AGLI

Recortes de Prensa    Sábado 17 Febrero   2007
La información os hará libres
Luis del Pino Libertad Digital 17 Febrero 2007

Desde que se inició la instrucción del sumario del 11-M, los medios de comunicación han estado divididos en dos grupos: aquellos que queríamos informar y aquéllos que han pretendido desde un principio adoctrinar.

La diferencia es patente. Quien informa, está proporcionando al lector, al oyente o al espectador una serie de datos ciertos, a partir de los cuales construye un titular. Puede acompañar esos datos con valoraciones o análisis que la audiencia compartirá o no, pero al menos proporciona a esa audiencia los datos en los que basa esos análisis o esas valoraciones.

Quien adoctrina, elige primero el titular y luego lo acompaña de las medias verdades necesarias para que el titular no se desmorone. En lugar de presentar los hechos y valorarlos, presenta valoraciones decididas de antemano y criba o manipula los hechos para ajustarlos a esa valoración.

En el caso del 11-M, algunos hemos intentado desde el principio proporcionar datos, es decir, informar a la audiencia. Si las informaciones de El Mundo o este blog tienen tanta aceptación no es porque las valoraciones de Casimiro García Abadillo, de Fernando Múgica o de Luis del Pino sean más o menos acertadas, sino porque la inmensa mayor parte de los datos sobre el 11-M que la opinión pública conoce, los conoce a través El Mundo, de Libertad Digital, de Cope, de City FM....

Frente a esos pocos medios independientes, los medios defensores de la versión oficial han optado por el silencio durante muchísimo tiempo, intentando proporcionar la mínima cantidad de información posible. Eso sí, con muchas y altisonantes valoraciones: titulares efectistas, pero poco dato concreto.

Sólo salieron del letargo informativo esos medios cuando la presión de los datos empezó a ser demoledora. Entonces, comenzaron con las intoxicaciones puras y duras: mantener los falsos titulares exige pagar el peaje de retorcer los hechos hasta volverlos incompatibles con la realidad.

La ventaja que tiene informar frente a adoctrinar es, precisamente, que la confrontación con la realidad nunca le incomoda a quien trata de informar. Como tampoco le incomodan la luz y los taquígrafos. En cambio, para quien adoctrina, la transparencia es veneno.

Por eso este juicio está siendo demoledor para los defensores de la versión oficial: porque la gente está teniendo la oportunidad de ver de primera mano a los acusados, de confrontar su imagen real con la imagen ficticia que los adoctrinadores presentaron. ¿Éstos que han declarado hasta ahora son los peligrosos émulos de Osama Ben Laden dispuestos a levantarse contra la coalición internacional que operaba en Irak? ¿Ése que ha contestado hoy a la fiscal y a los abogados de las acusaciones es el peligroso terrorista que puso las bombas en los trenes?

La información nos hace libres. Y la luz y los taquígrafos del juicio están consiguiendo que los españoles puedan por fin conocer los hechos de primera mano y juzgar por sí mismos. La versión oficial tiene los días contados.

El silencio de los corderos
Ignacio Cosidó Libertad Digital 17 Febrero 2007

El PSOE quiere imponer el silencio al Partido Popular en lo más importante, que es la lucha contra el terrorismo. Lo ha hecho esta semana en la Cámara vasca negándose a debatir una propuesta del PP que pedía el fin de la negociación con ETA. Lo quiere hacer en el Congreso de los Diputados impidiendo el debate de toda iniciativa del Partido Popular en materia de lucha contra el terrorismo. Su objetivo es acabar con toda oposición a la negociación que Zapatero mantiene a prueba de bombas con los terroristas. Dicen que todo debate entre los demócratas sobre terrorismo favorece a los terroristas. Saben que todo debate sobre terrorismo descorre el velo de su negociación en la tregua-bomba. Se trata por tanto de callar no sólo al PP, sino también a las víctimas del terrorismo, a los colectivos cívicos que se oponen al proceso, a los medios de comunicación que no se someten a la consigna oficial y al conjunto de una sociedad a la que se quiere silenciar como si fuéramos borregos.

Este método pervierte nuestra democracia. Significa que si el presidente del Gobierno decide claudicar ante los terroristas, todos estamos obligados a apoyarle en esa voluntad. Significa que si el líder se equivoca, todos debemos equivocarnos con él, como las ballenas que se suicidan colectivamente en una playa sin una explicación lógica. Significa que si un Gobierno decide rendirse frente al enemigo, como en la Francia ocupada por los nazis, cualquier intento de resistencia resultase contraproducente.

El Gobierno se apoya en un argumento falaz para exigir ese silencio complaciente. El Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo señala en uno de sus puntos que el Gobierno dirige la política antiterrorista y que esta cuestión debe quedar fuera del juego partidista. Es absurdo evocar una parte del Pacto para destruir la totalidad del Pacto. Si el Gobierno entierra el Pacto Antiterrorista no puede esgrimir una cláusula del propio Pacto para hacerlo impunemente. Es la misma técnica con la que el nazismo destruyó la democracia utilizando para ello la propia democracia. La esencia del Pacto por las Libertades es la voluntad de derrotar a ETA y resulta no sólo absurdo, sino canallesco, esgrimir ese Pacto para exigir el silencio cuando se propone justo lo contrario: la claudicación ante ETA.

