AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 31 Marzo   2007

Proceso de rendición
Entre trampa y trampa
Ignacio Villa Libertad Digital 31 Marzo 2007

En esta última semana del mes de marzo hemos contemplado dos operaciones antiterroristas de importancia. La llevada a cabo en el País Vasco, en concreto, recuerda a las que se hacían con frecuencia en otras épocas, con la desarticulación de comandos operativos. Evidentemente, una operación policial de este calado siempre es bien recibida. Sin embargo, también nos asiste el derecho ciudadano de preguntarnos por los motivos por los que se ha realizado una semana después de que se barajara la publicación de un comunicado de ETA, con entrega incluida de algunas (más bien pocas) armas. No estaría de más que alguien nos explicara cómo se ha pasado de ese entusiasmo mal contenido a este otro extremo.

Después de haber pasado la página del atentado de Barajas, de dejar marchar a su casa al sanguinario De Juana Chaos, de dejar en la calle a Arnaldo Otegi, de mirar hacia otra parte mientras se suceden los episodios del terrorismo callejero, de mantener contactos con los terroristas tras el bombazo de la T-4; después de tanto desaguisado y de tanta cesión ante ETA, no puede extrañar a nadie que los ciudadanos se pregunten a qué viene ahora esta operación antiterrorista. Si además a la acción de la Guardia Civil se suma la prohibición de Garzón, con muchos matices, eso sí, del acto de Baracaldo de este fin de semana, resulta difícil no estar algo asombrado. ¿Acaso habrá cambiado por fin de rumbo el Gobierno?

No lo creo. Sabiendo el largo trayecto de mentiras y de trapisondas en las que nos ha enmarañado Zapatero, parece más razonable pensar que esté ahora más que nunca en manos de los terroristas. Ha ido tan lejos y se ha dejado hipotecar de tal manera que el miedo a que los terroristas vuelvan a hacer acto de presencia parece que el Gobierno quiere aparentar una dureza que en ningún caso se corresponde con sus intenciones y proyectos en esta materia.

El Gobierno se sabe en manos de los terroristas y es consciente de que, siendo los etarras quienes tienen la sartén por el mango, se la está jugando continuamente. El tumulto que provocó en las redacciones con el comunicado fantasma que finalmente ETA no llegó a emitir lo confirma. A esto hay que unir que la siguiente exigencia que tendrá que aceptar Zapatero será la presentación de Batasuna en las próximas elecciones municipales, y nadie puede olvidar que, cuando el PP estaba en el Gobierno, los cambios de siglas no le sirvieron de nada a los etarras. Ahora, el Ejecutivo intenta dar una imagen incluso enérgica ante la posibilidad de que los terroristas se la vuelvan a jugar, como ya hicieron con el atentado de Barajas.

Mientras no demuestre con claridad lo contrario regresando al pacto antiterrorista, volviendo a meter a De Juana entre rejas e ilegalizando al PCTV, no cabe concluir que las últimas acciones del Gobierno contra ETA suponen una rectificación, sino que forman parte de su estrategia de siempre. Mentir tanto durante tanto tiempo mientras se oculta todo lo relativo al proceso de rendición provoca ahora muchos interrogantes y toda la desconfianza del mundo. Ha tendido tantas trampas que ahora todo parece una. Y la próxima podría ser la celebración del acto político convocado este fin de semana en Baracaldo. Estando en apariencia prohibido, se le ha abierto una puerta a Batasuna-ETA que previsiblemente abrirá. Será, no lo duden, el penúltimo pulso de los terroristas.

Propuesta para una rebelión cívica frente al suicidio nacional
Enrique de Diego elsemanaldigital 31 Marzo 2007

España es una nación en proceso de disolución. No hay que tener miedo a las palabras, como parece pretender extender el presidente por accidente.

31 de marzo de 2007. Se trata, sin lugar a dudas, de un suicidio, pues no hay agresión foránea, sino que el odio a España, y a lo que representa como sociedad abierta, se produce en personas de nacionalidad actual española.

Este suicidio colectivo carece de lógica. España es hoy una sociedad de elevada renta per cápita, donde los derechos personales están reconocidos y básicamente protegidos. No se dan, ni de lejos, las condiciones para reclamar el derecho de resistencia. Tampoco nadie en ningún territorio ha pasado por proceso ni de lejos similar a una colonización.

La realidad es que nos encontramos inmersos en un debate que el mundo occidental superó a mediados del siglo pasado, con la Segunda Guerra Mundial. Esto resulta tedioso y descorazonador pero no queda más remedio que afrontarlo. El nacionalismo es siempre totalitarismo. Piensa con categorías colectivas a las que dota de caracteres antropomórficos y establece como imaginario una identidad uniformizadora, en cuya imposible consecución el poder político se considera legitimado para lesionar de manera abrumadora los derechos personales. Estamos jugando a esto con una gran frivolidad y una cuestión añadida es si no se ha llegado demasiado lejos y nos encontramos ante un proceso irreversible. Ceder no podemos porque los nacionalismos son además imperialistas y cualquier cesión es una marcha hacia un conflicto aún mayor.

El hecho es que hay una serie de españoles dispuestos a dejar de serlo y el Gobierno está dispuesto a ceder.

Bien, para resolver esto se hace precisa una gran fortaleza y una gran constancia. Es precisa una regeneración de fondo si queremos evitar despeñarnos por el abismo de los problemas. Tiendo a pensar que ni tan siquiera es suficiente una alternativa de poder. Estamos ante una crisis del Sistema, e incluso ante otra moral. Deberíamos empezar por ser lo suficientemente humildes para reconocer que nuestra Transición se hizo dentro de lo posible, pero que contiene errores en el principio que están provocando muy fuertes desviaciones. Se puso en marcha un vendaval centrífugo, que, además, ha hipertrofiado una clase de políticos profesionales. La cuestión es que el sistema no funciona y tiene en su sendo tendencias autodestructivas.

Se está convirtiendo el cinismo en una segunda naturaleza y la sociedad está mercantilizada, dependiendo en exceso de un poder político expansivo, que trata de mantener su estatus mediante la generación de problemas metafísicos, alejados de las preocupaciones reales de los ciudadanos, si nos atenemos a lo que estos opinan en todas las encuestas. Pero el hecho es que nos encontramos entretenidos con debates sobre trabalenguas como nación de naciones. O a curiosas polémicas sobre una guerra civil que tuvo lugar hace setenta años.

En realidad, estamos ante el típico proceso de deshibernación de una dictadura y ante los efectos del cataclismo de la caída del comunismo. Cuando se produce la deshibernación, las ideas del pasado, arrumbadas, resurgen como si el tiempo no hubiera pasado por ellas. Eso sucede con los nacionalismos, que son fascismos irredentos. Con la caída del comunismo, una serie de funcionarios de elite o de colectivos acostumbrados a vivir del presupuesto, al pilla-pilla presupuestario, el juego de moda, han tomado un miedo cerval a la sociedad y se dedican a legitimar nuevas expansiones del Estado. Me refiero a los docentes estatales, a los periodistas, donde hoy triunfa una especie de ideología mediática, y a los artistas y cineastas, que son los más vocingleros. Se dedican a cegar y desarmar a la sociedad, para que ésta no se cuestione por qué ha de pagar a Pedro Almodóvar, que es multimillonario y juega a Bolsa con nuestros impuestos.

Es precisa una nueva liberalización, más profunda. Es necesaria una reforma de la ley electoral, que evite la tiranía de las minorías, que subvierte el sentido de la democracia y radicaliza a la sociedad, presentando –haciendo de la necesidad, virtud- la radicalización como moderación.

Es conveniente una reforma del modelo de partidos, que acerque a los representantes a los representados, y una reducción del sector político. Debe haber menos políticos e interviniendo mucho menos en la vida de las personas.

Debemos abandonar de una vez por todas el fallido sueño del Estado tutor y providente, para recuperar la ética del trabajo, la pasión por la libertad y el sentido responsable de la ciudadanía.

Todo esto precisa una rebelión cívica, una movilización general de la sociedad. La verdad es que no hay alternativa. Que cualquier otra opción es mucho peor y dibuja un paisaje de conflicto en espiral.

«ETA está viva»
LÍNEA EDITORIAL MD  31 Marzo 2007

El portavoz de la ejecutiva del PNV, Iñigo Urkullu, ha asegurado que a su partido "le consta" que la izquierda 'abertzale' "tiene las suficientes siglas, durmientes o registradas", como para presentarse a "unas cuantas elecciones".

Con todos estos datos en la mano, el gobierno de Rodríguez Zapatero, debería replantear con urgencia su política antiterrorista y los pactos con el Partido Popular, encauzar estas relaciones y constituir un bloque uniformado y fuerte para acabar con el terrorismo etarra.
El nacionalista no nos descubre nada nuevo; ya conocíamos la capacidad de maniobra de los abertzales a la hora de registrar partidos y siglas. Lo realmente importante es la voluntad que el gobierno socialista ponga en ilegalizar una y cuantas veces sea preciso las siglas del terror. Ese y no otro es el problema.

A esto hay que sumar la capacidad de los separatistas para conformar nuevos comandos terroristas, pertrecharlos e introducirlos en España con capacidad para matar. Mientras se vende la bucólica imagen de la tregua terrorista, ETA no ha detenido ni un solo minuto su maquinaria, y trabaja constantemente para mantenerla perfectamente engrasada y dispuesta, no en vano en lo que va de 'alto el fuego permanente' han sido detenidos 49 terroristas, se ha asesinado a dos personas, se han robado armas y se ha incautado abundante material explosivo listo para ser utilizado.

El Consejero de Interior, José Balza, ha manifestado que el Gobierno vasco mantiene sus operativos en 'alerta máxima' ante posibles atentados de ETA. Minuto Digital ha podido constatar que se ha reforzado la seguridad de personas vinculadas al movimiento cívico y que las instrucciones a los miembros de escolta son de alerta.

No sabemos, porque no nos lo explican, lo que sucede realmente, pero parece evidente que dentro de la banda terrorista podría existir una fractura importante.

Con todos estos datos en la mano, el gobierno de Rodríguez Zapatero, debería replantear con urgencia su política antiterrorista y los pactos con el Partido Popular, encauzar estas relaciones y constituir un bloque uniformado y fuerte para acabar con el terrorismo etarra. Hay tiempo y necesidad de hacerlo.

Falseando la voluntad asesina de ETA
Por Rogelio Alonso ABC 31 Marzo 2007

LA política antiterrorista del actual gobierno se ha sustentado en una peligrosa manipulación de la realidad en torno a ETA. En primer lugar ha quedado absolutamente demostrado que el diálogo con la banda se inició y se mantuvo a pesar de que jamás se cumplieron los requisitos impuestos por la resolución del Congreso de mayo de 2005 en la que se exigía «una clara voluntad para poner fin a la violencia». En contra de toda la evidencia que confirma que desde 2002 representantes socialistas estaban ya en contacto con la organización terrorista, el propio presidente del gobierno aseguraba en 2004 lo contrario: «El partido socialista no ha mantenido ninguna relación con personas que puedan representar a la extinta Batasuna.

No ha habido ni hay relación alguna, ningún diálogo» (El País, 24/4/2004). No obstante, la propaganda gubernamental utilizó esos contactos con la organización terrorista inicialmente negados, pese a su existencia hoy incuestionable, para argumentar después ante la opinión pública la supuesta voluntad de ETA de dejar la violencia. Junto a ese falso argumento de autoridad, otra idea fuerza se ha repetido insistentemente con el fin de conformar una opinión favorable a una negociación con ETA que se ha disfrazado bajo el eufemismo de un «proceso de paz»: la ausencia de víctimas mortales durante tres años. Sin embargo, la ausencia de asesinatos desde mayo de 2003 en absoluto evidenciaba una hipotética voluntad de ETA de no volver a asesinar, tal y como se desprende de la actividad terrorista mantenida en ese periodo que se detalla a continuación.

