AGLI

Recortes de Prensa     Martes 13 Marzo   2007

Hablar mal todas las lenguas… y no pensar bien en ninguna
Carlos Martínez Gorriarán, www.bastaya.org 13 Marzo 2007

Uno de los personajes de El nombre de la Rosa, el pobre y herético Salvatore, es un monje que “hablaba todas las lenguas, y ninguna”; mezclaba palabras y frases en una algarabía muy personal, casi ininteligible para los no iniciados. ¿Un invento ingenioso de Umberto Eco? No: el filósofo americano Stanley Cavell reflexiona en su libro Un tono de filosofía. Ejercicios autobiográficos sobre las limitaciones que siempre padeció a la hora de comunicarse con su padre. No por obstáculos emocionales, sino porque el señor Cavell sr., como Salvatore, usaba materiales de una porción de lenguas –yiddish, ruso, alemán, inglés, polaco…- sin dominar propiamente ninguna; eso le impidió siempre, con gran desesperación para él, comunicarse con sus semejantes, incluso con sus hijos –nacidos en Estados Unidos-, más allá de los temas superficiales y de las frases hechas.

Manejar varias lenguas sin dominar ninguna por completo debe parecerse a vivir encerrado en una especie de afasia social: tu lengua, una especie de idolecto de bricoleur vagabundo, no es en realidad la de nadie más. El afectado tiene una vida de emociones y pensamientos tan compleja como la de cualquiera, pero no puede comunicarla, ni entender a fondo la de sus semejantes. Quizás esta espantable situación estuvo en la raíz del mito bíblico de la confusión de Babel, que con gran sentido común afronta la multiplicación de las lenguas como una desgracia y un castigo divino. Sólo a los lingüistas le parece que eso es una gran riqueza. Para la humanidad no hay ninguna ventaja en hablar las tres mil o seis mil lenguas que se estiman existen –la imprecisión del cálculo anuncia la extrema arbitrariedad de muchas definiciones de “lengua”; según algunas, el bable es un idioma; según otras, un habla (la mejor es esta: una lengua es un habla con bandera, ejército e himno nacional). Menos que nadie lo creen los nacionalistas, empeñados en imponer su lengua predilecta, no en defender situaciones de bilingüismo o poliglosia que, todo lo más, conciben como una transición al dominio de la “lengua propia” única, concepto tramposo donde los haya. Y origen del cultivo de muchas desdichas y estupideces en, por ejemplo, Cataluña, Baleares, País Vasco y Galicia. ¿Qué es una lengua propia?: la que los nacionalistas de turno consideran apropiada.

Gracias a las políticas lingüísticas nacionalistas, la educación vasca, y al parecer también la catalana, están produciendo un número indeterminado de Salvatores y señores Cavell, minusválidos lingüísticos atrapados en una afasia de origen político. Mis propios alumnos de la UPV –en las optativas tengo estudiantes de la línea de castellano y de la de eusquera- aluden de vez en cuando a ese problema impronunciable: muchos se sienten inseguros tanto en castellano, que no dominan bien más allá del lenguaje coloquial, como en eusquera, que dominan todavía menos. ¡Y esto en la carrera de filosofía! Por no hablar de la incompetencia manifiesta con las lenguas extranjeras.

Es un tema tabú, un fracaso que se está hurtando a la sociedad, pero en el caso vasco los portavoces del Departamento de Educación no han tenido más remedio que admitirlo. Los datos serían sencillamente increíbles de no venir respaldados por la experiencia: según el propio Departamento, menos del 70% de los alumnos del “modelo D” (enseñanza en eusquera con el castellano como asignatura) dominan de modo razonable el eusquera al final del bachillerato. Es la realidad con que tropiezan algunos de mis colegas de la universidad en la línea de eusquera: el más claro es Joseba Arregi, que sencillamente dice que sus alumnos no le entienden; por desgracia, muchos otros prefieren negar el hecho y alabar los esfuerzos suyos y de sus alumnos para desenvolverse e una lengua que ni ellos ni sus víctimas conocen como debieran; pero, ¡Todo por la Patria! Sobre todo la mentira, el disimulo y la omertá.

Pues bien, ante este fracaso la decisión del Departamento de Educación del Gobierno Vasco, al mando de Tontxu Campos, ha sido, como era de esperar, la huida hacia delante. Los tres modelos vigentes (A, B y D), fracasados, deben desaparecer para dejar paso a un sistema todavía más enajenado de la realidad: una educación de modelo único, a imitación de la catalana, de inmersión lingüística, donde el euskera deberá ocupar por lo menos el 50% del tiempo lectivo; a partir de ese mínimo, se autorizará a cada centro a hacer lo que le dé la gana. Es decir, que el eusquera será como mínimo la lengua exclusiva la mitad del tiempo, sin tope máximo alguno (pues el inglés y el castellano, como la flauta, también se enseñan… ¡en eusquera!). Interpretando errónea pero interesadamente los datos, los pedagogos nacionalistas –todo un pleonasmo- han llegado a la conclusión de que los infantes no aprenden suficientemente bien la lengua que debería ser prioritaria porque no están sumergidos en ella el tiempo necesario. Como la inmersión lingüística es imposible en una sociedad bilingüe libre, donde la gente habla en la calle en la lengua que prefiere, y compra las revistas y películas que mejor entiende, se trata de lograr que la escuela tenga que ver lo menos posible con esa sociedad libre y bilingüe. Se trata, en fin, de elegir la enajenación, la mentira y la impostura ideológica a costa de la realidad social, la libertad de las personas y el desarrollo del conocimiento.

Los socialistas han reaccionando proponiendo, a través de su portavoz Isabel Celáa, ““despolitizar” el tema lingüístico de manera definitiva”. Otra vez se equivocan. La única manera de hacer frente a este nuevo delirio impositivo es politizar a fondo el problema de la educación y de las políticas lingüísticas. Claro que politizar no significa repartir la razón entre los partidos, sino algo mucho más serio: examinar críticamente la dimensión pública de esas políticas, esto es, deliberar públicamente sobre su finalidad, sus fundamentos y la forma en que afectarán al bien púbico y a cada uno de nosotros. Todo lo demás es rehuir el problema o, lo que es mucho peor, dejarlo en manos de “expertos” que de ningún modo están ni capacitados ni legitimados para tomar decisiones tran trascendentales, sustituyendo nuestro derecho y responsabilidad.

Entre otras cosas, habría que acabar de una vez con la murga de que “el bilingüismo es una gran riqueza”, y el “eusquera (o lo que cada cual quiera) un patrimonio cultural”. Ni la lengua es cultura, sino un instrumento para la cultura (patrimonio es, por ejemplo, la literatura inglesa, no el inglés), ni el bilingüismo es otra cosa que una situación de hecho que nos viene dada. También es una situación de hecho que el castellano es la lengua materna del 80% de los vascos españoles, y la lengua vehicular de casi el 100% de todos ellos, aunque no les guste (un test muy sencillo: ¿cuántas ruedas de prensa sólo en eusquera dan los nacionalistas, batasunos incluidos?). Todos los datos objetivos avalan esta situación: los medios de comunicación más leídos o escuchados, los libros más comprados, la cantidad de conversaciones en una lengua u otra que oímos en la calle. Es cierto que en algunas pequeñas localidades de Guipúzcoa y Vizcaya el eusquera es la lengua más hablada –tampoco la más leída o escuchada en radio o televisión-, pero aferrarse a esa excepción, perfectamente viable, para convertirla en ejemplo a imponer en Bilbao, Vitoria y San Sebastián es un todo un síntoma de que tanto la cultura como la educación se conciben para finalidades muy distintas a las que les son propias. En concreto, como instrumentos al servicio del poder y de la dominación coercitiva de una mafia a la calabresa. Es hora de hablar con claridad de estas cosas y llamarlas por su nombre. Las instituciones actuales han garantizado de sobra la salvación del eusquera: si luego los ciudadanos deciden libremente usar mucho más el castellano, y preferirlo junto con el inevitable inglés en la educación media y superior, no sólo están en su derecho, sino que cualquier intento de impedirlo mediante “políticas educativas”, como las de Tontxu Campos, serán una agresión frontal a la libertad, la sensatez y la cultura de verdad, es decir, la ampliación y libre difusión de los conocimientos. Tontxu, piérdete.

La decisiva resistencia navarra

EDITORIAL Libertad Digital 13 Marzo 2007

En varias ocasiones hemos señalado los riesgos de enjuiciar el apaciguamiento colaboracionista que viene perpetrando el Gobierno del 14-M, en función de los objetivos máximos de ETA. Aunque es imprescindible denunciar el delirante, antihistórico, totalitario e irrenunciable objetivo de los terroristas de una gran Euskal Herría Socialista, no debemos insensibilizar a la opinión pública ante las cesiones que, no por menores, dejan de ser un infame compromiso gubernamental, tal y como el que ya adquirió públicamente el Ejecutivo de Zapatero al ofrecer a ETA, por una tregua "cuanto antes", una "salida a los presos" y un nuevo "marco jurídico político" para el País Vasco, consensuado con la "izquierda abertzale".

De la misma forma que la hipotética concurrencia a las elecciones del equipo titular de la antigua Batasuna no debería insensibilizar a nadie ante el amparo legal que ya tienen los proetarras con el equipo suplente del PCTV, las insistentes reclamaciones anexionistas de Navarra de ETA, no debería llevar a nadie a considerar peccata minuta un "estatuto" soberanista equivalente al de Cataluña, por muy reducido que estuviera al País Vasco.

Si, con todo, sí cabe advertir de lo que mucho que se juega Navarra en el volátil pacto entre ETA y el Gobierno de Zapatero, no es sólo por la insistencia con la que Otegi y los comunicados de la banda recuerdan que "sin Navarra no hay proceso", sino por la propia condescendencia del Gobierno de Zapatero que, lejos de rechazar esa unión forzosa, la presenta como una posibilidad impecablemente constitucional.

El Gobierno de Zapatero, en lugar de quejarse por un supuesto e injusto "juicio de intenciones" –como si cesiones a ETA como la excarcelación del sanguinario De Juana no fueran un hecho consumado–, bien podría presentarse como adalid de esa autonomía navarra que, fiel a su historia, ha buscado su asiento en España, frente a la delirante voluntad anexionista del nacionalismo vasco. Pero, a la vista está que los socialistas no quieren echar un jarro de agua fría a las pretensiones de ETA, sino que prefieren arremeter contra la "derecha extrema" y "fascista", tal y como califican al PP-UPN etarras y socialistas.

Por todo ello, Mariano Rajoy ha tenido un nuevo acierto al confirmar su presencia –y su liderazgo– en la manifestación que el Gobierno navarro ha convocado para el próximo sábado contra las pretensiones anexionistas del separatismo vasco. Unas pretensiones a las que el Gobierno de Zapatero, tras la criminal advertencia de ETA en Barajas, lejos de rechazar, ha seguido brindado la mayor y más servil de las esperanzas.

Asamblea de UPN (11 de marzo de 2007)
Conmemoración del XXV aniversario del Amejoramiento del Fuero
Intervención de Jaime Ignacio del Burgo 13 Marzo 2007

Me habéis oído decir muchas veces que la clave de la identidad navarra está en el Fuero. Navarra es una comunidad plural que muestra en su seno una gran diversidad étnica y cultural. Y si somos una comunidad amante de la libertad es, en gran medida, gracias al Fuero. Y es que el Fuero es libertad.

Pero también nuestro Fuero atravesó por momentos de crisis y de dificultad. Cuando era joven me impresionaron las palabras de un brillante escritor navarro pronunciadas durante la II República: “¿No creen ustedes que los exclusivamente preocupados por el Fuero cabríamos debajo de un paraguas?”. Me sorprendió esta visión pesimista si se tiene en cuenta que tan sólo cuarenta años antes, el pueblo navarro había dado una formidable muestra de su identificación con el Fuero al plantar cara al ministro Gamazo con ocasión del famoso contrafuero que lleva su nombre.

Mucho han cambiado las cosas desde entonces. Estos días conmemoramos el veinticinco aniversario del Amejoramiento del Fuero. Eso quiere decir que el Fuero existe y que en 1982 fue amejorado, es decir, actualizado, perfeccionado, modernizado y fortalecido. En pleno siglo XXI y setenta años después de aquella visión tan pesimista de nuestro escritor, gracias al Amejoramiento el Fuero sigue vivo y en ejercicio.

