AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 14 Abril   2007

El Foro Ermua y Convivencia Cívica Catalana denuncian el acoso de nacionalistas y socialistas catalanes contra el uso de la lengua española en Cataluña
COMUNICADO DE PRENSA Foro de Ermua 14 Abril 2007

Bilbao y Barcelona. 13 de abril de 2007. Los nacionalistas catalanes y vascos llevan décadas imponiendo medidas, frecuentemente ilegales, para arrinconar el uso de la lengua española en sus respectivas regiones, persiguiendo colocar a los castellanohablantes en condición de ciudadanos de segunda categoría. Esta discriminación anticonstitucional, a la que ellos cínicamente denominan normalización lingüística, constituye un elemento esencial del proyecto nacionalista para imponer una sociedad uniformizada en la que todo vestigio de pensamiento discrepante y de “lo español” hayan sido denigrados y arrinconados.

Como muestra de esta política de discriminación, hace una semana el nuevo tripartito de Cataluña ha vuelto a negar la posibilidad de que los padres de los alumnos de enseñanza primaria puedan solicitar que sus hijos reciban la educación en lengua española el próximo curso. Sencillamente, en los formularios para la preinscripción de 2007-2008 que ha repartido la Generalitat no figura una casilla en la que optar por la enseñanza en la lengua materna española. De este modo, todos los padres están forzados a aceptarla en catalán. Este derecho fundamental les es negado, nuevamente, por el gobierno del PSC, ERC e IC (IU). Esta discriminación empezó ya en la época de los gobiernos nacionalistas de CiU. Las sentencias en contra de este atropello adoptadas por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña en más de una ocasión fueron incumplidas abiertamente por el Gobierno del socialista Pascual Maragall y, ahora, por el también socialista José Montilla.

Ningún ciudadano, político o partido democrático de España puede permanecer callado e indiferente ante este atropello repetido a un derecho básico de los ciudadanos de Cataluña, como es la elección de la lengua en la que sus hijos han de recibir la mayor parte de las clases. Esta tradicional política discriminatoria de los nacionalistas, ahora es plenamente asumida y practicada por los nuevos conversos a la ideología nacionalista: los socialistas del PSC, PSE, PSG, etc. apoyados expresamente por Rodríguez Zapatero. Los dirigentes o militantes de base socialistas que aun permanezcan fieles al pensamiento histórico socialista deberían levantar su voz y colocarse del lado de quienes en Cataluña reclaman el reconocimiento de tan elemental derecho. El futuro de las libertades en España también se está jugando ahora en este frente.

Las hipocresías ya no resultan convincentes. Los únicos responsables de esta polémica en torno al uso de las lenguas en Cataluña son los nacionalistas y socialistas que incumplen sentencias judiciales y vulneran derechos fundamentales con sus acciones de gobierno.

Para más información:
Mikel Buesa 650 974 204
Inma Castilla de Cortázar 686 652 710
Francisco Caja 606 709 022

ANV, sinécdoque de ETA
POR JON JUARISTI ABC 14 Abril 2007

Aunque hay historiadores que sostienen que la Acción Nacionalista Vasca de la Segunda República fue una formación de católicos no confesionales, me permito dudarlo. El antecedente remoto de este pequeño partido fundado en 1930 está en dos fantasmales organizaciones de brevísima existencia -el Partido Nacionalista Vasco Liberal y el Partido Nacionalista Republicano Vasco, de 1910 y 1911, respectivamente- creadas ambas por el médico Francisco Ulacia, que había abandonado el PNV en 1908. Nacido en Santa Clara (Cuba) en 1864, Ulacia manifestó siempre un acendrado anticlericalismo y una simpatía abierta por el republicanismo federalista de Pi y Margall. A pesar de ello, ingresó en la Sociedad Euskalerría, el reducto de los fueristas intransigentes bilbaínos que, en 1998, se fusionaría con el partido de los hermanos Arana Goiri.

Ulacia fue uno de los dos exponentes bilbaínos del federalismo crepuscular. El otro, Miguel de Unamuno, derivaría hacia el socialismo. Puesto en la disyuntiva de elegir entre los republicanos y los nacionalistas, Ulacia se decidió por estos últimos decepcionado por la ausencia de planteamientos regionalistas en el republicanismo vizcaíno (al contrario de lo que sucedía en las otras provincias vascas), pero su hostilidad al catolicismo lo enfrentó muy pronto con la dirección del PNV. Novelista prolífico e imitador de Blasco Ibáñez, constituye una figura singular y extravagante en la Bilbao de comienzos del siglo XX.

