AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 13 Abril   2007

IZQUIERDA LIBERAL
El Gobierno prevaricador del Sr. Montilla
Por Antonio Robles suplementos Libertad Digital  13 Abril 2007

Es inadmisible. Una vez más, el Gobierno de la Generalitat, presidido por el socialista José Montilla, ha incumplido una sentencia judicial a sabiendas de que la está incumpliendo.

El artículo 21.2 de la Ley de Política Lingüística (http://www6.gencat.net/llengcat/legis/es/lpl.htm) establece que los niños tienen derecho a recibir la primera enseñanza en su lengua habitual, ya sea ésta el catalán o el castellano, y obliga a la Administración a garantizar este derecho y poner los medios necesarios para hacerlo efectivo. Pues bien, la Consejería de Educación no sólo incumple la ley, su propia ley (debo recordar que la aprobaron todos los partidos nacionalistas, incluido el PSC), sino que incumple tres sentencias del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, que le ha instado a que haga efectivo el derecho de los padres a elegir la lengua en que sus hijos desean estudiar.

Repito, es inadmisible que un Gobierno que debe hacer cumplir la ley sea precisamente quien la incumpla, a pesar de que se le ha exhortado a hacerlo desde distintas instancias, incluido el Parlament de Cataluña, donde yo mismo he dejado dicho que el Gabinete Montilla está incurriendo en prevaricación. Porque prevaricar es "delinquir los empleados públicos dictando o proponiendo, a sabiendas o por ignorancia inexcusable, resolución de manifiesta injusticia".

Una ley y tres sentencias judiciales instan al Gobierno de la Generalitat a incluir en las hojas de preinscripción unas casillas donde los padres puedan poner en qué lengua quieren que sus hijos cursen la educación primaria. Pero el Gobierno las incumple, a sabiendas de que está obligado a cumplirlas.

No sólo las incumple. El Departamento de Educación oculta ese derecho en las instrucciones dirigidas a los centros educativos y en las hojas informativas destinadas a los padres; por otro lado, viene insistiendo en que el modelo de inmersión ha sido avalado reiteradamente por los tribunales, cuando es radicalmente falso.

El Constitucional, en su famosa sentencia 337/1994, de 23 de diciembre de 1994, (http://premium.vlex.com/jurisprudencia/Tribunal-Constitucional-Pleno/Sentencia-Tribunal-Constitucional-no-337-1994-23-Diciembre-1994/2100-15355616,bCertificado_1.html) se pronunció sobre el modelo de "conjunción lingüística" de la Ley de Normalización. Difícilmente pudo en esas fechas pronunciarse sobre una ley, la de Política Lingüística (que es la que elevó a rango de ley los decretos de inmersión, salvando la primera etapa escolar), que data de enero de 1998. El TC apostó por la enseñanza en la lengua habitual de los niños en los primeros años de escolarización, así como por la coexistencia de lenguas en los periodos posteriores. Ese modelo, de equilibrio lingüístico entre las lenguas catalana y castellana, se ha desvirtuado; en su lugar, se ha hecho del catalán la lengua exclusiva, a través de su consideración como única lengua vehicular de enseñanza.

Ante esa evidente manipulación de la opinión pública, no hay mayor bien que la información a secas. Empecemos por el TSJC. Tres sentencias de su Sala de lo Contencioso-Administrativo (de 14 de septiembre de 2004, de 17 de febrero de 2005 y de 24 de noviembre de 2005) obligan a la Administración autonómica a hacer efectivo ese derecho y a preguntar a los padres sobre la lengua habitual de sus hijos, para que aquéllos puedan ejercer su derecho a la elección de idioma. En concreto, las sentencias disponen que

la incorporación en el impreso de preinscripción del derecho de los niños a recibir la primera enseñanza en su lengua habitual, ya sea ésta el catalán o el castellano, coadyuvará a la mayor efectividad del derecho, legalmente contemplado, y al más eficaz cumplimiento de la obligación de la Administración de garantizar este derecho, aumentando razonablemente (de forma sencilla, añadiendo un par de nuevas casillas en el impreso de preinscripción) los medios necesarios para hacerlo efectivo y facilitando su ejercicio por padres y tutores, todo ello a la luz de los principios contemplados en el artículo 9 de la Constitución

y aluden

a la obligación de la Administración educativa de adoptar las medidas necesarias para que en el modelo oficial se pregunte por su lengua habitual a los padres o tutores de los niños preinscritos en los cursos escolares sostenidos con fondos públicos (...), antes del inicio de la matriculación, a fin de poder hacer efectivo su derecho a recibir en aquélla la primera enseñanza, lo que resulta conforme con la doctrina sentada por la STC 337/1994, y por las SSTS de 13 de julio de 1995 y 17 de abril de 1996.

El Departamento de Educación de la Generalitat, en virtud de la resolución EDC/449/2006, ha incorporado "cambios" tramposos en el impreso de preinscripción para el curso 2006-2007, en el que aparece una llamadita que dirige a la letra pequeña del documento. Pero sigue sin preguntarse a los padres cuál es la lengua habitual del niño, y sigue sin facilitárseles que elijan la lengua en la que quieren que sean educados sus hijos (en castellano, en catalán o en ambas por igual).

La trampa, a pesar de las modificaciones introducidas, radica en que los impresos de preinscripción siguen mostrando la desigualdad de derechos en materia lingüística para los castellanohablantes. ¿Por qué, para dar efectivo cumplimiento al art. 21.2 de la Ley de Política Lingüística, los padres castellanohablantes tienen que solicitar expresamente a la dirección del centro el derecho a que sus hijos reciban la educación en español en la primera etapa de la enseñanza, cuando resulta que los padres catalanohablantes lo tienen garantizado de entrada?

Para mayor abundamiento en la trampa, los padres (según aparece en la letra pequeña) tienen que dirigirse a la dirección justo en el momento de hacer efectiva la matrícula, cuando ya están todos los grupos cerrados, no antes del inicio de la matriculación, como indica la sentencia del TSJC, para así poder programar con tiempo. Disculpas de mal pagador, pues. La cuestión es seguir sin cumplir la ley.

Por si faltaba algo, la práctica administrativa ha acreditado que los padres que solicitan la enseñanza en castellano o en el modelo bilingüe son disuadidos por el centro, cuando no coaccionados por los directores, del ejercicio de ese derecho, con argumentos antipedagógicos o mediante el sistema de atención individualizada. Hasta ese resquicio de libertad que el ciudadano tiene para exigir sus derechos es torpedeado por una Administración perfectamente adiestrada en los principios de la lengua nacional.

Ha habido recursos ante el Sindic de Greuges, propuestas, manifiestos, recogidas de firmas, un sinfín de protestas de personas y colectivos. Todo ha quedado sepultado bajo el sopor mediático del oasis catalán. Destaco una de esas propuestas: el 20 de marzo de 2006 la Asociación por la Tolerancia solicitó al TSJC que ordenara al Departamento de Educación que en el impreso de preinscripción, o en otro elaborado específicamente, se incluyera un nuevo apartado, con el siguiente contenido:

Manifestación respecto a la enseñanza en la lengua habitual en el período de educación infantil y en el primer ciclo de educación primaria:

– Lengua habitual del alumno: catalán, castellano, ambas, otras.

– Deseo que el alumno sea educado en: catalán, castellano, ambas.


