AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 8 Abril   2007

Catalán obligatorio
Fuera de la ley
Daniel Sirera Libertad Digital 8 Abril 2007

Los socialistas catalanes han conseguido convertirse en la principal fuerza nacionalista del Gobierno tripartito. Entre ellos y ERC ya sólo hay una pequeña diferencia de formas pero no de fondo. Con este escenario ya casi ni sorprende que el gobierno tripartito, con un consejero de educación socialista, haya decidido incumplir de nuevo las sentencias del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña que obligan preguntar por la lengua habitual de los alumnos en el momento de formalizar su preinscripción escolar.

Lo que no acabo de entender es el motivo por el que no ha actuado de oficio el Fiscal del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. La Fiscalía tiene como función esencial promover la acción de la justicia en defensa de la legalidad, de los derechos de los ciudadanos y del interés público tutelado por la ley. Y en este caso se está vulnerando la legalidad, los derechos de padres y alumnos y el interés público. Así, la decisión del Departamento de Educación del Gobierno de Montilla de no incluir en la hoja de preinscripción para la educación primaria del curso 2007-2008, la casilla mediante la cual los padres pueden elegir la lengua en la que quieren educar a sus hijos, vulnera la ley y varias sentencias del propio Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.

Los socialistas catalanes, con Montilla a su cabeza, vuelven a situarse fuera de la ley. Tenemos, por desgracia, un Gobierno antisistema. Se niegan a apoyar resoluciones parlamentarias que piden que se acaten las resoluciones del Tribunal Constitucional e incumplen reiteradamente las decisiones de los órganos jurisdiccionales. Pero también incumplen la ley estrella de los nacionalistas: la ley de política lingüística de 1998 que establece en su artículo 21.2 que "los niños tienen derecho a recibir la educación infantil y el primer ciclo de la educación primaria en su lengua habitual". El derecho del alumno y el de sus padres está por encima de las decisiones sectarias que pueda tomar el Gobierno de Montilla. Por ese motivo es necesario que la actuación ilegal de la Generalidad no quede impune.

Daniel Sirera es portavoz adjunto PP en el Parlamento de Cataluña

Las nueces del Aberri Eguna
Por Carlos Martínez Gorriarán ABC 8 Abril 2007

Desde su fundación, el nacionalismo vasco vive esperando esa gran oportunidad, servida desde el exterior, que materialice su proyecto de un Estado propio en régimen de riguroso monopolio. Para Sabino Arana, pudo haber sido la guerra de Cuba y la humillante derrota española. Pero Arana acabó en la cárcel por aquel telegrama al presidente Roosevelt donde mendigaba la conversión de «Euzkadi» en un protectorado europeo. Sus sucesores vieron otra oportunidad en la guerra civil, de la que hicieron mutis, mediante la traición de Santoña, en cuanto perdieron el último trozo de territorio con su esbozo de estado cuasi-independiente. Todavía hubo algún incorregible despistado que especuló con la protección de la Alemania nazi, pero como la línea oficial optó por las filas aliadas, el pecadillo cayó en el olvido, sobre todo porque la victoria aliada no conllevó la caída de Franco, otra oportunidad perdida.

La irrupción de ETA en la década de los sesenta pudo entenderse como que la nueva generación nacionalista estaba curada de la manía de sus mayores: esperar que otros les «liberasen». Pero los terroristas enseguida volvieron a las andadas. La crisis del régimen y la transición democrática fueron entendidas como otra oportunidad de utilizar las dificultades españolas para obtener la independencia como un fruto maduro, por ejemplo provocando un golpe militar. Desvanecida esa oportunidad tras el fracaso del 23-F, ETA ha seguido matando, emprendiendo negociaciones y declarando treguas inefablemente tramposas a la espera de que alguna conmoción propiciara, por fin, la sacudida histórica profetizada por el patriarca Arana.

Al principio, la incorporación del terrorismo a la tribu abertzale representó una gran contrariedad para el PNV, pero es un hecho que muy pronto aprendió a convivir ventajosamente con esa rama díscola del tronco común. El arreglo ha consistido en repartirse el trabajo: los terroristas atacan a la oposición al nacionalismo, haciéndola retroceder e incluso desaparecer, y a cambio las instituciones controladas por los nacionalistas hacen lo menos posible, o nada en absoluto, para combatir a la rama terrorista. Arzalluz lo sintetizó con su proverbial cinismo y talento para la metáfora chocarrera: «unos sacuden el árbol y otros cogen las nueces». Algunas contradicciones, con encontronazos y muertos caídos en la cuneta del camino común, los suficientes para mantener la tensión pero no para forzar una ruptura, sólo evidencian la colusión de intereses entre nacionalismo institucional y terrorista.

El regreso del Plan Ibarretxe
Como semejante colusión es demasiado monstruosa para aceptarla sin más, es frecuente tratar de atisbar en los movimientos internos del mundo abertzale signos y augurios de un nuevo nacionalismo más leal, presentable y civilizado. En la actualidad, esa rara avis es Josu Jon Imaz, la paloma enfrentada al zopilote Eguibar y otros temibles pajarracos. Pero los hechos, siempre preferibles a las opiniones, son tozudos.

La agresión contra Antonio Aguirre cuando acompañaba al abogado del Foro Ermua que ejercía la acusación particular contra Ibarretxe por sus reuniones con Batasuna, volvió a mostrar la cara más característica del PNV. No tanto por la agresión en sí, pues exaltados los hay en todas partes, sino por las circunstancias que la anticiparon y siguieron: gobierno y partido llamando a sus seguidores a defender a un lendakari, equiparado a un caudillo, presionando a los jueces previamente trabajados, desde las mismas instituciones, con declaraciones conminatorias, despectivas e intimidatorias. Tras la agresión, la portavoz del gobierno acusó a los agredidos de ser los verdaderos agresores y de perpetrar un «delito de contramanifestación». El PNV se negó a condenar al agresor y se resistió todo lo que pudo a criticar la propia agresión. La Ertzaintza remató el esperpento cuando identificó al agresor, al que el día de autos protegió dejándole suelto, pero recogiendo de paso en su informe al juez todas las imputaciones delictivas dictadas por la portavoz del gobierno.

Como en una dictadura, partido y gobierno eliminaron toda separación entre ellos, despreciaron abiertamente el principio de autonomía judicial, y no dudaron en obligar a los mandos de la Ertzaintza a actuar como los de una policía de partido contra los escasos disidentes públicos. Y lo más significativo radica, precisamente, en la relativa irrelevancia del suceso. La desaforada reacción ha escenificado una advertencia muy clara: que el nacionalismo vasco no colaborará con la justicia, ni tolerará a ninguna institución del Estado que se oponga a sus decisiones, aunque sean ilegales. Y en esto ha coincidido el moderado y dialogante Imaz con el agresivo Eguibar.

Por lo demás, el documento oficial del PNV para el Aberri Eguna, aunque redactado en un lenguaje moderado salpicado de referencias a los «liberales» del partido, insiste en el núcleo del Plan Ibarretxe: «El principio básico que defendemos es que el futuro político de Euskadi ha de ser acordado entre las formaciones políticas vascas y ratificado por la ciudadanía.» Es decir, mesa de partidos y referéndum de autodeterminación. Y también: «Somos una nación que no está dispuesta a someterse a nadie (...) Reivindicamos un acuerdo político que defina un modelo de convivencia, y un marco de relaciones con el Estado sobre la base de una bilateralidad efectiva». Además, poder judicial propio, fiscalidad blindada y territorialidad (en forma de «eurorregión»). Vino viejo y avinagrado en odre nuevo. Nada que pueda engañar a un catador experimentado.

Un árbol necesitado de poda
Por lo demás, la banda terrorista y el partido de Sabino Arana son los dos únicos partidos con peso en un árbol nacionalista necesitado de poda. El PNV pide a la vez, contradictoriamente, que se legalice ya a Batasuna y a éste partido que rompa con ETA, con la esperanza de que no sea todavía legalizado y no pueda disputarle un poder demasiado repartido; quizás no sabe bien qué podría ser peor. Es posible que las próximas elecciones precipiten la desaparición de EA, partido sin otra identidad y proyecto que vengar el derribo de Garaikoetxea por Arzalluz. La convergencia de IU-EB y Aralar es otro efecto del achicamiento del espacio político nacionalista. Reducción que deriva de dos hechos de la mayor importancia: el proceso de negociación con ETA, y la transformación del PSE-EE en un partido socialista a la catalana, es decir, entregado con armas y bagajes a la causa del nacionalismo, aunque se resista simbólicamente a aceptar el Plan Ibarretxe. Pero acabará aceptándolo si es el precio de la paz nacionalista. Un partido que ha protagonizado, sin razón aparente, un espectáculo como el orquestado en Ermua por Carlos Totorika, otrora aspirante a continuar la línea de Nicolás Redondo, ha dejado acreditada la pérdida de cualquier voluntad de resistencia a la presión cruzada del PNV y del terrorismo. El PSE sólo cuenta como un socio pasivo y disponible; el problema está en otra parte.

Y ese problema es que el proceso de negociación con ETA no puede ir peor. Todo indica que si algún día la banda estuvo a punto de dar el paso de aceptar su disolución a cambio de algunas contrapartidas sobre presos y reconocimiento de un nuevo partido legal, ahora, gracias a la disparatada y nefasta gestión del «proceso» por parte del gobierno de España, basado en análisis tan incompetentes como el de «ETA ya está derrotada y se conformará con sentarse en una Mesa de Partidos», piensa exactamente en lo contrario, que es en seguir como siempre. ¿Y de qué se trata?: de reservarse el papel de guardián y garante del «proceso» conservando todo su potencial homicida, y actualizándolo de vez en cuando mediante atentados como el de la T-4 o asesinatos como los que iba -va- preparando.

