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Recortes de Prensa     Domingo 4 Marzo   2007

Navarra, en su disyuntiva
Editorial ABC 4 Marzo 2007

AUNQUE la lista de UPN sigue siendo con notable diferencia la opción preferida por los ciudadanos navarros, son ya muchos los signos visibles que apuntan hacia una eventual coalición social-nacionalista entre elementos heterogéneos tras las elecciones de mayo que, llegado el caso, podría alterar la mayoría electoral en esta Comunidad. Pese a la envolvente que de modo poco transparente se planifica desde el PSOE en busca de una gran -y extraña- coalición contra UPN, llama la atención la fortaleza que mantiene el partido mayoritario. Sin embargo, las maniobras de aproximación entre el PSOE y los diversos grupos que -por una u otra vía- expresan las posiciones del nacionalismo vasco convierten las elecciones de mayo en una apuesta sin final conocido. Lo relevante es que el resultado de las urnas en Navarra puede ser determinante para el futuro de la organización territorial del Estado porque cualquier alteración en el estatus actual de la Comunidad Foral rompería los equilibrios vigentes. La fuerte personalidad histórica de Navarra y su integración inequívoca en el proyecto común no es obstáculo para que el nacionalismo expansionista lance sus redes sobre un territorio donde realmente obtiene una representación muy reducida. La estrategia coyuntural de los socialistas podría permitir a los nacionalistas dar un salto cualitativo que no se corresponde con su implantación entre los ciudadanos.

La disposición transitoria cuarta de la Constitución dejó abierta en su día una puerta que la evolución del Estado autonómico ha cerrado sin rodeos a través de la Ley de Amejoramiento del Régimen Foral. No faltan opiniones bien fundadas en torno a la conveniencia de derogar dicha disposición transitoria, que fue en su día una concesión inútil durante el proceso constituyente y carece ya de sentido en pleno desarrollo del sistema foral. La tentación de utilizarla para forzar un acercamiento entre Navarra y el País Vasco chocaría sin duda con la opinión pública, pero podría servir de cauce a una negociación a gusto de socialistas y nacionalistas y para mantener la incógnita sobre un posible referéndum. Por eso es tan importante lo que está en juego en las elecciones del próximo mes de mayo, de manera que la respuesta de los ciudadanos ante la disyuntiva que se abre paso será un elemento fundamental para cortar de raíz o para alimentar las maniobras posteriores, que pueden resultar enormemente irresponsables.

Entre las claves principales que resolverán las urnas autonómicas figura sin duda la consolidación del modelo actual en Navarra o bien la apertura de un proceso plagado de riesgos y contradicciones que ya se encargó ayer de glosar el batasuno Arnaldo Otegi, en otro nítido anuncio de chantaje al Gobierno: para ETA y su entorno, Navarra es «el pilar de Euskal Herria» y «sin Navarra no queremos nada, nada».

El totalitarismo euskaldun
VICENTE CARRIÓN ARREGUI/PROFESOR DE FILOSOFÍA El Correo 4 Marzo 2007

Cuando en los estertores del franquismo se propagó el entusiasmo por revitalizar el euskera, era muy nítida la voluntad de reparar el agravio sufrido por quienes habían sido impedidos de expresarse en su lengua natal. Eran pocos, sí, pero simbolizaban las ansias de libertad del pueblo vasco. Hoy, a los 25 años de la Ley de Normalización del Uso del Euskera - a la que tanto contribuyó Fernando Buesa- ya no son tan pocos los euskaldunes y no corre peligro su derecho de expresión pero, ay, se diría que la tortilla ha dado la vuelta y están en entredicho los derechos de muchos vascos, la mayoría, de expresarse en su lengua materna, el castellano en el que nacen, viven y mueren desde hace siglos.

Al arrimo de los entusiasmos de la Transición democrática se acuñaron muchos mitos sobre nuestro pasado. Uno de los más grotescos fue atribuir a la represión franquista la pérdida del euskera. La oportuna identificación nacionalista del ser vasco con el ser euskaldun hizo el resto. La recuperación del euskera se convirtió en el nuevo evangelio y en la condición tácita para que los inmigrantes y sus descendientes se integraran sin complejos en la sociedad vasca. Había otras variantes: hablar castellano con impostado acento euskaldun o ser más 'borrokilla' que nadie para compensar los fracasos en el euskaltegi, pero no quiero extenderme.

Sólo quiero decir que estoy harto del negocio institucional que ha montado el nacionalismo a partir de mentiras colosales. Somos demasiados los ciudadanos oriundos del País Vasco que hemos vivido generaciones y generaciones en castellano sin que nadie nos impidiera trabajar o escolarizarnos por ello. El euskera es residual en Álava desde hace varios siglos y de mi Donosti natal, salvo en el puerto, en el mercado y en algunas canciones -una mención especial para el Gure Aita de la misa de Capuchinos-, tengo muy pocos recuerdos infantiles del vascuence, como se decía entonces. Pero la mentira social que hemos contribuido a crear, por activa o por pasiva, nos invita a sospechar de nosotros mismos, como si hubiera alguna impostura en ser de aquí y no saber euskera. Imperceptiblemente, estamos pasando de defender el derecho a expresarse en euskera al deber de hacerlo, so pena de padecer perjuicios laborales, profesionales, educativos y demás. Por inevitable que a muchos les parezca, me niego a aceptar dicha situación porque, al igual que denunciábamos la represión lingüística de los euskaldunes en la escuela franquista, me parece una aberración negar el derecho de todo individuo a educarse en su lengua materna. Por mucho que lo llamemos inmersión en vez de represión, ello contraría las recomendaciones de la Unesco y el sentido común de todos esos padres que no pueden ayudar a sus hijos con los deberes escolares. Eso sólo tiene un nombre, totalitarismo, porque se pide a los individuos que sometan su realidad individual y tangible a los proyectos colectivos y virtuales de unos cuantos visionarios que sueñan con un monolingüismo euskaldun que ni ha existido ni existirá nunca.

Pero lo más hiriente es la parte de negocio que el nacionalismo vasco se juega en este empresa. Haciendo del euskera condición de la identidad vasca, se han hecho con un funcionariado a su medida y distorsionan la competencia profesional de profesores, sanitarios y tantos otros oficios a favor de esa elite perfectamente euskaldunizada que está copando el mercado laboral vasco en detrimento de tantos profesionales excelentes que han de dejar su tierra natal por el delito de haberse equivocado de lengua materna.

En el ámbito educativo, el que mejor conozco, es lamentable que toda la atención del Departamento se concentre en los modelos lingüísticos y en el currículo vasco -ese sesudo esfuerzo por ocultar la palabra España y la inserción institucional del Gobierno vasco en la Constitución española-, tan ensimismados ante lo vasco, con mayúsculas, que apenas quedan energías para cuestiones como el fracaso escolar, la integración social de los emigrantes, las innovaciones didácticas o la desmoralización y desmotivación del profesorado. Dirán las estadísticas que la euskaldunización va bien, y me alegro, pero me apena que cada vez haya más personas, y me incluyo, capaces de manejar el euskera como herramienta laboral o estudiantil pero que no lo hablan habitualmente porque se sienten más cómodos, libres y competentes en castellano así como afectivamente distantes de un euskera impuesto por obligación, corrección o amenazas. Creía haber oído a nuestra consejera de Cultura algo sobre la dimensión afectiva de las lenguas, pero me habré confundido. No se explica si no que exijan Perfil Lingüístico (PL) 2 a los profesores de castellano, inglés o fagot, que la baremación del euskera sea tan abusiva en las oposiciones de Osakidetza o que el Plan Vasco de Cultura desampare todo lo que sea creación cultural en castellano y subvencione tan desmedidamente todo lo que lleve label euskaldun.

No es de extrañar así que veamos a tantos jóvenes y no tan jóvenes marchar de Euskadi a estudiar y trabajar fuera. Esto será muy bonito, pero la atmósfera es irrespirable para quienes no compartimos las prioridades institucionales de inversión pública. Lo que se invierte en un sitio no se invierte en otro y, también por propia experiencia, es un disparate el dineral que nos estamos gastando en euskaldunizaciones forzosas cuando hay necesidades como vivienda, trabajo y servicios sociales mucho más perentorias. Pero lo más sangrante es comprobar su carácter virtual, tener la certeza de que quienes defienden la trascendencia histórica de tal esfuerzo luego hacen los negocios en castellano, cuentan el dinero en castellano, toman las decisiones importantes en castellano y se permiten decir puertas afuera qué importante es no hacer lo que ellos hacen puertas adentro.

Mentiras, falacias e intereses que vienen prolongándose hace muchos años al amparo de la buena voluntad de la mayoría de la población que aprecia la riqueza implícita a la pluralidad lingüística y al amparo también, todo hay que decirlo, de los pistoleros que nos quieren euskaldunizar a tiro limpio. Pero los totalitarismos nunca aguantan demasiadas décadas. La realidad es tozuda y acaba imponiéndose a los delirios colectivos. Las lenguas salen del corazón y no es natural que dos personas prefieran hablar mal entre ellas pudiendo hablar mejor sólo porque quieran construir un futuro que no verán. Eso sólo tiene sentido con afecto y buen humor. No será con discriminaciones laborales ni con imposiciones educativas como conseguirán que el euskera se desvincule de las ideologías que tanto daño le están haciendo. Para que tus hijos oigan de tu boca una lengua aprendida o para que te ilusione aprender la lengua que enseñan a tu hijo en la escuela hace falta cariño, ilusión y mucho respeto a la lengua madre de la mayoría y mucha menos mala baba a la hora de dificultar el ejercicio laboral de todos aquellos profesionales que no necesitan tanto título ni erudición gramatical para trabajar en euskera y en castellano. El día en que se generalice la posibilidad -en la calle, en los medios de comunicación, etcétera- de que uno hable en su lengua preferida y el otro le conteste en la otra y ambos hagan un esfuerzo para no cortar la conversación y para prolongarla si es preciso, ese día será un gran día. Ikusiko ote diogu?

El resto de Zapatero es huir; el de España, resistir
EDITORIAL Libertad Digital 4 Marzo 2007

El presidente del Gobierno ha vuelto a postergar su obligación de transparencia bajo una capa de palabras sin sentido y otra de ataques a la única fuerza parlamentaria de la oposición. En rigor, no cabe mayor transparencia que la de refugiarse en el aplauso marcial del propio partido y eludir las responsabilidades mediante una calculada ofensiva de descalificaciones contra el adversario. Esta clase de respuesta a la corriente de indignación que atraviesa el país tras la excarcelación de Ignacio de Juana revela con exactitud el auténtico "talante" de quien inició su mandato con promesas de regeneración democrática, sensibilidad ejemplar con "la calle", respeto al pluralismo y primacía del Parlamento, y ha resultado el agente de división más dañino desde la fractura nacional de la II República.

Refugiado este sábado en el Comité Federal del PSOE después de haberse parapetado durante dos días detrás del ministro del Interior, José Luis Rodríguez Zapatero ha vuelto a capear los efectos de su destructiva política como sólo él sabe hacerlo: sin mirar a los ojos, encubriendo, añadiendo humillación a la humillación, ofendiendo la inteligencia y despreciando el derecho a la justicia.

Desde el atentado del pasado 30 de diciembre, con el que ETA asesinó en Madrid a Carlos Palate y Diego Estacio, quedó claro que Zapatero ya no tiene otro plan que el de una fuga adelante en sus tratos con la banda terrorista. Lo dijimos desde aquí, el mismo día del atentado: ETA liquida la Legislatura. No hay más programa (¿Lo hubo alguna vez?) que el de llegar como sea a las elecciones generales con un apaño de paz que permita a este gobernante rematar su proyecto de cambiar el régimen constitucional por otro a la medida de un poder sin trabas del PSOE y los nacionalismos, con el PP como coartada de legitimidad democrática o, si se resisten, fuera del sistema.

La cesión al chantaje de De Juana es un hito más en un guión que, lejos de romperse tras el 30-D, se ha acelerado, y cuyos próximos capítulos serán la legalización electoral de Batasuna-ETA y la batalla por Navarra.

Si Navarra cae el próximo mes de mayo del lado de una coalición formada por socialistas y proetarras, podrá decirse entonces, con toda propiedad, que el terrorismo ha vencido tras cuarenta años y la sangre de 1.000 muertos y miles de heridos y mutilados. Por el contrario, si el PSOE y Batasuna-ETA no consiguen hacerse con las instituciones de la Comunidad Foral, la negociación de Zapatero y los terroristas habrá fracasado definitivamente, porque, tal y como ha advertido Arnaldo Otegi este sábado en Pamplona, al presentar su oferta-trampa de una nueva comunidad autónoma integrada por Navarra y País Vasco: “sin Navarra, no queremos nada”.

Se comprende, bajo estas coordenadas, la encrucijada letal a la que ha llegado Zapatero, arrastrando consigo a la Nación. Se comprende, así, la prisa por excarcelar a De Juana, incluso a costa de perder votos en las próximas autonómicas y locales, si con ello se consigue salvar el llamado "proceso" y se estimula el voto nacionalista en Navarra, que es donde Zapatero se juega su futuro y nos hace jugar a todos el nuestro el próximo mes de mayo.

