AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 21 Marzo   2007

Por la Libertad Lingüística
Miguel Barrachina Periodista Digital 21 Marzo 2007

Los trabajadores estadounidenses que conocen el español, además del inglés, ganan 10.000 euros anuales más que quienes lo desconocen, en un país que a mediados de este siglo alcanzará los cien millones de hispanohablantes.

Brasil necesita 200.000 profesores de español disponibles en los próximos diez años. La incorporación en este país del castellano como lengua obligatoria en sus colegios hará que la única nación de Hispanoamérica que no tiene a nuestra lengua como oficial disponga 50 millones de usuarios del idioma de Cervantes en sólo una década.

Los beneficios del conocimiento del español, segunda lengua en importancia económica del mundo y cuarta en número de usuarios, para nuestros niños son evidentes, sin embargo la persecución a que se le somete en las comunidades autónomas “históricas” de gobierno nacionalista o socialista es crecientemente escandalosa.

Mientras el gobierno del socialista Montilla, recurre por supuestamente inconstitucional el establecimiento de tres horas semanales ¡sólo tres a la semana! de enseñanza de castellano, lengua materna del 51% de los catalanes, en el País Vasco se da una nueva vuelta de tuerca.

Así el gobierno del PNV-EA e Izquierda Unida, va a cambiar el modelo lingüístico de la enseñanza y a establecer como “principal lengua vehicular” el euskera, a pesar de que le es ajena al 80% de las niñas y niños vascos que tienen al castellano como lengua materna.

Hasta tal punto llega la enfermiza persecución del castellano que el Tribunal Supremo de Justicia del País Vasco acaba anular una ordenanza municipal del ayuntamiento de Azpeitia por el que se establecía como única lengua oficial al vascuence y se erradicaba a nuestro idioma común de etiquetas y rótulos.

Lo doloroso de este enfermizo sinsentido es que tiene como víctimas a niños indefensos que pierden una herramienta fundamental de inserción laboral y cultural.

España tiene la gran suerte de disfrutar de múltiples lenguas, tan perjudiciales fueron las prohibiciones franquistas como lo son ahora las imposiciones nacionalistas. Aunque provengan de gobiernos democráticos la supresión de la libertad de elección y el no respeto de la educación en lengua materna generan fracaso escolar hoy y frustración mañana.

A pesar de todo... jugamos
JOSÉ DOMINGO, EL MUNDO 21 Marzo 2007

La llegada de Ciutadans-Partido de la Ciudadanía al Parlament recuerda a la de aquellos equipos por los que nadie apuesta y que gracias al apoyo de una afición, escasa pero animosa, logran superar el corte y entrar en la fase final. El hecho puede ser calificado de histórico, ninguna formación en Cataluña, que no sea heredera de otra, ha logrado en solitario superar el casi infranqueable listón del 3% de votos que establece la Ley Electoral y obtener representación parlamentaria desde la segunda legislatura.

Es evidente que nuestra presencia incomoda a los partidos políticos tradicionales: jugaban en una liga de cinco equipos y ahora compiten seis. Disconformes, los partidos de siempre, con la colaboración de algunos medios de comunicación, han comenzado a diseñar una estrategia de desgaste que pasa por la ridiculización y desfiguración del trabajo parlamentario de los tres diputados de Ciutadans en la Cámara.

La primera critica, reiterada desde distintos flancos, consiste en aducir que el trabajo de nuestro Grupo no está al nivel del de los otros grupos parlamentarios. Olvidan quienes hacen estas imputaciones que el reglamento de la Cámara reduce la iniciativa legislativa a aquellos grupos que cuentan con cinco diputados. No es esta la única limitación, Ciutadans-Partido de la Ciudadanía es el único Grupo que no cuenta con representación en la Mesa del Parlament y tampoco puede realizar la acción de control del Gobierno en las mismas condiciones que los otros Grupos Parlamentarios; por decisión de la Junta de Portavoces sólo puede presentar una interpelación y una pregunta al Govern cada mes en el Pleno y una moción cada mes y medio. Este restrictivo criterio ha determinado que Ciutadans sólo haya podido poner a debate dos mociones, una destinada a reducir las listas de espera sanitarias (por cierto, era la primera moción que se presentaba en castellano en la historia del Parlament) y otra instando al Gobierno a garantizar que las comunicaciones de las Administraciones en Cataluña dirigidas a los ciudadanos estén, al menos, en catalán y castellano, y en occitano (antes aranés) en el Valle de Arán. Ninguna de las dos mociones ha prosperado y no ha sido precisamente su tortuosa sintaxis la que lo ha impedido, sino el rodillo nacionalista del que participan lo que en campaña electoral llamamos el PUC -Partido Unificado Catalanista- que está integrado por CiU-PSC-ERC-ICV.Hay interés en condenarnos al ostracismo y en dificultar nuestro funcionamiento.

De todas formas, Ciutadans está cumpliendo más que dignamente su labor; está presente en las 24 Comisiones constituidas en el Parlament -yo mismo participo como portavoz en doce de ellas y gracias al contorsionismo parlamentario logro compatibilizar comisiones coincidentes en el tiempo pero en lugares diferentes-, ha fijado posición sobre todos los proyectos y proposiciones de ley, formula preguntas, interpelaciones y propuestas de resolución, y recibe en audiencia a las asociaciones, corporaciones y personas privadas que nos lo solicitan.

Sólo desde la más absoluta ignorancia o mala fe se puede pretender que un equipo de tres miembros, que hasta ahora ha entrenado en campo de tierra, en horas intempestivas y con pocos medios tenga en los inicios de la liga el mismo rodaje que otros grupos que cuentan con plantillas muy amplias y experimentadas, técnicos asesores de apoyo, y campos de césped natural con gradas para miles de espectadores. Además, en los partidos hasta ahora disputados, el árbitro no ha disimulado que el nuevo equipo no le cae bien (el minutero corre de forma distinta en los tiempos de descuento y en los lances, sus comentarios siempre son en contra del equipo que considera forastero): sería milagroso que estuviésemos al frente del campeonato.

La liga, salvo acontecimientos extraordinarios, dura cuatro años y lo trascendente es la clasificación final. No tenemos la menor duda de que Ciutadans seguirá en Primera División y mejorará sus resultados porque no es un fenómeno coyuntural sino estructural. En la campaña prometimos juego limpio, honestidad y nuevos esquemas. Nadie puede sentirse traicionado hasta ahora.Pese a nuestros escasos efectivos, no hemos renunciado al juego de ataque: bilingüismo en las instituciones, libertad de elección de lengua ante la Administración, trilingüismo escolar, potenciación de la lealtad entre las instituciones catalanas y del Estado, reducción de listas de esperas en un modelo de sanidad pública, incremento de la vivienda social, aceleración de la toma de decisiones en el aeropuerto y en Cercanías... Sin olvidar practicar la contención cuando las circunstancias lo han precisado: ralentización del desarrollo del Estatut en tanto no se pronuncie el Tribunal Constitucional, defensa de un Consorcio Tributario integrado por la Administración del Estado y de las Comunidades Autónomas, paralización del despliegue policial hasta que no haya efectivos suficientes...

Y todo ello con unas formas absolutamente novedosas, empleando con naturalidad en las intervenciones orales y escritas, como se hace en la calle, el castellano y el catalán. Somos conscientes de que estas formas son fundamentalmente las que contrarían a muchos de nuestros adversarios pero tendrán que acostumbrarse a vernos con estas camisetas. A pesar de todas las trabas seguimos jugando en este campeonato y va... para largo.