Este giro, precipitado por la incompetencia de nuestras instituciones es, precisamente, el que puede dar al traste con las esperanzas nacionalistas de que este Aberri Eguna fuera el último en que hubiera que dar meneos al árbol para recoger más nueces, sencillamente porque todas las interesantes habrían quedado a buen recaudo. La nueva imagen del futuro es bastante más inquietante, a pesar del triunfalismo que suscita en la familia abertzale la habilidad con la que Batasuna ha mareado la exhausta perdiz de su teórica ilegalización, la infinita disposición socialista a hacer nuevas concesiones, o las increíbles facilidades regaladas por gobierno, fiscalía, algunos jueces y estratégicos medios de comunicación para que la película de Sabino Arana se aproximara, por fin, a su única conclusión feliz: la derrota del Estado por sí mismo.

Existe la posibilidad de que el fracaso del proceso de negociación profundice la crisis de la democracia española, propiciando una reacción cívica y política para acabar con ETA, quitar peso al nacionalismo, sustituir el zapaterismo que se ha apoderado del PSOE por un partido de centro-izquierda sin sus hipotecas ni compromisos descartando, de paso, cualquier negociación futura con ETA en los términos ya conocidos. Esto podría reclamar un cambio constitucional profundo que eliminara de una vez la pesada herencia de los «derechos históricos», o las políticas basadas en enfrentar a los ciudadanos por privilegios territoriales. Respecto a las proclamas europeístas del PNV, las cosas siempre son más complicadas de lo que calculan los estrategas de salón. Pues, ¿qué posibilidades tiene esa «territorialidad» disfrazada de «eurorregión» con Sarkozy o Bairou presidiendo la república francesa? Ya de paso, tampoco estaría mal que el Aberri-Eguna quedara en una fiesta folklórica como la del PCE en la Casa de Campo, por ejemplo.

Derecho de autodeterminación
De inventores de naciones y otras hierbas
José García Domínguez Libertad Digital 8 Abril 2007

Entre las condenas rutinarias que invariablemente se suceden cada vez que Gara entrevista a un fulano encapuchado tratándolo de usted, siempre echo de menos la más obvia. A saber, que al tipo de la foto, primero, le quitas la pistola, la sábana de la cabeza y las chirucas de los pies; le arrancas después el arete de la oreja; a continuación, le depilas tres veces el entrecejo; luego, lo rocías con un buen desodorante antes de anudarle al cuello una corbata de Hermes. Y cuando acabas, lo que te queda es Artur Mas pronunciando una respetable conferencia sobre los derechos históricos en el salón noble del club Siglo XXI. Porque lo único que cambia es la forma, nunca el fondo, nunca la infinita estulticia intelectual de todos los nacionalistas.

Al cabo, tanto los torpes circunloquios de ese gudari que apenas sabe manejar una Browning como las cansinas falacias del otro, el que sí se defiende con la paleta del pescado, se resumen en una misma tautología: "Mi nación exige ser soberana porque es una nación. Por tanto, tú, vosotros, ellos y los de más allá estáis obligados a respetar su sagrado derecho a la autodeterminación". El problema es que no hay forma humana –ni animal– de acotar los límites de una nación que no existe pero que es una nación. Ninguna, salvo que los nacionalistas de hoy se plieguen a dar retrospectivamente la razón al gran Aranaz de Castellanos, aquel liberal bilbaíno del XIX que resumía tal que así las enseñanzas de Sabino Arana: "Quitéis las boinas y tocarvos un poco por la parte de arriba. Aplastao tenemos el serebro igual que un plato, de la costumbre que nuestros antepasaos tenían de llevarse piedras grandes de un lao pa otro cuando vivían en las cavernas".

Claro que Mas cree que tan enojoso asunto ya lo resolvió Renan en su día –el de Gara aún está en lo de las piedras–, y que la nación que tiene derechos porque es una nación se revela subjetivamente a los mortales, que le da forma "el conjunto de individuos que comparten la voluntad de vivir en común". O sea, que a los polígamos les asistiría el legítimo derecho de emitir moneda. Igual que todos los hostales de inquilinos de Segovia conservarían la prerrogativa inalienable de nombrar representantes estables ante la Asamblea General de la ONU. En fin, tampoco caen, ni el uno ni el otro, en la evidencia lógica de que si las naciones tienen derecho a decidir porque son naciones, nada hay más absurdo que reclamar un referéndum de autodeterminación. Pues, si se jura y perjura que la nación ya existe antes de que se vote su nacimiento o no, ¿qué valor habría de tener el resultado de la consulta?

Y pensar que por esa solemne idiotez estén decididos incluso a matar.

El laberinto catalán
Editorial ABC 8 Abril 2007

LA política catalana se está haciendo incompatible con gobiernos estables y proyectos solventes. La incertidumbre sobre viabilidad de las coaliciones que apoyan al presidente de la Generalitat es una constante desde que Maragall llegó al poder de la mano de Carod-Rovira. Ni socialistas ni independentistas han aprendido lo mínimo de las sucesivas crisis que vienen provocando desde que el líder de ERC se reuniera en Perpiñán con la cúpula de ETA, siendo ya «conseller en cap» de Maragall. Su salida del Gobierno catalán llevó a ERC a ser oposición del propio Gobierno al que pertenecía hasta que la crisis estatutaria -y el pacto de Zapatero con Artur Mas- se llevó por delante a Maragall. Las nuevas elecciones no han cambiado el panorama. Todo lo contrario. Han hecho conflictivo y arrojadizo el nuevo Estatuto, cuya vigencia está en peligro más inmediato por el soberanismo a la carrera de Convergencia i Unió y ERC que por la futura resolución del Tribunal Constitucional. El caso es que Cataluña no consigue que la gobiernen con la sensatez y el buen criterio que adornan el mito de la clase política catalana. La última disputa autodeterminista entre ERC y CiU ha sido una radiografía de la situación en que se encuentran Gobierno y oposición. Los independentistas ponen precio a la cabeza de Montilla -un referéndum ilegal sobre autodeterminación- y los convergentes eluden la oferta, pero anotan la debilidad del presidente de la Generalitat, quien parece realmente desbordado por la deslealtad de su socio republicano y el acecho -legítimo, pero presionante- de CiU, que es el partido con más votos y escaños.

Las próximas elecciones municipales tendrán un valor añadido al propiamente electoral, porque van a dar lugar a una segunda manga de pactos y acuerdos más complejos que los derivados de unas autonómicas, porque implican el gobierno de múltiples corporaciones y porque los resultados fuerzan a considerar coaliciones que no se contemplan para la Generalitat. Este será el caso allí donde CiU pueda gobernar con el apoyo del Partido Popular, siempre que se mantenga la coherencia mínima de que los convergentes no pacten con los partidos del tripartito. La posibilidad de acuerdos CiU y PP no sólo no es remota, sino que se verá animada por la dinámica de los acontecimientos sociales y políticos, pues no sería la primera vez que la hostilidad de gestos y discursos no impediría un acuerdo político de fondo entre ambas formaciones. Por otro lado, la generación de esos acuerdos municipales introduciría en el futuro político inmediato un factor de novedad de cara a las elecciones generales, pues rompería la estanqueidad con la que el PSOE ha procurado rodear al PP; de la misma manera que a CiU le permitiría eliminar su prejuicio sobre pactos con los populares, mucho más aceptables éticamente que un acuerdo con ERC y mucho más coherentes que nuevos actos de seguidismo al PSOE.

Entrevista en Gara
ETA y Zapatero
Agapito Maestre Libertad Digital 8 Abril 2007

Domingo de Resurrección. Dios ha vuelto a triunfar. Los católicos muestran su fe con renovados bríos. El sentido es celebrado en procesión por toda España. Al lado, el horror, la realidad criminal de ETA y su negocio con Zapatero. Dos terroristas encapuchados, dos criminales, hablan sobre sus tratos con el Gobierno en el periódico de ETA. Mucha es la información que se da en esta entrevista. Mucha letra pequeña para enterarnos de lo pactado entre ETA y el Gobierno para volar de modo controlado la nación. Lo declarado por ETA en esta entrevista por un lado, y el silencio del Gobierno sobre esas declaraciones por otro, conforman el "nihilismo completo" que corroe la política española. Nihilismo nietzscheano. La subversión de los valores es total. La evaporación de todo sentido de la existencia política de los españoles es absoluta.

Ahora lo peor que puede sucedernos es que comentemos con naturalidad las inmundicias pactadas entre ETA y el Gobierno. Es menester por el bien de la democracia que corramos a contemplar las aguas del abismo y gritemos que queremos gobernantes fieles a su nación. Pero, por desgracia, pocos intelectuales quieren relatar la fascinación que al nihilista, al político más entregado a ETA de la historia de España, Zapatero, le produce mirarse en esas aguas. Necesitamos un nuevo Quevedo, alguien capaz de mostrarnos cómo el presidente del Gobierno está poseído por el mal de la completa insatisfacción, de la completa agitación, contra todos y contra sí mismo. Estamos ante el nihilista político más acabado de nuestra época. Está tan fascinado por las aguas del abismo, de su negociación con los criminales de ETA, que mira en el fondo del agua y se reconcilia con su imagen rota en mil pedazos.

Si es verdad lo declarado por los terroristas, si es verdad que sólo hay diferencias de tiempo y ritmo entre los terroristas y Zapatero, entonces habrá que decir que este hombre está poseído por el odio a su nación. Peor aún, hace pasar la inmoralidad por normalidad. Este hombre, según las encuestas, podría ser nuevamente votado en unas elecciones generales. He ahí otra prueba del triunfo del nihilismo político de Zapatero. Terrible. Por si no tuviéramos bastante, las declaraciones de ETA en Gara, lejos de constituir un escándalo moral y político, son para el Gobierno algo normal. El aviso de los terroristas de que volverán a matar si Zapatero no cumple ha sido visto con toda normalidad. Repito: si Zapatero no cumple con los tiempos pactados, volverán a asesinar. O sea que, excepto los tiempos, todo está pactado. Lo fundamental, sí, la aceptación de la destrucción de la nación, no está puesta en duda ni por Zapatero ni por ETA.

