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Recortes de Prensa    Martes 23 Enero  2007

Ibarretxe en La Moncloa: distensión entre banderas y cobro de facturas
Miguel Ángel Orellana elsemanaldigitall 23 Enero 2007

Colaboración institucional para una voladura controlada de las instituciones. Sin rodeos, eso es lo que el lendakari le pidió al presidente del Gobierno en su entrevista la semana pasada.

23 de enero de 2007. La sombra del separatismo, diría Aznar, planeó la semana pasada sobre la capital del Reino. Foto sorpresa en el Palacio de La Moncloa: el Presidente José Luis Rodríguez Zapatero y el lendakari Juan José Ibarretxe, flanqueados por la ikurriña y la bandera nacional. ¿Normalidad? Eso vendieron el Gobierno central y Ajuria Enea. Aunque la gente de la calle, que tiene mucho sentido común, sabe que quien se acoge al secreto es porque tiene algo que ocultar. Conocemos bien la trastienda del Partido Nacionalista Vasco, de lanza del asedio nacionalista al Estado.

Zapatero dio una inyección de moral a Ibarretxe. ¿Qué hará el lendakari? Administrar su victoria, mostrando primero su cara más amable. Dialoguemos. Entendámonos. Hablemos… Que el Gobierno de la nación le ayude a cargarse las instituciones del Estado en un determinado territorio, que el presidente le eche una mano, que José Luis Rodríguez Zapatero siga afrontando el "problema vasco" y apadrine en la mesa de partidos a tres bandas (PNV-PSE-Batasuna), un plan de amistosa ruptura con España. Ya se sabe, el palo y tente tieso no es de recibo, ni siquiera contra los enemigos de la unidad del Estado, ergo la forma de aliviar el drama no puede hacerse sino desde los paños calientes. De viva voz y por enésima vez se lo hizo saber el lendakari Juan José Ibarretxe en su discreta cita en el Palacio de La Moncloa. Y Zapatero, siempre tentado de pactar por debajo de la mesa, buscará las fórmulas de quedar bien con Ibarretxe, por su necesaria entente con el PNV.

Prioridad de Zapatero…

"Bajo ningún concepto dejaremos que la situación creada tras el bombazo de ETA en Barajas rompa la alianza con el Partido Nacionalista Vasco. La buena sintonía con el PNV es pieza clave de la legislatura", remachan con insistencia a Elsemanaldigital.com en el Palacio de La Moncloa. "El presidente no hace ni dice las cosas porque sí, sino que cada uno de sus movimientos políticos está estudiado y los hace en el momento que considera preciso", inciden esas mismas fuentes. Otra cosa es que se equivoque. Pero en los círculos cercanos a Zapatero apuestan por "el nacimiento de un nuevo marco de relaciones entre todos y que debemos aprobar todos". Unas palabras abstractas que sólo pueden ser valoradas con inquietud.

No en vano, el PNV maneja con habilidad el discurso "victimista", la oferta "amable" de convivencia, el ofrecimiento reiterado de "mano tendida" y el mensaje de que, ocurra lo que ocurra, será inevitable el traslado de los presos etarras a las cárceles vascas, el punto y final a los "juicios políticos", la derogación de la Ley de Partidos, y, cómo no, "el derecho del pueblo vasco a decidir su futuro", al que siempre se refiere con el término de "consulta popular". El partido fundado por Sabino Arana jamás va a abogar por la derrota de ETA sino por la negociación con ETA, porque siempre aspirará a obtener un paso más, o dos, o tres, en el recorrido hacia su objetivo final: la independencia.

El PNV jamás renunciará a ese objetivo. A lo sumo, racionará los pasos para alcanzarlo. El presidente del Gobierno podrá imaginarse todos los falsos paraísos que quiera, pero el Partido Nacionalista Vasco es un recolector de nueces, ya sea con el bronco Xabier Arzalluz o con el caballeroso Josu Jon Imaz al frente. Sin embargo, Zapatero busca seguir con su "proceso", única piedra angular de la legislatura, y para ello se acelerarán de nuevo los plazos para sacarlo adelante lo antes posible.

…la sublimación del fin de las instituciones…

La canalización del debate pasa ahora por la creación de la mesa de partidos. Gran parte del trabajo ya lo tenían hecho antes del bombazo de ETA. De hecho, PSE, PNV y ETA-Batasuna habían acordado que la constitución de la mesa de partidos se pospondría hasta después de los comicios municipales y forales de la próxima primavera, para que ningún grupo pudiera hacer electoralismo con ella. También compartían la idea de que el texto resultante de las negociaciones no se hiciera público. Las tres formaciones tenían ya pactado un documento con la metodología del foro así como referencias a los contenidos que se abordarían en él, eso sí, con un lenguaje ambiguo para salvar los temas más espinosos. Fue precisamente la falta de concreción la que hizo que la banda asesina vetara dicho documento. Socialistas vascos, peneuvistas y proetarras no tardarán en recuperar la nueva tanda de reuniones conjuntas. Las tres formaciones han mantenido de hecho contactos a dos bandas después del 30-D.

…y la estrategia de acomodación

Mala pinta tiene esto. Si en La Moncloa se trafica con los principios al servicio de una estrategia de "acomodación", el resultado final puede ser suicida. La misma palabra que utiliza un ministro del actual Gobierno cuando se refiere –siempre en privado- a lo que pergeña Zapatero: "Elegir como socio en materia tan sensible como la antiterrorista al PNV puede ser un suicidio para el PSOE". Es el pensamiento expresado a este periódico por el titular de una cartera del Gabinete, pero no lo es en la mente de Zapatero. Como éste le debe un favor, el nacionalismo vasco se limita a pasarle factura por el apoyo.

