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Recortes de Prensa     Sábado 19 Mayo   2007

El PSOE jamás cumplió el pacto antiterrorista
EDITORIAL Libertad Digital 19 Mayo 2007

No es la primera vez que ETA publica las actas de sus tejemanejes secretos con un partido político. Ya cuando consideró que el PNV había incumplido los acuerdos que eventualmente llevarían al pacto de Estella y la tregua-trampa, la banda terrorista dio a conocer en qué habían consistido las negociaciones. La verosimilitud de la información, además, no viene avalada sólo por el lado terrorista de la mesa de negociación, pues los contactos detallados en el boletín oficial de ETA ya habían sido expuestos previamente a la opinión pública por distintos diarios. No cabe, por tanto, esquivar la cuestión negándose tres veces a responder a preguntas sobre el particular, como ha hecho De la Vega inmediatamente después de afirmar que los políticos "tienen la obligación de contestar siempre". Pero a estas alturas tampoco valdría salir con desmentidos que nadie en su sano juicio se iba a creer.

Sin duda, ETA ha decidido poner estos datos encima de la mesa en represalia por la ilegalización de una parte de sus candidaturas a los ayuntamientos vascos. Posiblemente, las recientes declaraciones de Conde Pumpido considerando excesivo su magro celo ilegalizador y apenándose por la ausencia de la banda terrorista en algunos consistorios intentaba calmar los ánimos de la serpiente. No parece que haya tenido el éxito esperado, a no ser que el Gobierno estuviera temiendo algo aún peor, como un nuevo atentado electoral.

La desvergüenza del PSOE que demuestran estos datos no por conocida deja de resultar espeluznante. Mientras defendía ardorosamente la paternidad del pacto antiterrorista, el maltratador escogido por "el justiciero de las mujeres" para sus tejemanejes con ETA reconocía ante los terroristas que su partido consideraba que los crímenes de la banda nacían de un conflicto previo de naturaleza política. Es decir, justificaba sus asesinatos.

Además, las múltiples y repetidas mentiras del PSOE y el Gobierno en torno a este proceso provocan que ahora no repugne a la razón hasta las hipótesis más espantosas. Si una vez instalado en el Gobierno se produjo el chivatazo a ETA encaminado a evitar la desarticulación de su aparato de recaudación, ¿resulta tan inimaginable que no fuera la primera vez que algo así sucede? ¿Resulta acaso inverosímil que pudieran llegar a ETA a través de los socialistas los datos que el ingenuo Gobierno del PP revelaba a Rubalcaba en la comisión de seguimiento del pacto?

Pero aunque no se hubiera llegado a estos extremos, lo cierto es que el PSOE llegó al poder engañando a los españoles. Pocas semanas antes de las elecciones del 14-M, Zapatero forzó la dimisión de Carod Rovira del Gobierno de Maragall por hacer lo mismo que los socialistas llevaban años haciendo. El motivo es que no resultaba popular que se supiera antes de ir a las urnas que el camino que a él le gustaba era el que señalaba el club de Perpiñán. Una vez fue elegido como hombre débil frente al terrorismo islámico, pero firme ante el nacionalista vasco, decidió seguir cada vez más abiertamente la vía de la cesión ante los asesinos que tan bien le funcionó aquellos tres días de marzo.
Desgraciadamente para sus ambiciones, la rendición del Estado de Derecho ante ETA no ha podido ser tan completa como hubiera deseado. La respuesta de los ciudadanos, la rebelión cívica encabezada por las víctimas del terrorismo, ha impedido que diera más pasos por un camino que gustosamente hubiera recorrido entero. Pero con una contestación popular tan fuerte se arriesgaba a perder lo único que realmente le importa, el poder. La lentitud con que ha cedido a los deseos de la insaciable banda asesina ya llevaron a ésta a atentar en Barajas y, ahora, a detallar las reuniones que mantuvo con el PSOE mientras éste aseguraba ser leal al Gobierno y al pacto antiterrorista. Sería ingenuo esperar que se hubieran acabado las represalias.

