AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 28 Marzo   2007

Donde Macondo es Makondo
POR ANTONIO BURGOS ABC 28 Marzo 2007

ES muy saludable que haya congresos de la lengua española. No todos van a ser de protésicos dentales o de administradores de fincas. ¿Pero por qué se los llevan siempre a la América hispana? Antes en Zacatecas, ahora en Cartagena de Indias. A naciones que tienen a gala hablar la lengua española con una sonoridad y riqueza de vocabulario que a los andaluces, por cercanas, nos parecen lo que son: como de la familia. Está García Márquez en Cartagena de Indias con su traje blanco de hilo, que más que al homenaje por «Cien años de soledad» parece que va para ver torear esta tarde a Manolete. Y está en Cartagena de Indias un Rey a quien al otro lado de su mar del «Juan Sebastián Elcano» se le pone perfil borbónico de los duros antiguos, de pelucón de oro: «Hispaniarum et Indiarum Rex». Y están en Cartagena de Indias las garitas de los baluartes, símbolos de piedra de la pujanza y resistencia del español hablado en San Juan de Puerto Rico, en Veracruz, en La Habana, en Santiago, en Cádiz... o en Barcelona, Bilbao o La Coruña. Los congresos de la Lengua Española son como esas garitas de baluarte. Un idioma universal, el tercero del mundo tras el chino y el inglés, que, como esos baluartes resiste todos los temporales y se asolera con los años.

Alertaban hace unos años los filólogos sobre el peligro de fragmentación lingüística del español: que nuestra lengua estuviera a la misma altura de desintegración que el latín cuando dio origen a las lenguas románicas. El baluarte de los congresos se levanta para combatir ese peligro de fragmentación y proclama la unidad de la lengua con gramáticas y diccionarios. De modo que no se corra el peligro de que un cartagenero de España como Pérez Reverte u Ortega Cano llegue a no entender el español que habla un cartagenero de Colombia.

Pero ahí no está el peligro. En mal sitio ponen las eras de los congresos. Los celebran donde el castellano no sufre la menor persecución ni está amenazado por otras lenguas peninsulares usadas como armas de destrucción masiva por los dictadores del separatismo. En Colombia nadie es perseguido social y políticamente por expresarse en español. En España, en la vieja península ibérica de las Glosas Emilianenses, es donde corre peligro la lengua castellana. No riesgo de futura fragmentación lingüística, sino peligro actual de persecución. Para dar moral a los hispanoparlantes, estos congresos se deberían celebrar en las regiones de España donde hay que ser un héroe civil para expresarse en castellano. Menos Zacatecas y menos Cartagena de Indias, que donde hay que defender el derecho y la libertad de hablar y escribir en lengua castellana es en Cataluña, en las Vascongadas, en Galicia. Ahí es donde hay que defender al castellano.

En Cartagena de Indias, oh maravilla, no multan a ningún comerciante porque en la muestra de su establecimiento ponga «Panadería», con todas sus letras, en la hermosa lengua española. En Cartagena de Indias, oh maravilla, los padres pueden libremente enviar a sus hijos a unas escuelas públicas donde el Estado les garantiza la enseñanza en lengua castellana. En Cartegena de Indias, oh maravilla, los aspirantes a funcionarios pueden firmar las oposiciones con el solo dominio de la común lengua española. En Cartagena de Indias, oh maravilla, no están los periódicos ni los telediarios llenos de extraños topónimos españoles escritos en otras lenguas que no sean la castellana. En Cartagena de Indias, oh maravilla, no le llaman a nadie «españolista de mierda» por hablar y escribir en castellano. En Cartagena de Indias, oh maravilla, no dicen Lleida, Hondarribia o A Coruña, sino Lérida, Fuenterrabía y La Coruña. Cartagena de Indias, oh maravilla, es aún Cartagena y no Kartajena. Cómo será la cosa de privilegiada, que Macondo sigue siendo Macondo y no Makondo. Y son cartageneros, sin gentilicios rechinantes en castellano, como kartagenarras. Así que no sé qué falta hace proclamar la unidad y gloria de la lengua española precisamente en Cartagena de Indias. Aquí los querría yo ver. García Márquez mismo, en Cataluña, sería un «españolista de mierda». Y en Vascongadas, ni te cuento: allí habría escrito su novela sobre «Makondo».

La conquista del euskera
Manuel Montero Fundación para la Libertad  28 Marzo 2007

Hay una última definición de qué es "empleo normal" del euskera: "y, b) las comunicaciones escritas se redactarán en euskera y castellano salvo que emisor y receptor opten por el euskera". No podrían cartearse sólo en castellano, aunque ambos desconociesen el euskera; sería normalizar el castellano, y no se trata de eso. Ni de simplificar estas cosas delicadas, pues Dios escribe derecho con reglones torcidos. Si Jaungoikoa al descender a la Tierra eligiera Euskal Herria para desvelarse a la Humanidad tendría que hablar bilingüe o sólo en euskera. De lo contrario, el Gobierno vasco le devolvería ipso facto a los cielos.

Imagínense que, por necesidades empresariales, afán de servicio, vocación masoca, altruismo o circunstancias de la vida alguien se ve abocado a realizar un contrato con el Gobierno y la Administración vascas. Deberá cumplir cuantas especificaciones se requieran, pero a la persona contratante, vasco o vasca o no vasco o no vasca, avezada en lidiar con administraciones y trabajos espinosos, tales exigencias no le arredran. Sabe que así debe ser para que las cosas funcionen.

Pero en la convocatoria encontrará una cuestión a la que quizás no esté habituada. Se le advierte de que "este contrato está sujeto al régimen de doble oficialidad lingüística establecido por el Estatuto de Autonomía del País Vasco y desarrollado por la Ley de Normalización de Uso del Euskera y por la normativa que la desarrolla". Acaso el contratante quiera leer tales disposiciones para saber sus compromisos. No hace falta, pues la Administración, diligente, detalla qué significa esto. El texto, repetido por el Boletín Oficial del País Vasco concurso tras concurso, constituye la más hermosa pieza concebida por la Administración vasca, un orgullo para nuestra generación. Claridad, racionalidad y defensa de derechos singularizan a este monumento jurídico-administrativo.

"El uso de ambas lenguas oficiales constituye una condición de ejecución del contrato". El "ambas" hubiera exigido nombrarlas antes, pero del contexto se deduce que son el euskera y el castellano, aunque de momento no se mencionan. Según la literalidad, hay que usar ambas lenguas, no una u otra, sino las dos. No es cuestión baladí, pues si se mete la pata pueden caer todas: "De su incumplimiento [de no usar ambas lenguas] se derivan las consecuencias previstas con carácter general para el incumplimiento de cualquiera de las cláusulas de este contrato". Cautela. Sólo puede saltarse la obligación bilingüe si figura en el contrato que son imprescindibles "otra u otras lenguas".

"La lengua utilizada en la comunicación, tanto oral como escrita, entre la empresa encargada de la ejecución y los usuarios o personas con las que haya de relacionarse en ejecución del contrato será aquella que elija el usuario o tercero, en cada caso". Es decir, si un "usuario o tercero" contacta con la empresa contratante, elige castellano o euskera, pues se defienden los derechos lingüísticos de cada quisque. ¿Y si, despistado, el usuario o tercero no ejerce su opción? En tal aciago caso, "la empresa encargada de la adjudicación" se le dirigirá siempre en las dos lenguas oficiales, "incluyendo las facturas y otros documentos de tráfico". El tercero o usuario, si anda listo, puede librarse de que le hablen en dos idiomas a la vez, un agobio, pues todo es "sin perjuicio de que en cualquier momento el ciudadano pueda ejercer su derecho a la opción de lengua y pueda demandar el uso de una sola de las lenguas oficiales". Que la empresa contratante esté avizor a la que salte, dadas las veleidades ciudadanas. De paso: ¿se imaginan la bronca que se montaría si el usuario exigiese a la empresa en cuestión que le dirigiese la documentación sólo en castellano, opción que prevé la disposición?

El asunto se complica al subir en la escala. Felizmente, está todo previsto. "En las relaciones con la Administración contratante derivadas del contrato se empleará normalmente el euskera". No se preocupe si esto suena ambiguo. Todo está bien atado. "A efectos de la ejecución del contrato, se entiende por emplear "normalmente el euskera" lo siguiente: "a) en las comunicaciones verbales, el personal con conocimiento de euskera que en funciones de ejecución del contrato se dirija a la Administración contratante se expresará inicialmente en esta lengua". Esta es la clave. Hay que llamar por teléfono o quedar a pie de obra y exclamar "Egunon, ni Mikel naiz" y se cumple la ley, iniciado el contacto en euskera. Aunque todo indica que esta ingeniosa previsión quiere decir lo siguiente: conviene que la Empresa contratante empiece en euskera; si la otra parte contesta en el mismo idioma, en él se sigue; si en castellano, a erderaz tocan. Realista y comprensiva con los administradores, menos flexible con los administrados, la norma busca el adelanto lingüístico.

A lo mejor la Administración se dirige en castellano a la Empresa. Calma, no pasa nada, para eso los del Gobierno son los jefes. ¿Qué sucede sin embargo si el funcionario le habla en euskera? Cuidado, ahí sí. "Si la Administración contratante se dirige en euskera a personal adscrito a la ejecución del contrato que no tenga conocimientos suficientes de esta lengua, la empresa encargada de la ejecución habrá de facilitar inmediatamente los medios o personal con capacitación lingüística en euskera necesarios para que la relación con la Administración derivada de la ejecución del contrato pueda desarrollarse en euskera". Está claro. La norma protege los derechos lingüísticos de los funcionarios de la Administración contratante y fuerza por la vía urgente a que las empresas contratantes contraten euskaldunes para hablar con los funcionarios de la Administración contratante que saben euskera. Como debe ser.

Hay una última definición de qué es "empleo normal" del euskera: "y, b) las comunicaciones escritas se redactarán en euskera y castellano salvo que emisor y receptor opten por el euskera". No podrían cartearse sólo en castellano, aunque ambos desconociesen el euskera; sería normalizar el castellano, y no se trata de eso. Ni de simplificar estas cosas delicadas, pues Dios escribe derecho con reglones torcidos. Si Jaungoikoa al descender a la Tierra eligiera Euskal Herria para desvelarse a la Humanidad tendría que hablar bilingüe o sólo en euskera. De lo contrario, el Gobierno vasco le devolvería ipso facto a los cielos.

Tan bellas previsiones facilitan las relaciones entre la Administración y la ciudadanía, normalizan la lengua y adornan la vida pública. Aceleran el progreso de este Pueblo con identidad.
(Manuel Montero es catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad del País Vasco)

¡Todos al paredón!
LÍNEA EDITORIAL minutodigital 28 Marzo 2007

Hemos pasado de la acusación del deseo de volver a un clima guerracivilista, al anhelo de fusilar a dos o tres de “derechas” cada mañana pasando por el cobarde gesto de la patada en los testículos a quien no piense como quienes gobiernan o desgobiernan nuestra nación.

La partida se jugará en Navarra. Es posible que, al estilo de lo sucedido en Galicia, UPN consiga una amplia mayoría pero no lo suficientemente fuerte para gobernar en solitario. Si esto es así, Nafarroa Bai, con el subterfugio de empadronar “abertzales” en la zona norte de Navarra, se encontraría en las manos la capacidad de decisión, apoyada por el PSN
A la “insigne” Almudena Grandes se le ha quedado estrecho el cordón sanitario del que hablaba el “intelectual” Federico Luppi y ha decidido reivindicar antiguas actuaciones de algún anciano doctor “honoris causa” como solución a la actual situación de crispación permanente que padecemos. Dos Españas enfrentadas con el agravante de que la mayoría del pueblo español no sabe a ciencia cierta en qué equipo se encuentra jugando.

Porque el problema no se circunscribe a dos grandes bloques de izquierdas o derechas, del PSOE o del PP, sino a las dos Españas que recitó Machado, con el corazón helado la una y quizás sin corazón la otra. Nos negamos a creer que todos los votantes del PSOE estén de acuerdo con las actuaciones de algunos de sus dirigentes del mismo modo que nos cuesta asimilar que los votantes del PP sigan como un solo hombre todas las decisiones que emanan de Génova 13 o de algunos de sus barones autonómicos. El problema es que media España ataca sin piedad a la otra media que, de momento, no puede hacer más que defenderse como gato panza arriba.

Cuando, utilizando la legislación que la Constitución de 1978 nos ha dado, se intenta que el Estado de Derecho no se desmorone a causa de las veleidades políticas de un Ministerio Fiscal al servicio de los intereses del terrorista Otegui, y se reciben las acusaciones de querer una guerra civil y el deseo de que cada día dos o tres de esos defensores de la ley visiten un frío paredón, algo muy grave está pasando. Cuando como defensa de esos lícitos e ilícitos intereses se arrojan continuamente “falangistas” a la cara entre los “hunos” y los “hotros” es, o bien porque estamos alejados de la realidad, o bien porque no queremos afrontarla. Quedan dos meses escasos para que el panorama político se enturbie aún más y comiencen a surgir voces discordantes sobre qué remedio tomar.