Toda conmemoración obliga necesariamente a echar la vista atrás. Es bueno hacerlo de vez en cuando aunque sólo sea para hacer balance y rectificar el rumbo si fuera necesario. Pero no voy a hacer de esta intervención una lección de historia. Sólo diré que hace treinta años aposté públicamente por la conveniencia de abordar en la futura España constitucional la reforma de nuestro Fuero. Defendí la devolución al pueblo navarro del libre ejercicio de su soberanía foral y la potenciación del formidable instrumento de autogobierno contenido en su régimen foral, originario e histórico. No podía imaginar que, después de seis años de proceso largo, duro y difícil, la idea de hacer el Amejoramiento mediante un nuevo pacto con el Estado acabaría por ser asumida por la mayoría de las fuerzas políticas navarras para convertirse en una esplendorosa realidad. El Amejoramiento se convirtió así en una gran obra colectiva de todos y para todos. Me siento especialmente orgulloso de haber tenido el honor de iniciar e impulsar este proceso que ha permitido disfrutar a Navarra del mayor período de libertad, progreso y bienestar de toda su historia

El Amejoramiento tiene sus detractores. A los nacionalistas les molesta que Navarra brille con luz propia en la España de las autonomías porque quieren verla uncida al carro de Euzkadi. El Amejoramiento no fue una humillación para Navarra ni un Estatuto de tercera. Navarra es hoy una de las comunidades más prósperas, más desarrolladas y más autónomas de Europa. La humillación sería que el Parlamento y el Gobierno de Navarra quedaran sometidos a los dictados del Parlamento y del Gobierno vascos.

A los nacionalistas de ese magma heterogéneo y dispar que se esconde ahora tras las siglas de Nafarroa Bai, con los que Zapatero quiere compartir el gobierno de Navarra, no les gusta el Amejoramiento. Un día, en un arrebato de éxtasis, Arzallus llegó a decir que el Amejoramiento fue una imposición del Ejército español para impedir la unidad de Euskal Herria. Todo antes que reconocer que Navarra posee un estatus especial fruto del pacto con el Estado español, que quedaría pulverizado si se produjera la anexión a Euzkadi para pasar a ser el furgón de cola de la Comunidad vasca.

El Fuero es libertad, autogobierno y solidaridad. En la era de la globalización debemos reivindicar con mayor fuerza si cabe la necesidad del Fuero. No para dar la espalda a la economía integrada o a la sociedad del conocimiento y de la información, sino para asegurar a nuestro pueblo un ámbito de libertad real y de poder político propio, que sólo puede ser ejercitado por Navarra y para Navarra.

Nos costó mucho trabajo en los años de transición a la democracia convencer a muchos de que el Fuero no es patrimonio ni de la derecha ni de la izquierda, sino de todo el pueblo navarro. Y lo conseguimos. El Fuero garantiza que nuestras instituciones representativas y nadie más decidan sobre todo aquello que nos atañe única y exclusivamente a los navarros.

El Fuero es además solidaridad, porque no es privilegio excluyente ni trata de mitificar la diferencia. Al contrario, conduce a la colaboración leal y sincera con el resto de los pueblos de la España de los ciudadanos. Somos navarros, españoles y ciudadanos de Europa. Nuestro patriotismo constitucional y foralista no se basa ni en el orgullo de raza ni en complejo alguno de superioridad, sino en la convicción de vivir un proyecto colectivo que asienta sus raíces en la historia y se fundamenta en la libertad, en el respeto a los derechos fundamentales y en la voluntad de pertenecer a esa gran comunidad de sentimientos, de intereses y de cultura que se llama España.

Dicen que el Amejoramiento no se refrendó y que por eso no tiene legitimidad democrática. Quienes así se pronuncian son los que quisieron -y quieren- llevarnos a Euzkadi por la brava, con el respaldo del terror de ETA, y se resistieron –y se resisten- como gato panza arriba a aceptar que sólo el pueblo navarro es libre de su destino. Lo único cierto es que el Parlamento Foral de 1979, democráticamente elegido, donde estaban representadas todas las fuerzas políticas, Herri Batasuna incluida, rechazó la integración en Euzkadi, autorizó la negociación con el Estado para el Amejoramiento del Fuero y ratificó por amplia mayoría el acuerdo alcanzado entre la Diputación y el Gobierno. Si no hubo referéndum no fue por miedo al pronunciamiento del pueblo sino porque ni el Amejoramiento es un Estatuto de autonomía, ni pretendíamos constituir una Comunidad Autónoma ni modificar el secular estatus de Navarra.

Un gran hispanista, Stanley Payne, declaró no hace mucho que “Navarra será la región más importante del occidente europeo en las elecciones de 2007”. Esto lo sabe ETA, lo sabe Batasuna, lo saben los separatistas de Nafarroa Bai y sobre todo lo sabe el presidente Rodríguez Zapatero que en sus tres años de mandato no ha demostrado el menor aprecio por Navarra. Es insultante para los navarros que un presidente que ha hablado con los terroristas y sigue dispuesto a ello a pesar de los últimos crímenes de ETA, no haya sido capaz de recibir al presidente de un Gobierno legítimo y democrático como es el de Miguel Sanz para darle cuenta de sus proyectos negociadores.

En cambio, Zapatero ya no oculta su idilio político con la Sra. Barcos y anunció el otro día en el Congreso su disposición a llegar a acuerdos con Nafarroa Bai. Está decidido, si la aritmética parlamentaria se lo permite, a abrirle de par las puertas del Gobierno foral. No es comprensible cómo los socialistas navarros, para secundar la política de claudicación del presidente Zapatero, estén dispuestos a compartir el Gobierno foral con quienes no sólo quieren llevar a Navarra a Euskal Herria y, por tanto, destruir nuestro Fuero, sino también acabar con la unidad de España.

“Si quieres la paz, danos Navarra”. Esta es la última oferta de Batasuna al presidente. Si Zapatero cede ante el chantaje de los proetarras traicionará a Navarra y a la Constitución. ¿Está dispuesto Zapatero a pagar el precio de la traición? A la vista de la ignominiosa excarcelación del etarra De Juana Chaos, convertido en un héroe nacional de la resistencia abertzale frente al Estado opresor por la lenidad de Zapatero, podemos esperar lo peor.

De todas formas, los navarros podemos evitar que Navarra sea el precio de la traición. Debemos demostrar que con el destino de Navarra no se juega. Llenemos el sábado que viene las calles de Pamplona con nuestra protesta cívica, para después llenar las urnas de mayo con las papeletas de la dignidad, de la justicia y de la libertad de Navarra, que no son otras que las de Unión del Pueblo Navarro.

Queridos amigos: Termino remedando a los Infanzones de Obanos*: Por la libertad de Navarra, Unión del Pueblo Navarro ¡en pié!

La hora de Navarra
Editorial Elsemanaldigital 13 Marzo 2007

Transcurridos ya más de dos días desde la masiva manifestación del sábado en Madrid, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y quienes le apoyan siguen sumidos en el desconcierto y el nerviosismo provocados por el éxito de la marcha. En esta situación y prácticamente sin solución de continuidad, el presidente del PP, Mariano Rajoy, ha anunciado el apoyo del partido y su propia presencia personal en una nueva marcha que se prevé multitudinaria, la convocada por el gobierno de Navarra para el próximo sábado 17 en Pamplona bajo el lema Fuero y libertad. Navarra no es negociable.

Las razones que han llevado al presidente de la Comunidad Foral y líder de Unión del Pueblo Navarra (UPN), Miguez Sanz, a llamar a los navarros y a todos los españoles que quieran acompañarles a las calles de la capital del viejo Reino están íntimamente ligadas a las que motivaron la manifestación del pasado sábado. En efecto, los proetarras han dejado muy claro que cualquier negociación política con la banda terrorista pasa de manera necesaria por alterar el estatus de Navarra, es decir, por buscar fórmulas para su anexión al País Vasco y crear así la Euskalherría que propugnan los nacionalistas.

Si la marca del PSOE en la Comunidad Foral, el PSN, no se mostrase dispuesta a formar gobierno con los anexionistas de Nafarroa Bai, Izquierda Unida y, eventualmente, la propia Batasuna, todo esto no sería más que un mal sueño. Pero lo cierto es que la estrategia de José Luis Rodríguez Zapatero exige dicha coalición, de manera que sólo la repetición por parte de UPN y de sus socios de la Convergencia de Demócratas de Navarra (CDN) de Juan Cruz Alli de la mayoría absoluta en los comicios del 27 de mayo podría conjurar ese peligro.

En semejantes circunstancias, no es exagerado afirmar que la continuidad histórica del viejo Reino se ve amenazada como no ocurría desde los primeros momentos de la Transición, cuando la misma inclinación anexionista del PSOE y los embates de los nacionalistas vascos provocaron una fuerte reacción popular que ahora Miguel Sanz se ve obligado a revivir. De aquella batalla, con todo, quedó en la Constitución la disposición transitoria cuarta como perpetua espada de Damocles que una futura reforma de la Carta Magna debería eliminar.

Si hay alguna prueba del carácter ahistórico y antihistórico de las pretensiones de los nacionalistas vascos, ésa es la pretensión de anexionar Navarra para su Euskalherría. La innegable personalidad navarra, española y foral, hoy consagrada constitucionalmente, es una riqueza más del mosaico plural que es España que todos los ciudadanos de buena voluntad deberían contribuir a defender. El sábado próximo se les ofrece la oportunidad de hacerlo en las calles de Pamplona o, en cualquier caso, mostrando su solidaridad a quienes quieren seguir siendo navarros y españoles.

Caperucita Roja y demás cuentos nacionalistas
Adolfo Gil Gómez La Opinión 13 Marzo 2007

A los niños hay que decirles siempre la verdad aunque a veces haya que usar símbolos, artimañas para que nos comprendan; pero el hecho de que los tiernos infantes precisen de un mundo simbólico que les ayude a asimilar conceptos, conductas, actitudes, valores que han de adquirir y vivir, en resumen, a construir una personalidad crítica y autónoma, no quiere decir que se tengan que creer lo de Adán y Eva; pero ese no es el tema de hoy.

También sabemos que los mundos simbólicos han de acudir a simplificaciones, a la sencillez. Recordemos un ejemplo, el de Caperucita Roja, un cuento que parte de la tradición oral en el que la niña es advertida de que salir de casa, aventurarse a lo desconocido es poco deseable. La versión de Perrault ya matiza más, Caperucita ha de seguir siendo cautelosa y ha de saber que los encuentros con desconocidos no son buenos, es más, son peligrosos, sobre todo si se está bajo el influjo de la ignorancia y la vulnerabilidad de la menstruación y sus riesgos, ella no lo sabe, pero el lobo sí lo sabe. Los hermanos Grimm recuperaron una versión más inocente y malévola: el personaje del cazador ya aparece dando un final más feliz, asegurando que la mujer ha de ser débil e inferior, que precisará siempre de un hombre armado a su lado, que la poseerá y garantizará su virtud.

Pero no se crean que esto de los héroes sea cosa de los antiguos, ahora que parece que se muere el Capitán América, surgen nuevos personajes que recogen el testigo de la defensa de los valores que vale la pena defender. Hete aquí que el valor más importante que se ha de inculcar y defender es de la pureza, el de la pureza lingüística, pero pureza sin buen rollo, sin puñetera pedagogía: el método del palo y la zanahoria.

Empecemos por el palo, hay muchas formas de represión, el ejemplo que les traigo es el de una función de títeres que recorre Galicia en la que los superhéroes son cuatro defensores del gallego frente a un maldito (= mal dicho español), cuatro buenos que hablan la lengua de coñe, es decir en la que se estudia coñecemento do medio (geografía y ciencias naturales, para los viejos) son Os barballocas, sujetos que aparecen en la ficción del S XII: Verbalinda, la creadora del gallego, la sueva Falamunda, su protectora, el romano Pepiño y el ordenador portátil Sarela que los teletransporta a la actual Feira do Queixo.

El quinto es el Maldito, el que habla castellano y un poco de inglés, odia a Galicia, su cultura, su historia... y los cuatro magníficos son los adalides del buen uso y de lo políticamente correcto.

Pero lo de menos es que tales eventos sean abonados por el popular Ayuntamiento de Vigo o el nacionalista programa A Cultura Circula (costeado por Vicepresidencia del Buen Rollo, Consellería de Cultura y Consellería de Industria, ¿falta la de Medio Rural?); creo que lo importante es el criterio de selección de actividades que se propician y se perpetran contra nuestros niños. No me queda folio para hablar de la zanahoria, pero se lo debo.     adogil@terra.es

Desbordado por la mayoría social, ZP se instala en barricadas verbales
Miguel Ángel Orellana elsemanaldigital 13 Marzo 2007

No quiere preguntarse por qué tantos españoles se echaron a la calle para protestar contra las cesiones del Gobierno a ETA. En vez de reconocer las causas del malestar, se defiende atacando.

13 de marzo de 2007. Parece que el Gobierno y el PSOE se han estrellado con una realidad que no esperaban o que tal vez concibieron de otra manera, más acorde con sus deseos. La movilización del pasado sábado convocada por el Partido Popular superó la generalidad pretendida y perseguida. Y esto no ha hecho sino ratificar el gesto de asombro que se ha desatado en el Palacio de La Moncloa y en la sede de Ferraz.

