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Recortes de Prensa    Miércoles 10 Enero  2007

Manifestación del sábado
Ira sin libertad
Luis del Pino Libertad Digital 10 Enero 2007

La ventaja que tienen algunos es que se les entiende todo. UGT se ha negado a incluir la palabra "Libertad" en el lema de la manifestación trampa del sábado 13, como le había solicitado el Foro de Ermua. Debe de ser que, según UGT, la libertad es un concepto de la derecha liberal. Por una vez, voy a estar de acuerdo con ellos.

Repasemos la situación: tenemos una manifestación que se convoca por parte de una serie de organizaciones que no han acudido a las concentraciones que se celebraron inmediatamente después del atentado de Barajas, ni tampoco a ninguna de las que las víctimas han convocado en los últimos dos años; que se convoca fijando un lema unilateral, al mismo tiempo que se hacen apelaciones a la unidad; que se convoca con un lema que incluye la palabra "Paz", como si estuviéramos en guerra, pero no la palabra "Libertad", a pesar de que el objetivo de los asesinos es quitárnosla; que se convoca el mismo día que en Bilbao se celebra otra en favor de la "Paz" y el "Diálogo", para que así los medios de comunicación puedan al día siguiente transmitir a la ciudadanía que en Madrid y Bilbao la gente salió a la calle a defender que se siga dialogando con asesinos. ETA ha vuelto a hablar y el sábado, en dos manifestaciones, algunos volverán a hacer los coros a la banda.

El problema de España se llama Izquierda. Mientras que la mayoría de los españoles ansiaban vivir en democracia e hicieron la Transición que a ella nos debía conducir, una parte de la izquierda española no llegó a hacer la Transición nunca. Ni siquiera en los momentos más oscuros del felipismo hubiera sido posible encontrar ningún español en la derecha que considerara a Felipe González más enemigo que a Otegi. Y, sin embargo, en buena parte de la izquierda se consideraba, y se sigue considerando, que Aznar es mucho más enemigo que Otegi, que Alcaraz es más despreciable que Josu Ternera, que Federico Jiménez Losantos es mucho más peligroso que Txeroki. Mientras que la derecha de este país admitió, sin excepciones, que la izquierda tenía derecho a existir, derecho a gobernar, derecho a discrepar, una parte de la izquierda española sigue pretendiendo excluir a la mitad de España y negarla el derecho discrepar, a gobernar y a existir. Es decir, sigue sin asumir que vivimos una democracia.

Por eso es natural la alianza con asesinos: para ellos, un asesino de izquierdas siempre es corregible, porque su fondo es bueno y sano, mientras que un pepero, un oyente de la COPE o un liberal no son sino fascistas, excrecencias sociales que sólo se toleran cuando no se está en posición de barrerlas.

Por eso es natural que se cerquen sedes del PP: llamarles asesinos no es insultarles, sino sólo describirles, y violar jornadas de reflexión está justificado porque los fascistas no pueden escudarse en la letra de las leyes para irse de rositas.

Por eso es natural que se insulte a las víctimas del terrorismo: porque víctimas verdaderas son sólo aquéllas que mueren en desiertos lejanos y en montañas remotas, y sólo si su muerte es directa o indirectamente achacable a los EE.UU.; las víctimas del terrorismo en España son simples daños colaterales cuya importancia no hay que desorbitar, y sus opiniones sólo deben ser toleradas si no entorpecen el trabajo contra el verdadero enemigo: la derecha.

La Constitución del 78 está muerta. Pero no porque ETA haya acabado con ella, sino porque nunca la dejaron vivir aquéllos que, en realidad, jamás llegaron a asumir la Transición a la democracia. Los españoles queríamos, con esa democracia, poder disponer de libertad sin ira. Pero algunos no querían eso.

Y, viéndoles pactar con asesinos, viéndoles insultar a las víctimas, viéndoles manipular los conceptos, corromper la política, saltarse las leyes, justificar cualquier medio... lo que nos preguntamos es hasta dónde llega su ira, hasta dónde estarían dispuestos a llegar, por ejemplo, para expulsar del poder a unos fascistas del PP que lo ocuparan, a su juicio, ilegítimamente.

Ira sin libertad: eso es lo que nos tienen reservado.

Puede comentar este artículo en el blog de Luis del Pino.http://www.libertaddigital.com/bitacora/enigmas11m/comentarios.php?id=1757#comentarios

El "alto el fuego" según la ETA
EDITORIAL Libertad Digital 10 Enero 2007

Del comunicado que ayer martes hizo público la banda terrorista ETA se desprende que, para los asesinos, no ha cambiado nada sustancial en los últimos doce días. El atentado de Barajas era un simple aviso y la "tregua" anunciada la primavera pasada sigue vigente. Nada nuevo. La ETA siempre ha funcionado así. Sólo tiene un lenguaje: el de la violencia, y lo administra cuándo y cómo cree necesario. Sólo hay una negociación posible: la celebrada ante unos interlocutores que les den lo que ellos piden. Esto el Gobierno debería saberlo. O lo sabe ya desde que empezó a rendirse y ha estado mareando la perdiz durante meses por electoralismo de la peor especie. O no se estaba rindiendo a la velocidad que esperaban los terroristas, y éstos se han visto obligados a llamar la atención de Zapatero poniendo dos muertos sobre la mesa.

El programa de la ETA ha sido durante el último medio siglo de una claridad meridiana y bien puede resumirse en una sencilla frase: "o el Gobierno español accede a nuestras demandas o seguimos matando". Con un esquema tan fácilmente aprehensible, y tras cuatro décadas de crímenes, lo lógico sería que cualquier Gobierno sepa con quien se las está jugando. Los socialistas de Felipe González se dieron por enterados nada más llegar al poder y trataron de combatir el mal desde las alcantarillas, armando a una banda de asesinos a sueldo que dejaron el nombre de nuestras instituciones democráticas por los suelos. Aznar tuvo la tentación de pensar que él sí llegaría a un acuerdo óptimo para ambas partes, pero pronto entendió que con el terrorismo no se negocia, que al terrorismo se le derrota, pero, eso sí, con la Ley –garante primero de nuestra libertad– en la mano.

Zapatero, sin embargo, ha querido creer que esta vez sería diferente, que los del tiro en la nuca compartían sus "ansías infinitas de paz" y que el talante es contagioso hasta en los más abyectos criminales. Se ha equivocado, y el error de un iluminado lo han pagado con su vida dos inocentes en un salvaje atentado en el que la ETA ha demostrado su poder volando un aparcamiento en uno de los aeropuertos más concurridos del mundo. El certamen de piruetas verbales que ha sucedido al hecho ha sido antológico por ambas partes. Y tan disparatado que, tras el comunicado de ayer, no queda ninguna estupidez más por decir.

Para Zapatero el jarro de agua fría ha derivado en una macro operación propagandística a cargo de sus medios adictos en la que el presidente aparece como un incomprendido, como una víctima traicionada por los que no quieren la paz. Para la ETA los asesinatos de Barajas han vuelto a ponerla en el mapa de la infamia, un mapa del que había desaparecido en el año 2003, mucho antes de que Zapatero llegase al poder. Los terroristas inauguran de este modo un nuevo concepto de "alto el fuego" en el que atentan cuando quieren, con o sin víctimas, y si, desafortunadamente, sus recordatorios se cobran alguna vida, ellos no son responsables. Nunca la ETA se había atrevido a tanto ni había deformado tanto el lenguaje. No sólo nos asesinan cuando pueden sino que, además, se burlan de nosotros.

El lodazal en el que Zapatero se ha metido voluntariamente es tan farragoso que difícilmente podrá salir airoso de él. Ni las apresuradas gestiones de Rubalcaba tratando de deshacer en una semana lo que han tejido con esmero durante dos años valdrán de nada si no conceden a la ETA lo que pide. El problema es que el Gobierno no puede satisfacer semejante solicitud ni aunque estuviese deseando hacerlo. Zapatero, que ha dado alas a la banda durante demasiado tiempo calculando que, a la larga, esto le favorecería electoralmente, se encuentra ahora en una situación tan anómala como casi todo lo que está pasando en esta legislatura de locos. Un "alto el fuego" con muertos y cascotes. Zapatero ha empezado a recoger lo que ha sembrado mucho antes de lo que pensaba y es que, el que juega con fuego, inevitablemente se termina quemando.

Inasequibles al desaliento
POR MIKEL BUESA ABC 10 Enero 2007

Inasequibles al desaliento, los de ETA pretenden ser combatientes y pacifistas al mismo tiempo y saben que, allá en «Madrid», alguien les va a comprender, pues en ese sitio habita un tipo singular de personas que creen que las cosas pueden ser y no ser al mismo tiempo. En su comunicado pretenden que el atentado cometido en la T-4 de Barajas es sólo un medio de presión dentro de una negociación sin límite que, naturalmente, debe continuar, pues el incidente no deja de ser un pequeño paréntesis en su «alto el fuego» aunque haya provocado unos indeseados «daños colaterales». Y es seguro que más de uno nos recordará, dentro de pocos días, que ello no es sino la expresión de una voluntad de paz que será preciso atender, pues sólo es posible acabar con el terrorismo a través del diálogo.

Pues me parece que hay que decir que no a todo eso. Que en los atentados terroristas no hay «daños colaterales» sino víctimas civiles, ciudadanos como cualquiera de nosotros que reclaman justicia para su causa. Que ninguna justificación puede ser aceptable para una acción destructiva de la vida humana y de las infraestructuras que sirven al bienestar colectivo. Que si de verdad se quiere la paz, entonces sólo cabe dejar las armas y asumir las responsabilidades penales por los delitos cometidos. Que no es de recibo pretender que se está en «alto el fuego» y, a la vez, amenazar con nuevos atentados como respuesta a la acción del Estado de Derecho. Que esa negociación y ese diálogo son radicalmente incompatibles con la democracia. Y que quienes lo que quieren es atender a los de ETA para alargar lo más posible el proceso emprendido hace nueve meses, con el peregrino argumento de que ya saben que será «largo, duro y difícil», no merecen nuestro aval, pues lo único que están logrando es hacer inacabable nuestro sufrimiento. Es hora entonces de emprender de nuevo con inteligencia y voluntad férrea la política de su derrota.

Proceso de rendición
Zapatero quiere una "segunda oportunidad"
Ignacio Villa Libertad Digital 10 Enero 2007

Zapatero estaba esperando como agua de mayo el comunicado de ETA y ya lo tiene. Lo hemos conocido este martes, a primera hora de la tarde, y ha cumplido al pie de la letra con lo habitual en la banda asesina. Aseguran que el alto el fuego se mantiene aunque se reservan la capacidad de seguir atentando, en caso de que el Gobierno no responda a sus exigencias. Es decir, que vuelven a burlarse de la libertad y la democracia, que es lo que hacen siempre.

Donde el guión deja de ser el habitual, aunque tampoco es que sorprenda ya a estas alturas, es en la respuesta del Gobierno. Una respuesta que, por sus vaguedades y falta de concreción, deja traslucir que el Ejecutivo se dispone dejar que pase el tiempo para poder elaborar una nueva estrategia. En una democracia, la respuesta de un Gobierno sólido y creíble tendría que haber sido la negativa a que continuara el chantaje. Pero en nuestro caso, los etarras aprietan cada vez más las clavijas mientras el Gobierno se refugia en el silencio.

Zapatero lleva diez días evitando ser suficientemente claro, huyendo de todo mensaje que pudiera parecer demasiado firme frente al terrorismo. Desde el Gobierno se nos dice de que el proceso ha terminado, pero con trampa. Siempre se refieren a "este proceso", una expresión que abre la puerta a iniciar "otro proceso" en cuanto lo estimen oportuno. Está claro que el presidente esperaba un comunicado etarra en el que se volviera a hablar del alto el fuego; ahora que éste ha llegado cabe deducirse que comienza ese "otro proceso" a raíz de esta nueva voluntad por parte de ETA, suponemos que tan inequívoca como la anterior, de dejar las armas.

El objetivo actual del presidente del Gobierno es fabricar un nuevo consenso –artificial desde el momento en que se deja fuera al Partido Popular– con los mismos apoyos con los que ha contado siempre en esta legislatura para "elaborar" una nueva petición para que el Ejecutivo lo vuelva a intentar con ETA. Es, en definitiva, la teoría de la "segunda oportunidad" que ya se está construyendo a toda prisa desde Moncloa. Zapatero está dispuesto a volver a jugársela con los terroristas. Puede que necesite unas pocas semanas para echar tierra encima de Barajas, pero desde luego que entre sus objetivos no se encuentra el de recuperar el pacto antiterrorista. Está, al contrario, por la huida hacia adelante.

El Estado en el alero
POR JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS ABC 10 Enero 2007

YA tenemos todos los elementos -fácticos y argumentativos-para diagnosticar la situación que ha creado en España el llamado «proceso de paz», cuya denominación jamás ha hecho justicia a su contenido material. Desde su arranque -seguramente en mayo de 2004, cuando el presidente del Gobierno recibe la oferta negociadora de ETA-y, desde luego, a partir de la declaración por los terroristas de un mendaz «alto el fuego permanente», éste no ha sido un proceso de paz -nunca ha habido guerra- sino de negociación política en el que la organización criminal ha jugado con un arsenal político -el de sus reivindicaciones tradicionales, coartada sólo de su deriva mafiosa- y con otro coactivo -el de su violencia, que eclosionó brutalmente el pasado día 30 de diciembre en el aparcamiento D de la T4 del aeropuerto de Barajas.

Entre aquellas fechas y ahora, los terroristas han ido ganando posiciones en la misma medida en la que las perdía el Gobierno, hasta el punto de combinar -sin reproche gubernamental de fuste- una nominal situación de «tregua» con las expresiones más acabadas de la delincuencia terrorista. Hasta el asesinato de dos ciudadanos cuando el año boqueaba y el presidente del Gobierno se las prometía -y nos las prometía a los demás- tan felices. Pero cuando la situación naufraga dramáticamente es en el momento en que debió ser más sólida para el Estado y más precaria para la banda criminal: el 30-D, José Luis Rodríguez Zapatero hace una salida en falso ante la opinión pública en la que comete el peor de los errores al suspender pero no romper el llamado «proceso de paz» tras el atentado de Barajas con víctimas mortales. Aunque sus colaboradores intentaron -con poco éxito, ésa es la verdad- remediar el yerro presidencial, la renuencia del jefe del Gobierno a deshacer con una manifestación expresa de ruptura el tal «proceso» entregaba a ETA, otra vez, el dominio de la situación porque la banda -y todos los que atónitos observábamos el deambular dialéctico del inquilino de La Moncloa- podía comprobar que esa iniciativa negociadora era y es, en realidad, la clave de bóveda de la política de Rodríguez Zapatero.

La ruptura gubernamental del proceso era quebrar también el sistema de pactos del Gobierno con los nacionalistas -el vasco y el de ERC- e implicaba arrumbar el revisionismo que propugna el presidente de la gestión de la Transición y de la propia Constitución española de 1978. Y sobre todo: abdicar del «proceso de paz» frustraba el propósito, menos evidente pero más audaz, de todos cuantos se ha propuesto Rodríguez Zapatero, que en palabras del catedrático José Varela Ortega consistía -y sigue consistiendo- en excluir del sistema al Partido Popular por la vía del aislamiento.

De ahí que el presidente no pueda -en realidad, no quiera- negarse a sí mismo y jamás haya pronunciado el verbo romper ni haya consentido -y José Blanco es un ejemplo plástico de su ferocidad disciplinaria- la más mínima autocrítica. La navegación en solitario del todavía ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, con unas inequívocas declaraciones -ayer mismo- a The New York Times, negando cualquier posibilidad de negociación con ETA tras el atentado del 30-D, no pueden considerarse en modo alguno como un eco de la estrategia del presidente del Gobierno, sino como la posición -sensata- del responsable de la lucha policial contra la banda terrorista. En circunstancias normales, bastarían las afirmaciones ministeriales para cerrar el horizonte negociador a los criminales, pero esta cuestión la ha interiorizado el presidente como personalísima de tal manera que sólo él es el portavoz de sí mismo, como se ha venido demostrando en estos diez últimos días.

El comunicado difundido ayer por ETA no necesita una exégesis demasiado perspicaz. Se dirige al Estado -no ya al jefe del Gobierno- para advertir amenazadoramente con «respuestas» que serán «acordes con la actitud del Gobierno español», de tal suerte que conmina al Ejecutivo a llegar a «un acuerdo político» -nada pues de dejar las armas, ni remotamente- imponiendo una trayectoria negociadora en la que debe garantizar a los terroristas la más completa impunidad. Esta es la peor ETA, es decir, es la ETA de siempre la que se pronunció ayer: la ETA que transfiere brutalmente la responsabilidad de sus crímenes al Gobierno y a la sociedad; la ETA que encubre su factura mafiosa en una retórica de nacionalismo guerrillero; la ETA bravucona y sanguinaria que esgrime «las respuestas» con muerte y destrucción; la ETA que amilana a los nacionalistas -con lo poco que ellos necesitan para amilanarse, en unos casos, y para aprovecharse del matonismo etarra, en otros- significándose como la vanguardia del movimiento que fundara Sabino Arana.

