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Recortes de Prensa     Lunes 19 Marzo   2007
Navarra
Alta traición
GEES Libertad Digital 19 Marzo 2007

Como enseñan los libros de historia, tras la integración de Navarra bajo la Corona española, el "Viejo reyno" conservó intacto su Fuero. Cada vez que un rey de España ascendía al trono, juraba también respetar los fueros navarros, la integridad jurídica e institucional de Navarra. Hoy, en un régimen democrático y plural, el Amejoramiento del Fuero es la reedición constitucional de los viejos fueros navarros, y por él se lanzaron a la calle cien mil navarros el sábado.

Lo cierto es que, contra lo que afirma el Gobierno, el Partido Socialista de Euskadi y Batasuna han puesto Navarra sobre la mesa, y no lo decimos nosotros, sino el diario El País. Era antes de que la izquierda entrara en pánico ante la posibilidad de que Navarra frene en seco a Zapatero y las aspiraciones de ETA, claro. Hace cuatro meses, el diario de Prisa informaba de las últimas reuniones del PSE con Batasuna. Y titulaba alegremente y sin disimulo; "Estos debates han abordado, muy recientemente, las relaciones entre Navarra y Euskadi" (19 de noviembre de 2006), para lo que el PSE proponía un órgano común simbólico tras desalojar a UPN de Navarra. Entonces, con el discurso de la paz en apogeo, al PSOE y a El País no les importaba decir que se negociaba Navarra. Hoy, tras la mayor manifestación de la historia de Navarra, la cosa es distinta, y toca disimular, tirar balones fuera y acusar de sembrar miedo.

De la Vega, Zapatero y Puras repiten que Navarra será lo que quieran los navarros; menuda casualidad, lo hacen junto con Imaz y Otegi, dos personajes que llevan decenios esperando para meter las manos en el antiguo reino, y que hoy se las frotan preparados para el festín. Todos –socialistas, nacionalistas y nacionalsocialistas–, hacen el mismo análisis; hoy Navarra no es anexionable, y de lo que se trata es de empezar el camino de aculturación y desestructuración, que desembocará, más adelante, en la anexión institucional definitiva. De eso llevan hablando meses.

Zapatero, De la Vega, Imaz y el diario El País no mienten cuando niegan que Navarra vaya a ser anexionada hoy; pero engañan cínicamente cuando ocultan que existe un trato para iniciar y dejar libre el camino de la anexión y de la desaparición de Navarra como entidad soberana dentro de la unidad de la nación española.

Lo que Zapatero ignora y lo que pone de los nervios a los nacionalistas vascos es que Navarra se incorporó a Castilla de igual a igual, y que los reyes españoles siempre juraron defender la integridad y la libertad navarra encarnada en sus fueros; ni siquiera Franco se atrevió a contrariar una historia milenaria. Ya en democracia, la lealtad entre los gobiernos de Navarra y los gobiernos de González y Aznar fue absoluta, por encima de rivalidades electorales. Y ello por la conciencia de que corresponde al Gobierno de la nación velar por la integridad y la libertad de Navarra, expresada en el Amejoramiento del Fuero y la Constitución Española.

En abril de 2004, Zapatero juró la Constitución Española, y con ella la Disposición Adicional Primera, relativa al respeto del régimen foral. Y aunque sea duro decirlo –más injusto sería negarlo–, al negociar con Batasuna la disolución de Navarra como Comunidad Foral, Zapatero está cometiendo alta traición contra unos derechos que él mismo juró defender ante la mismísima Corona. Entonces, Zapatero juró hacer cumplir la Constitución, y con ella el régimen foral navarro. Hoy está haciendo lo contrario.
La manifestación del sábado muestra, a unos y a otros, que Navarra no está tan adormilada como para iniciar el asalto que Zapatero, Nafarroa Bai (que esconde a PNV y EA) y Batasuna esperaban en primavera. En defensa de sus instituciones milenarias se lanzaron a la calle cien mil personas, más de las que votaron en 2004 por opciones nacionalistas. Son aquellas personas cuyo fuero juró Zapatero defender, y que le recordaron que la traición es una de las mayores indignidades de cualquier gobernante. Y son también aquellas personas, socialistas y no socialistas, que le exigen ahora que respete su juramento.

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Nacionalismos en pos de masa crítica
José Javaloyes Estrella Digital 19 Marzo 2007

A la vista del resultado de las dos últimas manifestaciones mayoritarias en Pamplona y Madrid, dentro de una misma secuencia de protesta contra el resucitado proceso de negociación entre el Gobierno Rodríguez y el nacionalismo terrorista de ETA, es casi obvio señalar la importancia del debate político sobre Navarra. Coinciden en ello cuantos hacen de la defensa del principio constitucional la base del rechazo a lo que practica esta Moncloa y se traga este Ferraz.

Desde el otro lado del espejo coinciden también todos los nacionalismos en abrir el debate sobre el destino de Navarra. Unos lo hacen por interés inmediato en el asunto, como es el caso de los nacionalistas vascos: los que acatan el Estatuto y la Constitución a beneficio de inventario, y quienes, desde la galaxia de ETA, ponen a Navarra en el centro de la extorsión a la mayoría nacional. Extorsión a la que da curso, insistiendo en legitimarla como parte, el Gobierno salido de las urnas del 14 de marzo del 2004.

Concurre en esto de Navarra un tercer frente de intereses. Es el formado, de una parte, por los restantes partidos nacionalistas con presencia parlamentaria, principalmente los catalanistas y el galleguista; y de otra, el bloque de defección de la “E” del PSOE, subido al carro de quien manda en la Moncloa y en Ferraz.

Sabido es que abre la marcha de esta procesión siniestra para la gran mayoría nacional el propio presidente del partido de Pablo Iglesias, que lo es también de la Junta de Andalucía. Todos estos partidos, más los marginales del tardoleninismo y los ecologistas de distinta expresión, se mueven en la estela de quien no tiene claro qué es una nación aunque sí lo que quieren los nacionalistas.

Para todo este zócalo, como es bien sabido, la cuestión del destino de Navarra es de interés primordial, pues en ella se debate la viabilidad del engendro confederalista en que Rodríguez se afana y muchos nacionalistas asumen como estribo para el independentismo. La integración de Navarra en el proyecto nacionalista vasco aportaría, territorial y políticamente, la masa crítica necesaria para su viabilidad. En parecido orden de cosas, el nacionalismo catalán viene especulando desde el principio de la Transición, tras de abducir la crónica real de la Corona de Aragón con la fagocitadora entelequia de los “países catalanes”.

Se trata de escenarios de debate que representan la expresión de un mismo propósito de involución histórica: el regreso supuesto a la España de los Austrias, como ensoñaba Ernest Lluch antes de que ETA se lo llevara también por delante. Pero tal idea viene ya en sí misma trucada con la base perversa de una realidad nacional como la de ahora, previamente descoyuntada en su actual configuración autonómica.

O sea, con la partición de Castilla en tres mitades, Castilla y León, Castilla-La Mancha y Madrid, en la que a la primera se le segregó Santander, para hacer Cantabria, y Logroño, para constituir La Rioja, equilibrando así la adición de Zamora y Salamanca. Y a la segunda mitad castellana se le añadió Albacete, reduciendo el Reino de Murcia a Comunidad Autonóma uniprovincial.

Esa misma fragmentación/dispersión castellana —que sería aún mayor de considerarse que, idiomáticamente al menos, Andalucía, Canarias y Extremadura eran en lo histórico tan Castilla como el resto de las otras partes— difiere sustancialmente de la configuración de la España austracista como modelo, y desvirtúa el paradigma en el que el catalanismo —pugnaz con la región que rehízo la unidad política de España— había obtenido ya el gran reequilibrio con la Constitución de 1978, al preservar el Estado Autonómico la entidad territorial de Cataluña, al igual que la de Aragón, Valencia y Baleares, o lo mismo que Galicia y las propias Vascongadas.

En términos regionales —si se exceptúa la sobrevenida potencia económica de Madrid—, Castilla ha sido la gran pagana del sistema autonómico. Los Estatutos dados en la II República no incluyeron ninguna de tantas transferencias decisivas realizadas en la Constitución vigente. Sin embargo, la voracidad soberanista de los nacionalismos, lejos de atemperarse con la actual estructura autonómica del Estado, se ha venido a disparar con el concurso de la deserción socialista en la defensa de la unidad de España, por vía del proceso estatutario.

