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Recortes de Prensa     Miércoles 7 Marzo   2007

Una manifestación en defensa de la libertad
Raúl González Zorrilla Periodista Digital 7 Marzo 2007

EDITORIAL BLOG DEL PAIS VASCO

Más allá del posicionamiento ideológico del que se parta, cualquier ciudadano demócrata ha de convenir que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, aliado habitualmente con la estupidez manifiesta que representa Izquierda Unida o en comandita con la inmoral desvergüenza política que constituyen los partidos nacionalistas vascos y catalanes, se ha convertido en una gran maquinaria de poder contumaz en sus profundos errores, terca en sus decretos más escabrosos y empecinada en regir los destinos de la octava potencia económica mundial como si la labor de gobierno consistiera, únicamente, en satisfacer a todos en igual medida y dentro de un clima de fraternidad universal en el que víctimas y verdugos han de darse fraternalmente la mano.

La manifestación convocada por el Partido Popular para el próximo sábado en Madrid ha de ser una protesta masiva, rotunda y civilizada contra lo que en la práctica ha sido la puesta en libertad del asesino etarra Iñaki De Juana Chaos pero, sobre todo, ha de ser una movilización abrumadora de todos los demócratas españolas contra un Gobierno socialista que, amparándose en un presunto progresismo bobalicón e ignorante, está contribuyendo, como ningún otro Ejecutivo en los últimos treinta años, a fundir los pilares fundamentales del sistema democrático español, a trastornar el ordenamiento institucional de este país y, sobre todo, a arrastrar a los ciudadanos a un escenario de convulsión y de estremecimiento constante donde ningún referente ético se mantiene firme.

Desde que hace un año la banda criminal ETA anunciara un alto el fuego indefinido, la Administración de José Luis Rodríguez Zapatero ha volcado toda su actividad en satisfacer los deseos de los verdugos aún a costa de ignorar, despreciar y maltratar a las víctimas del terrorismo quienes, ante el asombro de otros gobiernos europeos, han sido acusadas por el Ejecutivo socialista en particular, y por los partidos de izquierda más indecentes de los que actualmente existen en Europa en general, de pertenecer a la ultraderecha, de hacer el juego a los antiguos “franquistas” y de sembrar el “odio y la confusión”. Hasta la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero a La Moncloa, con su inmensa carga de banalidad ética, de ortodoxia reaccionaria, de nadería intelectual y de frivolidad ideológica, semejante cinismo e impudor a la hora de tratar a quienes más han sufrido los ataques de la violencia criminal en este país solamente los habíamos visto en los nacionalistas vascos y, por supuesto, en los dirigentes de la ilegalizada Batasuna.

Más allá del posicionamiento ideológico del que se parta, cualquier ciudadano demócrata ha de convenir que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, aliado habitualmente con la estupidez manifiesta que representa Izquierda Unida o en comandita con la inmoral desvergüenza política que constituyen los partidos nacionalistas vascos y catalanes, se ha convertido en una gran maquinaria de poder contumaz en sus profundos errores, terca en sus decretos más escabrosos y empecinada en regir los destinos de la octava potencia económica mundial como si la labor de gobierno consistiera, únicamente, en satisfacer a todos en igual medida y dentro de un clima de fraternidad universal en el que víctimas y verdugos han de darse fraternalmente la mano.

Contra esta forma pusilánime, conformista, ignorante, falsaria y perversa de contemplar la realidad, y de gestionarla, es contra todos los españoles demócratas tenemos que manifestarnos el próximo sábado día 10 de marzo: contra el empeño del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, y de sus acólitos políticos, mediáticos y culturales, de convertir a los terroristas de hoy en los referentes políticos del futuro; contra la voluntad del Ejecutivo de socavar los pilares esenciales de la Justicia, incluso poniendo a los asesinos en la calle, en aras de satisfacer los deseos de los criminales etarras; contra el deseo del Gobierno de imponernos a todos los ciudadanos demócratas una sociedad devaluada en la que las instituciones son permanentemente moldeadas y manipuladas para adaptarse a los designios del partido en el poder; contra un Gobierno que entiende el sistema democrático del que todos los españoles nos hemos dotado como un coto privado de poder en el que todos aquellos que no comparten las posiciones ideológicas del gobernante son directamente arrumbados al baúl de una cada vez más poblada y ficticia extrema derecha; contra un Gobierno que desde su llegada a los centros de decisión no ha dejado de legitimar y de dar oxígeno a los elementos más obtusos y extremistas de la realidad social española: terroristas, afines a los terroristas, independentistas, ultranacionalistas, estalinistas, antiglobalizadores, ‘ocupas’, simples delincuentes callejeros y toda la corte de grupúsculos falsariamente izquierdistas que se mueven por las rutas mundiales del “turismo alternativo”; contra un Gobierno, en fin, que a fuerza de extender el espíritu del diálogo y de la bondad a todos los rincones del país, y del extranjero, ha terminado por sentar en la misma mesa, y a la misma altura legal, a demócratas, terroristas, fundamentalistas, totalitarios, demagogos y fascistas bajo el convencimiento, y esto es lo más grave, de que todos ellos poseen la misma legitimidad ética, ideológica y política.

Por todo esto, la participación en la manifestación del próximo sábado cobra una trascendencia fundamental solamente comparable a la que en su momento pudieron tener otras masivas movilizaciones ciudadanas como las que tuvieron lugar tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco o después de los atentados islamistas del 11M. Se trata, en definitiva, de lo que muchos ciudadanos españoles llevamos haciendo desde hace treinta años: de defender, una vez más, la democracia y la libertad.
Blog de Raúl González Zorrilla

El Presidente descompuesto, exaltado y contradictorio
Vicente A. C. M. Periodista Digital 7 Marzo 2007

No ha querido dar la cara ante el Congreso, aunque ha tenido que acudir al Senado y soportar las acusaciones que se le han planteado desde el PP. No sé si el mal humor se debe a su última visita a Marruecos y su total sumisión a la política del monarca alahuita. Todo puede ser, porque en un día, Zapatero ha cambiado la tradicional neutralidad española y apoyo a la decisión de la ONU, por la postura más imperialista de Marruecos sobre el Sáhara occidental. Quizás sea que en la Cumbre de presidentes europeos de la UE, le está esperando Frau Merkel, para comentarle un par de cosas sobre la OPA de EON a ENDESA y el intervencionismo descarado de este Gobierno. El caso es que sea como fuere, Zapatero estaba esta mañana preso de un nerviosismo , desencajado, exaltado en sus intervenciones y contradictorio en sus respuestas.

Todo su empeño ha sido cumplir su promesa de dar datos sobre la política de excarcelaciones y concesiones a ETA del Gobierno del PP durante el periodo 1996 - 2004. Y datos ha aportado todos los disponibles y que son públicos, pero sin aclarar las circunstancias de cada uno, sino dejando que la duda quedara como un comportamiento cínico del PP, al criticar lo mismo que ahora el PSOE y este Gobierno han hecho con el etarra de Juana Chaos.

Ante las propias contradicciones en las que caía, al final no ha tenido más remedio que llamar al entendimiento y reclamar que en el tema de la lucha anti terrorista los dos partidos principales deben ir de la mano. Rajoy, por su parte, ha hecho un llamamiento similar, pero mucho me temo que la sinceridad solo esté del lado que nunca se ha movido de la orilla del Pacto, el PP.

Zapatero está preso de los acuerdos con los nacionalistas. Zapatero es un rehén de sus propios compromisos previos con ETA y por ello, nunca puede volver al Pacto con el PP, porque quedaría en evidencia y perdería todos los apoyos parlamentarios. Así que no espero ningún movimiento de Zapatero, salvo seguir en su indigno camino de rendición, en el que solo parará por una debacle electoral en estas próximas elecciones municipales y en las autonómicas, sobre todo en la de Navarra. Las concentraciones del próximo viernes en toda España y la manifestación del próximo sábado en Madrid, serán un auténtico examen de selectividad que evidenciará la toma de conciencia y la indignación del pueblo español, independientemente de su ideología, respecto a la política de Zapatero con ETA.

Esta es la hora de que expresemos nuestro rechazo frontal y exijamos el cumplimiento de la Ley, no el "fraude" que se ha cometido dejando libre a un terrorista nada "inofensivo", sino soberbio, orgulloso y considerado héroe por sus camaradas. El sábado debemos todos acudir cívicamente y demostrar que Zapatero se ha equivocado y que el pueblo español no transige con rendirse ante ETA. Que los españoles tenemos orgullo para tener presentes a las víctimas, para saber que con los terroristas, no se negocia, sino que se les rinde y se les detiene. Por todo ello, debemos estar todos en esa concentraciones del viernes y en la manifestación del sábado en Madrid, que una vez más dará orgullosamente la talla de la dignidad de un pueblo.

Zapatero se escuda en Rubalcaba para no explicarse en el Parlamento
Editorial Elsemanaldigital 7 Marzo 2007

El Parlamento es, en democracia, el centro de la vida nacional. Los representantes del pueblo encarnan la voluntad general, y nada hay por encima de ellos. A esos hombres y mujeres se somete, en una democracia sólida y madura, cualquier cuestión que interese al conjunto del país, y con más razón cualquier problema de cuya resolución dependa el futuro del mismo.

El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, demuestra hoy miércoles con su actitud que no comparte este sencillo criterio democrático. Tras ser solicitada ayer por el Partido Popular la comparecencia de Zapatero ante el Congreso de los Diputados, el PSOE y sus aliados parlamentarios desecharon la petición. Zapatero no quiere explicar a los ciudadanos ni a sus representantes cómo y por qué el terrorista Ignacio De Juana Chaos ha obtenido beneficios penitenciarios de privilegio por decisión exclusiva del Gobierno.

El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, se presentará ante los diputados para explicar lo inexplicable. El PSOE ya ha anunciado su intención de justificar el caso De Juana con las medidas penitenciarias adoptadas por el Gobierno de José María Aznar durante la "tregua trampa" de ETA. Este intento está condenado al fracaso. Por una parte, aunque el PP hubiese actuado de modo incorrecto eso no legitima al PSOE para imitar el error. Por otro lado, si se va hablar más del pasado que del presente será la ocasión de recordar qué relaciones sostuvieron con el terrorismo los Gobiernos de Felipe González de los que el mismo Rubalcaba fue miembro.

El partido que negoció con ETA en Argel y que amparó los crímenes de los GAL difícilmente puede reprochar nada en el pasado a un partido como el PP, que llevó en sus dos legislaturas al terrorismo etarra al borde de la extinción. Hablar del pasado para no explicar qué se está fraguando ahora entre ETA y el Gobierno es una maniobra de intoxicación. No cabe dudar de la capacidad dialéctica de Rubalcaba, pero la endeblez de sus argumentos en el caso De Juana está asegurada. Precisamente por eso es él y no el presidente del Gobierno quien acude a responder ante la Cámara.

Zapatero ha unido su destino político al "proceso de paz". La salida de prisión de un asesino múltiple como De Juana no es fácil de explicar, y sólo se puede entender en un contexto de negociaciones y concesiones entre el PSOE y los terroristas. Pero una cosa son los cálculos electorales a medio y largo plazo y otra muy distinta el descontento que sienten amplios sectores de la ciudadanía, más allá de etiquetas políticas. El presidente se esconde porque la verdad causa indignación entre la gente de la calle.

El argumentario del PSOE
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 7 Marzo 2007

En el Gobierno son muy conscientes de que no pueden defender ni acercarse mínimamente al personaje Ignacio de Juana Chaos. Algún balbuceo como que “estaba con el proceso” y “por la paz” han sido rápidamente desechados por volverse como un “boomerang” contra quien ose pronunciarlos. El personaje es odioso, cada vez más, y la reacción primaria ante él y lo sucedido es de profunda repugnancia.

