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Recortes de Prensa     Martes 2 Mayo   2007

La soledad de Leiza
Ëpoca Navarra  Periodista Digital 2 Mayo 2007

A 46 kilómetros al norte de Pamplona y 475 metros sobre el nivel del mar se encuentra Leiza, un pueblo de 3.000 habitantes situado en la zona vascófona de Navarra tomado por la izquierda abertzale y donde el terrorismo se ha cebado durante años provocando tres atentados mortales. Plagado de ikurriñas, banderas reivindicativas del acercamiento de presos y carteles pro etarras que estropean un pueblo que antaño “fue el más bonito de Navarra. Todo el mundo lo dice y, sin duda, es bonito. Pero no tanto como sería sin esta lacra del terrorismo. ¡Cómo ha cambiado Leiza!”, nos recuerdan Silvestre Zubitur y Pello Urquiola.

En ese pequeño pueblo, rodeado de las verdes montañas que conforman el Valle de Leizarán nos reciben en su sociedad Zubitur y Urquiola, concejales incansables por UPN en esta localidad. La sociedad Larrea es de los pocos lugares de Leiza donde se reúnen habitualmente sus 30 socios los fines de semana para pasar un buen rato y poder hablar de cualquier tema sin tener que controlar a su alrededor quién hay. De las paredes, cuelgan cuadros, escudos de Navarra y fotografías, como la que recuerda a su compañero José Javier Múgica, concejal de UPN asesinado en Leiza en julio del año 2001.

Hablamos con la puerta abierta, da a la calle y se nos escucha la conversación, pero nos encontramos dos concejales valientes, aunque muy distintos entre sí, que nos cuentan su día a día en Leiza con un marcado acento vasco en su español e intercalando palabras vascuences. Ambos aseguran sentirse de cultura vasca, navarros de sangre y españoles de corazón: “Español puede ser cualquiera que ha nacido en España, cualquiera que ha nacido en Navarra es navarro. Pero vasco no, vasco es el que es. Es mi raza. Tengo los quince primeros apellidos vascos y el dieciséis es Caballero”, dice orgulloso Silvestre.

Silvestre no se amedrenta ante nada, habla sin tapujos y se relaciona con la mayoría de los leizarras: “Nosotros hacemos todos los años una cena de quintos y sólo somos tres los que pensamos igual, que somos navarros y españoles, el resto del otro lado (nacionalistas y abertzales). Y ahí estamos, tan a gusto. Eso sí, nos ponemos finos a decirnos cosas unos a otros. Nos picamos en broma, pero si alguno se pasa le paro los pies. Y si algún día llego a cenar más tarde les digo: ‘Oye, no se os habrá ocurrido empezar sin el facha, eh?”.

Pello es mucho más prudente, con las ideas claras, pero menos visceral. Parece mentira que sea el escritor de “Mi palabra en bertsos” un libro de poemas en vascuence “escritos desde el corazón y que sólo son muestra de lo que vivo aquí cada día”, asegura. Un libro que en las últimas semanas ha despertado gran polémica: “No sé porqué, yo sólo he dicho la verdad de lo que vivo aquí, porque mi debilidad es decir lo que siento y siento que en la actualidad vivo con menos libertad que cuando teníamos dictadura, que ya es decir. ¿En qué noto la falta de libertad? En todo. Aquí no llevas una vida normal porque, por ejemplo, salgo de casa y, además de controlar si alguien te sigue, miras debajo del coche.

De todas formas, tengo que decir que ha habido años peores, aparentemente claro, porque no sabes cuándo te puede tocar”. Aunque Pello afirma que se vive intranquilo y que siempre hay algo de miedo, este hecho no le ha impedido continuar con su cargo como concejal durante 8 años. “El miedo que tenemos es un miedo ciego, un miedo sordo al que nos hemos hecho sin querer. Es el miedo que sabes que está ahí, pero con el que convives. Y ese miedo es tan tuyo como el respirar. Sin darte cuenta respiras y, al final del día, no sabes decir cuántas veces has respirado, pues el miedo es un poco así. Yo, muchas veces he mirado los bajos del coche, aún teniendo los problemas de movilidad que tengo (comenta Pello, que se ayuda de un bastón para caminar) y cuántas veces, he arrancado el coche diciendo “Viva Dios”. Por si acaso…”

A Silvestre Zubitur, el asesinato de su amigo y compañero de partido José Javier Múgica no le ha impedido seguir trabajando y luchando por la libertad de su pueblo durante 16 años que lleva como concejal: “No es tan fiero el lobo como lo pintan. Aquí se vive bien. Ha habido momentos duros, pero de verdad que no se vive mal. Ahora mismo, os cojo de la mano, nos damos una vuelta por el pueblo, y no encontramos ni a dos personas que no nos saluden. Hablo con todos y, si puedo, los ayudo. Y eso que también me gusta meterme con todos o decirles lo que pienso”.

Su trabajo en el Ayuntamiento
Tanto Silvestre como Pello confiesan que su labor en el consistorio no es una tarea fácil aunque “merece la pena trabajar por el pueblo”. El tema político es otra historia porque durante los cuatro últimos años la plataforma Larrain (antigua Batasuna) ha estado presente en los plenos y ha participado como un partido más, sin que nadie hiciera nada. “Nadie nos ha ayudado, ni desde el Gobierno de Navarra, ni desde UPN, ni desde la Delegación del Gobierno”, comenta Zubitur indignado.

“En todos los plenos nos han llamado ladrones (afirma Silvestre) nos han dicho que les hemos robado los concejales y han puesto escrita esa acusación en una pancarta que preside todos los plenos. Nos han acusado de tener dos concejales suyos y Aralar otro por los votos nulos al no presentarse Batasuna. Le pedimos al alcalde que quitara esa pancarta, nos dijo que no podía, que eso era libertad de expresión. Así que, durante tres o cuatro plenos, nos marchamos. Pero claro, había cosas que afectaban a los vecinos y que, por no haber mayoría suficiente, no se podían aprobar. Así que la gente nos empezó a reclamar que asistiéramos porque teníamos que solucionar los problemas del pueblo. Y tenían razón, no podemos dejar que nuestras pataletas afecten a la gente. Cuando volvimos al siguiente pleno, como la pancarta seguía allí, le volvimos a pedir al alcalde que la quitara y se fueran del pleno. Pero el alcalde se negó, argumentando que eso era libertad de expresión.

Cuando le preguntamos a la secretaria si eso era cierto, afirmó que podían estar si el alcalde lo permitía. Entonces yo dije que aquello era libertad de expresión para unos y no para todos. Pero el alcalde nos aseguró que éramos libres para expresarnos tranquilamente. A mí se me abrió el cielo y se me ocurrió una idea. Pedí cinco minutos de receso y me fui”.
“¡Qué cinco minutos más largos!”, apuntilla Pello. “Allí no se movió una mosca. Nadie dijo ni una palabra hasta que, de repente, apareció Silvestre con la bandera de Navarra en una mano y la de España en la otra, las puso en la mesa donde nos sentamos habitualmente y todavía están ahí desde agosto”.

Qué se vuelva a legalizar a Batasuna
Curiosamente, estos dos concejales dicen al unísono que “los de Larrain tienen que poder presentarse”. “Tienen 500 votos que necesitan representación y, total, para que se les ilegalice y participen en comisiones y en consejos sectoriales del ayuntamiento y formen parte de las decisiones del pueblo, pues mejor que lo hagan legalmente. En los plenos han tomado decisiones y, aunque en principio no debían haber tenido derecho, Aralar y EA les han echado un capote y, con la ley en la mano, ya no me los van a quitar de ahí. En todos los plenos han metido una moción y no tenían derecho a hacerlo, así que lo mejor es legalizarlos”, puntualiza Silvestre.

Educación
Otro talón de Aquiles en Leiza ha sido la educación, que es íntegramente en vascuence y no existe el modelo en castellano.

Los inmigrantes, por ejemplo, sólo pueden estudiar vascuence. Sin embargo, Silvestre ya ha tirado la toalla en este asunto: “Esa batalla está perdida y yo ya, ni me molesto. Cuando teníamos 500 o 600 alumnos hace años, había una ikastola ilegal, que fue una de las primeras en Navarra y que se mantenía con el dinero de los padres. Al final, lo de siempre, legalizada.

Nosotros lo intentamos, pero ahora ya no es tiempo, porque han pasado muchos años. La solución estaba cuando fuimos un montón de veces a hablar con Javier Marcotegui, a pedir que nos pusieran un colegio. Ahora no se puede hacer nada, porque ya no hay gente. Es una lucha perdida y sólo tengo que decir que, esta gente, los que tenemos en frente y de los que decimos que son tan malos, tienen un valor incalculable, porque ¡cómo trabajan para lograr lo que se les mete en la cabeza!”.

Silvestre asevera con rotundidad que toda la gente tenemos un hueco en la cabeza para llenarlo de política y que “es en casa donde se lo llenan a uno”. “Por eso (continúa) como nosotros no nos preocupamos de llenar de política el hueco de nuestros hijos, los mandamos a la calle o a la ikastola, y se lo llenan los radicales. Eso es un problema, el que nuestra gente jamás se ha preocupado de inculcar a los hijos nada de política, sino el hecho de trabajar y ser buena gente”.

Situación actual y próximas elecciones
Para el 27 de mayo, está previsto que EA se presente, Aralar no termina de encontrar gente, pero en casa del fundador de este partido, Patxi Zabaleta, seguro que al final tendrán lista. El PSN no tiene gente para las listas, “aunque si se presentara sacaría por lo menos un edil”, dice Pello. Y si finalmente se presenta Larrain, “nosotros bajaremos algunos concejales, claro”.

“Las anteriores elecciones tocamos techo – dice Silvestre - Se dieron varias circunstancias: la primera es que Larrain (Batasuna) no se había presentado, por otro lado debía de haber alguna rencilla interna en Aralar y la muerte de José Javier que eso siempre mueve a la gente un poco más, pero eso se olvida y para estas elecciones eso no cuenta. Ojalá nunca vuelva a ocurrir algo así”.

Referéndum
El rasgo físico que caracteriza a Silvestre Zubitur es su perenne bigote. Entre risas, después de más de dos horas escuchándoles cientos de historias, le comentamos en broma si algún día se afeitaría el bigote por una apuesta: “Yo no me afeito el bigote por ninguna apuesta, pero sí por una causa. Por ejemplo, si yo viera que en Navarra iba a haber un referéndum, me lo cortaba. Es a lo que estamos abocados, al referéndum. Y si llegamos al referendum, vamos a entregar Navarra, los idiotas de los navarros, con nuestro beneplácito”.

