AGLI

Recortes de Prensa    Domingo 4 Febrero   2007

Intervención de Mikel Buesa, presidente del Foro Ermua
Foro de Ermua 4 Febrero 2007

Queridos amigos, permitidme, en primer lugar, que, en nombre del Foro Ermua y de todas las organizaciones convocantes de esta manifestación, os agradezca vuestra presencia aquí, en esta Puerta de Alcalá, para decir alto y claro que queremos volver a sentir la Libertad; que queremos poder vivir sin ningún temor; que por ese mismo motivo queremos que ETA sea derrotada, que ETA sea vencida; y que no queremos que ningún Gobierno de España negocie con ETA.

Quiero que mis primeras palabras en este acto sean para recordar a Carlos Alonso Palate y a Diego Armando Estacio, a los que ETA les arrebató su vida en el atentado de Barajas.

Muchos de nosotros conocemos de primera mano cuál es el sufrimiento de sus familias y de sus amigos. Muchos de nosotros hemos conocido el verdadero rostro del terrorismo y sabemos que sus estragos permanecen durante largos años de desconsuelo y amargura.

Y, porque conocemos el rostro de ETA, decimos que no es ni moral ni políticamente aceptable entablar negociaciones con esta organización terrorista para tratar acerca de sus pretensiones independentistas en el País Vasco, o para hablar de la impunidad de quienes han cometido todo tipo de crímenes.

Hemos venido aquí ciudadanos de todas las regiones de España. Ciudadanos que tenemos diferentes ideologías y también distintas simpatías políticas. A nosotros no nos da miedo el pluralismo porque sabemos que, por encima de nuestras diferencias, todos nosotros amamos la Libertad y aspiramos a vivir en una sociedad libre en la que no tenga cabida ningún tipo de violencia política.

Se ha dicho, para descalificarnos, que nuestra manifestación es política. Pues sí, es verdad, nuestra manifestación es política porque el terrorismo consiste en hacer política sometiendo a ciudadanos inocentes a una violencia extrema con la finalidad de doblegar a todos los demás.

Y porque el terrorismo es política, nosotros decimos que no nos vamos a doblegar; que ninguna organización terrorista va a hacernos ceder; y que ningún Gobierno va a lograr engañarnos para que aceptemos una concesión a ETA. Porque el terrorismo es política, queremos una política para vencer al terrorismo.

Venimos de toda España a decir que somos «españoles con futuro». Que nuestro futuro está en una sociedad libre en la que se haya hecho justicia a todas las víctimas del terrorismo.

Y por eso decimos que las leyes penales deben ser aplicadas sin atender las conveniencias políticas de ningún Gobierno. Que la justicia debe aplicarse con rigor y ecuanimidad. Y que no habrá justicia si los que han matado, los que han perseguido y los que han amenazado a otros ciudadanos salen impunes.

Y por eso decimos, también, que no aprobamos oscuras negociaciones con ETA destinadas a establecer un «estado de injusticia» con respecto a las víctimas del terrorismo y a una sociedad, como es España, dolorida por el terrorismo.

Me pregunto ¿dónde está el Presidente del Gobierno? ¿Dónde está el señor Rodríguez Zapatero? Me pregunto por qué, ignorando todos los antecedentes de nuestra historia democrática, no ha querido ponerse a la cabeza de esta manifestación.

Me pregunto por qué este Presidente ha tenido que ser el primero que se ha negado a liderar la resistencia de la sociedad civil frente al terrorismo.

¿Es que acaso prefiere tener a sus amigos entre los Ibarretxes y los Roviras que cuentan con una dilatada experiencia de pactos con ETA?

¿Es que acaso prefiere trasegar su política en ocultos pactos con los nacionalistas que pretenden sacarle un rendimiento al terrorismo?

Nosotros hemos invitado al Presidente del Gobierno a venir aquí para que oyera nuestra voz y conociera de primera mano nuestras aspiraciones. No ha querido saber nada de nosotros. Ha desechado una vez más nuestra mano tendida, tal vez porque quiere volver a negociar con los que cometieron el atentado de Barajas, con los asesinos de Carlos Alonso y de Diego Armando, con los que nos han matado tantas veces y no merecen de nosotros más que el desprecio.

Hemos invitado al señor Rodríguez Zapatero a restablecer aquí la unidad de todos los españoles contra el terrorismo. Esa unidad en la que se encarnó el «espíritu de Ermua», nacido de nuestra rebeldía civil contra ETA en aquellos aciagos días en los que fue secuestrado y asesinado Miguel Ángel Blanco, hace ahora diez años. Esa unidad que dio lugar al Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo. Esa unidad que puso a ETA en el borde de la derrota.

Pero es evidente que el Presidente del Gobierno no quiere la unidad de los españoles para derrotar a ETA, porque lo que verdaderamente desea es llegar a algún pacto con ETA.

Nosotros somos los «españoles con futuro», los españoles que por serlo hemos salido una vez más a la calle para decir alto y claro, para que se oiga en todos los rincones de España:

¡Por la Libertad, derrotemos juntos a ETA! ¡No a la negociación!

Sin Gobierno, pero con una gran Nación
EDITORIAL Libertad Digital 4 Febrero 2007

El movimiento cívico de resistencia a ETA ha dado un salto histórico, con la manifestación masiva que ha recorrido el centro de Madrid, convocada por el Foro de Ermua con el lema Por la libertad. Derrotemos juntos a ETA. No a la negociación. El mar de banderas españolas y la estremecida multitud por el himno nacional al final de la concentración han bastado para que el Gobierno, sus aliados tribales y los pregoneros de su política de apaciguamiento, se topen con una energía de libertad imparable en la sociedad, con la que no contaban.

Lo que comenzó en los funerales casi clandestinos de las primeras víctimas de ETA, como un sentimiento de rabia e impotencia de sus allegados, se ha convertido, cuarenta años después, en la corriente de acoso pacífico al terrorismo y sus aliados más formidable del mundo, y también en un modelo de vertebración capaz de unir y movilizar a los españoles a través de edades, clases sociales, ideas, creencias y orígenes locales.

La causa de la derrota de ETA es hoy la de la libertad en España; que es como decir que, o sobrevive ETA, o lo hace España, patria y sinónimo de la libertad individual desde sus mismo origen como nación. Clásicos del conocimiento de nuestra factura histórica profunda, como D. Claudio Sánchez-Albornoz o D. Marcelino Menéndez Pelayo, probaron que España se hizo la nación más antigua de Europa luchando por su independencia, y ha conseguido mantenerse unida a lo largo de las edades, defendiendo su libertad frente a los enemigos más variados y feroces.

La corriente arrolladora de civismo que va del Espíritu de Ermua de 1997, tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco, al sobrecogedor Episodio Nacional de este 3 de febrero de 2007, bebe del mismo impulso de libertad que ha unido y puesto en pie a otras generaciones de españoles frente a reyes despóticos o felones, invasores y fuerzas internas de desestabilización.

Si el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero pensó que la sociedad española (o, al menos, su parte más noble, consciente y activa) iba a permanecer impasible ante su concienzudo plan de pacto con ETA para cambiar el régimen constitucional por otro en el que PSOE y partidos nacionalistas e independentistas se repartiesen el poder a perpetuidad, es que desconoce los impulsos genéticos que mueven la historia de los españoles. Visto como otra prueba más de su secular resistencia a ser sometidos, el Espíritu de Ermua y la orgullosa afirmación de los valores nacionales y constitucionales que desemboca en la marea humana que este fin de semana ha tomado las calles de Madrid y de otras ciudades españolas, era una reacción previsible a la obcecación del presidente del Gobierno en negociar y pactar con ETA.

Y si Zapatero pensó que sus tratos con los terroristas colarían, se equivocó de medio a medio. Se engaña a sí mismo si piensa que el PP podría organizar e instrumentar esta auténtica rebelión a su política. Sucede algo muy distinto: que el PP se ha visto arrastrado por una corriente de ciudadanos libres y organizados que no se resignan a que ETA sea reconocida como interlocutor político después de haber matado a 919 personas. Cualquier otra decisión hubiera sido suicida para el PP, como lo está siendo para el PSOE. Una sociedad civil organizada en redes, informada y militante en los principios y valores de la libertad gracias al uso de las nuevas tecnologías, es capaz de marcar las prioridades a los políticos.

La culminación del Espíritu de Ermua en el movimiento cívico de las víctimas de ETA contra el mal llamado “proceso de paz” no sólo marca la legislatura infame de un Gobierno que ha roto todos los consensos de la Transición, sino que ya es el hito más sobresaliente de la lucha por la libertad en toda la etapa constitucional. La causa de las víctimas del terror se ha convertido en algo más grande que ellas mismas: la última batalla por la independencia nacional.

De un Gobierno indolente, hemos pasado a un Gobierno desmoronado por el impacto de una rebelión cívica sin precedentes. La legislatura acabó para Zapatero el pasado 30 de diciembre, cuando ETA mató a dos personas en el aeropuerto de Madrid y pulverizó su único programa de gobierno, la negociación con los terroristas. Pero este 3 de febrero pasará a la historia como la fecha en la que ha quedado de manifiesto que España no tiene Gobierno, pero sigue siendo una gran nación.

Mensajes de castigo a Zapatero
ABC 4 Febrero 2007

LA política de negociación con ETA fue rebatida ayer en las calles de Madrid por decenas de miles de personas, que acudieron al llamamiento hecho por el Foro de Ermua para rendir homenaje a las víctimas del atentado en Barajas y demostrar públicamente su oposición al diálogo con los terroristas. Nunca una acción política de un Gobierno democrático había provocado una movilización tan continuada y masiva. Nunca tantos ciudadanos y durante tanto tiempo se habían sentido concernidos directamente por la situación de su país hasta el extremo de integrar en menos de dos años seis manifestaciones multitudinarias contra la política antiterrorista del Ejecutivo. También la convocatoria de ayer fue un éxito en todos los sentidos. En primer lugar, porque la asistencia fue masiva; tanto que el Gobierno debe reaccionar con sensatez y responsabilidad ante este mensaje ciudadano, y no caer en la burda descalificación de que el PP mueve todos los hilos, porque, si así fuera, más motivo tendría para pactar con los populares. Pero no es así. La razón es que hay muchos españoles, más de los que cree el Gobierno, realmente preocupados por el rumbo que han tomado los acontecimientos, o quizá por la falta de rumbo de una política -la antiterrorista- que Zapatero se encontró consolidada hacia la derrota de ETA y a la que ayer Rajoy le emplazó a volver, comprometiendo su apoyo -«a la orden y en primera posición de saludo», dijo gráficamente el líder popular- si lo hiciera.

En segundo lugar, porque la manifestación fue un acto colectivo de civismo y lucidez, en el que los asistentes no se equivocaron de enemigo -sólo ETA lo es-, ni perpetraron gestos de cainismo como el del «cordón sanitario» contra la derecha, pedido por algunos convocantes de la manifestación del 13 de enero; pero esos ciudadanos también fueron ayer muy claros al oponerse a la estrategia del Gobierno. Y, por encima de cualquier otra consideración, el hecho incuestionable es que la inmensa mayoría de las víctimas se siente más reconocida en la manifestación de ayer que en las apelaciones al diálogo con los terroristas.

Esta manifestación del Foro de Ermua refleja un estado de opinión que ayuda a entender los resultados del barómetro que hoy empieza a publicar ABC. Si bien es cierto, en términos globales, que la encuesta atribuye a Zapatero más sintonía con el pensamiento ciudadano respecto al terrorismo (41 por ciento frente al 32 de Rajoy), también lo es que el líder del PP recibe de sus votantes un apoyo más firme que Zapatero de los suyos (74 frente a 69 por ciento). Un segundo dato a tener en cuenta es el empate (36 por ciento) que cosechan ambos ante la percepción social sobre cuál de ellos tiene «más claro» qué hacer ante ETA. Sin embargo, de nuevo Zapatero recibe un castigo mayor de sus votantes que Rajoy de los suyos. Es un aviso para el jefe del Ejecutivo: muy al contrario que el líder del PP, Zapatero pierde crédito e influencia entre su electorado. Así, resulta significativo el dato de que el 83 por ciento de los votantes del PP crea que Rajoy tiene las ideas más claras; y sólo el 58 por ciento de los votantes del PSOE opine lo mismo de Zapatero. Y tercero, ocurre algo similar respecto al grado de confianza que generan ambos: el presidente aún supera al líder del PP en términos generales, pero goza de menos confianza entre los suyos que Rajoy entre el elector popular. Esto no ocurría meses atrás.

Resulta enormemente revelador también que tres de cada cuatro españoles crean que realmente Zapatero no ha puesto fin al diálogo con los terroristas; y que a ocho de cada diez les parezca bien que el etarra De Juana siga en prisión provisional. Se trata de dos opiniones muy comprometidas para el Gobierno: la primera, porque demuestra que los ciudadanos no se han creído los pronunciamientos del Ejecutivo sobre la ruptura del diálogo; la segunda, porque refleja la oposición frontal a un trato judicial benévolo con los terroristas, moneda de cambio que los etarras han requerido al Gobierno con forma de una impunidad que los tribunales les están negando.

Madrid, otra vez, clamó derrotar a ETA
Editorial Elsemanaldigital 4 Febrero 2007

Cuando tiene lugar una gran manifestación en Madrid, desde 2002, raramente coinciden todas las valoraciones sobre la participación. Media docena de convocatorias de la Asociación de Víctimas del Terrorismo presidida por Francisco José Alcaraz han dado lugar a cálculos divergentes entre las distintas autoridades responsables del orden público en la capital. La manifestación de ayer sábado, convocada por el Foro de Ermua que preside Mikel Buesa ha sido diferente. Aunque no todos los analistas aceptan la cifra de un millón y medio de personas dada por la Consejería de Interior de la Comunidad de Madrid, nadie niega que se haya tratado de la manifestación más grande de los últimos años.

Las circunstancias explican el éxito de la manifestación, y obligan a los políticos de todas las tendencias a una reflexión sobre las preocupaciones de los ciudadanos. El Foro de Ermua, con el apoyo de ochocientas organizaciones cívicas y el trabajo de varios cientos de voluntarios, congregó a cientos de miles de españoles –y poco importa el detalle de la cifra- porque ETA ha vuelto a matar y el Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero no ha renunciado a su idea de negociar con la banda terrorista para lograr algún tipo de "paz".

El "Espíritu de Ermua" de 1997 volvió a llenar ayer las calles de Madrid. Diez años después ETA no ha renunciado a ninguno de sus objetivos y la democracia española sigue amenazada con el terror. En 1997 la gente tomó las calles para pedir el final de ETA, y la consecuencia fue la unión posterior entre los dos grandes partidos, PP y PSOE, en el Pacto por las Libertades y contra el terrorismo.

Las peticiones de los manifestantes de Madrid no fueron las de ningún partido concreto, ni se dirigieron contra ninguna opción política legal. Recuperar la unidad lograda tras el asesinato del concejal del PP Miguel Ángel Blanco y retornar a la estrategia antiterrorista que se demostró eficaz supondría satisfacerlo que ayer pedían en el manifiesto final, leído bajo la Puerta de Alcalá, al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.

En palabras de Buesa, "ninguna organización terrorista va a hacernos ceder", y "ningún Gobierno va a lograr engañarnos para que aceptemos una concesión a ETA. Porque el terrorismo es política, queremos una política para vencer al terrorismo". Los españoles no salieron ayer para derribar un Gobierno, sino para pedir al Gobierno que luche contra el terrorismo de ETA desde la unidad y desde la Ley persiga a los terroristas por tierra, mar y aire.

Ayer se echó de menos a los representantes oficiales del PSOE. Y al Gobierno. Muchos socialistas estaban entre los manifestantes o compartían sus peticiones, pero ni Zapatero ni nadie de su equipo quisieron estar entre la gente, lo que explica el grito insistente, espontáneo y no pedido por los convocantes de "Zapatero, dimisión". Ante la ausencia del Gobierno, una parte del pueblo español no quiere que prosiga la actual línea política. Las espadas están en alto para las convocatorias electorales de 2007 y 2008.

Mención aparte merece el tratamiento informativo de la convocatoria. Independientemente de la opinión que merezcan sus objetivos, se trataba de una noticia de la máxima importancia. No obstante, sólo dos cadenas de televisión de alcance nacional, Intereconomía TV y Popular TV, además de la autonómica Telemadrid retransmitieron el acontecimiento. La comparación con la manifestación sindical por la paz, que sí tuvo el apoyo del PSOE, no da una imagen muy positiva de la independencia de muchos medios de comunicación. Sin embargo, el Foro de Ermua no necesitó la benevolencia de los medios para lograr ayer un éxito indiscutible, que da voz muchos españoles.

Ni autoridad ni confianza: desgobierno
Por JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Director ABC 4 Febrero 2007

EL síntoma más alarmante de la inanidad gubernamental -de su vacuidad y futilidad-es que no le es reconocida socialmente su autoridad moral -que esa no se gana en las urnas-; ni se respeta su autoridad ejecutiva -que esa sí le corresponde, plena y legítimamente. El socialismo radical de Rodríguez Zapatero abunda en todos los complejos típicos de la izquierda anquilosada, propia de etapas históricas superadas en Europa. La alergia de la izquierda antigua al ejercicio efectivo de las facultades administrativas y reglamentarias se manifiesta en este Ejecutivo de manera eruptiva y cursa patológicamente como una crisis galopante de parálisis y autismo político.

Si los terroristas de ETA le han tomado la medida a la situación en la que se mueve el Gobierno -entre medias palabras y vaciedades semánticas- con una precisión casi aritmética, lo mismo han hecho los nacionalistas vascos y, en otras versiones, los catalanes. El presidente no declara roto el «proceso de paz» y, como deja constancia la encuesta que hoy publica ABC, la mayoría de los ciudadanos tiene la sensación de que el manoseado «proceso» sigue adelante pese al atentado de Barajas; el presidente no defiende al Poder Judicial frente a la presión política, ofreciendo paliativos al desafío callejero del PNV; el presidente no aboga por la defensa de los contenidos de la ciudadanía -este es el único país de la Unión Europea en el que se cuestiona sin respuesta gubernamental el derecho a la propiedad privada atacada impunemente por la okupación-; el presidente -directamente o a través de sus ministros- no reacciona, o lo hace tarde e inducido por los mandos- ante una insólita infracción del reglamento disciplinario de la Guardia Civil; el presidente es interpelado por miembros de las Fuerzas Armadas, o sus familiares, sobre su sistema retributivo; el presidente hace desaires internacionales de modo continuo, el último a la OTAN, y, en definitiva, el presidente afirma una cosa y su contraria, transitando con la misma sonrisa e igual facundia de la levedad a la gravedad, sea cual sea la naturaleza del asunto.

El resultado de esta evanescencia presidencial es la perniciosa intrascendencia de su Gobierno. A salvo de la siempre tenaz vicepresidenta primera y del sepulcral vicepresidente segundo, perdido el responsable de Interior en algún paraje ignoto -Alfredo Pérez Rubalcaba, otrora brillante portavoz, polémico espadachín dialéctico y hábil en el manejo de la metáfora y de la ironía-, este Ejecutivo es un equipo gubernamental que pasa como la luz por el cristal: sin dejar huella. Pareciera que los ministros son prescindibles en unos casos, o inseguros de modo constante, en otros, como el siempre correcto y discreto José Antonio Alonso, que mudó de «no ver» ilegalidad en la manifestación de la Guardia Civil en la Plaza Mayor de Madrid -tres mil agentes uniformados, al grito de ¡Zapatero, embustero!- a observarla con toda claridad una semana después, advirtiendo que no tolerará indisciplina alguna, después de que se hubieran producido varios y llamativos comportamientos no precisamente edificantes.

Esta invisibilidad del Gobierno y los traspiés de algunos ministros -y no ministros, como José Blanco cuando, tras el 30-D quiso esbozar una mínima autocrítica y fue fulminantemente desautorizado- se debe a la abdicación de la autoridad administrativa y política que, en cierto modo, es una consecuencia de la constatación de que los conceptos de exigencia, disciplina, responsabilidad, orden y legalidad están devaluados en el diccionario del Gabinete. Y sin embargo, España tiene que estar y sentirse gobernada; y, ahora, ni se siente, ni lo está. Hay una profunda crisis de autoridad que es el trasunto de una percepción de inconsistencia en el ejercicio del Gobierno muy bien puesto de manifiesto en el último barómetro del CIS -por citar una instancia oficial-, y que en la encuesta de nuestro periódico se refleja en el distanciamiento entre el electorado socialista del 14 de marzo de 2004 y el presidente del Gobierno.

Un criterio extendido -especialmente entre las clases dirigentes- es que se han introducido en los intersticios de la situación política, social y económica graves incertidumbres que se relacionan con una clamorosa falta de ambición en el ejercicio del gobierno; una seria dejación de funciones en la Administración del Estado respecto de las autonómicas y un transcurso errático de los acontecimientos -internos y externos- que no permiten visualizar cuál es el horizonte nacional a muy corto plazo. El pesimismo, en consecuencia, cunde porque los problemas han comenzado a reproducirse de modo circular en vez de resolverse de modo sucesivo, ordenado y definitivo: cuando parece que acaban, rebrotan con más fuerza y cuando da la sensación de que uno se soluciona, otro irrumpe con mayor gravedad y estrépito.

Las expectativas sociales -y vuelvo a la cita de autoridad del barómetro del CIS, que el estudio demoscópico de ABC refuerza en sus perfiles más preocupantes y agudos- se plantean para este año que acaba de comenzar pespunteadas de una actitud entre resignada y escéptica, pero también con cierto hastío que lleva a la desmovilización social. La política del presidente del Gobierno es -además de acomplejada en el ejercicio de la autoridad-, extraordinariamente revisionista y, por lo tanto, condena a la sociedad española a un desalentador déjà vu histórico. La fuerza atractiva del futuro - que es la que debería elevar las revoluciones del motor social- se ha invertido en la España de hoy en una energía retardataria que pugna por ponernos encima de la mesa todas los grandes dilemas que creímos superados y razonablemente resueltos. Hemos vuelto a ellos de hoz y coz. Gratuita y frívolamente.

Rodríguez Zapatero, inaugurando una nueva etapa en la izquierda española -es de esperar que de escaso recorrido y contenido intelectual contingente-, ha quebrado todas estas seguridades y nos ha adentrado en una senda de interrogantes con respuestas de muy baja fiabilidad. De tal manera que al no ejercerse la autoridad -es decir, el gobierno como tal- , tampoco se produce la correspondiente confianza -especialmente entre aquellos que le votaron- y el resultado de ambas carencias es, inevitablemente, una crisis ya enmarcada por un buen número de fracasos. Los últimos -descontando el del «proceso de paz»- son de tanta entidad como la crisis con la Guardia Civil o el fiasco gubernamental en la pretendida opa sobre Endesa, muy lejos de haber concluido «felizmente» al modo en que lo pretendía La Moncloa.

Esta decrepitud gubernamental no se deriva de ningún planteamiento ideológico propio o connatural a la izquierda socialista o socialdemócrata, sino de un nihilismo de criterios, de una vaciedad de creencias, de una extrema relativización de los conceptos esenciales de la política democrática y de una nueva forma de despotismo buenista en el que el presidente deambula absorbido ya por ese síndrome que dicen padecer todos los jefes de Gobierno que habitan en La Moncloa. El caso de Rodríguez Zapatero está siendo precoz respecto de sus antecesores, lo que no sería lo peor. Lo más grave es que el tal síndrome -si acaso existe y no se reduce al arrebato de soberbia al que siempre invita el poder- estáprovocando estragos porque ha arrasado con la autoridad del Estado y con la confianza de los ciudadanos. No es exagerado afirmar, por lo tanto, que estamos instalados en el desgobierno.
JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS  Director de ABC

Cataluña
Tres eran tres... las horas de castellano
Francisco Caja Libertad Digital 4 Febrero 2007

¿Cómo es posible que el "incremento" de una hora en la enseñanza del castellano en la enseñanza primaria genere un conflicto político de semejantes proporciones? "¡Es el fin del sistema escolar de Cataluña!", proclaman los próceres de la patria, y se derraman ríos de tinta como acompañamiento del inminente entierro de la lengua catalana. Cómico, si no fuera real. Pero es real, con la realidad de un engaño monumental.

