AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 23 Abril   2007

A puerta cerrada
POR IGNACIO CAMACHO ABC 23 Abril 2007

LA explicación de la escasa valoración que Mariano Rajoy recibe en la mayoría de los sondeos -en torno al 4 sobre 10- pese a una expectativa de voto de cerca del 40 por 100, es muy sencilla: lo puntúan muy bajo los votantes nacionalistas y de izquierda, que sin embargo están razonablemente contentos con un Zapatero volcado hacia sus reivindicaciones. Ahí reside también la esperanza fundamental del presidente, que confía en contar con el voto útil de muchos electores dispuestos a evitar que el PP frene la deriva confederal emprendida en esta legislatura. Las cuentas del PSOE para las generales pasan por recabar el apoyo de un millón de simpatizantes de los diversos nacionalismos que, enfrentados a la tesitura de permitir un vuelco electoral o impedirlo, se movilicen a su favor para compensar la manifiesta decepción de numerosos votantes habituales del centro-izquierda.

La crispación está, pues, asegurada para lo que queda de mandato, porque el Gobierno necesita mantener al PP como un coco enfurecido y empeñado en acabar con su beatífico sueño de la España plural. La estrategia socialista va a ser la de la demonización de la alternativa, a sabiendas de que su propia gestión tiene una defensa más bien endeble. De ahí el rabioso desconcierto que ha causado en los ámbitos gubernamentales la reciente entrevista televisada de Rajoy con un racimo de ciudadanos que parecían, en su afán de acusarle de crispado, bastante más cabreados que él. El candidato del PP desactivó a conciencia la aureola de hombre airado con que le presenta la propaganda adversaria, aun a costa de rebajar sus críticas a la política gubernamental. Aquello fue la escenificación de una irrealidad, porque ni los entrevistadores reflejaban la España perpleja ante el zapaterismo ni el entrevistado mostraba asomo de su implacable estrategia de oposición. Pero funcionó a la medida del objetivo de Rajoy con gran contrariedad de sus rivales, que esperaban la ocasión de satanizarlo a escala masiva.

Lo que nos espera es un juego táctico en el que todos van a huir de su propio reflejo mientras tratan de cazar al adversario en un espejo diseñado a la medida de sus defectos prefabricados como antídoto de los errores propios. En el Día del Libro que hoy se celebra, Zapatero y Rajoy deberían de leer «A puerta cerrada», el drama de Sartre en que unos personajes condenados al infierno descubren que su pena es la de permanecer siempre encerrados en una misma habitación, condenados a soportarse mutuamente. Al final, uno de ellos pronuncia la célebre sentencia existencialista de que «el infierno son los otros», que los estrategas de campaña parecen haber elegido como superficial lema de cabecera sin atender al verdadero significado de la frase: que la libertad de cada uno está presa de la de los demás y que el odio absoluto desemboca en el absoluto del fracaso. Por eso Sartre dice que no hace falta fuego: cualquiera puede arder entre sus propias llamas.

La España de ZP
Terroristas al poder
Isabel Durán Libertad Digital 23 Abril 2007

El asesino múltiple que se llevó la vida de veinticinco personas, el hombre que se alimenta de llanto de los familiares de aquellos a los que asesinó se pasea en coche con su novia por San Sebastián y va de compras al homeópata y a la óptica. Y, naturalmente, se da una vueltecita por los bares y por donde le plazca, que para eso es terrorista y, por lo tanto, superhéroe vasco del nacionalismo totalitario imperante y de sus cómplices monclovitas. Porque esa es la madre del cordero. Los detentadores del poder en el rincón de España donde te matan por pensar distinto han encontrado la horma de su zapato en José Luis Rodríguez Zapatero.

Los etarras van a instalarse cómodamente en los ayuntamientos y diputaciones por la vía de las pistolas debido al padrinazgo zapateril. El presidente, que se presentó a las elecciones como el artífice del Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo, les entregará también Navarra si puede. Pero no serán las primeras piezas que se habrán cobrado los pistoleros. Antes de las municipales y autonómicas, los chivatazos policiales les han permitido a los terroristas escapar de la acción de la Justicia. Por poner sólo otro ejemplo, la retirada de la acusación por parte de la Fiscalía les ha absuelto e impide que se les pueda volver a juzgar por los mismos delitos relacionados con el terrorismo al tiempo que asesinaban a tres personas. Todo un éxito de la lucha contra el terrorismo de Zapatero.

La Cuba de Fidel es una broma al lado de la España de ZP. En la isla caribeña del dictador encarcelan a periodistas por "peligrosidad predelictiva". En la todavía nación española imputan desórdenes públicos a quien recibe una patada en la entrepierna que casi le revienta los testículos bajo el asombroso delito de contramanifestación ilegal. Como dice Mikel Buesa, otro de los ahora imputados por la justicia (¿?) por contramanifestarse, se usa indistintamente el tiro en la nuca, las bombas o la patada en la entrepierna. Pero no sólo por los nacionalistas. Los nuevos usuarios de la caza del disidente son Zapatero y el resto de sus socios de la jauría anti-PP, titiriteros, sepultureros o justicieros incluidos.