Por ello la línea argumental ha variado . Ahora se escenifica en tres apartados muy concretos, tres pivotes alrededor de los cuales y sin salirse ni un milímetro, el PSOE esta dando muestra de rocosa solidez en su "aparato" y terminales mediáticas, giran todo su discurso:

A) Insultarlo, manifestar la más profunda repugnancia y luego decir que se ha hecho lo menos malo para no convertirlo en mártir, para que no se muriera o con toda crudeza porque entonces ETA volvería a matar. Es la línea argumental iniciada por Ibarra con aquel “cabrón” de entrada para de salida decir : “suéltalo”. La han seguido Bono y los barones desterrados y más alejados de circulo de hierro zapatarista que en esta ocasión y dada la hondura de la respuesta popular han preferido cerrar filas con el Gobierno.
El elemento final del argumentario es el más grave de todos. El más perverso sin duda y el más esclarecedor . Darle a ETA lo que pide porque si no mata. ¿Nos damos cuenta del alcance, de lo que ello significa y lo que conlleva? . Les dejo la respuesta .

B) El PP también lo hizo, o parecido o similar o algo así. Será el video de Pepiño. Las excarcelaciones de otros presos con enfermedades terminales como Esteban Esteban Nieto, que murió a los pocos meses de una enfermedad terminal. Como esa primera entrega no ha encontrado mucho eco , ahora se deriva a la segunda. Cuando Ortega Lara hubo acercamientos de presos . Ortega Lara estuvo preso más de 500 días. Hubo más bien críticas de inhumanidad porque no se cedía. Acercamientos ha habido siempre, individualizados, pero no excarcelaciones exigidas mediante chantaje publico.

C) La oposición a la medida es un tumulto de derecha extrema, que es venir a decir que es extrema derecha, que es ultra, es franquista y en suma viene a hacer el teorema de Pitágoras versión Ferraz: Es una manifestación de “fachas”, el PP es “facha”. Es el argumento que más cala. Y en el PP lo saben. Algunas voces tan vocingleras como persistentes, algunas actitudes de su propio territorio y algunos exaltados dan munición a este simplista pero eficaz mensaje. Por ello Rajoy, para el sábado, se está poniendo la venda antes que la herida.

Personalmente creo que este argumentario es profundamente endeble, defensivo a ultranza y que culpar de todos los males al perverso PP puede tener hasta un efecto contrario de dejarle a el todo el santo y la pena de la oposición a algo tan profundamente impopular y que ha indignado a la sociedad española.

Creo sinceramente que decir la verdad es el único camino. E intuyo que es lo que se niega el Gobierno a decir. O bien porque no tiene una verdad completa y solo esbozos de por donde va a ir y porque no se atreve a decirle a la opinión publica cual es su verdadera estrategia.

Pues bien, si planteara a la ciudadanía cual es esa estrategia, con toda crudeza, tal vez podría encontrar mucha más comprensión de lo que cree. Porque somos mayores y con mayoría de edad democrática . Pero para decidir tenemos el derecho de saber. Y ese es el problema . Que nuestro Gobierno no nos dice que va a hacer en la lucha antiterrorista, ni en relación con HB, ni con Navarra, ni con nada. El mantra de “paz” y “dialogo” se agota. Los ciudadanos españoles ya sabemos que los del PP son todos unos fachas, pero nos importa mucho más saber que piensa caber y que hace nuestro Gobierno. Y sobre eso no sabemos absolutamente nada.

Déjense de argumentarios de Agitación, Prensa y Propaganda y prueben a decirnos la verdad. A lo mejor hasta los comprendemos. Yo ahora, no.

¡Libertad!, ¡Libertad!

POR MARÍA SAN GIL ABC 7 Marzo 2007

No nos rendimos. Quienes plantamos cara a ETA en el País Vasco y hemos visto caer asesinados a compañeros y amigos sabemos que la resignación y el desistimiento son el peor antídoto contra ETA y su entorno político y social, tan responsables como los pistoleros de la falta de libertad y tan decididos a llevar hasta el final su quimera de un Estado «vasco, socialista y euskaldun», gobernado manu militari por ETA.

Precisamente porque reivindicamos algo tan elemental como la libertad, pluralidad y convivencia en Euskadi, por eso vamos a estar el sábado en Madrid en la manifestación que el Partido Popular, con Mariano Rajoy a la cabeza, ha convocado bajo el lema «España, por la libertad. No más cesiones a ETA».

Tanto el lema como la iniciativa son oportunas y acertadas. Y lo son por el cúmulo de cesiones que Zapatero ha realizado al mundo de ETA desde que llegó a La Moncloa hace tres años y dio por finiquitado el Pacto por las Libertades que él mismo había firmado, y por la disposición, más que evidente, a entenderse con ETA-Batasuna y pagar un precio político por el «final» del terrorismo.

El PSOE hace mal en revisar ahora la política del PP para justificar decisiones como la de De Juana. El Gobierno de Aznar es el que más hizo por combatir a ETA y reparar a las víctimas. Es un ejemplo indiscutible de firmeza y sólo así puede ser visto. Las explicaciones las tiene que dar ahora Zapatero por haber malogrado la política más eficaz en el debilitamiento de ETA y sus apoyos.

Zapatero debe explicar a los españoles por qué ha cambiado el Pacto contra el Terrorismo por el diálogo, el pacto y la negociación con ETA-Batasuna. Y por qué se ha pasado al campo de juego de los nacionalistas, que nunca han abogado por la derrota sino por lo que ellos llaman el «final dialogado» de ETA.

El Gobierno ha alegado razones «legales y humanitarias» para excarcelar a De Juana, pero el propósito verdadero de Zapatero es mantener el proceso de negociación política con ETA pese a que nunca se han cumplido las condiciones mínimas de «ausencia de violencia» que el propio Gobierno se impuso. Zapatero quiere borrar con típex los asesinatos del atentado en la T-4 de Barajas y la muerte última de Ambrosio Fernández por una acción de terrorismo callejero, como parece que quiere borrar con típex artículos de la ley de Partidos para que Batasuna pueda estar en las elecciones.

Será el Gobierno el que tenga que reflexionar sobre el descontento que su política contra ETA ha generado no sólo en las víctimas sino en la mayoría de la sociedad española. Zapatero, Rubalcaba y Blanco deberían mirar en su propio partido para medir el rechazo que produce su viaje a ninguna parte de la mano de ETA-Batasuna. El Gobierno es responsable de liberar a De Juana y debe serlo también para recibir las críticas de la sociedad.

Desde el PP ni apoyamos en su día el GAL ni apoyamos ahora la vía del pacto con los terroristas. El único camino para erradicar el terrorismo es el que ya hemos transitado juntos antes los dos grandes partidos: la aplicación de la Ley y la firmeza democrática. Por eso, quienes en el País Vasco sufrimos la coacción terrorista y sabemos que España y la Constitución son garantía de convivencia y pluralidad, estaremos el sábado en Madrid para exigir el final definitivo de las cesiones y lanzar al aire un solo grito: ¡Libertad!

Manifestación del PP
El talante de la amenaza
Ignacio Villa Libertad Digital 7 Marzo 2007

Cuando un presidente del Gobierno se lanza públicamente, y desde un país extranjero, a amenazar con rescatar historias del pasado del principal partido de la oposición, es que está bien cerca del colapso. Si además eso que se recupera de nuestra historia reciente es mentira, es que la situación se le ha escapado ya de las manos al PSOE.

Zapatero se encontraba en Marruecos en una cumbre bilateral, en la que ha vuelto a tirar a la basura el consenso que ambos partidos han compartido durante nuestra historia democrática de defensa de la autonomía del Sahara frente a las pretensiones de Marruecos. En la rueda de prensa ha aprovechado para arremeter contra el Partido Popular, amenazando con publicar datos secretos de la política penitenciaria de la época de Aznar. Con estas afirmaciones, Zapatero ha aireado una forma de hacer política más cercana al matonismo que a la actitud que debe tener un Gobierno democrático de un país de la Unión Europea.

La reacción del presidente del Gobierno es infantil, soberbia, tosca, zafia e inaudita. Debe verse en una situación francamente mejorable cuando se ve necesitado de atacar de una forma tan desaforada al Partido Popular en un flanco que, junto a la política económica, supone el punto más fuerte de éste.

Mientras Zapatero amenaza, el portavoz parlamentario López Garrido afirma, y sin ruborizarse, que la manifestación del sábado 10 de marzo ha sido convocada por el Partido Popular para tapar el juicio del 11-M. Es difícil pensar en un argumento más ridículo. ¿Se puede ser más inepto? Aparte de Pepe Blanco, que es un verdadero galáctico de la especialidad, no creo recordar a nadie diciendo más tonterías en un menor espacio de tiempo. Siendo cierto que López Garrido nunca se ha caracterizado ni por su brillantez ni por su lucidez, no era predecible que alcanzara estas simas del pensamiento. Aunque sólo fuera por una mera cuestión de oficio, nadie podía pensar que López Garrido llegara a este punto.

Lo cierto es que viendo y escuchando a unos y a otros la conclusión es clara: el Gobierno y el PSOE están fuera de sí. Han perdido los nervios. Y en ese estado se han lanzado a un debate que cualquier persona en su sano juicio concluiría que no les conviene en absoluto. El Gobierno está dispuesto a mirar al pasado de la lucha antiterrorista. No deja de ser curioso, pues en ese terreno tienen mucho que perder. ¿Quieren que hablemos de los GAL? Pues venga.

El penúltimo pulso
Lorenzo Contreras Estrella Digital 7 Marzo 2007

Ha cambiado el sentido del pulso. Resuelto a favor de ETA el que De Juana le echó al Gobierno, ahora le toca al PP, como partido principal de la oposición (en realidad la única oposición legal), tratar de doblarle el pulso, ya de otro signo, al mismo Gobierno. Esta vez el Gobierno no está solo. Cuenta con la “comprensión” de los nacionalismos ibéricos, empezando por la banda terrorista y su entorno. En realidad, quien está solo es el PP con sus diez millones aproximados de potenciales votantes y su amplia militancia. Una parte de la Iglesia católica le apoya, acreditando, eso sí, su propia división interna. El cardenal arzobispo de Toledo y primado de España sobre el papel, monseñor Cañizares, ha calificado de “terrorismo refinado e inteligente” el ayuno chantajista de Iñaki de Juana, convertido en héroe nacional vasco. El estratega del ayuno descansa ahora y se repone de su abnegada dieta en el hospital “Donostia” de San Sebastián, que es tanto como decir casi a domicilio.

Todo se va complicando en España, aunque hay una significativa parte de la población que prefiere mirar hacia otro lado, como si “la cosa” no fuera con ella. El “aquí no pasa nada” intenta imponerse. Pero los hechos son tercos y una significativa y peligrosa tensión política se manifiesta y se extiende.

La movilización del próximo sábado en Madrid, alternada con un prólogo de concentraciones en otros puntos de la geografía española, ofrece características de tanteo preelectoral. El Gobierno sabe, y ZP más que nadie, hasta qué punto ha sucumbido a las exigencias de ETA, con un primer pago político a la organización etarra bajo la forma de excarcelación camuflada de Iñaki de Juana. Y en consecuencia, el PSOE se moviliza también en el terreno de la propaganda propia, fundamentalmente orientada hacia el “tú más” o el “tú también” respecto al trato con los presos etarras en otro tiempo. O sea, evangélicamente, el que esté libre de pecado que tire la primera piedra. El problema para el Gobierno y su partido sería que el primer lanzamiento, mientras los demás se inhiben, correspondiera a ETA, y no con una piedra, sino con alguna que otra bomba o “acción armada”. O callejeramente excesiva.

Mientras la violencia aguarda su turno, si es que lo aguarda, el PP va a intentar hacer pedagogía con un despliegue de motivaciones, un arsenal de argumentos justificativos de su conducta en el pasado —a veces tibia— frente a ETA. El lema escogido para la movilización-manifestación del sábado contiene un mensaje de aceptación general: “España por la libertad y contra las concesiones a ETA”. ¿Quiénes pueden rechazar esta apelación? Pues sencillamente quienes sólo ven derecha y extrema derecha en los protestatarios, entendiendo que el PP, convocante de la movilización, es un factor contaminante que invalida la neutralidad del intento. La dificultad que los organizadores van a encontrar para que la movilización no se deteriore con infiltrados portadores de símbolos preconstitucionales y gritos o exteriorizaciones interpretables como desahogos patrióticos franquistas será, y lo es ya, importante. Una bandera rojigualda “con el pájaro”, por ejemplo, tiene para algunos, o muchos, perdida batalla propagandística frente a la tricolor republicana.

