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Recortes de Prensa    Lunes 15 Enero  2007

LA IZQUIERDA APLAUDE A ZAPATERO EN VEZ DE PEDIR LA DERROTA DE ETA
Editorial  minutodigital 15 Enero 2007

Con la total desvergüenza y la habitual inmoralidad que caracteriza a este gobierno del PSOE, como era de prever, convirtió la manifestación del sábado en el remiendo para tapar su descomunal desacierto en materia de terrorismo. Porque la manifestación ha servido para eso. Para escamotear la verdadera noticia, que no es otra que el rotundo y trágico fracaso de la política de dialogo del PSOE con ETA. Rectificar es de sabios dice el refrán. Pero Zapatero en vez de reconocer su error utiliza una manifestación para desviar la atención y su responsabilidad. Para intentar dar la vuelta a la tortilla y desgastar al partido de la oposición acusándole de romper la unidad de los demócratas, en vez de recomponer el Pacto Antiterrorista que rompió unilateralmente.

Pero no solo es una necedad eludir corregir lo que se ha hecho mal. Es desesperado y peligroso pretender “quedar de pié” a costa de fracturar a la sociedad. Si con anterioridad a llegar al poder Zapatero existía unidad entre las principales fuerzas políticas españolas y lo que es más importante, entre la inmensa mayoría de los ciudadanos, que deseaban acabar con ETA por la vía de que pagasen por sus crímenes, tras la llegada de ZP al puesto de presidente, hasta en materia de terrorismo ha conseguido deteriorar la convivencia nacional, provocando que haya también aquí dos Españas.

El sábado acudió a la manifestación de Madrid sólo la izquierda y los “tontos útiles”. Esa misma izquierda que cuando mataban a un guardia civil durante los años de la transición decía “algo habrá echo”, la misma izquierda que no quiere vencedores ni vencidos en el final de ETA, la izquierda que jamás ha acudido a cualquier manifestación de las víctimas de ETA, la izquierda que rechaza enarbolar banderas de España porque la unidad de su patria “se la suda”, allí estaba en masa para apoyar a Zapatero, para apoyar el dialogo con ETA. La televisión se encargó del resto. Toda una lección de manipulación política que hasta el mismísimo Goebbels incluiría en sus manuales de propaganda.

En su última novela Sánchez Dragó afirma que “lamenta profundamente haber nacido español” y sin duda hay días en los que uno se avergüenza de pertenecer a un pueblo en el que es imposible compatibilizar la racionalidad con el apasionamiento, un pueblo en que el fanatismo político impide reconocer errores más que evidentes y su rectificación, un pueblo cuyo individualismo se complementa con un visceral partidismo que paraliza cualquier empresa colectiva. El sábado fue uno de ellos.

Zapatero, cero a la izquierda
Manuel Martín Ferrand Estrella Digital 15 Enero 2007

El padre de Louisa May Alcott, la autora de Mujercitas —una novela que tienen que haber leído hasta las ministras del Gobierno—, fue un eminente y progresista pedagogo del XIX norteamericano, Amos Bronson Alcott, que predicaba como lema de trabajo: “La enfermedad del ignorante es ignorar su propia ignorancia”. No se me ocurre, desde la buena voluntad, mejor diagnóstico político para José Luis Rodríguez Zapatero.

Instalado en Babia e incapaz para el análisis autocrítico, dos síntomas inequívocos del ignorante irreversible, Zapatero no parece advertir las graves circunstancias que, provocadas por él mismo, mantienen a la Nación en una situación tan tensa que, como ayer decía en ABC Jon Juaristi —una de las voces más luminosas del momento—, cuando “atravesamos una crisis política muy grave”, la disensión vivida en la calle puede terminar por “escapar a todo control”.

Ayer, el diario El País publicaba —¡cinco páginas de apretado texto!— la primera entrega de una entrevista que su director, Javier Moreno, le ha hecho a Zapatero. Es la primera que concede el presidente del Gobierno después del atentado de Barajas que, quiérase o no, ha dejado sin contenido la línea fundamental de su esquema de trabajo en los primeros treinta y tantos meses de su mandato. La he leído con toda la atención que exige el momento y no he podido ordeñar de ella una sola idea. De hecho, el propio entrevistador viene a subrayarlo cuando, en la primera página del “diario independiente de la mañana” titula: “ETA sólo tiene un destino: el fin”. Algo tan mostrenco y repetido es la destilación máxima del cacumen presidencial.

Es algo, además de hueco, torticero. Sea cual fuere el punto para la observación, está claro que no puede ser de otra manera. Incluso ETA busca su propio fin con la independencia del País Vasco y la instalación en su territorio de una dictadura del modelo albanés o cosa parecida. El debate, que Zapatero vuelve a eludir como anticipo a la sesión que hoy vivirá el Congreso, es cómo alcanzar ese final para la organización asesina disfrazada de movimiento de liberación nacional.

Tan distante de la realidad presente se muestra Zapatero, pobrecito, que le llega a decir a su entrevistador: “No creo que tengamos una crisis. Hemos sufrido un trágico atentado; pero crisis, ninguna”. Es decir, que esto es un sosegado y placentero balneario en el que la clientela vive el encanto y los placeres del momento sin más voces discrepantes que algún excéntrico que demanda más variedad entre los jereces del aperitivo.

Como en el cuento, Zapatero está desnudo. Pase. Lo que resulta, a partes iguales, irritante y peligroso es que su equipo —tan paritario, tan inútil— no sea capaz ni de advertírselo. Hoy volveremos a comprobarlo cuando, en sesión extraordinaria, repita en el Congreso su cantinela de vaciedades y, sin enfrentarse al “accidente” de Barajas y cuanto significa, renueve su fe en un diálogo imposible que, de haber sido viable en algún momento, yace enterrado bajo una triste y luctuosa pirámide de escombros.

Esa crisis que Zapatero no quiere, sabe o puede reconocer, existe. Y crece. Si el PP hubiera acudido a la manifestación madrileña de este pasado fin de semana, oídas algunas voces que allí se escucharon, podría haber vivido algún episodio de violencia física. No se puede impunemente calentar los ánimos semana tras semana, mes tras mes, sin lamentarse después por los efectos a lo que ello conduce. Quizás Zapatero, el presidente que ríe, no lo advierta; pero él es un cero a la izquierda. El gran cero de la izquierda en la medida que ignora su propia ignorancia.

ETA y los intereses siniestros
POR BENIGNO PENDÁS ABC 15 Enero 2007

¿POR qué ETA no aprovecha la oportunidad? Nunca encontrará un interlocutor tan bien dispuesto. Clima propicio: el hastío y el desencanto, la anestesia del bienestar, el presentismo de una sociedad conformista. Cobertura retórica para convencer a los menos exigentes: proceso de «paz»; falsos ejemplos en Irlanda y otros países; sedicente virtud del diálogo concebido como panacea universal. Zapatero jugaba -juega todavía- con una sola carta con vistas al prolongado proceso electoral que nos aguarda. Conviene no dejarse engañar: hace tiempo que el calendario y las bases del acuerdo eran valores entendidos entre los negociadores. No hace falta participar de ningún secreto oficial ni oficioso para deducir que había -todavía hay- tres requisitos previos: presos, relegalización de Batasuna, impunidad subvencionada. Como si los pasos anteriores fueran simples trámites administrativos, a partir de ahí empieza el debate sobre el mal llamado precio «político»: léase, autodeterminación disfrazada de apariencia confederal y avances significativos sobre Navarra. Antes y después: reuniones con partidos ilegales; mesas negociadoras ajenas a las instituciones democráticas; episodios lamentables como el debate de Estrasburgo. Todo seguía el curso más o menos previsto, incluidos los amagos de ruptura y las presiones mejor o peor escenificadas. Es cierto que el horizonte se estaba cargando de nubes, presagio de futuras tormentas. Casi todos las temían, excepto -al parecer- Zapatero y los suyos. El proceso explota el 30-D a la vez que el aparcamiento de la T-4 por mucho que los oportunistas sin escrúpulos intenten salvar los restos del naufragio. ¿Qué pretende ETA? ¿Qué significa el último comunicado infame?

El terrorismo funciona de acuerdo con una lógica perversa, pero inteligible. En su versión convencional, implica actos de violencia, precisos o indiscriminados, dotados de carácter sistemático y que buscan el impacto mediático para quebrar la resistencia de sociedades huérfanas de principios sólidos. El fin es intimidar, amedrentar, coaccionar: una estrategia racional y calculada que pretende evitar por definición el enfrentamiento directo. El objetivo es lograr una respuesta emocional (miedo, ansiedad, incertidumbre) para deslegitimar al Estado democrático. Según los manuales al uso, la pretensión sería forzar la negociación y obtener concesiones sobre las materias en conflicto, ya sean de naturaleza ideológica o territorial. Hasta aquí, el terrorismo que se dice «revolucionario», propio de la Guerra Fría, es decir, un fenómeno en retroceso. El terror globalizado del siglo XXI es otra cosa: una guerra por fragmentos que pretende alterar el actual reparto del poder a escala internacional. El «yihadista» fanático no se reconoce en las simplezas de Ulrike Meinhof sobre la naturaleza liberadora de la violencia estructural y la lucha como forma de identificar el objetivo. Tampoco cabe imaginar un final análogo, mediante suicidios discutidos y firmeza sin límites de un gobierno socialdemócrata. ¿Por qué el caso español no encaja en ningún esquema?