El hecho de que una mayoría social refrendase el corte de mangas a los del puño y la rosa debería hacer reflexionar al presidente José Luis Rodríguez Zapatero. Bien por la intención de excluir del suelo de la libertad al centro y la derecha españoles, bien por los modos y maneras en el uso de su poder, lo cierto es que una marea rojigualda se echó a la calle para dejar bien claro que no comparte las cesiones del Ejecutivo. El actual foso entre el Gobierno y el sentir de los ciudadanos ha reverdecido el debate sobre los límites de la democracia representativa. ¿Ganar unas elecciones equivale a un cheque en blanco para el gobernante legitimado en las urnas? Zapatero pensaba hace cuatro años que no. Ahora piensa que sí frente a la calle que grita "¡A ETA se la vence, no se la convence!".

En marzo de 2003, con mil fórmulas distintas, los mensajes del secretario general del PSOE ante el apoyo del entonces presidente José María Aznar a una intervención en Irak siempre eran los mismos: "Señor Aznar, tiene la obligación de rectificar, de ponerse al lado de los españoles y de la paz... Porque la esperanza en la calle no puede ser marginada por un Gobierno democrático. Los ciudadanos no pueden sentir la orfandad de quien les está representando. Ésa es la esencia de la democracia, y no al revés". Entonces, el proyecto de Zapatero consistía (al menos de boquilla) en "contar con todos, con la gente". "El Gobierno de Aznar –remachaba- ha dejado a la gente a un lado, y se ha olvidado de que la gente es lo más importante en una democracia". Resulta curioso evocar ahora la imagen y la voz de José Luis Rodríguez Zapatero.

Zapatero, acorralado
Pues bien, lo último que se les ocurriría ahora a los estrategas socialistas es recordarle a Zapatero la hemeroteca. Como el peor Felipe González, el hoy jefe del Ejecutivo es un político acorralado y sin ideas, asustado, encerrado en el fortín de La Moncloa, tal vez sorprendido, porque ningún político termina por acostumbrarse nunca a los dramáticos cambios de fortuna que propicia la veleidosa política: "¿Qué he hecho para merecer esto?". Todo parece complicarse. Desde sus componendas secretas con ETA hasta la fractura social que amenaza la convivencia por culpa de la fabricación de la paz en los laboratorios monclovitas. Un deterioro de la convivencia que se aprecia en centros de trabajo, en lugares de ocio, incluso en el seno de las familias, por supuesto también en el Parlamento, donde, al parecer, se están produciendo escenas que parecían olvidadas, con malos modos entre diputados, desplantes y miradas de soslayo cargadas de odio.

Nada bueno para una democracia a medio cocinar como la nuestra, necesitada de mucho mimo y cuidado. Se acercan días difíciles. De forma casi milagrosa, el PSOE sigue conservando un total grado de cohesión interna, seguramente porque está convencido de que le va la vida en ello. Pero ese cerrar filas no va a poder mantenerse durante mucho tiempo si los populares siguen capitalizando la gran irritación de la ciudadanía. De ahí que los socialistas podrían optar también por una demostración de fuerza en la calle. Para el próximo sábado está convocada en Madrid una manifestación conmemorativa de las protestas de hace cuatro años por la guerra de Irak. Sellada inicialmente por PSOE, Izquierda Unida, sindicatos y "toda la basura lumpen y de conductas desviadas de la sociedad", según apreciación de mi hermano Agapito Maestre, la convocatoria puede tener distintos perfiles. Y la demanda de una rotunda manifestación de respuesta al PP es claramente perceptible en el socialismo.

Las flaquezas del PP
Aunque el Gobierno, al menos oficialmente, sigue considerando que la manifestación del pasado sábado no debe ser magnificada, pocas dudas caben ya de que José Luis Rodríguez Zapatero se encuentra en una grave encrucijada, probablemente la mayor de su historia política. La estrategia monclovita pasa ahora por "lanzarse al ataque del PP y, sobre todo, de sus dos lideres, Mariano Rajoy y José María Aznar", en palabras de un destacado dirigente del PSOE. En ese punto, es el momento de lanzarse a destapar las "debilidades" de los populares y de "sus líderes" en diversos aspectos. Uno es la política penitenciaria en los lejanos tiempos de Aznar. La manipulada defensa de socialista va a seguir consistiendo en difundir que nadie puede arrojar la primera piedra en materia de cesiones ante ETA o que el Partido Popular también claudicó. Falso de toda falsedad.

Y otro asunto, evidentemente, es el 11-M. La evolución del juicio está desinflando las llamadas teorías de la conspiración con las que el PP –y sobre todo Eduardo Zaplana– ha jugueteado abiertamente. Pero se equivoca el PSOE al cargar las tintas sobre el Partido Popular. Es imposible que la inmensa mayoría de los ciudadanos crea que el verdadero problema de lo que sin duda es una grave crisis nacional consiste en que Rajoy embarque con engaños a los españoles sensatos en un insensato llamamiento a la rebelión cívica. El verdadero conflicto al que se enfrenta el socialismo es que existe una abrumadora discrepancia con el propósito zapateril de poner a la nación de rodillas ante una banda terrorista a cambio de mantenerse en el poder.

La causa electoral
A este paso, las urnas municipales y autonómicas acabarán llenándose de votos a la contra del PSOE. Las elecciones del próximo mes de mayo las puede perder José Luis Rodríguez Zapatero. Por precisar aún más: las perderá Zapatero con una estrategia de huida hacia delante. Mariano Rajoy se limitará entonces a poner las manos y recoger una inesperada cosecha debida al inclemente castigo que los electores decidan aplicar al presidente del Gobierno. La campaña, las encuestas, las promesas y los candidatos se verán arrollados por los acontecimientos. Si el PP consigue apropiarse definitivamente del copyright de cada uno de los símbolos de identidad española, el PSOE está perdido. Nadie votaría pensando en los paraísos prometidos por unos y otros. Todo se lo llevaría por delante la claudicación. Pero habrá que esperar, porque Zapatero aguarda un gesto de ETA en forma de comunicado tras el alivio de la situación de De Juana Chaos. Pero ¿será suficiente para romperle la cintura a Rajoy? Es la pregunta del millón.

Con Navarra no se negocia
Rafael González Rojas elsemanaldigital 13 Marzo 2007

La "rebelión democrática" del pasado sábado en Madrid va a tener una nueva versión en Pamplona dentro de cuatro días. Tal vez los manifestantes que en la capital del antiguo Reino de Navarra van a clamar por su Fuero y libertad: Navarra no es negociable, no sean tantos como los del sábado en Madrid, aunque para ese cada vez más oscuro personaje que es José Blanco fueron la mitad de los que habían muerto en Irak. Hay que ser mezquino, además de eso que a usted se le pueda ocurrir, para decir algo semejante.

Pero aunque no sean tantos, el acontecimiento puede ser uno de los más importantes que se celebren en defensa de Navarra y de la nación española. La protesta la ha convocado el propio presidente navarro, Miguel Sanz, y el éxito parece garantizado. Mariano Rajoy ya ha confirmado que asistirá, y también Esperanza Aguirre. Tras ellos, otros destacados dirigentes políticos participarán. El resultado de esta afirmación de Navarra, de su historia, de sus fueros y de su indiscutible españolidad, tiene necesariamente que revertir en el fortalecimiento de la Unión del Pueblo Navarro y de Convergencia de Demócratas Navarros, los dos partidos que defienden inequívocamente las peculiaridades del viejo Reino.

Lo más seguro es que el Gobierno, como hizo antes y después de la manifestación del sábado en Madrid, vuelva con los insultos y las descalificaciones de los manifestantes. Sus medios afines no dan abasto. Luis Yáñez, eurodiputado socialista, ha publicado un artículo en El País de esos que de puro burdos no causan ni siquiera indignación. Hay que ser sieso, como se dice en Sevilla, para escribir que "es inevitable que [la manifestación] nos retrotraiga a épocas oscuras de nuestro pasado. Recordemos las concentraciones convocadas por el Caudillo en la Plaza de Oriente". Y añade: "No, no es que oficial ni públicamente las convocatorias de ahora hagan referencia a tal conjura, sí a alguna otra, ni se aclame al Caudillo, afortunadamente desaparecido, pero el clima, los gritos, las pancartas e incluso el aspecto físico de los asistentes, además de los citados símbolos [las banderas y el himno nacional], recuerdan a millones de españoles aquellos mal llamados (?) tiempos".

Muy bien; pues que sigan con análisis tan sesudos. Acelerarán el proceso de recuperación de España para la sensatez, el sentido común y para la afirmación de su esencialidad nacional, comenzado el 10 de marzo y que tendrá continuación, de momento el sábado, en Pamplona. Lo inteligente sería reconocer los hechos y no empeñarse en hacer política contra corriente. Pero allá ellos; que digan lo que quieran. Lo que no cabe duda es de que los navarros le van a decir a Zapatero que con ellos no se negocia. Con un pueblo tan leal como el navarro nada van a poder los traidores y falsificadores de la historia. Bien concientes y orgullosos están ellos de la suya.

Seguro que han entendido el mensaje que ha lanzado el mar de banderas y el himno emocionante del sábado en Madrid, captado con nitidez por millones de ciudadanos de toda España que no estaban allí físicamente, pero sí en espíritu. Sólo personajes como Luis Yáñez pueden sacar conclusiones tan mendaces. Con su pan se lo coma.

Navarra es la clave del proceso
Editorial ABC 13 Marzo 2007

EL presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, anunció ayer que acudirá al frente de una representación de su partido a la manifestación convocada para el próximo sábado por el Gobierno foral de Navarra bajo el lema «Fuero y Libertad». Los populares refuerzan así, en la calle, la denuncia contra el proceso de negociación política entre ETA y el Gobierno, en el que es clave la disolución del régimen foral de Navarra y su incorporación a un ente común con el País Vasco. El PSOE insiste en negar que Navarra esté en juego, pero han sido tantos los desmentidos falsos de los socialistas acerca del diálogo con ETA que su mera palabra no basta para eliminar la amenaza del anexionismo nacionalista sobre Navarra. Es más, estando vigente el Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo, los socialistas se hicieron, tras las municipales de 2003, con alcaldías navarras gracias al apoyo de los partidos firmantes del Pacto de Estella, a pesar de que Unión del Pueblo Navarro había sido el partido más votado. El preámbulo del acuerdo antiterrorista contenía el compromiso de PP y PSOE de no alcanzar acuerdos políticos con el nacionalismo vasco mientras no abandonara la estrategia pactada con ETA en el verano de 1998. Fue Rodríguez Zapatero personalmente quien, en el debate sobre el estado de la Nación que tuvo lugar el 30 de junio y el 1 de julio de 2003, avaló el apoyo del nacionalismo a los candidatos socialistas de localidades como Estella, Tafalla, Burlada o Barañáin.

No son conjeturas, por tanto, las advertencias lanzadas desde el Gobierno de Navarra, ni desde Unión del Pueblo Navarro o el PP, sobre el riesgo de que esta comunidad perderá su identidad histórica foral si el socialismo y el nacionalismo alcanzan mayoría suficiente para gobernar. El socialismo ya ha pactado con nacionalistas a pesar del pacto antiterrorista, lo que supone un revés para el empeño de Ferraz en forjar la leyenda de Zapatero como un aliado fiel de los gobiernos populares. En cuanto tuvo ocasión de ganar poder y acosar a UPN, el PSOE no dudó en aliarse con los nacionalistas.

Los antecedentes de la política de Rodríguez Zapatero sobre ETA no ayudan a calmar los ánimos. Navarra es una demanda constante de ETA y Batasuna. Es el objetivo histórico del nacionalismo vasco y, especialmente, de ETA. Batasuna se ha dedicado estas últimas semanas a jugar con las palabras y proponer una falsa autonomía vasco-navarra que sería sólo un «marco de transición» para el ejercicio de la autodeterminación. Cualquier alteración del régimen foral navarro sería un éxito para los terroristas. El problema es que el PSOE, con Zapatero a la cabeza, no ha rechazado esta propuesta de Batasuna. Es más, en el balance de su política sobre terrorismo, se constata que la impunidad judicial que demandan los terroristas aflora en la legalización de hecho de Batasuna; que la excarcelación de De Juana Chaos es lo más parecido a la amnistía que demandan los proetarras; que el reconocimiento del «conflicto político» reclamado por la organización terrorista está en la aceptación por el PSOE de las dos mesas de negociación del futuro del País Vasco. Quizás a ETA le parezca poco lo que ha ganado, pero es mucho más que lo que tenía hasta el 14 de marzo de 2004, y por eso los navarros no pueden sentir que sus fueros, su amejoramiento y, en definitiva, su singularidad foral histórica estén a salvo. No lo están porque este Gobierno no ha sido capaz de ofrecer garantía alguna de que en su diálogo con ETA habrá líneas rojas, límites infranqueables. Los que anunció -respeto a la ley, ilegalización de Batasuna, vigencia del Pacto Antiterrorista- han sido rotos. Incluso ahora se añade la quiebra de la ley de cumplimiento íntegro de las condenas, porque la excarcelación de De Juana Chaos es un fraude de ley para conceder una libertad condicional que este criminal nunca habría obtenido si se hubiera respetado el Código Penal.

