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Recortes de Prensa     Jueves 29 Marzo   2007

La Generalitat, a subasta; la ilegalidad, a debate
EDITORIAL Libertad Digital 29 Marzo 2007

A las amenazas de una "crisis de Estado" y un "plan B" soberanista que el presidente del Parlamento catalán, el separatista Ernest Benach, lanzaba hace unos días contra el Tribunal Constitucional, les ha seguido la oferta de ERC a CiU para formar gobierno si los convergentes se comprometen a convocar un ilegal referéndum de autodeterminación en el caso de que el Estatuto soberanista catalán sea declarado inconstitucional.

Aunque Carod Rovira vuelva hoy a "garantizar la estabilidad" del tripartito, al considerar tanto CiU como el PSC frívolo y prematuro anunciar medidas antes de que el Tribunal se pronuncie, lo cierto es que nos estamos acostumbrando a algo tan anormal como que en un Parlamento se debata una subasta de gobierno, con poco más de cien días de formación, a base de calibrar, de manera preventiva, la disposición de sus miembros de vulnerar nuestra Ley de Leyes con ilegales convocatorias de referéndum secesionistas.

Por mucho que la oferta frustrada de los separatistas también se haya hecho en clave de consumo interno para satisfacer a las bases, cometeríamos un error quitando importancia a estas pulsiones golpistas de ERC, que tanto dejan en evidencia la debilidad moral y política de quienes los conservan, tanto en Madrid, como en Barcelona, como compañeros de viaje.

De hecho, fue el socialista Maragall el que, en el final de la anterior legislatura, ya amenazó a las Cortes Generales con "un drama" si no aprobaban el futuro Estatuto y ha sido Montilla el que ha salido por registros parecidos si resultase que es el Tribunal Constitucional el obstáculo.

Las aparentes "bravuconadas" de los separatistas catalanes hay, pues, que tomárselas en serio, muy en serio; aunque sólo fuera porque se hacen desde la Presidencia y Vicepresidencia de un Parlamento y de un Gobierno autonómico y por parte de quienes son socios del Gobierno de Zapatero.

Más aun, si tenemos en cuenta la reacción de los etarras si resultara que el Tribunal Constitucional veta un Estatuto que no alcanza a sus exigencias, resultando ser la resolución un obstáculo para los planes de "desestabilización del Estado español" que los terroristas consensuaron en Perpiñán con los actuales socios de Zapatero.

No sabemos si el Tribunal Constitucional resistirá las históricas presiones que está recibiendo ante su futura y no menos histórica resolución. Pero si lo hace, tengan por seguro que a los de ERC no les faltará ayuda para demostrar que sus actuales "bravuconadas" se hacen sangrienta realidad.

Agresión a Aguirre
La justicia del PNV
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 29 Marzo 2007

Pilar Manjón no se merece esto. Si interpreta rectamente el galardón que acaba de concederle el Gobierno vasco, esta víctima del terrorismo debería devolverlo. Trátase del "Premio de Justicia Manuel de Irujo", que reconoce a quienes "dan testimonio en defensa de la Justicia". Manuel de Irujo, ministro de Largo Caballero, no viene al caso. La cuestión es: ¿qué se está premiando en su nombre? O lo que es lo mismo: ¿qué entiende por "justicia" el Ejecutivo que preside Ibarretxe y portavocea Miren Azkarate?

Veamos lo que entiende. Cuando un juez cita como testigo a la señora Azkarate, la portavoz gubernamental califica su citación de "desvergüenza" y advierte que las actuaciones judiciales "no pueden salir gratis". ¿A quién?

La visión que tienen los nacionalistas de la división de poderes, del sometimiento de todos –gobiernos incluidos– a ley, de la obligación de todos –gobiernos incluidos– a colaborar con la justicia, de la independencia de los jueces y de la tutela judicial efectiva para todos los ciudadanos, queda gráfica y dolorosamente reflejada en la patada en los genitales que un consejero municipal del PNV le propina a las puertas de un tribunal al miembro del Foro de Ermua Antonio Aguirre, representante de la parte querellante.

La visión de los nacionalistas también incluye un cierto concepto de la policía autonómica: es una policía de partido. De otro modo, es inexplicable que habiendo sido retenido el cafre pateador en flagrante delito por los guardaespaldas de los querellantes, los agentes policiales del PNV, digo de la Ertzainza, lo dejaran marchar sin tomarle siquiera la filiación.

No sólo los querellantes han sido amenazados, primero, y físicamente atacados, después. También el poder judicial se siente intimidado por los hooligans de Ibarretxe y por la impunidad de sus fuerzas de choque, como se desprende de las declaraciones de José Luis Requero, vocal del Consejo General del Poder Judicial, a quien la manifestación misma a las puertas del tribunal le parece un acto de fuerza y un intento de amedrentar a la sala.

Se trata, estrictamente, de violencia peneuvista; si el sustantivo es indiscutible a la vista del vídeo, el adjetivo no es menos preciso. Y seguirá siendo violencia peneuvista hasta que el PNV condene los hechos, cese en su cargo público al agresor, lo expulse del partido e inste acciones judiciales contra él. Pero nada de eso ha hecho el partido aranista, sino todo lo contrario.

Para el Gobierno vasco, los manifestantes pro Ibarretxe se comportaron "cívicamente". Para el Gobierno vasco, los siete miembros del Foro de Ermua –acorralados, insultados, amenazados, agredidos y vejados– incurrieron en un "delito de contramanifestación". O sea, que la portavoz Azkarate, además de ensanchar a su antojo el Código Penal (generalmente lo estrechan), culpa a la víctima. En eso son expertos. Usted verá lo que hace con el galardón, señora Manjón, pero que esa gente te conceda un "Premio de Justicia" es más bien un insulto.

Terrorismo
Las falanges de Cándido
Cristina Losada Libertad Digital 29 Marzo 2007

Cuando Conde-Pumpido habla de falangistas, la memoria se despierta sobresaltada, de modo similar a cuando habla de franquistas el propietario de Prisa. Ambos proceden de esos predios. De cerca los conocieron, fuese por razones familiares, de afinidad o negocios. Polanco ha de ser un auténtico connaisseur de las interioridades y corruptelas de aquel régimen, que supo explotar en propio beneficio, y es notorio que vistió camisa azul, pantalón corto y correajes. En cuanto al Fiscal General, si no lució el uniforme en su infancia, al menos debió de palparlo, atendiendo a los cargos relacionados con la Justicia (o injusticia) que ocuparon bajo la dictadura sus mayores. Lástima que ningún partido político reclamara, ante el envite del socialismo gobernante, una memoria histórica completa. Los defectos del concepto se hubieran compensado en parte de haberse subsanado la hemiplejía. Ya que desenterraban el cadáver, mejor que compareciera entero. Falta un Who’s Who de la dictadura. Ilustrado con fotografías. De antes y después. Del azul al colorete.

El sobresalto persiste cuando se ve cómo aprovechan él y sus jefes a esa decena de falangistas que posan bandera en mano en los actos convocados por asociaciones y partidos democráticos contra las cesiones a la banda terrorista. Tal interés demuestran por el revoloteo de esas aves que llaman "aguiluchos" que sirven en bandeja la sospecha. La fontanería gubernamental bien puede, si quiere, alimentar y orientar a esas bandadas. Aunque todo sea dicho, también se detectó a alguna falange en la manifestación aquella por la Paz de Zapatero. Por pura casualidad y no por una atracción instintiva, se aproximó su pancarta a la figura de un ex ministro que, a diferencia de otros, no oculta que es hijo de falangista. Pero ¿quién los sacó entonces? No sería la presencia de Almudena Grandes como lectora del final comunicado. Ya tenía méritos, pero no había destapado todavía su alma de fusilaora.

La media docena de falangistas, los saque quien los saque o se saquen ellos solos, no llena ni un triste callejón. Sin embargo, Cándido puebla las rúas con éxito. Y ello por la acción, sí, de sus falanges, ésas que emplea en reordenar los recovecos del poder judicial, quitando allí y poniendo allá. Gracias a sus deditos nunca ociosos, quienes deben velar por el cumplimiento de la ley y hacer justicia sacan a las calles a la escoria bajo uno u otro pretexto. Trátese de asesinos como De Juana Chaos, de cómplices del terrorismo como Otegi o de cachorros de la ETA, las manos donde moran esos dedos les abren las puertas y allá salen, a la calle. Libres quedan para encontrarse en ella con sus huestes, que la ocupan sin tregua y sin freno, y sin que los cándidos quieren sacarlas de ella. Y como prima la tolerancia con los intolerantes, siempre que sean de la cuerda, han salido de sus guaridas todos los aprendices de nazi, o nazis enteros, que se sienten a sus anchas en este ecosistema de impunidad para la violencia con fines políticos que han creado "pacifistas" como Zapatero.

