AGLI

Recortes de Prensa    Domingo 11 Febrero   2007

El Gobierno, en la izquierda extrema
POR JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS ABC 11 Febrero 2007

LAS posiciones políticas son siempre relativas porque están en función de las circunstancias. Por esa razón, María Teresa Fernández de la Vega, vicepresidenta primera del Gobierno, venía siendo considerada -tanto en lo ideológico como en lo político- como moderada en relación con la radicalidad de actitudes, comportamientos y decisiones del presidente del Gobierno y del Ejecutivo como tal. Sin embargo, en una huida hacia delante propiciada por los sucesivos fracasos gubernamentales, la vicepresidenta ha perdido ese capital de fiabilidad que le otorgaba su aproximación más ecuánime que otras a los grandes asuntos políticos. Ese esfuerzo de ponderación justificó en su día que el propio Benedicto XVI la recibiera en Valencia, específicamente, y le atribuyese cualidades de empatía para solucionar los obstáculos existentes en las relaciones entre la Iglesia y el Gobierno. Fernández de la Vega ha sido -por lo menos hasta ahora- una instancia accesible a la interlocución desde la discrepancia y una garantía de solvencia laboral ante la irrelevancia de la mayoría de los titulares de los demás departamentos ministeriales. Ella con el vicepresidente Solbes -refugiado en un silencio persistente y férreo- ofrecían un flanco abordable para la recuperación de un diálogo -social y político- con los adversarios o -desde los medios de comunicación- con los críticos hacia la gestión del Gobierno.

El designio radical de Rodríguez Zapatero y la necesidad de elevar la apuesta ante la sucesión de reveses ha absorbido a su primera colaboradora en el Ejecutivo que el pasado martes protagonizó un bochornoso -por elemental y reduccionista- discurso ante el grupo parlamentario socialista en el que se permitió descalificar a todo el Partido Popular -y por derivación a sus electores, de forma indiscriminada- atribuyéndole la condición de «derecha extrema», acusándole de carecer de «conciencia de límite» en la confrontación política e imputándole el fomento del «desorden y la exaltación» y el propósito de «minar las instituciones». Ignoro si la vicepresidenta actuó por obediencia o por convicción, pero sea una u otra la motivación que alentó su soflama, allí acabó con su registro político -el más amplio del Gabinete-, luego estrechado más aún por el nombramiento de un ministro de Justicia pensado para que su gestión sea de confrontación con el Partido Popular y para «meter en cintura» a los jueces y magistrados y cuya inspiración se atribuye a Fernández de la Vega.

El dechado de sectarismo con el que se ha conducido el fiscal Fernández Bermejo, preludia que Rodríguez Zapatero ha optado por aquel aforismo según el cual, cuando uno está perdido debe echarse al río. Y en ese chapuzón irresponsable le sigue -¡quién iba a decirlo en ella!- la vicepresidenta primera, de tal suerte que el desequilibrio gubernamental -hasta ahora inestable- se ha vencido indefectiblemente hacia una izquierda extrema. Se sitúa en ese territorio minoritario y exaltado aquel Gobierno que trata con más consideración semántica a miembros de una banda terrorista que a la oposición democrática; aquel que reivindica la memoria para el rencor y no para la conciliación; aquel que se alía -en Madrid y en Barcelona- con la fuerza política más antisistema; aquel que en vez de defender a un Tribunal acosado por la muchedumbre encabezada por los gobernantes democráticos, ofrece falsas coartadas a los vociferantes; aquel que rehuye los compromisos internacionales y se confronta con los sistemas más democráticos y se amiga con los populistas; aquel que amputa la dimensión trascendente de los individuos en aras de un laicismo beligerante y nihilista; aquel que destroza instituciones inveteradas como la familia para transmutar su naturaleza y normar el matrimonio homosexual obviando otras alternativas menos lesivas para unos e igualmente útiles para otros; aquel que no soporta democráticamente la recusación de un magistrado de la jurisdicción de garantías constitucionales y pretende cambiar las reglas del juego a mitad del partido; aquel, en fin, que trata de desvencijar -y no sólo por ignorancia, que también- toda una estructura política y social para migrar a un modelo que ni sus propios impulsores definen ni siquiera conocen.

El arrasamiento que el Gobierno practica de todo cuanto en la sociedad española tenía de convencional, de pauta asumida de conducta, de regla de compromiso en la vida pública, de consideración de la excelencia como un valor necesario en el ejercicio de la política, es una decisión táctica y estratégica que se sitúa en un extremo -en este caso, el izquierdo- del territorio ideológico y político. Cuando esta labor de piqueta se complementa con actitudes de sedicente tolerancia y con una cargante jactancia en la práctica de las llamadas «políticas sociales», acompañado todo ello de una clamorosa ausencia de compromiso internacional -la Alianza de las Civilizaciones es un puro subterfugio para la vaciedad de principios en los que deambula el presidente del Gobierno-, es que estamos ante una experiencia auténticamente subversiva respecto de las garantías de la convivencia que los españoles hemos ido renovando año tras año desde 1978, y aún antes de la Constitución.

Este es un Gobierno de museo ideológico en el mundo occidental. Ni un solo Estado de nuestro entorno -Francia, Alemania, Italia- admite contraste con las políticas de este Ejecutivo al que únicamente le sonríen -a modo de máscara, por cierto- algunos guarismos estadísticos relacionados con la macroeconomía y que tienen más que ver con la autonomía empresarial del tejido social que con la implementación gubernamental de nuevas reformas y liberalizaciones. Se trata de un Gobierno acabado que recurre a la extremosidad y que practica exactamente lo que la vicepresidenta atribuyó a la oposición: la exaltación, la falta de conciencia en los límites de la confrontación, el sectarismo y la ausencia de sentido de Estado. El icono -vergonzante y vergonzoso- de esta nueva e insólita situación quizá sea la fotografía en el diario The Times del asesino De Juana Chaos que, sin remordimiento por sus veinticinco crímenes, reclama no se sabe qué cuestiones políticas al Gobierno mientras éste calla en una especie de tácito otorgamiento de contrapartidas con tal de que la banda terrorista se contenga y no lo liquide políticamente con un nuevo atentado cuyo impacto no podría absorber la ciudadanía.

Hay algo muy grave, añadido a todo lo anterior, en este propósito liquidador del Partido Popular, al que se quiere rodear de un «cinturón sanitario» tal y como dijo un orate de la progresía y que pretende presentarse como «derecha extrema». Y lo grave es que el Gobierno -y, por lo tanto, María Teresa Fernández de la Vega también- sabe que sus políticas -por acción en unos casos y por omisión en otros- han dejado en barbecho el espacio moderado que muchos en España pretendían cultivar. En realidad -visto ahora con perspectiva- este Gobierno no ha querido el moderantismo y ha favorecido el extremismo reactivo. El presidente y la vicepresidenta tienen perfecta conciencia de dónde habita la «derecha extrema» que hace imposible la abundancia de electores en el espacio ideológico central que es el natural de los populares y, potencialmente, de un PSOEsensato. Esa derecha extrema no está en el PP -por más que ellos así lo pretendan- y es un recurso político sucio estigmatizar al oponente para sacar de la decepción y la modorra ideológica a una izquierda arcaica a la que sólo estimula las emociones fuertes y bien dosificadas que administra José Luis Rodríguez Zapatero, un extremista de izquierda, que ha logrado que su vicepresidenta confunda la referencia del Consejo de Ministros con la tribuna de los mítines partidistas.
JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Director de ABC

Gobierno cambalachista
Ignacio Cosidó Libertad Digital 11 Febrero 2007

Rodriguez Zapatero vive sometido a un chantaje permanente y múltiple desde que llegó a La Moncloa. Le chantajean sus socios nacionalistas con el fin de exprimir de recursos y competencias al Estado, le chantajean gobiernos africanos que por cada inmigrante ilegal repatriado nos pretenden cobrar su peso en oro, le chantajean ahora en relación con la Guardia Civil, según palabras textuales de la Vicepresidenta del Gobierno y, lo que es más grave de todo, consiente que le chantajee una banda terrorista matando personas inocentes con el fin de arrancarle mayores concesiones en la mesa de negociaciones que él mismo ha impulsado. Lo grave de todo esto es que cada vez que Zapatero cede a un chantaje, está poniendo de rodillas al Gobierno que representa al conjunto de los españoles. La esperanza es que haya pronto un nuevo Gobierno que recupere la fortaleza y la dignidad democrática frente a tanto chantaje.

El problema con el chantaje es que si uno acepta el primer envite entra en una espiral de la que es muy difícil escapar. Con cada nueva cesión que se hace, el chantajista cobra más fuerza para tratar de imponer la siguiente. El chantaje es como una trampa en la que una vez que se entra no hay más salida que la denuncia del chantajista y el reconocimiento del error que se cometió cediendo en primera instancia. Una capacidad de comprensión de la realidad, de valentía política y de capacidad de rectificación de las que el presidente del Gobierno no ha dado por desgracia la más mínima muestra en estos tres años en el poder.

Zapatero ha cedido a todas las exigencias que sus socios nacionalistas le han planteado bajo la amenaza de apearle del poder. Le exigieron los papeles de Archivo de Salamanca y se los entregó sin condición alguna. Le exigieron el pago de una supuesta deuda histórica con Cataluña y hoy el resto de los españoles estamos pagando esa supuesta deuda. Le exigieron una reforma del sistema de financiación y pactaron unilateralmente una nueva fórmula que garantiza un aumento de entre tres y cinco mil millones al año para Cataluña, lógicamente en detrimento de los demás. Le exigieron una relación bilateral entre Cataluña y España en pie de igualdad y el Vicepresidente de la Generalitat es recibido en nuestro Ministerio de Asuntos Exteriores como si se tratara de un mandatario extranjero. Le exigieron la desaparición de la administración central de Cataluña y van camino de lograr un Estado residual sin ninguna capacidad para actuar en ese territorio. En definitiva, Zapatero no ha tenido reparos en entregar el Estado en Cataluña como prenda para poder continuar en el poder en esta España menguada.

Algunos gobiernos del África subsahariana han entendido también muy bien la debilidad de nuestro Gobierno para ceder a la presión. Tras el escándalo de Senegal, que fue subiendo cada vez más el precio de las repatriaciones de sus nacionales llegados ilegalmente a Canarias y que sigue sin firmar acuerdo alguno, ahora es Mauritania la que toma el pelo al Gobierno español. El viernes la Vicepresidenta del Gobierno afirmaba con rotundidad que un barco con casi 400 inmigrantes irregulares de origen asiático auxiliado por España estaban entrando en un puerto mauritano tras el acuerdo logrado con sus autoridades. Para ello, el Consejo de Ministros aprobó una partida adicional de más de 600 mil euros en ayuda al ejército de este país. Pero o los mauritanos se desdijeron del acuerdo o ese supuesto acuerdo nunca existió, porque la realidad es que al escribir estas líneas el barco sigue en alta mar sin que nadie se haga cargo de la difícil situación humanitaria que se vive en el mismo. Una vez más, la credibilidad diplomática de nuestro país queda por los suelos. Es posible que al final la crisis se solvente, pero no sabemos a que precio.

La afición del Gobierno por los chantajes es tal que incluso puede llegar a inventárselos. Así, la Vicepresidenta señaló hace unos días la existencia de un chantaje en relación con la Guardia Civil, sin explicar ni quién hacía el chantaje ni cuáles eran los términos de la extorsión. Por el contrario, donde no existe ninguna duda de que hay planteado un chantaje mortal es por parte de la banda terrorista ETA. Un chantaje no sólo al Gobierno, sino al conjunto de la sociedad española, que nos exige aceptar sus objetivos totalitarios a cambio de dejarnos vivir en paz. La impresión es que Zapatero se encuentra tan atrapado en esa trampa, que ni siquiera un atentado tan brutal como el sufrido en Barajas, con dos personas muertas, puede ser capaz de sacarlo de ese laberinto.