Frente a posibles “infiltrados” de un determinado color ideológico no sería prudente excluir de antemano la presencia de provocadores de otros colores y orientaciones partidistas, en un proyecto reventador. El ciudadano incoloro e inodoro —ojalá que no insípido— tiende a diluirse con su mayoría discreta y civilizadamente indignada en al marejada de las pasiones. Es muy posible que prefiera quedarse en casa. Mala cosa si se piensa en la manipulación de los números y, sobre todo, en el contraataque de ciertas televisiones, porque entonces entraremos en lo de siempre: las guerras mediáticas, tantas veces creadoras de confusión y crisis de la de la imparcialidad. Y a la verdad objetiva se le da matarile.

Los riesgos de remover el pasado
Editorial ABC 7 Marzo 2007

INCAPAZ de encontrar argumentos convincentes para justificar los beneficios penitenciarios a De Juana Chaos, el PSOE sigue empeñado en practicar la oposición retrospectiva. Se trata de una actitud insólita en una democracia madura. Rodríguez Zapatero y los suyos temen sin duda la reacción de una opinión pública indignada, pero la estrategia de mirar hacia el pasado es fiel reflejo de su desconcierto. Ahora anuncian un documento que realiza una lectura sesgada de la política penitenciaria en la etapa de Aznar y buscan implicar a los ministros de Interior del PP (incluido el propio Mariano Rajoy) en precedentes imaginarios para justificar lo injustificable.

Por muchas argucias que emplee José Blanco y por muchos datos que intente utilizar Pérez Rubalcaba ante la comisión correspondiente del Congreso, lo único cierto en términos objetivos es que no hay ni un solo precedente de cesión del Estado ante el chantaje de ETA. En rigor, el único caso comparable en sus propios términos con la situación actual se resolvió con una actitud de firmeza del Gobierno presidido entonces por Felipe González, que no cedió ante la huelga de hambre del miembro del Grapo José Manuel Sevillano, fallecido en prisión. La lectura de las opiniones formuladas entonces en algunos medios resulta muy ilustrativa. Llama también la atención el cambio de criterio de Felipe González, que ahora intenta echar una mano a Zapatero en contra de su propia y acertada decisión cuando ejercía la máxima responsabilidad gubernamental. No es cierto -como señaló hace unos días el ex presidente en relación con la puesta en libertad de De Juana Chaos- que él habría hecho lo mismo, porque cuando tuvo oportunidad de hacerlo, en un caso similar, sencillamente no lo hizo.

El Ejecutivo no sabe cómo explicar a los ciudadanos un acuerdo que no sólo es contrario a los principios más elementales de la ética pública y del Estado de Derecho, sino que también vulnera la letra y el espíritu de las normas que regulan los beneficios penitenciarios. Afirmar que los gobiernos del PP fueron débiles contra el terrorismo etarra es una falacia de tales dimensiones que no se la van a creer ni siquiera los más convencidos. Procura ahora Zapatero pasar al contraataque, pero es incapaz de ofrecer razones y los ciudadanos no se van a dejar engañar mientras De Juana Chaos se recupera sin problemas en el hospital. El Gobierno ha roto de forma consciente y deliberada todos los puentes de entendimiento con la oposición y ha cambiado una política antiterrorista basada en criterios de Estado por un enfoque del problema en términos de táctica de partido. Se empeña ahora, con la mirada puesta de nuevo en el pasado, en una falaz campaña de acoso contra el PP. Error de bulto, porque en materia antiterrorista, el PSOE, por su propio interés, haría bien en no remover el pasado.

Terrorismo, diálogo y comprensión
Miguel Ángel Loma minutodigital 7 Marzo 2007

Es admirable el espíritu conciliador y de perenne diálogo que, pese a todo, siguen manteniendo ciertos grupos con la banda terrorista etarra. Por su persistente y comprensiva posición destacan tres colectivos muy influyentes: los nacionalistas separatistas vascos (incluida su militante clerigalla), los comunistas (sea cual fuere la etiqueta con que ahora se presentan en sociedad), y los voceros de la farándula progresista (muy cercanos ideológicamente al grupo anterior). Curiosamente, estos colectivos coinciden con los mismos que han sido más respetados en sus carnes por los asesinos etarras; lo que demuestra que cuanto más ajenas nos resulten las víctimas, más fácil nos resulta predicar la generosidad hacia sus verdugos.

La anterior conclusión explica también la sorprendente mutación de espíritu que se opera en esos mismos grupos cuando se trata de «sus» víctimas. Entonces comprobamos que ni un amplísimo transcurso del tiempo mueve sus corazones a la reconciliación y al perdón que tanto aconsejan a los demás; y cómo sus actitudes, sumamente comprensivas, se tornan en rabiosa y perpetua reivindicación de una justicia imprescriptible cuando se trata de víctimas que consideran integrantes de su patrimonio. Aún más, si de ellos dependiese viviríamos en un continuo y permanente recuerdo de esas víctimas.

Este mismo fenómeno de transformación de actitudes explica el doble talante de nuestro inefable presidente de Gobierno: capaz de predicar por medio mundo la alianza entre culturas, religiones y civilizaciones más dispares y distantes, a la vez que ejerce una política sectaria y discriminatoria con la gran masa de compatriotas que se resisten a doblar la cerviz ante su discurso. Capaz de perdonar y olvidar los asesinatos más recientes transformándolos en trágicos accidentes, al mismo tiempo que remueve las fosas del pasado para lanzar los cadáveres de media España contra la otra media.

A veces unas sencillas palabras arrojan más luz que mil estudios de eruditos politólogos: «A mi me gustaría preguntarle al presidente del Gobierno... si la asesinada en vez de mi hija hubiesen sido sus dos hijas..., si estaría dispuesto a sentarse con sus asesinos. Seguramente, no». (Toñi Santiago, madre de Silvia, la niña asesinada en Santa Pola, Alicante, el 4 de agosto de 2004 por la banda terrorista ETA).

Cambio de régimen
Convencer a la mayoría o preparar la resistencia
Alberto Recarte Libertad Digital 7 Marzo 2007

Tenemos un presidente del Gobierno y unos partidos políticos (PSOE, IU y los nacionalistas) que no respetan las leyes. No cumplen la Constitución y creen que España como Nación es un error histórico y que ahora es el momento de trocearla como Estado. Por eso han aprobado el Estatuto catalán y han pactado con Batasuna-ETA, la excrecencia armada del nacionalismo vasco, cuyas acciones violentas son justificadas unos días por unos y otros por otros. Rodríguez Zapatero, el libertador de De Juana Chaos y amigo de Otegi, el dirigente de Batasuna, a quien considera un hombre de paz, tiene, por más alucinante que parezca, planteamientos guerracivilistas. Cree que hay que reanudar el enfrentamiento entre las dos ya inexistentes Españas, para que ahora ganen los partidos de izquierda y los nacionalistas. Y está dispuesto a aceptar la violencia de ETA, como demuestra su comportamiento tras el atentado de Barajas. Que la España del siglo XXI sea totalmente ajena a esos planteamientos rupturistas ni le importa ni le interesa. Él es y actúa como un revolucionario que desprecia el ordenamiento jurídico.

Sabe Rodríguez Zapatero, y saben sus aliados, que sólo el PP sigue defendiendo España como Estado y como Nación; por eso necesitan destruirlo. Y la forma más eficaz de hacerlo, como siempre con cualquier partido político, es crear disidencias internas. En el caso del PP, los disidentes son un grupo de altos dirigentes que creen excesivo y poco electoralista el discurso nacional de su partido aunque sea compartido, eso sí, por la inmensa mayoría de los militantes y de los votantes. Para el Gobierno, el enemigo a batir son Esperanza Aguirre, Acebes y Zaplana, demonizados por los medios de comunicación de la izquierda, de los nacionalistas y de los pobres de espíritu.

Sólo un rotundo triunfo electoral del PP, ahora en las municipales y autonómicas y después en las próximas generales, puede parar el proceso de descomposición del Estado español. Recomponerlo es harina de otro costal. Sería necesario un nuevo proyecto constitucional, un referéndum y volver a ganar por mayoría absoluta otras elecciones generales inmediatas.

Es muy posible que lo que he expuesto en los párrafos anteriores le suene a chino a muchos españoles. Y no porque sean pasotas o irresponsables. Simplemente ese discurso político es complejo y las necesidades personales, las preocupaciones familiares y el trabajo diario llenan la capacidad de reflexión de muchos votantes, que no imaginan las consecuencias, en sus vidas personales, de la ruptura del Estado español y no terminan de creerse que Rodríguez Zapatero no sea sólo falso y mentiroso, sino que su objetivo sea la destrucción del Estado español.

Si los que defendemos la Constitución, y a nivel de representación política sólo lo hace el PP, no ganamos con claridad las dos próximas convocatorias electorales, nos encontraremos con un escenario mucho peor que el actual. Rodríguez Zapatero y sus aliados actuarán como lo hizo el partido nazi tras ganar las elecciones de 1933. España se habrá convertido en una parodia, latinoamericanizada, de lo que significaron el fascismo y el nazismo en los años treinta del siglo pasado. Y en esa tesitura hay que preparar la resistencia. A nivel personal y a nivel político. Porque, como ha demostrado repetidamente la historia de la España moderna, cuando los españoles se den cuenta de lo que han hecho con su vida y su futuro, reaccionarán. Como lo hicieron los pueblos de toda España tras contemplar, sin darle importancia, la invasión francesa de 1808 hasta el 2 de mayo. No hubo reacción a nivel popular hasta esa fecha porque la invasión había sido bendecida por los dirigentes políticos de la época, los Borbones –padre e hijo–, los intelectuales, y la burguesía acomodada, a los que posteriormente se identificó como afrancesados. Digo preparar la resistencia, porque España como Estado no podrá funcionar durante unos años, pero la Nación española no habrá desaparecido y serán mayoría los que pedirán –en un futuro indeterminado– la reconstrucción política de España.

Y preparar la resistencia porque el modelo vasco, de partido nacionalista que condena la violencia pero cuya policía –siguiendo las instrucciones de su Gobierno– permite la impunidad al entorno de ETA-Batasuna, se extenderá. Y se perseguirá no sólo a los que, como en Cataluña, pretenden hablar en español, sino a todos los que no se identifiquen con los regímenes totalitarios que nos quieren imponer.

Y cuando esos comportamientos sectarios sean cotidianos en la España no enferma de nacionalismo, la mayoría de los españoles reaccionarán, buscando, nuevamente, el imperio de la ley y el restablecimiento del Estado de Derecho. Y, además de nuestra propia experiencia histórica, tenemos ejemplos cercanos, en Europa, de rebeliones cívicas no violentas que han logrado reformas constitucionales y elecciones generales libres frente a comportamientos totalitarios de sus gobernantes. Porque, para desesperación de los Rodríguez Zapatero de turno, España, hagan lo que hagan, seguirá existiendo como Nación y la mayoría de los españoles querrá que vuelva a funcionar como Estado.

Maniobra socialista en el TC
Editorial ABC 7 Marzo 2007

FLACO favor han hecho el PSOE y sus aliados a la presidenta del Tribunal Constitucional, María Emilia Casas. A través de una enmienda -introducida a última hora por Izquierda Unida y que contó con el apoyo de los socialistas- Casas seguirá siendo presidenta del TC hasta que cese su mandato como magistrada en diciembre próximo, a pesar de que el periodo de presidencia finaliza en junio. Hasta ahora, este desfase entre el cese como presidente y el cese como magistrado se resolvía con una costumbre interna del TC que permitía a quien ostentaba la presidencia seguir en ella hasta la renovación de su plaza con un nuevo magistrado. Así ha venido funcionando el TC desde su constitución.

