AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 4 Mayo   2007

Contradicciones frente a ETA
POR ROGELIO ALONSO ABC 4 Mayo 2007

«PERO es que uno no puede decir que piensa cumplir la Ley de Partidos y luego presentar las cosas que está presentando. Es una evidencia práctica que contradice lo que estás diciendo. O lo que dijiste no era cierto o lo que estás haciendo no tiene nada que ver con lo que dijiste» (El Correo, 6/4/2007). Jordi Sevilla, ministro de Administraciones Públicas, rechazaba así los subterfugios de Batasuna para burlar la legalidad en estas elecciones. Esa misma contradicción que el ministro destacaba respecto al comportamiento de Batasuna puede aplicarse a la actual política antiterrorista. Así ocurre porque la insistencia gubernamental en el respeto a la Ley de Partidos queda en entredicho con sus acciones, como se desprende de la actitud hacia ANV, y como revelaba una información de El País el pasado 21 de marzo titulada así: «Todos los grupos se oponen a la propuesta del PP para perseguir cualquier actividad pública de Batasuna». Reproduciendo una actitud habitual en los últimos meses, los argumentos de la oposición eran despreciados al ser presentados como minoritarios frente a una mayoría que, no obstante, erraba en su interpretación de la legalidad. La sentencia del Tribunal Supremo de 27 de marzo de 2003 que ilegalizó a Batasuna, Herri Batasuna y Euskal Herritarrok no dejaba dudas al respecto exigiendo que: «Los expresados partidos políticos, cuya ilegalidad se declara, deberán cesar de inmediato en todas las actividades que realicen una vez que sea notificada la presente sentencia». Por tanto, aunque el Partido Popular simplemente reclamaba el cumplimiento de la ley ante la impunidad que permite a Batasuna actuar como una formación legal, tan lógica reclamación era definida de manera injusta por el portavoz socialista como «crispación», estigma con el que se intenta neutralizar necesarias críticas a una inconsistente política antiterrorista.

Esta dinámica se mantiene desde que el gobierno optara por la negociación con ETA contraviniendo la resolución del Congreso de mayo de 2005 que exigía a la organización terrorista una clara voluntad de poner fin a la violencia como requisito para dialogar. Quienes han llamado la atención sobre tan flagrante falta de respeto a las condiciones impuestas por el Parlamento también han sido descalificados como «crispadores» y «enemigos de la paz». La ruptura de la tregua no ha servido para corregir este comportamiento, eludiéndose una necesaria admisión de los errores cometidos, sustituyéndose ésta por coartadas justificadoras de una política antiterrorista que, en contra de la evidencia, se presenta como exenta de costes. Si se desea recomponer lo que las decisiones gubernamentales han logrado descomponer, los contraproducentes efectos derivados del diálogo con la banda deben ser reconocidos. No se aprecia esta intención por parte de un gobierno empeñado en justificar sus actos como bienintencionados y obligados para todo gobernante. De ese modo se evita la imprescindible asunción de responsabilidades ante una política repleta de costes para la democracia de los que, en cambio, se culpabiliza a la oposición. Con ese fin se argumenta que la ruptura de la tregua demuestra la ausencia de cesiones frente a ETA. Por el contrario, la realidad confirma que la iniciativa gubernamental ha generado negativas consecuencias como la deslegitimación de las instituciones democráticas, la ruptura de la unidad frente a ETA y una gravísima fractura social. Tan perjudiciales resultados se aprecian al comparar el acercamiento del PNV a ETA que dio lugar a la tregua de 1998 con el que ha llevado a cabo el gobierno al negociar con la banda el último «alto el fuego».

Tras la ruptura de la tregua de 1998, ni el PSOE ni el PP dudaron en criticar al PNV por su aproximación a ETA. Socialistas y populares entendían que la reactivación de los asesinatos no demostraba la ausencia de cesiones ante ETA, sino que la organización terrorista había juzgado como insuficientes las concesiones que llegó a extraer de un partido que decidió pactar con la banda a espaldas de las principales formaciones democráticas. Por ello, a pesar de que ETA rompió la tregua, socialistas y populares coincidieron en denunciar al PNV por una desastrosa política que también fue justificada por los nacionalistas como bienintencionada, pero que, indudablemente, dañó de forma considerable la lucha antiterrorista. Este mismo criterio debe aplicarse a la negociación entablada por representantes socialistas con ETA que claramente traicionaba los principios recogidos en el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, acuerdo sustentado en la necesidad de un sólido consenso entre sus firmantes precisamente como consecuencia de la deslealtad que las acciones del nacionalismo vasco supusieron en la década de los noventa. Al igual que ahora, ETA también culpó del fracaso del proceso a quienes negociaron con ella, atribución de responsabilidades que no supuso ni ha supuesto la negación de pactos y compromisos con el PNV y el gobierno. Así pues, en una y otra ocasión los comunicados de la banda no han desmentido la existencia de cesiones, sino todo lo contrario, al reconocer una negociación política en la que las concesiones realizadas han sido insuficientes para la organización terrorista, aunque excesivas para la democracia. De hecho, tanto entonces como ahora se ha minusvalorado la continuidad de la violencia durante el periodo de tregua formal, ignorándose que se carecía de pruebas que evidenciaran que la banda deseaba abandonar el terrorismo.

Muchos partidarios de la negociación racionalizan como positiva la última experiencia ignorando tan reveladoras analogías entre ambos periodos, argumentando que en esta ocasión la ruptura de la tregua ha colocado al nacionalismo frente a ETA como nunca lo había estado antes. Tras blindar el diálogo con ETA creando el espejismo de una falsa voluntad de poner fin al terrorismo, ahora se recurre a otra ilusión para encubrir decisiones políticas equivocadas como las aplicadas al amparo de una deficiente verificación de las intenciones etarras. Con ese objetivo se olvida deliberadamente que nada nuevo se aprecia en el discurso nacionalista, pues las críticas y ultimátum a ETA y Batasuna ya arreciaron tras la tregua de 1998 motivadas por intereses electorales y coyunturales que luego no le han impedido al nacionalismo abogar por el diálogo con la misma organización terrorista que continúa coaccionando a los ciudadanos. El nacionalismo vasco persiste en legitimar al brazo político de ETA, deslegitimando así a las instituciones democráticas y a los instrumentos que tan eficaces resultaron para debilitar a la organización terrorista llevándola a reconocer en 2004 que «la eficacia política de la actividad de la izquierda abertzale está limitada» (Zutabe, 105).

La provocativa declaración de Patxi López negando ante el juez su reunión con dirigentes de Batasuna confirma que la duplicidad del nacionalismo ha sido mimetizada por socialistas que han incurrido en los mismos errores de quienes negociaron la tregua de 1998. Mientras que en aquel entonces fue el nacionalismo quien se radicalizó asumiendo planteamientos que le distanciaban de otros actores democráticos, ahora el socialismo ha optado por un acercamiento a ETA que ha complementado con unamarginación del principal partido de la oposición, favoreciendo por tanto a quienes apoyan la violencia. La interlocución que representantes socialistas han mantenido con ETA y Batasuna, negociando relevantes cuestiones políticas mientras el gobierno renunciaba a consensuar la política antiterrorista con su socio en el Pacto por las Libertades, evoca a la exclusión de formaciones democráticas que el PNV pactó con ETA en 1998 y que fue denunciada tanto por el PSOE como por el PP.

También tienen precedentes los esfuerzos por desprestigiar a movimientos cívicos como ¡Basta Ya! y Foro de Ermua por exponer razonables críticas a la política antiterrorista. Si con posterioridad a la tregua de 1998 era básicamente el nacionalismo el que acusaba a los integrantes de estas asociaciones de ser «los más beligerantes partidarios del enfrentamiento civil en Euskadi» (Deia, 22/1/2003), y el «primer obstáculo para el entendimiento» (Deia, 19/2/2003), hoy desde el socialismo se profieren similares e infundadas descalificaciones hacia quienes siguen defendiendo los mismos principios que tan decisivos resultaron en el debilitamiento de ETA. Por tanto, adaptando sus tácticas a una estrategia inalterable, ETA ha logrado modificar la política antiterrorista dividiendo a quienes tanto la habían debilitado mediante una unidad hoy resquebrajada.
ROGELIO ALONSO, Profesor de Ciencia Política. Universidad Rey Juan Carlos

Con ZP hay millones
POR CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 4 Mayo 2007

El equipo formado por Conde Pumpido, Bermejo, Garzón, Rubalcaba, Blanco, López Garrido y presidido por Rodríguez Zapatero no es el único responsable del asalto al Estado de Derecho al que estamos asistiendo, aunque su posición en las instituciones les convierta en el principal. Como digo, no son los únicos a los que tendremos que juzgar por la profundísima desestabilización de nuestro sistema.

