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Recortes de Prensa     Domingo 18 Marzo   2007

El "No Pasarán" foral: Navarra planta cara a los "eusko-nazis"
Alfonso Basallo  elsemanaldigital 18 Marzo 2007

Si algo le toca el registro al navarro es que le dicten lo que tiene que hacer. Ayer le plantó cara a los eusko-nazis y a Zapatero. ¡Menudos son los de aquella tierra!

18 de marzo de 2007. Érase una vez, en la vieja Europa, unos fascistas agresivos que pretendían imponer, por la fuerza o por los votos (lo de menos es el medio) su proyecto totalitario. Y, necesitados de espacio vital (lebensraum) reclamaban una tierra vecina, noble y antigua, con mucha más personalidad histórica, y un esplendoroso pasado.

No se trata de los nazis de los años 30 queriendo anexionarse Austria... sino de los etarras y batasunos de 2007 pidiendo Navarra como condición sine qua non para no volver a apretar el gatillo.

Las similitudes resultan sorprendentes.
Alemania existía como nación hacía sólo 50 años y acababa de ser reducida a una piltrafa, tras el humillante Tratado de Versalles. Y Austria era el último resto del esplendoroso imperio de los Habsburgo, que había sido dueño y señor del corazón de Europa. De suerte que los comedores de kartoffeln decidieron estrenar su condición de nuevos ricos, emparentando el Reich de los correajes y los taconazos con la elegancia y el pedigrí vienés, por ver si se pegaba algo.

Pues bien, el País Vasco ni eso. Nunca ha existido como nación: unas veces ha sido Castilla; otras Navarra; otras Francia; otras, incluso, la selva, cuando las legiones desistían de romanizar a aquellas tribus imposibles. Incluso durante la larga noche franquista, el País Vasco era las provincias vascongadas, en tanto que Navarra seguía conservando su personalidad foral. Todavía hay clases.

Por eso, y porque la ficción de Euskal Herria sólo ha existido en la imaginación calenturienta de algunos motivados, ETA-Batasuna reclama su anschluss con Navarra, en busca de una identidad que jamás ha tenido.

Porque mientras ellos seguían sin existir (a la altura del siglo XI), el reino de Pamplona era una gran potencia, bajo el cetro de Sancho III el Mayor, cuya esfera de influencia llegaba a Zamora por el Oeste y a Barcelona por el Este. Navarra jugó luego un papel clave en la Reconquista, en pie de igualdad con los otros reinos hispánicos, con la intervención de Sancho VII el Fuerte en las Navas de Tolosa, algo así como el desembarco de Normandía medieval, el principio del fin del poderío musulmán en España. Y hasta su unión a la corona de Castilla, con los Reyes Católicos, el viejo reino tuvo acusada personalidad y proyección internacional en la Europa de su tiempo.

Es más: Navarra siguió siendo reino hasta 1840 –anteayer, como quien dice-, momento en el que se recicló en provincia foral, pacto mediante, conservando, eso sí, su personalidad fiscal. O sea, un respeto.

A falta de argumentos, para conseguir el anschluss los euskonazis han recurrido a la fuerza, ese aval del exterminio (ahora las víctimas; entonces, los judíos); del terror ambiente (ahora la kale borroka; entonces, las noches de los cristales rotos), y de la extorsión (ahora y entonces, los empresarios)

Pero con el zapaterismo, lo que estos totalitarios no han conseguido mediante el terror lo pueden tener, como si de una fruta madura se tratara, mediante las urnas, prostituyendo la democracia.

Con la complicidad del caballo de Troya del PSOE, pretenden lograr lebensraum en Navarra, el 27 de mayo.

Si ocurriera, y Batasuna ha puesto ya la directa rumbo a los comicios, Navarra se marchitaría cayendo en una nueva Edad Oscura, de satrapía política, retraso social y empobrecimiento económico, echando por tierra el esfuerzo emprendedor que le ha llevado a ser la tercera región más rica de España.

Eso sí, tal escenario dejaría tocado a Zapatero, de cara a las generales, con una previsible sangría de votos por el flanco derecho y moderado del PSOE. No hay mal que por bien no venga.

Quizá ese sea el fantasma que de verdad teme María Teresa, la Vice. Un espectro que desde hace tiempo no debe dejar dormir a Zapatero, atrapado en su propia trampa para cazar osos. Si da luz verde a los eusko nazis para que tomen Navarra, pierde votos… si lo impide, ETA le puede apretar las clavijas con un nuevo atentado.

Paradójicamente, los únicos que podrían salvar a Mr. Bean serían los demócratas (UPN y CDN), si vuelven la oración por pasiva en las urnas, consiguen derrotar a socialistas y nacionalistas y evitan que se venda la primogenitura foral.

Difícil misión (la mayoría absoluta va a estar muy cara) Dependerá mucho de una parte del voto socialista, de raiz españolista, de qué esté convencido que es preciso defender Navarra del chantaje nacionalista.

La única esperanza son, pues, los propios navarros. Ayer la pudimos rozar con los dedos con esa Navarra proclamándose foral y española, con esa Pamplona pespunteada por banderas roja y gualda, diciendo No al peor gobernante que ha tenido España desde el inútil total de Fernando VII.

Los euskonazis y el desastre de Zapatero les han tocado el registro y no hay cosa que peor lleven los súbditos de aquel gigante de dos metros llamado Sancho el Fuerte.

Un pamplonés, el columnista y escritor Manuel Hidalgo, lo ha clavado: "Debido al persistente aprecio por su independencia, aproximadamente el 80% de los navarros tiene el máximo rechazo a integrarse en Euzkadi y en cualquier otra demarcación avasalladora. Y conviene saber que quien quiera que intente una medida fáctica en tal dirección se meterá en un pollo de los que hacen temblar el misterio".

A ver si es verdad y Las Navas de Tolosa se vuelven a librar, ochocientos años después en Pamplona.

Ayer tuvimos el aperitivo.

Navarra foral y española
Editorial ABC 18 Marzo 2007

LA manifestación convocada por el Gobierno foral de Navarra fue ayer un rotundo de éxito de participación y de discurso, una nueva demostración de que la inquietud ante el proceso de negociación con ETA está por encima de la confianza que reclama para sí el Ejecutivo socialista. Por eso, a pesar de que la vicepresidenta primera afirmara que la manifestación iba contra el «fantasma» de la anexión de Navarra al País Vasco y de que los socialistas navarros intentaran desactivar la movilización con el compromiso de no apoyar las tesis de Batasuna, la sociedad navarra mantuvo su firme decisión de salir en defensa de sus fueros y de su libertad frente al irredentismo nacionalista. Fue todo un símbolo que la manifestación terminara en la estatua de Los Fueros, erigida en memoria de «la gamazada», aquella rebelión popular pacífica de 1893 que los navarros protagonizaron frente al intento de suprimir su régimen foral. Navarra ganó el pulso y ahora se enfrenta a un reto mucho mayor y más grave.

La manifestación de ayer fue la respuesta a tres años de ambigüedades, medias palabras y actitudes esquivas de Rodríguez Zapatero sobre Navarra. Hasta ahora, todo lo que Batasuna y ETA han querido que se discuta como materia del proceso de negociación ha sido, cuando menos, puesto en el guión de las conversaciones: la impunidad judicial, la paralización de la ley de Partidos, la legalización de hecho de Batasuna, la superación del estatuto de Guernica, la ruptura con el PP o el futuro de Navarra. La Comunidad Foral es el eje de la estrategia de ETA/Batasuna porque cualquier modificación de su régimen propio provocaría un efecto en cadena sobre el régimen estatutario en el País Vasco y el orden constitucional en su conjunto. Es decir, la estrategia etarra, con un solo movimiento, quebraría los muros que le impiden alcanzar sus principales objetivos. Por eso, la táctica de Batasuna consiste ahora en engañar con una propuesta falsamente autonomista, en crear una autonomía que integre a las tres provincias vascas y a Navarra. Se trata de un disfraz para encubrir el resultado anexionista y soberanista que se busca, bien explícito en la afirmación de Otegi de que «sin Navarra, nada».

Los socialistas juegan con cartas marcadas. La reforma del Amejoramiento del Fuero navarro como consecuencia del proceso de negociación con ETA está expresamente contemplada por su teórico muñidor y asesor de Zapatero, Jesús Eguiguren, presidente del PSE. Por su parte, el presidente del Gobierno nunca ha sido tajante a la hora de dejar a Navarra a salvo de trueques con los terroristas. El problema del PSOE y del Gobierno -y, en particular, de su presidente- es que ya no inspiran confianza, porque también dijeron que los contactos con ETA y Batasuna antes de la tregua eran una mentira del PP y de la Asociación de Víctimas del Terrorismo. Contactos entre socialistas y Batasuna no sólo confirmados desde el principio de esta legislatura, sino reconocidos también durante el segundo mandato de Aznar, mientras ETA asesinaba y el PSOE decía ser leal al Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo. Comprenderá así el presidente del Gobierno que la confianza en su palabra sea mínima. También los socialistas navarros entenderán que su compromiso de última hora de no apoyar ninguna iniciativa que vincule a Navarra con el País Vasco no fuera creíble. Fue un esfuerzo agónico por evitar un revés histórico en las calles de Pamplona a dos meses de unas elecciones fundamentales. Tiempo han tenido uno y otros de dejar claro que Navarra es un límite infranqueable, pero ha habido tantos límites infranqueables finalmente rotos que la sociedad española ya no cree al Gobierno ni a los socialistas cuando prometen no negociar con ETA.

De ahora en adelante, la energía que ayer exhibieron los navarros en defensa de su fuero y su libertad debe realizarse en un proyecto político que asegure la intangibilidad del régimen foral. Y para lograr este objetivo es imprescindible que los partidos foralistas ganen las próximas elecciones. La alternativa está muy clara. Si UPN no logra mayoría para gobernar, habrá una coalición de socialistas y nacionalistas que Zapatero interpretará como un aval a su proceso de negociación con ETA. Una mayoría foralista impedirá que Navarra entre en la negociación con los terroristas. Así de claro.

Navarra será lo que quieran los navarros
José Antonio Portero Molina La Opinión 18 Marzo 2007

La frase resume la inane doctrina del presidente sobre el Estado de las Autonomías, que su autor solemniza con dos exigencias: "siempre que sea por consenso", incumplida de modo flagrante en Cataluña, y "siempre que la decisión se ajuste a la Constitución", lo que equivale a trasladar la responsabilidad al Tribunal Constitucional. Si esa frase es todo lo que sabe decir sobre la articulación de Navarra en el Estado y sobre el entero modelo, podremos pensar que no está a la altura de sus responsabilidades un presidente que deja a sus gobernados huérfanos de la que es, en cualquier país, su principal referencia política: la opinión de su gobierno.

La simplicísima doctrina o es una muestra de sublime candidez o de una temeridad sin límites al servicio de la conservación del poder. De no ser por que el presidente ha dado pruebas de que sabe lo que quiere en materia de derechos civiles y sociales, podría concedérsele el beneficio de la candidez en materia de organización territorial del Estado. Pero, porque lo sabe y ahí están las pruebas, matrimonio de homosexuales, ley de Igualdad, ley de Dependencia, derechos de la Guardia Civil, es obligado pensar que también sabe lo que piensa y hace sobre Navarra, y que sobre el modelo estatal tiene algo más serio que hacer que andar a trompicones.

Lo que el presidente pretende transmitir con su doctrina es que mantendrá un exquisito respeto hacia la decisión de los partidos navarros, que no está interfiriendo ni va a interferir en lo que decidan los navarros y en lo que resuelva el TC. Si así fuera, podría, todo lo más, tachársele de poco responsable, porque un presidente de Gobierno no puede inhibirse de un proceso político tan importante, ni puede ponerse a silbar mientras el TC se ve arrastrado a la contienda partidista y se zarandea su Ley Orgánica con reformas de última hora. Pero también es legítimo suponer que el presidente y sus apoyos mediáticos están interviniendo en la cuestión de Navarra y en la coyuntura desgraciada por la que atraviesa el TC. Y que interviene sin explicar lo que hace, ni por qué lo hace. Y es legítimo suponer que si aplicó su doctrina en el caso del Estatuto catalán, y no hay más que ver los resultados, pretenderá aplicarlo en Navarra, entreverado con el "proceso de paz" y sin decírnoslo, como entonces, y que, antes o después, podríamos vernos, de nuevo, envueltos en otro enredo monumental.

Porque el PP supone lo que está haciendo el presidente mientras aparenta que nada hace, es por lo que se opone frontal y rabiosamente en estas materias. Y hace bien porque, de sumarse al coro de las minorías que a todo asienten, ¿quién si no el PP, jueces aparte, controlaría al presidente en esta democracia? Si la oposición es dura, y lo es, es porque el asunto lo merece. Pero, por disparatados que sean sus excesos verbales, el PP sólo es la oposición, y en democracia la responsabilidad corresponde al Gobierno. La oposición acusa sin pruebas, es cierto, pero con indicios, y el presidente debería desmontarlos fehacientemente explicando con claridad y profundidad cuál es su opinión sobre la propuesta de Navarra y cuál es, en definitiva su concepción del Estado, porque un presidente de Gobierno no puede no saberlo y seguir escudándose en simplezas solemnes. No puede ser que sepamos lo que quieren los navarros para Navarra y no sepamos lo que quiere el presidente para el país que gobierna.

Quienes creemos que las descalificaciones globales que se cruzan Blanco y Acebes insultan a la inteligencia, tenemos derecho a que se nos expliquen las cosas. Un derecho que el Gobierno, porque para eso lo es, tiene el deber de satisfacer. Mientras no lo haga, no puede exigirnos que suscribamos, con sumisión militante, su acusación de que en el PP, en este asunto, todo es histeria, desvarío y pasión de agitador.