En todos los párrafos del comunicado de la banda, emerge un hedor insoportable para la más hipertrofiada de las pituitarias democráticas. La organización criminal, ante un presidente desconcertante y asido con obsesión a una misión salvadora que nadie le ha encomendado, echa un pulso al Estado, al que las renuencias y silencios de Rodríguez Zapatero sitúan inestablemente en un peligroso alero si acaso -como muchos temen- el jefe del Ejecutivo cae en la terrible tentación -pública o simuladamente- de entrar de nuevo al capote de los criminales. Sus ansias infinitas de paz -de las que la mayoría participa- deben serlo igualmente de libertad, y sin ésta aquella no existe. Y es a la libertad de ser lo que somos -Nación y Estado de Derecho- a lo que apunta directamente la renovada amenaza de la banda criminal.

No hay dramatismo en estas palabras, sino la comprobación de que ETA apura cuando percibe las contradicciones del sistema democrático español; cuando tiene constancia de que el presidente del Gobierno ha iniciado una revisión general del largo camino recorrido por la España alumbrada en 1978; cuando comprueba que Rodríguez Zapatero prefiere al PNV y a ERC que al PP; cuando le consta que el responsable del Gobierno persigue la constitución de un nuevo eje de poder que excluya a la derecha democrática española. ETA explota y rentabiliza así la crisis de Estado en la que España se encuentra por la acumulación de políticas erróneas -frívolas, unas; perversas, otras- que han dado al traste con un escenario de histórica e inédita estabilidad política y social.

ETA, sin embargo, sólo tiene una sustantividad mafiosa y criminal. La banda es instrumental -aunque sus dirigentes crean lo contrario- de otros intereses políticos bien acomodados en los recovecos del sistema. Son esos intereses -y el primero de ellos consiste en la disolución de la Nación y de la sociedad española como entidad histórica y como proyecto unitario de futuro- los que militan en el «diálogo» y en las jeremíacas apelaciones a la «paz», mientras que aquellos que han sufrido las consecuencias de esa guerra -las víctimas de ETA, los exiliados y los transterrados- pretenden la resistencia frente a la coacción, la destrucción y el asesinato. El comunicado de ETA conocido ayer -desafiante, brutal y tabernario-, de aliento criminal, trata de reintroducir el llamado miedo difuso, algo así como la generación de un estado de inquietud y ansiedad que haría comprensible que el presidente del Gobierno prestase oídos a esa reiterada trampa.

Rodríguez Zapatero no ha de caer en ella; acaso deba renunciar en parte a su proyecto político; es posible que tenga que desandar caminos ya recorridos; puede que sus expectativas se hayan evaporado; puede, incluso, que sienta en la nuca el aliento de su final político. Antes que él y sus criterios; mucho antes que sus ansias infinitas de paz; antes también que sus percepciones y determinaciones, antes, asimismo, que su propia supervivencia como presidente del Gobierno, si el caso fuera, se encuentra la integridad del Estado que ETA ha puesto en el alero y que a él corresponde garantizar en una plenitud que los terroristas le piden que cercene. La democracia es severa con quienes no entienden que su esencia es la dignidad.
JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS, DIRECTOR DE ABC

Proceso de rendición
La paz de los imbéciles
Agapito Maestre Libertad Digital 10 Enero 2007

El comunicado de los criminales de ETA ha dejado claro que el "proceso de paz" con el Gobierno sigue abierto. He ahí el principal argumento para que nadie en su sano juicio "simule" manifestarse contra ETA cobijado en la palabra más querida por ETA. Es el mundo al revés. Ante esta ceremonia de la confusión, instalada por ETA y el Gobierno, debemos actuar con cautela, especialmente a la hora de utilizar la palabra paz. Ejemplar ha sido la crítica contundente que ha hecho Rouco Varela a quienes demandan una paz abstracta siguiendo el "razonamiento" perverso de ETA: busquemos la paz porque estamos en guerra. Rouco Varela ha sido preciso al razonar: "En España no falta la paz porque haya guerra, sino porque hay terroristas que amenazan la vida y la libertad de sus semejantes." La sutileza de Rouco Varela me anima a ratificarme en lo escrito por mí hace unos días en El Mundo de Andalucía.

Sí, porque los ciudadanos, las víctimas del terror, no estamos en guerra con nadie, deberíamos usar la palabra paz con sumo respeto a la verdad, al Estado de Derecho, que es la condición de la paz. Sin embargo, muchos imbéciles creen que por pronunciar la palabra paz, o decir que están por la paz recibirán un palmadita de reconocimiento a su estulticia. Pobres. El problema es que embaucan a buenas personas hasta mancharlas e infectarlas con sus gazmoñerías cobardes. Se contarán por miles los que saldrán a la calle a gritar paz y, por supuesto, diálogo sin saber que lo hacen en nombre de los objetivos terroristas de ETA. Penoso. El Gobierno autonómico vasco ya ha convocado una manifestación con el falso lema "Por la paz y el diálogo" a la que se ha adherido, naturalmente, el PSOE-PSE. Los llamados "sindicatos de clase", en Madrid, también han convocado una manifestación al servicio del Gobierno con un lema parecido: "Madrid por la paz", pero por su mala conciencia y peor mala fe se han obligado a agregar: "contra el terrorismo". Aunque estos lemas ya sólo engañan a los inmorales que quieren engañarse, no puedo dejar de recomendar que se abstenga de asistir a esos aquelarres sindicales.

Digámoslo sin rodeos. Estos lemas "por la paz" sólo son ilustraciones de los objetivos del nacionalismo y el terrorismo, a saber, "si queremos que no haya más muertos, aceptemos las demandas políticas de los terroristas". Y a eso se dedica la izquierda en general, y el Gobierno en particular, a "persuadir" a los ciudadanos de que la mejor manera de acabar con los terroristas es uniéndose a ellos. He ahí la principal tarea de Zapatero en el Gobierno, que no piensa cambiar ni un milímetro. Por lo tanto, olvídense de que el PSOE vuelva al Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo. Nada ni nadie, excepto Prisa, hará cambiar al socialismo su alianza con el nacionalismo y el terrorismo.

Naturalmente, en esta labor conjunta del nacionalismo y la izquierda, hay "accidentes trágicos", como llama Zapatero a los atentados terroristas, que obligan a revisar los métodos de adoctrinamiento, a priorizar los tiempos y las asignaturas de esta perversa pedagogía que conducirá, finalmente, a la población a entregarse a su "tolerante" doctrina universal de que todo vale para alcanzar la paz. Así, uno de esos "accidentes", utilizando el inmoral lenguaje del presidente, ha sido el atentado criminal de Barajas, que debe servir antes para insistir y promocionar la doctrina de la "paz", o sea, entregarse a los criminales, que para combatir y derrotar a los asesinos. A partir de ahora, todo lo que haga este Gobierno, naturalmente, incluidas las manifestaciones bochornosas que le convoquen los famosos "sindicatos de clase", no tendrá otro objetivo que persistir en que sólo alcanzaremos la paz entregándonos al dictado: paz por territorios.

"Paz por territorios" sigue siendo la coincidencia entre Zapatero y los terroristas. Es el estro trágico que eleva al criminal a hombre político. Es, repito, el mundo al revés. Los responsables de este invento son el Gobierno, los sindicatos, cientos de periodistas y miles de profesorcitos alabando a la famosa palomita... No se dejen engañar con la palabra paz. Digan verdad.

¿Para cuándo el «¡a por ellos!»?
POR ANTONIO BURGOS ABC 10 Enero 2007

EL día que el cinismo sea admitido como deporte olímpico, nadie le quita a España el copo de todas las medallas de oro. No hay en Eurasia nación donde el Índice de Cinismo por Habitante sea tan alto. Hasta los asesinos son cínicos. ¿Pues no que salen en el «Gara» por la cara diciendo que no querían matar a nadie en Barajas? ¿Cuántas toneladas de cinismo son necesarias para eso? ¿Más o menos que las toneladas de escombros que sepultaron a los dos ecuatorianos asesinados? Y no acaba ahí el cinismo habitual de los asesinos, al proclamar que el alto el fuego sigue en pie. Más que de «Gara» esto es de libro Guinness: España es el único país del mundo donde una bomba que destruye un aparcamiento y mata a dos personas no rompe el alto el fuego. Me recuerda lo del rayo de sol por el cristal, «sin romperlo ni mancharlo», del catecismo de Ripalda. Aunque más cínico que todo es aceptar como lo más normal que los asesinos decreten el alto el fuego. ¿Qué alto y qué fuego? El alto el fuego lo declaran las naciones soberanas beligerantes, y aquí no hay guerra ninguna. Razón por la cual es totalmente cínico hablar de pazzzzzzzzzzzz (copyright Ignacio Camacho). La paz viene tras la guerra, y aquí no estamos en guerra con nadie, aquí no hacemos más que poner muertos de nuestro lado, por 819 me parece que vamos ya.

En este punto de la pazzzzzzzzzzzz me salgo de la pastelería del cinismo de los verdugos para entrar en la bollería del cinismo de las víctimas y del poder que las debería defender y de la sociedad que las debería apoyar. El dolor de España ante los dos ecuatorianos asesinados y enviados a su pueblo por Seur 10 ha sido completamente descriptible, de cínico y casi inexistente. Un dolor homologable a aquel colectivo mirar para otro lado ante los militares, policías y guardias civiles asesinados por la ETA en las Vascongadas en los 70 y 80. Esos aviones de Torrejón los habíamos visto ya, en un trágico puente aéreo de ataúdes de guardias civiles desde Sondica a Armilla. Esa madre en la miseria de la aldea andina, rota por el hijo muerto tan lejos, también nos suena de entonces, de las serranías andaluzas. Y ante todo esto, como entonces también, la dormición de la conciencia colectiva y la capacidad de respuesta de la sociedad, preocupadísima por las uvas de la Nochevieja y los regalos de Reyes y ahora por los chollos de las rebajas de enero. No sólo ZP estaba en Doñana. España entera sigue aún como en una inmensa Doñana donde una sociedad sin pulso lo ve todo como lo más inevitablemente normal, como el que contempla una catástrofe natural.

Y lo más cínico de todo, el huero discurso de las palabras rotas, como el amor de Rocío Jurado, de tanto usarlas. Las pancartas de las manifestaciones del sábado serán una antología de solemnes chorradas, en la ceremonia colectiva del cinismo. En la que las más altas cotas las alcanza, como siempre, el Gobierno. Los que llegaron al poder utilizando y manipulando la matanza del 11-M tienen el cinismo de decir ahora que no es lícito usar el terrorismo para hacer política, pidiendo responsabilidades y respuesta. El máximo cinismo es que quieren meter en el congelador todo el sistema democrático, al conjuro de la mercancía averiada de las palabras chiguatas y manoseadas, y el personal queda insensible, ante la ausencia colectiva de valores.

A la cabeza de todo, la llamada a la «unidad». ¿Qué unidad? ¿Unidad de qué y para qué? «Unidad» precisamente, toca madera, se llamaba el periódico del Movimiento Nacional en San Sebastián. La palabra «unidad» da un tufillo a totalitarismo que tira de espaldas. De la unidad de los partidos a la unanimidad del fascismo no hay ni una cuarta. Máximo cinismo cuando se apela a la unidad para no hacer lo que se debe: cumplir y hacer cumplir la ley, mandar a la Policía y aplicar el Código Penal. ¿Se apela acaso a la unidad de los partidos para que la Policía detenga a los asesinos de la llamada violencia de género, a los traficantes de drogas, a los conductores suicidas? ¿Se pide acaso la unidad de los partidos para aplicar el Código Penal a los ladrones, a los defraudadores, a los uxoricidas, a los pirómanos? Tanto es el cinismo, que aquí el «¡a por ellos!» sólo se lo dicen a la selección nacional de fútbol. Los policías y los jueces hace ya años que no lo oyen para derrotar a la ETA.

Zapatero y ETA
Dudosas virtudes cercenadas
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 10 Enero 2007

Escandaliza a no pocos analistas que el Gobierno careciera de un plan B para la eventualidad de que fallara el "proceso", cuando lo asombroso es que no tuviera un plan A. En realidad, el Gobierno como tal no tenía nada, apenas la palabra de Rodríguez y la constancia de sus cercenadas y laicas virtudes teologales: fe en sí mismo, esperanza en la ETA y falta de caridad para con las víctimas.

El porqué de tanta fe en su propia "energía y determinación", renovada según nos dejó ver con el asesinato de dos personas –una vez superó la narcolepsia en Doñana–, es cosa que maravilla. El uso que ha de darles, misterio mayúsculo. Salvo que aceptemos de una vez por todas que Rodríguez está determinado a hacer de los etarras gente respetable, y que a ello aplicará toda su energía.

La esperanza en la ETA logró contagiársela a todo el gabinete, al partido entero y los palmeros de la prensa. Así pudo el marmóreo Rubalcaba reaccionar al atentado de Barajas exhibiendo su franca decepción: "no me esperaba esto". Se esperaba lo otro: que los asesinos no asesinaran. Ello tras convencerse de que las cartas de extorsión a empresarios no eran tales, o que eran anteriores a la gran esperanza, o que los destinatarios se las inventaban, o, ya a la desesperada, que venían redactadas con mucha educación.

A los ecuatorianos también los han matado con mucha educación, sosteniendo los criminales que la tregua no se ha roto. Va a ser un gran consuelo para los familiares. Una tregua compatible con el asesinato, la voladura de infraestructuras, el uso de centenares de kilos de explosivos renuentes, como en el 11-M, al análisis químico (¡hay que ver qué explosivos tan limpios se fabrican hoy en día!) constituye toda una demostración de los prodigios que el "proceso" opera sobre la realidad.

La explicación es que el proceso se autorregenera, como los seres vivos. Ahora está acabado y... ¡zas! ¡De inmediato reaparece, decidido y enérgico! Con las víctimas aún de cuerpo presente, los subordinados vascos del señor Rodríguez ya se estaban dando la lengua otra vez con la ETA. Que sí, que sí, que Batasuna es la ETA, el mismo sujeto según la Justicia. Por eso para negar la condición terrorista del interlocutor que les ha descubierto El Mundo, los socialistas tienen que pasarse primero las sentencias del Supremo por el arco del triunfo. Sin problema.

No hay pues plan B ni había antes plan A. Lo que hay es un proceso que se justifica en sí mismo, pues, como dice la muchachada mediática progre, ¿qué otra opción cabe? ¿Qué les parecería, por ejemplo, aplicar la ley? Por probar, más que nada.

La única respuesta es «no»
Editorial ABC 10 Enero 2007

LO que ayer ofreció la banda terrorista a través del comunicado difundido por el diario «Gara» no es la continuidad del alto el fuego permanente anunciado el 22 de marzo pasado, sino el ofrecimiento de un proceso de negociación política sin tregua. Los terroristas han subido el envite al Gobierno al lanzarle el guante de un diálogo que se ofrece al mismo tiempo que se proclama «la determinación» de responder a las agresiones que «sufra Euskal Herria», entendiendo por tales, obviamente, la acción policial y judicial contra el terrorismo. Conscientes de la necesidad política del Gobierno de justificar su temeraria apuesta por el proceso de negociación, ETA ha querido poner en manos de Zapatero toda la responsabilidad de que este proceso continúe, así como de evitar que se produzcan nuevos atentados en el futuro, pues, como era previsible, los etarras culpan al Gobierno del cometido en Barajas el 30 de diciembre y se desentienden de las dos víctimas mortales causadas.

Como si la detonación de cientos de kilos de explosivos en el principal aeropuerto español, en plena Navidad y con una onda expansiva de incalculables dimensiones, no fuera suficiente para generar el riesgo cierto de muertes. Además de asesinos, los etarras demuestran que son hipócritas. Aunque tampoco es éste un dato nuevo que deba sorprender a nadie. Sobre estas premisas, que evidencian la ingenuidad de José Luis Rodríguez Zapatero al permitir que haya quedado en manos de ETA el manejo de los tiempos con su inadmisible chantaje y sus chulescas amenazas, al Estado democrático y de Derecho sólo le cabe dar una respuesta: «No».

El escenario que propone ETA es radicalmente inasumible para el Gobierno y su presidente debe dar como única respuesta a los terroristas un «no» rotundo, absoluto e incondicional. Tras el comunicado etarra, cobra aún más valor la declaración de Pérez Rubalcaba al diario «The New York Times», en el sentido de que «nunca más habrá otra tregua creíble de ETA». En efecto, si no lo era la anunciada el 22 de marzo, menos aún lo es este ofrecimiento de tregua recíproca y condicionada. Si Zapatero hace caso a su ministro del Interior, librará al Gobierno de un error definitivo e inexcusable, y se dará a sí mismo una última oportunidad para recuperar el consenso antiterrorista con el PP, que es el que realmente garantiza la unidad de los demócratas que quieren derrotar a los etarras.

ETA ha hecho lo que mejor sabe: ahondar en las contradicciones de los partidos políticos, hurgar en la debilidad política del Gobierno y tentar la soberbia de Rodríguez Zapatero. Tiene declarado la banda que sus treguas son un recurso más de la «lucha armada», con el que aprovecha la ansiedad social por el cese de la violencia y agrava lo que los terroristas califican como «crisis del Estado». El comunicado de ayer es un hito más en la guerra psicológica de ETA contra las instituciones y la sociedad españolas.

En todo caso, Rodríguez Zapatero se equivocaría nuevamente si pensara que el comunicado de ayer pone a cero el contador del diálogo con ETA o cree que le permite la repesca del proceso. Zapatero está avisado por los terroristas de que ahora exigen explícitamente la tregua del Estado y de que tienen voluntad de cometer nuevos atentados si la acción de la Justicia sigue adelante. ETA busca abiertamente garantías de inmunidad policial y judicial para sus crímenes. Ya no hay margen para sorpresas ni para desengaños, porque ETA ha prescindido de intermediarios y representantes para decir claramente en qué condiciones quiere sentar al Gobierno en la mesa de negociación: con las armas dispuestas y sin renunciar a nada. Ni siquiera a liderar el frente nacionalista, aspiración en la que renueva la pugna con el PNV con una acusación directa a su actual presidente, Josu Jon Imaz, de colaborar con el PSOE. Por todo esto, ya no hay alto el fuego permanente, ni tregua unilateral, sino una oferta humillante e inaceptable de disuasión recíproca, en la que ETA se sitúa a la par que el Estado.

