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Recortes de Prensa     Domingo 3 Junio   2007

Zapatero y la destrucción del PSOE
POR JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS ABC 3 Junio 2007

LA exitosa intervención de Alberto Ruiz-Gallardón en el Foro de ABC el pasado martes -y exitosa lo fue a juzgar por el seguimiento de los medios que abrieron con ella sus ediciones e informativos- resultó serlo mucho más que por lo que sus adversarios atacaron -su disponibilidad a compartir cartel electoral con Mariano Rajoy en las próximas generales- por su acertado análisis de los males que aquejan al socialismo de Rodríguez Zapatero. Sostuvo el alcalde electo de Madrid que el presidente del Gobierno «es un paréntesis en la historia de España y del socialismo» y añadió que si hasta el momento su sustitución en la Moncloa era «conveniente» resultaba ahora «necesaria», para rematar que «un pacto del PSOE con Nafarroa Bai sería el final de su definición como partido nacional que cree en la idea de España». El diagnóstico de Ruiz-Gallardón tiene una doble significación: es el más duro de los expresados desde el Partido Popular pese a que el alcalde de Madrid es tildado de contemporizador y lo formula el candidato popular que ha noqueado a Miguel Sebastián, la apuesta para la capital del propio presidente del Gobierno.

El resumen de esta descripción bien cuajada por Ruiz-Gallardón podría consistir en que con Rodríguez Zapatero el PSOE está corriendo el riesgo de autodestruirse. Que tal cosa pueda suceder es dramática para la izquierda y para los socialistas solventes, pero es una tragedia colectiva en la medida en que la dilución del socialismo castiga las espaldas de España con políticas erráticas que, antes o después, pasarán factura al conjunto de la sociedad española. Las elecciones municipales y autonómicas del pasado domingo, ganadas por el PP tanto efectiva como virtualmente, es decir, por el número de votos, pero, sobre todo, por la percepción general de victoria popular y de correlativo fracaso socialista, remiten a un escenario muy complejo para la política española en el que sobresale con perfiles amenazadores la cuestión navarra en la que el PSOE dispone de la última oportunidad para mantener íntegros sus rasgos de identidad.

Los ha venido perdiendo bajo el mandato de Rodríguez Zapatero de manera acelerada. El PSOE del presidente del Gobierno no es la izquierda que apuesta por la igualdad de los ciudadanos y la solidaridad de los territorios; tampoco la que hace cumplir la ley de manera similar a unos y a otros; la que juega con inteligencia las bazas de su alineamiento en el exterior; la que garantiza la fortaleza del Estado. Se trata, por el contrario, de una izquierda banal y alternativa, que improvisa y que -especialmente- ha perdido el potente sentido de militancia incrustando entre sus dirigentes a advenedizos, amigos y recomendados, a inexpertos e, incluso, a ignorantes reconocidos. Con Rodríguez Zapatero, todo es regate corto, incoherencia, imprevisibilidad, ausencia de criterio sostenido y, en definitiva, insolvencia. Póngase donde se ponga la mirada -asunto De Juana, Estatuto de Cataluña, el llamado «proceso de paz», las candidaturas «personales» en las elecciones, el Tratado Constitucional de la Unión Europea (del que ya ha abdicado)- se podrá comprobar de modo objetivo cómo el Presidente del Gobierno dice y hace una cosa y su contraria casi sin solución de continuidad, con una facundia irritante y con una irresponsabilidad manifiesta.

Si Rodríguez Zapatero autoriza al Partido Socialista a pactar en Navarra con la coalición nacionalista (NB) en detrimento de un acuerdo con Unión del Pueblo Navarro -que le ha formulado una generosa propuesta- habrá dado un paso irreversiblemente lesivo para la configuración del Estado y la cohesión territorial de España. Porque Nafarroa Bai -opción que ha sido depositante de los votos proetarras en la Comunidad Foral- es un conglomerado reactivo a la singularidad de Navarra, abiertamente partidaria de su anexión al País Vasco y dirigida por militantes antisistema. Una decisión socialista en esta dirección resultaría confundida para el PSOE en términos generales, pero -y esto es lo más importante- asestaría un golpe al modelo territorial del Estado casi definitivo porque conjuraría al conjunto del nacionalismo vasco en una apuesta soberanista que -con ETA detrás y empujando- Rodríguez Zapatero sería incapaz de contener.

Por desgracia, en el PSOE no hay capacidad de reacción ante el dislate que podría producirse en Navarra. Su secretario general se ha encargado de ir neutralizando a los dirigentes que, eventualmente, podrían contravenir sus planes y decisiones. En el socialismo español, las referencias anteriores a 1996 han sido desactivadas mediante mecanismos mediáticos e internos de los que no se ha salvado, creo, ni el prácticamente desaparecido ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba que, en circunstancias normales, podría haber constituido una cierta garantía de continuidad entre el socialismo de la Transición y el actual. Si a esta constatación se añade otra igualmente objetiva que consiste en la invisibilidad del Gobierno y de sus miembros, se concluirá que la situación es particularmente alarmante.

Para que lo sea -alarmante- concurre, sin embargo, una circunstancia adicional a las anteriores que ha sido bien captada por muchos analistas: algo sucede en el partido de la oposición -en el PP- para que el despilfarro que protagoniza Rodríguez Zapatero no revierta de manera más contundente en sus posibilidades electorales. Las cifras del 27-M pueden darse por satisfactorias para el partido de Rajoy, pero sin entusiasmos ni éxtasis en el conjunto nacional. Por eso, se explica poco y mal que el presidente popular -salvo por su natural precavido (¿timorato?)- haya hecho un llamamiento a «dormir el partido» y, en consecuencia, se haya negado a abrir la posibilidad de cambios y renovaciones -de personas y de discursos- sin los que el PP no ganará las generales, sean éstas en octubre o en marzo.

