AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 6 Junio   2007

El habla de los españoles
La glotomaquia
La política "normalizadora" de las lenguas españolas que no son el castellano conduce a lo contrario de lo que desean los nacionalistas, a su erosión como lenguas de relación habitual.
Amando de Miguel Libertad Digital 6 Junio 2007

El conflicto lingüístico o glotomaquia en algunas regiones españolas pasa por el reconocimiento legal y político de una lengua como la "propia" de cada una de esas regiones. Pero la "propiedad" (con el privilegio que supone) termina reduciéndose a la actividad oficial. El problema es que en esas regiones donde se hablan comúnmente dos lenguas, el castellano es la lengua familiar de una buena parte de la población, incluso en algunas localidades de la mayoría. Pueden suceder dos cosas. (a) Que esa política de preterición de la lengua "impropia" tenga éxito. La consecuencia inmediata es que muchas familias verán desaparecer el idioma doméstico. En cuyo caso, si desean asegurar los puestos laborales de la próxima generación, tendrán que hacerse con el inglés como idioma de comunicación. Es evidente el cúmulo de tensiones que van a derivar de todos esos cambios. (b) También puede suceder que la política de desplazamiento del castellano no tenga éxito. En ese supuesto los nacionalistas radicalizarán sus posturas de exclusión o de monopolio cultural. Por una u otra vía el conflicto va a ser permanente y enconado.

La cuestión de las lenguas regionales es polémica hasta decir basta. Los nacionalismos españoles suelen apoyarse en la respectiva lengua "propia" como símbolo mayor de su identidad particular. Los otros elementos definitorios tienen menos fuerza o son inapreciables (raza, religión, incluso tradiciones históricas). La prueba es que solo se alzan los nacionalismos allí donde pueden apoyarse en una lengua privativa, es decir, la que apenas existe fuera de la región donde se difunde. Cuando esa lengua no tiene vigencia escrita, simplemente se fuerza su vitalidad por la vía oficial. Es el caso de las lenguas vernáculas de Asturias, Cantabria o Aragón. El empeño de los nacionalismos de todos los partidos por normalizar el idioma privativo significa desplazar el castellano hasta donde sea posible. Se llega incluso a inventar neologismos para que el idioma "propio" se aleje del castellano omnipresente. Es inútil. El castellano preterido en los círculos oficiales se impone a través del habla, de la comunicación privada. Otra cosa es que esa forma de supervivencia contribuya al deterioro de la lengua escrita. Pero ese es otro cantar.

La vitalidad del idioma español no depende de que sea "propio" de ningún territorio, ni siquiera "oficial". ¿Es que hay una indumentaria propia u oficial de los habitantes de una nación? Es claro que no. Pues la lengua hablada por una gran parte de sus habitantes tampoco añade mucho si queda definida como "propia" u "oficial". Si se declara "propia" una lengua es para confirmar que los que la tienen por familiar van a ser los que van a mandar en el territorio correspondiente. Ya se sabe, "siempre la lengua fue compañera del imperio" que dijo Nebrija del latín. Por lo que se refiere al caso de las lenguas regionales se trata de un imperio en una gota de agua.

La pugna entre el castellano y las lenguas regionales se resuelve por el carácter de lengua de comunicación (o de relación, según Gregorio Salvador) que tiene la lengua común de los españoles. Resulta que es también la lengua común en una veintena de países. Una lengua de comunicación es el extremo de un continuo cuyo polo contrario es la lengua étnica. Veamos los rasgos desde el punto de vista de la lengua de comunicación:

1. Se aprende masivamente por los que no la tienen como familiar.
2. Deja traducir fácilmente el gentilicio con que se conoce esa lengua. Por ejemplo, el castellano es Spanish para el mundo angloparlante, pero el vascuence presiona para que sea conocido en otros idiomas como euskera. En inglés España es Spain, pero en castellano se presiona socialmente para decir Euskadi (que, por otra parte, es un neologismo) en lugar de País Vasco.
3. No necesita el carácter de lengua "propia", ni siquiera el de "oficial", para medrar.
4. Se emplea más allá del círculo doméstico o del referido a las tradiciones en el territorio donde tiene vigencia.
5. Se impone por la utilidad de los intercambios más que por la obligatoriedad.
6. Destila una serie de obras literarias que se traducen a otras lenguas. Una forma práctica de ese reconocimiento es que algunas obras literarias más representativas llevan al reconocimiento del Premio Nobel para sus autores. Si ese logro no se consigue, al menos se podrá apreciar que las obras más destacadas figuren ampliamente en una enciclopedia de reconocimiento internacional como la Britannica.
7. No sirve para identificar políticamente a una corriente de hablantes que se consideren nacionalistas.

Cuantos más rasgos de ese heptálogo acumule una lengua, más fácil será su mantenimiento y su expansión. Sencillamente se tratará de una verdadera lengua de comunicación. Cuantos menos rasgos posea, más fácil es que pertenezca al otro extremo de las lenguas étnicas, muchas de ellas en declive o incluso en rápido trance de extinción. Esa tendencia regresiva nada tiene que ver con su valor intrínseco, cultural e incluso espiritual. Surge así, una nueva paradoja. La política "normalizadora" de las lenguas españolas que no son el castellano conduce a lo contrario de lo que desean los nacionalistas, a su erosión como lenguas de relación habitual. En muchos otros casos se ha producido ese fenómeno de las "consecuencias no anticipadas de la acción social", al decir del sociólogo Robert K. Merton. Es una lección de humildad. Por lo mismo, el éxito del español como lengua de comunicación poco o nada debe a la política cultural del Gobierno de España.

Mientras subsista el carácter de "lengua de comunicación" que tiene el castellano frente al de "lenguas étnicas" que poseen todas las demás españolas, el conflicto será inevitable. La única alternativa lógica (aunque difícil) para la supervivencia de las lenguas regionales en España es que logren sustituir el castellano por el inglés como lengua principal de comunicación. Es algo parecido a lo que sucedió hace un siglo en Filipinas. Es una salida que han propiciado en España algunos intelectuales nacionalistas pero hasta la fecha con poco éxito. En Filipinas la sustitución del español por el inglés fue fácil porque los españoles nunca presionaron para que su lengua fuera oficial.

Uno de los rasgos más notorios del idioma español es que, a pesar de su fragmentación en una veintena de países, la forma escrita o culta es común en todos ellos. Hay variaciones mínimas, mucho menores que las que afectan al inglés, el portugués o el árabe. No obstante, subsisten algunas tendencias disgregadoras. Un ejemplo es la del tuteo, la forma cada vez más corriente en el habla del español, que se aleja del tratamiento de usted, típico del español americano aunque también lo sea del dialecto canario y en parte del andaluz. El tuteo se ha impuesto en los consejos de la propaganda oficial, en los carteles electorales. Un anuncio de la Junta de Andalucía dice: "Tú puedes parar el cambio climático: utiliza el transporte público". No se sabe qué admirar más, si el compadreo del consejo o la pretensión utópica de enlazar un suceso cósmico con una conducta personal. Un consejo de la Dirección General de Tráfico es "No podemos conducir por ti". En ese caso contrasta el plural mayestático, o simplemente irresponsable, con el tuteo confianzudo. En los anuncios publicitarios de España se utiliza cada vez más el tuteo, sobre todo si los destinatarios son los jóvenes.

Una paradoja del habla es la infinita gama de variaciones que muestra. Si el lenguaje es un código de señales, a partir de una treintena de signos, ¿por qué no se simplifica al máximo la variedad de palabras y de frases? Antes de eso ¿por qué no se unifican los idiomas y se comprimen en un tronco común las variedades dialectales? La respuesta es que el lenguaje no se hizo solo para comunicarse, sino también para confundir y engañar al interlocutor. ¿Qué mejor recurso, para esa función mendaz, que dominar la lengua mejor que el interlocutor? Sin llegar al engaño, basta con dejar las frases inconclusas o con doble sentido para despistar al interlocutor. El premio de esa técnica hay que dárselo a esta locución con la que terminan algunas parrafadas los gallegos: "¿y luego?".

No es verdad que el lenguaje sirva solo para comunicarse. Al menos en el habla está claro que también se emiten palabras para despistar o confundir al interlocutor. Lo de "hablando se entiende la gente" es gran sinsorgada. Hablando también se pelea uno. Muchos debates o coloquios no sirven para convencer al interlocutor sino para reafirmar las creencias de los intervinientes.

El idioma se explica también como un elemento de identificación, de pertenencia a una cultura, una ideología, un grupo. Está claro que el habla apunta a la diferenciación, a las variaciones que tienden al infinito. Las confrontaciones ideológicas acaban siendo un intercambio de significados que los contendientes dan a las mismas palabras. Así pues, no hay lugar para un solo idioma internacional, sea el inglés, el esperanto, el ido o cualquier otro. Incluso dentro de un mismo lenguaje, no hay manera de que las palabras sean siempre unívocas.

Aceptemos provisionalmente la hipótesis de que las lenguas sirven para distinguirse o diferenciarse. Se comprenderá ahora lo desmesurada que es la pretensión de que en un territorio con dos lenguas (una étnica y otra de comunicación) todos sus habitantes sean perfectamente bilingües. Esa pretensión, lejos de favorecer a la lengua étnica, significa el anticipo de su erosión.

El hecho de que en España convivan diversas lenguas étnicas con una lengua de comunicación no significa que la influencia se establezca siempre desde el castellano a las otras lenguas. Las influencias se dan en los dos sentidos. Ejemplos de la penetración del catalán en el habla castellana de hoy:

* Generalización del como que, muchas veces en un tono coloquial.
* Aprecio por el nuevo saludo buen día, cuando el castellano desprendido siempre ha deseado buenos días. El castellano posee un sentido festivo del plural (vacaciones, fiestas).
* Aceptación del horrísono impersonal han habido, que, por otra parte, tampoco es muy ortodoxo en catalán.
* Confusión entre sacar y quitar, entre escuchar y oír, entre ir y venir.
* Generalización del verbo sentir (= oír).

¿Se ha equivocado ETA?
Por MIKEL BUESA, Catedrático de la Universidad Complutense de Madrid ABC 6 Junio 2007

EL anuncio de la definitiva ruptura del «alto el fuego» por parte de ETA constituye un acontecimiento que, no por esperado, es menos grave. Grave porque, sin duda, eleva el nivel de riesgo que muchos ciudadanos comprometidos con la defensa de la libertad, asumen al oponerse a las pretensiones de la organización terrorista. Grave también porque coloca al conjunto de la sociedad española, una vez más, ante la perspectiva de un sufrimiento prolongado y de una zozobra que altera el normal desenvolvimiento del acontecer político. Y grave asimismo porque expresa con nitidez el fracaso obtenido por el actual Gobierno después de tres años de condescendencia con los terroristas y de negociación con ellos en la búsqueda de una «paz» de perfiles difusos, basada en presupuestos difícilmente compatibles con el sistema constitucional.

Para valorar este acontecimiento creo que es pertinente situarse en el balance cosechado por ETA en el curso de la legislatura presidida por Rodríguez Zapatero. Recuérdese que la banda terrorista entró en ella virtualmente derrotada, incapaz de cometer atentados con resultado de muerte -a pesar de haberlo intentado en múltiples ocasiones, según mostró, con su habitual rigor, Rogelio Alonso desde estas mismas páginas- y completamente apartada de las instituciones políticas, al haber sido ilegalizada Batasuna, lo que la dejaba sin una base territorial para organizar su violencia y sin capacidad económica para financiarla. Hoy, al cerrar su periplo negociador con el Gobierno, se encuentra con una capacidad renovada para cometer atentados y actos intimidatorios, fruto de su reforzamiento logístico tras la realización de múltiples robos de armas, explosivos, vehículos y otros materiales en Francia, como lo demuestran el atentado cometido en Barajas y las más de quinientas acciones de terrorismo callejero ejecutadas desde la declaración del «alto el fuego». Cuenta también con más recursos económicos, resultado de la nunca abandonada actividad de extorsión a los empresarios del País Vasco y Navarra -que en las nueve oleadas de cartas amenazadoras enviadas desde hace un año, puede haber producido un rendimiento superior al millón y medio de euros-, de los generosos sueldos y subvenciones obtenidos por el PCTV en el Parlamento de Vitoria -cuyo rédito supera el millón de euros anual- y de las que están por venir tras las candidaturas de ANV en las elecciones municipales -que, de manera inmediata, van a suponer la percepción de algo más de 213.000 euros-. ETA ha adquirido además su reconocimiento como interlocutor político del Estado español con el aval, no sólo del Gobierno, sino también del Parlamento Europeo, gracias este último a una insensata iniciativa del grupo socialista. Y, en fin, se coloca a partir de ahora en un buen número de ayuntamientos vascos y navarros, en veinticinco de los cuales va a gobernar con mayoría absoluta, manejando un presupuesto del orden de los 54 millones de euros anuales.

En resumen, ETA se encuentra en este momento en una posición fortalecida, sin duda propiciada por la tolerancia con la que le ha tratado el presidente Rodríguez Zapatero. Éste, sin embargo, pagado de sí mismo y cegado por un autismo inquietante, ha sido incapaz de reconocer en esa posición las consecuencias de los graves errores políticos en los que ha incurrido. Su intervención ante los españoles a las pocas horas del anuncio de la organización terrorista, no puede ser más decepcionante.

Para el presidente, lo único relevante es que «ETA vuelve a equivocarse», como si el retorno a la lucha violenta fuera un error en sí mismo, una abstracción al margen de cualquier consideración de la situación política concreta y de la postura del Gobierno ante ella.

¿Se ha equivocado ETA? ¿No será que más bien valora que, una vez robustecida, para la consecución de sus objetivos políticos -independencia, territorialidad, amnistía- es ahora mejor reemprender la realización de atentados?

 ¿Es que no ha tenido indicios suficientes como para llegar al convencimiento de que, con una dosis adicional de violencia, podrá doblegar definitivamente a un Estado que le implora, por períodos cada vez más cortos, que aplace su violencia?

La intervención de Rodríguez Zapatero ha sido un verdadero fiasco. Reclama un «respaldo unánime» de los grupos políticos, pero no alude a la política concreta para la que pide ese apoyo. De nuevo lo suyo son las generalidades de significado difuso: la «estricta aplicación del estado de derecho», la «eficacia» policial, la «cooperación internacional». Obsérvese que para nada alude a la solidaridad con las víctimas del terrorismo y a su corolario de movilización de la sociedad civil frente a ETA. Y obsérvese también que aquellas abstracciones se han acompañado de la constitucionalmente imposible afirmación de que «el futuro de los vascos depende y dependerá de ellos mismos», como si le estuviera diciendo a ETA que aún queda recorrido negociador para llegar a la autodeterminación.

El presidente del Gobierno se ha movido una vez más en el terreno de la ambigüedad. No ha hecho propuestas concretas con respecto a los asuntos inmediatos que forman parte de la agenda de la lucha contra el terrorismo: la suspensión penal de las actividades de ANV y del PCTV, así como la iniciativa de su ilegalización; la reintegración de De Juana Chaos a la prisión en la que la ley ordena que acabe de cumplir íntegramente su última condena; la reconducción de la fiscalía hacia una actitud beligerante contra el terrorismo en casos como los de Otegui, la mesa nacional de Batasuna o Egunkaria; el definitivo esclarecimiento de las filtraciones policiales hacia ETA en el caso de las redes de extorsión; la aplicación de la ley de bloqueo de la financiación del terrorismo a las Administraciones vascas que aprueban partidas presupuestarias destinadas a aliviar la situación económica de las organizaciones aledañas de ETA; o la exigencia al Gobierno Vasco para que la Ertzaintza ejerza de manera efectiva sus competencias en materia antiterrorista.

Es cierto que, si se quiere derrotar a ETA, la reconstrucción de la unidad democrática frente al terrorismo, con la aportación esencial de los partidos socialista y popular, es impostergable. Pero, para ello, resulta imprescindible retomar donde se dejó el Pacto por las Libertades, con su determinación de no dar respiro a quienes ejercen la violencia política y de no dejar el más mínimo resquicio a la contaminación nacionalista del discurso antiterrorista. Y es también ineludible su especificación en aspectos concretos de la actuación de ETA como los antes aludidos. Rodríguez Zapatero ha sido incapaz de restablecer lo que él mismo arrumbó con su delirio pacificador y no da ahora muestras de querer hacerlo en los días o semanas próximos, pues en el fondo no acepta que su política de negociación carece ya de recorrido. En estas circunstancias, tal vez la única salida sensata sea disolver las Cortes y apelar a los ciudadanos para que sean éstos los que, de manera inequívoca, señalen su camino preferible: la cesión a ETA en su exigencia de «un proceso de liberación cuyo fin será un Estado independiente denominado Euskal Herria» -según señala en su último comunicado- o la definitiva derrota de esta organización terrorista.

ETA
Presidente, déjenos en paz
Ignacio Villa Libertad Digital 6 Junio 2007

El regreso del sanguinario etarra De Juana Chaos a la cárcel nos recuerda que el proceso en el que nos embarcó a todos los españoles Rodríguez Zapatero no era más que un proceso de rendición ante ETA. Meses de renuncias, cesiones y claudicaciones insostenibles han quedado claramente expuestas a la luz pública en el momento de la ruptura del alto el fuego "permanente". Y nada lo expresa mejor que ver a De Juana volviendo a prisión porque, según Rubalcaba, "las circunstancias han cambiado".

Lo que pueda hacer Zapatero de ahora en adelante es imprevisible. Nadie hubiera podido imaginar hace tres años, por ejemplo, que el Gobierno iba a despreciar a las víctimas del terrorismo como lo ha hecho el socialista. Pero son tantas las descalificaciones que Rodríguez Zapatero y compañía han destilado hacia los defensores de la libertad y de la democracia, tantas las patrañas que han fabricado para hacernos creer que estaban cumpliendo la ley de partidos, tantas las bombas de relojería que han empleado para dinamitar el pacto antiterrorista que resulta difícil ser optimista ante lo que pueda hacer el presidente del Gobierno. Si debemos guiarnos por lo que ha hecho hasta ahora, hay pocos motivos para esperar una rectificación.

Después de una declaración vacía de contenidos, el presidente del Gobierno se ha marcado como objetivo el encuentro del lunes con Mariano Rajoy. Si en el Palacio de la Moncloa todavía quedara algo de sentido común podría ser una reunión muy fructífera, pero no hay motivos para pensar así. Zapatero necesitaría ser humilde, reconocer su error y, lo que resulta más impensable, que el PP tuvo razón durante todo el camino. En definitiva, que es mucho más probable que su intención sea engañar otra vez a Rajoy para intentar que renuncie a su labor de oposición.

Sin embargo, el líder del PP no puede permitir que Zapatero vuelva a traicionarle. La pelota está ahora en el tejado del presidente del Gobierno; fue él quién decidió iniciar un proceso de rendición en el que traicionaba a las víctimas y a quienes defienden la libertad y, por tanto, él es quien nos debe de sacar de este callejón sin salida. Si quisiera, lo tendría fácil: bastaría con volver al pacto antiterrorista y demostrarlo aplicando la ley de partidos. El consenso sobre lucha antiterrorista que dicen los socialistas que se debe recuperar tiene un requisito fundamental: que se luche contra el terrorismo. Zapatero ha destruido en tres años el largo trabajo de muchos demócratas, y ahora toca que la servil Fiscalía acuse a Otegi en lugar de dejarlo en libertad y que inicie el proceso de ilegalización del PCTV y, sobre todo, de ANV, a poder ser antes de que accedan a sus actas como concejales. Si Zapatero cambia de actitud y se pone al frente de la lucha, si en lugar de hablar de diálogo se muestra dispuesto a vencer a ETA, no sólo tendrá el apoyo del PP sino el de toda la sociedad española.