ETA ha conseguido ya muchos objetivos políticos, incluido el uso de un lenguaje derivado de los patrones clásicos de las relaciones entre Estados. Se trata de liberar las tensiones de una sociedad temerosa, cuyos gobernantes parecen dispuestos a sembrar la semilla de la discordia al destruir los anclajes morales y sociales que hacen fuerte la legitimidad democrática. Hasta aquí todo encaja en el «proceso». ¿Por qué se rompe? Cabe sospechar que un asesino disfruta con la práctica habitual de la crueldad y la infamia. O que, embrutecido por su oficio, no acierta a medir las consecuencias de sus actos, dando por supuesto que la impunidad llegará tarde o temprano. Tal vez especula friamente con su chantaje mafioso. Pero ETA ha demostrado con frecuencia que sabe leer las claves de la política española en función de algunos intereses siniestros. Intuyó que corría peligro cuando todas las personas decentes estábamos en el mismo bando. Por una vez fuimos capaces de ganar la batalla de las ideas y de tomar medidas eficaces para expulsar a los terroristas y sus secuaces del lugar reservado a la gente honorable en una sociedad civilizada. Dedicó todo su esfuerzo a buscar la quiebra del Pacto por las Libertades. Lo consiguió, gracias a ciertos oportunismos y maquiavelismos menores por los que la historia pedirá responsabilidades a medio plazo y las urnas -tal vez- dentro de poco. Confirmó así una verdad que duele en lo más profundo de nuestra identidad democrática: ETA ha jugado un papel determinante en todos los cambios políticos. Primero, incitando al golpe del 23-F, genera una reacción social que culmina en la mayoría aplastante de Felipe González. En 1996, la lucha contra el terror al margen del Estado de Derecho acelera el final del ciclo socialista. Las horas dramáticas que discurren entre el 11-M y el 14-M conducen a la derrota del PP, sin que la evidencia de la autoría islamista haya conseguido apagar del todo sus efectos.
Los pistoleros se sienten omnipotentes. Han visto cómo se rompe la unidad de acción de los grandes partidos nacionales, se presiona a jueces y fiscales para que adapten sus criterios a la «realidad social», se construye un discurso hiriente para culpar a la mitad de los españoles porque «no desean la paz» y se desprecia a las víctimas con argumentos retorcidos.
 Disfrutan con el triste espectáculo de las manifestaciones partidistas. Piensan que pueden conseguir mucho más porque perciben que el enemigo es más débil de lo que aparenta. Buscan y encuentran las grietas que dañan sin remedio la solidez del estupendo edificio que podría ser (que es, a pesar de todo) nuestra España constitucional. ¿Y ahora? El peor Zapatero de toda su carrera («desolador», «patético», «aflictivo», se ha escrito en este periódico) deja caer el mensaje de siempre: ETA sigue siendo el factor decisivo. Los matices expresados a niveles inferiores no son suficientes. La única vía para recuperar la legitimidad quebrada es la ruptura formal en sede parlamentaria y la vuelta al Pacto que casi nos conduce al éxito. Hoy es el día, a través del debate en el Congreso, pero las expectativas son nulas.

Los hombres no somos máquinas de razonar ni materialistas sin alma. El ser humano sólo acepta como obligatorio aquello que siente como un deber moral. Ya sé que los asesinos no pueden entender que las personas decentes actuamos por motivos de conciencia. Tampoco conciben el vínculo entre dignidad y democracia que destacaba el director de ABC en la Tercera del 10 de enero. Pero cuando la sociedad resiste y los políticos ejercen su liderazgo los efectos son concluyentes. Una vez más habrá que asumir que no hay recetas infalibles. Sólo sirven la unidad, el tiempo, la perseverancia, la inteligencia política, el patriotismo... Nadie está dispuesto a ofrecer «sangre, sudor y lágrimas» a una sociedad postmoderna con umbrales muy bajos de resistencia al dolor. Pero hay que decir la verdad si no queremos vivir al dictado de las instrucciones sangrientas. El presidente del Gobierno tiene margen para rectificar, si no por convicción al menos por conveniencia. Pero la gente ya no espera nada de Zapatero, desbordado y contumaz pese al curso de los acontecimientos. Por su parte, el PP cuenta con un buen caudal porque ha sabido mantener un discurso sin dinamitar los puentes, como le aconsejaban esos falsos amigos que ahora le reprochan que no acude a las manifestaciones. Debe administrarlo con prudencia. Estamos en la encrucijada, como casi siempre. Menos mal que muchos seguimos creyendo en una España constitucional capaz de derrotar a ETA.                   BENIGNO PENDÁS Profesor de Historia de las Ideas Políticas

A medio camino entre paz y libertad, a Mariano Rajoy le engañan dos veces en una semana
Jesús Cacho El Confidencial 15 Enero 2007

La política española se encuentra empantanada entre el Pinto y Valdemoro de la paz versus la libertad, ello en relación al problema número uno que nuestra democracia arrastra desde la muerte de Franco. A la acomodaticia, anestesiada sociedad española le encanta, le embelesa manifestarse por la paz, pedir paz, exigir paz como quien pide peras al olmo. Aquí no hay más guerra que la que millones de españoles tienen todos los meses con su hipoteca, de modo que pedir, implorar paz sin que exista guerra sale gratis y hasta queda bien, queda bonito.

A los españoles que en el País Vasco no piensan en nacionalista, no comparten el imaginario que conforma el espíritu de tribu del nacionalismo, les importa, les interesa, les urge la libertad por encima de todo, porque sin libertad para vivir, expresarse y transitar por la calle sin miedo a recibir un tiro en la nuca, no hay paz que valga. Sólo la libertad que garantiza una democracia digna de tal nombre puede hacer posible una verdadera paz.

Cuando, en vida de Franco, los miembros del PCE acudíamos a toque de corneta y con el corazón en un puño a participar en alguno de aquellos saltos que ordenaba una dirección escondida en la niebla del sistema piramidal de células, los militantes no reclamábamos paz en modo alguno: a grito pelado pedíamos amnistía y libertad, y cuando los grises hacían su aparición y llegaba la hora de poner pies en polvorosa, una única palabra-compendio de nuestros anhelos de jóvenes antifranquistas era la de ¡Libertad!

Porque paz había en el franquismo para dar y tomar, pero era la paz de los cuarteles, y no diré la de los cementerios porque, en la dictablanda en que devino el franquismo de los últimos años, eso sería una evidente exageración. El caso es que, treinta y tantos años después, estamos pidiendo, casi suplicando, una paz de quimera sin que exista una guerra que la demande, y ello por mucho que se empeñe ETA en hacer ver lo contrario. Y ello porque el buenísimo de Zapatero ha hecho del pacifismo, dentro y fuera de España, el único banderín de enganche ideológico al que agarrase en estos tiempos de ausencia de referentes morales en que vivimos.

Pero, como decía Jon Juaristi en un magnífico artículo publicado en ABC el pasado sábado, “ante el terrorismo, el pacifismo de Estado es el peor camino posible”. Porque esa senda conduce al callejón del diálogo, al final de cual se adivinan las concesiones políticas, una tentación siempre al alcance de la mano de todo Estado dispuesto a sacrificar la libertad en aras de la paz. En el callejón del diálogo el terrorismo ya ha ganado. En realidad los violentos ganan en el mismo momento en que el Estado de Derecho les reconoce capacidad de interlocución y se sienta a hablar con ellos de otra cosa que no sea exclusivamente el dónde, cuándo y cómo dejar las armas.

De modo que ahí estamos. Ahí está el Partido Popular de Mariano Rajoy, perdido en el huerto de esa paz versus libertad al que le ha conducido hábilmente el agit-prop del Gobierno socialista. Andaba el presidente del Gobierno deprimido y deprimente tras la ruptura de la tregua etarra, tan afectado en sus meninges se hallaba nuestro nuevo Godoy que tendía a llamar “accidente” al zapatazo de la T-4 en Barajas y sus dos muertos inocentes, de forma que el buen hombre reclamaba a voces y con urgencia varias sesiones en el diván del psicólogo, y con él la izquierda progre toda del pacifismo à la carte madrileño.

Pero en lugar de un pack completo de visitas al psicólogo, Zapatero se ha comprado por toda terapia una entrevista amable, ayer domingo, de cinco páginas en el diario oficial, una entrevista tan larga como inane, y una gran manifa el sábado por el Paseo de Recoletos esquina Cibeles. Y ya están las cosas do solían, o eso piensan ellos, ya está la derecha española manos arriba y contra la tapia de los ajusticiados, reo del delito de denostar la paz (en España) y amar la guerra (en Iraq), no importa lo que sufra Doña Libertad. Ya está Zapatero contento, ya ha vuelto en sí tras el soponcio de Barajas, que de eso se trata, de marginar a media España.

Y en el éxito de ese envite, en la súbita recuperación del pulso vital de un Zapatero que lo había perdido, el Partido Popular de Mariano Rajoy ha puesto mucho de su parte, lo ha puesto casi todo. Realmente a menudo parece que a este hombre le aconseja su peor enemigo, que no son precisamente amigos fiables los saltimbanquis que, desde su púlpito diario, le recomiendan un día que a Zapatero “ni agua”, para, al siguiente y en espectacular voltereta, lamentarse de “una oportunidad perdida del PP”.

La forma en que Rajoy y el PP se han dejado enredar esta semana en el laberinto de esta manifestación debería hacerle meditar seriamente sobre la conveniencia de, a la manera del Madrid de Capello, efectuar algunos despidos fulminantes en el equipo que le rodea. Claro que a lo mejor quien falla es Capello, no Beckham. En lugar de reclamar una manifestación unitaria convocada desde el Gobierno –o por el propio PP, que tal vez eso hubiera sido lo lógico- contra ETA, sin más adjetivos, por la derrota de ETA, sin otro aditamento, el de Génova se lió exigiendo la palabra libertad en la pancarta. Cuando se la dieron, el señorín de Pontevedra se quedó sin discurso: “No queda claro el fin de la convocatoria”. ¡Váyase usted a paseo, señor mío!

