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Recortes de Prensa     Sábado 7 Abril   2007

Zapatero y ETA
Legislatura fallida
Ignacio Cosidó Libertad Digital 7 Abril 2007

Rodríguez Zapatero hizo de la reforma territorial y de la negociación con ETA los dos ejes políticos de toda su acción de Gobierno. Como mínimo fue un error, pero a estas alturas de Legislatura es demasiado tarde para rectificar. Ahora, a menos de dos meses de unas elecciones municipales y autonómicas en las que esas dos cuestiones lastran las expectativas de muchos candidatos socialistas, el Gobierno pretende que no hablemos más de ello. Les resulta especialmente molesto que hablemos de ETA, porque después de meses de haber alimentado falsas expectativas de paz y de un presidente abducido por su propio proceso, ahora dice que hablar sobre terrorismo es crispar a la sociedad y dar bazas a los terroristas. Lo cierto es que hoy hablaríamos mucho menos de una ETA que en 2004 estaba al borde de su derrota si el Gobierno socialista no la hubiera resucitado políticamente con su insensato proceso de negociación.

Por otro lado, el buque insignia de la nueva arquitectura territorial, el Estatuto de Cataluña, espera sentencia del Tribunal Constitucional después de una tramitación repleta de sobresaltos, cambios de pareja y chalaneo político sin el más mínimo respeto ni a las reglas ni a la coherencia. Si finalmente el Alto Tribunal estimara inconstitucionales partes fundamentales del nuevo Estatuto, España podría recuperar parte de la tranquilidad perdida. El Gobierno, eso sí, se apuntaría un rotundo y estruendoso fracaso.

El nuevo pacto autonómico propugnado por Zapatero y que iba a traer décadas de estabilidad territorial a nuestro país, y que sólo ha traído intranquilidad y desconfianza, no habría durado, por suerte para todos, ni dos años. Las constantes amenazas de los nacionalistas catalanes de que si el Estatuto no cabe en la Constitución entonces Cataluña no cabe en España, son muy reveladoras sobre la naturaleza de los socios con los que pacta el Gobierno socialista. Vemos como el malabarismo político de Rodríguez Zapatero ha dado impulso a unos independentistas catalanes que hasta ahora eran estrictamente marginales.

Ante estos dos grandes fracasos, que suponen en su conjunto una Legislatura fallida, el Gobierno pretende imponer ahora el silencio sobre ambas cuestiones con la excusa de evitar la crispación. Es cierto que sobre la cuestión territorial existe un gran hartazgo por parte del conjunto de la sociedad, como ha puesto en evidencia el propio referéndum estatutario en Cataluña y de forma aún más dramática la consulta en Andalucía. Por tanto, a la espera de un posicionamiento del Tribunal Constitucional, la cuestión territorial ha desaparecido de la agenda política, con la excepción de las tramitaciones parlamentarias de las reformas mucho más moderadas promovidas por el resto de las comunidades.

Pero será difícil que ETA desaparezca de las portadas de los periódicos, del debate parlamentario o de los análisis políticos, por mucho que esto incomode al Gobierno. Una vez que Zapatero decidió colocar el terrorismo en el centro del debate no será tan fácil retirarlo de la escena. El gran debate preelectoral en estos momentos es si ETA podrá concurrir a las próximas elecciones en cualquiera de sus fórmulas, un debate que no tendría lugar si el Gobierno hubiera iniciado ya la ilegalización de un Partido Comunista de las Tierras Vascas cuyo sometimiento a los terroristas es cada vez más nítido. Tampoco habrían existido manifestaciones masivas de rechazo a la política del Gobierno en esta materia si Zapatero no hubiera excarcelado a un asesino múltiple tan deleznable como De Juana Chaos o si la fiscalía no hubiera evitado que Arnaldo Otegui fuera juzgado por la Audiencia Nacional.

Será difícil que ETA desaparezca de la escena política mientras operaciones como la última de la Guardia Civil demuestren que mientras el Gobierno negociaba con los terroristas éstos preparaban nuevos asesinatos contra aquéllos que democráticamente se oponían a toda concesión a los terroristas.

