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Recortes de Prensa     Lunes 30 Abril   2007

Legalización de ANV
Normalidad en el frente de Zapatero
Agapito Maestre Libertad Digital 30 Abril 2007

El auto del juez Garzón es comprensible y coherente con la actitud del Gobierno. No esperaba otra cosa de Garzón. Garzón trabaja sólo y exclusivamente para Zapatero. Ha convalidado la legalidad la ANV o, lo que es lo mismo, de ETA. Es normal que lo hiciera. Ya dijo, cuando regresó de Estados Unidos, que se ponía al servicio del Gobierno. Este sujeto afirmó, siguiendo las tradiciones totalitarias de la modernidad, que "la justicia tiene que actuar de acuerdo con el Gobierno de turno". Este aserto lo sigue a rajatabla. Pocas veces se saldrá de ese guión.

Por lo tanto, quien se extrañe, o quede perplejo, por la resolución de Garzón tachándola de incomprensible e incoherente no tiene ni idea de quién es este personaje, pero, sobre todo, desconoce por completo qué está pasando en España, a saber, la desaparición de la esfera pública política para la resolución de conflictos entre personas y partidos de opiniones diversas y divergentes. Sí, sí, la política democrática, basada en la acción contingente, insegura y sometida a la incertidumbre de la negociación entre fuerzas democráticas plurales, va desapareciendo, porque el Gobierno, sencillamente, niega a la oposición y pone en su lugar a los nacionalistas y los terroristas para mantenerse en el poder. Es obvio que el Gobierno, desde hace tiempo, ya no "negocia" políticamente con los nacionalistas y los terroristas sino que transige, cede y satisface, cuando no encauza, sus demandas más o menos miserables y siempre criminales contra la nación española. Esa es toda la actividad administrativa del Gobierno para mantenerse en el poder.

Quien no quiera ver que la acción política de Zapatero ha sido sustituida por un mero "hacer" administrativo está engañándose, o peor, tapando la obsesión totalitaria de este Gobierno. En efecto, todas las instituciones del Estado son meros órganos administrativos al servicio del entramado del Gobierno con el nacionalismo y el terrorismo. En otras palabras, las instituciones ya no sirven para la democracia. El juez Garzón es sólo una leve pieza de esa maquinaría infernal inventada por Zapatero para sustituir la política por la administración. Legalizado el terror ya todo es coser y cantar para ese entramado. La legalidad no desaparece, como algunos ingenuos creen, sino que se torna terror. No se trata de que Garzón, reitero, legalice el terror, sino que la "justicia" se hace terrorista.

La legalidad que afirma su validez, como es el caso del auto de Garzón, en una "verdad" o "principio" ajeno a las opiniones de los ciudadanos, de la opinión pública política y del sentido común, desemboca directamente en terror. Por eso, precisamente, se carcajean los terroristas, cuando son llevados ante los jueces... Todo es una mala representación. Una payasada. El ministro de Justicia ha sido explicito: a los terroristas no hay que aplicar la ley en el mismo sentido que a los ciudadanos. Hay una "legalidad superior" para esta gente que es menester hacer compatible con una falta de respeto por las normas jurídicas positivas. Este caos jurídico permite ampliar con generosidad el espacio de la arbitrariedad y el nepotismo de la elite gobernante, o sea, de Zapatero y su entorno más cercano.

La Fiscalía General del Estado, el juez citado y muchos otros, así como la mayoría de los "ropones" del Tribunal Supremo no se atreverán a enfrentarse con el Gobierno. Ellos, más aún que el Gobierno, tienen su máxima aspiración en conseguir que la acción política desaparezca a favor de una "justicia administrativa" al servicio del poder. En ese caos entre normas positivas e indeterminación de una "legalidad superior" para terminar con el terror, a los jueces les resulta muy cómodo vivir bajo la seguridad y la certidumbre de un Gobierno que sabe lo que quiere: hacer de los terroristas seres legales. He ahí la principal "idea" de Zapatero, que ha calado ya en los administradores del poder jurídico. No es que las instituciones jurídicas estén al servicio del Gobierno, sino que se han convertido en su contrario bárbaro: la contingencia democrática que la institución judicial tenía que garantizar con la aplicación de normas jurídicas positivas se ha transformado en una maquinaria al servicio del terror.

Eliminar a la oposición concediéndole todo al terror era el objetivo de Zapatero y lo está consiguiendo con la inestimable ayuda del llamado "poder" judicial, que, en verdad, Zapatero ha convertido en una "institución" vicaria de sus deseos. Entonces, no entiendo por qué se extraña tanto la gente ni la línea editorial de algunos periódicos porque Garzón dicte un auto de legalización de ANV, o sea, de ETA. Dicen los falsos críticos de Zapatero que a su Gobierno le "falta voluntad política para actuar contra ANV", o sea, contra ETA. No entienden nada con esas "apreciaciones". ¡Cuánta molicie política! No es falta, por Dios, lo que tiene el Gobierno, sino que le sobra voluntad política para legalizar al terror. ¿Cómo va actuar el Gobierno contra lo que promociona? No cabe en cabeza humana que alguien actúe contra lo que ha creado.

Si en algo ha sido preciso, casi geométrico, el Gobierno de Zapatero, incluso antes de llegar al poder, era legalizar a ETA para gobernar en un futuro próximo con ellos en el País Vasco, así como lo hace ahora con los de ERC en Cataluña. ¿Por qué cuesta tanto ver esta jugada totalitaria de Zapatero? Sencillamente, porque al personal le gusta engañarse, confundir sus ridículos deseos con la realidad, o peor, se hace el loco para colaborar con el mal.

¿Por qué no lo pensaron 800 muertos antes?
LÍNEA EDITORIAL minutodigital 30 Abril 2007

De manera inexorable se van cumpliendo las etapas del calendario de los pactos con ETA. Batasuna, como todos sabíamos, por supuesto que iba a estar en las elecciones municipales. El juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón decidió no actuar contra ANV porque nos cuenta que existe una total ausencia "del más mínimo indicio de pertenencia, integración, vinculación orgánica, ni siquiera temporal o transitoria con ETA-Batasuna". Es la “crónica de una muerte anunciada”.

Igual que todos sabemos, lo venimos repitiendo una y otra vez desde estas páginas desde hace más de un año, que los presos de ETA saldrán a la calle, como ha sucedido con de Juana. También barruntamos que seguramente ETA acabará anunciando su fin definitivo como banda terrorista, que no como banda política, justo antes de las elecciones generales de 2008, para favorecer a Zapatero. Por supuesto no antes de haber exprimido al máximo al gobierno socialista y conseguir buena parte de sus reivindicaciones. La paz de Zapatero tiene un precio muy caro, porque, -también todos lo sabemos-, se reformará el estatuto de autonomía vasco, convirtiéndolo en una carta de estado federado, incluyendo una puerta abierta a un referéndum sobre el derecho de autodeterminación. Si no al tiempo.

La pregunta que haríamos a todos los que dicen que lo importante es que no haya más muertes es, ¿por qué no pensaron todo esto 800 cadáveres antes?. Porque si al final se va a ceder, bien nos podríamos haber ahorrado ríos de sangre, dolor y lágrimas, que ahora va a resultar que fueron completamente inútiles. Ya sabemos que la unidad de España y eso de la patria, a la izquierda española, en palabras de uno de sus “musos”, se la suda por delante y por detrás. Pero además de pensarlo, deberían haberlo proclamado y llevado a la práctica hasta sus últimas consecuencias, sin engaños ni tapujos, desde un principio y no haber esperado hasta ahora para negociar con los separatistas asesinos.

La única respuesta que se nos ocurre es que la sociedad española entonces no estaba lo suficientemente idiotizada para tragarse semejante iniquidad. ¿Ahora lo está? Lo comprobaremos en las próximas elecciones. Pero mucho nos tememos que sí.

Gravísima decisión de Garzón
ENRIQUE DE DIEGO minutodigital 30 Abril 2007

Pasamos de tiempos de confusión, a tiempos tenebrosos. Ganamos, como paradoja, en claridad, porque sabemos a qué atenernos. Sabemos que los españoles en este momento de prueba sólo nos tenemos a nosotros mismos. Sabemos que vivimos bajo el Gobierno de la mentira, bajo el Gobierno que ha hecho de la mentira su modus operandi. Y que ni tan siquiera podemos confiar en la Justicia.

Mientras media España está de puente, el juez Baltasar Garzón, a las órdenes implícitas de ese gobierno de la mentira, ha tomado una decisión gravísima que sitúa al Estado de Derecho en almoneda y en posición de firmes ante ETA. Ya lo vimos en el caso De Juana Chaos, y en cómo se trató a Arnaldo Otegi. Sabíamos que estaba decidido legalizar a Batasuna, pero el escándalo no es menor porque fuera previsible, ni sus efectos menos dramáticos a medio plazo.