Porque, en primer lugar, ese "incremento" no es tal, sino el cumplimiento estricto de una legalidad que fraudulentamente había sido vulnerada por el Gobierno catalán. Al igual que la asignatura de Lengua y Literatura Catalana, la asignatura de castellano (Lengua y Literatura Castellana), de acuerdo con los anteriores decretos de enseñanzas mínimas, había tenido siempre tres horas de docencia. Pues bien, a grandes males, grandes remedios. Un avispado funcionario de la catalanización total encontró la solución: como determinadas estructuras gramaticales son comunes al catalán y al castellano, las "estructuras comunes" se impartirían en catalán. Resultado: la asignatura de castellano se reducía a dos horas, y la de catalán pasaba a tener cuatro. Lo que el actual decreto, el de la controversia, prohíbe expresamente en su Anexo III. Sin duda, la consigna del subdirector de Lengua y Cohesión Social, el insigne Josep Vallcorba, se imponía: "No basta con que toda la enseñanza se haga en catalán: debemos recuperar el patio, el pasillo, el entorno".

Algunos incluso enseñaban el castellano en catalán; hasta se editaban textos escolares de castellano en catalán. Ocupación total. En algunos patios escolares se imponía obligatoriamente el catalán como lengua de juego. Había que recuperarlo. La guerra total: todos a las trincheras... o a las "aulas de acogida", verdaderos correccionales lingüísticos en los que se recluye a los niños (extranjeros) cuyos padres residen en Cataluña desde hace menos de dos años. Y no importa que hablen un castellano mejor, incluso, que la mayoría de los ciudadanos catalanes. ¿No dice la Ley de Política Lingüística que los niños no pueden ser separados en "grupos-clases" por razón de lengua? Había que recuperar el espacio.

El decreto de enseñanzas mínimas, la gran amenaza para la lengua catalana, es como el chocolate del loro: toda la enseñanza se imparte exclusivamente en catalán, excepto la asignatura de castellano. Y el loro, aquí los escolares catalanes, ni pía ya; simplemente fracasa: Cataluña es una de las comunidades autónomas españolas con mayor fracaso escolar (31%). Un fracaso escolar que es, además, selectivo: lo padecen un 18,6% de los escolares catalanohablantes y un 42,6% de los castellanohablantes. Veinticuatro puntos de diferencia.

Que nadie tema: a pesar de que la presencia del castellano en la escuela se reduce a las dos horas de la asignatura de castellano, los niños catalanes, nos aseguran los nacionalizadores escolares, alcanzan el mismo nivel conocimiento del castellano que los demás escolares españoles, cuya enseñanza es íntegramente en castellano. Entonces, una de dos: o los estudiantes catalanes son unos genios, o los del resto de España son unos idiotas. Otra posibilidad es que el castellano se aprenda sólo, que no haga falta la escuela para ello. Entonces, que a los niños del resto de España les enseñen también en catalán.

La realidad es otra. Las evaluaciones de competencias básicas en Primaria y Secundaria realizadas por el Ministerio de Educación y por la propia Generalidad de Cataluña muestran unas cifras concluyentes: el nivel global de conocimiento del castellano es inferior en un 7%, aproximadamente, al del catalán. En Secundaria, por ejemplo, el nivel de la lengua catalana alcanza un 71%; el de la castellana, un 58. En el conocimiento de literatura, períodos, autores y obras, la media obtenida por los alumnos catalanes es de suspenso: 35%, frente al 71% de los alumnos del resto de España. Y no hablemos del dictado.

La conclusión es aterradora: los escolares catalanes acaban la enseñanza obligatoria con graves dificultades para expresarse por escrito con coherencia y corrección. Un éxito para el "sistema escolar catalán". Mai que més un sol poble!

Francisco Caja es presidente de Convivencia Cívica Catalana.

La memoria de los Múgica
Por Germán Yanke ABC 4 Febrero 2007

«Fue él». José María Múgica, hijo de Fernando, asesinado por ETA hace ahora once años, no tuvo duda al identificar en la Audiencia Nacional al asesino de su padre, Francisco Javier García Gaztelu, alias «Txapote», Lo hizo el 6 de febrero de 1996, en el centro de San Sebastián, junto a su despacho de abogado, de un tiro en la nuca mientras otro terrorista, Valentín Lasarte, cruzaba para cubrirle al otro lado de la calle. Mientras huían, el abogado socialista se desangraba en la acera junto a su hijo. Una empleada de una tienda cercana miraba la escena paralizada y «Txapote» le gritó: "Deja de mirarme o te pego un tiro». Algunos tiros efectuaron los terroristas más tarde al encontrarse con la Policía Autónoma, que no disparó.
Aquel día, aciago como tantos en el País Vasco, el presidente González estaba en Rabat. Se enteró del asesinato de su amigo (le apoyó en Suresnes, aunque la relación de Múgica era mejor y más intensa con Alfonso Guerra) en la escalerilla del avión, ya de vuelta. El lendakari Ardanza, en Bruselas, inaugurando la nueva oficina de representación en Europa del Gobierno vasco. Como una maldición, cuando pretendía dar una imagen de europeismo en la capital belga, llegaba la persistente noticia de que los valores europeos eran una y otra vez vulnerados brutalmente por el terrorismo. Ni la cálida brisa marroquí ni el gélido frío de Bruselas podían disimular la realidad: ETA estaba en plena campaña de ataque a los representantes de los partidos constitucionalistas en el País Vasco.

Impulsor del PSE
Gaztelu, Lasarte y quienes les ayudaron obedecían una orden del dirigente etarra Juan Luís Aguirre Lete, que sabía bien lo que quería simbolizar con aquel asesinato, ya intentado sin éxito el día anterior: un modo de entender el País Vasco que se basaba, más allá de las convicciones socialistas de Múgica, en la Constitución y en la libertad. Fernando Múgica había sido un militante antifranquista, hijo de padre comunista y de madre judía, baluarte de la reconstrucción del Partido Socialista en Guipúzcoa durante la dictadura. El trío formado con su hermano y José María Benegas, junto a un pequeño puñado de personas, fueron el soporte del partido, tanto en la actividad clandestina como en el fundamento intelectual del proyecto. En su despacho, antes y después de la muerte de Franco, se defendía y se daba soporte jurídico a socialistas y sindicalistas de UGT. En la casa familiar de Igueldo -que se llamaba Nere Aberria (Mi patria)- ondeaban siempre la ikurriña y la bandera de Israel.

Fue casi siempre de los que estaban detrás y sólo una breve temporada fue concejal en San Sebastián. El socialismo vasco perdió para las instituciones públicas un magnífico y mordaz polemista, pero ganó, en la vida intrapartidaria, un jurista excepcional y un influyente y reflexivo militante que no ocultaba jamás lo que pensaba. Se opuso a la integración de Euskadiko Ezkerra en el PSOE, no mantuvo relaciones complacientes con el sector más «vasquista» del PSE, no le importó tampoco defender en el País Vasco a policías, guardias civiles y policías autónomos acusados por radicales del entorno de ETA. En algunas ocasiones envió mensajes o se reunió con personas próximas a la banda buscando vías para el fin de la violencia, pero los propios documentos de ETA reflejan que Fernando Múgica pretendía la tregua, pero no quería aceptar las reivindicaciones de los terroristas.

Un hombre valiente
Seguramente todo esto es lo que Aguirre Lete, el ordenante del asesinato, el que facilitó a los pistoleros la información necesaria, es lo que quería «asesinar» matando a Fernando Múgica: el significado, en el torturado País Vasco, de un socialista español que se tragaba el miedo para defender la libertad, la Constitución, que jamás mostró complejos ante el nacionalismo. Un hombre, además, que sonreía, reía y miraba el mundo con sentido del humor.

Hoy, en el cementerio donostiarra de Polloe, la familia y los amigos recordarán a Fernando Múgica Herzog con la ofrenda floral, las oraciones, el kaddish y la palabra. La familia Múgica se ha convertido hoy, en el País Vasco, en un referente de la lucha contra ETA, de la negativa a la negociación con la banda, de la defensa de la libertad. El año pasado, en el mismo acto en memoria del asesinado, su hijo José María pidió «la derrota definitiva y sin paliativos de ETA». Su hermano Rubén, uno de los portavoces del Foro de Ermua, escribía con motivo del juicio a los asesinos «que ha de haber vencedores y vencidos, porque sólo de tal forma se hará justicia con los asesinados, y porque será así cómo la sociedad española seguirá proclamando su decencia».

Quizá en la memoria de algunos de los que hoy se concentren como cada año en el cementerio de San Sebastián esté, junto a Fernando, aquella casa familiar que se llamaba, en euskera, «Mi patria». Porque, a la postre, la patria está en la familia y en la libertad. «No basta la paz a secas y sin adjetivos -dicen los Múgica-, sólo la libertad nos hará iguales».

MILLÓN Y MEDIO EN LA CALLE
El "Espíritu de Barajas" reúne en Madrid la resistencia cívica a ETA
Servimedia elsemanaldigital 4 Febrero 2007

Una multitud acudió a la llamada del Foro de Ermua para expresar la opinión de quienes no están dispuestos a secundar la política del Gobierno de ceder ante la banda terrorista.

3 de febrero de 2007. El "Espíritu de Ermua" ha dado paso a un nuevo clima de entendimiento en defensa de la libertad contra ETA y aquellos que pretenden darle un respiro, a cualquier precio, a la banda. Un millón y medio de personas secundaron, según cifras de la Comunidad de Madrid (reducidas a 181.201 por la Delegación del Gobierno) la manifestación convocada por el Foro Ermua y pidieron al presidente José Luis Rodríguez Zapatero que busque la "derrota" de ETA y abandone cualquier intento de negociación con la banda terrorista.

La marcha, que tenía por lema "Por la libertad, derrotemos juntos a ETA. No a la negociación", partió a las 17,00 horas de la Plaza de Colón y, tras recorrer por el Paseo del Prado y la Plaza de Cibeles, concluyó dos horas y cuarto después en la Puerta de Alcalá.

Tras la pancarta inicial, que estaba precedida por otra de distintos colectivos de jóvenes, se situaron representantes de las asociaciones de víctimas y dirigentes de varias formaciones políticas.

En concreto, además de responsables del Foro Ermua como Mikel Buesa e Iñaki Ezkerra, se encontraban tras esta pancarta principal la familia del edil de Ermua Miguel Ángel Blanco; Teresa Jiménez Becerril, hermana del concejal del PP de Sevilla asesinado en 1998, y Mapi de las Heras, viuda del dirigente socialista Fernando Múgica, asesinado por ETA en 1996.

A su vez, entre los representantes políticos presentes en la marcha estaban el líder del PP, Mariano Rajoy; el secretario general de los populares, Ángel Acebes; el portavoz de este partido en el Parlamento Europeo, Jaime Mayor Oreja; la responsable de esta fuerza política en el País Vasco, María San Gil; así como distintos concejales de esta formación, como Santiago Abascal (Llodio) o Pilar Elías (Azkoitia).

Globos y banderas
La marcha se inició con la suelta de 25.000 globos rojos y amarillos en representación de la bandera española, que también portaban muchos de los asistentes a la convocatoria junto a enseñas de las distintas comunidades autónomas.

Al mismo tiempo, los congregados portaban también carteles en los que podían leerse lemas como "Negociar es claudicar", "Libertad. ETA, no", "España no negocia" y "A ETA se la vence, no se la convence" Además, los manifestantes profirieron de forma insistente el grito de "Zapatero, dimisión", junto a otro repetido también en diversas ocasiones y que decía "Qué barbaridad, que barbaridad, ponen una bomba y quieren negociar".

Estas proclamas fueron lanzadas por las miles de personas que se congregaban tanto detrás de la pancarta principal y hacia la Plaza de Colón, como por las que estaban ya a lo largo del Paseo del Prado y la Plaza de Cibeles antes de que la cabecera de la marcha llegara a estos puntos.

Nace el Espíritu de Barajas
Tras más de dos horas y cuarto de recorrido, la manifestación llegó finalmente a la Puerta de Alcalá, donde tuvo lugar el acto de conclusión de la convocatoria y en la que se leyó el manifiesto oficial, al tiempo que tomaron la palabra el presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, el del Foro Ermua, Mikel Buesa, y Teresa Jiménez Becerril.

En este sentido, el manifiesto oficial, que leyeron el ex dirigente socialista Antonio Aguirre y la viuda Conchita Martín, llamaba a que se desencadene una especie de "Espíritu de Barajas" como respuesta al atentado del 30 de diciembre, ya que para acabar con ETA es necesaria una reacción similar a la que siguió al asesinato en 1997 del concejal Miguel Ángel Blanco.

A su vez, Alcaraz aseguró que los que secundaron esta convocatoria y muchos españoles "no permitiremos que se cumpla ningún compromiso manchado de sangre". Añadió que los etarras deben saber que los acuerdos a los que llegue con el Gobierno "nunca podrán llevarse a cabo. Y no se llevarán a cabo porque la inmensa mayoría de los españoles nunca se rendirá ante los asesinos".

En la misma línea se situó Mikel Buesa, presidente del Foro Ermua, quien aseguró que no son aceptables las cesiones a los terroristas y que "ningún Gobierno va a lograr engañarnos para que aceptemos una concesión a ETA".

También tomó la palabra en este acto final Teresa Jiménez Becerril, quien señaló que, a pesar de lo que dicen algunos, la "verdadera crispación" no la provocan quienes se manifiestan contra la organización terrorista, sino los que asesinan a personas como Alberto Jiménez Becerril y su mujer, Ascensión García.

La mano tendida de Rajoy
Por otra parte, tampoco fueron escasas las declaraciones de pesos pesados del Partido Popular y otras entidades. Así, su presidente, Mariano Rajoy, recordó al Gobierno que tendrá el apoyo de su partido si rompe la negociación con ETA. Algo que una "gran nación" no debe permitirse, puesto que España "no puede negociar con una panda de personas que intenta privar a los demás de lo más sagrado que tienen: su vida, sus derechos, su libertad".

Otros populares como Esperanza Aguirre recordaron que "con la ley en la mano se puede vencer al terrorismo". El europarlamentario Aleix Vidal-Quadras resaltó que quienes se manifestaban eran "la España democrática", mientras que el ex ministro Jaime Mayor Oreja afirmó que "de la misma manera que hace diez años impedimos una negociación política entre ETA y PNV, esta vez hay que evitar que se negocie entre ETA y el Gobierno".

En un tono muy diferente se pronunció el secretario de Comunicación de La Moncloa, Fernando Moraleda, que valoró la manifestación, desde el respeto, como un acto "contra el Gobierno". Para el responsable de la Comunicación del Ejecutivo de Zapatero, "no se es más demócrata queriendo derrocar al Gobierno que intentar definitivamente acabar con la violencia".

Los partidos y el dilema del prisionero
Juan Carlos Escudier  El Confidencial 4 Febrero 2007

Mientras la Policía británica interroga a Tony Blair para saber más de ese lucrativo negocio que hacían los laboristas vendiendo pelucas de la Cámara de los Lores al mejor postor, en España los partidos están muy cerca de pactar una nueva ley de financiación que sustituya a la vigente desde 1987. Se trata, lógicamente, de que el dinero público mane con mayor abundancia y también las aportaciones de particulares y empresas, eso sí, con ciertos límites y con nombres y apellidos, para que todos podamos poner cara a estos filántropos de la democracia.

Las negociaciones para consensuar la nueva ley se han acelerado a un ritmo directamente proporcional al que alcaldes, concejales de urbanismo y arquitectos municipales iban prestando declaración en los Juzgados para ayudar a desentrañar esa ecuación de segundo grado según la cual un patatal más un cheque de un millón de euros es igual a una urbanización de chalets partida por un campo de golf.

Es indudable además que los políticos tienen su corazoncito y que no han tenido que resultarles gratas las valoraciones que el populacho venía haciendo de su abnegado oficio en las últimas encuestas de CIS, ligeramente por debajo del de butronero e igualado a puntos con el de periodista. Podemos concluir en definitiva que las matemáticas y la sociología se han aliado para alumbrar este nuevo sistema de financiación. Ahora bien, ¿aumentar los recursos públicos a los partidos servirá para que se robe menos? Mantengamos sobre el particular una duda razonable.

Existen, de hecho, motivos para el pesimismo, constatada una tesis inicial: la corrupción no sabe de ideologías y afecta por igual a derechas e izquierdas. En un artículo del año 2000, el profesor de Ciencia Política Ignacio Sánchez-Cuenca aplicaba una variación del famoso dilema del prisionero de la teoría de los juegos al asunto de la financiación de los partidos, según la cual siempre resulta más beneficioso recurrir a la ilegalidad. El axioma es simple: si el resto cumple la ley, lo mejor que puede hacer un partido es financiarse de manera irregular para obtener ventaja sobre los demás; y si todos los partidos se saltan la norma a la torera, lo aconsejable es imitarles para no estar en desventaja. La conclusión, evidente: ningún pacto podrá evitar que la corrupción siga existiendo.

Se puede coincidir en que es necesaria una nueva regulación y rechazar simultáneamente que la ley de 1987 sea responsable de la corrupción porque facilitaba a los partidos recursos insuficientes. En primer lugar, su alcance se ha limitado a los ingresos dedicados al funcionamiento ordinario; en segundo lugar, los partidos se han dedicado a aumentar los recursos públicos que emplean para este fin al margen de la ley, con nuevas fuentes de financiación extralegales. Éste es el caso de las subvenciones que reciben de los Ayuntamientos, cuyo volumen es superior al de las que proceden directamente de los Presupuestos Generales del Estado, y que están fuera de la fiscalización del Tribunal de Cuentas.

Por lo que respecta a las campañas electorales, a lo largo de los años 90 se aumentó la financiación pública y se establecieron límites de gasto. El efecto combinado de ambas medidas permitió que las grandes fuerzas políticas frenaran un endeudamiento galopante y les hizo menos dependientes de la financiación privada, tanto de la legal –créditos y donaciones- como de la ilegal –comisiones y otras mordidas-.

En la nueva ley cada uno está tratando de arrimar el ascua a su sardina. El PSOE quiere regular las condonaciones de créditos porque su deuda bancaria es muy elevada y Montilla ya no se ocupa de eso; el PP ha accedido a que las donaciones dejen de ser anónimas, a cambio de que aumente su tope y que también las empresas puedan llenar el cerdito de barro. El texto que se está negociando establece, a través de una disposición transitoria, que 2008 sea el año base. La subvención estatal para gastos de funcionamiento y la asignación anual para sufragar gastos de seguridad se fijan, respectivamente, en 74.831.650 euros y 3.841.000 euros.

Así que más dinero y, aparentemente, más transparencia. Del control de gastos y de reducir unas organizaciones absurdas por lo mastodónticas, con locales abiertos hasta en el pueblo más remoto, nada se dice. Por supuesto, los partidos no se someterán a nuevas inspecciones, porque el actual sistema es inmejorable: la última fiscalización del Tribunal de Cuentas es del año 2003. Por cierto, ¿cuánto cuesta una peluca de lord en el mercado negro?

escudier@elconfidencial.com

Una inmensa multitud contra la negociación con ETA
Juan C. Osta y Teresa Peyús Periodista Digital 4 Febrero 2007

- Masiva respuesta. Una inmensa multitud han marchado por Madrid en la manifestación convocada por el Foro Ermua bajo el lema "Por la libertad. Derrotemos juntos a ETA. No a la negociación", y apoyada por el Partido Popular. La Comunidad de Madrid ha cifrado en 1,5 millones el número de asistentes a la manifestación convocada en Madrid. Por su parte, la Delegación del Gobierno en Madrid cifró en 181.201 el número de asistentes.

Desde el blog Manifestómetro, el número de asistentes oscilaría entre 115.680 y 154.140 personas. Sin embargo, el sondeo realizado por El País es ligeramente distinto (210.000) en este día, 3 de febrero, uno de los de mayor afluencia de visitantes gracias al empuje de Fitur (Feria Internacional de Turismo).

Nunca, en España, una acción política de un Gobierno democrático había provocado una movilización tan continuada y masiva. Nunca tantos ciudadanos y durante tanto tiempo se habían sentido concernidos directamente por la situación de su país hasta el extremo de integrar en menos de dos años seis manifestaciones multitudinarias contra la política antiterrorista del Ejecutivo.

También la convocatoria de ayer fue un éxito en todos los sentidos. En primer lugar, porque la asistencia fue masiva; tanto que el Gobierno debe reaccionar con sensatez y responsabilidad ante este mensaje ciudadano, y no caer en la burda descalificación de que el PP mueve todos los hilos, porque, si así fuera, más motivo tendría para pactar con los populares. Pero no es así.

La razón es que hay muchos españoles, más de los que cree el Gobierno Zapatero, realmente preocupados por el rumbo que han tomado los acontecimientos, o quizá por la falta de rumbo de una política -la antiterrorista- que Zapatero se encontró consolidada hacia la derrota de ETA y a la que ayer Rajoy le emplazó a volver, comprometiendo su apoyo -«a la orden y en primera posición de saludo», dijo gráficamente el líder popular- si lo hiciera.

En segundo lugar, porque la manifestación fue un acto colectivo de civismo y lucidez, en el que los asistentes no se equivocaron de enemigo -sólo ETA lo es-, ni perpetraron gestos de cainismo como el del «cordón sanitario» contra la derecha, pedido por algunos convocantes de la manifestación del 13 de enero; pero esos ciudadanos también fueron ayer muy claros al oponerse a la estrategia del Gobierno.

Y, por encima de cualquier otra consideración, el hecho incuestionable es que la inmensa mayoría de las víctimas se siente más reconocida en la manifestación de ayer que en las apelaciones al diálogo con los terroristas.

CIENTOS ANTES DEL COMIENZO
En los preludios de la marcha y, pese a que el Foro de Ermua dio orden a sus Juventudes Unificadas, a las Nuevas Generaciones del PP y a estudiantes de diversas universidades para que durante el recorrido no se vertieran expresiones ofensivas "contra nadie, incluyendo al Gobierno", bastantes de los los asistentes corearon frases como "Zapatero dimisión", "No son accidentes, son asesinatos" y "España se merece otro presidente".

En cualquier caso, los más escuchados, sin duda alguna, han sido:

"¡ETA, no!" y "A ETA se la vence, no se la convence"
Desde horas antes del comienzo, -fijado para las cinco de la tarde- cientos de personas abarrotaban ya la Plaza de Colón, desde donde partió la marcha, media hora antes del comienzo de la misma. La manifestación terminó en la Puerta de Alcalá, donde dos familiares de víctimas del terrorismo, un miembro del Foro de Ermua y un representante de la Comunidad Ecuatoriana leyeron un manifiesto.

En el texto se ha exigido el "rechazo explícito y contundente de toda negociación, el abandono de cualquier horizonte de final dialogado de ETA y el compromiso para obtener su derrota con todos los medios del Estado de Derecho".

ALCARAZ, INSISTE EN QUE A "ETA SE LA VENCE, NO SE LA CONVENCE"
El presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Francisco José Alcaraz, llamó durante su intervención en el acto final de la manifestación convocada por el Foro de Ermua a volver al Pacto Antiterrorista y replicó a Zapatero, que a la banda terrorista "se la vence, no se la convence".

En su discurso, Alcaraz apeló a la unidad de las fuerzas democráticas, a la que, según dijo, "condujo el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo" y gracias a la cual, destacó, "los asesinos perdieron la esperanza de conseguir sus objetivos mediante el terror".

"Un Pacto por el que la sociedad española sería la vencedora y ETA la vencida".

BUESA CRITICA LA AUSENCIA DE ZAPATERO
En este contexto, el presidente del Foro de Ermua, Mikel Buesa, ha dedicado buena parte de su intervención en el acto final de la manifestación a denunciar la política antiterrorista del Gobierno socialista y a criticar la ausencia de esta convocatoria de su presidente, José Luis Rodríguez Zapatero.