Quiera reconocerse o no, el zapaterismo hace algo más que esbozarse como factor agente para que el nacionalismo vasco de todas las marcas alcance con Navarra la masa crítica que necesita para equipararse en todo a Cataluña. Sus “países catalanes” es el país vasco-francés. Para ser un día Estado necesitan masa crítica.

jose@javaloyes.net

Manifestación por Navarra
El padrinazgo etarra
Isabel Durán Libertad Digital 19 Marzo 2007

El presidente del Gobierno de Navarra, acompañado por "el grupo de frustrados", según la expresión acuñada por Mariano Fernández Bermejo, encabezó la espectacular y vibrante marcha por la libertad y los fueros en Pamplona que tiene tiritando al Gobierno de España y a sus terminales mediáticas. Miguel Sanz, junto con Rajoy y la cúpula de UPN y el PP, consiguió convocar en el corazón de la capital navarra una de las más importantes manifestaciones jamás vividas allí. Y cuanto más habla el Ejecutivo de Zapatero, más mete la pata dejando en evidencia sus inconfesables estrategias.

Asegura Fernández Bermejo al diario de Polanco que "si ETA anunciara que se disuelve, habría desaparecido la razón de ser de todo lo demás". Hete aquí lo que prepara el Gobierno para las municipales, autonómicas y las generales en ciernes: un escenario de anuncio de disolución de la banda que haría inútil, según el ministro, la existencia de la Ley de Partidos y hasta los mismísimos procesos seguidos contra todo el entorno etarra, además de innecesaria la condena de la violencia. Los "hombres de paz" de Zapatero podrían acudir así a la cita con las urnas y recuperar el camino desandado por la persecución política, judicial, policial e internacional conseguida bajo los mandatos de Aznar.

Entre tanto, y hasta que llegue el anuncio electoral del terrorismo vasco, es decir, el nuevo comunicado-trampa sobre su disolución de cara a la galería mientras continúa la extorsión y la reorganización de sus comandos, Bermejo tiene prisa en desacreditar a la Justicia. El recién llegado al Gabinete pone ahora en entredicho la credibilidad de la Sala del 61 del Tribunal Supremo, la competente para resolver sobre la ilegalización de las distintas candidaturas electorales que la banda intentará colar. En esta carrera contrarreloj para perpetuarse en el poder, el ministro Fernández ultima los detalles del golpe de timón parlamentario preparado junto a los minoritarios nacionalistas y radicales de izquierda para desembarcar a saco en la cúpula judicial y controlar el CGPJ burlando la legalidad constitucional.

El padrinazgo etarra que se hizo público en Perpiñán pasó su bautismo de fuego al anunciar los encapuchados la tregua al día siguiente de aprobarse el Estatuto de Cataluña, sacado adelante sólo por el pertinaz concurso presidencial. Zapatero cede al chantaje de ETA tras los asesinatos de la banda y evidencia su sumisión y debilidad con la ausencia socialista en una convocatoria por la no negociación de Navarra.

Un padrinazgo al descubierto que, lejos de consolidarle en el poder, le llevará de bruces a la oposición. No hay más que ver la rebelión cívica, que no le tiene miedo a los pistoleros ni a sus chantajes y que está con "el grupo de frustrados" por la libertad, por mucho que ZP y su Gobierno pretendan ignorarla, denostarla o atacarla.

Manifestación contra la guerra
Una izquierda inservible
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 19 Marzo 2007

El partido socialista y los medios socialistos estuvieron varias semanas dando el coñazo con que los manifestantes del PP exhibían símbolos pre, in o anticonstitucionales. Como sus provocaciones no funcionaron, acabaron reciclando fotografías anteriores, único modo de ilustrar artículos que no habrían resistido el acompañamiento de imágenes reales.

El pobre Rodríguez, que anda como un autómata dándose con las paredes, levantando y bajando ambos antebrazos a la vez y repitiendo cuatro frasecitas (a ver si le dan cuerda, que la voz se le está poniendo grave) fue más lejos que nadie: denunció la existencia de símbolos fachas ocultos tras las banderas constitucionales. Símbolos fachas que no estaban ahí, pero... sí que estaban. Cosas del muñeco presidencial. Antes, un sujeto innombrable que el PSOE ha enviado muy lejos –cuanto más, mejor– había detectado el fascismo... en el aspecto de los manifestantes liberal-conservadores. Qué sutil, el nazi.

Y después de tanto buscar y no encontrar, de tanto inventar e intoxicar con la cosa simbólica, van los socialistas y socialistos, y, acompañados de sus titiriteros, celebran una orgía callejera que es una invitación al Rey a que se largue (¿Cómo interpretar sus tricolores?), un homenaje al totalitarismo (¿Cómo entender las banderas comunistas?), un canto al genocidio (¿Cómo explicar el fervor leninista?) y una llamada al golpe de Estado (¿Cómo definir su propuesta de ilegalizar a la oposición?).

No cabe atribuirlo a la irrupción de indeseados espontáneos. El llamamiento golpista vino de la organización, desde la megafonía. Nunca el doble baremo –la asimetría política y moral que define a los progres y fundamenta el nuevo régimen zapaterino– ha estado más a la vista, nunca ha mostrado su iniquidad dicha perversión liberticida con mayor desnudez. Si la orgía hubiera sido inversa, algo imposible, la izquierda y los nacionalistas forzarían la mayor crisis de Estado que se ha conocido desde el 23-F. Y lo harían desde la pura dimensión simbólica. Y tendrían éxito.

¿Qué va a hacer el PP? ¿Qué va a hacer la prensa liberal-conservadora? Sospecho que olvidarlo en unos días, en unas horas. Sospecho que desaprovechar una oportunidad perfecta para denunciar con contundencia ensordecedora la índole antidemocrática, sectaria y trasnochada de nuestra izquierda: un universo virtual gestionado por cargos políticos en fase de alfabetización; teledirigido en sus más oscuras facetas por ex cargos políticos que creíamos ahogados en la ciénaga de sus delitos y crímenes de Estado; interpretado por una caterva de vividores que se dice intelectual sin haber pasado por la Universidad y se vende como colectivo de artistas porque lo dicen ellos y lo confirma el funcionario que les da nuestro dinero.

Y en eso ha quedado la izquierda visible. Podía describirse con más suavidad, no lo niego, pero la asquerosa campaña con que han intentado neutralizar la toma de conciencia nacional de las grandes manifestaciones de Madrid y Navarra nos ha hecho más ariscos, qué le vamos a hacer.

Dudas sobre Navarra
f.dominguez@diario-elcorreo.com FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 19 Marzo 2007

Dicen quienes critican a los convocantes de la manifestación celebrada el sábado en Pamplona que UPN, CDN y el PP han tratado de realizar un acto partidista, que no existe ninguna amenaza sobre el futuro de Navarra y que, en el fondo, se trataba de desgastar más al Gobierno de Zapatero engañando a los ciudadanos. Es posible que este argumento sea cierto y que el presidente navarro, Miguel Sanz, haya actuado movido por cálculos partidistas, por el interés de crear dificultades al candidato socialista Fernando Puras. Es bastante habitual que los partidos invoquen principios de interés general cuando, en realidad, lo que pretenden es estar situados en mejor posición para mantenerse en el poder, si tienen mando en plaza, o para llegar al gobierno, si se está en la oposición.

Lo relevante no es, sin embargo, cuál era la intención última de quienes convocaron la manifestación, sino la existencia de decenas de miles de personas que salieron a la calle convencidas de que el futuro de Navarra puede estar siendo objeto de discusión secreta como contrapartida a un eventual abandono de las armas de ETA. El problema del Gobierno es que no es capaz de dar confianza a todas esas personas.

Esos ciudadanos saben, porque lo han leído en los periódicos, que el PSE y Batasuna han estado hablando durante años antes del inicio de la tregua de ETA. No saben bien de qué se ha hablado, pero han escuchado, con inquietud, a Arnaldo Otegi afirmar que lo que los socialistas dicen en público sobre Navarra, los presos o la legalización de Batasuna no es lo que les han dicho a ellos en privado. «¿Alguien cree que durante años de conversaciones de la izquierda abertzale con el PSOE esta formación ha mantenido estas posiciones sobre la mesa y que, fruto de eso, estamos en un escenario nuevo? Nosotros damos fe de que eso no es así», afirmaba Otegi el pasado mes de agosto.

Los ciudadanos saben que entre septiembre y noviembre del pasado año el PSE, el PNV y Batasuna han estado hablando en secreto y han podido leer también que estuvieron a punto de alcanzar un acuerdo que, según el diario Deia (5-XII-06), incluía «importantes puntos en común en asuntos tan relevantes, entre otros, como el derecho a decidir de los vascos y la territorialidad», es decir, la autodeterminación y Navarra. Y saben que esas conversaciones continúan.

