y sus socios en Perpiñán, avanzaba este "proceso" colaboracionista? ¿Cree alguien que Zapatero ha renunciado al "proceso" por que ya no cuente con la coartada de la "paz" de esos criminales que, hasta el final de la legislatura, tenían que ser sus pacíficos compañeros de viaje?

Vayan por delante todas estas preguntas retóricas para señalar que, si bien Rajoy, en su última entrevista con Zapatero, ha dado muestras de que no se fía del presidente del gobierno, tampoco sus palabras sirven para desenmascarar, como es debido y ante la opinión pública, a un presidente que utiliza la "paz" y el "fin dialogado de la violencia" como la mejor excusa para proceder, tanto contra las víctimas del terrorismo, como contra su principal alternativa política.

Rajoy prácticamente se ha limitado, entre elogios al Pacto por las Libertades, a señalar que ha salido de Moncloa "sin tener una idea clara de las intenciones de Zapatero" y de que esta reunión no es óbice para que el presidente dé explicaciones ante el parlamento. Está bien. Sin embargo, ¿tanto habría costado que el perfil de la crítica de Rajoy fuera ya proporcional a la infame maniobra que empezó mucho antes del comunicado de "alto el fuego" y a la que Zapatero no ha renunciado después de Barajas? ¿O es que Rajoy no se atreve a cambiar la falsa impresión de que los "fallos" que Zapatero haya podido cometer en este inacabado "proceso" no son otros que los bienintencionados errores que hayan podido cometer sus antecesores? ¿Tanto habría costado que el líder del PP denunciara –por ejemplo– la hipócrita oferta de diálogo recibida en Moncloa, cuando los socialistas, tras el atentado de Barajas, se van a manifestar junto a los separatistas del PNV con un lema en el que se sigue reivindicando el diálogo con ETA?

El PSOE tras el atentado
Del desconcierto al concierto
Cristina Losada Libertad Digital 9 Enero 2007

Tras la vacación, los que estuvieron ausentes vuelven a la rutina. Era tan previsible que produce hastío comentarla, pero hela ahí: la presión se ejerce de nuevo sobre los que tuvieron lucidez y principios suficientes como para no confiar ni en ETA ni en Zapatero. Como antes. En contraste, los terroristas y sus leales y de facto legales cómplices, sólo sienten el peso de palabras huecas, elegidas para acentuar su liviandad: el atentado y los asesinatos son tratados de equivocación y error por los gobernantes. Como antes. La única diferencia es que este "error" con dos muertos que no logró que el presidente renunciara a su asueto en Doñana, se castiga con un "ahora no hay más diálogo". Una penalización que van a desmentir enseguida los socialistas vascos colocándose detrás de una pancarta que pondrá la dichosa palabrita, la que ha envuelto y escondido en su paño cálido y acogedor, el turbio comercio entre la banda terrorista y el Gobierno. Así pasaba de matute la mercancía la frontera de la conciencia y la razón. Por algo nunca quisieron hablar de negociación ZP y su camarilla.

Durante unos días, parecía que se le estaba haciendo a Zapatero la "autocrítica" que él se negaba a realizar. Desde círculos afines, se le convertían sus suspensiones en rupturas, se acumulaban pruebas de su ceguera voluntaria y se hablaba de errores. Nasty de plasty. Llegó el comandante y mandó a parar. Cierre de filas. Ha relatado Blanquito la escena. Ha confesado su error al hablar de errores. Ha terminado por hacerse él la autocrítica. Qué humillación. Uno por uno, cada uno de los miembros del Ejecutivo ha tenido que decir en alta voz que el Jefe lo ha hecho todo bien, dabuten, mejor imposible. Parecía que las ratas querían abandonar el barco, pero atenazadas por el miedo característico de esta subespecie, presintieron que si se movían en plena tormenta, el naufragio era seguro. Así creen que podrán ir tirando algunas millas más. No hay rebelión a bordo y la artillería se dispone para disparar en la dirección habitual. Clausewitz: la mejor defensa, un ataque.

María Teresa reaparece, tras haberse ahorrado los días de caos y luto, con el traje del apparatchik al que se le escapan culpas invertidas por las costuras. Dice que el Gobierno no trabaja ni sobre hipótesis ni escenarios virtuales, lo cual es una descripción concisa del método con que ha fabricado el "proceso". Acusa al PP de hacer oídos sordos, lo que viene a retratar el estado de los tímpanos gubernamentales ante las advertencias, la experiencia, la inteligencia, y los hechos que rompían sonoramente el espejismo. Y por fin asegura que se actuó con transparencia, a despecho del trajín de secretos y de los ecos de la voz de ZP reservándose confidencias, informaciones, cartas en la manga, que justificaban la venta de las Grandes Esperanzas en privado y en público.

Cuando ella o el otro nos dicen tras el derrumbe que hay que tocar la sintonía de la firmeza, la unidad democrática y todos los instrumentos del Estado de Derecho están señalando una obviedad: su previa ausencia. Pero no hay duda de que van a emplear todos los instrumentos. O sea, los propagandísticos, publicitarios y políticos. Lo primero era pasar del desconcierto al concierto. Y se ha pasado. El partido se ha sometido a un Jefe que, como decía Orwell de la izquierda, se dedica a jugar con fuego sin saber siquiera que el fuego quema. Y lo segundo, por entendernos, porque es la causa de lo primero, hacer frente a la amenaza que representa ¿ETA? No, la oposición. Ya están desplazando la responsabilidad y la atención de sus actos hacia los de ella.

Eso, por no hablar de las implícitas amenazas del Gobierno del 14-M de hacer "responsable" al PP si Zapatero no logra recuperar la confianza de ETA como para llegar en "paz" a las elecciones. En cualquier caso, que un Gobierno que, en lugar de una verdadera política antiterrorista, pretende proseguir la colaboración con los nacionalistas, culpe al PP por si esta política no logra amansar a la fiera, es tanto como que –salvando las distancias– Chamberlain hubiera tenido la desfachatez de culpar del fracaso de su pacto con Hitler a Churchill.

Náusea y poesía
Ramón Farré La Opinión 9 Enero 2007

Camino de la construcción nacional, asistimos en esta Galicia, que es nuestra casa común, a la segunda fase de la estrategia nacionalista.

Superamos ya aquella otra en la que el nacionalismo asaltó la escuela, con el objetivo de reivindicar desde ella la lengua y la cultura, ejes de su doctrina de la diferencia (¿). Una diferencia que ha mucho nadie amenaza y mucho menos que nadie persigue. Una diferencia confortablemente instalada en el establishment, en esa red tupida de intereses y poder tras la cual se difumina la realidad de los días. Una escuela en parte hoy depauperada porque fue, más que un foro, una trinchera.

Al tiempo, la fe devino dogma y accedió a las instituciones del Gobierno. Allí se prenden ya los fuegos o se atizan. Se prenden o se atizan las hogueras donde llegado el caso arderán los diferentes, las hogueras donde, como una culpa, purgarán su diferencia los infieles. Será un ejercicio de higiene, ejecutado con propiedad. Limpio y benéfico. Como una campaña de desinfección.

Tal ejercicio pretende ahora imponer la uniformidad al disidente -en realidad, al insumiso- cuyos derechos constitucionales se atropellan con decretos. Como el decreto 247/95 que se esgrime para conminar a los funcionarios de la Xunta -que antes, y de momento, son también ciudadanos españoles- e imponerles el uso de una de las lenguas cooficiales.

A la persecución asisten impasibles los medios de comunicación; con excepcionales -y admirables- ejemplos, es verdad.

Impasibles también los ciudadanos. Impasibles o ajenos. Hasta el punto de no querer ver las hogueras que los sectarios atizan al anochecer. Los ciudadanos, buena gente que sólo aspira a vivir tranquila y en paz. Buena gente a la que incomoda saber que las cosas no van como debieran. Buena gente que prefiere atribuirlo todo a un fatum trágico o que, como le ocurre a Plácida Linero en la Crónica de García Márquez, no interpreta correctamente los sueños porque no se los cuentan "en ayunas". Buena gente, en fin, que desde un salvo silencio observa la implacable persecución a Santiago Nasar... que podría ser también su hijo.

Y se recrudecerá aún este rigor. En nombre de espectrales derechos colectivos se pisotearán los derechos individuales -los derechos civiles-. Y el ciudadano que los reclamara, culpable de un delito de lesa patria, tendría que afrontar su muerte civil. Sería un pre-enterrado.

Nada nuevo en nuestra cultura al menos desde el tiempo de los emperadores Constantino y Teodosio.

Queda sin embargo una esperanza. Una tan solo sobre la que se ciernen innumerables peligros. La esperanza de una rebelión cívica que hoy representa -en Cataluña y en España- el Partido de los Ciudadanos y su compromiso "de regenerar el mundo de la política, de devolver a ésta la nobleza que debe inspirarla, de situar a las personas por encima de los intereses, de los pactos, de las conveniencias, de promover el bienestar y la prosperidad de nuestra sociedad, de, en fin, alentar el desarrollo de las personas y de la libertad".

Y si esta esperanza se malograra, si media España llegara a ocupar España entera, entonces nos esperaría la náusea. Otra vez la náusea. La náusea... Sí.

O la poesía, que mejora el orgasmo como asegura Luis Antonio de Villena.

Y llegados allí, cuando los archimandritas, por mis culpas, reo de muerte me encontraran y, habida cuenta de que entonces me importaría más bien poco en qué momento "se jodió el Perú", no accederán los curas a mi celda y no me ejecutará Paco Rodríguez -lejos de mí ese cáliz-. Mátenme sin credos, sin símbolos "nicenoconstantinopolitanos".

Máteme luego, con su beso, Pepe Blanco, como exige mi corazón laico y socialista. Béseme y máteme Pepe Blanco. Máteme susurrando aquellos versos. Los versos aquellos que decían "Yo sé que existo/ porque tú me imaginas..."

Aquellos versos, sí... Aquellos versos... que también se fueron a tomar por saco.

¿Es posible fiarse de Zapatero?
Por Carlos Martínez Gorriarán ABC 9 Enero 2007

CUANDO el lenguaje queda desgastado en su capacidad semántica por un uso corruptor que priva de significado no ya a las palabras, sino al mismo dar la palabra, los humanos nos vemos obligados a entendernos escrutando el sentido de los gestos y actos. Es lo que está ocurriendo estos días de creciente confusión —¡y la que nos espera!— con las declaraciones del presidente Zapatero, merecedoras de pergeñar un idioma propio, quizás el zapaterol. En zapaterol, ya lo sabemos a estas alturas, es posible sostener simultáneamente una cosa y su contraria sin perder la sonrisa. Eso lleva a los interlocutores y destinatarios de la sorpresa al desengaño, y finalmente al más precavido de los escepticismos pirrónicos. ¿Es posible creer la afirmación del presidente en la Pascua Militar sobre que el «proceso» había llegado a su «punto y final»? No, si se cree que una afirmación positiva excluye la afirmación contraria. Desgastado por completo el valor de la palabra en el discurso presidencial, un buen ejemplo de ese bullshit tan de moda, nos vemos obligados más bien a escrutar en sus gestos para tratar de penetrar en el secreto de sus intenciones. Y el penúltimo gesto me parece bastante aclaratorio: me refiero al apoyo del PSE a la última martingala de Ibarretxe, la manifestación convocada bajo el lema «Por la paz y el diálogo».

Está meridianamente claro que Patxi López y su muchachada no han podido decidir ese apoyo por sí mismos. Tal cosa sería impensable. Sin duda alguna, la franquicia vasca del PSOE estaba de acuerdo con apoyar a Ibarretxe en el caso, como ha sido, en que éste se impusiera a Josu Jon Imaz, que andaba fraguando otra manifestación, convocada por Gesto por la Paz para conseguir el apoyo de todos los partidos, PP inclusive, con el lema —dicen— «Por la paz, contra ETA». El autista de Ajuria-enea se ha adelantado al hombre de Sabin-etxea colándole un gol muy doloroso en la que parece otra de esas luchas intestinas cíclicas en el PNV, pero esa circunstancia sólo se ha limitado a poner las cosas más difíciles a Patxi López, no a que cambie de opinión. ¿Y cuál es esta opinión?: que no hay alternativa a la alianza PNV-PSE, sobre todo porque esa alianza es el único modo, relativamente rápido, de que la cúpula socialista vasca consiga subirse pronto al coche oficial, único faro de su tormentosa singladura.

Que la cúpula socialista vasca se suba o no al coche oficial es algo que a Zapatero puede traerle más bien al pairo, pero no así lo que haga el PNV. Los portavoces gubernamentales y los hermeneutas áulicos han corrido a desempolvar la vieja doctrina, totalmente desacreditada por la experiencia, según la cual la colaboración del partido de Sabino Arana es esencial para resolver con éxito el problema de ETA. La historia nos demuestra más bien que ese partido representa un impedimento para acabar con una banda cuya mera existencia amenazante le reporta innumerables ventajas, y no hay duda de que muchos socialistas se lo habrán explicado alguna vez a Zapatero. ¿Por qué prefiere ignorarlo, mientras se vuelve al PNV y a Ibarretxe en busca de apoyo en este momento, que debería ser el de liquidación del «proceso»? No basta aquí la explicación de que Zapatero no escucha a nadie que se aparte un milímetro de sus ensoñaciones, quizás con la excepción de Solbes (porque, como, reconoció un día, la economía tampoco es lo suyo). Hay otra razón de fondo, más siniestra, para que Zapatero hunda un poco más al PSE en la ignonimia, ordenando que apoye una manifestación cuyo lema entra en directa confrontación con lo que él mismo dijo el domingo, y con lo dicho por Rubalcaba y José Blanco: que el «proceso de paz» está muerto, acabado.

Manifestarse por «la paz y el diálogo» tras el atentado de Barajas sólo tiene un sentido, y es doble: contradecir abiertamente la idea de que el «proceso» ha fracasado y no tiene retorno, y enviar a ETA el siguiente mensaje: no importa lo atentados que perpetréis y la gente que asesinéis, porque siempre tendréis abiertas las puertas de un nuevo proceso de negociación política —aunque para decirlo claramente haya que esperar a que se pose el polvo de Barajas. Zapatero entiende perfectamente ese lema de Ibarretxe, sin duda alguna, porque este es el terreno en que se mueve con más soltura: el de los gestos de doble lectura y el lenguaje no ya ambiguo, sino deliberadamente confuso y confundidor. Por tanto, la asistencia de la plana mayor del PSE-PSOE a la procesión de Ibarretxe, y de los fieles cuadros que quieran apuntarse, muestra un significado evidente: que Zapatero dice una cosa y su contraria, pero piensa otra y es con esa con la que se compromete, a saber: volverá a intentar negociar con ETA en cuanto sea posible, y desde luego esta misma legislatura. De hecho, asistir a esa manifestación ya es un modo de negociar un precio político: el coste que tendrá —que está teniendo— negociar la paz a cualquier precio. De momento, dos asesinatos, además de los otros daños.

