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Recortes de Prensa     Jueves 31 Mayo   2007

Pacto de Estado en Navarra
Editorial ABC 31 Mayo 2007

EL futuro político de la comunidad foral de Navarra resume los más graves efectos del proceso de «paz» instado por Rodríguez Zapatero: inestabilidad e incertidumbre. Su respuesta a la oferta de pacto «escrito y cerrado» hecha por Mariano Rajoy -que el PP rectifique sus «insultos» a los socialistas navarros- no ha estado a la altura de las circunstancias y, aunque no niega la posibilidad de cerrar un acuerdo de gobierno con Unión del Pueblo Navarro, revela la resistencia de Zapatero a una decisión que entrañaría, ésta sí, un giro en su política sobre el País Vasco y Navarra. Sin embargo, el PSOE es consciente de que rema contra corriente y de que Rajoy ha centrado con acierto la cuestión navarra al proponer a Zapatero ese acuerdo para toda la legislatura. La negativa socialista sería difícil de entender por la opinión pública, porque no es comprensible dar la espalda, en las actuales circunstancias, entre UPN, socialistas y CDN, que formaría una amplia mayoría (el 69 por ciento de los votos, con 36 escaños sobre 50), apoyada en una idea común sobre la identidad de Navarra. El PSOE no debería tener ninguna duda de que este pacto es el que concita mayor respaldo social y el más beneficioso para Navarra y España. La alternativa es abrir las instituciones navarras al nacionalismo panvasquista.

El problema es que Rodríguez Zapatero toma decisiones sobre bases subjetivas, ajenas al dominio público e incluso a su partido, basadas en cálculos normalmente erróneos y siempre marcadas por una profunda aversión hacia el PP. Su decisión sobre los pactos en Navarra -porque será suya la decisión que prevalezca, no de los socialistas navarros- revelará la voluntad real de Zapatero sobre el llamado «proceso de paz». No valen con Navarra acuerdos provisionales, ni jugadas con trampa -pactar con Nafarroa Bai el ayuntamiento de Pamplona y aceptar «graciosamente» los votos de Acción Nacionalista Vasca- ni poner condiciones penitenciales al PP olvidando sus propias responsabilidades. O hay acuerdo con UPN -primera fuerza, con aumento de votos y porcentaje respecto a 2003-, o lo hay con el nacionalismo soberanista de Nafarroa Bai, y este dilema no es político, es de dimensión ética y nacional. Navarra ha estado en la mesa de negociación con ETA. De qué forma o con qué objetivo, no se sabe, y el riesgo es que Zapatero quiera que lo siga estando. El guionista del diálogo con Batasuna, Jesús Eguiguren, dejó escrito que la reforma del Amejoramiento del Fuero Navarro -junto con la de la Constitución y el Estatuto de Guernica- debía estar entre las consecuencias del acuerdo político con ETA y su entramado. Los temores sobre el futuro de Navarra no son infundados y la carga de probar la rectificación no incumbe al PP, sino a Zapatero.

Derrota en Navarra
La responsabilidad de UPN
GEES Libertad Digital 31 Mayo 2007

Aún hoy, ETA y Zapatero negocian de espaldas a los navarros el futuro de Navarra. El PSOE va a pactar y gobernar esta comunidad con aquellos que tienen como prioridad política la anexión de Navarra al País Vasco. Socialistas y nacionalistas están dispuestos incluso a sumar a quienes representan políticamente a los terroristas para usar el Ayuntamiento de Pamplona como moneda de cambio en esta negociación. En estas excepcionales circunstancias la victoria de UPN parece claramente insuficiente para poder frenar el proceso de claudicación de ZP ante ETA.

¿Nos han fallado los navarros al conjunto de los españoles? Más bien parece que quien ha fallado ha sido la clase dirigente navarra a los propios navarros. Especialmente han fallado parte de los dirigentes del Gobierno navarro y la administración, más preocupados por conservar sus despachos que por salvar a Navarra de la negociación con los terroristas. Durante varias legislaturas, obviaron el expansionismo cultural vasco; y desde que se conoció la negociación de ZP con ETA, la reacción de UPN, socio en Navarra del PP, ha sido lenta y de escaso recorrido, con la excepción relativa de Sanz y Barcina.

UPN tardó demasiado tiempo en explicar a los navarros que era lo que estaba en juego en estas elecciones, que no era otra cosa que la propia existencia de Navarra como Comunidad Autónoma. Sanz y Barcina pensaron que la excelencia de su gestión era más que suficiente para ganar las elecciones sin necesidad de recurrir a la cuestión de fondo. No se quería además crispar a la sociedad navarra con debates existenciales, aunque fueran reales y necesarios y los nacionalistas y socialistas lo estuvieran haciendo. Se quiso demostrar además capacidad de autonomía frente al discurso de firmeza del PP, bajando aún más el listón político.

Aún hoy hay quien entre los foralistas sigue confiando en la posibilidad de un pacto con los socialistas, aunque haya que pedirles excusas por decir la verdad. Son los mismos que han mirado hacia otro lado mientras el anexionismo crecía en la Comunidad Foral, a veces subvencionado por ellos mismos. Son los mismos que se han escondido en los últimos tiempos. La cuestión aún hoy es mantener el poder aunque sea renunciando a algunos principios. UPN ha perdido el poder. Pero si persiste en esa vía, puede perder además la honra.

Con sus errores, UPN no sólo ha colocado a Navarra en grave riesgo, sino que ha desaprovechado una oportunidad histórica para haber frenado en seco todo el proceso de negociación de Zapatero con ETA. Hoy éste sigue hablando con los terroristas, y ahora tiene una Navarra que entregar porque UPN no la ha sabido defender. Una verdadera lástima.

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Correrías nacionalistas
La cría del alevín de nazi
Cristina Losada Libertad Digital 31 Mayo 2007

Es inútil mirar para ese otro lado. Los niños no vienen de París. Los matones que le parten los dientes a una joven política vasca del PP, intentan romperles la crisma a los de Ciudadanos o sabotean actos cívicos en Galicia, no vienen de no se sabe dónde ni salen de los bajos fondos. De las familias salen, claro, pero sobre todo de las escuelas. De nuestras madrassas. Mejor dicho, de las de ellos. De aquellos que las han tomado, con el beneplácito de la autoridad incompetente, para convertirlas en centros de adoctrinamiento nacionalista. Y, como secuela inevitable, de entrenamiento. ¿En qué? En que la violencia contra quienes no se pliegan a sus imposiciones es más que aceptable: necesaria. Y si en el País Vasco la glorificación del terrorismo alcanza grado de especialidad regional y en Cataluña dedican reportajes televisivos a la tesis de la violencia necesaria, en Galicia van haciendo camino pasiño a pasiño para que en las mentes infantiles anide una predisposición similar a la dialéctica de los puños.

