AGLI

Recortes de Prensa    Domingo 14 Enero  2007
Al paso triste de la paz
Por Antonio Burgos ABC 14 Enero 2007

VISTO lo visto me pregunto si existió alguna vez Ermua o si es un monstruo goyesco engendrado por el sueño de la razón. Miguel Ángel Blanco nunca existió. Ermua nunca existió. Mucho menos su espíritu. Fue el sueño de una noche de verano, toda una nación en pie contra el terrorismo, a pesar de que esa nación se llamara España y no Estados Unidos. Como aquel Fuenteovejuna de la dignidad colectiva nunca existió, muchos miran a los esforzados luchadores del Foro de Ermua como a bichos raros, como a la Asociación de Amigos de la Capa o al Club de la Boina. Que Ermua nunca existiera, con lo lejos en el tiempo, en la vergüenza y en la dignidad que queda, tiene una cierta lógica. Pero Barajas tampoco existe. A Casas Viejas le cambiaron el nombre para que no trajera recuerdos de tiros a la barriga, y le pusieron Benalup. A Barajas le cambiarán el nombre dentro de dos o tres consejos de ministros para que su memoria (histórica) no les fastidie el paso alegre de la paz. ¡Lo que les gusta a estos fascistas de hogaño, como a los de antaño, el triste «paso alegre de la paz»!

La clásica manifestación espontánea perfectamente orquestada desde el poder ha sido el típex para borrar el nombre y la memoria de Barajas, los dos asesinados por la ETA. Como querer derrotar a la ETA es un papelito que hay que poner al día, Barajas es un accidente. Accidente de la esencia, que es aceptar la derrota del Estado con tal de permanecer en el poder.
Y si Barajas no existe, ni te cuento Diego Armando Estacio y Carlos Alonso Palate. De aquí a nada sabremos que lo que les ocurrió a estos dos pobres inmigrantes ecuatorianos fue un accidente de trabajo. Por eso decía ZP que Barajas fue un accidente. Hubo, en efecto, un lapsus: se le olvidó matizar que fue accidente laboral. Y, además, de medio indiecitos tabajaras, sudacas, desgraciados de por ahí, que ni votan en las municipales. Por eso, porque Barajas no existe y porque aquello fue un accidente laboral de dos trabajadores sudamericanos, de ahí el sindical ardor guerrero de la UGT para convocar el típex de la manifestación. Lo de Barajas se inscribe, en todo caso, en la siniestralidad laboral. De ahí que se quitaran los muertos de encima con tal celeridad, devolviéndolos a Ecuador por Seur 10. Una vez quitados de encima, tranquilos. La manifestación (¿contra qué?), catorce días después de que Barajas dejara de existir. La comparecencia parlamentaria del presidente del Gobierno para explicar lo sucedido y la futura política antiterrorista, al ya te veré, diecisiete días después de los hechos. De los hechos que nunca existieron, y que si existieron los ha borrado el típex de la manifestación.

Que demuestra que pese a toda la demagogia de la tolerancia y del diálogo, del talante y del me alegro verte bueno, aquí, señores, hay un hondón racista y xenófobo de no te menees. Los profesionales del antirracismo, los perseguidores de oficio de la xenofobia han demostrado un absoluto desprecio por Estacio y Palate. Como aquel accidente ferroviario en las páginas de sucesos: «Los muertos, afortunadamente, viajaban todos en Tercera». Estos dos pobres hombres, ni de tercera: de quinta. Dos muertos de quinta que no van a estropearnos los fastos del Tercer Año Triunfal de la Paz y del Proceso. Nada, nada, a dialogar, a dialogar, hasta enterrarlos en el mar. A los góticos del PP, claro, que no quieren marcar el triste paso alegre de la paz.

Ante esta solemne ceremonia colectiva del cinismo y de la indignidad, muchos nos preguntamos qué hubiera pasado si en Barajas, en vez de a dos ecuatorianos, la ETA hubiera asesinado con su bomba a un político del PSOE, a un magistrado adicto, a un periodista de la cuerda. O sin ponernos en objetivos habituales de la banda terrorista: ¿se imaginan que la que hubiera estado dentro del coche cuando la explosión asesina, echando un sueñecito, haciendo tiempo para esperar a Andreíta, que venía de pasar la Nochebuena en «Ambiciones», hubiera sido Belén Esteban mismo? Pero como no han matado a Belén Esteban ni a nadie de los nuestros, y como aquí somos tan antirracistas y tan antixenófobos, hala, hala, que se oiga el clamor de la calle pidiéndonos que reanudemos la rendición ante los asesinos, a fin de que el gorrón cobarde de Doñana pueda presentarse a las elecciones como el Príncipe de la Paz.

¿Y ahora, qué vais a hacer?
Luis del Pino Libertad Digital 14 Enero 2007

¿Y qué os vais a inventar ahora, una vez visto que ha fracasado la manifestación-trampa?

¿Qué vais a hacer, ahora que las imágenes aéreas de vuestra concentración, difundidas por Telemadrid, muestran que, en un recorrido tres veces inferior a los que la AVT utiliza, ni siquiera habéis sido capaces de llenar una tercera parte, y sólo en el carril central de Recoletos?

¿Cómo vais a salir del enredo, ahora que los ciudadanos han podido ver que convocais manifestaciones donde no hay ni un solo cartel contra ETA (aunque sí contra la AVT) y ni una sola bandera de España (aunque sí de Cuba)?

¿Qué nuevo ataque tendréis que meditar para contrarrestar la imagen que delata hasta qué punto la ciudadanía está alejada de vosotros?

Perseverasteis en el error, fiándolo todo a la manipulación mediática, pero no se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo.

Porque, sobre todo, ¿qué vais a hacer ahora que acabamos de conocer que en la terminal T4 de Barajas ETA utilizó una mezcla de explosivos entre los cuales estaba el hexógeno, es decir, el RDX, es decir, uno de los explosivos militares similares al C4 (del cual es componente) que podrían explicar, según el jefe provincial de los Tedax de Madrid, esos agujeros redondos que en los trenes dejaron las bombas del 11-M?

Permitidme que os agradezca que hayais dejado tan claro hasta dónde alcanza vuestra capacidad de convocatoria. Y permitidme que no comparta vuestra decepción. En realidad, es una excelente noticia para todos los españoles que están contra los asesinos. Que son la inmensa mayoría.

Lo teneis cada vez más crudo y sois conscientes de ello, ¿verdad?

Opine sobre este tema en el blog de Luis del Pino. http://www.libertaddigital.com/bitacora/enigmas11m/comentarios.php?id=1768

Zapatero pierde la calle
EDITORIAL Libertad Digital 14 Enero 2007

La evaluación del plebiscito callejero sobre el "proceso de paz", celebrado este sábado en Madrid y Bilbao, arroja un claro fracaso de todas sus intenciones, las declaradas y las verdaderas, aunque inconfesables. Ni siquiera los organizadores se han atrevido a ofrecer cifras de participación, conscientes de lo ridículas que resultarían, en proporción a la colosal propaganda desplegada y al esfuerzo intensivo del Gobierno en sacar a la población a la calle.

Pregonadas a los cuatro vientos por un coro marcial y ruso de medios de comunicación, las manifestaciones a favor de la negociación con ETA y para arrinconar socialmente al PP apenas han reunido a 175.000 almas en Madrid (210.000, ha concedido la Comunidad Autónoma, aguda y compasiva) y 80.000 en Bilbao (según el generoso cálculo de la Policía Local).

Huelgan comparaciones con recientes expresiones de estados de opinión de la sociedad civil, en protesta por las políticas públicas del Gobierno del PSOE más agresivas con la libertad individual, la familia, las creencias espirituales de la mayoría, la seguridad, la verdad histórica o las víctimas del terrorismo.

Lo que procede, en cambio, es constatar signos de un posible cambio de mentalidad y liderazgo en la sociedad española. Una transformación cultural que estaría despojando a la izquierda de su poder de convocatoria, y de la que estaría emergiendo una sociedad distinta, avisada de la demagogia progresista, consciente de sus embustes y prevenida contra los desastres cainitas que desencadenan sus castas allí donde mandan.

Hubo un antecedente de este fallido amedrentamiento, que fue la huelga general de 2002. Organizado por algunos de los mismos que ahora han intentado sin éxito echar a media España encima de la otra mitad, aquel otro pulso al PP también se saldó con un desprecio de la población tan rotundo como el de este sábado, aunque entonces el Gobierno de José María Aznar prefiriese creer lo contrario y cediera al chantaje de los sindicatos, deponiendo su proyecto de reforma del mercado laboral.

Lo que ha puesto de manifiesto el fiasco del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y de la izquierda más insensata de Europa, en este 13 de enero de 2007, es que una mayoría libre va por delante del miedo de sus dirigentes. Mientras el PP aún vivía en un sinvivir, hasta el pasado jueves por la noche, sobre la conveniencia de acudir a una manifestación, la de Madrid, organizada a todas luces para respaldar la negociación con los terroristas y condenar al ostracismo a toda voz opositora a esa política, la inmensa mayoría de los españoles no ha dejado de tener clara la dirección anti-terrorista que necesita España: unidad de los dos grandes partidos en el Pacto por las Libertades y persecución implacable de los criminales con todo el poder de la Ley, hasta derrotarles. Basta con escuchar el clamor que atraviesa todas las encuestas, para comprender cuál es la respuesta al atentado del 30-D que quieren los españoles. Por eso, las manifestaciones de apoyo al llamado "proceso de paz" han fracasado.

La soledad del presidente del Gobierno, pese a la jauría de falsos intelectuales que ladran para él, pese al tapiz de silencio que una prensa impotente y desacreditada le teje con el falso hilo de la paz, pese a las pancartas que decían "Zapatero, no estás solo", es más severa tras las manifestaciones de este sábado. Ha fracturado a la sociedad española como ningún otro mandatario, ha intentado que españoles se echen a la calle contra españoles, emulando las prácticas propagandísticas e intimidatorias de los Círculos Bolivarianos de su amigo Hugo Chávez. Que afronte ahora su responsabilidad. Que empiece, sin ir más lejos, este lunes, cuando le espera el Congreso de los Diputados.

La izquierda y el nacionalismo avalan en la calle el «proceso de paz»
Editorial ABC 14 Enero 2007

EL día después de las manifestaciones convocadas por el Gobierno vasco, en Bilbao, y los sindicatos UGT y Comisiones Obreras, junto con asociaciones de ecuatorianos, en Madrid -donde se oyeron más gritos contra el PP que contra ETA-, refleja el panorama de desunión anunciado por el empeño del PSOE de forzar la exclusión del PP o, en caso de que éste se hubiera sumado a las movilizaciones, la falsa apariencia de unidad bajo la batuta estadista de Rodríguez Zapatero. Por desgracia, la unidad de los demócratas que quieren la derrota de ETA -y que no son todos- está hoy más lejos que ayer. España debe ser el único país democrático en el que la agresión terrorista no produce un efecto agregador en torno a las instituciones y una decidida vocación de vencer a nuestros agresores. El comunicado leído al término de la manifestación por Almudena Grandes y la inmigrante ecuatoriana Lucía Rosero, tan fácil de ser compartido como hueco en su retórica, resultó un ejercicio estéril, porque no es con la palabra como se vence a ETA, sino colocando al Estado y sus instituciones frente al terrorismo de manera firme y decidida a través de la actuación de la Justicia y los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad.

Bien está condenar a ETA, pero no es con líricos discursos como se logrará su derrota. Por eso, las manifestaciones de ayer no sirven como instrumento de presión contra la banda terrorista y sí de apoyo a un «proceso de paz» -avalado en las calles de Madrid y Bilbao por el nacionalismo y la izquierda- que se ha demostrado nocivo para los intereses generales del Estado y de una sociedad más dividida y enfrentada que nunca. En esta situación, quien gana y asiste complacida al espectáculo de confrontación que ha generado la política del presidente del Gobierno es ETA, muy cómoda ante esa «paz» de pancarta que exhibían ayer los manifestantes.

Por eso, de cara al pleno extraordinario de mañana en el Congreso, es preciso que el debate se centre en el contenido político de estos dos años y medio de mandato y en la evidencia de que el «proceso de paz» ha fracasado con estrépito porque ha derivado en el peor de los escenarios: ETA es más fuerte que hace tres años y la sociedad, más débil por su propia fractura.

El último atentado no ha servido para rectificar el rumbo político general del país -saturado de discordias-, pero tampoco para que el PSOE entre en razón y asuma la necesidad de contar con el PP para cualquier intento de reconducción de la lucha contra ETA. Si el PP tiene tanta capacidad para, según dicen, boicotear el «proceso de paz» y también las manifestaciones de ayer, lo lógico es que el Gobierno asuma que la fuerza política del PP es muy superior a la de sus socios minoritarios y que sin los populares no hay posibilidades de que el país avance. Esto es lo que explica que todos los consensos alcanzados entre la derecha y la izquierda hayan sido muy beneficiosos para España y que los pactos de interés particular del PSOE con los nacionalismos, en asuntos de Estado, hayan resultado un desastre.

Los españoles, hoy, siguen sin saber qué va a hacer el Gobierno con ETA. No con los etarras autores del atentado del 30-D, que, obviamente, serán detenidos antes o después en España o en Francia. Sino qué va a hacer con el entramado batasuno, con las causas judiciales en las que el Fiscal se ha apeado con el proceso en marcha («caso Egunkaria», por ejemplo), con el Partido Comunista de las Tierras Vascas, con los interlocutores propios que vendían la paz como una realidad inmediata. Y, sobre todo, si el presidente del Gobierno sigue albergando la esperanza -para su futuro político y el de su partido- de retomar el diálogo con ETA y Batasuna. Ningún manifestante pudo salir ayer en Bilbao y Madrid con respuestas a estas preguntas, que son claves del futuro inmediato de España.

Pancartas y manifestaciones
¿Confusión? No, miseria
José María Marco Libertad Digital 14 Enero 2007

Rodríguez Zapatero llama "accidentes mortales" a los atentados etarras. Los etarras, a su vez, dicen que el alto el fuego sigue vigente después de haber asesinado a dos personas y dinamitado un edificio entero. Las coincidencias entre el gobierno socialista y los etarras o los batasunos –lo mismo da– venían siendo llamativas. Ahora ya son clamorosas. Tanto Rodríguez Zapatero como los etarras han decidido que la realidad no existe, que se puede decir cualquier cosa, que la propaganda sustituye a la política, no digamos ya a la moral.

Por eso resultaba un poco sorprendente que UGT se negara a incluir la palabra "Libertad" en el lema de su manifestación contra el PP y la AVT. Es cierto que los sindicatos, sobre todo desde que en buena medida se han convertido en organismos subvencionados por el gobierno, no tienen el menor interés en defender la libertad. Más bien al contrario, tienen pavor a la libertad. Ahora bien, habiéndose convertido la UGT en correa de transmisión del socialismo zapateril, era extraño que no hubiera aprendido todavía que en buena doctrina zapateril las palabras no significan nada, igual que la realidad no existe.

Cándido Méndez, al final, se ha enterado de qué va el asunto. Así que en la pancarta de la manifestación de Madrid han metido la palabra "libertad", con el añadido de "la vida". Prefiero evitar cualquier sarcasmo, por respeto a la seriedad del asunto y a la memoria de las víctimas.

De todos modos, la aparente confusión no debería engañar a nadie sobre el fondo del asunto. Y es que el gobierno de Rodríguez Zapatero no tiene política antiterrorista. Utiliza, o más bien pretende utilizar a los terroristas para expulsar del panorama político español al centro derecha y fundar un nuevo régimen social-nacionalista.

