AGLI

Recortes de Prensa     Martes 10 Abril   2007

Proceso de rendición
ETA, el CIS y las elecciones
Agapito Maestre Libertad Digital 10 Abril 2007

El grado cero de la democracia en España ha sido alcanzado hace mucho tiempo. Todo depende del terror. Todo depende de la negociación de Zapatero con los terroristas. Todo depende de lo que hagan los terroristas. El Gobierno pone en evidencia un día sí y otro también esta dependencia, en realidad, esta estrecha colaboración. Las declaraciones del socialista Vallespín corroboran el grado cero, o mejor, el encefalograma plano de nuestra vida política. ¿Qué ha dicho Vallespín que llama tanto mi atención? Viene a decir Vallespín que todo su trabajo no vale para nada. Su trabajo de predicción electoral es inservible. Naturalmente, no lo ha dicho de esta guisa tan directa, sino que ha utilizado un lenguaje indirecto, de carácter propagandístico, de pleitesía al jefe que lo ha nombrado, pero, al final, es contundente respecto a su escasísima e inválida capacidad de predicción.

Sí, según Vallespín, "todo" depende de que ETA vuelva o no a realizar atentados a medida que nos acerquemos a la fecha de las elecciones. Eso significa que todos los sondeos, las encuestas, los estudios de opinión, en fin, todos los trabajos demoscópicos que se llevan a cabo en la institución que él preside, el Centro de Investigaciones Sociológicas, no sirven para nada y, por supuesto, mucho menos para prever quién será el ganador de las próximas elecciones generales, porque todo dependerá "de las sorpresas o nuevos atentados" (sic) de ETA. Si este hombre ha dicho esto en serio, y no tengo porque dudar de su seriedad, entonces debería dimitir porque su trabajo no vale absolutamente para nada.

En efecto, cualquiera que sepa los rudimentos de una encuesta sabe que la "utilización", o mejor, la interpretación de la misma es tan importante como los resultados. En otros términos, ni hay encuesta que no favorezca al patrocinador ni es posible eliminar la ideología de la encuesta. De ahí que una encuesta sin interpretación es ciega y sin intención es vacía. Pero, según Vallespín, ya no valen para nada las encuestas. No sólo no valen para prever mayorías; ni siquiera sirven para marcar tendencias o expectativas de un posible ganador, porque todos dependemos no de lo que haga el Gobierno o la oposición, no de la política y las reglas de la democracia, sino de los atentados criminales de ETA.

Resultan patéticas las declaraciones del presidente del instituto oficial demoscópico más importante de España. Si en verdad todos los resultados electorales, según Vallespín, dependen de que haya o no atentados terroristas, entonces la vida política es, pues, inexistente. Traducido en lenguaje de la calle: si el PSOE quiere ganar las elecciones, tiene que seguir dialogando, cediendo y entregando todo lo que le piden los terroristas. Es la única forma de que los terroristas no cometan atentados, o sea, es el único camino que tiene el PSOE para ganar las elecciones.

Aparte de la inmoralidad, el patetismo de las declaraciones de Vallespín se compadece con una vieja tradición democrática que siempre denunció a quienes pactasen con el terrorismo. Éste golpeará sin piedad, según los demócratas, a sus interlocutores "democráticos" en un proceso electoral. A pesar de todo, no soy optimista, pues esa denuncia democrática, quizá, tendría plausibilidad en una democracia más o menos asentada en una sociedad civil desarrollada, pero la llegada de Zapatero al Gobierno, después del terrible atentando del 11-M, no supuso un simple cambio de gobierno sino todo un cambio de régimen político. En eso estamos. Dicho en castizo: si la democracia, si los resultados electorales, dependen de los criminales, entonces apaga y larguémonos.

El pensamiento de la capucha
FERNANDO ÓNEGA La Voz 10 Abril 2007

OTRA VEZ hemos amanecido enzarzados en lo absurdo: una entrevista con unos encapuchados que hablan en nombre del País Vasco, ponen condiciones, hacen una oferta y se permiten amenazar a un Gobierno que ha tenido la generosidad de escucharles para llegar a nada. Desde que se publicó el domingo, no hubo nada más importante en este país, ni nada que desatara más declaraciones de las fuerzas políticas democráticas. Por cierto: casi todas ellas, cargadas de partidismo y de lecturas interesadas, en un uso poco noble de un mensaje cargado de muerte y de odio.

Todos ustedes saben lo que han dicho: una mezcla de oferta y chantaje, sin avances hacia la paz. A este cronista casi le interesan más otros contenidos. Hay que leer íntegro ese panfleto camuflado de género periodístico para percibir la forma de pensar de esa gente. Ideológicamente, están en el siglo XIX: en plena sociedad del bienestar, acusan a la patronal de «condenar a muerte a los trabajadores». Socialmente, son anteriores a la revolución industrial y consideran el AVE incompatible con su concepto de nación. Su entendimiento de las bombas se refleja en su examen del atentado de Barajas: «Un mensaje al Gobierno para que reflexione». Las actuaciones de la policía y la Justicia son «ataques a Euskal Herria». Se entienden a sí mismos como representantes auténticos del pueblo vasco, y a los demás -incluido el PNV-, una especie de traidores a su causa. Y así sucesivamente.

Leído eso, hay dos detalles que resultan incomprensibles. Uno, cómo esa sarta de tropelías y antiguallas que ofenden al sentido común es capaz de ocupar la atención de toda la clase política española; cómo ha tenido fuerza para irrumpir en el Aberri Eguna y condicionar los discursos de los nacionalistas del PNV; cómo es cierto que, una vez más, dos forajidos encapuchados condicionan la llamada agenda política hasta el punto de que el secretario del Partido Popular convoca una rueda de prensa en la tarde del Domingo de Resurrección para responderles¿

Y el otro, cómo un pensamiento así, alejado de la actualidad, de la realidad y de los valores que hoy parece apreciar la sociedad, consigue aglutinar a tanta gente, seducir a jóvenes y llenar de contenido a una organización política que pretende acudir a las elecciones con ese paraguas ideológico. Un paraguas que al final se reduce a esto: «En las condiciones que vive nuestro pueblo, siguen vigentes las razones para utilizar la lucha armada». Eso es lo que piensan. Y hay gentes que viven en libertad, que tienen más oportunidades que en toda la historia de Euskadi, y los siguen. Y si van a las elecciones, los votan. ¿Y saben lo más terrible? Que todos los demás servimos de eco de su sinrazón.

Un mundo aparte
MANUEL MONTERO /CATEDRÁTICO DE HISTORIA CONTEMPORÁNEA DE LA UPV-EHU El Correo 10 Abril 2007

Sea porque se busca alguna racionalidad a todo esto, sea para no ver el desquicio de la sociedad vasca, hay un concepto erróneo que tiene gran influencia en la percepción de nuestros problemas. Este equívoco explica, por ejemplo, el desconcierto que está provocando la parálisis mental a que ha llegado Batasuna, que no es novedad sino comportamiento histórico, pero que choca con las expectativas generadas por las ilusiones de los demás. El error conceptual consiste en imaginar que la autodenominada 'izquierda abertzale' es meramente la radicalización del nacionalismo, algo así como un campo que está a su orilla izquierda o en sus lindes extremos, pero formando un espacio común con lógicas similares. Es la idea de que se puede pasar, ir y volver, de la ribera de HB hacia allá y hacia acá, como quien da un paseo, saliendo del PNV, pasando por EA e Ibarretxe, saludando a los colegas batasunos y luego volver por la alameda hasta los dominios de Imaz tras tomar unos vinos en agradable camaradería. De esa imagen se deriva otra idea nefasta. Es la de que Batasuna y el nacionalismo moderado comparten iguales fines -lo niegan las habituales proclamas revolucionarias de ETA y sus ecos en HB-, y sólo les diferencia la premura con que Arnaldo y los suyos quieren lo que quieren todos los nacionalistas.