La postura de Fernando Puras y del conjunto de los socialistas navarros sobre la cuestión no admite dudas, tanto por lo que dicen ahora como por su trayectoria pasada, pero muchos se preguntan si Jesús Eguiguren, el interlocutor de Otegi, podría suscribir los mismos compromisos que hicieron públicos los candidatos del PSN el jueves de la semana pasada. De ahí las dudas que tienen muchos navarros.

Dos manifestaciones
EDITORIAL Libertad Digital 19 Marzo 2007

Navarra ha salido a la calle con el aliento y el calor de gentes del resto de España, que se han sumado a la manifestación en defensa de las instituciones navarras y de la libertad de sus ciudadanos. De nuevo, como en las reuniones ciudadanas contra la negociación del Gobierno con ETA o contra la humillación de las víctimas, el civismo ha sido la característica más notable de quienes se manifestaron. Ondeaban las banderas de España y de Navarra amparadas por la Constitución y por la historia, conscientes de que hoy son signo también de nuestra libertad.

En contraste violento con la concentración en Navarra, en Madrid se celebraba otra manifestación, nominalmente contra la guerra de Irak, pero que concluía con la sincera expresión, vertida desde la megafonía de la organización, de un deseo: la ilegalización del Partido Popular. No es la primera vez que ocurre; ya tuvo lugar una ridícula concentración exigiendo lo mismo tras el histórico 10-M. Acompañaban ese deseo con lemas contra ese partido, y el lugar de las banderas constitucionales de España lo ocupaban las de regímenes anteriores, o las de regímenes tiránicos de otros países. Otra vez más vemos que los socialistas no utilizan su bandera, que es la de todos, porque no quieren. Como tampoco quieren que las demás sí la saquen a la calle.

En ambos casos el comportamiento cívico está a la altura del mensaje último de la manifestación. Si en la primera latía el deseo de que el Gobierno no patrimonialice las instituciones navarras para utilizarlas de moneda de cambio ante los terroristas de ETA, si en ésta los ciudadanos se aferraban a la Constitución y a las instituciones como lo hacen a su libertad, que ven amenazada, en la segunda se utilizaba el cascarón de oponerse a la guerra de Irak, que es respetable, para exigir la aplicación legal del cordón sanitario.

José Luis Rodríguez Zapatero ha tomado ante las dos manifestaciones, la una multitudinaria, la otra no, la actitud que cabía de él esperar. La primera la ignora. Los convocantes le exigían que aclare su posición respecto de lo que debe ser el futuro de Navarra, y ni se ha dignado en responder. Y con la segunda ha incidido en su sempiterna estrategia de denigrar al único partido que hay en la oposición.

Está claro que, mientras no lo hagan las urnas, nada va a detener a Rodríguez Zapatero en su política. No le detiene la Constitución, que en el fondo le parece un incómodo legado de la Transición que él desprecia; no le detiene la moral, que desconoce; no le detiene el sentido común o el amor a su patria, que para él es cualquier cosa menos España. Y no le detiene la reacción cívica de millones de personas que recurren a las libertades que aún les quedan para decir, simplemente, que no están dispuestas a transformar a España en lo que no es, ya sea por el pago a las exigencias de sus mayores enemigos, ya por las veleidades de un iluminado. Por ese motivo las elecciones de mayo, y las generales que vengan, resultarán de una importancia crucial.

Navarra y la "política preventiva" del PP como reflejo de la desconfianza radical hacia Zapatero
Jesús Cacho El Confidencial 19 Marzo 2007

Leía ayer que el sin par Pepiño Blanco se refería a las manifestaciones impulsadas por el Partido Popular, la más reciente de las cuales ha sido la de Pamplona del sábado, como una forma de hacer “política preventiva”, y la frase me parece casi una hallazgo lingüístico, porque no le falta razón al antiguo aprendiz del PSOE gallego, que eso es exactamente lo que está haciendo Mariano Rajoy y su gente: política preventiva provocada por la desconfianza radical que en millones de españoles, no necesariamente de derechas y/o votantes del PP, provoca la política de José Luis Rodríguez Zapatero.

Vale la metáfora marinera, cuando, en los amaneceres inmaculados en alta mar, el vigía divisa un lejano hilo de humo elevarse sobre el horizonte sin que sea posible distinguir nada más. Por el humo se sabe dónde está el fuego, dice la conocida zarzuela, y por esa señal descubre el marino que detrás de esa columna de humo hay un barco oculto en la curvatura del planeta azul que habitamos. Nadie sabe lo que oculta Zapatero en su extraña relación con el mundo radical abertzale -la matriz, ETA, y su filial, Batasuna-, pero el halo de misterio que despide mantiene viva la sospecha de muchos de que detrás de ese humo hay pacto o acuerdo más o menos tácito.

Y por eso sale la gente a la calle. Porque el pueblo llano sospecha que, llegado el momento, este presidente del Gobierno cederá en lo que sea menester. Política preventiva, pues, basada en la desconfianza que el español común siente hacia quienes ahora pilotan las instituciones. Desde esta perspectiva, la manifestación del sábado en Pamplona fue un aviso a navegantes, un toque de atención al capitán que sin rumbo claro manda ese gran paquebote llamado España, motivo por el cual la marinería anda revuelta y desasosegada, dispuesta a manifestarse en cubierta un día sí y otro también.

Las cosas están claras para casi todos, menos para el señor Zapatero: las 3.000 personas que hace 15 días se reunieron en el Pabellón Anaitasuna de Pamplona, pudieron escuchar a Arnaldo Otegi, ese amante de la paz, asegurar a voz en grito que “sin Navarra, no queremos nada, nada, nada. Navarra no se tiene que integrar en ningún sitio. Nos indigna oír eso. Navarra es el pilar de Euskal Herria”. Y es que con el mundo etarra sólo se engaña quien quiere ser engañado. En el proyecto totalitario de la izquierda abertzale no cabe el diálogo ni otras pamplinas dignas de las democracia liberales; lo suyo es el dirigismo al modo estalinismo y quien se oponga a él, tendrá que salir por pies o afrontar las consecuencias. Parodiando las palabras que Miguel de Unamuno pone en boca de doña Mariquita en Paz y Guerra (1897), “el nacionalismo se mama con la leche, y lo que con la leche se mama en la mortaja se derrama”.

Navarra se lanzó el sábado a la calle para proclamar a los cuatro vientos su “libertad” frente a eventuales pactos oscuros que pudieran convertirla en moneda de cambio en unas hipotéticas negociaciones que ZP dirige en la penumbra de una Moncloa plagada de sombras. El leonés acusa a Rajoy de mentir, pero como dice Péter Estérházy en Armonía Celestial, “es harto difícil mentir sin conocer la verdad”. El caso es que su Gobierno no acaba de ser claro con los navarros quienes, con las mosca tras la oreja, se niegan a cumplir con la premisa victoriana de close your eyes and think of England que tanto desearía oír, y prestan oídos, por el contrario, a la oposición, los eternos vigilantes que tratan de prevenir lo que, en 1917, Rathenau alertaba en su libro De las cosas futuras: “La locura es siempre más fuerte que la verdad”.

Han pasado siglos sin que Navarra deje de ser ella misma, unas veces como reino y otras como provincia, pero siempre con identidad propia. ¿Va a ser ETA quien imponga activar la Adicional 4 de la Constitución, redactada en unos momentos en los que tanto Adolfo Suárez como el resto de constituyentes creyeron ver en el PNV a la vieja iglesia reconstituida, capaz de conducir al redil a las ovejas descarriadas, capaz de lograr el milagro de esa adaptación social de los terroristas que nunca llegó?

El final de la Primera Guerra carlista fue el inicio de un proceso que acabaría convirtiendo en provincia al viejo reino de Navarra. Y así, la ley de 25 de octubre de 1839 confirmó los fueros “sin perjuicio de la unidad constitucional de la monarquía” y, dos años más tarde, la llamada Ley Paccionada aseguró para Navarra una autonomía fiscal y administrativa dentro del Estado liberal. Desde 1841 no ha variado sustancialmente el status de Navarra. Los intentos de integrarla en el Estatuto Vasco fracasaron durante la II República, tal y como sucedió a partir de 1977. Variar el rumbo claro de un pueblo como el navarro podría tener consecuencias funestas para todos, y ZP debería saber que el interés no une a los hombres, al contrario, los acaba separando.

