AGLI

Recortes de Prensa    Lunes 5 Febrero   2007
España y libertad
EDITORIAL Libertad Digital 5 Febrero 2007

Las calles de Madrid han vuelto a albergar una gran manifestación por la derrota de ETA. Es ya la séptima, y los españoles, lejos de cansarse de salir a la calle, renuevan su compromiso con el fin del terrorismo a cada nueva ocasión y con el mismo entusiasmo. En todas ellas la bandera española ha sido protagonista, pero nunca como en esta. El día anterior la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, llamó a los españoles a acudir con banderas. No hubiera sido necesario, porque cada vez más este Gobierno antinacional y antiliberal está llevando a más y más ciudadanos a identificar libertad y España, España y libertad.

El Gobierno reacciona como un poseso ante un crucifijo cuando se le antepone cualquiera de los dos valores. Ambos, España y libertad, han de ser las dos claves de la oposición al Gobierno de Rodríguez Zapatero por el único partido que está dispuesto a realizar esta labor, por convencimiento y también por pura supervivencia. Porque la idea nacional es muy querida por los ciudadanos y en ella tiene el centro derecha su principal baluarte. Porque la libertad es el valor más excelso de la vida en sociedad, pues es también el más humano. Y porque las dos son objeto de sistemático menoscabo por parte de José Luis Rodríguez Zapatero y de sus socios políticos. Las dos ideas están hoy más unidas que nunca desde 1812 y contienen todo aquello por lo que merece la pena luchar.

Hoy el criptocomunista Diego López Garrido se ha retorcido, literalmente, al contemplar a centenares de miles de españoles erigir su enseña como el mejor símbolo de la derrota de la ETA. No ha tenido mejor ocurrencia que acusar al PP de "apropiarse de los símbolos nacionales". El PP no se ha apropiado de los símbolos nacionales. Son los españoles quienes los recogen de la escombrera moral en que los ha abandonado el Gobierno, y el PP se ha limitado a sumarse. También ha hablado de la lucha contra el terrorismo en Irak, como si no fuera el Gobierno de Rodríguez Zapatero el que abandonó vergonzantemente aquella lucha nada más llegar al poder; como si ese terrorismo no fuera, en verdad, la manifestación más violenta de la Alianza de Civilizaciones de Zapatero.

El nerviosismo del partido socialista y del Gobierno está plenamente justificado. Desde su llegada al poder han seguido una estrategia sin concesiones de aislamiento del PP, preparándose el terreno para deslegitimarle ante una eventual vuelta al poder por la fuerza de los votos. También han seguido una política de división y de ruptura de consensos, que es necesaria si, como es el caso, Rodríguez Zapatero quiere convertir la democracia del 78 en otra cosa. Pero toda su estrategia se desvanece ante la fuerza integradora de la idea de España y el liberador atractivo de la libertad. El Partido Popular ha visto en las calles de Madrid los dos valores que le deben llevar de nuevo al Gobierno.

Márchese, señor Feijoo
EDITORIAL Libertad Digital 5 Febrero 2007

Mientras en Madrid la bandera y el himno nacional se hicieron símbolos de la resistencia cívica a ETA, en Galicia el supuesto representante del único partido que no se ha apuntado a la destrucción tanto de esos símbolos como, sobre todo, de lo que representan, hablaba para traicionar los principios y los ideales que el PP defiende en el resto de España. Mientras el Paseo de Recoletos quedaba ocupado por una marea humana que portaba tanto la bandera española como pancartas en defensa de la libertad, acogiéndose a la moderna idea liberal de la Nación como defensora de nuestras libertades, Núñez Feijoo se enclaustraba en el aldeanismo paleto y provinciano del nacionalismo más carca queriendo aparentar ser el más moderno y "centrista" de sus compañeros de partido.

Si hay un lugar de España donde el nacionalismo se desvela con más claridad como una ideología de clases dirigentes que desean imponerse a la sociedad para aumentar su poder, ese es Galicia. Una región española donde el nacionalismo no es compartido más que por esa élite política, mediática y académica que desea repartirse un pastel de poder, prestigio y dinero cada vez mayor. Un pensamiento reaccionario que basa la legitimidad del poder no en el grado de respeto al derecho individual sino en la representación de una tribu, y que sólo una fracción irrisoria del electorado gallego tiene como propio. Eso no impide que el parlamento gallego al pleno, en mayor o menor grado, participe de él. Algo que demuestra las carencias de nuestro imperfecto sistema democrático, pero que no legitima una ideología contraria a la libertad y a los derechos individuales.

Que Núñez Feijoo crea "excesivas" las referencias a la unidad de España en los proyectos de estatuto andaluz y castellanomanchego lo hace un miembro solícito de esa élite aislada de sus representados, pero lo descalifica como miembro –y no digamos ya dirigente– del Partido Popular. Que Núñez Feijoo considere que ser "españolista" es un defecto, le valdrá las sonrisas de Quintana y Pérez Touriño, pero debería valerle una reprimenda y una exigencia de disculpas por parte de la ejecutiva popular. Parece que el proyecto de estatuto gallego ha naufragado entre discusiones sobre quién es más "galleguista". Núñez Feijoo no debería ejercer de Zapatero intentando resucitarlo. Ya está repleta la España liberal de estatutos nacionalistas que reducen los derechos individuales de quienes han de vivir bajo ellos. El PP no debe ser cómplice, y mucho menos impulsor, de otro más.

Manifestación del Foro de Ermua
El espíritu de España
Isabel Durán Libertad Digital 5 Febrero 2007

La misma semana en que el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos recibía en calidad de homónimo al responsable de relaciones exteriores de la "nación catalana", millón y medio de personas llegadas desde todos los rincones de España se han echado a la calle con dignidad, educación, mucha firmeza y un gran sentido de España para demostrarle al presidente su colosal error. Cuanto más arrecian las vilezas del Gobierno radical antiespañol, más gentes "de buena fe" dan la espalda PSOE y más se llenan la calles, plazas y esquinas de la malograda España zapateril para ponerse festiva, demócrata y serena contra su principal destructor.

Si la exigua manifestación de la UGT para mayor gloria del Ejecutivo visualizó un mar de banderas blancas, símbolo de la rendición, y muchas republicanas, la de este fin de semana convocada por el Foro de Ermua ha convertido la principal arteria de Madrid y aledaños en una marea de banderas constitucionales y rojigualdas por la libertad de España.

A Zapatero ya no le creen ni los suyos. Tres de cada cuatro españoles se saben engañados y creen que continúa negociando con la ETA. Su suicida política está provocando un auténtico clamor en su contra. Convertir en héroes y en hombres de paz a secuestradores y asesinos múltiples y a sus jóvenes cachorros se paga. Ceder espacio al odio de los criminales y sus acciones propagandistas, hacer de altavoz de los terroristas, se paga. Y en La Moncloa están muy nerviosos. Cargan con Irak como si su propio chapapote etarra no les fuera a salpicar.

Un mes después del asesinato de Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio, los dos muertos del "proceso de paz", el espíritu de Ermua reencarnado en Ortega Lara, Teresa Jiménez Becerril, María Jesús González, Mapi de las Heras, Mikel Buesa y tantas otras víctimas del terrorismo, es el espíritu de España. Todos ellos con sus voces limpias han puesto en su sitio a un presidente que les ignora y desprecia y que sólo quiere diálogo con los terroristas y no con sus víctimas ni con el principal partido de la oposición. El 3-F ha abierto una puerta a la esperanza para España. Y Zapatero lo sabe.

Manifestación del Foro de Ermua
La reacción del Gobierno
Agapito Maestre Libertad Digital 5 Febrero 2007

Ridiculizado por los etarras el domingo, cuando se entregaron a la policía autónoma 19 de sus cachorros, el presidente del Gobierno tiene un motivo más para pensar en el acontecimiento político del sábado. Él intuye que eso no fue una movida sindical, ni menos una campaña de titiriteros tiesos, para apoyar a un partido político. Zapatero no es un político bobalicón. Tiene entendederas suficientes para saber que la nación, España, incluido en ella muchos de sus votantes, estuvo presente el sábado en la manifestación de Madrid. El resto es mentira. Poco importa que los medios de comunicación guardaran silencio y oscuridad. Poco importa que el Gobierno llore por ser despreciado. Poco importa la basura que suelten los pobrecillos escritorzuelos y periodistas al servicio del Gobierno. Ni siquiera interesa ya discutir las cifras de participantes en la manifestación.

Tampoco podemos comparar lo incomparable: el acto convocado el pasado mes por UGT y el Gobierno es una cosa menor, tradicional y reaccionaria, propia de las campañas de agitación y propaganda de los partidos leninistas clásicos, al lado del grandioso acontecimiento político a favor de España, de la nación democrática, que a todos nos garantiza la posibilidad de ser libres e iguales ante la ley. Ante este grandioso acto democrático sólo un imbécil se quedaría pasmado sin decir y hacer nada, esperando a ser sacado casi a empellones electorales de La Moncloa. No, no creo que el Gobierno sea capaz de guardar silencio sobre los cientos de interpretaciones que tiene el feliz acontecimiento del sábado. Todas ellas deberían ser evaluadas por el Gobierno. Y, sin duda alguna, frente a quienes creen que no hará caso, yo mantengo lo contrario. De hecho el Gobierno a través de Moraleda y López Garrido ha hecho ya valoraciones. ¿Ridículas? No tanto como algunos creen. El castigo del himno nacional lo ha acusado. Ya lo creo. Creían que era de su propiedad. Pobres.

Zapatero es un político con caracteres perversos, entre otras razones, porque no sabe qué es la nación española, pero eso no significa que sea estúpido. Sabe que la manifestación del sábado lo pone a los pies de los caballos: o Nación o ETA, o se acerca al PP y al resto de fuerzas políticas que defienden la nación española o a tragar con ETA y los nacionalistas. Intentará, como siempre, ganar tiempo. Moverá sus terminales mediáticas y retrasará los plazos de la negociación con ETA. Pero, nadie lo dude, la manifestación del sábado le hará pensar. Ya lo creo. Primera prueba: les ha molestado, insisto, que el acto fuera cerrado con la interpretación del himno nacional. ¡Curioso! No tanto. El himno ya no es suyo sino de todos.

Pero, aparte del himno y la bandera, han perdido otras dos fuentes de legitimidad que ya nunca rescatarán: el pasado y el porvenir, la historia y el futuro de España. Durante casi tres años, el Gobierno ha tenido secuestrados esas fuentes. Por fortuna, esas propiedades ya sólo tienen un único propietario: las víctimas del terrorismo, los españoles caídos por España. Perdió, sí, el pasado, el día 30 de Diciembre en Barajas, cuando ETA volvió a matar a dos inocentes. Y el día 13 de enero perdió el futuro, cuando gritaron por la paz con los terroristas. Sí, sí, el futuro del Gobierno depende de la magnanimidad de ETA. Terrible. Todas estas enseñanzas están expuestas con claridad en la manifestación del 3 de febrero.

Un Gobierno pendiente de la crisis empieza un año electoral
Editorial Elsemanaldigital 5 Febrero 2007

La presente legislatura empezó con las elecciones generales del 14 de marzo de 2004 y está a punto de entrar en su cuarto y último año. En el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero hay nervios preelectorales porque, aunque el referéndum andaluz del 18 de febrero no supone demasiados problemas ya que PP y PSOE hacen campaña a favor del voto afirmativo, las elecciones municipales y autonómicas del domingo 27 de mayo se están planteando con muchas incógnitas para el Ejecutivo. Y el Gobierno va a entrar en crisis además de manera inmediata.

La crisis está anunciada desde hace meses, ya que el ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, será el candidato socialista a la presidencia de Canarias y tendrá que abandonar su actual cargo de manera inmediata. Los carteles electorales ya están en las Islas con su rostro y con su nombre, y Zapatero no puede retrasar más la sustitución del Notario Mayor del Reino. El verdadero problema es que su equipo está dividido también en torno a esta decisión.

La vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, y el ministro del interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, parecen disputarse la preeminencia al lado de Zapatero y dentro del Gabinete. Las decisiones del Gobierno son descoordinadas, y no es ya noticia que los ministros hagan declaraciones contradictorias y dicten incluso políticas de signo opuesto; así ha sucedido entre Interior y Defensa a propósito de la Guardia Civil o entre Sanidad y Agricultura a propósito del vino. La inminencia de una crisis, el final de la legislatura y ambiente preelectoral no hacen más que agudizar las tensiones dentro del Gobierno.

La crisis en ciernes puede ser mínima, limitada a sustituir a López Aguilar; y sería una señal más de impotencia por parte de Zapatero, sin margen de maniobra ni tal vez tiempo para cambiar de rumbo en los meses que le quedan antes de disolver las Cortes. Pero también puede ocurrir que Zapatero aproveche la ocasión para cambiar algunas caras en el Ejecutivo y para llegar a las elecciones con un equipo más atractivo, y menos dividido en cuestiones esenciales.

La solución está sólo en las manos de un Zapatero que debe recordar que preside el Gobierno de España, y no la comisión electoral de su partido. En la situación actual este país no puede permitirse durante un año un Gobierno paralizado por los problemas, por sus divisiones y por la campaña electoral. Hay decisiones que deben tomarse, y la obligación del presidente del Gobierno es maniobrar al servicio del país y de los ciudadanos, no sólo de su propio equipo ni de su partido.

Madrid censuró a ZP por obcecarse en el error de dialogar con ETA
Antonio Martín Beaumont elsemanaldigitall 5 Febrero 2007

El sábado la capital de España fue un clamor. Cada día más españoles dicen en las calles que no quieren a un Gobierno que dialogue con la banda. Las encuestas así lo señalan también.

5 de febrero de 2007. Seguramente la manifestación más grande de esta legislatura. La Asociación de Víctimas de Terrorismo de Francisco José Alcaraz ya había tenido unos cuantos éxitos similares estos meses atrás. Sin duda. Pero el Foro de Ermua de Mikel Buesa, el sábado, logró reunir a cientos de miles de personas que quieren legítimamente ver cambiar la política antiterrorista del Gobierno. Algo, por cierto, que según las encuestas cada vez más españoles desean.

Lo que pedían esta vez los manifestantes ofrece pocas dudas: que el PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero enmiende sus errores; que renuncie a negociar con ETA; que no haya cesiones al terrorismo a cambio de lo que sólo es el cumplimiento de las Leyes. Sencillamente, a Zapatero se le pidió otra vez este fin de semana –y van seis manifestaciones en dos años contra la política antiterrorista- que regrese al consenso con el PP y retome la política contra el terrorismo -la del Pacto antiETA- más eficaz que ha habido en España. En definitiva, como rezaban algunas pancartas: A ETA se la vence, no se la convence.

Después del atentado de Barajas del 30 de diciembre, de la ruptura de la "tregua" a golpe de bomba asesina, lo que parece increíble es que Zapatero, aparentemente cada vez más ensimismado, ande embrollado en una política que se ha demostrado equivocada y efectivamente fracasada. Aunque, claro, se supone que si el jefe del Ejecutivo se mantiene en sus trece es porque considera que los equivocados son esos millones de españoles que le exigen un viraje.

No entiendo, por ello, que algunos se rasguen las vestiduras a estas alturas por que en la manifestación se pidiese, yendo quizá un paso más allá de la letra de la convocatoria, la dimisión del presidente. Es lo lógico. Muchos ciudadanos entienden ya que Zapatero anda tan comprometido con su proyecto de "paz negociada" con ETA que la única solución para que España regrese a una política antiterrorista eficaz, que pueda acabar con los terroristas, es el cambio de gobernantes.

Pero el líder socialista, con seguridad, no va a dimitir, de ahí que deban ser las urnas quienes resuelvan, si así lo desea una mayoría, el conflicto puesto en evidencia por los manifestantes.

Guste más o menos, España ahora mismo está dividida casi en dos mitades. Dos Españas irreconciliables, por el momento al menos. Unos, los que apoyan a Zapatero, consideran que el final de ETA sólo vendrá a través del diálogo con los terroristas y para ello parecen dispuestos, cuando la excitación de la opinión pública del último atentado etarra baje su nivel, regresar al "proceso de paz" interrumpido con la voladura del estacionamiento de la T4 de Barajas. Los otros, los que se han manifestado este sábado convocados por el Foro de Ermua, con los líderes del PP en cabeza, creen que el final de ETA llegará cuando la debilidad de la banda terrorista sea palpable después de perseguir al terrorismo por tierra, mar y aire.