La partida se jugará en Navarra. Es posible que, al estilo de lo sucedido en Galicia, UPN consiga una amplia mayoría pero no lo suficientemente fuerte para gobernar en solitario. Si esto es así, Nafarroa Bai, con el subterfugio de empadronar “abertzales” en la zona norte de Navarra, se encontraría en las manos la capacidad de decisión, apoyada por el PSN, aún contando con un exiguo número de diputados regionales. Tendríamos abierta la entrada de Navarra en el País Vasco como parece ser ha pactado cierto individuo con el mundo de la extorsión y de las pistolas. Y tendríamos de nuevo la incongruencia de que la democracia no es el Gobierno de la mayoría (UPN) sino de la minoría (Nafarroa Bai). Porque la mayoría debe ser vista en positivo (mayor número de votos que quiere el Gobierno de UPN) y no en negativo (mayor número de votos que no la quiere). Mientras no solucionemos este “pequeño” matiz seremos esclavos de la peor de las dictaduras: la que imponen los que hacen del odio, de la prepotencia y de la revancha su bandera.

Disculpe las molestias, Don Arnaldo
Eduardo García serrano minutodigital  28 Marzo 2007

ETAsuna sabe que, en lo que un día fue España, la Justicia es una mascota del PSOE con la correa muy corta. ETAsuna sabe que ZP está podrido de miedo y mentiras. ETAsuna sabe que, en lo que un día fue España, la Justicia es, simplemente, el interés de los más fuertes.... y sabe que hoy los más fuertes son ellos. Por eso ZP y sus cómplices viven aterrorizados bajo la ley y las pistolas de ETA con el miedo perpétuo, como acaba de denunciar Batasuna, a que se hagan públicos los compromisos del Gobierno firmados con ETA, que no está dispuesta a regalarle a ZP el olvido.

ETAsuna sabe que hoy España no es más que una reliquia de una época que no volverá, que la Historia ha confiscado su herencia y que está condenada a extinguirse. ETAsuna sabe que está a punto de rasgarse el lazo bimilenario y que Vascongadas y Cataluña se separarán de España como de un país extraño, sin pena y con hielo en el corazón.

ETAsuna lo sabe y a ZP le da igual, por eso se apoya y se ampara políticamente en los separatistas aún siendo consciente de que el nacionalseparatismo es la perdición de España porque conduce a España directamente a la Edad Media.

Podrido de miedo, de mentiras y de inconfesables compromisos con ETAsuna, ZP y su mascota judicial, el fiscal general del PSOE, que no del Estado, nos han vuelto a someter a una verguenza amarga: la "parodia" real de Los Morancos sobre la comparecencia de Arnaldo Otegui en la Audiencia Nacional y su inmediata puesta en libertad sin cargos.

ZP le envía un avión privado para traerlo a Madrid en vez de mandarle a un sargento de la Guardia Cívil, de los de la época del Duque de Ahumada, que lo hubiese traído a patadas en los cojones por el arcén de la carretera de Burgos, para una comparecencia farse en la Audiencia Nacional en la que al juez sólo le faltó pedirle perdón a Otegui por las molestias causadas y darle un abrazo antes de que se le enfriara el marmitaco que los mismos cocineros vascos que se han ofrecido voluntarios para preparle la comida a De Juana le habían apañado para la cena, porque ya sabían todos ellos, excepto el pobre piloto que tuvo que ir a recoger a ese saco de mierda a Bilbao, que el fiscal general del PSOE, que no del Estado, iba a retirar las acusaciones de enaltecimiento del terrorismo que pesaban sobre Otegui.

No hay delito, pues, en la exaltación de la etarra Olaya Castresana ante las juventudes de Jarrai. No hay delito, está protegido por el Estado al que quiere destruir. Para él, y sólo para él, para ellos, y para nadie más, la libertad de expresión interpretada por Cándido Conde Pumpido cobija ampara, pues no hay delito en la exaltación dialéctica del terrorismo, la antigua máxima del hampa político-criminal: inicia jóvenes a tus asesinos antes de que se les desarrolle una conciencia. Inícialos jóvenes y serán letales.

Batasuna bis, por si cuela
EDITORIAL Libertad Digital 28 Marzo 2007

Una de las estrategias clásicas del conglomerado proetarra es no darse nunca por vencido. Si se les mete algo en la cabeza insisten e insisten hasta que se les para los pies o se salen con la suya. Así, por ejemplo, cuando Batasuna fue ilegalizado, la unión de los dos grandes partidos nacionales bajo el paraguas del Pacto Antiterrorista hizo imposible al brazo político de la banda levantar cabeza durante años. Sin embargo, y contra todo pronóstico, el cambio de política antiterrorista por parte del gabinete Zapatero les ha insuflado renovados ánimos. De ahí que ahora vuelvan por donde solían con la esperanza bien fundada en que, esta vez sí, Batasuna regrese a las urnas por la puerta grande.

Lo intentaron en las elecciones autonómicas de 2005 y consiguieron lo principal a través de PCTV, un partido pantalla que les ha permitido ocupar un buen puñado de escaños en el parlamento de Vitoria. Los líderes de Batasuna son, a pesar de todo, asaz testarudos y se han empeñado en volver a la legalidad a cualquier precio. Si no es en esta coordenada es imposible entender la inscripción de Abertzale Sozialisten Batasuna (ASB) en el Ministerio del Interior con la esperanza de ser aprobada la solicitud y participar en las municipales de mayo como cualquier otro partido.

Esta treta es un órdago al Estado de Derecho idéntico al que los batasunos echaron hace exactamente dos años con la inscripción de Herritarren Zerrenda, una formación ilegalizada por el Tribunal Supremo al considerar éste que se trataba de Batasuna enmascarada tras otra siglas. No es casualidad que la que apadrinó a Herritaren Zerrenda en el registro, Marijé Fullaondo, sea la misma que ha solicitado la inscripción de ASB. Entonces se les paró la primera vez pero se les dejó pasar –vía Conde Pumpido– la segunda con el Partido Comunista de las Tierras Vascas capitaneado por las nekanes. Es más que probable que nos encontremos ante una situación parecida y que, visto el Gobierno que tenemos, sucedan dos cosas. O se frena a ASB ahora y se permite algo parecido dentro de un mes o, directamente y sin complejos, se acepta el envite proetarra formalizando la inscripción del nuevo partido en el registro de Interior.

Ambas opciones son malas por razones más que obvias. Si los proetarras doblegan una vez más al Estado violentando la letra y el espíritu de la Ley, nada impide pensar que en un futuro muy próximo sea la propia Batasuna la que vuelva triunfante a pasear sus banderas. El Gobierno debería tener en cuenta que, si cede por segunda vez, le será prácticamente imposible enderezar el rumbo en el futuro. Aunque, y con la perspectiva que ofrecen los tres años de desgobierno de Zapatero en esta materia, quizá al Ejecutivo no le quede otra que pasar por el aro del mismo modo que lo lleva haciendo desde que comenzó las negociaciones con ETA. Los etarras y sus acólitos se han encontrado con el presidente más entreguista de la historia y, lógicamente, no es probable que dejen pasar la ocasión de hacerle comulgar con ruedas de molino. Lo vienen haciendo desde hace más de dos años sin ruborizarse y con dos muertos de por medio, por lo que nada les hace pensar que esta vez será diferente, es decir, que esta vez a lo peor cuela.

La pareja
POR CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 28 Marzo 2007

Bermejo y Conde Pumpido eran los políticos ideales para un presidente que tiene como estrategia la destrucción de la derecha y la normalización de la izquierda abertzale. Para tal fin, Zapatero no sólo necesitaba profesionales del Derecho, sino también de la propaganda. Y los ha encontrado. Se arremangan, se fajan, pelean. El fiscal general no sólo salva a Otegi de la Audiencia Nacional, sino que juzga y descalifica al Tribunal; no sólo aguanta las peticiones de dimisión del PP y de la AVT, sino que se revuelve contra ellas. Es un bragado Pumpido. ¿Y qué hace el de Arenas de San Pedro? Acude al auxilio del compañero. De funcionario a funcionario.

La izquierda abertzale está eufórica. Barre. El lendakari se enfrenta al Tribunal Superior vasco. Se entrevistará todas las veces que le pete con Batasuna «o como se llame» esta. La agresión a Antonio Aguirre del Foro de Ermua a las puertas del Tribunal, a la vista de la Ertzantza es la demostración más palmaria de la situación. El Estado está de rodillas. La subversión está en pie.

Falangista el que se levante. Según el fiscal general, el tibio Rajoy y el indeciso Acebes manejan comandos de extrema derecha. «Ya tuvimos que luchar en la guerra civil contra sus padres», dice el de Arenas de San Pedro, que fue zona indefinida, de constantes cambios de bando, propicia para emboscados y prófugos. Si no le habrán contado historias azules al fiscal de Arenas.

Se equivocan quienes hablan de crispación. Ese es un estadio superado. Estamos ya en la de confrontación. En el cuerpo a cuerpo. Una situación para la que no valía López Aguilar, que tuvo la debilidad de hacer con el PP una Ley de Partidos precisamente cuando había que enterrar a uno y legalizar a otro. Pumpido necesitaba un compañero más duro para la guerra que exige el proceso de «paz». Se necesitaba un ministro de Justicia tan osado que fuera capaz de decir que ese proceso puede estar parado pero no muerto. Porque lo que verdaderamente piensan Bermejo y Conde Pumpido es que hay que llegar como sea al entendimiento con Batasuna. Aunque sea de forma tramposa con candidaturas electorales.

La coz
POR IGNACIO CAMACHO ABC 28 Marzo 2007

HAY una España que va por la calle cubriéndose con la mano los genitales para que no le den una patada. Hay otra España matona y rampante, crecida y sectaria, que no sólo anda por ahí repartiendo salvajes coces de arrogancia sino que encima pretende culpabilizar a los agredidos. Hay una España acosada y empequeñecida, hostigada en su pacífico deseo de concordia, arrinconada por camadas de facinerosos que amparan su bravuconería pendenciera en la coartada fascista de la provocación. Y hay una España ventajista y acomodaticia, desaprensiva y pancista, que se acolcha en su egoísmo y mira para otro lado cuando suenan los chasquidos de los cristales rotos de la libertad.

En esa impunidad del egoísmo colectivo y de la pasividad política se amparan los energúmenos que patean los testículos del discrepante en las narices de un pelotón de guardias quietos como estatuas de ignominia. Y los reventadores de conferencias, y los alborotadores callejeros, y los aprendices de terroristas, y los niñatos que pasan del botellón a la algarada antisistema. Y los escamots que sitian a los candidatos democráticos, y los cobardes que piden desde la multitud una bomba para quienes denuncian su aislamiento social. Esa pandemia de violencia rabiosa, de encono antagonista, de inquina irracional, ha brotado de un virus de disculpa, de un cultivo ideológico de superioridad ética, de un clima de odiosa permisividad penal y de siniestra intimidación política que convierte en provocadores a las víctimas y criminaliza a los disidentes como saboteadores de la convivencia.

Son los líderes de beatífica sonrisa e impecable cuello blanco quienes sueltan a los perros de la jauría que amenaza, lincha y arremete. Los apóstoles del relativismo, los farisaicos dirigentes que cavan con frases cinceladas en rencor las fosas donde yace el consenso y crecen las serpientes de la intolerancia. Los cínicos notarios del desencuentro civil que ya no observan siquiera la hipocresía de rasgarse las vestiduras ante el exceso de sus fuerzas de choque, sino que entonan salmodias exculpatorias y acusan a los agredidos de buscarse su propia ruina. Los falsarios que miden con doble rasero moral la desgracia de quienes sufren el abuso de un poder que los excluye hasta el desamparo.

Hay una España rumiando en silencio el fracaso de un proyecto de convivencia, la fractura de un pacto de entendimiento, el quebranto de una esperanza cívica, sin el consuelo de que al menos quede patente su inocencia. Una España zarandeada entre empujones, gritos y coces, que a duras penas pone la otra mejilla para que escupan sobre ella imprecaciones de sabotaje social. Una España humillada, insultada y maltrecha a la que encima le dan, de vez en cuando, una españolísima, bárbara, goyesca, brutal, ruda, dolorosa, atávica patada en los mismísimos cojones del alma.

