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Recortes de Prensa    Viernes 19 Enero  2007

Entusiastas defensores de la mordaza
EDITORIA Libertad Digital 19 Enero 2007

La tentación de hurtar al escrutinio de los ciudadanos los manejos de las élites políticas no es ajena a ningún mandatario. Cosa distinta es, encima, intentar justificarlo como lo verdaderamente democrático. La reunión "discreta" –es decir, sin informar previamente de su celebración ni, sobre todo, posteriormente de lo discutido– entre Zapatero e Ibarretxe no es más que la aplicación del mismo principio que justifica la negativa a debatir con el PP en el Parlamento. A saber, que hay cosas sobre las que no se debe informar jamás a los ciudadanos. No sea que voten en consecuencia, claro.

La explicación de esta invasión de secretismo comandada por socialistas y nacionalistas es el intento de ocultar la extrema carencia de argumentos con los que justificar el mantenimiento de la negociación con ETA, tal y como desea el presidente del Gobierno. El bálsamo de Fierabrás con el que Zapatero untó su proceso fue la ausencia total de muertes. "¿Se está mejor con un alto el fuego que con bombas? Es de sentido común que sí", dijo en la célebre comparecencia en que se refirió a los asesinatos como "trágicos accidentes mortales" un día antes de que dos ecuatorianos sufrieran un accidente. La mayoría de los españoles, incluso entre sus votantes, no están por la labor de apoyar una rendición, de premiar a la ETA por haber asesinado durante décadas. Muchos podrían haberse mostrado favorables a la estrategia de Zapatero mientras ésta rindiera los réditos prometidos, en forma de ausencia de nuevas víctimas. Pero esa justificación, junto con la mezquina acusación de que quienes no apoyaban el proceso en realidad querían que ETA volviera a atentar, era el único soporte presentable ante la opinión pública de su proceso de rendición.

Pero, claro, una cosa son los razonamientos que se presentan a los ciudadanos y otros muy distintos los que realmente mueven a Zapatero. El motivo real de este empeño no tiene nada que ver con el fin del terror sino con la creación de un nuevo régimen en el que la derecha no sea muy distinta del Partido Campesino Polaco durante la dictadura comunista; una coartada con la que darle una apariencia de legitimidad. El mismo frente que reunió durante los dos últimos años de Aznar, con la oposición al PP como único nexo de unión, es el clavo al que se agarra para aferrarse al poder, a ser posible, por siempre jamás. Al estilo de Chávez, intenta acallar las discrepancias en las instituciones parlamentarias. Quién sabe si en un futuro no intentará extender la mordaza a otros ámbitos, como ha hecho el venezolano en su "experiencia democrática", según la definen los titiriprogres.

Pero esta deriva, aunque extraordinariamente grave, tampoco es equiparable con el tratamiento recibido por los judíos por parte de los nazis o, como ha dicho Rajoy, con lo que hacía Stalin, que tiene la responsabilidad de decenas de millones de asesinatos. Pero quizá el presidente del PP, al hacer la comparación, recordaba la carta en la que el socialista Largo Caballero –venerado aún hoy en el PSOE– respondía a la sugerencia de Stalin de mantener la apariencia de legalidad de la república durante la guerra civil: "Cualquiera que sea la suerte que el porvenir preserva a la institución parlamentaria, ésta no goza entre nosotros, ni aun entre los republicanos, de defensores entusiastas". Y es que, por mucho que López Garrido asegure que "nada tiene que ver la situación española con el totalitarismo de otras épocas", algunas cosas sí hay en común. Por ejemplo, las siglas de la mayoría de las fuerzas del frente antiparlamentario que lidera, incluyendo la suya. Y, por lo que se ve, la misma escasez de "defensores entusiastas" de las instituciones democráticas entre sus filas.

El Estatuto catalán y sus peligros
Lorenzo Contreras Estrella Digital 19 Enero 2007

Por una especie de fatalismo de la sociedad española, la opinión más alerta y sensible se va adormeciendo respecto al significado rompedor y peligroso del Estatuto de Cataluña. Sólo de vez en cuando alguien “despierta” el tema. Éste ha sido el caso de Jesús López Medel con un libro titulado El Estatuto de Cataluña como instrumento jurídico. Una meditación sobre España. A la cuestión han dedicado comentarios o glosas el catedrático de Economía Aplicada Juan Velarde Fuertes y el miembro de la Academia de Ciencias Morales y Políticas Dalmacio Negro, en el más reciente número de la revista Torre de los Lujanes. Velarde ha resaltado hasta qué punto, según López Medel, el mercado español se rompe, ya que en el Estatuto no se contempla ni el respeto a la propiedad ni a la libertad de mercado, con la previsión, además, de un espacio catalán de relaciones laborales, y una repercusión de la situación en el transporte colectivo, capaz de perjudicar, por ejemplo, a la empresa ALSA, de manera que en Cataluña podrían retoñar una Enatcar y una red ferroviaria interior de carácter público. El problema del idioma en el etiquetado y el embalaje y, por tanto, en el uso de los productos distribuidos en Cataluña de acuerdo con determinadas instrucciones y condicionamientos, frenaría, por otra parte, al empresariado de otras zonas de España.

En el aspecto jurisdiccional, la exclusiva de la unificación del derecho de Cataluña a favor del Tribunal Superior de Justicia de aquella Comunidad es otro de los problemas que López Medel ha brindado a la reflexión de su comentarista, que se detiene también a considerar la regulación del régimen de los profesionales libres, los cuales pueden encontrarse en Cataluña con unas trabas inexistentes en el resto del territorio español.

La reflexión pasa también por la estructuración del mercado eléctrico peninsular, con el recuerdo de Endesa para ilustrar la perspectiva, dadas las facultades que pasa a tener la Generalitat en materia de energía.

El libro de López Medel también sugiere interesantes consideraciones sobre las facultades que respecto a la inmigración serían transferidas a las autoridades de Cataluña, con los consiguientes efectos en el plano de la Inspección de Trabajo, cuya unidad se vería comprometida.

De este punto se traslada la reflexión de Velarde a la polémica sobre la pretendida competencia exclusiva de la Generalitat en materia de puertos, aeropuertos, helipuertos y demás infraestructuras de transporte enmarcadas en Cataluña. El comentarista evoca al final la intervención de Ortega y Gasset en las Cortes Constituyentes de 1932 cuando dijo que el nacionalismo “impulsa a vivir aparte”, romper el mercado y, en definitiva, a vivir mal, tal como si triunfase una especie de talante sadomasoquista para, en lo económico, vivir peor y hacer vivir peor a los demás. Estas últimas reflexiones corresponden a la cosecha mental de Velarde.

Dalmacio Negro, por su parte, estima que el nuevo Estatuto catalán, aunque hable en su preámbulo de Cataluña como nación, “no disuelve la Nación española”, si bien políticamente representa el comienzo. Lamenta el comentarista académico la peligrosidad del artículo segundo de la Constitución, con el reconocimiento de las nacionalidades. Respecto al Estado Autonómico, Dalmacio Negro se pregunta qué Estado resultará. Para él, la sociedad española está abúlica porque está cansada, no sabe a qué atenerse y el escepticismo ante la política la corroe. Las oligarquías florecen en las Autonomías, que cuentan ya con un ejército de más de dos millones de funcionarios. Dice también Dalmacio Negro, en torno a la idea de las oligarquías, que el deseo de poder, según Hobbes, es el más poderoso de los deseos. Añade el comentarista que hoy el Estado español está prisionero de los nacionalismos separatistas, y se extiende en él un contagio de multiplicación de pretendidas naciones. Acusa al Partido Socialista Obrero español de haber favorecido la propaganda nacionalista y se pregunta si después de su actitud ante el Estatuto catalán en las Cortes, más las negociaciones con ETA, dejará de llamarse español.

La exhumación del tema nacionalista a escala de estudio y reflexión de especialistas ha sido una buena ocurrencia de los responsables de la revista antes mencionada, que edita la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País.

Frente anti-PP
Se votó a ZP para esto
Jorge Vilches Libertad Digital 19 Enero 2007

La España zapateresca insiste en liquidar a la oposición. Porque los populares representan, dicen, el pasado, la cuneta franquista, la crispación psiquiátrica. Son, según el comediante Friedrich von Luppi, la derecha gótica, execrable, repulsiva, censurable, merecedora no ya de un cordón sanitario, sino de presentarse ante un Comité de Salud Pública robesperriano.

Por esto, las propuestas políticas del PP para cercar a ETA se ignoran. Porque la derecha gótica –por cierto, ¿gótico robusto, gentil o flamígero?– no es democrática, vive de espaldas al pueblo, a los 44 millones zapaterinos. Y así, el socialismo y el nacionalismo lingüístico, profundamente indignados ante el atrevimiento del PP, dan la espalda a su propuesta y sonríen a las cámaras agradecidas. Porque estos aguerridos defensores de la España plural entienden que la pluralidad no alcanza al PP. Porque los populares cometen la osadía de criticar la política antiterrorista que fracasó en la T-4. Una oposición así no merece hablar; se ignora y punto. Lo importante es la unanimidad, no el Estado de Derecho o el respeto a los grupos parlamentarios.

Aun así, antes de que Friedrich von Luppi dicte otra conferencia de pensamiento político, no está de más el recordar que sin oposición no hay democracia. Y no es solamente que el régimen esté pensado como un sistema de pesos y contrapesos tanto institucionales como políticos que asegura el Estado de Derecho. Es que el uso, garantía y consideración de los mecanismos de expresión política, pública y privada, son una prueba de que se vive en democracia.

Pero el mecanismo automático de exclusión ejercido por la España zapateresca no sorprende. Se le votó para esto, para reconducir el régimen, rehacer la Transición y corregir el mecanismo que permitió al PP llegar al poder. El socialismo zapaterista recogió y alimentó el rencor hacia el gobierno de Aznar, hacia aquel accidente democrático que fueron las elecciones de 1996 y 2000. Y no hubo ocasión desperdiciada por el PSOE y sus aliados comunistas y nacionalistas en que no dejaran claro que, pasado el dominio del PP, se "volvería a la democracia".

Lejos quedó aquel "Sagasta del siglo XXI", el hombre del Pacto Antiterrorista, el Zapatero de Redondo Terreros, el que utilizaba palabras como "nación española" o "patria". Porque alimentar el rencor al PP y el hambre infinita de poder de los nacionalistas le era mucho más rentable para alcanzar el gobierno. Y, así, ZP, Caldera y Blanco prometieron un gobierno antipepero, enemigo de Aznar y Bush, alternativo y cultureta. Para esto se le votó. Y aquí está. Pletórico. Encantado de haberse conocido.