Proceso de rendición
Acerca de mentiras y dimisiones
GEES Libertad Digital 19 Mayo 2007

La información publicada por el diario proetarra Gara no es en absoluto sorprendente o nueva, pese a que algunos finjan lo contrario. Durante los últimos meses y años, varios medios de comunicación han destapado los lugares y las fechas en que los enviados de Zapatero se han reunido en secreto con los terroristas etarras. Lo que está haciendo estos días ETA es vengarse del Gobierno por no ir todo lo deprisa que dijo que iría, humillando con las filtraciones al Estado de Derecho.

En relación con los tratos con ETA, la cosa es ya insostenible. Al principio los negaron, y acusaron a los demás de mentir, calumniar y no aceptar los resultados del 14-M. Después, con la tregua de ETA, les dio exactamente igual, y borrachos de paz ni siquiera se vieron en la obligación de justificar sus mentiras. Después ETA volvió a matar, y volvieron a decir que ellos con ETA nada de nada, que era una campaña maliciosa del PP. Hoy ETA está marcando la política antiterrorista del Gobierno con declaraciones, filtraciones y entrevistas que, ante un Gobierno paralizado, reabre la cuestión de sus mentiras.

Cuando los diálogos entre el PSOE y ETA iban ya avanzados, Zapatero, De la Vega, López Aguilar o Rubalcaba negaron las noticias y acusaron a los demás de mentir. Hoy ya ni siquiera los medios más afines niegan que el Gobierno ocultara y mintiera sobre sus tratos con ETA. Al final, las mentiras han conseguido una unanimidad entre unos y otros que eleva el problema más allá de la política antiterrorista a un problema nacional; ¿es posible elevar la mentira a categoría institucional?

¿Es posible la normalidad política y social en un país cuando el presidente del Gobierno y varios de sus ministros han sido pillados mintiendo repetidamente sobre sus reuniones secretas con ETA? Una confianza mínima en las instituciones es imprescindible para el funcionamiento social, económico o diplomático de un país; ¿dónde queda la confianza cuando el Gobierno negocia con los asesinos de casi mil españoles y miente al respecto? En este punto, o la nación pasa por alto el hecho de que el Gobierno lleva años mintiéndole acerca de ETA o exige las responsabilidades pertinentes a sus gobernantes.

¿Alguien se imagina un escándalo semejante en Estados Unidos, Gran Bretaña o Francia? Que nadie dude que, en cualquiera de estos países, el presidente del Gobierno se hubiera visto obligado a dimitir, y quien sabe si a responder ante la justicia. España se encuentra hoy en el punto de no retorno entre afrontar el hecho descarnado de que su Gobierno miente respecto a su relación con ETA u olvidarse del asunto y aceptar la mentira de sus gobernantes como algo aceptable. Entre dotarse a sí misma del orgullo constitucional de las naciones que nos rodean o aceptar la disolución moral y política de un régimen cuya defensa le ha costado casi mil muertos.

Zapatero no sólo ha acabado con la política antiterrorista del Estado, oxigenado a la banda y condenado a los concejales constitucionalistas vascos para los próximos cuatro años. Además, todo lo ha hecho mintiendo. Los efectos de su peculiar relación con ETA están ya traspasando los límites de la seguridad, y afectando gravemente a la estabilidad institucional y la confianza de sus ciudadanos en unos gobernantes que, simplemente, les mienten acerca de su relación con los asesinos de mil compatriotas. Tras las mentiras, parece la hora de las dimisiones, es decir, de la democracia.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Zapatero es culpable de la burla al Estado de Derecho por ETA
Enrique de Diego elsemanaldigital 19 Mayo 2007

Si De Juana Chaos no está en la cárcel es porque así lo ha querido Zapatero. Si de Juana Chaos se pasea por San Sebastián, con cargo al Presupuesto, riéndose de las víctimas, es por ZP.

19 de mayo de 2007. Si ETA reaparece en las elecciones es por concesión, pactada y rendida, de Zapatero. Si ETA va a tener acceso a los censos y luego, en los ayuntamientos, a los datos de los ciudadanos es por regalo de Zapatero.