No seríamos justos si consideráramos que esta élite política está actuando en contra de las masas que les votaron. Si acaso, tienen una responsabilidad histórica especial, pero el hecho que nos da la dimensión del Mal que estamos viviendo los españoles en relación con el maltrato a la propia nación, a su naturaleza territorial y a sus expresiones culturales y morales, no es achacable únicamente a los errores de la minoría que blinda al presidente de Gobierno y a este mismo, reencarnación perversa de González, según Maragall.

Lo terrible de «nuestro» caso es que es compartido por millones. Estamos ante un proyecto político, como el llamado de paz, consentido y apoyado por una gran parte de la sociedad (sistema electoral aparte). La aceptación de la excarcelación de De Juana Chaos, los modos siniestros y antidemocráticos utilizados para legalizar a ETA a través de la ANV, el derribo a cámara lenta de la Constitución, el vaciamiento de aquellos vínculos que garantizan el funcionamiento de toda sociedad, la vía libre a la autodeterminación del País Vasco como si este fuera el Sahara y España, Marruecos, la anexión de Navarra a ese País Vasco y la entrega de Ceuta y Melilla según las fórmulas del embajador Cajal... no escandalizan ni hacen saltar, por ahora, al menos, al Partido Socialista, Obrero y Español y a todos sus incondicionales no obreros y supuestamente «españoles»...

En estos momentos se diría que la «izquierda» es considerada por millones de ciudadanos como un valor más digno de defender que la propia España. ¿La izquierda, dice usted? Quiero decir, eso que sigue llamándose izquierda y que no es sino un pretexto para conquistar el poder. O, simplemente, detentarlo. O para tapar las vergüenzas... En fin, la destrucción de la nación como pretexto.

Izquierda liberal
Libertad de prensa
Antonio Robles Libertad Digital 4 Mayo 2007

La libertad de prensa es un logro colosal de la libertad política, hoy felizmente asegurada en nuestro Estado de Derecho. Pero no crean, hay muchas maneras de darle esquinazo para mangonearla en cualquier sociedad democrática. También en Cataluña. Nadie podría decir en Cataluña que no hay libertad de prensa, pero cualquiera que examine la situación cuidadosamente se dará cuenta con rapidez de que existen múltiples trucos para no hacerla efectiva.

No basta que podamos decir, nombrar y publicar; es preciso acceder a la información, es imprescindible que no nos la oculten, sobre todo que no lo haga el poder político. "Això no toca". Esta sentencia que llegó a popularizar Jordi Pujol le servía al ex presidente para modular la información gubernamental a su antojo. Ahora, el presidente de la Generalitat, Josep Montilla, repite esas prácticas ordenando a la cúpula del PSC que no entre en polémica con Maragall a propósito del Estatut. Visto el gran esfuerzo para llevar adelante la reforma del Estatut, el ex presidente ha dicho que "no ha valido la pena", y ha añadido que posiblemente tendríamos que haber reformado la Constitución antes de hacer el Estatut.

Ante declaraciones tan estrafalarias después de lo que ha dicho y hecho en defensa de ese Estatuto, Montilla ha aplicado a Maragall lo que ha venido aplicando el nacionalismo en general y el partido socialista de Cataluña en particular a la totalidad de los ciudadanos de Cataluña estos últimos veinticinco años: silencio para todo aquello que ponga en cuestión el modelo de sociedad virtual nacionalista.

Durante casi tres décadas Montilla y los suyos han filtrado la realidad para darla en papilla nacionalista digerible a su gente. El resultado ya lo conocen: el partido socialista ha servido para metabolizar a la población de raíz cultural española y entregarla al dominio del nacionalismo catalanista.

En este lento y persistente proceso la prensa ha tenido una importancia capital. Había libertad de expresión, pero controlados los centros de poder de la información por el nacionalismo, la libertad de expresión ha sido sesgada y cribada.

Es verdad que la eliminación de la libertad de prensa sólo se da en los países no democráticos, pero en los que lo son, no toda libertad de prensa tiene la misma salud. El ninguneo, nepotismo y sectarismo de los poderes fácticos del nacionalismo catalán han demostrado en estos últimos veinticinco años que la libertad de prensa no siempre ha pasado el control de calidad.

antoniorobles1789@hotmail.com

Janer y Matas: el catalanismo que indigna en Baleares
JORGE CAMPOS ASENSI minutodigital 4 Mayo 2007

Después del último giro nacionalista del presidente del Govern de les Illes Balears, y presidente del partido mayoritario de Baleares, D. Jaume Matas, al incluir en los primeros puestos de la lista al Parlament a destacados catalanistas como Pere Rotger (nº3) y Mª de la Pau Janer (nº8), personas con posibilidades de formar parte de un hipotético futuro Govern si el PP balear gana las próximas elecciones al Parlamento balear, el Círculo Balear ha canalizado la indignación ciudadana por la falta de representatividad política de nuestros actuales gobernantes. Somos la demostración de que la sociedad civil, en concreto la balear, precisa de movimientos cívicos que aglutinen y sean voz de una ciudadanía que en demasiadas ocasiones no se siente representada por los partidos políticos existentes.

La Sociedad Cultural Círculo Balear se creó al comprobar con preocupación que el nacionalismo en Baleares y en el resto de España amenazaba, y, desgraciadamente, gracias al presidente Rodríguez Zapatero, amenaza cada vez más nuestros derechos y libertades por su innato carácter totalitario.

Respondemos a esta amenaza desde nuestra absoluta independencia defendiendo con coherencia y responsabilidad los principios y valores plasmados en nuestra declaración fundacional: la libertad y la identidad de Baleares en una España plural y de todos. Principios compartidos por la mayoría de la sociedad balear como demuestra la minoritaria presencia parlamentaria de los partidos nacionalistas, y la cada vez más elevada cifra de socios y simpatizantes que nos respaldan. Contando ya con el apoyo de varios miles de ciudadanos.

Consideramos que dichos principios deberían estar por encima de los dos grandes partidos políticos, PP y PSIB-PSOE, lo que rebajaría considerablemente la crispación política actual al no utilizarse los fundamentos de nuestro modelo de Estado recogidos en la Constitución de 1978 como arma arrojadiza en el debate político. Contrariamente estos partidos mayoritarios, en el ámbito balear, han asimilado políticas nacional-catalanistas provocando un panorama desalentador de cara a las próximas elecciones autonómicas.

Frente a las falsedades de algunos que nos quieren encasillar ideológicamente en extremismos que nos son completamente ajenos, siempre hemos rechazado abiertamente el sectarismo partidista, quizá por ello hemos recibimos el apoyo de socialistas como Rosa Díez, y la crítica de un PSIB-PSOE más nacionalista que “socialista obrero español”.

Las políticas acomplejadas y la reciente inclusión de nacionalistas en el otro partido mayoritario, PP balear, han sido una mala noticia para el electorado natural de un partido cuyos dirigentes han apostado por personas como Pere Rotger que ha respaldado la integración cibernética de nuestro Parlamento balear en los anticonstitucionales paisos catalans mediante el dominio .CAT, o como Mª de la Pau Janer, una activista nacionalista, que manifiesta públicamente que no comparte la ideología del Partido Popular mientras se postula como posible Consellera de Cultura.

Esta esquizofrenia en la que ha caído el PP balear de la mano del Sr. Matas es un síntoma de lo que se han convertido los actuales partidos políticos: Unas estructuras de poder que obedecen a intereses que poco tienen que ver con los de la ciudadanía a la que representan. Que no cuenten con nosotros.

Nuestro apoyo lo tienen aquellos políticos que basen su estrategia en principios y valores democrático-constitucionales compartidos por la mayoría, y que se plasmen efectivamente, y no sólo retóricamente, en políticas que fomenten la pacífica convivencia y respondan a las expectativas de los electores.