Tras recordar al inicio de su discurso a las dos víctimas que dejó el atentado de ETA del pasado 30 de diciembre, Diego Armando Estacio y Carlos Alonso Palate, y de agradecer a todos los asistentes a la marcha su participación en la misma, Buesa ha clamado por la libertad y por la derrota de ETA, mostrando su absoluto rechazo a que "ningún Gobierno negocie" con la banda armada.

"Porque conocemos el rostro de ETA, -subrayó en este sentido- decimos que no es ni moral ni políticamente aceptable entablar negociaciones con esta organización terrorista para tratar acerca de sus pretensiones independentistas en el País Vasco, o para hablar de la impunidad de quienes han cometido todo tipo de crímenes".

EN BILBAO, BLÁZQUEZ PIDE A ETA QUE DESAPAREZCA
El obispo de Bilbao, Ricardo Blázquez, ha exigido en Bilbao a ETA que desaparezca "definitiva y totalmente sin dilaciones ni contrapartidas" y ha pedido "una vez más perdón" a las víctimas del terrorismo. El prelado ha leído un mensaje eclesial en el que ha reconocido "que las víctimas del terrorismo forman parte de la memoria de un horror del que no somos del todo inocentes ni como ciudadanos de este país ni como miembros de esta Iglesia local de Vizcaya" y ha agregado que "en la medida de nuestra responsabilidad moral pedimos una vez más perdón".

RAJOY Y EL PP SIGUEN FIRMES
Al frente de la manifestación de Madrid se ha encontrado la plana mayor del PP y los representantes de la asociación de víctimas. Mariano Rajoy, antes de dar comienzo la marcha, ha puntuado que su partido estará "detrás" del Gobierno en materia antiterrorista si "rectifica, cambia su política".

El líder del PP ha asegurado que el acto promovido por el Foro Ermua representa "el mensaje democrático, el mensaje de la ley, que dice que por debajo de la ley, todo, y por encima, en una democracia, nadie". Entre los lemas coreados por la multitud en el inicio de la marcha se encontraban "España merece otro presidente", "La libertad no se negocia" o "Zapatero, las víctimas primero".

LEMAS COMO "ETA PIDE LO QUE NO SE LE PUEDE DAR" O "NO A LA NEGOCIACIÓN"
Los colores que han predominado durante la manifestación han sido el rojo y amarillo de las miles de banderas de España que han inundado el recorrido. Minutos antes, a las cinco en punto de la tarde, los organizadores habían soltado 25.000 globos amarillos y rojos con lemas como "No negocien con nuestro futuro", "ETA pide lo que no se le puede dar", "¡¡¡No a la negociación!!!" o "Casi mil muertos y miles de heridos por ETA" o "200.000 vascos desterrados por ETA", que fueron saludados con gritos de "España, España".

La marcha se inició con una pancarta con el lema de la movilización, portada por miembros de las Juventudes del Foro Ermua, y tras ella se han situado, entre otros, el presidente del Foro, Mikel Buesa; y familiares de víctimas del terrorismo como Mari Mar Blanco, Teresa Jiménez Becerril y Pilar Elías.

Junto a ellos se encontraba el ex ministro del Interior Jaime Mayor Oreja y el senador del PP Manuel Fraga, y unos metros más atrás se situaban el ex presidente del Gobierno José María Aznar, los ex ministros Josep Piqué y Ana Pastor la plana mayor del PP: Mariano Rajoy, Ángel Acebes y Eduardo Zaplana.

También han querido secudar la manifestación líderes regionales de este partido como el valenciano Francisco Camps, el andaluz Javier Arenas y el gallego Alberto Núñez Feijoo, además de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, y el alcalde de la capital, Alberto Ruiz-Gallardón.

La manifestación, que ha finalizado con los acordes del Himno Nacional, ha discurrido desde la Plaza de Colón por el paseo de la Castellana hasta la Plaza de Cibeles y desde allí hasta la Puerta de Alcalá, donde se dio lectura a un manifiesto en el que se exige "el abandono de cualquier horizonte de final dialogado de ETA".

LA RESPUESTA DEL PSOE
El secretario de Estado de Comunicación, Fernando Moraleda, afirmó que la manifestación es la que "de manera más evidente" se ha convocado "en contra del Gobierno", tras destacar el hecho de que hubiera más gritos contra el jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, que contra ETA. Moraleda ha criticado al PP por anteponer sus "intereses partidistas" a los deseos de paz y estar "obsesionado por confrontar con el Gobierno" en lugar de con el terrorismo.

Moraleda, en declaraciones a los periodistas en el Palacio de la Moncloa, criticó al PP por anteponer sus "intereses partidistas" a los deseos de paz y estar "obsesionado por confrontar con el Gobierno" en lugar de con el terrorismo. El secretario de Estado de Comunicación volvió a hacer un llamamiento a "la responsabilidad, el sosiego, el diálogo y la unidad" como vías para acabar con la violencia.

Por su parte, el secretario general del PSE-EE, Patxi López, afirmó que, frente al intento de "suma voluntades en una apuesta por la paz" que se ha concretado en la concentración de la Diócesis de Bilbao, en la manifestación de Madrid del Foro Ermua se ha "buscado la división y el enfrentamiento".

El líder del PSE-EE destacó lo "acertado" del mensaje del obispo, Ricardo Blázquez, tanto en su reconocimiento a las víctimas, como en su exigencia para que ETA desaparezca y para que los partidos se marquen como objetivo la búsqueda de la paz. "Ha estado impecable", añadió.

Dar la vuelta al calcetín
Por Antonio Burgos ABC 4 Febrero 2007

COMO «mi suegra como ya dije» de «Los duros antiguos», pero sin mi suegra: sólo como ya dije. Como ya dije son unos genios, unos monstruos, unos virtuosos en el arte de la manipulación y de la conversión de la mentira en verdad a base de repeticiones. Unos artistas en el arte de darle la vuelta al calcetín. La famosa vuelta de la tortilla del cambio felipista es nada al lado de la vuelta del calcetín que practican. La muchachada socialista que se quedó con el santo y la limosna de las siglas tras depurar a los históricos santones del PSOE se hizo a la sombra de los pinos, como una sevillana de María del Monte, la célebre foto de la tortilla porque querían darle la vuelta a la ídem. Antes de asentarse en el poder con el triquitraque de Atocha, los socios fundadores del zapaterismo deberían haberse hecho la foto del calcetín. Como la que ha dado la vuelta al mundo desde una mezquita de Ankara mostrando los zancajos delanteros de los pinreles del presidente del Banco Mundial, pero con unos calcetines en perfecto estado de revista y policía. Al calcetín sí que le dan cada día la vuelta, más que a la tortilla.

Y si lo dudan, consideren un dato de la calceta de España: ¿se imaginan la que estarían liando el PSOE e islas adyacentes si el Puerto Urraco con nevada de Gago hubiera sido al revés, que hubiesen asesinado al alcalde del PSOE y detenido como presunto homicida al ex candidato del PP a las municipales? Otro dato: ¿se imaginan que el PP gobernara en Andalucía y en España, y que en la bahía de Algeciras se le hubiera estrellado un barco, mecachis en la mar, y hubiera puesto aquello de chapapote hasta las mismas trancas, y ni la ministra del ramo ni el presidente autonómico se hubieran dignado aportar por allí? ¿Se imaginan a ese PSOE tonante? (Que he dicho tonante, como Zeus, tonante con o; lo de tunante con u es lo que usted ha leído...) ¿Se imaginan las excursiones de fin de semana de los voluntarios de mono blanco, los telediarios emitidos a pie de playa pringosa, las pegatinas de «Nunca mais»? Pero ocurre como con Fago: que como el chapapote ha pringado a los nuestros, aquí No Passsa Nada.

Y paso a la manifestación de ayer tarde. Según los artistas en dar la vuelta al calcetín, los dignísimos integrantes del Foro de Ermua, las asociaciones de víctimas del terrorismo, los asistentes todos eran «manifestantes de mala fe». Según el polígrafo de esta Máquina de la Mentira para dar la vuelta al calcetín, los «manifestantes de buena fe» son exclusivamente los que apoyan al Gobierno; y a la ETA, ni toserle. Manifestantes de buena fe eran los que fueron con las pancartas prefabricadas con esa palabra que parece que están en misa, hala, a darse la Paz, daos fraternalmente la Paz con los asesinos, hijos míos, que es lo que habrá dicho el tal Blázquez con el portapaz en su manifa, que no sólo era una manifestación de buena fe, sino además mitrada.

Cuando se celebró la manifestación de los de buena fe, no hacían más que preguntar dónde estaba Gallardón, dónde Esperanza Aguirre, dónde el PP. ¡Artistas del calcetín! Ayer en la manifestación del Foro de Ermua nadie preguntaba dónde estaba Zapatero. Quizá porque todo el mundo lo sabe: en la Moncloa, esperando que suene el teléfono rojo (manchado de sangre) que le mantiene en contacto permanente con la ETA para las dos grandes P de la mentira, la Paz y el Proceso.
El lema de los manifestantes de ayer no puede ser más suscribible: «Por la libertad, derrotemos juntos a la ETA. No a la negociación». El Gobierno no estaba. Si en este bando de la dignidad y de la memoria hubiera el arte de dar la vuelta al calcetín que tienen los otros, hubieran dicho que no estaban porque el lema les repateaba el hígado. No están por la libertad, sino por la rendición; no quieren derrotar a la ETA, sino hocicar ante ella, y menos juntos con nadie, para que así no se le escape a ZP el Nobel de la Paz, adiós Jerry Adams. ¿Cómo van a decir «no» a la negociación, si es la que siguen tramando desde el mismo día que la ETA asesinó con su bomba a los dos pobres ecuatorianos de Barajas? Bueno, pues ellos son los únicos de la buena fe. No, son los de la buena pipa: ¿quieres que te cuente el cuento de la buena pipa del arte de dar la vuelta al calcetín?

¿Servirá para algo la mayor manifestacìón de Madrid contra ETA?
Alfonso Basallo elsemanaldigital  4 Febrero 2007

El espíritu de Ermua resucitó ayer de sus cenizas en Madrid… pero de nada servirá el enorme esfuerzo cívico, si no se traduce en las urnas, el 27 de mayo.

4 de febrero de 2007. La gran tentación. Tú sales a la calle con tu bandera de España, llenas La Castellana, Colón, la Puerta de Alcalá… desafías el frío, la lluvia, el cansancio de 40 años de terrorismo; repites la experiencia una, dos, tres… hasta siete veces… pero aquí no cambia nada. Y te preguntas, ¿para qué este esfuerzo?

¿Me vuelvo a calzar las deportivas por enésima vez para repetir esa milla urbana que me sé de memoria, pasito a pasito, pidiendo dimisiones, clamando justicia, exigiendo paz y libertad?

¿No se te pone cara de pardillo, al comprobar que la negociación del Gobierno con los gángsters continúa, después del atentado de Barajas? ¿O que han transcurrido ya veinte días desde que Rubalcaba asegurara que pondría entre rejas a los juventudes hitlerianas de Jarrai y que ni hay detenciones ni tampoco dimisiones?

¿No sientes regusto a tomadura de pelo al comprobar el grosor de piel del elefante monclovita ante el clamor popular, ante el grito de desesperación de las víctimas? ¿O ante la interesada ceguera de las televisiones afectas al Régimen que la tarde de ayer decretaron que no hubo manifestación –puesto que lo que no sale en la pequeña pantalla no existe- sino cine de barrio, saltos de ski y documentales de roedores? De no ser por la honrosa excepción de Telemadrid, Popular TV, Intereconomía TV y poco más, ningún medio audiovisual cumplió ayer con su deber de informar, hurtando al espectador un hecho de tanta relevancia.

La gran tentación es dejarlo por imposible. ¿De qué sirve manifestarse, una y otra vez, luchando por las mismas batallas, que se van perdiendo inexorablemente?

Y la gran pregunta es si esta última, la más multitudinaria de Madrid contra ETA, servirá para algo…

¿Servirá?

Todo depende de que se cumplan cuatro condiciones. Cuatro sine qua non

Una. Que sirva para recuperar el coraje cívico de Ermua, una marea de indignación y de firmeza que no hemos vuelto a ver por estos lares desde que España se echó a la calle hace diez años tras el asesinato de Miguel Angel Blanco. Hay un indicio positivo: lo que ayer vimos en un Madrid abarrotado de ciudadanos, pancartas y banderas, recordaba mucho a aquella gran movida cívica. Con el mérito añadido de que la sociedad ha reaccionado por algo bastante menos impactante como el atentado de Barajas, atenuado por la anestesia zapaterista.

Dos. Que se vuelva a llamar a las cosas por su nombre. Ni patriotas, ni separatistas, ni luchadores por la libertad, ni hombres de paz, ni negociadores… sino "asesinos" y (subrayenlo con lapiz rojo): "fascistas".

Tres. Que el clamor popular contra la rendición del Estado de Derecho no quede en la foto de los cientos de miles de manifestantes. Sino que se traduzca en lo que único que cuenta a la hora de la verdad: las urnas. De nada sirve calzarse las deportivas y cargar con la mochila de la protesta, si no se repite la operación para depositar el voto y cambiar así el rumbo de las cosas.

El sistema está lleno de defectos y probablemente chirríe como una vieja locomotora a punto de descarrilar… pero tiene una hermosa virtud: te proporciona a ti, ciudadano, la posibilidad de desalojar del poder a quien no te guste.

Cuatro. Que la parte sana de la manzana socialista se movilice. Es crucial. Hay indicios muy positivos. Cada vez es mayor el electorado del PSOE disconforme o incluso seriamente indignado con la errática deriva del zapaterismo. La rendición ante ETA es una de las mayores razones de ese creciente descontento. La presencia y el discurso, ayer, de Antonio Aguirre, ex dirigente del PSE, es tremendamente elocuente.

En suma: calle sí… pero urnas, mejor. Me lo dijo ayer Esperanza Aguirre, cuando le expresé mi inquietud al ver que este derroche humano puede quedar inservible. "Los españoles deben acudir a las urnas el 27 de mayo… no bastan las manifestaciones" fue su respuesta.

Tomar la calle ayuda, es un mensaje cifrado que el presidente del Gobierno debe estudiar con detenimiento. Pero el enorme esfuerzo ciudadano resultará baldío si al inquilino de la Moncloa no le llega otro mensaje en forma de voto. No borrará su eterna sonrisa mientras no reciba una oferta que no pueda rechazar.

La tentación totalitaria del PSOE frente a la movilización ciudadana
Enrique de Diego elsemanaldigital  4 Febrero 2007

A lo que estamos asistiendo es a la movilización de la sociedad civil, casi a su surgimiento. Y eso es algo que pone muy nervioso al Gobierno de Zapatero, empeñado en borrar toda disidencia.

3 de febrero de 2007. Con frecuencia, grupos de ciudadanos conscientes, movimientos cívicos son los que lideran el debate, marcan la agenda y sacan a la gente de la calle, en defensa de grandes principios, que perciben en cuestión, incluidas la libertad personal, la convivencia y la supervivencia de la nación.

Esa sociedad civil no se posiciona contra los partidos, ni está contra el Sistema, sino que convoca a todas las formaciones a acudir junto a ellos, como ha hecho el Foro de Ermua, respecto a la manifestación de Madrid.

El Partido Socialista tiene la tendencia instintiva a situar a esa sociedad civil emergente como un simple tentáculo del Partido Popular e identifica las manifestaciones cívicas –también las que ha ido convocando la Asociación de Víctimas del Terrorismo- como emanaciones de la estrategia de Génova. Se trata, obviamente, de una simplificación y de un error de diagnóstico. Pero más allá del despiste en la forma, y del instinto de propaganda, tan acentuado en el Partido Socialista, lo que se atisba es una inquietante tentación totalitaria. La deslegitimación de la sociedad civil es siempre muy acusada en el totalitarismo, que parte de la idea del Estado-partido y que identifica a todo lo que se mueve con algún interés oculto de carácter directamente partidario.

La sabiduría popular ha señalado siempre que uno termina pareciéndose a aquellas personas con las que se codea y el PSOE lleva demasiado tiempo en tenida con la banda terrorista para que no esté calando la participación en un mismo orden moral y se vayan estableciendo curiosas afinidades en la dialéctica amigo-enemigo.

El fenómeno más importante que se está produciendo es, de hecho, la toma de conciencia de ciudadanía de un número cada mayor de españoles –orgullosos de serlo y que lo exhiben sin pudor- y la creciente fortaleza de músculo de los movimientos asociativos que canalizan la vitalidad de una sociedad civil, que muchos se empeñan, contra la evidencia, en considerar adormecida.

Hace frío en Ermua
Por Ignacio Camacho ABC 4 Febrero 2007

ERMUA era una palabra mágica, un conjuro, el abracadabra democrático que convocaba a los ciudadanos decentes en defensa de su libertad amenazada. Ermua era el símbolo de un punto de no retorno, el del delirio etarra en su máximo grado de barbarie y crueldad y el de la determinación de una sociedad dispuesta a rebelarse contra el conformismo. Desde aquel trágico verano del 97, todos los senderos de la libertad, todas las ideologías y todos los credos del pensamiento libre confluían en Ermua como ante un altar cívico donde las víctimas guardaban como vestales el fuego sagrado de la resistencia. Ermua significaba la refundación del consenso, la renovación del pacto esencial de la convivencia, la alianza liminal de una nación unida por la voluntad de sobrevivir en paz frente a los demonios de la sangre y del odio.

Nueve años después, la voz del Foro de Ermua, la voz doliente y afligida de las víctimas, sigue llamando a la misma unidad bajo el mismo principio, pero el Gobierno y medio país se han descolgado de ese enérgico acuerdo de fortaleza civil, nacido de la inequívoca voluntad de derrotar al terrorismo. La manifestación de ayer, con su explícito lema contra la negociación, era un test palmario, una prueba incontestable sobre la pervivencia de aquel compromiso unitario, y el Gobierno ha marcado con su ausencia una cruz en la casilla del no. Simplemente, ha emprendido otro camino, ha cambiado de aliados, ha modificado la bitácora, ha revocado la estrategia. Y ha abandonado el principio de firmeza para trocarlo en una blanda, viscosa, evanescente retórica de armisticios disfrazados bajo el solemne concepto de la paz.

Pero no habrá paz sin el beneplácito de las víctimas. Podrá haber transacciones, concesiones y arreglos, pero no habrá una solución moralmente aceptable y capaz de cerrar la herida abierta por el terror en la sociedad española. Y será siempre, en el mejor de los casos, una componenda hemipléjica que dejará a la mitad de los ciudadanos con el amargo sabor de una derrota.

Hace tiempo que el Gobierno decidió orillar a las víctimas para buscar un acercamiento a los verdugos, pero en las últimas semanas se ha retratado dos veces en una descarnada frialdad que ha desnudado su vaga afecto retórico. La primera, cuando Zapatero rehuyó acercarse al funeral de los asesinados en Barajas, dejando los féretros en una patética soledad institucional que ofendía su dignidad y su memoria. La segunda fue ayer, interpelado directamente en la calle bajo un lema sin ambigüedades. Preguntado si desea derrotar al terrorismo por cientos de miles de ciudadanos que marchaban detrás de una pancarta explícita, el Gobierno ha hecho mutis con la cabeza baja y la mirada ausente. Y el espíritu de Ermua, nacido en el calor de un verano de sangre, plomo y rabia, se ha quedado tiritando en la húmeda atmósfera de este febrero frío como las tumbas y gris como la desolada melancolía de un abandono.

Las manzanas de La Moncloa
Por M. Martín Ferrand ABC 4 Febrero 2007

SI nos atenemos al código estético creado por Walt Disney para llevar a la pantalla un cuento de los hermanos Grimm -«Blancanieves»-, debemos admitir que María Teresa Fernández de la Vega se asemeja crecientemente a la antagonista del primer largometraje de dibujos animados de la historia del cine. Comenzó la vicepresidenta, al ritmo con que arreciaban las críticas a la política antiterrorista del Gobierno, mirando hacia lo alto y dejando transcurrir todo un tictac entre palabra y palabra en sus minimítines de los viernes. Ahora mira en la vertical del cielo y el segundo se intercala entre las sílabas de cada palabra de sus aparentemente sosegados fervorines con los que pone estrambote propagandístico a los sonetos huecos del Consejo de Ministros.

Siguiendo la tradición de «Blancanieves», De la Vega, en su papel de madrastra, nos quiere envenenar. Como resulta difícil, en La Moncloa, encontrar manzanas para todos, recurre a las ideas. Así, según tan sabia y enjuta señora, los cientos de miles de ciudadanos que ayer se manifestaron en Madrid -«Por la libertad. Derrotemos juntos a ETA. No a la negociación»- deben ser divididos en dos categorías. Unos lo hacían «de buena fe» y los otros «contra el Gobierno». Maravilla que tal necedad, muy en la línea del susurrante discurso vicepresidencial, merezca el aquiescente respeto de una gran mayoría ciudadana. ¿De dónde le viene a De la Vega ese plus de reverencia y respeto que disfruta en perjuicio de sus compañe-ros/as de Gabinete?

La vicepresidenta se atreve a juzgar las intenciones de la multitud. No sus dichos, sus hechos o, incluso, sus gestos; no, se atreve a interpretar el impulso que motiva las conciencias ciudadanas y mueve la voluntad de las gentes. Es el éxito de la circunspección formal, porque sus dichos no soportan un análisis. Si quienes se manifestaron ayer «contra el Gobierno» sentaban plaza de hacerlo así por clamar en favor de la libertad, es el Gobierno el que queda definido en boca de su primera actriz. Si la actitud «contra» se deriva por la negación al diálogo con los asesinos etarras, la afirmación gubernamental queda en evidencia, igual que las mentiras que sobre el particular nos distribuyen en sobredosis desde sus muchos altavoces audiovisuales. ¿No entra en el esquema socialista el amor a la libertad y la discrepancia, incluso radical, en un asunto que es ético antes que político?

Quienes de verdad me preocupan, a partir de la clasificación de De la Vega, son los «de buena fe». Si se supone de mala condición a quienes ayer invadieron Madrid tras una elocuente pancarta, ¿cómo distinguir a los buenos de los malos? Para que las contumaces afirmaciones de la vicepresidenta oradora tengan sentido, viernes tras viernes, es preciso que una parte notable de la población española esté en el limbo. Es dramático, pero estamos.

Locos
Por Jon Juaristi ABC 4 Febrero 2007

VIVIMOS en un país de locos (España). Qué suerte que, viviendo en un país de locos, vivamos precisamente en aquella parte del país donde podemos sacar en procesión a treinta o cuarenta mil cuerdos cada vez que la magistratura nos incordia (Euskadi, Euskal Herria o el Vascochustán, nosocomio abierto que la brisa impregna del aroma del pino marinero y cuya llovizna pertinaz nos mantiene mentalmente sanos, despejados y felices). Cuenta Foucault en su Historia de la locura en la época clásica que las ciudades flamencas del Renacimiento se quitaban de encima a sus pirados metiéndolos en pinazas y encomendando éstas al albur de los canales. Si las virtudes curativas del agua, siempre lustral ella, no les devolvían la razón antes de llegar al mar del Norte, naufragaban allí sin enterarse de su suerte, después de pasar un rato divertido en compañía de otros majaras y ofreciendo a quienes los observaban desde la costa un espectáculo no exento de cierta grandeza moral. Stultifera Navis llamaban los más gramáticos a aquel tipo de embarcación antipsiquiátrica que el pueblo llano conocía por Narrenschiff, esquife de los necios, y que aparece en las hermosas xilografías de Holbein capitaneado por la Dama Locura. Para Holbein y su amigo, el poeta Sebastián Brant, la Nave de los Locos constituía un símbolo ajustado de la condición humana, lo que no impidió que los orates de la región siguieran ahogándose como lemmings mientras los renacentistas serios, empezando por Erasmo, andaban dale que te pego con las alegorías.