A los terroristas se les ha puesto ya la alfombra roja para que copen las instituciones con una pistola en una mano y, en la otra, los números de teléfono de los asesores de los ministros español y galo del Interior como salvoconducto. De continuar el socialista padrino de la memoria histórica unos años más en La Moncloa, acabaremos viendo a Otegi de asesor de Rubalcaba y a Josu Ternera de portavoz del Gobierno. Santiago Carrillo repartirá por decreto a las víctimas del terrorismo, a los miembros de Partido Popular y a todos los ciudadanos de la disidencia los brazaletes que les distingan como "ilegítimos". Atentos a la España al revés de ZP, que ya supera a la ficción.

Coda: El lema de la marca electoral que elijan De Juana y sus "chicos de la gasolina", hoy "hombres de paz", debería ser: El 27-M, terroristas al poder con ZP.

Zapo puede ganar, gracias al PP
Pío Moa Libertad Digital 23 Abril 2007

El PP de Rajoy no es el PP de Aznar. En la campaña de 2003, Aznar incitaba a su partido a conquistar la opinión pública y ganar por amplia mayoría, mientras Rajoy y su equipo diseñaban una estrategia para, simplemente, asegurarse las rentas electorales de los éxitos de Aznar. Por así decirlo, Aznar era un empresario y Rajoy un rentista. Rajoy debiera haber ganado por una buena mayoría absoluta, dado el historial y la demagogia barata del partido de Zapo; pero la pobreza de su campaña electoral y su miedo antidemocrático al debate lo situaron en un asombroso empate técnico ¡antes del 11-M! El PP pagó allí, también, otros errores derivados del ansia de algunos de sus líderes de hacer carrera congraciándose con el Imperio Polanco, y de su repulsiva cobardía moral frente a los defensores de Sadam Husein.

Estas debilidades de los populares han empeorado desde entonces. Las asombrosas fechorías del niñato ilumineta de la Moncloa no han supuesto casi ningún coste electoral para él, a juzgar por las encuestas, y no lo han supuesto gracias, en gran medida, a la política inconsecuente, floja y rentista de unos líderes más preocupados por sus cargos y carreras que por los gravísimos problemas que afronta nuestra sociedad. Sus cálculos se basan en que mucha gente les votará, aunque solo sea por no votar al PSOE. No aspiran a convencer, sino a retener.

Como resultado, una gran masa de población que, con un liderazgo efectivo, podría ser mayoritaria, se halla sin representación, fenómeno muy peligroso para un sistema democrático. El modelo de Rajoy es el modelo catalán. El que ha seguido en Valencia, Baleares y Andalucía, de momento, y se apresta a seguir en Galicia. No es una cuestión de simple táctica política, afecta realmente al porvenir de la democracia española. Urge reconsiderar la cuestión.

Oposición a la oposición
La incesante mendacidad del PSOE
José Vilas Nogueira Libertad Digital 23 Abril 2007

Non turpe est mentiri in publicis rebus, tituló Raymond Polin su colaboración a un libro colectivo sobre Lenguaje y política. Reducidos a este enunciado, abstracción hecha del discurso y el propósito del autor, se podría considerar al filósofo y moralista francés como uno de los principales mentores de las prácticas del PSOE. En efecto, no hay partido ni grupo político conocido que mienta tanto.

Es tal la variedad y profusión de sus mentiras, que la mendacidad es su única naturaleza. Desnudado de sus mentiras nada queda del PSOE, salvo los modelitos de la vicevieja. No es un partido sino una banda facciosa sin otro propósito ni otra política que la detentación del poder. No es socialista sino un grupo presto a enriquecerse merced al poder, empresa que requiere menos esfuerzo y supone menos riesgo que dedicarse a los negocios. No es obrero sino refugio de gentes de clase media, ya estén ausentes de competencias profesionales, ya dotados de ellas en proporción inferior a su codicia. No es español, sino aliado de los liquidadores de España, a cambio de perpetuar su detentación del poder.

Ciertamente, muchos partidos y regímenes políticos precedentes se han fundado sobre la mentira. Pero, por lo general, esta mentira era unidimensional, y se encarnaba en un mito fundacional. Y en la misma medida en que este mito ("la sociedad sin clases", "la superioridad de la raza aria", etc.) era desmentido por la realidad y se alejaba de los verdaderos propósitos de los gobernantes, se multiplicaba en cascada de mentiras subalternas. Pero el sistema de mentiras oficiales mantenía consistencia lógica. Las mentiras subalternas no contradecían la mentira fundacional, y cuando perdían su utilidad justificativa, el proceso de sustitución estaba sujeto a deliberada reflexión.