Tan sencillo como eso. Pero me temo que se desea negar la realidad por la vía de no medirla. No quiere el nacionalismo lingüístico saber cuántos padres desean que sus hijos estudien en castellano. Teme que el número real desmonte la tramoya identitaria, basada en la lengua propia, que tantos réditos le está reportando.

Hasta aquí la ley incumplida, las sentencias violadas de las propias instituciones catalanas. Pero no sólo aquí les condenan: también lo vienen haciendo tribunales internacionales, sin que los Gobiernos catalán y español se hayan dado por aludidos.

El Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial (CERD) de la ONU, en el año 2000, y la Comisión Europea contra el Racismo y la Intolerancia (ECRI), en 2002, instaron al Gobierno español a poner "los medios necesarios para corregir la discriminación que sufren los niños castellanohablantes en la Comunidad Autónoma de Cataluña". ¡Ni mu! ¿Se imaginan al Gobierno francés dejando a su suerte a siete millones de franceses que quieren estudiar en francés en una de las regiones de Francia?

La Unesco también ha generado mucha instrucción pedagógica sobre el derecho de los niños a estudiar en su lengua materna. Desde el famoso alegato de 1951, por el cual dictaminó que es axiomático que los niños estudien en su lengua materna, hasta hoy, ha dirigido muchos consejos a los Estados que albergan en su seno varias lenguas. La Unesco no parece haber concebido la situación de que una lengua materna (en equilibrio numérico, más o menos, respecto a otra con la que comparte territorio) oficial y común a todo un país sea excluida como vehículo de instrucción.
He aquí algunas de sus recomendaciones:

– Todo alumno deberá comenzar sus cursos escolares en la lengua materna.

– En la alfabetización de adultos se debe emplear la lengua materna de éstos, para pasar luego a una segunda lengua, si así lo desean y si pueden hacerlo.

– Si en una localidad determinada hay diversas lenguas, la escuela deberá encontrar la manera de organizar grupos de instrucción por lengua materna.

– Cuando no sea posible evitar la formación de grupos mixtos, la instrucción se deberá dar en la lengua menos difícil para la mayoría de los alumnos, y se tratará de ayudar especialmente a quienes no la hablen.

– La alfabetización sólo puede ser mantenida si hay una provisión adecuada de material de lectura para adolescentes, adultos y niños en edad escolar; y, tanto para entretenimiento como para estudio, se debe promover la producción y difusión de materiales didácticos en las lenguas maternas.

Por lo que respecta a la capacitación de docentes y la enseñanza en la lengua materna, la Unesco sostiene que "deberían incluirse, desde un principio, en cada etapa del planeamiento de la educación, disposiciones relativas a la formación y el perfeccionamiento profesional de un número suficiente de educadores nacionales plenamente capacitados y calificados capaces de impartir la enseñanza en la lengua materna".

La Unesco sólo encuentra justificación para no usar una lengua materna como vehicular cuando:

– se disponga de pocos materiales didácticos en dicha lengua;

– el gran número de lenguas pueda hacer realmente muy difícil impartir la enseñanza en todas las lenguas maternas;

– pueda haber una carencia de profesores debidamente capacitados;

– pueda haber una resistencia a la escolarización en la lengua materna por parte de los alumnos, los padres de éstos y los profesores.

Como ven, no es el caso.

No tienen disculpas pedagógicas, no tienen disculpas legales. ¿A qué esperan para rebelarse? De este año no debe pasar. El Gobierno está para defender a los ciudadanos, no para excluirlos de sus derechos. Pero sobre todo está para cumplir la ley. Si no la cumple, habremos de salir a la calle, protestar en los colegios, levantar nuestra voz en el Parlamento, ir de nuevo a los tribunales para que hagan efectivas las sentencias, denunciar a los medios de comunicación que no lo denuncien… Un día u otro, este derecho, como los negros en Norteamérica, lo ganaremos.

ANTONIO ROBLES (antoniorobles1789@hotmail.com), diputado en el Parlamento de Cataluña por Ciutadans-Partido de la Ciudadanía.

Matar al mensajero
Daniel Sirera Libertad Digital 13 Abril 2007

Los partidos políticos que integran el Gobierno de Cataluña y CiU han criticado con dureza el reportaje de Telemadrid sobre la discriminación del castellano en Cataluña. Acusan a la televisión pública madrileña de “mentir” y de trasladar una imagen de Cataluña “que no se corresponde con lo que pasa en la calle”. Algunos, como el portavoz de ERC, han pedido el cierre de esta televisión pública. Y la pregunta que debemos hacernos es si el Gobierno catalán persigue o no persigue el castellano.

Desde la aprobación de la Ley de política lingüística en 1997, la Generalidad ha impuesto un total de 337 sanciones a establecimientos comerciales o empresas radicadas en Cataluña. En los últimos cuatro años, el Gobierno ha recaudado más de 225.000 euros sólo en sanciones lingüísticas. Con la llegada de un socialista a la presidencia de la Generalidad, las inspecciones lingüísticas se incrementaron en un 400%, pasando de las dos sanciones impuestas en el año 2003 a las 194 impuestas en el año 2006. Para hacerse una idea, las sanciones impuestas por el tripartito el año pasado aumentaron en un 63% en relación con las de 2005.

El resultado final es que si cuelgo un rotulo en mi comercio que diga “sortida d’emergència” no pasa nada pero si cuelgo uno que diga “salida de emergencia” en Cataluña te ponen una multa de un mínimo de 900 euros y si, por ejemplo, una tintorería te da un ticket de caja en castellano, la Generalidad le multa con 600 euros.

Además, hoy no existe un solo colegio público en Cataluña en el que se pueda escolarizar a nuestros hijos en castellano. Además, el Departamento de Educación de la Generalidad envía circulares a los directores de los colegios públicos pidiendo a los profesores que vigilen que los alumnos utilicen el catalán en todos los ámbitos de la escuela, incluyendo la hora del patio. En Cataluña se vulnera la ley para poder tener acceso a los expedientes médicos con la única finalidad de controlar la lengua que utilizan los médicos e incluso el director general de la Corporación Catalana de Radio y Televisión asegura con total normalidad que TV3 se dirige en exclusiva a la población catalanohablante.

Los responsables de inmigración del Gobierno catalán prefieren acoger inmigración africana que sudamericana porque, en su opinión, sólo pueden conseguir una verdadera integración social si conocen el catalán. Y claro, los inmigrantes de Sudamérica tienen la manía de expresarse en castellano. Además, de todos los planes lingüísticos del Plan de Integración de la Inmigración del Gobierno catalán sólo hay uno que vaya dirigido a garantizar el conocimiento de la lengua castellana y es el que se lleva a cabo en el interior de las prisiones.

Ahora, los nacionalistas y los socialistas dicen que el catalán está en inferioridad de condiciones y que debe potenciarse. Sin duda debe potenciarse pero no limitando ni recortando la libertad de los ciudadanos a utilizar cualquiera de las lenguas oficiales en Cataluña.

El reportaje de Telemadrid no es ninguna invención. Responde a una realidad que todos pretenden ocultar. Los nacionalistas no pararán nunca hasta arrinconar al castellano. Superados por obsoletos, otros hechos diferenciales como la raza, la religión o el RH de la sangre, la lengua se ha convertido en su único estandarte. Bienvenido sea el reportaje de Telemadrid. Y si alguien cree que es mentira, que acuda a los tribunales. Estamos, aunque algunos no les guste, en un Estado de Derecho.

