AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 10 Junio   2007

IDIOMA EN LA ESCUELA
Nace una plataforma contra la «imposición» del gallego
Jorge Lamas | Lugar: vigo) La Voz 10 Junio 2007

Un grupo de profesores y padres han iniciado una campaña contra la aplicación, el próximo curso, del decreto de normalización lingüística en los centros educativos. El colectivo, que se denomina «Tan gallego como el gallego», ya ha conseguido reunir más de diez mil firmas en diferentes localidades de Galicia, que esperan entregar próximamente en la Consellería de Educación.

Los promotores de la campaña, que aseguran no estar alineados con una única opción ideológica o política, advierten de que si el decreto entra en vigor, se estará produciendo de hecho una plena galleguización en el ámbito de la enseñanza, dejando al margen a las personas que emplean el castellano como lengua y, por lo tanto, vulnerando sus derechos.

«El decreto señala un mínimo obligatorio del cincuenta por ciento de asignaturas impartidas en gallego, pero en la práctica es mucho más porque el decreto señala qué asignaturas deben ser impartidas en gallego, dejando para el área castellanohablante materias que no son troncales, como la música, plástica, gimnasia o tecnología, que tampoco necesitan un libro de texto», explica Gloria Lago, profesora de instituto.

Mismos derechos
Esta iniciativa pretende hacer valer el derecho que, según señalan los miembros de la plataforma, tiene cualquier padre o madre a elegir el idioma en el que quiere que reciban sus hijos la educación. «¿Por qué, si hay dos lenguas oficiales, se va a poder estudiar en una y en la otra no?», se pregunta José Manuel Pousada, profesor de instituto en Vigo.

Cuando se le recuerda que este decreto es fruto del consenso de los tres partidos con representación en el Parlamento gallego, José Manuel responde: «En el decreto se habla de implantar hábitos lingüísticos, y nosotros creemos que la Administración no está facultada, en una sociedad libre, para establecer cuotas deseables de hablantes, ni implantar hábitos lingüísticos en las familias». Este docente cree que la Xunta no está interpretando bien la Carta Europea para las Lenguas Minoritarias y Regionales. «Aquí incluso se supone que todas las familias gallegohablantes van a preferir una inmersión lingüística al gallego en la enseñanza y eso es mucho suponer, y de hecho no es verdad. No digo que no quisieran una buena parte en gallego, pero totalmente, lo dudo», dice el profesor Pousada.

La solución que proponen es que los gallegohablantes, si es su deseo, tengan garantizada una enseñanza en gallego y, recíprocamente, los castellanohablantes, y que se ofrezca una vía mixta. «Las lenguas no tienen derechos, tenemos derechos los hablantes», no se cansan de repetir estos dos docentes.

Escritores catalanes en castellano se rebelan contra la Generalitat
Acusan al Gobierno autónomo de «sectarismo y partidismo»
Denuncian que ERC decidirá qué autores irán a la feria de Fráncfort, dedicada a Cataluña
Paco Soto  barcelona La Voz 10 Junio 2007

A falta de cuatro meses para que se celebre la Feria del Libro de Fráncfort, que tendrá a la cultura catalana como invitada de honor, aún no se sabe a ciencia cierta qué escritores de esta comunidad que escriben en castellano serán invitados al evento. La decisión le corresponde al Instituto Ramon Llull (IRL), que dirige Josep Bargalló, un político de ERC que desempeñó dos cargos de consejero con Pasqual Maragall y que ha sido acusado de «sectarismo» y de utilizar la lengua y la cultura en función de intereses estrictamente políticos. Así lo creen plumas tan prestigiosas como Eduardo Mendoza, Enrique Vila-Matas, Juan Marsé, Javier Cercas, Ana María Matute o Carlos Ruiz-Zafón.

La historia viene de lejos. Durante la larga etapa en la que gobernó CiU surgían bastante a menudo polémicas de esta naturaleza. Para los nacionalistas y algunos sectores de izquierda afines, escritores catalanes son los que escriben en catalán. No lo serían, por lo tanto, Vázquez Montalbán, Francisco González Ledesma o Félix de Azúa. Las cosas no han cambiado demasiado con el tripartito.

Al dictado
Pero esta vez es que «el asunto ha ido demasiado lejos, porque muchos escritores catalanes estamos hartos de que nos dicten nuestra conducta social, nuestras ideas políticas y la lengua que tenemos que utilizar para escribir», explica un autor barcelonés de novela negra que prefiere ocultar su identidad.

El Gobierno catalán ha adoptado en esta polémica una postura ambigua. Por una parte, el vicepresidente, Josep Lluís Carod-Rovira, asegura que en Fráncfort no se puede prescindir de los autores catalanes que escriben en castellano. El consejero de Cultura y Medios de Comunicación, Joan Manuel Tresseras, como Carod-Rovira de ERC, apunta en la misma dirección. Pero de puertas para adentro es distinto. «Es escritor catalán quien escribe en catalán y punto». Así lo piensan la mayoría de los dirigentes y militantes de ERC, pero también de CiU, y hasta algunos del PSC.

El miércoles se hará pública la lista de autores que irán a Fráncfort. Mientras, Bargalló acepta que «algunos de los más importantes escritores en lengua castellana son ciudadanos de Cataluña», pero establece un nítida diferencia entre la cultura, que «supera las barreras idiomáticas», y literatura, «que tiene que ver con la lengua». Es la postura que defienden Quim Monzó e Isabel Clara-Simó.

Otros, como Sergi Pàmies, que escribe en catalán, han rechazado la invitación del IRL. Pàmies no ha querido explicar las causas de su rechazo porque, según dijo en tono irónico a un rotativo barcelonés, «lo que pienso es ilegal». El barcelonés Francisco González Ledesma, que en el franquismo sufrió censura y humillaciones, advierte que «no tengo malditas ganas de ir a Fráncfort» y piensa que lo mejor que le puede pasar a Josep Bargalló es que «se meta la lengua donde le quepa». Y Francisco Casavella afirma: «Esto parece un tema de debate para gente jubilada».

TRAS LA CESIÓN DEL PSC A ERC
Ciudadanos de Cataluña hará campaña a favor de la tercera hora de castellano
La última cesión del PSC a ERC en materia educativa, al eliminar la obligatoriedad de la tercera hora de castellano en la educación primaria, decretada por el Ministerio de Educación, ha movilizado al partido Ciudadanos de Cataluña. Esta formación se ha propuesto hacer campaña en pro de que las escuelas tengan acceso real a dicha hora.
Denuncian la "erradicación" del castellano
EFE Libertad Digital 10 Junio 2007

Ciudadanos de Cataluña ha aprobado este sábado en su consejo general iniciar una campaña de movilizaciones para que se aplique el decreto de enseñanzas mínimas de la Generalidad que establece que cada escuela decida si la tercera hora se dedica al castellano en la escuela primaria.

En esta campaña, según un comunicado de este partido, se reivindicará además una escuela al menos bilingüe en Cataluña "al considerar claramente perjudicial para la formación de los alumnos catalanes una escuela exclusivamente en catalán".

En el Congreso de Ciudadanos de Cataluña también se ha aprobado establecer un procedimiento para facilitar la presentación de listas al Congreso y permitir el debate abierto y fluido entre todos los militantes para que los días 30 de junio y 1 de julio se puedan explicar todas las sensibilidades del partido.

El congreso tendrá lugar en el Hotel Hesperia del Hospitalet de Llobregat, con la presencia de 500 congresistas, según ha informado el partido.

Finalmente, el Consejo General ha analizado la situación del terrorismo y la rotura de la tregua por parte de ETA y "en este sentido se quiere invitar a PSOE y PP a establecer un marco de consenso que facilite un escenario de firmeza".