El himno es de la Nación, no de la Traición
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 5 Febrero 2007

Ya sólo nos faltaba esto: que un Gobierno antiliberal, antidemocrático y antinacional censurase la utilización del himno nacional por la mayor concentración de españoles que se ha visto nunca en la capital de España. Ni cabe mayor envilecimiento ni era imaginable hace apenas dos años que un representante del partido en el Gobierno pudiera llegar tan lejos en la afrenta y caer tan bajo en el ejercicio del Poder. Diego López Garrido, cuya única razón verosímil para ocupar el cargo de portavoz o portacoz parlamentario socialista es que echemos en falta a Rubalcaba, ha tenido la cara dura de decir que el PP "ha querido quedarse con la lucha contra el terrorismo, luego con la bandera y ahora con el himno". Por desgracia, no tanto como debería en los tres casos.

Pero que un partido y un Gobierno que se arrastran ante la ETA desde hace un año, sin muertos y con muertos, en lo parlamentario, en lo fiscal, en lo político y en lo judicial pretenda una especie de primogenitura sin hermanos, es decir, un monopolio vacante en la lucha antiterrorista es algo más que un sarcasmo. En la jerga retroprogre podríamos decir que una sarcasma.

Que un partido que en una reciente manifestación de apoyo a la política de claudicación del Gobierno ante la ETA no sacó una sola bandera nacional a la calle –salvo que se considere tal a la tricolor de la Segunda República, que cualquier tonticrófono (o sea, tonto con micrófono) debería llamar "preconstitucional"– se atreva a censurar que en una manifestación convocada por el Foro Ermua, dirigido por socialistas de toda la vida, no como el veterocomunista López Garrido, y a la que acudió millón y medio de personas, decenas de miles de ellas lo hicieran portando la bandera nacional, va más allá del sarcasmo y la sarcasma para hundirse en la injuria a los ciudadanos que le pagamos el sueldo a este distinguido diputado inútil, que estaba mejor de culiparlante que de portavoz de nada.

Que un partido y un Gobierno, en fin, que se negaron a ir a esa manifestación en defensa de la nación española y sus libertades, que han insultado a sus convocantes y a sus manifestantes, que han manipulado en sus televisiones lo que allí pasó y cómo pasó, se atrevan a censurar que se toque el himno nacional al terminar la más emotiva y masiva concentración que hayan tenido lugar contra el terrorismo y la negociación con la ETA es una auténtica provocación, un insulto, una injuria, una befa y una mofa a todos los que física o moralmente estuvimos allí. Contra el terrorismo, con nuestra bandera y con nuestro himno, abandonados por un Gobierno, este, cada vez más abonado a la Traición.

Pues no, López Garrido, no. Los políticos que en tus tiempos comunistas hubieras llamado "vendepatrias" no tienen legitimidad para criticar que la gente oiga con respeto y emoción el himno nacional. Y si tuvieran algún argumento legal, que no lo creo, habría que arrumbarlo, derogarlo y aplastarlo por ofender al pueblo español. El himno es de la Nación, no de la Traición. Los que tan cobardemente han renunciado a defender la Nación y la Constitución no tienen derecho a criticar a quienes las rescatan del fango y les rinden el culto cívico que merecen. Desde ahora, todos los actos públicos en defensa de las libertades y contra el terrorismo deberían concluir con el himno nacional. ¿Qué les molesta a los malos? Señal de que es buenísimo para los buenos. "¿Quién puso el himno?", pregunta la Traición. "Fuenteovejuna", responde la Nación.

Zapatero, estás rodeado
Luis del Pino Libertad Digital 4 5 Febrero 2007

Aunque esperado, el éxito de la manifestación de ayer fue enormemente gratificante. Lo de menos es que salieran a la calle diez veces más personas que las que logró movilizar para el 13-E, con toda su maquinaria mediática, el antes todopoderoso Gobierno; lo de menos es el contraste entre una manifestación (la del 13-E) donde la pancarta de cabecera avanzaba tranquilamente por el recorrido, y otra manifestación (la de ayer) donde la cabecera tardó dos horas en alcanzar la Puerta de Alcalá, porque el recorrido entero y las calles adyacentes estaban ya abarrotados antes de comenzar la manifestación. Lo de menos es la diferencia entre las caras de póquer de los culturetas que abrían la marcha el 13-E y las caras de satisfacción de quienes ayer se dirigieron desde la tribuna a la inmensa marea de personas que se dio cita en Madrid.

Esa comparación es lo de menos, porque ya esperábamos el contraste. Ya sabíamos que el PSOE ha perdido la calle. Zapatero tiene el Gobierno, pero ha perdido el poder. Sin la calle, y con el cobrador de ETA siguiéndole los pasos, lo que le resta de legislatura a Zapatero es una inmensa agonía en busca de una prórroga imposible.

Lo importante de ayer fue otra cosa: el color, el sonido y la emoción. Sorprende hasta qué punto se han vuelto las tornas en cuanto a la transmisión plástica de los mensajes. Frente a la manifestación gris, triste y uniforme de apoyo al Gobierno el 13-E, la de ayer fue una manifestación donde, miraras donde miraras, sólo había color. Un color imparable. La manifestación se inició, de hecho, con un estallido de color: la suelta de miles de globos rojos y amarillos que conformaron en el cielo, durante un minuto eterno, una enorme bandera española.

Después, durante una hora, el tiempo que tardó nuestra pancarta de los peones en poder empezar a moverse, todos aguantamos a pie firme. César Vidal y Amando de Miguel estaban con nosotros compartiendo esa espera alegre y sorprendentemente larga. Dos horas después del inicio, tan sólo habíamos conseguido recorrer unos doscientos metros. De hecho, sólo pudo avanzarse cuando la gente empezó poco a poco a marcharse de la manifestación, abriendo así un hueco entre la muchedumbre.

Mucho después de la hora prevista, empezaron los discursos, que no pudimos escuchar por la lejanía. Y al final, una novedad que quizá pase, por fin, a ser costumbre: sonaron los acordes del himno nacional, que sí pudimos oír en la distancia. El himno que nos representa a todos los españoles y que, precisamente por eso, a muchos nos emociona, mal que les pese a unos pocos.

Disuelta la manifestación, nos dirigimos a CATS para rendir un homenaje a una persona que para nosotros es muy especial: María Jesús, la madre de Irene Villa. Allí, en el escenario, Lookfor nos hizo llorar a todos con un discurso lleno de palabras de esperanza, de agradecimiento y, sobre todo, de cariño. De cariño hacia María Jesús y hacia todas las víctimas simbolizadas en ella. De cariño hacia alguien que ha sabido mantener una alegría contagiosa a la que es imposible sustraerse.

Es esa alegría indestructible la que va a conseguir expulsarte, Zapatero. No vas a poder resistirte al ataque combinado del color, del sonido y de la emoción de quienes sabemos que la razón, la calle y la alegría están de nuestra parte. Y cuando salgas de Moncloa por la puerta chica, la mirada y la sonrisa de María Jesús, que tú no has conseguido borrar, seguirán estando aquí. Y, además, triunfantes.

P.D. Ayer, en CATS, quedé como un auténtico cochero al realizar los agradecimientos por la organización del acto, olvidándome de mencionar a Juan Antonio Tirado y Javier Castro, de CityFM, que nos ayudaron a conseguir el local y a organizar el homenaje. Y tampoco le di las gracias a Rodolfo, el dueño de CATS, por las facilidades para la organización del acto. Desde aquí el agradecimiento de todos los peones negros para los tres y un fuerte abrazo.

Conocer a Zapo
Pío Moa Libertad Digital 4 Febrero 2007

A Zapo lo han explicado bien Isabel Durán y Carlos Dávila en "La gran revancha", prologada por Stanley Payne. Por azares de las peleas internas de un partido ansioso de cargos y dinero público, corroído por la corrupción, un partido de largo historial terrorista, antiguo y reciente; por azares quizá no tan azarosos del 11-M, ha llegado a mandar en España este sujeto iluminado, pueril y sin escrúpulos, muy relacionado, al menos, con la peor masonería; y un gobierno a tono.

La política de Zapo consiste en asociarse con los separatistas y los terroristas para aislar a los demócratas, entre ellos al PP, y demoler la Constitución. Esa, es exactamente su política, expuesta de mil maneras y probada en los hechos una y otra vez, desde el mismo momento en que firmó el Pacto Antiterrorista para traicionarlo enseguida. Esta política no es coyuntural ni casual: responde a ideas muy arraigadas en más sucia tradición del PSOE, la tradición del Frente Popular que, con falsedad típica, quieren hacer pasar por tradición republicana. Esta es la realidad que debe afrontar la sociedad española.

Pero algunos (Rajoy) prefieren cerrar los ojos y reclaman a Zapo, patéticamente, que "rectifique" (¿por qué no se lo piden a los etarras, y así acaban antes?), prometiéndole que si hace algún gesto contra la ETA "le seguirán" (¿como borregos? Insistió en ello ayer en la manifestación donde una enorme multitud rechazó la colaboración del gobierno con los terroristas). Aunque Rajoy tiene momentos buenos, a continuación los echa a perder con sus blandenguerías de amante abandonado. Incapaz de tomar la iniciativa, ruega a un gobierno pro terrorista y pro separatista que la tome. O incluso colabora con él, como en el indigno chanchullo de los nuevos estatutos de "realidades nacionales", que ya no son de autonomía, porque reducen a residual el estado español. No tengo siquiera la menor seguridad de que, si ganara las elecciones, Rajoy no emprendiera a su vez el camino de los chanchullos con los pistoleros. Obsérvese que ni siquiera ha osado movilizar a la gente contra la política del gobierno, simplemente se suma a iniciativas ajenas que han movido a cientos de miles de ciudadanos.

En todo esto hay un profundo desconocimiento de la historia, de la realidad política y hasta del sentido común. Vuelvo a recomendar el libro de Durán y Dávila. Una pequeña objeción: "El capitán Lozano mantuvo su lealtad a la República después del golpe militar, el 18 de julio" (p. 53). No mantuvo su lealtad a la república, sino al Frente Popular que, justamente, había liquidado la legalidad republicana y lo que había en ella de democracia. Originando así la guerra.

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Odiseus
Un gramo de acción vale más que un quintal de lamentaciones. No pienses en lo que va a pasar, sino en lo que puedes hacer. En lo que cada cual tiene la posibilidad y la responsabilidad de hacer para que una Infame Alianza de demagogos, separatistas y terroristas no eche abajo la convivencia democrática conseguida por España desde la Transición. Cada uno tiene su responsabilidad.
Para coordinarse, únete a "Ciudadanosporlaconstitución":

Zapatero y sus “balas de papel”
Manuel Martín Ferrand Estrella Digital 5 Febrero 2007

Durante la II Gran Guerra, además de armas mortíferas y demoledoras, ambos bandos profundizaron en el uso de la propaganda. Joseph Goebbels, un despreciable personaje cuyo indiscutible talento constituyó un agravante para sus muchas culpas, diseñó millares —literalmente, millares— de instrumentos y modos propagandísticos a mayor gloria de Hitler y con intención de engordar el espíritu belicoso del III Reich y adelgazar el ánimo de los Aliados. Uno de ellos fueron “las balas de papel”. Las describe F. Faura en su Historia de la publicidad (Producciones Editoriales, Avda. José Antonio, 810. Barcelona, 1976):

“Se trataba de unos folletos destinados a minar la moral de las tropas enemigas. Primero fueron disparados en el interior de las granadas de artillería y, más tarde, lanzados a millones (por la aviación) sobre las líneas adversarias. Estos folletos alemanes, redactados en un lenguaje claro y sencillo para que los pudiera entender cualquier soldado, cantaban las glorias de Hitler, justificaban las razones alemanas para la guerra (...) y, lo que causaba mayor efecto en los soldados, daban instrucciones concretas acerca del modo de fingir por lo menos una docena de enfermedades a fin de que los soldados que así lo hicieran fueran retirados de las líneas del frente a los hospitales de la retaguardia”.

Lo mejor del PSOE, técnica y profesionalmente hablando, es su máquina de propaganda. No descansa y, además de controlar, en más o en menos, todas las cadenas de televisión de ámbito nacional, buena parte de las organizaciones radiofónicas y muchos de los diarios significativos, carece de los límites éticos que suelen impedir el uso de la mentira. Sorprende la eficacia y la potencia de ese sensible instrumento de influencia social si se juzga a partir de la personalidad de sus rectores visibles; pero, ¿quién sabe, en el guiñol, cuál es la mano que mueve a los muñecos?

Los domingos, con frecuencia, es Diego López Garrido el encargado de disparar las “balas de papel” que, al servicio de José Luis Rodríguez Zapatero, dispara la artillería de la propaganda gubernamental. Ayer, tras la multitudinaria asistencia a la manifestación convocada el sábado en Madrid por el Foro de Ermua, se trataba de desnaturalizar la actitud de los cientos de miles de ciudadanos que, en demanda de libertad, niegan la conveniencia de un diálogo con ETA. Lo de la libertad va de suyo, y triste es tener que reclamarla a la vista de la situación, mientras que lo del diálogo, más opinable, arranca de un entendimiento ético antes que político.

López Garrido, más corto de vergüenza que largo de talento, disparó, para devaluar el sentido democrático de la expresión callejera, una de las “balas de papel” en las que se sostiene el poder de Zapatero. “El PP —dijo el converso— quiere apropiarse del Himno Nacional”. Aprovechó la meritoria circunstancia de que los organizadores de la manifestación —no el PP— cerraron su itinerario y el rosario de los discursos con el Himno, como debe de ser si se prescinde de complejos, para presentar el caso como indeseable.

Esa burda expresión del portavoz socialista acredita, entre otras muchas cosas, que el Gobierno no ha sido capaz de entender el sentido de la manifestación del sábado: una prédica constitucional frente a la flojera federal, o confederal, que se le ha instalado en el rencor y en el ánimo al presidente del Gobierno.

España, la Nación y sus símbolos, es algo incuestionable para la mayoría de la población, incluso para la amplia porción de ciudadanos que respaldan con sus votos al PSOE y a sus franquicias regionales. El oportunismo ansioso de poder desvirtua esa imagen en lugares como Cataluña y el País Vasco, en donde el viejo socialismo vende su sentido nacional, inseparable de su historia secular, por un tripartito o por una papeleta en la próxima rifa gubernamental; pero no conviene perder de vista, para no precipitarnos en el vacío, el sentido histórico, social, político y económico que arma y da sentido al Estado.

La propaganda, pieza maestra del Gobierno de Zapatero, como en el más auténtico nacional-socialismo, no deja de lanzar “balas de papel”. Los adormecidos destinatarios de tan perversa munición suelen reaccionar tarde y mal; pero esas balas, por sí solas, descalifican a quienes las disparan.

Zapatero quiere silenciar a oposición, jueces y ciudadanos
Por Pablo Sebastián ABC 5 Febrero 2007

ESTAMOS a la espera de la anunciada crisis del Gobierno para ver si el relevo queda en el ministro López Aguilar de Justicia —donde tanto monta el fiscal Pumpido— o si el presidente Zapatero se atreve a más, como se lo sugieren desde el PSOE y su aparato de propaganda, animándole a incluir en el Gobierno a un nacionalista catalán y algunas caras nuevas que le permitan abordar con ímpetu renovado el tiempo electoral que le queda de legislatura. Porque lo cierto es que la tendencia que revelan las encuestas —como la que hoy publica ABC, concediendo la victoria al Partido Popular— empieza a provocar mucha inquietud en La Moncloa. Pero ¿con qué autoridad va a destituir y poner ministros el peor gobernante del Gabinete? Pues imponiendo la ley del silencio, como hace en el PSOE.

La vicepresidenta De la Vega, que utiliza las ruedas de prensa del Consejo de Ministros de España —lugar inapropiado — para atacar al PP mientras elude pronunciarse sobre los demás, el viernes tenía una sola misión: silenciar por descalificación al Foro de Ermua, excusando la ausencia del Gobierno de su manifestación para poder decir luego, como estaba previsto, que fue una marcha contra el presidente del Ejecutivo. Hubo de todo, repulsa a ETA y críticas a Zapatero, y Mikel Buesa lo explicó bien diciendo que si ETA hace política con el terrorismo y el Gobierno lo consiente, las víctimas también hacen política con su voz exigiendo la derrota de ETA y la ausencia de diálogo.

