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Recortes de Prensa     Viernes 1 Junio   2007

La reconquista del estado
Por César Alonso de los Ríos ABC  1 Junio 2007

La España del PP se desangra por la periferia, y a la del PSOE le falla el corazón de Madrid. Es decir, las «dos Españas» sobre las que comenzó a teorizar en el siglo XIX el portugués Fidelino de Figueiredo, y sobre las que iban a continuar haciéndolo todos los que en el pensamiento político han sido, tienen ahora su concreción territorial. Una expresión geográfica.

Esto era ya algo discernible para un espíritu desapasionado, pero los resultados de estas elecciones municipales lo han dejado más claro, e incluso esa realidad habría sido deslumbradora en el caso de que el día 27 se hubieran celebrado también las autonómicas vascas y catalanes.

Así que hay dos Españas, no definibles por la transversalidad de las ideologías y aun menos por motivaciones de clase, sino por la horizontalidad que da la pertenencia a un territorio. Por supuesto, la adscripción anímica a ese territorio y, por tanto, la formación de las hegemonías políticas correspondientes tienen que ver definitivamente con la forma de entender la Historia, y en la más grave de las hipótesis con la fuerza de la tierra y de la sangre.

Dicho esto, es obvio que la batalla que se plantea en estos momentos en Navarra tiene que ver con su adscripción a un territorio apodado Euskal Herría, y que Baleares se desgarra entre la vocación pancatalanista y la españolista que le viene desde Madrid. Por supuesto, la horizontalidad no agota las aspiraciones culturales e históricas, aunque sí que las convierte en la configuración de un imaginario colectivo, excitado y mantenido por los presupuestos, y cuando este falla o no proporciona el vigor necesario para mantener la lucha por la identidad histórica y territorial, se echa mano de las razones más elementales, esto es, de aquellas que vienen de la tierra, de la sangre y de la lengua.

Hay un problema básico, previo a este reparto y consustancial a él: me refiero al funcionamiento de este conjunto de «territorios»; a la competitividad entre ellos; a las posibilidades de cada uno de ellos y a su capacidad creativa... Por estas vías irá la recomposición de la nación española. La Reconquista del siglo XXI vendrá por esta vía. Favorable, por cierto, para «territorios» como el madrileño y el valenciano.

Gallardón vs. Esperanza
Crisis de vencedores
Agapito Maestre Libertad Digital 1 Junio 2007

Las elecciones del 27-M han traído quiebras relevantes para los dos partidos nacionales. De momento, la del PP es la más preocupante, porque casi siempre son dramáticas las crisis entre vencedores. Sí, la crisis de los grandes triunfadores de Madrid está abierta. Unos la llaman crisis de sucesión y otros de liderazgo. Yo sería partidario de hablar de crisis nacional. Rajoy puede mirar para otro lado y decir que es una cuestión menor. Vale. Pero está ahí. Es su peor enemiga de aquí a las elecciones generales. Lo grave es que ni siquiera Rajoy puede resolverla en solitario. Esta quiebra debería ser tratada cuanto antes por los órganos de la dirección del PP.

Ahora es llevadera, pero mañana podría ser trágica. Lo peor que puede hacerse, a pesar del poco tiempo que queda hasta las elecciones, es dejarla correr para que se degrade en una falsa arena pública. Naturalmente, puede negarse el problema, o culpar a sus respectivos protagonistas del asunto, con tal de no hacerse cargo de la brecha ya existente. También puede decirse que es un falso problema creado por la prensa, que apuesta por uno u otro candidato, sin otro interés que el empresarial. Falso. Aparte de que los medios de comunicación tienen todo el derecho del mundo a mediar en el asunto, ¿o es que no estamos en una democracia de opinión?

Lo que emerge de la crisis a la opinión pública es que Ruiz Gallardón se postula como número dos en la lista electoral encabezada por Rajoy; pero el auténtico problema, en mi opinión, es saber si la concepción de la nación que defiende Rajoy es idéntica a la de Gallardón. Sospecho que los dos, por desgracia, defienden lo mismo en este asunto. En efecto, los dos juegan a gobernar con los "nacionalismos moderados". Hay otros, sin embargo, que apuestan definitivamente por un Estado-nación fuerte llamado España.

Es obvio que allí donde el PP ha apostado por la segunda opción, consúltense los resultados electorales, no sólo ha ganado sino que ha barrido. Por el contrario, allí donde ha abierto la opción de pactar con el falso "nacionalismo moderado" no sólo ha perdido sino que corre el peligro de un descenso brusco. Por lo tanto, mientras este asunto no esté resuelto, y bien resuelto, el juego de Ruiz Gallardón, o de cualquier otro candidato que se postule para ir en las listas de Madrid, me parece secundario. En otras palabras, el fondo de la crisis de los vencedores sólo tiene una salida o el PP traga con el "nacionalismo moderado" –apoyado en las cuentas de la lechera de los sondeos electorales– o apuesta por un discurso sólido de "reforma de la Constitución" para consolidar un Estado-nación fuerte.

El ejemplo y los nazis
Pío Moa Libertad Digital 1 Junio 2007

Decía ayer que un sistema no se salva si no hay individuos capaces de dar ejemplo y arriesgarse en defensa de sus valores. Ayer, ante la ejemplar actitud de la chica Díez Ponce de no dejarse adoctrinar ni intimidar por los “maricones” del gobierno y comparsas asalariados, José Antonio Marina ha dado su talla. Molesto por la desobediencia de la muchacha, ha declarado que el derecho de los padres a decidir la educación de sus hijos “no es absoluto”. Claro, no hay nada absoluto, puestas así las cosas. Lo significativo viene detrás: "¿Qué pasa si los padres son nazis? Ahí, ¿no tiene el Estado nada que decir? Claro que sí. El derecho educativo fundamental no es el de los padres a educar, sino el de los hijos a ser bien educados".

Cuando descendemos a lo concreto, ¡hay que ver en qué quedan tantas embrolladas lucubraciones intelectuales! Obsérvese el tosco sofisma y el turbio juego de sugerencias: Marina da a entender que la chica o sus padres son nazis. Da a entender que “el Estado” sí tiene derecho absoluto a educar, porque es quien puede hacer a los chicos “bien educados”. Precisamente la argumentación de Hitler.