Políticos como el alcalde y candidato por Calvià, Carlos Delgado, o el ex-diputado Joan Font Rosselló, que no forman parte de la lista al Parlament propuesta por Jaume Matas, son ejemplo de honradez y coherencia, y la esperanza en una clase política que precisa regenerarse por el bien de la salud democrática de Baleares, cuyos habitantes demandan una nueva forma de hacer política, que sirva a sus intereses, acabe con la corrupción, y rechace el catalanismo ajeno a la historia de las Islas Baleares.

JORGE CAMPOS ASENSI, Abogado. Presidente de Círculo Balear

Las listas de la discordia
POR GERMÁN YANKE ABC 4 Mayo 2007

MADRID. En la polémica sobre las listas con las que Batasuna quiere camuflarse ha aparecido una especie que, a mi juicio, merece la pena ser comentada porque puede pasar a formar parte del fundamento político con el que al menos un sector de la izquierda quiere tratar a la organización judicialmente ilegalizada. No es otro que defender la idea de que, en el fondo, es bueno proporcionar una salida a Batasuna para que esté presente en las instituciones. Fuera, se viene a decir, la izquierda abertzale se radicalizará y el problema de ETA se estancará; en ellas, la participación política puede moderar las actitudes y establecer de algún modo puentes para un futuro diálogo.

El «argumento» a favor de esta suerte de trato deferente a Batasuna sólo vale para ella. El Gobierno, por ejemplo, reprocha al PP una actitud crispante en el debate político y una posición que a veces se define como «antisistema». Sin embargo, e independientemente del juicio que merezca esa acusación, nadie propone ofrecerle algo más de lo debido o pactar con ese partido cuotas de poder e influencia para que se modere. Se discute con él y se le aplica la legislación vigente. Asimismo, a nadie se le ocurre proporcionar subvenciones, participación en organismos consultivos o presencia en otros representativos (como el PNV ha hecho con Batasuna en determinados ayuntamientos vascos) a las organizaciones neonazis con el objetivo de que, pisando las mullidas alfombras de las instituciones y viendo que no se les margina, se comporten un poco más razonablemente.

¿Y si fueran neonazis?
Habrá quien apunte -ya que el debate es de una solemne pobreza intelectual- que los neonazis son pocos y Batasuna cuenta, se dice machaconamente, con 200.000 votantes. Vaya por delante que en las últimas elecciones autonómicas en las que estuvo presente sólo llegaron a los 140.000, pero el número es lo de menos: ¿se trataría mejor a los neonazis si fueran más?
Pensar en las bondades de una suerte de gatera para que, de algún modo, aunque no sea aceptando todas sus pretensiones, Batasuna esté en las instituciones sólo se puede sostener en el miedo o en la ceguera. En el miedo a la reacción violenta de ETA siguiendo la estela de lo que Karmelo Landa, que Batasuna quería que fuese candidato por ASB a diputado general de Vizcaya, llama con una desvergüenza pasmosa «consecuencias gravísimas para el proceso de esperanza en la paz y la democracia». Pero aceptarlo sería tanto como ceder al chantaje, que es lo que, en el fondo, significa una actitud apaciguadora en vez del empeño enérgico por que la banda terrorista sea eliminada del mapa con los instrumentos del Estado de Derecho. Puede que el miedo, de todos modos, sea uno de los criterios a la hora de discutir sobre las listas de Batasuna ya que el presidente Zapatero, que ahora debería demostrarnos que no es así, alentó en su momento la desconfianza al relacionar determinadas medidas, sin duda políticas, con el objetivo de evitar atentados.

O miedo, decía, o ceguera, sea esta voluntaria o no. Lo que está en juego no es si el cumplimiento de la ley impide que los izquierdistas radicales o los independentistas estén en las instituciones porque nadie ha planteado que se ilegalicen o se impugnen las listas electorales de formaciones que responden a esas definiciones. Lo que está en juego es una política contra el terror que se base, entre otros, en el principio elemental de que no pueden estar presentes candidaturas camufladas de Batasuna porque Batasuna -de acuerdo a resoluciones judiciales y al sentido común- es parte indisociable del disciplinado entramado terrorista de ETA. A ninguno de los 140.000 votantes de Batasuna en 2001 se le prohíbe apoyar opciones que propongan pacífica y de modo ajustado a la ley políticas que nos pueden parecer estrafalarias.

Lo que se impide, de acuerdo a la Ley de Partidos, es que una organización terrorista lleve a las instituciones, directa o camufladamente, a sus peones. «Es que no quieren votar programas radicales o independentistas, sino a la pretendida representación electoral del entramado terrorista de ETA», se podría decir con razón. Si es así, la ley no lo permite, sean cuatro ó 200.000. Lo que no tiene sentido es sortear la ley y «su espíritu», al que se refirió la semana pasada el presidente del Gobierno, para darles un «derecho» que no tienen y vulnerar el que sí tienen el resto de los ciudadanos. Anótese, además, el absurdo: dejemos que voten a ETA para que, así, no se sientan mal y vayan dejando de votar a ETA, dejemos que ETA esté en las instituciones para que, por arte de magia, sea mañana menos ETA.

Estamos asistiendo todavía a la ceremonia de la confusión orquestada por Batasuna. Un señuelo, ASB, que no es una careta de Batasuna, sino Batasuna misma, sin tapujos ni en el nombre. Mientras se impide su registro y sus listas, aparece ANV y una serie de agrupaciones de electores. Asistimos a la ceremonia de la confusión, insisto, porque se diría -escuchando a algunos conspicuos políticos y comentaristas- que el objetivo del Estado es hacer una mera contabilidad de personajes «contaminados» en estas numerosas listas para recurrir algunas. Oyendo a otros, parecería que hay que revisarlas para ver cuántas pueden salvarse. Pero, más allá de estos cruces y comprobaciones, ante lo que estamos es una estrategia general de la ilegalizada Batasuna (qué lejos queda ya aquel día en el que el presidente Rodríguez Zapatero hablaba de la «extinta» organización) que alcanza tanto a las agrupaciones promocionadas directamente por sus dirigentes como a la reaparición de ANV, durmiente hasta ahora en los planes de la mismísima ETA.

Fuera de toda lógica
Se aleja de toda lógica, sabiendo lo que sabemos de la historia reciente del partido y la trayectoria de sus dirigentes, que unas listas de ANV sean continuación de las de Batasuna y otras no. O que, en el conjunto de las agrupaciones promocionadas y avaladas con firmas de Batasuna, ocurra la mismo. Si no se ve, me parece, es por miedo o por ceguera. Y cada lista que sortee las exigencias legales (y de la democracia misma) es una mala noticia, una desgracia para las libertades y el Estado de Derecho, no una oportunidad.

Lo que tapa una bata de cola
POR CARLOS HERRERA ABC 4 Mayo 2007

EN periodismo, lo interesante es un cosa y lo importante otra. Pueden coincidir, pero no tienen por qué hacerlo de forma necesaria. Lo interesante de ayer fue que una artista sobradamente conocida pasó por el cuartelillo y, posteriormente, declaró ante el juez a cuenta de un delito de blanqueo de dinero. Una vez tomada la declaración, le fue impuesta una fianza y fue puesta en libertad, para decepción de los matarifes del matadero periodístico. Lo importante, no obstante, no era eso, aunque así lo sugiriera el impresionante despliegue de medios -generalmente audiovisuales- que cubrió la noticia. Lo interesante, ayer, servía para camuflar lo importante, bien de forma intencionada, bien merced a la más curiosa de las casualidades.

Que Isabel Pantoja fuera interrogada e imputada en la «Operación Malaya» tiene una trascendencia relativa en comparación a los delitos que se instruyen es ese alambicado sumario, pero que Batasuna vuelva a las instituciones a través de su presencia inevitada en las elecciones tiene, por el contrario, una importancia capital. No se dejen confundir: a los que les conviene que no se hable de este asunto les viene de perlas que la cantante haya sido citada curiosamente el mismo día en que José Luis Rodríguez Zapatero visitaba la comisaría de Marbella, ofrecía un mítin político y se refería a «los famosos» como el estigma del mal.

La espectacularidad de la detención nocturna -como si se fuera a escapar a Brasil con seis mil dólares en el bolso- sirvió en bandeja el espejismo: la inacción del fiscal general del Estado no ha sido la cabecera de los informativos. Sin embargo, el escándalo, la bellaquería, no está en esa comisaría tan resuelta a detener a las tantas de la noche. Está en que los etarras vayan a estar de nuevo en los ayuntamientos y vayan a tener acceso al dinero y a los datos necesarios para continuar con sus planes criminales.