Los cálculos de Silvestre son que “va a pasar por el parlamento, el parlamento lo aprobará, como se hizo con el plan Ibarretxe y con el estatuto de Cataluña. Irá el 30% de los ciudadanos a votar, igual que en Andalucía y Cataluña, y de ese 30, el 29,9%, todos de ellos”. “Mis números son: Leiza, perdemos; Goizueta, perdemos, Areso, perdemos, toda la zona del Sacana, la Ulzama y demás, perdida. Y la ribera me preocupa, me preocupa porque cada vez estos (nacionalistas-abertzales) bajan más. Tudela, con la ikastola ya legalizada, es como la manzana podrida, todos se contagian. Además, en la ribera hay mucho pique entre UPN y PSN, así que a puro de estrategias nos comen. Y eso sí es preocupante. Tafalla, perdida; Estella, perdida. Si vamos todos al referéndum, sólo Pamplona nos salvará de no ir a Euskal Herria”. A pesar de su explicación, remata que “no se puede ni pensar ni plantear. Yo no quiero ni oír hablar de él. Mira Quebec (Canadá) se hizo una vez y cada cuatro años a repetirlo, hasta como a la gaseosa, se les fue yendo la fuerza a los ciudadanos y cayó Québec”.

¿Se puede tirar la toalla?
“Estoy cansado y todas las legislaturas digo que yo no me presento, porque hay gente muy preparada. Pero todo el mundo dice lo mismo, que no quieren aparecer y no pasa nada, porque saben que diciendo ellos que no, estamos los de siempre que, antes de que no haya representación, yo me presento con 11 legionarios”, asegura Silvestre.

Antes de despedirnos, les pedimos que intenten explicar a la gente cómo es vivir en Leiza a la gente que no conoce el pueblo: “Hay que vivir aquí para saber y entender lo qué es esto. Desde fuera se solidarizan contigo, pero no saben lo qué es”. A pesar de todo “Se vive muy bien”.

Amparo judicial para la legalización de ANV
Sancho Michell de Diego minutodigital 2 Mayo 2007

No hace falta sino estar mínimamente al tanto de la actualidad política en nuestro país para darse cuenta de que las estrategias llevadas a cabo por la izquierda abertzale para concurrir a los comicios del próximo 27 de mayo han dado sus frutos con la inefable ayuda del Juez Garzón, lo cual habría de llenarnos a todos de estupor, no dejando pasar inadvertidos tales acontecimientos.

Don Baltasar ha tenido a bien no suspender la actividad de la formación abertzale Acción Nacionalista Vasca (ANV) a través de un Auto perpetrado esta pasada semana, en el cual rechazó tomar cualquier medida por considerar la inexistencia «del más mínimo indicio de pertenencia, integración, vinculación orgánica ni siquiera temporal o transitoria» de esta formación con la ilegalizada Batasuna. Clama al cielo esta decisión de Garzón, sobre todo si recapitulamos en torno a la multiplicidad de pruebas que se han ido desvelando en los últimos días.

Los dos grandes sindicatos policiales criticaron sin paliativos este fin de semana este Auto, el cual no responde sino a una coartada que Garzón ha puesto a disposición de Rodríguez Zapatero para no tener que soportar el duro trance de ilegalizar a la que ya es la nueva plataforma del entorno terrorista de cara a las elecciones municipales: ANV. Y digo esto porque a tenor de los informes presentados por el Ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, ni el Gobierno ni la Fiscalía General del Estado tienen las más mínima voluntad de actuar contra estas nuevas siglas que a partir de ahora entran en escena.

Sería de esperar, llegados a este punto, una manifestación en contra por parte del Tribunal Supremo, pero lo cierto es que las esperanzas de que éste lleve la contraria al Ejecutivo son escasas, por no decir nulas. ¿Qué nos dirá el Presidente del Gobierno cuando se demuestre el regreso de los terroristas a las instituciones del País Vasco?

Lo cierto es que hay sobradas pruebas para demostrar que ANV es lo mismo que Batasuna, el PCTV o HB; lo que ocurre es que este Gobierno socialista carece de cualquier tipo de voluntad política para impedir a los asesinos concurrir a las elecciones. Rodríguez Zapatero ha tenido, como vulgarmente se dice, “a huevo” la ilegalización de ANV y no ha hecho ni el más mínimo esfuerzo para ello, como la inmensa mayoría de los españoles esperábamos de un Ejecutivo cumplidor a raja tabla de sus compromisos con ETA.

Si las candidaturas de ANV son de ETA, el partido debe ser ilegalizado
Editorial Elsemanaldigital 2 Mayo 2007

La Fiscalía General y la Abogacía del Estado presentarán demanda de ilegalización, según la vigente Ley de Partidos, para una cifra aún no precisada de entre 90 y 125 candidaturas de ANV. Esta decisión sobre el grupo abertzale se produce después de haber sido investigados por las Fuerzas de Seguridad del Estado 11.702 candidatos de 1.162 listas presentadas para las próximas elecciones municipales y forales en el País Vasco y en Navarra. Casi la mitad de las listas presentadas por el viejo partido nacionalista, que reaparece en unos comicios por primera vez en décadas, son potencialmente ilegales según el fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido.

Con argumentos similares, sin embargo, Conde-Pumpido ha actuado de modo diferente en otro caso, bien cercano al anterior. Las 225 listas de ASB, con presencia también de un alto porcentaje de veteranos de ETA y de Batasuna, van a ser impugnadas en su conjunto, y la sigla considerada enteramente ilegal por ser un instrumento político de la banda terrorista. Lo que al fiscal general le sirve para ASB no le basta para ANV.

¿Cuáles son las diferencias entre las dos formaciones? Únicamente que la izquierda abertzale afirma abiertamente que ASB es su continuación, mientras que no lo ha dicho tan explícitamente sobre ANV. El criterio de legalidad no es, de esta manera, si efectivamente los etarras actúan o no a través de esas siglas, sino la palabra del líder de Batasuna Arnaldo Otegi. Para el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero –no olvidemos que la Fiscalía depende del Ejecutivo- ANV puede ser legal aunque algunas de sus listas y de sus candidaturas no respeten la Ley.

Curiosamente, los miembros de Batasuna han convocado movilizaciones en las capitales vascas y navarras el jueves 3 y el miércoles 9 de mayo para defender la legalización de todas las candidaturas de ANV. De este modo, la Sala del 61 del Tribunal Supremo, primero, y el Tribunal Constitucional probablemente, después, van a decidir sobre la petición del Gobierno sabiendo que la izquierda abertzale, aunque se coloque fuera de la Ley ASB y algunas de las candidaturas de ANV, va a estar en las urnas el 27 de mayo, porque ni el Gobierno ni su fiscal van a ir hasta el fondo de la cuestión ahora, en el momento de presentación de candidatos, que es el único en el que esa cuestión puede plantearse.

Así las cosas, el presidente del PP, Mariano Rajoy, explicó ayer que Conde-Pumpido tiene "todo el tiempo del mundo" para ilegalizar ANV. El mismo fiscal ha demostrado que no es tiempo ni argumentos jurídicos lo que falta en este caso, sino voluntad política de liquidar la cuestión. Ante las elecciones municipales de 2003 el fiscal general Jesús Cardenal, nombrado por el Partido Popular, dispuso del mismo tiempo y de parecidos argumentos, y las listas de Autoderminaziorako Bilgunea (AuB) fueron consideradas ilegales a tiempo para que ETA se quedase sin portavoces en las instituciones. PP y PSOE coincidían entonces en la defensa del pacto Antiterrorista, y Rajoy quiere que Zapatero vuelva a él.

Separatismo y terrorismo
M. MARTÍN FERRAND ABC 2 Mayo 2007

AL igual que los higrómetros de cabello, disfrazados de fraile con capucha, nos indicaban la humedad relativa del aire, el CIS se viste de rigor científico para decirnos cuáles son los asuntos que nos inquietan. Así sabemos que la mayoría de los españoles valoramos el terrorismo como principal problema del país. Es chocante que así sea en un tiempo en el que ETA ha decaído en su intensidad asesina para reforzar su interés de presencia política en las instituciones del País Vasco. Es, por traducirlo al código bipartidista al uso, el síntoma del mayor fracaso de José Luis Rodríguez Zapatero. El líder que no olvida a su abuelo consagró la legislatura, con desprecio hacia cuestiones fundamentales, a un «proceso de paz» que ha conseguido que el terrorismo se convierta, sobre el paro, la educación, la vivienda y otros asuntos capitales, en la mayor inquietud ciudadana.

Los nacionalistas vascos y catalanes, también los gallegos, son intransigentes. Como el resto de los ciudadanos españoles. Sólo el terrorismo, la expresión superlativa del vasco, valora su eficacia en el número de sus víctimas mortales; pero la raíz es la misma en todos los impulsos disgregadores que frenan nuestro entendimiento y perjudican nuestro bienestar. Es el separatismo. Lo explica Salvador de Madariaga en su España, ensayo de historia contemporánea: «Así como el anarcosindicalismo es un separatista del socialista, y la derecha lo es de la izquierda, y la Iglesia de los intelectuales, y el ejército de los políticos y los ingenieros de tal de los ingenieros de cual y cada cosa de todo lo demás, así catalanes y vascos tienden a ser separatistas del resto de España. El separatismo es el primer impulso del español inexperto en política».

El error de Zapatero, el principal, reside en concentrar su acción terapéutica en la fiebre y no en la enfermedad que la genera. El «proceso de paz», a cuyos vestigios esperpénticos acudimos a diario -desde los paseos de De Juana a la actividad de ANV-, se concreta en ETA y su entorno; pero el cimiento social del que surge ese disparate asesino, lejos de ser atendido y tratado por el presidente que sonríe, ha sido reforzado, en el País Vasco, con la desvariada emancipación del PSE y, en Cataluña, por la franquicia autonómica del PSC. No hace falta saber mucha Física para llegar a concluir que la aceleración del movimiento centrífugo tiende a reducir a cero su alternativa centrípeta. Los españoles nos alarmamos ante el fenómeno terrorista en el momento de su menor actividad asesina. Va calando la idea de que el mal no se remedia con paños calientes, al modo de Zapatero. Exige, desde la unidad de acción democrática frente a un enemigo que lo es, al tiempo, de la democracia y la Nación, actitudes tan inteligentes como enérgicas. Encamarse con los separatismos conlleva la aceptación de sus efectos, terrorismo incluido.