Diálogo y paz, he aquí el binomio mágico con el que Zapatero se aparece como un bendito ante el conjunto de la sociedad, y especialmente ante los dirigentes y militantes del PSOE, para imponer su ley del silencio y para que nadie le exija las responsabilidades pertinentes por el desgobierno de la nación. Un binomio, diálogo y paz, que le sirve al presidente para controlar sus huestes y aislar, acusándoles de enemigos del diálogo y de la paz, a quienes se niegan a darle otro cheque en blanco para volver a hablar con los terroristas. Algo a lo que tenía derecho, como Aznar y Felipe González, pero sólo para hablar de entrega de las armas y no de la mesa de negociación política como habían pactado con la banda ETA el Gobierno y los socialistas vascos.

Esa es la diferencia crucial que no entendió el presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Blázquez, cuando llamó a una concentración para «poner en marcha la paz», en vez de para «exigir el fin de ETA». Blázquez, como el Gobierno y los aliados del PNV, sabe que no hay proceso de paz porque de ser así no habría una gota de violencia, pero no es el caso. Aquí, como en Irlanda del Norte, estamos en un proceso político y por eso la violencia o la acción policial y judicial se consideran «accidentes» de recorrido, tal como confesó en su lapsus linguae Zapatero y ocurría en el caso irlandés. El obispo de Bilbao enmendó el error exigiendo el final de ETA y pidiendo perdón a las víctimas, pero contribuyó al equívoco de la paz que todo lo justifica.

Lo demostró ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco el lendakari, Juan José Ibarretxe —con el apoyo de Rodríguez Zapatero—, diciendo que las conversaciones que ha tenido y tendrá con Arnaldo Otegi son para alcanzar la paz, y que si con ello vulnera la Ley de Partidos... ¡qué le vamos a hacer! Y añade que, además, nadie podría sancionar penalmente su actuación pacifista porque ello supondría controlar el Poder Ejecutivo desde el Poder Judicial, como lo dijo el Tribunal Supremo tras una denuncia contra Zapatero. O sea, los gobernantes, como en el juicio de los GAL, están exentos de responsabilidad ante la ley, porque o se les puede «estigmatizar» o se daña su función política, porque en su particular interpretación la Constitución les garantiza que sólo pueden ser controlados por el Parlamento.

Pues no, los gobernantes deben acatar la ley, y no hay estado de necesidad o ansias de paz que justifiquen su impunidad. Y menos aún, con la excusa de que el control reside en Parlamento que, como el de los medios de comunicación, va por otro camino. Y además en el caso español, con más motivo porque la práctica política prueba que en España es al revés: es el Gobierno el que controla al Parlamento con su partido o en coalición, previo pago del precio exigido por los aliados de PNV y ERC. En España hay, pues, más separación de funciones que de poderes. Se ve en el empeño del Gobierno por silenciar al PP e impedir que presente iniciativas parlamentarias para impedir al Partido Comunista de las Tierras Vascas participar en los comicios municipales de esa comunidad. ¿Quién controla a quién? Si fallan jueces, Gobierno y Parlamento, la respuesta pasa por la calle. Y eso es lo que está ocurriendo ¡hasta con la Guardia Civil!

El presidente del Gobierno, acostumbrado como está a dominar la muralla informativa audiovisual y a no informar ni debatir en el seno del PSOE, pretende que los jueces no controlen la justa aplicación de la ley, quiere silenciar el Parlamento, aislar a la oposición y hacer enmudecer a los ciudadanos en la calle, pero no lo conseguirá. Y menos aún en periodo electoral y a sabiendas de que, al final, las urnas hablarán y veremos si confirmando la tendencia que en su contra anuncian las encuestas. Aunque ello no dependerá de sus errores y prepotencia, sino también del acierto de la oposición, para que no crezcan, como ocurrió en Cataluña, el desencanto y, con ella, la abstención.

Provocación frente a pasividad
EDITORIAL El Correo 5 Febrero 2007

La provocadora escenificación de la entrega de 18 dirigentes de Segi condenados por la Audiencia Nacional, arropados por los líderes de Batasuna, ha evidenciado la incapacidad de los servicios policiales dependientes del Ministerio del Interior y del Departamento vasco correspondiente para localizar y detener a los prófugos, y constituye una señal más de alarma que interpela a la gestión gubernamental de la lucha contra el terrorismo. La burlesca actitud mostrada por el entramado extremista refleja su radical indisposición a asumir las resoluciones que emanan de los tribunales y las normas propias del Estado de Derecho. La izquierda abertzale vuelve a enrocarse en torno a sí misma, a demostrar su innata facilidad para driblar a los poderes del Estado y su habilidad para suscitar la consabida diatriba entre los demócratas. Transcurrido poco más de un mes del doble asesinato de Barajas, la desunión y el aturdimiento en que se han visto enredadas las fuerzas democráticas y las instituciones ha propiciado que la izquierda abertzale se permita poco menos que dar por superado su particular desconcierto. El mensaje que emitieron ayer en el frontón de La Esperanza de Bilbao fue diáfano: haremos lo que en cada momento consideremos oportuno, y no lo que los poderes constitucionales establezcan.

La demostración extremista no supone necesariamente que la trama etarra se encuentre hoy más sólida que hace un año o que hace dos. Pero sí refleja el mismo inmovilismo de siempre por parte de un entramado radical que continúa negándose a admitir que es él quien debe cambiar, y no la democracia ni la sociedad. Que es ETA la que ha de desaparecer, y no el Estado. Haría mal el Gobierno si optase por restar importancia a lo ocurrido ayer, del mismo modo que transitó por los nueve meses que distaron entre la declaración de un 'alto el fuego permanente' por parte de la banda terrorista y el atentado de la T4 obviando la trascendencia de cada noticia que contrariara el optimismo del presidente Zapatero. Es más, uno de los datos más preocupantes de estas cinco últimas semanas es que frente a las demostraciones operativas de ETA, y a la constatación -explicitada por el consejero Balza- de que podríamos estar en puertas de una nueva serie de atentados, el envalentonamiento terrorista no se vea coartado por una actuación tajante y eficaz que prevenga el recrudecimiento de la violencia y conduzca las ínfulas etarras hacia el desistimiento o la derrota. La parsimonia con la que el Gobierno está llevando a cabo los contactos con los distintos grupos parlamentarios, y en especial con el PP, obedece sin duda a su propósito de ganar tiempo y enfriar al máximo el perturbador recuerdo de la terrible explosión de Barajas. Pero no resulta alarmista pensar que ese tiempo que el Gobierno cree estar ganándose puede ganárselo en realidad ETA.

El poder de las mil caras
Por Ignacio Camacho ABC 5 Febrero 2007

EN la novedosa interpretación del republicanismo cívico que viene haciendo el Gobierno de Zapatero, la clave del mantenimiento del poder parece consistir en el desparpajo necesario para sostener al mismo tiempo una tesis y su contraria. Naturalmente, ese equilibrio de cínica ambigüedad sólo puede ejercitarse desde la izquierda, beneficiaria de un doble rasero moral instalado en el subconsciente colectivo del electorado español con tanta firmeza como la convicción de que el liberalismo o la derecha han de ser sometidos a un implacable escrutinio de coherencia. Cualquier posición de sedicente progresismo cuenta de antemano con un beneplácito general que le exime de la prueba de las contradicciones, y le facilita la ocupación de un generoso espacio político.

Así, resulta perfectamente posible combinar la retórica de unidad antiterrorista con la práctica excluyente del diálogo con los asesinos y sus cómplices. O increpar a Ibarretxe en Bilbao mientras se le abre en Madrid la puerta de Moncloa. O apiadarse del sufrimiento de las víctimas al tiempo que se trata de aliviar la pena de sus verdugos. O exhibir gran consternación ante un atentado y desentenderse de la honra a los muertos causados por el crimen. U organizar una marcha por la paz y ausentarse de otra por la derrota de ETA. O proclamar la fortaleza del Estado constitucional y acelerar su deconstrucción a través de las reformas estatutarias autonómicas. O exaltar la solidaridad en el reparto del agua y cancelar los trasvases que lo garantizan. O subvencionar los cultivos del tabaco y la vid y elaborar leyes para arrinconar su consumo. O encumbrar el laicismo en la vida pública y fomentar los cultos musulmanes. O combatir la corrupción en Telde y Andratx y permitirla en Marbella o Ciempozuelos. Todo cabe en un discurso omnicomprensivo e indeterminado, cuya anfibología conceptual queda recubierta por la máscara exculpatoria del talante, el diálogo, la tolerancia y otros mantras genéricos e indoloros.

La última manifestación, por ahora, de esta fabulosa ambivalencia ha ocurrido en Sevilla, donde el Gobierno se dispone a acoger una cumbre de la OTAN mientras financia, a través de un Ayuntamiento socialista, encuentros y manifestaciones contra dicha reunión y aloja en dependencias oficiales a centenares de militantes antiglobalización a los que entretiene con recitales subvencionados de algún cantautor cubano. Al tiempo, un delegado del Gobierno igualmente socialista ha organizado un espectacular dispositivo de seguridad que como primera providencia ha tomado como rehenes a miles de ciudadanos en férreos controles de tráfico. De este modo, atendiendo a la vez a la OTAN y a sus objetores, el partido al mando se asegura por partida doble el éxito de la convocatoria y de su contestación.

Y no pasa nada. Salvo que la derecha sigue sin aprender cómo se manejan con desenvoltura los recursos del poder al servicio de su propia lógica.

El puño de Aguirre
IÑAKI EZKERRA i.ezkerra@diario-elcorreo.com  5 Febrero 2007

Fue la imagen del miércoles: Antonio Aguirre, el miembro del Foro Ermua, el veterano socialista y ugetista, con el puño en alto a las puertas del Palacio de Justicia de Bilbao y ante la plana mayor del Gobierno de ese lehendakari que cree que su cargo debería eximirle de comparecer ante ningún juez y que los lehendakaris no son como los demás humanos y los demás ciudadanos ante la ley. Yo creo que no se esperaban ese puño cerrado que fue en el centro de aquella mañana gris y desapacible como una flor de la izquierda que se abre con toda su verdad, como una verdad que cabe en un puño y que se atrapa y que no se suelta y que quema de lo real que es y de la luz evidente que irradia. Yo creo que ya era hora por fin de que se alzara en el paisaje de la vida pública vasca aquel puño de Aguirre que fue como un estrella que brilló sobre la lluvia y los paraguas que le querían agredir, sobre todos los privilegios de raza y de clase, sobre todas las prebendas y los enchufes y las recalificaciones y las corruptelas que reclaman ciertas sectas políticas como si fueran derechos inalienables, sobre todas las mordazas sociales y las purgas administrativas y los acosos laborales, sobre todos los 'bullying' y los 'mobbing' ideológicos, sobre todos los Lizarras y planes de estados libre asociados, sobre todas las treguas-trampas y treguas-bombas y paces ominosas sin libertad, sobre las etnias y las tribus y las mafias y las patrias y los vendepatrias y los salvapatrias.

Escribió Machado que «por mucho valor que tenga un hombre nunca tendrá más valor que el de ser un hombre». Y ésta es la primera gran verdad de cualquier izquierda que se pretenda; ésta es la verdad que proclama la venda de piedra que cubre los ojos de esa Justicia a la que da la espalda el monumento de Arana y ésta es la verdad que apretaba ese puño como un cometa emergente en aquella oscura y lluviosa mañana, entre los uniformes colorados de los ertzainas y las corbatitas de los burócratas y los paraguas que empuñaban como bayonetas unas señoras un tanto levantiscas. El puño de Aguirre, sí, con todas las justicias apretadas dentro, la justicia política y la económica, la legal y la social, la justicia docente que permita a los hijos de los obreros tener en el País Vasco la misma calidad en la enseñanza pública que los hijos de los burukides en la privada o en Londres. El puño de Aguirre alzado ante quien haga falta, ante quienes lo levantan pero para asesinar o ante todos los consejeros y lehendakaris que en Euskadi han sido, ante el lendakari Ibarretxe y ante el lehendakari Aguirre. Yo creo que se llevaron un susto porque se habían llegado a creer que eran de izquierdas y ese puño humilde y verdadero lo desmentía.

¿Qué demonios es el proceso de paz?
Por Germán Yanke ABC 5 Febrero 2007

PODEMOS discutir sobre la utilización del himno nacional en la manifestación del pasado sábado o sobre las razones que esgrimen quienes participaron en ella. La primera opción parece haber sido la elegida por el partido gubernamental para construir con ella una suerte de paradójico argumento: el PP, al que se identifica con la organización de la manifestación a pesar de que se sumó a ella, utiliza el himno porque quiere apropiarse de modo partidista de los símbolos del Estado, del mismo modo que pretende apropiarse de la lucha contra ETA, como si su política antiterrorista fuese no sólo la única posible, sino la disculpa para atacar, como lo hace, al Gobierno, que sería su verdadero y primordial objetivo.
A ese mismo esquema responde la insistencia en subrayar la «soledad del PP» (que estaría no sólo contra el PSOE, sino contra todos los demás grupos parlamentarios) y, como colofón, la presentación de una razón psicológica para este «desvarío»: no acepta el resultado democrático de las últimas elecciones generales.

Un viejo chiste cuenta la desventura de un automovilista al que se le pincha una rueda una noche tormentosa en una curva perdida. Sale del coche y comprueba que no tiene gato. No hay nadie, ni una casa, ni una mala cabaña en la que refugiarse, a su alrededor. Comienza a caminar y ve, allá, en medio de la montaña, la lucecita de lo que podría ser una vivienda. Se lanza monte a través, calado por la lluvia, helado por el frío, se tropieza en el barro, cambia de rumbo y cae en un charco, elige otro camino y hay un barranco. Va aumentando su enfado consigo mismo y con el mundo. Y cuando, al final, enardecido y agotado, se abre la puerta de la casa solitaria, el automovilista grita a su propietario: «¿Sabes lo que te digo? ¡Que te metas el gato por donde te quepa!».

Quizás al PSOE le pase algo parecido y, después de una travesía tan lamentable como la del «proceso», termina gritando en la puerta del PP que la culpa es suya, que ya sabemos que lo que quiere es terminar con Rodríguez Zapatero y que se meta el himno por donde le quepa...

Podemos también ocuparnos, como decía al principio, de lo que argumentan los manifestantes. Sería un error, de todos modos, identificarlos con el PP, como resulta necesario en el argumento antes expuesto y que se trata de convertir en doctrina oficial socialista, hasta el punto de que los militantes del PSOE críticos con el Gobierno en materia antiterrorista se convierten en «vendidos al PP».

El presidente y su equipo deben saber que, si bien el PP puede aprovechar electoralmente el descontento, las críticas le llegan de todas las vertientes ideológicas. La oposición al «proceso» y al empeño en continuarlo cuando sea posible no es cuestión de la derecha, ni de nostálgicos, ni de inmoderados, aunque todos éstos muestren su beligerancia con el Gobierno. Están en ella también, a la izquierda y a la derecha, los que tienen más apego a la ley y a la defensa de la libertad individual que a las aventuras de salvadores imprudentes, los que prefieren los procedimientos reglados -incluso el «diálogo» institucional- que el arrojo de estrategias novedosas -incluida la negociación con terroristas-. Y, por cierto, la mayoría de los que tienen experiencia acreditada del terror y la amenaza nacionalista y el significado político de ambas. Así que no el PP, sino un amplio sector de la opinión pública argumenta que, estando en contra de la negociación con la banda, no está seguro de que la acción del Gobierno responda a ese criterio. Pedir a estas personas que callen porque es al Gobierno a quien corresponde la dirección de la política antiterrorista es, en estas circunstancias, absurdo. Sugerir que lo que deben hacer los críticos es apoyar un nuevo acuerdo en esta materia con quienes piensan que sí es necesaria y conveniente la negociación es, sencillamente, un escarnio.

Lo que saben los manifestantes es que los intermediarios -«las personas que han trabajado con esfuerzo impresionante», en palabras del presidente- siguen con los canales de comunicación abiertos aunque por el momento no consideren oportunos nuevos encuentros. Arnaldo Otegi, para mantener la idea de que el «proceso» detenido no está del todo roto, insiste en que las alternativas son sólo dos: o retomarlo de algún modo o que el PSOE se sume a las tesis del PP, que es precisamente lo que el Gobierno no quiere de ningún modo.