Rodríguez Zapatero está demostrando un así obsesivo empecinamiento en perseverar en sus propios errores, pero lo importante es que España pueda salir de este laberinto cuanto antes. La esperanza es que hay cada vez un número mayor de españoles que quieren salir de este lío y aspiran a tener un Gobierno que no acepte chantaje alguno y que defienda con firmeza los intereses generales por encima de cualquier interés partidario. La primera puerta a esa esperanza la abriremos el próximo mes de mayo y la salida definitiva la encontraremos en un Gobierno del Partido Popular presidido por Mariano Rajoy.

Ignacio Cosidó es senador del Partido Popular por Palencia.

"Comisión de la Verdad": un proceso a la Transición
EDITORIAL Libertad Digital 11 Febrero 2007

La auto proclamada “Comisión de la Verdad” sobre el franquismo apenas ha iniciado sus trabajos y ya deja un primer legado a las generaciones a cuya instrucción dice servir: la paradoja de estar auspiciada por lo más envenenado y sectario del embuste académico, profesional, mediopensionista o vivalavida.

En cualquier otra época y en cualquier otro país, sería una broma chusca, propia de un cabaret de tercera, que personajes como Federico Mayor Zaragoza, Mario Soares, Danielle Miterrand, Jorge Semprún, Francesco Cossiga, Gabriel Jackson o Desmond Tutú se constituyesen en tribunal del pasado; siquiera del pasado de su comunidad de vecinos. Si no estuviéramos en la España de José Luis Rodríguez Zapatero, se diría que el engendro chequista presentado este sábado en Valencia no pasa de mediocre contribución a la tradición de la novatada cuartelera.

Gastarle esa gansada a una democracia que peina las canas de lo peor de la República (el cainismo de la izquierda, el egoísmo nacionalista) y lo menos malo del franquismo (su propia inmolación en las Cortes) no se le ocurre ni al que asó la manteca.

Pero no, no se trata de una mala broma ni de una pesadilla, aunque lo parezca. Nos encontramos en la España de Zapatero, podrida de revanchismo, donde todo lo que divide y emponzoña es susceptible de empeorar. Lo que sirve para El Salvador o Perú, vibrantes focos de la ideología tercermundista donde se ha inventado el circo de la Verdad en forma de Comisiones inquisitoriales y vengativas, le sirve al piafante nieto del Capitán Lozano para ajustar las cuentas a la Transición, que es su misión política de fondo: ganar la Guerra reescribiéndola, amañar la democracia falsificando su origen.

Abrir fosas, levantar a muertos contra vivos y a vivos entre sí: a esta insensata carnicería de la mentira y el rencor se reduce la llamada política de la Memoria Histórica del Gobierno. Y bajo su inspiración se crea esta “Comisión de la Verdad”, una afrenta al rigor científico y un insulto a la dignidad de la Transición, cuyo acuerdo básico de concordia se ha atrevido a sojuzgar uno de los impulsores de la iniciativa, el ex presidente italiano Francesco Consiga.

El hecho de que esta farsa la presida nada menos que un vicepresidente de la Comisión Europea, Franco Frattini, confirma que España vuelve a comer en el suelo, como los siervos de la Edad Media.¿Acaso ha creado Francia una “Comisión de la Verdad” para que se conozcan sus abusos en Argelia o los pormenores de su colaboración con el nazismo? ¿Acaso Italia tiene su “Comisión de la Verdad” sobre la complicidad con la Mafia por parte de funcionarios y políticos? ¿Quiénes son Danielle Miterrand y Francesco Cossiga para decretar qué fosas hay que abrir en España y cuándo hay que hacerlo?

La sola sugerencia de una “Comisión de la Verdad”, como ha hecho el Consejo de Europa con España, ya es una ofensa que merecería un firme: “Métanse en sus asuntos” por parte del Gobierno. En vez de eso, se abren los brazos y las heridas en canal a una especie de “internacional izquierdista” integrada por sectarios falsificadores que se permitirán enjuiciar nuestro pasado sin someter sus teorías al contraste con las de quienes han desenmascarado sus embustes hasta la saciedad.

Símbolos
POR JON JUARISTI ABC 11 Febrero 2007

NO es bueno que los símbolos nacionales bajen a la calle. Su lugar ideal está a la altura de los balcones, pero cuando descienden masivamente hay que preguntarse a qué se debe y no ponerse a improvisar paridas torticeras sobre la normativa oficial de uso de banderas e himnos, sobre todo si nunca antes se ha esgrimido la misma frente al rodillo secesionista que ha impedido sistemáticamente la ostensión de los símbolos de España allí donde los separatismos mandan. Banderas e himnos hacen visible y audible la nación, y durante muchos años, en el País Vasco, sin ir más lejos, lo único que se ha visto y escuchado es el color y la música de proyectos étnicos alternativos y contrapuestos a la nación española. La reacción enfurruñada de los socialistas al uso del himno nacional en la manifestación contra ETA convocada por el Foro Ermua en Madrid el pasado día 3 plantea dudas legítimas acerca de la disposición de la izquierda a asumir los compromisos constitucionales. Más aún: suscita la sospecha de que la izquierda mantiene respecto a la Constitución reservas mentales tácitas perfectamente equiparables a las que los nacionalistas vascos y catalanes no se cansan de explicitar.

Es comprensible que los símbolos nacionales no despierten entusiasmo, porque ha faltado una pedagogía que esclareciera su origen y significación. Coincidiendo con el vigésimo quinto aniversario de la coronación del actual monarca, el Centro de Estudios Constitucionales -dirigido entonces por Carmen Iglesias- editó un primoroso trabajo colectivo sobre los símbolos de España al que contribuyeron historiadores, musicólogos y especialistas en heráldica y vexicología. Lástima que no exista una edición popular del mismo ni una versión para escolares. No se trata de introducir de forma subrepticia en los planes de estudio una nueva versión de la Formación del Espíritu Nacional, pero sería pertinente que la enseñanza de la Historia incluyera una explicación -obviamente histórica- de los símbolos de la nación, como sucede en toda tierra de garbanzos. Los escolares británicos aprenden que su bandera es el resultado de la fusión de las enseñas de Inglaterra y de Escocia y que fue adoptada por el Reino Unido a comienzos del siglo XVIII. Los alumnos franceses explican sin vacilar que el color blanco de la bandera de la República, creada en la Revolución, es un legado de la monarquía y hasta los chavales irlandeses saben que la suya funde los colores de los orangistas y de los nacionalistas desde la época de Wolfe. Por el contrario, no hay un estudiante español que no crea que la bandera de su país la inventó Franco e incluso muchos adultos están convencidos de que es el resultado de una modificación perversa de la enseña tricolor republicana y les causa estupor enterarse de que sucedió justamente al revés.

La zarabanda neoheráldica de las autonomías produjo efectos asimismo aberrantes. En el País Vasco, por ejemplo, los nacionalistas montan una escandalera cada doce de octubre con el pretexto de que España sigue celebrando el Día de la Raza (lo que es falso), pero silencian el hecho de que la denominación del himno oficial de la comunidad autónoma -que es el himno del PNV, compuesto por Sabino Arana Goiri- sea Eusko Abendearen Ereserkia, o sea, «Himno de la Raza Vasca». Ahora bien, la desfachatez abertzale encuentra campo abonado en la desidia oficial en todo lo referente a la pedagogía de los símbolos, que se ha debido tanto al temor de resucitar viejas querellas como a la creencia ingenua de que la única función de aquellos consiste en despertar emociones. El resultado de esta inhibición, casi tres décadas después del pacto constitucional, es que, efectivamente, los símbolos levantan emociones, pero insanas y encontradas y que, lejos de mover a la unidad, inducen a la bronca. Los ciudadanos, en fin, deberían conocer la historia y el significado de sus símbolos colectivos, porque la adhesión a los mismos, con independencia de sus dimensiones emotivas, necesita una justificación racional no muy distinta de la que se exige a todas y cada una de las leyes.

Con su pan se lo coman
POR IGNACIO CAMACHO ABC 11 Febrero 2007

CUANDO el felipismo convirtió Andalucía en su patio trasero, los capataces de la autonomía trenzaron como los antiguos caciques un régimen de clientelismo, sumisión y silencio. Dotada con un presupuesto varias veces billonario, la Junta penetró con porosa eficacia en un tejido social desestructurado, y en vez de articularlo mediante la cohesión territorial y la pujanza emprendedora lo subvirtió a través de una red de dependencia vinculada a los privilegios políticos y a las subvenciones económicas. No quedó un ámbito por someter: desde los sindicatos a las cofradías, desde la Universidad a las academias de flamenco, desde los empresarios a los desempleados, desde los funcionarios a los menestrales. Amparado en un partido omnímodo, Chaves se mudó a un palacio y, durante los ocho años del aznarato, se enfeudó en sus resortes de poder rodeado del protocolo hierático de un virrey autocomplaciente y satisfecho.

Desde ese inmenso aparato clientelar, apoyado por una eficaz maquinaria de propaganda que vomita desde Canal Sur consignas de vasallaje trufadas de mezquinos estereotipos folklóricos, el socialismo ha convertido la autonomía en un marasmo, un erial aquietado e inmóvil, un cortijo de regalías en el que no se mueve una hoja sin la anuencia de los mayorales. Tras un comienzo optimista cuyo fulgor se apagó con los últimos cohetes del 92, ha fracasado la articulación regional, ha emergido un confuso localismo provinciano, se ha frenado la convergencia social, se ha estancado el dinamismo económico y ha naufragado la esperanza de un salto cultural. Sólo la Administración se ha desarrollado de una manera hiperbólica: la Junta es la primera empresa, el primer contratista, el primer empleador, el primer consumidor de bienes, el primer anunciante, el mayor propietario de inmuebles... y el mayor empresario de comunicación.

En este calmo océano de dependencia, Chaves aún considera insuficiente su dominio, y al amparo de la deriva catalana ha propuesto ampliar las competencias de su régimen hasta convertirlo en un miniestado. Más facultades, más capacidad de maniobra, más atribuciones, más dinero. Su autoridad es tan incontestable que hasta el PP ha tenido que avenirse a negociar esta vuelta de tuerca estatutaria para no quedar aislado en un desierto de incomprensiones. Pero lo que los andaluces necesitamos no es más autogobierno ni más poder, sino menos servilismo, menos prepotencia y más libertad.

Desconocido para la inmensa mayoría, el nuevo Estatuto no es más que un capricho político al margen de la demanda ciudadana, porque mientras no cambie la dirección del poder Andalucía sólo podrá profundizar en su galbana ensimismada. No merece la pena ni contestarlo en las urnas, pero basta la memoria de la ilusionante alborada del 28-F para saber que este triste referéndum sin pena ni gloria es apenas un vago remedo de aquella sacudida de rebeldía esperanzada. Silencio y ausencia, pues; que voten los que han convertido la autonomía en su medio de vida. Con su pan se lo coman, aunque, a la postre, se lo acabarán comiendo también con el nuestro.

El gato sin botas
POR M. MARTÍN FERRAND ABC 11 Febrero 2007

SORPRENDE que el «caso Oleguer» no haga redoblar los tambores del escándalo ni sonar los pífanos con que suelen anunciarse las grandes broncas. Resulta que, en uso de su libertad de expresión, el jugador del Barça Oleguer Presas Renom publicó en el semanario catalán «La directa» y en el periódico vasco «Berria» un artículo a favor de la excarcelación del terrorista Iñaki de Juana Chaos. La compañía «Kelme», patrocinadora del calzado deportivo que utiliza el defensa central del primer equipo de Cataluña, reaccionó rescindiendo el contrato que le une con el futbolista. Ahí, sin más, debiera haber terminado la nueva historia del gato sin botas y así habría sido, sospecho, de no producirse en un territorio alterado por la fiebre separatista.