En treinta años de lucha contra ETA los partidos democráticos españoles han mantenido una admirable unidad. La han mantenido en los años de plomo, en los que las víctimas se contaban por cientos cada año. La mantuvieron en todos los procesos previos de treguas o contactos con la banda terrorista. ¿Qué es lo que ha cambiado para que ahora asistamos a una división y un enfrentamiento que mantiene atónita y desconcertada a buena parte de nuestra opinión pública?

La izquierda dice que el Partido Popular no ha asumido su derrota electoral, que la derecha no consiente que Zapatero logre su objetivo de la paz perpetua y que el PP utiliza el terrorismo con el único fin de desgastar al Gobierno y tratar de obtener un beneficio electoral. Es todo tan falso como ignominioso. El Partido Popular dio un ejemplo democrático de transferencia de poder en el año 2004 y nunca ha cuestionado la legitimidad democrática de la victoria socialista, a pesar de que se produjo en unas circunstancias dramáticamente excepcionales. Además, el PP es el partido que más ha sufrido el zarpazo del terror y cuyos dirigentes y militantes en el País Vasco deben entrar en la categoría de héroes. Decir que el PP no quiere el fin de ETA es más que un insulto, es algo que debería repugnar cualquier conciencia que no sea la de esos asesinos. Y el Partido Popular no ha cambiado su posición por el hecho de que gobierne Zapatero, por lo que difícilmente puede tratarse de una táctica de desgaste.

La misma política antiterrorista que practicamos, con indudable éxito además, en los ocho años de Gobierno de Aznar, es ahora la que defendemos desde la oposición. Es más, nada nos satisfacería en mayor medida que el actual gobierno perseverase en esa política, que además le garantizaría el éxito en su lucha contra ETA.

¿Qué ha cambiado entonces? El cambio trascendente es que por primera vez en nuestra historia democrática hay un presidente del Gobierno que está dispuesto a hacer concesiones políticas a una banda terrorista a cambio de que dejen de matar. Hoy es un hecho innegable, al margen de que el Gobierno haga todos los esfuerzos por ocultarlo, que tanto en las conversaciones previas al alto el fuego como en las posteriores, Zapatero ha asumido contenidos políticos en la negociación con los terroristas, relativos tanto al derecho de autodeterminación del País Vasco como al futuro de Navarra.

No sólo el Partido Popular sino la inmensa mayoría de los ciudadanos españoles ansiamos la paz y el final de ETA tanto como el que más. La diferencia es que mientras los españoles no estamos dispuestos a sacrificar nuestra libertad, es decir, dejar que los terroristas nos impongan en una mesa de negociación aquello que no consiguieron arrancarnos con casi mil asesinatos, Zapatero parece dispuesto a pagar ese precio aunque sea a plazos y agazapado bajo la coartada de una mesa de partidos que proponen los propios terroristas.

Creo, por tanto, que más allá de cualquier interés de partido, es necesario oponernos con todas nuestras fuerzas a ese proceso de claudicación ante el terror. Sobre todo porque esa claudicación es política y moralmente inadmisible. Pero también porque como el mortal atentado de Barajas demuestra, el hacer concesiones a los terroristas tan sólo sirve para incentivas su instinto asesino y elevar el precio del chantaje al que someten a toda la sociedad.

Zapatero quiere llevarnos a todos en silencio a doblar la rodilla ante los terroristas en una mesa de negociación. Necesita un silencio cómplice para poder culminar su voluntad de claudicación. Yo no me voy a callar. Estoy seguro de que el Partido Popular aún menos y tengo el convencimiento de que la sociedad española en su conjunto tampoco. No nos callaremos, no claudicaremos y, al final, derrotaremos a ETA con toda la fuerza de la ley y del Estado de derecho.

Ignacio Cosidó es senador del Partido Popular por Palencia.

Más allá del rencor
TONIA ETXARRI EL Correo 17 Febrero 2007

El peor poso que ha quedado después de la masacre del 11 de marzo provocada hace tres años, es la profunda brecha abierta entre los dos principales partidos políticos. No es que no se fíen mutuamente. Es que no se soportan. Y a medida que nos acercamos a fechas electorales la división se vuelve insuperable. Por eso suena a fraude cuando se les oye pronunciar flamantes discursos sobre el diálogo y el contraste de pareceres cuando, en realidad, la capacidad de diálogo y el talante de flexibilidad tiene un recorrido ciertamente corto.

Ha vuelto a ocurrir en el Parlamento vasco. El partido de María San Gil se ha visto tratado por los socialistas con el mismo rasero con el que medían a Batasuna en la pasada legislatura. Porque el PSE era quien anunciaba, en más de una ocasión, su decisión de no considerar las iniciativas del grupo de Otegi (incluso se dieron momentos históricos en los que el banquillo de Ares abandonaba el hemiciclo para no escuchar, siquiera, sus propuestas). Pero los tiempos han cambiado, y con ellos algunos partidos. Ahora no resulta políticamente correcto plantar cara al entorno de la banda terrorista. Queda, incluso, algo rancio, según parece.

Y no hay que ser muy observadora para concluir que la cosecha actual de los socialistas tiene un perfil radicalmente distinto a la del 98. Que de aquel año de parón terrorista en el que Ramón Jáuregui le pedía al presidente del Gobierno (entonces, Aznar) «que no dé más pasos en la dirección del diálogo con ETA hasta que la banda proclame el cese definitivo de la violencia» (10.11.98) ha llovido mucho. O cuando el actual ministro del Interior decía, un año después, que «ETA pretende conseguir con la tregua lo que no ha alcanzado con la violencia y eso es imposible».

