AGLI

Recortes de Prensa    Viernes 2 Febrero   2007
Concentraciones en otras ciudades españolas
ABC 2 Febrero 2007

Con el fin de reunir al mayor número de personas en Madrid, el Foro Ermua sólo considera aconsejable que se realicen concentraciones simultáneas en las siguientes zonas geográficas, debido a su lejanía: Barcelona (plaza Sant Jaume), La Coruña (desde el Obelisco hasta la plaza de María Pita), Vigo (calle del Príncipe), Las Palmas (plaza de Santa Ana) e Ibiza (paseo de Vara de Rey).

SIN TREGUA; A LA CALLE
Editorial minutodigital 2 Febrero 2007

Justificar un ejército en tiempos de paz no siempre fue tarea fácil. Más aún, mantener un estado de tensión y entrenamiento permanente, ante una agresión potencial es todavía más difícil.

“Mutatis mutandi”, no caer en la trampa de “la solución dialogada” cuando los criminales están de receso, también es difícil. La firmeza es una actitud incómoda incluso cuando se mantiene en aras de la propia libertad.

Lo que no resultaba hasta el momento difícil era encontrarse en el mismo lado, aunque sólo fuera de cara a la galería, una vez que los criminales volvían a dejar su tarjeta de visita sanguinaria. Esta es la gran novedad; el inesperado legado de la última tregua trampa.

Efectivamente, una parte de España se da la espalda contra la otra media. Leen distinto, oyen diferente, ven con ojos contrarios y, sobre todo, sienten de manera muy dispar. Para unos la rendición no es mal camino si el fruto es una pretendida paz. La posición de quienes así piensan es entendible. Están dispuestos a entregar lo que no sienten como propio; España, y son proclives a creer que la paz vendrá sin violentar sus más elementales derechos.

Para facilitar este estado de rendición preventiva, hay plumas dispuestas a escribirl sus ideas, y voces que se prestan a forrar sus corazones de cuchillos. El resto es sólo blindaje; basta pensar que los demás “ciudadanos” son muy malos porque no quieren la Paz.

Contra su espalda está la otra España. La España que no se resiste a sentirse tal y a sentir como tal en libertad sin matices. Es esta España que encara firme su futuro, la que no se presta a la indignidad de acuchillar a sus muertos. La misma que aún confía en las instituciones que se ha dado y en las que depositó la tarea de defender sus más elementales derechos y libertades con fiereza, si fuese preciso, pero con rotundidad, en cualquier caso.

A este lado de la espalda de una España rota nos situamos. Al lado de quienes mañana volverán a salir a las calles, convocados con limpieza por el Foro de Ermua y las instituciones que se han sumado, a recordar que a nadie reconocemos el derecho de rendirse en nuestro nombre.

Por España; por la libertad. S

3-F: TODOS JUNTOS PARA DERROTAR A ETA
Editorial minutodigital 2 Febrero 2007

Desde MD queremos hacer llegar a todos nuestros lectores la importancia de acudir el próximo sábado a la manifestación convocada por el Foro de Ermua a las 17.00 horas en Madrid, en solidaridad con las dos últimas víctimas mortales de ETA y “Por la libertad, derrotemos juntos a ETA. No a la negociación”.

Zapatero debe reconocer de una vez por todas su equivocación, o en su caso los propios militantes del PSOE deben forzarle a convocar elecciones anticipadas para sacarnos de este callejón sin salida al que nos ha conducido. Porque es rigurosamente cierto lo que ha dicho Mariano Rajoy: la política antiterrorista del Gobierno es "disparatada" y "no tiene lógica ni sentido común". No tiene ni pies ni cabeza "que se deje campar por sus respetos" a una organización terrorista como es Batasuna, o que se este a favor de la excarcelación de "un individuo que ha matado a 25 personas". Como tampoco lo tiene que tras el atentado de ETA en Barajas, un presidente de todos los españoles siga empeñado en negociar con los terroristas o en legalizar a todo o parte de una izquierda aberzale solo quiere ver destruida España.

La ONU, en su documento “UNIDOS CONTRA EL TERRORISMO” (Nueva York, 2 de mayo de 2006) recomendaba a gobiernos, sociedad civil y sector privado “emprender una campaña mundial que difunda el mensaje de que el terrorismo es inaceptable en todas sus formas... Una de las maneras más claras y contundentes de lograrlo consiste en volver a centrar nuestra atención en las víctimas. Es urgente que adoptemos medidas enérgicas y concertadas para promover la solidaridad internacional con ellas, respetar su dignidad y expresarles nuestra empatía”.

La política antiterrorista de Zapatero se ha basado justo en lo contrario: Se ha elevado a los terroristas a la posición de protagonistas de la negociación, mientras se ha relegado a un segundo plano a las víctimas cuya opinión ha sido despreciada una y otra vez por el ejecutivo socialista.

En la pasada manifestación organizada tras el atentado de Barajas en apoyo del gobierno, todos pudimos comprobar que lejos de esa empatía que recomienda la ONU hacía las víctimas lo que predominaba era la hostilidad e incluso los insultos contra la AVT.

El día 3 de febrero tendremos oportunidad de demostrar a las víctimas que hay otra España que sí respeta su dignidad y que siempre estará junto a ellos.

Una imagen que pone al Gobierno ante el verdadero rostro de ETA
Editorial  EL MUNDO 2 Febrero 2007

Viendo esos rostros desafiantes, esa pose chulesca, ese animoso puño en alto que se alza sobre la foto que hoy publicamos en primera página, nadie diría que estamos ante los miembros de una banda terrorista a punto de deponer las armas y de pedir perdón por sus crímenes. Los ojos de Irkuz Badillo y Gorka Vidal y los de su comparsa Beñat Barrondo no dejan entrever un ápice de arrepentimiento.

De esta guisa entraron ayer estos tres etarras en la sala donde se les juzgaba por el caso de la furgoneta interceptada en Cañaveras (Cuenca) con más de 500 kilos de explosivos unos días antes del 11-M. Badillo y Vidal se negaron a responder a las preguntas del fiscal y de las acusaciones y se mofaron de los magistrados de la Audiencia Nacional refiriéndose a ellos como «tribunal fascista de excepción». A la vista de su jacarandosa llegada, a cualquiera le vienen a la mente los siniestros comentarios de Iñaki de Juana después del asesinato de Alberto Jiménez Becerril y de su esposa: «Sus lágrimas son nuestras sonrisas y vamos a acabar a carcajada limpia».

La sesión arrojó pocas luces sobre lo que allí se juzga. El silencio de los acusados -idéntico al de Txapote, Parot o González Peñalva- anticipa lo que muchos temíamos: que su declaración en el juicio del 11-M no ayudará a aclarar las muchas incógnitas que rodean a esta extraña caravana. Y sin embargo su versión no puede ser más increíble. ¿O acaso alguien puede creerse que Txeroki le entregara más de 500 kilos de explosivos a dos jóvenes inexpertos y les pidiera que fueran ellos sobre la marcha quienes eligieran el lugar para colocarlos? ¿Quién era el encargado de montar la bomba? Ni Vidal ni Badillo tenían conocimientos suficientes para hacerlo y en esas fechas ETA no tenía ningún comando operativo en Madrid. En este contexto, parece un sarcasmo que los etarras recibieran un curso sobre manejo de explosivos de apenas ocho horas precisamente en Lourdes o que llevaran en la furgoneta una nota manuscrita del propio Txeroki sobre cómo ensamblar los detonadores.

En todo caso, lo esencial hoy no son estas incógnitas sino lo elocuente que es su conducta de ayer como espejo diáfano de la actitud de ETA en relación con el llamado proceso de paz. En los etarras que desfilan ante la Audiencia no se ven actitudes de derrota, de rendición o de arrepentimiento. En todo caso, como hizo el miércoles Belén González Peñalva, se declaran dispuestos a arrancarle al Estado en la mesa de negociación los objetivos que no han sido capaces de conseguir con violencia.

Episodios como el de ayer deberían servirle de lección al Gobierno, que da signos de continuar empeñado en seguir por la senda de la negociación con ETA. Pernando Barrena insinuó ayer que había habido «un nivel de interlocución política importante» en los últimos días, lo que concuerda con nuestras informaciones sobre un encuentro al máximo nivel poco después de la bomba de la T-4. Esto no sólo contraviene la voluntad de la mayoría de los ciudadanos, sino el propio anuncio de Zapatero el día del atentado. ¿Tropezará dos veces el presidente en la misma piedra?

 

Policía lingüística contra convivencia ciudadana
Xoán Xulio Alfaya Periodista Digital 2 Febrero 2007

El 17 de mayo de 2006, Día de las Letras Gallegas, el presidente de la Real Academia Gallega, Xosé Ramón Barreiro, declaró: “En esto de la normalización de la lengua hay ayatolás que, más que por convicción, pretenden que se hable gallego por imposición”. Creo que fue 1982 el año clave en el que la imposición comenzó a comerle terreno a la convicción. En este año se publicaron las “Normas ortográficas e morfológicas do idioma galego” a cargo del Instituto da Lingua Galega y de la Real Academia Galega y con ello se dio paso a un proceso de progresiva experimentación con la lengua gallega que la convirtieron más en un objeto de investigación que en un vehículo de comunicación.

Con el actual gobierno bipartito ya se empieza a hablar de galescolas, galego-administración y hasta para contratar al personal para la extinción de incendios se tiene más en cuenta el dominio de la lengua gallega que la experiencia profesional, como si a las llamas les importase la lengua del que trata de apagarlas y se dejasen apagar mejor por un galegofalante que por un “españolista” cuya lengua principal sea el castellano, por muy bueno que sea en el oficio de bombero.

Tal y como están las cosas y dado el carácter mimético del nacionalismo gallego con respecto al vasco y al catalán, parece que vamos camino de repetir aquí los mismos errores que allí. Según los datos del Idescat, Instituto de Estadística Catalán, de un total de 5,4 millones de catalanes, 2,2 millones tienen como primera lengua el catalán frente a 2,9 millones que prefieren hablar prioritariamente en español, aunque unos y otros entiendan ambas lenguas.

La gente, siguiendo la elemental ley del mínimo esfuerzo, tiende a usar aquella lengua o lenguas que le posibilitan la comunicación con el mayor número posible de personas, pues en definitiva la principal función de una lengua es y seguirá siendo, por más que se empeñen los nacionalistas, la comunicación y no la identidad colectiva. Cambiar el orden natural de las cosas no puede hacerse sin una gran dosis de violencia que, al final, no sirve para mejorar las cosas, sino para empeorarlas.

En enero de 1998 Jordi Pujol, del que se avergonzaba la viuda de Tarradellas, dictó la Ley de Política Lingüística. Su filosofía es la siguiente: "…en Cataluña el uso del catalán es un elemento imprescindible para ofrecer un servicio de calidad". Ya tenemos la coartada perfecta: la calidad de un servicio depende de la lengua que hable quien lo lleva a cabo. Siguiendo esta lógica absurda, tendríamos que un transplante de corazón lo realizaría mejor un cirujano cardíaco que conociese el idioma gallego que un cirujano cardíaco experimentado y de competencia profesional reconocida. Yo, como paciente, tengo muy claro a quién escogería.

Así se da la paradoja de que cada vez es más frecuente que en las oficinas de la Xunta de Galicia te hablen en gallego, pero, al mismo tiempo, no tengan la menor idea de cómo resolverte el problema concreto que te lleva a solicitar sus servicios y te hagan peregrinar de oficina en oficina hasta que al final arrojas la toalla y acudes a una gestoría dispuesto a pagar lo que sea con tal de no pasar por semejante cadena de incompetencias administrativas.

El 9 de febrero de 2005 se abrieron en Cataluña cinco OGL (Oficinas de Garantías Lingüísticas) en Barcelona, Gerona, Lérida, Tarragona y Tortosa con el fin de facilitar el uso social del catalán, hacer cumplir la Ley de Política Lingüística y reducir el español al ámbito privado. La mayoría de las denuncias se concentran en la capital catalana. En realidad se trata de una auténtica policía lingüística y así es como la denominan la mayoría de los ciudadanos y, sobre todo, los directamente perjudicados por la misma. Las OGL registraron 2.134 consultas en 2005 entre quejas, denuncias y demandas de información de las que fueron estimadas 839 quejas, 646 denuncias y 630 demandas de información. De las 23 consultas sobre el uso del español, relacionadas con la solicitud de impresos y formularios en dicha lengua, ninguna se registró como denuncia. ¿Cómo no hablar de miedo?

Las OGL no tienen capacidad sancionadora, de modo que se limitan a canalizar las denuncias hacia los organismos que sí la tienen, como la Agencia Catalana de Consumo o la Inspección de Turismo. La mitad de las reclamaciones se refieren a establecimientos que no tienen señalización y rotulación en catalán. Un 44 % se interpone por carencias en la documentación y las hojas informativas que se suministran en los comercios, así como por la carencia de ejemplares en catalán, por ejemplo, en el caso de restaurantes que no tienen cartas en este idioma. El 5 % restante denuncia al personal de tiendas, bares o restaurantes que no les atienden en catalán.

El caso más sonado fue la multa de 30.000 euros (casi cinco millones de pesetas) impuesta a Correos en 2004 por la denuncia de setenta ciudadanos pertenecientes al mismo colectivo que detectaron que muchas oficinas de correos disponían de carteles y rótulos sólo en español. Además, muchos formularios, folletos, impresos, resguardos y facturas no estaban en catalán, pero sí en español y en francés.

Parece que a los poderes públicos catalanes les importa muy poco el deterioro de la convivencia ciudadana que supone esta campaña de delación de unos ciudadanos por otros, como si el uso del idioma español fuera en sí mismo materia delictiva. La delación puede realizarse por teléfono, por correo electrónico, por fax, por fotodenuncia, por escrito o personalmente. La confidencialidad está garantizada, es decir, que el denunciado jamás va a saber quién le denunció.

Veamos ahora otro aspecto importante del asunto: el económico. En el primer semestre de 2005 se recaudaron por medio de la delación ciudadana 81.250 euros (trece millones y medio de pesetas), quedando otros 94.950 euros (15.761.700 pesetas) en fase de resolución. La pela es la pela.

La reacción ciudadana ante tamaño abuso es, de momento, tímida. Pequeñas concentraciones en las Ramblas de Barcelona ante la sede de la Secretaría General de Política Lingüística, protestas aisladas de algunos padres que quieren educar a sus hijos en español, 1.800 quejas ante el Defensor del Pueblo, individuales o promovidas por colectivos, que con toda probabilidad irán directamente a la papelera. Teniendo en cuenta que está en juego el empleo del denunciante, la multa al establecimiento o la marginación de los niños en la escuela, la cosa no se le presenta fácil a la mayoría hispanohablante. El modelo de sociedad que emana del nacionalismo está basado en el deterioro de la convivencia; en la división en ciudadanos de primera y residentes de segunda, que están como de prestado; de modo que aquella campaña que promovió Pujol denominada “Cataluña, tierra de acogida” podría traducirse como “Cataluña, tierra de chivatos”.