Desde hace siete años, se celebran unas carreras de escolares a favor del gallego, que huelga decir, ya no son a favor, sino en contra: en contra del español y de quienes lo hablan. Por si hubiera dudas del sesgo de esta iniciativa llamada Correlingua, el manifiesto ganador del concurso, escrito por alumnos de 3º de ESO, el que daba sustancia doctrinal a las carreras de este año, proclama tras los lamentos victimistas de rigor que escuchar el gallego en todas partes es un placer que "nadie... mirlo, raposo, lobo o rata nos debería quitar sin llevar una buena paliza gratis". Los alevines nacionalistas y sus inspiradores no se andan por las ramas. Beben en las fuentes. Tal como hicieron los nazis –los judíos como ratas– despojan de su condición humana a quienes no emplean la lengua por ellos sacralizada y en consonancia con los padres del invento, recetan la medicina de las camisas pardas: sacudirles. Gratis, dicen. Gratis les está saliendo la violencia a los que la practican. Cuando no resulta premiada.

Cuarenta mil escolares de diez municipios escucharon esas y otras frases aleccionadoras como colofón de la fiesta. Más las habrán leído en clase y todo ello con el sello aprobatorio y la colaboración del Gobierno autonómico, las diputaciones de Orense y Coruña, la Televisión de Galicia y los ayuntamientos de Santiago, Pontevedra, Vigo y Lugo. Eso por la parte que toca a los partidos políticos –todos– y al dinero público. Pero tampoco falta la aportación privada o semi, como la de Caixanova. Y téngase esta lista en cuenta a la hora de evaluar la irresponsabilidad. Porque la andanada se dirigía, en particular, contra una serie de empresas que el manifiesto cita expresamente. Empresas de telefonía móvil a las que presenta como los malvados que arrebatan a los buenos el gallego y que desconocen y desprecian a Galicia, que en el original es Galiza. No en vano los promotores del Corre-que te-voy-a-zurrar son tres entidades controladas por el BNG: Mesa pola Normalización Lingüística, el sindicato CIG y la Asociación Sociopedagóxica Galega, que de amor y pedagogía, nada.

Y no en vano el BNG había lanzado poco antes de que se iniciaran estas correrías una campaña de presión a las empresas de telefonía para que también los móviles falen galego. Así las gastan los nacionalistas. No dudan en utilizar a los niños para sus objetivos políticos. Y socialistas y populares, instituciones, entidades financieras y empresas privadas, dicen "sí, bwana" y prestan su apoyo a la pedagogía del odio y la violencia. Con el consentimiento de los necios, avanza la cría de pequeños nazis. Cuando crezcan, les quemarán sedes y cajeros. Más. Algunos ya saben poner bombas.

Nafarroa ¿bye?
POR IGNACIO CAMACHO ABC 31 Mayo 2007

LA tendencia de Zapatero a abrir procesos que se le acaban escapando de las manos por falta de un plan o de un método la reconocen incluso algunos de sus colaboradores más independientes. En la literatura universal esta conducta se conoce como la del aprendiz de brujo, y tiene consecuencias nefastas asociadas al poder y la política. Al presidente se le han descontrolado casi todas las iniciativas que ha puesto en marcha, desde el Estatuto de Cataluña a las opas energéticas, y no digamos el Proceso propiamente dicho, en cuyo errático curso ha topado con brujos de verdad, bastante siniestros y altamente peligrosos. Su vocación de ingeniería política suele arrastrar desenlaces alarmantes: cada vez que trata de abrir un camino termina enredado en un laberinto de improvisaciones.

Ahora está a punto de meterse en otro berenjenal imprevisible, que se llama Navarra. Después de pasarse unos meses mareando la perdiz aferrado a uno de sus célebres mantras de ambigüedad -«Navarra será lo que quieran los navarros»-, las elecciones forales lo han puesto ante de la tesitura terminante de tener que decidir sin tapujos sobre el rumbo inmediato de ese pedazo de España. Navarra será lo que quiera Zapatero. Puede elegir entre dejar las cosas como están, cerrando un pacto con la UPN, o abrir la puerta de la Transitoria Cuarta sin saber exactamente a dónde conduce, de la mano de esa coalición nacionalista llamada Nafarroa Bai, que en realidad es «Nafarroa bye»: adiós a la Navarra que conocemos y bienvenida al mito del anexionismo nacionalista, que sueña con expandir su imaginario añadiendo masa crítica al pequeño territorio vasco.

Como puede elegir, las consecuencias de la decisión que tome tendrá que asumirlas íntegramente, sin poder delegar en la indeterminada «voluntad de los navarros». La ruta a seguir a partir de ahora depende de su criterio, y da la impresión de que se debate entre el consejo de la cordura -y de buena parte de su gente- para sostener el statu quo foral y la tentación de embarcarse en otra de sus queridas tentaciones aventureristas para mantener vivo el Proceso de pazzzzzzz. Porque la clave de la cuestión, la que le otorga una importancia trascendental, es que detrás de la segunda opción están las condiciones de ETA. Sin Navarra no hay Proceso... y con Proceso puede dejar de haber Navarra. Al menos, la Navarra actual. Lo que equivale a decir la España actual, la de la Constitución del 78.

Parafraseando la famosa despedida de Allende, el presidente está colocado «en un tránsito histórico». Lo puede resolver como le pida el cuerpo, dándole hilo a la frágil cometa de su soberbia autoconfianza y su alarmante adanismo, o investigando un poco sobre la historia de Navarra y la forma de ser de los navarros antes de dar ningún paso en falso. Porque como se equivoque puede formar un lío gordo, muy gordo. Mucho más gordo de lo que se le puede pasar por la cabeza. Por ese cable que está a punto de pisar circula una tensión muchísimo más alta de lo que acaso imagine.