Tan claro estaba el fin de esa manifa, tan claro que todo consistía en tenderle a usted una trampa, que usted tendría que haber roto la espina dorsal de ese objetivo sacando a su militancia, con sus banderas, a la calle, a competir en dignidad con la picasiana paloma de la paz por esa libertad que desde la fuerza del Estado de Derecho garantiza la única paz digna de tal nombre, la paz de los hombres libres. En lugar de eso, Rajoy se ha quedado en casita. La calle, para los titiriteros. Otra vez lejos de la calle, de espaldas a la calle.

De modo que a Mariano Rajoy le han estafado dos veces en menos de una semana: si el lunes 8 lo engañó Zapatero con la enésima llamada a Moncloa para tomarle el pelo, la cabeza caliente y los pies fríos, cinco días después lo han vuelto a engañar, pero esta vez en su propio partido, aconsejándole no acudir a la manifestación del sábado. Da toda la impresión de que, con demasiada frecuencia, Mariano Rajoy no sabe para quién vendimia.

Goebbels convierte la derrota del 30-D en victoria mediática
Alfonso Basallo elsemanaldigitall 15 Enero 2007

Se jactaba Goebbels de que gracias a la propaganda era posible convertir catastróficas derrotas en rutilantes victorias. Y a eso se dedicó la radio, la prensa y los noticiarios nazis después de la batalla de Stalingrado, que marcó el principio del fin del Tercer Reich.

Mutatis mutandis, una resurrección similar pretende conseguir el zapaterismo tras el Stalingrado del 30-D. El atentado –y el comunicado de ETA- han dejado al aprendiz de brujo con las vergüenzas al aire y roto su insensato proyecto de entregar el Estado de Derecho a los etarras por un plato de lentejas.

Pero estos genios de la imagen y la palabra le han dado la vuelta a la situación, como un calcetín y, tras el bochornoso mutismo de los primeros siete días, han contraatacado con una eficaz ofensiva mediática.

La jugada maestra de las manifestaciones, hábilmente manipuladas por el PSOE y el PSE, ha vuelto a aislar a los populares, equiparándolos con Batasuna, cuando en realidad quien ha estado haciendo el juego a los Camisas Pardas de ETA ha sido el Gobierno. Y las intervenciones de Alfredo Pérez-Goebbels y María Teresa Riefensthal mintiendo sin pestañear, con esa gracia y ese arte que les caracteriza, han vuelto a poner las cosas en su sitio.

¿Y cuál es su sitio? Que el PP de Rajoy ha nacido para perder. Que es un pardillo y que, una vez más, ha dejado pasar una excelente oportunidad para meter un gol a su rival, que la humareda de la T-4 y el comunicado esquizofrénico de ETA le servían en bandeja.

En la guerra no se puede ir con la verdad por delante. Porque te brean. En la guerra es preciso mentir, destruir y matar… porque toda guerra es sucia. Y el zapaterismo ha convertido la política en la continuación de la guerra por otros medios.

Respiren hondo y tomen nota:
Ha ido a por el PP, convirtiendo el Pacto Antiterrorista en "papelillo" higiénico; ha hecho una pinza con los nacionalistas para arrojar a Rajoy a las tinieblas exteriores; se ha cargado el consenso, el más preciado legado de la Transición y tentado al diablo con un cambio de régimen; ha negociado con una panda de destripaterrones, unos don nadie que se creen superiores al resto de los españoles por que saben acribillar nucas; ha sido cómplice de una clase política –la nacionalista vasca- que se ha garantizado treinta años de poder, sin alternancia, gracias a 819 fiambres.

Y ahora pretende irse de rositas, como si nada hubiera ocurrido, e incluso a seguir con su irresponsable juego negociador.

Lo más triste de todo es que han sido capaces de hacerlo porque la oposición está sonada y la sociedad completamente anestesiada, después de 9 meses de hipnosis.

Ya se han encargado ellos de desactivarla, manipulando el lenguaje (otro eficaz recurso goebbelsiano), adormeciéndola con tele y circo, privándola de resortes intelectuales mediante la ingeniería social de los proyectos des-educativos.

Tan dormida la han dejado que la someten a mil perrerías y no mueve un músculo. Ejemplo, imponen una ley intervencionista y puritana como la del tabaco y aquí no se produce lo propio de una sociedad sana y despierta: el motín de Esquilache.

O dicen que la manifestación de ayer era en "apoyo de las víctimas", pero no va la AVT y ellos, ni un solo miembro del Gobierno, asistió a los funerales de los dos ecuatorianos.

O aseguran que tienen política antiterrorista, pero en 2006 la Guardia Civil sólo detuvo a dos etarras.

¿Lo ven? No pasa nada. A ver repitan conmigo: Ansia-de-paz- Ansia-de-paz Ansia-de-paz... Es una vieja táctica de marketing.

Como decía un creata: "El éxito de un anuncio, así sea comercial o político, se debe a la persistencia y asiduidad con que se emplea". El creata se llamaba Adolf Hitler.

Manifestaciones: de la diferencia entre un lema y una intención
Santiago Abascal elsemanaldigital 15 Enero 2007

A veces, las letras de la pancarta no coinciden con los objetivos de los convocantes al llamar a la movilización social. El próximo 3 de febrero eso no ocurrirá.

15 de enero de 2007. Algunos llevamos la mitad de nuestra vida manifestándonos contra la organización mafiosa ETA y contra la imposición de su proyecto político. En 1993 -yo contaba con 17 años-, durante el secuestro del empresario Julio Iglesias Zamora –que se prolongó 116 días-, Gesto por la Paz nos convocó de forma sistemática y prolongada a las calles y plazas del País Vasco bajo el lema Julio Askatu (Liberad a Julio).

No era especialmente beligerante la organización convocante. No había -tras esa básica petición de libertad para un secuestrado- una consiguiente propuesta de una determinada política antiterrorista. E incluso, acertándose en la exigencia de libertad para el secuestrado, se erraba en la petición de paz para la sociedad, paz que no nos ha faltado desde 1939. La libertad, en cambio, sí nos ha abandonado.

Con estas objeciones, presentes entonces, muchos no dudamos en sumarnos a la lógica exigencia de libertad para todos los secuestrados y a la protesta inmediata a cualquier crimen perpetrado por las ratas etarras. Y lo hicimos, a pesar de las diferencias, tras las pancartas de Gesto por la Paz. Era el mejor asidero que teníamos.

Los asesinatos de Gregorio Ordoñez (1995) y de Miguel Ángel Blanco (1997), cambiaron las cosas. Otras organizaciones -como el Foro de Ermua y Basta Ya- surgieron, nos convocaron a las calles y los lemas comenzaron a ser inequívocos. Se exigía ya una determinada política antiterrorista y se defendía lo que era atacado por el terrorismo: el orden constitucional. Gesto por la Paz se nos quedó cortó pero sirvió para dar cobijo a los nacionalistas renuentes a una mínima contundencia contra ETA. Así, dejamos de ir a unas manifestaciones y acudimos a otras.

Con el Pacto Antiterrorista, la Ley de Partidos, y la ilegalización de Batasuna, la democracia española alcanzó la mayoría de edad, y nosotros acariciamos nuestro objetivo más deseado: los terroristas quedaron fuera de la vida pública española.

Sin embargo, llegó Zapatero, cambió todo esto e inició un proceso de negociación con la organización terrorista. Entonces fueron las víctimas –la mayoría de ellas- las que nos convocaron a la rebelión cívica frente al Gobierno. Sí, frente al Gobierno. Ya no cabía protestar contra ETA, sino contra quien nos había traicionado. Los lemas eran claros: no a la rendición. Y el objetivo de las multitudinarias manifestaciones, varias de un millón de personas, también. Lemas y objetivos eran coincidentes y no se escondían. Se protestaba contra el Gobierno, contra su acción o contra su inacción.

ETA ha vuelto a matar tras la traidora irresponsabilidad de algunos. Y el Gobierno no ha cumplido con sus obligaciones y con la tradición, no ha convocado al pueblo a expresar su repulsa a ETA. Aunque lo cierto es que no podía hacerlo. Por eso se ha escudado en algunas organizaciones sindicales para llamar a una protesta estéril. Estéril porque ya nos hemos hecho mayores y sabemos que a ETA no le hacen mella nuestras manifas. Y estéril porque en realidad no se protestaba contra ETA, ni tampoco contra la ausencia de política antiterrorista del Gobierno que es la única protesta que cabe hoy, sino que se pretendía culpar al PP de la falta de apoyo al proceso de negociación. Por todo eso, muchos ya no estaremos nunca en manifestaciones inútiles –al margen de lemas- como la celebrada este sábado.

Ahora bien, hay que reconocer que este fin de semana se ha evidenciado nuestra equivocación, tanto desde el lado de la política como desde el lado del movimiento cívico. Pero, ¡ojo!, no por no acudir a una manifestación inservible sino porque –después de lograr movilizar la ira del pueblo español contra Zapatero durante dos años- nos hemos dejado comer la tostada por un Gobierno entrampado en sus propios errores y traiciones. El oso, envuelto en su red, ha podido darnos el que quizá será su último zarpazo.

El error cometido, sin embargo, no nos ha paralizado. El próximo 3 de febrero, llamados por el Foro de Ermua, al que ya han secundado la AVT y la Fundación para la Defensa de la Nación Española, volveremos a llenar Madrid exigiendo libertad, clamando por la derrota del terrorismo y contra el diálogo. Es decir, por la unidad del Pacto Antiterrorista y contra la política desarrollada estos dos últimos años. No se oculta, ni en el lema ni en la intención.

Y la contrario que otros, tampoco ocultaremos la rojigualda, la bandera de nuestra patria, la enseña de España, el símbolo de lo que los terroristas –verdaderamente- quieren destruir.

