AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 9 Junio   2007

DEGRADADO A LA CONDICIÓN DE SEGUNDA LENGUA EXTRANJERA
La Asociación por la Tolerancia denuncia la "erradicación" del castellano de las aulas catalanas
El colectivo cívico Asociación por la Tolerancia ha denunciado que el castellano ha quedado reducido en las aulas a una segunda lengua extranjera. Alude a que, finalmente, el PSC ha cedido a las presiones de ERC y la tercera hora de castellano impuesta por el Ministerio de Educación para alcanzar las tres horas que establece el Decreto de Enseñanzas Mínimas ha pasado de ser obligatoria a voluntaria.
Libertad Digital 9 Junio 2007

La Asociación por la Tolerancia (AT) ha emitido un comunicado, tras conocer la cesión del PSC a ERC al eliminar la obligatoriedad de la tercera hora de castellano en las escuelas de primaria de Cataluña. En dicho comunicado, la Asociación que promueve un bilingüismo real e inexistente en Cataluña ha condenado la decisión de la Generalidad por reducir la presencia del castellano, lengua oficial en Cataluña, a una "situación de segunda lengua extranjera".

Denuncian que "al final", el consejero de Educación de la Generalidad de Cataluña, Ernest Maragall i Mira, "que en principio parecía ser partidario de la ampliación", haya optado por "ceder ante las presiones de sus socios más radicales".

La solución que finalmente ha adoptado Maragall de dejar que cada centro decida sobre la tercera hora, es a opinión de la AT, una "perversión democrática" porque "las leyes y los decretos están por encima de los consejos escolares".

Por otro lado, la AT recuerda a todos los ciudadanos que "bajo presión no hay libertad de decisión". Y critica que esa "presión sobre el castellano la ejerza el propio Departamento de Educación y la propaganda institucional" en el sentido de hacer creer que la presencia del castellano en la escuela supone "una amenaza para el catalán".

Por último, la AT lamenta que el ejecutivo catalán no haya impulsado la ampliación de la tan reducida enseñanza del castellano "para permitir el conocimiento culto de la lengua propia de la mayoría de los catalanes y común de los españoles, que además es una lengua de prestigio internacional". La AT valora además que la marginación del castellano "es un fraude para toda la población".

Imposición lingüística
Más socialismo, menos castellano
Daniel Sirera Libertad Digital 9 Junio 2007

El Gobierno tripartito ha decidido finalmente que la tercera hora de castellano en las escuelas públicas catalanas no será obligatoria y cada centro escolar podrá decidir si la aplica o no. Así, la parte socialista del tripartito trata de salvar la cara diciendo que cada centro podrá aplicar su propio proyecto lingüístico teniendo en cuenta su entorno sociolingüístico. Y lo dice mientras los directores de los centros educativos reciben circulares del Departamento de Educación para que los niños hablen en catalán incluso en la hora del patio.

El portavoz de ERC en el Parlament, Joan Ridao, ha asegurado que el decreto de la Generalidad sobre primaria no permite a los centros educativos introducir la tercera hora del castellano porque ésta desaparece. Con un par. Pero hay que reconocer que quién ha sido más claro en todo este esperpéntico episodio ha sido el consejero de la Vicepresidencia, Carod Rovira, que no ha tenido ningún tipo de complejo en señalar que "no se precisa más castellano en la escuela, sino más atención al catalán".

Hace unos meses se desató una gran polémica en Cataluña porqué Mariano Rajoy dijo que en Cataluña se estaba produciendo una situación de persecución del castellano similar a que sufrió el catalán durante la dictadura. Los partidos políticos catalanes y buena parte de los medios de comunicación aprovecharon la ocasión para cargar contra Rajoy por equiparar un Gobierno legítimo y democrático como el de Cataluña con una dictadura como la de Franco. Pero nadie quiso valorar el fondo de la denuncia del líder del Partido Popular.

Carod Rovira, Artur Mas y el propio Montilla justifican la política lingüística de la Generalidad con sus multas, sus sanciones y sus cuotas, en el hecho que el catalán es una lengua que se encuentra, dicen, en inferioridad de condiciones. Es la lengua oprimida frente a la lengua opresora. Justifican sus acciones diciendo que el castellano se habla con normalidad en la calle; con eso ya vale. Y mientras, no existe un solo colegio público en Cataluña en el que se pueda escolarizar a un niño en castellano. ¿De verdad alguien cree que con dos horas de clase en castellano a la semana –si es que de verdad son dos– nuestros hijos dominarán la lengua castellana? Son muchos los catalanes que hoy tienen 50 ó 60 años y que hablan catalán pero no saben leerlo ni escribirlo. En cambio, lo hablaban con normalidad en la calle durante el franquismo. ¿De verdad es eso lo que queremos para nuestros hijos?

Hay quién dice que el PSC ha claudicado a las presiones de ERC. No comparto este diagnostico. El PSOE ha dejado de existir en Cataluña y el PSC se ha convertido en la principal fuerza nacionalista del tripartito.
Daniel Sirera es portavoz adjunto PP en el Parlamento de Cataluña

El castellano visto por el PSOE, PP, y UPN
Nota del Editor  9 Junio 2007

Como nuestros lectores han podido comprobar desde hace varias semanas, en nuestra página inicial hemos resumido lo que estos partidos (y algunos otros) hacen con el castellano. Estos tres partidos tienen leyes y programas (la LOE del PSOE, la ley de Política Lingüística del UPN, el programa electoral del PP)  absolutamente anticonstitucionales, y todavía más la Ley Normalización Lingüística que abortó el PP en Galicia, y por si no fuera suficiente, el reciente acuerdo del PP con el PSOE en Galicia para que al menos el 50% de las asignaturas sean en la lengua regional (en muchos colegios ya era el 100% desde los tiempos del PP), y las gallego-escuelas del PSOE para inocular separatismo.

POLÍTICA LINGÜÍSTICA
La Xunta financia con 850.000 euros 590 proyectos para aumentar uso del gallego
Las distintas entidades sin ánimo de lucro recibirán ayudas para incrementar los usos del gallego en el ámbito de la familia, la infancia y la juventud.
Efe La Voz 9 Junio 2007

Un total de 590 proyectos de asociaciones, fundaciones, federaciones o coordinadoras sin ánimo de lucro recibirán 850.000 euros de financiación de la secretaría general de Política Lingüística para incrementar los usos del gallego en el ámbito de la familia, la infancia y la juventud.

La Xunta ha informado en un comunicado de estas subvenciones, cuya resolución de 1 de junio ha sido publicada en el Diario Oficial de Galicia.

Cada entidad recibirá financiación por un único proyecto y las ayudas oscilarán entre los 400 y los 3.000 euros para actividades como la celebración de congresos, certámenes, elaboración de publicidad, revistas, boletines, juegos, páginas web y otros recursos audiovisuales, entre otras.

Ahora te suelto, ahora te encarcelo
EDITORIAL Libertad Digital 9 Junio 2007

Resulta difícil mantener la cabeza fría y los principios firmes cuando gente tan despreciable como Ignacio de Juana Chaos o Arnaldo Otegi van a dar con sus huesos en la cárcel. Es casi imposible refrenar la alegría, pero es necesario pararse a pensar hasta qué punto Zapatero controla las instituciones, especialmente la Justicia. Logró que De Juana paseara tranquilamente por las calles de San Sebastián y que la Fiscalía retirara todos los cargos contra el líder de la ilegalizada Batasuna. Eran los dos símbolos de su negociación, el "hombre de paz" e "interlocutor necesario" por un lado, el etarra que estaba "a favor del proceso" por otro.

Ahora, pocos días después del anuncio de la ruptura del alto el fuego "permanente", "las circunstancias han cambiado", que dijo Rubalcaba, y ambos han terminado entre rejas. El presidente del Ejecutivo ha empleado el Poder Judicial a su antojo, primero en un sentido y luego en el contrario. Es lo propio de un país bananero. Eso sí, no parece que la vuelta a la tortilla vaya a ser completa y nos vayamos a sorprender de ver al Gobierno de Zapatero actuando firmemente contra los terroristas. La negativa a ilegalizar tanto a ANV como al PCTV parece indicar que hay unos límites que no se piensan sobrepasar, no sea que los etarras se apliquen demasiado en su trabajo.

El PSOE parece incapaz de tener una relación normal con el Estado de Derecho. Será quizá porque aún no se han quitado de encima la idea de que "el pueblo" –o sea, ellos– debe controlar todas las instituciones del Estado y ponerlas a su servicio. La razón por la que Montesquieu abogó por la división de poderes era la prevención de la tiranía, pues la unión de los mismos, aun en democracia, permite a quien los controle una capacidad de someter a la población casi ilimitada. Lo estamos viendo en la Venezuela con Chávez.