Pero el estado, claro está, no juega aquí ningún papel. Se trata del gobierno, el gobierno de Zapo. Concretamente, un gobierno anticonstitucional y pro terrorista, enterrador de Montesquieu y aliado de las dictaduras del Tercer Mundo, empeñado en educar "bien" a la infancia y la juventud. Por eso, si aquí hay individuos asimilables al nazismo, son, precisamente, los del gobierno. Y sus colaboracionistas, tipo Marina.

Como todos los tiranos, el Niñato Ilumineta, esa vergüenza permanente para España y la democracia, conoce bien las debilidades de muchos intelectuales, empezando por su vanidad. Qué mejor que hacerlos colaboradores pidiéndoles que apliquen sus mayores o menores luces a hacer realidad el programa político de la tiranía.

Podría quedar el episodio en el habitual cacareo indignado si el ejemplo de Díez Ponce no fuera seguido. Debería organizarse una asociación para defender los derechos de los niños frente a la “educación” de los maricones, entendiendo por tales no los homosexuales, claro, sino los corruptos, pro separatistas y protectores de los asesinos.

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Ayer, presentación a la prensa del libro La quiebra de la historia progresista. En qué y por qué yerran Beevor, Preston, Juliá, Viñas, Reig… Poca, poquísima prensa. ¿Debido a que es un asunto irrelevante? ¿En plena campaña de la “memoria histórica”? ¿En plena campaña de la educación “cívica”?

Lo de De Juana sólo es un capítulo
EDITORIAL Libertad Digital 1 Junio 2007

El etarra Ignacio de Juana Chaos, cuyo espléndido estado de salud ya había dejado en evidencia en sus innumerables paseos, acaba de recibir el alta médica en el hospital Donostia de San Sebastián, aunque no abandonará el centro hasta que reciba el permiso correspondiente por parte de Instituciones Penitenciarias. Aunque Zapatero haya querido bochornosamente eludir explicaciones sobre lo que va a hacer una institución dependiente del Gobierno que preside, se confirma, tal y como desvelaba la revista Tiempo, que el Gobierno había pedido a la Consejería de Sanidad vasca que retrasara el alta hasta después de las elecciones, para evitar que el caso le pasara factura.

Aunque la falta de arrepentimiento y el sanguinario historial de Ignacio de Juana Chaos hagan de su excarcelación uno de los más escandalosos capítulos del proceso de colaboración con ETA, hay que tener presente que no es el primero ni el último de los pasos que ha dado el Gobierno del 14-M como atención a la criminal advertencia que sus compañeros de viaje le hicieron llegar en Barajas. Ni siquiera es el más grave.

Antes de que el Gobierno de Zapatero atendiera los reproches sobre De Juana que ETA incluyó en su comunicado tras el atentado de la T-4, el PSOE hizo frente común con los nacionalistas contra todas las propuestas de endurecimiento de la política antiterrorista planteadas en el Congreso por el PP. Con aquel bochornoso espectáculo, celebrado a los pocos días del entierro de los asesinados Estacio y Palate, el Gobierno de Zapatero dejó en evidencia que no iba a caer en "la tentación de recuperar las fórmulas policiales y políticas represivas" contra las que le acababa de advertir públicamente ETA, sino que por el contrario dejaría de manifiesto que comparte con ETA la voluntad de "dejar a un lado al PP-UPN y la derecha fascista del Estado".

Inmediatamente después, el Gobierno de Zapatero se puso manos a la obra con el proceso de impunidad de De Juana, porque lo que estaba en riesgo no era la vida del etarra en huelga de hambre, sino una "paz" electoral consensuada con ETA sobre la base de colaboracionistas compromisos previos.

El Gobierno de Zapatero también intensificó la neutralización del Estado de Derecho que resultaba insuficiente para sus insaciables compañeros de viaje, garantizando, a través de la Fiscalía, la impunidad de una pieza que para ETA era y es mucho más importante que De Juana: Arnaldo Otegi. A la retirada de cargos por enaltecimiento del terrorismo por el homenaje dispensado a la etarra Olaia Castresana, le siguió la retirada de cargos por un delito similar que Otegi perpetró con ocasión del homenaje dispensado al etarra fallecido Arkaitz Otazua.

Esa infame retirada de cargos, que la Fiscalía acaba de confirmar a pesar de las pruebas en forma de video que Antena 3 TV ofreció al juez Marlaska, vuelven a correr el riesgo de ser eclipsadas por los flecos que quedan por cerrar del escandaloso caso De Juana.

No vamos a decir que la negativa del Gobierno y de la Fiscalía a que los Tribunales aplicaran a ANV la ley de partidos pasara desapercibida. Sin embargo, ¿es coherente que el PP liderará y movilizara a millones de españoles contra la excarcelación de De Juana y no hiciera algo parecido contra ANV y la cobertura política y subvención pública de quienes justifican los asesinatos?

Por mucho que el capítulo de De Juana no esté cerrado, fijemos también la atención en los que le siguen. También en ellos este Gobierno se ha retratado y se ha de retratar. Más pronto que tarde, también en Navarra.

Zapatero en el minado
Ïñigo de Garés Periodista Digital  1 Junio 2007

Ya perdonarán la referencia bélica, que no está esta tierra ni el momento para dar ideas a quienes les sobran, a más de una desmedida afición por los explosivos y su uso coercitivo. Pero la situación de Zapatero en Navarra recuerda la del soldado torpe que sembró un campo de minas con tan mal arte que se quedó en medio.

Él solico se metió en el berenjenal del "proceso", una tan irreflexiva como descabalada negociación con los terroristas y sus acólitos, en la que no ha dado ni un sólo paso en la dirección de su rendición y desaparición, cuando los encontró al borde del KO. Al contrario: todas las acciones emprendidas por Zapatero y su Gobierno respecto a ETA/Batasuna han sido de rendición, de entreguismo y claudicación: la renuncia a procesar a Otegui, el escándalo De Juana Chaos, la aprobación de las listas de ANV para las elecciones municipales... Ni una mala palabra, ni una idea buena.

Y como parte de ese curso, también estaba el pacto con los nacionalistas de toda laya para acercar Navarra a quienes jamás la tuvieron más que como utopía, como sueño, como Arcadia irredenta e inalcanzable, cuya conquista justificaba cualquier tipo de acción, pretendidamente romántica, finalmente imperialista y criminal.