Con el PSOE no acontece lo mismo. Su práctica mendaz es más perversa. La mentira de hoy suele ser distinta de la mentira de ayer. A veces, ni veinticuatro horas dura una mentira antes de ser reemplazada por una alternativa. Por ejemplo, una mentira que ha tenido mucho éxito es que el PP, resentido por haber perdido las elecciones, se opone a todo lo que hace el Gobierno. Se ha convertido en un partido de extrema derecha, en un partido antisistema, que requiere de un "cordón sanitario", en expresión de un ilustre titiritero, gremio de lumbreras muy adicto al PSOE. Estos propósitos han tenido mucho eco en la opinión pública, muy irritada por la "crispación" de la derecha.

Pero hoy el presidente del PSOE ha dicho en un mitin que no. Que el PP sólo hace oposición a la política antiterrorista; en los demás cuestiones no hace oposición. Naturalmente, la nueva mentira no se le ha ocurrido al menguado Chaves. Ya lo había anticipado anteayer la vicepresidenta del Gobierno y el ministro Rubalcaba (el cambio, quizá obedezca a estrategia electoral). La supuesta constatación, ¿mejora algo la percepción del PP por los socialistas? Quia, ¿cómo va a mejorarla? El PP, resentido por haber perdido las elecciones, se opone a la política antiterrorista del Gobierno, una cuestión de Estado en la que no cabe el disentimiento partidista, como consecuencia de haberse convertido en un partido de extrema derecha, en un partido antisistema. Sólo ETA, Batasuna y algunos otros nacionalistas (que no son extremistas ni antisistema) están legitimados para discrepar de aquélla política (y cómo discrepan estos caballeros). Estos propósitos tendrán mucho eco en la opinión pública, muy irritada por la "crispación" de la derecha.

Mientras tanto, nuestra opinión pública está menos alerta que el tópico avestruz. Me temo que si despierta, ni opinión, ni pública va a ser. Sólo resta desearle felices sueños.

José Vilas Nogueira es profesor emérito de la Universidad de Santiago de Compostela

Francia y Europa lo necesitan
Agapito Maestre Libertad Digital 23 Abril 2007

Los altos niveles de indecisión, lo impredecible del voto emigrante y popular y, finalmente, la ambigua dirección del voto femenino no decidirán las presidenciales francesas. Me arriesgo a decir que Sarkozy podrá con todo eso. Al lado de Sarkozy todo es menor. "Todo salvo Sarkozy", lema extremadamente excluyente y totalitario, hace grande al político más carismático de Francia. Sarkozy ganará las elecciones presidenciales, porque habla con el alma a los franceses. Habla con el corazón que es la única manera de aunar convicciones y crear entusiasmo. Hoy, seguramente, es el único político europeo que cree lo que dice, que no se somete a las inmundicias vacuas de cuatros asesores sin más oficio que decir vulgaridades sobre los estudios de opinión.

Sarkozy, seguro, no habría dicho cosas normalitas en TVE a las preguntas inmundas de la socialdemocracia negra. Sarkozy no habría sido aplaudido por El País. Sarkozy se habría enfrentado a los nacionalistas y a los terroristas. Sarkozy habría dicho que cambiaría la ley electoral para situar la representación de CiU y PNV en sus justas proporciones, o sea, en los límites del Parlamento. Sarkozy habría dicho que pide la mayoría absoluta para salvar la nación y, de paso, perseguir a los traidores a la patria. Sarkozy, en fin, habría grabado en el alma de millones de españoles que esto, la nación española, está en almoneda y no hay otra alternativa que la suya o seguir con la basura de la socialdemocracia-nacionalista. Punto. Todo lo demás son zarandajas.

Sarkozy no es un hombre normal. Es un político para una situación de crisis sin precedentes en Francia desde la Segunda Guerra Mundial. Es el político que busca Europa desde la caída del Muro de Berlín. Es la única esperanza. Por eso, precisamente, porque no hay otro que represente mejor que él la pasión por la política, la esperanza política, Sarkozy ganará en Francia y será el líder político más importante de Europa. La política de la UE se hará mayor de edad con Sarkozy. ¿Cómo no le van a tener miedo los mediocres y los tecnócratas? Es de los pocos en Europa que saben que el intervencionismo y el nihilismo pueden combatirse con pasión política.

Alguien me objetara que no es suficiente la pasión. Está claro que se necesita algo más. Por supuesto, pero nadie que haya oído, leído o, sencillamente, seguido la tarea política de este hombre como ministro podrá negar que es el único político, en toda Europa, que tiene una idea clara de lo que se debe hacer desde la presidencia de una República que fue una fundadora de la UE para enfrentarse a una justicia sin libertad, enfermedad comunista no superada por el intervencionismo de los Estados de la UE, y una libertad sin verdad, horrible tumor de la cultura capitalista que pocos se atreven a operar utilizando el instrumental de la cultura occidental.