Navarra no está segura en manos del Gobierno socialista. El resultado de las próximas elecciones municipales y forales será decisivo para mantener a Navarra fuera del trueque entre el PSOE y Batasuna, entre el Gobierno y ETA, o, por el contrario, para entrar directamente en la negociación política con el terrorismo. El dilema está muy claro para los navarros.

La llave navarra
POR IGNACIO CAMACHO ABC 13 Marzo 2007

HA sido Batasuna la que ha marcado con una banderita en el mapa el lugar de la próxima batalla política en este toma y daca en que se ha convertido el «proceso de paz» sin paz: Navarra. Sin Navarra no hay nada que hacer, advierten los ventrílocuos etarras a través de sus monigotes batasunos. Ergo se avecinan dos frentes simultáneos y relacionados entre sí: el del futuro de esa comunidad y el de la presencia de Batasuna en las municipales-forales de mayo.

La hoja de ruta de ETA pasa por la reconquista de la Jerusalén del independentismo, que es Pamplona. Empezaron hablando ambiguamente de «territorialidad», pero a medida que empieza a hervir el aceite en la sartén del «Proceso» las cosas van siendo nombradas por sus nombres. En el imaginario político nacionalista, Euskadi y Navarra son un solo ámbito, por lo que la anexión -llámese con el eufemismo que se quiera- constituye una condición «sine qua non», llave de cualquier acuerdo pactado. Como existe un portillo constitucional para que Zapatero pueda ceder sin romper la baraja legal, que es la célebre Disposición Transitoria Cuarta, el futuro navarro pasa de forma irremisible por el resultado de las elecciones.

Es decir, que la disyuntiva es muy simple: o renueva mayoría la actual coalición UPN-CDN, o ese portillo a la fusión vasconavarra quedará entreabierto, por muchas protestas de lealtad que haga el candidato foral del PSOE, elegido previa conveniente defenestración de un líder inequívocamente navarrista. Éste va a ser el eje de la contienda electoral, y de algún modo la segunda pieza clave de toda la futura negociación con ETA, tras la reaparición de las listas batasunas, que se da por descontada en el discurso de Otegui y sus compañeros de bando. O de banda.

De manera que la ofensiva del PP y de UPN no sólo no es una fantasiosa y exagerada oposición preventiva, sino que constituye la piedra de toque del futuro modelo territorial de España. Ponga el Gobierno todas las cautelas que considere, si desea avanzar en su estrategia de diálogo tendrá que acceder a la demanda anexionista, y la única manera de evitarlo es cerrándole el paso a un cambio de mayoría en el Parlamento Foral navarro. Si esa alternancia se produce, el órgano común se pondrá en marcha, bajo la retórica -impecable desde el punto de vista legal- de la expresión de la voluntad popular.

Esto es lo que hay. Y lo deben de saber los navarros, porque son ellos los que van a tomar la decisión clave. A partir de ahí, las manifestaciones, declaraciones y demás técnicas de alharaca política no son más que fórmulas tácticas para activar la tensión ante ese pulso trascendental, que se puede decidir por un escaño. Los dos próximos meses son esenciales para el proyecto de Zapatero, que llega al tramo final con todas las variantes abiertas. La batalla va a ser dura y sin concesiones, pero al menos convendría que cada cuál la empiece con las cartas sobre la mesa. Batasuna las ha puesto. El PP también. Falta por mojarse el Gobierno.

Manifestación del PP
La rebelión cívica no para
Ignacio Villa Libertad Digital 13 Marzo 2007

La rebelión cívica está en marcha y ya no hay quien la pare. La manifestación del sábado en Madrid merece calificarse de histórica. Fue una cita sin precedentes, repleta de fuerza y con un gran significado político y social. España salió a la calle para demostrar a Zapatero que sus decisiones como presidente del Gobierno van en contra de la nación española y de los españoles. Zapatero está gobernando y legislando en contra de los principios básicos de convivencia, las normas que los españoles nos dimos con la Constitución del 78.

La manifestación del sábado en Madrid fue histórica por sus dimensiones, por su claridad, por su rotundidad y por su normalidad democrática. La manifestación del sábado en Madrid ha supuesto ya un cambio radical en la legislatura, al escenificar una legislatura políticamente finiquitada, un presidente acabado y un Gobierno en fase terminal. No hay Gobierno europeo y democrático capaz de aguantar una protesta cívica y popular como la del pasado sábado en Madrid. Es verdad que Zapatero está decidido a negar la realidad, pero el tiempo se encargará de darle la puntilla.

Y es que nadie puede olvidar que, aunque la del pasado fin de semana ha sido la manifestación más grande y espectacular, no ha sido la única. Llevamos una docena de ellas, tres en el último mes; sin olvidarnos de que, en los últimos quince días, en decenas de ayuntamientos y plazas también se han concentrado miles de personas en protesta por el proceso de rendición, pero especialmente en protesta por las mentiras de este Gobierno que, de forma sistemática, dice una cosa y hace exactamente la contraria.

Zapatero ha abierto la puerta a todas las exigencias terroristas mientras ponía en marcha una política de aislamiento contra el Partido Popular y perseguía a las víctimas del terrorismo. Semejante estrategia socialista es la que ha provocado esta rebelión ciudadana pacifica, pero contundente. Una revuelta cívica que no para; la próxima cita se llama Navarra. El próximo sábado en Pamplona, a las cinco de la tarde, de nuevo miles y miles de personas van a salir a la calle a recordar a Rodríguez Zapatero que Navarra es España y que no se la puede utilizar como moneda de cambio en el proceso de rendición ante los terroristas. Y para desesperación de López Garrido, Blanco y, naturalmente, Zapatero, el éxito está asegurado gracias, precisamente, a las decisiones y las palabras de López Garrido, Blanco y, sobre todo, Zapatero, entre otros.

Estamos en un momento clave de esta legislatura; el principio del fin. Los españoles le han gritado al presidente del Gobierno un "¡basta ya!" a considerable volumen, pero el engreimiento de Zapatero parece haberle llenado de cera los oídos. No importa, la rebelión cívica no tiene marcha atrás. España nos va en ello.

Manifestación del PP
Golpistas nos acusan de golpistas
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 13 Marzo 2007

Supongamos que alguien honrado y desinformado hubiera creído al Gobierno y tomara al PP por ultraderecha. Ese alguien debería haber olvidado los años de Aznar. Sobre todo para no caer en las perplejidades de la mayoría absoluta, el abandono voluntario del poder, el entreguismo mediático (ni una televisión de ámbito nacional cubre el acto más masivo de la historia de España por la simple razón de haberlo organizado el PP).

Si ese improbable ser existe, forzosamente tiene que haber cambiado de opinión desde el sábado. Precisamente por ser honrado, no puede ignorar la lección de impecable civismo ni la simbología intachable, exhibición con la que el resto de partidos –enredados en sus tricolores, hoces, martillos y estelades– no pueden ni soñar.

Si quedaba alguien a quien mereciera la pena responder, ya no está ahí. A partir de ahora, hasta el más lelo sabe que cuando se acusa al PP de ultraderechismo o golpismo sólo hay una intención propagandística, sectaria, falsaria y liberticida de estigmatizarlo como preámbulo a una canallada suicida: expulsarlo del sistema.

Sepan Rodríguez y Blanco, Carod y Puigcercós, Llamazares y Saura, que esa estrategia jamás funcionará: o la abandonan, o liquidan la paz civil. Ellos son pues –socialistas, neocomunistas y separatistas– los que amenazan la convivencia, los que "trabajan con escenarios" golpistas (por usar su jerga). Cualquier cosa cabe esperar de una alianza estratégica donde se ha colado Batasuna-ETA. En el oscuro club, los asesinos son los más sinceros y los traidores, los más peligrosos: sin los primorosos cuidados de Rodríguez, no habría ETA que valiera.

No sorprende que la ofensiva antidemocrática pase por las amenazas de Saramago, la más temible de las cuales sería leer sus obras completas; o por el deseo del malvado ágrafo Blanco de ver muertos a dos millones de manifestantes (deseo deducido y denunciado por don Federico en El Mundo y don Arcadi en su blog); o por esta definición del acto del sábado, debida a un demente incendiario de Esquerra: "Golpe de Estado". Trátase del mismo demente que vio, tras los atentados de Barajas, más méritos negociadores en la ETA que en el gobierno.
Pero lo que este columnista no esperaba es encontrar similares escupitajos en el diario que, huyendo de El País, compra desde noviembre de 1989. Para Martínez, de El Mundo, la masiva demostración fue un "ejercicio de demagogia rayana en la ultraderecha, protagonizado (...) por Mariano Rajoy y los suyos, que en la mejor tradición del franquismo sociológico, se apropiaron (...) de símbolos nacionales". ¿Hay algún kiosco en Barcelona donde se venda una edición no catalana de este diario liberal? Si no, se acabó. No vuelvo a pagar un euro para que me escupan.

El PSOE y la nación
España no es cosa de fachas
Cristina Losada Libertad Digital 13 Marzo 2007

Las críticas de la plana mayor del zapaterismo y de sus estrellas invitadas a la manifestación convocada por el PP, exponen el fondo de un conflicto, que no es actual, sino contemporáneo: tan largo o corto como esta democracia. Todo su esfuerzo se dirige a identificar a los que defienden la pervivencia de la nación con la extrema derecha. A que se vislumbren tras los símbolos nacionales los bigotillos y los brazos en alto del franquismo. A explotar el viejo tópico en el que se crió –nos criamos– buena parte de la izquierda bajo la dictadura y que, ya caducado, pasaría engordado por los nacionalistas a ese maletín de la señorita Pepis con el que se maquilla de emociones una progresía aburrida de sí misma: que eso de España es cosa de fachas.

Pero las reacciones de los dirigentes del PSOE no sólo alimentan una de las anomalías más estúpidas y peligrosas de las que han lastrado el sistema político, como es ésta de visualizar la nación como un residuo franquista. También revelan que ellos, los socialistas de cualquier guardia que esté de guardia, participan de la absurda idea de que España exuda, aunque no sabrían decir por qué, un tufillo reaccionario; que no está del todo bien ni es del todo presentable defenderla frente a quienes desean trocearla; que empeñarse en ello no es una actitud de "izquierdas" y, por lo tanto, no es decente, democrática y moderna. Se han explorado los complejos de la derecha, pero hete aquí uno de los mayores complejos de quienes persisten en presentarse como la izquierda y, a efectos de voto, la representan. De momento.

De momento, porque al final de la calle, quienes se encontrarán frente a frente no son las dos Españas de Machado y del tópico, otro más y por igual caduco. No son la España de izquierdas y la de derechas las que se ojean y disputan, aunque la izquierda oficial así lo haga creer para desdibujar su opción reciente: la de alinearse y aliarse con quienes llevan veintitantos años (la ETA, más) tratando de destruir la nación. Una meta que debió de parecerles muy lejana hasta que llegó un presidente para quien aquello que gobierna resulta tan discutido y discutible como la alineación del Real Madrid o el Barça. No. Lo que está en cuestión trasciende la antigua querella. Se trata de conservar el cuadro o de hacerlo pedazos. Las cesiones a ETA representan del modo más hiriente la liquidación de la nación, y por ello, no sólo levantan ampollas, sino también banderas. Pero no son las únicas señales de que ésta es la confrontación entre un proyecto civilizado y un plan retrógrado y delirante. Un plan perfecto para el nacionalismo y suicida para un PSOE que sólo ha querido ver sus ventajas y ahora se debate con los efectos imprevistos soltando bandadas de "aguiluchos" y soflamas de corte racista: por su físico los reconoceréis (a los franquistas, y eran todos el 10-M).

Izquierda y derecha se habían venido inclinando con genuflexión variable ante una ortodoxia dominante que prescribía como inconveniente, y poco menos que ordinaria, la reivindicación de España frente a los que abominaban de ella. Las minorías amedrentaban a quienes desobedecían el diktat y la mayoría achantaba, siempre tan prudente. Las manifestaciones y el movimiento cívico surgido al calor de las naves que quema ZP no habrán conseguido que el gobierno rectifique, pero han logrado algo quizás más importante: quebrar esa hegemonía ideológica y acabar con el pusilánime acatamiento de los tabúes que impedían expresar lo evidente: la voluntad de unión entre los españoles. España no es cosa de fachas sino de ciudadanos.

Bonito, insólito y sorprendente
Pablo Sebastián Estrella Digital 13 Marzo 2007

Ha dicho Mariano Rajoy que la manifestación del sábado fue muy bonita, una expresión que denota su contento y una plácida manera de ver las cosas, mientras que desde el ala izquierda de la política la situación se ve de manera muy negativa, lo que prueba que el éxito de la marcha madrileña ha hecho mella en el PSOE y también en Izquierda Unida, dos partidos que han decidido salir a la calle el próximo sábado para protestar contra la guerra de Iraq, es decir, contra el Gobierno de Aznar de hace tres años, y de paso contra el primer partido de la oposición en ese nuevo empeño por mirar hacia atrás que ahora marca la agenda del PSOE para justificar sus errores haciendo lo que venían criticando al PP cuando algunos de sus dirigentes insistían en la fantasmal conspiración del 11M.