Dentro del proceso de corrupción moral al que la negociación con ETA está sometiendo a las instituciones, no es una cuestión menor que se haya obligado a la Guardia Civil y a la Policía Nacional a ofrecer la coartada para una decisión que es un insulto a la inteligencia, que contradice el sentido de lo justo y que, junto al desprecio a las víctimas, pone en grave riesgo, de cara al futuro, la libertad de los españoles.

A pesar de la obediencia debida, que no es predicable cuando la orden es inmoral, el informe conjunto ha dejado establecido que el encargado de hacer las listas de Acción Nacionalista Vasca es un miembro de Batasuna, que la presentación a través de las siglas ANV se contempla como opción en los documentos de ETA, que en las listas de ANV hay decenas de militantes de Batasuna-ETA y dirigentes relevantes como Aranzazu Santesteban, Juan José Ibazeta, y los abogados Txema Matanzas y Aitor Ibero.

La decisión de Garzón está en plena connivencia con la estrategia de Moncloa y resulta una obviedad que hay confluencia de intereses y objetivos entre Garzón y Zapatero, tanto monta, monta tanto.

Sorteando la ley de partidos, se abre la puerta a que ETA pueda financiarse a través de los fondos públicos y pueda liberar a sus comandos de información instalándoles como concejales en los ayuntamientos.

Ante esto, los ciudadanos españoles podemos, sin duda, movilizarnos y no me cabe duda de que los movimientos cívicos y el Partido Popular nos convocarán. Allí estaremos.

Podemos, sobre todo, ejercer nuestro voto contra Zapatero y contra el PSOE. En el País Vasco y en Navarra –dependemos sobremanera de los navarros y no nos fallarán- es muy conveniente concentrar el voto en el PP. Y dada la postura clara y firme de este partido en contra de la negociación con ETA y del respeto a la ley de partidos –y, por ende, al Estado de Derecho- se constituye, en mi opinión, en el mejor destinatario -sin distingos ni fulanismos- de un voto de castigo inequívoco a Zapatero y al PSOE que abra la perspectiva de unas elecciones anticipadas. Enrique de Diego

Enrique de Diego
Director del programa A Fondo que se emite todos los días de 8 de la tarde a 10 de la noche en Radio Intereconomía

Haberlo, haylo
Ignacio Camacho ABC 30 Abril 2007

HAY proceso. Sin alharaca, lento, con poco ruido, casi a cencerros tapados, pero el hilo de la negociación sigue adelante bajo la espuma de la política y en un estado de mutua desconfianza entre las partes. Zapatero ha aprendido la lección tras el atentado de Barajas y el «caso De Juana», y ha decidido hacer caso a quienes le aconsejaban huir de la publicidad de un diálogo retransmitido en directo. Aquella presuntuosa arrogancia con que, la víspera del bombazo en la T-4, anunció tan ufano una inminente mejoría del problema se ha convertido en el punto de inflexión táctica a partir del cual el Gobierno ha decretado la inmersión y apenas deja en la superficie de la opinión pública el periscopio de su propia esperanza. El presidente casi ha abolido de su discurso electoral toda referencia al terrorismo, y se agarra a la ambigüedad dialéctica cuando alguien lo requiere de manera explícita: «no hay proceso porque ETA no quiere». Pero haberlo haylo. Es más: no existe ya otra prioridad política en este mandato. Y sigue su curso.

Quizá el objetivo sea ahora menos ambicioso: el mantenimiento de un statu quo provisional, sin atentados. Cumplida la primera condición de ETA -el alivio de pena de De Juana Chaos-, la segunda está en vías de arreglo. La asombrosa ingeniería electoral de Batasuna ha sembrado de listas los registros de la noche a la mañana, en una masiva maniobra de confusión destinada a proporcionarle al Gobierno la necesaria coartada exculpatoria. Garzón ha hecho su parte del trabajo a costa de desdecirse por enésima vez a sí mismo, la Fiscalía salva el expediente desperdigando recursos a voleo y las fuerzas del orden, desbordadas por la vertiginosa proliferación de candidaturas como hongos, evacuan informes abiertos a cualquier criterio judicial. Al final ocurrirá lo previsible, o tal vez, lo previsto: caerán las listas visiblemente contaminadas y pasarán las suficientes para que se cumpla el requisito exigido. Esto es, que Batasuna vuelva a las instituciones y se enchufe de manera inmediata -previo allanamiento procedimental en la flamante ley de financiación de partidos- a la teta de las subvenciones del Estado.

Por si acaso, el Gobierno aprieta las tuercas a los comandos que puede cazar, en prevención de otra jugada desleal de ETA. Pero Moncloa sabe que la llave de su tranquilidad está en el cumplimiento de una secreta hoja de ruta cuyos tiempos y condiciones se ha dejado marcar. El paso de Batasuna por los filtros electorales le permitiría llegar sin atentados al 27-M y esperar el siguiente movimiento de la compleja partida. Esta vez en silencio, mirando al tendido, caminando por el filo de la ley con una flaca voluntad política que desteje por vía de hecho la espesa trama legal que había achicado el campo a los terroristas.

Ya sólo queda el Supremo. La Sala del 61, porfiada a conciencia por el ministro Bermejo en los últimos meses, se perfila como el último dique ante la torticera irrupción del terrorismo en la legalidad política. Pero no será un puñado de jueces el responsable de lo que ocurra. El precedente de 2003, cuando se cerró la puerta a toda infiltración batasuna, deja bien claro que si el Gobierno estuviese realmente dispuesto no habría nadie capaz de desatornillar el perno de la resistencia del Estado.

Mas pruebas contra ANV
Editorial, EL MUNDO 30 Abril 2007

Los papeles incautados hace un mes a José Angel Lerín, miembro del comando Donosti, revelan que ya en agosto del año pasado ETA había desarrollado un plan para que Batasuna pudiera participar «legalmente» en las elecciones del 27 de mayo. Ese plan incluía la recomendación de acogerse a un partido tapadera «en el último momento» si antes se habían frustrado los intentos por concurrir a las elecciones con la marca Batasuna. El dato, por sí solo, ya es lo suficientemente revelador de que ANV forma parte de la estrategia marcada por la banda terrorista para su brazo político. Pero si además comprobamos que el programa dictado por ETA ha sido seguido paso a paso por Batasuna desde un principio, estamos ante otra evidencia de ese «vínculo» que Garzón no encuentra entre la formación ilegalizada y ANV.

La banda proponía que Batasuna se presentara con su propio nombre. Es lo que hizo con ASB: Abertzale Sozialisten Batasuna. «Si se le niega presentarse, en el último momento sacar una sigla nueva que posibilite participar, legalmente, en las elecciones», indicaba. Eso cuadra exactamente con lo que se ha hecho con ANV. También proponía ETA crear plataformas locales partiendo de las que ya se presentaron y fueron ilegalizadas en las últimas elecciones, una iniciativa que tendría por objeto «poner al Estado en un aprieto». Igualmente se ha seguido esa recomendación y, de hecho, cerca del 90% de las nuevas plataformas inspiradas por Batasuna incluyen candidatos de las que fueron rechazadas en las pasadas municipales.

No podemos confiar en que esta nueva información lleve al juez a cambiar de opinión en cuanto a la necesidad de ilegalizar a ANV, sobre todo después de que haya rechazado por supuesta falta de peso otras pruebas, como que esa formación era el repuesto que había previsto el jefe de ETA, Mikel Antza, o que Gorka Murillo, dirigente de Batasuna, haya confeccionado las listas de ANV en Navarra.

Sólo queda confiar, pues, en las palabras que el presidente Zapatero dirigió a sus seguidores ayer en Pamplona. Allí abandonó la ambigüedad de otras ocasiones y aseguró que se aplicará la Ley de Partidos «en su letra y espíritu», lo que anima a pensar que se revisarán concienzudamente las listas, aunque se presenten arropadas por siglas que no hayan sido ilegalizadas. Hemos defendido que si Batasuna llega a los ayuntamientos será por falta de voluntad política para impedirlo. Zapatero ha comprometido su palabra. Es cuestión de muy poco tiempo saber si la cumple.

Nuevo desalojo del Estado: secretarios e interventores
Francisco Sosa Wagner  EL MUNDO 30 Abril 2007

Cuando se echa la vista hacia las estructuras administrativas del pasado es fácil advertir que los ayuntamientos han sido tradicionales nidos del más desnudo favoritismo y caciquismo. Precisamente los «cuerpos nacionales» de secretarios e interventores nacieron para luchar contra el poder oligárquico que lograba colocar como empleados a sus cercanos allegados, pues el Ayuntamiento era presa apetecible para los muñidores electorales y para quienes, con sus trucos, servían en bandeja a los mandarines madrileños las actas de diputados a Cortes. El secretario fue una pieza minúscula pero pieza imprescindible en el fraude electoral del sistema político de la Restauración. De ahí, el interés de las mentes más lúcidas de aquellos años (Costa, Moret, Canalejas, Maura ...) por asegurar una carrera administrativa alejada de los tentáculos de los poderosos. Es decir, centralizada y reclutada por especialistas.