José Antonio Portero Molina es catedrático de Derecho Constitucional de la Universidade da Coruña

Lo que los navarros quieren
EDITORIAL Libertad Digital 18 Marzo 2007

Una vez más, miles de personas se han manifestado en la calle para exigir al Gobierno una política sin concesiones al terrorismo. Si el pasado 10 de marzo fue contra la excarcelación de Ignacio de Juana, este sábado ha sido para advertirle que el fuero de Navarra, su independencia como comunidad española y constitucional, es intocable.

La situación de España, con la población dividida por el único programa del Gobierno (apaciguar a ETA) y una clara mayoría que, según todas las encuestas, desaprueba sus medidas y las interpreta como una cesión al terrorismo, debe de estar causando perplejidad en el mundo, como así lo sugieren las últimas aproximaciones de The Wall Street Journal y The Economist a la crisis nacional. En ambas, queda de manifiesto que la impostura de José Luis Rodríguez Zapatero empieza a desenmascararse para los observadores internacionales. Hay medios de referencia que desconfiaron desde el principio, como el Journal, y otros, como The Economist, que empiezan a abrir los ojos después de haber creído en su falso buen talante.

La incesante movilización cívica, un fenómeno sin precedentes en la etapa constitucional, está llevando a los ojos de la opinión pública internacional la imagen fiel de una España enervada por un Gobierno insensato, al que parecen mover el rencor, el radicalismo y una sed corrosiva de poder que le lleva a encomendarse a los terroristas.

Navarra es la clave de lo que quiera que Rodríguez Zapatero trama con ETA. Y no será porque el presidente ha sido claro en este asunto, sino porque los terroristas lo han dejado sentado de una vez por todas: “Sin Navarra, no queremos nada, nada”, dijo Arnaldo Otegi recientemente, a modo de aviso a navegantes. Bajo ningún concepto puede Zapatero atender la demanda de claridad que le ha formulado en las calles de Pamplona una abundante representación de la mayoría del pueblo navarro. Si lo hiciera, se condenaría a sí mismo ante los terroristas, y eso es algo que ya no se puede permitir, a estas alturas, estando como está a merced de los asesinos. Se ha abalanzado sobre las llaves de la cárcel para abrirlas y que salga un sanguinario criminal como De Juana, apenas dos meses después de que ETA matase a dos personas en el aeropuerto de Madrid y menos de un mes después del asesinato de una tercera víctima por el llamado terrorismo callejero, que no es otra cosa que terrorismo a secas.

¿Qué no hará con Navarra, bajo esa fórmula aparentemente impecable de que “Navarra será lo que los navarros decidan, conforme a los Fueros y a la Constitución”?.

Una obviedad que encubre el auténtico y escandaloso silencio de su discurso: ¿Pactará su partido con los que van a unirse tras las elecciones para echar a UPN del Gobierno y consumar el plan de Batasuna-ETA de una nueva comunidad autónoma vasco-navarra? ¿Aceptará Rodríguez Zapatero gobernar junto a los que quieren que Navarra deje de ser Navarra? ¿Qué hará cuando la banda terrorista apremie a crear una mesa de partidos de espaldas al parlamento navarro, o quiera superar la fase transitoria para pasar directamente al derecho de autodeterminación (que es, no se olvide, el origen y el fin de toda la negociación PSOE-ETA)?

La resistencia de los navarros y los españoles a una trama de cambio de régimen cada día más evidente está siendo épica, ejemplar, digna de los manuales de Historia y la instrucción patriótica y moral de los españoles del futuro. Poco más puede hacer la sociedad para empezar a dejar atrás esta etapa desdichada. Poco más, salvo seguir resistiendo, alerta, en la calle, desde cualquier tribuna y, por supuesto, votando.

En Mayo próximo, en Navarra, empezará a verse un poco más claro el futuro de España. Por desgracia, no es seguro que lo que se divise para entonces sea un horizonte de libertad, pero la tenacidad vitalista y candorosa con la que la España resistente ha vuelto a ponerse en pie, una vez más en su historia, frente a sus enemigos, invita a mantener la esperanza en que la Nación, a la larga, se salga con la suya. De momento, el movimiento cívico ya ha conseguido que una parte de la Opinión internacional repare y se preocupe en las serias anomalías de un Gobierno y una democracia que creían homologados con los del resto de Europa.

Manifestaciones y declaraciones
Pío Moa Libertad Digital 18 Marzo 2007

La manifestación de Pamplona contra el terrorismo y por la unidad de España, un éxito, aunque menor del debido: se ha perdido mucho terreno en estos años, debido a la desidia de la derecha. Menos mal que la reacción ciudadana empieza a recuperar ese terreno. El partido de la libertad para De Juana y la pornografía blasfema boicoteó la manifestación. Natural. No hubo ataques a sedes de otros partidos, ni destrozo del mobiliario urbano, ni asaltos a supermercados. Miguel Sanz, no sé si incoherente o ambiguo: "Navarra quiere ser Navarra y nada más que Navarra.” Tenía entendido que también quería ser España, aparte de serlo ya. “Navarra puede ser la pieza fundamental del futuro modelo territorial de España". ¿Qué quiere decir con esto?

Manifestación contra la Constitución y contra España, en Madrid. Un fracaso, aunque podía haber sido multitudinaria, y seguiría siendo una manifestación en pro de los terroristas y genocidas. Ni una bandera española, sí anticonstitucionales y totalitarias. Zerolo, referente moral e intelectual del PSOE, en cabeza de la “mani”: “Entonaremos el mejor himno que ha sonado nunca en España: cantaremos a la paz”. Como Hitler, a quien la palabra paz nunca se le caía de los labios. La paz de los terroristas. En Irak y aquí. No hubo los habituales asaltos a sedes de partidos, establecimientos y similares. Probablemente a causa del desánimo.

“El PP atribuye a "la debilidad del Gobierno de Zapatero" la nueva campaña de extorsión de ETA” Detrás de la extorsión no está la “debilidad”, sino la complicidad del gobierno. La debilidad es la del PP, que no se atreve a denunciar la evidencia. ¿Por qué? Por “centrismo”, entendiendo por tal una inclinación a la connivencia con el PSOE, a disimular sus fechorías, en contra de la ley y de los ciudadanos. "Todo el mundo sabe que detrás de cada carta está la amenaza y el atentado". Pues si todo el mundo lo sabe, ¿hace falta decirlo?

Todos los silencios del presidente
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 18 Marzo 2007

HABRÍA bastado con que el presidente del Gobierno hubiera afirmado sobre Navarra lo que acaban de proclamar allí solemnemente sus compañeros socialistas para que todos los que protestan contra el uso partidista que hace el PP de las palabras de Rodríguez Zapatero se llenasen de razón.

Nos comprometemos a «no proponer y a votar no a cualquier propuesta de incorporación total o parcial, institucional o funcional, de Navarra a la comunidad autónoma vasca o en cualquier otro ente político de parecida naturaleza que pueda plantearse»: con esa sencillez, compresible para todos, se han manifestado los socialistas de Navarra.

¿Se ha expresado el Gobierno con comparable claridad? En absoluto. El Gobierno ha practicado en este tema la ambigüedad que ya viene siendo habitual al referirse a todo lo relacionado con el contencioso vasco y se ha expresado con varias voces que, pese a sus diferencias, tienen en común que ninguna resulta lo rotunda que sería de esperar en un asunto de tantísima importancia.

Las palabras de la vicepresidenta -«Navarra no está en cuestión, no es negociable»- son mucho menos claras de lo que cabría deducir del tono prosopopéyico que en ella se ha convertido ya en habitual. Pues lo que viene a decirnos la señora De la Vega es que no se negociará sobre Navarra, lo que constituye una afectada redundancia: según el Gobierno, ni se ha negociado, ni se negocia, ni se negociará sobre nada en términos políticos, lo que excluye, por inclusión, negociar sobre Navarra.

La ambigüedad de fondo de la vicepresidenta se completa con la de su presidente, quien, como tantas otras veces, proclama una obviedad: que Navarra será lo que quieran los navarros. ¡Solo faltaría!

Por supuesto que Navarra será sólo lo que quieran los navarros, entre otras cosas porque así lo manda la Constitución de un modo taxativo. Pero no es esa la cuestión, ni tampoco la de si Navarra formará parte o no de una negociación que algunos miembros del Gobierno dicen está cerrada a cal canto. La cuestión es la de cuál será la posición del Ejecutivo socialista si se plantea en el futuro la incorporación de Navarra -o su unión de alguna forma- al País Vasco.

Es sobre eso sobre lo que se espera un nítido pronunciamiento del presidente del Gobierno -tan nítido como el de los socialistas de Navarra- que todavía no ha llegado. La razón que explica sus tercas evasivas es probablemente la misma que permite entender su pertinaz insistencia en el asunto de la paz y su ciega confianza en la conversión de Batasuna: la creciente incapacidad de Zapatero para aceptar la realidad cuando se contrapone a sus deseos.

Navarra constitucional
EDITORIAL El Correo 18 Marzo 2007

La manifestación de ayer en Pamplona, convocada por el Gobierno de Navarra con el lema 'Fueros y libertad. Navarra no se negocia', fue tan multitudinaria como se esperaba. Entendida como réplica a la insistencia de ETA y de Batasuna en situar el futuro de la Comunidad Foral como factor decisivo en la negociación que ambas demandan con el Gobierno, la movilización fue un éxito. Pero en tanto que quiera ser reivindicada con ánimo partidario y electoral, puede llegar a convertirse en factor de polarización política, en un hito de desunión entre los demócratas navarros, distanciando peligrosamente a UPN y CDN, por un lado, y al PSN, por el otro. La obcecación etarra ha convertido a Navarra en el test con el que la banda trata de calibrar la disposición de las instituciones de la democracia para ceder a su inadmisible chantaje. El propósito de los terroristas es anular la voluntad de los navarros y la de las instituciones forales, colocando su futuro como cuestión de trueque bajo la coacción de las armas. Horas antes de la manifestación, Arnaldo Otegi quiso contribuir al enconamiento de posturas anunciando que la izquierda abertzale pretende conseguir hoy lo que «la derecha impidió en la Transición».

Las palabras de la vicepresidenta Fernández de la Vega y la declaración del Partido Socialista de Navarra, reafirmando su compromiso con la foralidad, vinieron a despejar las dudas que pudieran haber suscitado los silencios y la ambigüedad mostrados con anterioridad por el Gobierno y el PSOE. Hoy resulta más necesario que nunca insistir en que el reiterado principio de que 'el futuro de Navarra será el que digan los navarros' sólo puede entenderse en el marco del Amejoramiento y la Constitución. El terrorismo pretende justificar sus décadas de ensañamiento convirtiendo a Navarra en moneda de cambio y conminando a los propios navarros a secundar sus demandas. Es ésta una posibilidad que el Gobierno y las formaciones democráticas -incluidas las nacionalistas- están obligadas a negar tan insistentemente como se pronuncien sobre el particular ETA y la izquierda abertzale. Y ha de ser así porque cualquier omisión al respecto o cualquier pronunciamiento deliberadamente equívoco -o que quiera entenderse como tal- contribuyen no sólo a generar en la trama terrorista la ilusión de que se encuentra cerca de lograr su propósito, sino que además provocan en buena parte de la sociedad navarra, y de la española en general, inquietud y desconfianza respecto a la entereza de las instituciones.

La amenaza terrorista es el principal problema que afecta al ejercicio de la libertad y a la realización de la democracia tanto en Euskadi como en Navarra. Después del atentado en la T4 de Barajas que costó la vida a dos personas, una nueva remesa de cartas de extorsión a empresarios vascos ha venido a recordarlo. Y también la obstinada negativa de los portavoces de la ilegalizada Batasuna a desterrar una connivencia con la violencia que les cierra la vuelta a la vida política e institucional. Pero todo ello no debería impedir el reconocimiento de otro riesgo no menos cierto para la libertad y para la democracia: que se acabe identificando cualquier eventualidad de cambio político, incluso si se produce como resultado de unas elecciones, con la cesión a ETA o con el sometimiento al terrorismo. La utilización de semejante argumento no sólo representaría un oportunismo deplorable, sino que acabaría dañando a la democracia y a la vivencia ciudadana de la participación política.

Resulta absolutamente rechazable que la banda terrorista sitúe la reivindicación de la 'integridad territorial de Euskal Herria' como condición para una eventual renuncia a la violencia. También es inadmisible que la izquierda abertzale ilegalizada haga el coro al terrorismo e insista en esa misma exigencia. Pero entre esta constatación y la afirmación de que todo cuanto pueda pasar en Navarra distinto a la continuidad de UPN al frente del Gobierno deba entenderse como una claudicación ante el terrorismo, incluso como una entrega a cuenta de Navarra a los terroristas, existe un trecho que nadie debería recorrer ni siquiera con insinuaciones. La eventualidad de un cambio político que no cuestione a priori el marco del Amejoramiento y su engarce constitucional no puede ser demonizado sin provocar un grave quebranto en las convicciones democráticas. Y esto ha de recordarse más que nunca precisamente en estos momentos en que la ciudadanía navarra está a punto de ser convocada a elegir en libertad a sus representantes. Lo contrario sería tanto como conceder un triunfo a los terroristas mediante la imputación a ciertos partidos democráticos de responsabilidades que están fuera de toda razón. Equivaldría, en suma, a negar la pluralidad de la sociedad navarra. Pluralidad de la que también forman parte el socialismo y el nacionalismo vasquista.

Cien mil personas en Pamplona dicen "stop" a Zapatero
Editorial Elsemanaldigital  18 Marzo 2007

Si la palabra éxito tiene un sentido político, el presidente navarro Miguel Sanz y el presidente nacional del Partido Popular, Mariano Rajoy, vivieron ayer en las calles de Pamplona un éxito indiscutible. Más de cien mil personas –por una vez las diferencias de cifras no han dado lugar a una guerra- llenaron todo el recorrido de la manifestación convocada por el Gobierno de Navarra con el lema Fuero y Libertad. Navarra no es negociable.