JOSÉ DOMINGO, portavoz adjunto de Ciutadans en el Parlament.

Proceso de rendición
Cuando un Gobierno depende de un comunicado de ETA
Ignacio Villa Libertad Digital 21 Marzo 2007

El Gobierno se ha mostrado nervioso, sin capacidad de reacción y superado por los acontecimientos tras la manifestación de Navarra. Ha sido la puntilla para Zapatero y los suyos. El Gobierno se ha mostrado siempre incapaz de lidiar con lo que sucede en la calle, sobre todo porque no tiene intención de desmarcarse del camino que la banda terrorista ETA quiera dibujar para el futuro.

Es difícil de aceptar, cuando se parte de una situación previa de normalidad democrática, que el Gobierno esté esperando un comunicado de ETA para seguir adelante con su estrategia. Pero no queda más remedio que constatarlo. Estas últimas semanas hemos visto a un presidente del Gobierno incapaz de apearse de la burra, mirando hacia otro lado tras el atentado de Barajas, cediendo al chantaje de los terroristas con la excarcelación del sanguinario De Juana Chaos e intentando ignorar las manifestaciones organizadas en mes y medio por el Foro de Ermua, la AVT, el Partido Popular y el Gobierno foral navarro. Tras insultar a todos los españoles contrarios a su política de rendición, se ha visto en un pozo sin fondo del que sólo cree poder salir si ETA emite un nuevo comunicado en el que anuncie algún gesto que pueda vender como resultado de su política.

No es ninguna exageración, por tanto, concluir que Rodríguez Zapatero se encuentra en manos de los terroristas. El presidente del Gobierno está dejando a los etarras que marquen las pautas, señalen los tiempos y ordenen los pasos. Semejante posición es una auténtica bomba de relojería que amenaza con explotar destruyendo la nación y la libertad de la que gozan sus ciudadanos.

Esa dependencia política de la banda terrorista es lo que explica el nerviosismo constante del Gobierno y de los socialistas, cuyo fruto es el tono agrio y exasperado con que adornan los habituales insultos que dedican a la oposición. No son capaces de aceptar que puedan haber cometido un error. No hablemos ya de pensar en rectificar. El sentido común es un completo desconocido en Ferraz.

Su reacción es la de siempre: Blanco ruge en sus fervorines de los lunes, Llamazares emplea su franquicia del PSOE en afirmar que Aznar ha de ser juzgado por la guerra de Irak y López Garrido tararea de nuevo la canción de la exclusión. No pueden hacer otra cosa, pues su política no es defendible con argumentos racionales. Así, intentan capear el temporal mientras esperan un comunicado de los terroristas que pueda salvarles el pellejo. Menos mal que ETA ya estaba finiquitada, que si no...

Nada tiene este tribunal contra usted.
José Javier Solabre Heras Periodista Digital 21 Marzo 2007

Nada tiene este tribunal contra usted.

“Nada tiene este tribunal contra usted .Queda usted en libertad". Estas son las palabras que ha dicho a Otegi el presidente del tribunal, Fernando Bermúdez de la Fuente, al concluir el juicio, del que no se dictará sentencia al no haberse mantenido la acusación, al haber sido retirada por el único actor en el proceso, quien era defensa y acusación, el fiscal.

“Nada tiene este asesino contra usted, queda usted absuelto de morir”, “nada tiene que hacer esta bomba contra usted, queda usted fuera de su alcance”, estas son unas sentencias, que ojala hubiesen oído más de uno para poder contarnos lo sucedido.
¿Queremos dar a la sociedad la credibilidad suficiente en el sistema?. Pues no se si este es el método adecuado de conseguirlo.

Pago de un pacto, acuerdo sobre lo que vendrá, cobro por anticipado. No se que es, pero desde luego, no es lo más adecuado para dar el respeto adecuado a las victimas, no es precisamente un enaltecimiento de las victimas.
Que conste que son las únicas, las victimas y sus familias las que merecen ser enaltecidas y homenajeadas.

"MEMORIA HISTÓRICA"
Un fraude de fraudes
Por Pío Moa Libertad Digital 21 Marzo 2007

La llamada "Ley de la Memoria Histórica" es un fraude esencial, del que se deriva una larga serie de otros embustes o estafas políticas. El fraude esencial consiste en la identificación de la República con el Frente Popular y en la pretensión de que éste representaba la democracia, cuando los partidos que lo componían socavaron la República en el primer bienio, la asaltaron en el segundo y arruinaron su legalidad desde febrero del 36.
Eran grupos fundamentalmente totalitarios (PCE, PSOE, CNT), más algunos golpistas (los de Azaña y Companys) y el ultrarracista PNV. Todos ellos bajo la sabia guía de Stalin. Esa clamorosa falsedad invalida por sí sola todas las pretensiones de esta ley.

He aquí un fraude derivado del esencial: "La Transición se hizo sobre el olvido de lo ocurrido en la guerra y el franquismo". Por el contrario, nunca se habían hecho tantos libros, artículos, películas, etcétera, sobre esos temas como desde la Transición, con neto predominio de la orientación izquierdista. La Transición se hizo sobre otro fundamento implícito: el de no utilizar el pasado como arma política en el presente, acuerdo claramente vulnerado por la "Ley de la Memoria Histórica".

Un tercer fraude: "Las víctimas del franquismo han estado olvidadas o se ha menoscabado su dignidad". Desde finales del franquismo, casi las únicas víctimas recordadas y homenajeadas han sido las de izquierda. Valga como modelo el caso de García Lorca (reivindicado por las izquierdas como si fuese de los suyos, cosa dudosa), comparado con los de Maeztu, Muñoz Seca y tantos más, sometidos al olvido y al menosprecio sistemáticos. Tal insistencia desvergonzada ha obligado, finalmente, a recordar también los muchos asesinatos del Frente Popular.

Las únicas víctimas realmente olvidadas han sido las causadas por las izquierdas a las izquierdas. Hubo torturas, detenciones ilegales, asesinatos. Es hora de ir recordándolo, por el bien de la veracidad histórica.

Otro más: la identificación de todos los fusilados de posguerra como "víctimas del franquismo". Ello significa meter en el mismo saco a los inocentes que sin duda cayeron y a los culpables de crímenes terroríficos, que también abundaron entre los ajusticiados. Esta identificación ya revela todo el carácter y contenido de semejante "memoria histórica".

Un quinto embuste: "Los promotores de esa memoria histórica son los demócratas y antifranquistas". Ni mucho menos: no sólo se identifican con el antidemocrático Frente Popular, y no con el proyecto de democracia liberal que fue la República en sus inicios, sino que, en su inmensa mayoría, no lucharon contra el franquismo; y una gran parte de ellos colaboraron activamente con la dictadura o medraron en sus organismos y administración; incluso fueron confidentes de la policía, como algunos altos cargos del PSOE.

Recientemente se ha comentado la medida polaca, a mi juicio poco sensata, de poner en evidencia a quienes colaboraron con la tiranía comunista impuesta por la URSS. Si eso se hiciera aquí, los primeros afectados serían muchos de esos antifranquistas… de después de Franco.

Y tampoco se puede comparar la dictadura totalitaria polaca con la autoritaria española. Un profesor polaco me lo explicaba: "Aquí, cualquier rebeldía llevaba consigo la pérdida del puesto de trabajo, y con ella la miseria. Porque no podías acudir a ningún sitio, ya que el patrón universal era el Estado. Aquí era muchísimo más difícil y perjudicial rebelarse que en España". Sin contar con que en España existía muchísima más libertad personal y más posibilidades de expresarse, como bien señaló Julián Marías.

