AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 27 Mayo   2007

Una campaña «normal»
IGNACIO CAMACHO ABC 27 Mayo 2007

PUES claro que no ha sido una campaña normal. Para empezar, porque se volvía a presentar ETA; es bastante difícil que una campaña electoral se desarrolle con normalidad y calma cuando la protagonizan unos terroristas que, además, se dividen el trabajo: unos van de candidatos, otros apoyan desde fuera y los demás se dedican a reventar las convocatorias ajenas y acosar a los candidatos democráticos. Eso sólo le puede parecer normal a un ministro como el ¡de Justicia!, que le ha robado la venda de los ojos a la estatua del frontispicio y se la ha colocado él para no ver lo evidente. Salvo que en vez de normalidad estemos hablando de lógica; es lógico, profundamente lógico, que si se deja paso a los terroristas éstos se hagan propaganda a través del terrorismo.

Tampoco puede resultar normal una campaña que se desarrolla bajo una crisis nacional de principios y una ruptura encubierta del modelo constitucional. Es complicado discutir de alumbrado público, de transportes urbanos o de masas arbóreas cuando está en juego el diseño territorial del Estado, su integridad frente a la amenaza armada, o el ejercicio mismo de las libertades individuales y colectivas, cercenado de hecho en un pedazo del territorio nacional.

 ¿Puede debatir de equipamientos públicos o de asistencia social ese candidato de Guetaria al que le han colocado una bomba bajo su coche?
-Oiga, no era una bomba, ha dicho Pepe Blanco que era un «artefacto casero».

-¿Me explica usted la diferencia?
-Pues que en un caso sería terrorismo, y en otro se trataría de kale borroka.
-Ya. Y si se llega a subir en el coche... ¿usted cree que a la víctima le habría confortado mucho el matiz?

He aquí otra prueba de la excepcionalidad del momento: un Gobierno y un partido que minimizan los ataques, agresiones y hostigamientos a sus propios miembros. Que rebautizan con eufemismos los actos terroristas que sufren para recubrirlos con una pátina de insignificancia semántica. Que disimulan las consecuencias de su propia política aun cuando se vuelva contra ellos mismos. Que tratan de ningunear, como ha hecho el presidente Zapatero, el principal conflicto del país para aparentar una naturalidad y una calma inexistentes. Que fingen reconocer, como el fiscal del Estado, una artificial voluntad de integración política en los enemigos del sistema. O que identifican el problema más grave del país, como ha sostenido todo el argumentario socialista de las últimas semanas, en la actitud combativa de la oposición democrática.

Todo muy normal, como puede verse. Pura normalidad, un apacible orden, una confortable serenidad rutinaria. El clima exacto, adecuado, favorable y propicio para ir hoy a votar a los alcaldes pensando en los proyectos de ordenación de fachadas, repavimentación de calles, ajardinamiento de plazas o alcantarillado de barriadas.

Coalición social-nacionalista
Violencia normalizada
José María Marco Libertad Digital 27 Mayo 2007

Esta campaña electoral, la primera celebrada bajo los auspicios del nuevo régimen en vías de instauración por Rodríguez Zapatero, empieza como acabó: con violencia. Esa ha sido su principal característica.

No hablo del desgarro demagógico o de los excesos retóricos ni de los apuntes de zarpazos de un Miguel ¿qué? desquiciado en su debate televisivo. Hablo de la violencia como un fenómeno común, instalado en las costumbres políticas y sociales de la sociedad española, aceptada por muchos medios de comunicación y buena parte de los españoles, además de tolerada, cuando no fomentada, desde el partido que gobierna España y por el propio Gobierno.

La violencia ha venido, primero, de los etarras, los amigos y protegidos del Gobierno socialista que gracias a él se están imponiendo en el País Vasco. Según los cálculos del Foro Ermua, hasta 64 actos de terrorismo callejero llevamos en el mes de mayo. A tanto han llegado los socialistas que incluso atenúan los actos terroristas sufridos por sus propios compañeros, como ha ocurrido con el perpetrado contra un candidato del PSE en Zarauz.

La violencia ha venido también desde el propio Gobierno y las instituciones, que han forzado todos los resortes con tal de legalizar el terrorismo con ANV, el partido de la esvástica. Conversaciones, peticiones, complicidades... Este Gobierno ha dado carta de naturaleza legal a la violencia política en España. Será su principal legado.

Por si todo esto fuera poco, la violencia la ha ejercido, siguiendo la pauta establecida desde 2002, el propio PSOE. Ni el PSOE ni el Gobierno han condenado los actos vandálicos contra sedes y candidatos del PP. Los han jaleado, como demostró la alusión mussoliniana, zafia y chulesca, como corresponde al personaje, hecha por el ministro (¡de Justicia!) Bermejo. Para fin de campaña, nos tienen reservados los infames "botellones", recuerdo de lo ocurrido el 14-M. Parecen estar buscando un herido, ya que no un muerto, que echarle en cara al PP.

Nadie se debe llamar a engaño sobre lo que se está jugando en estas elecciones. No son unas elecciones normales. Los españoles estamos optando por dos caminos: la democracia parlamentaria y liberal o un nuevo régimen, liderado por etarras y socialistas. En cuanto a los métodos utilizados para llegar al poder, tienen un antecedente. Se llama nacional-socialismo. No nos gustará, pero es lo que nos ha tocado.

Hoy elegimos ayuntamientos y parlamentos autonómicos, y algo más
Editorial Elsemanaldigital 27 Mayo 2007

En una democracia representativa como la nuestra hay un hecho incontrovertible: el momento central, decisivo, es el del voto de los ciudadanos en las urnas. Por más cauces alternativos de participación en la vida política que se puedan establecer, la mayor fuerza del ciudadano anónimo es la que ejerce con el sufragio.

Si le damos la vuelta al argumento, es necesario dejar muy claro que en un sistema como el nuestro la abstención o el voto en blanco no tienen ninguna utilidad práctica. Sostener que unas elecciones (o un referéndum) con poca participación quedan "deslegitimadas" no es más que una forma de hablar, porque a todos los efectos jurídicos y legales el resultado valdrá igual y determinará la configuración del poder público para los siguientes cuatro años.

Por lo tanto, cualquier persona que sienta el mínimo interés por la marcha de los asuntos públicos, aunque sólo sea por la preocupación, que quizá parezca egoísta, pero que es perfectamente respetable, de la repercusión que aquéllos puedan tener sobre su situación individual, debería acercarse hoy a las urnas y optar entre alguna de las múltiples y variadas opciones que concurren a ellas.