Por lo tanto, y de entrada, luz verde a la fusión de las tres cajas de ahorro vascas; a que la denominada Y vasca (conexión del AVE con Vitoria, Bilbao y San Sebastián) sea gestionada por el Gobierno vasco y su coste se descuente de futuras liquidaciones del cupo; o a la prórroga automática del cupo en fecha reciente. Aumentan las posibilidades de que prosperen otras clásicas reclamaciones del lendakari Juan José Ibarretxe: Instituciones Penitenciarias y Seguridad Social, como dos nuevos ámbitos de gestión segregables a favor de su Gobierno. Doble contra sencillo a que Zapatero acabará tragando.

El presidente del Gobierno persigue tres objetivos en lo inmediato: retomar el "proceso", asegurarse una mayoría parlamentaria suficiente para agotar la legislatura y mantener al Partido Popular a la suficiente distancia como para hacer caso omiso a sus iniciativas. "Si logramos gestionar bien las próximas semanas la sensación de zozobra pasará", explican esperanzados varios dirigentes del PSOE. "Hay que ir tranquilos. El PP se está pasando y puede írsele de la mano esta dinámica de atacar sin cuartel al presidente del Gobierno", insisten. Esa es la baza en la que, quizá, más confían hoy los socialistas. "Se ha logrado nuclear a todos los partidos en torno a José Luis Rodríguez Zapatero y es el PP el que se ha quedado solo". El año que falta para ir a votar se anuncia agotador.

Leyes, sentencias y detenciones derogadas "de facto"
EDITORIAL Libertad Digital 23 Enero 2007

Si hace unos meses el representante político de ETA al que Zapatero calificaba como "hombre de paz", Arnaldo Otegi, se vanagloriaba de la derogación "de facto" de la Ley de Partidos, este lunes ha vuelto a quedar demostrado hasta qué punto nada ha cambiado –que no sea a favor de las aspiraciones de ETA– tras el sanguinario "accidente" de Barajas.

Por una parte, el lehendakari Ibarretxe, tras ser recibido la semana pasada por Zapatero en una cordial, fugaz y "discreta" visita a Moncloa , ha recibido este lunes al representante de la ilegalizada formación proetarra para acelerar –tal y como exigía ETA en su último comunicado– ese "proceso" destinado a liquidar en "paz" el actual, y todavía constitucional, marco jurídico-político del País Vasco. Eso, por no recordar la secreta reunión que Batasuna volvía a tener con el PSE a los pocos días del atentado.

Por otra parte, la no menos ilegalizada Askatasuna –estructura de ETA destinada a apoyar a los terroristas encarcelados– ha celebrado impunemente una convocatoria en la que, por boca del terrorista en libertad bajo fianza Juan María Olano se ha censurado la reciente sentencia del Tribunal Supremo sobre Jarrai-Haika-Segi, en contra de la cual celebrarán una jornada de "movilizaciones" el próximo jueves.

Mientras tanto, esta es la hora que el ministro del Interior –responsable de la ejecución de la sentencia del Tribunal Supremo a través de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado– todavía no ha dado una explicación de la falta de vigilancia a los miembros de Jarrai que resultaron condenados y que, al día de doy, están en paradero desconocido.

La petición de explicaciones a Rubalcaba por parte de Acebes está más que justificada no sólo por el "escaso entusiasmo" con el que el Gobierno del 14-M ha acogido esta sentencia, sino también por el lamentable historial de este gobierno que todavía sigue sin dar explicaciones sobre los "chivatazos" que agentes policiales facilitaron a los extorsionadores de ETA que estaban siendo sometidos a vigilancia por el juez Marlaska.

De hecho, en los diez meses anteriores al atentado de ETA en Barajas, la única operación antiterrorista desarrollada en nuestro país ha sido la que el pasado mes de junio desmantelaba la red encargada del cobro del "impuesto revolucionario". Eran los tiempos en los que el Gobierno de Zapatero desmentía la persistencia de una extorsión etarra que los empresarios denunciaban y que hasta los terroristas justificaban por razones de financiación en sus comunicados. Desvelada por el empeño de ese juez, Rubalcaba quiso dejar claro, no sabemos si para tranquilizar a la "izquierda abertzale", que esa operación antiterrorista era consecuencia de "investigaciones judiciales" que "venían de años atrás", algo que, por otra parte, y por una vez, era cierto.

La sentencia del Tribunal Supremo contra los "cachorros de ETA" podrá desagradar al Gobierno del 14-M tanto como las propuestas de refortalecimiento del Estado de Derecho contra ETA, planteadas la semana pasada por el PP y vetadas por la "unidad" de socialistas y nacionalistas. Es tarea de todos, sin embargo, el lograr que el Gobierno de Zapatero no aplique contra esta sentencia del Tribunal Supremo el mismo "cordón sanitario" que, a favor de ETA y en contra del PP, aplicó la semana pasada. Y es que si algo ha quedado demostrado "de facto" es que Zapatero no quiere romper ni el frente anti PP, ni su pacto-tregua con ETA.