Mezclado con este fraude encontramos un sexto (y basta, de momento): la identificación entre antifranquismo y democratismo. Prácticamente no había demócratas en las cárceles de Franco, sino, sobre todo, comunistas y terroristas, ambos totalitarios. Ni el PSOE ni los separatistas no terroristas hicieron oposición alguna digna de tal nombre, y se reorganizaron en los últimos tiempos del franquismo con autorización de la Guardia Civil. Misteriosamente, cuando el régimen cayó, todos ellos se radicalizaron, y ahora pretenden imponernos una memoria histórica cuyo parecido con la realidad es mera coincidencia.

Estamos ante el fraude sistemático como modo de hacer política. A mi juicio, ese empeño se debe a la pérdida de fundamento ideológico de la izquierda tras la ruina del marxismo. Intentan sustituirlo por un fundamento histórico tan falso como aquél.

Las pulsiones guerracivilistas de la Generalitat
EDITORIAL Libertad Digital 21 Marzo 2007

El gobierno catalán ha dado una nueva muestra de su radical y maniquea pulsión guerracivilista, con una ley propia de "Memoria histórica", por la que se exhumarán los cuerpos de fallecidos durante la guerra civil. Ni que decir tiene que sólo hacen referencia a los de un bando porque, para Joan Saura, principal impulsor de esta medida, "este reconocimiento no puede trasladarse a todas las ideologías" ya que "no se puede comparar a los golpistas con la superioridad ética de un Gobierno legítimo y democrático".

Resulta delirante que un Gobierno integrado por formaciones que tomaron parte activa en la sanguinaria sublevación golpista contra el Estado –y contra la República– en tiempos de Companys insistan en dar lecciones de democracia retrospectiva. Sólo teniendo en cuenta esa desfachatez, no resulta extraño que en ese "reconocimiento" no se incluyan a las víctimas de los "paseos" y los fusilamientos perpetrados por sus, por lo visto, añorados correligionarios, como tampoco se incluyen las víctimas catalanas de Terra Lliure o de ETA. Claro que si el reconocimiento de la Generalitat sí que abarca a las "ideologías" nacionalistas y totalitarias de sus verdugos, mejor será que las víctimas sigan yaciendo bajo tierra, que eso no es impedimento para su recuerdo, como tampoco lo sería para el de las víctimas del otro bando.

En lugar de aprender del pasado, reconociendo los agravios a los principios democráticos y las barbaridades que se perpetraron en uno y otro bando, socialistas, comunistas y separatistas catalanes no hacen sino recordarnos que conservan irredentos las siglas de unos partidos con un sanguinario historial –algunos de ellos todavía muy reciente– de lucha contra los valores democráticos.

Si el tripartito social-nacionalista quiere de verdad homenajear los valores democráticos, que empiece por reivindicar la Constitución del 78, en lugar de tratar de burlarla de forma artera a través de estatutos soberanistas. Para películas de buenos y malos ya están –o estaban– las del Oeste.

La guerra de Irak como cortina de humo
EDITORIAL Libertad Digital 21 Marzo 2007

Andaban los socialistas revueltos tras la claudicación gubernamental ante la ETA personificada en la excarcelación de Iñaki de Juana. Revueltos y buscando como locos una cortina de humo que les tapase las vergüenzas que la multitud congregada en Madrid el 10 de marzo dejó al descubierto. La han encontrado con el aniversario de la guerra de Irak. Un aniversario que ni siquiera es redondo, es decir, que esta semana lo que se celebra no es el quinto o el décimo aniversario del comienzo de operaciones en el golfo Pérsico, sino el cuarto, pero, por lo que se está viendo, a los efectos de agitación, propaganda y engañifa es lo mismo. Todo vale con tal de hacer olvidar a los españoles que quien gobierna negocia y da trato de favor a asesinos implacables.

A la infame manifestación del sábado en Atocha, en la que no más de 50.000 personas exhibieron desvergonzadamente banderas de matarifes como el Che Guevara o de tiranías genocidas como la soviética, le ha sucedido una semana muy caldeada y centrada en el monotema de la guerra de Irak. Un conflicto que sigue en marcha pero que a nadie –y menos que a nadie al inquilino de la Moncloa– le ha interesado lo más mínimo hasta que ha necesitado echar mano de él.

El partido del Gobierno y sus fieles escuderos comunistas han puesto toda la carne en el asador para reverdecer los laureles de hace la friolera de cuatro años. Los mismos eslóganes, idénticas consignas, repasos pormenorizados en los medios afines de lo que fue aquella breve campaña militar... y de fondo la foto de las Azores, que es la parte mollar donde los incondicionales de Zapatero han hincado el diente. Porque es ahí donde se concentra toda la operación impulsada desde la Moncloa. Mediante una simple asociación de ideas, los promotores de la campaña enlazan aquella instantánea –tomada hace cuatro años en una cumbre cuatripartita entre Estados Unidos, Gran Bretaña, Portugal y España– y los horrores que posteriormente se han dado cita en Irak por cortesía de un terrorismo tan salvaje y sanguinario como sólo puede serlo el yihadismo elevado a su máxima potencia.

La calle esta vez ha fallado. No hubo el sábado ni en Madrid ni en ninguna otra ciudad española un clamor popular contra una guerra que terminó hace tiempo y que ha derivado en una intervención internacional apoyada expresamente por la ONU en tres resoluciones. Los soldados de la coalición están allí porque son necesarios, porque cada mes muere gente en Irak a manos de los terroristas y porque la mayor parte de iraquíes así lo desean. Desde que el único que podía hacerlo derrocase a Sadam Hussein, Irak es un país mejor y más libre, un país, en definitiva, que a pesar del terrorismo desatado sigue siendo preferible para sus habitantes que el que tenían subyugado bajo la bota de Sadam y su cuadrilla.

Evidencias tan aplastantes no son óbice para que Gaspar Llamazares, José Blanco o el mismo Baltasar Garzón se rasguen las vestiduras suspirando por el procesamiento de José María Aznar y haciendo ruido sobre las nefastas consecuencias de la guerra. En ningún momento se plantean que, ciñéndose a su adorada ONU, si las tropas abandonasen Irak estarían contraviniendo sus resoluciones. Tampoco que, hoy por hoy, la única guerra que hay en Irak es la que libran sin cuartel los terroristas de la Yihad, que sus víctimas principales son los propios iraquíes que son asesinados a mansalva en atentados sin nombre, y que su única defensa son los efectivos militares internacionales destacados en el país.

Nada de esto se ha visto en los manifiestos que han proliferado a lo largo de la última semana. Es muy cómodo pedir desde el confort de Occidente la retiradas de las tropas, y más cómodo aún utilizarlas en clave doméstica como ariete contra un ex presidente retirado de la política activa y que, en su momento, ni siquiera envió soldados a la guerra propiamente dicha. Posturas como las de Garzón predicando desde su púlpito en El País son inmorales, porque cargan la culpa de la situación de Irak en los que intentan apaciguar el país; ilegítimas, porque se vale de un asunto exterior de suma gravedad para despachar un ajuste de cuentas en casa; y contrarias a lo que dice la ONU. Garzón lo sabe pero insiste. Hace tiempo, mucho tiempo, que dejó de ejercer de juez y utiliza el prestigio que le otorga la toga para cumplimentar su agenda política.

