AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 22 Abril   2007

Paradójica acusación al Foro Ermua
Editorial ABC 22 Abril 2007

UNA vez más, no les falta razón a quienes en el País Vasco dicen tener la sensación de estar viviendo en «un mundo al revés». Como mínimo, resulta sorprendente la decisión de un juez de Bilbao de imputar una falta de desórdenes públicos a varios miembros del Foro Ermua y del colectivo Dignidad y Justicia que fueron agredidos el 26 de marzo cuando se personaron ante el Tribunal Superior de Justicia vasco con motivo de una citación de Ibarretxe por haberse reunido con Batasuna. La decisión del juez es sorprendente por dos motivos: primero, porque los denunciantes del desorden público y de que la Ertzaintza no hizo nada por evitarlo fueron precisamente los mismos a los que ahora el juez imputa tal conducta penal; y segundo, porque por encima de los desórdenes, quienes sufrieron en su propia carne amenazas, insultos y agresiones de simpatizantes de Ibarretxe -en concreto, de un asesor del PNV, Alejandro Aramburu, que la Ertzaintza no identificó en ese momento- son precisamente los ahora imputados por el juez.

Más simple: un miembro del Foro Ermua, Antonio Aguirre, recibe insultos, golpes y hasta una patada en los testículos; exige a la Ertzaintza que investigue e identifique al autor de la agresión y aquélla no lo hace; denuncia los hechos ante el Juzgado... y después el juez pide un informe a la Ertzaintza, que concluye que lo que realmente procede es la imputación de los denunciantes como autores de desórdenes públicos por carecer de un permiso especial para manifestarse y por dedicarse a provocar a los cientos de simpatizantes de Ibarretxe. Simpatizantes que, en cambio, sí gozaban de autorización para proferir gritos contra la Justicia y vitorear al agresor. Paradójico y una evidencia de que es mucho lo que falla en los mecanismos de convivencia en el País Vasco.

Más allá del respeto que merecen las resoluciones judiciales y de que sea razonable imputar una falta de lesiones al agresor de Aguirre, lo cierto es que la otra conclusión del auto del juez resulta difícilmente compartible e incomprensible para una inmensa mayoría de ciudadanos. Ni el auto del juez es firme ni presupone en este momento un futuro enjuiciamiento de los miembros del Foro Ermua y de Dignidad y Justicia. Pero la mera sospecha de que los agredidos puedan llegar a ser sancionados por desórdenes da argumentos a quienes ayer mostraron su irritación. En este caso, los muchos militantes del PNV que insultaron, amenazaron y mantuvieron una «actitud vociferante» -aquella desafortunada expresión que empleó el fiscal general del Estado tiempo atrás para sustentar el «caso Bono»-, quedan protegidos y sin castigo; y quienes sí fueron lesionados -ahí están las imágenes de todas las televisiones para corroborar una patada real, no fingida ni inventada-, están bajo sospecha. Son de nuevo motivos sobrados para que haya quien piense que es «el mundo al revés».

Entre la estrategia y la estratagema
POR GERMÁN YANKE ABC 22 Abril 2007

Parece que el presidente del Gobierno vuelve por donde solía... hace ya tiempo. O, mejor, por donde cree que le conviene según las circunstancias. Después de meses y meses explicando que la apuesta por el «proceso de paz» era tan segura que el PP no tendría con el tiempo sino la opción de rendirse a la evidencia y apoyarlo, anuncia ahora que el próximo mes de junio, es decir, tras las elecciones locales, convocará al líder de la Oposición con el objetivo de establecer una política antiterrorista común.

La primera consecuencia de esta oferta es meramente estratégica. Seguramente le interesa a José Luís Rodríguez Zapatero mostrarse de nuevo moderado, próximo al espíritu del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, de cara a los próximos comicios. Las encuestas han venido señalando que la opinión pública, en un alto porcentaje, se mostraba contraria o, en todo caso, distante y escéptica del mal llamado proceso de paz. Así lo indicaban los sondeos antes del atentado de Barajas de la pasada Navidad (por tanto, incluso en los momentos de máximo optimismo del presidente) y, naturalmente, ese estado de opinión se ha incrementado al constatar que ETA sigue matando y se sigue armando y preparando para continuar haciéndolo.

Mal que le pese, el Gobierno sabe que su empeño por sostener el «proceso», con sus extravagancias e imprudencias- se fundamentaba más en los pactos parlamentarios del PSOE, en la confianza (o fe, ya que poco o nada se veía realmente) de que, por alguna carambola del destino o la suerte con que quiere verse investido el presidente) de que terminara bien, que en el respaldo mayoritario de los votantes. Estos suelen ser, en estas cuestiones, más escépticos y reservados que los gobernantes. Su evaluación parece más inclinada al juicio que le merece la historia macabra de ETA que a las hipotéticas promesas de una paz que resulta dudosa. Se ha visto así, tal y como revelan las encuestas, en casos polémicos como los beneficios penitenciarios a De Juana Chaos.

Un hipotético nuevo acuerdo con el PP sobre política antiterrorista no solamente tiene hoy este carácter estratégico, sino que viene lastrado por un ya largo periodo de desencuentros. El PP ha hecho bandera de su desacuerdo radical con el Gobierno, algo que no había ocurrido hasta ahora, al menos con la intensidad con que hoy se discrepa. Pero tampoco se puede negar que el equipo de Rodríguez Zapatero ha modificado, con idéntica radicalidad la línea que se venía manteniendo en las últimas décadas y que se había asentado, paradójicamente por iniciativa del PSOE, en el antes citado Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo.

Arrodillado ante ETA
Seguramente es exagerado, e interesado desde el punto de vista partidista, decir que el Gobierno actual se ha arrodillado definitivamente ante ETA. O que el PP pretende hacer oposición a costa de no aportar su apoyo a una fórmula posible para lograr el final del terrorismo nacionalista. Pero se ajusta bastante a la realidad, sea cual sea la posición del observador, afirmar que el presidente ha elegido, en ese «proceso» por él impulsado, la ambigüedad dialéctica y política que el Pacto había enterrado. Si el Estado no podía ceder a las imposibles (e injustas y totalitarias) exigencias del terrorismo, se ha venido intentando formular, desde el Gobierno pero para ser concretado en un «diálogo» con la banda, un «relato» del abandono de la violencia que, al mismo tiempo, sirviera para dar sustento al final de la violencia y para que ETA justificara o al menos no se retractara del uso del terror a lo largo de cuarenta años. En ese marco se ha construido toda la ambigüedad de la retórica del Gobierno, todos los gestos, todas las ocultaciones, incluso la de que no se estaban cumpliendo las condiciones establecidas por el Congreso para iniciar los contactos con ETA.

Si, tras las elecciones locales, se pretende girar hacia el entendimiento con el PP en materia antiterrorista, se deberá modificar ese lenguaje y esa política de la ambigüedad. De otro modo resultará imposible el acuerdo. Si el PP tendría que moderar su discurso y evitar las aristas que más hieren al Gobierno, este debería eliminar cualquier duda de que esta anunciada nueva estrategia sea, en realidad, una estratagema, es decir, una estrategia cuyo objetivo tiene un carácter beligerante... contra el PP. El primer escollo, además, es previo, es decir, no es otro que la actitud oficial ante la presentación de listas electorales que, de uno u otro modo, no son sino Batasuna disfrazada. El PSOE, hasta el momento, no ha salido de la ambigüedad. Al mismo tiempo dice que la prohibición de futuras listas y agrupaciones corresponde a los tribunales y no al Gobierno y pretende apuntarse iniciativas como la petición a la fiscalía de que investigue el partido ABS.
Pero no es sólo eso, sobre todo de cara al futuro. El relato de un fin de la violencia se ha pretendido construir «sin vencedores ni vencidos» y no se debe olvidar que el vencido ineludible es el terrorismo. A este principio corresponde precisamente el lenguaje de firmeza del Pacto, que se opone a la ambigüedad de querer dar carta de naturaleza a una Batasuna que al mismo tiempo es Batasuna y no lo es (y correlativamente a una ETA que al mismo tiempo es ETA y no lo es)

Un laberinto pernicioso, sin duda, pero sin el cual no hay cabida, en estos momentos, al famoso «final dialogado». Cuando los representantes de los socialistas vascos, en el proceso por las entrevistas con la organización ilegalizada, declaran en el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco que no se reunieron con Batasuna sino con la «Izquierda Abertzale» (coincidiendo con los testimonios de otros representantes del nacionalismo vasco), siguen manteniendo esa ambigüedad que hace imposible no sólo el entendimiento coyuntural con el PP sino una política antiterrorista realista consensuada, ahora o en otro momento, entre los dos principales partidos.

