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Recortes de Prensa    Viernes 12 Enero  2007

El castellano no puede estar al albur de las 'ideas imaginativas'
Editorial El Mundo 12 Enero 2007

La reunión entre los titulares de Educación del Gobierno central y de la Generalitat, Mercedes Cabrera y Ernest Maragall, se saldó ayer sin ningún tipo de acuerdo. La ministra insistió al conseller, según fuentes de su departamento, de que no tiene intención de «tocar ni una coma» del decreto que amplía las horas lectivas de castellano. En el fondo, al conseller Maragall le debió parecer bien, puesto que en el Parlament defendió no hace mucho que una parte de los niños tiene una preparación deficiente en castellano. Cierto es que el Govern decidió antes de final de año presentar un requerimiento de invasión de competencias ante el Ejecutivo central, presionado por ERC, pero no es menos verdad que no optó, pudiéndolo haber hecho, por el recurso de inconstitucionalidad.

Ahora parece que la solución será buscar «ideas imaginativas» para que se aplique el decreto del castellano aprobado por el Gobierno central pero sin perjudicar el modelo educativo catalán, basado pese a las reiteradas críticas de muchos sectores sociales en la inmersión en catalán. Esperemos a ver qué ideas imaginativas salen del Departament d'Educació, pero la enseñanza de la lengua común de todos los españoles a los niños catalanes no debería estar al albur de la imaginación de un funcionario de la Generalitat.Si las ideas imaginativas pasan, como en alguna ocasión se ha llegado a plantear, por hacer en castellano las clases de gimnasia, habrá que denunciarlo. En cambio, si se decide impartir alguna asignatura en español, como llegó a proponer en su día el conseller Maragall, se podría compartir. Sería un primer paso, pequeño pero importante, hacia la normalización de las aulas de Cataluña.
 
La traición del ventrílocuo
POR IGNACIO CAMACHO ABC 12 Enero 2007

PELIGRO: el presidente ha perdido el control. Está desconcertado ante una situación crítica y ofrece serias muestras de aturdimiento. El subconsciente se le filtra a través del lenguaje y habla por él como si fuera un ventrílocuo. Y lo malo es que se empeña en llamarle «accidente» al atentado, con una contumacia preocupante que provoca sobresaltos en un panorama particularmente delicado. Los pretorianos de Moncloa, los Moraleda, Fernández de la Vega y Ru-balcaba, azacanean a su alrededor desesperados como bomberos a los que se les queda corta la manguera. Cada vez que abre la boca para articular un discurso a la medida de las circunstancias, su otro yo emerge de algún sitio y se abre paso por entre las telarañas de la conciencia para retratar la impostura y descubrir el estado de confusión de un gobernante sumido en la zozobra, que se resiste en su interior a aceptar el fracaso de su principal apuesta política.

El resultado de estos lapsus recurrentes es una pérdida completa de credibilidad. Si ya costaba trabajo confiar en su intención de finiquitar el diálogo con ETA, la insistencia de sus deslices mentales apuntala en la opinión pública una convicción que sobrepasa la sospecha. No se puede creer a un hombre que da la sensación de no creerse a sí mismo. La gravedad de los hechos parece haber puesto en crisis su capacidad de simulación, y le provoca un desorden que transparenta su estado emocional. Se le ve el cartón.

Pero es que, cuando logra controlar al ventrílocuo, cuando domina los demonios desbocados de su psique, los síntomas no resultan menos inquietantes. Dos semanas después del «accidente» de Barajas aún no ha sido capaz de articular una respuesta clara. No pronuncia la palabra «terrorismo», ni mucho menos formula con nitidez una propuesta de combatirlo con firmeza. Sencillamente, no le sale. Se parapeta detrás de sintagmas ambiguos como el del «fin de la violencia», que valen para la negociación y para la lucha, para la entrega y para la resistencia, para antes y para después de que ETA le destrozase su proceso. Prefirió «suspenderlo» a «cancelarlo» -lo que provocó una alarmada catarata de puntualizaciones a cargo de sus edecanes-, y transita entre alambicadas indeterminaciones que sugieren la intención de ganar tiempo y evocan la posibilidad de un portillo entreabierto.

Su actitud recuerda un célebre cuadro de Magritte, titulado «La traición de las imágenes»; en él se ve una pipa y un letrero que dice «esto no es una pipa». El inconsciente de Zapatero insiste en que lo de Barajas no fue un atentado, aunque se vea un atentado: la bomba de un atentado, los escombros de un atentado, los muertos de un atentado. Pero al mismo tiempo, su imagen empequeñecida, titubeante y ofuscada proyecta ante la opinión pública la sugerencia de otra traición visual: se ve a un presidente, pero esto no es un presidente.

La unidad de los demócratas amenazados por ETA
Pablo Sebastián Estrella Digital 12 Enero 2007

La única unidad pertinente de ciudadanos españoles en las actuales circunstancias de regreso del terrorismo criminal de ETA es la de los demócratas amenazados y víctimas del terror, que eran los firmantes del Pacto Antiterrorista. Si algunos nacionalistas se quieren sumar a esa unidad, tienen que hacer méritos, sacudirse la inmunidad que les ha regalado ETA y firmar y apoyar el Pacto Antiterrorista con todas sus consecuencias. Lo demás, la unidad del PSOE con PNV y ERC, es otra cosa mucho más limitada que no aborda ni el fondo ni la totalidad del problema terrorista.

El espectáculo que están dando el Gobierno y el PSOE en torno a las manifestaciones convocadas por el lehendakari Ibarretxe en el País Vasco, y por los sindicatos UGT y CCOO en Madrid, son ejemplos recientes del desconcierto y la confusión que embarga al palacio de la Moncloa desde el estallido del coche bomba en Barajas. Que Zapatero haya autorizado a Patxi López a sumarse a la manifestación de Ibarretxe con el lema de “Paz y diálogo”, que tanto gusta a ETA y Batasuna, da una idea de las pocas ganas que tiene Zapatero de romper el proceso negociador, dando por bueno el comunicado de ETA, y de los amores que ha despertado “el PNV de Imaz” —como dice la banda— en la Moncloa, como si acabaran de descubrir la pólvora, cuando en realidad lo que acaban de encontrar han sido 500 kilos de dinamita en la Terminal 4 de Barajas. Finalmente, el lehendakari Ibarretxe, ante el anuncio de Batasuna de sumarse con el mayor cinismo a la manifestación, ha añadido a su pancarta la petición a ETA del fin de la violencia para ver qué hacen los de Batasuna y para que participe el PSE-PSOE. Otro malabarismo.

Si a eso añadimos que Zapatero le debe haber prohibido a la UGT que utilice, como se hizo siempre, la palabra “libertad” en la manifestación de Madrid contra el terror de ETA, pues ya tenemos otra vez ante nuestros ojos el caos y la ceremonia de la confusión en torno a dos convocatorias marcadas, como todo desde el bombazo, por el ansia de protagonismo de algunos —como Ibarretxe— y por la reacción tardía de otros, como es el caso de los sindicatos, a cuyos líderes no vimos en Barajas inmediatamente después del atentado.

Las cosas se han hecho tan mal que ambas manifestaciones van a escenificar en la calle la fractura política nacional —entre el PSOE y el PP—, que va de mal en peor, porque Zapatero no quiere ni le interesa la defensa de los dos importantes modelos de unidad que vienen a ser lo mismo: la unidad de los demócratas víctimas del terror y de sus amenazas y del recorte de libertades, en las que desde luego no participan ERC, PNV, EA, IU ni Aralar, que disfrutan de la inmunidad que les ha concedido ETA; y la unidad de España, que precisamente ponen en cuestión todos los partidos citados más ETA, PCTV y Batasuna, aunque unos con métodos políticos y otros con violentos.

De estos dos modelos unitarios se desprende una necesaria y tercera unidad, que no sólo afecta al País Vasco sino también a Cataluña: la unidad de los españoles marginados o perseguidos por el sectarismo nacionalista, que no están en igualdad de condiciones que los nacionalistas ni ante la educación, ni en sus derechos fundamentales, ni siquiera en los procesos electorales y en las libertades. Y esta tercera lectura es la que hace que se pida en Madrid, para la pancarta del sábado —como lo solicitan el PP y la AVT— la inclusión de la palabra “libertad”, cosa que rechaza de manera asombrosa el PSOE y la UGT para no molestar a sus amigos nacionalistas, que dicho sea de paso son los mismos que sostienen en el Parlamento al Gobierno de Zapatero.

En suma, la unidad que hay que defender es la de España y la de los demócratas que hoy están amenazados por el terror de ETA y tienen recortadas sus libertades. La otra unidad del PSOE con los nacionalistas no violentos conduce al equívoco de reconocer que tanto en Cataluña como el País Vasco todos los ciudadanos viven en igualdad de condiciones, lo que no es verdad, y basta ver la afiliación política o institucional de los muertos de ETA, o de los que han tenido que abandonar esas tierras. Y no sorprende nada que el presidente Zapatero entre en este juego del nacionalismo que lo mantiene en el poder, pero sí sorprende que el PSOE lo siga como un corderito y todavía más que lo haga la UGT. Sobre todo porque esa relación de los socialistas y la UGT con el nacionalismo inmune a ETA no va a impedir que sus dirigentes, militantes y votantes sufran en un plano no muy lejano el zarpazo del terror, una vez que ETA decida responder, como lo ha anunciado, cualquier iniciativa contra la banda de las Fuerzas de Seguridad, o del poder judicial.

El sábado manifestapena
Santiago González  El Correo 12 Enero 2007

El sábado hay manifestaciones en Madrid y Bilbao. La primera tendrá como lema “Por la paz, contra el terrorismo”. UGT no ha querido aceptar la inclusión de la libertad en la pancarta, tal como pedía el Foro Ermua. Tal vez deberían recordar una frase de Mario Onaindía que fue recordada por el presidente del Gobierno en el Congreso el 1 de febrero de 2005, durante el debate del Plan Ibarretxe: “hay quienes ya no podrán decidir: son muchos buenos vascos que seguro que compartirían algo que Mario Onaindía, un patriota vasco, afirmó: Si me matan, no quiero que digan en mi epitafio que moría por la paz, sino que luché por la libertad”.

Tengo para mí que a veces no sabemos valorar los acontecimientos en su justa medida, ni los motivos que guían a nuestros dirigentes en su toma de decisiones. Un suponer, las razones que han llevado a Patxi López a secundar la manifestación convocada por el lehendakari Ibarretxe para el sábado, 13 de enero.

Recordarán ustedes,-y si no para eso estamos,-que Gesto por la Paz estaba preparando la convocatoria de una manifestación contra el atentado de la T-4 , para la que se encontraba en tratos con el PNV y el PSE. El lema de marcha iba a ser “Por la paz y contra ETA” y se trataba de incorporar a ella al PP. Pero el lehendakari la cogió al vuelo, se apropió de la convocatoria y la fecha, cambió el lema por otro inspirado en las órdenes mendicantes, “Por la paz y el diálogo”, y la hizo pública.

Josu Jon Imaz trató de disuadirlo, pero en vano, y en esto llegó Patxi López y dijo que no estaba de acuerdo con el lema ni con las formas, pero que se sumaba a la manifestación porque no quería «contribuir a la división entre partidos democráticos y mucho menos a la fractura social, como ocurrió tras el asesinato de Fernando Buesa».

Los críticos a machamartillo, que los hay, argumentarán que una manifestación constituye expresión de una voluntad colectiva que se resume en el lema de la pancarta. Si uno participa de los valores que congregan la marcha, acude y si no, no. Si no está de acuerdo con las maneras, ni le gusta el lema, ¿por qué va?

Puede que le guste el recorrido. O el horario. A mí mismo me dice mi médico que me conviene hacer más ejercicio, andar más. También es verdad que el recuerdo que tiene Patxi López de lo que pasó tras el asesinato de Buesa no tiene una correspondencia estricta con los hechos. Leyendo su declaración parece que la culpa de la división entre los partidos democráticos y la fractura social de entonces fuese de los socialistas. Eso para que digan que ya no se practica la autocrítica en la casa común de la izquierda y el nacionalismo.

En ocasiones, como la presente, en demasía. Porque los hechos no ocurrieron como los recuerda este agnus Dei qui tollit peccata mundi. No hubo una convocatoria del lehendakari que el resto de los partidos se negara a asumir. Lo que pasó fue que llegamos al asesinato de Fernando Buesa con el lehendakari sostenido por un pacto de legislatura con Euskal Herritarrok, el grupo parlamentario de Josu Ternera, y que aquel pacto había resistido la ruptura de la tregua y el asesinato del teniente coronel Blanco.

También pasó que el día del funeral, Ibarretxe se escubulló por la sacristía de la iglesia y que el sábado siguiente, 26 de febrero de 2000, se hizo una manifestación en la que los asistentes del PNV se adueñaron de la cabecera y transformaron la caminata en demostración de apoyo a su dirigente al grito de “Ari, ari, ari, Ibarretxe lehendakari”. Y pasó que al terminar el recorrido, Juan Josué Ibarretxe se marchó con los suyos, sin esperar la llegada de la viuda, los hijos y los compañeros del asesinado dirigente socialista, que aún no habían concluido la marcha.