Contra el adoctrinamiento
Editorial ABC 2 Mayo 2007

BAJO el pretexto de la democracia participativa y el republicanismo cívico, la puesta en marcha de la Educación para la Ciudadanía puede suponer que los adolescentes españoles se vean sometidos a un baño ideológico de tipo progresista. No es extraño que muchas asociaciones de padres hayan manifestado serios reparos ante la nueva asignatura y que la Iglesia exprese su temor de que se convierta en instrumento para difundir actitudes laicistas. Así pues, hay quien trata de aprovechar la oportunidad para transmitir a los jóvenes puntos de vista ideológicos sobre el matrimonio en la familia, la memoria histórica o la Alianza de Civilizaciones. En definitiva, podría convertirse en una especie de «educación para el progresismo» que ofrezca opiniones puramente coyunturales como si fueran verdades firmes y establecidas, aunque ni siquiera las comparten todos los sectores del PSOE. De este modo, no sólo se elude un pacto de Estado en materia de educación, como reclama la comunidad escolar, sino que se utiliza una mayoría circunstancial para imponer una visión del mundo que los alumnos de enseñanza media no están en condiciones de asimilar con sentido crítico. El intervencionismo del Gobierno en materia educativa supone, de manera más o menos disimulada, la imposición por el Estado de unos contenidos materiales que vulneran el principio básico de la libertad de enseñanza y la obligada neutralidad de los poderes públicos en una materia tan delicada.

Sin necesidad de acudir a medidas extremas, los padres, los profesores y otros estamentos disconformes con el planteamiento de la nueva materia tienen todo el derecho a hacer valer sus argumentos ante las administraciones públicas competentes. El artículo 27 de la Constitución no es compatible con un contenido cerrado y dogmático de los programas de las asignaturas. Como mínimo, es exigible que se expongan los diferentes puntos de vista sobre las cuestiones morales, políticas o ideológicas sin caer en un dogmatismo inaceptable. Enseñar la Constitución y los valores superiores del ordenamiento jurídico conlleva, entre otras cosas, asumir la dignidad de la persona y los derechos inviolables que le son inherentes; entre ellos está la libertad de conciencia, que es incompatible con cualquier tipo de adoctrinamiento o de imposición de una verdad oficial. Bajo su apariencia inocua y su lenguaje políticamente correcto, la Educación para la Ciudadanía encierra un grave riesgo que viene a sumarse a los abundantes problemas que afectan a nuestro sistema educativo. Es lógico, si tenemos en cuenta que se trata de una ley aprobada por el PSOE y sus socios al margen del consenso con la oposición y de acuerdo con conceptos falsamente progresistas, ya superados en muchos países europeos.

Madrid, ciudad abierta
IGNACIO CAMACHO ABC 2 Mayo 2007

EN un Estado que ha liquidado el centralismo hasta pasarse de rosca en una especie de diáspora federalista, el desarrollo socioeconómico de Madrid representa el testimonio del fracaso de las estrategias victimistas del nacionalismo. La pujanza de la comunidad madrileña en la última década es una realidad incontrovertible que destruye el mito de la ciudad parásita que gravitó sobre la capital a lo largo de casi todo el siglo XX, y su despegue pone al mismo tiempo en solfa tanto el retardo experimentado por las autonomías sometidas a la incansable presión nacionalista como el modelo de dependencia subvencionada que ha triunfado en las comunidades meridionales bajo la hegemonía de una socialdemocracia clientelar.

El nuevo liderazgo de Madrid en un mapa territorial desligado del esquema centralista se cimenta sobre políticas liberales que han primado la iniciativa emprendedora y se han abierto hacia las nuevas formas de trabajo, crecimiento y convivencia.

Los índices de integración de la población inmigrante y su peso en el producto interior dan fe del espíritu acogedor y cosmopolita que ha posibilitado el brioso avance de un proyecto floreciente centrado en la ambición de mejorar y no en la obsesiva construcción de identidades propias ni en el tejido de tramas de control sociopolítico. Impulso para crecer y libertad para prosperar: he aquí la fórmula que ha permitido a Madrid convertirse en la comunidad más rica, más productiva, más dinámica, más moderna... y más contribuyente a la solidaridad interregional que cohesiona las estructuras del Estado.

Nadie le ha preguntado a nadie en Madrid de dónde es, ni a quién vota. Nadie ha pretendido exaltar la identidad como un factor de prioridad en el acceso a los derechos ciudadanos. Nadie ha condicionado a la clientela política el apoyo a las iniciativas empresariales, culturales o de asistencia. Mientras otros se empeñaban en construir naciones ficticias, reclamar competencias del Estado, establecer pulsos reivindicativos o subordinar la actividad social al poder autonómico, las autoridades madrileñas se han limitado a desarrollar infraestructuras que potencien la calidad de vida y trabajo de sus habitantes. Las estadísticas no mienten: ésa es la receta que conduce al progreso, mejora la competitividad y garantiza el éxito.

Amortiguado el efecto de capitalidad por la distribución casi completa de competencias del Estado entre los poderes territoriales, Madrid ha erigido su indiscutible protagonismo sin necesidad de alzarse sobre los tacones postizos de la demanda de mayor autogobierno. Su estatuto sigue siendo el de los primeros ochenta y no se han oído voces de coyuntura en demanda de un horizonte bilateral ni de más amplias cotas de poder propio. Simplemente, en vez de aplicarse a construir ámbitos artificiales de ensimismado egoísmo en torno a la autocontemplación narcisista, esta comunidad que hoy celebra su fiesta en torno a una efemérides levantisca de honda raigambre española ha procurado centrarse en el bienestar colectivo. Y aunque le quedan por solventar muchos retos derivados de su complejidad social y humana, le está enseñando a quien la quiera ver la manera de abordarlos con ventaja.

El paseíllo
Laura Campmany ABC 2 Mayo 2007

Válgame Dios y qué buen color se le está poniendo a Iñaki, según se aprecia en las fotos que la prensa le saca cuando, por prescripción facultativa, sale del hospital a dar un paseo con la caída de la tarde. Se ve que el aire donostiarra, lo tenue, lo delgado o lo invisible de su encarcelamiento, y esto de andar copando las portadas, le abren el apetito. Y que a base de mimos y calditos, tranquilidad y buenos alimentos, ya ha vuelto a su peso ideal y hasta ha recuperado la ilusión por la vida. En nada, lo tenemos disparando.

Debemos de ser el único país de Europa que trata a sus terroristas con guante y mano blanca. Protegiéndoles tanto, que casi se diría que ellos fueran las víctimas. Llenándonos la boca de respeto a sus tesis, como si la entelequia que persiguen, un país vasco en sus garras devuelto a la caverna de los mitos, sólo tuviera de execrable el uso de las armas. Como si esa «autopatria» que postulan no albergara, de horrible, su espíritu excluyente. Como si no tuvieran, los vascos españoles, derecho a que el Estado dé por ellos la cara.

La democracia, a veces, ha dejado entrar hasta la cocina a líderes o siglas de muy dudoso aliento democrático. De ahí que necesitemos una ley de partidos y que, muy en contra de lo que afirma Bermejo, debamos interpretarla con rigurosa eficacia. Se trata de evitar, pongo por caso, que un grupo de activistas use la libertad para acabar con ella, imponiendo a la fuerza su ideario gracias a ese talante que en España les permite mandar desde el banquillo. Pero éste ya es el cuento del más fuerte. Y a estas nuevas cuadrillas de la muerte aún tendremos que verlas, en la feria de mayo, haciéndole a De Juana el paseíllo.

Forma de estado
Elogio de la República
José García Domínguez Libertad Digital 2 Mayo 2007

En el ramillete de lugares comunes, frases hechas y perogrulladas que da forma al no pensamiento político español contemporáneo, dos prejuicios sobresalen por lo obsceno de su desprecio al sentido común. El primero es un estomagante mantra que recitan a coro –juntos y revueltos en feliz promiscuidad– derecha, centrocuentistas e izquierda. Me refiero a esa cansina cantinela que pretende que el tan loado Estado de las Autonomías ha servido para resolver algún otro problema estructural que no fuese el de endulzar vidas y haciendas a las diecisiete castas locales que ahora lo parasitan.

El segundo, corolario del anterior en el fondo, ordena que liberales y conservadores debiéramos experimentar un entusiasmo extático por la Monarquía; una apasionada adhesión sentimental que fuera más allá del justo reconocimiento a la innegable superioridad estética y ornamental de esa forma de estado sobre cualquier otra conocida. Como si el simple hecho de que Cándido Méndez guste de pasear por la Castellana a los sones del Himno de Riego refutara el aserto de que la verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero. O como si lo escandaloso fuera ese impostado jacobinismo de charanga y pandereta que escenifica la izquierda para tener entretenidas a sus bases durante las fiestas de guardar, y no ciertas ceremonias institucionales que aún permanecen vivas en todas las retinas.

Ceremonias como la de la inauguración del Fórrum de Barcelona, en la que al jefe de Estado se le brindó –sin protesta suya aparente– el tratamiento que el protocolo aconseja para las visitas del alcalde de Monforte de Lemos. O escenas como aquella otra del presidente del Gobierno siendo agasajado en la provincia de Álava con la liturgia propia de un encuentro en la cumbre entre dos mandatarios de potencias vecinas. Esperpentos ambos que no fueron más que el reflejo plástico de la metástasis de nuestro cáncer civil: la crisis de legitimidad de la propia idea de España. Una enfermedad, la única crónica con la que está llamada a vivir esta generación hasta la secesión definitiva de Cataluña y el País Vasco, para la que la forma de estado elegida en la Constitución del 78 no parece haber ofrecido alivio significativo alguno, por modesto que fuese.

Y desventura que, hoy, nos invita a unos pocos a fantasear con la ucronía de un presidente de la República elegido por el sufragio de todos los españoles; es decir, investido directamente en las urnas por los vascos, los catalanes, los navarros y el resto de nuestros compatriotas. Una figura institucional que, aunando en su persona las magistraturas de jefe de Estado y jefe de Gobierno, habría galvanizado por sí misma –merced a la inatacable hiperlegitimación de su autoridad– esa trama de afectos, ese sentimiento unitario español que ahora mismo agoniza en los suplementos de la prensa rosa.

Pero, en fin, ya se sabe que los sueños, sueños son.