El pueblo navarro salió ayer a expresar una voluntad colectiva que todas las encuestas confirman: el deseo de seguir siendo una comunidad en el seno de la nación española, distinta y separada del País Vasco. Esta decisión política, confirmada por la Constitución de 1978 y por el régimen autonómico foral de 1982, choca de lleno con los proyectos del nacionalismo vasco. El movimiento abertzale ha insistido en las últimas semanas en la idea, expresada por Arnaldo Otegi, de que "sin Navarra no hay proceso".

Otegi quiere a Navarra en una futura Euskalherria. Los navarros no quieren ni considerar remotamente esa posibilidad. Y ambas voluntades van a dirimir sus diferencias en las elecciones del próximo 27 de mayo, que eran el trasfondo necesario de la manifestación de ayer. Del PSOE y del presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero puede depender que Navarra siga gobernada por el socio del PP, UPN, o se entregue a una coalición entre los nacionalistas vascos y los socialistas navarros. Las dudas del PSOE nutrieron las filas de la manifestación de ayer.

Ya antes de iniciarse la masiva manifestación los defensores de la Navarra foral y española habían obtenido una victoria moral sin precedentes. Los socialistas navarros, encabezados por su candidato Fernando Puras, suscribieron el pasado viernes un compromiso público de no acceder de ninguna manera a las peticiones nacionalistas. Los socialistas saben cuáles son los deseos colectivos de los navarros, y pueden calcular a partir de la manifestación de ayer qué daño electoral puede causarles el "proceso de paz" de Zapatero.

Pero la decisión sobre las negociaciones con ETA y Batasuna está en manos de Zapatero, y no de Puras. Frente a la falta de claridad de Zapatero, el presidente navarro Miguel Sanz quiere "que Navarra sigue siendo Navarra" y cuenta con un demostrado apoyo popular. Mariano Rajoy resumió esta sensación, rodeado de banderas de España y de Navarra, pidiendo "que algunos, si son capaces, tomaran buena nota". Porque la manifestación de ayer "ha sido un gran plebiscito ciudadano", dijo Sanz, para expresar la voluntad masiva de los ciudadanos de que Navarra jamás sea objeto de negociación.

¿Nafarroa Euskadi da?
Por José Antonio Zarzalejos_ Director de ABC 18 Marzo 2007

NO incurramos en juicio de intenciones como nos piden los portavoces gubernamentales y, en consecuencia, no atribuyamos al Gobierno ni a su partido el propósito oculto de transar con Navarra en el contexto del llamado «proceso de paz» con la banda terrorista ETA y su hijuela, Batasuna. Sin embargo, no es una opinión, ni una hipótesis ni una suposición que tanto el nacionalismo vasco -PNV y EA- como la llamada izquierda abertzale, es decir, ETA, han pretendido desde hace décadas la anexión de Navarra a Euskadi. En los albores de la transición una de las consignas del nacionalismo en su conjunto -en realidad un auténtico mantra- fue aquello de «Nafarroa Euskadi da» (Navarra es Euskadi). Esta reclamación del nacionalismo vasco carece por completo de fundamento histórico, pero sí dispone de una lógica implacable en sus pretensiones inmediatas.

La Comunidad Autónoma Vasca no ha sido una realidad político-territorial e institucional hasta que así lo consagró el Estatuto de Autonomía de Guernica de 1979. Euskadi no existió nunca; ni siquiera con el Estatuto de 1936 otorgado por la República, porque la jurisdicción del entonces Gobierno vasco no alcanzaba ni a Álava ni a buena parte de Guipúzcoa, que estaban bajo el control de las tropas de Franco. Navarra se alineó -bajo el férreo mando del general Mola- con el levantamiento del 18 de julio de 1936 y el Viejo Reino aportó hombres y recursos al bando nacional, lo que le granjeó, acabada la contienda civil, el mantenimiento de su Convenio económico, al igual que a Álava, en tanto que un decreto de 1937 dictado por el Gobierno franquista declaró a Vizcaya y Guipúzcoa «provincias traidoras», privándolas a las dos de sus peculiares sistemas de financiación que traían causa de la época posterior a la abolición foral en 1876.

Sabino de Arana y Goiri jamás tuvo una idea acabada de Euskadi. Su montaje mitológico lo asentó sobre el delirante texto titulado «Bizkaia por su independencia», que entronca con una mitología vasco-cantabrista espléndidamente estudiada por Javier Corcuera Atienza en su imprescindible obra «Los orígenes del nacionalismo vasco». La extensión del nacionalismo a Álava y Guipúzcoa fue, en realidad, una expansión del «bizkaitarrismo» sabiniano y sólo prendió en Navarra en la zona vascoparlante de forma muy minoritaria. Arana no fue un visionario de fuste sino el hijo de un carlista perdedor y acibarado, no sólo por la derrota en las guerras civiles del siglo XIX, sino también por el derrumbamiento del estilo de vida -teocéntrico y ruralista- de una Vizcaya que entre 1890 y 1920 registró una transformación decisiva por el impacto de los flujos migratorios, la industrialización y el arraigo del socialismo obrerista en la margen izquierda del Nervión.

El origen y desarrollo inicial del nacionalismo vasco es provinciano y pacato. Más tarde -y especialmente después de la Guerra Civil- los nuevos teóricos del movimiento sabiniano repararon en la carencia de dimensión adecuada -demográfica y territorial- para aducir con una mínima verosimilitud la reivindicación nacional. Navarra -con una franja vascoparlante fronteriza y factores culturales muy emparentados con los de Guipúzcoa y, en menor medida, de Vizcaya- se convierte en la pieza clave del mapa de una Euskadi soberana posible: con Navarra el País Vasco hace masa crítica suficiente, y sin la Comunidad Foral la viabilidad de una Euskal Herria independiente seguiría consistiendo en una entelequia absurda. Y ahí surge el «Nafarroa Euskadi da», y por eso es en Pamplona donde celebra el PNV su primera asamblea tras salir de la clandestinidad y es en Alsasua donde se constituye como tal la izquierda abertzale. Y a su condición de navarro debe Carlos Garaicoetxea, en buena medida, la presidencia del PNV, primero, y del Gobierno vasco, después.

La Disposición Transitoria Cuarta de la Constitución contempla la posibilidad de que Navarra -a iniciativa de sus órganos ejecutivo y legislativo y mediando ratificación popular- se incorpore al País Vasco, siendo tal precepto hasta ahora -aunque ya anacrónico y desfasado- mucho más una garantía para la identidad y la singularidad navarras que una amenaza para ambas. Sin embargo, es cierto también que esta previsión constitucional no tiene correlato respecto de otras autonomías, y al alzarse en excepción a la regla general se está generando una inquietud que debiera desaparecer, porque la disposición constitucional citada es transitoria y son ya muchas las veces -casi una treintena de citas electorales- en las que los navarros de modo indirecto pero muy explícito se han afirmado definitivamente en su identidad y entidad diferenciada. De ahí que lo que hasta ahora podía consistir en una garantía -la Disposición Transitoria Cuarta de la Constitución-se pueda estar transformando en la plataforma futura desde la que una alternativa al actual Gobierno de la derecha impulse un proceso de integración de Navarra en Euskadi.

El nacionalismo vasco desde el Gobierno de Vitoria ha hostigado de forma constante a Navarra. La estrategia de presión sobre la Comunidad Foral se ha solventado con éxito para las fuerzas que forman la denominación «Nafarroa bai» (PNV, EA, Aralar y Baztarre) dispuesta a transigir lo que haga falta con Izquierda Unida y el Partido Socialista para -si UPN y CDN no obtienen la mayoría absoluta en los comicios de mayo- formar un Ejecutivo foral proclive al anexionismo vasco-nacionalista. El Gobierno de Vitoria y el PNV con EA y Batasuna han introducido como si fuera un signo propio de Navarra -no siéndolo- la ikurriña; en su día, el Ejecutivo vasco se apropió para el escudo de Euskadi de las cadenas heráldicas del Viejo Reino; las televisiones públicas vascas -ETB 1 y ETB 2- han potenciado su emisión en la zona vascoparlante de la Comunidad Foral y un muy beligerante movimiento nacionalista interno ha implantado una extensa red de ikastolas.

La única garantía cierta y definitiva de que Navarra pueda seguir manteniendo su singularidad foral autonómica consiste en que el proyecto de su futuro sea compartido por los socialistas navarros y UPN con la formación de Juan Cruz Alli. Arnaldo Otegi ha declarado con meridiana claridad que su pretensión inmediata -que encubre otras- es una «autonomía» que englobe el País Vasco y Navarra. Naturalmente, para después demandar la independencia de una «gran» Euskadi. Se trataría así de un planteamiento gradual nada habitual en el entorno de ETA, pero, dadas las circunstancias, posibilista. Por eso, ni el Gobierno ni el PSOE deberían aplicar en Navarra el criterio que han seguido con la excarcelación de De Juana: ceder para «evitar males mayores». Y la cesión podría comenzar con apariencias inocuas mediante fórmulas de coordinación -como la que se intentó sin éxito en 1995 con un gobierno tripartito entre PSN, CDN y EA- sólo inanes en una valoración ingenua de la actual situación política y, en particular, de la tesitura en la que se encuentra la izquierda proetarra. No hagamos, pues, juicios de intenciones al Gobierno y al Partido Socialista. Pero sin hacerlos, sí puede sostenerse que es profiláctico que ayer, en Pamplona, una muestra masiva de navarrismo haya advertido otra vez y en la calle a los anexionistas de que es incierta la afirmación -machacona, prepotente- de que «Nafarroa Euskadi da». Porque Navarra no es Euskadi y, además, no es deseable -ni para España ni para Navarra- que lo sea.
JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Director de ABC

Navarra ante Zapatero
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 18 Marzo 2007

La discusión esta mañana es Navarra, como lo ha sido durante muchos meses y años anteriormente y lo seguirá siendo, desde luego de manera muy intensa, hasta las elecciones autonómicas .

No voy a entrar en la guerra de las manifestaciones, que ayer ya les perdí la cuenta, y sus cifras. Dejémoslo para otro día. Porque quiero detenerme en un aspecto que quizás sea esclarecedor sobre las formas, modos y maneras de hacer política de nuestros presidente Rodríguez Zapatero .

Sobre Navarra sabemos que dicen casi todos. Sabemos cual es la idea del PNV, de EA y de Aralar, de Baztarre y de todo ese conglomerado que constituye Nafarroa Bai. Tanto los primeros como los segundos son anexionistas al País Vasco e independentistas en mayor o menor plazo. El rechazo inequívoco a la violencia de Nafarroa Bai –algunos provienen de filias proetarras y de la dirección de Batasuna- no es coyuntural sino mantenido con firmeza . Les habilita, sin duda, en democracia.

Izquierda Unida establece cada vez una mayor sintonía con Nafarroa Bai y de hecho sus propuestas, apenas difieren en matices, son perfectamente compatibles. Su alianza electoral es palpable.

También se sabe lo que dice Batasuna. Algo muy similar en objetivos. Para ellos, y no se cansan de gritarlo, Navarra es la pieza esencial de su proyecto de estado vasco, de su Euskal Herria. Nada puede negociarse-y en la mesa suya se siente ETA- sin que Navarra este como parte del monto sobre el tapete. La diferencia esencial de Batasuna es que es parte de un entramado terrorista, que no renuncia a la violencia como forma de acción política ni a la coacción como mejor manera de imponer sus criterios a la sociedad. No es poca cosa , aunque ahora algunos los consideren poco menos que como arcangelitos seres que solo buscan la paz. A tiros y a bombazos, pero buscando la paz.

Enfrente están los que ahora son mayoritarios y gobiernan en la comunidad, UPN (el partido en que se funde allí el PP) y sus aliados de ADN , de Cruz Alli. Están por el Fuero, por Navarra autónoma, y por España, por no querer ni oír hablar de conjunciones ni cualquier tipo de uniones con el País Vasco ni adentrarse en vericuestos de anexion, soberanismo y separatismo.

Unos y otros están y lo tienen claro. Y aquí es donde aparece el PSN (Partido Socialista Navarro) y el señor Rodríguez Zapatero. Y aquí está toda la madre del cordero, que no bala. Que no nos dice exactamente que es lo que piensa, va a a hacer y cuales son sus planes de futuro.

Existe, como a estas alturas ya conoce todo el mundo, una disposición en la Constitución que permite, si los navarros lo desearan y votaran que Navarra ,pudiera establecer alianza o fusión con Euskadi. Y esa es la otra oveja, o sea la otra madre del cordero.

Cuan do a ZP se le pregunta, como el otro día Carlos Herrera, sobre el asunto sale siempre con las mismas: en eso se hará lo que decidan los navarros.

¡Toma claro!. Faltaría más. Eso no lo dice el , lo dice la Ley de Leyes. Eso no contesta a la pregunta. Porque lo que aquí se pregunta como en tantas otras cosas es nuestro derecho y el de los navarros a saber ¿Y que piensa usted proponerles? ¿Qué piensa usted y su partido del asunto? ¿Cuál es su idea, su proyecto , su programa?.

Y ahí si que aparece el ZP de la ambigüedad, el de las muchas palabras y una sola respuesta: no sabe/no contesta. A eso lo que digan los navarros. Pero es que el asunto es ahora ¿pero y usted, porque de ello depende mucho? Zapatero sabe incluso que hasta el voto. Por eso calla. Y no se si otorga. Pero callar,calla por si hay que otorgar mañana.