Cualquiera que haya prestado un mínimo de atención a Sarkozy sabe que éste hace plástico y concreto lo abstracto y universal, y viceversa. Las ideas políticas de este individuo forman parte de su acción. Tomen como ejemplo su perspicacia a la hora de analizar la entrega de Zapatero a ETA y sabrán de lo que hablo. Este político es más que un gestor y más que un patriota. Por eso, toda Europa, derecha e izquierda, apoya a Sarkozy. Todos lo necesitan. Sin su pasión, sin su entrega, sin su sentido de la responsabilidad y, obviamente, sin su prudencia y mesura, hoy por hoy, Europa es inviable. Aunque su candidatura no consiguiera la presidencia de Francia, su posición política seguiría siendo la principal referencia para el país galo y para toda Europa. Desde el punto de vista ideológico y político, es obvio que Sarkozy ya ha ganado. Los ciudadanos lo saben, pero también los burócratas y tecnócratas de la UE son conscientes de que sin políticos como Sarkozy, en los antípodas de lo políticamente correcto, Europa quedaría reducida a un mercado mortecino y sin futuro político. Francia y Europa lo necesitan.

Si alguien quiere una prueba de lo que digo, sí, del apoyo de todas las fuerzas políticas europeas a Sarkozy, incluida la Internacional Socialista, mire el final de campaña, el último mitin, de la señora Ségolène Royal. Excepto Zapatero, ningún líder socialista europeo ha acompañado a la señora Ségolene. Los socialistas europeos más inteligentes y responsables se han quedado al margen de la campaña de un PSF dividido. Otro tanto se podría decir del candidato Bayrou, apoyado sólo e indirectamente por el triste Prodi. También los medios de comunicación han sido explícitos, por ejemplo, el influyente semanario financiero The Economist ha apostado por Sarkozy, y asimismo cientos de políticos europeos, según una encuesta de la agencia Reuters, lo han mirado con simpatía y entusiasmo.

¿Y qué decir de la elección de todos los presidenciables franceses en general, y de Sarkozy en particular, respecto a España? ¿Cuál es la principal diferencia entre una y otra nación? Sencilla: los líderes políticos franceses creen en la nación, mientras que los españoles, excepto los del PP y con muchos matices, se avergüenzan de la realidad nacional y ceden a los nacionalistas, separatistas y terroristas lo que nos constituyen como ciudadano libre e iguales ante la ley. El contraste político entre Francia y España no puede ser más desfavorable para nosotros. El presidente del Gobierno de la Nación española tiene como primer objetivo acabar con la nación, según se deriva de su asalto a la Constitución del 78 a través de la "reforma" torticera de los estatutos de autonomía y su negociación con ETA, mientras que los presidenciables franceses apelan a la nación como base de sus programas; incluso la socialista Ségolène pretende que todos los franceses tengan la bandera de Francia en casa y sepan la letra de la Marsellesa.

Mientras que España renuncia a su ser, Francia se agarra a su tradición nacional. Francia aparece a los ojos del mundo como un país sensato, mientras que España es tratada como un país bananero (baste citar la retirada de tropas de Irak sin avisar a nuestros aliados, proponer un "concepto" bárbaro como es el de Alianza de Civilizaciones y despedazar una empresa nacional por un capricho salvaje). La tragedia de España es que a Zapatero le sobra España. La grandeza de Francia es que todos los candidatos a las presidenciales necesitan a Francia. La Nación francesa es la única que puede sacar del atolladero a la V República Francesa. La constitución de la Nación a través de la Nación misma es la única solución de todos los candidatos para fundar la VI República, que podría superar los grandes déficits estructurales y morales de Francia.

Sin embargo, en el actual estadio histórico sólo hay una posibilidad de llevar a cabo esa reforma: la Nación es la solución si toma en serio la Unión Europea. En esto Sarkozy está por encima del resto de los candidatos, porque sabe que sólo con unas exactas relaciones con Estados Unidos puede Francia volver a ser el motor de integración de la UE. Prueba de su acertado diagnóstico es que la izquierda y la derecha europea ven con muy buenos ojos a Sarkozy, mientras que el resto de candidatos han sido abandonados por sus respectivas internacionales. El caso de la socialista Ségolène Royal, reitero, es paradigmático.