Nacionalismo y ayuntamientos
Un curioso concepto de descentralización
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 2 Mayo 2007

Cree el PP, o Soraya Sáenz de Santamaría, que los socialistas tienen alergia a la autonomía local. Depende. No veo que a Hereu le salgan granos cuando toca más poder y presupuesto. Se trata más bien de una alergia que tienen sus amigos nacionalistas, separatistas todos que sólo se distinguen por la mayor o menor prisa que tienen en arriar la bandera española.

Véase la bandera del castillo de Montjuic con la que Rodríguez se ha puesto de repente españolito. Y que va a durar menos que los toros de Osborne en Cataluña, primero capados y luego derribados por la alegre muchachada de la Esquerra.

Ah, el castillo de Montjuic, donde mi abuelo republicano (curiosamente yo también tuve abuelos, como Rodríguez) esperó la ejecución a manos de los nacionales, abuelos a su vez de los neoantifranquistas que llaman falangistas a los liberales mientras esconden la camisa azul. No la queman por si las moscas; es conveniente tener fondo de armario.

Para los nacionalistas sí que tiene peligro la autonomía local, con la excepción de los nacionalistas de la ETA, muy ilusionados con convertirse en munícipes y administrar el IBI de sus víctimas, tarea de despacho para la que no consta si se levantarán la capucha por encima de su sola ceja. Salvo estos apasionados de la administración local, la anti España le tiene un miedo cerval a cuanta instancia territorial no coincida punto por punto, mojón por mojón, valle por valle con su nacioncilla.

He ahí el problema eterno de CiU (y ahora de la Esquerra) con Barcelona, cuya región urbana (la ciudad más sus tres coronas) ofrece a más de cinco millones de catalanes un blindaje de cines y anonimato por si desean resistirse a la capitidisminución y a la aldea.

Para los pájaros del negocio nacionalista, la descentralización es buena y necesaria, pero sólo hasta que alcanza las fronteras imaginarias de su nación histórica. De ahí para abajo, ni agua. Pudiéndose quedar las competencias que tanto sudor y chantajes han costado, ¿qué sentido tendría dejarlas circular hacia ayuntamientos y diputaciones? No hay que creerles una palabra cuando reivindican la aproximación del poder al ciudadano. ¿Nacionalismo? Rehuir la urbe y ordeñar la ubre.

Querido Adolf
Manuel Molares do Val  Periodista Digital 2 Mayo 2007

Ahora que estás en prisión dictándole el Mein Kampf a Rudolf Hess te informo de que continuamos reclutando entusiastas masas abertzales: cuando recuperes la libertad verás que por haber obedecido tus consignas, tus seguidores y camaradas llevaremos al triunfo definitivo a nuestro renovado partido de Acción Nazionalista Vasca (ANV).

Tú estás detenido y a nuestra antigua Batasuna nos la ilegalizaron hace años. Pero hemos seguido organizando nuestras bases, y en las elecciones de mayo obtendremos un gran éxito con el ANV y otros grupos auxiliares cuyos emblemas son estrellas estalinistas y esvásticas euskonazis.

Tenemos muchos votos naziabertzales y el Gobierno de Weimar no se atreve a callar nuestras potentes voces. Siguiendo sus gestos de apaciguamiento un famoso juez ha dictaminado que en ANV no somos terroristas, incluso que amamos la paz: nos han regalado la cuerda con la que los ahorcaremos.

Claro que queremos la paz. Sólo matamos a quienes se oponen a nuestros designios patrióticos, a quienes rechazan la integración de nuestro lebensraum en la Patria, desde Austria-Navarra a Francia-Polonia, Dinamarca-Cantabria, Holanda-Rioja, Chequia-Burgos y Eslovaquia-Soria. Eso, para empezar.

Nuestro pensamiento progresa adecuadamente, camarada Adolf. Los burócratas de Weimar están satisfaciendo nuestras demandas tras darles la lección de Barajas y hacerles sufrir la kale borroka con nuestras camisetas pardas, ahora con pendientes y trencitas antisistema.

Los gorrinos están débiles y asustados. Con una acción similar a la de los luchadores del 11M podemos derribar su Gobierno, ahora que goza de las mieles de los cargos públicos que cogen cacho. Con ANV tragarán mucho.

Por eso sabemos que tu emancipación está cercana. Ya tienen casi libre al camarada De Juana Cho por ponerse en huelga de hambre.

Estamos rodeados de judíos, amado Führer. Niegan serlo pero todos los españolazos lo son. Reabriremos los altos hornos para evaporarlos. ¡Gora Hitler, Gora Acción Nazionalista Vasca!

ETA: preocupación y desinformación
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 2 Mayo 2007

SEGÚN el Centro de Investigaciones Sociológicas, sólo el 19% de los españoles creían en octubre que el terrorismo era el principal problema del país. Al terrorismo lo superaban entonces, muy de largo, la inmigración, el paro y la vivienda. El barómetro de marzo arroja unos datos bien distintos. El terrorismo se sitúa, por tercer mes consecutivo, a la cabeza de las preocupaciones ciudadanas, pues es el primer problema que tenemos en España para el 38% de los entrevistados por el CIS: justo el doble que en octubre.

Las cifras resultan llamativas, pues, por más que el PP insista erre que erre en el asunto, lo cierto es que el férreo bloqueo informativo decidido por el Gobierno al servicio de su estrategia de negociación con ETA ha conseguido que la inmensa mayoría de la opinión pública se entere sólo de aquello que resulta inocultable.

De hecho, ¡cuál no sería la preocupación de la sociedad española por la vuelta de ETA al escenario si todo el mundo dispusiera de los datos alarmantes que nos llegan de las autoridades que dirigen en Francia la lucha contra ella! Esas informaciones, habitualmente muy fiables, ponen de relieve que el Gobierno ha jugado con fuego y se ha quemado, aunque se ha guardado muy mucho de reconocer la debacle y de informar de lo que podría venírsenos encima tras el final de esa supuesta tregua que, según los franceses, no existió nunca en realidad.

La policía gala informa de que ETA dispone de una treintena de terroristas dispuestos a atentar, lo que podría suceder tras las municipales y autonómicas, o incluso antes si se cerrara el paso a las candidaturas del frente político de la banda criminal; de que, aprovechando el alto el fuego, ETA se ha reforzado con la vuelta de activistas veteranos desaparecidos tras su salida de prisión; de que los robos de armas y explosivos indican que ETA está bien abastecida; y de que ETA no cejó en la extorsión tras la declaración del alto el fuego y la ha redoblado en los últimos tiempos, enviando más cartas de chantaje y exigiendo más dinero.

Si todo eso es cierto -y debe de serlo, pues nadie del Gobierno español lo ha desmentido-, y si lo es también, como afirma la seguridad francesa, que ETA no ha pensado nunca en abandonar el terrorismo y que la negociación con los enviados del presidente del Gobierno ha sido para la banda un frente más de la lucha por alcanzar sus objetivos, el propio Gobierno debería meditar muy seriamente la opción de permitir o no que, a través de ANV, Batasuna vuelva a colarse en las instituciones. Mañana se confirmará, ya sin logomaquias, la estrategia por la que opta finalmente Zapatero.

Los gangsters dictan la ley
Pío Moa Libertad Digital 2 Mayo 2007

"El mismo Ternera había pasado once años en prisión, no muchos para su implicación en muchos de los atentados más brutales de la banda. De allí salió el año 2000 sin asomo de remordiminto, para ocupar un escaño en el Parlamento vasco, y precisamente... ¡en la comisión de Derechos Humanos! ¡Uno de los jefes más sanguonarios del nacionalismo vasco! ¡Y con el apoyo de Ibarreche y sus nacionalistas "moderados"! Como si se nombrara a un nazi para velar por la seguridad de los judíos. Suena increíble, pero nada expresaría mejor la situación de los derechos humanos bajo los nacionalistas: las innúmeras víctimas de tales "liberadores" recibían del Parlamento vasco la injuria y la burla más cínica, soez y humillante que cupiera imaginar, algo bien conocido en la tradición nazi o comunista, pero que nadie creería posible en un estado de derecho.

Tan brutal pisoteo del principio de legalidad y de justicia, tal ofensa a los sentimientos humanitarios más elementales propiciada por la mayoría nacionalista y comunista extrañamente hermanadas, desnaturalizan un Parlamento que ya no puede decirse democrático. Un Parlamento rebautizado por algunos como "Cagamento", en broma muy insuficiente para la fechoría, para el sello gangsteril impreso a aquella institución. Nada podía expresar mejor el estado real de los derechos humanos en Vasconia, repito, ni las causas de ese estado".

(De "Contra la balcanización de España", 2005)

200.000 limpiezas étnico-políticas en el País Vasco.
Antonio Javier Vicente Gil  Periodista Digital 2 Mayo 2007

No están en campos de refugiados, están esparcidos por España, han salido del País Vasco a lo largo de los años obligados por la presión nacionalista y terrorista, son doscientos mil españoles que han tenido que abandonar su tierra contra su voluntad, es una herramienta política para adecuar el censo vasco a las necesidades nacionalistas, a este paso es probable que en unos años el porcentaje de no nacionalistas en el censo vasco quede en valores residuales.

No están bajo la protección del organismo de Naciones Unidas para los refugiados, no tienen estatus de tal, no se estudia su realidad, no se hace nada por ellos, simplemente no existen.

Ocurre algo similar en Cataluña, sus refugiados tampoco existen, no están contabilizados en ninguna estadística y como no existen oficialmente no hay motivo alguno para estudiar ese grave problema y buscarle soluciones políticas.

La mayoría son refugiados debido al insufrible día a día. Les es de aplicación el conocido poema del pastor luterano alemán Martin Niemöller “Cuando los nazis vinieron”·

Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista,

Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata,

Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista,

Cuando vinieron a buscar a los judíos,
no protesté,
porque yo no era judío,

Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar.

Se podría muy bien parafrasear ese precioso y terrible poema en el caso vasco. Basta cambiar nazis por nacionalistas o terroristas. Se olvidan los nacionalistas que ETA ha manifestado por activa y por pasiva, con pistolas y con bombas, con zutabes y homilías de encapuchados que ellos no pararán hasta conseguir una dictatura comunista comandada por ellos en el País Vasco. Cuando vayan a buscarlos a ellos apuesto a que nos llamarán para que les defendamos. Al tiempo.