Daniel Sirera es portavoz adjunto PP en el Parlamento de Cataluña

Imposición lingüística
El documental de Telemadrid
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 13 Abril 2007

El Gobierno catalán incumple la ley y tres sentencias judiciales cuando impide a los catalanes informar de su lengua habitual en la inscripción escolar. Sin embargo, lo que a muchos escandaliza no es que eso ocurra, sino que se cuente. También hay que ocultar el Informe PISA 2003: el fracaso escolar de los castellanohablantes catalanes alcanza el 42%, frente al 19% de los catalanohablantes.

Quien lo revele, como ha hecho Telemadrid, se convierte en miserable anticatalán y atizador del odio. ¡Mira que explicar lo de las multas a los comercios por razones lingüísticas! Estas cosas han de quedar en casa, donde el discurso lo controla la gente sensata, como ese secretario de Política Lingüística que califica el trabajo de los funcionarios perseguidores del castellano (de oficio o previa dilación anónima) como "detección de anomalías".

"En los patios se obliga a los niños a cambiar de lengua y hablar en catalán", revela Francisco Caja. "Lo primero que hace el nacionalismo es manipular la historia", denuncia Albert Boadella. Pero ahí está Rosa Regás: "En Cataluña han ganado las elecciones los que quieren que se eduque en catalán, y ya está. No veo cuál es el problema." En esta forma de zanjar el asunto reside, justamente, el problema, aunque esa catástrofe de las letras y de la biblioteconomía no sea capaz de verlo.

De los muchos catalanes que aparecen en el documental, tres han sido agredidos y amenazados por sus ideas: Albert Boadella, Francisco Caja y Arcadi Espada. ¡Precisamente! Y esta curiosa circunstancia, ¿a nadie da que pensar? Sus opiniones contrastan con las del actor independentista Joel Joan: "No entiendo por qué hay gente de fuera de Cataluña [no se referirá a Boadella, Caja y Espada, espero] que se preocupa por estas cosas." El actor desaprueba el documental en el que aparece, y espeta gallardo: "A Telemadrid, ¿qué coño le importa?"

"¿No quiere estudiar en catalán? ¡Váyase!" –sentencia el periodista Miquel Calzada. Con soluciones similares, los problemas se acaban deprisa. Pues acabemos. Dirijo sin esperanza dos preguntas a cuantos condenan el documental de Telemadrid. ¿Existe, en general, un derecho del niño a ser escolarizado en su lengua materna? Si contesta no, consulte a la UNESCO y vuelva. Si contesta sí, siga leyendo: ¿Se respeta ese derecho en Cataluña? Si contesta sí, está usted absolutamente desinformado, o miente (como diría Miquel Calzada: ¡Váyase!). Si contesta no, siga leyendo.

Ya conoce el núcleo del problema. No lo pierda de vista. Ni tampoco el único error de Ciudadanos de segunda, que está en su conclusión: "La sociedad [catalana] navega entre dos lenguas enfrentadas". No es cierto. No hay tal enfrentamiento en la sociedad. Pero si llega a haberlo, culpen a los políticos catalanes por sus demenciales y antidemocráticas imposiciones nacionalistas. Y a los estómagos agradecidos que los jalean en los medios. Y a la legión de timoratos que los encubren.

Montilla y la Constitución
Germán Yanke Estrella Digital 13 Abril 2007

Sobre la constitucionalidad del nuevo Estatuto de Cataluña hay una versión esperpéntica que corresponde a sus defensores. Cuando el PP dijo que el texto era inconstitucional y que por ello votaba en contra y plantearía, como hizo, el correspondiente recurso ante el Tribunal Constitucional, los defensores (y muñidores) del texto replicaron que esa valoración correspondía al Tribunal y no a un partido, a un líder o a un comentarista de la vida pública. La respuesta es, evidentemente, absurda, como si los adversarios del nuevo Estatuto tuvieran que estar callados hasta que el Constitucional se pronuncie y los recurrentes tuviesen que acudir al Tribunal en absoluto silencio, sin decir a nadie, y menos en público, que recurrían precisamente porque consideraban inconstitucional en texto.

Si ahí está el absurdo —que, por otra parte, es bastante indicativo de cómo es el debate político actual—, el esperpento radica en que, sin embargo, sí se puede decir que el Estatuto es constitucional antes de que el Tribunal diga lo que considere oportuno. Los partidos nacionalistas catalanes (y los asimilados) lo repiten una y otra vez, como acaba de hacer el presidente de la Generalitat, José Montilla. Esta diferencia de trato a los partidarios y a los detractores refleja bien el dogmatismo autonómico que ha impuesto el maridaje de socialistas y nacionalistas. Porque ya no sólo no se puede decir que el Estatuto es inconstitucional, sino que el que recurre es un enemigo del “pueblo” catalán (sic) o de Cataluña misma. Todo eso además de antidemócrata, como algunos enajenados diputados dijeron del Defensor del Pueblo cuando anunció su legal y motivado recurso.

Hasta ahora eran los nacionalistas los que añadían a la plasmación del poder autonómico en textos legales la coletilla de que, si al final resultaba recortado por el Tribunal Constitucional, lo que debería reformarse es la Constitución misma. Al fin y al cabo, tienen de la Carta Magna una consideración meramente instrumental y nada les importa la igualdad de los ciudadanos españoles y sus derechos.

La sorpresa, por decirlo de algún modo, es que sea el señor Montilla, dirigente del PSOE además de su cargo autonómico, el que se sume a ese modo de ver las cosas. Lo lógico sería que el presidente de la Generalitat dijera que, aun pensando que el Estatuto es perfectamente constitucional, se atendría a las resoluciones del Tribunal por el valor superior y el significado político de la Carta Magna. Sin embargo, José Montilla afirma que, en el supuesto de que no “culmine con éxito” (se entiende que el triunfo es partidista y no legal), la sociedad catalana hallará el modo (democrático y realista) de que sus aspiraciones sean satisfechas. No veo otro modo de hacerlo que cambiando la Constitución.

El asunto no es sólo una cuestión de competencias y formulaciones políticas en discusión. Se trata más bien de concebir la Constitución no como unas reglas de juego que deben ser en todo caso respetadas y defendidas, no como un texto en el que se plasma la realidad de España, sino como un instrumento que sólo sirve si sirve a lo que el señor Montilla llama “aspiraciones de Cataluña”. Y esa particular opinión la sostiene un socialista destacado que ha sido ministro del Gobierno de España y es ahora el representante del Estado en Cataluña.

La matraca
POR IGNACIO CAMACHO ABC 13 Abril 2007

LO peor de los nacionalistas es que nunca descansan, que jamás se toman un respiro en su cansina matraca aldeana. El más sectario de los militantes socialistas, el comunista más fervoroso, el conservador más acérrimo, llega un momento en que se ofrece a sí mismo un receso para humanizarse y se concede una debilidad: una copa de vino, un cine, un partido de fútbol, un rato de sueño. Pero el nacionalista se lleva el nacionalismo a cuestas hasta ese ámbito sagrado de intimidades y sentimientos, y lo asfixia con su eterna tabarra victimista e identitaria; mira si el vino es del terruño, se preocupa por el doblaje autóctono de la película, tribaliza a su equipo favorito y hasta, si se echa a dormir, sestea envuelto en la quimérica bruma de la independencia. Sin pausa, sin sosiego, sin tregua.