En febrero de 2005 la detención en Valencia de dos etarras frustró acciones terroristas que perseguían la muerte de varias personas, entre ellas «un cargo de una comisaría del Cuerpo Nacional de Policía, bajo cuyo coche iban a situar una bomba lapa» (El País, 19/2/2005). Ese mismo día la prensa informaba de que otro etarra detenido en Basauri poco antes «había recibido la orden de cometer un asesinato y ya disponía de información sobre dos cargos públicos del PP y uno del PSE-PSOE». En octubre de 2006 la Audiencia Nacional condenó a Javier Pérez Aldunate a 41 años de prisión por planear un atentado contra Su Majestad el Rey durante la Semana Santa de 2004, así como por elaborar informaciones con fines terroristas sobre diversas personas. Estas detenciones, y otras informaciones como las que seguidamente se sintetizan, confirman que, al contrario de lo que la propaganda gubernamental ha mantenido, ETA no tomó en 2003 la decisión de dejar de matar.

Así lo corroboraba la documentación de ETA interceptada por las Fuerzas de Seguridad a comienzos de 2005 en la que los dirigentes de la organización terrorista ordenaban a sus subordinados la comisión de asesinatos que finalmente no llegaron a producirse gracias a éxitos policiales. Garikoitz Aspiazu, uno de los líderes de la organización terrorista, exigía en enero de 2005 lo siguiente: «Tenemos que poner muertos encima de la mesa cuanto antes. Teniendo en cuenta la situación política, las hostias que nos han dado y que íbamos a hacer un año sin tirar (matar) a nadie, una ekintza (atentado) vendría mejor que bien. Tendréis que poner patas arriba a un enemigo uniformado. En esta situación quedará de la hostia y nos dará mucha fuerza». Como la reveladora documentación etarra demostraba, la dirección de ETA deseaba cometer asesinatos y con ese fin había ordenado la recopilación de información sobre numerosos objetivos. La intención asesina era corroborada por la decisión de un magistrado de la Audiencia Nacional que en julio de 2006 ordenó la busca y captura internacional del etarra Garikoitz Aspiazu, al que el juez consideraba inductor de dos delitos de asesinato frustrado. En septiembre de 2003 el terrorista había ordenado asesinar a los miembros de una patrulla de la policía autónoma vasca, atentado en el que murió el etarra Arkaitz Otazua (El Correo, 20/7/2006).

A pesar de que el gobierno ha pretendido borrar la voluntad asesina de ETA falseando gravemente la realidad sobre sus actos, ninguna duda podía quedar tampoco sobre sus intenciones asesinas cuando en marzo de 2005 la desarticulación del llamado «comando Donosti» reveló que en febrero de 2004 dos terroristas de esa célula recibieron órdenes de matar a un subdirector de la prisión de Martutene y a un ertzaina. Estos atentados mortales no llegaron a materializarse porque los activistas regresaron a Francia tras la masacre del 11-M (La Vanguardia, 29/5/2005). Otros atentados terroristas perpetrados antes del «alto el fuego» de marzo de 2006 reiteraban la voluntad de ETA de asesinar, tal y como aseguró Javier Balza, consejero de Interior del gobierno vasco, tras un atentado perpetrado en enero de 2005 que calificó como «indiscriminado» y «que buscaba causar víctimas». Se refería así a la explosión en Getxo de un coche bomba que los terroristas rellenaron con clavos, junto con una ingente cantidad de explosivos, haciéndolo estallar en una zona urbana tras un aviso que dejó un escaso margen de tiempo para establecer un adecuado dispositivo de seguridad (El Correo, 19/1/2005).

Asimismo, el 1 de julio de 2003 ETA había intentado asesinar a los integrantes de una patrulla de la policía autónoma vasca, como recogía la siguiente información: «La banda terrorista ETA intentó ayer que los artificieros de la Ertzaintza cayesen en una trampa mortal al colocar un coche bomba con una desagradable sorpresa en su interior junto a una subestación de Iberdrola, en el barrio de Larraskitu de Bilbao. El vehículo guardaba en el maletero una olla con más de 15 kilos de titadine con un temporizador que fijaba la hora de la deflagración a las 14.45 horas. Sin embargo, los terroristas no dejaron activado el mecanismo porque su pretensión era otra: bajo la olla habían colocado un cartel con el mensaje: «Esta os la coméis vosotros, cabrones», y bajo el mensaje habían ocultado un sistema de activación formado por una ampolla de mercurio, que hubiera provocado la activación de la bomba cuando los artificieros la hubieran movido para extraerla» (El Mundo 2/7/2003). El 24 de diciembre de ese mismo año de nuevo la acción policial impidió que estallasen los explosivos colocados por ETA en el Intercity Irún-Madrid, atentado por el que Garikoitz Arruarte y Gorka Lorán recibieron 184 penas de 15 años de prisión cada una como autores de 184 homicidios en grado de tentativa.

Por lo tanto es innegable que, entre el asesinato de Bonifacio Martín y Julián Embid, perpetrado el 30 de mayo de 2003 en la localidad navarra de Sangüesa, y el de Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio, cometido en Barajas el 30 de diciembre de 2006, ETA preparó otros atentados mortales. Aunque ETA sí intentó asesinar en ese periodo, la política antiterrorista de Rodríguez Zapatero se ha sustentado en la negación de un hecho tan significativo como éste con objeto de obtener por parte de la opinión pública su conformidad con la decisión gubernamental de dialogar con la banda. Este factor ha sido utilizado para justificar una «nueva realidad social» con la que se ha llegado a condicionar el comportamiento judicial, actitud que todavía se mantiene a pesar de las acciones terroristas más recientes. En esa distorsión de los hechos se fundamenta tambiénla ficticia separación de intereses entre Batasuna y ETA con la que el gobierno defiende la impunidad hacia el brazo político de la organización terrorista evidenciada en su incuestionable y dañina legalización de hecho y en el condescendiente trato dispensado a sus dirigentes. Así ocurre a pesar de que ETA simplemente ha acomodado sus tácticas a una estrategia que mantiene inalterable. De ese modo la política antiterrorista sigue recurriendo al engaño, agudizándose la polarización política y social al tiempo que se alimenta una razonable falta de confianza en el gobierno.
ROGELIO ALONSO
Profesor de Ciencia Política de la Universidad Rey Juan Carlos

Un cáncer moral
Por JUAN MANUEL DE PRADA ABC 31 Marzo 2007

PUBLICABA ayer Rosa Díez en este periódico un artículo de una belleza áspera y estremecedora, titulado «Gente corriente», el que, glosando una cita de Primo Levi, comparaba la situación de los judíos en la Alemania nazi con la que hoy padecen quienes se oponen a los designios nacionalistas en el País Vasco. No faltarán quienes juzguen desmesurada la comparación; pero creo que Rosa Díez ha acertado a designar el cáncer moral que corrompe a la sociedad vasca, que empieza también a corromper a una parte nada exigua de la sociedad española. La agresión recibida por Antonio Aguirre se erige en metáfora acongojante de ese cáncer. No tanto la agresión en sí como lo que vino a continuación: acongojaba ver a la gente congregada en torno al agredido, increpándolo con ensañado regocijo; acongojaba la impertérrita pasividad de la policía autonómica, que no se molestó siquiera en aprehender al agresor; acongojaban las palabras de la portavoz del Gobierno Vasco, calificando de «contramanifestación» la presencia en el lugar de representantes de un movimiento cívico que cumplían con un deber legal; acongojaba la negativa de los parlamentarios socialistas a condenar en el Congreso de los diputados semejante vileza... Una congoja de índole casi metafísica.

En su artículo, que tenía la fuerza revulsiva del «Yo acuso» zoliano, Rosa Díez recordaba a aquellos buenos alemanes que fingían despreocupación cuando veían desaparecer de la noche a la mañana a los judíos que habían sido sus vecinos, que se encogían de hombros cuando les llegaban noticias sobre su destino aciago, que se tapaban la nariz cuando el humo de los hornos crematorios anubarrada el cielo. «Algo malo habrán hecho», solía ser entonces el comentario indiferente o cobarde con que se despachaba el infortunio de los judíos. La connivencia ante la injusticia quizá sea el rasgo más característico de las sociedades podridas; naturalmente, quienes se rebelan contra esa injusticia son inmediatamente tildados de agoreros, condenados al descrédito, expulsados a las tinieblas exteriores. Y así se produce esa sobrecogedora inversión moral que hoy ya padecemos en España: quienes se atreven a denunciar la injusticia son señalados con el dedo como causantes de esa injusticia, como elementos subversivos que impiden a la «gente corriente», a los buenos ciudadanos, a los estómagos agradecidos, el pleno disfrute de una paz hedionda.

Cuando vi las imágenes que registraban la agresión a Antonio Aguirre me vino a la memoria un chiste terrible que en cierta ocasión le oí contar a Gila. Decía más o menos así: «Iba yo dando tranquilamente un paseo con mi mujer y de repente asistimos a una escena espeluznante. Un hombrecillo enclenque estaba siendo golpeado sin piedad por dos individuos fortachones, dos matones curtidos en el gimnasio, ante la indiferencia de quienes por allí transitaban. El hombrecillo había recibido primero una tunda de puñetazos; una vez caído en el suelo, llovió sobre él un pedrisco de puntapiés. Yo no podía permanecer ajeno a lo que estaba sucediendo. Me dispuse a intervenir, pero mi mujer trataba de impedírmelo: «¿Estás loco, Manolo? ¿Quién te manda meterte en líos?», me decía. «Quita, mujer, quita -le respondí-. ¿Cómo crees que puedo contenerme, ante semejante espectáculo? No podría perdonármelo jamás». Después de muchos forcejeos, logré vencer la resistencia de mi mujer. Me remangué la camisa y me metí en la refriega... ¡Cómo lo pusimos entre los tres!». Y Gila concluía su chiste con un gesto de plácida satisfacción, el gesto orgulloso de quien ha cumplido con un deber cívico, de quien ha contribuido a restaurar la justicia.

Encarnizarse con el débil ha constituido siempre una de las expresiones más obscenas de la naturaleza humana. Pero cuando ese encarnizamiento es admitido por quienes deberían reprimirlo y condenarlo, cuando ese encarnizamiento es contemplado con naturalidad, incluso con regocijo, azuzado y jaleado desde instancias de poder, nos hallamos ante un cáncer moral de muy difícil extirpación. Un cáncer en plena metástasis que devora los últimos residuos de dignidad social.

Rio Cabe
Momento
Serafín Fanjul Libertad Digital 31 Marzo 2007

Les juro que no hablaré del café a ochenta céntimos. El panorama general de nuestro país es lo bastante grave como para no distraerse en minucias fáciles de explotar. Y sin embargo, un asunto menos que secundario puede hacer más daño a la imagen de Rodríguez –un tipo que sólo vive de vender humo– que la cadena de dislates y abusos políticos y culturales cometidos por el individuo contra nuestro país en los últimos tres años.

Medidas como la prolongación de la intervención en Afganistán o en Líbano (¿dónde están los pacifistas progres?), el estatuto de Cataluña, la resurrección en parte con éxito de la Guerra Civil, la ley de matrimonios homosexuales, las de enseñanza en sus varias ramificaciones, la negociación "a lo que sea" con la ETA, la desaparición en el plano internacional, la pachanga en que se ha convertido España como coladero de la inmigración ilegal, la sumisión ante potencias del porte de Marruecos, la cobardía generalizada ante cualquier conflicto (que aconseja la rendición preventiva como regla de oro) y el uso y abuso de jueces y fiscales son todas causas suficientes para que el pueblo español de forma abrumadora clamase a través de las encuestas contra este "presidente por accidente" (definición suya: un atentado criminal es un accidente). Y, sin embargo, en caso de que las encuestas sean fiables, el PP sólo anda a la par con el PSOE. Hasta llegar a la historia del cafecito, que sí resulta desequilibradora y definitiva. Las exégesis copiosas, hechas por otros, me eximen de abundar en la cuestión, excepto en un aspecto y con el auxilio de Unamuno: "¡Qué país, qué paisaje y qué paisanaje!". Paisanaje bien contradictorio.

En España se vive razonablemente bien, gracias la sociedad y pese a los políticos. El desarrollismo económico de los sesenta y setenta habría ocurrido igualmente con o sin el Régimen y lo sucedido después fue una conjunción de empuje popular y de las capas medias con etapas de gobierno que lo favorecieron (los años de Aznar, tras las calamidades económicas de Suárez y González). En la actualidad sobrevivimos gracias a la inercia adquirida en el tiempo anterior y a una coyuntura exterior relativamente favorable: veremos cuánto dura.