Desde las agresiones a los no nacionalistas en Cataluña hasta la patada propinada por un consejero municipal del PNV a un vocal del Foro Ermua, hay un crescendo de violencia consentida, alentada por el premio al terror que se viene cocinando en La Moncloa, con la vieja receta de convertir a las víctimas en verdugos y a éstos en buena gente. Cómo extrañarse de que la aplique de nuevo el Gobierno vasco para culpar de esa agresión brutal y repugnante, a los agredidos. Es la perversión moral que suministran a diario los Pepiños. Pero sin las falanges de Cándido ese pastel no saldría. Hay que perforar la legalidad y amasar la cesión, manchándose con el dolor y la sangre de los que quedaron en el camino.

Proceso de rendición
Electoralismo con ETA
Jorge Vilches Libertad Digital 29 Marzo 2007

La detención de ocho etarras por la Guardia Civil, más otros dos en las carreteras francesas, lleva inevitablemente a una reflexión. ¿Qué hay que negociar con ETA cuando se puede arrestar a los miembros de la banda, y ahogar legalmente a su brazo político? Y no vale el alegato esgrimido por el mundo progre sobre el desamparo de sus votantes, ya que para defender el independentismo, desde la izquierda, ya tienen a Aralar. A lo mejor, es el momento de asumir con madurez la democracia, y atribuir a cada uno su cota de responsabilidad. Porque el que vota o quiere votar a una organización que apoya el asesinato de los que piensan de forma distinta no merece ningún tipo de respeto, y menos democrático.

A pesar de esto, denunciar los términos en los que se está produciendo el "proceso de paz" resulta, para el mundo zapaterista, nada más que "electoralismo". Esta acusación desvela una hipocresía progre sobre su concepto de la política y de la democracia, ¿o es que los partidos no deben responder y canalizar legalmente los intereses e inquietudes de la sociedad? Si cumplen con su cometido, con su deber, los ciudadanos les corresponderán con su confianza, que en democracia se traduce en el voto.

Claro que esa acusación de electoralismo esconde otro de los elementos propios de la izquierda visionaria. Para ésta, el pueblo, la clase obrera, el proletariado, la masa, está alienada o es alienable. ¿Por quién? Por la derecha. Porque el ciudadano español del siglo XXI, correctamente informado y dirigido por la progresía, sería, qué duda cabe, un perfecto izquierdista. La derecha perturba, hace crujir la convivencia, y abusa de la ingenuidad del pueblo español (perdón, de la ciudadanía, quería decir).

Los españoles, por tanto, no debemos saber nada del "proceso de paz". Silencio y discreción siguen pidiendo para negociar con ETA-Batasuna la autodeterminación, Navarra y los presos. Y presentan las críticas y las protestas, o las dudas cuando se hacen públicamente, como "estrategias peligrosísimas para la convivencia y las instituciones". Porque estos que defienden la libertad de expresión cuando se rompe con PRISA, erupcionan si se pide ese mismo derecho en lo que se refiere a las conversaciones con los etarras.

Pero los españoles tampoco debemos discernir con exactitud las razones para votar, y somos presa fácil del electoralismo ladino del PP. Pero es que se trata de la izquierda que se cree portadora de una moral, legitimidad, cultura y humanidad superiores y, por tanto, con la obligación histórica de tutelarnos. Y entramos en el apartado de las contradicciones. ¿Cómo sostener la debilidad de la opinión pública ante "el electoralismo del PP" y ensoñar con la "democracia participativa"?

En esto, la izquierda tutora todavía tiene el descaro de equiparar a la derecha liberal con los batasunos, o la crítica con la patada en los genitales. Esos mismos que, insuflados por el espíritu de Mayo del 68, abanderaban la necesidad de una conciencia crítica, alerta frente a los engaños del poder (siempre capitalista, y siempre de derechas), hoy abogan por la autocensura y el relativismo. Claro, es mucho mejor dedicarle minutos y páginas a los ochenta céntimos del café de Zapatero.

Vísperas de eta
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 29 Marzo 2007

En estas vísperas electorales, los más optimistas se encontraban hace pocos días a la espera del comunicado etarra que debía abrir un nuevo tiempo de optimismo y darle un soplo de aire al proceso. La operación de la Guardia Civil de ayer descubre que ETA estaba poniendo en marcha una nueva célula terrorista, al parecer el 'comando Donosti', hecho que no constituye el mejor aval para la vocación pacifista que se quería ver en la banda.

Mientras en algunos medios se venía anunciando que ETA, como gesto de buena voluntad, iba a devolver las armas robadas en octubre del pasado año, la policía francesa acaba de descubrir a miembros de la organización terrorista cuando realizaban ejercicios de tiro y perfeccionaban su puntería.

Los dos episodios ponen de manifiesto que la maquinaria terrorista no se ha detenido y que los hechos desmienten las expectativas de los más optimistas que confiaban en que la banda hiciera algún tipo de gesto para ayudar a Batasuna en su intento de presentarse a las elecciones.

Tras los atentados islamistas del 11-M, ETA decidió suspender durante unos meses la comisión de acciones terroristas ya que creyó que en aquel ambiente de conmoción por la masacre de Madrid se iba a topar con un rechazo social sin paliativos. Para complementar esa decisión, dio orden al 'comando Donosti' existente en aquella época para que regresara a Francia. La dirección de ETA debió pensar que si sus células iban a estar inactivas, mejor tenerlas en la retaguardia, corriendo menos riesgos. Era un comportamiento coherente: si no iban a preparar ni perpetrar atentados, no necesitaban tener a sus comandos en primera línea.

En la actual situación de ambigüedad abierta por el comunicado del 9 de enero en el que se dice que sigue la tregua, pero ETA se reserva la comisión de atentados, la banda pone en marcha nuevos comandos. Lo contrario de hace tres años, cuando decidió tomarse unos meses de tregua. La interpretación que cabe realizar de lo que ahora ocurre no es por ello optimista: ETA quiere estar lista para cometer esos atentados cuando lo considere conveniente.

Cabe sospechar que ETA tendrá que decidir en cuestión de muy pocas semanas si quiere volver a poner en marcha una nueva campaña de atentados. Si lo que se pretende es presionar a Zapatero para que acepte compromisos políticos, el momento adecuado es hacerlo antes de las elecciones para perjudicar al PSOE sabiendo que en ellas no se juega la continuidad de los socialistas en el Gobierno. Lo que vaya a ocurrir, posiblemente, se decidirá a lo largo del mes de abril, en vísperas de la campaña. f.dominguez@diario-elcorreo.com

Proceso de rendición
De falangistas, patadas y paz enlatada en televisión
GEES Libertad Digital 29 Marzo 2007

"La obligación del Gobierno es prevenir, combatir y tratar de acabar con el terrorismo". Así respondió el presidente Zapatero un programa de televisión donde quedó claro que llevaba la lección bien aprendida de lo que tenía que vender a la opinión pública, si excluimos el precio del café.

Si de algo ha servido la participación de Zapatero en el programa es para constatar que los ciudadanos están seriamente preocupados por la política del Gobierno frente a ETA. Zapatero quiso presentarse como el Ángel de la Guarda de los españoles, pero no coló porque las piezas no encajan.

A estas alturas de los acontecimientos, tenemos claro que el mal llamado proceso de paz es un camino sin retorno, por mucho que se quiera negar. Hasta el ministro de Justicia lo ha dejado claro: "el proceso de paz no para, aunque ahora esté suspendido". No está suspendido, los hechos hablan por sí solos. Lo primero de todo es que son muy pocos los que dudan de que ETA se va a presentar a las elecciones. Aunque Zapatero "sospeche" que la inscripción de Abertzale Sozialisten Batasuna (ASB) en el Ministerio del Interior tiene visos de ilegalidad, como claro exponente de su prisa por demostrar que no se va a dejar engañar por los terroristas, ETA se presentará con otra marca, como ha ocurrido en otras ocasiones. Y el Gobierno se tapará la nariz y mirará para otro lado.