Cerrojazo socialista al Parlamento
Editorial ABC 19 Enero 2007

LA sinceridad del Gobierno al ofrecer al PP un consenso antiterrorista no ha aguantado el primer asalto. El PSOE y sus aliados parlamentarios han echado el cierre al Congreso de los Diputados para evitar que se debatan las propuestas anunciadas por Mariano Rajoy contra ETA y el entramado batasuno. Los mismos grupos que embarcaron a la Cámara Baja en aquella resolución de mayo de 2005 a favor del final dialogado de la violencia niegan ahora al PP -es decir, a 148 diputados y casi diez millones de votantes- su derecho legítimo al debate parlamentario. No hubo problema en llevar al Congreso una resolución, pedida días antes por el diario «Gara», que fue la salida oficial de un proceso de negociación pactado tiempo atrás. Ahora, después de que ETA en su último comunicado afirmara que «las fuerzas democráticas deberían tener la osadía de marginar al PP-UPN y a la derecha fascista del Estado español y de desarrollar la segunda reforma del Estado», resulta que, para los socialistas, el Parlamento no es el foro adecuado para debatir el otro final del terrorismo, el de la aplicación de la Ley y de la Justicia. El cinismo con el que siguen pidiendo consenso y unidad quienes, al mismo tiempo, amordazan el Congreso supera todo lo imaginable.

Rajoy fue coherente al plantear proposiciones no de ley contra Batasuna. Es en lo que cree el PP y, a tenor de las encuestas, la gran mayoría de los ciudadanos, y es también el procedimiento más eficaz para acabar con los terroristas. Fue el Parlamento la institución que desarrolló el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, con reformas legales que arrinconaron a los terroristas -y a las que se opusieron los actuales aliados de Zapatero «contra» ETA- y con la aplicación política de la Ley de Partidos Políticos, mediante un acuerdo que instaba al Gobierno a ilegalizar a Batasuna. Por todo esto es preciso volver a hablar de antiterrorismo en el Congreso y que cada cual, con su voto -no con declaraciones equívocas, ni en corrillos de periodistas- se retrate ante los ciudadanos. La incoherencia y el doble juego están en la actitud del Gobierno, que ha encauzado la respuesta al atentado del 30-D por una clara renovación del diálogo con los terroristas y de la campaña de aislamiento del PP, es decir, los dos objetivos fallidos de Rodríguez Zapatero. La perseverancia en los mismos tendrá igual resultado, con una responsabilidad política del presidente del Gobierno agravada por gestos como el cerrojazo al Parlamento para que no debata lo que hoy es la prioridad de la sociedad española.

Una decisión tan antidemocrática como vetar al principal partido de la oposición sólo puede responder a un diagnóstico inquietante para el PSOE. Los socialistas temen un nuevo debate como el del último pleno extraordinario, en el que la ambigüedad del presidente del Gobierno y la solidez parlamentaria de Rajoy queden expuestas sin matices ante la opinión pública. Por otro lado, la insistencia del PSOE en sacar del Congreso de los Diputados la discusión que el mismo Gobierno introdujo en mayo de 2005 demuestra que para uno y otro el diálogo de los terroristas debe hacerse fuera de las instituciones y del sistema legal, y aun en contra de todos ellos, sean el Parlamento o los tribunales de Justicia. Contrasta esta actitud sin coraje ni sinceridad con la que otros gobiernos extranjeros han tenido en sus respectivos procesos de pacificación, como el colombiano, que llevó a su Asamblea Legislativa la llamada «Ley de Justicia y Paz», aprobada en junio de 2005 para la reinserción de terroristas que abandonaran las armas; o el británico, que sacó adelante una ley para la excarcelación condicionada de terroristas republicanos y unionistas. Al margen del juicio que merezcan los resultados de estas iniciativas legales y, en general, de los procesos de paz en los que se desarrollaron, lo cierto es que la transparencia y el respeto a las instituciones por parte de esos gobiernos fueron decisivos para atraer el apoyo de la oposición y de la opinión pública. En cambio, el Gobierno de Rodríguez Zapatero está actuando como si el objetivo último y real del diálogo con los terroristas fuera imponerse al PP y no tanto el fin de la violencia. Y esta obsesión contra los populares parece haber producido un auténtica huida socialista de los debates parlamentarios, de la democracia misma.

PP
Zapatero se les escapa vivo
Agapito Maestre Libertad Digital 19 Enero 2007

"Vivo y coleando" está Zapatero. Pero, ojo, la cosa puede ser aún más grave para el PP. Zapatero y los suyos, que son mayoría en el Congreso, pueden dar un vuelco, un trágico vuelco, a las encuestas de opinión, si el PP no anda listo. ¡Atención! El PP no se movilizó, sin duda alguna por razones "electoralistas", cuando tenía que haberlo hecho. Malo. Quizá ya sea demasiado tarde. Así de cruel es no saber hacer política a su debido tiempo. Las lumbreras de Génova se conformaron con estar igualaditos en intención de voto con el PSOE o, quizá, un poquito más arriba... Se trataba de esperar pacientemente a que madurase el fruto para recogerlo del suelo. ¡Pobres! ¿Por qué les cuesta tanto comprender a los políticos del PP que sólo los principios y las convicciones sólidas mueven a los ciudadanos a cambiar el voto, incluso a quienes los miran con recelos por no tener suficientes arrestos políticos? Aprendan, por favor, que no basta con apelar a los principios democráticos, sino que es menester sacarlos a la calle y compartirlos. Hacerlos comunes.

El PP hizo cosas, por supuesto, desde el mismo día del cruel atentado del 30 de diciembre, pero, no nos engañemos, esperaron hasta al día 15 de enero, sí, esperaron la comparecencia de Zapatero en el Congreso, naturalmente, para vapulearlo. Bien, lo consiguieron, y después creyeron que con hacer proposiciones no de ley contra el terrorismo en el Parlamento tomarían la delantera. Falso. Se equivocan de país. No conocen suficientemente a la izquierda movilizada. No respetarán ni al que guarde silencio. Por supuesto, el Gobierno, como no podía esperarse otra cosa de una mayoría proclive a reírse de las instituciones democráticas, dijo no, no y no. No discutiremos nada que cuestione nuestra política de acercamiento a los terroristas. La izquierda en general, y el PSOE en particular, no discute nada en el Parlamento ni en la calle que venga del PP y menos en materia terrorista, que es su gran baza para mantenerse en el poder.

Además, el Gobierno responde con insolencia y una pizca de "terror" a la propuesta del PP. Lo dicen con toda la facundia y descaro, entre otros motivos, porque ni siquiera tienen conciencia del mal. No saben ni les interesa discutir en términos democráticos. ¿Y qué? Podemos consolarnos acusando al PSOE de totalitario, especialmente si leemos las palabras de Diego López Garrido despreciando las propuestas del PP. Vale. Podemos indignarnos con las justificaciones de las amenazas del portavoz del grupo socialista en el Congreso, que son aún más vomitivas que las propias amenazas (se necesita descaro para decir que desprecia las propuestas del PP porque su tradición política, la socialista y comunista, luchó en el pasado por la democracia...). Vale.

Sin embargo, nada de eso es relevante en democracia, porque el PP ha olvidado que el PSOE y sus socios tienen la mayoría en el Congreso y pueden rechazar esas proposiciones sin despeinarse. Sí, sí, tienen la mayoría para bloquear cualquier iniciativa parlamentaria. ¿Qué hacer entonces? Ya lo hemos dicho muchas veces. Antes que nada, el PP tendrá que imaginar fórmulas de oposición que no queden reducidas al "parlamentarismo". Tendrá que construir nuevas formas políticas y, por supuesto, tendrá que salir a la calle a construir espacios políticos, explicar en los medios de comunicación, hacer campañas de opinión pública, vertebrar propuestas de acuerdo con lo que exijan los colectivos sociales, en fin, tendrá que imaginar día y noche maneras de hacer política para arrebatarle la hegemonía al socialismo y a sus socios separatistas.

Haga lo que quiera el PP, pero sea realista y encare directamente la verdadera cuestión política, a saber, el día 30 de diciembre Zapatero había desaparecido, por el contrario, hoy está vivo, coleando y luchando por dar un vuelco a la opinión pública. ¿Acaso no es verdad la encuesta publicada por El Mundo acerca de la superioridad de Zapatero sobre Rajoy en el debate del día 15? ¿Manipulación? ¿Quién sabe? ¿Y si fuera verdad...? ¿Por qué tendría que darle El Mundo un balón de oxígeno a Zapatero? ¡Quien habla de ingenuidad en política! El tesón es todo. Persevere, pues, el PP en hacer política y déjese de lamentos nostálgicos por no tener un gobierno democrático.

Dato, no Romanones. Churchill, no Chamberlain
Pío Moa Libertad Digital 19 Enero 2007

Nunca la ETA alcanzó tal gloria. Parece una superpotencia: por doquier invocaciones a la unidad "contra" ella. Para vencerla, para vencer a una banda de pistoleros y a una ínfima minoría de exaltados, hace falta la unidad de todos los demócratas, nos cuentan. Pero, como ha señalado Cristina Losada en uno de sus excelentes artículos, la unidad no es necesaria, se da por supuesta en un demócrata. Lo necesario es la aplicación de la ley por el gobierno y una oposición que no la sabotee. Aznar aplicó la ley y Zapo el Rojete fingió unírsele proponiendo el famoso Pacto... que enseguida traicionó.

"Vencer a la ETA", para esa gente, consiste en disgregar España y ceder en casi todo a los asesinos. Los criminales conocen muy bien a los gorrinos Han perpetrado un gran atentado y todos esos "demócratas" han reaccionado como la ETA quería y esperaba: insistiendo en el chanchullo (negociación le llaman) con mayor energía, y cerrando filas... contra el PP. No tratando de aislar a los criminales, sino precisamente a los demócratas. Intentando encerrarlos en un muro de Berlín. Reforzando la Infame Alianza. La felonía caracteriza perfectamente a un gobierno-basura y a una serie de partidillos y politicastros del mismo jaez.

Después de su último discurso, Rajoy debe percatarse de que tiene enfrente a amigos del terrorismo y enemigos de la democracia y de España; y obrar en consecuencia, sin falsas ilusiones. Detrás tiene a casi la mitad de la opinión pública y puede tener a la gran mayoría si sabe obrar con una estrategia y no disimulando los desmanes mientras recibe tortas por todas partes. Cabe esperar que la experiencia sirva para algo y no repita el ridículo de hace meses, cuando dijo romper los tratos con el gobierno para implorar a los pocos días la atención del iluminado.

Churchill, no Chamberlain. Dato, no Romanones.