Ya hemos empezado a ver los resultados. El atentado del día 30 de diciembre es un jalón, otro más, de esta política bautizada "proceso de paz". Política que no está suspendida ni lo estará mientras Rodríguez Zapatero siga gobernando.

Por eso, en mi opinión, el Partido Popular ha hecho bien pidiendo que se suspenda, esta vez sí, la convocatoria. Los cambios de lemas y de pancartas evidencian el horror –en el estricto sentido de la palabra, esta vez– de la situación sobre la que se pretende hacer un ejercicio abominable de manipulación de la opinión pública. Si en el PSOE de Rodríguez Zapatero quedara algo de decencia, aceptarían la propuesta del PP de inmediato.

Claro que para eso habría que reconocer antes algunas cosas. Por ejemplo, que los atentados son atentados y no accidentes, y que las familias de los asesinados en atentado se merecen el apoyo de las autoridades, es decir, que los gobernantes asistan a los funerales. Cosa que no han hecho ni Carmen Chacón en Ecuador, ni un solo miembro del gobierno en Madrid. Pues bien, les pagamos para eso, para que estén ahí, compartiendo el dolor y representándonos a todos. Han demostrado una vez más que sólo se representan a ellos mismos... y a sus colegas.

Hay que recordar, por cierto, que Aznar no dejó de asistir a un solo funeral de una víctima del terrorismo, salvo en algún caso excepcional por cuestiones de seguridad.

Ruido y furia
Por Ignacio Camacho ABC 14 Enero 2007

UN montón de miles de personas decentes se manifestaron ayer en las calles de Madrid. Otro montón de miles de personas no menos decentes decidieron quedarse en su casa. En ambos casos se trata de ciudadanos que ejercieron libremente su derecho, como cuando la convocatoria procedía de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, a respaldar o no un llamamiento de movilización pública. Nadie tiene la más mínima legitimidad para criticar la postura de los que fueron por convicción moral ni de los que dejaron -dejamos- de ir como repulsa al sesgo y la división de la convocatoria. En democracia, la gente se manifiesta, opina, habla y discute con libertad, y el respeto al adversario representa la esencia del sistema que nos ampara a todos bajo las reglas de la ley.

Provoca un poco de pereza recordar obviedades tan elementales, pero por lo visto hay personas que las han olvidado. El debate nacional se ha calentado de un modo inquietante a partir del atentado etarra de Barajas, y muchos compatriotas están volviéndose a confundir de enemigo, como ocurrió tras el 11-M. Gran parte de la responsabilidad de esta crispación corresponde a un Gobierno que, surgido de aquella convulsión gigantesca, en vez de aplicarse a la reconstitución de la concordia se ha dedicado a agravar la fractura, abrir zanjas de desencuentro y destrozar los consensos establecidos desde la Transición. Pero un Gobierno se puede cambiar en las urnas; lo que resulta difícil de recomponer es el clima de convivencia ciudadana.

Por debajo de la manifestación de ayer circularon campañas y eslóganes repugnantes de acoso a la oposición, a través de sms y correos electrónicos, y en la marcha se minimizó la repulsa contra ETA para sustituirla por un ambiguo, equidistante y melifluo anhelo de «paz». Junto a la cabecera había banderas republicanas, que no son precisamente un símbolo de concordia, y los convocantes manipularon contra el PP la legítima concurrencia de los asistentes. Como respuesta, en los foros de internet y en los corrillos y tertulias se decían verdaderas barbaridades contra los socialistas. La temperatura social está hirviendo y la dirigencia política se muestra renuente a rebajar la tensión, en la creencia de que esta calentura favorece la confrontación electoral. En medio de este circo de ruido y furia, mucha gente razonable se siente desamparada por una clase política cuyos intereses se alejan de los de la opinión pública.

Es menester que alguien frene esta deriva demencial. El Gobierno en primer lugar: su estrategia de aislar al PP para diluir su fracaso ante ETA es sencillamente inmoral. La oposición, en cuanto alternativa de poder, tiene que hacer también un esfuerzo para aflojar la tirantez, y si nada de eso ocurre tendremos que ser los ciudadanos quienes pongamos algo de cordura. O nos serenamos todos, o esto descarrila. Y al otro lado del terraplén nos están esperando, bombas en mano, los recogedores de las nueces que caen del árbol zarandeado de la convivencia. Ésos no tienen ningún anhelo de paz

El endoso del fracaso
Por José Antonio Zarzalejos ABC 14 Enero 2007

ERA previsible que sucediera pero no tan pronto ni con tanta intensidad. El fracaso del Gobierno en el «proceso de paz» -un fracaso que ha incurrido en el patetismo del ridículo- estaba previsto endosárselo al Partido Popular. Así estaba escrito en la hoja de ruta del viaje a ninguna parte que el presidente del Gobierno inició con la frustrada y frustrante iniciativa negociadora con la banda terrorista ETA. Faltaba un elemento detonador que vigorizase las energías deprimidas de la izquierda tras el brutal atentado de Barajas y -sobre todo- después de la penosa gestión de la crisis subsiguiente provocada por la errónea intervención de Rodríguez Zapatero el 30 de diciembre pasado. Las manifestaciones de Bilbao y Madrid de ayer han sido los recursos utilizados por el PSOE y el propio Gobierno para revitalizar los afanes de segregación del PP que bullen en determinados sectores ideológicos y sociales en esta España que ha recuperado una selectiva «memoria histórica» que se dirige como un obús destructor contra la derecha democrática española que agrupa a la nada despreciable cifra de casi diez millones de ciudadanos. La coartada de la izquierda gobernante para obviar su frustración ha sido otra vez la movilización popular encauzada para aplastar la identidad y legitimidad política e ideológica de la oposición.

Desde que el presidente del Gobierno reprendiese -y corrigiese- en público al secretario de organización del PSOE que esbozó una tímida autocrítica en la gestión del «proceso», y se distanciase con desdén de los consejos de su ministro de Interior -Pérez Rubalcaba, por si acaso, se fue hasta The New York Times para aseverar que ninguna tregua de ETA sería ya creíble después del atentado de Barajas-, se adivinaba que la maquinación para compartir con el Partido Popular la responsabilidad del fracaso gubernamental con la banda ETA estaba en marcha. En la maquinación han convergido todas las fuerzas -bien en Madrid, bien en Bilbao, y en ambas ciudades a la vez-que han demostrado no haber interiorizado los valores de convivencia que se fraguaron en una transición democrática que, ya con claridad casi nítida, pretenden superar mediante la ideación de una ruptura política en la que el éxito del «proceso de paz» era un factor capital. Pero el manoseado «proceso» ha fracasado -aunque el presidente del Gobierno se siga resistiendo a declararlo roto por más que así lo considere la extrañamente nerviosa e intemperante Fernández de la Vega- y semejante fiasco no se solventa ni con manifestaciones más o menos vociferantes ni con imputaciones de anacrónico manual de agitación y propaganda. El fracaso del presidente del Gobierno es suyo y enteramente suyo y el Partido Popular se ha limitado a no hacerse corresponsable de una iniciativa política que presentaba graves reparos de carácter ético-político e insuperables obstáculos para su viabilidad. El desentendimiento del PP de la interlocución gubernamental con la banda terrorista ha respondido, además, a un diagnóstico previamente elaborado y experimentado cuya autoría compartió -y lo hizo de manera entusiástica- el PSOE y su secretario general Rodríguez Zapatero en la anterior legislatura.

En varias ocasiones he expresado la opinión -sustentada en sólidos indicios- de que el presidente del Gobierno lleva mucho tiempo esperando el desplome del suelo electoral del Partido Popular y el desencadenamiento de una crisis interna que haga inverosímil su eventual triunfo en una futura confrontación electoral. Y aunque los populares, en ocasiones, han estado a punto de favorecer las expectativas de Rodríguez Zapatero, la torpeza del presidente -un presunto «buenón» político en expresión de Felipe González- ha podido más que los larvados disensos internos en la formación conservadora a la que, ahora, amalgama todavía más esta burda maniobra de endoso de un fiasco con la banda terrorista ETA que, siendo tan probable como anunciaban los acontecimientos, el Gobierno no ha sabido ni dirigir ni digerir. Rodríguez Zapatero deberá dejar para otra etapa -si llega a ella en mejores condiciones que las actuales- su propósito de desarbolar al PP, después de haber comprobado que el liderazgo de Mariano Rajoy no es arrasador pero sí suficiente para soportar incólume sus entrevistas en Moncloa de las que el presidente popular sólo ha extraído incertidumbres y banalidades.

En política es usual tratar de transferir al adversario -aquí el PP es tratado como enemigo- la responsabilidad de los propios errores, pero es inaudito que se utilice a la propia sociedad como instrumento del endoso del fracaso. Mucho antes de que se convocaran dos manifestaciones -en la de Bilbao, los socialistas insisten en secundar el «diálogo», un concepto noble que los terroristas han desvirtuado hasta dejarlo en mero recurso dialéctico para cubrir sus crímenes- el presidente del Gobierno debería haber explicado las circunstancias en las que se han producido los contactos con la banda terrorista y proporcionado los detalles de la preparación y ejecución del atentado de Barajas. Antes también de que se convocaran las concentraciones, la sociedad a la que se ha reclamado su presencia en la calle tenía -y sigue teniendo- el derecho a conocer por qué el jefe del Gobierno prometió el día 29 de diciembre un futuro mejor, para tener que negarlo veinticuatro horas después; debe aclarar igualmente, por qué sus colaboradores se refieren a la «ruptura» del proceso y él se resiste a utilizar ese término tan definitivo y, especialmente, José Luis Rodríguez Zapatero tendría que hacer entender al común de los mortales por qué razones no fue él, como presidente del Gobierno, el que rompiese -así, rompiese- el «proceso paz» cuando ETA perpetró graves actos de violencia callejera, cuando era público y notorio que persistía en su chantaje a empresarios y profesionales y cuando robó, previo secuestro, trescientas cincuenta armas en Francia y por qué razón no atendió los requerimientos de las autoridades galas que -incluso en una vista pública en París-aseguraron que la banda terrorista no presentaba síntomas de aquietamiento sino de todo lo contrario.

Mañana se celebra un pleno parlamentario de carácter extraordinario en el que -más allá de las manifestaciones a las que tan poca consideración ha mostrado tener el presidente porque a ninguna de las que convocaron las víctimas atendió- Rodríguez Zapatero se enfrenta a muchas preguntas, a un buen puñado de incógnitas y a algunas obligaciones morales. Y si el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo ha quedado desfasado -según interpretación del Gobierno, del PSOE y de todos sus aliados ocasionales o duraderos en el Congreso- ¿acaso no ha decaído la vigencia de la autorización parlamentaria de mayo de 2005 en la que se amparó para iniciar este ya fracasado «proceso»? ¿no debería ser revocada aquella resolución y adoptada otra con exigencias a ETA que despejasen cualquier duda sobre el propósito inequívoco de derrotar a la banda sin mediar diálogo alguno que no sea el imprescindible para incautar las armas e implementar las medidas de generosidad que el Estado y la sociedad tuvieran a bien concederle?

El éxito, se dice con tino, tiene muchos padres, pero el fracaso suele ser huérfano. Rodríguez Zapatero, el Gobierno, elPSOE y los nacionalistas -et alii- pretenden quebrar este principio inveterado convirtiendo al PP en provocador de un error histórico que al presidente le comienza a pesar demasiado. Suárez, González y Aznar bailaron con los lobos etarras y así les fue. Rodríguez Zapatero -ahora le ha tocado a él por no aprender en cabeza ajena- debe asumir las consecuencias de su equivocada opción. Sin más trampas, o sea, sin rehuir su responsabilidad o -lo que sería aún peor- clausurando de verdad el «proceso». Porque si no lo hace, ya no sería uno de sus frecuentes lapsus linguae, sino, directamente, una indecencia.

José Antonio Zarzalejos. Director de ABC

Fisiología política
Por M. Martín Ferrand ABC 14 Enero 2007

LA fisiología del cuerpo nacional español es una invitación al pánico. Le han dejado de funcionar vísceras fundamentales y, perdido el control de todos sus esfínteres, da muestras de sinrazón y demencia, pero no es eso lo peor. Medio cuerpo rechaza al otro medio, como si le hubiera sido transplantado. Incluso la mitad del cerebro anda en guerra con su mitad simétrica y el resultado, disimulado por la más demoledora inactividad, se manifiesta en violentas convulsiones que no presagian nada bueno.

Mañana, en el Congreso, José Luis Rodríguez Zapatero nos dará una explicación cantinflesca de sus obsesivas negociaciones con ETA y de un fracaso que, propiciado por su torpona candidez, no parece capaz de asumir y superar. Puede, incluso, volver a hablarnos del «accidente» que se llevó por delante dos vidas y un trozo del nuevo aeropuerto de Barajas, y, en eso, debemos comprenderle. Él mismo es un accidente consecuencia de otro accidente, el del 11-M, y manantial de nuevos y perturbadores accidentes que descoyuntan la mal vertebrada realidad española. Carece de enjundia política para ser algo más de lo que es y tratar de construir un futuro como el que demanda, con unas pocas excepciones periféricas, la práctica totalidad de la población española.

Ayer, en la calle, Zapatero -lo que representa- corrió parejas con su irreconciliable antagonista político, Mariano Rajoy. No es buena la calle como escenario de las proclamaciones políticas. En la calle el grito sustituye a las razones y el debate es suplantado por un coro tan monótono como desafinado. En una Nación con 19 parlamentos y más de 8.000 concejos municipales no debiera ser necesario recurrir a la vía pública como escenario de libertad y tribuna para la libérrima expresión; pero, burlados los parlamentos y concejos por la presión partidista y la consecuente carencia representativa, las plazas y avenidas devienen en higiénica válvula de escape que rebaja tensiones, afloja ánimos, enfría pasiones y sosiega líderes.

Con un argumento menos dramático, el juego de ausencias y presencias en las manifestaciones callejeras de ayer hubiera resultado un gracioso vodevil; pero es algo más serio lo que está en juego: un PSOE -y asociados- que no pretende la victoria sobre el PP, sino su total demolición, y un PP que no parece saber lo que quiere, si lo sabe no es capaz de expresarlo y si llegara a hacerlo tendríamos muchas posibilidades de entender lo contrario. Entre incautos y matones ayer fue un mal día. Se intensificó la sintomatología del rechazo de medio cuerpo nacional por el otro medio. Es muy posible que mañana sea peor si vuelve a comprobarse, como cabe temer, que Zapatero, presidente de guardia, no tiene ningún interés en remediar, ni con paños calientes, esa grave enfermedad. Con lucir su inmensa vaciedad tiene bastante.

Negociación-trampa
Luis del Pino Libertad Digital 14 Enero 2007

Se escucha el bisbiseo a nada que se ponga un poco de atención. Los pelos de las moquetas echan humo de tanto paso apresurado de un lado a otro de los despachos. El tiempo de la mentira se acaba y el horror al vacío comienza a hacer su aparición. Hay que improvisar planes B, hay que encontrar una salida.

Presiones de todo tipo. Presiones sobre los medios, cada vez más acusadas. Presiones sobre el PP, algunas muy solemnes y, sin embargo, no bobas. Presiones negativas y positivas. La amenaza y la promesa se suceden, preludiando el inicio del cónclave de adivinos.

Por primera vez en mucho tiempo, el PP ha jugado bien sus cartas y ha mantenido el tipo a pesar de esas presiones. Se ha sabido combinar la dureza en los principios con el mensaje templado y se ha sabido trasladar a los españoles la idea de que lo que el sábado se iba a vivir no era más que un acto de partido. Y el resultado ha sido de mucho más alcance que la mera desactivación de una manifestación que estaba destinada a tratar de apuntalar a un gobierno que se deshace como un azucarillo. Porque se ha conseguido demostrar, de forma rotunda, que el Gobierno ha perdido la iniciativa y ha perdido el apoyo de la calle.