Los fundadores de Acción Nacionalista Vasca lo rescataron a sabiendas de las connotaciones volterianas que arrastraba el personaje, o quizá precisamente por eso. Porque ANV se abasteció de un sector de las clases medias vascas en el que abundaban los profesionales independientes, sentimentalmente vinculados al país, pero republicanos y laicistas militantes. No llegó jamás a ser expresión política de los trabajadores asalariados nacionalistas en una región donde el movimiento obrero se encuadraba mayoritariamente en un sindicato socialista frente al que el PNV se había apresurado a levantar un sindicato propio, la Solidaridad de Obreros Vascos (más tarde, Solidaridad de Trabajadores Vascos), de sesgo católico. Por otra parte, aunque el perfil político de ANV era similar al de la Esquerra Republicana, jamás llegó a convertirse en un partido de masas, pues su base social fue siempre mucho más estrecha que la menestralía nacionalista catalana.

Acción Nacionalista Vasca atrajo, sobre todo, a una mesocracia exigua que en cualquier otra parte de España habría dado su apoyo a Azaña. Si su anticlericalismo no resultó tan agresivo como el de los azañistas, ello se debió a la escasa incidencia que tuvo en ella la masonería, que sólo arraigó en el republicanismo estricto y en determinados ámbitos del socialismo y recelaba de todo lo que oliera de lejos a nacionalismo vasco. A pesar de sus modestas dimensiones, ANV gozó de una desproporcionada visibilidad social por lo insólito de su heterodoxia en un campo ideológico dominado por el integrismo y por preconizar una cultura nacionalista abierta a la modernidad liberal. Resulta significativa, en tal sentido, la devoción de sus dirigentes por la obra de Baroja, a quien todo el PNV detestaba. Fue, en cierto sentido, un pequeño partido de intelectuales urbanos como el propio Ulacia; como el médico vergarés Justo Gárate, autor de interesantes estudios sobre la Ilustración y el Romanticismo en el país vasco; como el arquitecto Tomás Bilbao Hospitalet, uno de los adalides españoles de la arquitectura racionalista, o como el notable periodista José Olivares, que utilizaba el barojiano seudónimo de Tellagorri.

Políticamente, ANV no significó gran cosa. Fue extraparlamentaria durante todo el período republicano. Su apoyo incondicional al Frente Popular la convirtió, desde julio de 1936, en un importante elemento de mediación entre el Gobierno de la República y un PNV dubitativo y renuente, lo que explica que, en octubre de ese año, uno de sus miembros, Gonzalo Nárdiz, se incorporase al gabinete de José Antonio Aguirre como consejero de Ganadería y se encomendase a Tomás Bilbao la Jefatura de Fortificaciones del Gobierno de Euskadi. Más tarde, el mismo Bilbao Hospitalet formaría parte del Gobierno de Negrín como ministro sin cartera.

La contribución de ANV a las milicias vascas consistió en cuatro batallones que no hicieron un papel muy lucido (fueron barridos ante el monte Albertia). En el exilio mantuvo una actividad lánguida, gracias sobre todo a su boletín, Tierra Vasca, editado en Buenos Aires y dirigido por Tellagorri. A finales de los años sesenta, varios miembros de ETA refugiados en Venezuela ingresaron en el partido y le dieron una nueva orientación de carácter nacionalista-revolucionario, afín al de la organización terrorista. La ANV que regresó a España tras la muerte de Franco poco tenía ya que ver con la de la República. Sus dirigentes eran jóvenes nacionalistas procedentes de ETA y formados en la versión abertzale del maoísmo. Herri Batasuna surgió oficialmente como una coalición de ANV y otros insignificantes grupúsculos, ESB y LAIA. Más adelante, desaparecidos estos últimos, la coalición pervivió a efectos legales sobre el acuerdo entre ANV y HASI, producto éste del desdoblamiento de ETA-militar en 1975. Ambos se disolvieron en Batasuna cuando la coalición se transformó en partido.

Aunque las siglas de ANV siguen correspondiendo a un partido legalizado en 1977, es evidente que desde los años sesenta ha sido una organización ancilar de ETA, sin otra relación con la ANV histórica que el nombre y los símbolos. Cabe suponer, por otra parte, que la ilegalización de Batasuna invalidó automáticamente la legalidad de todos y cada uno de sus elementos seminales, entre los cuales ha sido ANV el más constante. No estamos siquiera ante el caso de una franquicia al estilo del PCTV, sino ante el de un organismo plenamente asimilado por otro. Permitir que ANV concurra a las elecciones equivaldría a una legalización efectiva de Batasuna, de la que aquella es una mera sinécdoque; es decir, una figuración retórica que representa una totalidad determinada mediante una cualquiera de sus partes. Si la Ley de Partidos impide que ETA esté representada en las instituciones por su sinécdoque, Batasuna, debe impedir asimismo que lo sea por una innegable sinécdoque de esta última.

ANV, otro disfraz de ETA
Editorial ABC 14 Abril 2007

LA izquierda proetarra ha sacado a la luz su cuarto disfraz para poder concurrir a las elecciones municipales y forales del 27 de mayo en el País Vasco y Navarra. La formación utilizada ahora como pantalla es Acción Nacionalista Vasca, partido que surgió como una escisión radical del PNV en los años treinta del siglo XX y que acabó incorporado al entramado de grupos reunidos por ETA en la coalición Herri Batasuna, a partir de 1978. Desde entonces, ANV ha sido un peón de brega de las sucesivas denominaciones de la izquierda proetarra, que ya se planteó contar, en las municipales de 2003, con la siglas de esta reliquia del nacionalismo más extremista.