Saben que quienes, tras el atentado de Barajas, reprochan al Gobierno que no diera «algunos pasos necesarios» lamentan que el «proceso» se haya quedado a poco trecho de haber dado algunos frutos importantes: la «mesa de partidos», aunque sea en una inicial versión «técnica», el acercamiento de presos de ETA al País Vasco, la búsqueda de una forma en la que Batasuna pudiera presentarse a las elecciones, etcétera. No es un secreto que los socialistas han establecido lazos en Navarra con Nafarroa Bai para un hipotético gobierno de coalición que analice la posibilidad de algún tipo de consulta, aunque fuese vía de referéndum sobre una actualización foral. Ni que hay en las filas del PSOE quienes especulan sobre un referéndum consultivo.

Todo ello, en una estrategia que busque el pretendido desistimiento de los terroristas por la vía de pactar «conquistas nacionalistas» con la ayuda del PNV. Una estrategia que, en palabras de Zapatero, «también exige la política» y la suma de voluntades de los que «en eso que se llama la izquierda abertzale están a favor del fin de la violencia y de que se logre la paz». Y saben que, según estos mismos «hombres de paz», no se dieron esos pasos por la presión de determinados sectores de la opinión pública. Es lógico que salgan a la calle una y siete veces para seguir impidiéndolo. Aunque, si quieren, hablamos del himno nacional...

POR SUPUESTO QUE ES CONTRA EL GOBIERNO
Editorial minutodigital 5 Febrero 2007

El secretario de Estado de Comunicación, Fernando Moraleda, afirmó este sábado que la manifestación del Foro Ermua es la que "de manera más evidente" se ha convocado "en contra del Gobierno".

Naturalmente. Media España clama en contra de un gobierno que en mitad de la guerra contra el terrorismo ha dado la espantada y en vez de empeñarse en vencer a ETA se empeña en pactar con ella, pisoteando la dignidad de las víctimas, desoyendo a las personas amenazadas y negándose a volver al consenso democrático con el principal partido de la oposición. Los ciudadanos lo han gritado alto y claro: Zapatero se puede meter donde le quepa esa paz que llama “accidente” -o “incidente” en versión Ibarreche- al asesinato de personas. Esa paz que consiste en dar a los terroristas lo que piden y que no tiene escrúpulo de negociar con Batasuna, pisoteando la unidad de España y el Estado de de Derecho, cuando los cadáveres de sus últimas víctimas aún están clientes.

El PSOE, por desgracia para todos, ha hecho de la política de negociación de Zapatero una cuestión de partido que antepone a la razón de estado. La experiencia nos ha demostrado que todos los contactos entre cualquier gobierno de la democracia con los etarras no han servido de nada para la causa de la libertad, al contrario, cada tregua ha beneficiado a los asesinos separatistas y a la causa del terror. En contraste, los resultados positivos de la ofensiva contra Batasuna y sus satélites, lo que sí nos han demostrado es que la política de firmeza contra el entorno etarra consigue debilitar a la banda y poner contra las cuerdas a todo este entramado violento.

¿Por qué Zapatero se niega a reconocer la realidad? ¿Es tan creído y fatuo que piensa que él es mejor y más listo que los demás? ¿Es cierta la teoría de que ETA lo tiene “cogido por los vagones”? ¿O es que va a resultar que nuestro presidente simplemente no cree en España como nación y de verdad se cree aquella fantasía del Frente Popular de la confederación de naciones ibéricas?

En todo caso ya sabemos que Zapatero no escuchará al pueblo, prefiere escuchar a su ego y seguir negociando con ETA de la mano de nacionalistas y la ultraizquierda en vez de volver con el PP al Pacto por la Libertades y Contra el Terrorismo.

Así las cosas, toda manifestación que de verdad sea contra ETA también deberá ser una manifestación en contra de Zapatero y contra su política de pacto con los terroristas. Como bien han dicho este sábado Alcaraz y Buesa: "A ETA se la vence, no se la convence".

Contra ETA, juntos derrotemos a Zapatero
Patricio Peñalver Periodista Digital 5 Febrero 2007

Como vaticinamos, el otro el día, la manifestación del sábado fue un éxito. ¿Un éxito para quiénes? Para aquellos que exigen ahora la ley de Talión: ojo por ojo y diente por diente. Para todos aquellos que le exigen al gobierno, que por bemoles, hagan la política antiterrorista que ellos quieren, los mismos que antes decían que el gobierno estaba negociando y que estaba dándoles Navarra y las llaves de la independencia a la banda terrorista. Como decíamos la manifestación fue un gran éxito para el Partido Popular y la Radio Popular que ejerce cada día más como Coes que como Cope dándole vueltas al pollo de la concordia, obviamente porque son libres. Sin embargo, la manifestación fue un fracaso para el Foro de Ermua al que no le hicieron caso cuando había perdido el respeto para el Gobierno, y para todos los que creen que frente al terrorismo todos los demócratas tienen que estar unidos. Esta manifestación, después del atentando del 30 de diciembre y de la del pasado día 13, ahondó la herida de la desunión de todos los están contra ETA. Y unió más a todos los que están contra el Gobierno de Zapatero Como dirían algunos de nuestros nuevos liberales, el Foro de Ermua y la Asociación de Víctimas del Terrorismo funcionaron como unas perfectas correas de transmisión o como organizaciones satélites en torno a las directrices de la calle Génova.

El Foro de Ermua y la AVT llegaban demasiado tarde a esta manifestación después de la dos últimas víctimas: Carlos Palate y Diego Armando Estacio, a las que apenas dedicaron unas palabras. Una manifestación, a la que se habían negado a asistir la mayoría de federaciones de ecuatorianos afirmando que ésta pretendía propósitos partidistas.

Y otra vez asistimos al baile de cifras, con la diferente y especial retransmisión de Tele-Madrid y de su presidenta Esperanza Aguirre que sumaba los cientos por miles, como en los tiempos de las concentraciones de la Plaza de Oriente, o sea, más de un millón y pico, y se quedo corta. Como la mentira, el cinismo o el cero patatero en matemáticas.

Como al militar y al torero se les presupone el valor, también a todos los manifestantes de buena fe se les presuponía su rechazo a la banda terrorista, no me cabe la menor duda. Pero por cosas extrañas, como la vida misma, su furia la desataron mayormente contra el presidente del Gobierno de España al que le dedicaron creaciones poéticas, incluso acudiendo a la memoria histórica de su abuelo, con predominio de la rima y el pareado: “Zapatero, coge las maletas, y vete con la ETA”, “Zapatero dimisión”. Le preguntaron: ¿Quién está detrás del 11-M? Y en eso llegó Mariano Rajoy, gran hombre de Estado, y dijo: “Si el gobierno rectifica y dice que no va a negociar con ETA, nosotros estaremos detrás. España es una gran nación, con más de 500 años de historia, la octava potencia económica del mundo y por ello no puede negociar con una banda que intenta privar a las personas de su vida”. De lo que se deduce que desde hace ya varios meses el P.P van por delante, tan adelante que en materia antiterrorista se ha pasado pongamos que tres pueblos. Y en lo de rectificar, léase lo siguiente: o el gobierno hace lo que decimos nosotros o no estamos de acuerdo con el gobierno. Lo de los 500 años y la 8 potencia ni lo comento porque no viene al caso. Pero por si acaso ahí estaban los muchos de los manifestantes gritando: “A por ellos oé”, el pasodoble “Que viva España”. Y Para acabar el acto sonaron los sones completos del himno nacional, como si aquello fuera un acto de Estado. Así están las cosas. Y no dudo que cambien hasta las elecciones generales del 2008. Ahí el autentico pueblo soberano dirá si Zapatero dimite o tiene que volver a estar otros cuadros años. Mientras tanto, protesten, manifiéstense en libertad, dejen a las instituciones del Estado hacer su trabajo, y traten de ser educados

Ni galgos ni podencos, ETA.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 5 Febrero 2007

Si un extraterrestre originario de algún lugar no muy remoto, digamos por ejemplo de Cincinnati, llegase hoy a este país y leyese la noticia sobre la bomba que ha destrozado la estación de Baracaldo se quedaría a cuadros cuando algún nativo le explicase su significado. Cada palabra clave de la noticia tiene un significado oculto para él, comenzando por el término “artefacto” empleado en lugar de la vulgar bomba, o la denominación de los autores con los misteriosos vocablos “kale borroka”. Como es muy probable que alguno de esos extraterrestres ande por aquí intentaré explicarle lo que realmente significa la noticia.

Estimado amigo extraterrestre, si lees la noticia en El País basta que te fijes solo en los titulares, redactados para trasmitir el mensaje sin necesidad de mayores honduras.

“Varios artefactos estallan en una estación de tren de Barakaldo

El ataque de 'kale borroka' obliga a interrumpir durante toda la noche el servicio ferroviario, que ya se han reanudado.”

Como puedes ver, la idea a transmitir no es acaparada por un solo medio, la misma noticia en El Mundo

La Ertzaintza afirma que el ataque a la estación de Barakaldo fue 'kale borroka'

Como ves por ningún lado aparece la palabra bomba, que fue lo que estalló en dicha estación. Se habla en un periódico de artefactos y en el otro de ataque. La omisión tiene un gran significado. Aquí hay una banda terrorista llamada ETA con muchas secciones. En estos momentos está en una tregua fija discontinua pactada con el gobierno de la nación. Si apareciese en la noticia la palabra bomba todo el que la leyese sabría que había sido cosa de algún comando de ETA, estos tíos equivalen a lo que se llamaría en otro lugar tropas o asesinos regulares. Si hubiese sido ETA sin más se habría montado un cirio en el país y todos mirarían a Zapatero, presidente del gobierno, diciéndole con los pensares que sus devaneos con ETA no consiguen que deje de trabajar y que de paz nada de nada.

Si en lugar de bomba se dice que ha sido un artefacto ya todos respiran tranquilos porque sabemos que no ha sido ETA y la cosa no tiene la más mínima importancia, por más que los efectos de tal artefacto hayan causado más estragos que una bomba clásica de la rama de asesinos profesionales de ETA. Ya solo falta denominar a los etarras aficionados y no entrenados en técnicas más sofisticadas de terror que han puesto el artefacto pero sin que parezca que ha sido ETA.

Para este fin disponemos del concepto “kale borroka” que equivale a lucha callejera pero significando más bien disturbios sin mayor importancia ni significado político.

En resumen, aun habiendo sido definida la tal kale borroka como un enfoque más del terrorismo de ETA, aquí todos tenemos claro que un petardo colocado por la ETA fetén, la oficial, tiene mayor trascendencia política y mediática que una bomba equivalente a 4 kilos de amonal pero fabricada caseramente y colocada por aficionados de la kale borroka, la idea es mantener la ficción de que los terroristas aficionados no son terroristas porque no han realizado los cursos oficiales de la banda de asesinos.

Resumiendo, si no ha sido ETA a secas aquí no pasa nada, es un ruido más con algunos destrozos, si ha sido ETA la cosa tampoco tiene mucha trascendencia, pero algunos se pondrían nerviosos pensando que se les veía el plumero de la paz.

Hacerle el juego a ETA con enfoques de este tipo en las noticias es una forma más de que consigan sus objetivos. Pero aquí no pasa nada pues ya tenemos asumido que ETA ha ganado la batalla de las palabras hace mucho tiempo.

El Himno de Riego
Vicente A. C. M. Periodista Digital 5 Febrero 2007

Quizás sea ese el que estén deseando escuchar. Quizás sean las banderas tricolores las que quisieran volver a ver ondear. Quizás por eso, por esas reminiscencias e ilusiones, se hayan descompuesto cuando han visto la marea de banderas rojas y gualdas y oir al final de la manifestación el himno de España. Es la vergüenza que tienen de que en su propia manifestación, las pocas banderas que se veían eran republicanas, anti constitucionales. Es la vergüenza que deberían tener por acusar de apropiación sobre algo que es un patrimonio de todos los españoles. La Constitución obliga al uso del himno en determinados actos oficiales, pero no impide su uso por quien tiene el derecho y el honor de hacerlo oír, el pueblo español. Y el sábado, le pese a quien le pese, allí estaba el pueblo español representado y muy orgulloso de portar su bandera y oír su himno nacional. Lástima que no tenga una buena letra, tipo a la marsellesa de Francia, porque no hay nada como cantar a pleno pulmón por tu propio País.

El Sr. López Garrido, ha caído en una descalificación absurda y de pataleta de mal perdedor. No les ha sentado nada bien este gesto de patriotismo. ¿Por qué? Esa respuesta deberían dársela a los españoles. ¿Acaso tienen otro concepto de España? ¿Se avergüenzan de su Historia?¿Se sienten molestos por decir que son españoles, porque si no sus nuevos aliados nacionalistas les recriminarian?. No se puede entender una postura tan cerril y obsesiva contra todo aquello que signifique UNIDAD. Aún no ha hablado el Presidente. Quizás en la manifestación, por echarle en falta, algunos quisieron expresar su descontento y su rechazo a su política. Nadie puede controlar el sentir ni las manifestaciones espontáneas- si no que se lo digan a los del PSOE en las del 13M-. Nadie puede obligar a callar a quienes expresaron esa condena a la gestión de un Gobierno ausente voluntariamente en una manifestación, que nació con espíritu de consenso y repulsa al terrorismo. Sí, el Espíritu de Ermua, que sobrevive después de diez años, desde aquélla ejecución por ETA del inocente Miguel Ángel Blanco.

Bien que iba entoncs el PSOE acompañando a todas las fuerzas políticas pidiendo a ETA su liberación. Bien que acompañaban cuando toda España estaba en la calle en un vano intento de convencer a los terroristas de parar en las muertes y en la violencia. Pero el sábado, no quisieron estar, porque ven fantasmas donde solo hay una mano tendida para la vuelta a la sensatez y a la dignidad. Si algo quedó claro, fue que la dignidad del pueblo español que se manifestó, no admitirá negociación con ETA. No admitirá que la Ley se queda en espera mientras se decide qué hacer con los terroristas, aunque no se arrepientan ni entreguen las armas.

Y mientras, los etarras chuleando a la Ley, dando entrevistas y haciendo propaganda de sus objetivos y declarandose "presos políticos". Una situación que de vergonzodsa y humillante, debería hacer dimitir al Ministro de Interior por su demostrada incompetencia. El País Vasco, con su Gobierno nacionalista, se ha convertido, de hecho, en un Santuario donde la Ley llega tarde o no se aplica, y si lo hace, es a conveniencia de la situación. La Iglesia Vasca ha pedido perdón, pero eso no basta. Hay que condenar y no alinearse con los flujos nacionalistas independentistas. Para hacerse creíble hay que dar ejemplo.

Una manifestación decente, Sr Solana.
Fernando Gallego Periodista Digital 5 Febrero 2007

No tengo por costumbre expresar mis ideas contra la opinión de personas concretas, y menos cuando estas comparten el mismo espacio. No busco atención por tratar de refutar los argumentos vertidos por D. Luís Solana en su último post, ni quiero aprovechar el tirón de un bloger tan relevante por sus apellidos o por su trayectoria profesional, o por el círculo vicioso que pueda haber entre ambas cosas. No busco, digo, ni más lectores ni más atención. Lo hago por una razón: La manifestación de ayer, que D. Luís tilda de inútil, hizo que miles de ciudadanos fueran un poco más dignos a la hora de regresar a casa.

Los conceptos que expresa tan ilustre apellido, encajan perfectamente en el manual de argumentos con que tratan de defenderse desde las posiciones donde tolerarían un pacto con la ETA que permitiera una indigna salida al problema del terrorismo, y al mismo tiempo una perfecta carambola para crear un espacio político social entre el PSOE y los nacionalismo periféricos que han posibilitado la consecución de los objetivos por los que ETA ha matado. Siempre mirando para otro lado a la espera de la “caída de las nueces”. Lo que hace este partido socialista con su pertinaz intento de negociación, no es otra cosa que mover el árbol para acelerar la caída de los frutos. Así de indigno, así de miserable.

Dice el autor:
Si hay negociación positiva con ETA, los ciudadanos honestos callarán esperanzados hasta escuchar que se puede alcanzar la paz.

