AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 29 Abril   2007

Pobres muertos, pobre España
EDITORIAL Libertad Digital 29 Abril 2007

Los plazos fijados por ETA se cumplen y los pagos a su chantaje se satisfacen con meticulosa puntualidad. En pleno puente festivo, con una parte de la sociedad española desconectada por vacaciones, el juez Baltasar Garzón ha decidido no suspender las listas de ANV (Acción Nacionalista Vasca), porque no guardan –sostiene sin rubor el mismo juez que acaba de ser desautorizado por su instrucción del llamado caso del Lino– relación con Batasuna-ETA. Como las brujas de Macbeth, los argumentos del Gobierno y de su acompañante judicial han conseguido transformar lo blanco en negro y lo negro en blanco, cuando de adaptar la Ley al apaciguamiento se trata.

Lo más bochornoso del llamado "proceso de paz" no es su naturaleza encubierta de paz "como sea", con ser humillante para los españoles y, en particular, para las víctimas y su derecho a que se haga Justicia. La afrenta más escandalosa es contra la razón y la inteligencia, al pretender hacer pasar por legal lo que es un fraude de Ley; por complejo lo que es sencillo; por oscuro lo que es evidente, y por celo jurídico lo que es vulgar rendición. Lo blanco es negro y lo negro es blanco. El bien se vuelve mal, los lobos se visten de corderos pacifistas y la trampa, de Ley.

La decisión de Garzón, en contra de la montaña de evidencias de que ANV es Batasuna y, por lo tanto, es ETA, resume la consunción del Estado de Derecho a manos de un Gobierno que ha decidido prescindir de todo escrúpulo de índole moral o legal que le impida cumplir con lo que la banda terrorista le pida.

El mandatario más traicionero desde Fernando VII está dispuesto a deponer la justicia, la dignidad y la memoria de las víctimas a cambio de que ETA le deje seguir en el poder. Si la Ley es un obstáculo, ni siquiera tendrá el valor de proponer su reforma. Bastará con que las normas, como las palabras en su boca, signifiquen cualquier cosa, lo que convenga en cada instante, y el horizonte se despejará para cualquier ambición.

No hay nada tan corrompido hoy en Europa como la desdichada democracia española a manos del nido de termitas en letal estampida por la historia de nuestra nación. Aparte de un reguero de cinismo, su paso no deja nada y lo devora todo: la libertad, la justicia, la confianza. Pobres muertos, pobre España.

La contradicción en estado puro
Editorial ABC 29 Abril 2007

BALTASAR Garzón ha decidido no suspender las actividades de Acción Nacionalista Vasca (ANV) con el sorprendente argumento de que este partido no tiene vinculación alguna con ETA-Batasuna. No es fácil entender la lectura que ha realizado el juez de los informes emitidos por la Policía y la Guardia Civil. Garzón expresó su irritación ante las supuestas discrepancias entre los informes previos, exigiendo a Joan Mesquida una opinión unitaria. Sin embargo, el enfado se convierte en benevolencia respecto de sus propias contradicciones. En todo caso, el documento unificado, aunque tuvo que ser elaborado con más urgencia de la deseable, ofrece indicios suficientes para determinar que ANV no es una «marca» aséptica, sino una de las formas que adopta la «izquierda abertzale» y que sólo engañan a quien está dispuesto a dejarse engañar. Policía y Guardia Civil ofrecían varios indicios muy precisos y advertían de otras pistas, estableciendo que un batasuno ha elaborado las listas de ANV y de ASB y que la primera estuvo bajo la dirección de ETA hasta hace sólo cinco años. Por tanto, ni discrepancias ni ambigüedades, sino hechos y pruebas concluyentes.

La lógica jurídica sale malparada en el auto dictado por Garzón, en el cual se establecen datos en un sentido para después resolver en sentido contrario. En el colmo de la falta de rigor, el juez acude a su propio auto de agosto de 2002, relativo a Batasuna, en el que se encuentran -escritos de su puño y letra- antecedentes notorios para situar a ANV como una pieza más del entramado político de la organización terrorista. Entonces, Garzón subrayaba el origen de HB en la llamada mesa de Alsasua, constituida en 1977 por representantes de una serie de grupos, entre ellos ANV. Más adelante afirmaba que el MLNV y la propia HB contaron con el respaldo de un conjunto de partidos, entre ellos -de nuevo- el que ahora pretende ser blanqueado. HB es calificada en esa resolución judicial como «instrumento de ETA» y «frente institucional» de la banda terrorista. A su vez, se afirmaba allí que ETA fija los objetivos a desarrollar por la «izquierda abertzale». Por ello, convertir ahora esta expresión -«izquierda abertzale»- en una referencia puramente ideológica es una falacia que supone una grave alteración de los hechos ya determinados por el auto de 2002. Porque en último término -como Garzón dejó escrito al establecer la relación de Herri Batasuna-Euskal Herritarrok-Batasuna con ETA en su origen y desarrollo- todas ellas forman parte del entramado organizativo de esa «izquierda abertzale» que ahora Garzón convierte en cosa distinta, al margen de la actividad terrorista que el propio magistrado dio por probada hace casi cinco años. Ayer, pues, Garzón se contradijo y rectificó a sí mismo en un auto tan insólito como incongruente que abre una salida al Gobierno en su pretensión inequívoca de que Batasuna, con uno o con otro nombre, regrese a las instituciones de las que fue expulsada en virtud de la ley de Partidos.