La manera en que se ha desarrollado la campaña de estas elecciones, municipales y también autonómicas en buena parte del país, ha trasladado el punto de atención de lo puramente local a lo nacional. Sin embargo, lo cierto es que lo que elegimos hoy son las instituciones públicas más próximas a los ciudadanos, los ayuntamientos y otras entidades locales, así como los parlamentos autonómicos.

Y algo más. Por mucho que puedan y deban pesar las circunstancias particulares de cada municipio o de cada Comunidad autónoma en el voto en unos comicios de este tipo, el sistema político es una unidad que confluye en las instituciones nacionales, de manera que el reparto del poder local y autonómico también pesa en el conjunto de la gobernación del país.

En definitiva, no sería correcto afirmar que estamos ante unas simples elecciones primarias de las generales que se celebrarán dentro de menos de un año, pero resultaría igualmente ingenuo pensar que con el voto que emitamos para elegir nuestro ayuntamiento o parlamento autonómico no daremos un mensaje sobre las preferencias y tendencias políticas globales de todo el país.

En una campaña electoral marcada por el retorno de la violencia política y la consiguiente merma de libertades públicas en el País Vasco y Navarra, no se pueden acabar estas reflexiones sin una referencia a la trascendencia particular del voto en esas zonas del territorio nacional. Allí la movilización de quienes creen en el valor del sufragio frente a los que emplean la violencia y terror es absolutamente decisiva para poner fin a una situación que dura ya demasiado tiempo.

El 'Voto en Blanco' es el voto ciudadano limpio y regenerador
Francisco Rubiales Periodista Digital 27 Mayo 2007

Para votar en blanco hay que introducir el sobre vacio en la urna.

Votar en blanco es la única manera de censurar a los políticos en una democracia, la forma más elocuente de hacerles saber verdades fundamentales que han olvidado desde su arrogancia y descaro: que nosotros pagamos sus sueldos y que sólo el ciudadano tiene el auténtico poder y la soberanía en democracia.

Por si quedaba alguna duda, la actual campaña electoral está dejando claro que la política española es una inmensa y corrupta fábrica de embutidos, plagada de mentiras oficiales, hipocresias, corruptelas, amantes ocultos y morosos municipales, todo un mundo presidido por un gobierno que pactaba con los terroristas, mientras, hipócritamente, firmaba con el gobierno de Aznar un pacto para exterminarlos.

En una situación de tan profundo deterioro político y democrático como la que vive España, el voto en blanco, además de ser un voto de castigo a una clase política inepta y podrida, se convierte también en un voto a favor de los ciudadanos y de la regeneración del sistema.

Aunque la ley electoral española desprecia y margina el Voto en Blanco, seguramente porque es el único que representa la censura en las urnas a los políticos, una lluvia de votos en blanco en las próximas elecciones lanzaría a los políticos españoles un claro mensaje de rechazo y una advertencia para que entiendan que, en democracia, el único poder legítimo es el que emana del ciudadano y que marginar a los ciudadanos equivale a violar la democracia.

El voto en blanco está reconocido en todas las democracias como una opción que tienen los ciudadanos para votar rechazando a los políticos y a sus comportamientos y programas, sin rechazar la democracia. Es un voto de censura que los expertos consideran cívico, racional y altamente responsable, pero que los políticos, desde su arrogancia, marginan.

Votar a un partido u otro, sin que esos partidos no lo merecen o hayan reconocido y pedido perdón por haber degenerado la democracia, siempre es apoyar la situación vigente y prolongarla. Sin embargo, votar en blanco representa una censura a nuestros políticos y partidos, sin cuestionar la democracia.

Nada resulta más odioso y ofensivo para un político que el voto en blanco. Prueba de ello es que la ley electoral española lo margina y devalúa, hasta permitir el esperpento de que si todos los ciudadanos de un pueblo o una autonomía votasen en blanco, excepto uno, para ese único voto serían toda la representación y todos los puestos de concejales o diputados, algo más demencial que absurdo.

La democracia española se ha tornado tan imperfecta, arrogante y anticiudadana que se permite el lujo de ignorar el único voto cívico de censura existente en democracia.

Votar en blanco, en las presentes circunstancias, representa hacer saber a los políticos quien manda en realidad dentro de un sistema democrático. Pero también significa rechazar la corrupción, condenar los enfrentamientos cainitas entre políticos y partidos, el abuso de poder, la degeneración de la democracia y, sobre todo, la enorme traición que ha representado la transformación clandestina de nuestra democracia en una vulgar oligocracia de partidos, perpetrada por nuestros políticos profesionales en los últimos años.

Voto en Blanco

¡Por favor no voten! , votar apresa su libertad.
José Luis Palomera Ruiz Periodista Digital 27 Mayo 2007

El derecho universal, única legalidad para todo el espacio, delimita en su propia génesis que ningún ser puede ser sometido por otro. La lógica del derecho universal de todo ser vivo indica que mientras existan unos que manden, existirán otros que obedezcan, cual premisa básica que genera despotismo.

Votar es optar, elegir una opción, suprimiendo otras, las cuales pasan a ser subyugadas por la legible idea dominante. Mientras elegir es favorecer una opción, dictar un poder, e imponer un sistema. Luego el procedimiento del voto en virtud de ser ( gobernados) es despótico por naturaleza propia.

Votar encadenar la libertad de todos en favor de unos pocos organismos compuestos por locuaces vendedores de promesas que jamás se hace realidad.
Votar es dar un cheque en blanco al despotismo, arcaico despotismo donde el todo poder, favor y antojo, recae en el votado en perjuicio de los votantes.

Grandes partidos que acaparan para sí individuos claves en la gestión ciudadana lo cual apenas deja más opciones reales de votos útiles.

Magistrados, licenciados, empresarios, y otros poderes económicos-sociales, son los que gestionan estas grandes formaciones que no son otra cosa que empresas privadas, mangoneadas por elegantes corbatas, derechos, leyes, y modosas verborreas.

Bajo excepciones, los elegidos para gobernar apenas tienen en su currículo personal otra cosa que no sea una imagen agradable, buenos modales, y alguna licenciatura más o menos terminada.

Por eso repito una y mil veces, votar a unos pocos para que nos gobiernen a todos, es apresar nuestra propia libertad ya que dejamos en sus supuestas limpias manos, las vidas de cuarenta millones de personas, cual desafuero mental carente de la más ínfima inteligencia.

Los políticos que nos gobiernan apenas pasan de ser unos individuos muy bien vestidos y simpáticos, los cuales suelen formar el gobierno con sus colegas universitarios, y otros valedores, sagaces oradores licenciados y economistas, partidistas por encima de toda reflexión lógica, si ésta es ajena a sus preservadas políticas.