Con la intención de conseguirlo, Ciudadanos iniciará una ronda de contactos con el resto de formaciones políticas y asociaciones cívicas que luchan contra el terrorismo por formular líneas de acción común contra el terrorismo vasco.

Zapatero. El hundimiento
IGNACIO CAMACHO ABC 10 Junio 2007

En nueve días, de la derrota electoral a la ruptura de ETA, el proyecto del presidente se ha desmoronado de golpe hasta trocar su iluminado optimismo en el retrato de un perdedor cercado por el fracaso
«Todo en ti fue naufragio»    Pablo Neruda

Por el bulevar de los sueños rotos que cantaba Sabina pasea estos días el fantasma destemplado de un fracaso. No va envuelto en sábanas blancas, sino en un moderno traje negro, y no destila la melancolía de un alma en pena sino el contrariado rencor de un político en sus horas más bajas. El ángulo circunflejo de sus cejas dibuja más que nunca un semblante de desconcertada amargura, y la magnética sonrisa que iluminaba la fachada de sus mejores días se ha trocado en un rictus apretado de rabia. Hosco, seco, intratable y defensivo, perplejo como un niño caprichoso ante el castillo desmoronado de su arquitectura política, rodeado de descrédito y soledad, el presidente Rodríguez Zapatero es hoy el retrato vivo de un perdedor zarandeado por la deriva incontrolable de la derrota.

En sólo nueve días, el espectro iluminado que caminaba incólume sobre las aguas revueltas del poder y sus miserias ha zozobrado hasta convertirse en un náufrago engullido por el oleaje de una realidad tormentosa. El arcángel del optimismo que se creía intacto y blindado ante los reveses de la contrariedad ha resultado sacudido por una revuelta de evidencias. Con la credibilidad agujereada, el liderazgo cuestionado y la confianza destruida, se enfrenta por primera vez como gobernante a la posibilidad cierta de un revés electoral que siembra de dudas a los suyos y envuelve a los adversarios en una indisimulada esperanza.

Fue una cadena de golpes enlazados con una recurrencia letal. La ruptura unilateral por ETA del alto el fuego propiciado por el acercamiento del presidente; la derrota socialista en las elecciones municipales; el descalabro local y autonómico en Madrid y la subsiguiente crisis en el partido; la desafección inmediata de algunos dirigentes críticos y el sentimiento general de decepción e irritación ante un Gobierno con la agenda tachada de fracasos, han generado en tiempo record un halo inconfundible de fin de ciclo. De repente, el eufórico y proverbial entusiasmo zapaterista ha dejado de resultar contagioso y toda su gestión, salpicada de reveses parciales, adquiere el sentido global de un inmenso y rapidísimo fiasco. Rodríguez Zapatero ha sido el primer presidente de la nueva democracia española que pierde unas elecciones a sólo tres años de ganar el poder. Y con la economía a pleno rendimiento.

A la luz de esa secuencia de decepciones, el resto de los tropiezos del mandato se agiganta como un acantilado cubierto por la niebla tras un naufragio. El balance de frentes abiertos y mal cerrados es estremecedor. En sólo tres años, el Gobierno ha roto los consensos de la Transición en política antiterrorista e internacional, y abierto las heridas de la memoria colectiva sobre la Guerra Civil; ha propiciado una desquiciada diáspora territorial en connivencia con los nacionalismos radicales; ha convertido el Estatuto catalán en una fuente de conflictos cruzados que han liquidado a Pasqual Maragall, encabritado a los nacionalistas moderados, insatisfecho a ERC, inquietado a los empresarios y alarmado a la inmensa mayoría de los ciudadanos del resto de España; ha provocado una secuela de reformas estatutarias a la que el electorado ha dado significativamente la espalda en los referendos catalán y andaluz; ha incendiado las estructuras territoriales del PSOE; ha abrazado prematuramente una Constitución Europea que acabó abandonada por el resto de los Estados de la UE; se ha distanciado con graves meteduras de pata diplomáticas de los emergentes líderes de Alemania y Francia; ha diseñado con torpeza el enrevesado culebrón de la OPA de Endesa y otras operaciones de ingeniería económica que destruyen su crédito en los medios financieros; se ha mostrado impotente ante la crisis de los cayucos en Canarias; ha perdido el apoyo de la mayor parte de los intelectuales que recibieron al presidente con una saludable expectativa regeneracionista y ha ocasionado el probable surgimiento de un grupo de disidentes dispuestos a crear un nuevo partido.

Suicida optimismo
Todo ese balance calamitoso, agrandado por el eco amenazador del comunicado etarra, se desplomó sobre ZP como un mecano al que le hubiesen aflojado las tuercas a partir de que la derrota municipal generase en el seno de la organización socialista la seria alarma por un futuro más que comprometido al que el líder sigue empeñado en encerrar en la caja de su optimismo sin fundamentos ni límites.

Hasta el domingo 27 de mayo, Zapatero era un presidente muy cuestionado por quienes no le votaban y puesto en duda por muchos de los que le apoyaron en las trágicas jornadas del 11 al 14 de marzo de 2003, pero respaldado aún por una clara mayoría de sus propios seguidores, aunque los correligionarios más veteranos lo contemplasen con una distante y descreída desconfianza. Vendía con vehemencia autosatisfecha un optimismo casi suicida, basado en su capacidad para salir mediante fintas improvisadas de los atolladeros de su impremeditación y de su audacia. Ganaba tiempo, aunque apenas ganase batallas, y se escapaba de los arrecifes en que embarrancaba su alborotada y dispersa agenda con un serio desgaste de sus propias fuerzas. Se dejaba jirones de prestigio en cada puerta que abría, y empezaba a acumular una silenciosa pero temible fama de que nada le salía nunca bien, mientras él se miraba en el espejo de la autocomplacencia. Pero, de golpe, asomó antes sus ojos, sin tapujos ni engaños, el descarnado fantasma del fracaso.

Sencillamente, el PP ganó las elecciones municipales. Se las ganó a él, que se había comprometido personalmente en la campaña con la determinación de echarse a las espaldas el desafío y recomponer el crédito perdido con los tropiezos sucesivos y clamorosos de su cuestionadísima política antiterrorista. Sufrió un descalabro abismal, rotundo, demoledor en Madrid, donde había apostado en solitario por un candidato imposible, y tuvo que ver cómo la silueta paseante de De Juana Chaos aplastaba su inalterable discurso sobre el urbanismo sostenible, la calidad de vida o las reformas sociales. De pronto comprobó con estupor reticente que el mantra de la pazzzzzzz, su asidero recurrente, su vagoroso talismán dialéctico, dejaba de funcionar ante la irritación de una sociedad crispada por la crecida filoterrorista y ampliamente movilizada alrededor de una oposición que, pese a la durísima estrategia de aislamiento a que ha sido sometida, ha sabido reencontrar el camino olvidado del éxito.

Zapatero quedó preso del shock, hasta el punto de que apenas salió a digerir en público la derrota. No lo hizo la noche de las elecciones, ni al día siguiente, ni en los otros, salvo una breve declaración sesgada en medio de otras actividades públicas. Se agarró a las visitas de mandatarios extranjeros -Sarkozy, Condoleezza Rice-para aparecer como un gobernante implicado en los mecanismos de la alta política internacional. Pero las bases localistas y los cuadros del partido reclamaban una explicación, una arenga que les galvanizase minimizando la derrota, mientras en el PP se desataba una euforia sólo trastocada por las disputas internas de los vencedores Aguirre y Gallardón. «Sí, pero ellos disputan a ver quién nos ha metido más goles», comentaba desconsolado un diputado andaluz, «y nosotros ni siquiera hemos sabido decirle a la gente dónde hemos ganado».