Por mucho que Zapatero diga que Navarra será lo que nos navarros quieran, nada explicó de posibles pactos postelectorales con Nafarroa Bai o el Partido Comunista de las Tierras Vascas. Como si los navarros no hubieran dejado clara su postura alto y claro, en plena calle.

Por más que quiera disfrazar la realidad con sus ansias infinitas de paz, los hechos son que los nacionalistas radicales están más crecidos que nunca. La "operación Otegi" ha sido el segundo hecho más bochornoso de la fiscalía de la historia de este país, precedido por la decisión de excarcelar de Juana Chaos, cuestión que Zapatero trató de vender a sus cien entrevistadores como que "está dentro de la legalidad y que ha sido la mejor opción para los intereses generales, para la seguridad del estado y para el futuro del conjunto de los españoles". O sea, que si el Gobierno no claudica ante las exigencias de los etarras, habrá muertos. Más claro imposible. Nada de la lucha antiterrorista con el Estado de Derecho en la mano y de la gran labor desplegada en estos años por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Ahora hay que tragar para sobrevivir.

Mientras, la temperatura de la calle sube a pasos agigantados. La agresión a Antonio Aguirre, viejo militante del socialismo vasco y vocal del Foro de Ermua, es de todo punto intolerable, hecho que ha pasado de puntillas ante los ojos del Gobierno. Todavía hemos tenido que escuchar por boca de la portavoz del Gobierno vasco, Miren Azcarate, que la culpa es de algunas decisiones judiciales, que la Ley de Partidos ha propiciado una nueva forma de interpretar y aplicar las leyes y que el lehendakari es una víctima de esta situación.

Y para rematar la faena, salen a la palestra Conde Pumpido y Polanco, que tachan de falangistas a los que se manifiestan pacíficamente en defensa de España, con la bandera constitucional en la mano.

Esta es la realidad de España hoy. Ni el café vale ya ochenta céntimos, ni nos creemos las ansias infinitas de paz.

Imposturas con víctimas de fondo
POR MIKEL BUESA ABC 29 Marzo 2007

UN límite fundamental con el que se ha topado el presidente Rodríguez Zapatero al tratar de imponer sobre la sociedad española su estrategia de negociación con ETA, vertebrada sobre el eje que une el reconocimiento de un derecho a la independencia para los vascos a cambio del cese de la violencia terrorista, es el rechazo a tal trasiego político que se ha asentado en la opinión pública a partir de la consolidación de un genuino sentimiento colectivo de solidaridad con las víctimas del terrorismo. Por ello no sorprende que, para los agentes del Gobierno, haya sido muy importante buscar la manera de minimizar la influencia social de esas víctimas y de su reclamación de justicia.

En una etapa inicial, cuando el proceso de negociación se encontraba en ciernes y se buscaba su legitimación institucional a través de una declaración parlamentaria, se optó por la persuasión. A las víctimas se les ofreció participar en el incipiente «proceso de paz» sacrificando la memoria de su sufrimiento, otorgando un perdón que avalara la concesión de medidas de gracia a los terroristas y enterrando para siempre cualquier reclamación de justicia. A decir verdad, hubo unos pocos que aceptaron y fueron generosamente recompensados con las dádivas del poder. Pero también es cierto que la mayoría de las víctimas y de sus organizaciones rechazaron radicalmente la invitación gubernamental y expresaron públicamente su voluntad de resistencia y movilización. Entonces se convirtieron en enemigos y, desde aquel momento, fueron objeto de escarnio bajo una acusación de politización que las sometía al designio del Partido Popular y, finalmente, las identificaba con la extrema derecha.

Aunque este último reproche se ha mantenido constante hasta ahora -y para comprobarlo basta con dar una ojeada a los resultados de un supuesto periodismo de investigación que han aparecido recientemente en el semanario «Interviú»-, lo cierto es que, en los últimos meses, los argumentos orientados a la descalificación de las víctimas del terrorismo se han diversificado. De esta manera, hemos visto a algunos, como el diputado Madina, negar la representatividad de las organizaciones de víctimas -con excepción hecha, naturalmente, de las que apoyan a su partido- alegando que éstas son más de 17.000 y que la asociación más amplia -es decir, la AVT- sólo acoge a unos pocos miles.

Otros, en cambio, han preferido negar la realidad misma de las víctimas. Tal es el caso del Fiscal General del Estado quien recientemente, después de advertir de un modo enigmático que «no se ha entendido bien y de manera suficiente a las víctimas», se ha apresurado a criticar a quienes han «colocado el terrorismo como eje del debate social... cuando -según él- ya prácticamente no hay víctimas del terrorismo». Si tenemos en cuenta que esta declaración ha tenido lugar después del asesinato de tres personas, dos en el atentado de Barajas y una más por efecto de un acto de terrorismo callejero en Mondragón, sólo se puede entender que el aludido funcionario considera que esas víctimas son más bien de menor entidad, tal vez meros «accidentes» según la terminología que le gusta usar a su jefe y mentor, el presidente del Gobierno.

No se sorprenda el lector, porque la terminología y los conceptos que, en un ejercicio de impostura, tratan de ocultar la verdad del sufrimiento de las víctimas del terrorismo, han llegado todavía mucho más lejos. Un reciente libro en el que, sin aportar ninguna evidencia y en una maniobra de necio voluntarismo, se sostiene que «más de cuarenta años después de su nacimiento... las Fuerzas de Seguridad han derrotado a ETA», debido a la pluma de José María Calleja -el periodista que se considera a sí mismo como uno de los «muy poquitos... asistentes a la mayoría de las manifestaciones contra la banda» y que nos califica a los demás, incluyéndome a mí y a otras víctimas, de forma explícita, como «antietarras de discoteca»- y de Ignacio Sánchez-Cuenca -el académico que, con el apoyo de la teoría de juegos, ha elaborado la doctrina de la negociación con ETA que inspira a Rodríguez Zapatero-, se ha convertido en el paradigma de la especulación conceptual orientada a encubrir las mentiras de quienes ostentan el poder.

En ese libro se puede leer, por ejemplo, que «policías y guardias civiles han muerto de manera previsible y rutinaria durante casi cuarenta años». Subrayo esos dos conceptos porque su utilización para calificar los asesinatos de miembros de las Fuerzas de Seguridad a manos de ETA, sólo es posible dentro del horizonte conceptual propio de esta organización terrorista, de lo que se infiere que los aludidos autores lo adoptan para escribir su libro. Y así es, en efecto, pues de otra manera no se explica que, con relación al atentado de Hipercor, acepten la idea de que «probablemente ETA no pretendía provocar una masacre» y lo califiquen como un «caso anómalo» o «un trágico error» y señalen que los muertos allí producidos hacen «azarosa» la ordenación de las Comunidades Autónomas en las que ha habido víctimas de ETA. O que, en otro lugar, se señale «el cuidado que tiene ETA a la hora de matar: tan sólo mata vascos cuando éstos no se pliegan a sus deseos (informadores, etc.) (y), en cambio, mata gente del resto de España sin demasiados miramientos». Pero donde la abducción terrorista se advierte con mayor nitidez, es en el empleo de los conceptos de «error» y «muerte colateral» para clasificar a determinadas víctimas, pues si hay errores y víctimas incidentales entre las de ETA, no sorprende que, como antes se ha dicho, las del atentado de Barajas se puedan tildar de «accidentes» o se puedan considerar «prácticamente» -o sea, a los efectos convenientes para la política- como inexistentes.

Es más, el concepto de «muerte colateral» o incidental, que Calleja y Sánchez-Cuenca aplican a las «muertes no pretendidas», da legitimidad a la actividad terrorista de ETA. Ello es así porque ese concepto, que procede del derecho internacional humanitario, sólo es aplicable a los casos en los que un ataque a objetivos militares ineludiblemente conduce a la producción de daños personales o materiales de carácter civil. De acuerdo con los Convenios de Ginebra, esos daños son legítimos y no están prohibidos, aún cuando pudieran ser esperados o previsibles. Por tanto, si se dice que son colaterales las víctimas producidas «cuando explota un coche-bomba al paso de un furgón policial y muere algún civil que pasaba por allí», se admite también, implícitamente, que el objetivo de matar a los ocupantes del vehículo estaba justificado. Y ello, aún cuando el Protocolo II de Ginebra prohíbe taxativamente todo ataque a civiles en conflictos bélicos internos, a menos que esos civiles sean combatientes.