La experiencia del 27-M ofrece algunas lecciones interesantes: el PP gana o avanza a buen ritmo allí donde se han practicado políticas audaces con dirigentes sin pesadas trayectorias vinculadas a los episodios de más ingrato recuerdo para la memoria colectiva reciente de los españoles. Formen bronca o no los concernidos por intereses comanditarios en torno a líderes del PP y personajes de otros ámbitos, cuando se plantea la necesidad de renovación en las filas populares hay que insistir en la impresión generalizada de que el PP en su actual configuración directiva está al tope de sus posibilidades y que, sea mediante un congreso ordinario o extraordinario, sea mediante decisiones de su presidente, debe cambiar para ganar.

Tiene que ser -así lo propugna Rajoy para España- un «cambio tranquilo», pero quirúrgico y eso al líder del PP le produce una pereza política aparentemente insoslayable que él y sus próximos suelen rebatir con el manido recurso de que «nadie nos marca los ritmos». Tal afirmación -además de ser más que discutible-, resulta estéril y paralizante, de modo que bueno es que Ruiz-Gallardón se ofrezca a empujar el carro popular y que otro tanto -faltaría más- haga la también muy victoriosa Esperanza Aguirre. Porque -celotipias internas en el PP aparte- lo que importa es que la autodestrucción del PSOE que propicia Rodríguez Zapatero no conlleve la del sistema constitucional español y la de la propia izquierda que con él se ha caricaturizado hasta extremos que podrían llegar a ser -esperemos a ver qué pasa en Navarra- verdaderamente irreversibles.
JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS
Director de ABC

Una idea de España
POR IGNACIO CAMACHO ABC 3 Junio 2007

SE trata de España, de la idea de España. Ni el carisma de Gallardón, ni la eficacia de Aguirre, ni la incomparecencia de Sebastián, ni la debilidad de Simancas, ni los túneles de la M-30, ni el tirón de la economía, ni ninguno de los factores de análisis manejados en la última semana bastan para explicar el resultado electoral de Madrid si no se atiende a su condición de capital de una nación cuestionada por la agenda política de los tres últimos años. Es en Madrid donde late con fuerza más decisiva la identidad cenital de la nación española, eje común de una ciudadanía de procedencia heterogénea y mixta que se reconoce a sí misma a través de ese ADN colectivo. Y en la medida que el zapaterismo ha tratado de revisar los conceptos básicos de la españolidad contemporánea, apelando al reconocimiento de la «nación de naciones» y revisando los fundamentos constitucionales a través de los derechos de los territorios, ha cosechado una respuesta de enorme contundencia allá donde la idea de España como nación única de ciudadanos iguales cuenta con mayor arraigo y más orgullo histórico.

Para los habitantes de Madrid, llamados madrileños a pesar de que más de la mitad no lo son de origen, la capitalidad no consiste en la sede administrativa del Gobierno y de las instituciones: es un sentimiento identitario vinculado al hecho nacional. El madrileñismo no es más que una vaga corriente castiza claramente minoritaria; el verdadero núcleo simbólico de la participación política de los seis millones de ciudadanos de Madrid es su pertenencia genérica a la comunidad española. Y una gran mayoría de ellos ha sentido agredida la cohesión nacional ante la puesta en marcha de un programa de gobierno sostenido en las reivindicaciones de los nacionalismos periféricos, y ha buscado el amparo de la única fuerza política que viene defendiendo el hecho español como signo esencial de unidad y progreso.

Algo similar ha ocurrido en el resto del país, donde el debate entre izquierda y derecha se reduce cada vez más -ante la contrariedad de no pocos socialistas fieles a la tradición nacional de su partido- a un enfrentamiento sobre dos ideas de España basadas no en ideologías sociales ni en modelos morales, sino en un proyecto de Estado. El eje articulador, la idea matriz de la derecha española contemporánea se llama España, la España del Artículo Dos de la Constitución, puesta en cuestión por la agenda rupturista del presidente Zapatero, que ha entrado a saco en los principios de equilibrio vigentes desde la transición democrática. Y es en ese campo en el que se va a dar la batalla de las elecciones generales, que el PP pretende ganar precisamente a partir de su éxito en el epicentro geográfico, moral y político de la nación, y que el PSOE aborda confiado en su alianza con los partidos centrífugos dispuestos a aprovechar la diáspora política abierta en esta legislatura. Madrid no es más que el símbolo de esta nueva dialéctica sobre los cimientos de la convivencia nacional en la que han vuelto a salir de paseo los demonios más peligrosos de nuestra Historia.

Navarra: se cruzan los caminos
POR ÁLVARO DELGADO GAL ABC 3 Junio 2007

Navarra se ha convertido en la encrucijada de caminos que muchos temían. La caída del partido de Cruz Alli, no compensada por un aumento suficiente de UPN -que pierde un escaño, a pesar de haber aumentado en votos absolutos y también en porcentaje-, otorga la llave de la situación a los socialistas. Será importante comprobar qué resuelven éstos al cabo, por dos razones. La primera, claro, es que está en juego el destino de Navarra. Pero hay más. El lado hacia el que oscile el PSN nos suministrará noticias de gran calado sobre la naturaleza del llamado «proceso de paz», conducido con escandaloso ocultismo por el presidente del Gobierno.

Hasta ahora, las señales no han sido demasiado halagüeñas. Fernando Puras, jefe de los socialistas navarros, se ha dedicado a lanzar un mensaje perfectamente increíble. Puras se ha comprometido de modo solemne a dejar intacto el marco foral navarro. Pero no ha excluido un pacto de gobierno con Nafarroa Bai. Esto, como acabo de decir, no es serio, esencialmente porque Nafarroa Bai no constituye un partido en la acepción convencional de la palabra. Los partidos normales son organismos estables animados por el anhelo de tocar poder dentro de los márgenes que les permite un ideario altamente flexible. Lo último significa que esos partidos están en situación de recomponer sus programas con objeto de alojar a la formación que necesitan para integrar una mayoría. Los acuerdos se cierran sobre la marcha, y afectan más a parcelas de influencia y a detalles sobre la captación del presupuesto, que a los símbolos. La prenda suele ser, las más de las veces, una cartera sabrosa o un canje de apoyos a distintos niveles de la Administración.