Bajo ningún concepto, ni en aras de paz alguna, puede Zapatero siquiera plantearse la posibilidad continuar el proceso de negociación en las condiciones que le planteó ayer ETA. Si el 22 de marzo pasado al presidente del Gobierno le asistía el derecho legítimo a aprovechar el alto el fuego para constatar si ETA estaba dispuesta a abandonar la violencia, desde ayer esa legitimidad ha desaparecido por completo. Cualquier gesto del Gobierno que implique la continuidad del proceso de negociación no estará ya amparado por la buena fe, ni por la legitimidad democrática. La responsabilidad política de Zapatero será enteramente suya, y no por lo que haga ETA -que jamás puede ni debe ser imputado a un Gobierno democrático-, sino por conducir al Gobierno de la nación de la forma más irresponsable conocida en toda la democracia.
ETA ha dejado claro que su estrategia nunca contemplará un proceso de paz, sino un paréntesis entre bomba y bomba para negociar políticamente el precio que se quiere cobrar con atentados. Nunca ha sido tan fácil diagnosticar las intenciones de ETA, y por eso nunca han sido tan difíciles de entender las decisiones de un presidente que sigue bloqueado por su compromiso personal con la negociación política con los terroristas. En este sentido, ETA reprochó otra vez al Ejecutivo que no cumpla «sus compromisos de alto el fuego». No sería prudente ni sensato dar por cierta esta gravísima acusación contra el Gobierno sólo porque los etarras la incluyan en su comunicado, pero si lo que dijo ETA el 22 de marzo sirvió para justificar todo un proceso de desmantelamiento de la política antiterrorista anterior, el Ejecutivo debe mostrarse ahora mucho más convincente para negarle a ETA el crédito que le ha dado en otras ocasiones.

Con este comunicado se hacen aún más apremiantes la rectificación del Gobierno y la vuelta al consenso antiterrorista con el PP. Las expectativas de paz son inviables si dependen de las condiciones de ETA; y si se mantienen en el discurso del Ejecutivo, serán, además, simplemente un engaño a los ciudadanos. No hay posibilidad de tratar a ETA como un interlocutor político. Sus discrepancias las resuelve a bombazos, matando y amenazando. El problema para la defensa del Estado frente al terrorismo es que ahora los terroristas han detectado debilidad en el Gobierno y están dispuestos a aprovecharla. Pero esta vez el Gobierno ya sabe que si retoma el camino de la negociación con ETA lo hará sin la más mínima legitimidad moral y política.

Hacia el abrazo del oso
Lorenzo Contreras Estrella Digital 10 Enero 2007

Esto se pone cada día más grave y menos serio. Quiérese decir que la vida política española gana en gravedad lo que pierde en seriedad. Porque no se puede atribuir seriedad, en el sentido formal de la palabra, a un conjunto de comportamientos y actitudes que rozan la frivolidad y la pérdida de peso específico en las actitudes que afectan a la dirección del Estado. Del Estado y no sólo del Gobierno. Durante nueve meses se ha fingido un proceso de pacificación que sólo era preparatorio de mayor violencia. Y una vez que la violencia se ha recuperado con el brutal atentado de Barajas, se ha empezado a intentar de nuevo una vuelta a la ficción de que el entendimiento entre enemigos —y también rivales— sigue en marcha. El famoso “punto final” de Zapatero ha sido una superflua confidencia de corrillo en el transcurso de una fiesta oficial. Al presidente del Gobierno le ha faltado tiempo para dar el visto bueno a los contactos del líder de su sucursal vasca —el PSE— un tal Patxi López, con los representantes del brazo político de ETA. Representantes devaluados por el fenomenal fraude que la banda ha cometido también contra ellos, del mismo modo que el supuesto emisario de ETA, Josu Ternera, era desautorizado cuando a la organización terrorista le convino. Y a todo esto, los “expertos” gubernamentales y oficiales, desde Rubalcaba a Mesquida (Guardia Civil y Policía a su mando), no captaban que Ternera no era “el hombre” verdadero de la banda, sino una especie de monigote de feria movido o manejado a distancia por Cheroki y su cuadrilla de duros, atentos siempre a los movimientos del PNV y a la necesidad de preservar la capitanía de la operación soberanista e independentista. Curiosamente, quien mejor se percató de los errores cometidos desde el Gobierno y desde la dirección del PSOE fue el desacreditado Pepiño Blanco, a quien se le encendió la bombilla cerebral cuando dijo que ZP y sus asesores habían venido manteniendo con ETA una “interlocución inadecuada”. ¿Quería decir que estaban hablando, o dialogando, con “embajadores” postizos del señor Cheroki?

En realidad ya era tarde para que ZP, refugiado en Doñana o meditando por los jardines de la Moncloa, saliera de sus espejismos. El ínclito Mesquida ya le había vacunado contra el desasosiego o el sentido de la alerta cuando dijo aquello tan célebre de que, respecto al terrorismo, no existía ninguna señal de alarma.

Es probable que la importancia del momento pueda medirse también por la desesperación del mismísimo Otegi, con sus procesos judiciales pendientes, a quien el bombazo de Barajas tendría que costarle, por lógica elemental, el acta parlamentaria que pensaba obtener cuando la Ley de Partidos fuera sustituida por las convenciones de una mesa negociadora.

Cheroki vigila, Ibarretxe acecha su oportunidad si el destino no le resulta demasiado adverso, y, todo hay que pensarlo, Mariano Rajoy, quién se lo iba a decir, se sitúa políticamente en situación más ventajosa que la que venía ocupando. Necesita, por supuesto, no dejarse embaucar por ZP, necesitado de buscarse cómplices “antiterroristas” entre sus viejos competidores del PP. Ahora resulta, después de tanto pacto del Tinell y tanto acuerdo excluyente, que el excluido y en soledad empieza a ser él mismo.

Va a ser interesante, aunque patético, el debate que a partir del día 15, si no se aplaza o suspende, tendrá que afrontar el presidente del Gobierno en el Congreso de los Diputados. Dicen que su propósito es defender dialécticamente la corrección de su política. ¿Cuál de ellas? ¿La de pacificación? ¿La de punto final? ¿La de audaz avance hacia ninguna parte? ¿La de suspensión de diálogos recuperables?

Zapatero tiene ya muy difícil pasar a la historia como un Espartero del siglo XXI. No podrá ensayar, como aquel general en Vergara, un nuevo abrazo. El suyo acaso llegue a ser, con ETA, el abrazo del oso.

ETA pone rojo sobre blanco
Pablo Sebastián Estrella Digital 10 Enero 2007

Por si quedara alguna duda —que las había en la Moncloa—, la banda terrorista ETA ha despejado todas las incógnitas y en su esperado comunicado califica el atentado de la Terminal 4 de Barajas del pasado día 30 de diciembre como un ejemplo del alto el fuego que según los terroristas “sigue vigente”, como si no hubiera pasado nada. Asimismo, ETA culpa al Gobierno y al PNV —“de Imaz”, dice, distinguiéndole del de Ibarretxe o de Egibar— del atentado por no haberse cumplido los compromisos del alto el fuego, añade que la muerte de los ecuatorianos es culpa del Gobierno, que tuvo una hora para desalojar la Terminal 4, y advierte seriamente al Ejecutivo de que puede haber otros atentados —de hecho estaban preparando otro en Amorebieta— si continúa la represión de los gobiernos de España y Francia.

Bueno, ya tiene Zapatero la pieza que le faltaba en su puzzle del proceso negociador y la prueba de que ETA piensa seguir su escalada de la violencia, al tiempo que se ríe tanto del Gobierno como de sus aliados diciendo que sigue el alto el fuego, pero bajo el fuego de las bombas, la chulería y las amenazas, exigiendo de paso lo que ya sabíamos: los imprudentes compromisos a los que llegó el Gobierno de Zapatero para conseguir el inicio de la tregua, en los que se incluían la legalización de Batasuna, el acercamiento de los presos etarras al País Vasco, la creación de las dos mesas de negociación y la inclusión de Navarra y la autodeterminación en el listado de cuestiones a negociar. Y si nada de esto se pone en marcha habrá más respuestas, es decir, más bombas.

A la espera de semejante panfleto estaba ansioso Zapatero, limitando sus palabras y sólo hablando de suspensión del proceso y no de ruptura, porque creía que ETA le iba a pedir disculpas por el bombazo, diciendo que se le había ido la mano y que en justa compensación declaraba el final definitivo de la violencia para facilitar el diálogo. Eso es, más o menos, con lo que soñaban los ilusos de la Moncloa, a los que les ha caído sobre sus cabezas el jarro de agua helada del comunicado etarra, cerrando todas y cada una de las salidas al presidente. El mismo Zapatero que todavía apoya la presencia del PSE-PSOE en la manifestación convocada por el PNV de Ibarretxe (que no es el PNV de Imaz) y que, para colmo, sigue llevando el lema de “por el diálogo y la paz”, aunque les falta añadir “bajo el bombardeo”.

Y todavía, también, insiste Zapatero en hablar de paz y en buscar un nuevo pacto que sustituya al Antiterrorista, sobre la base de dos pilares que son los siguientes: el PNV de Ibarretxe, o de Imaz, que sigue pidiendo, con o sin bombas, acercamiento de presos al País Vasco, el fin de la Ley de Partidos y la legalización de Batasuna, y la reforma de la Constitución —que no apoyan— para permitir la autodeterminación e independencia de Euskadi; y la Esquerra Republicana de Carod-Rovira que piensa igual que el PNV, que dijo que ETA había hecho más por el proceso de paz que Zapatero, y que negoció para Cataluña una tregua especial. Además, tanto los de ERC como los del PNV gozan de plena inmunidad ante los comandos etarras. Pues bien, sobre la base de estos partidos (que suman 15 escaños) pretende el PSOE (con sus 163 diputados) organizar un nuevo pacto sobre el terrorismo, dejando fuera al PP (que tiene 148 diputados).

Cada día que pasa, desde el atentado o desde la gran declaración de optimismo que lanzó Zapatero el 29 de diciembre, la mayor de las incertidumbres invade el palacio de la Moncloa y nos muestra un jefe del Gobierno perdido, desconcertado e incapaz de saber y asumir lo que está pasando a su alrededor. El ministro de Interior, Rubalcaba —del que se ha dicho que sufrió una angina de pecho el pasado día 2 tras dar por roto el proceso negociador que Zapatero sólo presentaba como suspendido—, ha sido el único que ha respondido con contundencia el comunicado de ETA afirmando que ETA sólo tiene una salida, que es anunciar, por su cuenta, el final de la violencia. Lo que puede que a lo mejor no le haya gustado a Zapatero, como tampoco le gustó que Blanco dijera que se habían cometido errores y fallos de información e interlocución. Pues bien, para que esto no vuelva a ocurrir y las cosas queden claras, ETA ha puesto, rojo (de sangre) sobre blanco cuáles son sus condiciones, amenazas y posiciones. Y, a partir de ahí, a Zapatero le toca reaccionar, o pasa por el aro o las bombas volverán. De lo que nadie quiere hablar en la Moncloa es de derrotar a ETA, quizás porque la ven más fuerte que cuando Zapatero llegó al poder, lo que es verdad.

Dialogar con ETA o derrotar a ETA: Zapatero debe elegir
Editorial Elsemanaldigital  10 Enero 2007

El "proceso de paz" continúa. Tras el atentado de la banda terrorista ETA en la T-4 de Barajas, que causó dos muertos el pasado 30 de diciembre, había una difusa sensación en la sociedad española de que habría cambios. El camino iniciado oficialmente por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, cuando acudió en 2005 al Congreso de los Diputados a solicitar una muy condicionada autorización parlamentaria para tratar con ETA, llevó al "alto el fuego permanente" de la banda el 22 de marzo de 2006. La violencia ininterrumpida de los terroristas, que ha matado a Diego Armando Estacio y Carlos Alonso Palate como antes a otros mil más, no lleva a la paz. Objetivamente, no hay proceso, y todas las encuestas señalan que una mayoría de los ciudadanos lo cree así.

Sin embargo, ni ETA ni el Gobierno dan por terminado su diálogo. No lo termina el Gobierno, ya que el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha estado dos días buscando apoyos parlamentarios menores para que la universal petición de paz vaya acompañada más por la palabra "diálogo" que por la exigencia de justicia. No lo termina Zapatero, que ya advirtió que dentro del proceso, y no como final del mismo, habría "momentos duros", uno de los cuales sería este asesinato. Y no lo liquidan ni ETA ni Batasuna, que coinciden –porque son dos partes de una sola realidad ilegal, y el lunes estaban juntos, para certificarlo, Arnaldo Otegi, Arantxa Santesteban y Rufi Etxeberria–, reclamando a ETA que "mantenga intactos los contenidos y objetivos explicitados en su comunicado del 22 de marzo", en que el proceso y el alto el fuego continúan. Un caso único en la Historia, el de un "alto el fuego" entre un Estado y una banda criminal en el que además los terroristas conservan derecho a la violencia.

ETA es una organización marxista-leninista revolucionaria, que dentro de la dialéctica que le es propia no excluye la violencia como instrumento político. Desde el punto de vista de la banda, por tanto, no hay ninguna contradicción entre las negociaciones y los atentados, porque son sólo elementos distintos dentro de un proceso. Una ETA sin violencia es inconcebible, porque es una organización estructuralmente violenta, que sólo dejará de matar cuando consiga sus objetivos, a los que no puede renunciar: la legalización de sus ramas políticas y la liberación de sus pistoleros, la autodeterminación, antes llamada independencia, la territorialidad, es decir Navarra, y, después, la construcción de un Estado socialista. Sólo así terminará la violencia de ETA, y no faltan en el PSOE personas bien formadas en un marxismo-leninismo al menos juvenil perfectamente capaces de entender esta situación.

Mientras tanto, el objetivo estratégico de Zapatero es aislar al PP. Con la nueva búsqueda de consenso el presidente del Gobierno no quiere enfrentarse mejor a ETA, sino liquidar formalmente el Pacto Antiterrorista que él mismo sacó adelante con José María Aznar en el poder y obtener el apoyo de muchos, partidos, sindicatos y asociaciones de todo tipo, dejando solo al PP de Mariano Rajoy. A esa política responde la insólita división entre quienes rechazan el terror de ETA; se están convocando manifestaciones y azuzando polémicas para que el PP y la media España que representa la Oposición no puedan estar junto al Gobierno, porque el Gobierno quiere volver a hablar con ETA. Más parece ahora que el PSOE trata de pelear con el PP que con ETA, quizá en busca de crear un clima social lo suficientemente caldeado como para que en futuras elecciones, a cara de perro con los populares, el socialismo salga beneficiado de una alta participación.

Con todo, el penoso espectáculo de la división entre los enemigos de ETA es un triunfo anticipado de la banda. Contra ETA sólo sirve la unidad de sus enemigos dentro de la Ley, y el presidente del Gobierno está faltando a sus obligaciones al hacer imposible esa unidad. Llamar unidad a cualquier cosa en la que falte una alternativa que representa a casi diez millones de electores es, tal vez, una más de las eficaces maniobras de imagen de Zapatero. Pero no es lo que nuestra democracia requiere. ETA debe ser derrotada, y no premiada, por cuarenta años de crimen.

Tregua como la de Barajas
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 10 Enero 2007

El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, le ganó ayer a ETA por la mano. A primera hora de la mañana se conocían las declaraciones que había hecho a 'The New York Times' en las que destacaba la pérdida de credibilidad que había sufrido la banda terrorista tras el atentado del 30 de diciembre. «La próxima vez que anuncien una tregua, todo el mundo dirá: una tregua como la de Barajas», añadía el ministro.

Como si quisiera materializar de forma literal las palabras de Rubalcaba, la organización terrorista difundía a mediodía otro comunicado en el que se planteaba nada más y nada menos que hacer otra tregua como la de Barajas. Es decir, un supuesto alto el fuego que podría ser interrumpida con atentados cuando a ETA le pareciera oportuno. Exactamente tal y como hizo en el aparcamiento de la Terminal 4 hace once días.

ETA dice que vuelve al 24 de marzo, pero en realidad a donde vuelve es al comunicado del 18 de agosto, aquel en el que amenazó con atentar si actuaban la policía o los jueces, aquel que le sirve para dar cobertura a su último atentado. A donde vuelve es al punto en el que los más radicales dentro de la banda desplazaron a aquellos otros que no consideraban tan urgente romper la tregua en este momento. ETA retorna al momento en que el alto el fuego empezaba a declinar y, además, lo hace exhibiendo la amenaza de seguir actuando.

Durante la pasada tregua, hubo una ocasión en la que la banda formuló amenazas implícitas: fue en mayo, cuando dos de sus dirigentes dijeron al ser entrevistados que el alto el fuego no era irreversible y desde entonces se sabía que podían volver los atentados. Después hubo otra con amenazas expresas, abiertas y sin rodeos: fue el citado comunicado del 18 de agosto. Josu Ternera había perdido ya la mayoría en la dirección de la banda y a Otegi le plantaban cara en las asambleas de Batasuna, además de organizarle alguna revuelta interna de la que salió a duras penas. Los efectos de la nueva línea comenzaban a manifestarse: se canceló el primer encuentro oficial con el Gobierno, se anularon los acuerdos para la legalización de Batasuna, se reactivó la violencia callejera y se declaró el proceso en crisis y bloqueado.