Por el río Nervión/ bajaba una gabarra / cargada de borrachos/ y todos de Vizcaya, reza la letra de una canción bilbaína. Bateau ivre, la barcaza en el agua se balancea con su intocable lehendakari encaramado al mástil de la ikurriña por el que trepan los jueces maquetos, avanzadilla de un país de maníacos que nos quiere sentar en el banquillo, como si fuéramos chusma de galera. Vascos y vascas, clama Ibarreche, vivimos en un país de locos: España. Menos mal que no somos España.

Nuestro pequeño mundo no es de este reino vesánico, porque, si lo fuera, Euskadi no podría acercarse a la Razón, versión laicista del conocido principio profiláctico de Sabino Arana Goiri: para llegar a Dios, Vizcaya debe separarse de España, país de pecadores. De maquetos bajitos, sucios, cetrinos y rijosos, con culillo torero y navaja en la liga, siempre dispuestos a violar vascas y vascos. Paranoico de manual, inseguro de su sexo, fin de una estirpe de madres castradoras y padres calzonazos, Arana proyectaba su íntima ambigüedad en el estereotipo del español como chulo de burdel y bujarra: un improbable eunuco aquejado de priapismo crónico. Ibarreche seculariza este fantasma de zarzuela sicalíptica. Sentado en la cofa de su propio delirio, protegiéndose del sol negro de la melancolía bajo un gorro improvisado con las páginas centrales del Gara, sentencia que vivimos en un país de locos. Nada que no pueda resolverse a paraguazos.

La traducción etarra del paraguazo de batzoki es, como bien se sabe, la bomba lapa o el coche bomba, que devuelve al loco más florido y agitado a la placidez del nirvana. Ah, dulce tierra de mi niñez, pontón hirviente de demencia varado en el litoral cantábrico, según se viene de Brighton a mano izquierda. Qué consolador resulta tomarla con el vecino cuando tu irreversible síndrome de Diógenes te obliga a parlamentar con las cucarachas porque sólo ellas entienden de mierda. País de cuerdos pasados de rosca que se entregan amorosamente a los matarifes en una indecente transferencia histérica.

Desaparecerás, a este paso, en medio de una agonía neototalitaria, con tus tribunales cercados por linchadores de clase media y sin un solo cajero automático en funcionamiento. Y quiera Dios que dispongas todavía de trenes para emigrar a este país de locos, porque de lo contrario veo a vascos y vascas, nuevo boat people, buscar la salvación en gabarras, remolcadores, chinchorros y chanelas que se irán a pique ante el estupor de la última ballena bizcaiensis, atónita ante un espectáculo no exento de cierta grandeza moral.

El otro obstáculo
Por Ángel Collado ABC 4 Febrero 2007

La opinión pública casi en bloque da por hecho que Zapatero volverá a negociar con ETA, considera que es necesario el acuerdo PP-PSOE para lo contrario, derrotar a la banda, y, sobre todo, es incapaz de digerir que un terrorista como De Juana Chaos quede en libertad por negarse a comer. Son datos contundentes los que arroja el barómetro de Metroscopia y que vienen a confirmar el otro fracaso de Zapatero en su afán por buscar el «final dialogado» del terrorismo: el de convencer a esa opinión pública de las bondades de sus planes.

El presidente del Gobierno ha intentado durante toda la legislatura que cale entre los ciudadanos la idea de que «algo hay que darlos» -a los etarras- para alcanzar la ansiada «paz» que predica. El argumento máximo era que los terroristas llevaban mucho tiempo sin matar. El objetivo de Zapatero era que los ciudadanos aceptaran las cesiones ante la banda con anestesia previa de «proceso de paz».

Los socialistas temían que la sociedad no estuviera lo bastante «madura» para admitir compensaciones a ETA, aunque fueran muy disimuladas y a plazos. La banda dejó claro en la T-4 que las quiere ya y por derecho. La opinión pública lo ha entendido todo, incluso que Zapatero sigue abrazado al «diálogo» con los terroristas. Por supuesto que considera positivas las grandes ideas o conceptos tales como «la unidad», pero también expresa un rechazo absoluto al detalle de las cesiones, como la de permitir que un etarra, caso De Juana, con múltiples asesinatos a la espalda, en vez de arrepentirse y pedir perdón, amenace por escrito y con publicidad. Incluso los votantes seducidos por «el proceso» no quieren ver terroristas libres o victoriosos.

La apuesta de Zapatero por la negociación con ETA no choca sólo con el Estado de Derecho, los jueces, las víctimas de la banda y la oposición del PP, también lo hace con la opinión pública, que sigue «inmadura» y, además, vota.

Al Gobierno le molestan las manifestaciones contra ETA
Emilio Javier Arroyo Periodista Digital 4 Febrero 2007

Espacio de Libertad

Llego a casa tras la manifestación en favor de las víctimas, en contra del terrorismo, en contra de ETA y de la negociación con quienes han matado a casi 1.000 españoles por defender la libertad, la democracia y la unidad de España. Como siempre, según la Delegación del Gobierno no hemos llegado ni a los dos centenares de miles de personas. Matrix.

Como ya no me extraña lo de la Delegación del Gobierno, ni el desprecio del Ejecutivo de Zapatero a las víctimas y hacia quienes nos manifestamos con ellas lo primero que llama la atención y que además me satisface muchísimo es que, por fin, el Gobierno se siente acosado y molesto. Ahora se sienten aludidos, ellos sabrán por qué.

Moraleda convoca a determinados medios, hasta en esto es sectario este Gobierno, y lo hace en el mismo momento en el que aún se celebra la manifestación, cuando Teresa Jiménez Becerril recuerda algo tan evidente como que no se negocia con terroristas y que este Gobierno pasará a la historia como el que más ha despreciado a las víctimas.

Así que de alguna forma tiene razón Moraleda cuando dice que ésta es una manifestación contra el Gobierno. Yo diría contra la política del Gobierno que es más exacto. Es una manifestación contra ETA, contra el terrorismo, contra los que ponen bombas a traición y matan a personas mientras el presidente ordena que sigan los contactos por la paz, no por la libertad. Lo que pasa es que antes a las manifestaciones contra el terrorismo acudía el PSOE y ahora tenemos a un Gobierno al que le molesta que nos manifestemos contra los terroristas.

A Moraleda, como a Rodríguez le molesta que cientos de miles, un millón, dos, o doscientos mil alcemos la voz contra ETA; porque es Zapatero el que considera que Otegui, el asesino de Batasuna, es un hombre de paz.

Así que el que se ha movido de lugar es el Gobierno, el Partido Socialista, con sus guiños constantes a los que matan. Y por eso, Moraleda tiene parte de razón cuando dice que la manifestación es contra el Gobierno. Es contra la política permisiva y de rendición que pretende poner en libertad a un criminal con 25 muertos a sus espaldas porque no quiere comer y porque como dijo en su día ZP "está por el proceso de paz".

Les molesta la gente en la calle, y les molesta como ya dije en mi anterior artículo, porque estaban acostumbrados a que la calle fuera solamente suya. Les molesta porque no es el momento, como dijo Conde Pumpido no hay que estorbar y ahora mismos las víctimas y quienes vamos con ellas molestamos al proceso de rendición.

¿Acaso ya no recuerda Moraleda las manifestaciones a las que acudían Zapatero, Caldera, Pepiño Blanco, etc, etc. en las que se llamaba asesino al presidente Aznar y al PP?, ¿no era entonces un gobierno constituido legítimamente, o es que el PSOE tiene licencia para decidir cuando sí y cuando no?. ¿Ya no recuerdas Moraleda cuando se lanzaban botes de pintura roja contra las sedes del PP o las condiciones en las que muchos tuvieron que votar el 14-M?. Aquellas sí eran manifestaciones contra el Gobierno, Moraleda.

Dice Moraleda, que el PP está empeñado en confrontar con el Gobierno por intereses partidistas. No, Moraleda, no. Lo que alguien en el Gobierno debería explicar a los españoles empezando por el propio Moraleda, que para eso cobra de todos los ciudadanos como secretario de Estado de Comunicación, es por qué al Gobierno le molesta que las víctimas reunan a su alrededor a cientos de miles de personas.

Debería explicar por qué el Gobierno está con quienes pretenden imponer cordones sanitarios en contra de la mitad de la población y no con quienes han puesto dolor, lágrimas y sangre por ser españoles y defender la libertad y el sistema que entre todos nos hemos dado.

Y ya puestos a explicar, alguien en el Gobierno debería disculparse por las intolerables manifestaciones de la vicepresidenta De la Vega que esta mañana hacía un llamamiento a las personas "de buena fe" que acudan equivocados a la manifestación.

¿Acaso no tenemos buena fe quienes estamos contra ETA y contra la política de rendición del Gobierno ante los asesinos?. ¿A la vicepresidenta le parece que las víctimas, el Foro de Ermua y los miles que les hemos acompañados no tenemos buena fe?.

Si la vicepresidenta se encuentra locuaz que nos cuente por qué los socialistas y el Gobierno ya no se pueden manifestar junto a quienes componen un movimiento surgido contra el asesinato de Miguel Angel Blanco y que unió a una inmensa mayoría. Quizá sea porque quieran matar la memoria.

España aún palpita y se hace oír en la Calle
Vicente A. C. M. Periodista Digital 4 Febrero 2007

Ayer fuí uno más de la marea humana que llenó desde Colón, el Paseo de Recoletos hasta la Puerta de Alcalá. Ayer pude sentir la emoción y el orgullo de compartir con esas personas el recorrido, mientras agarraba una de las pancartas con el lema de la manifestación. En el frente de 25 personas que la portábamos había gentes de todos los rincones de España. Jienenses, barceloneses, asturianos, madrileños, todos soportando la larga espera hasta que se pudo comenzar a hacer el recorrido. Había personas de todas las edades y condición social, pero todas unidas por el mismo propósito, decirle a ETA que no queremos la negociación, que queremos la libertad y que no nos rendirán. Fue emocionante y un honor poder saludar personalmente a D.José Mª Alcaráz, que se acercó a nuestro grupo a darnos la mano y las gracias por asistir. A mi lado, iba un matrimonio con su hijo minusválido en silla de ruedas, asturianos, que no quisieron durante mucho rato pasar delante de la pancarta, para que informadores mal intencionados no politizaran su presencia. La verdad, su esfuerzo tras más de siete horas de autobús y la ilusión, la sonrisa de felicidad y la bandera que el hijo portaba, me llegaron a lo más profundo de mi corazón.

No quiero dejar de mencionar el trabajo tan magnífico de los voluntarios y cuidadores del órden de la manifestación, que con gran simpatía se esforzaron por llevarnos controladamente hasta el final del trayecto, que no pudimos completar porque era humanamente imposible avanzar. Los gritos que más se oyeron fueron los de España, España, contra la negociación y Vivas al Foro de Ermua y a la Guardia Cívil. Inevitablemente, también fueron proferidos algunos referentes a la ausencia del Presidente y de su Gobierno. Fue un espectáculo por los miles de banderas de España que cubrían como un manto de color a todos nosotros. Bueno sé que los medios informativos, salvo alguna cadena de Radio como la COPE y Telemadrid hicieron la cobertura de este histórico evento de la conciencia popular. Sé que otros medios, desgraciadamente secundan la postura del Gobierno e intentan minimizar y desprestigiar la manifestación. Una actitud servil y mezquina de quien quiere seguir sacando provecho de su posición privilegiada.

El Presidente Sr. Rodríguez Zapatero, podrá seguir haciendo oídos sordos a cuanto se volvió a decir por enésima vez. Podrá, como su vicepresidenta, echar al PP la culpa de no haber ido a la manifestación. Podrá querer esconder el clamor popular de ese millón y pico,(180.000 para el impresentable Delegado del Gobierno de Madrid), que le dejó el mensaje alto y claro. Podrá escudarse en los mítines electorales jaleado por sus incondicionales. Podrá seguir con su apuesta de "proceso" a espaldas y contra la voluntad del pueblo español. Podrá hacerlo, porque tiene el poder legítimo que le dieron las urnas y el apoyo interesado de los nacionalistas independentistas-lobos disfrazados de cordero- pero lo que no tiene ya es la autoridad moral. Lo que no tiene ya es la comprensión de mas dela mitad de España, ni de muchos de sus electores socialistas. Lo que no tiene ya es es cheque en blanco para seguir con una aberrante rendición ante ETA.

Es evidente que ayer en Madrid y en otros lugares de España algo cambió y que el 3F, será recordado como el día en que el pueblo español quiso demostrar que el espíritu de Ermua sigue vivo. Que la memoria de las víctimas no será enterrada en es "proceso" de sumisión ante el chantaje terrorista. España se merece otro Presidente, un Presidente que tenga una visión de futuro con la Unidad de España como Nación en nuestro entorno de Europa. España debe hacer que ese sueño sea una felíz realidad. Sr. Presidente, cumpla una vez su deber y convoque elecciones. Deje que el pueblo español ponga en sus votos lo que ayer le transmitió con su propia voz.

Estatuto catalán y tribunal imparcial
Por Carlos Ruiz Miguel ABC 4 Febrero 2007

LA recusación del magistrado Pérez Tremps pone a prueba la credibilidad del Tribunal Constitucional en un momento crítico para el Estado. El nuevo estatuto de autonomía de Cataluña es quizás el reto más grave al que se ha enfrentado la Constitución española desde 1978. Por ello, el TC debe estar a la altura de la tarea y deberá actuar con el más escrupuloso respeto a la Constitución a la que está sometido. Esto incluye el respeto al derecho fundamental a un juez imparcial que, en su propia jurisprudencia, el TC reconoce a las partes de un proceso. Y para velar por este derecho el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) puede juzgar un papel extraordinariamente relevante. Veamos.

El nuevo estatuto de autonomía de Cataluña ha sido objeto de varios recursos de inconstitucionalidad: desde los más extensos, presentados por 50 diputados del prupo parlamentario popular y el Defensor del Pueblo, hasta otros recursos ceñidos a menos cuestiones, presentados por varios gobiernos autonómicos del PSOE y del PP (Aragón, Comunidad Valenciana, Baleares, Rioja y Murcia).

Y si han sido varios los recursos, varias han sido también las recusaciones planteadas contra miembros del Tribunal. Contra el magistrado García-Calvo se presentó recusación por la Generalidad de Cataluña por las opiniones emitidas en un voto particular que, como no podía ser menos, fue rechazada de plano por el tribunal. Por su parte, los diputados del PP en el Congreso que presentaron el recurso de inconstitucionalidad recusaron a la presidenta del TC (Casas Bahamonde) porque su marido emitió un dictamen remunerado sobre ciertos aspectos del Estatuto, y al magistrado Pérez Tremps porque él mismo elaboró un dictamen remunerado sobre otros aspectos del estatuto.

La recusación de la presidenta fue (asombrosamente) rechazada, sin despejar las dudas sobre si el matrimonio Leguina-Casas tiene régimen de gananciales (lo que significaría que el pago de la Generalidad a su marido era un pago a ella). Ahora queda por dilucidar la recusación del magistrado Pérez Tremps.

Los hechos son muy sencillos. Pablo Pérez Tremps, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Carlos III, es un reconocido experto sobre los aspectos constitucionales de las relaciones exteriores. El Intitut d´Estudis Autonómics, dependiente del tripartito, encargó diversos dictámenes sobre cuestiones relacionadas con el nuevo estatuto que el Gobierno catalán impulsó. Según declararon el director del Institut (y ex vicepresidente del TC), Carles Viver (el 6 de mayo de 2004), y el consejero catalán de Relaciones Institucionales, Joan Saura, se trataba de conseguir opiniones autorizadas sobre los aspectos más complicados y polémicos del estatuto, además de «complicidades». Unos días después, el 10 de mayo de 2004, Pérez Tremps formaliza su contrato (por 6.000 euros) con el Institut para elaborar el dictamen que, según manifiesta el director del Institut con fecha de 25 de mayo de 2004, se hizo de forma «satisfactoria». Un mes después, el Real Decreto 1405/2004, de 8 de junio (BOE de 9 de junio) nombra a Pérez Tremps magistrado del TC. Y otro mes después, el director del Instituto d´Estudis Autonomics, el 19 de julio de 2004, envía al Parlamento catalán unas «propuestas normativas» elaboradas a partir de estos dictámenes que sirvieron para los trabajos de la ponencia del Parlamento catalán que elaboró el nuevo estatuto.

En los incidentes de recusación, el TC resuelve sin la presencia del afectado. La discusión, ahora, estriba en si Pérez Tremps puede ser imparcial al juzgar la constitucionalidad del estatuto catalán. Y la clave del caso está en que, si Pérez Tremps es apartado, es harto probable que el TC declare la inconstitucionalidad del estatuto catalán por seis votos a cinco, mientras que, si no lo es, puede ocurrir que se declare la constitucionalidad del estatuto por seis a seis, con el voto de la presidenta apoyando esa constitucionalidad.

La Constitución española consagra el derecho a un proceso con todas las garantías (art. 24.2), en la línea con lo establecido en el Convenio Europeo de Derechos Humanos (art. 6.1). La jurisprudencia del TC (siguiendo las pautas del TEDH) considera que para ello se requiere la imparcialidad judicial, conforme a la cual, por estar en juego la confianza que los tribunales deben inspirar en una sociedad democrática, debe garantizarse a las partes que no concurre ninguna duda razonable sobre la existencia de prejuicios o prevenciones en el órgano judicial. Se distingue entre una imparcialidad subjetiva, que garantiza que el juez no ha mantenido relaciones indebidas con las partes, en la que se integran todas las dudas que deriven de las relaciones del juez con aquéllas, y una imparcialidad objetiva, es decir, referida al objeto del proceso, por la que se asegura que el juez se acerca al asunto sin haber tomado postura en relación con él. Aquí se trataría de la primera.

No obstante, no basta con que las dudas o sospechas sobre la imparcialidad del juez surjan en la mente de la parte, sino que lo determinante es que las razones para dudar de la imparcialidad judicial queden exteriorizadas y apoyadas en datos objetivos y, además, alcancen una consistencia tal que permita afirmar que se hallan objetiva y legítimamente justificadas (SSTC 5/2004, de 16 de enero, FJ 2; 240/2005, de 10 de octubre, FJ 3; sentencia del TEDH en el caso Piersack, de 1 de octubre de 1982). Ahora bien, el TEDH ha subrayado en diversas sentencias que para juzgar la imparcialidad de un tribunal, incluso las apariencias adquieren relevancia (sentencias del TEDH en los casos Borgers, de 30 de octubre de 1991 y Findley, de 25 de febrero 1997).

En el caso que nos ocupa, está claro que no sólo los datos objetivos, sino las mismas apariencias ponen en duda la imparcialidad de Pérez Tremps para juzgar la constitucionalidad de un estatuto que recoge sus teorías y que está patrocinado por quien le ha pagado (y, por consiguiente, quizá pueda volver a contratarle en el futuro). Por todo ello, parece claro que el TC debe recusar a Pérez Tremps para juzgar el estatuto catalán. De no hacerlo así, se estaría causando un daño irreparable a la imagen del TC. Pero no sólo eso: además, se estaría violando el derecho de los recurrentes a un juez imparcial. Y, entonces, ¿qué ocurriría?

Existe un importante precedente en España, el asunto Rumasa, en el que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos consideró (en una sentencia de 1993) que el TC había violado el derecho a un juicio justo reconocido en el art. 6.1 del Convenio Europeo de Derechos Humanos. La historia se podría repetir... por violación del mismo artículo. Y es que, ante la eventual desestimación por el TC del incidente de recusación de Pérez Tremps por vulneración del derecho a un juez imparcial, los diputados del PP podrían recurrir al TEDH. Sería entonces lamentable que el TEDH condenara al TC por vulnerar el derecho de los diputados del TC a un juez imparcial en el conocimiento del recurso contra el nuevo estatuto catalán.

Aunque la sentencia del TEDH no fuera ejecutiva, sí tiene valor declarativo y supondría la deslegitimación definitiva del Estatuto catalán y también del TC. Esa pesadilla se puede evitar... pero para ello, el TC debe tomarse en serio a sí mismo y a la Constitución. Incluido el artículo 24, del que se deriva el derecho a un juez imparcial.

Catedrático de Derecho Constitucional

Pérez Tremps, juez y parte del Estatut: la Justicia del zapaterismo
Antonio Jiménez elsemanaldigital 4 Febrero 2007

Qué lejos queda el ejemplo de un Gómez Bermúdez amenazado por De Juana, y por ello absteniéndose en la votación de su caso, del protagonizado por el Tribunal Constitucional.

4 de febrero de 2007. Póngase en la hipótesis de que el problema de lindes que usted tiene con su vecino está en los tribunales y el juez encargado de sustanciarlo y resolverlo mantuvo con él alguna relación administrativa por la que percibió una cantidad notable de dinero a cambio de impartir unas conferencias en un curso organizado por su empresa. Conocida esa relación entre su vecino y el juez, cabe imaginar que por lógica no dudaría en recusar al magistrado para impedir que fuera él quien decidiera sobre un asunto legal que le afecta y en el que, aparentemente, no estaba garantizada la exigible imparcialidad objetiva del encargado de administrar justicia. Y para eso está, precisamente, la figura de la recusación : para evitar que el juez se convierta en una parte del proceso.

Por ese motivo, cuando la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional se reunió para decidir sobre un hecho trascendente como la excarcelación del pistolero etarra De Juana Chaos, Javier Gómez Bermúdez se abstuvo y no participó en la decisión de que siguiera en prisión provisional y hospitalizado, por ser uno de los amenazados por De Juana en uno de los artículos que publicó en Gara y por los que fue condenado.

Viene a cuento el exordio al hilo de lo que está ocurriendo en el Tribunal Constitucional, cuyos miembros siguen sin ponerse de acuerdo sobre el recurso presentado por el PP contra el magistrado Pablo Pérez Tremps, por apreciar supuestas razones de falta de objetividad para decidir, cuando sus señorías tengan a bien hacerlo, sobre la constitucionalidad o no del Estatuto de Cataluña.

Pablo Pérez Tremps, nombrado a propuesta del PSOE, firmó un contrato de carácter administrativo con el consejero de Relaciones Institucionales de la Generalitat, por entonces Joan Saura, por el que percibió 6.000 euros a cambio de un informe en el que el magistrado debía buscar fórmulas para encajar las futuras competencias exteriores del "Estatut" ante la Unión Europea y ante el Tribunal Constitucional. Pérez Tremps no sólo encontró esas fórmulas sino que los redactores del nuevo Estatuto de Cataluña las incorporaron casi literalmente en la redacción del articulado. Parece, visto lo cual, que hay argumentos razonables para que el recurso de los populares prospere aunque no lo vea igual la Fiscalía del Alto Tribunal, que por indicación del inevitable Conde Pumpido, estima que el citado magistrado no ha perdido imparcialidad para juzgar la inconstitucionalidad del nuevo texto, pese a haber asesorado y cobrado a la parte más interesada en que el Estatut no sea tocado.

Si Pérez Tremps supera la recusación presentada por los populares, más de uno pensará que la Justicia, en los tiempos de Zapatero y del Tripartito catalán, terminó enterrando hasta la frase que refiere la honradez de la mujer del César, "que además de serlo, tiene que parecerlo". Y en este caso, la única forma de que el magistrado Pérez Tremps eluda cualquier sospecha o suspicacia sobre su honestidad e imparcialidad es absteniéndose cuando el Tribunal Constitucional decida sobre el Estatuto de Cataluña.

La religión nacionalista
Xoán Xulio Alfaya Periodista Digital 4 Febrero 2007

[Religión nacionalista] Para Cicerón (106-43 a.C.), la religión sería un conjunto de reglas que habría que cumplir escrupulosamente. Para él el término “religio” procedería del verbo “relegere” que tiene varios significados relacionados todos con “tratar con diligencia”. Lo contrario de “relegere” sería “negligere”, mirar con indiferencia, descuidar.

Para Lactantius o Lactancio (250-325 d.C.) “religio” procedería de “religare”, religar, atar fuertemente. El lingüista francés Emile Benveniste afirma que de “religare” se derivaría “religatio”, nunca “religio”. El caso es que la interpretación más extendida hoy es la de Lactancio que hace derivar religio de religare, religar, vincular, atar fuertemente. Decía este autor: “Estamos ligados y unidos (religati) a Dios con este vínculo de la piedad, del que la misma religión ha tomado su nombre y no, como interpreta Cicerón, de relegendo” [1].