El dinero, no lo olvidemos, les llegará a través de los sueldos directos e indirectos que les suministrará el Estado, y los datos y filiaciones de los ciudadanos a extorsionar o perseguir les llegarán merced a sus puestos en consistorios y cajas de ahorros. Todo ello con la complacencia del Gobierno de la nación. Con la colaboración, por pasividad, de un gobierno de la nación que no se atreve a decir la verdad: «consideramos conveniente que Batasuna canalice a través de las instituciones toda su artillería política al objeto de que no exista otro tipo de artillería en las calles; para ello, inevitablemente, hay que hacer la vista gorda y no buscarle las vueltas con el fiscal general; que se presenten, trinquen y nos dejen en paz». Ello sería discutible, pero evitaría el chusco espectáculo de disimulo y engaño, de gran teatro, al que nos somete la autoridad.

Podríamos reponerle que ETA-Batasuna ya estuvo en las instituciones y no hacía política, sino que excusaba el terror; podríamos reponerle que, una vez estén en las poltronas municipales y forales, continuarán con sus estrategias de tensión, extorsión y chantaje. Pero, al no reconocerlo, ese diálogo es imposible. ANV estará entre las candidaturas votables porque el Gobierno no ha querido que su fiscal general aproveche las evidencias que tiene para impedirles el paso. Está a punto de repetirse el mismo caso del Partido de las Tierras Etcéteras, primera entrega de la serie de concesiones que el Gobierno puso en práctica para evitar bombazos en Barajas.

Isabel Pantoja, la linchable carnaza de no pocos programas de televisión, ha sido puesta en libertad bajo fianza, pero entretanto ha servido para desviar atenciones elementales: la Policía advierte al juez de la gravedad del delito, el juez ordena la detención nocturna y luego, al cabo, todo se queda en una fianza medianita. Aquellos que creen en las casualidades no tendrán problemas de ligazón. Los que siempre concedan crédito a las pequeñas conspiraciones de los profesionales de la política -en los partidos o en la Policía- gozarán estos días de no pocos argumentos de tertulia.
Hay que ver lo que da de sí una bata de cola.

Nueva cortina de humo de Zapatero
LÍNEA EDITORIAL minutodigital 4 Mayo 2007

Todo apunta a que la detención de Isabel Pantoja, por presunto blanqueo de capitales, penúltimo episodio del culebrón en el que ha devenido la operación Malaya, no ha sido sino la última cortina de humo, lanzada por Zapatero para desviar la atención de las cuestiones verdaderamente graves que aquejan a la nación.

Por mucho que el Gobierno se empeñe en negar la evidencia, resulta chocante que la detención de la tonadillera, tan espectacular como innecesaria en las formas, se haya producido pocas horas después de que el presidente proclamara, voz en grito, su “voluntad inequívoca” de anteponer los intereses de todos a los de unos pocos “por muy famosos que sean". Estas afirmaciones proferidas por Zapatero en un acto celebrado “casualmente” en la ciudad marbellí, se producían tras haber visitado la comisaría principal de Málaga “para reconocer el trabajo realizado en operaciones contra el blanqueo de capitales y el crimen organizado en general, muy especialmente la operación Malaya”.

Fue Franklin D. Roosevelt quien nos advirtió que "en política, nada ocurre por casualidad. Cada vez que un acontecimiento surge, se puede estar seguro de que fue previsto para llevarse a cabo de esa manera". Parece indudable que en la última secuencia de la operación malaya confluyen demasiadas casualidades como para omitir el más que evidente nexo de causalidad existente entre ellas. No deja de ser irónico que Zapatero eligiera Marbella para erigirse en paladín de la lucha anticorrupción. Precisamente allí, donde su, otrora, cabeza de lista, Isabel García Marcos, fue una de las primeras condenadas por la operación Malaya. Precisamente ahora, cuando las investigaciones de la trama ibicenca, apuntando a su número dos, José Blanco, comienzan a evocarnos los momentos más álgidos de la corrupción felipista.

La operación malaya evidencia nuevamente la baja consideración que al Gobierno le merece el principio de separación de poderes. Pone de manifiesto su particular concepción de la independencia del Poder Judicial. Pero ante todo, acredita una vez más, su nulo respeto por los españoles. Con las sucesivas detenciones del famoseo marbellí, una suerte de versión actualizada de la vieja política de pan y circo, Zapatero ofrece diversión a esa España que percibe dócil y plebeya. Porque entretenida no pensará en lo verdaderamente importante: que Batasuna ha amenazado con “gravísimas consecuencias” si no la dejaban presentarse a las próximas elecciones; que Fiscalía y Abogacía del Estado sólo han impugnado la mitad de la listas de ANV, evidenciando la nueva sumisión del Gobierno ante el chantaje de ETA; y que, por consiguiente, la banda terrorista, volverá a esta presente, metralleta en mano, en las instituciones. Es posible que la España silente y servil al socialismo siga más pendiente de las aflicciones de Isabel Pantoja. Pero no así la España ilustrada, libre y democrática. Ésta nunca podrá perdonar al Gobierno la vileza moral de la que hace alarde cada día.

Legalización de Batasuna
Zapatero y sus tiranuelos
Agapito Maestre Libertad Digital 4 Mayo 2007

Empieza a parecer obvio que en España la "justicia política", o sea, la "injusticia" predomina, por encima, del Parlamento, del discurso crítico de la oposición, de las víctimas del terrorismo y, por supuesto, por encima de la opinión política más desarrollada. Ya ha quedado claro que el Tribunal Supremo sólo juzgará lo que quiere el Gobierno. Teman lo peor: el citado tribunal "legalizará" la vuelta del terror a los gobiernos locales.

Nadie se engañe. Seamos realistas y repitamos: Todo el mundo sabe que Zapatero no cumple la ley, especialmente la Ley de Partidos, porque su objetivo es legalizar el terror. Llegar a gobernar un día el País Vasco con una ETA legalizada es, en efecto, el ideal de Zapatero. Por eso, la impugnación por parte de la Abogacía y la Fiscalía General del Estado de una parte de las listas electorales de la franquicia de ETA, ANV, o mejor, las listas de los terroristas de ANV es una pantomima, una representación atroz, forzada por el Gobierno para simular que existe el Estado de Derecho en España. Todo es falso.

La movida de la Abogacía y la Fiscalía General del Estado es un simple rodeo totalitario para seguir negando las evidencias, en realidad, las injusticias, que comete un Gobierno contra esa parte de la ciudadanía española que sólo quiere vencer al terror. A pesar de todo, hay comentaristas políticos, curiosamente no afectos al Gobierno, que consideran que esta tesis no está probada, sino que son sólo sospechas, o peor, juicios de intenciones sobre un Gobierno democrático que estaría dispuesto a comprender y respetar el poder judicial.

Aunque produce hilaridad ese tipo de defensa del Gobierno más arbitrario y manipulador de Europa, deberíamos preguntarnos a qué extraño mecanismo obedece esta querencia, o mejor, defensa de un Gobierno que ha mostrado de todas las maneras posibles que sólo le interesa legalizar al terror y marginar a la oposición, o sea, acabar con la libertad. Creo que esa actitud, aparte de engañarse con elucubraciones sin sentido y deseos vanos, obedece a una mentalidad tiránica, que prefiere antes repetir los esquemas del tirano que enfrentarse a la perversidad tiránica.

Refleja la actitud cómoda de un pueblo pastueño. Es la servidumbre voluntaria criticada, hace más de dos siglos, por el genial La Boétie: "Hecho extraordinario y, sin embargo, tan común –y por esta razón hay que dolerse más y sorprenderse menos– es ver un millón de millones de hombres servir miserablemente, teniendo el cuello bajo el yugo, no constreñidos por una fuerza muy grande, sino que en cierto modo encantados y prendados por el sólo nombre de Uno". Por desgracia, esa gente, que parece encantada por Zapatero, no sólo renuncia voluntariamente a la libertad, sino a la vida. Cierto, si las tropelías cometidas por Zapatero a favor del terror no conducen a una rebelión ciudadana, entonces tendría razón La Boétie: no hay tiranos sin tiranuelos. No hay tiranos sin "pueblos que se dejen, o más bien, se dejen someter, pues cesando de servir, serían, por esto mismo, libres. Es el pueblo el que se esclaviza, el que se corta el cuello, ya que teniendo en sus manos el elegir estar sujeto o libre, abandona su independencia y toma el yugo, consiente en su mal o, más bien, lo persigue."