Entre las aportaciones de ANV a la estrategia de ETA consta su participación en algunos los documentos en los que Herri Batasuna apostaba por «socializar el sufrimiento», es decir, una estrategia de intimidación generalizada. Con estos antecedentes, la inscripción de los representantes de ANV -que no concurre a unos comicios desde 1977- en las juntas electorales del País Vasco y Navarra es la manifestación más evidente de que la izquierda proetarra prepara una nueva plataforma para poder volver a las instituciones municipales y forales. Este requiebro del entramado batasuno ha vuelto a poner de manifiesto la falta de coherencia en el Ejecutivo, pues si el Ministerio Fiscal -por puro formulismo o sincera voluntad de aplicar la ley- pedía a la Policía información sobre los vínculos de ANV con Batasuna (esperemos que con mejor método que los nefastos «informes de verificación» del alto el fuego), la vicepresidenta primera del Gobierno no dudó en afirmar que este partido «cumple los requisitos legales» para ir a las elecciones porque «condena la violencia».

Este juicio es, sin duda, impertinente, en primer lugar porque hay una investigación policial en marcha, ya condicionada políticamente desde el Ejecutivo; en segundo lugar, porque la ilegalización del entramado batasuno decidida por el Tribunal Supremo contamina a cualquiera de sus partidos integrantes; y en tercer lugar, porque la condena de la violencia que pueda haber hecho ANV en algún momento queda completamente neutralizada por su integración en el espectro político controlado por ETA. El hecho de que sea un partido surgido hace ochenta años e inscrito en 1977 no significa que respete la Ley de Partidos Políticos de 2002. También ETA surgió como escisión de las juventudes del Partido Nacionalisa Vasco en los años cincuenta.

El panorama que se dibuja a corto plazo no admite ambigüedades como la expresada por la vicepresidenta primera, cuyas palabras sólo alientan escepticismo y duda sobre la verdadera voluntad del Gobierno frente a la izquierda proetarra.

Batasuna ha subido el nivel de su desafío al Estado. Ya dispone de cuatro opciones electorales: Abertzale Sozialisten Batasuna (ASB), las agrupaciones electorales, el Partido Comunista de las Tierras Vascas y, ahora, Acción Nacionalista Vasca. Sólo está confirmada la demanda de ilegalización contra ASB, cuya vinculación con Batasuna es tan burda y notoria que sólo cabe pensar que es una pieza sacrificada de antemano. Pero ahí sigue intacto el PCTV, instalado en el Parlamento, apoyando las estrategias de ETA y Batasuna, negándose a condenar los atentados etarras, contratando como asesores a dirigentes batasunos, querellada en la Audiencia Nacional y, según se ha sabido a raíz de la detención del nuevo «comando Donosti», con el etarra Sergio Lezcano metido en nómina. Esta impunidad continuada del PCTV sólo empeora la interpretación de las palabras de Fernández de la Vega sobre el supuesto cumplimiento de la ley por parte de ANV, y tampoco tranquiliza sobre la posible impugnación de las agrupaciones electorales para las que Batasuna ha promovido una campaña de recogida masiva de firmas. El problema es que, sin una política antiterrorista concreta, fiable y sostenida, el Gobierno no tiene crédito en sus anuncios de firmeza frente a Batasuna.

Es imprescindible que las elecciones del 27-M se celebren en el País Vasco sin la presencia de listas proetarras. Es, asimismo, falso que la presencia del entramado batasuno en las instituciones contribuya a la «normalización» política. No lo hicieron Herri Batasuna y sus sucesores desde 1978; no lo ha hecho el PCTV desde 2005. Por el contrario, la máxima debilidad de ETA coincidió con su expulsión de los ayuntamientos y las diputaciones forales. Si cualquiera de sus marcas electorales vuelve a ellas, la responsabilidad política será de quienes se lo permitan, porque lo aprovechará para seguir dando cobertura al asesinato y la extorsión, único fin para el que ETA se interesa por la legalidad democrática.

ETA: una vía muerta
POR MIGUEL ÁNGEL QUINTANILLA NAVARRO ABC 14 Abril 2007

CON motivo de la solicitud de registro en el Ministerio del Interior de Abertzale Sozialisten Batasuna, el presidente del Gobierno solicitó a ETA y a quienes la apoyan la renuncia a la violencia y la defensa de sus ideas por medio de la palabra y por vías democráticas. No era, desde luego, la primera vez que el Gobierno realizaba ese llamamiento, que fue respaldado por numerosos representantes políticos que, a veces mostrando aprecio -aunque un conocimiento limitado al rechazo de la violencia, que es sólo uno de los requisitos que la actividad política debe satisfacer- y a veces desprecio por la ley de Partidos, afirmaron la conveniencia de que «la izquierda abertzale» abandone el camino en el que se encuentra y transite por otro diferente para llegar al mismo lugar.