Y es en ese proyecto, obstinación o contumacia donde Zapatero necesita al PNV, muy por encima de lo que necesita al PP. Los medios propagadores del zapaterismo llevan tratando de rebajar la importancia política del atentado desde la misma mañana del suceso —y subrayando, muy sentimentalmente, su lado humanitario. Los más audaces se han apresurado a endosar al PP la responsabilidad no ya del fracaso de la tregua de 1998, sino su misma gestación, buscando hacernos olvidar que esa tregua fue, en realidad, pactada entre el PNV y ETA mediante el infame acuerdo de Lizarra. Y que fue el PNV también quien se vio obligado a romper con la banda al negarse a ir tan lejos y tan rápido como la banda exigía (Eguibar anunció, no obstante, que Euskadi sería independiente para 2003, a más tardar: otro profeta tan gratuito como siniestro). De lo que se trata es de confundir a la opinión pública atribuyendo al PP la responsabilidad mayor en el fracaso político de las dos treguas, en la anterior por haberla manejado mal y en ésta por no apoyar al Gobierno, mientras se renueva la alianza con el PNV. Aunque eso requiera, como es el caso, renunciar a exigir nada a ETA a cambio del cese de la violencia: paz… a cambio de diálogo. Ni siquiera paz por presos.

Semejante opción sólo tiene sentido si Zapatero sabe que le va a resultar imposible renovar el consenso antiterrorista con el PP, sencillamente porque sigue en otra cosa. No tanto, pues, porque el PP se lo ponga difícil, sino porque no hay ninguna voluntad, más allá de la representación teatral y ritual en la escalinata de Moncloa, de actualizar de algún modo el Pacto Antiterrorista. Y para apurar las posibilidades de éxito que los correveidiles de la negociación están alentando, Zapatero necesita al PNV, no al PP, ni a nadie que ponga en cuestión su desastrosa estrategia antiterrorista. Este es, en fin, el significado del gesto decidido por Zapatero y representado por su gris delegado en Bilbao: acercarse al PNV cueste lo que cueste para que el «proceso» siga vivo en la trastienda. Al precio de compartir las coordenadas y perspectivas del nacionalismo más montaraz: el de Ibarretxe, ni siquiera el de un Josu Jon Imaz tan alabado estos días por su lenguaje moderado (que a eso hemos llegado: a aclamar a un político con tal de que no rebuzne).

Naturalmente, puedo equivocarme: bastaría para probarlo que el PSE-PSOE vuelvan sobre sus pasos, y anuncien que no asistirán ni apoyarán de ningún modo la marcha de Ibarretxe. Pero mucho me temo que esto no va a ocurrir, y también que, en estas condiciones, esa unidad democrática que la mayoría urgimos pertenecerá enteramente al limbo de las intenciones piadosas e imposibles.

Relato corrido
SANTIAGO GONZÁLEZ s.gonzalez@diario-elcorreo.com  9 Enero 2007

O sea, que el presidente sabía cosas que el común de los mortales ignoraba sobre la determinación de ETA de abandonar las armas. Tuvo la habilidad de convencer de sus saberes a todos los grupos parlamentarios del Congreso menos a uno, socio en el Pacto Antiterrorista. En una 'blitzkrieg' parlamentaria, anunció el 14 de mayo de 2005 una propuesta que el 57,71% de los diputados aprobó tres días más tarde.

El acuerdo sustituido unía al 89,14% de los congresistas, que hasta ese 17 de mayo compartían formalmente diagnóstico y tratamiento para el problema terrorista. Aquel día el PSOE sustituyó la «derrota de la estrategia terrorista» por el empate de la negociación, sometiendo la nueva vía dialogada a unas cautelas que nunca se cumplieron, quizá porque encargaron su verificación al hermano menos listo de Torrente.

Después llegó la tregua, tras un gran robo de explosivos, 30.000 placas para matrículas de coches y una troqueladora. ETA y su brazo político anunciaron comunicado tras comunicado, zutabe tras zutabe, declaración tras declaración, en todas y cada una de sus comparecencias, que la violencia no se acabaría sin autodeterminación y sin Navarra. «Son mensajes para consumo interno», decían los portavoces gubernamentales, que seguían expresando un optimismo patológico sobre la marcha del proceso.

Extorsionan a empresarios, montan la 'kermesse' de Aritxulegi, sigue la kale borroka, se rearman en Francia, secuestran a tres personas y roban 350 pistolas, mientras el Gobierno impulsa una resolución en el Parlamento europeo que divide a la Cámara de Estrasburgo por la mitad y viste de largo a la negociación. Se encuentra un zulo con explosivos y el director general de la Guardia Civil y la Policía dice que ETA no se está rearmando y que no hay datos sobre la existencia de ningún comando en el interior.

El abogado Txema Montero avisa del peligro y no se le hace caso. El ministro del Interior confunde el zulo con un trastero, que es como confundir el zulo con las témporas; el presidente dice que estamos mejor que el año pasado pero estaremos mejor dentro de un año y justo al día siguiente ETA revienta el castillo de naipes con dos ecuatorianos dentro.

Zapatero suspende el diálogo y se vuelve a apurar sus vacaciones y el ministro del Interior enfatiza que el proceso ha quedado «roto, acabado y liquidado». El presidente regresa de Doñana y apenas cinco días después de la bomba acude a la zona del desastre acompañado por el candidato socialista a la alcaldía de Madrid. Se contradicen varias veces entre ellos, el presidente dice que el proceso sí está roto, pero que no ha cometido errores y Patxi López apoya con su presencia una manifestación para reclamar el diálogo cuyo lema no comparte. No es extraño. Llevamos diez días sin muertos y sin atentados y habrá que darse prisa en retomar el tema. ¿Socorro!

Organizar la coartada
Por Rosa Díez ABC 9 Enero 2007

Leyendo la prensa de ayer he tenido la impresión de que desde los aledaños del Gobierno -quizá desde el propio Ejecutivo- se ha empezado a organizar la coartada. Así, se nos da cuenta de que «el optimismo» del presidente en su comparecencia del 29 de diciembre pasado estaba basado en que en la reunión mantenida a mediados de diciembre -ésa que «El País» denomina «primera reunión oficial» y que según reconoce ese mismo diario se produjo incumpliendo las condiciones establecidas en la resolución de mayo de 2005 que exigían la constatación de la «ausencia de violencia»- quedaron para volverse a ver.

Quizá haya quien se «tranquilice» ante tal tipo de información. A mí me produce una inmensa desazón, porque vendría a confirmar que el presidente del Gobierno tiene más confianza en lo que le dice «Ternera» a sus interlocutores de Ankara -cuando repasas los nombres de quienes aparecen como interlocutores gubernamentales te echas las manos a la cabeza- que en la información suministrada por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Si con tales «datos» publicados ahora -una nueva reunión- se pretende justificar el optimismo del presidente, vamos dados. Lo que hacen es poner en evidencia a un Gobierno que prefirió fiarse de lo que los terroristas le decían a sus enviados antes que confiar en la información que le suministraban sus propios Cuerpos y Fuerzas de Seguridad. Y eso que «El País» decía desde hacia días que «Ternera» no mandaba en ETA desde el mes de agosto.

Por si fuera poco preocupante pensar que el Ejecutivo podía estar desoyendo las voces de sus propios Cuerpos de Seguridad, el mismo periódico publicaba el día 31 de diciembre un reportaje firmado por José Luis Barbería titulado «París atribuye a ETA plena capacidad operativa», en el que se explicaba detalladamente como se había ido organizando la banda terrorista durante estos nueve meses y como la policía francesa y la española se estaban movilizando para frenar un nuevo despliegue de la banda armada. En su artículo Barbería insiste en que los responsables antiterroristas franceses perciben en ETA una actitud desafiante. ¿Cómo, con todos esos datos conocidos, se puede pretender ahora justificar el optimismo presidencial?
Por eso, porque no creo que haya cabeza normal en la que quepa pensar que el optimismo era una respuesta lógica a lo que estaba ocurriendo, no puedo por menos de pensar que todo lo que estamos leyendo y escuchando en los dos últimos días desde los entornos del poder responde a una estrategia destinada a organizar una coartada.

Una coartada para justificar lo que se hizo y por qué se hizo. No me parece la táctica más correcta para rectificar los errores; pero lo que verdaderamente me preocupa -y por eso escribo lo que estoy escribiendo- es la coartada se esté organizando para justificar lo que se pueda querer hacer.

El presidente declaró a los periodistas el día de la Pascua Militar que se ha llegado a un «punto y final» en relación con el diálogo con ETA; pero a la vez afirmó que «no ha habido ningún elemento o argumento que permita decir que ha habido un error». Reconozco que esas palabras, junto a la hoja de ruta que empiezo a percibir, retazo a retazo, me llenan de desconfianza. Me explico. Publicaba ese diario que «el Ejecutivo considera básica la relación con el PNV para lograr la unidad política frente a ETA». Y como un eco de esas palabras, reaparece el mismo domingo a mediodía Patxi López («missing» desde el atentado terrorista del día 30) para explicar que «el PSE asistirá a la convocatoria de manifestación de Ibarretxe». En los periodicos de ese mismo día aparecían distintos dirigentes del Partido Socialista de Euskadi diciendo justamente lo contrario.

Entonces empiezo a temer que lo que el PSOE está gestando es eso que los nacionalistas y los defensores del «final dialogado» llaman «la unidad de los partidos». Una unidad para la que el resulta básica la relación con el PNV. Por eso López no escucha las sabias palabras de Zubizarreta, quien fuera asesor de Ardanza e impulsor del Pacto de Ajuria Enea, que advierte en «El Correo» del domingo mismo que la convocatoria del lendakari se parece demasiado a aquella manifestación que organizó a mayor gloria de él mismo tras el asesinato de Fernando Buesa.

Por eso López no escucha la advertencia de Zubizarreta que insiste en que los efectos de esta manifestación serán que «Batasuna, en vez de verse forzada a ahondar en sus contradicciones, contemplará aliviada el paso de una multitud manipulada en sus sentimientos más íntimos». Todo me hace temer que los dirigentes socialistas no escuchan las voces sensatas de aquellos que aún viniendo del mundo nacionalista han aprendido de nuestra propia historia, porque han decidido volver a las andadas; o mejor dicho, no salir del lodazal en el que se han metido.

Por eso no puedo por menos de pensar que la coartada respecto del pasado más reciente -ésa tendente a demostrar que todo se hizo bien, que había «argumentos» para justificar lo injustificable- en realidad tiene como objetivo construir una coartada para repetir la historia. Y eso es algo que no nos podemos permitir. Hemos de exigir claridad al Ejecutivo y al PSOE. Hemos de exigirles que opten. Tienen que tener claro que no vamos a dejarnos engañar, aunque para encubrir lo que parecen dispuestos a hacer -insistir en el error-utilicen esas palabras de significado taumatúrgico como son diálogo, paz o acuerdo.

No nos vamos a dejar engañar por las palabras; conocemos bien su significado. No es lo mismo apostar por «el final dialogado de la violencia» que diseñar una estrategia para derrotar a ETA. Ni es lo mismo «la unidad de los partidos» que «un pacto de Estado» contra el terrorismo. El pacto de Estado requiere del acuerdo entre el partido que gobierna y el partido que es su alternativa. El pacto de Estado tiene esa condicióni imprescindible, la única que garantiza que la alternancia en el gobierno no modificará la política pactada. Los demás partidos se pueden sumar a cualquier pacto de Estado; es lo deseable. Pero imprescindibles sólo son los dos únicos partidos que pueden formar el Gobierno de España.

Tal y como están las cosas, mucho me temo que el PSOE y el Gobierno hayan optado por mantener la estrategia que nos ha llevado a la situación actual. Les oigo hablar mucho de unidad; pero no les he oído decir nada sobre la necesidad de reeditar el Pacto con el Partido Popular. Han dicho que es básico pactar con el PNV; pero no han dicho que es imprescindible el acuerdo con el PP. Concepción Arenal proclamó -a propósito de la alergia de los políticos a asumir responsabilidades por sus actos- que «cuando la culpa es de todos, la culpa no es de nadie». Aquí y ahora hay culpables y responsables. El único culpable del terror y del dolor causado es ETA. Pero la responsabilidad de que el Pacto se haya roto en pro de otra estrategia para buscar un «final dialogado» es del Gobierno. Fue una opción personal tomada, en el ejercicio de sus competencias y con entera libertad, por el presidente del Gobierno. Sabemos a donde nos ha conducido: la sociedad en su conjunto, los partidos políticos, las asociaciones cívicas, las asocicaciones de víctimas... Todo está hoy mucho más dividido y más debilitado que en marzo de 2004. Y ETA está psicológica y organizativamente mucho más fuerte. Esta es la pura realidad.

La respuesta ante esta situación no puede ser una llamada genérica a la unidad. Ni una reafirmación en los principios democráticos. No tengo la menor duda de que el presidente, según sus propias palabras, piensa seguir poniendo lo mejor de él mismo para «ganar la paz». Dijo el sábado en la Pascua Militar que «es una tarea muy arriesgada en términos políticos, pero es mi decisión». No entiendo bien; no sé por qué el presidente piensa que debe asumir más riesgos que los estríctamente necesarios. Una cosa es que la tarea ser dificil, sobrehumana incluso. Y que, a pesar de ello, esté dispuesto a asumirla. Pero en cuanto al riesgo, es evidente que la tarea será más o menos arriesgada según como se acometa. No hay por que correr riesgos innecesarios. Y a la vista de lo ocurrido cualquiera puede entender que correría un riesgo innecesario quien volviera a tratar de convencer a unos terroristas de que dejen de serlo cuando ellos aún no sienten esa necesidad. Lo arriesgado sería seguir creyendo que los gestos amables y las buenas maneras van a ser interpretados por los terroristas como algo distinto a la debilidad. Lo arriesgado sería partir de cero, como si nada hubiera ocurrido, como si ahora mismo -y en un pasado no tal lejano- no se hubieran intentado políticas de apaciguamiento hacia el terror que culminaron en fracasos. Lo arriesgado fue romper un pacto de Estado con el partido llamado a ser alternativa, para optar por un acuerdo con los partidos minoritarios y nacionalistas que nunca tendrán la responsabilidad de formar gobierno en España y que siempre defendieron la negociación política con ETA. Convendría reconocerlo.

Lo arriesgado, lo suicida diría yo, sería que a la vista de lo ocurrido se volviera a repetir la opción. Persistir en la estrategia que ha devuelto a ETA la esperanza no tiene ninguna justificación. Ni hay coartada que pueda disimularla. Ni el mejor Hitchock podría inventar un McGuffin suficientemente convincente. No nos vamos a distraer, presidente. El día 15 comparecerá usted en el Congreso de los Diputados. Estaremos atentos. Tiene usted que optar: o el pacto de Estado para derrotar a ETA o el mantenimiento del acuerdo con los nacionalistas para insistir en el final dialogado. No hay excusa, McGuffin, o coartada que valga.

Reunión con Rajoy
Zapatero no cambia sus planes
Ignacio Villa Libertad Digital 9 Enero 2007

El rostro tenso y nervioso de la vicepresidenta De la Vega en la comparecencia de este lunes, después de la entrevista en Moncloa entre Rodríguez Zapatero y Rajoy, es la referencia más clara de lo que está pasando. La vicepresidenta lleva casi tres años dando cuenta semanal de la gestión del Gobierno tras los consejos de ministros. Parece evidente que a estas alturas tiene tablas más que suficientes como para no exteriorizar el estado de ánimo del Ejecutivo. Esta vez, en cambio, no ha sabido ocultarlo, y es que todo indica que Mariano Rajoy no ha caído en la trampa tendida por Zapatero, por lo que los planes diseñados desde Moncloa se resquebrajan antes de ponerse en marcha.