Pero en la vida cotidiana, Rodríguez y su harca están empecinados en dirigir nuestras vidas para salvar nuestras almas (salvación laica, por supuesto, no se hagan ilusiones); les gusta intervenir, dictaminar, reglamentar. No les basta con disfrutar a ya no va más de carguetes inimaginables para ellos en febrero de 2004, sino que, por añadidura, pretenden entrometerse en el agua que gastamos (y que niegan a algunas regiones: Valencia, Murcia, Almería); en el tabaco, si fumamos; en las hamburguesas, si tenemos tal afición... La ministra de Sanidad –que nos suscita evangélicos sentimientos de regalarle un bocadillo, a ser posible de panceta– intenta hundir la ya tocada producción de vino, pero su compincha –diría Dixie– Narbona la toma con los toros y el recién llegado de Justicia –un personaje al que yo no confiaría ni la administración de un puesto de pipero– amenaza con resucitar las guerras de nuestros padres para conjuntarse adecuadamente en la alianza con los separatistas.

Desde abajo les llegan ayudas: sabotajes en el Metro madrileño en armonía con las broncas en el transporte y la sanidad que los sindicatos de obediencia PSOE sueñan con montarle a Esperanza Aguirre, por aquello de apuntalar para las elecciones al cojitranco Simancas y al otro cuyo nombre no recuerdo (de verdad: no lo recuerdo); el moro Muza sale pidiendo que los otros moros no voten al PP, con lo cual patentiza el verdadero alcance del teísmo y fideísmo que oculta el islam, con injerencias inadmisibles en la vida política (¿se imaginan qué dirían todos los goytisolos del mundo si la Iglesia incitara, directamente y con nombre y apellidos, a no votar al PSOE?); los bardenes reales y demás asociados de mamandurria escurren el bulto para no decir "No a la guerra de Afganistán", como tampoco han dicho jamás "No a la ETA"; un policía prisoéfilo muestra sin recato su añoranza por un cuarto donde no rija el Estado de Derecho...

Es un momento feo, el de nuestro país, y si a gran escala está por ver qué aportan a la Humanidad estas nuestras generaciones, aparte del chupa-chups, la fregona o el botellón, en lo inmediato tenemos a la vista unas elecciones municipales y autonómicas: devolvamos a Rodríguez y su panda todo el bien que nos han hecho, sin necesidad de alcanzar los grados de perfección que practica el PNV en sus gestos de amor, con patadas en aquel lugar "do más pecado había".

Mentiras sin tregua
Ignacio Cosidó Libertad Digital 31 Marzo 2007

Mirado en perspectiva todo ha sido una gran mentira. ETA logró engañar a Zapatero con su mentira asesina y el Gobierno ha intentado engañar a todos los españoles haciendo suyas las mentiras de los terroristas. La negociación con ETA se ha convertido así en un gran campo minado de mentiras cuyos únicos hechos ciertos han sido los tres nuevos asesinatos que sumar a una insoportablemente larga lista de victimas, las cartas de extorsión que jamás han cesado y los cientos de cajeros, autobuses y edificios quemados durante todo este tiempo en las calles del País Vasco y Navarra.

El proceso de negociación con los terroristas ha sido una gran mentira de principio a fin. Comenzó con la negación reiterada por el Gobierno de unas negociaciones secretas con los terroristas que desembocaron en un falso alto el fuego y finaliza con una “suspensión” de todo contacto o forma de dialogo por parte del presidente del Gobierno que se ha convertido en otra inmensa mentira porque la negociación continúa de forma secreta. Entre medias, las mentiras se han sucedido sin tregua.

En los meses previos al comunicado de ETA en el que decretaba un supuesto alto el fuego indefinido denuncié en reiteradas ocasiones la existencia de negociaciones secretas entre el Gobierno y los terroristas. Lo hice tanto en artículos publicados en estas mismas páginas como en comparecencias parlamentarias ante altos cargos del Gobierno. Esas afirmaciones no sólo eran negadas despreciativamente, sino que recibí duras descalificaciones por denunciar hechos que luego se demostraron ciertos.

La resolución del Congreso de los Diputados ofreciendo a ETA una negociación si mostraba su voluntad de abandonar la actividad terrorista fue otro gran engaño a todos los españoles. En todo este proceso ha sido Rodriguez Zapatero el que ha implorado a ETA un acuerdo y no los terroristas los que hayan dado la más mínima muestra de su voluntad de abandonar su acción criminal. El propio alto el fuego de ETA no fue una decisión unilateral motivada por el deseo de los tersitas de abandonar las armas sino el resultado de un acuerdo previo por el que el Gobierno se comprometía a una serie de contrapartidas políticas a cambio de esa falsa tregua por parte de los terroristas.

El posterior proceso de verificación de ese alto el fuego fue otra gran falsedad. En realidad esa supuesta verificación se convirtió más bien en un proceso de falsificación por parte de ese maestro de la manipulación que es el actual ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, para ocultar a la sociedad española las cientos de cartas de extorsión emitidas por ETA en ese período, los centenares de actos de terrorismo callejero que han salpicado las calles del País Vasco y Navarra y las reiteradas amenazas y chantajes emitidos por ETA en cada uno de los comunicados y declaraciones emitidas desde entonces.

Es una gran mentira que el Gobierno no haya pagado a ETA precio político alguno por su falsa tregua. Los pagos han sido numerosos y muy importantes, desde consentir la presencia de los pro-etarras en el Parlamento Vasco hasta excarcelar anticipadamente a un asesino sanguinario como De Juana Chaos, pasando por reconocer a una organización terrorista como Batasuna como una interlocutor político necesario, llevar el denominado “conflicto vasco” al Parlamento Europeo u otorgar impunidad judicial a un supuesto “hombre de paz” como Otegui. Pero en realidad la lista de concesiones y cesiones podría ser mucho más larga, incluyendo la negociación sobre la auodeterminación del País Vasco o la anexión de Navarra.

Ahora el Gobierno pretende contarnos una nueva mentira. Se trata de permitir a ETA concurrir a las próximas elecciones municipales haciéndonos creer al mismo tiempo que hizo todo lo posible por evitarlo. Es una cuestión trascendente porque volver a ocupar las instituciones del País Vaco y Navarra ha sido un objetivo prioritario de ETA desde que la Ley de Partidos excluyó definitivamente a los terroristas del juego democrático y de la importante fuente de financiación que esa participación suponía para sus acciones criminales.

Esta sucesión de mentiras sin tregua ha sido para mí el efecto más perverso del proceso de negociación con los terroristas. En este proceso Rodriguez Zapatero no sólo ha hecho concesiones inaceptables a los asesinos, sino que lo ha hecho ocultándolo de forma sistemática a los españoles a quienes representa. Queda sin embargo una última mentira con la que culminar el proceso. Cuando todo fracase no sólo la culpa será del Partido Popular por haberse opuesto al mismo, sino que el propio proceso habrá sido en realidad una invención del PP para atacar al Gobierno.

Ignacio Cosidó es senador del Partido Popular por Palencia.

Zapatero y el círculo vicioso de la mentira
Federico Quevedo El Confidencial 31 Marzo 2007

Es lo que tiene estar instalado en la mentira permanente, que uno dice en televisión que un café cuesta 80 céntimos, y con tal de mantenerla y no enmendarla es capaz de invitar a toda la corte de plumillas aduladores a un café en el único sitio donde nunca se lo puede tomar el común de los mortales, es decir, la cafetería del Congreso de los Diputados donde, en efecto, cuesta no sé si setenta céntimos, y el desayuno un euro y pico. Y el pico es bastante poco pico, que me digan a mí en que bar de mala muerte te cobran menos de dos euros por un café y unas porras aceitosas... No hombre, no, eso no vale. El bar del Congreso, tan bien servido por Arturo, no vale como referencia. Lo que hubiese servido como referencia es que Rodríguez hubiera doblado la cerviz y reconocido el patinazo... ¡Pero bueno es él para andarse con humildades baratas! Lo curioso del asunto, y lo que a mí me tiene de verdad con un mosqueo de aquí te espero, es que este personaje se haya llevado un calentón como el que se ha llevado por el asunto del café de ochenta céntimos de euro, cuando resulta que dijo cosas mucho más graves, cosas que tienen que ver con el futuro de nuestra convivencia.

Lo que quiero decir es que a Rodríguez, tan acostumbrado a mentir en asuntos como el de ETA, el modelo de Estado, su propia disposición al consenso, el valor de la Constitución, etcétera, etcétera, lo que realmente le saca de quicio es que le hayan pillado en un renuncio allí donde presume, precisamente, de tipo próximo y populachero, cuando resulta que no se toma ni un par de cañas con los colegas, y lo que realmente le gusta es ir de palco en palco, de palacio en palacio, de sastre en sastre... Rodríguez es un nuevo rico por obra y gracia del Boletín Oficial del Estado, con chalete en primera línea de playa nudista. Vale, a Rodríguez le gusta que los demás anden en pelota picada, pero él no se desnuda ni harto de vino. Eso es lo que se suponía que iba a hacer el pasado martes ante cien ciudadanos de los de carajillo mañanero, y en lugar de desnudarse se instaló en una mentira detrás de otra, hasta que le pillaron con el café, porque ya dice el refrán lo del cojo y el mentiroso, ¿no?

Mentir es como un círculo vicioso en el que se entra y resulta de lo más difícil salir, como en los anuncios de la droga. Cuando uno se instala en la mentira y suelta a De Juana porque se lo debe a ETA -que se lo ha pedido en un comunicado después de hacer volar por los aires el bloque D del aparcamiento de la T-4 del aeropuerto de Barajas con dos inmigrantes ecuatorianos en su interior, se acaba inventando cien mil excusas, cada una de su padre y de su madre, para justificar la humillación. Como cuando pretende hacernos creer que el fiscal actúa en lo de Otegi por iniciativa propia, y además insiste y lo repite como si fuéramos tontos, cuando resulta que la ley establece nítidamente que el fiscal obedece las directrices que emanan del Ministerio que lleva el mismo nombre, y que a su vez depende directa e inequívocamente del Gobierno de la Nación. ¡Hombre, eso ya no!. Tomarnos por tontos es demasiado. O como cuando empieza a hacer uno de esos alegatos aterciopelados que dan grima sobre su fe en la convivencia y su rechazo al insulto, y sí, ya, ya sabemos que usted no insulta, que para eso ya se basta solito Pepiño Blanco, que no es que insulte, es que practica el terrorismo verbal casi por devoción.

Rodríguez es como un mago que ha encontrado su piedra filosofal, pero en lugar de convertirlo todo en oro, lo convierte todo en mentira. Lleva mintiendo desde mucho antes de llegar a la Presidencia del Gobierno. Mintió con el Prestige porque luego él actuó con un absoluto desprecio a la ciudadanía en los incendios de Guadalajara y Galicia, y mintió con Iraq cuando después no tuvo ningún reparo en apoyar las resoluciones de la ONU sobre aquel país y enviar tropas a la guerra de Afganistán. Mintió cada vez que estrechaba la mano del anterior Gobierno para combatir a ETA y en las bambalinas permitía una negociación que sabe Dios en qué va a acabar y que, en lo que va de legislatura, ya ha supuesto el envalentonamiento de los etarras y la humillación de sus víctimas. Mintió cuando prometía gobierno para todos y lo primero que hizo fue quitarle el agua a media España, precisamente la que más la necesitaba. Mintió cuando dijo que quería consensos y aprobó leyes sin tener en cuenta a diez millones de españoles y rompió todos los puentes que anteriormente él mismo había tendido con el Partido Popular. Mintió cuando hablaba de talante y puso en práctica una estrategia de aniquilamiento de la oposición y de exclusión de la misma del sistema. Mintió cuando afirmaba su fe en la Constitución y puso patas arriba el modelo de Estado y de convivencia que todos los españoles acordaron en la Transición.