La idea de que el terrorismo etarra es un problema de método y no de contenido se encuentra muy extendida y revela una percepción equivocada de la democracia liberal -que es la que está vigente en Occidente- y de lo que las mayorías pueden hacer sobre las minorías en caso de ganar unas elecciones. Lo que ETA pretende (privar de sus libertades a los disidentes, entre otras cosas), y no sólo el método mediante el que lo promueve, no cabe dentro de nuestro sistema político, y conviene empezar a dejarlo claro para que la confusión no vaya a más. Su método es el único que permite promover su programa.
La expulsión del discrepante, el enmudecimiento del disidente y el dominio totalitario sobre los derechos fundamentales de la gente no pueden ser defendidos por vías democráticas, porque la vía democrática no llega hasta esa estación. La democracia liberal, sistema en cuyo seno se solicita a ETA que se inserte, no admite el programa de la izquierda abertzale, independientemente del número de votos que lo respalde.

Nadie tiene obligación de aceptar la supresión de sus derechos fundamentales por una mayoría de votos, aunque sea una mayoría de todos menos de uno mismo, porque eso no sale a concurso en las elecciones, no está a disposición de quien las pierde, claro, pero tampoco de quien las gana, que es lo que parece querer decirse a ETA: el problema no es que ETA sea minoritaria, y por eso acude a la violencia para obtener lo que los votos no le dan; el problema es que los votos nunca pueden darle lo que pretende, por numerosos que sean.

Eso es lo que significa que un derecho es «fundamental», que nadie salvo su titular puede disponer de él. El sistema debe protegerse de los métodos que lo amenazan, y también de los contenidos que lo pueden erosionar. Hay muchas cosas que no caben en nuestro sistema, aunque el método mediante el que se realizan no sea violento: dejar de pagar impuestos, llevarse la propiedad de otro, incitar al delito, prevaricar, falsificar documentos, robar niños, comprar órganos vitales, mentir ante el juez, malversar, amañar elecciones, amenazar... Tampoco lo que ETA pretende, que atentaría contra los derechos de participación política aunque el método para darle cumplimiento fuera un boletín oficial.

Ese límite es el que habitualmente trazan los jueces y el Tribunal Constitucional español, incluso contra leyes emanadas del Parlamento, y por supuesto deben trazarlo también frente los actos de cualquier órgano nacional o autonómico. No advertir de esto al «mundo de ETA» y dejarle suponer que el mero abandono de la violencia basta para que encaje en el sistema carece de sentido, y a medio plazo asegura el fracaso de la operación. Es una mutilación de la ley de partidos, que exige mucho más que no ejercer o condenar la violencia. Salvo que nos rindamos a la pretensión última del terrorismo, que es que asumamos que la desaparición de la violencia nos importa tanto que estamos dispuestos a suprimir los límites y los fundamentos morales del sistema.

No se puede defender el totalitarismo por vías democráticas liberales porque la gente se resiste a que la laminen, y, puestos a entablar conversación con ETA, aunque sea mediante declaraciones de prensa, conviene ajustar el mensaje para dejar de eludir lo que realmente sabemos, para que ETA o los suyos puedan estar dentro del sistema no sólo tienen que abandonar la violencia: tienen que abandonar su programa, tienen que dejar de pretender el dominio totalitario sobre la vida y la hacienda de los demás.

Eduardo Uriarte ha explicado su abandono de ETA en una magnífica obra titulada «Mirando atrás. De las filas de ETA a las listas del PSE». El tránsito desde las filas hasta las listas se produjo mediante un simultáneo cambio de ideas que en esencia llevaron a Uriarte, en compañía de Mario Onaindía, entre otros, a comprender el valor de la democracia liberal, de la Constitución y del Estatuto, y, en último término, a convencerse de dos cosas: primero, que lo que ETA pretendía no debía ocurrir; segundo, que ETA no podía abandonar su método sin abandonar simultáneamente su programa, porque sólo mediante la violencia se podría dar cumplimiento a su ideal totalitario.

Esa obra, y especialmente su último capítulo, es extraordinariamente valiosa porque muestra el vínculo indisoluble entre el destino que ETA trata de alcanzar y el método que ha dispuesto para alcanzarlo. Se abandona la violencia en la medida en que se abandona la idea de imponer un dominio totalitario, y se persevera en ella en la medida en que se persevera en ese mismo objetivo. La democracia liberal es el método de la convivencia, palabra especialmente apreciada por Uriarte, y es incompatible con el totalitarismo; y carece de sentido solicitar a un totalitario que promueva su delirio mediante la democracia, y aún más resignarse a ser «totalizado» si esa agresión es validada en las urnas.