La ley del silencio
Pablo Sebastián Estrella Digital 19 Enero 2007

Después de todo lo ocurrido con el atentado de ETA, y del fallido debate —por todos— sobre lo ocurrido y la respuesta a dar a la banda terrorista, el Gobierno de Zapatero, en aras de la unidad de los demócratas, pretende volver a arrinconar al PP e imponer una ley de silencio a la oposición, a la que le exige la condición de ir sin condiciones o sin una sola propuesta a la reunión del Pacto Antiterrorista, a la vez que les niega el derecho de presentar iniciativas contra Batasuna y ETA en el Congreso de los Diputados, lo que constituye un atropello contra el parlamentarismo democrático, que va mucho más allá de las diferencias o desencuentros partidarios. Sobre todo porque resulta sospechoso que Zapatero no permita que ni siquiera se debatan propuestas que van en contra de ETA y de Batasuna, entre otras cosas para no aparecer de nuevo del lado de quienes se niegan a condenar el atentado de Barajas del día 30D.

Lo que esconde la estrategia del Gobierno y de su “no pacto” contra el terrorismo en el que sólo caben nacionalistas, sindicatos y ONGs es esencialmente el temor a que ETA vuelva a atacar dejando, por segunda vez, en evidencia a Zapatero y al PSOE. Y para ello están intentando arroparse con lo que consideran una incipiente posibilidad de revuelta en el seno de Batasuna frente a ETA —“parece ser que Otegi se distancia, algo se mueve en LAB”, dicen como el náufrago que ve un oscuro punto en el horizonte— y un vuelco histórico en las posiciones del PNV, a pesar de que Ibarretxe ha dicho que hay que acercar los presos de ETA al País Vasco y permitir que Batasuna participe en las elecciones municipales.

Y además pretenden que todo esto discurra y se haga en medio de un gran silencio para que los etarras no se enfaden demasiado y con una aparente unidad del PSOE en torno a un presidente como Zapatero, que aún no ha explicado por qué fracasó el proceso y qué garantías tenía para iniciarlo. Y que le vuelve a pedir a los suyos otro cheque en blanco, al igual que a sus aliados nacionalistas e incluso al PP. Pretenden desde la Moncloa que se le vuelva a otorgar al presidente fracasado otra oportunidad con todos los poderes y sin ningún control o garantía de éxito. Y a cualquiera que abra la boca le dicen “chitón”, como le dijeron a Blanco cuando reconoció errores, o como le dicen ahora a González porque se ha permitido el lujo de reprocharle a Zapatero iniciar la negociación con ETA sin tener otra hipótesis que el éxito. Cosa que ha sentado a cuerno quemado en el palacio de la Moncloa, por lo que otra vez ha tenido que ser el ministro Rubalcaba el que salga a rectificar al ex presidente del Gobierno diciendo que lo tenían todo previsto, lo que no es cierto, como ha quedado patente y a la vista está.

Callar a Blanco ha resultado fácil, como en su día Blanco calló a Pastor, pero silenciar a González es harina de otro costal. Y no digamos pretender amordazar a la oposición, y para ello, y sobre cuestiones tan graves, pretender cerrar el Parlamento y boicotear los debates y las propuestas, cuando todavía estamos a la espera de que Zapatero haga una sola propuesta sobre cómo piensa responder al bombazo de ETA en lo policial y lo judicial. Lo que no hace porque no tenían nada previsto, como lo dice González, y porque no saben qué hacer para que no se enfaden Batasuna, el PNV y sobre todo ETA, no vaya a ser que los de la banda decidan poner otra bomba y, como en Madrid se ha dicho que el proceso está liquidado, ellos empiecen también a liquidar vidas.

Cuidado, pues, porque a este Gobierno y al PSOE les está volviendo a pasar lo que ya les ha pasado con el Estatuto catalán, la Alcaldía de Madrid y la negociación con ETA: que prometen lo que no pueden dar. Y ahora están prometiendo o intentando cerrar ni más ni menos que el Parlamento, y eso no se puede consentir porque el reglamento de la Cámara ofrece alternativas muy variadas que llegan hasta la moción de censura, amén de otras respuestas en la calle, o incluso de la retirada del PP del Congreso hasta que el Gobierno acepte debatir y votar sus propuestas ¡contra ETA y Batasuna! Después, ni más ni menos, que de la reaparición mortal de ETA en Madrid.

La cadena de graves errores de Zapatero en lo que va de legislatura no se acabó con su florida declaración del 29 de diciembre, y su breve “suspensión” del proceso de paz con ETA. Van a seguir y ya se vislumbran en el horizonte inmediato por jugar con el fuego de Batasuna y PNV y sobre todo por pretender silenciar al Parlamento, cosa que no se puede consentir en una democracia y que además no lo van a lograr, y si no, al tiempo. Y es verdad que Rajoy y el PP no han estado muy acertados en su actuación tras la crisis del coche bomba, pero todo apunta a que van a tener muy pronto otras oportunidades porque los estrategas de la Moncloa no cesan de disparatar. La confabulación que han puesto en marcha con otros grupos parlamentarios les va a salir, si no rectifican lo antes posible, muy mal.

Zapatero
El zombi
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 19 Enero 2007

Ya está aquí. Ya llegó el Frente Popular que el presidente zombi auguraba con su tórpida y envenenada memoria histórica, la España con la rabia y sin la idea que anunciaba tanto mantra progre. Mantras de zombi atravesados por compasitos y plomaditas y mandilines y grandes arquitectos y paces universales. Patochadas de los ojos vendados y el espejito de los hijos de la viuda.

La democracia deliberativa que sedujo al zombi –acaso al topársela en el único ensayo político que conoce o cita– consistía al final en eliminar a la oposición. Acabáramos.

Primero hubo asedios y hubo injurias, y hubo falta de condenas a la violencia de los batallones populares socialistas y afines en el golpe de mano. Luego hubo la asunción presidencial de lo peor del político más peligroso al sur de los Pirineos (y al norte, que ahí está Perpiñán): el boca a boca a la ETA y los pactos del Tinell, fratricidas y venales. El marchamo de ambas, claro, Carod.

Siguieron las visiones y trances treintañistas del zombi, el resucitar palabras y arrebatos que empujaron a la guerra a nuestros abuelos (ocupando estos por lo general el bando contrario al de sus nietos más chillones).

Por fin, la hora de la verdad, anticipada –con la clarividencia que confieren las deudas y la pereza– por un actor tieso: el cordón sanitario. Poca broma. El zombi está abatiendo una pared maestra de la democracia: la posibilidad de que la oposición controle al gobierno y de que se discutan sus propuestas. El zombi deviene un Chávez, un Castro, un Azañita perplejo y ágrafo.

El cordón sanitario que el Frente Popular le ha puesto al PP amordaza de hecho a media España. Ni aquel gobierno podrido de Casares Quiroga, salpicado por la sangre de Calvo Sotelo, se atrevió a tanto: a Gil Robles tuvieron al menos que escucharlo en el Congreso y pasar por el apuro de darle explicaciones.

Se proclamaba rojo el presidente. Ni siquiera. Progre a lo sumo. Pero el peligro que tiene no viene de ahí. Viene de su lado zombi. ¿De quién es ese ser tambaleante? ¿Tiene uno o varios dueños? ¿Cuánto tardará el gran poder en enterrar el inquieto cadáver político? Una de las pocas señales esperanzadoras la está dando el imperio mediático tras comprender que en la Moncloa no hay nadie. No vaya a ser que en el PFFR tampoco.

El cordón sanitario
Por Ignacio Camacho ABC 19 Enero 2007

EN la democracia deliberativa de la que gusta presumir el presidente Zapatero se supone que lo esencial consiste en permitir y auspiciar las libres deliberaciones en el ámbito representativo de la soberanía popular. No parece, por tanto, que el secuestro del derecho de la oposición a presentar propuestas de política antiterrorista se corresponda con el talante aperturista de un Gobierno dispuesto a hablar con los asesinos y cerrado a escuchar a un partido democrático que representa al 40 por ciento de los ciudadanos. Contando con mayoría para rechazar las propuestas, vetar su simple discusión constituye un insólito escándalo de arrogancia sectaria. Un atropello innecesario, un desafuero estéril, una arbitrariedad desmesurada que acabará volviéndose contra quienes la han auspiciado.

Sucede, además, que en el comunicado que reivindicaba el atentado de Barajas, ETA instaba al Gobierno y a sus aliados parlamentarios a «tener la osadía de marginar al PP y a la derecha fascista». Igual se trata de una casualidad -una «macabra coincidencia», dice Zaplana-, pero en política conviene desconfiar de las casualidades.

Porque también podría tratarse de otra casualidad, pero no hace ni una semana que Federico Luppi, excelente actor e intolerante ciudadano, pedía establecer en torno a la derecha española «un cordón sanitario» para aislarla del resto de la sociedad española. ¿Hablaba Luppi con voz propia o, como buen actor que es, interpretaba un guión ajeno? Si la ocurrencia era suya, quizá el PSOE debería presentarlo a diputado. Se conocen pocos casos de sugerencias espontáneas que hayan sido tan inmediatamente atendidas por la dirigencia política.

Este brutal amordazamiento de la oposición es una deriva típica de los regímenes vocacionalmente totalitarios, basados en la liquidación de la disidencia y la crítica. Sólo Castro, Chávez, Obiang y algún otro déspota terminal son capaces hoy en día de decretar la cuarentena contra un adversario político al que se otorga la consideración de apestado. Es una degradación de tal calibre que sorprende la relativa indiferencia de la acolchada opinión pública nacional. Sobre todo si se compara con la dignificación concedida a los batasunos y el empeño por el restablecimiento de una interlocución con los terroristas. El Gobierno de Zapatero y sus socios -¿de verdad comparten CiU y Coalición Canaria este aislamiento «profiláctico» del PP?- han rebasado de largo cualquier límite de sinrazón y abuso de poder, tanto más graves cuanto más contrastan con el discurso regenerativo de que hace gala el presidente. Visto desde hoy, el Pacto del Tinell no era un error ni un exceso. Era un plan.
Cuando Jaime Mayor proclamaba que la agenda de Zapatero pasaba por rehabilitar a ETA y boicotear al PP parecía una exagerada enormidad retórica. Pero por lamentable que resulte, los hechos le están dando la razón. Alguien tiene que recapacitar sobre este desvarío antes de que se haga realidad la paradoja brechtiana de tener que luchar para reivindicar lo obvio.

El plan B del Gobierno
Germán Yanke ABC 19 Enero 2007

Si a la discrepancia en materia antiterrorista se añade el ridículo político vamos, verdaderamente, aviados. Las propuestas que ha hecho Mariano Rajoy para el debate pueden, lógicamente, aceptarse o rechazarse, pero no tiene sentido eludir el debate. En lo que no hay duda es en que el presidente del PP tiene razón al decir que, en el actual estado de cosas, parece que lo único que se permite al principal partido de la oposición es callar o aplaudir. Otra cosa sería, si hemos de hacer caso al portavoz parlamentario del PSOE, Diego López Garrido, una estrategia de la división y la crispación. A este punto ridículo hemos llegado: el debate parlamentario, la discusión de distintas propuestas, la oposición de la oposición, es pecado terrible contra la retórica virtud política que el Gobierno defiende, como única “idea” en el grave momento presente: la “unidad”.