El auge de la ciencia y de la técnica en Occidente ha tenido, como contrapartida, un declive de la religión entendida en su sentido estricto. Como los hombres no podemos vivir sin “religarnos”, la religión entendida en sentido tradicional no ha dado paso al nihilismo, pues la nada es insoportable para el hombre, sino a las llamadas “religiones sustitutorias”. Ya en 1936 Jacques Maritain habló del comunismo como “religión atea”. Manuel Guerra Gómez habla de las religiones políticas activistas y de las religiones políticas pasivas. Dentro de las primeras estarían el socialismo, el fascismo, el nacionalismo e incluso el terrorismo. Dentro de las segundas estarían, sobre todo, el ecologismo y el pacifismo.

Jon Juaristi habla en “El bucle melancólico” de una “transferencia de sacralidad” del catolicismo al nacionalismo vasco del que Gallastegui sería su máximo representante. Decía éste en una carta fechada el 7 de diciembre de 1903: “Él [Sabino Arana] fue, él es y él será, y ningún otro, el Verbo nacionalista hecho carne. […] El nacionalismo es, pues, en él su propia naturaleza; él es Nacionalismo y Nacionalismo es él. Vino al mundo a enseñárnoslo a los vascos para redimirles (sic) de su esclavitud del latino, al modo que Jesús vino a redimir a todos los humanos de la esclavitud del mal. Es, pues, un Jesús vasco”. Compárense las palabras de Gallastegui con el prólogo al evangelio de Juan (Jn 1,1-18) y verán las coincidencias.

Nosotros, los gallegos, somos, según los nacionalistas, la “nación de Breogán”. El tal Breogán es un mítico rey celta de Galicia que aparece en el Lebor Gabála Érenn (“El Libro de las Invasiones”), una compilación de tradiciones irlandesas del siglo XI. Breogán construyó la ciudad de Brigantia en la Península Ibérica y los monjes irlandeses contribuyeron a otorgar credibilidad a la leyenda identificando la Brigantia de Breogán con la ciudad gallega de Brigantium, que bien podría ser Betanzos o la actual La Coruña. Los escritores románticos gallegos llegaron a identificar la torre de Breogán con la torre de Hércules en La Coruña. Que por falta de imaginación no sea.

Ahora, nacionalistas y socialistas, pretendidamente progresistas y a quienes se les supone una cierta valoración positiva de la historia como ciencia, resucitan el mito de Breogán con fines políticos con el fin de “religar” a los gallegos, cual masa adocenada, bajo su mando. La progresía, escasa de mitos que alienen a las masas, se entrega con armas y bagajes en brazos del totemismo.

Que Dios nos coja confesados.

NOTAS:
[1] “Hac enim conditione gignimur, ut generanti nos deo iusta at debita obsequia praebeamus, hunc solum noverimus, hunc sequamur. Hoc vinculo pietatis obstricti deo et religati sumus, unde ipsa religio nomen ceperit, non, ut Cicero interpretatus est, a relegendo” (Divinae Institutiones 4,28,2, escritas entre el 304-311).

Un millón y medio de españoles claman contra la negociación de Zapatero con ETA
Pertrechados con miles de banderas nacionales, corearon consignas contra el presidente del Gobierno y su política contra la banda - Los manifestantes reclamaron la recomposición del Pacto Antiterrorista para derrotar a los pistoleros
R. L. Vargas / R. Ruiz La Razón 4 Febrero 2007

Madrid- Con la suelta de 25.000 globos rojos y amarillos entre vítores de «¡España, España!», más de un millón y medio de personas -según las estimaciones de la Comunidad de Madrid, que la Delegación del Gobierno rebajó a 181.021, 6.000 más, no obstante, de las que admitió que hubo en la convocatoria de UGT y CC OO- se echaron ayer a las calles de la capital a las cinco de la tarde para enviar otra vez al presidente del Gobierno un mensaje tan claro y contundente como el lanzado en las anteriores manifestaciones convocadas por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT): que la negociación no es, en su opinión, el camino para derrotar a ETA.

Pertrechados con miles de banderas españolas y del País Vasco, los manifestantes reclamaron al jefe del Ejecutivo que rompa todo contacto con la banda terrorista y retome el ahora moribundo Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, como se puso de manifiesto en el comunicado del Foro Ermua que sirvió para cerrar la marcha. «Pedimos la recuperación del Pacto de Estado por las Libertades y Contra el Terrorismo en toda su integridad. Pedimos unidad en la lucha antiterrorista basada en unos principios conocidos y claros que eliminen del horizonte cualquier posibilidad de negociación o final dialogado con la banda», decía el texto leído por el socialista vasco Antonio Aguirre y por Conchita Martín, viuda del teniente coronel Blanco, primera víctima de ETA tras la tregua de 1998.

Aunque proyectada en un primer momento para reprochar al Gobierno sus contactos con la banda terrorista, la manifestación acabó tornándose por voluntad de los asistentes en el enésimo alegato de las víctimas contra José Luis Rodríguez Zapatero. «¡Zapatero, dimisión!», «¡Zapatero, embustero!» o «¡Zapatero, las víctimas primero!» fueron algunas de las consignas más coreadas por los manifestantes, que en varias fases del trayecto desbordaron los cordones de seguridad de la organización y acabaron mezclándose con las distintas cabeceras.

En la principal, que iba precedida por una pancarta con el lema «Por la libertad. Derrotemos juntos a ETA. No a la negociación»; aunque no en primera fila, para no acaparar el protagonismo, estuvieron los representante del PP, con Mariano Rajoy, que fue recibido al grito de «¡presidente, presidente!», en cabeza. Junto a él, otros hombres de peso del partido como Ángel Acebes, Alberto Ruiz Gallardón, Esperanza Aguirre Josep Piqué o Francisco Camps. Sujetando la pancarta, el presidente del Foro Ermua, Mikel Buesa, otras víctimas tan conocidas como María del Mar Blanco y su padre, compatriotas de los dos ecuatorianos asesinados por ETA en el atentado de la T-4 en Barajas, como el presidente de la Federación de Ecuatorianos de Madrid (FEM), Washington Tovar, y representantes del Sindicato Unificado de Policía (SUP) y de la Confederación Española de Policía (CEP).

Entre los manifestantes también se encontraba el ex presidente del Gobierno José María Aznar, que acudió en compañía de su esposa, Ana Botella, y de uno de sus hijos. Aclamado allá por donde pasaba por la multitud, el ex jefe del Ejecutivo declaró que en la manifestación estaban «todos los que queremos derrotar al terrorismo, los que no queremos negociar, ni rendiciones, ni diálogo, ni trampas debajo de la mesa».

La multitudinaria manifestación se vio acompañada de otras de menores dimensiones en diversas ciudades españolas, como Barcelona, La Coruña, Pontevedra, Vigo, Las Palmas de Gran Canaria e Ibiza.

Rosa Díez y Teresa Jiménez Becerril: dos mujeres, un solo grito
Mil cadáveres «en el carro de la paz»
La hermana del edil asesinado por ETA exige al Ejecutivo que se disculpe por el trato que ha dado a las víctimas - La europarlamentaria dice que la derrota de ETA no pasa por negociar
R. L. V. / R. R. La Razón 4 Febrero 2007

Madrid- Alberto Jiménez-Becerril y su esposa regresaban a su casa una fría noche de enero de 1998 después de tomar una copas con unos amigos. Pero no llegaron. Un par de etarras se cruzaron en su camino y les descerrajaron varios disparos que acabaron con sus vidas. Ahora, a uno de los miembros más sanguinarios de la banda, Iñaki De Juana Chaos, la huelga de hambre que inició voluntariamente en la cárcel le tiene postrado en la cama de un hospital. Y para algunos, como el presidente del PSOE, Manuel Chávez, su excarcelación sería «razonable» en tales circunstancias.

Ayer, tras la manifestación, Teresa Jiménez Becerril, hermana del concejal sevillano del PP asesinado, exigió al presidente andaluz que se disculpe por sus palabras. A Teresa le duele pensar que haya la más mínima posibilidad de conceder medida de gracia alguna «a quien asesina a 25 personas y dice que disfruta viendo nuestra cara de dolor en los funerales».

Indignación
De hecho, y refiriéndose a una concentración celebrada en Barcelona en la que se pedía la libertad para De Juana y donde se aludía a que las mujeres tenían que «tirar del carro del proceso de paz», afirmó entre los aplausos de la multitud que «yo soy mujer y nunca voy a tirar de un carro que carga con casi mil muertos, entre los que se encuentran mi hermano y su mujer».
Teresa Jiménez denunció que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero es el que «más ha despreciado a las víctimas de ETA» y lamentó que haya quien prefiera «echarse en brazos de Otegi» para buscar una paz que no incluye la condena al atentado de Carlos y Diego Armando.

Mikel Buesa, hermano de otra víctima de ETA, Fernando Buesa, también tenía cosas que reprochar al Gobierno. El dirigente del Foro Ermua denunció que el jefe del Ejecutivo «no quiere la unidad de los españoles para derrotar a ETA», sino «llegar a pactos» con la banda terrorista.

Al término de la marcha, Buesa criticó la ausencia a la convocatoria de José Luis Rodríguez Zapatero y lamentó que hubiera «desechado, una vez más, nuestra mano tendida». «Tal vez quiere volver a negociar con los que cometieron el atentado de Barajas, con los asesinos de Carlos Alonso y de Diego Armando, con los que nos han matado tantas veces y no merecen de nosotros más que el desprecio», remachó.

Los destinatarios de tanta crítica, lo socialistas, anunciaron el pasado viernes, por boca de la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, que ninguno de sus miembros estaría en la marcha. Pero se equivocó. Hubo pocos. Pero los pocos que hubo recibieron un intenso apoyo de la multitud. «¡Rosa, eres una valiente!». Ese fue el grito que más escuchó a su paso la europarlamentaria, que no quiso faltar a la cita contra el diálogo con los terroristas. «La derrota de ETA conlleva la negativa a la negociación política», aseguró.

Manifestación en La Coruña
Nota del Editor 4 Febrero 2007

El Obelisco y la Calle Real fueron ayer el escenario por donde se manifestaron numerosos ciudadanos venidos de todos los rincones de capital y de la provincia.

La marcha se inició en el Obelisco, y una gran multitud mostrando numerosas pancartas del Foro de Ermua y banderas de España llenó la calle Real hasta llegar a la plaza de María Pita, delante del ayuntamiento, punto final o punto de partida de una ciudadanía responsable.

Charo Sierra encargada de leer el manifiesto de AVT, vió pronto rotas sus expectativas al fallar la batería del pequeño sistema de megafonía que fué sustituído rápidamente por un pequeño artilugio portátil, pero a pesar de este accidente, su mensaje llegó a todos los presente que aplaudieron en numerosas ocasiones.

Para el segundo manifiesto, el del Foro de Ermua, algunos voluntarios de las organizaciones convocantes, colocaron el pequeño sistema de megafonía en los porches, al lado de la puerta del ayuntamiento y consiguieron enchufarlo   través de la reja, ya que unos días antes se había conseguido autorización para poder conectarlo su suministro eléctrico, pero no se había previsto llevar un prolongador y el policía municipal al que se le pidió tal elemento, no quiso saber nada, como si eso fuera algo extremadamente raro, así que para evitar que el sonido del altavoz realimentase el micrófono provocando el consiguiente pitido, se intentó que Pedro Arias lo leyese desde el interior pero la policía municipal no lo permitió, por lo que los voluntarios de la organización probaron con el micrófonos lo más lejos posible en la misma línea de fachada del altavoz, mientras otro ajustaba el volumen, consiguiendo hacer funcionar el amplificador, e informaron a los asistentes sobre la negativa del ayuntamiento a dejarnos leerlo en la entrada, por lo que los asistentes ofrecieron un fuerte abucheo al ayuntamiento.

A pesar de que la convocatoria del Foro de Ermua era apartidista, ni el alcalde ni concejales del PSOE se dignaron aparecer para defender la libertad ni apoyar a las víctimas, y Pedro Arias leyó el manifiesto del Foro de Ermua, mientras la gente se agolpaba a su alrededor en los porches del ayuntamiento en una buena parte de la plaza, y aplaudía emocionada.

Una masiva manifestación en Madrid exige a Zapatero la derrota de ETA sin negociación
P. CERVILLA / M. CALLEJA. MADRID. ABC 4 Febrero 2007

Una multitud procedente de todos los puntos de España desbordó ayer las calles del centro de Madrid, unida detrás de una pancarta: «Por la libertad. Derrotemos juntos a ETA. No a la negociación». La Comunidad de Madrid cifró el número de asistentes en un millón y medio de personas, mientras que la Delegación del Gobierno lo dejó en 181.201. Lo que estaba claro es que ayer hubo entre la Plaza de Colón y la Puerta de Alcalá muchísima más gente que en la manifestación convocada por los sindicatos, y apoyada por el Gobierno de Zapatero, el pasado 13 de enero, con el mismo recorrido.
En esta ocasión, el Gobierno socialista y los dirigentes del PSOE brillaron por su ausencia. Detrás de la pancarta contra ETA tampoco estuvieron los socios parlamentarios del Gobierno, ni la Unión de Actores y Artistas, ni los sindicatos. En cambio, acudieron los que faltaron en la marcha «por la paz» del día 13: la plana mayor del PP, con Mariano Rajoy a la cabeza, las principales asociaciones de víctimas contra el terrorismo, además del Foro de Ermua y otro centenar de organizaciones.

En cuanto la manifestación se puso en marcha comenzaron a oírse gritos contra Zapatero y su política antiterrorista: «¡Zapatero embustero»!» y «¡Zapatero dimisión!» fueron los más coreados por el público, quien dio rienda suelta a la imaginación para expresar su tremendo malestar por la gestión del presidente del Gobierno: «¡Qué barbaridad, qué barbaridad, ponen una bomba y quieren negociar!», o también «¡Rubalcaba, esto se te acaba!» Y contra los asesinos de ETA: «ETA, canalla, España no se calla». Tampoco faltó el humor: «¿Dónde está, no se ve, la familia de Bardem?».
Entre los carteles y pancartas predominaba uno: «A ETA se la vence, no se la convence», junto a otros como: «Yo no quiero que negocie Zapatero», «Asesinos. ¿Qué les debes, ZP? España no negocia», «Nunca más negociar con ETA», «Víctimas de zETAp», «ZP, estás arrodillado ante ETA», «Zapatero, no destroces más a España».

Con las víctimas
Detrás de la pancarta principal se situaron el presidente del Foro de Ermua, Mikel Buesa, Mari Mar Blanco, hermana de Miguel Ángel Blanco, asesinado por ETA en 1997, y otros familiares de víctimas como Pilar Elías y Teresa Jiménez Becerril. Un paso más atrás se colocaron los principales dirigentes del PP. Junto a Rajoy, estaban Alberto Ruiz-Gallardón, Manuel Fraga, Francisco Camps, Eduardo Zaplana, Esperanza Aguirre y Rita Barberá, entre muchos otros. También acudieron José María Aznar y Ana Botella.

La manifestación apenas avanzaba, pues las calles aledañas se colapsaron al poco de arrancar la cabecera. Si se echaba un vistazo a la multitud podían verse miles de banderas nacionales (y también algunas autonómicas), una imagen que contrastaba con la vista en la marcha apoyada por el Gobierno de Zapatero tres semanas antes, en la que apenas se observaron un par de banderas de España, una de ellas portada por un inmigrante. Los mensajes también contrastaron, ya que ayer no se pidió «paz» ni una sola vez -«no estamos en guerra, lo que pedimos es libertad»-, al contrario que en la marcha anterior, en la que esa palabra fue la más repetida, junto a la de «diálogo» con la banda terrorista.

Los convocantes de la manifestación y los principales dirigentes políticos del PP tuvieron que romper la cabecera de la marcha para poder avanzar por un pasillo abierto hasta la Puerta de Alcalá, ante la imposibilidad de llegar a la Plaza de Cibeles y subir por la calle de Alcalá, donde estaba situado el escenario, por la muchedumbre que lo llenaba todo.
Conchita Martín, la viuda del teniente coronel Blanco, asesinado por ETA tras la «tregua trampa» de 1998, y Antonio Aguirre -quien salió en todas las fotos esta semana pasada por acudir al Tribunal Superior de Justicia del País Vasco cuando declaró Ibarretxe, lo que le costó el insulto de muchos nacionalistas que arropaban al lendakari-, leyeron la declaración final en la que expresaron que «ETA no pone en riesgo la paz, sino la libertad» y pidieron respeto a las víctimas, «sin acusaciones de politización, que hacen más profunda la herida que les ha dejado el terrorismo».

Conchita Martín y Antonio Aguirre subrayaron que «las mal llamadas treguas de los terroristas no son más que una estrategia terrorista». «Debemos aprender de nuestro pasado que no hay nada que negociar con ETA. Frente al fascismo de ETA no cabe más alternativa que la firmeza democrática, la movilización ciudadana y la persecución judicial y policial». Por último, pidieron la recuperación del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo.

Uno de los momentos más emotivos llegó cuando tomó la palabra Teresa Jiménez Becerril, hermana de Alberto Jiménez Becerril, al que ETA mató junto a su mujer en Sevilla. «La vicepresidenta primera tiene que pedir excusas a mi madre, a quien ETA asesinó a un hijo, y que hoy ha atravesado media España de buena fe para estar aquí». «Su gobierno pasará a la historia como el gobierno que más ha despreciado a las víctimas del terrorismo», advirtió, entre gritos de «¡Zapatero dimisión» del público.

El presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, advirtió que «no podemos consentir que finalmente el terrorismo de ETA consiga ninguno de sus objetivos». «Señor Zapatero, rendirse a los pies de ETA es de cobardes e irresponsables. A ETA se la vence, no se la convence». Afirmó que los manifestantes se preguntan «qué sabe ETA y no sabemos el resto de españoles». «Volvemos a decir al Gobierno que queremos saber toda la verdad».

Mikel Buesa, principal motor de tan exitosa manifestación, resumió así el objeto de la masiva manifestación: «Queremos que ETA sea derrotada, que sea vencida y no queremos que ningún Gobierno de España negocie con ETA».

UN MILLÓN Y MEDIO DE PERSONAS EXIGEN EN LA CALLE LA DERROTA DEL TERRORISMO
La resistencia a ETA se convierte en un clamor de libertad y patriotismo sin precedentes
Globos en la cabecera de la manifestación (FDV)
Una enorme corriente humana –un millón y medio de personas, según la Comunidad de Madrid, reducidas a 181.201 por la Delegación del Gobierno– se ha echado a la calle por séptima vez desde que gobierna José Luis Rodríguez Zapatero para exigir la derrota de ETA. Miles de banderas de España han coloreado una gigantesca concentración formada con aluviones de todo el país. En torno al lema Por la libertad. Derrotemos juntos a ETA. No a la negociación, el Foro de Ermua ha aglutinado a la resistencia cívica a ETA y la política de diálogo con la banda. Teresa Jiménez Becerril ha recordado, en un emotivo discurso, lleno de referencias a su hermano y su cuñada asesinados por los terroristas, que "ETA dialoga y mata, habla y mata, se manifiesta y mata, escribe y mata". El himno nacional ha cerrado la manifestación entre un oleaje de banderas nacionales.
Agencias Libertad Digital 4 Febrero 2007

El himno de España, que sonó a iniciativa de la Fundación para la Defensa de la Nación Española, puso a las 20.00 horas de este sábado, más de tres horas después del inicio de la concentración, el punto final a la manifestación convocada por el Foro de Ermua.

Testimonios a pie de calle, como el del ex presidente del Gobierno José María Aznar a LIBERTAD DIGITAL TELEVISIÓN, constaban una muchedumbre sin precedentes: "Nunca había tenido tantas dificultades para avanzar en una manifestación", dijo Aznar, que transmitía impresiones luego corroboradas por la estimación oficial de la Comunidad de Madrid: un millón y medio de personas, lo que la convierte en la manifestación contra ETA más multitudinaria de cuantas se han celebrado en Madrid.

La Delegación del Gobierno, en su línea de negar la evidencia, redujo exactamente a 181.201 las personas que se han manifestado contra ETA y contra la negociación con los terroristas.

En la cabecera de la manifestación marcharon representantes del Foro de Ermua y de las principales asociaciones de víctimas que se sumaron a la convocatoria. Entre otros, portaron la pancarta Mikel Buesa, Iñaki Esquerra, Francisco José Alcaraz o María del Mar Blanco, hermana de Miguel Ángel Blanco.

En una segunda línea, marcharon los principales dirigentes nacionales y autonómicos del PP, con Mariano Rajoy, presidente, y Ángel Acebes, secretario general, a la cabeza. Entre los manifestantes, como en ocasiones anteriores, caminó también el ex presidente Aznar, hoy presidente de FAES.

La manifestación partió de la Plaza de Colón y culminó en la Puerta de Alcalá con la lectura del manifiesto de la marcha –por Antonio Aguirre, histórico dirigente del PSE, y Conchita Martín, víctima de ETA–, y declaraciones de Teresa Jiménez Becerril, muy aplaudida, Cristina Paca, en representación de la comunidad ecuatoriana, y los presidentes del Foro de Ermua y de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Mikel Buesa y Francisco José Alcaraz.

El presidente del Foro de Ermua, Mikel Buesa, dedicó buena parte de su intervención en el acto final de la manifestación a denunciar la política antiterrorista del Gobierno socialista y a criticar la ausencia de esta convocatoria de su presidente, José Luis Rodríguez Zapatero.

Tras recordar al inicio de su discurso a las dos víctimas que dejó el atentado de ETA del pasado 30 de diciembre, Diego Armando Estacio y Carlos Alonso Palate, y de agradecer a todos los asistentes a la marcha su participación en la misma, Buesa clamó por la libertad y por la derrota de ETA y mostró su absoluto rechazo a que "ningún Gobierno negocie" con la banda terrorista, en concordancia con el lema que encabezó esta tarde la manifestación.

"Porque conocemos el rostro de ETA, --subrayó en este sentido-- decimos que no es ni moral ni políticamente aceptable entablar negociaciones con esta organización terrorista para tratar acerca de sus pretensiones independentistas en el País Vasco, o para hablar de la impunidad de quienes han cometido todo tipo de crímenes".

Minutos más tarde y ante las "descalificaciones" que apuntan a que esta marcha es "política", el presidente del Foro de Ermua respondió: "Pues sí, es verdad, nuestra manifestación es política porque el terrorismo consiste en hacer política sometiendo a ciudadanos inocentes a una violencia extrema con la finalidad de doblegar a todos los demás".

Y, continuó, "porque el terrorismo es política, nosotros decimos que no nos vamos a doblegar, que ninguna organización terrorista va a hacernos ceder y que ningún Gobierno va a lograr engañarnos para que aceptemos una concesión a ETA". "Porque el terrorismo es política --sostuvo--, queremos una política para vencer al terrorismo".

Que se aplique la Ley
Por ello, Buesa, quien reiteró su oposición a "las oscuras negociaciones con ETA destinadas a establecer un estado de injusticia con respecto a las víctimas del terrorismo y a una España dolorida por el terrorismo, reclamó que se aplique la Ley "sin atender las conveniencias políticas de ningún Gobierno".
"La justicia --subrayó el líder del Foro de Ermua-- debe aplicarse con rigor y ecuanimidad, y no habrá justicia si los que han matado, los que han perseguido y los que han amenazado a otros ciudadanos salen impunes".

Dicho esto, criticó la ausencia del jefe del Ejecutivo de la marcha celebrada esta tarde en Madrid. "¿Dónde está el presidente del Gobierno? ¿Por qué, ignorando todos los antecedentes de nuestra historia democrática, no ha querido ponerse a la cabeza de esta manifestación? ¿Por qué este presidente ha tenido que ser el primero que se ha negado a liderar la resistencia de la sociedad civil frente al terrorismo?".