Agazapado en Moncloa, el presidente esperaba. Tenía la atención puesta en otra parte, en los teléfonos que transmitían la información de los contactos a la desesperada con ETA para evitar que diese por terminada la frágil tregua que mantenía desde marzo de 2006. La información fue pesimista: los terroristas cancelaban sus compromisos. A duras penas habían aceptado esperar a las municipales, a cambio de la presencia de listas mal camufladas en numerosos ayuntamientos vascos. Los duros se imponían, y el último sueño presidencial se venía abajo en plena madrugada. La mañana del 5 de marzo fue muy dura en Moncloa. Los colaboradores del cinturón pretoriano del presidente, despertados a horas intempestivas, tuvieron que enfrentarse a su lado menos amable. Y sólo había comenzado a llover lo que se preveía como un torrencial diluvio. El último clavo del que colgaban en precario los restos de la legislatura se desprendió ante el seco martillazo propinado por la banda terrorista.

Golpe de gracia de ETA
Lo que ETA canceló esa madrugada no sólo fue un alto el fuego que ya no existía de hecho. Que nunca existió, triturado desde el principio por la violencia callejera, la extorsión a empresarios, el robo y aprovisionamiento de armas y explosivos, los comunicados amenazantes y chulescos y, finalmente, la traca siniestra de la T-4 de Barajas. El 5 de junio, a las tres de la mañana, ETA reventó lo que no había logrado destruir el 30 de diciembre con la bomba en el parking del aeropuerto: la última nube del «pensamiento mágico» de un presidente agarrado al adanismo iluminista de su propio optimismo histórico. Con el farragoso y delirante escrito que anunciaba la vuelta a los atentados, los terroristas le compraban unos rudos pantalones largos a la conciencia del Peter Pan de la Moncloa.

Finito
Con la anhelada pazzzzzz sostenida en la respiración artificial de su terco espejismo autoconfiado, se volatilizaron de golpe las últimas posibilidades de sacar algo en claro de este mandato que Zapatero empezó poseído de una euforia rayana en el narcisismo. Se acabó. Finito. Sin posibilidades de camuflar el revés ni de restar importancia al fracaso. Todo quedó de golpe en evidencia: el empeño en avanzar solo hacia un proceso que hacía aguas, las concesiones penales a los batasunos, la humillación del fiscal del Estado y algunos ministros, los gestos verbales hacia el mundo etarra, la debilidad y los oídos sordos a los indicios de rearme terrorista, las negociaciones bajo cuerda incluso en plena vigencia del Pacto por las Libertades, la ruptura del consenso nacional, y finalmente la vergonzosa continuidad de los contactos más allá del atentado mortal de la T-4. Más la semilibertad del asesino De Juana, que indignaba con su prepotencia victoriosa la sensibilidad de los electores y tiraba en cada paseo un saco de votos socialistas por el sumidero. Todo ello se quedó de golpe sin sentido, si es que alguna vez lo tuvo: ni había servido para ganar las elecciones, ni para llegar al final de la legislatura sin más atentados, sin muertos ni ataques.

La gran apuesta del hombre de la Moncloa, el órdago de osadía con que proyectaba pasar a la Historia como el pacificador de nuestro mayor drama moderno, se deshizo con triste sordidez entre las palabras en euskera colgadas en la web de una publicación filoterrorista. El pensamiento mágico del presidente, el célebre «pensamiento Alicia» con que lo definió el filósofo Gustavo Bueno, quedó desnudo ante la terquedad de los acontecimientos. Ya ni siquiera podía apelar a la «doctrina Humpty Dumpty», aquella por la que las palabras significan lo que el que manda quiere que signifiquen. Había entregado a ETA la iniciativa, y ETA se la devolvía hecha pedazos a sabiendas de que lo colocaba contra las cuerdas de una opinión pública irritada por sus concesiones. Que las había hecho, sí: bastantes para encrespar a la ciudadanía española pero insuficientes para seguir el ritmo de las expectativas de los asesinos.

Aferrado a sus fantasías
Las fotos que aparecían en las portadas de los periódicos del 6 de junio eran el elocuente retrato de una derrota mal asimilada. Había rabia, perplejidad, incomprensión en la expresión contrariada del hombre que, incluso en esa tesitura terminal, se resistió a cancelar sus propias fantasías para refugiarse en la ambigüedad de un discurso sin altura moral ni coraje político. Horas después, el ex presidente Felipe González, que había dejado dicho con acerba maldad que en materia de terrorismo «hay que apoyar siempre al Gobierno, aunque se equivoque», le asestó una estocada de soberbio desprecio al declarar que se había vuelto a equivocar «al responder a ETA con un discurso». Desde Vitoria, el líder del PP Mariano Rajoy apuntalaba su fracaso al pronunciar las palabras que tantos españoles deseaban oír en esas circunstancias: decisión, firmeza ante el chantaje, abandono de la negociación.

Atrapado en las telarañas de su estructura interior, acaso incapaz de asimilar el fracaso de sus políticas de «consensos ciudadanos» que le han llevado a cancelar todos los consensos institucionales, Zapatero se enfrenta ahora por ende a otro problema de enorme gravedad, que es la desconfianza abierta en el seno del propio Partido Socialista. Los suyos le han seguido en la aventura del diálogo con ETA como la tripulación de «Pequod» perseguía a Moby Dick: atribulados por la insensata determinación de un capitán que va directo al desastre.

Error tras error, revés tras revés, el líder socialista persiste en una deriva errática de la que sólo le puede salvar una victoria en las próximas elecciones generales. Los cuchillos se afilan en el interior de las baronías —Bono está en abierta campaña electoral interna— para la eventualidad de una derrota, y el PP sabe que si le gana, aunque sea por un voto, le habrá entregado a una trama de conspiradores que lo apuñalarán sin perder un instante. «Hemos perdido las municipales con la economía a todo trapo, creciendo al 4 por 100; eso prueba que la responsabilidad es sólo suya», analiza un antiguo dirigente felipista, que cifra con meridiana claridad los dos ámbitos que engloban el fracaso de la legislatura: «el caos autonómico y el diálogo con ETA: eso es lo que nos está triturando».

La flauta mágica de Hamelin
Lo que queda es una batalla a cara de perro y dientes apretados en un pulso a muerte con su torcido destino. Con la misma certeza iluminada e idéntica confianza en su método político, el presidente aborda la última recta dispuesto a convocar el «consenso ciudadano» con su flauta mágica de Hamelin, que ahora va a tocar la melodía de un hombre bienintencionado cercado por las incomprensiones. Ése será el discurso: a un lado, la cerrazón asesina de ETA, y al otro el nihilismo calculado y egoísta del PP. En medio, el Príncipe de la Pazzzzzzz, , incomprendido y solitario, reconvertido por la fuerza de las circunstancias, como el Dustin Hoffmann de «Perros de paja», en un implacable hombre de piedra. Falta por ver si, dilapidados todos los recursos del buenismo, la magnanimidad y el apaciguamiento, le funciona la máscara de un Joker con la sonrisa congelada pertinazmente convencido de que caminará, de derrota en derrota, hasta la victoria final.

El error de ZP, la hidra de ETA y el biberón nacionalista
Alfonso Basallo elsemanaldigital 10 Junio 2007

Tenemos ETA para rato. Seguirán dentro de un siglo, mientras no vayamos a la raíz del problema. Y es que ellos ni renuncian a sus objetivos ni a sus métodos.

10 de junio de 2007. "ETA se ha equivocado" El análisis de Zapatero es clave para entender lo que ha pasado en la tregua-trampa.

Porque demuestra dos cosas: el afán adolescente de autojustificarse y la ignorancia supina respecto al verdadero rostro de la banda terrorista.

Porque:
1. El que se ha equivocado es Zapatero, no ETA. ETA no se ha equivocado al volver a la lucha armada, por la sencilla razón de que nunca renunció a ella. ¿Entonces? Lo que hace la banda es administrar, con pragmatismo, los tiempos y los recursos: unas veces la violencia, otras las treguas –no tanto para negociar como para tomar respiro y rearmarse y conseguir, de paso, algunos objetivos políticos-.