La clase política preocupa a los españoles
Xoán Xulio Alfaya  Periodista Digital 2 Mayo 2007

[Pesimismo] El último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) correspondiente al mes de marzo indica que por primera vez la clase política está entre las cinco principales preocupaciones de los ciudadanos. Si en el mes de febrero ocupaba el séptimo lugar, con un 11,3%, en marzo los políticos son ya el quinto mayor problema de los españoles, con un 16%. Los cambalaches de los partidos políticos y de la clase política en general preocupan más a los españoles que otras cuestiones aparentemente más acuciantes, como los problemas económicos, la inseguridad ciudadana o la sanidad.

Hace tiempo que, haciendo honor a mi nombre, vengo predicando en el desierto que "la clase política" es el mayor problema que tenemos los españoles, no la solución a nuestros problemas reales y concretos. "La clase política" no sólo no resuelve los problemas, sino que los fabrica en cantidades industriales. Me reconforta ver que los medios de comunicación empiezan a hacerse eco de lo que ya hace tiempo es una pesadilla para quienes todavía no hemos perdido el sentido común ni el hábito de pensar por nosotros mismos.

Las asociaciones cívicas que no sepan ver esto y no se pongan las pilas están comprometiendo seriamente su futuro, contribuyendo a mantener el statu quo actual y dejando de cumplir su función de reforzar la necesaria influencia y la libertad de la sociedad civil frente al poder político en general.

La sociedad civil está formada por el conjunto de las organizaciones e instituciones cívicas voluntarias y sociales que forman la base de una sociedad activa, en oposición a las estructuras del Estado y de las grandes empresas. Está constituida fundamentalmente por asociaciones y fundaciones sin ánimo de lucro, totalmente independientes del gobierno y de los partidos. El nombre es lo de menos: asociaciones cívicas, plataformas ciudadanas, organizaciones para la defensa de los derechos y libertades de las personas y las familias frente al Estado y los poderes fácticos.

La sociedad civil es tanto más eficaz cuanto mayor sea su independencia. Su influencia política radica precisamente en su libertad, su independencia y su fidelidad a los derechos y libertades de los ciudadanos por encima de intereses partidistas.

Ver el problema de España en partidos políticos o tendencias políticas determinadas (Partido Tal, Partido Cual, izquierdas, derechas, nacionalismos, no nacionalismos) y no ver que se trata de un problema de "nuestra clase política" es prolongar la agonía y frenar la necesaria y profunda renovación que necesita la vida política española, ahora gravemente enferma, con el consiguiente perjuicio para todos los ciudadanos que somos los que, al final, tendremos que pagar la factura de los desatinos y desvaríos de quienes dicen ser nuestros representantes. Míos, desde luego, no.

Según la última encuesta del CIS, el 44,8% de los ciudadanos consideran la situación política actual como "mala" o "muy mala". Ese pesimismo era un mes antes de un 40%, lo cual quiere decir que va en aumento. También desciende el porcentaje de los optimistas que consideraban la situación política como "buena" o "muy buena". Éstos pasan de un 13% en febrero al 11,4% de ahora.

Como cantaba Antonio Molina:

...que el futuro es muy oscuro,
que el futuro es muy oscuro,
ayyyyyyy, trabajando en el carbón.

El futuro es muy oscuro, ciertamente. Así lo confirma el 20,9% de los ciudadanos que consideran que el panorama político dentro de un año será peor.

¿Pesimismo? No, yo diría que realismo o sabiduría popular.
© Xoán Xulio Alfaya, 2007

Lo que le falta a la izquierda
Raúl González Zorrilla  Periodista Digital 2 Mayo 2007

La izquierda debe ser más de los compatriotas que de las patrias, más de los vecinos que de las comunidades, más sensible a las realidades que a las entelequias, más individual y femenina, más sensible y menos doctrinaria

Ramón Etxezarreta, portavoz municipal del Partido Socialista de Euskadi en San Sebastián, ha estado 12 años como concejal en el ayuntamiento donostiarra y se acaba de despedir de su labor en la institución local, ya que no estará presente en las listas que su partido ha presentado para las próximas elecciones del 27 de mayo.

Con motivo de este abandono de la actividad política, Ramón Etxezarreta es entrevistado en el “El Diario Vasco” y, entre otros muchas cosas, señala lo siguiente al ser preguntado por el entrevistador sobre cómo ve el futuro de la izquierda vasca: “Ocupándose más de los compatriotas que de las patrias, más de los vecinos que de las comunidades, más sensible a las realidades que a las entelequias, más individual y femenina, más sensible y menos doctrinaria.”

Probablemente sin quererlo, Ramón Etxezarreta ha definido a la perfección las que, en mi opinión, son las principales carencias que están arruinando a la autodenominada progresía española y europea.

Efectivamente, el problema de la izquierda es que en vez de preocuparse de los muchos retos y desafíos sociales, económicos y culturales a los que han de enfrentarse los ciudadanos occidentales en los albores de este nuevo siglo, anda dándole vueltas al pasado rebozándolo de memoria histórica o pierde el tiempo pergeñando estupideces teóricas como las nacidas a la luz de la “alianza de civilizaciones”.

Efectivamente, la izquierda española, azuzada por los nacionalismos totalitarios vascos y catalanes, debe de abandonar preocupaciones territoriales que no le son propias y que, desde luego, no son necesarias (¿hablamos de la escasa participación ciudadana en las consultas alrededor de los nuevos Estatutos de Cataluña o de Andalucía) y debe centrarse en lo que de verdad preocupa a los hombres y mujeres de la que es ya la octava potencia del mundo, es decir el desarrollo económico, la seguridad en la calle, la educación de los más jóvenes, la creación de infraestructuras de progreso, la apuesta por la investigación, etc).

Y, efectivamente, la izquierda vasca y española debe ser más sensible y menos doctrinaria. De esta forma asumiría definitivamente que dialogar con la derecha puede ser un beneficioso acto de pragmatismo democrático y que, por el contrario, negociar con los terroristas y con los portavoces políticos de éstos es siempre una infamia; asumiría que la tolerancia hacia los intolerantes es la mejor manera de abrir todos los caminos hacia el al totalitarismo, y asumiría, en fin, que nuestras sociedades se asientan sobre un puñado de principios, escasos pero firmes, que han sido levantados con el esfuerzo de muchos a los largo de no pocos siglos, y que éstos no pueden ser cuestionados al albur de los deseos de los más fanáticos, radicales, intolerantes y exaltados.

Blog personal del periodista vasco Raúl González Zorrilla http://gonzalez-zorrilla.blogspot.com/

Estaremos rodeados
TONIA ETXARRI t.etxarri@diario-elcorreo.com El Correo 2 Mayo 2007

Una vez proclamadas las candidaturas a las próximas elecciones municipales y forales, todos pendientes de la Sala 61 del Tribunal Supremo que deberá dictar su resolución en torno a las candidaturas satélite de Batasuna en un par de días. Los 16 magistrados, cuyo nombre y ficha están en poder del abogado abertzale, Iñigo Iruin, deberán decidir si dan vía libre a las 225 listas de ANV más las 225 de ASB junto a las 300 configuradas por varias agrupaciones de 'la cosa'. Un trabajito de nada sobre el que están puestas todas las expectativas del grupo de Otegi para recuperar el poder municipal, que tanto necesitan.

Porque lo necesitan para volver a contar con presupuesto, para tener acceso al censo de todos los sufridos convecinos y para recuperar esa capacidad de presión cuando se sigue utilizando el miedo que provoca saber que detrás de ellos, o al lado, justo al lado, permanece el 'lobby' terrorista. Desde el Partido Socialista, dice López que confía en el Estado de Derecho. El PP también. Pero sus diagnósticos son radicalmente diferentes. El primero, al pertenecer al partido que fue, de nuevo, engañado por el entorno de ETA, acarrea el 'hándicap' de la falta de credibilidad. Es el precio de estar en el poder.

A otros gobiernos les ocurrió algo parecido cuando ETA les puso la muleta. Y, ahora, con el presidente Zapatero no están yendo las cosas de otra manera. Por mucho que el actual presidente, en un ataque de vanidad, creyera que él iba a lograr lo que otros, en su mismo puesto, no consiguieron. Lo más inútil de este delicado momento, son las intervenciones de los que quieren salir a flote, como sea, en un proceso en el que no están teniendo protagonismo alguno, como es el caso de la presidenta de EA, que dice que el seguimiento de las listas electorales de los presuntos satélites de Batasuna, se está utilizando contra el proceso de paz. Pero como nadie le hace caso, la gravedad se centra en la portería por donde le van a entrar los goles de las candidaturas lanzados a la arena por la propia Batasuna.

El debate gira en torno a la coherencia de la impugnación parcial de las listas de ANV. ¿Batasuna cometería únicamente, delito en unas listas y otras no? La duda se despejará en breve. Si, al final ANV saliera indemne, a nadie se le escapa que la política de negociación del Gobierno con ETA saldría beneficiada.

El gobierno se libraría del coste electoral que le supondría dejar pasar las candidaturas del entorno de ETA, como tal, a las urnas y en el círculo de Otegi se interpretaría como un gesto del gobierno de Zapatero para no cerrarle todas las puertas. Al final, sólo quedará una duda: saber cuántos se han colado por la puerta delantera. Porque vamos a estar rodeados. La llamada izquierda abertzale volverá, por sus fueros, a las instituciones locales. Y, a pesar de eso, ETA seguirá apretando las tuercas. Bonito plan.

¿Cuanto tarderemos en añorar a Franco?
Francisco Rubiales  Periodista Digital 2 Mayo 2007

La democracia se ha deteriorado tanto en España que los españoles ya perciben a los políticos como un gran problema. Lo acaba de revelar la última encuesta del CIS.

Los portugueses pueden ya elegir al dictador Oliveira Salazar como el portugués más destacado del siglo XX, pero en España es todavía imposible que el dictador Franco resultara elegido. Sin embargo, ¿seguiremos rechazando a Franco dentro de cinco o diez años? Muchos pensadores y analistas políticos creen que si el actual ritmo de deterioro de nuestra democracia persiste la sociedad española estará añorando abiertamente el Franquismo antes de una década.

Nada pondría más de manifiesto el fracaso de nuestros políticos que la añoranza de la dictadura franquista. Si hace sólo un cuarto de siglo, con la democracia recién estrenada, alguien nos hubiera dicho que a principios del siglo XXI los españoles estaríamos criticando la degradación de la democracia y que nuestros políticos estarían perdiendo a chorros el prestigio y la confianza de los ciudadanos, le habríamos acusado de locura y de pesimismo enfermizo.

