AGLI

Recortes de Prensa    Viernes 16 Febrero   2007
Proceso de rendición
Con las manos en la masa
Ignacio Villa Libertad Digital 16 Febrero 2007

El Gobierno ha intentado introducir en el Parlamento Europeo una enmienda torticera y malintencionada. Ha pretendido que en Estrasburgo se apruebe una iniciativa para que en la lista europea de organizaciones terroristas se hiciera una diferenciación que en los juzgados españoles no existe. Quería que se señalara que, por un lado, está la organización terrorista y, por otro, el brazo político. En definitiva, con esta iniciativa se buscaba deshacer otro de los éxitos de Aznar en la lucha antiterrorista lavándole la cara terrorista a Batasuna que, según ha certificado el Tribunal Supremo, como brazo político forma parte del cuerpo de ETA.

El encargado de llevar a cabo esta infame pretensión ha sido ese socialista cuyo nombre evoca el mal fario, la Expo'92 y la candidatura de Borrell a la presidencia del Gobierno. Ese, sí, el conocido como el "gafe sevillano", el que todo lo que toca lo estropea. Pues bien, este hombre al que prefiero no nombrar presentó una propuesta de resolución como consta en el orden del día del Parlamento. Más tarde, cuando se dieron cuenta de que no tenían apoyos suficientes para sacarlo adelante, la han retirado para evitar el ridículo. Desde entonces, los socialistas se han dedicado a ir por los pasillos de la eurocámara despotricando contra el PP, al que calificaban de mentiroso por difundir esa información. Incluso el ministro Pérez Rubalcaba ha salido al paso desde Bruselas diciendo que jamás tuvieron esa intención.

Lo cierto es que la propuesta de resolución se presentó, como se refleja en la documentación del Parlamento Europeo; otra cosa es que se hayan dado prisa en retirarla al ver que la opinión pública iba a saber de esta nueva humillación del Gobierno en su proceso de rendición del Estado de Derecho ante ETA. Lo importante, en todo caso, no son las excusas de Rubalcaba sino que han sido descubiertos con las manos en la masa, dispuestos a colocar a Batasuna fuera de la lista de organizaciones terroristas, en esa angustiosa y trepidante carrera por facilitar que Batasuna pueda estar en las próximas elecciones municipales, que parece evidente que es lo que quieren. Aunque haya que saltarse la ley a la torera.

Lo ocurrido en Estrasburgo demuestra que el Gobierno, pese al atentado de Barajas, trabaja en la misma dirección de siempre: ayudar a que el entorno de ETA pueda presentarse a las elecciones como uno de los múltiples "precios políticos" que ya ha pagado y que piensa pagar en el futuro. Zapatero y los suyos no han dejado de ceder para que ETA acepte continuar en el proceso. Están haciendo méritos ante los terroristas, lo que no deja de ser una señal de que están dispuestos a todo; en estas circunstancias, es normal que ETA imponga sus condiciones. Y si hay alguna que esté clara es la de presentarse a las elecciones municipales.

11-M y ETA
El terror que nos lleva
Jorge Vilches Libertad Digital 16 Febrero 2007

Los atentados del 11-M propiciaron la victoria electoral del PSOE. No hay duda. El terror cumplió su fin: acongojar para conseguir sus objetivos. Los españoles quisieron "paz", una "paz" que, como eslogan, ha servido a Zapatero para cambiar los ejes sobre los que giraba la política española.

Sobre esa "paz" se cambió la política exterior. Muchos españoles creyeron durante aquellos días de marzo que había que cambiar de bando para evitar otro atentado como el del 11-M. Mientras, oían gritar: "¡Las bombas de Bagdad estallan en Madrid!". Y votaron al PSOE. Del desprecio a Estados Unidos se pasó a la retirada de las tropas en Irak, incumpliendo así con el acuerdo internacional al que España había llegado. En su lugar se estableció la iraní "alianza de civilizaciones", cuya contradictio in terminis es tan profunda como su falta de sentido. Porque esta alianza se traducía, en términos de "paz", en confirmar las "razones" sociales y económicas del terrorismo islamista, en añadirse al coro de denunciantes del Gran Satán yanqui, en criticar a Israel y ponerse el pañuelo palestino.

Esa "paz" también cambió la política interior. Desde el encuentro de Carod Rovira en Perpiñán con los etarras –que le costó el cargo de conseller en cap–, el pacto del Tinell y la sustitución de Redondo Terreros por Patxi López, era evidente que se pergeñaba una Segunda Transición. Socialistas y nacionalistas de todo pelaje estaban dispuestos a dar la batalla al presumible gobierno Rajoy. Para ello era preciso integrar a todos los independentistas, incluida Batasuna, y justificar el cambio de régimen con el ansia de "paz". Los atentados del 11-M inocularon a los españoles, a una parte importante, que "la paz" estaba por encima de la libertad y de la democracia, de la Constitución y de las víctimas del terrorismo. La política de acoso legal, judicial y policial a los etarras, con el apoyo internacional, que tan buenos resultados había dado, se fue al traste. La persecución total de ETA se sustituyó por el "proceso de paz" que, a pesar de los asesinatos de la T-4, no ha terminado.

El terror mostró la fragilidad de una democracia imberbe. Y esa debilidad ha provocado que la victoria del miedo se prolongue. No hace falta más que oír a algunos políticos, curiosamente del partido que ganó las elecciones del 14-M, más empeñados en insultar al PP que a los presuntos asesinos. Pero cuentan que así murió Bujarin ante Stalin, elogiando la legitimidad histórica y moral del mismo dictador que ordenaba su muerte.

Yáñez no se entera; el Gobierno y ETA, sí
EDITORIAL Libertad Digital 16 Febrero 2007

No parece que tenga mucho sentido que el PSOE cargue con el innecesario y alto coste electoral de pedir a la UE que excluya a una formación conocida como "Batasuna" de su lista de organizaciones terroristas, cuando el Gobierno de Zapatero, consciente del coste de derogar abiertamente la ley de partidos, ha señalado tantas y tantas veces a los proetarras la forma de burlarla sin más cambio que de siglas. Más aun cuando es el propio Otegi el que acaba de anunciar que los suyos se presentarán a las elecciones con una "nueva y gran marca electoral".

El caso, sin embargo, es que la enmienda socialista, cuyo ponente iba a ser el eurodiputado Luis Yáñez, consideraba textual y bochornosamente que "la elaboración de listas de organizaciones terroristas es contraproducente" y que "en particular en aquellos casos en que las organizaciones diferencian entre una rama militar y una política, la interrupción de los encuentros con estos movimientos políticos, a los que corresponde desempeñar un papel en la búsqueda de soluciones pacíficas en muchas partes del mundo, es contraria a una estrategia de apertura y diálogo".

Ese genio de la propaganda y del cálculo que es Pérez Rubalcaba ha asegurado a un periodista que "el Gobierno no ha pensado ni piensa solicitar a la UE la exclusión de Batasuna", mientras que el acreditado gafe de Luis Yáñez ha señalado, por su parte, que la enmienda ha sido retirada "tras percatarse de que podía producirse una mala interpretación".

Tan "mala" como que esa enmienda dejaba en evidencia ese proceso colaboracionista que bien se puede hacer avanzar sin tanto descaro. Porque la cuestión es: ¿"ha pensado o piensa" el gobierno de Zapatero solicitar a la UE la inclusión de las nuevas siglas de la "ex Batasuna" en la lista de organizaciones terroristas? ¿Ha pensado o piensa el Gobierno de Zapatero solicitar al Fiscal General proceder contra ella en defensa de la ley de partidos?
¿Por qué habría de solicitar el PSOE la derogación de la lista de organizaciones terroristas de la UE o la ley de partidos si al Gobierno de Zapatero le "ha resultado y le resulta" menos costoso que la "rama política" de ETA las burle?

El aire está lleno de puñales
Por PEDRO GONZÁLEZ-TREVIJANO Rector de la Universidad Rey Juan Carlos ABC 16 Febrero 2007

EL brutal atentado del aeropuerto de Madrid-Barajas truncó la vida de dos humildes inmigrantes ecuatorianos, al tiempo que ha servido para constatar, ¡con más claridad si cabe!, lo que era una realidad desde hace tiempo. Y sino, acérquense a los datos facilitados por el Centro de Investigaciones Sociológicas, unos días antes, donde la ciudadanía -más perspicaz que algunos de sus gobernantes- volvía a situar al terrorismo, ¡por algo será!, en el centro de sus preocupaciones. Un atentado que ha puesto a la luz la falsedad semántica de la sinuosa expresión proceso de paz.

Decía Napoleón Bonaparte que «la alta política no es más que el buen sentido aplicado a las grandes cosas». Se apreciaba que las cosas no marchaban bien, toda vez que la cara más abyecta -¡como siempre!- de los asesinos era constatable, salvo que quisiéramos seguir en un idílico nirvana voluntarista. Los actos de salvajismo callejero no sólo no cesaban, sino que se habían intensificado. Continuaba la extorsión intimidante al empresariado vasco. Se confirmaba el robo de pistolas y armamento en territorio francés. Se descubría por la policía española un zulo con explosivos en Amorebieta -luego también en Atxondo-, en tanto que la germandería francesa comunicaba su sospecha, de que la banda aprovechaba la tregua indefinida, la paz y el proceso -¡otras falacias lingüísticas!- para reestructurar su organización y rearmarse.

Con la banda terrorista no se pude abrir ninguna negociación, que no sea, prima faciae, la entrega irreversible y completa de las armas. No es posible otra cosa distinta -¡y menos con las pistolas empuñadas!-. Los españoles, de toda condición, no vamos a transaccionar una indiferenciada excarcelación de presos, la impunidad de sus miembros aún en libertad, el desarme del Estado y sus instituciones, el derecho a la autodeterminación, la integridad de la Nación española o la anexión forzada de Navarra. Lo que hemos de seguir haciendo es perseverar en su disolución. Y para hacerlo tenemos que prorrogar la política policial y judicial de detenciones y el cumplimiento íntegro de las más severas condenas. Frente a la tregua bomba no puede haber por el Estado tregua policial, ni tregua judicial, ni tregua política. Ello repugna a la ética y atenta además al sentido de la eficiencia. Está de más hacerse ilusiones. Felipe González y José María Aznar ya lo contrastaron.

Un asunto que es de Estado y que, por ende, requiere del respaldo del Gobierno y la Oposición. Las grandes cuestiones de Estado -entre las que se incluye en lugar preferentísimo la política antiterrorista-, han de formalizarse forzosamente entre las dos fuerzas políticas mayoritarias. Aquí no debe haber lugar para el sectarismo, el regate corto, la ventaja momentánea y el oportunismo ramplón de nadie. Como tampoco es posible excluir del sistema político, además de ser un disparate de consecuencias graves -como apunta el profesor Varela Ortega-, al principal partido que representa a la otra mitad de la ciudadanía. De poco sirve, salvo que sigamos con el mundo de los eufemismos del lenguaje, argumentar que se dispone del respaldo de gran parte de las demás fuerzas parlamentarias en el Congreso de los Diputados. Es deseable, claro que sí, que al Pacto de Estado para derrotar al terror se incorporen todos los partidos democráticos, incluidos los que no podían, como el Partido Nacionalista Vasco -por estar ya en el excluyente Pacto de Lizarra- o no quisieron suscribir entonces el Pacto Antiterrorista y por las Libertades, es decir, Izquierda Unida o Esquerra Republicana de Catalunya. Pero la vuelta al Pacto Antiterrorista o la suscripción de uno nuevo -¡que tampoco ésta es la cuestión esencial!-, debe hacerse sobre el consenso de las dos formaciones políticas nacionales. Y esto por dos elementales razones de política de manual. Primera, porque son las dos fuerzas mayoritarias; pero también, porque son las únicas que pueden alternarse y formar Gobierno. Sólo así se dota a la política antiterrorista de la pertinente estabilidad y permanencia más allá de los contingentes resultados electorales. Y algo más. Los españoles deseamos escuchar en esta cuestión una sola voz, mientras somos convocados a una única manifestación para expresar, ¡todos unidos!, la condena del terror.

Entre ambos dos grandes partidos, ¡que aglutinan el 80 por ciento del electorado!, es desde donde hay que saber impulsar, con inteligencia y generosidad, lo que reclamamos de nuestros representantes: una política antiterrorista sin banderías, compartida y eficaz. Regresemos pues al Pacto Antiterrorista y por las Libertades -auspiciado además en su momento por el presidente del Gobierno-, que tan buenos frutos ha dado. Y si ello no puede ser, pues el Pacto Antiterrorista no es la sacra e intangible Biblia, construyamos uno nuevo desde los mismos parámetros de la dignidad, el acuerdo y la efectividad. Un compromiso en el que las víctimas del terrorismo no pueden fijar la política del Gobierno y de las Cortes Generales, es obvio, pero tienen que sentirse escuchadas y respetadas. ¡No nos confundamos por causa de la refriega partidista y de la obtención a corto plazo de rentabilidades políticas! El único enemigo al que hay que doblegar y vencer es ETA. Y en ello hay que saber bien dónde está cada uno. Los que nos encontramos en dicho empeño, y los que, por el contrario, siguen amparando o justificando a los criminales.