Josep Lluis Carod-Rovira, maestro en broncas y doctor en discordias, ¡en nombre del Govern que preside José Montilla!, se ha dirigido a la opinión pública para pedir respeto para el futbolista que, dicho sea de paso, es de Sabadell. Cuesta trabajo imaginar, excluyendo al Gobierno de Vitoria, ninguno otro entre los que integran el disparatado mosaico autonómico español dispuesto a defender y dar la cara por uno de los bien retribuidos mercenarios que honran sus respectivas regiones con los colores de una camiseta deportiva patrocinada y/o patrocinable.

Las fuerzas separatistas que brillan en España deben su conocimiento y expectativas, en el País Vasco, a los muchos muertos generados por ETA y, en Cataluña, al insensato protagonismo que el PSC, por ocupar el poder en contra de las mayorías naturales, le ha dado, con Pasqual Maragall y con Montilla, a ERC. Sin duda hay una base social que sustenta el fenómeno; pero, según los votos, tan mínima que no resulta acreedora de las cotas de protagonismo e influencia que detentan y ejercen. El secreto está en casos como el que protagoniza Oleguer. Los activistas de la centrifugación de España no desperdician una sola ocasión, aunque parezca marginal, para aventar sus propuestas y activar a quienes, como este futbolista tan comprensivo con el delito, son, de hecho, predicadores activos y eficaces de la disgregación nacional.

La demanda de atención que Oleguer buscaba con su desafortunado artículo recuerda la de su paisano Salvador Dalí, gran limosnero de la popularidad, cuando, en Londres, acudió a pronunciar una conferencia vestido de buzo, con escafandra y todo, una daga medieval sujeta al cinto, un taco de billar en una mano y dos perrazos sujetos por la otra. Nadie supo entonces, ni recuerda ahora, el contenido de la charla daliniana. Tampoco son muchos quienes conocen la letra del escrito de Oleguer; pero, en ambos casos, lo que importa es la provocación, la ruptura de lo establecido. Es, de viejo, el método con que las minorías, siempre en aroma de opresión, tratan de sojuzgar a las mayorías.

Los privilegios de un asesino por llamarse Juan Ignacio De Juana Chaos
Antonio Jiménez elsemanaldigitall 11 Febrero 2007

La Justicia, dicen, es ciega e idéntica para todos. Pero los hechos nos demuestran otra cosa. Así, un verdugo como el ex jefe del Comando Madrid recibe privilegios por apoyar el proceso.

11 de febrero de 2007. El diario londinense The Times ha sido objeto de criticas por la publicación de la entrevista al etarra Juan Ignacio De Juana Chaos ilustrada por varias fotos que han desmentido una vez mas la manida y errónea frase periodística de que una foto vale mas que mil palabras. No voy a entrar en la oportunidad y conveniencia, desde un punto de vista profesional, de la exclusiva pero sí en la injustificada y lamentable consideración del rotativo británico con una banda de criminales terroristas a los que califica generosamente como "separatistas vascos". Miles de españoles que se han dirigido a The Times, entre ellos víctimas de ETA como el ex presidente José María Aznar, le han reprochado a su director para que lo entendiera, que llamar a ETA grupo separatista es como tildar a Al Qaeda de grupo religioso. The Times rectificó la ligereza de su calificativo a la banda terrorista mientras se preguntaba si la entrevista al etarra ha sido publicidad o ha abierto un debate beneficioso. La respuesta parece lógica: las organizaciones sociales y políticas vinculadas e ETA intentan convertir a De Juana en un mártir y han utilizado el escaparte de una publicación europea de prestigio para exhibir el supuesto martirologio al que el cruel y despiadado Estado español le está sometiendo. Asistimos, por tanto, a una campaña publicitaria en la que la imagen del pistolero inmovilizado de pies y manos a la cama y conectado a una sonda nasogástrica con la que se le alimenta forzosamente, -después puede moverse con libertad por la habitación- pretende suscitar la compasión de quienes más preocupados siempre por los derechos humanos de los verdugos que de las víctimas, han acusado al Estado poco menos que de asesino.

A esa campaña se ha sumado, con la osadía e impostura habitual del que ha bebido en las fuentes del nacionalismo excluyente e independentista, el jugador del Barça Oleguer a quien , afortunadamente, no le ha salido gratis su insultante y provocadora incursión fuera del terreno de juego. La firma deportiva Kelme, en una responsable decisión que la honra, le ha retirado el patrocinio. Y no solo Kelme ha actuado con diligencia y acierto en este lamentable caso que protagoniza un terrorista convicto de 25 asesinatos empeñado en ayunar. Amnistía Internacional se ha negado, asimismo, a intervenir por tratarse de un terrorista ,y no de un preso político, al que no sólo no le vulneran sus derechos, como de forma perversa se ha intentado vender desde The Times, sino que, como han denunciado los sindicatos policiales, goza de unos privilegios consentidos desde las "altas instancias" -¿La Moncloa, Interior?- que para sí quisieran otros reclusos y que solamente pueden explicarse por tratarse de un preso apellidado De Juana y "estar a favor del proceso" según Zapatero.

Ante el juicio del 11-M
PEDRO ARIAS VEIRA La Voz 11 Febrero 2007

ESTA SEMANA se abre la vista oral del juicio del 11-M, la masacre más infame de nuestra trayectoria democrática. Muchos pensarán en sus prestigios personales; si es correcta mi versión o la tuya, si mi razón prevalece sobre tu emoción. Veremos los choques de prejuicios indocumentados propios de un país cainita. Otros dirán que nunca se sabrá la verdad -si es contraria a sus posiciones- porque la Justicia no es justa, sino una mera correa de transmisión de intereses inconfesables

Pero debemos pensar en las víctimas, en las familias de los 192 fallecidos y de los cerca de 1.500 heridos y traumatizados en los trenes de la muerte del madrileño corredor de Henares. Son nuestros semejantes, compañeros de sociedad civil, condición histórica y desamparo. Por ellos debiéramos sentir que nosotros también íbamos en aquellos trenes; que actuaremos como si también fuésemos afectados en nuestras propias carnes. Que como ellos vamos a exigir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. La sociedad española tiene que autodefenderse en una situación límite como ésta; no se trata de un escándalo urbanístico o de un agujero financiero. Se trata del terror contra el pueblo indefenso, del sacrificio de la vida de los ciudadanos con fines políticos. Nadie puede pasar, ni aparcar la responsabilidad, ni suspender la conciencia.

La Justicia no es una dama ciega ni insensible al latir del pueblo; los jueces no viven en una burbuja ni carecen de principios. Hay casos y casos; y cuando se tiene que juzgar frente a los seres queridos de los muertos, no se puede mirar impunemente para otra parte, ni suscribir rutinariamente los legajos de una discutible instrucción sumarial. Tendrán que entrar al fondo, por muy amarga que pueda ser la verdad. Esta sociedad no está moralmente acabada, no se plegará a la insolidaridad con las víctimas ni aceptará componendas ante estas muertes.

A pesar de todas las confusiones, se detectan elementos de esperanza. El Tribunal ha ordenado un verdadero análisis pericial de los restos de explosivos recogidos en los trenes. No se podía iniciar la causa desconociendo la composición real del arma homicida. También ha solicitado la ampliación de informaciones sobre importantes actuaciones, así como el completar de forma rigurosa el abanico de las llamadas telefónicas durante aquellos días. No está asumiendo pasivamente el sumario de la fase de instrucción; atiende cruciales peticiones de las partes y evidencia una perceptible voluntad de objetividad.

Estemos a la altura del gran reto jurídico y vital de este juicio. Tendrá consecuencias políticas, porque, al igual que el terrorismo busca efectos políticos, esclarecer sus crímenes también los tiene. Pero en este caso, la verdad sólo podrá fortalecer la democracia y terminar con la angustiada búsqueda de las víctimas. A ellas se la debemos.

Vienen los gladiadores
POR ÁLVARO DELGADO GAL ABC 11 Febrero 2007

Hasta hace una semana, pocos juristas apostaban por un naufragio del Estatut en las aguas bermudeñas del Alto Tribunal. La base de esta esperanza, o esta resignación, no era técnica sino política. La desactivación de una ley aprobada por referéndum podría provocar un enfrentamiento de Cataluña con el Estado, y quizá, la caída del Gobierno. Es decir, una crisis nacional. Cuando se tiene el corazón en un puño, es difícil que los controles institucionales funcionen regularmente. Acudamos, para comprender mejor la situación, a una analogía extraída del mundo de la educación. En teoría, la misión de un docente consiste en evaluar a sus alumnos usando criterios asépticos de competencia en una asignatura dada. Si el alumno se sabe la asignatura, aprueba. Si dice disparates, suspende. Qué vaya a hacer el alumno en vista de la nota recibida, no debe interesar al docente. La reacción del alumno pertenece a un ámbito que no es ya de su incumbencia. En la práctica, sin embargo, el profesor se guardará de administrar las calificaciones con rigor olímpico si la consecuencia de un suspenso es que el alumno se suicide o prenda fuego al colegio. En determinadas circunstancias, el profesor se convierte en más -y menos- que un mero profesor.

Cabe trasladar el razonamiento al Constitucional. Los doce magistrados que lo componen están ahí para depurar la ley de elementos espurios en un marco de normalidad. No para quitar o poner gobiernos o provocar revoluciones en un territorio. Obligarles a que decidan lo que debería haber resuelto previamente la clase política, implica someterles a una presión incompatible con el desempeño desahogado de su cargo. El sentimiento predominante, era que el Tribunal intentaría salvar la cara emitiendo sentencias interpretativas. Lo último equivale a dar precisiones sobre cómo ha de ser entendida la ley, al tiempo que se manumite a la rama ejecutiva para que, en la práctica, haga de su capa un sayo. Se pensaba, igualmente, que los magistrados lograrían amortiguar sus diferencias apretando la tecla del decoro corporativo.

Todo esto era un poco ramplón, un poco pastelero. Pero no comportaba, en absoluto, que los magistrados fueran a comportarse como recaderos de los partidos. Ni implicaba tampoco la división del voto en dos bloques simétricos, e inalterables a lo largo de todo el proceso deliberativo. La mayor parte de los miembros del Tribunal son nombrados por mayorías cualificadas, lo cual garantiza un perfil relativamente neutro; todos ellos permanecen en el cargo durante nueve años; y son personas que tienden a tomarse su carrera a pecho. La hipótesis de una prevaricación masiva no encaja con estos datos genéricos.

La recusación de Pérez Tremps, acordada con argumentos formalmente atendibles, aunque traída, también, bastante por lo pelos, ha desatado especulaciones que podrían rematar en la deslegitimación irreversible del Tribunal. Se ha considerado obvio que los recusantes querían deshacer un empate favorable al gobierno, dado el voto de calidad de la presidenta; y casi nadie ha tenido la cortesía de suponer que tal o cual magistrado, con independencia del color que la opinión le atribuye, podría anteponer su conciencia a los intereses del partido con el que se le identifica. De resultas, se ha generado un clima que vacía de autoridad las decisiones futuras del Tribunal. Si Tremps dimite, y entra en su lugar un nuevo magistrado designado por el Gobierno, media España afirmará que ha habido tongo. Y si Tremps permanece, la otra media dirá lo mismo.