No existen tampoco manos tan buenas, puras e inocentes como para poder manejar algo así. Como indicó Lord Acton, el poder tiende a corromper y el poder absoluto a corromper absolutamente. Si no económicamente, sí al menos moralmente. Es la base del llamado síndrome de La Moncloa, que es como se ha dado en llamar al alejamiento que sufren nuestros presidentes de la realidad y de los problemas de sus gobernados tras pasar cierto tiempo en el poder, y que ha afectado a Zapatero antes que a nadie.

Durante la etapa de Felipe González se emplearon las cloacas de la Policía y la Guardia Civil para combatir ilegalmente a ETA. Y durante esta legislatura se ha dejado sin efecto la Ley para negociar con el terror. Pero ni uno ni otro aplicaron el Estado de Derecho sin más, ni menos, como hizo Aznar. Esta no es sólo la opción moralmente menos corrupta, sino que ha demostrado ser también la más eficaz. Quizá sea por ambas razones por lo que los socialistas siempre la han despreciado.

A la sombra de ETA
EDITORIAL El Correo 9 Junio 2007

El ingreso de Arnaldo Otegi en prisión, condenado por enaltecer el terrorismo en un homenaje a 'Argala', constituye el paradigma de la incapacidad tanto de la dirección como de las bases de la izquierda abertzale para desligarse definitivamente de la organización terrorista. La reacción de Pernando Barrena, advirtiendo de que el encarcelamiento de un «interlocutor necesario» resulta un acontecimiento de la «máxima gravedad» es un reflejo más de la desfachatez de Batasuna, demandando diálogo al minuto siguiente de que ETA anunciara la ruptura de su tregua. Además, la terca realidad de los hechos desmiente a quienes, como el presidente del Gobierno, no tuvieron en cuenta la fallida intervención de Otegi en la anterior tregua y confiaron, equivocadamente, en su pretendido ascendiente sobre los terroristas. El portavoz radical encarna el inaceptable ventajismo de una izquierda abertzale que aspira a seguir beneficiándose de las prerrogativas de la democracia a pesar de la ilegalización de Batasuna y mientras sus líderes están incursos en procesos judiciales por connivencia con ETA.

La obcecada subordinación de la izquierda abertzale al dictado etarra convierte en puro voluntarismo toda alusión a un supuesto descontento en Batasuna respecto a las últimas decisiones de la banda. Igual de erróneo es pensar que los electores de ANV votaron engañados, después de una campaña trufada de incidentes contra las opciones democráticas, y mientras los dirigentes de Batasuna anticipaban con sus mensajes tremendistas la ruptura de la tregua. Por ello, las instituciones no pueden eludir su responsabilidad en el combate contra la impunidad, garantizando la correcta aplicación de las normas legales frente a actuaciones punibles. La denuncia formulada por socialistas y nacionalistas sobre la sumisión de la izquierda abertzale a las pretensiones totalitarias de la banda terrorista obliga al PNV, al PSE-EE y al resto de las fuerzas democráticas a articular mayorías alternativas a ANV en ayuntamientos como Mondragón, Hernani, Pasaia o Bergara. Y la posibilidad de un uso fraudulento de los escaños logrados en beneficio de las pretensiones terroristas debe llevar al Gobierno y a la Fiscalía a extremar los mecanismos de vigilancia y a activar, en su caso, los preceptos de la Ley de Partidos que amparan la disolución de una formación cuando ésta «vulnere los principios democráticos» o persiga «deteriorar o destruir» el régimen de libertades. Pero, antes que nada, la aplicación de la Ley ha de amparar a aquellos electos que están sufriendo la presión coactiva de los representantes de ANV para que renuncien a las concejalías que la izquierda abertzale considera suyas nada menos que en virtud de los votos nulos.

Ruptura de la tregua
¡Vaya que si ha negociado!
GEES Libertad Digital 9 Junio 2007

¿Qué Zapatero no ha negociado políticamente ante ETA? Vaya que si ha negociado. Lo ha hecho, y hasta el máximo que le era posible. Su indignación con el Partido Popular esconde una indignidad histórica repugnante. Hace tres años estrechaba con una mano la de Aznar y con la otra la de los asesinos de Miguel Angel Blanco. Hoy ni siquiera los De la Vega, Blanco o El País niegan que los tratos de Zapatero con ETA comenzaron bastante antes de marzo de 2006. Y lo hicieron hablando de política.

Es mentira que los problemas comenzaran en verano de 2006 cuando ETA planteó la cuestión política; ésta estuvo desde el principio sobre la mesa. De hecho fue posible porque los enviados de Zapatero llevaban ya años dibujando un escenario de negociación política con Otegi y los matarifes etarras. Se habló del nuevo estatuto, de la anexión de Navarra y, por supuesto, del camino hacia todo ello a través de legalizaciones, excarcelaciones y demás apaños judiciales y policiales que hemos visto en las últimas fechas.

Al contrario de lo que repite constantemente la versión del Gobierno, en su comunicado del alto el fuego ETA no renuncia ni a la independencia ni a la territorialidad. Más aún, si el lector lo lee detenidamente se dará cuenta de que reivindica la una y la otra como lo ha hecho siempre, eso sí, con las bellas palabras que tanto gustan a ZP y a las víctimas de la LOGSE. Pero de renuncia, nada de nada. Y tampoco la Declaracion de Anoeta puede servir para justificarse al Gobierno; allí ni se denuncia la violencia, como se ha dicho, ni se deja de lado reivindicación alguna. Pero lo que sí dice ETA-Batasuna allá por noviembre de 2004 es que "ya ni siquiera el PSOE es capaz de defender el actual estatus tal y como está diseñado en la actualidad". Es decir, que el diagnóstico de los terroristas entonces era el siguiente: el PSOE no cree en las instituciones constitucionales. No era ETA la que caminaba hacia el fin de la violencia, sino el PSOE el que se alejaba de la Constitución.

Afirmar que el fin del alto el fuego demuestra que el Gobierno no ha cedido es una burda trampa dialéctica. Lo único que significa es que ZP y los terroristas no se han puesto de acuerdo, que es bien distinto. Zapatero estaba y está dispuesto a reformar la Constitución Española, el Estatuto de Autonomía vasco y el Amejoramiento del Fuero navarro en la dirección que ETA exige. Están de acuerdo en la necesidad del derribo y la reducción de la Constitución a escombros, que es lo que Zapatero ha prometido llevar a cabo con entusiasmo. Todo ello jugando a un despiste que no ha "colado"; la oposición de la mayor parte de la sociedad española ha impedido que estos apaños de Zapatero fueran mas lejos. Pero negociar, ¡vaya que si ha negociado!

Ruptura de la tregua
Las entrañas de ZP
José María Marco Libertad Digital 9 Junio 2007

Como era de esperar, las declaraciones televisivas de Rodríguez Zapatero continúan las de la declaración previa, hecha el mismo día del comunicado por el que les etarras le comunicaban el fin del "alto el fuego". La misma vaciedad de contenidos, y la misma suposición: la de que los españoles somos imbéciles, que se nos puede mentir a mansalva, que estamos dispuestos a aceptar cualquier cosa que venga del poder. Pero eso no es lo más importante.

Lo es más aquello que Rodríguez Zapatero insinuó una y otra vez: que el principal responsable de la ruptura del "proceso" es, después de los etarras, el Partido Popular. Esa sugerencia, y la suposición de que el electorado español es estúpido, parecen justificar su continuidad en el Gobierno. En cualquier otro país un presidente que hubiera visto fracasar el eje fundamental de su política, como le ha ocurrido a Rodríguez Zapatero con su política de cesión a los terroristas, habría presentado su dimisión. Zapatero no lo va hacer.

Y es que no ha dado por cerrado su "proceso". Esto es lo fundamental de todo el episodio, y lo más grave. Rodríguez Zapatero y los etarras han estado dialogando estos días a través de los medios de comunicación, con la opinión pública española de espectadora. Por eso Rodríguez Zapatero no ha aceptado preguntas ni ruedas de prensa. Nada de interferencias.

Los etarras le han mandado un aviso después de haber reforzado su posición gracias a las últimas elecciones. Y una vez más, Rodríguez Zapatero ha respondido intentando congraciarse con ellos. En el diseño alucinado de la nueva España zapateril, es indispensable integrar al nacionalismo violento y expulsar al PP. La sugerencia de que el PP es uno de los responsables del fracaso –momentáneo– del "proceso" resulta siniestra, como si se hubiera puesto en marcha a cara descubierta el verdadero proceso, el auténtico, que no es otro que la liquidación del partido de la oposición.