Mire, Sr. Solana, un ciudadano honesto sabe que con una organización terrorista no se negocia, que la paz no es la simple ausencia circunstancial de violencia, que para conseguir la paz hay que restituir la libertad perdida por la acción del Terror. Un ciudadano honesto no entiende de negociaciones positivas con el terrorismo. ¿ Usted sabe lo que es una negociación positiva ?. De ser afirmativo ha perdido un espacio y un tiempo precioso, debería haberlo explicado. Díganos, ¿qué hay que conceder a ETA para que nos haga el favor de no seguir matando?. ¿Qué cesiones estaría usted, como ciudadano, dispuesto a otorgar?. Díganoslo, Sr. Solana, sería algo que clarificaría su discurso.

Si no hay negociación con ETA, habrá acción policial y todos aplaudiremos a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Y al Gobierno.
¿Diferencia con lo que haría un Gobierno del PP? Ninguna. Sólo el ruido en las calles durante el tiempo que dure un periodo electoral. Vamos, mientras que lo querría hacer el PP lo hace el PSOE.

Usted está repicando y en la procesión. Quiere que entendamos que no hay ninguna diferencia entre el comportamiento de un gobierno del PP y la actual ceremonia de la confusión a la que nos lleva este gobierno. Los argumentos más recurrentes que ustedes emplean son la actitud del anterior gobierno en la tregua trampa. La actitud de Aznar pasó del esperpento (llamando a ETA movimiento de liberación) a el agotamiento de las posibilidades que le concede el estado de derecho (acercamiento de presos). De ahí no pasó ni un milímetro. No coqueteó con cesiones soberanistas, ni cambió estatutos de autonomía para entrar en la vía del posibilismo de una futura negociación política con ETA. A Aznar no le volaron la T4 como un simple argumento para seguir negociando. Aznar no le pusieron dos muertos para apretarle las tuercas y continuar lo que usted llama una negociación positiva. ¿Tan parecida se le antoja a usted actitud del anterior gobierno y la del actual?. De ser así, su capacidad de análisis no estaría a la altura de la cualificación profesional que parece haber alcanzado.

La actitud de gentes honestas que no piensan como usted, se convierte en simple ruido electoral. La manifestación del día 13, tan uniformada ella, tan fría, tan pulcramente blanca como la paloma de la paz, sin una sola bandera española y con todas las pancartas de la misma imprenta, ¿quiénes eran ?. Eran la gente honesta de este país, la que quiere la paz a toda costa sin preguntarse nada más, diría usted. ¿Qué opina usted del “cordón sanitario” que salió de esta enclenque manifestación?. Muchos de nosotros lo relacionamos con el pacto del Tinell.

Lo que me parece curioso es que se organice una manifestación importante y agónica para pedir (complicando las formas) lo que pide todo el mundo. Diferencia: la manifestación ha dicho que no quiere que se negocie con ETA; los socialistas (y mucha más gente) creen que si ETA renunciase a la muerte, valdría la pena pensar que se pueden intercambiar alguna cosa democrática. Los de la manifestación dicen que sólo el final de ETA es cuestión de la policía. Que negociar, de ninguna forma. Es una alternativa.

Vuelve a estar repicando y en la procesión. Parece como si quisiera estar en lo mejor de ambos mundos. Ustedes se atribuyen una cualidad de la que carecen, simulando cierta coincidencia de criterios con los que ayer nos manifestábamos. Aquí nadie está complicando las formas, las diferencias son de fondo. Usted haciendo de la necesidad virtud quiere asociarse en lo fundamental con los que ayer pedíamos el final de ETA a través del estado de derecho. Cuando usted nos explique en que consiste una negociación positiva con la ETA podríamos llegar a un acercamiento en este punto. Afirma que si ETA “renunciase a la muerte” (querrá decir a matar), valdría la pena intercambiar “alguna cosa democrática”. ¿Qué cosa, Sr. Solana?. Lo realmente delirante, lo inequívocamente perverso de su discurso, es que permanece inamovible después de sacar dos cadáveres bajo los escombros de la T4. No, Sr. Solana, ETA no renuncia a matar, quizás si a la muerte. Ya hemos tomado debida nota al respecto al contemplar el escandaloso delirio humanitario de muchos miembros de los de su cuerda, tan compasivos con de Juana Chaos. No renuncia a matar que sepamos, pero si a la muerte, chantajeando al estado de derecho con la coadyuvante de demasiados socialistas.

¿Política? Naturalmente que también se debe hablar de política, pero no con ETA sino con las organizaciones que acepten las reglas del juego democrático

¡Cómo sueño con que Batasuna acepte la legalidad vigente!

A quién quiere engañar, Sr. Solana. El juego democrático para ustedes es de goma. Estira y encoje en función de sus necesidades. El aislamiento del PP en el pacto del Tinell, ¿entra dentro de las reglas del juego democrático?. La negociación con Batasuna, que es ETA, ¿también?. La negación del criterio democrático de más de 10 millones de españoles votantes del PP y la de otros muchos socialistas de vencer a ETA, ¿es una negación democrática?. En su onanismo onírico respecto a Batasuna, de que legalidad vigente nos habla. De la Constitucional, o de la que se está construyendo de forma apresurada desde la aprobación del Estatuto Catalán y la que se tiene reservada para el País Vasco. ¿Nos está hablando de la cesión de Navarra a las presiones soberanistas?. ¿De qué legalidad democrática nos habla?

Tan inútil ha sido la manifestación del PP(y asociados) en Madrid el pasado sábado como la persistencia en el terror de ciertos anónimos ciudadanos vascos. Los dos están fuera de tiempo.

Lo malo es que unos andan por las calles (me guste o no ) y otros explotan dinamita.

Podeis imaginar lo que pienso.

El broche final, Sr. Solana, además de ser profundamente abyecto, viene a ser la prueba del nueve de tan confuso planteamiento. No es otra que la gran teoría de la equidistancia, y es el "modus operandi" de buen número de ciudadanos tocados por la tibieza, los que entre dos situaciones cuya maldad, para ellos intrínseca, tratan de refugiarse en una cómoda equidistancia. Por una parte está la maldad que se quiere “descafeinar”, la menos mala (“la persistencia en el terror de ciertos anónimos ciudadanos vascos”) . La otra es la de los oponentes a los que siempre se les relaciona con una maldad “per se”. Entre las dos, atribuyéndose el bien a través de una neutralidad exquisita, el farsante de turno cree que se eleva por la tibia senda del progreso, sin darse cuenta que es un pánfilo que sorbe mientras sopla la sopa.

Y eso es justamente lo que usted acaba de hacer, comparando a los manifestantes de ayer, con los violentos en el país vasco. Contraponiendo ambas situaciones. Usted aquí en este punto, ha culminado su artículo con una necedad impropia de tan ilustre apellido.

El estado fragmentado
JAVIER PANIAGUA El Mundo 5 Febrero 2007

La saga-fuga de los profesores Sosa padre, Paco, catedrático de Derecho Administrativo en la Universidad de León, e hijo, Igor, doctor en Filología Germánica por la Universidad alemana de Erlanger-Nürnberg y actual investigador del Instituto Universitario Europeo de Historia y Civilización de Florencia, han escrito al alimón un libro que no debería pasar desapercibido en los tiempos que corren: El Estado fragmentado. Modelo austrohúngaro y brote de naciones en España (Ed. Trotta/ Madrid-2006), con un prólogo sustancioso de Joaquín Leguina.

Es un trabajo que parte del análisis de lo que fue el Imperio Austrohúngaro, aquel Estado lleno de galimatías lingüísticas y nacionalidades varias que se fue constituyendo en torno a la monarquía de los Habsburgo, contrarréplica de Prusia en la pugna por conseguir la hegemonía del mundo germánico, y que acabó desmantelado después de la I Guerra Mundial, para adentrarse en el fenómeno de lo que está transcurriendo en España con la reforma de los estatutos en las comunidades autónomas que pueblan el espacio geográfico de la parte de la península Ibérica que solemos denominar España, y que para algunos no es más que el Estado español, una entidad plurinacional, nación de naciones y, en el menor de los casos, la España plural. Estamos, por tanto, ante un libro de varias aristas porque puede ser una metáfora, un aviso, de adónde podemos llegar: construir de nuevo, con el entramado autonómico, una estructura semejante a lo que fue aquel Imperio, al compararlo con la reflexión jurídica de lo que está ocurriendo con las reformas estatutarias y sus posibles consecuencias futuras, sin que previamente hayan sido fijados los límites de las competencias autonómicas y la capacidad de actuación del Gobierno español.

No es algo nuevo el intento de hacer de España una monarquía dual. Ya los catalanes de la Lliga vieron tal posibilidad al concebir un ente parecido (Castilla-Cataluña), como ha estudiado el profesor Ucelay, aprovechando que la reina regente María Cristina, segunda esposa de Alfonso XII, provenía precisamente de la corte austriaca y estaba familiarizada con un Estado que albergaba en su seno más de 10 lenguas con sus correspondientes variantes, desde el alemán, el polaco, el checo -con sus dos versiones, el eslovaco y el moravo-, el ruteno, el esloveno, el italiano-ladino, el serbocroata, el rumano, el húngaro hasta el yiddish, lengua que inventaron los judíos germánicos. Las dos piezas fundamentales eran Austria y Hungría, con un resto de nacionalidades que hemos tenido ocasión de ir descubriendo desde 1918 hasta la desintegració n de Yugoslavia. Cada etnia, germánica o eslava, con su lengua, aspiró a constituirse en nación-estado; y a fe que, en su mayor parte, lo han conseguido. La lengua y los derechos históricos fueron reivindicados por doquier para convertirse en estados independientes una vez derrumbado el Imperio.

Sosa Wagner señala que hacer de España una nación de naciones, un estado plurinacional, y reconstruir de alguna manera una formación parecida a la de aquel Imperio es retrotraernos a una historia que fue un ejemplo de ineficacia administrativa, política y de permanentes conflictos. Su diagnóstico es claro: «Nosotros no constituimos una nación de naciones, pero es que si así fuera, sería prudente no airearlo, sería mejor disimular porque tales laberintos políticos no han dado precisamente frutos apetecibles» (p.140). España, apunta, deja de ser una nación de naciones precisamente a comienzos del siglo XIX con el advenimiento del constitucionalismo de 1812 y los reyes lo serán de España y no de Castilla, Aragón etcétera.

Javier Paniagua es director de la UNED en Valencia y colaborador habitual de EL MUNDO-Comunidad Valenciana.

El apagón
JORGE DE ESTEBAN El Mundo 5 Febrero 2007

Ocurrió a las ocho en punto de la noche, cuando doscientas personas estábamos expectantes, en una sala del Teatro Real, con el fin de escuchar el discurso del presidente del Gobierno, en el acto de presentación del número 100 de la revista La aventura de la Historia. Se había anunciado ya que ese macroapagón se seguiría en todo el mundo, a fin de alertarnos a todos los terrícolas del cambio climático que amenaza a nuestro planeta.

Sin embargo, yo no estaba de acuerdo con esa proclamación, porque tal suceso, en ese día, en esa hora y en ese lugar, tenía, evidentemente, otro significado para muchos de los que estábamos allí. En efecto, lo que venía a traslucir esotéricamente ese apagón era una advertencia al presidente del Gobierno de que si no reacciona a tiempo, se producirá sin duda un cambio, pero no climático, sino constitucional, no de nuestro medio ambiente, sino de nuestro régimen político, tal y como ha venido funcionando hasta ahora. Por eso, se esperaba con gran curiosidad lo que pudiera decir en este acto, con referencia clara a la Historia, en unos momentos en que se está comprometiendo el futuro de España, según se actúe de una forma u otra.

Un ayudante del presidente le aportó el texto de su discurso, que desde luego no era de un par de folios. Comenzó a leerlo fogosamente, incluyendo frases improvisadas sobre el texto escrito, demostrando así que posee unas magníficas dotes oratorias. A medida que lo iba pronunciando estaba claro que no se trataba de una intervención protocolaria, sino que quería explicar en esa tribuna la idea que tiene de España. Era un parlamento con ribetes más propios de un discurso del estado de la Nación o el de una investidura, porque desde luego desbordaba la clásica fórmula de un mero compromiso social.

Después de oírlo con toda atención, he vuelto a leer el texto más tarde, y no tengo más remedio que concluir diciendo que estoy, sobre la letra, prácticamente de acuerdo con todo lo que dice. Ahora bien, si lo que dice lo contrastamos con la realidad, es decir, si lo utilizamos como un espejo para ver si proyecta la imagen adecuada, enseguida comprobamos que, al igual que ocurre con esos espejos cóncavos o convexos de los parques de atracciones, la figura que refleja está muy distorsionada. Me voy a servir del análisis de los cinco temas principales que vertebran su «idea actual de España» para demostrarlo.

En primer lugar, atendiendo a la razón de la convocatoria, hace una referencia a la Historia, diciendo que «si se falsean los hechos, si se bucea en el pasado más o menos remoto, no se hace Historia. Se busca simplemente, revestidos con el armiño de la Historia y de la ciencia, encontrar coartada para juicios predeterminados sobre el presente...». Reflexión que comparto en teoría, pero con la que discrepo si nos atenemos al empecinamiento del Gobierno para que se apruebe una Ley de memoria histórica, que precisamente niega lo que dice el presidente. Ese intento de mitificación de las virtudes de la II República no se corresponde con lo que pasó. En mi opinión, ese periodo, seguido de la demencial Guerra Civil, fue una desgracia en la que están involucradas todas las tendencias políticas. Cierto que fue un régimen nacido con espléndidas intenciones, después de la putrefacción final del reinado de Alfonso XIII, pero nadie, a un lado u otro, salvo excepciones, está libre de culpa. Baste para comprobarlo, a título de ejemplo, el testimonio de una periodista polaca que residía en España en 1936: «A decir verdad, a mí no me dan pena ni los unos ni los otros. Quienes querían guerra ya la tienen. Aquí cada bando preparaba su golpe de Estado y, al mismo tiempo, se preparaba para el golpe del enemigo...».

A buen seguro que se deben corregir todas las injusticias que se puedan de ese periodo lamentable de nuestra Historia, pero no mediante una ley, que lo único que hacen es reavivar los rescoldos de una hoguera que todavía no se ha apagado del todo.

La segunda cuestión que rechina en el discurso del presidente, contraponiéndola a la realidad, es su loa «al diálogo y el acuerdo, desde el consenso en las cuestiones fundamentales, desde el espíritu con que iniciamos la construcción de la democracia.. .». Sin embargo, aquí también la realidad desmiente las palabras, porque se está produciendo una polarización absurda en nuestra sociedad, en donde se ha erigido como lema la conocida concepción de la política de Carl Schmitt, que se basa en la dicotomía «amigos-enemigos» , que a la larga conduce siempre a regímenes totalitarios de uno u otro signo. No es extraño, así, que un agudo analista político italiano, Sergio Romano, haya escrito estas palabras recientemente: «Zapatero, supongo, no quiere ser el premier de todos los españoles. A juzgar por el estilo con que ha afrontado problemas de orden civil y religioso... me ha dado la sensación de querer ser con frecuencia, polémicamente, el representante de la España que salió derrotada de la Guerra Civil hace setenta años...».

Volver a resucitar la estupidez de las dos Españas va en contra, evidentemente, de las palabras del presidente y, desde luego, de las advertencias que el jefe del Estado, como poder moderador, ha manifestado en sus dos últimos discursos de Nochebuena y de la Pascua Militar.

La tercera cuestión que aborda el presidente es su visión de la Constitución de 1978. Por supuesto, no sólo la considera su «primera causa política» (así acaba su discurso), sino que la concibe igualmente «como el producto más logrado del proceso de transición y consolidación de la democracia». Ahora bien, una vez reconocidos todos los beneficios que nos ha aportado, hay afirmaciones inquietantes en sus palabras. Por una parte, señala que «la fortaleza de la Constitución residió y reside» en que es «el símbolo supremo del consenso». Y, por otra, mantiene que «una Constitución democrática es una norma abierta a la vida, al cambio, a las reformas, a la fijación de nuevas metas». Afirmaciones que conviene matizar. En cuanto a lo primero, hay que aclarar que la Constitución no es simplemente el «símbolo» del consenso, es decir, la representació n de algo abstracto, sino que es más bien la plasmación jurídica del consenso, el pacto político social que se han dado los españoles y en el que descansa el Estado de Derecho. Ello es importante, porque en cuanto a lo segundo, da la impresión de que el presidente considera que la Constitución, más que una norma jurídica, es un programa político, que se puede ir cambiando y adoptando a los tiempos, sin acudir a los procedimientos establecidos en la misma.