No hay otro guión, no hay más programa. Desde esta perspectiva, es perfectamente lógico que el presidente se refugie entre sus fieles acólitos del PSOE, en la palabrería hueca y en acelerar la exclusión agresiva del PP. Ya pueden este partido y la sociedad entera echarse a la calle, que aquél no se irá hasta no haberse repartido la Nación con los enemigos de España. El resto de Zapatero es huir adelante, y lo que le espera a España es, en efecto, como para escapar muy lejos. Pero, como dice el refrán, "mientras hay vida, hay esperanza", y la gente de bien que ama la libertad y ama a su país, con el PP a la cabeza, no tiene en esta hora otra obligación ni derecho más importante que la obligación y el derecho de resistir.

Cuando supimos resistir (julio 1997-marzo 2007)
Por José Antonio Zarzalejos_ Director de ABC 4 Marzo 2007

EL 12 de julio de 1997 amaneció Bilbao envuelto en esas neblinas que allí auguran un día luminoso. Lo fue. Cayó en sábado y a las doce de la mañana el sol apretaba con fuerza en la Gran Vía bilbaína abarrotada de gente silenciosa. Fuimos miles y miles. Toda una multitud la que aquella jornada histórica de un estío épico, con el Gobierno de España, el de la Comunidad Autónoma Vasca, la plana mayor de partidos y sindicatos y representantes de toda clase de instituciones públicas y privadas sobre el asfalto, reclamó a la banda terrorista ETA que liberase a Miguel Ángel Blanco, que no lo asesinase. Los terroristas no escucharon. Pocas horas después, descerrajaron dos tiros al joven concejal de Ermua, que entró exánime en el mismo centro sanitario donostiarra y por la misma puerta del servicio de urgencias cuyo umbral cruzó por su propio pie, el pasado jueves, el terrorista Ignacio de Juana Chaos.

Los matarifes etarras no fueron lo suficientemente precisos en su técnica asesina. Miguel Ángel Blanco -secuestrado dos días antes- llegó agonizante al hospital y murió unas horas después. No hubo modo de rescatarlo para la vida. Desde hace casi setenta y dos horas, allí mismo, los médicos cuidan de De Juana Chaos para su recuperación completa. Su familia y sus amigos podrán abrazarlo. La familia y los amigos de sus veinticinco víctimas inocentes no tendrán esa oportunidad. Tampoco los padres y la hermana de Miguel Ángel Blanco podrán hacerlo. Y estos son los términos de una enorme y cruel tragedia.

Porque la multitud que se agolpaba en las calles bilbaínas aquel 12 de julio de 1997 no le exigía al Gobierno que accediese a las pretensiones de los terroristas para así salvar la vida de un inocente. No se produjo en aquella jornada catártica ni un solo grito de requerimiento al Gobierno. Ni siquiera los padres de Miguel Ángel Blanco lo hicieron. Pedíamos su libertad a cambio de nada y sabíamos entonces -y muchos seguimos sabiéndolo ahora- que su asesinato, de producirse como ocurrió, elevaba la dignidad de la víctima, de su familia, de la sociedad, del Gobierno y, en definitiva, del propio Estado hasta un nivel de plena y perfecta naturaleza democrática. Asumimos la muerte de Miguel Ángel Blanco con rebeldía -le siguió el inolvidable «espíritu de Ermua»- pero también con la conciencia plena de que el valor de la libertad es abstracto y anónimo en una convivencia democrática porque, en cuanto tal, carece de nombres y apellidos, aunque sean personas irrepetibles las que, por la acumulación de sus propias conductas y sacrificios, labran el honor de la comunidad. Miguel Ángel Blanco fue una de ellas de entre otras casi novecientas que ha abatido la banda criminal ETA, con el rastro sangriento de miles de heridos, con el terror de una constante coacción, con el horror de los secuestros y el miedo del chantaje.

Ignacio de Juana Chaos quebró a su favor el jueves pasado el pulso que desde aquel 12 de julio de 1997 los terroristas trataban de ganar -sin conseguirlo- al Estado. El Gobierno de Rodríguez Zapatero, enredado en un complejo sistema de sofistas y exculpatorios razonamientos políticos en los que la dimensión moral de la decisión jamás emergió, llegó a la conclusión acobardada de que no podría soportar el eventual fallecimiento de un terrorista que le chantajeaba con su propia vida. El Ejecutivo se olvidó o quiso hacerlo de cuando sí supimos resistir en 1997. Porque tan justa fue nuestra causa entonces para decir no a ETA, pese a la luego ejecutada amenaza de asesinar a Miguel Ángel Blanco, como era justo y en razón el no del Estado a la pretensión de excarcelar a un terrorista que nos chantajeaba con su propia muerte.

Hay terribles preguntas que hacer en alto: ¿vale más la vida de De Juana Chaos de lo que valía la vida de Miguel Ángel Blanco? ¿Nos confundimos todos el 12 de julio de 1997 y ha acertado el Gobierno el 1 de marzo de 2007? ¿Es moral y políticamente adecuado excarcelar a un delincuente para que no fallezca en un desafío al Estado y no lo sería, entonces, resistirse a ceder y acarrear con esa negativa la muerte de un inocente como ocurrió en aquel verano de hace casi diez años? ¿De qué manera puede el Gobierno aclararnos estos dilemas que no son ideológicos sino estrictamente éticos? En definitiva, ¿ha servido para algo hacer frente al terrorismo de ETA durante décadas? ¿En qué ha consistido la «firmeza» a la que se refiere el Gobierno en este episodio deplorable? ¿Es en algo relevante que De Juana Chaos se hubiera convertido -de fallecer en su huelga de hambre- en un «mártir» o en un «héroe» para aquellos que llevan décadas exhibiendo su sórdida admiración por criminales, chantajistas y secuestradores?

Mucho me temo que estas y otras preguntas persigan a este Gobierno -presidido por José Luis Rodríguez Zapatero- por tantas décadas -y quizá más- cuantas llevamos los españoles luchando contra el terrorismo de ETA. Y mucho me temo también que si se contestan conforme a criterios cívicos, éticos y democráticos llegaremos a la enrabietada conclusión de que nuestro Gobierno ha denigrado la naturaleza moral de un Estado cuya dignidad debía haberse situado muy por encima de la poquedad de los miembros del Gabinete, solidarios en una decisión coherente con políticas de distinta naturaleza, casi todas ellas reconocibles por su ralo pragmatismo, su tacticismo y su completa ausencia de grandeza y exigencia. Nada hay más destructivo que vapulear la autoestima -la dignidad común- de una sociedad. Y la excarcelación de De Juana Chaos lo hace diez años después de la decisión colectiva -aquel 12 de julio de 1997- de resistir. Lo hicimos, además, sin esperar a cambio nada que no fuera el bienestar de la conciencia social, aunque anegada en la pena y el horror por el crimen.

Cuando Ortega Lara -vuelve el recuerdo de aquel verano de 1997- fue extraído de aquella tumba-prisión en la que moró secuestrado más de quinientos días -el que esto escribe la conoció y sintió la náusea del olor de la maldad que se enseñoreaba de aquel pabellón industrial en Mondragón- no sólo no hizo reproche alguno al Gobierno por no haber cedido a las condiciones que ETA imponía para su liberación, sino que, en un ejemplo escalofriante de calidad humana y altura moral, expresó su comprensión acerca de la desproporción que existía entre su propia vida y la cesión del Estado. Ortega Lara -un funcionario de prisiones-, los padres y la hermana de Miguel Ángel Blanco y los millones de españoles justamente indignados por la excarcelación del terrorista respetan más al Estado que el Gobierno que ha claudicado ante De Juana Chaos.

Debe quedar claro, precisamente por eso, que nosotros hubiésemos resistido, como lo hicimos en julio de 1997. El que no lo ha hecho ha sido el Gobierno, que se ha situado por debajo de la capacidad cívica y democrática de España. Es el más grave de cuantos males podrían aquejarnos: que los ciudadanos resistamos y el poder se rompa. Y eso ha sucedido ya.
JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS_ Director de ABC

José Luis Rodríguez Zapatero es ahora valiente, provida y responsable
Alfonso Basallo elsemanaldigitall 4 Marzo 2007

Lo peor no es que el presidente ZP haya excarcelado a Al Capone; lo peor es que nos quiere hacer creer que es valiente, que es provida y que es responsable.

4 de marzo de 2007. El mayor desaguisado cometido por Zapatero no ha sido (únicamente) poner al Estado de rodillas ante ETA, destejer el tapiz de la España diseñada en la Transición o dividir a los ciudadanos. Lo peor ha sido volvernos locos a todos con su pérdida del sentido de la realidad.

Es difícil conservar la salud mental intacta con alguien que todos los santos días te asevera que lo negro es blanco y la noche, día. Y lo hace, abusando de su poder, desde las cuatro sartenes que tiene por el mando (la tribuna del Ejecutivo, la longa manus judicial, las leyes que saca adelante con sus compinches en el Parlamento y los medios de comunicación afines).
Ejemplos hay patadas. Pero los últimos días ofrecen un catálogo muy completo.

- Nos quiere hacer creer que el Gobierno es humanitario porque excarcela a un señor que se alimenta con el dolor ajeno y que binda con champán para celebrar la muerte del prójimo.

- Nos quiere hacer creer que busca la paz y el bien común, cuando está siendo incapaz de garantizar la seguridad y la integridad física de los ciudadanos

- Nos quiere hacer creer que la decisión de dar calditos al killer es justa. Cuando legal no (siempre) significa justo, distinción que conviene a hacer a la hora de valorar leyes y decisiones judiciales.

- Nos quiere hacer creer que tenemos un responsable de Interior, pero en lugar de poner a los asesinos entre rejas, los excarcela y aún tiene la hipocresía de hablar de la firmeza del Estado de Derecho. ¿Ministro del Interior? Más bien parece un sheriff corrupto de spaghetti-western.

- Nos quiere hacer creer que es un líder provida, cuando sostiene que ha excarcelado al de las 25 muescas en la cartuchera porque cree "en el valor supremo de la vída". ¿Ah sí? ¡No me diga que va a cambiar la legislación del aborto!

- Nos quiere hacer creer que no ha pagado o no va pagar ningún precio a los gángsters del lauburu a cambio de este canje de prisioneros

- Nos quiere hacer creer que ese gesto (y en general su política respecto al problema vasco) no obedece a la debilidad, sino a la responsabilidad, cuando el Ejecutivo no ha hecho otra cosa que ceder, uno tras otro, a los chantajes de quienes pretenden cambiar el zulo y la metralleta por la moqueta y el coche oficial.

- Nos quiere hacer que comparte con la sociedad el rechazo por alguien como el tipo de los 25 fiambres y que deplora su actitud... pero acaba de fabricar un héroe para la causa de los gángsters –lo cual es malo para España-, y también un precedente –lo cual es malo para el Gobierno-.

- Nos quiere hacer creer que el PP es la extrema derecha y que su protesta es obscena. Sin darse cuenta de que la –justa- indignación ya no es exclusiva de los populares, sino que corre como reguero de pólvora por toda la sociedad española y se extiende peligrosamente por las propias filas socialistas, sembrando de minas el terreno que pisa el Gobierno.

No es la primera vez que nos marea. Antes nos hizo creer que Cataluña era una nación (y hasta lo pusieron por escrito), que el matrimonio ya no es la unión de un hombre y una mujer, como en los últimos cinco o seis milenios, y los socialistas (andaluces) pretenden que los médicos sean verdugos, al ejecutar a Inmaculada Echevarría.

Es la perversión del lenguaje, la pretensión de transformar la realidad a tu antojo. Lo propio de los dictadores o de los esquizoides. Así que ya lo saben: si no quieren que nos vuelva locos a todos, habrá que impedirlo. ¿Cómo? Yendo a las urnas. El movimiento se demuestra andando.

Triste contrapartida
Editorial HERALDO DE ARAGÓN 4 Marzo 2007

Difícilmente comprensible es la declaración del ministro Rubalcaba de que se encuentra aliviado tras el paso del etarra De Juana al nuevo régimen de prisión atenuada, en el que llegan a su habitación flores y obsequios, y que le ha llevado a abandonar la huelga de hambre que aseguró mantendría a menos de quedar libre. Lo sucedido desmiente las afirmaciones del ministro, tras el atentado de Barajas, de que el "proceso" abierto con ETA estaba "roto y liquidado". El Gobierno ha de tener un objetivo que justifique el coste de la tensión política y social que ha producido su decisión sobre el sanguinario sujeto. En paradoja nada nueva, la alegría del etarra y sus allegados es, otra vez, dolor de las víctimas y rechazo de una gran parte de la opinión, incluidos cualificados socialistas. Una decisión así sólo se justifica si ETA renuncia a la violencia. Mientras ello no suceda -y ETA no considera propiamente violencia atrocidades como el atentado de Barajas-, la experiencia permite pensar que cualquier cesión ante la banda y su entorno es, más que inútil, contraproducente. Hasta el momento, el gesto del Gobierno ha sido celebrado por el enemigo común como una muestra de la debilidad del Estado. Triste contrapartida.

Zapatero no explica las verdaderas razones para excarcelar a De Juana
Editorial Elsemanaldigital 4 Marzo 2007

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha elegido la reunión de ayer del Comité Federal de su partido para efectuar las primeras declaraciones sobre la excarcelación de Ignacio De Juana Chaos decidida por su ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba. En las mismas no ha ofrecido una sola explicación plausible de las verdaderas razones de la cesión ante el chantaje planteado por el sanguinario terrorista mediante la huelga de hambre que había emprendido.