El Gobierno jugó a secuestrar la manifestación de ecuatorianos y el acorazado mediático se puso a toda máquina a trabajar para que la ciudadanía respaldara a Zapatero. Ni un solo español se ha quedado sin saber que había que manifestarse el sábado, a pesar de lo cual ayer no consiguieron juntar más a unos cuantos miles de liberados sindicales y a D. Florencio Martínez, que pasaba por allí y se pensó que era la cola del cine. Las fotografías de la manifestación son patéticas: ni una toma de alcance, no sea que veamos dónde acaba la "multitud".

El divorcio es cada vez más acusado, pero no entre izquierda y derecha, sino entre un Gobierno alucinado y una ciudadanía que ha dicho "¡Basta!". Y ni todos los editoriales del mundo, ni el poder combinado de todas las televisiones, van a conseguir que los españoles apoyen ninguna solución transaccional. El camino contra ETA sólo es uno.

Las presiones se redoblan y se invita al PP a participar en una negociación-trampa con la que intentar salvar los muebles. "Hay que proporcionar a Zapatero un camino alfombrado para la vuelta al Pacto", aconsejan los augures. "Hay que evitar acorralar al partido que hoy Gobierna", dicen los expertos. "Hay que impedir que el PSOE se eche, de forma definitiva, en manos de la banda", aconsejan los cráneos pelados. "No se puede jugar con la estabilidad del sistema", sentencian por fin los importantes, queriendo decir, en realidad, "¿Qué pasa con lo mío, si esto se viene abajo?".

El horror al vacío, trufado de intereses.
Todavía no se han dado cuenta de la verdadera situación. Todavía no comprenden que esa negociación-trampa está condenada al fracaso. Porque los ciudadanos no tenemos la culpa de que ETA marque el calendario. No tenemos la culpa de que nadie intentara tapar una masacre el 11-M. No tenemos la culpa de tantos intereses creados y tanto dossier suelto.

Es más, no sólo no tenemos la culpa, sino que nos importa un carajo a quien se lleve por delante la regeneración necesaria. No tenemos ningún miedo al vacío, por la sencilla razón de que no estamos desde tiempo inmemorial aislados en la moqueta y sabemos cómo es la gente de la calle: buena gente que llora con las víctimas y odia a los asesinos; buena gente que quiere a su país y que defiende, con dignidad y civismo, a los que sufren; buena gente que no comprende que nadie anteponga sus intereses a cosas que son de simple justicia.

El PP tiene en su mano, por vez primera, una baza ganadora. Porque quien tiene que rectificar es el Gobierno, no el PP, que no se ha movido de su sitio. Y si eso significa que el PSOE tiene que prescindir de Zapatero, que lo haga. Y si eso significa que el PSOE debe ser sustituido por un verdadero partido de izquierdas, que se lo sustituya. Y si eso significa que alguno pierde el chiringuito, será porque ese alguno ha estado manteniendo el chiringuito gracias a una situación donde los ciudadanos eran los que ponían los muertos.

Nos importa un bledo lo que ETA cante y a quién se lleve con ello por delante. Afortunadamente, hay un partido que no entró en el juego perverso y que puede tener hoy la cabeza bien alta. Y yo sugeriría a los preocupados que no traten de llevar al PP al terreno de la negociación-trampa, porque podrían terminar por conseguir que la riada se llevara también por delante al PP. Y entonces sí que nos enfrentaríamos al vacío.

Rajoy y todo el PP han jugado bien sus cartas. ¿Van a seguirlas jugando, ahora que el humo de las moquetas no deja ver bien el horizonte? Estoy seguro de que sí.

Una tradición proetarra
Pío Moa Libertad Digital 14 Enero 2007

De forma inconfesada pero evidente, un poco como el régimen de Castro, la ETA fue siempre muy popular entre la izquierda, y lo sigue siendo. Empezar a asesinar, en 1968, y ganarse el corazón del resto de la oposición antifranquista fue todo uno. Solo una vez aquella variopinta oposición logró actuar unida, y fue en defensa de la ETA durante el juicio de Burgos. Según los historiadores y políticos de izquierda, la ETA abrió el camino a la democracia al asesinar a Carrero Blanco. Llegada la democracia se pretendió que la ley no estaba hecha para el Terrorismo Nacionalista Vasco (TNV): con él no bastaba la solución policial, era precisa una salida negociada con los asesinos. Eso ya empezó a corromper la democracia y a sus políticos, cuando éstos engañaban a los ciudadanos declarando que no tenían tratos con los pistoleros, para que estos los pusieran en evidencia como farsantes, una y otra vez. El TNV ha contado siempre, además con la colaboración política del PNV, dedicado a obstaculizar sistemáticamente la aplicación de la ley. La benevolencia proetarra del PSOE se enturbió cuando la ETA empezó a matar a militantes suyos, pero, conforme al carácter de ese partido, combinó la claudicación “negociadora” con el llamado terrorismo de partido en el poder, desacreditando a la democracia. Por todas estas razones, hasta 1988 no fue posible establecer una actitud antiterrorista común entre los partidos, el flojísimo Pacto de Ajuria Enea, bien pronto saboteado por uno de los firmantes, el PNV.

Fue el gobierno de Aznar quien poco a poco sacó las conclusiones correctas y comenzó a aplicar rigurosamente la ley a los criminales. También el PSOE pareció haber aprendido algo cuando se unió a esa política y firmó el Pacto Anti terrorista y por las Libertades. Pero, como sabemos, bien pronto lo traicionó entablando “diálogos” clandestinos con sus admirados pistoleros. Practicando una oposición desestabilizadora, el PSOE, al lado de separatistas y terroristas, extendió la kale borroka por toda España y transformó la política de aplicación de la ley y aislamiento de la ETA en vulneración de la ley y aislamiento del PP.

Desde el poder, Zapo viene aplicando una estrategia de liquidación de la Constitución a favor de separatistas y etarras, concluyendo una Infame Alianza con ellos, una especie de nuevo Frente Popular de hecho. Como en el antiguo Frente Popular, los socios se llevan mal entre sí, no siempre sus trapicheos salen al gusto de todos, y la ETA, que conoce bien a sus amigos, va conduciendo a estos mediante el terrorismo callejero o, últimamente, algún gran atentado. El gobierno entra “en razón” y trata de movilizar a las masas en apoyo de la colaboración con los asesinos, en apoyo de lo que llama “la paz”, y que es el ataque más grave sufrido por la paz en España desde la Transición.

Esta movilización de masas contra la Constitución y contra los demócratas ha sido un relativo fracaso del PSOE, pero una nueva victoria ofrecida a la ETA, pues el aumento de la crispación y la división del país, con una porción de él envenenada por la demagogia y la corrupción del lenguaje zapótico, le convienen en alto grado.

--------
“El verdadero nacimiento de la ETA como fuerza importante en España data de aquel período de 1968 a 1970, y está ligado a tres asesinatos, los cuales no le impidieron recibir todas las bendiciones posibles. La rodearon de afecto y comprensión, aun si con reticencias de escaso relieve práctico, los comunistas, los demás nacionalistas vascos, catalanes y gallegos, parte considerable del clero vasco y otra menor, pero notable, del resto de España. El conjunto de la oposición, en suma. Y, no menos decisivo, diversos gobiernos europeos, en especial el francés. Francia iba a convertirse por muchos años en el refugio y santuario de la ETA, el lugar seguro sonde la organización planeaba sus atentados y adonde podía retirarse oportunamente, garantizándose un alto margen de impunidad. A la oposición española le pareció bien, creyendo que esa política de París duraría duraría lo que el régimen franquista. Volvía a equivocarse. Sin todos esos apoyos, la ETA habría corrido probablemente una suerte muy parecida a la de otra organización terrorista, el GRAPO, unos años después”.

-----------------
—Ha habido reuniones con el PSOE, y con el Partido Socialista francés también. Se está haciendo un curro de la hostia —le explica la dirigente batasuna.
—Miedo me dan a mí estas decisiones.
—¡No, joder! Hay que tantear por todos los lados —y ríe—. Para el PSOE es la hostia, que estén ellos gobernando y solucionar uno de los mayores conflictos que tiene el Estado español. Hay que planteárselo así al señor ZP, o sea: «tú vas a solucionar el conflicto mayor que ha tenido el Estado español. Pasas a la historia, tío, premio Nobel de la paz, te dan el premio Nobel de la paz».

El PSOE muestra en Bilbao y Madrid su equidistancia entre ETA y el PP
Editorial Elsemanaldigital 14 Enero 2007

Tras la polémica por los lemas de las dos grandes manifestaciones que se celebraron ayer, una en Bilbao y otra en Madrid, formulados de tal manera que hicieron imposible la asistencia a las mismas del principal partido de la oposición y de múltiples organizaciones sociales, empezando por la Asociación de Víctimas del Terrorismo, es necesario preguntarse qué quería demostrar el PSOE con su activa participación en ambas.

La respuesta parece evidente. El fracaso del "proceso de paz" emprendido por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, con la banda terrorista ETA no ha producido, como sería lógico esperar, la inmediata rectificación de esa política claramente errada mediante la reactivación del Pacto contra las Libertades y por el Terrorismo y de la unidad con el otro gran partido nacional, el PP. Bien al contrario, el PSOE se ha enrocado en su estrategia de aislar al PP y de situarse en una imposible equidistancia entre ETA y el principal partido de la oposición.

Imposible e inmoral, porque no es concebible en modo alguno que se pueda comparar a una fuerza política democrática, el primer partido del país en número de afiliados y probablemente en intención de voto en estos momentos, que gobierna en múltiples Comunidades autónomas y Ayuntamientos, y representa por lo menos a diez millones de españoles, con una banda de asesinos. Tal equidistancia denota un preocupante deterioro en la propia percepción del sistema democrático que tiene una izquierda excesivamente radicalizada.

Pero es que, además, esa radicalización no refleja la realidad que se vive en la calle. El votante medio del PSOE no está tan alejado del votante medio del PP en su forma de entender lo que significa el terrorismo y lo que se debe hacer contra él como esas "vanguardias" sociales constituidas por sindicalistas, artistas y agitadores que han convertido la "lucha contra la derecha" en una razón de ser que muchas veces desborda lo racional para caer en lo puramente visceral.

Ese ciudadano de a pie ha podido comprobar que las acusaciones de "profetas de catástrofes" dirigidas contra el PP por su oposición a diversos aspectos cruciales de la política de José Luis Rodríguez Zapatero, al menos en el caso de la negociación con ETA se han revelado infundadas: el PP tenía razón y el "proceso" ha acabado entre ruinas y muertos. Es también difícil que pueda entender detalles como el que en la manifestación de ayer de Madrid ondeasen las banderas de varios países hispanoamericanos, pero no la española, sustituida por una nada blanca.

En definitiva, acabamos de asistir a un desahogo de esa izquierda demasiado radicalizada en la que se apoya Zapatero, que necesitaba volver a salir a la calle tras estos últimos años en que había perdido el monopolio de la misma. Pasado el desahogo, queda la dura realidad, que consiste en el presidente del Gobierno – llamativamente ausente en las manifestaciones de ayer – tiene todavía que explicar qué piensa hacer a partir de ahora en relación con ETA.

Hacia la gran coalición
Por Victor Manuel Arbeloa ABC 14 Enero 2007

VOY directo «in medias res». Después de darle muchas vueltas al asunto, y tras estos días tristísimos, no veo mejor solución política en España, que tenga decisivas consecuencias en todos los ámbitos, que una gran coalición entre el PSOE y el PP, entre el PP y el PSOE, después de las próximas elecciones generales del año 2008.

No sólo acabaremos así con ese «problema», «cáncer», «plaga»... -como le han llamado muchos- que es el terrorismo (no la «violencia») independentista de ETA, que está convirtiéndose en el mayor «obstáculo tradicional» de nuestros últimos tiempos y que ha ido arrastrando a varias fuerzas políticas y sociales a intentar terminar con la mejor herencia de nuestra Transición política, sino que seremos así capaces, por fin, de coronarla con éxito, haciendo de la concordia, la reconciliación, el consenso y el espíritu constituyente la base y el eje de los cambios necesarios y urgentes en la misma Constitución y en otras leyes complementarias.

La Ley Electoral, en primer lugar. Ya lo ha dicho a veces algún locuaz presidente de Comunidad Autónoma, pero al modo de un relámpago fugaz y tronituante. Sin esa reforma no llegaremos nunca a tener una representación justa y proporcionada de la voluntad del pueblo español. Nadie podría imaginarse que los independentistas escoceses pusieran en un brete al Parlamento y al Gobierno británicos. Ni que los independentistas bretones y corsos hicieran o deshicieran los gobiernos de la República francesa. Jamás los italianos tolerarían que los diputados soberanistas del «Volkspartei» del «Südtirol» -la Liga Norte ha sido una broma pesada- fueran determinantes. (Y no llamo «nacionalistas» a los que en España son independentistas, soberanistas o confederalistas, y no sólo nacionalistas, cosa que aquí se hace a cada paso, dado nuestro habitual, indigente y desnaturalizado vocabulario político).

Podremos por fin reformar, con las mayorías cualificadas requeridas, la Constitución de 1978, no sólo en los tres puntos mínimos en los que parece haber un acuerdo teórico, sino en aquellos mucho más decisivos propuestos por el Consejo de Estado. Podremos así cerrar el proceso autonómico, corregir los desequilibrios tantas veces denunciados por tantos, añadir los nombres de las Comunidades Autónomas (no «Autonomías»), contemplar la posible modificación de todas ellas, y no sólo de Navarra, suprimiendo la singular y decaída disposición transitoria cuarta, etcétera. Y podremos entonces igualmente disolver las Cortes y convocarlas de nuevo, así como organizar y aprobar los referenda de ratificación, según ordena el texto constitucional.

Juntos los dos grandes partidos, con la colaboración de todos los que quieran, cargaremos con las consecuencias de la decisión del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña y podremos aplicarlas al resto de los Estatutos reformados o por reformar.

Será la ocasión pintiparada para aprobar otras importantes leyes nacionales tan necesarias como arduas, que no pueden seguir dividiéndonos por más tiempo, como la del Agua o la de Educación, que otros países ya tienen consensuadas y aprobadas.

No voy a comparar España con la Confederación Helvética, donde la concentración de los cuatro grandes partidos es ya una costumbre. Ni siquiera con los países del Benelux, donde ha sido y es algo habitual. De esa forma logró Bélgica una federalización complicada pero pacífica. La República Federal de Alemania nos ha dado dos buenos ejemplos por razones políticas y económicas, y hasta un nombre sonoro: «Die grosse Koalition».

El caso de España es mucho más grave hoy. Pero a grandes males, grandes remedios.
Una inmensa mayoría de españoles está esperando esta salida, que es a la vez una grande, democrática y patriótica solución.
Ex presidente del Parlamento navarro

El terrorismo y el bando de la ternera
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 14 Enero 2007

ACIERTA la vicepresidenta al afirmar que «nunca ha habido tanta deslealtad en la política antiterrorista». De la Vega no puede errar, pues sabe bien de lo que habla. Ella ha colaborado, como tantos, a atizar esa greña interminable entre las fuerzas democráticas, que amenaza ya con partir España en dos mitades.

Los debates previos a las marchas que ayer recorrieron las calles de Madrid y de Bilbao constituyen una muestra casi cómica de ese rampante oportunismo en el que se han instalado unos partidos que han decidido anteponer sus cuentas de resultados electorales a cualquier otra consideración política o moral.