Zapatero se tienta la ropa
Pablo Sebastián Estrella Digital 31 Mayo 2007

El presidente Zapatero ha encajado mal, pero encajado, el golpe recibido en las elecciones municipales, las críticas que le llegan desde el interior de su partido y las advertencias que le hacen los expertos electorales —al margen de la última mascarada del CIS, sacando a estas alturas una encuesta vieja y superada por las elecciones—, especialmente sobre la cuestión Navarra, que se puede convertir en un casus belli nacional de cara a las elecciones generales si el PSOE pactara con los nacionalistas el control político de la Comunidad Foral. Por eso, Zapatero ha dicho que no descarta un acuerdo con UPN, a favor de las grandes mayorías representadas en el Parlamento navarro, sorteando problemas mayores sobre todo si, como se dice, piensa adelantar las elecciones generales al próximo otoño. Además sabe que si cede Navarra a UPN, tendría garantizado el Gobierno de Canarias a favor de su amigo y ex ministro sacrificado, López Aguilar.

Vamos a ver cómo termina el episodio navarro, porque si de Zapatero dependiera, el pacto con los nacionalistas en Navarra y en Pamplona sería una inmediata realidad. Pero da la impresión que otros dirigentes del PSOE y los editores de su grupo mediático de cabecera le han advertido varias cosas al presidente, a la vista de su reciente derrota municipal: en primer lugar, que no puede seguir gobernando solo y por su cuenta sin contar con el partido y con las personas claves de su Gobierno; en segundo lugar, que Navarra puede ser el detonante de un gran fracaso nacional; y en tercer lugar, que su liderazgo está tocado en el centro y que no puede seguir dando palos de ciego en compañía del nacionalismo radical —en Nafarroa Bai hay de todo— porque su buena estrella se podría eclipsar.

La jugada que tienen en sus manos los nacionalistas navarros es clara y a la vez envenenada, porque por una parte le ofrecen al PSOE la presidencia de la Comunidad Foral, desplazando al PP de ese importante centro de poder, y por el otro piden para ellos la Alcaldía de Pamplona, para lo que, además de los votos de Nafarroa Bai y del PSOE necesitan los de ANV/Batasuna, que los daría sin contrapartida, con el argumento falaz de que los amigos de ETA hoy son legales, aunque no condenen la violencia, y no estarían en el Gobierno de la citada ciudad.

Ése es el plan del nacionalismo de Nafarroa Bai, tras el que se esconde el principio de un pacto para abrir la puerta a la incorporación de Navarra al País Vasco, y que lleva en su panza un pacto político implícito con ETA, digan lo que digan sobre si ANV entra o no en el Gobierno municipal.

Pero este plan, con el PP en contra y casi toda España pendiente de este desafío, incluye graves riesgos para el PSOE y para el propio Zapatero, de la misma manera que el rechazarlo podría provocar las iras de ETA y facilitar una nueva ruptura del alto el fuego, como ya ocurrió en el pasado mes de diciembre en Barajas, porque para los etarras Navarra es una pieza crucial de su estrategia. De manera que Zapatero se encuentra ante un muy difícil dilema: o pacta con los nacionalistas y corre el riesgo de perder así las elecciones generales; o pacta con el PP y corre el riesgo de que ETA regrese a la violencia.

Para salir de semejante dificultad al presidente le queda una solución intermedia: dejar a UPN gobernar en minoría, adelantar las elecciones generales y, una vez recuperado el poder por cuatro años —si es que gana— entonces imponer una moción de censura en Navarra, recuperar el poder foral y regresar a la negociación con ETA. Algo que previamente se lo tendrían que explicar a los negociadores de Batasuna para que ETA no rompa, antes de tiempo, la tregua a la espera de que Zapatero confirme la renovación del poder nacional.

El algodón navarro
POR EDURNE URIARTE ABC 31 Mayo 2007

El futuro de Navarra está en manos del Partido Socialista. Pero lo que decida, el pacto con UPN o con Nafarroa Bai, trasciende ampliamente a Navarra. Será clave para hacer la prueba del algodón a las posiciones de Zapatero en dos asuntos centrales de esta legislatura, la negociación con ETA y el debate sobre la crispación y el aislamiento del PP.

Tiene razón Ruiz-Gallardón cuando afirma que un pacto del PSOE con Na-Bai sería el fin del PSOE como partido nacional que cree en la idea de España. Con Na-Bai no cabe otro acuerdo que el de la evolución hacia fórmulas de articulación de una Euskalherria con derecho de autodeterminación, con mayores o menores plazos y se le llame como se llame. Por lo que discutir cuál es el pacto «natural» para el PSN es ocioso. Ese pacto ideológicamente natural sólo puede serlo con UPN.

Y si no se consuma, desvelará, primero, que Zapatero continúa su negociación política con ETA y no está dispuesto a romperla ni siquiera ante la tremenda tesitura navarra. Aunque Na-Bai no es la marca de ETA, es su único camino para realizar, aunque sea indirectamente, sus aspiraciones sobre Navarra. Un «no» socialista a Na-Bai supondría la ruptura definitiva de ese proceso que nunca se cerró, con la salvedad, improbable, de que ETA lo aceptara a cambio de un inmediato adelanto electoral y un arreglo después de las generales.

La insensatez política del presidente hace temer lo peor. Cada una de sus decisiones sobre ETA ha mostrado que se siente incapaz de rectificar a pesar de las evidencias sobre las intenciones de ETA y que su objetivo es hacer realidad, como sea, la fantasía que dibujó a los españoles desde el inicio de la legislatura, paz a cambio de nada. Aunque esa nada se llame Navarra, no cabe descartar que quiera volver a hacernos creer que sigue siendo nada.Y, segundo, la decisión socialista definirá las responsabilidades de cada uno en cuanto a la crispación, la intolerancia o el aislamiento. Si el PSOE es tan inocente como dice, tiene una gran oportunidad de demostrarlo aceptando los pactos que el PP le acaba de proponer. Lo contrario dejaría en muy mal lugar algunas de sus teorías.