La manifestación del sábado ha logrado al menos una cosa. El PSN acabo por decir en un documento escrito que no estarían por la integración en Euskadi y caso de que hubiera un hipotético referéndum votarían que NO.

El hecho de que lo sacaran a la luz menos de 24 horas antes de que se iniciara la multitudinaria marcha indica también algunas cosas y que le vinieran a decir a UPN que sólo si desconvocaban la manifestación mantendría su vigor , algo que luego matizaron asegurando que el compromiso seguía firme pero que lo que ya rompían definitivamente era cualquier posibilidad de pacto y de gobierno.

No es poca cosa, con todo, el documento. Personalmente me congratula. No es mal paso en la calculada posición de no querer decir, porque no se quiere, que es lo que va a hacerse. Porque todo huele a que lo que se busca es un voto ciego, capturarlo y luego hacer en ese sentido lo que venga en gana.

Porque lo que saben Zapatero y sabe Puras, el dirigente socialista navarro, es que en esa comunidad sus votantes no quieren ni oír hablar ni de fusión con Euskadi . Eso, si pretenden hacerlo, habrán de colárselo con enjuagues y calzador. Así que si no se habla de ello, pues mejor.

Porque el negocio está en quitar la mayoría a UPN y llegar a un pacto entre todos, desde le PNV a Nafarroa Bai y si Batasuna se presenta con traje blanco de lista camuflada pues también. Todo con tal de desbancar a Sanz de la presidencia.

Pero ¿para qué ese pacto?. Los socios primeros , nacionalista e independentistas, lo tienen muy claro. Empezar a caminar hacia Euskadi. Y el PSOE lo que no quiere es decir que habrá de ir, irremediablemente, si quiere poder, ( u otras cosas del Proceso de Paz II) de su brazo y en collera. Decírselo ahora a la sociedad navarra, o sea, decirle la verdad, conlleva el riesgo de que no les voten. Y por eso si que no pasa ZP.

Creo que ese es el fondo de la cuestión. Creo también que esa estrategia ambigua de Zapatero es también la que practica no sólo en este asunto sino en todo el tema terrorista. Que no se atreve a decirnos a los ciudadanos cual es su proyecto y su programa para realizarlo. Tiene miedo a que si nos dice la verdad nos asustemos. Y creo, sinceramente, que lo que más está asustando a la gente es no saber que piensa hacer su presidente.

NOTAS: 1) La prueba del 9 sigue siendo la presencia de HB en las elecciones. Están locos por pillar la papeleta, la pasta y los sillones. Pero no quieren dejar la pistola. Y no vale con que hagan un mohín de asco. Tienen que demostrarlo con hechos y pasando por la ventanilla de la Ley de Partidos. O sea, admitir las reglas del juego democrático. (leer entrevista con ministro de Justicia, Fernández Bermejo en El Pais).

2) Artículo dominical de P.J.. en El Mundo : “en su probable segunda legislatura Zapatero”. Ese es su pronóstico para las generales. Y que, mermado, “dependerá más que ahora de los nacionalistas”.

Y Navarra dijo NO
Vicente A.C.M. Periodista Digital 18 Marzo 2007

Podrán aducir excusas e intentar falsear las intenciones de los manifestantes de ayer en Pamplona, unos 100.000, aunque la cifra es importante, lo es más el mensaje que se le ha dado a este Gobierno y a este Presidente. Navarra y España han dicho NO a su intento de venta. Han dicho NO a su trato como moneda de cambio de paz por territorios, de ausencia de muertes por la cesión al chantaje de los terroristas. El pueblo ha despertado y ha llegado al límite de lo que es capaz de permitirle a estos usurpadores de la Soberanía Nacional. El pueblo le ha trazado la línea roja al Gobierno y sus socios y le ha dicho a esos nacionalistas del PNV y a este PSOE, que su voluntad es seguir manteniendo su identidad y su Unidad con España.

Navarra no necesita que los dirigentes de esos partidos digan las obviedades de que "Navarra será lo que la ciudadanía navarra quiera que sea". Solo faltaría que fuera lo que desde el Gobierno Central y sus trapicheos con el mundo terrorista y nacionalista vasco acuerden a espaldas de los navarros y de los españoles.El Sr. Imaz puede ahorrarse sus frases y sus interesados deseos. El Sr. Otegi se puede guardar sus amenazas de que "Sin Navarra, nada de nada" y debería más preocuparse por su defensa en el juicio por enaltecimiento del terrorismo. El Gobierno mejor haría en perseguir a ETA, en no mirar a otro lado con la Ley de Partidos y defender a los empresarios que siguen siendo chantajeados con el impuesto revolucionario. Los líderes del PSOE deberían dejar de mantener su numantino apoyo a este Presidente tan entregado, tan asustado de sus propios compromisos ya desenmascarados.

Este Gobierno carece de credibilidad. El PSOE no es de fiar, pues ha dado muestras de mantener un discurso falso evidenciado por sus actuaciones, cuya culminación ha sido la aprobación en su Comité Federal de la liberación del etarra de Juana Chaos tras un chantaje. Rubalcaba se mofa y hace chistes sobre el PP, que hace reír a sus palmeros, pero que solo causan náuseas en quienes no olvidamos su participación activa y encubridora del Gobierno del GAL. De su infame y obstruccionista actuación en la Comisión del Congreso sobre los atentados del 11M. En sus ilegales apariciones en la jornada de reflexión previa a las elecciones del 14M. NO podemos olvidar y por eso su credibilidad no es que sea escasa, sino que es inexistente.

Navarra dijo NO y España entera le apoyó en su decisión de salir a la calle. El próximo 27 de mayo volverán a salir pero esta vez a dejar con sus votos su respuesta legal y rotunda. Es la hora de que quienes encubren sus intenciones queden desnudados y presentados a la opinión pública nacional e internacional. Navarra salió ayer para que el mundo conozca a Zapatero, y vea el grado de rechazo que provoca en los ciudadanos su política de cesión y rendición al chantaje terrorista de ETA.

35. Navarra y la confusión del PSOE
Juan M. Delafuente Periodista Digital 18 Marzo 2007

Ayerse manifestó Navarra en Pamplona, apoyados por muchos españoles, convocados por UPN (Unión del Pueblo Navarro) Y CDN (Convergencia de Demócratas de Navarra). Se opusieron PSN (Partido Socialista de Navarra), HB, Aralar, Na Bai (PNV y EA) e IU. El objetivo desenmascarar la confusión buscada por los dirigentes socialistas.

Hasta ahora la anexión de Navarra al País Vasco era mera entelequia, pues si bien es verdad que Arzallus logró de Suárez la inclusión de la adicional cuarta en al Constitución del 78, con el fin de que el PNV no se opusiera a la misma y saliera aprobada mayoritariamente en las tres provincias vascas, no es menos verdad que los resultados electorales, hasta ahora, hacían imposible cualquier iniciativa al respecto, sin el apoyo del PSN. Aunque la adicional cuarta de la Constitución siguiera pendiendo como espada de Damocles sobre Navarra, sobre todo a raíz del cambio de estrategia del partido socialista, pues basta que el UPN-CDN pierdan la mayoría en el parlamento de Pamplona, para que el PSN, HB, Na Bai, IU y Aralar, decidan crear un órgano de coordinación con el Consejo General Vasco hasta su incorporación plena en dicho Consejo, cuando se pueda plantear el Referéndum obligatorio, según prevé la adicional cuarta, con la añagaza de la capitalidad en Pamplona.

La estrategia de ZP es clara, forzar la Norma constitucional, romper con el PP y arrinconarle, acusándole permanentemente de mentir y de crispar la sociedad con referencias a la guerra civil, para pactar con IU, donde sea necesaria; con ERC en Cataluña y en el parlamento español; con UPG en Galicia; y HB en Navarra y País Vasco. Esta estrategia suicida puede hacer que ZP permanezca ocho o doce años en el poder, si el pueblo no reacciona antes; después cuando la situación se haya vuelto insostenible, pues todos sus aliados lo tienen claro: la independencia de España; se producirá la desbandada o una huida hacia delante como la actual, o bien el que venga de detrás que arree, y ya nos encargaremos de endilgarle la culpa histórica del desbarajuste. Pero lo que no comprendo es que otros dirigentes del PSOE en autonomías como CLM, Extremadura, Andalucía, etc., permanezcan calladitos. Es un silencio cómplice, buscarán culpables en el PP (¿cómo no?) y cuando la situación se vuelva insostenible, apartarán a ZP por insensato, pero no cabe duda que tienen una gran responsabilidad por callar, que la pagarán también ellos y sus hijos.

Toda esta deriva está adobada con la tergiversación de la historia reciente, por motivos políticos como nunca, pero también se hace lo mismo con la historia de Navarra y la del País Vasco. Así, se oculta la estrecha unión del Reino navarro con la Corona de Castilla y con el resto de los otros reinos hispanos, se oculta hasta que la bandera Navarra contenga las cadenas que el Rey Sancho tomó en la decisiva batalla de las Navas de Tolosa; se oculta que en el siglo XI el Rey Sancho III el Mayor de Navarra, reinara en toda la Hispania reconquistada; se oculta que el Fuero del siglo XIII comience haciendo una referencia a Don Pelayo y a la Reconquista; se oculta que desde hace más de mil años en más del 90% del territorio navarro la lengua materna sea el castellano. En fin, se oculta que la incorporación definitiva a la España de los Reyes Católicos (por Fernando y a la Corona de Castilla), se hace de forma paccionada, respetando el Fuero. Por estas razones Navarra coherente con su identidad histórica opta por el Borbón Felipe V, y se rebela contra el liberalismo de corte anglosajón en el siglo XIX, pues éste, en nombre de la racionalidad económica, trata de suprimir los fueros, opta por el carlismo; y después cuando vuelve a sentir su identidad amenazada, lucha, como ningún otro territorio, contra la República. Estas son las causas, de que a pesar del ambiente de extrema presión, de asesinatos, de extorsión, durante los últimos treinta años los navarros no hayan cedido al chantaje nacionalista y hayan votado PSN o UPN.

Frente a esta claridad histórica de los navarros, ahora se les trata de confundir, a cambio de una paz etérea por parte del PSOE. A diferencia de ETA/HB, que es clara en sus objetivos. Pues como siempre Otegui exige: autonomía conjunta para Navarra y País Vasco, dentro del Estado español, como “primera estación para la reconstrucción nacional y el camino que llevará a la independencia”. Pues, Navarra es “el pilar de Euskal Herria”, y “sin Navarra no queremos nada”. Más claro el agua. Y siguen: “tenemos que ganar la guerra impuesta por los Estados. Hemos ganado una batalla y ahora tendremos que ganar la guerra”.

La apuesta por la confusión tanto del PSOE como del PSN forma parte de la estrategia, conviene que no se sepa mucho que nunca apoya cualquier iniciativa del UPN o CDN que le comprometa, de forma clara, a no firmar ningún acuerdo con HB, para crear un ente orgánico de coordinación vasco-navarro. Pues confían que una vez en el poder, y creado el órgano, los navarros se convenzan, poco a poco, de las bondades de la paz del dialogo con el entorno etarra, pues si al fin y al cabo la capitalidad de Euskal Herria estará en Pamplona. En el fondo otro chantaje más, pero con confusión. Por eso la renuncia de HB a la violencia para poderse presentar a las elecciones será temporal y confusa, para poder seguir: extorsionando (los fondos económicos son medios imprescindibles) y chantajeando políticamente con volver a atentar. Es decir, las pistolas seguirán encima de la mesa de negociación.

En la hoja de ruta de ZP la confusión, pues, juega un papel preponderante, por eso López, Puras y la Vicepresidenta no definen con claridad el cambio de rumbo del PSOE en Navarra , lo enmascaran, acusando de lo mismo que ellos hacen: "Navarra será lo que lo que quieran los navarros", para después pasar al ataque y al insulto sistemático, se trata de una manifestación "preventiva, basada en la falsedad y la mentira; el PP utiliza Navarra para conseguir un puñado de votos y esto es una irresponsabilidad". Y continúan, se manifiestan: "por un fantasma que no existe" y después el ataque de la confusión: esta manifestación forma parte de la estrategia de "confrontación extrema que busca el PP". "Yo les digo que no es cierto, y que Navarra no ha estado, ni está, ni estará en cuestión y que Navarra siempre será lo que quieran los navarros". Si no es una añagaza mentirosa del PSOE, es muy fácil desmontarla: dígase que si no tienen mayoría absoluta UPN y CDN en las próximas elecciones autonómicas, y la llave del gobierno reside en el PSN: "no crearemos ningún órgano de coordinación con el País Vasco". Jamás lo han dicho y nunca lo dirán, porque quien miente son los corifeos socialistas que a su vez acusan de mentir, para confundir con sus engaños. ¿A caso, hay alguien que conozca la realidad política española, y por ende Vasca y Navarra, que dude de las intenciones del PSOE respecto a Navarra y del peaje exigido por ETA/HB? Y si se tienen dudas, como diría la canción: “es que tonto es”.

La postura del PNV es más coherente, dice Imaz: “Nunca lo permitiremos”
que Navarra "sea moneda de cambio de ningún proceso de paz". Porque saben que esta hoja de ruta es indigna y antidemocrática, y sobre todo porque tienen miedo que en esta confusión PSOE-HB les desbanquen de su cómoda posición hegemónica.