Mintió cuando prometió transparencia sobre el 11-M y nada más llegar al Gobierno la investigación se cerró en una caja fuerte bajo candados de siete llaves, poniendo todos los instrumentos del Estado al servicio del entorpecimiento de la misma y de la instrucción del juez del Olmo, y eso es lo que hace que hoy sigamos dudando de una verdad oficial cogida con alfileres de papel y que poco parece tener que ver con todo lo que está empezando a subir a la superficie del juicio de la Casa de Campo. Mentir puede llegar a ser una obsesión compulsiva, y Rodríguez miente en los asuntos que podemos considerar de Estado, hasta en aquellos más pequeños que atañen a la vida cotidiana. Por eso no sabía cuánto costaba un café, por eso no pudo evitar inventárselo en lugar de, simplemente, explicar que como presidente del Gobierno hace tiempo que no entra en un bar a tomarse un cortado y que cuando se lo toma suelen ser otros los que pagan por él. Pero lo simple, lo sencillo, las explicaciones racionales y humanas, se escapan a aquellos que han convertido su vida en una mentira, y las vidas de los demás en un gran teatro en el que se desarrolla un esperpento en el que él es el protagonista, el guionista y el director.     fquevedo@elconfidencial.com

Por qué es necesario criticar a Zapatero
Francisco Rubiales Periodista Digital 31 Marzo 2007

Algunos viejos amigos me preguntan ¿Por qué criticas tanto a Zapatero, siendo tú un hombre de izquierdas? Y yo siempre les respondo lo mismo: "precisamente por eso, porque soy de izquierdas, mi primer deber es criticarlo". Y agrego: "Si todos hiciéramos lo mismo, la izquierda sería hoy honrada e invencible".

Hay cientos de miles de españoles, sobre todo de generaciones que conocieron el Franquismo, que nos formamos y nutrimos en los caladeros de la izquierda. En la izquierda aprendimos a enfrentarnos a la dictadura, a estar al lado de los débiles, a añorar la democracia y a depositar nuestra fe y esperanza en valores como la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad.

Pero, después de la Transición, llegaron los días difíciles y empezamos a descubrir que la izquierda estaba cambiando, que había aprendido a mentir y a utilizar el engaño, que los valores retrocedían y eran sustituidos por las tácticas, que la igualdad cedía su sitio al privilegio y que la Justicia y el progreso eran suplantados por el pragmatismo y el ansia desenfrenada de poder. La izquierda se envilecía y no sabíamos como reaccionar. Muchos de nosotros, apesadumbrados y desconcertados por el olor nauseabundo que invadía nuestras filas, optamos por votar a la derecha, por vez primera, en 1996, cuando la corrupción del Felipismo inundó el país con su olor a cloacas. Lo hicimos con la nariz tapada, pero lo hicimos, quizás porque no había otro remedio, porque al menos había que salvar la democracia.

Aquella sociedad ostentosa del Felipismo fue imperdonable: terrorismo de Estado, corrupción, mentira y abandono de los valores a cambio de un poder insaciable, basado en el dinero fácil y en el reparto corrupto de privilegios y ventajas.

El socialismo español, de pronto, se situaba en el lado opuesto de todo lo que habíamos creido: los políicos honrados cedieron sus sitio a los corruptos, los valores a los privilegios y la política decente y ciudadana a la mentira y a las mas oscuras tendencias despóticas y totalitarias, todas emanadas de la obsesión del partido socialista por controlar el poder, con los medios supeditados al fin. La Libertad, la Igualdad y la Fraternidad fueron barridas por miserables que habían tomado el poder y que repetían como loros que "lo importante es ganar". Toda una triste degradación de una izquierda que, en sus orígenes, nos había cautivado por ser hermosa y limpia.

Zapatero no es más que el heredero presente de aquella izquierda degradada, tan corrupta y alejada de los valores como la del periodo felipista, pero todavía más obsesionada por el poder que aquella. Por eso es necesario criticarlo.

Cuando algunos, desde la militancia servil, me dicen hoy que criticar a la izquierda beneficia a la derecha, al eterno enemigo, les respondo que ese argumento sólo tiene sentido cuando se piensa y actua en términos de poder, no de decencia, y que para mi la izquierda sigue siendo, como lo fue para muchos hace tres décadas, una apuesta moral y de justicia. Como hombre de izquierdas, prefiero estar cien años en la oposición con la cabeza alta y defendiendo principios honrados que un sólo minuto en el poder, ejerciendo la corrupción y traicionando a los pobres, a los desposeidos y a la democracia.

A mi la derecha jamás me decepciona porque nada espero de ella. La que me decepciona es la izquierda. Cuando critico a la derecha, - y lo hago con la misma saña, sobre todo cuando está en el poder-, lo hago friamente, sin sentimientos, sin amor. Pero a la izquierda la critico desde dentro y con dolor, porque me ha decepcionado, porque ha consumado una traición imperdonable contra las ideas, los valores y las masas desposeidas del planeta.

Sé que muchos miembros de la izquierda han seguido "dentro" y han aprendido a vivir en la pocilga. Han evolucionado con el partido, dejando atrás los grandes valores y principios, abrazando el ansia de poder como único motor ideológico, sacrificando todo lo demás, incluso la democracia, a ese Dios insaciable que es el poder político, el dominio del Estado. Tienen la conciencia rota, pero el poder les ha compensado con privilegios y con la protección de la manada.

Hoy ya no tengo esperanza alguna en que la izquierda logre resucitar. Por lo menos estoy seguro de que yo no lo veré. Me han obligado a retroceder, junto con otros muchos hijos de la izquierda, decepcionados por la traición de nuestros líderes, hasta la "última playa", donde ya apenas queda nada. Incapaz de cambiar de bando y de volver a votar a la derecha, hemos sellado una alianza, quizás la última de nuestras vidas, con la ciudadanía, con ese pueblo al que la izquierda, indigna y cobarde, ha abandonado y canjeado por el poder.

Somos muchos los "refugiados políticos" de la izquierda hundida. Somos unos desheredados que no podemos votar a la derecha porque no creemos en ella, ni a la izquierda, porque ha traicionado la decencia, Nuestra "última playa" es el pueblo, la ciudadanía huérfana, esa masa de gente abandonada y traicionada por los partidos políticos, que sólo saben vivir ya para casechar privilegios y ventajas en un mundo que se dice demócrata y de progreso, pero que camufla y disimula su oscuro y asqueroso despotismo elitista.

Nuestra ideología es simple: no creemos en los partidos políticos, pero sí en la democracia, con una fuerza enorme. Y la democracia es pueblo, ciudadanos libres.

Voto en Blanco

ASB se presenta esta tarde en Bilbao
Vicente A.C.M. Periodista Digital 31 Marzo 2007

En el pabellón Arena de Bilbao, Baracaldo, se reunirán los representantes de la nueva marca de BATASUNA-ETA, Abertzalea Sozialista Batasuna, pese a las curiosas y enigmáticas advertencias del juez D. Baltasar Garzón en su resolución. Llegado este disimulado duelo entre ETA y la Justicia, cabe preguntarse si merece la pena que todos los días, de una u otra forma, estemos dando esta publicidad gratuita a los terroristas, todo porque el proceso de rendición de Zapatero salga adelante. Creo que la Sociedad española está llegando al límite de lo que es capaz de soportar en esta farsa.

Es verdad que ETA y su mundo político no ha abandonado sus fines. De hecho el lema preparado para el próximo Aberri Eguna del día 8 de abril, dice: "Zapiak bat, Nazioa gara. Etorkisuna gure esku" (Siete en una, somos una nación. El futuro está en nuestra mano). Se podrá decir más alto Sra. Vicepresidenta, pero no más claro. Se reclamará la independencia de Euskal Herria. Ese es el futuro que quieren imponernos sin renunciar a la violencia en ningún momento.

La propuesta de ASB de esta tarde pasa por exigir su legalización como un derecho irrenunciable, basados en que representan el sentimiento del pueblo vasco y casi 180.000 votos. Se podrá querer obviar como realidad social, pero existe sin duda esa base de la que ETA y su mundo político se nutre. A ello ha contribuido mucho la radicalización ideológica y separatista del PNV y su larga estancia en el poder, inculcando en la sociedad vasca ese sentimiento de "nación" y el rechazo a lo que signifique España.

Zapatero y su Gobierno, con la ayuda de la Fiscalía han contribuido a la creación de unas expectativas independentistas muy sólidas. Han encendido una brasa en un monte seco que va a arder por los cuatro costados, sin que puedan sofocarlo. Sus continuas cesiones a las exigencias de ETA le han dejado en una posición de debilidad manifiesta, que ETA sabe aprovechar para lanzar el órdago a la Mayor. Zapatero ha ido de farol, ha cortado el juego democrático y ha desvirtuado al Estado de Derecho, pero no puede aceptar el envite y va a perder el juego y la partida. Lo malo es que no solo pierde él, el PSOE, sino perdemos todos los españoles. Pierden las víctimas que no verán vencer a la Justicia. Pierde España y la democracia se enfrenta a un futuro incierto, donde otros pueden seguir el ejemplo, como Cataluña o Galicia.

Esta tarde ETA nos ofrecerá una proposición de conformarse, por ahora con Navarra, pero sin renunciar a nada si no se le concede lo que pide como derecho histórico. Va siendo hora de que este Gobierno reconozca su error y no lleve a España a una encrucijada de la que la salida no va a ser ni fácil, ni incruenta.

Gobierno irracional
Sócrates en La Moncloa

GEES Libertad Digital 31 Marzo 2007

Sin duda, los lectores que no han pasado por la máquina trituradora de materia gris que es la LOGSE, recuerdan de su adolescencia la teoría socrática del "intelectualismo moral". Para el filósofo griego, la causa de que los hombres hicieran el mal estaba en el desconocimiento que tenían de lo qué era el bien. La explicación de por qué los seres humanos obraban mal estaba en la ignorancia de qué era lo que estaba bien.

Mucho se ha especulado acerca de la actitud del Gobierno de Zapatero acerca de materias muy importantes, especialmente en lo relativo a la seguridad y la defensa, la política exterior y la seguridad interior. En lo relativo al terrorismo islámico, en vano encontrará el lector un solo análisis serio y solvente sobre el tema; ninguna comparecencia, ninguna rueda de prensa contiene una argumentación estratégica acerca de Irak, Al-Qaeda o la situación de España ante el yihadismo. Cada vez que el Gobierno abre la boca sobre el tema, lo hace para descalificar a Aznar, insultar a Bush y mirar para otro lado cuando los yihadistas asesinan en Bagdad a inocentes iraquíes.

Pero en el caso del terrorismo doméstico la cosa no va mejor. Sin venir a cuento, sin haberlo justificado o razonado, el Gobierno se ha metido en una negociación con ETA suicida para el Estado, y quizá también para el propio PSOE. Y, metido en faena, la deriva del Gobierno espeluzna las leyes de la lógica, incluso las de la de la negociación. Eso sí, la culpa de que sea incapaz de articular una explicación lógica a la que está montando, la tienen Rajoy, la COPE o las víctimas del terrorismo. De lo demás, no sabe, no contesta.

Cualquiera que espere una argumentación o una justificación racional de la política antiterrorista global y nacional, se encontrará con las palabras inconexas, las frases inacabadas y los problemas de vocabulario de Zapatero, De la Vega o José Blanco. En cada comparecencia, en cada rueda de prensa, no sólo maltratan las nociones básicas de diplomacia, relaciones internacionales, defensa o derecho internacional, sino el discurrir recto de la lógica y la gramática. No es que no acierten; es que no saben qué es eso de acertar, y consiguen hacer las cosas mal con un encomio inexplicable.

Antes aún que las catástrofes que deja a su paso, el problema del Gobierno de Zapatero es su nula capacidad de establecer un discurso y un análisis racional y razonado. A los tres años de mandato, Blanco, López Garrido y compañía cuentan sus comparecencias por ataques histéricos contra el PP, la derecha, la extrema derecha, la derecha extrema y no se sabe bien cuantas cosas más. La gente de Zapatero muestra un profundo malestar, una rabia incontenida, una profunda desdicha ante el resto del mundo. Lo que a nosotros nos trae a la memoria las palabras de Sócrates a Menón; ¿qué otra cosa es ser desdichado, sino desear las cosas malas y conseguirlas?