No es la primera vez que ocurre ya que, en momentos de debilidad intelectual, el PSOE pone en acto sus compensaciones y en activo sus pactos parlamentarios no para buscar entre todos argumentos en contra de las alternativas del PP, sino para que no se discutan en el Congreso. Pasmoso.

Pasmoso cuando hemos escuchado en el debate sobre política antiterrorista cómo portavoces nacionalistas proponían la desaparición de la Ley de Partidos, la legalización de Batasuna, el acercamiento de los presos de ETA al País Vasco, la necesidad de hacer algo “incluso con bombas”, etc., y el presidente del Gobierno, en vez de reprochar que las propuestas anticipadas en la tribuna fueran motivo de una división que habría que disipar, se dedicó a agradecer a todos ellos su apoyo.

La estrategia de aislamiento rastrero del PP y de su programa político tampoco es nueva y, en el asunto que ahora nos ocupa, ha quedado palmariamente aclarada por el portavoz del PNV en el Congreso, José Erkoreka, que, en declaraciones a TVE, ha explicado que el “gran consenso” promovido por Rodríguez Zapatero será, en las actuales circunstancias, “mínimo”: se reduce a compartir que no se va a “responder a la provocación del PP”.

El ministro del Interior ha respondido a las críticas de Felipe González que el Gobierno, en contra de lo que pudiera parecer, tenía plan B y plan C, además del de la ingenua confianza en que el “proceso” saliera adelante. Ya vamos conociendo, por lo que se ve, el plan B. Imagínense el C. Ante este derroche estratégico y de contenido político de la lucha antiterrorista oficial, las actas de las reuniones con ETA con las que amenaza la banda van a resultar lectura para niños.

La muerte de la esperanza y una angustiosa pregunta: ¿por qué no quiere el PSOE acabar con ETA?
Federico Quevedo El Confidencial 19 Enero 2007

Yo no podría haber imaginado un momento más triste, ni más desolador que este. Perdonen mi ingenuidad pero siempre he creído, a pesar de todo lo que llevamos vivido en esta amarga legislatura, que era posible volver a recuperar la cordura y el sentido común, que las aguas volvieran a su cauce, que de una u otra manera volviéramos a dejar a la vera del camino nuestras rencillas y nuestras diferencias para marchar de nuevo juntos en una ilusión colectiva de libertad. Creí que seríamos capaces de superar los enfrentamientos a los que nos estaba llevando esta locura desatada a partir de aquel infierno del 11 de marzo de 2004. Creí que alguien se daría cuenta de que la dirección emprendida estaba profundamente equivocada, y que solamente volviendo a resucitar los consensos de la Transición, aquellos que dieron lugar a la Constitución de la Concordia, se podría volver a enderezar todo lo que se estaba torciendo. Y, sin embargo, cada vez es más evidente que eso es imposible, que los desencuentros son de tamaña magnitud, que va a hacer falta un esfuerzo de generosidad y sacrificio de tal envergadura que, hoy por hoy, resulta inalcanzable.

Y es para afligirse. Piénsenlo, y reflexionen sobre si merece la pena haber llegado a este punto que parece de no retorno. Adolfo Suárez decía, cuando lideró aquel proyecto ilusionante de democracia y libertad, que su objetivo era “elevar a categoría política de normal lo que, a nivel de calle, era simplemente normal”. Pues bien, hemos recorrido en casi tres años el camino a la inversa. Hemos dado pasos de gigante, pero hacia atrás. Hemos envenenado de nuevo la convivencia, roto los consensos básicos, aplastado el respeto que debe merecernos la discrepancia... Digo ‘hemos’ porque, seguramente, los periodistas que escribimos y opinamos sobre el tiempo que nos ha tocado vivir, este tiempo convulso y dramático, tenemos también buena parte de culpa a la hora de avivar los sentimientos más primarios de las personas. Perdonen en la parte que me toca, pero mi única guía es un sentimiento profundo de amor por la libertad, que considero más amenazada que nunca, al menos en estos últimos treinta años de nuestra reciente historia. Pero para quienes hemos vivido de cerca el terror, para quienes hemos sentido el aliento del miedo sobre nuestra nuca, asistir a este espectáculo grotesco de entrega a ETA de todo aquello que creímos sagrado e inamovible, duele poderosamente en el alma.

¿Por qué? ¿Por qué quiere Zapatero seguir hablando con los terroristas? ¿De qué? ¿Para qué? ¿Ha dejado de hacerlo en algún momento a pesar de las nuevas circunstancias y de que ETA haya vuelto a poner dos muertos sobre la mesa de negociación? ¿A eso se refería cuando afirmaba que el proceso sería largo, duro y difícil? ¿A que habría que negociar a pesar de las bombas? ¿A que serían ellos los que tuvieran la sartén por el mango? ¿Qué le han prometido... o qué les ha prometido él a ellos? ¿Qué fue lo que no les pudo conceder que hizo que se irritaran y pusieran la bomba? ¿Por qué no se preguntan todo esto los miles de manifestantes que el pasado sábado no dudaban en respaldar su ‘proceso’ en contra del PP? ¿Por qué no les parecía extraño ni sorprendente que el presidente del Gobierno enterrara la única política que ha conseguido resultados contra ETA, y que cuando ETA responde con nuevas muertes siga empeñado en no desenterrarla? ¿Por qué no explicó nada el lunes en el Congreso? ¿Para qué convocó el Pleno? ¿Por qué razón centró toda su intervención en echar la culpa al PP de todos sus fracasos? ¿Por qué nos hemos olvidado ya de Carlos Palate y de Diego Armando? ¿Por qué?

“Se decía que los españoles no éramos capaces de una convivencia democrática y libre, pacífica y fecunda. Lo que precisamente se hizo en la Transición fue arrojar por la borda tal lastre”, decía unos años después, cuando su obra de libertad se había consolidado, Adolfo Suárez. Pero no ha sido así. ¿Nadie se pregunta qué es lo que lleva a un presidente del Gobierno a buscar, desde el instante siguiente a su toma de posesión, el enfrentamiento permanente con la oposición, a destruir todos los puentes del consenso, a fabricar muros vergonzosos que separan a los buenos de los malos? Incluso aceptando que la oposición tenga también su parte de responsabilidad, ¿por qué el presidente se empeña en no aceptar absolutamente nada de lo que la oposición le propone para volver a recuperar la unidad de los demócratas contra el terrorismo? ¿A nadie le importa que eso sea así? ¿Nadie se pregunta cuáles son las razones, más o menos opacas, que le llevan a mantener esa actitud de permanente distanciamiento de quienes hasta hace poco eran sus aliados en el Pacto Antiterrorista? Todo eso ha contribuido, además, a que en la calle haya dejado de ser normal la sana discrepancia, pero a nadie parece preocuparle. Al contrario, la estrategia de aislamiento de la oposición suma nuevos adeptos, algunos mediáticos que hasta ahora se significaban por su papel fiscalizador del Gobierno.

¿Esa es la España que queremos? ¿La España de la división y el enfrentamiento? Si tanto aprecia el Gobierno la unidad y tanto es su empeño en derrotar a ETA, ¿por qué no acepta la propuesta de ilegalización de la voz de ETA en el Parlamento Vasco, es decir, el PCTV? Solo es un gesto, pero un gesto lo suficientemente significativo como para demostrar su verdadera voluntad de derrotar a los terroristas. Pero en lugar de eso, López Garrido se ensaña en la estrategia de división y de aislamiento de la oposición, cumpliendo al pie de la letra las instrucciones dadas por la banda en su último comunicado... ¿Es que López Garrido desayuna con Otegi por las mañanas y recibe instrucciones del cuartel general de Josu Ternera? ¿Por qué hace el PSOE lo que quiere ETA? Eso es un ejemplo del más sucio totalitarismo al que nos tiene acostumbrados este Gobierno... de la más baja obsesión por la imposición... ¿qué democracia es aquella en que todos los partidos se suman a una estrategia de aislamiento y aniquilación de la discrepancia? ¿Qué pinta CiU participando de esta mascarada antidemocrática, señor Durán? Porque lo de Paulino Rivero, que ayer decía que apoyaría una moción de censura si la presentaba el PP, ya forma parte del esperpento nacional. ¿Desde cuándo el deber de la oposición es someterse a lo que quiera el poder sin que éste acepte ni la más pequeña de sus propuestas? ¿Por qué nadie se da cuenta de que sin oposición no hay democracia, de que sin discrepancia no hay libertad? ¿Es de esto de lo que está hablando el Gobierno con ETA? ¿A eso ha ido De la Vega a Lausana?

¿Qué es lo que está pasando? ¿Hasta qué punto de inmoralidad puede llegar una nación en la que muchos de sus ciudadanos se sienten más cómodos defendiendo el diálogo con los terroristas que abrazando a las víctimas del terror? ¿Es posible que a nadie le sorprenda que después de haber mantenido contactos con ETA y, por lo tanto, sabiendo donde están sus responsables, el Gobierno no los haya perseguido tras el atentado de Barajas y reclamado su detención a las autoridades del país en que se encuentren? ETA ha conseguido sembrar la peor de las cizañas entre los demócratas y los ciudadanos de este país. Hoy, esta sociedad es un hervidero de enfrentamientos y tensiones, y lo es gracias a un presidente que ha cavado los surcos en los que la banda ha sembrado la simiente de la amargura.

Yo no tengo respuestas a estas preguntas. Ojalá pudiera decirles a ustedes otra cosa, pero lo cierto es que esta es una de las horas, como les decía al principio, más amargas de nuestra corta historia en libertad. Estamos dejando que muera el espíritu de concordia que la hizo posible, estamos permitiendo que maten la democracia, que amordacen la palabra, que campen a sus anchas los enemigos de la libertad y asesinen la esperanza. Lo tenemos delante de nuestros ojos, estamos asistiendo impasibles a un acto ruin de rendición colectiva, y nadie parece cuestionarse lo obvio, la pregunta que todo español debería hacerse en lo más profundo de su conciencia, y en lo más profundo de nuestra conciencia colectiva: la de por qué el PSOE no quiere acabar con ETA. Y a mí, al menos, me produce una dolorosa desazón constatar esa realidad.

Dios mío: ¡Zapatero está “rezado”!
Francisco Rubiales Periodista Digital 19 Enero 2007

En algunas regiones campesinas de México Venezuela y Colombia llaman “rezado” al que está “protegido” por la fortuna, o por Dios, o por alguno de sus santos. Al “rezado”, generalmente protegido por santería o cualquier otro rito mágico, no puede ocurrirle nada, ni siquiera le entran las balas.

De un análisis serio de los últimos dos años de la historia de España, surge la conclusión de que Zapatero quizás esté “rezado” porque esa sería la única explicación posible a la desmesurada suerte de un dirigente político que ha cometido casi todos los errores imaginables sin que su imagen se haya deteriorado en demasía, ni le hayan abandonado sus votantes, como, sorprendentemente, reflejan las encuestas.