Zapatero, sus representantes, han pactado que el Partido Socialista será parte en ese acercamiento, creídos como están de que así los radicales, los asesinos, los extorsionadores, esa caterva de miserables, pondrán fin a sus acciones, culminada su victoria. Ya se lo ha dicho Eguiguren a ZP: "si pactas con NaBai, pasarás a la historia como el Presidente que acabó con la violencia en el País Vasco". Pues no necesita otra cosa el iluso incapaz que le señalen el camino a la gloria, por la que se perece, criatura, cueste lo que cuesta, caiga quien caiga, "como sea".

Llevado de esa soberbia, de esa torpeza, se ha quedado ZP, zapador en este caso, en medio del campo de minas que ha ido sembrando con su mal hacer. Ya no le van a servir ni la sonrisa boba, ni el talante diletante, ni la ceja circunfleja, después de perder las elecciones también en Navarra, porque, haga lo que haga, provocará el estallido de las trampas que su ineptitud ha desperdigado a su alrededor.

Si se sustancia un pacto de legislatura, en cualquier condición, con UPN, que es lo que los navarros parecen haber decidido a la luz de los resultados electorales, tendremos, a qué negarlo, la espada de Damocles de una acción etarra focalizada en Navarra, pero de repercusión nacional. Algo que al gran cobarde le espanta, porque haría añicos sus posibilidades de revalidar su mandato tras unas ya inminentes elecciones generales.

Tampoco se vería presentable la opción de dejar gobernar a UPN en minoría. Nadie se cree ya, ni en Navarra ni en España, que no sería sino una añagaza para ganar tiempo, salvar la cara en las elecciones generales, para plantear acto seguido una moción de censura y arrojarse en los brazos de NaBai a la vuelta de unos meses. Eso sí, quizás con ese horizonte y esa promesa, ETA dejaría el gatillo quieto.

Puede, por último, cumplir lo que había acordado con los abertzales y pactar con los nacionalistas vascos, meterlos en el Gobierno de Navarra, ya sea con Puras o con el ex-batasuno Zabaleta como presidentes. Y con Uxúe Barcos en el Ayuntamiento de Pamplona. Pero esa solución sería muy mal recibida a nivel nacional, donde Zapatero ya ha probado, el veintiocho de mayo, los resultados que han tenido sus políticas con ETA/Batasuna, sus favores a Otegui, De Juana o las Herriko Tabernas. Con el agravante de ir, en la capital navarra, de la mano de ANV, la misma bicha.

Haga lo que haga, a Zapatero le vuelan las políticas en el campo minado de sus despropósitos. Al contrario que en los problemas ajedrecísticos, esta vez, Zapatero juega, y pierde.   

Iñigo de Garés

Post Scriptum: Cuando se disipe la bruma del futuro en Navarra, quizás tengamos que hablar del papel que UPN ha jugado en este laberinto. ¿Ha perdido autonomía respecto al Partido Popular? ¿Por qué tenemos la sensación de que ha sido Rajoy quien ha pilotado la situación? Oiga, y ¿era ésto lo que queríamos?

Liberalismo
El problema de la política es la propia política
Jorge Valín Libertad Digital 1 Junio 2007

Estas últimas elecciones se han caracterizado por la abstención y los políticos ahora dicen que mirarán dónde está el fallo. A estas alturas y aún no lo saben. Montilla por eso ha encontrado al auténtico culpable: los ciudadanos y, cómo no, los medios de comunicación. Podemos enfocar este tema desde una vertiente económica. Una de las herramientas que usa el Gobierno para ganar nuestra confianza es inundarnos con buenos datos económicos. Por ejemplo, esta semana hemos sabido que la Seguridad Social obtuvo un superávit superior a los 8.000 millones de euros en los cuatro primeros meses del año. También nos han dicho que somos un 18% más ricos (algunos medios han sido así de tajantes) porque nuestra renta per cápita ha pasado de 19.000 en 2004 a 23.000 euros en la actualidad.

Es evidente que nuestra percepción no es la misma. Que la Seguridad Social tenga beneficios tiene la misma importancia para nosotros como el sistema de guía de las mariposas monarca. Lo único que sabemos es que el sistema de pensiones del Estado es un desastre y que a las personas de mi edad no nos va a llegar ni dinero para pipas. Que nuestra renta per cápita aumente un 18% lo vemos como una contradicción con la realidad. No somos más ricos que antes. En realidad, y sin meternos profundamente, a ese porcentaje le hemos de restar la inflación (IPC), que según las cifras oficiales, reduciría ese 18% a un 8%. A la vez, sabemos que la medición del IPC no es más que apaño estadístico del Estado. El IPC no considera la vivienda de propiedad a la que destinamos un 40% de nuestros ingresos o no contempla adecuadamente muchos productos y servicios que consumimos.

La comunicación entre el ciudadano y el Gobierno es imposible y más teniendo en cuenta que a los mismos estímulos reaccionan de forma diferente. Esta situación no es un problema de dimensión. Por ejemplo, una empresa, por más grande que sea, siempre tiene una relación de empatía y comunicación con su cliente inmejorable: las pérdidas y ganancias. Si la empresa no gana dinero o decrece en sus resultados, es que no está entendiendo las necesidades del cliente. Si la empresa aumenta sus beneficios, sabe que va por el buen camino. Esta es la diferencia entre el sistema de información del mercado (bidireccional) y el de la burocracia (unidireccional y de mandato).

Por el contrario, si el Estado no tiene dinero, sube los impuestos y se queda tan ancho. Esto nos lleva a otra característica del Estado: no tiene límite ni mesura. Expresado de otra forma, nadie lo controla, por lo que cae en demasiadas ocasiones en abusos evidentes. Veamos un pequeño ejemplo de esta semana. Un joven tendrá que pagar una multa de 180 euros, o quince días de arresto, por decir delante de unos mossos d’Esquadra "¡Viva la Guardia Civil!". Imaginemos que nosotros trabajamos en la empresa de telecomunicaciones Orange, por ejemplo. Al salir de nuestra jornada laboral alguien por la calle, un mosso, por ejemplo, nos grita: "¡Viva Vodafone!". A nadie en sus cabales se le ocurría denunciarlo por decírnoslo en un "tono despreciativo-vejatorio", como dice la sentencia. Tampoco se nos ocurre pensar que esa persona haya cometido una "falta contra el orden público". ¿Cree que si vamos a un juez ganaremos el pleito?