La hora del Supremo
Editorial ABC 15 Enero 2007

LA interferencia del Gobierno en las actuaciones judiciales contra el entramado de ETA ha sido una de las consecuencias principales del alto el fuego permanente que los terroristas anunciaron el 22 de marzo pasado, después de varios años de conversaciones entre dirigentes del socialismo vasco y de Batasuna. En varias ocasiones, ETA manifestó que el Gobierno debía cumplir también sus «compromisos de alto el fuego», lo que traducido al lenguaje del Estado de Derecho quería decir que debían cesar las detenciones policiales y las causas judiciales contra los frentes político, financiero y juvenil de ETA. El último comunicado de los terroristas, en el que asumen la autoría del brutal atentado de Barajas, reprochaba al Gobierno que «no ha dado pasos todavía para anular sus mecanismos de guerra y represión. El Gobierno de España continúa sin cumplir sus compromisos de alto el fuego».

Sin embargo, la demanda etarra de impunidad no quiere decir que, a instancia del Gobierno, no se hayan producido gestos judiciales significativos. Para los etarras, simplemente, no han sido suficientes. Las declaraciones del presidente del Gobierno ensalzando «el discurso de paz» de Arnaldo Otegi o glosando la figura de Iñaki de Juana como partidario del proceso de diálogo, no eran sino la versión política del giro impuesto por el Fiscal General del Estado en las causas contra la izquierda proetarra, sobre todo en las que aún se hallan en fase de instrucción y no hay acusación formal. Así hay que recordar la oposición casi sistemática del Fiscal al ingreso de dirigentes batasunos en prisión provisional, pese a la actividad política notoria que vienen desarrollando en nombre de Batasuna. También se ha desactivado la Ley de Partidos Políticos, inutilizada frente al Partido Comunista de las Tierras Vascas, marca menor, pero servil, de ETA y Batasuna. Se modificó a la baja el criterio, antes de juicio oral, en el caso de las amenazas de De Juana Chaos y, caso insólito, la Fiscalía ha pedido el archivo de la causa contra Egunkaria sólo diez meses después de pedir a la Audiencia Nacional que ratificara los procesamientos contra sus directivos, y sin mediar hecho ni prueba nueva que justificara esta modificación de criterio. No en vano los defensores de los etarras ya han pedido a la Fiscalía que aplique el mismo rasero en el juicio de la Casa de Campo por el sumario 18/98.

El planteamiento político del «proceso de paz» con ETA quedaba, así, condicionado a la desactivación de la lucha judicial. En este contexto, la información que hoy publica ABC sobre la petición hecha desde el Ejecutivo al presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial de que aplazara la toma de decisiones en el proceso de liquidación patrimonial de Batasuna -razón por la que se registraron e inventariaron las «herriko tabernas» en octubre del pasado año- constituye un hecho grave y preocupante que confirma el deseo del Gobierno de poner a la Justicia al compás del «proceso de paz». En concreto, dicha solicitud fue trasladada a Francisco Hernando por el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, durante un almuerzo que tuvo lugar en la última semana de octubre, al tiempo del robo masivo de pistolas en Francia, después de que la Sala Especial del TS acordara la liquidación patrimonial de Batasuna y quince días antes de que su Sala Segunda celebrara la vista oral del recurso de casación contra la sentencia de la Audiencia Nacional que condenó a los miembros de Jarrai/Segi/Haika, organización juvenil proetarra, por asociación ilícita y no por terrorismo. Pocos días después del encuentro entre el ministro y el presidente del TS, la Sala Segunda acordó, apelando a la complejidad del asunto y alegando razones técnicas, aplazar hasta finales de este mes de enero la sentencia final de un caso de cuya doctrina sobre el concepto jurídico penal de terrorismo dependerá la definitiva extensión de la lucha antiterrorista a las parcelas de ETA que habían estado escondidas en los recovecos de la legislación democrática.

La vigencia del Estado de Derecho y la aplicación del principio de legalidad son diques difícilmente superables para una negociación política con terroristas. La ley contiene mandatos de los que depende la supervivencia del Estado y la sociedad, y cuando se vulneran el fin que se persigue se hace ilegítimo. Lo que importa no es pregonar la obviedad de que ETA tendrá un final, que lo tendrá, sino los medios que se ponen para lograrlo lo antes posible y sin coste político.

¿Quiere el Gobierno contar con el PP?
POR GERMÁN YANKE ABC 15 Enero 2007

VAYAMOS por partes. En primer lugar, el presidente Rodríguez Zapatero se equivocó: ni ETA quería, en función de los contactos previos, dejar el terrorismo, ni estaba dispuesta a aceptar un final sin «precio político», ni incluso aceptaba el procedimiento teórico («primero la paz, luego la política»). Todo el «proceso», basado en estas premisas, ha resultado un fracaso. No se trata ahora de juzgar las intenciones del presidente, sino, sencillamente, de constatar un error de percepción, de verificación y de estrategia. El Gobierno, como se sabe, no quiere reconocerlo y se escuda en su buena voluntad y en la constatación de que ETA es perversa. Pero es precisamente esa perversión la que ha estado ausente de la filosofía y de la praxis del «proceso».

Quienes apoyan al presidente —y el propio Gobierno— critican, como ya hicieron antes, la falta de apoyo del PP, pero tiene razón Fernando Savater al escribir que, si hubiera existido ese apoyo, ahora tendríamos dos equivocados en vez de uno (creo, de todos modos, que el término utilizado por Savater, no era «equivocados»). Y hay, además, otra cuestión que no debería olvidarse y que, aunque se quiera negar por su lamentable calado, es evidente: el Gobierno no ha querido ese apoyo. No le convenía y no ha dudado en tratar —con trampas, engaños, desprecios, insufribles llamamientos a la obediencia silenciosa, etcétera— de excluir al principal partido de la Oposición.

Le convenía porque uno de los fundamentos de su política y de los pactos que conlleva es, por llamarlo de alguna manera que tenga visos intelectuales, la «ideología anti PP». Con el PP serían imposibles los acuerdos que han dado lugar a las reformas que constituyen el acervo de este Gobierno. Le convenía, en el caso del terrorismo, porque el «proceso» no podía llevarse a cabo con el contenido del Pacto Antiterrorista (incluso con su articulado, dejando a un lado el famoso preámbulo) y la estrategia no podía ser otra que dar la impresión de que el PP era el que se desmarcaba. «Solo», «únicamente», «solo otra vez», «autoexcluido», «fuera del consenso» forman parte de la constante retórica de estos últimos meses.

ETA-Batasuna lo sabían. Para que el «proceso» funcionase sólo cabía que el PP se equivocase también o que se le excluyera. De ahí la insistencia en que el Gobierno se desligase de una línea de actuación en la que, estuviese quien estuviese en el poder, se contaba con él. De ahí la constante comparación del actual Ejecutivo con el anterior, el reproche de no hacer sino lo que aquél hacía, o incluso menos. Hasta en el último comunicado de la banda terrorista se puede leer la recomendación de ETA: «Las fuerzas democráticas deberían dejar a un lado al PP-UPN y a la derecha fascista del Estado español y atreverse a realizar la segunda reforma del Estado español».

Cuando se le pregunta al presidente Rodríguez Zapatero sobre una posible autocrítica (entrevista en El País de ayer) insiste en la falta de apoyo del PP, añadiendo que la oposición al «proceso» es lo único «que ha cambiado a lo largo de los más de 30 años en que se han producido varios procesos de diálogo que no han llegado a buen puerto». Nunca antes, sin embargo, se habían producido las circunstancias y la ruptura de los consensos básicos que ha propiciado la actual política gubernamental. Y, además, se ha comprobado que el oponente no era el equivocado.

Pero detengámonos en ese «único» cambio porque creíamos que la justificación de iniciar el «proceso» es que muchas cosas habían cambiado, y no precisamente el PP. Se nos ha hablado de una voluntad de abandonar el terrorismo (incluso verificada oficialmente), de una Batasuna que estaba a favor de la política y que convertía a algunos de sus dirigentes en «hombres de paz», de una «oportunidad» que no habíamos tenido antes y había que aprovechar. Una iniciativa como la impulsada por el presidente se justificaba porque el PP estaba equivocado y era posible —en vez de la anterior estrategia de «derrotar» a ETA— convertir en realidad lo que dice la resolución del Congreso que autorizaba los contactos: «A ETA sólo le queda un destino: disolverse y deponer las armas».

Ni es su voluntad, como se ha visto, ni es la única posibilidad porque los tan citados «instrumentos del Estado de Derecho» han demostrado en el pasado su eficacia y podrían hacerlo en el futuro. Si la manifestación de este fin de semana se ha fraguado para dejar a un lado al PP (ha habido quienes, interpretando a los que callan —a lo mejor porque saben— se han referido a un «cordón sanitario» que impidiera el contagio) es porque, de cara al futuro, se quiere cambiar la táctica pero manteniendo la estrategia. Ahora se trata de entenderse con el PNV, de tratar con su ayuda de disminuir los apoyos a ETA en el País Vasco, de buscar el modo de que haya deserciones en Batasuna hacia otros planteamientos.

Esta es la «política» que el presidente considera una «exigencia» junto a la «fortaleza del Estado de Derecho», como si ésta, pasmosamente, no sea política para Rodríguez Zapatero. Lo paradójico es que este planteamiento sólo es posible si se niega o se pretende ocultar una realidad, que ETA es terrorismo totalitario, que está en su entraña ideológica, que es su único lenguaje. Pero se sigue pretendiendo buscar escenarios para conseguir, en definitiva, la vieja aspiración del PNV (Plan Ardanza) de que se encuentre «algo que ellos puedan interpretar como un incentivo político que los justifique ante su propia gente». El aliado lógico es Josu Jon Imaz y sigue siendo necesario dejar a un lado al PP.