Elecciones bajo presión
FRANCISCO J. LLERA RAMO /CATEDRÁTICO DE CIENCIA POLÍTICA DE LA UPV-EHU Y DIRECTOR DEL EUSKOBARÓMETRO El Correo 31 Mayo 2007

Los ciudadanos vascos hemos ido a las urnas en más de una veintena de ocasiones en los últimos treinta años y ésta ha sido la octava oportunidad que hemos tenido para manifestar nuestras preferencias políticas para la gestión municipal y foral. Porque esto era lo que, formalmente, se dirimía. Sin embargo, una vez más y con síntomas de fatiga política, han sido elecciones vividas en un contexto de excepción por las presiones causadas por los violentos antisistema, por su exceso de protagonismo y por la tensión o polarización política, que los dos grandes partidos nacionales proyectan sobre la sociedad a causa de su confrontación 'urbi et orbi' en torno a la política antiterrorista, aunque no exclusivamente. Es importante recordar esta patología, que no circunstancia, porque puede parecer que en Euskadi la competición es normal o que toda la ciudadanía vasca ya está perfectamente acostumbrada y adaptada a la intimidación, al odio (cada vez parece haber menos adversarios y más enemigos), al fuego cruzado de la polarización descalificadora, a tener que decidir cada día qué es lo que somos o debemos hacer con nuestra identidad, al río revuelto y al todo vale. Pues no, además de las desigualdades o desventajas que podamos encontrar en cualquier sociedad desarrollada, en ésta una parte muy importante tiene que soportar una merma significativa de libertad de expresión, de opción, de competición y, por lo tanto, de representación. Conviene recordar, antes de hacer cualquier análisis aritmético-político, que aquí la competición política sigue produciéndose, después de treinta años, en una ciudadanía asimétricamente constituida y que esto condiciona gravemente la calidad de nuestra democracia representativa local y territorial.

Por mucho que la campaña y la competición partidista hayan estado condicionadas por la patología violenta con su control social férreo y por la polarización de la política nacional en torno a este asunto, hay que huir de cualquier tentación simplificadora y no se debe perder de vista que en estos comicios se elegían los alcaldes de nuestros 251 municipios, con sus 2.597 concejales, así como los diputados generales y los 153 junteros de nuestras instituciones forales. Son elecciones, por tanto, donde cuentan mucho los candidatos, los pros y contras de la gestión local y territorial, los balances del gobierno municipal de turno y la solidez de una oposición que quiere ser alternativa, la implantación y visibilidad partidista a nivel local, las tensiones propias de las coaliciones o los ajustes de cuentas en el interior de los partidos, entre otras.

En esta ocasión, a la reaparición de la vieja marca abertzale antisistema, reconvertida en bandera de conveniencia para buena parte de los feudos de la ilegalizada Batasuna, hay que añadir la ruptura de la coalición PNV-EA, con la tensión consiguiente en los segundos, la fractura interna del PNV, acrecentada por el escándalo de la Hacienda de Irun, la toma de posiciones de la nueva coalición EB-Aralar ante una eventual recomposición de la izquierda nacionalista. Todo ello contribuye a una fragmentación interna importante del nacionalismo, que se refleja con claridad en el resultado electoral. Pero también se produce un ajuste de cuentas significativo entre las dos grandes opciones nacionales en torno a la estrategia contra la violencia y, sólo en segundo plano, respecto de la gestión de ayuntamientos importantes, como Vitoria, o la Diputación Foral de Álava, por ejemplo. No se puede perder de vista que estamos ante unas elecciones locales y territoriales en pleno ciclo de la alternancia socialista iniciado hace tres años y, por lo tanto, deberá tener reflejo y proyectarse sobre el poder local. Pero, al mismo tiempo, también estamos ante un nuevo tiempo, que se abre con dificultad en la política autonómica, y que se caracteriza por el cierre del ciclo abierto por Ibarretxe tras Lizarra. El avance de este último sólo se podrá comprobar si concluye en una nueva estrategia de alianzas entre el PNV y el PSE-EE para dotar, como mínimo, de estabilidad y mayor rendimiento institucional a la mayor parte de nuestros gobiernos locales y territoriales.

Si tomamos como referencia las cuatro elecciones habidas desde las anteriores locales y forales de 2003, las del domingo 27 con el 60% de participación (entre el 64 % de Álava y el 58% de Guipúzcoa) han sido las menos movilizadoras de este ciclo (unos 10 puntos menos que hace cuatro años, 16 menos que las legislativas y casi 8 menos que las autonómicas), situándose alrededor de 4 puntos por debajo de la media nacional, cuando hace cuatro años estuvimos casi dos puntos por encima. A falta de un análisis más pormenorizado y riguroso y a la vista del comportamiento diferencial de los distintos electorados, parece que hay un efecto fatiga o desgaste, que ha afectado, en mayor medida, al nacionalismo institucional y al electorado popular y sus políticas respectivas.

El nacionalismo en su conjunto no sólo se fragmenta en cuatro opciones, sino que pierde capacidad de movilización y buena parte de su poder institucional, con un retroceso generalizado. A pesar de lo cual, el PNV sigue manteniendo su hegemonía con alrededor de un tercio de los votos, el control del Ayuntamiento de Bilbao y la Diputación Foral de Vizcaya, así como más de la mitad de los ayuntamientos, casi el 40% de las concejalías y algo más de un tercio de los junteros. Frente a estos retrocesos en el nacionalismo democrático, el nacionalismo antisistema se muestra reactivo y movilizador de casi todos sus efectivos en torno a ANV o el voto nulo (que se puede estimar entre unos 140.000 y 145.000 electores, muy similar al resultado obtenido por EH en las autonómicas de 2001 y ligeramente por debajo del apoyo a EHAK en las últimas), lo que le permite volver de forma muy poco significativa a las instituciones forales de Álava y Vizcaya, pero, sobre todo, recuperar el control, casi omnímodo, de buena parte de sus feudos locales tradicionales (con sus mayorías en 31 municipios y sus 337 concejales).

La otra línea de competición PSE-EE/PP se salda con clara ventaja para el primero (los dos puntos que les separaban hace cuatro años se han convertido en nueve en esta ocasión), a diferencia de lo ocurrido en el conjunto nacional. Para explicar esta evolución no basta, por tanto, una pauta ya consolidada de ventaja relativa del socialismo en las elecciones locales vascas, sino también un comportamiento de mayor tensión movilizadora de éste último en este momento. Es cierto que, en parte por la inercia del ciclo socialista en el Gobierno de la nación, pero también por la política de moderación y cambio de alianzas que los actuales dirigentes locales del socialismo vasco promueven, que contrasta con el desgaste relativo que la política de firmeza o dureza del PP sufre en el País Vasco.

En este pequeño país los cambios electorales no suelen ser muy llamativos, pero dada la complejidad institucional y partidista de nuestro sistema político, los pequeños cambios electorales pueden tener repercusiones políticas e institucionales en términos de políticas y de alianzas. Si ya las elecciones autonómicas de hace un año apuntaban claramente a un cambio de ciclo, las del domingo 27 ratifican esa tendencia y deberían hacer reflexionar a los tres grandes partidos democráticos del país para dar un giro a sus políticas y al rumbo político del propio país. ¿Tan difícil es conseguir un acuerdo estratégico de mínimos para encarar definitivamente el ciclo final de la violencia y el pleno arraigo del pluralismo democrático? A veces, la ceguera instrumental de los intereses partidistas nos hace olvidar que éste, más que un objetivo político, es un imperativo moral al que no se puede renunciar o postergar por más tiempo sin consecuencias serias para todos.