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Batasuna, envalentonada, no quiere seguir disimulando
Editorial Elsemanaldigital 31 Marzo 2007

Estos días estamos viviendo las primeras consecuencias de la absolución de Arnaldo Otegi provocada por la retirada por la Fiscalía de la acusación de enaltecimiento del terrorismo dirigida contra él: los pro-etarras, envalentonados por la debilidad del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, ya no se conforman con la utilización de subterfugios para concurrir a las elecciones municipales de mayo, sino que exigen que se les permita ir con su propio nombre.

La aparición de la formación "Abertzalen Sozialisten Batasuna" (ASB) no admite otra interpretación. Y es en este pulso que los pro-etarras mantienen con un Gobierno deseoso de facilitarles la vuelta a la legalidad, pero por la puerta de atrás para evitar un nuevo y mayúsculo escándalo, donde hay que enmarcar el auto del magistrado Baltasar Garzón en el que prohíbe, a instancias del fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza, el acto mediante el que ASB se iba presentar públicamente hoy en Baracaldo.

En efecto, dicho auto no prohíbe incondicionadamente el acto de los pro-etarras, sino que lo hace a menos que los mismos renuncien "amplia y expresamente" a utilizar en él la denominación "Abertzalen Sozialisten Batasuna". Se da a entender así entre líneas que si recurriesen a otro nombre que no incluyese el término "Batasuna", como hicieron con todo éxito en el caso del Partido Comunista de las Tierras Vascas, el problema estaría resuelto.

Esto confirma, una vez más, que el Gobierno mantiene de alguna manera abierto su "proceso" con la banda terrorista ETA, a través de un tira y afloja del que sólo puede salir maltrecha la dignidad del Estado de Derecho y humillada la sociedad española en su conjunto. Y mientras tanto, como demuestran las últimas detenciones de terroristas, ETA sigue preparada para atentar en cualquier momento.

Resulta difícil añadir algo a lo que ya se ha dicho repetidamente desde diversos sectores políticos y sociales sobre la incompresible actitud que mantiene José Luis Rodríguez Zapatero hacia ETA, y con él todo el PSOE, que, salvo excepciones individuales, se está haciendo corresponsable con su apoyo activo o pasivo de la política de su secretario general en este terreno.

Ahora bien, si tras las elecciones de mayo Batasuna vuelve a estar presente, porque el Gobierno no ha puesto los medios para impedirlo, en los Ayuntamientos vascos y navarros y a cobrar de los presupuestos públicos el dinero que luego se va a utilizar para asesinar, o para preparar o justificar los crímenes, el retroceso en la lucha antiterrorista con respecto a los avances producidos en los últimos años será completo. Y de ello habrá que pedirle cuentas tanto a Rodríguez Zapatero como a quienes le están secundando, sea desde puestos políticos, sea desde otras altas responsabilidades del Estado.

La lucha por el relato
JOSEBA ARREGI El Correo 31 Marzo 2007

No cabe duda de que la lucha contra el terror de ETA, la lucha antiterrorista, la lucha contra ETA, tiene frentes distintos. Es cierto que lo más importante es que ETA desaparezca de la sociedad vasca. No está tan claro, sin embargo, en qué consiste ese hecho de enunciado tan simple: que ETA desaparezca. Puede significar que deja de ser una organización que abandona la violencia y el terror para tratar de conseguir fines políticos, porque se transforma en simple movimiento político que intenta conseguir votos suficientes para llevar a cabo su proyecto, como cualquier otro partido.

Pero puede significar también que de la sociedad vasca, de la sociedad española en su conjunto, desaparezcan todas las consecuencias que la dilatada y terrible -en sentido literal- presencia de ETA ha originado: la sociedad vasca no sería la misma hoy, en muchos aspectos, si no hubiera existido ETA en el tiempo de la democracia. El nacionalismo no sería el mismo, los constitucionalistas habrían contado con mayores posibilidades, no habría existido miedo, ni la necesidad de camuflaje -en todos los sentidos del término- como consecuencia de las amenazas y del miedo.

También puede significar la ocasión que muchos esperan para pensar que ETA nunca ha existido y que su desaparición les ofrece en bandeja la posibilidad de no tener que preguntarse por su actuación, o falta de ella, a lo largo de estos años de existencia del terror, por su responsabilidad, por acción u omisión, en la situación que ha vivido la sociedad vasca. Puede significar otras cosas: la redefinición del Estatuto de Gernika desde la experiencia vivida del terror de ETA, desde la memoria de los asesinados por ETA, desde la memoria de los asesinados en nombre de un determinado proyecto político que ha quedado invalidado en cada uno de los asesinados.

El hecho de que la desaparición de ETA pueda significar muchas cosas, bien distintas e incluso contradictorias, pone de manifiesto que la lucha no es simplemente por que desaparezca, sino también por dar una significación concreta a esa desaparición. Es decir: no basta con que ETA desaparezca. Es preciso librar la batalla por el relato que acompañe a esa desaparición. Porque la desaparación no será real si no la acompaña un relato adecuado. O porque la desaparición será falsa, no será completa, si la acompaña otro relato distinto.

Sería importante adquirir la conciencia de que cuanto más cerca pueda estar -y escribo pueda, en subjuntivo, porque no existen certezas al respecto- su desaparición, más importante se convierte la lucha por el relato. Sería importante saber que ETA-Batasuna han otorgado siempre mayor importancia al relato, al que justificaba su historia violenta y también al posible de su desaparición, que lo que lo ha hecho el Estado de Derecho, y actuar en consecuencia.

Sería importante que los actores de la desaparición de ETA por parte del Estado de Derecho, especialmente el Gobierno, fueran conscientes de que la batalla se libra a niveles distintos. Y que el Gobierno fuera consciente de que determinadas formas de impulsar la desaparición de ETA, de argumentar la forma de buscarla, conducen a distintos relatos de su fin, no todos adecuados a una desaparición real y efectiva.

Es tentador reducir el todo de la lucha por la desaparición de ETA a la fórmula simple y sencilla que dice: que dejen de matar y todo lo demás es secundario, no tiene importancia. Es tentador, pero no ayuda para nada a una desaparición efectiva. Muchas de las dificultades en las que se encuentra el conjunto ETA-Batasuna tienen que ver con la lucha por dominar la escritura del relato. Están luchando, entre otras cosas, por ser dueños de la memoria escrita, de la memoria oficial; por salvaguardar el derecho a poder escribir la historia que tanto han dañado desde la perspectiva de su propia legitimidad, de su propia legitimación.

Y en esa lucha cada elemento tiene su importancia. No es lo mismo hablar claramente de que ETA-Batasuna ha sido derrotada, que, por aquello de que 'al enemigo que huye, puente de plata', decir que no hay vencedores ni vencidos. No es lo mismo el papel que se le asigne al futuro de Navarra, cómo se hable del futuro de Navarra en el relato de la desaparición de ETA, pues tiene importancia para la construcción, o deconstrucción, de la memoria legitimatoria de la lucha armada.

No es lo mismo hablar de proceso de paz o simplemente de proceso de desaparición de ETA. Es importante saber qué contenido se le da al término diálogo, si es algo distinto a la negociación o simplemente otra palabra para decir lo mismo. El debate sobre la participación de Batasuna en las elecciones, sobre su legalización, sobre las condiciones a cumplir, todo ello tiene que ver con el relato que escribamos, que estamos escribiendo sobre el fin de ETA. Y nos jugamos la autoría del relato: ETA o el Estado de Derecho.

Aceptar o no aceptar el método de las dos mesas, que puedan, o que pudieran, ser paralelas o no, es una cuestión que afecta también, y cómo, al relato que se escriba sobre la desaparición de ETA. Y el contenido que se le dé a la reforma del Estatuto de Gernika tiene mucho que ver con el contenido del relato que se consiga establecer sobre el fin de ETA: si es un relato dominado por las necesidades autolegitimatorias de ETA-Batasuna, o si se trata más bien de la defensa de la legitimidad democrática del Estado de Derecho.

Habría sido mucho mejor que todas estas cuestiones, salvo pequeñas diferencias tácticas, se hubieran tratado desde la unidad de los dos grandes partidos españoles. Y mejor aún si esa unidad hubiera estado compartida por el PNV. Pero ya que esa unidad se ha manifestado imposible -y en democracia muy excepcionalmente se dan monocausalidades- es importante ver que, de forma indirecta, en muchas de las broncas lo que realmente se debate es precisamente el contenido y la forma del relato.

Por supuesto que hay intereses electorales en cada partido: si la apuesta por la desaparición de ETA sale bien, Zapatero y su formación salen electoralmente beneficiados. Y si fracasa, el PP puede salir beneficiado. Pero más allá de esos intereses electorales, en la posición de cada partido se encuentran elementos importantes para el adecuado relato del fin de ETA: no habría necesidad de relato si ETA no desapareciera. Y es bueno que en el relato haya lugar para que ese fin sea resultado de la acción del Estado de Derecho: por la acción derivada del Pacto antiterrorista, por la actuación policial y judicial y por la ilegalización de Batasuna. Y también para la acción del Gobierno aprovechando la oportunidad de acelerar el fin de ETA. Es el Estado de Derecho el que lo consigue.

Pero también es bueno que en el relato quede claro que el Estado de Derecho ha derrotado a ETA; que la frase de que la política puede ayudar al fin de ETA no significa nada que incluya contenidos políticos constitucionales o estatutarios. Ni siquiera el cumplimiento de posibilidades constitucionales vinculadas a la desaparición de ETA. Y sobre todo es no sólo bueno sino necesario que el relato de la desaparición de ETA se articule sobre el eje de la verdad de las víctimas, de la memoria de los asesinados, que lo fueron por ser estorbo en el camino de la consecución de un determinado proyecto político, en el camino de la deslegitimación radical del Estatuto de Gernika, del espíritu estatutario.

La lucha por el relato, la lucha por la memoria es de vital importancia para la construcción del futuro de Euskadi, de la sociedad vasca. No es una mera cuestión de sentimiento de dignidad. Es una cuestión mucho más que psicológica y sentimental. Es una cuestión de ir construyendo la verdad social que permita y posibilite que la sociedad vasca sea más libre y supere los años de plomo, los años de olvido, los años de sometimiento, los años de indignidad, los años de mirar al otro lado, los años de ocultamiento: de las víctimas y de los verdugos. Ésa es la lucha, la lucha por el relato, hoy más importante que nunca.

Penitencias
TONIA ETXARRI El Correo 31 Marzo 2007

El calvario nos viene ya de muy lejos. Pero, con la presentación de la nueva agrupación electoral de Batasuna, que se vio eclipsada por la detención de los presuntos activistas de ETA, vuelve la sensación de la vuelta atrás. Nuestros dirigentes políticos están con el síndrome de los días de dolor. Confusos. Inquietos.

El presidente Zapatero, después de sus dos horas televisivas de gloria (más por la audiencia que por el poder de convicción) sigue preguntándose sobre las verdaderas intenciones de ETA. Y los optimistas le dicen que la nueva Batasuna respeta la Ley de Partidos pero los escarmentados le recuerdan que la declaración de su «apuesta inequívoca por las vías exclusivamente democráticas» es un calco de la declaración de Euskal Herritarrok, en mayo del 99. Ocho meses después, ETA rompía su tregua y volvía a matar. Por lo tanto, y como la experiencia 'quema' más que el incienso, le dicen que no debería bastarle con una declaración retórica por parte de los grupos de Otegi.

Es cierto que ETA lleva ya tres meses sin dar señales de muerte. Pero el material incautado a los detenidos, con bomba lapa incluída, nos recuerda que la banda ya utilizó anteriores treguas para rearmarse. Quizás por eso, el ministro Rubalcaba (el primer desengañado del Gobierno con este proceso) habló por teléfono con el consejero Balza pero eludió comparecer ante los medios. Y también quizás por eso el titular de Interior cometió la imprudencia de decir que estamos en una situación de «máxima alerta».