En la sede central del PP están encantados con el resultado positivo de la convocatoria de Madrid, y especialmente con las agrias declaraciones de los primeros dirigentes del PSOE y del Gobierno, que confirman el éxito de la manifestación. Y es el espectáculo que está dando el PSOE lo que a Rajoy le parece “bonito”, al igual que le parecerá hermoso el desconcierto del Gobierno. Porque el portavoz Moraleda había calificado de “insólito” el hecho de la manifestación, que a él le pareció insuficiente, es decir, que quería que hubieran participado más manifestantes, y en ese caso suponemos que habría felicitado al PP. Lo insólito es que Moraleda sea aún portavoz del Gobierno. Mientras José Blanco llegó a decir que “hay que defender a España de un líder como Rajoy”. Lo que es toda una novedad muy positiva, porque en el Partido Socialista se empiezan a preocupar por la defensa de España, aunque le habría quedado mejor la frase a Blanco si hubiera añadido: “de un personaje como Otegi”. Pero a ellos, por lo que se ve y se oye, les molesta más el PP que Batasuna.

Y si sorprendentes son las palabras de Blanco sobre el PP, todavía resultan más absurdas e incomprensibles sus palabras criticando la manifestación convocada por el presidente de Navarra, contra el silencio de Zapatero sobre las propuestas de Batasuna que piden la incorporación de Navarra al País Vasco. A Blanco no le pareció mal la manifestación de Ibarretxe contra el Tribunal Superior del País Vasco, y otras muchas convocadas en casi todas las Autonomías españolas contra los gobernantes nacionales, con el PSOE o con el PP en la Moncloa, ya sea sobre Iraq, el Prestige, el agua, el terrorismo, etc. Pero sí le parece sorprendente que se convoque a los ciudadanos de Navarra a defender su propio estatus constitucional, frente a las pretensiones del brazo político de ETA y el silencio casi cómplice del presidente del Gobierno.

Lo insólito y lo sorprendente de todo lo que acontece, en torno al intento más que notable de Zapatero por reanudar las negociaciones de paz con ETA como lo reclama Otegi exigiendo la anexión de Navarra al País Vasco, es que el presidente, el Gobierno y el PSOE no estén del lado constitucional sino de los nacionalistas y gentes de poco fiar. Lo insólito y sorprendente es que Zapatero haya excarcelado a De Juana y no quiera dar su explicación de ello en el Parlamento, y que además se niegue a hacer una solemne y clara declaración sobre el futuro de Navarra garantizando que el PSOE nunca apoyará un cambio de la actual situación. Y todo esto, que es insólito y sorprendente para el mundo de la política y del periodismo, lo es aún más para la gran mayoría de los ciudadanos —y no sólo para los que se han manifestado en Madrid o los que saldrán en Navarra—, que ni aceptan ni comprenden esta política de Zapatero que nada tiene que ver con la lucha antiterrorista, sino más bien con la búsqueda de un entendimiento con ETA para reanudar las negociaciones. Naturalmente, los que han criticado las manifestaciones que ha impulsado el PP ahora callarán cuando llegue el próximo sábado la convocatoria relativa a la guerra de Iraq, que incluirá la gran novedad de ser una iniciativa política —veremos qué banderas aparecen allí— en contra del primer partido de la oposición y el Gobierno de España de hace tres años. Lo que suponemos que será objeto de algún editorial del diario El País, que la pasada semana habló de “devaluación de las instituciones” culpando de ello al PP por promocionar la manifestación contra la excarcelación de De Juana. Veremos qué dice el diario gubernamental de una manifestación que sobre Iraq, el PP y el pasado Gobierno de Aznar impulsa el PSOE, el partido que está sentado en el Gobierno de la nación. Esto sí que puede ser insólito y sorprendente, que un presidente del Gobierno como Zapatero utilice el PSOE para manifestarse contra la oposición y otro Gobierno de hace ya más de tres años.

Lo que nos lleva a concluir que Zapatero no sólo está enredado en su intento de querer reabrir las negociaciones con ETA, sino que ha perdido el norte y la iniciativa política ante la respuesta que a este intento —insólito y sorprendente, tras el atentado de ETA en Barajas— le está dando la oposición. Estamos en precampaña electoral y todo esto afecta a los políticos que temen los efectos de tanto revuelo en su electorado. Pero nadie puede culpar al PP de la excarcelación de De Juana, o del silencio sobre Navarra. Ésas son y han sido iniciativa y responsabilidad del presidente y a él, y no al PP, se debería dirigir el PSOE pidiéndole un cambio de política, prudencia y moderación. Todavía no se han olvidado sus palabras optimistas del 29 de diciembre, en la víspera de la bomba de ETA en Barajas, y ya está Zapatero de nuevo metido en el avispero de ETA en pos de la nueva negociación. Ésa y no otra es la cuestión.

Asalto a Navarra, jaque a España
POR MANUEL ERICE ABC 13 Marzo 2007

MADRID. Navarra, la deseada. El Viejo Reino, el territorio que por su ubicación geoestratégica fue sempiterna aspiración de las monarquías francesa y castellana; que, derrotadas sus tropas, quedó incorporado a Castilla en 1515, pero que durante los siglos posteriores fue capaz de concordar un encaje legal y leal de su Fuero como parte esencial de España, exhibe desde hace un siglo una defensa cerrada de su personalidad frente al nacionalismo vasco. Que una quinta parte de su sociedad simpatice con la integración en Euskadi no hace sino avalar otra realidad histórica: que Navarra siempre ha tenido al enemigo en casa. Y que la hoy constitucionalmente singular Comunidad Foral sea la madre originaria de la cultura vasca tampoco contradice la convicción muy mayoritaria de que, además de que ésa es sólo una parte de su acervo, mil años de funcionamiento institucional propio dotan a Navarra de una conciencia regional irreversible. Es esta evidencia histórica la que el nacionalismo vasco trata de subvertir echando mano de «Euskal Herria (el pueblo vasco)», un territorio que agrupaba a Vizcaya, Guipúzcoa, Álava, Navarra y las provincias vasco-francesas, con una cultura compartida pero que jamás existió como entidad jurídico-política.

Expansionismo vasquista
Para el expansionismo vasquista, Navarra siempre ha sido un territorio apetecible y fértil en la más fiel expresión del término: con un autogobierno fiscal y administrativo pionero y engrasado con el lubricante de los siglos; tan amplio como todo el País Vasco y no muy habitado, y con una economía pujante y un envidiable sector agroindustrial. Todo un caramelo para mentes obsesivas.

Pero, por encima de todo, Navarra siempre ha sido un símbolo: el de la unidad de España. Precisamente por el ejemplo de lealtad compartida con el Estado y de convivencia de siglos en el seno de España, la Comunidad Foral es, en este momento, a decir de muchos, un riesgo, sí, pero también el «dique» que puede contener la ofensiva de ETA/Batasuna para arrancar al Gobierno sus principales objetivos. Y quien mejor lo sabe es Su Majestad el Rey, quien, preguntado recientemente por la posibilidad de que Navarra pudiera ser moneda de cambio de una negociación con ETA, espetó al interlocutor: «Navarra no se toca».

Según algunos analistas, el presidente Zapatero no parece contemplar el problema con la misma visión de Estado. En conversaciones privadas, el jefe del Gobierno socialista ha desdramatizado en diversas ocasiones una posible modificación de su estatus con el argumento de que también León se unió a Castilla en una sola autonomía. Una forma de pensar muy atractiva para quien pretende sacar tajada territorial por todos los medios.

El peligro del «proceso»
Aunque el intento de asalto por parte del nacionalismo vasco ha sido constante desde el periodo predemocrático, el llamado «proceso de paz» entre el Gobierno y ETA, virtualmente cerrado pero reabierto en expectativas por Zapatero con un gesto tan significativo como el del «caso De Juana», constituye el aldabonazo más sonoro de cuantos han golpeado la puerta de la Comunidad Foral. La razón es tan simple como macabra: por primera vez son la propia banda terrorista y el PSOE, juntos, los que aguardan respuesta en el umbral.

En términos electorales, la gran novedad es el cambio histórico que está dispuesto a asumir el PSN y las consecuencias de un posible cambio de mayoría en los comicios de mayo. La mayoría absoluta precaria de UPN-CDN y la posibilidad de que socialistas y todo el nacionalismo (esté o no Batasuna) sumen la suya propia, abre la puerta a que pueda hacerse realidad lo que Arnaldo Otegi y ETA reclaman por activa y por pasiva y lo que al menos el PSE se ha mostrado ya dispuesto a asumir: que Navarra y el País Vasco creen un órgano común como primer paso hacia una integración definitiva.

La eventual colaboración con el nacionalismo constituiría un giro radical para uno de los dos grandes partidos no nacionalistas, pero, sobre todo, según UPN y CDN, materializaría una «traición» a la cultura de la gobernabilidad que han protagonizado regionalistas y socialistas desde la Transición, un pacto no escrito consistente en facilitar el gobierno al partido más votado y que ha sido uno de los baluartes para hacer frente al nacionalismo y, en especial, a los años más sangrientos de ETA, en la década de los 80.

La democracia en Navarra es la historia de jaques y defensas desde que en el proceso de configuración del Estado de las Autonomías, en un contexto propicio de confusión fuera y dentro de Navarra, el nacionalismo buscara la primera oportunidad de la mano de Xabier Arzallus. Su presión facilitó la inclusión de la ya célebre Disposición Transitoria Cuarta, que abrió la puerta a una futura anexión pero siempre que los navarros lo ratifiquen en referéndum.

Los navarristas, como el diputado Del Burgo, que participó en la gestación, habían logrado evitar que el nuevo Estado alumbrara una única autonomía vasco-navarra. Además, siempre han sostenido que «la misma puerta que abre una posible anexión la vuelve a cerrarla al incluir el referéndum como seguro de vida».

El intento de anexionar la Comunidad Foral al País Vasco es algo más que la suma de dos autonomías: sería, para muchos, la ruptura definitiva de la unidad de España. Es el gran reto del Estado frente al nacionalismo

La izquierda española está enferma
Francisco Rubiales Periodista Digital 13 Marzo 2007

Muchos pensadores, observadores, analistas y ciudadanos interesados en la política se sienten hoy estupefactos ante lo que está ocurriendo en el seno de la izquierda española, presa de un odio tan descomunal hacia la derecha que prefiere sellar alianzas con terroristas y nacionalistas extremos totalitarios que con demócratas políticamente adversarios.

El comportamiento de la izquierda española, capitaneada por el atípico, incalificable y extraño Zapatero, sólo es explicable desde la enloquecida hipertrofia del poder, desde una obsesión insana por ganar las elecciones y por ganar el poder "como sea", sentimiento que les lleva a establecer alianzas contra natura con gente ideológicamente situada en las antípodas, antes que cooperar con una derecha que, por muy adversaria que sea, comparte lo que debería ser fundamental: la fe en la democracia.

Aunque el odio africano cause estragos en su propia militancia, incapaz de entender el enfrentamiento y el rencor sin límite hacia la derecha y aunque Zapatero, Maria Teresa, Llamazares y sus amigos lo nieguen, es una realidad incuestionable que la izquierda española demuestra sentirse más a gusto en compañia de terroristas como Otegui y Josu Ternera, de separatistas y de nacionalistas que desprecian la constitución, como los seguidores de Ibarretxe y Carod Rovira, que con los integrantes del Partido Popular y con las víctimas del terrorismo.

Para llegar a esa barbaridad ideológica, algo sumamente grave ha debido ocurrirle a la concepción que la izquierda tiene del gobierno y de la política en democracia, cuyo envilecimiento ha ido más lejos de lo que se temían los más pesimistas. Solo existen dos explicaciones racionales: o se ha perdido hasta la última gota de principios ideológicos o la obsesión por el poder se ha hecho tan enfermiza e insana que cualquier cosa es lícita, hasta lo antinatural y lo absurdo, con tal de aplastar al adversario y conseguir el ansiado poder.

Los dirigentes de la actual izquierda deberían reflexionar y analizar qué enfermedad es la que les ha llevado a negarse a cumplir los deseos ciudadanos, partidarios de que se restablezcan el diálogo y la cooperación entre los partidos, optando a cambio por compartir objetivos y estrategias, con los pistoleros, los violentos, los que han asesinado a decenas de socialistas en el pasado, los que han profanado la tumba de Gregorio Ordoñez, los que vuelan por los aires los aparcamientos de Barajas o los que arropan a Ibarretxe y niegan la igualdad ante la ley, afirmando, por ejemplo, que el lehendakari no es un ciudadano común.    www.VotoenBlanco .com

La amenaza de Al Qaeda a España es la misma que en tiempos de Aznar: de nada sirvió retirarse de irak
José Catalán Deus Periodista Digital 13 Marzo 2007

A pesar de las versiones sesgadas de un vídeo de 'La Voz del Califato' con amenazas a España si no retira sus tropas de Afganistán, la 'cuestión española' es secundaria en el mismo y las amenazas a Alemania y Austria, son las realmente noticia. Lo interesante es ver cómo el apaciguamiento de la retirada de Irak ha durado poco. Hoy se cita Afganistán y mañana se pedirá la retirada de la mezquita de Córdoba.