No obstante, si lo que pretende hacer es volver a marear la perdiz como ya hiciera tras el atentado de Barajas se va a encontrar enfrente con millones de españoles que no quieren más burlas ni más engaños y que volverán a demostrarlo en la calle. El principal proyecto político de Zapatero ha fracasado estrepitosamente. Si no está dispuesto a rectificar, más vale que se vaya y nos deje en paz de una vez. Y que se lleve con él a Blanco, Rubalcaba, Conde Pumpido, Patxi Nadie, Bermejo, De la Vega y al resto de una generación de políticos en la que nunca podremos volver a confiar. Déjenos en paz, que los españoles sabremos escoger nuestro futuro en libertad, en las urnas. Porque se pueden cometer errores, pero no traicionar a los españoles y rendirse a los terroristas.

ETA y el colapso de la legislatura
Editorial ABC 6 Junio 2007

LA razón principal por la que ETA ha revocado el «alto el fuego» anunciado en marzo de 2006 es que considera alcanzados los objetivos que se propuso con su nueva falsa tregua. Los etarras nunca han suspendido su actividad terrorista para dar una oportunidad a la paz, sino para darse una oportunidad a sí mismos, a sus pretensiones y a sus necesidades operativas. ETA ha logrado remontar en buena medida la tendencia de derrota que estableció la segunda legislatura de Aznar y, por eso, diez días después de volver a los ayuntamientos vascos ha hecho público lo que siempre tuvo decidido: que reactivaría la violencia terrorista en cuanto le resultara oportuno. La organización etarra es hoy más fuerte que en marzo de 2004. No es un diagnóstico especulativo. Se trata de una dramática constatación que resulta, simplemente, de contabilizar sus avances logísticos y políticos. Su rearme ha sido incesante, tanto de explosivos como de armas; cuenta con miles de placas de matrículas y de documentación francesa de identidad; ha reorganizado «comandos» en el interior del territorio español. Igualmente, ha conseguido cohesionar a la izquierda abertzale mediante una burla constante a la ilegalización de Batasuna; ha vuelto a las instituciones municipales, desde donde creará plataformas de propaganda, captación, financiación y acoso a los no nacionalistas. ETA ha revocado el alto el fuego porque ya no necesita mantener el engaño de este aparente cese de la violencia. Tiene lo que buscaba.

Sólo ETA es responsable de cada atentado que cometa a partir de hoy. Nunca una organización terrorista puede encontrar excusa en las decisiones, por erróneas que sean, de un Gobierno democrático. Ni siquiera en las que ha tomado Rodríguez Zapatero. Ahora bien, de la misma manera que sólo ETA debe responder de sus actos, el Gobierno socialista debe asumir las responsabilidades por los suyos. Sin duda, este es el momento de la unidad de los demócratas y del apoyo a las instituciones del Estado en la lucha contra ETA. Pero también es el momento de que, como en toda democracia que se precie, el presidente del Gobierno responda ante los ciudadanos, porque afirmar que Rodríguez Zapatero ha demostrado no tener autoridad moral ni política para liderar la lucha contra ETA no sólo no es debilitar al Estado, sino que es una necesidad democrática y el presupuesto imprescindible para reiniciar una estrategia de derrota de los terroristas.

La declaración institucional que el jefe del Ejecutivo leyó a media mañana de ayer ratificó sin paliativos que se encuentra en una huida hacia delante. Sus palabras fueron decepcionantes y no se corresponden con las que cabía esperar de un presidente de Gobierno que debe afrontar un desafío terrorista inmediato y a gran escala. Más bien parecieron una reformulación simulada de su obcecación con el proceso de negociación con ETA. Zapatero dio la impresión de que, en efecto, no da más de sí políticamente y ha tocado suelo. Un ejemplo más de su grado de desorientación, de su pérdida de perspectiva y de su incapacidad para reaccionar es el hecho de que ayer, tras haber decidido que por la noche acudiría a dar explicaciones en TVE, decidió a última hora no hacerlo, posiblemente por temor a un deterioro mayor de su imagen, dada su probada insolvencia para dar respuestas convincentes. De hecho, si ETA ha reventado la legislatura se debe exclusivamente a que Zapatero la ha puesto en manos de los etarras. Por eso, el intento desesperado de endosar la culpa al PP por la revocación del alto el fuego, además de un recurso político inmoral, conlleva un ejercicio de cobardía muy revelador de la falta de principios con los que el PSOE abordó la negociación con ETA. El PSOE y el Gobierno montaron el diálogo con los etarras y los batasunos sobre la premisa de la exclusión del PP, tanto cuando los populares estaban en el poder, como cuando pasaron a la oposición. Pedir ahora a Rajoy que apoye a un Gobierno que lo ha marginado siempre que ha podido es, simplemente, un nuevo engaño a la opinión pública.

Zapatero se debe a la democracia, aunque se haya comportado como si estuviera por encima de ella. Ocultó a los españoles en las elecciones de 2004 que su partido llevaba dos años negociando con Batasuna, pero no dudó en pedir a los ciudadanos que lo apoyaran a ciegas en su aventura pactista con los etarras. Ahora ha llegado el tiempo de que el presidente del Gobierno se someta a las urnas que no pudieron reflejar el parecer de los españoles sobre el proceso de negociación con ETA. Esta era la gran apuesta política de Zapatero para este mandato: una tregua bilateral, pactada por el Gobierno y los terroristas, para desarrollar una negociación de carácter político sobre la autodeterminación y la territorialidad. Nunca fue una ocasión para derrotar a los terroristas y, a pesar de esto, Zapatero la propició y la mantuvo. El fracaso político de la negociación es el fracaso de la legislatura socialista. Pero no hay que engañarse. Si ETA ha roto el alto el fuego se debe no a la firmeza de Zapatero, sino al incumplimiento de esos pactos inconfesos que jalonaron una crónica de deslealtad y ocultación a la sociedad española. La disolución de las Cortes y la convocatoria inmediata de elecciones generales es el único gesto de dignidad que puede realizar el presidente del Gobierno.

Por supuesto, es tiempo de unidad democrática. Rajoy la ofreció en reiteradas ocasiones. Tantas como Zapatero la rechazó o jugó con ella. Es imprescindible una rectificación estructural de la política antiterrorista, sin perjuicio del llamamiento a las urnas. Y esa rectificación tiene una condición: la de que las personas que han protagonizado y provocado este fracaso que compromete al Estado en su conjunto, asuman sus responsabilidades. Tales son todos los dirigentes del socialismo vasco que actuaron como visionarios y legitimaron políticamente a Batasuna y ETA; es también el fiscal general del Estado, responsable de haber inoculado en lucha judicial contra ETA el virus del oportunismo y la servidumbre política; son los dirigentes del PSOE que durante años han faltado a la verdad, negando contactos con Batasuna, descalificando a los escépticos con el proceso, imputando al PP viles deseos de reanudación del terror; son los responsables políticos del Ministerio del Interior, que «verificaron» que el alto el fuego era «completo y real» mientras ETA metía armas en el País Vasco. Es, por supuesto, Zapatero, incapaz en su alocución de ayer de pronunciar las palabras derrota, Constitución y Partido Popular, prescindiendo de los tres conceptos básicos de cualquier política digna de llamarse antiterrorista. La convocatoria de elecciones generales es inaplazable.

ETA
Tregua trampa
Agapito Maestre Libertad Digital 6 Junio 2007

ETA ha derrotado a Zapatero. ETA seguirá matando. ¿Por qué ha roto ETA el "proceso de paz"? Sencillamente, porque ETA ha sido legalizada política y socialmente. Zapatero le ha concedido lo que los asesinos exigían. Eso es todo. El Gobierno ni quería ni podía acabar con el "proceso de paz". ETA lo ha roto cuando le ha convenido políticamente. Nadie debería equivocarse considerando que Zapatero ha pactado algo así como una ruptura pactada del proceso de negociación. Zapatero no tiene capacidad para pactar nada con ETA. La organización terrorista controla todo el proceso. El Gobierno está a merced de los asesinos. La ruptura del proceso no es, pues, una maniobra más de Zapatero y ETA para mantenerse el primero en el poder. No, porque desde el comienzo todo lo controlaba ETA. Era una tregua trampa. Punto.

El fracaso de Zapatero ha sido estrepitoso, pero lo más grave es que no lo reconoce. Sigue diciendo barbaridades. El comunicado de Zapatero resulta peor que decepcionante. Es patético. Levantar acta de lo dicho es uno de los más duros ejercicios de análisis político que cabe a un mortal con un poco de amor a su patria. Comentar con mesura y paciencia la respuesta de Zapatero al comunicado de ETA es una tarea difícil, casi se diría que es propia de seres proclives a caminar sin columna vertebral. Criticar con decoro las palabras de Zapatero significa pedirle la dimisión o la convocatoria inmediata de elecciones.

Resulta bochornoso que Zapatero le haya dicho a ETA, sin sentir vergüenza ni arrepentimiento por las felonías cometidas en los tres últimos años, que él sigue comprometido, más aún, persistirá con más fuerza que en el pasado en continuar el proceso de negociación con la banda terrorista hasta conseguir la paz. Zapatero no quiere enterarse de que él era, es y quizá seguirá siendo un rehén de ETA. No quiere admitir que era una tregua trampa. La situación es trágica, sin duda, porque Zapatero no admite con nobleza sus fracasos y errores. Deja abierta una futura negociación con los terroristas. Es como si no quisiera rectificar. Inquieta y da miedo este hombre.

Por otro lado, el comunicado de Zapatero contiene tantos factores de convergencia ideológica con ETA, por ejemplo, la defensa de un extraño "derecho" de autodeterminación de los vascos, que resulta casi imposible creer que este Gobierno puede iniciar un proceso de rectificación de lo cedido a la banda terrorista. Ahí está el drama. Sí, sí, entre ETA y el Gobierno existen convergencias, pero nunca, como viene diciendo Mayor Oreja, habrá una "conjunción posible de los dos proyectos, el de Zapatero y el de ETA".

Por eso, precisamente, volvería a creer en el Gobierno si éste inicia ya la reconstrucción de todos los puentes que ha destruido para acabar con ETA. O sea, De Juana Chaos tiene que volver a la cárcel, es menester aplicar inmediatamente la Ley de Partidos al PCTV y tomar en serio los informes de la policía y la Guardia Civil para ilegalizar a ANV, hay que instar a la Fiscalía General del Estado para que procese a Otegi, etcétera... Y, sobre todo, que haya detenciones de asesinos y violentos del mundo de ETA, o sea, basta de tregua del "Estado de Derecho" a los criminales.

Ruptura de la tregua
El peor enemigo de Zapatero
Cristina Losada Libertad Digital 6 Junio 2007

Tras las renovadas amenazas de un puñado de terroristas, un Gobierno simplemente normal dedicaría el grueso de su discurso político, amén de su capacidad policial y judicial, a clausurar todos los espacios de libertad que les ha cedido a ellos en detrimento de sus víctimas y de los demócratas, a perseguirles, y a dejarles claro, en fin, aquello que escribió el Dante: lasciate ogni speranza. Porque esperanza les insufló. Y ello, tanto a los pistoleros como a sus cómplices, partidarios, mucamos y recogemendrugos varios. Sin embargo, Zapatero y sus afines, los mismos que le aplaudían el proceso de paz hasta reventarse los callos de que carecen –en las manos, que la cara es otro asunto– han decidido aplicarse a otras tareas, que se les antojan más urgentes para su supervivencia política que combatir a la ETA.

Todo su afán se dirige a eludir su responsabilidad por un proceso que sólo ha servido para fortalecer al entramado terrorista, una evasión que ejecutan tras el agrietado escudo de la unidad de los demócratas y tras las faldas de Aznar, que manda carallo, como se dice en mi pueblo. A culpar de esa falta de unidad a cuantos se rebelaron contra su estrategia de alimentar las expectativas de la ETA mediante cesiones y promesas. Y a deslizar, de nuevo, la tóxica especie de que sin esa resistencia hubiéramos celebrado un final feliz. Claro. Con claudicar, el final del terrorismo está al alcance de cualquiera. En un rasgo de generosidad de los suyos, ZP anuncia que no le pedirá al PP que rectifique y se arrastre por el suelo. Una nueva prueba de la ingenuidad que supone creer que el presidente ha patinado por exceso de voluntarismo e inocencia y que aún puede, él, rectificar. Sea como fuere, las buenas intenciones no eximen a nadie, y menos al jefe de un Gobierno, de responsabilidad. Y ésta ha de exigírsele a quien tomó decisiones que dejan un paisaje devastado del que emergen unos terroristas crecidos y un nacionalismo piafante. Un cuadro que habría de colgarse en alguna pared con el título Los desastres de la paz. O por qué no hay que intentarlo.

El mensaje de la cúpula socialista y los nacionalistas, en permanente y laica comunión en este y otros negocios, reza así: la ETA se equivoca, vale, y mira que cualquiera yerra; pero el PP, las víctimas y los grupos cívicos, los que alertaron de la debacle y se opusieron a enterrar la libertad y la Constitución para disfrute de terroristas y asociados, y perpetuación de Zapatero en el poder, son los peores malos de esta historia. Que es una historia a la que sus autores se niegan a escribirle el final, y que ha de estar, más que en puntos suspensivos, en un discreto punto y seguido. Y se niegan por la misma razón por la que le dieron cuerpo. Su opción para acabar con el terrorismo no es otra que la negociada. Si hasta ahora diversos gobiernos españoles trabaron contactos con ETA por un pragmatismo errado, con Zapatero la anécdota se eleva a categoría; más aún, a ideología. Lo acaba de repetir: el telón caerá cuando abandonen las armas. Un momento que habrá que esperar sentados. Sentados a la misma mesa, por supuesto. No extraña que ZP tenga a los nacionalistas encantados. Siempre lo dijeron: no hay otra solución a un conflicto político que dialogar y cambiar cromos. Lo que dice ETA.

El hostigamiento a los que repudian esa vía tan costosa como ciega no es sólo un recurso de ZP y sus cuates para salir del apuro una vez que se les ha disipado el espejismo. Todo el "proceso de paz" se funda en dicha hostilidad. En la idea de que el enemigo no es tanto ETA, un accidente o anomalía a solventar de mesa en mesa, sino los defensores de la nación y la Constitución que dificultan el arreglo de ese y otros embrollos. Un enemigo que lleva el nombre del PP en la medida en que representa un peligro para el poder de la alianza que han sellado los dirigentes socialistas y los nacionalismos. Y el caso es que a lomos de ese caballo desbocado de pasiones anti-España y anti-derecha, Zapatero sigue sin percatarse de lo esencial: que su principal enemigo es él mismo. Y, por ende, también del Partido Socialista.

Terror y deshonor
EDITORIAL Libertad Digital  6 Junio 2007

La diferencia está en que ETA no pretende engañar en su comunicado de alto el fuego como lo hiciera Hitler en Múnich con aquel papel. Tampoco Zapatero es un cándido irresponsable de buenas intenciones como pudiera serlo Neville Chamberlain. Zapatero sabe que está dando a ETA una de esas explosivas esperanzas que estallan si no se sacian; pero no le importa si, mientras ETA las constata, contribuye a generar una falsa ilusión de "paz" entre los ciudadanos que le ayude a ganar las próximas elecciones.

Tras la criminal advertencia de Barajas el pasado 30 de diciembre, ETA ha dado este martes definitivamente por concluida su tregua y su proceso de negociación con el Gobierno de Zapatero. A partir de ahora, la deriva involucionista emprendida por el Gobierno del 14-M y los separatistas no tendrá ni el falso atractivo ni la envilecida excusa de una "paz" que, por parte de ETA, no ha sido nunca sino la esperanzada obtención de los delirantes objetivos soberanistas y totalitarios por los que ha asesinado durante todos estos años; una esperanza que los terroristas fundamentaban en los compromisos previos y en el talante colaboracionista de un presidente del Gobierno que, ya antes de acceder al poder, emprendía una política de cesiones en el ámbito moral, político y legal ante el terror.

Desde hace años hemos hecho nuestra la máxima de Julián Marias de que "no se debe intentar contentar a los que no se van a contentar". Ahora bien, si Zapatero emprendió y ha mantenido la contraproducente y colaboracionista vía del apaciguamiento con el totalitarismo no fue porque incurriese en el error de creer que esa era la forma de lograr que ETA dejara definitivamente de matar. Lo que ha hecho Zapatero fue comprar a ETA, o creer que compraba, tiempo de "paz" para una legislatura encaminada a sellar las alianzas con el nacionalismo frente a un enemigo común como es y sigue siendo el Partido Popular.

El único error en el que ha incurrido la infamia de Zapatero ha sido el de suponer que sus criminales compañeros de viaje iban a ser más comprensivos, pacientes y gradualistas a la hora de cobrarse políticamente la coartada electoral de una aparente ausencia de violencia. El error que ha cometido Zapatero era el de creer que había pagado ya suficiente a ETA como para que la tregua le alcanzase a las próximas elecciones generales.

Nos llevaría más de un editorial reproducir sin más comentarios las concesiones morales, jurídicas y políticas del Gobierno de Zapatero que han brindado a ETA la posibilidad de recuperar las fuerzas y las esperanzas, así como su cobertura política y financiación pública.

Lo que queremos dejar ahora de manifiesto es que, ante un presidente que parece no dispuesto a asumir con la dimisión la precipitada evidencia de su errada infamia, rectificar ahora significaría tanto poner en evidencia su estéril traición como poner en valor una política verdaderamente antiterrorista a la que sólo ha permanecido fiel el Partido Popular. Por otro lado, negarse a rectificar supondría para Zapatero estar dispuesto a seguir de la mano de los nacionalistas al mismo tiempo que, en nombre del nacionalismo, se derrama nuevamente la sangre, incluida la de sus compañeros socialistas.

Lo más que puede hacer el nihilista Zapatero es capear el temporal, limitarse a abortar la excarcelación de De Juana o su alianza con los nacionalistas en Navarra, confiar en la tibieza del PP de Rajoy a la hora de criticar sus "errores", confiar en los medios de comunicación a la hora de ocultarlos y aspirar a obtener unos resultados electorales que, lejos de darle la mayoría absoluta y aun la simple mayoría, le permitan prolongar en La Moncloa la servidumbre ante un nacionalismo que reclamará nuevos pagos en un nuevo y envilecido "proceso de paz".

ETA y deshonor
Jesús Cacho El Confidencial 6 Junio 2007

Superado el primer impacto emocional, siempre violento, que supone enterarse de la ruptura del llamado ‘alto el fuego permanente’ por parte de ETA, hay que reconocer que la banda ha vuelto por donde solía, no ha sorprendido, ha reaccionado acudiendo al vademécum de una organización terrorista acostumbrada a tirar de pistola desde hace generaciones y a ciscarse en la democracia entendida a la occidental manera.

Excepto para quienes han estado dispuestos a comulgar con las ruedas de molino que expende nuestro presidente del Gobierno, estaba claro que el ‘proceso de paz’ sólo podía tener este final, so pena de un milagro de calibre desconocido en todo el orbe cristiano desde Fátima a esta parte. Porque con ETA no valen las medias tintas, los juegos malabares, los trucos de jugador de póquer. Lo de ETA es el todo o nada. El “todo” es la independencia de esa Euskal Herria presente en el imaginario abertzale. La “nada” es la vuelta a las pistolas y el coche bomba.