Política antiterrorista
La pasividad, nueva estrategia del Gobierno
Ignacio Villa Libertad Digital 23 Enero 2007

La reacción del Gobierno ante la claridad del fallo del Tribunal Supremo sobre el carácter terrorista de las tramas juveniles de ETA ha sido la pasividad. La decisión no hace sino seguir la jurisprudencia marcada por anteriores sentencias que calificaban como parte de la banda armada a las distintas tramas articuladas en torno a ella y que le daban cobertura económica, social e internacional. Aquel logro fructificó en la legislatura en que el acuerdo del PP y del PSOE permitió acorralar a los terroristas, cuyos éxitos en la lucha han sido desmontados progresivamente por el Gobierno Zapatero al ritmo del proceso de rendición. La decisión del Supremo de considerar a Jarrai, Haika y Segi parte de la trama terrorista nos permite volver al punto inicial del que habíamos salido hace casi tres años.

El problema ha surgido con la actitud del Gobierno, que ha actuado sin ningún entusiasmo, con una frialdad llamativa y una pasividad lamentable. A estas alturas, de los 23 acusados por pertenecer a banda armada, 19 están todavía en libertad. Desde el Gobierno se dice que no ha existido negligencia y niegan cualquier "soplo" que haya facilitado esa huida. Es más, se dan por ofendidos cuando se pone en duda la eficacia del Ejecutivo.

El problema consiste en que, aunque en principio no habría por qué dudar de la buena fe de un Gobierno que deja que se le escapen los terroristas, pues siempre se puede alegar mera incompetencia, ha llovido demasiado como para conformarnos con esa explicación. La inactividad policial contra ETA durante el alto el fuego, sumada al asunto del chivatazo que Garzón ha dejado que duerma el sueño de los justos en su juzgado, permiten y hasta obligan a la sospecha.

Todo indica que será esta semana cuando se reúna el Pacto Antiterrorista tal y como anunció Zapatero en el Congreso hace una semana. Un encuentro que el Gobierno quiere que se convierta en su acta de defunción. Lo cierto es que después del patético espectáculo que ofrecieron la semana pasada el PSOE y sus socios cerrando el parlamento a cualquier discusión sobre el terrorismo, hay que ponerse en lo peor. No sería de extrañar que los 19 etarras en paradero desconocido no sean detenidos. El Gobierno se ha instalado en la pasividad como estrategia a seguir hasta que considere que los ciudadanos han olvidado Barajas y así poder volver al punto en el que estaban cuando Zapatero auguró que en un año estaríamos mejor. Quizá se cumpla, si en ese intervalo sale de la Moncloa.

Cinco nociones contra ETA
VALENTÍ PUIG ABC 23 Enero 2007

EXTRAER lecciones del horror no pocas veces obliga forzosamente a entremezclar la naturaleza de la guerra y la idiosincrasia del terrorismo. Con el tiempo que lleva ETA habiéndole declarado la guerra a España, lo más caduco es confundir todavía términos como «paz», «tregua», «proceso». Hay en casi todo terrorismo una habilidad especial a la hora de transferir a la víctima las trampas de su semántica destructiva. En las últimas semanas, ha habido motivos para conceptualizar y revalidar algunas impresiones sobre la ETA actual y su envergadura criminal. Provisionalmente y entre otras muchas, uno puede extraer un mínimo de cinco nociones.

La primera es que a quien le corresponda tomar iniciativas respecto a ETA -es decir, el Gobierno de la nación- tiene por primera obligación inexcusable resguardar todo el sistema político, incluida la oposición, aunque eso la deje en condiciones de intentar sacar provecho de los errores del Gobierno. Luego viene la moviola -en manos del electorado- para ilustrar quién aisló a quién, pero un gobierno no puede pretender dar protección a todo el «hardware» del sistema político si no es que procura hacerla extensiva a la oposición.

Otra noción aportada por la experiencia reciente se ajusta al método Colin Powell: los líderes que se preocupan más por ser queridos que por ser eficaces no podrán controlar a las personas con las que deben enfrentarse. Esa segunda noción incumbe posiblemente al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Dicho de otro modo: los buenos líderes son los que sin cesar intentan que la mejor gente sea la que se sienta más satisfecha. Convencer a la buena gente tiene prioridad, y en segundo lugar ya vendrá seducir a reductos más tibios o ambivalentes.

Como tercera noción, la calle es del Gobierno por ser quien representa legítimamente a la sociedad, y por tanto ejerce el monopolio de la fuerza. Todo lo que transcurra en la calle de forma refractaria a la ley y el orden afecta a la autoridad del Gobierno, la mengua visiblemente y desconcierta el sistema de controles y equilibrios de la nación. La calle no puede ser un peón a cambiar por otro peón. El desorden público no es un elemento de trueque, para insinuar comprensión, abertura, aproximación o talante. La calle no puede ser de nadie porque es de todos. Por eso la calle es del Gobierno y para eso están los gobiernos.

Cuarta noción: cierta dosis de optimismo siempre ayuda en situaciones tan complejas y arduas pero a condición de que sea un «multiplicador de fuerza», a condición de que sume energías y no haga ostentación del tan gratuito optimismo antropológico. Es decir: a lo sumo, optimismo a secas, con grandes dosis de realismo y alguna que otra referencia barroca. Sirve ahí el principio Patton: adaptarse a las circunstancias y no intentar que las circunstancias se adapten a nuestros planes. Desde luego, una cosa es la soledad del poder y la otra, tener la agenda en blanco.