Desengáñese el lector con todos estos productores de conceptos estadísticos, políticos o pretendidamente científico-sociales para, finalmente, desacreditar a las víctimas del terrorismo que proclaman su desacuerdo con la política antiterrorista del Gobierno. No son sino creadores de engaños, alumnos aventajados de aquel Manés Sperber, el agente del Komintern que, bajo la batuta de Willi Münzenberg, oficiaba la seducción de los intelectuales para el estalinismo, y que, en La bahía perdida, les dejó escrita su lección máspreciada: «ocultaremos la impostura con las mentiras y las mentiras se convertirán en verdad y la impostura dejará de ser impostura».

MIKEL BUESA Catedrático de la Universidad Complutense de Madrid

¡Todos al paredón!
LÍNEA EDITORIAL minutodigital 29 Marzo 2007

Hemos pasado de la acusación del deseo de volver a un clima guerracivilista, al anhelo de fusilar a dos o tres de “derechas” cada mañana pasando por el cobarde gesto de la patada en los testículos a quien no piense como quienes gobiernan o desgobiernan nuestra nación.

A la “insigne” Almudena Grandes se le ha quedado estrecho el cordón sanitario del que hablaba el “intelectual” Federico Luppi y ha decidido reivindicar antiguas actuaciones de algún anciano doctor “honoris causa” como solución a la actual situación de crispación permanente que padecemos. Dos Españas enfrentadas con el agravante de que la mayoría del pueblo español no sabe a ciencia cierta en qué equipo se encuentra jugando.

Porque el problema no se circunscribe a dos grandes bloques de izquierdas o derechas, del PSOE o del PP, sino a las dos Españas que recitó Machado, con el corazón helado la una y quizás sin corazón la otra. Nos negamos a creer que todos los votantes del PSOE estén de acuerdo con las actuaciones de algunos de sus dirigentes del mismo modo que nos cuesta asimilar que los votantes del PP sigan como un solo hombre todas las decisiones que emanan de Génova 13 o de algunos de sus barones autonómicos. El problema es que media España ataca sin piedad a la otra media que, de momento, no puede hacer más que defenderse como gato panza arriba.

Cuando, utilizando la legislación que la Constitución de 1978 nos ha dado, se intenta que el Estado de Derecho no se desmorone a causa de las veleidades políticas de un Ministerio Fiscal al servicio de los intereses del terrorista Otegui, y se reciben las acusaciones de querer una guerra civil y el deseo de que cada día dos o tres de esos defensores de la ley visiten un frío paredón, algo muy grave está pasando. Cuando como defensa de esos lícitos e ilícitos intereses se arrojan continuamente “falangistas” a la cara entre los “hunos” y los “hotros” es, o bien porque estamos alejados de la realidad, o bien porque no queremos afrontarla. Quedan dos meses escasos para que el panorama político se enturbie aún más y comiencen a surgir voces discordantes sobre qué remedio tomar.

La partida se jugará en Navarra. Es posible que, al estilo de lo sucedido en Galicia, UPN consiga una amplia mayoría pero no lo suficientemente fuerte para gobernar en solitario. Si esto es así, Nafarroa Bai, con el subterfugio de empadronar “abertzales” en la zona norte de Navarra, se encontraría en las manos la capacidad de decisión, apoyada por el PSN, aún contando con un exiguo número de diputados regionales. Tendríamos abierta la entrada de Navarra en el País Vasco como parece ser ha pactado cierto individuo con el mundo de la extorsión y de las pistolas. Y tendríamos de nuevo la incongruencia de que la democracia no es el Gobierno de la mayoría (UPN) sino de la minoría (Nafarroa Bai). Porque la mayoría debe ser vista en positivo (mayor número de votos que quiere el Gobierno de UPN) y no en negativo (mayor número de votos que no la quiere). Mientras no solucionemos este “pequeño” matiz seremos esclavos de la peor de las dictaduras: la que imponen los que hacen del odio, de la prepotencia y de la revancha su bandera.

ETA presiona a un Gobierno débil
Editorial ABC 29 Marzo 2007

LA detención de ocho miembros de un comando etarra es, lógicamente, una buena noticia. Nada ha cambiado en la actitud real de la banda terrorista, de manera que sólo la acción policial continuada y eficaz puede considerarse como respuesta adecuada por parte de los poderes públicos. Es significativo que fuentes del Ministerio de Interior estimen que los detenidos podrían estar preparando un atentado a corto plazo con el objetivo de presionar al Gobierno en el proceso de negociación con ETA y, en concreto, de cara a la presencia de su brazo político en las elecciones municipales. Como es notorio, éste es un asunto muy sensible para los sectores radicales, puesto que supone una decisiva fuente de financiación y un altavoz político para las reivindicaciones extremistas.

En buena medida, el éxito del Pacto Antiterrorista se debió a la ilegalización de Batasuna, cuya vuelta a las instituciones -con uno o con otro nombre- es un requisito imprescindible para que los terroristas ofrezcan alguna esperanza a un Gobierno desconcertado. Las cosas están como siempre, o peor. Zapatero debería ser muy consciente del fracaso sin paliativos de su proyecto de sedicente «paz» en el País Vasco. Muy al contrario, ETA conserva toda su fuerza, y sus terminales ante la opinión pública han recuperado la energía que les faltó durante algún tiempo. No podía haber hecho peor las cosas un Ejecutivo que ha conseguido dar aire a un enemigo que sabe utilizar todas las bazas.

Por fortuna, la eficacia de las Fuerzas de Seguridad ha permitido en este caso detener a los terroristas. Sin embargo, es evidente que ETA está dispuesta a transformar su chantaje en una acción criminal para utilizar a su favor la debilidad del Gobierno.

Zapatero ya no sabe qué hacer, porque equivocó la ruta desde el primer día. Es consciente de las consecuencias electorales que puede acarrear un nuevo atentado, pero tampoco encuentra alternativas a su apuesta por una falsa paz ante la falta de proyectos ilusionantes para los ciudadanos. Está atrapado en un callejón sin salida, del que sólo podría librarse volviendo al consenso antiterrorista y arrinconando para siempre y sin eufemismos un proceso que -definitivamente- le ha salido mal, lo cual era, por cierto, más que previsible para quien no esté lastrado por un absurdo optimismo voluntarista. No es fácil confiar en que el sentido de Estado oriente al presidente del Gobierno a buscar el camino adecuado en la lucha contra ETA. Sin embargo, tal vez las conveniencias partidistas le obliguen a cambiar de rumbo en esta encrucijada, ante la que se encuentra a causa de sus propios errores. Porque lo que está claro es que ETA sigue siendo la misma.

CiU y ERC plantean a Zapatero el reto de la autodeterminación
Editorial Elsemanaldigital 29 Marzo 2007

El pasado domingo, 25 de marzo, la dirección de Esquerra Republicana de Catalunya hizo pública una propuesta de convocatoria de referéndum de autodeterminación para el Principado. En la lógica nacionalista de los republicanos, "Cataluña es una nación", y por consiguiente un sujeto de potencial soberanía, cuya independencia como Estado sólo debe depender de la voluntad de los catalanes. Esa postura no tiene posible encaje democrático en la España constitucional, pero ERC viene reiterando propuestas y afirmaciones de esta naturaleza como parte de su estrategia de partido.

En este escenario ayer, martes, se produjo una novedad esencial: el presidente de CiU, Artur Mas, reclamó al Parlamento de Cataluña que reivindicase el derecho de autodeterminación y se mostró dispuesto a pedir un referéndum independentista en caso de que el Tribunal Constitucional rechace el nuevo Estatut catalán, cuya constitucionalidad ha sido discutida. El centroderecha catalanista se une así a la exigencia radical de ERC, planteando un reto sin precedentes al Gobierno regional de José Montilla y al Ejecutivo nacional de José Luis Rodríguez Zapatero.

Por el momento, Mas ha pedido que el Parlament declare expresamente que Cataluña "no renuncia al derecho de autodeterminación", a la espera de la decisión del Constitucional. Para el líder de CiU, las propuestas autodeterministas sólo deberían presentarse en caso de poder obtener una mayoría. Actualmente los escaños de ERC y CiU, sumados, bastarían para proporcionar esa mayoría en el legislativo autonómico catalán.