El nacionalista no deja cabos sueltos. Es terco, tozudo, pertinaz. Prodiga una atención escrupulosa a los detalles para que todo su entorno transpire un identitarismo monocorde y sin fisuras; vigila los letreros de las tiendas, las etiquetas de los productos, el mapa del tiempo, el rótulo de los taxis. Domina los mecanismos simbólicos como claves de la creación de un imaginario colectivo propio. Y se aplica con tenacidad indesmayable en el adoctrinamiento de la infancia, garantía de la perpetuación de su designio unívoco, hasta convertir la enseñanza no en un proceso de aprendizaje humano, sino en una factoría de diferencialismo.

Para la obstinación nacionalista no hay edad mala ni tierna. Su permanente guardia esencialista no permite un minuto de sosiego, ni reconoce un solo espacio de calma o desahogo. Su coherencia es lineal, atosigante, unidireccional, y se proyecta hasta en los escenarios más inocuos y sobre las conciencias más lábiles. Lo acaban de comprobar esos cachorros de futbolistas del Barça que iban a disputar en Portugal una final de benjamines contra el Valencia. Les habían preparado el ceremonial de los mayores para que se sintiesen importantes, orgullosos, risueños. Angelitos. Un entrenador nacionalista les prohibió saltar al campo mientras sonaba el himno español.

Los niños tenían ocho años. A los ocho años, la gloria es un sueño que vive dentro de una portería. Un anhelo sin fronteras ni confines, sin ayeres ni mañanas; un limpio horizonte de ilusiones por estrenar, un fastuoso regalo sin abrir al alcance de un fresco soplo de pureza. Tenían un balón que dominar y una parcela sin dueño para conquistarla a golpes de fantasía. A los ocho años, con una camiseta de colores y unas botas de fútbol, el mundo entero cabe en una cancha con todas sus naciones, sus banderas, sus certezas y sus desengaños. Pero el nacionalista de turno estaba allí, ajeno a debilidades y ensueños, implacable en su machacona monserga, impávido sobre su pétreo campanario mental, impertérrito en su enajenado desvarío. Y los dejó sin ceremonia. Catalonia is not Spain.

Los chicos del Barça ganaron el partido. Pero perdieron, con prematuro pragmatismo y desalentadora precocidad, unos jirones de su bendita, prometedora, imprescindible inocencia.

Desvío de atención
El Gobierno y el 11-M
Agapito Maestre Libertad Digital 13 Abril 2007

Los socialistas dijeron que no hablarían del 11-M, mientras estuviera celebrándose el juicio contra los encausados por la masacre. Mienten. Hablan, hablan y no paran, porque tienen en este juicio su gran filón político. Discutir el resto de su gestión administrativa y acción política, en verdad, todos los desmanes que han cometido contra la democracia, los llevaría al suicidio político. Sospecho que el Gobierno está sacando una gran rentabilidad ideológica del juicio del 11-M. Si fuera lo contrario, estaría callado y atacaría al PP por otro flanco. Pero, en vez de pasar página, el PSOE insiste en que las comparecencias de los mandos policiales, en la época del PP, ante el juez Gómez Bermúdez no harían sino corroborar que el Gobierno de Aznar mintió sobre la autoría del atentado.

La última declaración del PSOE, leída por Blanco, no es original. Sigue repitiendo los mismos tópicos contra la oposición. Naturalmente, Blanco sigue mintiendo pues, como reconoce cualquier persona decente, si al día de hoy –después de una instrucción plagada de contradicciones y a la espera de los resultados de los análisis ordenados por el juez de la causa– aún no se sabe cuál fue el explosivo utilizado por los terroristas el 11-M, entonces menos lo sabría Acebes entre el día 11 y 14 de marzo. Pero el problema no son las mentiras de Blanco y el Gobierno, que cualquiera que no sea un sectario puede descubrir fácilmente, sino las condiciones, las circunstancias, creadas en torno al 11-M que han hecho posible que el Gobierno de Zapatero siga mintiendo impunemente sobre ese acontecimiento y, sobre todo, siga sacándole rendimiento ideológico y electoral. Sí, sí, rendimiento político, porque, mientras se habla del 11-M, no se trata del tema fundamental de España: su desaparición como nación democrática.

Los socialistas están siendo en este punto muy inteligentes. La utilización del 11-M, especialmente la manipulación del juicio del 11-M, está siendo muy efectiva. Esto es lo verdaderamente asombroso. Algo, verdaderamente endemoniado, está sucediendo en la oposición, en el PP, que permite al PSOE seguir mintiendo y rentabilizando este terrible acontecimiento, que debería ser su peor vergüenza, porque, después de todo, sin el cruel atentado del 11-M los socialistas nunca hubieran llegado al poder. Quien sepa qué es exactamente eso que, en vez de hacerle sentir vergüenza por el 11-M, da alas al Gobierno de Zapatero, habrá descubierto una parte decisiva del rompecabezas trágico de lo que está pasando en España.

Nadie crea que estoy culpando de "eso" a las torpezas con que se ha conducido el PP en los últimos tiempos sobre el 11-M, que con ser muchas nunca son equiparables en exageraciones a quienes han hecho del asunto del atentado el único y principal eje de la política española. Sin duda, investigar, analizar y tener una idea clara de lo sucedido el 11-M es decisivo no sólo para los partidos políticos, sino sobre todo para la salud democrática de un país, de una nación, pero hacer del 11-M una causa última, un límite, es, sencillamente, un error. O peor, una bomba de oxígeno para un Gobierno que nació casi muerto, o sea, catapultado al poder por las bombas terroristas.

Al amigo plata, al indeciso palo, al enemigo plomo
Óscar Rivas Pérez minutodigital 13 Abril 2007

Los desvelos de Patxi López y Rodríguez Zapatero merecieron la pena. El socialismo vasco, no tendrá que velar más a sus muertos. No portará más coronas fúnebres bordadas en puño y rosa. Ni enterrará más ataúdes labrados por el hacha de la serpiente. Palabra de ETA.

Hasta el día de hoy, pensábamos que cuando Zapatero hablaba de paz, aludía a la de todos los vascos, a la de todos los españoles. Que para el presidente -como para cualquier otro presidente de una nación democrática- todos los ciudadanos éramos iguales, y todas nuestras vidas merecían idéntico valor. Con independencia de nuestro credo, de nuestras ideas. Eso pensábamos.

Pero ahora que se ha descubierto la tostada. Que sabemos que Txeroki, el penúltimo esbirro del terror, ha decretado el derecho a vivir de los socialistas. Que éstos no serán objeto de vigilancia, de seguimiento, ni mucho menos de atentados. Y que, en definitiva, se habrán liberado de la afilada sombra de la guadaña. Ahora, lo vemos todo más claro.

La realidad es que en la España de Zapatero no todos somos iguales, ni en derechos ni en deberes. Y nuestra vida, desde luego, no vale lo mismo, no nos engañemos. Para sentirse ciudadano en la España de hoy, es preciso votar a izquierdas, pensar de izquierdas. A la derecha, ni agua. Conditio sine qua non. Pero aún ni con esas.