Veremos pronto, por tanto, si la oferta del presidente Rodríguez Zapatero a Mariano Rajoy significa una nueva -o renovada- estrategia o es tan sólo una estratagema cuya utilidad es partidista y termina en las inmediatas previsiones electorales.

Revisionismo
-¿Cómo está de sabor el desenterramiento, señor presidente?
POR JON JUARISTI ABC 22 Abril 2007

EL pasado martes murió René Rémond, el gran maestro de la Historia política francesa. Tenía ochenta y ocho años, pero no había dejado de trabajar y reflexionar sobre el pasado y el presente. Probablemente se ha ido con la decepción de desconocer el resultado de las elecciones, aunque también, sin duda, con la esperanza de enterarse del mismo antes que sus compatriotas, porque era un cristiano sin fisuras y creía en la vida eterna. En los últimos tiempos, como ya no podía escribir, recurrió a publicar sus conversaciones con Marc Leboucher, uno de sus discípulos. En 2005 apareció Le nouvel antichristianisme, donde daba un repaso a la ofensiva contra la Iglesia católica desde diversos frentes (el caso Butiglione, las invectivas de Michel Onfray, etc.). Su defensa del cristianismo, sin embargo, podría parecer a los lectores españoles excesivamente desapasionada y racional. Es cierto. Sin emboscarse tras un objetivismo a ultranza, Rémond desmonta los argumentos de la crítica militante con la frialdad de un historiador riguroso cuyo afán ha sido siempre entender la complejidad de la política. A mí, personalmente, me gusta ese estilo que ha investido al catolicismo francés de una sólida respetabilidad intelectual.

La obra fundamental de Rémond, La Droite en France (1954), ha sido un modelo constante no sólo en el ámbito académico francés, sino también para muchos historiadores de otros países (en 1982 vio la luz un complemento indispensable de la misma, Les Droites aujourd´hui), pero me interesa llamar la atención sobre otro de sus libros de conversaciones con Leboucher, un modesto prodigio de lucidez titulado Une memoire française (2002), en el que pone en claro todo ese barullo de la memoria histórica que ahora nos aflige. Según Rémond, Francia también sufrió el desgarro producido por memorias antagónicas que venían de su particular guerra civil -la Revolución- y que eclosionarían en diversos momentos como concepciones de la nación incompatibles entre sí. Sin embargo, la nación francesa se mantuvo porque predominó la voluntad de vivir juntos y la correlativa decisión de relativizar la importancia de las tradiciones enfrentadas: «El respeto por nuestros ancestros -escribe Rémond- no nos ha impedido pensar que no todo en ellos fue admirable ni merece ser conservado. No tiene sentido querer conservarlo todo, en un reflejo pasatista e incluso diría que integrista, utilizando un vocabulario religioso que no está fuera de lugar aquí. Ciertas realidades tuvieron su época, aunque otras merezcan ser conservadas».

Puro sentido común, por tanto, del que la izquierda española no parece andar sobrada. En el debate televisivo del pasado jueves con Rajoy -lo llamo debate con bastante generosidad, porque hubo instantes en que se asemejaba a un linchamiento-, alguien arrojó al presidente del Partido Popular un terminacho -¡revisionismo!- que los maoístas de mi juventud reservaban en exclusiva a Santiago Carrillo. Es curioso, porque si la manía de revisar o de re-visionar caracteriza a alguien hoy día, no es precisamente a la derecha. La izquierda, en cambio, está hundida hasta la peineta en un revisionismo maniqueo que sigue un modelo cinematográfico. Porque de eso se trata, de visionar de nuevo la película de la guerra civil, convirtiendo a los republicanos en dibujitos de Walt Disney y a los franquistas en vampiros. Una nación que se precie de serlo no aguanta una memoria semejante, o sea, una visión de su pasado dirigida contra toda posible voluntad de vivir juntos.

Personalmente, el revisionismo implícito en la propuesta de anulación retrospectiva de las sentencias de los tribunales franquistas me toca las narices. Fui uno de los diez mil españoles juzgados por el Tribunal de Orden Público y uno de los menos de diez mil que fueron condenados por el mismo. No pienso pedir a la España democrática indemnización alguna por mis sufrimientos bajo la dictadura, y esto no tiene nada que ver con el perdón (o sea, con un revisionismo contemporizador), sino con cierto sentido de la dignidad y, desde luego, con el convencimiento de que no todo -ni mucho menos- de lo que hizo la oposición clandestina al franquismo fue admirable ni merece ser inscrito en mármoles.

Bambi muerde
POR ÁLVARO DELGADO-GAL ABC 22 Abril 2007

Existen dos maneras de dimitir. O se dimite preventivamente, o se dimite sobre la marcha. En el primer caso no asistimos, formalmente, a una dimisión. No se verifica la interrupción voluntaria de un trabajo ya iniciado, ni se manifiesta una disconformidad urgente con las personas de las que se ha recibido un determinado cometido, administrativo o de gobierno. Pero permanecen otros factores, en cierto modo, los más importantes. En esencia, el dimisionario preventivo se considera incompatible con las circunstancias en que tiene que desarrollar su labor. Esto es lo que ha pasado con Solbes, según una información publicada esta semana por un diario económico solvente. Parece que Solbes anunció, en enero, que no seguiría en el Ministerio después del 2008. Desde entonces, se ha producido una fuga de altos cargos en la casa de que es titular. Suman ya diez. La era Solbes, en fin, ha concluido su ciclo.

¿Por qué no quiere repetir Solbes? Dos disparates han colocado al ministro, seguramente, al borde de la dimisión formal. Primero, el lío de la financiación autonómica, fruto a su vez del melón estatuario abierto por el presidente. Segundo, la gestión monstruosa de la OPA sobre Endesa, cuyo punto de arranque fue una conspiración catalana y cuyo desenlace ha sido la gigantesca chapuza cocinada personalmente por Zapatero con el portentoso Prodi. Estos dislates se produjeron en un contexto que tampoco era bueno. Solbes entró en el Ministerio como representante de la vieja guardia socialista, es decir, de los cuadros que habían acreditado que sabían lo que era gobernar. Se resumió la situación afirmando que se necesitaba a alguien que infundiese confianza a los mercados. Ese alguien, por antonomasia, era Solbes, ex ministro, ex comisario europeo, ex varias cosas solemnes y por lo común bien desempeñadas. Zapatero aceptó la tutela de Solbes como un mal menor e hizo a continuación todo lo que estaba en su mano por sacudírsela. Eligió dos procedimientos, el primero de ellos absolutamente espontáneo: adoptar decisiones claves por su cuenta. Además, introdujo en el organigrama a gente de su confianza y colocó espías en lugares estratégicos, como la CNMV. Los espías vigilaban a las personas recomendadas por el ministro. Todavía peor: marcaban o trababan por los pies a cargos que por su propia naturaleza debían ser independientes del Ejecutivo. El escandalazo de la CNMV, aún no extinto, revela la gravedad de lo ocurrido y la infinita resignación que exige ser miembro del gabinete presidido por el actual secretario general del PSOE.

Los espasmos de Zapatero han arrasado al equipo ministerial. La anterior ministra de Educación fue cesada al día siguiente, o casi, de que se aprobase su ley de educación. No recibimos explicación alguna. La ministra, una resignada ejemplar, se limitó a expresar su agradecimiento por haber merecido la confianza -fugacísima- de su jefe. El ex ministro de Justicia ha sido remitido a Canarias contra su voluntad y por razones que se conocen pero que no se pueden decir: el Gobierno, muy apretado por la necesidad de abrir espacios a HB, necesitaba un peón de brega, no un hombre capaz de formular reservas impertinentes. La ministra de Sanidad, «ex» en la práctica, aunque no en los papeles, fue desautorizada en público por Zapatero a raíz del episodio del vino. Elena Salgado es una imprudente, y probablemente, una fanática. Pero una consideración mínima hacia el decoro público, y hacia la propia persona de la ministra, habría recomendado que ésta hubiese sido informada de la desaprobación de su presidente por métodos menos ejecutivos. Otro maltratado por Zapatero, pero, sobre todo, por él mismo, es Rubalcaba, el muñidor noctívago de la época felipista. Durante los días de desconcierto subsiguientes al atentado, Ru-balcaba anunció, por activa y por pasiva, que el proceso de paz estaba irreversiblemente roto. La comparecencia parlamentaria de Zapatero indujo a pensar lo contrario. Un ministro del Interior con una opinión razonable sobre sí mismo, habría dimitido. Pero Rubalcaba cultiva una visión pesimista sobre la naturaleza humana, una visión de la que no excluye a su propia persona, y ahí sigue. Nadie cree ya, no obstante, que ejerza una jurisdicción relevante en la política del Gobierno.