La realidad pura y dura es que el PSOE ha roto el consenso constitucional básico en coalición con los nacionalistas, que tienen como objetivo la secesión, y esto no será ni gratis ni pacífico. Ha roto el consenso básico constitucional y estatutario, y ha dilapidado lo conseguido en la lucha antiterrorista democrática, sin alcantarillas ni GAL. Lleva razón Rajoy cuando afirma: "ETA quiere Navarra, la amnistía y la independencia". Por eso el lema de la manifestación resume muy bien la actitud de todo ciudadano de bien: "Fuero y libertad. Navarra no es negociable", la diferencia es la reacción del PSOE que acusa al Gobierno navarro de “convocar a los ciudadanos con mentiras”. ¿Quién miente? Juan Cruz Alli, expresidente foral y actual líder de CDN, ha respondido y definido bien la actitud del PSOE: es de “silencio cómplice”, al igual que de miles de dirigente que amarrados al sillón prefieren la indignidad de una política indigna, con tal de estar en la poltrona, en lugar de tener una actitud digna y levantar la voz para decir claro que mientras no se renuncie expresamente a la violencia no habrá diálogo con los que tanto nos han hecho sufrir.

Requisitoria urgente
Ignacio Camacho ABC 18 Marzo 2007

NO pocos historiadores y estudiosos sostienen que el nacionalismo vasco-navarro, incluida su vertiente terrorista, viene a ser una variante contemporánea del fenómeno carlista, en cuyas raíces de integrismo antiliberal no es difícil reconocer algunos de los rasgos esencialistas propios del discurso abertzale. Más allá de la simplificación interesada que contiene esta teoría, lo cierto es que hay en el imaginario nacionalista un componente sentimental emparentado con la nostalgia perdedora de los carlistas, así como un manifiesto tradicionalismo atávico y, desde luego, una actitud histórica claramente hostil al constitucionalismo español, que quizá sea el aspecto más vigente de la supuesta continuidad del conflicto a través de los meandros del río (sangriento) de la Historia.

Siguiendo el curso de ese sustrato de la memoria, la manifestación de ayer en Pamplona, en torno al lema de «Fuero y libertad», significa una impecable alineación del centro derecha, PP y UPN, con la leal herencia del foralismo liberal frente a la sombra del integrismo nacionalista, y supone un reto específico para que el PSOE decante su posición hacia un lado u otro de la vieja dialéctica entre tradición y progreso. Los miles de ciudadanos que salieron a la calle no sólo estaban defendiendo la integridad territorial de Navarra, sino el moderno marco constitucional español que pretenden impugnar los batasunos y sus parientes nacionalistas, ante la ambigüedad de un socialismo cuyo líder se niega reiteradamente a pronunciarse, refugiado en la confusa muleta retórica de la apelación a «la voluntad de los navarros».

La voluntad de una parte significativa de los navarros quedó ayer patente con transparente franqueza, y Zapatero no podrá sostener su deliberada indeterminación durante mucho más tiempo. Porque es él quien tiene que decir en qué sentido piensa pedirles a los navarros socialistas que se pronuncien ante la indubitada y precisa demanda anexionista que ETA y Batasuna han puesto sobre la mesa. Y mientras más tarde en hacerlo, más recelos alentará su equívoca anfibología.

No ayudan, desde luego, a despejar incertidumbres posturas como la del PSN, dispuesto hasta ayer mismo a comprometer por escrito su apoyo al estatus actual a cambio de la desconvocatoria de la marcha. ¿Se puede cambiar el futuro de Navarra por una manifestación de más o de menos? ¿O es que en vez de fueros y libertad, de integridad y de Constitución, estamos discutiendo pura y simplemente de poder?

Le guste o no, el presidente está ante una requisitoria indeclinable: o afirma la intangibilidad foral de Navarra o abre la puerta al proyecto del nacionalismo expansionista, al viejo sueño esencialista de los carlistones, que no es un vago «fantasma» histórico sino una demanda expresa y actualísima de ETA, a la que Zapatero se niega a responder con una negativa categórica y una defensa explícita del marco vigente. Ayer, miles de personas le pidieron que deje las cosas como están. Cada minuto que pasa sin dar una respuesta avala la sospecha de que no piensa hacerlo.

El PSOE en su propia trampa
Por Manuel Erice ABC 18 Marzo 2007

Cuando la multitud se arremolinaba ayer en torno a la Estatua de los Fueros, un símbolo que repartido como un rosario de miles de miniaturas ocupa un lugar predominante en la mayor parte de los hogares navarros, Zapatero cosechaba los primeros frutos de una disparatada siembra: la de no tener en cuenta que Navarra, igual que España, tiene un proyecto compartido que la gran mayoría quiere respetar.

Si la polémica reforma del Estatuto catalán y la condescendencia con sus insaciables promotores sonó a debilidad y a pasteleo, el diálogo con la banda y con Batasuna ha mostrado a un Gobierno poco guardián del Estado -bajo el fuego de la «kale borroka» y la bomba de la T-4- y capaz de atenuar la prisión a quien celebró con champán y langostinos un asesinato que conmovió a Navarra: el de Tomás Caballero.

Ha habido más. Por ignorancia o por frivolidad, el jefe del Ejecutivo ha tratado a Navarra como una cuestión técnica susceptible de resolver en torno a una mesa con invitados indeseables. El final -supuesto- del terrorismo bien valía un órgano común vasco-navarro. La acuñada expresión «Navarra como moneda de cambio» ha calado así en terreno abonado, no tanto por la insistencia de Sanz como por la mínima contundencia con la que el PSOE y sus compañeros navarros, amarrados por los grilletes del «proceso», han hecho frente al reto de Otegi.

Todavía el viernes, en otra desafortunada muestra de versatilidad interesada, un PSN asustado llegaba a condicionar su postura sobre Navarra a la desconvocatoria de la marcha. Y anunciaba su «no» a un referéndum para integrar Navarra en Euskadi. La pregunta es: ¿cuánto ha cedido el PSOE ya para haber interiorizado que Navarra necesita un referéndum, la gran demanda nacionalista?

Mientras se rasgan las vestiduras con apelaciones a las «mentiras» de la derecha, Zapatero debería asumir que en las calles de Pamplona había muchos votantes del PSOE. Aquellos que desde que Blanco rechazó como candidato a quien proponía el PSN por no empatizar con el nacionalismo, se preguntan el porqué de esta afrenta. Le queda poco tiempo para aclarárselo.

Las calles y las urnas
Por Germán Yanke ABC 18 Marzo 2007

Otro gentío y, otra vez, el PP en la calle, en esta ocasión junto al Gobierno de Navarra, convocante de la marcha, y del que forman parte sus socios de UPN y el CDN de Juan Cruz Alli. Los socialistas navarros, que se han opuesto y pidieron que se desconvocara, esperaron al pasado viernes para hacer público un «compromiso» con Navarra en el que se asegura que sus cargos electos no propondrán ningún tipo de incorporación de la comunidad foral al País Vasco y que, si otros lo hicieran, votarán en contra. No puede decirse que sea una proposición novedosa, pero sí que es un efecto previo de una manifestación que, como se ha visto, responde a una preocupación más amplia que el mero debate político, tan a menudo alejado de los intereses de los ciudadanos.

Los terroristas tienen la habilidad (casi paradigmática, como si fuese parte de su intento de dar traza de eficacia a la violencia) de acompasar sus pretendidos objetivos generales, casi siempre imposibles, con otros de entidad aparentemente menor pero más verosímiles. Junto a la permanente reivindicación de la independencia, del derecho de autodeterminación, ETA y Batasuna enarbolan la cuestión navarra bajo el envoltorio de una nueva comunidad autónoma que incluya la comunidad foral y el País Vasco. No se queda ahí, naturalmente, y el propio Otegi aclara una y otra vez que lo fundamental para resolver el «conflicto» es dar al resultante de esa unión «capacidad de decidir» sobre su futuro. Nada nuevo, como se ve, pero ha de reconocerse que esa propuesta -concretada oficialmente el pasado mes de febrero- ha conseguido un primer éxito estratégico al ser recibida, en determinadas instancias, algunas próximas al Gobierno, como una novedad que se ajustaría a las previsiones constitucionales. Habría que leer mal, tontamente y de modo incompleto las palabras de Otegi para dar crédito a esa interpretación, pero como se ha dado, el logro de Batasuna es evidente. La misma ETA, hace menos de un año, afirmaba que el «proceso» afectaba de lleno a Navarra y reconocía que el «nerviosismo» y la colocación de «muros» contra el «cambio político» que iba poniendo el presidente navarro, Miguel Sanz, detectaba «muy bien cuáles son los nudos que deben desatarse en este proceso y cuáles son realmente las claves políticas del proceso, precisamente en torno a la autodeterminación y la territorialidad».

Barajas
Todo, por lo tanto, en el contexto del «proceso de paz» que, aunque voló por los aires tras el atentado de Barajas, está ahora en una fase de recuperación mediante el uso de la «política» junto a la «firmeza del Estado de Derecho», según las palabras del presidente Rodríguez Zapatero. El presidente, sorprendentemente, no ha querido enfrentarse abiertamente a esta reivindicación etarra. Para él y su Gobierno no era sino un «fantasma» aventado por UPN y el PP para dañar injustamente al PSOE y para disimular la incertidumbre electoral en los próximos comicios de mayo. El presidente, tan considerado con muchos dirigentes autonómicos, a los que en ocasiones anima a reivindicar competencias e identidad hasta el extremo en el que se sientan «verdaderamente a gusto» en España, no ha dispensado el mismo trato al navarro Miguel Sanz, ninguneado en La Moncloa y vilipendiado una y otra vez en los foros socialistas.

Sanz y UPN tienen una cita complicada en las próximas elecciones y no se puede descartar entre sus intenciones actuales mejorar su posición. Zapatero, esta misma semana, se ha referido a la búsqueda de una ventaja que no quiere darle. Pero Sanz reacciona también a un problema real que no es sólo la reivindicación etarra. A estas alturas, no puede negarse ya que el tema de Navarra ha estado presente en las conversaciones de los enviados gubernamentales con ETA y en las mantenidas por los socialistas vascos con Batasuna. En gabinetes del PSOE se ha analizado el posible pacto postelectoral con Nafarroa Bai, que agrupa a los nacionalistas salvo Batasuna, y se ha especulado tanto con un organismo de cooperación con el País Vasco y con algún tipo de reforma del Amejoramiento que implica referéndum y podría encubrir una «decisión de los navarros sobre su futuro».

Por la tangente
Los socialistas navarros prometen ahora rechazar la unión de las dos comunidades autónomas, pero sólo un día después de que el presidente se saliera por la tangente con la fórmula de que serán los navarros los que decidirán el fututo de Navarra. No hay un enfrentamiento entre la dirección del PSOE y el Gobierno con el PSN, y prueba de ello es que el partido regional acepta sumiso un candidato, Fernando Puras, que viene propuesto desde Madrid y que no es el secretario general del PSN. Pero sí da la impresión, sobre todo desde la presentación de ese «compromiso» del viernes, de que la ambigüedad que el PSOE coloca sobre la mesa y las especulaciones y el diálogo que transcurren tras ella supone para los socialistas navarros un problema. La cuestión de Navarra, por tanto, no es un fantasma y puede convertirse en algo fantasmagórico.

Si al PSN no le basta ya con declaraciones, y si, además, considera que la manifestación de ayer impide acuerdos con UPN y CDN, el reto de estas formaciones ha dejado de estar ya en la calle para pasar a las urnas. En las de Madrid y Pamplona se ha explicitado un problema y una indudable capacidad de convocatoria que no hace sino fijar un voto que la derecha ha demostrado no perder. Queda ahora convertir esa capacidad en liderazgo político y esa convocatoria en votos. Pronto veremos si es posible.

«¿Tendremos que aprender vasco en clase?»
Los niños que acompañaban a sus padres mostraban su inquietud por la posible anexión
«Zapatero me humilló como madre por excarcelar a De Juana; ahora, me humillará como española si cede Navarra», asegura la progenitora de una víctima del etarra
Celia Maza La Razón 18 Marzo 2007

pamplona- «Navarra no puede utilizarse para un proceso de paz. Porque sólo hay paz después de una guerra y en España no hay guerra. Hay unos que matan y otros que mueren porque no disparan». En Pamplona, ayer se dijeron muchas cosas. Unos mensajes se gritaban y otros simplemente se entendían con una sola imagen. Como la que portaba Hortensia Gómez. Entre la marea de banderas españolas sobresalía la fotografía que llevaba de un joven Guardia Civil. Era su hijo. Murió a los 23 años en el atentado que De Juana Chaos preparó en Madrid. «Zapatero ya me ha humillado como madre al excarcelar a un etarra. Si ahora negocia con Navarra, me humillará también como española».

Primero habló Otegi. Después Zapatero. Y finalmente han sido los navarros los que han dicho la última palabra: «Con nosotros no se juega». Fueron miles las personas que ayer pisaron Pamplona para gritar que se sienten «defraudadas». No entienden por qué Zapatero deja al País Vasco mentir sobre su historia. «Pero ¿de dónde se han sacado que les pertenecemos?», «¿Han mirado los libros?». Los más mayores sacaron a relucir nombres de reyes de tiempos pasados y los más pequeños se limitaban a escuchar.

«¡Sí a Navarra. No a Euskadi!», gritó un niño de unos doce años. «No hijo no -le decía su padre- Navarra sí y Euskadi también, pero cada uno en su sitio». El argumento de ayer era complejo. «Mi hija me ha preguntado que si ahora vamos a tener que aprender vasco. Es pequeña y ha escuchado que vamos a ser otro país. No le he dicho nada. Me he limitado a traerla a la manifestación para que vea la bandera que le pertenece, la de España». La pequeña Laura miraba todo con atención.

Aunque han sido muchas veces las que los vecinos de Pamplona han salido a la calle, lo más mayores dicen que no recuerdan nunca que hubiera sido por un motivo como el de ayer. «Tengo 76 años y el País Vasco nos ha nombrado muchas veces, pero ésta es la primera vez que me veo obligado a salir porque, por primera vez, he visto que existe peligro, porque, por primera vez, hay un Gobierno que negocia con lo innegociable».