Elecciones 27-M
Quién ha ganado y quién ha perdido
Xoán Xulio Alfaya Periodista Digital 31 Mayo 2007

Pío Moa: "Un gran sector de la ciudadanía no se siente representado en ningún partido. Porque, en efecto, no lo está. Y otro amplio sector se engaña a sí mismo creyendo que aquellos a quienes vota le representan".

Dentro de una situación general de empate técnico en votos entre el PP y el PSOE, el primero ha llevado la peor parte, con diferencia. Los socialistas mantienen sus feudos, mientras que el PP retrocede en Navarra y Baleares y probablemente perderá ambos gobiernos, con la peores consecuencias, sobre todo en Navarra, donde se van a jugar muchas cosas próximamente. Añádanse los malos resultados en las Vascongadas y en Galicia y tenemos una situación general de derrota, no compensada, ni mucho menos, por el reforzamiento de sus mayorías en Madrid, Valencia y otras comunidades. Simplemente el PP no ha sido capaz de arrebatar votos a la Infame Alianza, pese a la demagogia tosca y la multitud de errores y desafueros de esta. Por el contrario, ha perdido, y ampliamente, capacidad de gobierno. Tal como está el panorama, puede esperar a ganar por una ligera mayoría las generales, mayoría que tampoco le permitiría gobernar. Y si llegara a gobernar le harían la vida imposible.

El PSOE tampoco sale bien parado ante el crecimiento de grupos separatistas y radicales de izquierda, mas para él es un problema menor, hoy por hoy, ya que su estrategia se basa precisamente en la alianza con esos grupos para aislar y neutralizar al PP, único y poco peligroso enemigo que tiene, de momento, por la derecha.

Pero las claves principales son otras dos: el triunfo en toda regla del terrorismo, el triunfo de las pistolas, las bombas y el chantaje gracias a la colaboración del Gobierno con los asesinos; y la abstención. De la primera nada nuevo hay que decir. La segunda merece mayor atención: ¿cómo puede haber disminuido el número de votantes cuando para todos resulta claro que se trataba de mucho más que unas simples elecciones municipales y autonómicas? En pleno proceso de descomposición de la Constitución y la unidad de España, una gran masa de gente, mucho mayor que la de votantes de cualquier partido, simplemente se ha desentendido. ¿Hemos llegado a tal grado de desmoralización social que la democracia y la integridad de España importan un bledo a tanta gente?

A mi juicio se trata de otra cosa. Aquellos a quienes no interesan la libertad o la unidad de España sí han votado, y lo han hecho precisamente a los partidos anticonstitucionales y antiespañoles. Este tipo de cosas no es nuevo en la historia: en España ocurrió bajo el Frente Popular y en Alemania con el nacionalsocialismo, por poner dos ejemplos clásicos. La abstención responde, con más probabilidad, a la falta de confianza de millones de personas en los partidos actuales, defiendan lo que defiendan; o, mejor dicho, digan defender lo que digan defender. Como venía a decir Cambó de otra situación parecida, la gente perdía el respeto a unos políticos y partidos que evidentemente no eran respetables. Un gran sector de la ciudadanía no se siente representado en ningún partido. Porque, en efecto, no lo está. Y otro amplio sector se engaña a sí mismo creyendo que aquellos a quienes vota le representan.

Pero, de momento, no surge ninguna alternativa. Y, de momento también, quien ha perdido fundamentalmente en estas elecciones es la Constitución o, en otras palabras, la democracia española.

¿Por qué suplicar un acuerdo?. Que se atrevan a pactar con NA-Bai
Vicente A.C.M. Periodista Digital 31 Mayo 2007

Me parece patético el que el Sr, Rajoy esté en esa actitud casi suplicante para mantener el consenso constitucional y salvaguardar a Navarra de las manos ansiosas del nacionalismo vasco. Su deber es proponer ese acuerdo entre los dos partidos nacionales, pero no aguantar la sorna y la medida ambigüedad en las respuestas de Zapatero. Parece que el Presidente, se quiere escudar en un pretendido ataque al PSN, cuando lo que realmente ocurrió, fue una clara predisposición de ese partido a pactar con las fuerzas separatistas.

Creo que los resultados electorales no dejan lugar a dudas. Con una participación de más del 73% del electorado: UPN obtuvo el 42,2%, NA-BAi el 23,6%, PSN el 22,5%, CDN el 4,4, IU-EBN el 4,3 y otros el resto de los 325.000 votos válidos emitidos, siendo los votos en blanco y nulos el 6,7%. Esa ha sido la voluntad libre de los navarros, sin trampas, ni proporcionalidades de reequilibrio de la famosa y anti democrática ley D´Hont.

Si consideramos como teóricamente no nacionalistas a las formaciones de UPN, CDN, PSN e IU-EBN, estamos en un porcentaje del 74% de los votos emitidos, que reflejarían el deseo de los navarros de permanecer como Comunidad Autónoma independiente.

Viendo las cifras, resulta evidente que la voluntad mayoritaria de los navarros ha sido votar la candidatura de UPN, aunque no lograra la mayoría absoluta. Cualquier coalición que se pretenda hacer con formaciones antagonistas en cuanto a programa y concepción política, solo demostrará hasta qué punto solo primaría obtener el poder, aunque sea traicionando los propios principios. O lo que es peor, hasta qué punto puede estar implicado el PSOE con su Presidente en esos acuerdos con ETA que niegan tener.

El Sr. Rodríguez Zapatero nunca ha dado una respuesta contundente en el tema de Navarra y de su posible integración en el País Vasco. Como ahora, su falta de firmeza en un asunto de desvertebración de España, nos deja con una inquietud muy grande. El Sr. Puras tampoco da muestras claras de la determinación que va a tomar y si optará, como muchos nos tememos, por exigir un pago tan alto que haga imposible el acuerdo con UPN y se lance sin ningún recato en las manos de los separatistas.La duda se despejará en unos días.