Simplemente es un abuso como tantos otros de la administración, que además limita nuestra libertad. ¿Es que no podemos expresar nuestra opinión en la calle? En algunas ciudades por ejemplo, es ilegal tener un aire acondicionado que se vea desde la calle. En muchas ocasiones, el ayuntamiento se lo ha retirado a mucha gente porque hace feo. Contradictoriamente, en Barcelona, sin ir más lejos, podemos ver desde la calle edificios de la administración no con uno, sino con varios motores de aire acondicionado. ¿Cree que alguna vez los retirarán?

A todo esto habría que añadir la corrupción, el altísimo nivel de tributación (nos sacan dinero por todo), las promesas incumplidas, la impunidad ante errores de nivel nacional como el caso Endesa o el continuo intervencionismo, que hacen que el Estado provoque continuamente injusticias y abusos contra personas honradas; cada vez estamos más inseguros ante la omnipotencia estatal. Qué contradicción: aquellos que nos han de proteger son nuestros peores enemigos. Los políticos son como unos vampiros que nos chupan la sangre día a día. Encima pretenden que les votemos y les consideremos superiores a nosotros.

Cuando se empezó a hacer fuerte el liberalismo en el siglo XIX, los primeros intelectuales de la época vieron esta contradicción rápidamente. Es increíble leer libros, por ejemplo, de Herber Spencer, Frédéric Bastiat o el propio Thomas Jefferson donde, hace mucho más de un siglo, ya denunciaban casos como los actuales. Algunos casos parecen calcados a los actuales. Aquellos pensadores nos dieron la respuesta a este continuo atropello de nuestras libertades y mangoneo de dinero. En palabras de Henry Thoreau: "El mejor Gobierno es el que menos gobierna... y cuando los hombres estén preparados para él, ese será el tipo de gobierno que tendrán". Ya han pasado más de 150 años, ¿no cree que ya estemos preparados para reducir drásticamente el peso del Gobierno en nuestras vidas? Haga las cuentas; peor no nos puede ir.

Jorge Valín es miembro del Instituto Juan de Mariana

Cortina de cifras
ANTONIO ELORZA /CATEDRÁTICO DE PENSAMIENTO POLÍTICO DE LA UNIVERSIDAD COMPLUTENSE El Correo 1 Junio 2007

La complejidad de los resultados electorales en comunidades como Baleares, Navarra y Euskadi abre la posibilidad para hacer incluso apuestas sobre cuál será la sopa de siglas que va a presidir este o aquel gobierno local o comunitario. Muy bien situado, el Partido Socialista tiene en los tres casos citados la opción de desalojar del poder a los populares, a pesar de ser éstos el primer partido. En Canarias, el candidato del PSOE, allí primero en votos, reivindica la «legitimidad» de acceder él a la presidencia por esa razón, pero el mismo criterio no es aplicado por los socialistas en otros lugares. Es más, nadie espera que lo respeten, e incluso el líder del PSN, después de haber quedado tercero y vencido en sólo doce ayuntamientos del ex reino, un auténtico varapalo, se cree con derecho a exigir la presidencia de la comunidad. Ahí está el precedente catalán.

En principio, parece perfectamente legal, pero no muy razonable, que de modo sistemático el partido que alcanza el primer puesto con una mayoría amplia se vea condenado luego a pasar a la oposición por efecto de una alianza en la que pueden intervenir, como sucedió en Baleares, auténticos enanos políticos. La solución de este problema es, no obstante, legal, y nadie puede privar a los distintos grupos de aliarse para arrebatarle la primacía al Partido Popular. Las cifras mandan a la hora de formar gobiernos en una democracia representativa. Ahora bien, no cabe ignorar los efectos perversos del recurso sistemático a este predominio absoluto de los números, que puede desempeñar el papel de una cortina de humo que impide apreciar la puesta en marcha de procesos de degradación del orden democrático.

Uno de ellos es la potenciación de un grupo muy minoritario, el cual, a la vista de la pugna entre las dos grandes organizaciones nacionales, fuerza el chantaje hasta exigir la presidencia de la comunidad, para desde allí hacerse literalmente partido, incrementando de forma considerable sus votos y escaños. El mapa político natural resulta afectado, a favor de estrategias particularistas. Así ha sucedido con los regionalistas cántabros, en el poder desde 2003 cuando no lo merecían por la proporción de votos recibidos. Es muy importante, al parecer, que no gobierne el PP, pero peor es que sigan multiplicándose partidos de gobierno como el PRC, no por sus méritos propios, sino por estar los demás encerrados en la discusión sobre los galgos y los podencos.

Más grave es la situación cuando por causa de ese enfrentamiento bipolar son olvidadas las consideraciones de política general del Estado. Todo vale con tal de dejar fuera al adversario y maximizar la propia cuota de poder. No faltan ejemplos en Europa de esas actitudes agresivas hacia el otro y de atrapalotodo a la hora de formar las alianzas. Berlusconi es un buen ejemplo: no importa que un grupo sea fascista, con tal de que aporte votos al llamado Polo de las Libertades. Hasta ahora Francia es ejemplo de lo contrario. No sin momentos difíciles, un partido antisistema como el Frente Nacional ha quedado fuera de las combinaciones de poder, incluso en medios conservadores. Habría resultado inconcebible en Francia que un partido socialista, como aquí el PSC, formase gobierno regional con un partido del tipo Esquerra, que hace del independentismo su seña de identidad. Lo ocurrido en la gestación del Estatut vino a probar que tal operación no puede efectuarse sin graves costes. Pero no importa. Es inútil pedirle a Zapatero una reflexión crítica. 'Ladran, luego cabalgamos', dirá para sí y para su círculo de íntimos.