A Otegi no le gustó nada ese aviso y, antes de conocer la prohibición de Garzón de la celebración del acto de presentación de la nueva Batasuna, se permite decir que está clarísimo que se va a cometer un atentado. «El que se va a producir contra la izquierda abertzale porque no se va a poder presentar a las elecciones». Vaya. ¿No se esperaba que condenara, por ejemplo, cualquier recomposición de comandos terroristas? Está, en fin, el panorama tan deliberadamente confuso que Savater se ha visto obligado a hacer una descripción de lo obvio. A saber: que el nacionalismo obligatorio no ha decrecido al mismo ritmo que los asesinatos de ETA (tres). Que la ciudadanía no nacionalista sigue viviendo una especie de «circuito B» en la sociedad. Que, de la agresión contra Antonio Aguirre, se desprende el grado de protección que reciben los ciudadanos no adictos al régimen. Que no le gusta que en los homenajes del Gobierno vasco a las víctimas no se mencione a ETA. Dibuja un cuadro costumbrista que supone un mazazo contra la indiferencia. Es una parte de Euskadi que existe. Pero contarlo, incomoda.

Onaindia se tomaba con humor y sarcasmo la adjudicación de la crispación a los resistentes de esta etapa de la democracia. Sus referencias a nuestros dirigentes, imitándolos, diciendo: «!No crispéis!» se guardan como oro en paño en el colectivo Basta Ya. Pero él ya no está entre nosotros.      t.etxarri@diario-elcorreo.com

Ertzaintza, policía de partido
EDITORIAL  Libertad Digital 31 Marzo 2007

La actuación de la policía autonómica vasca tras la agresión a Antonio Aguirre demuestra bien a las claras la falta de libertad y democracia que se vive en el País Vasco. Es natural, porque la historia de estos treinta años demuestra que ambas gozan de mucha mejor salud allí donde España está más presente. En los lugares donde el nacionalismo separatista se ha impuesto en las urnas y gobierna, la ausencia de libertades para quienes disienten está completa, total y absolutamente garantizada.

El Tribunal Superior de Justicia del País Vasco es una de las pocas instancias públicas en la región que aún no ha sido absorbida en su totalidad por el nacionalismo excluyente. La razón principal es que, mientras no se creen la división en diecisiete poderes judiciales independientes como pretende Zapatero, sigue siendo una institución española y, por tanto, mucho más proclive a la libertad, la democracia y el Estado de Derecho que cualquiera de las controladas por el nacionalismo. Allí se dirime una causa contra Ibarretxe por violar la ley de partidos, iniciada por la denuncia del Foro Ermua. El PNV, el partido en el poder, ha organizado repetidamente manifestaciones y concentraciones contra el tribunal y los demandantes. Cuando el lunes éstos últimos quisieron acceder al Palacio de Justicia fueron increpados y Antonio Aguirre recibió una patada en los testículos.

El autor, identificado como peneuvista a sueldo del ayuntamiento de Bilbao, no sólo no ha sido expulsado de su partido y, claro está, del cargo que disfruta, sino que ha sido defendido y su víctima acusada de provocadora, como si de una mujer violada con minifalda se tratara y el PNV un juez machista. Detenido por un escolta en el momento en que tuvieron lugar los hechos, fue liberado allí mismo por la Ertzaintza, que no vio evidente que a un agresor capturado in fraganti debe, al menos, tomársele el nombre para garantizar que el agredido pueda denunciarlo. Días después del hecho, y de que el Foro Ermua identificara a este abyecto personaje, la policía del PNV ha emitido su dictamen: hubo agresión, sí, pero fue debida a una "contramanifestación".

El informe de la Ertzaintza no supone "una de cal y otra de arena", como ha afirmado el dirigente popular Carmelo Barrio. Las imágenes de la agresión están grabadas; reconocerlas no supone ningún mérito para la policía política de Ibarretxe, pues lo contrario habría supuesto una clara prevaricación. Lo único reseñable es la caradura con que intentan justificar la violencia de los suyos, cada vez más parecidos a los batasunos, acusando al Foro Ermua de hacer una "contramanifestación ilegal", en plena complicidad con los insultos de Miren Azcarate, la portavoz del Gobierno vasco, la misma que días antes había amenazado a los jueces asegurando que "estas actuaciones no pueden salir gratis".

La "contramanifestación" consistía en una comitiva de doce personas cuyo único objetivo era entrar en el Palacio de Justicia, cosa que le impedían los cientos de energúmenos defensores del nacionalismo racista del PNV, congregados para presionar de forma inaceptable al poder judicial. Su provocación, acompañar al abogado que acusa a Ibarretxe y gritar que los etarras son unos asesinos. Doce personas que intentan entrar en un edificio mientras son insultadas por la manifestación "legal" de la extrema derecha vasca son ahora una "contramanifestación". Ese es el modo en que los nacionalistas vascos entienden la democracia.

Esto es el llamado "nacionalismo moderado". Y, por supuesto, todo esto sucede con el silencio, es decir, con la complicidad de Zapatero. La libertad, la democracia y el Estado de Derecho son conceptos que le son completamente ajenos. Con la Alianza de Civilizaciones ya tiene bastante, claro.

Desafío al límite
EDITORIAL El Correo 31 Marzo 2007

La izquierda abertzale protagoniza estos días un nuevo intento de provocar y medir la reacción del Estado de Derecho tensando hasta el extremo las posibilidades que la Ley ofrece a la actividad pública para aprovecharse de ella, tanto si es permisiva como prohibitiva. La convocatoria de un acto para hoy en el BEC de Barakaldo, evidenciando en todo momento que se trataba de una iniciativa de Batasuna, no podía dar lugar a otra respuesta judicial que la contenida en su prohibición por parte de la Audiencia Nacional. La opinión pública no debe caer en un enredo tan deliberado y permitir que los árboles de las sutilezas formales y el juego de señales que acostumbra a emitir la ilegalizada Batasuna para consumo de sus bases impidan ver el bosque de lo que realmente está dirimiéndose en este asunto. Continuamos asistiendo al pulso que la izquierda abertzale trata de mantener con el Gobierno y con las instituciones del Estado para sacudirse de encima sus propias responsabilidades y transferírselas al sistema democrático, con la intención de desatar en él una dinámica interminable de contradicciones que contribuyan a su división. El propio Arnaldo Otegi situó ayer la cuestión en sus justos términos cuando, utilizando de forma descarnada la referencia al «gran atentado» que estaría a punto de cometerse contra la izquierda abertzale, dio a entender que tanto el acto del BEC como el intento de inscripción del nuevo partido no eran sino un reto lanzado al Estado de Derecho para calibrar su capacidad de resistencia o su disposición a transigir.

Los dirigentes de Batasuna continúan negándose a reconocer las gravísimas consecuencias que acarreó el atentado del pasado 30 de diciembre en la terminal 4 de Barajas. Es así como prestan cobertura a los designios etarras. Lo que habría sido permisible dentro de un proceso de final dialogado del terrorismo se convierte en inadmisible en un momento en que ETA, según todos los indicios, está dispuesta a continuar con su criminal actividad terrorista. Las declaraciones genéricas o crípticas por las que la izquierda abertzale se adhiere a «vías exclusivamente pacíficas y democráticas» son insuficientes e inadmisibles porque quienes las pronuncian recurren a la amenaza velada y porque, como tantas veces ha ocurrido en el pasado, sus palabras pueden verse desbaratadas por un atentado que no serían capaces de condenar. La Audiencia Nacional no puede admitir sus cínicas evasivas ante las exigencias judiciales del auto de ayer y mucho menos su insistencia en la convocatoria pública de un acto prohibido. El desafío de la izquierda abertzale ha de encontrar como respuesta la aplicación estricta del Estado de Derecho.

Nazislamismo iraní y quintas columnas
Pedro Avilés Periodista Digital 31 Marzo 2007

El secuestro y la vergonzosa exposición de los soldados británicos realizados por el régimen iraní, pone más cerca el fin del país cabezapensante del nazislamismos a nivel mundial. No podemos pedir a estos animales del medievo que respeten ninguna norma de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre ni tampoco que cumplan ninguna Convención suscrita por los seres humanos civilizados. Tan sólo podemos esperar que Estados Unidos y Reino Unido, en realidad hoy por hoy los unicos adalides de la defensa de Occidente, pongan sobre sus rodillas al régimen nazifascita iraní y libere a su pueblo.

Los Derechos que los hombres nos hemos dado en Democracia han costado mucho trabajo, mucha sangre, mucho sudor, muchas lágrimas. El régimen de libertades que disfrumos en la actualidad costó muchas vidas a manos de dictadores, de regímenes totalitarios, de dictadores y de los representates de las más contumaces religiones. Vencimos todo eso a lo largo de los siglos y esas barbaridades contra el Hombre han quedado sólo para los libros de Historia.

Sin embargo, ahora, una nueva amenaza contra la Humanidad, emerge con fuerza utilizando con saña la idea religiosa: el islamismo. Y un país, Iran, es su abanderado mundial. No me quiero imaginar qué pasaría si estos tarados medievales amantes del nazismo que son sus dirigentes, tuviesen capacidad nuclear operativa.

La imagen de los soldados británicos obligados a hacer confesiones al gusto de los medievales responsables de la política iraní, obligando a una profesional occidental a colocarse un velo islámico en la cabeza delante de una cámara de televisión, sí que es un vergonzante hecho que nos debería hacer pensar en el Tribunal de la Haya. Sin embargo, no he visto ni una sola declaracion de políticos de la pseudoprogresía española, en contra de Iran y su régimen nazifascista, esos mismos que sí piensan en ese tribunal cuando se refieren a Bush, a Blair y a Aznar. Muy al contrario, la mayoría de ellos, piensan que al Reino Unido y a los Estados Unidos, les está bien empleada esta "humillación".
Cualquiera que sea connivente con estos fascistas iranies, denota tener las ideas muy poco claras. Les puede su sentimiento antinorteamericano. Serían capaces de anteponer la libertad del hombre, de entregarla, si con ello pudieran ver sobre sus rodillas a Norteamerica. Son nuestra quinta columna aquí en Occidente. Y debemos vencerla.

EN UN LOCAL PROPIEDAD DEL ETARRA JOSEBA LERÍN, SEGÚN ASKATASUNA
La Guardia Civil encuentra más de cien kilos de explosivos y una pistola en Berriozar (Navarra)
El hallazgo ha tenido lugar cuando la Guardia Civil llevaba a cabo un registro en un local de Berriozar (Navarra), propiedad del etarra Joseba Lerín, detenido en la última operación contra ETA en España, según han indicado a la agencia oficial Efe fuentes no identificadas de la organización ilegal Askatasuna. Además de los más de cien kilos de explosivos encontrados se ha hallado también una pistola, según han informado fuentes de la lucha antiterrorista. Estos registros están relacionados con la operación que lleva a cabo la Guardia Civil contra el grupo etarra que estaba preparado para operar en San Sebastián.
EFE Libertad Digital 31 Marzo 2007

La Guardia Civil ha localizado este sábado en el registro de un local en Berriozar (Navarra) una pistola y más de cien kilos de explosivos, según informaron fuentes de la lucha antiterrorista.

Agentes del Instituto Armado registraron en el transcurso de la pasada madrugada un piso ubicado en la localidad navarra de Aizarot y otro piso y un local en Berriozar, donde fueron hallados los explosivos.

Estos registros están relacionados con la operación desarrollada en los últimos días por la Guardia Civil contra el nuevo grupo de ETA "Donosti".

Inmuebles del etarra Joseba Lerín
Los inmuebles que esta madrugada ha registrado la Guardia Civil en la localidad navarra de Berriozar son propiedad de Joseba Lerín, detenido en la última operación policial contra ETA, informaron a Efe fuentes de la organización ilegal Askatasuna.

Un portavoz de este colectivo pro-etarra indicó que los efectivos de la Guardia Civil registraron un piso propiedad de Lerín, "pero en el que no vivía desde hace unos dos años", y otro local que no supo precisar si era un trastero perteneciente a esta vivienda o una bajera.

Confirmó asimismo que los efectivos del Instituto Armado realizaron un tercer registro en la localidad de Aizarot, en Basaburua.

La operación policial, que sigue abierta según precisó la delegación del Gobierno en Navarra, que añadió que está coordinada desde Madrid, ha permitido la incautación en Berriozar de una pistola y más de cien kilos de explosivos, según informaron fuentes de la lucha antiterrorista.