Porque al igual que el viejo estalinismo, el nuevo orden socialista exige fe ciega en el líder, adhesión inquebrantable al partido, sin resquicio para la disidencia. Aquél que ose discutir la nueva doctrina, será depurado. Como lo fue Nicolás Redondo, como lo fue también Rosa Díez. O Gotzone Mora. O Pagazaurtundua. Todos ellos, socialistas convencidos. Todos ellos, socialistas con convicciones. Pero la convicción en el PSOE del talante, ya se sabe. Ellos, a diferencia de los indignos, de los serviles de su partido, deberán seguir soportando el acecho del tiro en la nuca, en la siempre solitaria compañía de la escolta.

Depurados los disidentes, declarado non grato el PP, a Zapatero, preñado de nacionalismo arcaizante, sólo le quedaba entregar la cabeza de la nación al hacha de su verdugo. Y así lo hizo. Claro está, con la vergonzante anuencia de su partido. Eso ETA lo sabe. Por eso ha querido premiar la ignominia colectiva con la medida de gracia más generosa que un terrorista puede conceder: Perdonando vidas, o condicionándolas a su rendición. Porque ETA, a diferencia de Roma, sí paga a traidores. Lo hizo en su momento con Carod. Lo hace ahora con Zapatero.

Eduardo Noriega, el que fuera presidente de Panamá, antes de caer en desgracia, sintetizaba su política en un lema esclarecedor: “Al amigo plata, al indeciso palo y al enemigo plomo”. Un lema éste que muy bien pudiera suscribir ETA. Como, de hecho, suscribe. Lo que ocurre es que en el País Vasco ya no quedan indecisos. A fuerza de repartir estopa, la kale borroka se encargó de que no los hubiera. Sólo resta, pues, distinguir, entre amigos y enemigos, entre serviles y libres. Mientras los primeros, salvan el trasero, los segundos claman por la libertad secuestrada. Mientras los unos se llevan la plata, los otros se llevan el plomo. Así estamos.

El impulso a la balcanización
Pío Moa Libertad Digital 13 Abril 2007

"A fines del siglo XIX y durante parte del XX la península de los Balcanes fue conocida como "el avispero de Europa", por conjuntarse allí las rivalidades de las potencias de la época con unos nacionalismos emergentes y a menudo violentos. Ello era fruto de una larga historia en que los diversos pueblos de la zona habían estado bajo el poder de los imperios austrohúngaro y otomano, a los que se añadía la creciente presión del imperio ruso, fomentador de los nacionalismos eslavos, más los intereses de otros grandes estados. De hecho, allí comenzó la Primera Guerra Mundial. El intento posterior de estabilizar la península unificando a distintos pueblos en un estado yugoslavo fracasó hace pocos años, originando la descomposición de Yugoslavia tras las guerras y convulsiones bien conocidas, que la Unión Europea fue incapaz de detener.

¿Puede balcanizarse España? ¿Dividirse en estados pequeños, cargados de resentimiento mutuo, insignificantes en el contexto internacional y objeto de intrigas y disputas de otras potencias? Suena imposible. España no es una improvisación históricamente reciente sino una nación con un pasado muy largo, mucho más cohesionada y también más próspera que Yugoslavia; pero no olvidemos que ningún especialista en los Balcanes creía posible lo que allí terminó ocurriendo. Yugoslavia estaba más desarrollada y occidentalizada que los otros países del este europeo, su régimen, aunque comunista, había sido menos cerrado que los demás y había logrado mantener su independencia frente a Moscú, cosa inconcebible sin una cohesión nacional bastante firme. A los expertos, como suele suceder, los acontecimientos les tomaron por sorpresa, y por ello, al comparar los sucesos de Yugoslavia con los actuales de España, podemos permitirnos el optimismo, pero nunca la frivolidad.

La realidad a afrontar es que hoy España sufre una intensa ofensiva de los nacionalismos vasco y catalán, combinada por el exterior con el terrorismo islámico y las apetencias marroquíes. Todos aspiran a convertir nuestro país en un mosaico de nuevos estados, devolviéndolo políticamente a la Edad Media, pero invirtiendo el impulo medieval a la unidad. Entramos, así en un período de crisis después de un cuarto de siglo de democracia, cuando creíamos estabilizado un estado moderno y superados los problemas que llevaron a la guerra civil"

("Contra la balcanización de España")

Ciudadanos de segunda
Asociación Tolerancia 13 Abril 2007

Reportaje emitido en Telemadrid el lunes 9 de abril a las 23.00:

ver video >> http://www.youtube.com/watch?v=UB9DehZYEAw

El reportaje es una producción de "El Mundo TV" que muestra una radiografía de cuál es la situación actual de Cataluña y las circunstancias en las que viven aquellos que siguen defendiendo el castellano como su lengua materna.

El equipo del programa ha hablado, entre otros, con Francisco Caja, profesor de la Universidad de Barcelona, que tuvo que recurrir a un escolta para poder ir a clase, porque, según declara, era agredido por defender el castellano en la vida pública.

"Ciudadanos de segunda" también da a conocer el caso de Carmelo González, un padre canario que lleva desde los años 80 viviendo en Cataluña y al que le ha sido imposible escolarizar a su hija en castellano, un derecho reconocido por la Ley.

Los comerciantes de Barcelona hablan de las sanciones que se les han impuesto por tener los carteles de sus establecimientos en castellano.
Por otra parte, el actor Joel Joan, el periodista Miquel Calzada y la escritora y Directora de la Biblioteca Nacional Rosa Regás, entre otros, defienden su idea de unos Países Catalanes independientes del resto de España. Critican "la opresión" que, según ellos, están sufriendo por parte de España.

Amenaza directa de Al Qaida
Editorial ABC  13 Abril 2007

LA campaña de atentados integristas en el norte de África es el resultado de una decisión estratégica de Al Qaida de extender la guerra santa a todo el territorio que se propone recuperar para el nuevo califato que debe gobernar el islam, incluidos los países musulmanes dirigidos por regímenes laicos o monarquías «corruptas». La implantación de la red yihadista de Bin Laden en el Magreb tuvo el punto de inflexión con la conversión de los salafistas argelinos en el brazo local de Al Qaida, que pasaría a controlar, directa o indirectamente, la constelación de grupos terroristas de la región. Este proceso de reclutamiento ha ido acompañado por un afianzamiento logístico de Al Qaida en el desierto del Sahel, dando a la red integrista nuevas plataformas de lanzamiento para sus ataques terroristas y para la captación de más sectores del mundo musulmán. Por tanto, desde los atentados de Casablanca, en mayo de 2003, la progresión del terrorismo integrista al otro lado del Estrecho ha sido constante y, por esta razón, el Gobierno debe tomarse muy en serio las reiteradas apelaciones de Al Qaida a la «recuperación» de Al-Andalus para el islam, la última de ellas contenida en la reivindicación de los atentados de Argel.