Entre la marea roja y amarilla de ayer no estaba tan claro entonces aquello de que «el peligro de Navarra es sólo un fantasma». «Los únicos fantasmas que existen son los que aparecen en las pesadilla de De la Vega cada vez que escucha que los españoles salen a la calle para pedir la dimisión de Zapatero, pero ¿no se da cuenta el presidente que le queda muy grande el Nobel de la Paz?».

Eran demasiados los mensajes que ayer se coreaban en la calle. Algunos se escuchaban muy claros: «¡Qué barbaridad, que barbaridad ponen una bomba y hay que negociar¡». Otros quedaban un poco más difusos entre la música de «libertad, libertad, sin ira libertad». Entre unos y otros, Pamplona seguía su curso. La pequeña Laura seguía callada.

En ninguna parada se admitía el mensaje del PSOE. Ni el que venía de Madrid, ni el que tan sólo 24 horas antes de la manifestación firmaba el candidato del PSN, Fernando Puras. «Muchas promesas de que va a votar que no a cualquier propuesta de reforma y ni una sóla palabra de si va a negociar con los nacionalistas, pero a ¿quién pretenden tomar el pelo a estas alturas?». Los navarros se sintieron ayer muy arropados. Y es que vinieron autobuses desde todos los puntos de España, porque, como se leía en algunos carteles, «hasta los de Asturias queremos seguir siendo navarros». A los únicos que echaron en falta fueron a determinados actores, para los que también tuvieron cántico: «Donde están, no se ven, Almodóvar y Bardem».

Zapatero asegura que Navarra será lo que quieran los navarros. Y parece que ayer quedó muy claro. Hasta la pequeña Laura entendió el mensaje. Como afirmaba al término un señor: «En Pamplona, lo de la gran Euskal Herria nos queda muy lejos».

Más de cien mil personas advierten a Zapatero que «Navarra no está en venta»
Roberto L. Vargas La Razón 18 Marzo 2007

PAMPLONA- Hace un par de semanas, en un abarrotado polideportivo Anaitasuna de Pamplona, Arnaldo Otegi, la voz más reconocible de la ilegalizada Batasuna, afirmó en tono más que desafiante que Navarra es la «piedra angular» del proyecto de la «Euskal Herria independiente» que preconiza el nacionalismo radical vasco. «Sin Navarra, no queremos nada, nada, nada», clamó de manera categórica. Al batasuno le respondió, con más tibieza que contundencia, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que los navarros «serán lo que ellos quieran ser». Y los hombres y mujeres de la Comunidad Foral, cansados de ser zarandeados por unos y otros, pero al mismo tiempo sintiéndose excluidos de un debate del que depende su futuro inmediato, decidieron echarse de manera multitudinaria a la calle para decirle a unos y a otros que Navarra ni está en venta ni es negociable. Y todo, bajo un lema: «Foro y libertad. Navarra no es negociable».

Convocados por el Ejecutivo autonómico de Miguel Sanz, más de 100.000 navarros -según cifras de la Policía Foral, que la Delegación de Gobierno redujo a algo más de 75.000- tomaron las calles de Pamplona para responder a Otegi que la contestación a su desafío, como advirtió el presidente de Navarra con firmeza, no puede ser otra que de sumisión de la región al País Vasco, «nada de nada»; que el viejo reino no es negociable y no será moneda de cambio en ningún proceso de diálogo con ETA. Ni siquiera si es el precio a pagar para que los terroristas dejen de poner bombas y matar. No estuvieron los navarros solos en su protesta.

Junto a ellos, aunque en un discreto segundo plano para no restar protagonismo al Gobierno de Sanz y a sus compañeros en el Ejecutivo foral de la Convergencia de Demócratas de Navarra (CDN), marcharon sus «hermanos» del PP, con Mariano Rajoy a la cabeza. Al líder de los populares le acompañó una nutrida delegación de miembros del partido. Ángel Acebes, secretario general; Eduardo Zaplana, portavoz en el Congreso; María San Gil, presidenta del PP del País Vasco; los eurodiputados Carlos Iturgaiz y Jaime Mayor Oreja; la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre; y el alcalde de Vitoria, Alfonso Alonso, fueron algunos de ellos.

Rajoy fue muy aclamado, tanto a la llegada a la cabecera de la marcha, como al final, cuando, incluso, tuvo problemas para zafarse del acoso de la multitud de simpatizantes que acudieron al acto, el más importante de los celebrados nunca en la capital navarra, según anunció Sanz. Según explicó, la cifra de asistentes dobló la de los que acudieron a la que hasta ayer había sido la más numerosa celebrada en Navarra, una en defensa de las víctimas del terrorismo.

La marcha, engalanada con miles de banderas españolas y navarras, discurrió en un ambiente festivo, entre canciones como el «Libertad, Libertad» de Jarcha o los que ya se han convertido en clásicos gritos contra Zapatero y su política antiterrorista. «Zapatero, embustero» o «Navarra no se vende. España merece otro presidente» fueron algunas de las críticas contra el jefe del Ejecutivo. La cantidad de navarros que se acercaron para mostrar su apoyo a la postura defendida por PP y Unión del Pueblo Navarro (UPN) fue tal que, en algunos tramos, el dispositivo de seguridad se vio desbordado, sin que, no obstante, se produjesen incidentes reseñables.

Más allá de tales gritos y de los empujones inherentes a actos de esta naturaleza, la marcha, a la que acudieron cientos de personas de diversos puntos de España discurrió con absoluta normalidad. Sólo al final, cuando los asistentes se estaban dispersando, se produjeron momentos de cierta tensión.

En la plaza del Castillo, aledaña al monumento a los Fueros en el que murió la concentración, pequeños grupos de ultraderechistas se encararon con algunos de los miembros de la izquierda abertzale que habían participado en la marcha que también ayer se celebró en Pamplona. Los primeros, gritando vivas a España. Los segundos, «goras» -vivas, en vasco- a Euskadi. Pero el fuerte dispositivo policial, que incluyó más de 250 agentes antidisturbios del Cuerpo Nacional de Policía, evitó incidentes de gravedad. Hubo algunas carreras, pero la cosa no pasó a mayores. El reducido número de abertzales que acudió al llamamiento del sindicato LAB -unos 3.800- redundó en beneficio de la seguridad de ambas manifestaciones.

Sanz, exultante Ya en el estrado improvisado para la lectura, Sanz se mostró visiblemente satisfecho con el resultado del llamamiento de su partido y su Gobierno. Al presidente navarro se le vio exultante mientras contemplaba como, poco a poco, la plaza se llenaba de manifestantes que esperaban a que se hiciera público el manifiesto que pondría fin a la manifestación. La lectura de la declaración fue interrumpida en varias ocasiones por los concentrados, que silbaron con sonoridad a Otegi cuando Sanz rechazó de plano cualquier ente territorial que englobe al País Vasco y a Navarra y que exigieron, cómo habían hecho antes en diversos momentos de la marcha, la dimisión del presidente del Gobierno cuando fueron recordadas sus palabras de que «Navarra es y será lo que los navarros quieran que sea dentro del marco de la Constitución». Tras la lectura del manifiesto, el himno de Navarra puso fin al acto.

manifestación
Miles de navarros claman en Pamplona contra una posible unión con Euskadi
Mariano Rajoy encabezó la amplia delegación del PP sólo un paso por detrás del presidente navarro
IGNACIO MEDRANO i.medrano@diario-elcorreo.com/PAMPLONA El Correo 18 Marzo 2007

Decenas de miles de personas se manifestaron ayer por las calles de Pamplona bajo el lema 'Fuero y libertad. Navarra no es negociable'. La convocatoria, efectuada por el Gobierno foral a modo de portazo contra cualquier posibilidad de unión política entre su comunidad y la del País Vasco, contó con la asistencia de la plana mayor del Partido Popular, encabezada por Mariano Rajoy. Aunque el presidente navarro, Miguel Sanz, había insistido durante la semana en desligar la movilización de Navarra de la multitudinaria concentración que el sábado anterior celebró el PP en Madrid, el acto de ayer tuvo el aspecto de una segunda entrega, tanto por los eslóganes coreados contra José Luis Rodríguez Zapatero como por el ambiente, festivo en general. Y así lo entendieron también muchos de los manifestantes, que emprendieron la marcha al grito de 'Zapatero, jódete, aquí estamos otra vez'.

Lo que no se repitieron en esta ocasión fueron las diferencias abismales entre las cifras de asistencia que facilitaron las administraciones autonómica y estatal en el caso de Madrid. Ayer, la Policía foral situó en 103.000 el número de ciudadanos que se sumaron a la convocatoria; la Delegación del Gobierno en Navarra lo redujo a 75.000.

Muy puntual, la manifestación partió a las cinco de la tarde de la avenida de Bayona. Tras cubrir algo más de kilómetro y medio por un recorrido completamente vallado, concluyó hora y veinte minutos después bajo el monumento a los Fueros, un punto del paseo de Sarasate cargado de simbolismo.

Bastaba un vistazo al atestado aspecto que presentaban las calles para comprobar que ni las afirmaciones del presidente Zapatero -que insistió en que la comunidad foral será siempre «lo que quieran los navarros»- ni el compromiso de rechazar cualquier unión entre Navarra y Euskadi que este viernes formalizaron por escrito los socialistas de la comunidad foral restaron potencial movilizador al Gobierno de Miguel Sanz. También lo dejó claro la lista de eslóganes más coreados durante el acto, como 'Zapatero, embustero', 'Navarra no se negocia', 'Navarra es España' o 'Luego diréis que somos cuatro o seis'.

Emplazamiento al PSN
Según proclamó el propio presidente navarro en el discurso que puso el broche final a la marcha, ni las palabras del jefe del Ejecutivo español ni las promesas del PSN son suficientes para la derecha navarra. «Queremos oír claramente a Zapatero que el PSN no pactará un Gobierno con partidos nacionalistas que no respetan el régimen institucional de nuestra comunidad y cuyo objetivo final es que Navarra se integre en la Comunidad Autónoma Vasca como la cuarta provincia», enfatizó Sanz. Planteada así, esta exigencia supone dar 'carta blanca' a la continuidad del gobernante foralista al frente del Ejecutivo navarro, puesto que, salvo sorpresa descomunal, la única posibilidad de que el líder de UPN no continúe en el sillón presidencial pasa necesariamente por un pacto entre el Partido Socialista y la coalición Nafarroa Bai.

Miles de ciudadanos, algunos de ellos llegados en autobús desde puntos tan distantes como Extremadura y Andalucía, se concentraron en la plaza de Europa desde una hora antes del inicio de la marcha. La organización repartió ingentes cantidades de pins, aplaudidores de plástico, tarjetas impresas con la letra del himno de Navarra y miles de banderas de la comunidad foral.

Empujadas por fuertes rachas de viento, las enseñas rojas ondearon junto a otros miles de banderas españolas. Como en Madrid, apenas pudo verse simbología preconstitucional, a pesar de que la manifestación de ayer contó con el respaldo expreso de Falange. Al inicio de la marcha, algunas banderas requetés revolotearon cerca de la cabecera. El servicio de orden retiró algún cartel ofensivo, como el que arrebató uno de los voluntarios a un ciudadano de avanzada edad que era objeto de atención de los reporteros gráficos. El letrero se refería al presidente como 'Z-ETA-P'.

Delegación del PP
El Gobierno foral en pleno, integrado mayoritariamente por UPN pero en coalición con CDN, portó la pancarta que abría la manifestación y que recogía el lema de la convocatoria. En la segunda fila, justo detrás de Miguel Sanz, se situó Mariano Rajoy. Tras Juan Cruz Alli caminaban la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, y el resto de los principales dirigentes del PP, como el secretario general, Ángel Acebes, y los portavoces en el Congreso y el Senado, Eduardo Zaplana y Pío García Escudero. María San Gil, aclamada a su llegada a la avenida de Bayona, encabezó la delegación del PP vasco. También estuvieron presentes sus antecesores en la presidencia del partido en Euskadi y ahora eurodiputados, Jaime Mayor Oreja y Carlos Iturgaiz.

Debido a un pequeño cambio de recorrido por obras, la manifestación llegó a tener contacto visual con la marcha por la autodeterminación que había organizado el sindicato LAB días antes de conocerse la convocatoria del Gobierno foral. Varios miles de personas representaron a una pequeña parte de esa otra Navarra, la nacionalista, minoritaria pero real, al otro lado de la plaza del Castillo. La zona estuvo sometida a una intensa vigilancia policial y no hubo incidentes.

El PSOE en su propia trampa
 Periodista Digital 18 Marzo 2007

«Navarra es una realidad política inquebrantable que forma parte de una gran realidad nacional que es España... los navarros jamás consentirán que su comunidad se convierta en la cuarta provincia vasca»», afirmó este sábado Miguel Sanz, presidente foral de Navarra.
gran manifestación de Pamplona.

Ante él, se desplegaba la gran bandera navarra que había precedido precedió la manifestación de casi 100.000 personas -la sexta parte de la población total-, que salieron a la calle en Pamplona para defender sus fueros y la españolidad de esta comunidad.

Sanz interpeló directamente a Zapatero, al que pidió que «no juegue» con «el destino» de su comunidad y exigió un compromiso público de que los socialistas navarros no pactaran un programa de gobierno con los nacionalistas.

Aunque Zapatero ha asegurado que respetará la voluntad de los navarros, la realidad es que la desconfianza se ha instalado desde hace muchos meses entre la ciudadanía, convencida de que el Gobierno ZP quiere retomar una negociación en la que ETA exige la anexión de Navarra como moneda de cambio por el cese de la violencia.

La patronal vasca Confebask confirmó este sábado que ETA sigue extorsionando a sus miembros y que esta vez el envío de cartas, en las que exige exige el pago de al menos 60.000 euros por cabeza, es «masivo».