Yo soy el primero que vengo hablando de reformar, desde hace veinte años, nuestra Norma Fundamental, pero ateniéndonos a los procedimientos contenidos en ella. Porque sólo las Constituciones que se reforman, son las que viven y perviven. Pero otra cosa es que sin utilizar los procedimientos de su modificación, se aplique una política que, como ocurre en la actualidad, esté produciendo una verdadera mutación constitucional, un cambio jurídico-climá tico que incluso contradice lo señalado en aquélla, según vamos a comprobar analizando el cuarto punto.

Me refiero al modelo de Estado contemplado desde el punto de vista de la descentralizació n territorial del poder. Como he repetido tantas veces en estas páginas, el Titulo VIII ha sido y es el talón de Aquiles de nuestra Constitución. Nuestros constituyentes no supieron dar con la fórmula adecuada para satisfacer las reivindicaciones autonómicas de las regiones y nacionalidades que integran España. Con todo, como muchas veces ocurre, la norma es más inteligente que el legislador y, de esta manera, lo que la Constitución permite es un grado de autonomía territorial que sea coherente y compatible con el funcionamiento racional del Estado central. Sin embargo, como enseguida se demostraría, el excesivo protagonismo, incluso la hegemonía, y las ambiciones desmesuradas de partidos nacionalistas en ciertas regiones, han ido tergiversando el espíritu de la Constitución en esta cuestión. Con todo, lo más grave es que sea el propio presidente quien ampare estas ambiciones centrífugas que pueden llevar a la desmembración de España.

De este modo, mantiene que el criterio para el desarrollo del Estado de las Autonomías y su «profundizació n», consiste en avanzar en la misma dirección, esto es, en «el incremento del nivel de autogobierno» , sin darse cuenta de que sin ponerse límites a este incremento, se puede acabar en el autogobierno total, es decir, en la independencia.

Pues bien, este es el criterio que se esta utilizando en la actual reforma estatutaria, comenzando por el engendro del Estatuto catalán, que deroga prácticamente la Constitución en ese territorio, y que incluso permite que esa comunidad autónoma empiece a practicar una propia política exterior... De ahí que sorprende que el presidente mantenga curiosamente que del actual proceso, «ya muy avanzado, resultará una mejor integración del conjunto con mayor nivel de autogobierno y mayor corresponsabilidad con lo que es común». Porque aquí nuevamente la realidad desmiente sus palabras: lleva poco tiempo en vigencia el Estatuto catalán y son ya numerosos los conflictos que surgen cotidianamente a causa del choque entre las competencias del Estado y las de la Generalitat. Es más, se acaba de producir un esperpento jurídico que haría las delicias de Valle-Inclán, inventor del término: el Consell Consultiu de Cataluña acaba de dictaminar que la recientemente aprobada Ley de Dependencia es inconstitucional, porque invade las competencias exclusivas y excluyentes que se han regalado a la Generalitat según su Estatuto-Constitució n, no permitiendo así que las Cortes Generales legislen para toda España, que sean soberanas.

De este modo, el presidente del Gobierno debería reflexionar ante las opiniones de constitucionalistas como Roberto Blanco, Jiménez de Parga, Pedro de Vega y yo mismo; administrativistas como García de Enterría, Sosa Wagner, Muñoz Machado, Tomás Ramón Fernández y Parada Vázquez; sociólogos como Amando de Miguel, Víctor Pérez Díaz y Emilio Lamo de Espinosa, que de una forma u otra están exponiendo doctrinalmente sus dudas de que el Estado al que nos dirigimos sea viable y no nos lleve al desastre.

Y, por último, el presidente del Gobierno aborda el problema de ETA, diciendo: «He reiterado mi voluntad de dedicar todo mi esfuerzo, mi capacidad y mi decisión a poner fin al terrorismo». Ciertamente, creo que nadie podrá negar las buenas intenciones del presidente, aunque todos sabemos que de buenas intenciones está empedrado el infierno. Porque el método que ha adoptado para acabar con el terrorismo es profundamente equivocado. Es más: da la impresión de que no quiere exterminar a ETA y a sus secuaces, sino que lo que busca es su conversión a la democracia, lo cual es un silogismo imposible. Dicho de otra manera, la única forma de acabar con el problema vasco, políticamente hablando, pasaría por derrotar electoralmente al PNV y crear un gobierno de coalición PSOE-PP, pues sin el PNV en el Gobierno se facilitaría la tarea de acabar con el terrorismo de ETA. Pero como esta hipótesis no es probable o posible, al menos a corto plazo, la única vía es utilizar los medios del Estado de Derecho en unión del PP, pues es una utopía que el Gobierno del PSOE quiera y pueda, sin el otro partido nacional, erradicar el terrorismo de España. Da la impresión así de que el presidente se ha metido en una ratonera, sin que ni siquiera hubiera queso como cebo, y ahora no sabe cómo salir. Cualquier negociación política con unos psicópatas que no cejan en sus tres principales reivindicaciones, no puede llevar más que a la esquizofrenia.

Es tiempo, pues, de que el presidente reaccione ante el apagón y haga suyas aquellas palabras de Adolfo Suárez, cuando decía que quería hacer normal, lo que en la calle era ya normal. Y la calle, como se ha demostrado el sábado una vez más, no está por la negociación con los asesinos. Porque, en definitiva, esa forma de actuar, junto con las reformas estatutarias habidas y por haber, lo que está poniendo en peligro es todo el edificio levantado con la Transición. Claro que como escribió Alexander Lerner-Holenia, según nos recuerda Sosa Wagner en su reciente y apasionante libro El Estado fragmentado, «a veces los hombres destruyen edificios que han construido las generaciones anteriores como si no fueran nada. Son capaces de quemar palacios tan sólo para calentarse las manos».

Jorge de Esteban es catedrático de Derecho Constitucional y presidente de Unidad Editorial.

FRANCISCO SOSA WAGNER / Catedrático de Derecho Administrativo
«La nación de naciones no es ningún modelo territorial, es un disparate»
Formó parte del tribunal que concedió un 'cum laude' al presidente del Gobierno por una tesis sobre la autonomía de Castilla y León, como el jueves recordó el director de EL MUNDO en la celebración de los 100 números de 'La Aventura de la Historia'. Veintitrés años después, suspende su política autonómica en su libro 'El Estado fragmentado'
JAVIER CARABALLO El Mundo 5 Febrero 2007

PREGUNTA.- Usted, que fue profesor de Rodríguez Zapatero, nos puede ayudar a despejar la duda de una buena parte de la sociedad española sobre la capacidad intelectual del presidente. ¿Es una persona inconsistente y frívola, o un tipo cultivado, reflexivo y responsable?
RESPUESTA.- No me atrevo a pronunciarme. Conozco desde hace muchísimos años a la familia de Zapatero, que me es muy cercana, y con su padre tengo una verdadera amistad. Es un abogado muy conocido de León, fue decano del Colegio de Abogados y es un hombre de éxito profesional. No es un picapleitos, sino un hombre muy interesado por la cultura, por la literatura, por la Historia... En casa del presidente Zapatero siempre ha habido libros, se ha criado en ese ambiente. Si ha tenido más o menos tiempo por su dedicación a la política, no lo sé.

P.- Pero usted lo conoció como estudiante.. .
R.- No exactamente. En aquellos años, yo era secretario general técnico en el Ministerio de Administraciones Públicas de los primeros gobiernos de Felipe González, y fue al final de la carrera cuando le examiné de la tesis. Cuando Pedro J. se lo recordó el otro día, el presidente me llamó para comentármelo. Me dijo ahora la nota ya no se la pongo yo, sino los ciudadanos, y le dije que tenía razón. Fue una conversación amable.

P.- Pero si usted tuviera que ponerle una nota a su política autonómica, ¿suspendería al presidente?
R.- Está claro que no me gusta nada. Me remito a mi libro, que me parece que es demoledor. Yo también le dije al presidente que su política territorial no me gusta nada.

P.- Usted formó parte del Gobierno socialista en la Transición. En el prólogo de su libro, Joaquín Leguina sostiene que la clave de todo es la llegada al poder de nuevos dirigentes con un criterio adánico, que piensan que la historia comienza con ellos. ¿Usted lo comparte?
R.- Todo el mundo, cuando llega al poder, tiende a pensar que las cosas comienzan con ellos. En mi etapa en el Gobierno, yo solía decirle a mis compañeros: «Ojo, que todo esto viene de los Reyes Católicos, que no lo inventamos nosotros». Dicho esto, lo que está claro es que entonces se iba con más cautelas y, sobre todo, que en política autonómica no se andaba con experimentos ni bromas. Era tanta la vigilancia que incluso se creó en el Ministerio una comisión permanente para analizar todas y cada una de las normas que se aprobaban en las comunidades para interponer el correspondiente recurso judicial cuando se excedieran. No se dejaba pasar una. Felipe González y Alfonso Guerra tenían una idea más clara y más clásica del Estado.

P.- Es bastante corriente que, cuando un antiguo socialista se permite criticar alguna de las políticas actuales, se le acaba tachando de haber girado a la derecha. ¿A usted se lo han dicho ya en el PSOE?
R.- Yo escribo desde mis posiciones socialdemócratas. Yo creo en los poderes públicos fuertes. No creo en los estaditos, en las regioncitas, en los municipitos. .. Sólo un poder público fuerte puede enfrentarse a los grandes poderes económicos.

P.- En el desvarío ideológico en el que nos encontramos en España, ahora se presenta el nacionalismo y el mayor autogobierno autonómico como una idea progresista y de izquierdas. En vez de La Internacional, en los congresos del PSOE se va a acabar cantando Els Segadors...
R.- Eso es justamente lo que yo censuro. La izquierda nunca ha tenido esas veleidades. Jamás en Europa ha sido así. Esto que mantiene la izquierda entre comillas de que «cuanta más descentralizació n, más progre soy y más pegatinas me pongo», es lo que yo combato abiertamente. Me niego a aceptarlo, porque un planteamiento así sólo puede justificarse por la desorientació n ideológica de la izquierda.

P.- La llamativa tesis que usted sostiene en su libro es que lo que nos está ocurriendo en España tiene una inspiración concreta: la política territorial del Imperio Austrohúngaro.
R.- No es una invocación que se me haya ocurrido a mí, sino que ese modelo se puede encontrar en el pensamiento catalanista del siglo XIX y, muy recientemente, en algunos políticos españoles. El último artículo que publicó Ernest Lluch antes de que lo asesinara ETA se titulaba Por qué soy austrohúngaro. Y la idea de la nación de naciones se fraguó en el Imperio Austrohúngaro. Si yo lo rescato ahora es para recordar que ese imperio fue el colmo de los líos. Las crisis institucionales fueron permanentes, los conflictos judiciales eran continuos y el conflicto de las distintas lenguas condujo al imperio a la parálisis absoluta. En el libro, recordamos anécdotas que son grotescas y que ahora nos parecen cercanas en España. Por ejemplo, que se llegara al ridículo de estaciones de tren que no se rotulaban con ningún nombre porque los distintos dirigentes locales no se ponían de acuerdo en la denominación del pueblo. La tesis que sostengo es que España no es una nación de naciones, pero si lo fuéramos, deberíamos disimularlo y no decírselo a nadie. Porque en la Historia, todas las naciones de naciones han acabado fatal: el Imperio Austrohúngaro, Yugoslavia, la Unión Soviética... La nación de naciones no es ningún modelo territorial, es un disparate absoluto.

P.- España, si la observamos, no sólo es un pueblo que no parece aprender de su Historia, sino que además se inspira en las peores experiencias históricas de los países de su entorno. ¿Usted le encuentra alguna explicación?
R.- Lo del modelo austrohúngaro tiene explicación en que se trataba de una monarquía dual, en la que se aceptaba la existencia de un solo monarca que reina sobre distintas naciones con autonomía garantizada. Nos cansamos de escuchar a muchos dirigentes políticos en España que afirman que, con estas reformas de estatutos, vamos hacia un modelo federal, y no es así en absoluto. En el mundo hay dos estados federales serios, Estados Unidos y Alemania, y en ninguno se cuestiona la unidad del Estado ni la integración de cada una de las partes en ese todo común. Esto es esencial para que funcione un sistema federal, porque de lo contrario se desintegra. Lo terrible es que en España nos hemos lanzado a la reforma de los estatutos de autonomía sin que antes nos hayamos puesto de acuerdo en lo esencial: el todo, el Estado. Hemos metido a España en un quirófano para una gran operación, pero no alumbrados por las potentes luces de un quirófano, sino por una simple vela.

P.- Lo que queda claro es que la elección de un modelo así tiene una finalidad política muy concreta: se busca que algunas autonomías puedan hablar al Estado al mismo nivel.
R.- Exacto. Esas relaciones bilaterales, que ya se están instaurando en Cataluña, son lo contrario de un sistema federal. Nosotros caminamos claramente hacia el confederalismo. Insisto. Es un disparate esto de que cada uno apruebe por su cuenta los estatutos alentados por un incesante victimismo local.

P.- Citaba usted antes a Estados Unidos y Alemania como modelos federales. Lo que es impensable en Estados Unidos es que California pida la independencia o que lo haga Baviera en Alemania, y eso que en ambos casos pueden encontrarse más justificaciones históricas que en el caso de España.
R.- Por eso, el resumen de todo esto es: No me cuente usted películas de que vamos a un estado federal, porque no es verdad. Quitémosnos las caretas de una vez. Nadie quiere la reforma del Senado para que se convierta en una cámara de representació n territorial en la que todas las autonomías son iguales. Eso no lo quiere nadie: a lo que se aspira es a la bilateralidad. Es lo que se está haciendo en Cataluña y lo que se quiere hacer también en Andalucía.

P.- Lo que uno se pregunta, casi con angustia, es por qué somos así los españoles...
R.- Porque se está haciendo hincapié en todo esto del estado multicultural, en la nación de naciones, y en todos esos conceptos que son grotescos porque en España tenemos un fondo cultural común muy evidente. Ahora bien, no somos una nación de naciones, pero pasito a pasito lo seremos. Si lo que queremos es mirar nuestras diferencias y orillar lo que nos une, no dudemos de que estamos en el camino. Se trata sólo de seguir, y dividir cada vez más, hasta llegar a cada pueblo. Pero sepamos que este camino sólo nos lleva al desastre. Nos lleva a una España desfragmentada, como hemos titulado el libro. Yo no creo que España se rompa, como dice el PP, porque eso no ocurre así, de golpe. Todo tiene un proceso lento, y en este caso es la desfragmentació n. Y que todo eso lo provoque el Partido Socialista es un contrasentido histórico.

P.- España no se rompe, dice usted, quizá porque tampoco sea ése el objetivo de los nacionalistas catalanes y vascos, a los que le resulta más rentable el modelo de una España desigual que la independencia.
R.- Eso es evidente, lo que buscan no es la independencia: lo que quieren es ser españoles de primera. Una de las características esenciales de un sistema federal es la existencia de partidos políticos nacionales. Lo que estaba pasando hasta ahora en España es que, hasta ahora, el problema era la sobrerrepresentació n de los partidos nacionalistas. Ahora está ocurriendo algo más grave, la territorializació n de los partidos nacionales. Y a menudo los barones regionales se imponen a los nacionales. Esa dinámica tiene un peligro tremendo.

P.- ¿La solución futura puede estar en el Tribunal Constitucional, que sea quien recorte los estatutos y devuelva la igualdad?
R.- Soy jurista y tengo pocas esperanzas en el Tribunal Constitucional. La dificultad radica en modificar ahora estatutos que han sido aprobados por el pueblo. Nos llevaría a un grave conflicto entre poderes. Lo sensato hubiese sido evitarlo. Las instituciones no deben alentar esos conflictos, y mucho menos cuando está el pueblo por medio. Si hay sentencias del Constitucional sobre estatutos, serán de esas sentencias interpretativas.

P.- Al final, cuando todas las autonomías se sienten para negociar un nuevo modelo de financiación, se verá que las cuentas no cuadran con los nuevos estatutos y que hay que volver al modelo anterior.
R.- Tampoco en eso soy optimista. Esto ha tomado ya un ritmo que es imposible frenar. Pasará tiempo y el Estado se irá fragmentando cada vez más. Y veremos cómo el Gobierno de la nación será cada vez más incapaz de hacer nada, de legislar nada, de imponer nada.