Hay que reconocer que esa estrategia es la de siempre: la exclusión del Partido Popular. Es decir: "todos contra el PP". La artimaña es sencilla. Zapatero dinamitó hace mucho el pacto antiterrorista y sabe que resucitarlo es incompatible con mantener el proceso de rendición. Por lo tanto, es consciente de que por ese camino no puede avanzar. De modo que se ha inventado una nueva triquiñuela: proponer al Partido Popular un nuevo pacto, supuestamente basado en el consenso, en el que se puedan ubicar todos los partidos políticos del arco parlamentario. Es decir, pretende sentar a los populares con los independentistas de Esquerra que se reunieron en Perpiñán con ETA o con los nacionalistas vascos que firmaron el Pacto de Estella con los terroristas. Evidentemente, Zapatero sabe que eso no es posible, que es precisamente la razón por la que lo propone. Esta iniciativa estaba condenada al fracaso antes de nacer pues venía de fábrica con una etiqueta donde se podía leer la negativa de los populares, de modo que Zapatero y sus aliados terminarán donde estaban: ¡Todos contra el PP!

No obstante, parece que Zapatero no se esperaba una negativa tan tajante y explicita de Rajoy. El PP ha ofrecido una imagen clara de cuál es su opción: el pacto antiterrorista. Y al presidente del Gobierno se le plantea una disyuntiva entre aceptar las exigencias de Rajoy –algo impensable– o tirarse al monte con sus habituales compañeros de viaje. Todo indica que se apuntará a la segunda opción, a sabiendas de que el deterioro del Gobierno va a ir a más. Pero ha llegado tan lejos, ha cedido y concedido tanto, ha creado tales expectativas a los etarras y a todo su entorno que se ha convertido en un rehén de sus promesas.

A nadie le puede sorprender la reacción de Zapatero, un presidente del Gobierno centrado en su política de fanfarrias y palabras vacías. El jefe del Ejecutivo, nueve días después del atentado, vuelve a alejarse del sendero que marca el sentido común. Durante este tiempo, el presidente no ha hecho sino marear la perdiz, sin tomar decisiones ni demostrar capacidad ninguna de reacción. Parece como si estuviera esperando algún mensaje de los etarras para volver a esa mesa de negociación política que, como se ha dicho hasta la saciedad, es simplemente una forma de rendirse. Eso sí, no es Zapatero quien se somete sino los españoles a los que se supone que representa. El presidente del Gobierno espera alguna señal por parte de los etarras y, mientras tanto, entretiene a los ciudadanos con rondas de partidos en las que excluye al PP. Y es que contar con él sería incompatible con sus planes, que definitivamente no han cambiado.

La urna en la cabeza
Por Ignacio Camacho ABC 9 Enero 2007

POR inquietante que resulte, en este momento el Gobierno parece más preocupado por el PP que por ETA. A doce días del atentado, la prioridad de Zapatero no consiste en avanzar en una investigación de la que nada se sabe, sino en hallar el modo de comprometer a la oposición en el fracaso de su plan de diálogo con los terroristas. El presidente se ha desplomado en las encuestas y sólo busca el modo de neutralizar siquiera parcialmente su gravísimo revés político. Con la legislatura hundida por la bomba de Barajas y su proyecto estrella sepultado entre la escombrera, le ha crecido en la cabeza una urna y ya no ve más que votos que se le escapan. Pero en vez de rebelarse con un golpe de determinación y coraje para admitir su error y cambiar de estrategia, se confunde de enemigo y trata de descargar sobre el PP una parte de la responsabilidad de su fiasco.

Se vuelve a equivocar, y cada vez le queda menos margen. Parece dispuesto a cualquier cosa menos a lo que la mayoría del país espera: liderar una reacción de firmeza contra el terrorismo. La gente puede perdonarle que se haya dejado engañar -ya le ocurrió lo mismo a Aznar y a Felipe- fiado de buenas intenciones, pero sólo una vez. Si persevera en el yerro, tendrá que jubilarse. Y lo malo es que no parece entenderlo; si aísla al PP se la va a volver a jugar con ETA, dejando su destino político en manos de los «txerokees», que lo pueden a manejar a bombazos. Incluso para el objetivo egoísta de mantenerse en el poder, es un suicidio quedarse a merced de los terroristas. El terror ya decidió las elecciones en una ocasión, el 11-M, y permitir que se repita el escenario constituiría una grave irresponsabilidad histórica. Esto lo ve ya casi todo el mundo, menos él; hay gente de su partido con las manos en la cabeza.

Por más que le cueste aceptarlo, sólo tiene un camino razonable, que consiste en volver al Pacto Antiterrorista. Nadie le culparía, ya que fue él mismo quien lo promovió, y además es compatible con su discurso teórico: firmeza legal hasta que ETA renuncie y Batasuna se desmarque, y a partir de ahí, campo para la política. Lo que ocurre de veras es que Zapatero ya ha abandonado ese planteamiento, y está buscando fórmulas políticas que aceleren el proceso, obstinado contra toda evidencia. Ni siquiera ha sido capaz, en estos días aciagos, de hablar con claridad de «terrorismo»; sigue aferrado al ambiguo genérico de la «violencia».

La vía de tensar la cuerda con la oposición es incómoda y dolorosa, y persiste en la fractura del país que está caracterizando esta legislatura. Si no hay consenso habrá debate, y el presidente tendrá que explicar a fondo por qué se equivocó y afrontar las consecuencias. Más jaleo, más crispación, más bronca. Quizá piense que eso le conviene para llegar a las elecciones con la temperatura política muy alta, en busca de una movilización a cara de perro. Pero si dejase por un momento de pensar con la urna, se daría cuenta de que como gobernante tiene una responsabilidad que no puede declinar y que, a corto o largo plazo, acabará pasándole la factura.

Hechos y palabras
Editorial El Correo 9 Enero 2007

La ilegalizada Batasuna se esforzó ayer por dotar de solemnidad una comparecencia en la que Arnaldo Otegi, negándose de nuevo a aceptar preguntas de los periodistas, escenificó un doble llamamiento al Gobierno y a ETA: primero, al Ejecutivo, para que propicie las «condiciones democráticas» que permitan reconducir el «proceso de paz»; después, a la organización terrorista, para que mantenga «intactos los contenidos y objetivos» explicitados en la declaración del alto el fuego del pasado 22 de marzo. Más allá del ceremonial con el que el portavoz abertzale envolvió sus palabras y de las pretendidas novedades que puedan encerrar -definió por primera vez como 'atentado' la brutal explosión que segó la vida de Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio-, sus apelaciones a la banda resultan insuficientes y carentes de credibilidad, dada la negativa de Batasuna a condenar sin ambages la violencia de ETA. La resistencia de la formación ilegal a apartarse del terrorismo acentúa la endeblez como interlocutor de Otegi, protagonista de las negociaciones que desembocaron en las dos últimas treguas reventadas por la organización terrorista, y enfatiza la subordinación de Batasuna al dictado de las armas.

Esa dependencia adquiere la máxima gravedad cuando se comprueban las intenciones criminales de ETA, que había almacenado dispositivos para fabricar mortíferas 'bombas lapa' en el zulo desmantelado en la localidad vizcaína de Atxondo. Otegi pretendió ayer una equiparación inaceptable entre un Gobierno democrático y una organización que asesina, mientras volvía a conminar al resto de partidos a recomponer el diálogo político en un vano intento de preservar el crédito de sus propias filas. Sin embargo, Batasuna no puede ahora sacudirse la responsabilidad de haber alimentado durante meses las amenazas de ruptura del alto el fuego lanzadas por ETA, con pronunciamientos que elevaban el listón de sus reivindicaciones, siempre lejos de lo que cualquier Estado constitucional podría admitir siquiera como tema de conversación.

Resulta de una cínica desfachatez que la formación ilegalizada se limite a lamentar las dramáticas consecuencias del atentado de Barajas o pretenda presentarlo como un obstáculo superable en el convulso devenir de un proceso que no sólo ha quedado roto, sino del que las instituciones democráticas no pueden extraer otra conclusión que la de rechazar tajantemente los señuelos de ETA y Batasuna. La izquierda abertzale continúa dando cobertura a los violentos. Los partidos democráticos no pueden permitir que las palabras de Otegi incrementen la confusión en un momento en el que la desunión de las dos principales formaciones, evidenciada en el breve encuentro que celebraron ayer en La Moncloa Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, únicamente beneficia a las pretensiones desestabilizadoras de ETA y a las actitudes políticas más ventajistas.

Bajo los escombros
JAVIER ZARZALEJOS El Correo 9 Enero 2007

El 16 de julio del año pasado, en la escuela de verano 'Jaime Vera', el secretario de organización del Partido Socialista, José Blanco, sentenció: «Si el proceso (de paz) triunfa será a pesar del PP y si fracasa será por el boicot del PP». Un par de semanas antes, Blanco había calificado al primer partido de la oposición de 'vil', siguiendo en esto la senda de otro secretario de organización -pero éste sólo del Partido Socialista de Euskadi- a quien el PP unos días antes le parecía 'carroñero'. Un mes después, en una entrevista publicada en 'El Diario Vasco' el 23 de julio, el mismo dirigente del PSE añadía: «Será responsabilidad del PP un eventual fracaso del proceso de paz». Preguntado cómo podría Mariano Rajoy deshacer lo que pactase el PSOE con el apoyo de los nacionalistas si el PP volviera al Gobierno, el entrevistado iluminaba su análisis sobre las responsabilidades del PP considerando muy difícil deshacer esos pactos «a no ser, claro, que Mariano Rajoy decidiera poner nuevamente en marcha a ETA». Y, ya en plena canícula, concretamente el 13 de agosto, otro destacadísimo dirigente del socialismo vasco con gran proyección en la política nacional no tenía duda: «El PP apretaría antes el botón para gobernar que el de acabar con ETA».

No se sabe bien cuándo empezó el proceso. Unos dicen que con una comunicación de ETA cuya interpretación certera Rodríguez Zapatero reclamó para sí. Otros lo sitúan en mayo de 2005, cuando el Gobierno del Partido Socialista decidió que lo mejor para acabar con ETA era acabar con el Pacto por las Libertades. El tercer hito de este camino sin dirección lo marca la declaración de alto el fuego de ETA en marzo del año pasado.

Los desmemoriados dijeron que aquella tregua era superior a todas las anteriores porque la banda la había calificado de 'permanente'. Supimos, sin embargo, que la diferencia con la anterior consistía, entre otras, en haber sido negociada previamente por el Gobierno en términos todavía no revelados.

Habíamos creído a Rodríguez Zapatero cuando un mes después de declarada la tregua negaba categóricamente contactos previos con la ilegalizada y disuelta Batasuna. «En absoluto -decía el presidente-. El Partido Socialista no ha mantenido ninguna relación con personas que puedan representar a la extinta Batasuna. No ha habido ni hay relación, ningún diálogo». Lo cierto es que allá por 2002, mientras unos se dedicaban a fortalecer una política de Estado dirigida a privar de toda esperanza a ETA y a todos sus muchos cómplices y beneficiarios, dirigentes socialistas empezaban a jugar con otra baraja ante los interlocutores de ETA y Batasuna con quienes Rodríguez Zapatero negaba, en vano, haber tenido relación alguna.

No contento con eso, Rodríguez Zapatero seguía rompiendo moldes, como exigía su frívolo narcisismo, y aceptaba como novedad decisiva la vieja patraña etarra vuelta a escenificar en Anoeta que no significó otra cosa que ETA consiguiera que este Gobierno hiciera lo que ningún otro había hecho, esto es, vincular el final del terrorismo a una negociación política en torno a las exigencias de ETA, comulgando con las ruedas de molino de una ficticia separación del proceso en dos mesas de negociación.

Otegi -que es hoy el mismo que era hace dos semanas- era entonces para Rodríguez Zapatero un hombre de paz. Exigencias creativas de un proceso basado en la presunta emancipación del brazo político de ETA de los designios de la banda. En realidad ése era sólo uno de los supuestos del proceso. Había otros. Por ejemplo que el presidente del Gobierno contaba con información privilegiada a la que el resto de los mortales no podían acceder y que ninguna condición les hacía merecedores de compartir, ni siquiera la de líder de la oposición. Que Rodríguez Zapatero contaba con las claves de interpretación exacta de lo que pasaba. Que la representación de diez millones de españoles era prescindible. Que aceptar que el proceso exigiría una mesa política era una concesión sin coste. Que Batasuna era un «interlocutor político necesario». Todos los supuestos en los que el proceso pretendía sustentarse se han derrumbado como un castillo de naipes construido desde una arrogancia sin límite.

En las horas posteriores al atentado, el ministro de Interior reprochaba a Mariano Rajoy hablar mucho del Gobierno y muy poco de ETA. Pero es que ETA en esta ecuación es un valor constante y conocido. Es el Gobierno, después de la ruptura del Pacto por las Libertades y el fracaso de su apuesta, la incógnita que debe ser despejada. ¿Volver atrás como si nada hubiera ocurrido? No parece posible. ¿Despachar el asunto con sentidas apelaciones a la unidad? Pero ¿unidad entre quiénes? ¿Incluye esa unidad a partidos como ERC, aliados del Gobierno, desde los que se afirma que «ETA ha puesto más en el proceso»?

La clave para el futuro y el obstáculo más difícil de superar es la profunda sima de desconfianza abierta entre una parte, hoy netamente mayoritaria de la sociedad española, y el Gobierno, en especial su presidente, que reclamó para sí la dirección política del proceso. Más allá de sus errores, la quiebra en la credibilidad de Rodríguez Zapatero parece irreversible en la opinión de muchos ciudadanos. Mientras la supuesta búsqueda de la paz sea la coartada que todo lo justifique, algunos -también ahora- seguirán jugando por debajo de la mesa, harán de su indignación un estado provisional, volverán a decir aquello de que el único comunicado que esperan de ETA es aquél en el que la banda anuncie el abandono de las armas, pero se olvidarán de lo dicho si ETA emite el comunicado que les ofrezca el punto de apoyo necesario para retomar 'el proceso'.

Con su torpe maquiavelismo, Rodríguez Zapatero parecía estar seguro de que el éxito del empeño -cualquiera que fuera el contenido real de ese éxito- convalidaría los medios. El voluntarismo y las recetas de apaciguamiento una vez más han fracasado. No se trata sólo de que el presidente del Gobierno reaccionara al atentado de Barajas decretando simplemente un tiempo muerto en un partido que no quiere dar por terminado. El Gobierno y el Partido Socialista han dedicado sus mayores esfuerzos a cubrir los numerosos flancos abiertos por la gestión del proceso, recordando que sólo ETA es responsable del atentado -no era eso lo que José Blanco y otros pensaban hasta ahora-, para guarecerse bajo el precedente de Aznar en una demostración cada día más patética de debilidad política e incapacidad para explicar sus posiciones en razón de sus propios méritos.

Por mucho que quiera representar el papel de víctima, al Gobierno no se le juzga ni se le critica por el hecho de que ETA haya vuelto a matar sino por sus errores de juicio advertidos hasta la saciedad, por su indiferencia ante la división que ha causado, por el abandono arbitrario de la política más eficaz contra ETA que se ha seguido, por inutilizar los instrumentos políticos que acabaron con la legendaria imbatibilidad de ETA.

Ahora la prioridad para el Gobierno parece obvia. Pero reconstruir el consenso en la política antiterrorista no consiste simplemente en pactar fórmulas retóricas. Significa reconstruir la confianza, ofrecer seguridades, renunciar a agendas ocultas ante ETA, liderar a todas las instituciones del Estado para garantizar la integridad de nuestra democracia, rechazar la tentación de fotos coloristas a costa de minimizar el alcance y la fuerza de los compromisos. Significa ver a las víctimas como lo que son, el gran activo moral de la sociedad en la lucha contra el terrorismo. Significa distinguir entre adversarios y enemigos y saber claramente dónde se encuentran éstos. Significa asumir un compromiso irrevocable con la derrota de ETA, cerrando bajo siete llaves el famoso y estéril punto 10 del Pacto de Ajuria Enea, de modo que no vuelva a ser la gatera por la que los terroristas escapen al final que merecen -la cárcel- ni se convierta, como ocurre ahora, en una oferta permanente de negociación que ETA puede activar a su antojo con un comunicado.

