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Recortes de Prensa     Miércoles 25 Abril   2007

ETA, fuera de las instituciones
Xoán Alfaya Periodista Digital 25 Abril 2007

[ETA, FUERA DE LAS INSTITUCIONES] ETA, fuera de las instituciones
BASTA YA, COVITE, FORO ERMUA
Madrid, 23 de marzo de 2007

Los aquí reunidos representamos a tres movimientos vascos de resistencia contra el terrorismo etarra y por la reivindicación de sus víctimas. Creemos haber acreditado suficientemente nuestro compromiso con la defensa de los valores constitucionales, así como nuestro conocimiento de primera mano de la situación social y política creada en nuestra tierra por la intimidación de los violentos, que ya dura décadas. Entre nosotros hay votantes de distintos partidos. Recogemos así el pluralismo de la sociedad vasca, sin que por ello respondamos a la obediencia ni a las consignas de ninguno. Queremos hacer hincapié en que la contienda electoral entre los diversos partidos, con su legítimo intercambio de críticas y mutuas reconvenciones, enmascara a menudo el problema de fondo de lo que nos jugamos en la lucha para derrotar a ETA.

Aunque se trata sin duda de una lacra que afecta a todos los españoles, somos los ciudadanos en Euskadi quienes sufrimos más directa y continuamente no sólo la amenaza terrorista, sino sus efectos en la libertad de expresión, en las campañas electorales, en la información audiovisual, en la educación y en general en la vida cotidiana. No sólo quienes han padecido en carne propia los atentados son víctimas de ETA: también lo hemos sido y lo somos cuantos vemos cercenadas nuestras libertades ciudadanas. Nuestra principal preocupación se resume así: después de que la violencia de ETA haya logrado que cuanto no es radicalmente nacionalista sea difícilmente visible y audible en Euskadi, no queremos que el cese del terrorismo conlleve como premio o consecuencia la consolidación definitiva de esta espuria hegemonía.

Hemos encontrado graves motivos de preocupación en las últimas actuaciones del Gobierno español en este tema y sobre todo en las declaraciones realmente irresponsables de algunos de sus portavoces. El mal llamado “proceso de paz” se mantuvo desde un principio –en contra de lo acordado en el Parlamento- pese a la existencia del terrorismo callejero y de la extorsión terrorista a los empresarios. Resulta evidente que en estas condiciones la negociación con ETA emprendida por el Gobierno deroga de hecho el Pacto Antiterrorista, tal como siempre han pretendido tanto los nacionalistas que gobiernan como los que ejercitan la violencia, pues ven en ese Pacto el principal obstáculo político y democrático a sus proyectos de hegemonía independentista.

Aunque oficialmente interrumpido tras el atentado de Barajas, hay razones para suponer que el proceso de negociación entre el Gobierno y ETA prosigue de modo extraoficial y oculto, incluso cuando la kale borroka no sólo perdura sino que ya ha causado la primera víctima mortal de su historia. Lo más flagrante ha sido la encubierta excarcelación del terrorista Iñaki de Juana Chaos, en lo que nos parece indudablemente una cesión por razones políticas a su chantaje. Queremos recordar que el chantaje es siempre el instrumento del terrorismo: “cuando me des lo que pido, te dejaré en paz”. Y cuando el Estado cede a este chantaje, sean cuales fueren las justificaciones tácticas o jurídicas que se esgriman, está deslegitimando a las instituciones democráticas y, de manera especial, a todas las personas que desde sus puestos de trabajo, responsabilidades familiares o cargos públicos, llevan décadas resistiéndose cívicamente al permanente chantaje del terrorismo. Nada de lo que pueda ganarse así compensa lo que definitiva y radicalmente se pierde.

Por tanto, desde nuestra experiencia y compromiso contra el terrorismo, que pensamos mantener en el futuro pese a quien pese, solicitamos del gobierno de España:

Primero. Que se mantenga con firmeza y sin rodeos la exclusión de Batasuna del sistema político, impidiendo que participe en las próximas elecciones municipales, autonómicas y forales si no se desvincula explícita e inequívocamente de la actividad terrorista de ETA, y no de la violencia en general. Mientras la violencia terrorista persista y ETA no se disuelva, no cabe aceptar ninguna transacción política con Batasuna o con cualquier otra organización que pretenda dar voz política y participación institucional al terrorismo nacionalista. Por ello, no son aceptables fórmulas de encubrimiento que, a través del partido EHAK o de otras organizaciones, acaben colocando a los representantes de ETA en los Ayuntamientos y Diputaciones vascas A este respecto, conviene recordarle al Gobierno que no es lo mismo lo meramente legal que lo políticamente decente, ni siquiera que lo aceptable por simple prudencia.

Segundo. Rechazar con absoluta claridad cualquier forma de entrega de Navarra a la comunidad de la Gran Euskadi con que sueñan los terroristas. Por un camino u otro, aunque sea sinuoso y “light”, los de ETA y Batasuna consideran esencial para su proyecto político –y como precio al final de la violencia terrorista apropiarse de Navarra. Para quienes constitucionalmente se les resisten debe ser igualmente crucial que no lo consigan. Y el partido socialista tiene una buena ocasión de acallar a sus críticos, manifestando su inequívoca decisión de no unir sus votos a los nacionalistas para ninguna forma de asimilación encubierta de Navarra al País Vasco.

Tercero. Una vez que acabe efectiva y totalmente la actividad terrorista, sólo deberá hablarse con ETA, y exclusivamente sobre la propia ETA, sobre su disolución y el modo en que sus militantes asumen las responsabilidades penales en las que hayan incurrido. No son aceptables mesas de partidos que obtengan refuerzos para la hegemonía nacionalista con pretexto del final de la violencia o que sencillamente fomenten dudas sobre la “insuficiencia” de la democracia estatutaria y constitucional hoy vigente.

Cuarto. Es urgente e imprescindible que los poderes públicos emprendan la investigación y en su caso el castigo penal de los pagos a ETA de particulares o entidades corporativas, extorsionadas por la banda mafiosa. En ese campo, la eximente de necesidad por miedo insuperable se convierte en franco amparo de la complicidad. Sin dinero, ETA se acaba: no debe haber más dinero para ETA. Dado que hasta ahora ningún gobierno se ha tomado este tema realmente en serio, es una buena ocasión para que el actual se reivindique ante los escépticos y confirme su liderazgo antiterrorista.

BASTA YA - COVITE - FORO DE ERMUA

Bayrou y España
Aprendamos de Francia
Agapito Maestre Libertad Digital 25 Abril 2007

Es obvio que la política española está empantanada. Putrefacta. Los nacionalismos han conseguido situar la política en los barrizales del salvajismo asocial y anticiudadano. Necesitamos modelos. Algo o alguien que nos entusiasme. Los resultados electorales franceses son también interesantes para España. Me gusta la subida espectacular y, a todas luces, racional del candidato Bayrou. No representa un centrismo vacío y "equidistante" de no se sabe bien qué extremos políticos, sino la posibilidad mediadora y, por supuesto, con influencia real en la manera de hacer política las otras dos grandes formaciones políticas. El fenómeno Bayrou debería ser estudiado para España. Más aún, tendría que producir cierta inquietud su importación. Es una posibilidad para superar la degeneración en que el nacionalismo tiene sumida a la conciencia pública nacional.

