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Recortes de Prensa     Sábado 2 Junio   2007

Cuenta y razón electoral
Por Benigno Pendás ABC 2 Junio 2007

SIEMPRE les pasa lo mismo. ¿Qué es España? Algunos la confunden con un mapa que sale al final del telediario, cuando toca hablar del tiempo. Otros, los ignorantes, sospechan que fue un invento de Franco. Los más sesudos admiten acaso que es un «leviatán» al modo hobbesiano, un artefacto mecánico sin vida propia que merece ser jubilado en el museo de la arqueología constitucional. España, dicen, es un mero Estado. Por eso les sorprende que los españoles actúen como una nación de verdad, titular irrenunciable de la soberanía. Los nacionalistas se equivocan una y otra vez. Lo extraño es que Zapatero sea el primer presidente del Gobierno que sufre el síndrome de incredulidad ante su propio cargo. No estoy orgulloso de la historia de España, dijo sin rubor en el debate del «plan Ibarretxe» ante el Congreso de los Diputados. Por fortuna, la nación existe porque vive con naturalidad en el sentimiento de muchos millones de personas. Para mayor escarnio de la falacia constructivista, no son fascistas, ni radicales, ni tan siquiera nacionalistas. Son, somos, sencillamente españoles. Si el presidente es capaz de reflexionar, debe pesar en el platillo de la balanza términos como «proceso», ANV, De Juana y Navarra. También Estatuto catalán, Esquerra Republicana, memoria histórica. Este es el secreto a voces del resultado electoral. También, por supuesto, la M-30, los kilómetros de Metro y tantos otros logros de una gestión eficaz de los asuntos públicos, incluidas expectativas sobre la Fórmula 1 y algunos proyectos ilusionantes...

Vamos por partes. Primero, la perspectiva institucional. Una lectura suprapartidista ofrece unos cuantos puntos vulnerables a la crítica. El mapa electoral parece anquilosado. La gente está conforme con lo que hay, incluso con un reparto del territorio a base de mayorías yuxtapuestas. La ausencia de política nacional causa un grave daño psicológico. Por ejemplo: «aquí han ganado los míos; los demás, allá ellos». Cuidado con la distancia afectiva, mucho más grave que la peor reforma estatutaria. Participación a la baja: discreta en términos generales; muy escasa en Cataluña, por citar un ejemplo notorio. Crece la distancia entre la clase política y la sociedad, dicen los teóricos. Síntoma de normalidad democrática, contestan los empiristas. Mal asunto, creo, aunque conviene recordar que el silencio es una forma de hablar, en política y en la vida. No importa a quién beneficia o perjudica la abstención: es un mensaje para el buen entendedor. Los pactos poselectorales irritan con razón a mucha gente. Acierta Rajoy cuando propone que gobierne la lista más votada. Habría que implantar una convención constitucional al respecto. El juego del absurdo: el que pierde votos gana poder, porque los vende más caros. La legitimidad del sistema sufre cuando los protagonistas actúan contra el sentido común. Democracia mediática. La escena del balcón en Génova es el icono del PP. ¿Quién no ha comentado la foto del lunes en la doble portada de ABC? En el otro bando, la falta de reacción en Ferraz y el silencio elocuente de Zapatero deben ser motivo de reflexión. Para eso cobran muchos asesores bien pagados.

Vamos con los resultados. Ya pueden el aparato del partido y los suyos (que no son todos en el PSOE) contar concejales en las noches de insomnio o buscar con lupa al puñado de candidatos que ha hecho bien los deberes. Nadie les impide inventar proyecciones voluntaristas o simular hipótesis tan peregrinas como que Madrid no existe. Los hechos son tozudos. El PP ganó el domingo y podría ganar las generales. Entre otras razones, porque el presidente anuncia que no quiere o no sabe rectificar. Si continúa con su apuesta fallida, hay que exigirle que no haga nada irreparable. Hablo de Navarra, naturalmente. En Derecho habría que tomar medidas cautelares para garantizar la integridad del objeto en litigio. En términos morales y políticos, no es lícito poner en grave riesgo el régimen foral auténtico al amparo de una coyuntura que dentro de unos meses puede estar más que superada. Pero si no cree en la historia de España, mal podemos reclamar que cumpla con su deber de transmitir el legado a las generaciones futuras. Posmoderno de crianza, diluye el significado de la palabra «responsabilidad». Confiemos entonces en el instinto de supervivencia: si el PSOE entrega Navarra al nacionalismo vasco, perderá las próximas elecciones. Volvemos al principio: se equivocan unos y otros si piensan que España no existe. A lo mejor confía en la doctrina de los melios en el discurso de Tucídides: «dos cosas deciden las guerras, el poder y la suerte». Si no sabe qué pasó después, puede preguntar a sus asesores cómo acabaron los autores de la frase ante el empuje de Atenas.