Presidentes, ministros, ministras, diputados, senadores y senadoras, los cuales, sin antes haber pasado un exhaustivo examen de sus supuestas aptitudes, ostentan nada menos que el gobierno, vida, muerte y libertad, de toda una nación con la agravante de pertenecer los mismos a la elite de la sociedad, es decir, la capa menos representativa de la misma.

Si a esto le añadimos que en vez de gestionar los intereses de todos nos gobiernan, el caso es de un patetismo mental que raya la ignominia del todo pensamiento universal.

La lógica ecuménica establece el que nadie pueda gobernar por si sólo si no va implícito el total del conjunto.

Por eso es preciso sentar entre todos las bases para gestionarnos, a diferencia del método actual que gobierna, el sistema de gestión que yo predico no es otra cosa que tener el control absoluto y exhaustivo en todo momento de los gestores en manos del conjunto del pueblo.

Votar es preciso además de un derecho, sin embargo, un voto no debe dar más derechos que el de gestión al votante por parte del votado, mientras en la actualidad un voto da derecho a casi todo, desde sancionarnos, prohibirnos, juzgarnos con desventaja en cuanto a los juzgadores, enfrentarnos, implicarnos en conflictos externos, diferenciarnos, disgregarnos, además en muchos casos de enriquecerse ellos mientras los demás nos arruinamos.

Es por eso que les digo, no voten más mientras no se cambie este sistema, no caigan de nuevo en el mayor error de la sociedad actual, la cual presta con su voto la cuerda con la que nos tendrán sujetados durante al menos cuatro años.

El actual modelo es nocivo para la sociedad ya que es corrupto en su propia concepción.

Lógicamente, la sociedad en su conjunto debe precisar normas en favor de regirse, sin embargo, es preciso que estas normas estén siempre dispuestas a la sociedad y no traspasadas a pequeños grupos de intereses varios y aficiones diversas.

Las normas de la sociedad han de ser siempre de la sociedad en su conjunto, activas en todo momento y gestionadas con el control absoluto de la misma, ya que nadie es más que la sociedad, luego nadie ha de tener más poder que el de gestión. Dejando siempre al conjunto del pueblo la absoluta facultad de gobernarse.

Debemos instaurar un sistema nuevo donde los diversos órganos gestores de nueva creación deberán exponer al conjunto del país sus programas de gestión para que sean éstos y no otros intereses los que generen la elección de Gestores Nacionales y Locales mediante los votos recibidos.

No voten, ni en blanco ni en negro, no voten, los partidos políticos sean del signo que sean, no son otra cosa que agrupaciones de intereses diversos, basados en ancestrales ideas y cuestiones de adalides ya caducos, las cuales no han hecho otra cosa que arruinar y confrontar a los pueblos por los siglos de los siglos.

Antaño fueron los de corona en sien quienes gobernaban, arruinaban y quemaban a los pueblos que les mantenían. Ahora son individuos pertenecientes a grupos de boatos varios que visten corbatas y satenes.
Son los mismos vestidos con diferentes entretelas, en virtud del corrupto sistema, mal llamado “democrático” por el cual nos regimos.

Hoy voy a votar a...
Alejandro Campoy Periodista Digital 27 Mayo 2007

El voto es secreto, pero no hay ninguna ley que impida al titular del mismo hacerlo público si le da el hipo, que es mi caso ahora mismo. Lo que voy a declarar puede ser creido o no por los lectores de este artículo, son muy libres de hacerlo y no tengo ningún medio real de probarles mi sinceridad. Cada cual dara a mi palabra, por tanto, el valor que le venga en gana, es lo único que puedo poner encima de la mesa, la credibilidad de la misma.

Soy de los que, como Gotzone Mora y Fernando Savater, vengo predicando desde hace tiempo la imperiosa necesidad de asestar un tremendo varapalo en estas elecciones a la antipolítica del antigobierno español, votando donde más les pueda doler en cada lugar. Pero en el caso de mi localidad, las dudas me han venido atormentando casi desde navidades. El actual alcalde, del PP, no merece mi voto, de ninguna manera, y el candidato del PSOE ha elaborado una lista muy ilusionante. Esta mañana ya casi tenía decidido votar para alcalde de mi localidad al candidato del PSOE. Para el Gobierno de la Comunidad Autónoma, por descontado y por las miles de razones que hay a favor, mi voto es y será para la candidatura del Partido Popular.

Lo primero que quiero destacar, por tanto, es que no soy el típico corderito que camina agitando su cencerro detrás de unas siglas caiga quién caiga y pase lo que pase: es perfectamente posible votar PSOE y PP al mismo tiempo para diferentes ámbitos de gestión, en función de mil y una circunstancias que son de imposible enumeración aquí. Abundaré un poco más en ello, aún sin entrar en detalles: incluso desde un punto de vista personal, el candidato del PP al Ayuntamiento de mi ciudad no merece mi voto ni el de la mayoría de mis conciudadanos, mientras que el candidato del PSOE, por juventud, cualificación, proyecto y equipo es una opción más que interesante.

Pero sucede que me honro con la amistad de Gotzone, de Teresa Jiménez Becerril, de Mikel Buesa... y no sigo. Sucede que he vivido en mis propias carnes, en tiempos pasados, sus mismas circunstancias vitales, sucede que le he pedido al candidato socialista de mi localidad que rompiera la disciplina de partido y apoyara públicamente las diversas concentraciones que se han realizado contra el terrible e indigno crimen perpetrado por el Partido Socialista y el antigobierno de ZP contra miles de ciudadanos vascos, de militantes de su partido, que son mis compatriotas y algunos mis amigos, y sucede que no ha tenido valor para romper esa disciplina (mejor, tiranía y dictadura) de partido.

Resulta por tanto que mañana votaré al Partido Popular en las elecciones autonómicas, y posiblemente vote nulo en las elecciones municipales. Por más que quiero castigar al PSOE, no puedo votar a un candidato (el del PP) que no es más que un pobre imbécil oportunista y fatuo. Y sólo el artículo de hoy en ABC de Teresa Jiménez Becerril ha impedido que mi voto vaya al candiato socialista, pese a su comprensible cobardía para desmarcarse de su partido. Es evidente que para poder dar semejante paso hay que ser vasco, no le demos más vueltas. Pero como muy bien dice Teresa, antes que el estado de las aceras de mi calle está la posibilidad de que un asesino se pasee por ellas. Aún mi voto nulo puede convertirse en un voto al imbécil. Que sea lo que Dios quiera.