La condescendencia del Gobierno ZP con este chantaje, con la kale borroka y con los continuos desplantes de la izquierda abertzale ha sembrado la desconfianza entre muchos ciudadanos vascos y navarros, que temen que Zapatero no va a ser capaz de defender con firmeza la Constitución y el actual marco jurídico.

La claudicación del Gobierno ZP tras la huelga de hambre de De Juana ha dejado en evidencia la inquietante vulnerabilidad de los socialistas ante la banda criminal.

Zapatero ha ido desplazando la pelota hacia adelante para ganar tiempo, pero su Gobierno se va a tener que definir dentro de un par de semanas cuando Batasuna presente sus candidaturas en Baracaldo -sea con su propio nombre o bajo una nueva marca-, como anunció este sábado.

Todo indica que el Gobierno ZP permitirá a Batasuna concurrir a las urnas este 27 de amayo y que se llamen como se llamen, las candidaturas de ETA-Batasuna obtendrán un resultado espectacular en las municipales vascas porque lo más nefasto de la actual política gubernamental es su blanqueo moral ante los electores.

Después vendrñan las generales y si ZP consigue una segunda legislatura en el poder -sólo una quimérica mayoría absoluta del PP podría evitarlo- el PSOE dependerá numérica y políticamente de las minorías nacionalistas en superior medida que ahora.

La movilización de este fin de semana ha tenido en tal contexto una doble utilidad como cierre de filas en torno a UPN y como seria advertencia al Partido Socialista de Navarra.

Prestarse a formar parte de una mayoría alternativa con Nafarroa Bai -que engloba al PNV, EA y Aralar- y Batasuna y aceptar la creación del órgano de coordinación permanente con el Parlamento vasco sería apuñalar a Navarra por la espalda.

Si la polémica reforma del Estatuto catalán y la condescendencia con sus insaciables promotores sonó a debilidad y a pasteleo, el diálogo con la banda y con Batasuna ha mostrado a un Gobierno poco guardián del Estado -bajo el fuego de la «kale borroka» y la bomba de la T-4- y capaz de atenuar la prisión a quien celebró con champán y langostinos un asesinato que conmovió a Navarra: el de Tomás Caballero.

Por ignorancia o por frivolidad, el jefe del Ejecutivo ha tratado a Navarra como una cuestión técnica susceptible de resolver en torno a una mesa con invitados indeseables.

El final -supuesto- del terrorismo bien valía un órgano común vasco-navarro. La acuñada expresión «Navarra como moneda de cambio» ha calado así en terreno abonado, no tanto por la insistencia de Sanz como por la mínima contundencia con la que el PSOE y sus compañeros navarros, amarrados por los grilletes del «proceso», han hecho frente al reto de Otegi.

Ellos lo deben saber, como lo empieza a saber ya toda la ciudadania.
Los navarros se echan a la calle para reivindicar la «Navarra foral y española»
B. LÓPEZ / J. PAGOLA. PAMPLONA. ABC 18 Marzo 2007

El pueblo de Navarra se echó ayer a la calle para gritar alto y claro, con firmeza, pero pacíficamente, que no permitirá que se implique, como moneda de cambio, al Viejo Reino en un «proceso de claudicación, que no tolerará, en una mesa de negociación, paz a cambio de Navarra para anexionarla a la "gran Euskal Herria" que ansía ETA-Batasuna». Con este objetivo, más de cien mil personas, según la Policía Foral, que la Delegación del Gobierno rebajó a 75.000, se manifestaron por las calles de Pamplona bajo el lema «Fuero y Libertad. Navarra no es negociable», atendiendo a la convocatoria del Ejecutivo de Miguel Sanz, respaldada por el Parlamento foral, por el PP y asociaciones de víctimas del terrorismo y movimientos cívicos que luchan por la paz y la libertad. «Navarra no se vende» , «Navarra es España» fueron algunos de los gritos más coreados por los participantes en una marcha que, dada la multitud, acabó por convertirse en una concentración que abarcó el centro de la ciudad.

La de ayer es la manifestación más numerosa de las celebradas hasta ahora en Pamplona. La ofensiva lanzada por ETA-Batasuna, que en los últimos meses se ha incrementado, para anexionar Navarra en el País Vasco, recurriendo a fórmulas trampa, como la que encierra su última propuesta presentada, precisamente, en el pabellón Anaitasuna, ha movilizado al cien por cien, a una sociedad, la Navarra, que sólo aparentemente parecía adormecida. Y la ambigüedad del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ante ese acoso de la izquierda abertzale, también ha contribuido a esa reactivación.

Cien mil frente a tres mil
El caso es que la riada de demócratas que se lanzó ayer a las calles de Pamplona para reivindicar que se respete al Viejo Reino como una Comunidad con personalidad propia supera con creces, de hecho duplica, a cifra de los 50.000 ciudadanos que se reunieron para condenar el asesinato de dos policías nacionales en la localidad de Sangüesa. Y multiplica por infinito las marchas convocadas en el Viejo Reino por ETA-Batasuna, en su pretensión de someter a Navarra a sus aspiraciones anexionistas. Por ejemplo, las 3.000 personas que se reunieron hace 15 días en el Pabellón Anaitasuna de Pamplona para escuchar al portavoz de Batasuna, Arnaldo Otegi, proferir que «sin Navarra, no queremos nada, nada, nada. Navarra no se tiene que integrar en ningún sitio. Nos indigna oír eso. Navarra es el pilar de Euskal Herria».

Ayer el pueblo navarro, que demostró que no sólo sabe ganar en las instituciones, sino también en la calle, dijo bien alto y claro que Navarra es Navarra. Al menos ese era el comentario generalizado tras la impresionante demostración de fidelidad al foralismo que ayer se vivió en las calles pamplonesas.

Apoyo del PP
Así pues, a las cinco de la tarde comenzaba la marcha encabezada por una gran bandera de Navarra, seguida muy de cerca por una pancarta con el lema «Fuero y Libertad. Navarra no es negociable», portada por el Gobierno foral, con su presidente al frente, así como por la alcaldesa de Pamplona, Yolanda Barcina. Detrás se encontraba la plana mayor del Partido Popular, con Mariano Rajoy, Ángel Acebes, Eduardo Zaplana, los presidentes autonómicos de Madrid y La Rioja, Esperanza Aguirre y Pedro Sanz, respectivamente, y María San Gil, entre otros. Todos ellos, especialmente Rajoy y San Gil fueron muy aplaudidos a su llegada. La multitud portaba, en perfecta simbiosis, banderas de España y de la Comunidad Foral, así como pancartas que recogían frases como «Juntos derrotemos a ETA», «Por la libertad, ETA no», «PCTV=ETA», o fotografías de víctimas de ETA. Dada la dificultad de sumarse a la marcha por el gentío, numerosas personas optaron por participar desde las aceras, con proclamas como «Navarra no se vende», «Qué fatalidad, nos ponen una bomba y hay que negociar», «Navarra es España», «Con Navarra no se negocia», «Navarra no es moneda de cambio», e incluso desplegando en las ventanas de sus casas banderas de España y Navarra.

Al comienzo de la manifestación, una mujer exhibió desde su vivienda una ikurriña y gesticuló en actitud provocativa, lo que fue respondido por los demócratas con abucheos. Fue la única sombra de Batasuna a lo largo del trayecto de la marcha.
El servicio de orden, las Fuerzas de Seguridad pero, sobre todo, la actitud ejemplar de los participantes en la manifestación contribuyó a que la marcha se caracterizara por la ausencia de incidentes. Tampoco hubo exhibición de símbolos preconstitucionales. Poco más de una hora después de su inicio, la cabecera de la manifestación llegaba frente al Monumento de los Fueros, en el paseo de Sarasate. A esa hora, todavía salían manifestantes del punto de partida.

Un ¡Viva la libertad!
Allí, el presidente del Ejecutivo, Miguel Sanz, afirmó que los navarros se habían manifestado en esta ocasión «para decir al Gobierno de España que queremos garantías de que Navarra será siempre una línea infranqueable en el proceso de negociación con ETA-Batasuna». Dicho esto, exigió a Rodríguez Zapatero que sea leal con el viejo Reino, «como Navarra lo es con el conjunto de España y sus representantes».

Sanz concluyó su mensaje con un «Viva la libertad de Navarra», respondido por los asistentes con gritos de «Viva España». Sanz alertó de la estrategia de ETA-Batasuna para anexionar Navarra al País Vasco. Así, advirtió que del «todo o nada» ha pasado a lanzar propuestas que aluden a una Navarra unida al País Vasco en una autonomía política, dentro de España, pero con la pretensión de lograr después la independencia.

Minutos después y en comparecencia ante los medios de comunicación, el jefe del ejecutivo foral, valoró la manifestación diciendo que «se han sobrepasado con creces las expectativas de afluencia. Ha sido la más numerosa de la historia de Pamplona, con más del doble que la más numerosa». Para Sanz, el motivo de la convocatoria era que los navarros quieren expresar que están satisfechos con el régimen foral y que quieren libertad.

Los navarros habían tomado las calles de Pamplona desde primeras horas de la mañana, con una gran exhibición de banderas españolas y de la Comunidad Foral, lo que constituyó un escenario poco habitual en esta ciudad, donde también los simpatizantes de Batasuna logran cada día imponer el miedo con la amenaza y la violencia. Varias personas que portaban banderas nacionales plantaron cara en la parte vieja de la ciudad a un grupo de jóvenes que les habían increpado. «Respetadnos. Hoy es nuestro día, porque es el día de la libertad. Vosotros tenéis el resto del año para vuestros desmanes», espetó una de las mujeres del grupo a los provocadores, que no encontraron otro argumento mejor que responder con un «fascistas».

EMPRENDEN UNA CAMPAÑA INFORMATIVA "COLEGIO A COLEGIO"
Asociaciones educativas "informarán" de que la asignatura Educación para la Ciudadanía "adoctrina" al servicio del poder
Una treintena de organizaciones que plantean la objeción de conciencia ante la asignatura Educación para la Ciudadanía van a emprende una "campaña informativa" en centros escolares porque "algunos" de los contenidos implican una formación moral "contradictoria" con las propias convicciones. Según estos colectivos, la asignatura supone un "adoctrinamiento" al servicio del poder y una "imposición" del Estado porque ha sido redactada "sin el consenso mínimo de la comunidad educativa". Todo para que, según el presidente de Profesionales por la Ética, Jaime Urcelay, cada cual elija "libremebnte" si sus hijos cursan la asignatura.
EFE Libertad Digital 18 Marzo 2007

El presidente de Profesionales por la Ética ha anunciado a EFE la constitución de grupos para articular la campaña en todas las capitales de provincia. Recorrerán "colegio a colegio y APA a APA" para difundir "información básica" sobre la asignatura y los planteamientos de estas organizaciones para que cada cual elija "libremente" si sus hijos cursan la asignatura, según Urcelay.

También tienen previsto el encarte de trípticos informativos en prensa nacional y provincial. Urcelay apeló a la "libertad de cátedra" de los profesores para que impartan la asignatura según sus propios criterios y en todo caso "no se sometan a contenidos que vayan en contra de sus propias convicciones".

Profesionales por la Ética ha redactado sendos modelos de carta para que padres y alumnos mayores de 16 años que lo deseen manifiesten al director del centro que han decidido que sus hijos o ellos mismos, respectivamente, no asistan a clase por "razones de conciencia" y de "libertad ideológica". La justificación es que "algunos" de los contenidos de la asignatura implican una formación moral "contradictoria" con las propias convicciones.

En otro documento, la dirección del centro podrá comunicar a los padres la discrepancia con la asignatura y que "va a amparar" la libertad de conciencia de éstos, sin perjuicio de las obligaciones como institución docente.

Por último, los docentes pueden suscribir un manifiesto de oposición a un determinado sistema de valores que se quiere hacer pasar por "universal" cuando "no lo es".

Entre las 30 organizaciones figuran además la Confederación Nacional Católica de Padres de Alumnos, (CONCAPA), la Confederación Española de Centros de Enseñanza (CECE) o los estudiantes de Novillada.org, que entienden que la asignatura supone un "adoctrinamiento" al servicio del poder.

En declaraciones a EFE, el portavoz de Mójate.es, José Velasco Márquez, afirmó que esta asignatura es una "imposición" del Estado porque sus contenidos han sido redactados "sin el consenso mínimo de la comunidad educativa". Además, insistió, esta materia "adoctrina" porque en ella se van a tratar unos valores "que no pueden ser redactados por el Estado, sino que dependen de la libertad individual".

Por último, lamentó que esta asignatura sea evaluable y válida para puntuar en la selectividad o acceder a una carrera universitaria.

"La izquierda y los nacionalistas tienen una hermandad de sangre"
Juan Delgado elsemanaldigital  18 Marzo 2007

"La izquierda ha hecho causa común desde la Guerra Civil con los planteamientos separatistas", afirma Lainz.

El escritor Jesús Lainz asegura que "desde el Estado no se ha respondido, al menos desde hace tres décadas, a la continua campaña de intoxicación ideológica nacionalista".

18 de marzo de 2007. Jesús Lainz, además de colaborador de Elsemanaldigital.com es un abogado de formación, un empresario de tradición y un historiador de vocación. Lo que dice y lo que escribe está muy pensado. No es humo de pajas. Está empeñado en divulgar la historia de España y en demostrar "su falsificación por motivos políticos".

¿Qué le ha llevado a escribir dos libros en defensa de la nación española? ¿Tan en peligro la ve?
Efectivamente. Si no la viera así, mi inquietud por la historia quedaría reducida al simple disfrute de los libros. Para mí el problema político más importante que tiene España es de naturaleza histórica, es decir, de manipulación de la historia. He creído que podría contribuir a aclarar esta cuestión. Echaba en falta libros que se enfrentarán sistemáticamente a la manipulación histórica de los nacionalismos.