¿Por qué no podemos aprender los españoles de Francia? ¿Por qué no iba a poder trasladarse lo que tiene de positivo ese fenómeno político a España? ¿Por qué no podría surgir una fuerza política capaz de decir basta a quienes sólo aspiran al poder por la negociación con los nacionalismos? ¿Por qué no íbamos a querer importar modelos políticos que dieran al traste con el bochornoso espectáculo de Matas y la señora de CiU? ¿Por qué no iban a coincidir líderes de opinión, políticos de diferentes ideologías, elites intelectuales de diferentes procedencias y millones de ciudadanos de derecha e izquierda, liberales y socialdemócratas, en la defensa de la nación española frente al insoportable agobio totalitario de los nacionalismos? ¿Por qué, hoy por hoy, no podrían convivir en un partido de sentido común y nacional gentes como Alejo Vidal-Quadras y Francisco Vázquez, Jaime Mayor Oreja y José Bono, y otros 50 nombres más de origen socialista y popular?

La simple formulación de estas preguntas debería poner nerviosos a los dirigentes del PSOE y el PP. Ojalá. Nada me gustaría más que esas preguntas les enfadase, les pusiese nerviosos, a los jefes de sus respectivos partidos. Eso sería señal de que son conscientes de que viven en una "nación" herida por una conciencia pública, reitero, degenerada donde campa a sus anchas el resentimiento. Ojalá los resultados franceses los excitara para hacer política, es decir, para revisar a conciencia sus liderazgos políticos y, sobre todo, pusieran al día los principios por los que se rigen sus partidos. Repasen, sí, que son partidos nacionales o no son nada. Seguir obsesionados con alcanzar el poder a través de la negociación con la chusma nacionalista es seguir alimentando el resentimiento de la política nacionalista.

Si perverso es lo de Zapatero que se esconde detrás de los nacionalistas, mediocre es lo del PP que sólo aspira a empatar con los socialistas para negociar con lo más "presentable" (¡!) del nacionalismo catalán. Ninguno de los dos parece dispuesto a cambiar la ley electoral. Ninguno de los dos quiere salir de esa cruel y putrefacta situación política en la nos instaló hace ya demasiado tiempo el cruel y faccioso nacionalismo.

Así las cosas, ¿quién en su sano un juicio puede dejar de anhelar una tercera fuerza política, como la que representa Bayrou en Francia? Nadie. Este anhelo, sin embargo, no es utópico, sino que es una ansiedad surgida de dos realidades: los resultados reales de Francia y la no menos real negativa de lo dos grandes partidos políticos de España a pactar contra los nacionalismos. Sin duda, pues, hay espacio para ese tercer partido. ¿Creen iluso mi planteamiento? Quizá, pero miren lo de Ciudadanos... Tampoco el sistema de partidos en España es algo inamovible.

Batasuna se disfraza; el Gobierno también
EDITORIAL Libertad Digital 25 Abril 2007

Los proetarras de ANV (partido fundacional de la ilegalizada Herri Batasuna) prosiguen con su burla al Estado de Derecho y llevan ya presentadas cerca de dos centenares de listas electorales nutridas de sus antiguos compañeros de camada. No sabemos que nos resulta más vergonzoso: si comprobar la escasa observancia que en España sufre la legislación que proscribe los partidos que dan cobertura política al terror o los esfuerzos del Gobierno de Zapatero por hacernos creer que dichas formaciones están limpias como una patena.

Por nauseabundas que sean las mentiras que la vicepresidenta De la Vega haya lanzado acerca de la ANV, cuyos dirigentes jamás han condenado la "lucha armada" de ETA, sus falsedades no son peores que las que han permitido al PCTV servir de consentidos testaferros de Batasuna durante todo este tiempo.

¿Cree alguien que el Gobierno y el Fiscal General del Estado no tenían conocimiento de los papeles incautados por la Guardia Civil a Mikel Antza en 2004 que revelaban que el líder e ideólogo de la banda durante varios lustros advertía de su puño y letra que la "respuesta" a la ilegalización de Batasuna para soslayar la acción de la Justicia debía ser ANV? ¿Cree alguien que el secretario general de ANV, Antxon Gómez, y su presidente, Kepa Bereziartúa, mentían al afirmar a Gara en 2005 que Conde-Pumpido les había amenazado con ilegalizarlos si se presentaban a las autonómicas? ¿De verdad alguien se cree que el gobierno desconocía que ya en su V Congreso se impuso la corriente favorable a KAS en el seno de ANV, entonces columna vertebral de la coalición Herri Batasuna? ¿Es creíble o, cuanto menos, admisible que el Fiscal General del Estado desconociera hasta ahora el auto de Garzón de suspensión de actividades de Batasuna, previo a la ilegalización en 2003, en el que se señalaba que la ANV llegó a mantener algún encuentro con ETA para tratar cuestiones electorales?

El Gobierno, simplemente, no quiere romper sus trapicheos con ETA, pero tampoco quiere asumir el coste de derogar abiertamente la ley de partidos. ¿Cómo explicar si no su vista gorda ante la permanente vulneración de la ley partidos o su reciente negativa a pedir en la ONU que se deje de calificar a los presos etarras como "presos políticos"?

"Autodeterminación" y totalitarismo
Pío Moa Libertad Digital 25 Abril 2007

"Pues la oposición entre la Constitución española y el TNV (Terrorismo Nacionalista Vasco) radica en eso. La primera garantiza la libertad y los métodos pacíficos de acción política normales en la democracia; el segundo ha querido desde el primer momento dinamitar esos marcos y métodos, "agotarlos". Y se siente próximo a alcanzar su objetivo.

El punto clave de la tortuosa autojustificación etarra (y peneuvista) radica en el "derecho a la autodeterminación", es decir, a la secesión: por qué rechaza "Madrid" la secesión de Vascongadas si el "pueblo vasco" la desea? ¿No demuestra este solo supuesto hecho el carácter opresor y antidemocrático del estado español? Nuevamente debemos hacer el esfuerzo de entender el significado de las palabras en boca de los fanáticos.

Al reclamar ese derecho, los nacionalistas sugieren que el pueblo vasco no está autodeterminado, que está en España por alguna oposición contra su voluntad. Desde luego, no es así. Nunca conquistó España las Vascongadas, y desde tiempo muy lejano se sintieron los vascos parte de la nación española, y estuvieron presentes en todos sus avatares históricos, desde la Reconquista, la conquista y colonización de América, hasta las luchas internas de los siglos XIX y XX, en las cuales la sociedas vasca, como la española en general, estuvo dividida. Algo similar ha ocurrido con las demás regiones, ninguna de las cuales estaría "autodeterminada", si hubiéramos de creer esa demagogia.