Queda claro que ETA y los suyos marcan los tiempos en un «proceso» que conduce al resultado pretendido por Rodríguez Zapatero. Unas veces presentan listas claramente contaminadas para que trabajen en balde los órganos del Estado, y otras veces recuperan del baúl de los recuerdos una marca abandonada y que ahora les servirá de cobertura gracias a interpretaciones ilógicas de la ley. La ceremonia de la confusión se acrecienta con otras decisiones del propio magistrado de la Audiencia Nacional. El mismo día en el que dicta un auto que permite seguir actuando a ANV, decreta prisión incondicional para un detenido al que acusa de haber confeccionado las listas de este partido en Navarra. Es difícil ofrecer el mismo día y casi a la misma hora criterios tan diferentes sobre los mismos hechos. En cualquier caso, el Gobierno sigue avanzando paso a paso en su intención de permitir la participación del brazo político de ETA en las próximas elecciones locales y, en el colmo del equilibrio circense, continúa diciendo que no se ha derogado la ley de Partidos ni se ha vulnerado el Pacto Antiterrorista. Así, a base de planes A, B, C o los que hagan falta, Batasuna se burla del Estado de Derecho y defiende sin rodeos a ANV, jactándose, para mayor escarnio, de su habilidad para aprovechar los mecanismos del Estado de Derecho.

Prevaricación a tres bandas
Jaime Ignacio del Burgo Libertad Digital 29 Abril 2007

Se veía venir. Arnaldo Otegui profetizó en su día que la izquierda abertzale estaría presente en las elecciones al Parlamento Vasco y se cumplió la profecía. Batasuna utilizó al fantasmagórico Partido Comunista de las Tierras Vascas como tapadera. Hace un par de meses, ese hombre de paz que es el portavoz batasuno anunció que la izquierda abertzale volvería a los ayuntamientos, a las Juntas Generales vascas y al Parlamento de Navarra. En esta ocasión la tapadera se llama Acción Nacionalista Vasca.

La farsa de las elecciones vascas se ha vuelto a repetir. El Gobierno, al igual que entonces, comenzó por aparentar firmeza contra las listas “sucias” promovidas por Batasuna para mirar hacia otro lado cuando el conejo batasuno salió de la chistera convertido en Acción Nacionalista Vasca, un partido fundado en 1930 y resucitado en 1977.

El Gobierno cuenta además con un juez que está dispuesto a interpretar de modo “flexible” la ley para dar cobertura judicial al proceso abierto por el Gobierno. Se trata de Baltasar Garzón. Y hoy, con media España de vacaciones el Congreso cerrado hasta la segunda semana de mayo, nuestro gran juez ha tenido tiempo de darse una vuelta por el juzgado para concluir que no ve ninguna conexión entre ETA y Batasuna con Acción Nacionalista Vasca.

Nada importa que ANV desde su resurrección en 1977 haya girado en la órbita del llamado Movimiento Nacional Vasco de Liberación, no haya condenado nunca desde entonces la violencia terrorista y haya compartido la dirección del entramado batasuno hasta el punto de tener representantes directos en la Mesa Nacional de HB hasta 2001. Este año ETA decidió mantenerlo en la reserva ante una posible ilegalización de Batasuna.

Nada importa que haya documentos incautados a Mikel Antza que reflejan con toda claridad la supeditación de ANV a la estrategia de ETA.

Nada importa que en las listas de ANV no haya un solo candidato que no esté vinculado al conglomerado político proetarra y en muchos casos participado en su actividad electoral.

Acción Nacionalista Vasca, al igual que el Partido Comunista de las Tierras Vascas, no es pues otra cosa que un mero instrumento de la izquierda abertzale radical que utiliza la violencia para conseguir la liberación de su ensoñación euskalherríaca. Esto lo sabe todo el mundo en el País Vasco y en Navarra. ¿Cómo se explica que un partido que apenas cuenta con una veintena de afiliados sea capaz, de la noche a la mañana, de articular más de un centenar de listas municipales más las correspondientes candidaturas a las Juntas Generales y al Parlamento de Navarra?

Es claro el contubernio entre Gobierno, la Fiscalía y el Juzgado número 5 de la Audiencia Nacional. Es evidente que nunca se ha roto el hilo conductor entre la Moncloa y los terroristas. El presidente sigue empeñado en continuar el proceso abierto a raíz de la declaración del zaguán del Congreso de 29 de junio de 2006.

Como es sabido, el verbo prevaricar se conjuga cuando se dicta resolución injusta por ignorancia inexcusable. Cegado por los destellos de la fama, parapetado tras los informes a la carta del ministerio del Interior y con el aval de la Fiscalía, el juez Garzón puede respirar tranquilo. Nadie podrá perturbar su sacrosanta independencia acusándole de prevaricación. Pero en el Olimpo de los dioses, Astrea, hija de Zeus, diosa de la Justicia, se habrá sonrojado al conocer la decisión de nuestro gran juez.

Jaime Ignacio del Burgo es diputado por Navarra. Representa a UPN en el Comité Nacional del PP

Que se aplique la ley sin adjetivos
Por Rosa Díez Libertad Digital 29 Abril 2007

«LOS que no deben estar no van a estar. Otra cuestión es que haya quien interprete la ley en sentido drástico, probablemente incompatible con el Estado de Derecho». Mariano Fernández Bermejo, ministro de Justicia del Reino de España.
Drástico, acepción 2 del Real Diccionario de la Lengua: Riguroso, enérgico, radical, draconiano.

Cuando el ministro de Justicia proclama que la exigencia de aplicar la ley con todo rigor y energía es incompatible con el Estado de Derecho, es para echarse a temblar; o para darse por jodidos, si me disculpan por utilizar esta palabra; pero es la que mejor explica la situación en la que quedaremos si los que tienen la obligación de defender a los ciudadanos utilizan su poder para buscar atajos legales que permitan a ETA volver a las instituciones.

Todos sabíamos que este ministro era radicalmente contrario a la ley de Partidos, pilar fundamental de la lucha contra ETA y contra la impunidad de todos sus cómplices. Su posición contraria a ese instrumento de protección de nuestros derechos no fue testimonial; su oposición fue radical y enérgica, aunque no fuera rigurosa, tal y como ha quedado demostrado por la sentencia del Constitucional y de los tribunales europeos. Por eso, la llegada de Bermejo al Ministerio de Justicia no presagiaba nada bueno. Pero siempre le queda a una la esperanza de que se cumpla ese viejo dicho de que «el hábito hace al monje», y que una vez investido de ministro se tomara en serio su función. Se la ha tomado tan en serio como el fiscal general del Estado; si éste ejerce con mucha más eficacia de defensor que de perseguidor de los terroristas -no hay más que recordar la presteza con que retira los cargos contra Otegui y su resistencia draconiana a incoar expediente de ilegalidad a los que le pagan el sueldo a los terroristas del comando Donosti-, Bermejo no le va a la zaga.