Mientras tanto, hemos asistido a hechos ingratos y en absoluto conjeturales. Uno de ellos, es que la Generalitat se ha declarado en rebeldía anticipada. El que experimente curiosidad por saber cómo se deshace un Estado, está teniendo la oportunidad de presenciarlo en vivo. Un Estado se deshace cuando una de sus partes previene que no se considerará vinculada por lo que determine la ley. También hemos visto que a pocos, muy pocos, les importa en este instante si el Estatut es constitucional, ni aun por aproximación. Lo único urgente es ganar una batalla. Se está haciendo evidente, por último, que la erosión de las reglas de juego nos expone a formas de violencia difusas, en el corto o medio plazo.

Continúo en la idea de que llevaban razón los que suponían que el Constitucional se habría limitado a arañar el Estatut. Pienso, igualmente, que es eso lo que probablemente acabará por ocurrir. La gran novedad es que el Tribunal, muy castigado desde hace tiempo por la mala educación política del país, se está viniendo abajo, y que las patadas serán atroces porque se le ha quitado el pito al árbitro. La idea de reformar la estructura del Estado por la puerta de atrás y sin tener en cuenta al principal partido de la oposición, ha comenzado a cursar sus efectos deletéreos. La ruptura del consenso es de ida, nunca de vuelta. Para salir airoso de la jugada siguiente, hay que subir la puesta, y así una y otra vez hasta el momento en que al intercambio de naipes sucede el de coces. Ya se están herrando los pies los hombres de rompe y rasga. Ya baten el guijo, ya piafan, los gladiadores.

Recuento de daños
JAVIER ZARZALEJOS EL Correo 11 Febrero 2007

Cuarenta años sufriendo la agresión de ETA demuestra que hemos sido pertinaces en nuestros errores y poco receptivos a las lecciones de la experiencia. De modo que, con ciertas dosis de humildad, podríamos llegar a un compromiso equilibrado. Tras la ruptura del alto el fuego por parte de ETA -porque el alto el fuego está roto ¿no?-, unos renuncian a recordar aquello de 'ya lo dije yo' y otros, por su parte, dejan de atorrarnos con nuevas lecciones que deberían guardar para cuando hayan afinado el calibrado de sus análisis.

No hay ningún motivo para seguir proclamando de manera irresponsable que aquí poco menos que no ha pasado nada. Es una falta de honestidad intelectual afirmar que 'ETA está derrotada', por mucho que se repita, para eludir lo que implica el asesinato de dos personas y una enorme destrucción como la causada por el atentado del 30 de diciembre en la Terminal 4 del aeropuerto de Barajas. El persistente abandono de la realidad que en relación con ETA viene practicando el presidente del Gobierno parece contagiarse a un sinnúmero de artículos y comentarios que más parecen ejercicios de autoayuda de sus autores para conjurar sus decepciones que una reconsideración seria del problema terrorista al que nos enfrentamos en este momento concreto.

El 'proceso' se ha presentado como un ejercicio exento de riesgos. Si las cosas no salían, se volvería a la situación anterior y asunto acabado. Sin embargo, no es así. No estamos en la casilla de salida de la que partió el experimento de Rodríguez Zapatero impulsado por una revelación todavía no explicada - y a la postre falsa- sobre presuntas intenciones de la banda terrorista de abandonar las armas. No lo estamos porque la estrategia del Gobierno, además de fallida, se ha recreado en una operación de tierra quemada con la que el propio Rodríguez Zapatero se ha cortado la posibilidad de regresar a la política verdaderamente esperanzadora contra ETA y sus organizaciones, impulsada por el pacto de Estado PP-PSOE.

El Estado de Derecho sigue actuando. ¿Faltaría más! Ahora bien, si se rastrea -y es fácil- en la historia de los procesos judiciales más significativos contra pistoleros de ETA y organizaciones de la banda que están sentenciándose ahora, se verá que concluyen procedimientos iniciados en la legislatura anterior. Las novedades que han traído los nuevos tiempos, por el contrario, incluyen, entre otras, la presencia en el Parlamento autonómico del Partido Comunista de las Tierras Vascas, que ni antes ni ahora ha condenado acto alguno de terrorismo, sin que por ello haya sido perturbado en los más mínimo por la Fiscalía. Lo insólito es que el PCTV ya ni siquiera sustituye o da continuidad a un partido ilegal como Batasuna, sino que lo complementa. Afirmar la vigencia de la Ley de Partidos cuando a falta de una son dos las organizaciones políticas instrumentales de ETA que actúan es un sarcasmo, y hablar de Batasuna como un partido disuelto por terrorista es puro surrealismo.

Hay quienes se escandalizan cuando oyen decir que ETA está más fuerte que antes. No es nada agradable, desde luego, pero es así. Los servicios de seguridad franceses no tienen mayores cautelas a la hora de hacer públicos los datos de que disponen sobre las capacidades actuales de la banda. Lo confirma también la pujanza propagandística de ETA-Batasuna, el activismo que han recobrado precisamente después del atentado de Barajas, la continuidad del terrorismo callejero en actos de extrema gravedad que resultan perfectamente compatibles con la normalización de la presencia de Batasuna en la vida política, la continuidad de sus portavoces y dirigentes -por mucho que Garzón se empeñe en desmentirse a sí mismo- y la recomposición de sus filas para afrontar el reparto de trabajo que asigna la estrategia de ETA. A la misma conclusión conducen episodios como la entrega voluntaria de los miembros de Segi reclamados por la Justicia, la publicidad obtenida por el terrorista De Juana y la 'propuesta' de autodeterminación a cambio de paz enunciada por Otegi para servir el chantaje de ETA -como la tortilla de patata- en deconstrucción.

Lo que debería preocupar no es que ese complejo criminal que es ETA y sus organizaciones de apoyo busque el modo de adaptar su estrategia a las circunstancias del momento marcadas por la ruptura del alto el fuego. Lo preocupante es que la recuperación del activismo etarra en los ámbitos de los que fue desalojado con la ilegalización de sus estructuras tiene lugar en medio de una asombrosa ofuscación en la opinión publicada, de una irresponsable minusvaloración del problema en aras de un voluntarismo ya incomprensible, de una persistente incapacidad para situarse en el terreno firme de una verdadera política de Estado que recupere la decisión de la derrota posible y deseable de ETA y de la variada estructura criminal a su servicio. La ausencia del liderazgo político que debería ejercer un Gobierno abstraído en la retórica falaz de su presidente, a quien el estruendo de Barajas no ha conseguido despertar de su sueño dogmático, permite que el mundo etarra puntúe por simple incomparecencia gubernamental.

Podemos denostar de la entrevista-reportaje a De Juana en 'The Times', pero habrá que reconocer que nada de lo dicho por el periódico británico nos resulta novedoso aunque no nos guste, con razón, la imagen que nos devuelve el espejo ajeno. El propio Rodríguez Zapatero, mucho antes de que De Juana lo declarara al periódico británico, ya nos había revelado que el terrorista estaba por el proceso. Las reservas sobre la decisión judicial sobre De Juana que pueden haberse expresado en el reportaje se encuentran aumentadas en detalle argumental, agresividad frente a la Audiencia Nacional y contundencia descalificadora en editoriales de periódicos que pasan por referencia de calidad de la prensa española. ¿Acaso el ministro y hoy sólo candidato López Aguilar no recordó que «había otras opciones»? La consideración de la condena a De Juana como excesiva 'por dos artículos' no es de origen británico, ni ha hecho falta esperar a 'The Times' para ver la foto de De Juana desafiante, una imagen, por cierto, que no parece el resultado de un intrépido ejercicio de periodismo de investigación, habida cuenta del movimiento que registra la habitación donde se atiende al terrorista.

En semejante contexto, ha entrado en escena la comisión negociadora de Batasuna -revelador título- para presentar una oferta que, en términos genuinamente mafiosos, creen que no se puede rechazar: autonomía como forma jurídica transitoria para marcar la territorialidad con la autodeterminación incorporada porque, aunque no se explicite, sólo la autodeterminación abre la independencia. Eso sí, sólo si se aprueba por mayoría aunque no sepamos -en realidad sí lo sabemos- cuál es la idea que tiene ETA del cuerpo electoral que tendría derecho a votar en ese supuesto. Otegi completaba la deconstrucción de la imposición etarra con un rasgo que siempre tiene éxito entre los que creen que la izquierda abertzale pro etarra se refunda en esperanza democrática cada semana: con esa propuesta -de nuevo la paz como cebo- se superaría el conflicto, es decir, los ciudadanos tendrían que elegir entre votar lo que ETA quiere o soportar que ETA siga matando. Ocurre siempre, cuando uno se acerca a la verdadera alternativa que proponen los terroristas, que no es autonomía o independencia sino plegarse a lo que ETA imponga o atenerse a su violencia terrorista, el plan resulta mucho menos tentador.

Un 11 de febrero especial
Luis del Pino Libertad Digital

Este 11 de febrero nos volveremos a concentrar, como parte de la iniciativa "11 de cada mes", para exigir la verdad sobre los atentados del 11-M. Se trata de una convocatoria muy especial, en vísperas del juicio que ahora comienza. Un juicio realmente peculiar, que no sabemos si puede durar catorce días o catorce meses. Dependerá de si se desmontan en el estrado algunas de las falsedades más flagrantes de la versión oficial. Por ejemplo, ¿qué pasaría si se demostrara la falsedad de la mochila de Vallecas? ¿Podría seguir el juicio habiéndose derrumbado la prueba fundamental del caso? Probablemente no.

Por lo pronto, los prolegómenos del juicio están permitiendo ir mucho más allá de lo que Del Olmo (¡Ay, Del Olmo!) consiguió en tres años, ya que los abogados de las acusaciones y las defensas han visto cómo el tribunal autorizaba la realización de pruebas anticipadas a la celebración de la vista oral. Mediáticamente, la más impactante de esas pruebas anticipadas es el análisis de explosivos, pero hay otras pruebas en marcha igual de importantes, como por ejemplo la petición a las Fuerzas de Seguridad de información sobre determinadas actuaciones, o la petición de datos de posicionamiento a las empresas telefónicas.

El mes pasado eran 52 las localidades que se sumaban a la iniciativa "11 de cada mes". Este 11 de febrero nos concentraremos en 57 ciudades. Bienvenidos los nuevos peones de Algeciras, Guadalajara, Logroño, Roquetas de Mar y Santiago de Compostela. Además, queremos resaltar la adhesión a esta iniciativa de dos nuevas organizaciones: la Confederación Española de Policía (CEP) y Profesionales por la Ética. En las concentraciones de mañana, aprovecharemos para hacer algunos anuncios de futuro, comentando aspectos, por ejemplo, de los actos previstos para el aniversario de los atentados, el próximo 11 de marzo.