No puede haber cambio de método si antes no hay cambio de ideas, y esta conversión es siempre un proceso personal, no grupal. Y no lo hay, que se sepa.
Profesor de Ciencia Política de la Universidad de Murcia

Proceso de rendición
La decisión política de Zapatero
Ignacio Villa Libertad Digital 14 Abril 2007

La vicepresidenta del Gobierno, Fernández de la Vega, ha sugerido en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros que la franquicia batasuna llamada Acción Nacional Vasca cumple todos los requisitos para presentarse a las próximas elecciones municipales. Cabe suponer que este gesto va encaminado a presentar de la mejor manera posible ante la opinión pública una nueva cesión ante ETA.

Es la misma estrategia que el Gobierno lleva siguiendo durante todo el proceso de rendición. Primero se pacta la próxima cesión con los terroristas, luego niegan con grandes aspavientos haber concedido nada para, finalmente, hacer lo que los etarras tengan a bien mandar. Es lo que sucedió con la excarcelación del sanguinario De Juana Chaos, con la retirada de los cargos contra Otegi por parte de la Fiscalía, con las inexistentes consecuencias del atentado de Barajas o con el pleno del Parlamento Europeo en el que se "internacionalizó el conflicto", como llevaba ETA buscando desde que empezó a actuar. Ejemplos todos que han tenido lugar durante un año de ficticio alto el fuego en el que el Gobierno se ha mostrado entregado a las directrices de ETA.

Las palabras de la vicepresidenta del Gobierno permiten confirmar que ya se ha tomado la decisión política de abrirle la puerta de las elecciones municipales a ETA-Batasuna para que puedan volver a pastar del presupuesto. Jurídicamente, el Gobierno y la Fiscalía General del Estado tienen la capacidad de poner en marcha todos los resortes legales para impedir que un nuevo disfraz de los etarras pueda presentarse a las elecciones. Un partido político que represente los intereses de los terroristas es una de las condiciones que ha exigido ETA para mantener un "alto el fuego" permanente en el que pueden asesinar. Desgraciadamente, hay pocas dudas de que el Gobierno Zapatero hará todo lo posible para que el proceso de rendición. Si lo han mantenido tras el atentado de la T-4, este paso les parecerá menor.

Estamos en un momento clave en el que se está decidiendo cómo ejecutar la decisión de permitir a Batasuna regresar a las instituciones municipales. Quizá se haga a escondidas, pero se hará. A Zapatero no parece que le importen las consecuencias de su proceso. Mientras todo su partido insulta a todas horas al Partido Popular, él se dedica a abrir todas las puertas posibles a los etarras; unos terroristas que, hasta esta legislatura, todos pensábamos que serían el enemigo a batir por cualquier gobernante que se aposentara en Moncloa. Los batasunos volverán a las instituciones, y lo harán gracias a una decisión política del presidente del Gobierno.

La deposición de ETA
JOSÉ MARÍA CALLEJA El Correo 14 Abril 2007

La larga, aburrida y farragosa deposición de la banda terrorista ETA confirma con demasiadas palabras lo que los criminales ya habían certificado escuetamente el pasado 30 de diciembre con el asesinato de dos personas: el proceso para el final del terrorismo está roto. Lo más delirante no son las explicaciones ya habituales para tapar la realidad y echarnos la culpa a los demás de lo que pueda pasar; lo que demuestra hasta qué punto esta gente está muy lejos de la realidad es el ataque al Tren de Alta Velocidad previsto para nuestra comunidad autónoma y que para estos albaneses maoístas es una imposición del neocapitalismo y una demostración del mucho dinero que hay aquí y que dicen que no saben de dónde sale. Convendría que igual que les explicaron (a 'Antxon') en las conversaciones de Argel que Euskadi tenía plenas competencias en Agricultura, alguien les informara de que en la CAV existe un saneado nivel de vida, que gracias al Concierto Económico, y a la capacidad emprendedora de miles de vascos que crean empresas y riqueza, en este país se vive muy bien en lo material, que la única antigualla del pasado, el único estado de excepción es el que ellos plantean cuando en sus listas de futuras víctimas aparecen policías, concejales del PP y del PSOE, dirigentes de movimientos cívicos o víctimas ya victimizadas antes.

Las ilusiones y expectativas para el final del terrorismo, creadas sobre la evidencia de que ETA cubría la etapa más larga de su historia sin asesinatos, asentadas en los deseos expresados por miembros destacados del propio tinglado violento, certificadas en la evidencia de una estructura criminal cada vez más vulnerable y golpeada por la Policía, quedaron abruptamente frustradas el pasado 30 de diciembre, cuando ETA asesinó en Madrid a Carlos Alonso Palate y a Diego Armando Estacio, dos ecuatorianos que hablan de cómo todo ha cambiado en España menos la brutalidad y el cerrilismo tribal de ETA.