Asusta que cuanto más evidente es que ETA está reorganizando sus estructuras para matar y señalando objetivos con toda claridad, más laxitud se perciba en el Gobierno y el PSOE. Llega una a pensar que si por estos fuera, en Alemania se permitiría al Partido Nazi presentarse a las elecciones. Y harían alegatos a favor de la reconciliación y en defensa del diálogo. Suerte que el final de la Segunda Guerra Mundial no dependió de quienes así pensaban; lo que hizo Chamberlain con Hitler hubiera sido una broma comparado con lo lejos que pueden estar dispuestos a llegar algunos para no tener que ir a un funeral. Aunque la dignidad y la democracia quede sepultada en el camino. Como muy bien decía Fernando Savater en el artículo publicado en la página de Basta Ya: «A fin de cuentas, lo que importa de la leyenda de las Termópilas es otra lección, que tiene poco que ver con la Esparta histórica y con el Jerjes mejor documentado. Es un ejemplo moral: el de que la libertad de los muchos, perezosos o seducidos por la tiranía, se salva casi siempre por la determinación indomable de unos pocos que pelean contra lo que parece irremediable, contra lo verosímil predicado por los acomodaticios, contra lo que la prudencia sobornada por el dominio aconseja como más recomendable. Hay muchas Termópilas: tantas como ocasiones en que los derechos de las personas deben ser defendidos contra los pueblos unánimes y las masas aborregadas de los obedientes por naturaleza. Y la nobleza de estas empresas no depende de su éxito final, sino del empeño con que son acometidas. Lo dijo mejor que nadie Kavafis en sus versos conmemorativos:

«Honor a aquellos que en su vida/fijaron y defendieron unas Termópilas.../Y más honor aún se les debe/cuando prevén (y muchos son los que prevén)/Que al fin llegará Efialtes/Y los medos por fin pasarán...»

¡Que nos lo digan a quienes en el País Vasco pusimos nuestras Termópilas en la defensa de la legalidad constitucional y de España como Estado de Derecho de todos y para todos!».

Esta gente que nos gobierna ni siquiera se da cuenta que si nos abandonan, si nos expulsan de nuestra tierra, ellos quedarán desprotegidos; porque nosotros somos sus verdaderos escudos políticos. Y los terroristas irán después a por ellos. Como fueron los nazis a por Polonia después de conseguir los Sudettes. Y a por Francia. Y a por Inglaterra. Y a por Rusia. Pero sé que esta apelación histórica es inútil; porque aquellos que serían los destinatarios de la reflexión probablemente piensan que ETA nada tiene que ver con el totalitarismo nazi; o ni siquiera con el totalitarismo a secas. Ellos están más bien en la filosofía del «conflicto». Y para eso les va mejor adoptar la actitud del pacifismo chamberliano en vez de aplicar la ley de forma rigurosa, enérgica, radical y draconianamente. Vamos, de forma drástica, que es como se deben aplicar las leyes que tienen por objeto defender principios y valores fundamentales.

Insisto en que están montando la trampa y extendiendo la tela de araña. A pesar de todo lo que ETA anuncia; a pesar de las nuevas cartas de chantaje; a pesar de que los detenidos en Inglaterra estuvieran preparando atentados. O quizá precisamente por eso. Voy a pensar que tiene razón mi amigo Nicolás Gutiérrez cuando insinúa que sólo les mueve la obsesión por llegar a las elecciones del 27 de mayo sin atentados. Y después, Dios dirá. Es demasiado duro para creérselo. Pero conviene empezar a pensar en ello. Porque sólo así se explica tanta desfachatez y tanta irresponsabilidad como la que se observa en las actitudes del Ministerio Fiscal y del de Justicia.

Verán como ahora se amparan en el auto dictado por el Juez Garzón en el que establece que «ANV, sin perjuicio de lo que pueda resultar de ulteriores investigaciones, al día de hoy, no es un instrumento de ETA-Batasuna...». Conviene destacar que el hecho de que el dictamen de Garzón -elaborado tomando como base un informe en el que la Policía y la Guardia Civil ponen de manifiesto el escaso tiempo que han tenido para realizarlo, «lo que implica limitaciones de análisis»-no impediría que la Fiscalía actuara de oficio y abriera un expediente de ilegalización contra ANV para que los tribunales se pudieran pronunciar con más tiempo y más elementos de juicio. Pero eso sería aplicar la ley con rigor y energía. Y ya se sabe que no es eso lo que quiere el ministro de Justicia. Por eso el fiscal se pondrá de perfil detrás del juez.

Pero merece la pena que estemos atentos para ver cuáles son los argumentos que esgrimen para no actuar contra cada una de las listas de ANV. Atentos, porque merece la pena ver cómo se exprimen el cerebro para permitir que ETA se vuelva a colar en las instituciones. Y atentos a ver cómo lo cuentan quienes, como El País, ya han adelantado que el 88 por ciento de las candidaturas de ANV están contaminadas.

Dirán que son casualidades, meras casualidades. Verán como se amparan en eso para ni siquiera iniciar el procedimiento de ilegalización de ANV. Como si las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad pudieran sustituir a los tribunales de Justicia; como si un solo juez pudiera sustituir a la Sala. Ya lo ha dicho la vicepresidenta: «hay que tener certezas».Aplicando esa lógica nunca se iniciarían procedimientos penales en España; y si alguien -juez, Gobierno, Policía- tuviera certezas de delito, pues no harían falta juicios... Dios, qué despropósitos. ¿Todo para que pase el 27 sin atentados? Es mejor no pensar en ello. O quizá hay que pensar en ello...