Nafarroa Bai no responde a este perfil. Se trata de una coalición de siglas dispersas a las que une un solo propósito: la «Anschluss» de Navarra, es decir, la incorporación de ésta al conglomerado vasco. Desde un punto de vista funcional, Nafarroa Bai recuerda mucho más a una agrupación de vecinos creada con el fin de promover la instalación de una guardería pública, que a un partido. Es obvio que la agrupación de vecinos se desautorizaría radicalmente si renunciara a su pretensión monográfica por una concejalía de urbanismo u otra sinecura cualquiera. Por lo mismo, resulta en extremo improbable que Nafarroa Bai fuera a contentarse con intercambiar cromos en materia de política social o sanitaria. Esto sólo se lo cree el señor Zabaleta, o para ser más exactos, ni siquiera él.

El caso resulta tanto más delicado, cuanto que los electores socialistas han tomado al pie de la letra que no se alterará el estatus de Navarra. El incumplimiento de esta expectativa envolvería, en consecuencia, un pecado de lesa democracia: nos encontraríamos con que se ha entrado en una conspiración para defraudar al 70% de los navarros, un porcentaje que comprende a la práctica totalidad de quienes han elegido la papeleta con el puño y la rosa. Sanz y Rajoy, por cierto, han reaccionado bien. Después de una campaña muy bronca, orientada a conseguir la mayoría absoluta, acaban de ofrecer a sus rivales un pacto de legislatura. Los socialistas han respondido con evasivas que equivalen a un «no»... todavía provisional. ¿Cómo interpretar esto?

La primera lectura es que existe una agenda secreta que fuerza la mano de Zapatero y que hace inevitable el pacto con Nafarroa Bai. La segunda es que los costes de la alianza serían fatales para el futuro del PSOE en Navarra y también a escala nacional, y que se concluirá por aceptar la oferta de UPN. La tercera hipótesis, más sibilina, es que Zapatero no renunciará a su proceso pero intentará minimizar costes eligiendo una vía intermedia. Sostendrá a UPN hasta que se celebren las elecciones, para denunciar luego el acuerdo y juntar garbanzos con Nafarroa Bai.

A la tercera conjetura le pasa lo que a las tesis maquiavélicas en general: que suena mejor al principio, que examinada con un poco de detenimiento. En efecto, no está escrito en ningún sitio que el PSOE vaya a ganar las siguientes generales. Y mucho menos, que Zapatero consiguiera conservar el poder en el partido en la contingencia de una derrota. Las seguridades que se dieran a ETA habrían de ser, por tanto, seguridades en diferido, y condicionadas además a circunstancias inciertas. ETA ha demostrado repetidamente que su capacidad para el pasteleo y las medias tintas es sumamente limitada. Dudo, haciendo balance, que el proceso pudiera sobrevivir a una maniobra del género que se sugiere.

Las espadas, no obstante, siguen en alto. Sólo una cosa podría esclarecer del todo la situación: que UPN, haciendo ostentación de una magnanimidad extraordinaria, le tomase la palabra a Puras y le prometiera la presidencia de la Comunidad. Una respuesta positiva de los socialistas daría al traste con el desgraciado proceso de paz. Una negativa confirmaría, incontrastablemente, las peores suposiciones que se han adelantado sobre aquél, y pondría al PSOE en un trance de máxima tensión interna. Pero la política es la política, y no parece pensable que UPN vaya a solicitar el alta en el martirologio nacional.

Los tamayos salvarán al PSOE
Pascual Tamburri elsemanaldigital 3 Junio 2007

UPN ganó las elecciones de modo claro. El PSN está en su suelo electoral. Miguel Sanz no necesita un tamayazo, porque le basta sentido común y talante democrático en lo que queda del socialismo navarro.

3 de junio de 2007. De repente, Navarra existe. Nosotros ya lo sabíamos, pero seamos sinceros: con el 1,5% de la población, el 2% de la riqueza y del territorio Navarra no puede pretender ser el centro de España. Cierto, tenemos peculiares instituciones medievales y no menos peculiares costumbres, caemos bien en general, pero no somos el ombligo del mundo. O no lo éramos hasta el 27-M, porque ahora todo el mundo se ha puesto a mirarnos. Será que por fin van a dar la razón a Shakespeare, y Navarra será el asombro del mundo.

Los nacionalistas vascos nos miran con codicia. La presa está ahí, a su alcance, y todos sus sacrificios parecen justificados. Se detestan unos a otros, y ya me dirán ustedes qué tienen que ver un chico-bien del PNV o un numerario de Eusko Alkartasuna con un progre hortera o con un chequista de Batasuna, pero ahí están, todos juntitos en Nafarroa Bai, pastoreados por Patxi Zabaleta y representados por Uxue Barkos. Pueden tener lo que desean, han jugado bien sus cartas, pero dependen del PSN-PSOE.

Y los socialistas viven en un sin vivir. Por un lado saben que Mariano Rajoy tiene razón, que unirse al independentismo supondría quizás la "práctica desaparición del PSOE en Navarra", y desde luego en la Ribera; un varapalo para Zapatero fuera de aquí pero sobre todo para los socialistas en cada pueblo y en cada barrio. No hablemos ya en Pamplona, donde necesitarían incluso los votos batasunos de ANV.

Pero por otra parte la tentación es fuerte. Tentación sencilla para unos, la de la venganza y el retorno a los despachos después de una larga travesía del desierto después de Gabriel Urralburu; personas muy cabales y respetables de la Ejecutiva del PSN están siendo tentadas por este camino. Y tentación ideológica para otros, porque realmente hay en el socialismo navarro personas capaces de desear un "gobierno progresista" ahora que ya no es broma, sino que es una posibilidad real. Mientras, ETA arrecia la campaña de extorsión, como advertencia: y es que también pasa por aquí el "proceso" .