La entrepierna de Aguirre
POR M. MARTÍN FERRAND ABC 28 Marzo 2007

LA excitación callejera que ha impulsado la acción política de José Luis Rodríguez Zapatero -solo o en compañía de otros- ha derivado en una España vocinglera; algo que entronca con las más viejas tradiciones patrias, pero que ya parecía superado como mejor fruto de la Constitución del 78. El problema es ahora que, despertado el guerracivilismo estentóreo, algunos ya pasan de los gritos a los hechos. Que se lo pregunten a Antonio Aguirre, viejo militante del socialismo vasco, que acaba de experimentar ese tránsito de las amenazas a las agresiones en el punto anatómico en el que muchos tienen centrada su inteligencia; bastantes, su dignidad y algunos, sencillamente, sus genitales.

En su condición de vocal del Foro de Ermua, Aguirre fue agredido mientras en compañía de media docena de compañeros reclamaba la libertad que vienen demandando para el País Vasco. Algo tan legítimo como valeroso. Sus agresores actuaron impunemente mientras la Policía autonómica asistía impertérrita a tan lamentable espectáculo: un nuevo escalón en la espiral de ruptura que pretenden los nacionalistas, propician los Gobiernos -el autonómico y el nacional-, asume una mayoría ciudadana y sirve a los intereses de ETA y su brazo político. Para mayor alegoría, el tumulto, la presencia motora de Batasuna y la agresión se produjeron ante la sede del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco: uno de los diecisiete «supremos» alumbrados por el Título VIII para darle cercanía y quitarle certeza a la Justicia.

Además del paso cualitativo que significa la agresión a Aguirre -actualmente expedientado por su partido, el PSE-, es significativo el grito simultáneo que proferían los energúmenos que acompañaban a su agresor: «¡hijos de puta, iros a España!». Lo de la maternidad mal atribuida entra de lleno, con conflicto o sin él, en la mala educación en la que cuaja, de viejo, nuestra convivencia. No es una prerrogativa independentista. Pero ese «iros a España» emitido en una calle de Bilbao resulta sintomático. No supone una marca territorial, que sería concordante con la saña separatista. Indica el desprecio, como cuando se manda a alguien a la mierda, hacia una Nación a la que, de momento, pertenecen y que, si en la locura de los tiempos, llegara a ser un Estado vecino, habría sido el germen y fundamento de un territorio inequívocamente español en sus esencias y en sus protagonismos históricos.

Mal síntoma supone la agresión que hoy ponderamos. Una democracia a palos es algo tan inconcebible que acredita a quien la luce y esgrime. La entrepierna de Aguirre merece una sentida inscripción. Algo así como «aquí culminó el despropósito de la política autonómica de Zapatero y murió la esperanza de salvar al enfermo vasco con cataplasmas de buen talante». Afortunadamente quedan vascos que, como Antonio Aguirre, no han perdido ni la memoria ni el oremus.

Terrorismo
La lección de Irlanda del Norte
José García Domínguez Libertad Digital 28 Marzo 2007

Sólo hay una lección que aprender del bien llamado – ése sí– proceso de paz de Irlanda del Norte: el que resiste gana. Sólo ésa. Todo lo demás es música celestial. Inglaterra ha sabido resistir; por tanto, ha ganado. Fin de la historia. Ponerse ahora a darle vueltas a la noria de las comparaciones sería ocioso, la más inútil de las pérdidas de tiempo. Pues nada cabe comparar. Los terroristas del IRA, simplemente, se han rendido. Y Tony Blair, el "gilipollas" de Tony –Bono dixit–, simplemente, no les ha concedido nada a cambio. Nada. Porque nada supone esa autonomía de la Señorita Pepys que va a regir en los seis condados, apenas un órgano administrativo local con competencias que no superarán las de Murcia o La Rioja en España. Como nada representa la excarcelación de los presos, ya que el Gobierno de Su Graciosa Majestad se ha reservado el derecho de volver a encerrarlos a todos en la trena si el IRA incumpliese las cláusulas de la capitulación.

El que resiste gana, eso es lo único a retener. Punto. Y es que un Estado que se respeta a sí mismo, cuando lo que tiene delante es una banda de pistoleros, siempre gana. Siempre. Puede que tarde veinte, treinta o cuarenta años, como en el caso del Ulster, pero, al final, gana. Y cuando gana, no cede nada. Ni tampoco antes. Porque si para ganar necesita disolver un gobierno regional una vez, lo disuelve una vez. Y si necesita disolverlo dos veces, dos veces lo disuelve. Y si tres, tres. Y si hace falta que sean cuatro las disoluciones, son cuatro; tal como ha ocurrido en Belfast. Y si un terrorista se declara en huelga de hambre, respeta su libre decisión de morir. Y si se declaran dos, dos serán los mártires de la causa. Y si tres, tres; igual que allí se hizo. Así, hasta que todos los demás terroristas comprendan lo único que han de comprender: que el que resiste gana.

Tres mil quinientos muertos puso Gerry Adams encima de la mesa antes de plegarse a firmar el Acuerdo del Viernes Santo. Tres mil quinientos. Pero quien tenía enfrente no era un feminista radical de los que invitan a la deserción en todas las batallas, sino un hombre de Estado. Un hombre que se respeta a sí mismo y que representa a un Estado que también se respeta a sí mismo. Un hombre que sabe lo único que hace falta saber: que el que resiste gana. Y ante eso, ninguna pandilla de criminales tiene nada, absolutamente nada que hacer, salvo rendirse. Ésa es la lección, la única, la que habríamos de aprender. Mas dispongámonos a escuchar la dulce música celestial que ya resuena desde todos los altavoces.

La foto de las Azores
POR SERAFÍN FANJUL ABC 28 Marzo 2007

DICE un proverbio egipcio, que traduzco libremente -aclaro para el puntilloso filólogo de guardia siempre al acecho- que «Hasta que no cae el toro, nadie se atreve a rematarlo». En estos instantes, el español medio con una vaga adscripción política asiste perplejo a la valerosa cacería que intentan urdir, enviscando perros y tocando fuerte el trombón, contra el anterior presidente del gobierno, varios personajes más conocidos por sus gestos histriónicos que por la eficiencia demostrada en el desempeño de sus funciones. Unos eluden dar la cara pero dirigen la operación y azuzan la jauría, otros que se pretenden mastines se quedan en gozquejos. Piden el procesamiento de José María Aznar en un país donde la igualdad ante la ley es una entelequia sometida a la arbitrariedad del gobierno actual (los recientes casos De Juana y Otegui nos han cubierto a todos de vergüenza e ignominia, no sólo a los fiscales y jueces, con su presidente Rodríguez capitaneando la facción), o en el que la seguridad jurídica depende igualmente del abuso oportunista de las instituciones por parte del poder político (detención ilegal de militantes del PP como secuela de la imaginaria agresión a Bono: no es el único ejemplo); mientras, juristas adictos y políticos conniventes solicitan sin tregua limitar la autonomía de los jueces y a lo que se ve, lo consiguen.

Obviamente, cualquier ex presidente puede ser encausado -alguno, incluso, debería serlo- si hay indicios de la comisión de delitos, pero en el caso de Aznar el motivo aducido es... la guerra de Iraq; es decir, una decisión de naturaleza política dentro de las funciones y atribuciones del cargo, y concretada en un mero apoyo moral a la intervención norteamericana. Es todo tan sabido que sonroja repetirlo, aún brevemente: el minúsculo contingente español llegó después de la guerra para contribuir a la pacificación, como los de otros treinta y cuatro países y con mandato de la ONU; la resolución 1546 del Consejo de Seguridad fue votada por el gobierno de Rodríguez; los soldados españoles no participaron en acciones ofensivas... A un ex presidente sin Gales ni Filesas, ni modo de exhumárselas, se le buscan las vueltas por una decisión política, salpimentando la ensalada con insultos a granel («Forajido», dijo el fino sucesor de Julio Anguita; «asesino» es el término usual de manifestantes más o menos subvencionados y entusiastas de cuanto tirano tercermundista pulula por el Globo).

Tres son los objetivos de tan burda maniobra: distraer la atención de nuestro principal problema del momento (la rendición ante la ETA) mediante una campaña de intoxicación en los medios de comunicación afines al gobierno, que son casi todos los de cobertura nacional (dicha sea sin perdón tan peligrosa palabra), llegándose a esperpentos como el de la ministra de Cultura que, interpelada por la bellotil pornografía anticristiana, sale por los Cerros del Kurdistán, contestando con Iraq y nada de lo que se le pregunta, ante todo la consigna; reducir el impacto electoral que entre los españoles están teniendo los besuqueos con los terroristas y sus voceros; y criminalizar personalmente y con mucho ruido -aunque sepan que en ningún caso se va a producir tal procesamiento- a José María Aznar para descalabrarle definitivamente, pues saben que sigue siendo la figura con más arrastre popular de su partido. Y que me perdonen Rajoy y otros postulantes, pero las cosas son como son. Algo perfectamente conocido por la pléyade intelectual que comanda el partido gobiernista.

En la guerra propiamente dicha y en la cruda pacificación -por cierto, los datos de las encuestas de opinión, en Iraq, que ofrece The Times difieren diametralmente de los que airean la TVE socialista y el grupo Prisa- se cometieron serios errores; el primero, americano, no haber realizado la invasión con el triple de hombres y medios a fin de sofocar desde los inicios los primeros brotes de terrorismo, sellando las fronteras para cortar la entrada de islamistas, secreto a voces que conocen todos los analistas y expertos militares; haber insistido tanto, pasando de lo cargante a lo cómico, en la frasecita «armas de destrucción masiva», cuya existencia fue segura durante mucho tiempo por la evidente razón de haberlas utilizado Saddam Husein contra la población iraquí; en el plano de la opinión pública de ámbito español, echamos de menos en 2003-2004 un despliegue informativo, sobrio y medido, pero esclarecedor para memorias febles de cuál fue la actuación del gobierno socialista en la guerra de 1991, cuando González fungía de portavoz y palmero del Pentágono (por ejemplo, en el caso del refugio subterráneo en que perecieron ochocientas personas, un «accidente», que diría Rodríguez), o cuando Benegas, a propósito del uso masivo de las bases de Rota y Morón para lanzar los bombardeos en alfombra de los B-52, sentenció: «El gobierno no es quién para informar de la utilización de las bases» (6 - 2 - 91). Con razón su epígono Rodríguez no acierta a distinguir o definir soberanía, nación («algo discutido y discutible») o patriotismo («hacer lo que la gente quiere»).

Falló la explicación a los españoles. Aunque Aznar lo hizo personalmente en varias ocasiones, asumiendo todo el peso de la responsabilidad, las gentes de su partido -no todos- andaban «disfrazados de noviembre para no infundir sospechas» (Gracias, Lorca), de perfil y con paso quedo. De hecho, fue la intervención de Aznar, la suya personal, la que salvó las elecciones de 25 de mayo de 2003, pero no era fácil convencer a una sociedad absorta en lo inmediato, inhibida de compromisos exteriores y para la cual las guerras se reducen a las maquinitas matamarcianos. Debieron decir con claridad las cosas (ventajas y riesgos, costes y objetivos) pero temieron hacerlo. Una sociedad en la que acababa de suprimirse el Servicio Militar -medida desacertada, a mi juicio, al menos en aquel momento: ¿quién se acuerda ya?-, con un obvio mensaje subliminal (la defensa nacional no es un asunto que os concierna, lo vamos a resolver con mercenarios), de repente se ve involucrada -o así lo percibió, aunque no lo estuviera en la práctica- en una guerra a cuatro mil kilómetros. Y con un sector numeroso de la población, siempre heroico, que no sólo teme sino que odia la mera posibilidad de desempeñar un papel de peso y primera línea en la esfera internacional. Les gusta encanallarse en el masoquismo, pero como eso es difícil de reconocer, ignoran sistemáticamente hechos bien visibles y así lo mismo se olvidan del 11 de setiembre en Nueva York o repiten como loros la fantástica cifra de 600.000 muertos en estos cuatro años, que silencian quienes son los culpables reales de las muchas víctimas producidas. Por consiguiente, los terroristas islámicos, sobre todo sunníes, autores de la inmensa mayoría de los asesinatos, se maquillan piadosamente de «terrorismo internacional» o de «violencia sectaria», si bien se resalta con todo lujo de detalles el decorado del escenario que componen las tropas americanas, sugiriendo que los americanos se beben el petróleo de balde, en barra libre y sin pagar un cuarto. Premio a la seriedad.