Al pobre todo le sale mal, pero mantiene el tipo y hasta podría repetir en La Moncloa.

Quiso regular la inmigración y ha generado un efecto llamada tan masivo y descontrolado que ha convertido a España en un coladero desordenado que indigna hasta a la Unión Europea, en el paraíso de los cayucos y en el puerto soñado de destino para millones de desesperados subsaharianos.

Ha dotado a Cataluña de un nuevo Estatuto que tiene siete impugnaciones por inconstitucionalidad, cuyos contenidos satisfacen a los nacionalistas extremos, totalitarios y separatistas, lo que significa que, en buena lógica, deben ser dañinos para la unidad nacional, la convivencia y las reglas básicas que antes regulaban la democracia.

Quiso negociar con ETA la "paz" y, además del mayor bombazo (en Barajas) de la historia del terrorismo en España, lo que ha conseguido es inyectar dinamismo y energía a una banda que estaba agotada y extenuada, a punto de rendirse después de largos años de acoso policial y político.

Se autoproclamó “republicano” y prometió una “democracia deliberativa”, pero los expertos en pensamiento político le consideran un pequeño autócrata tozudo e iluminado, capaz de gobernar en contra de la opinión mayoritaria de esa ciudadanía a la que dice respetar. En lo que se refiere al republicanismo, ha transgredido casi todas las reglas de esa escuela política, expuestas por el politólogo Philip Pettit, entre ellas la que quizás sea la más importante, aquella que recomienda a un buen gobernante republicano aprobar las normas y leyes que afectan a la convivencia y al destino de un país, como, por ejemplo, un Estatuto autonómico, con el apoyo de una mayoría muy cualificada, justo lo contrario de lo que ha hecho el alumno “rezado” Zapatero, que ha aprobado el Estatuto catalán con el miserable apoyo de sólo uno de cada tres votantes.

Zapatero, como si fuera un rey con “baraka”, campea indemne e invulnerable sobre los incendios de Guadalajara y Galicia, sobre manifestaciones en contra de millones de personas, contra la oposición de la Iglesia Católica, contra el desprecio de Estados Unidos y de otros países naturalmente aliados de España, sin el respeto de la Unión Europea, que no sabe si reirse o indignarse ante el cateto nacionalismo económico del gobierno español, demostrado con idéntica terquedad que torpeza en el desgraciado asunto de las OPAs lanzadas contra ENDESA, la primera por sus amigos políticos catalanes y la segunda por el gigante alemán Eon.

Incluso ha elegido como "compañeros" de vieje a gente despreciada por las democracias mundiales, a líderes autoritarios y déspotas de países como Cuba, Venezuela, Siria, Irán y otros, sin que los españoles tengan agallas para reprocharle tamaña barbaridad.

Hasta su proyecto político más querido y estratégico, el de aislar al PP, convirtiéndolo en un partido proscrito y cerrándole así las puertas del poder, amenaza con volvérsele en contra, a juzgar por lo que comienzan a reflejar las encuestas: una inesperada recuperación de los populares en intención de voto, cuando hace poco más de dos años salieron noqueados, sin esperanza y con la vista nublada de la inesperada derrota del 14 M de 2004.

Aparentemente sin un rasguño, confiando en ese “yo nunca he perdido” que repite ante sus desconcertados amigos, sintiéndose blindado e invencible, Zapatero, el jefe “rezado” de esta España que se asoma, asustada, al Tercer Milenio, se dispone a seguir gobernando, con escaso tacto pero con suerte endiablada, un país cada día mas crispado y dividido, cuya ciudadanía, excluyendo a los cientos de miles de narcotizados y esclavizados por unos partidos políticos cada día más poderosos e impunes, se aleja cada vez más de los desprestigiados políticos y pierde su ejemplar entusiasmo en una democracia que, hace apenas un par de décadas, constituía un proyecto ilusionante que aglutinaba a los españoles en torno a las nuevas libertades y derechos conquistados.     www.VotoenBlanco.com

El cascabel y el gato
Por Rosa Díez ABC 19 Enero 2007

DURANTE las pasadas semanas hemos sabido que un sindicato de Policía se había ofrecido al Partido Popular del País Vasco para rellenar sus candidaturas municipales. Aunque todo el mundo sabe que hay muchos pueblos en los que, habiendo centenares de votantes en autonómicas o generales, no podemos hacer una lista con trece nombres -es habitual que los socialistas hayamos podido presentar listas gracias a la solidaridad y generosidad de los compañeros y compañeras de otros lugares de España-, la noticia pone de manifiesto la enorme contradicción democrática en que vivimos. En España tenemos un problema de terrorismo; en el País Vasco tenemos un problema de falta de libertad. Una ausencia de libertad, un miedo que provoca espectáculos como el que acabo de describir: los terroristas exigen que se deroguen las leyes para que ellos puedan concurrir a las elecciones y ocupar las instituciones democráticas, y los representantes de los partidos constitucionalistas viven el proceso como si fueran ilegales. La cosa se convierte en kafkiana cuando son nuestros escudos, los policías, los que se ofrecen para rellenar las candidaturas de los demócratas. Si Arteta rodara una película con este guión, los distribuidores lo calificarían como cine de ficción...

Este no es un debate nuevo, pero nunca hemos conseguido que se entre a fondo en él. Lo intentamos antes de las últimas elecciones municipales, las de 2004. Recuerdo que Basta Ya tenía organizadas para los días 14 y 15 del mes de febrero de 2003 unas jornadas de debate sobre «Europa y los nacionalismos». Cosas de mi país: uno de esos fanáticos nacionalistas asesinó unos días antes a Joseba Pagazaurtundúa, responsable de garantizar la seguridad de dicho evento.

Durante dos días analizamos, junto con prestigiosas personalidades del mundo de la literatura y la filosofía, temas tan de actualidad como la autodeterminación, la pluralidad de la sociedad democrática, las peligrosas consecuencias de la implantación de proyectos políticos monolíticos, los nacionalismos... Mario Vargas Llosa, Jon Juaristi, Félix de Azúa, Arcadi Espada, Kepa Aulestia, Mira Milosevic, Juan Pablo Fusi o Bernard Henry-Levy nos ayudaron a encontrar paralelismos entre nuestro presente y nuestra historia, ese pasado europeo de totalitarismos y guerras nacionalistas que está a la vuelta de la esquina.

Hubo una idea que se abrió con fuerza tras la intervención de Drinka Gojkovic. Tras hablar de la experiencia de la ex Yugoslavia, de las circunstancias que llevaron a su desmembración, del triunfo de Slobodan Milósevic, Drinka Gojkovic fue interpelada sobre la legalidad de los referendos de autodeterminación de las distintas repúblicas. Su respuesta fue que el problema no había sido que los referendos fueran o no legales, que no lo eran. El verdadero problema radicó en que, antes de los referendos, se celebraron unas elecciones en las que no había una alternativa política democrática que compitiera en igualdad de condiciones frente al discurso de Milósevic y de sus satélites. Por tanto, las elecciones que se celebraron antes de los referendos fueron causa-efecto de lo que ocurrió después.

A esa experiencia tan cercana -en el tiempo y en el espacio- es a la que quiero referirme. A mi juicio, lo ocurrido en las últimas semanas -la ruptura del alto el fuego y el conocimiento de lo que está pasando para elaborar las candidaturas-nos exige impulsar este debate. No se trata de dotar de más protección a los candidatos, ni de presentar el mayor número de listas, rellenándolas con policías o con compañeros que vengan de otras partes de España: se trata de enfrentarnos al problema real, que no es otro que la falta de condiciones democráticas. Si hacemos lo posible y lo imposible para que parezcan unas elecciones «normales», si nos limitamos a quejarnos o a pedir que Batasuna no pueda presentarse, estaremos debatiendo una vez más sobre la piel de la cebolla, sin atrevernos a meter el cuchillo en la carne por miedo a que se nos salten las lágrimas.

Digamos la verdad: en Euskadi nunca se han celebrado elecciones en condiciones democráticas. Hay legalidad formal, pero no hay igualdad entre los ciudadanos a la hora de elegir o ser elegido. Por tanto, no se cumple con la exigencia constitucional de respetar el derecho activo y pasivo a participar en los procesos electorales, ni con los parámetros democráticos que se aplican en todos los procesos electorales del mundo.

Si nos plantearan esta cuestión respecto de un tercer país imaginario, no me cabe duda de cuál sería nuestra respuesta. Si nos dijeran que los ciudadanos que van en las listas de los partidos de la oposición deben llevar escoltas porque les pueden matar; si nos dijeran que el partido que gobierna se garantiza su propia seguridad prestando apoyo moral (y más que moral, en muchos municipios, Batasuna interviene en los plenos a pesar de que sus candidaturas fueron declaradas ilegales) al partido ligado a los terroristas que asesinan a los constitucionalistas; si nos dijeran que hay pueblos en los que, habiendo votos en generales o autonómicas, no se pueden presentar listas municipales porque nadie que viva allí se atreve, ¿qué diríamos? Pues diríamos que en esas condiciones el proceso electoral está viciado de raíz. Y que no puede ser validado.
Cuando son otros los que deben tomar las decisiones, responder es fácil. Aquí es más complicado porque asumir algunas conclusiones que parecen de puro sentido común nos obligaría a tomar decisiones para las que, sinceramente lo digo, no sé si la clase política y la opinión pública están en verdad preparadas.

Lo mismo ha sucedido con otros temas focalizados en el País Vasco. Han tenido que ocurrir muchas tragedias y hemos tenido que sufrir graves conflictos de convivencia para que se tomaran medidas como las que hoy están en marcha; por ejemplo, la aprobación de la Ley de Partidos. Quizá la maduración de las conciencias requiera tanto tiempo. Pero me niego a que se acepte esta anomalía democrática como una especie de mal menor que los vascos sufrimos en silencio para no perturbar las conciencias del resto de los españoles.

Aun a riesgo de que me puedan calificar de alarmista, no debiéramos desechar la idea de que quizás en Euskadi, como ocurrió en las repúblicas de la antigua Yugoslavia, alguien puede tener algún día la tentación de plantear un referéndum trufado sobre el resultado de unas elecciones también trufadas. ¿Qué haríamos entonces? ¿Decir que el referéndum es ilegal? ¿No merece la pena que reflexionemos sobre lo previo, sobre estas municipales trufadas que el nacionalismo puede utilizar como palanca para un proyecto soberanista del que nunca han abdicado? ¿Seguiremos aceptando que los nacionalistas se presenten a las elecciones con un plus derivado de nuestra falta de libertad?

Ayer hablaba de esto con un amigo. «Tienes razón -me dijo-, pero una vez que hemos acordado el diagnóstico, ¿quién se atreve a poner el cascabel al gato?». Reconozco que se me ocurre la respuesta, pero es tan obvia que no me atrevo a decirla.