Dirigentes erráticos
José Antonio Portero Molina La Voz 29 Abril 2007

Repetidamente he sostenido en esta columna que es a los gobiernos y no a la oposición a quienes hay que pedirles cuentas y controlar con rigor, porque ellos son los que disponen del poder que les delegamos temporalmente. Y sostengo también que, por razones que tienen que ver con la proximidad que existe en las Comunidades Autónomas entre el poder y los ciudadanos, a los gobiernos autonómicos se les consienten decisiones y comportamientos que harían caer o pasarlo muy mal a cualquier gobierno de un Estado democrático. Pascual Maragall acaba de ofrecer una buena muestra de por qué habría que haber controlado mucho más rigurosamente sus decisiones sobre el proceso de reforma estatutaria y cuánta ineptitud se le consintió sin pedirle cuentas en su momento.

No me interesa aquí especular contra quién ha querido lanzar dardos o a quién ha querido echar un capote, que todo pudiera ser. Me importa su contenido. Maragall ha sido siempre un socialista muy catalanista, identificado hasta hace poco con el federalismo y, ya en nuestros días, con una suerte de España confederal dentro de la que la nación estado catalana, compartiendo la vinculación a la Corona, pudiese, soberana de sí misma en casi todo, adoptar políticas conjuntas en unas pocas materias con España, presididas por el principio de bilateralidad entre iguales. Un modelo parecido a eso facilitaría, a no mucho tardar, la presencia de Cataluña en Europa en condiciones similares a las de cualquier Estado. Cuando Maragall se lamenta por no haber acometido antes la reforma constitucional que la estatutaria, y de que el Estatuto finalmente aprobado ha quedado lejos del que se aprobó en el Parlamento catalán, lo que está diciendo es que la Constitución debería algún día reconocer plenamente a Cataluña como nación dando soporte así a su proyecto confederal. De algún modo, el Plan Ibarretxe iba por el mismo camino y ya Maragall dijo un día que él conseguiría lo que ansían los nacionalistas vascos, antes y sin violencia.

Tengo la impresión de que, en algún momento durante esta legislatura, Zapatero ha imaginado la posibilidad de que hacia ese mismo modelo pudiera encaminarse España, correspondiéndole a él dar los primeros pasos. Sin la oposición del PP, de una significativa e importante parte del PSOE y de sectores muy representativos de la sociedad española, es probable que el presidente hubiera cumplido su promesa de aprobar en Madrid lo que se aprobara en Cataluña, y creo también que, consumado felizmente el abandono de la violencia por ETA, Zapatero hubiera buscado el modo de ofrecer a los vascos un referéndum sobre la autodeterminación, para integrarlos en la confederación. Y si alguna CA lo exigiese, pues también.

Que eso pueda ser realidad algún día porque libremente lo deseen los ciudadanos de esas CA y lo ratifique la mayoría de los españoles, es una posibilidad. Pero la probabilidad de que eso suceda depende, en gran medida, de la capacidad de los políticos para convencernos de que en una España confederal todos estaremos mucho mejor. De momento esos políticos no existen. Maragall dice ahora que el Estatut no mereció la batalla; Ibarretxe que consultará a los vascos, olvidando el fracaso de su Plan, y Zapatero no dice nada. Los tres se han revelado a este propósito como dirigentes erráticos, faltos de la sinceridad y de la templanza necesaria para explicar las cosas, víctimas de las prisas y de un desconocimiento profundo de los deseos de sus gobernados y capaces, tan sólo, de promover el desconcierto y la confrontación de unos contra otros, en lugar del acuerdo general, imprescindible para alcanzar aquel objetivo. Un objetivo que, visto lo visto, les viene muy, muy grande. Mejor que nos dejen tranquilos, que es lo que, por todos nosotros les han dicho ya la mayoría de los catalanes y de los andaluces.

José Antonio Portero Molina es Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de A Coruña

Farsa y tragedia
Ignacio Cosidó Libertad Digital 29 Abril 2007

Tras muchos años de protagonizar la tragedia, ETA parece ahora querer convertir las próximas elecciones del 27-M en una gran farsa. Como el lobo de los siete cabritillos primero llamó directamente a la puerta disfrazada de ASB, después trató de aclarar la voz con las plataformas electorales y ahora nos enseña la pezuña por debajo de la puerta blanqueada con ANV. Una farsa que coprotagoniza un Gobierno dispuesto a seguirle el juego a los terroristas. ¿Hasta cuando debemos los españoles soportar esta farsa? ¿Hasta cuando deberemos aguantar la cansina letanía de la vicepresidenta de la Vega afirmando sin rubor que el Gobierno cumple escrupulosamente la Ley de Partidos permitiendo a ETA volver a las instituciones democráticas? ¿Cuánto tiempo tendremos que seguir escuchando las mentiras de Rubalcaba negando primero la voluntad asesina de los terroristas y ahora la evidencia de su fortalecimiento? ¿Cuántas veces más deberemos escuchar el discurso fariseo de Rodríguez Zapatero culpando a los demás de su propio fracaso?

Abrir la puerta a ETA en las próximas elecciones supondrá invitar a los terroristas a sentarse en la misma mesa que los demócratas. Una decisión que nos aleja del camino de la victoria sobre el terror porque supone la más grave claudicación de la ya larga serie de cesiones protagonizadas por este Gobierno frente a los asesinos. Esta decisión es algo aún peor que un inmenso error, es una puñalada clavada por la espalda a nuestra dignidad democrática. Lo peor no es que el Gobierno no quiera utilizar la capacidad que le otorga el Estado de Derecho para hacer cumplir la Ley de Partidos e impedir a los terroristas presentarse a las elecciones, lo peor es que se quiere engañar de forma descarada a todos los españoles, haciéndoles creer que los terroristas se sentarán en los ayuntamientos a pesar de todos los esfuerzos del Gobierno por impedirlo. Es como si la madre de los cabritillos se hubiera compinchado con el lobo del cuento.