Multa al Foro Ermua por las protestas contra el acercamiento de De Juana
R. N. La Razon 31 Mayo 2007

madrid- La Delegación del Gobierno de Madrid ha sancionado al Foro Ermua con dos multas de 6.000 euros cada una al considerar a esta asociación responsable de las concentraciones convocadas frente al Ministerio del Interior en protesta por la atenuación de la pena al preso etarra José Ignacio de Juana Chaos y por la absolución, por parte de la Audiencia Nacional, del dirigente de Batasuna Arnaldo Otegi, acusado de un delito de apología del terrorismo. La sanción se produce por no haberse solicitado el correspondiente permiso.
«Estas propuestas de sanción deben ser interpretadas como un paso más en la política de mano tendida a ETA y de coacción e intimidación a los ciudadanos demócratas contrarios a la deriva del Gobierno», denuncia el Foro Ermua, quien además explica que «las propuestas de sanción son de hace más de dos meses, pero han sido notificadas al Foro Ermua ayer, 29 de mayo, justo después de las elecciones».
Colecta
En este sentido, la plataforma encabezada por Mikel Buesa anunció, a través de un comunicado, que «si finalmente se consumara la felonía y se impusiera la sanción, el Foro Ermua apelaría a la ciudadanía para reunir fondos con los que hacer frente a la multa y dedicaría el sobrante en su totalidad a potenciar aún más la movilización ciudadana contra el ignominioso proceso de diálogo con ETA». «Mientras por un lado el Gobierno tuerce la Ley siempre a favor de los asesinos para satisfacerlos, por otro utiliza su poder para coaccionar y tratar de doblegar a los ciudadanos que se oponen a su política de cesión ante ETA», prosigue el comunicado, en el que además lanzan una advertencia: «El Gobierno debe saber que cuanto más ataque al Foro Ermua, mayor será nuestra fortaleza».
El pasado 1 de marzo, miles de personas se concentraron frente la sede del Ministerio del Interior en Madrid en protesta por la atenuación de la pena del etarra José Ignacio de Juana Chaos. Esta protesta se produjo después de que el Foro Ermua, por medio de su presidente, anunciase que se manifestarían a las ocho de la tarde ante la sede del ministerio en el madrileño paseo de la Castellana. Buesa hizo además un llamamiento a la sociedad para que se adhiera a dicha concentración y manifestó su deseo de que asistiesen también diversas asociaciones.

Verdugo y vecino de planta
POR BLANCA TORQUEMADA. MADRID. ABC

Sólo un puñado de ciudadanos íntegros plantó cara hace dos meses a la excarcelación «de facto» del asesino José Ignacio De Juana Chaos en las puertas del hospital Donostia de San Sebastián, donde el etarra recibe cuidados médicos después del éxito de su huelga de hambre. Estaban los de siempre (la familia Múgica, Carlos Martínez Gorriarán, algunos miembros de Covite, la madre de Joseba Pagaza y pocos más), cuando una de aquellas personas llamó la atención de los fotógrafos, que la «atraparon» con sus objetivos; se trataba de una mujer de aspecto frágil, postrada en una silla de ruedas. Víctima del terrorismo, enferma de leucemia y vecina de planta de De Juana en el centro sanitario. Ninguno de sus amigos la había informado sobre esta convocatoria de protesta, por respeto a la extrema debilidad que le causa la continua agresión de la quimioterapia, pero ella se enteró y rogó que la bajaran. Tenía que estar allí.
A María (nombre figurado) ETA le hizo añicos los esquemas vitales (la familia, el trabajo en su bar, las ilusiones cotidianas, las preocupaciones menudas) el día que asesinó a su hermano, dependiente de una tienda de bicicletas, en 1997. La banda criminal le había señalado como delator de Valentín Lasarte y lo mató de un disparo en la nuca tres meses después de la detención de ese etarra, el más estrecho colaborador de «Txapote» en su orgía de odio y de sangre. Juntos perpetraron los asesinatos de Gregorio Ordóñez y del policía Alfonso Morcillo, entre otros.
La familia de la víctima se rebeló, y a las tres semanas alzó la voz: «Sepa la opinión pública vasca -dijo uno de sus hermanos, en rueda de prensa- que ETA mata, primero con la bala y, después, con la calumnia, sabedores de que los muertos no pueden defenderse». Y de que los vivos (pudo añadir, aunque no lo hizo) miran hacia otro lado y se emboscan en la indiferencia.
Tras el abismo del atentado, María no quiso echar el sufrimiento en su desván interior para, mal que bien, salir adelante. En su bar, empezó a hablar alto y claro, a decir cuáles de los parroquianos eran cómplices de tanta ignominia, a luchar modestamente contra la lacra de la impunidad social y la justificación de los asesinos. Lo pagó caro. En vez de encontrar la solidaridad de sus vecinos, se dio de bruces con el vacío y con la ruina. Tuvo que cerrar el establecimiento, y poco después enfermó.
El martes de la semana pasada tres de sus amigos de Covite estuvieron con María en el hospital. Los médicos sólo le estan dando «altas condicionadas» algunos fines de semana, apenas un leve respiro en su durísimo tratamiento. A diferencia de De Juana, ella no puede pasear, no está fuerte para sostenerse en pie.
Cuando salieron, los visitantes temieron toparse con el etarra, y así sucedió, a los pocos segundos. Con apariencia saludable y férreamente escoltado por tres ertzainas, el asesino volvía en esos momentos de dar una vuelta por los alrededores del centro sanitario. Se mostró escrutador y desafiante, y «marcó» con la mirada especialmente a una de estas personas, a la que seguramente identificó porque ha aparecido alguna vez en la prensa y en la televisión.
La habitación del «reo», en la planta cuarta y a pocos metros de la de María, está al fondo de un pasillo en forma de ele, resguardada del trasiego. En la puerta hay permanentemente un escolta más, sentado en un sillón. Todo un despliegue que supone ocho turnos de trabajo al día (cuatro de mañana, otros tantos de tarde y dos de noche) para brindar protección al asesino, mientras se perpetúa la condena de las víctimas a respirar el mismo aire que sus verdugos.

El manual escolar de Ibarretxe «para la paz» no menciona a ETA en ninguna de sus 43 páginas
B.T. ABC

MADRID. El ampulosamente llamado «Plan vasco de acción en materia de educación en derechos humanos y por la paz (2007-2009)» elaborado por el Gobierno de Juan José Ibarretxe no hace ni una sola mención a ETA a lo largo de 43 páginas, según ha denunciado el Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco, Covite, en un comunicado en el que detalla su análisis de ese documento y lamenta que en él se ofrece «la descripción virtual de una Euskadi que ni nosotros ni cualquier observador mínimamente imparcial reconoce». En este proyecto, que teóricamente está orientado a extirpar el odio de los centros educativos y a fomentar la tolerancia, «ni siquiera se llega a sospechar -argumenta la asociación de víctimas- que el País Vasco es una comunidad en la que existen más de mil personas civiles escoltadas ni 40.000 personas amenazadas por ETA». Para Cristina Cuesta, portavoz de Covite, «se trata de un intento más de difuminar la realidad de que ETA es la causa de la violencia terrorista, y no la consecuencia. En suma, se busca adoctrinar a los jóvenes sobre la existencia de un «conflicto». Es una burda legitimación de la banda». Hasta el punto de que, según otras fuentes, el plan ha irritado incluso a la oficina de Víctimas del propio Gobierno vasco que dirige Maixabel Lasa.