Los supuestos anteriores no tienen ni pies ni cabeza. La confusión la incrementan el PNV y EA, que parecen creer que los batasunos son sus más próximos (más que los demócratas que no son nacionalistas) y están dispuestos a vender su pedigrí con tal de comer un plato de lentejas con esta gente. Una de las cosas más sorprendentes de la década que llevamos desde Lizarra es que el nacionalismo moderado, incluso el PNV (aun siendo hegemónico), fue enarbolando las locuras batasúnicas, ese lenguaje de territorialidades y autodeterminaciones, el todo ya y enseguida, el gusto por el órdago Mientras, la 'izquierda abertzale' no asumió ninguna de las tesis ni de los modos del PNV: ni la necesidad de no matar, ni la condena de la violencia, ni las virtudes de la vía autonómica (ni siquiera en la lectura soberanista que hasta entonces sostenía el PNV), ni las ventajas de la convivencia, ni la conveniencia de los trenes de alta velocidad, ni que no son del todo desdeñables el pragmatismo, la ambigüedad y la moderación (los tres ejes de la acción política en la historia del PNV hasta que se fueron a Estella), ni nada de nada.

Dicho de otra forma: los del PNV empezaron a hablar más de Euskal Herria, como hacían los de HB, y menos de Euskadi, como venían haciendo desde tiempos de Sabino; y, en cambio, la 'izquierda abertzale' no perdió ocasión de mofarse de la 'autonomía vascongada' que gestiona este 'partido burgués'. No hay noticia de que Batasuna rebajase en un solo punto sus metas, expresiones o radicalidades en función de los deseos del PNV, al que no tiene empacho en armar una buena bronca cuando le disgusta lo que hace. Se la suele montar en plan altanero y despreciativo, llamándoles 'españoles' y hasta pintándoles los batzokis de rojo y amarillo.

Así que la historia del frentismo nacionalista y de las alianzas entre PNV, EA y HB, y lo que está al lado, es la historia de la rendición triunfal del nacionalismo moderado al radicalismo, a cambio de nada. Ha ido dejando a jirones sus señas de identidad mientras se batasunizaba. El nacionalismo vasco no cerró filas en torno a los nacionalistas hegemónicos (los del PNV) o a algún punto intermedio, sino que ocurrió lo contrario, el grueso del nacionalismo puso sus estructuras, organizaciones, recursos y medios de comunicación al servicio de las definiciones radicales; y prescindió de sus criterios éticos y políticos. Sin que por eso dejasen de insultarles los alcaldes, todo hay que decirlo.

Volvamos al comienzo. Quizás muy al principio el abertzalismo radical tenía una continuidad ideológica con el PNV, pero hace décadas que dejó de ser así. Su fijación por la violencia, los esquemas totalizadores, su antihumanismo y sus afanes revolucionarios parecen de índole bien distinta a los modos tradicionales del nacionalismo moderado y a las formas cotidianas de la mayoría de los nacionalistas. También su formulación antisistema y su desprecio por las normas morales y las reglas del juego civilizadas resultan en principio ajenos al común de los nacionalistas, cuya actitud habitual se suele aproximar a la satisfacción si el país funciona y a la voluntad de que marche bien. O sea, lo contrario.

HB y lo que hay a sus alrededores se configura como un mundo aparte, cada vez con menos ligaduras respecto al resto de la sociedad. Tiene sus jerarquías, que encabeza Arnaldo Otegi, cuya capacidad de supervivencia política resulta increíble. Es el jefe de los vascos con mayor antigüedad en el mando. Cuando llegó a nuestras vidas estaban todavía Garaikoetxea, Ardanza, Arzalluz, Redondo, Iturgaiz sólo queda él, que ha visto llegar a los nuevos (incluyendo a Zapatero y a Rajoy). Convendría tenerlo en cuenta: todo cambia, sólo Arnaldo permanece. Batasuna forma un mundo propio con su escala de valores, sus fuerzas de choque, su concepción bélica de la política, el desprecio por la vida, la agresividad, su nacionalismo antropológico, su cultura etnicista, su culto a ETA y a sus ramificaciones, su feísmo vital y sus formas de encuadramiento social Constituye un mundo aparte que, además, tiene capacidad de reproducirse a sí mismo, pues cuenta con la masa crítica que se lo permite. En otros tiempos su gente quizás salía del nacionalismo moderado, al radicalizarse. Hace ya mucho que no precisa de este mecanismo. El mundo de HB puede reproducirse a sí mismo, nutrirse y autoalimentarse, y hasta llevar a cabo el trasvase generacional. No es una península unida al resto del nacionalismo por algún cordón umbilical, sino una isla con sus provisiones.

Un mundo aparte, está hecho de monolitismos, con incapacidad para entender el pluralismo, la democracia y la tolerancia, ideas que están en sus antípodas. Forma una circunstancia de difícil salida, sobre todo si se aplican los esquemas voluntaristas que les suponen querencias de convivencia. Pero con estos bueyes hay que arar. También existió en otras tierras el Ku Klux Klan y hoy sólo quedan los restos. No desaparecieron porque se les dialogara para que asesinasen menos o sólo agrediesen -método gradualista-, ni porque se negociara con ellos en qué escuelas podía estudiar la población negra, ni qué autobuses serían sólo para blancos. No se habría acabado con este racismo a partir de tales procedimientos negociadores y medidas paliativas del conflicto, o retorciendo la democracia para acogerlo en ella. Sólo había el camino de la defensa a ultranza de los derechos civiles. Además, los modos democráticos no son negociables.

Irán, más cerca de la bomba
POR FLORENTINO PORTERO ABC 10 Abril 2007

LAS últimas declaraciones del presidente iraní Ahmadineyad han producido un gran revuelo en Occidente, lo que resulta ilustrativo de cómo enfocamos los problemas de política internacional. En realidad, las declaraciones tienen un interés muy relativo. Simplemente nos ha comunicado que las 3.000 centrifugadoras instaladas el pasado diciembre en la planta de Natanz ya están operativas. Era de esperar. Lo relevante sobre este tema lo sabíamos desde tiempo atrás, otra cosa es que no hayamos querido darnos por enterados.

Irán violó el Tratado de No proliferación Nuclear ocultando a la Agencia Internacional de la Energía Atómica la existencia de un programa de enriquecimiento de uranio. Cuando la Agencia lo descubrió, Irán lo negó. Cuando ante la evidencia de los hechos no pudo seguir negándolo, lo reconoció, pero aseguró que era sólo para fines pacíficos. No ha permitido realizar a los inspectores su trabajo con normalidad y se ha negado a cumplir las condiciones impuestas por la Agencia. Ante tal situación el tema fue remitido al Consejo de Seguridad que ha condenado con contundencia el comportamiento de Irán y ha aprobado dos resoluciones imponiendo serias sanciones económicas.

Las autoridades iraníes han rechazado de plano la idea de abandonar su programa nuclear. Lo han dicho por activa y por pasiva. Se les han ofrecido alternativas para que puedan desarrollar energía nuclear para usos civiles sin tener que producir el uranio enriquecido, pero la respuesta siempre ha sido la misma: Irán tiene derecho a tener un programa nuclear propio y va a seguir adelante hasta conseguirlo, sin importar las presiones o sanciones que se le impongan.