Lo que ocurra a partir de ahora irá a cuenta del accidentado camino transitado por Rodríguez Zapatero con la cruz de su ansia infinita de paz a cuestas. Hay que entenderlo. Él es una víctima, y no una cualquiera, sino la principal, la que asume como propio el dolor causado por quienes no entienden su objetivo. Por eso en su rostro la expresión de odio resulta indiscernible de la petición de compasión.

Y todo, como dice un amigo que conoce bien al PSOE, para llegar a las elecciones generales en marzo, una fecha que permitirá escenificar el recuerdo del 14-M con el PP, otra vez, de responsable de la violencia. Las entrañas de Rodríguez Zapatero, tan complicadas de descifrar, no le piden otra cosa.

Lo que se juegan los navarros
AURELIO ARTETA /CATEDRÁTICO DE ÉTICA Y FILOSOFÍA POLÍTICA DE LA UPV-EHU El Correo 9 Junio 2007

Son muchos los que, ya sea por disimulo o por pura ignorancia, no parecen enterarse de algo evidente. Como uno lo señale, enseguida se verá acusado de propagar un miedo gratuito y de una ominosa filiación derechista. Pero eso evidente es que el nacionalismo vasco representa hace tiempo el primer y más grave problema político que tiene Navarra. Tan distinto, tan anterior y tan superior a cualesquiera otros problemas públicos, por cierto, que condiciona el modo de plantear y resolver todos los demás.

¿Por qué? Muy sencillo: porque ese nacionalismo -'y sólo él'- cuestiona lo más previo: qué somos los navarros desde el punto de vista civil. Es decir, si continuamos formando una unidad política dentro de España o más bien debemos formar parte de otra llamada Euskal Herria, cuyo régimen nacionalista lleva décadas propugnando separarse de España. Lo que disputa es la delimitación del 'nosotros' navarro como comunidad civil, el 'demos' o pueblo mismo de la democracia en Navarra (y, de rebote, el de España). Lastrada así su agenda política con semejante peso, nuestros gobiernos locales han sido durante décadas gobiernos bajo amenaza y las cesiones en política lingüística, herramienta básica de la 'construción nacional', darían buena prueba de ello. Del empobrecimiento de la conciencia pública de las gentes, de la desviación y despilfarro de las energías sociales (desde las culturales hasta las sindicales) gracias a este maldito embrollo habría mucho que hablar.

¿Se comprende entonces que el nacionalismo no impulsa una política de izquierda ni de derecha, sino una tarea muy anterior a esa división? Es que todo su empeño se agota en trazar las fronteras de su presunta etnia o nación y en promover su soberanía; para el nacionalista todo lo demás, incluidas las políticas sociales, queda subordinado a ese empeño principal. ¿Se comprenderá también algún día la razón de que, por mucho que se vista la ropa del progreso, siempre será una ideología reaccionaria? Es que regresa a tiempos y concepciones en que las diferencias de los sujetos prevalecían sobre su igualdad política y los derechos colectivos sobre los individuales. ¿Se comprenderá en fin que el nacionalista no es un partido como otro cualquiera? Mientras los restantes partidos admiten nuestra común ciudadanía, los nacionalistas arrancan justamente de su radical cuestionamiento y pretenden ser -y, en este caso, que otros seamos- ciudadanos de su propio y particular Estado.

Pero hay muchos otros rasgos exclusivos de nuestra mayor tribulación. Los demás problemas políticos (vivienda, sanidad o atención a los ancianos) son cosa de 'un más o un menos': se encaran de un modo más progresista o más conservador, con mayor o menor cuidado e inversión pública en acometerlos. En cambio, incorporarnos a otra comunidad política es una cuestión de 'todo o nada'. Aquí no valen posiciones intermedias, por mucho que nos propongan primero tan sólo un órgano común permanente, después la progresiva oficialización del euskera, etcétera. Los nacionalistas no quieren una Navarra 'un poco' o 'un mucho' incorporada a Euskadi, sino incorporada del todo para componer al fin su mítica Euskal Herria. Su supuesta 'lengua propia', por ejemplo, debe ser la del entero territorio foral; no sólo de allí donde se habla, sino de donde nunca se habló o hace siglos que dejó de hablarse.

Tan crucial resulta esa pretensión, y tan inalcanzable a través del voto mayoritario, que durante 30 años los más desalmados de sus partidarios han matado, agredido y amenazado a una parte importante de la población por esa causa. Todavía son numerosos los que desean (o justifican) matar, agredir e intimidar para que Navarra se incorpore a Euskadi y secunde la eventual voluntad de secesión de Euskal Herria. Ya sólo eso le da a este conflicto un carácter dramático del que carecen los demás y que sería tramposo disimular. Eso por no mencionar a unas víctimas que sería indecente olvidar. De ahí también que suscite pasiones encontradas, amén de silencios cómplices y cobardías equidistantes, que los otros conflictos públicos no pueden suscitar. Y es que este desafío nacionalista afecta a nuestras convicciones morales, a nuestros primeros derechos políticos y, cuando hay sangre de por medio, a nuestro temor a morir.

Por si fuera ello poco, en el momento presente no sólo peligra el ser o no ser de Navarra, que tampoco es asunto de poca monta. Lo peor es que los nacionalistas están a punto de grabar su principio antidemocrático en el frontispicio de la política navarra. Según este principio, no somos miembros de una comunidad real de ciudadanos, sino más bien naturales de una etnia o nación imaginaria; y tal nación y sus presuntos derechos, 'por la propia lógica del nacionalismo', están por encima de los individuos y sus derechos. No seríamos ciudadanos en virtud de nuestra conciencia y voluntad libres, sino porque la tierra, la historia o los ancestros así lo han querido. De modo que 'pertenecemos' a una comunidad de sangre, de cultura o de tradición que marca como nuestro destino político el de convertirnos en ciudadanos vascos. Pues en esto consiste el peculiar pluralismo que pregonan: el nacionalista exige que se reconozca 'su' diferencia, pero necesita acabar con las diferencias de los otros; exige el pluralismo hacia fuera, pero lo persigue hacia dentro.

La autonomía política, la paz social, la salud moral de nuestra comunidad..., esto nos jugamos en este desafío. Para hacerle frente, hoy más que nunca el buen gobierno de Navarra requiere la unión de los constitucionalistas, desde Unión del Pueblo Navarro hasta Izquierda Unida. Al lado de esa necesidad común, poco importa lo que se jueguen los partidos, sus recelos mutuos o los cargos a que aspiran. Una coalición frente al nacionalismo, ése sí que será un 'cambio' a mejor y un verdadero 'progreso': los que reclaman a un tiempo las tres cuartas partes de los electores navarros y la justicia política.

ETA y ZP
El dilema del prisionero
Emilio Campmany Libertad Digital 9 Junio 2007

– Bueno, ahora que han pasado las municipales, podemos empezar a hablar de autodeterminación y territorialidad tal y como quedamos.

– Quedamos en que hablaríamos de todo eso si salíamos bien librados en las municipales. Los resultados demuestran que no podemos ceder más sin arriesgar una derrota en las generales. El referéndum y la anexión tendrán que esperar al año que viene.

– No podemos esperar al año que viene. Nuestra gente se impacienta porque el alto el fuego no termina de dar frutos. Tiene que ser ahora, si no, ya sabes lo que os espera: muertos encima de la mesa y a perder las elecciones.

– ­No me asustas. Si cedemos ahora, perderíamos igualmente las elecciones. Nos da lo mismo perderlas por una cosa que por la otra. Hasta después de las generales no podemos daros ni esto.

– Entonces, volverán los atentados.

– Vosotros veréis. Si vuelven los atentados, perderemos las elecciones, ganará el PP y adiós a la autodeterminación y a Navarra.

– ¿Y quién me garantiza que, si ganáis, podremos finalmente hablar de territorialidad y autodeterminación? Antes de las municipales quedamos en que en junio hablaríamos de ello y mira con lo que nos venís ahora.

– Nadie puede garantizarte nada. Pero es obvio que vuestra única oportunidad está en que Zapatero gane las próximas elecciones generales y cometer atentados no es la mejor manera de facilitárselo.

– ¿Y qué vamos a hacer? ¿Cruzarnos de brazos hasta marzo? Es imposible. Mi gente está muy nerviosa.

– No está dicho que tenga que ser hasta marzo.

– Aunque fuera octubre. No llegamos.

– Es vuestro problema. Nosotros no podemos ceder más. Si lo hiciéramos, perderíamos las generales.

– Es la enésima vez que nos pedís más tiempo. Se acabó. En estas condiciones, el alto el fuego no puede seguir vigente. No podéis tenernos indefinidamente mareando la perdiz.