En la grabación, un hombre encapuchado lee un comunicado en el que insta a Austria a no seguir “el ejemplo del Gobierno socialista en España que ha engañado a su pueblo al retirar a sus tropas de Irak y enviar a otros 600 soldados a Afganistán". "Los países del islam son una misma nación y él [el Ejecutivo español], con el envío de tropas a Afganistán, pone en peligro otra vez a su país", asegura el individuo enmascarado.

La cinta sólo menciona a España en los párrafos citados y ha sido difundida bajo el título Mensajes para los Gobiernos de Alemania y Austria por la página web La Voz del Califato, creada por Al Qaeda en septiembre de 2005.

La Voz del Califato es un noticero televisivo periódico que realiza Global Islamic Media Front, una sucursal oficiosa de Al Qaeda para propaganda audiovisual. Se pueden figurar si no han salido amenazas contra todo y para todos en anteriores ediciones. Se puede afirmar categóricamente que el comunicado de ahora no es especialmente grave para España en un contexto de amenazas generalizadas.

Se puede también afirmar que España está amenazada y corre peligro de atentados terroristas islamistas desde antes de participar en la guerra de Irak, durante su participación, después de retirarse de la misma, hoy día y mañana, independientemente de la voluntad de quienes sólo quieren ceder y ceder 'para evitarse líos'y de propugnar una teórica 'alianza de civilizaciones'.

'VOZ DEL CALIFATO' Y 'BATALLONES DE ARQUEROS DE LA JUSTICIA'
En el video difundido en Internet por el 'frente mediático' del islamismo radical agrupado en torno a Al Qaeda, amenazan con atacar Alemania y Austria, si sus gobiernos no retiran a las tropas que tienen en Afganistán. “La participación de Alemania en la guerra de Estados Unidos contra el Islam y los musulmanes sólo. pondrá en peligro a la propia Alemania”, afirmó un hombre encapuchado, quien se identificó en el video como portavoz del grupo extremista. El individuo, cuyo rostro se ve borroso, afirmó que los cerca de dos mil 750 soldados que tiene Alemania en Afganistán “no estarán a salvo de ataques” de la resistencia del derrocado régimen afgano del Talibán y combatientes de Al Qaeda. “Nos preguntamos cual es el interés de Alemania por lanzar a sus soldados a la defensa las mentiras del presidente estadunidense George W. Bush”, destacó la voz del video, difundido en una página que usa Al Qaeda habitualmente para dar a conocer sus mensajes.

Austria, añadió, ha sido siempre uno de los países más seguros de Europa, dependiendo del turismo tanto en verano como en invierno, “Pero si no evacua sus soldados de Afganistán, estaría entre los países blanco” (de ataques). “A Austria le decimos: Vuestras tropas en Afganistán no representan una fuerza real o una amenaza real para nuestros hermanos los mujaidines (combatientes islámicos) pero sí representan un apoyo importante para Bush y su pandilla”, destacó. “Al aliarse con Estados Unidos han provocado a quien llaman terroristas a tomarlos a ustedes como objetivo”, destacó el hombre en lengua árabe, con un texto en alemán y en austriaco al pie de la imagen del video, cuya autenticidad no ha sido verificada. El gobierno de Austria, que no cuenta con soldados en Afganistán, aunque envío a cinco trabajadores humanitarios a Afganistán, se reunió este domingo para examinar la amenaza del vídeo.

La amenaza del grupo Voz del Califato se dio a conocer un día después de que una organización islámica, Kataeb Siham al-Haq (Batallones de las Flechas de la Justicia), emitió un video similar en otra página en Internet. Dicha organización mostró a dos supuestos rehenes alemanes, a los que amenazó con ejecutar si Alemania no retiraba a sus tropas de Afganistán en los próximos 10 días. “Si no lo hacen, ustedes no verán ni siquiera uno de los cadáveres de estos dos agentes”, dijo uno de los tres hombres armados y encapuchados que aparecían de pie detrás de los supuestos rehenes alemanes.

El pasado 12 de febrero, el gobierno alemán confirmó, sin dar detalles, la desaparición de dos de sus ciudadanos que trabajan en Irak, que según el diario Tagesspiegel, se trataría de mujer de más de 60 años de edad casada con un médico iraquí, y su hijo de 20.

La Amenaza sigue siendo real
POR FLORENTINO PORTERO ABC  13 Marzo 2007

El cambio se ha producido gradualmente, pero ya es una realidad. Los que se reían del «comando Dixán», culpabilizando al Gobierno Aznar de tratar de crear un ambiente de tensión para justificar su política exterior, ahora reconocen, sin explicar las razones de tan monumental cambio de posición, que estamos amenazados. Los que aseguraron que el atentado del 11-M era consecuencia directa de nuestra política exterior ahora admiten que seguimos amenazados y que, en cualquier momento, podemos sufrir uno nuevo de características semejantes. Y es que la vergonzante retirada de Irak no libró a España de estar en el objetivo, como demostraron los intentos fallidos de volar la Audiencia Nacional o de atentar en la zona de la Villa Olímpica en Barcelona.

La Guerra de Afganistán puso fin a un modelo de organización de Al Qaida. Campos de adiestramiento junto con centros de mando y control desarrollaban su actividad con la tranquilidad propia de una multinacional. Todo eso quedó atrás. Hoy los islamistas han tenido que reorganizarse para adaptarse a un nuevo entorno. Sin embargo, el cambio no ha sido tan brusco como cabía esperar. La posibilidad de perder Afganistán está prevista así como los pasos a dar a continuación.

Mustafa Setmariam Nasar, un ciudadano sirio nacionalizado español, pasa por ser el dirigente de Al Qaida que diseñó la nueva estrategia. Desde luego fue quién la popularizó y hoy, desde la cárcel en la que se encuentra, puede sentirse orgulloso. Al Qaida desarrolló una estructura centralizada cuando las circunstancias lo hicieron posible y aconsejable. El atentado del 11 de Septiembre fue un claro ejemplo de una acción planificada y ejecutada siguiendo el modelo centralizado. Sin embargo, los dirigentes islamistas no parece que consideraran que este modelo fuera perfecto. Era el apropiado para una circunstancia determinada. Tampoco la información disponible permite aventurar que Osama bin Laden y sus compañeros consideraran que la guerra que habían declarado sería la guerra de Al Qaida. La organización tenía vocación de avanzadilla, de detonador de un movimiento mayor, el que ahora comienza a hacerse visible.

Osama buscaba dar confianza a los radicales de todos los confines del Islam demostrando que era posible derrotar a Satán, es decir a usted, y enseñarles la forma de actuar. A partir de ahí el resurgir del «auténtico» Islam debía hacer el resto. En estos últimos años hemos podido constatar situaciones diferentes que nos permiten prever el futuro inmediato.

Jefes locales de Al Qaida han asumido la condición de emir y han comenzado a trabajar con autonomía. Los contactos con el mando central se mantienen, pero son limitados y hacen referencia a líneas generales de actuación. En otros casos, jefes religiosos han desarrollado, o han permitido, en torno a su mezquita una acción de proselitismo, que ha llevado a algunos jóvenes a aceptar el martirio en su tierra o lejos de ella. Por último, nos hallamos ante un fenómeno característico del siglo XXI, la generación espontánea de células islamistas como efecto de la información de los medios de comunicación y de la propaganda radical en Internet. En Canadá un grupo de jóvenes decidió constituirse en unidad terrorista después de pasar horas delante de un ordenador visitando páginas vinculadas a Al Qaida, en las que aprendieron tanto ideología como tácticas de combate o la elaboración de explosivos.

No basta con reconocer que estamos en peligro, tarde y sin explicar porqué ahora sí y antes no. Es necesario asumir que nos han declarado una guerra no por lo que hacemos sino por lo que somos y que, en el mejor de los casos, vamos a sufrir sus acciones durante muchos años. No se puede vencer si no se asume la realidad y si no se está dispuesto a luchar en defensa de los propios valores.

Cuando se niega lo obvio, cuando al primer zarpazo se huye del campo de batalla, cuando en vez de defender los propios valores se presenta una Alianza de Civilizaciones que no es otra cosa que una cesión humillante a sus exigencias, lo único que se consigue en mostrar debilidad. La debilidad genera el mismo «efecto llamada» que las regularizaciones de emigrantes. Ya saben que si nos golpean cedemos. Salimos de Irak con la cabeza gacha. Ahora toca Afganistán. Luego será la exigencia del doble sistema legal, la Sharía o Ley Coránica para los musulmanes y el régimen ordinario para los restantes. Ya somos la vanguardia del derrotismo. Veremos qué nos deparan los próximos años.

Otro autista en la Moncloa
Antonio Jiménez Periodista Digital 13 Marzo 2007

Mañana miércoles se cumple el tercer aniversario del inesperado y sorpresivo triunfo electoral de Zapatero. La reedición de la primera página de un periódico sobre aquella victoria imprevista nos muestra a un Zapatero sonriente junto a algunos de los compromisos enunciados que hoy suenan a purita milonga.

La noche del vuelco electoral, Zapatero prometió "encabezar el cambio tranquilo y gobernar para todos, con humildad. Y os aseguro que el poder no me va a cambiar". También anunció que su prioridad sería "combatir el terrorismo".

Tres años después ninguna de sus intenciones ha resistido el paso de la legislatura: el presidente del Gobierno no combate a los terroristas sino que negocia con ellos y en algún caso cede a su chantaje, y en cuanto al cambio no hay más que observar cómo está la España de 2007 para concluir que el término tranquilo se ha trasmutado en convulso y crispado.

Nunca antes España, ni siquiera durante los peores momentos de la guerra de Iraq durante el segundo mandato de Aznar , había experimentado un ambiente de tensión y enfrentamiento como el que se advierte entre los políticos y los ciudadanos. Esta es la consecuencia de quien está haciendo lo contrario de lo que prometió.

Zapatero no gobierna para todos sino para los suyos y para sus ocasionales socios parlamentarios convertidos en "mariachis o palmeros" de conveniencia e interés político. Y tampoco gobierna con humildad puesto que desdeña y desprecia el clamor de la calle tomada por millones de ciudadanos descontentos con algunas de sus decisiones.

Zapatero ha incurrido en los mismos errores y desvaríos que echó en cara a Aznar y por los que se movilizó en la oposición, junto a cientos de miles de personas tras la pancarta en los tiempos en que tomar la calle no devaluaba a las instituciones, como al parecer sucede ahora porque lo hace el PP, según sostiene la izquierda sectaria, política y mediática.

¿Dónde está el respeto a la democracia de ciudadanos que según dijo, nada mas llegar a la Moncloa, había sabido interpretar durante las movilizaciones contra la guerra de Iraq y por el Prestige, frente al autismo de Aznar?. Zapatero ya no oye salvo lo que le interesa y lejos de escuchar o rectificar se recrea en el recurso al insulto y a las descalificaciones de los suyos contra el gran espectáculo democrático protagonizado el 10-M por más de un millón y medio de españoles en Madrid.

La agitación y la rebelión callejera de la derecha, augurada de forma mezquina por las terminales mediáticas del PSOE, sucumbió ante el ambiente de serena rebelión cívica de quienes con actitud responsable ejercieron el legitimo derecho de movilizarse para expresarle con libertad al gobernante autista que aún está a tiempo de ganar en parte sus voluntades si rectifica y modifica la deriva del rumbo elegido.

Volverán a llovernos los ataúdes (ETA también vota)
Pedro de Hoyos Periodista Digital 13 Marzo 2007

Estamos en manos de ETA como antes lo estuvimos en las de Al Qaeda. Esta manifestación del pasado sábado y la que se prepara en Navarra van a ser fácilmente contrarrestadas por el PSOE con la que ha convocado para el fin de semana que viene contra... ya no me acuerdo contra qué, hay tantas últimamente que al ciudadano de a pie le hace falta una agenda para programarse el finde. La semana pasada, contra la guerra de Irak; la que viene, en apoyo a la de Afganistán; la siguiente contra los cortes en el suministro eléctrico y la otra contra las centrales nucleares...

El efecto publicitario y propagandístico de una manifa se neutraliza con otra. O con las que haga falta. A pesar de disponer de su firma en el BOE y del apoyo que sus socios mediáticos le proporcionan el Gobierno no tiene el futuro perfectamente claro y en las encuestas no consigue separarse del partido de la oposición, mal dirigido y mal representado por Rajoy. El Gobierno está mordiéndose las uñas a la espera de la próxima carta que le escriba ETA anunciando el abandono de las armas, según dicen los infiltrados de la prensa en los más altos niveles de la Administración Zapaterista. La cuestión es si los españoles están suficientemente indignados o no con Zapatero como para disculparle lo de De Juana a cambio de que ETA abandone las armas. Permanent, definitiva e irreversiblemente, supongo. ¿Se imaginan el triunfo del PSOE? ¿Será por eso que los socialistas que critican en privado a Zapatero le apoyan en público?