Hace ahora un año se instalaba en Natanz la primera cascada de 164 centrifugadoras. A fines de verano la cascada era ya capaz de enriquecer el uranio a un 4 por ciento, un nivel útil para una central nuclear de «agua ligera». Ahora el número de cascadas debe ascender a unas dieciocho. Si queremos ver la botella medio llena podemos poner en duda que de verdad estén operativas las 3.000 centrifugadoras. De la misma forma que Stalin se inventaba divisiones para dar una imagen de mayor fortaleza frente a los norteamericanos, es muy posible que el presidente iraní haya exagerado el estado en el que se encuentra el programa nuclear. Por otro lado, Irán no está reconociendo las ingentes averías que están teniendo las centrifugadoras, un plagio paquistaní de una patente alemana y fabricación iraní. Si, por el contrario, preferimos ver la botella medio vacía podemos aceptar la plena operatividad de las centrifugadoras y asumir que en un tiempo breve las averías por deficiente fabricación quedarán atrás.

En cualquier caso nuevas cascadas se irán incorporando, el enriquecimiento mejorará paulatinamente hasta llegar al 80 por ciento necesario para fabricar una bomba rudimentaria y, como muy pronto, en 2009 Irán podrá tener una bomba de fisión. Sólo necesitan tiempo y eso es lo que nosotros les estamos proporcionando.

Un Irán nuclear representa un grave problema que no siempre somos capaces de valorar. La violación del Tratado de No proliferación por Corea del Norte e Irán a un coste diplomático y económico asumible es la señal que algunos otros están esperando para dar el paso. El régimen de no proliferación funciona mediante un doble mecanismo de persuasión y disuasión. Si el segundo elemento falla todo se viene abajo. Los países vecinos de los nuevos socios del club nuclear se sentirán forzados ellos también a dar el paso, con el objetivo de establecer un principio de disuasión o, si se prefiere, para restablecer el equilibrio. Egipto, Turquía o Arabia Saudí no podrán quedarse de brazos cruzados. El actual rearme japonés y su renovada alianza militar con Estados Unidos no pueden entenderse sin tener en cuenta el programa nuclear y de misiles norcoreano. Si fracasamos en Irán y Corea del Norte el régimen general de no proliferación entrará en crisis, lo que nos abocará a un entorno donde un conflicto nuclear será más probable que en la actualidad. El trabajo de años tratando de hacer un mundo más seguro quedará convertido en papel.

Que un estado como Irán, que nos ha declarado su hostilidad por mucho que no queramos enterarnos, acceda a la bomba nuclear implica que debemos establecer nuevos mecanismos estratégicos: disuasión nuclear y escudos antimisiles. La disuasión tiene un valor limitado cuando la otra parte está dispuesta al martirio y ese puede, en un momento dado, ser el caso de Irán. Lo esencial, por lo tanto, es dotarse de un escudo antimisiles capaz de explosionar la cabeza nuclear enemiga cuando se encuentre en las capas superiores de la atmósfera. No hace falta decir que, aunque el problema se veía venir desde hace mucho tiempo, lo único que hemos hecho los europeos es criticar las iniciativas norteamericanas. De ahí que ahora volvamos, una vez más, a depender de sus capacidades militares y de su buena voluntad. Más carnaza para el resentimiento.

En Oriente Medio el efecto será mucho más directo, favoreciendo el intento de los ayatolás chiíes por hacerse con el liderazgo en el Islam y dando cobertura a sus actividades terroristas -Hizbolá, Hamás...- y desestabilizadoras -Líbano, Palestina, Irak...-

Hasta la fecha el trabajo de contención de Irán ha corrido a cargo de Estados Unidos e Israel. Rusia y China no dudaron en proteger a los ayatolás, mientras que Europa se movilizó, no sabemos si para evitar la proliferación o para contener a Estados Unidos. Rusia ha revisado su postura, en parte al comprobar los efectos de su apoyo. La disposición de Polonia y Chequia a instalar elementos del sistema de Defensa contra Misiles Balísticos norteamericano son la consecuencia directa del radio de acción de los misiles iraníes y la voluntad rusa de proteger al Gobierno de Teherán. Europa denuncia el comportamiento iraní, se muestra débil a la hora de aplicar las sanciones económicas y no considera el uso de la fuerza.

Teherán se duele del castigo, pero sabe que el tiempo juega a su favor. Estados Unidos está entrampado en Irak y Afganistán y la mayoría demócrata en el Congreso rechaza de plano una acción militar. Israel sólo tiene capacidad para dañar, pero no para destruir. Nadie se plantea una invasión. Ahmadineyah saca pecho y secuestra impunemente a unos marinos dispuestos a dar un espectáculo bochornoso sobre lo que da de sí un soldado europeo del siglo XXI, para alegría y regocijo de los islamistas de todo el planeta. Al mismo tiempo, la diplomacia iraní advierte que no colaborará en la estabilidad de Irak si no se libera a los miembros de la Guardia Revolucionaria capturados en aquel país. Si alguien todavía piensa que Irán es un socio fiable para poner fin a la violencia en Irak es que no quiere enterarse de que el régimen de Teherán es uno de sus principales responsables.

El régimen de no proliferación fue una buena idea para garantizar un mundo más seguro y es fundamental que se mantenga vigente. La paz nunca ha sido un derecho sino un logro. Nos la ganamos si luchamos por ella, si tomamos las medidas necesarias. Si, por el contrario, nos quedamos de brazos cruzados limitándonos a hacer declaraciones seremos responsables de lo que nos ocurra. No queda tanto tiempo. Tenemos que seguir avanzando en el terreno de la diplomacia coercitiva hasta alcanzar el punto en el que el régimen islamista de Teherán entienda que el coste de sus objetivos atenta contra sus propios intereses. Si no lo logramos, no quedará más recurso que el empleo de la fuerza.

FLORENTINO PORTERO
Analista del Grupo de Estudios Estratégicos GEES

Entrevista en Gara
De la rendición a la perdición
Ignacio Villa Libertad Digital 10 Abril 2007

El gran error, el error inequívoco de Rodríguez Zapatero ha sido pensar que, utilizando sus dotes de persuasión, iba a reconducir la barbarie terrorista, como si hasta su llegada a la Moncloa nadie hubiera intentado terminar con el terrorismo. Zapatero pensó que su llegada al poder era una auténtica bendición que aliviaría, entre otras muchas cosas, la gran lacra de la sociedad española. Ese error, producto de su vanidad y su soberbia, nos está costando muy caro a todos.

Lo que queda más claro después del último comunicado encubierto de ETA es que los terroristas mantienen el control de la situación con más fuerza que nunca. Son ellos quienes exigen, imponen las reglas y especifican las condiciones. A día de hoy, después de un año largo de falso alto el fuego, lo único evidente es que el Gobierno de España ha encadenado un largo rosario de cesiones y concesiones a la banda terrorista a cambio de nada. Mejor dicho, a cambio de atentados como el de Barajas, de chantajes como el de De Juana Chaos o de amenazas como las de esta última entrevista de Gara.

A esto hay que sumarle la demolición del pacto antiterrorista, el entierro por la puerta de atrás de la ley de partidos y la persecución de todo discurso que proponga luchar contra el terrorismo. Son los devastadores efectos de la política de este presidente del Gobierno. Esa es la verdadera radiografía de la situación, el balance de la actuación de un presidente del Gobierno que no hace más que ceder y ceder, regalándole así la libertad de todos los españoles a una banda terrorista.

Zapatero se ha topado de bruces con la dura realidad, cuando había diseñado un escenario más propio de la ingenuidad que de la experiencia, más cercano a la insolvencia que a la credibilidad. Pero el jefe del Ejecutivo ha ido tan lejos en este empeño personal que parece imposible que rectifique. Si no lo ha hecho en las numerosas oportunidades que se le han presentado hasta ahora, se antoja ciertamente complicado que cambie de idea en el futuro.