Batasuna ha anunciado que tal vez se presente en la manifestación del sábado, lo que ha llevado a los socialistas vascos a anunciar que si tal cosa sucediera, se replantearían su adhesión a la misma. Los socialistas deberían considerar que los batasunos tienen más razones que ellos para acudir. Un lema como “Por la paz y el diálogo” es bastante acorde con los propósitos de ETA y Batasuna: no dejarnos en paz hasta que el diálogo transcurra por donde ellos quieran. Por otra parte, han sido los socialistas los que han calificado a Otegi de “hombre de paz”, etiqueta que jamás le han aplicado al presidente de “la derecha extrema”. Al más discapacitado de los votantes vascos, intelectualmente hablando, se le ocurren varios lemas que harían imposible la presencia de Batasuna en la manifestación del sábado.

Por último, hay que anotar en el haber de López que su modus operandi está inspirado en el del líder máximo. Recuerden que en agosto de 2004, los etarras encarcelados Francisco Mujica Garmendia (Pakito), Iñaki Bilbao (Iñaki de Lemona), Iñaki Arakama Mendia (Makario), Karlos Almorza (Pedrito de Andoain), Kepa Solana y Koldo Aparicio enviaron una carta a la dirección de ETA en la que expresaban su moral de derrota y su propuesta de abandonar la actividad terrorista, en la creencia de que ningún Gobierno central estaría dispuesto a negociar con ellos. Tres meses después, Otegi hizo la propuesta de Anoeta y a los dos meses recibía una respuesta positiva de Zapatero, asegurando que los ciudadanos, por su trayectoria pública, saben hasta qué punto él es "capaz de hacer los esfuerzos por la paz que quieren los vascos y todos los españoles."

Pakito y sus camaradas entraron en fase de melancolía y empezaron a preguntarse cómo habían podido ser tan gilipollas como para haberse creído que el Pacto antiterrorista iba en serio y se volvieron atrás. Demasiado tarde. ETA, que ya había hecho creer al presidente del Gobierno que estaba dispuesta a abandonar las armas, los expulsó por precursores. Fue una gran victoria política de Zapatero sobre ETA. Sobre la parte de la banda que quería rendirse, sí, pero menos da una piedra.

De manera análoga, Patxi López, en vez de apoyar a Josu Jon Imaz, la gran esperanza blanca, contra Ibarretxe, ha preferido reforzar al lehendakari apoyando su manifestación.

La primera vez que el PNV llamó a sus bases a manifestarse contra ETA fue tras el asesinato de tres militares en octubre de 1978. La Ejecutiva del partido guía elaboró una nota en la que llamaba al pueblo vasco a manifestarse y expresar “pública y colectivamente su rechazo absoluto al terrorismo”. Esta fue, según confesión propia, la primera vez que el presidente del EBB, Josu Jon Imaz, se sumó a una manifestación. Lo contó en un artículo en el que retaba a Patxo Unzueta , Jon Juaristi y Mikel Azurmendi a explicar qué hacían ellos mientras él y su partido se manifestaban contra ETA el 25 de octubre de 1978. Simultáneamente, el Partido Nacionalista Vasco exigió al Gobierno de Suárez y a UCD que no participsen en la manifestación. Anasagasti explicó en una entrevista su malestar por el hecho de que “el asunto de la manifestación se haya presentado como una manifestación contra el terrorismo (…) Parecía que nos dirigiéramos directamente contra ETA y no es eso. La gente que se quiere aprovechar de esta manifestación para ir contra ETA se ha confundido de manifestación” . (Egin, 14 de octubre de 1978)

¿Contra quien irá la manifestación? , se preguntarían inquietos los lectores de la entrevista. Arzalluz lo explicaba pocos días después en Tafalla, durante su intervención en un mitin:

“la manifestación no es contra ETA, porque siempre ha habido gente que se ha levantado en armas contra la opresión. Madrid sólo entiende un lenguaje: el de la fuerza. La manifestación es para pararle los pies a Madrid”.

Patxi López debería animarse a la vista de estos precedentes: Ese lema “Por la paz y el diálogo” es, en realidad, para pararle los pies al PP, que es el único partido que no quiere la paz ni el diálogo. Está claro, ¿no?

«Lapsus» y manifestaciones
Editorial ABC 12 Enero 2007

SI el Gobierno y el PSOE quieren medir su liderazgo político en este momento crucial para la lucha antiterrorista, no tienen más que comprobar la desunión que reflejarán las dos manifestaciones convocadas en Madrid y en Bilbao con motivo del atentado etarra en el aeropuerto de Barajas. La crisis de la unidad democrática se va a mostrar con toda su dramática crudeza y lejos de servir de reproche al PP, al recordar el apoyo socialista al Gobierno de Aznar, señala directamente la responsabilidad personal de Rodríguez Zapatero, primero por romper aquella unidad que heredó; y, segundo, por hacer todo lo posible para frustrar su restauración. La incapacidad del Gobierno para gestionar con un mínimo de sentido común la grave crisis de confianza que han provocado sus errores de apreciación y decisión en el proceso de negociación con ETA sigue desplegando sus efectos y exterminando las escasas posibilidades de ofrecer a los españoles una política fiable de lucha y derrota de los terroristas. Más aún cuando el jefe del Ejecutivo, por tercera vez, volvió a calificar ayer de «accidentes» los atentados de ETA. Demasiados «lapsus» que evidencian que el Gobierno, sobrepasado por su propia impericia, no controla la situación en un momento que requiere, más que nunca, sosiego y firmeza para no otorgar más bazas a la banda asesina.

La calculada indefinición del presidente del Gobierno sobre lo que hará en el futuro -incertidumbre, en sí misma, desastrosa para un Estado que no debió dejar de estar volcado en la persecución implacable de ETA- alimenta las estrategias más inicuas de quienes, de ninguna forma, quieren cancelar el proceso de diálogo con los terroristas. Y por esto mismo, las manifestaciones del sábado son producto del oportunismo del PNV, verdadero experto en la materia, y de la resistencia inmoral de una parte de la izquierda a aceptar el fracaso, ocupándose más de hostigar al PP que a ETA. Es toda una lección para el PSOE que los reparos de los socialistas vascos a la manifestación convocada por el lendakari vayan paralelos a las razones por las que el PP y el Foro de Ermua, entre otros, no asistirán a la organizada por UGT y CC.OO. Si ahora Patxi López exige claridad en el lema de la manifestación de Bilbao -variado a última hora de ayer para tratar de dejar fuera a Batasuna-, el PP no ha hecho otra cosa que reclamar claridad para que la derrota de ETA y la recuperación de la libertad disuadieran a quienes quieren hacer del acto en la capital de España un lavado de cara del «proceso de paz». Los socialistas vascos han probado la medicina que en Madrid querían hacer tragar al Partido Popular, con UGT de señuelo: una apariencia de unidad, una parodia de consenso.

Más allá de la foto fija de las discordias y la desunión, el problema sigue siendo que no hay respuesta que permita saber qué va hacer el Gobierno contra ETA. Y el hecho de no saberlo indica que la negociación y el diálogo con los terroristas ha calado de tal manera en el discernimiento del PSOE y del Ejecutivo que lastran no ya una rectificación política que les acerque al PP, sino también, y principalmente, la toma de decisiones que den más seguridad y tranquilidad a los españoles. No es una exageración afirmar que España siente indefensión en estos momentos porque el Gobierno es una fuente de temores e incertidumbres frente a la amenaza terrorista. Y por eso las manifestaciones del sábado no son unitarias, porque el Gobierno no ha fijado objetivos claros y capaces de convocar nítidamente a unos y obligar a otros a disipar sus ambigüedades.

Así, el PP se siente excluido de la manifestación en Madrid por la intransigencia oficialista de UGT -presto a un papel instrumental realmente impropio de un sindicato-; y el PNV, por su parte, se siente legitimado para volver a jugar a dos bandas -ETA y PSOE- y a utilizar dos discursos -el de Josu Jon Imaz y el de Joseba Egibar-, que le aseguren no perder el control del poder. Y entretanto, Rodríguez Zapatero parece incapaz de salir del laberinto en el que se ha metido voluntariamente.

Ukan, el virus con txapela
Ernesto Ladrón de Guevara www.educacionynacionalismo.com  12 Enero 2007

Para ser buena persona "hay que hablar euskera"

TRAS veinticinco años de cuento euskaldun y más de medio billón (quinientos mil millones de las antiguas pesetas) gastado en políticas de euskaldunización se han dado cuenta de que la ratio de eficacia de la política lingüística ha sido ridícula.

Desde la atalaya del Régimen de Sabino Arana dotado de un himno y una bandera originarios del PNV, y de una neolengua que no es la lengua euskara ancestral sino una neolengua de laboratorio según el legado testamentario de Sabino Arana, se ve con preocupación el deficiente estado del uso social del euskera. Ello a pesar de años de presión nacionalista, de la exclusión de los vascos castellanohablantes aunque tengan ancestros que batallaron en la formación de Castilla, de estigmatización de quienes clamábamos diciendo que las lenguas no tienen derechos y que éstos son de las personas, etc.

Tras años de segregación laboral de los castellanohablantes en el acceso a los puestos de trabajo de las administraciones públicas, tras años de sufrimiento de cientos de funcionarios (sobre todo en la enseñanza) provocando enfermedades psicosomáticas por las draconianas exigencias lingüísticas para ocupar puestos de trabajo obtenidos por oposición y, en la mayor parte de los casos, con anterioridad a las transferencias educativas.

Tras producir múltiples agresiones a los derechos individuales de padres y alumnos, por ejemplo con el impedimento al derecho a la educación que consiste en que se de a cada alumno lo que en virtud de sus aptitudes y necesidades requiere para el óptimo desarrollo de sus potencialidades o el de elegir el tipo de educación que quieren los padres para sus hijos. Etc.

Tras todo ello se dan cuenta ahora de que el sistema de neolengua con carácter impositivo siguiendo el modelo de “1984” de Orwell no ha dado el resultado apetecido. Por ello, nos hacen entrar en una nueva fase: la de la modelación del subconsciente colectivo por la vía subliminal, es decir, mediante el etiquetado de las personas por el estigma del que no entra en la categoría de “buena persona”.

Aquellos eslóganes diseñados antaño que definían al “vasco de verdad” o buen vasco, que era el que correspondía con un nacionalista, con rh negativo, con txapela (boina), habitual de los batxokis, con un grado de alcoholemia suficiente, y que tras una buena jamada acabara la velada con el grito de rigor: “¡Gora Euskadi askatuta!”, han quedado en desuso por pura inanición cognitiva. Ahora cambian el tercio buscando nuevas formas de guía del rebaño en el país del queso de Idiazábal.

Han diseñado el prototipo de “buena persona”.

Según la propaganda institucional del Gobierno Vasco para promover el uso social del euskera se pontifica diciendo que... “Una buena persona sólo puede ser, con placer y provecho, bilingüe”. Es decir, que como un servidor es monolingüe, aunque conozca ligeramente otros tres idiomas, no es buena persona con placer y provecho, o lo que es lo mismo: no existe placer ni provecho y por tanto es imposible que sea buena persona. También puede entenderse que como no tengo ni placer ni provecho, ya que no puedo gozar de las cosas de la vida como la de hablar euskera, es imposible que sea buena persona. O también cabría interpretarlo que sin ser bilingüe no puedo aprovechar debidamente el placer de ser buena persona. La verdad es que podríamos seguir buscando interpretaciones hasta el infinito, porque la frasecita es conceptualmente complicada de narices, como si se buscara que en un cripticismo sincrético la gente no se pare en pensar demasiado y se quede con la idea de que no es buena persona si no habla euskera y por tanto debe hablarlo y si no... ¡al infierno por haber pecado excesivamente, tantas veces como usara el castellano para comunicarse! ... ¡Al confesionario de cabeza...!

¡Vaya con el virus UKAN, que es el que visualiza la campaña! Ha conseguido lo imposible, que es que consideremos el euskera un virus que ha generado una verdadera pandemia: la de la idiotez.

El laberinto y las palabras
Germán Yanke Estrella Digital 12 Enero 2007

Como se discute sobre los lemas de las manifestaciones convocadas para este próximo fin de semana como reacción al atentado de ETA, se insiste ahora en que no tiene lógica enredarse en las palabras cuando lo importante es la unidad contra el terrorismo. Las palabras, sin embargo, no son vanas y si no se encuentran las adecuadas es que no están claras —ni compartidas— las ideas.

Vayamos con la de Madrid, en la que al lema “Por la paz, contra el terrorismo” no gusta al PP, ni al Foro de Ermua, ni a diversas asociaciones de víctimas. La propuesta del Foro era añadir la palabra libertad, pero parece que UGT no lo desea y los demás convocantes se pliegan. El asunto es pasmoso. En primer lugar, si la manifestación se convoca contra el atentado de ETA, ¿por qué el lema no es “contra ETA”, como ya ocurrió en ocasión anterior? Si se pretende, como se dice, la unidad, ¿por qué se introduce un término que ha sido motivo de polémica (semántica y de contenido) como el de “paz” y se excluye “libertad”? ¿Y, sobre todo, cómo se puede justificar no aceptar una propuesta de adición tan necesaria como lógica?

Es muy fácil criticar al PP por discutir un lema. Pero si es lo de menos, no importará cambiarlo. Si es lo de más, convendría pactarlo previamente. Si se quiere, en el fondo, seguir simbolizando que el PP queda excluido, se ha acertado. Pero no parece el mejor modo ni de lograr la paz ni de combatir el terrorismo.