¿Pero es lo mismo un abandono de las armas que su entrega? ¿Lo uno implica lo otro? ¿Va a valer un “Prometemos que vamos a ser buenos y no las vamos a tocar nunca más”? En cualquier caso ésa será la gran baza que está dispuesto a jugar un Zapatero al que ya le empieza a molestar su íntimo amigo y ministro del Interior. ¿Pero, tratándose de ETA, puedes estar en desacuerdo con tu ministro del Interior, puedes tener en contra al primer encargado de la lucha antiterrorista? Porque si no llega la carta de ETA volverán a llovernos los ataúdes, ya saben los terroristas que con unas cuantas bombas en el momento oportuno pueden cambiar nuestro gobierno, pueden cambiar nuestro voto, pueden cambiar nuestro futuro. ETA también vota.
Con cartas o con ataúdes, pero vota.

Si salimos de Irak, ¿por qué seguimos en el punto de mira de los islamistas?
Pedro Fernández Barbadillo Periodista Digital 13 Marzo 2007

Muchos compatriotas, si se me permite usar este término, creen que basta con que ellos deseen la paz para que ésta se haga. Como si fuera un conjuro, a su sonido, los etarras y los islamistas enterrarán las armas y les abrazarán.

Con motivo de un nuevo aniversario de las matanzas terroristas del 11 de marzo de 2004, hemos oído de nuevo los gritos acusadores de "vuestra guerra, nuestros muertos", "vosotros fascistas sois los terroristas" y el inaguantable, por repetitivo y hueco, de "paz". Esta manipulación demuestra el sectarismo de muchos grupos de izquierda, dispuestos a disculpar a los asesinos si son de los suyos o les sirven a sus fines.

En esos días infernales entre el 11 y el 14 de marzo, se repitió por parte de la izquierda y del Poder Fáctico Fácilmente Reconocible que los atentados, de haber sido cometidos por islamistas, serían culpa de Aznar. En las manifestaciones de repulsa, los mamporreros del PSOE, de IU y de ERC repitieron los mismos gritos, a los que añadieron "Aznar, asesino".

Sin embargo, la realidad es que España figura como objetivo del terrorismo islamista desde antes de la segunda guerra de Irak, antes incluso de que Aznar llegase al Gobierno. Sorprendente, ¿verdad? ¿Hay que recordar el atentado contra el restaurante El Descanso, en el que murieron 18 personas y a cuyos funerales no asistió ni Felipe González ni ninguno de sus ministros, algunos de los cuales estaban implicados en terrorismo (Barrionuevo) o corrupción (Guerra).

Cuando la Policía española detuvo a una célula terrorista en Cataluña a principios de 2003, el repugnante comunista Gaspar Llamazares se inventó el mote de Comando Dixán y dudó de su peligrosidad; no fue el único. Eso era propaganda y mentira; lo siguiente es un hecho: la Audiencia Nacional condenó a cinco de sus miembros a trece años de cárcel por pertenencia a banda terrorista.

Ahora, pese a que Rodríguez nos sacó de Irak a todo correr, España sigue siendo objetivo fundamental de Al-Qaeda. Un informe del Instituto Elcano así lo explica:

En julio del pasado año, Ayman al Zawahiri, preeminente subalterno de Osama bin Laden, emitió un comunicado en el que, al precisar el sentido de lo que denomina "yihad por la senda de Alá", añadió literalmente: "una yihad cuyo objetivo es liberar Palestina, toda Palestina, y todo territorio que fue musulmán, desde al-Andalus hasta Irak".
(...) en febrero de 2007, casi a un mes de cumplirse el tercer aniversario de los atentados de Madrid, Ayman Al Zawahiri reiteraba esa fijación suya con al-Andalus que implica la demarcación del territorio español como parte de los objetivos últimos de la yihad neosalafista global y señaliza (sic) a España como blanco.
(...) es la frecuencia y agresividad con la que últimamente se evoca al-Andalus desde el directorio mismo de al-Qaeda lo que resulta inquietante en una perspectiva española.

Ya vemos de qué sirve la política de paz de Rodríguez. ¡Todo un salvoconducto! Somos blanco de estos genocidas por nuestra mera existencia, pero la izquierda suicida prefiere pensar que los Bin-Laden y compañía son gente que reaccioana a las barbaridades cometidas por Israel o Estados Unidos, por "el mar de injusticia universal".

Si el terrorismo islamista comete un atentado en España, ¿qué hará el bloque PRISA-PSOE?, ¿buscar individuos con capas de calzoncillos o buscar cabezas de turco? Todo un rasgo del carácter de nuestros gobernantes.

ETA EXIGE LA ANEXIÓN DE NAVARRA
LA REALIDAD HISTÓRICA DE NAVARRA FRENTE AL MITO DE EUSKAL HERRÍA
Por José Carlos Rodríguez Libertad Digital 13 Marzo 2007

Navarra se ha convertido en una pieza del intercambio de cromos entre el Gobierno y la banda terrorista ETA en sus negociaciones, las que permitan a Rodríguez Zapatero presentarse en 2008 con el lema del abandono del terrorismo por la banda asesina. De estas negociaciones han sido víctimas las que ya lo eran del terrorismo, más el ex fiscal jefe de la Audiencia Nacional Eduardo Fungairiño, la estricta aplicación del Estado de Derecho sobre el entorno etarra, y ahora Navarra.

ETA no ha cambiado un ápice su posición, pese a lo que pueda parecer. No abandonó su chantaje sobre la sociedad española con su anuncio de "alto el fuego permanente". Por el contrario lo que hizo fue renovarlo, ya que la supuesta interrupción (con asesinato incluido de dos personas en Barajas) de su actividad criminal sigue condicionada al logro de sus objetivos políticos. Y ETA no ha renunciado a ninguno de ellos. Tampoco a Navarra, que en las ensoñaciones ahistóricas de los nacionalistas forma parte de una mítica Heuskal Herría que jamás existió.

Para mostrarlo hemos recurrido al mejor entre los medievalistas españoles, Claudio Sánchez Albornoz, que hizo una síntesis de sus hallazgos en un artículo titulado Vasconia, o la España sin romanizar. Sánchez Albornoz, catedrático a los 25 años, fue también ministro de Estado del Gobierno de Azaña en 1933. En él se basa Ricardo de la Cierva para su síntesis histórica, así como en Jaime Ignacio del Burgo, historiador y político. De ellos sacamos estas notas.

Orígenes del País Vasco
Los auténticos vascones se encontraban en Navarra y la franja occidental de Aragón. Fueron sometidos sin mucha resistencia por los romanos, que de todos modos no mostraron un excesivo interés por ellos, al no contar con riquezas que entonces fueran especialmente valoradas. Todo cambió con la caída del Imperio, que les permitió "vivir a la intemperie histórica", dice Claudio Sánchez Albornoz, lo que les indujo "a abandonar su postura receptiva" hacia una romanización, que quedaría así interrumpida. Con las invasiones bárbaras a comienzos del V provocaron una expansión de los vascones, que ocuparon lo que la depresión vasca, que se llama vascongadas porque fue vasconizada, ocupada por ese pueblo, que echaron así a várdulos, caristios y austrigones, y mezclándose con ellos. Dice el historiador: "por causas que nos escapan los vascones mostraron un extraño dinamismo eruptivo con ocasión de la caída del poder romano en España" y " La entrada de los vascones en tierras de várdulos y caristios acaeció -no vacilo al afirmarlo- durante el período de anarquía que siguió a la caída del poder romano en España".

Sánchez Albornoz, en su ensayo, asienta que "no sólo es lícito sino obligado establecer en las sierras de Urbasa, Andía y Aralar la frontera perdurable que ha separado dos comunidades históricas dispares: la Euzcadi de hoy de la Navarra milenaria. Los navarros o eran iberos puros o hermanos de los puros iberos o estaban profundamente iberizados; y los habitantes de la depresión vasca si no eran Cántabros estaban muy emparentados con ellos". De modo que aunque tuvieran un origen común, situado en Navarra y el occidente de Aragón, se crearon dos comunidades históricas diferentes en la época de los reyes godos. Ya en época tardorromana Navarra dependía del convento jurídico de Zaragoza y las tres provincias vascas de Clunia, hoy Coruña del Conde.

Sancho III el Mayor, Rex Hispaniorum
El reino de Navarra se fue asentando hasta alcanzar su máximo esplendor con Sancho III el Mayor (1004-1035). Por lo que se refiere al territorio vascongado, limitaba al este con Navarra y al oeste con la marca oriental del reino de Asturias. Las tres provincias no fueron jamás independientes, y su destino estuvo unido alternativamente entre Castilla y Navarra, hasta que a finales del XII se unieron definitivamente a Castilla. En 1029 Álava y Castilla, entonces unidas, se unieron a Navarra, como lo hicieron, de forma independiente, Guipúzcoa y Vizcaya. Pese a que Álava era entonces inseparable de Castilla y a que los otros dos condados vascos fueron incorporados independientemente por Sancho III, y a que el reino también se extendió a León, la confluencia histórica de éstos en Navarra ha hecho que los nacionalistas tomen a Sancho III el Mayor como una especie de proto-lehendakari. Su intención era, en realidad, recuperar Hispania bajo su dominio, y de hecho se hizo enterrar con el título Rex Hispaniorum.

Cuenta Sánchez Albornoz que "Castilla se separó de Navarra en 1035 y fue despaciosamente recuperando sus fronteras primitivas En 1076, a la muerte de Sancho el de Peñalén, Vizcaya volvió al redil castellano. Con la primitiva Castilla fue unida otra vez a Navarra por Alfonso I el Batallador, rey también de Aragón (1109), pero desde la muerte de este rey (1134) formó siempre parte de la Corona de Castilla". ¿Qué fue de las otras dos provincias? "A fines del XII se incorporaron también a Castilla Alava y Guipúzcoa, la última voluntariamente. Y desde entonces el País Vasco, del cual sólo dos porciones habían vivido menos de dos siglos unidas a Navarra, vivió hasta hoy la historia de Castilla. Y con Castilla la historia de España".

Lucha por la permanencia en Castilla
Nada mejor que dejar que hable el historiador: "El patriotismo español de los vascos se hizo notorio cuantas veces corrió peligro su unión con Castilla. Reaccionaron unitariamente contra el acuerdo de Pedro I y el Príncipe Negro, por el cual el Rey Cruel cedía a Inglaterra el País Vasco, como compensación de la ayuda de las huestes inglesas contra su hermano Enrique II". Entonces lograron sus objetivos y se mantuvieron unidos al reino castellano. Volverían a demostrar su querencia más tarde: "Durante las frustradas negociaciones entre Enrique IV y Luis XI en torno al matrimonio de la Beltraneja y el Duque de Guiena, cuando el Impotente rey de Castilla estaba pronto a ceder el litoral vascongado, los vascos volvieron a alzarse contra su apartamiento de la Corona castellana -lo cuenta Mosén Diego de Valera- y obligaron a Enrique IV a jurar que nunca serían separados de Castilla. Fueron luego entusiastas partidarios de Isabel y Fernando en los comienzos de su reinado y defendieron heroicamente la frontera española contra Francia". Es más: "A principios del siglo XVI se sentían tan unidos a Castilla que, según Zurita cuenta, en 1508 solicitaron su incorporación a las cortes castellanas".

Sánchez Albornoz historia que "desde el siglo X hasta el XIX, no sólo no han alzado una sola pretensión secesionista: se han sentido muchas veces sacudidos por un entusiasta fervor español. Será tan difícil negar estos hechos como es fácil comprobarlos a cualquiera". Para él "la única causa de diferenciación entre los vascos y los otros españoles estriba en la perduración, en una zona cada vez más reducida de Vasconia, de la vieja lengua éuscara, que Dios conserve por los siglos de los siglos". Llama a las vascongadas "la abuela de España".

Enseñanza
Getxo-Vizcaya Javier Aranguren CARTAS AL DIRECTOR El Correo 13 Marzo 2007

Como profesor de Educación Secundaria asisto perplejo a la propuesta del consejero Campos para reformar la enseñanza en Euskadi. Resulta que se pretende imponer el uso de una lengua que en muchos lugares de este país (Vitoria, Gran Bilbao) no se utiliza apenas en la vida diaria, de manera que se crea una fisura entre la vida en la escuela y la existencia cotidiana de nuestros alumnos. Pienso también en todas las personas que, por los motivos que sean (inmigración, laborales, etcétera) se trasladen a nuestra tierra con hijos en edad escolar: ¿Tendrán que mandarlos a un colegio privado que no enseñe en euskera? ¿Tendrán que certificar que todo Euskadi se ha convertido en un coto cerrado -un gueto- en el que no cabe lo no euskaldun?