Ciutadans se desinfla sin el apoyo de Jiménez Losantos
Las municipales han demostrado, como en repetidas ocasiones hemos sostenido desde MinutoDigital.com, que el fenómeno Ciutadans no se puede entender sin el voto de castigo promovido por Jiménez Losantos contra Piqué.
minutodigital  31 Mayo 2007

Las municipales han demostrado, como en repetidas ocasiones hemos sostenido desde MD, que el fenómeno Ciutadans no se puede entender sin el voto de castigo promovido por Jiménez Losantos contra Piqué. Una vez que han tenido que afrontar ellos solos una cita electoral, y pese a contar con los positivos factores de su reciente éxito y el atractivo de la novedad, no han sido capaces de obtener unos resultados más que testimoniales. Los 13 ediles sueltos logrados más una alcaldía en Gimenells, son una cosecha muy escasa, que sitúa a Ciudatans a la misma altura que la PxC de Josep Anglada, que ha conseguido 17 ediles en los comicios y una importante representación en ciudades de importancia como Vic, Olot, Manresa o Tàrrega y en consejos comarcales como el de Cervera, Vendrell y Osona.

El gran fracaso de Ciutadans se ha escenificado en Barcelona, donde esperaban conseguir al menos un concejal, pero el 3.8 % de sufragios obtenidos los pone muy lejos del mínimo del 5 % que precisaban para entrar en el ayuntamiento de la ciudad condal. En definitiva si el triunfo de Ciutadans no puede entenderse sin el factor Jiménez Losantos, su fracaso solo unos meses después, de nuevo pone de relieve lo poco que se puede hacer en política en nuestro país sin el apoyo de los grandes grupos que dominan los medios de comunicación.

Los malos resultados y las luchas intestinas no auguran un futuro estable para el partido, que no podía afrontar en peores condiciones su próximo congreso que se celebrará los días 30 de junio y 1 de julio, dividido entre los partidarios de su presidente Albert Rivera y su secretario general, Antonio Robles y una considerable indefinición ideológica y programática.

Sólo su asociación con la iniciativa de ¡Basta ya! parece poder salvar de una muerte prematura al fenómeno Ciutadans.

Multa de 180 euros por gritar «¡Viva la Guardia Civil!» en presencia de los Mossos
Un juez de Sabadell sanciona a un ciudadano por considerar «vejatorio» su comportamiento
J. M. Zuloaga La Razon  31 Mayo 2007

madrid- El Juzgado de Instrucción número 4 de Sabadell ha condenado a Cristian Mosquero Galán, «como autor responsable de una falta contra el orden público prevista y penada en el artículo 634 del Código Penal, a la pena de 30 días de multa, con cuota diaria de seis euros (total 180 euros) o 15 días de responsabilidad personal subsidiaria caso de impago y costas». La citada falta contra el orden público, según se indica en la sentencia que dicta el magistrado Andrés Maestre Salcedo, consiste en que Mosquero profirió, en tono vejatorio y despreciativo, gritos de «Viva la Guardia Civil» frente a unos mossos d’esquadra, debidamente uniformados, que le denunciaron.

En la sentencia, a la que ha tenido acceso LA RAZÓN, se declara probado que el 18 de marzo de este año, «sobre las 5,30 horas, en las inmediaciones de la zona lúdica Hermética de Sabadell, el denunciado, señor Mosquero, profirió a los agentes actuantes (denunciantes), debidamente vestidos de uniforme, en tono despreciativo-vejatorio, la expresión “Viva la Guardia Civil”».

«Los anteriores hechos -agrega- que se declaran probados son constitutivos de una falta contra el orden público, prevista y penada en el artículo 634 del Código Penal, por concurrir en la conducta del señor Mosquero los elementos, tanto objetivos como subjetivos, del tipo penal que nos ocupa». El resto de los acusados en este procedimiento, cuyos nombres figuran en la sentencia, son absueltos «en virtud de la ausencia del principio acusatorio». «De dicha falta es criminalmente responsable en concepto de autor el señor Mosquero por su participación directa, material y voluntaria en los hechos que la integran, como resulta acreditado por el testimonio en el acto del juicio de los denunciantes , en especial el mosso d’esquadra número 10.038 y el reconocimiento de los hechos que le inculpa por la propia parte denunciada».

Cabe deducir, por lo tanto, que el señor Mosquero reconoció en el acto del juicio haber proferido esos gritos vejatorios de ¡Viva la Guardia Civil! frente a los agentes autonómicos debidamente uniformados que fueron los que le denunciaron.

Archivada la queja de una consejera catalana contra un juez por casar en castellano
F. Velasco La Razon 31 Mayo 2007

MADRID- La Comisión Disciplinaria del Consejo General del Poder Judicial archivó ayer la queja que la consejera de Justicia de la Generalitat catalana, Montserrat Tura, remitió por el hecho de que el juez encargado del Registro Civil de Badalona, según se reflejó en algunos medios, se había negado a celebrar la boda en catalán, a pesar de que los contrayentes así lo solicitaron. El magistrado negó las acusaciones y aseguró, en el escrito que remitió al Consejo «se impidió a los asistentes al acto utilizar el idioma oficial de su elección, como de hecho llevaron a cabo».

El informe del Servicio de Inspección del CGPJ, respaldado mayoritariamente por la Comisión Disciplinaria, concluye que en la actuación del magistrado no se apreció «actuación irregular alguna». Además, deja claro que, de acuerdo con lo que establece la Ley Orgánica del CGPJ, «no estaba obligado a utilizar la lengua catalana», sino que, «podía valerse del castellano en su actuación judicial».