Y vayamos ahora con la convocada por el lehendakari Ibarretxe con el lema “Por la paz y el diálogo”. La enjundia política del lema, con lo que ha ocurrido, queda muy reflejada en la disposición de Batasuna, que no condena el atentado, de asistir a la misma. Patxi López, en un ejercicio de equilibrismo digno de mención, dijo que, a pesar de la unilateralidad de la convocatoria y la disconformidad con el lema, el PSE asistiría. Quedaba así subrayada la intransigencia del PP que, en Madrid, por mucho menos, no daba el paso adelante. Pero empezó a recelar cuando Batasuna se planteaba asistir y ha terminado por pedir que se cambie el lema.

Ha resultado, en el País Vasco, que el lema es importante y que si hay que cambiarlo, se cambia. La estratosférica desfachatez de Ibarretxe ha sido vencida, en esta ocasión, por el presidente del PNV, Josu Jon Imaz, que ya pidió calma, tiempo, negociaciones previas y consenso, además del aislamiento de Batasuna. Pero el espectáculo ha sido penoso.

Y vayamos, por fin, a la verdad. La manifestación de Madrid está convocada, aunque no fuese pensada así inicialmente por las asociaciones de inmigrantes, para defender al presidente del Gobierno y sostener una política en la que el PP no cabe. La manifestación de Bilbao estaba pensada y convocada para defender a Ibarretxe y su particular concepto de la paz y el diálogo.

Es cierto que se van a celebrar como reacción al atentado de ETA pero, sinceramente, no parecen contra ETA. En una se trata de defender el “proceso” llevado a cabo. En otra, el que se quiere mantener y, tras tanta ciaboga impresentable, acaba haciéndose a la banda una “exigencia” (¿una condición?) en vez de la formulación de una batalla democrática hasta su desaparición.

No son las palabras las que hacen el laberinto. Hay un laberinto y las palabras elegidas, en vez de intentar sacarnos de él, lo reflejan.

Foto fija
POR MIKEL IRIONDO ABC 12 Enero 2007

DESPUÉS del terrible atentado de Barajas ha faltado tiempo para asistir a todo tipo de declaraciones tipo «ya lo decía yo...» y similares. Era evidente que existían voces, no precisamente «enemigas de la paz» como se las tildaba, que vaticinaban lo peor, pero el problema con el que ahora nos encontramos no estriba en cotejar los aciertos en los vaticinios, sino en restaurar cierta confianza, cierto consenso, la lucha solidaria contra un enemigo común.

Siempre han existido políticos y «expertos» esperanzados y benevolentes con el mundo etarra. No en vano nos han repetido por doquier y durante años aquello de que «algo se mueve en el mundo abertzale», «parece que esta vez sí, que quieren dejarlo», etcétera. El espejismo de otear movilidad en ese terreno cenagoso del fanatismo termina siempre por producir movimiento, pero no entre ellos sino en el seno de las fuerzas democráticas y la ciudadanía en general. No nos engañemos, el atentado y el reciente comunicado de ETA lo dejan meridianamente claro: los batasunos y etarras están en el mismo lugar de siempre, exigen lo mismo, proceden imponiendo el miedo y el terror y consiguen, a la postre, que las gentes en el País Vasco callen y se ocupen de otras cosas. Si durante el tristemente llamado «proceso de paz» los vecinos, antes silenciosos, eran capaces de indignarse públicamente por la extorsión y los actos de «kale borroka», la misma tarde del atentado de Barajas, cerraron nuevamente la boca. Mientras paseaba por la Parte Vieja donostiarra, atestada de gente, pude poner la oreja en bares y corrillos de alegres «txiquiteros» que comenzaban a despedir el año, y no escuché en dos largas horas una sola conversación que hiciera referencia al brutal atentado de la mañana. Una familiar adolescente que había pasado el día con sus amigos, se enteró del atentado al llegar a casa, a las 9,30 de la noche. Nadie en la cuadrilla había dicho nada.

Así pues, parece que actuemos según el estado de ánimo de los terroristas. Cuando están débiles y flaqueando, muchos ingenuos piensan que los etarras tienen clara intención de dejarlo y apuestan por el entendimiento y el diálogo porque supuestamente se han movido de sitio. Cuando ocurre lo peor, el atentado y/o asesinato, se evidencia que la foto es fija, que siguen donde siempre, que han aprovechado para reorganizarse y volver a mostrar su carácter criminal. A pesar de ello, los más comprensivos consideran todavía que para que se muevan habríamos de movernos nosotros primero, reafirmando que no se puede romper el proceso, que la sociedad vasca quiere soluciones, que el Gobierno tenía que haber hecho algún gesto, que la posición inmovilista del PP tiene parte de culpa, etcétera. En consecuencia, y como claro ejemplo de lo dicho, el lendakari Ibarreche tiene la osadía de culminar estos despropósitos convocando una manifestación «por la paz y el diálogo».

Ante lo peor siempre nos encontraremos con los «pacificadores integrados», aquellos que están dispuestos a ver vestigios de respeto democrático en este entorno de canallas totalitarios y retrógrados, recordándonos: «Es que el comunicado dice que no han roto la tregua», «aseguran que no querían matar». Hasta el propio ministro del Interior, en una entrevista concedida al New York Times (9-1-07), afirma que el atentado les ha pillado por sorpresa y añade: «ETA tomó la decisión en el 2003 de dejar de matar, lo que nos preguntamos ahora es si esta decisión está siendo reconsiderada. No lo sabemos». Parece que la simple evidencia de la bomba, los dos asesinatos y el amonal encontrado en Vizcaya no son datos suficientes para el Gobierno, se necesita saber lo que dicen los terroristas, se les sigue concediendo iniciativa política. Pues bien, ahora que hemos conocido este último comunicado de ETA, sospecho que el Gobierno sigue confiando en el proceso. Será interesante comprobar cómo nos lo venden.

Por todo lo dicho, pienso que el Gobierno de Zapatero ha pecado, y peca, no de ingenuidad sino de soberbia al proceder como un grupo de iluminados en resolución de conflictos. Me explicaré. Tengo la convicción de que el Gobierno actual, a través de sus interlocutores, hizo abrigar esperanzas en la organización terrorista de que algunos de sus objetivos históricos (autodeterminación, presos, Navarra, etc.) se podían gestionar y canalizar a satisfacción de ambas partes y de muchos de los españoles cansados de este asunto. Así, de soslayo, se pretendía ganar tiempo y dando largas a los terroristas conseguir que un dilatado plazo sin bombas ni asesinatos (evidentemente persistían otros inequívocos signos de violencia, no lo olvido) impidiera a los etarras volver a atentar. A medida que pasaba el tiempo parecía más difícil que algo como lo de Barajas pudiera ocurrir y, mientras tanto, se hablaba con los terroristas dirigiéndoles alentadoras palabras respecto a sus reivindicaciones.

Pero hay cosas que no pueden ser, por mucho que uno gobierne, y la realidad termina por poner las cosas en su sitio. Existen estamentos judiciales independientes, o por lo menos hay jueces que lo son, que creen firmemente en su labor y continúan dictando sentencias poco gratas para los De Juana y compañía. Existen poderes económicos y políticos en Navarra, y existen evidentemente los propios navarros, que no están dispuestos a tragar con componendas espurias gestionadas a sus espaldas. Conviene recordar nuevamente y comprender, que el carácter antidemocrático y totalitario del mundo abertzale radical (y algunas veces del no tan radical) suele llevarles a pensar que el que gobierna lo puede todo y que un gobierno democrático es capaz de sujetar a jueces, instituciones, empresarios, bancos y a todo quisque. Pero esto no es así y hay muchas cosas que están por encima, afortunadamente, de cualquier negociador avalado por el presidente de Gobierno.

Demostrar que este Gobierno ha pecado de esta curiosa mezcla de prepotencia e ingenuidad es poco menos que imposible, además Rubalcaba ya ha presentado el atentado de Barajas como evidencia de que el Gobierno no ha cedido, tratando así de propinar un batacazo a la oposición y a sus continuas denuncias de rendición frente a las exigencias de ETA. A pesar de ello, el atentado es sencillamente otra vuelta de tuerca más, una exigencia al Gobierno de que ha de dar pasos en la dirección exigida por la banda, una muestra de que los terroristas han venido escuchando bonitas palabras de futuro pero no han visto nada palpable concretado. La bomba y el comunicado de la banda, son nuevamente una apelación al movimiento: muévase señor Zapatero que nosotros seguimos en lo mismo.

Es sabido que el presidente de Gobierno había escuchado incontables veces, y no precisamente de la oposición, estas advertencias de que el mundo abertzale es siempre el mismo y que no cambia, pues a los críticos los matan o los depuran. Sin embargo, ha preferido optar por moverse, por dar esperanzas a los batasunos, y se ha equivocado. Pero, desgraciadamente, el movimiento del Gobierno en este sentido nos ha removido a todos, hasta a los que dicen haber permanecido firmes, e incluso ha provocado el encono entre muchos amigos en la lucha contra ETA. Es ésta otra tragedia y provecho para los terroristas. ¿Dónde estamos ahora? ¿Cómo vamos a proceder frente a esta lacra? ¿Es posible rehacer la respuesta cívica y algunos movimientos organizados en su seno? ¿Tiene intención el Gobierno de retomar el Pacto Antiterrorista?

El consenso de todos los partidos está muy bien, pero de seguro provocará la inagotable emergencia de los pacificadores a toda costa, una mayor escalada, si cabe, en el lanzamiento de trastos entre Gobierno y oposición y, la pelea entre las «expertas» voces de los tertulianos y creadores de opinión. Una merienda indigerible, que hará bramar de satisfacción a los etarras: «Los hemos movido de nuevo», dirán. No parece por otra parte difícil de lograr, utilizando cientos de kilos de explosivos y matando a dos personas, mientras los demás no nos ponemos mínimamente de acuerdo. Hay cosas que son evidentes, y en este caso conviene no olvidar que cuanto más nos movamos, alejemos, del pacto antiterrorista, más oxígeno reciben los totalitarios. En lo sustancial, conviene permanecer firmes y aplicar la Ley hasta que abandonen definitivamente las armas. Esta es la base inequívoca de cualquier posible diálogo.

El sofisma
POR CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 12 Enero 2007

Corre la idea de que todo gobierno debe contar con el apoyo de la oposición en política antiterrorista. Es uno de esos tremendos disparates derivados de la creencia en el consenso como tal al margen de los contenidos. Zapatero quiso aprovecharse de esa falacia hasta el punto de que llegó a creer que su «proceso de paz» debería ser secundado acríticamente por Rajoy.

A estas alturas del fracaso trágico del «proceso de paz» hay que decir que, a pesar de sus indecisiones, Rajoy no cayó en la trampa de la fidelidad al Gobierno a cualquier precio.

A pesar de las llamadas a la «unidad» de acción, el PP supo ver con claridad que la principal obligación de la oposición es analizar la política antiterrorista del Gobierno y, a partir de ahí, apoyarla, corregirla o condenarla. Es cierto también que no era muy aventurado rechazar el proyecto de Zapatero, ya que el llamado «proceso de paz» estaba basado en la solución del terrorismo a partir de la negociación con ETA sin que ésta fuera precedida por la entrega de las armas. No sólo esto: el «proceso de paz» se convirtió inmediatamente en motivo de alarma pública al traducirse en una política de convivencia cotidiana con la ilegal Batasuna con grave daño para el Estado de Derecho: aceptación del terrorismo callejero, hegemonía social de las fuerzas independentistas, renuncia a las obligadas acciones fiscales y policiales, rearme descarado de la banda...

¿Cómo en estas circunstancias se podría defender una política antiterrorista común? ¿O acaso no era evidente que la estrategia de ZP tenía tan sólo el objetivo de convertir la autonomía del País Vasco en la soñada Euskal Herría, esto es, en la «paz»? El terrible castigo de Barajas es la advertencia salvaje que ETA hace al Gobierno a partir de los acuerdos a los que han podido llegar, desconocidos no sólo por la sociedad, sino por gentes muy próximas a Zapatero... Así que habrá más Barajas sin que por ello alguien pueda concluir que se ha roto el alto el fuego. En estas circunstancias, el PP estaba obligado a oponerse a la política «antiterrorista» del Gobierno. La unidad de acción habría sido la aceptación de un sofisma que conduce al infierno.

Del precio de la libertad y el inconfesable compromiso de ZP con ETA: eliminar al PP
Federico Quevedo El Confidencial 12 Enero 2007

Si había una prueba evidente de que la manifestación convocada para mañana por las centrales UGT y CCOO de Madrid y algunas federaciones de inmigrantes ecuatorianos se había convertido en un acto contra el PP, esa es la elección de la responsable de la Biblioteca Nacional, Rosa Regás, como lectora del manifiesto. Regás dijo aquello de que se alegraba más de la derrota de Aznar en las elecciones de marzo de 2004 que de la muerte de Franco. Su currículum transpira un sectarismo atroz hacia la derecha liberal y democrática y, desde luego, su elección era una evidente provocación al PP. Nunca antes se habían hecho así las cosas. Hasta ahora, esas manifestaciones se convocaban de común acuerdo entre el Gobierno y la oposición, se consensuaban los lemas y los manifiestos, así como la elección de las personas encargadas de leerlos. Esta vez, desde el mismo momento en que la UGT entregó el bastón de mando de la organización a Ferraz, es decir, a Pepiño Blanco, la convocatoria de la marcha se convirtió en un acto contra el PP. Lo veremos en todo su esplendor el sábado por la tarde cuando, como en los peores tiempos de la violencia desatada por los chicos del No a la Guerra contra los ‘populares’, los participantes arremetan verbal –y ya veremos si físicamente- contra todo lo que huela a derecha liberal y democrática.