La gran excusa para el Gobierno es que hablar de ETA en estos momentos crispa y divide a los ciudadanos. Zapatero debería haberlo pensado antes de iniciar un proceso de negociación con los terroristas que no contaba con el necesario consenso político, ni con suficiente respaldo social y que generaba una oposición muy mayoritaria de las víctimas del terrorismo. Ahora se llega a afirmar desde el PSOE que quiénes propugnamos la derrota de ETA actuamos en connivencia con los terroristas, lo cuál demuestra cómo entienden los socialistas el significado de recomponer el necesario consenso y serenar los ánimos.

Pero más allá de los intereses del Gobierno, hay también ciudadanos que consideran que ETA consume hoy excesiva atención en detrimento de problemas que son más importantes. Respeto estas opiniones, pero discrepo de ellas. El terrorismo es, por su naturaleza, más allá del mal que causa a sus víctimas, un verdadero cáncer para la democracia. Y la movilización social es sin duda el arma más eficaz que tenemos para su derrota.

Muchos socialistas se quejan de que el debate territorial, y de forma especial la negociación con los terroristas, ensombrece los pretendidos logros sociales de su propio Gobierno. Es más que discutible que esos logros sociales realmente existan, pero pueden tener cierta razón cuando denuncian que el terrorismo parece haber monopolizado el debate político en la España actual. Sin embargo, el principal responsable de este hecho es su propio líder y presidente del Gobierno, que optó por hacer de la negociación con ETA el objetivo supremo de esta Legislatura. Quizá lo hizo movido por su optimismo antropológico, en el convencimiento de que ese sería el gran éxito de su mandato. En realidad, ha constituido su máximo fracaso.

Ignacio Cosidó es senador del Partido Popular por Palencia.

Condenados a 290 años de prisión dos etarras por colocar una bomba-trampa en San Sebastián
EFE MADRID ABC 7 Abril 2007

La sección cuarta de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional ha condenado a 290 años de prisión a Ibón Echezarreta y a Luis María Carrasco como responsables de la bomba-trampa que hizo explosión el 11 de noviembre de 2000 en las inmediaciones del cuartel de Intxaurrondo, de San Sebastián. La sala declara a ambos en una sentencia responsables de 16 delitos de asesinato terrorista en grado de tentativa (tantos como miembros de las fuerzas de seguridad resultaron heridos en el atentado) y de un delito de estragos terroristas.

El tribunal ha decidido condenar también a los etarras a pagar una indemnización que suman en total 2.524.741 euros a las personas, organismos y entidades afectadas por su actividad, y les prohíbe ir a San Sebastián en cinco años.

Relato de los hechos
Según el relato de los hechos probados que figura en la sentencia, sobre las 07.00 horas del 11 de noviembre, los acusados, miembros de un comando de ETA, colocaron dos lanzagranadas de fabricación artesanal sobre una plataforma de cemento a unos 250 metros del cuartel de la Guardia Civil de Intxaurrondo.

Tres cuartos de hora después se produjo la detonación de una de las granadas que impactó a unos 40 metros de la zona de lanzamiento y a un metro de la autovía de acceso al barrio de Herrera de San Sebastián.

Poco después un obrero que trabajaba en unas obras de iluminación viaria en la zona se percató de la existencia de las dos plataformas de cemento que servían de base para los lanzagranadas, por lo que alertó del hallazgo al teléfono de Emergencias 112.

De ahí que poco después se personaran en el lugar indicado miembros de la Ertzaintza, del Cuerpo Nacional de Policía y de la Guardia Civil, quienes procedieron a acordonar la zona y a desactivar la granada que quedaba en una de las dos lanzaderas.

Cuando los especialistas consiguieron desactivar el artefacto se produjo la explosión de una bomba-trampa, que se encontraba escondida en el interior de la base de cemento que sostenía la granada desactivada y que afectó a 16 funcionarios (diez de la Guardia Civil, 3 del Cuerpo Nacional de Policía y otros tres de la Ertzaintza). Los hechos fueron reivindicados ocho días después por la organización terrorista ETA en un comunicado publicado en el diario Gara.

Ambos acusados fueron detenidos, junto con otros miembros de la organización terrorista, en un operación coordinada por la Ertzaintza el 22 de agosto de 2001 y tras realizar los registros en sus domicilios encontraron restos del material empleado en el atentado.