Covite rechaza el plan educativo para la paz por «difuso e incorrecto»
PNV, EA y EB pedirán en el Parlamento que se elabore un estudio sobre las víctimas de la extrema derecha
SAN SEBASTIÁN El Correo  31 Mayo 2007

El Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco (Covite) ha expresado su rechazo al plan de educación para la paz elaborado por el Gobierno vasco al considerarlo «intencionadamente difuso e incorrecto» en el tratamiento de ETA. La asociación critica que en el documento, de 43 páginas, «no aparece la palabra ETA y las menciones a la existencia de una violencia terrorista son mínimas», lo que supone una «descripción virtual» de Euskadi donde no se llega «ni a sospechar» la existencia de amenazados o de gente que ha abandonado la comunidad por ese acoso.

El plan tiene una duración mínima de dos años y actualmente se imparte una experiencia piloto a 300 alumnos de Primaria y Secundaria, que ha sido diseñada por la Dirección de Derechos Humanos -adscrita al Departamento de Justicia- y la consejería de Educación, ambas en manos de EA. En esta iniciativa no han tomado parte ni la Dirección de Atención a las Víctimas ni otros colectivos que trabajan desde hace años para llevar el testimonio de los afectados por el terrorismo a las aulas.

Según Covite, el plan parte de unas «premisas conceptuales inapropiadas» de cara a «un proyecto formativo en valores». Lamenta así que se recurra a conceptos como los de «enfrentamiento» o «conflicto», dibujando una «sociedad inventada y alejada de la conculcación diaria de los derechos humanos que muchos ciudadanos padecen». «¿Por qué no se habla de terror, de amenaza, de extorsión unilateral?», se pregunta el colectivo, para el que parece que «uno de los objetivos de este plan es precisamente enmascarar y quitar una especificidad local evidente que es la que nos diferencia del resto de sociedades vecinas: el ejercicio del terror y la violencia terrorista con una intencionalidad política».

Por otra parte, PNV, EA y EB defenderán en un próximo pleno del Parlamento vasco una propuesta para que la Dirección de Derechos Humanos elabore a lo largo de este año un «plan de trabajo» sobre las víctimas de la violencia de grupos de extrema derecha, fuerzas parapoliciales y policiales. El tripartito precisa que esta iniciativa debería llevarse a cabo en colaboración con la Dirección de Atención a las Víctimas y tiene su origen en una proposición no de ley tramitada a finales de abril por Aralar, con el fin de contribuir a la «reconciliación».

ENTREVISTA CON LIBERTAD DIGITAL
Una madrileña de Primero de Bachillerato se convierte en la primera estudiante objetora a Educación para la Ciudadanía
Blanca María Díez Ponce lo tiene claro. No está dispuesta a que el Estado elija por ella sus valores morales y cívicos, y mucho menos a que esos valores sean los de Alí Babá y los 40 maricones. El pasado 22 de mayo, al leer en LIBERTAD DIGITAL que el Ministerio de Educación incluye ese título en su guía didáctica Educar en Valores, decidió hacerse de una vez objetora de conciencia a la nueva asignatura de Educación para la Ciudadanía (EpC). A sus 16 años, esta madrileña, alumna de Primero de Bachillerato en el Colegio Montessori ­–privado y laico- se ha convertido en la primera estudiante española en negarse a recibir el programa de adoctrinamiento ideológico previsto en la LOE.
Víctor Gago Libertad Digital 31 Mayo 2007

"Me presenté al director y a la jefa de Estudios y les dije que me niego a tener que leer libros como los que recomienda el Ministerio. Para empezar, tengo tres sobrinos, uno de ellos de cinco años. Me los imaginé leyendo cosas como Ali Babá y los 40 maricones cuando estén en Primaria o en la ESO, y decidí que tengo que hacer lo que esté en mi mano para evitarlo. Por eso, me he hecho objetora", ha explicado este miércoles Blanca María Díez Ponce a LIBERTAD DIGITAL.

A sus 16 años, esta alumna de Primero de Bachillerato se expresa con una lucidez moral deslumbrante. Atiende a este diario a las siete de la tarde, después de una larga jornada en el Instituto.

"No necesito que el Estado piense o elija por mí el tipo de formación y los valores morales que necesito. Para eso, ya tengo a mi familia y también mi propia experiencia. Puedo discernir por mí misma lo que está bien, de lo que no, y sé convivir con los demás sin necesidad de que el Gobierno me imponga una ideología determinada", transmite con una convicción a la vez persuasiva y desenfadada.

"Creo que la moralidad es algo muy, pero que muy personal", señala Blanca, una adolescente normal con un "círculo de amigos" del colegio que tal vez no piensen como ella, ni vayan a objetar a Educación para la Ciudadanía (EpC), "pero que aceptan mi decisión y la respetan".

Hay, en su vida, "otro círculo más cercano de personas: ése sí que me comprende y comparte mi decisión".

Blanca no se plantea si hace, o no, algo que la distingue y la convierte en alguien especial. Tampoco parece ser consciente de que ya ha hecho historia en la lucha por la libertad individual en España, al ser la primera estudiante en declararse objetora de conciencia.

Simplemente –acepta- "he intentado ser consecuente con mi forma de pensar y con las cosas sencillas pero sólidas que he aprendido en casa. No quiero que me adoctrinen, no quiero que ningún Gobierno piense por mí".

Blanca explica a LD que formalizó su declaración de objeción de conciencia ante el director y la jefa de Estudios del Colegio Montessori, una prestigiosa institución educativa internacional, en el que cursa los estudios preuniversitarios que le permitirán acceder a la carrera de Derecho, según tiene ya decidido.

"Les expliqué la bibliografía que recomienda el Ministerio en su guía Educar en Valores y, aunque al principio no pudieron evitar reírse por los títulos de las obras que ahí se recomiendan, en seguida aceptaron mi decisión y la respetaron", señala Blanca María a este diario.

Es consciente de las consecuencias de su decisión.
"Cuando tomo una decisión, es para llegar hasta el final. Si el Gobierno obliga al centro a suspenderme, pienso recurrir esa decisión y llegar hasta donde haga falta, afortunadamente, mi madre es voluntaria del Foro Español de la Familia, que dan mucha información y ayuda sobre el derecho constitucional de toda persona a no cumplir normas que van en contra de sus convicciones personales, siempre que, con ello, no perjudique a otras personas".

Margarita Ponce, madre de Blanca, no sólo apoya a su hija, sino que se solidarizó con ella al presentar su propia declaración de objeción de conciencia, como tantos otros padres están haciendo en toda España, asistidos por organizaciones como el Foro de la Familia, que ha puesto en marcha la ambiciosa campaña de movilización cívica www.objetamos.com contra la asignatura de Educación para la Ciudadanía.

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