Solo cuando al orate Sabino Arana se le ocurrió, a fines del siglo XIX, que los vascos constituían una raza superior, "la más altiva del mundo", "la más noble del mundo entero", sometida inicuamente a la despreciable raza de los "maketos", solo entonces empezaron algunos vascos, muy pocos durante largo tiempo, a cultivar una abominable mezcla de narcisismo y victimismo, siguiendo unas ideas repulsivas para cualquier conciencia libre.

Los vascos están autodeterminados tanto por su secular unión al resto del país como, ahora mismo, por un estatuto de autonomía y una democracia queridos por la mayoría pacífica. Democracia y autonomía que los nacionalistas aspiran a derrumbar con el ariete del crimen organizado y la bandera de una "autodeterminación" opuesta a la autodeterminación histórica y real. Con la bandera de la secesión y el totalitarismo.

Algunos ingenuos creen que el problema se solventaría con un referendum. En absoluto. Los separatistas solo lo aceptarían en condiciones elegidas por ellos y con votación favorable. Si no, persistirían sin descanso, como hasta ahora. Nunca perderían nada, nunca reconocerían un referendum desfavorable, pero el mero hecho de convocarlo sería para ellos una victoria, pues, aparte de impulsar iniciativas parejas para cualquier otra región, someterían la unidad y la democracia a inestabilidad permanente, y la violencia seguiría recordando la "autodeterminación" como meta a alcanzar".

(De "Contra la balcanización de España")
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Odiseus:
La lucha es por la opinión pública. Si no conseguimos explicar claramente nuestras posiciones a la gente incomprometida o que no piensa como nosotros, no podremos luchar contra la influencia abrumadora de la mayoría de los medios de masas. Cada uno tiene su responsabilidad en su círculo de conocimientos y de influencia, y debe ejercerla. Lo que cada cual puede hacer es mucho más de lo que parece a primera vista, y un gramo de acción vale más que muchos kilos de lamentaciones.

Cada lector del blog debe difundir sus contenidos y otros contenidos interesantes a sus conocidos. Es lo mínimo.
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Las listas de Batasuna
Germán Yanke Estrella Digital 25 Abril 2007

Los papeles del etarra Antza (ver El Mundo del 24 de abril) y los miles de militantes prestados por Batasuna (ver ABC y El País del mismo día) revelan una evidencia: ANV es la careta más seria de las varias que ETA/Batasuna tienen preparadas para estar presentes en las próximas elecciones.

Antza relata cómo debe quedar ANV durmiente para cumplir, como es el caso, con el objetivo de dar cobertura a una Batasuna ilegalizada. Ésta, a su vez, presta nombres e infraestructura a un partido con unas decenas de militantes y sin actividad conocida en muchos años. Algún socialista, como José María Benegas en su artículo semanal en El Siglo, se ponen circunspectos y nos cuentan, con cierto tono glorioso, la historia de ANV como partido contrario a la violencia. Si fue así, no parece serlo ahora, que se presta a alojar a los terroristas y sus partidarios. El problema no es la historia de ANV, sino que Batasuna, que está ilegalizada, quiera presentarse, con su inamovible programa totalitario y violento, con esas siglas.

Es de esperar que Batasuna no logre sortear la ley, de esta u otra manera. Habrá vista pública en el Tribunal Supremo sobre una de estas caretas (ASB) y el ministro del Interior ha dicho que la vía para que no ocurra con esta otra (ANV) es la “contaminación” de sus listas más que la ilegalización del partido. Ya veremos.

Pero más allá del necesario cumplimiento de la ley, no estaría de más que algunos, en la órbita bienpensante del Gobierno, cambiaran de perspectiva. El objetivo no es dar con una fórmula para que Batasuna esté en las elecciones, por mucho que se rechacen las burdas vías que los proetarras propongan. El objetivo es impedir que una organización ilegalizada por formar parte del entramado de una banda terrorista tenga presencia en la vida política.

Parece a veces que se quiere evitar la ruptura radical con Batasuna, que se desea mantener a toda costa un hilo con ella, bien sea para sostener el “proceso” (o su hipotético reinicio) o para evitar la violencia, del tipo que sea, de alta o baja intensidad según la retórica al uso, si se aplica la ley con rigor. No hay, sin embargo, “proceso” que valga por la sencilla razón de que ETA no quiere abandonar el terrorismo ni mucho menos disolverse. Y si en el futuro se dan las condiciones que el Gobierno estima convenientes para lo que llama “un final dialogado” (que desde luego no se han dado hasta ahora), no se podrá iniciar éste a costa de ceder ante Batasuna sorteando la Constitución, la legalidad y las sentencias judiciales.

Si ajustarse a las exigencias del Estado de Derecho hace que los totalitarios violentos se muestren como tales, es decir, como se han mostrado hasta ahora, no será aquélla la causa, sino la indecencia moral de los violentos. Lo que se ha de hacer es perseguirlos policial, judicial y políticamente, no envolverlos en algodones.

Batasuna y la bella durmiente del vasco
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 25 Abril 2007

IMPEDIR que Batasuna, en cualquiera de sus transfiguraciones fraudulentas, pueda presentarse a las elecciones locales en las tres provincias vascas y a las autonómicas y locales en Navarra es un objetivo estratégico central de la democracia española en su lucha contra ETA.

Y ello porque si la ilegalización de Batasuna y su subsiguiente salida de las instituciones fue en su día un paso de gigante en el acoso al terrorismo etarra (a sus fuentes de financiación, a sus canales de reproducción y a sus instrumentos de legitimación), mantenerla, sin ceder ni un palmo de terreno, constituye hoy una condición indispensable para que ETA y los suyos desistan algún día, no de perseguir sus objetivos, sino de hacerlo a través del asesinato, el secuestro y la extorsión.

Por eso, más allá de la decisión que adopte finalmente el Tribunal Supremo en relación con la prohibición de Abertzale Sozialisten Batasuna, prohibición que, de acordarse, impedirá a los de Otegi burlar una ilegalización que ha tenido para ellos efectos desastrosos, el partido se juega ahora en otro campo: en el de abortar las candidaturas de esa bella durmiente que ha sido durante muchos años Acción Nacionalista Vasca, de las agrupaciones de electores que concurren bajo la denominación común de Aberztale Sozialisten y de las eventuales listas blancas.

Que todas ellas son montajes fraudulentos de ETA-Batasuna para volver a las instituciones de las que han salido por imperativo legal es algo meridianamente claro. Pero como el nuestro es un Estado de derecho, la convicción moral irrefutable de que un partido que no existe no puede montar docenas de candidaturas de la noche a la mañana no es suficiente para impedirle presentarse a los comicios. Las reglas del Estado de derecho exigen probar de un modo fehaciente las sospechas, como ya lo están haciendo las fuerzas y cuerpos de seguridad, que deben desenmascarar a todos los que pretendan hacer trampa.

En eso se trabaja, según parece, a uña de caballo. El PP denuncia, pese a todo, su temor de que al final el Gobierno permita que se cuele, de un modo u otro, Batasuna. No tengo dudas de que la finalidad que persigue el PP con su denuncia es la de desgastar al Ejecutivo socialista en su propio beneficio.