Ya en las Cortes de Cádiz, contra la venta de los oficios públicos, se decidió que habría «un secretario en todo Ayuntamiento, elegido por éste a pluralidad absoluta de votos, y dotado de los fondos del común». Obsérvese que, a la consideración de los cargos públicos como cosas enajenables y transmisibles, se opuso la idea de la representatividad y por ello se confió a la elección el nombramiento de los secretarios, sustitutos de los escribanos de Concejo o secretarios propios de la monarquía absoluta.

Sin embargo, en la época de los gobiernos moderados, su designación ya era una facultad privativa de los ayuntamientos, aunque alcanzaron una de sus reivindicaciones, la de no poder ser removidos «sino en virtud de expediente en que resulten los motivos de esta providencia» (1845), garantía ésta muy poco observada. Aparecen en escena igualmente los depositarios a los que se atribuyó «la intervención de los fondos del común donde sean necesarios». Este depositario compartiría sus atribuciones, a partir de la ley de presupuestos y contabilidad provincial de 1865, con el contador, reforma ésta que fue uno de los frutos de la obra legislativa de Posada Herrera a su paso por el Ministerio de la Gobernación.

En los amenes del isabelismo y, después, con la Revolución septembrina de 1868, se intentó -con poco resultado- exigir la superación de pruebas técnicas para algunos empleos locales. La reforma municipal que inicia la legislación de 1877 apenas si contuvo cambios significativos, rigiendo pues el principio de libre elección y remoción de los empleados municipales, con excepción de los contadores, a quienes se exigía una oposición pública en Madrid.

La realidad era que el poder político hacía con estos servidores públicos lo que les petaba, según consta en los expresivos testimonios de los escritores, insuperables notarios de su tiempo: Pérez Galdós, Pardo Bazán, Clarín y, antes, Mesonero, Antonio Flores... Hasta en la zarzuela los secretarios son personajes irrisorios, como ocurre en El Caserío de Guridi.

Fue Calvo Sotelo quien logró poner en pie una reforma que estaría llamada a alcanzar destacada influencia en la Administración española. Con el Estatuto Municipal de 1924 se crea el Cuerpo de Secretarios, ingresados por oposición, y luego nombrados por la Corporación. Y algo parecido ocurrió con los interventores. Ahora bien, el acierto del sistema no pudo superar el contexto autoritario en que la reforma nació, lo que no sólo agostó sus posibilidades en el momento en que fue concebida, sino que fue la mala gestión en el escalón local una de las causas que contribuyeron al desafecto de las masas urbanas al régimen monárquico que se expresará en las urnas (elecciones locales) en 1931.

La II República, que realizó una depuración a fondo de las leyes de Primo de Rivera, dejó sin embargo subsistente la obra de Calvo Sotelo en todo lo relativo a funcionarios municipales y provinciales. Y, cuando se aprueba la ley municipal de 31 de octubre de 1935, por primera vez se habla, al referirse a estos empleados locales, de «cuerpo nacional», al tiempo que se crea una Escuela de funcionarios de Administración local, consciente la República española de la responsabilidad del Estado en la selección y formación de este personal (excepciones fueron Cataluña y, en parte, Navarra). La seriedad con la que los gobernantes republicanos se tomaron este cometido, ligado a la ordenación racional de la función pública, es digna de ser recordada a aquéllos que gustan invocar la II República sin más equipaje intelectual que el proporcionado por un alijo de tópicos.

El régimen franquista no se alejaría mucho de esta concepción, aunque acentuó la centralización de los cuerpos al atribuir el nombramiento y destitución de sus funcionarios al Ministerio de la Gobernación. Con tal modelo, sólo marginalmente alterado en el declive de la dictadura, se encontraría el régimen democrático. En él, la ley 7/1985 (Gobierno de Felipe González) sustituyó los «cuerpos nacionales» por la «habilitación nacional», pero quedó intacto el objetivo de asegurar al Estado una selección unitaria y una formación común de este personal, que es hoy generalmente muy competente.

Ha sido una lástima que el modelo legal fuera malogrado por la discrecionalidad implantada a partir de las «libres designaciones» y otras corruptelas (finales de 1991), amén del progresivo vaciamiento de competencias de tales funcionarios, especialmente lacerante en las «grandes poblaciones» (diciembre de 2003, Gobierno de Aznar), proclives a convertirse, a poco que nos esforcemos, en campo del más añejo caciquismo, ahora en favor de los partidos políticos y de sus intereses clientelares.

Porque éste es el riesgo, no lo olvidemos, presente -como el eterno retorno- en toda la andadura histórica de estos funcionarios. Se comprenderá que, al tener atribuidas las funciones del asesoramiento legal preceptivo y el control y fiscalización de presupuestos y cuentas, resulta muy goloso para el político contar con personas sumisas que asperjen sobre sus ocurrencias las palabras litúrgicas de la ley o apliquen con astucia el bálsamo de la cobertura presupuestaria.

A ello hay que añadir las necesidades crecientes de los partidos políticos españoles que compensan su endeblez ideológica y sus carencias económicas con una atrevida voracidad a la hora de colocar a sus afiliados y allegados en las estructuras administrativas de los ocho mil y pico municipios que hay en España. Esta circunstancia ha llevado a un incremento espectacular del personal de confianza de los responsables políticos que, a menudo, disputa al funcionario especializado atribuciones y, por supuesto, rango e influencias en la Corporación.

Y es que el Ayuntamiento es un palco privilegiado para percibir la enorme falacia que considera «progresista» esa cantinela de la «cercanía» a la Administración. Sabemos perfectamente que esto no es necesariamente así y que, a menudo, la objetividad y la imparcialidad derivan justo de lo contrario, de la «lejanía». Fue este sencillo razonamiento -parece mentira tener que recordarlo- el que sirvió para desmontar el régimen feudal.

Se comprenderá, a la vista de estos argumentos, el recelo con el que contemplo -en este punto- el Estatuto de los empleados públicos que acaba de ser aprobado por las Cortes y que ha supuesto el desapoderamiento práctico del Estado de su responsabilidad en la selección, formación, disciplina, retribuciones y demás extremos del régimen jurídico de los funcionarios locales. «Todo el poder para las comunidades autónomas», ha sido la consigna que buena parte de los legisladores han convertido en derecho positivo, fragmentando una vez más al Estado.

Esperemos que tal poder decisivo se ejerza adecuadamente, pero adelanto que el tamaño y la envergadura de muchas comunidades, más los riesgos de la «cercanía» denunciada y la progresiva e implacable ocupación de las administraciones públicas por los intereses partidarios, hacen temer los peores presagios. Contar con un señor lejano en Madrid ha sido siempre una garantía para muchos secretarios e interventores de pueblo, como lo era tener un juez en Berlín para el campesino prusiano. Pero el Estado actual ha dicho adiós a estas responsabilidades, lo que nos distancia de lo que vieron con claridad los políticos de la II República.

Francisco Sosa Wagner, catedrático de Derecho Administrativo, coautor del libro El Estado fragmentado

La tercera vía de Batasuna
Editorial HERALDO DE ARAGÓN 30 Abril 2007

Es sabido que la palabra del líder batasuno Arnaldo Otegi no es muy de fiar, circunstancia que ha vuelto a quedar más que demostrada con los subterfugios que Batasuna -ilegalizada en virtud de la Ley de Partidos, promulgada a raíz de la firma del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo entre los dos grandes partidos en 2000 a instancias de Rodríguez Zapatero- está intentando para presentarse a las elecciones. Dijo Otegi que concurrirían a estos comicios, vitales para ellos, por un lado para no perder base social y, por otro, para conseguir financiación pública por la vía del disimulo. Pero para acudir directamente necesitaban condenar la violencia y, en una deprimente muestra de que hay pocos motivos para la esperanza, tal y como mostró hace unos pocos meses el presidente Zapatero, no han sido capaces de hacerlo. Primero intentaron lanzar un partido nuevo -Abertzale Sozialistak Batasuna (ABS)-, condenado al fracaso al llevar la palabra Batasuna; para, después, impulsar asociaciones de electores de viabilidad improbable. Resucitar la Asociación Nacionalista Vasca (ANV), un partido durmiente durante treinta años, ha sido, y así lo cree la Policía, el "plan C", ya que el partido está en clara connivencia con Batasuna. El juez cree que no hay motivos jurídicos para ilegalizar a ANV y su decisión ha de ser respetada. Pero eso no exime al Gobierno de ser extremadamente escrupuloso con la criba de cada lista, ya que una por una sí que pueden ser inhabilitadas. El Estado de derecho se juega mucho en este envite.