Todas las concentraciones son a las 8 de la tarde, salvo donde expresamente se indica:

Albacete: En el Altozano.
Alcalá de Henares: Plaza de Cervantes, junto al kiosko de música.
Algeciras: Plaza Alta, junto a la Iglesia de La Palma
Alicante: Plaza de la Montañeta, frente a la Subdelegación del Gobierno.
Almería: Rambla. Plaza de las velas. Junto a Plaza Circular
Almuñécar: Plaza de la Constitución frente el Ayuntamiento
Badajoz: Avenida de Huelva, frente a la Delegación del Gobierno
Barcelona: Plaza de San Jaime
Bilbao: Subdelegación del Gobierno - Plaza de Moyua
Burgos: Plaza Mayor (frente al Ayuntamiento)
Cádiz: Glorieta Ingeniero La Cierva
Cartagena: Puertas de Murcia (Plaza del ICUE)
Ceuta: Plaza del Tte. Ruiz
Córdoba: Bulevar del Gran Capitán
Ferrol: Plaza de Armas
Fresnedoso de Ibor: En la Cruz, junto a la Iglesia.
Girona: Plaça de la Constitució, frente estatua niña de bronce
Granada: Fuente de las Batallas
Guadalajara: Plaza de Santo Domingo
Huesca: Plaza de Navarra
Jaén: Plaza de la Constitución. a 12h.
La Coruña: Plaza de Orense s/n. Frente a la Delegación del Gobierno.
Las Palmas de G.C.: C/ Mayor de Triana, a la altura de la C/ Arena a 19:00 h.
Laxe: Plaza de Ramon Juega
León: Plaza de la Catedral
Logroño: Concha del Espolón
Lorca: Plaza de Calderón de la Barca
Lugo: Plaza Mayor, frente al Ayuntamiento
Madrid: Estación Atocha-Renfe. Torre de cercanías.
Málaga: Plaza de la Constitución.
Melilla: Plaza Menéndez Pelayo (frente a la Iglesia del Sagrado Corazón)
Motril: Plza. De las Palmeras
Murcia: Plaza de Santo Domingo
Navalmoral de la Mata: Plaza del Jardincillo
Oviedo: Plaza de la Escandalera
Palencia: Plaza Mayor
Palma de Mallorca: Pza. de España
Pamplona: Monumento a los Fueros, Paseo de Sarasate
Pontevedra: Plaza de la Libertad
Roquetas de Mar: Plaza de la Constitución
Salamanca: Plaza de la Constitución, en torno al monumento a la Constitución
Santa Cruz de Tenerife: Plaza del Patriotismo frente a la Sede Principal de CajaCanarias a 19.30h
Santander: Plaza del Ayuntamiento.
Santiago de Compostela: Plaza del Toral
Sevilla: Fachada Principal del Ayuntamiento (Plaza Nueva)
Teruel: Plaza de San Juan
Toledo: Plaza del Ayuntamiento.
Torrelodones: Plaza de la Constitución.
Valencia: Plaza del Ayuntamiento.
Valladolid: Plaza Fuente Dorada
Vigo: Calle del Principe (frente al Museo de Arte Contemporaneo)
Vitoria: Plaza de Correos
Viveiro: Plaza de la Fontenova (Calle Pastor Diaz)
Zamora: Plaza de la Constitucion (Frente a la Del. del Gobierno)
Zaragoza: Monumento a la Constitución en Paseo de la Constitución.
Bruselas: en Schuman a las 19h de la tarde
Caracas: Monumento caídos 11-Abril, frente Parque Cristal. Los Palos Grandes (19h hora oficial)

Convoca: Peones Negros

Apoyan la convocatoria: Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11M, Ciudadanía Democrática, Ciudadanos por la Constitución, Cordobeses por la Libertad, Coruña Liberal, Foro Liberal/Ciudadanos por una democracia activa, Grupo Absurda Revolución, Ausentes.org, Asociación de Víctimas del Terrorismo Verde Esperanza, Rosas Blancas por la Dignidad, Red Catalana, Red Popular, Convivencia Cívica Catalana, Universitarios Liberales Democratas, Foro Arbil, Valenciafreedom, Rebelión Digital, 11Vive, Plataforma España y Libertad, monclovitas.com, ADECAF, Fundación para la Defensa de la Nación Española (DENAES), Profesionales por la Ética, Confederación Española de Policía (CEP).

P.D.: ¡Pásalo!

11-m, la hora de los jueces
Editorial ABC 11 Febrero 2007

LA Audiencia Nacional iniciará el próximo jueves el juicio oral por el mayor atentado terrorista cometido en España. Se trata de un hito histórico en la lucha judicial contra el terrorismo integrista, no sólo en España sino también a nivel internacional, pues ninguno de los grandes atentados de Al Qaida o de sus grupos asociados ha podido ser sometido a un proceso de estas características. Sin duda, el hecho de que los presuntos autores materiales formaran una «célula local» de la yihad internacional y de que contaran con la colaboración de una trama nacional de tráfico de explosivos, permitió obtener resultados ya en los primeros días de la investigación, estando aún el PP en el Gobierno. Gracias a la eficaz actuación policial de entonces hoy es posible este juicio. Sin embargo, uno de las aspectos en los que menos profundidad ha alcanzado el sumario es, precisamente, el de las ramificaciones internacionales de los autores del atentado, cada vez más evidentes por operaciones policiales practicadas en otros sumarios contra el Grupo Islámico Combatiente Marroquí o las redes de «exportación» desde España de terroristas a Irak.

Será también este juicio un examen para la justicia española, no en función del resultado final, como se pretende hacer ver por quienes, situados en los extremos de la polémica sobre la investigación sumarial, ya afilan sus críticas por anticipado. Es un examen en cuanto a la capacidad de gestión de una vista oral que va a durar meses, con veintinueve acusados, cientos de testigos, miles de documentos y complejos informes periciales. También porque habrá una presión informativa constante, en la que no faltarán los juicios paralelos a cada sesión. Y porque el alto nivel de tensión en el contexto político no va a facilitar las cosas a los jueces. El Consejo General del Poder Judicial deberá estar dispuesto a proteger la independencia de los jueces, tantas veces como sea necesario. En términos técnicos, la vista oral es un punto y aparte en el proceso penal, porque sólo las pruebas que se practiquen en esta fase pueden servir para condenar a los acusados. Las diligencias del sumario no pueden romper la presunción de inocencia, salvo que, en determinados casos, sean reproducidas durante la vista oral. No obstante, resulta evidente que el sumario instruido por el juez Juan del Olmo va a estar sometido también a un constante juicio comparativo con lo que se diga en el desarrollo de la vista, especialmente en aquellos apartados sobre los que la sección de la Audiencia Nacional que va a juzgar el caso reconoció (auto de admisión de pruebas) «la necesidad de despejar toda duda». En este sentido, tendrá una notoria importancia el resultado de la prueba pericial anticipada sobre los explosivos, aún en trámite, y que debe entregarse al Tribunal el próximo martes. Pero también sería absurdo pensar que todo va a quedar claro. El propio juez instructor advirtió de lo contrario en sus últimos autos: en el relato de los hechos hay espacios en blanco que no se han podido escribir por falta de pruebas. No hay que olvidar que la mayoría de los presuntos autores materiales se suicidó en el piso de Leganés. Igualmente habrá de abordarse la motivación real de los terroristas, como debe hacerse en todo crimen. En el sumario constan importantes documentos que consolidan la tesis de que el 11-M fue un atentado para echar al Partido Popular del gobierno.

Los magistrados de la Audiencia Nacional merecen, ante la gravedad de su tarea, toda la confianza de la opinión pública y de las instituciones. Van a dirigir una vista oral con una publicidad absoluta, con los derechos de defensa escrupulosamente atendidos, habiendo aceptado una cantidad ingente de medios de prueba y sin dejar fuera nada que pueda servir a intereses ajenos para impugnar, sin esperar a conocerlo, el sentido de la sentencia. Se va hablar de ETA, se van a analizar nuevamente los restos de explosivos y los magistrados acabarán zanjando las conjeturas y las teorías alternativas de la única forma pertinente en un Estado de Derecho: con una sentencia motivada y fundada jurídicamente. Estamos, por supuesto, en el momento de recordar a todas y cada una de las víctimas del 11-M y a sus familias, ahora que realmente empieza el juicio en el que deben recibir justicia. Y es responsabilidad de todos ampararlas en este trance que va a suponer para ellas la dolorosa reconstrucción de aquel brutal atentado.

El País humanizando al asesino en serie.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 11 Febrero 2007

Es domingo, día grande para los periódicos, se aprovecha para resaltar las grandes noticias de alcance, para intentar lograr, con mensajes bien elaborados, los objetivos del medio; para ganar algo más de tirada; para fabricar las grandes ruedas de molino con las que sus fieles deberán comulgar con unción ese día y si no leen más el periódico, tener sustento ideológico para toda la semana, hasta el siguiente domingo.

El objetivo de hoy de El País es intentar un imposible, quiere humanizar al asesino en serie de Juana Chaos como paso previo a su liberación por parte de Zapatero en cuanto su caso tenga sentencia firme por parte del Tribunal Supremo y ya pueda la señora Gallizo hacer su labor social de reinsertar asesinos para que hagan el bien por la sociedad de los etarras.

Tras el estrepitoso fracaso de Zapatero en un anterior intento de humanización del asesino de 25 seres humanos al declararlo como gran benefactor de la paz, hoy El País utiliza otro enfoque con el mismo fin. Es de todos sabido que quien ama a su madre y la respeta no puede ser mala persona, un buen hijo siempre es un buen hombre, por tanto de lo que se trata es de exponer a la luz publica lo buen hijo que ha sido el asesino con su madre.

Hoy aparece en el diario guía de la progresía y del gobierno de Zapatero un reportaje firmado por Pablo Ordaz sobre la madre del asesino multireincidente que me ha impactado, aun estoy yo aquí hecho un mar de lágrimas, me tiemblan las carnes a pesar de mis 5 días en huelga de hambre y sigo conmovido por este hombre capaz de tanto amor hacia su madre.

Del conmovedor reportaje solo reseñaré un párrafo y seguro que a todos ustedes al leerlo se les pondrán las escarpias como pelos de gallina humedecida en lágrimas.

“-Soy Chacho, hola mamá.
Durante las dos últimas décadas, unas veces los lunes y otras los miércoles, el terrorista Iñaki de Juana Chaos, encarcelado en las prisiones más alejadas de Euskadi por asesinar a 25 personas -entre ellas 17 guardias civiles-, empleaba esa fórmula, casi siempre la misma, para iniciar la conversación con su madre. Los cinco minutos reglamentarios de charla versaban sobre cuestiones banales, el tiempo o un jersey verde que el terrorista quería que su madre le hiciera llegar, pero jamás hablaban de política”

¿Cómo puede alguien dudar de la bonhomía del Chacho?, ¿cómo hay aún personas que no entiendan que un hombre tan tierno con su madre no puede ser tan perverso como nos lo pintan?.

El reportaje cuenta algo mucho más asombroso que le deja a uno con ganas de ir a llevarle un jamón ibérico al Chaos. Resulta que en sus últimos meses de vida, la madre del asesino fue atendida por la viuda de un militar asesinado por ETA, de ahí el título del reportaje “Dos mujeres contra el odio”. Intenta nuestro querido periódico lanzar el mensaje de que se puede romper la brecha existente entre víctimas y verdugos, que se puede perdonar, que las víctimas pueden tomar ejemplo de la buena samaritana que cuidó de la madre del asesino en serie, de que todo es recuperable. El autor escribe una frase memorable:

“Lo que une a estas dos mujeres, más allá de la familia o incluso de la fatalidad de una vida marcada por ETA, es el interés común, tácito, de que el odio no prolongue el trabajo de las pistolas”

Lean bien, lean detenidamente, lean despacio, y tiemblen. Lean lo que Don Jesús Polanco nos quiere trasmitir, lean todos ustedes que ETA no mata, lean que ETA no hace lo que hace porque le sale de sus perversidades, lean que ETA se ve impelida a matar por el odio de quienes odian a ETA, las víctimas entre otros. El trabajo de las pistolas lo prolonga el odio. Lean y vean como se humaniza aún más si cabe a nuestro huelguista de hambre favorito, para Polanco lo que hace ETA es un trabajo, ergo de Juana Chaos solo es un trabajador más. Triste destino el nuestro teniendo dioses así, yo prometo no volver a rezar nunca más al dios Polanco.

A todo ese melifluo y tierno ejercicio de humanización del asesino le falta un final realista, cruel como es ETA, idéntico a otros muchos finales de historias tiernas y asombrosas, y ya que el autor no se ha atrevido a hacerlo lo haré yo por el.