Lo de Bilbao fue vergonzoso. El lema inicial de la manifestación («Por la paz y el diálogo») resultaba tan ambiguo que incluso Batasuna se animó a participar en un acto supuestamente convocado contra ETA, pero previsto en realidad para exigir que continuara, pese a las bombas, el diálogo con ella. Ibarretxe quiere ese diálogo, mientras que Imaz cree una locura mantenerlo. El PSE dijo primero que no estaría en Bilbao, luego que sí, pese a no compartir ¡el lema de la marcha!, luego que no si estaba Batasuna y luego otra vez que sí al decidirse expulsar a una fuerza que hace sólo un mes Patxi López consideraba esencial para el futuro del País Vasco. A nadie pareció importarle la presencia del PP, pese a que es allí un componente esencial en la lucha contra ETA.

Pero ha sido lo de Madrid lo que ha marcado el no va más. Con los ecos aún vivos del bombazo de Barajas, los partidos y sindicatos se enzarzaron en un arrancamoños bochornoso por si debía o no figurar la palabra libertad en el lema de la marcha. ¿Pero nos hemos vuelto todos locos? No: es el oportunismo que hace estragos. Finalmente, el sentido común ganó la partida y se decidió que no exigir la libertad en un lugar en donde hay cientos de personas escoltadas sería una indecencia que mostraría lo evidente: que se quería dejar fuera al Partido Popular. La decisión de este último de no ir a la marcha tras habérsele dado la razón es la prueba del nueve de la estrategia del PP: la de cuanto peor, mejor. Lo pagarán.

Sólo los miles ciudadanos de Madrid -y los de Bilbao que han salido a manifestarse contra ETA y no a favor del dialogo con ella- pusieron ayer las cosas en su sitio. Todos ellos en un bando: el de la lucha contra el terror. Nuestros líderes se han situado, también todos, donde han creído que están sus votos: en el bando de la ternera, según la célebre expresión acuñada en la Revolución americana para describir a aquellos cuya lealtad dependía del lado -inglés o americano- en que les daban de comer.

TRES, ERAN TRES Y NUNGUNA ERA BUENA
Antonio Quintana Guerrero minutodigital 14 Enero 2007

Creo que uno de los problemas del mundo es que los estúpidos están seguros de todo, mientras que los prudentes caminan siempre en la duda. Ni que decir tiene que el presidente de Gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero, pertenece estar inscrito en el listado de los primeros, porque lo que dice y lo que finalmente hace, lleva casi siempre el sello inequívoco del que no sabe ni lo que dice ni lo que hace, que es mandamiento principal del estúpido. Yo recomiendo a todos los internautas que naveguen un poco por otras aguas y comprobarán que este juicio no es apresurado porque casi toda la prensa internacional coincide en él y no son pocos los que aún llegan más lejos a la hora de calificarlo y descalificarlo. Zapatero, el temerario, con su manual en blanco del talante que nadie entiende, llega a este punto de la legislatura avalado por sus tres grandes apuestas: la Alianza de Civilizaciones, en el marco de las relaciones intencionales; el Estatuto Catalán y la negociación con ETA. Tres eran tres, y ninguna era buena.

La alianza de ZP, fue recibida en su día con la más absoluta indiferencia de la ONU, y vio frustrada en gran medida las expectativas de su plan sobre la Alianza de Civilizaciones, salvo el respaldo entusiasta del controvertido Kofi Annan, otro qué tal, sustituido desde por el surcoreano Ban ki-moon, mucho más próximo a EEUU. Respecto al Estatuto de Cataluña, después de las últimas elecciones catalanas, la conclusión no es otra que si bien es cierto que Zapatero ha perdido hasta el mechero en el frente catalán, a los demás nos aguarda un serio dolor de cabeza, cuando el estatuto comience su andadura. O sea, que aunque queramos olvidarlo, nos queda Zapatero para rato, porque las consecuencias de su talante apenas se vislumbran hoy día.

Pero el mas duro de los reveses sufrido por el teatrero solemne ha sido la ensoñación de dialogo con los asesinos irredentos de ETA. Y donde cualquier análisis coloca al presidente del Gobierno como premio Nóbel de la ingenuidad y la bobería, al tiempo que saca a la luz la caja de grillos en la que se ha convertido el Gobierno y el propio Partido Socialista. Y lo peor es que ETA se ha reido en la cara de Zapatero de toda España, ha retomado un protagonismo agotado y se ha legitimado en Europa. ¿Cómo ha reaccionado ZP? Nadie lo sabe porque como suele, dice cosas tan confusas que pueden valer para un roto igual que para un descosido. Tras el brutal atentado Rubalcaba anuncio que “proceso de paz estaba roto, liquidado y acabado”. Pepe Blanco, reinterpretando a Zapatero, aseguró que “Suspender el diálogo con ETA significa que se paraliza el proceso”, peero el propio Zapatero volvió a salir para lanzar un nuevo sofisma sobre la conveniencia de la paz y el diálogo. ¿En qué quedamos? Nadie lo sabe porque todavía ningún estudioso ha podido completar el manual de instrucciones para poder entenderlo.

López Garrido, escudero fiel desde que se reconvirtió tras la caída del caballo comunista, enseguida inició una maniobra de distracción, atacar al PP y exigirle unidad de acción frente al terrorismo, lo mismo que sugirió el jueves 4 de enero Zapatero, cuando, al fin, se decidió a visitar la T4 del Aeropuerto de Barajas. Montilla, ha apoyado a ZP y sólo para dejar en mal lugar a Rubalcaba, el presidente de la Generalitat apuesta por la continuidad del proceso de paz, aunque también por la suspensión del diálogo. Montilla no ha perdonado a Rubalcaba su intentó para que en el PSC aceptaran a “dandi Mas” como presidente de la Generalitat, tras un pacto de Gobierno con los socialistas y le viene al pelo el atentado de ETA como arma arrojadiza contra el ministro del Interior.

Por su parte la ministra de la Voge ha mantenido un silencio espectacular dada su condición de portavoz del Gobierno aunque finalmente se ha apuntado a la ambigüedad presidencial porque para la modelo está antes el cargo que la carga del cargo. Y en medio de este circo de tres pistas, José Blanco, el inefable “Pepino” ha reconocido a la “Cadena amiga” que el Gobierno ha podido tener un problema de información e incluso de interlocución en el proceso, lo que pone en evidencia contradicciones en el propio Gobierno y en el partido y a unos servicios de información propios de Mortadelo y Filemon. Un CNI que no se entera, que no puede o no quiere enterarse porque ese es el mejor reflejo de la política del talante.

Aunque lo más llamativo de todo este enredo es la fe ciega de Zapatero, su fe ciega puede justificar lo que sea, un nuevo dios, o incluso, un ritual diferente para adorar al mismo becerro de oro. ¿También la fe ciega puede señalar quien debe morir en una calle del País Vasco o en la Terminal de un aeropuerto?

Tomamos nota, que sepan los reyes de la guerra sucia, los maestros de la propaganda, los fabricantes de basura que no todo es rebaño, que no todo son corderos… España toma nota.

PNV Y ETA El agua y el pez
POR GERMÁN YANKE ABC 14 Enero 2007

Desde el nacimiento de ETA, el PNV se ha visto dominado por una retórica más contradictoria que ambigua. No han faltado nunca las condenas de la violencia pero, por otra parte, tampoco se han querido romper del todo los lazos de la «familia nacionalista». Con excepciones, las constantes alusiones a una hipotética identidad de fines, aunque no de medios, o la búsqueda de causas del terrorismo en las actitudes de los otros, los que no gustaban a los nacionalistas, han querido, a lo largo de ya más de 45 años, buscar unas «circunstancias» en las que ETA desapareciera más que su derrota definitiva.
<MC>Cuando aparece ETA, sus integrantes eran, para el PNV, unos muchachos descarriados, una enfermedad en el seno del nacionalismo que tenía que convertirse en algo temporal y que no debía causar excesivos traumas. En la década de los 60, la publicación del PNV, Alderdi, dice en uno de sus editoriales que ETA no tiene «ningún lazo de disciplina» con el partido y se niega a cualquier tipo de «relación, ni diálogo siquiera» con la banda. Pero, al mismo tiempo, protesta por las deportaciones ordenadas por el Ministerio de Interior francés y muestra su disposición, con ese aire de familia, a «prestarles —a los deportados— toda nuestra ayuda».

Para establecer las «circunstancias» de la desaparición de ETA se pasaron por algunos espejismos. Manuel de Irujo, por ejemplo, creyó que la vinculación de la banda con el comunismo la llevaría a la disolución ya que los apoyos con los que contaba no eran de la izquierda, sino del nacionalismo. Y este acabaría plegándose al programa reivindicativo del PNV. Menos optimista, Juan de Ajuriaguerra, que presidió el PNV antes y después de la muerte de Franco, se opuso a ETA y se negó a cualquier contacto y pacto del partido con la banda. Como muestra de que no quería espejismos, promovió la vía autonomista buscando el consenso con los no nacionalistas.

Hubo enseguida otros espejismos. Al aprobarse el Estatuto de Gernika, por ejemplo, el entonces presidente del PNV, Xavier Arzalluz, proponía un periodo de 5 años para pacificar el País Vasco y, a continuación, plantear nuevas reivindicaciones. También Carlos Garaikoetxea aseguró que el Estatuto precipitaría la «crisis» en la que, a su juicio, estaba Batasuna. A mediados de los 90, la búsqueda de esas «circunstancias» da un giro en la medida en que se impone la tesis «soberanista». Tres dirigentes del partido sondean, conversan y buscan puntos de encuentro con el entorno de ETA. Uno de ellos, Joseba Egibar, mantiene la tesis de que el avance hacia la autodeterminación implica el entendimiento entre nacionalistas y sólo así, desde la unidad, se podrá negociar con los no nacionalistas y con el Estado. Egibar, hasta hoy, se ha caracterizado por declaraciones esperpénticas sobre ETA en un partido democrático (dijo en memorable ocasión que le daba más miedo España que la banda terrorista), pero representaba una corriente del PNV que quedó mejor formulada en el libro Una vía hacia la paz de otro de los integrantes del trío, Juan María Ollora: la espiral de violencia se podía quebrar —intentándolo una y otra vez, «aplicando el método de prueba y error»— con el diálogo y con la búsqueda permanente de «escenarios de pacificación».

Si en el pasado el PNV había vinculado el terrorismo de ETA a sus concepciones marxistas, llega un momento en el que sólo aparece relacionado «con el problema político que existe en Euskadi en relación con el Estado». Se pretende, así, desvincular la violencia de un proyecto totalitario y tratar de encontrar una «solución» en la consecución de un objetivo «soberanista». La relación con ETA quedaría sometida no a consideraciones éticas, sino a posibilidades prácticas. En la ponencia política de la Asamblea General del PNV de 2000 se lee que «no se debe despreciar el ímpetu y la imaginación de la Izquierda Abertzale» para, felicitándose de no haber aceptado tras la aprobación de la Constitución la oferta de «caminar juntos», señalar que el partido debe ser cauto y rechazar las propuestas «audaces» que no tengan «un mínimo de posibilidad práctica».

Mientras, se había producido un hecho sobrecogedor : el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco. Fue el detonante de una sublevación popular contra ETA. Manifestaciones, concentraciones ante las sedes de Batasuna, enfrentamientos… El PNV, bajo el impulso de Ardanza («ETA sigue teniendo cómplices, y los cómplices se llaman Herri Batasuna (…) No podemos actuar con los cómplices de tan horrible asesinato»), estuvo presente en la indignada reacción ciudadana.

Pero, inmediatamente, se vieron las contradicciones en el seno del PNV. Por un lado, Ardanza logra el acuerdo de todos los partidos en contra de ETA en el Pacto de Ajuria Enea. Por otro, fue creciendo la influencia del sector que temía que esa movilización se llevara por delante no sólo a ETA, sino las reivindicaciones nacionalistas. Al aislamiento, el PNV terminó respondiendo con los contactos con ETA, justificados por Arzalluz como la mejor manera de que la banda dejara las armas. Ardanza termina por presentar un plan de pacificación que incluye tregua, compromiso de abandonar la violencia y «diálogo sin limites».

De esos polvos surgieron los lodos del Pacto de Estella, que fueron precedidos por las reuniones de PNV y EA con ETA. La búsqueda de «escenarios de pacificación»llevaron al nacionalismo democrático a aceptar el programa de ETA: el fin de la violencia sería consecuencia de la autodeterminación, objetivo en el que colaborarían todos al unísono y con una estrategia de exclusión de los no nacionalistas. La tregua de ETA anunciada a continuación daba visos de verosimilitud al empeño hasta que se constató que la banda exigía mucho más de lo que el PNV podía ofrecer. La ruptura de la tregua se formaliza contra el PNV, del mismo modo que se había anunciado como una suerte de voto de confianza al partido.

A pesar del varapalo, la tesis del rescate de ETA mediante la asunción de las reivindicaciones sigue mandando en el PNV. Cuando el lehendakari Ibarretxe presenta su Plan, su «iniciativa para la convivencia», asegura, con frase ya tópica, que «ETA no tiene otra salida que abandonar la violencia», es decir, «padece una enfermedad terminal» que la llevará al final si los representantes políticos proponen «soluciones políticas». La iniciativa queda clara en unas declaraciones de Ibarretxe al periódico chileno El Mercurio: «Se quedará sin argumentos para seguir matando». Como si hubiese argumentos antes de que el nacionalismo consiguiera imponer sus objetivos, como si estos fueran la «solución» y la «circunstancia» apropiada.

El Plan Ibarretxe, a pesar de todo, le pareció poco a ETA. Arzalluz se adelantó señalando que tampoco colmaba las aspiraciones nacionalistas del PNV. La condena de la violencia estaba acompañada de la oposición a las propuestas que condujeran al propósito de derrotar a ETA. El PNV se opuso a la reforma de la Ley de Partidos, a la ilegalización de Batasuna, a la política penitenciaria. Se mantuvieron los contactos con la banda y la discusión familiar, como en las declaraciones de Arzalluz, se establecía entre la coincidencia en los fines y la posibilidad, vana en ETA, de introducir un cierto gradualismo en las conquistas. Como el Plan, articulado después como reforma del Estatuto de Gernika con el apoyo de Batasuna, no gustó al Congreso, quedó aparcado y los resultados del PNV en las siguientes elecciones autonómicas quedaron muy por debajo de sus expectativas.

Unas elecciones que habían estado precedidas por una dura batalla por la presidencia del PNV celebradas en diciembre de 2003. Josu Jon Imaz, con un proyecto más moderado y más inclinado a buscar fórmulas de consenso más amplio, venció a Joseba Egibar para suceder a Xabier Arzalluz. Este, que en el pasado había considerado a Imaz la gran promesa, se colocó claramente junto a Egibar impulsando un proyecto más próximo al contenido del Pacto de Estella y a la aceleración del tradicional gradualismo del PNV.

Las «relaciones» de Imaz con ETA son, por decirlo de alguna manera, anecdóticas. Se cuenta que se encontró con Mikel Antza en el aeropuerto de Bruselas en 1998 y se publicó una foto en la que saludaba a algunos históricos de la banda que vivían en Cuba en una feria comercial. En este último periodo, y sobre todo durante el «alto el fuego permanente», Imaz insistió en que la paz debe ser previa a cualquier conversación sobre política y en el último comunicado de ETA es criticado por sumarse a la estrategia «españolista». Siempre dijo que está dispuesto a «bajar al infierno» y hablar con ETA y siempre defendió la «solución política», pero se mantuvo firme en la defensa de un programa que fuese sólo del PNV y que estuviese abierto al consenso con otros. Cuando defendió los contactos de Gorka Agirre con la banda el año pasado (curiosamente, el tercero de los dirigentes del PNV que negociaban con Herri Batasuna), aseguró que no se trataba sino de «verificar la paz». Pero la batalla en el seno del partido permanece y Egibar y los suyos preparan ya las nuevas elecciones internas…

Fortaleza democrática
RAMÓN RABANERA RIVACOBA/DIPUTADO GENERAL DE ÁLAVA El Correo 14 Enero 2007

Quiero dejar claro y como primera reflexión que todo Gobierno y toda persona de bien busca el fin de la violencia y que todos debemos apoyar a quienes tienen las mayores responsabilidades en ese objetivo. Nadie me podrá negar que esa ha sido mi postura desde el primer momento del llamado 'proceso de paz'.