En este sentido, recordó que su plataforma envió una invitación al presidente del Gobierno "para que oyera nuestra voz y conociera de primera mano nuestras aspiraciones" y para que "restablecer aquí la unidad de todos los españoles contra el terrorismo, esa unidad en la que se encarnó el espíritu de Ermua, que dio lugar al Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo y que puso a ETA en el borde de la derrota".

Zapatero "no ha querido saber nada" de las víctimas
Sin embargo, lamentó, "no ha querido saber nada de nosotros". "Ha desechado, una vez más, nuestra mano tendida, tal vez porque quiere volver a negociar con los que cometieron el atentado de Barajas, con los asesinos de Carlos Alonso y de Diego Armando, con los que nos han matado tantas veces y no merecen de nosotros más que el desprecio", indicó.

"¿Es que acaso prefiere tener a sus amigos entre los Ibarretxes y los Roviras que cuentan con una dilatada experiencia de pactos con ETA? ¿Es que acaso prefiere trasegar su política en ocultos pactos con los nacionalistas que pretenden sacarle un rendimiento al terrorismo?", se preguntó Buesa a continuación.

Esta posición del jefe del Ejecutivo evidencia, según destacó Mikel Buesa, que "no quiere la unidad de los españoles para derrotar a ETA y que lo que verdaderamente desea es llegar a algún pacto con la banda".

Alcaraz: "Volver al Pacto Antiterrorista"
El presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Francisco José Alcaraz, llamó durante su intervención en el acto final de la manifestación convocada por el Foro de Ermua a volver al Pacto Antiterrorista y replicó al jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, que a la banda terrorista "se la vence, no se la convence".

En su discurso, Alcaraz apeló a la unidad de las fuerzas democráticas, a la que, según dijo, "condujo el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo" y gracias a la cual, destacó, "los asesinos perdieron la esperanza de conseguir sus objetivos mediante el terror". "Un Pacto por el que la sociedad española sería la vencedora y ETA la vencida", sentenció.

De este modo, el presidente de la AVT reclamó a Zapatero que no se rinda "a los pies" de ETA porque, de hacerlo, "los actos de estos asesinos serían justificados" en el Estado de Derecho. Por ello, puso de relieve que el presidente del Gobierno "tiene la obligación de no ceder al ante el chantaje de una banda terrorista".

"Las víctimas del terrorismo --subrayó-- el día que ETA atentó contra nosotros, no perdimos la condición de ciudadanos. Tenemos derecho a manifestarnos, tenemos derecho a opinar, tenemos derecho a reivindicar Memoria, Dignidad y Justicia. Y usted, presidente del Gobierno, tiene la obligación de no ceder ante en chantaje de una banda terrorista. Usted no puede negociar en nuestro nombre".

Por ello, instó a Zapatero a poner a disposición judicial y policial todos los datos de los que dispone el Gobierno para "detener a esta banda de criminales", y le exigió la detención de los 19 integrantes de Jarrai-Segi-Haika y y que mantenga vigente la Ley de Partidos, que impediría a la organización ilegalizada Batasuna participar en las próximas elecciones autonómicas y municipales.

De Juana "tiene todo lo que ETA le negó a Ortega Lara"
El máximo representante de la AVT aludió también durante su discurso al preso etarra José Ignacio De Juana Chaos, de quien aseguró que "tiene todo lo que ETA le negó a Ortega Lara en los más de 500 días de cautiverio dentro de un zulo". Así, criticó que De Juana, que mantiene una huelga de hambre desde el pasado noviembre, esté asistido por los médicos del Hospital Doce de Octubre, el cual "le proporciona toda la asistencia que necesita".

En este contexto, aplaudió la decisión del Pleno de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional de mantener al preso etarra en prisión "sin ceder al chantaje de los terroristas". "De Juana está donde se merece, sano o enfermo, porque es un asesino. Este terrorista tiene que asumir las consecuencias de sus actos", indicó.

Por último, el presidente de la AVT resumió que los que hoy se marcharon junto al Foro de Ermua "no vamos a ceder ante ningún chantaje, no vamos a estrechar las manos ensangrentadas de los terroristas de ETA, no vamos a decir que los atentados son accidentes, no vamos a disfrazamos el terrorismo llamándole violencia y no vamos a dar a los terroristas de ETA ninguna esperanza de conseguir ninguno de sus objetivos".

CRÓNICA DE LA MANIFESTACIÓN
LOS COLORES DE LA PROTESTA
por Paola González Lamarca Libertad Digital 4 Febrero 2007

Cinco de la tarde, la capital de España se tiñe de los colores de su bandera. Banderas que se alzan sobre nuestras cabezas para acompañar en esta tarde a la que preside desde hace años la plaza de Colón, que hoy, a pesar del escaso viento, se diría que ondea con más fuerza. El lleno es tal que hasta a los compañeros de la prensa les está costando hacerse un hueco entre la multitud para alcanzar la cabecera de la marcha.

La pancarta principal, tras la que se parapetan las personalidades lo resume todo en una frase: “Por la Libertad, derrotemos juntos a ETA”. Gritos espontáneos y otros no tanto cuyo ritmo lo marca la organización con sus megáfonos. Se grita, básicamente, libertad y las infinitas formas en las que puede combinarse esa palabra.

Con precisión y una puntualidad que no se estila en Madrid, a las cinco de la tarde se lanzan 25.000 globos al aire y todo el paseo de Recoletos irrumpe en un aplauso multitudinario. Más de un millón de personas con la mirada puesta en el cielo. Patriotismo y sentimiento de unidad. Pocas veces los que ahora llenan este rincón de Madrid tienen la oportunidad de demostrarlo en público. No hay, o no debería haber ideologías; esta tarde todos son iguales porque defienden una única causa: defender el Estado de derecho ante la presión de hombres que persiguen sus objetivos mediante la herramienta del terror.

Pero los políticos se resisten, apretujados en la cabecera, casi confundidos con el resto de la manifestación. La cercanía propicia que, por ejemplo, un veterano de la cosa pública como Manuel Fraga se desmarque mostrando su lento andar a los fotógrafos condenados en este tipo de eventos a la instantánea robada. Fraga, sin embargo, no quiere saber nada de Zapatero: “Yo no quiero hablar de Zapatero, yo sólo quiero hablar de España, España…”. Enfatizando España, claro, que para algo es el decano de la derecha española. Zapatero es, pese a todo, el protagonista de la manifestación. Zapatero y España, España y Zapatero, pasando, naturalmente, por la rendición ante ETA que, para todos los asistentes, es lo que verdaderamente importa.

Rendirse ante ETA es grave pero, insistir en ello después de un atentado tan brutal como el de Barajas, es tan chocante que una de las consignas preferidas de la marcha es precisamente esa, la de unir una cosa y la otra. Y de pronto aparece Aznar. ¡Presidente!, ¡Presidente!, gritan al unísono los laterales de la manifestación. El ex presidente del Gobierno sigue teniendo un magnetismo irresistible para muchos. Quizá sea su flema, o la seriedad que le pone en todo: “Considero que Zapatero no reúne las cualidades básicas para poder ser Presidente del Gobierno”. Aznar es así, lo despacha todo con un laconismo y sin inmutar un solo músculo del rostro.

La marcha avanza trabajosamente y alcanza la plaza de la Cibeles. Gentío y más banderas. Se hace de noche, la casa de América y el Palacio de las Telecomunicaciones se engalanan con su iluminación nocturna y los miembros del Foro de Ermua toman el estrado situado bajo la puerta de Alcalá. “Debemos aprender de nuestro pasado que no hay nada que negociar con ETA”, “debemos aprender de nuestro pasado que la unión de las principales fuerzas políticas de España en una política antiterrorista sustentada sobre bases claras y de firmeza, apostando por la derrota de ETA y contra la negociación, es el mejor camino para reducir a los terrorista a la incapacidad y marginalidad y conseguir, finalmente, su derrota y el triunfo de la libertad.” Pocas veces se puede decir tanto en tan poco espacio. Mikel Buesa está satisfecho. La convocatoria ha sido un éxito al que ha contribuido hasta la siempre traicionera meteorología madrileña, empeñada en chafar las ocasiones en que a madrileños y visitantes les da por echarse a la calle a protestar.

La satisfacción es compartida por los que asisten frente al estrado. “La firmeza y la unidad son nuestras únicas arma contra el terrorismo, si lo olvidamos habremos perdido” dice un señor de Guipúzcoa que se ha desplazado hasta la capital sólo para desfilar de la plaza de Colón a la de la Independencia. Su acompañante, una señora que exhibe con orgullo una bandera de España, remata convencida: “Esta tarde nos unen nuestros colores, nuestro derecho como ciudadanos a condenar la desvergüenza y un amor compartido por España”.

Por la paz en libertad
Ignacio Cosidó Libertad Digital 4 Febrero 2007

Miles de ciudadanos se han echado de nuevo a la calle por la libertad, por la derrota de ETA y contra la negociación con los terroristas. Miles de ciudadanos de toda España se han movilizado en Madrid para expresar no sólo su absoluta repulsa al terrorismo y su total solidaridad con las victimas, sino el rechazo que exige esa repulsa y esa solidaridad a todo proceso de negociación y cesión ante el terror. La ausencia del PSOE de esta manifestación es la más clara evidencia de que el Gobierno no tiene intención alguna de romper su proceso de negociación con los terroristas.

Por el contrario, Rodriguez Zapatero sigue obcecado en su voluntad de diálogo con los asesinos, despreciando las dos nuevas victimas mortales con las que ETA ha ensangrentado la mesa de negociación, ignorando la multiplicación de los actos de terrorismo callejero y en contra de las pruebas cada vez más contundentes de que la banda mantiene toda su intención asesina y está tratando de recuperar su máxima capacidad para actuar. En estas condiciones, resulta evidente que el precio que tendríamos que pagar todos los ciudadanos a los terroristas en una negociación resultaría simplemente inasumible. Un precio inaceptable no sólo para nuestra dignidad democrática, sino porque en realidad estaríamos comprando una paz imposible, injusta, indigna, mentirosa y sectaria.

La paz que anhela Zapatero es antes que nada una paz imposible porque ETA sigue matando y sigue ejerciendo todos los días la violencia, la extorsión, la coacción y la amenaza. Los terroristas ya han dicho que ni tienen intención verdadera de silenciar las armas, ni en momento alguno entregarán las pistolas. Es más, incluso en el supuesto de que el Estado terminara cediendo al chantaje de los terroristas, ETA seguiría existiendo, como un Gran Hermano que vigilaría el cumplimiento de todas y cada una de sus exigencias hasta alcanzar el último de sus delirios totalitarios.

La paz de Zapatero no sería una paz justa porque sería una paz en la que los verdugos se autorogarían la victoria y las victimas se sentirían finalmente derrotadas. Sería una paz injusta porque se aseguraría además la impunidad para los asesinos. Una paz que se construiría burlando el Estado de Derecho y vulnerando una Ley que no se tiene el arrojo político para modificar, pero sí la cobardía para violentar a espaldas de la sociedad.

La paz de Zapatero no sería una paz digna porque sería una paz sustentada en el chantaje de una minoría que habría impuesto a través de la violencia su voluntad a la mayoría. Si el precio de la paz es dar a ETA la autodeterminación, la anexión de Navarra o una justificación histórica de sus crímenes, la democracia española se podría haber ahorrado muchas vidas antes de perder su dignidad y entregar como dote para la paz su libertad.

La paz de Zapatero no sería una paz verdadera porque se sustenta en la falsedad y en la ocultación. El Gobierno negocia a escondidas con los asesinos sencillamente porque no puede consentir que sepamos la verdad. Sería una paz construida mentira a mentira, desde la negación de las evidencias, la ocultación de los pagos políticos, la falsificación del cese de la violencia, la tergiversación de la extorsión y la manipulación, la intoxicación y la persecución de los medios de comunicación y de todos aquellos que intenten contar la verdad.

La paz de Zapatero no sería por último la paz de todos, porque el Gobierno ha hecho añicos el consenso político y ha destruido sistemáticamente la cohesión social en la lucha contra el terror. Hoy la sociedad española se encuentra más dividida que nunca, más enfrentada que nunca y más crispada que nunca frente a un terrorismo que paradójicamente nunca había sido más débil. La paz de Zapatero sería por tanto una paz sectaria, que tan sólo buscaría el aislamiento del adversario democrático y un rédito electoral inmediato, pero que despreciaría la oposición de casi la mitad de la sociedad española y de la inmensa mayoría de las victimas del terror ante la paz de la claudicación.

Por eso hoy más que nunca es necesario mantener la esperanza y fortalecer nuestra fe en la libertad. Porque frente a esta paz imposible, injusta, indigna, mentirosa y sectaria que nos quieren imponer los terroristas, es aún posible alcanzar una paz real, justa, digna, verdadera y con la que todos los españoles nos identifiquemos en plenitud. Una paz en la que ETA se convierta en un triste recuerdo del pasado, una paz en la que los demócratas podamos sentirnos los auténticos vencedores porque los terroristas hayan sido definitivamente derrotados, una paz en la que libertad haya desterrado por siempre al terror, una paz clara, limpia y transparente en la que no hay letra pequeña, ni cláusulas secretas, ni pagos aplazados. Una paz que sea la victoria común, jubilosa y feliz de todos y cada uno de los ciudadanos libres y de buen corazón que habitan este país. Esa es la paz en libertad por la que miles de españoles se manifestaron ayer por las calles de Madrid.

Ignacio Cosidó es senador del Partido Popular por Palencia.

kale borroka de los jóvenes
ETA no se da en clase
El ataque a la tumba de Gregorio Ordóñez por parte de varios menores denota «graves carencias éticas» que alarman a los educadores y políticos
MIGUEL PÉREZ/BILBAO El Correo 4 Febrero 2007

«Ya me gustaría saber quiénes son esos jóvenes, dónde estudian, cómo se han formado, qué ambiente tienen en casa». Las preguntas del alcalde de San Sebastián, Odón Elorza, respecto a los ocho menores detenidos por el asalto, el pasado día 27, a la tumba del concejal popular asesinado por ETA Gregorio Ordóñez son las mismas que esta semana han inquietado sensiblemente a la clase política vasca -incluida Batasuna, que ha considerado el ataque «muy preocupante» y «difícil de entender»- y un buen número de sociólogos y pedagogos. Todos ven en los hechos un «salto cualitativo» que debe ser respondido desde una estrategia de «educación para la paz» en todos los ámbitos sociales de Euskadi.

La sensación imperante es que los sucesos del cementerio de Polloe -y a los que cabe añadirse, en otro orden, las pintadas tres días más tarde sobre un monolito dedicado a las víctimas en Rentería- «han elevado el estado de alerta», dice la dirigente socialista Isabel Celaá. «Revelan que existe una forma de entender la violencia con cinismo y de usarla de un modo que traspasa las barreras de la moralidad para despreciar la memoria de las víctimas y unos símbolos. Muy alarmante», coincide Maixabel Lasa, directora de Atención a las Víctimas del Terrorismo del Gobierno vasco.

El sociólogo Javier Elzo ha vivido muchos años amenazado por los radicales. No le «cuesta aceptar que pueda haber un acto de ultraje a las víctimas», pues «siempre hemos pensado que los últimos coletazos del terrorismo, que es donde creo que nos encontramos, iban a ser duros». Sin embargo, el catedrático no sabe si la profanación de la tumba del dirigente del PP puede calificarse de «terrorismo» o de un acto de «vandalismo» contaminado «por la connotación de signo violento existente en Euskadi debido a los restos que quedan de jóvenes próximos a la kale borroka». Una especificidad que refrenda la también socióloga María Teresa Laespada: «El gran problema de la izquierda abertzale es cómo desactiva ese mensaje que vincula el arma violenta como objetivo político».

Elzo acaba de regresar de Cataluña, donde ha terminado un estudio que arroja un aumento de la «sensación de miedo en la escuela», un alto incremento del consumo de alcohol y «fenómenos de violencia en niños de 10 y 12 años que nos sorprenden», a la par que apuntala un fenómeno ya advertido en la juventud española: «Los jóvenes crecen solos, sin unas balizas de comportamiento y se han polarizado. Una gran masa tiene actitudes muy buenas, pero otros núcleos son muy preocupantes por su legitimación de los comportamientos violentos. Lo mismo sucede en el País Vasco».

La psicopedagoga Carmen Valdivia avala la tesis de que el ataque de Polloe va más allá del «dato político» y esconde «carencia ética y falta de hábitos educativos y de autocontrol de las emociones; psicologías excesivamente acostumbradas a hacer lo que les de la gana porque nadie les ha frenado». Un cóctel tan «inquietante» que exige reabrir el debate sobre la «laguna en torno a la cuestión vasca existente en el sistema educativo», subraya Josu Ugarte, director de la ONG Bakeaz.

Palestina en las aulas
Las tres adolescentes hablan en la calle aprovechando la hora del recreo. Elena, Nerea y Aintza han visto al periodista preguntar en varios corrillos de estudiantes y le atienden con curiosidad cuando éste pide que respondan a un par de preguntas sobre violencia. Violencia de ETA. Se miran sorprendidas. De todas las preguntas posibles a las puertas de un instituto de Bilbao, ésa no parece abocada a figurar en los primeros puestos. Pero aceptan. «¿Sabéis quién fue Gregorio Ordóñez?» Nuevo encuentro de miradas. «Uno del PP, un político, que murió en un atentado». Nerea es la única en atinar que era concejal en San Sebastián. «¿Sabéis quién es Iñaki de Juana Chaos?» «Un preso de ETA que está en huelga de hambre», responden. «¿Y qué más?» «Lo que sale por la tele», aunque Elena aclara que «es un tema que no sigo nada, nada». Nerea cree que «mató a mucha gente durante el franquismo». Admiten que en su clase no se habla del terrorismo etarra.

Pese a su respuesta, Elena, Nerea y Aintza pertenecen, sin embargo, a ese 22% de adolescentes matriculados en la ESO que considera que el «conflicto vasco» afecta a sus opiniones y relaciones sociales y al 13% de estudiantes que cree que debería abordarse más en el colegio y el instituto. Aunque, luego, en la práctica, sólo uno de cada cien escolares asocie la confrontación ideológica en Euskadi y la violencia ahí subyacente con la asignatura de educación para la paz, un concepto que vinculan principalmente con la conviviencia, la solidaridad (32%) y el respeto (20%). La no violencia queda varios puestos por detrás (10%), según pone de manifiesto un estudio realizado en 2001 por la socióloga Susana Fernández y publicado en 2004 por Bakeaz. Los padres suscriben la opinión de que el «conflicto» no es el principal tema a debatir en las escuelas.

«En las aulas vascas es más sencillo hablar de Palestina y de Darfour que del propio problema que soporta Euskadi», afirman al unísono Josu Ugarte y el profesor de Ética de la Universidad de Deusto Galo Bilbao. «Se piensa que acercarse a este asunto genera más conflictividad». Por ende, «tampoco las víctimas se encuentran presentes en el sistema educativo, lo cual nos lleva a una situación insólita: se está reaccionando con más prontitud en problemas como el 'bullying', el maltrato o el deterioro medioambiental que en el conocimiento de los afectados por el terrorismo, en el que llevamos treinta años de retraso», denuncian los dos especialistas.

En ese sentido, la dirección de Atención a las Víctimas pretende introducir el testimonio de los daminificados en los centros académicos este mismo curso. El Gobierno, cuyo departamento de Derechos Humanos viene a invertir 300.000 euros anuales en programas de intervención en las escuelas, «ha asumido la responsabilidad», aunque «todo tipo de innovación pedagógica no se puede hacer de la noche a la mañana», advierte Maixabel Lasa.

El departamento aún no ha determinado si los testimonios se realizarán mediante charlas o documentales. «Hay que enmarcarlos en un proyecto donde se establezcan los criterios pedagógicos, unos mensajes positivos y unas pautas para debatir después», apostilla Maixabel Lasa. «No somos conscientes de la enorme potencialidad pedagógica que tiene el testimonio de quien ha sufrido la violencia».

En una línea parecida, el teólogo Javier Vitoria detecta que «el gran déficit actual de la escuela es aprender a vivir juntos en un lugar donde hay diferentes sensibilidades» y apela a «conocer el sufrimiento ajeno. Hemos sido indiferentes ante el terrorismo y se ha creado una sociedad apática frente el dolor. Enseñar a indignarse ante la falta de respeto o el sufrimiento, de modo bien matizado por la tolerancia, es donde se juega el debate para que las generaciones futuras nos saquen de la barbarie de la violencia».

La cuestión es cómo llevarlo a la práctica. Algunos pedagogos denominan como la 'paradoja educativa vasca' la aparente descompensación que existe entre lo que desea la comunidad docente y lo que finalmente se concreta. Un 36% del profesorado afirmaba hace cinco años que la «situacion sociopolítica de Euskadi» les sensibilizaba especialmente con la educación para la paz. Otro 19% confesaba su participación en movimientos pacifistas. Sin embargo, sólo el 4% admitió haber sacado a relucir en clase el debate en torno a ETA y el mundo radical. Antes, preferían hablar en términos menos absolutos sobre la tolerancia (19%), los derechos humanos (18%) y, con cierta frecuencia, el tercer mundo y la xenofobia.

¿Acaso hay miedo a abordar el terrorismo en los colegios? «Existe absentismo por miedo y por convicción porque se cree que la posición neutral es la más adecuada. Si no te posicionas y admites lo que dice uno y otro, evitas el riesgo de situaciones descontroladas en el aula. Lo malo es que así no estableces claramente que existen unos derechos y unos límites que no pueden sobrepasarse», subraya Galo Bilbao.

Disenso general
Los propios educadores denuncian, por otra parte, que se sienten desorientados ante una materia abstracta -educación para la paz-, «polisémica» y «sin normas», que cada agente «interpreta a su manera». Por ejemplo, los padres entienden el respeto en el sentido de tolerancia y piensan que el concepto cultivado por el profesorado está «trasnochado». Dentro del propio sistema educativo tampoco está claro si es preciso insistir en la «educacion en valores» o en el «tratamiento de conflictos». Y, respecto a las víctimas, bastan las frases de varios docentes para revelar su inquietud: «En el claustro de profesores no hemos llegado a la madurez para debatir sobre el conflicto», «¿qué ocurre si un padre viene mañana y me acusa de ideologizar a su hijo?», ¿y si nos dicen por qué traemos a una víctima de un 'lado' y no del 'otro'?».

«La conclusión que podemos extraer -resume Josu Ugarte- es que no hay un consenso mínimo. Ponerse a trabajar exige un marco institucional». Y añade María Teresa Laespada: «No olvidemos que los colegios están ya sobrecargados. Quizá deban ser el vehículo porque se hallan en primera línea de educación, pero deben implicarse las instituciones, las familias, los medios de comunicación y los partidos políticos. Y éstos, desde luego, no han dado buen ejemplo».

La presencia de las víctimas puede ser, en medio de ese disenso, «un buen punto de partida para construir el edificio que necesitamos -pronostica Bilbao-. Es positivo que un chaval les escuche y puedan preguntarse: '¿Por qué yo vivo tranquilo y él con escolta o arrastrando una pérdida?' '¿Por qué yo puedo hablar libremente y él no'?».

La diferente interpretación de la multitudinaria manifestación de Madrid destacado de portadas y editoriales del domingo
Estrella Digital 4 Febrero 2007

Madrid
La multitudinaria manifestación en Madrid contra el diálogo con ETA, junto con grandes fotografías de la protesta, acapara hoy las portadas de la prensa madrileña, en donde se destaca además la confesión del asesino de Fago, Santiago Mainar, quien asegura que mató en solitario al alcalde del pueblo.

ABC titula en portada que "Tres de cada cuatro españoles creen que Zapatero no ha roto el diálogo con ETA", "Masiva marcha por la derrota de ETA", "El guarda forestal de Fago confiesa el crimen y asegura que lo hizo solo", y "Alarma en Europa por un brote de la gripe aviar más peligrosa en una granja inglesa".