Si por mi gusto fuese, los soldados españoles no traspasarían nuestras fronteras un milímetro, pero ése es el punto de vista de un particular. Otra cosa muy distinta es lo que puede y debe hacer un presidente del gobierno consciente de sus obligaciones y leal con los compromisos internacionales adquiridos por gobiernos anteriores y sabedor de que el oropel y el relumbrón ni siquiera serían para él sino para su sucesor, pues, por voluntad propia, le quedaba un año de mandato. En nuestra opinión -lo he dicho en otras ocasiones y lo reitero en un instante adverso- José María Aznar hizo lo que debía, lo cual no es poco tratándose de un presidente del gobierno de España, atendiendo al peso específico de nuestro país y nuestras posibilidades. La pertenencia a la UE y a la OTAN tienen un precio, el paraguas americano (por ejemplo, frente a la agresividad y chantajes marroquíes) también. Desde la muerte de Carlos III -recordamos que acaeció en 1788- España no ha hecho sino caer en picado, en una larga agonía de imperio en disolución. Tal vez Aznar estimó que ya era hora -sirviéndose de la fortaleza económica, también obra suya- de parar la caída y empezar a reclamar el puesto que nos corresponde, algo odioso por incomprensible para tantos vividores que disfrazan de pacifismo su inhibición y buena siesta. Quienes pensamos que los árabes son sujetos de los mismos derechos civiles y políticos que nosotros, sin coartadas culturalistas (y de las mismas obligaciones, claro), consideramos que la erradicación de la tiranía del Baas constituía un eslabón indispensable en una larga cadena para la democratización del mundo árabe. Una cadena que terminará en torno a nuestros cuellos si no somos capaces de pulverizarla.
SERAFÍN FANJUL Catedrático de la UAM

Otegi
Semántica de alta traición
Luis Hernández Arroyo Libertad Digital 28 Marzo 2007

Cuando Otegi dice que necesita la paz y la democracia para rematar el "proceso" no miente: dice la verdad. Ahora bien, lo que él llama paz y democracia es, simple y llanamente, rendición del Estado, de la fuerza legítima del Estado. De modo que no hay mentira ni engaño, es una simple cuestión "semántica". Otegi y otros colegas son, hemos de reconocerlo, nuestra principal fuente de información sobre la demolición del Estado. El Gobierno reconoce que hay proceso, pero no rendición. No informa de su marcha, ni de lo que ha pactado ya. Ellos, en cambio, hablan de pactos escritos. El Gobierno nos brinda mentiras y sospechas. En cambio, ETA y los suyos son tan inmunes que no mienten.

Otegi está en un gran momento y se le nota: posa con las banderas vasca y navarra, como dando por hecho que la fusión de ambas está en "proceso". Brillante paradoja: una bandera inventada por un loco, hace menos de un siglo, se comerá a otra basada en una historia gloriosa puramente española. ¡Las cadenas de las Navas de Tolosa serán borradas!

A la pregunta de Reuters sobre si va a condenar la violencia antes de las elecciones, dice que ahora no está para juegos semánticos. "No tenemos ahora mismo la voluntad de intentar hacer algún tipo de juego semántico". Brillante. Ahora sería el momento de los improperios contra el personaje. Pero resulta que eso sería un fatigoso ejercicio semántico, pues lo que veo en tan claras y heladoras palabras es el crudo reflejo de las pocas ganas que tenemos los españoles de defender nuestra herencia más importante.

A Otegi le importan poco nuestras manifestaciones pacíficas. Está en una posición de dominio sobre el Estado, y esto no se había visto nunca. ¿Qué más le da que el día diez de marzo salieran dos millones a la calle? Ahora mismo es el hombre más poderoso de España, pues no se adivina qué fuerza legal podría dar con sus huesos y sus declaraciones en la cárcel. Otegi, cabeza visible de ETA y su entorno, domina tribunales, fuerzas de seguridad, y muchos medios de comunicación escritos y audiovisuales. El diario "independiente" de la mañana, por ejemplo, a los pies de Otegi. Y sus miles de lectores y oyentes, también.

Reconozcamos fríamente lo insólito de la situación. Todo gobernante que pone de rodillas al Estado frente al enemigo es un felón. Felonía es alta traición. A Fernando VII le llamaron el rey felón. Los que ahora están en el poder –e incluyo todas las instituciones– se han doblegado a las fuerzas separatitas enemigas de la nación. ¿Qué calificativo merecen?

Pulso al Estado de Derecho
EDITORIAL El Correo 28 Marzo 2007

El pulso que ETA y Batasuna libran con el Gobierno y con las instituciones del Estado de Derecho está aproximándose a un momento decisivo, fijado por la convocatoria de los comicios municipales y forales del 27 de mayo. Por ahora, todo apunta a que la izquierda abertzale pretende concurrir a las elecciones sin atenerse a lo dispuesto en la Ley de Partidos y en las sentencias de ilegalización de Batasuna o de impugnación de sus candidaturas. Así lo refleja la presentación ante el registro correspondiente del Ministerio de Interior de un partido denominado Abertzale Sozialisten Batasuna en nombre de Marije Fullaondo, miembro de la Mesa nacional de la formación proscrita y quien encabezó la lista Herritarren Zerrenda para las últimas elecciones europeas que acabó anulada por continuidad con sus predecesoras. Sea cual sea la intención final que la izquierda abertzale alberga con la inscripción del nuevo partido, el inquebrantable propósito de no enmendarse está vivamente presente en su discurso, sin que haya mediado por su parte un gesto nítido e incontestable de desmarcarse del terrorismo como le exige la gran mayoría de los ciudadanos llamados a votar y la propia Ley. El Gobierno está obligado ahora no sólo a verificar escrupulosamente si el partido recién inscrito puede haber incurrido en las causas previstas para la no admisión, sino también a evitar que la izquierda abertzale haga de nuevo luz de gas con una formación manifiesta y burdamente ilegal para escudarse luego en otras siglas, como ya ocurrió con Aukera Guztiak y EHAK en las últimas autonómicas vascas, o con la promoción de agrupaciones electorales.

Siguiendo 'la letra y el espíritu' de la Ley de Partidos, a los que recientemente se ha referido el presidente del Gobierno, la eventualidad de que la izquierda abertzale pueda presentarse a las elecciones depende de que rechace explícitamente la violencia o de que ETA renuncie definitivamente al terrorismo. Éste, y no otro, es el orden de los factores democráticos. Pero parece indudable que el terrorismo etarra pretende trastocar ese orden transfiriendo al Gobierno y al Estado de Derecho la responsabilidad de favorecer el desarme de ETA mediante la previa legalización de la izquierda abertzale. Son los términos del chantaje al que la trama terrorista intenta someter a las instituciones y a la propia sociedad. Sería un error que, en su intento por atajar en el camino hacia la paz, Rodríguez Zapatero barajara la posibilidad de acceder a la demanda etarra cambiando el orden de los citados factores democráticos. Y plantearse facilitar el concurso electoral de la izquierda abertzale considerando que con ese gesto se podría conseguir, si no el final definitivo de ETA, sí una especie de disuasión moral de los terroristas y su inactividad en el corto y medio plazo.

Si ante la terquedad chantajista de ETA el Gobierno optara de nuevo por la teoría del mal menor y se aprestara a propiciar que la izquierda abertzale recupere la legalidad y el espacio institucional de que antes dispuso, incurriría en un riesgo de tal calibre que cuando menos debería calificarse de irresponsable. Porque lo relevante no es que la izquierda abertzale esté mostrando su deseo de presentarse a las elecciones, sino que no está ofreciendo ninguna prueba de que lo quiera hacer con arreglo a las exigencias del Estado de Derecho. Lo decisivo es que no quiera volver a dar cobertura, desde la legalidad, a lo que ETA diga y haga. Sobre todo cuando, una y otra vez, ha quedado demostrado que ETA no puede ser acreedora del más mínimo crédito por parte de las instituciones. Tampoco se puede descartar que los designios etarras apunten más a la reactivación de su violencia que a un paulatino desistimiento.

En el debate celebrado ayer en el Congreso, quienes en mayo de 2005 aprobaron la resolución que dio pie a la iniciativa emprendida por el presidente Rodríguez Zapatero en favor de un desenlace dialogado de la violencia, si ETA renunciaba a las armas, volvieron a ratificarse en su enunciado, al votar en contra de la propuesta de derogación planteada por el Partido Popular. Lleva razón el PP cuando considera que las exigencias contenidas en la resolución no han sido cumplidas por ETA, sino todo lo contrario. El Gobierno no está en condiciones de aseverar otra cosa. Y aunque el acuerdo mantenga su vigencia parlamentaria, es una evidencia que fue la propia organización terrorista la que lo revocó 'de facto' al asesinar a dos personas el pasado 30 de diciembre en el brutal atentado de la T-4. Ante esa constatación, el pleno de ayer sólo sirvió para añadir un nuevo episodio en el desencuentro que separa a los dos grandes partidos y que resulta aún más pernicioso ante el desafío que va a suponer para las instituciones del Estado de Derecho la voluntad de la izquierda abertzale de concurrir a los comicios sin renunciar, por sus gestos hasta la fecha, a sus objetivos tradicionales.

peligro de contagio
TONIA ETXARRI El Correo 28 Marzo 2007

«!No os acerqueís que contagian¿», se oyó gritar a un par de voluntarios, entre la multitud peneuvista, momentos antes de que el dirigente del Foro Ermua, el socialista Antonio Aguirre, cayera al suelo abatido por el golpe propinado por quien prefirió atacarle por sorpresa. Esa expresión de odio, que ni dirigentes tan cabales como Imaz pueden contener en momentos de creciente tensión como la vivida el pasado lunes en las calles de Bilbao, refleja lo peor del momento político que nos toca vivir. Y eso que ETA lleva ya 87 días sin matar Pero mientras a la banda terrorista no se le enciendan las luces que iluminaron a los del IRA cuando anunciaron, en septiembre del 2005, su desarme total (siete años después del Acuerdo de Viernes Santo), el caos se va adueñando de la escena política sin que el presidente Zapatero ponga remedio.

Durante la campaña que le ascendió a los cielos de la presidencia del Gobierno, en un mitin en Bilbao, fue claro y nítido: «Terminaremos con ETA sin contrapartidas porque la libertad no se negocia». Y es eso lo que está esperando la ciudadanía. El fin de ETA sin cesiones. Hechos son amores. Pero los hechos, precisamente, están provocando la intriga del proceso, la incertidumbre entre la población y la desconfianza generada por las medidas adoptadas en torno al descanso del preso De Juana y la suspensión de la acusación fiscal contra Otegi. Hechos que no auguran un clima sereno para la próxima campaña.

Con la última noticia salida del horno, la inscripción de una nueva agrupación electoral del entorno de Batasuna, Abertzalen Sozialista Batasuna, a cargo de la conocida Marije Fullaondo, que se presentó en las pasadas elecciones europeas en la candidatura Herritarren Zerrenda (anulada por el Tribunal Supremo) han empezado las apuestas. «Batasuna concurrirá a las elecciones sin desmarcarse del terrorismo. Diga lo que diga el Gobierno socialista». Esa es la impresión del pueblo llano. Se admiten encuestas. Está el patio tan revuelto que si el PP se dedica a pedir al Gobierno que no flojee ante la presión del entorno de ETA, se las acaba cargando el mensajero.

Claro que, después de haber oído a López Garrido decir, en el Congreso, que el PP es «un arma de destrucción masiva de la convivencia» ya no hay de qué extrañarse. Contra las armas de destrucción masiva solo queda la lucha sin cuartel. O sea que quien pida acuerdo entre los dos partidos es el ingenuo de esta película. En Canadá las urnas acaban de decir que no habrá más remedio que un acuerdo entre adversarios. En Irlanda, los enemigos irreconciliables acaban de firmar un pacto de Gobierno. Todo es posible menos aquí. La confrontación les ciega tanto que el propio Blanco dice que seguirá trabajando por la paz sin el PP. ¿Nadie le ha contado a este dirigente que el fin de ETA es, materialmente imposible, sin el principal partido de la oposición?

Momentos políticos con vida propia
JOSÉ IGNACIO CALLEJA /PROFESOR DE MORAL SOCIAL CRISTIANA El Correo 28 Marzo 2007

Quisiera evitar los temas políticos al hacer este comentario, pero no es tan fácil. A la gente le preocupan muchas otras cosas antes que 'la política'. Pero, ¿cuidado!, hay un momento en que la política se convierte en cuestión mayor. Es aquél en que la política se presenta como cuestión de dignidad. No es fácil provocarlo, ni siquiera preverlo, por más que se intente y no falten intenciones en su aparición. De la nada, de tejas para abajo, nada se hace. Pero el proceso va mucho más allá de planificaciones milimétricas.

Suele crecer alrededor de un sentimiento defensivo, cuajar en un eslogan del tipo 'no pasarán', 'vienen a por nosotros', y movilizar fuerzas sociales mucho más allá de lo que cabía esperar. Yo lo he vivido varias veces desde 1975. Así, González frente a Aznar, Ibarretxe frente a Mayor Oreja, o el Espíritu de Ermua frente a ETA. Son circunstancias y momentos que parecen cobrar vida propia y ponen a la gente, a mucha más gente de la prevista, a favor de alguien y contra alguien. Es un fenómeno que cobra vida propia mucho más allá de lo que podría planificarse y que se lleva por delante todo lo que encuentra a su paso.