Pero, como en tantos otros casos, los vicios privados pueden dar en públicas virtudes: de hecho, es más que dudoso, a la vista de la posición de Zapatero tras el último atentado de Barajas, que el Gobierno hubiera forzado la máquina de la ilegalización hasta donde parece estar forzándola de no haber sentido en sus espaldas el cercano aliento competitivo del PP.

Batasuna consuma su desafío
Editorial ABC 25 Abril 2007

LA actitud del Gobierno frente a Acción Nacionalista Vasca ha sido deliberadamente ambigua desde el primer momento y ha condicionado políticamente las investigaciones policiales sobre la conexión actual de ese partido con Batasuna, así como las decisiones que debe tomar la Fiscalía General del Estado. La vicepresidenta primera del Gobierno no dudó en resaltar que los estatutos de ANV repudian la violencia y que es un partido que cumple los requisitos legales. Lo dijo el mismo día en que la Fiscalía ordenó a la Policía que investigara los vínculos de esa antigua formación nacionalista con el entramado batasuno. Pero el tiempo ha empezado a despejar dudas: la presentación de 110 candidaturas en el País Vasco y Navarra es un hecho definitivo para concluir que ANV se apoya en la infraestructura de Batasuna para concurrir a los comicios del 27 de mayo y desmiente la «pulcritud» democrática que, de forma tan precipitada, ha defendido el Gobierno. Por el contrario, ANV es un partido sin actividad electoral desde 1977, reducido a unas siglas sin más vida que la que ETA ha querido darle en cada fase histórica del entramado batasuno y que emerge justo cuando a ETA sólo le falta entrar en las instituciones municipales y forales del País Vasco y Navarra para culminar un proceso de reconstrucción organizativa con la que pretende superar la profunda crisis en la que quedó sumida por la política antiterrorista desarrollada hasta abril de 2004.

El Gobierno se enfrenta no sólo a un problema legal y judicial, sino también a una falta de crédito social. No puede reclamar confianza en que está haciendo todo lo que está en su mano para evitar candidaturas proetarras, porque los antecedentes de su actitud frente a ETA obligan a sospechar que también en este trance es probable que ceda a la presión terrorista. Hasta el momento, el Gobierno ha tomado todas las decisiones que, dependiendo sólo de él, podían satisfacer las demandas de ETA. La impunidad de Otegi, la excarcelación de De Juana, la ruptura del pacto antiterrorista, la negociación con ETA en dos mesas simultáneas y otros capítulos similares suprimen cualquier beneficio de duda a favor del Gobierno. La exigencia al Ejecutivo y al Fiscal General del Estado no se satisface sólo con declaraciones de impostada firmeza contra Batasuna, sino con actos concretos que promuevan la aplicación de la ley contra sus testaferros, porque una vuelta de ETA a los ayuntamientos y a las diputaciones forales supondría un retroceso histórico para el Estado en la lucha contra el terrorismo.

Existen indicios suficientes para que el Gobierno, a través de la Abogacía del Estado y la Fiscalía General del Estado impugnen todas las candidaturas de ANV y soliciten, además, la ilegalización de este partido. No tiene sentido que uno y otro asuman el papel reservado a los magistrados de la Sala del artículo 61 de la Ley Orgánica del Poder Judicial y descarten, de antemano, cualquier posibilidad de una demanda contra ANV y sus listas. O, en todo caso, el sentido que tiene es facilitar que la izquierda proetarra tenga una marca electoral para volver a las instituciones democráticas vascas y navarras. Cada cual debe asumir su responsabilidad, y la del fiscal es promover las acciones legales pertinentes contra ANV y que los magistrados decidan lo que crean oportuno.

Es evidente que Abertzale Sozialisten Batasuna (ASB) -y veremos también si las agrupaciones de electores surgidas- eran el señuelo fácil puesto a propósito por Batasuna y ETA para entretener al Gobierno, a los jueces y a los cuerpos policiales. Es la misma táctica que en las autonómicas vascas de 2005, en las que el Gobierno blandió la ilegalización de Aukera Guztiak como prueba de su firmeza y dejó pasar -sigue haciéndolo- al Partido Comunista de las Tierras Vascas, auténtica marioneta de Batasuna y de la organización etarra. Ya es muy difícil confundir a la opinión pública con argumentos leguleyos y excusas oportunistas para justificar la pasividad frente a los clones electorales de ETA. El Gobierno se ha echado encima la sospecha de los ciudadanos y no puede sacudírsela sólo con palabras vacías.

Zapatero padece anomia
Raúl González Zorrilla Periodista Digital 25 Abril 2007

Al entablar una negociación equidistante con la banda terrorista ETA aceptando convertir a los asesinos de hoy en los referentes políticos de mañana, al aliarse estratégicamente con las formaciones nacionalistas más extremistas y totalitarias, al utilizar prácticas indignas de una democracia consolidada para expulsar del juego institucional al principal partido de la oposición o al presionar según sus intereses a los diferentes poderes del Estado haciendo jirones la imprescindible independencia de éstos, los socialistas no solamente están haciendo una virulenta gestión del Gobierno sino que, además, están contribuyendo a convertir la molicie deontológica, el consentimiento indolente y la acracia comportamental en los únicos macrorrelatos sobre los que se asientan la vida pública y la convivencia social.

“Hay un límite más allá del cual la tolerancia deja de ser una virtud” escribió el poeta británico Edmund Burke (1729-1797) y, con esta afirmación, el autor de “Reflexiones sobre la Revolución Francesa” no sólo parecía presagiar ya tiempos futuros en los que en Occidente habría de reinar el pensamiento más débil, el relativismo más obsceno y el nihilismo más tosco sino que, además, estaba anunciando la llegada de una muy preocupante élite política y cultural que, al diluir la solidez de los límites éticos más elementales en aras de la máxima transigencia moral, habría de terminar confundiendo a las víctimas con los verdugos y, lo que aún es peor, otorgando a la iniquidad y a la estulticia el mismo valor que al mérito y a la excelencia.

Ciertamente, la existencia de Gobiernos que maceran a su antojo las leyes y que transforman los Estados sobre los que rigen en eriales normativos y en desiertos institucionales no es infrecuente en algunos lugares del mundo, especialmente en las zonas del planeta más depauperadas y más azotadas por la corrupción y la violencia. ero lo que sí resulta novedoso y profundamente preocupante es que España, que actualmente es la octava potencia económica del mundo, haya pasado a convertirse, como consecuencia de las decisiones de un Ejecutivo ideológicamente flácido, intelectualmente exangüe y doctrinalmente inconsistente, en el primer Estado radicalmente anómico de la Europa del siglo XXI. Así las cosas, es posible afirmar que más que por erróneas, imperfectas y fallidas, que también, las estrategias y las decisiones políticas impulsadas por José Luis Rodríguez Zapatero son excepcionalmente delicadas para la nación por su intensa capacidad para socavar los cimientos más sólidos del entramado institucional español y por el poder que han demostrado tener para dinamitar los consensos colectivos más elementales sobre los que descansa nuestra sociedad desde la cada vez más lejana Transición. En este sentido, al entablar una negociación equidistante con la banda terrorista ETA aceptando convertir a los asesinos de hoy en los referentes políticos de mañana, al aliarse estratégicamente con las formaciones nacionalistas más extremistas y totalitarias, al utilizar prácticas indignas de una democracia consolidada para expulsar del juego institucional al principal partido de la oposición o al presionar según sus intereses a los diferentes poderes del Estado haciendo jirones la imprescindible independencia de éstos, los socialistas no solamente están haciendo una virulenta gestión del Gobierno sino que, además, están contribuyendo a convertir la molicie deontológica, el consentimiento indolente y la acracia comportamental en los únicos macrorrelatos sobre los que se asientan la vida pública y la convivencia social.