El terrorismo integrista no es, en absoluto, un problema generado por la pobreza ni una reacción provocada por la política exterior de Estados Unidos. La mentalidad europea es muy dada a estos argumentos vacuos porque le ahorran la carga de asumir riesgos y compromisos, como ya hiciera cuando pudo prevenir o contener, y no lo hizo, los totalitarismos del primer tercio del siglo XX. En todo caso, después de los atentados de París en los ochenta del siglo pasado y los ataques criminales del 11-M en Madrid y del 7-J en Londres, no es admisible que Europa se siga engañando sobre el más temible enemigo que se cierne contra ella. Ni que siga callando la evidencia de que en Afganistán y en Irak se combate a los mismos terroristas.
El Gobierno español tampoco puede permitirse el error de minusvalorar la amenaza integrista contra nuestro país y debe poner especial atención a Ceuta y Melilla. Es comprensible que sus representantes políticos hayan mostrado su malestar por el hecho de que se haya alertado en los últimos días sobre el riesgo de ataques a ambas ciudades autónomas. En otro momento, quizá sería un alarmismo desproporcionado, pero en las actuales circunstancias, con Marruecos y Argelia golpeados brutalmente, con amenazas directas de Al Qaida a España y con la circulación de los nombres de Ceuta y Melilla en los foros del integrismo, no sólo no es alarmista, sino obligado un emplazamiento al Gobierno para que adopte medidas de protección específicas. Más aún, a la vista de que las informaciones recabadas apuntan de nuevo a que terroristas marroquíes huidos están escondiéndose en España.

No hay que olvidar que la actividad del integrismo en Ceuta ha sido creciente en los últimos tiempos, como se demostró en diciembre del pasado año, con la detención de once islamistas que estaban culminando la organización de un grupo terrorista. Es importante que el Gobierno traslade a la opinión pública la sensación real de que no se está mirando a otro lado, ni aplicando a esta situación de crisis en el Magreb los tópicos elusivos tan presentes en la propuesta de la Alianza de Civilizaciones. Hay un enemigo que ya ha matado en masa, que reitera sus amenazas y, sobre todo, que tiene determinación para ejecutarlas como sea. La respuesta al terrorismo integrista requiere un plan global de seguridad nacional, que recoja las experiencias y las lecciones impartidas por los atentados de Al Qaida, pero también por la vulnerabilidad de las sociedades occidentales, obligadas más que nunca a revisar sus políticas de inmigración y de integración de las poblaciones musulmanas. Ciertamente, los líderes musulmanes tienen razón cuando reclaman que no se confunda el islam con el terrorismo, pero deben asumir que Al Qaida mata en nombre del islam y que cada vez es mayor el número de jóvenes musulmanes atraídos por el terrorismo. Antes que las víctimas del integrismo musulmán, son los propios musulmanes quienes deben asumir que su fe y el terrorismo son incompatibles.

El musulmán quiere volver
POR CARLOS HERRERA ABC 13 Abril 2007

UN mito de engorde lento se ha acabado instalando en el imaginario colectivo de una forma tan sorprendente como lamentable: al-Andalus fue una civilización superior en cuyo seno de progreso se dieron idílicas condiciones de convivencia y tolerancia entre culturas no repetidas hasta la fecha de hoy. Han colaborado a confeccionar y engrandecer semejante dislate, desde la izquierda bienpensante y la derecha permanentemente acomplejada, diversas estructuras políticas y no pocos entes intelectuales. En virtud de ese mito mimético que se basa en imitar permanentemente al héroe anterior en el tiempo, no pocos españoles dejan de hacer caso a las bravatas califales y absurdas que espetan desde diversos ámbitos islámicos -terroristas o no-, según los cuales el viejo paraíso perdido en la Península Ibérica deberá volver, antes o después, a manos de Alá. Cuentan los estrategas de la recuperación con la aplastante realidad de las cifras: el islam es la segunda religión de Europa y ya son cerca de quince los millones de musulmanes que viven y se reproducen en la Unión Europea.

Cuentan con un vigoroso vector de incidencia: el islam es un proyecto, cosa que ya no son ni el catolicismo, ni la izquierda ni la democracia, y así, sorteando o no los deseos de integración de las autoridades europeas, sueñan con imponer unas condiciones de convivencia en absoluta incompatibilidad con los valores más elementales de Occidente (su característica de religión pública, no privada, fuerte, autoafirmativa, hace que nada tenga que ver con las religiones sincretistas, que no afectan a la cosa pública). Ni que decir tiene que cuentan con caballos de Troya perfectamente identificables en sociedades que siguen manejando irresponsablemente el concepto de multiculturalidad, esa ideología a la que Harold Bloom tildaba de perniciosa porque divide, fragmenta y enfrenta y lleva directamente a la antítesis del pluralismo. Giovanni Sartori se preguntaba en su libro «La Sociedad Multiétnica» si una comunidad puede sobrevivir si está quebrada en subcomunidades que rechazan las reglas en las que se basa el vivir comunitario. Esa pregunta del soberbio pensador italiano se la responde él mismo cuando asevera que para vivir en diversidad primero hay que desterrar el dogmatismo, cosa que no hace el islam, y en segundo lugar impedir a toda costa que se sea tolerante con el intolerante.

Los estallidos intermitentes de larvas integristas que vive Europa -y que en España han costado los disgustos trágicos que ya conocemos- anuncian un tiempo necesitado de compromiso por parte de la sociedad que, desgraciadamente, no parece dispuesto a liderar la autoridad competente. Descartando la posibilidad inmediata de que el islam tenga su Trento particular (Gómez Marín dixit), se empieza a instalar entre una abatida parte de la ciudadanía más alerta la posibilidad de ser cierta la máxima con la que se manejan algunos representantes de la expansión islamista: «Os conquistaremos con vuestros derechos pero os gobernaremos con los nuestros». Recordemos que en los lugares donde el poder está en manos islámicas se vive inmerso en el atraso, la miseria y la represión, ninguna de cuyas causas debe buscarse en la eterna culpabilidad con la que Occidente se machaca a diario ni en la fácil y manoseada excusa de que la pobreza crea movimientos violentos irreprimibles: va a acabar pareciendo que los terroristas islámicos son representantes de los desheredados del mundo, cuando lo que fehacientemente sabemos es que el hambre genera muertos, no suicidas.

Argel y Casablanca son la nueva llamada de atención que el terrorismo islamista hace sonar a las puertas de nuestra casa, que no son otras que Ceuta y Melilla. Lo hacen para limpiar sus territorios de infieles, cierto, pero también para advertir de que el siguiente paso es llegar a la Córdoba que creen que les pertenece. Algunos idiotas ilustrados juegan a negar ese peligro.

Al finalizar las guerras religiosas del XVII, el pluralismo se hizo realidad en Occidente y la sociedad abierta pasó a basarse en la tolerancia, el consenso y el pluralismo. A día de hoy se trata de responder a la pregunta que se planteaba Popper en uno de esos días en los que sopesaba el anhelo de libertad y el de seguridad: ¿cuán abierta puede ser una sociedad abierta para seguir siéndolo?

De las mentiras del 11-M y un Gobierno que se revuelca en la indecencia moral
Federico Quevedo  El Confidencial 13 Abril 2007

Me había prometido no volver a escribir sobre este asunto, al menos en una larga temporada, a la vista de cómo hace bullir los peores instintos de la gente y de algunos de los lectores y foreros, pero la actualidad obliga, y también la miseria moral con la que ese terrorista verbal llamado José Blanco se lanzó ayer al cuello del principal partido de la oposición para volver a ponerlo en la picota por las mentiras del 11-M, cuando lo cierto es que este Gobierno lleva tres años practicando la ocultación por sistema en lo que a este asunto se refiere. Miren, el pasado martes, en un encuentro de redactores de este diario digital con el líder del PP, Mariano Rajoy, mi compañero Óscar L. Fonseca le preguntó si creía que ETA era la autora de los atentados del 11-M, y la respuesta de Rajoy no pudo ser más contundente: “Yo nunca afirmo nada que no pueda probar”. Es, evidentemente, un exceso, porque en política se dicen muchas cosas y no todas fundamentadas, pero en algo tan grave como los atentados del 11-M, tal afirmación tiene mucho de sentido común y de prudencia.