Nafarroa Bai y su periódico local coinciden con ANV y Gara en una cosa: en que hay peligro de un "tamayazo". ¿Y quién es Tamayo para estos defensores de la libertad? Cualquier socialista que no vote con la extrema izquierda y con los independentistas. Tamayos serían los socialistas que no quieren que el PSN traicione sus principios o supuestos tales y pacte con los hijos pródigos de ETA. Tamayos serían los cargos públicos socialistas que rompiesen la disciplina de voto si su partido decidiese unirse a NaBai. Pero Rajoy no es el único en creer que sólo los tamayos podrían salvar la dignidad y el futuro electoral del PSOE en estas tierras. Al tiempo. Pobre Fernando Puras.

Vivir bajo el yugo de ANV
Batasuna regresa, a través de este partido, a 126 ayuntamientos del País Vasco y Navarra
Carmen Gurruchaga La Razon 3 Junio 2007

Madrid- Batasuna, a través de las candidaturas de ANV, ha conseguido recuperar representación en 126 ayuntamientos del País Vasco y Navarra. Guipúzcoa sigue siendo su bastión principal, donde tiene mayoría absoluta en 25 localidades. Además, ha conseguido ser el partido más votado en Anzuola, Hernani, Mondragón, Pasajes, Vergara, Escoriaza, Urrechu, Usúrbil, Villabona y Cestona. En esta provincia ha quedado en segundo lugar, con 193 concejales, sólo superado por el PNV, con 200. En Vizcaya ha alcanzado el tercer lugar, con 121 ediles, mientras que en Álava su presencia es casi marginal, al tener sólo 22. Pero el brazo político de ETA no está satisfecho con haber superado su ilegalización y desactivado la Ley de Partidos. Ahora quiere más y Arnaldo Otegi, que ya ejerce de portavoz de ANV, ha advertido de que presionará para obtener las concejalías y alcaldías «usurpadas» por la ilegalización de candidaturas.
ANV pretende apropiarse de todos los votos nulos emitidos en el País Vasco, porque hizo campaña entre sus gentes para que depositaran una papeleta ilegal. En Eibar, estos votos sumaron 1.700 y según el escrito remitido al Ayuntamiento por esta formación le corresponden dos concejales. Paradójicamente, después de las elecciones, el partido de paja de los proetarras comparte la tesis de muchos analistas políticos según la cual el Gobierno había elegido cuidadosamente las localidades en las que ANV podía presentarse. Según Zarraua, «en aquellos lugares en los que el PSOE podía perder la mayoría absoluta se han declarado ilegales sus listas».
Reactivación de «Udalbiltza»

Una reclamación similar a ésta tendrá lugar en otras localidades del País Vasco, lo que vislumbra momentos de enorme tensión el día que se constituyan los ayuntamientos y, si no consiguen su objetivo, en jornadas sucesivas.

Entre la batería de iniciativas que la izquierda abertzale tratará de imponer a sus «compañeros» de Corporación, habrá un texto en el que se reivindique la reactivación de «Udalbiltza». También propondrán iniciativas para exigir el desbloqueo del «proceso de paz» y la puesta en práctica de todos los puntos acordados en las negociaciones con el Gobierno, como la vuelta a la legalidad de Batasuna, la constitución de la mesa de partidos y medidas a favor de los presos.

En este sentido, un alto dirigente del PNV manifestó a LA RAZÓN que «lo peor no es que estén en los ayuntamientos, ni siquiera el dinero que van a conseguir con ello, sino que no van a dejar vivir a los concejales de los demás partidos. Les harán el día a día imposible si no acceden a sus peticiones». Y reconocía que, entre todos, han acostumbrado a ETA y su mundo a lograr sus pretensiones con la amenaza y el uso de la fuerza. «Si la amenaza no funciona, usan a la “kale borroka” y si tampoco va bien, interviene “el primo de Zumosol”». El caso es que ante semejante ilegalidad, algunas formaciones se están planteando darle la razón, una vez más, al mundo de ETA.

Localidades como Mondragón y Hernani son feudos tradicionales de Batasuna. En Hernani, donde el MLNV tiene las sedes de todos los grupos que forman su entramado, ANV ha obtenido 8 ediles, PSOE, 3; PNV, 2; EA, 2; EB,1 y PP, 1. En Mondragón, ANV ha logrado 7 concejales, PSE, 4; PNV, 4; EBB 3 y EA 1.
La presidenta de esta última formación, Begoña Errasti, considera «legítima» la reclamación de ANV. Opina que la Ley de Partidos ha provocado una situación anómala que es preciso corregir. «De hecho, pese a ser listas anuladas, los ciudadanos han expresado en las urnas su apoyo a esas candidaturas», agregó.
También la coalición Ezker Batua-Aralar parece dispuesta a facilitar la andadura a ANV. Así pues, es más que probable que, finalmente, Arrasate-Mondragón vuelva a las manos del brazo político de ETA con el apoyo de estos grupos.

En el lado opuesto se sitúa el delegado del Gobierno en el País Vasco, Paulino Luesma, quien ahora sí afirma que «burlar la Ley de Partidos es un fraude de ley». Argumenta que la Ley Orgánica de Régimen Electoral General no contempla, en contra de lo declarado por miembros de la izquierda abertzale, la posibilidad de que los concejales de un ayuntamiento renuncien a su cargo para cederlo «a quien lo reclama en virtud de los votos nulos emitidos y reclamados como propios».

Alcaldías del PP en Guipúzcoa
Legalmente, para poder atender la reivindicación de la izquierda abertzale, sería preciso que renunciaran a esos cargos todos los miembros de la lista de un partido. La ley electoral permite entonces nombrar a una persona que no haya concurrido a las elecciones, una estrategia que hasta el momento sólo ha utilizado Aralar, en una única ocasión, y que va a usar el PP en las localidades guipuzcoanas de Lizarza y Elduayen.

Lizarza, en la que el 90% de los votos son nacionalistas, vive una situación sin precedentes, dado que será la primera vez en la historia del PP de Guipúzcoa que se hace con una Alcaldía. Contra todo pronóstico, la dirigirá un edil popular, porque esta formación, con 27 papeletas ha ganado las elecciones. Además, ha obtenido el 8% de los votos, un porcentaje suficiente para hacerse con el Consistorio. De hecho, sacó los siete concejales, debido a que fue la única candidatura legal que se presentó, ya que la de ANV había sido anulada. Ahora, los dirigentes del PP de Guipúzcoa tendrán que designar a los ediles que vayan a gestionar este municipio, próximo a Tolosa. Los componentes de la lista eran ciudadanos de fuera del País Vasco, que renunciarán a su cargo.