La izquierda española actual, bañada tardíamente de un espíritu posmoderno frívolo, desarmado, contemporizador y desinteresado de la defensa del sistema democrático y de la salvaguardia de los valores fundamentales que conforman la esencia de la civilización occidental, parece despreciar por decrépitos y obsoletos los modelos éticos sobre los que se levantan nuestras sociedades. Y, como consecuencia de ello, es tal su ignorancia, su desconcierto y su carencia de recursos intelectuales ante los nuevos retos que cotidianamente plantea la época convulsa que habitamos que, cuando se ven necesitados de principios y de referentes, lo único que estos abanderados de la condescendencia son capaces de proponer a los ciudadanos es un engendro ideológico-político como el de la “Alianza de las civilizaciones” o, en su defecto, el regreso a tiempos pasados completamente idealizados y anacrónicos como los que se desprenden de la Ley de Memoria Histórica o como los que supura el pactismo dimisionario y vacuo del Presidente. Pero es que, además, el espacio para la impostura creado por el Gobierno socialista, este territorio infame en el que cualquiera puede defender sin sonrojo una causa y su contraria al mismo tiempo, se ha convertido, como no podía ser de otro modo, en un desierto doctrinal remiso e indócil a la aplicación de las leyes, salvo cuando éstas impelen, como en el más asilvestrado régimen totalitario, a extravagancias intervencionistas que nos recuerdan qué hamburguesas tenemos que comer, qué películas españolas o extranjeras tenemos que ver, qué tipos de productos se pueden publicitar o cuántos hombres y cuántas mujeres tienen que formar parte de las listas electorales o de los consejos de administración de nuestras empresas.

Un Gobierno anómico que negocia políticamente con terroristas, que confunde la apología de la violencia con el derecho a opinar y que convierte gratuita e impunemente el territorio español en un caótico reino de taifas en el que todo puede ser posible conforma una sociedad desarbolada en la que la incesante y premeditada degradación de las normas sociales queda perfectamente reflejada en una utilización vacía, tergiversada e inicua del lenguaje. De hecho, esta manipulación perversa de las palabras y de sus significados, la misma que sacraliza el término diálogo como una panacea casi mística capaz de ocultar todo tipo de indignidades, la que describe los atentados etarras como simples accidentes y la que a fuerza de repetir incesantemente la misma falsedad consigue que ésta se convierta en certeza absoluta en los titulares de todos los periódicos, es también un ejemplo claro del estado de desmantelamiento al que el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero ha arrastrado a la ciudadanía española. Y es que no debemos olvidar que, según el Diccionario, la anomia es también, y esencialmente, un trastorno del lenguaje que impide llamar a las cosas por su nombre.

En su primera participación en un Debate sobre el estado de la Nación, el Presidente afirmó que el nuestro “es un país que necesita nuevos modelos y nuevas reglas institucionales” y, bajo este principio, el Ejecutivo socialista se ha embarcado en un proceso catastrófico de licuefacción de las leyes y de las instituciones que ataca directamente a lo que, en mi opinión, es la esencia de los estados democráticos más avanzados: la presunción de la convivencia colectiva, la predecibilidad de los comportamientos sociales y la perdurabilidad de las instituciones.
Una nación sólida, homogénea e integrada, en la que los organismos de poder democrático mantienen su firmeza, en la que los códigos se cumplen y en la que los principales actores que gestionan la vida pública actúan según se espera de ellos proporciona a los ciudadanos plena garantía en la protección de sus derechos, máxima confianza en sus construcciones políticas y una elevada seguridad individual levantada sobre la más absoluta previsibilidad del funcionamiento del sistema de convivencia. La grandeza y la superioridad de todo Estado democrático radica, entre otras cosas, en que los hombres y las mujeres que lo conforman, cuando salen cada día de su casa, asientan su existencia y su coexistencia sobre un puñado de certezas elementales como, por ejemplo, que los delincuentes han de ser detenidos y puestos a disposición de las fuerzas de seguridad, que la violencia nunca ha de legitimarse como un método de participación social, que un mismo idioma ha de servir para comunicarse en el territorio común del Estado, que el derecho a una educación pública en condiciones no puede depender de los caprichos legislativos de cada autonomía o que la construcción de las grandes infraestructuras no puede estar sujeta al albur de las decisiones de grupúsculos radicales y extremistas. Que, en definitiva, un psicópata asesino como Iñaki de Juana Chaos no puede ser puesto en semilibertad, que la Justicia para todos no puede depender de los intereses políticos de unos pocos y que no se puede gobernar un país cuestionando grosera y permanentemente todo aquello que permite que sus ciudadanos se sientan, orgullosamente, como tales.

El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, maleable, insustancial y líquido ha roto los pronósticos políticos más sólidos de los ciudadanos y de la democracia española y ha sumido al país en un páramo de tierras movedizas, inestables y caóticas que quienes vivimos en Euskadi desde hace más tiempo del que somos capaces de recordar conocemos a la perfección. Al igual que el nacionalismo vasco lleva haciendo durante décadas, el Ejecutivo socialista, al intentar plegar su agenda sociopolítica a las demandas incongruentes de los terroristas, de los amigos de los terroristas, de los independentistas más ariscos, de la izquierda más huraña y de los sectores sociales más radicales y populistas, ha roto unilateral e irresponsablemente con algunos de los valores más importantes sobre los que se ha asentado la modernidad y el progreso occidental a lo largo de los últimos siglos y nos está abocando a padecer una realidad hedionda en la que los delincuentes son tratados como los líderes del futuro, en la que los demócratas son expulsados al gueto misterioso de la derecha extrema y en la que, en el colmo de las vilezas, las víctimas del terrorismo son consideradas como peligrosos elementos de odio, intolerancia y crispación.
Blog del periodista vasco Raúl González Zorrilla

Mucho más que solidaridad: justicia con las víctimas
AURELIO ARTETA /CATEDRÁTICO DE FILOSOFÍA MORAL Y POLÍTICA DE LA UPV-EHU El Correo 25 Abril 2007

Ignorancia o indecencia, no parece haber más opciones para explicar el comportamiento del nacionalismo vasco. Ni se habría llegado a esta degradación de la conciencia pública si no fuera por la escasa virtud de dirigentes que nunca debieron serlo. Ahí está ese acto oficial de solidaridad con las víctimas del terrorismo: ¿Cuándo llegará el acto de justicia con ellas?