Algo así me parece que está sucediendo con las ramificaciones del 'caso vasco' después del atentado de Barajas. Llamo ramificaciones al 'caso De Juana', a la presencia legalizada de Batasuna en las próximas elecciones autonómicas, a las tomas de posición sobre el futuro de Navarra en relación a Euskadi o al enésimo comunicado que se espera de ETA. Ante estos hechos, o sus previsiones, gran parte de la sociedad española, que no así la vasca o según dicen la catalana, tiene la impresión de que se lo ha de jugar todo a una sola carta. Se pueden hacer muchas interpretaciones y mostrar el juego de intereses partidistas que hay detrás, sobre todo por parte del PP -a mi juicio-, pero los hechos son más tercos que las estrategias políticas y las valoraciones morales. Suceden, son criticables, pero resultan imparables.

Cuando la gente, mucha gente, mucha más gente que hace un año, se va convenciendo de que está en juego su dignidad como colectividad, es muy difícil contener esa avalancha política. Por eso creo que el margen de maniobra para poner fin al terrorismo mediante el 'presente' diálogo, sin contar con condiciones rotundas y compartidas por 'todas' las fuerzas políticas, es cada vez más pequeño, por no decir nulo. Ahora bien, que nadie se equivoque. ETA está más en el centro de la vida política que nunca, pero el fracaso del actual proceso de 'paz' le pone más que a nadie contra las cuerdas. Puede echar a los socialistas del poder. Basta un atentado. Y hasta sin atentados. Pero no puede impedir que vuelva el PP, o que el PSOE, de seguir, tenga que hacer una política mucho más dura contra ellos. Y la misma expectativa de debilidad preveo para los nacionalistas más radicales, en detrimento de los que sepan pactar y regular el ritmo de sus estrategias, por supuesto, democráticas. Estamos subiendo el mítico Tourmalet y los que no hayan sabido dosificar sus fuerzas van a sufrir una pájara de cuidado. La política no es una ciencia exacta y está llena de sorpresas, pero cuando la percepción de la gente, de mucha gente, es la de ser arrollada, la de ser ninguneada por ETA, es muy difícil salvarse de su impacto electoral. Porque con ETA, ahora es fácil decirlo, o se firma desde el comienzo el cese absoluto y definitivo de todas sus formas de violencia, o en España estás electoralmente perdido. En el País Vasco mucha gente tiene otra percepción de un proceso de este tipo, pero en España no. Y si a la gente le dices 'pero ¿no ve usted que habrá nuevas víctimas?', responde: 'Ya lo veremos, eso en su momento; primero no incurrir en indignidad'.

El ser humano, que nadie se engañe, olvida relativamente pronto lo que les ha sucedido a otros, ¿qué injusto!, y, además, piensa que a él no le ha de tocar. Es así y para el que estima que están en juego su dignidad de persona y ciudadano, sin haber olvidado nada, el peligro y el dolor futuros apenas cuentan. Pero, ¿tan grave es la cosa? Creo que está pasando esto en muchos sitios. ¿Y yo? Yo creo que en la forma de entender ETA 'este proceso de paz' está jugando con nuestra dignidad. Lo suponía, pero esperaba -y aún confío y lo espero- que se lo impidieran de todos modos. Mientras no haya una renuncia absoluta a la violencia política, todo acuerdo con valor político es indignidad. Y, por eso mismo, de lograrse algo, ¿quién puede querer esa 'paz'?

Desde Belfast a Bilbao
Lorenzo Contreras Estrella Digital  28 Marzo 2007

En Belfast, unionistas y republicanos irlandeses han hecho unas difíciles paces, mientras en Bilbao, a las mismísimas puertas del palacio de Justicia, donde Ibarretxe comparecía ante el juez acusado de contactos ilegales con Otegi, un miembro del Foro de Ermua era agredido con una patada en los testículos que le propinó un encolerizado militante del PNV. No cometió la agresión ningún etarra o proetarra, sino un nacionalista teóricamente alejado de los bárbaros modos de la banda terrorista y de su entorno.

El lehendakari declaró ante el magistrado que seguirá manteniendo contactos con el ilegalizado mundo de Batasuna. Y, por su parte, la Ertzaintza, policía autónoma vasca, dejaba en libertad, sin tomarle la identidad, al agresor de Antonio Aguirre, que llegó a perder el conocimiento.

Del violento incidente se ha hecho eco la prensa abertzale en estos términos: “En un tumulto repleto de insultos, el ex concejal del PSE (Partido Socialista de Euskadi), Antonio Aguirre, recibió el impacto de una patada en los testículos. Mientras estaba en el suelo, hubo quien gritó ‘¡no os acerquéis que contagian!’. El agresor al parecer no fue identificado.”

Desde luego que no lo fue, pero no porque la Ertzaintza, con el agresor en su poder, no pudiera hacerlo, sino porque no quiso. La información, que recojo de Gara, añade a lo ya transcrito: “Mientras que Aguirre señaló que la de ayer fue ‘la patada en los huevos más famosa de la política’, Iñigo Urkullu calificó de ‘anécdota’ lo sucedido”.

El señor Urkullu es uno de los dirigentes máximos del PNV. En resumen, el incidente-agresión, que no anécdota en el sentido literal de la palabra, habla por sí solo de la diferencia que se aprecia entre el rumbo que toman los acontecimientos en el Ulster y la deriva de los hechos en el País Vasco. Una maravilla de contraste.

En relación con los acuerdos entre el unionista Ian Paisley y Gerry Adams, líder del Sinn Fein, parece difícil entender que los etarras e independentistas vascos en general se sientan felices. Un Gobierno conjunto de ambos bandos no refleja precisamente el ideal independentista norirlandés, que se pone a caminar junto al ideal unionista del cura anglófilo.

Para los soberanistas vascos, la situación internacional no ofrece ejemplos paralelos a los deseables por ellos mismos. En efecto, los enemigos vascos de España han ido pasando de la ensoñación representada en su día por Montenegro como modelo territorial al fracaso que para su búsqueda de tal modelo habría representado la independencia de Kosovo en estado puro. Casi al mismo tiempo se ha sabido que en Quebec los independentistas se encuentran cada día más lejos de separarse de Canadá en la famosa y romántica línea pro francesa aireada hace ya muchos años por el general De Gaulle con su célebre grito “¡Vive Québec Libre!”.

Mala suerte para los buscadores vascos del paralelismo. Desde luego, lo más doloroso para ellos tendrá en buena lógica que ser lo ocurrido en el Ulster, ya casi definitivamente colgado del brazo del Reino Unido aunque se preserven algunos matices diferenciales respecto del puro “unionismo” a lo Paisley. El órgano periodístico usual del etabatasunismo, el diario Gara, se ha referido a la mesa de hermandad política entre Paisley y Adams como “la mejor de las sobremesas”. Habla de “poder compartido” y apunta hacia España con esta otra frase: “El veto al diálogo y al acuerdo ha saltado por los aires”; para luego concluir: “En este nuevo tiempo político, los ‘nunca, nunca, nunca’ del octogenario Paisley pasarán a ser una desagradable nota del pasado”.

De todos modos, vascos soberanistas, estad tranquilos. Tenéis a Zapatero a vuestro alcance y eso siempre sirve para estimular las ilusiones.

El tedioso programa y el terrorismo
Pablo Sebastián Estrella Digital 28 Marzo 2007

El presidente Zapatero ha declarado en TVE, a lo largo del programa Tengo una pregunta para usted, de tedioso formato, que el partido registrado en el Ministerio de Interior bajo el nombre de Abertzale Sozialisten Batasuna incluye “indicios de ilegalidad” y por tanto va a ser investigado por la Fiscalía del Estado. Ésa fue la única noticia que, a pregunta del presentador, Lorenzo Milá, surgió a lo largo de dos largas horas de la cita televisiva en las que quedaron fuera más de 50 preguntas de las 100 inicialmente anunciadas, y entre las que el terrorismo fue la cuestión estrella de los ciudadanos invitados por TVE. Los que, además, dieron a Zapatero la oportunidad de declararse favorable a la monarquía —“ha sido muy positiva para España y lo seguirá siendo”, dijo— y de asegurar que se opondría a la imputación de Aznar por el tribunal de La Haya en relación con la guerra de Iraq.

Terrorismo, he ahí el problema que ocupó casi el 30 por ciento de las preguntas al jefe del Gobierno, que estuvo bastante a la defensiva en esta cuestión y pareció incómodo al comprobar en el contenido de las preguntas la general discrepancia de la gran mayoría de los convocados con la política antiterrorista de su Gobierno. Política sobre la que Zapatero, una vez más, no dijo la verdad a pesar de que el presidente, recordando a los jóvenes que le votaron en el 2004, bajo el eslogan de “no nos falles”, aseguró que él dice siempre la verdad y no miente, lo que no es cierto. Sobre Navarra no quiso contestar si pactará o no con Nafarroa Bai tras las elecciones, y sobre Batasuna aseguró que nadie se podrá presentar a estas elecciones de mayo en el País Vasco si no cumple con la Ley de Partidos. Ya se verá.

Pero al margen de la cuestión terrorista, el presidente aprovechó la oportunidad para vender su propia mercancía insistiendo en el buen resultado de sus políticas económica y social, algo que no parecían compartir los entrevistadores que presentaban sus casos en materia de vivienda, paro, vida, rural, medio ambiente, inmigración —el presidente aseguró que no habría más regulaciones masivas de inmigrantes—, etcétera, como si uno y los otros hablaran de un país distinto. Los entrevistadores como diciéndole al presidente “¿qué hay de lo mío?”, y Zapatero respondiendo por su parte “buenas noches y buena suerte”.

Aunque la realización de Javier Montemayor fue impecable, el programa resultó más bien insufrible porque este formato, que sin duda es apreciado en Francia donde existen varios programas de debate con muchos participantes, para España es de muy difícil asimilación. Entre otras cosas porque careció de ritmo y muchas veces de interés, y porque una gran mayoría de preguntas, por más que afectaran a cuestiones generales, no parecían representar el interés general sino el particular de los afectados de un colectivo. Y sobre todo porque el presidente abusó del turno de respuesta con una clara intención propagandística, aprovechando cualquier pregunta sobre un asunto concreto para vender su mercancía, de España va bien, con la que intenta contrarrestar el problema terrorista y la crispación política, que también salió a lo largo de la noche.

Su empeño en acapararlo todo le llevó al presidente a hablar del programa y de la nueva TVE —por cierto con las mismas caras de presentadores y de directores de programas de siempre, y de antes del presunto cambio hacia la independencia—, como si todo fuera idea suya, o el resultado de su famoso talante. Y como guinda de esta presunción les ofreció, a quienes no habían podido preguntar, que hicieran las preguntas pendientes en el palacio de la Moncloa, a lo que el presentador Milá añadió el correctivo de “por escrito”. Puede que también por escrito le hicieran llegar al presidente la lista de los temas que iban a salir, porque TVE, aunque no tenía las preguntas concretas, ya se había hecho con el temario, a lo largo del día, con la excusa de la necesidad de agrupar las preguntas por temas, lo que era para sospechar. Sobre todo a la vista de algunas de las detalladas respuestas del presidente.

Un Zapatero que no pareció todo lo cómodo y relajado que aparenta otras veces. Da la impresión que el pasado 30 de diciembre —con la bomba de ETA— aprendió que lo del optimismo antropológico incluye graves riesgos en cualquier situación.

Comoseísmo suicida
Manuel Molares do Val Periodista Digital 28 Marzo 2007

Era lógico que los independentistas de ERC invitaran a los nacionalistas de CiU a unirse para comenzar a separar Cataluña de España si el Tribunal Constitucional reduce las competencias de su nuevo Estatuto.

Consecuencia natural del “comoseísmo” del primer ministro español, que inició los pactos PSC-ERC para gobernar Cataluña sin calcular el daño que pueden provocar alianzas así, presentadas como salvadoras allí, en el País Vasco, Oriente Medio o El Mundo Mundial Galáctico.

“Comoseísmo”: neologismo nacido cuando le ordenó a los diplomáticos españoles en noviembre de 2005, en la Cumbre Euromeditarránea de Barcelona, que había que cerrar un texto final “¡como sea, como sea, vamos!". Les exigía que lograran un acuerdo entre palestinos e israelíes. Quería ser el Gran Pacificador Tras Medio Siglo de Guerras.

El “comoseísmo” define la forma de gobernar de ZP. Pago yo. Lo que sea. Aunque se traicione la historia del PSOE, se vulnere la palabra empeñada, se engañe a los aliados y se humille a los amigos.