Una senda de siglos no puede quedar al albur de los intereses particulares de un político sometido a ese febril estado llamado “inspiración”, que con frecuencia no es más que la manifestación nerviosa de las tremendas presiones a las que le someten los más intransigentes. Que el Gobierno del PSOE siga tonteando con el mundo de los violentos tras el desastre de la zona cero de Barajas es lo que tiene y mantiene desconcertados a millones de españoles y lo que impulsa la “política preventiva” del PP, basada en la desconfianza radical hacia José Luis Rodríguez Zapatero.

Rajoy ha colocado contra cien mil cuerdas a Zapatero en Navarra
Antonio Martín Beaumont elsemanaldigital 19 Marzo 2007

El presidente del Gobierno sigue en una alocada carrera hacia adelante que complica la vida a su partido. En Pamplona, otra vez, la Oposición le ha sacado los colores.

19 de marzo de 2007. Fernando Puras, el candidato del PSOE a la presidencia de Navarra, tiene un problema. O mejor dicho, más de cien mil problemas. La gran manifestación del pasado sábado en Pamplona pidió en las calles algo que según todas las encuestas una abrumadora mayoría de navarros desea: que Navarra no sea el precio del "proceso de paz" de José Luis Rodríguez Zapatero, y que siga siendo una Comunidad diferenciada, ajena al País Vasco, como siempre lo ha sido. ¿Sencillo, no? Pues no vean la que se ha montado en la "familia socialista".

Las decisiones, en Madrid
Lo más curioso del caso es que los socialistas navarros -con pocas excepciones- no son ni se sienten nacionalistas vascos. Estoy convencido de la sinceridad de la promesa pública hecha el viernes anterior por Puras y todos los miembros de su candidatura: ni quieren ser parte de Euskadi ni les apetece aliarse con los nacionalistas ni pagar a éstos los peajes correspondientes. A los socialistas navarros -que conocen a sus electores- les interesa cumplir su palabra e intentar ganar las elecciones, o en todo caso gobernar dentro de una coalición que no sea nacionalista.

Pero los navarros -socialistas o no- tienen cada vez más claro que muchas decisiones que les afectan se toman en Madrid. Si el proyecto político de Zapatero pasa por negociar con ETA, y si los terroristas piden concesiones en Navarra, nadie cree que el líder socialista vaya a hacer caso a sus bases y a sus candidatos en Navarra. Para el PSOE lo que está en juego es el poder en el conjunto de España, que para el "aparato" de Ferraz es cosa harto más apetecible -con todos los respetos- que una región histórica que representa sólo el 2% de la superficie nacional, el 1,3% de la población y algo más del 1,6% del PIB. Pocos votos y pocos escaños. Así que Puras puede ser sincero al afirmar su convicción "foralista", pero Zapatero lo es más aún al callar si pactará o no con los nacionalistas en esta cuestión.

Zapatero ha faltado a la verdad -hablando y callando- en más de una ocasión; y las principales víctimas de esta tendencia del presidente han sido sus candidatos regionales. Así es. El PSOE quiere cuotas de poder y tiene objetivos claros. Ha pactado con los independentistas en Galicia y en Cataluña, y parece dispuesto a hacerlo en el País Vasco. ¿Por qué iba a comprometerse a no hacerlo en Navarra? Desde luego lo que menos importa en La Moncloa, ahora mismo, es que Puras quede bien o mal, y no van a caer en la trampa tendida a los socialistas por el presidente navarro, Miguel Sanz, y por el presidente nacional del PP, Mariano Rajoy. No van a dejar su ambigüedad calculada sobre su política de pactos hasta ver, al cerrarse las urnas el 27 de mayo, qué se puede hacer y qué es imposible.

Unas elecciones "casi" generales
Porque en mayo hay elecciones, ya saben ustedes. En fin, dicen que son elecciones municipales y autonómicas, pero el PP ha conseguido que llegue a la población la idea de que se trata de un anticipo de las elecciones generales, y los temas nacionales van a pesar mucho, tanto como la imagen de los dos grandes líderes, Zapatero y Rajoy. Lo cual, por cierto, con la que está cayendo, tiene muy preocupados a los candidatos socialistas que aspiran a la reelección, y muy esperanzados a los "populares". El tirón de don Mariano y de sus palabras puede ser un empujón para muchos, ya que este PP ha logrado colocarse de verdad en el centro de la sociedad y ha movilizado sin fisuras al centroderecha político.

Y lo más paradójico de esto -en lo que se refiere al escenario navarro del último rifirrafe- es que cuanto más "generales" sean las elecciones de mayo más probable será una victoria de los regionalistas de UPN -la marca navarra del PP- con mayoría suficiente. El PP viene obteniendo en las elecciones generales mejores porcentajes que UPN en las autonómicas, y si el PP logra en mayo sacar de casa a esos miles de navarros que le votan habitualmente, pero que no se movilizaban para las regionales, Miguel Sanz logrará su objetivo. Por eso -contra las promesas que Puras no podrá cumplir y contra las amenazas que Zapatero no quiere negar- lo mejor del sábado fue el aplauso unánime de los navarros a Mariano Rajoy. El gallego quiso quedarse en una segunda fila, lógico, pero era en la manifestación, y es ahora, el mejor defensor de la autonomía navarra.

Navarra no será lo que los navarros quieran (ZP pixit)
Pascual Tamburri elsemanaldigital 19 Marzo 2007

19 de marzo de 2007. "Navarra es una realidad política inquebrantable que forma parte de una gran realidad nacional que es España". No es una frase al azar, sino el núcleo del discurso del presidente navarro, Miguel Sanz, el pasado sábado. Frase decisiva y definitoria, que fija los límites de un problema y de su solución. El nacionalismo vasco quiere Navarra para construir su independencia política contra España. Navarra es parte necesaria del "proceso de paz" entre Zapatero y ETA -"sin Navarra, no queremos nada, nada", según Otegi-. Y sin embargo es posible ser a la vez políticamente español, culturalmente vasco y regionalmente navarro, como lo son de modo natural miles de navarros de la Montaña, pero es imposible ser navarro sin ser español.

Un problema de formación, diríamos. Un problema muy agudo en José Luis Rodríguez Zapatero. Fernando Puras sólo ha conseguido que el presidente diga que "Navarra será lo que los navarros decidan, conforme a los Fueros y a la Constitución". Lo que es tanto como no decir nada, viniendo de donde viene. ¿Dónde hicieron el Bachillerato estos chicos?

Esta tierra y sus gentes son España antes de tener nombre, antes de cualquier refrendo electoral, antes de toda Constitución y de todo Fuero. Una hermosa palabra española para detectar las carencias culturales de los políticos y de los periodistas. Porque a unos y a otros, de izquierdas y de derechas, les ha dado por ponerse fueristas. A buenas horas; y hablando como si la normativa foral hubiese surgido ayer de la nada, o como si fuese una carta blanca para cualquier autodeterminación. Todo esto en un país milenario y democrático en el que el único e indivisible sujeto de la soberanía es el pueblo español.

Así que, frente Sanz, lo único que ha hecho Zapatero es confirmar su intención de seguir adelante, forzando los límites legales. Ya lo hizo en Cataluña. Con más razón lo hará con ETA, si puede. Navarra, para Zapatero, será lo que le convenga, si se le deja. El sábado echamos en falta en la manifestación a los socialistas navarros, a pesar de que decían compartir el lema; y sobraron, en cambio, miedos y equívocos.

Lo que sobró el sábado en Pamplona
Sobraron también muchas banderas de Navarra de las que generosamente regalaba el Gobierno, como declaró el dirigente de Juventudes Navarras José Luis Díez Garde, pues "todos preguntan por la española, pero al final cogen la de Navarra". Son las cosas de la libertad: lo que está en riesgo no es el nombre de Navarra, y la bandera regional –una creación más reciente que la ikurriña- aparece ya en todos los actos de ETA y Batasuna. Así que la gente quería, lógicamente, dejar claro que Navarra es España. Cajas de banderas a los almacenes y legitimismos rancios de ida y vuelta al baúl de los recuerdos. No sobraron en cambio banderas nacionales, y eso que había que pagarlas a los amigos del Foro de Ermua y que llevarlas implica cierto coraje personal.

Lo que quedará para el futuro
Hasta la prensa nacionalista ha reconocido que, además de ser la manifestación más grande de la historia de Navarra, "hay cantera". Es decir, que "los jóvenes predominaban en muchos tramos de la marcha". Jóvenes sin siglas ni organización, españoles de Navarra movilizados "por la libertad, por la verdad, por la identidad de Navarra y por la entereza de España". No por previsible es menos reseñable el hecho, ya que analistas pueblerinos y asesores de imagen horteras debieron de quedar aturdidos por su voz y su estilo en las calles. Navarra no es española ni deja de serlo por lo que diga Zapatero o pretenda ETA; no lo es porque lo diga o deje de decir un pedazo de papel: Navarra existe, es España –los cursis de sacristía llaman a eso esencialismo- y decenas de miles de navarros podrán decir a sus hijos, recordando el 17 de marzo de 2007, "yo estuve allí".