He ahí la inmoralidad. Todo parece normal. Todo vuelve a repetirse. Todo es penumbra y silencio ante el terror. Nadie parece escandalizarse. Nadie quiere excluirse del proceso de ocultamiento del terror de ETA y su socio Zapatero. Nadie tiene la intención de gritar: esto es una inmoralidad; una sociedad no puede asentarse sobre el crimen y el terror. Es horrorosa la entrevista de los dos terroristas en Gara, pero no es menos inmoral el tratamiento de normalidad que le otorgan Zapatero y sus correligionarios. A ese proceso de normalidad "nihilista" nadie como Zapatero ha contribuido de manera decisiva. Es su gran triunfo. Pareciera que está poseído para hacer del mal, de la perversidad política, normalidad: los terroristas no matarán, mientras Zapatero vaya cumpliendo lo pactado. Eso es todo. Por eso, el Gobierno calla. ¿Qué va a decir? Todo está pactado. Zapatero está en lo mismo que ETA: la destrucción de España. La única divergencia reside en los tiempos. Ellos no matarán, mientras el Gobierno conceda lo convenido.

ERC y Terra Lliure
El atentado que no cesa
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 8 Abril 2007

Hace votos en El Mundo Marina Llansana, portavoz del separatismo catalán, por el cierre de la COPE: "Si el Tribunal Supremo ratifica la sentencia de la Audiencia, la Cadena Cope tendrá que enfrentarse a un futuro incierto. Y seremos muchos los que nos alegraremos de que la Justicia no haya dejado impunes (...) a aquellos que atentan diariamente contra el honor y la dignidad de algunos legítimos representantes políticos (...) A aquellos que atentan contra el buen nombre de la profesión periodística (...) A aquellos que atentan contra (...) el derecho a recibir información veraz."

"Aquellos que atentan", repite y repite la vocera del partido donde se alojó el grueso de Terra Lliure sin arrepentimiento. Ahora TV3 va a emitir un documental (coproducido con Euskal Telebista) sobre ese grupo terrorista, materialmente disuelto en el 95 y moralmente más vivo que nunca, como veremos.

La principal fuente del documental de David Bassa es su propia obra El independentismo armado en la Cataluña reciente. El título lo dice todo. Independentismo armado, no terrorismo. Como cita de apertura, unos versos de Miquel de Palol: "Que els pins volen terra lliure / i els vents criden llibertat".

El prólogo de Isabel-Clara Simó no es menos explícito: "En estos momentos, la lucha armada está demonizada en el mundo entero (...) Hace falta que, sin complejos y sin frustraciones, y llamando a las cosas por su nombre –tanto si se condenan como si no–, aprendamos un poquito más de nosotros mismos". ¿Demonizada? ¿Tanto si se condenan como si no?

En la introducción se recuerda, casi con ternura, a los "dos adolescentes" detenidos por escribir "Terra Lliure tornarà" en la fachada de COPE Barcelona (de la gasolina no se dice nada), aprovechando el autor para recordar "las campañas de intoxicación informativa de la COPE". No sé si David Bassa será multado por esto: "Son unos cuantos los dirigentes actuales de Esquerra Republicana que fueron formados ideológica y políticamente dentro de Terra Lliure o dentro de las organizaciones políticas que la apoyaban". O por consignar que "a partir de la existencia de Terra Lliure se extiende y se consolida la actual simbología independentista". Ya lo habíamos notado.

El contenido, entrevistas a los ilustres fundadores de lo que ya empieza a parecernos una ONG. Habla Pere Bascompte: "Cuando me inculparon por el caso de Jiménez Losantos (...) gente de diferentes ideologías y posiciones –incluso gente importante de instituciones determinadas– celebraron el atentado contra Losantos con cava (...) A pesar de que entonces se condenara oficialmente, las acciones de Terra Lliure siempre han despertado una cierta simpatía, sobre todo en determinadas acciones, políticamente bien encontradas y necesarias." Tan bien encontrada estuvo esa acción celebrada con cava en "instituciones determinadas"... que el atentado nunca ha cesado. Se sigue cometiendo todos los días.

Indulto a PSOE e IU
Perpiñán bis
Isabel Durán Libertad Digital 8 Abril 2007

Uno de los últimos hallazgos sobre la "política" de los etarras, batasunos y la sopa de letras del nacionalismo independentista terrorista es la constatación de que los comandos de ETA tienen carta blanca para acribillar a balazos a miembros del Partido Popular o de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. En el momento en el que tengan a tiro a varios de sus objetivos, les vuelan la tapa de los sesos. Sin embargo, para atentar contra miembros del Partido Socialista, de Izquierda Unida o del totalitarista PNV necesitan autorización expresa del jefe de los pistoleros Garikoitz Aspiazu, Txeroki. Lo grave no es el descubrimiento del "indulto" etarra a los partidos capitaneados por Rodríguez Zapatero y Gaspar Llamazares, sino la falta total de reacción las formaciones aludidas.

Excepción hecha de militantes socialistas como la presidenta de la Fundación de Víctimas del Terrorismo, Maite Pagazaurtundua, o del intelectual de izquierdas Fernando Savater, a quienes los asesinos habían hecho incluso seguimientos, la novedad ahora es que el PSOE y los comunistas se han hecho también merecedores de la "bula" etarra de la que viene gozando tradicionalmente el nacionalismo vasco recolector de las nueces de ETA.

El silencio cobarde, antidemocrático y felón de las formaciones beneficiarias del "cordón sanitario" terrorista pone de relieve hasta qué punto se ha instalado la doble moral, la hipocresía totalitaria y la podredumbre en el tablero político español, en descomposición por el contagio del cáncer nacionalista que ha corrompido probablemente de manera irreversible la esencia misma del sistema democrático. Y no sólo en los responsables políticos sino en la sociedad misma.

Porque este Perpiñán bis, este "indulto" terrorista a priori y la delatadora falta de reacción de los responsables políticos merecería el repudio total y absoluto por parte de todos los sectores y estamentos sociales. Algo que no se va a producir, como tampoco tuvo una sola manifestación de repudio la tregua que Carod Rovira consiguió sólo para Cataluña cuando oficiaba como presidente de la Generalitat en funciones ni nadie ha salido durante el cuarto de siglo de gobierno del partido de Sabino Arana para protestar por el blindaje de facto terrorista, salvo contadas excepciones, a los nacionalistas vascos.

Zapatero ganó las elecciones ocultando su hoja de ruta del cambio de régimen, pero votar a su partido o a sus socios en los próximos comicios del 27-M es una opción con gruesas consecuencias. "Los ataques armados del 11-M en Madrid acabaron con ocho años de gobierno de Aznary el PSOE llegó al poder", lo que ayudó al "proceso de paz", señalan los encapuchados en su enésimo alarde de poder ante su periódico de cabecera. La banda terrorista ETA pone las listas, marca las reglas y elige sus objetivos en función de su conveniencia. Que cada cual extraiga sus propias conclusiones.

Treinta años después, Zapatero se marca su Semana Santa roja
Alfonso Basallo elsemanaldigitall 8 Abril 2007

Zapatero ha querido emular a Suárez con una Semana Santa para olvidar, treinta años después del Sábado Santo rojo.

8 de abril de 2007. Treinta años después de la legalización del Partido Comunista, aquel temerario gesto que dio repriss a la Transición, Zapatero quiere remedar el Sábado Santo rojo de Adolfo Suárez y Santiago Carrillo con gestos no menos temerarios y mucho más irresponsables.

No quisiera estar uno en el pellejo de quienes tuvieron que adoptar decisiones tan peliagudas, en un trance complejo y incierto (el fantasma del cainismo planeaba aún sobre las sienes plateadas de dos generaciones de españoles).

La guerra civil no era una discusión de historiadores de salón ni un documental de La 2 en trémulo blanco y negro, sino una vivencia personal de varios millones de españoles, con cicatrices en el alma y en el cuerpo.

De ahí el mérito. Lo cierto es que Suárez, Gorbachov a la española, se hizo el harakiri y Carrillo, Lampedusa de Gijón, trocó la hueste roja en eurocomunismo para que no cambiase nada. Y milagrosamente salió bien la jugada, ahormada en el crisol del consenso.

No lo tenían fácil. Pero ahí están los resultados. El PC se integró en la democracia, el tigre de la cheka y el Gulag se cortó las uñas, y se hizo un ovillo, trasmutado en gatito parlamentario.

Treinta años después, nuestro pie izquierdo ha devenido en apéndice de los socialistas, entre la conciencia social de Pepito Grillo y las contradicciones de una coalición que se ha quedado sin casa común… y sin alpiste electoral con que alimentar al desmedrado pajarito.

Hasta el punto de que el 27-M, se espera un resultado bastante desastroso para IU. Casi nadie en 2007 hace caso de un mensaje tan antediluviano como las piedras enormes de Macondo. Y los pragmáticos de la hoz y el martillo apuestan por conservar el chiringuito como sidecar de la moto socialista.

Sí. El Sábado Santo rojo fue temerario pero pudo tener algún sentido. Lo que no lo tiene es la apuesta de Zapatero por uncir su destino a las nuevas Checas y Gulags del País Vasco.

En su obsesión por poner el país patas arriba con una Segunda Transición, en su fijación adanista –creerse más listo que todos sus antecesores en La Moncloa- va a permitir que unos matarifes, torturadores y chantajistas pongan sus pezuñas, perdidas de barro y sangre (ajena), en la moqueta de las concejalías y ayuntamientos.

El guión queda bastante claro con la secuencia fiscal y judicial (desde De Juana Chaos a Otegi), y está siendo corroborado por la política: la Vice acaba de decir que el Gobierno no promoverá la ilegalización del Partido Comunista de las Tierras Vascas, a pesar de que han encontrado propaganda electoral de esa formación al etarra Lezcano, miembro del Comando Donosti.