Quinta noción: es bueno que la oposición sepa expresar lo que quiere. Que no ha sido así es la percepción de la franja centrocampista de la sociedad española. Aparece en las encuestas. En los instantes más álgidos de las últimas semanas, la sociedad española esperaba de Mariano Rajoy que le hablase, que dijera algo por encima de la cacofonía partidista, que aportase alguna certidumbre más allá de los automatismos de la antítesis Gobierno-oposición. Su posición no es fácil, pero indudablemente es para eso que está donde está. La pinza parlamentaria que se le aplica seguramente escuece, pero ante una ofensiva de aislamiento un partido como el PP -con buenos equipos y experiencia de gobierno- tiene no pocos recursos políticos para evitar eficazmente que no le aíslen. Rajoy sabe hablar y hablar claro. De no hacerlo, se le supone enfrascado en componer distintos vectores del PP y eso lo debilita. Es en momentos así que a los políticos de la derecha les compete actuar no en virtud de lo que la derecha es, sino en razón de lo que debiera ser. En realidad, eso también es pragmatismo, capacidad de decisión necesaria cuando a uno le estorban los nudos gordianos y los juegos de laberinto.
vpuig@abc.es

Zapatero protegerá a Jarrai, Haika y Segi (no puede evitarlo)
Pascual Tamburri elsemanaldigital  23 Enero 2007

Los grupos pro-etarras son también organizaciones terroristas. Tras tres décadas de régimen constitucional, el Poder Judicial español ha llegado a la misma conclusión que el resto de países de nuestro entorno: los movimientos con una dimensión terrorista y una estructura totalitaria no pueden ser parcialmente legales. Cada una de las partes comparte la meta común del movimiento y asume los medios empleados; sólo la amputación completa del tumor puede garantizar la curación del cuerpo social y, en este caso, la plena vivencia de las libertades democráticas en España.

Podríamos recrearnos en recriminaciones, porque el caso lo merecería. Tengo en mente algunos políticos de ayer y de hoy, no todos de izquierdas ni aun de centro, culpables en el pasado de criminales distinciones entre los verdugos y de sospechosos desapegos hacia las víctimas. Pero por amor de patria les voy a ahorrar los nombres y las citas, ya que ahora todos acatan la decisión del Tribunal Supremo. Sin embargo, les voy a dar una mala noticia: ETA sobrevivirá a la sentencia, seguirá teniendo una rama política y ésta tendrá un peso notable en la juventud vasca y navarra. Zapatero, claro es, será responsable en parte, pero no culpable del todo.

Zapatero no quiere presionar a ETA y Batasuna. Elsemanaldigital.com lo ha explicado desde el viernes de manera que me exime de repetir aquí los detalles. El presidente quiere negociar con ETA y llegar a un final dialogado; teme que ETA se eche al monte si jueces y policías empiezan a actuar por su cuenta, y desde el Gobierno hará lo posible para que la sangre no llegue al río; a partir de ahora cualquiera que milite en nombre de estas organizaciones podrá ser condenado como terrorista: vamos a ver cómo se las arregla Rubalcaba para que no sea así. Ya lo han hecho con Batasuna, que es ETA y sin embargo convoca ruedas de prensa y se reúne con el PSOE y el PNV; lo harán ahora con sus chicos, perdón txikos.

Zapatero no entiende el problema juvenil vasco y navarro. Jarrai o como lo llamen ahora es un grupo juvenil dentro de un movimiento totalitario; da respuestas a cada una de las necesidades de la vida social de un joven, ofrece un estilo de vida, una causa que moviliza, riesgo, ocio, carácter, música. Todo. Jarrai es terrorista, pero la mera represión no puede llenar el hueco de una organización así. Claro, si uno analiza Jarrai pensando que es como Juventudes Socialistas –un grupo de jóvenes pijos vagamente adoctrinados, unidos para la consecución de puestos en las listas y de cargos bien pagados- jamás podrá entender la importancia de esta dimensión juvenil. Jarrai podrá gustar o no gustar, pero a los jóvenes que se movilizan en sus filas –o contra sus filas, hipóteticamente- no se les puede ofrecer como alternativa el nihilismo individualista. Es poco atractivo: así que Jarrai, ilegal, seguirá funcionando hasta que se complete la buena noticia de la ilegalización con una verdadera respuesta.

Zapatero no puede hacer mucho más de lo que hace. ¿Represión? Para un movimiento totalitario y juvenil ya estructurado un poco de represión –limitada, porque esto es una democracia- es hasta estimulante; salvo para las mesnadas de trepas la rebeldía –la de verdad, no la de D&G- es atractiva a ciertas edades y en ciertos casos. Zapatero no quiere acabar de verdad con este brazo de Batasuna; tampoco entiende muy bien cómo funciona; pero aunque comprendiese y quisiese tiene una serie de ataduras que le impiden dar una respuesta de verdad efectiva.

Ah, ¿y Rajoy? La oposición sí se ha alegrado de la sentencia, porque sí quiere acabar con Batasuna, con ETA y con Jarrai; en la oposición hay algunas voces aisladas que sí entienden –porque lo ven cada día en la calle- de qué estamos hablando. Es evidente que "la simple acción policial es insuficiente para acabar con el terrorismo, si no se acompaña de medidas eficaces para erradicar todo el aparato de apoyo con el que cuenta", como se ha dicho en este periódico. Ahora hay que atreverse a pensar cómo recuperar para España a estos hijos suyos seducidos por algo que, en sí mismo, puede ser seductor.