El desistimiento de Solbes produce una sensación de agobio. Aunque no ha podido hacer mucho, su mera presencia en el grupo que posó ante los fotógrafos cuando se hizo pública la formación del Gobierno, generaba cierto sentimiento de tranquilidad, quizá supersticioso. Existían elementos que podíamos identificar con la política en la acepción rutinaria, homologable, de la palabra. Ahora nos queda Zapatero, en estado casi puro. La progresiva depuración del Gabinete confirma, por vía experimental, que el modo de administrar el país que ha inaugurado el presidente es telepático: se hace lo que se le ocurre, por motivos no siempre claros o, cuando menos, bien expuestos. Cuando el rayo telepático tropieza con un obstáculo, el obstáculo estalla, lo mismo que las naves espaciales al ser interceptadas por el fuego enemigo en la «Guerra de las Galaxia». Y es que los ojos dulces no están reñidos con una dentadura firme. Hemos descubierto que Bambi muerde.

Desconcierto demoscópico
POR ÁNGEL COLLADO ABC 22 Abril 2007

Todos los sondeos, privados o del CIS, se han abonado desde el pasado verano a la hipótesis del «empate técnico» entre el PSOE y el PP en intención de voto con variaciones de menos de dos puntos según los acontecimientos de las fechas en que se realizan los trabajos de campo. Y sobre ese supuesto se retroalimentan las tácticas de Gobierno y oposición. Siempre a la contra. Unos para frenar el ascenso del PP, que logran a medias, otros para acelerar el desgaste del PSOE, sin conseguirlo del todo.

Un mes, el empeño de Zapatero en negociar y ceder ante ETA pasa factura a los socialistas. Al siguiente, el Ejecutivo pasa al contraataque, desata otra campaña de estigmatización de «la derecha» y denuncia de «la crispación», el PP vuelve a chocar con el 11-M, pierde terreno, y otra vez llega el equilibrio o una ventaja tan corta como provisional.

En una legislatura en que todo es inédito porque el Gobierno ha puesto por delante de la gestión los cambios institucionales y se aplica a la ruptura de los consensos mientras que la oposición, desbordada, se consagra a defender el sistema y su propia supervivencia, los sondeos no son capaces de atisbar de qué lado puede estar decantándose la opinión pública. Y es posible que de ninguno, porque Zapatero es el primer presidente del Gobierno de nuestra democracia que ha perdido la iniciativa sin que el jefe de la oposición se haya hecho con ella, como ocurrió con Felipe González en 1982 o José María Aznar entre 1995 y 1996.

Dicen los expertos que la bonanza económica más la habilidad y el poderío mediático del PSOE explican que los errores de Zapatero no hayan hundido la intención de voto hacia los socialistas. Y que la torpeza del PP en la propaganda y la mala imagen de Rajoy, por su oposición a cara de perro, dificulta el vuelco.

Ante las tablas teóricas el presidente da por muerto su «proceso» con ETA, pero se le nota que lo mantiene por debajo del tablero. Este mes pasará la prueba de dejar o no presentarse a las elecciones locales al brazo político de los terroristas. Rajoy intenta por su parte combatir la caricatura que los socialistas han decidido presentar del jefe de la oposición como un político extremista y antiguo del que no hubo rastro en la entrevista del jueves.

Pero hay un dato coincidente en todos los sondeos que no acaba de cuadrar con las conclusiones. El hecho de que sean mayoría los encuestados que expresan poca o ninguna confianza en el presidente del Gobierno casa mal con que pueda seguir el primero en imagen e intención de voto. Tampoco se entiende que el jefe de la oposición no llegue ni al 4 en valoración de líderes -como Aznar cuando ganó las elecciones-, pero al PP le auguren hasta un 40 por ciento de los votos, un porcentaje para gobernar. La clave de todo ello puede estar en un fenómeno de «voto oculto» hacia un PP cuya persecución es el objetivo del Gobierno. O hacia un PSOE que logre cargar a la oposición con la culpa de la fiebre de la crispación sin que importe la enfermedad que la origina: la política rupturista de Zapatero.

La liquidación de España (III)
Pío Moa Libertad Digital 22 Abril 2007

Un gobierno que desde que se formó, gracias al peor atentado de la historia de España, no ha cesado de atacar al estado de derecho, a la Constitución, de colaborar con el terrorismo y el separatismo y de socavar la independencia judicial, genera forzosamente crispación. Por lo menos crispación. No puede ser de otro modo, a menos que la sociedad esté muerta, predispuesta a la descomposición y a cualquier tiranía.

Pero los liberticidas, con descaro equiparable al de los nazis para negar la evidencia, acusan de crispadores a quienes denuncian sus felonías. Y el PP, cómo no, se pone a dar explicaciones. Atenúa su denuncia y sale Rajoy diciendo que él no está crispado, en absoluto, que él, fresco como una rosa, relajado, normal, en plena normalidad. ¡Qué tío!

El otro día, en el programa montado por el aparato del PSOE en su televisión --pagada por todos--, una señora de Baleares le preguntó angustiada por el acoso separatista a la enseñanza en español. Pregunta embarazosa, porque en Baleares gobierna el PP, como en Galicia o Valencia, donde se aplica una política lingüística muy parecida a la de los separatistas. Y unos estatutos muy parecidos a los separatistas. Y el hombre relajado, no crispado, “normal”, se escabulló con una defensa de la enseñanza del inglés. Algo así hizo Feijoo hace unos días, se ve que es una consigna: ¡olvidémonos de esos problemillas y vayamos al inglés! Parejo al “miremos al futuro y olvidemos el pasado”.

Ciertamente Usa o Gran Bretaña tienen la suficiente habilidad y potencia para promover su idioma y su cultura sin necesidad de bobos solemnes, serviles y oficiosos que les hagan el trabajo gratis. Pero en España esa clase de sujetos prolifera hoy masivamente. Es, en definitiva, el odio o el desprecio a España, tradicional en la izquierda, no digamos en los separatismos, y cada vez más extendido en la derecha, quiero decir en sus políticos.

Excepto en las Vascongadas, el PP se aparta cada vez más de una gran masa de opinión española, y está propiciando el mismo fenómeno anómalo y antidemocrático que en Cataluña: una gran masa de la población carece de representación política, porque ningún partido defiende sus intereses ni sus sentimientos. Que son, casualmente, los intereses y sentimientos que definen a una sociedad viva: la unidad de la nación y la democracia.

En la izquierda ha surgido la alternativa de “Ciudadanos”, algo confusa, pero que podría jugar un papel regenerador. Quizá sea necesario algo parecido en la derecha. La voz del rebaño bala: “Pero sin el PP, ¿qué nos queda?” Vamos, señores, se supone que somos ciudadanos, no meros súbditos.

La Guía de Campaña del PSOE
Vicente A.C.M. Periodista Digital 22 Abril 2007

Cuando los únicos argumentos políticos de un partido se centran en la descalificación del oponente político y no en presentar su propio programa, solo demuestra que su exclusiva meta es mantenerse en el poder, sin importarle los problemas de los ciudadanos. La recién estrenada Guía de Campaña del PSOE incide en transmitir dos ideas básicas, el aislamiento del PP y su escoramiento hacia la extrema derecha, bueno, derecha extrema, que debe ser aún peor conceptualmente. Llega la hora de ponerse el traje de campaña y de repetir las consignas de la Guía, porque están en juego no las concejalías, ni las alcaldías, sino demostrar que pese a todo, el PSOE tiene el apoyo de los ciudadanos y refrenda su actuación, sobre todo en el Proceso con ETA.