¿A qué esperan, entonces, para actuar? Detienen a un señor que cobra 2.500 euros del PCTV, que organiza actos para Batasuna, que le sostiene el paraguas a Otegi, y a la vez que es miembro de un comando de ETA (y hasta tiene alias: Kurtz)… Pero el Gobierno mira para otro lado, haciendo tiempo para que comiencen esas elecciones en las que ETA dará la vuelta a la máxima de Clausewitz: la política es la continuación del terrorismo… por otros medios.

Parece que el desenterrador de momias de la Guerra Civil no puede vivir sin los sarcófagos.

Le franquea el paso a ETA-Batasuna, al fin y al cabo una eslabón perdido del ADN marxista, no actúa contra el PC de las Tierras Vascas, y envía a Moratinos y a la Vice a los parques jurásicos de Cuba y China. Todo en la misma semana.

En el caso antillano, para decir que se inicia "una nueva etapa con Cuba". ¿Sí? ¿También con los perseguidos por Castro? ¿También con el pastón que nos debe (más de 1.700 millones de euros, encabezando la lista negra de la deuda externa frente a España)?

Y con Pekín para animar a los empresarios chinos a invertir en nuestra tierra "que genera confianza". Y lo dice la Vice, la misma semana en que cae sobre nuestra economía la tiniebla de la inseguridad jurídica y del intervencionismo tras el affaire Eon. Eso sí, inclinando la cerviz ante los desmanes políticos de un régimen que no es democrático que digamos. E incluso alabando el avance de la dictadura "en derechos humanos".

Suárez tuvo como norte, acertado o desacertado, la divisa "elevar a la categoría de normal, lo que a nivel de calle es normal". El problema de Zapatero es que casi nada de lo que hace o dice es normal.

Subterfugios
JAVIER ZARZALEJOS El Correo 8 Abril 2007

Así es como dicen los del brazo político de ETA que quieren presentarse a las elecciones. 'Sin subterfugios'. Clara y directamente. Sin subterfugios. Como el tiro en la nuca, rotundo y penetrante, que practican sus amos. Como el doloroso vacío que dejan las víctimas. Como el odio de los que profanan las tumbas de los asesinados. Como el insulto que sufre su memoria. Como el miedo de los amenazados. Como la diana que colocan sobre la vida y la libertad de los que no se someten. Como el mecanismo inexorable y preciso de la bomba que revienta. Como la humillación del chantajeado. Como el gesto infame de desafío desde el banquillo. Como el placer en el ensañamiento del sádico. Sin subterfugios. Como la inocencia sellada en féretros blancos en Zaragoza, Madrid o Santa Pola. Como el cadáver tendido en el suelo. Como el superviviente mutilado. Como la dignidad herida por el miedo.

Sin subterfugios. Como si lo que son y lo que representan no estuviera claro. Hacen del crimen su timbre de honor. 'Sin subterfugios, ¿pasa algo?'. Lo que se ve es lo que hay. Si lo quieres, bien, si no tendrás dos tazas. O dos tiros, ya que el tiro es la unidad de medida del proceso. Nos tendrán que aceptar como somos y si no, no hay proceso.

La cosa es grave. Esta sociedad ha acreditado una capacidad indescriptible para asimilar violencia terrorista. Maestra en mirar a otra parte, alberga a los muchos que dominan el arte moralmente repugnante de situar en 'su contexto' -¿cuál?- los peores crímenes. Presta la virtud de su esperanza a cualquier terrorista con ganas de jubilación. Durante años ha olvidado a las víctimas y sigue dispuesta a hacer de la persistencia en el error una virtud, del autoengaño una muestra de superioridad ética.

Por estos pagos la realidad siempre ha parecido excesiva. Después de todo, aquí se vive muy bien. De ahí el peligro de acabar con los subterfugios, la imprudencia de abrir las puertas a la realidad para que el torrente se lleve por delante las coartadas y ficciones en las que vive instalada una parte sin duda mayoritaria de la sociedad vasca. Es esa parte que siempre está dispuesta a mostrarse esperanzada porque nunca le afecta de manera directa y personal la frustración de esa esperanza de cuyo fundamento no tiene que dar cuenta. Es esa parte que acepta la falsedad histórica que afirma que los conflictos siempre terminan en una mesa de diálogo como si las víctimas hubieran muerto por incomprensión. Esa parte tan acostumbrada a repartir responsabilidades, dispuesta a exculpar cualquier perversión política con tal de que se justifique en nombre de la paz, sobre todo porque entiende la paz como su tranquilidad personal. Le molesta más el 'ruido' y la 'crispación' que la deflagración de una bomba o la detonación de una pistola.

Al mostrarse decididos a presentarse sin subterfugios, los voceros de ETA dan un paso de innegable gravedad. Semejante exceso de realidad nos pone en un compromiso. Aquí se ha tragado terror en cantidades industriales pero que no le quiten el excipiente, que no abran la cápsula para que tengamos que saborear el polvillo amargo del veneno que ETA-Batasuna quiere administrar. ¿A qué viene ahora cambiar el juego? Difuminar el brutal perfil del crimen ha costado mucho. Es verdad que cuando todo falla se echa mano de la esperanza y el diálogo y la cosa mal que bien funciona. Pero hasta llegar ahí ha costado mucho esfuerzo: medir siempre las distancias no para no alejarnos de las víctimas sino para no acercarnos a ellas; anestesiar elementales sentimientos de solidaridad con un discurso sobre la opresión histórica que permitía asistir impasible al crimen y encima tener buena conciencia; poner como ejemplo a Irlanda del Norte y encima llamar 'unionistas' a los únicos que son asesinados y no tienen el poder. Todo esto no es cosa de un día.

Con frecuencia patológica se ha hecho realidad entre nosotros aquella magistral y desoladora observación de Hanna Arendt cuando explicaba que la perversión de la Alemania nazi consistió en que no era el mal sino el bien lo que resultaba una trasgresión tentadora. «Muchos alemanes -escribía Arendt- y muchos nazis, probablemente una inmensa mayoría, deben haberse visto tentados a no matar, a no expoliar, a no dejar que sus vecinos fueran conducidos a la muerte (porque, desde luego, sabían que eran llevados a su muerte aunque desconocieran los detalles más sórdidos), a no convertirse en cómplices de todos estos crímenes beneficiándose de ellos. Pero bien sabe Dios que si se vieron tentados a ello, habían aprendido a resistir la tentación». Pues bien, el subterfugio, la simulación, la coartada ha sido el medio esencial con el que tantas veces se ha conseguido en este país resistir la tentación peligrosa y trasgresora de hacer el bien a las víctimas, a los amenazados, a los silenciados, a los agredidos.

Y ahora vienen con eso de que no van a utilizar subterfugios. Que quieran ganar, bueno está. Pero que encima quieran que sea por goleada, sin subterfugios, es excesivo. No deberían exagerar. El subterfugio es lo que les ha hecho prosperar. Subterfugio es que demos por bueno que periódicamente un grupo de ciudadanos concienciados se decidan a montar un acto político en el que siempre coinciden oradores conocidos de la 'izquierda abertzale'. Subterfugio es el auto del magistrado Garzón autorizando -que no prohibiendo- el acto del BEC de Barakaldo con condiciones que, según se mire, o son risibles o sencillamente ridículas. Subterfugio es poner patas arriba la estructura territorial de Estado para justificar una negociación política que como primera providencia ponga fin al Estatuto de Gernika. Subterfugio es que Otegi sea un hombre de paz y que imperiosas razones jurídicas sobrevenidas le hayan evitado una condena al retirar el fiscal una acusación para la que el tribunal sentenciador aseguraba contar con pruebas directas de cargo.

Y se jactan de presentarse 'sin subterfugios'. ¿Sin subterfugios? De acuerdo. Que empiecen entonces por ellos mismos y se pongan los avíos de las grandes ocasiones, capucha blanca, boina negra, para comparecer como lo que son, sin subterfugios. Es paradójico pero es así. En ellos, la realidad está en la máscara. La desvergüenza abertzale merece ser correspondida. Que se aplique la ley sin subterfugios, que se respete la libertad sin subterfugios, que se exija el respeto a las exigencias democráticas sin subterfugios. En suma, la derrota de los terroristas, posible y deseable, sin subterfugios.

"Síndrome de Ermua"
Enrique Zubiaga Periodista Digital 8 Abril 2007

[El faro del Foro (Agustín Ibarrola)] El Ayuntamiento de Ermua ha aprobado una moción para pedir al Foro Ermua que cambie de nombre.

En un país cada vez más dividido la gente se va decantando y el alcalde Carlos Totorika, que era de los pocos que quedaban por hacerlo, se ha decantado también. [Carlos Totorica] Yo no se de donde habrá sacado las 3.477 firmas de los 17.000 habitantes de Ermua que avalan su petición, aunque me puedo imaginar quienes son muchos de los firmantes. El caso es que Totorika, repitiendo el mantra gubernamental de que quienes no quieren la paz (todos los que se discrepan del proceso) utilizan el nombre de su pueblo para crispar, pide que el Foro deje de usar el nombre de Ermua "para criminalizar el diálogo y la pluralidad que caracteriza a este pueblo".

El también socialista José Antonio Pastor, ha acusado al Foro Ermua de utilizar su nombre para "intereses bastardos" que "poco tienen que ver con la defensa de la libertad ni con los intereses que ampararon aquel movimiento" y "de manera totalmente abusiva para acusar de ser cómplice del terrorismo a todo aquel que defiende el diálogo y la pluralidad". Al parecer, ahora se llama diálogo y pluralidad a la bajada de pantalones ante el ETA y el nacionalismo obligatorio. [Miguel]

En 1973 hubo un atraco con rehenes en Estocolmo. En el momento de la liberación un periodista fotografió a una de las rehenes besando a uno de los captores. El síndrome de Estocolmo es una especie de agradecimiento a los secuestradores, como si el hecho de haber dejado sanos y salvos y haber tenido gestos de compasión hacia los rehenes fuera de agradecer y cualquier acto humano, que no humanitario, de los captores es recibido con gratitud y alivio cuando el secuestrado se identifica con las actitudes, comportamientos o modos de pensar de sus captores como si fueran suyos, hasta el punto de que continúa el agradecimiento y el aprecio una vez finalizado el secuestro.