Listas y amenazas
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 30 Abril 2007

Cuando HB acudió a inscribirse en el Registro del Ministerio del Interior, el Gobierno de Felipe González le denegó la inscripción y luego recurrió una y otra vez ante los tribunales, a pesar de perder las sucesivas apelaciones. Los jueces decidieron entonces en contra y el Gobierno, al final, lo acató, pero dejó un mensaje político claro. Ahora, en cambio, no hay tal claridad política en el Ejecutivo en lo que concierne a la presencia electoral de Batasuna. Algunos socialistas quieren dejar una vía abierta para que vuelvan a las instituciones creyendo que así se moderarán. Pero sobre todo lo defienden porque creen que así se alejará el riesgo de atentados, el gran miedo político de este Gobierno que parece ser la razón última de todas las decisiones, como se vio en el caso de Ignacio de Juana.

En agosto del pasado año, cuando el PSE y Batasuna negociaban fórmulas para legalizar al partido de Otegi, ETA decidió que aquello era un pulso del que tenían que salir ganadores y que, por tanto, ellos no iban a dar ningún paso para facilitar la legalización. Así lo refleja un documento interno de la banda terrorista: «La izquierda abertzale no tiene que dar en este momento ningún paso con la intención de crear un partido. Detrás de la presión y el chantaje del PSOE, se está jugando una batalla política y la izquierda abertzale tiene que fijarse un objetivo claro: tenemos que salir victoriosos de esta batalla».

Es decir, ETA prohibió a Batasuna ajustarse a la ley y las negociaciones con los socialistas vascos fracasaron a finales de agosto. Los representantes de Batasuna contaron al PSE una mentira piadosa: que sus bases no les permitían dar pasos hacia la legalización, como si alguna vez las bases de Batasuna hubieran aprobado algo contrario a lo que proponían sus dirigentes. Pese a ello, hubo quien creyó esta versión que ocultaba la intervención de ETA y disimulaba la falta de capacidad de decisión de Batasuna y el escaso margen de actuación que le permitía el marcaje etarra.

La banda terrorista decidió también entonces que, de cara a las elecciones, no había que crear ningún partido que fuera a sustituir a Batasuna, aunque sí aceptó utilizar las argucias que hicieran falta para poder participar en las votaciones. Para ETA la presencia en las elecciones y legalización eran cosas distintas: «No hay que mezclar ese tema (la participación en los comicios) con la legalización de Batasuna», afirma la banda.

ETA considera que la prohibición de la actividad de Batasuna constituye uno de los incumplimientos de los acuerdos previos a la tregua aceptados por el Gobierno y ese fue uno de los motivos invocados para justificar el atentado de Barajas. De esta forma, el hecho de que la izquierda abertzale logre estar presente en las elecciones con listas camufladas no satisface las reclamaciones de la organización terrorista y, por tanto, sigue en vigor la amenaza de atentados. Tendremos, por tanto, listas y amenazas.

f.dominguez@diario-elcorreo.com

La mafia etarra se instala para cuatro años en el poder municipal
Santiago Abascal elsemanaldigital 30 Abril 2007

Los peores augurios se hacen realidad. Uno de los disfraces batasunos pergeñados ante la ceguera voluntaria del Gobierno servirá a los terroristas para violentar la Ley de Partidos.

30 de abril de 2007. ASB era el señuelo, con sus listas totalmente contaminadas de antiguos candidatos de Batasuna-ETA. Pero el histórico partido ANV ha sido finalmente la marca adoptada por ETA para volver a introducir a los terroristas en las instituciones españolas. Tal ha sido el disfraz de la mafia para hacerse de nuevo con los escaños municipales y con la financiación pública.

Los informes policiales hechos a medida del Gobierno e interpretados por jueces adictos al Gobierno no podían dar otro resultado: negar la mayor. Todo ha quedado preparado, después de que el juez estrella, esbirro del Gobierno, haya sentado cátedra negando la vinculación de ANV y ETA. Ahora los abogados y fiscales del Gobierno preparan la gran farsa: la impugnación completa del señuelo batasuno y la impugnación parcial, selectiva, a la baja, de la verdadera marca electoral de ETA.

Mientras tanto, las evidencias y pruebas contra ANV –interiorizadas por los ciudadanos- están siendo el caldo de cultivo de un nuevo clamor ciudadano. La indignación de la calle hace vislumbrar una respuesta similar a la provocada por el escándalo De Juana.

Porque todos ven lo que el Gobierno no quiere ver. Un etarra ha sido detenido en Navarra, y tenía la misión de coordinar Batasuna y de elaborar las listas de ANV. Por lo demás, cualquier vasco bienintencionado puede consultar las listas de ANV en su localidad y constatar, uno a uno, que sus integrantes lo han sido de Batasuna, Herri Batasuna o Euskal Herritarrok. Yo lo he hecho y no he quedado defraudado en mis sospechas iniciales. Porque Las listas de ANV, una tras otra, en el país Vasco y Navarra, están plagadas de candidatos de Batasuna. Un 88% de ellas, según el mismísimo diario gubernamental El País.

¿Hay o no sucesión de partidos? ¿Es o no la reactivación de ANV el intento de suceder a Batasuna? Sólo un necio o un malintencionado podría errar en la respuesta.

Ante la traición que el Gobierno cierne sobre los españoles sólo cabe la movilización social. Ante la juramentación de policías, "jueces estrella" y Gobierno sólo cabe la reacción ciudadana.

¿Es fiable la palabra de Zapatero?
Vicente A. C. M. Periodista Digital 30 Abril 2007

Pues parece que los hechos son tozudos y demuestran que poco podemos esperar de la palabra de D. José Luís Rodríguez Zapatero. Y si no que se lo pregunten a D. Pascual Maragall. Y si no que se lo pregunten a Ibarretxe. Y si no que se lo pregunten a la Asociación de las Víctimas del Terrorismo (AVT). Y si no que se lo pregunten a los saharahuis. Muchas son las ocasiones en que este presidente ha dado una palabra que luego no ha dudado en enmendar según la conveniencia política del momento. ¿Por qué hemos de creerle ahora con respecto a la ilegalización de la formación etarra ANV?.

Los pasos que se han dado son descarados en la dirección contraria. No falta a la verdad puesto que dice que "aplicará la letra y el espíritu de la Ley de Partidos" y que BATASUNA-ETA no podrá acceder a las elecciones. Y tiene razón. No será BATASUNA sino ANV, su partido legal sacado de la hibernación, aseado y listo para emprender la marcha. No basta con que se quiera ilegalizar tras las elecciones, según vaticina el implacable Fiscal General Conde Pumpido, según él por falta de tiempo. Sin embargo sí que ha dado tiempo para hacer un Informe "ad hoc" para dejar "vía libre" a ese partido infectado de etarras. Se puede ser cínico, pero llegar al grado de mezquindad que están alcanzando es insuperable.

Nadie puede creer en un Presidente que pretende mantener una mentira disfrazada de esfuerzo y de disposición incondicional al cumplimiento estricto de la Ley de Partidos. Nadie puede creer en quien se ha esforzado en cumplir con los compromisos adquiridos con ETA porque, además de evitar la contundente respuesta de los terroristas, mantiene al electorado socialista con la ilusión de que aún es posible el "proceso". Nadie puede creer a quien ha cedido públicamente al chantaje de un etarra que se dedica a burlarse de los españoles, paseando impunemente por las calles de San Sebastián, con unos privilegios desmesurados.

La carta de Dª Rosa Díez a sus compañeros de Partido, aunque estos ya no la consideren así, es un claro ejemplo de la verdadera conciencia que sigue acallada en dicho partido. Si Zapatero ha demostrado debilidad ante ETA, no menos debilidad y cobardía demuestran los socialistas que no se atreven a levantar la voz contra estas acciones de sumisión y rendición, que olvida todo el dolor y sacrificio que la lucha anti terrorista ha costado y está costando, en vidas y en dedicación de las Fuerzas de Seguridad del Estado. Esa decepción, ese desencanto y esa falta de credibilidad en la palabra del Presidente, se debe traducir en un movimiento interno y expresión pública del rechazo y crítica.

Los silencios en estos momentos solo pueden ser interpretados como cobarde sumisión a los dictados de un Gobierno cautivo por el chantaje terrorista. Es hora de que los que están convencidos del grave error que Zapatero y su Gobierno está cometiendo, expresen su condena. Les animo a que tengan valor y hagan oír su voz discrepante.