Sin embargo, CiU está hoy en la oposición, mientras que el líder de ERC, Josep Lluís Carod-Rovira, es vicepresidente de la Generalitat que preside el socialista Montilla. El PSC gobierna de la mano de los independentistas, que imponen su criterio en áreas sensibles de Gobierno; pero Montilla es legalmente el máximo representante del Estado en su región, y Zapatero tiene entre sus obligaciones institucionales la defensa de la integridad territorial y jurídica del país. Nuevamente el presidente del Gobierno se enfrenta a una disyuntiva entre los deberes inherentes al cargo que ocupa y los intereses de poder de su partido.

Zapatero debe elegir. No es razonable que una Comunidad sea gobernada por los socialistas conjuntamente con los independentistas al mismo tiempo que éstos se lanzan a la ruptura del orden legal vigente. Por encima de la ideologías y de las cuotas de poder está en bien común de los ciudadanos, ante quienes el presidente del Gobierno ha de responder en breve.

España: el futuro de la democracia, en manos de los periodistas
Francisco Rubiales Periodista Digital 29 Marzo 2007

Sólo los medios de comunicación tienen en España el poder necesario para regenerar la democracia, para erradicar la corrupción del sistema, doblegar a los partidos y obligar a los políticos a que respeten las reglas del juego democrático, se sometan al control de la ciudadanía y vuelvan a ser demócratas.

Los ciudadanos, indignados ante la corrupción y el nocivo clima de enfrentamiento y crispación creado por los partidos políticos y sus privilegiados políticos profesionales, por mucho que lo deseen e intenten, se sienten inermes y, realmente, no tienen poder ni influencia para forzar la regeneración.

Pero existe un problema de muy difícil solución: los medios han dejado de ser independientes y están, en su mayoría, controlados por los grandes poderes, sobre todo por el poder político, que es el más fuerte y que, además, es en España el primer empresario de la comunicación, el mayor contratador de periodistas.

El panorama mediático en España es desolador porque la independencia y la búsqueda de la verdad, claves del periodismo libre y democrático, han sucumbido y han sido sustituidas por una serie de pactos, en su mayoría inconfesables, cerrados entre las empresas mediáticas y los grandes poderes, en especial los partidos políticos.

Esos pactos, gracias a los cuales la prensa presta apoyo a los poderes a cambio de recibir dinero publicitario, influencia e información privilegiada, convierte a los periodistas en rehenes y a los grupos mediáticos en parte del entramado del poder. Su primer efecto ha sido terrible: cercenar la independencia de los periodistas, que pasan a ser servidores del poder, no de la verdad, de la democracia o de la ciudadanía.

La situación coloca al periodista como centro de la esperanza de un país que está descubriendo con amargura que el régimen político por el que se rige, del que llegó a sentirse orgulloso en el pasado, no es una democracia sino una partitocracia dominada por políticos oligarcas y por partidos insaciables obsesionados por el poder.

La única esperanza de los ciudadanos que desean regenerar la democracia podrida, en las presentes circunstancias, consiste en que los periodistas se rebelen, recuperen los principios del periodismo libre (independencia, servicio a la verdad y apoyo a la democracia, ejerciendo un control eficaz sobre los grandes poderes), recompongan las viejas alianzas entre democracia y periodismo, entre ciudadanos y periodistas libres, que nacieron con la democracia, y que retomen el control de las redacciones, comandadas hoy de manera implacable por financieros, marketinianos y otros servidores de la empresa, todos ellos insensibles e ignorantes del enorme valor que tiene para la democracia el periodismo libre e independiente.

La alianza entre periodistas, ciudadanos e intelectuales hizo posible acabar con el "Antiguo Régimen" durante la Revolución Francesa. Muchos pensadores políticos y expertos contemplan hoy la necesario de reconstruir aquella alianza como la única opción para acabar con la democracia corrupta y con los partidos hipertrofiados, que han cambiado el servicio al ciudadano y a los principios ideológicos por el poder en su dimensión más brutal y descarnada.

Voto en Blanco

Irresponsables
POR EDURNE URIARTE ABC 29 Marzo 2007

Este episodio del absurdo de la política española no es nuevo. Lo vivimos desde que el PSOE pactó con ERC. El partido independentista pide la independencia y la izquierda se lleva las manos a la cabeza por su irresponsabilidad. Y apunta hacia la cabeza de ERC y no hacia la suya propia. Algo así como aliarte con un ecologista y llamarle irresponsable por pedir el cierre de las centrales nucleares. O irte a vivir con un sonámbulo reconocido y escandalizarte por su irresponsabilidad la primera noche que se pasea dormido por la casa.

Pero este absurdo no esconde la incoherencia o la idiotez. Eso quizá le ocurra al compañero del sonámbulo. A la izquierda que ahora gimotea o se indigna por la irresponsabilidad de sus socios le pasa otra cosa y es que utiliza la teoría de la irresponsabilidad ajena como una coartada para evitar responder de la suya. La que contrajo cuando se coaligó con un partido de extrema izquierda e independentista.

El derecho de autodeterminación y la independencia constituyen la esencia de su programa y de su razón de ser y sorprenderse ahora porque lo lleven al Parlamento es como indignarte porque tu perro ladre. O porque ETA pida la independencia una vez que has pactado la mesa de partidos con ella. Tiempo al tiempo.

El debate no es el de la responsabilidad de ERC sino el de la responsabilidad del PSOE que pactó con ellos. Sin ese pacto, ERC seguiría siendo independentista, pero con una diferencia sustancial, que no contaría con la legitimidad añadida otorgada por el PSOE. Ni existiría un estatuto rupturista. Ni el clima político y social para las amenazas y el chantaje al Tribunal Constitucional y al resto del Estado que el nacionalismo catalán ha puesto encima de la mesa.

Probablemente, ni siquiera CIU habría hecho el camino hacia el derecho de autodeterminación que ahora reivindica para competir con ERC. El independentismo sería minoritario y marginal. Hoy se pasea por el Parlamento catalán, por el nacional y por el resto del mundo de la gentil mano de los socialistas que ahora denuncian, ¡oh, irresponsabilidad!, que los sonámbulos pasean dormidos durante la noche.

Siempre nos quedará la Guardia Civil
Raúl González Zorrilla Periodista Digital 29 Marzo 2007

Desde su llegada a La Moncloa, y especialmente desde el momento en el que la banda terrorista ETA declaró su “alto el fuego permanente”, José Luis Rodríguez Zapatero y su equipo de “asesores” en materia antiterrorista han hecho caso omiso a los avisos y a las advertencias que recibía de la Guardia Civil y de las fuerzas antiterroristas francesas en el sentido de que, mientras negociaba con los representantes del Partido Socialista, la organización criminal seguía rearmándose, ideando nuevas formas de asesinar y probando fórmulas diferentes de cometer atentados.

Encerrado en su ignorancia, embebido en su soberbia, iluminado en su proyecto de pacificación para Euskadi y convencido de ser merecedor del Premio Nobel de la Paz, el Presidente del Gobierno en ningún momento atendió ninguna de las observaciones y de las indicaciones de precaución que constantemente se le hacían desde este cuerpo policial e, incluso después de que ETA asesinara a dos personas al explosionar el aparcamiento de la T4 de Barajas, el Gobierno apostó por seguir manteniendo la vía negociadora y profundizó en su apuesta por “convencer” a los terroristas con la promesa de dádivas políticas como las que ya hemos comentado en este Blog.

Así las cosas, y tal y como hemos señalado repetidamente desde este Blog del País Vasco, ninguna concesión política va a satisfacer a una bestia criminal que ni remotamente ha interiorizado su necesidad de dejar las armas, que no tiene la mínima intención de renunciar a la violencia, que es hija perenne del totalismo nacionalsocialista y que, además, durante los últimos meses se ha sentido como la gran vencedora de un proceso que ella misma tutoriza según sus necesidades estratégicas. En este sentido, y una vez más, ha tenido que ser la Guardia Civil, la misma que es minimizada por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, la misma que ve cómo sus informaciones son repetidamente ninguneadas por la Administración y el cuerpo policial que menor atención recibe por parte de los asesores presidenciales, la que ha tenido que actuar para demostrar lo que muchos ciudadanos vascos ya intuíamos: que Euskadi sigue siendo, literalmente, un polvorín (30 kilogramos de material explosivo hallados en un piso de Andoain) en el que los terroristas y sus cómplices son tratados con un respeto exquisito y en el que las víctimas, a pesar de todo lo que se quiera aparentar, son humilladas, despreciadas y olvidadas por el Ejecutivo autónomo de PNV-EA e IU. (Por cierto, ¿alguien conoce un país democrático en el que un Gobierno se niegue a condenar, tal y como ha hecho el Gobierno vasco, un ataque brutal y fascista a un ciudadano demócrata como el miembro del Foro de Ermua, Antonio Aguirre?).