Elecciones francesas
Modelos
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 23 Abril 2007

En la demonización de Sarkozy que ha glosado un diario nacional se ve que la famosa zapaterización de la candidata francesa al Elíseo era cierta. Al menos ha aprendido la principal lección, la del sectarismo y el juego sucio. Pobre mujer. No sé qué distorsiones fatales, fruto de la frontera y del idioma, le hicieron suponer que había virtud y oportunidad en tomar a Rodríguez por modelo. Rodríguez, nada menos, el que mataba las horas y los años del escaño y del engaño y de la falta de redaños imitando a Felí Gonzá (polí corrú) en el bar del Congreso. Más le valiera a Ségo haberse mirado en el inconsciente –pero genuino– modelo del modelo. Es decir, en Cantinflas. Sabía el sevillano, de algún modo intuitivo y premonitorio, que su futuro más esplendoroso –o al menos más holgado– pasaba por México.

Si conocieran los franceses el concepto de nación del presidente del Gobierno español, si tuvieran alguna idea de lo que está haciéndonos al respecto de eso que un poco tontamente se ha dado en llamar "la cuestión territorial", si pudieran medir la distancia entre su centralismo jacobino, mayoritariamente deseado, y esto de aquí, ¡pronto iban a verle la gracia los vecinos a la zapaterización de su candidata presidencial!

El que tampoco se ha enterado de lo que va de Madrid a París es esa calamidad separatista con coche oficial que un día calificó la rojigualda de "bandera del enemigo" y que, por purito odio, hoy llama a boicotear el aeropuerto de Barajas en favor de París. Pagaría por ver a Huguet súbitamente convertido en francés, sometiendo sus escupitajos de conseller poseso a la consideración de una opinión pública como aquella. A él y al resto de los que babean de admiración, por ejemplo, con la historia de las andanzas de un grupo terrorista. Pues nada, que París parece ser un modelo de capital para ERC. Ojalá se cumplieran sus deseos.

Pero para modelo, lo que se dice modelo, el que tienen los progres españoles de la subvención y de la agit prop y de los prejuicios y de la superioridad moral en la organización ATTAC, impulsada por Ignacio Ramonet y animada por José Bové. Será que nombres y apellidos tan españoles facilitan las cosas, y por eso se organiza la plural vesania patria a imagen y semejanza del frente antiliberal donde habita la mitad de la destetada clientela del PCF. (La otra mitad está con Le Pen.) Simulan que defienden a los desfavorecidos del planeta (¡Otro mundo es posible! –lloriquean violentos) mientras sirven con frialdad y cálculo al lobby agrícola casero. Gran acierto, y diabólico: hacer ver que trabajan en beneficio de sus víctimas, que en este caso son los países "en desarrollo". Todo muy francés, o muy español, que ya no sé.

Día de las víctimas
EDITORIAL El Correo 23 Abril 2007

La Jornada Institucional en Homenaje y Reconocimiento a las Víctimas del Terrorismo, que ayer se celebró en el Palacio Euskalduna de Bilbao, viene a dar cumplimiento a una proposición no de ley que el Parlamento vasco aprobó, con el apoyo entonces unánime de todos los partidos democráticos, hace ahora casi cuatro años. El tiempo transcurrido desde esta fecha da ya a entender las dificultades que la iniciativa ha encontrado antes de poder hacerse realidad. Descartada, ahora, la unanimidad, por la oposición del Partido Popular y de algunas de las más importantes asociaciones de víctimas, el acto de ayer contó, sin embargo, con un apoyo considerable, aunque no exento de crítica, de partidos políticos, organizaciones sindicales y patronales, asociaciones pacifistas y culturales, ciudadanos individuales y, lo que es más importante, numerosas víctimas que, a título personal o colectivo, se sumaron a la celebración. Podría decirse que, consideradas las circunstancias que han rodeado el proceso de su preparación, la jornada tuvo, ni más ni menos, el limitado y precario éxito que podía augurársele de antemano.

Si se prescinde del formato, siempre discutible, y de la fecha en que el acto de ayer se celebró, cuestionable por su cercanía a las elecciones, ha de decirse que la jornada en sí, con una u otra modalidad, se había hecho, no sólo conveniente, sino absolutamente necesaria. No era explicable que las máximas instituciones representativas del País Vasco siguieran resistiéndose, por motivos muy difíciles de entender, a sacar a las víctimas del terrorismo etarra del olvido y de la marginación a los que ellas mismas, con su actitud, unas veces ambigua y casi siempre pasiva durante tanto tiempo, las habían condenado. En este sentido, no puede dejar de señalarse como significativo el hecho de que haya sido precisamente la persona del principal organizador de la jornada, el lehendakari Ibarretxe, la que se haya erigido, por sus muchas veces insensible y desacertado comportamiento en esta materia, en una de las causas principales de su precario e incierto éxito. En el lehendakari se han personalizado, sin duda, las críticas y los recelos que un buen número de víctimas, presentes en el acto de ayer o ausentes de él, habrían querido dirigir al conjunto de las instituciones vascas. Por ello, la petición de perdón que ayer expresó el propio lehendakari por «no haber estado a la altura de las circunstancias» en el pasado sólo podrá ser tomada en consideración por aquellos a los que iba dirigida, si marca realmente un punto de inflexión en la conducta institucional y se traduce, de ahora en adelante, en un compromiso sin reservas con la dignidad de las víctimas.