¿Lograremos, en Galicia, detener a tiempo este proceso involutivo o tendremos que volver a recurrir a la emigración no por razones económicas, sino por la imposibilidad de una convivencia en paz y en libertad dentro de nuestra propia tierra?

Los nacionalismos tensan la cuerda
Editorial ABC 2 Febrero 2007

GOBERNAR es decidir. No se puede estar diciendo que sí a todo y a todos, porque es evidente que hay demandas incompatibles entre sí y, sobre todo, porque las pretensiones de algunos sectores son insaciables. Zapatero quiso hacer del talante un estilo propio de gobernar para marcar distancias con las formas de José María Aznar. Entre sonrisas y buenismo, la situación se le ha ido de las manos. No sirve para nada la deriva confederal de la organización territorial del Estado, porque en el País Vasco la ambición nacionalista no cesa y el estatuto catalán -de muy dudosa constitucionalidad- no ha colmado las apetencias de los más radicales. El sistema autonómico pierde su vertebración entre reclamaciones y conflictos de todo tipo mientras el presidente del Gobierno sólo sabe repetir esa fórmula vacía de la «España plural» y continúa prometiendo lo que casi nunca podrá cumplir. Ocurrencias institucionales sin regulación jurídica, como la Conferencia de Presidentes en el Senado, o entrevistas con banderas y más sonrisas en La Moncloa no han servido para que un Estado «complejo» -la España «plural» de Zapatero- funcione mejor, sino todo lo contrario. Se disparan las reivindicaciones territoriales, a veces con un inaceptable tono localista, y el principio de solidaridad se convierte en una simple fórmula retórica que sólo se invoca cuando conviene. El victimismo nacionalista crece y nada parece ya suficiente para satisfacer unas reclamaciones de muy dudoso fundamento.

El caso de Cataluña resulta especialmente significativo. En las últimas semanas, el nuevo tripartito pisa el acelerador de la confrontación con el Gobierno a pesar de las afinidades políticas y las alianzas coyunturales. Montilla ha vuelto a opinar sobre la opa de Endesa y esconde su propio fracaso bajo el manto de una «operación contra Cataluña». Carod Rovira visita al ministro de Asuntos Exteriores para anunciar iniciativas que no le corresponden en materia internacional. La Ley de Dependencia y el desarrollo de la Ley de Educación -con un recurso ante el TC sobre enseñanza en castellano- abren nuevos frentes de controversia. Ni siquiera le ha servido a Zapatero aprobar una ley que permite el traslado de los «papeles» de Salamanca, un proceso vivido como un auténtico expolio patrimonial en Castilla y León: todavía quieren más, y están dispuestos a exprimir la debilidad del Ejecutivo hasta que ya no quede ni siquiera ese «Estado residual» que Pasqual Maragall bautizó poco antes de su despedida. En el País Vasco, la reacción virulenta de los nacionalistas contra el Poder Judicial alcanza un grado de intensidad mayor que nunca. Pero no se trata sólo de exigir al Estado: otras veces el enfrentamiento se produce entre dos comunidades autónomas no sólo vecinas, sino también afines por todo tipo de razones históricas y sociológicas. Es el caso de Murcia y Castilla-La Mancha en la llamada «guerra del agua», mientras el Gobierno se dedica a capear el temporal como buenamente puede sin adoptar nunca decisiones con sentido de Estado.

El efecto, los abrazos y las buenas intenciones duran tan poco como las burbujas de una bebida espumosa. Según avanza la legislatura, se hacen notar sin remedio las carencias de un Gobierno que nunca ha ofrecido planes concretos para los asuntos que preocupan de verdad a los ciudadanos y que confía su suerte electoral a factores que no siempre controla. La creación de expectativas insatisfechas es siempre fuente de malestar y destruye la confianza en los gobernantes, su mejor patrimonio político en un sistema democrático. En materia de organización territorial, Zapatero ha cometido un error muy grave al reabrir el proceso estatutario de forma innecesaria y precipitada, sin tener una idea precisa de cuál es el punto de llegada. Lo peor de todo es que la dinámica política hace casi imposible dar marcha atrás una vez que se ponen en funcionamiento los mecanismos reivindicativos. Las reglas del juego están muy claras según la Constitución y la jurisprudencia del TC, y son más que generosas para permitir el equilibrio entre los principios de unidad y autonomía que presiden el modelo. Ahora está todo en el aire, porque las concesiones permanentes no sirven de nada salvo para alimentar el deseo de pedir sin medida.

Proceso de rendición
Prudencia frente al disparate
Agapito Maestre Libertad Digital 2 Febrero 2007

Una sensación de inseguridad recorre la vida ciudadana. Hasta los socialistas más sectarios miran con desasosiego el disparate político a que nos ha llevado un presidente de Gobierno que aplaude las críticas totalitarias de Ibarretxe a los tribunales de justicia, fomenta la negociación con los criminales de ETA, incluso después del atentado criminal de Barajas, y aplaude a la nación catalana frente a España. ¿Cómo reaccionará la sociedad española ante este, por utilizar una palabra suave, desbarajuste? En general, buscará sosiego y comportamientos políticos coherentes y limpios. Buscará, como dicen los teóricos de la democracia, auto-limitación, prudencia, en el ejercicio del poder del Gobierno, de los mesogobiernos regionales e, incluso, de la oposición.

El Gobierno, sin embargo, nada de eso puede ofrecerle a la sociedad civil. Si pudiera, ya habría convocado elecciones generales anticipadas. Su política de "vanguardia" dialógica con el terrorismo por un lado, y de pacto permanente con los nacionalismos por otro, lo catapulta hacia una carrera desesperada de ocupación de todos los espacios políticos para sacar de la cancha al PP. El Gobierno ya no puede dar marcha atrás. Su política de ocupación de ámbitos políticos que no le corresponden ya no es una pasión sino una necesidad. Necesita el poder, en realidad, ocupar todos los poderes, con la misma dependencia que el adicto busca la droga. Por fortuna, no todos estamos perdidos en la misma noche como creía el Gobierno a finales del año pasado.

El Gobierno comete una equivocación constante desde el día 30 de diciembre de 2006. Ha creído que las reglas del juego ya habían cambiado sin que la gente se enterase. Por eso Zapatero pensó que el atentado de Barajas era solo un incidente, un asunto menor, algo amortizado en el devenir político de un "Estado plurinacional", casi confederado, donde el terrorista había alcanzado ya un estatus político. El personal tragaría. Falso. Se equivocó. La sociedad civil sabía lo que estaba pasando. Lo malo es que el Gobierno ya no puede volver atrás. Su camino político está marcado por la agitación, la movilización y "el guerra-civilismo". El Gobierno quiere todo el poder para él, mientras que la sociedad española más desarrollada quiere división de poderes. Es el gran obstáculo de Zapatero, que ya no podrá vencerlo con palabrería. Nadie lo cree. Zapatero y su gente tropezarán permanentemente con el tejido más democrático de la sociedad española.

Pero, nadie se engañe, no cederán; por el contrario, ya han decidido el camino que no será otro que el venezolano: agitación en los medios, movilización permanente de su gente y, sobre todo, ocupación de todos los espacios de poder haciéndonos creer, reitero, que las reglas de juego de la democracia constitucional han desaparecido. Por suerte, en este último punto, es donde la sociedad española o, al menos, la más preparada dirá no. Las reglas constitucionales siguen vigentes y las defenderá con uñas y dientes. La sociedad civil, que está inquieta y más preocupada hoy que al final del trecenario de Felipe González, aún tiene referentes políticos fijos y estables. Quiere garantías para mantener sus libertades democráticas. Busca agentes políticos que defiendan la nación, la igualdad ante la ley y, sobre todo, busca un poco de sentido común.

Esa parte de la sociedad civil es amplia, respetable y tiene muy claro que no cederá lo más mínimo a la demagogia de políticos oportunistas, que están al borde del abismo por haber puesto a prueba un pasado falso y un futuro que nunca existirá. Es la sociedad española que estará en la calle el sábado convocada por el Foro de Ermua y acompañada por la oposición. No es poco.

EL CABECILLA SEPARATISTA ANTE LA LEY
Editorial minutodigital 2 Febrero 2007

El lehendakari, Juan José Ibarretxe, solicitó ayer ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco que se archive "cuanto antes" la causa abierta contra él por reunirse con Batasuna porque "vulnera" su derecho a hacer política.

No será la última vez que el cabecilla separatista deba dar razón de sus reuniones con terroristas ante la justicia: Foro Ermua anuncia nuevas acciones judiciales contra Ibarretxe mientras la Plataforma España y Libertad ya ha interpuesto denuncia contra él por su última reunión con Batasuna.

Durante la comparecencia de ayer, cientos de hooligans separatistas se dedicaban a insultar a los miembros de Foro Ermua que asistian al Tribunal mientras Daniel Portero, Presidente de Dignidad y Justicia, ponía las cosas en su sitio al mostrar su camiseta con la bandera de España y el lema 'Dignidad y Justicia' mientras los 'ultras futboleros' -al estilo de los de Peña Mújica- ladraban insultos a quien perdió a su padre a manos de ETA.

Y es que los radicales del PNV consideran que la Justicia no es para ellos, que sus cabecillas pueden saltarse a la torera cualquier Ley por el simple hecho de ser lehendakari o disfrutar de algún carguillo en la esfera separatista. 'Peces mas gordos' han visitado las celdas de las prisiones españolas, desde directores generales a ministros. Y si aquellos traspasaron las puertas de los centros penitenciarios para cumplir las condenas que los tribunales impusieron, de igual forma el cabecilla puede dar con sus huesos en la cárcel.

La Ley establece el entorno de convivencia y los límites que el Estado de Derecho ofrece a todos los ciudadanos. Traspasarlos no sale gratis. Ibarretxe los ha obviado. La Justicia debe satisfacer a todos los ciudadanos que cumplen y son respetuosos con la ley demostrando que por encima de ella no está nadie. Ni el cabecilla de los hooligans.

Proceso de rendición
El plan B es el PNV
Jorge Vilches Libertad Digital 2 Febrero 2007

Los asesinatos del 30-D mostraron a los estrategas socialistas que había llegado el momento de abandonar la primera vía del "proceso de paz", la que sentaba en la mesa de negociación a ETA-Batasuna y al Gobierno Zapatero. La rentabilidad electoral no sería posible después de los "graves accidentes mortales". Menos aún tras el ridículo en que el presidente había quedado al decir, el 29, que el año siguiente estaríamos "mejor". Era preciso optar por una vía alternativa.

La nueva vía, el plan B, consiste en añadir al PNV como interlocutor ante ETA-Batasuna, y presentar a los jueces como un poder opuesto a la verdadera voluntad de los ciudadanos: la paz. El Gobierno Zapatero queda así en un calculado segundo plano al no presentarse el proceso ya como la negociación con una banda terrorista, sino como el apoyo a las instituciones vascas en la búsqueda de la paz. De esta manera, si dicho proceso tiene éxito, ZP se presentará como su gran impulsor, y si fracasa no será el culpable.

Junto a la responsabilidad diluida, corre paralela en el plan B la descalificación de la justicia. Hay una buena, la que atiende a lo que Conde Pumpido llamó "nueva realidad social", y otra, la mala, la manejada por la derecha, que es, curiosamente, la que aplica la ley. La idea es que el poder judicial se opone a la voluntad popular no facilitando el cumplimiento del deseo generalizado de paz. Así, hemos podido ver cómo un representante del Estado, porque el lehendakari lo es, que ha jurado guardar y hacer guardar las leyes, dice que él está por encima de la ley porque ha de cumplir con la voluntad de su pueblo. No; no es Hugo Chávez, es Ibarretxe.

La otra parte del plan B es lanzar la calle contra las instituciones que se oponen al dictado del poder, un dictado definido como un "fin noble". Pero así es la vieja tradición de la izquierda leninista, tan de moda en los últimos años en Hispanoamérica, y que hemos podido ver en Ecuador esta semana. Consiste en doblegar la ley y las instituciones democráticas invocando la voluntad popular, cuya presunta unanimidad se muestra en manifestaciones callejeras.

El socialismo zapaterino, entonces, no puede hacer otra cosa más que aplaudir las reuniones del PNV con ETA-Batasuna y las manifestaciones contra los jueces. Y no duda en criticar al Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, que no entiende que no se puede aplicar la ley cuando, según Blanco, se "persigue un fin noble".

En fin. Atentos, porque gobernantes arropados en la fuerza de la calle, que cuestionaran el Estado de Derecho, y desobedecieran pública y descaradamente la ley en aras a la consecución de "altos y nobles objetivos", los creíamos extintos en Europa tras la experiencia de la época de entreguerras. Sí; aquel tiempo en que democracia y libertad eran conceptos a los que se añadían adjetivos que los pervertían, y la paz una coartada.

El canto del loco
CARLOS HERRERA ABC 2 Febrero 2007

TIENES razón, Juan José: los locos pueblan el censo, proliferan por las bocacalles, determinan el curso de las cosas, escriben la poesía torcida de los días, cocinan el caldo rancio de la convivencia. Locos de atar que se convierten en escapistas, locos gregarios de la idea perversa del privilegio, locos del plomo sordo de las balas, del fuego rabioso de los cócteles, de la educación mezquina de la historia, de la interpretación retorcida del devenir. Locos de mirada iracunda, de palabra abrasada, de gesto soberbio, amenazante, acusador. Locos, locos; locos sin camisa paseando por las calles con la impunidad del pistolero, locos agazapados en tabernas apurando a grandes sorbos vasos de sangre coagulada, locos de aullido eusquérico asaltándote en las esquinas o persiguiéndote por los callejones de la permanente huida. Están locos. Y son tus locos, los que tú alimentas, a los que necesitas para seguir bebiendo los néctares del beneficio, para seguir comiendo tu dieta de nueces, que te ha dado lo que tienes.

Están locos, Juan José. Vienen a comer a tu mano de cuando en cuando, y tú, así les has satisfecho, comes a su vez de la suya, y os alimentáis de ese plasma encharcado con el que edificáis una historia falsa, fantaseada, concebida en la falta de oxigenación del pensamiento. Lleváis comiendo del circuito cerrado de vuestras cosas desde que el chalado de Sabino os dictó su penúltimo vómito y no salís de ello, y así habéis construido una sociedad enferma, paranoica, estancada, ensimismada, incapaz de dejar circular las ideas y las personas, inerme ante el matonismo, ante la injusticia, ante el desafuero, ante la arbitrariedad, ante la iniquidad, ante la violencia, ante la indecencia.