Esta situación inmoral en la que se trata con mimo a los verdugos y se veja a las víctimas es la consecuencia de la apuesta personal de Zapatero por negociar con ETA. Esto es lo que va a dirimir en las urnas el 27 de mayo. No sólo esto, pero también esto y de manera destacada. Y el corolario lógico es que quien vote al PSOE asume esa degradación política como propia.

Nada más dañó a la República de Weimar y benefició el ascenso del nazismo que la debilidad del Estado de Derecho y la parcialidad de los jueces. El matonerismo nazi gozó de impunidad. Se practicaron muy pocas detenciones y las condenas siempre fueron benignas. Peor que la miopía de Chamberlain fue la –previa- de los partidos conservadores como el Zentrum alemán, que se creyeron capaces de domesticar a la bestia, pactaron con ella y terminaron siendo engullidos.

Es lo que estamos viendo ante nuestros ojos cada día cuando los etarras boicotean actos electorales, cuando los matones agreden a heroicas concejalas del Partido Popular, sin que se produzcan ni tan siquiera detenciones, ni se exijan responsabilidades de ningún tipo.

Vivimos bajo el reino de la mentira y algunas son tan groseras como la consigna repetida por este presidente ultramentiroso de que "hemos conseguido que Batasuna no esté en las elecciones". Esta negación de la evidencia es un insulto a la inteligencia de los votantes socialistas, a los que se sitúa como gente preilustrada, capaz de comulgar con cualquier rueda de molino.

Asistimos a una de las situaciones más peligrosas para una sociedad política: a la deslegitimación de las instituciones perpetrada desde el propio Gobierno. Los ciudadanos nos vemos indefensos ante el hecho de que quienes han de velar por el cumplimiento de la Ley son los que la sortean y practican sin rubor el más estricto fraude moral. De todo ello tendrán que rendir cuentas en el futuro. Ahora lo que toca es el voto de castigo, entender las elecciones del 27 de mayo como lo que son: unas primarias.

Otrosí: A quienes me vienen solicitando directamente ejemplares de mi libro El manifiesto de las clases medias conviene que sepan que, en todo el ámbito nacional, está distribuido por SGEL. Con lo que en cualquier punto de venta –librería, gran superficie o incluso quiosco- se puede indicar que se soliciten los ejemplares a esa distribuidora.

25
POR IGNACIO CAMACHO ABC 19 Mayo 2007

PERO bueno, vamos a ver, por el amor de Dios... ¿queda algún pacto por incumplir, alguna palabra que quebrantar, algún consenso por romper, alguna alianza que traicionar? Creíamos que ya lo habíamos visto todo: el modelo de Estado constitucional, trizado por las reformas estatutarias; el acuerdo antiterrorista, liquidado por el Proceso de Pazzzzzzz; el compromiso de la reconciliación, sustituido por la Memoria Histórica; el marco de convivencia política, triturado por el Pacto del Tinell. No contento con todo ello, el presidente Zapatero comenzó a faltar a su propias promesas: lió a Maragall, engañó a Artur Mas, se deshizo de Bono y olvidó el trato que él mismo promovió en el Congreso de condicionar el diálogo con ETA al abandono previo de la violencia, la extorsión y el chantaje. A continuación le dio paso libre a un montón de listas batasunas. Finalmente, su pupilo Miguel Sebastián violó el que parecía último tabú de la Transición: el de la intimidad personal de los adversarios políticos. ¿Faltaba alguna deslealtad más? Sí. Lo supimos ayer. Y hubo que leerlo en el «Gara».

Sí, ya sé, es el órgano de expresión de los terroristas. Sí, lo denuncian porque se sienten decepcionados de no haber obtenido sus exigencias. Pero nadie lo ha desmentido hasta ahora, nadie se ha arriesgado a la humillación de ver revolcada su protesta por la precisa memoria anotada de los encapuchados. Veintincinco reuniones con Batasuna desde 2002; al mismo tiempo que Zapatero promovía y firmaba el acuerdo para ilegalizar a aquellos con quienes estaba negociando a hurtadillas. Al mismo tiempo que morían militantes del PSOE y muchos otros ciudadanos. Al mismo tiempo que lucían las sonrisas, el talante y los pactos de Estado. Veinticinco entrevistas. Y aunque hubieran sido veinte, o diez, o cinco. Bastaría una sola para constituir una traición.