– Mientras no haya muertos, creo que podremos controlar la situación. El alto el fuego es importante, pero no lo es todo. Ahora bien, si hay muertos, os podéis olvidar del asunto. No porque no queramos daros lo que pedís, que no querremos, sino porque perderemos y ya no estaremos en disposición de dároslo.

– Pero, en todo caso, el alto el fuego tiene que acabarse. Tenemos una reputación que preservar.

– Si no hay muertos antes de las generales y ganamos, avanzaremos en la dirección que queréis. Pero, con independencia de eso, si decidís dar por finalizado el alto el fuego para quedar bien ante vuestra gente, tened en cuenta que no puede saliros gratis: cuenta con que Iñaki volverá a la cárcel, Otegi irá a hacerle compañía, habrá detenciones y tendremos que ilegalizar ANV. Pensad en si os merece la pena.

– Con Iñaki haced lo que queráis, aunque públicamente protestaremos. Las detenciones pueden asumirse si se mantienen dentro de determinados límites. Lo de Otegi nos beneficiará en el exterior porque sólo está acusado de delitos de opinión y será fácil montar una campaña de denuncia. Pero por lo de ANV no pasamos. Es lo único importante que hemos sacado en este año y pico de negociación y no vamos a cederlo al poco de haberlo conseguido. ANV no se toca. Si lo hacéis, se rompe la baraja y que venga el PP, que ya veremos como nos las apañamos.

– Está bien. Ya veremos qué hacemos con ANV.

– Nos vemos después de las generales.

– Si ganamos.
– No te preocupes, apretaremos, pero no ahogaremos. Pero a ANV, ni mirarla.

Contra ETA vivíamos mejor
Juan Carlos Escudier El Confidencial 9 Junio 2007

Zapatero, que para esa rendición no hacían falta alforjas, y Rajoy, pesadísimo con eso de que el Gobierno le pida perdón por haberse equivocado, se han citado este lunes en Moncloa para una sesión de más de lo mismo, que consiste esencialmente en un saludo a pie de escalera, una escena del sofá y un par de horas de animada charla antes de volver a tirarse los trastos a la cabeza, o no, según convenga, porque esto de la política antiterrorista se ha vuelto flexible como un junco y se mece al viento. Se trata de una cuestión táctica: al primero, le interesa ahora mostrar que no le tiembla el pulso; al segundo, que también es capaz de recibir al hijo pródigo con una bandeja llena de Ferrero Rocher dispuestos en pirámide. ¡Cuán predecible es el teatro de aficionados!

La demostración palpable de que todo es una filfa -o lo parece- nos ha llegado de Navarra, donde el infatigable Miguel Sanz, que se está jugando las lentejas en las negociaciones con los socialistas navarros, se ha puesto el disfraz de Sancho el Fuerte, pero justo antes de Las Navas de Tolosa, cuando se fue a vivir a África y empezó a hacérselo con una princesita almohade. De esta guisa, Sanz se ha convertido a la carrera al zapaterismo y afirma que el presidente le ha puesto a ETA los puntos sobre las íes. En resumen, el hombre que iba a entregar Navarra a los vascos, el traidor que se disponía a ceder a Batasuna la afamada denominación de origen de los espárragos, es hoy la piedra angular sobre la que Sanz piensa edificar su nuevo mandato.

En este cambiante estado de cosas, la nueva estrategia de Zapatero es casi de libro. La primera medida ha sido el retorno a la sombra de De Juana, al que los ayunos han debido de distraerle el juicio, porque sólo alguien de cortas entendederas es capaz de negarse, con la que se avecinaba, a irse a su casa con una pulsera en la muñeca, que era lo que se le ofrecía. A cambio, ha conseguido unas cadenas y una bola virtuales y una celda monísima en Aranjuez, como estaba cantado.

El siguiente en probar los efectos terapéuticos del talego ha sido Arnaldo Otegi, quien seguramente ya tenía asumido que, en esta ocasión, no se iría de rositas. El de Batasuna ha jugado a ser Gerry Adams, pero ni es tan listo ni tan delgado, por no decir que manda menos que un recluta y que así no se puede ser interlocutor de nada. A Otegi le hubiera gustado otro desenlace en las negociaciones con el Gobierno y, posiblemente, sus discrepancias con ETA son mucho mayores de lo que trasluce. Sin embargo, la valentía de este hombre para manifestar sus discrepancias siempre ha tendido a cero, lo cual le define.

Los pasos siguientes vendrán, en gran medida, determinados por el alcance de la actividad terrorista. Aunque acelere algunas detenciones –como ya ha hecho-, el Gobierno no puede de buenas a primeras plantear la ilegalización de ANV, tal y como exige el PP, ya que eso sería tanto como reconocer que consintió que Batasuna se presentara por marca interpuesta, haciendo sayo de esa capa que es la Ley de Partidos. Sólo si ETA cometiera un atentado antes de la constitución de los Ayuntamientos y ANV no lo condenara, el Ejecutivo trataría de impedir que sus concejales tomaran posesión de sus actas. Como los de la capucha, además de malos no son del todo imbéciles, es muy probable que esperen a que se consume la constitución de las corporaciones, lo que evitaría que cualquier proceso de ilegalización posterior afectara a sus electos.

Pese a los errores cometidos a lo largo del proceso, Zapatero confía aún en tener tiempo suficiente para demostrar que contra ETA vivíamos mejor, que su firmeza es incuestionable y que jamás estuvo dispuesto a ceder ante la banda pero que su obligación era intentarlo, algo esto último que nadie con dos dedos de frente puede discutirle. Ello descarta a priori un adelanto electoral y le obliga a echar el resto en la negociación de los Presupuestos de 2008, donde la actitud del PNV, con el que prosigue su idilio, será decisiva. En resumen, las elecciones serán cuando tocan, si el dinero lo permite.

Así las cosas, lo lógico sería que el discurso del PP experimentara algunos cambios, toda vez que, tras casi tres años de periódicos anuncios sobre un inminente fin del mundo, sus feligreses deben de estar hasta el gorro del profeta. Constatado que la institución familiar sigue en pie pese al matrimonio entre homosexuales, que los obispos han cambiado la pancarta por una cruz en el IRPF, que si España se ha roto la zurcimos en un periquete, que los fantasmas de la Guerra Civil tienen un sueño profundo y no hay quien los despierte, que Zapatero no se rinde y que los próximos Sanfermines no se harán en Donosti, lo que se impone es otro discurso para el que quizás Acebes, sin menoscabo de sus innegables dotes para la perífrasis, no sea el más indicado.

Evidentemente, Rajoy puede seguir exigiendo la vuelta al pacto antiterrorista o la inmediata ilegalización de ANV pero haría mal en encastillarse en el mismo discurso, habido cuenta de que, sean cuando sean las elecciones, tendría que disponer de algún margen de maniobra para poder pactar con esos nacionalismos que, según él y su partido, tanto daño han hecho a España y a los que se marginó del Pacto por la Libertades, que primero era un conejo que se había sacado Zapatero de la chistera y luego el bálsamo de Fierabrás. En eso se cifra su vuelta al centro.

Por tanto, no es descabellado ni que la reunión del lunes en Moncloa acabe como siempre, o sea mal, ni que concluya en abrazo y buen rollito. Ya decía Bismark que la política no es una ciencia exacta.

La culpa de todo la tiene el PP
Federico Quevedo El Confidencial 9 Junio 2007

No sé si ustedes tienen las cosas tan claras como yo, pero lo cierto es que son así, qué se le va a hacer: en este país la culpa de todo la tiene el PP. Da igual que hoy por hoy el PP no esté en el Gobierno, ése es un mero detalle sin importancia, un accidente que no debe ser tenido en cuenta a la hora de formular la teoría general: la culpa de todo la tiene el PP, absolutamente de todo, desde la muerte de Manolete hasta del calentamiento global pasando, obviamente, por la ruptura de la tregua de ETA y todos y cada uno de los fracasos –que son unos cuantos- de Rodríguez Zapatero. No es que él haya hecho las cosas mal, no, es que los del PP son tan malos que no le han dejado hacer nada, que jodios. Y encima se creen con derecho a decirle como tiene que hacer las cosas, pobrecito mío, él, que se encuentra tan débil y desasistido de la mano de... quien sea. A lo mejor es por eso que el jueves por la noche, en esa entrevista babosa en Cuatro con Gabilondo de lo único que hablaba era del PP, que si el PP por aquí, que si el PP por allá, que si invitó a Rajoy a tomar un café y lo pongo a parir en antena que hasta Gabilondo le preguntó si iba a suspender la reunión y él como si no se enterara dale que te pego a su monólogo. Y es que este hombre sólo se escucha a sí mismo. Bueno, a sí mismo y a los que le dicen lo mismo que se dice él a sí mismo -y perdonen las redundancias-, que son unos cuantos voceros mediáticos los que le alimentan ese ego narcisista y vanidoso y escriben una mentira detrás de otra. Eso sí, se quedan tan panchos: aquí se miente y se sostiene la mentira contra viento y marea.