Bajo los escombros de la T-4 han quedado dos nuevas víctimas del horror y la realidad con la que José Luis Rodríguez Zapatero no debe seguir jugando al escondite. Permítasenos dudar de que el presidente del Gobierno quiera, pueda o sepa acabar con este juego.

Zapatero ataca al PP para unir al PSOE
Pablo Sebastián Estrella Digital 9 Enero 2007

Como era de esperar, Zapatero ha llamado a Rajoy al palacio de la Moncloa con la sola intención de aparentar que retoma la iniciativa que dejó en manos de Rubalcaba, para pedirle que abandone la idea del Pacto Antiterrorista y que se una al club de los nacionalistas que lo mantienen en el poder. Ése es uno de los problemas del presidente: Zapatero no puede romper con ERC porque perdería su apoyo parlamentario que hoy sustenta al Gobierno (y además podría crear problemas en el Gobierno de Cataluña) y por eso pide un pacto antiterrorista global generalizado y descafeinado —“de mínimos”, dicen en el entorno de Rubalcaba— que, de paso, no provoque demasiada inquietud en ETA, no vaya a ser que la banda decida dar un segundo aviso a Zapatero con un nuevo coche-bomba como el que preparaban en los alrededores de Amorebieta.

Pero sobre todo, Zapatero necesita una bronca directa y abierta con el PP culpándole de todos sus males —de obstruccionismo de la negociación, de usar el terrorismo como un arma política y de negarse a la unidad de todos los demócratas— para unir al PSOE en torno a su deteriorado liderazgo, y para que nadie en su partido y entorno mediático le pida responsabilidades políticas por el estruendoso fracaso de la negociación con ETA, y el espantoso ridículo en el que ha dejado a su presidencia, al Gobierno, al PSOE, a todos sus aliados y hasta al Parlamento Europeo. Zapatero, por ello, más que anunciar que va a derrotar a ETA, cosa que se ha negado a decir, lo único que hace y piensa es en culpar al PP para que los suyos no corran en desbandada y acaben acusándolo a él de la crisis general —y no sólo de la política antiterrorista— en la que ha metido a este país.

Tan es así, que Zapatero está más preocupado por su supervivencia política y por lo que le han dicho las encuestas después de Reyes —que perdería las elecciones, según El Mundo; que está empatado con el PP, según ABC; y que está suspendido, según la SER— que por la batalla en campo abierto que le ha planteado ETA. De ahí que, ante la insistencia de Rajoy en Moncloa de que la única medicina para los males de ETA, de probada eficacia, es el regreso al Pacto Antiterrorista, la vicepresidenta De la Vega, que también andaba escondida, ha salido ante la opinión pública sólo a criticar al PP, y no tanto a ETA o a Batasuna; porque de la banda sólo ha dicho que no quiere hacer hipótesis, y de Batasuna que le queda mucho camino por recorrer. En vez de decir De la Vega lo que están esperando todos los españoles: que van a derrotar a ETA; y que Batasuna no participará en las elecciones.

Nada de eso, Zapatero sigue en la ambigüedad a la espera del comunicado de ETA y de una nueva oportunidad para negociar, porque si no consigue un acuerdo con la banda de un final definitivo de la violencia todo su revisionismo general —la reforma autonómica del Estado, la memoria histórica, la revisión de la Guerra Civil, de la política exterior y del consenso constitucional que, poco a poco, ha ido improvisando desde que unió las reformas autonómicas a la famosa paz con ETA— se le caerá como un castillo de naipes y debajo de sus escombros quedará su propia imagen, liderazgo y legislatura, y puede, ya veremos, que también el poder.

Al final se lo ha jugado todo, que iba más bien mal, a la carta triunfal de ETA y por ahora la apuesta le ha salido rematadamente mal. Pero Zapatero, tras el bombazo del pasado día 30 de diciembre, vuelve a las andadas, ha enviado al PSE a apoyar la manifestación de Ibarretxe, prefiere pactar con ERC que con el PP y no quiere saber nada del Pacto Antiterrorista que presumen haber fundado y también haber enterrado cuando afirman que eso son cosas del 2000 y estamos en el 2007. Lo que les podría también animar a decir que con Zapatero estamos peor con ETA que hace tres años y medio porque la banda ha vuelto a matar en Barajas.

El nuevo desencuentro de ayer en la Moncloa, en el que imaginamos que Zapatero le habrá contado a Rajoy algunos detalles de la negociación fracasada, nos conduce a un nuevo debate a cara de perro en el Parlamento a partir de la próxima semana, en el que el PSOE pretende presentar al PP como la derecha rancia que se niega al diálogo y a la unidad de todos los demócratas. Y ello a pesar de que el atentado de ETA le dio al PP toda la razón y demostró varias cosas: que con ETA no se puede negociar de política; que el Gobierno carecía de información e interlocutores válidos, como lo reconoció José Blanco; y que la única manera de que ETA abandone las armas es si se siente derrotada policial y judicialmente, y para ello el Pacto Antiterrorista demostró ser la herramienta más eficaz.

Pero mucho nos tememos que Zapatero vuelve a las andadas con ETA, que se teme otro atentado si no le baila el agua a los terroristas y su entorno y por ello se refugia junto a los nacionalistas, temeroso también de romper su relación con ERC, que dicho sea de paso dijo días atrás —a través de Joan Ridao— que ETA hizo más por el proceso que el Gobierno de Zapatero, como lo ha recordado Rajoy. Además Zapatero sabe que está en juego también su liderazgo —incluso entre los suyos— y que por eso necesita vestir de enemigo al PP para unir en torno a su persona al PSOE y a la izquierda, no vaya a ser que algunos dirigentes y analistas de su entorno empiecen a cuestionar —como ya lo han hecho algunos, incluso antes del atentado— su capacidad para gobernar el país, y que eso produzca un efecto en cadena de consecuencias imprevisibles para la Moncloa en un momento que consideran crucial, y en vísperas electorales en el ámbito autonómico y local.

El frenazo
Lorenzo Contreras Estrella Digital 9 Enero 2007

Punto final? Es lo que ha manifestado Zapatero en conversaciones informales con periodistas durante la celebración de la Pascua Militar, refiriéndose al diálogo con ETA. El presidente va adquiriendo ya la costumbre de hablar sin subir a la tribuna parlamentaria cuando las cuestiones a tratar son demasiado delicadas. Parece increíble pero es así. Y lo que eso revela es inseguridad. Días antes, cuando se produjo el atentado mortal de Barajas, habló de “suspender” el proceso de diálogo. Ahora sustituye el verbo suspender por una alocución que viene a significar ruptura. Y antes del atentado, su actitud era abierta y tranquila, como si todo marchara por sus pasos naturales. Lo cual, en rigor, no dejaba de ser cierto y exacto. Por sus pasos hacia el desastre. De avance en avance hasta el fracaso final.

Ahora bien: cabe seguir preguntando: ¿Punto final? No está eso claro. Cuando Zapatero acuda al Congreso de los Diputados, a partir del día 15, sabremos si hay una decisión política firme del presidente o, por el contrario, una nueva expresión de su ya conocida ambigüedad. Esto último es lo más probable. El jefe del Ejecutivo no admite haber cometido error alguno. Ahora parece haber dejado “el proceso” en manos de terceros. Y de hecho, aunque no lo haya decidido así, lo que se percibe es que el PNV, con Ibarretxe en plan activo, intenta tomar en sus manos las riendas del asunto. Para el lehendakari, el atentado de Barajas y el frenazo consiguiente ha constituido un enorme sobresalto, un retorno a la situación que parecía en vías de superarse y que colisiona con las esperanzas de la sociedad vasca en su inmensa mayoría.

Pero al mismo tiempo se hace evidente que al jefe del Ejecutivo vasco se le ofrece la oportunidad de capitanear la empresa de la paz vasca, siempre, por supuesto, sin abandonar la idea de que debe pagarse un precio por esa paz. En tal aspecto no hay diferencias esenciales entre el nacionalismo moderado y el violento, entre el PNV y ETA. La única diferencia entre ambas posiciones se concreta en el sentido del tiempo. La banda terrorista tiene mucha prisa, en tanto que el PNV, junto con sus parientes ideológicos, parece preferir que el calendario se someta a la velocidad que las circunstancias aconsejen. En realidad, el tiempo a ritmo lento o no precipitado favorece la estrategia nacionalista. El control del “proceso” sería suyo en tal caso. El control final, también.

Es lo que ETA seguramente ha visto claro. Y cuando se habla en este sentido de ETA parece forzoso hacer referencia a eso que no gusta a muchos, pero que, dentro del mundo etarra, existe, perdura y se impone por fases. Eso se llama “núcleo duro” de la dirección. El núcleo que ha apartado a Josu Ternera del timón de la nave negociadora o que parecía navegar hacía la negociación. Sencillamente ha echado el ancla, como la echó en Argelia, por sólo citar el antecedente más diáfano de tal actitud.

La pregunta es elemental: ¿Quién manda ahora en ETA? Con Mikel Antza en la cárcel y los “pakitos” desengañados y puestos a la sombra, entre rejas, falta saber dónde se encuentra el puente de mando y quién o quiénes lo ocupan. El caso es que el frenazo ha sido brusco, sin aviso previo, salvo que se entienda como aviso el hecho de que la banda se haya dedicado a pertrecharse y fortalecer su arsenal durante los nueve meses de tregua, cínicamente llamada “alto el fuego de carácter permanente”.

En una entrevista periodística, Patxi Zabaleta, líder de Aralar, se ha preguntado a sí mismo, significativamente: “¿Han ganado los que estaban en contra de la tregua?”. Y se ha autorrespondido: “De hecho, sí”.

Zapatero acosa al PP y sigue negociando con ETA
Francisco Rubiales Periodista Digital 9 Enero 2007

Zapatero pretende seguir negociando con ETA, y es probable que ya, después del atentado, se hayan mantenido nuevos contactos, pero ahora tiene miedo a hacerlo en solitario y quiere tener al PP detrás para presentar ante la opinión pública un frente unido que amortigüe los golpes y cornadas que los terroristas puedan darle en el futuro. El gobierno está forzando al PP porque sabe que otro revés como el del 30 de diciembre le hará perder las elecciones. ZP está desesperado y está llegando muy lejos con su presión a Rajoy. Hasta le amenaza con culparlo ante la opinión pública del fracaso de las negociaciones con ETA, si no se pliega.

Esa es la situación después de la confusa y siniestra reunión urgente mantenida el lunes, cuyo único objetivo era poder esgrimir ante la opinión pública el argumento de que el PP ha sido invitado a la unidad y se ha negado. Zapatero y sus adláteres siguen presos de su odio africano al PP y pretenden culparle de sus propios errores. Y el PP se mantiene navegando entre la confusión y el miedo, sin atreverse a no acudir a la llamada del presidente y sin querer firmar otra unidad que no sea el retorno a la lucha contra ETA.

En las actuales circunstancias, la situación de la democracia española es dramática, de colapso y de bloqueo, con un PSOE que necesita la unidad de los partidos, pero sometidos y bajo su batuta, con una ETA que, antes de seguir negociando, exige que el PP sea domesticado, y con un PP acosado, resabiado porque sabe que los demás partidos han querido aniquilarlo, que ya no se fía de nadie y que está cargado de rencor contra Zapatero.

El único apoyo que está encontrando el PP en estos momentos difíciles es el de la opinión pública, que pide lo mismo que exige Rajoy: la vuelta al pacto antiterrorista y al consenso. Pero el PSOE no puede aceptar ese camino. Dios sabrá por qué. Quizás sólo sea porque aceptarlo sería aceptar su bisoñez y su terrible error estratégico.

La situación es patética porque los asesinos de ETA, a pesar de haber destruído, asesinado y de haberse colocado a la opinión pública en contra, están más fuertes que antes, gracias a que Zapatero está empeñado en no tomarles en cuenta el atentado y en seguir negociando.

En esta vergonzosa trifulca española es evidente que quien tiene razón es la ciudadanía, por dos motivos: porque en democracia los ciudadanos, que son los clientes, siempre tienen razón y también porque todos sabemos que la única postura que ETA entiende es el rigor y el lenguaje de la lucha. ETA no puede ser convencida de que cambie, sino únicamente obligada a cambiar por la fuerza.

La única esperanza razonable en el horizonte es que la presión interna del PSOE, muchos de cuyos militantes están hartos de errores y de no poder expresar su oposición por la sumisión y el servilismo que exige el partido en su funcionamiento, doblegue el capricho de Zapatero que, incomprensiblemente y en contra de la opinión mayoritaria de los españoles, desea seguir dialogando con los pistoleros sin exigirles, como debiera y exige la dignidad, que pidan perdón, que entreguen las armas, que paguen los daños causados y que entreguen a la policía, maniatados, a los criminales que actuaron el 30 de diciembre en la T4 de Barajas.
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La perversidad social como arma terrorista
Rafael González Rojas elsemanaldigital 9 Enero 2007

Mariano Rajoy fue contundente tras su reunión de ayer con el presidente del Gobierno. Había sido convocado casi con urgencia a La Moncloa y esperábamos el resultado con cierta impaciencia. A lo mejor Rodríguez Zapatero, pensamos, se baja de la nube y decide volver al Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo. Pero no. El presidente ofreció a Mariano Rajoy –según María Teresa Fernández de la Vega- un «diálogo permanente» para lograr la unidad frente al terrorismo. Pero Rajoy, se lamentó la vicepresidenta, ha hecho siempre oídos sordos a esa llamada y por eso apelaba ahora a su responsabilidad para que no rechace esta nueva oferta. Sin embargo, el líder del PP dijo que salió del Palacio de la Moncloa sin una idea clara sobre cuál va a ser la política antiterrorista del Ejecutivo ni de por qué se produjo el atentado de ETA.

La postura del líder del PP fue tajante al ratificar su posición: "Es posible derrotar a ETA sin pagar precio político, hay que creérselo y actuar en consecuencia". ¿Cómo? "Había un pacto, y por decisión unilateral del presidente del Gobierno quedó en desuso. Se cambió la política antiterrorista de la anterior legislatura. Hay un hecho objetivo: las cosas no han salido bien con el cambio de política, y lo sensato y lo racional es rectificar, volver al Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo. Es volver a apostar con claridad por la derrota de ETA". Esto que ha dicho Rajoy se lo he oído decir, con palabras casi parecidas, a Nicolás Redondo, a Rosa Díez y a otros socialistas, de cuyo pedigrí como tales nadie puede dudar.

¿Qué es, pues, lo que trata de vendernos el Gobierno? ¿Por qué trata de engañar a la gente con esos sofismas y cantos a la paz cuando está más que demostrado que todo eso es inviable? ¿Cómo es posible que personas inteligentes apoyen esa estrategia clamorosamente fracasada? Dicen las encuestas que el PP, tras el atentado de Barajas, ganaría las elecciones con medio punto de ventaja sobre el PSOE. Y los afines al PP lo destacan como un triunfo. ¿Sólo medio punto? A mí me parece una miseria, y eso denota que algo grave le está ocurriendo a la sociedad española.