Tras el atentado de Barajas, han aparecido algunas voces que defendían el retorno al diálogo con ETA, a poco que la organización terrorista diera pie. Los términos de la declaración etarra de ayer, sin embargo, hacen muy difícil, incluso a los más proclives a reanudar el diálogo, volver a continuar con el proceso anterior.

Una tregua con una espada de Damocles colocada de forma permanente sobre la cabeza de todos no puede ser aceptada ni siquiera por aquellos que se inspiran en el modelo norirlandés y creen que, mientras se sigan los pasos del IRA, aunque sean los más dramáticos, la situación continúa dentro de un marco aceptable. En el atentado de Barajas hay quien ha visto la copia del coche bomba que el Ejército Republicano Irlandés hizo estallar el 9 de febrero de 1996 bajo un puente del barrio de los Docklands, en el Este de Londres. El atentado, que causó dos muertos, cien heridos y daños materiales evaluados entonces en 16.000 millones de pesetas, puso fin a diecisiete meses de tregua que venía manteniendo la organización terrorista norirlandesa.

Aunque parezca una paradoja, quien establecía el paralelismo entre Barajas y el atentado del IRA lo hacía con ánimo de infundir esperanza ante las ruinas del aparcamiento destruido y las dos vidas segadas.

ETA y su entorno político hablan de continuidad de la tregua como si no la hubieran dinamitado ellos mismos de forma dramática. Las excusas de que no pretendían matar no son aceptables de ninguna manera. Quien coloca cientos de kilos de explosivos en un lugar público acepta la eventualidad de matar a las personas que se encuentren en ese lugar. No hay disculpa que valga y mucho menos aquella que pretende echarle la culpa a los demás, al Gobierno, a la Policía, al PNV o a quien sea.

La banda terrorista no parece ser consciente de que su atentado, además de matar a dos personas, cambia las reglas de juego para el futuro. Ya no es posible repetir el proceso como si no hubiera pasado nada porque ha pasado. Patxi Zabaleta expresaba con claridad el estado del problema: el atentado de Barajas supone «la imposibilidad de que pueda tener virtualidad cualquier otra tregua porque ETA se ha comido su credibilidad».

A partir de ahora ya no basta con una tregua -y menos todavía con una sometida a amenaza expresa como la que se anuncia ayer- sino que se requiere, también en palabras del coordinador general de Aralar, «un cese definitivo, incondicional y, desde luego, sin contraprestación política, de la violencia».

fdominguez@diario-elcorreo.com

PAJAROS DISPARANDO A ESCOPETAS
Editorial minutodigital 10 Enero 2007

Como era de esperar, la banda terrorista ETA ha reivindicado el atentado cometido el pasado 30 de Diciembre contra la terminal T-4 del aeropuerto de Barajas. Como también era de esperar, aunque ya sea menos entendible, los asesinos culpan al Gobierno de la nación por no respetar los cauces democráticos que requiere toda negociación encaminada a un proceso de paz.

Con las tragaderas a las que nos han acostumbrado hunos y “hotros”, la explicación entra dentro del mismo despropósito que nos adormece ante la casi absoluta certeza de que las conversaciones entre un Estado de Derecho y una pandilla de mafiosos van a continuar. Pero lo que aún ha logrado causarnos algo de estupefacción es la afirmación de que a pesar del atentado, y de las dos muertes no deseadas, el alto el fuego decretado el pasado mes de Marzo aún continua vigente.

El terrorismo, posiblemente en el único país del mundo que se permite, sigue riéndose de lo que cada vez se asemeja menos a un Estado de Derecho. Sigue marcando las pautas y se permite, a su manera, recriminarle al Gobierno de la nación cuando éste no discurre por los cauces adecuados siempre, por supuesto, según estimen que deban serlos los pistoleros del terror. Para ellos no hay más final de la violencia que la independencia de las Vascongadas, la anexión de Navarra y la libertad de los presos. No hay más diálogo que el que lleve a la victoria para unas tesis que llevan sembrando España de odio, muerte y terror durante más de cuarenta años. Y mientras tanto, galgos y podencos discutiendo sobre qué mesas, pactos o comisiones son los más válidos para alcanzar un país en donde haya paz y no haya bombas.

En un Estado de Derecho no es necesario que sus dirigentes digan que la única salida que tiene el terrorismo es el abandono de las armas. Salida, ¿hacia donde?. Un Estado de Derecho solo debe buscar la aniquilación y / o rendición de aquellos que intentan imponer sus ideas por medio de la violencia entorpeciendo la paz y la tranquilidad de sus ciudadanos, valores cuya salvaguarda corresponde al Gobierno de la nación. Un Estado de Derecho no debe dar la impresión, como se está dando desde todos sus ámbitos, de ser un juguete mal manejado entre las manos de no se sabe muy bien quién.

Los mecanismos para acabar con el terrorismo no son tan políticos como deban serlo policiales y judiciales. Quizás esto quedaría más claro si hace años Guerra no hubiese enterrado a Montesquieu. Pero, desde el momento en que los pájaros disparan a las escopetas, la legitimidad es arrastrada por la vorágine y no quedan más opciones que el caos o la injusticia. Y, entre las dos, ¿con cuál nos quedamos?.

El vértigo de Rodríguez Zapatero
POR GERMÁN YANKE ABC 10 Enero 2007

LOS últimos días del presidente Rodríguez Zapatero demuestran que se puede salir de un charco, aunque sea manchado y maltrecho, y caer a continuación en otro. O dejar atrás una fantasmagoría, aunque sea con un susto de muerte, y meterse un chute para seguir en las nubes. Si era Bambi, dijo Alfonso Guerra que no era de peluche, sino un «bambi de acero», un tipo duro, vamos, resistente y ágil, con pegada fuerte y sorprendente. Pero estos últimos días, el presidente pasea como un boxeador sonado, se esconde en el lugar de sus vacaciones (sorprendentes con todo lo que ha ocurrido), llega tarde a todos los sitios y la realidad le debe parecer, por impactante, demasiado inhóspita. Hace declaraciones distintas y entrecortadas un día de cada dos, y todas ellas tienen un punto de ambigüedad que le devuelven al charco y al mundo de sus fantasmas.

Se ha llamado la atención sobre su resistencia, incluso después de que el ministro del Interior lo diera por roto al decir claramente que estaba finiquitado el desgraciado «proceso». El sábado afirmó que el diálogo, roto por ETA, era el fundamento del proceso y por eso había llegado a su «punto final». Pero a continuación señala que no ha habido errores y que el empeño «porque en España no haya bombas» es «una tarea muy arriesgada» en términos políticos, lo que nos vuelve a la ceremonia de la confusión retórica, como si el asunto, el del diálogo y el proceso, pudiera retomarse más adelante, lo que no niega, sino que denomina «otro debate». La vicepresidenta, el lunes, denomina esta posibilidad «hipótesis» con la que el Gobierno no trabaja ahora. ¿A qué viene ahora, después del atentado, de los muertos y de las otras bombas preparadas, dejar en el aire que aún se puede volver a confiar en un nuevo «final dialogado», como si el roto y finiquitado fuese sólo «este» proceso?

La falta de reconocimiento de errores pudiera parecer un punto de vista contrario al del secretario de Organización del PSOE, que habló poco antes -con una terminología escalofriante- de «problema de comunicación» o de «interlocución» entre el Gobierno y ETA, asunto que habría que revisar para «no reincidir en errores en el futuro». ¿Pero es que se va a intentar algo similar evitando los «errores», que ya no se sabe si son del Gobierno o de ETA? Y mientras se buscaba un segundo cadáver se plantea un nuevo pacto contra el terrorismo desdiciéndose los socialistas a sí mismos, ya que se venía insistiendo en que el Acuerdo de diciembre de 2000 estaba vigente y todo eran monsergas del PP. Ahora, «han pasado muchas cosas» y es necesaria «una reflexión». ¿A qué se debe tanta pusilanimidad, tanta palabra vana, tanta confusión e incongruencia?
Habrá que ver qué pasa en el seno del PSOE, aunque ya estamos acostumbrados a que los partidos, en España, sean cajas de resonancia más que lugares de debate. Pero el asunto es grave. José Bono ha terciado asegurando que «volver a dialogar con ETA es faltar el respeto a los muertos». Está bien, si se entiende, claro, que el respeto a los muertos no es una ceremonia funeraria o un periodo de luto, sino el respeto a lo que las víctimas significan, que permanece en el tiempo: que hay muertos inocentes porque hay verdugos que, con la violencia y el terror, tratan de imponer sus postulados totalitarios. Con estos no se puede dialogar ni ahora ni nunca.

El presidente ha hablado, como digo ambiguamente, de «punto final», pero lo que no ha dicho, y creo que es lo que sería deseable, es que no cabe diálogo alguno con los asesinos y que la batalla del Estado de Derecho no es otra -no va a ser otra- que la aniquilación legal de ETA. Es tan evidente que ese es el camino, que la falta de una declaración formal y contundente hace pensar que quizás el charco y la fantasmagoría, de los que se sale y a los que no se niega que se vaya a volver, tienen un sentido en la estrategia política general del presidente. Y que la decisión de salir de ellos impondría un cambio de proyecto que el presidente, desgraciadamente, no parece dispuesto a asumir por ahora con la claridad que sería de esperar.

Una política distinta a la del «proceso» implica el entendimiento con el PP, como ocurrió durante la vigencia del Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo. Ahora se renuevan los llamamientos a la unidad, pero ésta no es una suma heterogénea, sino una coincidencia coherente, ni tampoco la ridícula solicitud a que el PP, simplemente, se pliegue, que es lo que da la impresión de que se pidió en La Moncloa a Rajoy. El cambio, por el contrario, llevaría a la discrepancia radical con quienes insisten en que el «proceso» debe ser retomado, descubriendo así que no se trataba de aprovechar una oportunidad para que ETA desapareciera, sino de aprovechar a ETA para ciertos logros políticos. Algunos de estos son los socios, en el Congreso o en algunas comunidades autónomas, del PSOE.

La opción a la que obliga la rectificación de lo que se ha venido haciendo supone un cambio de criterio con respecto a determinados partidos nacionalistas. No debe olvidarse que la exclusión del PP, que ha sido el deporte socialista por excelencia -incluso en la política antiterrorista- hace del PSOE, que busca la presencia en todos los gobiernos regionales, sea con quien sea, la única amalgama de lo que antes era la arquitectura constitucional. Volver al entendimiento sincero con el PP -en vez de la retórica de un «diálogo» que es «sumarse a la mayoría», según la vicepresidenta- es cambiar al partido por las instituciones, un proyecto sin duda saludable, pero difícil si se quiere mantener la deriva intelectual impulsada por Rodríguez Zapatero. ¿Qué sentido tendría, por otra parte, insistir en la «memoria histórica», si se ha inventado para identificar al PP con el franquismo?

El éxito del «proceso» -es decir, «una Navidad sin bombas» de las que desconocemos su contenido político final- era la justificación de todo lo demás. Reconocer que el fantasma ha desaparecido lleva necesariamente a replantearse el resto de una política más radical que socialista. Se comprende el vértigo de Rodríguez Zapatero, pero no se debería comprender sin horror que prefiriera permanecer en el charco.

La nave de los locos
ANTONIO ELORZA/CATEDRÁTICO DE PENSAMIENTO POLÍTICO DE LA U. COMPLUTENSE El Correo 10 Enero 2007

El acertijo era de fácil resolución: si antes del atentado de Barajas ETA no había anunciado el fin de la tregua era porque su objetivo consistía en mostrar que el 'alto el fuego' seguía vigente después de la explosión de más de media tonelada de amonal. Se trataba de un simple aviso para los navegantes despistados que como el presidente Zapatero creían que cada día sin muertos -cuántas veces se ha repetido esto, como si la tregua tuviera ya tres años de edad- suponía un aval para una política apoyada sobre la ciega confianza en que pasase lo que pasase todo iba hacia lo mejor, en dirección a 'la paz', aunque se descubrieran zulos, robos masivos de pistolas y los etarras se exhibieran con ráfagas de disparos. Los dos ecuatorianos fallecidos vinieron a enturbiar ese escenario, pero han bastado unos días de confusión entre los demócratas para que ETA comprobase que su increíble pretensión estaba en curso de ser atendida.

Fue primero EA la que clamó para evitar que tan maravilloso proceso, cargado de ilusiones, se desvaneciese por un simple acto de violencia. Siguió el lehendakari, ágil a la hora de percibir que una vez más el terrorismo de ETA le otorgaba la condición de protagonista. La manifestación convocada por el Gobierno vasco para el sábado 'Por la paz y el diálogo' es su expresión más acabada. En apariencia, es la consigna generosa de tantos ciudadanos vascos que desean una normalización de su sociedad. Palabras hermosas, aunque un tanto desgastadas: paz y diálogo. ¿Quién no desea la paz tras un prolongado período de 'violencia'? ¿Quién no prefiere que la solución de un grave conflicto se alcance con los buenos modos del 'diálogo', sin el recurso a la fuerza? En la práctica, sin embargo, desde el 'Arbeit macht frei' de Auschwitz, sabemos que las palabras hermosas son utilizadas con excesiva frecuencia para encubrir horrores y errores. El caso actual lo confirma.

La perversión en el uso de las palabras ha sido uno de los componentes habituales de los sistemas totalitarios. Constituye incluso una necesidad si un régimen, un gobierno o un partido de esa naturaleza intenta obtener un consenso que respalde su desatinada política. El enmascaramiento de los medios y de los fines se presenta entonces como una exigencia técnica. Aquí en Euskadi opera a pleno rendimiento. Muchos demócratas rechazarían algo que han aceptado hasta hoy, la expresión 'proceso de paz', si en vez de la misma tropezaran con su significado: en clave abertzale, secuencia de negociaciones políticas en que desde una posición de igualdad ETA trata de alcanzar sus objetivos políticos a cambio del cese de su actuación terrorista. Por su parte, 'violencia' permite fundir lo que es en sentido estricto la práctica del terror con otra serie de comportamientos que incluyen la violencia ejercida por el Estado desde la legalidad. A nadie con buen sentido se le ocurre que detener a un practicante de la kale borroka o prohibir una manifestación son actos equiparables a la colocación de una bomba-lapa o a un tiro en la nuca. Sin embargo, si el concepto de 'terrorismo' es sustituido por el comodín 'violencia', esa fusión de significados tiene lugar sin que sea precisa explicación alguna. Y lo mismo ocurre con 'el diálogo', nunca presentado en los contenidos concretos, y exhibido como panacea universal. Su simple aparición desautoriza de paso la razonable idea de que una banda de practicantes del crimen político, reacios además a todo acuerdo de disolución, por generoso que éste sea, sólo puede ser desarticulada por la vía policial en el marco del Estado de Derecho.

Con gran satisfacción ETA ha podido comprobar en estos últimos meses que la captación ya previamente alcanzada sobre el nacionalismo democrático se extendía al conjunto de la izquierda, y en particular al Gobierno y al PSE-PSOE. Ambos ignoraron que someterse a las palabras empleadas por el otro, y con mayor gravedad cuando este otro era la expresión de un aparato de terror, equivalía a suscribir implícitamente sus conceptos y visión del problema. No habría sido difícil atenerse a expresiones muy precisas, nada ofensivas, que hubiesen expresado su autonomía como sujetos políticos: normalización de la vida política y social en Euskadi, fin del terrorismo, contactos o negociación cuando fuera preciso. Pero el Gobierno y el PSE-PSOE prefirieron someterse al uso de la baraja del otro jugador, que además ha resultado una baraja trucada. (Por otra parte, lo mismo ocurre ante el terrorismo islamista: en nombre de la Alianza de Civilizaciones no hay tal, sino 'terrorismo internacional', y quien intente mantener un espíritu crítico se convierte en 'islamófobo', del mismo modo que expresar críticas sobre 'el proceso de paz' llevaba a recibir de inmediato la etiqueta del PP).

Antes de plantear cualquier tipo de pacto o espíritu de concordia que le apuntale en la inminente recuperación de la lucha antiterrorista, Zapatero tiene la absoluta obligación de explicar al conjunto de los españoles qué ha sucedido estos meses, cuáles fueron sus planteamientos, qué contenido tuvieron los contactos, por qué se negó a aceptar la evidencia de que ETA estaba a punto de romper su tregua. Así lo estimaba una clara mayoría de encuestados. En suma, si quiere ser escuchado en lo sucesivo, deberá hacer algo que no le gusta nada: sustituir las declaraciones de propósitos por el análisis crítico de la propia actuación. No creo que lo haga.

Tal y como escribí en mi primera crónica de urgencia después del atentado, resultaba verosímil que ETA adoptase esta postura cínica de justificar el atentado a partir de las agresiones y falta de cumplimiento de los compromisos gubernamentales, sin por ello declarar el fin del 'alto el fuego'. Nada mejor que media tonelada de explosivos para expresar una voluntad de paz. Y nada mejor que la asistencia de los socialistas del PSE a la manifestación del sábado, con un lema que significa la negación de la política democrática en Euskadi y la condena de todo intento por parte del Estado de tomarse en serio lo ocurrido, para que ETA pueda saborear su éxito. Aquí la barbarie es rentable. Por aquello de la unidad, y siendo coherentes, deberían acudir también a la próxima convocatoria por la autodeterminación. De momento, los militantes de Batasuna tendrán muchas razones para acudir a la del sábado, siquiera a título personal, en agradecimiento a los distintos partidos democráticos vascos que han logrado impedir toda respuesta al atentado de Barajas. La vida sigue, menos para algunos. ETA sigue. Zapatero no parece haberse enterado de lo que significa esta ceremonia de la confusión democrática: sin su visto bueno el PSE no habría suscrito el continuismo tras la tragedia en su política 'de paz'.