Otegi no puede escapar de la Justicia, pese a la fiscalía
Editorial Elsemanaldigital 21 Marzo 2007

El líder batasuno Arnaldo Otegi se expresó en julio de 2001, durante un homenaje a la etarra Olaia Castresana, en términos que la Fiscalía consideró entonces como un presunto delito de enaltecimiento del terrorismo. En aplicación de las leyes vigentes, Otegi debe ser juzgado por la Audiencia Nacional –que se ocupa de este tipo de delitos-, ante cuya Sección Cuarta de lo Penal debería comparecer hoy miércoles a las diez y media de la mañana. El ex etarra se enfrenta a una petición de 15 meses de cárcel.

Sin embargo, Otegi parece tener amistades al más alto nivel. Fue llamado "hombre de paz" por el presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, y la Fiscalía de la Audiencia Nacional, que depende del Fiscal General del Estado, Cándido Conde-Pumpido –es decir, del Gobierno-, interpuso anteayer lunes un recurso de súplica para que se suspenda la vista. El fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza, adujo la existencia de ciertos incidentes procesales, que le obligarían a rehacer su escrito de acusación y a pedir nuevas pruebas, para pedir al tribunal un aplazamiento.

En términos políticos –ya que la Fiscalía es un órgano del Poder Ejecutivo, y no del Poder Judicial- lo que Zaragoza pide (infructuosamente, al final) es que Otegi no sea juzgado, ni condenado, ni encarcelado, al menos de momento. Es una manifestación más del rumbo del Gobierno: uno no encarcela a su interlocutor privilegiado, a la persona con la que quiere desarrollar un "proceso de paz". Y esa relación existe, de manera explícitamente reconocida por ambas partes, entre el Gobierno del PSOE y el entramado ETA-Batasuna. Un Otegi juzgado y condenado sería una mala noticia para Zapatero, que cifra en esa persona y en otras similares muchas esperanzas políticas.

Ya a comienzos de esta semana los magistrados rechazaron la pretensión de Jone Goirizelaia, abogada de Otegi, de aplazar la vista "a fin de determinar quiénes son las personas que van a acudir a la celebración del juicio". La lógica jurídica –la de los jueces- impone que Otegi sea juzgado y tenga un juicio justo e imparcial en el seno de un Estado democrático. La lógica política del Gobierno convierte a Otegi en un personaje que parece estar por encima de las leyes.

No hay que dejar de recordar que ETA es una organización ilegal y terrorista, y que Batasuna es, por sentencia firme, un partido ilegalizado por ser parte de esa misma banda. Otegi no es un representante político, porque no tiene un mandato popular y no es líder de ningún partido. Si las pistolas de ETA lo convierten en un interlocutor del Gobierno y en un privilegiado ante los tribunales estaremos asistiendo a una derrota del Estado de Derecho. De Zapatero y su fiscalía depende la seguridad jurídica del conjunto de los ciudadanos.

El proceso y el banquillo
TONIA ETXARRI El Correo 21 Marzo 2007

EL principal protagonista del llamado proceso de negociación entre el Gobierno y ETA se sentará hoy en el banquillo de los acusados por obra y gracia de la Audiencia Nacional. De los tres órganos judiciales que debían pronunciarse en torno a la revisión de la impugnación del presunto delito de Otegi por enaltecimiento del terrorismo, únicamente la Audiencia Nacional ha decidido pasar por alto el ambiente preelectoral, con la presión correspondiente, y citar al portavoz de la ilegalizada Batasuna. Ha habido más instancias que han querido «echar una manita» en tan delicado asunto: la del ministro de Justicia, por ejemplo, Fernández Bermejo, que unas horas antes de que la Audiencia Nacional comunicara su decisión, a pesar del Tribunal Supremo y de la Fiscalía general, se mostraba muy comprensivo con las actitudes proclives a dejar madurar las cuentas pendientes de Otegi con la Justicia hasta después de las elecciones.

Y es que, a medida que se aproximan las fechas electorales, han ido renaciendo de las cenizas las denominadas «normas no escritas» encaminadas a justificar, por razones jurídicamente inexplicables aunque políticamente comprensibles, que la Justicia se tomara unas vacaciones durante la campaña. Lo cierto es que el escenario de una contienda electoral, con el portavoz de la ilegalizada Batasuna en la cárcel resultaría el peor de los diseñados por un Gobierno que quiere evitar, a toda costa, que el entorno político de ETA tenga una excusa victimista en la que apoyar su bandera electoral.

Pero ésa es un arma (con perdón) de doble filo que siempre estará condicionando el pulso negociador entre el Gobierno de Zapatero y la banda terrorista. Tanto si Otegi rinde cuentas ante el juez por el delito del que se le acusa como si su cita se hubiese pospuesto a la etapa postelectoral, a nadie que conozca el entorno de ETA se le escapa que el denominado proceso y la acción judicial contra la izquierda abertzale van a estar irremediablemente ligados.

Con Otegi, como con el caso De Juana, el Gobierno ha estado en un callejón sin salida. Si la Audiencia Nacional hubiera pospuesto su comparecencia, tal como quería la Fiscalía General, se le habría acusado de cesión al chantaje del entorno de ETA para hacerle más fácil su vuelta a las candidaturas en las próximas elecciones. Como no ha sido así, hoy Otegi dará una vuelta de tuerca a su campaña contra la Audiencia Nacional. Y para esta causa no piensa en otra cosa que utilizar a Conde-Pumpido. Ya ha empezado a hacerlo.

Mientras, los periodistas preguntaban a Blanco qué sabía del rumor del próximo comunicado de ETA. El dirigente socialista marcó el móvil del ministro Rubalcaba y, al terminar la conversación telefónica dijo: «no hay nada». Siguen esperando.

t.etxarri@diario-elcorreo.com

Izquierda totalitaria
Las arenas movedizas de la historia
Agapito Maestre Libertad Digital 21 Marzo 2007

La historia demuestra que allí donde los revolucionarios han triunfado comenzaron matando a la revolución. Y, por supuesto, eliminaron la libertad. Allí donde conquistaron el poder amordazaron y mataron a los pueblos. Hay cientos de ejemplos. Cuba sigue siendo uno de los más sanguinarios. La historia, como lugar de pruebas, es insustituible. Es razón de la sinrazón. Por este camino, la izquierda totalitaria no podrá nunca pasar el examen. Jamás podrá esgrimir su historia real y verdadera. Ni siquiera podrá mirar de frente sin sentir vergüenza. Si lo hiciera, sólo vería dictaduras comunistas y socialistas. Una mirada limpia a la historia de la URSS y el resto de dictaduras comunistas del mundo mostrará cientos de miles de muertos, millones y millones de seres humanos esclavizados por la búsqueda de un trozo de pan.

Sin embargo, las proclamas totalitarias de la manifestación socialista del día 17 de marzo, o las declaraciones de Saura sobre la "superioridad ética" de los republicanos españoles, no apelaban a esa noción de la historia como ámbito de prueba de la libertad, sino a otra más turbia y torticera. La manifestación del día 17 trataba la "historia" como leyenda o teatro fantástico. Se hablaba de "historia" como sustituto del paraíso religioso. Lugar donde las victorias se vuelven derrotas y las derrotas victorias. La historia, como terreno de arenas movedizas, es la principal amenaza que lanza la izquierda española a los partidos democráticos. La izquierda totalitaria quiere convertir la historia, que siempre es temporal, relativa y contradictoria, en ética. He ahí su principal indecencia: fundar una "moral" en una historia contingente, o sea, su pobrísima razón partidista imponerla como ética universal.