Es un país de locos no porque te llame un juez por codearte con cómplices de asesinos, sino por haber educado muchachotes que consideran una hombría pisotear la tumba de Gregorio Ordóñez, vasco de ley que jamás necesitó psiquiatras para establecer la frontera del bien y el mal. Por eso le mataron, porque era una amenaza para el estado de esquizofrenia imprescindible para engrasar los ejes de la carreta nacionalista con el que se gobierna el perpetuo disparate. Es un país en el que los desequilibrados dictan las normas de equilibrio, los lobos pastorean a las ovejas, los desquiciados establecen las medidas de los quicios y los psicópatas encierran a los amenazados en habitaciones acolchadas sin claraboyas. Sé que no es fácil transitar por la larga noche de las quimeras, pero los desvaríos de tanta utopía sanguínea sólo conducen al delirio. Al delirio de los locos. Locos con el color de los párpados del muerto, locos que forcejean con las sombras, con su propia lluvia ácida interior, con su respiración de viento con garfios.

Son locos, fíjate, Juan José, que deambulan por las calles de tus ciudades como si lo hicieran por las tripas de algún antiguo demonio, y aún de tener apariencia normal, al poco de excitarse con el éxtasis de las patrias repentinas se transforman en autómatas del desprecio. Tienen nostalgia del antepasado y la esperanza, en su boca, se hace puro estertor. Observa bien ese velo de sangre que duerme sobre el enlosado de los días y el trazado serpenteante de la historia: parecen poblaciones pero son mutaciones del páramo, peldaños del fuego, humores biliares deslizándose entre pedruscos. Es el paisaje de los locos, de esos locos que están construyendo vuestro devenir imposible y que os arroja, poco a poco, a una épica impura. Entretanto, la ardiente comunidad de la cacería se desata ante tus narices mientras tú sonríes displicente y liberas sentencias de café.

Cantan con voz desafinada, atonal, arrítmica, el salmo estridente de un anteayer inventado y un futuro imposible. Es el canto de hienas huidizas que te asalta en cualquier pliegue del país, que te llega de noche, oculto entre brumas, atravesando los muros de toda privacidad. Es el canto que se escucha en covachas y palacios, tras las tapias derrumbadas, entreverado con la palabra del puñado de héroes del norte que aún conserva la dignidad. Escúchalo bien, Juan José, y aprende a separar las voces de los ecos. Asómate a ese precipicio y entónalo: es el canto del loco, y ya te está sonando dentro.

los jueces y la igualdad ante la ley
BENIGNO PENDÁS ABC 2 Febrero 2007
Profesor de Historia de las Ideas Políticas

TIENE razón F. Zakaria: «El símbolo de la forma de gobierno occidental no es el plebiscito de las masas, sino el juez imparcial». La civilización avanza cuando el hombre supera el estado de naturaleza, que se caracteriza -de acuerdo con el clásico Locke- por la ausencia de un magistrado común. Nada importan las preferencias subjetivas del juez ni conviene fiarlo todo al natural más o menos justiciero de los titulares de tan alta responsabilidad. La naturaleza del ser humano es muy inferior a su obra individual y colectiva. La toga imprime carácter, ya sea al pretor romano, al juez anglosajón del derecho común o al servidor (anónimo, hasta hace poco) del Poder Judicial en la Europa continental. El Estado de Derecho es la única forma de la vida civilizada a estas alturas del tiempo histórico. Ha sido, en buena medida, una creación de la jurisprudencia. Durante siglos, el juez civil ha procurado dar a cada uno lo suyo. En el orden penal, el titular del órgano jurisdiccional dispone del más alto poder que puede atribuirse al hombre: nada menos que decidir sobre la libertad de sus semejantes. El orden contencioso-administrativo ha concebido las técnicas concretas para la lucha contra las inmunidades del poder. También en lo social la sabiduría del juzgador templa las asperezas del conflicto de interés inherente a las relaciones laborales. No se puede pedir más al ser humano falible y limitado, pálido reflejo del Juez Supremo que sabrá otorgar a cada cual lo que se merezca cuando llegue sin remedio el final de nuestra peripecia terrena.

La agresividad del nacionalismo vasco contra el Poder Judicial alcanza cotas sorprendentes incluso para una sociedad que ha perdido ya la capacidad de asombro. Ha sido una reacción «patética» y «ridícula», como decía ayer el editorial de ABC.Toma la calle para amedrentar y presionar a los magistrados, amenaza al que se interpone en el camino, moviliza sus fuerzas -incluso pretéritas- para que nadie interrumpa la maquinaria implacable. Actúa con mentalidad totalitaria: la nación, real o imaginaria, goza de un derecho anterior y superior a las personas de carne y hueso. El sometimiento de los poderes públicos a la Constitución y al resto del ordenamiento jurídico es para el nacionalista excluyente un puro formalismo retórico. He aquí una prueba de la mentalidad premoderna y antipolítica. La tribu es el centro y eje de la organización social; hay estamentos privilegiados y súbditos excluidos; el individuo recibe su «estatus» por razón del nacimiento, y ello justifica la discriminación. Estorba el Estado de Derecho, porque no creen en la igualdad ante la ley. Quieren ser «más» que los otros sin demostrar que son mejores. Abrumados por el despliegue de la razón ilustrada, procuran esconder sus reticencias en tiempos de bonanza. Cuando llegan los problemas, vuelven los resabios atávicos. Conviene no llamarse a engaño: cierto tipo de nacionalismo historicista encaja muy mal con la modernidad.

Desde esa perspectiva retrógrada, el «jefe» encarna la comunidad en un sentido biológico y organicista. Es, por su propia esencia, algo muy diferente del representante configurado por la dinámica del Estado constitucional. Es intocable, inmune, casi inefable. Es ley viviente, ungido por la comunidad como expresión de su primacía histórico-política. Son rasgos heredados de la vieja teoría del absolutismo de derecho divino. Algunos imaginan al lendakari como la expresión del «patriarca» de Sir Robert Filmer, aunque no sepan quién era este anticuado pensador británico. Ningún poder sobre la tierra puede violar su autoridad intangible. No hay Constitución escrita y racional que prevalezca sobre la comunidad étnica cuyo origen se remonta a la noche de los tiempos. Ya sé que estamos en el siglo XXI, pero algunos siguen anclados en la «tenebrosa fragua» del Espíritu del Pueblo, como decía un famoso jurista alemán del XIX. Mucho menos, por supuesto, si el ordenamiento jurídico y los jueces que lo interpretan y aplican derivan su autoridad de una fuente lejana y ajena, cuya legitimidad sólo se reconoce nominalmente, y a veces ni eso. El juez que tiene la osadía de tratar al gobernante sublimado como a un ciudadano más se considera un provocador. El país que lo pretende, y (a medias) lo sustenta, es un «país de locos». Las leyes premodernas no permitían estas cosas. Tampoco pasarían con un cuerpo de funcionarios al servicio de la causa disfrazado con el nombre ostentoso de «poder judicial vasco»...

Sin embargo, la razón moral, política y jurídica está de parte de esa inmensa mayoría de españoles -muchos vascos incluidos, por supuesto- que sabemos apreciar las virtudes del Estado de Derecho como reflejo del proceso de la civilización. Zapatero esconde sus intereses partidistas bajo la libertad de crítica, pero sabe muy bien que la ley es el gran obstáculo para la sedicente «paz» que proclama. En manos de su mayoría coyuntural está cambiar la legislación (de partidos, penal, penitenciaria), pero no está dispuesto a asumir el coste político. La agresión es tan burda que el propio Consejo General del Poder Judicial, siempre dividido, ha reaccionado con criterio razonable. Como todos y cada uno de los ciudadanos en nuestro Estado democrático, el lendakari está sujeto al Derecho y a los jueces. Dice el artículo 117 de la Constitución que la justicia emana del pueblo y se administra en nombre del Rey y que el Poder Judicial es titular exclusivo de la facultad de juzgar y hacer ejecutar lo juzgado. Los jueces y magistrados, añade, son independientes. ¿Hace falta hablar más claro? Aunque tal vez les gustaría a muchos, el Ejecutivo no está en condiciones de dar instrucciones. No hay razón de Estado (léase, negociación con ETA) que lo permita ni existen ya entre nosotros los llamados «actos políticos del Gobierno» inmunes al control de la jurisdicción. Hay, eso sí, especialidades procesales para el enjuiciamiento de las autoridades, entre ellas, como es lógico, los presidentes de las comunidades autónomas. Pero sólo se justifican por razones funcionales y no se trata de privilegios, exenciones o patentes de corso. Es lo que procede en un país sensato, que vive y quiere vivir a las alturas de la Historia, lo que significa a día de hoy en libertad bajo el imperio de una ley igual para todos.

Suele distinguir el Tribunal Constitucional al interpretar el artículo 14 entre la igualdad «en» la ley y la igualdad «en la aplicación de» la ley. No puede sentirse maltratado Ibarretxe en ninguno de ambos aspectos. Es evidente que las últimas resoluciones judiciales no favorecen el nuevo idilio, siempre frágil y transitorio, entre socialistas y nacionalistas. En rigor, la decisión sobre el preso de ETA en huelga de hambre y la dignidad de los magistrados en el País Vasco han reconciliado a muchos sectores de la opinión pública con un poder del Estado que no siempre goza de buena imagen. Unas veces con motivos y otras sin ellos. Hay que advertir también a los (ahora) entusiastas que vendrán otras resoluciones y resolverán otros litigios en un sentido que a lo mejor no les gusta tanto. Es la grandeza y la servidumbre del Estado de Derecho. La sociedad española tiene una deuda pendiente con el sentido institucional de la política. Olvidemos a los jueces connombre y apellidos, o bien reconozcamos sus debilidades humanas y hasta sus miserias. La Justicia es también el espejo de la vida. Es la toga la que otorga una condición objetiva, sujeta a requisitos estrictos, susceptible de recursos ante otras instancias y fundada en la fuerza propia de la norma como expresión de la voluntad general. Algunos quieren sacrificar la ley a la supuesta paz, pero la ley sólo apuesta por la paz verdadera y no por el sectarismo particularista. Es la hora de perseverar en las propias convicciones. No sería mala idea repartir aquí ejemplares gratuitos del discurso de Pericles a los ciudadanos de Atenas. Siempre en nombre de la ley, de la libertad y de la igualdad...

Un país de locos
M. MARTÍN FERRAND ABC 2 Febrero 2007

LA acreditada asesina etarra Belén González Peñalba, «Carmen» para el mundo delictivo que se dice «patriota», remató su presencia ante la Audiencia Nacional con un fervorín reivindicativo de los derechos «de las naciones existentes en España». Debemos alabar su sincera y esquemática claridad. Para llegar a muy parecida conclusión, el lendakari Juan José Ibarretxe se anda por las ramas y, en el marco de su disparatada campaña contra el Poder Judicial, asegura que España es «un país de locos». No le va a la zaga el pescozudo Josep Lluis Carod-Rovira que, en un gesto definidor, le ha comunicado a Miguel Ángel Moratinos, el pánfilo, que la Generalitat se dispone a abrir oficinas -¿embajadas?- en París, Roma, Lisboa, Buenos Aires...

No tiene mucho sentido que, en un ejercicio colectivo de complicidad para la ignorancia, sigamos pasando por alto el hecho de que el cántaro del Estado se ha hecho añicos y que su contenido, si alguna vez lo tuvo, se desparrama por un territorio con más vocación de puzle que de mosaico. En el primero, las piezas se quitan y ponen a capricho del jugador y, en el segundo, las taselas quedan presas por la masa que arma el conjunto y le da forma, función y, en lo posible según la resistencia de los materiales, perennidad. El mal uso, y el abuso, del Título VIII ha desvirtuado el sentido que la Constitución, respetuosa con el pasado histórico, quiso darle a una España descentralizada y democrática.

¿Anclaremos nuestro futuro en un Estado espectral de «naciones» enfrentadas y formas democráticas meramente nominales? José Luis Rodríguez Zapatero, que no ha ahorrado esfuerzos para llegar a la situación presente, parece tenerlo claro. El federalismo es, junto con ajustar las cuentas del pasado, la luz que refleja su profunda opacidad; pero, ¿es compatible el federalismo deseado con el nacionalismo instalado? La ciencia política no lo cree y la praxis vivencial conoce en su propio lomo el peso de una carga que tiende a multiplicar por 17 el peso de la carga del Estado.

Si nuestros representantes, además de serlo verdaderamente, tuvieran mayor talla política de la que aparentan con sus conductas, podrían reunirse para, «como si» Francisco Franco acabara de morir, reiniciar el proceso de la Transición y la redacción de una nueva Constitución sin posibilidad de tantas interpretaciones. Volveríamos a estar todos cuerdos y la propuesta de «embajadas» catalanas, una ximpleria, merecería el rechazo de sus proponentes por razones, al menos, de eficacia, economía y razón. El «como si» no debe escandalizarle a nadie. Es la expresión mágica de nuestro acontecer histórico. Vivimos «como si» tuviéramos un Parlamento representativo y un Gobierno, «como si» nos amparara la Justicia y «como si» los poderes del Estado mantuvieran las distancias que marca el reglamento. «Como si» fuéramos ciudadanos.

Con el mazo dando
ABC 2 Febrero 2007

Operación contra Cataluña. Humillación al País Vasco... Montilla e Ibarretxe identifican los intereses de una entidad financiera y los de un dirigente político con los «nacionales». En Madrid -dicen- prefieren la «colonización» de E.ON, y el Foro de Ermua es un instrumento del españolismo al defender la Ley de Partidos.

La historia es vieja. La política de los nacionalistas ha estado siempre basada en la confusión de sus objetivos partidistas con los globales de la sociedad. Un secuestro de la totalidad que les lleva incluso a considerar espurio todo lo que no es considerado por ellos como «propio». El español es lengua extraña y de dominación. Los ríos separan. La Historia es arma de combate...

Ya planteó esta cuestión Jordi Pujol hace un cuarto de siglo, cuando desde el balcón de la Generalidad levantó el dedo amenazadoramente contra González para recordarle que no podía distinguir entre la honorabilidad de Pujol y la de Cataluña. El PSUC apoyó esta teoría, y los socialistas se achantaron hasta el punto de asumirla de tal modo que hoy Montilla identifica la Caixa con la «nación». En el País Vasco la perversión del PSOE ha seguido el mismo camino. Ya no hablan de las dos almas del País Vasco. Han matado a Prieto, se han puesto al servicio de la comunidad euskaldún y sueñan con incorporarse a la concepción total y totalitaria que venían representando los abertzales de derecha e izquierda.