El payaso de las bofetadas
POR JUAN MANUEL DE PRADA ABC 15 Enero 2007

A nadie se le ocurriría convocar una reunión cuyo objetivo primordial consistiese en poner a Fulano como chupa de dómine e invitar a Fulano a que asista, para que soporte de cuerpo presente el vilipendio. Si, en el colmo de la desfachatez, el anfitrión de tal reunión tuviese el cuajo de convocar a Fulano, haría bien Fulano en declinar la invitación. Pero tenemos tan asimilado que la misión de la derecha española no es otra que dejarse zurrar la badana que todavía hay quienes discuten si obró torpemente al negarse a participar en la manifestación del pasado sábado. Entre los eslóganes coreados en dicha manifestación o pintarrajeados en sus pancartas se contaron perlas tan inequívocas como «ETA prefiere al PP», «PP sin ETA no es nada» o «PP, traidores»; pero aún habrá quien considere que la facción opositora se equivocó al no asistir a semejante pandemónium, cuyo objetivo primordial, antes que honrar la memoria de los ecuatorianos asesinados en Barajas, era descargar sobre el PP la responsabilidad del fracaso del llamado «proceso de paz». Un objetivo, por lo demás, que ya barruntábamos desde el mismo día en que dicho «proceso» se inició, sobre premisas inviables y con la exclusión voluntaria de la facción opositora, que dejó bien sentado que no participaría en conversaciones con terroristas si antes éstos no declaraban disuelta su organización criminal. El Gobierno decidió, por el contrario, embarcarse en esta negociación estéril, pensando que tal condición no podía exigirse sin atender ciertas contraprestaciones; pero, por no sé qué arte de birlibirloque, ahora resulta que, cuando fracasa en su propósito, la culpa es del PP. O sea, como siempre.

Está visto que en la política española cada quisque representa un papel. A la derecha española le han adjudicado el de «payaso de las bofetadas», que es el que se lleva los rapapolvos y capones mientras el augusto puede enredar a placer sin descomponer el gesto. La adjudicación tiene un no sé qué surrealista y desquiciado; pero la política española ha alcanzado el grado necesario de desquiciamiento y surrealismo como para permitir tales delirios. Un gobierno claudicante compromete los principios que sostienen el edificio jurídico del Estado, entabla conversaciones con unos criminales que perseveran en sus extorsiones a empresarios, en sus vandalismos callejeros y en el aprovisionamiento de armas. Cuando los criminales se deciden a poner un par de muertos encima de la mesa, se monta una manifestación para vilipendiar al PP, que no ha tenido arte ni parte en este enjuague indecoroso. ¡A ver si se iba a creer esa «derecha cerril» que se iba a ir de rositas!

Pero a este payaso de las bofetadas de la política española que es la facción opositora sí se le podrían imputar algunas responsabilidades. Se le podría reprochar, por ejemplo, su falta de reflejos. Sorprende que no fuera ella quien, tras el atentado de Barajas, convocase una manifestación de protesta en la que se reclamase la inmediata ruptura de las indecorosas negociaciones que el presidente Zapatero sólo declaró «suspendidas». Sorprende también que se dejara enredar en un grotesco toma y daca semántico, discutiendo las palabras que debían figurar al frente de una manifestación urdida con el objetivo primordial de descargar la responsabilidad del fracaso de las negociaciones sobre quienes no las aprobaron. ¿Es concebible una mayor y más abnegada ingenuidad? ¿Es que nuestro payaso de las bofetadas todavía no se ha percatado de que aquel grotesco juego semántico no era sino el hueso que se le lanza al gozquecillo, para zurrarle la badana mientras lo olisquea? ¿No sabe nuestro enternecedor payaso de las bofetadas que el augusto descree de las palabras, usa las palabras como si fuesen chicle, se pasa las palabras por el escroto y después se suena los mocos en ellas? ¿Hasta cuándo se avendrá nuestro payaso de las bofetadas a desempeñar tan sufrido papel?

El falso talante ya no engaña al pueblo español.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 15 Enero 2007

Ayer,13 de enero, San Hilario, cuyo nombre significa amable y sonriente, el PSOE y el Gobierno intentaron hacer una demostración de fuerza de convocatoria de masas y de Unidad, pero ésta solo de acción contra el PP. No resulta edificante ver como los sectarismos y obsesiones de un partido como el PSOE y su coro de aduladores de la farándula y otras organizaciones afines , fueron el eje de una manifestación que, en teoría, era por la Paz,la Vida, la Libertad y contra el terrorismo. En esa manifestación se atacó, como era de esperar, al PP, culpándole de todos los males, del atentado de Atocha y comparándoles mezquinamente con la ETA en cuanto a que se necesitan mutuamente. Algunas pancartas proclamaban que Zapatero no está solo. Es verdad, ya solo le quedan sus incondicionales, aquellos que saben que solo pueden sobrevivir con un embaucador que habla de un talante en el que nadie cree.

El lema era lo suficientemente generalista para que se pueda referir a la Alianza de civilizaciones, a la lucha contra los regímenes totalitarios y contra aquellos que apoyan al terrorismo, o a cualquier otra cosa ambigua.

Se dice:"Por la Paz" y lo que hay es solo un grupo terrorista con aspiraciones independentistas, secundado por organizaciones políticas nacionalistas. No hay una guerra, sino asesinatos y coches bomba. No hay prisioneros, ni campañas militares. Usar la palabra Paz es una manipulación, cuando lo que se debería decir es Justicia para las víctimas.

Se dice: "Por la Vida" y estamos de acuerdo, queremos un mundo sin asesinos,sin violencia de género, sin mafias que exploten las miserias de desesperados seres humanos hacinándolos en pateras. Queremos que se defienda la vida como el mayor don que el ser humano posee y que nadie tiene derecho a arrebatárselo. Es una utopía, pero por pedir....

Se dice: "Por la Libertad". De acuerdo si se refieren al País Vasco en cuanto a la más fundamental que es la libertad de expresión, la del derecho a discrepar sin que por ello seas acusado de anti nacionalista y reo de muerte por los fanáticos terroristas. Estoy de acuerdo por querer mantener la libertad de elección de enseñanza religiosa, por la libertad de estudiar en tu lengua materna y oficial de España y no sufrir el acoso y sectarismo del poder nacionalista, como en Cataluña. Claro que quizás la manifestación se refería a otra libertad, la libertad para censurar, para coartar la libre empresa e intervenir como parate interesada en el mercado económico.

Se dice: "Contra el terrorismo". Y aquí sí que cabe todo. Yo también deseo que todo el terrorismo mundial desaparezca, se le derrote y no existan países que lo financien y lo amparen, como ahora el eje antiamericano Chaves -Ahmadineyad, con fondos multimillonarios procedentes del petróleo. Pero más que nada y porque nos afecta a todos los españoles muy de cerca desde hace cuarenta años, deseo que ETA desaparezca. Deseo que ETA sea derrotada, sí, porque al terrorismo se le derrota, no se le convence. A los terroristas se les detiene, se les juzga y se les condena, no se dialoga con ellos mientras te ponen bombas y te apuntan con las pistolas, ni te roban el dinero con el chantaje mafioso. Se lucha contra el terrorismo, no se espera a ver sus condiciones y entrar en un chalaneo.

Ayer 13 de enero, la calle fue el escenario de un fracaso, el de la Unidad de los españoles y el de Zapatero por querer mantenerse en su postura de diálogo y de sometimiento a las pretensiones de ETA. Mañana solo queda esperar ver en el Congreso hasta dónde está dispuesto a seguir a pesar de este estrepitoso fracaso.

Olé! Rajoy...y ¡olé! los navarros.
Pilar Aizpún Bobadilla Periodista Digital 15 Enero 2007

Tengo que confesar que esta jornada sabatina de lucha contra el PP me ha deparado momentos inolvidables. Lo más artístico, el delirio austral de Don Luppi, dándonos lecciones de cultura sanitaria. Y como siempre, su interpretación fue imbatible. Pero no fueron los actores los únicos que en vísperas de tan respetable reunión de fin de semana sacaron su vis cómica a pasear. Los chicos de HB tienen un lado socarrón que nunca defrauda.
Respetan tanto a los ínclitos interlocutores del diálogo con su formación, que decidieron cachondearse un poco de todos ellos –una vez más- y meterles el dedo en el ojo. A chulos no les gana nadie. Argumentando que no tenían nada contra el lema de la manifa de Bilbao –lo entiendo, era un lema perfecto para ellos-, amenazaron con que se iban a unir a la fiesta. Al bueno de López casi le da un infarto. Bueno, el chiste no duró mucho porque tampoco querían estropear una concentración en apoyo del “diálogo”. ¡Que más quieren..! Pero amagaron haciendo las delicias del atónico público.

Luego, a Pedro J. le entró un ataque de pánico repentino, y se ha dedicado a promover histéricamente la presencia del PP en la manifestación de Madrid. Mientras todos los convocantes insultaban al PP, el diario El Mundo pretendía que el pobre Rajoy, en plan mártir de no se sabe qué, se plantara en la Castellana para que le dieran hasta en el carné de identidad, y para que luego el PSOE pudiera decir que su política de rendición había sido avalada por el principal partido de la oposición. Astuto, Pedro J. Como consejero aúlico no tiene precio. Me pregunto si él mismo -junto con Ágata- habrá asistido al fundamental evento. Debían haber acudido con un corazón rosa impreso con el lema “por una paz alegre y divertida”, como correspondía al carácter lúdico y festivo de la concentración. La edición impresa de El Mundo del domingo, es decir, de hoy, no tiene precio. Se ve que sus periodistas no vieron cómo se agredía a los periodistas de Tele Madrid -un incidente sin importancia- las pancartas que equiparaban al PP y a la ETA, etc... Pelillos a la mar. Y como corresponde a tan rococó actitud, la homilía dominical con Maria Antonieta. Esperemos que sea un ataque de ansiedad transitorio, aunque con estos de mayo del 68 nunca se sabe...