Tal compromiso no puede limitarse a la expresión de sentimientos humanos de compasión ni reducirse a la mera condena moral de la violencia. Ha de tener también -y, desde el punto de vista institucional tiene que tener, sobre todo- consecuencias políticas. La dignidad de las víctimas comienza a ser reconocida y respetada cuando se proclama la radical injusticia que con ellas cometieron sus verdugos. No cabe, por tanto, por puro respeto a la dignidad de las víctimas, ningún planteamiento que trate de encontrar en algún tipo de razones políticas -llámense éstas conflicto o contencioso irresuelto- justificaciones o explicaciones que minimicen la injusticia que aquellas sufrieron a manos de sus verdugos. No cabe tampoco, en consecuencia, ningún tipo de diálogo o de negociación con los verdugos o con sus representantes que ponga sobre la mesa precio o premio alguno que pueda acabar justificando a posteriori la radical injusticia que éstos cometieron con sus víctimas. Porque la dignidad de estas últimas no será plenamente respetada mientras el terrorismo que las ha causado no quede deslegitimado de manera radical e incondicionada. Y esto, no sólo en el nivel humano y ético, sino también en el político.

La jornada de ayer, aunque calificada de institucional, pretendía tener una proyección social. Su vocación es la de convertirse en una conmemoración anual que, más allá de las instituciones, sea interiorizada por la propia sociedad. Porque, con las excepciones que siempre es preciso hacer en materias que afectan a las conductas individuales, la sociedad vasca en su conjunto tampoco puede sentirse orgullosa de su comportamiento con las víctimas. Ella también, como las instituciones, ha incurrido, y sigue incurriendo aún, en el error de enmascarar con razonamientos políticos -de 'comprender', en suma- lo que no es sino puro fanatismo y totalitarismo. Por ello, el éxito de la jornada de ayer sólo podrá ser realmente tal el día en que la sociedad vasca haga propios sus valores y principios. Para lo cual, las instituciones habrán de acometer un vasto programa de pedagogía social como el que, por cierto, también está recomendado en la resolución parlamentaria que dio pie a la iniciativa que ayer se puso en práctica. Ayer se hizo lo más fácil. Queda ahora lo difícil.

El cínico arrepentimiento del Lehendakari
Raúl González Zorrilla Periodista Digital 23 Abril 2007

Si Juan José Ibarretxe quiere de verdad que alguien crea en su súbito interés por acercarse a las víctimas, en su atrición y en su arrepentimiento, podría, por ejemplo, reconocer que la banda terrorista ETA solamente es una organización totalitaria cuya violencia jamás puede responde a la existencia de un presunto “conflicto político” en Euskadi, tal y como afirma el PNV; podría admitir que los etarras, a los que tanto han protegido y defendido los nacionalistas, son únicamente unos psicópatas criminales a los que hay que detener y juzgar; y, sobre todo, debería aceptar públicamente que Euskadi es una comunidad plural en la que los únicos ciudadanos que sobran son los asesinos, los que justifican a los asesinos y quienes contemplan los asesinatos terroristas como si éstos simplemente fueran otra forma de decir las cosas.

Casi cuarenta años después de que la banda terrorista ETA cometiera su primer asesinato al mismo tiempo que los nacionalistas vascos miraban hacia otro lado, el lehendakari Ibarretxe, el mismo que en su día toleró que el etarra Josu “Ternera” estuviera presente en la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento Vasco y el mismo que afirma que los ciudadanos perseguidos del Foro de Ermua y no ETA son los que siembran “el odio” en Euskadi, ha intentado remedar algo parecido a una petición de perdón hacia las víctimas del terrorismo.

Juan José Ibarretxe, que en su momento también tuvo la desfachatez de convertir una manifestación de duelo por el asesinato de Fernando Buesa en un acto de homenaje a sí mismo y cuyo Gobierno siempre se ha felicitado por la puesta en semilibertad del asesino Iñaki De Juana Chaos, reconoció ayer que las víctimas del terrorismo han sufrido abandono por parte de las instituciones y pide a éstas perdón por la soledad y el abandono que han tenido que padecer: “Hoy queremos solemnizar el reconocimiento de una deuda que queremos saldar de todo corazón”, dijo el Lehendakari en un acto en el que, con muy buen criterio, no estuvieron presentes ni COVITE (Colectivo de Víctimas del Terrorismo en el País Vasco) ni la AVT (Asociación de Víctimas del Terrorismo), las dos principales agrupaciones de víctimas.