Eso lo sabe cualquier español mínimamente avisado. Lo dijo Arzallus en célebre ocasión: “A éste le falta cuajo para arreglar un problema como el de ETA”. Y no se refería, a mi entender, a la testosterona del machito dispuesto a responder a la violencia con violencia, sino a la fortaleza mental, el sentido de la responsabilidad, la idea de Estado, y la altura de miras, virtudes todas, enlazadas por el común denominador del sentido común, que son exigibles en todo líder político digno de tal condición. El lobo ha terminado comiéndose a Caperucita, porque sólo en las canciones de Sabina ocurre lo contrario.

De manera que ETA no ha sorprendido. Quien ha vuelto a sorprender hasta el bochorno ha sido Rodríguez Zapatero. De acuerdo con su declaración de esta mañana, ha sido ETA quien ha vuelto a equivocarse, no él. Su deposición, sin un átomo de autocrítica, sin una brizna de rectificación o propósito de enmienda, contiene todo un muestrario de esas frases huecas que conforman el llamado ‘pensamiento Alicia’: “La sociedad española ha demostrado que su dolor no debilita su fortaleza”. ¿Y bien...? Más grave aún, en tanto en cuanto revela el precario andamiaje intelectual del personaje, es decir que “el futuro de los vascos depende de ellos mismos”, afirmación que pone en almoneda algo tan elemental como que, según la Constitución del 78, la soberanía reside en el pueblo español en su conjunto, y no en vascos, gallegos o murcianos aisladamente considerados.

De modo que serán los españoles como titulares de la soberanía de la nación española quienes deberán decidir conjuntamente el destino de España, País Vasco incluido. Es obvio que Zapatero no ha dado a la banda terrorista lo que ésta pedía, puesto que en tal caso no estaríamos hablando de ruptura de la tregua, sino lisa y llanamente de la independencia de Euskadi, pero es igualmente obvio que ese era el final del trayecto, la estación término a la que la banda esperaba llegar desde el instante en que decidió atender las cuitas que el entorno de Zapatero le brindó nada más llegar al poder. Y es obvio, porque la banda no ha hecho dejación de ninguno de sus objetivos, no ha dejado las armas, no ha renunciado a la violencia, ha seguido cobrando el impuesto revolucionario, desafiando al Estado de Derecho, rearmándose...

El solemne Zapatero ha pretendido jugar al gato y al ratón con ETA. Ha querido engañar a ETA y a la mitad de los españoles de una tacada. Porque ese ha sido su gran pecado. Pretender alcanzar algo parecido a un acuerdo de paz por un camino que implicaba marginar a esa mitad de España representada por la derecha política, y ello en el marco de un cambio solapado del marco constitucional, un cambio de modelo de Estado en la vía de ese federalismo imperfecto de que hablan algunos. Esto es lo que ha saltado por los aires, como no podía ser menos tratándose de un proyecto que, a costa del consenso, pretendía obtener ventajas personales y de partido en términos de Poder político.

Por la senda de ese viaje enloquecido, Zapatero ha desarmado al Estado, lo ha debilitado hasta extremos inimaginables hace apenas 4 años, lo ha devaluado en la misma proporción en que ha machacado el prestigio de instituciones como la Fiscalía General, el Tribunal Supremo, el Constitucional, las fuerzas y cuerpos de Seguridad del Estado, la imagen de España en el exterior... De la tregua terrorista sale un Estado débil a fuerza de ser arrastrado por el fango del incumplimiento de la ley (caso De Juana Chaos), y una ETA más fuerte que nunca, de nuevo presente en las instituciones vascas a través de ANV, una de las marcas de la banda.

Con todo, lo peor de lo ocurrido ayer, en mi modesta opinión, es que de la declaración del presidente del martes por la mañana no se advierte ventana a la esperanza alguna. Él no se ha equivocado, que ha sido ETA, y por lo tanto no tiene ninguna necesidad de rectificar. “La fuerza de la democracia y de la palabra siempre derrotará al delirio totalitario”. Que se lo digan a un tal Chamberlain. “Por evitar la guerra habéis caído en el deshonor; tendréis guerra y deshonor”, le replicó Churchill a su vuelta de la famosa conferencia de Munich. Tendrás ETA y deshonra. La ruptura del alto el fuego acelera el final de la legislatura. Nada que hacer. Es imposible que Zapatero aglutine a los demócratas en la lucha contra el terrorismo. Sólo queda acudir al veredicto de las urnas.

Si ETA vuelve a matar, ¿con qué cara irá Zapatero al próximo funeral?

El príncipe de la pazzzzzzz
Por IGNACIO CAMACHO ABC 6 Junio 2007

EL liderazgo de una figura pública se mide sobre todo en los momentos críticos, y consiste en hacer lo que la gente necesita que haga y decir aquello que se espera que diga. No hay nada que cause más desazón que un gobernante desorientado ante una amenaza o una catástrofe, esa clase de momentos en que los ciudadanos necesitan amparo, protección y firmeza. Exactamente lo que Rodríguez Zapatero es incapaz de proporcionar cuando se ve situado ante acontecimientos que no espera o no controla. Es decir, cada vez que se produce una contrariedad de relieve.

Ayer, en una coyuntura de enorme gravedad nacional, el presidente volvió a apelar a las palabras huecas, a los conceptos gastados, a los mantras genéricos y vacíos que articulan su «pensamiento mágico». Tenía delante una amenaza explícita, una declaración de guerra abierta, un desafío delirante y vesánico ante el que un dirigente político sólo puede responder con firmeza, consistencia y seguridad. A cara de perro y con los dientes apretados; sangre, sudor y lágrimas. La ocasión requería palabras claras y conceptos diáfanos: resistencia, lucha, ley, rigor, decisión y coraje. Un líder delante y un pueblo detrás, con la fuerza de la razón y la determinación de la libertad. Una barricada moral de la que nadie pueda quitar el hombro.

Pero ésa fue la actitud del jefe de la oposición. El que habló de derrotar al terrorismo, de no ceder y de no negociar fue Mariano Rajoy. Porque lo que el presidente del Gobierno dijo ayer, ante una España que contenía el aliento entre el desasosiego y la alarma, fue que seguirá empeñado en «trabajar por la pazzzzzzz», que «la pazzzzzz es una tarea de todos», que hay que «adoptar acuerdos de convivencia a través de métodos de diálogo» y que «el futuro de los vascos depende de ellos mismos» (?). Lo de siempre, la habitual logomaquia ambigua, incontestable por obvia y estéril por insustancial, con que ha afrontado anteriores fracasos de su malogrado empeño. La misma nada envuelta en el celofán retórico del buenismo, la oquedad idealista y el verdor inocente y virginal de las praderas del Edén. Eso sí, al menos esta vez no ha salido corriendo a refugiarse en el silencio de Doñana.

Ah, también dijo que ETA se ha equivocado de nuevo. ETA, claro; él no se ha equivocado nunca. No se ha equivocado al confiar en la palabra de los terroristas ni al dejarse engañar por ellos frente a toda evidencia. No se ha equivocado al devolverles espacios sociales políticos y abrirles paso hasta las instituciones. No se ha equivocado al tratar de comprarles tiempo de tregua. No se ha equivocado al atenuar la relevancia penal de sus juicios pendientes. No se ha equivocado al romper el Pacto Antiterrorista. El sólo es un hombre cargado de buenas intenciones. El Príncipe de la Pazzzzzzz, incomprendido en su iluminado esfuerzo por abrir caminos de diálogo y convivencia.

Igual es que no nos lo merecemos. Que un líder tan preclaro, idealista y generoso no está a la altura de nuestros torpes, asustados desvelos, y es menester que abandone cuanto antes una responsabilidad tan mal recompensada.

ETA, José Luis Rodríguez Zapatero
Federico Quevedo El Confidencial 6 Junio 2007

“Menuda desgracia nos ha tocado con este tipo”, me decía ayer un destacadísimo empresario de la Villa y Corte, a última hora de la tarde, cuando comenzaba a escribir estas líneas sin salir todavía de mi asombro, no tanto por el comunicado de ETA rompiendo una tregua que ya había roto con la bomba de la T4, como por el de Rodríguez a media mañana, un comunicado absolutamente ambiguo, plagado de gestos hacia la pandilla de canallas y muy lejos de ser la respuesta firme del Estado de Derecho y la democracia que exigía la amenaza de los cobardes. Le llamé porque la opinión siempre prudente de los que manejan el dinero tenía especial interés en una situación como ésta, absolutamente enloquecida, pero no estuvo menos crítico que yo, lo que suponía la constatación de que estamos en manos de un personaje que ha perdido toda referencia con la realidad y se encuentra huérfano de sentido común y prudencia.

He denunciado en múltiples ocasiones la deriva hacia el totalitarismo que presenta este país en manos de Rodríguez, pero permítanme que vuelva a hacerlo en el marco de esta ruptura de la tregua, porque solo así es posible comprender que un gobernante al que una banda terrorista chantajea como lo hace ETA con Rodríguez, en lugar de responder con la firmeza de la convicción democrática y la fe en la libertad, lo haga en términos ambiguos, casi rayanos con una petición de disculpas... ¿o cómo quieren ustedes que interprete esta ausencia de compromiso en la derrota de ETA junto a los demócratas, y ese gesto casi genuflexo de respeto al ámbito de decisión vasco? Hayek decía que los caudillos totalitarios acaban teniendo que elegir entre el fracaso o la aniquilación de la moral ordinaria, y que esa es la razón de que “los faltos de escrúpulos y los aventureros tengan más probabilidades de éxito en una sociedad que tiende hacia el totalitarismo”.

Rodríguez ha elegido la aniquilación de la moral, y por eso no le importa seguir confiando su suerte a una pandilla de canallas dispuesta a derramar la sangre de inocentes. Pero, bien, en ese caso, si ETA mata, ¿qué va a hacer Rodríguez? ¿Se atreverá a ir al primer funeral que haya que celebrar por la primera víctima de ETA tras esta tregua-trampa? El cargo obliga, pero va a sufrir en primera persona el mismo grado de hostilidad que la izquierda le dedicó a Aznar por la guerra de Iraq, solo que esta vez con mucha más razón, porque aunque sea obligado evitar reacciones incorrectas, no es menos cierto que, en estos catorce meses de tregua-trampa, ETA se ha fortalecido, se ha rearmado, y lo ha hecho como consecuencia de sus negociaciones con el Gobierno de Rodríguez, que además le ha permitido volver a las instituciones, cediendo a buena parte de las exigencias de la pandilla de canallas.

En los próximos días Rodríguez va a tener que retratarse. Tiene que decidir que hace con De Juana, si le deja volver a casa sin la pulsera esa que el propio De Juana compara con un collar de perros –en una comparación odiosa para los perros, que son bastante mejores buenas personas que esta alimaña infecta-, o si lo devuelve a la cárcel y, si quiere, que se muera de hambre que nadie le va a echar de menos. Tiene que decidir, también, si Otegi va la cárcel y si la Fiscalía se persona en su contra en el nuevo juicio que ha impulsado, de oficio, el juez Marlaska –a Dios gracias, hay jueces incorruptos, no como Garzón-, y, sobre todo, tiene que tomar una decisión sobre si pacta con Nafarroa Bai o permite gobernar a UPN en Navarra. Pues bien, en el caso de De Juana, y consciente el Gobierno de que ni siquiera ETA va a mover un dedo por este ser despreciable, parece que Rodríguez decide ahora devolverlo a la cárcel, lo cual es como reconocer que su salida fue una cesión a la presión de la banda terrorista, pero bienvenido sea. En los otros dos casos –Otegi y Navarra-, mi apuesta es a que va a hacer justo lo contrario de lo que debería hacer, y les diré porqué: porque no tiene agallas para romper definitivamente con la deriva de humillación ante ETA que inició hace ya más de cuatro años cuando negociaba con la pandilla de canallas mientras con otra mano firmaba el pacto Antiterrorista.

El final de esta legislatura para Rodríguez va a ser un drama. “Quien no vea esto no ha advertido aún toda la anchura de la sima que separa al totalitarismo de un régimen liberal”, afirma Hayek. Así es. Rodríguez se ha instalado en un relativismo moral sin contemplaciones, tan absoluto que le da igual seguir entregando la libertad y el futuro de los españoles a una pandilla de asesinos sin escrúpulos a los que, no sabemos todavía porqué, se ha entregado como el que entrega su alma al Diablo. En efecto, este “tipo”, como decía mi amigo empresario, es una desgracia para un país que había conseguido introducirse en la senda correcta del camino a la libertad y la consolidación de la democracia, con sus errores y sus aciertos. Ahora nos hemos salido de esa senda y nos encontramos en otra bien distinta, que nos conduce sin contemplaciones al abismo de la muerte y la destrucción.

¿Está fresquita la cerveza?
Por ANTONIO BURGOS ABC 6 Junio 2007

COMO esto de la ETA toreando al Gobierno que puso a sus pies al Estado es más de lo mismo, vuelvo a pensar lo mismo. Para comprender los absurdos de esta España tan rarita tiro de mis clásicos, de mis filósofos de cabecera: El Beni de Cádiz, Picoco, El Cojo Peroche, o el padre de Manolo Caracol, Caracol el del Bulto. Así que estaba Zapatero comentando el comunicado de la ETA y recordé las sabias enseñanzas de Caracol el del Bulto. Comunicado de la ETA que es Quevedo puro: «Solamente lo fugitivo permanece y dura». En otras palabras: el alto el fuego «permanente» ha dejado de permanecer.

Anda y que te ondulen con la permanén, le han dicho sus amiguitos etarras a Zapatero, como si fuera la Victoria Kent del «Pichi» de Celia Gámez. Y Zapatero, ahora, ahora, a buenas horas, mangas verdes, saca pecho. ¿Ahora me vas a venir con la aplicación del Estado de Derecho, carnes mías? ¿Ahora, cuando ha habido jueces esperando a deshoras a asesinos etarras para que no pasaran una mala noche malaya en comisaría, que eso queda para La Pantoja? ¿Ahora, cuando el Juana Chaos casi ha conseguido irse a casita sin pulsera telemática y sin anillo con 25 fechas de asesinatos por dentro, tras limpiarse en las cortinas del Estado de Derecho con el chantaje de la huelga de hambre del jamón de York? ¿Ahora, cuando el fiscal general ha mirado para otro lado a la hora de ver nombres de filoetarras, proetarras, berrendos en etarra y etarras puros de oliva en las listas que se han colado en los ayuntamientos democráticos para trincar la tela del mismo Estado Español que quieren destruir? ¿Ahora, cuando las organizaciones declaradas ilegales por el Supremo dan ruedas de prensa, celebran manifestaciones y hacen lo que les sale del alma sin que el Estado ni les tosa? ¿Ahora me vas a venir con un Estado de Derecho, cuando todos los pachis socialistas están a papitos con las nekanes batasunas para que Navarra sea aherrojada a las Vascongadas utilizando sus mismas cadenas de fuero? Como diría El Beni: ¡tequiyá, Zapatero, con el cuento del envergue del Estado de Derecho!

Por eso vuelvo a mi clásico Caracol el del Bulto, a su histórico lance del deshonroso paso ferroviario de Despeñaperros en los años del hambre y las carestías, en un renqueante tren movido por una locomotora de vapor que no podía con su alma por aquellos repechos, desfiladeros, saltos del fraile y órganos pétreos. La renqueante máquina que cuando tras tantas fatiguitas entró por fin en el andén de Atocha, soltó el histórico chorro de vapor que nubló la castiza figura del flamenco Caracol, que dirigiéndose a la locomotora, la recrimino, diciéndole:

-¿Ahora? ¿Ahora me vas a venir con un roneo de vapor? ¡Esos cojones, en Despeñaperros!

Igual le digo a Zapatero: ese roneo del Estado de Derecho quería yo haberlo visto en el Despeñaperros del 30 de diciembre, con los dos ecuatorianos asesinados bajo los escombros de la T-4 de Barajas. Ese roneo de Estado de Derecho, cuando te cargaste la Ley de Partidos, so papafrita, cuando para inflar tu ego y tu pasemisí a la posteridad como un nuevo Príncipe de la Paz rompiste el Pacto Antiterrorista. ¿Ahora? ¿Ahora me vas a venir con un roneo de vapor de Policía, Justicia, Ley, Orden, Firmeza y Unidad de los Demócratas contra el Terrorismo, cuando ya hemos perdido tres años irreparables que han significado la rendición del Estado y el fortalecimiento de una ETA que mañana mismo me puede mandar otra vez a la puerta de mi casa a los dos hideputas pistoleros del Comando Andalucía, por decirles estas cosas?

El voto de los madrileños hace dos domingos no debe de andar lejos de este pensamiento de Caracol el del Bulto. Pero no nos hagamos excesivas ilusiones. Madrid es el Covadonga para la recuperación de la perdida dignidad nacional. Para el común de los españoles, nada de esto es un problema, esto es un asunto o bien de los vascos o bien de los políticos. El problema que verdaderamente preocupa al español en esta triste hora es si la cerveza está bien fría y si las gambas son frescas. Zapatero lo sabe y por eso puede ceder ante la ETA no sólo la dignidad del Estado, sino tres años perdidos para siempre. La ETA no se rinde aunque ZP le haya rendido las armas del Estado, y No Passssa Nada. ¿Está fresquita la cerveza? Lo está, ¿no? Pues entonces, quillo, ¿de qué te quejas, picha?

El fracaso de Zapatero
Por M. MARTÍN FERRAND ABC 6 Junio 2007

MUY posiblemente, entre todas las expresiones acuñadas por la rutina en el uso del español, hay una que destaca por su repipiez e impertinencia. Es el ya-te-lo-decía-yo que se les suele escapar a los sabihondos. Ahora, cuando a partir de esta pasada medianoche ETA ha dado por finalizado el «alto el fuego» con el que ensimismó al presidente del Gobierno, son muchos quienes con plena autoridad y sin incurrir en jactancia, pueden repetírsela a José Luis Rodríguez Zapatero.
Le ocurre al líder socialista, como también se sospechaba, que es lento de percepción. Cuando llegó a La Moncloa, quizás ensordecido todavía por las explosiones del 11-M, fijó su rumbo en el camino de un «proceso de paz» tan deseable como imposible desde los supuestos de acatamiento a la Constitución y de las leyes que de ella se derivan. Incluso, cuando saltó por los aires una parte de la T-4 del aeropuerto de Barajas, Zapatero no advirtió que los hechos y las bombas negaban el contenido de sus dichos enfáticos y monocordes. Ha sido necesario que la propia banda terrorista, dramáticamente elocuente, proclame que «quedan abiertos todos los frentes» en defensa de Euskal Herria. Será cosa de defender el País Vasco.

Las «pseudosoluciones» -dicen- del pseudopresidente -digo- no han engatusado al grupo asesino, que vuelve por donde solía; pero, a peor, con tres años de reposo y engorde y después de haber infiltrado en las instituciones, y enganchado a la teta del Presupuesto, a un buen número de sus disciplinados y feroces seguidores. Las alforjas con las que Zapatero comenzó este viaje eran demasiado grandes para tan corto recorrido y, como ahora comprobamos, sólo había en ellas unos pocos granos del buenismo que le caracteriza y unas cuantas toneladas de vaciedad e incoherencia que definen la acción (?) de un hombre con la memoria de su abuelo y la inteligencia política de uno de los nietos que todavía no tiene.

ETA, como era previsible y estaba previsto, ha roto la «tregua» y, de paso, ha hecho saltar por los aires el contenido esencial que Zapatero se impuso como tarea central de la legislatura. Le han dejado en nada y con el culo al aire y, para mayor desgracia colectiva, después de un proceso electoral que ha resquebrajado la unidad socialista en muchas de sus franquicias regionales. El peso del poder ha venido tapando un cántaro de discordias y ahora, ya en vísperas de unas legislativas y tras el fracaso del famoso «proceso de paz», se va a derramar de manera tumultuosa en merma del sosiego y a favor de la múltiple confrontación. Se equivocaba ayer Zapatero en su aparición exculpatoria cuando decía que ha realizado «todos los esfuerzos posibles para alcanzar la paz». Ni estamos en guerra ni «todos» son los más convenientes. Por mucho menos le han hecho dimitir a Rafael Simancas.