Pero, como docente, quizás lo que más me preocupa es lo siguiente: al parecer hay montones de dinero para poder pagar dos años sin trabajo a todos los profesores que deseen mejorar su nivel de euskera, y el conocimiento de esta lengua es el mejor vehículo (cuando no el único mérito) para acceder a los puestos de enseñanza. ¿Para cuándo una inversión similar o cercana para el perfeccionamiento del profesorado? ¿Cuándo empezarán a financiar dos años para poder hacer un doctorado en la propia especialidad, en vez de tener que invertirlo todo en la lengua? ¿Cuándo para poder estudiar más a fondo y preparar así una enseñanza de calidad intelectual y pedagógica? Y es que, con tantas vueltas en torno a la imposición unilateral de un idioma, queda siempre la duda: ¿Para qué queremos saber euskera, castellano e inglés si al final no se enseña a pensar, si no hay nada que decir en ninguna de estas lenguas?

El futuro del Reino, en el aire
Casi nadie duda de que UPN necesitará mayoría absoluta para que no se altere el estatus de la comunidad - Los socialistas eluden la cuestión y aseguran que «será lo que quieran los navarros»
Carmen Gurruchaga La Razón 13 Marzo 2007

Madrid.- «Navarra será lo que quieran los navarros». Esta frase la utilizan con frecuencia algunos políticos cuando quieren eludir de una pregunta incómoda, referente a su postura sobre el futuro marco institucional navarro. Quienes dan esta respuesta pertenecen a algún partido nacionalista o al Partido Socialista.

En cambio, el centro-derecha navarro jamás contesta así. Esta afirmación que, en principio, puede parecer tajante, no lo es. Más bien al contrario, se utiliza como cajón de sastre a la espera de qué determinación toman el día 28 de mayo de 2007. Así pues, no significa que vayan a oponerse a, por ejemplo, la incorporación del viejo reino a la comunidad autónoma vasca, que es algo que contempla la Constitución en la Disposición Transitoria Cuarta. Tampoco a la creación de ámbitos oficiales de cooperación entre las comunidades autónomas vasca y navarra. Todo dependerá del resultado electoral del próximo mes de mayo.

Mayoría absoluta
En Navarra, casi nadie duda de que UPN necesitará mayoría absoluta para que no se altere el estatus actual de comunidad uniprovincial independiente. Si no la consigue y la suma de nacionalistas aunados en torno a Nafarroa Bai más socialistas aglutina más votos y más diputados que los «navarristas», existen muchísimas posibilidades de que se inicie el camino hacia una de las sempiternas aspiraciones nacionalistas: la unidad territorial. Estas dos formaciones utilizarán como argumento su atención a la voluntad de los navarros, que no han querido volver a otorgar la mayoría a Miguel Sanz. Pero será una falacia porque UPN habrá ganado con holgada diferencia respecto a sus rivales. Por este motivo, en una situación tan determinante como la actual, sería conveniente que cada partido afrontara la campaña electoral con absoluta honestidad, dejando claro ante los navarros qué pactos piensa llevar a cabo el día después y si es partidario de formar, por ejemplo, un Órgano Común con Euskadi que se encargue de coordinar las políticas de los dos parlamentos como un primer paso para la unificación. Esta idea la puso en práctica el socialista Javier Otano en 1996, pero se vio obligado a dimitir por un escándalo de corrupción. Esta situación motivó que se fuera a pique su acuerdo con el lendakari Ardanza. El centro-derecha navarro apuesta, sin dudas, por el actual marco institucional.

Los socialistas, en cambio, no quieren hablar de modelo institucional y se parapetan bajo el «Navarra será lo que quieran los navarros». ¡Faltaría más! Pero dependiendo de con quién pacten ellos será una cosa o la contraria.

LLAMAMIENTO A LA PARTICIPACIÓN EN LA MARCHA DEL SÁBADO
Sanz: "Nada ni nadie ajeno a nuestra voluntad va a modificar el estatus de Navarra por mucho que se empeñe"
El presidente de Navarra ha pedido la participación masiva en la manifestación del sábado en Pamplona para decir que quieren "seguir siendo una comunidad foral". Los motivos, la falta de una "respuesta nítida y clara" del Gobierno tras las "propuestas de Batasuna-ETA y unas relaciones institucionales que "brillan por su ausencia". El presidente no tiene "ninguna duda" de que el PSN pactará, llegado el momento, con los partidos que quieren convertir a Navarra en "una provincia más". Sanz, mientras, ha "adquirido" en la COPE el compromiso de alcanzar un "gran pacto" con los socialistas para gobernar en defensa del régimen foral.
Libertad Digital 13 Marzo 2007

En una entrevista en La Mañana de la COPE, Miguel Sanz ha recordado que vivió "con mucha emoción" la manifestación del sábado en Madrid. "No era imaginable que hubiera tanta gente" y fuera "tan rabiosamente democrática". El presidente navarro ha celebrado que no se registrasen incidentes susceptibles de ser utilizados por "quien no cree en esta España unida. "No vi mas que un sentimiento festivo, mucho ánimo en la gente", ha dicho Sanz, quien espera que ese espíritu se vea de nuevo el sábado en Pamplona.

"Después de 25 años de democracia, de tránsito, de amejoramiento, donde no ha habido que hacer una explicación del régimen foral, ha llegado el momento en el que la gran concienciación social de que algo está pasando con Navarra nos ha empujado" a convocar la manifestación del sábado, ha explicado Sanz. El objetivo, "seguir diciendo" que Navarra es "una comunidad foral, que quiere seguir siéndolo" y que "nada ni nadie ajeno a nuestra voluntad va a modificar este estatus por mucho que se empeñe".

Sanz no tiene "ninguna duda" de que el PSN pretende gobernar en Navarra pactando con los nacionalistas a la vista de lo que está pasando en varios municipios. "No es novedoso, no existe una respuesta contundente acerca de que no van a formar gobierno con Nafarroa Bai", la formación que engloba, ha recordado, a Aralar, PNV y EA "y ya también a algunos colectivos abertzales". También ha querido contestar a las descalificaciones de Blanco por la convocatoria. "Cuando dice la verdad, se sonroja", ha lamentado Sanz antes de pedirle que "deje en paz a Navarra", y que "deje ya de difamarnos, porque la mentira la dejamos para él".

La manifestación, según Sanz, "está argumentada bajo la nula información que desde el presidente se ha dado al gobierno de Navarra desde que se inició el proceso". "Ni una entrevista ni una información", ha lamentado el presidente regional, que también ha recordado que "brillan por su ausencia las relaciones institucionales", que siempre habían sido "muy fluidas". Otra razón para la convocatoria es "la nula respuesta clara y nítida a las propuestas formuladas por Batasuna-ETA.

Navarra como "una provincia más"
La posibilidad de que UPN y PSN formen en Navarra un Gobierno de gran coalición sí la contempla Miguel Sanz. "Yo sí adquiero ese compromiso", ha proclamado al recordar que siempre se ha manifestado con claridad como "partidario de grandes acuerdos" para "preservar nuestro estatus político" e "integrar a los partidos que creemos en el régimen foral", incluyendo al PSN "si fueran necesarios sus votos".

"Por eso me extrañan algunos postulados de Puras, de que abro brechas", ha dicho Sanz, que no observa "ninguna disposición" entre los socialistas a suscribir el mismo compromiso. "La brecha la abren ellos desconfianza en la ciudadanía, sin decir que no van a gobernar con partidos que pretenden convertirla en una provincia más".

Sanz, que ha reiterado que la manifestación "no responde a estrategia alguna de ningún partido", ha indicado que se celebrará a las 17 horas y "saldrá desde la plaza de los cines Golem, recorrerá la avenida de Bayona y acabará en el monumento a los foros". El objetivo, decir que "Navarra forma parte de España por derecho propio". "Nuestra defensa del régimen foral es la defensa de la unidad constitucional", ha concluido Sanz.

Manos Limpias pide al Tribunal Supremo inhabilitar dos años a Atutxa por desobediencia
El colectivo basa su recurso contra la absolución del Superior vasco en el voto discrepante de uno de los jueces
ANTONIO SANTOS a.santos@diario-elcorreo.com/BILBAO El Correo 13 Marzo 2007

El 'caso Atutxa' cubrió ayer un nuevo episodio en el Tribunal Supremo. El sindicato de funcionarios Manos Limpias presentó de forma oficial, un día antes de que expirara el plazo marcado por la ley, el recurso de casación contra la sentencia del Superior vasco que absolvió en enero a Juan María Atutxa, Gorka Knörr y Kontxi Bilbao de un delito de desobediencia por haberse negado a disolver el grupo de Sozialista Abertzaleak en el Parlamento vasco hace cuatro años.

La acusación privada pide, como ya hiciera durante el juicio celebrado en Bilbao, una condena de 2 años de inhabilitación para ocupar cargo público a los tres miembros de la Mesa de la Cámara en la anterior legislatura -Kontxi Bilbao sigue en el puesto actualmente-. Los recurrentes exigen, además, una multa de doce meses a razón de 300 euros diarios para cada uno.

La causa regresa por segunda vez al Alto Tribunal madrileño después de que en noviembre de 2006 decidiera devolver el procedimiento al Superior vasco -que había dictado una primera absolución- para que entrara en el fondo del asunto y determinara si los imputados habían cometido un delito de desobediencia. Dos meses más tarde una terna de jueces formada por Juan Carlos Iturri, Javier Murgoitio y Pablo Sesma acordaron, con el voto discordante del último de los magistrados citados, exculpar a los tres procesados.

La sentencia subrayaba que los acusados hicieron todo lo posible por cumplir la orden de disolver a la formación SA, pero que fue el Parlamento de Vitoria el que se lo impidió, provocando un grave enfrentamiento entre los componentes del tripartito, formado por PNV, EA y EB.

El recurso presentado ayer por Manos Limpias aprovecha parte de los razonamientos expuestos en ese auto judicial del pasado 5 de enero y, en concreto, del voto discrepante firmado por Sesma, presidente de la Sala. En un escrito de treinta folios, la asociación de funcionarios se hace eco de la opinión de este magistrado, que se mostró favorable a imponer una multa de 41.790 euros y una inhabilitación de 9 meses a cada uno de los imputados. La solicitud de Manos Limpias es ahora algo superior a lo estimado por ese juez.

Solicitan una vista oral
Los argumentos que utiliza para ello son casi calcados a los que la acusación ha venido empleando desde que se abriera el proceso en mayo de 2003, y subraya que los tres acusados se «confabularon» con los portavoces de PNV, EA y SA para soslayar el requerimiento del Supremo de disolver la formación dirigida por Arnaldo Otegi.

El colectivo de funcionarios reclama al tribunal que se celebre una vista oral con los imputados, una formalidad que los abogados de la acusación habían rechazado solicitar en un primer momento para «agilizar» el caso y que pudiera haber una sentencia firma antes del mes de junio. Los representantes de Manos Limpias esperan que, a pesar de este cambio de estrategia y de posibles recusaciones de la defensa, la decisión del Supremo no se demore más allá del verano.

“La lengua como mito político”
Francisco Caja, Vigueses por la Libertad
 13 Marzo 2007
 

Estimados socios y amigos,

 

El miércoles, 21 de marzo, tendremos con nosotros a un nuevo invitado en nuestro ciclo de conferencias. Se trata del  profesor Francisco Caja, presidente de Convivencia Cívica Catalana, quien hablará sobre un tema que preocupa especialmente a esta asociación: las políticas de imposición lingüística que se vienen aplicando en diversas comunidades autónomas, entre ellas, la nuestra.

 

Caja hablará sobre la naturaleza y los efectos de esas políticas durante su charla, titulada “La lengua como mito político”,  y nos transmitirá la experiencia que él y la asociación que preside  han acumulado en Cataluña en su oposición a una “normalización lingüística” que pretende erradicar el idioma español y convierte a sus hablantes en ciudadanos de segunda.

 

La charla tendrá lugar, como las anteriores, a las 20:00 horas en la sala de conferencias del Círculo Mercantil, en la calle del Príncipe.

 

Francisco Caja, que es profesor de la Universidad de Barcelona, ha encabezado numerosas iniciativas contra ese proceso conducente a la  eliminación del idioma español de la enseñanza y otros ámbitos públicos, pese a constituir la primera lengua de la mitad de la población catalana.

 

Convivencia Cívica Catalana, creada en 1998 como coordinadora de diversas entidades ciudadanas, ha liderado en Cataluña la defensa de la pluralidad cultural, lingüística y educativa, y la oposición a los intentos de eliminarla y de imponer el modelo ideológico del nacionalismo doctrinario a la sociedad.

 

Esperamos contar con vuestra presencia y os rogamos que difundáis esta convocatoria.

 

Un saludo cordial,

Cristina Losada

Presidenta de Vigueses por la Libertad

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