Zapatero está embarcado en un proceso de rendición que está provocando la ruina de nuestra democracia y, especialmente, de nuestro Estado de Derecho. Cada día que pasa los terroristas aprietan más las tuercas sin que el Gobierno reaccione. La siguiente prueba de fuego será la, me temo, inevitable presencia de Batasuna en las elecciones municipales de mayo. Un paso semejante sería determinante e irreversible, una prueba de que la obstinación del presidente del Gobierno empieza a lindar con la locura.

Ataques de Interviú
Víctimas perseguidas por ríos de tinta
Francisco José Alcaraz Libertad Digital 10 Abril 2007

En las dos últimas semanas, la revista Interviú publicó dos reportajes en los que se acusaba al presidente de la AVT, sin pruebas evidentes, de relacionarse con la extrema derecha y de llevar a cabo una gestión totalitaria y personalista de la asociación. Alcaraz responde ahora a estas informaciones a través de una carta remitida a Libertad Digital.

Muchas de las víctimas del terrorismo etarra lo son porque su ideología es contraria a los proyectos totalitarios de los matarifes. A partir de ahí, la futura víctima es objetivo de ETA y su entorno. Se le vigila, se le amedrenta y, finalmente, las balas y las bombas acaban con su vida. Y cuando no la matan, le producen heridas con secuelas de diversa gravedad. En muchas ocasiones terribles.

Actualmente la víctima que no permanece callada, porque no asume este proceso de rendición de Zapatero, tiene muchas probabilidades de enfrentarse a otro tipo de persecución. También muy dura, cuando comprobamos que sus perseguidores no son ya tanto los terroristas como las estilográficas de algunos que se llaman periodistas y que no son otra cosa que pobres mamporreros del Gobierno, en su afán de hacerle un buen servicio. Así, sus calumnias sirven también para colocar a quien resulta incómodo en el objetivo de los desalmados. No hablo del buen profesional hace uso del saludable libre ejercicio de la crítica, no. Me refiero a personas de otro jaez.

En estos últimos años, y especialmente en estos últimos meses, los ríos de tinta contra la AVT, contra su junta directiva, contra mi persona como presidente e incluso contra mi esposa han desbordado los límites que la decencia, la moral y la ética debieran imponer a esos que se llaman profesionales de la información. Han practicado la más deplorable y calumniosa manipulación de la realidad para desprestigiarnos y señalarnos como elemento a abatir.

Muchos, como en un reciente reportaje-basura de Interviú, amparándose en el anonimato y la cobardía de unas supuestas fuentes, utilizan sus insidias e intereses contra la AVT, mi persona y mi esposa. Saben que la difusión de este tipo de calumnias es carnaza que, bien aliñada y adecuadamente servida, puede incidir negativamente en la imagen de la AVT, la asociación decana y ampliamente mayoritaria de las víctimas y gran enemigo del "proceso". Pues siempre hay periodistas que respetan muy poco su profesión y que sin datos ni documentos se atreven a marcar con su estilográfica a las víctimas molestas, que no callan ni se rinden. Qué mejor que apuntar directamente a la honorabilidad de su presidente y su esposa.

A estos mercenarios del poder, a estos que pretenden rematar civilmente a la víctima que no traga, a estos que mancillan el buen nombre del periodismo de investigación, a estos artesanos de la infamia que tejen la mentira con la confidencia de estultos y cobardes, les deseo que nunca se vean en nuestro lugar. Les aseguro que se hace muy duro defender la memoria de nuestros hijos, padres o hermanos no sólo ante el fanatismo nacionalista de pistola y bomba, sino ante ustedes. Sí, los mercenarios de la pluma empeñados en rematar el trabajo de los asesinos con nuestra muerte civil. Sí, esos pobres miserables.

Francisco José Alcaraz es presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo.

Indulto a PSOE e IU
Perpiñán bis
Isabel Durán Libertad Digital 10 Abril 2007

Uno de los últimos hallazgos sobre la "política" de los etarras, batasunos y la sopa de letras del nacionalismo independentista terrorista es la constatación de que los comandos de ETA tienen carta blanca para acribillar a balazos a miembros del Partido Popular o de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. En el momento en el que tengan a tiro a varios de sus objetivos, les vuelan la tapa de los sesos. Sin embargo, para atentar contra miembros del Partido Socialista, de Izquierda Unida o del totalitarista PNV necesitan autorización expresa del jefe de los pistoleros Garikoitz Aspiazu, Txeroki. Lo grave no es el descubrimiento del "indulto" etarra a los partidos capitaneados por Rodríguez Zapatero y Gaspar Llamazares, sino la falta total de reacción las formaciones aludidas.

Excepción hecha de militantes socialistas como la presidenta de la Fundación de Víctimas del Terrorismo, Maite Pagazaurtundua, o del intelectual de izquierdas Fernando Savater, a quienes los asesinos habían hecho incluso seguimientos, la novedad ahora es que el PSOE y los comunistas se han hecho también merecedores de la "bula" etarra de la que viene gozando tradicionalmente el nacionalismo vasco recolector de las nueces de ETA.

El silencio cobarde, antidemocrático y felón de las formaciones beneficiarias del "cordón sanitario" terrorista pone de relieve hasta qué punto se ha instalado la doble moral, la hipocresía totalitaria y la podredumbre en el tablero político español, en descomposición por el contagio del cáncer nacionalista que ha corrompido probablemente de manera irreversible la esencia misma del sistema democrático. Y no sólo en los responsables políticos sino en la sociedad misma.

Porque este Perpiñán bis, este "indulto" terrorista a priori y la delatadora falta de reacción de los responsables políticos merecería el repudio total y absoluto por parte de todos los sectores y estamentos sociales. Algo que no se va a producir, como tampoco tuvo una sola manifestación de repudio la tregua que Carod Rovira consiguió sólo para Cataluña cuando oficiaba como presidente de la Generalitat en funciones ni nadie ha salido durante el cuarto de siglo de gobierno del partido de Sabino Arana para protestar por el blindaje de facto terrorista, salvo contadas excepciones, a los nacionalistas vascos.

Zapatero ganó las elecciones ocultando su hoja de ruta del cambio de régimen, pero votar a su partido o a sus socios en los próximos comicios del 27-M es una opción con gruesas consecuencias. "Los ataques armados del 11-M en Madrid acabaron con ocho años de gobierno de Aznary el PSOE llegó al poder", lo que ayudó al "proceso de paz", señalan los encapuchados en su enésimo alarde de poder ante su periódico de cabecera. La banda terrorista ETA pone las listas, marca las reglas y elige sus objetivos en función de su conveniencia. Que cada cual extraiga sus propias conclusiones.

Zapatero y ETA
Legislatura fallida
Ignacio Cosidó Libertad Digital 10 Abril 2007

Rodríguez Zapatero hizo de la reforma territorial y de la negociación con ETA los dos ejes políticos de toda su acción de Gobierno. Como mínimo fue un error, pero a estas alturas de Legislatura es demasiado tarde para rectificar. Ahora, a menos de dos meses de unas elecciones municipales y autonómicas en las que esas dos cuestiones lastran las expectativas de muchos candidatos socialistas, el Gobierno pretende que no hablemos más de ello. Les resulta especialmente molesto que hablemos de ETA, porque después de meses de haber alimentado falsas expectativas de paz y de un presidente abducido por su propio proceso, ahora dice que hablar sobre terrorismo es crispar a la sociedad y dar bazas a los terroristas. Lo cierto es que hoy hablaríamos mucho menos de una ETA que en 2004 estaba al borde de su derrota si el Gobierno socialista no la hubiera resucitado políticamente con su insensato proceso de negociación.

Por otro lado, el buque insignia de la nueva arquitectura territorial, el Estatuto de Cataluña, espera sentencia del Tribunal Constitucional después de una tramitación repleta de sobresaltos, cambios de pareja y chalaneo político sin el más mínimo respeto ni a las reglas ni a la coherencia. Si finalmente el Alto Tribunal estimara inconstitucionales partes fundamentales del nuevo Estatuto, España podría recuperar parte de la tranquilidad perdida. El Gobierno, eso sí, se apuntaría un rotundo y estruendoso fracaso.