Y aunque se desprecie a los ciudadanos sin partido que denuncian este aventurerismo, y que tratan de alertar a quienes están hipnotizados por palabras como paz, talante e igualdad, que enseguida se muestran vacuas.

Lo importante es seguir adelante sobre el desbocado “comoseísmo”, que con tilde en la í evoca terremotos.

Por eso se pactan leyes con quienes odian la Constitución española para desfigurarla y crear un neoestado plurinacional, se doblega el país ante los terroristas negociando una paz sin que haya guerra, se improvisan pasmosos acuerdos sobre Oriente Medio y se predican alianzas de civilizaciones entre burkas y nudismo.

“¡Como sea, vamos!”. Ya empiezan los fallos. Nadie cercano es capaz de advertirle que suicida al país. Ahora, a presionar al Constitucional para que apruebe artículos anticonstitucionales del Estatut que facilitan objetivos independentistas.

Yo no hablo con Otegi.
Vicente A.C.M. Periodista Digital

Ni falta que le hace. Como en las mafias, tampoco "el padrino" se mancha las manos de sangre, ni chantajea a sus víctimas en persona, pues para eso tiene a sus lacayos y matones dispuestos a cumplir sus órdenes. Zapatero afirmó que él no habla con Otegi, pero sí habla de Otegi, no una, sino muchas veces. Ha llegado a afirmar de Otegi que es "un hombre de paz". Arnaldo Otegi, un hombre que ha sido juzgado varias veces, excepto esta última, por enaltecimiento del terrorismo. Un hombre que perteneció a un comando de ETA. En fin, Zapatero no necesita llamar a la Moncloa a Otegi, pues ese trabajo se lo hace gustoso su camarada Patxi López y el propio Lehendakari Ibarretxe recibiéndole con la alfombra roja y escena del sofá en Ajurienea, cuantas veces crea oportuno y con independencia de lo que digan los jueces. ¡A ver quien se atreve a juzgar y condenar al Lehendakari!, al que lo haga lo menos que le puede pasar es que reciba una patada en sus partes nobles, alguna rotura de huesos y costillas, lo que se llama una lección.

Zapatero no habla con Otegi, pero le manda a Conde Pumpido que no le incordie y mantenga a los jueces a raya. Zapatero no habla con Otegi, pero sus silencios le suplican un gesto de ETA para que pueda lavar su deteriorada imagen y justificar los desmanes que está haciendo para conseguir un éxito con su "proceso". Zapatero no habla con Otegi, pero sí critica al Foro de Ermua, sí ataca al PP al que acusa de querer boicotear su proceso de rendición del Estado de Derecho. Zapatero habla de la manipulación descarada de las víctimas del terrorismo. Habla sin decir nada y la mayoría de las veces, guarda unos culpables silencios, como cuando el atentado de Barajas del 30D. Casi una semana para dar la cara y mentir otra vez que el "proceso" estaba suspendido. Los hechos demuestran que no solo no está suspendido, sino que está relanzado a toda velocidad para que pueda entrar victorioso en las próximas elecciones municipales y autonómicas.

Para no hablar, Zapatero dice demasiadas cosas y calla muchas sobre las que debería hablar y condenar. Zapatero dice que cumplirá la letra de la Ley de Partidos, pero que el Gobierno se reserva el derecho de interpretar su espíritu. Eso me recuerda los antiguos augures de Delfos que siempre daban las explicaciones más variopintas a quienes les consultaban. Pues Zapatero parece como uno de esos augures que les dice a todos lo que quieren oir, que se cumplirán las Tablas de la Ley, que Batasuna no pasará si intenta colarse. La realidad será bien distinta, porque esta historia ya la hemos vivido con el PCTV, en el que a pesar de los informes contrarios de las fuerzas de Seguridad del Estado, ese apéndice de BATASUNA-ETA está presente en el Parlamento Vasco.

No hace falta que Zapatero hable con Otegi, éste ha asumido su papel de padrino que jugará en la sombra, manteniendo su estatus de mahikide real de Batasuna-ETA, moviendo a sus peones hasta conseguir sus objetivos. Eso está pactado y Otegi dispuesto a seguir ejerciendo sus derechos fundamentales que nunca han sido violados, ni lo serán porque la Fiscalía impedirá cualquier acción legal sobre él. Entre padrinos no hacen falta palabras, ni encuentros, son las actuaciones las que dirimen las diferencias. el atentado de Barajas y la retirada de la acusación por el fiscal son solo dos ejemplos.

'Síndrome de Estocolmo' en las Vascongadas
Francisco Rubiales Periodista Digital 28 Marzo 2007

Todo lo que rodeó a la agresión perpetrada por Alejandro Aramburu Corral, un consejero municipal del PNV, a Antonio Aguirre, miembro del Foro de Ermua, demuestra que el nacionalismo vasco esta enfermo, que la sociedad de las provincias vascongadas padece el "Síndrome de Estocolmo" y que el PNV ha fracasado como partido y como gobierno porque ha generado un "fascismo" tan violento y excluyente como nada democrático.

Aguirre fue agredido por partidarios de Ibarretxe en las puertas del Palacio de Justicia. Cuando el agredido estaba en el suelo, los peneuvistas le gritaban "muérete, hijo de puta". Su guardaespaldas entregó el agresor a la policía vasca, que lo dejó libre sin ni siquiera pedirle la identificación. Los nacionalistas vascos, en lugar de pedir perdón, alaban el comportamiento "civico" de sus huestes y acusan al Foro de Ermua de "provocar".

El diagnóstico certero: nacionalismo enfermo, sociedad víctima del "sindrome de Estocolmo", en fase terminal, y fracaso de un gobierno que ha generado más fascismo que democracia.

Creo que tres párrafos de "Políticos, los nuevos amos", libro del que soy autor, sirven para explicar lo que este diagnóstico encierra:

En 1973, hubo un atraco a un banco en Estocolmo. Los delincuentes retuvieron a los empleados como rehenes durante varios días. En el momento de la liberación, una de las rehenes y uno de sus captores se besaban. Este hecho, estudiado y diagnosticado por la sociología y la antropología, se bautizó como “Síndrome de Estocolmo”, expresión de conductas que demuestran el afecto entre los captores y sus rehenes. El mecanismo funciona de manera progresiva: las víctimas, primero, sienten miedo por sus vidas, son víctimas del terror y se consideran en situación de “muerte suspendida”; más tarde, a medida que conservan sus vidas, comienzan a generar cierto agradecimiento hacia quienes, pudiendo asesinarles, no les hacen daño. En la etapa siguiente, el agradecimiento se torna en afecto y los secuestradores comienzan a ser considerados como “buenos”. El último escalón, que no siempre llega a materializarse, puede llevar a que el secuestrado se enamore del secuestrador y que los policías o soldados que intervienen para rescatar a los rehenes pasen a ser considerados “malos”.

El “Síndrome de Estocolmo” político colectivo se manifiesta con especial nitidez en situaciones extremas o de gran tensión. Territorios sometidos a la violencia permanente y al peligro de muerte, como el País Vasco español, constituyen observatorios privilegiados para estudiar cómo funciona ese sentimiento sobrecogedor, clave para entender el fácil e invencible dominio que los fuertes y osados ejercen sobre los más débiles. Los secuestradores de personas, ideas y libertades (los terroristas de ETA y sus adláteres) recuerdan y demuestran periódicamente su capacidad de dañar perpetrando asesinatos y explosionando bombas, bien en el propio País Vasco o en otros territorios, lo que hace que se inicie el proceso típico del síndrome, coadyuvado por los constantes y sutiles mensajes de los políticos nacionalistas sobre el terrible destino que correrían los vascos en el caso de que no gobernaran ellos, amigos de los secuestradores físicos y ejecutores de sentencias, convenciendo a la ciudadanía de que es bueno estar bien con el nacionalismo para contar con un seguro de vida. El ciudadano comienza a convencerse de que, si cumple con las normas que les dictan los secuestradores, pueden salvar la vida fácilmente y hasta vivir una vida “normal” dentro del campo de batalla. Comienzan, entonces, a mirar con empatía a “sus” terroristas-secuestradores, porque, pudiendo asesinarles, no lo hacen. Poco a poco, el verdadero demócrata, aquel que no se somete, se va convirtiendo así en el enemigo, aquel que realmente pone en peligro las vidas y haciendas de la sociedad secuestrada con su “inútil” resistencia, con su terca defensa de las libertades y derechos, oponiéndose a las exigencias nacionalistas de pago del rescate. El mecanismo siniestro del síndrome sigue avanzando y envileciendo a sus víctimas, que ya han exonerado de culpa a los asesinos y que ven claramente como enemigos a esos demócratas que se oponen al régimen de terror. Por eso, tantos ciudadanos vascos “secuestrados” abogan por el “diálogo” como única receta para solucionar el “conflicto”, sin darse cuenta que esa reflexión emana de las cloacas del alma, ya envilecida por el síndrome, sin distinguir entre demócratas y totalitarios, entre defensores de los derechos y libertades y asesinos.

Los mecanismos del síndrome son una perfeccionada ceremonia de demolición de la democracia en la que el papel más sucio ni siquiera corresponde al secuestrador terrorista, ni al envilecido secuestrado, sino a aquellos políticos que, desde las instituciones democráticas, ofician, como sacerdotes del miedo y, a cambio de votos, la ceremonia de la demolición de las libertades y de los derechos, legalizando moralmente el secuestro masivo de una sociedad que nadie sabe si termina siendo mas cobarde que vil o más vil que cobarde.

Voto en Blanco (pulsa para visitar el blog Voto en Blanco original)

Testigo nada protegida
Xoán Xulio Alfaya Periodista Digital  28 Marzo 2007

"Dejadme que os lo cuente.

Yo había ido esta mañana a recoger al aeropuerto al abogado del Foro Ermua. Del aeropuerto de Loiu nos hemos ido al Hotel Abando, que está al lado de la Audiencia. Poco a poco han ido llegando otros miembros del Foro, y estaríamos unos 7; con nosotros estaban también los de Dignidad y Justicia (Dani Portero, su abogado, y otras 2 ó 3 personas). A las 10 y cuarto hemos salido del hotel para encaminarnos hacia la Audiencia, porque tocaba la declaración de Otegi y Etxeberria; hemos entrado por la parte de atrás, donde estaban concentrados los batasunos, como unos 100. Bueno, nos han llamado de todo; lo que ya me ha hecho contestarles es cuando he oído que nos gritaban: "¡vivís de los muertos!"; y claro, segura servidora les ha gritado: "¡los que vosotros matáis!".

De esta primera etapa (ha sido un día largo), lo que más me ha impresionado es cuando hemos subido arriba y Dani Portero estaba como a dos metros de Otegi y Etxeberría. Yo pensaba: "el hijo del asesinado a dos metros de los asesinos". No olvidemos que Rufino Etxeberria fue el fastuoso autor de la ponencia de Herri Batasuna de "socialización del sufrimiento", que fue aprobada, y en la que se establecía que había que extender el dolor a toda la sociedad, indiscriminadamente. El Rufi calculaba que para que Euskalherria estuviera "madura", tenían que morir unas 20.000 personas porque, como él decía, matas a 1 y controlas a 100 (razón no le faltaba). Bueno, pues pasado ese trago: el de los batasunos, parecía que lo peor había pasado. Pero de eso, ná de ná.

A las 12, hemos vuelto a salir del hotel para acompañar a nuestro abogado de nuevo a la Audiencia, ya que tocaba la declaración de Ibarretxe. En fin, para qué os cuento; había ¡¡¡miles de personas!!! vociferando, con las caras desencajadas de odio, MUCHO PEOR QUE LOS BATASUNOS. El abogado ha entrado, y los ¿10? (no más) que le habíamos acompañado nos hemos empezado a encaminar de vuelta al hotel. Y hete aquí que nos rodean unos mil, gritándonos, abucheándonos, cortándonos el paso... La ertzaintza hacía lo posible para controlar la situación pero estaban desbordados; nosotros estábamos apretujados contra la pared de la Audiencia, rodeados, 10 contra mil como os decía antes. Me imagino que como los del PNV son "los buenos", la ertzaintza no se podía ni imaginar el conato de linchamiento que iba a tener lugar. Yo no lo he oído, pero una de las que estaban con nosotros nos ha contado que se ha quedado blanca cuando uno de los jefes de la Ertzaintza les ha dicho a los otros: "como se lancen, tiros; tiros a la cabeza". La cosa estaba MUY CHUNGA, creédme.