Esas miserias ideológicas fundaban las amenazas de los manifestantes del sábado. Son para tomárselas en serio, porque repetían el mismo manual que ha llevado a la izquierda revolucionaria a los peores crímenes. Esta gente amenazaba con saña, rencor y resentimiento a quien estuviese dispuesto a defender la libertad sin someterse a sus dictados totalitarios: la "historia" les daría la razón. No les gusta la libertad ni menos la apelación a la conciencia. Ellos tienen la razón, simplemente, porque están en la verdad de la historia. Ésta tiene una dirección, como diría la doctrina marxista-leninista, predeterminada. Pilar del Río, una de las señoras que dirigían la ceremonia final de la manifestación, lo dijo con precisión cruel y estalinista: No hace falta gritar que Aznar es un asesino, porque "la historia lo va a decir". La historia, como en los peores tiempos del totalitarismo, condenará a los gobernantes demócratas.

La obsesión por la manipulación de la "historia" que tiene la izquierda española resulta alarmante. Lo mismo vale para culpar al PP de ser el causante de la guerra de Vietnam que responsabilizar a Aznar de la guerra de Irak. En estos órdenes de manipulaciones del pasado, el ejemplo de la manipulación de la historia de la guerra civil española empieza a ser más que preocupante. Es ya casi una obsesión patológica. Una enfermedad que sólo podrán superar, como he dicho en otras ocasiones, cuando asuman críticamente la crítica de Max Weber: "Es cosa de viejas, después de haber sido derrotado, ponerse a buscar quiénes son los 'culpables' de haber perdido la guerra". Por aquí vuelve a caerse siempre en el "mezquino vicio de querer tener siempre la razón utilizando la "ética".

Las declaraciones de Saura, el consejero de Relaciones Institucionales de Cataluña, sobre la "superioridad ética de los republicanos" en la guerra civil española, aparte de antiweberianas, son algo peor que un insulto a la inteligencia. Forman parte de la abyecta operación de los "políticos" totalitarios que "deshumanizan" ideológicamente al adversario, los rebajan de su humanidad, para después no tener que responsabilizarse de su posible asesinato. Si fuera verdad que los "no republicanos", siguiendo el razonamiento de Saura, eran seres inferiores éticamente, o sea, que sus vidas no tenían el mismo valor que la de los republicanos, entonces estaría ofreciendo argumentos para que hoy se les asesinase civilmente.

La deshumanización histórica del adversario es el mal. Saura no aspira a otra cosa que rebajar la humanidad de una parte de los españoles. La deshumanización de los hombres del bando nacional es el salvoconducto para que otros hombres los maten con "naturalidad" e "impunidad". Por fortuna, estas muertes serán sólo simbólicas. Pero, por desgracia, el terrorífico mal de la deshumanización, santo y seña de todos los totalitarismos, sigue siendo la pieza clave, el "permiso para matar", dictado por Saura para quienes quieren buscar "culpables" de su derrota en la guerra civil.

A pesar de todo, la mirada torva del izquierdismo totalitario al pasado no conseguirá desmentir que su propia historia es un campo de pruebas para eliminar la libertad.

Cortinas de humo
LÍNEA EDITORIAL minutodigital 21 Marzo 2007

El cuarto aniversario del comienzo de la guerra de Irak ha servido al Gobierno para retrotraer a la calle el debate que tan buenos resultados le dio cuando las estatuas de Saddam caían, prácticamente por su propio peso, en las calles de Bagdad.

Nuevamente, los “constitucionalistas” de banderas tricolores, banderas arco iris o soviéticas y fotografías del Che Guevara han salido a las calles para tachar de asesino a Aznar y culparle de crímenes contra la Humanidad en una maniobra que se han apresurado a ratificar Pepe Blanco y Garzón. Fue la época de máximo esplendor de Zapatero / pancartero y, en los actuales momentos de confusión, el regreso a tiempos mejores es lo mejor que se le ha ocurrido.

De nuevo la Bardem a la calle, asomada a cualquier esquina, para mitigar ante la opinión pública la nueva bajada de pantalones que le supone a ZP aplazar el juicio a Otegui mientras espera el comunicado de la banda asesina donde diga que le devolverá la mitad de las pistolas que robó en Francia. Con el horizonte puesto en la esperanza de un Gobierno de coalición entre el PSN y Nafarroa Bai, la presencia de Batasuna en las municipales le garantiza su entente con los terroristas en ese “proceso de paz” con el que pretende pasar como pacificador del conflicto. Pero, claro, habría que explicarle a nuestro todavía Presidente que el ceder a todas las pretensiones que solicitan quienes llevan cuarenta años extorsionando y matando no es precisamente un triunfo sino una derrota de consecuencias, de momento, imprevisibles.

Mientras tanto, la ONU se muestra preocupada porque se cumplan las garantías procesales debidas en el juicio que se sigue por el 11-M. El “hooliganismo” con el que se mueven los partidarios de la versión oficial y los de la teoría de la conspiración, jaleados por titulares de los medios de comunicación que apoyan cada bando, impiden que los árboles nos dejen ver el bosque. No es cuestión de hacer un análisis jurídico sobre las lagunas y deficiencias que una nefasta instrucción ha aportado al Tribunal. Pero, empleando el sentido común, nos cuesta creer que unos terroristas capaces de acometer esa masacre sean de la calaña del tal Zougham que vende las tarjetas de los móviles en su locutorio, coloca las mochilas en los trenes y vuelve para abrir su “chiringuito” a las diez de la mañana. Las relaciones entre muchos de los imputados con el CNI, la Guardia Civil o la Policía y la amnesia colectiva de casi todos los testigos propuestos por la Fiscalía nos hace temer que, de nuevo, la Operación Malaya sirva para tejer una cortina de humo que oculte el hedor que algunos hechos producen. Tiembla Isabel, tiembla la Pantoja.

La ciudadanía al poder
LÍNEA EDITORIAL minutodigital  21 Marzo 2007

Este fin de semana ha sido especialmente interesante desde el punto de vista sociológico, pues hubo en Navarra una manifestación contra el gobierno y en Madrid otra contra la oposición, algo novedoso en la historia de las democracias occidentales.

Ambas manifestaciones contaron con una asistencia elevada, lo que pone ante nuestro ojos la realidad de la política de Zapatero: la fragmentación de España en dos bandos. Por una lado, el centro-derecha, que aspira a conservar la unidad nacional y los sistemas democráticos de control del poder; y por otro, la izquierda que unida a los nacionalistas ha decidido primar su estancia en el poder a cualquier otra cosa, incluida la unidad nacional que proclama la Constitución y el funcionamiento normal, no intervenido, de las instituciones democráticas.

La izquierda ansía perpetuarse en el poder y evitar cualquier relevo en el mismo, cerrando así cualquier posibilidad de alternancia, que es la esencia de la democracia.

Ambas posturas han sido mimetizadas por la parte más activa de la ciudadanía, que sigue con fidelidad las convocatorias “callejeras” de sus partidos de referencia. Este comportamiento, desde luego, no vaticina ningún futuro halagüeño, pues convierte a la ciudadanía no en la que exige a los partidos que colme sus aspiraciones, sino en mero instrumento de éstos.