¿Ganará el PP las generales? El éxito municipal y autonómico le coloca en el buen camino. Se llama centro-derecha, reformismo liberal, sociedad abierta, Estado eficaz. Tiene varios nombres y apellidos, como bien sabe Rajoy. Jugar a ganar exige apostar por los mejores. Mirar al futuro y no al pasado. Recordar que nadie quiere estar en el bando perdedor. Son reglas elementales, a veces difíciles de manejar. Aquí y ahora. El eco residual de la conspiración imaginaria en el 11-M sólo sirve para prolongar de forma artificial alguna carrera política en declive. Conjugar los principios intangibles, la inteligencia estratégica y el buen trabajo de cada día es una fórmula infalible para marcar distancias con este Gobierno que hace todo lo contrario. Los principios están muy claros: basta leer la Constitución, donde dice unidad, autonomía y solidaridad. Desde hoy mismo debe ser una prioridad la disposición para hablar en serio con posibles socios. Hablar en serio, aclaro, significa cambiar apoyos por políticas concretas, no por estatutos inconstitucionales ni por falsos procesos de «paz». He aquí otra reforma pendiente desde la Transición.
Hay quien critica de buena fe el exceso de optimismo popular en la noche del domingo. Cuidado con la euforia, por supuesto. Para ganar, el PP tendrá que trabajar voto por voto. Tal vez es decepcionante que la gente no haya abandonado en masa el peor proyecto político desde hace mucho tiempo. En todo caso, esta es la realidad, y conviene recordar con Nietzsche que la grandeza de una persona se mide por la cantidad de verdad que es capaz de soportar. Lo principal es que los 160.000 sufragios de diferencia rompen el único sentido inteligible de la política socialista en esta legislatura ya extinguida. Se trataba de aislar a la oposición, reducirla a «derecha extrema», situarla en los márgenes del sistema. Siempre fue ridículo, pero ahora resulta imposible. El crédito de Rajoy sale muy reforzado.

Habrá o no congreso del PP, pero las decisiones estratégicas las puede tomar igual: quién decide las listas electorales, quién da la cara ante la opinión pública y quién escribe el mensaje ganador. Lección elemental: a estas alturas, ciertas relaciones mediáticas sólo sirven para proveer una mala supervivencia. Un político inteligente sabe que hay promesas que su interlocutor no está en condiciones de cumplir. «Nadie da lo que no tiene», dice el aforismo clásico. Por eso hace trampas quien siembra de populismo el camino de La Moncloa. Veremos qué dicen los españoles en las urnas. ¿Cuándo? Nadie lo sabe. Yo creo que Zapatero tampoco. En la modernidad líquida funciona la teoría del caos. A jugar, y ya veremos qué pasa...
BENIGNO PENDÁS Profesor de Historia de las Ideas Políticas

Si hay alta, De juana a la cárcel
Editorial ABC 2 Junio 2007

EL futuro inmediato del etarra José Ignacio de Juana Chaos está decidido por el Gobierno desde el mes de marzo, salvo que cambie de criterio a última hora. Instituciones Penitenciarias -es decir, el Ministerio del Interior- autorizó para De Juana una situación penitenciaria excepcional que sólo reciben los enfermos sometidos a «tratamientos de especial penosidad» y ordenaba que, una vez que reciba el alta médica, «permanecerá en su domicilio, con el horario que se determine, con seguimiento telemático continuado». El Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria, en un papel ornamental que desdice su función de garante de la legalidad, dio su visto bueno a este privilegio arbitrario concedido a De Juana.

Por tanto, no habrá ninguna sorpresa si el etarra se va a su casa, únicamente con una pulsera para su control telemático. Es una parte de la pura y simple cesión al chantaje que, con evidente éxito, practicó este terrorista al ponerse en huelga de hambre. Lo que sucede es que, a medida que pasa el tiempo, los ciudadanos ven con toda nitidez las consecuencias de esta arbitrariedad del Gobierno. De Juana no se estaba muriendo, ni estaba justificado su traslado a San Sebastián, ni precisaba un tratamiento que no pudiera recibir en Madrid. Sus dolencias eran consecuencia de su decisión voluntaria de ponerse en huelga de hambre. Por tanto, no estaba enfermo. Todo ha sido una estafa a la opinión pública y una ofensa a las víctimas de ETA, más hiriente e intolerable al intentar encubrirse en argumentos legales.