La cuestión vasca: tres errores de bulto
José Luis Manzanares Estrella Digital 4 Mayo 2007

Mal empezó la autonomía del País Vasco cuando se primó al PNV sobre el resto de los partidos políticos como una prueba de buena voluntad que nunca fue correspondida. Primero vino la aceptación de la bandera de Sabino Arana —símbolo del racismo antiespañol— para representar a todos los vascos de la nueva Comunidad Autónoma, incluidos los que no compartían aquellos planteamientos, o sea, la mayoría. Y después la tácita pero firme decisión de permitir siempre que el gobierno estuviera en manos del PNV fuera cual fuere la voluntad de las urnas.

Los no nacionalistas quedaron desde un principio en desventaja, sin que, de otro lado, aquellas concesiones sirvieran para algo. El PNV se abstuvo frente a la nueva Constitución y su apoyo al Estatuto de Guernica se presentó como un peldaño hacia la autodeterminación que llevaría a la independencia. El plan Ibarretxe disiparía años después cualquier duda sobre el particular, o sea, sobre la insistencia en el autoproclamado ámbito vasco de decisión. Y paralelamente —dada la identidad de fines con ETA— se recogían sin recato las nueces que el terrorismo hacía caer de un simbólico nogal. Arzalluz dixit.

El segundo gran error fue la contemplación impasible del éxodo vasco a otras tierras de España, un exilio comparable al de los cubanos en Miami, aproximadamente el 10% de la población en ambos casos. No hay duda, sin embargo, de que nuestros políticos y medios de comunicación se han ocupado más del problema foráneo que del propio. A nadie —que se sepa— se le ocurrió arbitrar alguna modificación normativa para que, con las garantías que se considerasen oportunas, esas personas no desaparecieran también del censo electoral vasco. Recuérdese que el llamado bloque constitucional, integrado entonces por el PSOE y el PP, se rompió como si hubiese fracasado estrepitosamente contra un nacionalismo que le aventajó en, creo recordar, unos veinte o treinta mil votos.

Puesto que se calcula en unos trescientos mil los vascos huidos de su patria chica, no es arriesgado imaginar que el desenlace de aquellas elecciones autonómicas habría sido muy distinto si una parte al menos de esos exiliados hubiera podido votar allí y no en Alicante o Málaga, en el Reino de Valencia o en la Comunidad de Andalucía, donde los problemas debatidos son exclusivamente, por decirlo así, los domésticos de una sociedad libre para la que el tiro en la nuca o la colocación de explosivos es sólo un riesgo que se genera a muchos kilómetros de distancia.

Y el tercer gran error ha sido, dejando ahora de lado el capítulo de las responsabilidades, lo que se ha hecho y lo que se ha dejado de hacer estos años para que el panorama político del País Vasco —y del resto de España en esta materia— haya cambiado tanto y no precisamente en la dirección deseable. De una ETA acorralada y de una Batasuna ilegalizada como parte del entramado terrorista, e incluida como tal en los listados internacionales de estas organizaciones, hemos pasado a la omnipresencia del entramado batasuno. Sus dirigentes protagonizan la vida pública, se codean con muchos de nuestros representantes políticos democráticos y tratan de llevarnos descaradamente —¡ellos a nosotros!— hacia el logro de sus fines combinando la zanahoria y el látigo. El señuelo de la paz se acompaña con algún zurriagazo que otro, como el del criminal atentado de Barajas. Otegi y De Juana Chaos se han convertido en referentes obligados de nuestro inmediato futuro. Supongo que nos lo habremos merecido.

El pantojazo
POR IGNACIO CAMACHO ABC 4 Mayo 2007

ESTA vez se ha notado demasiado. Era sabido que Isabel Pantoja vivía de hecho en libertad provisional desde que Julián Muñoz entró en la cárcel, pero a partir del momento en que ETA reventó en Barajas el entramado del «proceso de paz», su horizonte penal pendía de un delicado hilo de coyuntura política y su bata de cola había adquirido el sospechoso aspecto de una aparatosa cortina de humo. Para prenderla faltaba elegir el día y la hora, cualquier fecha señalada en que el Gobierno necesitara el oxígeno de un potente escándalo de masas. Las coordenadas se han cruzado en las vísperas de una campaña electoral marcada por la presencia de Batasuna y la intención gubernamental de desviar el debate hacia la especulación urbanística y la corrupción en los Ayuntamientos. Con esas dos estrellas alineadas en el negro firmamento de su destino, la suerte de la Pantoja estaba echada. Había llegado el momento de trocarle las castañuelas en grilletes.

El zapaterismo ya tiene su Lola Flores. Una folclórica cabeza de turco a la que pasear en lo alto de la pica de su supuesta incorruptibilidad como escarmiento demagógico y populista. Carne de cañón, pólvora amarilla con cuyo estruendo tapar los cohetes de sospecha que estallan en Ibiza o en Ciempozuelos, traca de colorín para ahogar el escándalo de las listas de ETA que se filtran hacia la legalidad por las rendijas que abre la permisividad del Gobierno mientras la Pantoja duerme en el sórdido calabozo de una comisaría de Málaga. El terrorismo en la puerta de los ayuntamientos y la copla delante de los ropones.

Pero todo resulta demasiado evidente. El rigor de la detención nocturna, con la prensa avisada y una oblicua referencia de Zapatero en un mitin, contrasta con la petición de fianza del juez y pone de manifiesto el escaso riesgo de fuga alegado para justificar la alharaca del operativo. Y los indicios de connivencia con los mangantes de Marbella llevan flotando tanto tiempo en el ambiente que es imposible no pensar que alguien estaba manejando a su conveniencia los tiempos para pasar a la cantante por la mazmorra y el juzgado. Suena a Tom Wolfe: la Gran Acusada Blanca, el chivo expiatorio que arde en la hoguera de las vanidades de la política. Está tan trillado que da un poco de asco, un mucho de tristeza.

Queda por saber qué habrá dicho Pantoja ante el magistrado. Si habrá contado sus visitas por ciertos despachos de la Junta de Andalucía o si prefiere guardarse ciertos ases de escándalo en la manga de su vestido de volantes. Si se sabrá objetivo de una turbia operación de distracción y encubrimiento o si le podrá el miedo a la soledad de la prisión y el desamparo. Si habrá sido la torva Lady Macbeth de la oscura leyenda de ambiciones mafiosas de «Marbella Vice» o la quebradiza y asustada heroína de su tonadilla célebre: «Que se busquen a otra y que borren mi nombre para siempre...».

Pero no se buscarán a otra. Porque nadie tiene ahora mismo más impacto en el corazón voluble de un pueblo agitado. Es un viejo truco. Lo inventó Pilatos con un tal Barrabás.

La ley del veinte por ciento
Pablo Sebastián Estrella Digital 4 Mayo 2007

Nos han contado desde la Fiscalía y la Abogacía del Estado que sólo se han impugnado 122 de las más de 250 listas electorales de Acción Nacionalista Vasca (ANV), el último invento de Batasuna, porque en las que no se ha impugnado la presencia de candidatos del entorno de ETA no pasa de un 20 por ciento de la lista, con lo que los representantes jurídicos del Gobierno de Zapatero acaban de hacer su propia lectura de la Ley de Partidos, según la cual en las elecciones vascas y navarras pueden participar los partidos que no superen el 20 por ciento de candidatos afines a ETA. Lo que es tanto como abrir a la banda y a Batasuna una puerta trasera, y a todas luces fuera de la ley, para su regreso a la política y a los ayuntamientos.

El fiscal Conde-Pumpido confiesa que el criterio escogido del 20 por ciento se atiene a la defensa de los derechos fundamentales del entorno etarra, por más que resulta algo pintoresco que nada tiene que ver con la legalidad. Y se consuela, o pretende justificarse, diciendo que entre las listas que ahora se pretenden impugnar en el Tribunal Supremo están las de las principales ciudades, pueblos, juntas generales del País Vasco y la única de Navarra, de manera que así se viene a eliminar a Batasuna de casi el 50 por ciento de los municipios que afectan al 50 por ciento de la población.