No se si a los estocolmotarras les gusta que se utilice lo del síndrome de Estocolmo o preferirían que nadie asociara su bellísima ciudad con un fenómeno tan poco atractivo.

[calles de Euskadi] En el país Vasco llevamos cuarenta años secuestrados por una banda terrorista y por un nacionalismo opresivo que la apoya cada vez con menos disimulo y que pretende controlar obsesivamente cada uno de los actos de la atribulada existencia de los vascos, con patadas en los huevos si hace falta.

A raíz de la, ¿tregua?, de ETA (en cien días sólo ha habido tres muertos) muchos socialistas parecen haberse rendido a esta opresión, cuando no se han sumado a ella directamente con entusiasmo. Es como si Zapatero, Totorika y compañía hubieran decidido besar a sus captores. [Síndrome de Ermua] Un beso colectivo que va desde el achuchón de Gemma Zabaleta (y de Pilar Bardém) a Jone Goiricelaya hasta la escena del sofá de Patxi López con el hombre de paz Arnaldo Otegui, o la del Fiscal General con la izquierda abertzale o la del mismo Zapatero con toda la tropa batasuna y con De Juana Chaos que, no lo olvidemos, está a favor del proceso de paz.

Ha dicho Jon Juaristi que si a los de Ermua no les gusta el nombre del Foro Ermua, que cambien el nombre al pueblo. Lo suscribo y añado que deberían hacerse mirar el síndrome de Estocolmo que sufren. Aunque quizá sería mejor cambiar el nombre por el de síndrome de Ermua, no sea que en Estocolmo se ofendan por relacionarles con tanta infamia como estamos viendo por estos pagos, donde cada vez hay más rehenes dispuestos a dar un beso, de tornillo, a los que les hacen la vida imposible pero de momento no les matan, aunque tampoco les dejan vivir.

La liberación del preso
Por Antonio Burgos ABC 8 Abril 2007

TAL como ocurre desde el reinado de Carlos III, este año también se ha repetido, pero con escasa repercusión mediática, la vieja tradición española liberar a un preso por Semana Santa. Conocen la escena. Noche de roncos tambores y claros clarines. Cofradía con las imágenes en sus pasos. Delante de un Cristo flagelado o una Virgen llorosa, un preso que avanza en el cortejo penitente, vestido con túnica nazarena, su cabeza cubierta con un antifaz sin capirote, quizá con sus manos atadas, como en recordación del prendimiento de Jesús. Y tras el rataplán solemne de los tambores, alguien que lee un pergamino, que pronuncia una ritual frase antigua, y el preso queda liberado.

Sé por qué este año ha tenido tan escasa repercusión mediática la ritual liberación cofradiera de un preso. Ya no es noticia que se libere a un preso por privilegio de Carlos III. Larra decía que todo el año es Carnaval, y a efectos de la rendición del Estado ante los terroristas condenados por asesinato, todo el año es Semana Santa. Zapatero ha llegado mucho más lejos que Carlos III, y sin necesidad de procesión alguna. Carlos III liberaba a un solo preso, y el Jueves Santo. ZP los excarcela a manojitos, cada lunes y cada martes. El hermano mayor de la Cofradía de la Rendición del Estado es el fiscal general, que aplica profusamente los privilegios excarcelatorios sin necesidad de que sea Semana Santa.

A ver, que me digan a mí: ¿qué cofradía española, de la profunda Castilla penitente o de la riente Andalucía de las saetas, ha conseguido liberar a un preso con veinticinco crímenes a sus espaldas, que tenía pedida además otra pena de 96 años? Desde Carlos III acá, nunca se había concedido tal privilegio en la tradicional liberación del preso. Soltaban las cadenas a un pobre hombre que había robado unas gallinas, al oficinista que había hecho un desfalco con un cheque, al que había estafado a un cateto con el tocomocho. Al cambio, nada con tambores y cornetas. Por el contrario ZP, con su ya tradicional ceremonia de liberación de los presos etarras, ahí lo tienen al tío: ¿privilegios de Carlos III a mí? Sin cofradía, sin Semana Santa, sin ponerle túnica nazarena alguna, ZP ha concedido el privilegio de que el Juana Chaos esté ya en su tierra y con su gente, en prisión atenuada, con arrumacos de la novia y buen caldo.

En cuanto a Otegui, ni te cuento. Precisamente en estos pasados días de Semana Santa, el hermano mayor de la cofradía de la Rendición, digo, el fiscal general del Estado, ha celebrado la ceremonia de la liberación número no sé cuántos ya de Otegui, diciendo que no hizo ni mucho menos enaltecimiento del terrorismo en su habitual ceremonia apologética de la ETA. La tradición excarceladora con Otegui es muy curiosa. Según los privilegios liberadores de la Semana Santa, se ponía en libertad a un solo preso y una sola vez. A Otegui lo han puesto ya en libertad una cantidad de veces que yo hasta he perdido la cuenta. Es como si en Málaga, un poner, la Cofradía de Jesús el Rico, liberara el Miércoles Santo de cada año al mismo preso, y por una causa distinta. Punto el de la tradición liberadora en el que este año se ha producido en Málaga una novedad muy reveladora. Esa ceremonia ritual que se celebra cuando hace su aparición por la calle Alcazabilla el trono de la Virgen del Amor tiene detrás, como todo lo español, una barbaridad de papeleo. Instituciones Penitenciarias, sí la dirección general de la Gallizo, ojú, interviene lo suyo para aplicar a un preso los mismos beneficios que al Juana Chaos o al Otegui, o sea, las patitas en la calle. Hasta ahora liberaban a presos condenados por delitos de robo, lesiones o apropiación indebida. Este año no. Este año han liberado a un preso por delitos de sangre, a un jubilado de 66 años condenado a cuatro años y medio de prisión por un delito de tentativa de homicidio, al que le quedaban por cumplir dos años de cárcel. ¿Captan el matiz, no? De modo que pienso que a ese preso de Málaga no le han aplicado el privilegio de Carlos III, sino el pasemisí, pasemisá que se gastan con los asesinos de la ETA. Que eso sí que es tradicional ya, ay, yayayay de la triste saeta de la rendición del Estado.

Fredonia
Por J. Juaristi ABC 8 Abril 2007

EFECTIVAMENTE, muchacho. Cuando los hermanos Marx, todavía en la gloriosa época de la Paramount, estrenaron Sopa de ganso (Duck soup), dirigida por Leo Mc Carey, corría 1933, año del ascenso de Hitler al poder. Como recordarás, la peli empieza con la llegada del progresista Rufus T. Firefly a la presidencia de la república de Freedonia, y no te cuento más porque ya la has visto. Pues bien, resulta que en el estado de Nueva York había una localidad imperceptible, de la que no habrás oído hablar en tu vida, que se llamaba Fredonia. No es lo mismo. La Freedonia de los hermanos Marx se pronuncia «Fridonia», y Fredonia, en cambio, como se escribe, pero apoyando la punta de la lengua en la pared izquierda de la cavidad bucal, para que te salga en inglés. Pues bien, el ayuntamiento de Fredonia exigió a la Paramount que retirara la película, porque dañaba la imagen de su amada ciudad. ¿Y sabes que contestaron los Marx?: «Cambien el nombre al pueblo. Perjudica a la película». O sea, traducido al esperanto, vete a tocarle las napias a your father, alcalde.

Gran película, Sopa de ganso ¿Recuerdas el numerito musical en el que Firefly (Groucho) anuncia su programa de gobierno? ¿No? Bueno, pues tira de moviola y compáralo con el plan de salvación nacional de la ministra Salgado, y mira que no apunto más alto, aunque ganas me están dando. Woody Allen copió la idea para Bananas, donde salía un líder guerrillero que anunciaba como primera medida revolucionaria la obligación de llevar la ropa interior por la parte de fuera, los gayumbos sobre los pantalones. Porque eso es la revolución, muchacho: el reino de la arbitrariedad. Lo importante no es que todo cambie, sino que todo cambie en el nombre del pueblo, y el nombre del pueblo es del que manda, cosa que saben de sobra los nacionalistas vascos y que ahora empiezan a aprender los socialistas de Fredonia (perdón, de Ermua). Yo escribí una vez un guión sobre Bilbao para una serie sobre escritores y ciudades producida por TVE y no veas la que montaron los del PNV en el Congreso de los Diputados. Que si Bilbao era suya y de nadie más y a ver con qué derecho escribía yo sobre Bilbao, ciudad en la que no tengo la culpa de haber nacido (habría preferido venir al mundo en Logroño, donde no hay tanta gentuza). En esto de arrogarse la propiedad de lo que pillan, los nacionalistas son insuperables. Estoy seguro de que lo de Ermua ha sido idea suya y de que los socialistas se han subido en marcha porque les joroba tanto movimiento cívico contra ETA, pero, sobre todo, porque están íntimamente convencidos de que los nacionalistas tienen razón: el país vasco es de la raza abertzale y de nadie más. Si te dejan administrar un par de parcelitas, favor que te hacen y mejor bailarles el agua, no se vayan a cabrear y la emprendan a coces con tus partes blandas o algo peor.