Pero a los socialistas y sus aliados más extremistas les ha entrado miedo de que María Emilia Casas, propuesta por el PSOE, tuviera que abandonar la presidencia en junio, a favor del vicepresidente, Guillermo Jiménez, propuesto por el PP. El significado político de la enmienda apoyada por el PSOE es muy claro: tiene como finalidad asegurarse el voto de calidad de la presidenta del TC en la resolución de los recursos de inconstitucionalidad contra el estatuto catalán y en otros casos en los que el Gobierno socialista tiene comprometidos sus proyectos principales de la legislatura, como la ley integral contra la violencia sobre la mujer o la de extensión del matrimonio a las parejas homosexuales. La reforma es, en sí misma, todo un juicio de intenciones partidista, tanto porque encierra la presunción de que María Emilia Casas -a la que afectará la reforma sólo si se aprueba antes de que finalice su presidencia- es un voto asegurado a favor de todas sus pretensiones, como por la convicción de que ninguno de estos recursos se va a resolver por mayoría.

Así planteada, la enmienda que ha aceptado el PSOE es una forma gratuita e irresponsable de marcar ideológicamente a la presidenta del TC y de tratarla como un mero cargo de confianza. María Emilia Casas es una jurista de prestigio y una docente reconocida unánimemente por la comunidad universitaria. A quienes compromete esta iniciativa es a los que la han apoyado, que nuevamente delatan su falta de respeto a los poderes del Estado. El PSOE ya dio un golpe de mano similar en el Consejo General del Poder Judicial, aumentando la mayoría necesaria para nombrar magistrados en el Supremo, única manera de contrarrestar la mayoría conservadora formada democráticamente tanto en las elecciones entre jueces como, posteriormente, por la designación del Congreso y el Senado.

La pinza de la izquierda y el nacionalismo sobre el TC asfixia un poco más la independencia de este órgano fundamental del Estado. Tres días después de que la Generalitat presentara la recusación -infundada y extemporánea- contra el magistrado Rodríguez Zapata, el PSOE desprecia ahora el prestigio personal de la presidenta del TC con un blindaje de su voto de calidad y traslada su estado de nervios a este órgano. Pocas veces se ha visto un ejercicio tan descarado de manipulación política de las instituciones.

Las primeras consecuencias negativas ya se han producido. El PP, con toda razón, ha descartado llegar a un acuerdo con el PSOE sobre las reformas del TC y del Poder Judicial. El consenso estaba cerca y habría sido un contrapunto a tanta crispación, pero los socialistas han decidido no estar concernidos por el más elemental sentido de la lealtad constitucional y del respeto a las reglas. Juega a dos bandas y siempre acaba optando por pactar con las minorías los asuntos de Estado. Los socialistas están utilizando el Boletín Oficial y sus alianzas parlamentarias como una palanca para remover cualquier obstáculo que se interponga en su camino, con indiferencia hacia absoluta por el perjuicio a las instituciones y a las personas que las integran. El precio también está claro: el TC se abrirá a las comunidades para que éstas propongan cuatro candidatos. Será un nuevo frente de discriminación y agravio, porque, como denunciaba Ignacio Astarloa, no se fijan los criterios necesarios para reducir diecisiete propuestas a cuatro.

Estas no eran las reformas que precisaba el TC, asfixiado por recursos de amparo que lo convierten en un tribunal ordinario y cada año más impedido para ejercer sin dilación sus funciones. Una vez más, el Gobierno no resuelve los problemas, sino que agrava los que ya hay y crea otros nuevos.

Contra los sorayos
Sentido de la manifestación
Agapito Maestre Libertad Digital 7 Marzo 2007

Tengo la sensación de que un sector de dirigentes del PP no ha entendido aún que está en un gran partido democrático de masas. Debería aprender, sí, que un partido de masas sigue siendo el instrumento esencial de integración democrática. Aparte de su trabajo en las instituciones, el partido tiene que ofrecer sistemáticamente no sólo a sus militantes sino a cada ciudadano la posibilidad de sentirse protagonista de la vida pública a través de la participación política, especialmente en actos como una manifestación política. No obstante, tengo que reconocer que la convocatoria hecha por Rajoy para que la ciudadanía salga a la calle para protestar contra el Gobierno de Zapatero suaviza, sin duda alguna, mi crítica opinión sobre la cúpula del PP, aunque no me callaré un par de objeciones referidas al modo de presentar la convocatoria del sábado.

Rajoy, después de tres años, parece haberse percatado de que está al frente de un gran partido de masas. Ha logrado convocar un gran acto político para que participen en lo común, en la calle, millones de ciudadanos que quieren seguir siendo españoles. ¡Nunca es tarde si la dicha llega! Al fin millones de individuos se han sentido oídos y, sobre todo, respetados por sus dirigentes políticos. Son seres humanos que saben que sólo en lo público el individuo es auténticamente humano. Saben la importancia que tiene la política para definir la genuina existencia. Pero, en honor a la verdad, aún hay algunos "políticos profesionales" del PP, así como periodistas políticos, que no están convencidos plenamente de la plausibilidad de esta manifestación. Esos agentes de socialización política antes parecen añorar partidos políticos clásicos del siglo XIX, al modo de los partidos de notables, que potenciar las virtudes de la diligencia, la abnegación y la responsabilidad de los "funcionarios" de los partidos democráticos de masas, que deberían estar siempre dispuestos a satisfacer las demandas de los ciudadanos para participar en política.

Creo que son esos personajes, dicho con todos mis respetos, los principales causantes de convertir al PP en un organismo de centro, pasivo e inmovilista al margen de cualquier actividad de mediación, iniciación democrática e instigación crítica al Gobierno reaccionario de los socialistas. Tiendo a pensar, como vengo argumentando hace bastante tiempo, que los dirigentes políticos del PP no están aún a la altura democrática de sus votantes, pero, por fortuna, esos mismos ciudadanos persistirán en votar a los candidatos del PP, porque prefieren una democracia de ciudadanos, capaz de dirigir a sus "elites", que no una dictadura de partido al modo socialista. Los dirigentes del PP son, por supuesto, hombres demócratas, incluso muy bien preparados en asuntos técnicos. Tipos honrados y llenos de buenas intenciones, pero lentos a la hora de crear grandes estrategias políticas para combatir a un partido "cógelo-todo" de tendencias totalitarias como es el PSOE, que ha demostrado sobradamente que está presto a terminar con la nación con tal de que los independentistas y extremistas de izquierda le dejen un trozo de poder.

En efecto, mientras que el principal partido que sustenta al Gobierno, el PSOE, toma la calle, ocupa el espacio público sin complejos "democráticos" y siempre acompañado del bloque de partidos antisistema, extremistas de izquierdas, comunistas verdes, independentistas e, incluso, recogiendo toda la basura lumpen y de conductas desviadas de la sociedad, el PP presenta sus convocatorias de modo timorato y políticamente correcto como haciéndose perdonar la existencia. Es incomprensible este complejo de inferioridad. De este modo, el PP no sólo no pone en evidencia que se enfrenta a un partido de extrema izquierda y totalitario, lleno de arribistas e "intelectuales" sin inteligencia ni coraje moral, sino que quiere hacerse perdonar la vida por el PSOE diciendo que convoca a la manifestación a gentes "sensatas".

Por Dios, señor Rajoy, no descienda a esos niveles. Elévese un poquito, adórnese, porque es usted el máximo representante del sentir común de millones de seres humanos, de millones de españoles, contra el político más nefasto que ha dado España en los últimos treinta años. Por favor, señor Rajoy, esas exquisiteces déjelas para otras cosas y céntrese en lo determinante: exhiba su musculatura política sin complejos frente a una formación política de extrema izquierda y antidemocrática, que sitúa la razón de partido por encima de la razón de Estado y al margen de la nación.

Ningún partido como el PP, que ha estado en el Gobierno y que ha demostrado universalmente su comportamiento genuinamente democrático, puede dejarse soliviantar con las mentiras y calumnias, en definitiva, con la feroz demonización que el PSOE hace de la fuerza política más democrática de la historia reciente de España. Pase, pues, el PP de esas calumnias y no se deje asustar por descerebrados publicistas, menos por "intelectuales" que antes que pensar, que comprometerse con la verdad, se suman al coro demonizador del PP. Es inimaginable, en cualquier otro país de Europa, que un dirigente que representa a la mitad del electorado de la nación pueda plantearse las bobadas del PSOE sobre "la extrema derecha".

En fin, convocar una manifestación a favor de la libertad y la nación española y, a la vez, apelar a la "sensatez" de los manifestantes me parece, sencillamente, no comprender qué es la gran política: pensamiento y acción. En todo caso, espero que los dirigentes del PP no se molesten porque yo, que tengo rasgos insensatos como cualquier decente mortal, me manifieste el sábado cogido del brazo de algún centrista, o sea, de algún ambiguo inmovilista. Reconozco sin sonrojo que no me importa manifestarme con tipos extraños, llenos de "sensatez" y aplatanamiento mental, con tal de que defiendan la libertad y la nación española.

Otro accidente
POR IGNACIO CAMACHO ABC 7 Marzo 2007

VAN tres. Bajo la alharaca del Proceso y el fragor de la rabia ciudadana, bajo el turbión alborotado de las protestas y el sofocante sentimiento de la infamia, ha asomado quedamente el borroso perfil del tercer muerto de la tregua. Ambrosio Fernández Recio, 79 años, vecino de Mondragón; dos meses de lenta, silenciosa agonía pulmonar tras inhalar el humo de un incendio provocado por los «chicos de la gasolina» en el inmueble de su vivienda. Ocurrió en la víspera del Día de Reyes, cuando Zapatero aún zozobraba bajo el shock de la bomba de Barajas, recién salido del perplejo, ominoso, vergonzante mutismo de Doñana.

Ambrosio no tendrá funerales de Estado, ni nadie pondrá sobre su féretro una bandera. Su vida de jubilado se ha escurrido en la UCI de un hospital de Vitoria por los márgenes del camino triunfal hacia «el fin de la violencia», arrebatada entre una nube de humo tóxico que envenenó su débil tórax de anciano. Como Estacio y Palate, los dos ecuatorianos que dormían en el aparcamiento de la T-4, Ambrosio estaba en un lugar inoportuno a una hora inadecuada.

Como aquellos dos chicos de Ecuador, ignominiosamente pasaportados a su tierra para que no estorbasen la retórica triunfal de la pazzzzzzz zapateriana, Ambrosio Fernández ha muerto en un limbo de realidad virtual decretada por los chamanes de la política. Su muerte es un infortunio sobrevenido, una eventualidad desgraciada, un daño colateral, un «accidente». Estamos en tregua, luego no hay atentados, luego no hay víctimas. Los incendiarios que quemaron su casa no tenían voluntad de matar, y la kale borroka es terrorismo de baja intensidad para «consumo interno». Todo resulta, pues, un lamentable error que ni siquiera han lamentado los profesionales del eufemismo, esos virtuosos próceres del circunloquio expertos en maquillar de optimismo los ángulos más afilados de la evidencia.

Acaso un día de éstos, un funcionario de Interior visitará a los familiares del anciano y con gesto de pesadumbre y expresión contrita les comunicará que su deudo va a recibir a efectos indemnizatorios la consideración de víctima del terrorismo. Luego les pedirá que no armen jaleo, que sean prudentes, que no desestabilicen el marco esperanzado de un futuro sin violencia. Que no estorben. Porque en este horizonte de falacias repetidas, en esta atmósfera hipócrita de cuento de hadas, en este carnaval de embustes en el que los asesinos se disfrazan de hombres de paz, lo importante es que nadie estorbe el designio iluminado de la impostura. Que los atentados se conviertan en accidentes, que las víctimas se transformen en contratiempos, que los verdugos se vuelvan inocentes y que los muertos desfilen en silencio por los rincones más sombríos de una Historia que no les pertenece.

Como todos los muertos de la Tierra,
/ como todos los muertos que se olvidan
/en un montón de perros apagados»
(F. G. L.)