El nuevo pacto autonómico propugnado por Zapatero y que iba a traer décadas de estabilidad territorial a nuestro país, y que sólo ha traído intranquilidad y desconfianza, no habría durado, por suerte para todos, ni dos años. Las constantes amenazas de los nacionalistas catalanes de que si el Estatuto no cabe en la Constitución entonces Cataluña no cabe en España, son muy reveladoras sobre la naturaleza de los socios con los que pacta el Gobierno socialista. Vemos como el malabarismo político de Rodríguez Zapatero ha dado impulso a unos independentistas catalanes que hasta ahora eran estrictamente marginales.

Ante estos dos grandes fracasos, que suponen en su conjunto una Legislatura fallida, el Gobierno pretende imponer ahora el silencio sobre ambas cuestiones con la excusa de evitar la crispación. Es cierto que sobre la cuestión territorial existe un gran hartazgo por parte del conjunto de la sociedad, como ha puesto en evidencia el propio referéndum estatutario en Cataluña y de forma aún más dramática la consulta en Andalucía. Por tanto, a la espera de un posicionamiento del Tribunal Constitucional, la cuestión territorial ha desaparecido de la agenda política, con la excepción de las tramitaciones parlamentarias de las reformas mucho más moderadas promovidas por el resto de las comunidades.

Pero será difícil que ETA desaparezca de las portadas de los periódicos, del debate parlamentario o de los análisis políticos, por mucho que esto incomode al Gobierno. Una vez que Zapatero decidió colocar el terrorismo en el centro del debate no será tan fácil retirarlo de la escena. El gran debate preelectoral en estos momentos es si ETA podrá concurrir a las próximas elecciones en cualquiera de sus fórmulas, un debate que no tendría lugar si el Gobierno hubiera iniciado ya la ilegalización de un Partido Comunista de las Tierras Vascas cuyo sometimiento a los terroristas es cada vez más nítido. Tampoco habrían existido manifestaciones masivas de rechazo a la política del Gobierno en esta materia si Zapatero no hubiera excarcelado a un asesino múltiple tan deleznable como De Juana Chaos o si la fiscalía no hubiera evitado que Arnaldo Otegui fuera juzgado por la Audiencia Nacional.

Será difícil que ETA desaparezca de la escena política mientras operaciones como la última de la Guardia Civil demuestren que mientras el Gobierno negociaba con los terroristas éstos preparaban nuevos asesinatos contra aquéllos que democráticamente se oponían a toda concesión a los terroristas.

La gran excusa para el Gobierno es que hablar de ETA en estos momentos crispa y divide a los ciudadanos. Zapatero debería haberlo pensado antes de iniciar un proceso de negociación con los terroristas que no contaba con el necesario consenso político, ni con suficiente respaldo social y que generaba una oposición muy mayoritaria de las víctimas del terrorismo. Ahora se llega a afirmar desde el PSOE que quiénes propugnamos la derrota de ETA actuamos en connivencia con los terroristas, lo cuál demuestra cómo entienden los socialistas el significado de recomponer el necesario consenso y serenar los ánimos.

Pero más allá de los intereses del Gobierno, hay también ciudadanos que consideran que ETA consume hoy excesiva atención en detrimento de problemas que son más importantes. Respeto estas opiniones, pero discrepo de ellas. El terrorismo es, por su naturaleza, más allá del mal que causa a sus víctimas, un verdadero cáncer para la democracia. Y la movilización social es sin duda el arma más eficaz que tenemos para su derrota.

Muchos socialistas se quejan de que el debate territorial, y de forma especial la negociación con los terroristas, ensombrece los pretendidos logros sociales de su propio Gobierno. Es más que discutible que esos logros sociales realmente existan, pero pueden tener cierta razón cuando denuncian que el terrorismo parece haber monopolizado el debate político en la España actual. Sin embargo, el principal responsable de este hecho es su propio líder y presidente del Gobierno, que optó por hacer de la negociación con ETA el objetivo supremo de esta Legislatura. Quizá lo hizo movido por su optimismo antropológico, en el convencimiento de que ese sería el gran éxito de su mandato. En realidad, ha constituido su máximo fracaso.

Ignacio Cosidó es senador del Partido Popular por Palencia.

Marea rojigualda
Los españoles redescubren la nación
Defensa de la Nación Española Libertad Digital 10 Abril 2007

Los españoles han redescubierto su nación. No es sólo un acontecimiento. Es, sobre todo, una oportunidad.

Hace sólo tres años, el himno nacional estaba estrictamente confinado a la liturgia militar, al protocolo de la Corona y a las ceremonias deportivas internacionales. Que los españoles usaran libremente su himno era insólito. Otro tanto ocurría con la bandera nacional. Una absurda convención, nacida de los complejos colectivos de la clase política y de una lectura torcida de nuestra Historia, hacía que los españoles tuvieran vetado de hecho el uso de sus símbolos nacionales. Lo que en cualquier país moderno es cotidiano, en España era inconcebible. Una soga asfixiante coartaba la libertad de los españoles para usar sus símbolos constitucionales. Hoy esa soga se ha roto. La han roto los ciudadanos en uso abierto y franco de su libertad; la han roto recuperando muy libremente su identidad nacional.

No se trata, por supuesto, de una mera cuestión de símbolos. Los símbolos son tales porque encarnan muchas cosas, porque materializan principios y valores, porque representan una realidad concreta. En este caso, no se trata sólo de una bandera y una música. Se trata de una afirmación de identidad nacional: España existe y los españoles la sostienen. Por eso la nueva atmósfera ha irritado hasta la histeria a quienes llevan tres decenios viviendo de la condena cotidiana de España, del desprecio diario a lo español, de la maldición sumaria y sin paliativos de nuestra identidad y nuestra historia. Ellos han entendido perfectamente el nuevo paisaje: España aún está aquí. Los españoles, en efecto, han redescubierto su nación. Para los enemigos de la unidad nacional es una mala noticia; para los ciudadanos españoles es una resurrección jubilosa.

Parece claro que esta primavera de españolidad que hoy vivimos jamás habría tenido lugar si no hubiera mediado la política antinacional de Zapatero. La democracia española ha tenido dos enemigos permanentes: el terrorismo de ETA y el separatismo. Ambos coinciden en perseguir la ruptura de la unidad nacional y en pretender imponer el poder de una minoría sobre la voluntad de la mayoría. El terrorismo lo intenta por vía violenta; el separatismo, por vía institucional. Todos los gobiernos españoles se habían enfrentado al problema de una manera u otra. El Gobierno Zapatero, por el contrario, ha escogido la política de la cesión. Con ello ha despertado la resistencia popular y la indignación de los ciudadanos. El revivir de patriotismo que hoy se ve en las calles es al mismo tiempo una resistencia y una reacción. Quizás era precisa la provocación para que surgiera la réplica. En ese caso, no hay mal que por bien no venga. Ahora bien, si esto es así, cabe temer que la reacción patriótica no sea más que un fenómeno epidérmico y circunstancial, pasajero; en todo caso habrá cumplido una función, pero, ¿y después?

No sería bueno que este despertar de la conciencia nacional española quedara limitado a una reacción mecánica ante los errores de la política antiterrorista o de la llamada "política territorial". Si Zapatero ha podido ejecutar una política antinacional en dos aspectos concretos –y, ciertamente, de especial gravedad–, es porque la democracia española había dejado de considerar lo nacional como una dimensión prioritaria, como un punto cardinal de la vida pública. Lo cual debe llamar nuestra atención sobre las otras muchas carencias de la democracia española en este mismo terreno.