Sin embargo la degradación es cierta y profunda, hasta el punto de que la democracia española, deteriorándose a un ritmo de vértigo, ha superado ya en su carrera de decepciones y frustraciones a cualquier otro pueblo democrático occidental. De ser el pueblo que más confianza y esperanza depositaba en la democracia, hace apenas un cuarto de siglo, España ha pasado a ser hoy uno de los más decepcionados y fríos ante ese sistema.

El principal causante del estremecedor deterioro y el mayor problema de la democracia española ha sido y es el mal gobierno.

Los partidos políticos se han hecho arrogantes, han acumulado demasiado poder y se han apoderado sin escrúpulos del Estado y de la sociedad civil, expulsando a los ciudadanos de los procesos de toma de decisiones, exiliándolos de la política y contando con él sólo en el instante en que se abren las urnas, cada cuatro años.

Ese comportamiento del poder político español, que se ha atiborrado de poder, de privilegios y de desprecio al ciudadano, es el culpable de que la sociedad cada día se sienta más decepcionada de un sistema al que llaman "democracia" pero que han transformando, a escondidas, en una partitocracia abusiva e ilegítima. La política se ha profesionalizado y muchos mediocres e insensatos se han atrincherado en ella para gozar de privilegios e imponer su dominio sobre la ciudadanía. Como consecuencia, el sistema se deteriora a todo ritmo.

Algunos creen que la epidemia más destructiva del siglo XX fue la guerra, que causó casi cien millones de muertos; otros creen que fue el totalitarismo, encarnado en fantasmas como el bolchevique, el nazi y el fascista, que fueron capaces de exterminar a etnias enteras y de organizar exterminios ideológicos y culturales masivos. Pero nosotros creemos que el más nocivo virus del siglo fue el mal gobierno, una lacra que sigue gozando de una salud de hierro y que amenaza también con arruinar el siglo XXI.

No es cierta la sentencia, alimentada desde la política, de que “los pueblos tienen los gobiernos que se merecen”. No conozco un solo pueblo que sea peor que el gobierno que padece. Ni siquiera los Estados Unidos, probablemente el país con más fe en el sistema democrático, son una excepción. La que sí es cada día más certera es la sentencia que dice que “la política es algo demasiado importante para dejarla en manos de los políticos”.

Basta echar una mirada al telediario para advertir la enorme plaga de la ineptitud gubernamental: la corrupción galopa imparable por la política y tras arrasar los ayuntamientos, penetra ya en la Moncloa, mientras que todos los grandes problemas que la sociedad tenía hace un siglo siguen vivos: diferencias sociales insultantes, incultura, pobreza, indefensión ante la muerte, inseguridad, injusticia, violencia, terrorismo, desamparo de los humildes, arrogancia de los poderosos, manipulación del pensamiento y la sensación creciente de que cada vez que ocurre un desastre o estalla una crisis, el gobierno no está a la altura del desafío.

Son los malos gobiernos los que han llevado a los pueblos hacia la guerra, los que empujaron en la Europa próspera y alegre de 1914 a generaciones enteras hacia las trincheras de la guerra, donde millones de vidas fueron segadas por las ametralladoras y los gases. Malos gobiernos fueron los que enfrentaron a los españoles en una guerra civil que era perfectamente evitable. Fueron los malos gobiernos los que perfeccionaron el totalitarismo y asesinaron a poblaciones enteras a mediados del siglo XX, dentro y fuera del frente bélico de la Segunda Guerra Mundial. Fueron los malos gobiernos los que inventaron la guerra fría, los que sembraron de conflictos bélicos el siglo, los que asesinaron sistemáticamente al adversario bajo la excusa de la seguridad nacional, los que derrocaron a los gobiernos populares y los que jamás dedicaron un esfuerzo a derrotar el hambre, la miseria y la injusticia.

Dicen los gobernantes en su descargo que la responsabilidad de los errores corresponde a toda la sociedad, pero no es cierto porque son ellos los que tienen el poder, sus lujos, sus privilegios y sus recursos: el presupuesto nacional, el monopolio de la violencia, el ejército, la policía y la fuerza de la ley. Nosotros sólo somos culpables de haberlos elegido sin exigirles casi nada a cambio. Ni siquiera los exigimos que sepan idiomas, que posean títulos superiores o que hayan demostrado en sus vidas poseer valores humanos.

Ellos son los culpables, sólo ellos.
Voto en Blanco

Irak
Ni inmoral, ni ilegal, ni ilegítima
Álvaro Martín Libertad Digital 2 Mayo 2007

En el Irak de Saddam Hussein, y cuando Michael Moore no miraba, los niños no hacían volar sus cometas. Se les metía en máquinas trituradoras delante de sus padres. Algunos, afortunados, eran arrojados de cabeza y morían instantáneamente. Otros lo eran con los pies por delante y morían de una forma que desafía cualquier descripción. En las prisiones de Saddam, los internos debían sentarse durante días sobre botellas hasta que, inertes los músculos de las piernas, la botella se hacía pedazos dentro del recto. Cientos de miles de civiles fueron torturados, gaseados, quemados, triturados, fusilados, descuartizados, ahorcados, enterrados en vida, mutilados o varias de estas cosas a la vez.

No recuerdo que la existencia de armas de destrucción masiva en poder de Saddam fuera uno de los principales argumentos por los que muchos apoyamos la intervención aliada. Tampoco recuerdo que ninguno de los vehementes opositores a la guerra dejara de reconocer que Saddam tenía armas de esa naturaleza. Recuerdo, en cambio, al jefe de los inspectores de la ONU recitar la letanía de agentes químicos y biológicos que sospechaba escondidos por el régimen. También recuerdo que el embargo a Saddam había dejado de estar vigente en la práctica y que éste se preparaba para reeditar su programa nuclear. Y recuerdo cómo el corrupto programa Petróleo por Alimentos había empezado a engrasar el pacifismo sobrevenido de determinados políticos occidentales y de respetables funcionarios internacionales.

Y desde luego recuerdo la larga mano de los servicios secretos de Saddam en el primer atentado contra las Torres Gemelas en 1993, que dejó una estela de seis muertos y un millar de heridos. Recuerdo la presencia de Ansar al Islam, un grupo afiliado con Al Qaeda, en Irak antes de la invasión, los viajes de Al Zarqawi y la financiación por parte de Saddam de terroristas suicidas.

Es más, recuerdo que después de 17 resoluciones, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas dijo (Resolución 1441, de 8 de noviembre de 2002) que, de no aceptar las inspecciones de su armamento de destrucción masiva, Saddam se enfrentaría a "serias consecuencias" y cómo todo el mundo aceptó que se estaba hablando del cambio del régimen por la fuerza. No me impresionan las invocaciones al derecho internacional, como no les impresionan nada a los habitantes de Darfur, masacrados por decenas de miles desde hace años, ni a los ruandeses, muertos a razón de millón y medio en cuestión de días, ni a los bosnios, trescientos mil de los cuales perecieron en condiciones de perfecta legalidad internacional. De hecho, creo que el Gobierno norteamericano nunca debería haber acudido a las Naciones Unidas. Al aceptar la legitimidad de un constructo tan cuestionable como la ONU, se puso a merced de su multilateralismo del mínimo común denominador y permitió que pasaran muchos meses durante los cuales un movimiento pacifista marginal se convirtió en un leviatán inabarcable, mientras los propios estadounidenses iban olvidando lo que había pasado el 11 de septiembre. Aun así, existen muy buenos argumentos para afirmar que la resolución 1441 concedía la autorización para deponer a Saddam Hussein que los aliados hicieron efectiva en marzo de 2003.

Cuatro años después, Occidente puede haberse aburrido de Bush y de la guerra, pero Al Qaeda tiene claro que este campo de batalla es el frente fundamental para la creación de un califato fundamentalista desde el que reclamar una versión wahabita del Islam desde Al Andalus hasta Indonesia. La derrota de Bush sería la derrota de Estados Unidos. La derrota de Estados Unidos sería la derrota de Occidente. Las Fuerzas Armadas norteamericanas ejecutan hoy la última y desesperada ofensiva en Bagdad. Si no prevalecen en unos meses, sus políticos decretarán la retirada. Si eso llega a suceder, todos probaremos el acíbar de la derrota. Y nos quemará los labios.

Casi 120.000 personas han abandonado el País Vasco durante el mandato de Ibarretxe
Cerca de 200.000 ciudadanos han salido de la comunidad en los últimos 15 años
Denuncian que mientras el Gobierno acerca presos terroristas no hace nada para facilitar su regreso  El censo electoral, «gravemente alterado» por la presión nacionalista
Carmen GURRUCHAGA La Razón 2 Mayo 2007

Madrid - Es imposible saber cuáles son las razones que han llevado a abandonar el País Vasco a cerca de 200.000 personas en los últimos 15 años. Si se mira 25 años atrás, son un total de 383.700 los ciudadanos vascos los que han optado por dejar su tierra, según los datos reflejados en el Estudio de Variaciones Residenciales del Instituto Nacional de Estadística (INE). De ellos, según el mismo informe, 119.000 lo han hecho durante el mandado de Ibarretxe, por lo que está claro que su marcha ha tenido que ver con razones políticas, sostiene el Foro Ermua. Del total de 383.700, el 60 por ciento se ha trasladado a otro lugar de España por la actividad terrorista de ETA, así como por la asfixia del nacionalismo.

No hay apenas datos que reflejen esta realidad, pero sí la constatación de que las reestructuraciones de la industria pesada, así como la reconversión industrial llevaron a muchos trabajadores vascos de origen emigrante a volver a su lugar de procedencia. Tampoco existe un número exacto de empresarios vascos que han huido de la comunidad en la que nacieron, ni de aquellos que, aunque han decidido quedarse, se han visto obligados a modificar su política empresarial espantados por la presión terrorista.

850 asesinatos y 3.000 heridos
De lo que sí existen cifras exactas es de la tragedia: un total de 850 asesinatos y más de tres mil heridos en atentados terroristas. Decenas de miles de ciudadanos que no pueden vivir tranquilos porque están amenazados de muerte conforman un éxodo político de 200.000 personas de entre una población de dos millones, lo que, obviamente, trufa el censo electoral. Uno de cada cuatro jóvenes decide emprender su actividad profesional lejos de la comunidad autónoma vasca, algo que ha hecho «ponerse las pilas» al Gobierno vasco para conseguir que estos chicos regresen a sus hogares de nacimiento.La muerte de Franco trajo consigo la democracia a toda España y a todos los españoles, excepto a varios cientos de personas ubicadas «inoportunamente» en una comunidad autónoma, la vasca. Allí, un régimen nacionalista intolerante y el temor a ser asesinados por ETA obligó a trasladarse a vivir a otras regiones de España a profesores, aparejadores, niños, políticos, empresarios, curas, amas de casa, funcionarios, periodistas, concejales, jueces...