Por eso, desde los medios de comunicación responsables no podemos dejar de llamar la atención sobre tales corruptelas, que amenazan con quebrantar la paz social que conseguimos durante el siglo XX, y que comenzó a lograrse con la extensión de las clases medias en la Era de Franco. Es necesario que la sociedad se movilice activamente para limitar el poder omnívoro de los partidos. Varios son los aspectos que deben ser controlados. En primer lugar, la financiación de los partidos, que debe limitarse a la cuota de sus afiliados. Por tanto, habrá que prohibir por ley cualquier tipo de donación, sea de persona física o jurídica. El actual sistema sólo favorece acuerdos pocos claros entre el mundo empresarial y el político, lo que termina envenenando la vida económica. Además debe instaurarse el sistema de listas abiertas, que favorecerá el pluralismo político y privará de resortes impositivos a los líderes-imanes de los partidos.

Del mismo modo, es ya urgente el cambio de sistema electoral. La presencia política de los partidos regionalistas y nacionalistas debe constreñirse a los parlamentos autonómicos y al Senado, pues no pueden determinar la política nacional por medio de la extorsión que practican en las Cortes.

Si el PSOE o el PP responden a estas aspiraciones ciudadanas, seguro que contarán con el respaldo mayoritario de los votantes.

Mentiras de guerra
Editorial ABC 21 Marzo 2007

EL cuarto aniversario de la Guerra de Irak ha desatado los fantasmas de una etapa que el socialismo rescata del pasado para librarse de un presente político que le es cada día más adverso. Con José Blanco como ariete, el PSOE se radicaliza y se lanza en tromba para tratar de recuperar la iniciativa política perdida. El PP debería reaccionar con mayor determinación.

En su momento, Aznar optó por apoyar la intervención en Irak y por enviar soldados españoles, pero no «a la guerra», como se dice con manifiesta mala fe, sino en una misión compartida por un buen número de naciones y que fue luego respaldada por Naciones Unidas. Los populares no tienen por qué esconderse y mirar para otro lado en espera de que pase la tormenta, ya que la izquierda intenta con este asunto reconstruir el frente radical que le condujo al triunfo electoral el 14-M. Es llamativo que la única voz que se ha escuchado por el momento ha sido para discrepar, a cargo de Jaime Ignacio del Burgo -abnegado peón de Eduardo Zaplana -, y que ha servido de argumento al PSOE para pedir responsabilidades a Mariano Rajoy.

En mala hora ha decidido el diputado popular criticar a los suyos, haciendo el juego en términos objetivos a la izquierda y olvidando, por cierto, que él mismo votó a favor del envío de tropas españolas. El PP tiene que afrontar la asignatura de Irak sin complejos y con la conciencia clara de que consideró en su momento que ésa era la decisión más adecuada para la defensa del interés nacional, y debe precisar con exactitud el papel que desempeñaron nuestros soldados en la región, antes del precipitado regreso que ordenó Zapatero ante el estupor de la Comunidad Internacional.

En este juego absurdo de oposición retrospectiva le han salido a la izquierda algunos aliados peculiares. La opinión de Baltasar Garzón acerca de un eventual proceso del anterior presidente del Gobierno ante el Tribunal Penal Internacional, sustentada por el secretario de Organización del PSOE, es manifiestamente impropia de un juez en el pleno ejercicio de sus funciones, que compromete así su propia imparcialidad. Hasta ahora, sólo los más extremistas habían mantenido un criterio tan peregrino, insostenible de todo punto en términos jurídicos y políticos. Por lo demás, la memoria falla respecto de las decisiones que adoptó en su día Felipe González en relación con la presencia de tropas españolas en la antigua Yugoslavia, sin una cobertura específica desde el punto de vista de la legalidad internacional, aunque el entonces diputado Zapatero se mostrara a favor de una intervención no respaldada por la ONU y el juez Garzón guardara un significativo silencio. Ante esta ofensiva, el PP no debe dejar que la izquierda le gane la batalla psicológica, actuando de forma temerosa o confusa, como si tuviera mala conciencia. Es absurdo, en efecto, que se deje cobrar por segunda vez una factura ya pagada ante las urnas.


La revancha histórica de la Generalitat
Editorial ABC 21 Marzo 2007

EL anclaje de la izquierda en el pasado no sólo parece no tener límites, sino que se ha convertido en la principal actividad política de este fin de legislatura. Si Irak se ha renovado como el banderín de enganche que agita el PSOE contra el PP para mantener la cohesión de un electorado que ya muestra síntomas de desafección, el revanchismo de la memoria histórica que propicia Zapatero ha encontrado en el Gobierno catalán su exponente más crispado y sectario. El tripartito que preside José Montilla ha propuesto dos proyectos de ley que pretenden la pura confrontación: uno, el del Memorial Democrático, que reconocerá sólo a las víctimas de la represión en el bando franquista; y otro, para dar cobertura a la exhumación de republicanos enterrados en fosas comunes. La idea no es distinta de otras muchas iniciativas que, sin necesidad de leyes, han permitido a las familias de las víctimas republicanas localizar a sus seres queridos y honrarlos justamente.

Lo que repugna de estos proyectos es la intención sectaria que, sin tapujos, asumió el consejero de Relaciones Institucionales de la Generalidad, Joan Saura, al afirmar que el reconocimiento a las víctimas de la represión está reservado a las republicanas «porque no se puede comparar a los golpistas con la superioridad ética de un Gobierno legítimo y democrático». Semejante afirmación es propia de quien desprecia el país en el que vive e ignora los fundamentos de la democracia española y de la transición del régimen franquista a la monarquía parlamentaria. Históricamente, la afirmación de Saura -y, por tanto, del tripartito catalán- es un reduccionismo insultante y maniqueo de lo que realmente fue la Guerra Civil española. Pero, ante todo, es una injuria gratuita a decenas de miles de víctimas de la represión practicada en el bando republicano, tan víctimas como las que causó la represión en el bando contrario. Es una auténtica provocación que, por desgracia, no desentona de la estrategia general de la izquierda española de buscar la crisis con la derecha en todos los frentes políticos y sociales. Sin embargo, la afirmación de Joan Saura supera lo imaginable y lleva la disputa partidista a términos inmorales insólitos.

Es evidente que con esta izquierda desaforada y revanchista nunca hubiera sido posible la transición, ni la implantación pacífica de un régimen democrático. Aprovecha el poder político como una herramienta de agresión histórica y promueve la división ciudadana con argumentos destinados a hacer daño a la parte de la sociedad que aún se reconoce en esas víctimas despreciadas tan maliciosamente por el tripartito catalán. Lo peor es que esa vejación se envuelve en un halo de autoridad moral, de «superioridad ética» de un Gobierno que no la tuvo y que fue incapaz de mantener el orden, sucumbiendo a su propia incapacidad para conservar la cohesión de las fuerzas que lo apoyaban, transformadas muchas de ellas en milicias sectarias que campaban por sus respetos y practicaban el puro y simple terror, sin dudar en atacarse violentamente entre sí en sangrientas luchas intestinas por el poder, llevando a su extremo el caos en que quedó sumida la República.