Y además, ¿qué tiene Ermua para que se pongan tan chulos sus concejales? Conozco rincones del Bronx con más encanto. Su grandeza emanaba del espíritu de resistencia que mostró una vez frente al nacionalismo, alzándose en defensa de un joven concejal del PP secuestrado por ETA. Agotado ese espíritu, Ermua tiene menos empaque moral que Alcobendas, donde la media del vecindario es más valiente. A mí esto de los nacionalistas y socialistas asimilados me hace gracia. No les toques el nombre del pueblo, pero, eso sí, que los de Alcobendas les paguemos las carreteras y permitamos que metan sus raciales narices en nuestros asuntos. Pues que no se hagan ilusiones. Los del Foro Ermua no nos llamamos así por un particular entusiasmo por el entorno natural, el conjunto monumental y artístico o el folklore de Ermua (Vizcaya), sino porque Ermua (Vizcaya) fue el punto geográfico donde España entera ganó su primera batalla colectiva contra el nazismo vasco. Que cambien ellos el nombre al pueblo, como los de Fredonia.

Educación coránica en España
Editorial ABC 8 Abril 2007

EL pasado verano informaba ABC sobre el interés de Arabia Saudí por comprar colegios privados en Madrid para convertirlos en escuelas coránicas. Fracasó entonces la operación, desarrollada a través de una agencia inmobiliaria, gracias en buena medida a la presión de los padres de alumnos. Ahora se retoma el asunto de cara al próximo curso, mediante gestiones directas desde la escuela que funciona en la llamada «mezquita de la M-30». Algunas fuentes aseguran que este primer paso sería seguido posteriormente por la adquisición de colegios en otras ciudades españolas; es decir, una ambiciosa política de expansión que contrasta con la difícil situación económica que atraviesan muchas escuelas católicas.

Arabia Saudí ejerce una influencia determinante en el mundo musulmán. Si bien su política exterior está alineada con los países moderados, el «wahabismo» que impera en ese país ofrece una de las versiones más características del islam militante. Según opinión común entre los expertos, los «petrodólares» sirven para financiar escuelas coránicas en las que tiene su caldo de cultivo una versión fundamentalista de dicha religión. No hay razón para pensar que los colegios que se pretenden instalar en Madrid vayan a predicar la «guerra santa», pero tampoco debe olvidarse que el mito de Al-Andalus funciona entre los radicales como un polo de atracción hacia nuestro país, donde viven alrededor de un millón de residentes musulmanes.

La Constitución dispone que la educación tendrá por objeto el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos fundamentales. El islam tiene serias dificultades para asumir algunos de ellos, en particular la rigurosa igualdad entre el varón y la mujer, predicando además la prioridad de la «umma» o comunidad de creyentes sobre la sociedad pluralista occidental. Así pues, una enseñanza que pretenda dar preferencia a la ley islámica sobre la legislación democrática no tiene cabida en nuestro marco constitucional. La integración de inmigrantes procedentes de otros ámbitos culturales es sin duda uno de los grandes retos de la sociedad española. Conviene tener presente el fracaso de los modelos tradicionales, ya sea el multiculturalismo británico o el intregracionismo francés. No se trata, por supuesto, de poner límites a la libertad religiosa o al derecho a la educación, pero sí de actuar con prudencia y sentido común ante un asunto muy delicado, porque una vez que se desencadenan las causas es muy difícil evitar las consecuencias.

Por lo demás, es inevitable que muchos ciudadanos asistan perplejos al trato desigual que los poderes públicos otorgan a veces a las diferentes confesiones. Pese a su arraigo histórico y social, la Iglesia católica es vista desde sectores laicistas como un adversario ideológico y, en cambio, todas las facilidades son pocas para que los musulmanes puedan difundir sus creencias, que no siempre son acordes con las reglas básicas del Estado social y democrático de derecho.

«La caza salvaje»
Por José Antonio Zarzalejos ABC 8 Abril 2007

JON Juaristi acaba de publicar su premiada primera novela -«La caza salvaje»- que si por su título fuera podría tenerse por uno más de sus lúcidos ensayos sobre el País Vasco. No lo es, pero el recorrido ficticio -en modo alguno inverosímil- de Martín Abadía, el protagonista del relato, tiene ese trasfondo dramático -¿trágico?- que de modo ya histórico connota la realidad vasca. El domingo pasado, Juaristi -sin duda, con Fernando Savater, el intelectual vasco con más enjundia y recorrido de las tres últimas décadas- escribía aquí, en ABC, que «el partido gobernante en la Comunidad Autónoma Vasca constituye todavía el único caso de totalitarismo de manual en el seno de España y de la Unión Europea». Y continuaba el autor bilbaíno afirmando que «las formas democráticas bajo el gobierno de Juan José Ibarretxe son una cáscara que no disimula siquiera la práctica de la intimidación social violenta a los discrepantes, complementaria de la presión terrorista a cargo de ETA».

En el País Vasco se viene produciendo desde hace ya demasiados años una auténtica limpieza ideológica que hace la estancia allí inhóspita a quien discrepa -de forma queda o pública, casi dan lo mismo los decibelios del desacuerdo- con el régimen nacionalista que ejerce una forma de totalitarismo al que la banda terrorista añade los perfiles propios de la tragedia. Cuando algunos sectores de la izquierda insisten en el falaz argumento de que el PNV es «necesario» para alcanzar la paz allí, lo hacen poniendo en valor el papel del llamado «nacionalismo democrático» suponiendo que su concurso es decisivo para la desaparición del terrorismo. Se confunden porque el nacionalismo vasco forma parte -y parte nuclear- del problema y jamás ha aspirado a serlo de la solución, salvo que ésta pasase por su perpetuación en el poder mediante la hegemonía indefinida sobre todo el movimiento nacionalista y no sin antes haber reformulado sus relaciones «con el Estado» mediante un modelo de cosoberanía.

Hasta que esa hipótesis no se haga realidad, el PNV y ETA -consciente e inconscientemente, que de todo hay en ese partido- se complementan, porque mientras el nacionalismo expresa «democráticamente» sus aspiraciones con ese tono perpetuamente victimista, los etarras arguyen que la violencia es el «único» camino para lograr lo que el pueblo vasco demanda. Entre tanto, los peneuvistas presionan a los tribunales en la calle, agreden -sin sanción alguna- a pacíficos ciudadanos como Antonio Aguirre -patada en los testículos por «contramanifestarse»- y deslegitiman de modo constante a todos y cada uno de los poderes del Estado. Cuando se perpetran los atentados etarras, los lamentan y condenan, proclamaciones compatibles, sin embargo, con la petición de que la Ley de Partidos sea abrogada para que ETA se pueda presentar a las elecciones mediante Batasuna o uno de sus numerosos remedos.

Semejante actitud es la que hace sostener a Fernando Savater (ABC 1/04/07) que «son más fanáticos, retrógrados, xenófobos y elitistas los del PNV que la gente de Batasuna (...); el verdadero y aborrecible fanatismo, la verdadera imagen nacionalista aborrecible es la del PNV y la del nacionalismo tradicional vasco». Dicho esto por Savater y Juaristi, ambos signados por la mayor animadversión de los nacionalistas pero titulares de un espíritu democrático inalienable, las cosas están meridianamente claras: «la caza salvaje» en el País Vasco la protagonizan, al alimón, los nacionalistas del PNV y EA con los del espectro radical y ETA con su entorno. Se trata de una auténtica concertación que tuvo su mejor expresión en el pacto de Estella y que, según la coyuntura del conjunto nacional, se escenifica conforme a guiones -casi todos tramposos- en los que el PNV puede estar de nuestro lado o del contrario sin solución de continuidad. Los nacionalistas -por sí o a través de otros- siempre están de caza.

El último trofeo cinegético del nacionalismo ha sido el Partido Socialista de Euskadi. El túrpido viraje de Carlos Totorika, alcalde de Ermua, pretendiendo privar al Foro que preside Mikel Buesa de la denominación del municipio -del que fue concejal el secuestrado y luego asesinado Miguel Ángel Blanco- es un episodio que habrá abochornado a muchos socialistas de pro de entre los muchos miles que se baten el cobre en el País Vasco y que merecen mejores líderes que los López et alii que han puesto la organización al servicio de la estrategia éticamente más ramplona de las que ha practicado jamás un Gobierno español en el País Vasco: el mal llamado «proceso de paz» que se ha demostrado, además de un fiasco, también un verdadero fraude político.

El resentimiento por el fracaso de una iniciativa alocada y visionaria como la de Rodríguez Zapatero ha excitado los peores instintos destructivos de algunos que han calculado con acierto que son las organizaciones cívicas -el Foro Ermua, Basta Ya, Fundación de las Víctimas- y no los partidos las que plantearán en todo caso resistencia a cualquier tipo de negociación con la banda terrorista ETA. La abducción del PSE -muy bien gestionada por la relación bilateral entre el «moderado» Imaz y el presidente del Gobierno- ha neutralizado al socialismo vasco como elemento vigorizante del constitucionalismo y lo ha postrado en una actitud gregaria y seguidista del PNV. López, Buen y Totorika son, por el momento, con algún otro, los bustos colgados de las paredes de los batzokis a modo de trofeos de una batida nacionalista que culminará hoy -Aberri Eguna, día de la patria- con un manifiesto peneuvista de reagrupamiento aranista.

Todos los domingos de Resurrección, desde 1932, los nacionalistas vascos celebran, no de forma unitaria pero sí transversal, la jornada de exaltación de la supuesta patria vasca. El PNV, en el manifiesto que rubrica la celebración este año, ha convergido con la banda-salvando el ejercicio de la violencia física que practica ETA- en todas sus peticiones: anexión de Navarra, blindaje -soberanía fiscal- del Concierto Económico y Poder Judicial propio. Es decir, que el partido que dirige el «moderado» Imaz, quebrado el «proceso de paz», reclama lo mismo que los batasunos si bien con un lenguaje edulcorado, propio de ese barniz clerical con el que los miembros del Euskadi Buru Batzar suelen rebozar sus maximalismos.