Zapatero se equivoca
Por Germán Yanke ABC 6 Junio 2007

La primera tesis del presidente Rodríguez Zapatero es que nada ha cambiado, que su política antiterrorista puede presentarse como continuación de la de siempre y la respuesta equivocada de ETA es igualmente la misma que antes. En la comparecencia de ayer dijo que el «alto el fuego» finalizado había sido «abierto (sic) por ella misma», que esta decisión de la banda coincide con la tomada «otras veces en el pasado» y que vuelve a ser una equivocación. La respuesta del Gobierno, en consecuencia, se plantea como «la que siempre han dado los Gobiernos de España». Todo ello apoyaría, claro, la petición de un apoyo «unánime».

Pero no parece lógico que, con todo lo que ha ocurrido en esta legislatura, se pueda despachar el relato como si todo hubiese sido como antes. El «alto el fuego» de ETA, anunciado en marzo de 2006, no puede analizarse sin las gestiones previas del Gobierno, justificadas precisamente porque la situación no era la de antes, y, sobre todo, con la resolución presentada por el PSOE en el Congreso en mayo de 2005 sobre las condiciones del inicio del diálogo con la banda. Añádanse todos los gestos de «apaciguamiento», la liquidación del Pacto Antiterrorista, el mantenimiento de la ficción de que las condiciones se cumplían, cuando es evidente que no era así, y la reacción del propio presidente tras el atentado de Barajas del pasado 30 de diciembre.

Si Rodríguez Zapatero considera, como dice, que el «alto el fuego» estaba ya «roto de hecho» tras la bomba de Barajas, debería explicar ahora si la respuesta que siempre han dado los gobiernos de España es lo que entonces dijo (que no lo es) o ahora va a cambiar con la confirmación de la banda de que la mentira formal ha terminado. Porque el presidente afirmó días después que el terrorismo de ETA tiene una «problemática esencial», que sería el apoyo con el que cuenta, y proponía no sólo la fortaleza del Estado de Derecho, sino «la política», es decir, un programa para ganar más voluntades en el País Vasco y, sobre todo, en la Izquierda Abertzale entre los que estén «a favor del fin de la violencia y de que se logre la paz», circunstancia que es de una vaciedad tan ambigua como pasmosa.

La base del escándalo
Y tras el comunicado de ETA, el presidente parece seguir en las mismas. No se entiende, de otro modo, que se dirija «singularmente» a los «ciudadanos vascos» como si fueran el aval de su «autenticidad» en el mal llamado proceso de paz para, a continuación, añadir que su futuro «depende y dependerá de ellos mismos». No de la soberanía nacional, de la que forman parte, sino, al parecer, de una voluntad particular para dar carta de naturaleza a una nueva situación. No exagero. Lo más escandaloso del breve discurso presidencial de ayer es que, al defender sus esfuerzos hasta hoy, une la consecución de la paz con el empeño por «abrir un marco de convivencia para todos en el que pudiesen defenderse democráticamente todas las opciones y supere todo enfrentamiento». Como si padeciéramos un «déficit democrático». Como si desde la Constitución hasta su último desarrollo no fueran ya el marco adecuado, el que precisamente hay que defender del terrorismo derrotando a ETA en vez de invitándola al tópico del «abandono definitivo de las armas».

Por qué Zapatero debería dimitir
Por Carlos Martínez Gorriarán ABC 6 Junio 2007

El comunicado de ruptura de la tregua sólo ha confirmado que no había «proceso de paz» alguno, sino un rearme del terrorismo que el Gobierno no ha combatido. En marzo del 2004 podía albergarse alguna esperanza de que ETA, entonces cerca del fin, aceptara desarmarse a cambio de beneficios para sus presos y de la legalización de Batasuna, pero pronto fue evidente, para quien quisiera verlo, que tal intención, si existió, dejó paso enseguida a la estrategia de explotar un «proceso de paz» basado en fórmulas rancias, erróneas y fracasadas -las tesis de Eguiguren-, y convertido en oportuna tapadera de un renacimiento operado bajo las mismas narices de las instituciones encargadas de evitarlo. Los terroristas recuperaron la iniciativa gracias a la decisión de Zapatero de marginar a la oposición para monopolizar el presunto éxito de la negociación, y ha sido así, aunque parezca increíble, como ETA ha logrado concesiones estratégicas sin comprometerse a nada por su parte. Al contrario, iremos asistiendo a la revelación de los compromisos de los enviados gubernamentales, más imprudentes que incumplidos, que los terroristas esgrimirán para justificar los próximos asesinatos: de la legalización total de Batasuna a la admisión de la autodeterminación bajo «fórmulas imaginativas», pasando por la mesa de partidos.

Todo indica que el inestimable regreso a las instituciones vascas y navarras mediante la marca ANV es el último éxito que ha animado a ETA a romper sus débiles compromisos de inactividad. ¿Cómo resistirse a la tentación cuando el propio fiscal general califica de «Guantánamo electoral» el rechazo de algunas listas electorales llenas de etarras? La responsabilidad penal es y será de los terroristas, pero la responsabilidad política de haber permitido su rearme es de Zapatero y de su gobierno.

Vuelven los viejos y siniestros tiempos del terrorismo combinado con la presencia impune de su brazo político en las instituciones. El problema es este: ¿podemos confiar en que Zapatero será ahora capaz de perseguir a ETA en todas sus formas, ANV incluida, en que logrará recomponer el consenso con la oposición, en que impulsará el cumplimiento exigente de la legalidad, en que volverá al espíritu del Pacto Antiterrorista? La respuesta es obvia: no, porque ha venido haciendo lo contrario. Si ayer calificaba de «equivocación» el comunicado etarra, en la misma línea de retorsión semántica con la que banalizó, llamándolo «accidente», el atentado de la T-4 que costó la vida a Estacio y Palate, es inútil esperar nada del presidente del Gobierno.

¿Unidad de las fuerzas democráticas contra ETA, movilización de la sociedad civil, apoyo a los colectivos más amenazados, con independencia de siglas o simpatías? Sin duda alguna, pero será imposible con Zapatero. Ha deshecho una política que a punto estuvo de triunfar, y que nos costará sangre y lágrimas rehacer. En fin: todos le estaremos agradecidos, señor presidente, si al menos dimite y deja el puesto a alguien con alguna credibilidad y decidido a terminar con ETA usando la ley, en vez de con bricolaje constitucional chapucero o absurdas adaptaciones de la teoría de juegos.

Zapatero cayó en la trampa
Por César Alonso de los Ríos ABC 6 Junio 2007

Ya legalizada, ETA ha terminado con el llamado proceso de paz. ETA nunca dejó de ser el Terror y nunca renunció a sus fines y a sus métodos, esto es, a la creación de un Estado independiente (Euskal Herria) por cualquier medio. Nunca renunció a sus fines ni a sus métodos. No ha vuelto al fuego porque nunca salió de él. Sus treguas son altos en el camino. A fin de recuperarse y debilitar al enemigo, al odioso Estado español y su gobierno. Ella señaló el comienzo de la tregua y ella señala su final. Cuando le conviene. Una vez más, demuestra una terrible fidelidad a sí misma. Puede cambiar de dirección, pero nunca de estrategia y la verdad es que, con negociaciones o sin ellas, no ha dado pie para que se le puedan atribuir un cambio de métodos y/o de objetivos. Ni ETA ni su brazo civil, Batasuna, se han arrepentido de su pasado. Por el contrario, para ambas organizaciones (la misma en definitiva) la suya es una guerra de liberación. Fidelidad al Terror se llama esta figura. Ingenuidad suicida la de quienes confían en que unas negociaciones pueden cambiar la naturaleza de ETA. Tan espantosa su condición como alarmante la actitud de quienes piensan que se pueden marcar los objetivos y los tiempos en unas mesas de «trabajo».

Ante esta ruptura de la tregua, ¿podemos seguir diciendo que la negociación será larga y difícil? Porque preguntarnos si estamos ahora mejor que hace un año y si estaremos mejor en 2008 que ahora, es algo demasiado cruel para quienes piensan en estos términos. ¿Estamos en el «principio del comienzo del final»? La verdad es que ETA tiene hoy más fuerza en las calles del País Vasco; que dispone de más pistolas y más explosivos; de comandos mejor organizados; que ha sido legalizada a través de ANV y gracias a su presencia en las instituciones dispone de más recursos; que ha comprometido al Gobierno y a una buena parte de la sociedad española al hacerle creer en un «proceso de paz» basado en el diálogo y los pactos. En esta ocasión, el Gobierno ha caído en la «trampa» de la tregua pensando que podría llegar a un acuerdo con ETA por no creer él tampoco en el Estado autonómico y en la Nación española.

Más de lo mismo
Por María del Mar Blanco ABC 6 Junio 2007

860 víctimas mortales, más de 3.000 heridos graves, decenas de miles de extorsionados, intimidados, amenazados, millones de euros de pérdidas materiales, diez treguas rotas, y un largo sinfín de desplantes, órdagos, imposiciones surrealistas, más y mucho fanatismo cotidiano, no han bastado para que hayamos aprendido que ETA es lo que es: una organización mafiosa y totalitaria que busca el poder por cualquier medio, legal, cuando se le consiente, e ilegitimo siempre. El comunicado de ayer es más de lo mismo, lo único que ETA sabe hacer: tomarnos macabramente el pelo. El verdadero problema al que nos enfrentamos es que haya conseguido tomárselo al presidente del Gobierno, responsable principal de una política antiterrorista que nos ha conducido a un callejón sin salida y que debiera haber aprendido de la experiencia de sus antecesores y no desentenderse de la única oposición que defiende la derrota de ETA, ni de las víctimas, que siempre tuvimos claro, por haberlo sufrido directamente, a qué nos enfrentamos. Una tan estrepitosa equivocación política tendría en otros países próximos la consecuencia inevitable de la convocatoria de elecciones generales ante la incapacidad de un presidente que nos ha dejado a los pies de los caballos, teniendo todo a su favor para habernos conducido por la única metodología efectiva que aglutinaba el 90 por ciento del consenso social y político en España: el camino iniciado tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco, firmeza democrática, justicia para las víctimas, aislamiento de ETA. Este año se cumplen diez años del Espíritu de Ermua, sólo espero que este camino de Libertad sea retomado. Dudo mucho que lo pueda liderar ya Rodríguez Zapatero.

La hora de la política
Por Rosa Díez ABC 6 Junio 2007

La declaración de ETA de ruptura de alto el fuego le ha pillado al presidente del Gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero, y a toda la cúpula del PSOE moviendo fichas sobre el mapa de España. Mientras los terroristas se aprestaban a volver a asesinar oficialmente, los socialistas y el Gobierno estaban entretenidos calculando si les costaría más en términos electorales dejarse embarazar públicamente por Nafarroa Bai o abortar el engendro que dura ya tres años. Mientras los terroristas preparaban el camino al crimen, los socialistas y el Gobierno movían fichas de colores sobre el mapa de España: aquí sumamos con los verdes, allí con los azules y los amarillos, más allá con los amarillos, los rosas, los morados.... Mientras en las cavernas se juega nuestra suerte democrática, en los despachos de Moncloa y Ferraz se juega al parchís con el único horizonte de conseguir el máximo de poder en las casillas de llegada.

Si no sonara a frase frívola habría titulado este artículo: «Se acabó el recreo». Me gustaría pensar que el recreo se ha acabado; que el tiempo del juego, del cálculo, de los aprendices de brujo, de las fórmulas creativas, del engaño, del relativismo infantil, del autoengaño, de la soberbia del que quiere innovar ignorando la experiencia y la historia, se han terminado. Pero mucho me temo que eso no va a ser así.

Ha dicho el presidente del Gobierno en su primera comparecencia pública tras el anuncio de ETA que «hoy ETA ha tomado la misma decisión que otras veces en el pasado y, ahora como entonces, ETA vuelve a equivocarse», ha añadido. «La respuesta a esta nueva equivocación», ha dicho, «será la que siempre han dado los gobiernos de España, las fuerzas democráticas y la sociedad en su conjunto, una respuesta anclada en la defensa común de los valores e instituciones democráticas». «La decisión de ETA va radicalmente en la dirección contraria al camino que desean la sociedad vasca y la española, el camino de la paz. Un camino que sólo tiene un final, el del abandono definitivo de las armas». Estoy profundamente decepcionada: otra vez trampas en el solitario.

Es la hora de la política, pero me temo que nos ha pillado escasos de políticos. La hora de la política es la de enfrentarse a los problemas sin maquillarlos, asumiendo los errores, asumiendo la necesidad de hacer autocrítica, asumiendo el coste que para la convivencia ha tenido la nefasta política derivada de aquella decisión de sustituir el compromiso para la derrota de ETA por un acuerdo para el final dialogado de la violencia. La hora de la política requiere de políticos con sentido de Estado, de políticos dispuestos a desandar el camino errado y de reiniciar un camino que ponga a la sociedad española en condiciones de volver a enfrentarse a ETA con garantías de éxito.

La hora de la política requiere de todos altura de miras. Pero el primero que ha de dar el paso es el presidente del Gobierno; él fue quien decidió cambiar de política antiterrorista; él es quien debe dar el primer paso para volver a un Pacto que nunca debió abandonar. Y a tenor de lo escuchado, no parece que vaya a ser así.

¿Cómo es posible que el presidente del Gobierno siga aferrado a las mismas frases, a los mismos latiguillos, a los mismos errores? ¿Qué es eso de que ETA se ha equivocado? ETA no se equivoca nunca. ETA hace lo único que saben hacer las organizaciones totalitarias: tratar de imponerse por la fuerza, tratar de destruir las sociedades plurales, tratar de derrotar a la democracia. ETA insiste -hoy que está más fuerte que hace tres años- en sus mismas pretensiones, en sus mismos objetivos, con sus mismos métodos.

Quien se ha equivocado es quien ha aplicado una política de apaciguamiento y de concesiones que ha hecho más fuertes a los terroristas y ha dividido al conjunto de los ciudadanos. Quien se ha equivocado es quien ha creído que podía olvidar la experiencia histórica y engañar a ETA improvisando fórmulas mágicas, como si no tuviera en frente a una banda fascista y terrorista insaciable por su propia naturaleza. Quien se ha equivocado es quien rompió el Pacto de Estado con los partidarios de la firmeza contra ETA para acordar con sus socios parlamentarios un final dialogado que nunca será posible mientras ETA mantenga la esperanza.

Quien se ha equivocado es quien ha permitido a los terroristas volver a las instituciones democráticas; quien se ha equivocado es quien ha relativizado su determinación de volver a matar. Quien se ha equivocado gravemente es quien se ha empeñado en convertir en enemigos a los críticos con su política mientras trataba como adversarios políticos a los terroristas.

Insisto en que es la hora de la política. La hora de la política es la vuelta al Pacto de Estado. Sin ambigüedades, sin ambages, sin disimulos. No le he oído ni una sóla vez al presidente hablar de la derrota de ETA. Mientras no comprenda que la clave no está en que ETA abandone las armas para recorrer «el camino de la paz» se seguirá equivocando. ETA no abandonará las armas «motu propio»; sólo lo hará cuando la derrotemos. Y sólo podremos derrotarla si queremos derrotarla, si decidimos tomar nosotros la iniciativa, si cambiamos de política, si recuperamos la ambición que nos llevó a proponer y firmar el Pacto por las libertades y contra el terrorismo.

El presidente del Gobierno ha insistido en el «mantra» del «consenso unánime». Es como si no hubiera aprendido nada. Lo único que hará que ETA pierda la esperanza es el Pacto de Estado. En él no sobra nadie, pero hay dos partidos que son imprescindibles: el PSOE y el PP, las únicas fuerzas políticas que, hoy por hoy, pueden formar gobierno en España. Mientras el jefe del Ejecutivo no entienda eso,mientras siga engañándose con hermosas frases, ellos, los malos seguirán controlando la agenda. Y ellos, los malos, están hoy en mejores condiciones que hace mucho tiempo para implantar el terror.
Ellos, los malos, merced a los errores de nuestros Gobierno están hoy en las instituciones democráticas; ellos, los malos, pueden hoy preparar sus crímenes con mayor comodidad, con mayor impunidad. ¿Qué más tiene que ocurrir para que José Luís Rodríguez Zapatero lo entienda y rectifique? Se me ocurre que lo único que está en nuestra mano es hablar claro. Yo creo que lo más irresponsable que puede hacer a día de hoy un demócrata es proponer borrón y cuenta nueva.

Todos hemos de ponernos a disposición; pero todos hemos de asumir y exigir la cuota responsabilidad que corresponda. Lo peor que puede ocurrir es que alguien crea que aquí no ha pasado nada. Ha pasado y mucho. Y para evitar que siga pasando o que empeore, nada mejor que llamar a las cosas por su nombre. La situación actual tiene culpables; pero también tiene responsables. Sólo cuando lo entiendan, rectificarán. Y sólo cuando rectifiquen estaremos a salvo.

Estatuto catalán y TC
La indefensión de España
Aurelio Alonso Cortés Libertad Digital 6 Junio 2007

Gran impacto ha producido lo de Navarra que, gracias a Zapatero y a Pumpido, su fiscal de cabecera, será "lo que los navarros quieran". Pero no lo que quieran los navarros que han ganado las elecciones con UPN sino la coalición que previsiblemente forme el Partido Socialista de Navarra con ANV y demás cachorros de la etarra Batasuna. Estos ya disponen del poder económico presupuestario que "gestionarán" no precisamente al estilo de un "buen padre de familia", como manda el código civil. Y del poder político o confortable sillón en las instituciones. No faltará tampoco dinero de bolsillo procedente de la remuneración de concejalías y otros cargos. Se ha lubricado pues, así, el malhadado proceso de paz.

Pero no terminan ahí las concesiones. Rajoy habla de pactos imposibles para mantener el statu quo. Por el contrario, asaltadas las instituciones será coser y cantar anexionar Navarra a Vascongadas. Eso si con el soniquete gubernamental de que "se cumplirán la Constitución y las leyes". Bien saben los del Gobierno que los padres de la patria dejaron abierto para ello el portón de la disposición final cuarta 1 de la Carta Magna, según la cual la iniciativa de incorporación al régimen autonómico vasco corresponde al órgano foral de Navarra "por mayoría de los miembros que lo componen". Pasado este trámite será ratificada por referéndum de los navarros sometidos a la presión de los encapuchados que desde el 27-M actúan descubiertos.

Más preocupante que esta locura es la indefensión radical en que vive España. ¿Quién o qué puede remediar lo que ocurre en Navarra y fuera de ella especialmente en Cataluña? No puede enmendarlo el Parlamento español. Aunque radica en él la soberanía nacional, está preso del contubernio formado por el socialismo zapaterily las minorías nacionalistas y ácratas que ponen precio a su voto separatista. Huelga decir que todo el proceso de ruptura de España comenzó en la entrevista de Perpiñán entre etarras y un tal José Luis Pérez, hoy Josep Lluis Carod-Rovira, según lo publicado en aquellas fechas. Para muchos fue el origen de la coalición entre partidos variopintos que acorrala al PP a partir del pacto del Tinell. Fuera de juego el primer partido de la oposición, todo es posible mediante Estatutos disgregadores y, por lo mismo, inconstitucionales.