Nada que ver con el talante de los actuales dirigentes vascos. Que están en su derecho. Si quieren cambiar, aflojando la presión sobre el entorno de ETA, porque creen que así les va a ir mejor, allá ellos. Pero convendría que lo reconocieran. Más que nada para que no cunda el desconcierto entre sus votantes en particular y la ciudadanía en general. Puede ser que el desencuentro les interese a los partidos que necesitan movilizar a sus votantes. Pero no resulta coherente que quien habla del «diálogo democrático» se lo niegue al PP porque «lo único que buscan es la confrontación».

El PP pedía ayer una rectificación al Gobierno de Zapatero en su política de diálogo con ETA. Pero los socialistas están en otra cosa. No parece, sin embargo, que les vaya mejor con Batasuna. El grupo de Otegi se sabe fuerte. Tan seguro de que va a poder concurrir a las próximas elecciones, que se permite decir al presidente del PNV que las peticiones de que condene los ataques a las sedes de los partidos son «intentos de desgaste, que sobran». ¿Algún problema?

t.etxarri@diario-elcorreo.com

Rio Cabe
Papel de fumar
Serafín Fanjul Libertad Digital 17 Febrero 2007

La expresión, amén de conocida, es lo bastante grosera como para eludir reproducirla en su integridad. Si andamos con tiquismiquis o miramos un objeto por arriba y por abajo dejándonos llevar de un exceso de celo, de moralidad y pacatería; o si, en el fondo, no más estamos buscando pretextos para dilatar nuestras reacciones, sobrecogidos por el qué dirán, la voz popular resume bien todo eso: con papel de fumar. Partiendo del axioma que tan estupendamente dejó establecido Cela ("lo más parecido a un tonto de derechas es un tonto de izquierdas", parece que comentó a su hijo, que algo llevaba en el asunto) y del muy comprobado hecho de que a la biempensancia siniestra ha sustituido la diestra (como noción locativa) podemos asegurar que entre la llamada derecha sociológica –y no digamos en la política– se cargan toneladas de librillos de tenue papel para el consumo. A medida que los unos se han ido descarando, exhibiendo sin pudor vocación y entrañas de chequistas, los otros se han arrugado y encogido con mil y un pretextos, hasta llegar al 13 de marzo de 2004, cuando sitiaron la sede del partido en el Gobierno, con impunidad total y sin recibir, siquiera, ni un mínimo porrazo. Con papel de fumar.

Recuerdo un debate virtual en la televisón cubana, por septiembre de 2003 –y digo virtual porque allá todos lo son, sin oposición ni contraste alguno de opiniones– en que los panelistas (Alfonso Sastre, Genoveva Forest, Carlo Frabetti y algún periodista local paniaguado del régimen, objetivos y de posturas varias, como se ve) se aplicaban a definir España como una dictadura fascista, insultando con especial fruición a José María Aznar. Insultando de veras, no según ese uso que ahora se hace del verbo "insultar" referido a cualquier cosa (exabrupto, ironía, sátira, crítica dura o mera salida de malas pulgas). Los ecuánimes tertulianos –sospecho que no se habían pagado el viaje ni el hotel– acumulaban burradas y los inteligentes burócratas de la televisión cubana documentaban visualmente y probaban el carácter fascista del gobierno del PP exhibiendo copiosas imágenes de la gran manifestación montada por Prisa y el PSOE el 15 de marzo de aquel año contra el presidente del Gobierno (manifestación en la que, por cierto, picaron tantos incautos enamorados de la palabra "paz", pero éste no es el tema) a propósito de la intervención americana en Iraq.

Pregunté a los indígenas que me rodeaban si identificaban la España que conocían en cuanto allí estaban oyendo y si pensaban posible que un régimen "fascista" consentiría semejante tumulto enemigo. La respuesta, obvia y natural (estábamos en un domicilio privado) es lo de menos, lo importante es que, después del "Prestige" y las broncas a granel que regaron por toda España aperreando a concejales, diputados o lo que cuadrara del partido del Gobierno, aquella gente, los distinguidos panelistas, estaban representando muy bien a la izquierda, mientras la contestación recibida venía envuelta en... papel de fumar.

"Mira que os denuncio", "que me voy a cansar", "que si siguen quemándonos sedes y volcándonos encima carros de estiércol aquí puede pasar algo"... Y vaya que pasó. La moderación de Aznar en el encauzamiento de aquellas algaradas y disturbios fue interpretada y aprovechada como muestra de debilidad y cuando acudió a votar el 14 de marzo, él mismo y su esposa volvieron a sufrir los gritos de la chusma. Menudos fascistas. Todo normal. Como lo es que Rodríguez aun no haya articulado una sola palabra de condena de aquellos desafueros, ni menos aun de los que él ha promovido ya desde el Gobierno, con todos los mecanismos del Estado en sus manos (medios de comunicación, Policía, judicatura, poder legislativo, presupuestos), los mismos que Aznar ostentó y utilizó con tanta parsimonia.

¿Cómo extrañarnos de que el Supremo reduzca la condena del asesino De Juana a tres años? ¿Quién se sorprenderá del torvo y vengativo rictus de un ministro de Justicia que quiere "luchar contra los hijos, después de luchar contra los papás"? Que se preparen cuantos tuvieron padre franquista: María Teresa, Barrionuevo, Bono y el mismo excelentísimo que suelta la amenaza. En este pueblo nos conocemos todos demasiado como para impresionarnos con bravatas, y padre franquista (antes o después, o siempre) lo tuvo casi todo el mundo. Y, sin embargo, sigue circulando el papel de fumar a manos llenas, oferta múltiple, de venta, casi regalado, en grandes superficies, planta segunda.