Yo les pediría a los foreros que a cuenta de este artículo van a inventarse muchas veces que el PP ha dicho que ETA estaba detrás del 11-M, que vayan a las hemerotecas y me saquen una sola declaración de un dirigente del PP, y cuando hablo de dirigentes hablo de voces autorizadas, no de mindundis, diciendo que ETA es la autora de los atentados, obviamente sin tener en cuenta los dos días que transcurrieron entre los atentados y las primeras detenciones de islamistas. No encontrarán ninguna. Pues fíjense, yo sigo teniendo la convicción moral de que ETA sabía lo que iba a pasar, y que fue un colaborador necesario en la comisión de los atentados. Tengo esa convicción, no porque sea más listo que nadie, válgame Dios, sino porque hay muchos expertos policiales que también lo creen y me consta. Lo cual no significa que la pandilla de canallas fuera la autora material de los atentados, pero sí que ayudó a que su comisión se llevara a cabo con éxito, como así fue para desgracia de 191 víctimas que, a día de hoy, siguen desamparadas por un Gobierno irresponsable y a las que solo les queda confiar en la profesionalidad de un señor llamado Javier Gómez Bermúdez.

Dicho lo cual, no deja de ser cierto que la metedura de pata de Agustín Díaz de Mera, corregida a instancias del propio Rajoy, ha vuelto a situar el foco de atención de la actualidad del 11-M en el PP, y que las declaraciones de los mandos a las órdenes del propio Díaz de Mera también han focalizado la atención en el Gobierno de Aznar. Pues bien, volviendo a las palabras de Rajoy, es verdad que no existen pruebas fehacientes que permitan afirmar que ETA fue la autora de los atentados. El problema para los exégetas del pensamiento único es que tampoco existen pruebas fehacientes que permitan afirmar lo contrario, y esto es lo que se ha puesto de manifiesto en el juicio, por mucho que el terrorista verbal de Blanco y el diario El País se empeñen en reinterpretar la realidad e, incluso, en inventarse las sesiones del juicio cuando lo que ha ocurrido no les conviene en su numantina defensa de la verdad oficial. Es más, la última incorporación al catálogo de sorpresas que nos depara este juicio es de lo más espeluznante, si ustedes lo piensan bien: en el piso contiguo al de los suicidados de Leganés vivía un policía de los servicios de información especializado en tareas de vigilancia. Y nos enteramos ahora.

Digo yo que en Interior, ministerio que ahora dirige Rubalcaba –ya saben, el portavoz de los GAL-, algo sabrían de esto, y sin embargo nunca se puso en conocimiento del juez instructor, Juan del Olmo. ¿Por qué? ¿Qué explicación tienen que dar a eso los señores Blanco y Rubalcaba, los mismos que brindaban con cava la noche del 12-M cuando la juez Levert, a instancias de Rafael Vera, les informaba de que la pista islamista ya era definitiva? Ayer, Blanco leyó un comunicado oficial de su partido, sin opción a preguntas de los periodistas que es como entiende este hombre la libertad de expresión, maledicente y falso, porque simplemente se dedicó a reinterpretar las declaraciones de los policías De la Morena y Díaz Pintado y, sobre todo, a lanzar infundios sobre un Gobierno que, si bien actuó desde una absoluta ausencia de sensibilidad, lo que no hizo nunca fue faltar a la verdad, porque lo primero que hizo Acebes en la tarde del día 11 fue informar, y lo recuerdo bien, de que se había abierto una segunda vía de investigación que conducía al terrorismo islamista, aunque la vía principal seguía siendo la de ETA. Lo cual parece de lo más razonable.

Lo que sí queda claro de las declaraciones de los susodichos es que, en efecto, hubo una absoluta descoordinación en lo que a la investigación sobre el material que explotó en los trenes se refiere, no sé si casual o intencionada, pero es evidente que todo lo que se refiere al explosivo nada en la abundancia de la intoxicación. Entonces no había componentes que hicieran pensar que había explotado otra cosa que no fuera Goma 2 ECO. Hoy sabemos que sí había componentes que hacían pensar que había explotado otra cosa distinta a la Goma 2 ECO. ¿Por qué se nos ha ocultado esa información durante todo este tiempo? Esas son las explicaciones que nos tienen que dar los señores Blanco y Rubalcaba. Miren, los atentados de Casa Blanca y Argel me recuerdan algo que ya dije después de los de Londres: son la prueba más evidente de que el 11-M no fue un atentado de Al Qaeda. No sé de quién fue, ni quienes lo planearon, ni donde está la autoría intelectual... Pero les aseguro que no en la red terrorista de Bin Laden. Esos terroristas se inmolan matando. Los de aquí no lo hicieron, y los que presuntamente se suicidaron en Leganés lo hicieron evitando causar más muertes que las suyas, lo cual siempre me hizo creer que su suicidio no fue voluntario, y lo sigo creyendo.

¿Qué paso el 11-M? Desde luego lo que no pasó fue que el Gobierno de Aznar mintiera. Lo que sí pasó entonces es que la izquierda utilizó esos atentados, de una manera inmoral y sucia, para ganar las elecciones, apoyándose en sus resortes mediáticos que, incluso, se inventaban terroristas suicidas -¿o es que los ocho terroristas suicidas de los que iba a dar cuenta Gabilondo en la mañana del viernes 12 son los mismos que luego se inmolaron en Leganés, solo que unos días más tarde?-. Y lo que sí ha pasado ahora es que este Gobierno quiere seguir utilizando el 11-M como activador de los más bajos instintos de esa izquierda que no duda en fusilar al amanecer, aunque sea de palabra, y en resucitar las checas intelectuales, como se demostró el pasado martes en el Círculo de Bellas Artes. El 11-M, a la vista de lo que estamos comprobando en el juicio, merece que lo analicemos con una exquisita prudencia, y con mucha capacidad de crítica, porque tengo para mí que todavía vamos a llevarnos muchas más sorpresas. Y, sino, al tiempo.

INTENTÓ ESCOLARIZAR A SUS HIJAS EN CASTELLANO
Ciudadanos de Cataluña presenta a Carmelo González como candidato a alcalde de Sitges
El partido que preside Albert Rivera, Ciudadanos Partido de la Ciudadanía, ya prepara sus listas para las próximas elecciones autonómicas y municipales. Para el ayuntamiento de Sitges ya tienen candidato, se trata de Carmelo González, aquel padre que el pasado año libró una intensa batalla con la Generalidad para lograr que reconocieran el derecho fundamental de sus hijas a ser escolarizadas en castellano dentro de Cataluña. El bilingüismo, la mejora de las infraestructuras y la congelación de los impuestos son los principales proyectos de su programa electoral.
Libertad Digital 13 Abril 2007

La carrera electoral para Ciudadanos Partido de la Ciudadanía ya ha comenzado. Tras presentar el pasado mes de marzo su candidatura en Madrid, ahora han contado con Carmelo González como cabeza de lista para el municipio de Sitges. González, de origen canario, pero residente en Cataluña, ha vivido en Sitges desde 1991 hasta 1996. Más tarde en 2002 regresó al célebre municipio donde reside actualmente.