De vez en cuando, de entre la jauría vociferante, surgía algún héroe (todos de alrdedor de 60 años) que se lanzaba enloquecido a intentar alcanzarnos; los ertzainas los paraban pero empezaban a faltar brazos ante los arranques de justa ira incontenible de los abuelos nacionalistas (abuelos, sí, pero mil contra diez). De repente, espachurrada entre los ertzainas, miro para atrás y veo a Antonio caído en el suelo, en posición fetal, y con convulsiones en las piernas. Ha sido un momento horrible, porque durante 3 ó 4 minutos no respondía. Lo que había pasado es que uno de los energúmenos se había colado entre los cámaras de televisión y le había alcanzado con tremendo patadón en la entrepierna; uno de los escoltas le ha sujetado y le ha dicho al ertzaina más cercano (bueno, es un decir, estábamos todos amontonados): "identifíquelo" mientras lo retenía; pero no ha podido ser: el mando del Ertzaintza le ha dicho: "suéltalo, que se vaya", y el energúmeno se ha escabullido no sin antes darle tremenda bofetada a una de nosotros.

¿Sabéis lo que ha sido más espantoso? Pues ha sido que en esos minutos eternos que Antonio estaba en el suelo, y que no sabíamos lo que había pasado excepto que las piernas se convulsionaban, los del PNV ¡¡¡se reían!!! y han empezado a corear: "¡...qué se muera! ¡...qué se muera!". Alucinante. Yo ahí he empezado a llamarles asesinos, que es como he debido de salir en la tele para gran vergüenza de mi hermana.

Es una experiencia curiosa: ser víctima de un intento de linchamiento colectivo. Y ver en las caras desencajadas por el odio la risa siniestra ante alguien que se puede estar muriendo, y a quien a coro le desean la muerte.

El PNV. No sé cómo os lo contarán pero, creedme, yo os lo puedo contar porque estaba allí.

Juana de Bengoechea Estrade"

NOTA: Juana de Bengoechea Estrade es concejala de Bienestar Social del Ayuntamiento de Irún.
Gallegos Hispanohablantes: http://blogs.periodistadigital.com/galhispanos.php/

Secesión patrocinada por la ONU
Kosovo, la solución más fácil
GEES Libertad Digital 28 Marzo 2007

El representante especial para Kosovo del secretario general de Naciones Unidas, el ex presidente finlandés Ahtisaari, ha presentado su informe final, un documento de 61 páginas que el próximo 3 de abril deberá defender ante el Consejo de Seguridad. La conclusión más importante, sin duda de trascendencia histórica, es la propuesta de reconocimiento de la independencia de Kosovo.

Aunque Ahtisaari se ha cuidado de evitar una fundamentación jurídica semejante a la empleada tras la Primera Guerra Mundial para trasformar el Imperio Austríaco en un conjunto de naciones, con resultados catastróficos, la semejanza es inevitable. El Consejo de Seguridad se encuentra ante la tesitura de tener que decidir sobre las fronteras de un estado reconocido y miembro de la Organización.

Estados Unidos parece dispuesto a avalar la escisión del territorio de mayoría albanesa y cuenta para ello con el apoyo de los estados europeos. Rusia, por el contrario, ha rechazado la propuesta por establecer un precedente de gravísimas consecuencias. Si ante las dificultades de convivencia entre serbios y kosovares se opta porque Naciones Unidas intervenga reconociendo la independencia de una parte del territorio de soberanía, el presidente Putin ha preguntado, con buen criterio, ¿qué haremos a continuación con los territorios de mayoría rusa en Georgia, entre otros ejemplos?

Ahtisaari justifica la acción de Naciones Unidas por el rechazo de los kosovares a convivir con los serbios. Si establecemos este hecho como fundamento doctrinal, estamos proclamando al mundo que si un grupo secesionista consigue crear una situación de crisis hasta el punto que la convivencia resulte difícil, entonces sí se reconocerá su derecho a la independencia. Si, por el contrario, optara por una vía pacífica, Naciones Unidas le ignorará. No podemos olvidar que la suspensión de la autonomía kosovar y la inaceptable limpieza étnica llevada a cabo por Milosevic fue precedida por actos violentos del Ejército de Liberación Kosovar, una organización terrorista y mafiosa.

No siempre lo más fácil es lo mejor. Europa arrastró a Estados Unidos a una intervención complicada en los Balcanes. Se hizo ignorando al Consejo de Seguridad y sin resolución alguna que lo avalara, algo que han olvidado nuestros izquierdistas antiamericanos haciendo, una vez más, gala de su particular forma de entender el papel del Derecho en las relaciones internacionales. Ya entonces se repitió que la intervención no podría constituir un premio para los independentistas kosovares. Fuimos para ayudar a una población perseguida, no para hacer el juego a unos secesionistas violentos. Sin embargo, la expectativa de enfangarse por un tiempo indefinido en la región ha llevado a un intento de huida, que no otra cosa es la propuesta de Ahtisaari.

Si un veto ruso no lo evita, el reconocimiento de la independencia de Kosovo constituirá un grave precedente, que animará a todos aquellos grupos que buscan la secesión, en Europa o en otras partes del mundo, a seguir adelante. Desde luego será una excelente noticia para los nacionalistas vascos y catalanes que verán como se abre ante sus ojos la veda para reordenar el mapa político europeo.

La AVT se querella contra Pumpido por connivencia con la defensa de Otegi
NIEVES COLLI ABC 28 Marzo 2007

MADRID. La Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT) presentó ayer ante el Tribunal Supremo una querella contra el fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido; el fiscal-jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza; y contra Fernando Burgos, el representante del Ministerio Público que, al término del juicio celebrado la pasada semana contra Arnaldo Otegi, retiró la acusación por entender que el portavoz de la ilegal Batasuna no había cometido delito alguno de enaltecimiento del terrorismo. La decisión del fiscal obligó al Tribunal a absolver a Otegi, pues era la única parte que ejercía la acusación en ese procedimiento.

La querella, firmada por el abogado Emilio Murcia, señala que la actuación de la Fiscalía en esta causa contra Otegi se produce dentro del contexto de la «actual situación política» de contactos entre el Gobierno y ETA y es un ejemplo de la «instrumentalización» de la labor del Ministerio Público. En opinión de la AVT, esta institución del Estado está siendo utilizada «con afán político».

Buscar el resultado contrario
La AVT considera que los hechos constituyen una omisión del deber de perseguir delitos porque, según señala la querella, «bajo el ropaje que entendemos falaz de llevar a cabo todos los actos necesarios para promover la acción de la Justicia, se ha buscado el resultado contrario».

Cree la AVT que la Fiscalía ha participado junto con la defensa de Otegi en una «estrategia» cuyo objetivo era «evitar que se celebrara el juicio» y, una vez comenzado éste gracias al empeño del Tribunal, conseguir la absolución. En este sentido, la Asociación denuncia que, a la vista del interrogatorio desarrollado por Fernando Burgos durante la vista, la Fiscalía buscaba «elementos contrarios a la postura que había mantenido en el escrito de acusación». Consiguió incluso que «el papel de la defensa de Otegi fuera meramente testimonial», añade la querella. Cabe recordar que fue el Ministerio Público quien en 2001 promovió la querella contra Otegi y que, como consecuencia de aquella iniciativa, la Fiscalía fue a juicio con una petición de 15 meses de prisión para Otegi por enaltecer a ETA durante el entierro de la etarra Olaia Castresana, muerta en Torrevieja (Alicante) al estallarle un artefacto explosivo.

Prevaricación
En segundo lugar, la AVT considera que los hechos son constitutivos de un delito de prevaricación. Consciente de la dificultad de que esta opción prospere, la AVT defiende que también los fiscales pueden ser acusados de prevaricación [el delito castiga a las autoridades o funcionarios públicos que dicten resoluciones arbitrarias a sabiendas de su injusticia] y que su actuación «no puede quedar impune».

ETA-Batasuna lanza un partido-trampa mientras prepara las verdaderas candidaturas
J. PAGOLA. MADRID. ABC 28 Marzo 2007

Batasuna inscribió ayer en el Ministerio de Interior, un día antes de vencer el plazo legal, el partido Abertzale Sozialisten Batasuna (ASB), una burda fusión nominal de Sozialista Abertzaleak, denominación del último grupo parlamentario que tuvo en la Cámara vasca previo al actual del PCTV, y de la propia Batasuna. Hizo la inscripción la dirigente Marije Fullaondo, quien ya fue cabeza de lista de otra terminal proetarra ilegalizada, Herritarren Zerrenda, en las elecciones europeas de 2004, y habitual compañera de ruedas de prensa del portavoz batasuno Pernando Barrena. El juez Garzón le imputó en septiembre por integración en ETA al pronunciar un discurso contra la política penitenciaria del Gobierno en calidad de miembro de la «mesa nacional» de Batasuna.

Este cúmulo de factores tan evidentes provocó la inmediata reacción de Interior, que remitió a la Fiscalía la documentación para que compruebe si ASB se ajusta a la Ley de Partidos. También pidió un informe a la Abogacía del Estado para que determine si procede que el Gobierno ejerza las acciones de ilegalización previstas en la citada ley.

De hecho, Interior, en su nota informativa, ya detecta indicios de que personas que «actúan como promotoras de ASB pueden tener vínculos directos con organizaciones y partidos que han sido ilegalizados». Además, percibe en la denominación «coincidencia con la de los partidos ilegalizados Batasuna y Herri Batasuna». Y concluye que «las cláusulas contenidas en los estatutos no parecen implicar, según la doctrina del Supremo, un contraindicio suficiente para desvirtuar indicios que llevan a apreciar en la mencionada organización la posible sucesión de Batasuna». Es decir, que mantiene una apariencia tramposa pese a que ASB diga en sus estatutos que apuesta «exclusivamente por las vías políticas democráticas». El fiscal tiene veinte días para impugnar la inscripción.

«Objetivo táctico»
Tras la inscripción de este partido llegó el análisis político, coincidente a izquierda y derecha. Fuentes conocedoras del «proceso» abierto por el Gobierno explicaron a ABC que este movimiento de Batasuna tiene un «objetivo táctico» multidireccional. Por una parte, maneja la improbable hipótesis de que el Estado convalide ASB como partido legal, uniéndose así a los otros dos que ETA-Batasuna utiliza (PCTV) o mantiene dormidos (Acción Nacionalista Vasca). La hipótesis más realista es que que Batasuna ha inscrito ASB como «partido lanzadera», una suerte de globo sonda para pulsar la reacción del Gobierno y de las formaciones políticas. Y lo ha hecho en un contexto político en el que la ahora llamada «izquierda abertzale» se encuentra en plena ebullición: en vísperas del macroacto del sábado en Baracaldo, que se convertirá sobre todo en una gran concentración para la autoafirmación y para la proclamación de que volverán a las instituciones.

Otras fuentes recuerdan que la ilegalizada Batasuna ya sentó un precedente «tramposo» con el lanzamiento de Aukera Guztiak para las autonómicas vascas de 2005. La Justicia rechazó la maniobra batasuna por considerar que esa marca era un instrumento de ETA. Sin embargo, Batasuna ya tenía armado el PCTV, opción que desenfundó en vísperas de la campaña y que ahora tiene nueve diputados en el Parlamento vasco. La maniobra de ayer parece calcada y ha logrado, además, un rentable impacto mediático que rearma moralmente a su gente.

La fórmula que emplearán para regresar a los ayuntamientos y diputaciones y al Parlamento navarro no se visualizará el sábado, pero Batasuna trabaja desde hace tiempo en agrupaciones de electores locales y autonómicas. Y en la recámara siempre tiene al PCTV, que no ha despertado el menor interés por parte de la Fiscalía, o a Acción Nacionalista Vasca, otro partido aparentemente poco «contaminado».

Batasuna quiere presentar, como hemos informado, 269 listas municipales en el País Vasco y Navarra, más que en 2003. Maneja una machacona fórmula, «izquierda abertzale», que puede encontrar cierto anclaje legal en un reciente auto del juez Garzón y que no tiene similitudes nominales con viejas marcas como HB o EH.

Batasuna, según fuentes bien informadas, presentaría en los municipios vascos la marca electoral Izquierda Abertzale seguida del nombre del municipio. Lo haría a través de agrupaciones de electores formadas por simpatizantes sin currículum batasuno aparente. Para Navarra se ha optado por la fórmula Euskal Herri Berri (Nuevo Pueblo Vasco).

Apurar los plazos
Otra parte fundamental de la estrategia de Batasuna es que pretende apurar los plazos al máximo para dar el menor número posible de pistas, por si la Fiscalía demostrara celo investigador. De hecho, quiere demorar hasta fechas muy próximas a las de vencimiento del plazo (18 a 23 de abril) para presentar candidaturas. Sólo quedaría poco más de un mes para las elecciones y para investigar a toda prisa cerca de trescientas candidaturas.