¿Se esperaban otra cosa? Yo no, sinceramente. Desde que Rodríguez cogió las riendas de este país el grado de sectarismo que la izquierda ha desatado contra la derecha ha sido espeluznante. Pero todo forma parte del objetivo que se ha marcado Rodríguez Zapatero, y que no es otro que la desaparición del PP como alternativa de gobierno. Un objetivo del que participa ETA con enorme regocijo. Y esa es la razón por la que, no los convocantes, sino los manipuladores de la manifestación, es decir, Blanco y la UGT, no han querido incluir la palabra ‘libertad’ en el lema. ¿Era tan importante? Sí, sin duda alguna. Paz y Libertad son estados de convivencia que van intrínsecamente unidos, ninguno es posible sin el otro. Pero la izquierda nunca ha creído en la verdadera libertad, en la libertad que supone respetar al contrario y la discrepancia. La izquierda, por el contrario, siempre ha buscado la destrucción moral del concepto de democracia liberal, su aniquilamiento, porque sabe que en la capacidad de elección de los ciudadanos, una vez que han visto cómo gobiernan, está su peligro de extinción. La izquierda busca su permanencia en el poder, una vez que ha accedido al mismo; es el “patria, socialismo o muerte” que enarbolaba un Chávez crecido hasta la saciedad de su poder el pasado miércoles, y que aterrorizaba a todo ser mínimamente inteligente.

¿Cómo se consigue eso sin violentar la legalidad constitucional? Muy fácil, eliminando la alternancia. Es el paso previo al totalitarismo en el que las leyes positivas son sustituidas por el terror, que es exactamente lo que ha pretendido hacer durante todo este tiempo la pandilla de canallas. ETA le decía a Zapatero en su comunicado que cumpliera sus compromisos. Estos no son otros que los que ya conocemos –Navarra, la autodeterminación, la mesa de partidos, los presos...-, pero le decía, también, algo que forma parte de los acuerdos a los que Rodríguez ha llegado con ETA, que todo se llevara a cabo al margen de lo que la pandilla de canallas llama la “derecha fascista”, que tiene narices que esto lo digan los que empuñan las pistolas y ponen bombas, pero que es una apreciación que ETA comparte con la izquierda, con personas como Rosa Regás a la que le debía parecer más fascista Aznar que Franco, más fascista Rajoy que Otegi. Desde que llegara al poder, Zapatero ha elegido sus aliados, y antes que al PP prefiere a Batasuna-ETA como compañero de viaje. ¿Por qué? No voy a volver sobre lo del 11-M, no van por ahí los tiros, o al menos estos, sino por convicción, lo cual, si me apuran, es todavía peor, porque significa que estamos gobernados por un presidente que, además de inepto, ha resultado ser un alumno aventajado de los más radicales líderes revolucionarios que a lo largo de la historia ha dado el marxismo.

En esas condiciones no era posible que el PP fuera a la manifestación de mañana. Blanco había dado las oportunas instrucciones para expulsar al PP de la convocatoria, y lo ha conseguido. Pero ir para que Blanco no se salga con la suya sería casi más grave, porque supondría respaldar con la presencia de líderes del PP -único partido que mantiene unos principios acordes con la legalidad constitucional- el diálogo y la negociación con la banda terrorista. Otegi estará en la manifestación del País Vasco, y Joane Goirizelaia, su compañera, estará en la de Madrid de la mano de Pilar Bardem y compañía, y con semejantes compañeros de viaje, ni a la vuelta de la esquina. En el fondo, una parte de la izquierda siempre se ha sentido más cerca de la lucha armada que de la defensa de la libertad. Por eso la libertad ha desaparecido del lema de la manifestación. El precio de defenderla no es otro que la aniquilación, la marginación, el insulto... la violencia. “Abolir las barreras de las leyes entre los hombres –como hace la tiranía- significa arrebatar el libre albedrío y destruir la libertad como realidad política viva; porque el espacio entre los hombres, tal como se haya delimitado por las leyes, es el espacio vivo de la libertad”, escribe Hannah Arendt. Y ese espacio está siendo ocupado, hoy por hoy, por los violentos y quienes les amparan.

¿Para qué va a servir la manifestación del sábado, si quienes la convocan participan de la estrategia de estrangulamiento de la crítica llevada a cabo por los violentos? ¿Contra quién van a marchar los participantes? ¿Contra ETA o contra el PP? Me temo que lo segundo, lo cual debería abrir los ojos de ciudadanos de bien y con sentido común. Los mismos que llaman ‘papelito’ al Pacto Antiterrorista y que siguen sin definir claramente cuál va a ser ahora la política a seguir, son los que caminarán del brazo de los aliados de ETA, pues no puedo decir otra cosa de quienes comparten ideas y objetivos con la abogada de los asesinos. Zapatero está atado por sus compromisos con ETA, pero lo está a conciencia, queriendo estarlo. Por eso sigue calificando de “trágico accidente” el asesinato de dos personas en la T-4, y por eso ha permitido que los socialistas vascos sigan ‘tanteando’ al entorno etarra. Por eso, cuando haya pasado lo peor de esta crisis provocada por los 500 kilos de un explosivo del que, a día de hoy, Rubalcaba no ha conseguido averiguar su composición –nos merecemos un Gobierno que no nos mienta-, Zapatero volverá a hablar con ETA, responderá a sus exigencias y ahondará aún más en lo que ya puede considerarse la mayor de las victorias conseguidas por los asesinos: la desunión de los demócratas.

T4. Un indigente moral en el zulo de La Moncloa
Román Cendoya Periodista Digital 12 Enero 2007

ETA es la única responsable del atentado de la T4 y del asesinato de dos ciudadanos. Ahora bien, Rodríguez y su gobierno tienen una gravísima responsabilidad política en este atentado. Que ETA mate no puede servir de excusa para que el gobierno no tenga que asumir su responsabilidad política. El gobierno ha gestionado la política con, que no contra, los terroristas y ETA lo ha aprovechado. La política Rodríguez ha servido para que ETA se fortalezca desde 2004 hasta hoy, aumentando su arsenal en, por lo menos, 350 pistolas y 10.000 balas y reorganizándose operativa y políticamente. Lo malo es que continúa y el gobierno no actúa. Al gobierno le preocupa más lo que ETA puede contar de sus reuniones que lo que hace.

La actitud del gobierno Rodríguez, tras el doble asesinato perpetrado por ETA en Barajas, es totalmente descorazonadora para cualquier ciudadano respetuoso con el Estado de Derecho y con el valor supremo de la libertad. Lamentable ceremonia de confusión, manipulación y mentiras. Se ha intentado resolver la penosa situación en la que ha quedado el Presidente, después de su patética e histórica comparecencia del día 29 de diciembre, con engaños y medias verdades, retorciendo las palabras y su significado tanto como ETA con los forjados del aparcamiento de la T4.

Uno puede entender el instinto de supervivencia política de un gobierno acabado y sonado como un boxeador. Pero no se puede consentir la mentira, como instrumento de la acción política, en momentos tan graves como los posteriores a un atentado terrorista. Rubalcaba marcó las pautas de exigencia a un gobierno después de un atentado terrorista. Quién le iba a decir que, tan pronto, su afirmación de que España se merecía un gobierno que no mintiera se le iba a volver tan en contra. Rubalcaba al decir que las FSE o el CNI no le habían informado de la posibilidad de un atentado. También lo hizo el día que afirmó que Rodríguez había dejado claro que el proceso “estaba roto”. Rodríguez ni lo había dicho ni se lo ha dicho a la sociedad española. Otra cosa es lo que pretenden que nos creamos. Pero es que el autosecuestrado por ETA, en el zulo de La Moncloa, no puede romper. El Diccionario de la RAE deja muy clara la diferencia entre suspender y romper. Suspender es: "detener o diferir por algún tiempo una acción u obra". Y romper significa: "quebrar o hacer pedazos una cosa". Dos acciones bien diferentes.

Rodríguez mintió en su tardía y muy medida rueda de prensa después del brutal atentado. El proceso quedaba suspendido para el gobierno. Y ni siquiera eso ha sido cierto. Dos ecuatorianos asesinados no le pueden estropear su juguete de mal llamada Pazzzzz. La prueba de que el proceso supuestamente estaba suspendido podía ser que el Presidente no ha dicho que esté roto. Otro signo de que interrumpía la cosa, hasta un mejor momento, es que Otegi ha violado por enésima vez su libertad condicional bajo fianza. Otegi ha vuelto a hacer de portavoz de la organización terrorista y el Fiscal General del Estado sigue sin dar instrucciones al respecto. ¡Menudo papelón el del verborreico Ministro de Justicia! Había más señales que indicaban que podía haber diferido en el tiempo su proyecto con los terroristas, pero es que Eguiguren y Batasuna se han reunido para hablar de la cosa. Encuentro ruidosamente desmentido por el PSE, como todas las veces que se reunieron para preparar el alto el fuego trampa. Cuantas más veces niegan la verdad, mayor es su dependencia de ETA.

En la ceremonia de la confusión, en un acto de trilerismo gansteril, el gobierno pretende cambiar el “Pacto por las libertades y contra el terrorismo” de diciembre de dos mil, por otra cosa radicalmente distinta a la que le quieren dar el mismo nombre. La en su tiempo genialidad de Rodríguez es para la cada vez más histérica Vicepresidenta “un papelito”. ¿En qué acabará la estúpida y cobarde “Alianza de las Civilizaciones”?

El atentado está teniendo importantes consecuencias políticas. Batasuna estratégicamente ha pasado a un segundo nivel en lo político, mientras que el PNV ha asumido el rol de vanguardia del proceso. El nazionalismo no puede desaprovechar la oportunidad política que representa Rodríguez instalado en el zulo de La Moncloa. Hay que seguir. El durmiente Plan Ibarretxe 2 ha reaparecido. Las fuerzas nazionalistas nunca han aceptado que el hecho de que ETA deje de matar no tenga precio político. Lo primero que políticamente sucedió fue la reunión entre Ibarretxe y ETA-Batasuna. Para manipular emocionalmente a la sociedad lo primero ha sido una manifestación tan clara como su pancarta. Nada contra ETA y un lema que los terroristas pueden suscribir tanto como para acudir. “Por la Paz y el diálogo” que en el idioma nazionalista se traduce en “por la resolución del conflicto y la negociación política”. Y el PSE lo primero que dijo es que no compartía el eslogan ni el procedimiento, pero que acudían. Todo menos romper su proyecto de marginación del centro derecha español. Rodríguez está dispuesto a pagar un precio político por asegurarse el poder. Rodríguez paga a todos los que le ayudan a marginar al PP ya sean terroristas y/o nazionalistas. Pero hay que guardar las apariencias. El gobierno ha inflado tanto a Batasuna que le chulea. Hoy el PSE ya no puede ir a la manifestación porque no puede dejar que se vea en público lo que hacen en privado.

El gobierno de Rodríguez sigue sin anunciar qué política va a aplicar después del atentado, pero lo que está avanzando y diciendo no deja margen al error. La misma pero con otro nombre. Un pacto con todos. O sea, un pacto imposible. No se puede pactar luchar contra los terroristas incorporando a los aliados y socios de los terroristas al instrumento de lucha. ERC ha dejado clara su posición y ETA sigue respetando la tregua que estableció con ellos en Cataluña. El PNV, EA e IU-EB, es decir el gobierno vasco, organiza manifestaciones a las que acuden los terroristas. Y como durante todo el proceso trampa de paz, el PSOE sigue sin hablar de libertad. Hasta tal extremo que utiliza a la filial sindical para que cargue con el coste de impedir que el bien más preciado de una democracia, la libertad, que no la paz, figure como reivindicación. Hay que ver las cosas que hay que hacer si te llamas Cándido y estás en el entorno Rodríguez. Que se lo digan a Conde Pumpido y ahora a Méndez. Ambos tan dúctiles como su nombre. Para Rodríguez no ha cambiado nada. El atentado es un volver a empezar, cambiar el discurso y los términos para continuar haciendo lo mismo. Ofrecer pactos y acuerdos imposibles para criminalizar al PP en vez de perseguir a los terroristas. Su política sigue siendo con los terroristas y no contra los terroristas. El atentado de la T4 ha sido un imprevisto en su camino. Un problema, mejor dicho un accidente, bueno dos. Nada más.

Rodríguez es un indigente moral que califica como “accidente” los atentados terroristas con resultado de muerte. No es un lapsus lingue. Pudimos creer que así fue la primera vez. Pero cuando ya le ha sucedido tres veces se convierte en un reflejo de su subconsciente. Este personaje es el Presidente del gobierno de España. Así nos va y así va a seguir.

Por la libertad. Contra ETA
Antonio Jiménez Periodista Digital 12 Enero 2007

Lo de menos es que las pancartas "oficiales" de la manifestación hayan sido confeccionadas en el mismo taller en el que se fabricaron las del "No a la Guerra" y "Aznar Asesino"; al fin y al cabo en algún lugar tenían que hacerlas.

Ya es significativo, sin embargo, que sean los mismos impresores los encargados del hule y la tinta con la que grabarán el incompleto lema "Por la paz. Contra el terrorismo", que portarán dirigentes del PSOE, IU, CCOO, UGT y los habituales "abajofirmantes" y "pancarteros" que tanto se significaron contra Aznar en tiempos de Irak y Prestige.