Navarra o el absurdo
Germán Yanke Estrella Digital 30 Abril 2007

José Luis Rodríguez Zapatero llega por primera vez —como presidente— a Pamplona y regala a la audiencia algunas obviedades: que Navarra está muy bien donde está, que votar a Sanz es votar a Rajoy, etc. El caso es que Navarra se juega algo muy importante en las próximas elecciones de mayo, ya que se presentan al electorado opciones muy distintas. Hasta el momento, las que representaban UPN y PSOE tenían una base común, por debajo de las lógicas discrepancias ideológicas, en la defensa del estatus constitucional de la comunidad foral, sobre todo ante la amenaza y las reivindicaciones nacionalistas. Ahora no es así. Ahora, aunque el presidente repita que todo el mundo debe estar tranquilo porque no va a pasar nada, los electores navarros se encuentran ante la disyuntiva de seguir como están o dar paso a la posibilidad de acuerdos entre socialistas y nacionalistas. Está muy bien hacer alusión constante al respeto a la voluntad de los navarros y a las previsiones constitucionales sobre una hipotética incorporación de Navarra al País Vasco, pero la realidad es que las opciones son dispares porque no es baladí un acuerdo de Gobierno con los nacionalistas y las exigencias de éste para futuras políticas. En el socialismo navarro lo saben tan bien que viven momentos de confusión y discrepancia interna.

UPN se juega, desde luego, mucho. Necesita conseguir mayoría absoluta o un pacto como en el que en la actualidad tiene con la Convergencia de Demócratas Navarros de Juan Cruz Alli. Las encuestas, a día de hoy, no aseguran ni la mayoría del partido de Miguel Sanz ni el 3% que CDN precisa para estar presente en el Parlamento. Pero la situación se ha desvirtuado de tal modo que el Partido Socialista de Navarra ha perdido pie de tal modo que las encuestas no le aseguran ser la segunda fuerza en esa comunidad, posición que podía perder ante Nafarroa Bai, coalición de nacionalistas a la que se ha sumado Izquierda Unida.

Las hipotéticas conversaciones de los socialistas con los nacionalistas habrían tenido, como primer pago, la Alcaldía de Pamplona para Nafarroa Bai a cambio del apoyo al PSN en el Gobierno de Navarra. La perspectiva de un comportamiento político que modifica una larga tradición del socialismo puede tener consecuencias impredecibles. Los sondeos, con los riesgos ya señalados para UPN, resultan muy favorables a la derecha en Pamplona, con lo que las contrapartidas planteadas pueden resultar imposibles. Por otro lado, si Nafarroa Bai se coloca delante del PSN (que si no es probable, es ahora posible), la presencia en el futuro Gobierno de Navarra de los socialistas sería como segunda fuerza, prestando apoyo más que recibiéndolo.

Navarra se ha planteado como un importante test con evidentes consecuencia políticas. Veremos lo que ocurre el 27 de mayo. Pero, ya ahora, es una prueba del absurdo de una política que denuncia los acuerdos entre los dos grandes partidos nacionales y prefiere, de un modo u otro, el entendimiento con los nacionalistas.

El fantasma del franquismo
Germán Yanke ABC 30 Abril 2007

PARA mostrarse de acuerdo con el auto del juez Garzón sobre ANV, el coordinador de Izquierda Unida asegura que lo hace «frente al furor ilegalizador del PP». Lo cierto es que, ante una decisión judicial, colocarse frente a quien pide la ilegalización (que, en este caso, no era tal, sino la suspensión de actividades, ni era el PP el actor) es situarse en el lugar del defensor. Resulta más lógico compartir la decisión del juez contrastándola con la interpretación que el propio Gaspar Llamazares haga de la ley, que con el PP.

Unos días atrás, el presidente del PNV, José Jon Imaz -más apreciado en la izquierda española que en determinados sectores de su partido- advertía de los peligros de un ambiente «guerracivilista» añadiendo que, en esas malditas circunstancias, podría haber un atentado contra alguien del PP. Lo cierto es, sin embargo, que en un ambiente «guerracivilista» (que no se ve por ningún lado), el peligro de recibir un tiro o un bombazo alcanzaría a los nacionalistas vascos. En las actuales, los únicos que están amenazados, escoltados y temerosos de convertirse aún más en víctimas son, junto a otros no nacionalistas, los afiliados al PP. Porque no hay guerra, sino víctimas y verdugos.

Casi al mismo tiempo, el lehendakari Ibarretxe, estropeando lo que de memoria ejemplar podía tener la conmemoración del bombardeo de Guernica, mete de rondón la negociación con ETA y solicita que España pida perdón «por los crímenes cometidos» durante el régimen de Franco, en un intento de forzar al PSOE para colocarlo en su bando. Porque el bando eficaz parece ser el del «antifranquismo» más que el de la derecha, la izquierda, el liberalismo, el socialismo, el conservadurismo o el nacionalismo y su contrario. Hasta tal punto es así que una parlamentaria del PSOE en el País Vasco trata de zafarse diciendo que el Gobierno de Zapatero es «heredero directo del Gobierno de la República contra el que se sublevaron las tropas franquistas». Se diría que los Gobiernos de la UCD y el PP, y no se sabe si incluso los de Felipe González, no lo son. Pertenecen a lo que justifica cualquier política.

El Gobierno viene desde hace tiempo no solamente «argumentando» con la derecha (más bien «contra» la derecha), sino que, además, legisla con la intención de crear un nexo entre la derecha democrática de hoy y la dictadura del general Franco. Si no hay modo de defender, en el debate político, una propuesta, se arguye que lo contrario es franquismo o herencia del franquismo. Al mismo tiempo, todo el pasmoso despliegue en torno a la intrínseca contradicción de unir memoria e historia nos lleva, al estilo de los hermanos Kaczynski en Polonia, a un revisionismo político de la Historia que no es otra cosa que su burda manipulación partidista. Los gemelos, cuando no pueden defender racionalmente su estrambótica política, remueven el terreno en busca de antiguos comunistas, vinculan a sus opositores con la antigua dictadura y piden, para que no se oigan las voces críticas, gritos de desvinculación con el comunismo.

Aquí, en España, resulta que, ante esta avalancha, no hay ningún Bronislaw Geremek que, como ha hecho el eurodiputado que fuera encarcelado por la dictadura comunista e ideólogo del sindicato de Walesa, se niegue a la pantomima sectaria del Gobierno polaco que obliga a firmar a funcionarios y cargos públicos una declaración de no haber colaborado con los servicios secretos comunistas. Aquí la memoria, o su pretendido sucedáneo (o más bien la falta de memoria), sigue siendo un arma política porque, a diferencia de Geremek, hay muchos que, no habiéndolo sido antes, quieren ser antifranquistas treinta y dos años después de la muerte de Franco. No tiene riesgos y, aunque para ello haya que inventarse tanto un franquismo presente como una historia personal, se le ha encontrado una utilidad política palpable: no hay que debatir propuestas, basta con decir que la del adversario es franquista; no hay que basar los acuerdos en programas verosímiles y fundamentados, basta la coalición de los pretendidos antifranquistas; no hay que escuchar los argumentos del PP, basta con situarlo en el inmovilismo del régimen autoritario.

En esas estamos. Los hijos y nietos de los franquistas se reparten entre la izquierda y la derecha indistintamente, lo que no pueden negar ni quienes hablan todo el tiempo de uno de sus abuelos, el antifranquista, para no tener que decir nada del otro, el franquista. Pero hay algunos que enarbolan el fantasma de Franco, como si estuviera vivo, para abofetear la sábana que han puesto sobre él. Muchos de ellos (y sus familias) vivieron acomodados y callados durante la dictadura y ahora se desquitan. Quizá crean que se desquitan de antiguos complejos pero, en realidad, lo que apartan es la capacidad de discutir ideológica y políticamente en la sociedad abierta que es hoy España.

ETA y Batasuna, cuyo carácter criminal no impide la inteligencia estratégica, aprovechan la vaciedad de los falsarios. En los comunicados de la banda exigen, para dialogar, que el Gobierno y sus socios se alejen de una derecha que se pinta como heredera del franquismo. Ahora, ANV, para ocultar su dependencia electoral de Batasuna, dice que quienes pretenden impugnar sus listas son los vencedores de la Guerra Civil. Paradójica y tontamente, parece un subterfugio que funciona, como si las distintas opciones en la lucha antiterroristas fueran la «franquista» y la otra. Cuando no se puede defender que la propia haya sido siempre la ajustada a las exigencias del Estado de Derecho, la trampa dialéctica viene, además, muy bien.

Cuando José María Aznar ganó las elecciones con mayoría absoluta dijo aquello de que la Guerra Civil había quedado atrás, es decir, se había disuelto en la realidad el convencimiento de que, en democracia, la derecha no podía ganar así porque se mantendrían los recelos de considerarla sucesora del franquismo. Sin embargo, la razón por la que el franquismo sigue teniendo ese peso simbólico es sorprendente, una mezcla de descalificaciones (en vez de programas) y complejos (en vez de programas). Lo que es evidente es que sólo puede subsistir, sólo puede tener virtualidad en una sociedad como la nuestra, cuando el debate intelectual se arrumba y se sustituye por... descalificaciones y complejos. La tentación totalitaria sobre la que escribió Jean François Revel, no era sólo la de los gobernantes, sino fundamentalmente la de los ciudadanos cuando se conforman con fantasmas y quieren hacer el esfuerzo, a veces costoso, de exigir sentido común y libertad.