Precisamente, si algo ha quedado claro es que la excarcelación de De Juana Chaos es un fraude de ley en estado puro, al aplicársele una situación penitenciaria excepcional con la que se consiguen infringir las condiciones previstas para que los terroristas accedan a la libertad condicional y el tercer grado. Aunque ahora algunos intenten ocultarlo, De Juana está condenado no sólo por amenazas comunes, sino también por enaltecimiento del terrorismo. Por este segundo delito, De Juana no puede abandonar la prisión por libertad condicional, ni por tercer grado, si antes no pide perdón a las víctimas, renuncia a la violencia, colabora con la justicia y acredita su desvinculación de ETA.

Para la sociedad española es inadmisible que un criminal como De Juana Chaos se beneficie de un solo día de perdón sin haberlo pedido a sus víctimas. Porque por más que la propaganda del Gobierno se empeñe en hablar de «prisión atenuada» -que es inaplicable a los presos condenados en firme-, lo que ven los ciudadanos con sus ojos es un etarra reincidente que se pasea, con excelente aspecto físico, por las calles de San Sebastián y con una tranquilidad que para sí quisieran cientos de concejales del País Vasco, rodeados de escoltas y obligados a mirar debajo de su coche. Por ley y por sentido común, si hay alta médica, De Juana debe volver a prisión.

La importancia actual del pasado
Pío Moa Libertad Digital 2 Junio 2007

"Nuestro pasado nos interesa, pues, como cita de Cicerón el historiador Martín Rubio, "Si ignoras lo que ocurrió antes de que tú nacieras, siempre serás un niño". Y nos interesan en especial los momentos cruciales, uno de los cuales fue sin duda la Guerra Civil, cuyas consecuencias todavía llegan con fuerza. Aquella guerra constituyó, por una parte, el desenlace de tensiones acumuladas en el país desde finales del siglo XIX, y, por otra, el comienzo de una época muy diferente de la anterior, tanto por la larga dictadura de Franco como por nuestra democracia actual (...)

Puede decirse que las mayores amenazas para nuestra actual convivencia democrática se basan en alguna grave distorsión de la historia.

Hace algún tiempo el político Alfonso Guerra declaró llegada la hora de hacer "el proceso político al franquismo", al no haber podido hacerse durante la transición. He replicado que no veía cómo podía hacer tal proceso su partido, que en definitiva había planeado la guerra civil, según consta en sus propios documentos, que luego no había hecho oposición digna de reseña a la dictadura, que se había reorganizado al final del franquismo con permiso de la Guardia Civil y con ayudas no muy claras, y que durante su estancia en el poder había organizado una corrupción masiva e intentos de desarticular la democracia "enterrando a Montesqueiu", en frase del propio Guerra ¿No resultaba arriesgado para el PSOE emprender tal proceso? Dejémonos, pues, de procesos políticos y tratemos, modestamente, de acercarnos a la verdad histórica, tarea bastante más ardua en medio de la floración selvática de versiones exaltadas.

Sospecho que la actitud del PSOE se basa en la experiencia de las Vascongadas y Cataluña. Allí nunca se cumplió en absoluto el acuerdo de la transición sobre la no utilización política del pasado, y, por el contrario, la recuperación de los estribillos de la guerra ha jugado un papel decisivo en el arrinconamiento de la derecha nacional, así como en la radicalización de amplias masas de la población y la vulneración sistemática de la ley. Todo ello flanqueado, en el caso vasco, por el terrorismo, también muy influyente en el catalán de modo indirecto. Y ahora asistimos a un proceso muy parecido en el conjunto de España.

Es obvio que determinados poderes consideran la recuperación de las viejas pasiones un instrumento útil para su política actual, mientras la derecha se ha inhibdio, permitiendo a la marea avanzar más y más. Como ha observado Stanley Payne, tras la victoria electoral del PP hace unos años los dirigentes socialistas vieron ahí una táctica eficaz para acosar a la derecha, y desde entonces la utilizan sin tregua. Así, el pasado –la distorsión del pasado– condiciona de manera enfermiza el presente".

(Introducción a La quiebra de la historia "progresista". En qué y por qué yerran Beevor, Preston, Juliá, Viñas, Reig...)