Aún así, nadie puede dudar de que todos queremos la paz y todos anhelamos el fin del terrorismo. Pero la paz solo es posible buscarla cuando previamente hay una guerra y España dejó de guerrear el siglo pasado allá por el 39. Las palabras importan tanto como los gestos y si aquí no estamos en guerra ¿porqué nos empeñamos en seguir hablando de paz?.

La perversión del lenguaje y la manipulación de las palabras es una consecuencia mas de la forma sectaria y partidista con la que algunos entienden el ejercicio de la política. No hay un problema de paz en España sino de libertad y no hay mas bandos que el de los terroristas que matan y el de las víctimas inocentes.

Hay paz y sigue sin haber libertad siete años después del 2000 cuando Zapatero, Blanco y Méndez se fotografiaron junto a Mariano Rajoy al término de otra manifestación en la Puerta del Sol de Madrid cuyo lema rezaba "Por la libertad"; esa libertad que todavía no tienen miles de ciudadanos en el País Vasco para expresarse y moverse sin sufrir las amenazas y agresiones del "nazionalismo" anti español y terrorista. Es incomprensible que se haya escamoteado la palabra libertad en la leyenda del lema principal de la manifestación del sábado, lo decidieran los dirigentes de UGT o el "sunsum corda" , como demandaban las víctimas, el Foro de Ermua y el PP, salvo que la omisión persiga como se sospecha la marginación de quienes se opusieron desde el minuto uno al fracasado "proceso de paz" de Zapatero. Una inflexible e intolerante decisión que ha tenido como consecuencia la negativa de populares y víctimas a apoyar una convocatoria que habría resultado de "alto riesgo" por las posibles provocaciones y enfrentamientos, en el supuesto de que los populares y las víctimas se hubieran sumado a la misma con sus propios lemas, como se barajó.

Insisto, hay paz y sobran los terroristas de ETA, cuyas siglas, casualmente, ni se mencionan en las pancartas de Madrid y Bilbao, permitiendo a la ilegal Batasuna, en un alarde de escandaloso cinismo, apuntarse a la manifestación de Ibarreche sin haber condenado previamente el atentado contra la T 4 y menos a su brazo criminal.

Hay cosas más importantes que la paz (sobre todo, más que esta paz)
José Javier Esparza elsemanaldigitall 12 Enero 2007

Se manifestarán por la paz, pero prohibiendo la palabra "libertad". Ya sabemos qué podemos esperar de la nueva iniciativa gubernamental amparada en los conceptos vacuos.

12 de enero de 2007. Hay ciertas bocas que no deben pronunciar determinadas palabras. Hay bocas a las que no se puede creer cuando dicen "paz". Porque cuando dicen paz, quieren decir otra cosa.

Yo he visto cosas que quizás en otros tiempos no creeríais. He visto hordas de bárbaros iracundos que rompían escaparates al grito de "paz" y amenazaban a pacíficos viandantes llamándoles "asesinos". He visto a las abogadas de los últimos Grandes Tiranos insultando a unos gobernantes democráticos en nombre de la democracia, y a nostálgicos fracasados de la revolución pidiendo "diálogo" del brazo de los terroristas. También he visto a ecologistas selectivos que defienden la naturaleza unas veces sí y otras no, según quién mande en Madrid. Todos vosotros lo habéis visto como yo. Habéis visto a un jefe de Gobierno que a los asesinatos los llama "accidentes", para no enojar a los asesinos. Y habéis visto, en fin, a densas multitudes dispuestas a ceder ante la violencia siempre y cuando se haga en nombre de la paz. ¿Pero qué valor tienen ya las palabras? ¿De qué hablan cuando hablan de paz?

En realidad, todo se reduce a una imagen: un encapuchado plantado en jarras, en lo alto de una tribuna, en su mano la pistola aún humeante; bajo la tribuna, una muchedumbre ataviada con camisetas de flores que enarbola retratos de John Lennon, banderas de arco iris y pancartas con la palabra "paz". El encapuchado saca la mano que tiene libre y la tiende hacia la muchedumbre. El gentío, enfervorizado, prorrumpe en clamorosa ovación de agradecimiento y alivio. Nadie desea reparar en la otra mano, la de la pistola humeante. Tampoco en el montón de cadáveres que se apila a un lado del proscenio. Fuera de la multitud, en un rincón, borracho, yace un filósofo que mira todo eso recordando las primeras palabras de aquella obrita de Kant: "A la paz perpetua. Esta inscripción satírica que un hostelero holandés había puesto en la muestra de su casa, debajo de una pintura que representaba un cementerio…".

¿Paz? ¿Y qué quiere decir, aquí y ahora, "paz"? ¿Y quién lo dice? Una de las más singulares aportaciones del comunismo a la historia universal de las ideas fue la prostitución generalizada de todo concepto político-moral. ¿Libertad? Después de que el Gulag cayera sobre medio mundo en nombre de la libertad, ya no es posible hablar de "libertad" en abstracto, sino que más nos vale atenernos a libertades concretas y reales, donde no nos den gato por liebre. ¿Igualdad? Después de que el afán de igualdad se tradujera en el exterminio físico de quienes no eran iguales, ya nadie puede hablar sensatamente de igualdad; es más seguro adjetivarla con un elocuente "de oportunidades" o acudir a términos menos corruptos, como el de equidad. Vale lo mismo para conceptos como "pueblo", ya inseparable de la secta que se atribuye una posición de vanguardia y se arroga el derecho de aplastar a la retaguardia. Y lo mismo pasa, lo mismito, con la palabra "paz". "El ejército rojo es un instrumento de paz", decían los estalinistas en los años treinta. Hay ciertas bocas en las que la palabra "paz" suena más bien al cartelito del posadero holandés de Kant: paz perpetua, paz de cementerio.

Algún socialista se acordará todavía de Régis Debray, aquel fantástico agitador que admiraba al Ché Guevara y después, desengañado, quiso reconvertirse en Richelieu de Mitterrand: "La paz no representa estrictamente ninguna apuesta, ningún proyecto". Evidentemente. Porque los sumisos súbditos de cualquier tirano también tendrán paz… mientras no se rebelen. Y no es eso lo que queremos para España, ¿verdad? ¿O sí? Cuando se habla de paz, en general conviene preguntar primero el precio.

Sinceramente: me importa un rábano la paz de ZP, de la Bardem y sus progres coristas, y aún me importa menos la paz de Batasuna. Si para conseguir la paz hay que desgajar España, sentar en coches oficiales a los asesinos, legitimar la violencia, sacar de la cárcel a criminales en serie y entregar el destino de nuestros hijos a una casta turbia de cobardes, prefiero que esa paz no llegue nunca. Hay cosas más importantes que la paz. ¿La libertad? Sí, claro. Pero también la dignidad.

LA MULTITUD SOLITARIA
Editorial minutodigital 12 Enero 2007

En la política española no hay lugar para reconocer los errores. Lo que en la vida cotidiana es frecuente, pedir disculpas cuando se ofende o perdón cuando se yerra, resulta desconocido para nuestros gobernantes.
La arrogancia manda en la política aunque se oculte tras la cantinela de los cantos al diálogo y a la unidad. Cualquier cosa menos reconocer los errores so pena de que la oposición los use como arma arrojadiza.

Decididamente, la sociedad española parece no reconocerse en la clase política. Ni durante el alto el fuego el PP reconoció que se había equivocado al intentar negociar con ETA ni ahora, aún calientes los cuerpos de los dos últimos asesinados, el PSOE y sus socios reconocen su trágico error.

En lugar de reconocer la condición humana en la carne política, admitiendo que efectivamente ETA no merece mayores palabras que las sentencias judiciales condenatorias, el gobierno socialista ha alentado la convocatoria de una manifestación con la que pretende distraer a la opinión pública de su terrible responsabilidad en el rearme de ETA y en el eficaz amedrentamiento de la sociedad, que los terroristas han reconquistado.

Los convocantes, perfectamente legítimos por otra parte, no pueden sacudirse su condición de subvencionados gubernamentales. Sin el dinero público, el dinero de todos, los grandes sindicatos en España no serían nada. El último regalo presupuestario que el PSOE acaba de hacer a su matriz sindical –la UGT- recuerda que, de vez en cuando, hace falta una inyección de dinero público para reflotar el sindicato de Largo Caballero que tan importantes servicios presta.

De manera similar, sería suicida que el colectivo de inmigrantes ecuatorianos se negase a la componenda manifestatoria. Quien da los papeles manda y aquí quien manda es ZP. Las heroicidades quedan para otros.

Estos otros vuelven a ser los que, conscientes de ganar la descalificación por no sumarse “a la mayoría”, se han negado a acudir a una manifestación que, paradójicamente divide.

Aún así, y no nos cansaremos de repetirlo, el PP vuelve a visualizarse como fuerza política aislada. De cara a la opinión pública, pesan menos los millones de votos que lo respaldan que el efecto de los convocantes al decirse respaldados por todos los –demás- partidos, sindicatos y asociaciones. No se trata de una cuestión aritmética (número de votos) sino de sensaciones. La sensación de aislamiento que consiguen colgar al PP.

En momentos así, el cambio en el mohoso panorama político nacional se hace más necesario. Sería socialmente muy saludable que el PP pudiera sentirse acompañado de nuevas opciones políticas inequívocamente comprometidas en la lucha por la libertad y contra ETA, que añadiesen una firme convicción de cohesión nacional desconocida en muchos dirigentes regionales del PP y que sumara unos principios morales más intensos que el PP, es su vocación centrista, abandona.

El PP no puede despreciar, ni siquiera tácticamente debería dificultar, que españoles convencidos de la ineficacia del voto útil, encuentren espacio político para, en ocasiones como esta, puedan ir sin complejos, del brazo del PP diluyendo una imagen mediática de triste soledad.

LA PAZ SIN LIBERTAD NO ES NADA.
Blog de Rosa Díez Basta Ya 12 Enero 2007

Como explicaba Fernando Savater en el artículo publicado en El País este pasado martes "Los límites de la paz", algunos confunden la tranquilidad con la paz. Algunos que, por cierto, sí que viven tranquilos fuera del País Vasco. Los que seguimos viviendo aquí sin ser nacionalistas no disfrutamos ni siquiera tranquilidad; y mucho menos de libertad.

Se suele decir que las cosas se valoran de verdad cuando se pierden; o cuando simplemente se aspiran, cuando no se han tenido nunca. Nosotros, los constitucionalistas vascos militantes, nunca hemos vivido en libertad. No teníamos libertad cuando vivíamos bajo la dictadura franquista; y no la conseguimos tampoco cuando en el resto de España se hizo la Transición, se aprobó la Constitución del 78 y se recuperaron las libertades. Aquí no se le ha dado una oportunidad a esta Constitución que reconoce la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley. Aquí quienes no somos nacionalistas seguimos siendo ciudadanos de segunda. Aquí aún no sabemos lo que significa presentarse a unas elecciones en igualdad de condiciones con tus oponentes, pasear con tranquilidad por las calles de tu propia ciudad, salir a la calle sin avisar con tiempo a tus escoltas, bajar la basura cuando se te antoja, pasear por la playa, disfrutar de la soledad fuera de los cuatro muros de tu casa.....

Por eso resulta indignante, doloroso e incomprensible que la Unión General de Trabajadores se niegue a incluir en la manifestación del sábado en Madrid la palabra LIBERTAD. Y que el resto de convocantes, entre otros y principalmente el Partido Socialista Obrero Español --me afecta más que lo que hagan los demás por dos motivos fundamentales: porque es el mío y porque es el partido que gobierna España-- se pongan de perfil y no digan nada (o asientan, cual es el caso de alguno de los dirigentes de mi partido, presente en la rueda de prensa de presentación de la convocatoria) .

Habrá quien diga que lo de menos es el lema. No comparto esa apreciación;si fuera lo de menos no habría habido ningún problema para incluir la palabra LIBERTAD en su lema, máxime cuando es una reclamación hecha por el Partido Popular y por el Foro de Ermua, dos instituciones importantes de la sociedad civil y política de nuestro país. El lema suele decir lo que los convocantes quieren que diga. Desde Basta Ya sabemos bien lo importantes que son a la postre los lemas. Cada lema de cada una de nuestras convocatorias era motivo de debate. A algunos no les gustaban porque decían demasiado y a otros porque creían que decían demasiado poco. Pero decían lo que Basta Ya quería que se dijera. Cuando dijimos en una de ellas "Por el Estatuto y la Constitución" , muchos bienintencionados nos recomendaron que quitáramos la referencia a la Constitución, que así vendría mas gente... Otros pensaban que con hablar de la Constitución ya era suficiente, que el Estatuto se deriva de ella...Les dijimos que no, que era hora de clarificar. Que no queríamos que vinieran quienes no estuviera de acuerdo con la necesidad de reivindicar y defender las dos leyes, los dos marcos de convivencia. Que no estábamos dispuestos a contribuir más a la confusión, a facilitar a la gente coartadas.

Tras el asesinato de Joxeba Pagaza convocamos una concentración frente a Ajuria Enea. El lema decía :"ETA culpable. Gobierno Vasco responsable" . Algunas almas piadosas nos dijeron que era mejor no citar al Gobierno, que era demasiado arriesgado.. . Les dijimos que si no querían ir, que no fueran. Pero que Basta Ya había decidido decir en público lo que mucha gente pensaba o decía en privado: que ETA vivía aún por el paraguas institucional que le prestaba el PNV y su gobierno. Y que en el asesinato de Joxeba había una responsabilidad directa del Gobierno Vasco, que sabiendo que estaba amenazado de muerte no hizo lo que la familia le pidió para protegerle.