Una situación similar se vivió en otro pueblo de la misma comarca, Elduayen. El papel de los populares en estos pueblos será muy difícil, porque los gobernados son mayoritariamente nacionalistas. Más del 40% de los votos son nulos, por lo que ANV los considera propios y hará una reclamación similar a la de Eibar. Pensar que la realidad será extremadamente complicada no supone hacer futuribles sino fijarse en lo que vivió Joseba Egibar en la Legislatura anterior.
La izquierda abertzale perdió la Alcaldía de Lizarza en 2003, tras su ilegalización. Entonces, PNV y EA se presentaron en coalición, pero ante el acoso sufrido durante estos cuatro años, decidieron no volver a presentarse en los pasados comicios.

La presión proetarra en los ayuntamientos
En Eibar exigen dos concejales
Eibar es uno de los municipios vascos donde ANV reclama representación en el Consistorio. Allí, los favorables a la formación abertzale depositaron 1.700 votos ilegales en respaldo de sus candidatos. La cabeza de lista de ANV en esta localidad, Irene Zarraua, lo tiene claro: «Un amplio número de eibarreses han depositado su confianza en nosotros y vamos a reunirnos con los grupos políticos para que se materialice nuestra representación». Por eso, pedirá a la Corporación que les sean cedidas la Concejalía del PSE, a nombre de Benjamín Atutxa, y la de Carlos González, del PNV. En la imagen,tres condenados por colaborar con ETA (dcha. de la instantánea), recibidos como héroes en Eibar en octubre de 2006 tras pasar cinco años en prisión.

El «bastión» de Hernani
Hernani es, tradicionalmente, una de las plazas fuertes del voto proetarra y en estos comicios también se ha dejado notar. ANV ha conseguido en este municipio ocho ediles frente a los tres del PSOE, dos del PNV y uno sólo del PP. No en balde, en esta localidad el Movimiento de Liberación Nacional Vasco (MLNV) tiene las sedes de todos los grupos que conforman su entramado. En la imagen, un anciano pasa al lado de una de las habituales pintadas a favor de ETA en este municipio guipuzcoano.

Espantada del PNV en Lizarza
Tras perder la Alcaldía de Lizarza en 2003 a manos de PNV-EA, el día de la constitución de la Corporación, Joseba Egibar tuvo que soportar la persecución de un grupo de vecinos que le increpó por acceder al cargo de regidor. La coalición PNV-EA no ha vuelto a presentarse. En la imagen, dos encapuchados enarbolan una pancarta a favor de ETA en el funeral de una etarra celebrado en esta localidad guipuzcoana en junio de 1998.

La 'Partitocracia' española
Francisco Rubiales Periodista Digital 3 Junio 2007

Cuando el elemento decisivo de un sistema de gobierno es el partido político y cuando el poder está controlado por los partidos y no por los ciudadanos, ese régimen debe denominarse "Partitocracia" y no "Democracia". La democracia es el gobierno del pueblo, mientras que la partitocracia es el gobierno de los partidos políticos.

España reune todos las condiciones técnicas y científicas para ser considerada una "Partitocracia" pura: partidos políticos ultrapoderosos que se apoderan del Estado e infiltran los poderes básicos, prevalencia del partido sobre el ciudadano, ocupación o control, por los partidos, de la sociedad civil y de las grandes instituciones que necesitan ser libres (universidades, medios de comunicación, sindicatos, religiones, etc) y una estructura legal, incluyendo una ley electoral, que beneficia a los partidos políticos más que a los ciudadanos, entre otras.

Uno de los rasgos característicos de la Partitocracia es que son los partidos y no los ciudadanos los que en realidad eligen a los representantes democráticos. En España (y en otros muchos países aparentemente democráticos), esa usurpación del derecho ciudadano al voto se consigue por medio de las listas cerradas y bloqueadas, elaboradas por los partidos, que son en realidad los que eligen, mientras que el ciudadano no puede elegir a las personas que le representan sino a los partidos que deben o no ocupar el gobierno.

Otro rasgo clave de la Partitocracia es la dictadura interna de los partidos, gobernados con mano de hierro por élites que no practican la democracia interna y que exigen de los militantes y, sobre todo, de los aspirantes a ocupar altos puestos, lealtad, sumisión y obediencia ciega. Esa dictadura interna de los partidos ha llevado a muchos teóricos del pensamiento político a formular una pregunta inquietante: ¿Cómo pueden gobernar una democracia partidos que son adictos a la dictadura y al autoritarismo en su funcionamiento interno?

La designación por Zapatero de su "amigo" Miguel Sebastián como candidato a la Alcaldía de Madrid, realizada a pesar de las advertencias del PSM, es una manifestación típica de la partitocracia española, en la que el líder domina siempre sobre las personas y las razones.

La Partitocracia no sólo degrada la democracia hasta destruirla, sino que genera también efectos perversos y nocivos que la sociedad padece: dispara el clientelismo, empobrece el debate porque los aspirantes a líderes no se arriesgan a decir la verdad, estimula la mediocridad, otorga vía libre a la corrupción y hace que muchos políticos se aferren a sus puestos porque en ellos han encontrado una forma de vida bien pagada y cargada de privilegios.

En España, todos los partidos políticos, sin excepción, se sienten a gusto dentro de la "Partitocracia", los situados en la "Izquierda" porque, aunque lo nieguen, se mantinen fieles a sus raices leninistas, mientras que los de la "Derecha" han copiado de la izquierda el feroz autoritarismo interno.

En España, además de Izquierda Unida y los grupos nacionalistas, practican la dictadura interna con similar tesón e intensidad el PSOE y el Partido Popular. Mientras que el PP mantiene con mano férrea su autoritarismo interno, el PSOE al menos lo disimula con la practica, en ocasiones, de procesos electorales internos en los que cabe la sorpresa, como ha ocurrido en diversas elecciones "primarias", como aquellas en las que salieron derrotados los candidatos oficialistas Joaquín Almunia y José Bono.