Estas elecciones son demasiado importantes, sobre todo en Navarra, la joya de la Corona, que podría acabar en manos de los separatistas y terminar encadenada para siempre en la Ikurriña. Por eso los de ETA han usado todos sus resortes para acceder a las elecciones. Han planificado milimétricamente todos los pasos, considerando las alternativas y resquicios legales que la Ley electoral les permite, para burlar a la justicia. De hecho, no han tenido ningún problema en la obtención de las firmas necesarias para avalar las plataformas ciudadanas y aún tienen pendiente la otra opción de ANV.

Mañana se cierra el plazo de la presentación de las listas electorales y todo está a punto para que se consume la aberración de volver a tener en las Instituciones a los representantes del terrorismo de ETA. La vicepresidenta no deja de decir que ese hecho no sucederá y que se cumplirá escrupulosamente la Ley de Partidos. De que se cumpla no me cabe ninguna duda, puesto que hay que demostrar que las listas son rechazables y eso no va a suceder, bien por falta material de tiempo para su tramitación, bien porque sean listas "blancas" o "grises" de difícil imputación. Sin pruebas no puede haber ilegalización, eso es la letra de la Ley, pero desde luego no es su "espíritu".

Nada me gustaría más que equivocarme y ver como resultan fracasados los intentos de ETA de vencer al Estado de Derecho, pero los hechos hasta ahora indican todo lo contrario.

A propósito de un encuentro
JAVIER ZARZALEJOS El Correo 22 Abril 2007

En tiempos de Aznar, un columnista madrileño tenido por ocurrente instaba a Rodríguez Zapatero a no acudir a La Moncloa cuando era convocado por el entonces presidente del Gobierno. A juicio del columnista, el hecho de que esas reuniones se celebraran en la residencia oficial del presidente y que Rodríguez Zapatero tuviera que subir unos cuantos escalones hasta ser saludado por Aznar, que le esperaba a la puerta del mal llamado palacio, situaba al líder socialista en una posición de inferioridad ante el presidente del Ejecutivo, quien convertía aquellas convocatorias en calculadas trampas de imagen para debilitar a su oponente. El análisis terminaba con una conclusión rotunda: si Aznar quería reunirse con Rodríguez Zapatero, éste debería exigir que fuera en el Congreso de los Diputados y en llano.

Hoy ese columnista es de los que denuncian, sensibles y escandalizados, la «crispación»; pertenece al género de los que invisten a Rodríguez Zapatero de prerrogativas e inmunidades mucho más allá de cualquier interpretación razonable de su posición constitucional como presidente del Gobierno, y exigen de la oposición la admiración al personaje tan sumisa y gratuita como la que ellos mismos le profesan o fingen profesarle.

Afortunadamente no parece que entre las preocupaciones de Mariano Rajoy en sus conversaciones con Rodríguez Zapatero figure la de tener que desplazarse a La Moncloa o subir unos cuantos escalones para saludar a su interlocutor. Por eso, cuando el presidente del Gobierno -en una expresión que, ésa sí, denota una pretensión jerárquica sobre el líder de la oposición- le 'cite' a esa reunión anunciada en el mes de junio, no tendrá que preocuparse de la puesta en escena. Lo que sí sería de agradecer entonces es que se preocupara de los contenidos.

Como revelación para aderezar su reciente entrevista televisiva, la prevista reunión de Rodríguez Zapatero con Rajoy ha tenido un éxito más bien descriptible. El optimismo de la voluntad que desearía la recuperación del acuerdo PSOE-PP se encuentra, en este caso, en clara desventaja frente al pesimismo de la razón. Hay muchas posibilidades de que este anuncio forme parte de la cosmética preelectoral que el Gobierno tiene que llevar a cabo ante el costoso naufragio del pretendido proceso de paz. Que el Ejecutivo está embarcado en una adaptación táctica de la apuesta de Rodríguez Zapatero sobre ETA para minimizar el daño político causado parece innegable. Sin embargo, es del todo improbable que nos encontremos ante la voluntad real de una rectificación verdaderamente estratégica por parte del presidente del Gobierno que rechace la viabilidad democrática y la necesidad operativa de un 'final dialogado' con la banda.

Esta discrepancia, que tiene serias implicaciones más allá de la estricta lucha antiterrorista, se sitúa en la estrategia más amplia de aislamiento del Partido Popular que es el gran soporte del tinglado político construido por Rodríguez Zapatero en esta legislatura. Es verdad que arrastrados por esta estrategia el Gobierno y el Partido Socialista sienten también las consecuencias de un discurso que empieza y acaba en el obsesivo intento de descrédito de la única oposición existente, en la referencia patológica al pasado, en el vertido a los canales mediáticos de relatos manipulados con el único fin de exonerar al Gobierno, tres años después de alcanzado el poder, de toda responsabilidad por sus actos. Pero que esta estrategia, además de demostrar en los sondeos una eficacia muy discutible, tenga fecha de caducidad no la hace menos lesiva para el clima en el que sería posible pensar que los consensos fundamentales pueden empezar a trabarse de nuevo.

Si el Partido Socialista y el Gobierno, al unísono, quieren perpetuar el argumento de las 'mentiras del PP', no hay razón alguna para que los populares no exijan que se aclare cómo y quién realizó la sucesivas 'verificaciones' que avalaban el alto el fuego de ETA frente a los datos que se tenían a uno y otro lado de la frontera. Tampoco habría de extrañar que se quiera conocer la historia real de la negociación con ETA que, según parece, poco tiene que ver con los desmentidos de Rodríguez Zapatero. Ni estaría de más que se insistiera en una explicación razonable ante las recurrentes alusiones de ETA a 'compromisos firmados', y no porque haya que creer a ETA sino porque siempre es preferible poder creer al Gobierno.

Interesarse por la larga sucesión de negociaciones políticas con Batasuna de la que los socialistas vascos se hacían lenguas en los medios de comunicación, o por el futuro de Iñaki de Juana -para cuya defensa el Gobierno tuvo que recurrir a falsear la posición del Ejecutivo del PP- que al ministro de Justicia tanta humorada le inspira, entran también en la labor de una oposición a la que el presidente Zapatero ha negado un elemental reconocimiento.

No hay duda de que esta negación de la oposición del PP es fruto de un cálculo sectario y, además, equivocado. Los aliados del Gobierno pueden sumar los escaños necesarios para mantenerle en el poder pero semejantes apoyos carecen de la proyección política y no aportan la legitimación social de los consensos de Estado entre quien gobierna y el único que puede gobernar. Por eso, la fórmula de Gobierno de Zapatero sólo da para gastar el dinero que llega en abundancia a las arcas públicas como consecuencia de una buena situación económica, para entregar fragmentos de Estado a los socios nacionalistas y para unirse todos bajo la hostilidad guerracivilista contra el PP con Llamazares de timonel. Y así hasta que dure, pero ni un minuto más. Lo que hace tres años se debía haber asumido por Rodríguez Zapatero como un deber de suturar las heridas del país se interpretó como la oportunidad de destruir a la oposición para consolidar un régimen de poder para muchos años.

El daño que está sufriendo el tejido cívico es grave y extendido. Seguramente lo comprobará quien tenga que hacerse cargo del Gobierno de España después de Rodríguez Zapatero, sea socialista o popular, y se encuentre con una sociedad que ha visto resquebrajarse referencias esenciales de su ganada identidad democrática y valores y actitudes convivenciales que están en la base de su éxito colectivo; que ha relativizado el aprecio a las reglas del juego y la necesidad de sanción por su incumplimiento; que se ha acostumbrado al lenguaje político como un ejercicio carente de sentido reconocible y -'lean mis labios'- de su condición de vehículo del compromiso de los gobernantes con los ciudadanos.

En este sentido, la coherencia de Rodríguez Zapatero es irreprochable porque no ha cumplido, ni siquiera formalmente, ni uno solo de los compromisos que ha asumido en sus diversos encuentros con Rajoy, ya fuera la creación de una comisión para negociar las reformas estatutarias, la convocatoria de la comisión de seguimiento del Pacto antiterrorista o la información sobre el pretendido 'proceso'.

El daño, en buena medida, está hecho. Daño también para la izquierda rendida al pensamiento mágico de la 'baraka' de Zapatero que ante el poder inesperadamente recuperado disculpa todo y ha hecho astillas del magro acervo ideológico que le quedaba para alimentar la retórica gubernamental de la diferencia, la pluralidad, las naciones y los territorios. Zapatero no va a ver cumplidos sus objetivos de perpetuación en el poder. El daño que está hecho puede agravarse, no porque el proyecto del presidente llegue a realizarse sino porque fracase y no se produzca la rectificación que devuelva a la política el protagonismo de las mayorías en torno a objetivos creadores y esfuerzos compartidos.