La participación de los terroristas en el proceso electoral será la consecuencia más nefasta del proceso de negociación emprendido por Zapatero. Nada había debilitado más a la banda terrorista ni había sembrado mayor división entre sus organizaciones subordinadas que excluirles del juego democrático mientras no abandonaran definitivamente su actividad criminal. Por el contrario, el actual proceso de negociación habrá permitido a ETA no sólo reconstruir su capacidad asesina, como ha denunciado Europol en su último informe sobre el terrorismo, sino que habrá fortalecido a la banda políticamente. Su presencia en los ayuntamientos vascos permitirá a los terroristas volver a financiar su actividad criminal con nuestros impuestos, recuperar su capacidad de acción política y utilizar las instituciones democráticas para destruirlas.

La presencia de ETA en las elecciones será además una prueba concluyente de otra gran mentira del Gobierno: el fin del proceso de negociación emprendido por Zapatero con ETA. En realidad, el presidente del Gobierno puede haber suspendido los contactos formales con la banda, pero es evidente el proceso sigue fluyendo por canales subterráneos. Rodríguez Zapatero tiene el convencimiento de que a pesar de su fracaso la negociación es la única vía posible para acabar con el terrorismo. Con esa convicción, el presidente no sólo está dispuesto a rebrotar el proceso en cuanto las circunstancias se lo permitan, sino que quiere crear las mejores condiciones para que un pacto sea posible cuanto antes. La presencia de ETA en las elecciones es al mismo tiempo la exigencia más importante planteada por los terroristas para mantener viva la negociación y la claudicación más peligrosa que podemos hacer los demócratas.

Lamentablemente, cada vez es más obvio que el Gobierno permitirá que ETA esté en las próximas elecciones municipales. Igual que los terroristas siguen hoy representados en el Parlamento vasco a través del PCTV por la inacción del Gobierno de Zapatero, después del 27 de mayo los terroristas podrán volver con la complicidad de ese mismo Gobierno socialista a los Ayuntamientos de los que fueron expulsados gracias a la Ley de Partidos. ETA volverá a los ayuntamientos vascos a pesar de la prohibición expresa de una Ley que Zapatero no se atreve a modificar, a pesar del último atentado mortal de ETA en la T-4 y a pesar de la extorsión y la coacción que la banda sigue practicando cotidianamente en la sociedad vasca. ETA estará en las elecciones por la sencilla razón de que Rodríguez Zapatero no se atreve a hacer frente al lobo. Esa es la puerta que separa la farsa de la tragedia.

Ignacio Cosidó es senador del Partido Popular por Palencia.

ETA
La hora del realismo
GEES Libertad Digital 29 Abril 2007

Entre la cascada de comunicados, entrevistas, declaraciones y ruedas de prensa de los últimos días, es necesario una fuerte dosis de realismo para entender qué está ocurriendo en el País Vasco y Navarra con las candidaturas de ETA. Y despejando demagogia y propaganda, el hecho real es solamente uno.

ETA y el Gobierno están de acuerdo en que Batasuna se presente a las elecciones. En ningún momento uno de los dos lo ha dudado, pese a la cortina de humo del Gobierno, esta vez sin Rubalcaba a la cabeza, quizá escarmentado por los papelones que le está tocando representar últimamente. Que ETA, con una careta u otra, estará en las elecciones es algo indudable, salvo descontrol de última hora.

La batalla se juega cara a la opinión pública. El PSOE, de cara al conjunto del pueblo español, trata de que Batasuna se presente haciendo el menor ruido posible, disimuladamente, colándose por algún resquicio legal que excuse su presencia. A eso está jugando el Gobierno en los últimos días. Pero Batasuna no piensa lo mismo. Para los terroristas resulta fundamental presentarse, en voz alta y por la puerta grande con cuantos más rostros conocidos mejor y dejando clara la rendición de ZP. La tensión actual entre ambos no está basada en si se presentarán, sino si lo harán como pretende ETA o como pretende Zapatero.

Ambos están presionando al otro al límite, pero tienen un objetivo común; que ETA vuelva a las instituciones, para que la banda recupere recursos materiales y humanos y para prorrogar el proceso un poco más. Para ello Zapatero exige a ETA que disimule, y ETA le dice que se meta el disimulo por donde le quepa, que si no está dispuesto a tragar, que se prepare. El curso de los acontecimientos prevé un tira y afloja más o menos controlado durante las próximas fechas, salvo que uno de los dos no calibre las fuerzas y se rompa la cuerda que nunca se debió tender. Zapatero no está preparado para que ETA siga matando tan pronto; aún no ha conseguido tapar el doble crimen de la T4 y de ello sigue dependiendo su agenda política. La incógnita es si estratégicamente ETA lo considera viable. Y es que el realismo pacifistoide de uno y el realismo criminal de los otros es insultantemente evidente en este mes de abril. Y así debe entenderse.

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

El milagro de ANV
Por Germán Yanke ABC 29 Abril 2007

Un partido político de unas decenas de militantes, hibernado durante años, sin un solo rostro conocido, con unos dirigentes cuyos vecinos no saben que lo son, presenta, de pronto, sin campaña de afiliación alguna, sin presencia pública previa, cientos de candidaturas para las elecciones municipales y forales en el País Vasco, además de en otros lugares que el nacionalismo vasco quiere «conquistar», como el Condado de Treviño, un enclave en Álava que pertenece a la comunidad de Castilla y León.

Parece un milagro en una parcela, la política, en la que no suele haberlos. Pero sólo lo parece porque nadie, ni en el Gobierno de España ni en la oposición, ni en el nacionalismo vasco ni en la propia ANV, duda de que quienes integran esas listas son los militantes de Batasuna. Tampoco lo disimulan y la Policía, la Guardia Civil y los partidos van registrado lo que se ha dado en llamar «contaminación» de las listas: allí están quienes estuvieron en las de Batasuna o en sus organizaciones dependientes y los que quisieron aparecer en otras que fueron en su momento anuladas por ser el disfraz de la organización ilegalizada. El milagro no es tal, todo era parte de una estratagema.