Más pruebas para ilegalizar al PCTV
Editorial ABC 19 Marzo 2007

UNA de las constantes del discurso del Gobierno sobre el proceso de paz es pedir que se respete la Ley de Partidos Políticos y, a la vez, no hacer lo necesario para imponer ese respeto a quienes la incumplen. La impunidad permanente de los dirigentes de Batasuna demuestra el doble lenguaje del Ejecutivo, cuya eficacia asegura la fidelidad de la Fiscalía General del Estado a la consigna política de engrasar el proceso de diálogo con una reconducción de la acción judicial contra el terrorismo hacia aguas tibias, cuando no directamente a su bloqueo. La situación del Partido Comunista de las Tierras Vascas (PCTV) constituye otra prueba de cargo de la voluntad política del Gobierno de no tomar la iniciativa para impulsar procesos judiciales contra el entramado etarra. Todos los juicios relevantes que se están tramitando (sumario 18/98 contra el frente «político» de ETA) o se han resuelto ya (por ejemplo, Jarrai) son herencia de la anterior legislatura. El Gobierno de Rodríguez Zapatero no ha propiciado una sola causa contra los grupos al servicio de ETA.

Entre las diversas excusas para justificar la pasividad ante el PCTV siempre ha destacado la supuesta falta de pruebas necesarias para pedir su ilegalización al amparo de la Ley de Partidos. El fiscal general del Estado nunca ha dudado en asumir la condición de portavoz de esta tesis. Sin embargo, la vinculación del PCTV con ETA no sólo está acreditada por la Guardia Civil en los informes que reflejan que ha sido absorbido a todos los efectos por Batasuna, sino también en la propaganda que realiza en internet la formación matriz del PCTV, los llamados Comunistas de las Tierras Vascas, cuyas siglas en euskera (EHK) sólo difieren de una letra de las siglas del PCTV (es decir, EHAK). Los Comunistas de las Tierras Vascas se presentan a sí mismos en la página web «abertzale.org» como una parte del Movimiento de Liberación Nacional Vasco, que intervino en el proceso Batasuna de refundación de la izquierda proetarra con la ponencia «Iqitaia eta Mailua» (Hoz y Martillo) e impulsora del Partido Comunista de Euskal Herria (el PCTV). Como corresponde a un apéndice de ETA, este grupo defiende «que sus objetivos sólo pueden alcanzarse derrocando por la violencia todo el orden social existente». A estas alturas, es inútil el empeño en revestir de legalidad la decisión meramente política de proteger judicialmente al PCTV. El PCTV es un títere de Batasuna y ETA; forma parte, junto con su matriz de los sedicentes Comunistas de las Tierras Vascas, de esa constelación de grupos de izquierda proetarra integrados en el Movimiento de Liberación Nacional Vasco, el cual, a su vez, y según reiterados pronunciamientos del juez Garzón, está supeditado absolutamente a la organización terrorista. Con similares indicios, el anterior Gobierno instó con éxito la ilegalización de Batasuna.

La actitud de la Fiscalía frente al PCTV responde a un planteamiento que nada tiene que ver con la legalidad, sino con la necesidad política del Gobierno de no exacerbar a ETA con nuevas acciones judiciales. Por eso, el fiscal general debe asumir el deterioro de su imagen institucional, que se agrava con decisiones como la de apoyar el aplazamiento del nuevo juicio a Arnaldo Otegi, que finalmente se celebrará el próximo miércoles, o la sorprendente reducción de condenas pedidas por el fiscal a diez acusados de violencia callejera, con la explicación de que no consta que actuaran por pertenecer a ETA o colaborar con esta organización terrorista, dato que normalmente está acreditado durante la tramitación del sumario.

Además, nada habría impedido al fiscal acusar por delitos terroristas y ofrecer al tribunal la posibilidad de condenar por éstos o por otros más leves. Pero está claro que el fiscal parece proclive a cercenar las respuestas penales más severas. Para mayor contraste, este cambio de criterio del fiscal, anunciado el pasado viernes, se produjo el mismo día en que la Audiencia Nacional condenaba a tres proetarras como autores de un incendio terrorista y tres meses después de que la Sala Segunda del Supremo dictaminara en firme que Jarrai y demás grupos juveniles proetarras son organizaciones terroristas. El Gobierno tiene muy claro que el principal obstáculo del proceso de negociación con ETA es el Estado de Derecho, el imperio de la ley y la independencia judicial.

Navarra ante Zapatero
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 19 Marzo 2007

La discusión esta mañana es Navarra, como lo ha sido durante muchos meses y años anteriormente y lo seguirá siendo, desde luego de manera muy intensa, hasta las elecciones autonómicas .

No voy a entrar en la guerra de las manifestaciones, que ayer ya les perdí la cuenta, y sus cifras. Dejémoslo para otro día. Porque quiero detenerme en un aspecto que quizás sea esclarecedor sobre las formas, modos y maneras de hacer política de nuestros presidente Rodríguez Zapatero .

Sobre Navarra sabemos que dicen casi todos. Sabemos cual es la idea del PNV, de EA y de Aralar, de Baztarre y de todo ese conglomerado que constituye Nafarroa Bai. Tanto los primeros como los segundos son anexionistas al País Vasco e independentistas en mayor o menor plazo. El rechazo inequívoco a la violencia de Nafarroa Bai –algunos provienen de filias proetarras y de la dirección de Batasuna- no es coyuntural sino mantenido con firmeza . Les habilita, sin duda, en democracia.

Izquierda Unida establece cada vez una mayor sintonía con Nafarroa Bai y de hecho sus propuestas, apenas difieren en matices, son perfectamente compatibles. Su alianza electoral es palpable.

También se sabe lo que dice Batasuna. Algo muy similar en objetivos. Para ellos, y no se cansan de gritarlo, Navarra es la pieza esencial de su proyecto de estado vasco, de su Euskal Herria. Nada puede negociarse-y en la mesa suya se siente ETA- sin que Navarra este como parte del monto sobre el tapete. La diferencia esencial de Batasuna es que es parte de un entramado terrorista, que no renuncia a la violencia como forma de acción política ni a la coacción como mejor manera de imponer sus criterios a la sociedad. No es poca cosa , aunque ahora algunos los consideren poco menos que como arcangelitos seres que solo buscan la paz. A tiros y a bombazos, pero buscando la paz.

Enfrente están los que ahora son mayoritarios y gobiernan en la comunidad, UPN (el partido en que se funde allí el PP) y sus aliados de ADN , de Cruz Alli. Están por el Fuero, por Navarra autónoma, y por España, por no querer ni oír hablar de conjunciones ni cualquier tipo de uniones con el País Vasco ni adentrarse en vericuestos de anexion, soberanismo y separatismo.

Unos y otros están y lo tienen claro. Y aquí es donde aparece el PSN (Partido Socialista Navarro) y el señor Rodríguez Zapatero. Y aquí está toda la madre del cordero, que no bala. Que no nos dice exactamente que es lo que piensa, va a a hacer y cuales son sus planes de futuro.

Existe, como a estas alturas ya conoce todo el mundo, una disposición en la Constitución que permite, si los navarros lo desearan y votaran que Navarra ,pudiera establecer alianza o fusión con Euskadi. Y esa es la otra oveja, o sea la otra madre del cordero.

Cuan do a ZP se le pregunta, como el otro día Carlos Herrera, sobre el asunto sale siempre con las mismas: en eso se hará lo que decidan los navarros.

¡Toma claro!. Faltaría más. Eso no lo dice el , lo dice la Ley de Leyes. Eso no contesta a la pregunta. Porque lo que aquí se pregunta como en tantas otras cosas es nuestro derecho y el de los navarros a saber ¿Y que piensa usted proponerles? ¿Qué piensa usted y su partido del asunto? ¿Cuál es su idea, su proyecto , su programa?.

Y ahí si que aparece el ZP de la ambigüedad, el de las muchas palabras y una sola respuesta: no sabe/no contesta. A eso lo que digan los navarros. Pero es que el asunto es ahora ¿pero y usted, porque de ello depende mucho? Zapatero sabe incluso que hasta el voto. Por eso calla. Y no se si otorga. Pero callar,calla por si hay que otorgar mañana.

La manifestación del sábado ha logrado al menos una cosa. El PSN acabo por decir en un documento escrito que no estarían por la integración en Euskadi y caso de que hubiera un hipotético referéndum votarían que NO.