P.- Dice el presidente Zapatero que la Constitución se debe reformar. Está claro que si el PSOE y el PP se pusieran de acuerdo en la reforma, se podría reordenar el sistema autonómico.
R.- Eso está claro. Otra cosa es que exista interés político. Si el Gobierno quisiera eso, sólo tendría que coger el dictamen que realizó el Consejo de Estado y haber empezado por ahí. Pero no lo hizo, y el Consejo de Estado lo que hacía era alertar de que, antes de acometer las reformas de los estatutos, era necesario dejar claras las competencias del Estado que son absolutamente irrenunciables. La reforma de la Constitución para reforzar el disco duro del Estado es la única salida a todo este absurdo pero, ¿quién quiere eso?

EN UNA OFRENDA FLORAL AL EX DIRIGENTE SOCIALISTA
Uno de los hijos de Fernando Múgica: "No puede haber negociación con ese mundo del crimen"
Uno de los hijos del dirigente del PSE Fernando Múgica, asesinado hace once años por ETA, afirmó este domingo que "no puede haber negociación con ese mundo del crimen", en alusión a la banda terrorista y su entorno. José María Múgica llamó también a "recuperar la unidad" en la lucha contra ETA "sin paliativos ni componendas, desde una acción de Gobierno clara y nítida", y a través de instrumentos como el Poder Judicial, la vía policial y la Ley de Partidos.
Europa Press Libertad Digital 5 Febrero 2007

El hijo del ex dirigente socialista realizó esta petición en la ofrenda floral que los socialistas guipuzcoanos celebraron este domingo al mediodía en el cementerio donostiarra de Polloe, con motivo del once aniversario del asesinato del socialista y abogado donostiarra.

Al acto acudieron la viuda de Múgica, Mapi Heras, sus otros dos hijos, Rubén y Fernando, y su hermano y Defensor del Pueblo, Enrique Múgica. También asistieron el delegado del Gobierno en Euskadi, Paulino Luesma, la directora de la Oficina de Atención a las Víctimas del Ejecutivo vasco, Maixabel Lasa, y representantes del PSE-EE como Jesús Eguiguren, Manuel Huertas y Miguel Buen.

Tampoco faltaron a la cita la viuda de Enrique Casas, la socialista Bárbara Dürhkop, la presidenta de la Fundación de Víctimas del Terrorismo, Maite Pagazaurtundua, Nicolás Redondo Terreros y su padre Nicolás Redondo, el alcalde Odón Elorza y el fiscal jefe de Alava, Josu Izaguirre.

El acto de homenaje se celebró ante la tumba de Múgica, y comenzó de la mano de un rabino, que celebró, en hebreo, una ofrenda de recuerdo a los muertos. A continuación, intervino José María Múgica, quien recordó que hace 30 años el lema del PSOE "socialismo es libertad cautivó a miles de ciudadanos españoles" en las primeras elecciones tras la dictadura.

En contra de la negociación
Múgica defendió que actualmente ese tiene que ser también el "valor y la referencia" del PSOE, lo que pasa por el "compromiso" de que "no puede haber transacción, componenda, negociación con ese mundo del crimen, que tiene que ser definitivamente derrotado".

A su juicio, esa derrota debe lograrse con los instrumentos que ofrece el Estado de Derecho, "desde la fuerza y respeto profundo al Poder Judicial, que no puede ser puesto en cuestión so capa de intereses de unos o de otros a cada momento", desde las leyes y la Policía.

Sin embargo, lamentó que actualmente "estamos peor que hace un año", porque, además de los dos fallecidos en el atentado de Barajas, "se ha introducido una grave situación de división entre los demócratas". Por ello, hizo un llamamiento a "recuperar ese impulso alrededor de la idea de la libertad, de la idea del combate definitivo para acabar y vencer al terrorismo".

Múgica insistió en "la necesaria recuperación de los lazos sobre la base del combate por la libertad", y consideró que es "imposible ninguna negociación", y que no caben "apaciguamientos, ni acuerdos".

RESPUESTA A LAS ACUSACIONES DE DIEGO LÓPEZ GARRIDO
El Foro de Ermua reta al PSOE a librarse de sus "complejos" y usar el himno y la bandera en todos sus actos
Antonio Aguirre, el dirigente del Foro de Ermua encargado de leer el manifiesto en la multitudinaria manifestación del sábado, ha respondido al argumento de López Garrido para atacar a los convocantes: la supuesta apropiación de los símbolos nacionales. Según Aguirre, las banderas y el himno "reflejaban el sentir de los que allí estaban", que es "la defensa de España" ante la "amenaza de la negociación" con los terroristas. "Parece mentira que tengamos que hacer estos actos", ha dicho el socialista comparando la situación actual con la lucha por la libertad en la transición. Después, en un comunicado, el colectivo ha animado a los socialistas a exhibir, como ellos, los símbolos nacionales para acabar con esa supuesta "apropiación". Así ha retransmitido el 3-F LIBERTAD DIGITAL TELEVISIÓN.
Libertad Digital 5 Febrero 2007

En una entrevista en La Mañana de la COPE, Antonio Aguirre ha afirmado que en el himno, que sonó al término de la concentración por decisión de "la Junta Directiva" del acto, "estaban representados todos los españoles que quieren la derrota de ETA. La bandera, ha recordado, "es de todos los españoles, y refleja el sentir de los que allí estaban", es decir, "la defensa de España amenazada por la negociación" con ETA que, según ha indicado, "puede romper el Estado de Derecho".

Aguirre ha informado de que no es la primera vez que suena el himno en un acto del Foro de Ermua. "El año pasado, en febrero, hicimos una concentración en Bilbao en que acabamos con el himno". Algo que, según ha dicho, "fue una idea muy bien acogida por los vascos que nos sentimos españoles". "En el futuro, cada organización o movimiento decidirá" si se vuelve a escuchar. "Somos libres para oír nuestro querido himno cuando consideremos oportuno", ha recordado Aguirre al PSOE.

Gesto de "rebelión" ante una "concentración nazi"
El dirigente del Foro de Ermua también se ha referido a los insultos que sufrió su colectivo el día de la comparecencia de Ibarretxe por parte de sus simpatizantes. Se habían concentrado, ha dicho, "al más puro estilo fascista", y cuando fueron a acompañar al abogado de la asociación, quien como querellante debía estar presente en la declaración, "fuimos recibidos con insultos irreproducibles". "A mí me salió del alma levantar el puño porque soy socialista" y en "actos como esos en que se cuestiona la democracia hay que rebelarse". "Yo me rebelé" como lo hacía "hace mucho tiempo", ha dicho Aguirre.

Además, ha explicado que su gesto "no era una provocación", sino "una contestación"."Esto me recordaba a los años en que en la transición luchábamos contra la represión", ha declarado Aguirre, que ha descrito dicha "concentración nazi" como "un acto de rebeldía del Gobierno vasco ante un poder que no controlan, que no aceptan" porque "representa la España que ellos odian", en alusión al TSJ del País Vasco. "No lo asumen como suyo, era una manifestación de incivismo, de enfrentamiento".

Los socialistas ante la negociación
Respecto a la posición de la militancia del PSOE, partido al que pertenece, ante la negociación, ha afirmado que gran parte de las bases "no está acuerdo con lo que está pasando". "La mayoría" de personas presentes en la protesta "eran del PP, pero había mucha gente que se me acercaba y me decía que toda su vida ha votado socialista" y que ahora "se lo iba a pensar", ha revelado. También ha celebrado el caluroso recibimiento a Rosa Díez en la marcha, una "compañera de trabajo de hace 30 años" y que espera "seguir teniendo" en esta nueva "reivindicación de libertad y democracia". "Parece mentira que tengamos que hacer estos actos y expresarnos como nos expresamos", ha lamentado.

Comunicado del Foro de Ermua
En una nota de prensa, el colectivo que preside Mikel Buesa reprochó al PSOE las críticas tras la marcha del sábado tras aclarar que el Foro de Ermua es el "único responsable de la organización y del diseño" de la marcha y que "la decisión de hacer sonar el himno" al finalizar la movilización "fue única y exclusivamente" de ellos. Además, recordó, como Aguirre, que no es la primera vez que la asociación hace sonar el himno.
A su juicio, "es absoluta y radicalmente falso" que el Real Decreto 1560/1997 "prohíba el uso del himno nacional en actos cívicos como el desarrollado" el pasado fin de semana. "Dicho Real Decreto se limita a señalar cuándo deberá sonar el himno nacional de manera obligatoria, pero no prohíbe su uso en otras ocasiones", precisó.

Este colectivo puntualizó, asimismo, que no pretende "apropiarse de ningún símbolo nacional, sino que hace uso de ellos sin complejos, como debería hacer el Partido Socialista". "Si el PSOE no quiere que se identifique la bandera y el himno nacional con el Foro de Ermua u otras asociaciones o partidos, sólo tiene que utilizar también dichos símbolos en sus actos", dijo.

Los "condicionamientos nacionalistas" del PSOE
A su juicio, esto "sería una magnífica noticia para nosotros porque demostraría que habría superado los condicionamientos que suponen sus alianzas con partidos nacionalistas que expresan y abiertamente rechazan los símbolos nacionales españoles y manifiestan su deseo de terminar con la Constitución y desvertebrar España".

"Solicitamos expresamente al Partido Socialista que en sus movilizaciones públicas luzcan banderas españolas y hagan sonar el himno nacional. Este empleo de los símbolos nacionales españoles, habría de hacerlo extensivo el PSOE a los actos de todas sus organizaciones regionales, tales como el Partido Socialista de Euskadi (PSE) y el Partido Socialista de Cataluña (PSC). Desde hace años el Foro Ermua venimos ondeando en nuestros actos tanto la ikurriña como la bandera española, en cualquier punto de España", aseveró.

En un comunicado, el colectivo indicó que el PSOE "está demostrando ser incapaz de asumir las críticas y rectificar sus errores, así lo prueban sus descalificaciones de todos los que hicimos uso del legítimo derecho a manifestarnos por una causa justa".

Manifestantes "de mala fe"
"Acusar a los cientos de miles de manifestantes del pasado sábado 3 de febrero de manifestarnos de mala fe es una falta de respeto a los ciudadanos y un insulto a todos y cada uno de los que estuvimos en la manifestación. Hay que recordar que en la misma estaban presentes las principales asociaciones de víctimas del terrorismo y del movimiento cívico. ¿Qué está sucediendo en el PSOE para que mientras considera que Otegi tiene un discurso de paz, desprecie a las víctimas del terrorismo y al movimiento cívico?", se preguntó.

En su opinión, el Partido Socialista, "ante la plural y multitudinaria manifestación en defensa de la libertad, por la derrota de ETA y contra la negociación", debería "reaccionar escuchando a la población y modificando su política antiterrorista, renunciando en términos claros y diáfanos y por boca del señor Rodríguez Zapatero a cualquier negociación presente o futura con terroristas".

Por ello, le emplazó a "convocar al PP al Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo para poner a funcionar a todo el Estado de Derecho contra ETA e invitando a todos los partidos políticos que compartan el rechazo de la negociación y la apuesta por la derrota de ETA a la unidad en la lucha antiterrorista".

La Ertzaintza atribuye el ataque a la estación de Barakaldo a la violencia callejera
La Ertzaintza atribuye el ataque de Barakaldo a la violencia callejera
AGENCIAS | MADRID ABC 5 Febrero 2007

Tres artefactos incendiarios han hecho explosión esta madrugada a la entrada de la estación de tren de Luchana, en la localidad vizcaína de Barakaldo. Los ataques no han causado daños personales.

La Ertzaintza ha descartado la autoría de ETA en la colocación del artefacto y lo atribuye a un episodio de 'kale borroka', ya que, entre otros motivos, se han encontrado restos de una garrafa que supuestamente haría contenido líquido inflamable y a la que los autores del ataque habrían prendido fuego.

Las explosiones se han producido sobre las 00:30 horas y, si bien no se han registrado heridos, sí han causado importantes daños materiales en el edificio de una altura situado a la entrada de la estación.

Varias dotaciones de bomberos se han desplazado hasta el lugar para sofocar las llamas, que han alcanzado el tejado del inmueble y han provocado el corte circulatorio en la zona.

El servicio de tren entre Bilbao y la Margen Izquierda ha comenzado a las cinco de la mañana, su hora habitual, aunque funciona con retrasos de entre diez y quince minutos.

El ataque más grave
En la estación de Luchana operan dos líneas, la C1, que une Bilbao Abando y Santurce; y la C2, que une Bilbao con Abando y Muskiz. La estación permanece cerrada y sin personal por la noche, por lo que las personas que han colocado el artefacto han tenido que forzar la entrada.

Hasta el lugar se ha desplazado el alcalde la localidad, Tontxu Rodríguez. El edil ha admitido que este tercer ataque contra la estación es el más grave de todos ellos, aunque ha pedido "cautela" antes de señalar a posibles culpables. "Pero este no es el camino para la paz y la libertad. Así sólo se consigue entorpecer la vida diaria de los ciudadanos", ha agregado.

Reacciones
El Gobierno vasco ha expresado su "más absoluta condena" por la colocación del artefacto y ha reiterado que "con bombas no hay distensión ni proceso de paz alguno". En un comunicado, recuerda el "hartazgo, el cansancio y la indignación que provocan en la ciudadanía en general", y se pregunta "si este es el camino mediante el cual se generan nuevas oportunidades para la paz, tal y como afirman día tras día portavoces de la izquierda abertzale".

El delegado del Gobierno en el País Vasco, Paulino Luesma, ha condenado el "acto de violencia injustificable" padecido "directamente por las clases más populares". Asimismo, ha recordado que "quien calla ante la violencia" tiene nuevamente una "ocasión de hacer creíble" su apuesta por la paz y por las vías políticas y de dar "un paso valiente" y "condenar sin paliativos estos actos de chantaje".

Para la dirigente del PSE-EE, Isabel Celaá, el atentado es "muy grave" y confirma "el diálogo está roto y que no hay proceso", mientras que Eusko Alkartasuna estima que "atenta contra los principios elementales de la democracia".
La candidata del PP a la alcaldía de Barakaldo, Amaya Fernández, ha señalado que la explosión demuestra que "el diálogo no conduce a nada".

Más ataques
La Ertzaintza ha retirado esta mañana un artefacto de fabricación casera que uno o varios desconocidos habían dejado en un cajero automático de una entidad de ahorro en la localidad alavesa de Llodio y que no ha hecho explosión, han informado fuentes de la Policía vasca.

Además, desconocidos atacaron con dos botellas incendiarias un cajero automático de Caja España en la localidad navarra de Huarte, ha informado hoy la Delegación del Gobierno.

Según ha precisado la fuente, el ataque ocurrió sobre las 19.40 horas de ayer y causó daños "mínimos" ya que las botellas no llegaron a deflagrar y únicamente quedó algo ennegrecido el cajero, ubicado en la calle Bidemokarte.

EN REALIDAD, HACE SERIAS ADVERTENCIAS AL MINISTERIO
Cabrera manipula un informe del Consejo de Estado para implantar la asignatura de Educación para la Ciudadanía
El Ministerio de Educación ha hecho pública una nota en la que asegura que "el Consejo de Estado no encuentra objeciones a la asignatura de Educación para la Ciudadanía". Es más, añade incluso que se "avala tanto la conveniencia como la legalidad de dicha asignatura". Profesionales por la Ética denuncia que el dictamen del Consejo de Estado sobre el proyecto de Real Decreto de Enseñanzas Mínimas de la ESO, lejos de apoyar al departamento que dirige Mercedes Cabrera, ha advertido expresamente al Gobierno que no puede formar parte de los aspectos básicos del sistema educativo “la difusión de valores que no estén consagrados en la propia Constitución”. Recuerda además que el apartado Aprender a aprender, debería incluir “el respeto a padres y profesores".
Libertad Digital 5 Febrero 2007

El dictamen que sobre el proyecto de Real Decreto de Enseñanzas Mínimas de la ESO ha realizado el Consejo de Estado el 21 de diciembre de 2006 advierte expresamente al Gobierno en general y al Ministerio de Educación en particular, que, en virtud de la libertad de enseñanza garantizada en el artículo 27 de la Constitución, no pueden formar parte de los aspectos básicos del sistema educativo “la difusión de valores que no estén consagrados en la propia Constitución”.