Y la estratagema no es otra que sortear la ley. Batasuna, que es parte del entramado de ETA, fue ilegalizada en 2003 por ese mismo motivo. El actual presidente del Gobierno habló en una entrevista de la organización «extinta». Esa decisión, ajustada a las leyes democráticas, supuso un elemento fundamental de la lucha del Estado de Derecho contra el terrorismo porque privaba a la banda de fondos, sueldos de militantes, poder político e influencia para asistir a sus fines violentos y totalitarios. No extraña, por tanto, que la presencia en las elecciones (es decir, la vulneración de la ley en ese extremo concreto) haya estado entre las primeras exigencias de ETA en sus comunicados, de Batasuna en las conversaciones que sorprendentemente ha mantenido con representantes políticos y de los foros nacionalistas que, en vez de la derrota de la banda, proponen la negociación con ella.

Para que el espejismo del milagro quedase en una broma hemos sabido que la «operación ANV» aparecía en los papeles de dirigentes de ETA, que se celebraron reuniones entre los dirigentes de este partido y los de Batasuna. Al mismo tiempo, estos últimos, añadiendo a la burla otro pretendido truco de malos ilusionistas, insisten en que su opción es el nuevo partido ASB, que es un remedo de Batasuna aún más burdo, y preparan agrupaciones de electores. La red de iniciativas pretende, de un modo u otro, salvar alguna y sortear la ley.

La careta batasuna
Si ése es el objetivo de Batasuna, el del Estado de Derecho no puede ser otro que el de que la ley se cumpla y Batasuna, con la careta que sea, no pueda estar en éstas y las siguientes elecciones. Sin embargo, da la impresión de que este principio está en cuestión ya que en torno al Gobierno, o en el Gobierno mismo, parece haber un debate sobre el rigor que se debe emplear en este cometido. Frente a los que sostienen la «tolerancia cero» (hayan sido entusiastas o prudentes recelosos del llamado «proceso de paz», ya que ha terminado por constatarse que ni ETA quiere disolverse ni los militantes de Batasuna tomar otro camino) aparecen los que creen que abrir una gatera para su presencia electoral podría ser un mal menor.

Se teme que ETA, al no lograr el objetivo de su chantaje, atente de nuevo. Se teme, en definitiva, que un nuevo atentado haga imposible, aunque sea demorado en el tiempo, retomar ese proceso de «final dialogado» y, naturalmente, su efecto electoral. El presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas se mostró convencido este mismo mes de abril de un nuevo triunfo del PSOE, aunque añadió que el terrorismo no tendría consecuencias electorales (se entiende que el debate sobre política antiterrorista), salvo que haya «sorpresas» como «nuevas bombas o un gran atentado». Desde esta perspectiva estratégica, los partidarios de la rigurosa impugnación de las listas encubiertas insisten en que una política enérgica, independientemente de la reacción de ETA, beneficiaría electoralmente al partido gubernamental.

Mientras, el Partido Popular, fiel a su conocida política, considera que Batasuna no puede presentarse de ninguna manera. Se manifestó así ante el anuncio de ABS, lo ha hecho ahora ante la utilización de ANV y revisa sus listas y las de las agrupaciones de electores para presionar al Gobierno en esa dirección. Como es sabido, ha venido solicitando, asimismo, la ilegalización del Partido Comunista de las Tierras Vascas para el que Batasuna pidió el voto en los últimos comicios autonómicos en el País Vasco. Desde luego, no se le puede reprochar incoherencia en esta materia y sus analistas consideran que si el Gobierno no es intransigente también lo pagará electoralmente a favor de los conservadores. La revisión de las listas cuenta con la paradójica -o no tanto- ayuda de ciertos sectores del PNV, en el que hay muestras de su ambigüedad: oficialmente pide la presencia de Batasuna, incluso la derogación de la Ley de Partidos, pero sabe que la ausencia de las listas proetarras le beneficiará en las urnas. ETA y Batasuna se lo han reprochado explícitamente.

El envoltorio para tomar una decisión favorable a los intereses y a las exigencias de Batasuna es doble. De un lado, consideraciones legales y dificultades procesales. De otro, la creación de un ambiente político determinado. El informe de la dirección general de la Policía y Guardia Civil, que ya venía precedido de divergencias, tiene la vaguedad necesaria para dificultar la suspensión de actividades -que ayer no decidió Garzón- pero apunta claramente a la utilización por Batasuna, ahora, de ese partido para estar presente en las elecciones. Se apuntan problemas legales para ilegalizar ANV, tema que no corresponde a la Audiencia Nacional, del mismo modo que se señala que ANV ya perteneció a HB, con las consecuencias que de ello se pueden derivar. Pero lo importante es dilucidar si se impugnarán, de qué modo y con qué extensión, estas listas milagrosas que, a la postre, están llenas de militantes batasunos.

¿Tolerancia cero?
El nacionalismo se ha empeñado en enmarcar la «tolerancia cero» ante Batasuna en lo que llaman un ambiente «guerracivilista». El PSOE debería evitar enmarcarla en una suerte de intransigencia de extrema derecha, a lo que tienden algunos de los partidarios de ceder. Pero no hay guerra civil que valga, lo que hay es una banda terrorista (es decir, verdugos y víctimas) que quiere estar en las elecciones. Sólo para ella sería un «milagro» conseguirlo.

Un auto incomprensible y contradictorio abre la puerta a Batasuna
Editorial Elsemanaldigital 29 Abril 2007

La lectura del auto mediante el cual el magistrado Baltasar Garzón ha rechazado suspender las actividades del partido Acción Nacionalista Vasca (ANV) por la total ausencia "del más mínimo indicio de pertenencia, integración, vinculación orgánica, ni siquiera temporal o transitoria" con ETA-Batasuna sólo puede suscitar perplejidad.