Amparo judicial para la legalización de ANV
Sancho Michell de Diego Periodista Digital 30 Abril 2007

No hace falta sino estar mínimamente al tanto de la actualidad política en nuestro país para darse cuenta de que las estrategias llevadas a cabo por la izquierda abertzale para concurrir a los comicios del próximo 27 de mayo han dado sus frutos con la inefable ayuda del Juez Garzón, lo cual habría de llenarnos a todos de estupor, no dejando pasar inadvertidos tales acontecimientos.

Don Baltasar ha tenido a bien no suspender la actividad de la formación abertzale Acción Nacionalista Vasca (ANV) a través de un Auto perpetrado esta pasada semana, en el cual rechazó tomar cualquier medida por considerar la inexistencia «del más mínimo indicio de pertenencia, integración, vinculación orgánica ni siquiera temporal o transitoria» de esta formación con la ilegalizada Batasuna. Clama al cielo esta decisión de Garzón, sobre todo si recapitulamos en torno a la multiplicidad de pruebas que se han ido desvelando en los últimos días.

Los dos grandes sindicatos policiales criticaron sin paliativos este fin de semana este Auto, el cual no responde sino a una coartada que Garzón ha puesto a disposición de Rodríguez Zapatero para no tener que soportar el duro trance de ilegalizar a la que ya es la nueva plataforma del entorno terrorista de cara a las elecciones municipales: ANV. Y digo esto porque a tenor de los informes presentados por el Ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, ni el Gobierno ni la Fiscalía General del Estado tienen las más mínima voluntad de actuar contra estas nuevas siglas que a partir de ahora entran en escena.

Sería de esperar, llegados a este punto, una manifestación en contra por parte del Tribunal Supremo, pero lo cierto es que las esperanzas de que éste lleve la contraria al Ejecutivo son escasas, por no decir nulas. ¿Qué nos dirá el Presidente del Gobierno cuando se demuestre el regreso de los terroristas a las instituciones del País Vasco?

Lo cierto es que hay sobradas pruebas para demostrar que ANV es lo mismo que Batasuna, el PCTV o HB; lo que ocurre es que este Gobierno socialista carece de cualquier tipo de voluntad política para impedir a los asesinos concurrir a las elecciones. Rodríguez Zapatero ha tenido, como vulgarmente se dice, “a huevo” la ilegalización de ANV y no ha hecho ni el más mínimo esfuerzo para ello, como la inmensa mayoría de los españoles esperábamos de un Ejecutivo cumplidor a raja tabla de sus compromisos con ETA.

Garzón
Un juez al servicio de sí mismo
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 30 Abril 2007

Entre la organización terrorista Batasuna y el reanimado vestigio histórico ANV existen tantas relaciones operativas que el juez Garzón no ha podido eludirlas mientras las negaba. Serán las prisas; el auto acata sospechosamente (implicando al Estado) los plazos de la ETA. Las relaciones que no existen trufan sus argumentos y fundan la decisión de encarcelar a un Gorka Murillo.

Criticar a los jueces es cosa delicada. Son hombres obligados a encarnar valores y funciones que a menudo les superan. Pero hay jueces y jueces. Los hay que, aunque yerren a veces, calladamente se aplican a su trabajo en la estricta observancia de la ley. Los hay que confunden el papel para el que la sociedad los ha designado y desvirtúan las normas forzando interpretaciones contrarias a su sentido, lo que constituye una perversión en toda regla; si deseaban legislar debieron escoger otro camino, un camino que pasa por las urnas. Los hay, por fin, que, sin renunciar a lo anterior, ponen su cargo al servicio de una agenda, administrando el sentido de sus resoluciones de acuerdo con cambiantes coyunturas, intereses, estrategias, siempre con la vista puesta en su promoción personal.

El ejemplo más vistoso es el del juez que hostiga a un presidente de gobierno para escoltarle acto seguido en una lista electoral. El objetivo: acceder a un ministerio. De momento. Es decir, que usa el poder judicial para tomar carrera, rebota en el trampolín del poder legislativo y, desde allí, piensa darse un chapuzón glorioso en el poder ejecutivo. Si la operación sale mal y el agua le es esquiva, puede parar el golpe pues salta con red: el juez vuelve a la Audiencia y punto (seguido). Estas cosas deberían estar prohibidas.

No sólo ansía los tres poderes del Estado. También busca el agasajo del cuarto poder, la presencia mediática continuada como alimento de una vanidad inconmensurable. Hay una fotografía de El País, dentro de un larguísimo reportaje laudatorio de la época en que fue número dos de Mister X, que es el vivo retrato de la autocomplacencia. Está enamorado de sí mismo. Ese puño aguantando el mentón, esa pose que provoca vergüenza ajena. Ahí se entiende todo.

Da mítines donde lanza proclamas incendiarias. Quiere meter en la cárcel a todos los presidentes de gobierno: ayer era González, hoy Aznar, mañana será Rodríguez. Se presenta como cineasta, como autor literario, como conferenciante, como protagonista de libros delirantes. Es el primero en llegar a las estaciones devastadas del 11-M, vaya usted a saber por qué. Lo quiere todo. No está mal para un simple juez incapaz de instruir un sumario a derechas.

Eau de merde
Luis del Pino Libertad Digital 29 Abril 2007

El juez Garzón acaba de decir que no encuentra el más mínimo vínculo entre ANV y Batasuna. Aquí tienen los lectores del blog la sentencia completa del Tribunal Supremo en la que se acordaba la ilegalización de Batasuna por considerarla parte integrante de ETA:

Sentencia de ilegalización de Batasuna
Merece la pena leer la sentencia. En la sección de Hechos Probados (página 11) de la misma se afirma:

A) HERRI BATASUNA es una organización política cuya denominación, debidamente traducida al castellano como procedente de la lengua vasca, significa Unidad Popular.

B) Dicha organización política asumió inicialmente la forma jurídica de Coalición Electoral, participando en las Elecciones Generales de 1 de marzo de 1979 ...

C) Como Coalición Electoral, primera de las fórmulas que dicha organización asumió, surgió de un proceso o foro denominado MESA DE ALSASUA, que culminó el 27 de abril de 1978, a consecuencia del cual pasaron a integrarse en la nueva organización los partidos políticos previamente existentes ESB (EUSKAL SOCIALISTA BILTZARREA), ANV (ACCIÓN NACIONALISTA VASCA), LAIA (LANGILE ABERTZALE IRAULTZAILEEN) y HASI (HERRIKO ALERDI SOCIALISTA IRAULTZAILEA). De todos ellos formaban parte de la organización KAS (Koordinadora Abertzale Socialista), instrumental de la organización terrorista ETA, al menos HASI y LAIA.

En la sección de Apreciación de la Prueba Practicada (página 35) se reitera:
C. Ninguna duda existe tampoco para la Sala sobre la conformación de la coalición HERRI BATASUNA por los partidos políticos ESB, ANV, LAIA Y HASI...

Así pues, según la sentencia del Supremo, ANV es parte integrante de Batasuna, que a su vez lo es de ETA.

¿Qué puede estar sucediendo para que alguien como Garzón adopte una resolución manifiestamente injusta y destinada a pavimentar el camino de ETA hacia las instituciones?

Para comenzar a responder a esa pregunta, quizá convenga leer el resumen semanal del juicio del 11-M que Fernando Múgica publica hoy en El Mundo. Si todas las semanas es bueno el resumen que hace Múgica, el de esta semana, donde se repasan las declaraciones de ese íntimo amigo de Garzón llamado Enrique García Castaño (el jefe de la UCAO), no tiene desperdicio.

Además de analizar las declaraciones de García Castaño, nos desvela Múgica una escena realmente enternecedora: la de Díaz de Mera repitiendo a todo el mundo por IFEMA, en aquella tarde-noche terrible del 11-M, que "Esto huele a morito".

¿Huele a morito? ¿¿¿A morito???

¡No fastidie, hombre! Aquí a lo que huele, a lo que apesta, cada vez más, es a otra cosa: se ha abierto ya la tapa de la alcantarilla.

P.D.: Gracias a Paz Digital por pasarnos el dato de la sentencia del Supremo.

La crisis del sistema democrático
Pío Moa Libertad Digital 30 Abril 2007

Acebes acusa a Zapatero de "no mover ni un dedo" para impedir que ETA esté presente en las elecciones.