La osadía de Saura no es producto de su ignorancia, lo que tampoco sería excusable, sino de algo aún más grave: la aceptación pacífica de que había víctimas inocentes y otras culpables, lo que es tanto como aceptar que unos asesinos tenían disculpa y otros no. Por eso, la sociedad catalana debe también ser consciente de quiénes la gobiernan y del contexto político concreto de esta iniciativa. El proyecto de ley defendido por Saura para reabrir las fosas comunes, pero dejando en ellas a las víctimas que no merecen ningún reconocimiento, se justifica como desarrollo del artículo 54 del nuevo Estatuto de Cataluña. Es lícito preguntarse si para esto quería la izquierda y el nacionalismo catalanes un nuevo régimen estatutario, porque algunos lo defendieron, como Convergencia i Unió, como el recurso imprescindible para el desarrollo y el progreso de Cataluña. El Gobierno central debe pronunciarse inequívocamente en contra de este proyecto, porque es un ataque a la convivencia pacífica de los españoles. Con desarrollos estatutarios de este tipo, el tripartito catalán desprestigia la autonomía catalana y pone a los catalanes en una senda política gravemente equivocada.

El puzle navarro
POR CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 21 Marzo 2007

La propuesta que ha hecho Miguel Sanz al PSOE a los dos días de la manifestación es propia de quien se sabe perdedor o, al menos, de quien actúa como tal. Si el presidente navarro creyera realmente que el clamor de banderas españolas puede llevarle de nuevo a la mayoría absoluta, no le habría hecho al PSOE esa «generosa» oferta. El hecho de proponerle un reparto de poder desde el poder es, cuando menos, ingenuo. Porque si el motivo de la oferta fuera blindar el actual estatus de Navarra, habría que calificarlo de innecesario.

Por una vez, José Blanco no ha tenido que abandonar la lógica al criticar a un contrario. Aún más: se ha quedado corto. Podría haber interpelado a Miguel Sanz en términos más duros. Si este supone una buena fe en el PSOE en relación con el futuro de Navarra, ¿por qué organizó la manifestación del sábado?

Como observador madrileño tengo la impresión de que el problema que revelan las declaraciones de Miguel Sanz no procede «únicamente» de su inseguridad preelectoral, sino de algo más profundo. A mi entender, de la ingenuidad con la que contempla el proyecto estatal del Partido Socialista y en el que Navarra, aunque importante, no pasa de ser una pieza. Como si Sanz se lo creyera a medias. Como si pensara que Zapatero es capaz de cambiar el plato de lentejas de Navarra por su participación hegemónica en el diseño y la gobernación «del Norte».

Curiosamente, esta incapacidad para entender la estrategia socialista, esta incredulidad, si se quiere, está suponiendo grandes costes a más de un partido y más de un político. El PP y Rajoy han perdido un tiempo precioso que ahora tratan de recuperar; a CiU le ha supuesto un enorme descalabro. Ahora podría sucederle algo parecido a la derecha Navarra. Incluso ¿por qué dar la impresión de ser tan orgánicamente «popular» y por qué tan de derechas? ¿Por qué no llevar la distensión a lo ideológico y partidario? Así que Juan Ignacio del Burgo le ha planteado a la dirección del PP la autocrítica en punto a la guerra de Irak. El debate que más podría gustarle a ZP.

Ofensiva de los padres católicos contra la Educación ciudadana
 La Razón 21 Marzo 2007

Madrid- Los padres católicos se oponen a que sus hijos estudien el próximo curso (en las comunidades gobernadas por el PSOE , que son las que ya han fijado esta asignatura el próximo ejercicio escolar), Educación para la Ciudadanía. Aragón ha sido la segunda región en la que unos padres han presentado una «demanda» de objeción de conciencia. La primera fue Castilla La-Mancha. Mientras, la Concapa (padres católicos) emite un comunicado en el que se recomienda una oposición generalizada de todos aquellos que crean que se va a dar una segunda formación moral.

Según dice el comunicado, la Conferencia Episcopal Española advierte que «la Educación para la Ciudadanía que plantea la LOE violenta la voluntad de los padres, obligando a recibir otra formación de la conciencia moral», además de señalar que «es inaceptable en la forma y el fondo y que sus contenidos constituyen una lesión grave del derecho de los padres a determinar la educación moral que desean para sus hijos».

La Concapa señala también a los centros católicos y advierte de lo incomprensible que, a su juicio, sería admitir esta asignatura en su programa: «Los centros católicos de enseñanza, si admiten en su programación los contenidos previstos en los reales decretos, entrarán en contradicción con su carácter propio», puntualizan.

«Neutralidad ideológica»
Los colegios públicos no quedan fuera de la petición generalizada que hacen los padres católicos de no aplicar en sus centros los contenidos de la asignatura. «Los centros estatales, al tener que impartir esta asignatura, perderán su obligada neutralidad ideológica e impondrán a los alumnos una formación moral no libremente elegida por sus padres o, incluso, expresamente contradictoria con su voluntad».

El comunicado, por último, hace un repaso de la fuerte oposición que ha tenido esta materia, «más de tres millones», recuerdan, y adjunta un argumentario en el que expone todas las razones para solicitar la objeción.

Según la Concapa, «buena parte de sus contenidos no respetan la libertad religiosa e ideológica amparadas en el artículos 16 de la Constitución». El comunicado hace una relación, punto por punto, de todas las razones que apoyan su petición de rebelión educativa . Creen que «las materias aludidas no son neutrales y únicamente buscan la ideologización del alumnado».

Explican también que hay un «renuncia a la identidad de la persona –varón o mujer– determinada por su sexo, suplantándola por el género, hasta el punto que constituye uno de los criterios con los que se evaluará el alumnado y, en definitiva, a su conciencia moral».

Denuncia también el argumentario de la Concapa que «a la vista de lo que hoy sucede en la vida pública española, nos resulta de todo punto incomprensible que no exista en todas estas materias una sola referencia al valor de la honradez, la honestidad, la verdad y la sinceridad en el ejercicio de las funciones públicas». Conceptos como familia quedan asociados a lo que dice la normativa vigente, algo inaceptable para los padres.

España
Cuestación para colocar placas por las víctimas
 La Razón 21 Marzo 2007

La Fundación DENAES para la Defensa de la Nación Española ha puesto en marcha una iniciativa con la que pretende instalar placas o monolitos en recuerdo a las víctimas en aquellos lugares de Madrid donde el etarra José Ignacio de Juana Chaos cometió sus crímenes. Para ello ha abierto una cuenta de suscripción popular (BBVA 0182 2355 25 0201512820) con la que pretende «dejar constancia» a las generaciones futuras de que la sociedad española «se rebeló frente a la injusticia» que supuso la excarcelación del etarra, y del «compromiso del pueblo ante la memoria y la dignidad de las víctimas del terrorismo, que son la encarnación, con su sufrimiento, de una nación que no está dispuesta a rendirse», informa Ep. Con su propuesta, la fundación pretende «reparar la injusticia» con las víctimas «cometida por el Gobierno» y dar carácter permanente a los homenajes espontáneos de los españoles.

INTENTO DE CRIMINALIZACIÓN
La Mañana de Jiménez Losantos califica de “montaje por encargo” el reportaje de Interviú
Nuestros lectores han enviado cerca de 4.000 mensajes desde el formulario habilitado en el artículo que publicaba ayer Yolanda Morín en lo que ha representado una inmensa ola de solidaridad de nuestros lectores ante una injusticia manifiesta
Minuto Digital 21 Marzo 2007

Continúan las reacciones al libelo publicado por Interviú bajo el título “La conexión ultra de la AVT”. En dicho reportaje se arremetía contra Alcaraz, Peones Negros y especialmente contra este periódico y la Plataforma España y Libertad, con la disculpa de supuestas vinculaciones con la extrema derecha de dichos movimientos cívicos, fundamentadas en peregrinas conexiones, como por ejemplo el hecho de que el marido de Yolanda Morín perteneció tiempo atrás a la Falange y la manipulación fuera de contexto de diverso material fotográfico en una burda asociación de ideas.