Han pasado los años, hoy es 23 de octubre de 2.013, ETA sigue con su trabajo de las pistolas, y por motivos que aún no han sido descubiertos ETA designó como objetivo de sus atentados a las viudas de hombres asesinados por ETA anteriormente, esto viene a cuento porque ha ocurrido una tragedia impensable, en San Sebastián, esta mañana, ha habido un atentado mortal realizado por ETA, y según testigos presenciales que han declarado ante la policía, el etarra que disparó fue el famoso Juan Ignacio de Juana Chaos ,huido a Francía tras el tercer grado que le concedió el anterior gobierno de Zapatero. Se acercó por detrás a su víctima, una anciana que volvía de comprar el pan y le descerrajó tres tiros en la nuca antes de caer al suelo, y una vez en el suelo se aseguró de su trabajo disparándole dos veces más.

Lo terrible de este caso es que la anciana asesinada fue la mujer que cuidó de la madre de Juan Ignacio de Juana Chaos los últimos meses de su vida cuando el Alzeimer no le permitió valerse por sí misma.

En el País Vasco se han visto historias así, ese es el final que puede tener este cuento prisaico, ETA para matar a un policía que había salvado con riesgo de su vida a un niño de ser atropellado por un camión eligió a ese niño ya hecho mayor, y esa persona no dudó en ningún momento en excusarse o negarse, lo hizo, mató a su salvador y punto.

Esa es la realidad, no lo que Polanco nos cuenta que solo es un cuento más de los suyos.

NOTA: Inicio hoy mi quinto día de huelga de hambre para protestar por el hecho de que impidan al asesino de Juana Chaos hacer su huelga de hambre en libertad y que llegue el mal hombre al final y pueda espicharla en paz.

Para acabar de una vez por todas con el enojoso caso Rubianes
Juan Granados Periodista Digital 11 Febrero 2007

“Esta característica de la guerra civil latiendo en cada pecho, es una de las determinantes más concretas del español y uno de los prismas a cuya luz puede verse, con mayor claridad, aquello que llamamos lo español. La discordia civil, esa cruenta e impolítica maldición que pesa sobre España, anida como un fiero aguilucho en los más recónditos entresijos de cada español que, cuando no está contento consigo mismo, se pelea consigo mismo en el espejo de los demás" Camilo José Cela, "Sobre España, los españoles y lo español" (1959), OC, t. XII, Glosa del mundo en torno, p. 619.

La contratación por parte de algunos ayuntamientos del sur de Madrid de la obra “Lorca eran todos” de la que Pepe Rubianes es director y guionista, parece haber reabierto la polémica sembrada por el actor con sus célebres declaraciones sobre la licenciosa España en TV3.

Vaya por delante que la libertad de expresión siempre me ha parecido necesaria, imprescindible, no es un asunto a cuestionar ni negociable. Pero claro, en cuanto escuché los desahogados asertos de Rubianes me pregunté ¿qué diablos le ocurriría a este pobre hombre si en un rapto de espontaneidad irreflexiva le diera por substituir el vocablo “España” por otros más comprometidos y espinosos como “Euskadi” o “Catalunya”? al fin, no son más que “naciones” también.

A lo mejor razones para el público denuesto tampoco le faltaban, aunque sólo fuese porque, en el primer caso, llevamos más de tres décadas soportando la salvaje tiranía de los chicos del pin-pan-pún o por el turre autonómico que, en el segundo, supuso el Estatut. Pero claro, es difícil meterse gratuitamente con el humor variable de los pistoleros. Este miedo a que los violentos se enfaden, lo que algún cursi suele denominar “déficit democrático” que para mí no es más que vivir sometido a la chulesca tiranía de los abusones, es seguramente lo que ayuda a Rubianes y a tantos como él en la elección de su discurso. ¿Y Cataluña?, ah, Cataluña es intocable, es sabido que el actor desarrolla sobre todo allí su labor profesional y uno no se cisca en el plato que usa para servir la pitanza. Es así que la miseria de Rubianes no es que se exprese como quiera, sino que tal vez se expresa diciéndole a su rendida audiencia lo que ésta quiere oír.

Y aquí topamos con los clásicos actos fallidos socialistas, bien está que Rubianes diga lo que le apetezca, eso en el fondo da absolutamente igual, pero cosa distinta es reírle las gracias a base de dinero público. ¿Harían lo mismo los bizarros y aguerridos alcaldes de Alcorcón, Pinto y Getafe con un actor que hubiese criticado aunque sólo fuese tangencialmente y por casualidad, omisión o leve despiste a la sacrosanta Euskadi? No lo sabemos, pero ya pueden ir sospechando que no, que el miedo, amigos, es libre y no estamos para incomodar a los mandones que nos apoyan en el parlamento. Desde su extraño y particular prisma, Rubianes es un tipo desahogado y simpático, Boadella, por ejemplo, un facha sin remisión al que no se le debe pasar ni una.

Paralelamente me pregunto qué habría pensado Federico García Lorca de todo esto, al fin, la obra parece consagrada a su memoria. Desde luego el título “Lorca eran todos” que es una cursilería más propia del barco de Chanquete que de un homenaje al poeta inmortal, le parecería una chorrada, seguro; y en cuanto a la idea de España, en fin, basta releer a Lorca para comprobar que no tenía la misma idea del país que su epígono. Ahí les dejo un delicioso texto extraído de una de sus claras, maravillosas, conferencias. A Lorca, como a toda su generación, le dolía España, pero no sentía ninguna necesidad de ciscarse en ella:

“Siempre tendremos que reconocer que la belleza de España no es serena, dulce, reposada, sino ardiente, quemada, excesiva, a veces sin órbita; belleza sin la luz de un esquema inteligente donde apoyarse y que, ciega de su propio resplandor, se rompe la cabeza contra las paredes.”
…/…
“Podríamos hacer un mapa melódico de España, y notaríamos en él una fusión entre las regiones, un cambio de sangres y jugos que veríamos alternar en las sístoles y diástoles de las estaciones del año. Veríamos claro el esqueleto de aire irrompible que une las regiones de la Península, esqueleto en vilo sobre la lluvia, con sensibilidad descubierta de molusco, para recoger en un centro a la menor invasión de otro mundo, y volver a manar fuera de peligro la viejísima y completa sustancia de España.”

¿A QUIÉN LE INTERESA GALLEGUIZAR GALICIA?
ROBERTO ROMEO SIERRA. CARTAS AL DIRECTOR lavozdegalicia  11 Febrero 2007

A pesar de que en veintitrés años de intentar la normalización lingüística, que según entienden los promotores de esta aberración, consiste en que todos hablemos gallego, a lo que nos resistimos los “anormales” que hablamos español, los distintos gobiernos de la Xunta, unos con más interés que otros, después de tanto tiempo y los miles de millones de las antiguas pesetas que llevan gastadas, siguen insistiendo en el tema, pese al evidente fracaso de todos sus intentos, sin aceptar que se están perdiendo hablantes de gallego cada día, y el rechazo de una gran parte de los gallegos y lo claro que está que se va abiertamente contra lo contemplado en la Constitución.

Esta forma de violentar a las personas que somos y vivimos en Galicia, pero tenemos como lengua materna el español, igual que nuestros hijos, está claro que no es acorde con el espíritu democrático que se supone impregna nuestro país y sí es más propio de naciones con dictadura totalitaria.

Pero está claro que la insistencia es cada vez mayor, directamente proporcional al fracaso reiterado de la política de imposición lingüística y cada vez aprietan más en ese abuso y desprecian la opinión y el deseo de la mayoría de gallegos que no está a favor de esa normalización, incluso muchos, por supuesto, que tienen el gallego como lengua materna. Y no estar por la normalización no significa estar en contra de la lengua gallega, que es un bien cultural que hay que amar y conservar, pero no a la fuerza ni con imposiciones propias de una dictadura.

Llegados a este punto debemos preguntarnos quién está detrás de esta obsesión por galleguizarnos hasta los topes y a quién o a quienes beneficiaría, si esa imposición llegase a tener éxito, como en Cataluña y el País Vasco, sin tener en cuenta que ni somos catalanes ni vascos, y que la historia de nuestra sociedad no ha mostrado nunca hasta ahora conflicto lingüístico alguno ni deseos de “normalizarse”.

Dado el “furor normalizandus” de los distintos gobiernos de la Xunta, que se ha exacerbado desde que el BNG comparte poder con el PSG, pese a tener proyectos políticos dispares, según acaba de declarar el vicepresidente, parece más claro quien presiona por imponer el gallego y también quien y por qué serían los beneficiarios del invento, porque el pueblo gobernado de forma tan antidemocrática, sería, evidentemente
el más perjudicado, a pesar de que nadie ha solicitado esa galleguización total que viene de “arriba” y no pedida desde “abajo”.

Entonces, el motor fundamental de la galleguización y su principal beneficiario, resulta ser el nacionalismo separatista e independentista, además de fascista y totalitario, que pretende la máxima diferenciación de Galicia del resto de España, con erradicación del español, de paso, para abrir el futuro a ese proyecto por el que pugnan desde hace años, de constituir la “nación galega”, a pesar de la morrada que han llevado con el intento de Estatuto y las que les irán llegando, porque los que vivimos cuarenta años de dictadura, no estamos por la labor de repetirla, aunque sea de signo contrario. Y si no, al tiempo.

Navarra se la juega en mayo

Las elecciones de primavera determinarán el futuro del plan anexionista que avala ETA ? Si gana UPN, el marco jurídico y político seguirá como hasta ahora; si los nacionalistas suman con el PSN, se allanará el camino a la fusión con el País Vasco
Carmen Gurruchaga La Razón 11 Febrero 2007

madrid- La comunidad autónoma de Navarra aparece en escena cada vez que un partido nacionalista, radical o moderado, realiza una propuesta para tratar de solucionar el llamado «conflicto vasco». La pretensión siempre es la misma, fundir el viejo Reino y la comunidad autónoma vasca en una sola autonomía y lograr así su tan ansiada unidad territorial. Las reacción por parte de la derecha navarra, englobada en torno a UPN, ha sido siempre la misma, un rechazo frontal a esta estratagema. Los socialistas navarros, en cambio, han ofrecido declaraciones diferentes, dependiendo de la coyuntura política.

Ahora, ha sido Batasuna, por medio de Arnaldo Otegi, quien ha formulado que Navarra, junto con el País Vasco, forme una gran autonomía dentro del Estado español. Esta enunciación, según la apreciación de casi todos lo partidos -incluido el PNV y excluido el PSOE-, no supone, en absoluto, un cambio apreciable en el discurso del mundo de ETA sobre esta cuestión. Al contrario, representa un avance en la sempiterna pretensión etarra de unificar las dos comunidades para, más adelante, en el año 2012, convocar un referéndum conjunto sobre su permanencia o no en el Estado español.

El propio Otegi se descubrió al presentar el proyecto cuando aseguró que la proposición contiene la solución de los dos «escollos que alimentan el conflicto vasco: territorialidad y derecho de los vascos a decidir». Éste es uno de los acuerdos alcanzados entre el Gobierno y la organización terrorista durante las negociaciones que dieron lugar al alto el fuego de marzo de 2006. Así lo denunció en su día el presidente navarro, Miguel Sanz, pese que a los actores les convino negarlo y acusarle de inventarse que «Navarra era una de las piezas en la Mesa de negociación entre ETA y Zapatero». Ahora, meses después, en declaraciones a LA RAZON se muestra satisfecho porque «Otegi me ha dado la razón».

Cuando Sanz planteó que Navarra era moneda de cambio en ese pacto, le acusaron de querer meter miedo a la ciudadanía por intereses partidistas. Él se defendió alegando que «para constatar esto no hace falta más que leer las declaraciones de unos y de otros, no es necesario disponer de información privilegiada, porque está claro que para complacer esa exigencia de la organización terrorista ETA se han acordado planteamientos como éste».