Son cerca de 200.000 los ciudadanos vascos que viven un exilio obligado, que están privados del derecho fundamental a residir en su propio país. Estas cifras globales esconden tras de sí la evidencia de que la marcha forzada afecta a los ciudadanos que no comulgan con el nacionalismo. El fin último sería el logro de un país hecho por nacionalistas, para nacionalistas, en el que éstos admitirían a quienes no criticaran los excesos de los herederos de Sabino Arana.

Ante la triste realidad, una parte de los expulsados han formado las llamadas «Comisiones de la Diáspora». Denuncian, en primer lugar, «la ilegitimidad que desde un punto de vista democrático supone el modo en que se ha configurado el actual mapa político del País Vasco». Asimismo, constatan que el censo electoral de la comunidad autónoma se encuentra «gravemente alterado por procedimientos terroristas y coactivos, y no sólo por la eliminación física de numerosas personas, sino por el éxodo», provocado por ETA, directa o indirectamente.

Otro agravio comparativo es que el Gobierno vasco únicamente reconoce el exilio de los nacionalistas, huidos con motivo de la dictadura franquista a los que ofrece ayuda económica, a través de las Euskal Etxeas esparcidas por todo el mundo y, especialmente, en Iberoamérica. En cambio, no admiten la diáspora actual, acaecida en una supuesta democracia plena y causada por el terrorismo nacionalista y quienes lo apoyan.

Mientras los exiliados nacionalistas pueden ejercer su derecho al voto, los «españolistas», no. La única manera de poder hacerlo en el País Vasco es seguir empadronado allí, algo legalmente imposible porque habría que residir más de 180 días. Prácticamente, también es difícil porque el ayuntamiento del lugar en el que se vive exige el empadronamiento para situaciones tan cotidianas como escolarizar a los niños, solicitar un piso o conceder el permiso de aparcamiento para residentes... Esta realidad beneficia a los nacionalistas que, por ejemplo, en las elecciones autonómicas de 2001 ganaron a los constitucionalistas por 30.000 votos. Si no existiera el exilio forzoso, el triunfo se habría producido a la inversa.
Quienes no sienten pasión por ese anhelo colectivo de la patria independiente y defienden la libertad y los derechos individuales, carecen de futuro en el País Vasco actual. Lo afirman buena parte de quienes conforman ese éxodo que dejan su tierra con «enorme tristeza». Aquellos que no viven en clave nacionalista sobran, aunque sean vascoparlantes, como sucede con muchos profesores. Es el amor a su tierra el que les hace ejercer una defensa numantina de su derecho a vivir en su país. En caso contrario, se habrían ido al minuto. El colectivo que primero se vio obligado a coger una camino de largo recorrido fue el de los empresarios. ETA les exigía dinero y si no se lo daban, los mataban.

«Medida ejemplarizante»
Como medida ejemplarizante, la banda asesinó a finales de los años setenta a Ybarra -empresario «españolista»- y a Berazadi, empresario nacionalista. Con todo, la gran mayoría aguantó, aunque muchos han sobrevivido cediendo al chantaje terrorista. Otros son auténticos héroes que cada vez que recibe la carta de ETA -últimamente, los escritos de chantaje vienen con un código de referencia personalizado para cada cliente- valoran la situación y siguen...., rodeados de escoltas que les protegen, pero les impiden vivir en libertad.

La última coacción tuvo lugar la pasada semana. Un grupo de empresarios recibió cartas de extorsión de ETA en las que los terroristas les exigían entre 180.000 y 300.000 euros, cantidades sensiblemente mayores de las que habían reclamando hasta la fecha. Esta campaña de cobro del denominado «impuesto revolucionario» por parte de los terroristas y el temor a que vuelvan a cometer atentados ha hecho que algunos industriales y representantes de las patronales vascas hayan optado por recuperar sus escoltas.

La realidad de lo ocurrido en el País Vasco en las tres últimas décadas es de tal magnitud que sólo se percibe extrapolando las cifras: 850 asesinatos, más de tres mil heridos y decenas de miles de personas amenazadas de muerte, a los que hay que unir el éxodo de casi 200.000 ciudadanos que se produce entre una población de dos millones de personas. Si sucediera en Alemania, los datos serían de 33.000 asesinatos, 120.000 heridos o 6 millones de exiliados.

Ante la magnitud de estas cifras, Los ciudadanos desterrados por el régimen nacionalista del País Vasco decidieron, el 26 de febrero 2005, formar las Comisiones de la Diáspora Democrática del Foro Ermua para denunciar y tratar de corregir «la limpieza del censo», permitiendo la inscripción en el mismo de los desterrados como «residentes- ausentes con domicilio en otra comunidad autónoma» con derecho a participar en las elecciones autonómicas, municipales y, en su caso, forales.
Asimismo, podrían votar en los referéndum y consultas populares de ámbito autonómico, local o foral; y, si ejercieran su derecho, no podrían votar en el lugar en el que actualmente tengan su domicilio.

Entre otras situaciones, también denuncian que el Gobierno Vasco y los partidos nacionalistas se han preocupado hasta la obscenidad de los presos terroristas que no cumplen condena en el País Vasco, de las familias que tienen que desplazarse fuera de nuestra comunidad para visitarlos, de dar amparo a Batasuna y evitar toda medida orientada a derrotar a ETA, «pero no han hecho nada para impedir que nosotros nos tuviéramos que marchar, ni para facilitar nuestro regreso, ni para permitirnos el ejercicio de nuestros derechos políticos en la comunidad de la que nos han echado».

Las localidades limítrofes, al completo
Las localidades próximas a los límites geográficos de la comunidad autónoma vasca han crecido de forma desorbitada. El motivo, que los ciudadanos amenazados por las hordas terroristas pueden vivir en ellas con mayor tranquilidad. En el País Vasco, el brazo político de ETA, a través de cualquiera de sus tentáculos, tiene acceso al censo electoral, a la declaración de Hacienda... En esas otras poblaciones esto no ocurre. Así que la elección no tiene duda. Muchos guipuzcoanos se han trasladado al sur de Francia; los alaveses -en su mayoría ertzainas- tienen en Miranda de Ebro (Burgos) un estupendo lugar en el que refugiarse y sus compañeros vizcaínos aterrizan en Castro Urdiales (Cantabria). Entre 2001 y 2006, la localidad ha crecido un 40% en el censo, ya que tenía en 2001, un total de 20.981 habitantes y ahora cuenta con 8.000 más. En cambio, son más de 50.000 los ciudadanos que duermen cada día en esa localidad.

«Me da rabia que ganen porque nos han obligado a irnos»
Nieves Baglietto / «Exiliada» vasca y hermana de un asesinado por ETA
Carmen Gurruchaga La Razón 2 Mayo 2007

Madrid- Nieves Baglietto es hermana de Ramón Baglietto, asesinado en mayo de 1980 por un etarra al que había salvado la vida cuando éste era pequeño. Meses después, en agosto del mismo año, ella, su marido y sus diez hijos se vieron obligados a poner rumbo a Madrid. Es una de las numerosas familias que han sufrido este calvario que aún hoy no ha terminado. Entre ellas se encuentran los Velasco Vidal Abarca, Lejarreta, Fernández Casadevante, Juaristi, De Paula, Mapi Múgica y un larguísimo e interminable etcétera.

-¿Por qué esa salida precipitada desde Eibar a Madrid?
- Yo era miembro de la Ejecutiva de UCD y después del asesinato de mi hermano recibí varias llamadas de teléfono en las que me decían que si no me marchaba acabaría igual que Ramón. Luego, la Policía me dijo que aparecía en listas y que tenía que irme.

-Usted regentaba su propio negocio y, precisamente, el éxodo de empresarios más numerosos se produce entre los años 1980 y 1990. ¿Cómo se desmantela un modus vivendi y se monta otro diferente en otra ciudad?
-Malvendí lo que tenía, porque ni siquiera pude anunciar públicamente que estaba en venta. En Madrid puse, primero, una casa de huéspedes porque así teníamos negocio y vivienda, todo junto. Más tarde la transformé en residencia para treinta estudiantes. Pero tuve que entramparme y volver a empezar con cincuenta años cumplidos.

-Cuando salieron ustedes, el centro-derecha vasco no nacionalista se quedó sin gente porque a unos los mataron y otros se fueron…
-Cuando salimos nosotros se produjo una auténtica desbandada, un descalabro para esa opción política. La gente se marchaba sin saber de qué iba a vivir. Además, coincidió con la escisión de la UCD y nos quedamos políticamente huérfanos. Todo ello supuso la ruina económica de muchas familias, pero también la separación y destrucción de las mismas.

-Los nacionalistas permanecen en el País Vasco y gran parte de los no nacionalistas, durante los últimos treinta años, se han visto obligados a cambiar de lugar de residencia, lo que convierte el censo electoral en favorable a la opción nacionalista. ¿No había otro remedio que salir?
-No. En mi caso, si no hubiera tenido hijos, habría seguido allí. Pero con hijos, tienes una responsabilidad y hay que mirar por ellos.

-¿Considera que los ciudadanos vascos no nacionalistas que forman parte de la diáspora democrática deberían tener derecho a votar como lo tienen los nacionalistas que viven en, por ejemplo, Argentina?
-Desde luego que sí. Lo que más rabia me da es que ellos ganen porque nos han obligado a marcharnos. Por eso escribo, para poder decir: «Aquí estoy todavía y puedo hacer algo».

-Salió con la vida hecha en el País Vasco, ¿cómo la rehizo en Madrid?
-Por suerte, mi vida afectiva la llenaban mis hijos así que, en ese aspecto, no tuve carencias. La laboral me la fui haciendo poco a poco, pero cuando después de ocho años volví al País Vasco, sentí una enorme nostalgia que, casi, me supuso una depresión.