Fernando
JON JUARISTI ABC 27 Mayo 2007

SAVATER, por supuesto. Disculpen que comience citando versos de un poema mío a él dedicado: «Pues bien, ha sido un lujo seguirte en la distancia/ y a veces no seguirte/ pero con la certeza del encuentro futuro». En ellos se resume lo que Fernando Savater ha sido y es para mí desde hace cuarenta años. Una referencia en el horizonte, que a menudo pierdo de vista deliberadamente. Pero, sobre todo, una certeza. La certeza absoluta de que aparecerá en los momentos más difíciles y estará contigo en la batalla, como ha hecho siempre. Sus desplazamientos tácticos no me preocupan. De Fernando Savater se puede prescindir en las escaramuzas -incluso es recomendable hacerlo con frecuencia-, pero, sin él en las Termópilas, estás perdido.

Contra lo que andan largando por ahí algunos despistados de buena fe y algunos otros de muy mala, no es mi intención sumarme al nuevo partido que auspicia Fernando junto a Carlos Martínez Gorriarán y Rosa Díez. Éste es uno de esos momentos en que hay que decirse un «hasta luego». Las razones están claras: yo no creo que la democracia sea un fin en sí mismo, sino un método para dirimir conflictos de intereses en un régimen liberal. Creo que este tipo de régimen funciona mejor sobre el bipartidismo, como se demuestra en países como Estados Unidos, Francia o Reino Unido, y como se demostró en España hasta que Rodríguez se empeñó en cargárselo. La proliferación de partidos desestabiliza el sistema (ahí están los casos recientes de México, Israel o Serbia, entre otros muchos). Obviamente, la democracia implica pluralidad, pero prefiero la pluralidad de sólo dos, porque impide que el particularismo de los pequeños partidos-bisagra parasite al Estado hasta desvertebrarlo (y los ejemplos sobran).

El bipartidismo supone una gran masa de voto adscriptivo, inmutable, adherido a los valores permanentes de la izquierda y la derecha. Lo que determina la alternancia es una franja de voto flotante que se mueve de un partido a otro en función de programas concretos. O sea, que la lealtad débil y la ausencia de lealtad representan un bien político de importancia fundamental. Los partidos rivales deben esmerarse en mantener la fidelidad de sus respectivos zócalos con una política coherente de izquierda o derecha y en ganarse a la mayoría del voto móvil mediante ofertas de las llamadas «de centro». Una consecuencia de la voladura del bipartidismo por parte del PSOE -que ha buscado apoyos para ello en los nacionalismos y en la izquierda antisistema- ha sido la decepción de una parte todavía difícilmente mensurable de sus apoyos tradicionales, entre los que se cuentan Savater y sus compañeros, cuya deriva lógica, toda vez que las suyas son lealtades fortísimas a valores alegremente abandonados por los socialistas, no apunta a engrosar el voto oscilante, sino a crear pequeños partidos ad hoc, como Ciutadans/Ciuda-danos, muy respetables en su dimensión ética pero inevitablemente particularistas. Así nos vamos alejando cada vez más del bipartidismo y relajando el ya muy maltratado pacto nacional.

Frente al destrozo causado por la ética buenista de la convicción, Savater podría ofrecer a la izquierda un atisbo de ética de la responsabilidad, aunque su iniciativa partidaria, es cierto, complica el panorama. Mario Onaindía, cuya amistad compartí con Savater, decía que el fin de la democracia es suscitar más democracia. Nunca estuve de acuerdo. El fin de la democracia es preservar la libertad, y para ello debe evitar la desmesura. Dicho esto, añado que Savater y su gente son lo poco que queda de la izquierda liberal y que la derecha asimismo liberal no tiene derecho a enfurecerse con el filósofo, que no es de los suyos. Fernando Savater es la única figura de la izquierda de mi generación que nunca fue a Siracusa, ni de visita. Evidentemente, la idea de España no le obsesiona, pero nadie ha defendido la Constitución con más coraje que él ni con más riesgos personales. Y aunque pregone a los cuatro vientos que no cree en Dios, sospecho que Dios jamás ha dejado de creer del todo en Fernando Savater.

El guión se complica
Álvaro Delgado Gal ABC 27 Mayo 2007

Rosa Díez, Savater, Martínez Gorriarán y otros defensores de la democracia en el País Vasco proyectan crear un partido político nuevo. La pregunta pertinente es... por qué y para qué. No se trata de preguntas equivalentes: ciertas cosas, como presentarse a unas oposiciones, se hacen con la mira puesta en la obtención de determinados fines. En otros casos, no nos mueve un fin sino lo que Aristóteles llamó una «causa eficiente»: la causa eficiente de un caballo desbocado me dispara hacia arriba y me hace dar una pirueta que no está enderezada a ningún propósito prefijado. En lo que se refiere a nuestros amigos vascos, la causa eficiente es bastante obvia. Están hasta los pelos de lo que ocurre en su región y de los disparates que en ella han perpetrado Zapatero y el PSE. La indignación a secas explica, suficientemente, que hayan decidido organizarse por su cuenta.

Pero existe, simultáneamente, un «para qué», y éste es más contencioso. En principio, la idea consiste en impulsar desde el Congreso la reforma de la Constitución, una reforma de signo federal clásico que rehabilite al Estado y asegure la libertad y la igualdad en los territorios comanches en que ahora mandan los nacionalistas. Este propósito ha sido contestado apelando a dos argumentos completamente distintos.

El primero procede del PP, que no sabe qué hacer: si alegrarse de que surja una fuerza rival del PSOE, o preocuparse ante la posibilidad de que los recién llegados también les quiten a ellos, de refilón, un puñado de votos. La composición de los dos sentimientos ha dado lugar a una suerte de reproche cariñoso: más o menos, se les ha dicho a Savater y compañía que la integridad del territorio y de la ley tienen ya en el PP un valedor suficiente.

El argumento no es del todo convincente. Orientaciones ideológicas a un lado, nos encontramos con que no es lo mismo promover la causa del Estado sin ninguna clase de hipoteca política, que hacerlo desde la obligación de tocar poder. Es notorio, por ejemplo, que los populares no desdeñan un pacto con CiU, o incluso el PNV. Y es igualmente notorio que lo último condiciona seriamente el alcance de las reformas que se encontrarían en situación de intentar. El partido en ciernes, en fin, alimenta ambiciones que quedarían muy diluidas si se cerrase un arreglo con el centro derecha.

El segundo argumento es más sofisticado. Sería mejor, se afirma, quedarse en el PSOE y esperar a la ocasión propicia -verbigracia, un traspié de Zapatero- para rescatar al partido socialista de la que, evocando a Croce, quien a su vez evocó a Dante, podríamos llamar «la via smarrita», la senda errada. Esto está muy bien, en abstracto. Ocurre, empero, que los testigos vascos, de perfil marcadamente intelectual, sienten, ante todo, la urgencia de hablar claro, y comportarse de la misma manera. Pedirles que permanezcan retranqueados, o se esmeren en las virtudes sigilosas del cazador al acecho, implicaría invitarles a algo para lo que no sirven, y además no les gusta.