El abertzale en el laberinto
Patxi Andión Estrella Digital 10 Enero 2007

La sociedad civil se pregunta: ¿Y ahora qué? Año nuevo, ETA vieja. La sorpresa que se veía venir dejó estupefacto a gran parte del País español y el vasco, les cogió con el pie cambiado, con las letras del nuevo coche a punto de firmar, con los nuevos, por renovados, paseos matutinos del domingo a medias, en medio de la pérdida de costumbres con cuarenta años de antigüedad. La sociedad civil se despierta del solsticio del turrón con el estruendo de la violencia también renovada y, después de tantos meses, mortífera. De nuevo el coche-bomba, los escombros, la búsqueda desesperada de supervivientes y de nuevo la tragedia anunciada de los inocentes caídos en el charco de muerte sin comerlo ni beberlo. La sociedad civil queda conmocionada y la sorpresa se extiende como la peste entre las gentes de la política que, como siempre ha pasado con ETA, no tienen respuestas preparadas de tan habituados que están a los entierros, cualquier explicación suena a responso, o a homilía. Las excusas se adueñan del discurso político infantilmente.

En otras épocas las coronas estaban listas, las banderas planchadas y los altares dispuestos para el cuerpo presente. Eran tiempos en que todo era posible y probable y las cosas estaban en su sitio. Más tarde, Lizarra vino a introducir pliegues en la falda de la sociedad que se buscaba a sí misma en el ansia de paz, pero incluso allí, cerca de Andelos, los nacionalistas se arremolinaron juntos ante la expectativa. Allí estaban los asientos de Arzalluz y Garaikoetxea junto a los de Otegi y Zabaleta. Pero cuando todo se vino abajo, sucedió que las grietas en el abertzalismo se hicieron patentes con la escisión de Aralar. Hasta ahí, todo en su sitio; desde ahí comienza la cuenta atrás para un ansia antigua y trasnochada.

Como el tiempo ha arrastrado tantos rostros como agua en los ríos, las cosas parecían poderse ver con nueva mirada, y ello dio lugar sobre todo a la teoría del arrinconamiento: La Ley de Partidos. Desde entonces, los diputados, concejales y demás cargos oficiales de la izquierda abertzale fueron volviendo a casa, sólo que esta vez en ella apenas quedaba nada de la merendola anterior, y así, no sólo se despoblaron los edificios con bandera de camisetas con leyendas reivindicativas, sino la calle. La manifestación del abertzalismo fue languideciendo y haciéndose cada vez más testimonial toda vez que cuando intentaban abrir el grifo, constataban que les habían cortado el suministro, pero siguieron en su sitio, hasta que alguien tuvo la idea de ensayar una puerta atrás en términos deportivos, devolver a Josu Ternera a la clandestinidad con el fin de preparar a los gudaris del pendiente para los nuevos tiempos, y pareció que le escuchaban. Pero sólo lo pareció, porque les pasa lo que a los maderos chulos, que les pesa tanto la pipa que les agujerea la conciencia y ya no se escuchan ni a sí mismos. Por eso pronto le sustituyeron en la mesa negociadora.

Hoy Ternera se ha quedado aislado y los que le enviaron de mensajero están sin habla. Sumidos en la búsqueda de la salida del laberinto andando para atrás. Y no la encuentran. Las cosas se les han caído encima como a los pobres trabajadores ecuatorianos los bombazos de los teóricos de la muerte que siguen queriendo albanizar una de las zonas más ricas, emprendedoras y hedonistas del planeta. El abertzale está en el dédalo fatal como la polilla en el armario, cree que porque come, vivirá. Pero terminará en gusano encapsulado quiera o no quiera. Puede que nada vuelva ser como era, como tantas veces, pero seguro que volverá a serlo. No hay otra salida al laberinto.

El estruendo se ha llevado el aire, pero ¡hay tanto pecho que lo ansía! Enero

A Zapatero se le ve el plumero.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 10 Enero 2007

Dicen que obras son amores y no buenas razones. De momento, tras la baja temporal del alto el fuego de ETA, solo se han oído palabras y más palabras que no creo y menos viniendo de mentirosos compulsivos como Rubalcaba, de la Vega, Zapatero, Blanco, Patxi López, Aguilar, Bono y muchos más. Han mentido tantas veces que si apostamos hasta lo que no tenemos a que esta vez mienten también casi seguro acertaremos. Sería fácil creer en todos ellos si en lugar de palabras nos diesen hechos, obras, decisiones que viésemos cumplir.

Por ejemplo, estas obras serían amores para casi toda la ciudadanía.

1.- Revocar la decisión del Congreso para dialogar con ETA como propone Rajoy.

2.- Iniciar los procedimientos legales pertinentes para ilegalizar el PCTV.

3.- Poner a la policía y a la fiscalía a buscar ya todas las variantes que seguro está diseñando ETA Batasuna para presentarse a las municipales e ir desmontándolas con la ley en la mano.

4.- Continuar la declaración realizada por la vicepresidenta que ha dicho hoy en un desayuno con periodistas "Batasuna es una organización ilegal, está ilegalizada y por eso no veo forma de que vaya a presentarse en ningún sitio" con palabras similares a estas “y si se presenta se lo impediremos, y no volveremos a pedirles que se legalicen porque la ley impide a un partido político ilegalizado intentar legalizarse se nuevo aun cambiando de nombre”

4.- Pedir perdón a las víctimas del terrorismo por el maltrato que les han ocasionado.

5.- Acudir a partir de ahora, en plan penitentes sociales, a todas las manifestaciones que convoque la AVT pidiendo que no se negocie con ETA. Zapatero en cabeza y cabizbajo que lo hace muy bien.

6.- Entonar el mea culpa por todas las mentiras que han dicho en relación con el proceso de paz. Que sabían que ETA exigía a cambio del cese se la violencia concesiones políticas y mintieron negándolo, que sabían que el alto el fuego permanente no era irreversible y mintieron negándolo, que se han reunido con ETA muchas veces y mintieron negándolo, deberían dar detalle de todas esas reuniones y de los compromisos que adquirieron respecto a lo que tembien mintieron..

7.- Volver a poner en marcha el pacto Antiterrorista tal como estaba y quien quiera y cumpla que se adhiera a el.

8.- Que informen que ERC no participará en ningún pacto antiterrorista hasta que no abjure de su pacto con ETA para que ETA mate en cualquier lugar de España menos en Cataluña.

9.- Informar a la nación de quién de la policía y por qué motivo dio el soplo a ETA de que iban a detener a algunos de sus miembros.

10.- Que Zapatero diga con su boquita de comer que jamás nunca bajo ningún concepto volverá a dialogar con ETA salvo lo que al respecto establece el pacto Antiterrorista, o para ver donde entregan las armas y verificar su disolución.

11.- Que Zapatero ponga firme a Patxi López y en público le recrimine sus declaraciones respecto a que la independencia del País Vasco podría hacerse siguiendo los pasos de Montenegro.

12.- Que a partir de ahora Zapatero proclame que su objetivo no es el fin de la violencia, porque siempre la habrá, sino el fin de ETA.

13.- Detener varios comandos etarras en España que seguro tienen a más de uno en conserva.

14.- Y último, que haga una juramento solemne, tipo Jura de Santa Gadea en el que se comprometa a ser simplemente un buen gobernante que nunca pactará con ETA ni su entorno.

Y después que dimita.

Pero a Zapatero se le ve, y de lejos, el plumero, el plumero de su voraz apetito de poder, de sus ansias de permanencia, de sus malas artes, de su mendacidad y sobre todo de su iniquidad y ya veremos que cosas así no hará ninguna lo que será señal de su inequívoca voluntad de pactar con ETA utilizando la mentira como base.

Zapatero lleva unos días como zombi, pronto volverá a posar como el bambi pacificador que siempre nos ha querido engañar.

Los límites de la paz
Fernando Savater, EL PAÍS 10 Enero 2007

Hace unas semanas, José Blanco acuñó un apotegma taoísta: "Los que no saben, hablan, y los que saben, callan". Bueno, a partir del 30 de diciembre ya quedó claro en cuál de las dos categorías hay que apuntar al Presidente del Gobierno. Aunque la calificación puede extenderse -y con agravantes- a la pléyade de expertos en el asentimiento y el hosanna que se han apiñado últimamente para "asesorar" al prócer en lo tocante al fementido "proceso de paz". Rodeado de tantos empeñados en dar jabón, no es raro que el hombre haya resbalado. Y aún se les oye tocar el tambor a los más obstinados, como a los conejitos de las pilas incansables, llamando al somatén contra el PP, que no apoyó al Gobierno en su confusa aventura. Por cierto que no aclaran lo que hubiéramos ganado si la oposición hubiera brindado en este punto su adhesión inquebrantable al Ejecutivo, salvo que tras el atentado de Barajas se les habría quedado cara de tontos a dos líderes en lugar de sólo a uno. Seguir a estas alturas tratando de culpabilizar a los críticos de Zapatero en nombre de lo que hizo o dejó de hacer Aznar es cubrirse de ridículo, cuando no de alguna sustancia aún más fétida. Pero no cejan porque cuando se les acaba el sectarismo se les agotan las ideas. Incluso hay algún caradura ignorante que sigue llamando "enemigos del proceso de paz" a quienes hicieron desde el primer día las reservas y advertencias que luego se han revelado tan dolorosamente pertinentes.

Sin embargo, tampoco saldremos de pobres con quienes no cesan de bailar la danza de los siete velos pidiendo la cabeza del frustrado Pacificador. Convendría recordar, en cambio, su afirmación más errónea y reveladora: "Hoy estamos mejor que hace un año". Ningún no nacionalista residente en el País Vasco habría suscrito semejante aseveración. Y no sólo por la intensificación de la kale borroka, sino por el regreso de constantes formas de intimidación personal (incluso contra gente moderada del PNV), vuelta a las pintadas y ocupación de espacios públicos por panegíricos del terrorismo, etcétera. Pero también por la perpetuación de una situación de acoso a cuanto no recibe el euskolabel nacionalista en la cultura, la educación, la universidad, los festejos públicos... Si las cosas hubieran realmente mejorado, la gente menos adicta al régimen no seguiría marchándose y los partidos constitucionales no tendrían cada vez más problemas para encontrar voluntarios para las listas electorales. Los aspectos cotidianos que no chorrean sangre pueden hacer también la vida insoportable o humillante para los menos dóciles. Uno se pregunta: ¿en cuántas localidades de mi tierra me está vedado comprarme una casita en el campo o ni siquiera irme a pasar una temporada? Pongo la ETB: aparece uno de los concursos más populares, Date el bote. Cada uno de los participantes se presenta a sí mismo con una breve cancioncilla y a mí me toca el que canta "ya no se puede ir a los bares a potear tranquilo, están llenos de policías, a ver si los mandamos a todos a Jamaica". Risitas, es lo normal. Luego el programa de debate Políticamente incorrecto, en el que aparecen en sobreimpresión mensajes de los telespectadores: "Los españoles son los terroristas, etcétera". Y si tropiezo con la retransmisión de la gran competición de bertsolaris en el palacio Euskalduna, ni cuento los loores a De Juana Chaos y similares que tendré que ver en pancarta y soportar en verso. La lista es interminable, pero por lo visto sólo interesa a quienes vivimos allí.

Y es que se está confundiendo desde comienzos del llamado "proceso" la paz con la tranquilidad. La paz es la Constitución, el Estado de derecho, los estatutos aprobados según las normas legales y los códigos penales y civiles que se aplican por igual a todos los ciudadanos españoles. Esa paz no pueden darla acuerdos subrepticios con los terroristas, ni con sus portavoces o servicios auxiliares ni con quienes se aprovechan del clima de intimidación para sacar adelante sus proyectos políticos presentados como derechos inamovibles e inalienables. Pero, en cambio, la tranquilidad (que viene de tranca, según nos decían de pequeños) sí es algo que los mafiosos pueden alterar o restituir. Lo que no tenemos desde hace décadas en el País Vasco es tranquilidad: y los más intranquilos de todos estamos quienes hemos luchado por mantener la paz y las libertades constitucionales. También en el resto de España el terrorismo ha sabido alterar criminalmente la tranquilidad de los ciudadanos, tomándoles como rehenes para conseguir sus objetivos en Euskadi. Y lo que ahora ETA y quienes la secundan han ofrecido desde un comienzo al Gobierno no es sino la restauración de la tranquilidad a cambio de modificar la paz constitucional al modo que a ellos les parezca más conveniente. Es decir, aumentando la hegemonía nacionalista y blindándola respecto a futuras intervenciones del Estado español, llámesele a eso independencia o de cualquierotra fórmula transitoria menos provocativa. Por ello tenía que haber una segunda mesa estrictamente política, en la cual figurarían los hasta ayer ilegales junto con los nacionalistas legales que han prosperado durante estos años bajo la sombra del terrorismo y también los no nacionalistas que allí firmarían su acatamiento al nuevo orden que les relegaba a un papel secundario... pero eso sí, mucho más tranquilo. Éste es el fondo del asunto y esto es lo que está en juego: sobre esto es sobre lo que se pretende que haya ese "diálogo" al cual los nacionalistas no quieren como es lógico renunciar (aunque bastantes de ellos deploren ahora los modos y el apresuramiento de los etarras, que pueden echarlo todo a perder con su exceso de celo: por eso dice Egibar que el ciclo de la violencia está "agotado").

Y ahora ¿qué nos espera? Pues más de lo mismo, pero agravado. Josu Jon Imaz se ha convertido en la gran esperanza blanca de los que quieren a toda costa tranquilizarse asegurando que el PNV ya es más leal a la legalidad constitucional que la Vieja Guardia a Napoleón. No dudo de la buena intención de Imaz ni de muchos de sus correligionarios que le apoyan, pero los que mandan de veras son Ibarretxe, Urkullu, Egibar, Azkarraga y el resto de los convocantes de la manifestación del sábado, en la que los socialistas vascos harán el papel de mamelucos (Patxi López dice que irán porque no quiere que se repita la desunión vergonzosa de las honras fúnebres de Fernando Buesa... ¡como si de lo que ocurrió entonces hubieran tenido la culpa los socialistas!). Y luego vendrán las elecciones municipales. No sé si Batasuna logrará presentarse a ellas con uno u otro nombre, pero en cualquier caso -como siempre- los verdaderamente ilegales serán socialistas y populares, que no encontrarán gente para sus listas, no podrán hacer campaña electoral con la libertad de los demás, etcétera. Consecuencia: mayoría ampliada de los de siempre y viva el tripartito. Ibarretxe seguirá plan en ristre y dirá que más que nunca es necesaria una consulta popular porque los asuntos de los vascos los tenemos que resolver "los de aquí". Continuará la intimidación callejera y quizá también los asesinatos. Y mucha gente de la que aún no se ha ido pensará que con tal de alcanzar por fin cierta tranquilidad cualquier concesión parece razonable...

Sí, hay que hacer algo, claro que hay que hacer algo. Por supuesto, recuperar el Pacto Antiterrorista, sobre todo en su preámbulo, que condenaba el nacionalismo obligatorio estilo Lizarra (luego plan Ibarretxe) como precio al cese del terror. Pero es hora de ir decididamente más allá. Del famoso "proceso" queda en pie una frase que Zapatero repitió varias veces: primero el final de la violencia, luego la política. A lo largo de todos estos años hemos intentado hacer política en el País Vasco a pesar de la violencia y de su permanente adulteración de la voluntad ciudadana intimidada. Pero puede que el Presidente tenga razón y que debamos tomar su fórmula al pie de la letra. Es hora de que los constitucionalistas nos neguemos a participar en el juego político mientras dure el terrorismo. No más elecciones, no más fingimiento de que se puede ser normal en plena anormalidad y de que quienes sacan ventaja de la situación la padecen tanto como sus víctimas directas. La autonomía no puede beneficiar sólo a unos, no es un derecho divino sin contrapartidas ni obligaciones con el Estado. Ya que tanto se invoca el caso irlandés en otras ocasiones, podemos recordar que Blair no ha vacilado en suspender la autonomía mientras no se daban las condiciones políticas y la aceptación de la legalidad necesarias para la convivencia. La pervivencia del terrorismo y de quienes no lo condenan (o lo apoyan) y lo rentabilizan crea una situación excepcional que es preciso encarar con medios políticos excepcionales si queremos alguna vez romper el círculo diabólico en el que estamos metidos. Me parece que todos los ciudadanos que no esperan ventajas directas o indirectas de la coacción etarra o de la subasta política de su liquidación condicional pueden comprender, aceptar y apoyar estas medidas clarificadoras.

Un último recuerdo para nuestros hermanos de Ecuador, que vinieron a España con su esfuerzo y sacrificio para labrarse un futuro, colaborando al desarrollo de nuestro país (como la inmensa mayoría de los inmigrantes, conviene recordarlo), y murieron víctimas de un terrorismo en el que los ricos asesinan a los humildes en nombre de ideales xenófobos y retrógrados, a menudo con la comprensión política -cuando no con la complicidad- del izquierdismo más obtuso y falsario de Europa.