Por favor, que alguien lo desmienta. Que alguien con autoridad y un mínimo crédito diga rotundamente y mirándonos a los ojos que todo es una maldita patraña. Que no es cierto que mientras caían asesinados sus propios compañeros, dirigentes socialistas reconocían que esos crímenes formaban parte de un «conflicto político». Que es mentira que mientras los ministros de Interior de Aznar pasaban lealmente a Zapatero información sensible sobre la lucha antiterrorista, sus enviados se sentaban en la mesa con los cabecillas batasunos. Que jamás existió esa culpable doblez, que nunca hubo un mezquino tapete sobre el que se jugó con dos barajas, que esta temida revelación pavorosa no es más que un sucio enjambre de infamia.

Porque si fuese cierta siquiera una pequeña parte de esta horrenda denuncia, no habrá vergüenza suficiente para tapar tanta vileza. Y porque merecemos, no ya un Gobierno que no nos mienta ni nos engañe, sino un Gobierno que no nos traicione. Un Gobierno en el que quede alguien a quien poder mirar a la cara sin un escalofrío de bochorno.

Zapatero debe explicar quién miente
Editorial ABC 19 Mayo 2007

LA información que ayer publicó el diario «Gara» sobre las veinticinco reuniones celebradas por PSOE y Batasuna, desde 2002 hasta el alto el fuego de marzo de 2006, tiene la suficiente gravedad para que el presidente del Gobierno y secretario general de los socialistas, José Luis Rodríguez Zapatero, asuma personalmente, sin testaferros ni circunloquios floridos sobre la paz, la responsabilidad de confirmarla o desmentirla. Como bien dijo ayer la vicepresidenta primera, los políticos «deben contestar todas las preguntas». Fue una lástima que no se atuviera a sus palabras y se negara por tres veces a responder a los periodistas que pedían su opinión acerca de lo publicado por «Gara». A estas alturas ya no sirve de nada fingir firmeza, ni dedicar desplantes a las filtraciones batasunas, pues si la vicepresidenta no contestó alegando que «esa información no existe» al proceder de un partido ilegal, deberá entonces aclarar -mejor Zapatero que ella- por qué sí existía Batasuna, a pesar de ser ilegal desde 2003, para negociar un alto el fuego con ETA y, lo que es peor, el futuro político del País Vasco y, por tanto, de España. Fue Patxi López, y no María San Gil, quien se reunió públicamente con Otegi -procesado por dirigir la organización terrorista ETA/Batasuna- y otros proetarras en un hotel de San Sebastián.

Si la información publicada por «Gara» es cierta, Rodríguez Zapatero se enfrenta a la eclosión de las mentiras con las que ha camuflado su ilegítimo proceso de negociación con ETA y debe aclarar todas y cada una de ellas. Al mismo tiempo, se habrían confirmado los peores temores sobre la implicación del PSOE en una negociación con ETA a través de Batasuna, en la que, según «Gara», los socialistas habrían aceptado el carácter «político» del «conflicto» y la necesidad de un acuerdo para superarlo. Es decir, ETA se habría legitimado históricamente ante los socialistas. Tales contactos habrían sido posibles únicamente gracias a un ejercicio insospechado de doble moral por parte de Rodríguez Zapatero y de la cúpula del socialismo vasco, pues al mismo tiempo que celebraban esas reuniones clandestinas, firmaban un Pacto Antiterrorista que apostaba por negar toda naturaleza política a ETA y por su derrota incondicional. La falta de escrúpulos que requiere el mantenimiento de esta deslealtad con el Estado y con la sociedad es un drama para la democracia española, porque significa que el que era el principal partido de la oposición entonces jugaba a dos bandas y, al tiempo que recibía información privilegiada de la lucha contra ETA en la mesa del Pacto Antiterrorista, trazaba con Batasuna la ruptura del orden estatutario y constitucional mientras ETA ponía muertos sobre la mesa. Según «Gara», en 2002, el año en que ETA mató entre otros a Silvia Martínez, de seis años, en Santa Pola, y al edil socialista, Juan Priede, en Orio; el año en que el Congreso, con el voto del PSOE, decidía que se ilegalizara el entramado batasuno, en ese año, dirigentes del PSE pactaban con Batasuna que en el País Vasco lo que realmente entorpecía la convivencia era un problema político de reconocimiento de los derechos del pueblo vasco. Estaban negociando lo mismo que ETA había convenido con el PNV en el acuerdo de Estella.