Ello sentado, resta todavía por establecer si el partido cumplirá, en la hipótesis de que salga adelante, un papel útil. Por descontado, no se sabe. Pero se pueden aventurar algunas reflexiones de tipo general. La más importante, en mi opinión, es la siguiente: sería muy improbable que el partido entrara en las combinaciones parlamentarias sobre las que se edifican los gobiernos. ¿Por qué? Porque no podría comprometer su agenda, de índole, en el fondo, monográfica. A un partido grande no le es difícil pactar gracias, precisamente, a su tamaño. Los intereses que protege son múltiples y su abanico programático dibuja un ángulo muy abierto. En consecuencia, estará siempre a su alcance hacer una sisa acá o un metido allá con objeto de habilitar un hueco a un socio parlamentario más pequeño.

A la viceversa, un partido pequeño será máximamente combinable en aquellos casos en que actúe de portavoz de intereses sectoriales. Imaginemos que los productores de colza, uva o remolacha se alían y logran sacar tres o cuatro diputados. Podrán cerrar tratos con un partido del signo ideológico que sea, puesto que lo único que ansían es la cartera de Agricultura. Ninguna de estas ventajas adhesivas distinguiría al partido nuevo. En primer lugar, por una circunstancia ya mencionada: su agenda se centraría en la reforma de la Constitución, una materia magna que no se ventila con una cartera de más o de menos. Además, el partido nuevo tendría que ser inflexible. En la medida en que toca un solo registro, no podría demediar su mensaje sin defraudar a su electorado. El amor a las ideas de quienes lo patrocinan no impulsará, tampoco, su capacidad de adaptación.

Todo esto autoriza a presumir que los diputados que se cosecharan no serían cooptados por los dos grandes partidos. Operarían como heraldos de un concepto, no como amarracos de la aritmética parlamentaria, la cual se haría aún más complicada de lo que es ahora. ¿Es esto bueno o malo? Lo ignoro. Los factores cuantitativos, aparte de cualitativos, pueden pesar definitivamente, máxime en el País Vasco.

DOS PROETARRAS CRUZAN CONTENEDORES EN SANTURTZI
El terrorismo callejero irrumpe en la jornada de reflexión con ataques a cajeros y pintadas amenazantes
La jornada de reflexión ha estado marcada en el País Vasco, como ha ocurrido en el resto de la campaña, por el terrorismo callejero y la intimidación por parte del entorno de ETA. En Oyarzun, un grupo de proetarras han lanzado artefactos incendiarios durante la madrugada de este sábado contra dos cajeros. Un ataque al que se ha sumado otro acto de terrorismo callejero contra otro cajero, esta vez en Pamplona. Allí, los tedax han desactivado un artefacto explosivo que estaba listo para estallar. En Rentería han aparecido varias pintadas amenazantes en la puerta del garaje del alcalde socialista de la localidad. En Santurtzi, dos proetarras han sido detenidos cuando cruzaban contenedores en la calle.
EFE Libertad Digital 27 Mayo 2007

Los cajeros de Oyarzun fueron atacados a las tres y a las tres y veinte respectivamente, en las calles Mendiburu y Plaza San Esteban de esta localidad guipuzcoana. El ataque apenas dañó los cajeros automáticos y no fue necesaria la presencia de los bomberos para sofocar el fuego originado. Este acto se une a los asaltos, acosos y ataques que han enturbiado la contienda electoral durante los últimos quince días.

Además, especialistas de los tedax han desactivado este sábado por la mañana un artefacto que estaba dentro de una mochila y preparado para producir una deflagración en un cajero automático de Caja Navarra en el barrio pamplonés de la Milagrosa, según fuentes de la Delegación del Gobierno en Navarra.

Las mismas fuentes no especificaron el contenido de la mochila y señalaron a EFE que en su interior había "diversos elementos preparados para deflagrar", que fueron desactivados por los tedax sin que se produjeran daños de ningún tipo. La zona donde se encuentra el cajero, en la intersección de las cales Río Urrobi y Manuel de Falla, fue acordonada de 09:15 a 10:00 horas por la Policía Nacional, que se encarga de las investigaciones del suceso.

Más pintadas amenazantes
En Rentería, varias pintadas amenazantes en las que aparece el nombre del alcalde, Juan Carlos Merino (PSE), han aparecido en la puerta de su garaje. Según informó este sábado el Ayuntamiento en un comunicado, en uno de los "mensajes intimidatorios" se tildaba de "fascista" al PSOE. Fuentes municipales indicaron a EFE que las pintadas aparecieron este viernes a mediodía en la puerta del garaje cerrado que tiene Merino y durante la misma tarde fueron retiradas.

Juan Carlos Merino ha sido objeto de diferentes ataques de terrorismo callejero ya que, por ejemplo, en 2003, cuando era teniente de alcalde de Errenteria, su vivienda fue atacada con tres "cócteles molotov". Además, quemaron en 1998 su vehículo particular que se encontraba estacionado en la calle y sufrió importantes desperfectos.

Cruce de contenedores en Santurtzi
La última acción ha sido la de dos proetarras en la localidad vizcaína de Santurtzi, que han cruzado varios contenedores de reciclaje de residuos urbanos en una calle de la localidad marinera. Según informó de forma escueta a EFE el Departamento Vasco de Interior, el incidente que dio lugar a la detención de los dos jóvenes, tuvo lugar sobre las 19,20 horas de este sábado en la calle Cartero Germán, de Santurtzi.

Las mismas fuentes indicaron que, antes de tener lugar las detenciones, se había producido en la zona un cruce de contenedores en la vía pública. Los dos detenidos han sido arrestados imputados de un presunto delito de desórdenes públicos, agregaron las fuentes citadas, que no facilitaron más datos del incidente ni de los arrestados.

La Ertzaintza, según publicó este sábado El Correo, ha diseñado un despliegue especial de sus efectivos en todo el territorio de la Comunidad Autónoma al detectar un plan para sabotear las elecciones de mañana domingo.

ANV pretende boicotear el recuento y «colar» papeletas en pueblos donde ha sido anulada
Batasuna trata de demostrar el respaldo popular que tiene y su capacidad de desestabilización con el cómputo de votos legales y nulos
Las Fuerzas de Seguridad creen que ETA usará este apoyo en una futura negociación con el Gobierno
J. M. Zuloaga La Razón 27 Mayo 2007

Madrid- Las Fuerzas de Seguridad han detectado en los últimos días el envío de papeletas de ANV a municipios en los que las candidaturas de este partido han sido anuladas por el Tribunal Supremo. La actuación de la llamada izquierda abertzale, el brazo político de ETA, durante la jornada electoral de hoy, va a estar marcada, según expertos antiterroristas consultados por LA RAZÓN, por una doble estrategia: por un lado, hacer un recuento de los apoyos electorales con que cuenta en el País Vasco y Navarra; y por el otro, desestabilizar al máximo las votaciones, desde el comienzo hasta el recuento, en algunas poblaciones en las que sus candidaturas han sido anuladas por el Tribunal Supremo. Se trata de hacer una «demostración» de respaldo popular y, a la vez, de su capacidad de generar violencia.