Parece claro que la dimensión nacional es sistemáticamente ignorada en materias tan diversas como las políticas de educación, inmigración, cultura, medio ambiente, etc. Son cuestiones que, en uno u otro momento, tendrán que llevarnos al imperativo de revisar la Constitución. En definitiva, va llegando la hora de que exijamos a nuestros partidos, de izquierda y de derecha, que estructuren una política nacional, esto es, una política que ponga el acento en todas aquellas cuestiones que unen a los españoles, que contribuyen a hacer de nosotros una comunidad, en vez de privilegiar, en nombre de un mal entendido consenso (¿con quién?), todas aquellas cosas que nos disgregan y nos separan.

Tal exigencia sólo podrá ser planeada serena y eficazmente si la marea rojigualda que hoy conocemos perdura en el tiempo. Y aquí el desafío no concierne tanto a los políticos como a los ciudadanos, que hemos de seguir explorando medios para intensificar la presencia social de este nuevo patriotismo. Estamos viviendo algo muy hermoso, algo que desde un punto de vista democrático sólo cabe saludar con alegría: el movimiento de conciencia de unos ciudadanos comprometidos con su nación. De este compromiso democrático sólo cabe esperar beneficios para nuestra vida pública.

Izquierda y violencia
De Bambi y los 300
Cristina Losada Libertad Digital 10 Abril 2007

Unas décadas atrás, la izquierda hubiera saludado la película 300 como una de las suyas. En los guerreros espartanos dispuestos a defender la libertad habría visto a unos héroes de su cuerda. La libertad de la izquierda de antaño requiere comillas, pero fuera como fuese, asumía que su defensa o consecución tenía un precio. En aquel entonces, el izquierdista no ocultaba su belicosidad tras retóricas de paz, salvo para engañar al enemigo. Se jactaba de ella. La revolución era sangrienta y el terror, necesario. Los sentimientos humanitarios se arrumbaban como debilidades burguesas. Y la afinidad con los 300 se hubiera consolidado al recordar que en Esparta regía una especie de comunismo, un sistema colectivista, en el que el dinero, el oro, se consideraba corruptor y se proscribía el comercio. ¡Unos anticapitalistas!

Seguramente, encontrarían en el guión esta o aquella ambigüedad ideológica, pero los que se enardecían con las historias de la Revolución rusa, con la Larga Marcha, con las guerrillas comunistas de Asia, África e Iberoamérica, se identificarían con los espartanos. Hoy, sin embargo, quienes pasean la etiqueta de izquierdas con la ostentación del nuevo rico han acordado que esta película es de derechas. Gran baza le han cedido. Singularmente a los neocon, que por lo visto han inspirado esta obra espléndida. No sólo por el éxito que ha conseguido en Estados Unidos y en España, donde el cómic de Miller va por su novena edición, sino, sobre todo, por esto: representa la cesión de los ideales y del heroísmo. Ahora, quienes son capaces de dar la vida en defensa de la libertad son ¡de derechas! Hete ahí, destruido, el mito que ha alimentado el atractivo de la izquierda durante generaciones.

No es que esa izquierda presuntuosa haya dejado de admirar cierto tipo de violencia. Todavía sus ídolos llevan armas y uniforme, como el Che, Fidel, Arafat, el subcomandante y tutti quanti. Aún le gustan los símbolos de la revolución y su terror. Sigue enamorada de las guerrillas. Frente al terrorismo de izquierdas y el islamista se parapeta en la ambigüedad y de un modo u otro, lo justifica. No le repugna la agresión física contra el adversario. Incluso un gobierno que no cesa de envolverse en la bandera de "la paz", como el de Zapatero, cultiva la amistad de regímenes militaristas y belicistas: Cuba, Venezuela, China, Irán. Hasta les vende armas. Y ello sin que ninguno de sus intelectuales, y me refiero a Almodóvar, De Toro, Bosé y cía., se revuelva. La fascinación por la violencia se mantiene latente, en un quiero y no puedo vergonzante, que a veces sale por las costuras: "fusilaría". Pero oficialmente somos pacifistas. Oficialmente, la izquierda ha sido siempre pacifista. Ay, si Lenin y Trotsky levantaran la cabeza. O La Pasionaria. Y fue Ibárruri quien afirmó: más vale morir de pie que vivir de rodillas. Ahora, esa proclama está en boca de los espartanos. O sea, de la derecha.
No extraña que 300 provoque rechazo en esa izquierda española que encarna como nadie Zetapé. Se ha de sentir retratada, y no en los guerreros. Es la izquierda que reserva su beligerancia para el adversario democrático y se arruga ante el enemigo totalitario. O se alía con él. La que acogería las ofertas de Jerjes a Leónidas, como acepta las de ETA. La que predica el apaciguamiento y condena a quienes puedan sostener, al modo de los 300, que prefieren arriesgar su vida antes que perder la libertad. Esa actitud vital, moral, política, le resulta completamente ajena. Iba a decir que ya no dispone de héroes, pero no es así. Se le ha acabado la épica, pero le queda "Bambi". El paradigma de la manipulación sentimental. Y es que no padece ni practica otra cosa la izquierda disneylandia.

Fundación para la Defensa de la Nación Española

ETA y el PCTV
Fraude de ley
Ramón Villota Coullaut Libertad Digital 10 Abril 2007

“ El éxito de la Ley Orgánica de Partidos Políticos, que impidió a Batasuna y sus sucesoras participar en las elecciones mientras gobernó el PP, se rompe debido a que el PSOE, que estando en la oposición apoyó la citada ley, no desea que se siga aplicando. ”

Si al final el Gobierno no promueve la ilegalización del PCTV, es decir, si deja de aplicar de facto uno de los apartados fundamentales de la Ley Orgánica de Partidos Políticos, ETA-Batasuna estará nuevamente representada en las diputaciones vascas, en el Parlamento Foral navarro y en los municipios tanto de la comunidad foral navarra como de la vasca, sea con una denominación o con otra. Y los caminos alternativos que podrían recorrerse para evitar esta falta de interés en que se aplique la ley de partidos son muy escasos, ya que es el Gobierno quien debe instar a la Fiscalía General del Estado y a la Abogacía del Estado a que inicie el procedimiento de disolución ante el Tribunal Supremo.

Si esto no ocurre, la única vía que queda es que el Congreso o el Senado –y en este último la mayoría popular es insuficiente, por escaso margen– inste al Gobierno a que solicite la ilegalización de un partido político, quedando obligado éste a formalizar la correspondiente solicitud, previa deliberación del Consejo de Ministros. Pero la aplicación de ese artículo, el 11.2 de la citada Ley Orgánica, vuelve a estar en manos del Gobierno, que sería el que decidiría qué documentos acreditativos del carácter ilegal del PCTV acompañarían a la solicitud.

En definitiva, lo previsible es que no se utilicen los resortes legales que tiene nuestro ordenamiento jurídico para evitar que partidos políticos que no respetan el juego democrático puedan presentarse a las elecciones. No hay más que ver el ejemplo de la vergonzosa actuación de la Fiscalía hace unas semanas, cuando obligó a la Audiencia Nacional a absolver a Arnaldo Otegi de un delito de enaltecimiento del terrorismo por dejar de acusarle en el juicio oral, modificando las conclusiones finales después de la celebración del juicio oral.

El éxito de la Ley Orgánica de Partidos Políticos, que impidió a Batasuna y sus sucesoras participar en las elecciones mientras gobernó el PP, se rompe debido a que el PSOE, que estando en la oposición apoyó la citada ley, no desea que se siga aplicando. Ninguna novedad; tampoco quiso hacerlo cuando se celebraron las elecciones vascas en el 2005.