Hace ya bastantes años que Primo Levi, quien había estudiado en profundidad este tipo de contriciones repentinas, advirtió que el reconocimiento tardío del daño causado y las retractaciones morosas de los errores cometidos, no pueden considerarse como una compunción verdadera, sino como una rectificación producto del interés o de la oportunidad. En este sentido, la pesadumbre que ahora expresa el Lehendakari solamente es una ficción que, puesta en práctica pocos días antes de una nueva convocatoria electoral, intenta edulcorar los constantes guiños que el nacionalismo lanza a los cómplices de los terroristas y que, como si el terrorismo etarra fuera una cosa del pasado y los asesinos no hubieran matado a tres personas recientemente, trata de establecer un punto y parte en la violencia etarra.

Si Juan José Ibarretxe quiere de verdad que alguien crea en su súbito interés por acercarse a las víctimas, en su atrición y en su arrepentimiento, podría, por ejemplo, reconocer que la banda terrorista ETA solamente es una organización totalitaria cuya violencia jamás puede responde a la existencia de un presunto “conflicto político” en Euskadi, tal y como afirma el PNV; podría admitir que los etarras, a los que tanto han protegido y defendido los nacionalistas, son únicamente unos psicópatas criminales a los que hay que detener y juzgar; y, sobre todo, debería aceptar públicamente que Euskadi es una comunidad plural en la que los únicos ciudadanos que sobran son los asesinos, los que justifican a los asesinos y quienes contemplan los asesinatos terroristas como si éstos simplemente fueran otra forma de decir las cosas.

Esta sí que sería una auténtica petición de perdón aunque, sin lugar a dudas, lo que más agradecerían las víctimas sería que el Gobierno Vasco pusiera en marcha todos sus recursos institucionales para terminar con la violencia, que el Ejecutivo autónomo declarara oficialmente como personas no gratas a los terroristas y a los cómplices de éstos, y que el lehendakari liderara un auténtico proceso de regeración moral en el que, de una vez por todas, los terroristas dejaran de ser considerados como héroes en demasiadas plazas e instituciones del País Vasco.
Blog del periodista vasco Raúl González Zorrilla

334. Sobre memorias y dogmas históricos
Ramón Tamames Periodista Digital 23 Abril 2007

A trancas y barrancas, en medio de no pocas osadías, procacidades, y algunos temores a estar incurriendo en un auténtico error político, la llamada Ley de la Memoria Histórica sigue avanzando, con el último episodio de su recorrido hasta ahora, de lo referente a considerar que los juicios de cierto ámbito político realizados por tribunales franquistas son absolutamente ilegítimos.

Creo que podemos estar de acuerdo la mayoría en que eso es así, pero el que sea de esa forma, no significa que tengamos que sancionar por ley todos los pronunciamientos sobre cuestiones de nuestro pasado. Entre otras cosas –y lo recordé esta mañana en un debate radiofónico, en el programa Protagonistas que dirige Luis del Olmo, y que justamente hoy se celebró en su patria chica de Ponferrada—, porque la clausula derogatoria de la Constitución ya sirvió para todo eso y mucho más.

Lo que pasa, es que aquí, donde ahora se las dan de demócratas muchos que en tiempos de Franco no hicieron absolutamente nada por la democracia, consideran además nuestra Carta Magna como un libro tan sagrado, que no sólo no hay que tocar, sino que tampoco hay que leer. Y es que, simplemente, no se enteran. Porque en esa cláusula derogatoria, con mucha más solemnidad que cualquier legislación oportunista sobre la memoria histórica, ya se dice que el régimen de Franco queda definitivamente sustituido por una democracia constitucional, al abolirse en un solo bloque las leyes de las Cortes llamadas orgánicas, el Fuero del Trabajo, el Fuero de los Españoles, la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado, la Ley Orgánica del Estado, la Ley del Referéndum, y algunas otras leyes denominadas fundamentales, que eran un encubrimiento pseudolegislativo de un régimen dictatorial.

Todo eso quedó abolido para siempre, y además, unos meses antes se había aprobado la Ley de Amnistía para traducir el espíritu de la reconciliación, dejando para la historia, simplemente, y no para la política de intereses particulares, todo lo referente a los litigios de la guerra civil y de sus casi cuarenta años ulteriores.