ETA en el Mundo
Gustavo de Arístegui Periodista Digital 10 Enero 2007

Durante años la democracia española se dio de bruces con la incomprensión e insolidaridad de otras democracias avanzadas del mundo. Es cierto que la credibilidad de España se había visto muy afectada por 40 años de dictadura. Hay que reconocer la labor que en ese sentido hicieron ciertos partidos de la izquierda española, pero muy especialmente los dos sindicatos mayoritarios UGT y CCOO, que en sus contactos internacionales eran activamente militantes en la denuncia de la barbarie terrorista, y hasta ellos se encontraban con la incredulidad y sorpresa de sus compañeros sindicalistas de otros países.

El paradigma de esa insolidaridad, incomprensión y hasta hostilidad fueron los gobiernos franceses siendo presidente de la República Valéry Giscard d’Estaing, una verdadera pesadilla para España. Pero incluso algunos políticos estadounidenses hacían en los años 80 comentarios verdaderamente desafortunados calificando a los terroristas de freedomfighters (luchadores por la libertad). No le andaba a la zaga la actitud de algún ministro belga que al principio de los años 90 decía desconfiar profundamente de la democracia española y su tratamiento del “conflicto” o del “problema vasco”. Era terrible tener que explicar que había tal cosa, y subrayar que España era y es un democracia plena con uno de los sistemas legales más garantistas del mundo.

El desconocimiento de la realidad española, de nuestra democracia y del altísimo grado de descentralización y autogobierno que nuestra Constitución concede a las Nacionalidades y Regiones era verdaderamente sorprendente incluso entre quienes se presentaban como expertos en política española. Pero lo grave es que en entrevistas que he tenido con medios internacionales en estos días me han llegado a preguntar que por qué no se concedía autonomía al País Vasco. ¡Increíble! La más sangrante sea quizás la constante comparación con el Ulster –cosa que hacen con frecuencia en la BBC, como pude comprobar en una entrevista que me hicieron esta semana- cuya autonomía, por cierto muy limitada, ha sido suspendida en infinidad de ocasiones, donde hay además dos comunidades enfrentadas, existiendo dos fuentes de terrorismo, los paramilitares unionistas y el IRA. Irlanda del Norte tendrá dentro de veinte años el grado de autogobierno que tenían los entes preautonómicos de la Transición. Por favor, no comparen más el Ulster con el País Vasco, resulta verdaderamente insultante.

En los consejos de ministros de Justicia e Interior (JAI) de la Unión Europea, algunos países se mostraban muy reticentes a que la aún embrionaria EUROPOL tuviese competencias en la lucha contra el terrorismo. España fue determinante para que se crease el Espacio de Libertad, Seguridad y Justicia, tras el Consejo Europeo Extraordinario de Tampere de octubre de 1999. Es verdad que tras los atentados del 11-S la actitud de los más reticentes cambió radicalmente, allanando el camino para que se aprobase la orden europea de detención y entrega, esencial para la lucha contra esta lacra y en gran medida de inspiración española, así como la incipiente pero importante armonización de tipos penales en la UE. El camino para lograr la neutralidad primero y el apoyo después de un número creciente de países en la lucha contra la lacra del terror, convenciendo a la opinión pública internacional y los gobiernos más escépticos, de la abyecta barbarie ETA ha sido muy arduo y extraordinariamente difícil.

Por todo ello resulta verdaderamente incomprensible, además de profundamente irresponsable, que este gobierno socialista haya cedido a una de las más simbólicas exigencias de la banda terrorista, la internacionalización del mal llamado conflicto, pues la serpiente sabe de sobra que una de las principales causas de su moribundo estado en los primeros años de este siglo, fueron justamente los muchos aciertos y éxitos que España ha tenido en la escena internacional en la lucha contra el terrorismo.

Uno de los más graves episodios de esto fue la discusión en el Parlamento Europeo de una resolución de apoyo al falso proceso de paz, que generó división entre los demócratas europeos, confusión en la opinión pública internacional y honda satisfacción a los terroristas que consideraron el episodio una victoria en toda regla. El fallido intento por parte del gobierno socialista de llevar el asunto a la Cumbre Iberoamericana de Montevideo fue un paso más en esa dirección profundamente equivocada y de graves repercusiones que ahora tan solo alcanzamos a intuir. En una parte de la opinión pública internacional en general y europea en particular se estaba empezando a ganar la dura batalla de la opinión, hasta ahora. Lamentablemente, después de estos graves errores se instalado en una parte importante de la opinión pública y de la publicada internacional, la idea de que ETA no puede ser derrotada, que no cabe más alternativa que negociar con los terroristas para resolver un conflicto que sólo existe en las retorcidas mentes de los fanáticos.

Este es un mensaje extremadamente peligroso en un momento en el que otro terrorismo, el yihadista, está al acecho y muy atento a las señales de debilidad que puedan mostrar las democracias europeas. Negociar, ceder y practicar el apaciguamiento sólo envalentona a las bestias, con independencia del tipo de fanatismo que las inspire. Éste es el momento de retomar urgentemente los esfuerzos internacionales para aislar al terrorismo, convencer a los escépticos e insolidarios del mundo, que este gobierno socialista ha alimentado con su irresponsabilidad, que no se puede negociar la paz con un grupo de asesinos a cambio de precio político. Esperemos que no sea tarde.

Sólo tres días después de la dimisión de Sánchez, la banda terrorista confirmaba sus tesis y volaba el aparcamiento de la T-4 de Barajas llevándose la vida de dos personas.

La banda tiene las actas
POR CHARO ZARZALEJOS ABC 10 Enero 2007

El desconcierto llegó porque ETA rompía la tregua sin comunicado previo. Pero no -y aquí se dijo-; ETA no rompía la tregua. Daba un cruel aviso al Gobierno. Las dos víctimas, según los terroristas, han sido «daños colaterales». No hubo comunicado porque ETA nada rompía, sólo avisaba. La única novedad frente a anteriores comportamientos no ha sido la «kale borroka» y ni siquiera el atentado de Barajas. Tampoco es novedad en su cruel mentalidad que una bomba suponga el fin de nada. En lo que único que ETA no se ha parecido a sí misma, es en esa intolerable advertencia de que se reserva el derecho a responder cuando el Gobierno no actúe como ellos creen que debe actuar. Nunca antes los terroristas habían dicho tan abiertamente a un Gobierno: o te portas bien, o ponemos bombas.

Apenas dos horas antes de que se conociera el comunicado, personas del País Vasco especialmente involucradas en el llamado «proceso», aseguraban haber percibido «un discurso muy cuidado por parte de Zapatero», añadiendo que «se ha abierto un paréntesis y las cosas se retomaran. Lo único que en la práctica ha pasado es que el proceso se dilata en el tiempo y se retomará cuando los tiempos políticos así lo aconsejen, tanto a Zapatero como a Batasuna». Ya el pasado sábado, la dirección de Batasuna había establecido contactos con todos los partidos menos con el PP. En estos contactos -por lo menos telefónicos- hay que incluir al PSE, aunque no a ningún miembro de la actual ejecutiva.

Batasuna sacó una conclusión y es que debía realizar «algún movimiento». Otegi hizo caso a la sugerencia y pedía, en pie de igualdad, a ETA y al Gobierno volver a marzo. Pero de lo que se estaba pendiente en Moncloa, y desde luego en las fuerzas políticas vascas, era del comunicado hecho público ayer al mediodía. Se albergaba la esperanza de una hipotética división en ETA, pero ni esa rendija ha quedado abierta.

La «cruel novedad» no estaba en las previsiones ni de los más pesimistas. Tampoco en el País Vasco. Es en este contexto en el que ayer mismo Ibarretxe se resistía a que la sociedad vasca se conformara con la actual situación. Su primera iniciativa es una manifestación con un lema -«por la paz y el dialogo»- que muy bien podría suscribir Batasuna. En Madrid, el ministro de Interior no acordaba estrategia, sino metodología: una reunión quincenal con los grupos parlamentarios. Todos ellos repudiaron el comunicado, pero ETA de quien está pendiente es de Zapatero. Solo a él se le atribuye y reconoce autoridad. El presidente lo sabe y de ahí lo «cuidado» de su discurso. Cuando conocía tan sólo los titulares, Rubalcaba, decidido a marcar territorio y dispuesto a no perdonar la acción de ETA, afirmó que nunca más una tregua será creible.

Será hoy cuando se produzcan análisis más detenidos. Batasuna intuye que todos «van a echar los pies por alto», pero la experiencia les dice que en muchas ocasiones se ha dicho »nunca mas». Pero siempre ha habido otra oportunidad y ahora no va a ser distinto. Al menos eso dicen. Se abre, efectivamente, un paréntesis, que ETA cerrará, esta vez sí, con un comunicado, hará publicas sus actas -que las tiene- y matará. Con bombas o con ampollas de mercurio, pero matará.


¿GALLEGUISMO?
POR ANTÓN DO CRUCEIRO El Ideal Gallego 10 Enero 2007

Leo la portada de El Mundo (29-XII-06): "La Xunta obliga a los profesores a presentar su plan docente en gallego. Amenaza con expedientes que pueden acarrear la suspensión de empleo y sueldo a quienes lo hagan en castellano". ¿Queeé? Como ex docente gallego, ¿debo reír o llorar? ¿Quiénes coño pretenden freír por un único lado la tortilla hasta calcinarla, y dejar totalmente crudas las patatas por el otro? ¿Nos dejamos arrancar un ojo con tal de dejar sin los dos a otros? ¡Al menos yo, créanme, siento vergüenza ajena! ¿A eso llaman algunos galleguismo?

Uno zanjaría el asunto, la pantomima, con el artículo 3 de la Constitución ("El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla"). ¿Cabe Ley Orgánica, Real Decreto, ley, decreto u orden que sobrepase o contradiga a la Carta Magna? ¿No? ¡Evidentemente! ¡Pues eso!

¿Incluye la aludida obligatoriedad, citada en El Mundo, programar también en gallego la Lengua castellana? ¿Sí? ¿Qué sucederá, sucedería, con expresiones de una sin equivalencia en la otra? ¿Qué con los tiempos verbales compuestos? Mil y una preguntas más. Dejémoslo ahí.

Para bochorno de ciertas autoridades político-lingüísticas enxebres, bastaría con un par de datos desbaratadores per se del tinglado montado.

Veamos: A) Oposiciones de Primaria. La convocatoria obliga a presentar, en la tercera prueba, una Programación con al menos 15 unidades didácticas. No aclara en qué lengua; luego vale en las dos. Pero, ¡ojo!, en inglés/francés "la programación se redactará íntegramente en el idioma correspondiente".

¿Qué? ¿Inglés, sí; castellano, no?

B) Recibo fotocopia del nº 249 del Diario Oficial de Galicia (casualidad: del 29 de diciembre). Contiene en su totalidad la Ley 14/2006 de Presupuestos Generales de Galicia de 2007. Son ¡97 páginas íntegramente en castellano! ¿Puede la Xunta elegir gallego, castellano o ambas lenguas, y el profesorado no? ¡Anda ya! ¿Tan atiborrado anda Conxo?

EL FORO ERMUA SOLICITA QUE SE INCLUYA LA LIBERTAD EN EL LEMA DE LA MANIFESTACIÓN DE MADRID DEL 13 DE ENERO
Comunicado Foro de Ermua  10 Enero 2007

Bilbao, 9 de enero de 2007. El Foro Ermua ha solicitado expresamente a la Federación Nacional de Ecuatorianos en España (FENADEE), CC.OO. y UGT, convocantes de la manifestación del día 13 de enero en Madrid, que se incluya en el lema de la manifestación la defensa de la libertad, que es el valor básico puesto en peligro por ETA.

España, y el País Vasco en particular, no tienen un problema de ausencia de paz, sino de falta de libertad. La acción criminal de un grupo terrorista que mediante el asesinato, la extorsión y los coches bomba pretende terminar con la vigencia del Estado de Derecho e imponer mediante el terror sus objetivos, afecta a la libertad de los ciudadanos, pero no supone que el Estado esté en guerra. Hablar en términos de guerra y paz sería un análisis más propio de grupúsculos ultraderechistas que defienden la aplicación de la legislación especial de guerra y la intervención del ejército, que de los defensores de la democracia. Por ello, consideramos que los ciudadanos debemos unirnos en defensa de una libertad garantizada por la Constitución y el Estado de Derecho y puesta en peligro por ETA.

Desde el Foro Ermua nada nos satisfaría más que podernos manifestar con los compatriotas ecuatorianos de los dos asesinados y con las principales fuerzas sindicales de España en una marcha unitaria contra ETA. Es nuestro deseo y nuestra voluntad. Ahora bien, resulta difícil y hasta contraproducente conseguir la unidad a costa de olvidar cuáles son los valores básicos que están en peligro y requieren de nuestra defensa activa.

Como muestra de flexibilidad y de voluntad de consenso asumimos la mención a la paz en el lema, aunque consideremos que España no está en guerra y que, por tanto, ya tenemos paz. Pero consideramos una grave carencia olvidar la libertad que debe nacer de la vigencia plena de la Constitución y de la aplicación del Estado de Derecho.

Por ello, y con el fin de conseguir alcanzar la mayor participación y un consenso construido sobre valores concretos, hemos solicitado la inclusión de la defensa de la libertad en el lema de la manifestación. ¿Qué problema podría haber para satisfacer tal petición? Obviamente ninguno, salvo que de lo que se tratara fuera de ocultar, tras el efecto anestésico de la paz, la claudicación en la defensa de la libertad. En tal caso, quedaría claro que la manifestación no busca la unidad de todos los demócratas en la defensa de los valores constitucionales y contra el terrorismo, sino únicamente crear un clima favorable a los intereses de un Gobierno que ha sido incapaz de llevar a cabo una acción contundente contra ETA y de mantener la unidad básica alcanzada entre la mayoría de la sociedad y entre los dos principales partidos de España en la lucha contra el terrorismo. Creemos que ello sería un grave error que perjudicaría a todos los españoles y beneficiaría a los terroristas, lo que nos obligaría a preguntarnos cuál sería el sentido de nuestra presencia en la manifestación. No nos hemos jugado la vida para apoyar a ningún Gobierno ni para perder la libertad, sino para conquistarla.

Al son que toca la banda
ÁNGEL COLLADO ABC 10 Enero 2007

MADRID. ETA quiere cogerle la medida a Zapatero. Si hasta ahora, a cada cesión, la banda elevaba sus exigencias y el tono de la amenaza, en el comunicado de ayer plantea abiertamente su decisión de conjugar «el proceso» con los atentados. Como el jefe del Ejecutivo no quiere o no puede cerrar la puerta de la negociación para el futuro, los terroristas le toman la palabra -en este caso los silencios- y vuelven a marcar los tiempos.

La cronología de las negociaciones, directas o indirectas, Gobierno-ETA es una sucesión de «detalles» de Zapatero a los que la banda respondía con desdén. A más debilidad, más presión. Primero, Zapatero miró hacia otro lado ante las cartas de extorsión, el atentado de Barañáin o la reaparición del terrorismo callejero. ETA respondió con tres comunicados en mayo y junio para avisar de que las negociaciones correspondientes eran para liquidar el marco constitucional.

Cuando arrancaron esas negociaciones en secreto y empezaron a tratar de Navarra y autodeterminación, ETA exigió que se hicieran públicas y recrudeció el terrorismo callejero. Luego quiso que las conversaciones pasaran a ser públicas. En junio, en los pasillos del Congreso, Zapatero accedió a anunciar contactos oficiales durante el verano. ETA dijo en agosto que «el proceso» estaba en crisis y amenazó con «responder». En septiembre, en una asamblea etarra que nadie disolvió, un grupo de encapuchados proclamaron, a tiros, la continuidad de la «lucha armada».

En octubre, Zapatero intentó aplacar a la bestia con el espectáculo de «internacionalización del conflicto» representado en Estrasburgo, una de las máximas aspiraciones de ETA. La banda robó 350 pistolas horas antes del debate y lanzó en noviembre la amenaza fide romper la «tregua» a fin de año. El jefe del Ejecutivo no se lo quiso creer y proclamó el 29 de diciembre su optimismo sobre «el proceso». Al día siguiente los terroristas cometieron el atentado de la T-4. Ayer, ya plantearon a Zapatero que siga haciendo la vista gorda, que baile al son que toca la banda.

Guerra civil, Dictadura y Democracia
Pilar Pato Alonso Coruña Liberal 10 Enero 2007

Este miércoles, 10 de enero, a las 20:30 hs., en el auditorio de la Fundación Caixa Galicia, en el Cantón Grande de La Coruña, pronunciará una conferencia sobre 'Guerra civil, Franquismo y Democracia' D. Luis Pío Moa Rodríguez (Vigo, 1948) periodista, ensayista e historiador. La obra de este autor es la refutación anticipada de la manipulación de la Historia promovida desde el poder con fines políticos.
 
En los treinta años que siguieron a la muerte de Franco se publicaron en España 19.000 libros sobre la guerra y el franquismo. La democracia española ha aprobado ocho leyes, dos reales decretos y un decreto para resarcir a las víctimas de la guerra y la dictadura. Hasta la fecha, en virtud de esa legislación se han invertido en indemnizaciones y pensiones 16.356 millones de euros, según el informe con que el Gobierno acompañó el proyecto de ley antes llamada 'de la memoria histórica' al Congreso1.

En consecuencia no hay un olvido general que justifique el tinglado de la 'memoria histórica'. Se trata no más de adjudicar supuestas culpas pasadas con utilidad política presente, mediante la condena moral de media España, como supuesta sucesora de los supuestos culpables de la tragedia de la Guerra civil, para su expulsión del sistema de alternancia política.
Promueve el acto la asociación cívica Coruña Liberal para la defensa de los valores
constitucionales.