Tenemos que agradecer las numerosas muestras de afecto que han llegado hasta nuestra redacción desde movimientos cívicos y partidos políticos entre los que se encuentran destacados miembros del Partido Popular que apuntan una maniobra de la izquierda que dará, precisamente, el resultado contrario al buscado.

Nuestros lectores han enviado cerca de 4.000 mensajes desde el formulario habilitado en el artículo que publicaba ayer Yolanda Morín en lo que ha representado una inmensa ola de solidaridad de nuestros lectores ante una injusticia manifiesta como la vivida en los últimos días.

Desde Intereconomía, el director de ‘A Fondo’, Enrique de Diego también nos mostró su solidaridad.

Por su parte los tertulianos de Jiménez Losantos en el programa radiofónico de la COPE, La Mañana, calificaban ayer el reportaje de “articulo claramente denigratorio hecho por encargo, sin apenas elementos, pero sacando una serie de fotos dando a entender algo que no se demuestra”. Por cierto, algunas de ellas publicadas por Minuto Digital, pero sacadas de contexto malintencionadamente.

“Maniobra sucia, con la clara intención de denigrar a José Alcaraz, pretextando no se sabe qué vínculos con la extrema derecha”, afirmaba Girauta.

Jiménez Losantos resumía el valor del reportaje de Interviú: “Calumnia que algo queda. Son campañas de desprestigio personal como todas las que hicieron en tiempos del GAL”.

Los socialistas tumban otra iniciativa del PP para perseguir a Batasuna
G. LÓPEZ ALBA ABC 21 Marzo 2007

MADRID. Con el hemiciclo más vacío que lleno -apenas la séptima parte de los diputados- y el banco azul del Gobierno tan desierto como vacíos los asientos de «la trinidad popular» -Mariano Rajoy, Ángel Acebes y Eduardo Zaplana-, debatió ayer el Pleno del Congreso una nueva iniciativa del PP para intentar asegurar que los proetarras de Batasuna no podrán presentarse a las elecciones municipales.

Hasta el presidente de la Cámara, Manuel Marín, que sólo cede su sitial de presidente cuando ve apacibles las aguas del proceloso mar parlamentario, dejó la dirección del debate en manos de la vicepresidenta primera, Carme Chacón, que no precisó de ningún ejercicio de autoridad.

Todo indica que unos y otros interpretaron de antemano este debate como un frío aperitivo del nuevo «choque de trenes» que hoy protagonizarán, en otro «miércoles popular», Rajoy frente a Zapatero y Acebes y Zaplana frente a Fernández de la Vega -que ha vuelto a la diana del PP tras «ceder» su protagonismo al nuevo ministro de Justicia en sus primeras semanas-.
La proposición no de ley del PP pretendía que el Congreso instase al Gobierno «a dar instrucciones al Fiscal General del Estado para que persiga todas las actuaciones públicas y convocatorias de los miembros y dirigentes de la ilegalizada Batasuna con el objeto de cumplir y hacer cumplir la Ley Orgánica de Partidos Políticos y la sentencia del Tribunal Supremo por la que se ilegaliza a Batasuna».

El resultado de la votación -a la que se incorporaron Acebes y Zaplana, mientras que Rajoy y el Gobierno en pleno siguieron de «novillos»- fue idéntico al obtenido por iniciativas similares del PP. Todos en contra. Por no haber novedades ni siquiera se despistó una abstención.

De nuevo, entre ETA y el 11-M
Defendió la propuesta María Eugenia Martín Mendizábal, diputada por Álava, de la que fue gobernadora civil, y que acusó al Gobierno de «no hacer nada» mientras que Batasuna actúa «en fraude de ley» como si fuera legal, para concluir que «ETA/Batasuna es lo que era, lo que ha cambiado es el PSOE». Agregó que, para su partido, si Batasuna logra volver a las instituciones se habrá consumado «un desprecio y una ofensa a los concejales vascos y navarros», y también al conjunto de los españoles, «que volverán a financiar con su dinero a una organización terrorista». Y lo que sería peor, según dijo: «Se estaría educando en que se pueden conseguir objetivos por la fuerza y el chantaje».

Para cuando llegó el turno de rechazo del portavoz socialista, el abulense Pedro Muñoz, que lo es también de su grupo en la Comisión de Justicia, y que no dejó pasar la oportunidad de «responder» con el juicio del 11-M a lo que llamó la «dosis semanal de crispación», el resto ya había caído en granizada sobre la popular Martín Mendizábal. Con distintos giros, y por orden de intervención, Lasagabaster (EA), Rodríguez (BNG), Llamazares (IU), Esteban (PNV) y Oliva (ERC) acusaron a los populares de haberse convertido en «los propagandistas de Batasuna y De Juana».

A falta de Luis Mardones (Coalición Canaria), fue el convergente catalán Josep Maldonado, que es administrador de fincas, quien, aunque también atribuyó mayor porcentaje al PP, repartió la «cuota de responsabilidad» entre populares y socialistas, a los que amonestó porque «este debate divide» y «en España hay muchas cosas que hacer».

Los perjuicios del nacionalismo educativo
ELENA CARRERAS ABC 21 Marzo 2007

El escritor y periodista Xavier Pericay presentó ayer en Barcelona su libro «Progresa adecuadamente. Educación y lengua en la Cataluña del siglo XXI» (Tentadero) donde, a través de artículos publicados en ABC, advierte de los efectos nocivos del nacionalismo en la enseñanza. En el acto intervino el escritor Valentí Puig.

El Parlamento Europeo no tramita una interpelación escrita en catalán
ABC 21 Marzo 2007

BRUSELAS. La administración del Parlamento Europeo ha rechazado tramitar las preguntas a la Comisión y al Consejo de la Unión Europea escritas en catalán que habían suscrito eurodiputados del PSOE, CiU, ICV y ERC para reclamar el derecho a emplear esta lengua en próximas interpelaciones escritas.

El eurodiputado de ICV y promotor de la iniciativa Raúl Romeva, explicó ayer que el departamento encargado de gestionar las interpelaciones le informó ayer de que había «problemas» con estas preguntas, pues el sistema de tramitación está informatizado y sólo acepta el uso de las lenguas oficiales del Parlamento, informa Efe. Además de Romeva, las interpelaciones llevaban la firma de los eurodiputados socialistas Josep Borrell, Raimon Obiols, María Badia, Teresa Riera e Inés Ayala, el de CiU, Ignasi Guardans, el de ERC, Bernat Joan y del francés del grupo Los Verdes Gerard Onesta.

Romeva abogó ayer por pasar al «plan B» y propuso para ello volver a enviar las preguntas en catalán, pero no como interpelaciones, sino como si fueran cartas de ciudadanos de a pie, acogiéndose al reciente acuerdo entre España y las instituciones de la UE que permiten el uso de las lenguas cooficiales del Estado en estas comunicaciones. En paralelo, propuso escribir una nueva carta al presidente del Parlamento Europeo, el democristiano alemán Hans-Gert Pöttering, para pedirle que encuentre una solución.

Por último, apostó por volver a registrar las interpelaciones en catalán, pero acompañándolas de copias traducidas a una lengua reconocida como oficial por la Unión Europea, de forma que la Comisión y el Consejo de la UE deban responderlas «aunque no sea en catalán».

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