¿Pondrá fin a esta locura el Tribunal Constitucional del que penden siete recursos contra el Estatuto catalán, el modelo seguido por otros? Confío en que la respuesta sea positiva visto que el alto tribunal, al anular recientemente una ley andaluza, ha anticipado alguna doctrina adversa al mismo. Sin embargo el martes de la pasada semana hubo dos pésimas noticias que pueden desvirtuarlo.

La primera es la entrada en vigor de la reforma de la Ley Orgánica del Constitucional que prorroga el mandato de doña Emilia Casas como presidenta. A los juristas nos gustan muy poco las disposiciones generales intuitu personae, es decir, las que debiendo ser aplicables a muchos se dictan en favor o para una persona determinada. Suelen ser cacicadas. Esta prórroga, al igual que su nombramiento inicial como presidenta hace tres años, es trascendental para el inmediato futuro de los españoles. Su voto dirimente en caso de empate no tardará en verse sometido a prueba. Y es que el empate es probable en el politizado Tribunal donde magistrados progres y conservadores parecen agruparse en dos bandos de a seis cada uno.

La segunda noticia pésima informa que el recusado magistrado Pablo Pérez Tremps podrá participar en la sentencia que se dicte en todos los recursos contra el Estatuto catalán, excepto en el del PP, porque el Tribunal ha rechazado acumular en éste los interpuestos por el Defensor del Pueblo y las comunidades autónomas de Valencia, Murcia, Aragón Baleares y Rioja.

¿Por qué supone el Tribunal que el magistrado es incompatible en un recurso y no en los seis restantes? Cualquiera que sean los artículos del Estatuto a sentenciar en los diferentes recursos es evidente que está contaminado al haber percibido remuneración de la Generalitat que pagó un dictamen sobre el Estatuto. ¿Quién creerá que su mente funcionará en compartimientos estancos? Uno el de su antiguo cliente con los contactos, visitas y amistades inherentes; y otro el de su obligación de preservar la Constitución española. ¿Será capaz de levantar a su alrededor a fin de aislarse de fobias o filias lo que ahora se llaman "murallas chinas" en caso incompatibilidades mercantiles? Mejor haría en abstenerse aunque sea tarde.

La orientación de los votos se complica por el contenido de la futura sentencia del Constitucional. Si anulara en todo o en parte el Estatuto catalán, tendría que ordenar la ejecución de la sentencia, que correspondería nada menos que al Parlamento español y precisamente en los términos literales que contenga la misma. Además, y como secuela, habrá de anular los acuerdos de la Comisión Mixta Estado-Generalitat que al amparo del Estatuto están fraguándose ya a toda velocidad. Mucha tela para estos magistrados, de gran nivel aunque alguno sea muy controvertido.

Éxitos parciales
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 6 Junio 2007

Cada vez que ETA se ha planteado una negociación con el Gobierno no lo ha hecho confiando en que en esa ocasión el ejecutivo de turno fuera a reconocerle sus pretensiones políticas, aunque no perdiera la oportunidad de airear y reclamar esas pretensiones. ETA se sienta en una mesa no con la idea de cerrar un acuerdo definitivo, sino con la convicción de que cuando se levante de ella estará en mejor posición que al inicio de las conversaciones.

Para ETA cada proceso de diálogo es la oportunidad de avanzar posiciones, de ganar unas trincheras, no de ganar la batalla final. Esa posición se aprecia cuando se ven los balances que hace de las experiencias negociadoras pasadas. Argel fracasó, pero la organización terrorista se levantó de la mesa considerando que el principal logro había sido que el Gobierno español reconociera que ETA era «un interlocutor político con el que había que negociar la solución del conflicto».

También fracasó el proceso de 1998, que tuvo como interlocutores de ETA al PNV y a EA, pero la banda terrorista se dio por satisfecha al conseguir que «el debate político se situara en otro estadio: Euskal Herria como sujeto político, el derecho de autodeterminación y la territorialidad». ETA ve que después de aquella tregua, aunque se rompiera el proceso, la actitud del nacionalismo vasco se radicalizó e, incluso, se jacta de que el plan Ibarretxe fue una respuesta a las propuestas de ETA al PNV.

Ahora acaba de fracasar otra tregua y otro proceso de negociación y todavía no sabemos cuáles serán los asientos que ETA apunte en la columna del haber. Tal vez sea que, por primera vez, un Gobierno aceptó una negociación sobre las cuestiones políticas que interesan a ETA bajo la sombra de las armas, aunque al final no hubiera acuerdo. Tal vez se jacte de que ha conseguido romper la unidad que se había forjado en torno al Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo y de que ha provocado una quiebra importante en la sociedad española. Tal vez sólo presuma de haber conseguido que Batasuna sacara la cabeza por encima del agua de la ilegalización sin haber renunciado al terrorismo.

ETA ha estado paralizada durante unos meses y ahora anuncia atentados sistemáticos. Probablemente, a muchos ciudadanos les parecerá que pasa de la paz a la guerra, pero la banda terrorista define la tregua como «un recurso político y militar» (sic) que utilizará como «elemento auxiliar o impulsor de un proceso». La tregua no es para ETA un camino hacia la paz.

Una vez rota la tregua, vuelve la actividad terrorista ordinaria, los atentados y las amenazas. Durante el alto el fuego, ETA ha mantenido operativa toda su estructura realizando las funciones habituales, salvo atentados. Ha efectuado tareas de reclutamiento, ha adiestrado a los nuevos activistas, se ha aprovisionado de armamento y material, ha extorsionado a los empresarios, ha organizado comandos, ha recogido informaciones sobre objetivos para atentar más adelante contra ellos y ha renovado a sus cuadros dirigentes cuando se han producido detenciones.

La maquinaria terrorista está lista para entrar en acción, a pesar de que en los últimos meses ha experimentado algunos tropiezos. Ocurrió el 23 de diciembre, cuando la Ertzaintza, al localizar un zulo de Amorebieta, identificó y puso en fuga a un comando de ETA que operaba en Vizcaya. Ocurrió el 25 de enero, cuando el Cuerpo Nacional de Policía capturó a un etarra en Port Bou que se disponía a organizar un comando en Valencia. Ocurrió el pasado mes de marzo, cuando la Guardia Civil desarticuló al 'comando Urederra' que encuadraba a una veintena de miembros y colaboradores preparados para atentar. Y ha ocurrido con las detenciones llevadas a cabo por la Policía francesa y la británica en los meses pasados.

ETA volverá a atentar -y, desgraciadamente, quizás también a matar-, pero al mismo tiempo seguirá asegurando que tiene voluntad negociadora y que son los otros, el Gobierno, el PNV, los demócratas, los culpables de que ellos vuelvan a las armas.

Es posible que haya quien piense que algo ha pasado en estos meses dentro de ETA y que los «duros» se han impuesto una vez más a los que querían abandonar las armas, pero lo cierto es que en ningún momento ha habido un indicio de que la banda se hubiera planteado renunciar a la violencia. De la misma forma que la tregua fue una decisión de toda ETA, la ruptura lo es del conjunto de la organización terrorista. Hay que asumir esa realidad aunque sea más complaciente pensar que había la posibilidad de que ETA fuera a renunciar a las armas.

f.dominguez@diario-elcorreo.com

Hacer balance
SANTIAGO GONZÁLEZ s.gonzalez@diario-elcorreo.com El Correo 6 Junio 2007

Cuando nos llega una noticia como la de ayer, lo esperado de la misma no disminuye el amargor del trago, mi señor Zapatero. La mala nueva de que la banda terrorista vuelve por donde solía ha liquidado definitivamente lo que tan impropiamente se ha llamado durante el último año y medio «el proceso de paz». Como dijo usted en su comparecencia de ayer, ETA ya había roto el 'alto el fuego' -¿qué quiere decir 'permanente'? - el 30 de diciembre en Barajas. Los asesinos vuelven al tajo.

Necesitamos hacer balance del proceso negociador. Dijo que «ETA vuelve a equivocarse» sin que sepamos qué quiso decir. ¿Qué es preferible, que los terroristas acierten o se equivoquen en sus estrategias? ¿Considera que el Gobierno acertó?

Tampoco se entiende su confesión de que ha realizado esfuerzos para abrir un marco «en el que pudiesen defenderse todas las opciones». La expresión parece revelar implícitamente que en su opinión no todas pueden defenderse en este marco de convivencia. No se referirá usted a las independentistas, porque con una de ellas, ERC, gobierna su partido en Cataluña y es su socio parlamentario en el Congreso. En estos días, su partido en Navarra está deshojando la margarita para ver si forma coalición de Gobierno con otra, Nafarroa Bai. Supongo que entre «todas las opciones» no incluirá a las que comparten estrategia con una organización terrorista, ni a las organizaciones terroristas propiamente dichas.

El anuncio de que van a volver a matar merece el apoyo unánime de la sociedad en la condena y espero muy sinceramente que lo tenga usted, aunque antes debería explicar con más detalle para qué quiere la unidad. Parafraseando a Fernando de los Ríos podríamos decir «unidad para estar juntos», pero aquel «libertad para ser libres» que su correligionario espetó a Lenin tenía más sentido. Qué vamos a hacer cuando estemos juntos, si tenemos una estrategia para derrotar a ETA o confiamos en la inexorabilidad de los procesos históricos. La unidad de las ovejas no suele bastar para derrotar al lobo. «La fuerza de la democracia y la palabra siempre derrotará al delirio totalitario» es sólo retórica, presidente, como si dijéramos «dentro de cien años todos calvos».

Sería mejor que hiciese un balance de lo actuado, por si hubiera que corregir algo. No hace falta que se azote en público, bastará con que haga acuse de recibo a ETA. También debe explicarles a los terroristas de manera pedagógica que la ruptura va a suponer para ellos un daño emergente, no sólo un lucro cesante. Como no lo ha dicho expresamente, no hay manera de saber si es usted partidario de volver a negociar cuando ETA lo pida. En tal caso, deberíamos volver al balance: los terroristas están más fuertes y tienen más armas, su brazo político es más legal aquí y más legitimado internacionalmente, tiene representantes en los Ayuntamientos y dinero. Después de este proceso, estará en mejor posición para vendernos la misma burra la próxima ocasión.

El último acto
ANDONI UNZALU GARAIGORDOBIL El Correo 6 Junio 2007

Ayer por la noche, de madrugada, la realidad irrumpió y de un manotazo derribó la puerta que encerraba la ficción hecha de voluntad, miedo y esquizofrenia. La verdad, no nos ha sorprendido, porque sabíamos que los últimos meses eran un intento desesperado de posponer lo inevitable. No nos sorprende pero su presencia cruda, sin posibilidad de ocultamiento, hace desde hoy imposible todo intento de lenguaje creativo. Ya no es posible el teatro en el que uno acepta papeles ridículos con la esperanza de que al final saldrá ganando. Los últimos meses hemos vivido tiempos de locura y esquizofrenia en los que la realidad y su representación pública, oficial, no tenían nada que ver. Las ruedas de prensa diarias de Batasuna, el esperpento de la ilegalización de las listas, las 'cosas' -no se me ocurre un término adecuado para definir tanta desmesura- del fiscal general, han destruido todo razonamiento sensato. El periódico que tienen en sus manos fue el día de ayer, en casi todas sus ediciones, el mejor ejemplo. Es la primera vez que veo que una noticia se convierte en arcaica antes de ser publicada. EL CORREO abría su primera edición a tres columnas con la 'noticia' del enfado de De Juana: el niño no quiere ponerse la pulsera electrónica. Leerlo ayer, después de conocer 'la noticia', era simplemente un sarcasmo. Lo terrible de lo que nos ha estado pasando es que, si la realidad de forma brutal no impone su presencia incuestionable, hoy habría tertulianos y lumbreras varias discutiendo acaloradamente a favor y en contra de la humillación de ponerle una pulsera al que ha asesinado a 25 personas.

ETA nos ha dicho que se ha terminado el recreo. Y el presidente ha dicho que ETA se equivoca. No, señor presidente, ETA no se equivoca. Hace lo suyo, nos equivocamos nosotros cuando pensamos que puede hacer otra cosa. El Gobierno, y especialmente el presidente que de forma tan personal ha asumido el 'proceso', nos debe una explicación. Debe informar de manera creíble de qué ha pasado este último año. No hago esta petición con ánimo de revancha, mi razón es más importante: los gobiernos, en democracia, deben hacer públicas sus acciones. Las dispensas de discreción tienen tiempo tasado. Pero siendo esto importante no es, en cambio, lo más urgente.

Lo urgente es que el Gobierno asuma de forma visible que la autorización del Congreso de los Diputados para buscar vías negociadas para conseguir el fin de ETA ha caducado. El Ejecutivo tiene que hacer frente, claramente, a dos exigencias que no puede eludir: Queremos saber qué medidas concretas piensa adoptar para defender la libertad y acabar con ETA. Decir que la sociedad española sabrá hacer frente a la amenaza no es suficiente; para eso no nos hace falta gobierno, suya es la responsabilidad. Decir que el Estado de Derecho aguantará es poco consuelo: ya hemos visto que el Estado de Derecho tiene muchos disfraces. Y, sobre todo, pedir apoyo porque él hará todo lo que puede es insultar a la política. La frase que más me ha soliviantado en este asunto fue, no hace mucho, oír decir al presidente que está dispuesto a «darlo todo» para conseguir la paz.

La política no es cosa de fe. La buena voluntad no es suficiente. Es dicho clásico que el infierno está empedrado de buenas intenciones. Queremos que el presidente nos diga qué medidas concretas piensa tomar para recabar el apoyo de los ciudadanos, porque inevitablemente tendremos que compartir el riesgo.

La otra cuestión urgente es rehacer la unidad de los partidos políticos democráticos para enfrentarse conjuntamente al terrorismo. Da la sensación, últimamente, de que algunos políticos confunden el apoyo con la adhesión: el primero fue el lehendakari Ibarretxe cuando decía que él era buena gente, que quería arreglar los problemas de los vascos y que le diéramos el apoyo. Y luego resultó que todo aquel que no brindaba su adhesión era persona que se negaba al diálogo. Algo de esto le pasa, también, al presidente Zapatero. Es su responsabilidad y obligación, porque es nuestro presidente, buscar y pactar un programa conjunto para atacar al terrorismo. No basta pedir apoyos; hay que negociar medidas. Tampoco ayuda mucho subirse al púlpito y parar la historia pidiendo la vuelta al pacto antiterrorista como única letanía con la que martirizar al Gobierno. Es urgente la unidad de los partidos democráticos. Pero cinco años no pasan en balde. Si bien es verdad que el Ejecutivo debe reconocer que pactar con el partido mayoritario de la oposición es imprescindible. El PP debe admitir que no son los únicos representantes. Vivimos mucha más gente. No hay ninguna razón, todo lo contrario, para que en el acuerdo contra ETA no participen IU, CIU o el PNV.

El recreo ha terminado. Los tiempos en que se hacía una cosa, se decía otra y pensábamos que en realidad con los hechos aparentes y el lenguaje condescendiente se estaba buscando, con buena voluntad, otra cosa que nadie decía ni hacía pero que esperábamos que fuera el fin del terrorismo, han terminado definitivamente. Reivindico un lenguaje claro, sin ambigüedades. Me gustaría saber si Batasuna sigue siendo ilegal o existe alguna otra categoría que yo no soy capaz de alcanzar. Queremos signos visibles por parte del Gobierno que nos hagan entender su política antiterrorista. Me permito darle un consejo al presidente: Cambie al fiscal general porque, mientras siga el presente, salvo que le veamos que personalmente anda deteniendo comandos, nos va a resultar imposible creerle, aunque pongamos mucha voluntad.

Este retorno de ETA a la actividad terrorista es una nueva vuelta de tuerca; pero será la última. Es seguro que va a ser más irracional que nunca, dentro de las limitaciones operativas que tiene. Esta vez tampoco el PNV se va a salvar. Seguro que todos me responderán: 'Pero hombre, está usted loco, es imposible que ETA ataque directamente al PNV, sabe que si hace esto le quedan dos días'. Pues sí, le quedan dos días pero seguramente lo hará. Y ahora paren un momento y lean de nuevo la frase anterior. Todos coincidimos en que el día que ETA se enfrente abiertamente con las personas del PNV desaparecerá. Y les ruego, de nuevo, paren un momento, respiren y piensen en la tremenda inmoralidad de la afirmación anterior. Y respóndanme: ¿Por qué, entonces, no ha desaparecido ya?

La madrugada de ayer dio comienzo el último acto de la actividad terrorista de ETA. Tenemos que prepararnos para ganar la libertad.

¿Los políticos por encima de la ley?
Pío Moa Libertad Digital 6 Junio 2007

La mafia zápica (y sáfica) que mangonea España se ha visto sorprendida (¡cuánta ingratitud!) por la ruptura de la tregua etarra. Zapo y su banda habían encontrado a la ETA en plena crisis orgánica, económica y política, muy cerca de la ruina, y la han convertido en una auténtica potencia. Han reducido a un paripé la acción policial, han cerrado los ojos ante la extorsión y los continuos actos de terrorismo de la banda, menores o enormes como el de la T-4, han actuado como chivatos de ella contra la presión judicial, han protegido a su brazo político, le han entregado el censo de ciudadanos –una colaboración muy directa e inapreciable con banda armada–, le han facilitado el rearme, le han reconocido “razones” para sus asesinatos, han puesto a su disposición más de 180 millones de euros de fondos públicos, han infringido la ley de mil formas y procurado la prevaricación en favor del pistolerismo, han puesto a disposición de este un ministerio fiscal (o fecal) complaciente, se han volcado en paralizar y desprestigiar a la AVT y, en general, a todos los enemigos del terrorismo (de los “trágicos accidentes”), han proseguido sus maniobras contra la independencia judicial, se han burlado de las manifestaciones ciudadanas, han hecho que la sociedad viva pendiente de la decisión de los pistoleros…

Una colaboración asentada, además, sobre unos valores básicos compartidos: PSOE y ETA, recuérdese siempre, son partidos socialistas, enterradores de Montesquieu, que detestan o les importan un bledo España y la democracia, ambos son “antiimperialistas”, conscientes de “los océanos de pobreza e injusticia”, dicen ellos… ¿No debiera bastar para una política común que mantuviese perennemente fuera del poder a la derecha? ¿Para una línea como la del Frente Popular, de la que el nietecito se proclama heredero?

Y sin embargo unas divergencias de aspecto secundario han terminado decidiendo. La ETA tiene poco interés en maniobras conjuntas contra la derecha. El PSOE quiere reducir España a un conglomerado de “naciones”, con un leve vínculo suficiente para permitirle seguir en el poder con apoyo de sus socios. Y la ETA solo piensa en una separación radical y un socialismo “genuino”. Además, tiene clara conciencia de la escasa fiabilidad de los gorrinos, conoce su maniobrerismo, corrupción y disposición a la puñalada trapera –conciencia que debiera tener también la sociedad–. Se trataba de ver quién apuñalaba a quién.

La tregua solo fue, evidentemente, una maniobra táctica de la banda para salir de la pésima situación en que se hallaba al terminar el período de Aznar. Cierto que la colaboración del gobierno ha sido invalorable para los asesinos, pero estos no son tan ingratos como parece: también Zapo ha sacado gran provecho de la tregua, que le ha permitido transformar el anterior acoso a la ETA en acoso a la derecha, tan intransigente y crispadora. Pero todo se acaba. Los etarras se han rehecho, han vuelto a considerarse lo bastante fuertes y, en fin, para los dos compinches “fue bueno mientras duró”. Sin quejas ni rencores.