Y, por último, no olvidar: todos, ciudadanos y fuerzas políticas, pero de forma especial los poderes públicos, se encuentran obligados a respetar el principio de legalidad. En un Estado de Derecho, ¡faltaría más!, las leyes están para ser cumplidas, y los miembros de la carrera fiscal y los órganos judiciales para hacerlas cumplir. Mientras un partido se encuentre ilegalizado, y además por una Sentencia del Tribunal Supremo, ratificada por el Tribunal Constitucional, ¡que declaraba que Herri Batasuna es ETA!, no cabe ninguna actuación institucional en la vida pública, y menos la pretensión de presentarse, abierta o subrepticiamente, a las elecciones. Si desea hacerlo, el camino es claro: renunciar a la violencia. ¿Es tanto lo que reclamamos? Después el Estado sabrá ser generoso: arbitrará una política de beneficios penales y penitenciarios flexible y tomará las medidas sociales y económicas que hagan factible la reinserción social. Pero antes, no hay nada que transaccionar.

No caben mesas de negociación política, pues ésta sólo es posible con los que se hallan dentro de la legalidad, y además en el lugar debido: las Cortes Generales. El diálogo, que no la negociación, se producirá pues una vez que se hayan arrumbado total e irreversiblemente las armas. No puede satisfacerse ningún precio político a cambio del fin de la violencia. ¡Todos deseamos la paz con mayúsculas, pero no al precio de algunos, salvo que hablemos de doblegarnos!

Como decía, Fouché, el eterno Prefecto jefe de policía, en los tiempos en que Napoleón era aún Primer Cónsul, «el aire está lleno de puñales». Pero, ojo, ¡éstos son empuñados por los de siempre! ¡Éstos son a los que hay que desarmar! No vaya a ser que nuestros dirigentes se hagan acreedores al juicio inmisericorde del general corso: «La mayor inmoralidad es desempeñar un oficio que no se conoce». Exijamos pues de nuestros representantes la grandeza de miras, la generosidad en sus acciones y la competencia en la llevanza de los asuntos públicos. Frente a lo reseñado, el bravucón y desafiante comunicado justificativo del atentado de ETA, manteniendo el alto fuego permanente, es un insulto a la decencia y a la inteligencia de los españoles, a sus instituciones, al Gobierno y a la Oposición. Nosotros no nos conformamos con comprar, y además a plazos, una tranquilidad claudicante. ¡Yo, como español, no tengo partido en esta cuestión y deseo ir de la mano con todos los demás españoles de bien!

Ciento noventa y dos
Por Carlos Herrera ABC 16 Febrero 2007

Los nombres y apellidos de las ciento noventa y dos personas que perdieron la vida y de las cientos de ellas que resultaron heridas en la explosiones del fatídico once de marzo del 2004 merecen estar por encima de cualquier otra consideración, de cualquier otra noticia, de cualquier otro comentario. Hoy cabría considerar las maniobras de ETA-Batasuna para estar presente en las elecciones municipales de mayo, cosa que conseguirán merced a la inacción del fiscal general del Estado y a la voluntad política del Gobierno de Rodríguez, esa que se adivina tras la iniciativa del eurodiputado Yáñez en el Parlamento europeo proponiendo quitar a Batasuna de la lista de organizaciones terroristas con la excusa del diálogo y esas zarandajas.

Hoy cabría valorar las informaciones según las cuales el trato de favor a De Juana Chaos llevó a que éste se quitara amenazante la sonda con la que se alimenta por la nariz al saber que la novia con la que se encama estaba siendo registrada para impedirle entrar el aerosol con gas pimienta que portaba no se sabe bien para qué.

Hoy cabría analizar cómo Rodríguez Ibarra reconoce que Rodríguez Zapatero maniobró para apartar de la primera línea a los barones socialistas de aire más españolista y así no tener estorbos internos para desarrollar su política de «descentralización».

Hoy cabría hablar de las propuestas de ley de Rafael Simancas al efecto de que el derecho a una vivienda digna y a precio accesible deje de ser una frase retórica y se pueda exigir ante los tribunales, lo cual no deja de ser un brindis fantástico no sé si al viento o al vacío.

Hoy cabría hablar de la pretensión del nacionalismo catalán de que Aragón asuma el idioma de Verdaguer como idioma oficial, lo cual es otro brindis, pero no sé a quién. Hoy cabría hablar del viaje imposible del «Marine I», el barco auxiliado frente a Mauritania y que ha servido para darnos cuenta, de nuevo, de la birria de nuestra significación exterior; los inmigrantes hacían aerobic y los policías dormían en cartones, significación perfecta de la política de Interior.

Hoy cabría hablar de la intención del Gobierno de escandalizar a cuenta del viaje de una delegación española a la base de Guantánamo, supuestamente a interrogar prisioneros entre torturas y vejaciones, cuando la realidad reconocida por el juez Garzón es que quienes allí fueron lo hicieron por cuenta de un mandamiento del juez, al que nadie hacía caso, al objeto de intentar repatriar a los posibles españoles capturados en las operaciones anti-talibán.

Hoy cabría hablar de la sensata decisión que ha tomado la Comunidad de Madrid de prohibir el uso de los teléfonos móviles en las aulas de los colegios, cosa que, por lo que se ve, no estaba prohibida, pásmense.

Hoy cabría hablar, por terminar, hasta de la mamarrachada de gala carnavalesca que endosó a la ciudad de Santa Cruz de Tenerife -a cambio de un buen puñado de euros de presupuesto- el bailarín Rafael Amargo, al que se le van a pedir hasta daños y perjuicios.

Pero todo lo relacionado se me queda en nada ante la imagen de «El Egipcio», acusado fundamental del atentado de los trenes de Madrid, declarando ante el tribunal que le juzga a él y a otros veintiocho sujetos más. Se acaba de abrir la vía final de la justicia, después de una complicada instrucción, para que ciento noventa y dos almas descansen en la paz definitiva. Ciento noventa y dos razones para que no olvidemos nunca que los enemigos de nuestra civilización están pendientes de cómo hacernos el mayor daño posible. Ciento noventa y dos nombres en el mármol de la historia para que todos los creadores de excusas y componendas recuerden que no hay alianza posible con quienes nos quieren eliminar.

Ayer comenzó en la Casa de Campo de Madrid el aquelarre de los justos, la ceremonia de la restitución, la suprema celebración del más exquisito ajuste de cuentas. A partir de ayer deberíamos tener muy presentes los nombres de los que entregaron inconscientemente su vida por pertenecer a una sociedad muy por encima de las que aún persisten en el medioevo. En su memoria, no desviemos la atención. No les olvidemos nunca.

El montepío de Zapatero
Por Ignacio Camacho ABC 16 Febrero 2007

SIEMPRE serán leales al partido y a la causa a la que han entregado sus vidas, pero supuran sangre por las heridas de la marginación. Del «despido», como gráficamente ha dicho Rodríguez Ibarra. Son los antiguos barones territoriales de la España autonómica y constitucional, convertidos en rémoras para el designio confederal de Zapatero. Los Bono, Leguina, Vázquez, el propio Ibarra, apartados a la vía muerta por la mano de hierro que el presidente esconde bajo su guante de seda retórica. Guerristas y felipistas de la vieja observancia preteridos para dejar vía libre a una «nación de naciones» en la que jamás han creído, zahoríes de la socialdemocracia convencional marginados por la nueva nomenclatura del republicanismo cívico. Despedidos. Con suavidad, con sonrisas, casi con dulzura, pero a la calle. Nothing personal, dicen los americanos; cosas de la política.

Y, junto a ellos, junto a los veteranos virreyes territoriales -de los que sólo Chaves se salva porque presta coartadas estatutarias y apoyo logístico a un zapaterismo en el que tampoco creía-, le han puesto la proa a los resistentes vascos. A Rosa Díez, a quien no tragan por oponerse a la negociación con ETA y a la que guardan la factura de haberle disputado a Zapatero la secretaría general; a Enrique Múgica, al que no perdonan que aceptase ser el Defensor del Pueblo con Aznar y que se niegue a olvidar el asesinato de su hermano. A Díez, hija de obreros de la orilla izquierda del Nervión, cuyo padre estuvo en las cárceles de Franco mientras su madre fregaba escaleras, la tratan de humillar negándole directamente su condición de socialista, la ningunean y desautorizan cuando opina en público como miembro del PSOE. A Múgica le echan los leones del nacionalismo radical en las Cortes, sin mover un dedo para defenderle de los mordiscos y gañafones. Sus voces discrepantes, rebeldes, inconformistas, perturban y distorsionan el mantra oficialista del diálogo y la pazzzzzzz. Y molestan porque se niegan a entregar el carné, porque defienden a cara de perro la pertenencia a un partido del que se consideran parte como el que más.

Tarde o temprano los liquidarán también del primer plano de la escena; el poder tiene resortes de sobra para otorgarles una excedencia involuntaria. Lo que no podrán es laminarlos ni suprimir su libertad de opinión; la que mueve a Leguina a escribir un atroz prólogo contra la fragmentación del Estado -¿por qué no diría esas cosas durante el debate del Estatut?- o empuja a Bono a multiplicar apariciones públicas en clara actitud de alternativa reservista. La que sacude la soberbia de González en círculos privados, la que provoca la queja áspera de un Ibarra dolorido.

Poco a poco, jubilados, despedidos y disidentes van conformando un ilustre montepío con notable capacidad de referencia. Y los más jóvenes o enérgicos de ellos no disimulan demasiado su paciencia para esperar que el líder pierda el equilibrio en su arriesgado surf sobre las olas de un mar político que él mismo ha agitado en demasía.

El 11-m como pretexto
Por César Alonso de los Ríos ABC 16 Febrero 2007

¿Islamistas o etarras? Sea cual fuere la respuesta, los seguidores de las tesis del Gobierno están dispuestos a poner la otra mejilla. En el caso de que la masacre del 11-M hubiera sido organizada por Al Qaida, la actitud de los españolitos más próximos a las tesis del Gobierno es fortalecer la «Alianza de Civilizaciones», introducir los ritos musulmanes en la Catedral de Córdoba o incluso reconvertir esta en Mezquita; fomentar la enseñanza del Islam en las escuelas públicas y, por supuesto, denunciar la política de Israel como una expresión del imperialismo americano; incluso del «holocausto» palestino.

Pero esta actitud habría sido también de «generosidad» con el enemigo en el caso de que ETA hubiera sido la autora del 11-M. De hecho, esta lleva practicando el Terror durante cuatro décadas y, sin embargo, el Gobierno y sus sostenedores de izquierda han renunciado a perseguirla hasta el exterminio con los medios que recomienda el Estado de Derecho y, por el contrario, intentan transar con ella y han puesto en marcha un «proceso de paz» basado en el diálogo y que deberá culminar en el triunfo de aquella: excarcelación de presos, soberanía territorial, reconocimiento de Euskal Herria...

Desde luego, no creo que haya que atribuir este comportamiento a un espíritu «evangélico». Me inclino a pensar, más bien, que es una prueba del desprecio que les merece lo propio, es decir, todo lo que forma parte de las creencias que tienen que ver con la civilización occidental (en el caso de la Alianza de Civilizaciones) o con la realidad histórica y cultural de España (en el caso del reconocimiento de las tesis de ETA). Quizá lo que está detrás del comportamiento aparentemente dialogante es mera flojera de espíritu, relativismo moral, aceptación acrítica de la realidad.

Es más: pienso que tanto el «proceso de paz» como la «Alianza de Civilizaciones» no son sólo formas de reconocimiento de ETA y del fundamentalismo islamista sino una forma de buscar aliados contra su verdadero enemigo, que es aquel que le disputa el poder.

En este sentido, las posiciones ante la autoría del 11-M vienen dictadas por los intereses de poder, no por la búsqueda de la verdad. La masacre es un mero pretexto.