Entre tanto sainete grotesco, solo Rajoy y los navarros han mantenido la cabeza clara y la serenidad. Y esta vez lo digo sin ironías, aunque sé que voy a provocar la ira de más de uno. Bueno, y la AVT, por supuesto, que son los que más saben de estas cosas y de resistencia en la adversidad. Rajoy no estuvo acertado en las razones que dio para no asistir, pero estuvo más que acertado en no hacerlo. A Rajoy, como a Mayor Oreja en los tiempos de la tregua trampa de ETA con el gobierno de Aznar, le toca ahora aguantar y sufrir. El tiempo le dará la razón. Se le han echado encima todos como fieras, pero estas zozobras mediáticas pasan. A pesar de lo que diga El Mundo. La manifestación de Madrid fue una marea de apoyo a ZP y a su política de rendición. El PP no tenía que ir allí a hacer de mártir estúpidamente. Ahora va a tener que sufrir, pero será útil, y sobre todo, será coherente. Rajoy no tiene mucho gancho, pero tiene la fuerza y la tranquilidad del resistente nato. Va a ganar esta batalla cívica, y al no asistir a esta manifestación, se ha cargado de razón para el futuro.

Y los mejores, por goleada, los navarros. Y además, éstos con cierto deje de humor también. Aquí en Pamplona, como somos así, se unen todos los demócratas para la concentración...y acuden cuatro y el de la boina. Todos encantados con la unidad de los demócratas...pero los demócratas no pensaban perder el tiempo con estas cuestiones, y ecuatorianos incluidos, se fueron de rebajas, que Pamplona está muy caro. Lógico. No daba la impresión de ser una protesta contra la ETA y la negociación. Ni de un partido ni de otro. Se ve que a todos les daba la misma pereza. Todos súper unidos en la ausencia. Así también me uno yo. El Diario de Navarra no ha podido disimularlo. Califica la concentración de “decepcionante”. Sobre todo para ellos que la habían apoyado con entusiasmo. Teniendo en cuenta que en las últimas manifestaciones contre el terrorismo se reunían entre treinta mil y sesenta mil personas...Y no creo que los navarros estén desmovilizados. Solo que saben mucho y tienen un gran instinto político. Hasta mayo queda un largo camino y ya ven de qué va el rollo.

¿Qué se hace cuando EL BOMBERO JEFE ES EL PIRÓMANO ?
Alicia Antolín de la Hoz Periodista Digital 15 Enero 2007

SINDROME DEL BOMBERO PIRÓMANO- Ese es uno de los muchos que padece ZP

Hoy se le ha manifestado su vocación de bombero, ayer tambien era bombero jefe, pero en sus ratos libres, como se aburría prendía fuegos, eso si , a escondidas, sin que nadie se enterara. Prende fuegos , incendia hasta lo mas sagrado de un país que es su propia integridad, abre heridas que ya estaban mas que cicatrizadas, porque él necesitaba diversión y se dedicó a meter el dedo en esas cicatrices hasta que ha logrado que media España recele de la otra media, hasta que ha empezado a desenterrar muertos y a hablar de memoria histórica ¿De qué memoria histórica estamos hablando de la suya, de cual de todas de la de la familia de su padre o de la de su madre, de la familia del padre de su padre o la de su propio padre , que siendo el Decano del Colegio de Abogados de León seguro que no se debió destacar por su fervor antifranquista...? Pacta con los terroristas cuando en público y en privado estaba a partir un piñon con el PP en el gobierno y decía que había que acabar con ellos.

Ahora la señora De la Vega anuncia que Zapatero ofrecerá mañana consenso a todos los partidos. AHORA, ¡A buenas horas! Ahora que ve peligrar su "apaño" de quedarse en el poder y con el poder como sea (un mínimo de 20 años, para eso está haciando lo posible por acabar con su única oposición, el PP es igual a extremaderecha ¡A ver quién les va a votar!). Y ahora que parece que se le está torciendo todo: la seguridad ciudadana,la emigración,el asunto de ETA ..., ahora que parece que su manifestación ha sido una birria , que a movilizado a poco mas de 200.000 personas entre Bilbao y Madrid según sus propios datos y despues de su agresiva campaña a través de sms, de todas sus televisiones y cadenas de radio,a pesar de todos los esfuerzos de los subvencionadeos del régimen conocidos como "titiriteros". Ahora que parece que no las tiene todas consigo con sus amigos, esos amigos que saben de su fragilidad, esos que estan seguros de que sin ellos este ser tan nefasto para España no tiene ninguna posibilidad. Ahora, digo, este señor ahora pide, aunque no creo que esa sea su actitud , dudo que pida , seguro que exige CONSENSO ¿Consenso contra quién?.

ZP de ahora en adelante va a ser cada vez mas peligroso si es que eso pudiera darse, ya se sabe que las bestias cuando se sienten atacadas, perdidas o acorralada cada vez son mucho mas letales.

Cudado amigos, mucho cuidado.

La Constitución como obstáculo a la determinación
Sancho Michell de Diego Periodista Digital 15 Enero 2007

Si tuviésemos que hacer una valoración de la convocatoria popular de la izquierda este pasado fin de semana, ésta sería ciertamente negativa; vamos, un auténtico fracaso, un fiasco en toda regla, al margen de ser un tremendo error y un grave precedente de rendición ante la ETA. Y es que las inconfesables intenciones del “proceso de paz” por parte del Gobierno tienen como consecuencia este tipo de resultados.

A pesar de todo el bombo dado desde innumerables medios propagandísticos, partidos, sindicatos, asociaciones, fundaciones, instituciones, titiriteros y demás bandas, lo cierto es que las cifras de participación fueron un completo desastre, algo que habrá supuesto un batacazo en toda regla para toda esa gentuza que sólo piensa en arrinconar socialmente al Partido Popular y hacerlo saltar en pedazos del escenario político. Cómo me alegro por los Pepiños, los Rodríguez, los Garridos, los Llamazares y un larguísimo etcétera. Cómo será, que Esperanza Aguirre ha incrementado las cifras de asistentes respecto de las ofrecidas por los propios convocantes…

Y aunque cualquier comparación es odiosa, hay que ver qué diferencia con las movilizaciones organizadas desde la derecha en los últimos tiempos, que ya era hora, por cierto, pero es que no podía ser de otro modo, porque las constantes agresiones de este Gobierno nacional-socialista a la libertad del individuo, a la institución de la familia, a la religión católica, a la historia y a las víctimas del terrorismo han alcanzado ya unos límites y unas cotas simplemente intolerables.

Estamos ante un nuevo patinazo de este radical, insensato, incapaz e irresponsable que es Rodríguez Zapatero; uno se siente reconfortado al comprobar que la gran mayoría de la sociedad española tiene bien claro que a ETA se la derrota policial y judicialmente, con el Estado de Derecho en la mano, dejando en la cuneta cualquier política de claudicación y de rendición ante el chantaje, la extorsión y la vileza de los asesinos, que es la que prefieren los socialistas y el nacionalismo más radical. Lo que los españoles anhelan, anhelamos, es la reedición del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo; sí, ese “papelito” que es para la Vicevogue; para que no se vuelvan a producir más “accidentes”, que diría Rodríguez.

El diario Gara afirma ahora que el Gobierno y la ETA pactaron que la Constitución española no fuera un obstáculo en una posible autodeterminación del País Vasco y Navarra.

Zetapé se ha quedado sólo; ha dividido a los españoles como nadie hubiera podido imaginar; ése es el Presidente del Gobierno, un auténtico kamikaze. Ahora te toca rendir cuentas, Rodríguez; tienes las horas contadas.

La manifestación contra el PP
Javier Orrico Periodista Digital 15 Enero 2007

“Más unidos que nunca”, proclamaba la Luz de las Civilizaciones hace un año que nos encontrábamos los españoles bajo su augusto mandato. Pocas de sus palabras reflejan con tanta precisión la mezcla de bobería y embustes que caracterizan el devenir de este ente, ZP, el líder de los lapsus, al que se le escapa por todas partes su proyecto de disgregar España, ahora hasta despiezando los ríos. La prueba de esta inquebrantable unidad la hemos dado estos días.

Ayer habrá salido una manifestación en Madrid cuya primera convocatoria constituía una descarada manipulación del dolor de los ecuatorianos, para convertirla en un apoyo masivo a la política que había estallado con el atentado de Barajas. Es decir, que, para protestar contra los asesinos, se habrá salido a la calle para respaldar a quien les había devuelto a una posición de fortaleza con la negociación y su consecuente reconocimiento como interlocutores políticos. Era una desvergüenza de un sindicato, la UGT (¡Dios mío, qué estará pensando don Nicolás Redondo!), convertido en sicario de ZP, de la que se vio obligado a desmarcarse hasta Comisiones Obreras, que seguramente también fue durante algunas horas un sindicato de fachas, como todos los que se atreven a disentir de los Pesebres Reunidos ZP.

Ante tan burda trampa, el PP y el Foro de Ermua –nunca la AVT, que desde el principio se negó a salir con quienes los habían estado crucificando durante tres años- exigieron la inclusión de la única palabra que define lo que hay que conseguir venciendo a ETA: libertad, la de vivir no sin muertos, sino sin temor a que te maten si te sales del carrilico. Somos muchos los que nos negamos a vivir “bajo tolerancia” (aquel título magnífico de José Agustín Goytisolo) de los hombres de la porra de la ETA, los vigilantes de una democracia tutelada que estaría envilecida para siempre tras un pacto con semejantes canallas.

Esa es la PaZP de Rodríguez, la de ceder, la de pactar, la de aguantarnos porque, hombre, no nos matan. Esa, la Paz por la que habrán salido a la calle en Bilbao los peores de entre los socialistas vascos –no lo hará "Basta ya"-, convertidos en borreguillos al servicio de ‘Escabetxe’, que, obviamente, no quiere una derrota de ETA que dejaría sin coartada al nazionalismo, y que por eso incluye en su lema “el diálogo” para que no quede duda de lo que se persigue: “fin de la violencia”, sí, pero a través de conversaciones inevitablemente políticas (si no, de qué leches hay que hablar, aparte de en qué comisaría se entrega usted).