ANTONIO AGUIRRE, DIRIGENTE DEL FORO ERMUA
«Ibarretxe nos puso en el punto de mira del nacionalismo vasco»
El miembro de la plataforma cívica golpeado en el exterior del TSJPV considera que «en este momento el PNV se ha subido al monte»
MANU RUEDA m.rueda@diario-elcorreo.com/BILBAO El Correo 28 Marzo 2007

El dirigente del Foro Ermua Antonio Aguirre se recupera en su domicilio de la patada en los testículos recibida el pasado lunes cuando pretendía acceder al Palacio de Justicia de Bilbao donde declaraba el lehendakari por reunirse con dirigentes de la izquierda abertzale. Un día después de los «lamentables» incidentes, considera que acusar de provocador a quien ejerce el derecho de acudir a los tribunales ante la comisión de un delito «es una actitud fascista», en alusión al PNV. Sus críticas, además, se extienden a todos los integrantes del tripartito, así como al PSOE y al Gobierno español.

-¿Qué tal se encuentra?
-No he dormido nada.

-Ha estado en el médico.
-El forense me dijo que fuera al médico de cabecera y éste me ha dado la baja laboral por una contusión fuerte en los testículos y con derivación inmediata al urólogo. Me ha recomendado dos o tres días de descanso absoluto por la subida de tensión que me ha dado y la situación de estrés que viví.

-¿Puede tener secuelas?
-Piensan que no, pero para descartar cualquier posibilidad tengo que acudir al urólogo porque aunque todavía no se ven hematomas pueden salir más tarde. Yo siento una pequeña molestia en los testículos y el pubis que la controlo con analgésicos y una pomada.

-¿Cuál es su estado anímico?
-Hoy mejor que ayer, en gran parte por las múltiples llamadas de solidaridad que he recibido de toda España. Creo que hice lo que debía, que era acompañar a nuestro abogado en la segunda querella contra Ibarretxe, pero lo que sucedió fue lamentable.

-Tras la tensión vivida en la anterior declaración del pasado mes de enero, ¿era previsible lo del lunes?
-Algo ya se podía esperar porque, tras aquella comparecencia, Ibarretxe ya anunció que se seguiría reuniendo con ETA-Batasuna, pero que no hablaría con el Foro Ermua porque, dijo, éramos unos generadores de crispación y odio. Entonces nos puso en el punto de mira, ya no sólo del nacionalismo radical, que ya lo estamos, sino también ante las propias bases del nacionalismo vasco del PNV y de los socios de su Gobierno. Acusar de provocador a quien ejerce el derecho de acudir a los tribunales ante la comisión de un delito es una actitud fascista de alguien que quiere que no exista, no ya un adversario político, sino la más mínima crítica a cualquier actuación legal o ilegal. Es puro fascismo. Somos un enemigo a batir por parte del nacionalismo vasco y por parte del PSOE y el Gobierno español, porque los primeros que nos empezaron a llamar fachas y extrema derecha fueron Odón Elorza y José Antonio Pastor. Entonces les solicité que no pusieran al Foro en el punto de mira de ETA.

-Durante la declaración de los dirigentes de Batasuna entraron por la puerta trasera, la misma que ellos, y con la de Ibarretxe trataron de hacerlo por la principal, donde más gente se concentraba. Quizás hubiera sido más prudente hacer lo contrario.
-No. En enero, cuando entramos por la escalinata principal, sólo hubo abucheos. Ayer -por el lunes-, con Batasuna sólo hubo cruce de insultos y la cosa no fue a mayores. Con Ibarretxe creíamos que teníamos que acceder por el mismo sitio que el lehendakari y la agresión surgió mientras se aclaraba por dónde teníamos que entrar.

-El espectáculo, con continuos cruces de insultos, resultó muy duro y poco edificante.
-Pues sí, aunque no empezamos nosotros. Íbamos a entrar tranquilamente, pero ante unos insultos que arrecian uno tiene su dignidad y su orgullo y nos enfrentamos verbalmente. Lo contrario hubiera sido una especie de gesto de cobardía.

-Entre las acusaciones que hicieron tras el inicidente tildaron al PNV de «nazi». ¿No lo consideran acaso un partido democrático?
-Ahora no. Para ellos somos un obstáculo que rompe su estrategia. En este momento el PNV se ha subido al monte. Los no nacionalistas en el País Vasco somos, de hecho, ciudadanos de segunda. Desgraciadamente.

Savater reclama otro discurso político para Ciudadanos: "Ser 'de los nuestros' hoy es estar chalado"
Julia Pérez El Confidencial 28 Marzo 2007

"Las cosas han cambiado tanto que yo ya no sé si soy de los nuestros". Esta reflexión de un alcalde de la transición ante un gobernador civil de la época sirvió ayer al filósofo Fernando Savater como anclaje para destacar que los españoles reclaman otro discurso político, otro lenguaje y otras ofertas que superen la "división artificial" que aparenta ser irreconciliable entre los mundos de PSOE y PP. Ese es el hueco que cree debe cubrir Ciudadanos: "Ser 'de los nuestros' es hoy estar chalado".

Savater participó ayer en la primera reunión de la Asociación de Ciudadanos de Cataluña en Madrid, un think tank relacionado con esa organización surgida en Cataluña en julio pasado. Ante unas 300 personas, el filósofo reflexionó sobre los líderes de las dos principales formaciones políticas, que siguen una táctica consistente en que se dirigen a su electorado reclamando su adhesión a través del odio 'al otro'. Y consideró que Ciudadanos es un partido necesario en esta situación política con su nuevo lenguaje y su oferta integradora, que supera los nacionalismos, "un nuevo caciquismo".

El Partido de la Ciudadanía tiene previsto presentarse a las elecciones municipales y autonómicas de Cataluña, Salamanca y Alicante, pero en el resto de las regiones, como es el caso de Madrid, se ha optado por consolidar el proyecto para concurrir a las próximas elecciones generales. Y allí estaba la nueva militancia, escuchando a los pensadores bajo la mirada de Albert Boadella, alma del proyecto.

Al acto estaba previsto que asistiera Herman Tertsch, pero a última hora excusó su asistencia. Despedido recientemente por el diario El País, este periodista optó ayer por no acudir y no ser noticia. La tesorera de la Asociación, Almudena Semur, explicó que estaba de viaje pero que también le había dicho que no deseaba acudir para no comprometerlos. "No, Herman, no", exclamó entre los aplausos del público.

La eurodiputada socialista Rosa Díez, invitada también al acto, denunció que, hoy, no existe "colectivo social, político, económico o cultural que no esté roto, confrontado". A su juicio, se fomenta una perversión del lenguaje y, a su vez, "se pervierte la memoria para pervertir la política, como es el caso de la llamada memoria histórica, basándose en cosas que no ocurrieron en el pasado". El objetivo: "Justificar decisiones del futuro", en alusión a las medidas del Gobierno ante ETA, aunque sin citarlas.

Hacia una nueva Transición
Para Díez, es "suicida" que se fomente el enfrentamiento "en una sociedad con tan poco cuajo democrático". Al denunciarlo, sabe "que nos dirán que fomentamos la crispación, que somos unos fachas o que somos del PP, pero si no lo decimos nos convertimos en cómplices". A esta situación, en el País Vasco hay que sumar la falta de libertad y puso como ejemplo la agresión sufrida el lunes por el dirigente del Foro de Ermua Antonio Aguirre. "Un militante socialista histórico, perseguido por el terrorismo, un ciudadano libre que nunca se ha callado".

Rosa Díez se indigna cuando alguien le dice que menos mal que España no vive en la década de los años 30, o que está inscrita de la UE, como si fuera un elemento de contención. Al recordarlo levantaba la voz y los aplausos de la concurrencia: "Me indigna que estemos en esto sin ningún motivo, cuando estábamos tan bien, a punto de derrotar el terrorismo. Me indigna que vivamos con esta congoja, sin saber lo que va a pasar mañana. ¡No hay derecho!".

El acto fue el marco de presentación del manifiesto titulado Hacia una nueva transición. Un documento de reflexión de la que busca promover políticas "basadas en la razón, la unidad y el consenso". Y una acción política regida por "el pensamiento crítico y la razón". Sólo desde lo objetivo "lograremos la tan necesaria defensa de la verdad" con la que se elude el "relativismo letal" que impera en la vida pública. El Partido de la Ciudadanía denuncia que los consensos de la Transición parecen acabados, que España "está dividida en dos mitades" y que las instituciones políticas controladas por los nacionalismos propician "una pedagogía del odio contra todo lo español", mientras inventan naciones y crean ciudadanos de primera y de segunda.

La Asociación cultural vinculada a Ciudadanos celebrará en mayo un seminario en Madrid, titulado España: “30 años después de la Transición", con la asistencia de Savater o Arcadi Espada. Y en octubre convocará unas jornadas sobre Educación.

Internet se perfila como el mayor desafío y un gran trampolín para el castellano
MANUEL M. CASCANTE. ENVIADO ESPECIAL CARTAGENA DE INDIAS. ABC 28 Marzo 2007

La globalización y las nuevas tecnologías centran las primeras ponencias del IV Congreso Internacional de la Lengua Española. La unidad lingüística se les antoja a los expertos como un firme apoyo para avanzar hacia la integración política, económica y cultural, que mejoraría las opciones para afrontar los retos y las oportunidades de un mundo globalizado. La promoción del español en la ciencia y en la tecnología es, así, fundamental para competir en unos terrenos donde los países hispanohablantes manifiestan un claro desfase respecto a las comunidades anglosajonas, lo que obliga a la creación de neologismos en castellano.

«Creemos que hay base histórica, valores para construir una comunidad iberoamericana de naciones», afirmó el secretario general iberoamericano, Enrique Iglesias, en la primera plenaria del Congreso, cuyo lema era «El español como instrumento de integración iberoamericana». Iglesias se lamentó de que «tengamos en internet (sólo) el 10 por ciento de los contenidos, cuando tenemos una población que va mucho más allá» de esa cifra. Esta carencia se refleja en «un déficit en la difusión y transmisión del conocimiento».

El ex vicepresidente de Nicaragua, Sergio Ramírez, resaltó al respecto que «quien no inventa tecnología tampoco inventa los términos de la tecnología». El también escritor destacó que, gracias al apego de los latinoamericanos a la lengua común, el español se expande hacia Estados Unidos de la mano de los inmigrantes: «Entra oculto (a Estados Unidos) en los aviones de carga, en los trenes que atraviesan la frontera con México, bajo las alambradas (que separan ambos países) y burla los detectores infrarrojos». Asimismo, Iglesias reconocía que «las migraciones son un componente esencial del espacio iberoamericano, constituyen parte de su identidad».

El ex presidente uruguayo Julio María Sanguinetti consideró que el español «es una lengua necesariamente de integración», porque con la «primera globalización» (la llegada de los españoles al Nuevo Continente) saltó el Atlántico y hoy se proyecta en la construcción del espacio iberoamericano.

En una línea similar, aunque más centrada en los pequeños detalles, ayer se desarrolló la segunda sesión plenaria, titulada «El español, lengua de comunicación universal». Centrada en el lenguaje periodístico y en el de internet, se propusieron asuntos como la incorporación a la lengua castellana del verbo «guglear» o «gugelar» (buscar en la red mediante Google), o la manera de normalizar el «spanglish», esa mezcla de español e inglés, tanto léxica como sintáctica, que hablan muchos hispanos en Estados Unidos.

Juan Gossaín, académico y director de noticias de la emisora de radio colombiana RCN, se preguntó en su ponencia si «la diversidad nos une o nos fragmenta», para responderse: «Lo cierto, aunque duele decirlo, es que cada vez nos entendemos menos. Sé que el lenguaje es vivo y palpitante, pero hasta hoy no encuentro razones válidas para pensar que la diversidad lingüística nos ha enriquecido». A su juicio, la diversidad «nos enriquecerá cuando seamos capaces de comprenderla», para lo cual mencionó instrumentos como la Nueva Gramática, recién aprobada en Medellín.

Enrique Durand, de «CNN en Español», con sede en Estados Unidos, replicó que la diversidad se manifiesta y se habla en esa cadena de televisión, donde los periodistas proceden de todos los países hispanohablantes. Por ello, el español es una «lengua vigorosa, cambiante y viva (...), un vehículo por excelencia para la expansión de los medios de comunicación».
El académico boliviano Manfredo Kempff defendió, por su lado, la convivencia del castellano con otras lenguas originarias de América, pero lamentó medidas como la impuesta por Evo Morales en su país, que en dos años obligará a conocer el quechua y el aimará para acceder a un cargo de la Administración.

También se ha dado a conocer que el próximo Congreso Internacional de la Lengua Española ya tiene país sede. La ministra de Cultura de Chile, Paulina Urrutia, ha entregado una carta al ministro de Asuntos Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos, por la que se compromete a acoger la cita. El V Congreso se celebrará «en una ciudad chilena por determinar en el año 2010», que bien podrían ser Valparaíso o Valdivia.
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