La Conspiración del Silencio: el Gobierno oculta tras el 11-M su peor pesadilla
Federico Quevedo El Confidencial 16 Febrero 2007

La hora de la verdad no ha hecho más que comenzar. Los primeros pasos del juicio más importante de nuestra reciente historia se han dado en medio de una auténtica ceremonia de la confusión. Ya saben ustedes, queridos lectores, a estas alturas, que el nuevo análisis de los peritos sobre los explosivos ha dado como resultado la aparición de un componente curiosamente desaparecido hasta ahora y, por lo que parece, en los focos de las explosiones se ha encontrado en cantidades suficientemente significativas. Se trata del DNT, que, por mucho que se empeñen en el diario independiente de la mañana y en ese ejemplo de diversidad ideológica llamado El Plural, no forma parte de la Goma 2 ECO que, según la versión oficial, fue lo que explotó en los trenes. Nos podemos eternizar en el debate sobre si el DNT forma parte de este o de otro tipo de explosivo y a mí, sinceramente, ya me da igual, porque lo que ha dejado claro el nuevo informe de los peritos es algo mucho más importante, al margen de que a la larga pueda acabar demostrando que lo que explotó en los trenes era Tytadine y lo que había en la mochila de las narices, en la furgoneta y en el piso de Leganés en el que suicidaron –atención a que no pongo el ‘se’- a los supuestos terroristas era otra cosa llamada Goma 2 ECO.

Lo que pone de manifiesto el informe es otra cosa, si me apuran, mucho más preocupante, la de que nos encontramos ante una verdadera Conspiración del Silencio, una estrategia planificada sabe Dios por quién pero me lo imagino para ocultar todo aquello que pueda dar al traste con la versión oficial del 11-M. Y debe ser que la verdad le puede hacer mucho daño a los que se están jugando su futuro a la carta de la ocultación, porque en caso contrario me resulta incomprensible tanto empeño en construir toda una serie de pruebas que se han demostrado falsas –sí, se han demostrado falsas- para conducir la investigación por un camino equivocado. Vamos a ver, al margen de que el DNT forme parte de un explosivo o de otro, ¿cómo es posible que no apareciera en las primeras pruebas periciales y, tres años más tarde y después de que los restos hayan sido lavados con agua y acetona –esta es otra-, aparezca en cantidad suficiente como para que varios de los peritos que realizan estos nuevos análisis sostengan que el explosivo utilizado en los trenes es distinto del que se había dicho? Como no me voy a creer, por descabellada, la idea de que alguien haya contaminado ahora las pruebas para incriminar a ETA, tengo que suponer que fue entonces cuando alguien decidió eliminar la presencia del DNT de las pruebas periciales, ¿o no?

Y esto significa que una vez más, y ahora por mandato judicial, a posteriori se acaba sabiendo que en su momento se produjo una manipulación de las pruebas y un especial interés en ocultar determinados detalles sobre las explosiones que pudieran incriminar a terceros en principio no relacionados con el caso. ¿ETA? Yo qué sé. Pero, entonces, ¿por qué tanto empeño en eliminar cualquier tipo de prueba, por mínima que fuera, que relacionara a la pandilla de canallas y asesinos con los atentados del 11-M? Es más, ¿por qué parece que el Partido Socialista se haya erigido en una suerte de oficina de abogados de los etarras ante cualquier sospecha que apunte a que la autoría de los atentados pudiera tener algo que ver con ellos? Es que manda huevos, con perdón, pero aquí hemos pasado de considerar a estos malnacidos eso, unos malnacidos, a casi glosar las hazañas de De Juana como si de la Odisea se tratara y él fuera un moderno Aquiles cuyo único talón parece ser la sopa de cocido calentita que le tiene guardada en un termo Otegi, preparada por Patxi López. Y esto, perdónenme que me haya ido por los cerros de Úbeda, es grave, muy grave, porque significa que si bien el Estado de Derecho funciona, aunque sea así de esa manera, los elementos que deben garantizar la supervivencia del mismo, es decir, las Fuerzas de Seguridad, sin embargo están corruptas, sucias, enfangadas en las cloacas de ese Estado de Derecho.

Es evidente que desde el primer momento en el que el Gobierno del PSOE accedió al poder desplegó toda su astucia, con Pérez Rubalcaba al mando de las maniobras, para tapar la verdad del 11-M. Yo no sé cuál es esa verdad, tengo mis sospechas como casi todo el mundo –porque ya no hay nadie con dos dedos de frente que se crea a pies juntillas la verdad oficial, salvo la guardia pretoriana mediática de Ferraz, algún que otro despistado y los ilusos de siempre-, pero no es la que nos han contado. ¿Quiere esto decir que ha sido ETA? No, pero que nos expliquen porque se empeñan en que desaparezca toda referencia a la banda. ¿Quiere decir que han sido servicios secretos de este o de otros países? Tampoco, pero que nos digan por qué desde las Fuerzas de Seguridad se ha trabajado tan intensamente en ocultar las pruebas y, lo que es peor, en crear pruebas falsas. Lo peor de todo esto, la más terrible de las constataciones, es la de que quienes deberían trabajar activamente a favor del esclarecimiento de los hechos lo hace justamente en todo lo contrario, y sobre esa premisa, ¿qué confianza podemos tener los ciudadanos en el Estado de Derecho? ¿Qué seguridad tenemos de que el Estado trabaja a favor de nuestra seguridad y no a favor de los intereses particulares de un determinado grupo de presión o partido político que ha convertido el ansia de poder en una especie de fundamentalismo religioso?

“La hora de la verdad no ha hecho más que comenzar. Esto no es más que el primer sorbo, el primer anticipo de una copa amarga que nos ofrecerán año tras año, a menos que, mediante una recuperación suprema de la salud moral y el vigor marcial, volvamos a levantarnos y a adoptar nuestra posición a favor de la libertad”. Las palabras de Churchill dichas un mes de octubre de 1938 ante la Cámara de los Comunes en plena invasión europea por las tropas nazis al mando de Hitler, deberían estar escritas en el frontispicio de la sala donde se juzga a los primeros encausados por los atentados del 11-M. Digo los primeros porque si, en efecto, este país se levanta y vuelve a recuperar su autoestima, su moral y su pasión por la libertad, no serán los últimos. Mientras tanto, mientras dure este juicio, seguiremos atentos a las posibles revelaciones y a las cada vez más plausibles hipótesis que indican que todo el sumario sobre el que se basa este juicio es obra de un inmenso engaño, una colosal mentira que el día que quede por completo al descubierto hará llorar lágrimas de rabia y desatará la ira contenida de muchas víctimas a las que, en lugar de ofrecer justicia, se les está haciendo pasar por el calvario de la indignidad y la ignominia. ¿Y nosotros? “Tienen miedo de las palabras y los pensamientos”, decía Churchill... Sí, tienen miedo de las palabras y los pensamientos, y tengamos o no razón seguirán intentando callarnos.

Fernández Bermejo
Asalto al poder judicial
Aurelio Alonso Cortés Libertad Digital 16 Febrero 2007

Le faltó el martes tiempo a Fernández Bermejo para declarar sus objetivos en la toma de posesión como Ministro de Justicia. ¿Por qué tan pronto, contra todo protocolo y prudencia, se convierte en el centro de la bronca? ¿Para desviar la atención de la progresiva rendición al terrorismo? ¿O para darle un respiro de pan para hoy y hambre para mañana al trastabillante Zapatero?

Su amenazante salida al campo de juego político, que no jurídico, nada contribuye a relajar la enorme tensión existente. Nada que ver con la tranquilidad que un ministro de Justicia debe transmitir a la ciudadanía respetando el Estado de Derecho que se funda en la independencia de los jueces. Bermejo al menos fue claro y directo.

Su diana preferente fue el poder judicial. "Los jueces y magistrados –dijo– necesitan con urgencia que el CGPJ recupere la legitimidad de la que hoy carece". Todo porque se retrasa el nombramiento de nuevos vocales y de presidente que al mismo tiempo lo es del Tribunal Supremo. ¿Es que hay otro camino lícito que el de acordarlo por consenso con el primer partido de la oposición visto el quórum exigible tras la reforma socialista de su ley orgánica? ¿O es que el Gobierno se propone tomar al asalto el órgano que gobierna el poder judicial? ¡Y que viva Montesquieu! Como bien le respondió su portavoz "en democracia lo que es legal es legítimo", y el Consejo está actuando "con legalidad y legitimidad". Sabido es y lo sabrá Bermejo que dicha ley orgánica obliga a prorrogar funciones a los actuales vocales mientras no haya acuerdo para reemplazarlos.

Cuando a tal fin parecía ya próximo un acuerdo viene Bermejo y lo desbarata con sus dardos. ¿Qué pretenden los que manejan los hilos? Hoy el Consejo está en "empate técnico" entre los malamente denominados vocales conservadores y progresistas, de modo que decide el voto del presidente Hernando. Y no habrá jubilaciones en un año. ¿Pretenden aburrirlos para que se marchen? ¿O atemorizarlos?

Preferible sería que ambos partidos –que nos tienen más que hartos a los ciudadanos– regresaran en este punto a la Constitución, devolviendo a los jueces la facultad desposeída en la ley orgánica de 1987 –reinando Felipe González– de elegir de modo directo doce de los veinte vocales del Consejo. De este modo se erradicaría la política de lo judicial y salvaría la independencia de lo único sano que queda en España.

El segundo objetivo básico en el discurso de Bermejo fue la oposición. ¿A que viene recordar que los populares siguen sin aceptar la derrota electoral del 11-M? ¿O será un lapsus de ganador con trampa? Como el bisoño ministro ya era conocido por su aversión a los populares a nadie sorprende este inaugural enfrentamiento. Lo irresponsable es que Zapatero lo haya elegido a sabiendas y en tiempo electoral. ¿Veremos televisado en vivo el camino a la cárcel de constructores inmobiliarios afines al partido de la oposición, y si son alcaldes mejor? A siete de cada diez españoles recién encuestados nos alegraría que los fiscales combatan la corrupción generalizada siempre que repartan suerte con los "corrutos" del PSOE.

Y como justificándose apuntilló: "Se empeñan en someter a la jurisdicción lo que es el ámbito político". Cierto que todo se judicializa pero tiene un porqué. ¿Habría tanto conflicto judicial, y cientos de recursos –muchos con sentencia estimatoria– ante el Tribunal Constitucional si los Abogados del Estado, los Letrados de Cortes u otros variopintos asesores jurídicos advirtieran en sus preceptivos informes de las infracciones a la Constitución y a las leyes contenidas en normas y decisiones del Gobierno y la Administración?

Aumentaría también la seguridad jurídica y se reduciría la inconveniente judicialización si los fiscales, en vez de cumplir a rajatabla las ordenes e instrucciones de sus superiores contrarias a las leyes, las objetaran en la forma razonada que prevé el artículo 27 de su Estatuto. Como Jesús Alonso, que solicitó pena de 96 años de cárcel para De Juana y se negó a rebajarla siendo sustituido horas antes del juicio. O la Asociación de Fiscales que lejos del relativista "estilo Pumpido" –la toga en el polvo del camino– califica de fraude de ley promocionar la dimisión y relevo "proestatut" del recusado magistrado Tremps.

Este relevo parece el empeño inmediato de Bermejo. De un nuevo magistrado adicto pudiera depender la subsistencia total o parcial no sólo del estatut sino de toda la obra de Zapatero en este trienio negro; entre otras las recurridas leyes de matrimonios y adopciones gays, parejas de hecho, violencia de género, paridad y educación.

¿Y que decir de los objetivos concretos de Bermejo conexos al llamado "proceso de paz"? Pinchará en hueso si los Pumpido no instan de oficio a la Sala 61 del Tribunal Supremo –conforme al artículo 11 de la Ley de Partidos Políticos– la declaración de ilegalidad de la "marca blanca" que se espera presente Batasuna a las elecciones de mayo. Y ello porque los diputados del PP pueden legalmente obligar al Gobierno a formalizar la correspondiente solicitud de ilegalización.

Rectifique pues Bermejo el rumbo de su nuevo cometido; no sea que una toma de posesión calificada de sainete pueda terminar en drama para España.

ANDALUCÍA: ESTATUTO SIN VOTOS
Editorial minutodigital 16 Febrero 2007

Muchos ven a Portugal a través de las gafas de quien contempla un paisaje rural en el que el tiempo, económico y político, lleva décadas avanzando al lento ritmo de fados.

Nada más lejos de la realidad.
Nuestros vecinos, que hace años rechazaron en referéndum copiar un modelo insolidario como el de las autonomías españolas, también contemplan las cosas de la “res publica” con un rigor olvidado en España. Porque de rigurosos es no atribuir carácter ejecutivo a las elecciones en las que más de la mitad de los electores le dicen a los políticos, ahí os quedáis con vuestras necesidades que sólo a vosotros angustian.

En definitiva, el divorcio entre la clase política y la vida a ras de suelo patrio, es algo más que un punto en común con nuestra vecina y hermana Nación. Nada de aceptar a pié juntillas un referéndum –base de las democracias sanas- cuando los votantes le hacen el vacío; nada de esto y mucho de aplicarse el cuento para ver qué se está haciendo mal.