ETA no oculta a Zapatero que promueve las agrupaciones electorales.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 22 Abril 2007

Es un caso típico de deja vú. La sensación de estar viviendo algo ya vivido es lo que provoca ver la organización de las agrupaciones electorales en el País Vasco y ver que ETA Batasuna declara públicamente su respaldo a las mismas, felicita a quienes han firmado para su puesta en marcha y casi se responsabilizan de su promoción. Dicho de otro modo, le están dando a Zapatero carnaza para que se entretenga un tiempo haciéndonos creer que trabaja para impedir que ETA se presente a las elecciones promoviendo la ilegalización de decenas y decenas de esas agrupaciones electorales para lo que seguro utilizarán como argumento el que la propia ETA les haya dado públicamente su respaldo y mientras Zapatero, sabiéndolo, dejará presentarse al auténtico caballo blanco de ETA.

Basta leer hoy el Gara, el diario oficioso de ETA para darse cuenta del pampaneo que se traen.

“La izquierda abertzale finalizó ayer la recogida de firmas con el fin de que las agrupaciones abertzales y socialistas concurran en la próxima pugna electoral, y lo hizo además logrando superar «las expectativas marcadas». En el marco de las concentraciones realizadas ante los ayuntamientos vascos para reclamar unas elecciones democráticas, la mahaikide de Batasuna Jone Goirizelaia señaló que en los próximos días se presentarán las candidaturas.”

Todos sabemos, porque hasta el mismo Zapatero nos lo ha remachado decenas de veces, que ETA Batasuna ahora se llama izquierda abertzale y el diario Gara proclama que ha sido la izquierda abertzale quien ha realizado la recogida de firmas para organizar las agrupaciones electorales. Pero claro, es probable que con eso solo Zapatero, vía Conde Pumpido, no encuentre pruebas suficientes como para pedir su ilegalización, por ello ETA se lo pone a huevo, con perdón, y hace decir urbi et orbe a la mismísima mahaikide de Batasuna, la sin par Jone Goirizelaia que pronto se van a presentar las candidaturas.

ETA le da a Zapatero y Pumpido más datos para tenerlos entretenidos ilegalizando agrupaciones y facilitarles el que aparezcan en las próximas elecciones como adalides de la lucha contra ETA.

“Jone Goirizelaia aseguró que la afluencia de ciudadanos para depositar su firma «ha sido muy importante», por lo que, según subrayó, la izquierda independentista da por cerrada la recogida de rúbricas «superando con creces las expectativas marcadas».”

Otra ayudita más de ETA a Zapatero.
“La mahaikide de Batasuna, quien agradeció y felicitó a todas las personas que han acudido a dar su apoyo a estas agrupaciones,”

La hoja de ruta de Zapatero al infierno ya tenía un acuerdo previo entre Zapatero y ETA para que antes de unas elecciones se teatralice una ruptura que convenza a la gente de que Zapatero es mas activo contra ETA que el guerrero del antifaz contra los moros.

Ciudadanos de segunda
Xoán Xulio Alfaya Periodista Digital 22 Abril 2007

[Dictadura lingüística] El documental "Ciudadanos de segunda" (www.youtube.com/watch?v=UB9DehZYEAw), realizado por El Mundo TV, fue emitido hace unos días en Telemadrid. Para consuelo de quienes no tenemos acceso a dicha cadena, está publicado íntegramente en YouTube. Dura 46 minutos y merece la pena verlo completo.

En él queda patente la deliberada marginación de los hispanohablantes en Cataluña, como si éstos careciesen de derechos lingüísticos. No comprendo cómo la Unión Europea, tan escrupulosa en cuestiones de ecología y derechos humanos, no contempla la libertad de idioma en su legislación. Debe ser que los hispanohablantes no somos humanos y por lo tanto dichos derechos no nos atañen.

La verdad es que la Declaración Universal de los Derechos humanos está bastante desfasada y requiere una urgente puesta al día, pues la sociedad es una realidad dinámica en la que continuamente surgen nuevos problemas que requieren, a su vez, nuevas soluciones. Las dictaduras lingüísticas, cualquiera que sea su forma, no debieran ser toleradas en ninguna sociedad democrática.

© Xoán Xulio Alfaya, 2007

El Foro Ermua se querella contra la Ertzaintza por un falso atestado sobre las víctimas
M. LUISA G. FRANCO ABC 22 Abril 2007

BILBAO. El miembro del Foro Ermua Antonio Aguirre acusó ayer a la Ertzaintza de haber realizado un atestado político de los incidentes que tuvieron lugar el pasado 26 de marzo, ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco.
Aguirre manifestó a ABC que se va a querellar contra los funcionarios de la Ertzaintza que elaboraron un «falso atestado», cuya finalidad es, en su opinión, «dar cobertura a la portavoz del Gobierno vasco, Miren Azkarate, que acusó al Foro Ermua de provocar a los concentrados en apoyo a Ibarretxe y de convocar una contramanifestación».

A pesar de que las grabaciones de los distintos medios de comunicación recogieron el acoso que sufrieron los miembros del Foro Ermua por parte de quienes se concentraron para apoyar al lendakari Ibarretxe, el atestado policial elaborado por la Ertzaintza considera que quienes protagonizaron los «desórdenes públicos» fueron Antonio Aguirre, a quien un militante del PNV propinó una patada en los genitales, Iñaki Ezkerra, también miembro del Foro Ermua, y Daniel Portero, presidente de la Asociación Dignidad y Justicia.

A partir de ese atestado, el Juzgado de Instrucción número 3 de Bilbao les ha imputado una presunta falta de desórdenes públicos. El juez no considera que puede ser culpable de esa falta el agresor de Aguirre, militante del PNV identificado por los vídeos y las fotos que se tomaron en el lugar de los incidentes, al que sólo le imputa una presunta falta de «lesiones».
Antonio Aguirre denunció ayer a ABC que el juzgado actúa en función de un atestado de la Ertzaintza que está, en su opinión, al servicio del PNV.

El Foro Ermua solicitará al juzgado que aporte las cintas de las cámaras de vigilancia del edificio del Palacio de Justicia de Bilbao y la de los medios de comunicación, donde quedaron grabadas las agresiones.

Con estas pruebas, el Foro Ermua espera demostrar la falsedad del atestado de la Ertzaintza y, posteriormente, presentará una querella contra la portavoz del Gobierno vasco, Miren Azkarate, por las calumnias que realizó contra los miembros del Foro Ermua que fuimos insultados, coaccionados y agredidos».

En opinión de Antonio Aguirre, «Ibarretxe es el máximo responsable de todo lo que está sucediendo porque no admite ser jugado como un ciudadano más y por acusar al Foro Ermua de ser generador de odio y de crispación».

«Primero nos manda a sus militantes a insultarnos y a agredirnos y ahora a la Policía a proteger a esos agresores», señaló Aguirre.

Protegido por el PNV
El miembro del Foro Ermua considera que el País Vasco «se parece cada vez más a la alemania nazi de Hitler» y recuerda como el PNV protegió a su militante, después de que fuera identificado como su agresor.

Precisamente la portavoz de Covite, Cristina Cuesta, esgrimió entre las razones para no asistir al homenaje que el Gobierno de Juan José Ibarretxe hará hoy a las víctimas el que el lendakari ni siquiera recriminara al militante de su partido que agredió a Antonio Aguirre en la concentración ante las puertas del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco. Al día siguiente, el portavoz del PNV, Iñigo Urkullu, dijo públicamente que lamentaba lo mal que lo estaba pasando el agresor de Aguirre, Alejandro Aramburu.

El portavoz del PNV consideró que la agresión se produjo «en un contexto de provocación», por lo que estimó suficiente que su militante «hubiera mostrado su pesar» por lo sucedido.

El agresor está vinculado al Departamento vasco de Interior, según denunció en su momento el PP, partido que presentó en el Parlamento vasco una pregunta dirigida al consejero Balza para que aclarara las sospechas de que pudiera haber recibido «trato de favor» al no haber sido ni siquiera identificado por la Ertzaintza en el lugar de los hechos, después de que un escolta de los agredidos lo entregara a un agente de la Ertzaintza.