De hecho, José Luis Rodríguez Zapatero es producto de un proceso electoral interno, mientras que Rajoy lo es de una clara designación directa por parte de José María Aznar, que el partido ratificó posteriormente.

Puede afirmarse sin riesgo de error que tanto el PSOE como el PP, al igual que Izquierda Unida y los partidos nacionalistas, han copiado el modelo de funcionamiento del antiguo Partido Comunista de la Unión Soviética: decisiones y elecciones por unanimidad, obediencia ciega al jefe, dominio de las élites, sustitución del ciudadano como "soberano" en la democracia por el político profesional y una obsesión enfermiza por el poder que se antepone a cualquier ideología o principio.

Con una sociedad "secuestrada" e incapaz de hacer frente al poder desmesurado que han acaparado los partidos, la única esperanza que cabe imaginar en el futuro de la política española es que uno de los grandes partidos pol'iticos se decida a abrazar la democracia y que los ciudadanos le premien ese gesto con el poder. Entonces, los demás partidos tendrán que seguir esa misma tendencia y tal vez asi mejoren las cosas y se devuelva al ciudadano el poder y el protagonismo que le corresponde en democracia, el cual le ha sido arrebatado sin escrúpulos ni ética por la "Partitocracia".

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Objeción de conciencia: a José Antonio Marina se le ve el plumero
Eduardo Arroyo elsemanaldigital 3 Junio 2007

Ahora resulta que para el filósofo, interesado por cuestión económica en la Educación para la Ciudadanía, los nazis son la justificación. ¿Y qué pasa con los genocidios comunistas?

2 de junio de 2007. El filósofo José Antonio Marina ha sido preguntado por periodistas de Libertaddigital.com acerca de la opinión que le merece la primera estudiante española en declararse objetora de conciencia a la asignatura de "Educación para la Ciudadanía". Según este medio digital "José Antonio Marina expuso sus dudas sobre la capacidad jurídica de Blanca María Díez, al ser menor de edad, y reflexionó sobre los límites del derecho de los padres a educar a sus hijos". Pero el colmo viene ahora. Nos dicen los periodistas que Marina respondió además que el derecho a la educación por parte de los padres "no es un derecho absoluto", indicó. "¿Qué pasa si los padres son nazis? No parece sensato permitirles educar a sus hijos como quieran. Ahí, ¿no tiene el Estado nada que decir? Claro que sí. El derecho educativo fundamental no es el de los padres a educar, sino el de los hijos a ser bien educados". A ser "bien educados" ¿por quién?

Me gustaría preguntarle al señor Marina: ¿Y si los padres fueran miembros activos de Izquierda Unida en condición de activistas del Partido Comunista de España? ¿Estaría don José Antonio en condiciones de retirar el derecho a la educación, por ejemplo, a Gaspar Llamazares? Sí, vuélvalo a leer porque la pregunta no carece de fundamento. En el juicio de Marina subyacen algunas ideas que se dan por sentadas: el nazismo histórico es una ideología genocida. De ahí se deriva que unos padres "nazis" educarían a sus hijos en la tolerancia hacia el genocidio y el desprecio a otra personas.

Sorprendentemente, eso no rige para ideas igualmente criminales. Los crímenes sanguinarios en masa, el terror como instrumento de dominio sobre la población, la policía política omnipresente, los campos de prisioneros, la deportación de poblaciones y cosas semejantes han estado presentes en uno u otro grado en todos los países en los que se ha impuesto el modelo comunista sin excepción. Desde aquí desafío a cualquier lector a que me diga un ejemplo, uno solo, en el cual el comunismo, a veces denominado "socialismo", haya alcanzado el poder de manera pacífica y se haya mantenido mediante un amplio sostén popular. Pero esto no vincula ni a Llamazares ni a sus secuaces, ignoramos en virtud de qué ley histórica. El caso es que si el argumento de Marina se generaliza conduce al absurdo pero, sin embargo, la izquierda siempre queda al abrigo de toda sospecha de totalitarismo. ¿Se imaginan que hubiera pasado si esa "Educación para la Ciudadanía" la hubiera hecho la CONCAPA?

Y es que lo mejor para justificar cualquier cosa es el chollo del "fascismo" o, si se quiere ser más radical, del "nazismo", regímenes ambos aplastados militarmente hace 70 años y que no se sabe por qué siguen inspirando temor. Brutales regímenes izquierdistas, en cambio, sobreviven como mínimo en Cuba, Corea del Norte y China. En este último lugar, y pese a sus constantes violaciones de los derechos humanos, como nos acaba de recordar Guy Sorman en su último libro, los liberales occidentales hacen pingües negocios gracias a la mano de obra esclava de 1200 millones de personas, actualizando así un viejo tópico "fascista" que dice que comunismo y capitalismo explotan al hombre por igual.

Claro que esto no pesa absolutamente nada en el argumentario de nuestros intelectuales. Y es que la propaganda tiene una fuerza a la que muy pocos se sustraen. Por eso si usted se ve en apuros dialécticos recurra al "terror nazi". Tiene la propiedad de bloquear el raciocinio. Todo lo que hay que hacer es introducir el "fascismo" en la discusión. Si es usted medianamente hábil y consigue conectar un silogismo paupérrimo con la amenaza omnipresente y sempiterna del "nazismo" habrá ganado. No se preocupe que nadie va a contra argumentarle –no vaya a parecer "nazi" – y es casi indiferente lo que diga. Eso es a lo que parece jugar José Antonio Marina.

Según se ve, la objeción de conciencia, otrora glorificada por el universo "progresista" sin excepción cuando se trataba de servir en el ejército, se vuelve ahora una peligrosa trampa social a la hora de contradecir los designios de la ministra Cabrera. De acuerdo con el señor Marina, el derecho a la educación "tiene sus límites". Para los "nazis" claro, pero ¿quitaría el señor Marina a los votantes de ANV el derecho a educar a sus hijos? Podía haber elegido ese ejemplo ¿Por qué no lo hizo? Algo huele a podrido y no es en Dinamarca.