También quiero presuponer las buenas intenciones que guían a quienes en este momento nos gobiernan, pero hay indicios y hechos que se han ido produciendo a lo largo de los últimos tiempos que, a mi juicio, son muy preocupantes y apuntaré sólo algunos ejemplos.

Cuando los proetarras destruyeron la ferretería del concejal de UPN de Burlada se trató de ocultar el fin del mismo, se descalificó a los que avisaron de un repunte de la kale borroka y se llegó a decir que era un ajuste de cuentas, con lo que se empañaba el buen nombre de una persona honrada y víctima del terrorismo.

Cuando el presidente de los empresarios navarros denunció la extorsión y las cartas mafiosas de ETA exigiendo dinero, como era su deber de buen ciudadano, y todos sabíamos que existían, se le descalificó y se le acusó de querer enturbiar el proceso.

Cuando se desatienden, incluso minimizan, los repetidos avisos enviados desde las autoridades y cuerpos policiales de Francia en el sentido de la reorganización y rearme de ETA, que no está parada, que desaparecen coches, que se roban más de 300 pistolas (los franceses a las pocas horas aseguraron que la autoría correspondía a la banda criminal y aquí, semanas después seguían diciendo que había dudas, que era un acto de lectura interna...).

Cuando unos enmascarados armados y pegando tiros leyeron en Guipúzcoa un comunicado diciendo que van a seguir con la lucha armada hasta conseguir la independencia y el socialismo y se mira para otro lado o se habla de distintas corrientes dentro de la banda o de un acto de 'consumo interno'.

Cuando se encontró un zulo con explosivos y el ministro del Interior hizo un 'chiste fácil' diciendo que era un agujero donde se meten cosas, como un armario.

Cuando se ataca más a la oposición que denuncia estos hechos y sus consecuencias y para nada a los batasunos que se dedican todos los días a amenazar con que el proceso está pudriéndose y que va a acabar mal (eso era antes del 30 de diciembre, porque ahora resulta que, después del bombazo, para ellos el proceso está más vivo que nunca y hay que seguir negociando).

Cuando el presidente del Gobierno afirma en rueda de prensa que en el año 2007 vamos a estar mejor que en 2006, un día antes del criminal atentado de la T4 de Barajas y luego pasa lo que pasa.

Cuando dos personas han sido asesinadas y todavía no hemos oído al presidente del Gobierno decir que no volverá a negociar con ETA.

Cuando todas estas cosas -y muchas más que no cito para no hacer interminable este artículo- han estado ocurriendo, creo que es necesario hacer una reflexión:

Decía al principio, y vuelvo a insistir en ello, que todo político tiene la obligación y el deber moral de buscar el fin de la violencia en el País Vasco. Nunca pondré piedras en el camino para alcanzar el fin de la violencia, pero se debe hacer con unos criterios claros de defensa del Estado de Derecho, con mentalidad de fortaleza, no de debilidad.

Lo que nunca puede hacer un gobernante es minimizar lo evidente, no puede ocultar lo que realmente ha ocurrido en estos últimos tiempos. El fin de la violencia nunca puede ir acompañado del menoscabo de la democracia, de sacar ventaja política, aunque eso tenga un alto precio para la sociedad vasca y española.

Deseo, aunque desgraciadamente no lo espero, que estos hechos tan graves que están provocando una fractura entre los españoles, que están humillando a las víctimas del mundo criminal etarra y que suponen una denigración de las convicciones democráticas que todo gran gobernante debe tener, no vuelvan a repetirse. Deseo la unidad de las fuerzas políticas y ciudadanas democráticas, porque su división y fractura es el mayor éxito de ETA.

Deseo, y eso creo que sí existe y va a seguir existiendo, la unión de todos los ciudadanos de bien contra el terror, la violencia sectaria, la imposición y el chantaje y a favor de la libertad plena.

La torre de Babel
ANDONI UNZALU GARAIGORDOBIL El Correo 14 Enero 2007

Cuenta la Biblia que Yahvé castigó la arrogancia de los hombres confundiéndoles con múltiples lenguas de forma que no se entendieran. En nuestro caso es mucho peor; la irresponsabilidad de la clase política nos ha castigado confundiéndonos con un mismo idioma. Yo al menos ya no entiendo absolutamente nada. Las palabras han pasado a ser velos que ocultan la mentira. Se comenzó con el lenguaje creativo, sustituyendo las palabras que todos conocíamos por suaves sonidos que con un leve sopor aspiraban al reino de lo correcto; la independencia pasó a llamarse derecho a decidir; la incorporación de Navarra, territorialidad, y por encima de todos ellos han surgido dos tótem que han arrasado todo sentido común y racionalidad: diálogo y proceso. Curiosamente, parece ser que quienes más reivindican el primero vienen a ser quienes menos lo practican, trasformándolo en un contumaz monólogo.

Sólo el hecho de que se haya podido producir esta mascarada del absurdo entre el asesino y su lacayo, terminando el primer acto con un comunicado alucinante, demuestra que el discurso político ha abandonado el mundo real para adentrarse en galaxias de alucinación. Porque es necesario recordar que, aunque haya recibido un rechazo general, el escrito de ETA sólo ha sido posible porque una parte importante del lenguaje ha sido asumido por otras fuerzas políticas. ¿Cómo pudo la portavoz del Gobierno vasco hacer las declaraciones que hizo el día 30, cuando aún humeaba Barajas, y decir que «no puede y no quiere dar por roto el proceso de paz»? Se ha llegado a personalizar el proceso. Se le trata en el lenguaje político como virgen vestal oculta en el templo sagrado.

Se inician discusiones bizantinas sobre quién ha apoyado más al proceso; hasta una insigne política dijo que iba a discutir con el ministro si se había alimentado suficientemente al proceso. Y se publicó la frase con naturalidad, sin entrecomillado o el aviso de (sic!) que advierte al lector de que aunque la frase desdeña lo racional, era realmente lo que pronunció la insigne política. Es la locura total.

El éxito que ETA ha obtenido con la bomba asesina de Barajas ha sido rotundo: han volado la política racional. La guerra de manifestaciones y lemas de estos días rompe cualquier esperanza de concordia y civilidad. Ibarretxe, 'el Dialogante', convoca él solo y, al parecer, con alevosía una manifestación por el diálogo. Y da comienzo el carnaval: el PSE dice que va, pero no del todo. Batasuna se lo piensa y un temblor recorre todos los partidos. ¿Todos? El lehendakari cambia pero dice que no ha cambiado. Al final Batasuna nos perdona y se retira. Casi se lo tenemos que agradecer. Y todo esto con otro asunto que se oculta pero que cada vez tiene mayor incidencia en la política antiterrorista: la guerra soterrada, sin cuartel, entre PP y PSOE por las elecciones de 2008. Peor no podíamos estar.

Se dice con frecuencia que ETA no tiene lógica. Lógica sí que tiene, aunque sea de una frialdad asesina. Pero cómo va a cerrar la tienda si nunca ha tenido victorias tan grandes. Nos lanzan a la plaza pública ese huérfano llamada proceso y nos imponen la obligación de mantenerlo. Inmediatamente nos enzarzamos en peleas de quién lo cuida mejor y, de paso, incorporamos al lenguaje del debate político prácticamente todas sus reivindicaciones.

Pero, sobre todo, la gran victoria de ETA con el proceso es hacerse con el poder de nombrar el siguiente presidente del Gobierno central o, más exactamente, el poder de que, si ellos lo deciden, Zapatero no salga elegido. Yo creo que nunca han soñado tener una prerrogativa así. La debilidad del presidente en esta coyuntura, si no busca con urgencia apoyos suficientes, y no lo parece, debiera preocuparnos seriamente.

Hemos vivido una semana de locura con manifestaciones que en vez de ir contra ETA montamos para ir unos contra otros. Después de la trifulca todavía no sabemos bien lo que ha sido la manifestación del lehendakari. ¿O va a resultar que los convocantes sí sabían y es mucho peor? Al final lo más importante no ha sido si Batasuna va o no va. Lo importante ha sido que la gente de la capucha ya nos ha mostrado que cuando cogen la batuta todos nos ponemos a pelear en el gallinero. Solamente la posibilidad de que los denunciados pudieran acudir a la manifestación en la que se les denuncia indica suficientemente que el lenguaje político ha saltado por los aires. Ha sido secuestrado por ETA y su entorno.

Una persona hay, sin embargo, que durante todo este tiempo está manteniendo, con gran valor y riesgo personal, un mínimo de coherencia institucional en sus mensajes: Josu Jon Imaz. Y viniendo de mí no es desde luego halago interesado. Yo le animo a que tenga valor y mantenga sus posiciones. Más de un vasco se lo vamos a agradecer, aunque tal vez tenga que decirse: 'Guárdame de mis amigos que de mis enemigos ya me ocupo yo'.

Urgentemente debemos recuperar la verdad de las palabras. Debemos recuperar la claridad del lenguaje. Que los mensajes políticos sean entendidos sin ninguna duda interpretativa por todos. Lo que yo critico al presidente Zapatero no es que haya intentado negociar con ETA. Lo criticable es que no diga con claridad lo que quiere. Zapatero es de León, pero me parece a mí que debe ser de la frontera gallega, porque estos días no sé si va o viene.

Yo pediría a la clase política un ejercicio que no parece excesivo: olvidar, proscribir tres palabras, diálogo, proceso y conflicto. Para empezar, sólo este ejercicio. Y por favor, por favor, que no nos digan más veces, como programa de gobierno, que exigen que ETA desaparezca. A esa pregunta ya nos han contestado de forma reiterada. Lo que queremos saber es qué van hacer las instituciones para que, muy a su pesar, ETA desaparezca realmente.

Termino con una propuesta hecha desde el humor, ayuda imprescindible para superar tanto desconcierto. Propongo que, con la mayor solemnidad y de forma reiterada, se haga anuncio público de la instalación de dos números de teléfono. Serán dos aparatos de alta tecnología con filtros que sólo permitirán que pasen un mensaje convenido. Estarán estos aparatos custodiados día y noche por el CNI. A uno podrá llamar Batasuna a cualquier hora, y sólo se aceptará la frase, 'somos los de Batasuna: hemos decidido condenar el terrorismo de ETA'. El otro número sólo permitirá la recepción del siguiente mensaje, 'somos los de ETA: hemos decidido disolvernos y hemos dejado las armas en la cueva de Zugarramurdi'.

Entonces pondremos una mesa y negociaremos la construcción de un consenso de una sociedad vasca hoy hecha añicos. Mientras, debemos, ya mismo, programar nuestros móviles para que todas las llamadas de ese mundo sean rechazadas automáticamente por el sistema.

La risa de las hienas se dejó oír con más eco que nunca en España
Antonio Jiménez elsemanaldigitall 14 Enero 2007

Mientras media España ejercía su derecho a manifestarse y la otra media, a quedarse en casa, lo que pudo escucharse con nitidez fue la risa burlona de quienes nos han dividido.

14 de enero de 2007. Antes de que Zapatero tropezara por tercera vez con su inconsciente freudiano, alguien que le conoce y ha hablado en los últimos días varias veces con él, me trasladó su impresión subjetiva de que el presidente está convencido de que el atentado contra la T4 de Barajas fue un "accidente" en el camino. No me ha sorprendido , por ello, que Zapatero incurriera en el mismo lapsus linguae, por mas sospechosa que pudiera resultar su contumacia en confundir los atentados terroristas con imprevistos accidentes.

No habría llamado la atención, ni levantado suspicacia alguna su obstinación en el error, si desde el minuto uno de la nueva situación, Zapatero hubiera anunciado con firmeza y sin ambigüedad la ruptura de la negociación con ETA y su decidida actitud de poner a la sombra durante muchos años a los autores del salvaje atentado que costó la vida a dos infortunados jóvenes inmigrantes. Nada de lo que viene pasando desde entonces es ajeno, por tanto, a la confusa actitud del presidente.

El penoso espectáculo de división y enfrentamiento propiciado por la forma y fondo de las convocatorias de Madrid y Bilbao fue el penúltimo eslabón de la cadena de despropósitos, consecuente con los desatinos cometidos por el propio Zapatero y también por la vicepresidenta, Fernández de la Vega, al rebajar a simple "papelito", -¿otro lapsus linguae?-, un documento oficial como el Pacto Antiterrorista, consensuado por los dos partidos que aglutinan el apoyo de mas del 80 por ciento de los españoles y que desde su firma se ha revelado como el más útil y eficaz argumento legal y policial para combatir a los terroristas.

Esa unidad de las fuerzas políticas que el Gobierno pretende con la cantinela del diálogo, terminó chocando inevitablemente con la intransigencia, el interés partidistas y la indeterminación de quienes convinieron los controvertidos y calculados lemas de las manifestaciones. Con lo fácil que hubiera sido apostar desde el primer instante, con meridiana claridad , por un inequívoco mensaje de rechazo a ETA, cuyas siglas por cierto no se vieron en el lema de la manifestación de Madrid, y por la libertad de quienes sufren de forma más directa el aliento de sus pistoleros en el cogote.

Ayer sábado, mientras media España se manifestaba y la otra se recluía en casa, se oyó con más eco que nunca la risa de las hienas que nos han devuelto al escenario del crimen y a los tiempos de la división y el enfrentamiento que superamos con el cobarde asesinato de Miguel Ángel Blanco. Aún así, pasado ya el polémico momento de la calle, Zapatero tiene mañana lunes en el Parlamento una excelente oportunidad de reconducir la situación y ganarse, incluso, el apoyo de esa derecha cerril y casi gótica ,como definió al PP algún titiritero de pancarta y pesebre oficial, explicando su política antiterrorista para combatir decididamente a ETA en tanto no deje las armas y renuncie a la violencia. Sin más lapsus, ni ambigüedades.

La Mani
Jorge Moragas Periodista Digital 14 Enero 2007

Las cosas no son lo que parecen. La mani de hoy en Madrid es un intento agónico del PSOE de ZP por recuperar espacio en una calle que lleva casi tres años sin pisar. No pienso cometer el error de juzgar a la gente que asiste a la mani ya que cada uno es muy libre de hacer lo que quiera un sábado por la tarde. Pero es bueno que se sepa cual es el leimotiv del Gobierno y del PSOE en toda esta empanada política. El PP no convocó ninguna manifestación ni sugirió a otras asociaciones que lo hiciesen para evitar precisamente tensar en la calle una división que cada día se hace más insoportable en el plano político. Hubiera sido muy fácil sacar un millón o dos de personas a la calle cabreadas con Zapatero por su aberrante excursión a la cueva de los asesinos. Millones de personas sospechan que ZP tiene compromisos secretos con ETA de espaldas a los españoles; millones de españoles no pueden soportar a un ZP que desde la T-4 se pone a lloriquear hablando de sí mismo en un gesto de vanidad insultante; millones de españoles hubieran salido a la calle para denunciar que el Presidente del Gobierno vive instalado en el lapsus mental.