En efecto, no existen precedentes de que un Gobierno democrático se doblegue de esa manera frente a la presión de un criminal. Y no hay precedentes por el sencillo motivo de que el Estado de Derecho quebraría si cualquier preso que está cumpliendo condena tras el correspondiente proceso legal pudiese lograr su excarcelación utilizando semejante método.

Felipe González ha salido en defensa de su correligionario y ha dicho que cualquier Gobierno democrático "haría lo mismo, salvo el que estuvo entre 2000 y 2004". El que estuvo entre los años 2000 y 2004 fue el Gobierno del PP presidido por José María Aznar, el único Ejecutivo de nuestra democracia que logró poner a la banda terrorista ETA al borde de la derrota por medios exclusivamente legales.

Porque, en cambio, los Gobierno de Felipe González fueron incapaces de adoptar medidas realmente eficaces para acabar con el terrorismo de ETA. Y el "respeto a la vida" que ahora alega José Luis Rodríguez Zapatero para sacar de prisión a De Juana eran entonces las torturas, secuestros y asesinatos de los GAL, por los que resultó condenado un ministro del Interior de Felipe González, y ante los cuales el actual presidente del Gobierno siempre calló desde su escaño de diputado.

Si no son creíbles las explicaciones de la excarcelación de De Juana basadas en supuestos motivos "humanitarios", ni tampoco se quiere creer que sea el miedo o la debilidad lo que ha llevado a actuar así a Rodríguez Zapatero, sólo queda una razón posible: que siga empeñado en negociar políticamente con ETA, a pesar de los dos muertos del atentado de la terminal T-4 del aeropuerto de Barajas.

En este sentido, los pro-etarras dejaron muy claro en Pamplona los términos en que está planteada esa negociación en el momento presente: "sin Navarra no queremos nada". Por eso la prueba de fuego será lo que ocurra en la Comunidad Foral tras las elecciones del mes de mayo próximo.

El presidente del Gobierno, a falta de explicaciones, ayer cubrió nuevamente de improperios a la oposición del PP. Quizá no se ha dado cuenta todavía de que para una parte muy importante de los españoles, y que no son únicamente los votantes del PP, su objetivo de integrar a los terroristas de ETA en un nuevo consenso constituyente marca la línea última de lo que en una convivencia pacífica y democrática se puede aceptar.

Crónica de una cobardía anunciada
Fernando Gallego Periodista Digital 4 Marzo 2007

La realidad política que hoy vivimos comienza mucho antes de desalojar al PP del gobierno, cuando el chapapote ennegrecía el futuro y la guerra de Irak era pretexto para acusar hasta el más recóndito concejal del PP de asesino, cuando los votantes de la derecha eran tildados de hijos de puta, cuando el PSC con la aquiescencia del PSOE de Zapatero pactaba aislar a media España del gobierno de las instituciones, y que un titiritero bolchevique redefiniría más tarde como el “cordón sanitario” que debería separar al PP del resto de la sociedad. La realidad de hoy, la reconocemos desde que el PSOE hablaba con ETA al mismo tiempo que proponía un pacto antiterrorista. La realidad que hoy vivimos se deriva de esta y otras felonías, de las que ETA dejó constancia por escrito hasta de la naturaleza de sus interlocutores, a los que llamaban gorrinos. La realidad a fecha de hoy comienza el día que Carod Rovira subió a domesticar a ETA a Perpignan, indicándoles cuales son los ciudadanos que podrían morir sin reparo u objeción del gobierno socialista-separatista catalán.

Hoy, el día después de la ignominia, cuando un asesino múltiple acaba de asestar un golpe mortal al estado de derecho y a la dignidad de los Españoles de bien, estamos situados en una realidad política que se fraguó entonces y se materializó con el asesinato de 192 inocentes. Ese día ETA obtendría la mayor victoria de su existencia. Una sociedad amedrentada y sin pulso acabaría reconociendo en las urnas el poder del Terrorismo, y acabaría colocando en el poder a un individuo incapaz de soportar el peso y la dignidad de la Historia de España, aquejado del síndrome del capitán Lozano.

ETA a partir de entonces tomaría el mando de la Nación, y Zapatero secretario general del PSOE ocuparía una alta magistratura del estado, sí, pero tan disminuido políticamente, que no tardó en experimentar la metamorfosis que lo transformó en el mermado ZP que ayer ponía en libertad a De Juana.

Estos tres años son la crónica de una cobardía anunciada. Todo lo que se ha llevado a cabo obedece al guión de lo que aconteció antes de abandonar Aznar el poder, y se culminó con ese “misil electoral” que de forma tan hábil y certera fue administrado, coordinado y genialmente aprovechado del 11 al 14 de Marzo. ¿Presidente legítimo?. Sí, pero a día de hoy, indigno.

Tres años de renuncia a la defensa del Estado, tres años de dimisión de obligaciones, tres años de dejación de funciones, de sometimiento de los poderes y la organización del Estado al guión que alguien había escrito con la seguridad de que tras el 14 de Marzo los actores del sainete nacional serían otros. Un sainete con la ETA ejerciendo de apuntador a la boca del proscenio, para que ZP no olvidara ni una coma del guión. Ni olvidos ni dilaciones, le dijeron, que si no volamos la tarima para que caiga la tramoya y liquide a los figurantes. Dicho y hecho, pero con dos figurantes menos, ZP continúa la representación con un público entregado de batasunos y nacionalistas-separatistas, y otro dormitando en las plateas por la anestesia y la desinformación del aparato de propaganda.

Hoy, cuando se acaba de materializar la primera cesión política visible, aunque intuimos que ya todas están pactadas en el guión, ¿qué premio espera ZP?. ¿Cuál será el estipendio de su vasallaje?. ¿Por qué asume el elevadísimo coste de la excarcelación del sanguinario de Juana?. Algunos dicen que ETA le premiará con una nueva declaración de buenas intenciones, como si eso tuviera ya algún valor para la sociedad Española. Este gobierno no espera nada a cambio, solo ganar tiempo. ETA ha tomado la manija de la vida pública, sin otra explicación que el chantaje. Solo una sociedad civil que se subleve contra este malévolo círculo, contra este engendro de gobierno salido de las tinieblas del 11M, podrá tornar en dignidad la crónica de cobardía anunciada en los últimos cuatro años de la historia de España.

De Juana da votos
Manuel Molares do Val Periodista Digital 4 Marzo 2007

Plantéese usted este posible escenario: el próximo mes de mayo muchos ciudadanos habrán olvidado la liberación del asesino en serie De Juana Chaos, ETA habrá emitido otro de sus comunicados de alto el fuego, y bajo la euforia de una supuesta paz Zapatero ganará las elecciones en más ayuntamientos y CC.AA. que las previstas ahora.

Tras esas elecciones, ETA aumentará previsiblemente su presión sobre ZP, quien incluso podrá formar en Navarra coaliciones con los partidos abertzales a los que, poco a poco, irá haciéndoles concesiones políticas y territoriales.

Lo que podría no haberse planteado Zapatero es que ese nuevo escenario sea explosivo: cuando no hay Estado de Derecho al obviarse la justicia, vuelve la Ley del Talión.

Porque ese marco aparentemente tranquilo podría cobrarse un precio mayor que la humillación del Estado ante De Juana, que es un asesino amortizado ya para la organización terrorista.

A veces, y cuando una gran mayoría de ciudadanos está de acuerdo en olvidar sus enfrentamientos, y aunque se incumplan las leyes, se produce la reconciliación o el perdón. Ocurrió con la amnistía de 1977.

Pero ahora no hay ese consenso. Quedan casi mil muertos en la memoria histórica de la gente actualmente viva, y la ignominia del Estado es una afrenta para millones de ciudadanos.

Muchos de ellos salen y saldrán las calles con creciente indignación para protestar contra las cesiones de este Gobierno.

Hasta ahora ningún familiar de asesinado, menos Inestrillas, trató de aplicar la Ley del Talión que ZP podría estar resucitando entre grandes sonrisas.

Claro que queda otra posibilidad: que Zapatero, conocedor del pancismo del español actual, que lo eligió por sus prometidas retiradas estratégicas, sepa que nadie protestará airadamente por la rendición del Estado, con la posible excepción de la detestada y desacreditada ultraderecha.

Por eso se quiere hacer creer que son ultraderechistas los demócratas que se oponen con manifestaciones y concentraciones a las rendiciones del zapaterismo.

Amplio rechazo por premiar a ETA
Editorial ABC 4 Marzo 2007

LA encuesta urgente realizada el pasado viernes por Metroscopia para ABC, tras la decisión del Gobierno de liberar a De Juana Chaos, demuestra que el proceso de negociación con ETA empieza a mostrarse sin velos a los ciudadanos, incluidos los votantes del PSOE. En general, la excarcelación de Ignacio de Juana Chaos es rechazada por el 64 por ciento de los españoles, con mayorías entre los ciudadanos que votan al PP (89 por ciento) y también al PSOE (54 por ciento). Y no es temerario pensar que las reacciones de las víctimas ante esta decisión, así como las manifestaciones ciudadanas producidas desde el viernes, habrán aumentado el sentimiento de oposición a la excarcelación de De Juana Chaos.

Si mal se ha recibido el traslado del etarra a un hospital de San Sebastián, del que luego, una vez repuesto de su huelga de hambre, saldrá para ir a su casa y no a la cárcel, no mejor es la interpretación sobre la motivación del Gobierno. Un 55 por ciento considera que se ha cedido al chantaje de los terroristas (idea que comparte el 33 por ciento de los votantes socialistas) y sólo un 36 por ciento cree que es lo único que podía hacer el Gobierno dadas las circunstancias. También la intencionalidad política ha calado entre los encuestados, que creen mayoritariamente (54 por ciento) que el privilegiado tratamiento dado a De Juana es un gesto de acercamiento a ETA, juicio que asume un significativo 40 por ciento de los votantes socialistas.

Pasando de un juicio de intenciones a una valoración de consecuencias, la mayoría de los encuestados (55 por ciento, con un 37 por ciento de votantes socialistas) cree que esta decisión sobre el sanguinario etarra refuerza y favorece a ETA, antes que inducirla a dejar las armas. Esta opinión debería tenerla presente el Gobierno a la hora de seguir pidiendo confianza y de reclamar el apoyo social para relanzar el proceso de negociación con los etarras, pues la sociedad ya ha asumido que el Estado, por responsabilidad del Ejecutivo, está perdiendo autoridad para plantarse en una mesa de diálogo con ETA con garantías de que no habrá más cesiones. Para rematar esta pérdida de confianza en el Gobierno, el 57 por ciento de los encuestados cree que el trato de favor a De Juana demuestra que Rodríguez Zapatero está improvisando en relación con el terrorismo. El 40 por ciento de los votantes socialistas también hace este duro reproche al jefe del Ejecutivo.

La realidad que refleja esta encuesta urgente, que marca una tendencia muy clara en la opinión de los españoles, es que el margen del Gobierno para enmascarar el proceso de paz con ETA está prácticamente anulado. Este proceso se basa en decisiones como la excarcelación de De Juana Chaos, lo que anuncia aún episodios no menos dolorosos, pues si el argumento es salvar vidas, como ha dicho Rodríguez Zapatero, los terroristas ya saben que han ganado por la mano al Gobierno al haber impuesto la eficacia de su mejor herramienta -el asesinato- sobre los principios de la ley y la democracia.

La excarcelación de De Juana Chaos es la primera manifestación de una política de no beligerancia hacia ETA, lo que en la práctica sólo puede traducirse con formas crecientes de impunidad de Batasuna, de aceptación de los postulados políticos de los etarras y de ignominioso olvido de las víctimas. Ya no hay motivo para la sorpresa, porque Rodríguez Zapatero ha reducido toda su visión del terrorismo etarra a una actitud puramente claudicante. No es cierto que en la decisión de ceder al chantaje de De Juana Chaos haya «valor y responsabilidad», según se autoelogió ayer Rodríguez Zapatero. No hay virtud alguna en hacer lo que un terrorista exige bajo coacción. El valor y la responsabilidad residen en la capacidad para liderar a una sociedad que, frente a una oferta de paz esclavizada por el terrorismo, siempre debe optar por ganarse su libertad, aun cuando esta lucha conlleve el sacrificio de morir. Un sacrificio que la sociedad española nunca ha dudado en asumir con enorme valentía y sin dirigir reproches a aquellos gobiernos que, hasta ahora, siempre eligieron liderar una victoria antes que una rendición.

Negociar con ETA
María Zuazu Periodista Digital 4 Marzo 2007

La Ley de Partidos y el Pacto Antiterrorista sirvieron para que los satélites de ETA dejaran de recibir inyecciones de dinero de todos los contribuyentes y, como consecuencia, mermar su capacidad de actuación. Dejaron de disponer de gran parte de los fondos empleados para el terrorismo callejero, para comprar armas, para confeccionar bombas, para pagar asesinos a sueldo (“liberados”), para pagarse pisos francos, para mantener infraestructura… Y a todo ese éxito se le sumó la magnífica labor policial.