Urkullu consideró que, para evitar situaciones como las ocurridas ante el Palacio de Justicia de Bilbao, hay que impedir las «provocaciones» del Foro Ermua, pero no las convocatorias de concentraciones, porque, en su opinión, el lendakari tiene que tener «un acompañamiento».

El PNV responsabilizó de lo ocurrido al Foro Ermua, a pesar de que todos los testimonios gráficos dejaban claro que los acosados fueron los miembros de este colectivo, a los que los militantes del PNV gritaban «que os pongan una bomba» y les conminaban a «irse a España». Siete ciudadanos fueron acorralados por una multitud y esos ciudadanos son los que tienen que responder ahora ante el juez.

IGNACIO VILLA
"La COPE no está secuestrada por Federico Jiménez Losantos"
Juan Delgado elsemanaldigital 22 Abril 2007

No bailarle el agua a los gobernantes significa ganarse el calificativo de radical, asegura el periodista de la COPE.

"España no está crispada, sino preocupada", mantiene el jefe de Informativos de la emisora. "Es el punto de apoyo de millones de españoles que se quedaron huérfanos tras el 11-M", añade.

22 de abril de 2007. Nacho Villa es el máximo responsable de los Servicios Informativos de la COPE desde junio de 2004. Hasta entonces había sido el corresponsal político de esa emisora. Es un hombre apasionado que ha sobresalido en los últimos años por su crítica al poder socialista y por sus enfrentamientos con periodistas próximos al PSOE. Acaba de publicar un nuevo libro: Zapatero, el efecto Pinocho, una crónica de los "desmanes" del actual inquilino de La Moncloa.

¿Está de acuerdo con quienes aseguran que el periodismo español es demasiado combatiente?
Mientras una gran parte del periodismo español vive al calor del pesebre del poder, sólo unos pocos, desgraciadamente cada vez menos, somos críticos. Lo que pasa es que no bailarle el agua a los gobernantes en este país significa ganarse automáticamente calificativos como el de radical. La existencia de periodismo crítico es muy saludable para la democracia y los ciudadanos, y no tendría que ser causa de tanta polémica.

¿Por qué está España tan crispada?
España no está crispada, sino preocupada por la legislatura que estamos viviendo. La crispación no es un problema en sí. Estamos viviendo la legislatura más convulsa de la democracia española, tras el golpe mediático que dio el PSOE después de los atentados del 11-M. Una legislatura que pasará a la historia por la negativa rotunda del presidente del Gobierno a investigar esa matanza. A esos factores hay que añadir la tensión que está originando Zapatero con su afán de cambiar tanto el modelo de Estado como el de sociedad. Estas actitudes y políticas han puesto España patas arriba. Zapatero ha roto las normas, muchas de ellas no escritas, que los españoles nos dimos en la Transición y en 1978 con la Constitución.

¿Quién es el responsable de tanta tensión?
Obviamente, Zapatero. La crispación no está originada por los medios de comunicación, sino por la política que está llevando a cabo el presidente del Gobierno. A esto hay que sumar, la operación, muy planificada, de sacar al PP, y por tanto a media España, del mapa político.

Respecto al 11-M, ¿a qué versión se apunta?
Siempre digo que esta película ya la hemos visto. Cuando la época de los GAL, desde las terminales mediáticas del PSOE se acuñó aquel término del "sindicato del crimen" para descalificar a los periodistas o medios que buscaban la verdad sobre el terrorismo de Estado. Ahora, han puesto en circulación el de "conspiración". Aquí nadie conspira contra nadie, simplemente se busca la verdad. Millones de españoles tenemos derecho a denunciar que no se está tratando de aclarar qué pasó el 11 de marzo y a poner de manifiesto que hay muchos cabos sueltos. Nadie ha dicho nunca que esté o no ETA. Lo que es evidente es que existen datos que nos sitúan ante la banda terrorista y, sin embargo, el Gobierno se ha dedicado a ocultarlo o incluso a falsificar informes que relacionaban ambos extremos.

¿Se crispa desde los medios de comunicación?
Los medios de comunicación somos un reflejo de lo que está pasando en la sociedad española. El Gobierno, a través de distintos instrumentos, como la Ley de Memoria Histórica, ha partido España en dos y ha conseguido reabrir heridas que ya estaban cicatrizadas, y ha azuzado viejas historias que todos habíamos olvidado sin que nadie nos lo impusiera.

¿Los actores en sus comunicados, manifiestos y declaraciones contra el PP y periodistas críticos con el poder, actúan por sí solos o coordinados con Ferraz?
Desde luego no son actuaciones espontáneas fruto de la iniciativa propia. No es nuevo que la izquierda utilice, yo nos le llamaría actores, a sus polichinelas para darle una falsa cobertura intelectualoide a este tipo de políticas. Destacaría aquella petición de Lupi a la sociedad española de que montara un cordón sanitario en torno al PP. Estamos ante unos polichinelas que nos quieren imponer un pensamiento único y que descalifican como radicales y marcianos a quienes no estamos de acuerdo con ellos.

¿Por qué en la portada de su libro "Zapatero, el efecto Pinocho", no se ha caricaturizado la imagen del presidente con la tradicional nariz del cuento?
Porque no es un libro caricatura, sino un repaso a la actual legislatura en el que se relata lamentablemente una colección de desgracias que nos ha puesto en una situación peor que la que se encontraba España en 2004.

¿Está la COPE secuestrada por Federico Jiménez Losantos?
No está secuestrada por nadie. La COPE se ha convertido en una auténtica referencia social y mediática para millones de españoles que tras los atentados de Madrid y el golpe mediático del 11 al 13- M se quedaron huérfanos. Esos españoles necesitaban un asidero y lo han encontrado en esta cadena de radio. No se podría entender la historia de España de los tres últimos años sin la existencia de la COPE, que se ha convertido en el punto de apoyo de muchos españoles que se sienten agredidos por el Gobierno de Zapatero. En ese proyecto, Federico Jiménez Losantos es el punto de referencia obligado.

¿Ignacio Villa es "losantista"?
Ignacio Villa siente una gran admiración por Federico Jiménez Losantos. Él ha inaugurado una nueva etapa en la radio española y ha emergido como el gran comunicador de las mañanas. Y, sobre todo, se ha convertido en el gran defensor de las libertades en España.

¿Se sienten solos en la COPE?
No, nos sentimos acompañados por millones de oyentes. En momentos delicados en los que ha habido una persecución más asfixiante, el apoyo ha sido impresionante. Baste recordar las 700.000 firmas que se recogieron en apoyo de nuestra emisora.

¿Presionan mucho a los obispos?
No lo sé. Desde luego, ellos no nos las transmiten a nosotros. La Conferencia Episcopal no presiona nada a la COPE Aquí trabajamos con absoluta libertad. No es una frase hecha, sino una auténtica realidad.

¿Quién tiene en estos momentos más influencia ante el PSOE: el grupo de Polanco o el incipiente que se ha formado en torno a Contreras y Roures?
Rodríguez Zapatero no quiere depender ni política ni mediáticamente del Grupo Prisa, y ha puesto en marcha ese grupo en torno a La Sexta, que tiene unos objetivos mucho más ambiciosos de lo que pudiera parecer. Este grupo busca difundir un determinado modelo de sociedad.

¿Cómo definiría a Zapatero?
Destacaría cuatro aspectos. En primer lugar, ha basado su estrategia en decir una cosa y hacer otra. No es trabajador, pero sí es muy político y conoce perfectamente sus dotes de persuasión en el tú a tú. En segundo lugar, improvisa y arriesga mucho, lo que le lleva a hacer jugadas sorpresivas que le permiten un gran lucimiento personal. En tercer lugar, Zapatero no sabe hacer equipos. Es muy engreído, toma decisiones unilateralmente y tiene una concepción de sus colaboradores de usar y tirar. Él no quiere ataduras personas. Y, por último, sabe perfectamente lo que quiere y no piensa parar hasta darle la vuelta a la educación, implantar la eutanasia, o convertir en normal la adopción de niños por parte de parejas del mismo sexo, aunque en este tramo final de la legislatura haya tenido que quitar el pie del acelerador.

¿Le ve futuro al PP de Mariano Rajoy?
Estamos en una situación inédita en el centro-derecha español. Nunca había estado tan movilizado como se encuentra actualmente. Eso genera dificultades para el liderazgo. El futuro de Rajoy dependerá de su capacidad para mantener movilizado e ilusionado el cuerpo electoral del PP. Si lo consigue de aquí a un año, tiene futuro.