Porque si se consideran ilegítimos los juicios de los jueces franquistas, aplicando las leyes, por ejemplo, de masonería y comunismo, o las normativas del Tribunal de Orden Público en los últimos tiempos de la era de Franco, qué calificativos vamos a dar a algunas operaciones como las de Casas Viejas, en 1933, sea o no cierta la frase que se pone en boca de uno de los máximos dirigentes de la República, diciendo que las fuerzas del orden debían apuntar “sus tiros a la barriga” de los jornaleros agrícolas que no tenían ni que comer. ¿O qué juicio se puede emitir de Indalecio Prieto (hoy en nuestra foto) y otros prohombres republicanos que encabezaron la llamada revolución de octubre de 1934, que luego dio pie a las derechas para levantarse también contra la legalidad del 14 de abril? ¿O qué decir de la legalidad también republicana, aunque fuera ya en tiempos de guerra, practicada en esa célebre cercanía de Madrid que es Paracuellos del Jarama? Podríamos seguir así durante 20 páginas, pero vamos a dejarlo aquí, porque todo puede ser un poco truculento, estrafalario, o lo que es peor, un conjunto de diletantismos de legisladores fatigados de no pensar en nada trascendente hacia el futuro, con el resultado práctico de dividir de nuevo a los españoles, que tendríamos que estar estudiando la Constitución y la Ley de Amnistía.

Y una de las derivaciones del caso puede apreciarse en el Parlamento Europeo, donde también en estas fechas se ha venido a concluir que el holocausto contra los judíos no puede ser rechazado por nadie, y que van a incurrir en penas de hasta tres años de prisión quienes lo hagan. Que aquel terrible proceso de exterminio fue brutal, casi nadie lo duda, pero convertirlo en dogma histórico como base de un derecho penal internacional, es también truculento y estrambótico. Porque por ese procedimiento, tendría que condenarse también la inquisición en general, y sobre todo la española que no fue ni la primera ni la única, pero sí la más constante y sancionadora. Como igualmente tendría que procederse de esa manera con los crímenes de Stalin, desde la liquidación de los kulaks al hacerse el reajuste agrario, hasta el Gulag, el archipiélago de la NKVD, ya en las postrimerías del régimen stalinista que reflejó en su obra más importante Solzhenitsyn. O también tendrían que juzgarse los impactos en millones de personas del gran salto adelante y sobre todo de la revolución cultural de Mao Tse Tung, sin olvidar la matanza de Tiananmen. Y si siguiéramos por ese camino, habría que recordar también las persecuciones romanas de los cristianos.

Estaría bien que en esto pudieran opinar algunos grandes historiadores que ya no están entre nosotros. Como Arnold Toynbee, o Don Claudio Sánchez Albornoz, porque realmente lo que se está haciendo es dogmatizar la historia, en la que siempre habrá controversias, y no un solo punto de vista. Dejemos a los historiadores que discutan entre sí. Dejemos también a las víctimas que busquen la solución de sus problemas –con el apoyo solidario de todos—, pero no dogmaticemos la historia.

COMIENZAN LAS REFORMAS PESE A LOS RECURSOS CONTRA EL ESTATUTO
Justicia equipara a los gobiernos de España y Cataluña en la negociación para transferir las competencias notariales
Con una reunión celebrada entre el secretario de Estado de Justicia y la consejera del Ejecutivo autonómico han comenzado las negociaciones para transferir a Cataluña varias competencias sobre notarías y registros, entre ellas la de la convocatoria de oposiciones. Aceleran así el cumplimiento de uno de los artículos del Estatuto pese a que el texto se enfrenta a varios recursos en el Constitucional que podrían acabar invalidándolo. Lo más revelador, sin embargo, no son las nuevas competencias que adquiriría la Generalidad sino el título que encabezó el encuentro: "Declaración conjunta sobre las actuaciones de los gobiernos de España y Cataluña".
Libertad Digital 23 Abril 2007

El documento en el quedaron recogidas las conclusiones de la reunión entre Julio Pérez Hernández, Secretario de Estado de Justicia, y Montserrat Tura, consejera de Justicia, está encabezado por el título "Declaración conjunta sobre las actuaciones de los gobiernos de España y de Cataluña para implementar las nuevas competencias de la Generalidad de Cataluña en materia de registros y notarías". Unas palabras en las que queda reflejada la equiparación entre los dos Ejecutivos en un texto oficial.

La reunión pretendía acelerar los cambios legislativos para aplicar uno de los artículos del nuevo Estatuto, el 147, que se refiere a las nuevas competencias sobre notarías y registros. Entre ellas, la convocatoria de oposiciones por parte del Ejecutivo catalán en que quede acreditado el "conocimiento de la lengua y el derecho catalanes", la elaboración de los programas y el establecimiento de "las demarcaciones notariales y registrales".

Los representantes del Gobierno español y del Ejecutivo autonómico se comprometieron, según el documento, a modificar las "normas estatales" que se reservaban la "competencia exclusiva" de esta materia para hacer efectivo este artículo del Estatuto. Para ello fijan un plazo de tres meses para emprender todos los cambios legales necesarios. Unas reformas que podrían quedar sin efecto si el Constitucional decide rebajar el contenido del Estatuto pero que se han decidido acelerar pese a que el texto catalán está pendiente de revisión en el Alto Tribunal.

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