El hecho de que lo sacaran a la luz menos de 24 horas antes de que se iniciara la multitudinaria marcha indica también algunas cosas y que le vinieran a decir a UPN que sólo si desconvocaban la manifestación mantendría su vigor , algo que luego matizaron asegurando que el compromiso seguía firme pero que lo que ya rompían definitivamente era cualquier posibilidad de pacto y de gobierno.

No es poca cosa, con todo, el documento. Personalmente me congratula. No es mal paso en la calculada posición de no querer decir, porque no se quiere, que es lo que va a hacerse. Porque todo huele a que lo que se busca es un voto ciego, capturarlo y luego hacer en ese sentido lo que venga en gana.

Porque lo que saben Zapatero y sabe Puras, el dirigente socialista navarro, es que en esa comunidad sus votantes no quieren ni oír hablar ni de fusión con Euskadi . Eso, si pretenden hacerlo, habrán de colárselo con enjuagues y calzador. Así que si no se habla de ello, pues mejor.

Porque el negocio está en quitar la mayoría a UPN y llegar a un pacto entre todos, desde le PNV a Nafarroa Bai y si Batasuna se presenta con traje blanco de lista camuflada pues también. Todo con tal de desbancar a Sanz de la presidencia.

Pero ¿para qué ese pacto?. Los socios primeros , nacionalista e independentistas, lo tienen muy claro. Empezar a caminar hacia Euskadi. Y el PSOE lo que no quiere es decir que habrá de ir, irremediablemente, si quiere poder, ( u otras cosas del Proceso de Paz II) de su brazo y en collera. Decírselo ahora a la sociedad navarra, o sea, decirle la verdad, conlleva el riesgo de que no les voten. Y por eso si que no pasa ZP.

Creo que ese es el fondo de la cuestión. Creo también que esa estrategia ambigua de Zapatero es también la que practica no sólo en este asunto sino en todo el tema terrorista. Que no se atreve a decirnos a los ciudadanos cual es su proyecto y su programa para realizarlo. Tiene miedo a que si nos dice la verdad nos asustemos. Y creo, sinceramente, que lo que más está asustando a la gente es no saber que piensa hacer su presidente.

NOTAS: 1) La prueba del 9 sigue siendo la presencia de HB en las elecciones. Están locos por pillar la papeleta, la pasta y los sillones. Pero no quieren dejar la pistola. Y no vale con que hagan un mohín de asco. Tienen que demostrarlo con hechos y pasando por la ventanilla de la Ley de Partidos. O sea, admitir las reglas del juego democrático. (leer entrevista con ministro de Justicia, Fernández Bermejo en El Pais).

2) Artículo dominical de P.J.. en El Mundo : “en su probable segunda legislatura Zapatero”. Ese es su pronóstico para las generales. Y que, mermado, “dependerá más que ahora de los nacionalistas”.

UN APUNTE HISTÓRICO : El reino de Navarra , longevo, importante y que llegó a ser hegemónico en los tiempos de Sancho III entre los reinos cristianos de España, anexionando por las armas, al leones-galaico y al aragonés, apenas si tuvo en la historia relación con las tres provincias vascongadas. Estas a principios del siglo XII y tras esa dependencia de la corona navarra, decidieron por voluntad propia y tras la Jura del rey de sus Fueros, incorporarse voluntariamente a la corona de Castilla a la que desde entonces siguieron unidas.
El viejo reino navarro vivió independiente aunque muy reducido hasta principios del siglo XVI, en que paso a la corona ya unificada-aunque todavía funcionaria el binomio Castilla-Aragón- de España. Sus últimos reyes se habían convertido al protestantismo (hugonotes) y vivían al otro lado, en el francés, del Pirineo.
Resulta, pues, que la quimera anexionista de Batasuna se basa, sobre todo , en una gran mentira y en una mixtificación de la historia a la que se corrompe para acondicionarla a sus desvaríos y mitos de la reconstrucción de una supuesta gran Euskal Herria, que jamás existió en la historia.

La pista de aterrizaje
Por IGNACIO CAMACHO ABC 19 Marzo 2007

LA teoría de la pista de aterrizaje, en boga últimamente por los círculos políticos, sostiene que Zapatero está tratando de abrir en la escena española un espacio para acomodar a Batasuna como una especie de versión vasca de Esquerra Republicana. De ahí vendrían los manejos en el Poder Judicial, el lío navarro y hasta el Estatuto de Cataluña, además de la abracadabrante excarcelación de De Juana Chaos, entre otras erráticas decisiones que, en efecto, permiten colegir la prioridad del presidente por encontrarle un sitio bajo el sol de la democracia al brazo político de ETA.

El punto débil de esta hipótesis radica en que le supone al jefe del Gobierno una capacidad excesiva de planificación política, sobrevalorando sus designios en detrimento de una de las características más acusadas de su forma de actuar, que es la improvisación. La idea de «rescatar» a Batasuna es cierta y forma parte desde el principio de su iluminado plan de diálogo con ETA, pero la construcción de esa pista de aterrizaje se le ha ido de las manos hasta convertirse en un verdadero cúmulo de enredos y despropósitos entre los que el presidente zigzaguea con una irresponsabilidad temeraria. Y sin dejar de sonreír, como si lo tuviese todo bajo control mientras a su alrededor cunden el pánico y la incertidumbre.

El más preclaro de esos embrollos sobrevenidos fue el Estatuto catalán, cuya deriva se le extravió hasta provocar un colapso de primer nivel en el sistema, y aún está pendiente del veredicto decisivo del Constitucional. Pero no ha sido el único incendio que ha provocado este bombero pirómano. El llamado «Proceso de paz» está trufado de imprevisiones, gazapos y tropiezos, flagrantemente sintetizados en la trágica euforia de la víspera del atentado de Barajas. Zapatero acaso tenga un plan A, pero de ninguna manera dispone de planes B o C, y va urdiendo alternativas sobre la marcha con una alegre y clamorosa insolvencia, dándole vueltas al timón hasta provocar el inquietante balanceo de la nave. De ahí la insensata ambigüedad que muestra ante el desafío navarro: quizá crea que es posible abrir para Batasuna la Transitoria Cuarta y después cerrarla oponiéndose a las pretensiones anexionistas. Lo que de ninguna manera se le ocurre es la tensión civil que está a punto de provocar con esa zozobra tan peligrosa.

Para construir esa explanada de emergencia en medio de un sistema bien protegido contra el delirio terrorista, el presidente está actuando como aquel coronel loco de «Apocalypse now» que despejaba con napalm la vegetación de una playa en la que quería hacer surf. Le ha prendido fuego a la arboleda del Estado sin tener remota idea de cómo va a apagar luego las llamas. Y ni siquiera parece contemplar la solución más sencilla, que es exigir a Batasuna que aterrice si lo desea en la sociedad democrática bajo las condiciones estrictas de la ley, como el resto de esos ciudadanos que asisten despavoridos a sus maniobras de bisoño ingeniero trastornado y autosatisfecho.

El problema del PP en Cataluña
POR A. C. MADRID. ABC 19 Marzo 2007

Con un panorama de general optimismo ante las próximas elecciones autonómicas y locales de mayo, por considerar positiva la gestión en casi todas las instituciones que controlan y porque la gestión de Zapatero puede jugar en contra del PSOE donde están en la oposición, en el Partido Popular preocupa por encima de todo la nota discordante que ofrece la formación en Cataluña, según fuentes del principal partido de la oposición.

Los problemas de disciplina interna en el grupo parlamentario, la promoción por su propia cuenta de Montserrat Nebrera, independiente «fichada» por Piqué; la crisis en Tarragona y el protagonismo político y, sobre todo mediático, que no cesa, de «Ciudadanos» se suman estos días en el PP catalán cuando sólo faltan dos meses para que arranque la campaña de las municipales.

Como al presidente del partido en la Comunidad, Josep Piqué, se le presupone el papel de conjugar un catalanismo moderado con los principios del centro derecha nacional propios de las bases del PP y el grueso de su electorado, recaen en buena parte las responsabilidades de las disfunciones en su «segundo», Francesc Vendrell, que tiene como misión el control interno y la respuesta diaria al fenómeno de «Ciudadanos».

En el punto de mira de todas las críticas de los sectores tradicionales del PP por sus complejos ante el nacionalismo imperante, Vendrell también concita las quejas de la dirección nacional, donde se asume que Piqué insista en atraerse el apoyo de los electores más moderados de CiU con un discurso catalanista, pero no que se deje desasistidas a las bases que, a fecha de hoy, le han dado al PP los mejores resultados de su historia en Cataluña con un mensaje de centro derecha sin más que plantaba cara ante los nacionalistas, sobre todo frente al empeño de estos en perseguir el castellano en Cataluña.