Patético Acebes, con su terrible acusación. ¿Y por qué había de moverlo, si lo que busca es justamente lo contrario? Zapo ha movido todos los dedos, las manos y hasta los pies para asegurar que sus amigos etarras estén presentes en las elecciones. Es parte del "proceso de paz", del proceso de colaboración con los pistoleros y contra el estado de derecho, que el PP ha sido totalmente incapaz de desenmascarar ante los ciudadanos. Cuando no ha colaborado con él, véanse los estatutos.

La ETA sabe tratar a los gorrinos: a golpes, empujones y amenazas. Y los gorrinos saben tratar, con la punta del pie, los ladriditos de caniche de la oposición: "¡extrema derecha", "¡crispadores!".

Unos jueces ligados al poder que burlan desvergonzadamente la ley para favorecer a los asesinos; unos policías ligados al poder que actúan como chivatos de los terroristas; un partido en el poder que no se ha regenerado de su inmensa corrupción y su terrorismo; al contrario, ha empeorado. Un gobierno que colabora con el terrorismo interno e islámico, y con las dictaduras más peligrosas para España. Un gobierno ilegítimo, por todo ello.

Como en la república, el PSOE se ha constituido en la extrema izquierda: asalta las instituciones y rompe las reglas del juego democrático, en alianza con los separatistas y los terroristas. No en vano se siente heredero del Frente Popular. Ante nuestros ojos, la democracia se está desmoronando.

Hace unos días comentaba Álvaro Delgado-Gal la posibilidad de un tercer partido frente a una situación que otorga "un protagonismo desmesurado de los nacionalistas, aceptado por el PSOE; no impedido suficientemente por el PP". Notable eufemismo. El problema va mucho más allá del protagonismo separatista; y el PSOE no lo "acepta", colabora con él y con el terrorismo, para reducir a simulacro la unidad de España y la democracia.

Es evidente que el sistema está en crisis. Pero, a juicio de Delgado-Gal, no hay otra solución que no pase a través del PSOE y del PP: concretamente, se trata de que "reflexionen en serio, y solo después de haberlo hecho es dable que las aguas retornen a su cauce". En otras palabras: no hay solución, pues no hay el menor indicio de que esos políticos vayan a reflexionar, en serio ni en broma. Además, el porvenir de la democracia no puede depender de que unos politicastros "reflexionen", sino de que se imponga el respeto a la ley frente a quienes tienen interés en echarla por tierra. No existe un discurso renovador, sino una profundización en la miseria política.

La degradación de la democracia se manifiesta también en que grandes masas de la población están cada vez menos representadas por los grandes partidos. Algunos consideran una catástrofe el surgimiento de una nueva formación que disputara el terreno al PP, porque "dividiría el voto" de derechas. No le veo el peligro, si se trata de una formación consecuentemente liberal, democrática y partidaria de la unidad de España. La izquierda ya está dividida entre el PSOE e IU, y quizá "Ciudadanos", y ello no le impide ponerse de acuerdo para gobernar. Una gran cantidad de ciudadanos no se siente representada en el PP, y se abstiene de votar por falta de un partido acorde con sus ideas. La efectiva representación de esos ciudadanos robustecería la democracia. El hecho de que las alternativas que están surgiendo al PP sean confusas o de extrema derecha no anula tal necesidad, la vuelve más acuciante.

Maragall, a buenas horas
Editorial ABC 30 Abril 2007

EL ex presidente de la Generalidad catalana Pascual Maragall ha desvelado en los últimos días, con declaraciones a diversos medios de comunicación, todas las estrategias inconfesables que se escondían tras el nuevo estatuto de Cataluña y ha dejado en mal lugar a sus partidos -el PSOE y el PSC-, a su sucesor, José Montilla, y al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Realmente no ha dicho nada que no se supiera por otras fuentes, pero la suya es una voz autorizada que confirma las denuncias contra el desbarajuste constitucional que, con ligereza inusitada, impulsó Rodríguez Zapatero. No obstante, las declaraciones de un Maragall «traicionado» por el jefe del Ejecutivo hasta el punto de dejar la presidencia del PSC resultan un tanto tardías y están aparentemente animadas por un ajuste de cuentas del que él mismo no puede escapar.

Maragall ha reconocido que el actual estatuto catalán «no merecía la pena» y que cometieron «un error, proyectar la reforma estatutaria en vez de una reforma de la Constitución». Quizá sin saberlo -o quizá sin importarle especialmente-, Maragall ha reconocido de forma explícita que el estatuto catalán pretendía una reforma constitucional, que dejó de ser encubierta desde que el Partido Popular -entre otros- interpuso un recurso de inconstitucionalidad, haciendo que dieran la cara definitivamente las numerosas, radicales e insubsanables vulneraciones de la Carta Magana en las que incurre la norma estatutaria. Maragall se ha anticipado al Tribunal Constitucional -que aún no ha sentenciado- y parece dar por tocado de muerte el estatuto con ese lamento por no haber hecho primero la reforma de la Constitución. Y debe saber de lo que habla, porque él fue el impulsor del proyecto estatutario, iniciativa con la que concurrió a las elecciones autonómicas de 2003 y en la que proponía el reconocimiento de Cataluña como Nación y la instauración de un modelo de relación confederal y bilateral, tanto en lo político como en lo financiero, con el Estado. Ahora se da cuenta de que su proyecto era inconstitucional desde su origen.

No menos graves son las acusaciones contra Rodríguez Zapatero, dibujado por Maragall en una entrevista a un medio catalán de comunicación como un político utilitarista y nada fiable. Maragall se duele de que Zapatero prefiriera a Montilla como presidente de la Generalidad y pactara el estatuto con el nacionalista Artur Mas, otro que también se sintió engañado por el presidente del Gobierno antes que él. Muy sincero se muestra Maragall, pero también en esto parece que el presidente de la Generalidad llega tarde a conclusiones que eran evidentes desde el momento en que Rodríguez Zapatero encaró la aprobación del estatuto como una encrucijada para su futuro político personal,

En todo caso, las palabras de Maragall confirman que la aprobación del estatuto catalán fue, ante todo, resultado de una especulación de la clase gobernante catalana -CiU incluida- en concurrencia con el deseo de Rodríguez Zapatero de iniciar una derogación a plazos del sistema político de 1978, ejecutada al margen de los procedimientos constitucionales y de consuno con los nacionalismos de todo tipo y en todo lugar donde los hubiera. Otra cosa es que el despecho de Maragall sea un síntoma del fracaso de Rodríguez Zapatero, que ya empezó en el pobre -por participación y votos a favor- referéndum estatutario y ha culminado con una litigiosidad constitucional sobre el nuevo estatuto, en la que está en juego no sólo la constitucionalidad de esta norma, sino también la capacidad de autodefensa del sistema político para neutralizar los intentos de vaciarlo mediante procedimientos de falsas reformas estatutarias. Tan significativas, en este sentido, son las palabras de Maragall como las insistentes advertencias -casi amenazas- que el tripartito catalán lanza a diario sobre las consecuencias de un fallo constitucional desfavorable para el estatuto. Cuanto antes se resuelvan los recursos, antes se despejarán las dudas legales sobre el estatuto catalán y, también, antes se podrá recuperar el rumbo constitucional del Estado.

Ibarretxe relanza su plan secesionista para recobrar la iniciativa política
Vicente A.C.M. Periodista Digital 29 Abril 2007

Ibarretxe escenifica la despechada respuesta del tercero en discordia, que es ignorado en el mano a mano entre el Gobierno y ETA y relanza su plan secesionista diciendo que "aunque el Proceso de Zapatero esté en un punto delicado, el Gobierno Vasco no va a estar parado y va a seguir trabajando para devolverle al pueblo vasco lo que es suyo, la paz y su capacidad de decisión". Además enfatiza que lo hará "con o sin acuerdo con el resto de partidos" y aunque sigue pidiendo que ETA desaparezca"la normalización se tiene que dar en este país exista o no ETA".

Un Plan que ya le fue rechazado por el Congreso. Un plan que contempla acciones tan Inconstitucionales e ilegales como querer hacer un referéndum exclusivo en el País Vasco sobre un asunto de Soberanía Nacional que compete a todos los españoles. Ibarretxe es consciente de que su Plan secesionista no puede ser aceptado y trata de convencer a todos que es un derecho irrenunciable de los vascos. El mismo discurso que ETA.

Ahora con la legalización de la sucursal política de BATASUNA-ETA, lo va a tener un poco más complicado, pues el radicalismo nacionalista le viene d la extrema izquierda abertzale y además con la complicidad del socialismo vasco que está dispuesto a compartir el poder. Esta derecha nacionalista del PNV se ve arrinconada y despechada en este trío del que quería ser el pretendido y no un rechazado pretendiente. Su discurso está siendo cada día más radical y más desafiante con el Gobierno de España y en particular, de Zapatero. Tras las declaraciones de Pascual Maragall, Ibarretxe se ha visto reflejado en el espejo y ha experimentado los mismos sentimientos de traición a los pactos. Ahora se da cuenta de que esos pactos eran con otros y que los va cumpliendo escrupulosamente.