Suma de apoyos
Batasuna quiere demostrar la fuerza que tiene en las tres provincias vascas y en la Comunidad Foral y por eso ha pedido a los que le apoyan que voten a Acción Nacionalista Vasca (ANV), incluso en los municipios en los que han sido rechazadas por el Tribunal Supremo y que, por lo tanto, serán contabilizadas como votos nulos. Las Fuerzas de Seguridad han detectado en los últimos días el referido traslado de papeletas de este partido a dichas localidades. La suma de los sufragios legales, en las poblaciones en las que el Gobierno ha permitido que los proetarras estén presentes, y de los anulados, daría, según este particular recuento, la suma total de apoyos.

Se trata de un dato muy importante para ETA-Batasuna, que pretende ponerlo sobre la mesa en las negociaciones con el Gobierno que los expertos dan como seguro que se reanudarán en las próximas semanas. En función del apoyo que finalmente obtengan los proetarras, el argumento será utilizado en una fase de los contactos presidida por el interés del Ejecutivo en que la banda no cometa atentados de cara a las elecciones generales en las que Rodríguez Zapatero se juega la reelección. La banda pasaría las «cuentas» a los socialistas en un periodo en el que su capacidad de chantaje es absoluta ya que su brazo político no tiene ningún interés en participar en estos comicios.

La pretensión de contabilizar sus apoyos es compatible, agregan las mismas fuentes, con la desestabilización que el brazo político de la banda va a intentar, en especial en pequeñas localidades en las que sus candidaturas han sido anuladas. Los expertos consultados creen que los proetarras pueden, como han hecho en otras ocasiones, retrasar la apertura de algunos colegios; amedrentar durante la jornada a los electores que no pertenecen a la izquierda abertzale y estar presentes en las mesas sin tener derecho a ello. Otra de las acciones consistiría en lanzar papeletas de ANV en el momento del recuento para que se mezclen con las de los otros partidos que concurren legalmente. Se da como seguro que, en especial en localidades sin listas proetarras, acudirán a votar con el «carné» de identidad vasco.

La acción de las Fuerzas de Seguridad va a ser determinante para que la estrategia fracase y la jornada electoral se pueda desarrollar sin incidentes. En Navarra, la competencia corresponde a la Guardia Civil y al Cuerpo Nacional de Policía, y, en el País Vasco, a la Ertzaintza. Los dispositivos están previstos y se cree que los mayores problemas se pueden producir en las pequeñas poblaciones de las zonas con apoyo tradicional a las formaciones de la izquierda abertzale.

Las fuentes consultadas subrayaron que esperaban más disturbios y actos de terrorismo callejero en la «jornada de lucha» convocada para el viernes y durante el día de ayer. Y lo citan como indicativo de lo que puede ocurrir hoy.

Abundando en los análisis de las Fuerzas de Seguridad, el presidente de la Asociación Española de Escoltas, Vicente de la Cruz, advirtió ayer de que interventores de ANV intentarán boicotear la votación en aquellos ayuntamientos en los que se han anulado las listas de la citada formación, según informa Ep.

DENUNCIAN EN ARAGÓN UNA GUÍA DE INICIACIÓN SEXUAL EN LAS AULAS
La CONCAPA estudia querellarse contra la ministra de Educación y le pide que dimita por Alí Babá y los 40 maricones
El presidente de la Confederación Católica Nacional de Padres de Familia y Padres de Alumnos (CONCAPA), Luis Carbonel, ha denunciado en COPE que el Gobierno "parece estar obsesionado por el sexo" y reprocha que el Ejecutivo quiera "meter el sexo" en la educación de "niños y niñas de muy temprana edad" con unos contenidos pornográficos que rozan la "perversión de menores" y en contra del sentir mayoritario de los padres. A los contenidos homosexuales-pornográficos recomendados por el Ministerio de Educación y Ciencia como material didáctico de la guía Educar en Valores, en la página oficial del CNICE (Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa) se suma ahora un Manual del Profesor de Educación para la Ciudadanía en Aragón, en el que se recomienda que los alumnos escenifiquen distintos papeles sexuales en el aula.
Libertad Digital 27 Mayo 2007

El presidente de CONCAPA, Luis Carbonel, señala que "hemos pasado de una dictadura donde estos asuntos eran tabúes a una etapa radical de la mano del Presidente Zapatero en la que todo está permitido, todo es válido" y en la que quieren "inculcar el sexo hasta en niños y niñas de muy temprana edad".

Para Carbonell esta guía, junto a las viñetas de Ali Baba y los 40 maricones, es una agresión flagrante a la educación, que no están dispuestos a aceptar. En su opinión, "no hay derecho" a que el Gobierno socialista "eduque a los niños de corta edad con estos textos" que inducen a la homosexualidad y que les obliga a que escenifiquen los diferente papeles sexuales en las aulas.

Añade Carbonell "esto roza la perversión de menores, algo inaudito de un gobernante", que además no puede presumir de Educación porque "nos ha colocado en los últimos puestos de Europa, durante estos últimos años, y encima ahora presenta como única innovación el que los niños sean cada vez más precoces sexualmente, en vez de plantearles el esfuerzo y la responsabilidad del estudio".

Pedirán la dimisión de la Ministra de Educación
CONCAPA está muy preocupada porque tras la implantación -contra la voluntad de un sector importante- de Educación para la Ciudadanía se está creando un caos en la mente de los niños, haciéndoles ver, entre otras cosas, que el cambio de sexo no es importante.

Finalmente, Carbonell ha hecho un llamamiento a profesores y representantes de Padres, para que denuncien cualquier texto pornográfico de estas características.

La Confederación de Padres se está planteando querellarse contra el Ministerio de Educación y pedirán la dimisión de la ministra Mercedes Cabrera, no sólo por las viñetas de Alí Baba y los 40 maricones, también por este manual pornográfico, contrario a la educación que los padres le quieren dar a sus hijos en casa.

"Experimento sociológico" con nuestros hijos
En este sentido, también la postura de otras organizaciones como FECAPA, Foro Aragonés de la Familia, Plataforma por la Calidad de la Escuela Pública de Aragón y Plataforma Padres por la Educación, sostiene que "millones de familias, que respetamos por igual la dignidad de todas las personas –con independencia de su ideología, religión, raza, sexo o tendencia-, exigimos a los poderes públicos que no se entrometan en la formación moral de nuestros hijos inculcándoles su ideología de género a la par que reivindicamos nuestro derecho a la educación heterosexual de nuestros hijos y, en todo caso, a que reciban la educación que esté conforme con los criterios y convicciones de los padres".