Fíjense si no. Ahora resulta que era una barbaridad decir que Rodríguez estaba más cerca de los terroristas que de las víctimas, pero quienes eso afirman se olvidan de cuando el presidente llamaba a Otegi “hombre de paz” y decía que De Juana estaba por el proceso, y a las víctimas las despachaba con un “son el pasado”. Que el Gobierno se rendía ante ETA era evidente, y solo hay que hacer un repaso a la actuación de la Fiscalía... No lo haré aquí, pero si alguno de los que defienden lo contrario lo desea, hay dosieres completos sobre la materia. Que la policía redujo la presión no lo digo yo, lo dice la propia policía, y que Navarra era moneda de cambio y el Gobierno estaba dispuesto a cederla lo acabaremos sabiendo si se terminan por publicar las actas de los encuentros, aunque algunos seguirán mirando para otro lado. Así que mientras Rodríguez se sentaba a negociar con ETA –no él, sino sus emisarios- a espaldas de la ciudadanía, lo verdaderamente grave y preocupante era el “malicioso, destructivo, sectario, contradictorio y artificial argumentario de las factorías políticas y mediáticas del PP”. Fantástico, oye. Y se quedan como Dios. ¿Lo ven? La culpa es del PP y de su entorno, pero de los insultos, descalificaciones, ataques violentos, cordones sanitarios e intentos de exclusión como el del Pacto del Tinell contra el PP, de eso no dicen nada, claro, eso debe formar parte del espíritu democrático de la izquierda, digo yo.

Cierto es que ésta no era la primera tregua, sí. Pero algunos olvidan, no sé si por culpa de una amnesia temporal, que ninguna de las anteriores resultó ser el fruto de una negociación previa entre el Gobierno y la banda terrorista, a espaldas de la Cámara y de la soberanía nacional, como sí lo ha sido esta, ¿o es que ya nos hemos olvidado de que los contactos con Batasuna comenzaron al mismo tiempo que se firmaba el Pacto Antiterrorista? Por eso es una falacia poner en boca del PP la acusación a Rodríguez de que ha fracasado “por no haber hecho lo que nosotros le decíamos que debía hacer”. No señor, ese no es el motivo del fracaso, ni nadie le ha dicho eso al presidente del Gobierno. El fracaso radica en haber hecho justo lo contrario de lo que él mismo predicaba cuando estaba en la oposición y que dio origen al Pacto Antiterrorista, es decir, que la política antiterrorista la consensuaban los dos partidos mayoritarios, que son los que siempre van a estar llamados a gobernar este país... ¿O es que piensan estos voceros del pensamiento único que Carod Rovira iba ser algún día presidente del Gobierno? No, ¿verdad? Entonces, ¿por qué había que pactar con él la política antiterrorista en lugar de con Rajoy? Porque aquí resulta que los que acusan al PP de amputar el Pacto Antiterrorista en su punto primero, se pasan por el arco del triunfo los otros nueve artículos del mismo, empezando por ese que dice que de la violencia terrorista no se obtendrá “ventaja o rédito alguno”. Que se lo digan a ANV.

Como de lo que se trata es de echarle la culpa al PP de todo, los voceros del pensamiento único hasta se olvidan de que quien gobierna es Rodríguez y que, por lo tanto, quien tenía la obligación de intercambiar información y concertar la política antiterrorista con el PP era... Rodríguez, lo han adivinado ustedes que son personas inteligentes y poco mediatizadas y manipuladas por la verdad oficial y la obsesión anti-PP. Claro que, para justificar la debilidad del argumento, entonces se afirma que lo que ocurre es que el PP quería que Rodríguez fracasara... ¡Si no hacía falta, se las bastaba él solito! El colmo de la tergiversación es echarle en cara al PP que opine que la vuelta de De Juana a la cárcel, siendo positiva, llegue tarde. Hombre, no, si quieren lo que tiene que hacer el PP es ir a visitarle y llevarle tortilla de patatas... ¿Pero cómo no va a llegar tarde la vuelta de De Juana a una cárcel de la que nunca debió de haber salido? Todo llega tarde, porque lo que realmente ha ocurrido, y de eso es de lo que no quieren hablar estos chicos de la factoría mediática a la orden de Pepe Blanco, es que hemos perdido una década de lucha contra el terrorismo, y de que ETA es hoy una organización más fuerte, mejor armada y con más voluntarios entre sus filas.

No volveré a hablar de culpabilidades y responsabilidades, simplemente diré que nadie le va a echar la culpa a Rodríguez, aunque él piense lo contrario, de un atentado de ETA. Pero permítanme que les remita a un magnífico artículo publicado el viernes en El Mundo por la eurodiputada socialista Rosa Díez -¡ten cuidado, Rosa, por favor!- sobre esto de la culpabilidad y la responsabilidad. A mí permítanme que muestre mi enojo ante quienes afirman que pedir elecciones es estar en sintonía con el guión de ETA. ¿Perdón? ¿Desde cuándo pedir algo tan democrático como una consulta en las urnas forma parte del guión de los totalitarios? A lo mejor lo que está en sintonía con el guión de ETA es seguir creyendo que era posible negociar con asesinos al margen de los demócratas y sin buscar la derrota de los terroristas. Eso sí era hacerle el juego a ETA, como lo es seguir obsesionados, de manera casi enfermiza, con el PP. Las obsesiones, dice la psiquiatría, son ideas, pensamientos, imágenes o impulsos recurrentes y persistentes que invaden la conciencia y que son vividos como repugnantes o sin sentido. El enfermo realiza intentos para ignorarlos o suprimirlos, a veces sin conseguirlo. Pues oiga, algunos deberían hacérselo mirar.

La tregua del Derecho
JUAN MANUEL DE PRADA ABC 9 Junio 2007

AL final, y en resumidas cuentas, podría afirmarse que, mientras ha durado el llamado «alto el fuego permanente» de la banda etarra, lo único que se ha declarado en tregua ha sido la aplicación de las leyes. Durante mis estudios de Derecho, me enseñaron que las leyes positivas no pueden permanecer ajenas a la realidad social; razones de pura seguridad jurídica exigen que el Derecho legisle realidades nuevas o cambiantes. Pero esta necesidad de atender realidades nuevas no debe encubrir razones coyunturales de veleidad o cálculo político. Sería deseable, por ejemplo, que un Gobierno decidiera aliviar las cargas impositivas sobre los ciudadanos si el erario público recibiese ingresos suficientes por otras vías menos gravosas; en cambio, resultaría inadmisible que un Gobierno resolviese dejar de recaudar impuestos en vísperas electorales para después volver a recaudarlos con igual rigor una vez obtenido el triunfo en las urnas. También sería comprensible que un Gobierno decidiera aplicar con mayor benignidad la legislación en materia terrorista, promover una reforma legislativa menos punitiva o incluso arbitrar medidas de gracia, si la realidad demostrara que los terroristas han cejado en sus propósitos, abandonado las armas y disuelto su organización criminal. En cambio, resulta escandaloso que la ley deje de aplicarse o se aplique blandamente para favorecer una negociación con terroristas que en modo alguno están dispuestos a renegar de sus métodos, mientras no se atiendan sus pretensiones.

En su declaración de «alto el fuego permanente», los etarras dejaban bien claras sus pretensiones, inasumibles para el Estado, puesto que afectaban a su mismo régimen jurídico, tal como queda establecido en la Constitución. Por razones de puro cálculo político, el Gobierno decidió entrar en negociaciones con una banda de delincuentes confesos y relapsos. Amén de comprobar que no estaban dispuestos a ceder ni un ápice en sus pretensiones quiméricas, el Gobierno también pudo cerciorarse de que el llamado «alto el fuego permanente» era en realidad un sofisma, puesto que los etarras seguían aprovisionándose de armas, organizando comandos, etcétera. Luego se produjo el atentado en la nueva terminal del aeropuerto, que convertía el sofisma en un sangrante sarcasmo. Pero, por razones de puro cálculo político, el Gobierno se empecinó en el error: aunque declaró concluidas las negociaciones (pero con el tiempo llegaríamos a saber que tales negociaciones proseguían de tapadillo o matute), promovió una aplicación más benigna de la legislación en materia terrorista.Todos recordamos las palabras del fiscal general del Estado en las que hacía un llamamiento a los jueces para que adaptaran sus dictámenes a la nueva coyuntura; todos recordamos los remoloneos de Otegui ante los tribunales y la atenuación de su condena a De Juana y, ya por último, la estrafalaria y vergonzante medida salomónica que permitió a los batasunos concurrir a las elecciones recientes en cientos de municipios. Son episodios de ignominia jurídica difíciles de olvidar.