Rodríguez Zapatero, secretario general del PSOE desde julio de 2000 y presidente del Gobierno desde abril de 2004, tiene muchos más problemas desde ayer. Es un presidente vulnerable a las filtraciones de una organización terrorista. Su palabra no tiene crédito para desmentir lo que los hechos han confirmado. El mito de su lealtad en la lucha contra ETA se diluye en un mar de mentiras y ha inyectado en la sociedad el temor dramático por lo que pueda revelarse en los próximos días. Las hemerotecas están abiertas para repasar los desmentidos de la vicepresidenta primera, de José Blanco o de Diego López Garrido. Quien ha hecho creíble a ETA es el PSOE y su estrategia clandestina de negociaciones políticas, y si los terroristas filtran estas informaciones no es porque el Gobierno haya frustrado el proceso por su firmeza, sino por no haber cumplido sus compromisos previos. ETA sólo quiere rentabilizar el protagonismo que le ha dado el PSOE y, por eso, cuando ya ha cohesionado nuevamente a sus bases, cuando ha logrado volver a los ayuntamientos -impagable el servicio de Conde-Pumpido-, cuando está rearmada y cuando contempla la confusión sembrada por el Ejecutivo en la sociedad española, ha decidido justificarse antes de volver a matar.

Derecho y negociación
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 19 Mayo 2007

Algunos dirigentes socialistas, al reflexionar tras el atentado del 30 de diciembre sobre el fracaso de la negociación con ETA, llegaron a la conclusión -y así lo expresaron en los órganos internos de su partido- de que uno de los problemas que habían tenido era que no habían controlado todos los resortes de poder del Estado, en referencia a la justicia.

Al hacer ese análisis, esos socialistas parecían haber asumido las críticas formuladas por una ETA que hacía responsable al PSOE y al Gobierno de las actuaciones judiciales. «El debate sobre el control que tiene o no tiene el Gobierno español en las estructuras del Estado es falso», escribía la dirección de ETA en un documento redactado en plena tregua. Los cabecillas de la banda, incapaces de entender la separación de poderes en un sistema democrático, veían al Estado con el mismo esquema que aplican en el seno de la organización terrorista en la que basta una orden de los 'Terneras' o los 'Txerokis' para que desde el último miembro de un comando hasta la mesa nacional de Batasuna se pongan en posición de firmes.

Dos episodios pusieron de manifiesto el conflicto entre la Justicia y los intereses políticos del Gobierno en su negociación con ETA y Batasuna. Uno fue la prohibición por el juez Grande-Marlaska del congreso que Batasuna quería celebrar en enero de 2005. El otro la citación a declarar a ocho dirigentes de Batasuna a finales de mayo de 2006. Para neutralizar el efecto de la prohibición del congreso, el presidente del Gobierno se pronunció entonces en favor de una interpretación más flexible de la Ley de Partidos, que entraba en contradicción con la actuación judicial. En el segundo episodio, para apaciguar a los indignados dirigentes de Batasuna y de ETA, el PSE se comprometió a mantener una reunión pública con Batasuna, que se materializó el 6 de julio en San Sebastián.

Esos y otros sucesos parecidos hicieron conscientes a los socialistas de los problemas que tenían para maniobrar sin las constricciones que impone la existencia de un poder judicial vigilante. Tal vez ello explique las características del relevo efectuado en el Ministerio de Justicia y el nombramiento para este departamento de una persona con un perfil mucho más partidista y beligerante que su antecesor. Ello explica también el giro en la actuación de la Fiscalía General del Estado adoptando decisiones que parecen pasadas por el tamiz del interés político gubernamental del momento.