Pilar Pato Alonso, presidente de Coruña Liberal
659 21 00 96, 679 58 74 82

1 Datos publicados por Santiago González en El Correo el 19/12/2006.

Pío Moa: "Así se empezó en Yugoslavia, donde nadie pensó que ocurriría algo"
El periodista está hoy, a las 20.30 horas, en la Fundación Caixa Galicia para tratar tres capítulos claves de la historia: Guerra Civil, franquismo y democracia como un paso necesario a la hora de defender una ideología con bases sólidas.
ENTREVISTA DE MARTA GARCÍA MÁRQUEZ El Ideal Gallego  10 Enero 2007

El experto hablará hoy sobre el pasado más reciente

Pío Moa advierte. Opina que lo que llaman "proceso de paz" no es más que un proceso destructivo que puede llevar a un conflicto sin ley como ocurrió en la antigua ex Yugoslavia. El que formó parte del Grapo, señala que lo que se conoce responde a una versión falseada de la historia.

?¿Es necesario conocer el pasado para entender el presente?
Es indispensable porque además un pasado falseado envenena el presente, crea unas tendencias políticas completamente dañinas. Estamos viviendo cómo se intenta hacer resurgir la propaganda y los valores del pasado olvidados hace muchos años.

?¿Qué abordará en la conferencia de esta tarde?
Se trata de exponer las relaciones entre la Guerra Civil, el franquismo y la democracia que tienen muy poco que ver con la versión que se intenta imponer incluso a través de la ley. Esto puede ocurrir en la Cuba castrista pero no en un estado democrático como España.

?Supongo que cada bando tendrá su versión y la verdad, en ningún caso, es absoluta.
Nadie puede presumir de tener la verdad absoluta, no se alcanza pero sí se tiende a ella. Mediante estudios llegamos a la verdad histórica y basta señalar la pretensión que tienen de imponer que fueron los estalinistas, los marxistas y anarquistas los que defendieron la democracia durante la Guerra Civil.

?¿Hay algo que sea racional en una guerra civil?
En la guerra hay cierto racionalismo, en la sociedad conviven las distintas ideologías pero sin llegar a aniquilar la ley. Si usted destruye la Constitución, el camino a la violencia se abre y eso es lo peligroso porque puede volver a pasar.

?¿Cómo ve la situación actual?
Hay un proceso de destrucción de la Constitución que llaman "proceso de paz", eso me parece peligroso porque así se empezó en Yugoslavia, donde nadie pensó que ocurriría algo y esto hay que cortarlo porque nos puede llevar más lejos de lo que se cree.

?Y ese cambio tan tremendo en su ideología se debe a un análisis de la historia.
Venía de la extrema izquierda y creía que era lo mejor, esto fue hace ya 30 años. Como cualquier persona que cree en una ideología intentas contrastarla con la verdad y ves que no funciona, que nuestras ideas fracasaban y dos paises comunistas, China y Vietnam, entraban en una guerra. Tienes que plantearte si el sistema está mal aplicado o si el marxismo provoca estas situaciones. Es un proceso de varios años donde reviso las ideas y compruebo que son falsas desde su base, que sólo producen errores y crímenes.

?Supongo que ha recibido muchas críticas.
Sí, pero cuando alguien me critica, siempre digo: usted tiene que revisar las ideas y no seguir creyendo en ellas de forma vaga.

?Dicen que cuando eres joven, votas con el corazón a la izquierda y cuando eres mayor lo haces a la derecha con la cabeza.
Los jóvenes que luchamos contra el franquismo éramos muy pocos y ahora sólo piensan en su futuro profesional y poco más. Hay una ignorancia del pasado y una falta de interés por cuestiones que no son tan inmediatas. La idea progre que predomina en la Universidad es de puro baratillo.

?En cualquier caso, los extremos nunca son buenos, ¿no?
Siempre se dice, los extremos son malos en principio pero también depende porque tienen una significación muy vaga. Se trata de defender la democracia y las libertades de la mejor manera posible.

La banda negociará con armas y atentados
Los terroristas piden a los partidos políticos que aíslen al PP, a UPN y a la «derecha fascista española» y que no utilicen «soluciones policiales» que, según ellos, están «fracasadas y sin salida»
J. M. Z. La Razón 10 Enero 2007

Madrid- ETA ha terminado por imponer las «reglas» que quería para la negociación. Las conversaciones tienen que celebrarse con armas y atentados. La resolución del Congreso de los Diputados de mayo de 2005, en la que se exigía a la banda signos inequívocos de que iba a dejar las actividades terroristas, ha quedado enterrada tras nueves meses de concesiones a los pistoleros y a su brazo político, según expertos consultados por LA RAZÓN.

En el comunicado que hoy publicará «Gara», la banda advierte de que cometerá más atentados con «toda la determinación» si continúan las «ataques a Euskal Herria». Tras la operación policial de ayer en Francia se podría producir, por lo tanto, alguna nueva acción criminal. Por si había alguna duda, el comunicado concluye con la afirmación de que lucharán «sin descanso hasta conseguir la independencia y el socialismo».

ETA, tras perpetrar uno de los atentados más espectaculares de su siniestra historia, anuncia que el alto el fuego «permanente» (así lo dice) continúa. El bombazo de Barajas, del que, según los terroristas, son culpables el Gobierno español y el PSOE por poner «obstáculos sin cesar al proceso democrático» y «los límites de la Constitución», es para los pistoleros un pequeño paréntesis con el que han lanzado una advertencia. El aviso también alcanza a los nacionalistas: «queremos denunciar la actitud mostrada por el PNV de Imaz en estos últimos meses, ya que ha actuado contra la izquierda abertzale alimentando la línea del Gobierno español».

El mensaje de los terroristas está claro. Si el Gobierno quiere negociar, debe saber que ETA tendrá las armas encima de la mesa y las utilizará o no en función de la marcha de las conversaciones. A esto se ha llegado, según las mismas fuentes, por la actitud permisiva del Ejecutivo, que miró hacia otro lado cuando, días después del comienzo del alto el fuego, la banda ordenó quemar la ferretería de un concejal de UPN; no suspendió el «proceso» tras la llegada de cartas con la exigencia del «impuesto revolucionario»; ha permitido que Batasuna y otras organizaciones proetarras hayan actuado como si estuvieran en la legalidad; no cortó el «proceso» ante la demostración armada de tres fusileros etarras en un monte de Oyarzun, ni el día que la banda perpetró el robo de pistolas y revólveres en Francia, precisamente la víspera de la sesión de apoyo a la negociación que celebró el Parlamento Europeo; y no dio por rotas oficialmente las conversaciones pese al atentado de Madrid.

ETA exige, una vez más, que se cumplan los supuestos compromisos (desactivación de «los mecanismos de guerra y represión») que los representantes del Gobierno, entre ellos Jesús Eguiguren, habrían acordado con los terroristas para que anunciaran el alto el fuego.

ETA reitera que lo que llama «proceso democrático» (la negociación para alcanzar la independencia del País Vasco con la anexión de Navarra) «llegará a través de un acuerdo político que recoja los derechos y mínimos democráticos que se le deben a Euskal Herria». Traducido al lenguaje común significa que se atiendan esas exigencias secesionistas. Para que las negociaciones puedan desarrollarse como ETA, con sus armas en la mano, quiere, se deben «desterrar fórmulas policiales y políticas fracasadas y sin salida». Asimismo, exige a los partidos que dejen a «un lado al PP-UPN y a la derecha fascista del Estado español» y reitera que la solución pasa por el «reconocimiento de la nación vasca, el respeto a lo que los vascos decidan sobre su futuro y por superar la división territorial que se impone hoy día».

Piden a Garzón que cite a Otegi por «adivinar» el contenido del comunicado 24 horas antes
Dignidad y Justicia sostiene que éste forma parte de la comisión negociadora de la «Mesa de Partidos»
F. Velasco La Razón 10 Enero 2007

Madrid. Apenas 24 horas después de que Arnaldo Otegi compareciese en rueda de prensa para pedir a ETA que mantuviese el «alto el fuego permanente», exactamente lo que anunció la banda terrorista en su comunicado de ayer, el juez Garzón tiene ya la primera petición para que cite a declarar al dirigente batasuno, por incumplir las resoluciones judiciales que declaran la ilegalización y suspensión de actividades de Batasuna, ya que actuó como portavoz de la misma.

La petición ha sido realizada por la asociación Dignidad y Justicia, quien, además, señala a los tres comparecientes en esa rueda de prensa, Arnaldo Otegi, Rufino Etxebarría y Arantxa Santiesteban, como los integrantes de «la llamada comisión negociadora para la Mesa de Partidos, que tras el “alto el fuego” de ETA fue exigida tanto por la banda terrorista como por Batasuna».

Con este acto, la citada asociación, que dirige Daniel Portero -hijo del asesinado fiscal jefe de Andalucía Luis Portero-, entiende que Batasuna vulnera todas las resoluciones judiciales que declaran la ilegalización y suspensión de actividades de la citada formación radical abertzale.

Por ello, solicita al magistrado que «con carácter urgente» pida a la Unidad Central de Inteligencia, al Servicio de Información de la Guardia Civil y a la Policía Autónoma Vasca para que informen , en el menor plazo de tiempo posible, sobre la citada rueda de prensa «y su posible vinculación con Batasuna»; y que, una vez acreditado ese extremo, se cite a declarar a los intervinientes por la posible vulneración de la resolución de l propio juzgado del que es titular Baltasar Garzón, dictada el 17 de enero de 2006 , en la que suspendía por dos años todas las actividades «orgánicas, públicas, privadas e institucionales en todos y cada uno de los ámbitos».

Acto de Anoeta
Por otro lado, esta misma asociación ha solicitado igualmente que cite a declarar a los dirigentes batasunos Joseba Permarch, al responsable de Askatasuna Juan María Olano, a la abogada Arantxa Zulueta y al portavoz de Etxerat, asociación de familiares de presos de ETA, Estanis Etxaburu, en relación con el acto convocado para el pasado día 6 en el velódromo de Anoeta, que fue prohibido por el juez Ismael Moreno, y la posterior manifestación que acabó con dos detenidos por los enfrentamientos con la Ertzaintza.

En su escrito, Dignidad y Justicia señala que, a pesar de la prohibición existente, los organizadores del acto «decidieron mantener su convocatoria e hicieron un llamamiento a la población a secundar esta iniciativa.

Así, la tarde del 6 de enero «cientos de personas» se fueron concentrando en los alrededores del velódromo, entre ellos Permarch, Álvarez, Zulueta y Etxaburu. «El propio Olano se dirigió a todas las personas allí reunidas a través de un megáfono, realizando manifestaciones con claro contenido político», añade al respecto Dignidad y Justicia.

Posteriormente, las «miles de personas» que llegaron a concentrarse iniciaron la manifestación que abría una pancarta con el lema «solución democrática para Euskal Herría», que portaba entre otros el propio Olano.

Estos actos, a juicio de la asociación, constituirían igualmente una vulneración de la resoluciones judiciales citadas. Por ello, solicitan al magistrado que reclame, también con carácter urgente, los informes policiales correspondientes «acerca de la identidad de los participantes y del desarrollo y contenido de referidos actos públicos», para que «puedan ser exigidas las responsabilidades penales procedentes». Una vez se acrediten esos extremos, solicita que sean citados a declarar en la Audiencia Nacional.

Las víctimas tachan de «indignante» y «absurdo» que ETA diga que mantiene el alto el fuego
Reclaman al Gobierno que no se deje engañar y que actúe con contundencia contra los terroristas
L. Gómez La Razón 10 Enero 2007

MADRID- Los colectivos de víctimas de toda España han salido al paso del comunicado de ETA con contundencia y con todo tipo de descalificaciones a los terroristas. De la misma manera, no han dudado en lanzar una serie de advertencias al Gobierno para que se aplique con dureza en la lucha antiterrorista y no se deje engañar por los cantos de sirena de los etarras.

La plataforma ciudadana «¡Basta ya!» consideró el comunicado de ayer como «un paso más en la prolongación agónica» del proceso abierto entre la banda y el Gobierno. Carlos Martínez Gorriarán, portavoz de la plataforma, afirmó en declaraciones a Servimedia que lo dicho por ETA constituye un «escarnio» tras el atentado del día 30 y además un intento de prolongar el «tinglado» generado por la banda y el Ejecutivo en relación con el alto el fuego.

Por su parte, la Asociación de Víctimas del Terrorismo consideró «indignante» que los terroristas digan que el alto el fuego sigue vigente después de matar a dos personas en el aeropuerto de Barajas. A esto, la AVT añade que, «durante los últimos meses, ETA nunca ha dejado las armas, ni la extorsión, ni el terrorismo callejero, ni sus manifestaciones políticas a través de la ilegalizada Batasuna». Del mismo modo, a través de una nota de prensa, el colectivo que preside Francisco José Alcaraz reclama al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero que «abandone la ambigüedad en la que actualmente está instalado» y que vuelva «al Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo y a la aplicación sin paliativos de la Ley de Partidos».

«No hay víctimas colaterales»
Desde el Foro Ermua, su presidente, Mikel Buesa, consideró que el comunicado «es un ejercicio de cinismo completo, porque no se puede reivindicar un atentado y decir que se está en el alto el fuego». En declaraciones a Ep, Buesa calificó el comunicado de «engaño». En su opinión, la banda terrorista «trata de exculparse con respecto a las muertes que se han producido» y subraya que «en el terrorismo no hay víctimas colaterales, hay víctimas buscadas para producir temor en el conjunto de la sociedad».

En cuanto al Ejecutivo, Buesa indicó que «se ha visto desautorizado en su política, que es un error completo, por lo que requiere una rectificación completa», en el sentido, indicó, «de la vuelta del objetivo de derrota de ETA». Por último, reclamó al Gobierno que no acepte el comunicado como «punto de partida para recomponer el diálogo» con la banda y lanzó una advertencia a Zapatero: «No sólo cometería de nuevo el mismo error, sino que lo haría sobre el cadáver de dos personas».

Por su parte, el Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco (Covite) calificó lo dicho por ETA como «absurdo» y «algo incongruente», por el hecho de que «ETA quiera mantener el alto el fuego con dos muertos».

Respecto al punto en que la banda quiere culpar al Gobierno por una negligencia en el desalojo del parking de la T-4 tras el aviso de bomba, el representante de Covite Cristian Matías fue tajante y claro: «Si no quieres muertos, no pongas explosivos». Finalmente, lamentó que «no hemos escuchado manifestaciones claras y rotundas del presidente de que su estrategia a partir de ahora vaya a ir dirigida a actuar con contundencia contra la banda terrorista».

España
La AVT no se suma a la marcha de Madrid por ser una convocatoria «partidista»
Ep - Madrid.- La Razón 10 Enero 2007

La Junta Directiva de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) ha decidido finalmente no sumarse a la manifestación convocada por CCOO, UGT y la Federación de Asociaciones de Ecuatorianos en España (FENADEE) para este sábado en Madrid al entender que se trata de un acto de «apoyo a la negociación con los terroristas de cara a un futuro inmediato», tal y como, dice, han declarado algunos de los convocantes.

En un comunicado, la AVT explica que desde el primer momento mostró su «apoyo y condolencias» a la FENADEE, como representante de «una minoritaria parte» de los ciudadanos ecuatorianos residentes en España, en una reunión conjunta en la que los representantes de esta Federación le pidieron que se uniera a la protesta del próximo sábado.

Sin embargo, pese a que esa primera impresión fue «favorable», la AVT decidió esperar a conocer cuáles iban a ser los lemas, el recorrido y el discurso de la marcha de la FENADEE. No obstante, como las asociaciones de ecuatorianos «renunciaron» a su iniciativa inicial «en pro de las convocadas» por UGT y CCOO para el mismo día, y como la FENADEE hizo público un comunicado en la que apoyaba "de manera incondicional" la política antiterrorista del Gobierno, la AVT decidió finalmente no adherirse a la marcha.

LA MISMA POSTURA DE HACE 25 AÑOS
«La AVT nunca ha convocado ni ha apoyado iniciativas manipuladas por intereses partidistas ni sindicales con la intención de dar apoyos encubiertos a una negociación con los asesinos de ETA», argumenta la asociación, que recalca que esta postura es la que han venido manteniendo en sus 25 años de existencia.

La AVT añade en su comunicado que «siempre» ha condenado cualquier intento de negociación con los terroristas y ha exigido «que se entreguen, pidan perdón a las víctimas y a toda la sociedad española, abandonen las armas y cumplan sus condenas «sin pedir nada a cambio».

Así las cosas y ante su negativa a adherirse a la protesta de este sábado, la AVT convoca por tercera vez a la sociedad española, desde el atentado de ETA del pasado 30 de diciembre, a manifestar su repulsa al terror mañana jueves en diferentes ciudades españolas uniéndose, en esta ocasión, a las reivindicaciones de los Peones Negros. En esta protesta los asistentes condenarán el acto terrorista de Barajas, mostrarán su rechazo a cualquier negociación con ETA y exigirán una rectificación en la política antiterrorista del actual Gobierno.

En estas concentraciones, en las que también se recordará a las víctimas del 11-M y se exigirá «toda la verdad» del mayor atentado de nuestra historia, estarán presentes la Asociación de Víctimas Verde Esperanza y la plataforma ciudadana Rosas Blancas por la Dignidad.