España en fascículos
POR M. MARTÍN FERRAND ABC 7 Marzo 2007

DESDE que, más o menos en el siglo IV, los rollos cilíndricos le fueron cediendo su función a los códices rectangulares nació la encuadernación. Además de su valor artístico, que no es menor, el arte de encuadernar garantiza la unidad e integridad de los libros que, después de su plegado, alzado, prensado, serrado y cosido descansan en las bibliotecas, bien sea con la humildad de una encuadernación en rústica o la solemne y flexible presencia de la piel inglesa.

Aquí, cuando se elaboró la Constitución de 1978, los entonces encuadernadores del Estado, impregnados de modernidad, forzados por la huida del pasado franquista y en bien de los nunca desaparecidos caciques territoriales, optaron por una España en fascículos mejor que la más clásica, recia y unitaria. Una España sin lomo, amontonada en sus diecisiete entregas y conservada en un cuaderno de anillas. No se llegó ni a lo que los profesionales llaman media encuadernación, con tapas de cartón coloreado y lomo de piel.

La esencia de los muchos conflictos que hoy alteran el sosiego colectivo viene de ahí, de la encuadernación del Estado que, pasados treinta años, no brinda la eficacia debida. A tal punto se llega que cada uno de los diecisiete fascículos iniciales se va convirtiendo en una nueva colección y, en la algarabía de la diversidad, no sólo quiebra el sentido poético de la unidad nacional, sino que decae la posibilidad de crecimiento y progreso. Esa edición fascicular del Estado y el torrente de transferencias que comporta nos lleva a cientos de situaciones grotescas. No sólo la fiscalidad de un andaluz es distinta de la de un navarro, sino que el criterio con que se rige la fiesta de los toros varía de Sevilla a Pamplona. Mucha identidad y muchísimo tipismo, pero poca eficacia y nada de fundamento.

Quizás España -su idea, su abstracción- no se rompa, como temen muchos, y la carpeta de los fascículos suponga un avance sobre la solemnidad tradicional de un sólido volumen adornado con gofrados de hierros y punzones. Lo que sí se ha roto, por centrarnos en un ejemplo grave de previsibles malas consecuencias, es la unidad de mercado. España son 17 mercados con distintos horarios, periodos de rebajas, modalidades de subvención, idiomas de etiquetado y publicidad... Es más fácil establecer comparaciones sobre las diferencias de abrir un nuevo centro comercial entre Londres y Madrid que entre Madrid y Barcelona o Barcelona y Sevilla. También en esto nos hemos instalado en el disparate; pero, del mismo modo que resulta más difícil evaluar los daños políticos de la dispersión autonómica, -los morales no cotizan-, la tasación de sus perjuicios mercantiles es precisa: frena el desarrollo, contiene el progreso, debilita la proyección internacional y fomenta la pobreza; pero, eso sí, con gran alegría para las administraciones de los fascículos no encuadernables.

El PP debe llamar a las cosas por su nombre
EDITORIAL Libertad Digital 7 Marzo 2007

Muy desesperados deben de estar en el PSOE para lanzar una ofensiva contra el PP basada en supuestos favores de los gobiernos de Aznar a De Juana Chaos y a otros terroristas. La mera insinuación de que la política antiterrorista del Partido Popular se hubiese basado en cesiones a ETA movería a la risa si no fuera porque se usa precisamente para justificar una decisión inaudita en un Estado de Derecho: la liberación de facto de un asesino múltiple por decisión personalísima de un presidente del Gobierno que se niega a dar explicaciones a una opinión pública abrumadoramente opuesta a su nueva y trágica osadía.

Si hay una cuestión en la que tradicionalmente el PSOE sale perdiendo, ésta es la seguridad. Incluso en tiempos de Felipe González la percepción mayoritaria entre la población era que la ley y el orden constituían el punto fuerte de los populares. Por tanto, la táctica socialista de atacar al enemigo justo en su flanco mejor protegido parece en principio llamada al fracaso, además de ser altamente arriesgada, pues el efecto puede ser justo el contrario al deseado.

No obstante, la situación dista de ser tan sencilla. En circunstancias normales, la contienda política consiste en incidir sobre los puntos débiles del adversario, no lo contrario. Sin embargo, y ante el imparable declive electoral del PSOE y la mermada credibilidad de Rodríguez Zapatero, los socialistas y sus aliados han decidido jugarse el todo por el todo. Sin nada ya que perder y apoyados en su hegemonía mediática y en una de las máquinas propagandísticas más efectivas de Occidente, el Gobierno intenta ahora provocar un vuelco en la opinión, que de producirse daría al traste con cualquier posibilidad de triunfo del PP en las próximas elecciones. No sería la primera vez que un político se las arregla para conseguir este cambio cualitativo, sobre todo si sus adversarios se muestran ingenuos y acomplejados para repeler la agresión en sus justos términos.

Ante la ofensiva socialista, confiar en la memoria de largo plazo de los españoles y embarcarse en prolijos ejercicios de pedagogía constituiría, por parte del PP, y especialmente de su líder, Mariano Rajoy, un grave error de miopía y candidez. Las consecuencias, dada la probada efectividad del PSOE en comunicación política, serían simplemente devastadoras.

Por tanto, la situación exige que el Partido Popular luche en dos frentes distintos. La defensa de sus años de Gobierno es el primero y más sencillo, pues la inmensa mayoría de la población percibe como evidente su superioridad en esta materia. Pero aún así debe hacerse, ante el riesgo evidente de que muchos españoles empiecen a dudar. Pero el principal, el que debería liderar el mismo Rajoy, es el iniciado por Zaplana al recordar lo que pensaba Zapatero de las huelgas de hambre en 1990, y que consiste en reforzar, de forma clara, concisa e intensa –no es momento para disertaciones, sino para consignas– lo que ya existe en la mente de casi todos: en la lucha contra el terrorismo, el PSOE no es de fiar.

De los asesinatos del GAL se pasó a las conversaciones de Argel, de ahí a proporcionar a los etarras exilios dorados en el Caribe, y en los últimos años de la presidencia de Felipe González a tachar las peticiones de cumplimiento íntegro de las condenas a los terroristas de radicales y anticonstitucionales. Las espeluznantes decisiones de Rodríguez Zapatero no son sino un nuevo bandazo del PSOE en un asunto sobre el que los socialistas nunca han tenido las ideas claras. El resultado de la política de la izquierda respecto a ETA siempre ha sido el fortalecimiento de la banda y el debilitamiento del imperio de la ley.

Sólo así, llamando a las cosas por su nombre, podrá conseguir el PP su objetivo de concitar los suficientes apoyos que le permita imponerse a la máquina socialista en las próximas elecciones generales. Ya no caben las medias tintas.

Los aguiluchos
POR CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 7 Marzo 2007

En España dan miedo las banderas con aguiluchos, no las pintadas con la hoz y el martillo. Estremece el Himno Nacional mientras la Internacional es relajante. En estas circunstancias parece lógico que Rajoy tenga miedo de lo que pueda ocurrir el sábado. ¿Qué fama no le caerá al PP si se le cuelan unos centenares de militantes de extrema derecha en la manifestación?
A los socialistas, en cambio, no sólo no les ha preocupado nunca que se les hayan podido colar militantes de extrema izquierda porque o los han afiliado o han pactado con ellos. En Cataluña gobiernan con la extrema izquierda que no sólo se reconoce antisistema sino antiespañola. En Navarra, el PSOE va a intentar hacer una gran alianza con Batasuna para desplazar a la derecha y, de este modo, construir Euskal Herría. A ZP no le preocupa que se le meta entre las piernas la serpiente etarra. Más bien le gusta.

Esta historia de considerar respetable y buena y democrática a la extrema izquierda es cosa muy antigua. El gulag fue, como mucho, un error comprensible, explicable. Incluso para los socialdemócratas. Al estalinismo se le justificó siempre porque, al fin y al cabo, venía a enmendar situaciones nacionales y mundiales montadas sobre la injusticia. Hubo que esperar a Hannah Arendt para encontrar una personalidad europea capaz de condenar en los mismos términos al estalinismo y al fascismo. Los Sartre y los Rusell cerraban los ojos ante la brutalidad soviética y Gabo sigue pensando que Castro es un dictador presentable, un tanto histriónico, pero ni le provoca náuseas ni tan siquiera escrúpulos democráticos. Cien años de inmoralidad. ¿Acaso algunas gentes de izquierda no consideran al presidente Bush un genocida más peligroso que Bin Laden?

Esta izquierda fracasada, este recuelo tardoleninista que ha quedado después de la muerte del socialismo real, estos herederos de Marta Hannecker, Cohn Bendit, Said, Tony Negri y Saramago, estos justificadores de los De Juana Chaos... pueden colarse en cualquier manifestación sin que ello altere a sus organizadores... La razón es bien simple. La derecha tiene todavía unos principios mientras que la izquierda (el PSOE quiero decir) está dispuesta a hacer proyectos de paz con Otegi, con Batasuna.

Manifestación del PP
Provocación y guerra sucia
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 7 Marzo 2007

El partido con más militantes de España convoca una manifestación y la progresía (sí, Cueto, la pro-gre-sí-a) escupe inflamados titulares: "Asistimos a la representación de un intento de golpe de Estado callejero" (el digital de Sopena); "Rajoy se pone al frente de la revuelta callejera" (El Periódico de Cataluña, a toda página).

¿Golpe de Estado? ¿Revuelta callejera? Un momento. Las ocho grandes manifestaciones a las que se ha sumado el PP en la presente legislatura han sido un ejemplo de civismo y urbanidad (que no es lo mismo que urbanismo, señora Calvo). A diferencia de lo que ocurre cuando se echan a la calle los progres y sus aliados –los separatistas fascistoides y los delincuenciales antisistema–, el mobiliario urbano queda intacto y no se remata la juerga ante sedes ajenas para cubrirlas de mierda, romperles los vidrios o amenazar a sus ocupantes.

Tan acostumbrada está la progresía a montar revueltas y a intentar (o dar) golpes de Estado callejeros que no puede evitar la proyección freudiana. Si es tan eficaz con la propaganda y siempre logra poner al PP a la defensiva es sólo porque el partido con más militantes de España sufre una asesoritis aguda de sorayos que unen la pusilanimidad a la inexperiencia. También hay adanismo en la calle Génova. Sólo con que hubieran pasado un rato por la izquierda o, como mínimo, abrieran las orejas cuando hablan liberales más expertos y menos pusilánimes que ellos, sabrían de qué va la broma y cómo actuar en consecuencia.

Porque la broma va, y seguirá yendo, de emparejar al PP con la extrema derecha para hurgar en sus complejos. Si no bastara, la broma pasará por inventar connivencias y enviar provocadores. En caso extremo, se financia y teledirige a grupos radicales para usarlos en el momento oportuno. Espero con ilusión que neguéis esta última táctica, mis queridos ex compañeros, para narrar con todo lujo de detalles la interesante reunión que tuvo lugar en una sede del PSC en febrero de 1986. Venga, negadlo. A los convergentes les va a hacer mucha gracia.

No es seguro que los dirigentes del PP lleguen algún día a sacudirse sus complejos y sus tonterías. Pero, por suerte, la talla y la categoría de su masa social está fuera de duda. Por eso son del todo inadecuadas estas palabras de Raúl del Pozo en El Mundo: "Tengamos confianza en que Mariano Rajoy no consentirá que la manifestación acabe a tiros, a puñetazos o a pedradas". Pero, hombre, don Raúl, eso pídaselo al PSOE y sus secuaces.
Tiros en una concentración, lo que se dice tiros, no recuerdo ninguno desde Montejurra. Cueto, que es mayor, quizá recuerde más. Y si no, que pregunte a su jefe, que llevaba los informativos Arias Navarro con Francomoribundio. En cuanto a puñetazos y pedradas, bastará con que la izquierda-basura gobernante se abstenga de practicar algunas de sus conocidas especialidades, como la intoxicación, la provocación y la guerra sucia.