Y cuando ETA estaba más debilitada que nunca, llega el PSOE y SUPLICA a ETA la apertura de un diálogo. Y lo hace con el plácet parlamentario para acabar diciendo que una mayoría del congreso lo apoya. Y claro, el “éxito” estuvo asegurado teniendo en cuenta que votaron los IU de Madrazo, los de ERC que hablaron con ETA en Perpignan para pactar una tregua en Cataluña, y los nacionalistas de PNV que mantuvieron a Batasuna en el Parlamento Vasco a pesar de su ilegalización, que consintieron que Josu Ternera fuera representante de la Comisión de Derechos Humanos, que pagan los gastos de desplazamiento de familiares de presos etarras…, en resumen, Zapatero tuvo el apoyo de todos los que nunca estuvieron a favor del Pacto Antiterrorista y que además, siempre quisieron dinamitarlo.

Sorprende también como todos esos políticos que apoyan a Zapatero en la negociación con ETA, suelen ser los que salen a la calle pidiendo justicia y condenas a los culpables en casos como el de Pinochet, criminales argentinos, nazis, rusos en Chechenia, americanos en Irak, etc., pero no piden esa misma justicia para los criminales de ETA, bien al contrario.Llaman al diálogo con los asesinos y a la generosidad de las víctimas. ¿Alguien concibe una negociación con los asesinos del 11-M? Que alguien me explique la diferencia.

Y no dejan de rondar en mi cabeza las palabras de José Blanco, secretario de organización del PSOE, diciendo que “lo importante es que ETA abandone las armas, no la forma como se logre”. Los socialistas creen, al igual que sucedió con el GAL, que si se consigue el final de ETA nadie preguntará cómo se hizo.

Gemma Zabaleta, los delitos de opinión de Chaos y otras atrocidades.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 4 Marzo 2007

Zapatero tiene buena vista para calificar a las personas, es un lince aunque no en peligro de extinción, de Gemma Zabaleta dijo una vez que era el futuro contraponiéndola a Rosa Diez que era el pasado. Hoy el futuro del PSOE encarnado en Zabaleta habla en Gara y dice para comenzar que el asesino terrorista De Juana Chaos fue condenado por simples delitos de opinión y viene a dar a entender que por eso el gobierno en cuanto ha podido le ha soltado. Maravilloso futuro el que le espera al PSOE.

De las declaraciones de Gemma Zabaleta a Gara se pueden sacar unas cuantas perlas terribles por su significado de futuro.

Hablando del asesino reincidente De Juana dice:

“Hubo una condena que la inmensa mayoría de la sociedad consideró que era excesiva por artículos de opinión, y en cuanto el Gobierno ha tenido la sentencia que le permitía adoptar una decisión, la ha adoptado.”

Siguiendo la teoría Zapatero de que tras el atentado de Barajas la ruptura del proceso fue definitiva pero no del todo deja una perla que lo explica a las claras.

“Hay un proceso de paz incipiente que comenzó con el anuncio de alto el fuego y que se rompió de forma taxativa el 30 de diciembre con la bomba y las dos víctimas mortales.”

Y sigue

“Me parecería importante, positivo y esperanzador saber que todas las partes reflexionan sobre de qué manera se debe reconstruir un proceso de paz definitivo.”

Queda claro, la ruptura taxativa del proceso de paz debe conducir a un proceso de paz definitivo, y luego allí paz y aquí muertos reventados por ETA.

“No tengo datos concretos para hacer valoraciones exactas sobre qué se ha hecho mal, aunque sé que no se tenía que haber producido jamás el atentado de Barajas. Prefiero quedarme con aquellas bases que sustentaron un proceso de paz y pueden servir para sustentar otro.”

Para una representante del PSOE que representa el futuro del PSOE según el gran conocedor de almas que es Zapatero el atentado de Barajas no estuvo mal, solo que no se tenia que haber producido, seguramente porque el polvo que ocasionó resulta muy antiestético y eso si, hay que poner el contador a cero y volver de nuevo a repetir la historia hasta que ETA vuelva a hacer algo que no debería haber hecho.

Las bases para seguir el proceso de paz que se había terminado de forma taxativa son de alucinar y luego volverse a Gibraltar.

“Un espacio de tiempo sin víctimas y sin atentados.”

O sea, lo de siempre, ETA deja de matar un rato, pero solo de matar y de cometer atentados, y ale, de nuevo todos a jugar al juego de la paz pero eso si, pueden seguir con el resto de sus actividades que no le molestan al parecer a nuestra representante del futuro.

“Me parece fundamental la propuesta de Anoeta. Fue una propuesta sólida que yo comparto al cien por cien en el sentido de reconocer los ámbitos diferenciados de negociación. Esas bases sólidas no han debido volar con los aires al tiempo que voló la T-4.”

La parlamentaria del PSOE comparte las tesis te ETA de la cruz a la raya, bueno las que hizo ETA en Anoeta y termina con una frase para la historia, fíjense que poética está la moza, las sólidas bases del proceso de paz no volaron por los aire cuando voló la T4, en Barajas todo vuela menos las bases sólidas.

Todo lo que ha dicho Gemma Zabaleta es lo que Zapatero esta haciendo y hará. Asi de claro habla el futuro terrible del PSOE encarnado en la simpatizante de ETA en Anoeta.

La hoja de ruta de Zapatero al infierno ya anunció tras el inicio de la tregua trampa con voladuras de bases sólidas que no vuelan que el proceso seguiría adelante aunque hubiese accidentes y aunque estos fuesen mortales, porque algo debía quedar claro, que si ETA mataba siempre sería sin querer queriendo y que una equivocación la comete cualquiera.

Laberinto
-Sabes los millones que puse para poder sentarme en este palco, y sigues pensando que el fútbol es un deporte.
Por Jon Juaristi ABC 4 Marzo 2007

QUE los terroristas pordioseen los buenos sentimientos de la buena gente está en el guión de toda banda que se precie de serlo. Lo insólito es que lo haga un gobierno por boca de su ministro de Interior. De ahí que no anduvieran totalmente descaminados quienes el jueves llamaban terrorista al Presidente. Porque los terroristas primero ponen la bomba y después sueltan el moco. Es lo suyo. Obviamente, ni Rodríguez ni Rubalcaba han puesto bombas, que sepamos, pero han asumido, en su rendición, el gimoteo de De Juana, y por eso la afición etarra les aplaude con las orejas. Del terrorismo, el Gobierno se ha reservado la fase compungida y plañidera. Les va.

O sea, el aspecto mariconcete del oficio, por así decirlo. Cómo mola, qué nobleza de espíritu la nuestra. No somos como ellos. Hombre, pues qué quiere usted que le diga. En la mitad, por lo menos, igualitos. Baroja decía que al que vende drogas en pequeñas cantidades se le llama farmacéutico y al que las expide al por mayor, droguero. De Juana es un droguero de la muerte, como el Chino. Pero el Chino se suicidó: he ahí la sutil diferencia. De Juana nunca tuvo la intención de llegar a extremos tan patéticos. Ayunaba porque estaba deprimido. No porque quisiera suicidarse. Los terroristas se suicidan por fanatismo religioso o por remordimientos, y De Juana no sufre de lo uno ni de lo otro. ¿Su huelga de hambre? Una forma espectacular de hacer pucheritos en el Times.

Los etarras son así: primero matan y luego se ponen líricos. El Gobierno se rinde y después se derrite en efusiones humanitarias. La cosa, en ambos casos, es que no la tomen con uno. La primera parte de la operación sería repugnante si no se contara con el lenitivo lacrimógeno. Los terroristas matan y el Gobierno se rinde, que es exactamente lo que ha pasado. Tales hechos requieren vaselina sentimental. Soy humano, dice el terrorista. Nosotros también, apostilla el Gobierno. Y, si cuela, cuela. La inhumanidad y el salvajismo, para los que no se enternezcan. No está mal como retórica. Se sitúa un grado por encima de la de quienes defienden la decisión de Rubalcaba alegando que el deceso de De Juana habría desatado la violencia en el País Vasco. Pero a estos hay que reconocerles un elemental realismo: intuyen acertadamente que el Gobierno sería incapaz de enfrentarse a una insurrección abertzale.

La hipótesis del acuerdo secreto entre Rodríguez y ETA parece, a la vista de los acontecimientos, bastante más que razonable. Ahora bien, la raíz del desastre es más profunda. Los socialistas usan la legalidad para deslegitimar al Estado porque lo perciben como una monstruosidad franquista, toda vez que garantiza la supervivencia política de la derecha. De ahí que la sola idea de que se les muera De Juana les resulte insoportable, pues se verían a sí mismos como una reedición de Franco firmando sentencias de muerte. Todo pertenece al mismo cuadro delirante que sitúa a Rodríguez en el papel mesiánico del verdadero artífice de la paz (es decir, un Franco al revés, un Franco de izquierdas). Atrapado en la red del deseo mimético, trata de exorcizar la mínima sospecha de identidad con su rival imaginario arrojando la sombra del dictador sobre la derecha democrática y marcando sus radicales diferencias con la misma, lo que le acerca inevitablemente a ETA y le aleja en idéntica medida de las víctimas del terrorismo. A estas alturas, está claro que el delirio del Presidente no tiene salida, porque Rodríguez pelea con un muerto para desposeerle del objeto mítico -la Paz- cuya posesión le atribuye y que él desea con ansias infinitas. Hace tiempo que el nieto del capitán Lozano se extravió en el laberinto sin puertas de una paranoia vindicativa, y lo peor es que los terroristas lo han adivinado. Porque nada hay más parecido al delirio de Rodríguez que el de tres hermanos etarras presos, los Gallastegui, que heredaron de su abuelo, el precursor histórico de ETA, otro deseo asimismo insaciable.

Se trata de vergüenza
Por Ignacio Camacho ABC 4 Marzo 2007

NO, no me habléis de política. Habladme de moral, de decencia, de pudor. Dejad el cálculo de los votos para los mercaderes de sentimientos, para los profesionales del cinismo, para los jornaleros de la mentira, para los chamanes del sectarismo, para los especuladores de la congoja. Habladme de honestidad, de espanto, de rabia. Habladme de emociones, de sufrimientos, de dignidad. La política es sindicalismo de intereses, ventajismo, conjetura, truco, pragmatismo, artificio, embeleco, falacia, guiñol. Y ésta es una cuestión mucho más primordial, que tiene que ver con el honor, con la virtud, con la integridad, con la nobleza. Se trata de un asunto de arquitectura moral, de estima colectiva, de encarnadura ética, de decoro social. Se trata de vergüenza.

Mirad a las víctimas, su desolación, su tristeza, su desamparo. Ellas eran hasta ahora las vestales que cuidaban el fuego sagrado de la honorabilidad nacional, los testigos del dolor, la memoria viva de la angustia que nutría la resistencia de un pueblo. Eran los supervivientes de un holocausto selectivo, el testimonio del horror que soportaba un país amenazado por los demonios de la sangre. En torno a su aflicción se levantó un dique contra el desfallecimiento y la infamia. Durante años han aguantado su desconsuelo sin rencor, sin venganza, sin odio; confortadas tan sólo por la solidaridad y el respeto de sus compatriotas y la certeza de que jamás se quebraría el principio de firmeza que aglutinaba su vigor.

Miradlas ahora: humilladas, ofendidas, desoladas, víctimas otra vez de la afrenta más cruel del abandono, el oprobio y el ultraje. Insultadas por la alegría de sus verdugos, mortificadas por el desaire del Estado, desalentadas por el amargo fracaso de sus desoídas quejas. Orilladas a la cuneta de una Historia pactada a sus espaldas, marginadas hasta el desdén por el chalaneo ominoso y vejatorio de unos tratantes de votos que han pagado el precio del poder con la moneda indigna de la memoria de los muertos.

No me habléis de política porque la política no sirve cuando los contornos del bien y del mal se desdibujan en un baile macabro de tácticas y acuerdos. Cuando un criminal reincidente sale antes de tiempo de la cárcel aclamado como un héroe. Cuando sus víctimas lloran de impotencia bajo el salobre sinsabor de una derrota. Cuando la sociedad clama perpleja por la consumación de una ignominia. Cuando la política se convierte en una farsa siniestra, en un tráfico inicuo, en un trueque repugnante y procaz en el que triunfa el chantaje, la coacción y la infamia.

Mirad a las víctimas deshonradas, burladas, preteridas, y decidme cómo hemos podido llegar hasta aquí. Olvidad la política como coartada y explorad en el fondo de la conciencia moral: quizá tengamos que mirar muy dentro de nosotros mismos, de nuestra médula social, para encontrar la sin-razón que nos ha empujado a presenciar inermes este desfondamiento envilecido, este abismo desolado, esta gélida degradación de la inocencia. Esta agria, bochornosa, oscura, viscosa, irremediable vergüenza.

Adhesión inquebrantable
Por M. Martín Ferrand ABC 4 Marzo 2007

DEL mismo modo que los moritos que venden relojes -«bueno, bonito, barato»-, la vicepresidenta del Gobierno tiende a formar ramilletes verbales para definir la difusa acción del equipo que preside José Luis Rodríguez Zapatero. Así, de un modo tan fofo como redicho, María Teresa Fernández de la Vega, vestida de malva y poder, nos informó de que el Ejecutivo «respeta, asume y afronta» las consecuencias de las rebajas penales en beneficio de José Ignacio de Juana Chaos. Hace bien Zapatero, puestos a no decir nada con fundamento, al expresarse a través de su portavoz -¿portavoza?- porque De la Vega, que ha impostado su voz una octava más baja de lo que le corresponde y habla despacito, como si pensara, ha alcanzado la perfección en el arte del disimulo oratorio. Le pasa, con menos garbo, lo que se decía de Niceto Alcalá Zamora, brillante orador: es capaz de no decir nada durante el tiempo que sea necesario.