Ellos y sus compis están dispuestos a todo: una vez colado el estatuto catalán no van a soltar la presa (el negoci es el negoci) y si hay que autodedicarse una mani el 13 de enero para mejor olvidar la voladura de Barajas y a los dos ecuatorianos, se organiza el guateque que sea. Alles fúr den Frieden ("Todo por la paz") me comentó con mucha coña y cara de poker un campesino en Alemania Oriental, cerquita de Dresden (verano del 86), cuando, sobre nuestras cabezas, un reactor soviético acababa de romper la barrera del sonido. Todo por la paz. Unos, prestos a exterminar al contrario, de momento amordazándolo, los otros gastando librillo y no precisamente para fumar.

Preparan el golpe de mano para neutralizar por enésima vez al Constitucional (¿cuántas van?). Pierden el trasero por oficiar de mamporreros de la ETA ante la UE (véase el muy merecido papelón del siempre eficiente Yáñez). Tragan lo que sea, a cuenta de nuestras arcas y de la dignidad de nuestros policías, ante Mauritania por un asunto que compete a ese país (salvamento y repatriación de indios y cingaleses) y sin más móvil que contentar a su galería: ¿qué dirían los tiernos progres si el Gobierno de sus amores no ejerce de nuevo la caridad con cualquiera que deambule por el mar sin papeles? Prohíben desplegar banderas españolas en Alcorcón ante la irrupción del infecto Rubianes (¿qué pensarían de sí mismos los policías que cumplieron semejante orden?, ¿es que sólo trabajan por el sueldo?). Preparan la excarcelación del criminal con argucias leguleyas y pasan de pedir 96 años de prisión a 12, para que los otros compadres terminen reduciendo la pena a tres. Todo es conocido: la Justicia en nuestro país es una burla contra las personas honradas; de tres mil años, el asesino cumple dieciocho (Contraatacan triunfales: ¡se le juzgó con el Código franquista! Pero olvidan un detalle, de ese Código abolieron lo que les convino, porque aplicándolo entero, al tal De Juana se le habría dado garrote). Releo mi artículo ¿Dura Lex? (1 de julio de 2005) y compruebo sin ninguna sorpresa que sigue siendo de la máxima actualidad: el tiempo no pasa por nosotros.

Pero no son ellos los únicos responsables. Cuando el falso incidente de Bono (enero de 2005), varios periodistas de derechas de toda la vida se apresuraron a lanzar sus más enérgicas repulsas, condenas y bla, bla, bla contra los agresores (ahora plañen por la posible muerte del matarife, eventualidad absurda donde las haya). El mismo Rajoy tampoco estuvo muy fino y picó en idéntico anzuelo, bien a mi pesar. Y sin saber lo que en realidad había sucedido. Después vinieron las detenciones ilegales y el abuso de poder, pero la metedura de pata de cabezas y voces visibles de la derecha –bien enfundadas en papel de fumar– ya no tenía remedio.
En estos días, destacados periodistas, incluso próximos, pierden el tiempo sometiendo a discusión y crítica si la grabación jocosa sobre Pepiño (otro que gasta librillo, a ratos, fingiendo mohines de doncellita herida en su intimidad) es apócrifa o no, aguzando la oreja por si en ella se percibe rumor de multitudes o murmullo de estudio de grabación de la SER. Oiga, ¡qué bobada! Con tanto papel de fumar, acaban mordiendo la carnada de los dengues mimosos del PSOE ("¡La manifestación no era de apoyo a las víctimas, sino contra el Gobierno!"). Pues claro que era contra el Gobierno: donde las dan las toman y ¿cómo apoyar a las víctimas sin condenar al Gobierno que las está traicionando, humillando y persiguiendo? Y sólo faltaría que no pudiéramos protestar contra una panda que está desguazando nuestro país, mientras se da el hociquito con los asesinos de mil españoles.

Otegi confiesa el fraude
Editorial ABC 17 Febrero 2007

PARA que no haya dudas sobre las intenciones de la izquierda proetarra, Arnaldo Otegi lo ha dejado bien claro al anunciar que se presentará a las próximas elecciones «como lo que somos» y con «una gran marca electoral». Nadie puede llamarse a engaño sobre la decisión de Batasuna de volver a entrar en las instituciones municipales y forales vascas. Y, por eso, la respuesta del Gobierno debe ser la de instruir al fiscal general del Estado para que proceda contra las listas electorales que utilice nuevamente ETA. La declaración de Otegi es más que una osadía. Es el síntoma evidente de que la izquierda proetarra está crecida y se siente reforzada políticamente. Ni el atentado del 30-D, con dos asesinatos, ni la intensificación de la violencia callejera parecen ser elementos de disuasión para que Batasuna dé a conocer sus planes electorales. Ha interiorizado la impunidad de hecho que, según el diario «Gara», habrían convenido ETA y el Gobierno, de la misma manera que ha interiorizado la pasividad del Ejecutivo como un mensaje de continuidad en la negociación política.