Con independencia de la agresión brutal a la democracia que la izquierda portuguesa (y parte de la derecha) acaba de perpetrar al volver a preguntar sobre una cuestión –el aborto- sobre la que ya se habían pronunciado desfavorablemente los portugueses, parece que en Portugal no hubiese salido adelante un Estatuto como el catalán en cuyo referéndum no se alcanzó el 50 % de participación.

En España, la autocrítica de la clase política apenas alcanza a los cinco minutos de descuento tras cada consulta electoral. Es más un gesto forzado a la galería antes de girarse hacia la moqueta que se acaba de ganar o perder.

Estamos construyendo un Estado de cartón piedra, de espaldas a los ciudadanos, hueco en sus formas, sectario con los opositores, caro para los contribuyentes y groseramente rentable para los encaramados al poder.

Sobre urnas sin votos y elecciones sin electores, quiere la izquierda servir España a pedazos en el banquete nacionalista. Ahora, con el referéndum del Estatuto de Andalucía del próximo domingo, además el PP se pone el mandil de camarero con tal de participar en el ágape de alguna manera.

Ayer, en la Universidad de Sevilla, se asistió a un acto de resistencia ciudadana, pacífico y contundente, contrario a esta España de cartón piedra capaz de liberar a criminales y abortar a semejantes. Convocados por la Plataforma España y Libertad y otras asociaciones, los estudiantes universitarios y una nutrida red de asociaciones cívicas, se levantaron para decir basta ya a los derechos formales no cumplidos; a la vivienda sin viviendas, a la educación sin plazas escolares, a la vida con eutanasia y a la Andalucía sin la Patria española. La movilización por el NO al Estatuto Andaluz rebasó ayer los cálculos de la clase política apoltronada a quien no importan las urnas vacías.

El nuevo Estatuto consagra a Andalucía como una autonomía sin orgullo
Francisco Rubiales Periodista Digital 16 Febrero 2007

El nuevo estatuto que los andaluces deben aprobar o rechazar en referéndum el próximo 18 de febrero es un documento acobardado que renuncia al orgullo, que acepta situarse por debajo de Cataluña y que, desde la vital óptica financiera, consagra a Andalucía como una autonomía de segundo rango.

Cualquier Estatuto tiene tres pilares: Competencias (establecen las bases para el autogobierno); Identidad (sustentada por el Estatus Político) y Financiación, la pieza más importante porque, sin una financiación adecuada, no puede haber autogobierno, ni una Identidad potente.

La Financiación de la autonomía andaluza que plantea el Estatuto, comparada con la conseguida por Cataluña en su reciente Estatuto, es tan débil y pobre que, si fuera conocida por los ciudadanos, no sólo votarían “No”, sino que volverían el rostro acusador contra esa clase política andaluza sometida que ha elaborado el texto para reclamarle más dignidad y orgullo.

La mayoría de los expertos consultados por Voto en Blanco cree que esa débil financiación no sólo es el punto flaco del Estatuto sino la razón que justifica el escaso entusiasmo de los políticos a la hora de defenderlo y el perfil plano y frío de la campaña del Referéndum.

Pocos políticos tienen el valor de asumir una defensa abierta de un texto que, cuando sea conocido y los ciudadanos descubran su escaso orgullo y su debilidad financiera, comparado con el Catalán, sin duda despertará indignación y repulsa.

El Estatuto catalán plantea una relación bilateral entre los gobiernos de Cataluña y del Estado, mientras que el andaluz establece una relació n multilateral, en la que también entran el resto de las comunidades autónomas.

Ambos estatutos consagran la financiación de los servicios a cambio del esfuerzo fiscal, pero Cataluña recauda cuatro veces más que Andalucía y tiene menos habitantes, lo que establece y consagra la desigualdad.

Mediante el principio de Ordinalidad, Cataluña consigue que el Estado garantice que la aplicación de los mecanismos de nivelación no altere en ningún caso la posición de Cataluña en la ordenación de rentas per cápita entre las Comunidades Autónomas, mientras que el texto andaluz no tiene ninguna previsión al respecto. Cataluña es la 4ª autonomía en el ranking de PIB/cápita, con 15.228 euros por habitante. Para no bajar de ese puesto, reducirá su contribución a los mecanismos de solidaridad del Estado, poniendo así, vergonzosamente, límites a la solidaridad.

Cataluña se asegura inversiones del Estado basadas en el PIB. Según la Adicional 3ª, será una inversión destinada a las infraestructuras, durante siete años. Al participar Cataluña en un 18,18% en el PIB del Estado, recibirá ese porcentaje. Es quien más aporta, luego el Estado invertirá más donde hay más riqueza. Andalucía, por su parte, establece que la inversión del Estado será equivalente a la población andaluza en el conjunto del Estado, lo que hace que reciba el 17,8% de la inversión del Estado, durante 7 años. El texto catalán especifica el destino de las inversiones (infraestructuras), pero no así el andaluz. El Estado ya ha incumplido ese compromiso en los Presupuestos del 2007.

Con la cesión de tributos prevista en su Estatuto (50% de IVA e IRPF y 58% de Impuestos Especiales), Cataluña consigue una autonomía financiera del 113%. Es un logro exclusivo catalán. Andalucía, en su Estatuto, no plantea previsión alguna sobre cesión de impuestos, sólo declaración de principios.

Sobre el importante hecho diferencial andaluz de la deuda histírica, el nuevo Estatuto sólo plantea que se cuantificará en el plazo de 18 meses y se abonará en un plazo de tres años, lo que convierte todo en una incognita a resulver entre las dos partes.

Podríamos continuar con el análisis, pero lo expuesto basta para concluir que el Estatuto catalán es un documento de fuerza, arrancado al Estado desde posiciones de poder, mientras que el andaluz es una componenda pactada desde la debilidad y la sumisión, sin orgullo y admitiendo un rango de segundo nivel contrario no sólo a los intereses andaluces, sino también al espíritu solidario de la Constitución.       www.VotoenBlanco.com

El PSOE tira la piedra a favor de ETA, miente y esconde la mano.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 16 Febrero 2007

La desaforada carrera de Zapatero y sus cuates para alfombrar de facilidades el camino de ETA a la conquista del control del País Vasco con el objeto de crear, como ellos mismos dicen, una dictadura socialista, no tiene límites. Si hay que forzar la justicia se la fuerza, si hay que mentir se miente, si hay que silenciar a las víctimas se las silencia, y si hay que hacer la más inicua de las villanías la hacen, como presentar una enmienda en el Parlamento europeo para legalizar a ETA a ese nivel. Hace no tantos días que Zapatero rompió con ETA a raíz del atentado de Barajas, y así rompe Zapatero el mendaz arropado por Rubalcaba el mentiroso y Yánez el embustero.

Yánez presenta una enmienda en el Parlamento Europeo pidiendo legalizar a ETA Batasuna quitándola de la lista de organizaciones terroristas, al parecer alguien les dice que se les ve mucho el plumero y la retiran, sigue Yánez diciendo que no la había presentado y continúa Rubalcaba mintiendo al decir que la enmienda se ha interpretado mal y que no pretendía eliminar a ETA Batasuna de la lista de organizaciones terroristas a nivel europeo.

La enmienda es clara.
“la elaboración de listas de organizaciones terroristas es contraproducente; considera que, en particular en aquellos casos en que las organizaciones diferencian entre una rama militar y una política, la interrupción de los encuentros con estos movimientos políticos, a los que corresponde desempeñar un papel en la búsqueda de soluciones pacíficas en muchas partes del mundo, es contraria a una estrategia de apertura y diálogo; pide al Consejo que tenga en cuenta la sentencia del Tribunal de Primera Instancia de las Comunidades Europeas de 12 de diciembre de 2006 en el asunto T-228/02 y que reforme el procedimiento de inclusión de las organizaciones en la lista de la UE de organizaciones y grupos terroristas.”

Para Zapatero el inicuo un muerto tarda en enfriarse 40 días, una vez yerto del todo procede a seguir sus chalaneos con ETA. Mentiras, villanías, trabajos proactivos a favor de ETA, iniquidades sin cuento, santificar etarras y demonizar victimas y gentes del PP, intentar soltar etarras e intentar encarcelar víctimas y gentes que no comulgan con Zapatero, el gran sacerdote de la secta de los adoradores de ETA pacífica. Estas son las reglas del juego del que Zapatero no se ha apartado un milímetro. Su hoja de ruta al infierno lo dice bien claro, ningún accidente impedirá la marcha del proceso aunque después de un accidente haya que decir que el proceso se ha roto.

Poco falta para que a este país ya no le queden lágrimas, como dice Hortensia Gómez Madre de Alberto Alonso Gómez, guardia civil asesinado por De Juana Chaos el 25 de abril de 1986 en una carta abierta “Son las 10 de la mañana del día 13 de febrero de 2007. Llevo más de 12 horas de llanto desconsolado tras enterarme ayer de la trágica noticia de la rebaja de pena al terrorista De Juana. Una rebaja que le deja en manos del Gobierno para salir a la calle más pronto que tarde. Pero mi llanto y mi dolor se remontan mucho más atrás.”

Zetapé y el Principio de Peter
por Miguel Ángel Loma El Foro de Intereconomía http://www.arbil.org/110anda.htm  16 Febrero 2007

Reformar el actual exclusivismo de los partidos políticos como autoproclamados representantes del pueblo, y abrir la representación a otro tipo de entidades y asociaciones mucho más representativas, más naturales y cercanas al elector, debiera ser el objetivo de cualquier sistema político que pretenda definirse como auténticamente democrático en el siglo XXI.

Que un incompetente ascienda dentro de una organización jerárquica hasta niveles inmerecidos es un fenómeno tan estudiado que incluso goza de ley propia, el llamado Principio de Peter. Por si alguien todavía lo desconoce recordaré que este Principio debe su nombre al doctor Lauren J. Peter, que lo formuló por los años sesenta del pasado siglo, tras investigar la causa que pudiera explicar por qué tantos puestos importantes son ocupados por individuos incompetentes para desempeñar los deberes y responsabilidades de sus respectivas ocupaciones. Su postulado fundamental, enunciado en la forma más básica, dice que en una jerarquía todo empleado tiende a ascender hasta su máximo nivel de incompetencia. Ya en 1910 Ortega y Gasset había alertado sobre lo mismo: «Todos los empleados públicos deberían descender a su grado inmediato inferior, porque han sido ascendidos hasta volverse incompetentes».

Viene siendo habitual la invocación de este Principio para explicar el ascenso a presidente de Gobierno de un tipo como José Luis Rodríguez Zapatero, personaje tan sonriente como vacuo, cuyo mérito más conocido fue calentar un escaño en el Congreso de los Diputados durante lustros, sin causar ningún género de molestias en su partido, y ejercitando la docilidad necesaria en cada momento para ser incluido en las sucesivas listas electorales. Aún más, para muchos Zapatero constituiría un ejemplo tan clamoroso de los estudios de Peter, que incluso peligraría la conocida denominación de este Principio, susceptible de ser rebautizado con el nombre de su mejor paradigma.

Pero aun obviando el hecho de que nuestro inefable Zetapé se viera catapultado a la presidencia por un impulso tan ajeno a las circunstancias ordinarias investigadas por Peter (como fue la onda expansiva de los atentados del 11-M), y que podría llevarnos a la conclusión de que nuestro simpático personaje no es que ascendiera a su máximo nivel de incompetencia, sino que ascendió varios niveles por encima, ¿seguro que es aplicable a Zapatero el Principio de Peter?

Una primera objeción la constituiría la opinión de que en el caso de Zapatero no son aplicables los estudios de Peter porque no estaríamos en el mismo presupuesto de hecho que el doctor Lauren analizara, al no encontrarnos ante una organización jerárquica que «asciende» al incompetente, sino que han sido los electores quienes lo ascendieron mediante sus votos. Pero a mi juicio esta opinión es errónea, porque yerra en la ubicación del presupuesto de hecho, ya que no son los electores, sino el PSOE, partido político que lo propone como candidato, la auténtica organización jerárquica que asciende al incompetente. Así, Zapatero habría ascendido hasta su máximo nivel de incompetencia en el PSOE, y su posterior ascenso a presidente del Gobierno sería consecuencia del funcionamiento lógico del sistema partitocrático cuando se dan los requisitos mínimos esenciales: un partido poderoso con el apoyo mediático necesario (por no recordar otra vez el efecto 11-M), y un candidato sonriente, sin barriga, con pelo en la cabeza, que le dice a la gente lo que desea oír en cada momento, y que además carece de escrúpulos para pactar con cualquiera con tal de ocupar el poder.