Con estas habilidades salomónicas Zapatero y sus colaboradores parten el niño electoral y dejan que Batasuna entre en la legalidad y en los comicios de mayo al 50 por ciento de sus posibilidades en lo que al total de votantes se refiere y en más del 60 por ciento del territorio vasco. De esta manera el presidente consigue, como suele ser habitual en él y como ya le ocurrió con el Estatuto catalán y la negociación con ETA, enfadar a todo el mundo. A los de ETA, que consideran insuficientes las listas que les dejan, y a la gran mayoría de ciudadanos, que se oponen al regreso de ETA a la vida pública, sin dejar las armas y condenar la violencia como exige la Ley de Partidos.

Naturalmente, el riesgo que incluye semejante actuación que deja por los suelos la legalidad —como ya empieza a ser habitual en este Gobierno— es que a ETA semejante regalo le parezca una provocación. Como le pareció poco la sentada de Batasuna con el PSE, o la mesa de partidos y la vista gorda sobre el regreso de su partido a la actividad política y mediática, y al final pusieron la bomba criminal de Barajas, a la vez que amenazaban con más bombas si no se excarcelaba a De Juana y no se facilitaba la entrada de Batasuna en las elecciones del País Vasco y Navarra.

Aunque ese riesgo depende de que el Gobierno haya actuado por su cuenta, es decir, sin contar con ETA, porque a lo mejor las 130 listas electorales que están exentas de la impugnación es el resultado de una negociación secreta de esas que llevan a cabo los colaboradores del presidente. A lo mejor, ése es el pacto secreto del 20 por ciento sobre la Ley de Partidos y ello incluye la reapertura de la negociación. O puede que estemos ante otra ocurrencia, ilegal, de Zapatero y que ETA le responda con otra bomba.

Ahora bien, vamos a ver que hace el Tribunal Supremo con lo que le han transmitido la Fiscalía y la Abogacía del Estado, porque a la vista de lo que se sabe y de la confesión de Pumpido sobre el citado 20 por ciento, lo más justo sería que el Supremo recabara información complementaria sobre el resto de las listas y actuara en consecuencia recomponiendo el marco legal que este Gobierno se ha vuelto a saltar.

El sueño político de ZP
ANTONIO ELORZA /CATEDRÁTICO DE PENSAMIENTO POLÍTICO DE LA UNIVERSIDAD COMPLUTENSE El Correo 4 Mayo 2007

Nada refleja mejor el estado de la cuestión vasca que la fotografía del ex terrorista de primera señor De Juana paseando con su novia por los alrededores de la clínica donde felizmente se repone de su órdago al Estado. Lo que en principio iba a ser, y algunos nos lo creímos, una medida humanitaria dentro de la ley para evitar la muerte del interesado por huelga de hambre, se transformó inmediatamente en una ilustración triunfal del viejo 'Hatoz hatoz Euskadira, hatoz etxera'. Y lo que a continuación debía consistir en la forma de prisión atenuada propia de una hospitalización se transformó en un cheque en blanco para que, aprovechando las consultas externas, supuestamente imprescindibles, nuestro hombre hiciera unas pequeñas compras. Ahora en fin, como ninguna cosa es mejor que pasear al aire fresco, y hacerlo en solitario es cosa bien triste, ahí le tenemos sonriente dando vueltas en torno a la clínica en un crepúsculo al lado de su simpática pareja, bajo las bendiciones de la directora de Instituciones Penitenciarias y de acuerdo con la explicación autoritaria de Diego López Garrido para justificar lo injustificable. Es claro que si el médico no le receta la asistencia a los partidos de la Real es para que no sufra con el mal juego del equipo donostiarra. Como remedio urgente, yo sugeriría una chuleta de buey de tamaño mediano -no hay que excederse-, en una buena sidrería, para que la recuperación se acelerase, los contribuyentes pudiéramos ahorrar lo que nos cuesta la buena vida vigilada de este ciudadano ejemplar y el interesado pudiera reemprender sus patrióticas tareas.

En una palabra, algo que pudo parecer una medida discutible pero inteligente para desactivar el reto del veterano etarra, ha desembocado en una espectacular burla a la justicia, que tal vez el Gobierno, una vez tomada la primera decisión del trato benévolo, no pudo impedir, pero que en cualquier caso se encuentra obligado a lamentar y a limitar dentro de lo posible.

Lo peor no es que semejante disparate haya podido suceder, sino la actitud de Poncio Pilatos que en éste, como en todos los últimos temas relacionados con ETA y Batasuna, viene adoptando el Gobierno, por obra y gracia de su presidente. Una vez que queda de manifiesto el pésimo resultado de sus decisiones o la imposibilidad de aplicar con todo su rigor la Ley de Partidos ante el juego inteligente de los adversarios, nadie puede esperar una explicación del Ejecutivo, en el primer caso, o una respuesta en forma de insistencia a fin de lograr el cumplimiento de la ley o de adecuación de las medidas políticas a las estratagemas de los seguidores de ETA. Florencio Domínguez acaba de recordarlo, apoyándose en el episodio de la legalización otorgada a Herri Batasuna: Felipe González no tuvo otro remedio que acatarla, pero antes hizo cuanto estuvo en su mano dentro de la ley, para que los tribunales la impidieran. En una situación similar, Zapatero se niega incluso a comentar lo ocurrido, como si las decisiones judiciales no impidieran la valoración política, y centra sus esfuerzos en satanizar a aquel que emite una crítica, con el PP en primer plano. Todo indica que nuestro presidente está dispuesto a tragarse cuanto sea necesario para que ETA no se irrite, cometiendo alguna barbaridad que le estropee las elecciones, a efectos de mantener abierto el camino para ese 'diálogo' que tan fructífero viene resultando (para los terroristas).

En una palabra, tal y como nos temíamos desde hace tiempo, en la partida iniciada en marzo del pasado año ETA va ganando sin problemas, a pesar de la pobreza de su juego inicial, porque en todo momento conoce las bazas de que dispone el adversario y cuáles son sus intenciones (y su voluntad de ceder). Zapatero salva la cara día a día, que es lo suyo. El que venga detrás que arree, como dice el refrán, tanto en Cataluña como en Euskadi, lo que es decir en el conjunto de España. Llegará un momento en que tras lograr su objetivo de salvar mediante un rodeo la Ley de Partidos, con Batasuna más fuerte que nunca por su demostración de habilidad política al seguir a ETA y presentarse como heraldo de la paz al mismo tiempo, la banda planteará de nuevo el órdago de sangre si sus deseos de siempre no son atendidos.

A modo de última barrera defensiva para que los costes del fracaso no recaigan sobre él, Zapatero proclama una y otra vez en los mítines la necesidad de mantener la unanimidad en apoyo de la política antiterrorista llevada a cabo por el Gobierno. Olvida precisar que el Gobierno en estos momentos no tiene ninguna política antiterrorista. Todos sabemos, y el Gobierno no ignora, que ANV es el último testaferro político de ETA, de manera que la conciencia de las dificultades para ilegalizar a este muerto viviente de la política vasca no debería impedir una puesta en práctica de la voluntad de lograrla. Otra cosa es aceptar de nuevo, como en las autonómicas de 2005 con los comunistas extraterrestres, jugar la partida en el terreno que te propone el autor del fraude, y más aún si quien lo comete es el brazo político de ETA. En términos políticos, la presencia de batasunos en las listas de un partido prácticamente inexistente que no iba a presentar candidaturas de ser aceptadas las de Batasuna, más los documentos previos que anuncian la jugada, son pruebas mucho más fehacientes de que estamos ante un partido-testaferro que la inclusión de militantes que hubieran podido hoy dejar de serlo para invalidar las listas una a una. No se trata aquí de que ANV sea Batasuna, sino que como previene el artículo 9, 3. e) de la Ley de Partidos, existe supuesto de ilegalización por «ceder a favor de los terroristas o de quienes colaboran con ellos, los derechos y prerrogativas que el ordenamiento, y concretamente la legislación electoral, conceden a los partidos políticos». Más claro este caso, agua.

Si el Gobierno elige la vía que ha de permitir a ANV-Batasuna asentarse en las instituciones por medio de una serie de candidaturas, sin emprender la acción contra la falsa ANV, cabe suponerle otras razones políticas no explicadas, igual que en 2005. Es el estilo de un político, que no sólo se proyecta sobre la política vasca o en las relaciones internacionales.