TENÍA AUTORIZACIÓN DE LA CÚPULA ETARRA
El desarticulado 'comando Donosti' pretendía atentar contra un policía si De Juana moría
* Habían preparado un plan detallado para asesinarle a tiros en un bar de San Sebastián
VASCO PRESS | EFE El Mundo 7 Abril 2007

SAN SEBASTIÁN.- El 'comando Donosti' de ETA, desarticulado por la Guardia Civil la pasada semana en Guipúzcoa, tenía intención de actuar si el preso etarra Ignacio de Juana Chaos moría como consecuencia de la huelga de hambre que estaba realizando. Un policía nacional de San Sebastián era el objetivo más preparado por los terroristas. Su plan era asesinarle a tiros en un bar de San Sebastián.

El grupo de presuntos terroristas tenía órdenes de ir recogiendo información y de estar preparado para cometer atentados, aunque debía de esperar a recibir las instrucciones correspondientes antes de emprender una acción. Sin embargo, en el caso de que De Juana Chaos muriese, el comando tenía autorización para atentar sin esperar a recibir la orden de la cúpula de la banda, según fuentes de la investigación citadas por la agencia Vasco Press.

No obstante, fuentes del Ministerio del Interior citadas por la agencia Efe han asegurado que no les consta que el 'comando Donosti' estuviera preparando un atentado de forma inminente, aunque han reconocido que uno de los detenidos declaró que había oído que ETA decía que si moría De Juana, la banda terrorista iba a dar "una respuesta contundente".

Las instrucciones al nuevo 'comando Donosti' procedían del dirigente de ETA Garikoitz Aspiazu, 'Txeroki', quien en el mes de mayo de 2006 envió a los dos presuntos terroristas José Angel Lerín y Alejandro Zobaran a poner en marcha esta célula. Cuatro meses después de pasar la interior, los etarras regresaron a Francia para volver a reunirse con su jefe, según fuentes de la investigación.

Durante tres días, entre el 12 y el 14 de septiembre del pasado año, 'Txeroki' y sus dos subordinados estuvieron reunidos en una zona montañosa del sur de Francia. La última cita directa tuvo lugar el pasado 3 de enero, poco después del atentado con coche bomba que causó la muerte a dos ciudadanos ecuatorianos en el aparcamiento de la terminal T-4 del aeropuerto madrileño de Barajas.

El grupo desmantelado por la Guardia Civil había recopilado diversas informaciones de posibles objetivos con vistas a realizar atentados. Las más elaboradas correspondían a miembros de los cuerpos de seguridad y fuerzas armadas. También habían realizado seguimientos al filósofo vasco y miembro de la plataforma 'Basta Ya' Fernando Savater.

Los preparativos más detallados para atentar tenían como objetivo a un agente del Cuerpo Nacional de Policía al que pretendían asesinar a tiros. Los miembros de ETA descubrieron que el agente frecuentaba un bar del barrio donostiarra de Amara y estuvieron realizando diversas vigilancias sobre los movimientos del policía entre el 22 de junio y el 18 de diciembre de 2006.

Los etarras elaboraron un croquis del bar en el que habían marcado la silla que solía ocupar el policía y habían previsto asesinarlo a tiros. Según los planes del 'comando', uno de sus miembros acudiría al bar cuando el agente estuviera dentro. El miembro de ETA entraría en los lavabos para ponerse una capucha y montar la pistola y al salir dispararía contra el agente.
Otros objetivos

Además, el comando tenía otras informaciones menos precisas sobre agentes de Policía que salían de la Comisaría y se dirigían a las viviendas del cuartel de Aldapeta y sobre un militar destinado en San Sebastián, pero residente en una localidad próxima a la capital guipuzcoana. Los miembros de ETA habían localizado el vehículo del militar y sabían dónde acostumbraba a estacionarlo durante la noche.

Entre los planes que el grupo había realizado se encontraban los preparativos para matar a un confidente de la Guardia Civil y testigo protegido en el 'caso Galindo'. Los miembros de ETA habían planificado asesinarle cuando transitara por una plaza situada también en el barrio donostiarra de Amara. Tenían en su poder una fotografía suya y habían localizado el domicilio donde acostumbraba a pernoctar.

Otras informaciones que habían recopilado los miembros del comando eran referidas a una pareja de agentes de la Ertzaintza a los que habían observado patrullando a pie por calles de Tolosa. También tenían en su poder datos sobre el domicilio de los padres de otro 'ertzaina' en San Sebastián.

En Navarra, el grupo terrorista tenía datos sobre un miembro del Gobierno foral y sobre unos vehículos de la Guardia Civil a los que habían visto ir a repostar a una gasolinera.

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