Asegurar que el Gobierno comparte «la indignación de los ciudadanos» por la excarcelación fáctica de De Juana tiene más de provocación que de consuelo; pero así es de altanero el lote gubernamental paritario e inútil que, monocorde, se anticipa a las órdenes del líder e interpreta sus pensamientos para tenerlos cumplidos con anticipación. Lo chocante, si se va más allá de la mera contemplación del Gobierno, es que siendo el PSOE un partido histórico, con numerosos afiliados y seguidores, viejos peleadores democráticos y corrientes internas que, en el pasado, marcaron diferencias, no se observa hoy un solo gesto de discrepancia frente a los discutibles planteamientos de Zapatero. Es como si la familia socialista practicara una modalidad laica de culto de latría que, desde Pablo Iglesias a Felipe González, no había disfrutado ninguno de los líderes de la formación.

En el rechazo a la conducta de Zapatero, en lo que se refiere a su obsesivo «proceso de paz» y cuantos episodios lo acompañan, se observan pocas diferencias entre socialistas sin cargo y próximos al PP. El rechazo es unánime; pero, por algún insondable efecto mágico, aquellos contienen su rabia y aplauden, si es necesario, hasta con las orejas. Alguna fuerza secreta hace que podamos volver a utilizar la valoración de «inquebrantable» para definir la adhesión borreguil y partidista a un jefe de Gobierno. El líder que se propone romper el Estado, federarlo o confederarlo -gran abstracción majadera-, consigue de los suyos, de quienes le votaron para lo contrario, un apoyo de difícil explicación. Deben de ser los hechizos verbales de una vicepresidenta, pudibunda ella, capaz de señalar como «bochornosas y obscenas» las declaraciones que sobre el caso ha emitido -tarde y mal, como de costumbre- el partido de la competencia. El ansia de unos y la desgana de los otros nos empuja hacia una suerte de caudillismo sin patria.

ZP, Ségol_ne, ETA y Boabdil
Por Juan Pedro Quiñonero ABC  4 Marzo 2007

LA gestión política dictada por Rodríguez Zapatero a Rubalcaba suscita reservas por todas partes, e inspira a Ségol_ne Royal una política diametralmente opuesta.

El New York Times se limita a tomar buena nota informativa: los «gestos» hacia ETA suscitan un largo rosario de manifestaciones de protesta, que pudieran agriarse peligrosamente. En París, Courrier International titula: «Zapatero, dispuesto a todo para salvar su proceso». Y resume la situación española con un artículo de Ángel Collado en ABC: «Ante el pánico permanente huida hacia delante la cesión convertida en norma de gobierno».

En Francia, el «modelo autonómico» de Zapatero inspira opiniones que van del palmetazo parlamentario a la defensa de posturas frontalmente opuestas. En Burdeos, Le Journal du Pays Basque (LJduPB) publica una extensa crónica de una visita electoral de la candidata socialista, Ségol_ne Royal, que comenzó a ser tratada cariñosamente de «Zapatera», antes de convertirse en «Robespierrette» (Robespierrita), alusión al patriarca del terror revolucionario, centralista y jacobino. En el «País Vasco-francés», la izquierda abertzale esperaba de Ségol_ne algún apoyo a la «descentralización» y la «autonomía regional». Según LJduPB, Ségol_ne ha defendido exactamente lo contrario.

LJduPB resume el mensaje de Ségol_ne hacia el «País Vasco-francés» con esta frase y titular: «¡Viva la República! ¡Viva Francia...!». Ante los temas autonómicos y regionales, la posición de Ségol_ne es muy simple: NO a ningún departamento vasco, NO a ninguna autonomía suplementaria.

Sobre el «modelo territorial» español, el Economist londinense publica una crónica titulada: «Madrid pierde poder; incluso si España todavía no es una federación». Y escribe: «Las disputas sobre el centralismo han endemoniado la política española desde el último suspiro de Boabdil. A unos les preocupa la creación de costosas e inútiles burocracias. Otros temen que las autonomías conduzcan a la separación, inexorablemente. Por ahora, los votantes no parecen preocuparse de todo eso».

Juan Pedro Quiñonero, REVISTA DE PRENSA

¿Necesidad o razón?
Por Germán Yanke ABC 4 Marzo 2007

«No le conviertas en un héroe», dijo Juan Carlos Rodríguez Ibarra al presidente Rodríguez Zapatero demostrando lo despistado que está. Y el presidente (solo o acompañado de otros, ya que el ministro del Interior carga sobre sus hombros la decisión, como si la hubiera tomado a solas, en su gabinete privado) convierte al preso De Juana en un héroe. ¿Un héroe el asesino de veinticinco personas? ¿El condenado por amenazas? Sí, porque para el nacionalismo vasco radical, y parte del que no se denomina así, parece no importar su biografía, sino que ahora sea el símbolo de los logros que se obtienen con la lucha (Juan María Olano, portavoz de Askatasuna). El símbolo y la oportunidad. Con desvergüenza que quizá se tenga merecida el Gobierno, lo que se autodenomina Movimiento Pro Amnistía decía el viernes que no van a pasarle a Rodríguez Zapatero «la bandera de la victoria por la cara», sino animarle a que resuelva otras «injusticias» de la política penitenciaria. El Gobierno vasco, con un método de colaboración con el de la Nación que ya es habitual, añadía que el especial régimen penitenciario de De Juana resolvía un problema creado por el propio gabinete socialista.

Olano no quiere zaherir al Gobierno con lo que considera una conquista porque espera otras y, para ello, evitará dar lo que llama «argumentos a la extrema derecha». Para Batasuna y ETA el enemigo es siempre «la extrema derecha» y a eso pretende reducir cualquier adversidad para sus objetivos, la ley incluida.

A nadie se le oculta que, antes y ahora, lo que ha querido destruir la banda terrorista y sus secuaces es el régimen de libertades de la España constitucional y todo eso (Estado de Derecho y ciudadanía incluidos) es, para ellos, la «extrema derecha». Un exabrupto que, lejos de esconder, revela más claramente su entraña totalitaria.

Pero no parece que vaya a ser lo que realmente merece la denominación de extrema derecha la que se oponga y movilice contra la decisión gubernamental sobre el futuro penitenciario del terrorista. Más bien, da la impresión de que una inmensa mayoría de ciudadanos, de todas las ideologías, se han sentido consternados y vejados por lo ocurrido. El Gobierno parece consciente no sólo de esa evidencia, sino del incremento del rechazo y, si el jueves Pérez Rubalcaba aseguraba que «muchos pensarán que no merece este tipo de tratamiento», el viernes la vicepresidenta se veía obligada a aceptar, en una declaración que no deja de tener elementos paradójicos, que la decisión es «difícil de entender» hasta el punto de que el Ejecutivo comparte «el rechazo» que conlleva.

La incertidumbre y lo imprevisible no están ahora del lado de Batasuna y los amigos de De Juana Chaos, que le visitan en el hospital de San Sebastián con un desparpajo que llama la atención, sino del modo en que el Gobierno va a encarar y encajar el indudable coste político de esta decisión. El presidente Rodríguez Zapatero ha alentado el «proceso» y ha sobrevolado los efectos ya conocidos de su imprudencia (como tuvo que reconocer en el debate parlamentario de enero) con el convencimiento de que la sociedad española terminaba aceptándolo todo a cambio de la promesa de la «paz». Pero quizá ahora se vea obligado a pagar las consecuencias de una decisión que, tanto por el carácter bárbaro del personaje beneficiado como por el chantaje visible que se ha desplegado hasta ahora, ofende más que otros requiebros políticos.

El Gobierno insiste en la «legalidad» de su decisión. Pero ya no se le oculta a nadie que el problema, al margen del análisis jurídico de la misma y del auto del juez de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional, no es la legalidad, sino los motivos por los que se ha adoptado, entre todas las posibilidades igualmente legales, la más beneficiosa para el terrorista, la que responde al chantaje de su huelga de hambre, la que reclamaba Batasuna. La opción, además, ha servido para que la organización ilegalizada se muestre victoriosamente impertinente con el Gobierno, para que el gabinete de Ibarretxe se envalentone y para que los ciudadanos españoles se escandalicen y se enfaden con Rodríguez Zapatero y los suyos hasta el punto de que la vicepresidenta Fernández de la Vega, como hemos visto, termine reconociéndolo. ¿Por qué, entonces?

Las razones «humanitarias» aducidas están más que desacreditadas tanto en las circunstancias políticas y penitenciarias en las que se ha tomado la decisión como en las inmediatamente posteriores. Hablar de motivos humanitarios cuando un preso ha decidido libremente una huelga de hambre para retar al Estado es ridículo. Hacerlo mientras el terrorista comienza con los caldos como paso previo para volver a su casa resulta patético. Las contradicciones del ministro Pérez Rubalcaba acerca de si sabía o no que el preso iba a comenzar a ingerir alimentos, como si la política penitenciaria fuera un procedimiento médico, acrecienta el absurdo.

¿Por qué, entonces? «No busques razón a la necesidad», dice Lear para defender lo superfluo. Se podría aventurar, como ya se ha hecho, que el Gobierno pretende a toda costa retomar o sostener si se ha retomado ya el malhadado «proceso», pero los gestos o las gestiones privadas que servirían para ello quedan claramente desbordados por una decisión de esta naturaleza, tan desproporcionada como enervante para una sociedad cuyo sostén necesita el Gobierno incluso para equivocarse, como se equivocó gravemente un día antes del atentado de Barajas.

Los beneficios conseguidos por De Juana parecerían encuadrarse, más bien, en un torbellino en el que el entusiasmo por lograr el «final dialogado» previa la conformidad y el entendimiento con Batasuna no repara en condiciones. La necesidad es avanzar, aunque este turbión de acercamiento a Batasuna deje en el camino los principios, el programa socialista, las resoluciones parlamentarias y a las víctimas. Como si la estrategia no fuera ya medida y todo se hiciera por si sale, al final, bien. Pero el camino iniciado da la impresión de que lleva a otro sitio.

Trampa mortal en Navarra
Alejandro Campoy Periodista Digital 4 Marzo 2007

La premisa ineludible es que Batasuna concurrirá a las próximas elecciones en la Comunidad Foral, se llame como se llame. La segunda premisa que permite hablar de trampa mortal es dar por supuesto que el socialista Puras pactará con quién haga falta para alcanzar el Gobierno. Por mi parte, tengo la total certeza de que ambas premisas son verdaderas.

Pues bien, el votante debería tener muy claros el próximo mes de mayo algunos datos que paso a ofrecerle a continuación:

1.- Batasuna ha vuelto a dejar meridianamente claro que sin Navarra, nada de nada. Ahora que ZP ha dado la suficiente muestra de debilidad, ya van a por todas. Y para ponérselo fácil al ejecutivo socialista, incluso se permiten "conceder" la posibilidad de crear una nueva autonomía dentro del Estado español y dentro del marco de la Constitución formada por País Vasco y Navarra. Para ello, basta con poner a Pelele Puras en el Gobierno foral, empresa bastante fácil de realizar. ¿Cómo?

2.- En las elecciones forales del 13 de Junio de 1999 Batasuna concurrió a las mismas estando vigente el anterior alto el fuego bajo las siglas de Euskal Herritarrok. Obtuvo nada menos que 47.271 votos de un total de 305.895 votos emitidos, en las elecciones navarras con mayor abstención de las habidas hasta la fecha. Ni más ni menos que el 15,5% de los votos válidos, y una representación de 8 escaños. No hace falta recordar que en 2003 Batasuna no pudo presentarse al estar ya ilegalizada.

3.- Recordemos ahora los datos de esas últimas elecciones (2003), y supongamos que Batasuna vuelve a concurrir a las mismas, también en una situación de "alto el fuego" (sic) y vendiendo paz a raudales como ya están haciendo casa por casa en todas las localidades navarras. Vamos a adjudicarle a Batasuna el mismo número de votos que el obtenido por EH en 1999, y vamos a sumar los de Aralar y PNV para realizar una estimación de los votos posibles de Nafaroa Bai:

UPN: 126.725
CDN: 23.437
*********
PSOE: 64.663
NAFARROA BAI: 46.424
IU: 26.834
BATASUNA: 47.271.

Las sumas son facilísimas: los partidarios de mantener Navarra como autonomía diferenciada dentro del Estado español, que se supone que son UPN y CDN, sumarían 150.162 votos, y los partidarios de incluir Navarra dentro del País Vasco formando una nueva autonomía sumarían 185.192 votos.

Resultado: gobierno del Señor Pelele Puras con apoyo de los demás grupos parlamentarios, inclusión de Navarra en el País Vasco, referéndum confirmatorio a celebrar en los cuatro territorios (Navarra, Gipúzcoa, Vizcaya y Álava) con lo que se aseguraría el sí, y comienzo del proceso de autodeterminación e independecia.

Los ciudadanos navarros verán lo que quieren a la luz de estas evidencias. El resto de los españoles tenemos muy claro lo que no queremos.