Y si algo define la calidad de un hombre de Estado es justamente su capacidad para unir a su nación, y no para desguazarla y cavar zanjas ideológicas cada día más insalvables. Si hasta la Asociación de Ecuatorianos de Madrid se desvinculó de la convocatoria ante el uso miserable que la UGT hacía de la misma.

Por eso, viendo la que le caía encima, tras negarse a incluir la palabra “libertad”, la UGT-PSOE decidiría finalmente cambiar la pancarta para hacer volver a CC.OO. y forzar al PP a acudir. Esa era la trampa. Cualquier cosa que hicieran ya se volvería contra ellos. Si iban, porque se sumaban a una manifestación concebida para alabar a un atribulado ZP y esgrimirse contra quienes se habían opuesto al “proceso”. Y si no iban, porque serían acusados de ir contra la unidad que predicaban, que es lo que mañana mismo Zapatero les arrojará a la cara en el Congreso.

Les han faltado reflejos, como tantas otras veces. Ante la absoluta falta de liderazgo y el enfrentamiento que ZP ha traído a España, era el momento de proponer un nuevo rumbo, de presentarse como la única fuerza capaz de impedir el fin de la Nación y el despiece del Estado. De llevar ese proyecto a las calles junto a esa inmensa mayoría de españoles no embargados aún por el odio que la actual izquierda titiritera ha inoculado desde que le gritaba asesino a Aznar para hacerse con el poder.

Puede que, en ese sentido, en el del liderazgo, el PP se haya equivocado. Pero, por otra parte, si no estaba suficientemente claro que la manifestación era en apoyo a ZP y contra el Partido Popular, ha venido la Unión de Actores a explicarlo. Gracias le sean dadas a los mantenidos de la Calvo, porque ahora ya nadie pondrá en duda que la segunda pata de la estrategia de ZP era aislar al PP, excluirlo de la vida política según el modelo firmado por ellos con el Carod de Perpiñán en el Pacto del Tinell. Una estrategia de alianza de las civilizaciones con los nacionalistas que dejara fuera para siempre de la posibilidad de gobernar a cualquiera que representara una opción unitarista para España, es decir, la de su pervivencia como nación.

Ese es el cordón sanitario que, con inquina fanática, con odio de comisario de checa y gulag ha expuesto Federico Luppi en su manifiesto de adhesión a la manifa: "Nos va la vida en crear un cordón sanitario para que esta derecha cerril y casi gótica no se adueñe del pensamiento español.” Y así, tras plantear el aplastamiento de la mitad de España, en medio de un rosario de descalificaciones apabullantes, ha aducido que es para evitar “que se rompa”: ni los más insignes golpistas de nuestra ajetreada historia lo habrían explicado mejor. Unos auténticos demócratas, vaya, que meterían a todo el que se les opone en campos de concentración. Sanitarios.

No lo olviden, pues, los que de buena fe hayan salido ayer sin otra intención que expresar su rechazo al terror. Su finalidad oculta era acabar con la oposición al “proceso”. Es decir, con la Oposición, con cualquiera que no estuviera de acuerdo no con el fin del terrorismo, que eso no lo discute nadie, sino con cómo conseguirlo y con las consecuencias que traería. Y estos antidemócratas, estos totalitarios de diseño, que acusaron desde el principio a todo disidente con su “proceso” de fascista y asesino, de estar esperando los crímenes, de buscarlos, al menos han terminado por revelar su verdadero rostro. Su indecencia es inacabable, infinita, como las ansias de Zapatero de gobernar para siempre. Y si las urnas no lo impiden, lo que nos espera es Chávez, otra vez el PRI, siempre el Régimen en el horizonte.

POR LA LIBERTAD, POR LA DERROTA DE ETA, CONTRA EL DIALOGO Y LA CESIÓN A LA BANDA TERRORISTA
COMUNICADO DE PRENSA DEL FORO ERMUA 15 Enero 2007

El Foro Ermua, tras verse obligado a no asistir a la manifestación del sábado 13 de enero, convocará el 3 de febrero en Madrid una manifestación en defensa de la libertad, por la derrota de ETA y contra toda estrategia de diálogo y cesión con la banda.

Se tratará de una marcha abierta e incluyente donde podrá darse cita toda la ciudadanía democrática que desee la derrota de la organización terrorista y la unidad basada en la premisa de utilizar todos los medios del Estado de Derecho para terminar con la banda, al tiempo que mostrar su solidaridad con los ciudadanos ecuatorianos asesinados.

La polémica en torno a la última convocatoria contra la organización terrorista, lamentablemente excluyó a una parte de la sociedad española. No se facilitó el texto del comunicado que se leería hasta unas horas antes de la manifestación, se impuso para su lectura a una persona beligerante contra un determinado sector político de España –que luego hubo de ser sustituida por problemas personales- y se negó sistemáticamente la inclusión de la palabra libertad en el lema, aceptándolo sólo el último día, cuando ya no había tiempo ni de confeccionar la escenografía ni de volver a movilizar a la gente que había sido desmovilizada.

Por este motivo, resulta necesario convocar una nueva concentración a la que puedan acudir tanto los que estuvieron en la celebrada el día 13 de enero en Madrid, como quienes no pudieron estar.

Será una manifestación para la solidaridad, en la que mostraremos nuevamente el apoyo a Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio, asesinados por ETA, y a sus familiares y amigos.

Será una manifestación para la claridad, con el objetivo de mostrar abiertamente y sin complejos que defendemos la libertad, que no estamos dispuestos a dar ninguna nueva oportunidad a ETA y que sería un profundo error continuar o iniciar nuevos procesos de diálogo o negociación.

Será una manifestación para mirar al futuro, en la que no se volverá la vista hacia los errores que se pudieron cometer en el pasado, sino hacia las enseñanzas que de los mismos pueden sacarse para construir un futuro mejor en la lucha antiterrorista.

Será una manifestación para demandar la unidad, en la que no se buscará la crítica del Gobierno ni de la oposición, sino su unidad bajo la premisa de derrotar a ETA y el abandono claro y terminante de toda negociación con la banda y con su frente político, Batasuna, única manera de que pierdan toda esperanza de obtener precio alguno por dejar las armas y entiendan que su actividad terrorista es realmente un sinsentido.

Será una manifestación para el consenso, en la que se hará público el contenido del comunicado y de la persona encargada de su lectura con la antelación necesaria, en la que se escucharán las propuestas de quienes, respetando el sentido de la marcha, se quieran unir a la misma y en la que se informará con tiempo suficiente de las modificaciones que se acepten.

Solidaridad, futuro, unidad y consenso en la defensa de la libertad y contra ETA, rechazando el diálogo y la cesión ante la banda terrorista.

Llamamos a toda la sociedad civil, a las fuerzas sindicales y a todos los partidos políticos democráticos a unirse a esta convocatoria y acudir a la manifestación que se celebrará en Madrid para unirse en un grito unánime contra ETA y en defensa de la libertad.

Especialmente, llamamos a todas las organizaciones de víctimas de ETA y del movimiento cívico, como AVT, COVITE, BASTA YA, FUNDACIÓN PARA LA LIBERTAD, FUNDACIÓN DE VÍCTIMAS DEL TERRORISMO, CONVIVENCIA CÍVICA CATALANA, etc. a acudir a la reunión de organizaciones cívicas que se celebrará en los próximos días para consensuar los aspectos organizativos, el lema, el contenido del manifiesto y proceder a la convocatoria conjunta y unitaria de la movilización.

Para más información:
Mikel Buesa 650 974 204
Inma Castilla de Cortázar 686 652 710
Iñaki Ezkerra 657 700 792

ZAPATERO OFRECE HOY LA PRIMERA EXPLICACIÓN SOBRE EL 30-D
Gara afirma que Gobierno y ETA pactaron que la Carta Magna no fuera un obstáculo a la autodeterminación
El presidente ofrece este lunes las primeras explicaciones sobre el fracaso de la negociación. Lo hará dieciséis días después del atentado en Barajas, en el que fallecieron Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio. En la espera, la sociedad se ha partido en dos, como demostró la fallida manifestación del pasado sábado, utilizada por el Gobierno para agitar la opinión contra el PP. Por si fuera poco, el diario Gara, utilizado por ETA como altavoz, afirma en su edición de este lunes que el Gobierno y los terroristas pactaron que la Constitución no fuera un obstáculo en una posible autodeterminación del País Vasco y Navarra. También recuerda los acuerdos previos a la declaración del alto el fuego. Mariano Rajoy ha vuelto a pedir al presidente del Gobierno que rectifique y Zapatero ha vuelto a recurrir a El País para escudarse en la paz.
Libertad Digital 15 Enero 2007

En su edición impresa de este lunes, el diario Gara, utilizado habitualmente como altavoz por la organización terrorista ETA para publicar sus comunicados, afirma que el Gobierno Zapatero y los terroristas pactaron que la Constitución española no fue un obstáculo en una posible autodeterminación del País Vasco y Navarra. Posible, porque el nuevo marco político debería salir de la mesa extraparlamentaria de partidos políticos que propuso ETA a través de Arnaldo Otegi en el mitin de Anoeta de 2004 y cuya creación aceptó el PSOE.

"Así, lo pactado recogía, además del reconocimiento de Euskal Herria, el compromiso del Gobierno español de respetar las decisiones de los ciudadanos vascos. Los acuerdos concernían al futuro de los ciudadanos de Araba, Gipuzkoa, Bizkaia y Nafarroa Garaia, y se establecía que los acuerdos políticos debían alcanzarse entre los partidos y agentes vascos".

"El Ejecutivo se comprometía también a aceptar sin ninguna limitación el contenido del acuerdo político alcanzado entre las formaciones vascas, y se establecía que la legislación vigente no sería una limitación a la voluntad del pueblo vasco, sino garantía de su ejercicio. El Gobierno adquiría también el compromiso de lograr un pacto de Estado basado en esos principios".