Ramón de Villota Coullaut es abogado, puede contactar con él aquí. mailto:rdevillota@telefonica.net

Desde la cofa
La descentralización como estrategia
José Carlos Rodríguez Libertad Digital 10 Abril 2007

“ Una España descentralizada no dejará de serlo, por el simple hecho de que su ser no desaparece con el Estado central. Dejemos ese error a los mismos nacionalistas, a quienes llaman "Estado" a España. ”

Que los nacionalismos son una de las principales amenazas a la libertad en España es ya lugar común. Que, como reacción, España y libertad se corresponden como pocas veces en nuestra atormentada historia, comienza a serlo. Lo que no parece tan obvio es que, en nombre de la libertad de los españoles, lo que más nos convenga sea una descentralización política. Y si aún no resulta obvio es sólo porque se suman varios malentendidos que llevan todo este debate por donde no debiera.

Los nacionalistas substituyen la palabra España por la de "Estado", acaso como ejercicio de "memoria histórica", ya que era una forma en que al régimen de Franco gustaba referirse a nuestra nación. "Estado". Qué duda cabe que forma parte de España, pero no es ni de lejos lo más importante. De hecho lo único que importa son los españoles y su sentimiento de pertenencia a un mismo pueblo. Y con ellos, las instituciones que han recibido y que son fruto del avatar histórico de otros que también se sentían parte integrante de la misma realidad histórica, que también lo es social. España es eso. No es ni la Renfe ni el Ministerio de Educación.

Los nacionalistas construyen un discurso colectivista, con un alma totalitaria, construyendo una historia y una mitología plañidera con un único objetivo: el poder; el poder absoluto. Y utilizan el armazón nostálgico nacionalista (mucho decir sería que es ideológico) para saciar ese deseo y para engañar a los ciudadanos. Se les dice que quitan el poder al gobierno central, cuando los robados en realidad son ellos. Así las cosas, ¿no debiéramos replantearnos esta descentralización? ¿No sería buena idea echar marcha atrás?

Yo no lo creo. Antes al contrario lo conveniente sería dejar para el Estado central poco más que aquello que represente al país y lo defienda: la Corona, las relaciones exteriores, la defensa... Todo lo que sea posible ha de cederse a las comunidades autónomas o, mejor aún, a los ayuntamientos. Lejos de aumentar el poder de los nacionalistas, lo que tendría lugar es una competencia institucional entre regiones españolas que daría al traste con sus pretensiones más totalitarias.

La decisión política de Esperanza Aguirre de reducir o eliminar los impuestos sobre el patrimonio y de sucesiones y donaciones ha llevado incluso al tripartito a seguir el mismo camino. ¿Adivinan a quién acudieron para evitar tener que tomar esa medida? Al Estado central, como me hizo ver recientemente Manuel Llamas. Como las competencias estaban cedidas y el Estado central no pudo acudir en su ayuda, al final tuvieron que ceder. Los españoles de todos los sitios, si ven que la presión que ejerce su gobierno regional es muy asfixiante, huirán a otras regiones españolas a trabajar o implantarán allí sus negocios e invertirán allí sus capitales.

Una España descentralizada no dejará de serlo, por el simple hecho de que su ser no desaparece con el Estado central. Dejemos ese error a los mismos nacionalistas, a quienes llaman "Estado" a España. España es una realidad bimilenaria reconocida y querida por los españoles. Pero esa España descentralizada permitirá que las regiones que más apuesten por la libertad de los suyos sean el freno más eficaz a la voluntad totalitaria de los nacionalismos. Y el partido nacional más favorable a la libertad de los españoles, el Partido Popular, es quien debe liderar ese esfuerzo de descentralización administrativa. No deja de ser significativo que sea la presidenta más reformista del PP, Esperanza Aguirre, quien recupere la idea de que su partido necesita recuperar el diálogo con los nacionalistas. Espero que el PP siga por ese camino.

José Carlos Rodríguez es miembro del Instituto Juan de Mariana http://www.juandemariana.org/

ETA nos amenaza y vigila, como siempre
JOSÉ IGNACIO CALLEJA /PROFESOR DE MORAL SOCIAL CRISTIANA El Correo 10 Abril 2007

He leído con calma la entrevista de 'Gara' a ETA y qué les diré que ustedes no sepan, imaginen o esperen. Hay algo que no por sabido resulta menos decepcionante. Es esa convicción de ETA de estar al servicio del pueblo pero más allá del pueblo. Miren esta cita literal: «Por medio de la lucha (...) hemos logrado traer a nuestro pueblo hasta este día (...) aun en medio de una situación de opresión». O sea, ellos nos han traído hasta aquí, porque nosotros somos 'su' pueblo. Los partidos políticos y toda la representación de la sociedad civil vasca que no sean ellos o suyos «no escuchan al pueblo», «aceptan y fortalecen el estado de excepción de nuestro pueblo», «son partidos de caciques», hacen «lo que el pueblo no quiere». Esta conciencia 'salvífica' de 'su pueblo' lleva a ETA a estar segura de la legitimidad de 'su lucha armada' ayer, hoy, y mañana; y llegado el momento, «ETA se lo manifestaría abiertamente a Euskal Herria, si se dieran las condiciones de abandono de la lucha armada». O sea, que nos están regalando el sacrificio y el fruto de su lucha, y nos han de explicar, llegado el caso, cuándo y por qué la lucha armada ya no tiene sentido político. ¿Por supuesto el 'sinsentido moral' no entra en la consideración de la entrevista a ETA! ¿Por qué? Porque lo que a Euskal Herria se le debe y necesita, y ellos conocen y advierten como vigías en la noche, está más allá del bien y del mal de unas personas concretas y de sus vidas y derechos fundamentales. Los asesinatos, las víctimas, son daños colaterales que el enemigo provoca que sucedan, y que Euskal Herria, ETA en su nombre, no puede ni debe evitar.

En fin, nada que no supiéramos, pero ¿resulta tan trágico que esta visión 'política' e 'inmoral' pueda reiniciar su andadura terrorista más brutal, y alguien la entienda legítima en todos los sentidos morales y políticos! ¿Y resulta tan trágico que esté detrás de una posición política 'democrática', viciándola de raíz, la que reclama que se pueda desarrollar en igualdad de condiciones la lucha social y política por cada proyecto político, ¿por qué no?, y que se haga en condiciones democráticas, ¿cómo no?! ¿Claro que sí, -les diremos-, cuando todos estemos en la política, y sólo con la política, con la habilidad, ritmo y capacidad estratégica que un sistema democrático ofrece y exige! Es difícil y muy disputado, ciertamente, pero es civilizado y justo, y por eso mismo, moralmente obligatorio.

Pues eso propongo al concluir. Lo de la desaparición de ETA ya no merece ni repetirse, por obvio. Y las fuerzas políticas de la sociedad vasca deben saben diferenciar su derecho a defender el proyecto político que quieran, en igualdad de condiciones a las otras fuerzas, y su obligación de acordar lo que democráticamente dé de sí nuestra congénita pluralidad. La territorialidad y el derecho a decidir son dos ideas perfectamente legítimas, que si ofenden a tantos es por los asesinatos que las han acompañado a manos de ETA, pero su asunción por muchos, por pocos o por los que sean corresponde a la libertad de los ciudadanos. Dicho a lo claro, moralmente hablando, no somos libres sólo para construir una nación para todos, sino que somos libres para construir lo que los ciudadanos quieran, nación, naciones, autonomías o lo que quieran. Lo que democráticamente quieran y no vaya contra los derechos fundamentales de las personas, ni en los fines, ni en los medios. Pero esto, ¿cómo podrá entenderlo quien se cree, como ETA, con la misión de llevar a Euskal Herria al lugar que el destino y sus derechos le habrían asignado? Deberíamos revisarnos en esta materia muchos ciudadanos vascos, y no vascos. Por aquí comienza y continúa el problema, por cómo estamos dispuestos, poco a poco, a ser 'demócratas' en cuanto a algunos 'medios', pero no en cuanto a 'los fines'. Éstos, tratándose de patrias y naciones, para muchos vienen predefinidos y nos obligan, y para eso, ETA, en el caso vasco, los va a defender a sangre y fuego. ¿Qué horror!