Tengo la impresión de que en el PP hemos preferido llevar el debate al ámbito sereno y racional del Parlamento y contribuir con este laisser passer a que las agudas diferencias PP-PSOE se resolviesen en el solemne marco del Parlamento y no en la calle. Repito, tras el FRACASO del PROCESO T-4, desde la calle no hubiera sido difícil empujar a ZP a una situación insostenible y a la plasmación más amarga de que hemos vuelto a las dos Españas de los garrotes de Goya o a las de Machado.

Pero lo verdaderamente truculento es que cada vez hay menos espacio para la serenidad y los procedimientos de debate democrático propios de un sistema parlamentario. Medio més a transucrrido desde que que el parking de la T-4 se convirtió en una macabra lassagna sin que los españoles hayan podido ver debatir a sus líderes en el Parlamento. ZP no tiene pudor y por ello ha aprovechado que el PP lo fiaba todo al debate democrático en el Parlamento para intentar movilizar a una izquierda que desde iraq no había salido a la calle. Luego aparecen los cómicos de siempre con su habitual elasticidad ideológica. Y es que lo demás es lo de siempre: los mismo actores y el mismo guión de la misma obra.

A mi entender todo esto es un contraluz informativo que desvía la atención de la pregunta más inquietante ¿Está ZP en manos de ETA? ¿tienen los terroristas secuestrado al Presidente del Gobierno de España? Yo no lo sé pero la forma de actuar del inquilino de la Moncloa alimenta la sospecha de aquellos que pensamos que ETA lo devora todo. Pero eso nos pasa por malpensados, nos pasa por pensar que los tigres nunca serán herviboros, nos pasa por pensar que la respuesta está en la naturaleza de las cosas.

Balada de Josu Ternera
JORGE URDÁNOZ GANUZA/DOCTOR EN FILOSOFÍA. VISITING SCHOLAR EN LA UNIVERSIDAD DE COLUMBIA-NUEVA YORK El Correo 14 Enero 2007

Me llamo Josu Ternera, soy ETA. Se ha dicho alguna vez que las creaciones del hombre no tienen esencia sino historia. Si eso es cierto, entonces mi historia es la historia de un fracaso ciego. He matado por diversos sueños, todos vanos. En mis albores creí que levantaría a mi pueblo en pos de una Euskadi Socialista e Independiente. A tal ensoñación autista le siguió la alternativa KAS. A ésta, la Alternativa 'Democrática'. Después, Lizarra. De todas y cada una de tales exigencias pendía una amenaza de muerte y sufrimiento. De todas y cada una cobré con creces la sangre, el dolor y el desgarro. Todas y cada una se esgrimieron como irrenunciables. Ninguna ha triunfado. He renunciado a todas.

Me llamo Josu Ternera, soy ETA. Mi historia es la historia de un fracaso ciego. Mi haber es el siguiente: a mis enemigos he infligido 819 bajas y decenas de miles de heridos, de extorsionados y de huidos. A mi gente, un centenar de muertes, exilio, sufrimiento y cárcel. A mi pueblo todo, una losa de miedo y de oprobio, la pesadilla del odio y el hastío. Todo ha sido en vano.

Me llamo Josu Ternera, soy ETA. Mi historia es la historia de un fracaso ciego. Mi lógica está maldita y la habita una perversión intrínseca. Mis palabras y mi gramática rehuyen la realidad y su imperio. Tomemos, por ejemplo, lo que a mi juicio denota la voz 'victoria'. Dos afirmo albergar en mi haber: Lemóniz y Leizarán. La primera es como sigue: asesiné a un hombre joven para cerrar una central. La segunda no es muy distinta: maté para cambiar el trazado de una carretera. Lo maldito no es haber cometido ambos crímenes, sino la infamia de reivindicarlos y esgrimirlos como trofeos políticos: 'Ganamos Lemóniz, ganamos Leizarán, ganaremos la Autodeterminación'. Incluso en la lozana alegría de la victoria, me está vedado distinguir mis obras de la muerte.

Me llamo Josu Ternera, soy ETA. Mi historia es la historia de un fracaso ciego. Mi esencia empieza a ser ya indistinguible del dolor. Mato aun cuando únicamente quiero hablar. Quizás en Barajas sólo quise mostrar mi fuerza, mandar un mensaje, enviar un aviso. Quizás, pero mi mera gramática es ya la sangre y mi léxico la muerte. Mi lenguaje se cobra vidas en su mera expresión de significado, en su solo proferirse. El terror es mi esencia y soy ya incapaz de doblegar sus límites. Aunque lo quiera, no me diferencio ya de la muerte: no sé actuar sin ella. Escuchar mi voz y sufrir son indistinguibles. Víctimas entre las víctimas, dos desposeídos de solemnidad han sido los últimos en comprobar esta evidencia que soy hoy y ahora. Mi ser parece ser matar.

Me llamo Josu Ternera, soy ETA. Mi historia es la historia de un fracaso ciego. Dos cobardías empujan mi rumbo. La primera es moral: soy incapaz de asumir que mi legado de terror haya sido en vano. Me digo que si he matado, entonces era justo que matara, era necesario. Ese pavor a mi libertad y a mi mera hombría me hace incapaz de remordimiento y, por tanto, de perdón. Interminablemente seguiré justificando la infamia y la ignominia que soy. La segunda cobardía es vital. Sé que si sigo matando me haré más débil. Pero sé también que, si abandono, puedo ser otro Pertur, otra Yoyes, otro traidor (este segundo miedo es atroz, pero infinitamente más liviano que el primero).

Esas dos cobardías alimentan también a los miles que, inconcebiblemente, me apoyan en las calles: si me toleran, serán marionetas de mi lógica del espanto, y serán cada vez menos, cada vez más débiles y cada vez más odiados. Si me condenan, se arriesgarán al aliento en la nuca y a la amenaza brutal de los puros, de aquellos que, en su caso, permanezcan. El monstruo que soy devora a sus hijos.

Me llamo Josu Ternera, soy ETA. Mi historia es la historia de un fracaso ciego. Nadie sabe ya qué hacer conmigo. Yo tampoco. Ojalá nunca hubiera existido. Ojalá esta esencia nunca hubiera tenido existencia. Ojalá nunca hubiera sido.

¡Qué curioso: la bandera de España es idéntica a la de Ecuador!
Pedro Fernández Barbadillo Periodista Digital 14 Enero 2007

¿Cuántas banderas nacionales habéis visto en las manifestaciones del sábado 13? Desde luego muchas menos que ecuatorianas.

¡Qué triste España! Miles de sus habitantes rechazan la bandera nacional, la establecida –para los legalistas- por la Constitución, o se avergüenzan de ella. En cambio los ecuatorianos, cuyo país es un fracaso absoluto, como prueban los millones de emigrantes, ondean orgullosos su bandera. Bastaba ver las imágenes de Madrid para pensar que nuestra bandera era la de Ecuador. ¡Menudo contraste con las manifestaciones en defensa de la víctimas del terrorismo y del combate contra ETA!

¿Por qué a Almudena Grandes, Víctor Manuel, Zerolo, Pilar Bardem, Ana Obregón y a tanto progre, subvencionado, funcionario o asalariado, no se le ve acompañado de la bandera de su nación? He ahí un símbolo que nos uniría a todos, pero parecen sentirse a disgusto. En cambio, aparecían banderas ilegales tricolores y banderas rojas, con el mismo color que la sangre que sus seguidores han vertido en el siglo XX.

Aunque he ido a las manifestaciones convocadas por la AVT, no he asistido a ésta. Mis motivos los resumiré en uno: el titiritero argentino Federico Luppi proponía el aislamiento del PP, y deduzco que de todos sus votantes así como de los participantes en las concentraciones de la AVT, pero a él le parecía bien el diálogo con los etarras. ¡Para los terroristas no pedía aislamiento ni repudio, sino inclusión y reconocimiento!

Ah, también asistió el asesino de Paracuellos, Santiago Carrillo, a quien sacaron en una televisión para decirnos que con ETA hay que negociar... como su protector Stalin negoció con Hitler y como él negociaba con los disidentes en el PCE.

Bien ZP, hombre de paz (paz... guato mejor), ¡cómo has conseguido enfrentarnos a los españoles! ¡Cómo estarán brindando por ti Josu Ternera y Carod, tu socio de Gobierno! Tu cobarde ausencia de TU manifestación y tu lenguaje corporal en tu última comparecencia ante los mortales me hace sospechar que el atentado te deprimió y que estás en tratamiento médico.

Os dejo aquí unos artículos sobre la crisis que estamos atravesando: el arsenal de ETA, las divisiones internas de la banda y una propuesta de Savater, que parece haberse liberado del hechizo zapateril.

Por supuesto, este Gobierno indigno, como ya hicieron otros, volverá a negociar con los asesinos, si no lo está haciendo ya. ¡A ver si nos enteramos: ETA tuvo a su brazo político en las instituciones, incluso las Cortes, durante dos décadas, y no sirvió de nada! El ocupante de La Moncloa o es un tonto o es un malvado.

Sirviendo al amo vasco
Juan Granados Periodista Digital 14 Enero 2007

El permanente sin vivir al que los terroristas vascos tienen sometido a este desgraciado país desde hace ya cuarenta años se ha convertido en una perfecta cortina de humo que oculta una realidad más evidente a cada día que pasa, el servilismo de los presupuestos del Estado de la democracia con Euskadi. Es evidente que nuestros gobernantes siempre han tendido a pensar que manteniéndoles a los vascos sus ancestrales privilegios fiscales y el cobro de donativos graciosos de difícil justificación, tal vez el nacionalismo radical suavizaría sus posturas, se apiadaría del común y poco a poco dejaría de matar y extorsionar a su desdichada población.

No extraña, por tanto, que mientras el presidente Rodríguez Zapatero trataba de negociar en la trastienda el enésimo cese del terrorismo de ETA y sus allegados, a la vez Ibarretxe conseguía renovar el sustancioso cupo y hacer reflejar en los presupuestos del Estado cosas tan sabrosas como ésta:
Ley de Presupuestos Generales del Estado para 2007, Disposición adicional quincuagésima quinta, Cotización a la Seguridad Social de docentes del euskera

Se considerarán como cotizados a la Seguridad Social los períodos de dedicación a la enseñanza del euskera de aquellas personas que realizaron dicha actividad profesional sin poder ser dadas de alta en el Sistema de la Seguridad Social como consecuencia de la clandestinidad en la que se desenvolvió dicha actividad …/… El coste de la mejora de la pensión, como consecuencia de lo dispuesto en el apartado anterior, será financiado por una transferencia finalista del Estado al presupuesto de la Seguridad Social, por importe de 5.000.000 de euros.

Tengo para mí que ningún gobierno sensato reconocería docencias “clandestinas” de esa especie a nadie, ¿cómo demonios se justifican esas mesadas trabajadas?, a no ser que fueran, claro, impartidas por maestros naturales de Euskadi; un lugar, una patria común que para los panegiristas del gobierno del luminoso Lehendakari es “increíble” aunque para otros no sea más que un territorio más bien siniestro, prolijo en asesinos e incendiarios, sembrado de déspotas acostumbrados a vivir diseminando el miedo y el terror.

Cada vez que leo disposiciones de este estilo me da por pensar en que tal vez ese cincuenta y tantos por ciento de ciudadanos vascos que desean la independencia crean que a todos los españoles nos parece una gran idea su permanencia en el seno del Estado a costa de pedirles perdón cada día por ello, de paso que les permitimos que contribuyan a la caja común con cantidades más reducidas cada vez. Pues no es así, yo al menos viviría muy tranquilo si finalmente Euskadi fuese soberana e independiente, si además es felizmente gobernada por su movimiento de liberación, mejor todavía, verán lo bien que se lo pasan con su vida y su cultura monocroma y “de raíz”. Y nosotros, ah, nosotros, al menos viviríamos en paz, con la esperanza de que los españoles que quedemos seamos, aunque sólo sea tangencialmente, iguales ante la ley fiscal.

Se me dirá que tal solución sería injusta para los muchos vascos que se encuentran a gusto dentro de España, también para todos aquellos que se han visto obligados a marcharse, ya lo se, pero también me parece que sin una solución radical e imaginativa, este asunto no hará más que empeorar, como ha hecho siempre.

ZP en la Historia de España
Miguel Barrachina Periodista Digital 14 Enero 2007

Cuando Zapatero “el negociador” anunció con solemnidad sus planes de cesión ante los terroristas eligió el vestíbulo del Congreso des Diputados cuyas puertas sólo se abren para los Reyes de España y se situó delante de la escultura de la Reina Isabel II, y rodeado de las imágenes de los políticos más destacados de los dos últimos siglos, entre ellos Cánovas, Sagasta, Pi y Margall, Salmerón, Castelar o Alcalá Zamora.

Tuve entonces la certidumbre de que cualquier precio para él será escaso a cambio de ocupar una página destacada de la historia de España.

Esa misma historia que las siete comunidades autónomas gobernadas por el Partido Popular van a estudiar sin cercenar ni inventar partes a conveniencia, como ya ocurre en alguna autonomía de clara deriva secesionista.

En eses recorrido por la Historia si pudiera hablar con ZP le recomendaría dos libros, uno referido a Isabel la Católica y otro de Sabino Arana.

He tenido la oportunidad de leer un entretenidísimo libro de Cesar Vidal >“Yo, Isabel la Católica” en la que figuradamente la propia reina relata en su diario, comentado por su médico, un judío español, los pormenores de su vida, su boda con el futuro Rey Fernando, la conquista de Granada y las intrigas y traiciones de un estamento nobiliario con tantos defectos como nuestros dirigentes de hoy.

El libro, escrito por el prolífico autor antes de que le sobreviniera la fama en la cadena COPE, es un vibrante relato de cómo los españoles pasan a ser gobernados por una misma Corona, bajo un mismo gobierno tras la unión de Castilla y Aragón y la desaparición de los reinos moros –cierto es que hasta 1512 no se incorpora nuestra foral Navarra-.

Como contrapunto a este recomendable libro en el que se recogen los esfuerzos de los gobernantes por unir de nuevo la vieja Hispania cristiana, he leído una antología de Sabino Arana, elaborada Antonio Elorza, en el que se recoge lo principal de su obra y que retrata al personaje, de su propio puño y letra como lo que fue, un racista, que se propuso dividir a los españoles y lo está consiguiendo.

Quién lea cualquier obra de Sabino reconocerá los escritos de un fanático xenófobo, sin embargo era una persona de enorme voluntad, capaz de inventar la ikurriña, la denominación de “euzkadi”, fundar el PNV y muchas otras acciones con el objeto de independizar una parte de España, que durante su vida tuvieron escasa resonancia y que ahora con la educación en sus manos puede llegar a ser mayoritaria en el País Vasco.

Desgraciadamente para todos Rodríguez Zapatero está más cerca de entrar en la historia de España emulando a quién nos dividió como Sabino Arana que a quién nos volvió a unir como Isabel la Católica. Su legitimación del terrorismo independentista, nacido de una escisión de las juventudes del PNV, su impulso al Estatuto Catalán y tantas otras veleidades así lo acreditan.

El País dice que Zapatero mintió y este deja abierta la puerta a ETA.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 14 Enero 2007

Hoy aparece en El País una entrevista con Zapatero, la primera que concede tras el atentado de Barajas. Sus declaraciones se pueden resumir diciendo que ha dicho que no asume que no vaya a volver a negociar con ETA, es adecir, tiene en mente seguir negociando cuando escampe, que no va a impedir que ETA Batasuna participe en las municipales y que el PP y Rajoy en concreto son los malos de esta película, todo ello adobado con una verborrea intraducible salvo que se entienda que solo es una cortina de humo más para tapar la realidad.

ETA manda y Zapatero obedece. La frase más demoledora de Zapatero en referencia a compromisos con ETA creo es esta: “El único compromiso que tiene el Gobierno, que tenía en el proceso, el que tiene, es el fin de la violencia, con diálogo”. Así rompe diálogos Zapatero el mendaz.