Sanz insistió en declaraciones a este periódico que «lo concerniente a Navarra lo decidimos los navarros». Por ello, se mostró extrañado de la, en su opinión, tibia respuesta dada por los dirigentes del PSN a la propuesta de Otegi. «Sus declaraciones responden al argumentario enviado desde Ferraz. No han rechazado la propuesta, sino que han salido por la tangente exigiendo una previa condena del terrorismo», explicó.

Quizás por eso es consciente de la trascendencia de los próximos comicios autonómicos y municipales. Todas las personas consultadas por este periódico coinciden al afirmar que el resultado de las elecciones de mayo será fundamental para constatar si los nacionalistas consiguen triunfar en esta estrategia elaborada con el fin de lograr la famosa unidad territorial. Si gana UPN, la situación jurídico-política de la comunidad foral navarra seguirá, de momento, como hasta ahora. Si, por el contrario, la suma de Nafarroa Bai (todos los nacionalistas juntos) y PSN se impone a la de los navarristas de centro derecha, el camino se presenta fácil para ir allanando la vía hacia la fusión entre las dos comunidades, contemplada en la Disposición Transitoria Cuarta de la Constitución.

Se trata de crear el famoso órgano común, que no una comunidad única prohibida expresamente por la Constitución y que tuvo una intentona seria en 1996 con Javier Otano como presidente.

Esta nueva situación, según los acuerdos ETA-Gobierno, prolongaría el cese de la violencia etarra y, como dijo el presidente Zapatero, «en una situación de paz, se puede pedir cualquier cosa». Es más, según ha podido saber este periódico, el actual inquilino de La Moncloa comentó en una conversación privada con un compañero y amigo suyo, magistrado en activo y leonés como él: «A mí tampoco me gusta que León no sea una comunidad uniprovincial y que, en cambio, esté unida a Castilla, y, sin embargo, los acepto». A continuación, se preguntó: «¿Por qué no puede suceder lo mismo con Navarra y estar vinculada a la comunidad autónoma vasca?». Así pues, parece que existen pocas dudas sobre el futuro de del viejo Reino si UPN pierde en esa consulta democrática.

Reapertura de la negociación
La supuesta mano tendida de ETA al Gobierno, con la intermediación de dirigentes de Batasuna, es, en opinión de algunas de las fuentes consultadas por este periódico, «una nueva puesta en escena para reabrir el proceso». En este sentido, Salvador Ulayar, dirigente navarro de la AVT e hijo del alcalde de Etxarri Aranaz asesinado por la banda, se muestra convencido de ello. Desde su punto de vista, es un ejemplo de lo que pretende conseguir el terrorismo con la tregua. Asevera, sin matices, que «toda la tregua es un acto terrorista» y cree que Zapatero no puede sustraerse a la realidad de que la tregua es una herramienta más, otro medio, para conseguir los mismos objetivos.

Los batasunos que, obviamente, disponen de contactos e informaciones privilegiadas, están en condiciones de asegurar que si se atiende a su propuesta, ésta puede traer la paz definitiva. Como si se tratara de un partido legal, han mostrado su intención de reunirse con el resto de las formaciones para contarles sus planes. Con su habitual alarde de cinismo y para ponerse la venda antes de tener la herida, Batasuna comparó las condiciones que podrían poner ellos para sentarse, con las que sabía de antemano iban a plantear los partidos constitucionalistas, y que son tan simples como una desautorización a las actividades etarras y un desmarque del terrorismo. En este sentido, Permach enumeró sus posibles restricciones encima de la mesa: «derogación de la Ley de Partidos, su legalización, cierre de los sumarios abiertos y presos».

MANIFESTACIÓN EN BILBAO
Patxi López arrima el ascua a su sardina y Basagoiti le frena en seco
OTR-P elsemanaldigital  11 Febrero 2007

La convocatoria de Gesto por la Paz permitió ver en la misma manifestación a PP y PSOE. Aunque el dirigente del PP vizcaíno tuvo que parar la maniobra justificativa de López.

10 de febrero de 2007. Tras meses de enfrentamientos entre las fuerzas políticas mayoritarias a cuenta del terrorismo, Bilbao fue hoy el escenario de la unidad contra ETA. Bajo el lema "Es nuestro derecho, paz y libertad. ETA NO", varios miles de personas, entre los que se encontraban representantes de todos los partidos vascos (PSE, PP, PNV, EB y EA) excepto la ilegalizada Batasuna y Aralar, secundaron la marcha silenciosa convocada por Gesto por la Paz que recorrió las calles de la capital vizcaína.

Una vez ante el Ayuntamiento de la ciudad, un comunicado expresó el deseo el deseo de los allí congregados de que "la sociedad en general" y sus "representantes legítimos" recuperen "la unidad en la defensa de los Derechos Humanos y de la Democracia".

El comunicado que se leyó ante el Consistorio de Bilbao expresó también el "firme rechazo a la violencia de ETA, sin más precio que conseguir su absoluta y definitiva desaparición". Además, se consideró que dicho rechazo a ETA, así como la exigencia de paz y libertad continúa "resultando novedoso y necesario" en una sociedad "asolada por la confusión y el desconcierto". En el discurso, leído por los representantes de Gesto por la Paz Itziar Aizpuru, en castellano, e Itziar Zallo, en euskera, también se hizo referencia a las dos últimas víctimas mortales de la banda terrorista, Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio.

"En su memoria y de cuantas víctimas le han precedido", los manifestantes exigieron a ETA que "de una vez por todas acepte la realidad plural de nuestra sociedad y alcance la madurez necesaria para asumir su desaparición definitiva". Tras esa llamada "a la sociedad en general y a nuestros representantes legítimos en particular" a que "recuperen la unidad en defensa de los Derechos Humanos y la Democracia", la manifestación finalizó con un minuto de silencio.

La convocatoria de Gesto por la Paz, que cada año convoca esta marcha con el objetivo de conmemorar el Día Internacional de la Paz y la No Violencia, contó con el respaldo de varios miles de personas y supuso la primera escenificación de unidad contra el terrorismo de los dos grandes partidos, PSOE y PP. Recorriendo la ruta desde el Sagrado Corazón bilbaíno hasta el Ayuntamiento de la capital vizcaína se pudo ver, codo con codo, al secretario general del PSE, Patxi López; al presidente del PP en Vizcaya, Antonio Basagoiti; a la secretaria del PNV Josune Ariztondo; al consejero de Sanidad vasco, Gabriel Inclán; al portavoz de la Presidencia de EB, Mikel Arana; al secretario de Organización de EA, Rafa Larreina; o al presente del Senado, Javier Rojo.

Los matices de la unidad
Sin embargo, cuando los representantes de PSE y PP respondieron a las preguntas de los medios presentes en la marcha silenciosa, los matices que separan a unos y otros volvieron a aflorar. Así, el secretario general del PSE no pudo evitar remarcar que la manifestación de Gesto por la Paz fue "más unitaria porque el PP ha entendido que, efectivamente, lo que hace falta en estos momentos es sumar y buscar lo que nos une para defender esa esperanza de paz y de libertad y para rechazar el terrorismo, en lugar de poner por encima lo que nos divide". "Bienvenida sea esa unidad y esperemos que sea un primer paso para lo que debiera ser en un futuro", remarcó Patxi López.

Por su parte, Basagoiti explicó la asistencia del PP a la marcha porque "tiene un lema y un objetivo claro, que es la paz con libertad y la desaparición de ETA, del terrorismo". "En un mundo, en una política que parece que está de moda el decir por la paz todo lo que nos mande ETA o vamos a hacer todo lo que nos digan algunos para que no nos maten, valoramos muy positivamente que alguien se acuerde de la libertad y todavía se acuerde que no hay que hacer lo que nos mande una banda para que nos deje vivir en paz y para que podamos seguir estando en nuestro país", subrayó.

Basagoiti consideró que "la unidad es importante, si va en la buena dirección, en la dirección de la libertad, de la desaparición de ETA". En ese sentido, advirtió de que si la unidad "se busca para negociar, para ceder o para meter la pata ante el terrorismo, no es que sea buena sino que no vale para nada y lo único que hace es mal". A su juicio, entre los partidos políticos "hay un punto de unión: el querer que ETA desaparezca, el querer paz y el querer libertad" y añadió que "las diferencias vienen a la hora de llegar a esa paz y a esa libertad".

Basagoiti criticó que el PSE y los nacionalistas "apuestan por negociar, por dialogar y por ceder ante ETA", mientras que el PP apuesta "por la derrota, por acabar con la banda terrorista y porque no tengan ninguna esperanza". Según destacó, "las dos fórmulas se han probado en la política, la de la negociación siempre ha acabado a bombazos, y la de la derrota que defiende el PP ha funcionado y estaba consiguiendo que ETA casi desapareciese". Por ello, consideró que "está muy bien" que PP y PSE coincidan "en el asunto de querer que ETA desaparezca, pero ojalá que estemos unidos en la fórmula para acabar con ella y conseguir la paz".

DENUNCIAN EL DESCRÉDITO DE LA FISCALÍA POR EL CASO DE JUANA
Los fiscales previenen contra un "fraude de ley" en el relevo de Pérez Tremps en el Tribunal Constitucional
La Asociación de Fiscales previene contra un posible "fraude de ley" en el relevo de Pablo Pérez Tremp en el Tribunal Constitucional. Recusado por el PP, el magistrado que asesoró a la Generalidad no intervendrá en la deliberación sobre el recurso presentado por los populares contra el Estatuto catalán. De ahí, que el Gobierno se plantee ahora el relevo para imponer su cálculo de una mayoría de magistrados favorable a la Ley catalana de la que depende –ya lo ha avisado el PSC– la continuidad del Gobierno. Guillermo García-Panasco, presidente de la Asociación de Fiscales, estima que un relevo "con la única y exclusiva finalidad" de decantar el equilibrio del Constitucional e ingeniar una determinada sentencia, "yo creo que estafa judicial, no, pero –desde luego– fraude de ley, seguro que sí" se produciría, ha declarado a COPE.
Libertad Digital 11 Febrero 2007

Guillermo García – Panasco representa a la Asociación de Fiscales, mayoritaria entre estos funcionarios. En La Palestra del Fin de Semana, de COPE, ha discrepado del cambio de criterio de la Fiscalía sobre el caso De Juana Chaos.

"El cambio de noventa y seis a doce años, para luego terminar haciendo un dictamen favorable a una prisión atenuada, yo creo que eso no ha contribuido –desde luego- a eliminar cualquier sospecha de que la actuación de la Fiscalía se produce según la coyuntura política del momento. Y a nosotros nos parece que eso resta muchísima credibilidad al Ministerio Fiscal como institución, sobre todo frente a los ciudadanos.”

Sobre el posible relevo de Pablo Pérez Tremps como magistrado del Tribunal Constitucional, la Asociación de Fiscales teme que pueda dar lugar a un "fraude de ley".

Guillermo García-Panasco se ha explicado así:

“Si la intención última de la dimisión del señor Pérez Tremps" y su sustitución por otro magistrado del Tribunal Constitucional que se pueda -o se entienda- considerar como afín al Gobierno, es con la única y exclusiva finalidad de intentar que la sentencia del Tribunal Constitucional sea favorable a unos supuestos intereses de un determinado partido político, yo creo que estafa judicial, no, pero –desde luego- fraude de ley, seguro que sí" se produciría.

FRANCISCO LLERA CATEDRÁTICO DE LA UPV (universidad del País Vasco) Y DIRECTOR DEL EUSKOBARÓMETRO
"La mejor ayuda a la izquierda abertzale es olvidarse de ellos"
El Diario Vasco 11 Febrero 2007

Francisco Llera apuesta por mantener unida y movilizada a la sociedad en el rechazo al terrorismo y en favor de valores e instituciones democráticas

El catedrático de la UPV y director del Euskobarómetro, Francisco Llera, reclama una movilización democrática de la sociedad de rechazo al terrorismo para afrontar la actual situación pero cree que la mejor ayuda a la izquierda abertzale es «olvidarse de ellos».