Presión intolerable
Editorial El Correo 23 Enero 2007

El pronunciamiento de la Asamblea Nacional del PNV y las convocatorias que efectuó de manifestaciones, concentraciones y recogidas de firmas para arropar al lehendakari Ibarretxe en contra de su comparecencia ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, son exagerados y suponen una presión intolerable sobre el poder judicial. El órgano supremo del partido jeltzale se ha autoproclamado juez de los jueces y se ha arrogado, sin ninguna legitimidad, la facultad de condenarlos con términos de una dureza que sólo cabría emplear contra los enemigos declarados del Estado de Derecho. Ha dejado de lado la crítica legítima de una decisión judicial, de la que tiene todo el derecho a discrepar -como lo hace, por ejemplo, el propio Ministerio Fiscal-, para pasar a descalificar a las personas que la han adoptado de manera impropia en una institución democrática. Y ha recurrido además a métodos del más burdo populismo, confundiendo a Ibarretxe con la institución que ostenta e, incluso, con el sistema en sí, y tratando de implicar, con sus llamamientos, a toda la ciudadanía.

El lehendakari, como cualquier otro ciudadano, está sometido a la ley y a las decisiones de quienes tienen la potestad y el deber constitucional de aplicarlas. Y lo mismo que a cualquier otro ciudadano, le ampara el derecho a defenderse por los cauces que la ley contempla y que el propio tribunal le ha indicado en su resolución. No resulta, por tanto, edificante que, quien debería dar ejemplo en razón de su cargo, abuse del poder que éste le confiere para organizar, de la mano de su partido, un enfrentamiento en toda regla con un poder legítimo del Estado. Esta actitud es más reprobable en la situación y contexto actuales, cuando el poder judicial es objeto de feroces ataques por parte de quienes quieren deslegitimarlo. En este sentido, la reunión que ayer mismo mantuvo el lehendakari con el portavoz de la ilegalizada Batasuna, Arnaldo Otegi, no puede interpretarse sino como una provocación. Una cita, absolutamente inoportuna desde el punto de vista político, que se realiza, además, en vísperas de su comparecencia ante los tribunales.

Hoy mismo se reúne el Consejo General del Poder Judicial para decidir sobre la petición de amparo que le ha cursado el presidente del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco y presidente también de la sala que ha de proceder ante la imputación de Ibarretxe. Cualquiera que sea la postura del Consejo, quienes ayer decidieron arropar al lehendakari no se darán por aludidos, sino que seguirán la costumbre que últimamente han adoptado de aplaudir las resoluciones que les son favorables y denigrar las que les son contrarias. Sin embargo, la ciudadanía ha de ser consciente de que, en democracia, el respeto a las reglas y a las facultades de los diversos poderes es lo único que puede mantener el sistema incólume y a salvo de la arbitrariedad y de los intereses de los ciudadanos particulares, por muy investidos que estén de la representación popular.

La unidad desunida.
Javier Orrico Periodista Digital  23 Enero 2007

Lo que el pasado domingo salió a manifestarse por las calles de Murcia no fue, en modo alguno, una muestra de la unidad de acción contra el terrorismo, a pesar de que todos hayan jugado a ello por razones tácticas, sino de todo lo contrario: de la profunda desunión que el zapatero desgobierno ha traído a España. Así lo indican los mismos lemas separados de las convocatorias, el lugar ocupado por cada una de ellas, las justificaciones claramente diferentes.

Por un lado las organizaciones sociales y políticas que se han convertido en sostén y correa de transmisión del zapaterismo; por otro, los que se niegan a aceptar una “solución dialogada de la violencia” que no es más que la derrota de la democracia, la claudicación de la ley; y en el medio, intentando tender algunos puentes, Comisiones Obreras, al menos las de Fidalgo, junto a una UGT que asiste con ellos para disimular, pero que es hoy una organización subsidiaria de un ZP que les regaló al principio de la legislatura nada menos que veinticinco mil millones de pesetas. Ingratos serían si se le resistiesen.

Y no podía ser de otra manera, puesto que la tal unidad no existe, no es más que un fetiche que ha calado en la opinión pública, la cual, sin duda, añora lo ocurrido con respecto a ETA antes de la llegada de ZP al Gobierno, cuando PP y PSOE estuvieron en verdad unidos (siguiendo al socialismo vasco de Nicolás Redondo, que tanto echamos de menos), para no darles a los terroristas ninguna salida que no fuera la entrega de las armas.

Los españoles sabemos, en efecto, que no ha habido mayor retroceso que habernos escindido en cuanto a lo que había que hacer con la ETA. Y los terroristas saben que ese es un avance extraordinario para obtener sus fines: hay una mitad de España a la que ZP ha hecho cambiar de posición y que ahora se muestra dispuesta a negociar y ceder ante ellos, incluso después del espantoso atentado de Barajas, uniéndola a todos los que sueñan con la disgregación del Estado, que fue siempre su objetivo esencial. Es decir, con los nazionalistas vascos, catalanes y gallegos que, sencillamente, persiguen dejar de ser españoles, como la ETA; y con otros pintureros como la Chunta de Labordeta, el nacionalismo guanche, los pancatalanistas valencianos, los nuevos zeñoritos de la realidad nacional andaluza y hasta la última y fantástica incorporación de los nacionalistas “llioneses”, que han dado un extraordinario salto de progreso regresando, mil años atrás, al viejo dialecto medieval del reino de León. Ya sólo nos falta normalizar la “llengua murciana”, pero todo llegará.