Pongamos otro ejemplo: el lema inicial de la manifestación convocada por el lehendakari Ibarretxe: "Por la paz y el diálogo". Por la paz y el diálogo llevamos nueve meses defendiendo "el proceso". Por la paz y el diálogo acaba de decir ETA que puso la furgoneta bomba en Madrid. Tanto es así que Batasuna ha anunciado que ira a la manifestación. Y el Lenhendakari le ha puesto un añadido: "Exigimos a ETA el fin de la violencia". Y a continuación, el mantra: "Por la paz y el diálogo". ¿Que algunos se querían dejar engañar con el primer lema? ¿Que algunos se dejan engañar con el nuevo, ese en el que sólo falta pedir por favor a ETA el fin de "la violencia"? Pues allá ellos; que sepan que no engañan a nadie.

El lema de la manifestación de Madrid --con lo que dice y con lo que se niega a decir-- muestra la verdadera intención de los convocantes de la misma; al menos de los que han impuesto su criterio. Es una pena, pero es así. Hemos asistido y organizado demasiadas manifestaciones para que nadie nos explique a estas alturas lo que es y lo que deja de ser importante. La exlusión de la palabra LIBERTAD no es un "lapsus", seamos serios: es una consigna. De la misma manera que el "añadido" del lehendakari no representa ningún cambio de filosofía respecto de los objetivos de la maniffestació n: es sólo una coartada.

Esta mañana he recibido un SMS de un amigo que siendo un niño vió como ETA asesinaba a su padre. Dice así: " ¡Amiga, qué pena! En 2007 problemas con escribir LIBERTAD". "Y que lo digas...", le he contestado. Y es que yo tampoco puedo comprenderlo. A lo largo de estos meses, cuando el "mantra" de la paz se impuso como una especie de adormidera, algunos de nosotros hemos insistido en explicar que la paz sin libertad no es nada. Hemos argumentado que es posible vivir en paz sin tener libertad; que hay muchos ejemplos en el mundo de situaciones similares; que nosotros mismos, la gente de mi generación, hemos vivido la primera mitad de nuestra vida en paz-- o sea, sin violencia--, pero nunca hemos vivido en libertad. Hemos explicado que la paz sin libertad sería la paz de Azkoitia. Y algunos nos decían que no fuéramos tan "exquisitos" , que cuando se hablaba de paz se incluía la libertad. Ahora sabemos que no; que no sólo no está incluido el concepto, sino que se quiere excluir expresamente. Que nadie nos vuelva a decir que cuando hablan de paz hablan también de libertad. Hoy, tras el veto de UGT para que ese término esté en la pancarta, tras la aquiescencia del resto de organizadores o adheridos, sabemos que tampoco para ellos es lo mismo paz que libertad. Y por eso han dejado fuera a la LIBERTAD.

Esto se está poniendo muy duro, tiene muy mala pinta. Estamos tocando fondo. Es duro pensar que a estas alturas de nuestras vidas de la impresión de que hay que empezar de nuevo. Volvemos a los debates de hace diez o quince años, cuando los nacionalistas ponían en los balcones de sus ayuntamientos "Necesitamos la paz" como respuesta a nuestra exigencia de decir "ETA NO". Ahora ya no es sólo que no quieran decir ETA NO; ahora no son sólo los nacionalistas los que no quieren llamar a las cosas por su nombre; ahora son los socialistas los que ni siquiera quieren poner la palabra LIBERTAD. ¿Es que estamos locos, o qué? ¿Es que no hay nadie de guardia en el PSOE o en el Gobierno capaz de comprender que tras el atentado del día 30 y tras el último comunicado de ETA el lema de cualquier manifestación a la que se sume quien gobierna España tiene que llevar en su pancarta la exigencia de libertad y el rechazo a a ETA? ¿No hay nadie capaz de darse cuenta de que el Gobierno no está para pedir cosas a ETA sino para acabar con ella?

Por la Libertad y contra ETA saldríamos a la calle todos los demócratas españoles juntos. No parece que vaya a ser posible por ahora. Pero lo más doloroso de todo es que con este espectáculo bochornoso parece que hemos olvidado que el objetivo de las manifestaciones no podía ser otro que condenar el brutal atentado que costó la vida a Diego y a Carlos. Condenar el atentado y condenar a sus autores. O sea, repudiar a ETA y reclamar libertad. Que alguien me explique para qué salimos a las calles si ni se repudia a ETA ni se exige Libertad.

Llevamos nueve meses escuchando hablar del diálogo y del "proceso de paz" hasta que ETA puso una bomba en Barajas y asesinó a dos ciudadanos. Entonces se convocaron dos manifestaciones; a una de ellas quieren ir los asesinos y a la otra no quieren ir las víctimas. Tomen nota los gestores del proceso, por favor.

El adoctrinamiento desde las ikastolas desde su creación, cogiendo a los niños desde pequeños
María del Carmen Piñero Periodista Digital  12 Enero 2007

El adoctrinamiento desde las ikastolas desde su creación, cogiendo a los niños desde pequeños nos dá como resultado la generación que hoy desde el paraguas de E.T.A planta cara, no solo al resto de los ciudadanos que es para los que les han educado a traves de la amenaza de violencia para dar el siguiente paso que dice: ya te lo avisé, siento haberte matado o herido pero sinó, no me siento importante, y la adrenalina del poder que tengo sobre tu libertad y tu vida, me gusta.

Además se ha rebelado contra la posición de sus mayores, de los que les educaron diciendoles desde pequeños:todos los que no piensan como nosotros son los malos y se llaman españoles y hay que quitarlos de enmedio porque sino nosotros desaparecemos. Claro ahora les dicen: mirad ahora hay un gobierno que se cree todo lo que le digamos, vamos a aprovechar las circustancias que no se van a volver a repetir porque es algo impensable, les presionamos a que nos den el poder en Euskadi, y cuando tengamos el control de todo, pues seguiremos sacando el dinero como hasta ahora, porque ya estamos mayores para ganarnos la vida trabajando.

Pero los jóvenes cachorros de E.T.A. no ven su futuro claro, piensan, ellos se van a colocar en los ayuntamientos, como concejales, más o menos situados y luego nos van a utilizar en el mejor de los casos como terroristas que es lo que nos mola y en el peor nos dejan en el paro y eso de madrugar todos los días y aguantar a un jefe no es una opción.

Y pasando de órdenes y consignas ponen una bomba y matan a dos personas(efectos colaterales) porque ellos NO HAN ROTO LA TREGUA.

Yo, el día que me enteré que estaban recibiendo las ikastolas subenciones de dinero público a traves del gobierno vasco gobernado por el PNV, pero era dinero que le daba el Estado me quedé fría, hoy estoy helada.

Hay paz en muchos paises donde no existe libertad, como en China que si das un paso fuera del cuadro te encarcelan de por vida.

Hay libertad en muchos paises en los que el terrorismo actua. Pensemos si queremos convertir al Pais Vasco en una China, Marruecos, Arabia Saudí, Irán etc... regalando la dignidad y la libertad de las personas a unos terroristas que se lo habrán ganado a base de matar, amenazar, extorsionar etc... o queremos derrotar esa forma de estar en la sociedad.

Imaginate que estas tomando una cerveza con unos amigos, llega un tio con una pistola y le vuela la cabeza a tu amigo porque sí. Es muy fuerte el querer que esas personas no le den importancia, claro, cosas que pasan, accidentes, tenía mala suerte el pobre.Y que estemos negociando ahora con ellos es el colmo del despropósito.

Que Dios nos coja confesados, que decía mi madre.

¿Desde cuando un atentado terrorista es un accidente?
Doctor Shelanu Periodista Digital 12 Enero 2007

Zapatero, presidente socialista del gobierno español ha vuelto a referirse por tercera vez, durante la Conferencia de Presidentes Autonómicos, a los atentados como un “trágico accidente”.

Zapatero afirmó ante el plenario de la XVI Cumbre Iberoamericana que se celebró del 3 al 5 de noviembre del 2006 en Montevideo –Uruguay- , que el terrorismo, en particular el "internacional", no es el problema más grave al que se enfrenta el concierto de naciones. El cambio climático "ha provocado ya más víctimas que el terrorismo internacional y su potencial de destrucción es también muy superior", afirmó.

El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, replicó estas palabras de Zapatero en una intervención posterior. El colombiano recalcó que "el gran enemigo" de las sociedades libres sí es el terrorismo, local o islámico.

Zapatero ha mostrado simpatía y solidaridad en público a los que apoyan el terrorismo panarabista e islamista, “dejándose” poner el pañuelo palestino en un mitin, y lo ha corroborado con sus declaraciones contra Israel, cuando éste país se defendía del terrorismo islamista de Hesbulláh, que pide destruir Israel con el mismo argumento que los islamistas reclaman España y Portugal, que las tierras que una vez fueron conquistadas por el Islam, han de volver para siempre al Islam.

Zapatero minimiza el fenómeno del terrorismo, lo transmuta en accidente, como si de un accidente laboral se tratase.

Para los grupos terroristas el objetivo es infringir el máximo de daño con el mínimo de riesgos o costos. Zapatero ignora que los terroristas no ocasionan mayor daño y muerte porque no pueden o no lo consideran temporal y estratégicamente conveniente asesinar más, ¡ hacen un receso !. No lo es por su “bondad intermitente”.

Zapatero cree que las motivaciones que aducen los terroristas son atenuantes o eximentes para sus actos criminales.

Todo terrorista cree tener motivos más que suficientes para cometer sus fechorías y delitos. Pero estos “motivos más que suficientes” no lo son para las víctimas ni para los que aman la paz.

La obligación del gobierno y de su presidente es garantizar los derechos la libertad de sus habitantes, y el mayor de los derechos es el de la vida, y sin vida, no hay derechos. Los muertos no cantan a la libertad.

Zapatero, el hombre que se cree que puede cambiar el mundo con su Alianza de Civilizaciones y que se siente el gran protagonista de la historia, está haciendo el ridículo cuando profetiza que en España los asuntos del terrorismo irán a mejor, y al cabo de pocas horas los asesinos de ETA provocan lo que él mismo llama “un accidente”, que mató a dos seres humanos.

Cuando Zapatero considera que los atentados son accidentes, ¿no será que inconscientemente piensa que él es presidente por “accidente”?

LA NACIÓN FALSIFICADA
La lucha por la verdad
Por Pío Moa Libertad Digital 12 Enero 2007

Con todas sus virtudes, la transición democrática tuvo algunos serios defectos, y uno de los peores fue el abandono de la lucha por la verdad histórica frente a una izquierda y unos separatistas resueltos desde el primer momento a inculcar por todos los medios su ideología, especialmente a los jóvenes.
En estos años hemos vuelto a la época de los "gárrulos sofistas", a una verdadera orgía de desvirtuaciones y falsificaciones, tanto de la historia más antigua como de la más reciente, sin que recibieran la adecuada respuesta. No se trata, importa señalarlo, de simples errores, pues de éstos nadie está libre, sino de una verdadera estrategia, como cita Laínz de Orwell, para apoderarse del pasado como medio de imponerse en el presente y determinar el futuro. Esta renuncia a defender la verdad histórica sólo podía tener consecuencias nefastas, y bien comprobado lo tenemos.

Ante la contraposición de interpretaciones históricas, muchas veces caemos en la impresión desanimada o escéptica de que, finalmente, no hay modo de saber quién tiene razón y de que siempre seguimos la versión del pasado más acorde con nuestros prejuicios o intereses. Algo de cierto hay en ello, pues, ya lo decía Huizinga, en la historia se encuentran argumentos para todos los gustos. Aunque ello ocurre con respecto al pasado, con respecto al presente y con respecto a las prospecciones e ilusiones que nos hagamos del futuro. Por ello, quizá convenga empezar por examinar los intereses en juego para discernir las diferentes versiones.

Si observamos la evolución práctica de los nacionalismos vasco y catalán, o del gallego, el andaluz, etcétera, los vemos vinculados siempre a ideologías racistas y aspiraciones totalitarias, vemos que sus estatutos y normas han buscado en todo momento mutilar, cuando no aplastar, las libertades democráticas, hasta el punto de que la situación de ellas en Cataluña es muy precaria, no digamos ya en las Vascongadas, donde ni siquiera puede hablarse en serio de tal cosa, bajo la presión de los asesinatos y el chantaje. Estos nacionalismos, por tanto, buscan cercenar las libertades conseguidas por el conjunto del pueblo español, a las que nunca han aportado ellos nada, excepto perturbaciones. Encontramos aquí, por tanto, un conflicto de intereses de la mayor trascendencia, que orienta desde el presente las interpretaciones del pasado.

No digo que el nacionalismo sea por naturaleza contrario a la democracia. En muchos casos lo es, en otros no. En cuanto a nuestros separatismos, de su carácter antidemocrático no puede caber la menor duda a quien preste atención a sus comportamientos prácticos y examine con espíritu crítico sus declaraciones

Esta evidencia parece chocar, sin embargo, con una interpretación del pasado reciente que indicaría lo contrario: en la Guerra Civil, los nacionalistas se habrían alineado con el Gobierno "legítimo", salido de las elecciones y por tanto democrático, frente a una derecha españolista y reaccionaria por naturaleza. Me he referido muchas veces a esta cuestión, y no voy a extenderme ahora sobre ella. Simplemente recordaré, una vez más, otra evidencia: el bando del Frente Popular, que cayó rápidamente bajo la tutela del demócrata Stalin, se componía de demócratas tales como los comunistas, los marxistas del PSOE, a menudo más radicalizados que aquéllos, y los anarquistas, como fuerzas principales. Los republicanos de izquierda o los secesionistas, menos revolucionarios, desde luego, giraban en torno a los anteriores, lo que ya indica mucho.