Todo indica que en Navarra va a repetirse. Buen número de dirigentes socialistas piensan en los votos que van a perderse en las elecciones generales con la alianza PSN-Nafarroa Bai, y Zapatero hará todo tipo de gestos para aparentar que la solución, con toda la pinta de estar ya prácticamente acordada, no es de su gusto. En realidad lo es, y la apoyará si logra enmascararla suficientemente. No va a desperdiciar la jugada a tres bandas: echar al PP, prioridad, formar gobierno después de una derrota electoral y aliarse con un grupo nacionalista que puede allanar el camino del 'proceso' (lo de la 'autonomía de transición' encantaría a Na-Bai). Si la opinión pública ha acabado tragando que siga 'el proceso de paz', eso sí bien escondido, después del atentado de la T-4, ¿por qué no se va a aprovechar la ocasión de compartir gobierno con una coalición como Nafarroa Bai, tan mesurada en sus últimas manifestaciones? Que el PP pida perdón, o nos entregamos a esta saludable labor de redimir democráticamente a abertzales que no son filoterroristas. Y si lo pide, ya buscaremos otra salida, tal vez la autonomía propia del PSN, coartada que ya funcionó para el PSC. Más gobierno para mí y los míos, sin que importe agudizar las fracturas en la configuración del Estado: tal es la fórmula. A modo de Esaú, el plato de lentejas para mañana es lo que cuenta.

La política de Zapatero viene triunfando una y otra vez en las maniobras a corto plazo. Ha funcionado a la perfección el acuerdo tácito o encubierto de dejar pasar a ANV, permitirle a Batasuna reconquistar sus feudos, sin una autorización global de las candidaturas, a cambio de que ETA se limite a lanzar por las calles a sus alevines con la kale borroka, pero no hace atentados, que es lo que necesitaba ZP. En la misma noche electoral, en el local de ANV, quien celebra la victoria es Otegi, para mayor vergüenza del fiscal general del Estado, cuyo sentido del derecho en lo que concierne a la Ley de Partidos debe de encontrarse, lo mismo que para el Gobierno, en lugar desconocido. Una farsa bien hecha, y tal vez de utilidad pública, habrán pensado muchos ciudadanos, hartos de vivir bajo el terror. El resultado electoral lo prueba, pero conviene recordar que nada ha sido resuelto, y que de momento la imagen del Estado de Derecho queda hecha trizas, con una Ley de Partidos que se cumple o incumple a gusto del consumidor.

De momento, la política vasco-navarra de ZP ha tenido un resultado estupendo: convertir en protagonista de los medios y en eje simbólico de la política vasca a un partido ilegalizado por pertenecer a una organización terrorista. A fuerza de satanizar al PP y de insistir en 'el proceso de paz', tal vez Patxi López sea un día lehendakari de papel con los votos de Otegi, y entretanto Nafarroa Bai, dentro del gobierno Puras y con Cultura en sus manos, empujará con toda discreción y con todas sus fuerzas hacia la vinculación con Euskadi y hacia la autodeterminación a plazo, sin olvidar la euskaldunización a ultranza (euskara, idioma oficial, Patxi dixit). Nafarroa Euskal Herria da, por fin. Y 'last but not least', de paso queda arrinconado Imaz. El PSOE a favor, no de ETA, pero sí del nacionalismo radical. Una novedad histórica, cuyos frutos difícilmente dejarán de ser amargos.

Zapatero cede ante las presiones de su partido: UPN gobernará en Navarra con la abstención del PSN
Julia Pérez El Confidencial 1 Junio 2007

El juego de presiones internas parece que llega a su fin. El secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, ha dado su visto bueno para que los socialistas faciliten con su abstención que Unión del Pueblo Navarro gobierne en la comunidad foral y en el Ayuntamiento de Pamplona al ser la lista más votada en ambas instituciones, según aseguran fuentes socialistas.

La decisión fue adoptada el miércoles en una reunión celebrada en La Moncloa a la que asistieron Zapatero, el candidato al Gobierno foral, Fernando Puras, el secretario general del PSN, Carlos Chivite, la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, y el secretario de Organización socialista, José Blanco. También se produjo una segunda reunión en la sede federal del partido, de la calle Ferraz, bajo la presidencia de este último y con la asistencia de los líderes navarros.

Las mismas fuentes indican que, al principio, Blanco era más partidario de la otra opción: arrancar el poder a los conservadores y formar gobierno en coalición con IU y los nacionalistas de Nafarroa-Bai. En esta misma línea se situaba el presidente del Gobierno, que cedió tras recibir numerosas presiones de los barones socialistas, temerosos de una riada de críticas a menos de un año de las elecciones generales. Entre ellas, la de Rubalcaba, quien también maniobró, sin éxito, para evitar el tripartito catalán.

Las razones esgrimidas en ambas reuniones para dejar paso a un nuevo gobierno de UPN/CDN en lugar de pactar con la coalición Na-Bai son tres: el miedo a la campaña que desataría el PP; la división que podría surgir entre los socialistas navarros, ya que los de la Ribera del Ebro no lo aceptarían, y el hecho de que la suma de votos de UPN, PSN y CDN implica una abrumadora mayoría de electores navarristas (70%), contrarios a dar cancha a los nacionalistas que defienden la unión con el País Vasco.

“Lo más preocupante para la dirección federal es la percepción negativa que tendría la sociedad española si pactáramos con Na-Bai, aunque sepa y reconozca que, en realidad, no hay nada que temer con un acuerdo firmado”, destacan en fuentes internas. Es esa percepción social la que más temen los barones. Sostienen que al PSOE le resultaría difícil transmitir esa sutil diferencia a la sociedad, sobre la que están seguros que calarían los mensajes del PP centrados en que Zapatero ha vendido Navarra a cambio de la renovación del proceso de diálogo con la banda terrorista ETA.

En la decisión de la cúpula socialista se asume una segunda variación: el PP facilitaría que Juan Fernando López Aguilar pueda formar gobierno en Canarias, al tratarse la lista más votada en la comunidad autónoma.

Ésa ha sido la oferta transmitida al PP por Alfonso Guerra, el histórico líder socialista que se ha convertido en una de las personas más activas en este despliegue de negociaciones y de presiones. El ex vicepresidente del Gobierno con Felipe González encabeza la profunda corriente de opinión socialista que considera que el dilema navarro no se soluciona con un pacto con Na-Bai.

Alfonso Guerra ofreció el pacto al PP
Guerra propuso ayer al diputado Jaime Ignacio del Burgo, de UPN, que PSOE y PP no se pisaran la manguera en Navarra y Canarias. Del Burgo le transmitió que el criterio de Mariano Rajoy es que el acuerdo para que gobierne la lista más votada se extienda a todas las comunidades y ayuntamientos pero que, si el PSOE no lo asumía, aceptarían una excepción con Navarra.