No es cierto que, aislada tras el cerco internacional que para los grupos terroristas representó el 11-S, ETA estudia dejar las bombas para meterse en política. Esa no es sino una ETA virtual, un espejismo en el que ha picado el Gobierno. ETA no negocia, sino que engaña…

2. De hecho no dejado la violencia
Tan miope está Zapatero que se niega a ver la evidencia: yerra cuando repite una y otra vez que la banda llevaba tres años sin matar, -como dijo esta misma semana en la entrevista de Gabilondo-. No mató pero lo intentó. Hay varios casos significativos.

La emboscada con la Ertaintza en la Herrera (Alava), septiembre de 2003, le salió mal, porque los polis repelieron la agresión y mataron a un ETARRA.

Más elocuente aún fue el intento de acabar con el rey Juan Carlos, en Palma de Mallorca en la primavera de 2004 (con Zapatero ya en La Moncloa). El ETARRA liberado Pérez Aldunate planeaba matar al Jefe del Estado con un rifle de mira telescópica. Y todavía en febrero de 2005 dos etarras intentaron liquidar en Valencia a un comisario, con una bomba-lapa bajo su coche. El atentado se frustró al ser detenidos los dos terroristas.

Sin embargo, el Gobierno nos vendió la burra a los españoles de que la ausencia de muertos era una señal para intentar la negociación.

3. La negociación para ETA sólo es un arma más No se puede analizar a los terroristas con nuestros parámetros. Ni creer que cuando negocian lo hacen como la patronal y los sindicatos o un empleado y su jefe para pedir un aumento de sueldo. Nada más lejos de la realidad.

Para ETA la negociación no se diferencia gran cosa de la bomba o el tiro en la nuca: es un instrumento de su guerra contra el Estado español. Lo expresa muy bien Florencio Domínguez, uno de los más profundos conocedores de ese siniestro universo: "Para ETA cada proceso de diálogo es la oportunidad de avanzar posiciones, de ganar trincheras, no de ganar la batalla final. (…) se sienta en una mesa no con la idea de cerrar un acuerdo definitivo, sino con la convicción de que cuando se levante de ella estará en mejor posición que al inicio de las conversaciones".

Voilá: regreso de la izquierda abertzale a las instituciones, acceso al erario público, Navarra como objeto de negociación, internacionalización del conflicto con el debate sobre ETA-Batasuna en Estrasburgo…

Y mientras conseguían todo eso (y engañaba como a un chino al optimista antropológico), la maquinaria terrorista se engrasaba para volver a atacar. Ha reclutado a nuevos efectivos, los ha entrenado, se ha hecho con un arsenal, ha seguido extorsionado a los empresarios, organizado comandos y recogido informaciones sobre sus próximos objetivos…

4. España ha perdido terreno y ETA lo ha ganado Cuando ETA proclamó el alto el fuego, el Gobierno y sus corifeos estaban en la higuera pensando en "el principio del fin" del terrorismo (El País nos dio la vara con las comparaciones con el proceso norirlandés). Habían tragado el anzuelo. No iban por ahí los tiros.

Los tiros van por Roosevelt, Maquiavelo y Julio César. El presidente americano Teddy Roosevelt y su famosa teoría del big stick (gran garrote). Aconsejaba: "habla suavemente pero lleva en la mano un gran garrote, así conseguirás llegar lejos". Gran garrote o palo y zanahoria… la tregua "es un recurso político y militar" dice ETA. ¿Principio del fin? ¿Dejar las armas? Eso es confundir los deseos con la realidad.

Maquiavelo. Pragmatismo puro y duro. El fin justifica los medios. Y el paripé de los últimos 15 meses ha sido un medio en el camino de ETA no hacia la paz… sino a la independencia del País Vasco. Si para ello hay que usar a las personas e instrumentalizarlas, se hace. Véase el caso de Otegi o el de Iñaki de Juana (cuyo pulso al Estado es considerado por ETA como una mamarrachada, aunque les viene bien para utilizarlo).

Julio César. Divide y vencerás. No sólo ha utilizado a Zapatero y su vano empeño de pasar a la Historia como el Tony Blair español, sino que ha contribuido a enfrentar a los dos grandes partidos nacionales, distrayéndoles de su objetivo prioritario de luchar eficazmente contra la violencia. La cizaña de ETA y la fatuidad del presidente han supuesto la ruptura del Pacto Antiterrorista y el retroceso de varios años en el cerco policial y judicial contra la banda.

Digamos que ETA no tiene prisa, no es cortoplacista, no se cansa, no descansa. Se nutre de su ideología ultranacionalista, con ribetes marxistas –más decorativos que sustanciales- y un resentimiento cósmico ante el Estado opresor. Y va tirando con el negocio económico que tiene montado. Ni renuncia a sus objetivos, ni a sus métodos.

Ya luchaba en tiempo de nuestros padres, en otro Régimen, y seguirá luchando dentro de otra generación, cuando los actuales políticos estén jubilados.

Es como una hidra de varias cabezas, que se regenera cada vez que sufre un tajo. Resiste a los tenaces (como Aznar), a los que también tienta con coqueteos negociadores; y se ríe de los débiles (como Zapatero).

¿De dónde saca la energía? Se preguntarán ustedes. ¿De dónde? Es cuestión de ver cómo brotan las cabezas de la hidra. Cuál es la cantera del Mal. En qué aulas se mama el odio a España. Dónde están las pizarras de la violencia y los pupitres del resentimiento. Dónde se enseña desde hace 25 años el A,E,I,O,U del cáncer nacionalista.

El más grave error
Por José Antonio Zarzalejos, director de ABC 10 Junio 2007

RODRÍGUEZ Zapatero no sólo ha dado la medida de su alcance personal y político -tan limitado- durante la gestión del llamado proceso de paz, sino que también lo ha desvelado descaradamente tras la ruptura explícita por ETA del «alto el fuego permanente». Su entrevista con Iñaki Gabilondo el pasado jueves mostró que a su fragilidad ética y a su indigencia estratégica el presidente añade uno de los peores defectos para triunfar en la política: la soberbia. Pese al fracaso de su mayor apuesta -en realidad, la única de la legislatura- el presidente ha tratado de reventar cualquier acuerdo con el PP, al que atribuye, con más énfasis que a la propia banda terrorista, la responsabilidad de su hundimiento político. Un dirigente inteligente se habría comportado de modo distinto: asumiendo el error, pero defendiendo su buena fe y obviando el ataque a quienes, a la postre, los hechos han dado la razón, es decir, a los dirigentes del PP, que desde el principio no se sumaron a su iniciativa, impulsada más por unas visionarias «ansias infinitas de paz» que por un diagnóstico razonable de la situación que planteaba la organización terrorista.

Aunque Rodríguez Zapatero parece haber rectificado -están en la cárcel De Juana y Otegi-, se trata sólo de un golpe de efecto. Porque el presidente no puede rectificar, ya que hacerlo sería dictar un veredicto contra sí mismo que requeriría de ejecución inmediata. Si rectificara se convertiría en un Miguel Sebastián o en un Rafael Simancas de la política, y su propio partido lo pondría en el brete de la dimisión. Por eso ha roto los puentes con Rajoy y por eso no va a tomar las medidas que permitan comprobar una política antiterrorista que busque -sólo y exclusivamente- la derrota de ETA. Rodríguez Zapatero no se apea de su apuesta en lo que él denominó «proceso de paz», aunque ahora su única utilidad sea -perdida cualquier baza de que los terroristas dejen de serlo- la de convertirlo en un ariete contra el Partido Popular. Se inaugura así una nueva etapa en este rampante «zapaterismo» que nos carcome: el victimismo, esto es, Rodríguez Zapatero como presa, al alimón, de ETA y del PP, que, en su planteamiento dialéctico, alcanzan una simetría de buena venta para ignorantes y viscerales.