Según Juan Manuel de Prada, en un reciente artículo en ABC, la más poderosa arma de todas las que dispone el terrorismo es la perversidad moral que se alberga en el seno de la sociedad española. Se trata de una perversidad que antepone obtusas razones partidarias a la erradicación de la lacra terrorista. Para este joven y agudo polígrafo esta perversidad se hizo patente tras la hecatombe del 11-M: mucha gente vio en aquellos atentados, más que un ataque a la sociedad y a las instituciones, una ocasión propicia para desbancar al Gobierno; "y la facción que entonces se encontraba en la oposición no sólo no hizo ascos a este aprovechamiento indigno de un acontecimiento luctuoso, sino que lo auspició y jaleó".

Ahora también la misma facción, pero esta vez desde el poder, antepone obtusas razones partidarias a la única estrategia que ha demostrado su eficacia frente al terrorismo: el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo. Y eso ¿por qué? Si el invento fue de Zapatero, no cabe otra interpretación que la de la perversidad moral que supone mantenerse en el poder a cualquier precio.

Siete razones por las que el presidente Zapatero debe dimitir
Raúl González Zorrilla Periodista Digital 9 Enero 2007

Ciertamente, la única responsable del atentado en el aparcamiento de la T4 del aeropuerto de Barajas, en el que han muerto dos ciudadanos ecuatorianos, es la banda terrorista ETA, pero esta afirmación incuestionable no puede servir de excusa para que el Gobierno socialista encabezado por José Luis Rodríguez Zapatero deba liberarse de toda culpa por emprender, con dosis supremas de frivolidad, prepotencia, ignorancia e irresponsabilidad, una amplia negociación con los criminales que, además de ser éticamente inaceptable, ideológicamente perversa, estratégicamente errónea y políticamente intolerable, solamente ha servido para que los violentos y sus voceros de paisano hayan vuelto a convertirse en árbitros y protagonistas de la actualidad española. Solamente por este motivo, el presidente José Luis Zapatero, que desde el primer momento se ha presentado como el máximo garante de esta táctica dialogante y complaciente con los asesinos, tendría que haber presentado su dimisión, pero, además, existen otras razones, de igual gravedad que la anterior, que exigen la renuncia inmediata del actual equipo de Gobierno y la convocatoria de unas nuevas elecciones.

1) El Presidente debe dimitir porque a pesar de lo que digan destacados representantes de su partido, el Gobierno no ha tenido problemas de información durante las negociaciones mantenidas con los criminales. Desde el inicio de las mismas, tanto los servicios policiales españoles como las fuerzas de seguridad francesas han informado al Ejecutivo, puntualmente, de las numerosas pruebas existentes en el sentido de que ETA no tenía ninguna voluntad de abandonar las armas. José Luis Rodríguez Zapatero, a pesar de todo, decidió no atender estos avisos y prosiguió con el diálogo.

2) El Presidente debe abandonar su puesto porque su persistente irresponsabilidad, su perturbada osadía y su afán mesiánico han servido únicamente para legitimar a los criminales, para dar pábulo público a los portavoces alegales de éstos y, sobre todo, para transmitir a los terroristas la idea profundamente perversa de que más de treinta años de terror sí que pueden servir para obtener beneficios políticos. Cuando se negocia en condiciones de igualdad con un puñado de psicópatas, como lo está haciendo el Gobierno socialista, se transmite a éstos el mensaje que más desean recibir: el de que se les reconoce como un interlocutor válido y representativo de algo o de alguien.

3) El Presidente debe dimitir porque en aras de mantener abierta su negociación política con los terroristas ha presionado indecentemente a la Justicia, ha debilitado el funcionamiento de las instituciones democráticas, ha cuestionado la integridad territorial del Estado y ha tenido la desfachatez suprema de promover en el Parlamento Europeo la legitimación del dúo ETA-Batasuna como interlocutores validamente democráticos para alcanzar la paz en Euskadi. Todo esto, además, cuanto los criminales no habían hecho ningún gesto que invitara a creer en su deseo de abandonar las armas y cuando los portavoces alegales de los asesinos tampoco habían dado ninguna prueba de su voluntad de condenar definitivamente la actividad terrorista.

4) El Presidente debe dimitir porque en aras de proteger su juego negociador con los criminales no ha tenido ningún complejo a la hora de despreciar, vejar e insultar a las víctimas del terrorismo; no ha mostrado tener ningún problema para buscar aliados en los nacionalistas más rancios y en la izquierda más obsoleta del panorama político español y, además, no ha demostrado ningún miramiento a la hora de crispar el ambiente político y mediático hasta límites difícilmente alcanzables. Un Presidente empeñado hasta la obsesión en un objetivo deífico que, al final, se ha saldado con el asesinato de dos personas y con daños materiales aún no cuantificados del todo, no puede tener la poca dignidad de continuar al frente del Gobierno como si nada hubiera ocurrido a su alrededor.

5) El Presidente debe dimitir porque negociando con los criminales de ETA, dando aliento al movimiento totalitario representado por Batasuna, pasando la mano por el hombro a los nacionalistas vascos más radicales, no prestando atención a los centenares de actos de terrorismo callejero cometidos en Euskadi a lo largo de los últimos meses y, sobre todo, transmitiendo el mensaje de que el sistema democrático español es flexible a la hora de luchar contra el terror, ha echado por tierra décadas de intenso trabajo policial y años de esfuerzo en el sentido de transmitir la idea de que con el terror no es posible alcanzar ningún objetivo político. Hoy, los terroristas saben, y entre otras cosas por ello asesinaron el pasado sábado 30 de diciembre de 2006 a dos personas, que la violencia criminal sí puede servir para moldear las actitudes políticas de un Gobierno débil, intelectualmente diezmado y formado por personas sin convicciones firmes sobre lo que significa vivir en democracia y sobre lo que exige defender los derechos elementales de todos los ciudadanos.

6) El Presidente debe dimitir porque al fracasar, como no podía ser de otro modo, en su apuesta por la negociación política con los terroristas, ha dejado el futuro político del país en manos de los asesinos. De hecho, al haber cercenado escandalosamente cualquier acercamiento a la oposición mayoritaria, José Luis Rodríguez Zapatero ha dejado su Gobierno a merced de los apoyos siempre obtusamente radicales de los nacionalistas y de Izquierda Unida, y pendiente de que la banda terrorista ETA decida o no volver a cometer un nuevo crimen. Esta situación, además, se hace más grave en Euskadi donde las conversaciones con los terroristas y el diálogo del PSE con Batasuna ha proporcionado al movimiento totalitario vasco una fuerza, una legitimidad y una impunidad que ha llevado a que los ultranacionalistas hayan vuelto a campar por los calles de este territorio con la soltura de quienes saben que pueden hacer lo que quieran, violentar, amenazar, chantajear, destruir, atemorizar y extorsionar, sin miedo a ningún tipo de consecuencia ni policial ni judicial.

7) El Presidente debe dimitir porque su desfachatez para otorgar impunidad a los criminales, su atrevimiento a la hora de negociar el futuro de España con unos psicópatas, su disposición a moldear el ordenamiento territorial español al albur de las exigencias de un puñado de politicastros formados en el asesinato, la amenaza y la extorsión, y su incapacidad para entender cuál debe ser el verdadero papel de firmeza e integridad que debe jugar un Estado democrático en la lucha contra el terrorismo son elementos que le han convertido en el mandatario más nocivo que ha conocido nuestro país desde el comienzo de la Transición. Y lo más desolador, además, es que las cosas todavía pueden ir a peor.
Blog de Raúl González Zorrilla http://gonzalez-zorrilla.blogspot.com/

ETA y la semántica de Prisa y Zapatero
Miguel Cancio Periodista Digital 9 Enero 2007

Titular de El País del 30D (30-12-06), el día que tuvo lugar en Madrid el atentado terrorista de destrucción masiva de la ilegal banda terrorista ETA-Batasuna que causo dos muertos y muy importantes destrozos en el aeropuerto de Madrid (en la terminal T4 y que hace poco había sido inaugurada por el gobierno ZP) y cuando a escala internacional se vienen tomando en los aeropuertos grandes medidas de control para asegurar su seguridad y evitar atentados terroristas: ³¹En un año estaremos mejor que hoy¹ afirma el líder socialista (Zapatero) sobre ETA².

El País-grupo PRISA, al igual que el presidente ZP que sigue al pie de la letra su pauta, no vienen definiendo, nombrando (hasta el atentado terrorista de destrucción masiva del 30D y aun así lo hacen a cuenta gotas y forzados de forma oportunista por la situación, por el gran rechazo, el gran cabreo de buena parte de la opinión publica española con este atentado) a ETA-Batasuna como ilegal banda terrorista y que ha sido ilegalizada como banda terrorista bajo el gobierno español de Aznar y, también, por la Unión europea y por la ONU.

El País se refiere a esta ilegal banda terrorista como ³ETA². Después del atentado terrorista de destrucción masiva del 30D, El País añadió el calificativo de ³banda² pero en muy pocas ocasiones y sin emplear el calificativo de ilegal banda terrorista ETA-Batasuna.

Lo mismo sucede con el presidente ZP y con los gobiernos PRISOE & Socios & Lobbies, sus escuderías, medios y emisores y que hablan de: ³izquierda abertxale², ³trágicos accidentes mortales², ³proyectos de zulos², ³actos violentos aislados² (quema de autobuses a la luz de día, intento de quemar a un policía, quema del negocio de un concejal de UPN, etc.), de que el terrorista procesado y condenado De Juana Chaos solo escribió unos artículos en lugar de fijarle objetivos de muerte a la ilegal banda terrorista ETA-Batasuna, de que al terrorista Parrot condenado a mas de 1000 años por mas de 80 asesinatos hay que reducirle su condena, etc.

El PRISOE vasco, después del atentado terrorista de destrucción masiva del 30D llevado a cabo por la ilegal banda terrorista ETA-Batasuna, ha firmado un escrito de la Asociación de Municipios Vasco (Eudel) en el que defiende el mal llamado proceso de paz y no califica a ETA-Batasuna de terrorista y mucho menos de ilegal banda terrorista.

Los del PRISOE vasco, en línea con PRISOE & Socios & Lobbies, quieren que suceda como en Cataluña: poder pactar con los nacionalistas independistas e incluso con el brazo político de la ilegal banda terrorista ETA-Batasuna disfrazado de Partido Comunista de las Tierras Vascas o de lo que sea para llegar de nuevo al gobierno autónomo vasco y al control de gran número de instituciones vascas. Además, así, se continua con el aislamiento, la liquidación del PP y que, primero, firmaron, tras el asesinato de Miguel Angel Blanco, la ilegal banda terrorista ETA-Batasuna con otras fuerzas nacionalistas y a lo que se añadía, también y en aquella época, la exclusión, el aislamiento de los ³españolistas² del PSOE. PRISOE & Socios & Lobbies, mas adelante, se sumarían al pacto de la ilegal de la banda terrorista ETA-Batasuna con fuerzas nacionalistas vascas y con el objetivo de aislar al PP.

Titular de El País de primera pagina del 31 de diciembre 06 tras el atentado terrorista de destrucción masiva del 30D: ³Zapatero suspende el dialogo con la banda². En la pagina 35 de El País de este mismo día (31-12-06) el colaborador habitual de El País y la Cadena Ser, José María Ridao, publica el articulo titulado: ³Que rompan ellos².

En este articulo Ridao dice: ³Lo que es verdad es que el mayor regalo que se le podría hacer a ETA en estos momentos es que sean los demócratas los que declaren la ruptura².

2ª TRANSICION Y LIQUIDACION DEL PP, DE LOS QUE NO SE PLIEGAN
Conviene recordar que el grupo PRISA con El País y la SER al frente, y bajo la pauta marcada por Cebrian, González, Chaves, Perez Royo, Peces Barba, etc., dentro del proceso guerracivilista de deslegitimación, desestabilización y liquidación del PP y que agudizaron cuando Aznar gano por mayoría absoluta, primero, consiguieron aislar y sacar de en medio a los constitucionalistas del PSOE en el País vasco (los Onaindia, Redondo, Rosa Diez, etc.) y, después, han puesto en marcha, la llamada Segunda Transición, a saber:

- Tachar de franquista a la ejemplar transición española que dio lugar a la constitución española de la reconciliación, la concordia y el consenso de 1978 y que le dio a España y a los españoles su mayor era de democracia, desarrollo, bienestar y autogobierno. Poner en marcha, dentro del plan de Hegemonización del Pasado, la manipulación, contaminación e instrumentalización de la historia de España (guerra civil, etc.) en plan sectario, partidista, justiciero, maniqueo y revanchista. ¡Ojo! este proceso incluye la liquidación de la nación española, primero, por la vía confederal y, después, la liquidación de la monarquía. De ahí la mitificación de la república española, lo de nación de naciones, el ámbito vasco de decisión y que incluye a Navarra, etc.

- Estatut catalán marcadamente anticonstitucional y antiespañol, Pacto del Tinell y que incluso incluye por escrito el objetivo de aislar al PP. CiU en la campaña electoral de las elecciones autonómicas catalanas firmo incluso ante notario que no pactaría con el PP; Pacto de Perpignan con la ilegal banda terrorista Eta-Batasuna. Recordemos que Maragall y otros dirigentes catalanes dijeron: ³Lo del Estatut de Cataluña comparado con lo que va a pasar en el País vasco no es nada de nada²; ³Lo del Estatut, el Pacto del Tinell, el Pacto de Perpignan, el acoso y derribo al PP, el convertirlo en el chivo expiatorio de todos los males sirven para preparar el terreno en relación con lo que se va a hacer en el País vasco².

- La ruptura del Pacto Antiterrorista, la ruptura del Pacto de la Justicia, la puesta en marcha, tras el atentado de destrucción masiva del 11M y que vuelve a un primerisimo plano a la ilegal banda terrorista ETA-Batasuna, del mal llamado Proceso de Paz, del Pacto con la ilegal banda terrorista Eta-Batasuna.

- El control de la política, de la Administración pública (abogados del Estado, etc.), de la justicia, fiscalía y de las fuerzas de seguridad, de los medios de comunicación, escuderías y emisores para beneficiar a la ilegal banda terrorista ETA-Batasuna y a todos sus brazos: brazo político y que campan a sus anchas convocando todo tipo de actos, brazo juvenil, sindical, tabernario, mediático, educativo, universitario, cultural, financiero, exterior, carcelario, institucional, de calle, brazo en las ONGs, brazo en los movimientos sociales y un muy largo ecetera y que actúan, con amplia financiación pública pero también conseguida por el terrorismo, a escala personal, grupal y social, local, nacional e internacional, material e inmaterialmente. Una parte de los brazos de la ilegal banda terrorista ETA-Batasuna están procesados por la justicia española y francesa.

- Internacionalización del conflicto como pedían los etarras y lamentable caso del parlamento europeo con la moción presentada por PRISOE & Socios & Lobbies sobre el mal llamado proceso de paz y que fue celebraba por todo lo alto por la ilegal banda terrorista ETA-Batasuna, que estuvo representada y arropada dentro y fuera del parlamento europeo.

- Chivatazo a la ilegal banda terrorista Eta-Batasuna para evitar la detención por el juez Marlaska (que después seria sustituido muy oportunamente por Garzon que sigue claramente la pauta PRISOE) de un extorsionador-cobrador-intermediario del impuesto terrorista de la ilegal banda terrorista Eta-Batasuna.

- Deslegitimación, desestabilización y liquidación de la Asociación Víctimas del Terrorismo, del Foro de Ermua, de la Fundación Gregorio Ordoñez, Fundación Miguel Angel Blanco, etc.. ¿Qué hacen los Calleja, Savater y demás de Basta Ya y una vez que, tras el atentado terrorista de destrucción masiva del 11M cometido en Madrid con cientos de kilos de explosivo que recorrieron media España, accede al gobierno de España ZP el candidato de PRISOE & Socios & Lobbies?