En el editorial "Mensajes de castigo a Zapatero", se destaca que "nunca una acción política de un Gobierno democrático había provocado una movilización tan continuada y masiva", y "el Gobierno debe reaccionar con sensatez y responsabilidad ante este mensaje ciudadano, y no caer en la burda descalificación de que el PP mueve todos los hilos, porque si así fuera, más motivo para pactar con los populares. Pero no es así".

EL MUNDO titula "El rechazo a la negociación con ETA gana la batalla de la calle", "Mainar confiesa que asesinó en solitario al alcalde de Fago pero la Policía busca cómplices", "Un camión bomba con una tonelada de explosivos mata a más de 130 chiíes en un mercado de Bagdad" y "El deán de la catedral de Mallorca arremete contra la obra de Miquel Barceló".

En el editorial "El mensaje no puede ser más claro: con la Constitución, contra ETA" se destaca que "la pregunta que surge inmediatamente después de ver la riada de ciudadanos pidiendo la derrota de ETA es hasta cuándo un presidente puede mantener su estrategia antiterrorista en contra de la mayoría de las víctimas y, como mínimo de medio país"; "actos como el de ayer deben recordarle (a Zapatero) el grave riesgo de no escuchar la voz de la calle. Eso es lo que le llevó al PP a perder las elecciones y, a él, a alcanzar el Gobierno".

EL PAIS destaca que "La unidad de inteligencia militar de Ceuta investigó a decenas de civiles", y a continuación "la marcha contra el diálogo con ETA deriva en un aluvión de ataques a Zapatero", "El presidente de la Conferencia Episcopal pide 'unidad' a los partidos frente al terrorismo", "ETA se enfrentó a De Juana por iniciar la huelga de hambre sin autorización", "La confesión del asesino de Fago", "El Nobel Pamuk deja Turquía tras recibir amenazas".

En su editorial "Espiral palestina", EL PAIS considera "decididamente timorata, en este sombrío paisaje, la reunión del viernes en Washington por el adormecido cuarteto que se supone impulsa la acción diplomática en Oriente Próximo", y añade que "La degradación absoluta de la situación política y las condiciones de vida en los territorios palestinos y la ausencia de cualquier expectativa de futuro exige mucho más y más rápidamente de los poderes internacionales".

LA RAZON titula en primera "Un millón y medio de españoles exigen a Zapatero que no negocie con ETA", "Casi 300 niños españoles están 'secuestrados' en el extranjero por uno de sus padres", y "Mainar se derrumba y confiesa al alcalde de Fago en solitario".

En su editorial "Objetivo: derrotar a ETA", se destaca que un millón y medio de personas le preguntan a Zapatero por qué no rompe con los asesinos"; "puede que el Gobierno no haya perdido definitivamente el favor de la ciudadanía, pero las convocatorias contra su estrategia frente al terrorismo son cada vez más multitudinarias" y "Zapatero reacciona con un silencio que está a un paso del desprecio por los discrepantes".

La prensa de Barcelona y la manifestación de Madrid
La manifestación convocada por el Foro de Ermua por la derrota de ETA y en contra de la negociación, a la que acudieron los principales dirigentes del PP, y la suspensión de la liga de fútbol en Italia son los titulares más destacados de las portadas de los periódicos de Barcelona en sus ediciones de hoy.

LA VANGUARDIA titula en portada "Marcha en Madrid contra el diálogo para acabar con ETA", "Mainar confiesa que es el único asesino del alcalde de Fago" y "Conmoción en Italia por la violencia en el fútbol".

Su editorial "Acabar con ETA" dice que el PP pone "todo su empeño" en castigar al Gobierno por negociar con ETA, "a pesar de que ellos también negociaron", y que el PSOE mantiene una "ambigua" esperanza de acabar con el terrorismo "sin excluir el diálogo", pese al riesgo de que ETA siga atentando, mientras la sociedad está harta del uso electoral del terrorismo.

EL PERIODICO destaca "Josep Lluís Carod Rovira: La sociedad ya tiene la calma que reclamaba", "La manifestación contra el diálogo se cierra con el himno de España" e "Italia plantea suspender la liga de fútbol durante todo el año".

El editorial "La muerte del fútbol" dice que el problema de la violencia en el fútbol "nos atañe a todos" y menciona algunos sucesos ocurridos en los últimos años en España, como la bengala que mató a un niño en el campo de Sarria o el homicidio de un aficionado de la Real Sociedad en el Calderón y apuesta por implantar medidas que "erradiquen el odio".

AVUI titula "La fuerza del PP", "Sólo Batasuna y "el PP se excluyen del encuentro por la paz en Euskadi" y "Un suicida causa 135 muertos en un mercado de Bagdad".

Su editorial "Endesa: un serial para aprender" trata de la decisión de Gas Natural de desistir sobre la OPA sobre Endesa y dice que los directivos de Gas Natural y de La Caixa "se pueden quejar" porque tienen "toda la razón para hacerlo" pero deberían sacar lecciones para operaciones futuras, como que, en este caso, el apoyo de "la oposición ha sido más garantía de éxito que el Gobierno".

Resumen de la prensa vasca Los actos y declaraciones en relación con el problema de la violencia, como la manifestación de ayer en Madrid convocada por el Foro Ermua y la concentración organizada en Bilbao por el Obispado, sobresalen hoy en la primera página de los periódicos del País Vasco.

EL CORREO destaca: "Blázquez admite que la Iglesia vasca 'no ha sido del todo inocente' del 'horror' de ETA" y "Una multitud exige a Zapatero no negociar con los terroristas".

EL DIARIO VASCO abre con una entrevista al consejero vasco de Interior, Javier Balza: "ETA está en activo y puede volver a cometer otro atentado en cualquier momento". Informa también este rotativo de que "El caserío natal del beato Gárate, abierto al público".

DEIA resalta una entrevista al vicepresidente del CGPG, Fernando Salinas: "Para que dialogar fuera delito tendría que haber un reproche social manifiesto, y no lo hay", así como que "Blázquez llama a que la paz sea objetivo prioritario".

EL MUNDO DEL PAÍS VASCO titula: "El rechazo a la negociación con ETA gana la batalla de la calle" y "Mainar confiesa que asesinó en solitario al alcalde de Fago pero la Policía busca cómplices".

EL PAÍS encabeza su edición del País Vasco con estas noticias: "La unidad de inteligencia militar de Ceuta investigó a decenas de civiles" y "La multitudinaria marcha del PP contra ETA deriva en un aluvión de ataques a Zapatero".

GARA pone de relieve que "Los expertos mantienen la línea abierta con todos los agentes" y subraya también la manifestación celebrada en Bilbao por el colectivo Milakabilaka.

BERRIA dedica la mayor parte de su portada al acto de Milakabilaka en la capital vizcaína, en el que participaron miles de personas que pidieron "Diálogo. Respeto a Euskal Herria. Paz" en silencio y sin una pancarta que abriera la marcha.

DIARIO DE NOTICIAS DE ÁLAVA lleva a primera página una entrevista con el secretario general del PSE-EE, Patxi López: "La moción del Congreso sobre el diálogo con ETA sigue vigente"; y la derrota del Alavés (0-1) ante el Málaga.

A CORUÑA
Una multitud rechaza el diálogo con ETA
Miles de personas se manifestaron ayer en siete ciudades españolas, entre ellas A Coruña, en las movilizaciones convocadas por el Foro de Ermua contra la negociación con ETA. La marcha de Madrid, a la que acudió la cúpula del PP, fue la más multitudinaria, si bien volvió a provocar otra guerra de cifras ya que el Gobierno habla de 181.000 asistentes y la Comunidad de un millón y medio.
ABEL PEñA > A CORUñA El Ideal Gallego 4 Febrero 2007

"Por la libertad. Derrotemos juntos a ETA. No a la negociación". Ése era el lema que figuraba en el cartel que abría la marcha de la manifestación del Foro de Ermua convocada ayer por diversas asociaciones encabezadas por Coruña Liberal. Además de miembros de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, entre las personas que encabezaban la manifestación se encontraban numerosas personalidades del PP, el único grupo político que hizo gala de una gran presencia en el acto. El candidato a la alcaldía popular, Carlos Negreira con su portavoz, Eduardo Lamas, y Antonio Rueda, secretario general del Partido Popular en Galicia se encontraban allí.

Fueron más de dos mil personas las que acudieron tanto de A Coruña como de otros lugares de Galicia, un número que no pareció sorprender a Pilar Pato, la presidenta de la entidad organizadora. "Hay mucha gente que querría estar hoy en Madrid, pero en autobús es un palizón. Así que toda esa gente se manifiesta aquí", explicó.

Contra Zapatero > Los manifestantes portaban banderas españolas y numerosos carteles en los que se podía leer "Negociar es claudicar", "¡Juntos derrotemos a ETA" o "¡Por la libertad, derrotemos a ETA!". Durante el trayecto desde el Obelisco, de donde partieron pasadas las cinco de la tarde, a la plaza de María Pita, los manifestantes marcharon por la calle Real coreando lemas en los que el aludido era, muchas veces, el presidente del gobierno: "Zapatero embustero, las víctimas primero" o "Zapatero, canalla, el pueblo no se calla".

La crítica al gobierno socialista se hizo patente en todas las personalidades que acudieron al evento. "ETA no quiere negociar, si no, cedería en algo, y no lo hace. Nosotros defendemos nuestro derecho a no vivir con miedo", declaro Pato. Antonio Rueda señaló que "tras el terrible atentado de Barajas, parecía que iba a cambiar algo, pero el presidente parece haber vuelto a su optimismo anterior y no me parece que haya tomado una postura clara". Negreira hizo unas declaraciones similares en las que exhortó a volver al Pacto Antiterrorista y a la lucha contra ETA.

Una vez en María Pita, se leyeron dos manifiestos. La primera lectura corrió a cargo de Charo Sierra, de la AVT, en la que, dirigiéndose en todo momento a Zapatero, le recordó que era el presidente de todos los españoles y le pidió que ilegalizara el Partido Comunista de las Tierras Vascas y calificó la manifestación de "rebelión cívica".

Después fue el turno del economista Pedro Arias, que leyó un (el) manifiesto consensuado entre las entidades participantes en el que recordó a las víctimas, especialmente a las de Barajas, y pidió el fin del diálogo con la banda "hasta su disolución y la entrega de las armas". "Le pone a uno la piel de gallina", comentó Lamas, el portavoz del PP local.

MANIFESTACIÓN CONTRA LA NEGOCIACIÓN
El Foro Ermua acusa a Zapatero de no querer la unidad de los españoles para derrotar a ETA
AGENCIAS El Mundo 4 Febrero 2007

MADRID.- Mikel Buesa, presidente del Foro Ermua, convocantes de la manifestación este sábado en Madrid contra ETA y la negociación, ha denunciado que el presidente del Gobierno "no quiere la unidad de los españoles para derrotar a ETA", sino "llegar a pactos" con la banda terrorista.

Al término de la marcha, Buesa criticó la ausencia a la convocatoria de José Luis Rodríguez Zapatero y lamentó que hubiera "desechado, una vez más, nuestra mano tendida".

El presidente del Foro añadió que Zapatero "tal vez quiere volver a negociar con los que cometieron el atentado de Barajas, con los asesinos de Carlos Alonso y de Diego Armando, con los que nos han matado tantas veces y no merecen de nosotros más que el desprecio".

"Ninguna organización terrorista", aseguró el presidente del Foro, "va a hacernos ceder", al tiempo que añadió que "ningún Gobierno va a lograr engañarnos para que aceptemos una concesión a ETA. Porque el terrorismo es política, queremos una política para vencer al terrorismo".

Los organizadores habían pedido que no se vertieran expresiones ofensivas "contra nadie, incluyendo al Gobierno". Entre las frases más coreadas estuvieron: "Zapatero, dimisión", "Zapatero, las víctimas primero", "España merece otro presidente" o "Qué barbaridad, ponen una bomba y quieren dialogar".

Preguntado por EFE por estar proclamas, Buesa aseguró que "deberían ser aceptables en una sociedad democrática". "Hay mucha gente que considera que este presidente no conviene a España y por eso pide su dimisión", añadió.
Piden la vuelta al Pacto Antiterrorista

En un comunicado leído poco antes por Conchita Martín, viuda del comandante Blanco, primera víctima mortal tras la rotura de la anterior tregua de ETA; y Antonio Aguirre, ex dirigente y actual militante de base del PSE-EE y miembro del Foro Ermua, expresaron el "rechazo explícito y contundente de toda negociación".

En la declaración del Foro se exige también la recuperación del Pacto Antiterrorista "en toda su integridad", así como "el compromiso firme para no volver a modificar jamás la actitud y las medidas contra ETA porque ésta decida declarar una tregua".

Piden asimismo "que se respete y escuche la opinión de las víctimas" y asegura que la de este sábado "no es una convocatoria ni de izquierdas, ni de derechas, ni de centro; es una convocatoria para todos los ciudadanos que quieran defender la libertad, confíen en el Estado de Derecho, en la derrota de ETA y que se opongan a la negociación con los asesinos".

El texto comienza mostrando su solidaridad con los dos ciudadanos ecuatorianos asesinados por ETA en Barajas y termina diciendo que ese atentado "exige una respuesta ciudadana y popular masiva" como la que siguió a la muerte de Miguel Ángel Blanco y aludiendo a la "gravísima responsabilidad" que asumirán quienes no secunden el camino de "unidad y firmeza" en la lucha antiterrorista.

Sin embargo, la manifestación contó con escasa presencia de la comunidad ecuatoriana, que, sin embargo, estuvo representada en la cabecera por el presidente de la Federación de Ecuatorianos en Madrid (FEM).
La AVT exige no caer ante el chantaje

El presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Francisco José Alcaraz, calificó la marcha de "nuevo acto de la 'rebelión cívica'" contra el proceso de diálogo con la banda terrorista que su asociación ha impulsado desde que el pasado mes de marzo ETA declarara un alto el fuego permanente que rompió con el atentado de Barajas.

El presidente de la AVT interpeló directamente al presidente del Gobierno, al que dijo que "tiene la obligación de no ceder ante el chantaje de una banda terrorista" y que "no puede negociar" en nombre de las víctimas del terrorismo.

Alcaraz exigió al Ejecutivo que inste la ilegalización del Partido Comunista de las Tierras Vascas (EHAK-PCTV) por no haber condenado el último atentado de ETA y dijo que el Tribunal Supremo "debe ratificar" la decisión de la Audiencia Nacional de no modificar la situación penitenciaria del etarra José Ignacio de Juana Chaos, que permanece en huelga de hambre desde noviembre.

Al término de la manifestación también intervino Teresa Jiménez Becerril, hermana del concejal sevillano del PP Alberto Jiménez Becerril, asesinado por ETA junto a su mujer en 1998, quien aseguró que el Gobierno "pasará a la historia como el Gobierno de España que más ha despreciado a las víctimas del terrorismo".

Jiménez Becerril exigió al Gobierno y a dirigentes del PSOE como Manuel Chaves que "pidan excusas" a las víctimas y afirmó que "ETA negocia y mata, escribe y mata, habla y mata, se manifiesta y mata, dialoga y mata".

Todos dan por hecho que ZP sigue con el "Proceso"
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 4 Febrero 2007

Aunque no se lo crean, los que salieron ayer en manifestación por las calles de Madrid y los que lo hicieron el pasado día 13 están de acuerdo en algo esencial sobre la política antiterrorista de Zapatero. Todos dan como verdadero y por un hecho probado que el presidente no ha puesto fin al “proceso” y que de una manera u otra retomará la negociación en cuanto la ocasión le sea propicia. Los que les diferencia, les separa y les enfrenta es que a unos eso les parece bien y a los otros les parece rematadamente mal.

Porque a la luz de lo que está sucediendo, con las palabras que había que quedarse de Zapatero es con las primeras que pronunció tras el atentando de la T-4 y cuando dijo “suspendido”, en la clara acepción de la RAE : “Detener o interrumpir por algún tiempo una cosa”. Ni el “liquidado” de Prisa, ni el “roto” de Rubalcaba. La percepción de la sociedad española es muy clara al respecto. La encuesta de Metroscopia publicada hoy en ABC abrumadora en este sentido: tres de cada cuatro españoles creen que Zapatero no ha puesto fin al “proceso”.

Es en base a esa convicción , expresada en términos muy tajantes por los que se oponen a su puesta en practica por el Gobierno y defendida con ambigüedades cada vez menos creíbles por aquellos que suponen el camino a seguir, es donde se produce la confrontación , la ruptura del Pacto Antiterrorista, los nuevos acuerdos con nacionalistas que pretende el PSOE , la división de la sociedad. Sobre ello es lo que va a girar, y es una soberana estupidez pretender que no se haga, el debate político. Porque es trascendental para nuestra vidas y para nuestra nación. La cuestión no es, como se pretende, y sobre lo que no habría discusión, estar contra el terrorismo. La cuestión es que tipo de política va a llevarse sobre el terrorismo. Y es ahí donde la división y el encono tienen todas las trazas de aumentar.

Aunque no lo hagan en asuntos que pudieran aparecer como derivados. Porque los defensores de la reedición del Proceso debieran de tomar nota de que el 80 por ciento apoyó mantener la prisión de Juana Chaos (al 50 por 100 le parecía además, “Muy bien”). Solo a un 9 por 100 le pareció mal y a un 4% muy mal.
Mayorías importantes son también quienes estiman, a pesar de desacuerdos, que es “necesaria e imprescindible” la unidad de PSOE y PP para derrotar a ETA. Y lo consideran así en ambas formaciones, un 68 % de los que votan PSOE y un 72% de los que votan PP.

Todo ello salta por los aires y volvemos a la situación confrontada cuando de concretar en “políticas” se refiere. Empate entre quienes optan por Zapatero o por Rajoy 36 %) sobre quien “tiene más claro que hacer con el terrorismo” y mayor cercanía con el presidente del Gobierno (41 a 32 a su favor) en cuanto a quien “ha sabido sintonizar mejor con lo que siente y piensa sobre el tema”.Quizás no era tan errónea aquella debatida encuesta sobre el debate ni tan despreciable aquella crítica de que el PP debiera haber acudido a la manifestación del día 13 o , con mejor sentido del momento haberla convocado ellos mismos.

LIDERADA POR EL FORO ERMUA Y EL PP
Una enorme multitud acude a la marcha contra ETA y la negociación en Madrid
* 181.200 personas, según la Delegación del Gobierno y 1,5 millones según la Comunidad
* Rajoy se ofrece a estar detrás de Gobierno si 'rectifica y cambia su política'
* Los lemas contra Zapatero, entre los más coreados por los manifestantes

SERGIO RODRÍGUEZ  elmundo.es 4 Febrero 2007

MADRID.- Más de 25.000 globos lanzados al aire con los colores de la bandera de España dieron comienzo a una puntual manifestación, convocada el sábado por el Foro Ermua, 'por la libertad' y contra la negociación con ETA. Sin el Gobierno, pero con el Partido Popular y más de 140 organizaciones, la marcha ha discurrido durante unas tres horas desde la Plaza de Colón hasta la Puerta de Alcalá.

Durante toda la manifestación se escucharon lemas contra la negociación con ETA. De hecho, "A ETA se la vence, no se la convence" ha sido la consigna mayoritaria de la manifestación, repetida hasta la saciedad en numerosos carteles.

Entre los cánticos, los manifestantes han coreado lemas como "La libertad no se negocia" o "Negociación, en mi nombre no", dos 'clásicos' en otras manifestaciones similares convocadas por la Asociación de Víctimas del Terrorismo. Tampoco han faltado las muestras de patriotismo, las banderas nacionales y de todas las comunidades autónomas y los 'vivas' a España, todo ello en absoluta tranquilidad.

Las recomendaciones del Foro Ermua para evitar las expresiones ofensivas "contra nadie, incluyendo al Gobierno", han tenido un efecto considerable. Sin embargo, el presidente Zapatero no se ha librado de las quejas de los manifestantes, que le han recordado que las víctimas son "lo primero" y no han cesado de corear "Zapatero dimisión" y "España merece otro presidente".

En cuanto a la asistencia a la manifestación, se ha vuelto a desatar la guerra de cifras entre la Delegación del Gobierno en Madrid y la Comunidad de Madrid (CAM). La primera ha hecho público un informe en el que cifra el número de asistentes en 181.201, muy similar a los 174.824 que estimó que habían participado en la manifestación del 13 de enero convocada por los sindicatos y las asociaciones de ecuatorianos en España y que recorrió la misma zona.

Más disparidad hay en los datos aportados por la Comunidad de Madrid, que afirmaban entonces la asistencia de 210.000 personas, mientras que en la marcha de estes sábado elevan la cifra al millón y medio de participantes. Por otra parte, el blog El Manifestómetro, especializado en contar manifestantes, cifra esta manifestación en entre 115.680 y 154.140 personas, mientras que sus datos para la del 13 de enero fueron de entre 111.000 y 148.000 asistentes.
Rajoy y Aznar, presidentes oficiosos

Para quienes no han faltado los piropos y las muestras de cariño ha sido para los dirigentes del PP. Desde los "¡Esperanza, Esperanza!" dirigidos a la presidenta de la Comunidad de Madrid hasta los "¡Presidente, presidente!" con que muchos han recibido a al ex presidente Aznar y a Mariano Rajoy.

Éste último ha afirmado que su partido estará "detrás" del Gobierno en materia antiterrorista si "rectifica, cambia su política" y rechaza la negociación con ETA. Junto a ellos también se ha podido ver al alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, a la concejala Ana Botella, al portavoz del PP en el Congreso, Eduardo Zaplana, y a otros ilustres como al eurodiputado Jaime Mayor Oreja.

Tan tranquila ha sido la marcha que incluso en algún momento ha parecido que los organizadores estaban dormidos. Durante más de media hora, la manifestación ha estado parada en Cibeles mientras intentaban reunir la primera cabecera, en la que las juventudes del Foro Ermua pedían que no se negocie con su futuro, con la segunda, en la que iban la mayor parte de las personalidades políticas.

El objetivo es que ambas llegasen juntas a Alcalá, pero pese a los esfuerzos, sólo han conseguido reunirlas al final de la manifestación, donde en un comunicado, Conchita Martín, viuda del comandante Blanco, primera víctima mortal tras la rotura de la anterior tregua de ETA, y Antonio Aguirre, ex dirigente del PSE-EE y miembro del Foro Ermua, han expresado el "rechazo explícito y contundente de toda negociación".

El Gobierno, que no ha estado representado por ninguno de sus miembros, como ya adelantó por la mañana la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, sí ha recalcado que "apoya" y está "con todos" los que acudan "de buena fe" a la manifestación "para luchar contra el enemigo común: el terrorismo". Al igual que el PSOE, los sindicatos UGT y CCOO tampoco han acudido a una nueva protesta multitudinaria contra la negociación con ETA.

No están solos
Juan Carlos Juárez Arriola Periodista Digital 4 Febrero 2007

[Manifestación en Madrid] La manifestación convocada por el Foro de Ermua por la libertad y contra la negociación con ETA dejan bien a las claras dos cosas: el fracaso del PSOE y de sus acólitos por hacer querer ver que el Partido Popular está solo en sus intenciones y, por otro lado, que no todos los españoles -ni siquiera una mayoría de ellos- están a favor de que España se siente en la misma mesa con los asesinos etarras.

Incluso ellos mismos -a través de la Delegación del Gobierno y de sus 'voceros'- han tenido que descubrirse ante la realidad y confirmar que los miles -o millones- de manifestantes que ayer inundaron buena parte del centro de Madrid fueron más que los que intentó convocar el Gobierno para intentar hacer ver que tenían la fuerza de la calle.

El Ejecutivo de ZP y compañía intentaron hacer ver en los días previos a esta manifestación que la misma había sido convocada por el Partido Popular única y exclusivamente como medida de confrontación -quizás porque ellos así lo pensaron el pasado mes de enero-, pero las más de 140 asociaciones y colectivos que la convocaron y la secundaron en ningún momento mentaron ni a Zapatero ni a nadie del PSOE.

Una vez más, los socialistas quedaron al descubierto, puesto que lo que se escuchó en Madrid fue el grito unánime de una sociedad que no quiere que su Gobierno -le hubiera votado o no- se siente con unos asesinos que aún tienen manchadas sus manos de sangre.