Si el proceso estaba diseñado como un instrumento de victoria electoral, su inviabilidad debe seguir sirviendo para el mismo objetivo, si bien representando la tragicomedia de un hombre traicionado por los terroristas y constantemente zaherido por la oposición. Nace ahora una versión diferente -aunque en el muestrario puede que haya más aún- de Rodríguez Zapatero. Entre éste y el anterior, la diferencia es mínima porque su hechura política no ha cambiado. El estómago presidencial es el mismo: digiere con idéntica facilidad a De Juana Chaos dando paseos por San Sebastián que en la cárcel de Aranjuez y a Otegi recluido en Martutene que tomando potes por Elgóibar. Tampoco le inmuta que esos personajes hayan pasado de «estar por el proceso» -el uno- y de ser «un hombre de paz» -el otro- a reclusos por delitos varios. La realidad para Rodríguez Zapatero es una pura virtualidad, como lo es el derecho para el ministro de Justicia -vigente en función de las circunstancias-, o las declaraciones de la vicepresidenta primera del Gobierno después de los consejos de ministros: un mantra que no busca convencer sino aburrir.

El presidente -he aquí el peligro de la situación- pretende convertir el fracaso del llamado proceso de paz en un triunfo táctico que le permita encarar las elecciones generales como el adalid de los pretendidos valores de su encarnación política: buena fe, talante, tolerancia... Es el momento, en consecuencia, de descargar las dosis más fuertes de buenismo, de ingenuidad, de sufrimiento intenso -tanto por la terquedad de ETA como por la incomprensión del PP-, transformando la debacle del proceso de paz en eso que tanto le gusta al inquilino de La Moncloa: el sainete de una serie de TV producida por sus asesores mediáticos, que, aunque fallaron en sus consejos a Miguel Sebastián en su confrontación con Ruiz-Gallardón, le asesoraron con acierto en su comparecencia televisiva con Gabilondo.

Y es que, visto lo visto, casi todo en Rodríguez Zapatero es o ignorancia o impostura. Y soberbia, porque pretende que los demás le sigan en la una o en la otra, aduciendo la condición de presidente del Gobierno de una forma que recuerda al despotismo menos ilustrado o, quizás, a una suerte de populismo continental que es el que le distancia irremediablemente de sus pares europeos. Un hombre que conduce a su país a un referéndum para respaldar la vigencia de un Tratado Constitucional en la Unión Europea, y que deglute sin indigestión la decisión popular española después de una conversación de circunstancias con el nuevo presidente de la República Francesa, no merece demasiadas consideraciones semánticas a la hora de enjuiciar su solvencia política.

Sus silencios -por ejemplo, tras el fracaso electoral en las municipales, pese a la presencia en la liza de personas de su entorno a las que ha destrozado políticamente- o sus afirmaciones torpes en los peores momentos -léanse las abochornantes declaraciones institucionales con ocasión del atentado de Barajas el día 30 de diciembre o de la ruptura de la tregua por ETA- remiten a un personaje inconsistente que ha encendido la crítica más descarnada en los medios internacionales y es tratado por los dirigentes extranjeros con un desdén que llega, en ocasiones, al desprecio. Vienen y se van a la velocidad del rayo, cumpliendo un trámite más o menos engorroso.

Rodríguez Zapatero -y lo viene demostrando toda la legislatura que ahora le ha reventado ETA- hace políticas viejas, superadas, a conveniencia de parte, relativistas, de coyuntura y, sobre todo, inconscientes de sus consecuencias. Todo aquello que cae en sus manos termina en la inhabilitación: el Estatuto catalán, su relación con los nacionalistas de CiU, el proceso de paz, la memoria histórica, la carrera de Miguel Sebastián, el referéndum constitucional de la UE, las relaciones con los EE.UU., la suerte electoral de Ségol_ne Royal, el «fracaso» de Angela Merkel, el PSOE de Madrid y de Valencia, la Oficina Económica de La Moncloa, el porvenir político de Alfredo Pérez Rubalcaba, la unidad interna en el Partido Nacionalista Vasco y, como traté de argumentar el pasado domingo, la misma existencia del propio Partido Socialista.

Callan, sin embargo, aquellos que debieran hablar en el PSOE, con lo cual -que nadie se engañe- el silencio en este caso otorga de manera clamorosa, pese a que el desastre político sea de proporciones históricas. Y de dimensiones trágicas, especialmente para los vascos que, rehechos en la esperanza de una ETA-Batasuna vencidas hace unos años, contemplan con desolación que van a volver -han vuelto- los años de plomo, aquellos en los que unos fueron héroes y otros villanos, esos en los que lo normal era el sobresalto, el miedo y la inquietud, y que regresan como muertos vivientes resucitados por el más grave error que un presidente -José Luís Rodríguez Zapatero-ha cometido en estos treinta años de democracia.

Personaje en busca de autor
Álvaro Delgado Gal ABC 10 Junio 2007

Existen distintas teorías sobre Zapatero, inspiradas, en grado cambiante, por el fervor, la animadversión, la suspicacia, o la indiferencia. El jueves pasado, en su entrevista con Gabilondo, el presidente suministró munición abundante a los inclinados a la misantropía. El inquilino de La Moncloa estuvo, lo digo con pesar, lamentable. Gabilondo no apuró las preguntas al límite, pero tocó los aspectos que había que tocar y dejó en buen lugar a la profesión periodística. Sucedió, además, un hecho que no entraba en las previsiones de muchos: Gabilondo, de forma en mi opinión indeliberada, pareció decepcionado, incluso violentado, por la persona que tenía en frente. Zapatero percibió la falta de química, y se sintió descolocado. De resultas, se produjo una suerte de difracción, o de doblez óptica. Habitualmente, el presidente logra imponer en este tipo de comparecencias un tono cómplice, caliente: afelpa la voz y habla para uno y a la vez para todos.

No dice nada memorable y, con frecuencia, dice cosas que no son verdad, pero el ambiente íntimo, confesional, anula milagrosamente la incoherencia del mensaje. El jueves no se verificó la transubstanciación portentosa, y vimos a un hombre violento y enconado contra la oposición que asumía al tiempo los denuedos gestuales y los barroquismos de un suplicante antiguo. El efecto fue raro. Fue como estar delante de un actor que no ha conseguido todavía identificarse con su papel. Ahora, vayamos a los contenidos.

La tesis de Zapatero es que no está obligado a asumir responsabilidades políticas porque la única culpable es ETA, y en medida apreciable, el PP. El presidente instó a los populares a conducirse como él lo hizo cuando estaba en la oposición, y a mantener la lucha antiterrorista fuera del debate público. Anticipó, asimismo, que su apelación caería en saco roto, y dando por descontado el desencuentro, se dedicó, casi monográficamente, a hacer lo preciso para que el asunto acabe como el rosario de la aurora.

Es obvio por qué desea el presidente ocultar bajo el manto de la circunspección patriótica su terrible manejo del proceso. Si usted ha metido la pata hasta la ingle a propósito de esto o lo de más allá, se comprende que sugiera otros temas de conversación, desde el tiempo -el cambio climático centrará, a lo que parece, lo que resta de legislatura-, hasta el sexo de los ángeles. Pero usted, señor presidente, no es un hombre cualquiera. Usted es eso, el presidente del Gobierno, y está en la obligación de dar las explicaciones que de momento no ha querido dar. Los hechos dibujan, con independencia de que se haya desfallecido más allá de lo prudente en el acoso policial a ETA, un garabato de mal augurio:

1. La tregua que ETA acaba de romper difiere radicalmente de la del 98. Entonces, los conspiradores de Estella sorprendieron al Gobierno con un alto el fuego que aquél no quiso desatender sin palpar antes el terreno. En este caso el alto el fuego, y hasta los términos en que se formuló, fueron negociados entre los terroristas y La Moncloa. Abundan los indicios de que los tanteos se remontan a años atrás. Según algunas fuentes, hasta el momento mismo en que se firmó el Pacto por las Libertades.