En efecto, es difícil de entender que el magistrado haya mandado detener a Gorka Murillo, muñidor en Navarra de una de las agrupaciones de electores mediante las que los pro-etarras también intentan estar presentes en las elecciones municipales de mayo y le haya intervenido una lista de nombres que figuran en la candidatura de ANV en su comarca, y que consiguientemente se afirme en el propio auto que "resulta claro que existen datos que demostrarían la proximidad, influencia y posible participación de Batasuna, a través de alguno de sus responsables, en la confección de alguna de las listas electorales" de ANV, para acabar defendiendo "la plena legalidad de la formación cuestionada y su ajenidad a la causa seguida por el presunto delito de integración en organización terrorista".

Este desconcertante resultado en cierto modo venía anunciado por el informe previo remitido por la dirección general de la Policía y la Guardia Civil, y que contradecía otros informes anteriores elaborados por ambos cuerpos policiales. Ante ello, el secretario general del PP vasco, Carmelo Barrio, no ha podido menos que acusar duramente al Gobierno y a la Fiscalía de "desidia absoluta, jurídica y política" a la hora de reunir pruebas de algo que resulta a todas luces evidente.

Exactamente igual que en el caso del Partido Comunista de las Tierras Vascas (PCTV), no es concebible que la izquierda abertzale vaya a tener una representación política al margen de ETA-Batasuna. Y si la pretensión de recuperar la propia marca de Batasuna a través de Abertzale Sozialisten Batasuna (ASB) es demasiado grosera y la utilización de agrupaciones de electores fácil de detectar, parece claro que la opción más aceptable para el Gobierno es que se repita la exitosa maniobra del PCTV.

Ahora bien, esto sólo puede significar una cosa: que el llamado "proceso de paz" con ETA sigue abierto, puesto que la vuelta de Batasuna a las instituciones es una de las exigencias irrenunciables de los terroristas. De otra forma, sería incomprensible esta tolerancia hacia los pro-etarras, y además en una cuestión absolutamente central para la derrota de la banda por el Estado de Derecho.

Ayer José Luis Rodríguez Zapatero manifestó en un mitin en Jaén que "no tengo necesidad, y menos ganas, de hablar del PP". En realidad, de lo que no dijo ni una palabra es del comportamiento en materia de política antiterrorista de su Gobierno y de quienes les son favorables en las instituciones del Estado. El "proceso", así pues, continúa, pero más secreto y disimulado que nunca.

Listas (y España) contaminadas
Por Antonio Burgos ABC 29 Abril 2007

LA Fábrica Nacional de Eufemismos está a plena producción, sin deslocalización que valga, no le pasa como a Delphi. La Fábrica de Eufemismos llama «violentos» a los terroristas, pero entrecomilla la noble palabra mártires cuando se refiere a los que fueron asesinados por los rojos en la guerra, dando testimonio de su fe. Esta misma palabra que acabo de escribir, rojos, es un fallo en la cadena de montaje de la Fábrica de Eufemismos. A efectos de guerra civil, los rojos no han dejado de existir. Son de uso obligatorio del eufemismo. El uso obligatorio del eufemismo es como el uso obligatorio del cinturón de seguridad en los coches, pero aplicado al carricoche de la manipulación de la Historia. Los rojos nunca combatieron en la guerra. Y mucho menos la perdieron. Eran los republicanos, los leales del Gobierno, y pónganse todas las palabras bonitas que se quieran. En cambio, en el otro bando, en el otro lado de las inciviles trincheras, sí siguen estando los fascistas. Los nacionales han dejado de existir. Bando nacional no hubo en la guerra: o fue bando franquista o fue bando fascista. Ahí no sólo no hay uso obligatorio del cinturón de seguridad del eufemismo, sino que si te pillan diciendo que los nacionales ganaron la guerra te ponen una multa en el tribunal de la Historia contaminada.

El último modelo lanzado por la Fábrica Nacional de Eufemismos es la «lista contaminada». Contaminada es aquella lista electoral donde va un comando completo de la ETA, más dos pistoleros que pasaron a la reserva, más tres Nekanes de las que parece que se han pelado con la minipímer, más un viejorro que se cargó a tres guardias civiles cuando era chaval. La Fábrica de Eufemismos etiqueta estas listas con la acreditada marca de ANV, que es el acrónimo de «Aquí Nadie Vincula». Y como aquí nadie vincula a nada con ETA-Batasuna, pues las listas contaminadas son estupendas para que el Gobierno, que está compuesto por hombres de palabra, pueda cumplir. Cumplir la promesa que hicieron a la ETA de que Batasuna iba a las elecciones de todas, todas. Hay listas con más antecedentes penales que un elenco donde figuraran El Lute, El Lolo, El Tarta y El Arropiero, pero a efectos del pasemisí de las tragaderas ante la ETA disimulan perfectamente.

¿Y saben por qué? Porque no sólo están contaminadas de asesinos etarras y sus cómplices y encubridores las listas de la ANV y de los electores aberchales, sino que España entera está contaminada, quién la descontaminará, el descontaminador que la descontaminare, buen descontaminador será. España está contaminada de cobardía ante el terrorismo. España está contaminada de rendición ante los terroristas. Cuando aquí han puesto en la calle a un asesino como al Juana Chaos y no le han tocado ni un pendiente de sus orejas a Otegui, y No Passsa Nada, es señal que esta España contaminada se lo traga todo.

España está contaminada desde el punto y hora en que la Policía no ha dicho ni mú acerca de las investigaciones que hayan hecho o dejado de hacer sobre el bombazo asesino de la T4 de Barajas, y nadie ha levantado la voz. España está contaminada porque todo el mundo mira hacia otro lado ante la práctica desaparición de la separación de poderes a todas las escalas, ante los jueces contaminados, la Policía contaminada. Cuando el Gobierno ha metido la mano en la Comisión de Valores, y ha hecho de la capa de la opa de Endesa un sayo de conveniencia y no ha pasado nada, es que España está contaminadísima. Moralmente contaminada. Éticamente contaminada. Triángulo de las Bermudas que se traga todas las indignidades.