En una conversación mantenida entre ambos en el Congreso, el ex vicepresidente expresó que en ambas comunidades debe gobernar la lista más votada. También reconoció que es creciente la corriente socialista contraria a formar un gobierno en Navarra con Na-Bai y defendió la tesis de que el 70% de los navarros no desea dar cancha a los nacionalistas.

Igualmente, dejó bien claro que el principio de acuerdo del que habían hablado para Navarra y Canarias tendría que ser aprobado por Zapatero. Guerra conversó después con López Aguilar, al que transmitió el contenido de su conversación con el diputado de UPN.

Por su parte, Del Burgo se mostró favorable a que su partido se disculpara de alguna forma ante los líderes del PSN por acusarles con dureza de vender Navarra a los nacionalistas vascos. Se trata de un requisito que exigen Puras y Zapatero para alcanzar un acuerdo. Este diputado de UPN declaró ayer a la prensa que se disculpaba personalmente si en algún momento de la campaña les había ofendido. No sin retranca, dijo que hasta retiraría del mercado su libro -titulado Navarra, el precio de la traición- en el caso de que los socialistas facilitaran el gobierno a UPN.

Todas las fuentes socialistas consultadas descartan la posibilidad de formar un gobierno de coalición con UPN. El candidato de este partido, Miguel Sanz, ofreció el pasado lunes a Puras un pacto de legislatura, donde los socialistas obtendrían las presidencias del Parlamento, la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona y la Caja de Ahorros de Navarra, entre otros cargos.

Respecto al Ayuntamiento de Pamplona, el PSOE proclamó desde el principio que jamás aceptarían el apoyo de ANV, cuyos votos son necesarios para arrancar el poder a UPN. Los conservadores, con el 43% de los votos, han obtenido 13 concejales, frente a los 8 de Na-Bai, 4 del PSN y 2 de ANV. La decisión final es abstenerse a favor de la lista más votada, la de la actual alcaldesa, Yolanda Barcina, en lugar de apoyar a la nacionalista Uxue Barkos.

La Ejecutiva del PSN se reune hoy en Pamplona para aprobar un cheque en blanco a las negociaciones abiertas por Puras y Chivite. El sábado de la próxima semana se celebrará en Madrid el Comité Federal del PSOE, donde el partido analizará el resultado de las elecciones y sus miembros fijarán su posición sobre las distintas alternativas de coalición de las que disponen. El acuerdo final tendrá que estar listo antes del 20 de junio, fecha prevista para la constitución del Parlamento foral.

Sebastián y el tercer partido
José Luis González Quirós* El Confidencial 1 Junio 2007

Los comportamientos electorales, a los que, piadosamente, se adjudica una racionalidad a posteriori para que los comentaristas puedan seguir ganándose la vida, son lo suficientemente caóticos como para que sea muy fácil incurrir en alguna simpleza cuando se habla de ellos.

Por ejemplo, la abstención. Se sabe de ella que no es un fenómeno metereológico, aunque su estudio es casi tan complejo como el del tiempo. Siempre que unas elecciones se pierden, cosa, como se sabe, que casi nunca sucede, los comentaristas de gabinete se suelen ganar, honradamente, la vida asegurando que la abstención ha afectado a los nuestros y pronosticando que el bache coyuntural se pasará a las primeras de cambio. En realidad no hay manera fiable de averiguar si se ha producido una desafección momentánea o un cambio de tendencia, y de eso viven los arúspices.

Los peores, con todo, no son los errores de interpretación: son mucho más graves los intentos de encontrar alguna solución mágica a lo que no nos gusta. En estas elecciones hemos visto un par de ejemplos luminosos del fracaso de esas estrategias oportunistas.

El más claro es el bofetón que se han pegado un par de missus dominici zapaterinos: Sebastián en Madrid y Soraya Rodríguez en Valladolid. Ambos fueron santificados con el ungüento amarillo de ZP y ambos han conseguido bajar el número de votos respecto a sus antecesores en idéntica batalla.

La creencia de que una supuesta personalidad pueda tener un tirón electoral que arrastre significativamente más que la marca, ha sido severamente puesta en entredicho, especialmente cuando se pretende actuar, como ha pasado tanto en Madrid como en Pucela, al margen de los currantes del partido que ven cómo, desde arriba, se cuela el listo de turno. Supongo que no es ningún secreto que los más directamente afectados por los acoplados del jefe no se extenúan en la campaña y celebran, en el fondo, el sabor de lo agridulce cuando se produce el recuento.

Madrid proporciona otro estudio de caso realmente notable en lo que al PP concierne. Que dos políticos tan brillantes pero tan distintos como Esperanza Aguirre y el ambicioso Gallardón acaben sacando casi exactamente el mismo número de votos entre millones de votantes, debe querer decir algo. Y es que no cabe decir que los candidatos ni suman ni restan porque, como la experiencia indica, a nada que te descuides se dedican a lo segundo. Lo de añadir es bastante más improbable, es decir, que Simancas resta menos que Sebastián y punto.

La segunda estrategia oportunista en materia electoral es la del “partido nuevo”. Visto el resultado, se adivina que hace falta un nuevo partido que, como por casualidad, se ha de colocar en el centro. Ese es el propósito que anima las cuitas de Savater y sus bravos colegas vascos y que, de alguna manera, puso en pie a Ciutadans en las elecciones catalanas. Como los propios promotores de Ciutadans saben mejor que nadie, es mucho más fácil tener una idea política interesante que poner en píe una organización de masas.

Es significativo que quienes más se han apuntado en esta dirección sean destacados intelectuales, lo cual seguramente está relacionado con su natural tendencia a confundir la clarividencia del diagnóstico con la posibilidad del remedio, cuando se trata de realidades que se hallan muy distantes.

No se trata sólo de sistemas electorales, sino, sobre todo, de los valores, las creencias, los intereses, las apreciaciones y las opiniones de millones de personas. No es nada fácil acomodar esa realidad tan compleja a un sistema representativo y, como muy bien saben los que se dedican a esto, cualquier sistema de representación es, inevitablemente, un sistema de deformación, como no puede ser de otra manera cuando se pretende que unos cientos representen a millones.