¿Existen muchos complejos en la derecha política española?
Ha habido muchos y sigue habiendo, aunque ciertamente se están perdiendo. Las manifestaciones, la bandera española, el himno nacional... son pruebas de ello. Y están desapareciendo en gran medida por la obsesión del PSOE por quitar del medio al PP.

¿Le preocupa su futuro? ¿Teme que su significación le cierre las puertas en muchos medios de comunicación?
Yo no me siento significado. En la época del PP en La Moncloa, yo era el primero en criticarlo desde esta casa y lo volveré a hacer cuando el PP recupere el poder. No sé ser pelota del poder. Lo que pasa es que estos últimos tres años han sido tan dramáticos para la estabilidad institucional y la democracia española que la crítica ha sido más clara y contundente.

Regreso al lugar del horror
La viuda de una víctima de ETA en Zorroza y un guardia civil que sobrevivió a un atentado en Galdakao se enfrentan dos décadas después a los escenarios donde la banda colocó las bombas
UNAI MORÁN/BILBAO El Correo 22 Abril 2007

Atentado: Un coche-bomba colocado por ETA actuó como una emboscada mortal para dos tedax del Cuerpo Nacional de Policía y un tercero de la Ertzaintza.
Escenario: La calle Fray Juan, en la entrada del barrio bilbaíno de Zorroza desde Basurto.
Fecha: Miércoles 24 de mayo de 1989. El atentado ocurrió sobre las 8.00 horas, aunque los familiares de los agentes no recibieron confirmación oficial de los hechos «hasta el mediodía».
Víctimas: Los artificieros de la Policía Manuel Jodar y José María Sánchez, esposo de Ana María Lerena, y el ertzaina Luis Hortelano. Otros cuatro agentes, un bombero y seis civiles resultaron heridos. Atentado: Ocurrió cuando una dotación de siete guardias civiles regresaba al cuartel de Galdakao con una carga de dinamita. Los terroristas esperaron su paso y accionaron una bomba a distancia.

Escenario: Parque ubicado junto a la carretera N-634 y el cuartel de la Guardia Civil en el municipio vizcaíno.
Fecha: El domingo 14 de octubre de 1984. La bomba explotó poco antes de las 6.30 horas, cuando apenas había transeúntes por la calle.
Víctimas: Tres guardias civiles heridos. Leoncio Sáinz fue el que revistió mayor gravedad. Otros cuatro efectivos del instituo armado se refugiaron entre los jardines.
Dos décadas no son suficientes para olvidar. El tiempo corre más lento para las víctimas del terrorismo. Ana María Lerena perdió a su marido, un tedax del Cuerpo Nacional de Policía, tras un atentado de ETA en 1989. Aún no ha rehecho por completo su vida. Cinco años antes le había tocado a Leoncio Sáinz, un guardia civil que padeció en propia carne las consecuencias de una bomba en Galdakao. No falleció, pero sufrió profundas secuelas que aún le atormentan. Ambos están hoy en Bilbao, procedentes de otras comunidades, para asistir al acto en homenaje a las víctimas que el Gobierno vasco ha organizado en el Palacio Euskalduna. Llegan sin plena convicción de su protagonismo, aunque con intención de ayudar a «terminar de una vez por todas» con «el sinsentido». Sus testimonios, anónimos durante tanto tiempo, cobran hoy fuerza de nuevo.

ANA MARÍA LERENA
«Emigré para olvidar lo ocurrido»
Sólo el tráfico alteraba ayer la tarde en la calle Fray Juan de Zorroza. La situación apenas se asemejaba a la de aquella mañana del 24 de mayo de 1989, cuando el especialista en explosivos José María Sánchez perdió la vida por una bomba de ETA. Los vecinos del barrio bilbaíno aún lo recuerdan. Su viuda, como es lógico, tampoco lo ha podido olvidar. Ayer regresó «por primera vez» a la escena del atentado entre una mezcla de «odio, rabia e impotencia». «Dicen quienes lo vieron que había pedazos de las víctimas en las terrazas y pegados por las paredes», rememora Ana María Lerena, sin entender aún por qué le tocó a su marido. «Me he preguntado durante muchos años lo que hizo para merecer aquello, pero todavía no he encontrado una respuesta válida», lamenta.

Aquel atentado segó la vida de José María, pero cambió también para siempre la de su mujer y sus dos hijos. Las secuelas perduran todavía en ellos. «Estamos todos bajo tratamiento psiquiátrico», asegura Ana María, quien decidió abandonar Euskadi «para siempre». Emigró primero a Salamanca y después a Cataluña. «No me veía capaz de ver a diario a quienes no condenan el terrorismo», desvela. Ya sólo regresa a Vizcaya en fechas muy señaladas y únicamente para ver a sus familiares más directos. «Lo peor de volver aquí es tener que morderme la lengua por lo que le hicieron a mi marido», se duele.

La viuda de José María reconoce que lo sigue pasando mal cada vez que pasea por las calles y ve a gente con distintivos cercanos a la banda terrorista. «Soy una persona muy impulsiva y no sé cómo reaccionaría en un calentón», advierte, aunque admite que procura contenerse para evitar confrontaciones que «no tendrían sentido». «Sé que no voy a recuperar de ningún modo la vida que tenía antes de aquel fatídico día de 1989 y no le deseo un mal igual a nadie, pero me gustaría que muchos supieran por lo que he pasado. Te das cuenta de que la vida está por encima de los ideales y de que ningún proyecto político debe generar muertes en su camino», confiesa.

Ana María sigue guardando afecto a la que aún considera su tierra, pero no entiende la falta de movilización que afecta a la sociedad vasca. «El miedo es libre», apunta, pero «es triste que la pasividad» se haya apropiado de la mayoría de los ciudadanos. Aún guarda en su memoria una historia especialmente dolorosa. «Días antes del atentado, los profesores del colegio al que acudía mi hijo organizaron una huelga en defensa de unos etarras. Después ocurrió nuestra tragedia y nadie movió ni un dedo», censura. «Fue entonces cuando entendimos que este quizá no era nuestro lugar», sentencia.

La sociedad, en cualquier caso, no es el único objetivo de las críticas de Ana María. La viuda del tedax tampoco se olvida de los políticos vascos, a quienes achaca su «dolorosa falta de implicación». «Es lamentable ver la ambigüedad de la que tratan de sacar réditos algunos», señala, aunque considera un buen paso el homenaje de hoy en el Palacio Euskalduna. En su opinión, «llega quizá demasiado cerca de las elecciones, pero es positivo que se pida perdón por primera vez a las víctimas y se sienten las bases de un entendimiento colectivo». «Es necesario para solucionar de una vez por todas el conflicto», subraya.

El acto de hoy en Bilbao supone también un importante cambio en el modo en que Ana María ha intentado afrontar aquella tragedia personal de 1989. Hasta ahora ha «huido» siempre de lo sucedido, pero aún no lo ha superado. Con su regreso al lugar del atentado, en Zorroza, demostró ayer que su nueva intención será «mirar de frente» al pasado. «Es una página que hay que pasar. Sucedió y le tocó a mi marido. Nunca lo olvidaré, pero la vida sigue y hay que rehacerla cuanto antes», concluye ambiciosa.

LEONCIO SÁINZ
«Sigo sin estar reconocido»
El parque ubicado junto a la carretera N-634 en Galdakao, en las inmediaciones de la sede de la Guardia Civil, apenas ha cambiado de aspecto desde hace casi un cuarto de siglo. Allí perpetró ETA un atentado en el que hirió, el 14 de octubre de 1984, a tres efectivos de las Fuerzas de Seguridad del Estado. Leoncio Sáinz se encontraba entre ellos. Recibió el impacto más grave. «Accionaron la bomba a distancia, desde el lado opuesto de la rotonda, y tuvimos suerte de que la onda expansiva salió en una única dirección», recuerda la víctima, quien se encontraba «a escasos dos metros» de donde explotó el artefacto. «Eran las seis y media de la mañana aproximadamente. Veníamos de recoger explosivos de la empresa Río Tinto y nos pillaron por sorpresa», rememora

Leoncio también regresó ayer al escenario de su tragedia personal. Lo hizo «sin rencor», aunque con «una sensación muy extraña» y el «triste» recuerdo de un episodio que le cambió «para siempre». «Puedo dar gracias de no haber muerto como les ha ocurrido a otros muchos, pero sufrí secuelas importantes que aún me persiguen», reconoce. Continuó ejerciendo en el instituto armado cinco años más, bajo un tratamiento específico, pero en 1989 se vio obligado a dejar su profesión. La «tranquilidad» ha invadido su vida, que desde entonces se desarrolla en Cantabria.