Además, durante la República dichos republicanos habían demostrado su respeto a la ley y a las elecciones propiciando golpes de estado contra un resultado electoral adverso, el de 1933; los nacionalistas catalanes habían asaltado la República al lado de los socialistas en 1934; y del PNV, un partido abierta y furiosamente racista (tuvo que cambiar o disimular ese carácter después de la guerra mundial), tampoco cabe afirmar que fuese democrático. Es asombroso el éxito que ha tenido durante largos años la versión de un bando "republicano" democrático, contra toda prueba; pero ese éxito, pese la pretensión de Goebbels, no transforma la mentira en verdad.

Así pues, una de las claves de la interpretación histórica de esos nacionalismos consiste en su carácter e intereses antidemocráticos. Lo cual no significa que sea necesariamente una interpretación falsa… pero empieza siéndolo cuando al mismo tiempo intenta presentarse como lo contrario. En frase famosa, "los nazis son los cínicos, porque reconocen abiertamente su violencia y su tiranía; los comunistas son los hipócritas, porque niegan descaradamente las suyas". Los nacionalistas vascos y catalanes optan resueltamente por la hipocresía, al parecer más fructífera.

Por otra parte, la veracidad o falsedad de los hechos históricos nunca se demuestra con apelaciones generales a intereses o ideas previas, sino mediante el análisis cuidadoso de los hechos concretos. Puede demostrarse con claridad suficiente, por ejemplo, que la versión del PNV sobre el Pacto de Santoña es radicalmente falsa, al igual que su afirmación de los 3.000 muertos en el bombardeo de Guernica, o las leyendas sobre su reacción a dicho bombardeo –bajo sus llamamientos a intensificar la lucha, lo que hizo fue intensificar sus tratos con los fascistas italianos con vistas a traicionar a sus aliados.

Contra una nutrida propaganda, cabe demostrar documentalmente que la Esquerra respondió al resultado de las elecciones de 1933 poniéndose "en pie de guerra", utilizando el estatuto para intentar crear un ambiente bélico en Cataluña y tratando de llevar a los catalanes a la insurrección. Hechos determinantes, entre otros muchos, probatorios de dos cosas: la capacidad de estos nacionalismos para falsear el pasado y la falta de base de sus pretensiones democráticas.

Como decía, la Transición vino acompañada de una flaqueza en la defensa e investigación de la verdad; peor aún, de hostigamiento a los pocos que no se resignaban ante la ola propagandística de los separatistas y del partido de los "cien años de honradez". De aquellos polvos, estos lodos. Sin embargo, se aprecia en los últimos años una reacción muy esperanzadora, con numerosos estudios que han echado por tierra las explicaciones nacionalistas del pasado, faltando, si acaso, una suficiente popularización de sus resultados.

Jesús Laínz viene contribuyendo de forma muy destacada a esta doble tarea, primero con su excelente libro Adiós, España y ahora con este otro, La nación falsificada, más divulgativo pero no por ello menos cuidado en sus exposiciones. Falta, quizá, una obra que presente las semblanzas de los jefes nacionalistas catalanes y vascos, algo así como Separatistas ilustres, para contraste con los vascos y catalanes que a lo largo de la historia tanto han contribuido a forjar la nación española.

JESÚS LAÍNZ: LA NACIÓN FALSIFICADA. Encuentro (Madrid), 2006, 400 páginas.

En manos del Tribunal Constitucional

JORGE DEL CORRAL La Voz 12 Enero 2007

AFIRMAR que «el Tribunal Constitucional tiene en sus manos el futuro de España» puede parecer una exageración de contertulio radiofónico, pero cuando quienes lo dicen son los prestigiosos catedráticos Eduardo García de Enterría y Tomás Ramón Fernández, lo menos que uno puede hacer es reflexionar sobre estos años convulsos y centrífugos.

La sentencia de ambos magistrados ha sido reforzada por un grupo de sólidos intelectuales, entre ellos José Varela Ortega, que han alertado sobre el «enloquecido proceso de reformas estatutarias». Todo ello en un acto en el que se presentaba el libro El problema de la vertebración del Estado en España , del no menos reconocido catedrático de Derecho Administrativo Santiago Muñoz Machado, quien, tras apelar también al alto tribunal, lamentó que, en el caso de España, «se trate con una ligereza asombrosa algo que se ha tardado tanto en construir».

Esa ligereza de las reformas emprendidas y los tirones conscientes y premeditados que los políticos independentistas llevan dando al Estado desde hace veinticinco años, con la colaboración de varios insensatos de pasividad culpable, ha tenido hasta ahora su punto álgido en el nuevo Estatuto catalán, «instrumento de disenso», a juicio de Varela Ortega, y cuya elaboración «ha constituido un proceso disgregador». Proceso que se manifiesta ya en numerosos aspectos de nuestro diario acontecer, tales como las diferentes fiscalidades y prestaciones sanitarias de los ciudadanos, según en qué autonomía residan, o la erosión de la unidad de mercado, denunciada por instituciones económicas de la solvencia de la CEOE o el Círculo de Empresarios. No otra cosa es, en otro aspecto, la propuesta del vicepresidente de la Xunta, Anxo Quintana, de retrasar la hora en la comunidad gallega con la endeble justificación de que en Galicia sólo se ahorra un 1% en la factura energética, mientras en el resto de España es el 5. Meras patrañas para romper otro nudo de nuestra ancestral malla común y encerrar a todos los gallegos en su casa. Se ve que al angelical Quintana le preocupan mucho los problemas que tienen los habitantes de la raia en sus relaciones con los portugueses y nada los que tendrían los demás gallegos que están en las rayas con Asturias y Castilla y León, o los que todos los días se desplazan desde o hacia Galicia por turismo o trabajo. ¡Ay, el guirigay sin orden ni concierto que preside la vida política española!

¿Es constitucional l'Estatut d'Autonomia de Catalunya?
Conferencia en el Illustre Colegio de Abogados de Barcelona , Mallorca 283, Aula 73 (7ª planta).
Catedrático de Derecho Constitucional de la Universitat
Francesc de Carreras Serra  www.ciutadans-ciudadanos.com 12 Enero 2007

La inconstitucionalidad del nuevo Estatuto de Catalunya

De Carreras ha llegado a esta conclusión tras el análisis minucioso del nuevo Estatuto de Catalunya que, según él, tiene alma de Constitución y cuerpo de reglamento. Dada su exagerada extensión, De Carreras considera que "será de difícil interpretación y de casi imposible aplicación en muchos casos". Algunos de los artículos más criticados por el profesor, que opina que son inconstitucionales, son el 110, el 111 y el 112. O por ser más concretos los que hablan sobre competencias exclusivas, compartidas y ejecutivas. Para el fundador de Ciutadans el redactado de estos artículos chocan frontalmente con la Ley madre, la Constitución.

Asimismo, puso de manifiesto que el Estatuto de Catalunya quiere equiparar las competencias de la Generalitat en materia de financiación o d'ejecución de leyes a las de España. Si esto fuera así, las relaciones entre España y Catalunya deberán ser de bilateralitad y no de multilaterialitad como le corresponde a un Estado de las Autonomías.

Francesc de Carreras también fue muy crítico con la lengua. El Estatuto reconoce el catalán como lengua propia y oficial mientras que el castellano sólo consta como lengua oficial. En el mismo sentido, asegura que el catalán tiene una clara ventaja sobre el castellano en tres ámbitos: la Administración Pública, la Enseñanza y los medios de comunicación de titularidad pública. Por esto, De Carreras pide que el castellano sea tratado de la misma manera que el catalán.

Para el profesor el Estatuto de Catalunya, hecho con cierta frivolidad por lo que de sus artículos se desprende, buscaba cambiar un modelo general de funcionamiento desde una comunidad autónoma, una voluntad -que a su parecer- va en contra del sentido común.

Por todo esto, Francesc de Carreras afirma que la sentencia del Tribunal Constitucional declarará que los artículos que hablan sobre las competencias son frontalmente inconstitucionales, especialmente el 110, 111 y 112 pero también el 5 y los que hablan sobre Derechos y Deberes lingüísticos. Por otro lado, el fundador de Ciutadans cree que una multitud de artículos serán interpretados por el Tribunal, lo que hará perder fuerza al Estatuto.

Foro El Salvador no apoya la concentración organizada en Pamplona
Para el sábado 13 de enero, por la Federación de Asociaciones de Inmigrantes en Navarra bajo el lema “Por la paz, no a la violencia”.
Foro El Salvador 12 Enero 2007

Foro El Salvador fue una de las primeras entidades que manifestó públicamente su solidaridad con las familias de Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio, brutalmente asesinados en la T4 del Aeropuerto Madrid-Barajas, y con la comunidad ecuatoriana asentada en España; que ya sufriera el asesinato de otros seis de sus miembros en el atentado del 11 M en Madrid.

Por ello, consideramos que desde una actitud ética y democrática son inadmisibles la ambigüedad léxica y la manipulación del lenguaje, cuyos frutos más evidentes son la confusión, la división y la desmoralización social.

Foro El Salvador nació en defensa de las víctimas del terrorismo; por lo tanto nos situamos radicalmente en contra de la violencia terrorista. Y, cómo no, también queremos la paz; uno de las más importantes bienes sociales. Pero la paz, para que sea auténtica, no puede disociarse de la verdad, la justicia y la libertad.

No podemos compartir convocatoria, calles y pancartas con quienes asocian paz a política, pacificación a autodeterminación, en cualquiera de sus formulaciones, manipulando los buenos sentimientos y legítimos intereses de la ciudadanía. No podemos admitir lemas ambiguos bajo los que pueden escudarse posiciones contradictorias; que además pueden generar innecesarias tensiones entre los manifestantes.

Hacemos propias las palabras del precozmente desaparecido Mario Onaindía que dicen así: “Si me matan, no quiero que digan en mi epitafio que moría por la paz, sino que luché por la libertad”.

Por último, queremos solidarizarnos con el delegado de la Asociación de Víctimas del Terrorismo en Navarra, Salvador Ulayar, y agradecerle públicamente su valiente y esclarecedor testimonio ante esta confusa convocatoria.

Pamplona, 11 de enero de 2007
Para más información: Jaime Larrínaga (Presidente). Teléfono: 913080254
José Luis Orella (Portavoz). Teléfono móvil: 630231132
José Basaburua (Delegado en Navarra). Teléfono móvil: 651101668

Cataluña desoye al Gobierno y no impartirá más castellano en clase
Maragall avisa a Cabrera: «Ejerceremos nuestros derechos hasta el final»
M. Sánchez / M. Pardeiro La Razón  12 Enero 2007

Madrid/barcelona- El Gobierno y la Generalitat no lograron ayer desatascar el litigio que mantienen a raíz de los decretos educativos aprobados por el Ejecutivo central y que, en opinión de la administración autonómica, vulneran el Estatut. «El modelo educativo catalán está perfectamente asegurado y continuará siendo así.

En el decreto que el Gobierno tiene que aprobar, eso quedará perfectamente plasmado y definido», afirmó ayer el consejero de Educación catalán, Ernest Maragall, en su visita a Madrid, dando a entender de esta manera que la Generalitat no dará su brazo a torcer hasta que las normativas estatales se adecúen al marco estatutario.

La reunión mantenida ayer por la mañana entre la ministra de Educación y Ciencia, Mercedes Cabrera, y Ernest Maragall, concluyó con una firme voluntad de diálogo por ambas partes, pero con una clara premisa: la Generalitat no hará ningún tipo de concesiones al Gobierno central en materia de educación. «Nuestros derechos están bien representados y los ejerceremos hasta el final con todas las consecuencias», subrayó Maragall, quien de esta forma insinuó que la Generalitat acudirá al Tribunal Constitucional en caso de que no llegue a un acuerdo con el Gobierno central.

La ministra y el consejero abordaron una extensa agenda que incluyó la LOE, los decretos aprobados recientemente y el requerimiento de incompetencia presentado por el Gobierno de la Generalitat a propósito del decreto de enseñanzas mínimas de la Educacion Primaria, que instaura una tercera hora de castellano en Cataluña.

En vista de que los conflictos competenciales no se saldaron con éxito para la Generalitat, CiU denunció que el consejero ha regresado a Cataluña «con las manos vacías». No hubo resultados, pero las conversaciones siguen abiertas y con posibilidades de reconducirse, según ambas partes.

educación
La reforma de los modelos lingüísticos refuerza el euskera
El Gobierno llevará al Parlamento una de las cuatro opciones que baraja, que van desde un modelo único en euskera a dar autonomía a los centros
MARTA FDEZ. VALLEJO m.f.vallejo@diario-elcorreo.com/BILBAO El Correo 12 Enero 2007

El Departamento de Educación prepara la reforma más importante de las últimas décadas en el sistema de enseñanza del País Vasco: la puesta en marcha de un nuevo modelo lingüístico que sustituya a los actuales que funcionan desde 1982. Técnicos de la consejería, expertos extranjeros, representantes de la comunidad educativa y de varios sectores sociales han trabajado desde el pasado septiembre en este proyecto y emitieron sus informes en diciembre. Han sometido a examen las cuatro posibilidades que baraja Educación: un modelo único en euskera, mantener tres líneas pero reforzando la enseñanza en euskera en el A, 50% en lengua vasca con castellano e inglés; o dar autonomía a cada escuela para que elabore su recorrido lingüístico según las necesidades de su alumnado.