2. El Pacto fue desplazado, que no enriquecido, por la resolución congresual del 2005. Los textos discrepan en aspectos no baladíes, pero más importante que el texto, es el contexto. La diferencia esencial, es que la resolución fue suscrita por partidos que auspiciaban la negociación política y que en un caso al menos llegaron a entrar en tratos secretos con los terroristas. La soledad del PP, por tanto, no fue voluntaria. El PP se quedó solo, porque la idea era apartarlo de un proyecto que no era el mismo que el convenido en el 2000 y con el que se sabía que no podía estar de acuerdo.

3. El acercamiento de presos, y otras cosas que se hicieron durante el mandato de Aznar, forman parte de las prerrogativas que una Administración se concede en el trance de lidiar con un grupo terrorista que amaga la rendición. Ahora, sin embargo, se ha hablado, expresamente, de política. No es una conjetura sino una evidencia. Los puntos principales de la negociación han sido Navarra y la mesa de partidos, de la que se discute por lo largo en documentos oficiales del PSE. La mesa de partidos, o no significa nada, o es un eufemismo para designar un proceso constituyente alumbrado fuera de la Constitución. Habría sido estupendo que Zapatero deshiciera el equívoco inaudito con la rotundidad que exige el caso. Por desgracia, no lo ha hecho.

4. Según manifestó el Tribunal Supremo, el Gobierno no ha aplicado la Ley de Partidos como debía aplicarla ni se ha empleado con la contundencia que aquélla permitía. El resultado, es que ANV, nueva fachada de ETA, ha podido eludir en grandes proporciones lo que el Fiscal General tuvo la ocurrencia de denominar «un Guantánamo electoral».
En vista de ello, esperamos una explicación. Del encuentro de mañana entre usted y Rajoy, no podemos esperar nada. Usted se encargó, el jueves, de hacer inútil toda esperanza.

La derrota del fascismo de ETA
GERMÁN YANKE ABC 10 Junio 2007

El presidente del Gobierno y el líder de la oposición hablarán mañana de qué hacer con ETA, una banda terrorista y totalitaria, similar a las fascistas. Conviene recordar la naturaleza de ETA porque no estamos ante la manifestación violenta de un problema político que afectaría a todo el País Vasco y debería ser resuelto, ni ante unos jóvenes románticos equivocados en su estrategia que convendría reconducir, como a menudo se concibe a la banda en la práctica. Incluso en la versión menos aberrante, se diría que la invitación a abandonar las armas para hablar del futuro olvida que, siendo naturalmente conveniente que el terrorismo desaparezca, implica negociar después el marco político-constitucional con los fascistas.

¿Fascistas? Si en torno a la actitud que haya que tomar ante ETA hemos de aceptar como guía las resoluciones del Congreso (la de mayo de 2005 sobre las condiciones para iniciar un diálogo se repite una y otra vez), conviene recordar que todos los grupos que han apoyado al Gobierno en el mal llamado «proceso de paz» votaron en sede parlamentaria, en 2001, refiriéndose al terrorismo de ETA, que «sólo desde una concepción totalitaria y fascista puede practicarse el asesinato y la coacción terrorista...». Como el párrafo estaba incluido en las reiteradas condenas que la izquierda y los nacionalistas han venido haciendo en sede parlamentaria al franquismo -muchos quieren ser antifranquistas ahora, sin Franco, para disimular que no lo fueron antes-, la resolución no salió adelante. Pero los propiciadores del «diálogo» lo votaron.

¿Pero es fascismo todo lo que odiamos en política? Se ha convertido en el insulto más ofensivo y la propia ETA, tan mendaz como bárbara, la utiliza ahora para referirse al presidente del Gobierno. Hay, por otro lado, una tendencia de la izquierda al abuso del término intentando que cualquier deriva hacia el totalitarismo sea considerada propia de la derecha. Pero estas degradaciones y estos abusos no deben hacernos olvidar que el fascismo representa paradigmáticamente el principio general de los totalitarismos, según el cual las instituciones y cualquier otra forma comunitaria no dependen de la libre voluntad de los ciudadanos -que como tales no existen-, sino de un poder separado de los hombres (un principio teológico, una casta iluminada o superior, la representación de una pretendida Historia, una verdad que puede imponerse, etc.) que deviene en la dictadura y la persecución del discrepante.

«Comuno-fascismo»
La asunción de esos parámetros por los totalitarismos hizo que Adam Schaff, que luchó contra el fascismo y el nazismo desde la izquierda, denominara después a la experiencias vivida en Polonia y en otros países del este de Europa como «comuno-fascismo»: ahí estaban, al unísono, el desprecio a la ciudadanía y a la misma condición humana, la persecución y la aniquilación de los derechos humanos, la violencia latente o expresa, el odio a la democracia y el combate contra la libertad, el uso permanente de la mentira, el terror y las atrocidades. Si no son fascistas, son «comuno-fascistas». Si no son fascistas, se comportan y piensan como ellos.

A nadie se le ocurre proponer cambios institucionales, mesas de diálogo, reformas legales y cesiones para proporcionar «una pista de aterrizaje» a la extrema derecha o a los grupúsculos nazis, a pesar de que la propaganda gubernamental quiere convertir a una y a otros en presentes y activos en la vida política española. Todo ello se combate, no se integra en transacciones políticas. Si se propone para ETA, en la teoría o en la práctica, es porque no se quiere ver su entraña ideológica, imposible de separar de la violencia y del «comuno-fascismo» dibujado por Schaff. Se podría decir que se trata sólo de un planteamiento práctico: la extrema derecha no tiene capacidad de desestabilizar como lo hace ETA, se busca una solución con esta por mero pragmatismo. Pero sólo se puede hacer, resquebrajando los fundamentos de la democracia, ocultando lo que realmente es o convirtiéndola en una «izquierda enferma» de violencia. Pero no hay tal, no hay enfermedad pasajera: el mal está en su naturaleza y es permanente.

Sin cesiones
Este largo exordio pretende describir, somera y parcialmente, el monstruo ideológico que es la banda terrorista. Porque a veces parece olvidarse, como si estuviéramos sólo ante un uso condenable de la violencia para conseguir objetivos que, en el fondo, no lo serían. Zapatero, en demasiadas ocasiones ya, se limita a sostener el objetivo de que la violencia cese, añadiendo que, así, se podrá dialogar y «abrir un marco de convivencia para todos en el que pudiesen defenderse democráticamente todas las opciones...». Pero el objetivo debe ser, como el mismo firmó en el Pacto Antiterrorista, la derrota de ese conglomerado violento de totalitarismo fascista. Porque con él, si se pretende defender la libertad y el Estado democrático de Derecho, no se puede negociar el futuro político, ni ceder en nada, incluso en condiciones de «ausencia de violencia», por utilizar el eufemismo puesto en circulación por el nacionalismo vasco. Y el «rescate» que pretende de determinadas personas o grupos de la «Izquierda Abertzale» (según sus palabras, la estrategia «exige también la política», ganar voluntades entre los que «están a favor del fin de la violencia») no puede consistir en el cese del terrorismo para negociar después políticamente. Sería degradar el sistema democrático a favor del fascismo.