Incidentalmente, José Luis Rodríguez Zapatero acaba de darnos una prueba inmejorable de su personalidad en un terreno muy alejado de la política, con la carta abierta dirigida al último 'cervantes' desde las páginas de 'El Mundo' (29 de abril). ZP muestra su entusiasmo por un confuso poema del galardonado, gloria de León, que lleva por título 'El ferrocarril de Matallana'. La carta ofrece un texto cargado de provincianismo engolado en el plano cultural y de decisionismo en el psicológico. Una vez proclamado el tal ferrocarril «el mejor poema que he leído», ni más ni menos, escribe Zapatero al vate leonés «desde mi condición de presidente del Gobierno de España» y piensa que a través del premio tanto León como «nuestro poeta» se hacen universales. «La poesía es un faro -nos dice ZP en agotadora frase-, porque su cuerpo está constituido de la materia del sueño de la esperanza». De esa misma 'materia del sueño de la esperanza' se encuentra nutrida la estrategia de nuestro presidente en relación a ETA. Lástima que sea más difícil convertir ese sueño en realidad que hacer de un escritor de su tierra figura universal.

De Franco a Zapatero: lo de la Pantoja como expresión del desprecio al Estado de Derecho
Federico Quevedo El Confidencial 4 Mayo 2007

Les juro a ustedes que no salía ayer de mi asombro cuando escribía estas líneas. Imagino que el desierto moral que invade esta sociedad se habrá visto removido en sus entrañas con la imagen de la tonadillera más famosa de nuestro país entrando por una puerta de la comisaría de policía de Marbella, de la que poco antes salía el presidente Rodríguez, después de afirmar en un mitin que Marbella era el ejemplo de cómo su Gobierno lucha contra la corrupción sin que, por supuesto, hiciera mención alguna a la Filesa II de Ibiza. Ese mismo día, además, el Gobierno, por la vía de la bajada de pantalones del Fiscal General del Estado, Conde Pumpido, se había entregado a la causa etarra permitiendo que la inmensa mayoría de las listas contaminadas por Batasuna-ETA tengan vía libre para concurrir a las municipales de dentro de unos días. Tamaña demostración de desprecio por las reglas del juego democrático sólo se puede esperar de regímenes antidemocráticos y dictaduras bananeras como las de los amigos de Rodríguez, pero que esto ocurra en nuestro país clama al cielo.

Yo no tengo ni idea de si Isabel Pantoja es culpable de los delitos de los que se le acusa y eso será algo que tenga que dilucidar la Justicia, aunque, de entrada, me reafirmo en el derecho constitucional a la presunción de inocencia. De lo que estoy absolutamente seguro es de que si, en efecto, la fiscalía tiene indicios de esos delitos, no los tuvo el día anterior a la llegada de Rodríguez a Marbella, como también lo estoy de que en el caso de la Pantoja no existía, ni por asomo, riesgo de fuga ni cosas parecidas... ¡pobre mujer! Entonces, ¿por qué convocar a toda la prensa rosa y cazadores de exclusivas mórbidas a las puertas de la comisaría de Marbella, si no es para que la detención de la tonadillera que más páginas y minutos de los programas del corazón ocupa tuviera un lugar destacado en las parrillas y, por lo tanto, en las tertulias de café? Rodríguez se comporta como lo que ya es, un caudillo dispuesto a todo con tal de que a él no le estropeen ni el día ni sus planes, y si para tapar el escándalo de Ibiza y el escándalo de las listas de Batasuna tiene que detener a la Pantoja, se detiene a la Pantoja y al Sumsum Corda, si es menester. Eso ya lo hacía Franco, a quien siempre le regalaban alguna que otra actuación ad hoc allá donde iba.

Yo no sé si ustedes son conscientes de la gravedad de lo que está ocurriendo en este país. Algunos sí, me consta, otros, en cambio, viven en el limbo de la iluminación zapateril, pero lo cierto es que en el estrecho margen de 24 horas hemos asistido a dos hechos de una tremenda gravedad y que suponen un riesgo extremo para la convivencia dentro del marco de un Estado de Derecho, porque ambos hechos implican, cada uno a su manera, una violación de las reglas del juego democrático y del marco legal en el que se supone debe moverse un Gobierno responsable y serio, y respetuoso con la tradición democrática, que no es el caso. La detención de la Pantoja en el marco de la visita de Zapatero a Marbella es, sin lugar a dudas, una canallada sin precedentes, y tal y como se han producido las cosas podríamos estar ante un grave delito de prevaricación, pero, sobre todo, lo que estamos es en presencia de una utilización abusiva de los resortes del poder en beneficio de los intereses particulares de Rodríguez. Esta es una práctica habitual en este Gobierno. Lo ha hecho otras veces empujando a la Fiscalía en contra del PP –en Baleares-, e incluso deteniendo ilegalmente a militantes de este partido y hasta alcaldes como el de Mogán.

Pero si este hecho implica una violación de la estructura jurídica, no digamos el modo en que el Ejecutivo de Rodríguez se ha saltado a la torera, digan lo que digan los voceros del pensamiento único, la Ley de Partidos para permitir a Batasuna-ETA estar presente en las elecciones. Hay pruebas más que suficientes para impugnar las más de 800 listas contaminadas por la pandilla de canallas, pero el Gobierno solo ha actuado contra lo que era tan evidente que los proetarras habían utilizado como señuelo que resultaba insultante la estrategia, mucho más depurada y compleja esta vez, porque a la trampa de ASB se ha unido la de algunas listas que al mundo de Batasuna le importaban bien poco y que también ha utilizado como tapadera de las que verdaderamente necesita mantener vivas el 27 de mayo, que son las de aquellos ayuntamientos en los que ETA sabe que puede obtener representación que, además, les permita el acceso a las diputaciones forales. Lo cual es como decir a la financiación. Porque, hombre, vamos a ver, ¿en qué cabeza cabe que si ANV ha presentado casi tres centenares de listas, haya noventa contaminadas y el resto estén limpias? O todas son lo que son, o estamos idiotas y nos dejamos tomar el pelo por una formación de la que ya el Supremo dijo que formaba parte de la ilegalizada Batasuna, le guste o no le guste a la vice.

Los chicos de Otegi, aunque amenacen porque el Gobierno ha actuado contra ASB, están encantados, y lo demás forma parte de la escenificación pactada de antemano entre Rodríguez y los proetarras. Muy grave, señores –y señoras- míos, muy grave, porque es la evidencia casi brutal de que nos encontramos, por un lado, en el camino de la vuelta a las instituciones de quienes las desprecian y solo las utilizan para sus fines criminales, con la venia del Gobierno de la Nación, con el riesgo que eso supone para la vida, incluso, de muchos concejales no nacionalistas en el País Vasco. Y, por otro, porque defenestradas las reglas del juego democrático, el camino hacia un estado totalitario se allana y se hace cada vez más palpable de la mano de Rodríguez Zapatero, quien no duda en utilizar a su favor todos los instrumentos a su alcance, como demostró el miércoles cuando afirmó -¿premonición o prevaricación?- que nadie que estuviera implicado en lo de Marbella se libraría de la cárcel, por muy famoso que fuera... Y un rato después, ya saben lo que pasó. Aquí ha desaparecido, por completo, la división de poderes, y Rodríguez se ha erigido en dueño y señor de todo el poder. Como Franco, si ya lo digo yo.

Las listas embarazadas
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 4 Mayo 2007

El juego es tan inútil como peligroso. El niño no tardará, de hecho ya ha empezado, en salir dando voces . Lo del Gobierno y la fiscalía con las listas filoetarras , sea malicia pactada sea ineptitud, es tan absurdo como el viejo chiste de la mocita “sólo un poquito embarazada”.

En esto pasa igual que en aquello. Se esta o no se está preñada. No se está un poquito o un muchito, como dice Conde Pumpido. Porque aunque solo fuera como dice el señor fiscal, y se estuviera únicamente una puntita embarazada, la barriga ya está en marcha.

ETA-Batasuna habían hecho una cuestión esencial la presencia en las elecciones y la recuperación de sus poder municipal, de sus poltronas y alcaldía y de conseguir poner la mano en los presupuestos, en nuestros propios impuestos de los que han llegado a extraer muchos millones de euros. Pues bien, por ineficacia, por torpeza, por falta de voluntad política, por calculo o por el ahora innombrable “proceso”, está a punto de conseguirlo.