Con las recomendaciones de los expertos en la mano, los responsables de Educación ultiman el documento en el que recogen la propuesta definitiva que presentará el consejero Tontxu Campos el próximo mes en el Parlamento. Cualquiera de las opciones por las que opte el Gobierno vasco permitirá avanzar en la euskaldunización del alumnado, por lo que una de las principales decisiones que deberá tomar Educación será la de reforzar en mayor o menor medida la presencia del inglés en los programas escolares.

La reforma de modelos es un prioridad del Departamento. Los actuales son tres: A, íntegro en castellano, el B -bilingüe, con Matemáticas y Lengua en castellano- y el D, en euskera. El consejero ha subrayado en varias ocasiones la necesidad de mejorar ese sistema con el argumento de que «no garantiza el dominio del euskera a todos los alumnos vascos» cuando acaban la etapa de enseñanza obligatoria.

Reclamación
Una prueba realizada en la primavera de 2005 por el Instituto Vasco de Evaluación e Investigación Educativa a estudiantes de 16 años mostró que sólo el 33% de los chicos y chicas de la línea bilingüe y un 66% de los del D son capaces de comunicarse con corrección y fluidez en euskera. La prueba no se realizó en las aulas del A porque los alumnos no alcanzaban los conocimientos mínimos exigidos para el examen. En estos años la enseñanza en castellano ha experimentado un constante retroceso hasta situarse entre el 6% y el 8% de las nuevas matrículas de Infantil, frente a más del 65% del D.

Sindicatos, partidos políticos e integrantes de la comunidad educativa han reclamado también esa reforma por diferentes motivos, entre ellas que el modelo en castellano se había convertido en la escuela pública en un gueto de inmigrantes. En diciembre de 2005 el Parlamento vasco pidió al Departamento de Educación que presentara un proyecto de reforma. Campos adelantó el pasado mes de junio que llevaría su propuesta a la Cámara en febrero de 2007. «Un sistema que cumpla el objetivo que se plantea en la ley de normalización lingüística y en la de Escuela Pública vasca de que a final del período de enseñanza obligatoria los alumnos sean capaces de comunicarse en las dos lenguas oficiales», dijo entonces.

Educación creó cuatro comisiones integradas por cuarenta expertos para que valoraran las opciones diseñadas por los técnicos. En ellas han participado asociaciones de padres de alumnos, directores de centros, miembros de la red de ikastolas y de colegios concertados, juristas, lingüistas y especialistas extranjeros - un asesor de la Comunidad Europea en lenguas y técnicos de Suiza y Montreal-. Una de las comisiones, la de juristas, se encargó de determinar si la línea lingüística que se implante tendría encaje en el marco legal, explica Juanjo Agirrezabala, director de Innovación Educativa del Departamento y responsable del proyecto. Los otros tres grupos de trabajo estudiaron la viabilidad de cada propuesta -en recursos humanos, económicos y de materiales disponibles-, la renovación de las metodologías de enseñanza de lenguas y aspectos sociolingüísticos. «Los técnicos no se han puesto de acuerdo», comenta Agirrezabala. «Por eso nos hemos quedado con los elementos comunes que defiende la mayoría de expertos para elaborar un documento único», añade.

Educación presentará en los próximas días sus conclusiones a los sindicatos y partidos políticos. El nuevo modelo no estará listo para entrar en vigor el próximo curso y, con toda probabilidad, se incorporará de forma gradual en las diferentes etapas educativas en los próximos años.

Dos ataques con botellas incendiarias dejan un cajero inservible en Tudela y provocan daños en la sede de PSN en Tafalla
Tras estos ataques, la Delegación de Gobierno expresa su rotunda condena por unas agresiones "antidemocráticas e incívicas"
Dos encapuchados prendieron fuego esta mañana a un cajero de una entidad bancaria en San Sebastián que quedó inservible
Estrella Digital/Agencias  12 Enero 2007

Pamplona (Navarra)
Varios desconocidos perpetraron esta madrugada dos ataques con botellas incendiarias contra un cajero de Caja Navarra en Tudela y contra la sede del PSN en Tafalla, según informaron a Europa Press fuentes de la Delegación del Gobierno en Navarra. En concreto, al filo de la medianoche, desconocidos lanzaron dos botellas incendiarias contra el cajero de Caja Navarra en la calle Santiago Fernández Pórtoles, 30-32, de Tudela.

De las dos botellas sólo deflagró una, que dejó inservible el cajero y lo quemó prácticamente en su totalidad. Los daños son severos, según la Delegación, y la Policía Nacional se ha hecho cargo de las diligencias.

Por otra parte, también al filo de la medianoche, otras cuatro botellas incendiarias impactaron contra la fachada de la sede del PSN en Tafalla, en la calle Cuatro Esquinas, número 4, 1º. Los daños fueron mínimos y consistieron en el ennegrecimiento de la fachada. De estas diligencias se encarga Guardia Civil.

Tras estos ataques, la Delegación expresó su rotunda condena por unas agresiones "antidemocráticas e incívicas". "Estos execrables hechos son del todo estériles a efectos de amedrentar a una institución o agente político, económico o social", advirtió.

La Delegación del Gobierno recalcó que la Guardia Civil y la Policía Nacional trabajan para que "no queden impunes estos hechos y están tomando testimonios y otras pruebas complementarias en los lugares de los ataques".

San Sebastián
También dos encapuchados prendieron esta mañana fuego a un cajero de una entidad bancaria en San Sebastián que quedó inservible, informó el departamento vasco de Interior.

Los hechos tuvieron lugar hacia las 10.45 horas, cuando un particular alertó a la Ertzaintza de que dos encapuchados habían incendiado un cajero de la Kutxa en la avenida de Navarra del barrio donostiarra de Gros.

Los bomberos de San Sebastián se desplazaron al lugar en el que se registró este ataque que dejó inservible el cajero y que ennegreció la parte baja del inmueble donde se encuentra instalado, así como la marquesina situada sobre él, aunque no afectó a las plantas superiores del edificio, por lo que no fue necesario desalojar a los vecinos.

La izquierda abertzale había convocado para hoy una jornada de lucha en el País Vasco.

Asimismo, la Delegación transmitió su "solidaridad con los vecinos de Tudela y Tafalla, especialmente con los moradores del inmueble atacado en Tafalla y con la entidad propietaria del cajero".

Ni la AVT, ni el Foro de Ermua, ni el PP, ni...
PABLO MINGOTE ABC 12 Enero 2007

MADRID. Lo que debiera ser un acto de condena unánime a la acción asesina de ETA se convierte a cada día que pasa en un motivo de disensión entre políticos y fuerzas sociales. Los últimos en dar la espalda a la que se esperaba que fuera una gran marcha de condena en Madrid y Bilbao han sido, precisamente, los más afectados: las víctimas. Ni la AVT ni el Foro de Ermua están dispuestas a participar en una condena que poco a poco se torna en un arma arrojadiza entre socialistas y populares. La AVT asegura que «el descrédito para la lucha contra el terrorismo por parte del Gobierno de Zapatero es total», y considera que la manifestación del día 13 es «apoyo a la negociación con los terroristas de cara a un futuro inmediato». Por su parte, el Foro de Ermua, a través de un comunicado, declaró que la marcha «ha dejado de ser un lugar de encuentro de todos los ciudadanos que deseamos solidarizarnos con los familiares y amigos de los asesinados en el brutal atentado de Barajas». La plataforma ciudadana no se quedó ahí, y acusó de forma directa a UGT -que se negó de forma rotunda a la inclusión de la palabra «libertad» en el lema de la manifestación- de actuar como «correa de transmisión del Gobierno para generar un clima de desunión y desconfianza entre las fuerzas democráticas con el fin de propiciar una política favorable a la negociación con ETA», y quiso alertar de que el sindicato «ha convertido la marcha de Madrid no en un acto solidario contra ETA y por la Libertad, sino en un gesto de apoyo a Rodríguez Zapatero».

Tampoco los escoltas
Los escoltas también anunciaron ayer que no acudirán a la convocatoria. La Asociación Española de Escoltas(ASES) no apoya la marcha «toda vez que se ha convertido en un escenario de desunión que solo beneficia a la banda armada».
ASES lamenta que una vez más se vaya a «escenificar la desunión de la sociedad española ante el terrorismo para ventaja de éste», e insta al Gobierno a «liderar la lucha contra ETA y lograr el consenso, que consiga un lema y un mensaje que implique la unidad de las partes». Los escoltas también manifestaron su preocupación por la situación actual de la lucha contra los etarras y destacaron que «no hay posible victoria frente al terrorismo sin la unión de todos».

Ausencia de la Guardia Civil
El descontento por el cariz que toma la manifestación también ha cundido entre algunos miembros de la Guardia Civil. Miembros de la comandancia de Madrid anunciaron ayer que están organizando un acto alternativo contra ETA que se celebrará en un recinto cerrado y para el que todavía no se ha concretado la fecha.

Por otra parte, la Asociación Independiente de la Guardia Civil (Asigc) no acudirá a la manifestación contra el terrorismo en Madrid porque, tal y como está planteada, puede suponer un «balón de oxígeno» para ETA. Desde Asigc opinan que el lema de la marcha -«Por la paz, contra el terrorismo»-, es «muy ambiguo» ya que no especifica que no se debe volver a negociar con la banda criminal.

Sin el alcalde
Los manifestantes de la convocatoria de Madrid no podrán ver al frente de la marcha al alcalde de la ciudad. Alberto Ruiz-Gallardón anunció ayer que no saldrá el sábado a la calle para condenar el atentado de Barajas porque no se incluye en el lema la palabra «libertad», un concepto «que siempre ha estado presente en manifestaciones contra el terrorismo y que tiene un profundo significado político». Por su parte, el secretario general del PP, Angel Acebes, acusó a Zapatero de ser el presidente de la «división». El número dos popular aseveró que la falta de unidad existe «porque el presidente la quiso romper deliberadamente en su política la unidad de los demócratas». Una gestión que, para el PP, ha supuesto la fractura de la lucha antiterrorista, del Pacto de la Transición, de la Constitución y de los españoles en general con la Ley de la Memoria Histórica.

CC. OO. y UGT salieron ayer a la palestra para escenificar la división sindical. Comisiones afirmó que han defendido la inclusión de «libertad» en el lema ya que «el terrorismo amenaza la libertad de las personas», así como porque «valía la pena» cambiar el mensaje para logar la unidad. Desde UGT se reiteró ayer el apoyo a la consigna y dijeron que la libertad se verá reforzada «haciendo uso del derecho constitucional de manifestación».

Los que sí se sumaron a la marcha fueron Ciutadans de Cataluña, que pese a haber preferido la inclusión de la palabra «libertad», estarán en Madrid, También estarán diversas asociaciones de actores, sindicatos de estudiantes, asociaciones juveniles, ONG´s y asociaciones de ecuatorianos.

Zapatero afirmó a última hora de la tarde de ayer que a la manifestación de Madrid acudirán «un ministro, ministras y algunos secretarios de Estado»

Un mundo genial', pero no en todos los idiomas oficiales
El Partido Popular denuncia que una web para niños de la Generalitat discrimina la lengua española
 El Mundo 12 Enero 2007

BARCELONA.- La web oficial de la Generalitat incluye desde hace pocos días una página, dedicada a los niños, que explica en palabras digiridas al mundo infantil qué son la Generalitat y sus instituciones -el Parlament, el Govern y el presidente-, recorre el territorio catalán y repasa la cultura. Sin embargo, el Partido Popular ha detectado una omisión, quién sabe si deliberada: en el apartado dedicado a las lenguas se nombran con profusión el catalán -la «lengua propia» de la Comunidad autónoma- y el aranés, pero no hay ni rastro del castellano, el otro idioma oficial.

Daniel Sirera, diputado popular, detectó esa falta y registró ayer en el Parlament dos preguntas relacionadas con ellas. La primera, «por qué motivo el espacio infantil de la web de la Generalitat de Catalunya no puede ser consultado en castellano», ya que el banner desde el que se accede a la página no está disponible si se traduce la matriz a ese idioma, y, además, una vez dentro de la web es imposible consultarla en otra lengua que no sea el catalán. La segunda se limita a preguntar al Govern «cuáles son las razones por las que esta página web infantil informa sólo sobre la existencia de dos de las tres lenguas oficiales en Cataluña», en referencia a esa omisión del castellano.

Sirera, portavoz adjunto parlamentario del PP, explica en el texto previo a las preguntas que la página, que la Generalitat denomina Un món genial (la dirección exacta es www.gencat.net/ infants), no recoge todos los idiomas oficiales en Cataluña. «Este mundo genial para los niños, según se desprende del contenido de esta web, es un mundo sin lengua castellana», denuncia el diputado popular.

Además, Sirera recoge en su escrito que «esta página señala que el catalán es la lengua propia de Cataluña, pero en ningún lugar se dice que el castellano también es oficial en Cataluña».

Efectivamente, en el apartado denominado El carrer de la cultura, bajo el epígrafe de lenguas sólo aparecen cuatro apartados que animan a los niños a aprender el idioma catalán, a traducir textos de otras lenguas a «la lengua propia», a entrar en la Casa de les Llengües de la Generalitat e incluso a «descubrir el aranés», que, según se explica a los niños, «es el nombre que recibe la lengua occitana en el Vall d'Aran». Pero no hay rastro del castellano.

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