Tras la resaca
Serafín Fanjul Libertad Digital 2 Junio 2007

Abrió el fuego mi-Maleni destapando su ferviente deseo de ver a Esperanza Aguirre colgada de las catenarias del Metro; después, el Bermejo exhibió su categoría moral y profesional, su humor marrón, prescribiendo laxantes para los del PP "porque aprietan y no les sale" (admitamos que en un ministro de Justicia resulta edificante y tranquiliza mucho); Rodríguez, como jefe de la partida, probó ser el mejor y el presidente de todos los españoles, imparcial y desprendido, al acusar en el mitin fin-de-entierro en Fuenlabrada a Telemadrid de manipuladora y sectaria, en contraste con ese modelo de objetividad y limpieza que es TVE, como no podía ser de otro modo, puesto que la controla él; por último, acabamos de escuchar a nuestra siempre ocurrente Dixie en la falsaria Telemadrid cantándonos la milonga del recurso, denuncia o no sé que presentada en Estados Unidos por el saqueo de un pecio español perpetrado por el Odyssey ante nuestras barbas y con informes a mogollón de la Armada sobre cuanto estaba sucediendo. Pero a éstos el antiamericanismo se les va por la boca y a la hora de defender nuestros intereses no mueven un dedo, así pues, ante los tribunales americanos... límpiense el huevito, majos.

Tampoco han faltado elementos escenográficos de ambientación progresista: un canario, militante de izquierda,el pobre, detenido y encausado por desacato y desórdenes públicos por reprochar al Guía en un mitin haber vendido el Sahara a Marruecos; multa de 12.000 euros al Foro Ermua por protestar ante la absolución del pacifista Otegi o el envío a su pueblo del filántropo De Juana que, por cierto, de un momento a otro marcha para casita con el gustazo del deber cumplido al haber librado al pueblo vasco trabajador de veinticinco enemigos; los socialistas, compañeros y residentes en Madrid, por fin levantan la tapadera de sus amores cocinados en olla a presión repleta de grillos y es que no hay como un buen batacazo electoral, con la consiguiente pérdida de pesebres, para que los políticos redescubran la dignidad y la lógica, hasta que vuelvan a olvidarlas a la oleta de nuevos negocios. Un fructífero período electoral, no me negarán ustedes.

Y en el otro barrio, justa y merecida alegría por los relativos avances en algunas comunidades autónomas. Aunque los dirigentes del PP no lo digan, no creo que pierdan de vista la irremisible pérdida de Navarra (no sólo para ellos, para todos), la casi segura de Baleares, la imposibilidad de que los regionalistas/nacionalistas, o como se llamen, santanderinos y canarios vayan a apoyarles, contando con que, como comensales diligentes que son, prefieren los chuletones del PSOE a las promesas de boniatos del PP, ya lo advertíamos aquí con aquello de los magos canariones. También han perdido Vigo y Orense, en Gerona y Lérida no se han comido una rosca y de nada les vale en Sevilla ser la lista más votada. Como en tantos sitios. Muchos quisiéramos que, aun para su coleto, los dirigentes del PP extrajeran conclusiones autocríticas sobre sus actuaciones del pasado que, sin remisión, nos han abocado a todos, no sólo a ellos, al panorama presente, en especial en dos puntos: la ley electoral y la entrega de las televisiones al enemigo, porque no es ninguna casualidad que haya sido precisamente en dos territorios (Madrid y Valencia) donde las cadenas autonómicas ofrecen información variada y abierta y opiniones a granel de todo el mundo (un servidor está harto de ver en Telemadrid a la Iglesias, el Sotillo y tropecientos mil socialistas más) aquellos en los que ha triunfado el PP, por añadidura, desde luego, a los méritos de Aguirre-Gallardón, o Barberá-Camps, y a la incompetencia patética de sus adversarios.

Los populares repiten mucho que van a ganar las generales: ya veremos. En los próximos meses, el Guía Supremo, al alimón con sus compadres, anunciará algo, un gesto verbal de los terroristas, un guiño chiquito magnificado hasta el aburrimiento en casi todas las teles, un empujón que le ponga en casa de nuevo, aunque sea con la mitad más uno de los votos, a su estilo. Se necesitan demasiado para darse hachazos verdaderos: ya lo estamos viendo. Pobre España, sin institución ninguna que la defienda, ¿deberá ser otra vez el pueblo, como en 1808, quien la salve de sus gobernantes y demás compaña? Pero, ojo, entonces no había televisión ni segundas residencias.