En fin, que lo que decíamos. Que gracias a la brillante actuación de la Benemérita y a la imagen de esos presuntos ocho etarras recientemente detenidos en Guipúzcoa sabemos con certeza que, a pesar de lo que diga el Gobierno socialista y su Presidente, el único objetivo de los terroristas es seguir asesinando, que la única solución para evitarlo es la eficaz actuación de los cuerpos coercitivos del Estado y que nada, salvo su absoluto desmantelamiento policial, calmara el ansia criminal del independentismo terrorista vasco.

Efectivamente, estimado lector, menos mal que nos queda la Guardia Civil.
Blog personal del periodista vasco Raúl González Zorrilla

Otra crisis catalana
Editorial HERALDO DE ARAGÓN  29 Marzo 2007

Cuando José Montilla reeditó un gobierno tripartito que tantos problemas gratuitos indujo en la política catalana y, de paso, en la española, era de prever que habría más de lo mismo. Las intenciones del presidente Montilla, que aseguró que no se repetirían los errores de esa especie, no han podido cumplirse, sencillamente porque no está a su alcance controlar las salidas de tono de unos socios que se han consagrado -y el problema no es de ahora- como auténticas "amistades peligrosas".

De nuevo en el poder y con no pocas tensiones internas entre posibilistas y maximalistas, ERC exige a los nacionalistas de CiU la reclamación conjunta que justifica la existencia del partido: el "Estado propio". No hay, por tanto, que sorprenderse de tales reclamaciones que están en la lógica del separatismo y que, menos que a nadie, deberían asombrar a dos Gobiernos -central y catalán- que, si no alentado, cuando menos no han puesto trabas a esas pretensiones. Quien sí tiene motivos para sorprenderse es la ciudadanía española -catalanes incluidos-, a quien le cuesta aceptar esta fatigosa dedicación de los políticos catalanes.

El "seny", tópico sentido común que gobierna en la sociedad catalana, rehúye la escena política hace tiempo y en su lugar domina una manera desordenada, poco útil e incluso estrafalaria de hacer política. En la pieza representa CiU un triste papel, pues, mientras su portavoz en el Congreso llama con toda razón a la sensatez al PSOE y al PP, en Cataluña resucita sus gestos más soberanistas sólo para pujar con ERC y usarlos como arma arrojadiza contra el atribulado PSC, que finge poner al mal tiempo buena cara. Toda crisis en Cataluña es mala, pues afecta a la política nacional, pero, así y todo, lo peor del espectáculo es comprobar el escaso valor que asignan ciertos políticos a la idea de lealtad y al compromiso de gobierno y cómo dejan a un lado los mensajes de una sociedad que, en el reciente referendo sobre el Estatuto, dio muestras claras de su hastío por estos comportamientos.

Respuesta clara
Editorial El Correo 29 Marzo 2007

La desarticulación de un comando de ETA que disponía de componentes explosivos para atentar confirma los peores augurios del comunicado con el que la banda reivindicó el doble asesinato de la T-4. Entonces advirtió de que «mientras se mantenga la situación actual de ataque contra Euskal Herria (...) ETA tendrá toda la determinación para responder». Los términos de esa amenaza han sido una constante en la trayectoria etarra y continúan estando presentes en la resistencia de la izquierda abertzale a acatar la Ley de Partidos, que la obligaría a una explícita condena del terrorismo si pretende concurrir a las elecciones.

Las propias detenciones representan para ETA y sus adláteres otro 'ataque contra Euskal Herria', como lo evidencian sus denuncias y movilizaciones contra la operación de la Guardia Civil. Es evidente que ni los activistas etarras ni los dirigentes de la izquierda abertzale han dado los pasos exigidos para aproximarse a la realidad insoslayable de que su proyecto de imposición frente a la sociedad democrática resulta totalmente inviable. Por el contrario, continúan acariciando la idea de que el Gobierno acceda cuando menos a parte de sus requerimientos, obstinándose para ello en una dinámica de hechos consumados.

La izquierda abertzale idea sus propias secuencias con una doble intención: mantener la apariencia de que es suya la iniciativa política y tratar de que las instituciones no tengan otro remedio que aceptar su juego. La convocatoria del acto de este sábado en Barakaldo utilizando el mismo anagrama del partido recién inscrito -Sozialista Abertzaleen Batasuna- forma parte de esa manera de actuar, que persigue eludir el emplazamiento al que ETA y su entorno están siendo sometidos por parte de la sociedad y del Estado de Derecho. Es en este punto en el que las instituciones y especialmente el Gobierno no pueden equivocarse. ETA y la izquierda abertzale se mueven, incluso cambian de denominación y de atributos formales, a fin de perpetuarse bien como poder fáctico, bien como trama civil que coadyuva al mantenimiento de la amenaza violenta. En el citado comunicado, la banda advertía de que «las decisiones y las respuestas de ETA dependerán del comportamiento del Gobierno de España».

A estas alturas resulta imprescindible que el Ejecutivo deje meridianamente claro que la relación es precisamente la inversa, que las decisiones del Estado constitucional irán en consonancia con las inequívocas muestras de abandono de la violencia que ofrezca ETA y con la expresa reprobación de Batasuna del terrorismo. Es más, resulta imprescindible que se percaten de que es así y lo seguirá siendo. La decisión del Consejo del Poder Judicial de recomponer la Sala del 61 del Supremo contribuye a asegurar que ésta adoptará con la máxima pulcritud sus eventuales resoluciones sobre el futuro electoral de la izquierda abertzale.

Dignidad
KEPA AULESTIA EL Correo 29 Marzo 2007

Es muy probable que los activistas de ETA se estén debatiendo en estos momentos entre la dificultad que encuentran los más veteranos para dar por acabado el ciclo terrorista y la voluntad que muestran los más jóvenes de proseguir con la inercia. Es sin duda una forma excesivamente simplificada de describir la situación. Pero podría ofrecer los trazos generales de un doble atolladero. Porque si a los segundos les resulta complicado demostrar que la continuidad de la 'lucha armada' es, sencillamente, posible, cada día que pasa los primeros sienten cómo se agudiza su vértigo ante el inevitable final de ETA.

Los más veteranos, muchos de ellos desactivados en la cárcel y otros más o menos orillados en un obligado seguidismo, desearían que todo acabe pero con dignidad. Salvándose del ominoso fracaso personal que representa enfrentarse al reproche directo de los ciudadanos y a una sentencia moral implacable que, condenando la sinrazón del terror, acabe condenando su propia existencia. Pero esa dignidad que reclaman en las confidencias personales sobre la inutilidad de la 'lucha armada' y sobre los perjuicios que les acarrea su persistencia representa un precio imposible de abonar, puesto que sólo puede cobrarse a costa de la dignidad de sus víctimas. Aunque la dignidad del activista puede encontrar otras fuentes para saciarse: el autoengaño, la introspección, el silencio. Pero también para eso necesitan tiempo.

Los más jóvenes pueden sentirse indignados ante los veteranos, alguno de los cuales han incorporado a su cohorte. Ven cómo les llega el mensaje de que esto está a punto de acabarse cuando ellos ni siquiera han empezado. Es más, cuando ellos habían sido llamados a filas tan recientemente, para que ahora les anuncien una próxima desmovilización. Pero saben, instintivamente, que están obligados a ocultar su indignación. Porque su única garantía de continuidad es conseguir que sean ellos quienes administren la dignidad de los veteranos. Que sean ellos quienes establezcan los términos del trueque.