Nuestras víctimas no lo han sido de un terremoto natural ni de un accidente fortuito, sino de un crimen político voluntario y organizado. Y siendo un crimen expresamente político, ¿cómo podremos entenderlo si no es politizándolo? Este punto de partida es el que marca todas las demás diferencias. Porque se trata de un crimen cometido en nombre de todos, por razones públicas que pretenden justificarlo y con vistas a un futuro orden político de nuestra comunidad. Esa agresión tiene responsables, y éstos no son sólo sus autores, sino también sus colaboradores y sus cómplices activos o pasivos. El miedo sembrado por los criminales y sus ayudantes cuenta asimismo con beneficiarios políticos directos, a saber, los miembros del mundo abertzale en general. Durante décadas demasiados nacionalistas han confraternizado con los que vareaban el árbol en los cuerpos de las víctimas, encantados como estaban de recoger las nueces que caían. Es un crimen, en fin, cuya realidad no ha terminado todavía, que tanto es asunto del pasado como del presente.

No basta entonces con mostrar solidaridad hacia esas víctimas -algo conveniente también para con los damnificados por la mala fortuna-, puesto que el daño que otros les causaron reclama antes y además justicia. Y no una justicia penal cualquiera, por cierto, como si hubiera que juzgar un homicidio privado de carácter ordinario. Hace falta otra clase de justicia política capaz de enjuiciar un crimen regular y prolongado, dirigido contra la mitad de nuestra sociedad y consentido por la otra mitad.

Sobra por simplona la condena genérica del terror, pues la atención exclusiva a ese medio criminal nos ahorra el examen de la legitimidad de sus premisas y de sus metas. No es suficiente una vaga confesión de culpa por el olvido en que hemos mantenido a las víctimas, porque tal retórica poco nos compromete y parece remitir sólo a un mero ejercicio de memoria. Ni tampoco la indistinta condolencia por el sufrimiento que han padecido, ya que eso vale igualmente para los enfermos de cáncer, y la compasión hacia unas víctimas políticas debe acompañarse de la indignación hacia sus verdugos. Mucho menos cabe insinuar siquiera una desvergonzada equivalencia entre los muertos o heridos de un lado y los del otro, y así neutralizar el distinto valor de sus respectivas conductas, a fuerza de resaltar la pena semejante que experimentan sus familiares. Se estaría diciendo que ya no importan las razones por las que unos han muerto matados y otros murieron matando, como si su muerte les hubiera vuelto intercambiables a ellos y equiparables a sus motivos...

Por lo demás, el interés por la suerte personal de las víctimas tan sólo debe ser un síntoma del interés puesto en la suerte colectiva de la entera sociedad vasca. Si hay que castigar y resarcir en lo posible ese daño pasado que aún es presente, lo es con el fin de asegurar un futuro sin terror ni víctimas. De nada vale reconstruir la sociedad vasca sobre los mismos cimientos que han logrado destruirla. De ahí que ese futuro anhelado no sea la paz, sin adjetivos, porque ello requiere nada más que la entrega de las armas y aquí también hay que desarmar (de odios, de necios prejuicios) las conciencias. Ese futuro sólo puede ser una paz justa, una paz nacida del disfrute de la igual libertad política por parte de todos.

En definitiva, para comenzar a ser moralmente creíble además de políticamente eficaz, un acto de justicia con aquellas víctimas ha de reunir ciertas condiciones imprescindibles. Una, que sea ante todo un gesto de repulsa de sus asesinos, pero no menos de denuncia de la complicidad política y social que amparó a los asesinos. Otra, que la solicitud de perdón por el pasado se refuerce con un compromiso fidedigno de enmienda para el futuro. Y, por último (¿por qué no?) que se atreva a cuestionar la legitimidad misma de la causa política a la que nuestras víctimas fueron sacrificadas. A lo peor ocurre que unas creencias etnicistas de partida requieren excluir y someter a la mitad de la población vasca, que el proyecto de una Euskal Herria soberana debe inducir a los más fanáticos a la persecución de los resistentes... Pues bien, es impensable que este régimen nacionalista se preste a cumplir tales requisitos. Nuestras víctimas habrán de resignarse a aguardar otro gobierno, ya sin el menor parentesco con los terroristas, para obtener su homenaje debido.

¿O acaso cabe celebrar un acto de reconocimiento de las víctimas cuando a la vez se exige reconocer presuntos derechos electorales para los cómplices activos del sacrificio de esas víctimas? Sólo un lehendakari empecinado ignora que un régimen democrático debe rechazar doctrinas y prácticas autoritarias, que la tolerancia no permite lo intolerable ni al intolerante. Y Batasuna se nutre de ideas antidemocráticas, emprende acciones bárbaras, es una organización intolerante. Una superficial 'educación para la ciudadanía' le habría enseñado que ninguna adhesión popular puede legalizar lo que es criminal. O sea, que la mayoría no siempre resulta una mayoría democrática: no son democráticos los acuerdos unánimes que priven a un solo ciudadano de sus derechos fundamentales. Y el amparo y la exaltación del terror que a diario vocifera Batasuna atentan contra el primero de esos derechos. Como en tantas ocasiones, nuestro pacífico lehendakari está justificando a quienes justifican el uso del terror.

¿No será sencillamente que el lendakari y su partido, mientras repudian el terrorismo, comparten los presupuestos básicos de los terroristas? Esos presupuestos son dos y a cuál más infundado: 'El pueblo vasco existe y tiene derecho a decidir su futuro'. Pero no existe el pueblo vasco, sino una sociedad vasca, y una sociedad políticamente plural en sus concepciones públicas. Ni esta sociedad tiene derecho a su autodeterminación política, porque tampoco se dan los requisitos legales ni morales para invocar tal derecho. Nunca han sabido argumentar tales pretensiones, pero el lehendakari y sus huestes consideran que su conquista encarna una causa justa: es decir, un objetivo en cuya consecución resulta lícito recurrir en última instancia a la violencia.

Así las cosas, ¿cómo evitar que haya víctimas en este conflicto nacido de la justa causa de un pueblo contra un Estado? Y aun por mucho que nos doliera su pérdida, ¿no serán estas víctimas unos costes justificados, amén de necesarios, si han caído en la lucha por alcanzar los derechos que se niegan a este sufrido pueblo?

Poder y legitimidad
Cómo vaciar el Estado y quedarse con el poder
Luis Hernández Arroyo Libertad Digital 25 Abril 2007

En un curioso librito sobre el totalitarismo, de Leonard Schapiro, se hace una esclarecedora distinción entre Poder y Estado: si Poder es simplemente la capacidad de ser obedecido, Estado es ese poder, pero revestido de alguna legitimidad, ya sea avalada por unas instituciones democráticas, ya sea por una aceptación tácita, como deviene de una regularidad no contestada por la mayoría. Es decir, hay Estado cuando hay unas instituciones y cargos (no personas) que ejercen el poder de una manera regular, más o menos esperada por todos, con una ley que autoriza ese ejercicio, sea esa ley democrática o no. Lo que busca el autor citado es distinguir entre un estado autoritario y un totalitarismo absoluto, como fue el de Hitler o Stalin frente al de Mussolini, que nunca logró aniquilar del todo el Estado anterior.