La deposición ha coincidido en el tiempo con la detención de más miembros de ETA en Guipúzcoa, etarras que tenían planes muy perfilados para asesinar a un policía. Una malísima noticia, el hecho de que ETA estuviera preparada para volver a asesinar, felizmente tapada por la buena noticia de que la Guardia Civil detiene a los etarras en cuanto asoman la cabeza. El perfil de los detenidos, la forma chusca de entrar en España, pedaleando en bicicleta, hablan de una degradación de la banda que es compatible con que pueda hacer mucho daño, como se demostró en lo que pudo ser la matanza de Barajas.

¿Y ahora qué?, se pregunta la gente. Pues habrá que volver a la situación anterior al inicio del proceso, aunque no en idénticas circunstancias. La banda terrorista es la única culpable de haber tirado por la borda una oportunidad para acabar con la violencia y eso no le puede salir gratis y no le va a salir gratis, empezando por algunos de sus seguidores, que habían confiado en que ésta era la buena ocasión y ahora muestran su frustración ante una banda que cada vez tiene más difícil ser creíble en su permanente ejercicio de echar la culpa de sus errores a los demás.

La Policía seguirá actuando con eficacia y deteniendo a estos asesinos, cada vez más aislados y más fuera de tiempo y espacio; el Estado de Derecho deberá impedir que se presenten a las elecciones listas de simpatizantes de ETA que no se ajusten a la Ley de Partidos y a la Constitución, que obliga a todos los demás grupos políticos, y los ciudadanos deberemos prepararnos -con un punto más de hastío, si esto es posible- para resistir y volver a los tiempos en los que se trataba de impedir que hubiera asesinatos.

En la deposición queda bien clara la obsesión de la banda terrorista con el PNV. Se cita con reiteración a Josu Jon Imaz y a Íñigo Urkullu, se les presenta como aliados de los socialistas en la tarea de conseguir la eliminación de la banda. Éste es un dato novedoso y, desde luego, radicalmente diferente de lo que fue el proceso de Lizarra, en el que los nacionalistas aparecían unidos para que el eventual final del terrorismo se tradujera en un aumento de la hegemonía nacionalista y en la exclusión de los constitucionalistas. Algo hemos avanzado.

Todo el testimonio de la banda aparece trufado por la obsesión de dejar claro que si algo pasa no será culpa de quien pegue el tiro, sino de quien se lo deje pegar. Esta barbaridad, que forma parte del paisaje político enloquecido de Euskadi desde hace cuarenta años, me temo que en esta ocasión va a tener menos seguidores entre los adictos a la banda. Creo que, por primera vez, ha habido personas relevantes, cualitativa y cuantitativamente, del mundo violento que estaban convencidas de que en este proceso se terminaba la violencia. Su frustración tendrá también consecuencias políticas para una banda que ha perdido aquí toda credibilidad, si es que alguna vez tuvo alguna.

La parte civil de los violentos parece empeñada en hacer todo lo posible por no ser legalizada, para así cargarse de razón en el caso de que puedan producirse nuevos atentados. Una vez más hay que recordar lo obvio: los únicos culpables de lo que pueda pasar serán los que lo perpetren, nadie más. Los terroristas han matado el proceso y con esos crímenes han alargado su final. El Estado de Derecho, la democracia española, acabará consumando la derrota de la banda terrorista, más pronto que tarde.

Opciones durmientes
TONIA ETXARRI El Correo 14 Abril 2007

Son mucho más astutos que los gobiernos de turno porque juegan con la baza de la presión del terrorismo para intentar desestabilizar al Estado democrático. Solía decir un alto cargo nacionalista que gozó de mucha popularidad en los gobiernos anteriores a los de Ibarretxe que los estrategas del entorno de ETA no descansan nunca. Que, para cuando quiere ir el Gobierno, ellos ya han vuelto. Y los hechos le siguen dando la razón. Ahora le toca el turno al gobierno de Zapatero. Es él quién tiene que pasar por la experiencia intransferible de ver cómo es la banda quién toma la temperatura al Gobierno y no al revés.

Y mientras sus ministros repiten que las opciones que no rompan con el terrorismo no podrán concurrir a las próximas elecciones, el grupo de Otegi ha pasado ya los deberes a limpio. Con tres opciones sobre la mesa: la conocida de las comunistas de las Tierras Vascas, que esperan el momento final de esta representación para saber (quizás ni ellas mismas lo sepan todavía) si se van a presentar o no. Porque todo depende del 'plan B': la opción de las siglas recién inventadas cuyas candidaturas responden por ASB. Si al final falla esta opción, para eso tienen la recuperación de una ANV rescatada del olvido, aunque presente, ya que este viejo partido prestó su servicio electoral a Herri Batasuna cuando se le necesitó. Ahora, ANV estaba en una situación 'durmiente'. Y los amigos del entorno de ETA podrían utilizarlo como aval electoral.