Así pues, dejémonos de circunloquios y engaños, amagos y despistes, tan propios del inmoral que es ZP. La unidad es una carcasa hueca, una rueda de molino para triturar a quienes se opongan a los designios zetaperos. Lo que estamos discutiendo son dos cosas muy claras y que están profundamente ligadas entre sí:

1º Unidad para qué. Si se trata de ir unidos al degolladero nacional, hay que negarse. A mí esto de la unidad y la PaZP me recuerda cada día más a Franco. Ahora ya el nazional-sozialismo parece incluso querer reconstruir las Cortes orgánicas. Y además, existiendo la unidad anterior, ¿quién es el que ha cambiado? ¿Quién el que comenzó a usar, nada más llegar al poder, la política sobre ETA para arrojársela a su antiguo aliado? ¿Quién es el traidor? ¿Quién, el ambiguo? La única unidad posible es la de vencer, la de negarse a vivir bajo la tutela de la porra de cualquier iluminado que mañana, despùés de la ETA y siguiendo su ejemplo, empiece a ponernos bombas para qué se yo, la provincia de Cartagena (sin que esta alusión sea acusación alguna, no se me solivianten, que es sólo un ejemplo) o la legalización del burka. ¿Cómo resistiremos al fanatismo islámico tras la humillación ante la ETA? Si es eso lo que persiguen el zapaterismo y sus voceros, al menos les ruego que me lo indiquen claramente para que me busque otro sitio donde los hombres aún quieran ser libres.

2º Pero la verdadera cuestión no es otra que la de siempre, que ahora ZP ha llevado a un nuevo paroxismo: España, qué España queremos. Si la de un territorio con leyes y derechos iguales para todos, la que nació en las Cortes de Cádiz, la democrática, liberal y moderna, la que la doble pinza de la reacción tradicionalista y los carlismos nazionalistas frustró en su desarrollo, hasta que creíamos haberla conseguido con la Cosntitución del 78; o la España de ZP, la Zetapaña, la del regreso a los feudos y las lenguas “llionesas”, la de las castas locales, la de las selvas de leyes que sólo supongan discriminación y legitimación del desprecio de unos hacia otros, la de los racistas sabinianos aliados con la izquierda más reaccionaria y sectaria que hayamos conocido, la que plantea cordones sanitarios contra todos los que queremos seguir viviendo juntos y revueltos. Aquellos que antes teníamos dos grandes partidos para votar, para cambiar los gobiernos, y a los que hoy no queda más que un PP desbordado muchas veces por la responsabilidad que le ha caído encima, para resistir frente a quienes no quieren sino rematar la nación. Este es el drama, siempre pasado por los espejos del callejón del Gato, el esperpento hispánico otra vez.

Y este, el verdadero dilema. Ciento sesenta años depués del inicio de las Guerras Carlistas, seguimos ante el problema irresuelto de nuestro cainismo y de nuestra incapacidad para construir una ciudadanía sin más identidad que la de las libertades. Zapatero ha llevado a la izquierda a donde nunca estuvo: a aceptar la disolución de España como única salida para sus males. Una sociedad de trincheras donde las ideologías, hoy diluidas por la derrota real del socialismo, sean sustituidas por los guetos multiculturales (vean Alcorcón), sexuales, religiosos y territoriales. Tribus para todos. Juntos, pero no revueltos, como en la manifestación de ayer.

Filología gallega
¿Allí seis? Pues aquí tres
Cristina Losada Libertad Digital 23 Enero 2007

Por fin, hemos encontrado un indicador en el que Gallaecia iguala a Cataluña. No se trata del PIB, ni de la renta, ni de privilegios financieros. Tampoco, aunque en eso vamos convergiendo, de la habilidad para echar fuera a las empresas de que ya hiciera gala el Tripartito I. Aquello en lo que los gallegos nos acercamos, cuando no superamos, a los catalanes es en la consideración que nos merecen los mitos de la tribu. Y en particular, el que sustenta el frágil edificio de la identidad colectiva. Se trata, en definitiva, de que si en Lérida son seis, en Vigo son tres. Pues de momento y por fortuna, no tendremos Estatutiño, pero no íbamos a ser menos. Es decir, más. Más indiferentes todavía. Se han consagrado a la conservación de la lengua vernácula ingentes recursos y su sacralización ha justificado mermas de la libertad. Pero no han podido ser éstas absolutas, y ha pasado lo que pasa. Que la gente se escabulle, y en Filología Gallega no se matricula ni el Tato.

Ni siquiera el Tato nacionalista. Cuando de su futuro profesional se trata, no creen en los puestos de trabajo que se derivan de la obligatoria "normalización", ni los que juran sobre la Biblia de Castelao. Las menguadas cifras cantan que también los que proclaman su pasión ferviente y excluyente por el gallego, se escaquean de estudiarlo a fondo. De lo contrario, no se explicaría que en la Universidad viguesa haya sólo tres y que en la compostelana saliera en 2005 la ridiculez de 37 titulados en las entretelas de la "lengua propia". Total, que se tiene a los nacionalistas por fanáticos, pero va a resultar que no lo son tanto. A la hora de sacrificarse por la nazón nos salen parcos. Aunque no cejan en exigirle al prójimo que haga las ofrendas debidas y se inflija el daño. Y es que eso de erradicar el español de la enseñanza, como van consiguiendo paso a paso, reduce las oportunidades de quienes más las necesitan, pero las ilustres familias galleguistas o las nuevas, menos lustrosas, de los parvenus que ascendieron por la escala de la autonomía siempre pueden enviar a sus hijos a completar estudios allende la patria.

Ya lo decían los maestros gallegos, en 1894, en un Congreso de Pedagogía. Querían aquellos profesores extender la enseñanza del español y, ajenos a que un siglo después podrían ser tildados de traidores a la patria, consideraban que la lengua vernácula "no servía para nada que no fuesen las inspiraciones poéticas de unas personas acomodadas de la ciudad que hablaban español". Pues como para desmentir una vez más la doctrina historicista del progreso lineal, ha hablado la Asociación Profesional de Pedagogos de Galicia. Lo ha hecho para respaldar al gobierno en su decisión de imponer por decreto que se enseñe a todos los niños a leer y a escribir primero en gallego. Según estos profesionales, eso es lo que se hace cuando un niño llega a "un país nuevo". ¿Será el "país novo" de Quintana? ¿Será Galicia el extranjero?