Y la marcha prosigue. Al minuto de lanzar Montilla su soflama contra la operación de E.ON, Carod recababa el derecho de Cataluña a participar en las cumbres internacionales... Por cierto, el Estatuto faculta al Gobierno catalán a decidir sobre política internacional cuando afecta a Cataluña...

Esta nación de naciones en que se está conviertiendo España y este Estado demediado por decirlo eufemísticamente, este amasijo de Estatutos se ha convertido realmente en un «país de locos» aunque por razones distintas a las que esgrime Ibarretxe. A no ser que el TC nos regale con el milagro de la desautorización global del Estatuto. Un milagro, digo. Por si acaso, habrá que ir a la manifestación. Con el mazo dando.

Reubicación
JOSEBA ARREGI El Correo 2 Febrero 2007

Dicen que ETA no debe marcar la agenda política, que sería absurdo que el Parlamento español revocara, por causa de una bomba, la resolución que permitía al Gobierno dialogar con ETA. Sería bonito que así fuera. Pero la realidad es que ETA nos pone constantemente la agenda y nos obliga a entrar en la cuestión de su propia existencia y de sus fines bajo la amenaza de su violencia terrorista.

Después del atentado con bomba y dos asesinados en Barajas, después de la ruptura del alto el fuego, después de la reacción, o falta de ella, de Batasuna, después de las declaraciones de los partidos políticos, después de las manifestaciones y después del debate celebrado en el Congreso resulta obligado reubicarse. No para cambiar radicalmente de posición. Sí para tratar de encontrar de nuevo los criterios básicos. Pues estos criterios básicos amenazan con quedar enterrados por nuevas cuestiones, amenazan con quedar enterrados en la sensación de que han emergido nuevos problemas.

Tanto hemos repetido que la unidad de los demócratas es imprescindible para derrotar a ETA que los llamamientos a la unidad, y los lamentos por su falta, han desplazado a las condiciones necesarias para derrotar a ETA, para conseguir la desaparición de ETA. Lo que parece importante ahora y sobremanera es la unidad -y de paso la lucha por endosar al adversario político la responsabilidad de que no se consiga-, y no recordar que la unidad debe darse en función de algo y en torno a propuestas políticas concretas contra el terrorismo. Es, sin lugar a dudas, importante que la unidad implique apoyo al Gobierno de turno, en este caso al Gobierno del presidente Zapatero. Es lo normal. Pero no como sustituto del acuerdo en criterios básicos, concretos y compartidos contra ETA-Batasuna. Porque la oposición tiene la obligación de apoyar al Gobierno en temas de Estado como es el de la lucha contra el terrorismo, y recordando que vivimos en democracia, el Gobierno tiene la obligación de buscar la complicidad de esa misma oposición.

En toda reubicación son necesarios tres elementos. El más importante implica mirar al futuro; pero, como segundo elemento, esa misma mirada al futuro requiere recordar el pasado y aprender de él. El tercer elemento es resultado de los dos anteriores: saber concentrarse en lo fundamental, dejando de lado cuestiones menos importantes y secundarias.

El contenido básico del futuro que se debe construir radica en la desaparición de ETA-Batasuna -no le llamo paz porque este término es demasiado noble para ser aplicado a lo posible en política: la ausencia de violencia ilegítima-. La desaparición de ETA-Batasuna no significa necesariamente la desaparición de una izquierda nacionalista más o menos radical. Sería bueno que, fruto de la desaparición de ese conglomerado ETA-Batasuna, los nacionalistas radicales de izquierda formaran parte del panorama exclusivamente político. Ello implicaría la posibilidad para la izquierda nacionalista radical de poder actuar en política. No significaría necesariamente que sus planteamientos fueran democráticos en la medida en que no asumieran la realidad plural y compleja de la sociedad vasca.

Para poder caminar hacia ese futuro de desaparición de ETA-Batasuna conviene recordar el pasado. Y conviene no olvidar que la posibilidad misma de pensar en el fin de ETA, el derrumbe del mito de la imbatibilidad de ETA, la posibilidad, por primera vez, de vivir unas mínimas condiciones de higiene democrática en Euskadi, y el hecho de que las víctimas pudieran romper el escudo de silencio y olvido que les rodeaba y pudieran hacerse visibles vino de la mano de la decisión del Estado de hacerse definitivamente con las riendas de la política antiterrorista, vino con la decisión del Estado de utilizar todos los medios de derecho a su disposición para combatir a ETA-Batasuna, dejando de lado los vetos de privilegio que se habían concedido hasta entonces a los nacionalistas.

La asunción de la lucha antiterrorista por el Estado en su conjunto, utilizando todos los medios legales a su disposición, se materializó en el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, una de cuyas consecuencias fue la Ley de Partidos políticos, que a su vez condujo a la ilegalización de Batasuna. Todos ellos antecedentes necesarios de la tregua que ETA acaba de romper con su atentado de Barajas y con los dos asesinados. Este recuerdo del pasado reciente y la mirada al futuro posible son necesarios para poder definir los criterios básicos de actuación en estos momentos.

Es evidente que no se puede decir dogmáticamente no al diálogo. Pero el sí al diálogo implica decir cuáles pueden ser los contenidos del diálogo, añadiendo siempre sobre qué, con quién y cuándo se puede dialogar. No el diálogo por el diálogo. No el diálogo sin límites ni exclusiones de Ibarretxe. El diálogo sobre el futuro de los presos, dentro de la legalidad, cambiando la legalidad si se forja una mayoría para ello, pero a cambio del finiquito de ETA y cuando la disposición a firmar el finiquito por parte de ETA sea una evidencia que no se pueda malinterpretar. No al diálogo para reformar el Estatuto relacionándolo con la desaparición de ETA. No al diálogo que busque fórmulas que puedan dar satisfacción a Batasuna, y así mover a ETA a disponer su disolución.

Por esa razón la lógica, los tiempos y los modos de la reforma del Estatuto de Gernika deben ser considerados en separación radical de la lógica, de los tiempos y de los modos para llegar al fin de ETA.

En cada víctima asesinada está escrito a sangre y fuego por ETA que su proyecto político es imposible. Ése es el gran fracaso de ETA: que lo que le constituye como movimiento terrorista, el acto violento del asesinato, su supuesta fuerza, es su mayor fracaso. Porque cada asesinado es un argumento contra su proyecto político. La materialización de ese proyecto político significaría que el asesinato sirvió para algo, que hubo razón al liquidar a los asesinados, que se vuelve a matar a éstos por segunda vez. No puede haber subterfugios lingüísticos para ocultar esta realidad.

El Estado de Derecho puede ser generoso dentro de la legalidad, y bajo el supuesto de la renuncia definitiva de ETA a la violencia, para planificar la salida de los presos. Si se diera el supuesto, el Gobierno debería agilizar al máximo esa cuestión. Es algo más que el acercamiento de los presos como gesto de no se sabe qué: es lo que el Gobierno puede considerar como lo único que puede ser resultado de la renuncia definitiva de ETA al terror y a la violencia.

Mientras ETA no desaparezca, o mientras quienes representan a la izquierda radical no se separen de ETA condenando la violencia y el terror, es preciso aislar políticamente a Batasuna. Un Estado de Derecho no se puede permitir la esquizofrenia de tener a un partido político fuera de la ley y al mismo tiempo convocando ruedas de prensa diariamente, con mayor protagonismo político que los mismos partidos políticos legales y democráticos. ETA-Batasuna no pueden seguir jugando en todos los campos, con reglas y sin ellas, con las ventajas de cada campo, las de la legalidad y las de la violencia.

Es preciso volver a hacer pedagogía del valor de la complejidad y del pluralismo de la sociedad vasca, de su cultura, de su tradición y de sus identidades. Y es preciso no dejar de lado lo que se puede llamar la geolingüística: desgraciadamente todos terminamos hablando con el lenguaje, con los términos acuñados por ETA-Batasuna. Y así la lucha contra el terrorismo es doblemente ardua.

Es evidente que no todo tiene la misma importancia en el trabajo por conseguir la desaparición de ETA. Ésa es una de las equivocaciones del PP: da la misma importancia a cada cosa que sucede en la lucha antiterrorista, a cada gesto, a cada paso, a cada palabra. Y en cada uno de ellos ve hipotecada la totalidad. Así es imposible hacer política, ni siquiera discrepar con cierta racionalidad. El PP olvida -el último debate es un buen ejemplo de ello- que la crítica y el respeto institucional no están, no pueden estar reñidos.

La unidad no es la panacea. La panacea es el fin de ETA y la libertad de los ciudadanos vascos y españoles. La unidad es un valor en función de ese fin. Si es entre todos los partidos políticos, mejor. En cualquier caso es bueno que el Gobierno mantenga la disposición a aprovechar la oportunidad de acabar con ETA en un final pactado, en una rendición pactada. Y es bueno que la oposición se encargue de recordar permanentemente cuáles son los límites del Estado de Derecho. Y que la justicia haga su trabajo sin apellidos. Y que todos recuerden a las víctimas-asesinados y su significado político.

La Nación falsificada y la historia recuperada
Luis Miguez Macho elsemanaldigitall 2 Febrero 2007

A mí ya me tocó estudiar la versión nacionalista de la historia en el instituto, en las clases de lengua y literatura gallega. El truco de esa manipulación es fácil de descubrir: consiste en confundir premeditadamente primero la historia de la literatura en gallego con la de la propia Galicia, mitificando y, al mismo tiempo, deshumanizando la lengua, que deja de ser un instrumento de comunicación entre las personas para convertirse en un extraño ídolo de la tribu, y después, la historia del nacionalismo con la de Galicia, porque ya se sabe que los verdaderos gallegos son los nacionalistas.

De esta manera, el larguísimo periodo que transcurre desde Alfonso X el Sabio hasta la mitad del siglo XIX, durante el cual el gallego apenas tuvo cultivo literario, desaparece en un agujero negro que los nacionalistas denominan los séculos escuros (siglos oscuros) y que se traga todo, el final del Reconquista, las guerras de Italia, el descubrimiento y la conquista de América, las luchas contra los ingleses, hasta la Guerra de la Independencia, y con ello, la participación en estos acontecimientos de nuestros antepasados, gallegos que hablaban en su mayoría gallego y que contribuyeron como los demás españoles al gran proyecto colectivo de la Monarquía hispánica, y más tarde a la construcción de la Nación española en sentido político.

Salimos de los séculos escuros, y entonces sólo pertenecen a la historia de Galicia los políticos regionalistas o nacionalistas y los escritores en gallego. Aquí nos tragamos a Montero Ríos, a Pablo Iglesias, a Canalejas, a Dato, a Calvo Sotelo (a Franco ni lo nombro, porque el día menos pensado, por orden de la memoria histórica, lo desposeen de la condición de gallego), a los héroes famosos como Méndez Núñez y a los menos conocidos que cayeron en Marruecos, en Cuba, en Filipinas, y, ay de mí, a Ramón María del Valle Inclán, e incluso el gran fabulador mindoniense Álvaro Cunqueiro, cumbre de la letras gallegas y gloria de las españolas, cae en la sima del olvido.

Hay quien dice que el nacionalismo se cura viajando. Yo tengo para mí que no es así, porque se puede viajar con la mente cerrada y los ojos velados por los prejuicios, y entonces de nada aprovecha el viaje. El nacionalismo como se cura es conociendo la historia.

Por eso la continuación natural de la obra de mi buen amigo santanderino Jesús Laínz Adiós, España. Verdad y mentira de los nacionalismos (Encuentro, 2005), que yo califiqué en su día de verdadera summa contra los dislates de nuestros nacionalismos disgregadores, tenía que ser una recuperación de la historia que éstos pretenden ocultar con lamentable eficacia: La Nación falsificada (Encuentro, 2006) es el título de este nuevo libro, que ha merecido hasta los elogios públicos de Manuel Fraga.

Sólo diré un par de cosas de la La Nación falsificada. El planteamiento de la obra no puede ser más inteligente, pues nos muestra una serie de amenas estampas de personajes o acontecimientos históricos, vascos y catalanes, ocultados o tergiversados por la historiografía nacionalista por su significación en la historia general de España, para desembocar en un epílogo, en realidad un soberbio ensayo, que constituye un pliego de cargos incontestable contra la falsificación operada por los nacionalismos de la historia de sus respectivas regiones y por tanto, de la verdadera personalidad de las mismas como partes integrantes de la Nación española. Es entretenida, está muy bien escrita, es rigurosa: es nuestra historia recuperada.

Políticos, los nuevos amos
Manuel Molares do Val Periodista Digital 2 Febrero 2007

Juan José Ibarretxe quizás delinquió reuniéndose no como ciudadano, sino como presidente vasco, con el dirigente de la ilegal ala política de ETA, Arnaldo Otegui: lo determinarán los jueces.

Pero él ha apelado a que es un cargo electo para organizar una manifestación en contra de la ley que podría acusarlo.
He aquí un caso de los innumerables que se dan cada día en los que los políticos exigen estar por encima de lo legal e ilegal, honesto o indecoroso.

Esta actitud de los políticos la denuncia Francisco Rubiales en un libro apasionante, “Políticos, los nuevos amos” (Almuzara, 2007).

El autor, comunicólogo, doctor y profesor de postgrado de Periodismo, excorresponsal de EFE en distintos países, profundiza su ensayo anterior, “Democracia secuestrada”, y demuestra con rigor y amena agilidad que los partidos políticos se han convertido en un obstáculo para la democracia.

En lugar de servir a la sociedad la utilizan para crear sistemas de vasallaje, estructuras que dominan a sus miembros porque ellos esperan encaramarse algún día al poder para avasallar también.

Saben cómo atraer a los electores y convertirlos en seguidores que los apoyarán como si fueran dioses, incapaces de descubrir el engaño.

Rubiales va desmenuzando las estructuras que han ido creando los partidos para situarse en esa posición de dominio en la que se atreven a enfrentarse a las leyes.

Máquinas de poder por el poder. Mucho más corruptor que la economía, porque la política es el vehículo que facilita beneficios económicos, que le son añadidos. ¿Democracia?: mentira, con listas cerradas, élites de partido, consignas y obediencia ciega de militantes.

Este libro tendrían que leerlo todos los ciudadanos para saber cómo son utilizados y subyugados, y los políticos, para reconocer que hay analistas clarividentes, como Rubiales, que los desnudan.