«Implacables» con ETA
El PSOE, que demuestra su estado psicológico atacando al PP como prólogo a una reunión en la que debería comenzar a acordarse una política antiterrorista eficaz, dice ahora que el frustrado «proceso» era una «oportunidad contra ETA». Pero, en realidad, era una oportunidad para conseguir lo que sigue reclamando -«el cese de la violencia»- a cambio de hablar del futuro con hipotéticos «hombres de paz». Ser a partir de hoy «implacables» con ETA no es sólo convertir a los hombres de paz en presos, sino derrotar a la banda con la acción de las Fuerzas de Seguridad y el cumplimiento de la ley en los tribunales y, políticamente, el fascismo totalitario que la informa.

Pasado y presente
ANTONIO ELORZA El País 10 Junio 2007

Nadie duda de que fue Alemania la responsable exclusiva de la II Guerra Mundial, pero al mismo tiempo nadie pone en cuestión la necesidad de examinar qué insuficiencias políticas y qué errores militares de británicos y franceses propiciaron el desastre de mayo de 1940. La referencia es del todo aplicable a la reciente ruptura del "alto el fuego permanente" por parte de ETA, única culpable, después de trece meses en que hubo (¿o no?) política sobre el tema del gobierno Zapatero. No es inútil preocuparse por saber qué fue y de qué sirvió, aun cuando a la vista de la conversación con Iñaki Gabilondo, por "discreción y responsabilidad" él no cuente nada y a quien vulnere la consigna de no mirar atrás le reserve el castigo bíblico de convertirse en estatua de sal. Por lo menos, servirá para no volver a tropezar en las mismas piedras.

El punto débil de la interesada propuesta de silencio, a efectos de lograr la "unidad" sin "reproches", esto es, el respaldo ciego a cuanto haga el gobierno, reside en confundir una exigencia lógica, el apoyo a la acción gubernamental contra ETA en el plano técnico, policial, con otra que no lo es tanto, el principio de que en lucha antiterrorista el Gobierno dirige sin límites ni explicaciones, libre de toda crítica. No fue eso lo que en su día Almunia al frente del PSOE comunicó a Aznar y tampoco faltaron críticas duras de origen socialista a la política gubernamental en 1999 por renunciar al "diálogo", a pesar de la entrevista de Lausana. Mayores razones existen hoy para el examen de lo sucedido, cuando al fracaso de las buenas intenciones de Zapatero, haciendo un guiño tras otro a Batasuna, se sumó su empecinamiento en recorrer un camino sin salida, hasta hacer tambalearse la normativa vigente, ante todo la Ley de Partidos, de requerir las conveniencias del momento esta o aquella decisión sobre Otegi, De Juana o ANV.

Le negociación estaba plenamente justificada de existir datos fehacientes, que el Gobierno debía poseer acerca de una ETA dispuesta a imitar al IRA. Pero hubiera sido preciso reaccionar, e informar con veracidad a la opinión pública, del mal augurio representado por la pronta aparición de signos bien elocuentes del doble juego de ETA. Zapatero y Rubalcaba los ignoraron, desautorizando cualquier crítica. Además, a partir de agosto estaban obligados a ver nuestros gobernantes que entre los objetivos reafirmados de ETA, territorialidad y autodeterminación, y la Constitución de 1978 existía un abismo insalvable. ¿De qué podía discutir entonces una mesa política?

A pesar de todo ello, Zapatero se empeñó en seguir, incluso soterradamente a partir del 30-D, con efectos a cual más negativo para el Estado de Derecho, desde el rayo que aún no cesa sobre De Juana, hasta la presencia electoral de ANV convertida en máscara no disimulada de Batasuna. La justicia ha de ser ciega, pero no en ese sentido. Hubo evidencias incuestionables e indicios más que suficientes para plantear ante el Supremo la ilegalización del muerto político resucitado por Batasuna. No quiso hacerse. Y una vez pasado el filtro de las elecciones por el partido-testaferro, regresa el terror. Zapatero sentencia: "ETA vuelve a equivocarse". Sin comentarios.

Zapatero ignoró el peso ideológico de la religión política sabiniana, con su absolutismo de los principios independentistas y la carga de muerte y de fijación de las conductas políticas. Los abertzales no se limitan a ser buenos jugadores que en frío emprenden una partida de cartas. Para los afines al presidente, dada la estrategia de juego de ETA, sujeto racional, frente al Estado español, una vez consumada la derrota de la banda, únicamente restaba proceder a una negociación que la llevara a desaparecer. No ha sido así, y tenemos a una ETA rearmada, con comandos operativos, dinero y voluntad de matar. Y la falsa ANV es legal y controla ayuntamientos.

¿Qué hacer? El aspecto de las acciones preventiva y punitiva frente al terror no ofrece duda alguna. Zapatero deberá tener a todos los demócratas a su lado. Ahora bien, a la vista del enroque en sus posiciones, sin sombra de autocrítica y claros reflejos autoritarios frente a cualquier disconforme, no cabe esperar del presidente cambios significativos. Ni siquiera ha aprendido que el diálogo con el terror es una trampa para la democracia, de no tener como única meta la autodisolución de la banda.

Voces del PP piden elecciones anticipadas. Solución pésima la de votar a la sombra de ETA. Lo necesario es un nuevo curso, difícil de alcanzar sin el hoy imposible relevo en el vértice del PSOE y en la Moncloa. Un primer soplo de optimismo podría venir de la eventual reconstrucción de una convergencia antiterrorista, ahora a partir del triángulo Gobierno-PP-PNV. Claro que si Zapatero sigue entregado de cara al futuro al mito del "diálogo" como única solución, y a su guerra con el no menos belicoso PP, sólo cabe confiar en que tenga éxito la pinza policial favorecida por Sarkozy.

Soñemos. El PP se olvida de las oportunidades electorales brindadas por un fracaso de ZP ante ETA, y se abre a una reedición ampliada del acuerdo antiterrorista, con un PNV que ya no es el de hace seis años, reconociendo el pleno derecho del Gobierno a dirigir la orquesta, siempre que las grandes decisiones sean objeto de consulta o refrendo inmediato. Amén de autocrítica sobre las calumnias y los silencios tras el 11-M. Por su parte, Zapatero se compromete a definir una estrategia más allá de tratar de convencernos de su bondad y acierto no recompensados, con una hoja de ruta que fije los límites de las eventuales concesiones políticas y penitenciarias del Gobierno, abandonando el lenguaje ambiguo que aún caracterizó a su declaración del martes ("el futuro de los vascos depende y dependerá de ellos mismos"). Renunciará a toda ingerencia o presión sobre el poder judicial. Dejará asimismo claro que volvería a negociar, pero sólo cuando ETA anuncie sinceramente su voluntad de autodisolverse. Asumirá que existe el principio de responsabilidad política...

Antonio Elorza es catedrático de Ciencia Política.

La lógica etarra
PEDRO ARIAS VEIRA La Voz 10 Junio 2007

COMO cualquier violador de la legalidad, todo terrorista calcula costes y beneficios de la actividad. Riesgos reales de muerte y cárcel frente a retribuciones en poder, prestigio y aventura. El dinero y el estatus llegarán por añadidura. En España, ETA tiene un cuadro de incentivos muy estimulante. Mata sin ser respondida; el desiderátum de cualquier organización terrorista. Sin coste realmente decisorio. En España no hay pena de muerte, y sus víctimas no se han organizado para responder simétricamente, matando, en contienda civil, como en Irlanda. La probabilidad de muerte sólo se debe a impericia técnica en el manejo del instrumental; algo a subsanar con estudio y entrenamiento. El más eficiente del grupo, De Juana Chaos, que cumplió veinticinco objetivos, no penó ni un año por pieza cobrada. Mejor, imposible. Se presenta como víctima de la opresión y es considerado por un amplio grupo como héroe de la lucha de liberación nacional. Los jóvenes lo han comprendido enseguida; no mucho riesgo y altas retribuciones simbólicas en la edad de la utopía. Cantera inacabable para ETA sociedad ilimitada.