El enorme valor que tienen quienes, desde fuera, se dedican a denunciar los defectos de esta democracia, ese bipartidismo desequilibrado por nacionalistas miopes cuando no por auténticos oportunistas bien organizados, es que mantienen viva la conciencia de que hay cosas que cambiar. Pero la durísima lección que cabe extraer de nuestra ya abundante experiencia electoral es que fuera de los grandes partidos apenas hay nada que hacer. Que se lo pregunten a los discretos disidentes de Zapatero o a los damnificados por cualquier otro líder.

Lo verdaderamente grave de nuestra situación es que, dentro de los partidos, tampoco se puede hacer mucho, aunque, en cualquier caso, se puede hacer infinitamente más que desde fuera. El problema específicamente español es que, por razones variopintas, la derecha suele ser tenida por sinónimo del averno para muchos de esos intelectuales que, de haberse dado un supuesto contrario, no habrían dudado ni un momento en apoyar al partido supuestamente progresista. Costará un tiempo acabar con ese absurdo, y algo debería hacer el PP para eliminar un prejuicio que obliga a gentes hoy escandalizadas por las locuras de Zapatero a realizar todo tipo de piruetas para no decir que votan al PP.

La derecha debería, en particular, abrirse mucho más a los debates pendientes en su seno y dejar de dar la sensación de que, valga el ejemplo, unas veces apoyan a los Obispos y otras se dedican a cultivar el voto de Chueca, asunto ciertamente nada desdeñable, por puro sentido de la oportunidad. No es una utopía imaginar que el PP pudiera tener, sobre esas y otras muchas cuestiones, una posición política inteligente que, sin satisfacer plenamente los deseos contradictorios de unos y de otros, fuera razonablemente suficiente para todos.

Bastaría, en realidad, con que el PP se tomara en serio su fuerte ingrediente liberal y respetara, como es razonable, las distintas sensibilidades que sobre asuntos tan espinosos hay en la sociedad española y en el seno mismo del partido. Al PSOE, en realidad, le pasa lo mismo, pero por efecto de la mitológica Bula de la Santa Cruzada, es claro no se le aplica la misma vara de medir.

Abrir el debate interno en los partidos, obligándoles a hacer política en serio, debería ser primera y fundamental labor de los intelectuales, teniendo en cuenta el largo camino que queda por recorrer hasta conseguir que nuestros partidos sean menos ocurrentes y más serios. Empeñarse, por el contrario, en fundar un partido bisagra a base de puras ideas, por oportunas, ciertas y brillantes que pudieran resultar, es un esfuerzo que, por desgracia, no conducirá más que a aumentar la melancolía de los héroes de turno.

Ni el listo de Minnesota puede arrasar en Madrid, ni el libro más brillante y oportuno podrá cambiar la conducta electoral de millones. Es en los alrededores de los partidos -además de en su propio seno-, en los medios de comunicación y en esa sociedad civil que reclama liberarse del secuestro partidista, dónde habría que librar las importantes batallas pendientes para que los partidos se muevan desde dentro. Por desgracia, el riesgo de quedar aplastados y en ridículo es, hoy por hoy, demasiado fuerte como para que lo asuman alegremente personas inteligentes y muy valiosas, que no deberían quedar masacradas por la tectónica de placas electoral.

* José Luis González Quirós es periodista.

¡Viva la Guardia Civil!
Vicente A.C.M. Periodista Digital 1 Junio 2007

Creo que va siendo hora de que alguien ponga las cosas en sus justos términos. Ahora resulta que la apología del terrorismo con pruebas inculpatorias irrefutables, no es suficiente para el celo del la Fiscalía. Así que se disponen otra vez a no tenerlas en consideración y dejar sin cargos a Arnaldo Otegi. Otro pago a ETA por no matar, por querer sentarse a dialogar ¿o más bien a exigir la rendición del Estado?.

Y mientras en Cataluña, un ciudadano es sancionado por gritar "Viva la Guardia Civil! ¿En qué País estamos donde a los terroristas se les permite todo y a un español se le condena, por homenajear a un Cuerpo que se juega la vida en defensa de todos y en la lucha contra ese terrorismo?.

Hemos de aguantar ver como un asesino terrorista como de Juana Chaos va a salir impunemente libre a su casa, sin justificación alguna, salvo la cobarde rendición de un Gobierno al chantaje de ese etarra. También hemos de aguantar contemplar a las victimas de ese asesino, verle paseándose por las mismas calles en las que puso las bombas que segaron las vidas de sus familiares o les amputaron miembros. Y ahora hemos de aguantar la humillación de sancionar a un español que ante esta iniquidad continuada, se atreve a dar un viva a la Guardia Civil.

Pues si este es el País que Zapatero y su Gobierno, con los leales vasallos de presa que tiene en la fiscalía quiere imponer a los españoles, desde aquí le digo que no lo van a conseguir. No le vamos a permitir ni una ofensa más, ni una traición más, ni una mezquindad más. Los españoles nos haremos oír no solo en España sino en todo el mundo, para que estos caciques de pueblo sean desenmascarados.

La legitimidad la tiene el pueblo español y ningún gobernante está legitimado para incumplir la Ley ni hacer su voluntad, despreciando la dignidad de un pueblo que ha sabido sufrir la violencia del terrorismo y enfrentarse con el Estado de Derecho. No admitimos la rendición. En mi nombre, en nuestro nombre no.

Me uno a ese ciudadno español para gritar ¡VIVA LA GUARDIA CIVIL!

Irán
Suma y sigue
GEES Libertad Digital 1 Junio 2007

Más reuniones, más promesas, más amenazas. En definitiva, más tiempo para Irán que no renunciará a su programa nuclear. Javier Solana se reúne nuevamente con Ali Lariyani, esta vez en Madrid. Desde su último encuentro, que tuvo lugar hace un par de meses en Ankara, ambos anunciaron nuevos avances y nuevas ideas para desbloquear el contencioso nuclear. Ha quedado claro de qué progresos estaban hablando: 21.000 centrifugadoras están en funcionamiento o en construcción en la planta de Natanz, más del triple que hace tres meses.