- Minimización, dulcificación, legitimación por PRISOE & Socios & Lobbies y por sus gobiernos empezando por el de ZP, por sus medios, escuderías (incluidas las de jueces, fiscales, fuerzas de seguridad, etc.), emisores de todo lo que ha venido haciendo la ilegal banda terrorista Eta-Batasuna, sus dirigentes y brazos durante el mal llamado proceso de paz. Calleja, Gorka Landaburu y otros, siguiendo la pauta PRISOE & Socios & Lobbies, hablan de una ETA buena y una ETA mala, y a quien mas critican es al PP, a los que no se pliegan a la agenda PRISOE & Socios & Lobbies marcada tras el atentado terrorista de destrucción masiva del 11M.

Durante este mal llamado proceso de paz los terroristas etarras se rearmaron, llevaron a cabo mas de 200 acciones terroristas (quemaron autobuses a la luz de día, le quemaron el negocio a un concejal de UPN en Navarra, casi queman vivo a un policía y esta acción no se consideró terrorismo, etc.), robos como el de 500 pistolas en Francia, extorsiones, terrorismo callejero, prepararon zulos con explosivos listos para activar (altos dirigentes públicos, políticos y de seguridad dijeron que eran proyecto de zulos), adquirieron un gran protagonismo, montaron una gran campaña propagadística con reuniones al mas alto nivel con dirigentes de PRISOE & Socios & Lobbies (y que fueron ampliamente divulgadas por los medios), camparon a sus anchas convocando continuas ruedas de prensa incluso a las pocas horas del atentado terrorista de destrucción masiva del 30D y unas horas antes que la convocada por el presidente ZP y que tuvo lugar nueve horas después del atentado terrorista de destrucción masiva del 30D (Otegui, portavoz de la ilegal banda terrorista ETA-Batasuna, dijo que no había que romper y el presidente ZP a lo que llegó fue a decir que, de momento, había que suspender. ZP, posteriormente, volvió al buenismo pacificista en plan Rey Mago, a lo que añadió, con los asesinados el 30D por la ilegal banda terrroista ETA-Batasuna recién encontrados, lo de Energía, Determinación, es decir, mas palabrería, mas marketing de lo mismo pero nada de aplicar con la mayor firmeza democrática el Pacto antiterrorista y la Ley de Partidos y que fue lo que realmente consiguió acorralar, aislar y marginar a la ilegal banda terrorista ETA-Batasuna), manifestaciones, homenajes a terroristas, un gran numero de actos y en múltiples sectores (rosas blancas, etc.).

Todo esto lo hizo, lo vienen haciendo ETA-Batasuna y sus brazos cuando están ilegalizados en España, Europa e internacionalmente como banda terrorista.

¿Para que sirve en esta situación la ilegalización de la banda terrorista ETA-Batasuna y sus brazos si hacen lo que les da la gana, cuando y donde les da la gana y con las bendiciones del gobierno PRISOE & Socios & Lobbies de ZP, de sus medios, jueces, fiscales, de sus fuerzas de seguridad (Policía Nacional, Guardia Civil, Centro Nacional de Inteligencia), abogados del Estado, etc.?

¿Acaso, y tras el atentado terrorista de destrucción masiva del 11M, la ilegal banda terrorista ETA-Batasuna con el atentado terrorista de destrucción masiva del 30D le ha querido manifestar, al cogido y bien cogido por ellos presidente ZP, que pueden llevar a cabo un atentado terrorista de destrucción masiva pero con cientos de muertos?. La ilegal banda terrorista ETA-Batasuna, a la luz de lo que ha venido siendo el comportamiento completamente claudicante del presidente ZP al que ven, a él y a PRISOE & Socios & Lobbies, dispuestos a lo que sea por el poder (la ilegal banda terrorista ETA-Batasuna en sus órganos internos ­Zutabe, etc.- califica a los dirigentes del PSOE como ³gorrinos²), han decidido ir a por todas y poner en plan maximalista y en un primer plano las principales reivindicaciones políticas y la forma de conseguirlas. Recordemos que el acuerdo que llevó el presidente ZP y su gobierno al parlamento español sobre el mal llamado proceso de paz es que el dialogo tenía que llevarse a cabo sin ninguna violencia y no podría haber ninguna concesión política. Pues dar la mínima concesión política supondría legitimar el terrorismo etarra, aceptar que ha triunfado. Lo cual significaría el fin de la democracia con seguridad, garantías y principios.

Recordemos, para terminar, que la franquicia terrorista Al Qaeda (Grupo Salafista para la Predicación y el Combate de Argelia, Grupo Islámico de Marruecos, Hermanos Musulmanes de Egipto, Hamas y Hezbola apoyados por Irán y Siria, Talibanes de Afganistán y Pakistán, Wahabistas radicales de Arabia Saudita, Tribunales Islámicos, etc.), antes del atentado terrorista de destrucción masiva del 11S, quiso volar el Trade World Center en febrero 1993 con un camión bomba colocado en el aparcamiento y que causo seis muertos y muy graves destrozos materiales. Mas tarde se demostraría que el comando terrorista que llevo a cabo este atentado de destrucción masiva contra el Trade World Center fue apoyado por la tiranía proterrorista del tirano Sadam Hussein.

El gobierno PRISOE & Socios & Lobbies de ZP debe discutir en el parlamento español cual es la política antiterrorista después del gran fracaso del mal llamado proceso de paz y asumir las responsabilidades que le corresponden por este fracaso. El presidente ZP y su gobierno que hablan de democracia participativa, de diálogo, etc., en lugar de hacer debates amañados, declaraciones preparadas y sin preguntas, etc. deben responder en el parlamento español, ante la oposición, ante los periodistas, ante la ciudadanía, ante la sociedad civil, que es lo que van a hacer para poner ante la justicia, y cuanto antes, a la ilegal banda terrorista ETA-Batasuna, para derrotar a estos peligrosos delincuentes, para impedir que sigan campando a sus anchas, etc.

En España hay que aplicar con la máxima firmeza democrática la vigente ley antiterrorista, la Ley de Partidos. La ilegal banda terrorista ETA-Batasuna sabe que el camino empleado en su día por la banda terrorista ETA Político-militar, a saber, la renuncia al terrorismo y el cumplimiento de la legislación vigente en España, es la mejor forma para acabar con su muy negativa y criminal acción terrorista y para que sus miembros, dentro del Imperio de la Ley, puedan incorporarse legalmente a la vida política y defender legalmente lo que estimen conveniente.

Fdo. Miguel Cancio, economista y sociólogo, profesor de Sociología, Sociología de la Empresa y Socioeconomía del Desarrollo y los Movimientos Sociales de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de Santiago-Universidad de Santiago de Compostela (Galicia-España).

ETA examina, el Gobierno navega
VICTORIA PREGO, victoria.prego@elmundo.es EL MUNDO 9 Enero 2007

Los únicos que, por lo visto, no han perdido la esperanza de que las cosas puedan mejorar gracias al 'toque Otegi' y a su influencia mágica sobre la cúpula terrorista, son los dirigentes socialistas que se han reunido clandestinamente hace bien pocos días con representantes de Batasuna. Esa reunión se celebró, vaya que sí, por más que los portavoces del PSOE hayan negado casi a gritos esta información, y de ninguna manera es verosímil que se haya hecho con el desconocimiento del presidente del Gobierno y mucho menos contra su opinión. De manera que se comprueba hasta qué punto Rodríguez Zapatero está agotando hasta más allá de lo imaginable su angustiada espera de un gesto de la banda que pueda otorgarle un respiro y le permita soñar de nuevo en resucitar su estrategia primera, ésa que pasa por el diálogo político con los terroristas, pero sin hacer concesiones políticas a los terroristas, para lograr su renuncia definitiva a los asesinatos.

La respuesta a tales ensoñaciones ya se vio venir el 30 de diciembre, cuando ETA reventó el aparcamiento de Barajas sin haber advertido que rompía su tregua. Pero ayer se confirmó: no hay respiro que valga. A los terroristas no les interesa romper la tal tregua porque lo que buscan es mantener el hacha levantada sobre el cuello del Gobierno mientras le instan al diálogo -una palabra tan blanca que quién la va a rechazar- para arrancarle esas cesiones imposibles que, por enésima vez, han vuelto a enumerar. ETA exige que el Gobierno reconozca el derecho de autodeterminación, exige Navarra y exige que jueces y policías se sometan a sus pretensiones. Ayer lo expuso con más crudeza que nunca: quiere nada menos que una reforma del Estado. Así, con todas las letras. Y, si el Gobierno no se pliega, volverá el terror. Sin muertos o con muertos, ya se verá.

Lo dramático de todo esto es que, después de todo lo vivido, esté siendo ETA quien ponga condiciones a un presidente que no se atreve a plantarse y a ser él quien tome la iniciativa y rompa de una vez por todas cualquier vía de contacto y la más remota esperanza de chalaneo. No se decide el Gobierno. Por eso la iniciativa la ha tomado la banda diciendo algo tan intolerable como que «las decisiones y las respuestas de ETA dependerán de la actuación del Gobierno español» en lo que resulta una inversión de papeles verdaderamente inconcebible en una democracia asentada y con un Estado fuerte como el nuestro es.

Mientras el ministro del Interior repite el mantra de que con violencia no hay diálogo y -lo mismo que les dijo a los periodistas- convoca a los portavoces parlamentarios cada 15 días, ni se está redactando un documento que sirva de base a ese «acuerdo entre todos» que el Gobierno dice buscar, ni se sabe qué acciones claras y concretas va a abordar el Ejecutivo tras esta nota de la banda que resulta humillante en su obscenidad. Y el país necesita saberse dirigido con absoluta firmeza en tiempos de tribulación.

Foro El Salvador rechaza las manifestaciones convocadas por el lehendakari Juan José Ibarretxe y UGT - CC.OO. de Madrid, por partidistas y confusionistas.
Nota de Prensa Foro El Salvador 9 Enero 2007

La convocatoria unilateral efectuada por el lehendakari Juan José Ibarretxe de una manifestación en Bilbao, bajo el lema “por la paz y el diálogo” para el próximo sábado 13 de enero de 2007, responde a criterios básicamente partidistas. No en vano, el lehendakari pretende recuperar la iniciativa política en Euskadi y, especialmente, el liderazgo del conjunto del nacionalismo vasco; después de meses de permanecer relegado por el activismo de la autodenominada “izquierda abertzale”.

También valoramos como inadmisible el llamamiento efectuado por el PSOE-PSE-EE para acudir a dicha manifestación con otro lema muy distinto: "por la paz y contra ETA".

Tanto el lehendakari como el PSOE-PSE-EE están manipulando a la ciudadanía vasca; anestesiándola y tratando de evitar que sea consciente de la más relevante realidad: ETA es una organización totalitaria que no renuncia a ninguno de sus objetivos. Para ETA, que persigue desde su nacimiento la independencia y el socialismo a cualquier precio, los medios son indiferentes. Así, terrorismo, treguas o similares, y los supuestos diálogos, únicamente los conciben como instrumentos intercambiables o acumulables.

Se nos viene bombardeando desde hace meses con palabras vacías y frases grandilocuentes. No es el momento de lemas ambiguos bajo los que pueden ampararse posiciones contradictorias. Es el momento de la claridad y la firmeza; y más ahora que la declaración efectuada en el día de hoy por Arnaldo Otegui introduce más elementos de confusión que de clarificación.

Por ello, tampoco podemos asumir el planteamiento deliberadamente ambiguo de la convocatoria realizada por UGT y CC.OO. de Madrid, que pretende echar un capote al Gobierno facilitándole las ulteriores maniobras políticas y mediáticas excluyentes que ya se vienen filtrando

Por higiene moral y democrática no son admisibles tan burdos intentos de manipulación de la ciudadanía. Paz y diálogo, para que sean auténticos y duraderos, no pueden separarse de verdad y justicia.

Las heridas deben limpiarse para que no cierren en falso. Y los desinfectantes sociales sólo puede ser la verdad y la justicia.

Es el momento de la unidad y el diálogo; pero de los demócratas. Y de la claridad y la firmeza. La sociedad española no puede permitirse que se proporcionen, desde una deliberada ambigüedad, nuevas oportunidades a quienes desprecian a la voluntad popular pisoteando los derechos humanos desde el terrorismo y la coacción.

Bilbao/Pamplona/Madrid, 8 de enero de 2007
Para más información: Jaime Larrínaga (Presidente).Teléfono: 913080254
José Luis Orella (Portavoz). Teléfono móvil: 630231132
José Basaburua (Delegado en Navarra). Teléfono móvil: 651101668

MANIFESTACIONES ESTE JUEVES 11 DE ENERO
La AVT se une a Peones Negros para coordinar protestas en toda España por el atentado de Barajas y la negociación con ETA
La AVT ha coordinado con la plataforma "Peones Negros", que los días 11 de cada mes piden la verdad sobre el 11-M, distintas manifestaciones en toda España. Este jueves 11 de enero el objetivo es condenar el último atentado en Barajas. Covite, ha rechazado acudir a la marcha convocada por Ibarretxe bajo el lema "Por la paz y el diálogo", a la que se ha sumado el PSE, ya que "tiene como objetivo principal socorrer a ETA y Batasuna". Por si los ánimos no estuvieran ya bastante caldeados, El País pone este lunes su granito de arena al incluir en la información de las manifestaciones la foto de la falsa agresión a Bono. El diario de PRISA obvia la sentencia y habla de un "intento de agresión" que los jueces ya han dicho que no existió.
Europa Press Libertad Digital 9 Enero 2007

La Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) ha decidido finalmente convocar a los ciudadanos para que muestren su repulsa por el atentado de ETA en Barajas el próximo jueves en actos por toda España. La AVT pide que los españoles se sumen a las concentraciones que realizarán, como cada 11 de mes, la plataforma "Peones Negros", creada a partir del blog de Luis del Pino. Al sumarse a la convocatoria de los "Peones Negros", la AVT quiere, según recoge en un comunicado, "exigir que se sepa toda la verdad sobre el macabro atentado del 11 de marzo, entre cuyas víctimas mortales se encuentran seis ciudadanos ecuatorianos".

En declaraciones a Libertad Digital, el presidente de la Asociación, Francisco José Alcaraz ha explicado que "la AVT está preocupada de los resultados" de la reunión entre Mariano Rajoy y José Luis Rodríguez Zapatero. El motivo, que "el Gobierno no ha reactivado el Pacto Antiterrorista que tan buenos resultados ha dado" en la lucha contra ETA. Alcaraz también ha lamentado que Zapatero "no ha hecho una declaración contundente" con la aplicación de la ley de partidos" y "exigiendo medidas policiales y judiciales para derrotar al terrorismo".

Respecto a la interpretación que ha dado de la reunión María Teresa Fernández de la Vega, Alcaraz ha afirmado que "el Gobierno pretende criminalizar a cualquier organización politica o asociacion que abogue por el pacto antiterrorista". En su opinión, tiene que hacerlo porque "ese pacto aboga por el final de ETA con su derrota" y por quitar la "esperanza" a los terroristas de que lograrán sus objetivos. Según el presidente de la AVT, el Gobierno "tiene toda la voluntad de retomar en un futuro el proceso de paz" por lo que "quiere criminalizar a quienes nos vamos a oponer a pagar un precio político".