Tanto el Ejecutivo como ETA habrían alcanzaron una serie de compromisos anteriores al alto el fuego para que el proceso de negociación pudiese echar a andar. Los de ETA eran decretar un alto el fuego permanente, y a no realizar acciones de abastecimiento de armas ni explosivos. Por su parte, las del Gobierno eran mayores: disminuir el número de efectivos policiales en el País Vasco y Navarra; la inmunidad política y judicial para los brazos político-sociales de la banda terrorista (Batasuna, Gestoras Pro-Amnistía, Askatasuna...), con legalización "de facto" para Batasuna incluida; y que no hubiera detenciones por parte de las Fuerzas de Seguridad del Estado.

El diario Gara también que representantes oficiales del Gobierno español y la banda terrorista han mantenido varias reuniones desde que ETA anunciara su alto el fuego permanente el pasado 22 de marzo. "Ni una ni dos, sino alguna o algunas más, han sido las ocasiones en las que se han reunido representantes del Gobierno español y ETA en los últimos meses, después de la declaración de alto el fuego permanente de marzo", explica. Según el diario, estas reuniones fueron amparadas por gobiernos de diferentes países europeos, contando con la presencia de un conocido centro internacional en funciones de notaría.

El periódico añade que estos "encuentros oficiales se suman a las numerosas negociaciones desarrolladas entre representantes de ETA y el Gobierno español antes de que la primera decretara el alto el fuego en marzo pasado".

SOCIEDAD
División en la enseñanza ante el decreto para que se aprenda a escribir y leer primero en gallego
LA PROPUESTA DE SÁNCHEZ PIÑÓN ES APOYADA POR LA CIG Y POR LA MESA POLA NORMALIZACIÓN
El gallego como primera lengua en las aulas divide a la comunidad educativa
Las asociaciones de padres de alumnos califican de "barbaridad" que los niños aprendan a leer y escribir antes en gallego que en castellano sea cual sea su lengua materna.
REDACCIÓN.Santiago / A Coruña La Opinión 15 Enero 2007

Los sectores nacionalistas son los únicos que respaldan abiertamente la iniciativa de la Consellería de Educación, en manos del PSOE, de que los niños aprendan a leer y escribir antes en gallego que en castellano, con independencia de cuál sea su lengua materna. El borrador del decreto sobre el empleo del gallego en la enseñanza no universitaria que ha preparado Laura Sánchez Piñón, una de las independientes al frente de una de las consellerías socialistas, cuenta en ese punto con el rechazo del PP, de las asociaciones de padres de alumnos y del sindicato de profesores ANPE.

Virgilio Gantes, presidente de la confederación de padres de alumnos de centros públicos de la provincia de A Coruña, defiende la necesidad de que los escolares al llegar a secundaria se manejen en las dos lenguas pero considera la propuesta "una barbaridad" y cree poco probable que la consellería se atreva a llevarla adelante. "Sería relegar al castellano", afirma Gantes y señala que lo más lógico y adecuado es que el niño se escolarice en el idioma materno aunque se vaya introduciendo la segunda lengua cuanto antes.

El portavoz de los padres de alumnos de los centros públicos considera que con esta iniciativa la consellería "abre una guerra que n existe" porque todo el mundo parece estar de acuerdo en que al llegar a secundaria se impartan la mitad de las asignaturas en castellano y la otra mitad en gallego. A juicio de Gantes habría que preocuparse por llegar a conseguir que al concluir la secundaria los alumnos dominen el inglés en lugar de abrir nuevas polémicas sobre el gallego.

En parecidos términos se expresa el portavoz de las asociaciones de padres de alumnos de centros concertados de Galicia , Constantino Iglesias: "Hay que apoyar y promover el gallego pero por el camino de la imposición no se consigue nada". Iglesias afirma que desde la organización que preside se aboga por lograr que los niños terminen sabiendo los dos idiomas pero, a su juicio: "el castellano no puede ser el segundo idioma". La iniciativa de la consellería cuenta con el respaldo del profesorado del sindicato nacionalista CIG. Su portavoz, Anxo Louzao apoya la propuesta de Sánchez Piñón y recuerda que el objetivo final de su organización es que el gallego se convierta en el idioma vehicular de la enseñanza. Louzao elogia el proyecto pero demanda que se cumpla porque ya hay normas sobre la normalización lingüística que no se aplican.

UGT apoyaría, en principio la promoción de la educación en gallego, según su portavoz, Mariano García, pero prefiere aguardar a conocer más en detalle el borrador del decreto antes de pronunciarse.

El presidente de la Mesa pola Normalización Lingüística, Carlos Callón, habitualmente crítico con la política de la Xunta en materia de idioma, considera un avance el proyecto de la conselleira aunque su objetivo final es "la galleguización total de la enseñanza". Según se recoge en el borrador de decreto que negociará la consellería con los grupos parlamentarios, en el primer ciclo de primaria el 68% de las materias se impartirán en gallego y en el segundo y tercer ciclo, entre el 60 y el 64%. En Secundaria, Bachillerato y Ciclos formativos la enseñanza en gallego cubriría un mínimo del 50% de las asignaturas. La consellería pretende aprobar la norma antes de marzo para que esté vigente durante el próximo curso escolar.

Los nacionalistas dudan de que se cumpla y el PP acusa a la Xunta de empezar "una guerra absurda".

POLÉMICA
El Gobierno dice que denomina Junta a la Xunta porque así figura en el Estatuto
Luís Villamor | Lugar: santiago La Voz 15 Enero 2007

El toma y daca entre el Ministerio de Administraciones Públicas y Vicepresidencia de la Xunta sobre el nombre del órgano de Gobierno de Galicia se mantiene vivo. El Ejecutivo central argumenta que la palabra «Junta» es la que figura «en el Estatuto refrendado en el Parlamento nacional» y así es como, a su juicio, corresponde denominar por escrito a la comunidad desde las instancias centrales. El Gobierno central se refiere a la Ley Orgánica 1/1981, de 6 de abril, Estatuto de Autonomía de Galicia.

El propio Ministerio de Administraciones Públicas supeditó el cambio de actitud a la aprobación del nuevo Estatuto. Fuentes ministeriales aseguraron que algo similar le sucedió a la Comunidad Valenciana, a cuyo máximo órgano ejecutivo el Gobierno central denominó en muchas ocasiones Generalidad hasta que dispuso de nuevo texto estatutario e incorporó Generalitat, según consta ya en la norma aprobada en el Congreso de los Diputados.

«Cuando se corrija el Estatuto no hay inconveniente», indicó un portavoz próximo a la Secretaría de Estado, quien sostuvo que entretanto «Junta de Galicia es el nombre reflejado en el Congreso y a eso se acoge la Administración General del Estado».

Buena fe
La Vicepresidencia del Gobierno gallego insiste en su petición de exigir al Ejecutivo central que utilice la expresión Xunta de Galicia, cuando le remite los documentos para firmar las actas de la Comisión Mixta de Transferencias, todavía pendientes por el litigio lingüístico.

El Ministerio que encabeza Jordi Sevilla argumenta y pone como ejemplo de su buena fe en este asunto que el Estatuto balear recoge la denominación Illes Balears y así la emplea por escrito sin ningún inconveniente.

El departamento de Anxo Quintana ha pedido al Ministerio de Administraciones Públicas, en las últimas semanas, que rectifique la denominación «Junta», de acuerdo con la Lei Reguladora da Xunta e do seu Presidente, y escriba con equis el nombre de este órgano de Gobierno.

«Una norma de ámbito autonómico no tiene aplicación a nivel estatal», arguyeron las fuentes ministeriales consultadas respecto a la demanda nacionalista.

AMBOS ESTÁN EN PARADERO DESCONOCIDO
Dos miembros de la célula terrorista del 11-M eran confidentes de la Policía
EL MUNDO 15 Enero 2007

MADRID.- Dos de los principales miembros de la célula terrorista que atentó el 11-M en Madrid, Mohamed Afalah y Said Berraj, en la actualidad en paradero desconocido, eran confidentes de las Fuerzas de Seguridad del Estado antes de los atentados, informa Antonio Rubio en EL MUNDO.

Afalah y Berraj, eran hombres de total confianza de Allekema Lamari, jefe militar del comando terrorista, y de Serhane ben Abdelmajik Fakhet, 'El Tunecino', ideólogo del grupo. El primero abandonó Madrid el 3 de abril, tras la explosión del piso de Leganés, y el segundo el 9 de marzo, dos días antes de los atentados.

Los elementos que señalan a ambos como colaboradores directos de los servicios policiales y de información se centran en la denuncia que realizó el pasado 1 de diciembre en la Audiencia Nacional el también marroquí Abdelkader el Farsaoui, 'Cartagena', confidente de la Unidad Central de Información Exterior de la Policía, y en una serie de encuentros que tuvo uno de los topos con agentes policiales antes de los atentados del 11-M.

En esta denuncia, 'Cartagena', que tiene la consideración de testigo protegido, dijo, entre otras cosas, que la Policía le prohibió "mencionar al juez la relación ETA-islamistas" y que "la operación Nova era un montaje de la Policía".

En ese mismo escrito figuran otros apartados que hoy revela EL MUNDO por primera vez: "La UCIE me comunicó que Ismail Latrech es confidente del CNI para que tuviese cuidado con él... También me prohibieron hablar de Mohamed Afalah y decir que había asistido a una de las reuniones [se refiere a los encuentros que organizaban Mohamed Maymouni y El Tunecino antes de los atentados del 11-M]".

'Cartagena' también desvela que Afalah asistió a las reuniones de los dirigentes islamistas. Sin embargo, no reflejó que el confidente fuese uno más dentro de la estructura del grupo de 'El Tunecino'. Por otra parte, Said Berraj, 'El Mensajero', tuvo, según EL MUNDO, más de una reunión con agentes de la UCIE bastante antes de los atentados del 11-M.

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