En contra de lo que se cree, el totalitarismo no es la injerencia del Estado en la vida de los individuos: significa, por el contrario, el vaciado del Estado por el partido (nazi, o comunista), que elimina cualquier vestigio de legitimidad o de acción regulada por unas normas, con el fin de imponer el poder personal absoluto del líder y su grupo. Es la invasión del Estado por un cáncer que no necesita más que corroerlo y dejarlo en la carcasa; lo deseca, como la mantis religiosa a su víctima, y ya está: ya es libre de gobernar a golpe de decreto, o simplemente a voces, sin el "enojoso papeleo" (Hitler dixit) y los inacabables conflictos entre cargos e instituciones. Todos obedecen una sola voluntad que se expresa a través de unas pocas personas de confianza.

Así, Hitler no necesitaba ir a su despacho para invadir Europa: lo podía hacer desde su idílico retiro montañoso. ¡Ni siquiera necesitó invalidar las leyes de Weimar, que siguieron vigentes hasta su muerte! Se mofaba de la "veneración verdaderamente canina" de los alemanes por el Estado. En cuanto se le presentó el conflicto entre las SS y la policía estatal, simplemente subordinó ésta a Himmler, jefe de las SS, y se acabó el problema: a partir de entonces, reinó la iniquidad. En Historia de un alemán, de Sebastian Haffner, se narra como se invadía por la fuerza bruta un tribunal, un cuerpo jurídico, un organismo público, por los camisas pardas. Bastaba que se asomaran éstas en un recoleto recinto para que todos los funcionarios salieran despavoridos. Fácil asimilación.

No se nos oculta a algunos pocos que vivimos en una situación excepcional en cuanto a la legitimidad de los actos de nuestro Gobierno. Éste ni siquiera cubre las apariencias de unas reformas por el procedimiento legítimo, sino que promulga leyes y toma decisiones que conculcan la legalidad y las instituciones y las vacía de fuerza para el futuro. ¿Estoy acaso insinuando que este Gobierno tiene rasgos fascistas? Simplemente estoy diciendo que nos están vaciando nuestras leyes y organismos y llenándolos de "funcionarios" afines, obedientes sin fisuras, en un proceso ciertamente menos expeditivo que el de las pardas camisas, pero que prosigue su marcha. Se proponen no dejar en pie más que las fachadas. Fachada de Justicia, fachada de Parlamento, fachada de organismos reguladores, etc. Los pocos que quedan con dignidad, poco a poco caen por dimisión o cese. Ahora sólo falta vaciar de contenido las elecciones, para no interrumpir tan rentable proceso ¿Cómo harán? Porque algo harán.

Autopista hacia las concejalías y alcaldías
Vicente A.C.M. Periodista Digital 25 Abril 2007

El PSE dice que quiere vía libre para las candidaturas de la formación tapadera de BATASUNA-ETA, ANV. No es que vaya a tener vía libre, va a lograr toda una autopista de varios carriles que le llevarán cómodamente hasta su objetivo. ¿A qué tanto empeño en tenerles en los Ayuntamientos?¿Acaso quieren resucitar el cónclave de la Udalbiltza para reclamar la independencia?¿No les basta con permitir la mesa de partidos y el infame espectáculo de ver en Ajurienea sentarse al Lehendakari con los representantes de una organización terrorista como BATASUNA-ETA?¿No les basta con el deshonor de haberse sentado con esos mismo interlocutores, que siguen sin condenar los asesinatos de sus propios camaradas?.

Pues parece que nada es bastante para el servilismo del PSE. Nada es bastante para quienes prefieren hacer "la vista gorda" o mirar a otro lado en esas listas manchadas con los nombres de personas ligadas a ese submundo etarra. Ahora que los plazos están cumpliéndose, sale la voz del histriónico juez estrella, que reclama unos informes coherentes en menos de dos días a las Fuerzas de Seguridad del Estado. Quizás ahora no quiere que se le pase el plazo para instruir y emitir un Auto judicial (nada más apropiado para una autopista).

Pero al fin y al cabo, lo que suceda en las elecciones municipales del País Vasco ¿a quien importa ya?.Las diferencias entre las formaciones, salvo la candidatura heroica del PP, son solo de matiz, estando todos de acuerdo en lo esencial, la Independencia de Euskal Herria. Lo único que queda por hacer es al menos intentar que los que llevan décadas sin condenar las muertes de ETA, por mucha base social que les apoye, no puedan burlar la Ley y alcancen los puestos que la Democracia reserva a los que los ciudadanos libremente decidan con sus votos, y en los que siempre faltarán aquellos que fueron asesinados por expresar su opinión en libertad y no acceder al chantaje terrorista.

El comportamiento farisaico de este Gobierno no engaña a los ciudadanos, que ya están hartos de ver cómo todas las acciones solo van encaminadas a darles carta de legalidad a sus actuales interlocutores. Aquí ya no es una vía libre, sino una barra libre donde la Ley se la agita en la coctelera y sale en un producto imbebible que nos quieren hacer tragar "como sea".

A Zapatero se le ve el plumero. Dejará que ETA vaya a las elecciones.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 25 Abril 2007

Viendo el paripé que se ha montado con el tema de los partidos y listas de ETA que se han presentado y que ahora Zapatero, vía Pumpido, tiene que hacer como que van a bloquear para impedir la presencia de ETA en las elecciones, me recuerda esa imagen tan repetida en las películas de dibujos animados en la que se monta una pelotera en una pelea y se percibe una nube de la que salen rayos y variadas interjecciones y mientras la atención está fija en semejante batiburrillo se escapa por debajo el malo arrastrándose yéndose de rositas mientras la pelotera sigue pero sin malo al que zurrar.

Que Zapatero ya tiene acordado con ETA que les dejará presentarse a las elecciones municipales es una evidencia fácil de contrastar dentro de unos días aunque ya se le va viendo el plumero, veamos las plumas del plumero de Zapatero que ya se le ven con suma perfección.

1.- El diario El Correo informa hoy que el Partido Socialista de Euskadi le ha pedido a Zapatero que deje al ANV participar en las elecciones, así sin mas, y con la finalidad de que la izquierda abertzale, o sea ETA Batasuna, participe en las elecciones.

2.- López Garrido ya empieza a quitar hierro al ANV llegando a decir que lo que el jefazo de ETA Antza llevaba escrito sobre la utilización del ANV como otra marca de ETA Batasuna para las elecciones son meras imaginaciones y la mera imaginación no basta para pararle los pies a ETA. Es el viejo dogma socialista progre, si la realidad te estorba niégala con un par de narices.

3.- El País, cada día más deslavazado, es el que con mejores argumentos nos deja ver el plumero a Zapatero. Por un lado dice:

“La fiscalía está estudiando ya las agrupaciones electorales que tienen las palabras "abertzale" o "batasuna" en su nombre y en las que se están integrando a cara descubierta los líderes de la ilegalizada Batasuna, con el fin de proceder a su impugnación ante la Sala Especial del Tribunal Supremo.”