La tradición de la «kale borroka»
POR IGNACIO SUÁREZ-ZULOAGA ABC 7 Marzo 2007

LA violencia callejera es una tradición que, después de varios siglos de práctica periódica y de un poco disimulado enaltecimiento ideológico, se ha convertido en una seña de identidad de las clases populares de Guipúzcoa y Vizcaya. Esta «normalización» de las agresiones explica la escasa reacción social y los timoratos esfuerzos de las autoridades para reprimirlas. De hecho, la conflictividad social a través de la violencia de «baja intensidad» es un elemento central de la idiosincrasia de los vascos de ayer y de hoy.

A este estado de cosas vienen contribuyendo las autoridades autonómicas, que se han caracterizado por un meticuloso cálculo sobre qué y cómo reprimir. Una política de contención orientada a no perder el apoyo de esa mayoría social que se muestra contraria a la violencia, pero que tolera mejor una falta de autoridad que un exceso de fuerza.

El Gobierno vasco -excelente conocedor del sentir mayoritario de la población- procura evitar que la violencia se desboque; pero evita también cualquier medida ejemplarizante. Desea disociar a la Ertzantza de la imagen represora asociada a la Guardia Civil y la Policía Nacional. A la hora de analizar por qué una gran parte de los vascos sigue admitiendo unos niveles de violencia más propios del Tercer Mundo, hay que acudir a la historia, pues en esta parte de España los conflictos sociales propios de cualquier sociedad se han dirimido de una forma muy peculiar.

El equilibrio de poderes que se produce en los territorios vascos desde el fin de las violencias banderizas a finales del siglo XV se tradujo en la puesta por escrito y en la implantación de un sistema foral propio de cada provincia. Los fueros vascos -y en especial el de Vizcaya- desarrollaron un sistema de relaciones sociales muy avanzado para la época, pues, junto con algunas declaraciones un tanto demagógicas, había un conjunto de normas electorales, comerciales, fiscales y penales que protegían los derechos de las clases populares.

De este modo, cuando se fueron produciendo violaciones de los fueros por parte de la Corona y de las propias autoridades forales, importantes colectivos de campesinos y obreros actuaron como ETA y la «kale borroka». Asaltos, destrucción de bienes públicos, incendios, secuestro y asesinato de autoridades y funcionarios... Así ocurrió durante el llamado Motín de la Sal, en las Matxinadas y en la «Zamacolada», entre los siglos XVII y XIX, insurrecciones recogidas detalladamente -incluso con cierto orgullo- por la propia historiografía promovida por las diputaciones, con la finalidad de recordarle a Madrid que si les obligaban a vulnerar el Fuero... la gente se les desmandaba.

Unas violencias que siguen siendo explicadas con ánimo ejemplarizante en los libros publicados por los historiadores del nacionalismo democrático y de la izquierda abertzale, siendo el contenido fundamental de lo que se les enseña a muchos niños vascos en las escuelas. Por esta razón, es del todo lógico que la «violencia de baja intensidad» tenga la insólita tolerancia social de que disfruta en la Euskadi actual. Al igual que en el pasado, la violencia se concentra especialmente en Guipúzcoa y Vizcaya. Durante la etapa foral esto se explicaba por el hecho de que el régimen garantista se circunscribía fundamentalmente a estas dos provincias; siendo inferior en Álava. También porque la economía de montaña de las clases populares de los territorios costeros era mucho más precaria que la alavesa (donde las grandes superficies cerealísticas y vinícolas reducían la dependencia de la importaciones de productos de primera necesidad). Hoy en día, esta diferencia de conflictividad se puede atribuir al mayor sentimiento vasquista de las provincias norteñas, donde la proporción de ciudadanos originarios de otras tierras es inferior.

La represión de la violencia civil tuvo en el País Vasco unas características distintivas. Principalmente, por la legitimidad de los motivos de fondo; pues los violentos de entonces defendían la legalidad vigente en aquel momento y unos intereses básicos de supervivencia económica. Además, fueron estallidos sociales masivos que remitieron cuando se retiraron o mitigaron las medidas gubernamentales que los causaron. Por esta «legitimidad» de aquellas violencias, las penas capitales se concentraron en los cabecillas, siendo benévolos -para la época- los castigos impuestos a las masas de seguidores. Además, los perdones generales llegaron a los pocos años, con el claro objetivo de restablecer la armonía y evitar rencores. Actualmente la violencia que tiene lugar en Euskadi no tiene ninguna justificación, ni legal, ni moral. Pero sí tiene esta explicación histórica, derivada de una larga tradición de impunidad y de falta de respeto a la autoridad.

En el País Vasco actualmente hay un Estado de Derecho incompleto, aplicándose la ley con menor vigor que en otras partes de España. Tanto por la menor energía de las autoridades como por la precaria situación de una judicatura que a menudo es deslegitimada por las autoridades autonómicas y buena parte de la clase política.

Este afán de las autoridades por aparecer como moderadas a costa de ser débiles es conocido y aceptado por la gente en general y por los violentos en particular. Y dado que esta sociedad opulenta está dispuesta a sufragar el coste de estas destrucciones, la violencia seguirá en el futuro, porque sale barata. Menos fácil va a resultar la reparación de la fibra moral del pueblo vasco, responsable colectivo de esta tradición. Sólo cuando la gente se muestre intolerante con la violencia, las autoridades actuarán con contundencia. Desafortunadamente, el problema de unas autoridades que no lideran moralmente ni hacen cumplir las leyes se ha generalizado. En Cataluña hay gobernantes que comprenden a los «okupas» y legalizan bandas juveniles, en Andalucía hay alcaldes que toleran macrobotellones ilegales... Para esta sociedad postmoderna -como nada está del todo bien o mal- la legalidad y la moralidad no son valores prioritarios. A menudo, incluso resultan molestas.
Autor del libro «Vascos contra Vascos» (Planeta 2007)

EL PP RESPONDE A LA AMENAZA DE ZAPATERO
De Juana Chaos es el único etarra excarcelado por una decisión política fruto de un chantaje
Decía José Blanco este martes que el PP debería manifestarse en el Valle de los Caídos porque el Código Penal que se le aplicó a De Juana Chaos era el del franquismo. Cierto, exactamente el mismo que estuvo vigente hasta 2003 porque el PSOE se opuso a cambiarlo. Es algo que no menciona en el documento que ha difundido con la lista de los etarras que la Justicia puso en libertad cuando gobernaba el PP. Esta situación sólo se pudo cambiar cuando el PP obtuvo mayoría absoluta y en 2003 impuso el cumplimiento íntegro de las penas para los etarras. Nada que ver con la decisión política y personal de Zapatero de mandar a casa al asesino por una huelga de hambre, en una legislatura en la que han sido excarcelados otros 100 etarras.
Zapatero 1990: "La huelga de hambre es un método de ataque al sistema democrático"
Libertad Digital 7 Marzo 2007

El PP ha explicado esta situación después de que el PSOE haya publicado un segundo documento con los nombres y apellidos de los 300 etarras que, según ellos, fueron excarcelados por el Gobierno del PP.

En un documento, el PP responde a las acusaciones de los socialistas explicando que "los beneficios penitenciarios (fundamentalmente, redenciones de penas por el trabajo) aplicados a terroristas durante los anteriores Gobiernos, del PSOE y del PP, venían impuestos por la Ley. Eran de carácter automático y se aplicaban independientemente de la gravedad de las penas o la evolución del preso". Según el PP, las excarcelaciones de terroristas por razones humanitarias se han producido siempre por razón de grave enfermedad incurable. "En ningún caso, ni los beneficios penitenciarios ni las excarcelaciones por razones humanitarias, fueron consecuencia de una medida de presión como la huelga de hambre que ha seguido Ignacio de Juana Chaos".

Dice el PP que las excarcelaciones automáticas que tuvieron lugar durante los gobiernos del PP se pueden equiparar con las otras cien excarcelaciones que se han efectuado desde que Zapatero llegó al poder. Con el único caso con el que no se puede comparar es con la excarcelación de De Juana Chaos, que es un caso excepcional y sin precedente, incluso en épocas del propio Zapatero. En los demás casos de excarcelaciones, Zapatero, al igual que sus predecesore en el Gobierno, no podía hacer nada para impedir la salida de la cárcel de los terroristas ya que venían obligadas por la ley, al tratarse de condenas por hechos previos a la aprobación de la Ley de Cumplimiento de Penas por Delitos Terroristas, del 2003.

Además, el PP explica que "el dato de excarcelaciones que se esgrime es engañoso. Por ejemplo, incluye a los 23 miembros de la Mesa Nacional de HB, excarcelados por el Tribunal Constitucional con notorio disgusto del Gobierno, y también el tercer grado concedido por los juzgados al etarra Mikel Sarasqueta por motivos de grave enfermedad".

En cuanto a las reagrupaciones de que le acusa el PSOE, el PP explica que "lo que se efectuaron fueron traslados, bien con el objetivo de garantizar que los presos se presentaran a juicio, bien por otras causas, como pueden ser asistir al entierro de un familiar o recibir un tratamiento médico. Confundir traslados con reagrupamiento de presos es una falsedad insidiosa. Los traslados fueron entre centros penitenciarios y no de la cárcel a su casa como en el caso de De Juana Chaos, que ha sido autorizado a cumplir su condena en su domicilio. El PSOE oculta que en muchos casos, finalizada la causa de esos traslados, los reclusos eran devueltos a su centro de origen", dice el documento.

Datos manipulados
"Los datos de movimientos de presos etarras de unas cárceles a otras no pueden utilizarse de forma manipulada: No pueden incluir todos los movimientos de pocos días de duración a cárceles vascas con motivo de intervenciones quirúrgicas, enfermedades de familiares, entierros, etc. No pueden computarse como actuaciones del Gobierno los delitos (violencia callejera) que todavía eran juzgados por tribunales ordinarios del País Vasco, no por la Audiencia Nacional. No pueden incluirse todos los traslados realizados a centros penitenciarios del País Vasco y Navarra, pero no los correspondientes retornos".

"La diferencia fundamental entre la actitud del Gobierno del PP y la del Gobierno de Zapatero es que el Partido Popular JAMAS excarceló a ningún etarra por una decisión política. Todas las excarcelaciones que se produjeron durante el Gobierno del PP vinieron impuestas por la Ley. Zapatero, en cambio, ha excarcelado a De Juana Chaos porque ha querido. Ninguna disposición legal se lo exigía. Es una decisión política y personal, en respuesta a un chantaje planteado en forma de huelga de hambre".

La oposición del PSOE a cambiar la ley
Pero el PP no responde sólo a las acusaciones del PSOE, sino que también deja en evidencia al partido del Gobierno en otro documento en el que asegura que el Grupo Popular llegó a presentar hasta nueve iniciativas para pedir el cumplimiento íntegro de las penas para terroristas entre 1986 y 1995, estando Felipe González en el Gobierno. En dicho documento se añade que se presentó una décima en la primera legislatura de José María Aznar, que decayó por la convocatoria electoral. "Se debatieron cinco de esas iniciativas y, a todas ellas, los socialistas dijeron 'no'. Y dijeron 'no' con (José Luis) Rodríguez Zapatero y muchos de los actuales protagonistas del Ejecutivo en los bancos socialistas --se apunta--, bien porque eran diputados, bien porque eran miembros del Gobierno".

Así, además de añadir un anexo con las iniciativas parlamentarias mencionadas (que fueron rechazadas, retiradas o caducadas), se agregan "algunos de los argumentos" que en aquellos debates parlamentarios utilizaron socialistas como el propio Zapatero.

"Ese debate sobre los beneficios penitenciarios que se pueden determinar, las restricciones que se pueden establecer, los supuestos concretos desde el punto de vista de la política criminal, sería una política francamente reaccionaria establecer cláusulas generales, sin tener en cuenta las condiciones subjetivas e individuales". "Nos preocuparía que el Grupo Popular fuera secundando esas tendencias, insisto, que parecen volver a los postulados vigentes después de la II Guerra Mundial, en cuanto política criminal", dijo Zapatero en 1991, cuando actuó como portavoz socialista en el debate de una iniciativa del PP en este sentido.