Un Parlamento en Alto al diálogo permanente

Vicente A. C. M. Periodista Digital 19 Enero 2007

A la par que ETA ha mantenido muy "sui generis" el Alto el fuego permanente, mediante un atentado que acabó con dos vidas inocentes y con toda una terminal de aparcamiento en Barajas, ahora el PSOE, apoyado por sus antiguos y nuevos socios, ha impuesto el Alto al diálogo permanente en el Congreso de los Diputados, el Parlamento español. Este bloqueo total a las propuestas de la oposición, es el mayor atentado contra la democracia que se haya hecho en España, y demuestra hasta qué punto está dispuesto Zapatero y su Gobierno a perseverar en su desquiciado plan de pacificación, a lo que él llama "proceso".

Indudablemente es un Pacto de Tinell renovado, aunque con el toque vasco del PNV. Merluzos a la vizcaína. Tamborrada de San Sebastían, ahora Donosti, para acallar las voces discrepantes. Ruido ensordecedor para imponer el silencio y seguir en la eterna discreción y oscurantismo informativo, propio de las sectas. Efectivamente, es la hora de las sectas anti PP. Es la hora de aunar voluntades para acabar de una vez por todas con esta oposición tan poco cooperadora y desleal, que no ve el alcance histórico, ni los descomunales esfuerzos, infinitos esfuerzos e infinita voluntad de diálogo con ETA. Es la hora de los falsos arrepentimientos, pero ninguna condena, como la de Otegi. Es la hora de aceptar unas disculpas de "se me ha ido la mano sin querer". Es la hora de tragar sapos, con tal de obtener ventajas políticas. Quien no quiera dialogar, es que se aisla el solo.

Pues mucho esfuerzo tendrá que dedicar Zapatero y sus seguidores para callar la voluntad y la voz de quienes no vamos a silenciar ante esta actitud anti democrática. Desde ayer, en todos los foros donde sea preciso, se ejercitará el derecho a expresar en libertad el rechazo a esta política de apaños y de sumisión al nacionalismo separatista. No nos callarán, ni podrán impedir que se despierten las conciencias de aquellos que aún siguen ciegos y sordos ante este atropello a las libertades. No nos callarán, aunque cierren todos los canales de comunicación, todos los medios audio visuales de su basto poder mediático. No nos callarán porque estamos del lado de la Ley y son ellos los que se han pasado a la otra orilla con los terroristas. No nos callarán porque nos da fuerzas la memoria de las víctimas de esos terroristas de ETA. No nos callarán, porque nunca puede ser vencedor quien asesina, quien extorsiona, quien amedrenta a los demás para conseguir sus fines.

Como dije ayer, podrán cerrar el Parlamento, pero aún existen muchos espacios abiertos que no pueden cerrar.

El Gobierno permitirá que Batasuna esté presente en las próximas elecciones
Raúl González Zorrilla Periodista Digital 19 Enero 2007

Independientemente de lo que pueda pasar en los próximos meses hasta el día 27 de mayo, fecha en la que tendrán lugar las elecciones municipales y, en algunas comunidades, las elecciones autonómicas, el Gobierno ha resuelto ya que no podrá en marcha ninguna iniciativa para evitar que la hoy ilegalizada Batasuna participe libremente en la convocatoria electoral. Con esta decisión del Ejecutivo, que aunque no se ha hecho pública, es firme, y con la voluntad favorable que repetidamente ha expresado el dúo ETA-Batasuna a participar en la contienda, parece fuera de toda duda que los proetarras podrán volver a estar presentes en los ayuntamientos y en las diputaciones de la mayor parte de las localidades vascas. Solamente quedaría por aclarar la forma jurídica con la que la ilegal Batasuna va a presentarse ante los electores y que puede pasar por utilizar el recurso a EHAK o Partido Comunista de las Tierras Vascas (con el que los proetarras están presentes en el Parlamento de Vitoria), por emplear agrupaciones de electores puestas en marcha para la ocasión o, incluso, por impulsar la creación de un nuevo partido político que, al menos formalmente y en sus listas electorales, pareciera absolutamente desligado de Batasuna. Esta última opción cada vez es menos factible por las múltiples dificultades que entraña para los proetarras buscar personas “limpias” (sin relación previa con los terroristas o con su brazo político) para formar parte de las candidaturas.

La renuncia del Gobierno encabezado por José Luis Rodríguez Zapatero a impedir la participación de Batasuna en las próximas elecciones implica que el Gobierno, a pesar de los atentados de la T4, sigue manteniendo una relación blanda con los criminales y que continúa esperando que su política de no intervención sirva para fortalecer al sector batasuno, liderado por Arnaldo Otegi y por Rafa Díez, más proclive a la negociar políticamente y a reclamar el fin de la violencia terrorista. En este sentido, y frente a quienes pensamos que cualquier atisbo de escisión crítica en Batasuna será rápidamente cauterizado por los asesinos etarras que, pese a quien pese, son quienes siguen tomando las decisiones en este mundo, el Ejecutivo de Zapatero ha apostado por una política de contención y de no acción que va a llevar, nuevamente, a la participación electoral, en absoluta libertad, de un partido de carácter totalitario que no aún no ha condenado públicamente el terrorismo etarra.

La participación electoral de Batasuna puede suponer, además, un pequeño terremoto en la configuración política de algunas de las principales instituciones vascas, especialmente en el territorio de Guipúzcoa, donde los proetarras cuentan con un mayor nivel de apoyo popular. De hecho, y en el caso de que la ilegal Batasuna obtuviera los mismos sufragios que ya ha obtenido en esta provincia en convocatorias electorales anteriores, podría darse el caso, no demasiado improbable, de que los representantes políticos de los proetarras, contando con el apoyo de otras organizaciones independentistas como Eusko Alkartasuna o Aralar, se alzaran, por ejemplo, con el control de la Diputación Foral de Guipúzcoa.
Blog de Raúl González Zorrilla

Queda inaugurado el II Proceso de Paz
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 19 Enero 2007

Sólo a medio mes del bombazo, la sangre y la “suspensión” cautelar primero y la liquidación transitoria despues del I Proceso de Paz y ya ha sido anunciado el II. Ayer quedó inaugurado, con la colocación de la primera piedra, el II Proceso de Paz de Zapatero.

Al presidente no le convino que se notara en el Parlamento donde escenificaba el papel del víctima ante el maligno Rajoy pero al día siguiente ya elevó su sonrisa y deslizó sus intenciones en uno de esos desayunos con político que han desplazado de la actualidad a las tardes con presentación de libro. Ahora no es a las ocho de la tarde donde das la conferencia o te la dan , es a las nueve de la mañana cuando desayunas o te desayunan.
Ya estamos de nuevo en camino, en el “proceso” y en la cantinela. Batasuna puede no ser tan mala como se pinta y de nuevo los “botones de ETA” se convierten en la “esperanza blanca” de ZP.

No irán a la elecciones con su piel-sería demasiado hacernos tragar- pero Zapatero vuelve a hacerles guiños cómplices y dirigirles alentadoras sonrisitas y puede que les dejen ponerse otra . De hecho se enfada muchísimo, ni oir hablar quiere de ello y rompe “todos los puentes” por pedir que se comiencen a dar los pasos judiciales para ilegalizar a quienes han demostrado-ahora pruebas de las que decía no tener Conde Pumpido existen a quintales-no ser más que las asistentas de Otegui y Cia, el presunto Partido Comunistas de las Tierras Vascas. O sea, que se rompen las relaciones con el PP y se reabren con Batasuna.

Se prosigue y retoma la ilusoria estupidez de que Batasuna puede “mandar sobre ETA”, obligar a ETA a abandonar las armas. Ni puede, ni quiere. No existe evidencia mayor ni mas demostrada en los hechos. Hasta el discurso tras el atentado fue perfectamente sincronizado y dirigido. ETA le dijo al “botones” lo que tenía que decir. Lo dijo exactamente , que se “mantuviera el alto el fuego con bombas” y eso fue , hasta en las comas, el comunicado de ETA. Ahora lo que vuelve es el juego. Porque quieren la bomba y la papeleta. Y mi miedo creciente es que ZP, vuelto al Proceso se lo entregue.

Porque estamos ya en el II Proceso de Paz. Los mismos con las mismas y PNV de estrella invitada en los carteles. El proceso ni se ha roto ni se ha liquidado. Se ha sucedido. Lo que se ha hecho añicos y enterrado, la convocatoria es pura humareda, es el pacto antiterrorista. Y para buscarle excusa será sustituido por una especie de inmensa asamblea de facultad, de “Alianza de las Civilizaciones y de todos los Humanos y Humanas”, de “civicos, ong, ecologistas y montañeros donde los que mas gritarán serán lo que están a favor de las tesis políticas de los terroristas. O sea, que en el fondo lo que ha hecho añicos es su propio programa electoral en el que reinvidicaba ese pacto como propio y defendía con enorme contundencia su bondad y resultados.

Zapatero ha renunciado , y parece que definitivamente puesto que ni ante una situación tan terrible rectifica, a lo que ha sido una política antiterrorista compartida por los dos grandes partidos que pueden gobernar España. Es quien rompe. Por mucho que se hagan malabarismo de imagen. El juego victimista puede dar resultados. No lo se. Creo que cuela cada vez menos. Aislar al PP en el Parlamento en operaciones “palilleras” y juegos de reglamento puede dar titulares, pero no se si no habrá a quien con sentido mínimamente común piense que a quien habría que aislar es a ETA y a Batasuna.

Critiqué el tono y la ferocidad implacable de Rajoy en su intervención parlamentaria. Empiezo a dudar de mi impresión primera. Con lo que esta haciendo Zapatero sus durísimas palabras van empezando a cargarse de razones . Este Presidente parece que quiere seguir montado en el tigre y se siente muy gratificado con los ánimos de los partidos nacionalistas. Esta por ver si la sociedad española está por esa cabalgada. Me parece que cada vez menos. El II Proceso de Paz va a ser mucho más difícil de convertir en el “mantra” de esperanza y de futuro que el primero. Que se lo pregunten a Felipe Gonzalez, por ejemplo.

Rajoy debe estar a la altura delmomento
Alfonso Basallo Periodista Digital 19 Enero 2007

Tiene razón Rajoy al subrayar que a los violentos hay que combatirlos y que el desenlace del combate no es otro que la derrota. Tiene razón en que debe hacerse con las armas del Estado de derecho y negarse a ambigüedades y engaños. Por eso nos parece plausible que recurra a medidas contundentes como las cinco proposiciones no de ley que acaba de presentar.

Pero aunque para llegar a presidente no basta ser español y tener 18 años, como dijo el propio líder popular, tampoco basta ser un púgil demoledor.