Desmontando a `Bambi´
Alfonso Basallo Periodista Digital 2 Febrero 2007

No les falta razón a quienes consideran que el PP no puede obcecarse en su cerrada oposición al PSOE, sin dejar el más mínimo resquicio a la posibilidad de entendimiento, y que debería hacer pilates para rebajar grasa ideológica y adquirir cintura estratégica.

Pero se equivocaría quien pensara que el desgaste de los socialistas es menor que el de sus adversarios. Que se sepa, el numantinismo y la firmeza no están abriendo, por ahora, vías de agua electorales a la fragata pepera, mientras que la ambigüedad y la falta de rumbo corroe el casco del portaaviones zapateril, como reflejan las encuestas, incluso antes del zambombazo de la T-4 -ahí está la elevada fiebre que marca el termómetro del CIS-.

De hecho, si algo mantiene entero el mecano socialista es el oder. Si algo otorga cohesión al endeble entramado no es otra cosa que el maná presupuestario. ¿Alguien se atrevería a apostar por el futuro de Zapatero si perdiera las elecciones?

Porque ha sido él mismo quien se ha encargado, no sólo de de construir España con su errática deriva, sino también de desmontar el partido, cargándose a las familias, traicionando a quienes le auparon al poder y controlando el aparato, con la inestimable ayuda de su comisario, Pepiño Blanco.

Llegó a la Moncloa prometiendo diálogo y al cabo ha sembrado la discordia y dividido a los españoles. Aterrizó en Ferraz ofreciendo un cambio tranquilo, con su Nueva Vía bajo el brazo, y ha convertido el partido en un máquina para acumular poder personal. No ha dejado el menor rastro de democracia interna, convirtiendo la regla en excepción con el significativo caso de las primarias. Y, en palabras de Joaquín Leguina a ÉPOCA, la actual ejecutiva “ha expedientado a más gente que todas las ejecutivas juntas desde la época de Pablo Iglesias”.

Así que de Tony Blair leonés, más bien poco. En todo caso un Stalin centralista y despótico, auxiliado por un pequeño Beria que controla la listas y defenestra a los disidentes. Mientras, las baronías con más peso y personalidad, como Andalucía y Cataluña, van por libre amenazando en abrir nuevas grietas en el PSOE. Y el número de sus enemigos crece entre sus filas y en el Gobierno.

El partido de los cien años de honradez dejó la O de Obrero en tiempos de Solchaga -ya saben aquello del enriquecimiento en cero coma-; y tiró por la borda la S de Socialista con González y la corrupción. Ahora, el centrifuguismo de los Estatutos alentado por Zapatero pone en cuestión la E de Español. El problema es que, al paso que va, ni siquiera se va a salvar la primera sigla, la P de Partido.

En el trasfondo está la inconsistencia intelectual y la alarmante falta de proyecto de este vendedor de humo que, encima, tiene la pretensión de pasar a la Wikipedia sin salir de La Moncloa. Y la ambición personal de aquella joven promesa del 35º congreso que no sólo no ha renovado y modernizado el PSOE, sino que lo ha dividido. Si Zapatero cae, muy pocos serán los que llevarán luto por él.

Por una vez y sin que sirva de precedente, habría que contradecir al histórico dinosaurio de la política italiana, Giulio Andreotti, y su célebre adagio porque, en este caso, a quien más está desgastando el poder es al que lo tiene.

El fin de la OPA política
EDITORIAL Libertad Digital 2 Febrero 2007

La oferta de Gas Natural siempre fue bastante poco atractiva económicamente y fundaba sus posibilidades de éxito en que el consejo de administración de la eléctrica bajara los brazos en cuanto tuviera noticia del padrinazgo del Gobierno con el que contaba la OPA. Desde el momento en que Pizarro se enrocó en la defensa de sus trabajadores y sus accionistas, la operación estuvo condenada. Todo lo que ha sucedido desde entonces se debe no tanto a la esperanza de los propietarios de la gasista de llevarse el gato al agua como del empecinamiento del presidente del Gobierno por evitar "como sea" una derrota pública.

Que Gas Natural proteste por que Endesa haya tratado mejor a la oferta amistosa de E.On de 27,5 euros por acción (y que llegará como poco a los 34,5) que a la suya de 21,30 euros (el 65,5% en acciones de Gas Natural) no puede sino provocar una sonrisa. Pero que encima se queje de que "el regulador" (es decir, el Gobierno) le ha puesto más dificultades que a E.On lleva a la más sonora de las carcajadas. Zapatero y Montilla hicieron un decreto ad hoc para frenar la OPA de la alemana ampliando los poderes del "regulador" (comandado por una fiel apparatchik del PSC), mientras hacían caso omiso del dictamen del Tribunal de Defensa de la Competencia, que recomendaba prohibir la operación. Por tanto, las razones aducidas por Gas Natural al reconocer el fracaso de su intento por adquirir Endesa son, y nunca mejor dicho, excusas de mal pagador.

Pero, con todo, quien peor parado sale tras todo lo sucedido durante este año y cuatro meses de despropósitos es el Gobierno español, que se ha enfrentado con Bruselas para nada, y que ahora ve cómo una empresa extranjera tiene todas las papeletas para quedarse con la primera eléctrica española. Algo que sólo el tiempo dirá si es beneficioso o perjudicial para los consumidores, que son los únicos por los que debería haber velado el Gobierno en todo este asunto y han sido los grandes olvidados.

Zapatero se reunió en secreto en Moncloa con Durao Barroso y hace casi un año en casa del presidente de La Caixa con varios empresarios para velar por los intereses de Gas Natural, que eran un reflejo de lo firmado en el pacto del Tinell, no para procurar que los consumidores no se vieran afectados negativamente por una operación que hubiera hecho disminuir el número de empresas eléctricas y, por tanto, reducido la competencia. Que el PSOE aduzca ahora que el PP "politizó" la OPA, después de haber cobrado 1.000 millones de pesetas de una de las partes involucradas, asombra por su desvergüenza.

Desgraciadamente, los estados se han otorgado a sí mismos una enorme capacidad de influir en sectores como el eléctrico. Cuando las tarifas están dictadas por los políticos, entre otros muchos aspectos del negocio, el Poder Ejecutivo tiene una desproporcionada capacidad de presión sobre las empresas del ramo. Desde esa posición tienen armas más que de sobra para amenazar a quien no se someta a sus designios. Es de agradecer que Endesa no se haya achantado y haya buscado una oferta que pagara a los accionistas lo que realmente vale su empresa.

Embajada en Perpiñán
IGNACIO CAMACHO ABC 2 Febrero 2007

SI algún detractor apocalíptico del Estado de las autonomías hubiese pronosticado hace pocos años que el ministro español de Asuntos Exteriores iba a recibir en su despacho, con honores de embajada, al vicepresidente de Cataluña, le habríamos tachado de orate reaccionario o tomado por un pobre majara intoxicado hasta la demencia, como Don Quijote, por una excesiva dosis de lecturas de Vizcaíno Casas. Pues esa hipótesis esperpéntica, esa calentura de sainete, acaba de tomar cuerpo en Madrid, donde el jefe de una de las diplomacias más antiguas de Europa ha otorgado rango de visitante soberano a un sedicente encargado de las «relaciones internacionales del Gobierno catalán» (sic), quien le ha informado con toda solemnidad de sus intenciones de abrir representaciones oficiales catalanas en Francia, Portugal, Marruecos y, por supuesto, Andorra. Y eso ha ocurrido con apariencia de plena normalidad, con sonrisas, talante y buen rollito, sin que nadie se pregunte qué clase de broma es ésta y cabe suponer que con el visto bueno de un presidente al que no parece importarle la bufonada. Antes al contrario, es probable que le resulte de lo más moderna, dialogante e innovadora.

Que los protagonistas de la escena hayan sido Moratinos y Carod Rovira, estrafalarios personajes del bululú tragicómico en que se ha convertido la política española, puede conferirle a la pantomima un cierto aire de mascarada grotesca, pero no resta gravedad al asunto; antes bien, se la otorga en grado máximo habida cuenta de que tales minervas ostentan de modo efectivo dos cargos de primerísimo orden en la escena pública. Porque lo escalofriante de la cuestión es que, en efecto, Moratinos es ministro de Exteriores en ejercicio (?) y Carod, vicepresidente de la Generalitat. Y que la reunión del Palacio de Santa Cruz -nada menos- se ha celebrado con toda seriedad, por mucho estupor que cause.

Que esta fantasmada se le haya ocurrido al estrambótico líder de ERC resulta por completo coherente con su delirante imaginario que considera a España «el país vecino». Pero que le dé cuerpo al esperpento el ministro responsable de la diplomacia nacional -competencia exclusiva, artículo 149 de la Constitución aún vigente- eleva el desatino a la categoría de mayúscula insensatez, de superlativo desvarío, si es que quedan superlativos en el diccionario para definir esta escalada de enajenaciones. Porque parecía que los despropósitos del Gobierno en materia territorial habían tocado fondo en la demencial deriva de los estatutos virreinales, con sus blindajes de ríos y sus folclores nacionalizados, pero está claro que la realidad puede rebasar la más fértil capacidad de asombro. Como escribió Ferlosio, vendrán más años malos y nos harán más ciegos. Aunque no haya peor ceguera que la del que cierra los ojos.

Pronto ya nada podrá extrañarnos. Ni siquiera que la futura «embajada» catalana en Francia se acabe instalando en Perpiñán.

La pelota vasca
José Donís Català Periodista Digital 2 Febrero 2007

"Libertad, Fraternidad, Desigualdad... Esto, lo digo yo".
.-Así terminaba ayer su informativo Sanchez-Dragó, tras leer unas palabras de Borges explicando la futilidad de todo partidismo, la impostura de toda filiación política. Y yo lo suscribo:
"¡Si ni siquiera sé cómo pensaré en un minuto! ¿Cómo podría afiliarme a nada?". -Clamaba incomprendido el mejor literato hispano del s.XX.

Tuve la oportunidad de visionar la versión larga del conocido y polémico reportaje, "La pelota vasca". Reconozco que no engullí las tres horas de panfleto (en el cine duraba dos), pero lo que vi ni me escandalizó ni encontré razones para tan airada reacción como tuvo en su día.

Una semana antes, descendientes de la cúpula hitleriana participaban en otra producción dando una visión "humana" de aquella atrocidad horrible. Hecho histórico, y por tanto "humano"; también lo es el racismo ultraviolento del PNV y sus múltiples sucursales.

"La pelota vasca" constata un hecho, y su interés está precisamente en escuchar opiniones que, por muy repugnantes que puedan parecer, están ahí, son reales. Hay gente en España, que todavía guarda ideas semejantes a las del dictador Franco pero aplicadas a pueblerinas periferias exclusivistas. Hay gente que cree que su "raza" no debe mezclarse, pero sobre todo, que su raza existe mientras haya una España en frente contra la que afirmarse. Si España desaparece, desaparecerían los últimos nazismos de Europa, con los últimos Milosevich hijos todos de Adolfo Hitler.

¿Qué sentido tendría ese film si no participara "el Gordo", Otegui?
¿O si no se escuchara a un fundador de ETA (hoy en Aralar), describir cómo el brazo armado debía estar sujeto al partido y no a la inversa, como fue su triste evolución que hasta hoy continúa?

Hay mucho de fariseísmo y de rasgadas vestiduras que no se han tomado la molestia ni de indagar un poco en lo que tanto ofende. La primera vez que yo vi las orejas al lobo, fue en Biarritz, y la primera en que tuve que salir por pies para defender mi vida, en San Juan de Luz aquel mismo verano... Al no estar en Barcelona, ni en Valencia o Palma, ¿qué otra lengua sino el español debería haber usado? Lo supe después: si hablabas gabacho, te librabas de la somanta de hostias... Pero ya te digo ¡era yo tan joven!

Hasta entonces (yo era un crío) me parecía una lucha legítima, casi heróica, la de aquellos gudaris vascos. Cuando ridiculizaban mi lengua materna, uno sentía que debía ser nacionalista; cuando los "demócratas" eran solo chaquetas nuevas, uno pensaba en el marxismo-maoísmo (cuya literatura es un tostón insoportable), y cuando sentía que la Iglesia oprimía, sacaba a pasear "El Anticristo" de Nietzche y decía a quien quisiera oírme que Bakunin era el único camino. En el fondo, nada ha cambiado... Me siento consecuente:

Siempre he apostado por la posición más débil, por la que sufre la violencia.

Creo que Felipe González fue una alegría necesaria, que Suarez era un paso importante, que tuvo que llegar un liberal como Aznar para sacarnos de la debacle... Y que Zapatero no puede hoy cargarse todo eso que ni respeta, ni conoce.

Dolores Ibárruri, "Pasionaria", describe en su libro "El Único Camino" "el racismo venenoso de los oligarcas vizcainos. Un arma para crear rivalidases artificiales entre los obreros que trabajan como esclavos en sus minas y en la siderugia, en base a su distinto origen; y que utilizan a los inmigrantes para crear divisiones en el seno del movimiento obrero, y les hacen creer que son los pequeños burgueses o los campesinos vascos los que estan en contra suya, porque desean su separaciòn".

Francisco Letamendía, historiador marxista de lo vasco, en su "Historia del pueblo vasco" pretendía dividir el racismo en "muy malo" y tan solo "malo"; el primero sería el hitleriano, el segundo el del PNV y Sabino Arana.

"El racismo de Sabino Arana es una especie de defensa, que convierte en culpables a los que son las victimas de la situaciòn,los obreros inmigrantes".

De aquí parte esa historia de amor-odio, o mejor, de un amor imposible entre el socialismo moderno y la derecha racista, ultranacionalista y católica preconciliar, que sigue representando el PNV.
Respecto al expansionismo violento nacionalista, el marxismo de Letamendía decía:

la tendencia decreciente de la tasa de ganancia les obliga a buscar nuevos mercados ;las necesidad de abastecersede materias primas muy baratas;la necesidad de contar una mano de obra pràcticamente esclava...

Como ninguna persona considera que su destino es tener que ser esclavo de otra persona, lo que se hace es crear un tipo de nacionalismo (...) que eleva a principio teòrico el racismo, y que afirma que existe una raza superior a las demàs (...) Un racismo abolutamente agresivo, que està en la base de los grandes monopolios imperialistas. Pero existe otro tipo de racismo que es defensivo. No dice que unas razas sean superiores a las otras,sino que dicen que las razas deben separarse para no contaminarse. El racismo de Sabino Arana es de este tipo.