El nuevo comunicado de la banda, en el que se declara el fin del llamado «alto el fuego permanente», sólo añade ribetes de recochineo al sangrante sarcasmo. Por razones de puro cálculo político, el Gobierno decide que De Juana vuelva a prisión: es una reacción pueril, como la del maestro zascandil que castiga a destiempo al niño díscolo, después de haberse dejado torear; es una actitud, sobre todo, que delata a las claras que durante los meses en que De Juana se ha beneficiado de una atenuación de la pena el Gobierno ha forzado una aplicación injusta de las leyes. Más difícil será subsanar otros desaguisados favorecidos durante un período en que el Derecho se ha declarado en tregua, como la vuelta de los batasunos a los órganos de gobierno municipales. Y tal tregua del Derecho en modo alguno ha sobrevenido acompañada de una realidad nueva: los terroristas nunca dejaron de exigir sus quimeras, inasumibles por el Estado; nunca dejaron de emplear métodos delictivos para su consecución. El Derecho, simplemente, se ha allanado ante las pretensiones de unos asesinos confesos y relapsos; el Derecho ha mirado para otra parte, mientras ellos insistían en sus fechorías. Por razones de puro cálculo político.

Solo
IGNACIO CAMACHO ABC 9 Junio 2007

LO quiere hacer solo. Respira encono por las comisuras y tiene la mirada inyectada en agravios. Se siente acorralado por los fracasos y oye a sus espaldas el ruido que producen los cuchillos al afilarse. Ha decidido abordar en solitario un Plan B que no tenía diseñado, y que va a improvisar apoyado en la teoría de «las circunstancias cambiantes», el relativismo de conveniencia con el que maneja a voluntad la ley como si fuera un elástico retráctil. El presidente parece enrocado sobre una dramática decisión a todo o nada: si emprendió solo el camino de la negociación con ETA, en soledad abordará también el capítulo de su cierre.

Zapatero no cree en otro acuerdo que esos «consensos ciudadanos» de que habla su mentor intelectual Phillipe Petit: una interlocución directa entre el gobernante y el pueblo. Se siente agraviado hasta el rencor por la política de desgaste del PP, y no está dispuesto a ir con la oposición a ninguna parte, porque interpreta que sería ella la beneficiaria de un eventual acercamiento. De hecho, su plan alternativo, reventado el «proceso», pasa por consumar de algún modo el aislamiento del adversario democrático y situarse en una especie de centralidad que parte de una equiparación perversa entre el enemigo terrorista y el rival político.

No va a ceder ni a torcer el brazo: sin consenso empezó y sin consenso seguirá. Ha decidido endurecer el pulso y tirar a los leones a quien haga falta: De Juana, Otegui, el que sea. El asesino del antiguo comando Madrid ha quedado atrapado en medio de un fuego que no controla, y nadie va a mover ahora un dedo por su salud ni por su vida. Zapatero necesita votos para salvar su proyecto, y si no los ha obtenido con espigas los va a buscar con las espuelas. Pero para eso ha llegado a la conclusión de que no necesita al PP.

Es más: piensa que lo que necesita es que no se le acerque. Va a tratar de mostrar a los ciudadanos que por las malas puede ser tan duro como flexible ha sido por las buenas, y lo quiere hacer sin arrimarse a consenso alguno ni ofrecer ninguna fe de erratas. Terco como es, confiado como vive en su autocomplaciente limbo de certezas, dejará abierta la posibilidad de modular su estrategia a la que ETA le plantee: política de palo y zanahoria. Por eso no puede sellar pacto alguno con la oposición, que le dejaría en el fondo como rehén de una estrategia ajena. Por eso no ha habido prisa en celebrar la reunión con Rajoy -¿qué diablos tenían que hacer los dos esta semana que fuese más importante?-, y por eso la está dinamitando antes de que se celebre.

Lo que quede de legislatura va ser un periodo de extrema tensión, que acaso ETA acentúe con algún malvado golpe selectivo. El presidente sabe que ha fracasado a día de hoy en todos sus empeños, y lo único que puede ofrecer ya es la remota esperanza de una victoria final a pesar de los pesares. Para ello necesita que el Partido Popular pague un coste mayor que él por la reanudación de los atentados. Y afrontar en solitario el baile infernal que se avecina con música siniestra de estampidos de pólvora.

Se marchó la paloma
César Alonso de los Ríos ABC 9 Junio 2007

El objetivo principal del PSOE en esta legislatura ha sido romper el Estado-Nación e instituciones claves para el mantenimiento de la moral y la cultura tradicionales. En esta tarea el «proceso de paz» era la pieza maestra ya que se trataba de satisfacer las reivindicaciones territoriales de los nacionalistas vascos en las que se ha basado el terror de ETA. El premio que tendría la sociedad española, si llegaba a prosperar tal empresa en Cataluña y en el País Vasco, sería el arreglo de la convivencia en la primera y la «paz» en el segundo. Al margen de la valoración de este proyecto ¿qué ha conseguido el Gobierno de Zapatero en estos tres años?

Por lo que se refiere a Cataluña un estremecedor fracaso. A pesar de que el nuevo Estatuto sea una miniconstitución, y de que esto pueda entenderse como una promesa de Estado-Nación, alguna de las fuerzas políticas (ERC) no ha quedado satisfecha. No está instalada en la «comodidad» reclamada. Por supuesto la lengua española ha quedado prohibida en la práctica y el articulado del Estatuto será motivo de fuertes fricciones entre Comunidades. Desde luego a la hora de hacer los Presupuestos. La participación en el referéndum y en las consultas posteriores han venido a confirmar el fracaso.
Pero ¿cómo juzgar la política de Zapatero en el País Vasco? Después de haber dejado claros algunos principios perversos como el de atribuir a los vascos la capacidad para decidir su futuro (autodeterminación) y de haber permitido la reconstrucción del aparato de ETA y haberla legalizado a través de ANV, ETA ha puesto fin al alto el fuego. De nada han valido las concesiones ni la humillación de las instituciones.

El «proceso de paz» ha muerto. ¿Volverán los socialistas a las andadas del diálogo y las negociaciones? Ya está en ese cuento el PNV y muy posiblemente también el PSOE una vez que haga algunas demostraciones de mano dura. Fouché Rubalcaba ya tenía prevista alguna operación para la galería. Porque lo que va a intentar Zapatero es cortar la sangría de votos que les amenaza gracias a la guerra que pretende organizar contra el PP. Según él, la derecha trata de impedir que España tenga un nuevo autor.

Cárcel para un «hombre de paz»
Editorial ABC 9 Junio 2007

LA intervención de Rodríguez Zapatero el pasado jueves en una televisión privada es la prueba definitiva de su falta de talla ante el desafío que afronta la sociedad española. ETA ha reventado la legislatura, poniendo de manifiesto la irresponsabilidad del Gobierno al poner en marcha un supuesto proceso de paz que ha terminado como cualquier persona sensata habría anticipado desde el primer momento. Gran parte de la opinión pública había perdido ya cualquier esperanza de una rectificación seria ante el inconsistente discurso de Zapatero el mismo día en que ETA anunció el fin de la tregua, pero aún es mucho peor la operación oportunista de transferir la responsabilidad al PP y situar a la oposición ante un dilema moral y político, fiel reflejo de una falta de lealtad hacia el adversario que no es admisible en quien ejerce la máxima responsabilidad del Gobierno. Revestido con el manto institucional, pero actuando al servicio de una estrategia partidista, Zapatero intenta provocar una reacción desmedida en el PP, con la intención -una vez más- de situar a Mariano Rajoy en una imaginaria «derecha extrema» y presentarse así como víctima de los «radicales» de uno y otro signo.

La operación está muy clara. Por una parte, se actúa con repentino rigor al aplicar la legislación penitenciaria a De Juana Chaos y el Ministerio Fiscal cambia frenéticamente respecto de Arnaldo Otegi (según Zapatero, un «hombre de paz») , cuya detención por orden judicial es -pura y simplemente- la aplicación razonable de la ley que todos los ciudadanos de buena fe celebran y aprueban. Mientras, Zapatero maneja con engaño esa supuesta rectificación de su postura anterior, acusando a los populares de boicotear el «proceso» y de utilizar electoralmente el terrorismo. En una palabra, destruye las remotas esperanzas de recuperar el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo como expresión de una política de Estado en defensa de la España constitucional. Con esta actitud, falsea la realidad, demuestra su soberbia y desprecio hacia el adversario y abre, de hecho, la próxima campaña electoral, siempre con el objetivo inequívoco que persigue desde que empezó la legislatura: expulsar al PP hacia los márgenes del sistema.