ZP en la Navarra de las maravillas
ANDRÉS MONTERO GÓMEZ/PSICÓLOGO El Correo 2 Junio 2007

A Zapatero le ha salido malamente la jugada en Madrid. Estaba claro. El presidente del Gobierno es un 'outsider' en su propio partido. Llegó a la secretaría general del PSOE por una serie de divergencias del destino, que ni él mismo esperaba, y eso acaba pagándose de una manera u otra en sistemas tan oligárquicos y endogámicos como el 'aparato' político español. Un ejemplo de ello es Simancas. Lo han presentado una y otra vez a la presidencia de la Comunidad de Madrid no porque tenga ninguna posibilidad electoral como candidato, sino porque es uno de los dos hombres fuertes del partido en la región. El partido pesa, en la mayoría de las ocasiones. En otras, muy excepcionales, el 'aparato' del partido puede hacer la vista gorda, mirar para otro lado, si el candidato tiene un tremendo, pero tremendo, tirón electoral. Tal es el caso de Gallardón, en la otra gran endogamia que es el Partido Popular. Pues Miguel Sebastián no estaba ni en un supuesto ni en el otro. Ni tenía apoyo del 'aparato' de un partido tan complicado como el socialista en Madrid, ni poseía ese 'charme' que algunos candidatos tienen y que les franquea el paso por encima de oligarquías.

Hay una tercera vía para hacerse con la dirección de un grupo oligárquico sin que hayas sido promovido por la dinámica endogámica, y es la crisis sobrevenida cuando existen varias facciones enfrentadas que no se ponen de acuerdo. Tal fue el caso de Zapatero, que se encumbró a la presidencia del PSOE vía gran crisis de liderazgo con guerristas y renovadores quemando candidatos en comicios primarios sin horizonte. La posición de un líder así nominado es, como se puede suponer, tan inestable como libre si le da por hacer de su capa un sayo. Eso es lo que está haciendo Zapatero, a ver si le sale bien. Porque hacer de tu capa un sayo cuando sabes que tu posición es el resultado de los frágiles compromisos a los que llegan dos facciones que ceden el poder provisional a una tercera vía, a un tercer candidato, puede ser la estrategia más inteligente si tu capacidad de innovación obtiene resultados y está a la altura de tu retórica. Zapatero ha elegido desde los inicios esa estrategia, la más arriesgada. Y, de momento, no le están saliendo las cosas muy bien, aunque en estos procesos hay que esperar siempre a que el toro muestre todo su ser, hasta el rabo.

Después del chapapote con Sebastián en Madrid, Navarra puede convertirse en otra de esas audacias de Zapatero. De momento, ya está apuntando que los de UPN no le caen bien porque le han insultado. La traducción de ese sentimiento expresado por Zapatero es que, tal vez, es probable que pacte con Na-Bai. También que el PP le cae mal, aunque esto ya lo sabíamos.

Navarra ahora mismo es un laboratorio del estilo Zapatero. En tanto 'aparato', los socialistas no lo tienen nada, pero nada sencillo. Cualquier alternativa es mala. Si pactan con UPN, los sectores más antipopulares del socialismo se les echarán encima. Pero, siendo esto malo, no es lo peor. Lo peor es que, en términos de ese manejo de la percepción que tratan siempre de dominar los partidos políticos (sin mucho éxito, hay que decir), pactar con UPN significa fortalecer a Rajoy. Y lo peor para Zapatero, ahora mismo, es fortalecer a Rajoy. Así que será difícil el acuerdo por ahí.

Otra opción en la Comunidad Foral de Navarra, que sería la que menos perjudicaría a los socialistas en términos estratégicos, es dejar que UPN gobierne con toda la minoría que tiene, abstenerse en la sesión de investidura y, cuando pasen las generales, promover una moción de censura y convocar elecciones anticipadas. No está mal y tiene pocos costes. Sin embargo, si Zapatero tiene tendencia a algo es a ser él mismo, genio y figura, en estas ocasiones donde estratégicamente conviene hacer algo pero donde suele apostar, en cambio, por su propia estrategia de liderazgo, que es la del solitario no aceptado que busca epatar y demostrar que realmente es el elegido, alguien que es capaz de imprimir otro estilo a los acontecimientos y de hacerlo con mayor éxito que el resto. Si Zapatero elige la vía Zapatero, pactará con Na-Bai en minoría, proponiendo un candidato (¿nacionalista?) a presidente de la comunidad foral.