MONTILLA ADMITIÓ QUE SU INTENCIÓN ES EQUILIBRAR FUERZAS
El Tribunal Constitucional admite a trámite la recusación de Rodríguez Zapata que solicita la Generalidad
La recusación de Pablo Pérez Tremps, que cobró seis mil euros de la Generalidad por un informe que se incluyó en el Estatuto de Cataluña, dejó en mayoría a los magistrados del Tribunal Constitucional que, a priori, apoyarían el recurso de inconstitucionalidad del PP. José Montilla anunció que buscaría otro magistrado para recusar y equilibrar fuerzas; y lo encontró. El pleno del Tribunal ha admitido a trámite este martes la recusación de Jorge Rodríguez Zapata por un informe elaborado la Fundación Carles Pi i Sunyer sobre administración local. La diferencia es que en el momento de dar cuenta de las actuaciones sobre el Estatuto, Rodríguez Zapata sí informó a sus compañeros del citado informe.
Europa Press Libertad Digital 7 Marzo 2007

El Pleno el Tribunal Constitucional decidió este martes por la noche admitir a trámite el incidente de recusación presentado por la Generalitat contra el magistrado del alto tribunal Jorge Rodríguez Zapata en el recurso del PP contra el Estatuto de Cataluña, por haber elaborado un informe en 2003 por encargo de la Fundación Carles Pi i Sunyer que podría haber servido de base para el texto impugnado.

La providencia dictada este martes por el Pleno del alto tribunal, compuesto por diez magistrados (todos, menos Rodríguez Zapata y Pablo Pérez Tremps), nombra ponente de la pieza de recusación abierta al magistrado Pascual Sala. El haber apartado a Rodríguez Zapata temporalmente del recurso contra el Estatuto iguala las fuerzas entre los sectores que se suponen más favorables y más contrarios al texto, lo que podría obligar a su presidenta, María Emilia Casas, a hacer uso de su voto de calidad en caso de empate.

De momento, la admisión a trámite del incidente de recusación obliga a paralizar el procedimiento que estudia el recurso de inconstitucionalidad presentado por el PP contra el Estatuto de Cataluña hasta que se resuelva. Lo mismo ocurrió cuando se admitió a trámite la recusación de Pérez Tremps, quien finalmente fue apartado de la resolución de este recurso.

El Gabinete Jurídico de la Generalidad agotó hasta el último momento el plazo legal para presentar la recusación de Rodríguez Zapata, al interponerla el pasado viernes, transcurridos diez días hábiles desde que se hizo público el auto por el que se admitió la recusación de Pablo Pérez Tremps, que sentó la "nueva doctrina" a la que se acoge el Gobierno catalán en este caso.

La recusación se basa en que Rodríguez Zapata realizó un estudio titulado "Evolución de la aplicación de los principios contenidos en la carta Europea de Autonomía Local por la Jurisprudencia del Tribunal Constitucional y del Tribunal Supremo", encargado y publicado en 2003 por la Fundación Pi Sunyer dentro el libro "Informe Pi i Sunyer sobre el desarrollo autonómico y la incorporación de los principios de la Unión Europea".El Gobierno catalán considera que el contenido de este informe sirvió de base para la concepción de la administración local que refleja el Estatuto y, por tanto, afecta a todos aquellos apartados del texto relativos a las competencias de Cataluña y el Estado en relación a la administración local.

En la solicitud de recusación, el Gobierno catalán señala que "durante los años anteriores a la elaboración del Estatuto se llevaron a cabo diversos trabajos preparatorios para reunir la doctrina necesaria para este objeto" y "las instituciones que más colaboraron fueron el Instituto de Estudios Autonómicos, la Fundación Pi i Sunyer de Estudios Autonómicos y Locales y las universidades.

Asimismo, reconoce que la Generalidad "en ningún momento dudó de la imparcialidad del magistrado" Rodríguez Zapata, "pero este criterio ha de declinar ahora delante de la más autorizada apreciación del TC, que modificando su doctrina anterior, ha hecho una interpretación estricta de la exigencia de imparcialidad".
Zapata informó a sus compañeros de su estudio

Sin embargo, el magistrado del Tribunal Constitucional Jorge Rodríguez Zapata aprovechó el voto particular concurrente que realizó al auto del Pleno del Alto Tribunal, que apartó a Pablo Pérez Tremps del recurso del PP contra el Estatuto de Cataluña, para recordar que informó a sus compañeros sobre el estudio que él realizó al respecto. El voto explica que "en el momento de dar cuenta del contenido de las actuaciones de este asunto, como ponente, al Pleno del tribunal", puso "de relieve que en el escrito de alegaciones presentado por la Generalidad de Cataluña" se mencionaba su nombre "como autor del estudio Evolución de la aplicación de los principios contenidos en la Carta Europea de Autonomía Local por la jurisprudencia del Tribunal Constitucional y del Tribunal Supremo".

En este sentido, concluye: "Sometí a la consideración del Pleno su alcance, sin que ninguno de sus miembros expresase la más mínima duda sobre la procedencia de mi intervención y actuación como Ponente".

La Generalitat consigue empantanar la decisión sobre el Estatuto al recusar a Zapata
N. C. MADRID. ABC 7 Marzo 2007

Si la intención del Generalitat era paralizar la resolución de los siete recursos de inconstitucionalidad presentados contra el Estatuto de Cataluña, lo ha conseguido. La nueva recusación -esta vez del magistrado Jorge Rodríguez-Zapata- ha llevado al Pleno del Tribunal Constitucional a suspender la tramitación del recurso del Partido Popular contra la norma autonómica. Lo que ocurra con los otros seis (presentados por el Defensor del Pueblo, la Comunidad Valenciana, Murcia, Aragón, Baleares y Castilla-La Mancha), lo decidirá el TC «en su momento».

La suspensión de la tramitación del recurso del PP es la inmediata consecuencia de la providencia dictada ayer por el TC tras la reunión del Pleno, al que no se sumaron ni el ya recusado Pablo Pérez Tremps ni Rodríguez-Zapata.

El intento de la Generalitat de apartar a este magistrado ha provocado un efecto en cadena. De hecho, hasta que se aclare qué ocurre con Rodríguez Zapata, el TC no puede resolver el recurso de súplica que el Gobierno de José Montilla presentó contra la decisión de admitir la recusación de Pérez Tremps. Y ello porque el ponente de esa resolución es Zapata.

A su vez, hasta que se tome una decisión definitiva sobre Pérez Tremps, el TC no puede continuar la tramitación del recurso de inconstitucionalidad presentado por el PP contra el Estatuto. De hecho, Pérez Tremps fue recusado sólo por el PP y, salvo que el Tribunal decida acumular los siete recursos, el magistrado sólo debería apartarse del presentado por la formación política.

Pero es que la acumulación o no de los siete recursos también está pendiente de resolución. Anteayer, el Pleno del TC dio a las partes un plazo de diez días para que se pronuncien sobre este extremo. Sólo después tomará una decisión.

Así las cosas, el único paso que el Tribunal pudo dar ayer fue el inicio de los trámites para resolver la recusación de Rodríguez Zapata con la designación de Pascual Sala como ponente. A este magistrado corresponderá redactar una propuesta sobre la admisión o no a trámite de la recusación y someterla al Pleno.

El Constitucional paraliza la tramitación del recurso del PP contra el Estatut
No continuará hasta que se resuelva la recusación de la Generalitat contra Rodríguez-Zapata
F. Velasco / C. M. La Razón 7 Marzo 2007

madrid- La decisión sobre si el Estatut de Cataluña se ajusta a la Constitución ha sufrido un nuevo parón. La decisión de la Generalitat de recusar al magistrado Jorge Rodríguez-Zapata ha tenido como consecuencia directa e inmediata que el Tribunal Constitucional decidiese ayer suspender la tramitación del recurso que interpuso el Partido Popular contra la reforma estatutaria de Cataluña.

Esta situación se mantendrá hasta que el Alto Tribunal resuelva el incidente de recusación, para el que ha sido nombrado ponente el magistrado Pascual Sala, que será quien tenga que presentar una propuesta de admisión a trámite del mismo o inadmisión de plano.

Si se admitiese a trámite, el inicio de los debates sobre el recurso del PP se retrasaría todavía más, ya que, en ese caso, habría que dar traslado a las partes para que informasen sobre la pretensión de la Generalitat de apartar al citado magistrado.

La actuación del Gobierno de José Montilla se produjo después de que el Alto Tribunal apartase a Pablo Pérez-Tremps del debate sobre el recurso contra el Estatut y justificaba su petición en que Rodríguez-Zapata elaboró un informe en 2003, por encargo de la Fundación Pi i Sunyer, que se publicó en un libro sobre desarrollo autonómico.

Por otro lado, en relación a la propuesta aprobada en la Comisión Constitucional que parece hecha «ad hoc» para evitar que María Emilia Casas, presidenta del Tribunal Constitucional, abandone su puesto el próximo mes de junio -con el debate sobre los recursos contra el Estatuto de Cataluña abierto en canal y con un reparto de fuerzas supuestamente inclinado a favor de las tesis más contrarias a la reforma estatutaria, lo que da mucha importancia al voto de calidad de Casas-, provocó ayer una reacción airada del principal partido de la oposición y aplausos de los nacionalistas catalanes.

«Cacicada inaceptable». En estos términos se refirió a la reforma el secretario general del PP, Ángel Acebes, mientras que el portavoz en el Congreso, Eduardo Zaplana, aseguró que el Gobierno y el PSOE «se han quitado definitivamente la careta dentro de este proceso de deterioro acelerado de las instituciones democráticas que han emprendido»

«Es una cacicada para intentar una vez más el control de las instituciones sin ningún tipo de consenso», explicó Acebes.
Por su parte, la presidenta del Alto Tribunal, María Emilia Casas, aseguró ayer, en declaraciones a Efe, que la enmienda aprobada por el Congreso no le afectará a ella ni al actual vicepresidente « porque la ley no entrará en vigor hasta después de nuestro mandato».

España
El PSOE «tumbó» las propuestas de Aznar sobre el cumplimiento íntegro de las penas
Zapatero apoyó la «firmeza» del Gobierno de González ante la huelga de hambre de los Grapo
C. Morodo La Razón 7 Marzo 2007

Madrid- El PP también ha puesto a funcionar a su servicio de hemeroteca ante la estrategia del PSOE de justificar su decisión sobre De Juana Chaos en la revisión de la política antiterrorista del Gobierno de Aznar. El portavoz popular en el Congreso, Eduardo Zaplana, compareció ayer con documentación sobre la política de oposición de los socialistas al cumplimiento íntegro de las penas durante sus catorce años de gobierno -de hecho, como subrayó, el PP tuvo que esperar hasta su mayoría absoluta de 2000 para promover la modificación del Código Penal- y con las actas parlamentarias de declaraciones del ahora presidente del Gobierno que apuntan en la línea de aquello de que donde dije digo, digo Diego.

En comisión parlamentaria, el 20 de febrero de 1990, el diputado Rodríguez Zapatero era contundente al valorar la «difícil» situación promovida por la huelga de hambre de los Grapo, que costó la vida a uno de los reclusos. «El Grupo Socialista comparte la firme decisión del Gobierno ante un método de ataque al sistema democrático como es la huelga de hambre colectiva de los reclusos, cuyo único fin es desatender lo que es la vía más acertada para una política de reinserción dentro del sistema penitenciario. Este intento justifica que en el terreno político la posición del Gobierno sea firme».

A continuación, disertó sobre el humanitarismo y la vida, en alusión a la alimentación forzosa del preso, no a su excarcelación.

En relación a los beneficios penitenciarios, el Grupo Popular presentó nueve iniciativas entre 1986 y 1995 para pedir el cumplimiento íntegro de las penas de los terroristas, además de una décima, en su primera legislatura de gobierno, que decayó por la convocatoria electoral. Se debatieron cinco de esas proposiciones y el PSOE votó que no a todas ellas.

Zapatero, que actúo de portavoz socialista en 1991 en el debate de una de las propuestas, tachó la medida de «reaccionaria» y pidió al PP que no se sumara a las tendencias «que parecen volver a los postulados vigentes después de la II Guerra Mundial, en cuanto a política criminal». También Fernández de la Vega, secretaria de Estado de Justicia, aseguraba que no creía en el cumplimiento íntegro de la pena porque pretende «retroceder 200 años para aplacar los supuestos deseos de venganza».