Con sus últimas declaraciones, el fiscal general sólo ha contribuido a reforzar la visión de los que creen que prima la oportunidad política sobre el Derecho. f.dominguez@diario-elcorreo.com

APOTEOSIS DE LA IMPOSTURA
POR ANTONIO JIMéNEZ El Ideal 19 Mayo 2007

El Gobierno y el PSOE ya no podrán negar que mientras Zapatero impulsaba desde la oposición el Pacto Antiterrorista, su gente negociaba con ETA-Batasuna. Aunque el citado acuerdo prohibía cualquier contacto con los proetarras, los socialistas vascos se daban el pico con Otegi y compañía a espaldas del PP y del Ejecutivo de Aznar. Es más, en esas primeras negociaciones previas a la llegada de Zapatero a la Moncloa y al margen del PP, con el que habían suscrito el citado pacto, los socialistas admitieron ante los batasunos que en el País Vasco existe un "conflicto político", aceptando así las tesis de los asesinos sobre Navarra y la autodeterminación. Hasta 25 veces se reunieron socialistas y batasunos antes de que ETA anunciara el alto el fuego. "Gara" ha confirmado, en suma, la gran impostura, el engaño con apariencia de verdad, que ha vendido Zapatero sobre la negociación con ETA-Batasuna desde el primer momento. Los intentos actuales del Gobierno por convencer a la opinión pública de los razonamientos legales, y no políticos, que han permitido a Acción Nacionalistas Vasca presentarse a las elecciones en el País Vasco y Navarra, podría ser, a la vista de las revelaciones, una consecuencia más de esas conversaciones. La forma en que el cuestionado y desacreditado fiscal general del Estado se ha disculpado ante los proetarras al admitir que quizás "se han pasado" con las impugnaciones, es otra prueba más del interés del Gobierno por mantener expeditos los puentes del proceso a pesar del bombazo en la T-4 de Barajas.

Cabe preguntarse una vez más, cuándo ha dicho la verdad, si es que alguna vez no mintió, Zapatero en todo este tiempo de negociaciones sobre las que ha pivotado esta convulsa legislatura que declina. El presidente del Gobierno ha arruinado además las expectativas que había generado entre quienes, como Fernando Savater, confiaron en su palabra. Ahora el filósofo se ha erigido en la voz más acreditada de los desengañados y defraudados y ha hecho un llamamiento para que se castigue al PSOE en las urnas. Todo un síntoma del grado de frustración y enfado que se advierte en un amplio sector de la izquierda, harto de que el presidente, Pepiño Blanco, López Garrido, Bermejo o Conde-Pumpido le haga comulgar con la rueda de molino de que Batasuna no estará en las elecciones. Estará y se colará en muchos ayuntamientos gracias a la nula voluntad política de Zapatero por impedirlo.

Las reuniones del PSOE con Batasuna requieren al menos una explicación
Editorial Elsemanaldigital 19 Mayo 2007

En la particular relación que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero mantiene con la banda terrorista ETA y su entorno, estos últimos tienen en su mano un instrumento de presión que les permite poner en aprietos al Ejecutivo cada vez que lo consideran conveniente para sus fines, y que recuerda mucho a las armas de cualquier chantajista. Les basta, simplemente, con revelar en dosis medidas los contactos que bien el PSOE, bien el propio Gobierno, han mantenido durante los últimos años con los terroristas y quienes les prestan cobertura política.

La información publicada ayer por el diario pro-etarra Gara sobre las 25 reuniones que habría mantenido el PSOE con Batasuna desde un momento tan temprano como el año 2001 se enmarca claramente en esa táctica. Es la respuesta del mundo etarra a la última concesión gubernamental, consistente en permitir presentarse parcialmente a las elecciones municipales a una nueva marca de Batasuna, Acción Nacionalista Vasca (ANV).

En efecto, para un chantajista cada cesión a sus exigencias es un acicate para pedir más. Por eso, a los terroristas no les ha bastado con que el Fiscal General del Estado, Cándido Conde-Pumpido, en un gesto sin precedentes, haya expresado públicamente su arrepentimiento por haber solicitado y obtenido la impugnación de la mitad de las candidaturas de ANV, manifestando al mismo tiempo opiniones tan peregrinas, por no decir disparatadas, como que no se puede convertir la Ley de Partidos Políticos en un "Guantánamo electoral" o que no es posible dejar sin votar a 150.000 personas (los simpatizantes de Batasuna).