Es evidente que, a medida que aumenta el número de centrifugadoras, el tono negociador de Teherán se vuelve más desafiante. Los miembros permanentes del Consejo de Seguridad más Alemania, representados por Solana, no son capaces de alcanzar unos objetivos comunes con respecto a Irán, algo a lo que, por otro lado, se han comprometido en público. La diplomacia no es un simple ejercicio de oratoria. Los europeos, encabezados y representados por Solana, deberían estar dispuestos a actuar con decisión si no quieren verse aún más desbordados por las descabelladas amenazas del régimen de Teherán. Pero parece poco creíble que los europeos, el mayor socio comercial de Irán, adopte esa postura.

Ahmadineyad agita deliberadamente el espectro de un régimen capaz de llevar a cabo acciones irracionales. Mientras, la indecisión y los desacuerdos del grupo negociador occidental han convertido estas negociaciones en un largo y estéril proceso. Además, se comete el error de separar las negociaciones nucleares de una consideración global de las posturas, las acciones y las relaciones que Irán mantiene con el resto del mundo, desde la crisis de los rehenes hasta la captura de los marines británicos, pasando por la creación y la financiación de Hezbolá y otros grupos terroristas, la última guerra del Líbano, las amenazas de barrer a Israel del mapa y suma y sigue. Todo ello pone enormes trabas a la diplomacia. Todo ello forma parte del mismo problema. Teherán ambiciona extender su poder y su influencia en Oriente Medio y más allá. No se trata sólo de un problema de centrifugadoras.

Armar y adiestrar a los guerreros chiíes que siembran el terror en Irak y el obstinado afán de Teherán por ser nuclear forman parte de una misma estrategia elaborada por el régimen iraní. Si la diplomacia no funciona, la guerra es su continuación por otros medios.

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

El ejemplo de que ETA nunca se arrepiente
Tras cometer 25 asesinatos en el «comando Madrid», celebró en la cárcel los que perpetraban otros terroristas de la banda - Desde su celda amenazó a jueces y funcionarios de prisiones
J. M. Zuloaga La Razón  1 Junio 2007

Madrid- José Ignacio de Juana es el caso más claro de la falta de arrepentimiento de los etarras que, hasta la modificación que se hizo del Código Penal, se han aprovechado de redenciones de pena que les han permitido abandonar la cárcel tras cumplir condenas muy inferiores a los cientos, o miles, de años que sumaban las sentencias que recayeron sobre ellos. Ayer se comentaba en medios antiterroristas del País Vasco que, en su línea habitual de actuación, de confrontación con cualquier tipo de autoridad, había anunciado que se negaba a ponerse el dispositivo de control telemático que permitirá tenerle localizado en todo momento. Ésta habría sido una de las razones por las que ayer no abandonó el hospital. De Juana, por la permanente reivindicación de sus actividades terroristas, por el insulto a las víctimas que causaban «comandos» de la banda cuando él ya estaba en prisión, por las amenazas proferidas contra funcionarios penitenciarios o judiciales, es el ejemplo más claro de hasta qué punto ETA no va abandonar el terrorismo hasta lograr sus objetivos.

Los familiares de las 25 personas que asesinó, de las decenas de heridos que causó, deberán acostumbrarse a saber que pasea sin problemas por las calles de San Sebastián y que «potea» (toma consumiciones en bares) mientras, probablemente, comenta algunas de sus más siniestras «máximas»: «Sus lloros son nuestras sonrisas y terminaremos a carcajada limpia» (tras el asesinato, el 9 de marzo de 1993 en Sevilla, del concejal del PP Alberto Becerril y de su esposa Ascensión García). Cinco años más tarde, después de que la banda matara en Pamplona al edil de UPN Tomás Caballero, solicitó al director de la cárcel champán y langostinos para celebrarlo. En 1992, había comunicado a un juez de vigilancia penitenciaria que figuraba en las listas de ETA como «ejecutable». Todos los crímenes cometidos por este individuo, junto a sus compinches del «comando Madrid», son terribles pero destaca por su maldad el perpetrado el 14 de julio de 1986 contra un autobús de la Guardia Civil en la Plaza de la República Dominicana de Madrid. Los pistoleros habían preparado minuciosamente la acción criminal, compraron con documentación falsa una furgoneta en El Rastro y, con el fin de que la metralla impactara directamente en los cuerpos de los agentes, quitaron una rueda al vehículo (aparentando un pinchazo), lo levantaron con un gato y orientaron la carga hacia las ventanillas del autobús oficial. Doce jóvenes guardias murieron. De Juana nunca se ha arrepentido de este horripilante crimen y pronto lo podrá comentar en libertad.

LA NUEVA CORPORACIÓN LOCAL
LOS NACIONALISTAS QUIEREN QUE EL EJECUTIVO LOCAL RETIRE LOS RECURSOS JUDICIALES DEL TOPÓNIMO
El BNG pretende cambiar la política lingüística del Gobierno municipal
El Bloque aspira a que el Ayuntamiento emita todas sus comunicaciones oficiales en gallego y que renuncie definitivamente y por completo a la denominación La Coruña.
MARCOS MOSQUERA La Opinión 1 Junio 2007

La política lingüística del Ayuntamiento y, en especial, el conflicto judicial sobre el topónimo serán moneda de cambio en un pacto de gobierno entre el PSOE y el BNG. La ciudad no quedará ajena al acuerdo marco que socialistas y nacionalistas negocian para el conjunto de los municipios gallegos y en el que el Bloque planteará demandas concretas en urbanismo, vivienda, política lingüística y asuntos sociales.

Las condiciones en materia lingüística cobrarán más importancia en A Coruña que en ningún otro ayuntamiento. El BNG pretende, desde el Gobierno local, cambiar el rumbo de la política lingüística del Ayuntamiento. Los nacionalistas exigirán al PSOE que se retiren todos los recursos judiciales interpuestos para defender la legalidad del topónimo La Coruña -considerado ilegal por todas las instancias judiciales españolas- y que todas las comunicaciones del Ayuntamiento se difundan también en gallego.

Esta defensa del gallego no sólo se plantea en el acuerdo marco. También destacados militantes del Bloque en la ciudad demandan a Tello que no acepte formar parte de un Gobierno local que mantenga abierto el frente judicial por el topónimo en castellano. Uno de ellos, el aún concejal Manuel Monge, expone esa tesis en un artículo en esta misma página.

La política lingüística ha generado algunos de los mayores enfrentamientos en el Ayuntamiento entre PSOE y BNG, que ha acusado a los socialistas de incumplir la legalidad con el topónimo.

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