Al contrario que Ana María, este ex guardia civil sí que había vuelto previamente por el escenario de su atentado, aunque «sólo de pasada». «Es un lugar muy céntrico y un sitio más para mí. Lo importante en estos casos es salir adelante», considera. Cuando aceptó el destino en Euskadi, admite, ya sabía a lo que se exponía. «Por entonces la situación era mucho más comprometida y casi había ataques a diario. Éramos carne de cañón», reconoce. La situación, en su opinión, sólo se tranquilizó cuando los políticos empezaron a convertirse en víctimas de ETA. «Hasta entonces -puntualiza-, casi nadie se preocupaba de las bombas».

Leoncio conserva amigos en Galdako y guarda «muy buenos recuerdos» de su paso por Vizcaya. Mantiene cierto recelo, sin embargo, hacia las autoridades. Dos décadas después del atentado, carece de sentencia. «ETA se atribuyó la bomba y al de tres años detuvieron al comando que supuestamente perpetró la acción, pero por entonces todo era un desbarajuste y sigo sin estar reconocido», lamenta. Por este motivo se adhirió a la AVT, primero, y a la asociación autonómica gallega de víctimas, después. «Al fin y al cabo soy un afectado», argumenta.

Respecto a su presencia en Bilbao, siempre ha entendio que era necesario un homenaje a las víctimas. Desde el inicio confirmó su asistencia al acto. Sigue «sin comprender» las causas que motivan sucesos como el que él padeció, pero entiende que la venganza y el odio no son positivos para corregir conflictos. «Todos tenemos que arrimar el hombro para encontrar una solución -argumenta-, el País Vasco es el que primero la necesita».

Un informe jurídico avala la objeción frente a la Educación para la Ciudadanía
Las asociaciones contrarias a la asignatura preparan un recurso constitucional ante la amenaza de suspensos
Celia Maza La Razón 22 Abril 2007

Madrid- Desde que se presentó la campaña de objeción de conciencia contra la nueva asignatura de Educación para la Ciudadanía, muchos han puesto en duda la constitucionalidad de esta iniciativa, incluido el ministerio que dirige Mercedes Cabrera. Por ello, y ante los conflictos que se puedan encontrar los padres objetores, las organizaciones contrarias a la materia han encargado un dictamen jurídico, al que ha tenido acceso este periódico, que recoge las diferentes sentencias del Tribunal Constitucional que pueden avalar la negativa a que los alumnos cursen una asignatura que más de 30 asociaciones tachan de «adoctrinadora».

El texto jurídico afirma que este derecho de objeción existe y puede ser ejercido «con independencia de que se haya dictado o no tal regulación», es decir, que se puede aplicar contra la nueva asignatura aunque no exista ninguna ley que lo defina como tal. «La objeción de conciencia forma parte del contenido del derecho fundamental a la libertad ideológica y religiosa reconocido en el artículo 16 de la Constitución -continúa- y la Carta Magna es directamente aplicable, especialmente en materia de derechos fundamentales».

Tribunal Europeo
Además, el informe destaca una sentencia del Tribunal Europeo de 7 de diciembre de 1976, según la cual el Convenio Europeo de Derechos Humanos «prohíbe al Estado perseguir un fin indoctrinador o de adoctrinamiento en la organización del sistema educativo».

Benigno Blanco, presidente del Foro de la Familia, asociación que expresamente ha solicitado esta opinión jurídica, asegura que tienen la intención de presentar las conclusiones de este dictamen en el recurso que preparan para el Tribunal Constitucional frente a aquellas comunidades que no faciliten la objeción en los centros. «De momento no ha llegado el caso, pero estamos dispuestos a llegar hasta el final. Queremos que los padres se sientan seguros y respaldados», puntualiza.

Tras recoger varios casos, como el de los farmacéuticos que se niegan a recetar la píldora del día después, el de unos padres que no quieren que su hijo reciba un tratamiento de transfusión de sangre o el de un mando de policía contrario a tomar parte en una procesión, el texto señala que la libertad religiosa incluye también una dimensión externa de «agere licere» que faculta a los ciudadanos para actuar con arreglo a sus propias convicciones.

Según el escrito, la razón de esta ampliación de objeciones estriba en un «oscuro drama» que se presenta entre la norma legal que «impone un hacer» y la ética «que se opone a tal actuación». A esto, tal y como detalla la opinión jurídica, se suma «una cierta incontinencia del poder» que tiende a «invadir campos fronterizos con las más íntimas convicciones y creencias».

El dictamen informa además que quien objeta «no lo hace por motivos bastardos o de mero capricho», sino por un deber de conciencia «que también debe ser protegido razonablemente por el Estado».

Formación moral
Así, puntualiza que objetar a Educación para la Ciudadanía, tal y como está regulada en sus contenidos actuales, «no es un mero negarse a cursarla», sino que los recurrentes entienden que se vulnera de forma clara el contenido del artículo que protege y garantiza la formación religiosa y moral acorde con las convicciones de los padres. «No sólo objetamos amparados por un artículo 16 de la Carta Magna, sino que también lo hacemos para que se respete el 27.3», aclara Blanco.
Por su parte, Jaime Urcelay, presidente de Profesionales por la Ética, asociación promotora de la objeción, asegura que el dictamen viene a confirmar lo que defienden desde que conocieron el currículo de la materia. «No es necesario ningún desarrollo legislativo específico. Creo que ya estamos suficientemente respaldados», puntualiza.

Por este motivo, considera «inadmisibles» las amenazas «del suspenso» que el Ministerio de Educación y diferentes comunidades autónomas realizan a quienes no vayan a cursar la polémica asignatura. «El mismo dictamen señala que quienes hacen uso de este derecho no pueden tener ningún tipo de coacción del Estado o de cualesquiera grupos sociales. Es el que amenaza con un cero el que está violando la Constitución, no nosotros», advierte.

La caradura del PSC
criterio.e-dazibao.com  22 Abril 2007
Asociación por la Tolerancia 

Se acercan las elecciones municipales y los partidos políticos activan su maquinaria para ganarse al ciudadano. Ayer, domingo, por la mañana, paseando por las calles de Barcelona topamos con una mesa de promoción del PSC donde nos entregaron una bolsa con propaganda electoral:

Revista "La Rosa (Barcelona)" dedicada íntegramente a una entrevista con el Alcalde Jordi Hereu (PSC), por un lado en catalán...  
...y por el otro lado en castellano

Imagen interior del folleto " Jordi Hereu . 10 compromisos con la Barcelona de la gente"

Asombroso.

Más bien asombrosa... la caradura de un partido, el PSC, que gobierna en la Generalidad de Cataluña y en el Ayuntamiento de Barcelona y que defiende y aplica la inmersión lingüística obligatoria en las escuelas públicas catalanas, que apoya declaraciones municipales contra el decreto de la tercera hora en castellano, que emite circulares incluso sobre el idioma a utilizar entre profesores y padres de alumnos, y que discrimina permanente y sistemáticamente a los castellanohablantes en la rotulación de revistas de empresas públicas, carteles de plazas, posters de actividades municipales, publicidad insitucional en prensa, carteles de obras públicas, letreros de carreteras, ferias municipales, contenedores de basuras, placas de zonas de aparcamiento, o incluso a la hora de donar sangre .

El Ayuntamiento del PSC: Cultura monolingüe. Votos e impuestos bilingües

Entramos un día cualquiera en un Centro Cívico de Barcelona, de los folletos del expositor recogemos 8 editados por el Ayuntamiento. Todos están exclusivamente en catalán, ninguno en castellano o bilingüe.

En un expositor cercano del mismo Centro Cívico encontramos un folleto del PSC invitando a un acto pre-electoral...en castellano

Y, eso sí, como todos los años, la información sobre los impuestos de "La guía del contribuyente / guia del Contribuent" la hemos recibido todos los barceloneses en edición perfectamente bilingüe
¡ Todo muy claro !

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