Zaplana echó mano, asimismo, de un apartado del programa del PSOE para denunciar la decisión de Zapatero de no comparecer en sesión extraordinaria para informar del caso De Juana y enviar en su lugar al ministro Rubalcaba. La página 36 del texto decía: «Un Gobierno debe responder a los ciudadanos, debe dar cuentas de su gestión, asumir sus responsabilidades y, sobre todo, no desaparecer en los momentos de crisis o ante situaciones desfavorables». «Pues el señor Rodríguez Zapatero está haciendo estos días justamente lo contrario porque se ha vuelto a esconder negándose a dar explicaciones en el Parlamento», dijo.

El PP ha registrado medio centenar de preguntas escritas sobre las «contradicciones» e «irregularidades» en la concesión de segundo grado al etarra y, ante la próxima comparecencia de Rubalcaba y la amenaza de Zapatero de «tirar de la manta», Zaplana animó al ministro a hablar también de las decisiones no legales que se adoptaron antes del 96, en alusión al GAL. «La Administración de Justicia ha depurado responsabilidades sobre algunas decisiones y, a lo mejor, quedan otras pendientes por depurar», dijo.

El Partido Popular insistió ayer en que la prisión atenuada a De Juana es un hecho que carece de precedentes porque es consecuencia de una medida de presión por parte del etarra y de la propia organización terrorista.

Ussía: «Cataluña tiene la suerte de haber nacido con dos idiomas»
El periodista y escritor hace una crítica a los nacionalistas en el Círculo Ecuestre de Barcelona
X. Siccardi / M. Pardeiro La Razón 7 Marzo 2007

barcelona «Me preocupa enormemente que el castellano no sea la lengua común. Es una lástima que dentro de dos generaciones muchos catalanes no sepan expresarse correctamente en castellano; hasta dónde ha llegado la ceguera de algunos nacionalistas…». El periodista y escritor Alfonso Ussía ensalzó ayer la grandeza del idioma español y defendió el bilinguismo en Cataluña en un almuerzo coloquio organizado por LA RAZÓN y el Círculo Ecuestre que reunió a doscientas personas en el prestigioso club barcelonés.

«El catalán es un idioma extraordinario, bellísimo, literario, moderno, que lo ha superado todo. Y la ventaja con la que cuentan los catalanes es que han nacido con dos idiomas», comentó Ussía. Añadió, en alusión al franquismo, que «durante una época esto se hizo muy mal -con la prohibición del catalán-, pero si entonces se hizo mal, ¿para qué volver a hacerlo mal ahora?», afirmó, respecto a la imposición del catalán sobre el castellano en la enseñanza en Cataluña.

«¿No es posible que los dos idiomas se traten con igual naturalidad?», se preguntó el periodista, quien también se «lamentó» de que en España se haya perdido «la enseñanza del latín y el griego», lo que consideró que son «las raíces de nuestra sociedad y nuestra cultura», que se ha fundamentado en «el talento literario que nos ha llegado de nuestros mayores».

Ussía trazó un paseo por el Siglo de Oro español, por la Generación del 27 y los poetas de posguerra, a los que consideró «los más bohemios que ha tenido nuestro país, en un momento en el que abundaban las cuatro “pes”: los periodistas, los policías las putas y los políticos». Al realizar un análisis entre los grandes autores de nuestra literatura y asociarlos al periodismo, Ussía sentenció que «Cervantes y Quevedo escribirían hoy el LA RAZÓN, Góngora lo haría en «El País», y el Conde de Villamediana lo haría en «El Mundo».

En su recorrido por los escritores más ilustres, Ussía recordó una frase que le dijo hace algún tiempo el escritor Mario Vargas Llosa. «Me reconoció: “He vuelto a Barcelona y, después de muchos años de relacionar a Barcelona con Europa, me he encontrado con una aldea». Ussía nombró a más de una veintena de literatos durante su conferencia, cuyas máximas aptitudes no sólo eran la de tener un dominio extraordinario del español, sino también ser completamente críticos con los movimientos políticos de su época. Como a uno de los máximos exponentes citó a Agustín de Foxá, Conde de Foxá, autor de, entre otras obras, de «Madrid, de Corte a checa», «La niña del caracol», «Misión en Bucarest y otras narraciones» y «El toro, la muerte y el agua», de quien dijo que «escribió desde el sistema un poema terrible contra el propio régimen de Franco».

Políticamente correcto
De Antonio Díaz Cañabate ensalzó, también, su «desvergüenza ante aquello que ahora consideramos políticamente correcto». Pero a los que tiene como máximas figuras de la mordacidad es a Paco Umbral y a Ramón Gómez de la Serna. Antes de su intervención, el presidente del Círculo Ecuestre, Manuel Carreras, destacó la «capacidad extraordinaria de comunicación» del escritor, mientras la delegada en Cataluña de Audiovisual Española 2000 -editora de LA RAZÓN-, Monty Parera, alabó «la brillantez y sarcasmo combinado con el gran sentido del humor» del periodista y colaborador de este diario. Al respecto, Ussía dijo encontrarse «muy respaldado».

COMO "MEJORA DE LA PENSIÓN"
El Gobierno destina cinco millones de euros de las arcas públicas a los profesores "clandestinos" de euskera
La Ley de Presupuestos Generales del Estado para 2007 destina un total de cinco millones de euros, de las arcas públicas, para regularizar la situación de los profesores de euskera que realizaban su actividad "de forma clandestina". Se trata del mismo Ejecutivo que dio el visto bueno a la concesión de ayudas a las familias de los presos de ETA en los presupuestos vascos y el mismo que eliminó del IRPF la partida destinada a la concesión de ayudas a la AVT.
Libertad Digital 7 Marzo 2007

El Boletín Oficial del Estado, número 311, publicado el 29 de diciembre de 2006 en la página 46309, refleja la concesión de cinco millones de euros a la Seguridad Social para la "mejora de la pensión" de las personas que enseñaron euskera y que no fueron "dados de alta en la Seguridad social" como consecuencia de "la clandestinidad en la que se desenvolvió dicha actividad". Este dato aparece recogido en la disposición adicional 55 de la Ley 42/2006, de 28 de diciembre, de Presupuestos Generales del Estado para el año 2007. En este texto se puede leer que "se considerarán como cotizados a la Seguridad Social los periodos de dedicación a la enseñanza del euskera de aquellas personas que realizaron dicha actividad profesional sin poder ser dadas de alta en el sistema".

La disposición adicional quincuagésima quinta de la Ley 42/2006 refleja claramente el deseo del Gobierno de que "en el plazo máximo de seis meses a partir de la entrada en vigor de esta Ley" se aprueben "las disposiciones normativas necesarias para establecer los términos y condiciones" para computar como "cotizados a la Seguridad Social" los periodos en los que algunas personas enseñaron el euskera de forma clandestina.

Para poder hacer efectiva esta disposición, el Gobierno prevé que el "coste de la mejora de la pensión" sea "financiado por una transferencia finalista del Estado al presupuesto de la Seguridad Social, por importe de 5.000.000 de euros". La disposición concluye facultando "al Gobierno para que, en el plazo de los seis meses posteriores a la entrada en vigor de la presente Ley, dicte las normas necesarias para la aplicación de lo dispuesto en esta disposición adicional".
(46310 Viernes 29 diciembre 2006,BOE núm. 311)
Política de ayudas

El pasado 1 de febrero de 2007 se hicieron públicos unos datos que ponían negro sobre blanco en temas de ayudas. En este caso ayudas a las familias. Los citados datos resaltaban que las familias españolas necesitarían concebir al menos doce hijos para recibir las mismas ayudas que una familia con dos descendientes en Alemania.

Las víctimas del 11-M han visto como pasaban más de dos años desde que estallaron los trenes sin recibir las ayudas que gestionaba el ministro de trabajo Jesús Caldera. El 29 de diciembre de 2005, el Partido Socialista del País Vasco, encabezado por Patxi López, pactó y votó a favor de los presupuestos vascos que incluían ayudas a los presos de ETA. La vicepresidenta De la Vega dijo entonces que "lo que hayan suscrito, bien suscrito está". Unos días antes, la AVT había denunciado la "indecencia" de los socialistas vascos por pactar las ayudas a las familias de los presos etarras en los presupuestos.

El pasado 14 de noviembre de 2005, justo dos días después de la masiva manifestación contra la LOE, la vicepresidenta Fernández de la Vega no dudó en mostrar su disgusto amenazando a la Iglesia con mermarle las ayudas. El ministro Caldera, por su parte, no ha dudado en justificar el recorte de ayudas destinadas a la AVT diciendo que esta asociación recibía ayudas "por otra vía", esto sucedía el 22 de mayo de 2005.

SERÁ EL 17 DE MARZO EN PAMPLONA
El Gobierno navarro convoca una marcha ante el 'silencio cómplice' de Zapatero
Critica las 'actitudes poco razonables del Gobierno de España y de su presidente'
EUROPA PRESS | ELMUNDO.ES 7 Marzo 2007

PAMPLONA | MADRID.- El Ejecutivo de Navarra ha anunciado la convocatoria de una manifestación en Pamplona para el sábado 17 de marzo, a las 17.00 horas, ante las "actitudes poco razonables del Gobierno de España y de su presidente", José Luis Rodríguez Zapatero, en torno al futuro de la Comunidad Foral.

El presidente de la Unión del Pueblo Navarro (UPN), Miguel Sanz, y el de Convergencia de Demócratas de Navarra (CDN), Juan Cruz Alli, socios del Gobierno foral, dieron a conocer su decisión tras una reunión extraordinaria para estudiar la situación política de la Comunidad Foral.

La movilización pretende pedir "claridad" ante el "silencio cómplice" que, en su opinión, mantiene Zapatero respecto al futuro de Navarra, así como ofrecer una "respuesta de firmeza democrática frente a las propuestas no constitucionales y las injerencias".

En los próximos días se dará a conocer el lema de la manifestación, que busca asimismo poner de manifiesto "el apoyo del pueblo navarro a su identidad colectiva".

La convocatoria se produce después de que Batasuna lanzara su propuesta de autonomía conjunta para Navarra y el País Vasco y de que Sanz pidiera reiteradamente a Zapatero que se pronuncie sobre el futuro de la Comunidad Foral.

"El Estado y la sociedad frente a ETA"
III Jornadas sobre Terrorismo
Asociación por la Tolerancia 7 Marzo 2007

Colegio de Periodistas (Rambla Cataluña 10, cerca de Plaza Cataluña, Barcelona)
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Jueves, 8 de marzo 19:15
Francesc de Carreras (Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Autónoma de Barcelona)
Inauguración y presentación.

19:30 - 20:00
Rogelio Alonso (Profesor Investigador Ramón y Cajal, Universidad Rey Juan Carlos).
¿Qué modelo antiterrorista frente a ETA?. Lecciones desde la perspectiva comparada.

20:00 - 20:30
Carlos Fernández de Casadevante (Catedrático de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales, Universidad Rey Juan Carlos).
La Ley de Partidos: ¿son legítimas todas las ideas?

20:30 - 21:00
Javier Gómez Bermúdez (Presidente de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional).
La respuesta judicial frente a ETA.

21:00 - 21:30 Coloquio

Viernes, 9 de marzo 19:15
Marita Rodríguez (Presidenta de la Asociación por la Tolerancia)
Presentación.

19:30 - 20:00
José Manuel Mata (Profesor Titular de Ciencia Política, Universidad del País Vasco).
El entorno de la organización terrorista: ¿Qué es ETA?

20:00 - 20:30
Francisco Llera (Catedrático de Ciencia Política, Universidad del País Vasco).
La opinión pública, el terrorismo y sus víctimas.

20:30 - 21:00
Carlos Martínez Gorriarán (Profesor titular de Estética y Teoría de las Artes, Universidad del País Vasco).
La sociedad civil frente al terrorismo: ¿qué respuesta?

21:00 - 21:30 Coloquio

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