Vendrell, por ejemplo, se permitió criticar a Rajoy en público cuando hace un año el presidente del PP comparó la obsesión del nacionalismo contra el idioma común de los españoles, proscrito hoy de todo ámbito oficial y educativo en Cataluña, con la persecución sufrida por el catalán en tiempos de Franco.

Es esa veta, la del idioma perseguido pese a ser la lengua materna de al menos la mitad de los catalanes, la que ha permitido a «Ciudadanos» hacerse un hueco en el panorama político autonómico al cosechar votos de antiguos electores del PSC, pero también de los del PP.

Panorama complicado
El Partido Popular pone a prueba en las municipales sus posibilidades de subir en las generales, también y muy especialmente en Cataluña, algo imprescindible para volver al poder. La crisis en Tarragona -dos concejales del Vendrell han dejado el partido- y la amenaza de que «Ciudadanos» se presente en Barcelona -buscan candidato- dibujan un panorama complicado para los populares.

La trayectoria y el perfil de Alberto Fernández, dirigente sin complejos ante el nacionalismo, ofrece en el Ayuntamiento de Barcelona una opción de tranquilidad para las bases y electores del PP, pero cunde el temor a que la división interna sea un lastre para su candidatura. En 2003 logró subir un concejal y colocarse a sólo dos de CiU, principal partido de la oposición. Está por ver si la presencia de «Ciudadanos» perjudica más al PSC o al PP en los comicios de mayo.

SENTENCIA SOBRE LA 'DEUDA HISTÓRICA ANDALUZA'
El TC rechaza que una autonomía pacte su financiación al margen de las demás
Sostiene que el principio de 'solidaridad' exige que las decisiones se deben tomar 'en el seno de un órgano en el que estén representados' todas las comunidades y el Estado
EL MUNDO 19 Marzo 2007

MADRID.- Una sentencia del Tribunal Constitucional (TC) sobre la deuda histórica andaluza establece un precedente en la financiación autonómica que rechaza los acuerdos bilaterales entre el Estado y una autonomía fuera de los órganos donde estén representadas. Según la información que publica EL MUNDO, esta resolución podría anular la financiación del 'Estatut' de Cataluña, uno de sus capítulos clave.

La Junta de Andalucía y el Parlamento autonómico habían presentado un recurso por considerar que el primer Gobierno del PP (1996-2000) no facilitaba los recursos financieros necesarios para Andalucía, incumpliendo, según su versión, una disposición de su Estatuto de Autonomía.

El TC, en un fallo casi unánime, esgrimía, entre sus argumentos, la siguiente afirmación: "La autonomía financiera de las comunidades, correlato imprescindible de su autonomía política, debe necesariamente partir de la consideración de que dicha autonomía financiera ha de tener en cuenta los principios de coordinación con la hacienda estatal y de solidaridad entre todos los españoles (...). Es evidente la necesidad de que en este ámbito se adopte la decisión correspondiente de forma coordinada entre el Estado y las comunidades autónomas en el seno de un órgano en estén representados todas éstas y aquél".

El 'Estatut' establece que la financiación catalana es fruto de un pacto bilateral entre el Cataluña y Estado, sin supeditarse al sistema común de financiación autonómica aprobado por el Consejo de Política Fiscal y Financiera, que es el órgano que agrupa a Estado y autonomías. El nuevo texto catalán tiene previsto una cesión en la gestión de impuestos e incluye una disposición adicional que impone la inversión del Estado en Cataluña en infraestructuras.

El Constitucional, en esta sentencia, establece que "dotar de carácter vinculante a una voluntad autonómica no sólo anularía la potestad exclusiva del Estado para configurar el sistema de financiación de las comunidades que considere idóneo, sino que le privaría de ejercer sus potestades de coordinación y de solidaridad (...) entre las diversas partes del territorio español". "Sería tanto como conceder un derecho de veto a una comunidad sobre el ejercicio de las competencias exclusivas del Estado".

LENGUA ESPAÑOLA
De la Concha: «El reto del español es consolidarse como lengua de comunicación»
agencias cartagena La Voz 19 Marzo 2007

El director de la Real Academia Española, Víctor García de la Concha, afirma que «el gran reto del español» es consolidarse como lengua de comunicación universal, y para ello «necesita tener una mayor presencia» en el mundo de la ciencia y de la técnica, del comercio y de la diplomacia.

«El español no tiene el reconocimiento que merece, por lo que representa su número de hablantes, en los grandes organismos internacionales como lengua de la diplomacia», asegura García de la Concha en vísperas de viajar a Colombia para participar en el decimotercer Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua y en el cuarto Congreso Internacional de la Lengua Española.

Como señala García de la Concha, estos congresos parten de la idea de que el español «es un patrimonio compartido por los 19 países que lo tienen como lengua materna, y es un patrimonio que todos tenemos obligación de conservar, de aumentar y de transmitir enriquecido a las generaciones sucesivas».

García Márquez, ausente
Al hilo de estos acontecimientos, la Sociedad Interamericana de Prensa celebra estos días su reunión semestral en Cartagena de Indias para debatir el futuro de la narrativa periodística. Ayer estaba prevista la presencia de Gabriel García Márquez, de 80 años, en un homenaje que se le rendía por su empecinamiento por unir al periodismo con la literatura, pero el escritor no asistió a pesar de que ya se encuentra en la ciudad. «A nombre del presidente de la fundación (García Márquez), me permito presentarles excusas por su inasistencia. Estuvimos anoche con él y realmente está muy cansado. Pero en cualquier momento se aparecerá», dijo Jaime Abello, de la fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, que dirige el Nobel.

En la reunión, periodistas y escritores recomendaron a la prensa emprender una «vuelta a sus orígenes» y recuperar los géneros narrativos, para resistir la «invasión» de los medios audiovisuales y digitales.

«El lenguaje periodístico sólo cuando es eficaz es bello», indicó el novelista Tomás Eloy Martínez.

Cultura
Nueva gramática para un español más unido
El miércoles comienza en Medellín el Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua Española, que aprobará el texto normativo
J. Ors La Razón 19 Marzo 2007

MADRID- La cita en Colombia para la Real Academia Española es doble. Primero, a partir del próximo miércoles, el Congreso de la Asociación de las Academias de la Lengua Española en Medellín -en donde se presentará la «Nueva Gramática de la Lengua Española»- y, un día después de la aprobación de ese texto normativo, desde el lunes 26, el Congreso Internacional de la Lengua Española en Cartagena de Indias. «La Gramática conjugará lo normativo y lo descriptivo, y hará una radiografía de la realización del uso del español en todo el mundo hispanohablante», explica Víctor García de la Concha, director de la RAE y presidente de la Asociación que agrupa a las 22 Academias de la Lengua Española en todo el mundo. Será la primera vez que todas estas academias pacten una gramática común. Y, por primera vez, registrará las variedades del español por zonas geográficas, no por países. Pero también permitirá comprobar que «la troncalidad de la unidad es muy ancha», dice De la Concha.

-¿Por qué existe en Iberoamérica y España tanta preocupación por la lengua? En otros idiomas no ocurre lo mismo...
-La idea del valor de la lengua en el orden individual, cultural, social y político es muy antigua. La lengua hace a una persona más culta, erudita. Afecta a la riqueza interior de las personas. Esta idea ha rebotado con el español cuando está en una fase de expansión por dos hechos: las migraciones de hispanohablantes que emigran a la Unión Europea, Estados Unidos y Brasil; y la globalización de las comunicaciones que hace que el contacto con lenguas diferentes sea constante.

-¿Qué supone este contacto?
-Que las relaciones se hacen más fluidas y se despierta el interés por otras culturas y por las relaciones comerciales con otros grupos de hablantes. En Estados Unidos, dos de cada tres universitarios eligen el español porque es práctico. En Europa del Este les interesa una lengua que les pone en contacto con 400 millones de hablantes. La lengua tiene una importancia comercial y es la llave para entrar en contacto con otras comunidades. La reflexión sobre la lengua, hoy, es algo más que el adorno de una persona. La lengua es lo que nos constituye. Cuanta más palabra, más somos.

-¿La inmigración puede afectar a la unidad del idioma?
-Todas las lenguas son mestizas. La nuestra es reduplicadamente mestiza. Es un idioma que al avanzar la repoblación se hace más mestiza, y luego todavía más, al saltar a América. Es una lengua de mucha calle. La emigración no le hace daño a la lengua. Los idiomas son como células vivas que van tomando resistencia a los virus creando antivirus.