Expuestas las condiciones que demandan «a los Estados español y francés», tampoco tienen ninguna necesidad de precisar qué están dispuestos a dar a cambio. No les conviene hacerlo. Y no sólo porque, acallando toda disposición a un eventual desarme o a una más remota autodisolución, se sienten más fuertes en el pulso que libran con «ambos Estados». También porque, instintivamente, saben que así pueden contener el desistimiento de los más veteranos: sublimando su dignidad por encima de todo.    k.aulestia@diario-elcorreo.com

De mal en peor
EDITORIAL EL Correo 29 Marzo 2007

La actitud que tanto la portavoz del Gobierno como el del Partido Nacionalista Vasco han adoptado respecto de quien el pasado lunes agredió a un miembro del Foro Ermua en la concentración ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco se asemeja al comportamiento que a veces adoptan las directivas de los clubes de fútbol hacia los desmanes de sus respectivas hinchadas. Primero, se niegan o cuestionan los hechos; luego, ante la evidencia, se minusvalora su importancia o se encubre a sus autores; y, finalmente, cuando no queda otro remedio, se exculpan las conductas con apelaciones al 'impecable historial' del club. Resulta así que la responsabilidad del desmán, en vez de quedar limitada a quien lo cometió, contamina también a quien, por intereses sectarios, lo ampara o disculpa.

Todo comportamiento puede apelar a un motivo anterior para justificarse. Pues bien, puestos a buscar motivos para lo que el lunes ocurrió, no está fuera de lugar apuntar a la agresiva actitud que el propio lehendakari adoptó, tras su primera comparecencia ante el Tribunal, respecto al Foro Ermua. Ibarretxe tenía todo el derecho, en tanto que imputado, a negarse a contestar las preguntas que el abogado de la asociación le formuló ante el juez. Pero no podía, en tanto que lehendakari, dar cuenta de su negativa alegando que el «Foro Ermua sólo crea crispación y odio». También de aquellos polvos vienen estos lodos. Porque resulta muy difícil reprochar la conducta de un hincha cuando uno mismo no es ajeno al clima que la ha propiciado. Muy mal, por tanto, obró el agresor. Pero es igualmente reprobable la actitud de comprensión o silencio de quienes deberían ser ejemplares en la persecución de cualquier tipo de violencia

Suelten el martillo
Patxo Unzueta, EL PAÍS 29 Marzo 2007

Vamos a contrapelo. En Quebec descubren el sistema autonómico español, y en particular su aplicación catalana, como modelo de un nacionalismo no independentista que les evite la tensión de verse forzados a elegir patria cada poco; y van los de Esquerra y plantean celebrar un referéndum sobre la independencia de Cataluña. Y hace dos semanas el sindicato abertzale LAB convocó una manifestación en Pamplona tras la consigna Contra la deslocalización, autodeterminación. No cabe una ocurrencia menos realista: frente a la globalización del siglo XXI que se lleva las fábricas a Polonia, volver a instalar las aduanas en el Ebro: la vuelta al antiguo régimen.

A contracorriente navega Batasuna al negarse a dar el paso que se espera de ella, mientras que Gerry Adams negocia políticas para Irlanda del Norte con el reverendo Paisley, que había dicho que nunca, nunca, nunca; es decir, nunca mientras el IRA no entregase las armas, cosa a la que los republicanos se resistieron pero que acabaron aceptando cuando el Sinn Fein se lo exigió en serio (tras comprobar que sin ello no habría restauración de la autonomía del Ulster).

Una enseñanza del proceso interrumpido en Barajas es que la derrota política del terrorismo sólo se traducirá en abandono efectivo de las armas si su brazo político se lo exige a ETA bajo amenaza de divorcio; es lo que ha faltado ahora, pero puede ocurrir en el futuro. El hecho de que nada más producirse el atentado los jefes de Batasuna pidieran a ETA el restablecimiento del alto el fuego indica que se dieron cuenta de que se les escapaba la oportunidad de recuperar la legalidad y poder participar -ellos, y no los sucedáneos comunistas de las tierras vascas- en las elecciones de las que depende su futuro político y personal. Y lo entendieron porque casi todos los que cuentan (incluyendo políticos nacionalistas y prensa favorable al proceso) dijeron que nunca, nunca, nunca, volverían a creer en treguas, permanentes o no, de ETA.

Para recobrar la legalidad, Batasuna tendría que demostrar que ha cesado la causa de su ilegalización, es decir, su relación de dependencia respecto a ETA. El Tribunal Constitucional ofreció la posibilidad de hacerlo con un trámite sencillo: presentar un partido con nombre nuevo y en cuyos estatutos se condenara expresamente la violencia de ETA. Naturalmente que a otro partido cualquiera (digamos: a Aralar) no se le exigiría esa condena, pero es lógico hacerlo a uno del que se sospecha que pretende seguir siendo el brazo político de una banda armada.

Se ha dicho estos días que es imposible, por razones psicológicas, que Batasuna llegue a condenar abiertamente a ETA. Si así fuera, la alternativa sería que convencieran a los jefes de la banda de que se disuelvan en un nuevo partido de la izquierda abertzale, que tras esa disolución no tendría dificultades para ser legal. Es falso que la Ley de Partidos impida ser candidatos a los actuales dirigentes. Lo que impide es que sean promotores de un nuevo partido las personas condenadas por determinados delitos y no rehabilitadas (lo que ahora afectaría a Otegi); pero podrían presentarse a las elecciones. Mientras que con las agrupaciones electorales blanqueadas o las listas de las tierras vascas no podrían hacerlo.

Si dice Otegi que la independencia por la vía armada sería insostenible, ¿por qué no da el paso de exigir abiertamente a ETA que se retire? Pues por la misma razón que quien tiene un martillo tiende a ver a todo con forma de clavo. Ningún nacionalista radical se plantearía crear ahora (30 años después de la desaparición del franquismo) una organización armada; pero puesto que existe, y conserva poder intimidatorio, se resisten a desprenderse de ese martillo. Es decir, se consideran autorizados a plantear propuestas que sin la amenaza de los pistoleros nadie se tomaría en serio: por ejemplo, que los navarros renuncien a sus instituciones y acepten la fórmula vasco-navarra que ahora defiende Batasuna.

"Les interpelamos a que de una vez por todas realicen la transición democrática", dijo a sus juzgadores, el 31 de enero, la dirigente etarra Belén González Peñalba: que todo vuelva atrás y se admitan sus propuestas; que se reconozca que eran ellos quienes tenían la razón al comienzo de la transición. Ayer, una cafetería de Antequera decidió rebajar el precio de los cafés a 0,80 céntimos para dar la razón retrospectivamente a lo que había dicho Zapatero en televisión; pero la marcha de la historia no siempre puede corregirse tan fácilmente.

Nota
QUERELLA CONTRA JUVENTUDES DE ERC POR ENALTECIMIENTO DE TERRORISMO
España y Libertad no descarta pedir la ilegalización de JERC a la vista del resultado que ofrezcan las diligencias de investigación de los hechos denunciados
España y Libertad  29 Marzo 2007

España y Libertad ha presentado querella criminal contra el líder de las Juventudes de ERC Gerard Coca, portavoz de la Federación de Barcelona de las Juventudes de ERC (JERC) y Frederich Bentanachs perteneciente a la organización Estat Catalá como presuntos autores de un delito de enaltecimiento del terrorismo.

El pasado día 26 de enero se celebró bajo el lema “Martí Marcó, ni oblit ni perdó”, (Martí Marcó, ni olvido ni perdón) un acto en el que se rindió homenaje al terrorista fundador de Terra Iure, Martí Marcó i Bardella. Dicho acto al parecer fue organizado por las JERC de Barcelona según se publicitó en la propia página web de las JERC y la organización independentista radical Estat Catalá, como también se deduce de su página web y carteles de la convocatoria.

Los organizadores conmemoraron el aniversario de lo que denominan “su asesinato por parte de la policía española”, a la vez que reivindicaron los motivos que llevaron al criminal de Terra Iure a realizar acciones terroristas, ya que el querellado, Gerard Coca, portavoz de la Federación de Barcelona de las Juventudes de ERC, se dirigió a los presentes para “remarcar la necesidad de mantener la memoria de todos aquellos que han luchado por la libertad de nuestro pueblo”, ensalzando de esta manera como ejemplo positivo de comportamiento la pertenencia a una banda terrorista y la realización de actos terroristas.

España y Libertad no descarta pedir la ilegalización de JERC a la vista del resultado que ofrezcan las diligencias de investigación de los hechos denunciados, en caso de confirmarse que la organización juvenil de ERC está detrás del apoyo a miembros de una banda terrorista, comportamiento que sin duda se encuadra dentro de las causas que prevé el artículo 22 de la Constitución para declarar ilegal toda asociación que persiga fines delictivos o utilice medios tipificados como tal.