Analizaré solo algunas de las respuestas más interesantes de la entrevista de El País.

P. "Nunca volveré a negociar con ETA". ¿Puede asumir esa formulación?

R. Hoy es un debate que no tiene sentido. No tiene ningún sentido porque acabamos de poner punto final a un diálogo que ha roto de manera cruenta ETA. Hoy hay que hablar del mañana, del mañana inmediato. De la respuesta que desde el punto de vista del Estado de derecho, desde el punto de vista de la política, demos a la situación que ha creado ETA.

Observen que el entrevistador de El País mete la pata dejando bien a las claras que antes ha negociado Zapatero con ETA y si El País lo dice no seré yo quien le lleve la contraria. La insistencia de Zapatero en que el diálogo lo ha roto ETA viene a dejar traslucir el mensaje de que si ETA lo ha roto y ETA lo recompone el diálogo cargado de negociaciones continuará. Solo quiere hablar del mañana inmediato, del mañana de dentro de un mes o dos no habla porque no podría decir tan categóricamente que acaba de poner punto y final a un diálogo.

Bien, tenemos pues confirmación de PRISA de que Zapatero negoció con ETA, ergo, como viene siendo ya habitual, PRISA dice que Zapatero mintió. Es significativo que Zapatero no haya dicho que en ningún momento han negociado con ETA, solo dialogado.

P. Perdone que vuelva a las discrepancias: quizá las palabras del ministro se malinterpretaran, pero The New York Times afirmó, tras una entrevista con Rubalcaba, que el Gobierno nunca volvería a negociar con ETA. "Never again", en inglés.

R. Vuelvo a insistir, no hay ninguna discrepancia. En fin, comprendo la insistencia, pero no es éste el momento de hablar del futuro. De verdad. Y creo que en la lucha antiterrorista hay cosas que debe uno tener muy claras. Y una de ellas es no anticipar nada que pueda beneficiar a los violentos.

Por segunda vez Zapatero no asume que nunca volverá a negociar con ETA, simplemente escurre el bulto, y se le escapa que hablar de futuras negociaciones con ETA hoy sería beneficiar a los violentos, ya ni les llama ETA ni terroristas.

P. En los últimos comunicados de ETA siempre ha flotado la idea o el sobreentendido de que el Gobierno había asumido ciertos compromisos en las conversaciones previas que desembocaron en la declaración de alto el fuego del 22 de marzo. ¿Hubo compromisos previos con ETA o no?

R. El único compromiso que tiene el Gobierno, que tenía en el proceso, el que tiene, es el fin de la violencia, con diálogo.

En esta respuesta se trasluce la realidad cuando dice que el único compromiso que tiene el gobierno es el fin de la violencia con diálogo. Este tío es la monda, incapaz de ocultar su secretos, así de claro lo ha dicho.

P. Está descartado, por tanto, que puedan participar en las elecciones municipales del 29 de mayo...

R. No se me alcanza cómo, no. Está en sus manos, está en sus manos. Tanto que hablan de crear las condiciones democráticas: la primera condición democrática que hay que crear es poner fin a la violencia. Es la primera condición democrática, la primera. Decir no a la violencia. A partir de ahí, existe un espacio en el que, sin duda alguna, todos los Gobiernos, desde luego éste, la democracia, los partidos políticos, estarán en la mejor disposición para que el destino sea distinto a lo que hemos vivido.

Termina la cosa dejando claro que no va a impedir que ETA Batasuna participe en las municipales, esta en manos de ETA, afirmación casi tan atronadora como el bombazo de Barajas.

Este mal hombre tiene la cabeza grillada o se hace el ignorante. Batasuna es ETA, después de asesinar a dos ciudadanos va y les dice, niños, tranquilos, si queréis participar en las municipales me basta que digáis no a la violencia y aquí paz y después más bombas.

Leer y analizar detenidamente esta entrevista es espeluznante por la iniquidad de este hombre que nos gobierna, pero está obligado por los parámetros de su hoja de ruta al infierno, nada de lo que está pasando o diciendo se puede decir que no figure en la maldita hoja de ruta.

EDUCACIÓN PLANTEA QUE, EN EL PRÓXIMO CURSO, MÁS DE LA MITAD DE LAS MATERIAS SE IMPARTAN EN LENGUA GALLEGA
La Xunta propone que los niños lean y escriban en gallego antes que en español
El castellano se introducirá paulatinamente y de forma oral en las escuelas. La conselleira Laura Sánchez Piñón negocia con los partidos un decreto que quiere aprobar en el mes de marzo.
Irene Bascoy. Santiago La Opinión 14 Enero 2007

La Consellería de Educación propone que los escolares gallegos aprendan a leer y escribir antes en gallego que en castellano. Así figura en el borrador de decreto sobre el empleo de la lengua gallega en la enseñanza no universitaria. El departamento que dirige Laura Sánchez Piñón negocia con los partidos políticos la futura norma que quiere aprobar en marzo para que esté en vigor el próximo curso académico.

El proyecto de Educación establece que cuando la lengua materna de los alumnos sea el castellano la mitad de la jornada en la etapa de Infantil se desarrolle en gallego y la otra mitad en español, pero concreta que el aprendizaje para leer y escribir se desarrolle "con carácter general en gallego". En consecuencia, los niños en la comunidad aprenderán antes el gallego que el castellano, y no al revés como es lo habitual en estos momentos.

El segundo idioma, que sería el español, se introduciría paulatinamente y de forma oral para luego aprender a escribirlo. Este es el método más utilizado para acercarse a una segunda lengua.

Esta propuesta del Gobierno bipartito está siendo negociada, y aún no es definitiva, pero su aplicación puede resultar polémica, pues supondrá la inmersión lingüística de todos los escolares en gallego, tanto los que tienen el gallego como lengua ambiental, como los que tienen el castellano. La medida contaría con el beneplácito de los sectores nacionalistas porque uno de los objetivos para el BNG es que las futuras generaciones se decanten por el gallego como lengua habitual de uso. En cambio podría suscitar rechazo en los castellano parlantes que verían cómo sus hijos en el colegio aprenden a unir letras en gallego antes que en su lengua ambiental. La iniciativa de la Xunta puede generar división entre los partidos políticos porque el Partido Popular rechaza la propuesta y supondrá abrir un debate entre la sociedad gallega por una cuestión en la que apenas había polémica.

El borrador de decreto que la conselleira Sánchez Piñón presentó a los grupos parlamentarios para su negociación plantea además impartir más de la mitad de las asignaturas en gallego en la enseñanza no universitaria. En la actualidad, la mitad de las materias debería darse en gallego, pero las autoridades admiten que en los centros educativos no se cumple la legislación en vigor.

La titular de Educación ya se reunió dos veces con los portavoces parlamentarios y presentó dos ofertas. En la última, recogía que la mitad de la jornada en Educación Infantil fuese en gallego, y en esa parte se enseñase a leer y escribir. Para el primer ciclo de Primaria, propone que el 68% de las materias se impartan en gallego, y para el segundo y tercer ciclo, entre el 60 y 64%. En Secundaria, Bachillerato y ciclos formativos, la enseñanza en gallego cubriría un mínimo del 56% de las asignaturas.

La iniciativa de Sánchez Piñón cuenta con el respaldo de su partido, el PSdeG, y no desagrada al BNG, que sería más exigente. Los nacionalistas piden que en Primaria, Secundaria, Bachillerato y FP entre el 65% y el 70% de las materias se impartan en gallego.

Al PP, en cambio, no le gusta la propuesta de Educación. Los populares defienden el cumplimiento del Plan de Normalización Lingüística, que se aprobó en la pasada legislatura por unanimidad, y establece que la mitad de la enseñanza no universitaria sea en gallego, excepto en Infantil, donde el porcentaje es del 33%. Sánchez Piñón ya recogió las aportaciones que hicieron socialistas, nacionalistas y populares, y la previsión es que la conselleira vuelva a reunirse con los portavoces de grupo y los portavoces sectoriales de Educación este mes para intentar cerrar el pacto. Sin embargo, viendo las posiciones de partida el consenso ciertamente se presenta difícil.

Si finalmente se llegara a aplicar el decreto sin que se alcanzase un acuerdo, sería la primera vez que la política lingüística en Galicia no es resultado de la unanimidad de los tres partidos.

«Zapatero es el culpable de que no hubiese una manifestación unitaria»
ÁNGEL ACEBES / SECRETARIO GENERAL DEL PP
C. Morodo La Razón 14 Enero 2007

«El PP está trabajando en la elaboración de una alternativa que dé respuesta a los problemas que de verdad preocupan a los ciudadanos»


Madrid- Una vez celebrada la manifestación de Madrid, ¿no tiene ninguna duda, por pequeña que sea, sobre la decisión de no respaldarla?
-Ninguna. No podemos manifestarnos con quienes apoyan la política de Zapatero de diálogo con ETA, división de los españoles y exclusión del PP.

-Pero han podido facilitar al PSOE esa estrategia de ocultar sus errores responsabilizándoles de «romper la unidad».
-La política de Zapatero es la responsable de que no haya habido una manifestación de unidad. Zapatero pasará a la historia como el presidente de la división. Apostó por una política de división entre las comunidades autónomas, entre los ciudadanos y entre los partidos. Ha roto, además, los principales acuerdos que se habían respetado desde la Transición, como el de la concordia y el Pacto Antiterrorista. Y todo porque sólo ha pretendido excluir a una parte de España. La manifestación no es más que otro reflejo de su obsesión por dividir a los españoles.

-En cualquier caso, ¿cree que, en su conjunto, la gestión que se ha hecho de la respuesta al atentado de Barajas ha dado oxígeno a ETA?
-ETA siempre aprovecha la ambigüedad y la falta de firmeza para reforzarse.

-¿Por qué en un primer momento no tomaron la iniciativa de promover una convocatoria ante la inacción del Gobierno?
-La obligación del Gobierno era liderar la reconstrucción del consenso mediante el diálogo con todos los partidos, pero no la ha querido asumir. Y si nosotros nos hubiésemos apresurado a dar un paso adelante, inmediatamente se habría puesto en marcha la maquinaria de propaganda socialista para acusarnos de querer utilizar el atentado.

-Quizás, anden o no anden, les van a acusar de eso. La táctica del adversario puede ser intentar neutralizarles por el miedo a lo que les digan.
-El PP no actúa por miedo, sino en función de los intereses generales. Pero tras un atentado y cuando todavía no se habían recuperado los cadáveres, quien tiene que agrupar y unir es el Gobierno, aunque se ha demostrado que hasta en esas circunstancias opta por la división. Nosotros no tenemos miedo a participar en manifestaciones cuando coinciden con nuestros principios, siempre hemos estado al lado de las víctimas, por ejemplo.

-En el Pleno de mañana, ¿exigirán al Gobierno responsabilidades políticas porque la gestión del «proceso» haya concluido con una ETA rearmada y capaz de cometer un atentado como el de Barajas?
-Pediremos al presidente del Gobierno que aclare por qué ha ocurrido todo esto y por qué hemos llegado hasta aquí. Tiene que dar explicaciones del optimista balance que hizo antes del atentado, de las declaraciones del director de la Guardia Civil y de la Policía diciendo que ETA no tenía ningún comando operativo o de las consecuencias de su decisión de llevar al Congreso una resolución para romper la política antiterrorista que se estaba aplicando y que tan buenos resultados había dado. El presidente del Gobierno tendrá que elegir entre dos políticas, la que podríamos llamar la «doctrina Zapatero del diálogo con ETA» y la del Pacto Antiterrorista, y tiene que hacerlo después de que se ha demostrado que la primera ha servido para que ETA esté más fuerte y tenga más dinero porque durante este tiempo ha incrementado la extorsión.

-Una cosa son las explicaciones y otra si hay una responsabilidad política porque ETA esté más fuerte.
-Claro que existe una responsabilidad política y la exigiremos.

-Hay quien dice que en política antiterrorista, si el Gobierno no cuenta con el PP, «está en manos de ETA». ¿Lo comparte?
-El Pacto Antiterrorista da fortaleza para luchar contra ETA y para derrotarla, y la política de la negociación debilita a los demócratas y hace más fuertes a los terroristas. ETA acaba de decir en su último comunicado «o se me da lo que quiero o sigo cometiendo atentados», y ante ese chantaje el presidente del Gobierno está obligado a comparecer ante los españoles y decirle a los terroristas «vamos a por vosotros y os vamos a derrotar».

-El presidente ya ha puesto personalmente el «punto y final» al «proceso».
-A este «proceso» y con muchas ambigüedades. Hasta ahora, el presidente del Gobierno no ha hecho nada para que podamos confiar en que mañana va a trasladar certidumbres a los ciudadanos.

-Y si no lo hace, ¿será el momento de movilizar a los españoles?
-Si no lo hace, nosotros explicaremos nuestra política alternativa, que es la de la derrota de ETA desde la ley y el Estado de Derecho. Continuaremos asumiendo nuestra responsabilidad en el Parlamento, movilizando y haciendo lo que sea necesario en cada momento.

-¿Sin descartar volver a la calle como lo hicieron en defensa de la Constitución hace algo más de un año?
-¿Cómo vamos a descartar manifestarnos más veces? Hemos estado con las víctimas del terrorismo en muchas ocasiones y si en el futuro hay que volverlo a hacer, lo haremos.

-¿Teme una ofensiva de atentados como la que hubo tras romperse la tregua del 98?
-Con ETA sólo se acierta si se tiene claro que siempre va a hacer lo que más le convenga para conseguir la rendición del Estado de Derecho y acabar con la democracia que se deriva de la Constitución de 1978. Sus objetivos son la independencia, la anexión de Navarra y la impunidad y no va a desaparecer ni va a entregar las armas hasta que lo consiga, por eso sólo tendremos la garantía de que no habrá más atentados cuando la derrotemos y haya vencedores y vencidos.

-Pero es lógico pensar que siempre preferirá tener enfrente a un Gobierno abierto al diálogo que a un partido que cierre la puerta a la negociación. Se lo digo por el inmediato calendario electoral.
-ETA funciona con una lógica propia y cree que los objetivos los consigue gracias a sus acciones terroristas, es decir, por la vía del miedo y del terror.

-Bien, ¿y no le preocupa que marque la agenda de un año electoral como éste?
-Los tiempos de ETA no coinciden con los de los demócratas y ya hemos visto los errores a los que puede conducir el hacer predicciones, ahí está el caso de Barajas. ¿Que si tiene interés en las elecciones? Sí, por Batasuna. Contar con un partido legal les ha dado mucha fortaleza porque les ha permitido estar en las instituciones, financiarse a través de los impuestos de todos los españoles y utilizar su presencia en los pueblos vascos para integrar nuevos miembros en su entramado. Por tanto, la responsabilidad del Gobierno es impedir que Batasuna pueda presentarse a las elecciones por ninguna vía, ni con agrupaciones electorales ni con el PCTV.

-Con la que está cayendo, parece poco factible algún gesto del Gobierno con Batasuna.
-En estos momentos, el PCTV está en el Parlamento vasco, no ha condenado el atentado de Barajas y el Gobierno tiene en sus manos pruebas policiales que confirman que lo mueve Batasuna. Sin embargo, aún no se ha iniciado el proceso para ilegalizarlo.

-Entiendo que no pueda entrar en el detalle del contenido, pero sí puede confirmar si el Gobierno ha trasladado al PP información, por los cauces privados, sobre el atentado, sobre si ha habido algún fallo de información en la interlocución o sobre la situación en la que se encuentra ETA.
-No nos ha dado más información que la que se conoce en los medios de comunicación.