EL PP: "TODOS VIERON A LOS GUERRILLEROS DE CRISTO REY" QUE APOYABAN A IBARRETXE
La Ertzaintza acusa al Foro de Ermua de hacer una "contramanifestación ilegal" en su informe sobre la agresión
Ya se conoce el contenido del informe encargado a la Ertzaintza por el Gobierno vasco sobre la agresión a Antonio Aguirre. La Policía autonómica ha obedecido la orden de Miren Azkarate y ha acusado al Foro de Ermua de cometer un acto "ilegal de contramanifestación". Como ya hizo el ejecutivo vasco el informe justifica la patada en los testículos propinada a Antonio Aguirre acusando al Foro de tratar de "interferir en el desarrollo pacífico" de la concentración de los seguidores de Ibarretxe. En el documento también identifican al agresor días después de que el PP revelara su identidad. Cuando ocurrieron los hechos, la Ertzaintza le dejó escapar. El PP ha denunciado que todo el mundo vio los "guerrilleros de Cristo Rey" que apoyaban al lehendakari.
La agresión a Aguirre, sin condena formal del Ayuntamiento de Bilbao
EFE Libertad Digital 31 Marzo 2007

Según informaron este viernes fuentes del departamento vasco de Interior, la Ertzaintza elaboró unos informes sobre la agresión sufrida por el citado miembro de Forode Ermua ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, en Bilbao. Las diligencias presentadas incluyen las declaraciones de las diversas personas identificadas durante el desarrollo de los hechos, así como diferentes materiales gráficos sobre los mismos.

La Ertzaintza aportó a la autoridad judicial las conclusiones del equipo instructor del caso, que apuntan a que durante los incidentes una persona fue "agredida físicamente por parte de uno de los concentrados" frente al Palacio de Justicia, que es identificado y cuya declaración se incluye en las diligencias.

El informe expone que, además, se pudo producir "por parte de diversas personas un acto ilegal de contramanifestación para tratar de interferir en el desarrollo pacífico de una concentración legal previamente comunicada", en referencia a la convocada por el PNV. En el informe se identifica a los presuntos autores de esos hechos que son, supuestamente, los representantes del colectivo que ejerce la acusación contra el lehendakari.

El secretario general del PP vasco, Carmelo Barrio, dijo que "la Ertzaintza da una de cal y una de arena" porque "admite que se produjo una agresión por parte de un exaltado del PNV", pero también advierte de "un delito de contramanifestación". En este sentido, afirmó que los miembros del Foro de Ermua "sólo reivindicaban los valores fundamentales, democráticos y de convivencia de la sociedad", y que, por lo tanto, no se trató de una "contramanifestación", sino de "una expresión democrática". Por último, subrayó que todo el mundo vio a "los guerrilleros de Cristo Rey" protegiendo al lehendakari, y aseguró que el protagonizado por el Foro de Ermua fue "un acto cívico de expresión plenamente democrático".

APEDREARON A UN HOMBRE, PERO LES ACUSARON SÓLO DE ATACAR UN AUTOBÚS
La Audiencia Nacional absuelve a tres terroristas y vuelve a achacarlo a la Fiscalía
La Audiencia Nacional ha tenido que absolver a otros tres terroristas, dejando constancia de que podrían haber sido condenados con otro escrito de acusación de la Fiscalía. Por segunda vez en menos de un mes tras la absolución de Arnaldo Otegi, la Sección Cuarta de la Audiencia indica en una sentencia que hay indicios de cargo que no han sido denunciados por la Fiscalía. En esta ocasión, el Tribunal ha absuelto a Martín Michelena, Ignacio Mate y Juan Carlos Álvarez de un delito de daños terroristas por unos altercados callejeros en San Sebastián, en agosto de 2002. Apedrearon a un hombre, un hecho que el Tribunal considera probado, pero el Ministerio Público, representado en este caso por el fiscal Luis Barroso, les acusó sólo de atentar contra dos autobuses.
Europa Press Libertad Digital 31 Marzo 2007

La Audiencia Nacional ha absuelto a Martín Michelena, Ignacio Mate y Juan Carlos Álvarez de un delito de daños terroristas del que habían sido acusados por la Fiscalía, al no probarse que apedrearan dos autobuses de la Compañía de Tranvías de San Sebastián, durante unos altercados terroristas en agosto de 2002.

El Tribunal ha llegado a la conclusión de que apedrearon a una persona, pero no autobuses, con lo que no se les puede condenar por daños terroristas.

El órgano enjuiciador ha sido la Sección Cuarta de la Audiencia, la misma que se vio obligada a absolver a Otegi cuando la Fiscalía retiró la acusación por enaltecimiento del terrorismo contra el portavoz de Batasuna-ETA.
En el relato de hechos probados de la sentencia se señala que el 27 de agosto de 2002 un grupo de personas no identificadas, guiadas todas ellas "de un ánimo de coadyuvar a los fines perseguidos por la banda terrorista ETA", pararon dos autobuses de línea en la Plaza de Europa de San Sebastián y, tras fabricar una barricada que obstaculizaba la circulación del tráfico, comenzaron a lanzar piedras contra los vehículos, causando importantes desperfectos en los mismos.

Se añade que los tres acusados se encontraban en el lugar observando el incidente, "sin que ninguno de los testigos vieran que los mismos arrojaran a dichos autobuses piedras u objetos que causaron los daños".

Probablemente, cometieron otros delitos
En sus fundamentos jurídicos, la sentencia señala que de la prueba practicada durante el juicio se llega a la "ineludible" conclusión de que, si bien los acusados se encontraban en el lugar de los ataques, ninguno de ellos lanzó ninguna piedra u objeto contra los autobuses, aunque sí lo hicieron contra un ciudadano que comenzó a quitar las barricadas.

"Al no haber prueba de cargo suficiente -señala el tribunal-, no cabe dictar sentencia condenatoria en virtud del principio de presunción de inocencia (...) razón por la que si bien pudieran haber sido denunciados por presunto delito de atentado a agentes de la autoridad o de desórdenes públicos, no son responsables del delito de daños terroristas por el que vienen siendo acusados por el Ministerio Fiscal, estando vinculado este tribunal al principio acusatorio imperante en nuestro sistema penal".

POLÍTICA
El Gobierno vasco rectifica y rechaza la agresión al miembro del Foro Ermua
Mantiene que el colectivo protagonizó un «acto ilegal de contramanifestación»
BILBAO EL CORREO 31 Marzo 2007

Cuatro días le ha costado al Gobierno vasco rectificar y condenar la agresión sufrida el pasado lunes por el dirigente del Foro Ermua Antonio Aguirre, al que un militante peneuvista supuestamente golpeó en los testículos minutos antes de que el lehendakari declarara ante el juez por sus repetidas reuniones con Batasuna. La Presidencia del Ejecutivo autónomo emitió ayer un comunicado en el que asegura que no justifica «ningún tipo de agresión y, por tanto, rechazamos la que se llevó a cabo» contra el antiguo afiliado socialista.

El cambio de postura se produce un día después de que el alcalde de Bilbao, el también jeltzale Iñaki Azkuna, se desmarcara de la posición oficial del partido y condenara lo sucedido, y horas más tarde de que el propio presidente del PNV, Josu Jon Imaz, dijera en la radio pública vasca que su formación reprueba lo ocurrido, aunque instó a analizar «la tangana» en toda «su integridad». Imaz desveló que el pasado enero, cuando el lehendakari tuvo que declarar por primera vez en el tribunal, él mismo fue objeto de insultos y provocaciones por parte de Aguirre que, al tiempo que miraba a las cámaras de televisión «todo simpático y sonriente», luego «se daba la vuelta y volviéndose particularmente a mí, nos decía 'nazis, asesinos'». No obstante, subrayó Imaz, esto no debe ser interpretado «ni como eximente, ni como justificación, ni poner las dos cosas al mismo nivel, ni nada parecido», porque su partido «siempre reprobará y condenará una agresión física».

El Gabinete Ibarretxe, que el pasado martes eludió pronunciarse sobre los incidentes a la espera del atestado policial y se limitó a acusar al Foro Ermua, el impulsor de la denuncia contra el lehendakari, de «provocar» e «insultar», hizo pública ayer una nota de seis párrafos en la que usa parecidos argumentos contra la plataforma cívica. Sin embargo, en esta ocasión no sólo dice que los miembros del Foro protagonizaron «un acto ilegal de contramanifestación para tratar de interferir en el desarrollo pacífico de una concentración legal previamente comunicada», sino que condena de forma expresa la agresión que sufrió Aguirre.

El Gobierno vasco, que apoya su matización en las diligencias remitidas al juzgado de guardia de Bilbao por la Ertzaintza -cuerpo al que felicita pese a no practicar detenciones el día de los enfrentamientos-, opta por dejar «en manos del juez la consideración legal de los hechos y las decisiones que legalmente deban de ser adoptadas», dado que los participantes en la trifulca «están identificados en el atestado» policial. El PNV, antes de que Azkuna e Imaz hablaran y de que el Ejecutivo autónomo diera marcha atrás, ya admitió que el presunto agresor es militante suyo, pero subrayó que no emprenderá acciones disciplinarias contra él porque Alejandro Aranburu había mostrado su «arrepentimiento» y porque, aunque es consejero de distrito en Bilbao, no se encontraba en las inmediaciones del Tribunal Superior vasco representando a la formación jeltzale sino «en calidad de afiliado» para arropar a Ibarretxe.

En el documento remitido al juez, la Policía vasca no sólo incorpora la identidad del agresor, sino que subraya también que, además de la patada a Antonio Aguirre, se pudo producir «un acto ilegal de contramanifestación» cuyos presuntos autores serían los representantes del colectivo que ejerce la acusación contra el lehendakari.

El atestado policial indignó al Partido Popular vasco, cuyo secretario general, Carmelo Barrio, denunció que «los guerrilleros de Cristo Rey están ahora cerca de las filas nacionalistas cuando protegen al lehendakari. Son exaltados que usan la violencia para defender no se qué principios».

Tras preguntarse por qué la Ertzaintza «da una de cal y otra de arena» en torno a lo sucedido cuando «todos saben que hubo una agresión», consideró «lamentable» que se considere una «contramanifestación» la presencia de los miembros del Foro Ermua a las puertas del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, ya que fue «un acto cívico de expresión plenamente democrática».

educación
El Consejo Escolar pide rebajar el nivel de euskera del modelo lingüístico de Tontxu Campos
Indica que el B2, similar al 'first' inglés, sólo se podría exigir en zonas mayoritariamente euskaldunes Propone marcar diferentes objetivos por centros
MARTA FDEZ. VALLEJO m.f.vallejo@diario-elcorreo.com/BILBAO El Correo 31 Marzo 2007

El Consejo Escolar de Euskadi considera excesivo el nivel de euskera que el Departamento de Educación que dirige Tontxu Campos exige a los alumnos al finalizar la Secundaria en su reforma de los modelos lingüísticos, según indica en su 'Informe sobre la situación de la enseñanza en la CAV' al que ha tenido acceso EL CORREO. Este órgano consultivo de la enseñanza en el País Vasco, en el que están representados todos los sectores de la comunidad educativa -padres, profesores, estudiantes, sindicatos y partidos políticos-, recomienda a la consejería buscar una meta más baja que el B2, que equivale a un 'first' de inglés, para que puedan llegar a ella todos los alumnos en el plazo de diez años. Este nivel sólo lograrían alcanzarlo, advierte el consejo, alumnos de zonas mayoritariamente euskaldunes. Reclama también marcar objetivos diferentes por centros: para unos ese mínimo y para otros, más alto.

En su informe, aprobado la pasada semana, el consejo apoya la necesidad de reformar los actuales modelos lingüísticos, y avala las líneas básicas del proyecto del Departamento: autonomía para los centros escolares, fijar unas metas de euskera y realizar evaluaciones a todos los alumnos. Resalta que el actual sistema no garantiza el conocimiento del euskera que exigen las leyes. «Una parte significativa del alumnado que termina sus estudios obligatorios no es capaz de comunicarse con suficiencia en euskera», señala.

El órgano consultivo recuerda el último examen del Instituto Vasco de Evaluación e Investigación a estudiantes de Secundaria. Los resultados «confirman» que los alumnos no llegan a dominar el euskera «de forma generalizada» en el modelo A - en castellano-, de «forma considerable» en el B -bilingüe-, y en una «medida nada desdeñable» en el D -en euskera-. No superó las pruebas ningún escolar de la línea de castellano, un tercio de los del bilingüe y poco más del 60% de los estudiantes de la enseñanza íntegra en euskera.