LA OFERTA PRO-ETARRA ES "UN CARAMELO ENVENENADO" PARA EL GOBIERNO
Jaime Ignacio Del Burgo resume el nuevo órdago de Batasuna-ETA a Zapatero: "Si quieres la paz, entréganos Navarra"
Para el diputado de UPN-PP, la exhibición electoral celebrada este sábado por la organización terrorista Batasuna-ETA en Pamplona demuestra, no sólo su impunidad, sino que "la clave" de la relanzada negociación "de paz" es Navarra. "Batasuna ha regalado al presidente un caramelo envenenado: si quieres la paz, entréganos Navarra", ha señalado Jaime Ignacio del Burgo a LIBERTAD DIGITAL. A su juicio, tras la excarcelación de Ignacio de Juana, del Gobierno de Rodríguez Zapatero "se puede esperar lo peor". Una clara mayoría de los españoles rechazan que el Gobierno haya cedido al chantaje del asesino no arrepentido de 25 personas, según reflejan este domingo dos sondeos para El Mundo y ABC.
Libertad Digital 4 Marzo 2007

El diputado por Navarra de UPN-PP, Jaime Ignacio del Burgo, ha declarado este domingo a LIBERTAD DIGITAL que el acto celebrado por Batasuna-ETA este sábado en Pamplona constituye "la demostración más palpable de que el presidente Zapatero está dispuesto a seguir adelante con su proceso de claudicación ante ETA pase lo que pase y pese a quien pese".

"Es una auténtica vergüenza –añadió– que un partido ilegalizado como Batasuna pueda organizar un acto político sin que ni el Gobierno, ni el Fiscal General del Estado ni el juez Garzón hayan hecho nada para evitarlo".

"La doctrina Garzón –continua del Burgo– que pretende hacernos creer que una cosa es la izquierda abertzale y otra diferente Batasuna y que no se puede privar a los miembros de Batasuna el derecho a ejercer sus derechos cívicos en el seno de aquélla ha permitido legalizar de facto y contra todo derecho a la organización proetarra. En el pabellón Anaitasuna (Pamplona)" –subraya el diputado de UPN-PP– "estaba la plana mayor de Batasuna, hablaron sus principales dirigentes y la propaganda del acto lo presentó como una continuidad con el celebrado en Anoeta donde se presentó la famosa propuesta cuya puesta en marcha aceptó el presidente Zapatero el pasado 29 de junio en su declaración del zaguán del Congreso".

"Como no hay mal que por bien no venga –afirma Del Burgo– el acto de este sábado sirvió para poner de manifiesto que la clave del proceso es Navarra y que sin su anexión a Euskal Herria en la forma que sea no habrá paz. Batasuna ha regalado al presidente un caramelo envenenado: si quieres la paz, entréganos a Navarra. Lo de la autodeterminación y la integración de los territorios vascofranceses puede esperar".

"Batasuna ha vuelto a situar la pelota en el campo del presidente" –concluye Jaime Ignacio del Burgo–.

"Sabemos" –señala– "que el presidente está dispuesto a hacer todo lo necesario para echar del gobierno foral a UPN. El pasado 15 de enero anunció su total coincidencia con la diputada Barcos, representante del frente nacionalista (Aralar, EA, PNV y Batzarre) que se esconde bajo Nafarroa Bai, y su voluntad a llegar a acuerdos y entendimientos. Si se llegara a formar el gobierno sextapartito porque UPN pierde la mayoría absoluta, Navarra quedará a merced de los deseos del presidente. ¿Está dispuesto a pagar el precio que le piden los terroristas? Será un verdadero escándalo que los votos socialistas de Navarra sirvan para alentar las aspiraciones de quienes no sólo quieren anexionar Navarra sino destruir España. Pero después de la infamia de De Juana Chaos, convertido en héroe victorioso de la resistencia abertzale frente al Estado opresor, se puede esperar lo peor".

Félix Ovejero Lucas:
«El Gobierno no parece reparar en que le otorga la condición de héroe moral al asesino De Juana Chaos»

ANTONIO ASTORGA. MADRID. ABC 4 Marzo 2007

Félix Ovejero Lucas_ Filósofo político y de la ciencia

Doctor en Economía, investigador invitado en diversas universidades norteamericanas, autor de obras imprescindibles como «La quimera fértil», «La libertad inhóspita», «Proceso abierto. Socialismo después del socialismo», «Nuevas ideas republicanas», o «Las razones del socialismo», Félix Ovejero construye una impecable e inmejorable crítica intelectual al nacionalismo en «Contra Cromagnon. Nacionalismo, democracia y ciudadanía» (Montesinos).

—En el afán de Zapatero de seguir negociando con los hombres de Cromagnon, la excarcelación del etarra De Juana supone la humillación del Estado ante el chantaje de un asesino de 25 seres humanos. A la indignada opinión pública se le esgrimen «razones humanitarias» para liberarlo. ¿Qué pensarán de esas «razones» los familiares de las 25 personas que no pudieron disfrutar de «razones humanitarias» cuando el criminal las asesinaba?
—No creo que haya que darles muchas vueltas a las razones de De Juana. Sobre lo único que no caben dudas es que él ha conseguido su objetivo; no sólo se va a su casa, sino que además con la conciencia de que lo consigue sin debililitar su causa, al revés, reforzándola y sintiéndose reforzado en ella. Lo llamativo es el caso del Gobierno. Es notorio que se avergüenza de las razones de su actuación. No cree que sean defendibles. Las que alega (también lo hizo Aznar, las humanitarias, no hay que convertirlo en un mártir) son falsas o falaces y le falta convicción al invocarlas, sabe que no funcionan. En esas condiciones el resultado final es el peor. El Gobierno no cree que su punto de vista sea defendible y, con sus balbuceos, no parece reparar en que le otorga la condición de héroe moral al asesino, el único que saca pecho. Quizá no estaría de más que nos acordáramos de la — atinada— inflexibilidad moral de la izquierda («ni olvido ni perdón») con los milicos argentinos o con Pinochet, quienes, en todo caso, volvían a sus casas sin hacer ruido, esperando que nadie se acordará de ellos, sabiendo que, perdonados o no, habían sido derrotados, formaban parte de la lista de los miserables. Lo preocupante de todo esto es que, me temo, éste será el tono general de la negociación. El Gobierno sin poder justificar sus acciones, sin creer en lo que hace, y los terroristas presentando los resultados, los que sean, como conquistas «ante el pueblo Vasco», como demostración de la justificación de la violencia y a ellos mismos como libertadores.

—¿Zapatero se cava su fosa electoral al negociar con ETA?
—Está en un camino sin salida y, cada vez peor, sin retorno. La reforma territorial se le descose por todas partes, con unas poblaciones indiferentes, y unas clases políticas en una carrera sin tregua que nadie quiere. Sólo le queda la negociación con ETA. ETA lo sabe y lo explota. En poco más de un año hemos pasado de discutir los problemas de reinserción a la agenda política de ETA. No se ven salidas sencillas a este embrollo: si se cede, por lo que se cede, y lo que acaso es peor, porque ETA se atribuirá —no sin razones— los méritos, y no volverá calladita a su casa como los franquistas al final de la dictadura, sino sacando pecho; y si no, volvemos diez años atrás, o peor, porque en el camino hemos perdido muchas cosas. Tendríamos que recuperar el sentido cabal de las palabras. Seguramente la mayor derrota que el PSOE se ha infligido a sí mismo ha sido aceptar la tramposa descripción nacionalista. Costará muchos años recuperarse de esa corrupción intelectual, si es que es posible.

—¿A qué se debe ese empeño de Zapatero en que nos arrojemos a la cara los muertos de la guerra?
—No se puede ignorar que, con todas sus sombras, la República encarnaba un ideal democrático que el franquismo truncó. Pero eso ya lo sabíamos todos. Nadie puede engañarse: la historiografía en España se había hecho desde ese punto de vista. Otra cosa es que queramos administrar la verdad histórica. La verdad no se decide por decreto. En Francia y en Italia la izquierda académica lo tiene bastante claro y, menos servil y sectaria, se ha rebelado frente a intentos parecidos. Como la gente más sensata aquí, también el PSOE. Otra cosa son los cortesanos. Conjeturo que, aquí sí, había una estrategia de aislamiento del PP, al que se quiere colocar la etiqueta de «franquista», una estrategia en la que podía coincidir con sus aliados nacionalistas, interesados en edificar sus mitos, entre ellos, por cierto, la fantasía de que la Guerra Civil fue una guerra contra Cataluña o el País Vasco. Pero, claro, a estos, en realidad, la verdad les incomoda: las traiciones nacionalistas a la República, antes y durante la guerra; la resistencia de Madrid y la brutal represión, sin equivalentes, en un Extremadura que algunos quieren presentar ahora como explotadora de los catalanes.

—¿La devoción de Zapatero por Cromagnon es, pues, una estrategia electoral de poder para marginar a la derecha competidora: para esquinar al Partido Popular?
—Seguramente ese es un efecto, aunque no sé si la intención. Las estrategias de aislamiento de la oposición, o de división, forman parte del juego político normal, pero a veces resultan peligrosas. El problema con los nacionalistas es que constituyen un aliado imposible porque no comparten la comunidad política de referencia. A ellos, el interés general de los ciudadanos les trae sin cuidado, y como no tienen que responder políticamente frente al conjunto de la población —sino solamente frente a su parte del electorado— siempre son caballo ganador. No olvidemos que los presupuestos generales del pasado año dependieron de si el catalán o el valenciano se llamaban lo mismo, es decir que lo que se iba a gastar en Sanidad en determinados sitios dependía de la reivindicación de alguien a quien sólo le preo-cupaba una parte del territorio. Para que la democracia apunte en sus decisiones a la Justicia es importante que se esté de acuerdo en la comunidad de referencia, en que todos los intereses se consideren igualmente atendibles. La consecuencia es que, seguramente en contra de lo que quisiera, Zapatero está debilitando la realización de principios de Justicia, los que la izquierda siempre había defendido.

—¿El supuesto «republicanismo» de Zapatero es contradictorio con el nacionalismo?
—Para el republicanismo los ciudadanos no tienen otro compromiso que la defensa mutua de sus derechos y libertades. Discutimos y deliberamos, y eso se traduce en una ley que asegura la libertad, una ley justa que impide que unos dominen sobre otros. Son los principios que han abastecido a las revoluciones democráticas. El socialismo era un ahondamiento en esos principios, una extensión de su aplicación. Pues bien, cuando la deliberación entre ciudadanos se sustituye por la negociación entre pueblos, se ha quebrado ese ideal de justicia y de democracia. No se atenderán los intereses justos, y sí los de quienes tienen poder para imponer los suyos.

—¿Por qué la izquierda ha abducido al nacionalismo separatista?
—No sé en realidad quién ha abducido a quién. En parte, supongo, por la inercia del antifranquismo. Una parte de la izquierda ha asumido el lenguaje nacionalista, identitario, y lo que es peor, se cree su descripción de la realidad. Sin ir más lejos, Cataluña, culturalmente, es mucho más diversa que el conjunto de España. Y sin embargo, las instituciones políticas son mucho más homogéneas en Cataluña —en donde las posibilidades de educación en castellano prácticamente están excluidas—. Lo peor es que la ignorancia de las ideas acaba en el maltrato del ideario, de lo que importa, no la metafísica unidad de España, sino los derechos de los ciudadanos.

—¿La ridícula participación en el Estatuto andaluz es una inflexión para el sentimiento nacionalista?
—En realidad el llamado «sentimiento nacionalista» es una recreación de clases políticas locales interesadas en extraer rentas políticas. Crean un problema (el reconocimiento de «los hechos diferenciales», cebados presupuestariamente) para el que se presentan como solución. Los catalanes eran los que más satisfacción mostraban con su autonomía, y en su mayoría no se autocalificaban como «nación». Y en lo que atañe a pautas de consumo, composición de apellidos, modelos de vida, los catalanes son un resumen bastante exacto de la realidad española. El 70 por ciento, en primera o segunda generación, tenemos nuestros orígenes fuera de Cataluña, y eso, supongo, algo tendrá que ver con la bendita identidad. Las supuestas identidades no son más que eso: unas gotas de realidad en un mar de supersticiones alentadas por unas clases políticas interesadas en rentabilizar las diferencias. Unas clases políticas sometidas a mucha menos criba que la clase política general del Estado. Los poderes locales permiten la vecindad, el clientelismo, influyen en medios de comunicación locales que dependen de sus asignaciones. No hay una realidad que reconocer; al revés, hay que reconocer que la realidad invocada es una irrealidad. La indiferencia de los ciudadanos ante los Estatutos que supuestamente iban a «reconocerlos» es la más rotunda confirmación de esa circunstancia.

—¿El hombre de Cromagnon es hoy, pues, el hombre nacionalista?
—Creo que fue Fernando Savater quien dijo que nacionalismo es la tiranía de los orígenes. Un origen, por supuesto inventado, se considera la genuina identidad —como si lo demás, empezando por la dictadura, pasara sin huella— y se quiere convertir en el destino. Muy poco sensato. Lo que caracteriza a la especie humana es escapar a esas constricciones, emanciparse de su herencia, de su tradición, hacerse libre. Lo otro conduce a las políticas de exclusión, a «los españoles de bien» de Franco o a esa estratregia nacionalista que, ante las preguntas, no dice: «¡Mire, yo discrepo de usted!», sino: «¡Usted es anticatalán!» Al que piensa diferente se le excluye. No hay argumento más reaccionario políticamente, y menos democrático o deliberativo.