-¿Deprimido por la ruptura del proceso de paz?
-Por la situación vasca hace tiempo que me siento decepcionado, impotente e irritado con una sociedad y unas instituciones gravemente enfermas. A mí nunca me ha gustado lo del «proceso de paz» y ahora se ven las consecuencias. Por eso, el atentado de Barajas no me lleva ni a la depresión, ni a la melancolía. Creo que sigo igual de motivado y comprometido para seguir luchando por las libertades, el pluralismo y los valores democráticos en nuestra sociedad, contra los liberticidas, el totalitarismo y la ambigüedad calculada e interesada de quienes ocupan e instrumentalizan de una manera indecente nuestras instituciones de autogobierno. Lo que sí me deprime es la irresponsable desunión de los grandes partidos nacionales, la vuelta a las maniobras de política rastrera, la división y la crispación de la sociedad y, muy especialmente, de los miles y miles de víctimas que está produciendo la descapitalización del principal activo que ha tenido la lucha contra el terrorismo: los movimientos cívicos.

-¿Usted creía en el proceso de paz?
-Creo que la respuesta estaba en mi entrevista de julio pasado. Siempre sostuve que este asunto no podía ser una cuestión de fe. Confiaba y confío en la buena voluntad, la responsabilidad y la información que maneja nuestro presidente, pero, a falta de datos mejores y más fehacientes, los hechos y los indicios no ayudaban a un exceso de expectativas. Sigo pensando igual que antes del inicio del alto el fuego permanente, que ETA está derrotada, que la hemos derrotado, y que hoy es más débil. Pero el problema no es lo que haga o deje de hacer ETA, si no la capacidad de respuesta de las instituciones democráticas.

-¿Cuál es el tono vital de los vascos, hace seis meses confiados en que esto iba en serio y que tenía más solvencia que la tregua de 1998?
-El tono vital es de decepción, frustración, cabreo y escepticismo. Se ilusionaron con las expectativas generadas, porque saben que el terrorismo no tiene futuro y se daban las circunstancias para acelerar su final. Sin embargo, se dieron cuenta de que lo cosa no iba tan rápida. Diríamos que lo que ha sucedido finalmente, y lo que esté por venir no les ha cogido por sorpresa. De ahí que ahora, lo más importante sea mantener a esta sociedad unida, movilizada y moralizada en lo fundamental: el rechazo al terrorismo en todas sus formas y niveles y la defensa de los valores e instituciones democráticas, todas y no sólo algunas, como arteramente pretenden algunos líderes irresponsables del nacionalismo, que no se resisten a no sacar provecho de la situación de confusión.

-El último dato era que dos de cada tres vascos ve posible que ETA vuelva a asesinar.
-Sí, claro, ésa era la percepción de la inmensa mayoría de los vascos y, también, de los españoles pocos días antes del bombazo de Barajas. La pregunta es si no lo era también de nuestros gobernantes. Y, si lo era, ¿por qué no nos han preparado para lo que iba a venir a continuación? Ésa es la responsabilidad de nuestros dirigentes: ir por delante de la sociedad, no por detrás.

-¿En algún momento ha creído usted de verdad que ETA ha tenido intención de poner fin a la violencia y de acabar?
-He sido muy escéptico a la vista de cómo se movían y comportaban los que tengo a mi alrededor, que no son pocos. Creo que este mismo dato de experiencia cotidiana es el que tenemos casi todos los vascos. Nunca me he dejado influir ni por jaculatorias, proclamas, tertulias o ruedas de prensa. Pero, al mismo tiempo, la coyuntura y la maduración de la erosión de la sociología totalitaria jugaban a favor de esa posibilidad. La intención de ETA, hasta la fecha y mientras no se demuestre lo contrario, siempre la administra el aparato militar y quien mejor conoce sus intenciones son los servicios de inteligencia y las fuerzas y cuerpos de seguridad, tanto españoles como franceses.

-¿Se había hecho a la idea de poder volver a vivir sin escoltas?
-Es una idea fácil cuando se desea profundamente. Pero no nos han dado esa opción. No he sido tan irresponsable ni iluso. Hay cosas con las que no se puede jugar, ni se debe actuar con frivolidad y, menos aún, publicidad.

-Ya no llegan ni a uno de diez los votantes de Batasuna que apoyan la violencia. ¿Se detecta un tan claro descenso del respaldo de los votantes de la izquierda abertzale a la violencia? ¿Servirá esa actitud para forzar el final de ETA?
-Es algo en lo que venimos insistiendo y detectando desde el final de la tregua anterior. En efecto, la mayoría de su electorado está haciendo el tránsito que otros sectores del nacionalismo y la izquierda comenzaron a hacer en los años ochenta. Pero la dirección política de la red terrorista no es capaz de asumir la autonomía necesaria respecto del núcleo duro militar para poder resituar a su movimiento en parámetros, siquiera, cuasidemocráticos. Y sin esto no hay nada que hacer. Cuanto más tarden, se alargará el final, pero la agonía será peor. Creo que la mejor manera de ayudar a la izquierda abertzale es olvidarse de ellos y dedicarse al reforzamiento y la cohesión de la sociedad democrática.
La necesaria pedagogía

-¿Existe, pese a todo, un amplio apoyo a un final dialogado?
-Hay pocas novedades en esa predisposición de la opinión pública vasca, que es muy consistente en estas cosas desde hace más de una década. Lo que pasa es que, cuando se abren expectativas, la gente tiende a ser más generosa, si percibe que esto contribuye a acelerar el final. Pero, cada paso frustrado, y ya van al menos tres, le hace más resistente y reacia. La actitud instrumental y contemporizadora de una parte de la sociología nacionalista es algo conocido y no va a cambiar, si no cambia la pedagogía y los mensajes de sus dirigentes. No creo que con paños calientes les ayudemos a cambiar, sino a legitimar su profunda perversión.

-¿La sociedad vasca está en la idea de que «por la paz, un avemaría»? ¿Usted cree que es necesaria la derrota de ETA?
-Esa predisposición social al desistimiento, tan buscada por terroristas y nacionalistas, es lógica, si la sociedad democrática se siente desmoralizada, desmovilizada y huérfana políticamente. Creo que la sociedad vasca cree y quiere la derrota de ETA. En efecto, yo no sólo la creo necesaria, sino imprescindible para la consolidación democrática de nuestro país. Pero la moral de resistencia activa hay que estar dispuesto a trabajársela y a encabezarla políticamente. Para esto, hace tiempo que no contamos con el nacionalismo ni sus instituciones y es imprescindible denunciarlo. ¿Acaso ha perdido perdón el nacionalismo o Ibarretxe, o han hecho autocrítica, por el ignominioso pacto de Lizarra o la aprobación de su delirante plan con los terroristas? ¿Es que se puede olvidar esto en la Europa de hoy?

-¿Qué opina del mensaje de Ibarretxe sobre la necesidad del diálogo? A la vez, el presidente del PNV, Josu Jon Imaz, insiste en que tras el atentado de Barajas, no se dan condiciones...
-Ibarretxe sigue en lo suyo y su autoridad moral, por lo que acabo de decir, es nula. Es más, yo creo que va a ser, si no lo es ya, un serio obstáculo para la normalización del pluralismo y la legitimación democrática de todas las instituciones en nuestro país. Su diálogo es, simplemente, desistimiento a los objetivos del nacionalismo más radical, que él mismo quiere encarnar políticamente con sus jaculatorias. Por el contrario, Josu Jon Imaz muestra otra sensibilidad y otro discurso más acorde con las necesidades de consenso y normalización política, pero la duda estriba en cuál va a ser la estrategia que triunfe en ese pulso. Ya no son éstos los tiempos de las dos almas o de la ambigüedad calculada y me temo lo peor. No soy tan optimista como otros en este punto, pero no desespero.

-¿El apoyo al dialogo en Euskadi contrasta con la opinión de la mayoría de la sociedad española?

-En una encuesta nacional de finales de diciembre, que todavía no hemos hecho pública, no había tantas diferencias entre ambas opiniones públicas. Los españoles apoyaban y apoyan a sus instituciones, pero no lo hacen de forma incondicional.
«Hay más sectarismo en la política que en la sociedad vasca»

-¿Qué le parece la última propuesta de Batasuna?
-Si no fuese por lo que nos jugamos y el drama en que vivimos, diría que es una broma de mal gusto. Como siempre, es inevitable dudar de su buena voluntad ante la falta de condena expresa de la violencia y de arrepentimiento y perdón por el daño que han causado. Hasta que eso no suceda, seguirán siendo unos indecentes carentes de ningún crédito. Lo tendrán cuando lo primero que les escuchemos sea pedirles a quienes les dirigen, o sea los terroristas, que dejen de intimidar a la sociedad. En ese momento habrán empezado a aceptar los principios y las reglas de la democracia pluralista, la única posible y deseable. En todo caso, bienvenidos sean a la Constitución, a sus principios y a sus reglas. Deben de saber que, sin violencia, serán lo que son, una minoría respetable si se hacen acreedores de tal respeto. Después de la amnistía del 77, de la negociación de los polimilis, del autogobierno envidiable del que disfrutamos, unos más que otros, y de las previsiones constitucionales, no hacía falta un viaje tan dramático y arbitrario.

-¿Cómo ha visto la estrategia del presidente Zapatero? ¿En qué se ha equivocado?
-Sería muy atrevido por mi parte un juicio sobre indicios sin posibilidad de contraste fehaciente en hechos. Pero, aún así, creo que estoy en la obligación de dar, al menos, mi opinión a riesgo de equivocarme. Creo que no ha manejado del todo bien la comunicación con los ciudadanos, creo que ha podido haber fallos de análisis en el procesamiento político de las informaciones policiales y de inteligencia, me da que no se han contrapesado lo suficiente las informaciones de los intermediarios con otras interpretaciones y, finalmente, tengo dudas de que se haya gestionado del todo bien la interlocución con el PP y las asociaciones de víctimas.

-¿Qué opina de la estrategia del Foro Ermua, por ejemplo?
-Comparto su sensibilidad, comprendo sus dudas y su rabia, respeto absolutamente su libertad, pero, si quiere la unidad democrática para derrotar a ETA, no creo que esté acertando del todo con el camino emprendido.

-¿Hay un cierto ambiente 'guerracivilista' en España?
-Claramente sí y es lo peor que nos puede pasar en este momento. El sectarismo, la polarización y la crispación política se han instalado en nuestra esfera pública en el mejor momento de bienestar y progreso de nuestra sociedad. Sinceramente, creo que no nos lo merecemos.

-¿Hay más sectarismo en la política y en los partidos que en la sociedad vasca?
-En principio, creo que sí. Pero, el sectarismo está muy arraigado en una parte de la sociedad vasca por efecto de una socialización perversa. Como el miedo, la falta de libertad y casi todo, también en eso hay asimetría. Hay una parte, la nacionalista, que es la que, sobre todo, siembra odio, zozobra Es con esto con lo que hay que acabar entre todos, empezando por los nacionalistas de buena fe y buen corazón, que los hay y son muchos.

-¿Cree que es posible la convivencia entre identidades nacionales distintas en Euskadi?
-No es que sea posible, es que es imprescindible salvo que queramos llegar a las manos. Pero, para ello el nacionalismo vasco tiene que revisarse profundamente, encontrar su camino y, sobre todo, encontrarse y querer una sociedad plural y en la que no hay vascos buenos y malos o de primera y segunda.
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