Pero lo que los nacionalistas no perciben es que los inmigrantes estàn siendo tanto o màs victimas de esta situaciòn que las capas nativas porque, en definitiva, los inmigrantes estàn viviendo en barracones y en una especie de campos de concentraciòn en Somorrostro.

En 1895 Sabino Arana (que más que "vasco" era racista vizcaíno) escribía lo siguiente:

"la fisonomía del Vizcaíno es inteligente y noble,la del español inexpresiva y adusta, el vizcaíno es de andar apuesto y varonil; el español o no sabe andar, ejemplo de los quintos, o si es apuesto es tipo femenil, ejemplo del torero; el vizcaíno degenera el caràcter si roza con extraños".

De auqel ultraderechista de Arana, hasta la derecha pretendida y fálsamente democrática de Arzalluz, hay un pasito imperceptible; el que hurta los textos de su fundador, pues el PNV es la única organización de todo el mundo que esconde los escritos de su santón. La Fundación Sabino Arana es la única que yo conozca que se niega a publicar las obras completas de su ideólogo, porque hasta a sus más fanáticos seguidores les produce vergüenza leer las salvajadas que escribió aquella versión de Hitler a la española.

Como esconden que antes de su muerte, en 1.902, Arana se desmarcaba con otra locura, siempre de ultraderecha, llamada Liga de Vascos Españolistas.

Lo esconden porque hasta el fracasado fuhrer vasco sería molesto para los nuevos nazis, esos que proclaman a voz en grito -con un negro de atrezzo al lado- la integridad de su puro RH negativo.

No obstante, y como tenemos bastante información, dejo para la segunda parte analizar la vida y obra de este genuíno nazi hispano, que merece atención por ser el único superviviente teórico del racismo ultra en toda Europa. Para encontrar algo si quiera parecido, debemos irnos a los EEUU con su Ku Klux Klan, o al nazismo árabe del Baaz. Eso, pero mucho más salvaje, fue y sigue siendo, el nacionalismo de Sabino Arana.

Prometido: si no es en un rato, será mañana (Dios mediante).

"Quien no ha sido de izquierdas a los veinte es que no tiene corazón, pero quien lo sigue siendo a los cuarenta es que no tiene cabeza".

Esto lo digo yo, y muchos más.

Vigueses por la Libertad organiza una concentración contra ETA
Xoán Xulio Alfaya Periodista Digital 2 Febrero 2007

[Vigueses por la Libertad] La asociación ciudadana Vigueses por la Libertad ha convocado una concentración en Vigo para mañana, con el objetivo de adherirse a la manifestación contra ETA que se celebra también en Madrid, impulsada por el Foro de Ermua, la Asociación de Víctimas del Terrorismo, la Comunidad Ecuatoriana, la CEP, el SUP, Rosas Blancas por la Dignidad, la Fundación para la Defensa de la Nación Española (DENAE), la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M, Convivencia Cívica Catalana y otros grupos y partidos.

La concentración en la ciudad tendrá lugar en la calle del Príncipe, frente al Museo de Arte Contemporáneo, a las cinco de la tarde, a la misma hora en que comienza la manifestación en Madrid, y bajo los mismos lemas que aquella: «Por la libertad. Derrotemos juntos a ETA. No a la negociación». El objetivo del acto es expresar la solidaridad ciudadana con las dos últimas víctimas mortales de ETA, Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio, y manifestar la repulsa a toda estrategia negociada con la banda terrorista.

En julio del año pasado, Vigueses por la Libertad se hizo cargo en Vigo de la concentración convocada con motivo del aniversario del asesinato de Miguel Angel Blanco, por el Foro Ermua, la AVT y otras asociaciones, y asistieron a la misma unas 1.500 personas. En opinión de Vigueses, el terrorismo «constituye una de las peores amenazas actuales a la libertad y los derechos de los ciudadanos».

La Voz de Galicia
Viernes, 2 de Febrero de 2007

¿Qué se dice en las mezquitas?
José Catalán Deus Periodista Digital 2 Febrero 2007

Deslegitimar los fundamentos ideológicos es la clave para desactivar el islamismo yihadista. Sólo rompiendo la ligazón entre sus teorías y las verdades coránicas pueden los musulmanes sensatos y Occidente vencer su creciente influencia. Pero, ¿sabe alguien de qué versan las prédicas que cada semana los musulmanes devotos que viven entre nosotros oyen en sus mezquitas? El programa Dispatches de la semana pasada en el Canal 4 de Gran Bretaña, emitió un polémico reportaje en el que un reportero con cámara oculta entraba en la mezquita de Green Lane, en Birmingham, -tenida hasta ahora por lugar moderado- y descubría que predican la supremacía islámica, el odio a judíos y cristianos, y la subyugación de la mujer. Entre lo que grabó figuran estas frases:

"Debéis vivir como un Estado dentro del Estado hasta que toméis el control".
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"Queremos que las leyes del Islam sean practicadas, queremos anular las leyes dictadas por los humanos".
·
"Los musulmanes no deben darse por satisfechos con vivir en algo que no sea el estado islámico total".
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"Os animo a todos vosotros a destacar entre ellos, a empezar a cultivaros para el momento que se aproxima rápidamente, donde las tornas se van a volver y los musulmanes vamos a estar en la posición superior de fuerza, y cuando eso suceda, la gente no será asesinada injustamente".
·
"Alá ha decretado esto, y yo voy a dominar. El curso a mantener es el dominio político".

Todo ello, escribe Robert Spencer en FrontPageMagazine, 23 de enero de 2007, coincide con los escritos de teóricos de la jihad en el siglo XX tales como el egipcio Sayyid Qutb o el paquistaní Syed Abul Alá Maududi. Qutb dice:

No es función del Islam comprometerse con conceptos de Jahiliyya [la sociedad de los infieles] que están en boga en el mundo, o coexistir en el mismo territorio con un sistema jahili… El Islam no puede aceptar ninguna mezcla de Jahiliyyah. O el Islam permanece, o la Jahiliyyah; no es posible ninguna situación intermedia. El mando pertenece a Alá, o de lo contrario a la Jahiliyyah; la shari'a de Alá permanecerá, o los deseos de la gente... el deber más inmediato del Islam es deponer la Jahiliyyah del gobierno del hombre...

Maududi escribía de igual manera que los no musulmanes "no tienen absolutamente ningún derecho a llevar las riendas del poder en ninguna parte de la Tierra de Alá, ni encabezar los asuntos colectivos de seres humanos según sus propias doctrinas erradas". Si lo hacen, "los creyentes estaríamos bajo la obligación de hacer todo lo posible para apartarlos del poder político y obligarles a vivir en obediencia al estilo islámico de vida".

Spencer, que ha escrito entre otros “El mito de la tolerancia islámica” (Prometheus Books, 2005. ISBN 1591022495), “La guía políticamente incorrecta del islam” (Regnery Publishing, 2005. ISBN 0895260131), o “El islam al descubierto: cuestiones preocupantes sobre la religión de mayor crecimiento del mundo, comenta que Qutb y Maududi no crearon estas ideas. Son una extrapolación de pasajes coránicos tales como el 9:29, que asumen que los musulmanes tendrán el poder del estado en lugar de judíos o cristianos, haciéndoles objeto de un impuesto (la jizya) y obligando a pagar "con sumisión total, sintiéndose dominados". No hay ningún concepto en el Corán, la tradición islámica o el derecho islámico en el que los no musulmanes convivan como iguales con los musulmanes en un estado islámico: los musulmanes tienen que estar en una posición superior. El profeta musulmán Mahoma enfatizaba esto cuando decía a sus seguidores:

Luchad en nombre de Alá y al estilo de Alá. Luchad contra aquellos que no creen en Alá. Librad la guerra sagrada... Cuando os encontréis a vuestros enemigos, que son politeístas, invitadles a tres elecciones. Si responden a alguna de estas, aceptadlos y absteneos de provocar perjuicio alguno. Invitadles [a aceptar] el Islam; si os responden positivamente, aceptadlos y desistid de luchar contra ellos... si rehúsan aceptar el Islam, exigidles la Jizya. Si están de acuerdo en pagar, aceptadlo y contened vuestras manos. Si rehúsan abonar el impuesto, pedid ayuda a Alá y luchad contra ellos (Sahih 4294).

El hecho de que las opiniones vertidas por los musulmanes en el documental del Canal 4 puedan encontrarse sin gran esfuerzo en las escrituras islámicas sugiere que el problema es mucho mayor que unas cuantas mezquitas que se pensaba que eran "moderadas" pero que resultaron ser "fundamentalistas". Es un problema que está profundamente enraizado en el Islam tradicional, y que tiene que ser tratado como tal. Los musulmanes en Europa que rechacen sinceramente la idea de que el Islam tiene que dominar y de que la ley islámica tiene que ser instituida en este continente, y de que mujeres y no musulmanes tienen que ser subyugados, y que acepten la idea de que musulmanes y no musulmanes deben vivir como iguales a perpetuidad, no deben condenar el programa de Dispatches. En su lugar, deberían celebrarlo como oportunidad no solamente de expulsar de sus filas a los "extremistas", sino también de formular un rechazo exhaustivo y la refutación a la interpretación literal del Corán y la Sunnah.

Pero hasta la fecha, dice Spencer, no han hecho eso. En su lugar, el Consejo Musulmán de Gran Bretaña, el Comité Musulmán de Asuntos Públicos del Reino Unido, la Federación de Sociedades Islámicas Estudiantiles y la Misión Islámica del Reino Unido, todas han denunciado el programa como "islamófobo". Ninguno ha tomado medida alguna para combatir la expansión de la interpretación del Islam que aparece en el programa, o para aislar los elementos del Islam que incitan a la violencia e inculcan la supremacía islámica. Y eso, en sí mismo, es muy, muy revelador, termina Spencer, que es director de Jihad Watch y autor de 5 libros, 7 monografías y numerosos artículos acerca del terrorismo islamista, y lleva desde 1980 estudiando teología, derecho e historia islámicos en profundidad.

Tras el 11-M se dijo que había que vigilar los sermones islamistas y que había que controlar a predicadores, mezquitas y asiduos más estrechamente para evitar estas cosas ¿Se hace, quién lo hace, con qué resultados?

Rubén Múgica, militante del PSE e hijo del socialista Fernando Múgica, asesinado por ETA:
«Mi partido ha arrinconado a las víctimas y ha olvidado su pasado por deseo de poder»

«No hay ni habrá perdón para los terroristas; siempre habla de reconciliación quien nunca ha sido ofendido»
C. Morodo La Razón 2 Febrero 2007

Madrid- La llamada para proponerle una entrevista le pilla por sorpresa. No es de los que frecuentan la plaza pública, sino que prefiere ejercer su condición de víctima y su compromiso con este colectivo sin hacer ruido. Sin embargo, esta vez no duda y en un gesto más de un carácter resolutivo, que confirmará la conversación mano a mano de una hora, contesta a la injerencia en su vida privada con una invitación a visitarle «ya» en su despacho en San Sebastián. Su discurso transpira la necesidad de reivindicar unos principios que ve huérfanos en su partido y de poner en su sitio algunas de las falacias de una paz, según él, «inexplicada». Mañana no estará en la manifestación de Madrid porque tiene una obligación mayor: acompañar a su familia en un homenaje a su padre por el undécimo aniversario de su asesinato por ETA.

-¿Qué piensa cuando escucha hablar de la «paz»?
-En Euskadi no hay ninguna guerra, sino un entramado ideológico y criminal que actúa contra ciudadanos indefensos y, por lo tanto, lo que hace falta es un «proceso de libertad». En Euskadi hay una persecución ideológica, impulsada por el conjunto del nacionalismo vasco, que se ha servido durante más de treinta años de una herramienta homicida llamada ETA. Mientras el objetivo sea una paz inexplicada y no la libertad, no avanzaremos.

-ETA ha dicho que sigue el alto el fuego pese al atentado.
-Da igual lo que diga ETA. Lo único importante es que el Gobierno tiene que decidir si sigue a merced de una organización terrorista o si empieza a perseguirla con algo más que expresiones voluntaristas.

-¿Hasta ahora no lo ha hecho?-Hasta ahora ha habido un Gobierno inhibido en el combate contra el terrorismo. No cuestiono ni la acción de la Guardia Civil ni de la Policía Nacional, pero es cierto que hay un Gobierno inhibido y es posible que eso haya empapado a todos cuantos debieran combatir a ETA.

-En este «proceso», ¿dónde ha estado el error original?
-En no ver a ETA como lo que es, es decir, como una organización nazi, autoritaria, violenta y racista, con la que no es posible negociar nada.

-Y quizás, también, en pensar que el problema vasco tiene solución.
-Es que tiene solución, basta con perseguir a los terroristas y a todos los peldaños que llevan a ETA, desde Batasuna hasta el sindicato LAB, el diario «Gara» y las asociaciones que trabajan por los presos etarras. Por parte del Gobierno central ha habido un error de diagnóstico que es más doloroso ahora que hace diez años, como fue mayor el de hace diez años que el de hace veinte. Parece que pasan las décadas y que los sucesivos gobiernos no entienden cuál es la naturaleza del problema, que es, como he dicho, una persecución ideológica y criminal contra ciudadanos indefensos. El error de Zapatero es mayor que el de Aznar, como el de Aznar fue mayor que el de González: es el error de no aprender de los errores y recordar los ajenos para justificar los propios.

-Bien, ¿y qué se hace entonces con el sustrato social afín al nacionalismo radical? ¿Se le mete también en la cárcel? ¿Y qué se hace con esa importante parte de la sociedad que quiere la independencia?
-No confundamos los términos. El nacionalismo, desde la muerte de Franco, se ha dedicado a manipular el sentir verdadero de la mayoría de los vascos y de la realidad hasta imponer una de sus máximas ideológicas: ETA es imbatible. Hace muy pocos años todos nos dimos cuenta de que esa imbatibilidad de ETA era mentira, porque podía ser derrotada, y eso se tradujo en una eficaz unidad de acción entre los dos principales partidos. Aquello se ha cambiado por la política del apaciguamiento y los resultados están a la vista.

-¿El clima es hoy más o menos irrespirable que antes del alto el fuego?
-Hoy hay más escoltas que antes y está extendida la sensación de que los terroristas vuelven a levantar la cabeza que habían doblado por la fuerza del Estado de Derecho. A los que dicen que estamos en la fase final del terrorismo les invito a que visiten el centro de San Sebastián cualquier día y a cualquier hora. Comprobarán que hay tantos escoltas como hace diez meses, y muchos más que un mes atrás.

-¿Usted se siente más inseguro?
-Sí. Soy una víctima del terrorismo y mi Gobierno no se preocupa de defenderme.