Jon Juaristi sostiene (ABC 1/04/07) que «las mismas fuerzas políticas que recobraron las libertades democráticas para España sentaron alegremente las bases para el totalitarismo nacionalista (...) y confiaron al Partido Nacionalista Vasco la tarea de construir la comunidad autónoma, lo que equivale a poner una gasolinera al cuidado de un pirómano». Tiene razón de nuevo el filólogo bilbaíno porque ya va siendo hora de poner las cosas en su sitio: o se combate al PNV y a la ideología nacionalista llamada «moderada» o «democrática», o persistirá su hegemonía regimental en el País Vasco y ETA dispondrá de suministro argumental para seguir empuñando las armas. A la vista está que la «caza salvaje» del no nacionalista continúa, sea mediante la asimilación totalitaria -caso de determinados socialistas-, sea mediante la expulsión -«ancha es Castilla» que dijera Arzalluz--, sea mediante la imposición del silencio. Juaristi -lean «La caza salvaje»- decía el domingo pasado en este periódico que «ahora quizá sea demasiado tarde para todo, salvo para el horror». Nos anuncia nuestro autor -y de nuevo me adhiero tristemente a su mal augurio- que a la caza política e ideológica pronto se añadirá la otra. La de la bomba y la pistola. La del «comando Donosti». Y todo se volverá en llanto y crujir de dientes, pero será tarde, efectivamente, salvo para el horror después de tanto error.

JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS. Director de ABC

ENTREVISTA EN GARA: NUEVO AVISO A ZAPATERO PARA QUE CUMPLA SUS "COMPROMISOS"
ETA exige "retirar" la Constitución, se jacta del "conflicto de Estado", admite que el 11-M lanzó el "proceso" y no parará
ETA vuelve a dejar claro que no parará hasta conseguir la independencia del País Vasco y la anexión de Navarra. En doce páginas de Gara, desahoga este domingo su desafío más arrogante, coincidiendo con el Aberri Eguna. El "gesto" de excarcelar a Ignacio de Juana "ha llegado tarde", dicen. Dan por hecho que Batasuna concurrirá a las Elecciones –o "ETA lo tomaría muy en cuenta", amenazan–. Pero no sólo: se jactan del "conflicto de Estado" provocado por su negociación con el PSOE, conminan a Zapatero a "retirar" la Constitución y reconocen por primera vez que el 11-M tuvo un papel entre las condiciones que han favorecido el llamado "proceso". La "lucha armada" –rematan– no desaparecerá, mientras no se cumplan todas y cada una de sus condiciones.
Libertad Digital 8 Abril 2007

La versión más desafiante y cínica de ETA ha reaparecido este domingo en Gara. El formato: una entrevista publicada en vasco y en castellano, a lo largo de un cuadernillo de doce páginas.

La banda terrorista no ofrece el menor asomo de una intención de dejar de matar. Todo lo contrario. La entrevista concluye con la siguiente advertencia: "Siempre habrá ciudadanos organizados dispuestos a tomar las armas, para garantizar la supervivencia de Euskal Herria, porque entienden que no hay otra opción para tener un país libre".

El testimonio periodístico es una entera amenaza al Estado, de principio a fin. Sus condiciones al Gobierno de Zapatero se mantienen, incluso se endurecen. Ahora no sólo exigen la autodeterminación y la "territorialidad" –en otras palabras, la anexión de Navarra–, sino que conminan al PSOE a "retirar" la Constitución de 1978 porque "los sectores populares no van a aceptar ningún proceso que mantenga los mismos límites de la Constitución de 1978 (...) El proceso debe retirar esos límites políticos y plasmar el cambio".

Ni siquiera aprecian el esfuerzo del Gobierno por satisfacerles, con "gestos" –así calificados por ETA– como la excarcelación de Ignacio de Juana. "Un gesto que ha llegado tarde y se han visto obligados a realizar", declaran en la misma entrevista, ilustrada por la fotografía de dos encapuchados.

Tampoco contemplan otro escenario que no sea la presencia de Batasuna-ETA en las elecciones, sin ningún tipo de contrapartida por parte del brazo político de los terroristas. Su tutela es tan transparente, que en un momento de la entrevista, hablan en nombre de Batasuna: "No nos sentimos ilegales", señalan, "aunque una legalidad extranjera que no aceptamos nos quiera hacer creer eso".

Su amenaza es más clara y arrogante que en ninguno de los nueve comunicados anteriores: "A ellos" –al PSOE, al Gobierno de Rodríguez Zapatero, incluso al Estado francés– "les toca decidir cómo quieren tener a la sociedad vasca; si en un marco que camina hacia la recuperación total de todos sus derechos o en lucha para subsistir, es decir, en un enfrentamiento totalmente violento con las realidades española y francesa".

El concurso electoral de Batasuna-ETA es innegociable, para la banda terrorista. "Euskadi Ta Askatasuna no puede imaginarse unas elecciones sin la izquierda abertzale (...) ETA lo tomaría muy en cuenta", advierten.

El 11-M impulsó el "proceso"
ETA reconoce por primera vez que el 11-M fue una de las condiciones que favorecieron la negociación con el Gobierno. En Gara, donde la entrevista con la banda ocupa un cuadernillo central de doce páginas, ETA vuelve a subrayar –y lo hace en varias ocasiones– que había "compromisos" con el PSOE, que éste ha incumplido al llegar al Gobierno.

"No entraremos en detalles", advierten, "pero nos referimos a eso cuando decimos que el Estado español no ha cumplido". Sobre el 11-M, ETA lo incluye como "uno de los factores" desencadenantes del llamado "proceso". "Los ataques armados del 11-M en Madrid acabaron con ocho años de gobierno de Aznar y el PSOE llegó al poder", señala ETA al valorar el papel de la masacre en su estrategia.

ETA no deja de hacer referencia, a lo largo de toda la entrevista, a los "compromisos" incumplidos por el PSOE y el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.

De la lectura del documento periodístico, se desprende de manera inequívoca –aunque en ningún momento se indica expresamente– que esos compromisos son anteriores a la llegada del PSOE al Gobierno. Por primera vez, además, ETA reconoce que los atentados del 11 de marzo de 2004, que los etarras llaman "ataques armados", fueron "uno de los factores" desencadenantes de la negociación con el Gobierno.

"Para empezar" –dice la banda terrorista en Gara este domingo, al describir las "condiciones" en las que arranca el llamado "proceso"–, "los ataques armados del 11-M en Madrid acabaron con ocho años de gobierno de Aznar y el PSOE llegó al poder. Eso provoca un cierto cambio y, siguiendo con la lectura que hacíamos entonces, al analizar cómo afectaría ese cambio al conflicto que padece Euskal Herria, preveíamos que iría en función de la voluntad de los nuevos líderes del PSOE. Éste fue uno de los factores".

Otra de las "condiciones" favorables para negociar con el Estado, apunta ETA, fueron "las declaraciones del PSOE y el talante de Zapatero", que "reflejaban voluntad para cambiar. Así, ETA entiende que hay intención de poner en marcha un segundo proceso de reforma en el Estado español. Podíamos interpretar que esa reforma traerá la resolución definitiva del conflicto entre Euskal Herria y el Estado español".

La tercera "condición" que se daba para que ETA declarase un "alto el fuego permanente", señalan los terroristas a Gara, es que "había un compromiso por ambas partes de que se daría una distensión, como requiere cualquier proceso de resolución. No entraremos en detalle", advierte la banda asesina, "pero nos referimos a eso cuando decimos que el Estado español no ha cumplido sus compromisos de alto el fuego".

El proceso: "¡En marcha!" o "bloqueado"
El llamado "proceso" está "¡en marcha!" o "en una situación de bloqueo", según la pregunta que se le formule a ETA. Lo que está "en marcha", según ETA, es la "construcción de un marco democrático para Euskal Herría" y "dar la palabra y la decisión sobre su futuro a los ciudadanos vascos". "Que nadie se engañe", avisa ETA, "nuestro compromiso es con un proceso que dé una salida democrática verdadera al conflicto".

Lo que está "bloqueado" del "proceso", en cambio, según ETA, son "las llaves para resolver el conflicto", que la banda terrorista deja claro que son "la territorialidad –Navarra– y el derecho a decidir. El debate político está situado en esos parámetros, así que hay que abordarlo", fija ETA como condición.

Tres meses después del atentado contra el aeropuerto de Madrid-Barajas, es ETA la que se permite exigir al Gobierno "unas bases más firmes y una nueva dinámica" como condiciones.

"Si hay proceso", dicen en Gara, "tendrá que ser sobre unas bases más firmes y una nueva dinámica, porque con la actitud demostrada hasta ahora por el Gobierno español y por agentes como el PSOE y el PNV no se puede construir un proceso serio. Hay que cambiar esas actitudes".

Barajas: "una respuesta a los ataques permanentes del Gobierno"
Sobre el atentado del pasado 30 de diciembre en el aeropuerto de Madrid, con el que asesinaron a dos personas, ETA está muy lejos de reconocerlo como un error o, según el lenguaje del presidente del Gobierno, "un accidente".

"Barajas fue una acción armada de respuesta a los ataques permanentes del Gobierno español. ETA manifestó en agosto que si seguían los ataques contra Euskal Herría respondería, y así lo hicimos el 30 de diciembre (...) Hasta aquel momento, y aún hoy, el Gobierno español no ha respetado sus compromisos de alto el fuego y tampoco ha mostrado una intención clara de cumplir esos compromisos".

Cínicamente, aseguran que "con la acción de Barajas, ETA intenta reconducir el proceso, y envía un mensaje claro al Gobierno español, para que reflexione: que es necesario respetar los compromisos, para que pueda desarrollarse un proceso de resolución del conflicto".

Más referencias a los supuestos "compromisos" incumplidos por el PSOE y por Rodríguez Zapatero:
"ETA pueda confirmar que ha cumplido todos sus compromisos durante estos meses. El Gobierno español no puede decir lo mismo".

Las condiciones concretas para que ETA "no tenga necesidad de responder" son: "que no creen medidas criminales contra los Presos Políticos Vascos, como por ejemplo la doctrina Parot. Que no impongan juicios y castigos contra los ciudadanos vascos, como son los casos de Iñaki de Juana, del juicio contra la juventud vasca e infinidad de ejemplos que podríamos poner para describir el estado de excepción que sufre nuestro pueblo. Que desaparezca todo esto y ETA no tendrá necesidad de responder".