Savater: “El PSE no conduce a nada y el PP lo tiene difícil; urge en Euskadi un partido con ideas claras y coraje político”
 El Confidencial 2 Mayo 2007

Fernando Savater (San Sebastián, 1947) permanece a la espera de la resolución definitiva del Tribunal Supremo frente al presunto ‘plan C’ de la ilegal Batasuna para entrar en las instituciones: Acción Nacionalista Vasca (ANV). Al filósofo vasco, comprometido con los movimientos en defensa de la paz y contra el terrorismo, le preocupa que exista tanta diferencia entre lo que todo el mundo sabe en el País Vasco –“que ANV es la puerta por donde Batasuna va a entrar en las instituciones”- y entre lo que se acredita ante la Justicia. Si accede a los ayuntamientos, “no ayudaría a la reconciliación, sino que provocaría una radicalización social ante la falta de libertad”.

Pregunta. ¿Cómo valora la decisión del juez Baltasar Garzón de no suspender las actividades de Acción Nacionalista Vasca al considerar que no existe el “más mínimo indicio” que le vincule con ETA-Batasuna?
Respuesta. No soy jurista. Confío en que si ha tomado esa decisión, pues tendrá su justificación. Otra cosa son las convicciones. Que ANV es Batasuna no tengo ninguna duda, ni yo ni nadie que lo conozca. En el País Vasco todo el mundo sabe que ANV es la puerta por donde Batasuna va a entrar en las instituciones. Lo sabemos todos. Ahora, una cosa es que tengamos la convicción y otra es que, por algún truco jurídico en el momento de presentarse las pruebas, no se pueda comprobar. Me preocupa que exista esa diferencia entre lo que sabemos y lo que se puede determinar. Tengo la esperanza de que el Tribunal Supremo invalide todo el conjunto de ANV. Eso es lo que me preocupa: no se puede dejar que esto siga rodando sin más, como una cosa más.

P. ¿Debe el Gobierno instar a la ilegalización de ANV?
R. Debe instar el fiscal general del Estado, al que le corresponde, si ve que ése es el medio para bloquearlo. Todos sabemos que ANV era casi inexistente y, ahora, existe porque Batasuna quiere que exista. No sería justificable no instar su ilegalización, a no ser que tengan una forma de invalidar las listas de una manera que sea más eficaz.

P. ¿Cree que está todo planeado, que se pactó la presentación de tres listas, que José Luis Rodríguez Zapatero pudo alcanzar algún acuerdo con Batasuna, él mismo o a través de terceras personas?
R. Procuro no ser paranoico. Que está planeado por ETA es evidente, lo sabemos todos. ETA-Batasuna había planeado muy bien la posibilidad de presentarse a las elecciones, tiene buenos abogados, gente muy preparada. Y es sabido por todos que iban a intentar pasar. Nada es una sorpresa. De momento me atengo al compromiso del presidente del Gobierno, quien ha dicho que se aplicará la letra y el espíritu de la Ley de Partidos.

P. Hay personas que dicen que ANV condenó la violencia, que es otro partido. Que es una buena noticia para la democracia el regreso de ese 10% de la sociedad vasca votante de Batasuna y sus trasuntos.
R. La violencia la condenó en el año 1930, cuando registró sus estatutos en los que dice que no va a practicar la violencia. Pero eran otras circunstancias históricas. El propio ministro de Justicia dijo a Iñaki Gabilondo que eso no bastaba, porque no han condenado la violencia de ETA, como tampoco lo ha hecho EHAK [Partido Comunista de las Tierras Vascas] por otra parte. Lo que sí sabemos, por ejemplo, es que algunos de sus miembros han hecho homenajes a los ‘gudaris’. Mariano Fernández Bermejo dijo que no bastaba con que sus estatutos digan que no van a practicar la violencia. Tiene que haber una condena explícita. Ese 10% no está condenando la violencia. No todas las ideas caben en la democracia, no cabe estar en el Parlamento y en el monte pegando tiros o defender que hay razas inferiores y que hay que legislar de forma diferente según las razas. En la democracia hay muchas ideas que están prohibidas, aunque la gente no lo sepa. Por eso soy partidario de la asignatura de la educación para la ciudadanía.

P. Si ANV regresa a las instituciones, ¿qué lecciones extraen muchas personas que han combatido el terrorismo desde posiciones legales y éticas?
R. Si Batasuna entra en las instituciones, el brazo político de ETA va a estar en los ayuntamientos, va a percibir subvenciones que se suman al dinero que están extorsionando y sobre el que ningún gobierno ha luchado eficazmente, con el castigo penal a los que están pagando. Tendrán subvenciones, puestos en los ayuntamientos y posibilidades de organizar el concierto para nuevos reclutas. Si así ocurriera, sería un varapalo en la lucha que se ha llevado hasta ahora. No ayudaría a la reconciliación, sino que provocaría una radicalización social ante la falta de libertad, porque lo que ocurre en Euskadi es que no hay libertad. Mucha gente se sentiría tentada de probar otra vía política.

P. ¿Cree que surgirá otro partido político como Ciudadanos?
R. Me gustaría muchísimo. El PSE no conduce a nada y el PP está en una situación complicada. Urge en Euskadi un grupo o partido con ideas claras y cierto coraje político.

P. ¿Y estaría Rosa Díez en un partido así?
R. Sería magnífico, pero esa pregunta se la tiene que hacer a ella. Aunque ahora no es el momento de abordar ese tipo de asuntos. Esperemos acontecimientos, la situación es grave.

19 folios del informe original de la Guardia Civil sobre ANV no llegaron al juez
 Periodista Digital 2 Mayo 2007

Diecinueve folios de un informe elaborado por la Guardia Civil, cuyo destino era la instrucción de la causa penal dirigida por el juez Garzón contra Acción Nacionalista Vasca (ANV), no llegaron a su destino. Casualmente son los que rebaten la peculiar tesis de Garzón.

Se trata de varios apartados en los que los expertos aportan documentos en los que afirman que ETA está en el origen y desarrollo de Herri Batasuna y que, de manera más global, ha creado lo que denominan la "izquierda abertzale oficial"; resaltan que es la banda la que decide qué organizaciones son lo suficientemente sumisas para participar en ella y argumentan que ANV, como miembro aceptado, "está sometida a ETA".

Rebaten la tesis de Garzón
Los folios aludidos corresponden al informe inicial elaborado por los agentes expertos de la Guardia Civil y, curiosamente, constituyen la parte que rebate la peculiar tesis de Garzón según la cual, Batasuna es ETA, pero la izquierda abertzale no lo es, ni cumple las directrices de la banda, aunque sus dirigentes sean los mismos que los de la formación ilegalizada.

En los últimos meses han sido frecuentes las quejas soto voce efectuadas por los miembros de los cuerpos policiales. Aseguran que los informes elaborados a petición de los órganos judiciales son retenidos y recortados, y responsabilizan a las autoridades políticas de realizar esos filtros.

Ángeles Escrivá explica todos los detalles del "escamoteo" en la edición impresa de El Mundo(€).

Gallardón planeó enseñar catalán en la escuela pero Aguirre lo paró
www.gallardonno.com  2 Mayo 2007

de El Periodico.com:

El proyecto se impulsó en 1999, tras una cumbre con el ‘expresident’ Pujol
Unos 450 adultos estudian esta lengua en tres centros en la Comunidad de Madrid

M. VILASERÓ / J. C. ROSADO
MADRID
Corría el año 1999, en la Comunidad de Madrid gobernaba Alberto Ruiz-Gallar- dón y el presidente José María Aznar hablaba catalán en la intimidad. Se entiende que en aquella situación, el consejero de Educación de la región madrileña, Gustavo Villapalos, anunciara el proyecto de impartir clases de catalán, gallego y vasco en los colegios públicos. Pero la idea no cuajó. El año siguiente, Aznar ganó por mayoría absoluta. Los nacionalistas ya no eran necesarios. Tres años después llegó Esperanza Aguirre a la presidencia regional y el proyecto quedó definitivamente en el olvido.

La propuesta de Villapalos no consistía en poner los idiomas de las comunidades históricas al mismo nivel que el inglés y el francés. Las escuelas públicas iban a ofrecer, simplemente, la posibilidad de cursar estos idiomas de modo optativo en la enseñanza secundaria, al margen de los planes de estudio y las asignatura oficiales.

PRIORIDAD AL INGLÉS
La idea había surgido en una cumbre celebrada el año anterior entre Gallardón y el expresident Jordi Pujol. Se trataba de cubrir las necesidades de los hijos de catalanes, gallegos y vascos que vivían en Madrid y de acercar al resto la realidad idiomática de las comunidades históricas.

La Consejería de Educación no considera ahora prioritaria esta tarea. “Hemos concentrado nuestros esfuerzos en implantar las escuelas bilingües, con un tercio de las materias impartidas en inglés. El curso próximo, un tercio de los colegios públicos responderán a este modelo”, explicó ayer un portavoz.

En esta situación, el acercamiento idiomático queda en manos exclusivas de iniciativas privadas tan singulares como las del Colegio Ágora, donde Judit Carrera, una estudiante de psicopedagogía de Vic, cuenta cuentos en catalán a niños de entre 3 y 5 años. Y la enseñanza integral del idioma sigue concentrada en las mismas instituciones que desde hace años llevan adelante esta tarea: la escuela Blanquerna, de la Generalitat, la Escuela Oficial de Idiomas y el Círculo Catalán de Madrid.

SOLO 15 NIÑOS
Entre las tres entidades suman en la actualidad 463 alumnos, de los cuáles solo 15 son niños. El número se ha mantenido estable en los cursos organizados por el Govern, mientras que en las otras dos instituciones ha evolucionado a la baja. “Al principio hubo una gran cantidad de gente que se apuntó a los cursos porque era la novedad y porque coincidieron con la puesta en marcha del Centro Cultural Blanquerna”, explica Anna Nin, responsable de las aulas de catalán en Madrid. Tras esos comienzos triunfales, la cifra de alumnos ha permanecido en la horquilla de los 250 a los 270, principalmente por las limitaciones de espacio y de personal.

Nin apunta que las motivaciones de estos alumnos a la hora de estudiar catalán se pueden clasificar en dos grandes grupos, según exista “un interés personal o social”. Dentro de los motivos más prosaicos y menos románticos, destaca cada vez más la gente que opta por estudiar catalán para poder progresar en su empresa. “En los últimos años hemos notado un incremento de trabajadores de empresa que creen que les puede ayudar a mejorar su carrera”, precisa. Hay también personas que tienen vínculos “emocionales, familiares o laborales” con Catalunya y que tienen la perspectiva de acabar yéndose a vivir allí. Otros se animan a aprender catalán para poder presentarse a determinadas oposiciones o bien, simplemente, “porque sí”, como el que decide estudiar “inglés o euskera” por el prurito de incrementar su acervo cultural.

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