Si todavía no lo es, no será por falta de empeño. Más legislación, más coerción, más subvención y más madera es el programa con el que la grey nacionalista afronta el fracaso de veintitantos años de imposición. La gente no pasa por el aro. Ni los nacionalistas dan ejemplo, ya que dejan las aulas filológicas, tristes y solas, como Fonseca. Y cómo no van a apuntarse más estudiantes a Enfermería viendo el subidón de un portador de camillas a la vicepresidencia.

Padres y colegios, contra vaciar la Historia
Las organizaciones educativas confían en la responsabilidad de las autonomías en el desarrollo de las enseñanzas mínimas del Gobierno - El PP elabora un plan para todos sus territorios con un tronco común en Humanidades
M. Ovejero La Razón 23 Enero 2007

MADRID- Las agrupaciones educativas han mostrado su indignación ante los decretos de enseñanzas mínimas aprobados por Educación para las enseñanzas obligatorias y han asegurado que suponen «un desastre educativo». «No parece diseñado para contribuir a la mejora del nivel educativo de los alumnos», añaden, y «sólo contribuye a un empobrecimiento cultural de las futuras generaciones que acabaremos pagando todos». Éstas son algunas de las valoraciones de las distintas agrupaciones educativas sobre el plan de enseñanzas mínimas aprobadas por el Ministerio de Educación que, según denuncia el Partido Popular, permite a cada Gobierno autónomo obviar o potenciar a su arbitrio contenidos en áreas como la Historia o la Literatura.

La secretaria ejecutiva de Política Social del PP, Ana Pastor, lamenta que «el decreto no especifica nada». «El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ha desatendido una de sus obligaciones, que es vertebrar a la sociedad española a través de la Educación».

Plan común
Y es que, como anticipó el PP en el debate de la Ley de Educación, «la definición que dio el PSOE a las enseñanzas mínimas era insuficiente para garantizar que en España se estudie la Edad Moderna o los Reyes Católicos. El Decreto no especifica nada y deja libertad a las autonomías para elaborar una Historia a medida», insistió Pastor, quien añadió que «en las comunidades gobernadas por el PP han elaborado un plan común que incluye el estudio de los Reyes Católicos o la Edad Moderna, entre otros contenidos básicos que se deben estudiar».

UGT sí se muestra a favor, al considerar «razonable que las autonomías complementen el plan con sus propios contenidos». Al igual que la Confederación Española de Asociación de Padres y Madres de Alumnos (Ceapa), que destaca que «los profesores no son los únicos transmisores de conocimientos, los medios de comunicación y las nuevas tecnologías juegan un papel muy importante en la enseñanza».

Pero la Confederación Católica Nacional de Padres (Concapa) acusa a Zapatero de «aldeanismo y debilidad, porque en vez de potenciar el patrimonio español lo que logra es hacer más ignorantes a los escolares. Y es un síntoma de debilidad porque el Gobierno debería abogar por estudiar la Historia de España y no ocultar datos. Sería impensable que en Navarra no estudiarán a Cervantes por no ser navarro. El Gobierno lo justifica por su pacto con los nacionalistas», dice Luis Carbonell.

Argumenta, además, que esto es un motivo más de desunión entre las distintas comunidades. Este punto también lo comparte la Confederación Española de Centros de Enseñanza (CECE). «Con esta reforma se potencia las diferencias entre las autonomías y los alumnos podrían tener dificultades para obtener el título», dice Isabel Bazo, presidenta de CECE.

La Confederación de Padres y Madres de Alumnos (Cofapa) confía «en que a lo largo de todo el desarrollo de la LOE los criterios pedagógicos se impongan sobre los políticos». Por otra parte, los Profesionales por la Ética ven en este Decreto una forma más de conducir a los alumnos al «fracaso escolar». «La reducción de asignaturas tan necesarias como Historia o Literatura para dejarle hueco a otra que no tiene ninguna base científica, como es Educación para la Ciudadanía, deja claro que lo que quiere el Gobierno es un sistema puramente ideológico. Además, conduce a que la gente conozca la realidad y así sea más fácil manipularles. Esto contribuye a que haya un empobrecimiento cultural que acabaremos pagando todos», expone el presidente de esta organización, Jaime Urcelay.

Ante esta falta de contenidos básicos comunes, la Federación Española de Religiosos de Enseñanza (FERE) confía en que «las autonomías sean responsables e incluyan contenidos fundamentales para que los alumnos entiendan la realidad». Así, Manuel de Castro, secretario general de la organización, argumenta que «es un error total prescindir de la evaluación de nuestra historia». Pero aclara que «hay una matización, y es que aunque no se incluyen en los contenidos sí que se habla de Carlos V, por ejemplo, en los criterios de evaluación, lo que significa que se va a exigir. Aun así confiamos en que las autonomías incluyan los contenidos porque los hechos están ahí y nadie los puede cambiar ni esconder», concluye.

AUTO DE APERTURA DEL JUICIO ORAL
El tribunal del 11-M ordenará hoy repetir los análisis de los explosivos
MANUEL MARRACO El Mundo 23 Enero 2007

MADRID.- La Sección Segunda de lo Penal de la Audiencia Nacional va a ordenar un nuevo análisis de los explosivos de la causa del 11-M en el auto de apertura del juicio oral, según confirmaron fuentes del tribunal citadas por el diario EL MUNDO. Las nuevas pruebas se producirán tres años después de la masacre.