En cuanto a la manifestación del próximo día 13 de enero en Madrid, Alcaraz ha explicado que no se unirán por el momento a ella porque "la AVT tiene que ser coherente con su posicionamiento en 25 años". Según Alcaraz, la asociación "nunca apoyará una manifestación organizada por quienes aboguen por un proceso de negociación con los terroristas". El colectivo, ha dicho, "siempre ha estado en contra de la negociación" y "nunca va a abogar por una manifestación que apoye un diálogo o proceso de paz porque España y las víctimas nunca han estado en guerra".

En las concentraciones del próximo jueves se apoyará a las víctimas del terrorismo, se condenará el atentado de Barajas y se rechazará "cualquier negociación" con ETA, al tiempo que los manifestantes exigirán "una rectificación en la política antiterrorista del actual Gobierno".

La Asociación de Víctimas del Terrorismo no hace mención en ningún momento de su comunicado a la manifestación del próximo sábado en Madrid, convocada por UGT, CCOO y la Federación Nacional de Asociaciones de Ecuatorianos en España. El PSOE ya ha mostrado su apoyo a esta última manifestación y el PP está pendiente del lema y del manifiesto elegido para decidir finalmente si la respalda. Así lo ha afirmado este lunes el presidente de los populares, Mariano Rajoy. "Una manifestación contra ETA y el terrorismo la apoyaré siempre, una manifestación que impida a Batasuna presentarse a las elecciones la apoyaré siempre, una manifestación como la de Ibarretxe a favor del diálogo yo no la voy a apoyar", subrayó

Blanco "insulta" a las víctimas
Por otra parte, la AVT considera que el secretario de Organización del PSOE, José Blanco, "está desacreditado moral y políticamente para llamar a la unidad de los españoles y de las víctimas después de haber insultado a estas durante las últimas semanas".

La AVT sigue reclamando que y Blanco y el portavoz del PSOE en el Congreso de los Diputados, Diego López Garrido, "pidan perdón por el desprecio que manifestaron hacia un discapacitado que participó en la manifestación de Sevilla del pasado 1 de octubre". "A pesar de que un día antes del atentado de Barajas el Presidente del Gobierno dijo que pedirían perdón si procedía, ya van 23 días sin respuesta", añade la nota.

Para la AVT, resulta "muy significativo" que ninguno de ellos, así como "ningún representante de su partido acudieran a la primera y multitudinaria concentración que hubo tras el atentado de Barajas, celebrada el día 31 de diciembre en la Puerta del Sol y convocada por la AVT".

Covite rechaza la marcha de Ibarretxe que sigue apostando por el diálogo
Por su parte, el Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco, Covite, ha anunciado este lunes que no acudirá a la manifestación convocada por el lehendakari, Juan José Ibarretxe, para el próximo sábado en Bilbao bajo el lema "Por la Paz y por diálogo", al considerar que "tiene como objetivo principal socorrer a ETA y a Batasuna del rechazo y oposición de una sociedad cansada de tantos años de barbarie terrorista".

En un comunicado, Covite aseguró que "jamás" se sumará "a las posiciones de quienes quieren seguir negociando la libertad de todos, con unos terroristas que acaban de asesinar a dos personas hace apenas unos días". "No queremos una paz sujeta al chantaje y a pretensiones terroristas", aseveró. Por ello, reclamó a las instituciones "posicionamientos más firmes contra el terrorismo y la extorsión" y lamentó las "palabras ambiguas y actitudes dubitativas" como las del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que "no hacen sino alimentar y prolongar gravemente la existencia de un terrorismo que debemos derrotar".

Lugar de las concentraciones
La AVT explica que sumándose a esta convocatoria "mantiene lo que ha defendido durante sus 25 años de existencia, convocando y apoyando aquellas iniciativas que defienden lo expuesto antes y que no están manipuladas por ningún interés partidista". Las concentraciones se realizarán entre las 20 y las 21:00 horas del jueves en la Península y una hora antes en Canarias.

Albacete: En el Altozano.
Alcalá de Henares: Plaza de Cervantes, junto al kiosko de música.
Alicante: Plaza de la Montañeta, frente a la Subdelegación del Gobierno.
Almería: Rambla. Plaza de las velas. Junto a Plaza Circular.
Almuñécar: Plaza de la Constitución frente el Ayuntamiento.
Badajoz: Avenida de Huelva, frente a la Delegación del Gobierno.
Barcelona: Plaza de San Jaime.
Bilbao: Subdelegación del Gobierno - Plaza de Moyua.
Burgos: Plaza Mayor (frente al Ayuntamiento).
Cádiz: Plaza de la Constitución, bajo la torre de las Puertas de Tierra.
Cartagena: Puertas de Murcia (Plaza del ICUE).
Ceuta: Plaza del Tte. Ruiz.
Córdoba: Bulevar del Gran Capitán.
Ferrol: Plaza de Armas.
Fresnedoso de Ibor: En la Cruz, junto a la Iglesia.
Gerona: Plaza de la Constitución, frente a la estatua de la niña de bronce.
Granada: Fuente de las Batallas.
Huesca: Plaza de Navarra.
Jaén: Plaza de la Constitución.
La Coruña: Frente a la Delegación del Gobierno.
Las Palmas de G.C: c/ Mayor de Triana, a la altura de la c/ Arena (19:00 h).
León: Plaza de la Catedral.
Lugo: Plaza Mayor, frente al Ayuntamiento.
Lorca: Plaza de Calderón de la Barca.
Madrid: Estación Atocha-Renfe. Torre de cercanías.
Málaga: Plaza de la Constitución.
Melilla: Plaza Menéndez Pelayo (frente a la Iglesia del Sagrado Corazón).
Motril: Plaza. De las Palmeras.
Murcia: Plaza de Santo Domingo.
Navalmoral de la Mata: Plaza del Jardincillo.
Oviedo: Plaza de la Escandalera.
Palma de Mallorca: Plaza de Cort.
Pamplona: Monumento a los Fueros, paseo de Sarasate.
Salamanca: Plaza de la Constitución, en torno al monumento a la Constitución.
Santander: Plaza del Ayuntamiento.
Santa Cruz de Tenerife: Plaza del Patriotismo frente a la Sede Principal de CajaCanarias a 19.30h.
Sevilla: Fachada Principal del Ayuntamiento (Plaza Nueva).
Toledo: Plaza del Ayuntamiento.
Torrelodones: Plaza de la Constitución.
Valencia: Plaza del Ayuntamiento.
Valladolid: Plaza Fuente Dorada.
Vigo: Calle del Príncipe, frente al Museo de Arte Contemporáneo.
Vitoria: Plaza de Correos.
Viveiro: Plaza de la Fontenova (Calle Pastor Diaz).
Zamora: Plaza de la Constitución, frente a la delegación del Gobierno.
Zaragoza: Monumento a la Constitución en el paseo de la Constitución.

Internacionales:
Bruselas: en Schuman a las 19h de la tarde.
Caracas: Monumento de los caídos el 11 de Abril. Frente a Parque Cristal. Los Palos Grandes a las 19h (Hora oficial).

Las víctimas de Covite no irán a la marcha de Ibarretxe porque «socorre a ETA»
El Gobierno vasco no se plantea cambiar el eslogan y dice que la mayoría de la sociedad «se identifica» con él
BILBAO EL CORREO 9 Enero 2007

Sólo faltan cinco días para la manifestación 'Por la paz y el diálogo' convocada por el lehendakari Ibarretxe el sábado en Bilbao, y a medida que pasan las horas la iniciativa concita nuevas reacciones encontradas y se confirma como un nuevo elemento de división y polémica. Ayer fue el Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite) el que anunció que no acudirá a la marcha por entender que «no tiene como objetivo acabar con ETA», sino «más bien todo lo contrario»: «socorrer a ETA y Batasuna del rechazo de una sociedad cansada de tantos años de barbarie terrorista». El Gobierno vasco, pese a todo, no se plantea cambiar el lema del acto, principal motivo de controversia junto con la forma en que se ha gestado.

«Jamás nos sumaremos a las posiciones de quienes quieren seguir negociando la libertad de todos con unos terroristas que acaban de asesinar a dos personas hace apenas unos días», advierte Covite en un comunicado. Frente a esta estrategia, el colectivo reclama a éste y a los futuros gobiernos que «renuncien a cualquier contacto, diálogo o negociación con ETA».

Tampoco acudirá a Bilbao Natividad Rodríguez, viuda de Fernando Buesa y presidenta de la fundación que lleva el nombre del dirigente socialista asesinado por ETA junto a su escolta, Jorge Díez. Precisamente, el PSE-EE ha justificado su adhesión a la iniciativa, pese a rechazar el lema y las formas, por la necesidad de no repetir la imagen de división que se produjo tras el atentado contra Buesa. «Sigo sin comprender este tipo de actitudes de no ponerse de acuerdo para convocar una manifestación de este tipo, ni en el lema, ni en la forma, ni en el tiempo», se lamentó Natividad Rodríguez.

A estos desmarques se suman los de la Fundación López de Lacalle y el Foro El Salvador, que rechazó también la marcha convocada en Madrid por los inmigrantes ecuatorianos y los sindicatos UGT y CC OO por considerar que ambas responden a «criterios básicamente partidistas». Por su parte, la presidenta de la Fundación Víctimas del Terrorismo, Maite Pagazaurtundua, sostuvo que los partidos que aún reivindican el diálogo con ETA «están dando oxígeno» a la banda.

«Repetir la negociación»
Mientras tanto, el comité ejecutivo del PP vasco analizó ayer en San Sebastián la situación política creada tras el atentado de Barajas y su postura ante la manifestación convocada por Ibarretxe. Ya antes de esta reunión, el presidente de los populares vizcaínos, Antonio Basagoiti, adelantó que no secundarán la iniciativa porque «no es para acabar con ETA», sino que busca «repetir la negociación fracasada». Basagoiti arremetió contra los socialistas por participar de un acto que dicen no compartir, y les acusó de «volver a estar al servicio del PNV».

Por su parte, la portavoz del Gobierno vasco, Miren Azkarate, aseguró ayer que el Ejecutivo no ha pensado en cambiar el eslogan, como se le ha pedido sobre todo desde el PSE-EE, porque está «firmemente convencido» de que la mayor parte de la sociedad que apuesta por la paz «se identifica» con el mismo. El consejero de Interior, Javier Balza, aseguro que sería «estupendo» que Batasuna se sumase a la manifestación, una actitud con la cual su compañero de Gabinete Javier Madrazo considera que la formación abertzale demostraría su apuesta por las vías políticas.

Tanto Balza como el portavoz de la ejecutiva del PNV, Iñigo Urkullu, negaron discrepancias entre Ibarretxe y el partido a cuenta de la manifestación, a la que sí acudirá Esquerra Republicana de Cataluna, invitada por el Ejecutivo vasco. Urkullu aseguró que el lehendakari telefoneó a los líderes políticos antes de su convocatoria y «asumió el liderazgo» planteando un lema compartido «por la mayoría de los partidos» en Euskadi «en defensa de un diálogo entre las formaciones políticas y en defensa clara de la paz».

22 colectivos de víctimas exigen «firmeza» contra ETA y «unidad»
M. S-P./COLPISA. MADRID El Correo

Un total 22 asociaciones y fundaciones de víctimas terrorismo de todo signo -la inmensa mayoría de ellas- suscribieron ayer un manifiesto conjunto en el que reclaman a los líderes políticos «la búsqueda de unidad y consenso necesarios para terminar con el terrorismo», y les exigen «firmeza y fortaleza contra los criminales». Los colectivos subrayan que la «actuación judicial y policial» son «instrumentos irrenunciables para acabar para siempre con la barbarie terrorista».

Las asociaciones, con la Fundación de Víctimas del Terrorismo a la cabeza, piden además a la sociedad que «mantenga el espíritu de apoyo y solidaridad con todas las víctimas del terrorismo». El comunicado fue suscrito, entre otros colectivos, por la AVT, Foro Ermua, la Asociación 11 M Afectados de Terrorismo o Dignidad y Justicia.


RUBALCABA DICE QUE NUNCA HABRÁ OTRA TREGUA "CREÍBLE"
El Mundo se reafirma en lo publicado pese a que "la Ejecutiva" del PSE niega la reunión con Batauna-ETA tras el atentado
Alfredo Pérez Rubalcaba reconoce en The New York Times que se siente "engañado" por ETA. Llama la atención de esta afirmación que la conocemos el mismo día en que ha trascendido que los socialistas vascos se han reunido con los batasunos después del atentado en la T-4 de Barajas. La Ejecutiva del PSE ha emitido un comunicado para negarlo pero, en la COPE, Pedro J. Ramírez ha recordado que no es la primera vez que se desmiente una noticia sobre la negociación con ETA y luego la realidad la confirma. "El Mundo mantiene en toda su literalidad la información".
Libertad Digital 9 Enero 2007

La Ejecutiva del PSE ha emitido un comunicado en el que asegura que no ha mantenido reunión alguna con Batasuna-ETA tras el atentado en el Aeropuerto de Barajas de Madrid. En la nota, la dirección de los socialistas vascos desmiente "rotundamente que se haya mantenido ninguna reunión con la izquierda abertzale". "Por tanto, reiteramos que dicha información es completamente falsa".

Al mismo tiempo que la agencia Europa Press difundía este comunicado, el director de El Mundo participaba en la tertulia de La Mañana de la Cope. Federico Jiménez Losantos ha aprovechado para dar la palabra a Pedro J. Ramírez, que ha recordado que no es la primera vez que los socialistas tienen que desmentir una noticia sobre la negociación con ETA y después la realidad ha demostrado que era cierta. Ocurrió con los contactos secretos que desde dos años atrás viene manteniendo Jesús Eguiguren, presidente del PSE, con repersentantes de la ilegalizada Batasuna.

Además, ha puntualizado Pedro J., el comunicado desmiente que "la Ejecutiva" del PSE se haya reunido con ETA. Como en otras ocasiones, al final tendrán que admitir que se trataron de contactos "a título personal". El director de El Mundo ha insistido en que sostiene todo lo publicado: "El Mundo mantiene en toda su literalidad la información", apuntaba en la tertulia.

En Onda Cero, el portavoz parlamentario del PSOE trataba de deslegitimar la noticia de El Mundo. Diego López Garrido decía que se trataba de "una mentira absoluta muy lesiva para los intereses de los españoles". El objetivo de esta información, según el socialista, sería "perjudicar a los intereses de nuestro país" y "justificar la división de las fuerzas democráticas" en la lucha contra el terrorismo. "Tiene un sentido muy malévolo para intentar intoxicar y dividir a las fuerzas democráticas", apuntaba.

Nuevamente en la Cope le ha dado la réplica Pedro J. Ramírez:
* "Relájese y tranquilícese. Va a tener que convivir con esta información hoy, mañana y durante mucho tiempo. Lo publicado no es una mentira sino absolutamente verdad. Y le pediría que se abstuviera de hacer juicios de valor de esa naturalreza porque lo que El Mundo pretende es que se recupere esa unidad de las fuerzas políticas y sobre eso de perjudicar al interés de nuestro país habría que echar las cuentas de cuál ha sido la contribución de nuestro periódico a la salud del sistema democrático español y cuál la del partido del señor López Garrido desde que traicionó a Izquierda Unida. En el pasado y en el presente. El momento en el que López Garrido traiciona a su aprtido y se pasa al PSOE coincide con el apogeo del crimen de estado y la corrupción".

Coincidiendo con esta información que desvela El Mundo, el ministro del Interior habla en The New York Times del atentado de ETA en Barajas y de la ruptura de la tregua. Alfredo Pérez Rubalcaba admite que la voladura del aparcamiento de la T-4, con dos ecuatorianos asesinados, fue una sorpresa. Y sale en defensa de Batasuna cuando afirma que sorprendió no sólo al Gobierno sino también al brazo político de la banda terrorista.