En este sentido, las asociaciones de padres quieren defender a sus hijos de este "experimento sociológico" que pretende "destruir a la familia" y "relativizar la verdad trivializando las relaciones sexuales".

Las agrupaciones de padres solicitan "una asignatura de valores consensuada –y el MEC ni siquiera nos escuchó-, que no fuera doctrinaria, que fuera voluntaria y no obligatoria. Que fuera coherente y en la que cupiéramos todos. Que educara en los derechos y deberes que dimanan de la Constitución Española y de los principales Tratados Internacionales suscritos por España. En su lugar tenemos esta asignatura que el Gobierno pretende imponer a nuestros hijos".

«Es una invención que haya habido distintas naciones dentro de España»
EMILI J. BLASCO LONDRES ABC 27 Mayo 2007

El hispanista Sebastian Balfour alerta sobre la deriva que está tomando el sistema autonómico español, tras la petición inacabable de atribuciones por parte de los Gobiernos regionales, que compiten entre sí por tener el mayor nivel de competencias. «La situación es muy tensa y algo hay que hacer», advierte. En su opinión, es necesaria una mayor corresponsabilidad e involucración de las autonomías en el proyecto común de todos los españoles. Autor junto con el español Alejandro Quiroga, profesor de Historia en la Universidad de Newcastle, de «España reinventada, nación e identidad desde la Transición», Sebastian Balfour considera, en la reflexión que hace para ABC, que los nacionalismos reividican una identidad nacional que no encaja en absoluto con la historia de España.

-¿Ve usted, entonces, una España reinventada?
-El libro es un análisis de cómo desde la Transición se ha intentado entender lo que es la nación y la identidad española. España se ha reinventado, como ha ocurrido a lo largo de los siglos, a la luz de la nueva democracia. En estos momentos hay quien habla de la desintegración del país, del suicidio de España, del asalto al Estado... Pensamos que es un problema suscitado por las élites políticas y las instituciones, mientras que la gran mayoría de los españoles asume con bastante facilidad tener identidades múltiples. En realidad, el problema no es tanto de nomenclatura como de arquitectura del Estado. Lo que hay aquí es un «ménage à trois»: las llamadas comunidades históricas, las demás regiones y el Estado. ¿Cómo encajar eso en una misma nación? La Constitución Española implícitamente daba la posibilidad de un café para todos. No hay indicio de que en el 78 se pensara que las regiones no históricas, por llamarlas así, iban a entrar en una dinámica tan fuerte de petición de competencias. Lo que pasa es que el sistema de las autonomías en España ha desatado una dinámica de federalismo o semifederalismo competitivo, basado en agravios comparativos. La creación de instituciones y de redes sociales, políticas y clientelares hace que cada Gobierno autonómico tenga muchos intereses que defender y satisfacer.

-¿Hay una depredación de las competencias exclusivas del Estado?
-Efectivamente, el Estado amenaza un cierto desahucio ante la continua demanda de traspasar competencias, en un proceso que puede crear unas asimetrías que amenacen la cohesión social. Cataluña y el País Vasco tienen una identidad, con razón o sin ella, de distinción o diferenciación respecto a otras partes de España, y otras regiones quieren los poderes que tienen ellas. Cataluña quiere lo que tiene el País Vasco, Valencia quiere lo que pide Cataluña... Es como una Liga de fútbol, en la que todos quieren alcanzar al que está arriba. Esto a la larga crea problemas para el encaje autonómico.

-¿Qué solución aporta su libro a este problema?
-No creemos que haya una solución fácil. En nuestro libro nos limitamos a examinar dos escenarios en particular. Uno es el propuesto por el economista De la Fuente, que no requiere modificar la Constitución. Puede significar incluso mayor autonomía si no se mina la solidaridad, la cohesión en la recaudación de impuestos, la integridad de la Seguridad Social. El otro es el sugerido por Ferrán Requejo, que plantea un modelo asimétrico, también en esos aspectos, y que obligaría a un cambio constitucional. Otras soluciones no las vemos posibles: la independencia de ciertas regiones es imposible de concebir; y proceder ahora a un recorte de competencias es algo políticamente muy difícil.

-¿Y una reforma constitucional que establezca explícitamente el carácter unitario de España, para prevenir derivas federalistas o confederalistas?
-Creo que sí. La situación es muy tensa y algo hay que hacer. La reforma más importante que se ha planteado, que por ahora parece difícil de realizar, es la reforma del Senado como Cámara regional; esto implicaría una mayor involucración de los políticos de las regiones en el quehacer político a nivel nacional, y una mayor corresponsabilidad. Una estructura confederal tendría muchos problemas y riesgos, y un sistema federal no sería posible por la diferenciación cultural. De modo que habría que buscar mecanismos federalizantes sin federalismo o confederalismo, entre los cuales el más importante es la reforma del Senado. En Alemania, por ejemplo, está el Bundesrat. En España, el Senado apenas representa a las regiones. Se han hecho esfuerzos para involucrar a los presidentes autonómicos en una planificación a nivel nacional, pero no es un sistema formal.

-Usted asegura que los nacionalismos utilizan la historia a su antojo y beneficio.
-Las identidades nacionales son siempre inventadas. No quiere decir que no tengan base, pero la nación moderna tal como la entendemos es un concepto bastante nuevo, de finales del siglo XVIII. El modo con que los nacionalismos de distinto signo -del vasco al español- intentan narrar una continuidad ininterrumpida de identidad nacional no encaja con la historia. Es difícil reivindicar una continuidad desde el Paleolítico o los visigodos. Antes del siglo XVIII, por ejemplo, la nación no era un concepto de horizontalidad, de ciudadanía, sino que tenía que ver con la propiedad de un rey.

-Su libro defiende la innegable existencia de la española...
-La identidad de España es el entretejer de la historia de sus diferentes regiones. Se comparte la misma historia. Es una invención que haya diferentes historias o que haya existido tal o cual nación independientemente. La historia demuestra una enorme colaboración entre las élites; no en condiciones de igualdad, es verdad, pero sí hay una compenetración cultural e identitaria, que no permite constatar una historia, una nación o una identidad distintas.