La perspectiva inmediata, si no hay una rectificación sustancial de la política antiterrorista, aboca a un retroceso histórico en la lucha contra ETA. Los terroristas han vuelto a matar, Batasuna recupera terreno político e institucional, el PSOE ha roto el Pacto Antiterrorista -incluso quiere sacar a Batasuna de la lista europea de organizaciones terroristas- y el PNV vuelve a ejercer de equidistante. Estas fueron las condiciones políticas que mantuvieron al Estado en una especie de empate permanente con ETA, hasta que el Gobierno del PP -luego apoyado por el PSOE- decidió cercar y acabar con todos entramados de ETA, plantear con los socialistas una alternativa constitucionalista a la hegemonía nacionalista y sancionar políticamente por la colaboración del PNV con los terroristas, plasmada en el Pacto de Estella. Es lógico que, ahora, cuando este legado de la anterior legislatura está siendo desmantelado, Arnaldo Otegi perciba la situación como una ocasión propicia para mutilar la ventaja que se cobró el Estado en la lucha contra ETA.

El fiscal general del Estado ha escudado su inacción frente a Batasuna y sus secuelas en que la aplicación de la Ley de Partidos Políticos requiere indicios suficientes de fraude de ley. Ya los tiene y están confesados por Otegi, representante de una Batasuna, disuelta e ilegal, que ha actuado como portavoz de la nueva marca electoral de ETA. El impulso de las candidaturas proetarras para las próximas elecciones es de Batasuna, dato suficiente para acreditar una relación de dependencia a esta formación ilegal y, por tanto, a ETA. No cabe duda de que Batasuna pretenderá sacar todo el provecho posible al auto del juez Garzón sobre la denominada «izquierda abertzale». Incluso podría acabar reconvertida -pese a que no existe como organización política, pero, casualmente o no, puede dar su nombre a la nueva formación proetarra- en una especie de santuario judicial de la pura izquierda proetarra. Si así ocurre, ese auto habrá causado una quiebra profunda en la lucha judicial contra ETA.

El reto alcanza también al ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, muy ufano en sus desplantes al PP y al Consejo General del Poder Judicial, pero a quien hay que exigir que dedique sus energías políticas y su supuesta fama de «duro» a garantizar la integridad del Estado de Derecho y el cumplimiento de las leyes frente a los terroristas y sus cómplices. Su paso por la Fiscalía, de perfil realmente bajo, no ayuda a pensar que ahora vaya a comprometerse con leyes que criticó públicamente y con argumentos políticos, pese a que era jefe de una fiscalía y, por tanto, estaba obligado a defender esa legalidad contra la que despotricaba.

El tiempo corre en contra de los intereses del Estado y de la sociedad. Cada día que gana la impunidad de la izquierda proetarra, Batasuna se hace más fuerte y ETA se reanima. Siempre fue una quimera pensar que el Gobierno podría hacer reparables los perjuicios de la negociación política -ruptura del consenso, paralización de la Ley de Partidos- en cuanto ETA volviera a matar. ETA ya ha matado, esos perjuicios se han consolidado y el Gobierno sigue insoportablemente igual.

Desinterés por el estatuto andaluz
Editorial ABC 17 Febrero 2007

AYER terminó la campaña sobre el referéndum de reforma del Estatuto andaluz que se celebrará mañana entre el desinterés y la indiferencia de muchos ciudadanos. Superada la innecesaria polémica sobre la definición de Andalucía como «realidad nacional» y a la vista del acuerdo entre los grandes partidos, se da por hecho que el texto será aprobado y también, que la participación será escasa. No sería la primera vez. A pesar de las discrepancias suscitadas por el Estatuto catalán -pendiente todavía de revisión por el TC-, buena parte de los electores le dio la espalda en las urnas. Si se confirman las previsiones en Andalucía, quedará en evidencia la política territorial del PSOE porque resulta absurdo justificar el cambio del modelo de Estado por una supuesta presión social en favor de las reformas estatutarias. Sucede todo lo contrario: la gente espera que los políticos se ocupen de los problemas que realmente importan mientras que algunos partidos sólo piensan en el reparto de cuotas de poder y en absurdos debates identitarios.

Así, la distancia creciente entre la clase política y las demandas sociales llegará a suponer un notable deterioro para la legitimidad del sistema. Ni la búsqueda de una fecha emblemática, ni la retórica algo confusa del preámbulo, ni la supuesta necesidad de no quedarse atrás en una carrera sin final conocido son razones suficientes para motivar a unos ciudadanos que están demostrando mayor madurez que muchos de sus representantes. La campaña andaluza ha tenido escasa repercusión a nivel nacional, con el agravante de que Zapatero ha utilizado uno de los mítines para sacar de nuevo a la palestra el tema de Irak, ajeno por completo al asunto. Ahora resulta que los socialistas echan la culpa al PP por un supuesto desinterés hacia el referéndum. Está visto que la teoría de desviar hacia el adversario la responsabilidad por los errores propios se ha convertido en costumbre generalizada. Sin embargo, casi nadie se la toma en serio. Los populares andaluces, bajo el liderazgo de Javier Arenas, han hecho un esfuerzo notable para buscar el consenso y evitar otro referéndum bajo el signo de la división. Por tanto, nadie puede reprocharles nada ya que la iniciativa política corresponde al Gobierno autonómico, a pesar de lo cual Manuel Chaves -que es también presidente del PSOE- ha mantenido un perfil bajo. La gente no está por la labor, como consecuencia lógica de la extraña estrategia emprendida por Zapatero para alterar los principios constitucionales de unidad, autonomía y solidaridad en favor de una fórmula indefinida e inconsistente. Queda claro que no era producto de una exigencia social, ni mucho menos de una necesidad histórica, sino una simple huida hacia delante de un Ejecutivo carente de proyectos sólidos.