—En «Contra Cromagnon» usted busca los soportes intelectuales del nacionalismo. ¿Los ha encontrado?
—La verdad es que, analíticamente, el nacionalismo tiene fundamentos muy endebles. Carece de teóricos importantes, de su Hobbes o su Tocqueville, o de su Marx. Es una perpetua repetición de tópicos. No se siente obligado a replicar a las críticas; al revés, cualquier crítica se entiende como una provocación, no a ellos, claro, sino a todos, a «la nación». El nacionalismo tiene que inventarse unos mitos, unas tradiciones...

—Como las inventó el aranismo...
—Sabino Arana era alguien del siglo XIX, errático, poco informado. Racista, es cierto, pero tales majaderías no eran tan excepcionales en Europa. Lo asombroso es que alguien se pueda reivindicar hoy heredero de Arana. Es lo inquietante.

—¿Y del catalanismo?
—La historiografía más reciente confirma que esa imagen de la España reaccionaria no liberal frente a la Cataluña progresista tiene unos cimientos históricos bastante débiles. Quienes hoy critican la Constitución porque habla de «la indisoluble unidad de la Nación española» parecen no conocer la constitución republicana, «un Estado integral». Ya firmaría yo un Estatuto catalán como el de la República, donde la educación en castellano estaba asegurada en Cataluña y Cataluña se consideraba región, en un momento en el que la composición demográfica no era ni remotamente parecida a la actual. Por cierto, que ERC practicaba entonces por la repatriación forzosa de los trabajadores emigrantes. Esa recreación histórica es el estado normal de todo nacionalismo, la mentira sobre la historia. Por ejemplo, en Barcelona se enteran de que existe la sardana en 1900. ¡Esas son nuestras tradiciones y nuestras herencias!

—¿Adónde vamos de la mano del nacionalismo de Cromagnon?
—Una de las consecuencias peores será el debilitamiento de los instrumentos de Justicia, que actúan para limitar la capacidad arbitraria que tienen ciertos poderes para imponerse. La fragmentación del Estado tendrá como primera consecuencia socavar nuestro menesteroso Estado del bienestar. Las autonomías entrarán en una carrera por ver quién baja los impuestos, debilita los derechos de los trabajadores y elimina la protección ambiental. Se perderá en el ámbito de la eficacia.

—¿Por qué desde el nacionalismo se odia tanto a España?
—El franquismo nos vacunó frente a la mitología nacionalcatolicista, frente al nacionalismo español. Lo único bueno de todo aquello. Lo absurdo es que la misma mitología se repita en mil sitios, y además se presente como progresista o antisistema (a cargo del presupuesto, eso sí). Asombra que los que nos recuerdan cada día la bandera de la Plaza de Colón cierren sus actos de partido con himnos patrióticos. ¿Qué diríamos si el PSOE concluyera sus actos con la bandera de España y cantando el himno español? Mire, el día que se aprobó el Estatuto se levantó la prensa para cantar con los parlamentarios. Siempre recomiendo que traduzcamos los ejemplos nacionalistas al resto de España. Cuando alguien me espeta: «Usted es españolista», le digo: oiga, yo no estoy defendiendo en Cataluña que la enseñanza sea exclusivamente en castellano —que sería la traducción—; yo no estoy defendiendo que la Administración me trate sólo en castellano —que sería la traducción—; y no defiendo que recuperemos las colonias —que sería lo equivalente a los «paisos catalans»—...

—¿Para las élites del socialismo, Galicia, País Vasco, Cataluña son naciones?
—En Cataluña sí, pero eso es su problema, cuando no su trampa. Desde cualquier definición inteligible de nación resulta difícil sostener que son naciones. Si nos atenemos a definiciones objetivas, que apelan a la identidad, ahí están los datos: García es el apellido más común en todas las comarcas catalanas; la lengua común y mayoritaria es el castellano. Si nos atenemos a definiciones subjetivas, a la existencia de conciencia nacional, una mayoría de catalanes no cree que Cataluña sea una nación. Pero no nos engañemos, se imponen las palabras porque llevan implícitas las conclusiones. Importa calificarse como nación porque la nación, según los nacionalistas, supone soberanía. Por supuesto, es más que discutible que haya identidades compartidas y que de ahí se siga un derecho especial al autogobierno. Pero ellos siguen los pasos, como si nada: primero, se inventan la identidad; después, se reclama el derecho.

—Hablando de la perversión del lenguaje —«proceso de paz», «diálogo» con terroristas...—, muchas de las víctimas del terrorismo no entienden que un presidente de Gobierno ande en tratos con una banda de asesinos encapuchados. ¿Es otra perversión?
—La perversión del lenguaje es asombrosa, y es asombroso que se entreguen ingenuamente a ello. Esa es una derrota política, intelectual, ideológica. El diálogo requiere un reconocimiento mutuo, lo que es difícil que se dé cuando alguien dice que si no le gusta cómo va la conversación me pegará un tiro.

El PSN se resigna a entregar Navarra al nacionalismo
MANUEL ERICE ABC 4 Marzo 2007

MADRID. Si el llamado «proceso de paz» había dado motivos al navarrismo político y social, ampliamente mayoritario en el sentir de los 600.000 habitantes de la Comunidad Foral, para preocuparse por las maniobras de nacionalistas y socialistas -las segundas más inesperadas que las primeras- hacia un futuro vuelco al frente del Gobierno navarro, los últimos acontecimientos han disparado todas las alarmas. No sólo por la percepción de que la polémica decisión del Gobierno de atenuar la prisión de De Juana Chaos -autor del asesinato que más conmovió a la sociedad navarra, el del concejal de UPN Tomás Caballero- va a reabrir las puertas de la negociación con ETA, sino porque los últimos guiños entre Otegi y Zapatero elevan ya a categoría de certeza lo que eran temores: que Navarra va a ser el desatascador de lo que la izquierda abertzale llama «salida al conflicto».

La inquietud no suele ser irracional. Más bien, la despiertan los hechos. Que la Comunidad Foral es la gran aspiración del vasquismo -y del radical en particular, que considera a «Iruña (Pamplona) la capital de Euskal Herria, la Jerusalén vasca», en palabra de Otegi - lo han demostrado los múltiples asesinatos en territorio navarro, lo constatan los escoltas que aún acompañan a cargos regionalistas y socialistas, y lo corroboran los muchos años de torpedeo nacionalista a todos los proyectos de desarrollo de Navarra, que, aunque han ido fracasando, han constituido una amenaza constante sobre la labor política en la Comunidad Foral.

La invitación de Otegi
Ahora, las cañas se han tornado lanzas. Para los expertos, el reciente mensaje de Otegi a Zapatero desde «La Vanguardia», a modo de renuncia a la lucha armada para conseguir la independencia a cambio de una sola comunidad vasco-navarra, ofrece la auténtica realidad. Respondiendo al compromiso que adquirió Jesús Eguiguren (PSE) en sus originales conversaciones con Batasuna/ETA, que avanzó este periódico ya en agosto de 2006, el líder batasuno recuerda el compromiso mutuo de facilitar la creación de un órgano común previo paso a la conformación de una única comunidad autónoma.

Lo que realmente ha preocupado ahora al partido hegemónico, Unión del Pueblo Navarro (UPN), que lidera el presidente Miguel Sanz, y a su socio de gobierno, Convergencia de Demócratas Navarros (CDN), de Juan Cruz Alli -en dificultades para renovar la mayoría absoluta por puro desgaste de gobierno-, ha sido la reacción de Zapatero y del candidato del PSN-PSOE a la presidencia del Gobierno navarro, Fernando Puras -de perfil moderado pero que de momento ha demostrado menos rebeldía que el secretario general del PSN, Carlos Chivite-, para quienes «hay un cambio de posición política» por el hecho de que Otegi «acepta el modelo del Estado español», aunque mantenga su ansia de fagocitar Navarra. Declaraciones que apuntan en una dirección cada vez menos errónea: que la ilegalizada Batasuna -o su futura marca, Izquierda Abertzale- tiene muchas opciones de acudir a las elecciones y que los socialistas no rechazarían gobernar con ellos. De hecho, en todas sus declaraciones, Puras no ha querido descartar nunca un posible pacto poselectoral con el nacionalismo vasco, ni siquiera con una Batasuna relegalizada.

Pelos en la gatera
Algún éxito habrá logrado la persistencia del PSE en los laboratorios de Moncloa y de Ferraz de que en una comunidad vasca que incluya a Navarra, los socialistas podrían ser el partido más votado. Lo que no tiene en cuenta esa (pre)visión es que el PSN se puede dejar demasiados pelos en la gatera, como apuntan todas las encuestas. Su fuerte desgaste por la corrupción que afectó a los gobiernos de Urralburu y Otano, sus enfrentamientos internos y sus más recientes dudas ante la presión nacionalista le mantienen desde 1999 en el peor resultado de su historia, 11 escaños, y sin visos de mejorar.

Los mismos sondeos parecen hacer buena la máxima de que flirtear con el nacionalismo no es ganarle votos sino reforzarlo: Nafarroa Bai -alianza de PNV, EA, Aralar y otros partidos menores- tiene serias opciones de superar a los socialistas. Quizá para Rodríguez Zapatero el «proceso» bien valga ese sacrificio, pero en cuestión de asaltos, Navarra ha dado muchos ejemplos históricos de rebeldía. Puede que el 27 de mayo la Comunidad Foral empiece a afrontar otra encrucijada.

oposición a la prisión atenuada
San Gil: «Ceder ante el chantaje de De Juana ha sido una indignidad de Zapatero»
La dirigente del PP advierte de que «la debilidad de un presidente» no puede hacer «tambalearse a los cimientos del sistema democrático»
IGNACIO MEDRANO i.medrano@diario-elcorreo.com/VITORIA El Correo 4 Marzo 2007

María San Gil hace a José Luis Rodríguez Zapatero único responsable de la «decisión política» de conceder prisión atenuada a Iñaki de Juana Chaos y trasladarlo al hospital Donostia de San Sebastián, donde el preso etarra se recupera desde el pasado jueves de la huelga de hambre que abandonó ese mismo día. La presidenta del PP vasco entiende que el jefe del Ejecutivo ha cometido una «indignidad» que no tiene precedente alguno en la historia de la democracia española, y reivindica el derecho de su partido a canalizar a través de una manifestación la «rebeldía cívica» que ha provocado esta medida. «Zapatero creerá que los demás nos tenemos que callar o amoldar a lo que él decide, y no es verdad», sentencia.

-¿Comparte la opinión de Esperanza Aguirre, que considera que este jueves fue el segundo día más triste de la historia moderna de la democracia española tras el 23-F?
-Fue un día funesto y nefasto para nuestra democracia. La inmensa mayoría de los españoles tuvimos una sensación de sorpresa, luego de incredulidad y luego de rebeldía cívica ante la decisión política que ha adoptado Zapatero de traer a De Juana al País Vasco. España tiene un Gobierno tan débil y tan poco gallardo que se pliega ante el chantaje de un terrorista. Eso ha calado de forma muy honda y muy profunda en los españoles de bien, que son la inmensa mayoría.

-Escuchando sus palabras, podría dar la impresión de que De Juana ha quedado en libertad.
-Es verdad que legalmente es una decisión que se podía tomar, pero también se pudo tomar la contraria. De Juana se puso en huelga de hambre con el claro objetivo de someter al Gobierno a un chantaje. ¿Estaba peor cuidado en el Doce de Octubre de lo que pueda estar en el hospital Donostia? Pueden intentar vendérnoslo como quieran, pero es una clara cesión ante un chantaje. Nunca en la historia de la democracia un Gobierno se había plegado al chantaje de la banda terrorista. Hace un mes hemos oído a Ortega Lara decir que, cuando estaba secuestrado, sabía que el Gobierno de Aznar nunca iba a ceder al chantaje terrorista. ETA también chantajeó al Gobierno con el secuestro de Miguel Ángel Blanco, y el Gobierno tampoco cedió en aquella situación tan dramática. Nuestro sistema democrático tiene unos sólidos cimientos que no se pueden tambalear por la debilidad de un presidente.

-Salvo el PP, todos los partidos han apoyado esta decisión.
-Pero no la apoyan diez millones de españoles, como poco, porque estoy segura de que muchos de los que votaron a Zapatero se sienten defraudados. Claro, la apoyan los partidos nacionalistas, que siempre han apostado por el eufemismo del final dialogado de la violencia, que sólo quiere decir pagar un precio político a la banda para que temporalmente, y mientras se sienta satisfecha, nos deje de matar. No nos asombra: no apoyaron la Ley de Partidos ni el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo.... ¿Si Ibarretxe es lehendakari por los votos del PCTV! Pero esta decisión es de Zapatero. Y es una indignidad.

-El Gobierno sostiene que no se podía convertir a De Juana en un 'mártir'.
-Se ha convertido en un mártir y en un héroe, no hay más que ver el recibimiento que tuvo en San Sebastián. De Juana no sufre una enfermedad terminal o grave... Es decir, no recoge los supuestos legales para concederle esta medida de gracia. Un hombre que, nos cuentan, roza el coma, ¿cómo puede bajar andando de la ambulancia e ir andando a su habitación? Una habitación en la que había quince personas. ¿Alguien que está a punto de morir o que está abocado al coma tiene a quince personas en su habitación? Por no hablar de la presencia de la novia, las duchas, los dos en la cama... Encima, pretenden tomarnos el pelo.