La encuesta específica que ha hecho Intereconomía, de la mano del catedrático Ricardo Montoro, para conocer las repercusiones del atentado de Barajas ofrece valiosas pistas que pueden ser sumamente útiles a la hora de diseñar la estrategia de la oposición.

La gran conclusión del sondeo es que la bomba de Barajas ha minado aún más el crédito de Zapatero como gobernante. El 58% de los españoles desconfía de él: lo cual significa que más de 20 millones podrían no votarle en las elecciones. Y no menos relevante es que esa desconfianza cunde en una parte nada desdeñable de su propia hueste (más de 3,5 millones de votantes socialistas).

No obstante, la mayoría no cree ni que el presidente deba dimitir, ni que haya llegado el momento de adelantar los comicios generales, aunque (atención al dato) el 30% considera que ZP debe irse y el 33% apueste por el adelanto electoral. Pero el sentir general de la sociedad viene a subrayar la prudencia de Rajoy (esa virtud que él mismo invocó en el debate extraordinario del Congreso), al no haberse decantando por esos derroteros, ni haber planteado tampoco la moción de censura, en su liza del hemiciclo.

El líder popular demuestra tener ojo clínico. Como en la tauromaquia, saber medir los tiempos y las oportunidades de rematar la faena es crucial en una actividad que ha sido calificada, justamente, como el arte de lo posible.

En este sentido, el desgaste del adversario es un arma, tan paradójica como eficaz, que Rajoy está sin duda velando. La percepción de los propios seguidores del PSOE le proporciona interesantes elementos de juicio.

Primero, el mal llamado proceso de paz, cuya calamitosa gestión ha puesto en evidencia el atentado, divide a sus votantes: casi uno de cada tres piensa una cosa diferente (el 32% cree que debe terminarse; el 32%, que debe suspenderse temporalmente, y el 30%, que debe continuar).

Segundo, la deriva actual no hace sino agudizar una vieja tendencia de sus votantes. Hace tiempo que una parte importante del PSOE no está nada conforme con las actuaciones más emblemáticas del zapaterismo, como vienen detectando las encuestas de Intereconomía que publica ÉPOCA. Quienes desconfían de la negociación con ETA, quienes se oponen a la anexión de Navarra por Euskadi y quienes exigen el fin de la banda antes de negociar con Batasuna no son sólo votantes del PP, sino porcentajes nada pequeños de electores del PSOE.

Contrasta, por cierto, la solvencia de estos sondeos con la poco representativa muestra y la sospechosa intencionalidad política del efectuado esta semana por un periódico madrileño, dando la victoria a Zapatero en el debate del lunes.

Así las cosas, excederse en un duelo personal contra Zapatero puede resultar contraproducente para Rajoy, dada la fidelidad de los grandes bloques electorales a sus partidos y líderes.

Lo que espera la gran mayoría natural de la ciudadanía española (seguidores del PP pero también del PSOE) no es un combate de boxeo a corta distancia. Porque agota. Hasta produce rechazo respecto de quien golpea de forma inmisericorde. Lo que espera es que la lucha antiterrorista sea una cuestión de Estado basada en un pacto nacional. Si éste requiere revisar otros anteriores, así debe hacerse para aglutinar a PP y PSOE y a cuantas más fuerzas políticas, de manera leal, quieran erradicar el terrorismo mediante los valores democráticos y constitucionales. La gran mayoría -y sobre todo los decepcionados por el ambiguo Zapatero- desea un Rajoy estadista, que sea algo más que un implacable y duro pegador, un Rajoy capaz de pacificar en serio, que garantice una reconstrucción de las divisiones, errores, sectarismos y ganancia de tahures que la política de Zapatero ha provocado.

Frente a la desconfianza que suscita su rival, Rajoy tiene la oportunidad de proponer un nuevo y más amplio futuro, no sólo de reivindicar un pasado, por bueno que hubiere sido. Por ironías del destino, un número creciente de votantes socialistas se lo agradecerá, como sugiere nuestra encuesta.

La hora del PNV
www.zpromesas.blogspot.com Iñigo de Garés 19 Enero 2007

Han estado agazapados como comanches, sabiendo en cada momento que el iluso sonriente, tratando con ETA y Batasuna, se metía en la boca del lobo y que aquello acabaría con el mordisco feroz de la T-4. Y ahora aparecen, "deus ex machina", para hacer ver que le van a sacar, al crédulo infeliz, las castañas del fuego churruscante de la negociación.

El tiempo que ha durado "el proceso" se lo ha pasado el PNV sin decir ni Pamplona, como si la cosa no fuera con ellos. Eran perfectamente conscientes de la trampa que el diálogo con los radicales abrigaba para el Gobierno español. Y han dejado que se estrelle, cruentamente, en la piel de dos trabajadores ecuatorianos.

De repente, a Zapatero se le ha hecho la luz: el PNV, la solución es el PNV, que mediará con Batasuna, que intercederá ante ETA. Le ha abierto las puertas de La Moncloa a Ibarretxe, que debió llegar disfrazado de taxista del patético cantabrón. Ha quedado con Jesús Juan Imaz. Solo le falta vestirse de marmitón e irse esta noche a la Tamborrada con Gaztelubide.

Estará convencido, en su enciclopédica ignorancia, el cándido iluminao de que el abertzalismo de derechas va a remar en su misma dirección; y pensará soñador hasta en un Gobierno de Euskadi con el PNV, que no está pensando en otra cosa que compartir Ajuria Enea con él.

Pero el PNV no ha entrado en acción hasta que ZP ha repetido tres veces, como San Pedro, que Batasuna no acudiría a las elecciones. Ibarretexe necesita tanto que Batasuna no concurra a las elecciones, como éstos concurrir. Los resultados de Ibarretxe empeoran sensiblemente cuando hay batasunos a los que votar y, de darse esta circunstancia, tendría que verse obligado a pactar su gobierno con el propio Patxi López. Y no le apetece nada.

En cualquier caso, además, las condiciones serían las mismas. El propio Imaz ya lo ha adelantado: de entrada, los presos al País Vasco. Y luego seguiría la autodeterminación, y Navarra, claro. Porque, en el fondo, el PNV, Batasuna y ETA sólo se diferencian (y no siempre) en los medios, no en los fines. Lo cual al lego fantasioso le da lo mismo: él está enfermizamente empecinado en tirar p'alante a cualquier coste y, en ese trance, ni oye, ni ve, ni piensa, ni siente.

Bueno, sí; tiene una cosa clarísima: el PP tiene que desaparecer del mapa, a ser posible con los más de diez millones de españoles que lo apoyan y que, a estas alturas, probablemente ya son más. Así que, ni agua. Si vienen con propuestas, que las expongan a puerta cerrada, debajo de la escalera. ¡Qué es eso de ir a una reunión con propuestas, hombre, por Dios!

Estoy convencido que lo de Zapatero, en psiquiatría, tiene algún nombre.

Post scriptum: Se percibe cierto cansancio, en las huestes populares, con el tira y afloja de las manifestaciones, que si voy, que si no voy, que si esto y que si lo otro. Y no falta quien cree oportuno recordar que de lo que se trata es, pura y simplemente, de derrotar a una banda de delincuentes que han asesinado a cientos de personas, extorsionado, robado y amenazado. Y de que no hay rendición ni proceso posible que no tenga ese fin, so pena de darles la victoria.

Rubalcaba vs. González
Por M. Martín Ferrand ABC 19 Enero 2007

CUANDO Felipe González perdió el carisma, hará una docena de años, dijo de él Julio Anguita: «Nunca nadie malversó tanto la voluntad de un pueblo». De la noche a la mañana, como un efecto germinado por el GAL y la corrupción, desapareció la magia de González, su presencia perdió valor; sus palabras, crédito; sus trucos parecieron viejos y sólo los muy próximos aceptaban el valor y la vigencia de su liderazgo. Ahora, hasta el PP acepta como dogma los dictámenes del ex presidente. Debe de ser que los políticos, como las estrellas de mar -que también son animales zoófagos y depredadores-, tienen capacidad para la autorregeneración.

Sólo Alfredo Pérez Rubalcaba, que no en vano fue ministro de González y exquisito portavoz para los asuntos del GAL, se ha permitido contradecir a su viejo jefe a favor de José Luis Rodríguez Zapatero, el presidente autista que ocupa La Moncloa y dirige el rumbo de la Nación con la ayuda y colaboración de quienes no quieren que la Nación exista. En el acto inaugural del Centro Nacional de Coordinación Antiterrorista, el CNCA, el titular de Interior, ante el reproche de González a Zapatero por no tener un «plan B» para la hipótesis de un fracaso en sus negociaciones con ETA, le ha respondido a su antiguo mentor y maestro, con chulería impropia de su habitual y perversa sutileza, que el Gobierno tiene «un plan B y C».

Lo que maravilla tanto como acongoja es contemplar la inmensa fuerza que tiene un grupúsculo, teóricamente respaldado por sólo ciento y pico mil votantes, sobre las fuerzas democráticas del Estado. No sólo han sido capaces de enfrentar, temo que irremediablemente, a Zapatero con Mariano Rajoy, sino que también han sabido provocar el distanciamiento entre la vieja guardia del PSOE y su pujante y desnortado frente de juventudes. Eso, sin contar la adhesión que evidencian hacia la díscola izquierda patriótica vasca -¡qué desatino de nomenclatura!- la mayoría de los grupos separatistas, especialmente los catalanes, que pululan por el Estado.

Algún hermeneuta especializado en los dobleces socialistas podrá, quizás, interpretar la oportunidad de la inauguración de la sede del CNCA en el momento más tenso de la divergencia sobre el problema que lucen Zapatero y Rajoy. Rubalcaba, que si jugara al billar lo haría a doce bandas para que los golpes de su taco resultaran más impredecibles todavía, es capaz de distraer la atención de los espectadores de mil modos diferentes, todos tramposos, y quizá por eso nos presenta ahora en primer plano un organismo que en su corta existencia ha sido sede de desavenencias policiales y que, sin cumplir los dos años, ya va por su segundo director después de haber anulado a quien fundacionalmente debiera ser el sustituto, en mayo, del primero. ¿Hacia dónde debíamos estar mirando para advertir el truco?

La cuña de Irán en Irak
Por Rafael Bardají ABC 19 Enero 2007

Desde el comienzo de la intervención en Irak, el objetivo de los Estados Unidos ha sido el establecimiento de un gobierno de coalición, multiétnico, que hiciera posible la reconciliación nacional y que pusiera a Irak en el rumbo de llegar a ser una sociedad libre y plural.

El temor a un Irak democrático, por lo revulsivo que era para los déspotas y teócratas de la zona, concentró el odio y las energías destructivas del yihadismo internacional, pero también de algunos vecinos del nuevo Irak, entre ellos Irán.
El régimen de los ayatolás ha perseguido dos metas alternativas: la primera, que todo gobierno iraquí estuviera dominado por los chiíes, a los que considera teóricamente sus aliados naturales; la segunda, en el caso de que fuera imposible la primera, alimentar las fuertes tensiones internas, promover la guerra civil y asegurarse un Irak fragmentado en tres, el norte kurdo, el centro suní y el sur, la mayor extensión, chií.