En este camino del absurdo le ha seguido muy de cerca la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, quien se ha negado a confirmar o desmentir la información publicada por Gara porque para ella "no existe", al proceder de una formación ilegalizada. Semejante actitud no sólo demuestra la decidida intención del Ejecutivo de disimular una realidad que sin duda debe de considerar vergonzosa y digna de ser ocultada, sobre todo en un periodo electoral como es el presente, sino también un profundo desprecio por los ciudadanos a cuya inteligencia se ofende con tales argumentos.

El presidente del PP, Mariano Rajoy, se mostró ayer claro y preciso en Mahón sobre lo único que cabe exigir y esperar del Gobierno en esta situación: una explicación del propio José Luis Rodríguez Zapatero sobre las 25 reuniones que habría mantenido su partido con Batasuna "para hablar de política", mientras estaba en el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo con el PP, "supuestamente combatiendo el terrorismo".

No hace falta decir que, si se confirmasen esos contactos, la deslealtad del PSOE hacia la lucha democrática contra el terrorismo quedaría en evidencia de la manera más cruda posible, y entonces haría falta algo más que explicaciones para restaurar la confianza de muchos ciudadanos en un partido capaz de actuar de esa forma.

Cuando el proceso es la senda de la traición
 Periodista Digital 19 Mayo 2007

¿Queda algún pacto por incumplir, alguna palabra que quebrantar, algún consenso por romper, alguna alianza que traicionar? ¿Faltaba alguna deslealtad más? Sí. Lo supimos ayer: A la misma hora en que Zapatero proponía el Pacto el Pacto Antiterrorista, a la misma hora en los terroristas asesinaban y él condenaba los crímenes, representantes del PSOE se reunían y pactaban a escondidas con los facinerosos abertzales. Muchas veces: 25 según el diario proetarra Gara.

El doble juego y la traición parecen tan flagrantes, que hacen ineludible que el presidente del Gobierno asuma personalmente, sin testaferros ni circunloquios floridos sobre la paz, la responsabilidad de dar una explicación.

Como bien dijo ayer la vicepresidenta primera, los políticos «deben contestar todas las preguntas». Fue una lástima que no se atuviera a sus palabras y se negara por tres veces a responder a los periodistas que pedían su opinión acerca de lo publicado por «Gara».

A estas alturas ya no sirve de nada fingir firmeza, ni dedicar desplantes a las filtraciones batasunas, pues si la vicepresidenta no contestó alegando que «esa información no existe» al proceder de un partido ilegal, deberá entonces aclarar -mejor Zapatero que ella- por qué sí existía Batasuna, a pesar de ser ilegal desde 2003, para negociar un alto el fuego con ETA y, lo que es peor, el futuro político del País Vasco y, por tanto, de España.

Fue Patxi López, y no María San Gil, quien se reunió públicamente con Otegi -procesado por dirigir la organización terrorista ETA/Batasuna- y otros proetarras en un hotel de San Sebastián.

La versión que difunden ahora desde las Moncloa y propagan los periodistas afines es que esas reuniones se produjeron, aunque "a título personal de Jesús Eguiguren", que habría actuado sin representar al PSOE.

Es muy poco verosímil porque, como Gara refeja en una minuciosa cronología, las conversaciones entre Otegi y Eguiguren tenían contenido político y hablaban sobre asuntos como la creación de una mesa de partidos.

Es evidente que Eguiguren no podía hablar de estas cuestiones a título personal sino como representante del PSOE y con el consentimiento de Zapatero. Eguiguren era secretario de Relaciones Institucionales y ahora es presidente del PSE, lo que descarta que alguien pudiera pensar que no mantenía esos contactos en nombre del partido.

Si Zapatero quiere dejar patente que él no estaba informado y que esas reuniones eran una iniciativa de Eguiguren, como también sostiene su entorno, lo tiene muy fácil: basta que le pida hoy públicamente la dimisión de todos sus cargos.

No lo va a hacer, porque todo indica que el presidente tenía conocimiento de esos contactos y los utilizaba para su estrategia política. Es de puro sentido común.