Los políticos no pueden estar por encima de la ley en una democracia. Si lo están, es que la democracia no existe. Los desmanes de la mafia proetarra que domina al país sobrepasan, con mucho, los de la época de Felipe González. Mientras no vayan a los jueces, España seguirá la pendiente hacia una república bananera.

Con la ayuda de una oposición respetuosa. García Escudero ha hecho una declaración de amor a Zapo, ¡en estas circunstancias! La enésima después de tantas otras de Rajoy: "Su enemigo es ETA, no el PP". De ningún modo: el enemigo de Zapo es la democracia española. Con el PP sirviéndole de lacayo. Véanse, si no, sus estatutos de autonomía. País retórico, siempre olvidadizo de los hechos.

ETA y ZP
El proceso continúa
GEES Libertad Digital 6 Junio 2007

No se equivoquen. La ruptura formal por parte de ETA de su supuesto alto el fuego no supone el final del proceso de negociación de este Gobierno con la banda terrorista. Zapatero no lo dijo ayer y ETA tampoco. Si la muerte de dos inocentes en el atentado de la T4 en Barajas el pasado diciembre no consiguió interrumpirlo es aún menos probable que un mero comunicado pueda poner fin al mismo.

Zapatero no sólo no dijo ayer que renunciaba a todo dialogo con los terroristas, no sólo reivindicó su intento de negociación con ellos, sino que llegó a afirmar que proseguirá sus esfuerzos por la paz. En boca del actual presidente esfuerzo por la paz y negociación con los terroristas son sinónimos. Para los etarras hay también base para retomar el dialogo con el Gobierno a pesar de la ruptura de la tregua, como reitera Batasuna. Es más, para Zapatero ni siquiera el asesinato de miembros de su propio partido será un impedimento para la continuidad del dialogo con esos asesinos. Ya lo demostró en los años 2002 y 2004.

El PSOE y ETA coinciden en su análisis culpabilizando al PP de que no se haya podido culminar este proceso de claudicación ante los terroristas. En eso tienen razón. Si no es por la firmeza del PP en defensa de los principios democráticos, por la rebelión cívica que han liderado las victimas del terrorismo y por la fortaleza que han demostrado algunos componentes del Estado de Derecho, como el Poder Judicial, es más que posible que el proceso hubiera triunfado, que el País Vasco estuviera en vías de independizarse, que Navarra hubiera sido ya anexionada, que no sólo De Juana sino la mayoría de los presos de ETA estuvieran en la calle y que Zapatero y Otegi fueran candidatos al premio Príncipe de Asturias de la Concordia.

Pero no es el momento de bajar la guardia. La voluntad de negociación por ambas partes se mantiene intacta. Habrá dialogo y negociación por encima de los muertos que ETA pueda añadir a la lista en los próximos meses. Se intentará mantener oculto, pero caben pocas dudas de que existirá. La cuestión es el precio. Zapatero se había comprometido a pagar más de lo que política y judicialmente podía asumir. Pero su voluntad de comprar su paz con nuestra libertad persiste.

Consumatum est!
ANTONIO ELORZA/CATEDRÁTICO PENSAMIENTO POLÍTICO DE LA U. COMPLUTENSE El Correo 6 Junio 2007

Al declarar ETA clausurada su segunda tregua-trampa, es muy posible que los debates en la opinión pública vuelvan a girar en torno al dilema clásico de negociación o vía policial, con los voceros del PSOE y del PP en uno y otro caso como partidarios de la primera y de la segunda opción respectivamente. De esta manera, se desliza fuera de campo lo sucedido desde el 22 de marzo, en la medida que la buena vía o el fracaso se encontrarían prefigurados en la opción inicial. Y en gran medida las responsabilidades del Gobierno resultarían diluidas. Si la negociación con los terroristas es un camino inevitable para 'la paz', el fracaso de la política vasca de Zapatero es digno de compasión, pero no de condena, tal y como él mismo sugirió en su declaración. «He realizado todos los esfuerzos posibles para alcanzar la paz», nos dice, y aunque no les ha contado nada acerca de esos tenaces y bienintencionados esfuerzos, 'sabe' que los vascos conocen 'la autenticidad' de los mismos. ZP no ha fallado en nada. En cambio, «ETA vuelve a equivocarse». Si el diagnóstico acerca de la realidad falla, es la realidad quien resulta culpable. Y en la vertiente opuesta, en la orilla del PP, de suponer que el error es la negociación como tal, involuntariamente todos los disparates cometidos por el Gobierno en estos trece meses y medio quedan fuera de campo.

El problema es otro. Ante la declaración de 'alto el fuego permanente', en una situación supuestamente agónica de la banda, era razonable aceptar el reto de la negociación, siempre en el caso de contar con suficiente información acerca de las intenciones reales de ETA. También con la condición de estar el Gobierno muy atento a cualquier síntoma de que en el fondo la tregua no era tal, sino período de reestructuración, de impulso a una nueva presencia de la ilegalizada Batasuna, y de ofrecimiento a la sociedad vasca de una imagen invertida de lo que es en verdad ETA: los criminales políticos se presentaban como promotores de la paz. Aquí reside el primer error catastrófico del Gobierno, y su responsabilidad ante una opinión pública propicia a aceptar el engaño por su deseo de normalidad. Muy pronto hubo signos de que ETA no cesaba su actividad, y de modo específico en el esfuerzo de financiación por medio del 'impuesto revolucionario', algo que sólo podía ser explicado por su voluntad de seguir existiendo. Siguieron los robos de armas, los brotes de kale borroka dosificada, en fin, los comunicados en que se confirmaban los objetivos de siempre. Zapatero y los suyos ignoraron tales indicios de engaño, y no sólo eso, sino que procedieron a anestesiar literalmente una y otra vez a los ciudadanos vascos y españoles, insistiendo en su confianza en 'el proceso de paz', al mismo tiempo que descalificaban cualquier intento de crítica, aun de quienes siempre mostraron su simpatía hacia el PSOE. Ni siquiera faltaron los vetos en sesiones académicas donde fuera a ser tratado el terrorismo. Las hemerotecas están ahí para probar lo primero.

Segunda y principal objeción, ¿qué sentido podía tener una mesa política sobre el futuro de Euskadi? De nuevo conviene acudir a la declaración de Zapatero en la mañana de ayer, ya que lo que allí nebulosamente sugiere es para ponerse a temblar, constitucionalmente hablando, y también para otorgar crédito a algunos datos contenidos en los informes sobre las conversaciones PSE-Batasuna publicados hace semanas por 'Gara'. Justo cuando ETA empuña de nuevo las pistolas y las bombas, a nuestro presidente no se le ocurre otra cosa que decir, dirigiéndose 'singularmente' a los ciudadanos vascos, que les propone «un marco de convivencia para todos» (estamos a un pelo de distancia del 'marco vasco de decisión'). Y anuncia algo que no puede ser inocente y que merece la pena subrayar, por lo insensato de su contenido si atendemos al significado de ciertas palabras y expresiones en el vocabulario político vasco: «El futuro de los vascos depende y dependerá de ellos mismos en el marco de la ley [¿de cuál?] y de la democracia [se supone, lo mismo dice ETA]. Nunca dependerá de la violencia terrorista». ¿Qué quiere decir Zapatero? ¿Lo mismo que Ibarretxe? ¿Qué sin ETA habrá autodeterminación? Al presidente, o a quienes le redactan sus discursos, les encantan estos ejercicios de lo que en lingüística se llama captación, y en plata una mezcla de manipulación y ambigüedad calculada, pero las cosas ya no están para tales astucias.

La cuestión de fondo es que toda negociación política consiste en un juego de oferta y demanda, de peticiones y de concesiones, y mal podían encontrarse la exigencia rígida de los objetivos tradicionales de ETA/Batasuna -marco vasconavarro de decisión, territorialidad, autodeterminación-, con las ataduras que a pesar de todo ligaban a Zapatero al orden constitucional. Más allá de la zafia verborrea que preside su comunicado, ETA está en su lugar, la supuesta 'defensa de Euskal Herria' mediante la puesta en práctica del crimen político hasta que el Estado español se incline y conceda dichas metas. ¿No se enteró el Gobierno de esto? ¿Ni siquiera después del entonces 'accidente', hoy a toro pasado rebautizado como ruptura de la tregua el 30 de diciembre?

Porque el paréntesis del 'alto el fuego' no fue inocuo. Como explicó Europol, ETA ha recompuesto sus filas, se ha rearmado bajo una presión policial lógicamente menor y con Francia a la espera. Las concesiones, incluido De Juana, sólo habrán servido para aplazar la sentencia más allá de las elecciones, favoreciendo inconsciente o conscientemente al gobierno. Los resultados están a la vista. ETA ha logrado burlar la Ley de Partidos, con la impagable ayuda del fiscal general del Estado, con el partido testaferro ANV, conservando la lealtad electoral de unas bases que encima protestan, copiando al inefable fiscal, por verse encerradas en Guantánamo. Ha rellenado sus arcas. En una palabra, vuelve a su guerra del terror con más recursos que aquellos de que disponía en marzo de 2006. De un lado, las buenas intenciones convertidas en insensatez, entonces y ahora como si el enemigo principal fuera el PP. De otro, una política de contenido criminal, pero política al fin. Nada tiene de extraño que el round fuese ganado por la segunda. Ahora hablarán las armas otra vez, como en el año 2000. A la vista de lo sucedido con el pacto de Lizarra y de la crítica situación de ETA a principios de 2006, ¿era necesario fomentar, a fuerza de errores, las condiciones para esta segunda y decisiva batalla?

El fin del "proceso"
Editorial HERALDO DE ARAGÓN 6 Junio 2007

Recibido con una esperanza teñida por la desconfianza, el "alto el fuego permanente" de ETA, presentado como una gran oportunidad por el presidente Rodríguez Zapatero, ha quedado en otro amargo fracaso. La banda no ha mudado su naturaleza criminal, condición indispensable para que un día acabe el terrorismo por una vía que no sea la policial. Si algo ha diferenciado el empeño del presidente Zapatero y al de sus antecesores por lograr el fin del terrorismo, ha sido su errónea creencia de que podía lograrse con ciertas dosis de flexibilidad política. Es claro, y así lo advirtieron desde el principio, a riesgo de ser tachados de agoreros los críticos con el camino emprendido, que la renuncia a las armas y a la violencia había de ser previa a cualquier gesto de generosidad del Estado. La sociedad española ha resistido durante años, sin ceder un ápice, a una barbarie que ha matado a centenares de personas y creado millares de víctimas, incluidos los dos emigrantes ecuatorianos muertos entre los escombros de Barajas. Por eso, porque en el propio anuncio de marzo de 2006 ETA incluía la imposible creación de una Euskal Herria nacida del desmembramiento de España y Francia, y porque nunca detuvo la violencia, en forma de extorsiones, robos, estragos callejeros -que causaron otra muerte- y acopio de armas, su "proceso de paz" no podía tener otro final.

Atacar al PP para controlar el PSOE
Pablo Sebastián Estrella Digital 6 Junio 2007

El problema político que se le plantea al Gobierno tras el fin de la tregua anunciado por ETA no tiene que ver ni con la unidad de los demócratas frente a la amenaza terrorista —que siempre ha existido y que sólo ha sido previamente abandonada por el presidente, su Gobierno y la dirección del PSOE—, ni con el Partido Popular, que no se ha movido un ápice del marco que incluye el Pacto Antiterrorista y la Ley de Partidos. El problema lo tiene Zapatero con el conjunto de los españoles, sus votantes y su propio partido, porque todos ellos son conscientes de que la crisis planteada es fruto de los errores del presidente del Gobierno y de su principal núcleo de colaboradores, que intentan, a la desesperada, atacar al PP para evitar críticas y rupturas en su propio entorno, que tendrían un claro impacto demoledor sobre el liderazgo de Zapatero y el fracaso, ya anunciado, de los muchos e innecesarios desafíos que ha planteado a lo largo de esta legislatura.

De ahí los dramáticos llamamientos del presidente y del PSOE a la unidad contra ETA, que ellos han despreciado a lo largo de tres largos años para sustituir al PP y a las víctimas del terrorismo por un pacto de hierro con los partidos nacionalistas, los más radicales ahí incluidos, como ERC y hasta con Batasuna, con la que mantuvieron públicas reuniones para, al final, abrirles la puerta de la legalidad y de numerosos ayuntamientos en el País Vasco.

Pretender, a estas alturas y en las actuales circunstancias, que el PP calle y se ponga a las órdenes del catastrófico presidente Zapatero, dando por bueno todo lo que ha hecho, son ganas de perder el tiempo y aumentar el riesgo de una navegación sin rumbo y a la deriva de la nave del Estado que desde hace ya mucho tiempo navega sin patrón y sin timón, cuando, más bien al contrario y mientras se plantea el posible relevo en la presidencia del Gobierno —bien por elecciones anticipadas o destitución del errante capitán—, lo que hace falta es un estrecho marcaje y condicionamiento de las próximas decisiones del Ejecutivo tanto por parte del PP como de los dirigentes más razonables y experimentados del PSOE, una vez que todos los aliados nacionalistas de Zapatero, e IU, han quedado fuera de juego en la nueva situación.

Y lo único que debería hacer Zapatero, si quiere tener el próximo lunes un encuentro tranquilo con Rajoy, es cerrarle la boca a José Blanco para que no diga más tonterías sobre la situación y a su ministro de Justicia, poeta de la derrota, que ha hablado de “disparar”, vocablo nada apropiado en estos momentos y sólo aplicable a los comandos de ETA que se armaron hasta los dientes mientras negociaban con representantes del Gobierno ese maravilloso proceso de paz, del que no queda nada más que la tensa espera sobre la anunciada aparición de ETA, que ojalá sea con motivo de una nueva captura de sus comandos a manos de las Fuerzas de Seguridad.

De momento, y gracias a la presión externa del PP e interna del PSOE, el presidente ha ordenado el traslado a Madrid del etarra De Juana para que cumpla el resto de su condena, con o sin huelga de hambre. Lo que, por otra parte, prueba las mentiras con las que Zapatero y sus ministros —el de Interior, Rubalcaba, especialmente— justificaron su liberación días atrás. Y ahora hace falta la convocatoria urgente del Pacto Antiterrorista, la aplicación estricta de la Ley de Partidos a Batasuna y ANV, el fin de la kale borroka, la acusación de la Fiscalía del Tribunal Supremo contra Otegi y el cese del fiscal general y del responsable del CNI, entre otras cosas.

Y tienen que ser el PP y el núcleo razonable del PSOE quienes piloten esta situación, convirtiendo a Zapatero —mientras siga en Moncloa— en un rehén de una nueva iniciativa política, en la que los discursos floridos en relación a la unidad de los demócratas no sirven para nada. Lo que urge es la unidad de acción, en todos los frentes —como anuncian los terroristas— pero en contra de ETA. Y sobran —además porque no hacen mella en los ciudadanos— todas esas diatribas tontas contra el PP que no hacen otra cosa que darles la razón. Como suenan huecas y peligrosas las palabras de Zapatero cuando dice que va a luchar contra ETA con la misma intensidad con la que luchó por el proceso de paz, porque dicha intensidad sólo lleva al fracaso. O cuando afirma, ante el nuevo secretario general de la ONU, que hay que enfrentarse a ETA “con inteligencia”, pero inteligencia ¿de quién? Porque los hechos demuestran que este atributo brilla por su ausencia en el palacio presidencial.

Compás de espera
Lorenzo Contreras Estrella Digital 6 Junio 2007

Mientras esperamos que ETA dé el clásico cumplimiento inexorable de la amenaza expresada con el anuncio del alto el fuego, la vida ciudadana discurre con esa mezcla de indiferencia y fatalismo que desde hace bastante tiempo la viene caracterizando. Indiferencia porque están los españoles hartos de palabras contradichas periódicamente por la contundencia de los hechos. Fatalismo porque no le ven solución al problema del terrorismo etarra. En su comunicado de fin de la llamada tregua, la banda utiliza un cierto victimismo de organización reprimida por un estado de excepción que es precisamente el que ella hace posible y protagoniza. El precio que pone a la paz es la rendición de España y los dos conceptos básicos de su reivindicación, independencia y territorialidad, entendiendo por esta última lo ya sabido: utópica extensión del mapa vasco hasta abarcar los famosos siete territorios de la llamada Euskal Herria, que incluyen un “bocado” a la geografía francesa y, por supuesto, la anexión de Navarra.

La situación ya tiene muy difícil retroceso hacia niveles de una mínima normalidad. Zapatero se ha visto obligado a reconocer su fracaso en dos iniciales aspectos: se acabó el trato de prisión atenuada para De Juana Chaos, que vuelve a Madrid sin su vieja seguridad de chantaje carcelario por vía de ayuno y, probablemente, tampoco con su compañía femenina, y en segundo término un mayor rigor judicial para los dirigentes batasunos Otegi y Barrena, a quienes el Gobierno entrega a la justicia del juez Garzón, esta vez con el magistrado convertido en el brazo implacable de la ley.

Zapatero ha tenido que admitir por la vía de los hechos su enorme derrota política. Empieza a considerar el peligro que corre su continuidad en la Moncloa dentro de nueve meses, o menos si se ve obligado al adelanto de las elecciones. La relación que en estos tres primeros años de su mandato ha mantenido con la dirección de la banda y con el entorno de ésta ha consistido en una estrategia de calendario, es decir, ganar tiempo para situarse en las instituciones y posteriormente librar “desde dentro” la gran batalla política y terrorista, en cuyo ámbito podría entrar como enemigo (¿verdadero o falso?) el PNV, convertido en enemigo natural. Si esta batalla se libra a fondo, cualquier hipótesis respecto al futuro tendría encaje.

ETA, conviene insistir, ha ganado la primera parte de esta auténtica guerra de movimientos, esta cruenta partida de ajedrez político que le ha asegurado una renta institucional y de armas. Por el contrario, Zapatero ha perdido la carrera contra el tiempo o está en vías de haberla perdido: ya no tiene garantizada, sino todo lo contrario, su apuesta por llegar a las elecciones del 2008 sin atentados ni muertos.

Hay que reconocerle a la banda un sentido de la audacia, porque su enfrentamiento es casi global. Hasta podría ocurrir que Sarkozy nos echara una mano, pero ésas pueden ser vanas ilusiones. Aun en el peor de los casos para ETA, su juego de marear la perdiz hasta que le ha convenido meterla en el zurrón parece haberle brindado un éxito inicial.

A Zapatero le vienen ahora mal dadas las circunstancias según se van perfilando. Por mucho que lo niegue, en su débito entra haber arruinado el pacto contra el terrorismo y por las libertades. Y encima exige, a toro pasado, el apoyo universal de los partidos y de los grupos políticos y ciudadanos, sin ofrecer, a poco que se le conozca, garantías de que no seguirá en su línea de siempre.

Acosado parlamentariamente, zarandeado dialécticamente, defraudado en sus cálculos, obligado a cerrar bocas enemigas por encima de sus previsiones, sometido a murmuraciones internas de su partido que todavía esperan su peor momento, ZP ya no está en condiciones de invocar su famosa baraka.

En la hora de la tribulación
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 6 Junio 2007

Durante estos meses hemos discutido y nos hemos enfrentado por dos lineas de actuar ante ETA :

a) Seguir aplicando a rajatabla el Pacto Antiterrorista. Derrotar a ETA

b) El apaciguamiento de ETA . Buscar una salida negociada.

Ha fracasado la segunda.

El Presidente nos pide ahora unidad y lealtad.