Hoy, en nombre de la "libertad" puede uno quemar la bandera o hacer de la Virgen María una actriz de Playboy y ofender a millones de españoles. Puede hacerlo incluso con fondos públicos, que siempre habrá quién le ayude o salga en su defensa. Es muy posible que alguien ponga en pie de igualdad a víctimas con verdugos, equiparando opiniones en nombre de la "tolerancia" o la "polémica".

Todo esto no es más que pura decadencia y desintegración social, alentada por intelectuales como Marina, serviles con lo "políticamente correcto", eufemismo para denominar el terror ideológico de la progresía. Frente a esto no valen subterfugios. Hay que resistir, fomentar la objeción y el boicot abierto a la intoxicación del gobierno y sus satélites. La "falsa" confrontación entre "Educación para la Ciudadanía" –falsa para Marina- y las confesiones, ya no católicas, sino simplemente religiosas es un hecho muy real ante el cual Marina contribuye a confundirnos. Mercedes Cabrera pretende con su decreto infundir en la sangre de toda una generación dosis letales de ética "progre", aderezadas con pseudoidealismo de oenegé, mientras que los padres católicos solo intentan garantizar la autodefensa de la nueva generación de españoles ante un gobierno que pretende obtener la hegemonía ideológica por decreto ley. Es posible que los liberales –última trinchera de la traición a Occidente- se refugien en un legalismo enfermizo. Que nadie haga caso. Ahí sí que nos jugamos la libertad.

MI VOTO DETURPADO
ROBERTO ROMEO SIERRA. CARTAS AL DIRECTOR La Voz  3 Junio 2007

Cuando en las pasadas autonómicas voté al Sr. Touriño no tardé nada en sentirme defraudado, pues de forma inmediata se coaligó con el BNG, un partido nacionalista, antiespañol, separatista y fascista, al que nunca voté y no votaré jamás, salvo trastorno mental sobrevenido. Ya tengo avisados a mis allegados para que me lleven al loquero y que me aplique los tratamientos más modernos, o incluso el electrochoque, que aunque tiene mala prensa, es sumamente eficaz en algunos casos.

La colaboración del BNG en la Xunta ha sido y es condicionar las actuaciones del Sr. Touriño y además, destaca su afán de imponer la galleguización idiomática que es la única actuación destacable de esta formación política, a la se adhiere el Sr. Touriño, por la cuenta que le tiene. Además, el presidente de la Xunta parece ser que presiona a grupos municipales, como el PSOE de La Coruña, para que pacten con los nacionalistas y crear “gobiernos de progreso”. Da risa esa expresión porque el único progreso que se puede notar es el del BNG, que en su vida soñó con tocar el poder y ahora se pone a pontificar. Y también resulta deplorable que el presidente de la Xunta haga comentarios supuestamente chistosos a cuenta de Paco Vázquez, un ex-alcalde de La Coruña que obtuvo seis mayorías absolutas, algo de lo que el Sr. Touriño no puede presumir, ni creo que pueda alcanzar esa marca en toda su vida política. Sobre todo si tenemos en cuenta la lamentable gestión en Educación, (50% de galleguización en la enseñanza, propuestas de que los niños aprendan primero el gallego antes que el español, persecución a los profesores que hacen sus programas en esa lengua extranjera que es el español, etc.,) Sanidad (falta de médicos y de especialistas, muy mal pagados, por cierto; interinos a tutiplé, emigración de médicos, listas de espera exageradas , etc.) inversiones de empresas (recuérdese el asunto del rodaballo) y el brutal despilfarro del Monte Gaiás, con esos mamotretos que son como un agujero negro, que se traga millones de euros (¡y los que tragará!). En cambio somos la única autonomía en la que se penaliza a los herederos con el Impuesto de Sucesiones y no parece que tengan intenciones de disminuirlo porque la Ciudad de la Cultura necesita fondos para malgastarlos.

También resulta indignante la soberbia del vicepresidente que se siente como igual respecto del PSOE. Parece que no se entera de los pocos votos que nunca le permitirían gobernar si no fuese por una nefasta ley electoral que permite las aberraciones de que esas minorías formen parte de gobiernos para los que no fueron votados. Su comentario repetido sobre que el pueblo no quiere mayorías absolutas y sin embargo desea gobiernos de coalición, resultan una memez de gran calibre, que además insulta a la inteligencia de los votantes, igual que lo que dijo Aznar cuando interpretó el resultado de las elecciones como un mensaje del pueblo español, que quería un gobierno de coalición y por consiguiente, se bajó los pantalones ante Puyol, otro buen antiespañol. Todo el mundo vota a quien desea que gane, según sus gustos o afinidades. No hay ningún acuerdo previo de los votantes. Dejémonos de lecturas estúpidas de unos resultados, que serían corregidos en una segunda vuelta, si la hubiera.

Lo que sí rechazamos muchos es el actual sistema electoral que permite que minorías puedan imponer sus pobres ideologías, o dificultar el gobierno de los más votados. Tenemos el ejemplo francés, con una segunda vuelta, que permite al gobierno desarrollar su programa sin hipotecas, consciente de que si lo hace mal, va a ser apeado en las siguientes elecciones. O el de Inglaterra, con la alternancia entre laboristas y conservadores.

En cambio, lo que tengo muy claro es que el Sr. Touriño ha deturpado mi voto, ha hecho un pésimo uso de él y por lo tanto, jamás volveré a votarlo. Hasta podría ser, visto lo visto, que a partir de ya, vote en blanco, porque esto no es una auténtica democracia, sino una farsa, una impostura, un “como de quien”, una auténtica tomadura de pelo.

LAS CLAVES DE LA LUCHA ANTITERRORISTA
Mayor Oreja "se desnuda" ante César Alonso de los Ríos en un libro
Carmelo López-Arias elsemanaldigital 3 Junio 2007

La vida del ex ministro, desde su infancia hasta los momentos peores de Ortega Lara y Miguel Ángel Blanco, y las cesiones actuales ante ETA, en un testimonio sobrecogedor.