Si cree Ibarretxe que con esas palabras va a convencer al electorado para que dejen de votar a ANV-BATASUNA_ETA, está muy equivocado. Actualmente el PNV, muy a su pesar y por mucho que lo denuncie, no tiene la iniciativa política en su propia Comunidad. Esta hace tiempo que se la han arrebatado los socialistas y los chantajistas etarras. Ya es tarde para presionar a un Gobierno de España débil que ya ha cedido a quien más le ha amenazado y presionado, incluso con muertos en la mesa de negociación.

De tanto recoger las nueces, se ha olvidado de que también para seguir recogiendo hay que agitar de vez en cuando el árbol.

Van a dejar a ETA presentarse a las elecciones (actualizado)
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 30 Abril 2007

Los sintomás ya son más que alarmantes. El Gobierno de Zapatero va a dejar a Batasuna, y por tanto a ETA, presentarse a las elecciones. Porque todos, por supuesto el gobierno, por supuesto el juez amigo Garzón y hasta el más lelo,sabe que ANV es una creación de Batasuna ,que son simples "soldados" del padrino y a su vez están todos bajo el paraguas del capo de tuti capi, de ETA . Se les va a otorgar la papeleta, la poltrona y la pasta. Y eso sin dejar de empuñar la pistola.

Las señales emitidas por las terminales socialistas a traves del partido en Euskadi y en los pasilleos madrileños de que ANV tenía la duda de la inocencia ya hacian presagiar el porvenir, consagrado con el auto donde la mentira mas obvia ha sido elevada a la categoria de dictamen jurdídico , de que mientras ZP se llena la boca de que palabras altisonantes y enfáticas afirmaciones , los hechos irían por el lado absolutamente contrario. Ni se va a cumplir ni se va a hacer cumplir la ley de Partidos, se va a permitir que los dineros públicos, nuestros impuestos, financien el entramado del hacha y la serpiente y se va a devolver un poder politico y una cancha de actuación espactacular a los aparaguados de ETA.

La lucha contra el terrorismo que ya ha retrocedido sensiblemente en estos últimos tres años va a sufrir ahora el mayor de sus descalabros. Vamos a sufrirlo, a no tardar, todos.

La única condición, minima pero esencial, imprescindible en un Estado de Derecho es que las formaciones politicas renuncien al uso de la violencia y del terror para defender sus postulados. Batasuna no lo ha hecho, no ha dado el simple paso de hacerlo, ni siquiera ha condenado los atentados ni los asesinatos. ETA sigue preparando sus comandos. Y a pesar de todo, se les va a entregar la papeleta.

Y encima se quiere intentar convencer a la ciudadanía, conscientes de que repugna a la inmensa mayoria, de que el Gobierno no está haciendo tal cosa.

Esa es la peor mentira, la mas atroz con que el Gobierno ZP pretende engañar a los españoles.

P.D. Nada más regresar, dejo este post de urgencia que mañana procuraré ajustar y profundizar. Me fuí con esa sensación de que se estaba cociendo algo parecido como se dejo escrito en la anterior entrada y con la mosca tras la oreja de que el juez Garzón era la tecla, como tambien puede leerse en un una entrega anterior. Espero que aún haya remedio pero me parece que los peores temores se confirman.

NOTAS Y REFLEXIONES POSTERIORES
El cierto disgusto de El País se hace cada vez más evidente con ZP. La politica antiterrorista de Rodriguez Zapatero, no sólo ha dejado de convencer al muy fiel Grupo Prisa sino que su analisis es cada vez más crítico. Los editoriales sobre la ruptura del "Proceso", sobre la excarcelación de De Juana no dejaban de reflejar un importante malestar por tener que apoyar lo que no comparten.

Les está sucediendo igual con la presentación encubierta de Batasuna-ETA a las elecciones municipales.

Sirvan como botón de muestra los titulares de portada de estos últimos días.
Jueves 26. El más explicito
"EL 88% DE LAS LISTAS DE ANV CUENTA CON CANDIDATOS YA PROHIBIDOS EN 2003"
.-Un cotejo de El Pais registra más de 600 integrantes "contaminados".
(A cuatro columnas. Lo más destacado)
El 27 . A dos columna. Segunda noticia de portada

EL GOBIERNO IMPUGNARA LISTAS DE ANV PERO AUN DESCARTA SU ILEGALIZACION
Dia 28. Vuelta a las cuatrro columnas. Titular más destacado

LA POLICIA APUNTA A ANV COMO LA TERCERA OPCION ELECTORAL DE BATASUNA
Garzon detiene a un miembro de la formación relacionado con Acción Nacionalista Vasca.

Ese mismo dia Garzón daba su bendición a la organización y no veía motivos de ilegalidad.

GARZON RECHAZA SUSPENDER A ANV AL NO HALLAR VINCULACION CON ETA
.-Batasuna utiliza ANV para lanzar la mayor movilización electoral de de su historia
Y finalmente hoy, el tema se mantiene tambien "mandando en portada :

EL GOBIERNO Y FISCALIA IMPGNARAN ANTE EL SUPREMO UN TERCIO DE LAS LISTAS DE ANV".
(Pregunta: ¿no era el 88 por 100 las que estaban contaminadas , según su propio titular?)

Me parece muy interesante el análisis de este diario tan significativo para el Gobierno y sus votantes.
No va a dejar de apoyarle pero se detecta un profundo malestar con esta política. Se diría que PRISA quiere indicarle el camino correcto a Zapatero y que este sigue a su "bola", que a ellos les parece tan errática como temeraria.

Y, como digo, es una postura que no es de ahora. recuerdo editoriales muy duros como aquel en que señalaba la imposibilidad de ponerse anegaciar con quien sigue teniendo la pistola sobre la mesa.
Para mi esto es la mejor prueba de que si en algo está verdaderamente desnortado Zapatero es en su politica antiterrorista.
Estamos retrocediendo años en lo avanzado y lo vamos a pagar muy caro.

APROVECHÓ SU PRIMERA VISITA A NAVARRA PARA ATACAR A SU PRESIDENTE
UPN reprocha a Zapatero que no se atreva "a mirar a los ojos a los navarros"
Rodríguez Zapatero no quiso aclarar este fin de semana, en su primera visita a Pamplona como presidente del Gobierno, si negociará el futuro de Navarra con los nacionalistas. Se limitó a apuntar que "está muy bien donde está" y denunció lo que llama "las mentiras de UPN". La marca electoral del PP en la comunidad foral le ha reprochado esta falta de claridad. En La Mañana de la COPE, su secretario general ha aclarado que la preocupación de los navarros no surge por las pretensiones de siempre de los nacionalistas o la "obsesión" de ETA por Navarra. Surge, concretaba Alberto Catalán, por su "ambigüedad, falta de claridad, rotundidad y contundencia".
Libertad Digital 30 Abril 2007

Alberto Catalán ha explicado en la COPE que Zapatero no se atreve a mirar a los ojos a los navarros y decir cuáles son sus verdaderas intenciones en la negociación con los etarras en la que "Navarra está encima de la mesa". Para el secretario general de Unión del Pueblo Navarro quedó patente en el acto que protagonizó el jefe del Ejecutivo en Pamplona este fin de semana. Una acto partidista en el que el jefe del Ejecutivo no quiso dejar claro si después de las elecciones va a configurar un gobierno con los nacionalistas vascos, "los que no creen en la identidad navarra". Tampoco dejó claro, a su juicio, "si iba a integrar Navarra en la comunidad vasca o si iba a establecer un órganos común, tal y como plantean los nacionalistas vascos y la estrategia de ETA".

El dirigente navarro ha especificado que en las elecciones va a haber dos alternativas. Una, en torno al gobierno actual de Miguel Sanz y otra, un gobierno nacionalista en coalición con los socialistas. Por eso ha advertido que votar al PSOE "es votar a un posible gobierno nacionalista vasco con todo lo que ello representa". UPN, decía, no alberga esas dudas porque "hemos dicho muy claro que ante todo están los intereses de Navarra por encima de los intereses partidistas. Hemos dejado claro que con los únicos que no pactaremos son con los que no creen en la identidad de Navarra, por lo tanto con los únicos que no pactaremos son con los nacionalistas vascos".

A Alberto Catalán le ha sorprendido que Zapatero haya aprovechado su visita a Pamplona para seguir atacando al PP. Le sorprende que "venga a respaldar a su candidato, puesto a dedo por Madrid y haga criticas y descalificaciones hacia Miguel Sanz". Nada dijo, le reprocha, "ni de ETA ni del nacionalismo vasco, nada de nada". Se trata, para el dirigente de UPN, de un curioso ejercicio político de quien dice que busca el consenso en materia de lucha antiterrorista pero se niega a recibir al presidente navarro tras la declaración del "alto el fuego" de ETA.

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