Ya que Zapatero intenta presentarse como víctima y culpa de antemano a la oposición del fracaso de la entrevista del próximo lunes, el PP debe reaccionar con frialdad y sentido común, aunque tenga que hacer serios esfuerzos para contener una lógica indignación. Rajoy está ante la ocasión de mostrar su sentido de Estado y no caer en la burda trampa que le tiende el Ejecutivo. En efecto, la sociedad española espera del líder popular que acuda a La Moncloa con un plan concreto para combatir a ETA con todos los instrumentos del Estado de Derecho. En este sentido, es lógico que se exija sin demora al Gobierno que inste la ilegalización de ANV, evitando los efectos de una de las muchas concesiones realizadas al entorno etarra que ha provocado la vuelta a las instituciones de los terroristas a través de una marca instrumental. Los gestos de aparente firmeza con De Juana o con el propio Otegi son fácilmente revisables en cuanto cambien las circunstancias.

Para que el Gobierno demuestre una voluntad de cambio real y no puramente cosmética es determinante que las instituciones democráticas queden limpias de nuevo frente a una presencia indeseable. Navarra, por supuesto, es otra prueba esencial de los propósitos auténticos del PSOE. El PP ha mantenido a lo largo de la legislatura una actitud irreprochable respecto a la lucha contra el terrorismo que constituye a día de hoy su principal activo político ante la sociedad española, incluso ante quienes creyeron de buena fe en las falsas expectativas suscitadas por Zapatero. El objetivo del PSOE es ahora desactivar ese capital de firmeza y credibilidad que la oposición ha conseguido acumular. Es una maniobra al servicio de un único objetivo, que consiste en revalidar el triunfo en las urnas obtenido en las dramáticas circunstancias del 14-M. Lo que Zapatero no dice ni piensa decir a los ciudadanos es si, una vez conseguida la hipotética victoria, pondría otra vez en escena esas «ansias infinitas de paz» que ETA desprecia con su cinismo habitual.

Ruptura de la tregua
Hijodé quien no entienda
José Antonio Martínez Abarca Libertad Digital 9 Junio 2007

Es perfectamente lógico que el presidente del Gobierno esté muy molesto con Rajoy en general y con los españoles en particular. Por más que explica las cosas como son, no nos entran a ninguno en la mollera.

Bueno, a ninguno, no. Algunos elegidos lo han entendido sin necesidad de que Zapatero descienda a su limitada comprensión de pobres mortales. Gabilondo lo ha entendido. La Unión de Actores se ha convencido incluso antes de que Zapatero quisiera convencerles de nada. Incluso Maruja Torres no ha tenido mayor problema en verlo claro, a pesar de que una vez que cené en la misma mesa con ella (no podía dejar de mirar su dentadura, espejo de su alma) se mostró tan documentada como para afirmar que Jaime Campmany se dedicaba a fusilar rojos en el treinta y seis, no admitiéndome la inoportunidad de que Jaime estaba por entonces en el cole. Y es que la tesis parece obvia: hay mucho hijo de puta perfectamente identificado bajo unas siglas.

En cambio, en las barras de los bares no lo pillan. Un pueblo así no se merece acompañar a Zapatero en sus grandes designios. Como diría Hitler antes de pegarse un tiro, España ha resultado ser un pueblo de cobardes que no ha sabido estar a la altura de sus dirigentes y que merece desaparecer.

Va a ser verdad lo que decían los viajeros ilustrados franceses de hace dos siglos, que los españoles creen ser más listos de lo que realmente son. Porque mira que el camino hacia la paz del presidente del Gobierno es el "mi mamá me mima" de la cartilla con plantilla de redondillas del jardín de infancia y menos complicado que el mecanismo de una chupeta. A ver, nenes. ¿Está o no está claro que Zapatero quiere luchar contra ETA para llegar a una situación "sin vencedores ni vencidos"? ¿Que no se entiende cómo se va a luchar si no se quiere vencer? Ya estamos haciendo electoralismo con un asunto de Estado. Los hijos de puta, Maruja. Sigamos, nenes. ¿Está claro sí o sí que lo que hasta ayer era que "el PP se ha quedado solo" ahora es que el que siente la soledad es Zapatero, porque el PP, en su egoísmo, se resignó a ser marginado? ¿Que no se entiende cómo se puede declarar la soledad si todos dicen que quieren acompañarse por el PP? Ya estamos con que si la abuela fuma, poniendo condiciones miserables para ayudar al Gobierno.

Es la primera vez que la oposición le va a negar su apoyo al presidente del Ejecutivo en su procura del fin del terrorismo, dirán el lunes, porque ya tienen redactadas las portadas. Si será convincente lo que dice Zapatero que no han esperado ni a que suceda lo que cuentan con todo detalle, como aquellos corresponsales que escribían las crónicas palpitantes sobre el frente alemán sin moverse de la pensión. Los hechos, que también son muy hijos de puta, Maruja.
abarca@libertaddigital.tv

Si el PSOE no echa a Zapatero, desaparecerá por el sumidero
Enrique de Diego elsemanaldigitall 9 Junio 2007

Las únicas armas que sirven contra los asesinos son las del Estado de Derecho. Cuando el asesino va a disparar no hay que perder el tiempo con chácharas sino que es decisivo disparar antes. Para eso tenemos a la policía. Detenido el asesino, ha de ser juzgado. Para eso tenemos a los jueces (salvo a Garzón, claro, que aún no ha hecho nada con el sumario sobre el chivatazo a ETA). Antes teníamos a los fiscales, pero ahora padecemos a Conde-Pumpido, empeñado en dejar sin trabajo a Jone Goirizelaia.

Frente a ETA es fundamental la unidad de los demócratas. Pero ese concepto, que costó tantas vidas acuñar y poner en práctica, es unidad para luchar contra los terroristas.

La unidad de los demócratas no es para ceder. Ya dije que mi firme oposición a la negociación no era sólo por el sagrado respeto que han de merecernos las víctimas –su memoria, su dignidad y la justicia a la que son acreedoras- sino porque toda cesión presente a los totalitarios se cobra más víctimas en el futuro. Y ya estamos bajo la amenaza de una ETA rearmada, que insiste en sus designios sanguinarios.

No me cabe la menor duda de que los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado cumplirán a conciencia con su deber y no combatirán el terrorismo con la verborrea presidencial.

En el respaldo a los servidores del orden y la libertad estriba en buena medida esa unidad de los demócratas, que Zapatero se ha dedicado a dinamitar con irreflexiva irresponsabilidad. Él es el culpable de que se haya roto la unidad de los demócratas, hay que repetirlo por activa y por pasiva, ante las patéticas campañas de los propagandistas zapateriles.

La unidad de los demócratas no pasa por Zapatero, sino porque se vaya cuanto antes, porque abandone la Presidencia del Gobierno. Porque convoque elecciones anticipadas. Doy por supuesto que no lo hará. Está muy satisfecho, en su insignificancia, de habitar en La Moncloa y veranear en La Mareta.

Pero lo obvio es que su gran proyecto de legislatura es un completo fiasco. Lo obvio es que miramos hacia La Moncloa y no vemos nada, la sombra de un fantasma que balbucea, el eco desvanecido de un mentiroso compulsivo que se ha puesto a jugar con asesinos. Hay que ser constantes, pacientes y fuertes. los destrozos no son irreversibles, aunque sí sumamente graves.

Si los socialistas no son capaces de rebelarse y resolver ese problema que se llama Zapatero, el PSOE desaparecerá por el sumidero de la historia.

Los progres dicen a ETA cuando tiene que matar.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 9 Junio 2007

Carod Rovira pactó con ETA donde tenía que matar, hoy la progresía española ha dado un paso más hacia el oprobio y le ha dicho en publico a ETA cuando tiene que matar. Le ha dicho que este no es el momento de matar, no han tenido el valor de pedir a ETA que abandone para siempre la violencia, que deje para siempre de matar, que cierre su criminal negocio político terrorista. Como son progres solo le han dicho que ahora no toca matar, pero que cuando toque pues que sigan.

La frasecita completa del comunicado de la progresia roja de izquierdas solidaria y contemporizadora con ETA es lo más macabro que uno ha leído en boca de supuestos demócratas nunca.

“Pedimos a ETA que se abstenga de atentar, que no atente, que guarde las pistolas, que no es momento para eso.”

No es momento para atentar, es momento para preparar las elecciones, que parezca de Zapatero lucha contra ETA y consigue que no mate con su aguerrida postura antiterrorista, pero que después de que pase el momento en que a la izquierda le interesa que ETA deje temporalmente de matar ya puede volver a lo suyo.