Para combatir a ETA, para derrotarla, para estar todos juntos contra ella, la tiene. pero convendrá que nos diga y quedé claro que es para eso para lo que nos la pide . Porque para meter a ANV en los ayuntamientos, para dejarse engañar por ETA, ya lo ha hecho 1) Durante el “Proceso” 2) Tras los asesinatos de la T-4, siguiendo en el juego y dejándoles volver a las instituciones . Para eso NO

PORQUE HA LLEGADO LA INEVITABLE HORA DE LA RECTIFICACION Y DE LA GENEROSIDAD
.
Alguna responsabilidad en el fracaso de lo que ha sido su política deberá asumir. Simplemente. Nada mas. Y rectificar con hechos. No voy a criticar lo de Juana, por ejemplo. Prueba que el asunto fue una decisión “política”. Si se vuelve a la de la firmeza, bienvenida sea.

Y dejarse de una vez del mantra de la Paz. Aquí no hay guerra alguna. Aquí hay criminales y terroristas contra una sociedad y unos ciudadanos pacíficos y libres.

Por el otro lado , el PP también deberá entender que su juicio de intenciones previo , “rendición ante ETA" fue un exceso y no un hecho. Hubo concesiones. Excesivas, inútiles, dolorosísimas y sobre todo fallidas: ETA se ha envalentonado, rearmado y es más fuerte que cuando se inició este proceso.

Ese es el verdadero problema. Se abandonó una política antiterrorista (la del PACTO PSOE-PP) que estaba dando sus frutos y Zapatero se lanzó, ambiciosa, ingenua e insensatamente , a su “Proceso de Paz”. Y ello sólo ha servido, a los hechos me remito, para fortalecer a ETA y desunir a los demócratas. Esa es su responsabilidad política. Porque a un presidente no se le juzga al fin y a la postre por sus intenciones, sino por sus resultados.

Y eso se lo ha dicho hoy hasta su íntimo Javier Pradera en el Pais “El suelo del infierno” que está empedrado de buenas intenciones.

Pero eso tocará cuando toquen las urnas. Eso tocara debatirlo más tarde. Porque ahora no hay tiempo para el reproche. Ahora hay una urgente necesidad nacional . Urge volver a encontrarse. Intentar retomar el camino de la Unidad y de la Firmeza. Pero el objetivo tiene que estar claro: DERROTAR A ETA. No queda, ya lo han demostrado otro camino .No nos queda otro remedio que derrotar a ETA porque ETA solo pretende la total y absoluta derrota de todos nosotros de la Democracia, de España y de la Libertad.

Y desde el acuerdo (Y QUE SE DEJEN DE UNA VEZ DE CALCULOS ELECTORALES Y PIENSEN POR UN DIA EN SU RESPONSABILIDAD DE ESTADO) entre los dos partidos nacionales , desde el pacto de estado entre PP y PSOE , unir fuerzas, llamar a quienes si quieren unirlas . Entre ellos al PNV . Al menos Imaz, tiene muy claro también , que ETA es su peor enemigo. Unirle al Pacto Antiterrorista sería fundamental .Este PNV no es el que pacto con ETA en Lizarra. Por eso hay que dejar el puente para la vuelta al lado de los demócratas.

El lunes, Zapatero como presidente, y Rajoy como oposición, están obligado delante de todo el país. Tiene , ambos, una tremenda obligación con todos los ciudadanos .

Zapatero debe hablarnos claro de una maldita vez . Comprometerse con nosotros a enfrentar a ETA. Dejar de pedirnos “FE” y darnos confianza y seguridad.

Rajoy debe ser aquel que dijo que en la hora de la angustia y de apretar los dientes el sería quien estaría el primero, sería quien no fallaría. Pues bien ha llegado la hora y debe estar el primero. No es que lo necesite Zapatero, es que lo necesita España y alguien debe dar ese mensaje.

P.D. Lo peor del discurso de Zapatero: La intención. Resulta que en el discurso estaba la trampita. Párrafos enteros similares y hasta idénticos a los de Aznar. Pareciera que la preocupación de la “inteligencia de la Moncloa” no era como afrontar a ETA sino como confrontar al PP. Por ahí salieron Blanco y Chaves. El juegecito siniestro es prueba de la cortedad de miras. Lo esencial no es como recuperar la unidad, como enfrentar todos unidos a ETA sino como podemos echarle la culpa de algo, si se puede de todo, a la oposición. Vaya mierda de políticos, vaya necedad , vaya miserias. Y una vileza andar en eso en estos momentos de tribulación.

¡Vamos a brindar, Nerea!
Alejandro Campoy Periodista Digital 6 Junio 2007

El estruendo y el chirrido de muchas de las reacciones a la ruptura del ¿alto el fuego? de la banda terrorista ETA ha resultado ensordecedor. Obviaremos la reacción mayor, la de Rodríguez, para dar un repaso a las principales comparsas que en las últimas horas la han acompañado, desde las grotescas hasta las infames, las que sitúan a los militantes del Partido Popular celebrando por todo lo alto la noticia.

Comenzamos por el Ministro del Interior, Pérez: si lo que ha dicho fuera cierto cabría albergar una tímida esperanza de una vuelta a la verdadera política antiterrorista, la única que ha demostrado resultados reales y efectivos, la única que casi logró la desaparición de la banda criminal. Sería un primer paso: volver a encerrar al de las dietas en la cárcel, aunque sólo sea por unos meses. El problema es que Pérez es absolutamente incompatible con la verdad, por lo que no sabemos si ésto será así o no. A la hora de escribir esto, parece que sí. En esto sí que se puede pedir la unidad de todos, no en un proceso de cesiones.

En segundo lugar, el jefe supremo y único de todos los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, Juan Mezquita, que asegura que dichos cuerpos nunca han estado en tregua, lo cual es rotundamente desmentido por una serie larguísima de hechos que requieren un largo trabajo de hemeroteca que no tengo tiempo de acometer ahora; baste con recordar el chivatazo policial a ETA momentos antes de la detención de su trama financiera, todavía sin aclarar.

El tercer lugar, el Ministro de Justicia, Fernández II (ya saben que Fernández I es vicepresidenta del antigobierno), el cual se ha retratado como el verdadero fascista que es al despacharse nada menos que afirmando que "a tiempos diferentes, soluciones cambiantes", que es como decir que las leyes valen o no valen dependiendo de lo que "haiga", y eso es precisamente lo que ha estado haciendo Rodríguez durante todo el proceso: suspender la aplicación de algunas leyes, modificar la de otras, cambiarlas a su antojo y ahora, al parecer, llega el tiempo de aplicarlas correctamente de nuevo. Como resulta que las leyes, hasta que se modifican, hay que aplicarlas siempre, convendrá sospechar que Fernández II se ha aplicado su frase un tanto transliterada: "a cargos diferentes, prevaricaciones cambiantes".

Por lo que concierne a Pepito, sus reacciones no merecen ni el más mínimo comentario. El personaje, de puro minimizarse humana y moralmente, está a punto de disolverse y dentro de poco no estará siquiera en la historia.

Pero si de lo que se trata es de baja catadura moral, entonces hay que pasar el ámbito mediático ya. Ayer ya se hizo mención aquí de un tal Lamela, al que se sumaron en avalancha casi todos los redactores y columnistas de El Plural.com, de los cuales sólo citaremos a Enrique Sopena por resumir, el cual llega a afirmar que ETA ha hecho un grandísimo regalo al PP, muchos de cuyos miembros están de enhorabuena.

Pues bien, entre el Lamela y el Sopena se rebasa con mucho el límite de lo soportable: resulta que muchos miembros del PP, otros muchos que no lo son, algunos que son del PSE y en general, cualquier ciudadano que pase un buen día por el sitio equivocado a la hora incorrecta, están tan de enhorabuena como que en cualquier momento les pueden pegar cuatro tiros o volarles de un bombazo, y a esta posibilidad estos indeseables mercenarios le llaman "brindar" y "alegrarse", "estar de enhorabuena" y "haber recibido un espléndido regalo".

Como es lógico, toda la caterva de hienas amorales que han estado manejando semejantes argumentos habrán pensado que ayer Nerea Alzola y su novio se fueron de fiesta para celebrar su "nueva" situación y seguramente aún anden de resacón, habrán pensado también que las celebraciones por todas las sedes del PP, muy en especial en las del País Vasco, se sucedieron ayer sin interrupción para celebrar la buena nueva de su próxima voladura por los aires, y que el "espléndido regalo" de los cuatro balazos en la cabeza de no se sabe quién será el próximo ha causado tal entusiasmo entre los militantes y votantes del PP que todos andan buscando a Josu Ternera para mostrarle su más emotivo y cordial agradecimiento.¡Vamos a brindar, Nerea!

Particularmente esta última postura me resulta tan intolerable, tan insoportable en unos tipejos que ni son periodistas ni son nada, pues su defensa a ultranza de lo indefendible les lleva ya a justificar futuros asesinatos y a cargar las culpas sobre las futuras víctimas, que ante la seguridad de que por vía legal no se puede hacer nada contra tal carroña prefiero taparme los ojos, los oídos, la boca y la nariz y desaparecer hasta que se ma hayan pasado los vómitos. Pero espero que alguien haga algo alguna vez contra esa inmundicia de apariencia humanoide.

¿Por qué me has hecho esto, Arnaldo?
Pedro Fernández Barbadillo Periodista Digital 6 Junio 2007

Carta de un enamorado despechado, que se llama José Luis, a su amor, un tal Arnaldo y que he encontrado en mi buzón de correo electrónico por un error del remitente.

Querido, muy querido, Arnaldo:

Te escribo esta carta mientras contengo mis lágrimas. Estoy destrozado, igual que cuando me enteré de que, además de un abuelo franquista, tenía otro republicano y masón que fue fusilado por rojo. ¿Por qué me has hecho esto? Creía que habíamos comenzado una hermosa amistad entre dos hombres de izquierda, movidos por un ansia infinita de paz, el amor al bien y el mejoramiento de los humildes, una amistad que fuese un ejemplo para palestinos e israelíes.

¿Tengo que recordarte lo que he hecho? Te he defendido ante los españoles, ante el PP y ante la COPE. He hablado de accidentes y de suspensiones, te he calificado de "hombre de paz" (sé que lo eres, a diferencia del genocida de Aznar, por eso te aprecio tanto), le he encargado a Cándido que te ayude a zafarte de los jueces fachas, he permitido a tus compañeros que sigan recaudando fondos y armándose, he hecho que te elogien María Antonia Iglesias y Enric Sopena, he mandado a Donosti a De Juana...

En diciembre dije que estábamos mejor que hace cinco años y que dentro de un año estaríamos mejor que ahora y al día siguiente estalló la bomba en Barajas. ¡Qué angustia pasé hasta que se confirmó que había dos muertos! Y después, la sospecha... la sospecha de que me engañabas. No me vale la excusa de que contratáis becarios para colocar bombas. Un hombre como tú no selecciona activistas como si fueran cajeras de supermercado. Desde entonces tengo que tomar somníferos para dormir.

Y la ruptura después de las elecciones... ¡Lo habéis hecho a posta! Después de que estuvimos acordando dónde anulábamos unas listas de ANV y dónde no. Si fuese suspicaz pensaría que me has utilizado para recuperar unos enchufes para tus amigos. ¡Así no podemos continuar!

¿Es que no recuerdas que cuando yo llegué al Gobierno a vuestras manifestaciones asistía menos gente que a las de Falange, que varios de vuestros activistas temporalmente retenidos plantearon la rendición incondicional?

Nuestra relación no puede continuar sobre estas bases. Aquí sólo doy yo y no recibo nada a cambio. ¿Qué más tengo que hacer para que tú me des alguna prueba de amor? ¿Es que te entiendes con otro? ¡¡Quién te puede dar más que yo!! ¿Mariano?

Antes de despedirme, quiero ser positivo. No lo olvides. No hemos roto; sólo hemos suspendido la relación. Creo que necesitamos un tiempo para recapacitar. Yo siempre te esperaré. No hay nada que no se pueda solucionar hablando. Estoy convencido de que más temprano que tarde, tú y yo conquistaremos definitivamente la paz. Me empeñaré en que se alcance cuanto antes.

Te dejo, tengo que combatir con todas mis fuerzas y sin descanso contra el cambio climático, ese horror causado por Estados Unidos. ¿Sabías que las sequías, las inundaciones y el deshielo de los polos han matado ya más gente que el terrorismo internacional? Concluyo con un pensamiento para que lo medites: Atentar no es el camino, el camino es el horizonte.

Tuyo
José Luis
PD: Un beso de las niñas. Sonsoles te mandará un CD que ha grabado en París de Maitetxu mía.

Zapatero, entre la colaboración con banda armada y la estupidez
Enrique de Diego minutodigital 6 Junio 2007

“ETA vuelve a equivocarse”. Lo que se le ha ocurrido decir al presidente del gobierno merece entrar en la antología de la estupidez. ocurre que si se introducen en tan desmerecida antología todas las estupideces de Zapatero no quedaría sitio para las de ningún otro. ETA ha tomado el pelo a zapatero en unos niveles de estupidez. ETA se ha dado cuenta de que Zapatero es un hombre sin luces ni personalidad, una especie de castigo laico. Los terroristas han esperado a estar instalados en las instituciones para llamar fascista a su aliado y para anunciar que volverán a asesinar. De hecho, ETA ya lo hizo el 30 de diciembre aunque el balbuceante okupa de La Moncloa decidió no darse por enterado. Los pueblos pueden soportar muchas cosas pero llevan mal el ridículo y este presidente es ridículo, este el gobierno del ridículo. “ETA vuelve a equivocarse”, ha dicho el estúpido que ha ayudado a rearmar a ETA y que, en términos morales, ha concebido su presidencia como una forma de colaboración con banda armada. El insustancial zapatero y sus sopenas y corifeos se han dedicado a intentar desacreditar a quien osara mostrar lo obvio: ETA estaba tomando el pelo al gobierno y el gobierno estaba cediendo ante ETA. Para llegar a esto hemos tenido que ver como se reía de todos el asesino en serie De Juana Chaos, hemos visto a la Fiscalía poniendo la alfombra roja a Otegi, hemos visto como la Fiscalía General del Estado se hundía en la estupidez y la ignonimia.

Enrique de Diego
Director del programa A Fondo que se emite todos los días de 8 de la tarde a 10 de la noche en Radio Intereconomía

Epílogo de una traición
Cartas al Director ABC 6 Junio 2007

ETA volverá a matar. No es una noticia que pille por sorpresa a la inmensa mayoría de los españoles. Durante este escabroso año de «alto el fuego permanente» han sido muchos los beneficios que la banda terrorista ETA ha logrado arrancar, poco a poco, al Gobierno de Rodríguez Zapatero. El epílogo de este proceso se escribe con letras de sangre y palabras de chantaje. El resultado del cobarde viaje de Rodríguez Zapatero por tierras desconocidas no puede ser más negativo para España: continuos chantajes, la vuelta de ETA a las instituciones vascas y navarras, el destrozo de la terminal T-4 de Barajas, la muerte de dos ciudadanos, las risotadas del sanguinario De Juana, la alarmante inactividad del fiscal general del Estado, el arrinconamiento de las víctimas del terrorismo y un largo etcétera que conforman una de las mayores infamias sucedidas en nuestra Nación.

Si al presidente del Gobierno le quedara todavía, escondida entre tanto talante y falso respeto, un ápice de decencia democrática, ahora mismo estaría preparando las maletas y redactando su discurso de dimisión. Sin embargo, esto es mucho pedir al apoltronado inquilino de La Moncloa, que ha decidido llevar su frenética y delirante obsesión hasta el punto final. El epílogo de esta novela se cierra, una vez más, con palabras de traición a España y a todas las víctimas del terrorismo.
Ignacio de Saavedra Lage. Madrid

Presentadas 50.000 firmas a favor del bilingüismo en los colegios catalanes
ABC 6 Junio 2007

BARCELONA. Convivencia Cívica Catalana entregó ayer en el Parlamento de Cataluña las 50.000 firmas necesarias para presentar una iniciativa legislativa popular, que los parlamentarios autonómicos deberán discutir, con el objetivo de promover la «enseñanza en lengua materna y el bilingüismo escolar». El presidente de la asociación, Francisco Caja, subrayó que las firmas, cerca de 55.000 en total, fueron recogidas en aproximadamente seis meses, mientras que el Institut Català de Estadística tardó casi el doble en acreditarlas, en opinión de Caja dentro de una campaña continua de «agresiones».Francisco Caja, según informa Efe, denunció que la enseñanza en Cataluña se encuentra seriamente lastrada porque «en muchas localidades los niños no saben hablar castellano», por lo que su iniciativa está encaminada precisamente a «no perjudicar a los niños catalanohablantes».

Convivencia Cívica Catalana lleva tiempo pidiendo la enseñanza bilingüe en Cataluña, al entender que el sistema de inmersión lingüística -que utiliza el catalán como lengua vehicular- es discriminatorio y perjudicial, mientras que la suya, según explicó Caja, es la propuesta que «la mayoría de catalanes prefiere».

50.000 firmas fuerzan al Parlament a debatir el bilingüismo escolar
Convivencia Cívica Catalana presenta una Iniciativa Legislativa Popular
DANIEL GARCIA SASTRE El Mundo 6 Junio 2007

BARCELONA.- Francisco Caja, presidente de Convivencia Cívica Catalana, consiguió hace unos meses su objetivo de que el Parlament debata la presencia del castellano en las escuelas catalanas. Ayer, representantes de la entidad entregaron en la Cámara las 50.000 firmas necesarias para presentar una Iniciativa Legislativa Popular (ILP), que los parlamentarios catalanes deberán discutir, con el objetivo de promover la «enseñanza en lengua materna y el bilingüismo escolar».

Caja se quejó después de la entrega de que las firmas, cerca de 55.000 en total, fueron recogidas en aproximadamente seis meses, mientras que el Institut Català de Estadística tardó casi el doble en acreditarlas, en opinión de Caja dentro de una campaña continua de «agresiones», informa Efe.

El presidente de Convivencia Cívica denunció que la enseñanza en Cataluña se encuentra seriamente lastrada porque «en muchas localidades los niños no saben hablar castellano, como reconoció el conseller Ernest Maragall», por lo que su iniciativa está encaminada precisamente a «no perjudicar a los niños catalanohablantes» .

La asociación lleva tiempo pidiendo la enseñanza bilingüe en Cataluña, al entender que el sistema de inmersión lingüística -que coloca el catalán como única lengua vehicular- es discriminatorio y perjudicial, mientras que la suya es una «propuesta sensata», que «la mayoría de catalanes prefiere».

Caja dijo además que la política actual de enseñanza es «uno de los más graves defectos de la democracia en Cataluña» y que, a pesar de su intención de «incrementar la calidad democrática», se han encontrado con «agresiones e insultos continuos», de los que responsabilizó al «nacionalismo integrista».

El presidente de Convivencia Cívica Catalana aseguró también que «la práctica catalana contraviene frontalmente las directrices de la UNESCO», y que «salvo honrosas excepciones» todo han sido «dificultades» en su campaña de recogida de firmas.

Caja anunció que a partir de ahora pedirán entrevistas con todos los grupos parlamentarios para buscar apoyos dentro del Parlament, si bien se mostró convencido de que serán previsiblemente el Partido Popular y Ciutadans los que «estén de acuerdo».

De hecho, el PP ya anunció ayer que «da apoyo» a la ILP presentada por Caja. Y, aprovechando que se hablaba de educación, los populares aprovecharon para recordar que también defienden «la libertad de los padres de escoger la lengua en que son escolarizados sus hijos» y que ya presentaron «una proposición de ley en este sentido, que no ha sido sustanciada a la espera de que llegase al Parlament» la ILP de Convivencia Cívica.