-¿Se refiere al Gobierno de Ibarretxe o al de Rodríguez Zapatero?
-El Gobierno de Ibarretxe nunca se ha preocupado de las víctimas. Ahora también nos sentimos arrinconadas por parte del Ejecutivo central.

-Irá entonces a la manifestación de mañana en Madrid.
-No podré asistir porque el próximo martes se cumplen 11 años del asesinato de mi padre y los días 2 y 3 se le rinde homenaje en San Sebastián. En cualquier caso, a quienes arremeten contra el Foro se les puede recordar que hace unos días la jerarquía nacionalista se manifestó en Bilbao contra los jueces, intimidándolos. ¿Por qué no puede manifestarse el Foro Ermua contra ETA por las calles de Madrid?

-¿Qué sintió ante el etarra «Txapote» en el juicio por el asesinato de su padre?
-Un infinito asco que no me impidió cumplir con mi obligación de contribuir a liquidarle bajo la fuerza de la ley. Y liquidado está en una celda en la que se pudrirá, con el deseo de que muera en la cárcel.

-¿No hay perdón por parte de una víctima?
-Ni lo hay ni lo habrá. Y cuando alguien, como el alcalde de San Sebastián o el obispo de la diócesis de San Sebastián o algún político nacionalista de gesto fingidamente amable, me habla de reconciliación, yo siempre le hago la misma pregunta: ¿y usted con quién se va a reconciliar? Es curioso que siempre habla de reconciliación aquél que no tiene con quién reconciliarse porque nunca ha sido ofendido. Ésa es la gran diferencia.

-Si la política de su partido está en las antípodas de sus convicciones, ¿por qué no lo abandona?
-Nunca lo haré. Lo más importante de mi partido no es su dirección, ya que ésta pasará y el partido permanecerá. Así ha venido siendo siempre desde 1879.

-La equivocación de la dirección socialista, ¿es de táctica o de principios?
-La dirección del PSE busca el poder como sea y para ello está dispuesta a sellar cualquier tipo de pacto. Si hace falta llegar a una alianza con el PNV, la hará; y si fuese oportuno y posible un acuerdo con Batasuna para desalojar al PNV, también se haría. Estas cosas pasan cuando uno ha olvidado sus principios, su programa e incluso su pasado.

-¿Se ha traicionado a ese pasado?
-Lo han olvidado. Se lo han dejado en el camino por esa obsesión por tocar poder.

-Usted, desgraciadamente, ha tenido que presenciar muchas reacciones sociales de repulsa ante un atentado de ETA. ¿Qué piensa ante el hecho de que en esta legislatura ni siquiera haya unidad para manifestarse contra el terrorismo?
-La fractura que afecta a la clase política se ha trasladado a la sociedad y urge arreglarla. Hay que ver qué mecanismo aplicamos para solucionar esta lamentable situación y no creo que pase, precisamente, por incorporar al pacto a los nacionalistas vascos y a IU. Ni unos ni otros han querido nunca la derrota de ETA, sino perpetuarse en el poder a costa de que la amenaza limitase a quienes son su oposición.

-Dicen en su partido que el nacionalismo tiene un alma buena, la que representa Imaz, y que con ella sí se puede volver a firmar pactos y pasar así página de la ruptura que provocó el engaño de Estella.
-Yo no me fiaría de Imaz.

-¿Por qué?
-Porque el nacionalismo vasco lleva treinta años con los mismos engaños. Sólo es amable cuando se siente acosado y en peligro.

-Si se tratase de pactar para, como se suele decir, bajarlo del monte...
-Ésa es una falacia que nos retrotrae al final de los años 70, a toda la década de los 80 y a casi toda la década de los 90. Hasta ahora sólo se ha demostrado eficaz el Pacto por las Libertades, de septiembre de 2000, cuando los dos grandes partidos asumieron que no era posible pactar con el PNV la política antiterrorista. La solución no puede ser nunca incorporar como solución a quien es parte del problema.

-¿Quién tiene más culpa en la división, el PSOE o el PP?
-Los dos partidos parecen empeñados en librar una pelea con lenguaje de brocha gorda y en hacer inalcanzable un acuerdo que es imprescindible. En cualquier caso, insisto, prefiero que el PSOE actúe solo sin el Partido Popular a que lo haga de la mano del PNV.

-¿Pero hay un responsable principal?
-No es una cuestión de atribuir mayor o menor grado de responsabilidad. Ambos partidos están enzarzados en un discurso que afecta capilarmente a las personas y que hace inviable el consenso.

-Supongo que avala la decisión judicial sobre De Juana Chaos, ¿pero qué piensa de que se haya llegado a abrir un debate sobre la conveniencia de relajarle la pena de prisión por su huelga de hambre? ¿Es un síntoma de salud democrática?
-Me ha producido una infinita repugnancia. Es inmoral que se lleve a los españoles a estar más pendientes de la situación personal de un terrorista que de la de las víctimas.

-Hay dirigentes socialistas que se han mostrado partidarios de que cumpliese el resto de su pena en su casa para evitar convertirle en un mártir.
-A esos dirigentes de mi partido les digo que mejor nos iría si prestaran a las víctimas del terrorismo la décima parte de atención que dedican a los terroristas.

-Y que Garzón se oponga en un auto a «criminalizar» a la izquierda abertzale, ¿es un paso atrás?
-Lo que es un paso atrás es que el Gobierno y el PSOE quieran ampararse en ese auto para no perseguir a la izquierda abertzale.

-Para usted, ¿toda la izquierda abertzale está relacionada con ETA?
-No es que esté relacionada, es que es ETA. Es el instrumento de la organización terrorista para penetrar en todas las capas de la sociedad y esparcir el miedo, desde las empresas hasta los colectivos cívicos.

-¿Cómo es posible que, pese a todo, la sociedad vasca parezca adormecida?
-Es verdad que hay una parte de la sociedad que está adormilada porque vive confortablemente bajo el paraguas del régimen nacionalista, que le brinda todo tipo de comodidades. Pero no hay que olvidar que otra gran parte de la sociedad vive bajo la presión del miedo y con sus libertades limitadas, mientras el nacionalismo y la izquierda abertzale se hacen cada día más fuertes.

-Al menos, el presidente del Gobierno ya ha dicho que no ve forma de que Batasuna esté en las elecciones de la próxima primavera.
-A un mes vista del doble asesinato del aeropuerto de Barajas y de la supuesta ruptura del «proceso», yo soy de los que piensan que éste sigue adelante. Se le llamará de otra forma, se le presentará de otra manera, pero continúa y con los mismos protagonistas sobre el escenario: el fiscal general del Estado, la dirección del Partido Socialista de Euskadi, el discurso del alcalde de San Sebastián, el discurso de personas como Gema Zabaleta... Y en el proceso ya se sabe que es prioritario que Batasuna se presente a las elecciones.

-¿Es pesimista sobre el futuro?
-No, porque no estamos en retroceso, sino en un parón. El Estado volverá a asumir la realidad de la situación y volverá a ponerse en marcha con determinación contra ETA.

«Los presos deben cumplir sus penas»
-¿Los presos pueden ser moneda de cambio?
-Los presos tienen que cumplir íntegras sus condenas. A quienes dicen que el acercamiento puede ser una medida de apaciguamiento yo les contesto con un dato objetivo. La dispersión comenzó en agosto de 1989 y para entonces ETA ya había asesinado a 600 personas, luego no parece que la dispersión sea el origen de los crímenes sino que, al contrario, era y es un instrumento muy eficaz de combate contra la banda. A quienes dicen que otro signo de distensión sería derogar la Ley de Partidos conviene recordarles que para cuando se aprobó esta iniciativa, en 2002, ETA había asesinado a 825 personas, luego tampoco parece que esté en el origen de ningún crimen. Y a quienes piden signos de distensión al Gobierno hay que instarles a que antes se preocupen de pedir a ETA que deje de matar.

-Parece que hay una campaña contra Enrique Múgica por no ajustarse a la doctrina oficial.
-Contra el Defensor del Pueblo arremeten algunos de los que nunca se han manifestado contra ETA, algunos de los que no han dicho una palabra más alta que otra para hablar de Josu Ternera, algunos de los que cuando hablan de Otegi les entra el canguelo y no saben si llamarle don Arnaldo o señor Otegi... Es fácil arremeter contra el Defensor del Pueblo, porque no ocurre nada cuando se hace; pero parece difícil hablar mal de ETA, no sea que algo ocurra.

«El socialismo de antes»
A la legua se le nota que no es un político. Contesta con agilidad y no se enreda en circunloquios cuando las respuestas exigen salirse de los límites que impone la doctrina oficial. Sólo hace un silencio una vez, ante la pregunta de qué sintió al cruzar su mirada con la del verdugo de su padre, el etarra «Txapote», juzgado el verano pasado en la Audiencia Nacional por participar en el asesinato del abogado e histórico socialista vasco Fernando Múgica. Aquello ocurrió durante la precampaña de las generales de 1996, pero Rubén Múgica lo tiene presente cada día. En su San Sebastián se le conoce como una persona cordial, con un punto bromista, un socialista «de los de antes», como su padre. Comprometido con las víctimas y habitual, por ejemplo, en los actos de la Fundación Gregorio Ordóñez -no faltó al último homenaje brindado por toda la cúpula popular-. Entre los colectivos que han respaldado la manifestación de mañana del Foro Ermua sobresale un nombre en solitario, el de su madre, Mapi de las Heras.

Los etarras de la «caravana de la muerte» admiten que querían atentar en Madrid
El abogado de la AVT les pregunta si «tenían previsto hacer una parada en Morata de Tajuña»
R. Coarasa La Razón 2 Febrero 2007

MADRID- Los 536 kilos de explosivos que transportaban en una furgoneta cuando ésta fue interceptada por la Guardia Civil unos días antes del 11-M en Cañaveras (Cuenca) tenían un objetivo: atentar en una zona industrial de Madrid. Así lo reconocieron ayer los etarras Irkus Badillo y Gorka Vidal, juzgados en la Audiencia Nacional junto a su compañero Beñat Barrondo, a quien insistentemente trataron de exculpar, como presuntos responsables de la conocida como «caravana de la muerte». El abogado de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Juan Carlos Rodríguez Segura, preguntó a Vidal si tenían previsto «hacer una parada en la finca de Morata de Tajuña» (donde los terroristas del 11-M montaron las bolsas-bomba con las que se cometieron los atentados de Madrid). Los acusados, y buena parte de sus familiares y amigos, sonrieron al escuchar la pregunta. Según fuentes de la AVT, a los etarras se les incautó un plano donde estaría señalizada esta localidad madrileña.

El «bautismo de fuego» de los tres etarras no empezó con buen pie. Barrondo se habría arrepentido supuestamente de haberse integrado en ETA sólo dos semanas después de reunirse en Francia, junto con sus compañeros, con el entonces responsable de los «comandos» etarras, Gorka Palacios. «No estaba preparado ni tenía valor para hacer lo que se suponía que tenía que hacer, aunque al principio me pareció una idea muy bonita», explicó.

En esa primera cita francesa, en mayo de 2003, bautizaron al grupo como «comando Gaztelu» y recibieron instrucciones de Palacios de recabar información para un posible atentado en Baqueira Beret. «Fui un día a reconocer la zona, pero se quedó en nada, porque la climatología lo impedía. Empezó a llover y nevar y era imposible», aseguró Vidal. Los terroristas planeaban enterrar los explosivos en otoño y cometer el atentado en época navideña.

Badillo, como Vidal, declarará como testigo en el juicio del 11-M a propuesta de la defensa de uno de los presuntos autores materiales, Jamal Zougam. El primero se negó a contestar ayer al fiscal y a las acusaciones. Además, calificó de «fascista» al tribunal. Al igual que su compañero, insistió en que Barrondo no conocía los planes de atentar en Madrid. Eso sí, reconoció que recabó datos para atentar contra el cuartel de Jaca (Huesca), una propuesta que Palacios rehusó.

Según la versión de los acusados, en la segunda cita en Francia con Palacios (que se celebró en Lourdes), Barrondo le comunicó que quería dejar de pertenecer a ETA. Sólo Vidal, insistieron los tres, recibió un cursillo de explosivos en esa ocasión.

Accidente en Guadalajara
«Para no quedar tan mal e intentar ablandar la situación -se justificó Barrondo- le llevé un croquis del parking del cuartel de la Guardia Civil en Llodio (el acusado trabajaba de delineante en el Ayuntamiento de esa localidad vizcaína). Barrondo también admitió que compró dos móviles por encargo de Badillo, que utilizaron para mantener el contacto entre la furgoneta-bomba y el vehículo que circulaba delante para avisar de posibles contratiempos. «Suponía que podían ser usados para algo clandestino y di nombres falsos», reconoció al tribunal. Finalmente compró tres teléfonos, porque al adquirir uno de ellos dio su DNI por un descuido.

Camino de Madrid, el coche «lanzadera» que conducía Badillo sufrió un accidente en Taravilla (Guadalajara). Herido leve, el etarra fue atendido por unos vecinos de un pueblo cercano, tras pedir auxilio, y finalmente conducido a un hospital, donde fue detenido. Su compañero Vidal, sorprendido por la Guardia Civil, no opuso mucha resistencia. «Me habéis pillado, soy miembro de ETA», se limitó a decir a los agentes. El fiscal pide para cada uno de los tres acusados 39 años de prisión. El juicio continúa hoy.

DENUNCIA LAS AMENAZAS DE ETA A PERIODISTAS
Reporteros sin Fronteras denuncia que la ley audiovisual catalana supone un peligro para la libertad de prensa
La ley catalana sobre el sector audiovisual y las amenazas de ETA que obligan a decenas de periodistas a trabajar con protección son los hechos negativos destacados por la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF) sobre España en su informe anual sobre la libertad de prensa en el mundo. En la clasificación mundial de la libertad de prensa establecida por RSF el pasado octubre, España perdía un puesto y caía al 41, ocupando el penúltimo lugar en la Unión Europea, precisamente debido, sobre todo, a las amenazas de ETA contra la prensa y a la ley de comunicación audiovisual catalana. Y es que el Tribunal Constitucional levantó el pasado 19 de enero la suspensión a la ley que da plenos poderes al Consejo Audiovisual de Cataluña.
EFE Libertad Digital 2 Febrero 2007

En el documento, divulgado este jueves y en el que pasa revista a la situación en 98 países el año pasado, RSF se muestra pesimista en general y lanza la voz de alarma sobre la "poca ambición y a veces incluso la renuncia" de los Estados democráticos a "defender los valores que se suponen que encarnan".