Dicen los 'pata negra' de Batasuna que ellos no tienen nada que ver con el viejo partido republicano. Cierto. Pero cuando, por interés electoral, hay que hacer de la necesidad virtud, se recurre a grandes remedios. Mucho peor panorama se le presentaba a Batasuna cuando creyó, después de su inhabilitación, que se quedaba sin presentarse al Parlamento vasco. Nada más lejano a su perfil que el partido de las comunistas de las Tierras Vascas. Desde luego. Pero ésa fue una operación de marketing perfectamente estudiada. Ellas (y él) ya existían. Pero ni influían porque no tenían representación. Hasta que Otegi, necesitado de ayuda electoral, llamó a su puerta. Y en la noche en la que se conoció que EHAK irrumpía en el Parlamento vasco con 9 escaños, Otegi celebró esa victoria como propia. Caretas fuera. Desde entonces, las 'nekanes' han estado tan sometidas a Batasuna que se han encerrado en su burbuja parlamentaria delegando en Otegi la representación política.

Puede volver a ocurrir algo parecido con ANV. Batasuna se garantiza la presencia en las urnas sin necesidad de romper con el terrorismo porque ANV cumple con los requisitos, aunque su rechazo a la violencia se haya quedado como adorno en los estatutos porque nadie recuerda que haya promovido movilizaciones de las miles que se han convocado en los últimos años contra ETA.

Islamismo más hostil
Francisco Rubiales Periodista Digital 14 Abril 2007

Los recientes atentados en Argelia y Marruecos, las reiteradas amenazas a España por parte de Al Queda, cada día más fuerte en el norte de África, y el renacido objetivo islamista de "reconquistar Al Andalus", absurda pero peligrosa en un caldo de cultuvo islamista radicalizado, dejan en ridículo a proyectos ingenuos como la alianza de las civilizaciones y a planteamientos cobardes como el diálogo de igual a igual con culturas violentas y revanchistas.

Numerosos dictámenes y análisis recientes de expertos coinciden en que el mayor elemento desestabilizador del mundo actual y gran parte de los problemas geopolíticos y estratégicos que afligen hoy a Occidente provienen de la cultura islámica, un mundo tan opuesto y distante a los principios y valores vigentes en la civilización occidental que resulta incomprensible.

Pero el mayor problema no es que exista un mundo islámico diferente al nuestro, sino que una parte de ese mundo es hostil, analfabeta, tecnológicamente atrasada, fanática, antidemocrática, obsesionada en destruir al enemigo y adoradora de valores que Occidente rechaza como salvajes, entre ellos la veneración al guerrero, el culto a la violencia y la exaltación de la muerte en combate.

Lamentablemente, la versión más radical del Islam se está imponiendo a la moderada y laíca. La Islámica es cada día más una cultura herida que está en guerra contra Occidente, que sueña con recuperar su antiguo esplendor y su honor perdidos y que anhela vengarse de una cultura occidental a la que identifica con el enemigo y a la que culpa de todos sus males.

Aunque muchos políticos europeos, ingenuos y acobardados, siguen soñando con una alianza de civilizaciones que elimine la hostilidad, el intento está condenado al fracaso porque la civilización islámica, extraña, hostil, vengativa e incapaz de integrarse en la "demoníaca" cultura del adversario, acumula ánimo de revancha y se está estableciéndo en el corazón de Europa, en guettos donde, alimentada por clérigos extremistas y por la nostalgia del exilio forzoso, rumia la violencia y el desquite.

Los musulmanes moderados están siendo arrasados por los radicales, lo que constituye un acta de defunción para la ingenua "Alianza de Civilizaciones" y una tragedia para la Humanidad y para la propia cultura islámica.

Es un pueblo lleno de vitalidad y cargado de orgullo de raza, cultura y religión, que se reproduce a gran velocidad y que se siente invulnerable frente a un Occidente al que considera débil, decadente, cobarde y acomodado. Y explican con claridad que su fortaleza emana de su portentosa capacidad para sufrir, para resistir el dolor y el tormento y, sobre todo, porque pueden hacer algo que los occidentales nunca podrán lograr: morir (sacrificio) en aras de sus ideas y valores religiosos.

El problema islámico no ha hecho más que empezar, como señala Husain Haqqani, ex asesor de primeros ministros islámicos y actual profesor de la Boston University, en un agudo artículo que publicó el "Herald Tribune" ("Why Muslims always blame the West"), donde sostiene que la nueva cortina de hierro entre Occidente y el mundo islámico se acentúa día a día. La cuestión palestina y la ocupación de Irak -afirma- no hacen sino acentuar el sentimiento anti-Occidental.

Jean Daniel, al ser galardonado con el premio Príncipe de Asturias de la Comunicación y Humanidades, declaró en su discurso: "Este bárbaro comienzo del siglo XXI es, curiosamente, el producto de un gran acontecimiento emancipador: el fin del totalitarismo soviético. Creíamos que la ideología había muerto. Sin embargo, sigue triunfando, sobre todo en su encarnación islamista, ese oscuro extravío de una gran religión".