El escrito responde a las nuevas peticiones de pruebas efectuadas por todas las partes personadas en la causa. Las defensas de algunos de los procesados y varias de las acusaciones han pedido nuevos análisis de los explosivos localizados a lo largo de la investigación, informa Manuel Marraco.

El juez instructor de la causa, Juan del Olmo, se negó a realizar un análisis cuantitativo de parte de los explosivos solicitado por la Fiscalía basándose en que los expertos mantenían que no había suficiente cantidad para hacer una prueba fiable. Ahora, en contra de ese criterio, el tribunal ha acordado que se analicen de nuevo las muestras.

Además de en los trenes, a lo largo de la investigación, también se encontraron restos de explosivo en la furgoneta Renault Kangoo, en la vía del AVE en Mocejón (Toledo), en la mochila bomba desactivada en Vallecas, entre los escombros del piso de Leganés, en el zulo de la casa de Morata de Tajuña y en dos vehículos supuestamente empleados por la célula terrorista.

Los primeros análisis sobre los explosivos de los trenes del 11-M los realizó la unidad de los Tedax dirigida por el destituido Juan Jesús Sánchez Manzano. La conclusión fue que en la mayor parte de los focos se encontraron "componentes genéricos de dinamita" sin especificar.

En la Comisión de Investigación, el jefe de los Tedax afirmó que en los focos se detectó nitroglicerina, que no es un componente de la Goma 2 (el tipo de explosivo robado en Mina Conchita).

Según, informó EL MUNDO el pasado domingo, Sánchez Manzano declaró ante el juez que esos análisis que hizo la Unidad de Desactivación de Explosivos tenían "un carácter investigativo, no científico".

En el análisis de los restos hallados en la Renault Kangoo y en la vía del AVE se detectó la presencia de metenamina, sustancia ajena a la Goma 2 ECO y que también estaba presente en la muestra de ese tipo de explosivo enviada al laboratorio por los Tedax para su cotejo.

POLÍTICA
Ruiz Piñeiro denuncia una campaña de acoso desde el nacionalismo
El Poder Judicial respaldará al Tribunal Superior vasco frente a los ataques por el 'caso Ibarretxe'
ALFONSO TORICES/COLPISA. MADRID El Correo 23 Enero 2007

El presidente del Tribunal Superior del País Vasco, Fernando Ruiz Piñeiro, considera que está siendo sometido a una «campaña de acoso» sin precedentes por parte del Gobierno vasco y el PNV tras citar como imputado al lehendakari, Juan José Ibarretxe. Esta reflexión forma parte del escrito que el magistrado presentó el pasado viernes ante el Consejo General del Poder Judicial para denunciar las continuas «vejaciones» a las que, a su juicio, es sometido por parte de los nacionalistas. Una vez estudiado este texto, el órgano de gobierno del Poder Judicial tiene previsto aprobar hoy una declaración de respaldo a los magistrados de la Sala de lo Civil y lo Penal del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco.

Ruiz Piñeiro pide al Consejo, en un documento de cuatro folios con varios anexos, que en el ejercicio de sus competencias adopte «las decisiones que estime oportunas». El magistrado señala que desde hace meses han sufrido «reiteradas manifestaciones y expresiones de vejación, insulto, acusación de golpismo y velada acusación de prevaricación». Añade que «no exagero un ápice si afirmo, con rotundidad, que nunca había asistido a una campaña tan intensa y prolongada de acoso y deslegitimación» de un órgano judicial español. Tres días antes de la decisión adoptada anoche por la asamblea nacional del PNV, Ruiz Piñeiro ya auguró que los ataques iban a ir en aumento en los próximos días.

El presidente del Tribunal Superior y de la Sala que ha citado a Ibarretxe -que acudirá a declarar el día 31 de este mes de enero- recuerda los calificativos que se han vertido contra la decisión de abrir el procedimiento penal contra el lehendakari y concluye que dichas manifestaciones buscan «inquietar o perturbar la independencia y el sereno ejercicio» de las funciones que la Constitución encomienda al tribunal. El magistrado deja claro que el clima de «acoso» no ha impedido que los integrantes de la Sala desempeñen su labor con normalidad.

La declaración institucional será adoptada durante la reunión de la comisión permanente del Consejo General del Poder Judicial, en la que los vocales conservadores cuentan con mayoría, por tres a dos. Este sector pretende aprobar un texto de respaldo «rotundo» a la labor del tribunal, en el que se denuncie lo que consideran ataques e injerencias injustificadas. Su intención es otorgar el amparo del Poder Judicial a los jueces del Tribunal Superior. Por su parte, los progresistas descartan amparar al tribunal y sólo respaldarían un informe consensuado si el CGPJ pide mesura en las opiniones sobre el enjuiciamiento de Ibarretxe tanto a los partidos e instituciones del País Vasco como al vocal conservador Juan Pablo González.

ETA EN «ALTO EL FUEGO»: NUEVE MESES DE ACTIVIDAD TERRORISTA
QUINTO INFORME DE VERIFICACIÓN DE LA VIOLENCIA TERRORISTA (31 DE DICIEMBRE DE 2006)
MIKEL BUESA Catedrático de la Universidad Complutense de Madrid

Alto el fuego de ETA - Informe de verificación _5_.pdf  39 pgs., de momento no encuentro el enlace en www.foroermua.com
Si alguien está interesado y no consigue encontrarlo, lo puede pedir al Foro de Ermua o a nosotros.

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