Los cálculos iraníes se basaban en dos premisas más que discutibles. En primer lugar, que la población chií de Irak preferirá ser un gobierno títere de Teherán, pero gobierno al fin y al cabo, a tener que hacer concesiones hacia los suníes, que les han masacrado a lo largo de los años. En segundo lugar, que frente a la violencia étnica, los americanos dirían adiós definitivamente al país y a sus intentos democratizadores en la zona.

Así, la República Islámica de Irán ganaría de un solo tiro dos cosas muy relevantes, un Irak convertido de facto en una provincia más iraní y unos Estados Unidos en retirada del Golfo y, por tanto, un Irán sin trabas para llegar a ser el líder regional que ambiciona ser.

Su visión puede ser errónea. No hay ningún indicio de que los chiíes iraquíes acepten de buena gana la hegemonía de Irán y el que los iraníes estén en Irak ayudando a matar tanto a unos como a otros no les vuelve más aceptables. Y el nuevo plan de Bush les ha dejado desconcertados. Es el momento de presionarles. Si se quiere ganar en Irak es necesario hacer frente a Irán. Hoy más que nunca.

La Fiscalía del Supremo dice que la Sala que absolvió a Vicario actuó de forma «arbitraria»
F. Velasco La Razón 19 Enero 2007

Madrid- La fiscalía del Tribunal Supremo ha acusado a la Sala de la Audiencia Nacional que absolvió al etarra Gregorio Vicario Setién del secuestro del empresario José María Aldaya de haberse negado a valorar «de forma arbitraria» dos pruebas esenciales que, en opinión del Ministerio Público, acreditaban la participación del procesado en esos hechos: las declaraciones de los ya condenados Francisco José Ramada Estévez y Sagrario Yoldi Múgica, así como el informe de ADN del etarra que se logró en una maquinilla de afeitar que se encontró en el zulo donde permaneció privado de libertad Aldaya desde el 8 de mayo de 1995 al 14 de abril de 1996. La fiscalía pide al Supremo que anule la sentencia de la Audiencia y que ésta dicte una nueva donde valore las declaraciones de Ramada y Yoldi, o, subsidiariamente, condene directamente a Vicario a 17 años de cárcel.

En su informe de formalización del recurso de casación, el fiscal es tremendamente crítico con la fundamentación que utilizó la Audiencia para absolver a Vicario Setién, al afirmar que los motivos esgrimidos «revelan su carácter contradictorio y arbitrario», discutiendo, por ello, la «arbitrariedad o manifiesta irracionalidad del proceder y del discurso del Tribunal al negarse a valorar la prueba de la acusación».

En cuanto a las declaraciones que prestaroncomo testigos los dos etarras condenados por estos hechos, el fiscal rebate con dureza que la Audiencia no las tuviese en cuenta por entender que su corroboración externa no puede ser tenida en cuenta porque el informe de ADN de Vicario Setién no fue introducido en el juicio ni por el fiscal ni por la AVT. Así, en primer lugar, señala que lo realmente importante será la coparticipación o no del acusado en el secuestro, al margen de que declaren como imputados o testigos.

Y, en cuanto al informe de ADN, destaca en su dictamen que se trata de un documento que estaba en el procedimiento y por tanto tuvo que ser valorado «directamente» por el tribunal, por lo que éste actuó con un claro «voluntarismo» al no tenerlo en cuenta, ni siquiera indiciariamente, para corroborar las otras prueba, es decir, las declaraciones de los ya condenados.

Por tanto, la conclusión de la fiscalía es clara: no valorar los testimonios de Francisco José Ramada Estévez y Sagrario Yoldi Múgica relativos a la participación de Vicario Setién en el secuestro fue una decisión «arbitraria e irracional». Por todo ello, la Fiscalía solicita a la Sala Penal del Supremo que, sin necesidad de que se celebre vista oral, anule la sentencia de la Audiencia Nacional, para que dicte otra nueva en la que valore la prueba de esas declaraciones de los coimputados.

POLÍTICA
La UPV podrá impartir clases a presos de ETA fuera de España
El Tribunal Superior avala el protocolo de la Universidad vasca para cursos en otros países y desestima un recurso de la Abogacía del Estado
EL CORREO/BILBAO 19 Enero 2007

La Universidad del País Vasco (UPV) podrá impartir clases a presos de ETA encarcelados fuera de España. Así lo avala la Sala de lo Contencioso-administrativo del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) en una sentencia fechada el 18 de diciembre y hecha pública ayer por la dirección universitaria.

El tribunal declara que el protocolo de atención a las personas internas en centros penitenciarios que el Consejo de Gobierno de la UPV aprobó por unanimidad en octubre de 2004, «no infringe la Ley General Penitenciaria, ni vulnera el derecho a la igualdad del resto de los alumnos», según una nota de prensa enviada por la propia Universidad vasca, «ajustándose a la realidad y no transgrediendo la normativa estatal».

La Abogacía del Estado había interpuesto un recurso contencioso-administrativo contra la 'Normativa de gestión de enseñanzas de primer y segundos ciclos', y el 'Protocolo de atención a presos', aprobadas por la UPV. Esos documentos pretendían regular la posibilidad de proporcionar docencia a los presos etarras, mediante «una minuciosa» normativa, que debía abarcar todos los aspectos concernientes al régimen del alumnado interno, «desde la matriculación o becas a las titulaciones que pueden cursar, los exámenes y su evaluación».

Esta regulación ha sido utilizada por distintas facultades y escuelas de la Universidad para impartir docencia y la evaluación de internos en cárceles fuera de España, ya que la actual Ley General de Penitenciaría, «se guía por el principio de territorialidad» y no permite a las universidades ordinarias realizar esa actividad en las cárceles españolas.

Para el rector de la UPV, Juan Ignacio Pérez, esta resolución confirma que «no cometimos ninguna ilegalidad aprobando el protocolo y que tampoco la cometemos proporcionando ahora docencia a los internos en centros de otros países». Del mismo modo, el máximo dirigente universitario ha criticado la persecución «implacable» soportada «a lo largo de los distintos períodos de gobierno» por el Rectorado , «desprestigiando la UPV y derramando toda clase de sospechas sobre la integridad profesional de muchos de nuestros docentes».

El rector considera que la sentencia «es un motivo de satisfacción personal y de reparación moral al prestigio de nuestra institución académica y de su profesorado».

ABREN EXPEDIENTE SANCIONADOR A NUEVE HOSPITALES POR DARLOS
El PP exige la dimisión de la consejera de Salud por pedir los datos de pacientes para un estudio sobre el catalán
El portavoz adjunto del PP en el Parlamento catalán, Daniel Sirera, ha pedido este jueves la dimisión de la consejera de Salud, Marina Geli, después de que la Agencia Catalana de Protección de Datos (ACPD) haya abierto un procedimiento sancionador a nueve hospitales públicos por facilitar historiales de pacientes. Según el popular, para la APCD es "una infracción muy grave" que estos hospitales facilitasen estos historiales para elaborar un estudio sobre el idioma que utilizan los médicos, y requiere a la dirección de los centros que impida que vuelva a pasar y que lo comunique al Defensor del Pueblo catalán. Recientemente se sancionó al Hospital San Rafael de Barcelona por facilitar estos datos.
EFE Libertad Digital 19 Enero 2007

El portavoz adjunto del PPC, Daniel Sirera, ha informado de que su partido ha presentado una propuesta de resolución en el Parlament para que se asuman las responsabilidades correspondientes con el "cese" de los responsables que autorizaron el estudio.

El dirigente del PPC ha afirmado que "es evidente que el gobierno de la Generalitat sobrepasó los límites de la ley y de la ética" y la consellera Geli "debería presentar su dimisión".

Ya se hizo público que la Agencia Española de Protección de Datos había multado al Hospital de San Rafael de Barcelona con más de sesenta mil euros por facilitar datos personales de sus pacientes a una empresa privada contratada por el Gobierno catalán en la época de Maragall para hacer un estudio sobre el uso del catalán en el ámbito sanitario.

En este caso, la sanción podría haber sido más elevada, pero la Agencia apreció "una disminución de la culpabilidad" al tratarse de una respuesta a una petición de una instancia oficial como es la Generalidad.

El Tribunal Supremo declara que Jarrai, Haika y Segi son organizaciones terroristas
Efe - Madrid. La Razón 19 Enero 2007

El Tribunal Supremo (TS) declaró hoy que Jarrai, Haika y Segi son organizaciones terroristas y no meras asociaciones ilícitas, como consideró la Audiencia Nacional en una sentencia hecha pública en junio de 2005, según fuentes del Alto Tribunal.

Así lo acordó hoy la Sala de lo Penal del TS al estimar los recursos interpuestos por la fiscalía y por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) contra esta sentencia, que condenó a veinticuatro miembros de dichas organizaciones por un delito de asociación ilícita, pero no por terrorismo.

La resolución del Supremo supone elevar a seis años de cárcel las penas que impuso la Audiencia a veintitrés, de los veinticuatro acusados, ya que absuelve a uno de ellos.

Peones Negros se sumará a la manifestación contra ETA del día 3 en Madrid
La plataforma ciudadana Peones Negros ha comunicado que se sumará a la manifestación que, con el lema "En defensa de la libertad, por la derrota de ETA y contra la estrategia de la negociación" tendrá lugar en Madrid, el próximo 3 de febrero. La concentración ha sido convocada por el Foro de Ermua y apoyada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo y por otras organizaciones ciudadanas.
REDACCIóN  A CORUñA El Ideal Gallego  19 Enero 2007

La plataforma surgió como movimiento de apoyo a aquellas iniciativas que respalden de manera inequívoca a las víctimas del terrorismo y rechacen las medidas de cesión ante las pretensiones de los terroristas.

Según la organización, "no hay solución negociada o política al terrorismo", pues aseguran que sus causas residen en una estrategia calculada de unos grupos que deciden acometer una serie de crímenes para conseguir unas ventajas que "no podrían obtener limpiamente", en la creencia de que "a través del terror pueden torcer la voluntad de los ciudadanos obligándoles a doblegarse".

Llamamiento > En base a este sentimiento, Peones Negros llama a todos los ciudadanos a acudir a Madrid el 3 de febrero para manifestar su apoyo a las víctimas del terrorismo, oponerse a la cesión del Gobierno ante el terror y exigir el mantenimiento del Estado de Derecho.

La Asociación de Víctimas del Terrorismo, que ya ha confirmado su asistencia a la manifestación, reclamará la vuelta al Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo y la aplicación "sin paliativos" de la Ley de Partidos, que serán los instrumentos con los que "se hará justicia y se preservará la memoria y la dignidad de las víctimas".

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