Veamos, para Zapatero es suficiente que aparezca la palabra abertzale o batasuna en las candidaturas de ETA para promover su ilegalización, pero en cambio para ilegalizar al ANV no es suficiente ni que la misma ETA haya dicho que es un partido suyo.

“Mayores problemas ofrecerán las listas de Acción Nacionalista Vasca (ANV), en las que previsiblemente figurarán muchos de los antiguos concejales de Batasuna en las tres provincias vascas y Navarra, y de las que el mayor número corresponde a las presentadas en Navarra. Las fuentes consultadas no descartan que, ante tal proliferación de listas, más las que presenten por parte de agrupaciones independientes, puedan colarse algunas. No obstante, la fiscalía pretende impugnar todas aquellas en las que figure algún miembro significativo de los partidos ilegalizados.”

O sea que para ilegalizar al señuelo los requisitos son simplotes, pero ya para ilegalizar al caballo ganador de ETA la cosa se complica, es muy difícil y las figuras que figuren deben ser figuras significativas de ETA.

En fin, que el pampaneo entre ETA y Zapatero es risible por lo previsible, hace muchos meses que ya sabíamos lo que iba a pasar, no tienen mucha originalidad, ni Zapatero ni ETA.

Documentación.
Artículo de El Correo titulado “El PSE trasmite al gobierno su deseo de ANV participe en las elecciones”
Artículo de Libertad Digital titulado “El PSOE dice que la "mera imaginación" no basta para ilegalizar ANV pese a los datos que lo vinculan con ETA”
Artículo de El País titulado “La fiscalía impugnará las agrupaciones de Batasuna y las listas contaminadas de ANV”

La segunda verificación
TONIA ETXARRI El Correo 25 Abril 2007

A ver si esta vez el Gobierno de Zapatero atina en la segunda verificación. Porque la primera, la del proceso, ha resultado ser una 'pifia' desde que ETA le dijo, con bombas en el aeropuerto de Madrid, cuáles eran sus verdaderas intenciones si no conseguía las contraprestaciones políticas que está esperando desde que el PSOE llegó al poder. Desde que los informes policiales (los serios, no los que se inspiran en las consultas de la enciclopedia de Internet) confirmaron que la organización terrorista ha utilizado el descanso para volverse a rearmar, ya nadie se atreve a hablar de lo «largo, duro y difícil» que iba a ser este camino.

Ahora, como estamos en etapa electoral, se trata de la segunda parte del juego (impuesto, ¿cómo no! por el propio entorno de ETA). Así es que se trata de buscar, y encontrar, a 'Willy- Batasuna' camuflado en el laberinto de siglas, formaciones y candidaturas presuntamente contaminadas que han proliferado como los perretxikos en primavera. Hoy se publicarán las listas con las candidaturas y la Fiscalía asegura que estamos ya en tiempo de descuento para las ilegalizaciones. Así es que, en el caso de la recuperación de ANV, se podría impugnar, pero no ilegalizar.

La verdad es que los encargados de examinar las diferentes listas electorales se encuentran francamente desbordados. No dan abasto. Primero ASB, luego ANV. ¿Qué pasará con las 'Nekanes'? O todo mezclado y al revés. La Sala del 61 del Tribunal Supremo explicando que no pueden celebrar antes del 16 de mayo (en plena campaña electoral) la vista pública para decidir si ilegalizan o no a ASB porque, antes, están concentrados en el papeleo de ANV. Eso sí, vaya por delante la publicación de los nombres de los 16 magistrados que forman parte de la Sala, tal como solicitaba el abogado Iñigo Iruin. Los 16. De uno en uno, con la toga en la mano y con el perfil más favorecedor. Que a nadie se le escapa que la identificación, en este tipo de actuaciones judiciales sobre el entorno de ETA, suele producir intimidación.

Mientras el Gobierno garantiza que no habrá «atajos legales», el PP quiere facilitar el trabajo a los investigadores: ANV es Batasuna, dice Acebes, que ha dejado de creer en los milagros. Si únicamente lo hubiera dicho el partido de Rajoy, se entendería que el socialista Blanco, en su habitual dardo semanal contra el principal partido de la oposición, se hubiera rasgado las vestiduras y les hubiera llamado qué se yo ¿crispadores! por ejemplo. Pero es que el 'trabajo de campo' ya estaba hecho desde hace tres años. No hay más que leer las anotaciones del dirigente de ETA 'Mikel Antza' en un cuaderno incautado por quienes le detuvieron. Batasuna estará en las próximas elecciones, sin haberse 'convertido' a la democracia ¿Alguien, con un mínimo de experiencia, cree lo contrario? t.etxarri@diario-elcorreo.com

La Audiencia Nacional condena a 28 años al etarra Olarra por asesinar a un funcionario de prisiones
Efe - Madrid.- La Razón 25 Abril 2007

La Audiencia Nacional ha condenado a 28 años de prisión al etarra Juan Antonio Olarra Guridi por el asesinato en 1993 del funcionario de prisiones José Ramón Domínguez Burillo en San Sebastián.

La Sección Primera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional considera a Olarra autor de un delito de asesinato terrorista y le impone además el pago de una indemnización de 300.000 euros a los padres del fallecido y la prohibición de acercarse a Burgos, lugar de residencia de éstos, en un plazo de cinco años tras su salida de la cárcel.

Según los hechos probados de la sentencia, Olarra formaba parte del «comando Donosti» de ETA junto con José María Iguerategui Gillisagasti, fallecido en una explosión en Vitoria en 1994.

De acuerdo con los objetivos marcados por ETA, Olarra Guridi e Iguerategui decidieron dar muerte al citado funcionario de prisiones que prestaba sus servicios en la prisión de Martutene y que vivía en las proximidades del centro penitenciario.

Por ello, sobre las ocho de la mañana del 22 de enero de 1993 fueron a esperar al funcionario a la salida de su domicilio, le abordaron y uno de ellos le disparó dos tiros que le alcanzaron en la cabeza y el cuello, tras lo que se dieron a la fuga.
Domínguez Burillo, natural de Burgos, soltero y de 35 años, falleció poco después, cuando acababa de ser ingresado en la Cruz Roja.

El tribunal indica que la pertenencia a ETA del acusado y su integración en el «comando Donosti» en la fecha de los hechos se desprende de las declaraciones de los colaboradores Valentín Lasarte y Luis Gorroti.

La sentencia considera que carece de relevancia cuál de los dos miembros del comando, Juan Antonio Olarra o el ya fallecido José María Iguerategui, apretó el gatillo «porque el hecho responde a un acuerdo previo, a una acción planificada y a un reparto de papeles», y considera al acusado responsable en concepto de autor.

Además, agrega que el asesinato se llevó a cabo en San Sebastián, lugar de actuación del citado comando terrorista y que supone un ataque contra un colectivo, los funcionarios de prisiones, objetivo de ETA, «y nada podría explicar que sólo hubiese actuado uno de sus miembros».

Olarra Guridi fue entregado por Francia el pasado 17 de julio a España de forma temporal para ser juzgado por trece sumarios
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