Peor que los gobernantes son los gobernados. Tenemos a los malvados que nos merecemos. Y nadie protesta. Y si dices estas cosas, no estás ejerciendo la bendita Libertad, sino que te estás situando en la derecha extrema. No en la extrema derecha, no; en la derecha extrema. Derecha extrema es como la triste Fábrica Nacional de Eufemismos le dice a tener vergüenza, a llamar a las cosas por su nombre, a ejercer la Libertad y a no querer hocicar ante una banda de asesinos terroristas que han conseguido que España saque la bandera blanca de rendición y arríe para siempre la roja y gualda de la dignidad.

Cultura para servir a la 'nación' 
Antonio Robles EL MUNDO 29 Abril 2007

Hasta ahora han excluido la literatura castellana o las sevillanas de la cultura catalana. Acabarán por legislarlo. Una pasión inútil; cuando hayan pasado los años, millones de catalanes se sentirán orgullosos de sus seguidillas.

Transcorreguts més de vint-i-cinc anys desde la recuperació de les llibertats democrátiques i de la restauració de les seves institucions nacionals, la cultura contribueix a crear l'imaginari col·lectiu que tenen els pobles, i és un element bàsic d'identitat, d'exercici de la diversitat i de cohesió social. Per això, l'objete del Consell de la Cultura i de les Arts de Catalunya és la cultura catalana».

Han leído correctamente. Es uno de los párrafos que engalanan la exposición de motivos o sea, los objetivos finales del «Projecte de llei del consell de la cultura i de les arts de Catalunya» que ha entrado en el pleno del Parlament de Cataluña el pasado 18 de abril.

En un solo párrafo nos dan una receta completa de lo que no somos y a la vez, de lo que debemos ser para conseguir convertir en verdad la mentira anterior. No hemos restaurado ninguna institución nacional, sólo nos hemos dotado a través de la Constitución española de una institución autonómica. Mientras no se demuestre lo contrario, somos una Comunidad Autónoma. ¡Ya está bien de pensar y querer actuar como Estado cuando somos una Comunidad Autónoma!

A continuación se pontifican varias afirmaciones sin pudor alguno amparadas en la persecución de un fin excluyente: ¿Cómo puede ser el objetivo final de un Consell de la Cultura y las artes, la cultura catalana? («cultura catalana» para los que han presentado el proyecto de ley es la cultura catalanista hecha en catalán y «lengua catalana» que es la única lengua propia de Cataluña).

La cultura no puede ser un instrumento de ingeniería social para fabricar una identidad al gusto de un grupo ideológico determinado.El arte, la cultura, son libre creación, cuyos resultados a lo largo del tiempo nos conforman momentáneamente, no nos fijan como si fuéramos piedras. El imaginario colectivo no es único, ni fijo, ni eterno ni puede ser construido. Es plural, sujeto al cambio y, por lo mismo, perecedero. Crear una ley de Cultura y arte para fabricar ese imaginario, para potenciar alguno de los existentes en Cataluña o excluir a otros es una barbaridad propia de los regímenes totalitarios.

¿Cómo se puede dar a entender sin ruborizarse que solo a través de la cultura catalanista -que eso es lo quiere decir la cultura catalana en el contexto de este proyecto de ley- se puede llegar a la cohesión social?

«Alhora, en els àmbits en que la llengua dóna forma a l'expressió cultural, el Consell tindrà especial cura envers la cultura que s'expressa en llengua catalana i vetllarà per unes relacions preferents amb els actors culturals de la resta de territoris de parla catalana».

¿Quiere esto decir que los que no tengan a la lengua catalana como forma de expresión artística, no podrán participar de la cultura catalana? Porque si es así, la lengua se convierte en un instrumento de exclusión.

Es inaudito, esto ya no es sólo una imprudencia política, es un error conceptual: No se puede confundir la ideología de la cultura nacional/catalanista con la cultura catalana. Respetable, pero una entre otras. La cultura catalana somos todos: Los que van al Liceo y los que prefieren a Estopa, los que hablan una lengua u otra, los que son aficionados al Barça, al Espanyol o al Nàstic.., los que hacen graffiti en los muros de la marginación y la gauche divine que aún no ha salido de Bocacio, los que leen a Félix de Azúa o prefieren a Clara Simó, los que bailan sardanas, levantan castells o los que viven la feria de abril con finos y sevillanas

Es paradójico además que no incluyan a la mitad de la población de Cataluña, pero se vayan a violentar a millones de ciudadanos fuera de ella en nombre de esa entelequia que llaman «Els païssos catalans».

La frivolidad política de las generaciones nacionalistas nacidas al amparo de Jordi Pujol han convertido al Parlamento catalán en un Estado virtual independiente.

Poco importa la realidad, la atmósfera mental permite pensar como si fuéramos Estado aunque en la realidad haya que legislar como una Comunidad Autónoma. De ahí la eterna insatisfacción.

De ella, los intentos sistemáticos de llevar proposiciones y proyectos de ley a la cámara con el sello inconfundible de la construcción nacional. Sean de lo que sean: La marca de la lengua propia y la identidad nacional sirven para limitar el perímetro nacional de cualquier ley. El ex presidente Pasqual Maragall lo ha dejado por escrito: «Erramos al impulsar la reforma del Estatut en lugar de la de la Constitución».

Es un despropósito. El mejor destino de la cultura es dejarla en paz y no enlatarla en leyes. Al menos en tiempos donde el pensamiento político ha reducido todo a la construcción nacional.

Antonio Robles es secretario general de Ciutadans-Partido de la Ciudadanía y diputado del Parlament de Catalunya.
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