Una entrevista para celebrar el Aberri Eguna
Con la clásica foto de dos encapuchados frente a una grabadora, el diario Gara vuelve a abrir su portada con una entrevista a los asesinos nacionalistas vascos de ETA. Se trata sin duda de un mero ejercicio simbólico para que el Aberri Eguna tenga el mensaje amenazante de rigor. No hay novedades, salvo que, a juzgar por lo que dice la entrevista, el PSOE no ha dejado de negociar.

La banda terrorista anuncia su disposición a "asumir compromisos firmes en un escenario de ausencia de violencia si desparecen los ataques contra Euskal Herria".

Quizá sea esta la frase que mejor resume las intenciones de los asesinos y que se resumen en lo de siempre: si hay detenciones o la Justicia cumple su cometido habrá atentados. En cuanto al escenario de “ausencia de violencia” es evidente que con los tres muertos de su particular alto el fuego, no cabe analizar cambio de actitud alguno.

Dicen los terroristas que "el proceso, en este momento, está bloqueado porque entre los partidos no han alcanzado un acuerdo político" y acusa al PSOE y al PNV de poner obstáculos a ese acuerdo.

También critica al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero al que acusa de no haber "actuado con madurez ante el gesto de ETA" e indica que "es el momento de actuar con responsabilidad".

La demanda es la de siempre: Navarra, la independencia del País Vasco y la presencia terrorista en la política sin remilgos legales. Y las formas son también las mismas ya que bajo cada meta subyace la amenaza real de un asesinato. "No puede imaginarse –dice ETA– unas elecciones sin la izquierda abertzale". Sería, añaden los terroristas, "el fracaso del proceso".

Enredo nacionalista ante el 27-M
POR ÀLEX GUBERN. BARCELONA. ABC 8 Abril 2007

Las elecciones del 27 de mayo, que en Cataluña son únicamente locales, servirán para calibrar la fortaleza de los distintos partidos, después de que la reedición del tripartito en la Generalitat haya lanzado al PSC hasta su cota más alta de poder, expulsado a CiU de la única administración importante que controlaba y colocado a ERC ante un examen de madurez.

El nerviosismo es patente, algo muy visible entre convergentes y republicanos, cuyas formaciones llevan semanas marcando músculo nacionalista, con asuntos como el referéndum de autodeterminación o la gestión de El Prat. De resultas de ello, el tripartito en la Generalitat atraviesa de nuevo una zona de turbulencias mientras José Montilla se ve incapaz de sujetar las bridas de una ERC demasiado abocada al interés a corto plazo y que traslada también a pueblos y ciudades su estrategia de tensar la cuerda.

La tensión de los partidos ante las locales de mayo está justificado. Las municipales cerrarán el ciclo electoral en Cataluña y dibujarán un mapa de poder que ya no se alterará hasta entrada la próxima década. El control de los ayuntamientos, el de las cuatro diputaciones y su importante cantidad de recursos, así como el de los consejos comarcales -de considerable relevancia en la Cataluña más rural- están en juego en una comunidad donde la expectativa de cambio en la Generalitat parece laminarse.

Excesos patrióticos
La situación es especialmente complicada en ERC, cuyos potenciales votantes podrían penalizar la dilución de su perfil independentista, invisible dentro del anticiclón político que representa el «montillismo». En esta clave deben entenderse los excesos patrióticos de Xavier Vendrell (ERC) tras la última «calçotada». En todo caso, el símbolo volverá a ser Barcelona, ciudad donde el gobierno tripartito también sufre las tensiones previas a la convocatoria electoral.

En Barcelona, el PSC presentará a Jordi Hereu, un candidato joven, de perfil poco estridente y al que las encuestas parecen favorecer: ha parado el desplome en el que había entrado el PSC de la mano de un desacreditado Joan Clos, mientras la alternativa de Xavier Trias (CiU) parece lastrada por la imposibilidad de alcanzar mayoría, bien sea mediante un frente nacionalista con ERC, bien sea con un frente de «orden» con el PP. Con la mayoría fijada en 21 ediles, el PSC se daría por satisfecho con repetir los 15 actuales -en los que se quedó Clos en 2003 partiendo de 20-, renegando de la herencia que legó el actual ministro de Industria, pero apostando claramente por una reedición del tripartito (PSC-ERC-ICV), que funciona desde 1995.

Los socios minoritarios del gobierno han practicado desde hace semanas la táctica del desmarque para dibujar perfil propio, una estrategia más estética que real y que en Barcelona no se dirime tanto en cuestiones identitarias como de agenda local. Quien más a fondo ha jugado esta carta ha sido Imma Mayol (ICV), quien por la vía de declararse «antisistema» ha intentado romper con la imagen «ecopija» que le reprocha la izquierda más concienciada; las encuestas le dan una tendencia al alza.

Es lo contrario de lo que sucede con el republicano Jordi Portabella (ERC), que sólo en el último tramo del mandato se ha desmarcado del PSC en su particular guerra contra los toros o más adoptando una posición ambigua sobre el polémico trazado del AVE por el centro de la ciudad. La proximidad electoral lleva a ERC a navegar de nuevo en las aguas de la equidistancia, apuntando la posibilidad incluso de hacer alcalde a Trias si la suma lo permite. Portabella, muy hábil en la gestión mediática, ha deslizado la posibilidad de optar a una alcaldía rotatoria (dos años más dos años) en caso de que sus votos sean imprescindibles para formar gobierno, bien sea para hacer alcalde a Hereu, bien sea para hacer alcalde a Trias, en lo que sería un vuelco histórico en la capital catalana. De ambición ilimitada, Portabella se daría por satisfecho con aumentar más si cabe la cota de influencia de su partido en el Consistorio.

Baile de pactos
Mientras que CiU juega a la ambigüedad y señala que no descarta ningún pacto -ciertamente tampoco puede Trias ser muy selectivo-, el PP mantiene una postura clara y nítida, limitando a la formación nacionalista las posibilidades de entente. Alberto Fernández, a quien sólo dos concejales separan su grupo del de CiU (siete frente a nueve), podría, sin embargo, encontrarse ante una terrible disyuntiva: la de que su voto fuese el único factor desequilibrante entre un posible gobierno PSC-ICV y otro CiU-ERC. Queda también por determinar la influencia de una abstención que ya se intuye muy alta, lo que podría facilitar la entrada en el Ayuntamiento de Ciutadans.

Fuera de la batalla de Barcelona, la situación es especialmente dramática para CiU, que, desalojada de plaza Sant Jaume y con escasas posibilidades en los grandes núcleos -excepto en Tarragona, la única capital que domina-, puede incluso dar marcha atrás en el resto de poblaciones, una vez la formación nacionalista ha dejado de ser la administradora de los recursos municipales. Así lo asumía el propio Josep Antoni Duran (UDC), en unas declaraciones que sentaron muy mal en el seno de la federación. Por contra, un buen resultado de CiU daría a los nacionalistas unas reservas imprescindibles para superar su travesía del desierto.

Por su parte, el PSC llega en progresión ascendente, con la única incógnita de saber cómo funcionarán los nuevos candidatos tras un proceso de renovación en la mitad de las 700 listas que presentarán.

Condenan a 580 años a dos etarras por una bomba-trampa
S.N. MADRID. ABC 8 Abril 2007

La Audiencia Nacional ha condenado a un total de 580 años de prisión a los etarras Luis María Carrasco e Ibon Echezarreta por la colocación de una bomba-trampa frente al cuartel de la Guardia Civil de San Sebastián en noviembre de 2000. La explosión causó lesiones de diversa consideración a nueve guardias civiles, tres ertzainas y cuatro policías, algunos de los cuales no han podido volver a trabajar.

La Sección Cuarta de lo Penal impone a cada uno de los acusados 290 años de cárcel por 16 delitos de asesinato terrorista en grado de tentativa y otro de estragos. También les prohibe acercarse a San Sebastián durante un periodo de 5 años, a partir del momento de su excarcelación, informa Ep.

Carrasco y Echezarreta tendrán que indemnizar conjuntamente con 2.247.643 euros a las víctimas, una cantidad que duplica la petición del fiscal, que era de 1.111.428 euros. En la vista oral, el representante del Ministerio Público elevó su solicitud de condena de 320 a 340 años de prisión al considerar acreditado que la explosión de la bomba-trampa causó también lesiones a otro policía.

El tribunal -compuesto por Fernando Bermúdez de la Fuente, Teresa Palacios y Francisco Martel- subraya que por «el modo de ejecutarse la acción agresiva», los delitos cometidos no pueden considerarse como «simples homicidios intentados». Por el contrario, «las conductas alevosas de los acusados los cualifican de asesinato en grado de tentativa».

La sentencia considera probado que el 11 de noviembre de 2000 los procesados se desplazaron al Paseo de Txingurri del Barrio de Herrera de San Sebastián, junto a la estación de autobuses situada a 250 metros del cuartel de Inchaurrondo. En este lugar, Carrasco y Echezarreta colocaron dos plataformas que constituían las bases de dos lanzaderas de granadas de fabricación artesanal.

A las ocho menos cuarto de la mañana, tuvo lugar una primera detonación, provocada por el disparo de una granada que cayó a un metro de la autovía de acceso al barrio de Herrera. El mismo día, un obrero avisó al teléfono de Emergencias tras localizar dos bases de cemento, una de ellas con un tubo metálico reventado en su extremo superior y otro tubo con una granada.

Tras la llamada, miembros de la Guardia Civil, de la Policía y de la Ertzaintza se acercaron para desactivar el dispositivo y fueron sorprendidos por la explosión de una bomba-trampa compuesta por 2 kilos de titadyne que los terroristas habían colocado en el interior de la base de cemento.

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