Se confirman los peores temores sobre la implicación del PSOE en una negociación con ETA a través de Batasuna, en la que los socialistas aceptaron el carácter «político» del «conflicto» y la necesidad de un acuerdo para superarlo. Es decir, ETA se habría legitimado históricamente ante los socialistas.

Tales contactos fueron posibles únicamente gracias a un ejercicio insospechado de doble moral por parte de Zapatero y de la cúpula del socialismo vasco, pues al mismo tiempo que celebraban esas reuniones clandestinas, firmaban un Pacto Antiterrorista que apostaba por negar toda naturaleza política a ETA y por su derrota incondicional.

La falta de escrúpulos que requiere el mantenimiento de esta deslealtad con el Estado y con la sociedad es un drama para la democracia española, porque significa que el que era el principal partido de la oposición jugaba a dos bandas y, al tiempo que recibía información privilegiada de la lucha contra ETA en la mesa del Pacto Antiterrorista, trazaba con Batasuna la ruptura del orden estatutario y constitucional mientras ETA ponía muertos sobre la mesa.

Según «Gara», en 2002, el año en que ETA mató entre otros a Silvia Martínez, de seis años, en Santa Pola, y al edil socialista, Juan Priede, en Orio; el año en que el Congreso, con el voto del PSOE, decidía que se ilegalizara el entramado batasuno, en ese año, dirigentes del PSE pactaban con Batasuna que en el País Vasco lo que realmente entorpecía la convivencia era un problema político de reconocimiento de los derechos del pueblo vasco. Estaban negociando lo mismo que ETA había convenido con el PNV en el acuerdo de Estella.

El Pacto Antiterrorista no prohibía expresamente reunirse con Batasuna, pero indicaba en su prólogo que los firmantes no podían tener contactos políticos con el PNV hasta rompiera el Pacto de Lizarra, entonces vigente.

Es evidente que el PP no podía ni siquiera imaginarse que el PSOE, que se obligaba en el punto noveno del Pacto a «intercambiar información» y a mantener «posiciones conjuntas», iba a reunirse en secreto con el brazo político de ETA. Y menos después de su ilegalización.

Los hechos evidencian que el PSOE vulneró el espíritu y la letra del Pacto Antiterrorista y que ha cometido una gran deslealtad con el PP, al que apoyaba públicamente en su política de firmeza frente a ETA mientras negociaba entre bastidores con Batasuna.

Un doble juego que dice muy poco del sentido de la ética y de la coherencia del partido de Zapatero.

ETA presiona a los curas navarros
RD/Alfonso Goñi  Periodista Digital  19 Mayo 2007

Parte de la Iglesia vasca sigue padeciendo el cáncer del nacionalismo vasco, prefieren los verdugos a las víctimas. En cambio, en Navarra la inmensa mayoría de los curas se comprometen con quienes sufren. A estos sacerdotes que no pasan por el aro del nacionalismo vasco les están llegando cartas intimidatorias: piden que contribuya a euskaldunizar sus pueblos y que se vote a ANV.

Transcripción completa de la misiva:
Nos dirigimos a usted porque venimos constatando su inhibición y escaso interés en la defensa de la Iglesia Vasca.
Creemos que el desempeño de un cargo público en Nafarroa y su condición de vasco, le obliga a trabajar más activamente por una Euskal Herria libre, soberana e independiente.

No llega con expulsar a las fuerzas represivas. Es necesario hacer el vacío a toda la derecha fascista y a algunos elementos del PSOE. Quizá nos consteste usted que esa no es su misión o cosa parecida. Pues estaríamos dispuestos a comprenderle con tal de que su trabajo sería positivo en otras actividades: nombres vascos a los que se bautizan, promover la ikastola, el folklore vasco, etc. Podríamos citarle el comportamiento ejemplar de muchos curas patriotas.
 


En esta ocasión le pedimos, también, el voto para H.B. ¡Qué más da cómo nos llamen los fascistas...! Será el mejor modo de castigar a los caciques de siempre y a los “moros” de UPN.
LA GRANDEZA Y LA UNIDAD DE EUSKAL HERRIA ASÍ LO DEMANDA.

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