En el pensamiento profundo de Zapatero, que debe de revelar únicamente a sus más allegados, está desactivar a ETA. Estoy seguro de que cree que es algo así como la misión histórica de la época que le ha tocado vivir. Si no, cómo es posible que sea el presidente, si no es para algo grande se dirá. El caso es que Navarra siempre ha sido la golosina abertzale, aquello que les toca la fibra sensible. La previsión, de nuevo tan arriesgada como inocente, es que un bipartito PSN-Na-Bai, con abstencionismo nasal de ANV, puede imprimir otros aires u otros vientos a Navarra, y que los chicos de la gasolina lo entiendan como una señal de la nueva época posibilista hacia el soberanismo, o casi, en el norte de las Españas. El escenario es tan inverosímil que parece hecho a medida para Zapatero.

Denuncia de una manipulación cometida por Cuatro
Pedro Fernández Barbadillo Periodista Digital 2 Junio 2007

Por mucho que el consejo de Prisa y la dirección de El Faro del islam (ambos machistas) se empeñen en negarlo, el prestigio y la difusión de sus negocios de comunicación están cayendo. La razón, aquí dentro:

Carta al director publicada en El Mundo el 21 de mayo, durante la campaña electoral:

El sábado 19 de mayo de 2007 fui testigo de un acto de manipulación palmario. Acudí al mitin de Esperanza Aguirre y José María Aznar en los nuevos jardines de la M-30. El recinto improvisado estaba abarrotado desde horas antes, así que junto a mis compañeros busqué acomodo detrás de las cámaras de la organización que cubrían el evento. Me extrañó ver allí una cámara de Cuatro pues era el único medio privado, pero no le di mayor importancia.

Habló Alberto Ruiz-Gallardón y este medio ni siquiera encendió la cámara ni grabó nada. Salió Esperanza Aguirre, ovación atronadora, y la cámara seguía inactiva. Esperanza empezó a hablar y llevaba cinco minutos cuando algo me llama la atención.

De repente, un foco de Cuatro se enciende y los empleados de la cadena se ponen frenéticos. Empieza a hablar su locutor haciendo como que está en directo y de repente unos okupas aparecen en escena insultando a Esperanza y gritando en favor de la vivienda en su misma cara. Cuatro no deja de enfocarles mientras los que estamos alrededor, que nos hemos dado cuenta de la jugada, empezamos a gritar: «Manipuladores».

Una vez pasado el numerito previsto, los periodistas cogen sus bártulos y se retiran: no les interesaba lo que iba a decir Esperanza ni lo que dijo después Aznar. Ellos traían un objetivo premeditado. Misión cumplida. Esta es la democracia española: medios que no cuentan las noticias las crean.
Antonio Quiroga.


Esto se une a:
-- el despidode Hermann Tertsch en público.
-- la censura de un artículo de Fernando Savater.
-- la calificación de ANV como "pantalla" de Batasuna una vez pasadas las elecciones.
-- los ataques constantes a los católicos.
-- la manipulación de fotos para crear la imagen de ultras al PP, a la AVT y al Foro de Ermua.
-- la contradicción entre un titular y el contenido de la información, a favor, por supuesto, de una progre.
-- desaparición de metros cuadrados de las manifestaciones facciosas
-- rechazo de publicidad españolista de Ciutadans.
-- y los terroristas suicidas del 11-M. (¡Nunca nos olvidaremos de esta excluvisa, queridos colegas de la SER.)

Por muy grande que sea la pataleta que coja Cebrián, no se puede ocultar la realidad con reclamaciones a la OJD. A muchos votantes vascos les importa un comino el acoso nazi que sufren cientos de sus paisanos. A la mitad del censo electoral catalán le asquea su clase política pero se somete a ella. Votar a los malos o abstenerse sale gratis, por ahora; en cambio, comprar un periódico cuesta un euro, y parece que a numerosos compradores de El Faro del islam les molesta pagar para que les mientan.

Ya no estamos en los años 80, cuando hasta el ABC de los Luca de Tena y Ansón se achantaba ante El Faro del islam y le reconocían una superioridad moral y política. Las generaciones de viejos franquistas que querían seguir haciendo negocios a cambio de ceder la cultura al Imperio Progre ya se están muriendo. Ha llegado una nueva generación, harta de complejos, y que encima dispone de internet. Los hechos existen aunque no aparezcan en las periódicos, los boletines, las tertulias o las pantallas del PRISOE.

¡Menudo cambio social sería que El Faro del islam dejase de ser el periódico más vendido de Expaña! En ello estamos.

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