INFORME ANUAL DEL ORGANISMO DE COOPERACIÓN POLICIAL
Europol constata que ETA ha 'reconstruido' su capacidad para atentar
EFE El Mundo 10 Abril 2007

BRUSELAS.- ETA ha "reconstruido" su capacidad para atentar contra grandes objetivos tras mantener una actividad de violencia callejera durante el alto el fuego. Esta es la conclusión de Europol, el organismo europeo para la cooperación policial, en su informe anual sobre Situación y Tendencias del Terrorismo en la Unión Europea.

"El atentado en el aeropuerto de Madrid causó víctimas mortales y heridos. ETA no sólo ha mantenido, sino que ha reconstruido sus capacidades para golpear contra objetivos de perfil alto con atentados bien preparados, organizados y coordinados", recoge el informe difundido el martes en Bruselas.

Europol constata que "tres meses después de su alto el fuego unilateral, ETA comenzó a emplear 'taldes Y' —grupos de reserva— para ejecutar un alto número de atentados de baja intensidad para mantener la presión sobre el Gobierno español y demostrar a sus simpatizantes su determinación en la lucha por sus objetivos".

El informe, elaborado con los datos de las investigaciones realizadas en los países afectados, contabiliza 144 ataques de "separatistas vascos" en España y Francia durante 2006. De ellos, ETA reivindicó la autoría de 11 en territorio español y el grupo Irrintzi, la de cuatro en suelo francés.

"Los atentados en España fueron mayoritariamente cometidos por 'taldes Y', denominación que recibe un número de grupos organizados e independientes de jóvenes simpatizantes de ETA que, siguiendo las instrucciones [de la banda], suelen atentar contra objetivos menores empleando técnicas de guerrilla urbana", explica el informe.

Europol constata que la banda terrorista vasca sólo ha reivindicado dos atentados después del anuncio del alto el fuego de marzo de 2006, incluido el del aeropuerto de Barajas del pasado 30 de diciembre, que provocó 2 muertos, 36 heridos y daños estimados en 30 millones de euros.

El informe refiere el hecho de que el propietario de la furgoneta empleada en este atentado, robada en el suroeste de Francia, fue secuestrado durante tres días, pese a que ETA suele emplear este 'modus operandi' para "atentados inminentes" y retener a los dueños de los vehículos sólo durante "un par de horas".

"Además, pasaron unos cuantos días —un periodo excepcionalmente largo— antes de que ETA reivindicara oficialmente la responsabilidad del atentado; no obstante, la organización siguió insistiendo en que respeta el alto el fuego permanente que había declarado", añade Europol.

En cuanto a la actividad de los 'taldes Y', el informe constata que, antes del alto el fuego, se produjeron acciones violentas en 14 ciudades, la mayoría en San Sebastián, Bilbao o Pamplona.

Tras el anuncio de ETA, explica Europol, estos grupos suspendieron su actividad violenta "durante abril y mayo, pero, a finales de junio, continuaron y aceleraron su campaña terrorista" y llegaron a ampliarla a 37 ciudades y pequeñas poblaciones. "Los 'taldes Y' tuvieron sobre todo como objetivos a bancos y a las oficinas del PSOE", añade el informe.

El documento recoge, asimismo, un aumento de la acción de "grupos nacionalistas-separatistas gallegos" en Portugal y en la frontera con España. Asimismo, se apunta en él que las organizaciones independentistas perpetraron el grueso de las acciones terroristas en la UE el año pasado.

En el conjunto de la Unión Europea, los terroristas de índole independentista -junto a ETA, el informe cita a organizaciones corsas, norirlandesas o turcas - perpetraron en 2006 un total de 424 atentados, repartidos entre Francia (274 en Córcega y 9 en el resto del país), España (136), Reino Unido (4) e Irlanda (1).

Nicolás Redondo promueve un acto de «rescate» del espíritu de la Transición
B.T. ABC 10 Abril 2007

MADRID. Con motivo del trigésimo aniversario de las primeras elecciones democráticas, la Fundación para la Libertad, que preside Nicolás Redondo Terreros, celebrará en Madrid a mediados de junio un acto en el que se rendirá homenaje al espíritu de la Transición y en el que tomarán parte protagonistas de aquella trascendental etapa histórica.

Aún pendientes de cerrar la lista de invitados y de ultimar algunos detalles, los responsables de la Fundación para la Libertad han explicado que la convocatoria tendrá dos vertientes, una conmemorativa y otra académica, por lo que también se contará con el concurso de historiadores y politólogos.

Redondo, como presidente de esta fundación, ha venido defendiendo en los dos últimos años la necesidad de recuperar el consenso entre el PSOE y el Partido Popular, pues cuando él encabezaba el Partido Socialista de Euskadi se arbitró la «entente» constitucionalista que estuvo a punto de acabar con el monopolio nacionalista en el País Vasco en las elecciones autonómicas de 2000.

Además, Redondo estima que la juventud del sistema democrático español hace absolutamente necesarios acuerdos básicos en asuntos de Estado como la lucha antiterrorista, la organización territorial o la política exterior. Y en esa línea, considera que la Transición es la referencia válida: un periodo en el que todos los partidos lograron un espacio común de entendimiento. Ahora, reivindica aquella amplitud de miras.

Educación
La Universidad de A Coruña impartirá en gallego un tercio de las materias troncales y obligatorias
La Xunta de Galicia establece en la actualidad que se imparta en gallego un mínimo del 50 por ciento de la enseñanza universitaria, aunque en A Coruña ese porcentaje se sitúa en A Coruña en un nueve por ciento.
AGENCIAS La Opinión 10 Abril 2007

El Plan de Normalización Lingüística de la Universidad de A Coruña (UDC), presentado hoy por el rector, José María Barja, establece que al menos un tercio de las asignaturas obligatorias y troncales deberá impartirse en gallego.
La Xunta de Galicia establece en la actualidad que se imparta en gallego un mínimo del 50 por ciento de la enseñanza universitaria, aunque en A Coruña ese porcentaje se sitúa en A Coruña en un nueve por ciento.

Asimismo, el plan presentado por el rector fija una serie de medidas con el fin de incrementar el uso de la lengua gallega en la comunidad universitaria.

Así, se invita a un "compromiso público efectivo" de los cargos institucionales para usar el gallego en el desempeño de su función representativa y se demanda también esta utilización "en todos los organismos en que participa la Universidad".
También se apuesta por exigir "cláusulas lingüísticas" en las concesiones de los servicios y en las actividades de los organismos gestionados por la UDC "con seguimiento de su cumplimiento".

Y se marca como objetivo la tendencia a que "en un plazo razonable" el Servicio de Publicaciones de la Universidad edite por lo menos un 50 por ciento de su volúmenes en gallego.

En cuanto al personal docente e investigador, se valorará el dominio oral y escrito de este idioma en cualquier concurso a plazas de profesorado.

El objetivo es ofertar una docencia en lengua gallega en todas las titulaciones "que se equipare con la oferta en castellano", según el documento disponible desde hoy.

Al mismo tiempo, se garantizará que el plan de formación permanente del personal de administración y servicios (PAS) se desarrolle en gallego.

Por último, respecto a los alumnos, se fomentará entre ellos "el valor de la diversidad lingüística, del multilingüismo y del aprecio por la lengua gallega como distintivos de modernidad y universalidad" y se organizarán cursos gratuitos para dominar este idioma.
 

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