Una segunda dificultad en la aplicación de Peter al caso ZP, mucho más consistente que la anterior, la hallaríamos en el concepto mismo de incompetencia, que en política no es fácil de delimitar ya que cada uno juzgará según el color de su iris ideológico. Pero aun considerando el problema que encierra esta dificultad, entiendo que cabe medir la competencia o incompetencia del sujeto atendiendo a aspectos puramente objetivos conforme a las funciones de su cargo y resultados evaluables de su labor. Cesiones de soberanía por el norte y por el sur, descomposición y desgajamiento del Estado, fomento del independentismo y del guerracivilismo, legitimación de terroristas como interlocutores del Gobierno, aumento de la criminalidad y la violencia en todos los ámbitos de convivencia, aceptación del fracaso escolar como elemento sustancial de nuestro sistema educativo, «efecto Caldera» de inmigración descontrolada que generará la extensión de un sentimiento racista y xenófobo en la población española, España constituida en idílico asentamiento de las mafias de todo tipo, y paraíso de la droga y el abortismo en Occidente, etc., etc., etc., me parece que son cuestiones de entidad suficiente como para plantearnos que estamos ante «un auténtico número uno» (como lo denominarían en «La cena de los idiotas»). (Creo que en la Economía de los grandes números la cosa no va mal, pero como no soy banquero y mi economía es de números domésticos, ni siquiera ahí puedo aprobarle).

Pero si tan desastrosa es la gestión zapateril, ¿no resulta incomprensible que en el PSOE, partido rebosante de cacareados intelectuales, de locuaces analistas y de catedráticas universitarias cabezas pensantes, partido arropado y patrocinado por poderosos medios de comunicación y jaleado por influyentes creadores de opinión, nadie haya detectado la gravedad de la situación actual española, ni reaccione ante la incompetencia suficientemente demostrada de su líder?

Y es aquí donde nos topamos con el error, un error de concepto que invalida todo el razonamiento que lleva a situar a ZP en la cumbre de la incompetencia. Porque hemos estado juzgando la incompetencia zetaperina a la luz de su incompetente gestión, pero no según lo que es incompetencia para los fines de los partidos políticos que, no es otro, recordemos, que ocupar y mantenerse en el poder durante el mayor tiempo posible. Para explicarlo de una manera gráfica, es un error similar al que padecemos cuando criticamos el anuncio televisivo de un detergente porque se limita a sacar a una señora disfrutando con la blancura de su ropa al compararla con la menos blanca de su vecina. El anuncio podrá parecernos simplón en su esquema, mensaje y confección, e incluso algo miserable respecto al sentimiento que comercialmente explota, pero si cumple su objetivo (vender el detergente), el anuncio es excelente para los fines que pretende. Si Zetapé dice que su detergente lava más blanco que el del vecino, y la gente le cree y le vota, ZP cumple excelentemente con el objetivo marcado cuando el PSOE le eligió.

Por eso, desde la perspectiva, naturaleza y fines de los partidos políticos, con Zapatero no estamos en absoluto ante un claro exponente del Principio de Peter, sino todo lo contrario. Y en consecuencia, es un error, muy habitual en la derecha, personalizar en Zapatero la causa de nuestra situación, imputándole la autoría de todos los males. Aunque la incompetencia zapateril sea tan clamorosa como osada y paseada, el principal culpable de todo lo que nos está sucediendo es la organización jerárquica que lo ascendió y lo mantiene en la cúspide: el PSOE, el partido más poderoso, con mucho, de España; y esto explica porqué ningún socialista, salvo algunos pocos militantes cada vez más «quemados» y peor mirados en su partido, se atreve a denunciar las desnudeces intelectuales y morales de un sujeto que no se corta un pelo en pasearse in púribus por medio mundo.

Me temo que esta conclusión es bastante decepcionante, pero así funciona la partitocracia por muy lamentable que resulte; un sistema que nos han dado a nosotros mismos, y que, en la práctica, secuestra, adormece y atonta la voluntad popular, haciéndola capaz de encumbrar a cualquier incompetente integral a las más altas responsabilidades de gobierno, siempre que el incompetente proceda de un partido que disponga de todos los medios idóneos para saber venderlo ante las urnas, y para presentarnos su desastrosa gestión como modelo de política triunfal sobre las fuerzas de la reacción.

Reformar el actual exclusivismo de los partidos políticos como autoproclamados representantes del pueblo, y abrir la representación a otro tipo de entidades y asociaciones mucho más representativas, más naturales y cercanas al elector, debiera ser el objetivo de cualquier sistema político que pretenda definirse como auténticamente democrático en el siglo XXI. Mientras el sistema partitocrático siga asfixiando la concepción y parto de un sistema más acorde con nuestros tiempos, que la nefasta y obsoleta partitocracia que «disfrutamos», sólo desastres extremos que afecten a los bolsillos de los electores, o escándalos de magnitud astronómica que no puedan llegar a ocultarse, pueden desembocar en la remoción del incompetente por el partido que lo arropa, defiende y mantiene.      •- •-• -••••••-•

La «refundación-trampa»
J. PAGOLA ABC 16 Febrero 2007

MADRID. Batasuna se ha«autodisuelto» de hecho para refundarse en «Izquierda Abertzale». Sus dirigentes sugieren a ETA que en el actual contexto serían inoportunos sus atentados, mientras que camuflan la exigencia de la autodeterminación para proponer ahora una «autonomía política» dentro del «Estado español». Esta «maniobra trampa», diseñada por los dirigentes de la coalición tras el atentado de Barajas, a requerimiento de la propia banda, está orientada a defraudar la Ley para poder concurrir a las próximas elecciones municipales y forales con listas «tapadera».

La normativa electoral deja claro que «no podrán presentar candidaturas las agrupaciones de electos que, de hecho, vengan a continuar o a suceder la actividad de un partido político declarado judicialmente ilegal y disuelto o suspendido». En este sentido, la legislación establece que se tendrá en cuenta circunstancias como «su disposición a apoyar la violencia o el terrorismo».

Con este obstáculo legal, Batasuna, después de 30 años al servicio de ETA, tiene que demostrar ahora que no es Batasuna y que el terrorismo no va con ella. Y, además, debe hacerlo contrareloj, ya que el 23 de abril concluye el plazo para presentar candidaturas ante la Junta Electoral.

Así pues, y con la anuencia de «Gara», Batasuna ha desaparecido prácticamente del mapa político vasco desde hace unas semanas. Su nombre aparece esporádicamente para recordar a las bases que sigue ahí, que no hay claudicación ni rendición, pero que toca levantar el pie del acelerador. Ahora, Arnaldo Otegi, Pernando Barrena, Joseba Permach y compañía son, ante todo, dirigentes de «Izquierda Abertzale». Hasta tal punto llega la «refundación» que el pasado 1 de febrero Arnaldo Otegi denunció «nuevos casos de espionaje», no a Batasuna, sino a la «izquierda abertzale».

Una «izquierda abertzale» que ahora, al tiempo que insta al Gobierno a que cese la «represión», escenifica peticiones a la banda para que no atente en la actual coyuntura. «Nosotros dimos un gran paso cuando pedimos a ETA que mantuviera el alto el fuego» tras el atentado de Barajas, declaraba recientemente Otegi. «Eso -reconocía a continuación- no lo ha hecho la izquierda abertzale en su historia». ¿Por qué ahora? Sin duda, para poder presentarse a las elecciones de mayo, concluyen fuentes conocedoras de los entresijos del «complejo ETA».

Distancias con el terror
Ese afán de marcar distancias también con la «kale borroka» llevó a la «izquierda abertzale» de la localidad de Mondragón a cuestionar la oportunidad de un acto de violencia cellejera provocado el 6 de enero, como consecuencia del cual varios vecinos, entre ellos un anciano de 84 años, sufrieron síntomas de intoxicación. «Nos hacemos cargo de la gravedad de los hechos».

Esa misma «izquierda abertzale», que no Batasuna, fue la que recientemente presentó la propuesta de una «Autonomía Política» para el País Vasco y Navarra, dentro del «Estado español». En ese contexto, el reciente auto del magistrado de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, en el que concluye que Batasuna no es lo mismo que «izquierda abertzale», no sólo avala, sino que impulsa la nueva estrategia trampa de la coalición. La resolución es un cheque en blanco para que la «extinta» Batasuna organice nuevos actos para presentar candidaturas en el País Vasco y Navarra agrupadas en torno a «Izquierda Abertzale». Al menos, el PSE lo ha entendido así. Su portavoz en el Parlamento vasco, José Antonio Pastor, consideró el auto de Garzón como «coherente», ya que no toda esa «sociología electoral» está «bajo sospecha en todas y cada una de sus actuaciones».

Proceso político de paz española
José Barros Guede La Opinión 16 Febrero 2007

Salvador de Madariaga escribe en su libro, España, "el español ni es ciudadano de un Estado igualitario como el francés, ni es socio de una sociedad como el inglés, ni súbdito de un imperio como el italiano o el alemán; es un hombre individualista, siente el patriotismo como el amor, en forma de pasión que le absorbe; no pertenece a su país, es el país el que le pertenece, es más patriota de su aldea que de su región, de su región más que de su patria". Continua, "la vida política de España puede simbolizarse entre la dictadura y el separatismo".

Ciertamente, la historia de España narra muchas divisiones y uniones y diversas dictaduras y separatismos políticos de los reinos y pueblos hispánicos. El Estado político español presente, tan conflictivo, es el resultado de su historia, que, como dice Zubiri, en su libro, Naturaleza, Historia y Dios, "nuestro presente es el resultado de nuestro pasado y nuestro futuro será nuestro presente". El Estado político español es, hoy día, un Estado territorialmente autonómico dentro de la unidad de la Nación española, establecido por la actual Constitución de 1978, fruto de un pacto político entre partidos y fuerzas sociales. Sin embargo, los ciudadanos españoles estamos sufriendo un largo y penoso conflicto de organización territorial con dolor, violencia, enfrentamiento y terrorismo, como consecuencia de que determinados partidos políticos y organizaciones nacionalistas quieren la autodeterminación e independencia de ciertos territorios, (País Vasco, Cataluña, Galicia); a lo que otros partidos de carácter nacional español, organizaciones, fuerzas sociales y muchos ciudadanos españoles se oponen.

Ante esta lamentable situación, el actual Gobierno socialista sigue proponiendo un proceso de paz, sin pagar precio político, como solución a este difícil problema. El PSOE, IU, ERC y periodistas afines lo defienden; y manifiestan que el Gobierno popular de José María Aznar, también, mantuvo contactos con la ETA, en el marco de la tregua de 1998, para verificar si estaban dispuestos a abandonar definitivamente la violencia; contactos que fracasaron ante las exigencias inconstitucionales de esta organización violenta. Es más, Patxi López, secretario del PSOE, en Euskadi, pidió al tribunal de la Audiencia nacional, que juzgaba a ocho dirigentes de ETA, tuviesen en cuenta la situación del País vasco. La mayoría del PP, algunos miembros del PSOE, periodistas de la radio COPE, Onda Cero y líderes de la asociación de víctimas del terrorismo se oponen a este proceso de paz, por considerar que ello es una claudicación del Estado español ante las exigencias terroristas. Dicen, además que estos términos no son apropiados, dado que no existe guerra previa declarada por un Estado independiente. Lo que existe es una violencia y un terrorismo de ETA contra el Estado español, con los que pretende imponernos una política de terror y de miedo, con la que no se debe negociar, sobre todo habiendo víctimas mortales y lesionadas.

Proponen seguir con el Acuerdo por las libertades y contra el terrorismo, del 8 de diciembre del 2000, firmado por los partidos PSOE y PP, donde han acordado combatir el terrorismo por medio de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, de la política penitenciaria y de la colaboración internacional y ciudadana española. Manifiestan que el terrorismo es "moralmente aborrecible y radicalmente incompatible con el ejercicio de la acción democrática, al haber una Constitución y un Estatuto de Guernica, que han permitido la expresión política, cultural y social de la pluralidad que alberga la sociedad española y vasca, y haber unas víctimas del terrorismo que deben constituir nuestra principal preocupación".