-Vivimos, sin embargo, la paradoja de que científicos hispanohablantes dan a conocer sus trabajos en publicaciones en inglés. El español aún no es una lengua vehicular en la ciencia y eso es un problema...
-Uno de los déficit del español en este momento es su escasa presencia y tardía incorporación a las nuevas tecnologías, ligadas a países más avanzados. En los países hispanohablantes había menos computadoras, funcionaba menos lo cibernético. A medida que ha aumentado la renta, el número de páginas web ha crecido. Vamos con retraso, pero vamos recuperándonos y mejorando. Es cierto que el inglés es una lengua vehicular en la ciencia y las finanzas. Existe una ley económica en las lenguas. Menos inversión y más rendimiento. Éste es el caso del inglés y antes del francés y el latín. El inglés que se usa es el utilitario. El inglés está bien situado en la ciencia, pero en el pensamiento científico no es necesario sólo una lengua. Y ahí el español está bien situado en el mundo occidental.

Unidad terminológica
-¿Qué se puede hacer entonces?
-Hay que trabajar en la unidad terminológica. Frente a un término inglés usamos a veces cinco términos diferentes. Y eso no nos favorece. Hay que tener una alternativa única. Para eso existe el Diccionario Panhispánico de Dudas. Una convergencia en este punto nos fortalecería, sobre todo si colaboraran, además, los grandes medios de comunicación.

-La diplomacia es otro punto débil del español.
-La Unión Europea nos está tratando mal. El número de traductores se ha reducido a la mitad. Entiendo que la UE se ha convertido en una babel y optan por datos objetivos, que es el número de hablantes en España. Pero es que a través de nuestra lengua se entra en contacto con 400 millones de hablantes. La política española debería sacar adelante este aspecto. No deja de sorprenderme que la carta cultural de las comunidades iberoamericanas aprobada por los ministros de Cultura y elevada a la cumbre de jefes de Estado no hiciera una sola mención a la lengua española. Si la comunidad iberoamericana es una comunidad es por la lengua. Carlos Fuentes recuerda cómo en los países en que existen indígenas que hablan otros idiomas, usan el español para poder entenderse.

-Asia es el futuro. Ahí, el español y el inglés pueden entablar una batalla por ganar hablantes.
-Son mercados potenciales. Ahí hay que hacer un gran esfuerzo. Pero la informática jugará un papel en el aprendizaje de una lengua extranjera de forma eficaz. Si ahora tenemos en el móvil la agencia de noticias o la televisión, también tendremos el curso de español, con lo que favoreceremos la expansión.

-Otro problema es la escasa penetración de la literatura en español. Hay escritores ingleses que reconocen que apenas han leído a autores en nuestra lengua.
-Hace falta una política de embajada cultural no sólo en la enseñanza, sino también en las traducciones con un esfuerzo coordinado de las editoriales, los ministerios y el Gobierno. Es necesaria una presencia y una expansión cultural en el extranjero, aparte de la enseñanza de la lengua, hay que difundir la cultura. Hay autores que se traducen, pero es necesario reforzar esta línea a través de una manera conjunta.

Un billón de euros para la economía española
 La Razón 19 Marzo 2007 19 Marzo 2007

La «multinacional del idioma» aportó a la economía española en la última década un billón de euros, según Juan Carlos Jiménez, codirector del estudio «El valor económico del español. Una empresa multinacional».

Este estudio, patrocinado por la Fundación Telefónica, y a cuya cabeza está el catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Complutense, José Luis García Delgado, pretende crear un modelo que permita cuantificara otros países hispanos la trascendencia económica de hablar una lengua que comparten 440 millones de personas.

«Buscar un número mágico simplemente para que circule es engañarnos, pero quizá la cifra de un billón se puede dar, explicando los supuestos», dice Jiménez.

El estudio trata de medir los flujos económicos que el idioma común estimula. «En Europa, somos el país que más comercia con Iberoamérica. Y el primero de sus mercados. Algo tendrá que ver la lengua.

Cuando hemos tratado qué importancia tiene la lengua o el pertenecer a la Unión Europea o al Mercosur, nos sale que la lengua “tumba” más las aduanas que los proyectos de integración», según afirma a Efe el director del proyecto.

El estudio tiene como único precedente el que llevó a cabo Ángel Martín Municio hace más de un quinquenio. Aquella investigación llegó a la conclusión de que la aportación de la «industria de la lengua» al PIB en España era de un 15%.

«Toda América será bilingüe»
César Antonio Molina / Director del Instituto Cervantes
Juan Carlos Rodríguez La Razón 19 Marzo 2007

MADRID- El Instituto Cervantes se ha transformado en el gran buque insignia de la cultura española en el mundo. Más allá de su vocación primaria como «academias para enseñar español», los más de 60 centros que tiene distribuidos por el mundo son hoy un organismo vivo de difusión cultural. Su papel, por ejemplo, como coorganizador del IV Congreso Internacional de la Lengua Española, señala muy a las claras el peso de su presencia en la geografía del español. «Un congreso de la lengua es un suceso fundamental porque nos dirá cuál es el estado actual del español y nos servirá para mejorar -explica su director-. Ahora mismo somos la segunda lengua en importancia económica en el mundo y la cuarta en número de hablantes, después del inglés, el indi y el chino». Pero también tenemos algunos problemas que resolver, César Antonio Molina enumera «internet, ciencia y diplomacia» como los lugares en donde debemos avanzar.

-La demanda del español se está concentrando en países como Brasil o China, ¿está ahí realmente el futuro del español?
-Sí, pero el futuro más inmediato está indudablemente en Estados Unidos. Según datos tanto nuestros como del British Council, en 2050 habrá en ese país más de cien millones de hispanohablantes. Hay informes, además, que indican que quienes conocen el inglés y el español ganan de media ocho mil dólares más. Por eso, el español en los EE UU no es sólo una cuestión espiritual y cultural, sino también económica.

-Sin embargo, el español sigue siendo un idioma de servicios...
-No... Eso era antes, pero ya no. Ahora hay alcaldes, empresarios y hasta un candidato a la presidencia que hablan español perfectamente. Ha cambiado, ya no es la lengua de los emigrados, sino la segunda lengua del país. Es una presencia inevitable. Toda América, de norte a sur, será bilingüe.

-¿También Brasil?
-En Brasil el español se va a enseñar como asignatura obligatoria en los colegios. Eso significa que en unos años va a ser un país totalmente bilingüe porque, dentro de una década, 50 millones de brasileños lo podrán hablar perfectamente y, en veinte años, sobrepasará los cien millones. Por eso, el Instituto tiene ya nueve sedes en este país, porque se necesitarán en los próximos diez años casi 200.000 profesores.

-La expansión hacia China y la India es más compleja, ¿no?
-Estamos trabajando en ello, con nuevos centros, pero también estamos mirando hacia Europa, donde la demanda también crece.

-¿Cómo va ese proyecto de transformar los centros de la Agencia Española de Cooperación Internacional en sedes del Cervantes en toda Hispanoamérica?
-No se ha hablado.

-¿Queda descartado ya para esta legislatura?
-No es un tema que tengamos presente.

-Sin embargo, ha sido efectiva la transformación de las sedes del Cervantes en verdaderos centros culturales y no sólo en academias oficiales de español, ¿no?
-Sí, y no sólo difundimos nuestra literatura, sino también cine -que tiene un éxito enorme-, arquitectura, urbanismo, ciencia... Por eso, en el Congreso de la Lengua no sólo van a estar los grandes especialistas del idioma, sino también científicos, deportistas, cineastas, músicos... La lengua es un tema de todos, no sólo de los especialistas.
-Y el número de sedes sigue creciendo también...-Hemos mejorado muchos centros, como el de Dublín, el de Varsovia o el de Nápoles. Y hemos inaugurado Budapest, Sofía, Estocolmo, Palermo... Todavía nos queda mucho por hacer, como abrir los de Reikjavik y Oslo. Pero habrá que avanzar, por ejemplo, necesitamos más centros en Rusia.

-¿El reto pendiente?
-El África subsahariana, en Costa de Marfil, Senegal o Kenia, que son centros donde hay una altísima demanda de enseñanza del español y tenemos que llegar a ellos también.

-La identificación entre español y economía de futuro la acuñó usted con aquella frase de que «el idioma es nuestro petróleo»...
-Una de las cosas que vamos a hacer en el congreso es pedir a todos los países hispanohablantes que hagan ese cálculo de lo que significa para su economía la cultura de la lengua. Además, España ha hecho un notable esfuerzo por atender la enorme demanda de español para extranjeros.

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