¿Estudios científicos o cursos de gallego?
Xoán Xulio Alfaya Periodista Digital 17 Febrero 2007

Hace apenas una semana leía en El Correo Gallego una noticia que, a estas alturas, ya no me sorprende. Después de las recomendaciones al obispo de Astorga en el Plan General de Normalización Lingüística, el absurdo de los husos horarios, las bonecas faladoras y las lápidas en gallego por si las bombas atómicas, ya quedan pocas noticias procedentes de la administración gallega que me quiten el sueño o susciten en mí algo más que un simple gesto de lástima por el país en el que nací y al que amo.

Ahora resulta que la Secretaría General de la Consejería de Sanidad otorgará 10 puntos a todo aquél que entregue un certificado de que sabe hablar gallego (4 puntos a la iniciación, 6 al perfeccionamiento), mientras que obtendrá sólo 2 por el título de doctorado, o por haber invertido varios años en superar un examen como el FIR y hacerse especialista en farmacia hospitalaria.

Un máximo de 10 puntos conseguirán también los que hayan realizado publicaciones o trabajos científicos. Así, y según se publica en el DOG número 6 del 9 de enero de 2007, se darán "0,20 puntos por cada trabajo publicado en revistas científicas relacionadas directamente con la atención farmacéutica", y 0,10 puntos "por cada comunicación científica".

Los gallegos corremos el riesgo de adaptarnos a la rutina de tantas noticias disparatadas procedentes de la Xunta de Galicia y no darles la importancia que se merecen, respondiendo a las mismas con una pasividad o un pasotismo que, a la larga, nos llevarán al colapso o al desastre, lo que implicará, para los ciudadanos de a pie, la vuelta a la emigración como única salida a la falta de salidas en este tierra tan castigada por el aislamiento geográfico, la marginación política, los desastres ecológicos y los no menos devastadores desatinos de nuestros cargos electos.

Teresa Rodríguez, farmacéutica desde el año 1982 con el título de doctora, se lamenta: "Para la profesión soy una colegiada sin ejercicio, porque he montado una parafarmacia hace doce años, y esto no se tiene en cuenta". Además, en el Colegio de Farmacéuticos "tampoco tengo opción a hacer una sustitución o encontrar un empleo en una oficina de farmacia, porque para eso tienes que tener una vida laboral en blanco, y yo estoy trabajando".

Teresa Rodríguez, que posee una gran formación académica como profesora e investigadora, prácticamente tiene que renunciar a participar en el concurso de la Consejería de Sanidad. Dice: "Tengo experiencia, he hecho publicaciones, he participado en congresos, estoy diplomada en análisis clínicos, y poseo otro título en análisis de alimentos, pero todo esto apenas cuenta. También tengo un título de gallego, pero si no has trabajado ya en una farmacia, no tienes opciones".

El decano del Colegio de Farmacéuticos de La Coruña no parece alarmado por el asunto. Dice algo obvio: que esto es el resultado de la aplicación de una norma legal, la Ordenación Farmacéutica de Galicia, aprobada por el parlamento gallego. Vamos, que acaba de descubrir la pólvora. Y, a modo de consuelo, añade que "no hay paro entre los farmacéuticos, sino demanda". Además, según él, "no sólo está la salida de la botica, también están la farmacia hospitalaria, los análisis clínicos o microbiológicos y, entre otros, la industria farmacéutica".

Ignora este señor la gravedad de que el nivel lingüístico en la neolengua de laboratorio en que se ha convertido el gallego tenga más importancia para el desempeño de una profesión en la que se trabaja con personas, no con cosas, que el nivel científico. A mí, por si las moscas, que me atienda un farmacéutico que entienda de farmacia, que conozca a fondo la composición y los efectos de los medicamentos que expende y que después me hable aunque sea por señas.
© Xoán Xulio Alfaya, 2007

INFORMES CONCLUYENTES EN PODER DEL MINISTERIO DEL INTERIOR
Policía y Guardia Civil alertan al Gobierno de que "Izquierda Abertzale" es la nueva marca electoral de Batasuna-ETA
Europa Press Libertad Digital 17 Febrero 2007

De momento, el trabajo de las Fuerzas de Seguridad ha sido principalmente "de calle". Varias localidades de País Vasco albergan ya carteles de la plataforma con la foto de sus promotores, algunos con una indisimulada vinculación a Batasuna-ETA, que los agentes ya se han encargado de fotografiar.

En ocasiones, caras muy conocidas de la llamada "izquierda abertzale" han protagonizado los actos de presentación de estas iniciativas. Es el caso de Ibon Arbulu, detenido en 2005 en respuesta a una orden de detención de la Audiencia Nacional por pertenencia a banda armada, además de ex miembro de la Mesa Nacional de Batasuna y antiguo concejal de HB en el Ayuntamiento de Bilbao. El pasado 20 de enero presentó en Bilbao Orain Bizkaia. Orain Ezker Abertzalea'

Algo muy parecido ocurre con el abogado de Gestoras Pro Amnistía, Txema Matanzas, cabeza visible en Vitoria, para quien el fiscal de la Audiencia Nacional pide nueve años de cárcel por integración en organización terrorista dentro del proceso a Ekin.