Los mismos argumentos, en definitiva, que utilizó el consejero Tontxu Campos para justificar la necesidad de implantar un nuevo sistema de aprendizaje de las lenguas. El consejo marca las diferencias con la propuesta de Educación en el nivel de euskera a alcanzar por los alumnos al final de la Secundaria, a los 16 años. El 'mínimo exigible' tendría que cumplir dos requisitos: «permitir el aprendizaje de distintas áreas en euskera y ser accesible a todos los centros».

Este informe, que anualmente recoge las recomendaciones de la comunidad educativa al sistema de enseñanza, detalla que el B2 se podría exigir sólo en «contextos de lengua normalizada» -zonas euskaldunes-. «El diagnóstico al que nos lleva la evaluación ya efectuada hace difícil plantear ese nivel como mínimo o básico» para alcanzar en diez años. El consejo recomienda que se pida uno más bajo, comprendido entre el B1, que Educación plantea para Primaria, y el B2. En todo caso sería imprescindible, advierte, mejorar la metodología de enseñanza de lenguas.

Recursos
El consejo se hace eco de una reclamación de la comunidad educativa: los objetivos de euskera que se marquen a cada centro de enseñanza deberán tener en cuenta la composición sociolingüística del alumnado y su nivel económico y cultural. Propone a Educación que, como primera medida, haga una evaluación de euskera a todos los escolares. Los resultados permitirían fijar el listón de cada escuela. Habrá colegios en los que la meta será «llegar al mínimo» y en otros se fijaría otro superior, más «idóneo», porque sus alumnos superarían con facilidad el básico.

Los recursos materiales y humanos que hará falta destinar a esta profunda reforma educativa también deberían ser diferentes para cada colegio, según sus necesidades. «A los que imparten modelo A y los que tienen alumnado de un nivel bajo sociocultural y económico les resta un largo recorrido para el logro de ese mínimo requerible», apunta el documento.

El consejo escolar sólo ha aprobado hasta ahora tres capítulos del informe -entre ellos el de la euskaldunización-, que hará públicos el próximo lunes. El documento contó con la oposición del PP, que presentó un voto particular en el que exige garantías de que se respete el derecho de los padres a que sus hijos estudien en lengua materna y reclama un amplio consenso.

La "Memoria Histórica" que no se quiere recordar
Paco Sande Periodista Digital 28 Marzo 2007

El miliciano me explico lo de Paracuellos: los autobuses se estacionaban arriba en la pradera. Cada diez hombres atados entre si, de dos en dos, eran desnudados –es decir, les robaban sus pertenencias- y les hacían bajar a la fosa, donde caían tan pronto como recibían los disparos, después de lo cual tenían que bajar los otros diez siguientes, mientras los milicianos echaban tierra a los anteriores. No cabe duda alguna de que, con este bestial procedimiento asesino, quedaron sepultados gran número de heridos graves, que aun no estaban muertos, por mas que en muchos casos les dieran el tiro de gracia.
Ruego al lector que se detenga unos minutos procurando concentrarse en la imagen del tremendo suceso que acaba de leer: una mayoría de hombres jóvenes, en la flor de la vida, unos hombres que no habían infringido ninguna ley humana se veían arrancados de una vida honrada, asesinados por sus compatriotas, aquí, al borde de una fosa, a pleno sol, sin haber visto nunca antes a sus verdugos y tras haber sido robados y, después, fusilados y enterrados, en tanto veían correr la misma suerte a sus amigos, parientes o camaradas; y todo esto únicamente, por pertenecer a otra “clase”

Félix Schlayer.
Matanzas en el Madrid republicano. Pág. 150

¿Cabe juicio condenatorio más terrible que el que merece la insensatez de semejante lucha de clases? ¿Quién podría alegar excusa alguna, basada en sentimientos humanitarios? ¿Puede haber algún Gobierno que se atreva a disculpar, a excusar semejante atrocidad en aras de haber sido perpetrada sobre una supuesta revolución obrera o sobre la supuesta lucha de la clase baja contra la clase alta, una supuesta lucha de pobres contra ricos?

Pues si que lo hay, un Gobierno que además tiene, al mismo tiempo, la cobardía de querer disimularlas y encubrirlas. Un Gobierno que ahora quiere juzgar solo a la parte contraria, a la parte que no tuvo más remedio que defenderse, más o menos, con los mismos métodos.

Ahora tras dos años de hacer propaganda sobre le ley de Memoria Histórica para vengar a una parte de las víctimas de la Guerra Civil, el Gobierno ha aprobado un anteproyecto que no recoge las reivindicaciones de sus principales precursores, IU y ERC, pero enfrenta a unos ciudadanos con otros al reconocer como víctimas sólo a las de un bando. No anula los juicios, prohíbe los actos en el Valle de los Caídos y sólo podrá eliminar símbolos franquistas donde tenga competencias el Estado. Rajoy ha criticado que el Gobierno olvide lo que dijeron los españoles en 1978 y se dedique a resucitar el pasado.

Y La Generalidad de Cataluña, para no ser menos, quiere aprobar su propia ley de Memoria Histórica para velar "por el reconocimiento de todos los ciudadanos que han sufrido persecución en defensa de la democracia y el autogobierno de Cataluña" durante la Guerra Civil. Para ello, el principal impulsor de esta medida, el consejero de Relaciones Institucionales del Gobierno catalán, Joan Saura, dice que quiere exhumar unos 9.000 cuerpos, aunque ha dejado bien claro que este reconocimiento "no puede trasladarse a todas las ideologías" porque "no se puede comparar a los golpistas con la superioridad ética de un Gobierno legítimo y democrático". Por cierto que la ley no hace alusión a las víctimas del totalitarismo de ETA o de Terra Lliure.

Y quieren olvidarse de la Guerra civil, dentro de la Guerra Civil.- En mayo de 1937, los comunistas fortalecidos por su acuerdo secreto con los socialistas de Prieto, necesitaban una oportunidad para llevar a cabo su lucha por el poder, no tuvieron que esperar mucho, el día 3 surgió un conflicto armado en Barcelona, que Ramón Salas llamo “pequeña guerra civil de Barcelona”.

Los representantes del PSUC. (Partido Socialista Unificado de Cataluña de obediencia comunista y afiliado a la III Internacional) pasan a la ofensiva para someter a sus hermanos enemigos de la CNT.

La Generalidad decreta la disolución de los comités de obreros, y soldados de las milicias y patrullas de retaguardia, y la centralización del orden publico en conserjería de Gobernación, que toma a su cargo los tercios de la Guardia Civil y lo Cuerpos de Seguridad situados en su territorio.

La CNT., que ve amenazada su posición, reacciona con violencia y estalla una guerra civil en Barcelona, que dura cuatro terribles días, con cientos de muertos, especialmente, miembros de la CNT que, aun después de vencidos son masacrados sin piedad.

Félix Schlayer, el hombre que escribió el libro del cual copie el párrafo con el que comienzo este articulo, fue cónsul de Noruega en España durante la Guerra Civil y gracias a el pudieron salvarse cientos de españoles, este hombre que vivió en primera persona los desmanes de la Republica, en otra parte de su libro nos dice: “Hacia al final le pregunte a La Pasionaria como se imaginaba que las dos mitades de España, separadas entre si por un odio tan abismal, pudieran vivir otra vez como un solo pueblo y soportarse mutuamente.

Entonces estallo todo su apasionamiento: -¡Es simplemente imposible! ¡No cabe mas solución que la que una mitad de España extermine a la otra!”

De Félix Schlayer, don Santiago Carrillo, el héroe de Paracuellos, dijo que era un fascista radical, tratando de descalificar así su versión de la Memoria Histórica, bien, yo no lo creo así, pero para aquellos amantes de la verdadera Memoria Histórica, en realidad, de la Historia, sin mas, que tengan dudas, podemos ver lo que decía otro de sus protagonistas: don Manuel Azaña Díaz, éste hombre fue presidente del Gobierno desde 1931 a 1933 y, presidente de la Republica desde 1936 a 1939 o sea, hasta el final de la Guerra, y difícilmente puede ser tildado de fascista, pero en sus Diarios de Guerra dice:
Se está consumando en Santander lo que era fácilmente previsible. Y, además, inevitable una vez rota la resistencia. Los atacantes han cortado la comunicación con Asturias. Naturalmente, lo primero que han hecho en tal situación, los directores del cotarro asturiano, es constituirse en Gobierno por las buenas. Digo “naturalmente” porque la reacción espontánea de cada cual, ante las dificultades, consiste en erigirse en “mandamás”
25 de agosto de 1937.

Pág. 314. 8 de septiembre de 1937
Esta tarde he tenido dos visitas mas: la de Bosch Gimpera y la de de Brouckére. Aparentemente, Bosch ha venido ha Valencia para tratar asuntos de la Universidad de Barcelona. En realidad, yo sospecho que ha venido a otra cosa, por su empeño en verme, creo que ha venido a informarme de algunos de los líos de allí. En Barcelona se designo un juzgado especial para investigar los crímenes cometidos desde los primeros tiempos de la rebelión y la revolución: el juzgado trabaja, recibe denuncias, encuentra enterramientos clandestinos, identifica a algunas victimas, encarcela y procesa a los presuntos culpables… “Mientras todo eso –dice Bosch- ha ido recayendo en gente de la FAI, todos muy contentos. Pero en algunos de los casos descubiertos, parecen autores gentes del partido socialista. Y ya esto disgusta a los del PSUC.

Pág. 342.  4 de noviembre de 1937.
“El Gobierno Soberano” de Asturias, que allí llamaban “el gobiernin”. Nombro a Pradas comandante en jefe. Pradas se resolvió a emplear la manera fuerte contra los que se desbandaban o no se batían. Un día fusilo a tres jefes de brigada, a seis jefes de batallón y otros más, hasta diecisiete. Al día siguiente fusilo a ocho. Así restableció la disciplina y levanto la moral relativamente. Porque ha habido casos de poner las ametralladoras detrás de nuestras líneas, amenazando a quienes las defendían, o a quienes las abandonaban. Del gobiernin, Pradas dice pestes. El mas señalado era Belarmino, enteramente sometido a la CNT. La política que se ha seguido allí servia para fabricar fascistas. En Gijón, incautándose del pequeño comercio, de las pequeñas propiedades, etcétera, han logrado hacerse odiosos. Encarcelaban a niños de ocho años porque sus padres eran fascistas y a muchachas de 16 o 18 años, sobre todo si eran guapas. Cuenta Pradas que el jefe de la policía de Gijón fue a lamentarse con él, llorando, de todas estas aberraciones.

Pág. 466. CARTA A ÁNGEL OSSORIO.
La Prasle,
Collonges-sous-Saléve (H.S.),
28 de junio de 1939

Mi última jornada en España fue la del sábado, 4 de febrero.
En la mañana del sábado bombardean el Cuartel General de la Agullana y la residencia de Negrin. No había ninguna decisión tomada respecto a nuestra salida de España. No la creíamos tan próxima. A primera hora de la tarde fui a visitar el alojamiento del batallón en la gran masia fronteriza, para darme cuenta de las condiciones en que estaba instalado. Recorriendo la casa, halle que en la cocina se albergaban siete u ocho señores del partido de Acció Catalana, entre ellos Regassol y Peipoch. Hablamos un momento. Se ocupaban en confeccionar una proclama al pueblo catalán. Revise el batallón a la llegada. Hable con oficiales y soldados. Pese a todo, conservaban un espíritu magnifico. ¡Lastima de gente! Al marcharme, el batallón formo de nuevo. Tambores y trompetas batieron. Desde la cabeza de la formación, descubierto, grité: “Soldados, ¡viva la Republica!”. Respondieron con frenesí. De entre las filas, un soldado clamó: “Viva don Manuel Azaña…”. La misma respuesta. Del grupo de los políticos catalanistas, un poco apartado, partió una voz: “¡Visca Catalunya!”. No contestó nadie. La escena, en su sencillez, era desgarradora. Todos (y yo mismo, un poco por sorpresa), nos dimos cuenta de lo que significaba. Me aleje despacio, solo, delante del acompañamiento que me seguía en silencio.

Pág. 586. -Sin comentarios.

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