Los ciudadanos españoles, sean vascos, catalanes, gallegos o de otras comunidades, necesitamos la paz después de cuarenta años de terrorismo, violencia, conflicto, odio y cólera. Entiendo, que estas dos posiciones y divergencias de partidos, políticos y ciudadanos frente al terrorismo y violencia de ETA, desean la paz entre los pueblos, tierras y ciudadanos de España. Ahora bien, la quieren por vías o estrategias distintas. Mientras, el PP y sus afines propugnan la estrategia o vía "si vis pacem para bellum" (si quiere la paz prepárate para la guerra); el PSOE, es partidario de la "si vis pacem para pacem" (si quieres la paz prepárate para la paz). Ciertamente, lo ideal y lo conveniente era que este gravísimo conflicto de terrorismo y violencia que sufrimos, causado por el problema político territorial de España, se solucionara mediante un diálogo de paz. Pero, conociendo la condición humana y su historia, y habiendo existido tanta agresividad y violencia y tantas víctimas mortales y lesionadas, temo que la vía pacífica no sea efectiva y fructífera con una organización violenta o terrorista, sin previo reconocimiento de sus errores y de su renuncia a la violencia y al terrorismo. Es necesaria y urgente la paz política en España. Los partidos, fuerzas políticas y ciudadanos deben unirse haciendo una política común frente a los violentos y terroristas, por medio del diálogo racional y social, de los instrumentos que habilita el Acuerdo para las Libertades y contra el Terrorismo y de un proyecto cultural nacional que ilusione a todos, y resuelva de forma definitiva la cuestión territorial de España.

La noche de los cócteles molotov
Atacadas dos sedes del PSE, otra del PNV en San Sebastián y un juzgado de Paz en Navarra
Un grupo de radicales incendia también dos furgonetas de Telefónica en Guecho
Iker Moneo La Razón 16 Febrero 2007

Vitoria- La violencia callejera irrumpió de nuevo en el País Vasco a plena luz del día, tras una noche sembrada de cócteles molotov contra sedes de partidos y un juzgado de Paz en Navarra. El último episodio de kale borroka se perpetró sobre la once de la mañana de ayer cuando un grupo de radicales cruzó en la calle Andrés Cortina de Algorta -municipio vizcaíno de Guecho- varios contenedores a los que prendió fuego. Acto seguido incendiaron dos furgonetas de Telefónica que estaban estacionadas en las inmediaciones, según informó el Departamento vasco de Interior. El ataque se saldó con un vehículo calcinado, otro muy dañado y la actuación de los bomberos. El alcalde de la localidad, Iñaki Zarraoa (PNV), mostró su solidaridad con la compañía de teléfonos y con los vecinos afectados. En un comunicado exigió el fin de estos actos que acaban con «los anhelos de paz».

Los asaltos comenzaron en la noche del miércoles. Pasadas las once fue atacada con un artefacto incendiario la sede que tiene el PSE en la calle Santa Bábara de San Sebastián. El fuego alcanzó el tercer piso del inmueble y fueron los vecinos quienes lo extinguieron antes de que llegaran las dotaciones de bomberos. La fachada quedó ennegrecida. Dos minutos después los radicales arrojaron otro cóctel molotov contra la sede el PNV en la Avenida Carlos I de la capital guipuzcoana. También en esta ocasión fue un particular quien sofocó las llamas que causaron daños en la puerta del batzoki.

El tercer ataque que se produjo en la ciudad fue contra otra sede socialista, la que se encuentra en la calle Prim. En este caso lo equipos de extinción se encargaron de apagar el fuego originado por un nuevo artefacto incendiario que los radicales arrojaron contra la puerta del local. La Ertzaintza mantiene abierta una investigación para esclarecer los hechos, de momento, sin practicar detenciones. La «kale borroka» también salpicó a Navarra. Pasada la media noche fue atacado el juzgado de Paz del municipio de Barañain. Los asaltantes rompieron la puerta del inmueble y arrojaron pintura roja en su interior. El edificio amaneció con pintadas en favor del preso etarra Iñaki de Juana Chaos, para quien se pedía su puesta en libertad, y en contra de los socialistas -«PSOE lo pagareis»-. De esta investigación se hizo cargo la Guardia Civil, que aseguró que emprenderá las diligencias oportunas con «el mismo énfasis» con el que identificó a tres jóvenes de la localidad que habían participado en hechos similares.

«Falta de firmeza del Ejecutivo»
El delegado del Gobierno en el País Vasco, Paulino Luesma, condenó este nuevo capítulo de violencia callejera que «frustra las esperanzas de paz». Además se dirigió a la izquierda abertzale para advertirle de que «la violencia y la política son radicalmente incompatibles». Además le invitó a «desmarcarse» de la «kale borroka» porque «no es la forma de conseguir hacer política en condiciones de igualdad». La presidenta del PP de Guipúzcoa, María José Usandizaga, achacó
el recrudecimiento de la violencia callejera a las «flaquezas de la política antiterrorista» del Gobierno. Además aseguró que no acepta tener que acostumbrarse a condenar la violencia «un día sí y otro también», consideró que el retorno a «las épocas más duras de la kale borroka» se debe a la «política errática e indecisa del Ejecutivo».

terrorismo
«Habéis tardado demasiado en venir»
Las víctimas gallegas agradecen la visita de los parlamentarios vascos pero se quejan del abandono al que han sido sometidas durante años
IGNACIO MEDRANO i.medrano@diario-elcorreo.com LA CORUÑA El Correo 16 Febrero 2007

«Necesitamos que se nos escuche». Por ello, los afectados gallegos por el terrorismo que en un número superior a la treintena se reunieron ayer en La Coruña con la ponencia de víctimas agradecieron la visita de los representantes del Parlamento vasco, aunque muchos no pasaron por alto que «ha tardado demasiado tiempo en producirse». Lo hicieron en el transcurso de una reunión extremadamente correcta en las formas, aunque dura en su contenido, que se prolongó por espacio de tres horas -una más de lo inicialmente previsto- en un hotel de la capital coruñesa, y a la que dieron la espalda los medios de comunicación gallegos. De hecho, no acudió a la rueda de prensa posterior ni uno solo de ellos.

La cita, celebrada a puerta cerrada, puso también de manifiesto la división interna que existe en el propio colectivo: doce miembros de la AVT se concentraron en el exterior del establecimiento hotelero para protestar por la visita de los parlamentarios vascos y postularse como los auténticos representantes de las víctimas gallegas. «Son cinco amigos», dijo la delegada de la AVT en Galicia, Fina Saavedra, en alusión a la asociación, un colectivo de 73 afiliados -aproximadamente el 60% del total de las víctimas de esta comunidad autónoma- que se presenta a sí mismo como «apolítico» y que también está integrado en la propia asociación que preside Francisco Alcaraz.

La AVT se hizo presente, además, dentro de la reunión con la asistencia de tres víctimas ataviadas con camisetas negras firmadas por la asociación de Alcaraz, con una bandera española y la frase 'Yo no me rindo' inserta en el pecho y las palabras 'Memoria, dignidad, justicia' impresas en la espalda. Los representantes de la AVT también colocaron pegatinas sobre el rótulo del salón 'Ría de Betanzos', donde tuvo lugar el encuentro.

La ponencia de víctimas apenas ha tenido más contacto con la AVT en los últimos meses, puesto que este colectivo no ha respondido a sus emplazamientos. De hecho, ayer se cerraba la ronda de entrevistas que los representantes de la Cámara de Vitoria han mantenido con grupos de afectados por el terrorismo. Con anterioridad, visitaron Andalucía, Cataluña y la Comunidad Valenciana y se reunieron también con el colectivo vasco Covite.

Este grupo de parlamentarios ofrece una de las pocas imágenes aparentemente unitarias que presenta la política vasca. Comparten presencia todas las formaciones de la Cámara, salvo EHAK, y por las propias características de esta iniciativa, los partidos no escenifican en sus comparecencias sus profundas diferencias. Ayer, en La Coruña, encabezó la delegación en calidad de presidente Íñigo Urkullu. Le acompañaron la también jeltzale Gema González de Txabarri, Jesús Loza (PSE-EE), Santiago Abascal (PP) y Rafa Larreina (EA). No estuvieron presentes, por problemas de agenda, Oskar Matute (EB) y Aintzane Ezenarro (Aralar).

Como ya ocurrió en Valencia, a Urkullu le tocó lidiar con los principales reproches planteados por algunas de las víctimas, que arremetieron contra el PNV por lo que consideraron como una actitud tolerante, o incluso, cómplice, con el terrorismo. «Algunas opiniones nos dolerán más o menos, en la medida que nos parezcan más o menos injustas, pero esta experiencia es muy enriquecedora y queremos que sirva para que las víctimas tengan presente que conocemos sus sufrimientos y sus necesidades y que no vamos a dejarlas solas».

«Perdón»
Urkullu volvió a pedir «perdón» a las víctimas por haber sido «olvidadas» durante muchos años por las «instituciones vascas». Este mensaje, repetido en anteriores visitas, no es compartido por todos los miembros de la ponencia. A este respecto, el popular Santiago Abascal comentó, fuera ya de la reunión, que ni él ni su partido se sienten en deuda con las personas que han sufrido el azote del terrorismo.

Se contabilizaron hasta diecinueve intervenciones, algunas de ellas extensas y preparadas por escrito. Las respuestas no siempre fueron fáciles ni dejaron satisfechos a todos. Un guardia civil todavía en activo, hermano de un policía asesinado por ETA, preguntó por qué los concejales nacionalistas «no llevan escolta» o por qué «los nacionalistas no ven bien la ley orgánica de 2003» que eleva a 40 años de cárcel el cumplimiento efectivo de las penas máximas de los terroristas. «No me han respondido», se quejó.

Hubo más críticas. Desde la propia denominación del Plan de Paz y Convivencia del Gobierno vasco hasta el hecho de que este documento tenga como otro eje de actuación las víctimas del franquismo. «No se puede hablar de paz, que aquí no hay una guerra. Además, esto es ETA, no es el franquismo», dijo, entre otros, el ex policía nacional Antonio Suárez Bujía, hasta hace unos días secretario general de la asociación. Tanto él como el ya ex tesorero Vicente Chousa -que en la reunión de ayer se remontó a la figura de Sabino Arana para denunciar su «racismo»- han presentado la dimisión por lo que consideran una gestión personalista de su presidente, Ángel Penas.

Uno de los ciudadanos que acudió a la cita con la camiseta de la AVT, Eloy Ruiz, reclamó que «antes que a los presos, me acerquen a mí. Que me den un piso en Castro Urdiales», ironizó. Ruiz, que lleva como sintonía en su teléfono móvil el himno de la Guardia Civil «porque les he visto sufrir mucho en el País Vasco», es natural de Sestao y vive lejos de Euskadi desde que fue herido en atentado de ETA en 1976.

Pese a la dureza de algunas intervenciones, tanto Urkullu como la directora de asistencia a las víctimas del Gobierno vasco, Maixabel Lasa, valoraron positivamente la reunión. También lo hizo el presidente de la asociación gallega, quien calificó el encuentro de «paso fundamental» y agradeció que el Parlamento vasco sea «la primera institución que nos visita». Ángel Penas pidió que el gesto sea acompañado de «medidas concretas». Lo hizo tras recibir de manos de Urkullu la reproducción de una obra escultórica titulada 'Reflexión'. Toda una declaración de buenas intenciones.

El nacionalismo andalusí: Apuntes sobre un nuevo nacionalismo en el horizonte español
por Jorge Martín El Foro de Intereconomía http://www.arbil.org/110anda.htm 16 Febrero 2007

Tras la imposición de los “hechos históricos o “realidades históricas” de comunidades autónomas como el País Vasco, Galicia o Cataluña, el proceso de desmembración de España parece estar llegando a su culminación, por lo que se impone generar nuevos procesos dialécticos con los que mantener la tensión política y la base electoral. Es por ello que comienza a aparecer en el horizonte un nuevo nacionalismo, el nacionalismo andalusí, el cual, sin embargo puede desbordar a los nacionalismos hispánicos clásicos.

En el nacionalismo andalusí convergen dos corrientes que, a través del mismo, logran articularse de una manera más o menos coherente: Los movimientos nacionalistas occidentales de corte marxista que tomaron en los años setenta el modelo de los movimientos de liberación nacional del Tercer Mundo, y los movimientos islamistas. Y es que, aunque el nacionalismo andalusí tiene en el nacionalismo andaluz un referente, el elemento islámico le confiere una naturaleza singular.

1. Antecendentes.
1. Los nacionalismos españoles
1.a. El andalucismo romántico y el andalucismo político.

En España, el andalusismo literario y romántico de autores como Washington Irving, ha jugado un papel fundamental a la hora de alimentar el mito de al–Andalus y, como en el resto de la Europa de los nacionalismos, a ese andalusismo mítico y romántico le siguió el andalucismo político, que adopta en España un corte federalista, progresista y burgués, siendo Blas Infante la figura más destacada del mismo, figura que también constituye un referente para el nacionalismo andalusí, dado su supuesto filo-islamismo.