¿España se está rompiendo?
Existe peligro de ruptura por varios motivos. En primer lugar, porque desde el Estado no se pone freno a las reivindicaciones jurídicas de los nacionalistas. En segundo lugar, porque desde el Estado no se ha respondido, al menos desde hace tres décadas, a la continua campaña de intoxicación ideológica y de la incitación al odio de los nacionalismos vasco y catalán, lo que ha conducido a que muchos vascos y catalanes renieguen de España, e, incluso, a que algunos asesinen en nombre de esa secesión. Y en tercer lugar, porque España sufre por razones ideológicas profundas un proceso de desnacionalización muy grave sobre todo a manos de la izquierda. La izquierda ha hecho causa común, o al menos ha pecado de omisión, desde la Guerra Civil, con los planteamientos separatistas.

¿Qué mensaje o mensajes pretende transmitir a través de La nación falsificada?
La nación falsificada es una continuación de mi primer libro, Adiós, España. Consideré que sería conveniente hacer una aproximación a la historia de España, sobre todo a la del País Vasco y Cataluña, de un modo divulgativo, para demostrar que la opción ideológica de los nacionalismos es pura mentira.

¿Quién o quienes han falsificado o están falsificando esta nación que se llama España?
Principalmente esos partidos nacionalistas a los que se califica de moderados. Distinción con los radicales que a mí me parece errónea y horrorosa. Si bien no matan, sí les dan cobertura ideológica a los etarras. Si no fuera por la intoxicación ideológica de los peneuvistas, no seguirían saliendo remesas de etarras de las escuelas vascas. Y en el caso catalán, el falsificador es Convergencia i Unió porque ERC se ha limitado a recoger el fruto de lo sembrado por Jordi Pujol.

¿Los partidos nacionalistas han tenido alguna ayuda externa en esa falsificación de la historia de España?
Con la ayuda probablemente, no, pero desde luego sí con la omisión. Ningún gobierno democrático ha aplicado el control sobre la educación que le confiere la legislación. Ésa es una omisión gravísima que estamos pagando ahora. Se ha hecho mucho la vista gorda a los desmanes de los nacionalistas.

¿A qué se debe, a su juicio, que los nacionalistas tengan en España tanta fuerza y jueguen un papel político relevante?
Varios motivos. En primer lugar por la absurda Ley Electoral. En segundo, por su intangibilidad después de la Guerra Civil, sobre todo por parte de la izquierda, ya que como lucharon juntos en las trincheras parece que eso les da una legitimidad superior sobre otras fuerzas políticas. La izquierda y los nacionalistas tienen una especie de hermandad de sangre que les lleva a considerarse parte de un mismo bando. Y, por último, la debilidad de la nación española. Gran parte de los españoles han sido contagiados por esa especie de complejo de que cualquier nación, hasta la más absurda o esperpéntica, es defendible, mientras que la española, no.

¿Se hizo bien la Transición desde el punto de vista del modelo territorial? ¿Se fue complaciente con los partidos nacionalistas?
Se hizo garrafalmente mal como algunos ya dijeron en aquel entonces sin que nadie les hiciera caso. Fue absurdo poner la educación en manos de quienes todo el mundo sabía que la iban a utilizar para sus fines. Los resultados ya los conocemos. Además, la Transición resultó errónea porque se hizo con las pistolas de ETA en la nuca. ¿El Estado de las Autonomías sería el que es de no haber existido ETA? La respuesta es claramente negativa.

¿Ve salida a esta crisis del Estado auspiciada por los nacionalistas?
Esa cuestión depende de los políticos. Dependerá de su voluntad e inteligencia y, por supuesto, de la presión de los ciudadanos. Me considero incapaz de hacer un pronóstico al respecto.

¿Cuáles son las principales mentiras del nacionalismo vasco?
Una, que los vascos fueron independientes secularmente hasta que fueron invadidos por España, en concreto por Espartero, momento en que, según Ibarretxe, arranca el supuesto conflicto que mantienen los vascos con el Estado español. La segunda mentira es que los vascos siempre han estado oprimidos por España cuando han sido unos privilegiados durante muchos siglos gracias a su estatus foral. Y la tercera, absolutamente bochornosa, es que el País Vasco fue una nación invadida por el Ejército franquista en 1936. De ahí parte el mito de la ocupación que legitima a los descerebrados de ETA para asesinar a militares y guardias civiles.

¿Y del catalán?
Que la existencia del Reino de Aragón en la Edad Media legitima a la secesión futura, cuando todas las naciones de Europa son el resultado de la unión o la suma de reinos, ducados, condados, señoríos o principados. La segunda, que los catalanes fueran independientes hasta 1714. La Guerra de Sucesión no tuvo nada que ver con rivalidades regionales. Y la tercera, que Cataluña fue vencida en la Guerra Civil. Hubo catalanes en los dos bandos.

¿Está negociando Zapatero con ETA?
Solamente lo saben él y ETA. En cualquier casos es sospechosa la diligencia con que Zapatero satisface las exigencias y demandas constantes de ETA. La sospecha crece, desde luego, cada día más.

¿Se la juega Navarra el próximo 27 de mayo?
No sólo Navarra. Se la juega España. La anexión de la Comunidad Foral es evidentemente una de las condiciones que ha puesto ETA. El PSOE está obligado a aclarar si está dispuesto a pactar con los nacionalistas de todo tipo para desbancar a UPN en caso de que este formación no obtenga mayoría absoluta.

¿Qué importancia tiene, a su juicio, el auge de los símbolos nacionales en los últimos tiempos?
Es lamentable que esto sea noticia. En cualquier país que no sufra nuestra locura nacionalista, este hecho sería irrelevante. Obviamente es una buena señal.

impuesto revolucionario
ETA eleva la cuantía de la extorsión que aplica a algunos empresarios
La banda reclama sumas superiores a 70.000 euros en varias de las cartas
Confebask denuncia que las misivas responden a una actitud «mafiosa»
O. B. DE OTÁLORA / M. RUEDA o.b.otalora@diario-elcorreo.com
m.rueda@diario-elcorreo.com/BILBAO El Correo 18 Marzo 2007

Algunas de las cartas enviadas por ETA dentro de su última campaña de extorsión a empresarios desvelan que los terroristas han incrementado en varios casos la cantidad de dinero que exigen a sus víctimas. La mayoría de las notas llegadas a los industriales les reclaman entre 60.000 y 70.000 euros como «aportaciones voluntarias», pero las restantes aumentan -al parecer, sensiblemente- esa suma. Por lo demás, y según ha podido saber este periódico, las misivas son muy parecidas, tanto en el tono como en su contenido, a las que los etarras han remitido en anteriores campañas de chantaje.

Las cartas incluyen el anagrama de ETA y están fechadas en «Euskal Herria en febrero de 2007», solicitan discreción a los receptores en los «movimientos» que realicen y «agradecerían» que, por motivos de seguridad, «las ayudas económicas» las efectuasen en billetes de 20, 50 y 100 euros. Como adelantó ayer EL CORREO, la banda mantiene el aspecto formal que comenzó a utilizar en las misivas enviadas a los empresarios poco después de anunciar su alto el fuego, hace un año. ETA «invitaba» a realizar una «aportación» voluntaria y evitaba los términos más agresivos de anteriores mensajes.

El mundo empresarial y político reaccionó ayer de forma unánime con indignación ante la nueva oleada de cartas. Las declaraciones de unos y otros coincidieron en rechazar con contundencia el «chantaje» y la «coacción» que supone esta campaña de extorsión. La réplica más categórica llegó de la mano de la Confederación Empresarial Vasca, Confebask, que confirmó la existencia de las misivas y denunció que la actual oleada de extorsión responde a una actitud «totalitaria y mafiosa».

A juicio de esta entidad, no se trata de una remesa «de carácter masivo», aunque subrayó la «reprobación y condena de todos los que aspiramos a vivir en paz y libertad». La patronal advirtió de que si existe un colectivo «amenazado y chantajeado» como puede ser el de los empresarios, al final «lo está el conjunto de la sociedad vasca».

El Círculo de Empresarios Vascos, por su parte, aseguró no disponer de noticias de la existencia de cartas entre sus asociados. «No tenemos constancia, porque, de lo contrario, lo denunciaríamos, lo que no significa que no haya alguna», manifestó un portavoz del colectivo. No obstante, las mismas fuentes añadieron que, «de existir, nos parecería una muestra de violencia incompatible con el nuevo escenario que se quiere abrir».

José Manuel Ayesa, presidente de la Confederación de Empresarios de Navarra -que ya denunció en julio y octubre del pasado año la recepción de cartas-, admitió desconocer la nueva campaña de ETA. A pesar de ello, mostró su pesimismo por la situación actual. «Está ocurriendo lo que imaginábamos, que la extorsión no va a cesar hasta que la banda no se disuelva», vaticinó.

«Inaceptable»
Las fuerzas políticas vincularon la condena del nuevo chantaje de la banda a una petición expresa a los líderes de Batasuna para que se pronuncien ante las amenazas a los empresarios. El secretario general del PSE, Patxi López, calificó las misivas de «inaceptables» y vio en ellas una «magnífica oportunidad» para que la izquierda abertzale rechace la violencia.

En un acto electoral celebrado en Bilbao, acusó a Batasuna de estar «solos» como el PP. «¿Qué piensa Otegi de las nuevas cartas de extorsión?», preguntó el líder de los socialistas vascos, quien destacó que su formación está «con los empresarios que generan riqueza y empleo en este país». «¿Con quién están ellos?» «Que lo digan de una vez y no miren a otro lado como hacen siempre», les interpeló.

En otro mitin electoral, en este caso del PNV en Barakaldo, el presidente del Bizkai Buru Batzar, Iñigo Urkullu, también se dirigió a la izquierda abertzale. «Yienen la pelota en su tejado» y deben dejar de «enredar a los demás en su necesidad de liberarse de quien amenaza, coacciona y chantajea», en alusión a ETA. «Batasuna sabe que esas cartas solicitando el 'impuesto revolucionario' no son el camino, que ese tiempo acabó», recalcó.

El secretario general del PP vasco, Carmelo Barrio, denunció que «los terroristas se amparan en la debilidad del Gobierno de Zapatero para mantener la presión».

Montilla retoma la «batalla de las matrículas» para que incluyan el CAT
ÁNGEL MARÍN. BARCELONA. ABC 18 Marzo 2007

La respuesta atenuada del gobierno de la Generalitat a las últimas iniciativas del Gobierno de Zapatero, como la tercera hora de castellano en primaria, ha teñido la imagen catalanista del tripartito presidido por José Montilla. Una situación que, especialmente, ahoga a sus socios minoritarios, ERC e ICV, porque su electorado es muy sensible a las políticas relacionadas con cuestiones identitarias.

El Ejecutivo de Montilla pretende ahora retomar la reivindicación del distintivo autonómico, el «CAT», en las matrículas de los automóviles con el fin de recuperar el aura catalanista del tripartito de Pasqual Maragall. En 2005, el gobierno de la Generalitat aparcó la batalla del «CAT» ante el inicio del largo y complicado proceso de reforma del Estatuto catalán.

El gobierno catalán considera que ahora es el momento de librar la batalla del «CAT». El consejero de Interior y líder de ICV, Joan Saura, asegura que la Generalitat ya «ha iniciado contactos» con la Dirección General de Tráfico (DGT) para incorporar el distintivo autonómico a las matrículas de los coches. En su repuesta a una pregunta parlamentaria a la diputada Elena Ribera (CiU), Saura recuerda que la DGT tiene «la capacidad y la competencia exclusiva para legislar y hacer modificaciones normativas necesarias referentes a la homologación, los caracteres, las dimensiones, y otros requisitos que se disponen en el Reglamento General de Vehículos vigente».

Fuentes del departamento de Interior confirmaron a ABC la voluntad del tripartito de Montilla de plantear al Gobierno de Zapatero la reivindicación del «CAT» porque es «uno de los temas pendientes» de la anterior legislatura. Tras asegurar que el asunto ya está «encima de la mesa», matizaron que no existe aún «ningún calendario» de negociación ni de implantación de esta polémica iniciativa, ya que cuenta con la rotunda y reiterada oposición del sector del automóvil.
La Asociación Nacional de Fabricantes de Automóviles y Camiones (ANFAC) rechaza tajantemente la medida porque comportaría «unas pérdidas de 66 millones de euros» al sector del automóvil que, en la actualidad, no pasa por su época de mayor esplendor.

«La matrícula del vehículo no identifica al conductor, sino al propio vehículo y, por ello, debería de mantener su carácter neutral», subraya un portavoz de Anfac tras asegurar que la iniciativa política también «perjudicaría» al comprador de coche de segunda mano y provocaría «distorsiones» en el mercado de vehículos nuevos. Anfac recuerda que la supresión del identificativo provincial en 2000 permitió que, ese mismo años, las ventas de coches usados se incrementaran en un 50 por ciento.

«El daño económico» al sector
El presidente de la Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos a Motor (Ganvam), Juan Antonio Sánchez, también mostró su oposición más rotunda a la incorporación de los distintivos autonómicos por «el daño económico» que causaría al sector. La identificación autonómicos en las placas de matrículas, explica el presidente de Ganvam, provocaría «mercados estancos» que perjudicaría la venta de vehículos usados.

«Los consumidores de Madrid -añade Sánchez- no quieren coches matriculados en Barcelona o Bilbao, y viceversa, o los de Sevilla no compran los de Málaga».

Por su parte, el Real Automóvil Club de Cataluña (RACC)prefiere no posicionarse sobre esta polémica medida porque es una «decisión puramente política que no tiene nada que ver con aspectos técnicos (material, visibilidad, color...) de las placas de matrículas de los vehículos». «No queremos que politicen nuestra opinión», sentenció un portavoz del RACC.
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