Su nombre es conocido, entre otras cosas, porque el año pasado protagonizó una intensa batalla con la Generalidad de Cataluña para defender el derecho fundamental de sus hijas a poder recibir las clases en castellano como lengua vehicular y no sólo en catalán. González llegó incluso a ponerse en huelga de hambre. No obstante, no logró doblegar a la administración tripartita.

Ahora hace un nuevo intento desde las siglas del partido que fundó Albert Rivera y con el que consiguió obtener representación en el parlamento catalán. Carmelo González es el cabeza de lista de Ciudadanos, Partido de la Ciudadanía para el ayuntamiento de Sitges.

Su relación con el proyecto que encabeza Albert Rivera "arranca desde muy al principio cuando contacté con la Generalidad para que mis hijas fueran escolarizados en castellano. Algunas de las personas que me orientaron luego se incorporaron al proyecto de Ciudadanos". González ha reconocido que "en los últimos meses hemos madurado la idea para que presente mi candidatura en Sitges".

Programa Electoral.
A pesar de ser la primera vez que concurre a las elecciones, ya que como él mismo ha reconocido en declaraciones a Libertad Digital, "nunca he sido político hasta ahora", cree que tienen posibilidades de éxito "porque la gente de Sitges siempre ha sido muy abierta y tiene una población muy heterogénea".

Entre los objetivos que persigue su programa electoral, destacan el bilingüismo, la congelación de impuestos y la mejora de infraestructuras. González ha advertido que, precisamente el bilingüismo "caracteriza al municipio, que cuenta con más de un 20 por ciento de población que proviene de diversos países de la Unión Europea". Por esta razón quieren "asegurar el bilingüísmo en todos los niveles de la administración municipal". Según González "actualmente Sitges tiene una administración monolingüística en catalán". El candidato ha hecho hincapié en el colectivo extranjero porque "es de nivel medio alto que consume mucho, invierte y genera riqueza en el pueblo". En su opinión, este colectivo "ha sido tradicionalmente desatendido, y prácticamente no votan. Incluso desconocen que se puede votar".

A modo de decálogo, este programa electoral tiene otra cita con los impuestos ya que "las cifras que maneja ahora mismo el ayuntamiento, con un presupuesto y una situación financiera desordenada" obligan a ello. González ha advertido que "hay una deuda municipal muy importante ya que la administración que actualmente ostenta el poder duplicó los cargos de confianza" a los que dotó con "sueldos" muy elevados. Su propuesta, en concreto, pasa por "una congelación de impuestos municipales como el IBI" y buscar "posibilidades de financiación alternativas que no sean automáticamente gravadas sobre el ciudadano".

González también ha incidido en que el "tejido empresarial, el sector comercial del pueblo es muy estable y está en crisis", debido, sobre todo a que " han subido muchísimo los precios de los locales y el metro cuadrado de compra o alquiler de oficinas y en cambio la calidad del servicio que se ofrece al cliente ha caído". González ha asegurado que en Sitges, un piso de 100 metros cuadrados ronda el millón de euros.

Además, considera que las infraestructuras del pueblo deben mejorarse ya que gran parte de los sitgetanos "trabajan fuera del pueblo". González ha denunciado que el tren está sensiblemente deteriorado y mantiene la misma frecuencia de viajes que hace 15 años. Además, la autopista que conduce a Barcelona es de las más caras de la Unión Europea. Esto motiva que su proyecto contemple una mejora notable de las infraestructuras mediante negociaciones con las administraciones que tengan competencia sobre ellas.

Posibilidades de Pacto
González confía en que su proyecto tenga éxito aunque, de momento, no se muestra muy partidario de protagonizar un cartel similar al que promocionó este partido con una imagen de Albert Rivera desnudo. "Albert Rivera tiene 28 años y jugó al waterpolo, yo ya paso los 40 y no he hecho waterpolo en mi vida" ha dicho González que cree que reeditar esta estrategia no ha de ser positivo para el partido.

Sobre la posibilidad de llegar a un pacto de gobierno con otros partidos, González ha dejado claro que están abiertos a cualquier solución "que no suponga sacrificar nuestro ideario". "No pensamos renunciar a nuestro ideario por alcanzar el Gobierno". Sobre esto admitió que "nuestro ideario es compatible con cualquier otra fuerza política".

Finalmente, González ha deseado que, de ganar la alcaldía, no termine cometiendo el mismo error que José Luis Rodríguez Zapatero, que no ha sido capaz de cumplir el compromiso que adquirió tras alcanzar la presidencia del Gobierno tres días después del 11M cuando le gritaban "Zapatero no nos falles".

¿Hay democracia en el País Vasco?
  Periodista Digital 13 Abril 2007

Muchas veces, coincidiendo con el filósofo Fernando Savater, hemos afirmado que las elecciones en el País Vasco no superarían el listón democrático, si la ONU, la UE y esos organismos que envían observadores a los comicios de Africa se acercaran a supervisar lo que ocurre en Guipuzcoa, Vizcaya y Alava.

Si alguien lo duda, que repase lo ocurrido con el matrimonio compuesto por Ramón Gómez, concejal del PP por San Sebastián, y Vanessa Pérez, concejal del mismo partido por Lasarte.

Ramón y Vanessa han decidido retirarse de la política y no concurrir a las próximas elecciones municipales.

Y lo hacen por miedo. Lo hacen porque temen morir asesinados por ETA y sus cómplices y porque saben que sus nombres están el la lista de los matarifes.

El nombre de Vanessa y el de Ramón aparecían en la documentación incautada al comando Donosti y las Fuerzas de Seguridad creen que habrían sido las primeras víctimas de ETA, si De Juana hubiera muerto en su impostada y chantajista huelga de hambre.

En los papeles de la banda, aparecen datos que prueban que los terroristas contaban con una exhaustiva información sobre los hábitos y movimientos del matrimonio.

Ramón y Vanessa son dos jóvenes de la edad de Miguel Angel Blanco o de los Jiménez Becerril, que afirman que ya no pueden soportar una protección permanente de cuatro escoltas:

«Queremos pasear tranquilamente a nuestra niña y no vivir continuamente bajo presión».

Tienen todo el derecho del mundo y, por ello, su decisión de abandonar la política es enteramente comprensible.

Militar en el PP es una heroicidad en el País Vasco y más tras hacerse público que Txeroki, el jefe de los comandos de ETA, ha dado orden de no atentar contra socialistas y de colocar en el centro de su diana a los concejales y cargos públicos del partido de Rajoy.

Hace pocos años, PP y PSOE afrontaban juntos las amenazas de ETA y su entorno. Pero la insensata e irresponsable política de Zapatero ha dejado solos a los militantes del PP en el País Vasco, que de romperse la tregua serían el blanco preferente de la banda.

Hablar en estas condiciones de proceso de paz o de normalización política es un sarcasmo. Lo que existe en el País Vasco es una permanente amenaza contra un sector de la población que se juega la vida por no ser nacionalista y ser militante del PP.
 

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