1.b. Los movimientos nacionalistas de corte marxista
Por su parte, el contexto internacional y el contexto español de los años setenta del siglo veinte, propiciarían la generación de numerosos movimientos nacionalistas de izquierda que tomarían como referente los movimientos de liberación nacional del Tercer Mundo de corte marxista, especialmente al FLN argelino, y que en España tienen en el MLNV–ETA, ERC, Terra Lliure, MPAIAC, etc. algunas de sus expresiones. Sin embargo, en Andalucía, el nacionalismo radical y marxista apenas tuvo arraigo, y salvo por algunos pequeños grupúsculos, apenas tuvo expresión política ni proyección social, si bien, la idea andalucista ya tuvo su expresión intelectual en la obra de Ignacio Olagüe La Revolución Islámica en Occidente, tomada hoy como referencia por la izquierda andalucista y conversa como uno de los libros de cabecera.

2. El mundo musulmán
El islamismo constituye el otro componente fundamental de este nuevo nacionalismo, complejo fenómeno éste cuyo éxito puede ser resultado del fracaso de los movimientos nacionalistas y progresistas laicos y la consiguiente decepción de las expectativas de liberación nacional y social por ellos generados en el mundo musulmán con la descolonización.

Para el islamismo, regímenes progresistas como los de Argelia o Túnez o nacionalistas laicos como los baasistas, habrían fracasado por ser impuros y corruptos, pero la raíz de todos los males que afligen a los musulmanes está en Occidente, y es aquí donde ambas corrientes, el progresismo occidental y el islamismo, convergen: Ambos coinciden en su odio a Occidente y ambos se necesitan para destruir la Civilización Occidental.

2. Génesis del islamo-progresismo
El aparatoso hundimiento del régimen soviético provocó en la izquierda una gran desorientación y la dejó huérfana de una potencia suficientemente amenazante para el mundo occidental que pudiera hacer factible su derrota total.

Por su parte, el fracaso del modelo del Estado de Bienestar, las transformaciones socio-económicas, el agotamiento del discurso nacionalista y de causas como la abortista, la gay, etc. al haber alcanzado prácticamente todos sus objetivos, y la fijación del voto ciudadano, hace necesaria la revisión de las estrategias y la búsqueda de nuevas bolsas de votos a movilizar.

Es por ello, que la izquierda no deja de suscitar nuevas reivindicaciones, de crear artificialmente nuevos supuestos desajustes o contradicciones y nuevas tensiones mediante las que poder mantener encendida la polémica, la tensión revolucionaria y con ella, el “proceso dialéctico”, el mecanismo de tesis-antítesis-síntesis que tan buenos resultados les ha dado para conseguir la hegemonía moral y cultural, mientras achanta a la derecha sociológica con “memorias históricas”.

La inmigración, por otro lado, supone un fenómeno socio-económico, político y cultural de primer orden para unos partidos políticos que ansían inclinar la balanza de su lado de una manera contundente y decisiva, en un país caracterizado por una marcada y equilibrada bipolaridad. La existencia de colectivos extranjeros tan bien definidos, sólidos y organizados como el musulmán constituye así, una baza de movilización política muy atractiva, especialmente para una izquierda radical necesitada de ampliar su base electoral.

Por su parte, estas amplias capas de la ciudadanía occidental que sostienen actitudes idiófobas, de odio a los propio, el multiculturalismo y el progresismo sirven al islamismo de excelentes cajas de resonancia para sus acciones y reivindicaciones. Decididos a ampliar Dar-al-Islam, la Casa del Islam, la existencia de movimientos sociales y / o políticos occidentales dispuestos a favorecer el incremento de la influencia social y mediática de la “causa” islámica y a defender sus reivindicaciones y exigencias, supone para los islamistas una baza fundamental para penetrar en la epidermis de dicha sociedad occidental y extenderse por el torrente sanguíneo con paso firme, hasta el punto de poder llegar a condicionar la vida política, social o cultural de un país, tal y como ha ocurrido en Holanda, España o Alemania, respectivamente.

Así, la estrategia electoral de la izquierda y la estrategia de penetración islamista pueden converger en un movimiento que, aunque en proceso de definición, al estar condicionado por un complejo conjunto de posturas, intereses y contextos, resulta tan original, como preocupante, dado que, al pretender articular las reivindicaciones del colectivo de conversos españoles, las del progresismo anti-cristiano y anti-occidental, las de los inmigrantes de confesión musulmana y las de los marroquíes de nacionalidad española que residen en Ceuta y Melilla, estaría implicando a actores externos como el islamismo internacional o Marruecos.

3. Elementos que configuran el nacionalismo andalusí del siglo XXI Dado que los principales agentes de éste nuevo nacionalismo provienen de la izquierda española, el vocabulario político empleado por el mismo presenta grandes similitudes con el vocabulario de los nacionalismos peninsulares clásicos, de manera que podremos encontrar conceptos tan familiares como “hecho histórico” “realidad nacional”, “normalización lingüística” o “agravio histórico”.

Efectivamente, para el eurodiputado de Izquierda Unida por Melilla, Abdelqader Muhammad Ali, “como musulmanes españoles tenemos todo el derecho a sentirnos insatisfechos, porque hay evidencias históricas que nos legitiman, permitiéndonos situar el listón lo más alto posible”.

Es significativo que en junio de 2006, con motivo del debate en torno a la conversión de Ceuta y Melilla en Comunidades Autónomas y las consiguientes reformas estatutarias, los partidos musulmanes Unión Democrática Ceutí y Coalición por Melilla, junto con la Federación Ceutí e Izquierda Unida presentaran una ponencia en la que reivindicaran“la protección y reconocimiento de la identidad étnica, lingüística y cultural de todos los melillenses y ceutíes”. (Noticia recogida en Verde Islam del 18/06/2006).

De hecho, IU–ICV planteó, con éxito, ante la Comisión de Educación y Ciencia del Congreso de los Diputados, una proposición no de ley relativa al fomento de la, según Gaspar Llamazares, discriminada cultura tamazight, iniciativa que para el líder comunista, ha de servir “para empezar a que haya (sic), al menos, un reconocimiento cultural que empiece por la lengua” (Verde Islam, 22/06/2006). “Que empiece por la lengua”... ¿Y por dónde habrá de acabar? ¿Estamos entonces ante un nuevo proceso basado en la táctica del agravio histórico y de la presión–cesión?.

Efectivamente, para Mansur Escudero, “El estado español debe asumir, de una vez por todas, su parte de identidad islámica que le corresponde. Ese es su deber y su gran prueba”, y para AbdelQader Muhammad Ali, “ser español es una condición que puede muy bien reflejar la realidad islámica, si tenemos en cuenta los ocho siglos de permanencia del Islam en Al Andalus”. “Identidad islámica” y “realidad islámica”... ¿Cómo interpretar el concepto de “realidad islámica” esgrimido por los musulmanes españoles? ¿Estamos ante una nueva “realidad nacional” o “nacionalidad histórica como en Cataluña o Andalucía”?.

Para aderezar este nacionalismo y suscitar una corriente de simpatía hacia el mismo, no puede faltar el sentimentalismo lacrimógeno e irracional al que nos tiene acostumbrados la izquierda más demagógica, que además conecta tan bien con las concepciones idiófobas del progresismo occidental: No son los musulmanes, - los nuevos “buenos salvajes”, lo que, por cierto, denota cierta racismo y etnocentrismos “ilustrado” -, los culpables de ciertos fenómenos y actitudes, sino los occidentales que le han oprimido y agredido durante siglos. En el caso de España, los españoles son los culpables porque no admiten la idea de que pueda existir un Islam español y rechazan la posibilidad de que los musulmanes puedan integrarse en la sociedad española. Así, las reivindicaciones musulmanas no son más que una reacción, una respuesta, al racismo, la xenofobia y la discriminación padecidas por el colectivo musulmán, por lo que satisfacer dichas reivindicaciones no constituiría sólo un acto de justicia, solidaridad y reparación de agravios históricos, la manera de combatir esas negativas actitudes sostenidas por los españoles hacia el colectivo musulmán. Opresores, oprimidos y liberadores. Los papeles ya están repartidos.

Sin embargo, las palabras de AbdelQader Muhammad Ali, compañero de partido de Llamazares, no pueden resultar más reveladoras del cinismo islamo-progresista: “Los musulmanes de Melilla ¿se sienten españoles culturalmente? Esa es una (sic) interrogante que habría que trasladar a los musulmanes o al menos a sus representantes”. Pero, ¿no querían acaso integrarse? ¿Por qué no quieren sentirse españoles culturalmente? ¿o es que sólo quieren sentirse españoles jurídicamente para beneficiarse de esa España con la que no se identifican? ¿Por qué los conversos españoles están más identificados con Marruecos, Palestina o Irak que con España? ¿Por qué promover la redacción de libros en dialectos árabes o bereberes o imitar la literatura árabe y no desarrollar una literatura española de autores musulmanes, de la misma manera que existe una literatura árabe de autores cristianos? Los musulmanes, ¿se sienten españoles culturalmente? Esa es una (sic) interrogante que habría que trasladar a los musulmanes o al menos a sus representantes”

Más significativas aún son las palabras del “moderado” Mansur Escudero, “Al Ándalus seguirá siendo Al Andalus para los musulmanes de todas las épocas”. Entonces, el colectivo musulmán, ¿quiere integrarse y formar parte de la sociedad española o más bien crear una sociedad aparte sobre una base territorial que ni siquiera consideran España, sino otra formación política, cultural e histórica distinta?.

4. Nacionalismo andalusí y estrategia electoral
“Dentro de unos años los musulmanes gobernarán Ceuta y Melilla por mayorías absolutas”. (Mansur Abdussalam)

“Actualmente hay en Europa más de quince millones de musulmanes europeos. Europa no puede seguir ignorando esa realidad” [...] . Si los musulmanes europeos se organizaran podrían tener representación política, porque (las elecciones europeas) son las únicas elecciones que permiten al candidato presentarse desde cualquier punto de la geografía europea. Si el voto musulmán europeo se aglutinara...”
(Abdelqader Muhammad Ali)

Según el artículo “El Islam crece a hurtadillas” publicado en la edición digital de El País, de 15 de enero de 2006, en la provincia de Almería “la comunidad marroquí alcanza ya las 40.000 personas”, – sin contar, por tanto a los conversos y musulmanes de otras nacionalidades –, en Granada, “la población de religión musulmana puede oscilar entre 15.000 y 17.000”, mientras que “la población musulmana en Algeciras, (...) puede alcanzar ya las 10.000 personas”. Un caso significativo, mencionado en el artículo, es el caso de Linares, donde la comunidad pakistaní alcanza los 400 miembros, lo que supone el 24 % de la población.

Pero los casos más llamativos son los de Ceuta y Melilla: Según AbdelQader Muhammad Ali, eurodiputado de Izquierda Unida por Melilla, en ésta Ciudad Autónoma “el 40% de la población (...) es musulmana, tiene derecho a voto y compone una fuerza electoral muy importante”. Si a éste 40 % añadimos el 5,8 % de extranjeros de origen fundamentalmente marroquí que, según el INE, están empadronados en la ciudad de Melilla, la cifra de musulmanes censados en la misma se elevaría a un 45 % aproximadamente, si bien, Abderramán Benyahia, secretario general de la Comisión Islámica de Melilla, eleva el porcentaje a más del 50 %, (Irujo, J. Mª. El futuro de Ceuta y Melilla: La presión de "nuestro" Islam El País, 12/09/05, recogido en la web Marruecos Digital).

Según Mansur Abdussalam Escudero, “la población musulmana crece tres veces más deprisa que la cristiana y dentro de 15 ó 20 años será mayoritaria en ambas ciudades, in sha Allah”. Y es que, como afirmaba Ben Laden, el Islam vencerá o Occidente a través de los vientres de sus mujeres.

Ciertamente, la población musulmana constituye un colectivo cada vez más numeroso, caracterizándose además por su cohesión, solidez y organización, en definitiva, por su fuerte conciencia de grupo, rasgos que le convierten en una atractiva bolsa de votos para cualquier partido político necesitado de los mismos, dado que puede diseñar estrategias concretas sabiendo que no las lanza a un conjunto desordenado de individuos, sino a un grupo cohesionado que puede responder colectivamente. Ésta es la clave para entender el entusiasta apoyo prestado por Izquierda Unida a toda iniciativa relacionada con la concesión de ventajas o la satisfacción de reivindicaciones del colectivo musulmán impulsadas por cierras organizaciones islámicas lideradas por conversos ex-comunistas.

De momento, la mayor parte de los musulmanes de nacionalidad española, prefieren trabajar en el seno de los grandes partidos, para regocijo de los mismos, muy preocupados por presentar unas impecables credenciales multi-culti, si bien las exigencias islamistas parecen llegar a niveles insospechados: Verde Islam informaba con alborozo el 19 de septiembre de 2006, que los partidos catalanes ya incluían candidatos de origen árabe en sus listas, aunque señalaba que CiU, que habría incorporado a un médico de origen sirio, no podía “presumir del mismo calado intercultural que el de los socialistas o los ecosocialistas, porque Ajram es de confesión cristiana”.