En otros casos, se trata de rostros desconocidos por la opinión pública, pero que han formado parte de listas como las de Auzkera Guztiak en el pasado. Estos se mezclan con lo que las fuentes consultadas denominan "relevos limpios", es decir, personas cuya militancia radical no ha implicado antecedentes judiciales o policiales y que tampoco registraron una afiliación formal a las marcas de Batasuna o a sus derivados electorales.

Más de un mes antes del atentado con el que ETA rompió el alto el fuego, el portavoz de Batasuna-ETA en Navarra Pernando Barrena encabezó un acto bajo el lema Orain Ezker Abertzalea en el que aseguró que "la izquierda abertzale se prepara para estar presente en el Parlamento de Navarra y en los ayuntamientos", asumiendo el "compromiso político" para concurrir a las elecciones forales y municipales de 2007.

Renuncia tras el atentado
Sin embargo, el atentado de Barajas, con dos víctimas mortales, trastocó en algunos casos los planes para las agrupaciones de electores. Según consta en varios informes policiales que ya obran en poder de la Comisaría General de Información, algunas personas que se habían comprometido a integrar estas listas renunciaron a ello, preocupados por las consecuencias personales que podría acarrearles su implicación en una agrupación ilegal por estar vinculada a una ETA en plena campaña de atentados.

En los informes elaborados sobre Navarra, aparece Pamplona, Tudela y Lesaka; en Alava, Vitoria y Salvatierra; en Vizcaya, Bilbao y Barakaldo; y en Vizcaya, Usurbil y Renteria, entre otras localidades donde además de carteles se han realizado actos públicos de presentación. Además, en Barañain (Navarra) se ha abierto una especie de sede electoral.

Planes "b" y "c"
Con todo, las Fuerzas de Seguridad permanecen atentas al plan b, incluso c de Batasuna. En el caso de que estas agrupaciones de electores fracasen en su intento de alcanzar las municipales de mayo, las sospechas apuntan a una segunda marca electoral sin ninguna posibilidad de superar los obstáculos del Tribunal Supremo y la Audiencia Nacional para, en el último momento, presentar una tercera candidatura, como ya ocurrió con el Partido Comunista de las Tierras Vascas (PCTV), que obtuvo 9 escaños en las autonómicas de abril de 2005.

En ese abanico de posibilidades también aparece el PCTV, formación legal y parlamentaria en la Comunidad Autónoma Vasca que, aunque sin ninguna infraestructura, podría irrumpir en muchas localidades del País Vasco y Navarra en plena campaña electoral, en el caso de que la izquierda abertzale fracasara en el intento de concurrir a las elecciones con otras marcas.

Batasuna ha celebrado 78 actos públicos desde el atentado de Barajas
Otegi reta a Zapatero a que anuncie mañana en Vitoria que acepta la autodeterminación
J.M.Z. La Razón 17 Febrero 2007

Madrid / San Sebastián- Los cadáveres de los dos ecuatorianos que murieron sepultados bajo miles de toneladas de escombros del aparcamiento de la T-4 del aeropuerto de Barajas el pasado 30 de diciembre no han servido para «enterrar» también la actividad de Batasuna y de todas las organizaciones afines a ETA. Pese a que el Gobierno se empeña una y otra vez en dar por muerta cualquier negociación con la banda terrorista, no ha puesto, sin embargo, excesivo empeño en paralizar la actividad de Batasuna y de otras organizaciones de la izquierda abertzale también ilegalizadas por la Justicia, que siguen desarrollando su actividad impunemente pese al brutal atentado de Barajas.

Según han informado fuentes antiterroristas, desde el día del atentado, la formación que lidera Arnaldo Otegi, así como otras consideradas muy próximas a la banda terrorista, han realizado 78 intervenciones públicas. En concreto, han ofrecido 32 ruedas de prensa, han celebrado 14 actos públicos, han emitido 19 comunicados y sus máximos representantes han sido entrevistados en 13 ocasiones.

Visita de Zapatero
La última aparición pública fue la rueda de prensa que ofrecieron ayer en San Sebastián Arnaldo Otegi y Pernando Barrena, dos de los portavoces de la formación ilegalizada. En la comparecencia, Otegi manifestó que no espera oír «nada especial» en la visita de mañana al País Vasco del presidente del Gobierno central, José Luis Rodríguez Zapatero, más allá de lo que esperaría de cualquier presidente «francés o español» que es «reconocer que somos un pueblo» y que diga que «como demócrata, voy a respetar lo que el pueblo vasco decida, decida lo que decida».

Otegi compareció, junto al también miembro de la ilegalizada formación Pernando Barrena, para explicar el viaje que realizaron a Irlanda para exponer la propuesta que han hecho pública en torno a la creación de una nueva autonomía dentro del Estado que integre al País Vasco y a Navarra y que tenga capacidad de decidir sobre la independencia. Otegi emplazó una vez más a las formaciones políticas a que «valoren» este planteamiento, ya que en las «primeras reacciones nadie habla de si la propuesta es válida o no», sino que «todo el mundo habla de otras cosas, de ETA y de la violencia». Por ello, pidió a los partidos que «dejen de hablar de cosas que no afectan a su espacio de negociación». «Les pedimos que no despejen el balón a otro terreno, al de ETA, porque no tienen que debatir con ETA en torno a la propuesta política, sino con nosotros», insistió el batasuno.