-¿Y creen que haya podido haber un error en la designación de los interlocutores con los terroristas y que de ahí se deriven problemas como esos supuestos «compromisos» con la banda?
-ETA ha denunciado en sus comunicados, y lo ha vuelto a hacer en el último, que existen esos compromisos, y el Gobierno lo ha negado. Vamos a ver mañana si el presidente lo desmiente solemnemente. En toda esta nebulosa hay una cosa cierta, que si los ha habido, lo sabremos porque ETA lo va a contar. La banda terrorista acabará publicando, antes o después, las actas de las reuniones, y el Gobierno no puede permitir que intente utilizarlas como elemento de presión. Por eso, si hay algo, incluso por error de terceros, es mejor que se cuente; y si no, que se diga ante los representantes del conjunto de los ciudadanos «no hay ningún compromiso con los terroristas».

-Usted ha sido ministro del Interior, ¿ETA miente en sus comunicados?
-ETA siempre hace lo que más le conviene, así que yo jamás le concederé ningún beneficio ni reconocimiento. A partir de ahí, el gravísimo error del Gobierno ha sido abrir un diálogo en la sombra durante años e ir más allá de tener un contacto con los terroristas para preguntarles si estaban dispuestos a disolverse.

-Cataluña sigue protegida por la tregua parcial que le concedió ETA. Después del atentado de Madrid, ¿no deberían los políticos catalanes renunciar a ese privilegio?
-La tregua en Cataluña y el alto el fuego en el resto de España sólo han servido a los intereses de ETA, que los ha aprovechado para fortalecerse.

-¿Ha llegado el momento de elecciones generales?
-Zapatero ha agotado su proyecto político y sus posibilidades como presidente del Gobierno. Vivimos un final de etapa y las encuestas ya reflejan la necesidad de un cambio. El presidente decidirá cuándo convoca las elecciones, es su potestad, y nuestra responsabilidad es exigirle cada día que gobierne y que fije posición ante los problemas, ya que no tenemos ni políticas ni gobernante.

-La autocrítica parece que no se concilia bien con la política. ¿Hasta dónde estaría dispuesto a llegar el PP en su generosidad para intentar recomponer el consenso con el PSOE? ¿O es imposible?
-Rodríguez Zapatero ha sido muy mal presidente para España porque su único proyecto era acabar con el PP y marginar a la mitad del país. No estoy acusando de esto ni al PSOE ni a sus militantes, que estoy convencido de que no votaron a su partido para que se practicase esta política, sino exclusivamente a Zapatero, que lo único que tenía en la cabeza era acabar con el Partido Popular y con lo que representamos. ¿Por qué se rompen los acuerdos de la Transición? ¿Por qué volvemos a hablar de la guerra civil? ¿Por qué si teníamos contra las cuerdas a ETA se cambia de política antiterrorista? Hay un culpable doloso que es Rodríguez Zapatero.

-Si el proyecto de Zapatero está acabado, ¿qué ofrece su partido a los españoles?
-Estamos trabajando en una alternativa que dé respuesta a los problemas que preocupan a los ciudadanos y que abra nuevas oportunidades de generar más progreso, más prosperidad, mejor calidad de vida, mejor educación para los hijos. En esta legislatura no se ha aprovechado el buen ciclo económico para hacer reformas, mientras que las familias cada vez tienen más dificultades para llegar a fin de mes. De todo esto es de lo que nos estamos ocupando.

INTERIOR INFORMA DEL EXPLOSIVO DOS SEMANAS DESPUÉS
ETA utilizó amonal o amosal mezclado con hexógeno para aumentar el poder destructivo en el atentado de Barajas
Han tenido que pasar dos semanas, catorce días, del terrible atentado en el aparcamiento de la T-4 del aeropuerto de Barajas para que Interior informe de los explosivos utilizados por ETA. La Dirección General de la Policía y la Guardia Civil han informado de que se trata de una mezcla de uno de naturaleza inorgánica, con una base de nitratos, del tipo del amonal o amosal, y un segundo, hexógeno, como multiplicador del efecto detonante con el fin de aumentar el poder destructivo. El hexógeno, un explosivo de alta potencia de tipo militar, ha sido utilizado en diversas ocasiones desde 1994 por la banda terrorista ETA, tanto en la fabricación de artefactos explosivos, como de detonadores.
Europa Press Libertad Digital 14 Enero 2007

Desde que se produjera el atentado, los especialistas de la Comisaría General de Policía Científica y los Técnicos Especialistas en la Desactivación de Artefactos Explosivos (TEDAX) han recogido más 200 muestras de diferentes en la zona afectada, las cuales están siendo analizadas.

Por otra parte, tras 14 días de trabajo en el aparcamiento de la T-4 y en los laboratorios, los agentes de la Unidad de Actuaciones Especiales de la Policía Científica han inspeccionado los restos de 559 vehículos que se hallaban en la zona de la deflagración. Esta unidad ha sido la encargada de coordinar todo el trabajo realizado por los equipos multidisciplinares, integrados por expertos en catástrofes terroristas e identificación de víctimas.

El primer objetivo de los agentes fue localizar e identificar a las dos víctimas mortales. Para ello, junto con los expertos en Actuaciones Especiales trabajaron también especialistas en ADN, antropología forense, fotografía y vídeo y laboratorio químico. Además de los integrantes de estos equipos de Policía Científica, se contó también con la colaboración de agentes del TEDAX, automoción y guías caninos.

Los expertos en ADN y antropología buscaron entre los restos de la explosión cualquier indicio que apuntara a la existencia de restos humanos. Paralelamente se obtuvieron muestras de ADN de los familiares de los desaparecidos, por si, llegado el momento, la identificación de las víctimas tuviera que ser mediante este estudio. Finalmente, no fue necesario el empleo de esta técnica y los dos fallecidos fueron identificados mediante reseña necrológica.

El rescate del segundo cadáver fue sumamente laborioso. Agentes de Sistemas Especiales de la Policía Nacional utilizaron una cámara tipo endoscopio para identificarlo, antes incluso de que se pudiera extraer el cuerpo de entre los restos del vehículo.

Tras el rescate de las víctimas, los agentes de la Policía Científica, junto con los TEDAX y un equipo de automoción, han continuado inspeccionando los restos de vehículos que se encuentran en el lugar de la explosión. Este análisis se centra ahora en documentar todos los vehículos afectados (número de bastidor, matrícula, modelo, etc.). Los agentes han recogido más de 200 muestras del lugar de la explosión: piezas metálicas y restos de tierras.

En estos 14 días de trabajo han sido ya inspeccionados 559 vehículos, unos 35 al día. Alrededor de 50 agentes de las distintas unidades están trabajando en la Terminal de Barajas las 24 horas. Los restos de los vehículos ya examinados han sido depositados en el aparcamiento de empleados de Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA), denominado P12.

chantaje de eta
Comerciantes recibieron en Navidad cartas de extorsión para destinar dinero a presos
Uno o dos jóvenes dejaban la carta en el establecimiento y pasaban un tiempo después a recoger el dinero
Comerciantes vascos volvieron a sufrir la pasada Navidad extorsión por parte del mundo proetarra, a través de cartas en las que se le exigía una "solidaria aportación económica" para los presos de la banda terrorista ETA , según se recoge en la misiva.
EUROPA PRESS MADRID El Correo 14 Enero 2007

La carta era dejada en el establecimiento por uno o dos jóvenes, que un tiempo después pasaban a recoger el dinero. Aunque el texto tiene un tono amable y no se fijan cantidades, las fuentes indican que los comerciantes conocen por experiencia que si se enfrentan y no hacen la aportación que se espera de ellos, corren el riesgo de que sus negocios puedan sufrir algún ataque.
La carta está encabezada por la expresión 'Hator, Hator Etxera!!!' -letra de un villancico popular que se traduce por 'ven a casa'- y se cierra con el logotipo de un colectivo de apoyo a los presos etarras, que fue declarado ilegal por la Audiencia Nacional en 2001. En la carta se pedía una "solidaria aportación económica" a sus propietarios para el colecivo de reclusos y "exiliados" de la organización terrorista, y se definía la dispersión como "una apuesta asesina y criminal diseñada y puesta en marcha por los Estados".

"Una vez más, y a punto de finalizar este año, nos vemos en la obligación de acudir a tu solidaridad económica para hacer frente a los gastos derivados que la sangría económica de la dispersión está suponiendo a nuestro pueblo y, de manera especial, a los familiares y personas allegadas de pres@a y exiliados", comienza la misiva. Días después, las mismas personas que dejaban la carta en el comercio pasaban a recoger la contribución de los dueños.

"Estamos en fechas entrañables, donde el calor de nuestras mesas tiene un valor especial. Miles de familias vascas no podrán disfrutar de estas fiestas ante la ausencia de algún ser querido, ya que la incertidumbre del exilio o la dureza del encarcelamiento dejan huecos imposibles de cubrir", se añade.

Redactada antes de que ETA pusiese fin a su alto el fuego con una potente bomba en el aeropuerto de Barajas, que costó la vida a dos personas, la carta explica: "La ilusión de un nuevo futuro basado en el respeto de todos los derechos individuales y colectivos no puede obviar realidades que siguen acarreando sufrimiento día a día".

"Mientras en Euskal Herria la mayoría de los agentes políticos políticos, sindicales y sociales apuestan por respetar los derechos de los presos y sus familiares, los mandatarios de los estados español y francés no parecen dispuestos a dar muestras de voluntad política. Al contrario, continúan apostando por la política de dispersión y recortes sistemáticos de derechos básicos tales como el derecho a una asistencia sanitaria digna y completa, derecho a poder estudiar y desarrollar estudios en la UPV, a poder comunicar con sus familiares y amigos sin restricciones y en los últimos meses están aplicando cadenas perpétuas a la condena impuesta... con lo que ello supone de castigo añadido", asegura.

"Un desembolso impresionante"
La carta insiste en que la "dispersión, aparte del alejamiento físico de nuestro entorno social y familiar, es una apuesta asesina y criminal diseñada y puesta en marcha por los Estados con la única finalidad de romper la unidad del Colectivo de Presos Políticos Vascos (EPPK) mediante la venganza y el chantaje político tanto al conjunto del EPPK como a nuestros familiares y amigos, o lo que es lo mismo, al conjunto de nuestro entorno social y familiar".

Para justificar su petición económica a los comerciantes, la carta alude "al desgaste físico y sangría económica que dicha política supone", subrayando que "el derecho a la salud, a la asistencia jurídica, la visita a un amigo, así como el calor de un abrazo entre familiares, está supeditado a un desembolso económico impresionante".

"Por todo ello, en estos días tan especiales queremos pedir tu solidaridad aportación económica, con la esperanza de que más pronto que tarde consigamos traerles a Eukal Herria", dice en castellano la carta, antes de despedirse con el "más sincero agradecimiento, un abrazo y Feliz Año Nuevo".

El 75 por ciento de los españoles exige al presidente Zapatero que rompa con ETA
Nueve de cada diez opinan que la banda terrorista volverá a atentar ? La mayoría considera que el jefe del Ejecutivo debe rectificar y hacer autocrítica ? El 70 por ciento mantiene que el Gobierno bajó la guardia durante el alto el fuego
Redacción La Razón 14 Enero 2007

No se puede hablar con los terroristas, ni con quienes les amparan, con bombas sobre la mesa. Ésta es la opinión de la mayoría de los españoles según los resultados de una encuesta realizada por Iberconsulta para LA RAZÓN. La sensación generalizada entre los consultados es que, tras el atentado de ETA en la T-4 de Barajas, se debería haber roto la negociación y los contactos con la banda y Batasuna. Así lo piensa un 75,25 por ciento de los españoles, frente al 18,50% que sí es partidario de que ese diálogo se mantenga pese a los dos muertos en el atentado. Entre los mayores de 45 años, quienes se muestran partidarios de romper cualquier conversación con los terroristas o con la ilegalizada Batasuna superan el 80 por ciento. En cambio, el 26,8% de los consultados de entre 18 y 30 años de edad opina que los contactos deben seguir adelante aunque ETA haya roto el alto el fuego permanente con esa última acción criminal.

Respecto al comportamiento del presidente del Gobierno tras el 30-D, un 45,25% mantiene que José Luis Rodríguez Zapatero actuó correctamente, algo que niega el 40,25 por ciento de los consultados. Por edades, el jefe del Ejecutivo cosecha más respaldo entre quienes tienen entre 45 y 64 años. Por contra, los mayores de 65 años son los que más disconformes están con su actuación (42,7 por ciento), que califican de incorrecta.

También hay discrepancias sobre la conveniencia de que Zapatero hubiese convocado una gran manifestación de respuesta a ETA, ya que al 46,38 que piensa que sí debió hacerlo tras el atentado de la T-4 se opone el 42,88% que defiende lo contrario. En todos los grupos de edad consultados se impone la opinión de que el presidente del Ejecutivo debería haber liderado una masiva movilización en contra del terrorismo como respuesta de la ciudadanía a la sinrazón etarra.

También con Zapatero como protagonista, el 56 por ciento de los encuestados por Iberconsulta considera que el jefe del Ejecutivo ha atendido suficientemente a las familias de las dos últimas víctimas mortales de ETA, una apreciación respaldada sobre todo (62,8%) por quienes tienen más de 65 años. Un 32,13%, por el contrario, no está de acuerdo con esa aseveración y cree que el presidente del Gobierno podría haber hecho más en este terreno.

Pero si hay un porcentaje rotundo en la encuesta elaborada por Iberconsulta para LA RAZÓN, ése es sin duda el de españoles que piensan que ETA volverá a utilizar el lenguaje de las armas. Un abrumador 89,13 por ciento de los consultados está convencido de que el atentado de Barajas sólo es el primero de una nueva lista de acciones criminales de la banda, frente a un testimonial 9,25 por ciento que considera que los terroristas no seguirán utilizando las bombas y las pistolas a corto plazo. En todos los tramos de edad se impone la visión más pesimista con porcentajes siempre superiores al 88 por ciento.

Con estas perspectivas, no es de extrañar que el 58,8 por ciento se muestre contrario a retomar la negociación con ETA-Batasuna, un camino que todavía sigue siendo válido para el 31,59 por ciento de los encuestados que todavía ven en él un camino idóneo para conseguir el final del terrorismo. Los mayores de 65 años resultan ser los más contrarios a conceder una nueva oportunidad al diálogo, aunque el «no» es siempre la respuesta mayoritaria independientemente de la edad.

En el capítulo de responsabilidades políticas por lo ocurrido en la T-4, las opiniones están bastante divididas. Así, hay casi un «empate técnico» entre los españoles que piensan que el atentado de Barajas debería haber provocado alguna dimisión entre los miembros del Gobierno (45,63 por ciento y la respuesta más común que ofrecen los mayores de 45) y los que no estiman conveniente pasar factura a la composición del Ejecutivo (44,13), una postura mayoritaria en el tramo comprendido entre los 18 y los 44 años de edad.

Menos medidas de seguridad
Más definido está el grupo de los ciudadanos que exigen al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero que rectifique su política antiterrorista y haga una profunda autocrítica de su postura, integrado por siete de cada diez encuestados (69,75%). Únicamente el 16,63 por ciento está convencido de que no es necesario que el Gobierno recapacite y dé marcha atrás en su política antiterrorista.

Ese porcentaje se mantiene estable cuando se pregunta si el Gobierno bajó la guardia durante el alto el fuego «permanente» decretado por la banda terrorista. El 70,25 por ciento de los consultados está convencido de que el Ejecutivo «relajó» las medidas de vigilancia y control de la actividad de los etarras frente al 23,63 por ciento que no duda de que
LA RAZÓN publicará mañana la segunda parte de la encuesta con las perspectivas electorales en el Ayuntamento y en la Comunidad de Madrid

Recortes de Prensa   Página Inicial