Como podemos ver, los islamo-progresistas siguen dedicándose a dar certificados de buena conducta democrática y ciudadana, mientras que, por otro lado, vemos reducido el concepto de multiculturalismo: Sólo se es multicultural si se respeta, ampara y promueve la identidad islámica, orillando en éste caso a los árabes sirios, por ser de confesión cristiana.

Pero el valor de éste párrafo radica en que manifiesta claramente la estrategia ideada por ambas fuerzas socio–políticas:

Por un lado, los progresistas ayudan a los islamistas a ganar peso e influencia, incitando a los demás partidos a incluir candidatos de confesión musulmana para no ser menos multiculturales y para obligarles a preocuparse de éste colectivo para no perder tan atractiva bolsa de votos, a la par que los islamo-progresistas señalan a sus hermanos de fe, que los partidos de izquierda, al ser los más multiculturales y solidarios, son los más dispuestos a satisfacer cualquier reivindicación del colectivo musulmán y que, por tanto, es a la izquierda a la que hay que votar; ambos contribuyen a fortalecerse mutuamente en una perfecta simbiosis.

De momento, los musulmanes españoles desarrollan sus actividades políticas en el seno de los grandes partidos, pero allí donde tienen cierta fuerza numérica, crean partidos para encuadrar al electorado musulmán como ocurre en los casos de Ceuta y Melilla con Unión Democrática Ceutí y Coalición por Melilla, observación que parece no tener una cuenta una izquierda segura de poder contar con el apoyo de todos los inmigrantes y extranjeros provenientes de países poco desarrollados.

Dado que la izquierda necesita desesperadamente nuevas bolsas de votos para ampliar su exigua base electoral que sólo le permite sostener gobiernos a cambio de una sustanciosa compensación con cargo a los presupuestos, y dado que algunas de las campañas puestas en marcha para generar un proceso dialéctico, como la de los matrimonios gay, la memoria histórica, el estatuto de Cataluña, etc. empiezan a agotarse, es muy probable que asistamos pronto al inicio de una fuerte campaña mediática y política en favor de la concesión del derecho de voto a la población inmigrante. Dado que el colectivo musulmán constituiría para la izquierda una baza política de primer orden y está familiarizado con el mismo a través de su apoyo a la causa palestina, al régimen de Sadam Hussein, etc. no resulta extraño que sea IU la que se haya lanzado a defender ardorosamente toda reivindicación musulmana.

Pero, si tenemos en cuenta que en muchas localidades españolas, los musulmanes constituyen una amplia minoría o incluso una mayoría, la concesión del voto a los inmigrantes daría suficiente fuerza a los seguidores de Mahoma para hacerse con el poder en los mismos sin necesidad de integrarse en otras formaciones políticas, ni siquiera de aliarse a ellos.

Dado, además, que “hay evidencias históricas que (les) legitiman, permitiendo(les) situar el listón lo más alto posible”, que existe una nueva realidad histórica musulmana, reivindicaciones que satisfacer y agravios que reparar, podríamos estar ante la generación de un nuevo nacionalismo capaz de plantear de una manera seria y eficaz nuevos desafíos al Estado español y a la identidad nacional española.

Y es que, a diferencia de Holanda, en España los musulmanes pueden alegar que la península fue una vez parte de Dar-al-Islam, de manera que podrían llegar a plantear reivindicaciones de tipo territorial, no sólo ya las clásicas reivindicaciones de Ceuta y Melilla, sino, por qué no, de Andalucía, Murcia, Extremadura, Toledo, Zaragoza, Valencia…

5. Nacionalismo andalusí y extensión de Dar-al-Islam.
Los musulmanes ”se fueron a Granada como lugar simbólico por donde comenzar a reislamizar España”. (José Luis Rodríguez Bazán, entrevistador de Verde Islam).

Efectivamente, tanto entre los conversos de origen español, como entre ciudadanos españoles de origen marroquí e islamistas de todo el mundo, se defiende la idea de que España es al-Andalus, que fue parte de Dar-al-islam y que debe volver a integrarse en el orbe musulmán con sharia incluida.

Para los islamistas, no se trata tanto de desarrollar una legítima actividad proselitista, como pueden hacer los mormones en España o los católicos en Pakistán, sino de “recuperar” o “reconquistar” al-Andalus como formación político-territorial. Dejemos hablar al “moderado” Mansur Escudero: “El hecho de que se firmase un acuerdo de colaboración entre los musulmanes españoles con el Estado español, cinco siglos justos después de la pérdida de Granada, puede ser y no puede ser significativo”.

En una entrevista publicada en LIbertad Digital el 15 de septiembre de 2006, Gustavo de Arístegui, señala que los islamistas llaman a esta estrategia, “la política del pie en el dintel” y menciona las declaraciones recogidas por un equipo de investigación de Telecinco de varios musulmanes del barrio granadino del Albaicín: Si habían sido capaces de conquistar este importante barrio, eran absolutamente capaces de conquistar la ciudad y después, todo al–Andalus.

Teniendo en cuenta la situación de los cristianos en Palestina, Líbano, Irak o Sudán, el futuro no parece muy halagüeño para los nuevos mozárabes. De hecho, Verde Islam ya ha llegado a publicar algún artículo referente a la condición de los dhimmíes (protegidos), en el que se señalarían las bondades de un régimen jurídico basado en la desigualdad y el sometimiento de las minorías religiosas.

Quizás resulte exagerado ver en los rectores de la comunidad musulmana en España a unos fundamentalistas, pero resulta significativo que el “moderado” Mansur Escudero reclamara la legalización del movimiento islamista radical marroquí Justicia y Espiritualidad del jeque Yasim, e invitara a su hija Nadia Yasim a hablar en la sede de la Comisión Islámica sita en Almodóvar del Río.

Abdelmu’min Aya, presidente de la Academia de Jurisprudencia Islámica española, por su parte ha declarado tajantemente : “Estamos en yihad […] los que están en taqiya (disimulo, ocultamiento) que sigan así; los que no, que tomen la calle. Que se den cuenta de que son miles”.

“El día que los musulmanes españoles se den cuenta de que no necesitan al Estado sino que es el Estado el que les necesita a ellos demostraremos haber llegado a nuestra etapa de madurez” .

No parecen éstas las palabras de alguien que quiere propiciar la integración de una comunidad o que quiera establecer diálogo y concordia entre culturas.

Por cierto que Abdelmu’min Aya señaló en una entrevista para Verde Islam, que Mansur Escudero, el “moderado”, le quería con locura, diciendo de él que era un santo… Dime con quién andas…

6. Nacionalismo andalusí e “irredentismo” marroquí
“La gran mayoría de los musulmanes residentes en España son marroquíes o de origen marroquí” […] “Marruecos tiene una vocación imperial que hace parte de su ser como estado y naturalmente tiende a expandirse por todos los lados: Sur, Este, Oeste y Norte”,[…] “de ahí que se tenga la sensación en estas ciudades de que, tarde o temprano, España las cederá a Marruecos, sobre todo cuando la mayoría aplastante de la población sea musulmana” (Mansur Escudero).

Efectivamente, la presencia de una fuerte comunidad marroquí en España y el incremento de su fuerza política, económica o mediática, puede condicionar decisivamente la política española, especialmente en cuanto a lo que se refiere a Ceuta y Melilla, puesto que para el líder de los musulmanes españoles, el “moderado” Mansur Escudero, resulta más interesante que “una clase política musulmana gobernante (en Ceuta y Melilla), aparentemente independiente de Marruecos, mantenga vivas las reivindicaciones marroquíes”, para que “éstas reivindicaciones produzcan lo que ya producen hoy, y por otro lado colaboren a servir a los intereses económicos de Marruecos”: “A Marruecos lo que le importará entonces no es tanto la 'devolución' de las 'ciudades ocupadas' como su control político” y así,“no abrirá el dossier de Ceuta y Melilla”.

Es decir, que la soberanía española sobre dichas ciudades podría llegar a quedar en entredicho de incrementarse decisivamente la fuerza política de los musulmanes.

Sin embargo, las aspiraciones de los nacionalistas andalusíes no se verían colmadas con la posible devolución de unas ciudades que incluso muchos españoles consideran últimos vestigios coloniales: Y es que, “hay en España, entre algunos musulmanes españoles, la tendencia a considerar a Andalucía como el Magreb Norte, un poco como pasa en Euskadi con los territorios vascos de Francia. Sé incluso de un musulmán andaluz que en un congreso celebrado en Inglaterra hace unos años se presentó así, como del Magreb Norte, y así constaba en todos los sitios (...)” (Mansur Escudero)

No es de extrañar que Abdelmu’min Aya afirme que “Andalucía será dentro de algún tiempo un paisaje islámico bajo la férula de Marruecos”. Claro que, dado que los conversos musulmanes y el nacionalismo andalusí aspira a recuperar al-Andalus, ¿por qué no considerar la posibilidad de que Marruecos también aspire a incorporar Toledo, Santiago de Compostela o Barcelona?... Y si les dejan, podrían llegar hasta Poitiers.

Por otro lado, no debemos olvidar que los monarcas de Marruecos además de tales, son emires de los creyentes, de manera que su jurisdicción llega a cualquier marroquí sea éste de la nacionalidad que sea, pudiendo por tanto influir en sus comportamientos políticos. Aunque esto es más difícil, podría darse la posibilidad de que, dada la fuerza del elemento marroquí en España, éste se convirtiera en elemento aglutinante de los musulmanes residentes en España y que éstos acabaran por ver con cierta simpatía los posibles triunfos diplomáticos o políticos de un gobernante musulmán sobre los gobernantes occidentales. ¿Cuál sería la reacción los musulmanes españoles ante una nueva invasión de la isla de Perejil o de otro enclave aún más sensible?. También esta “es una (sic) interrogante que habría que trasladar a los musulmanes o al menos a sus representantes”.

Marruecos podría jugar de este modo la baza del nacionalismo andalusí, apoyando las reivindicaciones de la comunidad musulmana a fin de capitalizar su apoyo y solapar dichas reivindicaciones con sus propias aspiraciones territoriales, económicas o geo-estratégicas: Los proyectos de recuperación de al-Andalus o de reislamización de España se transformarían para pasar a reivindicar el Magreb Norte, sirviendo como elemento de presión ante las autoridades española para ulteriores negociaciones.

7. Conclusiones
Witizanos, muslímes y dhimmíes. La Historia se repite.

Los espurios intereses electorales y ambiciones de poder de una izquierda neo-witizana incapaz de ofrecer soluciones y alternativas válidas y eficaces, están abriendo una espita cuyos efectos son imprevisibles para el futuro de España.

Por eso, a la par que se neutraliza con indiferencia toda burda iniciativa lanzada con el fin de generar polémicas, tensiones internas en la sociedad española y procesos dialécticos, como el caso de las fiestas de moros y cristianos o la conversión de la Catedral de Córdoba en un espacio mixto de oración, se hace preciso mantener la firmeza ante los serios desafíos planteados a la identidad y la ciudadanía española.

La debilidad y la cesión constante a los nacionalismos, ha generado y están generando, profundos desajustes, desigualdades y tensiones en el tejido social español; sin embargo, el nacionalismo andalusí, a diferencia de los nacionalismos clásicos, introduce una serie de variables que podrían no sólo trastornar el desarrollo armónico de la comunidad nacional, sino transformar decisivamente la naturaleza de la misma. Y es que, a diferencia de Holanda o Francia, donde ya se están produciendo preocupantes fenómenos sociales, culturales y políticos, España formó parte de Dar-al-Islam y del Califato o Imperio musulmán, por lo que el islamismo puede lanzar reivindicaciones históricas o políticas que podrían llegar a acercarnos más al caso yugoslavo o serbo-kosovar, que al europeo noroccidental.

El entendimiento con la religión musulmana, incluso la Alianza de Civilizaciones, pasa no sólo por el respeto hacia la otra religión o civilización, sino que empieza por el respeto y la justa valoración de la Civilización, la cultura y la identidad propia, sin lo cual no puede existir entendimiento ni respeto mutuo, sino cesión, auto-anulación y auto-destrucción.

Como en el caso de los nacionalismos periféricos, cuando sembraron la semilla, no del amor a las regiones, sino del odio a España, una vez más la izquierda está sembrando la semilla del odio a la Religión Cristiana y la Civilización Occidental, y todo para conseguir un puñado de votos y asignarse partidas de los presupuestos públicos… Dios, ese Dios que está sobre cristianos y musulmanes, quiera que un día no nos veamos todos arrastrados por los torbellinos que producen los odios sembrados por unos ambiciosos irresponsables.     •- •-• -••••••-•

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