Preguntado por si la banda terrorista aceptaría ese nuevo marco que propone la izquierda abertzale, Otegi señaló que «eso es algo que tendría que decirlo ETA». «Nosotros también somos independentistas, queremos un marco autonómico para los cuatro territorios que regule el derecho a decidir del pueblo vasco, y cuando se regule ese derecho, le vamos a proponer crear un estado independiente de manera libre, pacífica y democrática. Esa es la solución al conflicto. Por lo tanto, no sé en esas circunstancias cuál puede ser la opinión de ETA, lo que sí digo es que la izquierda abertzale la acepta», añadió.
Por otro lado, el dirigente de la formación ilegalizada aclaró que cuando el jueves pasado manifestó que Batasuna estará en las elecciones «con una gran marca electoral» se refería a que «va a obtener muy buenos resultados». En este sentido, insistió en que la izquierda abertzale «va a estar en las elecciones», aunque ha precisado que «otra cosa es cómo».

Varios encapuchados atacan el puesto de mando de la estación de Amorebieta, una cabina y un cajero
Europa Press - Bilbao.- La Razón 17 Febrero 2007

Un grupo de jóvenes encapuchados atacaron esta pasada madrugada con cócteles molotov y líquido inflamable el puesto de mando del apeadero de Amorebieta, en Bizkaia, además de un cajero automático y una cabina de teléfonos. Además, colocaron barricadas incendiarias en una de las calles del municipio.

Los hechos ocurrieron a la una y veinte de esta mañana, en la calle Txiki Otaegi de Amorebieta, donde desconocidos cruzaron contenedores y les prendieron fuego. Posteriormente, atacaron un cajero de la BBK, ubicado en esa misma calle, rociándole con líquido inflamable y lanzando cócteles molotov. El cajero no sufrió daños importantes, aunque sí las puertas de acceso a la entidad bancaria.

Los radicales también atacaron, en el mismo lugar, una cabina telefónica, que sufrió manchas de líquido inflamable que no llegó a arder. Los bomberos tuvieron que desplazarse a esta zona de la localidad vizcaína.

Al lado de la calle Txiki Otaegi, en la calle San Pedro, el grupo de encapuchados atacó, también con líquido inflamable y artefactos incendiarios, el puesto de mando del apeadero de Euskotren, que causó daños en el mobiliario debido al fuego. También resultó afectada la máquina expendedora de billete por restos de líquido inflamable.

Las subvenciones porno de ERC
POR ÁNGEL MARÍN. BARCELONA. ABC 17 Febrero 2007

La Secretaría de Política Lingüística otorgó el año pasado una subvención de 5.000 euros a Conrad Son Media S. L. para, según fuentes de la Generalitat, poder hacer frente a «los gastos relativos a la exhibición de tres películas eróticas en el marco de las jornadas «DonaSex Barcelona»», un festival porno sólo para mujeres que organizó el propio Conrad el pasado mes de octubre.

Los tres filmes subvencionados por este departamento, ahora en manos del actual vicepresidente del gobierno catalán, Josep Lluís Carod Rovira, y, anteriormente, del ex consejero primero Josep Bargalló, que se proyectaron en el festival -«Laura está sola», «La memoria de los peces» y «La mar no es azul»- son producidas, dirigidas y protagonizadas por este polifacético artista de la industria para adultos que ayer reconoció a ABC ser «simpatizante» de ERC y, en concreto, «de Carod y su equipo».

Conrad, al que se pudo ver en la noche electoral de los comicios catalanes en la sede de ERC en compañía de destacados dirigentes del partido, también recibió en 2005 otra subvención de 10.000 euros del mismo departamento por «un filme érotico» en concepto «de gastos de edición, sincronización del audio en catalán y la creación de títulos», según fuentes de la Secretaría de Política Lingüística.

«La línea entre cine porno y erótico la marca la Generalitat o el Ministerio de Cultura», apunta Conrad. Curiosamente, el gobierno catalán no subvencionó ninguna «película erótica» en 2006 tras la polémica política que levantó la ayuda pública al filme «La mar no es azul». Sin embargo, Conrad recibió otra subvención ese mismo año en concepto de ayuda a la organización de «unas jornadas (festival erótico) para mujeres».

«Si no la pides, seguro que no te dan la subvención», apuntó Conrad para justificar que él sea el único del cine para adultos que recibe ayudas de la administración catalana. También rechaza que su «simpatía» por ERC esté detrás de las dos subvenciones otorgadas por Política Lingüística.

«No tiene pelos en la lengua»
«En Conrad Son es un hombre que no tiene pelos en la lengua, ni en la cabeza. Pero que no tenga pelos, no quiere decir que no tenga lengua. !La tiene y catalana¡ Y sabe que una lengua normal ha de estar presente en todos los ámbitos, ha de ser capaz -si quiere y puede- de llegar a todas las partes y penetrar en los agujeros más recónditos», dijo Carod de este director de cine porno y uno de sus más fieles seguidores. «La convivencia de dos o tres lenguas -añadió- en un mismo punto puede ser, además, una experiencia enriquecedora y apasionante. Como decía el escritor Joaquim Ros y Lasalas, sin lengua no hay vida y sin sexo tampoco. Larga vida a la lengua y a la libertad».

Conrad, que se declara independentista, ha cambiado «sexo por erotismo» y «catalán por Cataluña» en su nuevo proyecto para «normalizar» el uso de la lengua catalana en el cine para adultos.
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