"Ellos rompieron su palabra, nos engañaron", dice Rubalcaba de los terroristas a los que atribuye una "lógica diferente, una cruel y psicópata lógica". Sostiene que "nadie sabe realmente por qué ETA lo hizo". Batasuna tampoco, matiza, al apuntar "que hemos visto cómo ha sido completamente sacudido". La banda terrorista "también engañó su propio brazo político. Nosotros sabíamos que había tensión con ETA y con Batasuna, pero esto era una sorpresa. Era imposible predecir algo como esto", apunta.

Ahora el ministro lanza el mensaje en la prensa internacional de que "nunca habrá otra una tregua creíble de ETA. La próxima vez que declaren un alto el fuego todo el mundo dirá: una tregua como la de Barajas". Como hizo Zapatero en su reunión con Rajoy en La Moncloa, el ministro también silencia los contactos que sigue manteniendo el PSE con Batasuna-ETA.

El «comando» de Atxondo también tenía planeados dos atentados con bombas lapa
M. L. G. F. / D.M. BILBAO/ MADRID ABC 9 Enero 2007

ETA tenía todo lo necesario para volver a atentar. El «zulo» que en plena «tregua» construyó y abasteció en Atxondo (Vizcaya) era un arsenal. Los criminales no sólo tenían almacenados 180 kilos de explosivo, sino que ayer la Ertzaintza dio a conocer que en el escondite había material para confeccionar las tan letales bombas lapa, uno de los métodos de muerte predilectos de los terroristas. De hecho, el último atentado mortal cometido antes de la declaración del «alto el fuego permanente» -el 30 de mayo de 2003- fue perpetrado con una bomba-lapa que los etarras colocaron en los bajos del coche que ocupaban los policías Julián Embid y Bonifacio Martín.

El departamento vasco de Interior informó ayer del material incautado en Atxondo, hallazgo que fue calificado por el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, de «proyecto de zulo» y que, pese a su existencia, el director general de la Policía y de la Guardia Civil, Joan Mesquida, dijo que ETA «no tenía en España ningún comando operativo».
Los datos y los hechos han demostrado que el número tres del Ministerio de Interior no disponía, al menos en ese momento, de buena información. El balance dado por la Ertzaintza sobre el arsenal descubierto el pasado 23 de diciembre, revelaba que ETA escondía también «dos dispositivos a base de mercurio», de los que emplea habitualmente como activadores de los artefactos que coloca en los bajos de los vehículos y que se activan y estallan con el movimiento de los mismos.

Además, la Policía autónoma hacía una valoración del hallazgo de estos dos artilugios y precisaba que las bombas-lapa son las que ETA siempre ha utilizado en atentados dirigidos contra personas. Víctima de este procedimiento es, entre otros, Irene Villa, quien a los 13 años la explosión del artefacto colocado en los bajos del coche de su madre le amputó las dos piernas.
Además de los dispositivos de mercurio, los criminales acumulaban en Atxondo un total de 180 kilos de sustancias como amonal, cloratita -el explosivo más utilizado por ETA en los últimos años-, nitrato de amonio, con el que se fabrica el amonal, y pentrita, un explosivo con un poder devastador muy alto y que también puede encontrarse en forma de cordón detonante.

En cuanto a las bombas-lapa, ETA ha optado por utilizar dinamita para su confección, aunque también las ha fabricado con amonal. Se da la circunstancia de que la Policía francesa halló a finales de junio en el centro de Francia un coche quemado y comprobó que el vehículo había ardido después de que la banda ensayase con una bomba-lapa de gran potencia.

El responsable de estas prácticas era, según fuentes de la lucha antiterrorista, Zigor Garro Pérez, detenido el pasado 29 de noviembre en Francia cuando dentro de la banda era el jefe del «aparato de lo logística». De hecho, la juez francesa Laurence Le Vert le imputó, entre otros, el delito de destrucción, degradación o deterioro de bienes ajenos por efecto de una sustancia explosiva. Este cargo obedece a su presunta implicación en los ensayos llevado a cabo con bomba-lapa en los alrededores de Noailles (centro de Francia) en junio del año pasado. Los terroristas aprovecharon la proximidad de un campo militar para que los ruidos provocaban no alertaran a los vecinos de la zona.

La Policía autónoma vasca relacionada con el zulo de Atxondo -también se halló un bidón cargado con casi 100 kilos de explosivo- a Asier Larrinaga. que está en paradero desconocido desde el pasado 23 de diciembre, día en que se descubrió el escondite. Esa misma jornada los miembros del «comando» compraron en el barrio bilbaíno de Santurce un móvil. La primera y la última vez que este teléfono se utilizó fue para avisar a la Asociación de Ayuda en carretera de San Sebastián de la colocación de la furgoneta bomba de Barajas.

Según las hipótesis que manejan los investigadores, el «zulo» no era un escondite permanente, sino un punto de entrega elegido por la dirección de ETA para hacer llegar a un «comando» el material.

Sobre la ruptura de la tregua el consejero vasco de Interior, Javier Balza, afirmó ayer que el atentado de Madrid, «salvo lo diga ETA, no es fruto de una escisión en la banda», ya que, en su opinión, las decisiones de ETA «son asumidas por el conjunto de la organización». En una entrevista a Radio Euskadi, dijo que no hay que «perderse en elucubraciones de laboratorio sobre qué ha pasado en ETA. Hay que esperar a que lo aclare y sin duda lo hará». Balza pidió al Gobierno que le informe de las últimas reuniones con la banda. «Conocer qué ha pasado, quién es la interlocución que han tenido y la situación dentro de la organización; no por curiosidad, sino para poder tener preparadas las defensas y saber cómo está el enemigo que tenemos enfrente», reclamó.

Navarra exige al presidente «una rectificación»
Redacción La Razón 9 Enero 2007

Pamplona- El Gobierno de Navarra aprobó ayer una declaración institucional en la que exige una «rectificación» al Ejecutivo de Rodríguez Zapatero en su política de negociación con ETA, y apeló a su «responsabilidad y sentido de Estado para recuperar la unidad de los demócratas y el espíritu del Pacto por las Libertades».

El presidente navarro, Miguel Sanz, compareció en rueda de prensa tras la sesión de Gobierno para dar lectura a la declaración, en la que condena el atentado de ETA en Barajas, informa Ep. Se solidariza además y muestra su apoyo a todas las víctimas del terrorismo.

En la declaración, el Ejecutivo foral reitera su posición de que Navarra no puede ser precio político en «ningún camino iniciado o por iniciar para acabar con el terrorismo». Y manifiesta que observa con «preocupación» que, a pesar del atentado, «persiste la voluntad de negociación política con Batasuna/ETA a través de otros intermediarios que comparten con la formación ilegalizada los mismos objetivos en relación con la autodeterminación y Navarra»

Preguntado sobre quiénes son dichos intermediarios, Sanz señaló que el PNV y el presidente del Gobierno vasco se ha reunido con Batasuna y es evidente que el PSOE ha intensificado las relaciones políticas y conservaciones con el PNV».
En la declaración, el Ejecutivo foral exige la «rectificación» al Gobierno en su política de negociación con la organización terrorista y aboga por el Pacto por las Libertades «integrando en el mismo a quienes compartan un sincero deseo democrático de poner fin al terrorismo».

En este sentido, el jefe del Ejecutivo foral señaló que el Pacto por las Libertades demostró ser un «instrumento eficaz» en la lucha contra ETA. «En su momento lo firmaron unos partidos; sí ahora hay otros partidos que no lo firmaron entonces pero, a raíz de los acontecimientos, quieren compartir el espíritu y la letra de aquel Pacto pueden hacerlo».

HASTA LA SEGUNDA SEMANA DE ENERO ZAPATERO NO INFORMARÁ
INFORME: LAS INCÓGNITAS DEL 30-D
Una semana después de que ETA reventara la tregua sin previo aviso, asesinado dos personas en Madrid, el Gobierno sigue sin revelar los datos más importantes del atentado, escamoteando la información que la sociedad demanda. El presidente ha aplazado a la segunda semana de enero la explicación de lo sucedido el 30-D y de su nueva política antiterrorista. El tipo de explosivo, la identidad del propietario de la furgoneta o lo ocurrido durante su secuestro son algunos de los datos que el Gobierno aún debe aclarar.
Libertad Digital 9 Enero 2007

Si bien es cierto, antes de cuestionar los datos ofrecidos por el Gobierno, hay que sumergirse en las aguas en las que el proceso se estaba ahogando. Un flashback breve de lo ocurrido incrementa más si cabe la necesidad de que Zapatero deje de poner "cara áspera", y aclare las incógnitas que aún rodean el atentado del pasado 30 de diciembre.

En este sentido, hay que recordar que, tres meses antes de que el llamado "proceso de paz" se rompiera, los terroristas se estaban aprovisionando; compraron, según informó LIBERTAD DIGITAL el 1 de Diciembre, elementos electrónicos y productos químicos para fabricar artefactos explosivos. A esta constatación hay que sumar el robo de 350 pistolas y munición en octubre.

Ante la fuerza de los hechos, el Gobierno, un mes antes del 30-D, admitió el rearme de la banda terrorista; si bien, el titular de Interior, aunque indicó que "la paz y la violencia son dos palabras radicalmente opuestas", afirmó que el proceso seguía vivo y que el Ejecutivo abogaba por la senda del diálogo.

Días más tarde, horas antes de que ETA perpetrara el atentado en la T-4, la Policía hallaba en un bosque al sur de Francia detonadores y 60 kilos de material explosivo; así como el primer zulo activo desde el alto al fuego. El Gobierno, eludió echar marcha a tras y, en vez de eso, amparó aún más la negociación.

Con esta "doble moral", según lo calificó el PP, la sociedad española encaró el 30-D. Y en ese día seguimos, ya que aún no se ha revelado ningún dato sobre el explosivo, la identidad del propietario del furgoneta, lo ocurrido durante su secuestro o por qué Zapatero dijo una cosa el sábado y sus subordinados se vieron obligados a decir lo contrario.

La sombra de la duda también planea a la hora de cuestionar el cómo y quién hizo explosionar la furgoneta. En concreto, las sombras polvorientas de Diego Armando Estacio y Carlos Alonso Palate. En un principio, Efe comunicó que la explosión estuvo controlada por la Policía en todo momento. En tal caso, y suscribiendo la premisa de que todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario, cómo es posible que el coche-bomba provocará tales consecuencias civiles, varios heridos y dos muertos.

Esta versión oficial centra la mayoría de las dudas. Hay que recordar que Interior, horas después del atentado, comunicó que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad estaban realizando una rápida investigación sobre las circunstancias de la explosión, para así tener datos objetivos.

Un último dato. El número tres del CNI dimitió justo antes del atentado en Barajas "por desacuerdo con la política antiterrorista", según informó El Mundo. Según el diario, el número tres en el organigrama del CNI, Miguel Sánchez, dimitió por la inacción del Gobierno contra ETA.

Del explosivo, el Gobierno sigue sin revelar la clase y la cantidad. Interior se niega a identificar el tipo de explosivo aduciendo que no quedaron restos; no obstante, distintos expertos, consultados recientemente por El Mundo, coinciden en señalar que es posible una identificación precisa, incluso a partir de una muestra de tamaño infinitesimal.

De la furgoneta utilizada tampoco se tienen noticias, sólo la marca e hipótesis policiales. El Ejecutivo de Zapatero sólo ha filtrado información a cuenta-gotas. La hipótesis que baraja la Policía es que pudo haber pasado la frontera entre Francia, donde fue robada, y España por el Pirineo aragonés. El vehículo habría llegado hasta el aeropuerto por Jaca, Huesca y Zaragoza, según la misma fuente. Este ocultismo, verifica lo anunciado por Moncloa, que el presidente es el que "marca los tiempos" y el que hablará cuando sea pertinente. Lo único que se sabe es que ETA secuestró al propietario del vehículo y que horas después de perpetrar el atentado, le liberó. Interior informó que esta persona era ciudadano español y residente en Oñate (Guipúzcoa).

La guerra informativa es parte de un juego político al que se presta no en pocas ocasiones el Gobierno socialista; no obstante, lo que no es tan habitual es que ésta derive al propio partido. En este sentido, Zapatero desautorizó a su número dos, José Blanco, al indicar que no hubo errores en su "proceso de paz", afirmación que contradijo la del secretario de Organización de su partido. Éste afirmó que hubo un "problema de interlocución" con los terroristas puesto que es "indudable" que los datos del Ejecutivo "no se correspondían con la voluntad" de la banda.

Ante tal situación, el europarlamentario del PP, Jaime Mayor Oreja, aseguró que no entiende cómo Zapatero, "en medio de una sociedad confundida", retrasa hasta la semana del 15 su comparecencia en el Congreso. Mientras, continúa la violencia etarra así como la aparición de nuevo material de ETA.

Tras declarar "suspendido" el diálogo, el PSE se reunía con ETA
Redacción  Periodista Digital 9 Enero 2007

De confirmarse la noticia estaríamos ante un ejemplo más de engaño por parte del Gobierno en el desarrollo del "proceso" con los terroristas de ETA. Y es que, según publica El Mundo, el PSE y Batasuna tuvieron una reunión "de alto nivel" después del atentado de Barajas.

A pesar de los giros semánticos que tuvo que emplear el presidente del Gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero, para declarar el "proceso" como "suspendido" y no como "roto", tal como exige el Partido Popular, la noticia publicada por El Mundo no deja de ser un nuevo mazazo en la gestión socialista de la lucha antiterrorista: definitivamente Zapatero no quiere dar el carpetazo al "proceso".

Tal y como escribe Ángeles Escrivá (€), representantes del PSE y Batasuna se reunieron tras el brutal atentado en el aparcamiento de la Terminal 4 de Barajas en Madrid, en el que fallecieron dos ciudadanos ecuatorianos. Y eso a pesar de que ya no se cumplían las "condiciones" expresadas por Zapatero en el Congreso a la hora de pedir el apoyo de los grupos parlamentarios, y en los que se basaba todo el proceso de diálogo.

A PESAR DE DECIR QUE EL DIÁLOGO HABÍA TERMINADO
Una vez roto el "alto el fuego permanente", el Partido Socialista de Euskadi se habría reunido con Batasuna, primero de forma indirecta y después en una reunión de alto nivel. De dicha reunión habría salido una petición de Otegui de que le dejaran unas semanas de margen para tratar de reencauzar el "proceso", una petición que habría cristalizado en la petición pública que hizo el dirigente abertzale a la banda terrorista de que respetara las condiciones de dicho "alto el fuego permanente".

Según la información de El Mundo:
"En los contactos que se han producido, además de la petición de tiempo para intentar reconducir la situación y de la reflexión sobre lo difícil que se volvería ésta en caso de que al final de dicho plazo nada se hubiese conseguido, la dirección de Batasuna también se comprometió a intentar pactar con la banda una respuesta relativamente autónoma respecto al atentado".

"Se trataba de realizar una formulación que no llegaría a la condena del asesinato de los dos ciudadanos ecuatorianos pero que, según los interlocutores abertzales, iría más lejos de lo que nunca había ido la formación ilegalizada".

Esta reunión se añadiría a la lista de contactos directos entre representantes del Ejecutivo y líderes de la ilegalizada Batasuna, que se iniciaron en un hotel en San Sebastián, prosiguieron en Ankara y, finalmente, en lugar de concluir de forma definitiva, han seguido tras los dos primeros asesinatos de ETA en más de tres años.

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