El Consejo de Estado advierte también al Gobierno que debiera incluirse, en la descripción de la competencia Aprender a aprender, “el respeto a padres y profesores, la aptitud para aprender y escuchar el consejo y orientación de unos y otros y la sensibilidad para apreciar el ejemplo que puedan constituir”.

De esta forma, se comprueba la manipulación que de este dictamen ha hecho el Ministerio de Educación, que ha explicado en una nota de prensa pública que "el Consejo de Estado no encuentra objeciones a la asignatura de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos". El comunicado del departamento de Mercedes Cabrera añade que este dictamen "incluso avala tanto la conveniencia como la legalidad de dicha asignatura".

Instrumento para la educación moral
Por su parte, Profesionales por la ética ha realizado un estudio de los contenidos mínimos definitivos de la asignatura Educación para la Ciudadanía en el que demuestra que esta materia va más allá de la promoción de la convivencia y la ciudadanía democrática y constituye un instrumento para la educación de la conciencia moral del alumnado.

El Informe realizado por el Área de Estudios, titulado Educación para la Ciudadanía, una moral de Estado obligatoria, sostiene que la asignatura aspira a crear una nueva ética común excluyendo cualquier referencia a una moral objetiva, al bien, a la verdad o a la dimensión religiosa o trascendente del ser humano. Valores esenciales como el esfuerzo, el trabajo y la superación estarán ausentes de una materia cuyo propósito es contribuir a la construcción de la conciencia moral de los alumnos.

Denuncia, por ejemplo, que no hay alusión alguna, en esta asignatura al ejemplo o autoridad de padres y profesores; la única mención a la familia es para recordar que en ella debe practicarse el diálogo y la no violencia. El Informe de Profesionales por la ética asegura que el bloque de contenidos sobre Educación afectivo-emocional impulsa los sentimientos, deseos y emociones como referente esencial del comportamiento humano y promueve ampliamente la llamada "ideología de género". Esta última da por hecho que existen diversas "orientaciones afectivo-sexuales", todas ellas equiparables entre sí.

Para el portavoz de Profesionales por la ética, Jaime Urcelay, los contenidos de la asignatura Educación para la Ciudadanía superan con mucho el límite de los valores constitucionales

El peligro ya está aquí: síntomas de que el frente europeo de Al Qaeda podría abrirse este año
José Catalán Deus Periodista Digital 5 Febrero 2007

La creación de Al Qaeda del Magreb unificará a los simpatizantes en Marruecos, Argelia y Túnez tanto en sus países como entre la numerosa inmigración europea. Puesta en manos del sanguinario grupo argelino GSPC asegura un radicalismo nihilista y decidido a todo. Es muy posible que llevaran ya muchos meses implantando células dormidas clandestinas antes del anuncio oficial de creación, y que alguna acción simbólica vaya a rubricar en los próximos meses su existencia. También se intuye una red paquistaní establecida en España, especialmente en Cataluña, dirigida por Mati Ur Rehmán, al que estaban vinculados los suicidas que perpetraron el 7-J en Londres, los detenidos que planeaban los atentados contra aviones desarticulados el 10 de agosto y los paquistaníes arrestados en el 2004 por la policía catalana en Barcelona.

Pocos días después del anuncio oficial de la constitución de Al Qaeda del Magreb, fue detenido en Reus, Tarragona, el marroquí Mbark el Jaafari sospechoso de formar parte de la estructura terrorista de Al Qaeda/Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC). El detenido pudo haber realizado entrenamientos terroristas en campos supervisados por la dirección de Al Qaeda en Afganistán en el 2001, lo que confirma que la red de Al Qaeda/GSPC ya existe en Europa y el anuncio oficial de su creación puede ser el anuncio oficial de su primera acción sonada.

Esta estructura terrorista realizó al parecer desde mayo del pasado año labores de envío de 32 voluntarios con el fin de cometer acciones terroristas suicidas en Irak y de planificación de operaciones en el interior de Marruecos. Para la formación de estos voluntarios yihadistas, la red usó presuntamente campos de entrenamiento dependientes del GSPC argelino, grupo que se encuentra en la actualidad, como decimos, al frente de una estructura que aglutina a todas las organizaciones terroristas del norte de África e integrada en Al Qaeda bajo la denominación Al Qaeda en el Magreb.

Sobre El Jaafari pesaba una orden internacional de detención emitida por las autoridades de Marruecos. La red con la que se le vincula está dedicada presuntamente al reclutamiento de voluntarios para la yihad en Marruecos, Irak y Argelia, ha sido progresivamente desarticulada en Alemania y Marruecos en operaciones desarrolladas en julio y diciembre del 2006.

Un responsable de la lucha antiterrorista de un país occidental explicó a El Periódico de Barcelona la dimensión de la amenaza que suponen individuos como los que integran ese grupo: "Uno de los perfiles de radicales que más nos preocupa es del terrorista occidental, pues tiene un pasaporte que le permite moverse libremente y sin necesidad de visado por Europa y EEUU. Además, son individuos que conocen a la perfección la sociedad occidental lo que hace que puedan viajar y vivir en cualquier ciudad europea sin levantar la menor sospecha".

LOS DOCE INSTRUCTORES DE MIR ALI
En este sentido, según la revista estadounidense Newsweek, "un grupo de 12 ciudadanos occidentales ha sido entrenado por Al Qaeda en las zonas tribales de Pakistán para una misión especial". La revista, que cita como fuente a varios responsables talibán, explica que los 12 occidentales fueron entrenados en Mir Ali, una localidad del norte de la región paquistaní del Waziristán, donde tuvieron como traductor al estadounidense Adam Gadahn, el americano de Al Qaeda.

Según "Newsweek, el grupo está compuesto por nueve británicos, dos noruegos y un australiano, y una vez concluido su entrenamiento, "tienen como misión regresar a sus países para organizar tramas terroristas". La revista, no obstante, no especifica si los occidentales son conversos al islam o de origen árabe. Según las fuentes de la revista, llegaron al campo de entrenamiento en octubre del 2005. Aunque varios de ellos, viajaron por avión desde Gran Bretaña. otros viajaron por una ruta clandestina que les condujo a través de Turquía, Irán y Afganistán, en un viaje de casi un mes de duración cuyo objetivo era no dejar rastro de su paso en fronteras ni aeropuertos.

La fuentes citadas por Newsweek relataron como esos occidentales fueron entrenados en la fabricación y detonación de chalecos y coches bomba. Además, se les "enseñó como motivar a un individuo para convencerle de que sacrifique su vida por la yihad" y como "comunicarse de forma segura con el mando de Al Qaeda en la frontera entre Pakistán y Afganistán".

El responsable talibán citado por la revista estadounidense señala que "es poco probable que esos doce occidentales sean utilizados como suicidas". "Son demasiado valiosos para perderlos en una misión así". Lo más probable es que sean empleados como instructores y enlaces.

En la revista argelina Liberté, Djamel Bouatta se preguntaba recientemente cuántos argelinos se entrenan en estos momentos en los campos de Al Qaeda, a propósito de la visita a su país del general paquistaní Ehsan Ul Haq, máxima figura de sus fuerzas armadas, para mejorar la cooperación antiterrorista entre los dos países. Según el artículo, si antes del 11-S se estimaba entre 300 y 900 los militantes argelinos en la zona afgano-india-paquistaní, ahora se cree que son menos, pero muy bien entrenados, con conocimientos altos en el manejo de misiles tierra-aire y la fabricación de explosivos.

Sería pues, según Newsweek, en Mir-Ali, al norte de la zona tribal de Waziristân, donde se encontraría el nuevo santuario de los salafistas saudíes, somalíes y argelinos. El campo de entrenamiento estaría dirigido por un iraquí conocido como Abú Qacha. El GSPC está presente y coordinado. Actualmente actúa preferentemente en Irak aportando salafíes marrroquíes, pero si han decidido atacar en Europa será el probable encargado.

PAQUISTANÍES SIMPATIZANTES DE AL QAEDA EN ESPAÑA
Pero el peligro islamista subversivo tiene también otras cabezas y tendencias. Cataluña sería la principal base en la Europa continental del Jaish e Mohamed (JEM, El Ejército de Mahoma), un grupo terrorista paquistaní vinculado con el mando central de Al Qaeda e implicado en los atentados del 7 de junio del 2005 en Londres. También otro importante grupo, Lashkar e Toiba (LET, El Ejército de los Puros), un movimiento responsable de numerosos atentados en la India, ha conseguido implantarse en España, donde se dedica esencialmente a recaudar fondos. Son dos las corrientes radicales paquistaníes: la ‘deobandi’, que es la ideología del Ejército de Mahoma y el Ejército de los Puros, que coincide con la de los talibanes; y la ‘barelvi’, en la que se inscribe un tercer grupo paquistaní, el Sunni Teherik, también presente en España. Tras los atentados de Londres, parte de la estructura logística que estos grupos tenían en el Reino Unido se trasladó a la Europa continental, sobre todo a Francia y a España. En ambos países se han creado estructuras de apoyo a las células terroristas, aunque las estructuras creadas en Francia son mucho menos activas. El Ejército de Mahoma está en estrecha relación con Al Qaeda. a través de Mati ur Rehmán, el terrorista más buscado en Pakistán, al acusa de organizar los atentados contra el presidente paquistaní, Pervez Musharraf, y de haber creado toda una red de células dormidas en Europa.

Tanto el JEM como el LET son dos grupos terroristas que, aunque en sus orígenes concentraron sus ataques contra la ocupación india de Cachemira, tras el 11-S reorientaron su estrategia y se sumaron a la yihad contra Occidente de Al Qaeda. Fuentes de las fuerzas de seguridad paquistaníes confirmaron a El Periódico de Barcelona que el JEM "ha reclutado a paquistaníes residentes en España y les ha enviado a Pakistán, donde les ha puesto a disposición de las redes de Al Qaeda en las zonas tribales", en un itinerario calcado al que en noviembre del 2004 realizaron Shehzad Tanweer y Mohammad Sidique Khan, dos de los autores del 7-J. En España, el JEM utilizaría "mezquitas para reclutar y movilizar a voluntarios para la yihad, igual que hace en Gran Bretaña", según fuentes de las fuerzas de seguridad de Pakistán señalaron a los periodistas autores de la información, Antonio Baquero y Jordi Corachán.

El Programa de Terrorismo Global del Real Instituto Elcano alerta de la amenaza que suponen esas redes paquistaníes que, en su opinión, "afectan sobre todo a Cataluña, Andalucía y La Rioja". Este especialista avisó de que "en el caso español, el factor de riesgo está creciendo en la medida en que las redes yihadistas de procedencia paquistaní encuentran serias dificultades para cometer atentados en el Reino Unido, que es donde focalizan sus intenciones en estos momentos".

Responsables de la lucha antiterrorista de las fuerzas de seguridad del Estado reconocen "estar muy preocupados" por la implantación de esos grupos, de los que destacan "su extrema movilidad no solo por España sino por todo el mundo". No obstante, señalan que "el colectivo paquistaní es muy poco permeable y que, aunque pagan muy bien las informaciones, obtienen muy pocas".

Fuentes de los Mossos d'Esquadra explican que en Catalunya "han penetrado dos corrientes radicales paquistaníes: la deobandi, que es la ideología del Ejército de Mahoma y el Ejército de los Puros, que coincide con la de los talibanes; y la barelvi, en la que se inscribe un tercer grupo paquistaní, el Sunni Teherik". "Esas doctrinas radicales ya se han implantado, difundidas por lo que llamamos elementos con convencimiento' a los que estamos vigilando muy de cerca", explica un mando de los mossos, que reconoce: "Esos individuos quieren crear en el seno de la comunidad una masa crítica de seguidores entre los que poder reclutar. Nos preocupa mucho la expansión de esas ideas entre los inmigrantes paquistaníes y por eso tenemos investigaciones abiertas". "Sospechamos que están llevando a cabo labores logísticas y de recaudación de fondos", señalan.

Alexis Debat, un investigador francés del Nixon Center en Washington especializado en las redes terroristas paquistaníes, explica como "ante el aumento de la presión policial que se registró en Gran Bretaña tras los atentados de Londres, parte de la estructura logística que estos grupos tenían en el Reino Unido se trasladó a la Europa continental, sobre todo a Francia y a España". En ambos países se han creado estructuras de apoyo a las células terroristas radicadas en Gran Bretaña. Pero hay diferencias. "Las estructuras creadas en Francia son mucho menos activas que las que actúan en España a nivel de reclutamiento y de recaudación de fondos", aseguró Debat, que destacó "el alto nivel de independencia de las células españolas".

Este especialista destacó la estrecha relación entre el Ejército de Mahoma y Al Qaeda. El enlace entre ambas organizaciones es Mati ur Rehmán, el terrorista más buscado en Pakistán, pues se le acusa de organizar los atentados contra el presidente paquistaní, Pervez Musharraf.

"Ur Rehmán --señaló-- es quien mantiene coordinados a todos los radicales que pasaron por los campos de entrenamiento paquistaníes en Afganistán. Muchos de ellos viajaron luego a Europa, sobre todo a Gran Bretaña, donde establecieron células terroristas. Ur Rehmán es el que organizó el despliegue, el que mantiene el contacto y el que da las órdenes". De hecho, a Ur Rehmán estaban vinculados los suicidas que perpetraron el 7-J en Londres, los detenidos que planeaban los atentados contra aviones desarticulados el 10 de agosto y los paquistaníes arrestados en el 2004 por los Mossos en Barcelona.

EL SALAFISMO Y LA TASK FORCE
El jihadismo salafí es la principal amenaza, coincide desde el otro lado del Atlántico, la Task Force on Future Terrorism constituida por el Consejo Asesor del Departamento de Seguridad Nacional (HSAC), que daba a conocer sus conclusiones el viernes 12 de enero en Washington DC. En sus declaraciones, el presidente de la Task Force, Lee Hamilton, afirmaba que "la radicalización en el hogar y en las prisiones es muy importante. La amenaza terrorista más significativa al territorio norteamericano y los intereses norteamericanos en el extranjero hoy en día es un movimiento cada vez más radical y fanático sostenido por una ideología jihadista / salafista". Los musulmanes americanos estarían menos alienados que los musulmanes residentes en Europa Occidental, donde la amenaza de los nacidos en el país de acogida es considerada significativa y creciente.

"Internet mejora todo el abanico de actividades terroristas (formación, selección de objetivos, planificación, ejecución y demás intercambios) y es una herramienta especialmente poderosa para extender su mensaje y reclutar y alistar miembros en las filas jihadistas", dice el informe. Combatir la radicalización de los islamistas oriundos tiene que ser una de las principales prioridades del Departamento, haciendo uso del Radicalization and Engagement Working Group (REWG) para comprender mejor el proceso - de simpatizantes a activistas, pasando por terroristas.

En otras palabras, el Departamento de Seguridad Nacional tiene que desarrollar una estrategia para hacer frente al proceso de formación de un terrorista, de partidario del jihadismo a seguidor real, y con el tiempo en verdugo del terror jihadista: establecer un sistema que irrumpa en el proceso jihadista en sus primeras etapas en lugar de plantar cara en las últimas.

Según Walid Phares, los europeos han fracasado estrepitosamente a la hora de producir un léxico anti-jihad porque dependieron del consejo de académicos e investigadores que defienden "la inocencia" del jihadismo y proponen una dirección lingüística distinta para el léxico. El resultado: mayor fanatismo en Europa. 'Las proyecciones globales del Departamento de Seguridad Nacional han acertado al proyectar que el lenguaje es un punto de la materia. El próximo paso es garantizar que el léxico estará en línea con los descubrimientos estratégicos generales del informe, es decir, rechazar la lógica jihadista con la ayuda de un discurso democrático, secular y constitucional, sin incrementar la referencia a conceptos religiosos en respuesta al jihadismo religioso. Deberíamos desarrollar enseguida una plataforma en este sentido', cree este experto en fundamentalismo islámico y movimientos yihadistas de la Fundación de la Defensa de las Democracias.

Pero dejar de lado la cuestión religiosa, tampoco parece completo. Es como haber combatido el comunismo cantando las excelencias del sistema capitalista. La cuestión religiosa existe, y sólo un abismo de islam 'tranquilo' entre el Corán y el yihadismo dejará a este último sin argumentos, que no son racionales, son ideológicos, y lo que es peor, religiosos.

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