Es el momento de tapar las vergüenzas de Zapatero, y para eso se ha formado esa mesa de progres, pero claro, no podrían cumplir su objetivo de cubrir vergüenzas presidenciales si ETA va por ahí matando, todos pensarían que como poco están usando el dinero que sacan de su nueva rama del negocio en los ayuntamientos donde tan graciosamente les dejó presentarse Zapatero, que con ese dinero pagan a sus liberados que luego van por ahí con sus bombas y pistolas.

Ahora toca enmascarar la gran traición de Zapatero, y por supuesto utilizan, como ya estaba previsto cuando comenzó toda esta pamema entre Zapatero y ETA, al PP. El PP tiene la culpa de lo que ha pasado y de lo que pasará. El guión de la hoja de ruta de Zapatero al infierno así lo tiene escrito. Si se consigue la paz de pacotilla es mérito de Zapatero, si no se consigue es demérito del PP.

El día, que ojalá no venga, en que ETA mate a alguien podremos preguntar a los progres rojos socialistas solidarios y multiculturales si ETA captó su mensaje y ya es momento de matar.

El regreso del nazi vascongado
FÉLIX De Azúa, El Periódico de Cataluña 9 Junio 2007

Algunos de los más ásperos calumniadores de aquellos que desde el principio rechazamos el "diálogo" con ETA y Batasuna deben de estar, en este momento, reciclando sus bolígrafos. Quienes nos oponíamos a una política de apaciguamiento del ultranacionalismo violento no lo hacíamos por dureza de corazón o intolerancia, sino por el convencimiento de que cualquier indulgencia con los movimientos totalitarios se acaba volviendo en contra del que tiende la mano. Los nazis muerden todo lo que se les acerca.

Empleo la palabra nazi sin ánimo deprecativo, solo descriptivo. La ideología del ultranacionalismo violento es la de un partido neonazi, aunque se disfrace de izquierda. También decían ser de izquierda Mussolini y la Falange. El nazismo de ETA y Batasuna ha sido extensamente analizado, pero merece la pena insistir: la exaltación de la sangre, la mitificación del territorio, la hipóstasis de la lengua como alma de la nación, la mitologización del Ejército nacional, la asunción del racismo de Sabino Arana como texto sagrado, en fin, todo el folclore étnico con que adornan sus actos públicos, los colocan indudablemente en el campo de la ultraderecha.

Es evidente que en ETA y Batasuna tenemos la peor herencia franquista y que solo han sobrevivido por las atenciones que reciben de los nacionalistas menos extremos. Personajes como Arzalluz han sido esenciales para que ETA y Batasuna medren.

Y recuerde el lector que Otegi ha hablado en las universidades catalanas con el aplauso de las autoridades, mientras a los amenazados de muerte por ETA se les impedía la entrada. Los estudiantes ultranacionalistas y los rectores oportunistas han contribuido a la creación de fascistas universitarios.

Lo más desolador es que quienes rechazamos el diálogo con ETA somos los que creemos en su posible derrota. Nunca una democracia ha sido derrotada, si es una democracia verdadera. Y son los dialogantes los que no creen o no desean la derrota de los nazis. En eso ha consistido el "diálogo": en la renuncia a los fundamentos de la democracia.

LA ENCARCELACIÓN DE DE JUANA, UNA "ESTRATEGIA" ELECTORAL
Alcaraz cree que Pumpido ha quedado "en evidencia" tras el ingreso en prisión de Otegi
El presidente de la AVT ha celebrado el ingreso en la cárcel de Arnaldo Otegi porque supone que la Justicia "se ha impuesto" a los intereses del Gobierno en la negociación con ETA. Según Alcaraz, la decisión judicial ha dejado "en evidencia" a Conde Pumpido y su actuación en estos meses. Sobre el "gesto" de devolver a De Juana a prisión, Alcaraz cree que es una "estrategia" de cara a las elecciones. Zapatero, según piensa la AVT, no descarta un nuevo diálogo con los terroristas.
Libertad Digital 9 Junio 2007

En declaraciones a Europa Press Televisión al término de una reunión de 20 delegados de la AVT de toda España y miembros de la Junta Directiva, Francisco José Alcaraz se mostró "satisfecho" por el ingreso en prisión de Arnaldo Otegi, porque significa que "finalmente la justicia se ha impuesto por encima de los interés de la negociación del Gobierno con la organización terrorista ETA".

Según Alcaraz, quien ha quedado "en evidencia" por esta medida judicial es Cándido Conde Pumpido. El ministerio público, ha recordado Alcaraz, "incluso ha llegado a retirar la acusación contra" Otegi en estos meses de alto el fuego. En relación con el encarcelamiento de Iñaki de Juana Chaos, insistió en que mandar al preso etarra "de donde nunca tenía que haber salido, de la cárcel" es "un gesto de José Luis Rodríguez Zapatero que le ha dejado si cabe aún más en evidencia" porque, en su opinión, con éste ha quedado demostrado que el Gobierno "ha cedido al chantaje terrorista".

Aunque Alcaraz aplaudió que el Ejecutivo lleve a cabo "algunos gestos como el de De Juana Chaos", recalcó que no se trata sino de una "estrategia" de cara al electorado que ahora, a su juicio, pretende "justificar con algunas acciones policiales". El presidente de la AVT dijo que ahora toca el turno de otras medidas para evitar la entrada de ETA en los ayuntamientos instando a la ilegalización "inmediata" de ANV y el PCTV. "Si esos pasos no los da, pueda dejar la puerta abierta a la negociación", añadió.

"Puerta abierta" a la negociación
En un comunicado de prensa, la AVT insiste en la idea de que el presidente del Gobierno "no ha cerrado la puerta a futuras negociaciones con ETA". Una conclusión que el colectivo ha extraído de las declaraciones de Zapatero en la entrevista a Cuatro y sus últimas comparecencias tras la ruptura del alto el fuego. Según las víctimas, "Zapatero no fue nada claro, ni convincente, a la hora de mostrar su determinación de acabar con la banda terrorista".

La AVT, en la nota, "emplaza" al presidente del Gobierno a que "empiece a hablar de la derrota" de ETA y "niegue con rotundidad" cualquier negociación futura. El colectivo afirma que "la historia y los hechos demuestran que a ETA se la vence, no se la convence". La asociación destaca, además, que el jefe del Ejecutivo "aún quiere ignorar las reivindicaciones" de las víctimas, en alusión a una de las frases del presidente en su intervención televisiva, donde dijo que prefería olvidar todo lo que le han pedido y exigido.

Interior
El Ejecutivo tiene la vía del Supremo para evitar que ANV esté en los ayuntamientos
F. Velasco La Razón 9 Junio 2007

Madrid- El Gobierno, a través de la Abogacía del Estado o de la Fiscalía General, tiene dos vías legales para intentar evitar que Acción Nacionalista Vasca esté presente en los ayuntamientos que se tienen que constituir el próximo día 16: Una demanda de ilegalización de ANV o demanda por entender que se ha constatado que las listas que concurrieron a las elecciones del 27 de mayo eran también sucesoras de la ilegalizada Batasuna. En ambos casos, sería imprescindible solicitar a la Sala del 61 del Tribunal Supremo la medida cautelar de suspender la toma de posesión de los electos de ANV hasta la resolución de la demanda interpuesta. En todo caso, la actuación debería ser «inmediata», según destacaron las fuentes jurídicas consultadas, sobre todo porque haN de respetarse unos plazos mínimos para que los afectados puedan presentar sus alegaciones antes de que la Sala resuelva.

Pero, además, y según se desprende del auto del Supremo que anuló 133 listas de ANV, por el trámite de ejecución de sentencia (la relativa a Batasuna), se puede obtener un efecto similar al de la ilegalización de todo el partido, siempre que se acredite la vinculación con la formación de Otegi.

Si no actúa, hay que explicarlo
En este sentido, Enrique López, portavoz del CGPJ afirma sin dudar que hay datos suficientes para que, al menos, Fiscalía y Abogacía del Estado «hagan una reflexión sobre si se debe o no actuar ante el Tribunal Supremo, teniendo claro que si no se actúa es porque se entiende que ANV no tiene nada que ver con Batasuna y eso habrá que explicarlo».
Por ello, no tiene dudas de que hay una vía legal para instar la paralización de entrega de credenciales a los concejales electos de ANV, si se entiende que han sido también utilizadas por Batasuna: «Existe el procedimiento de ejecución de sentencia para, dentro del mismo, o bien utilizar la tramitación contencioso-electoral y pedir la nulidad de esos electos, o pedir como medida cautelar la no entrega de las credenciales y a su vez solicitar la declaración de utilización de ANV por Batasuna». Esto último equivale, en la práctica, a instar la ilegalización del partido al que apoyó Batasuna.

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