3 de junio de 2007. Para una buena parte de españoles, Jaime Mayor Oreja es algo más que un ministro del Interior que vivió los momentos más intensos de una lucha victoriosa contra ETA. Es también un ejemplo de conducta tan firme en los principios como sosegada en las formas, que ha hecho de la derrota del terrorismo su objetivo esencial, y -dato añadido- sin contemporizaciones con el nacionalismo.

En este pequeño e intenso volumen editado por LibrosLibres, César Alonso de los Ríos mantiene con él una conversación fluida y cálida, donde se entremezclan evocaciones biográficas personales, recuerdos políticos y detalles de su actuación como miembro del Gobierno en las complejas relaciones con la banda, con el PNV y con el ejecutivo vasco.

Una frase para abrir boca
En la introducción del entrevistador, nos encontramos nada más abrir el libro con la frase que Xabier Arzallus le dijo a Mayor en abril de 1996, mientras paseaban por la Playa de la Concha en San Sebastián: "Nunca podrá ser España una gran nación como Francia o como Alemania. No te equivoques".

Ese desprecio nacionalista hacia España se ha convertido en el leit-motiv de Mayor Oreja, en la idea que, inasequible al desaliento, repite a riesgo de parecer agorero: el PNV y ETA jamás se darán por satisfechos mientras no obtengan la autodeterminación. Da igual, por tanto, hacer concesiones.

Esto se reveló de particular importancia cuando se formó el primer Gobierno del PP. El nombramiento de Mayor como titular de Interior se fraguó tras un informe que le solicitó José María Aznar y que implicó un giro en la lucha antiterrorista que no comprendieron ni los peneuvistas ni los socialistas: en el traspaso de poderes Juan Alberto Belloch "venía a recomendarme justamente todo lo contrario de lo que yo iba a hacer como ministro de Aznar", recuerda Mayor Oreja.

El "intercambio de señales" que mantuvieron a partir de ahí el Gobierno y la banda en los meses posteriores figura entre los hechos más interesantes contados en estas páginas.

Un lugar paradisiaco
Pero antes de llegar a ese momento biográfico del ex ministro, César Alonso de los Ríos mantiene con él un intenso intercambio de pareceres sobre cómo se fraguó la ETA, cómo era el País Vasco en la infancia de Mayor Oreja y otros aspectos que explican el nacimiento del único grupo terrorista no islámico (aparte las FARC en Colombia) que permanece vivo en el mundo occidental.

Evoca el entrevistado "un país feliz" y "una tierra sin igual" que incluso era solicitada como destino preferente por los miembros de la Guardia Civil. Recuerda el papel "esencial" de algunos miembros de la Iglesia amparando y fomentando el nacionalismo: "La Iglesia vasca se hizo local, nacional. Un gravísimo error". Pero todos los fundadores de ETA "sacralizaron la violencia y perdieron la fe", recuerda.

También hace autocrítica, por ejemplo de la amnistía de 1977 que puso en la calle a cientos de terroristas que reorganizaron la banda sobre unas bases desconocidas para las fuerzas de seguridad. Y con la colaboración de Francia, que "funcionó como un verdadero santuario".

El "proceso"
Junto al pasado personal y político de Mayor Oreja, la charla pasa también revista a la actualidad, y a la negociación con ETA emprendida por José Luis Rodríguez Zapatero.

El ex ministro está convencido de que la banda va a exigir antes de las generales un "acuerdo secreto en el que se convenga la realización de un referéndum que entrañe un proceso de co-soberanía en el País Vasco", fórmula que ya salió a relucir durante los meses del "alto el fuego permanente". "Mi única esperanza", confiesa Mayor, "no es la voluntad de Zapatero, ya que éste va a tratar de facilitar el acuerdo. Mi esperanza reside en el carácter insoluble de la cuestión". Y por eso la negociación está abocada al fracaso y conduce a España "a un callejón sin salida".

Magnífica síntesis la lograda en esta entrevista entre lo personal y lo político, entre los recuerdos de alguien que forma ya parte de la historia de España sin haber abandonado aún su presente, y la formulación de unas pautas sólidas con las que hacer frente a ETA y a quien suministra la sustancia ideológica que dispara sus balas y hace explosionar sus bombas: el nacionalismo.

ETA remite una nueva remesa de cartas de extorsión a empresarios vascos en las que les reclama hasta 150.000 euros
La misiva, fechada en mayo de 2007 y redactada en euskera, fue recibida a partir del jueves de esta semana por numerosos empresarios, a quienes, sin expresar amenazas, ETA solicita de nuevo su ayuda para impulsar el proceso de «liberación y construcción de Euskal Herria».
Ep - Bilbao. La Razon 3 Junio 2007

La organización terrorista ETA envió esta semana una nueva remesa de cartas de extorsión a empresarios del País Vasco, en las que solicita aportaciones de 150.000 euros, según han informado fuentes de la lucha antiterrorista. La misiva, fechada en mayo de 2007 y redactada en euskera, fue recibida a partir del jueves de esta semana por numerosos empresarios, a quienes, sin expresar amenazas, ETA solicita de nuevo su ayuda para impulsar el proceso de "liberación y construcción de Euskal Herria". En el texto, con el anagrama de ETA la banda terrorista expone que después de muchos años de lucha, "nos encontramos en un momento clave" y ante la posibilidad "de ser un pueblo libre". Pero, añade, "todavía queda mucho por hacer" para lograr superar el actual "marco jurídico-político" y, por ello, asegura que "el camino hacia la libertad de nuestro pueblo es largo y duro". ETA concluye reclamando a los empresarios su colaboración económica, les pide "discreción" y añade que, por razones de "seguridad", hagan sus "aportaciones" en billetes de 20, 50 y 100 euros. Fuentes de la lucha antiterrorista señalaron que a diferencia de las últimas remesas de cartas que fueron más limitadas, en esta ocasión ETA ha multiplicado sus envíos por todo el País Vasco.

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