Si, estando en la oposición, el PSOE le pedía al entonces Gobierno popular que escuchara la voz de la calle, ahora se tendría que aplicar su mismo cuento.

Santiago Muñoz Machado:
«Ni el menor atisbo de independentismo vasco cabe en la Constitución»

POR ANTONIO ASTORGA MADRID. ABC 4 Febrero 2007

Santiago Muñoz Machado, catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Complutense, trabajó desde la sala de máquinas del Palacio de la Moncloa con los equipos que hicieron posible la Transición. Es autor de más de treinta libros que abordan los problemas del derecho público, la Constitución, el Estado, la Comunidad Europea... «Derecho Público de las Comunidades Autónomas» es obra de referencia. Motivado por los procesos de reforma de los Estatutos publica «El problema de la vertebración del Estado en España (del siglo XVIII al siglo XXI)» (Iustel), donde advierte sobre los problemas de estabilidad y porvenir del Estado.

-El lendakari se baja de la nave a las puertas del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, mira a un lado, a otro, y profiere ante sus fieles: «!País de locos!». ¿Está loco un país que somete a un presidente autonómico a la Justicia, o la ley está por encima de todos?
-Se ha montado un espectáculo desmesurado, y poco razonable. No pasa absolutamente nada porque un alto dignatario político declare ante la Justicia. Aun en el caso de que, como parece seguro, la declaración hubiera podido ser evitada ya que el Tribunal Supremo ha resuelto que no se puede criminalizar el ejercicio de la política. Pero mientras la cuestión se archiva, cosa que yo creo que ocurrirá enseguida, hubiera bastado con invocar la autoridad del Tribunal Supremo, sin necesidad de recurrir al alboroto. Por supuesto que la ley está por encima de todos. Y no se debe dar la impresión de que nadie pretende estar por encima de ella.

-¿Cómo interpreta la manifestación del nacionalismo vasco y acólitos en apoyo de Ibarretxe?
-Entiendo poco las actitudes dogmáticas. Y me resulta sorprendente el espectáculo de la militancia ciega. Pero ya estamos acostumbrados a ver, en los últimos lustros, que cualquier actuación en la que esté afectado un líder nacionalista se tiende a considerar como una agresión contra el pueblo, contra su orgullo y sentimiento nacional. Nada tiene que ver una cosa con otra, pero los delirios a que nos hemos acostumbrado así lo tienen establecido.

-El presidente Zapatero insiste en llevar adelante su «proceso», y Batasuna lo confirma «con una interlocución importante» (sic) un mes después de que los terroristas asesinaran a dos ciudadanos. ¿Por qué se empecina Zapatero en dialogar con terroristas?
-Lo peor del presidente Zapatero ha sido la dramática ingenuidad con que parece haber afrontado la negociación. Lo demás, sus deseos de conseguir la paz en España buscando todas las vías posibles, me parece bastante más comprensible. Ningún Gobierno responsable rechazaría una oportunidad. Distinta es la cuestión del precio que haya que pagar... Sin duda hay precios impagables, si la integridad del Estado español se pone en cuestión, o si instituciones fundamentales para la vida del Estado, como la Justicia, se han de defraudar o malvender.

-¿«Quo Vadis», España?, que diría Ortega. ¿Sigue siendo un problema en España el trágico veredicto denunciado por el pensador: «La esencia que preside las relaciones de la España actual es un acentuado particularismo»?
-El particularismo en Ortega no es sólo el de los nacionalismos periféricos -las «regiones ariscas» que él llamó-. El particularismo tiene que ver con la carencia de políticas capaces de contener proyectos ilusionantes para el conjunto de los ciudadanos. El pensamiento de Ortega sigue vivo: muchas corporaciones e instituciones decisivas para la vida del Estado miran más bien por su interés inmediato antes que por el interés general de España. Lo vemos todos los días; a algunos partidos políticos les interesa, sobre todo, la permanencia en el poder, más que la formulación de proyectos que puedan llevarles a perderlo. Se pacta con el diablo, si es necesario, para mantenerse, aunque ese pacto pueda conllevar perjuicios serios para las estructuras, para la consolidación del Estado o pueda suponer mermas en su vertebración.

-¿Ese «pacto con el diablo» podría ser el diálogo con el diablo terrorista que propugna Zapatero?
-Puede ser...bueno, depende lo que suponga ese diálogo. En efecto, si el diálogo conlleva el reconocimiento de una nación vasca transpirenaica, que se conecta con Navarra y que se forma dentro del Estado español, o sea una estructura que pueda aspirar a su propia sustancia como Estado y a la independencia, evidentemente ese es un pacto de quiebra. Si por ahí van, ese es un pacto liquidatorio de las estructuras políticas preexistentes que tantos siglos ha costado consolidar.

-¿Tienen las naciones o nacionalidades «derecho a autodeterminarse, y a convertirse en Estado...», que es la aspiración del lendakari, y de su «cla» independentista y/o nacionalista?
-En la Europa constitucional y democrática, desde luego que no. El derecho de autodeterminación aparece por primera vez en la doctrina marxista, en el último tercio del siglo XIX, y se empleó con enorme flexibilidad política para reconocerlo sólo a los pueblos de los que podía preverse que lo usaran para afirmar la revolución del proletariado. Suena tan viejo, que en Europa huele a políticas tan arcaicas como medievales.

-¿Los nacionalistas vascos reivindican una forma inconstitucional de «asociación libre de Euskadi» con el Estado español?
-No sé si lo siguen reivindicando, pero en la Constitución española no cabe una fórmula de asociación libre del País Vasco con España. El País Vasco es una pieza territorial integrada en el Estado, y para separarla habría que reformar la Constitución y, para convertir eso en un Estado libre asociado lo que se necesitaría es una reforma constitucional muy traumática. Y en los términos en los que está ahora la política, la historia, y la percepción ciudadana, es radicalmente imposible.

-El PNV no ha rectificado explícitamente el pacto de Estella ni se ha desprendido de la pretensión secesionista del «Plan Ibarretxe», rechazado por el Congreso de forma aplastante y mayoritaria. Y ahora el nacionalismo vasco toma la calle del «¡país de locos!» contra los jueces...
-No tardará mucho, creo, en plantearse una reforma del Estatuto vasco. Ojalá salga más consensuado que el catalán. Así sea. Hay algunas pretensiones de los primeros proyectos que no tienen más futuro que ser abandonadas. Ni el menor atisbo de independentismo del País Vasco cabe en el marco constitucional. Por tanto, no hay ninguna posibilidad de debatirlo.

-¿Hay que borrar del mapa el independentismo?
-Bueno, borrarlo ideológicamente no; quien quiera ser independentista, que lo sea. La libertad ideológica no tiene límites. Quien aspire a la independencia de su pueblo es libre de formularlo como idea política, pero lo que no hay es marco ni constitucional ni europeo para que una reivindicación así pueda tener la menor posibilidad de realizarse. Y como no puede tener el menor alientos, pues, plantearlo es una fuente decrispación. Eso es lo que hace chirriar y poner en fuerte crisis las instituciones.

-Pero Ibarretxe acusa al Foro de Ermua, a quien le niega la palabra, de «generar odio y crispación». Luego están los Estatutos de andar por casa, diálogos y/o negociaciones con terroristas, nacionalismos excluyentes, batasunos que preceden a lehendakaris ante los tribunales, órdagos a los jueces... ¿Por qué se desprecia, y se odia, tanto a España?
-Incluyo la valoración de esta negación de la palabra en mi apreciación de que la libertad ideológica no tiene límites. En cuanto al odio y el ninguneo de España, me parece que puede apreciarse entre la clase intelectual una reposición del valor de la palabra y el concepto España. Se empieza a utilizar cada vez más. Ahora, España como concepto, vuelve a ser de nuevo un valor en alza.

-¿Pero no resulta humillante que el Gobierno de esta nación en alza se entreviste, pacte y/o dialogue con una banda de asesinos?
-Lo humillante es menos la actitud que el precio que se esté dispuesto a pagar.

- En su libro sobre «El problema de la vertebración del Estado» repasa los fundamentos ideológicos de los nacionalismos. Al explicar el caso vasco, afirma que el PNV asumió la herencia de Sabino Arana de modo completo, incluyendo en ella, sin beneficio de inventario, los elementos míticos, contradictorios y extravagantes de su pensamiento. ¿Dónde reside esa mitología, extravagancia y contradicción reflexiva?
-El de Sabino Arana es un pensamiento asombroso, frágil y cambiante. Pasa de ser independentista a ultranza a españolista. Y construye la esencia de la nación vasca utilizando mitos o inventados o ensalzados hasta el límite de crear, con pequeñas bases históricas, grandes leyendas. Todo sirve para construir una nación. Es lo que una politóloga francesa ha llamado el «procedimiento IKEA» de construir naciones: se cogen materiales procedentes de la historia, legendarios -un héroe, una batalla, una bandera- y se construye rápidamente una mitología que fundamente una reivindicación nacionalista.

-¿Pero cuánto hay de realidad en esas historias?
-Nadie medianamente informado podría negar la peculiaridad histórica, geográfica o cultural, de los territorios vascos. Pero ello no justifica que, además de estas singularidades, las reclamaciones nacionalistas se apoyen en datos completamente artificiosos, que son en buena medida históricamente inventados, y que no haría falta para nada invocarlos y mucho menos haber sacralizado al héroe y al creador de toda esa ideología hasta el punto de convertirlo en un ideólogo parangonable con los grandes profetas de la historia.

-Hoy, España, ¿más bien que una nación, es una serie de compartimentos estancos?
-Las reformas estatutarias emprendidas, la exacerbación del sentimiento nacionalista periférico... nos devuelven a una manera de configurar el Estado de base paccionada. Hay un retroceso, un retorno al pasado, por otra parte no negado por nadie, ni por los que lo reclaman ni por los que lo consienten. Parece un retroceso a la España anterior a los Decretos de Nueva Planta con los que se inicia el uniformismo centralista del Estado borbónico.

-¿No cree que el camino emprendido nos lleva a la desvertebración definitiva?
-No lo creo en absoluto. Tenemos una base cultural muy firme y enraizada, que no puede ser quebrada por la voluntad unilateral de nadie. Contamos, además, con un fondo jurídico común, que consiste en que las libertades, que con tanto esfuerzo nos hemos dado, también están absolutamente consolidadas, y son un patrimonio universal para todos los españoles, insusceptibles, por tanto, de ser aplicadas de un modo heterogéneo y desigualitario.

-¿El Estatuto catalán se ha superpuesto a la Constitución?
-El Estatuto catalán no ha tenido en cuenta el delicado equilibrio en que está sostenida la regulación de la estructura territorial del Estado y, en alguna medida, ha tratado de subirse sobre los hombros de la Constitución misma. Para empezar, es una norma sorprendentemente defectuosa. Sus contenidos y su regulación son impropios de un Estatuto, se mire por arriba, en cuanto que contiene preceptos que se escapan de la disposición de un Estatuto, como por abajo en tanto que se entretiene en pormenores indignos de su rango. Puede pronosticarse que lo que traerá esa norma es más conflictividad y no más poder real y efectivo para la Generalitat. Esa nomra está mal hecho.

-¿El Estatuto catalán ha actuado de «efecto ganzúa» para excluir al Partido Popular?
-El efecto es ese, aunque no sé si la pretensión: el PP está fuera, ha estado fuera de ese consenso, y eso es una cosa muy grave, porque la operación estatutaria es en cierta medida también constituyente, ya que el Estatuto completa el texto constitucional en cosas muy esenciales. De lo que diga el Estatuto depende no sólo la competencia, y el poder de una Comunidad, sino de rechazo también el poder del Estado. Y esas operaciones tienen que hacerse consensuadamente, no por minorías efímeras. Son efímeros todos los políticos y los partidos, pero muy especialmente si están apenas sostenidos por minorías muy endebles.

Expectación sin límites
Antonio Jiménez. Periodista Digital 4 Febrero 2007

La campaña del referéndum para la ratificación del nuevo Estatuto de Andalucía que tendrá lugar el domingo 18 de febrero ha arrancado con una indiferencia y desinterés similar al mostrado previamente por los andaluces durante los debates para su reforma.

Si en la mente de algún estupendo estratega de la cosa pública anidó la idea de que en Andalucía no se iba a hablar de otra cosa mas que del nuevo Estatuto de autonomía desde el instante mismo en que se anunció su modificación, el clamor popular suscitado lo dice todo sobre sus dotes para la clarividencia.

El inicio de la campaña ha confirmado, en efecto, la expectación descriptible con que ha sido acogido el referéndum del 18-F en la población y también las consecuencias que para el PP habría tenido el haberse quedado al margen de la nueva ley.

Menos mal que Rajoy se decantó en apoyo de Javier Arenas, frente a otros dirigentes populares que no estaban por la labor de entrar en el consenso por un quítame allá la "realidad nacional" aparecida en algún rebuscado documento cordobés del XIX.

Rajoy acertó al ejercer su autoridad como presidente y respaldar a Arenas que no quería perder el tren político del Estatuto en el convencimiento de que una negativa del PP al nuevo marco normativo autonómico andaluz sería aprovechado por la maquinaria mediática del "régimen", con Canal Sur a la cabeza, para pasar como una apisonadora sobre los populares. Habrían quedado laminados políticamente durante un cuarto de siglo.

No hay mas que ver lo que piensa Gaspar Zarrías del apoyo de los populares al nuevo texto estatutario, "un sí vergonzante, con la boca chica, en el ultimo momento y mas por supervivencia política que por convicción", y lo que dice Chaves, "la derecha no está interesada en el Estatuto, nunca ha estado interesada en Andalucía, ni en el autogobierno", para presagiar el quinario político que habrían pasado Arenas y los suyos de no respaldar el texto autonómico que los andaluces deberán refrendar el 18 de febrero.

Dio igual que a los ciudadanos, en general, les importara una higa la reforma y ampliación del Estatuto de Carmona, y que entre sus preocupaciones y prioridades vitales, sociales, económicas o políticas, no figurara ni en sueños, su modificación.

A falta de ideas y proyectos más necesarios, Chaves apeló al recurso fácil de abrir el debate de la reforma del Estatuto andaluz como objetivo y justificación de su quinta legislatura y de paso servir en bandeja a Zapatero la coartada política que necesitaba para justificar su apoyo ciego al controvertido "Estatut" catalán al que estaba obligado por el tripartito y por el apoyo parlamentario que le prestaba ERC.

Dicho esto, el nuevo Estatuto andaluz está ahí y los andaluces deberían refrendarlo mayoritariamente en las urnas el próximo 18 de febrero, aunque solo sea por el morbo de comprobar ,como ha prometido Chaves, que con el nuevo instrumento normativo, Andalucía se situará en el pelotón de cabeza de las regiones mas desarrolladas de España y Europa. ¿Le creemos?

El Espíritu de Ermua sigue vivo
David Sánchez Periodista Digital 4 Febrero 2007

De éxito total podría calificarse a la manifestación contra ETA y contra la negociación con los terroristas ocurrida en Madrid hoy Sábado 3 de Febrero de 2007. Minutos antes del comienzo de la convocatoria se soltaron 25.000 globos amarillos y rojos y que sirvieron como un semáforo en verde que daba la salida a una auténtica marea humana que clamaba un NO rotundo a la negociación con terroristas.

La séptima manifestación contra ETA y contra la negociación con los terroristas y, a mi parecer, la más multitudinarias de largo. A la hora de lanzar este post aún no tenemos cifras oficiales, pero viendo las fotos y el vídeo de la vista aérea que incluyo no cabe la menor duda que esta manifestación convocada por el Foro de Ermua y con unas 100 adhesiones de distintas plataformas cívicas -entre ellas la AVT- es un rotundísimo éxito.

Con contadísimos medios de comunicación a su favor, con seis televisiones de ámbito nacional que los ningunean, con un gobierno que hace oposición a la oposición y donde a diario las víctimas del terrorismo, y muy especialmente su Presidente Francisco José Alcaraz, reciben los más atroces insultos y descalificaciones, han sido capaces de colapsar literalmente todo el recorrido que va desde la Plaza Colón hasta la Plaza de la Independencia pasando por todo el Paseo de Recoletos, Plaza de Cibeles, calle Alcalá y demás calles adyacentes.

No quisiera continuar este post sin querer hacer saber que en esta multitudinaria manifestación está muy presente el espíritu de los dos últimos asesinados por ETA en la T-4 de Barajas con casi 800 kilos de explosivo; los ciudadanos ecuatorianos Diego Armando Estacio y Carlos Alonso Palate. Asesinados por ETA, únicos culpables, y alentados y envalentonados por mor de una nefasta política antiterrorista que sólo ha servido para darles alas, envalentonarles, permitir que los asesinos se rearmen mientra el Fiscal General del Estado, el Ministerio del Interior y Gobierno en pleno miraban para otro lado. El Gobierno despreció a la media España, apostó por ETA de una forma irracional e imprudente y trajo como consecuencia dos asesinatos y la T-4 de Barajas reducida a 40.000 toneladas de escombros.

Retorno al Pacto Antiterrorista, retorno de la Ley de Partidos y sobre todo NO a la negociación. No queremos más muertos y queremos una ETA derrotada donde los ciudadanos de bien seamos los vencedores y los terroristas, los que los apoyan, alientan, justifican y jalean sean los vencidos.

Los que seguro dirán que fueron cuatro gatos o cuando la Delegación de Gobierno estime las primeras cifras oficiales deberían ver este vídeo, si no lo han visto y mienten deliberadamente. A todos los que te digan que fueron cinco o seis remíteles el enlace a este vídeo; vídeo que puedes ver a continuación:

Por la Libertad. Derrotemos juntos a ETA. No a la negociación.

Que tome nota el Gobierno con quien quiere estar; si con los asesinos con más de 800 crímenes a sus espaldas o con la inmensa mayoría de ciudadanos cívicos que queremos vivir en paz y, sobre todo, en libertad.

ACTUALIZACIÓN a las 0:50 horas
Ya tenemos las primeras cifras oficiales: La Comunidad de Madrid cifra en un millón y medio el número de asistentes mientras que la Delegación del Gobierno lo hace en 181.201 (toma precisión). Mi opinión personal es que no me creo ni la una ni la otra, pero viendo las imágenes, el vídeo de arriba y habiendo hablado con gente que sí ha ido, mis conclusiones me llevan a pensar que el número real de asistentes está más cerca del millón y medio que dice la Comunidad de Madrid que los 181.201 personas que tasa la Delegación del Gobierno.

En los próximos días veremos cuan exitosa ha sido esta manifestación midiéndola con mi particular método: "El insultómetro" que va en directísima proporción con las ofensas, injurias, oprobios y vituperios varios que lanzarán los Pepiños y López Garridos de turno juntamente con algún que otro sesudo analista y/o periodista.

Aquí os dejo unas cuantas fotos recogidas por la red y capturas de pantalla tomadas de Telemadrid.

Enhorabuena al Foro de Ermua y a todas las asociaciones y demás plataformas cívicas que apoyaron esta manifestación. Y por supuesto a todos los que fueron.

No sé por qué pienso que esta manifestación va a marcar un hito.

"¡Víctima, que eres una víctima!"
Enrique Zubiaga Periodista Digital 4 Febrero 2007

[paraguas del Foro Ermua] El otro día acudieron al Palacio de Justicia de Bilbao -que está situado frente a Sabin Etxea, la sede del PNV, y a pocos metros de la estatua de Sabino Arana- los abogados del Foro Ermua que habían presentado la querella contra Ibarreche por su reunión con la ilegal Batasuna.

Les tenían preparado un paseíllo las fuerzas vivas del partido, entre ellos el jefe de la Ertzainza y el Gobierno Vasco en pleno, y tuvieron que oír de todo.

El socialista y miembro del Foro Antonio Aguirre, [Antonio Aguirre, puño en alto] expulsado del PSE por querellarse contra Patxi López por su reunión con Batasuna, se limitó a alzar el puño ante los insultos.

Sin embargo hubo un "insulto" que me llamó la atención especialmente, fue dedicado a Daniel Portero, que tuvo la desfachatez de llevar una camiseta con la bandera española y de gritar "¡Justicia!" y le llamaron... "víctima".

Se da la circunstancia que su padre fue asesinado por el etarra Harriet Iragi, quien un vez detenido le dijo lo siguiente al juez que le tomaba declaración: [Luis Portero, asesinado por ETA] «Cuando vaya esta tarde al funeral [en referencia al asesinato de un magistrado del Tribunal Supremo, de su chofer y de su escolta], dígale a sus compañeros que usted puede ser el siguiente, siendo juez, ¿qué espera?».

A Ibarretxe -que respondió a las preguntas de la abogada de batasuna Goiricelaya, la que recibíó la rosa blanca por la paz de Pilar Bardem- pero no a las del Foro, "un movimiento que incorpora dosis de odio y crispación a la sociedad vasca", le despidieron cantando el [Juanjo y señora] "Eusko Gudariak", himno al soldado vasco, y con gritos de "Gora Euskadi askatuta".

A los del Foro Ermua les llamaron "fascistas" y tuvieron que ser protegidos por los ertzainas de algunos que querían pegarles con sus paraguas por sus "provocaciones".

Por todo lo anterior esta tarde me voy a apoyar al Foro, a Daniel, a los Jueces y a todas las víctimas a la manifa del Foro Ermua en Madrid.

IMAGEN CORPORATIVA
Vicepresidencia extenderá a los centros de mayores su mandilón
El uniforme de las «galescolas» se utilizará en toda la red asistencial

La nueva imagen reflejará «a identidade do país» pero la ropa no será de uso obligado
Domingos Sampedro santiago La Voz 4 Febrero 2007

Desde el mandilón que llevarán los pequerrechos en las guarderías de la Xunta, las llamadas galescolas , hasta las batas de los talleres ocupacionales o las sábanas, baberos y manteles que se utilizan en las residencias de mayores, la Vicepresidencia de Igualdade e Benestar estampará toda su red de centros asistenciales con una imagen corporativa que, además, deberá reflejar «a identidade do país». El material será distribuido de forma gratuita entre los trabajadores y los usuarios de las instalaciones, aunque para estos últimos su uso no será obligatorio.

El concurso público de ideas convocado esta semana por el departamento que dirige Anxo Quintana con el fin de diseñar la imagen corporativa de las galescolas será aprovechado posteriormente para crear nuevos prototipos de toda la gama de productos que se utilizan en las instalaciones asistenciales dependientes de Vicepresidencia. De este modo, las toallas o pijamas de los centros para discapacitados o los mandilones que se utilizan en los comedores de las residencias de la tercera edad llevarán las nuevas marcas identificativas, que también se extenderá por las mantelerías e incluso parte del mobiliario de la red de centros.

El ejemplo del Sergas
El modelo en el que se inspira Vicepresidencia para elegir la imagen corporativa de sus centros asistenciales es, aunque salvando las distancias, el que ya están implantado en el Servizo Galego de Saúde (Sergas). La creación de este tipo de marcas «é unha práctica común en moitos servizos públicos», explica en un comunicado el secretario xeral de Relacións Institucionais, Antonio Losada, que remarcó que si algo se les ha pedido a los diseñadores que participarán en el concurso de ideas es que hagan «un esforzo de imaxinación para reflectir a identidade de Galicia» en los proyectos que presenten.

El primer material que estará disponible es el correspondiente a la red de guarderías de la Xunta. En un segundo momento vendrá el resto, que será distribuido entre los usuarios de los centros asistenciales de forma gratuita, independientemente de las rentas de los beneficiarios. Vicepresidencia también insistió en que todo este material será de uso voluntario para los usuarios, ya que se podrá utilizar cualquier otro que cumpla la misma función. En cambio, la previsión es que los empleados de los centros sí trabajen uniformados.

La nueva imagen corporativa de Vicepresidencia será incorporada a más de 200 centros asistenciales, de los cuáles 99 serán galescolas , 30 centros para mayores y otros 66 centros de día. En total, sólo su número de usuarios rebasa los 13.500. Y todos tendrá la posibilidad de gastar el mismo mandilón.
 

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