UGT veta incluir la palabra «libertad» en el lema de la marcha del sábado
Las asociaciones de ecuatorianos querían que apareciera tras la petición del Foro Ermua
El PP mantiene las dudas sobre su presencia, aunque se inclina por no asistir
E. F. La Razón 10 Enero 2007

Madrid- A tres días escasos de que la comunidad ecuatoriana salga a las calles de Madrid para mostrar su repulsa por el atentado de ETA que le ha costado la vida a dos de sus compatriotas, cada vez parece más difícil que la manifestación muestre esa unidad de la clase política y social a la que dicen aspirar los organizadores. A las dudas que mantienen tanto el PP como la Asociación de Víctimas del Terorrismo (AVT) sobre la conveniencia de acudir a la marcha hay que sumar también el rifirrafe protagonizado en las últimas horas por los propios convocantes, en este caso a cuenta del lema de la pancarta que abrirá el recorrido.

El episodio, que resume el ambiente de crispación con el que se prepara el evento, lo ha desencadenado involuntariamente el Foro Ermua. Esta asociación confirmó hace unos días su asistencia a la marcha convocada por los sindicatos UGT y CC OO y la Federación Nacional de Asociaciones de Ecuatorianos en España (Fenadee), pero ayer anunció que todavía no lo tenían del todo claro y solicitó a los organizadores que, para aclarar dudas y asegurar su presencia, incluyeran la palabra «libertad» en el lema elegido -«Por la paz y contra el terrorismo»-. La asociación considera que es precisamente la libertad «el valor básico puesto en peligro por ETA» y argumentó que, de no atenderse su solicitud, quedaría claro que el fin de la convocatoria «es crear un clima favorable a los intereses del Gobierno», informa Ep.

Pancarta propia
La Fenadee no tardó en recoger el guante y su presidente, Santiago Morales, confirmó a media tarde que el nuevo lema sería «Por la paz y la libertad. Contra el terrorismo», un cambio que pretendía reflejar la «pluralidad» con la que actúan las asociaciones de ecuatorianos. El Foro Ermua tomó nota de la buena voluntad de la Fenadee y correspondió al gesto reconfirmando su presencia el sábado en las calles de Madrid, aunque con pancarta propia -«Por la libertad. Derrotemos a ETA»-.

Sin embargo, a la UGT -en cuya sede se dará a conocer hoy el manifiesto de la marcha- no le hizo demasiada gracia este entendimiento. La secretaria de Política institucional del sindicato en Madrid, Maru Menéndez, salió rápidamente a la palestra para desautorizar a los ecuatorianos y dejar claro que «no hemos cambiado el lema ni lo vamos a cambiar».
El «veto» de UGT vuelve a dejar en el aire la participación del Foro Ermua, ya que «este episodio demuestra que existen intereses oscuros y extraños en la convocatoria», señalaron a LA RAZÓN fuentes de la asociación. Las mismas dudas asaltan también al PP, que a la espera de conocer el manifiesto se inclina por no sumarse a la iniciativa. El portavoz de los populares en el Congreso, Eduardo Zaplana, señaló que su partido estará presente en cualquier manifestación que, «sin ningún tipo de equívoco, esté a favor de la derrota de ETA y contra la negociación. Si tiene como objetivo diálogos o negociaciones con los terroristas, no tendrá nuestro apoyo». Un apoyo que sí confirmaron ayer las asociaciones de actores, la Unión Federal de Policía, la Unión de Guardias Civiles o la Asociación 11-M Afectados por el Terrorismo, entre otros.

Tampoco la marcha convocada para el mismo día por el Gobierno vasco en las calles de Bilbao está teniendo unos preparativos demasiado tranquilos. Tanto las víctimas de ETA en el País Vasco como el PP de esa comunidad ya han anunciado que no acudirán a la convocatoria liderada por Ibarretxe, que también podría quedarse sin la participación del PSE. Los socialistas vascos habían confirmado su asistencia pese a las discrepancias con el lema elegido -«Por la paz y el diálogo»- , pero no acudirán si lo hace Batasuna, que se está pensando la oferta del lendakari de sumarse al acto.
Mientras se suceden las adhesiones y los rechazos, el presidente del Gobierno recibió ayer en Moncloa a los representantes de las asociaciones de ecuatorianos en España para trasmitirles su «solidaridad» por la muerte de dos de sus compatriotas en el atentado de Barajas. José Luis Rodríguez Zapatero insistió en que «toda la Justicia» caerá sobre sus responsables y les prometió que , en el futuro, «España vivirá sin asesinatos y sin bombas».

FRENTE A LOS RECURSOS DE LOS MANDOS
La Audiencia confirma la anulación de la imputación a los peritos del informe del ácido bórico
La Audiencia de Madrid ha confirmado el auto de la juez de instrucción Gemma Gallego que anuló la imputación por falsedad que hizo el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón a los tres peritos que elaboraron un informe sobre el ácido bórico en el que se relacionaba a ETA con los atentados del 11-M. Así lo acuerda la sección tercera de la Audiencia Provincial en un auto, en el que desestima los recursos de la Asociación de Abogados Demócratas por Europa y de la abogacía del Estado, a los que se adhirieron las personas actualmente imputadas en la causa, es decir los mandos de los peritos, que mantienen su condición de imputados.
Agencias Libertad Digital 10 Enero 2007

Las personas imputadas por la juez Gallego son el comisario general de Policía Científica, Miguel Angel Santano; el secretario general de esta Comisaría General, Pedro Luis Mélida; el jefe de la Unidad Central de Analítica, José Andradas, y el jefe de la sección de la Unidad de Análisis, Francisco Ramírez, todos ellos superiores de los peritos.

La titular del juzgado de instrucción número 35, Gemma Gallego, dejó el pasado 6 de noviembre sin efecto la imputación de los peritos Isabel López, Manuel Escribano y Pedro Manrique -tras resolver el recurso que presentaron contra la decisión de Garzón- al considerar que no se dan las circunstancias que definen la falsedad documental. Los superiores de los peritos eliminaron las referencias a ETA del informe, lo firmaron y lo elevaron al juez del Olmo como si fuera el original. Sin embargo, Garzón imputó a los peritos por falsedad y eximió a los mandos.
En un auto hecho público hoy, la Sala rechaza los argumentos esgrimidos por el abogado del Estado y ADADE, al afirmar que "carecen de fundamento". Ambos alegaron que el auto de la magistrada que dejó sin efecto la imputación no especificó si se acordaba el sobreseimiento respecto a los peritos. Además, solicitaron la nulidad de las declaraciones que prestaron el pasado 29 de septiembre ante Garzón al considerar que eran "nulas de pleno derecho" porque "no respetaron el derecho a la tutela judicial efectiva".

Ante estos recursos, a los que se adhirió la defensa de los mandos policiales, el tribunal afirma que "el no especificar si está acordando o no el sobreseimiento" constituye "una omisión que, en sí misma, no justifica la revocación del auto" dictado por la juez Gallego y recalca que ni siquiera este hecho supone "gravamen o perjuicio para las demás partes" personadas en la causa, que se inició a raíz de una querella de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M .

En su resolución, la Sala hace hincapié en que el auto impugnado se limitó a dejar sin efecto la imputación de Escribano, López Cidad y Manrique, manteniendo su condición de testigos. Añade que al no existir en la causa "una imputación formalizada en denuncia, querella o escrito de acusación" por algunas de las partes, no parecía "necesaria una declaración expresa de sobreseimiento". En cualquier caso, la Sección Tercera incide en que de "la lectura" de la resolución se desprende que la magistrada consideró que los hechos que vinculaban a los peritos con la investigación "no eran constitutivos del delito" que acordó el juez Garzón.

La resolución notificada este martes por la Audiencia señala que "en momento alguno Escribano y los otros peritos en su informe han sostenido el uso del ácido bórico como elemento de sustancia explosiva". "La posibilidad (..) de vinculación o identidad de los autores de los diversos hechos en los que se intervino ácido bórico podrá calificarse de elucubración, de falta de rigor, de no ajustarse a las exigencias técnicas de un peritaje, de incumplir los estándares de calidad exigidos a la Comisaría General de Policía Científica en sus peritajes, pero ello no permite afirmar que se faltó a la verdad en la narración de los hechos", añade.

La sala agrega que "en el ámbito de la prueba pericial no se considera falsedad una desacertada opinión científica, lo que se reputa falsedad es la censurable e intencionada falta de verdad en la constatación de las bases fácticas sobre las que la opinión científica se emite".

De hecho la Audiencia dice "que el informe pericial fue realizado por Manuel Escribano, Isabel López y Pedro Manrique el 21 de marzo de 2005 (prescindiendo de su consideración como borrador, proyecto, minuta, boceto, informe sujeto a aprobación o supervisión) es algo que no resulta controvertido y que dicho informe coincidía en su integridad con la copia imprimida y firmada el día 11 de julio de 2006 y entregada a José Andradas Herranz, con indicación de tratarse de una copia del realizado en su día, es algo acreditado hasta la sacidad, por ello carece de fundamento el recurso de Abogado del Estado y de ADADE

ALBERTO FERNÁNDEZ DÍAZ CRITICA LA POLÍTICA LINGÜÍSTICA CATALANA
"Si en vez de una hora más en castellano habláramos de una hora más en inglés no estarían armando este revuelo"
El presidente del PP en el Ayuntamiento de Barcelona ha explicado que para los nacionalistas, la pretensión de aumentar a una tercera hora a la semana la educación en castellano en los colegios públicos supone "una ruptura del modelo educativo catalán" y "va en contra de la lengua catalana". Para Alberto Fernández Díaz el Gobierno debe "garantizar el fin de la inmersión lingüística en Cataluña" y "garantizar que los padres podamos escoger en libertad" no sólo la educación sino el idioma en que nuestros hijos sean educados. Cree que "si en vez de hablar de una hora más en castellano, habláramos de una hora más en inglés, no estarían armando este revuelo". Desde el PP ya se denunció que el único objetivo es erradicar el español.
Libertad Digital Libertad Digital 10 Enero 2007

El presidente del grupo del PP en el Ayuntamiento de Barcelona, Alberto Fernández Díaz, ha explicado en La Mañana de la Cope que la idea del Gobierno de aumentar a tres las horas de estudio en castellano en los colegios públicos de Cataluña es "un decreto de mínimos" que no avanza en la polémica de falta de libertad de la política lingüística catalana.

Igualmente, ha señalado que todo el revuelo que han formado los nacionalistas en Cataluña al respecto de "la tímida" pretensión del Gobierno de que se dedique una hora más de estudio en castellano en los colegios públicos se debe a que entienden que es "una ruptura del modelo educativo catalán".

Además, el responsable popular ha destacado que las formaciones nacionalistas entienden que "es un problema" y van más allá, ya que "consideran que una hora más de estudio en castellano va en contra de la lengua catalana".

Fernández Díaz ha destacado que se trata de una cuestión polémica "de falta de libertad" de unos padres que no puedes escoger en qué lengua deben aprender sus hijos que tanto el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, como el presidente de la Generalidad, José Montilla, "han pasado de largo y no se han pronunciado", por lo que "la polémica está zanjada porque no se ha avanzado en la concreción de esta posibilidad".

El presidente de los populares, para terminar, ha querido dejar claro que "si en vez de hablar de una hora más en castellano –es decir, tres en total–, habláramos de una hora más en inglés, seguro que todos estos nacionalistas que se rasgan las vestiduras no estarían armando este revuelo".

lucha antiterrorista
Detenidos en Francia dos etarras del comando de Amorebieta
La Policía gala detiene en Ascain al jefe del grupo, Garikoitz Etxeberria, y a uno de sus tres cómplices
F. ITURRIBARRIA / O. B. DE OTÁLORA f.iturribarria@diario-elcorreo.com 10 Enero 2007

La policía gala, en colaboración con la española, detuvo ayer en el municipio vascofrancés de Ascain a los presuntos activistas de ETA Garikoitz Etxeberria Goikoetxea, de 29 años, y Asier Larrinaga Rodríguez, de 25, que horas antes habían cruzado clandestinamente la frontera entre los dos países. Los servicios antiterroristas seguían su rastro desde los recientes hallazgos en las localidades vizcaínas de Amorebieta y Atxondo de varios escondites con 240 kilos de sustancias explosivas. Según las investigaciones emprendidas hasta el momento, los detenidos y otros dos etarras que están siendo buscados formaban parte de un comando implantado en Vizcaya al que ETA había encargado romper la tregua con un atentado para el que ya disponían de una bomba de cien kilos. Su zulo, sin embargo, fue descubierto de manera fortuita el 23 de diciembre por la Ertzaintza, lo que les puso en fuga y obligó a la banda a preparar de manera urgente el atentado de Barajas.

Las primeras detenciones en las filas de ETA tras el atentado de Barajas, practicadas a los diez días de la explosión que causó la muerte a dos inmigrantes ecuatorianos y enormes destrozos en el aeropuerto madrileño, se produjeron hacia las ocho y media de la mañana en pleno centro urbano de Ascain (Lapurdi). A esa hora de comienzo de las clases en las escuelas, vecinos y comerciantes de la plaza Pierre Loti se vieron sorprendidos por los gritos, carreras y forcejeos entre un pequeño grupo de personas de paisano que pronto comprobaron que eran etarras y policías.

En una maniobra rápida y eficaz, media docena de agentes de la Brigada de Investigación e Intervención (BRI) de Bayona, especializados en actuaciones de riesgo, redujeron a los dos sospechosos y los introdujeron esposados en un vehículo policial sin dejarles opción de resistencia. Ya en la comisaría de la capital labortana, donde permanecen bajo custodia policial, fueron identificados como Garikoitz Etxeberria, nacido hace 29 años en la localidad guipuzcoana de Lizartza, y Asier Larrinaga, bilbaíno de 25 años.

El primero iba armado con una pistola automática del calibre 9 milímetros, con una bala en la recámara y dos cargadores, y llevaba un carné español de identidad falsificado. Según fuentes antiterroristas, se trata de un militante 'liberado' (a sueldo) huido desde hace un par de años. Su compañero es considerado un miembro 'legal' (no fichado) por los mismos medios. Ambos portaban sendas mochilas en las que se encontraron ropas, efectos personales y enseres de acampada.

La Subdirección Antiterrorista de la Policía Judicial francesa (SDAT) había recibido la víspera de la Comisaría General de Información española el aviso de que los dos sospechosos se aprestaban a cruzar la frontera hispano-francesa. Los agentes galos tomaron el relevo de sus colegas y montaron un dispositivo de vigilancia e intervención que permitió detectar a sus objetivos a última hora de la tarde de compras en Ascain, una población de las estribaciones pirenaicas muy cercana a la demarcación fronteriza.

Luego los perdieron de vista en la oscuridad de la noche en una zona montañosa en la que se supone que pernoctaron. El cerco policial localizó de nuevo a los dos mochileros al alba en las inmediaciones de Ascain. Poco después fueron detenidos al borde de la carretera provincial que atraviesa el centro del pueblo. Según señalaron ayer varios vecinos de Ascain, los dos arrestados habían preguntado a la mañana a varias personas cómo podían hacer para llegar a la localidad francesa de San Juan de Luz.

Cita de seguridad
Los activistas habían conseguido la dirección de un taxista que les podía acercar hasta su destino y, al parecer, le estaban esperando en el momento en que fueron arrestados. Las fuerzas de seguridad sospechan que Etxeberria y Larrinaga estaban intentando contactar con algún miembro de la organización que les consiguiera un lugar seguro en el que esconderse y que esa cita con su enlace en la banda se iba a desarrollar en San Juan de Luz.

Los dos etarras, en este sentido, estaban huyendo a la desesperada desde el 23 de diciembre, cuando se localizó un zulo en un monte de Amorebieta. Ese mismo día se dirigieron a un merendero del valle de Atxondo, donde abandonaron el coche de Larrinaga, un Rover, así como una bomba de cien kilos ya preparada para realizar un atentado y a la que sólo le faltaba colocar el detonador. En las inmediaciones arrojaron diversas mochilas entre las que aparecieron papeles falsos a nombre de Etxeberria pero también documentos que permitieron identificar a Larrinaga y a las otros dos personas acusadas de formar parte del comando, Saioa Sánchez y Aritz Arginzoniz. Este material fue localizado por la Ertzaintza el 4 de enero y permitió continuar con la investigación, lo que ha sido esencial para llegar al arresto.

La Policía vasca procedió ayer a registrar los domicilios de Sánchez, en Berango, y de Arginzonez, en Elorrio. Los agentes también inspeccionaron la vivienda que había utilizado Garikoitz Etxeberria en Lizartza. Los resultados de las pesquisas no transcendieron.

Los expertos sospechan que el grupo estaba protagonizando una frenética huida desde el día 23. Así se entiende el hecho de que abandonaran en Atxondo una gran cantidad de pistas como sus documentos de identidad pero también el vehículo de Larrinaga, con sus matrículas verdaderas y otro juego de placas falsificadas en el maletero. Esos datos ya permitían a la Ertzaintza saber quiénes eran las miembros del comando, aunque la familia de Larrinaga había denunciado su desaparición desde el mismo día 23 ante la misma Policía autónoma.

Por otra parte, las fuerzas de seguridad mantienen abierta una investigación sobre el teléfono móvil con el que se reivindicó el atentado de Barajas. Este aparato fue comprado en el barrio bilbaíno de Santutxu el 23 de diciembre, el día en que apareció el zulo de Amorebieta. Además, el celular se activó a mediodía en la citada localidad y no volvió a ser utilizado hasta el día 30 para avisar del inminente estallido de la bomba de Barajas, según la agencia 'Vasco Press'. Por el momento, la Policía carece de indicios que relacionen a los arrestados ayer en Francia con la explosión de Madrid, aunque no se descarta que alguno de los detenidos pudiera haber tenido alguna relación con los autores del ataque.

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