Yolanda Morín, Coordinadora General de la plataforma cívica España y Libertad considera que "este tipo de homenaje a terroristas crean el caldo de cultivo necesario para que ocurran agresiones como las que vivimos en Bilbao el pasado lunes cuando fue agredido Antonio Aguirre de Foro Ermua. Por eso creemos que cualquier justificación de la violencia por parte de estos grupos debe ser denunciada y si procede, por lo menos en este caso, desde España y Libertad no vamos a dudar a la hora de pedir la ilegalización de cualquier grupo que organice homenajes a terroristas y asesinos"

La patada del miedo
Cartas al Director Libertad Digital 29 Marzo 2007

Un miembro del Foro de Ermua fue agredido, allá en la entrepierna, de la forma más visceralmente inhumanizada, por un militante fuera de sus cabales del PNV. El agresor, hombre del aparato político administrativo que desde hace más de cinco décadas gestiona el nacionalismo en el País Vasco, tuvo tal ataque de pánico como para provocarle una reacción tan primitiva como animalizada, buscando dañar sus órganos genitales. El mecanismo del miedo, fundamental para garantizar la supervivencia de toda especie, jugó un papel determinante en los recovecos más ancestrales del cerebro, de una persona que dejó de serlo para convertirse en el cavernícola menos evolucionado.

Quizás por ser una persona en la que la inteligencia computacional, es decir nuestro modos heredados de comportamiento desde hace miles de año, tiene más peso que la inteligencia creadora, exclusiva y diferenciadora de los seres humanos, tuvo tan fosilizada reacción infrahumana. Otros, los que insultaban, jalearon la agresión u omitieron el auxilio a la víctima, fueron capaces de gobernar el dictado apremiante emitido desde el fondo ancestral donde se almacena la inteligencia computacional, mientras que en su fuero interno alaban la animalidad del agresor.

Asesor municipal, cuyo sueldo lo pagan todos los contribuyentes, estaba fuera de su puesto de trabajo, pretendiendo intimidar a los jueces del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco. Utilizaba la pedagogía del miedo, por un lado mediante la coacción disfrazada en el derecho ciudadano a manifestación, a la vez que exteriorizaba su propio y colectivo miedo a perder la seguridad, de un trabajo adquirido fuera de los tribunales de oposición públicos y la selección de personal utilizada en la empresa privada. Miedo a escuchar la palabra libertad, que implica reconocer la mentira en la que se ha construido su mundo personal, y que no es otro que un imaginario nacido en la mente de Sabino sobre falsas leyendas, que intentan revivir una historia idílica que nunca existió en el mundo vascongado. Libertad implica sacudirse de la mitología vana, y el día que se desvele la verdad, este señor perderá su sostén vital, que no es otro que un inframundo ideológico falso que le permite vivir, sin ser ni cargo electo ni funcionario de carrera, como un auténtico señor respetable.

La patada testicular no es más que el reflejo animal de una reacción pavorosa ante la libertad, que para él no significa otra cosa que tener que enfrentarse a la vida como la mayoría, con trabajo, criterio y verdad.

Andrés López de Ocariz y Ocariz - Calarreina, La Rioja

El idioma español en Venecia
I. Una introducción
Ramón Tamames Estrella Digital 29 Marzo 2007

Catedrático de Estructura Económica (UAM)
Catedrático Jean Monnet de la UE

En el libro de Steven Roger Fischer, A history of language, se traza la historia de la comunicación, desde los remotos tiempos anteriores al lenguaje humano hasta la actual explosión de las telecomunicaciones en la aldea global (McLuhan dixit), cuando ya vivimos en un mundo de audiovisuales e internet. Y en esa prolongada secuencia, el referido autor analiza la diversidad de antecedentes del caso, incluyendo las primeras formas de comunicación de insectos, aves, ballenas, y asimismo de nuestros parientes más próximos en el género de los primates.

Después, ya en tiempos en que resulta estrictamente aplicable el concepto de lenguaje, Fischer se mueve desde el iniciático momento del homo erectus hasta la hora presente de difusión de los grandes idiomas mundiales; analizando en esa filogenia lo mucho que significó el desarrollo de la escritura, así como los efectos sucesivos de la imprenta, la radio, la televisión, e incluso la publicidad. Para, a la postre, mirando al futuro, adentrarse en la forma en que los medios electrónicos van transformando día a día las lenguas del planeta, lo cual obliga a una reinterpretación siempre renovada de lo que realmente es el lenguaje.

En el capítulo sobre Futuro indicativo de su libro, Fischer se pregunta cuál será el idioma prevaleciente en la Tierra en el porvenir, a partir de las 6.170 lenguas existentes hoy. Ante lo cual, se atreve a hacer una predicción, aunque destacando que puede no ser fidedigna. Pues hay factores que están en constante cambio, como revoluciones económicas, guerras, migraciones, creciente o decreciente prestigio de ciertas naciones, nuevas tecnologías, tendencias sociales, y otros muchos fenómenos.

La profecía es la siguiente: hoy por hoy, por lo absoluto de los números, cabe pensar que sólo tres idiomas (y su escritura) sobrevivirán en los próximos 300 años, chino mandarín, español e inglés. De tal modo que sociedades actualmente muy representativas (como las de Japón, Alemania, Francia, Italia y otras) sólo podrán retener sus propias lenguas como vestigios locales. En tanto que el latín, el árabe y el hebreo, continuarán siendo hablados y escritos por razones fundamentalmente religiosas.

Las anteriores observaciones de Fisher nos sirvieron de preámbulo para una reciente conferencia en la Universidad de Venecia, invitado por el Prof. Luis Luque, Lector de Español, en una sesión de trabajo que estuvo presidida por nuestro embajador en Italia, José Luis Dicenta. Esa conferencia la titulé “La dimensión económica de la lengua española” y a lo largo de varias entregas en ESTRELLA DIGITAL daremos cuenta de lo esencial de su contenido.

Y como preámbulo de la serie que hoy empezamos, no estará mal destacar la frase de Gregorio Salvador, de que más allá de su empleo como sistema de comunicación y de comercio, las lenguas se han convertido en la materia prima de una enorme industria de alta rentabilidad y valor estratégico; favorecidas por el crecimiento exponencial de la interacción en un mundo globalizado. En ese sentido, Ronald Buchanan definía así en Time la situación: language is money; y Gregorio Salvador dijo de manera contundente: “el español como nuestro petróleo”.

Pero como indica José Ramón Trujillo, en un incisivo artículo sobre el tema, no todas las lenguas poseen suficiente valor económico, ni capacidad para generar una verdadera industria cultural. Y aquellas como el español, que sí poseen esos activos, no siempre los aprovechan en un mundo en el que todavía existe una gran diversidad lingüística. En esa dirección, la Unesco señala que actualmente se hablan en el mundo las 6.170 lenguas antes aludidas. Pero con una máxima diversidad en Papúa/Nueva Guinea, con 1.110 lenguas vivas, lo que multiplica por cinco el número de las que perviven en Europa. Sencillamente, porque en las selvas tropicales existen recursos abundantes, así como la más fuerte fragmentación de las comunidades que las pueblan. Sin embargo, cuando los bosques se desforestan y los pueblos se dispersan, entrando en contacto con otros, esas lenguas minoritarias van sucumbiendo, como ya se ha visto por lo que patéticamente está sucediendo en la Amazonia.

Frente a la gran diversidad lingüística mundial, según la Unesco, un 94 por ciento de la población del planeta se comunica con sólo el 4 por ciento de las lenguas habladas. En una clara tendencia de concentración que tiene su paralelo en lo territorial: el 80 por ciento de la superficie terrestre puede recorrerse utilizando solamente seis idiomas: chino, inglés, español, árabe, francés y ruso, precisamente las seis lenguas consideradas oficiales por la ONU. Y a fin de terminar nuestra primera entrega de hoy para los amigos de ESTRELLA DIGITAL, incluimos el detalle de los 10 idiomas más hablados del mundo, según la Unesco, en el 2006:

Idiomas Millones
1 Chino (mandarín) 1.075
2 Inglés 800
3 Indi 496
4 Español 450
5 Ruso 275
6 Árabe 256
7 Bengalí 215
8 Portugués 194
9 Bajasa (Ind./Mal.) 176
10 Francés 129

TOTAL: 4.066 millones, equivalentes al 62% de la población mundial.
 

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