Las triquiñuelas no era nuevas y hasta las habían puesto por escrito en el papel incautado a Antza. Unas listas con todo los jefes batasunos de mascarones de proa, o sea la barriga ya de siete meses, otras con solo algunos y las que más interesaban, las menos embarazaditas , con gentes más anónimas. Pero todas ellas preñadas por ETA, dirigidas por ETA, seleccionadas por ETA. Y de todo ello hay pruebas y evidencias.

Pero el Gobierno y el Fiscal General a sus servicio, amen del impagable juez amigo Baltasar Garzón, montaron el andamiaje de la farsa para decirnos que aunque era muy cierto que ETA había metido y bien metido, algunas de las listas solo estaban “un poco embarazaditas” y que había que darlas por vírgenes democráticas. Y ETA-Batasuna tendrá la papeleta, seguirá manteniendo la pistola y el chantaje y ocupara escaño de democracia sin haber renunciado ni al terror ni a la violencia.

Es un fracaso atroz del Gobierno que hace fracasar al Estado de Derecho y va a suponer un enorme retroceso en la lucha antiterrorista. Si, además, es calculo y seguir con el juego de a ver si se abre otra rendija para no se que proceso, será el umbral de un nuevo y traumático fracaso, otro descalabra y otro engaño donde el engañado ahora a sabiendas parece también querernos engañar a todos. La nueva concesión, y tiene de ello tanta pinta que hasta el PNV lo denuncia, no servirá para lo que Zapatero supone. Al contrario la nueva ofrenda acarreada por el botones Otegui ante el sanguinario e inmóvil ídolo etarra tan solo supondrá mayor chulería, mayor envalentonamiento, mayores exigencias. Es su táctica y con este les da resultado. Ellos inmóviles. Que pierda el culo Zapatero.

P.D. Como complemento puede leerse la anterior entrada sobre el asunto "Van a dejar a ETA presentarse a las elecciones"

SE UNE AL YA PRESENTADO POR DIGNIDAD Y JUSTICIA
La AVT presenta un recurso contra el auto de Garzón que desvincula a ANV de Batasuna-ETA
Los servicios jurídicos de la Asociación del Víctimas del Terrorismo (AVT) presentaron este jueves en la Audiencia Nacional un recurso contra el auto emitido por Baltasar Garzón en el que desvinculaba a ANV de Batasuna-ETA. El recurso llega el mismo día que la Fiscalía y la Abogacía del Estado han impugnado ante el Supremo menos de la mitad de las listas electorales presentadas por ANV. También el PP presentó su recurso ante el alto tribunal, en el que pide la ilegalización de ANV y demuestra la contaminación de más de 200 listas de esta formación.
Libertad Digital 4 Mayo 2007

En un comunicado remitido a los medios de comunicación, la asociación que preside Francisco José Alcaraz muestra su extrañeza por el hecho de que "una formación política que ha permanecido hibernando durante 30 años, sea ahora capaz de presentar decenas de candidaturas para las elecciones". Tras esto, recuerda que ANV fue uno de los partidos políticos que crearon en 1978 la coalición electoral Herri Batasuna.

La AVT solicita en su escrito de apelación que el auto sea revocado, dado que entiende que éste "es nulo de pleno derecho, según se establece en el articulo 238 de la LOPJ, por vulneración atribuible directamente al instructor de los derechos de tutela judicial efectiva y derecho de defensa que consagra el articulo 24 de la constitución española", dado que, entre otras causas: "No se ha respetado el procedimiento adecuado y procesalmente ordenado para dar traslado a las partes de los informes obrantes de la Policía Nacional y la Guardia Civil, causando indefensión"; y porque "el elemento fundamental en el que se ha basado el juez instructor es desconocido para los representantes de la AVT en el momento del proceso, por lo que no es posible que se realizaran alegaciones por parte de esta asociación".

Las víctimas expone asimismo "que existe una nulidad total de actuaciones, achacable directamente al juez, vulnerando la tutela judicial efectiva a la que está obligado y vulnerando el derecho en este caso de acusación por la forma de actuar, con todos los respetos para el juzgado, en términos de defensa, pero con el convencimiento de lo que decimos".

Por último, pide que, para que la resolución esté ajustada a derecho, se ha de "dar traslado efectivo a todas las partes de los informes de Inteligencia de la UCE y del SI de la GC así como del Informe conjunto de ambas; se cite a comparecencia a los mismos a los efectos que los ratifiquen, los expliquen, los amplíen o varíen, y posteriormente se proceda a la realización de la correspondiente comparecencia de todas las partes como establece la Ley de Enjuiciamiento Criminal a efectos de solicitar, si procede, la suspensión de actividades o su continuación".

Rafael Padura de Castro, hijo de Rafael Padura,
considera el indulto al terrorista que asesinó a su padre una decisión 'atroz"

"Me gustaría que Mariano Rajoy exigiera responsabilidades políticas a la alcaldesa de Vigo, la popular Corina Porro,porque ha sido una de las solicitantes del indulto de Veloso. Es injustificable que dentro del PP existan esas divergencias."
Minuto Digital 4 Mayo 2007

Cuando el empresario sevillano Rafael Padura, presidente de la CES, fue asesinado de dos tiros en la nuca por los Grapo en 1984, su hijo Rafael tenía 12 años. Fue el fin de su niñez. Ahora, a sus 37 años, Rafael Padura de Castro ha tenido que remover una vez más el pasado para asimilar el indulto que ha concedido el PSOE a Sebastián Rodríguez Veloso «Chano», uno de los asesinos de su padre.

Para Rafael Padura, primogénito del asesinado, "Rodríguez Veloso es un animal, no quiere al prójimo ni lo respeta. Lo de las medallas paraolímpicas es una anécdota, porque ni siquiera quiso recogerlas porque sonaba el himno español."

Rafael Padura recuerda que "nos hemos tenido que enterar por la Prensa del indulto, una medida que no ha sido consensuada por nadie. Resulta atroz que el Gobierno no haya tenido siquiera la cortesía de informar personalmente a la familia. Mi madre y mi hermana se quedaron estupefactas. No sólo sientes impotencia, sino vergüenza del país en el que vivimos, de cómo en una democracia avanzada como España se puede respetar tampoco a las personas, a la familia y a la memoria de las víctimas del terrorismo. ¿Dónde están los derechos de mi padre? A este señor le ha costado el asesinato de mi padre sólo cinco años de reclusión penitenciaria.

Sobre el indulto Rafael Padura afirma que "me gustaría que Mariano Rajoy exigiera responsabilidades políticas a la alcaldesa de Vigo, la popular Corina Porro,porque ha sido una de las solicitantes del indulto de Veloso. Es injustificable que dentro del PP existan esas divergencias."

INDULTO A UN ASESINO DEL GRAPO
La polémica surgió cuando la alcaldesa de Vigo, Corina Porro, no dudó en pedir el indulto para el terrorista del GRAPO Sebastián Rodríguez, Chano, (Cádiz, 1957), asesino del dirigente empresarial andaluz Rafael Padura.

Mientras el PP no ha dudado en salir a la calle para pedir que no se negocie con ETA o que no se traslade a De Juana al País Vasco la alcaldesa de Vigo aplica otra vara de medir con el nadador paralímpico Sebastián Rodríguez al que falta por cumplir una parte importante de la condena de 84 años por la que fue condenado.

Sebastián Rodríguez no es nadador paralímpico por haber quedado inválido tras un accidente de tráfico o por una enfermedad: en 1990 se encontraba en prisión condenado a 84 años de cárcel por el asesinato en 1984 de Rafael Padura en Sevilla. Comenzó entonces una huelga de hambre, que duró 400 días, pidiendo el reagrupamiento de los presos del GRAPO. Fruto de aquella protesta carcelaria, quedo inválido y fué puesto en libertad.

El gobierno socialista ha otorgado el indulto al terrorista la semana pasada a petición, entre otros, de la alcaldesa del PP de Vigo.

El terrorista no se ha rehabilitado si por rehabilitación se entiende arrepentimiento. Rodríguez es miembro activo de una organización de solidaridad con los presos de los GRAPO y nunca ha pedido perdón por sus delitos.

Tal como recuerda José Palacín, del CDL, "jamás hemos escuchado de este terrorista una palabra de arrepentimiento ni ha pedido perdón por el asesinato de Rafael Padura"
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