En la parte referida a España, afirma que la aprobación por el Parlamento catalán de la Ley del Audiovisual, "algunas de cuyas disposiciones resultan peligrosas para la libertad de prensa", vino a recordar que "la vigilancia frente a los atentados a la libertad de expresión debe ejercerse sin excepción". "La pertenencia a la Unión Europea no garantiza que exista una protección absoluta contra las tentaciones de obstaculizar el trabajo de los periodistas", advierte.

En la clasificación mundial de la libertad de prensa establecida por RSF el pasado octubre, España perdía un puesto y caía al 41, ocupando el penúltimo lugar en la Unión Europea, debido sobre todo a las amenazas de ETA contra la prensa y a la ley de comunicación audiovisual catalana. En el nuevo informe, RSF señala que los profesionales de la información que abordan "el tema del terrorismo vasco y de ETA" han experimentado "dificultades" en el ejercicio de su profesión.

Pese al "alto el fuego" declarado por la banda en marzo pasado, "varias decenas de profesionales de la prensa" tienen que seguir trabajando con protección por las amenazas de ETA, indica RSF, que ha puesto a la banda en su lista de depredadores de la libertad de prensa.

La manifestación del Foro de Ermua se volcará en la «libertad» y en el rechazo «a cualquier negociación con ETA»
B. TORQUEMADA ABC 2 Febrero 2007

MADRID. Tres semanas después de la convocatoria de los sindicatos y la federación de ecuatorianos Fenadee (que no logró ser unitaria por no rechazar expresamente cualquier tipo de negociación con ETA), el Foro de Ermua llevará a la calle mañana a los ciudadanos que no se sintieron identificados el pasado 13 de enero con el espíritu de la manifestación celebrada en Madrid y precedida por la polémica sobre el lema, en el que sólo a última hora se incluyó la palabra «libertad».

En esta ocasión, se ha optado por una contundencia inequívoca, y la pancarta de cabecera rezará: «Por la libertad, derrotemos juntos a ETA. No a la negociación». De esta forma, como corrobora la vicepresidenta del Foro de Ermua, Inma Castilla de Cortázar, «se da prioridad absoluta, en un momento gravísimo después del salvaje atentado de ETA en Barajas, a la unidad de los demócratas como condición indispensable para vencer a los terroristas, bajo el paraguas de la Constitución».

Por eso, lejos de plantearla como una manifestación «excluyente», los convocantes han invitado por carta a la dirección del PSOE, a la del PP y a los representantes institucionales de los parlamentos autonómicos, con la excepción de los miembros del tripartito vasco, «porque es obvio que están por la negociación, y eso es precisamente lo que mañana vamos a rechazar los ciudadanos», dice Castilla de Cortázar.

A la marcha se han adherido, además del PP y la Asociación de Víctimas del Terrorismo, un centenar de entidades entre las que se encuentra también Covite, el colectivo de víctimas del País Vasco. Mientras, las organizaciones afines a los inspiradores de la última movilización se quedarán en casa. Por supuesto, no habrá ninguna representación oficial del PSOE, si bien, como hace notar la vicepresidenta del Foro de Ermua, «muchos socialistas de base nos acompañarán». En contrapartida, el PP se retratará en pleno, encabezado por Mariano Rajoy. El ex presidente del Gobierno José María Aznar también ha confirmado su asistencia.

La declaración final de la marcha (que recorrerá el paseo de Recoletos desde Colón y la calle de Alcalá hasta la plaza de la Independencia) la leerán Conchita Martín, viuda del teniente coronel Blanco, y Antonio Aguirre, ex dirigente del PSE y hoy activo miembro del Foro de Ermua. En el texto se reiterará que la manifestación, además de servir para rendir homenaje a Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio, los dos últimos asesinados por ETA, tiene la vocación de reflejar la «expresión pública de la coincidencia y unidad de todos los presentes en el rechazo frontal del terrorismo y de cualquier negociación con los terroristas».

«Errores del Gobierno»
En esa dirección, se dirá que «no debe haber otro objetivo que la disolución total de ETA y la entrega de las armas». Se hará, por ello, un repaso de los errores en los que, en opinión del Foro, ha incurrido el Gobierno en los dos últimos años: reclamar la paz («cuando no estamos en guerra») en vez de la libertad, romper el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo y la renuncia a lograr que «los terroristas pierdan toda esperanza».

Como oradores intervendrán Teresa Jiménez Becerril, hermana del concejal asesinado por ETA en Sevilla; el presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz; el presidente del Foro de Ermua, Mikel Buesa, y un representante de la comunidad ecuatoriana en España, perteneciente a la Federación que se «descolgó» de la anterior convocatoria. En las primeras filas se podrá ver a ciudadanos ecuatorianos, a representantes de los sindicatos policiales SUP y CEP, a empresarios como Ricardo Benedí o José Manuel Ayesa, entre otras muchas víctimas de ETA.

“Derrotar a ETA pasa por vencer al PNV en las urnas”
 Periodista Digital  2 Febrero 2007

Así de claro lo ve y lo dice Inma Castilla de Cortázar, vicepresidenta del Foro de Ermua, que estuvo en uno de los Debates de Periodista Digital sólo unos días antes de la masiva manifestación que su organización ha convocado para este sábado 3 de febrero en Madrid.

Con ella estuvieron sentados alrededor de nuestra mesa a Juan Antonio García Casquero, delegado de la Asociación de Víctimas del Terrorismo en Madrid; e Ignacio Suárez-Zuloaga, socio-director del centro multidisciplinar de ciencias sociales CLIdea y autor del libro “Vascos contra vascos”.

Sobre la mesa los asuntos candentes que no son pocos alrededor del tema del terrorismo en nuestro país: el comportamiento de Ibarretxe y el PNV con los tribunales, el “proceso de paz” o las relaciones, no siempre claras y positivas, entre el nacionalismo democrático y terrorismo en el País Vasco.

IBARRETXE Y LOS JUECES
Un debate alrededor del problema de ETA esta semana no puede dejar de tratar el “show”, por utilizar un término suave, que ha montado Ibarretxe alrededor de su comparecencia frente al juez por haberse reunido con los representantes de una organización ilegalizada como Batasuna. ¿Qué les han parecido a nuestros contertulios lo que ha ocurrido estos últimos días en el País Vasco? Inma Castilla de Cortázar es la primera en responder:

[Inma Castilla de Cortázar] Lo bueno de todo esto es que se ha puesto de manifiesto una cosa que no siempre está tan clara: la verdadera naturaleza del nacionalismo, que es totalitario. El nacionalismo vasco lleva años comportándose como los dueños del caserío y defienden abiertamente que los poderes políticos no sean controlados por los jueces, lo que va en contra de la esencia misma de la democracia. A nosotros nos ha parecido muy didáctico que esto se ponga de manifiesto.

Juan Antonio García Casquero lamentaba la falta de ejemplaridad de los políticos:
[Juan Antonio García Casquero] Los políticos, que son los representantes del pueblo y son elegidos por él, deberían ser los que más ejemplo diesen y no, como ha hecho el consejero de Justicia del gobierno vasco, Joseba Azcárraga, ir diciendo que el lehendakari no es un ciudadano normal. No se puede reclamar impunidad para los responsables políticos, más bien al contrario, cuando hay la más mínima sombra de sospecha debe ser él mismo el que corra a aclarar todas las dudas.

Ignacio Suárez-Zuloaga profundiza en las causas, en los motivos que llevan a Ibarretxe a este comportamiento:
[Ignacio Suarez-Zuloaga] El lehendakari, que es un tradicionalista acérrimo como todo el nacionalismo vasco, quiere enlazarse con una larga tradición de insubordinación y desafío de las entidades forales frente al poder central. Recordemos que ya en el S XIX las diputaciones se negaron en varias desamortizaciones a llevar vender los bienes comunales o ponían trabas al reclutamiento de quintos para el ejército real. Desde siempre había un pulso por mantener unas prerrogativas y que ha ido a más con el paso de los siglos y ha desembocado en la situación actual y no me cabe la menor duda de que en el futuro habrá más cosas como esta.

Se desenmascaran determinados comportamientos poco democráticos, es cierto, pero ¿en la hora decisiva de la democracia, que son las elecciones, eso perjudicará o beneficiará a los que lo están haciendo? Inma Castilla de Cortázar lo tiene claro:

Seguramente será positivo porque el PNV maneja muy bien el victimismo. En los últimos años hemos visto un comportamiento desleal y desafiante por parte del gobierno vasco, pero cuando son llamados al orden saben usar eso y despertar el sentimiento de la tribu y consiguen sacar réditos electorales. A mi como vasca esto me duele mucho porque lo tribal está alejado de la modernidad, una sociedad moderna no debería admitir que sus representantes se comporten de esta forma.

Y hay dos cosas que hacen esto especialmente grave en los últimos años por culpa de Zapatero: la ambigüedad argumental en la que cae continuamente el presidente y la debilidad del gobierno central que perciben con claridad todas las autonomías

LA DERIVA DEL PSE
Nuestros contertulios coinciden en que hay que intentar que un porcentaje de nacionalistas que actualmente votan al PNV se pasen “al lado constitucionalista”, aunque como explica Inma Castillo de Cortázar, en este momento hay preocupaciones más “urgentes, por así decirlo:

En este momento la deriva del PSE lo ha llevado completamente fuera del constitucionalismo y con tal de llegar al poder están dispuestos a pactar con el Partido Comunista de las Tierras Vascas, con la izquierda abertzale, con el PNV o con el mismísimo diablo. Han perdido todo principio con tal de tocar el poder. Esto es gravísimo y en el Foro de Ermua nos duele mucho porque, como sabéis, buena parte de nuestras bases son socialistas. Hay que desembarazarse un poco de las siglas porque estamos ante una cuestión moral, de ética básica, de decencia en suma. Y yo tengo mucha esperanza en la capacidad de respuesta que tiene la España ciudadana por eso pienso que este proceso de paz en el que nos han metido tiene un recorrido muy corto, de lo cual me alegro mucho, por supuesto.

No obstante, Juan Antonio García Casquero no es excesivamente optimista y considera que en muchas ocasiones “a la hora de votar se olvidan de todo eso”. Además, coincidimos todos en que la maraña de noticias, contra-noticias y opiniones de uno y otro signo crea una “niebla” en la que al ciudadano común le es difícil orientarse.

Por eso, como bien dice Inma Castilla de Cortázar hay que hacer una labor didáctica muy insistente y que tenga particular cuidado en evitar la perversión del lenguaje habitual alrededor del nacionalismo:

Por ejemplo, nos pasamos el día hablando de “proceso de paz” y eso es algo que no necesitamos porque no tenemos una guerra, lo que necesitamos es un “proceso de libertad”. ETA no ha logrado desatar una guerra con su actividad terrorista, y no lo ha logrado precisamente por la calidad moral con las víctimas del terrorismo, con quienes España tiene una enorme deuda moral porque no se han tomado la justicia por su mano sino que han delegado en el estado de derecho la aplicación de la justicia. Y en estas cosas hay que insistir hasta la saciedad.

VENCER AL PNV EN LAS URNAS
Ignacio Suárez-Zuloaga comenta que, si se diesen las condiciones de cese verdadero de la violencia la sociedad podría ser generosa para reconducir a aquellos que emplean la violencia a que expresasen sus reivindicaciones, sean más o menos razonables, a través de métodos democráticos. Inma Castilla de Cortázar está de acuerdo, pero:

En este momento no se da ninguna de las condiciones que permita afirmar que estamos en una situación con esas características. Además, voy a decir una cosa que es muy políticamente incorrecta, pero tengo que ser honesta: mientras esté el PNV en el gobierno no podemos plantearnos nada de reinserción porque gran parte del problema está en la educación, por ejemplo, los jóvenes que pisotearon la tumba de Gregorio Ordóñez que han nacido en democracia y están llenos de odio por la educación que han recibido.

Ignacio Suárez-Zuloaga señala que los que tienen ese tipo de discurso son una minoría, pero además defiende que:
Hay un montón de gente inteligente a la que todavía no se ha convencido para que vote constitucionalista porque en Vizcaya y Guipúzcoa el PP tiene una imagen marginal porque no saben transmitir su mensaje de una forma menos tremendista que no provoque rechazo.

El problema es, según Inma Castilla de Cortázar, que:
No estamos en una situación normal, tenemos un contexto absolutamente viciado. Yo no soy del Partido Popular, pero soy constitucionalista vasca y pienso que es necesaria esa alianza entre constitucionalistas, ya que es la única forma que tenemos de derrotar a ETA, porque mientras no venzamos al PNV en las urnas no terminaremos con ETA.

Ignacio Suárez-Zuloaga se muestra en desacuerdo con esa afirmación, pero Juan Antonio García Casquero está básicamente con esa idea:

Desde mi punto de vista y sin saber nada de política me parece bastante obvio que el PNV pide lo mismo que ETA e históricamente se ha valido de los asesinatos de la banda para obtener un montón de cosas. Más claro que lo dijo Arzallus en su famosa frase del árbol y las nueces no se puede decir. Y ahora mismo, por ejemplo, el PNV está haciendo lo mismo que los etarras en la Audiencia Nacional: desobedecer y no reconocer la autoridad de los tribunales.

EL TRES DE FEBRERO EN MADRID
¿Por qué es necesaria una manifestación cuando ha pasado tan poco tiempo de la anterior? Nos lo cuenta Inma Castilla de Cortázar:

A nosotros nos habría gustado estar en la anterior, pero lo que vimos fue que todo estaba siendo enfocado desde determinados sectores, y sobre todo la UGT, para que determinados sectores se desengancharan para luego acusarles de que no estaban. Por poner un ejemplo: que sea Rosa Regás quien lea el manifiesto va a hacer que mucha gente no se sienta cómoda y no es la mejor forma de buscar unidad. Finalmente comprobamos que aquello quería ser una movilización para avalar el proceso de paz y eso no podíamos apoyarlo porque creemos que España está por derrotar a ETA sólo con la ley. Así que con esta manifestación queremos mostrar nuestra solidaridad con las víctimas y también para decirle al gobierno, que cambie su política antiterrorista, porque no estamos en contra del gobierno sino de su política en este terreno.

¿Y qué esperáis que ocurra el sábado? Algo bastante sencillo, según Inma Castilla de Cortázar:

Pues esperamos que venga mucha gente y, sobre todo, que se transmita el mensaje de que el sentir mayoritario de los españoles es que a ETA hay que derrotarla sin ceder, sin concederle nada.

Así sea, poco más queda que decir, sólo agradecer a nuestros contertulios su presencia en los Debates de Periodista Digital y el esfuerzo que están haciendo, cada uno en su campo y a su modo, por acabar con esta lacra de la sociedad.

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