Manifestación
-El PP va a organizar una manifestación en contra de esta decisión. Con la reiteración de este tipo de convocatorias y la imparable escalada de descalificaciones entre los dos primeros partidos españoles, ¿no se corre el riesgo de tensionar en exceso a la sociedad?
-A mí me hace gracia el doble rasero. Antes crispaba Aznar, y ahora que la situación está infinitamente más crispada el responsable también es el primer partido de la oposición. Vamos a ver, se han convocado una serie de manifestaciones porque hay un sentimiento social que va creciendo de enorme descontento con la política antiterrorista de Zapatero. El drama es que antes, a las convocatorias que pudiera hacer la asociación mayoritaria de víctimas del terrorismo, íbamos el PP y el PSOE. Pero, ahora, la AVT tiene que movilizarse en contra de la política del Gobierno porque el Gobierno quiere negociar y pactar con los terroristas. Claro, la asociación de víctimas no tolera, no transige, y han convocado manifestaciones a las que nosotros hemos acudido encantados porque hemos compartido con ellos esta forma de ver. Ahora, con De Juana, estamos ante una decisión política y, como principal partido de la oposición, nuestra responsabilidad es encauzar esta rebeldía cívica en una manifestación. Porque tiene que verse en España que no estamos de acuerdo con lo que ha hecho el Gobierno. Zapatero ha tomado esta decisión él porque es el presidente del Gobierno y creerá que los demás nos tenemos que callar o amoldar. Y no es verdad. Vamos a ver, cuando gran parte de españoles se manifestaban en contra de la guerra de Irak, yo recuerdo que el sentir mayoritario de los medios de comunicación era 'qué bueno es que la gente vaya a la calle y que se escuche la voz del pueblo'. Pues apliquemos el mismo rasero ¿Por qué ahora nos parece mal?

-¿Cómo valora la concentración de protesta del pasado jueves ante la sede del Ministerio del Interior?
-De forma muy positiva. No hay que resignarse, esto tiene solución, hay una alternativa. Entiendo perfectamente esa rebeldía cívica de la gente, porque esto es una agresión a todos nosotros.

-La presencia de algunos símbolos y líderes de la ultraderecha en esas concentraciones, ¿no resulta contraproducente para el intento del PP de presentarse como un partido de centro derecha?
-Somos un partido de centro derecha y lo demostramos a diario. Es verdad que hay símbolos que no nos gustan nada y que siempre rechazamos su presencia, pero lo mismo que rechazamos otro tipo de símbolos. Los de la extrema izquierda nos parecen igual de malos que los de la extrema derecha. No tenemos una doble moral, pero otros se escandalizan cuando ven una bandera preconstitucional y no se asustan por la presencia de determinados líderes políticos que forman parte de ETA. De todas formas, tampoco hay tanto símbolo de extrema derecha, no creo que sea como para preocupar.

-El PP da por hecho que sigue adelante el denominado proceso de paz.
-Desde el minuto cero dijimos que el proceso estaba sumergido para esperar a que pasara la conmoción que existía tras el atentado de Barajas y que cuando pasara la conmoción -aunque no han esperado ni eso- afloraría a la superficie. En ningún momento hay voluntad del Gobierno de romper la negociación con ETA-Batasuna. El traslado y la prisión atenuada de De Juana es una prueba evidente. Esto sigue adelante. Y han matado a dos personas ¿eh? ¿Que el argumento de que ETA no mata se les ha caído!

EHAK
-El nuevo ministro de Justicia les replicó que «hacen falta pruebas y no valoraciones» para ilegalizar a EHAK.
-Estoy de acuerdo, pero pruebas hay más que de sobra. Desde su campaña, con un protagonismo absoluto de Batasuna, o con sus apoderados e interventores en las mesas electorales, que eran conocidos apoderados e interventores de Batasuna. Sus asesores y jefes de prensa son miembros de Batasuna, y en sus rondas de conversaciones el lehendakari no llama al PCTV sino que llama directamente a Batasuna. Además, si habíamos establecido la condena de la violencia como requisito mínimo para entender que un partido respalda los métodos democráticos, el PCTV ha tenido en este Parlamento hasta seis ocasiones para condenarla. No ha querido. ¿Eso es una prueba? Más que evidente. Pero la cesión con De Juana no termina con De Juana. Esto es un punto y seguido, y la siguiente será Batasuna en los ayuntamientos, y la siguiente será, si los navarros no lo impiden, Navarra incorporada a esa futura Euskal Herria que empezaría teniendo los cuatro territorios.

-Es evidente que tampoco cree a Fernández Bermejo cuando dice que el Gobierno recopila información sobre marcas electorales vinculadas a ETA y Batasuna, y que demostrará que no hay «pasividad».
-Teniendo en cuenta que forma parte del mismo Gobierno que nos dijo que nunca se sentaría con una Batasuna ilegalizada y que con violencia nunca habría diálogo... Es muy difícil ya que un representante de este Gobierno o el propio presidente tengan credibilidad. ¿Por qué no empiezan ilegalizando al PCTV? A lo mejor ilegalizando al PCTV a Batasuna empieza a preocuparle no poder presentarse. Hoy, ETA siente que ha ganado. Con la fuerza que les ha dado el ganar este chantaje al Gobierno, ¿cómo les vamos a decir que no se presentan a las elecciones?

-Ustedes no contemplan bajo ningún concepto la posibilidad de que existan 'dos Batasunas'.
-Me parece patético que partidos democráticos engañen a la sociedad intentando hacer creer que dentro de Batasuna hay dos almas, una buena y una mala; bueno, pues que la buena condene el terrorismo. Lo que no debería tener Batasuna en estos momentos es ningún tipo de protagonismo político, no habría que reunirse con ellos ni tener en cuenta sus declaraciones.

-¿No es novedoso que Otegi diga que el Estado no tiene que pagar un precio político por el fin de la violencia o que presente una propuesta autonomista?
-Yo no deposito mi esperanza de libertad en quienes son los responsables de que no seamos libres. Que Otegi diga de repente una frase en un contexto y queramos todos ya descubrir... Que lo diga claramente. ¿Pero si es muy fácil! ¿Si dan catorce ruedas de prensa al día! Esta situación ya la vivimos exactamente igual en 1998, con el Pacto de Estella. Entonces eran los nacionalistas quienes nos querían convencer de que había un cambio en ese mundo, pero ahora es mucho más dramático, porque ya no es el PNV el que pacta con ETA, ahora es el Gobierno de Zapatero. Resulta que los socialistas, convertidos a ideología pseudonacionalista, nos quieren convencer de lo mismo que ellos repudiaban en el año 98. Nadie tiene tantas ganas como nosotros de vivir en libertad y en convivencia, pero, ¿queremos ser libres o queremos vivir en una paz tutelada por ETA? Yo pretendo que mis hijos puedan entrar en un bar a tomar un pote y al lado estén los hijos de Otegi, si los tiene, y no pase nada. Ésa es la Euskadi por la que trabajo, no una Euskadi en la que mis hijos, por el hecho de ser hijos de una dirigente del PP, sean vascos de segunda.

-Todas las fuerzas políticas se muestran unánimes a la hora de criticar al PP. ¿Eso no les hace pensar en que, en algún momento, quizá tengan que modular su discurso?
-Yo no voy a hacer un discurso para agradar al PNV o a ERC. Si no les gusta significa que lo estamos haciendo bien, porque tenemos proyectos de país antagónicos. Tres años después de estar en la oposición, somos un partido unido, cohesionado, fuerte, al que esa soledad que tanto nos achacaban le ha dado la adhesión de muchas más personas que las que nos votaron en 2004. El día que los dirigentes nacionalistas nos alaben habrá que empezar a preocuparse. Será que te has plegado a sus intereses, porque los nacionalistas nunca se acercan a ti con voluntad de llegar a acuerdos.

-¿Pero ese discurso no condena al PP a gobernar única y exclusivamente con mayorías absolutas?
-Ya veremos. También decían en el año 96 que íbamos a ser incapaces de hacer gobierno y que Aznar no tenía madera de líder; en el 2000 tuvimos mayoría absoluta, y en el año 96 pactamos con el PNV, un PNV pre-Estella, claro.

«Sin Navarra no queremos nada»
Batasuna vuelve a recordar que su objetivo final es lograr un estado vasco independiente que incluya a la Comunidad Foral  Aboga de nuevo por una «transición» de carácter autonómico
Óscar Rekarte La Razón 4 Marzo 2007

pamplona- Batasuna presentó ayer en Pamplona su propuesta de «marco democrático para Euskal Herria». Y la novedad es que no hay novedad. Los abertzales revisten sus anuncios de gran solemnidad y convocan grandes actos en torno a los cuales crean grandes expectativas, como el de ayer en el Pabellón Anaitasuna de la capital navarra. Pero lo cierto es que el mensaje que lanzan una y otra vez es el mismo que vienen defendiendo desde hace más de cuarenta años: su objetivo, como repitió otra vez Arnaldo Otegi, no es otro que conseguir «un estado vasco, socialista y euskaldun» que agrupe no sólo al País Vasco, sino también a Navarra y a las provincias vasco-francesas. Territorialidad y autodeterminación, en el argot de la izquierda abertzale. Paradójicamente, hace sólo unos días, Otegi anunció que la paz no tendría «precio político» alguno.

El traslado de De Juana a un hospital donostiarra no ha rebajado ni un ápice, por tanto, sus pretensiones. Tampoco hubo, como manejaban desde algunos sectores políticos, petición pública alguna a ETA para que avance hacia su desarme. De hecho, no hubo en el acto ni una sola mención a la banda terrorista.

Como paso previo para llegar a la meta independentista, los batasunos están dispuestos a aceptar una autonomía conjunta del País Vasco y Navarra en el marco del «Estado español» y otra integrada por el País Vasco francés. Otegi exigió a Zapatero que actúe con «responsabilidad política y ambición histórica» para negociar su propuesta de autonomía y afirmó que ésta es la «única alternativa razonable» al «conflicto político». Y por si había dudas, el dirigente de Batasuna reiteró que la propuesta de autonomía conjunta es «la primera estación para la reconstrucción nacional y el camino que llevará a la independencia. Somos una nación con siete territorios y tenemos derecho a reconstruirla».

Además, advirtió de que Navarra es «el pilar de Euskal Herria». «Sin Navarra no queremos nada. Preferimos una autonomía de cuatro territorios para comprar garbanzos que una autonomía de tres territorios envuelta en un celofán de más y más competencias», advirtió.

Alternativa KAS
La propuesta presentada por Otegi no es nueva. Como ya se encargó de recordar el dirigente de Batasuna Joseba Permach el pasado 17 de febrero en el diario «Gara», la Alternativa KAS, planteada tras la muerte de Franco, y la Propuesta de Estatuto Nacional de Autonomía en torno a las conversaciones de Argel de 1989, ya incluían, como en esta ocasión, una transición similar de carácter autonómico, que, en palabras de Permach, «abre las puertas a todos los proyectos en Euskal Herria, también el independentista».

Por su parte, el también portavoz de la formación ilegalizada Pernando Barrena afirmó que la izquierda abertzale «tiene que estar en las elecciones» y para ello exigió «la derogación de la Ley de Partidos». Sostuvo, además, que esta derogación es necesaria para «permitir que el proceso de resolución del conflicto avance».

Además, Barrena dijo que era una día «de alegría para la sociedad vasca» por el traslado de De Juana y advirtió a Zapatero de que «es hora de terminar con la dispersión».

DESPLIEGUE POLICIAL FRENTE AL AYUNTAMIENTO
Suspendida la visita de Zapatero a Lorca por una protesta contra la gestión del Gobierno
Seguidores del PP corean gritos e insultos contra el Gobierno y su presidente
Simpatizantes del PSOE se concentran con el lema 'ZP, gracias por devolvernos la ilusión'
EFE El Mundo 4 Marzo 2007

LORCA (MURCIA).- Alrededor de 300 personas, según la policía local, han protestado frente al Ayuntamiento de Lorca (Murcia) por la anunciada visita del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que finalmente no llegó a producirse.

La protesta, convocada la noche anterior a través de mensajes SMS, tenía como objetivo manifestar su rechazo a la gestión del Ejecutivo aprovechando un acto de Zapatero en el Ayuntamiento con motivo de la clausura de la XII Asamblea General de la organización agraria COAG.

Los concentrados, entre los que había militantes del PP, corearon gritos e insultos contra el Gobierno y su presidente y ocuparon gran parte de la plaza de España, custodiada por numerosos agentes de policía y rodeada por vallas de seguridad.

Los críticos de Zapatero exhibieron banderas de España, algunas con signos preconstitucionales, además de pancartas con los lemas "Zapatero en Lorca y De Juana en su casa", "Zapatero embustero", "ZP traidor" y "Zapatero, en mi nombre no", en referencia al diálogo con ETA.

Junto a ellos, decenas de afiliados y simpatizantes del PSOE ocuparon también parte de la plaza con una pancarta en la que se leía "ZP, gracias por devolvernos la ilusión".

Entre estos partidarios del presidente estaba la mayoría de los integrantes de la candidatura del PSOE lorquino a las elecciones municipales de mayo.

En la concentración se produjeron momentos de cierta tensión cuando los partidarios del PSOE desplegaron su pancarta y dieron varias vueltas a la plaza, lo que fue contestado por los afines al PP con gritos e insultos contra el presidente.

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