Interior
El Estado dispone de medios para vetar la presencia de ANV en las instituciones
Una demanda ante la Sala del 61 del TS podría paralizar la toma de posesión de sus concejales
F. Velasco / Redacción La Razón 6 Junio 2007

Madrid-Hasta el momento, Acción Nacionalista Vasca (ANV) y sus dirigentes no han hecho la más mínima condena de la ruptura oficial de la tregua por parte de la banda terrorista ETA. Un silencio más que revelador de un partido que contó con todos los parabienes de la ilegalizada Batasuna y de su condenado dirigente Arnaldo Otegi, circunstancias que, según las fuentes jurídicas consultadas por LA RAZÓN debería propiciar una actuación por parte de la Fiscalía y/o Abogacía del Estado ante la Sala del 61 del Tribunal Supremo tendente a evitar que los concejales de ANV llegasen a tomar posesión de sus actas.

Así, especificaron que si durante la campaña electoral o con su postura ante la última decisión de ETA se ha puesto en evidencia que las listas de ANV que no fueron anuladas también constituyen, en la realidad, una continuación de Batasuna, se podría interponer ante la Sala del 61 del Supremo la correspondiente demanda, con fundamento en la Ley de Partidos Políticos, dentro del trámite de ejecución de la sentencia que ilegalizó Batasuna. Esa demanda debería llevarse a cabo «ahora o nunca», en la que lo fundamental sería solicitar como medida cautelar la suspensión de toma de posesión de los ediles de ANV elegidos.

Y todo ello, con independencia de que se pudiera o no instar la ilegalizacion del citado partido, «aunque lo coherente es que ambas medidas fueran paralelas», señalaron al respecto las fuentes consultadas.

Entre los hechos que evidencian que las listas que ANV «coló» en las elecciones son continuación de Batasuna, las fuentes aludieron a la petición expresa por la formación ilegalizada del voto para ANV, la rueda de prensa de Otegi donde se felicitó por los resultados y el que los dirigentes de ANV no se hayan desmarcado de ETA ni Batasuna tras el comunicado de la banda.

Lo decisivo es actuar antes de que tomen posesión de sus cargos, ya que, si esto llegase a ocurrir, las actas serían individuales y no del partido, con lo que sería imposible evitar que quienes tuvieron todo el apoyo y respaldo de Batasuna tuviesen presencia, con todo lo que ello implica, en las instituciones vascas y navarras.

Sin embargo, el teniente fiscal del Tribunal Supremo, Juan José Martín Casallo, aseguró tras conocer la ruptura de la tregua que esta decisión de la banda armada «no va a condicionar» una actuación judicial en relación a la ilegalización o no de ANV en un futuro, informa Vasco Press.

Por su parte, ANV eludió condenar el anuncio del fin del alto el fuego y afirmó que «redoblará sus esfuerzos» para «recuperar el proceso de paz y normalización política». ANV, que se ratificó en sus estatutos de 1930, en los que se incluye una mención expresa al rechazo de la violencia, consideró que la ruptura del alto el fuego anunciada por la banda terrorista ETA «pone en evidencia la grave situación del proceso de normalización política». La formación avanzó que «realizará un trabajo discreto y silencioso, pero firme e incansable» para alcanzar una «solución política basada en el derecho a decidir libremente» porque «Euskal Herria merece paz, libertad, derecho a decidir y un nuevo marco democrático, único camino», destacó.

Miedo en la sociedad, clamor de las víctimas
M. LUISA G. FRANCO ABC 6 Junio 2007

BILBAO. Para miles de personas en el País Vasco vuelve el miedo. La preocupación se había mantenido en el aire durante meses, presionando más a partir de diciembre, pero ayer la noticia oficial del final de la tregua de ETA provocó en muchos de los afectados una sensación de impotencia absoluta frente a un horizonte sombrío aún por concretar.

«¿A quiénes empezarán a intentar matar?», se preguntan quienes han sido considerados objetivo del terrorismo etarra en uno o en otro momento de la historia de la banda armada. La mayoría son gente corriente, como los profesores universitarios que militan en las organizaciones ciudadanas que se han enfrentado a ETA en una lucha absolutamente desigual, en la que sólo una de las partes utiliza armas; o como los empresarios de a pie que han roto las cartas de extorsión que ETA ha seguido mandando durante la tregua.

«Tendré que colocar de nuevo las matrículas dobladas que he guardado durante meses en el fondo de un armario, porque cualquier pequeño incidente con el coche se convertía en un problema», comenta una persona que pertenece a uno de los colectivos a los que ETA ha señalado con el dedo.

No todos disponen de escoltas, ni siquiera todos los que han aparecido en papeles incautados a ETA. La protección es desigual y sólo está generalizada entre los cargos públicos y entre los jueces, pero ETA mantiene abiertos muchos otros frentes de presión.

Comunicado de la FVT
Ante la situación creada, la Fundación Víctimas del Terrorismo (FVT) que preside Maite Pagazaurtundúa difundió un comunicado en el que hizo un llamamiento a la «unidad y al compromiso social» contra ETA «en defensa del derecho a la vida y a la libertad ideológica». Por ello, recuerda que las víctimas reclaman también la actuación de la Justicia como «única vía contra aquellos que tanto dolor les han causado».

Por su parte, el presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, calificó el comunicado etarra como «burla hacia los españoles» y recordó que durante los últimos 14 meses «ha seguido extorsionando, rearmándose y asesinando». Además, Alcaraz expresó su temor de que este anuncio sea «un montaje» urdido para que la política antiterrorista de Zapatero no le pase factura en las próximas generales. También el Foro de Ermua exigió ayer la inmediata convocatoria de elecciones generales.

«Era evidente que esto iba a acabar ocurriendo», dicen igualmente varias de las personas objetivo de ETA consultadas ayer por ABC, entre ellas Marisa Arrúe, concejal del PP en Guecho, pero «el momento es duro -añadía- porque no retrocedemos tres años, cuando dejamos a ETA sin capacidad para matar, sino quince, ya que en estos momentos la ha recuperado y nos vamos a ver metidos en algo terrible».

Para los empresarios no ha habido tregua, pero no es lo mismo recibir una carta de extorsión antes o después de hoy, cuando empieza a contar el reloj de ETA. Enrique Portocarrero, director del Círculo de Empresarios Vascos, señala que en los ambientes económicos de la sociedad vasca se ha ido asumiendo poco lo que iba a ocurrir. Hasta diciembre tuvieron una «enorme esperanza» en el final de ETA, pero la perdieron entre los escombros de la T-4 de Barajas, tras el asesinato de dos personas.

En las últimas tres semanas han estado a la expectativa de algo inminente, hasta el comunicado de ayer. En realidad, el miedo auténtico está por llegar. Es el que sintieron los concejales de PP y PSE cuando ETA mataba a varios de ellos cada mes, mientras se intercambiaban miradas en las manifestaciones de repulsa, preguntándose quién sería el siguiente. O el que sintieron, mucho antes, los policías y los guardias civiles en los funerales por sus compañeros y, más tarde, los ertzainas. Llegará ese miedo cuando ETA elija a su primera víctima y se extenderá entre quienes se identifiquen con ella.

Siempre mandan las pistolas
J. PAGOLA/D. MARTÍNEZ ABC 6 Junio 2007

MADRID. Con la ruptura del «alto el fuego permanente», ETA llama al orden a Batasuna -«menos triunfalismo, menos política»-. Lo hace en un momento en el que ANV se disponía a abrir una ronda con los partidos para facilitar su acceso a las alcaldías de aquellos municipios en los que no ha obtenido mayoría absoluta y cuando la «izquierda abertzale» advertía a Zapatero, a modo de ultimátum, que aún había tiempo de reabrir un proceso «colapsado». Al final, en la denominada «izquierda abertzale» siempre se acaban por imponer los «señores de la guerra». Y los dirigentes de Batasuna, la «voz de su amo», pasan de ser «hombres de paz», «interlocutores válidos», a justificar la «lucha armada», como ayer lo hizo Arnaldo Otegi, al culpar al Gobierno y al PNV de la ruptura del proceso, simplemente porque ETA se lo ha ordenado.

Camaleón Otegi
Batasuna aplazó hasta la tarde de ayer dos ruedas de prensa previstas por la mañana, con toda seguridad, para recibir las últimas consignas de «Ternera». Y, en efecto, Otegi recurrió al espíritu y a la letra del último comunicado de la banda y repartió culpas del «fracaso» entre el «Gobierno español y el PNV», salvando la cara a los socialistas vascos. Eso sí, matizó que la responsabilidad de romper la tregua «corresponde única y exclusivamente» a la «organización armada», porque es ETA «quien ha decidido poner fin al alto el fuego». Pero, reiteró, los «responsables nítidos del fracaso y el colapso del proceso democrático son el Gobierno español y el PNV». Así, según la «voz de su amo», los motivos que han dinamitado el «proceso» no han sido el atentado en Barajas, las cartas de extorsión y la «kale borroka». Las causas han sido la «falta de valentía» del Gobierno, «una constante en este proceso porque no ha sido capaz» de trasladar a la ciudadanía que existe «un problema político que necesita soluciones políticas».

¿Ha recibido Batasuna algún mensaje de ETA en el sentido de que tras la ruptura de la tregua, al menos en una primera fase, la banda cometería atentados sin buscar víctimas personales? Las Fuerzas de Seguridad no tienen constancia, pero en algunos medios se planteaban ayer esta hipótesis al observar que Otegi, pese a que ETA reactiva «todos sus frentes de lucha», ve aún posibilidades de reabrir el proceso. Así, abogó por «no trasladar que todo ha acabado porque no es verdad». «Hoy, el proceso es posible en este país», sentenció. Y Otegi no tiene «licencia» para opinar, sólo para transmitir los dictados de ETA.

El pasado 28 de mayo, en una reunión extraordinaria, la mesa nacional de Batasuna consideraba «altamente positivos» los resultados electorales de ANV por haber recuperado algunos de los tradicionales feudos, aunque reconocía la decepción de haber quedado fuera del Parlamento Foral de Navarra.

Un día después, el 29 de mayo, Iñaki Iriondo, uno de los «ideólogos» de la «izquierda abertzale», daba a Rodríguez Zapatero un plazo para que reabriera el «proceso», al señalar, en un artículo publicado en «Gara», que «el actual presidente español todavía tiene la posibilidad de enderezar su rumbo». Le instaba a retomar la iniciativa esgrimiendo que, tras los discretos resultados obtenidos en las municipales, la mejor fórmula para recuperarse de cara a las elecciones de 2008 era «tomarse en serio» el proceso para desbloquearlo.

Tres días después, Arnaldo Otegi advertía de que «el proceso no tiene recorrido» por culpa del PSOE y el PNV. Y lo hizo escenificando un adelanto de la ruptura del «alto el fuego permanente», al comparecer con la denominada «comisión negociadora de la izquierda abertzale».

¿Qué ocurrió entre la euforia del 28 de mayo, o los plazos propuestos un día después desde la «izquierda abertzale» para que Zapatero reabriera el «proceso» y la advertencia de que este ya «no tiene recorrido» lanzada el 2 de junio? Para los expertos antiterroristas no hay duda. ETA interfirió para dar órdenes. Como siempre, en la «izquierda abertzale» se imponen las pistolas.

Un «proceso» lleno de mentiras
POR J.ALBIOL ABC 6 Junio 2007

MADRID. O José Luis Rodríguez Zapatero y su Gobierno han vivido un «proceso» distinto al que hemos asistido el resto de los mortales o simplemente han mentido respecto al discurrir del mismo. Pese a la célebre «verificación» del «alto el fuego permanente» que el Ejecutivo prometió llevar a cabo, lo cierto es que durante estos 14 meses ETA y sus acólitos no han variado un ápice sus actuaciones habituales: el terrorismo callejero, que, lejos de remitir, se ha reactivado y que causó la muerte del anciano Ambrosio Fernández Recio en Mondragón; el cobro del «impuesto revolucionario», con misivas de extorsión que no han parado de llegar a los domicilios de los empresarios vascos y navarros; el robo y almacenamiento de armas, con la sustracción de 350 pistolas y revólveres en Francia y la aparición de varios zulos llenos de explosivos en el País Vasco; y los asesinatos, con el brutal atentado de la T-4 de Barajas, por el que perdieron la vida los dos ciudadanos ecuatorianos Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio.

Frente a todo ello, el Gobierno de Zapatero, como si confundiera la realidad con sus deseos, ha optado por minimizar los hechos a base de curiosos matices o de negar la evidencia con excusas peregrinas, como cuando expresó sus «dudas» sobre la autoría del robo de las 350 pistolas o como cuando Zapatero denominó como «accidente» en varias ocasiones el salvaje atentado de Barajas.

El pistoletazo de salida para el desarrollo del «proceso» tuvo lugar el 17 de mayo de 2005, cuando todos los grupos parlamentarios del Congreso de los Diputados -a excepción del Partido Popular- aprobaron una resolución en la que se establecían las condiciones para abrir el diálogo con ETA. En ese texto, se indicaba que dichas condiciones deberían estar «fundamentadas en una clara voluntad para poner fin a la violencia y en actitudes inequívocas que puedan conducir a esa convicción» para iniciar el diálogo. Casi un año después, el 22 de marzo de 2006, tres miembros de ETA encapuchados anunciaron en un vídeo el comienzo de un «alto el fuego permanente».

Así, ya estaba sobre la mesa la supuesta «voluntad» por parte de ETA de acabar con la violencia, pero faltaban las «actitudes inequívocas» que la sustentaran. Había que «verificarlas» antes de empezar a hablar. Y aunque el Ejecutivo aseguró que se habían realizado varios informes de verificación, la kale borroka se reactivó y, apenas un mes después de la declaración de alto el fuego, el 22 de abril, los proetarras se pusieron «el mono de trabajo» y sacaron del armario los cócteles molotov para calcinar la ferretería de José Antonio Mendive, concejal de UPN en la localidad navarra de Barañáin, lo que a su vez provocó un incendio en el resto del edificio donde se encontraba el comercio que puso en peligro a los vecinos.

«Impuesto revolucionario»
Un par de meses después, el 20 de junio, se dio uno de los pocos golpes policiales a ETA durante este tiempo, con la detención de 12 personas supuestamente implicadas en una red de cobro del «impuesto revolucionario», que, por cierto, ha seguido exigiéndose a pleno rendimiento a lo largo del «proceso» con el envío de cartas de extorsión a los empresarios vascos y navarros. Pese al bestial acto de kale borroka y a las citadas detenciones, Zapatero anunció el 29 de junio de 2006 en el Congreso el inicio del «proceso de paz». El presidente del Gobierno había prometido que anunciaría el comienzo de las conversaciones en sede parlamentaria, pero aquella promesa se tradujo en un anuncio en los pasillos del Congreso justo antes de que acabara el curso parlamentario (30 de junio).

La primera reunión de importancia en el «proceso» -al menos de las que son públicas- fue la que celebraron el batasuno Arnaldo Otegi y el líder de los socialistas vascos, Patxi López el 6 de julio en un hotel de San Sebastián, lo que provocó una gran indignación entre las víctimas del terrorismo, que acudieron al lugar -es recordada la imagen de Pilar Ruiz, la madre de Maite y Joseba Pagazaurtundúa, que lloraba de rabia- para protestar por lo que consideraban una «traición». En agosto, De Juana Chaos inició su huelga de hambre -que a la postre le ha dado tan buenos resultados- y en septiembre unos terroristas encapuchados dispararon al aire en la celebración del «gudari eguna» (día del soldado vasco) en las inmediaciones de la localidad guipuzcoana de Oyárzun.

Un octubre «negro»
Y entre reunión y reunión -aún no reconocidas por el Ejecutivo- llegó el mes de octubre, que fue «negro» para la marcha del «proceso» debido a dos hechos. Por un lado, miembros de ETA robaron en Francia 350 pistolas y revólveres. Y por otro, el Gobierno llevó al Parlamento Europeo una moción que pretendía conseguir apoyo internacional para la causa, pero en la Eurocámara se produjo una fuerte división y las críticas fueron descomunales.

Y a finales de 2006 llegó el golpe que supuestamente rompía de hecho el «proceso»: el atentado de la T-4 de Barajas, justo un día después de que Zapatero declarase que «dentro de un año estaremos mejor que hoy». ETA reconoció la autoría y al mismo tiempo aseguró que el «proceso» continuaba. Y parece que continuó, ya que, tal y como desveló ABC, en abril de este año miembros de ETA y emisarios del Gobierno se reunieron en una ciudad europea para parlamentar sobre varios temas, entre ellos las listas electorales proetarras que se iban a presentar a las elecciones municipales del País Vasco. También en abril, se desarticuló el «comando Donosti», que tenía en su punto de mira a Fernando Savater y Maite Pagaza, entre otros.

Con una esperanza refutada por los hechos como bandera, Zapatero continuó con la venda en los ojos hasta ayer mismo -y tal vez en el futuro-. Los acontecimientos no habían sido lo suficientemente tozudos para convencerle de que el «proceso» no funcionaba, o, mejor dicho, no existía.

¡Derrotemos Juntos a ETA!
Nota del Editor 6 Junio 2007

De forma urgente, el Foro de Ermua organizó ayer una concentración en la Plaza de Colón de Madrid, unos dos mil asistentes corearon slóganes, ondearon banderas españolas, encendieron velas y compartieron penas por tener que sufrir los disparates y la traición de este (des)gobierno.

Entre los asistentes más destacados, Fernando G. de Cortázar, Inma, Mikel Buesa, Nerea, Jaime Larrínaga, Luis del Pino,  peones negros, y periodistas: Telemadrid, Cope, OndaMadrid, Enrique de Diego, etc.

Los dos representantes de AGLI, después de cambiar impresiones con Luis del Pino y algunos peones negros madrileños, aprovechamos la ocasión para hablar un momento primero con Enrique de Diego y después con Mikel Buesa para manifestarles nuestra preocupación sobre el abandono por parte del Partido Popular de la senda constitucional en el tema del idioma español, y finalizada la convocatoria, tuvimos el placer de charlar durante el paseo de regreso con Jaime Larrínaga, que nos anunció su participación en unas próximas jornadas que ha organizado la Universidad de La Coruña en Pontevedra, en las que hablará de la posición ética de la iglesia ante el terrorismo.

La Convocatoria.
Las Juventudes Unificadas del Foro Ermua convocan una concentración hoy en Colón a 23,45 horas: ¡Derrotemos Juntos a ETA!

Las Juventudes Unificadas del Foro Ermua hacen un llamamiento a todos los jóvenes de España y a todos los ciudadanos para que se unan en una concentración silenciosa esta noche en la plaza de Colón de Madrid de las 23:45 a las 00:15 h., ante el comunicado de la banda terrorista ETA de romper el “alto al fuego permanente” que declaró el 22 de marzo de 2006 y que en ningún momento ha podido verificarse.

Puesto que el plazo para volver a actuar establecido por ETA han sido las 00:00 del día 6 de junio, la juventud española quiere mostrar su repulsa a la banda terrorista y salir de nuevo a la calle para demostrar a los asesinos que no nos van a amedrentar con sus amenazas. Igualmente, visto el fracaso absoluto de la actual política antiterrorista de Rodriguez Zapatero, exigimos una inmediata rectificación por parte del Gobierno y la asunción de responsabilidades por quienes se han obstinado en mantener la actitud de cesión a ETA, en contra de la opinión mayoritaria de la sociedad española.

Hacemos una invitación expresa a todas las asociaciones y grupos de jóvenes universitarios, de partidos políticos, movimientos sociales, sindicatos, etc. para que se unan a esta convocatoria que tendrá lugar entre las 23:45 h. del día de hoy hasta las 00:15 h de mañana.

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