-¿Niega por tanto que Cataluña o el País Vasco sean ellas mismas una nación?
-Para mí no es muy interesante otorgar la consideración de nación o no. Esa preocupación por la nomenclatura es factor de división. Que dentro de una nación haya otras es difícil de concebir si nos atenemos al concepto tradicional de nación, aunque podría aceptarse que haya naciones culturales dentro de una nación cultural y política. Pero incluso eso no tiene mucha base racional, y además tampoco ayuda al diálogo. Estamos yendo hacia un tipo de identidad posnacional. La nación ya no es tan importante, porque somos más bien ciudadanos de un Estado. Es lo que se ha denominado patriotismo constitucional, donde lo importante es la ciudadanía, el bien de la gente y la solidaridad, no la fidelidad a unos conceptos históricos. Además están la globalización y la enorme movilidad social, que a un ritmo sorprendente diluyen identidades históricas. También la llamada «glocalización»: por efecto de la globalización buscamos la identidad cada vez más cerca de nosotros. Lo seguro es que España seguirá reinventándose.

-Usted también ha hecho estudios sobre la modernización de la derecha española a lo largo de la historia. ¿Ha sabido encontrar el Partido Popular su auténtico sitio en la oposición al Gobierno socialista?
-El conservadurismo español ha experimentado una positiva transformación. Pero creo que ahora el Partido Popular sigue una estrategia contraproducente. Comparándolo con el Partido Conservador británico, también aquí hay un ala que sostiene que hay una derecha natural, pero la mayoría está con la idea de Cameron de que las elecciones se ganan desde el centro del espectro político. Veremos lo que pasa en España este domingo (por hoy), pero pensando en las generales, creo que, con la estrategia que mantiene, o logra una mayoría absoluta, algo díficil, o cuesta imaginar que pueda formar Gobierno con otros apoyos. El problema hoy es que el liderazgo es el mismo que el del 14-M, y a veces tengo la impresión de que los líderes del PP son muy defensores de su administración hasta esa fecha, en vez de pensar en el futuro. Los socialistas han cometido muchos errores. No estaban preparados para el poder, eso es evidente. Pero la estrategia electoral del PP incide en una crispación, provocada por determinados medios, ciertos políticos y algunos intelectuales orgánicos de partido, en la que no se ve reflejada la mayoría de la población.

Al Qaida siembra el terror entre los árabes
El objetivo de los seguidores de Ben Laden es instalar gobiernos islámicos en todos los países y recuperar el mítico Califato musulmán
Los territorios laicos y moderados sufren una ola permanente de atentados
Pedro Canales/Ethel Bonet La Razón 27 Mayo 2007

TÁNGER/TRÍPOLI- A la endémica crisis socio política generada por la mayoría de regímenes autárquicos, dictatoriales o policiales, se le suma ahora una oleada de acciones terroristas cuya finalidad es la de instaurar estados islámicos y restaurar el mítico Califato musulmán.

Tanto los países del Norte de África dominados casi exclusivamente por la rama sunita del islam, como los del Creciente Fértil de Oriente y del Golfo, en los que las minorías chiíes, apoyadas por Irán, se han lanzado a la conquista del poder político, están siendo sometidos a una ofensiva combinada de los grupos terroristas afiliados a Al Qaida y de otros grupos locales con los que establecen alianzas.

En Mauritania, una veintena de islamistas están siendo juzgados por su presunta pertenencia a la recién creada «Al Qaida del Magreb Islámico»; de ellos, la mitad son predicadores. Se les acusa de pretender derrocar el régimen actual. Algunos de los acusados estuvieron implicados en el ataque lanzado en junio de 2005 contra un destacamento militar en el norte del país que se saldó con 15 soldados muertos.

En Marruecos, tras las acciones terroristas «kamikazes» ocurridas en Casablanca a mediados de abril, en las que varios terroristas se inmolaron para no caer vivos en manos de la Policía que les daba caza, el régimen de Mohamed VI ha decidido elevar el nivel de alerta general en todo el país. Al enorme despliegue policial habitual en Marruecos se le suma ahora la decisión del Gobierno de hacer patrullar 2.500 soldados para controlar Casablanca, la gran urbe en la que anidan varios grupos extremistas.

Argelia, sacudida
Argelia sigue sacudida por los atentados del 11 de abril en la capital, frente a la sede del Gobierno y una comisaría de Policía, que dejaron una treintena de muertos. Los sistemáticos bombardeos del Ejército y la Aviación en las regiones montañosas en las que se atrincheran los comandos salafistas yihadistas no han conseguido disminuir el ritmo de atentados terroristas.

La Libia del coronel Muamar Gadafi también está en el punto de mira del terrorismo islámico. El Grupo Islámico Combatiente Libio, afiliado, como sus homólogos marroquí y tunecino, a la nebulosa dirigida por Ben Laden, sigue reclutando sus «combatientes de la Yihad» dentro de Libia y entre la comunidad exiliada, en particular en Gran Bretaña.
El grupo armado GICL pretende derribar el régimen de Gadafi para establecer en Libia un estado islámico. Sus principales bases se encuentran en el sur montañoso del país, en la frontera con Chad y Níger y está dirigido por Abu Abdalá Al Sadek. En sus filas cuenta con «yihadistas» de renombre como Anas el Libi, que participó en los atentados de 1998 contra las embajadas norteamericanas en los países africanos de Tanzania y Kenya, y Abu Faraj el Libi, buscado por el FBI como uno de los jefes de la rama militar de Al Qaida.

Túnez, que aparenta ser el país norteafricano que ha conseguido hasta el momento contener la oleada terrorista islámica, tuvo que hacer frente en diciembre y en enero a dos intentos de penetración de comandos islámicos desde Argelia, que iban a cometer atentados en las instalaciones turísticas del país.

Las periódicas sacudidas terroristas en Egipto, con los atentados a las instalaciones balnearias como la de Charm El Cheik y Dahab, así como en países del Golfo, alimentadas todas por el foco del terrorismo iraquí, han debilitado todos los mecanismos políticos constitucionales, haciendo emerger los planteamientos policiales y militaristas. Tanto el extremismo sunita del Norte de África, como los grupos chiíes muy activos en Jordania, Líbano, Palestina, Irak y el Golfo, están generando las condiciones para un enorme colapso democrático en el mundo árabe.

Atentado fallido
A finales de abril, las Fuerzas de Seguridad de Arabia Saudí detuvieron a 170 presuntos militantes de Al Qaida que planeaban atentados contra instalaciones petroleras del país. Entre los arrestados se encontraban los autores del atentado fallido en febrero del año pasado contra la refinería de Abqaiq, el mayor centro de procesamiento de petróleo del mundo, y que fue reivindicado por la llamada «Organización Al Qaida en la península Arábiga».

Por último, en la olvidada ciudad de Sanaa, capital de Yemen, uno de los países más pobres, se libran duros combates entre las Fuerzas de Seguridad y militantes de Al Qaida que huyeron de Afganistán tras los ataques americanos.

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