Los incendios de embajadas, la quema de banderas y el odio contra Occidente no es una consecuencia de las viñetas que caricaturizan a Mahoma, publicadas por la prensa danesa, o del linchamiento a que fue sometido Sadam Hussein, sino un episodio más de la guerra en curso entre la cultura islámica y la cultura cristiano-occidental, un conflicto grave que algunos dirigentes acobardados y alienados de Europa se niegan a aceptar.    www.VotoenBlanco.com

Vuelve el «Catalonia is not Spain»
  La Razón 14 Abril 2007

Los Mossos d’Esquadra decomisaron ayer unas mil pancartas con el eslogan «Catalonia is not Spain» (Cataluña no es España) a tres militanes de la Joventut Nacionalista de Catalunya (JNC) que los estaban repartiendo en Gerona. Los jóvenes se acercaron ayer por la tarde al pabellón de Fontajau para repartir su propaganda, aprovechando que en el recinto deportivo se celebraba un partido europeo de baloncesto entre el Akasvayu y el MMT Estudiantes.

Según fuentes de los Mossos, el decomiso fue «preventivo» y no se detuvo a nadie. Sin embargo, el secretario general de la JNC, Jordi Cuminal, denunció que la actuación de la policía autonómica fue «desproporcionada» puesto que, según su versión, se retuvo a los militantes una hora «sin explicar los motivos». Para Cuminal, «esto es un ataque del consejero Saura a la libertad de expresión» por lo que la JNC promoverá que el grupo de CiU en el Parlament presente preguntas en la cámara para que la Conselleria de Interior dé explicaciones sobre el suceso.

MADRID- Lo han intentado en otras ocasiones con poco éxito. Ayer, volvieron a la carga. ERC quiere saber los detalles de las finanzas de la Casa Real. Y esta vez lo reclama a través de una proposición de ley que se debatirá en pleno y que exige de la Jefatura del Estado que presente «en el primer trimestre de cada año natural, ante el Congreso de los Diputados, la liquidación presupuestaria pormenorizada del ejercicio anterior, así como de todas aquellas partidas ministeriales que se aportan para el buen funcionamiento de las actividades del Rey, de los miembros de su familia, y para el mantenimiento del Patrimonio Nacional puesto a su servicio».

Pero es que, además, ha registrado en la Cámara Baja cien preguntas escritas para que el Gobierno traslade al Parlamento detalles tanto sobre los «criterios de asignación presupuestaria» (ocho millones de euros), como los sueldos de los miembros de la Casa Real, las dietas, sus vinculaciones a patronatos o fundaciones, un estudio comparativo con otras monarquías, los motivos de las exenciones fiscales, las donaciones que recibe la Familia Real, los gastos de los yates, los gastos del parque móvil, los beneficios económicos que las marcas comerciales pudieran obtener de la Casa Real..., y hasta el pago de los servicios sanitarios y educativos que recibe.

Todo esto lo adelantó ayer el portavoz parlamentario de ERC, Joan Tarda, para quien la proclamación de la Segunda República el 14 de abril de 1931, cuyo aniversario se conmemora hoy, constituye un buen momento para empezar a debatir sobre «uno de los agujeros negros» de la monarquía parlamentaria y «superar la opacidad» que a su juicio rodea a la Casa Real. Tardá relacionó implícitamente al PSOE en este debate, pues aseguró que hay grupos mayoritarios de la Cámara «con responsabilidades de Gobierno» que comparten con los republicanos la necesidad de que se conozcan todos estos datos.
En su iniciativa, los independentistas defienden la necesidad de que haya «transparencia». Y se quejan de lo que, en su opinión, supone un «déficit democrático» cuando su grupo parlamentario ha visto «abortadas» en ocasiones preguntas parlamentarias sobre las actividades del Rey, como las relativas a las cacerías de Don Juan Carlos en Ucrania y Rumanía.

Los republicanos sostienen que hay una «voluntad mayoritaria» en el Parlamento español de no facilitar el debate de todo lo relacionado con la Casa Real, pero añade que la Constitución «no hace referencia explícita a las rentas del Rey, por lo cual debe entenderse como razonable que puedan ser consideradas como susceptibles de ser objeto de fiscalidad».
«Todo está presidido por la confusión y la opacidad», se quejó el diputado republicano, que esgrimió ese argumento para justificar que se incluyan algunas cuestiones que, reconoció, pueden resultar «absurdas». Tardá también sacó a colación que incluso la Comisión de Secretos Oficiales del Congreso tiene «vetada» esa información relacionada con las cuentas de la Jefatura del Estado. Por eso, advirtió de que sería una «vergüenza» y un acto propio del «infantilismo político» que se impidiera que este debate llegue al Pleno de la Cámara, pues «para los demócratas inteligentes debería ser recibido, si no con aplausos, sí con alegría», enfatizó.
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