El Gobierno no lo vio así; se cegó con el propio interés de poder apuntarse un tanto supuestamente decisorio en la contienda electoral. Del proceso de paz al arrase electoral. Ese fue el error de Zapatero. Los de ETA lo probaron en diciembre con la acción de la T-4. No eran prisioneros de su ruta electoralista a corto plazo; tenían otra lógica para el éxito.

Después comprobaron que seguían las concesiones: de Juana al hospital de cinco estrellas, Otegi al escenario mediático y, para empezar en serio, legalización de una sigla instrumental como ANV para ir facilitando poder en los municipios de la Madre Patria. Después vieron que el PP se subía a las barbas electorales en las últimas municipales. Y para que Zapatero no caiga en la tentación de parar las cesiones, amenazan con hundirlo. Las nuevas víctimas posibles serían anónimos accidentes de la historia; ya se sabe que es una cruel partera de la liberación nacionalista.

ETA ha envidado a la grande; sin descartar el órdago de un próximo atentado. Sólo arriesga a la chica; años de cárcel con probabilidad de salir en poco tiempo. Pero el beneficio, el incentivo del triunfo, es más probable. El presidente español los necesita más que ETA a él; es su proyecto estrella en esta legislatura. Hasta los llevó al Parlamento Europeo, sesión simbólica que los etarras celebraron con una sustracción simultánea de pistolas en Francia. Zapatero duda, escenifica medidas de bajo coste; detenciones de cachorros, un poco más de cárcel para De Juana, etcétera. Pero la piedra de toque estribará en si usará toda su influencia para restar el poder institucional adquirido por los etarras, en si ilegaliza ANV. Lo peor del tiempo perdido radica en las nuevas víctimas que puedan caer.

De aquellos polvos de paz, estos lodos vengadores
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 10 Junio 2007

DICE el trapacero personal de Batasuna que el Gobierno utiliza la ley contra De Juana y contra Otegi de un modo vengativo. Lo que ha sucedido es, sin embargo, todo lo contrario y por eso nos vemos ahora en el confuso trance en el que estamos: con miles de ciudadanos, muchos de ellos jóvenes manipulables por el discurso victimista de los cómplices de ETA, convencidos de que la ley es de goma y sirve para una cosa y su contraria.

Pues lo anormal y lo que fuerza la letra de la ley no es que De Juana haya retornado a prisión una vez que desaparecieron las circunstancias que determinaron, supuestamente, su traslado a un hospital. Lo que habría resultado un escándalo, con tregua o sin ella, es que De Juana se hubiera ido a su casa de rositas tras haber recuperado la salud. ¿Su vuelta a la cárcel tiene que ver con el final del alto el fuego? Es tan evidente que así lo ha reconocido, ahora que le interesa, el ministro de Interior. Pero eso no hace injusta ni ilegal la decisión que ahora se adopta, sino que pone de relieve lo inicua que habría sido la contraria.

Pese a ello, si ETA no hubiera declarado el final del alto el fuego ya abortado en la T-4, el Gobierno habría hecho lo que sabía todo el mundo -mandar a De Juana a su casa- y habría puesto la máquina de desacreditar adversarios a pleno rendimiento, tachando de enemigos de la paz a todos los que hubiéramos criticado la medida que ahora se presenta como un cumplimiento estricto de la ley.

Del mismo modo, con tregua formal, y pese al atentado de Madrid, la Fiscalía hubiera hecho respecto a Otegi lo que hizo no hace tanto: retirar las acusaciones que pesaban contra él. Pero eso no convierte ahora en vengativa la actual actitud de la Fiscalía, sino que descubre como vergonzosa la mantenida previamente, cuando se pidió el sobreseimiento de una causa por acusaciones casi idénticas a las que ahora han servido para que Otegi dé con sus huesos en prisión.

El hecho asombroso de que el Gobierno que ha propiciado ese uso elástico del Estado de derecho reconozca ahora, cuando electoralmente le conviene, lo que antes negó de un modo radical -que el trato de favor dado a De Juana y dado a Otegi era eso, un trato de favor, y no el estricto cumplimiento de la ley, como le gustaba decir a la vicepresidenta De la Vega- no convierte en vengativo el actual uso de la ley, pero descubre las mentiras de quienes, tras querernos hacer comulgar con ruedas de molino, se permitieron la osadía de poner en entredicho el sentido de la Justicia de todos los que nos negamos a aceptar un trágala tan escandaloso y, como resultaba previsible, tan inútil.

Lampedusa en el proceso
JAVIER ZARZALEJOS El Correo 10 Junio 2007

El comunicado en el que ETA ha anunciado el fin del alto el fuego ha permitido conocer retrospectivamente algunas cosas significativas. Por ejemplo, que, en efecto, ETA consiguió que el doble asesinato de la T4 le fuera imputado sólo como un resultado no querido mientras, por su parte, el presidente del Gobierno, considerando el crimen como accidente, llevaba a Diego Armando Estacio y Carlos Alonso Palate a la 'contabilidad B' del proceso, ésa que se oculta pero que es la que refleja la situación real de la empresa.

En esa contabilidad antes se había anotado un terrorismo callejero que no puntuaba en las verificaciones oficiales y la extorsión denunciada por los empresarios navarros pero recibida con el silencioso desprecio de quien ve entrar al aguafiestas. Tampoco se registraban en los libros oficiales del proceso ni la reiteración por ETA de sus dictados políticos, ni la deslegitimación diaria y consentida de la Ley de Partidos. Ninguna importancia parecía tener la cínica neutralización de los efectos de la ilegalización mediante grotescas distinciones entre Batasuna y la izquierda abertzale, ni el asentimiento del Gobierno a la negociación política como la gran genialidad del proceso que hacía que precisamente éste no fuera uno más de los intentos que, según nos recordaban, anteriormente habían fracasado.

La negación de la realidad o una percepción de ésta distorsionada hasta rendirse al mesianismo de Rodríguez Zapatero rebosan el 29 de diciembre en una declaración presidencial que anuncia un prometedor reparto de los dividendos de la paz, siendo así que la caja estaba vacía. Hoy estamos mejor que hace un año y dentro de un año estaremos mejor que hoy, dijo el presidente. Y aunque la profecía presidencial, contada de fecha a fecha, tiene todavía margen teórico para cumplirse, al día siguiente ETA dejaba trágicamente en evidencia no tanto la capacidad de adivinación de Rodríguez Zapatero a un año vista sino su capacidad de juicio para valorar adecuadamente lo que hasta entonces había ocurrido. Fue entonces y no ahora cuando ETA rompió su alto el fuego.

Lo sorprendente no es el comunicado, sino que ETA haya conseguido incluso imponer sus ritmos. Después del atentado de la T4 la banda dijo que se mantenía el alto el fuego y así fue asumido por el Gobierno y buena parte de la opinión publicada. De ello da fe la estancia en San Sebastián de De Juana, las maniobras de la Fiscalía para despejar el horizonte penal de «los interlocutores políticos necesarios» y la continuación de las negociaciones con ETA-Batasuna. Ahora ETA ha creído llegado el momento de declarar rota la tregua y, simplemente con decirlo, un comunicado ha producido consecuencias que no generó la tragedia de Barajas.

La política de Rodríguez Zapatero ha tenido el raro efecto de permitir que ETA haya reconstruido buena parte del maligno tejido social e institucional que la ilegalización extirpó y, al mismo tiempo, de hacer posible que los terroristas fabriquen coartadas -insisto, coartadas- más o menos creíbles ante sus seguidores para neutralizar los efectos secundarios que pudiera tener entre su audiencia el retorno al crimen.

Decir que la prueba de que el Gobierno no ha cedido es que ETA ha roto la tregua puede quedar muy bien en los argumentarios pero referido a la banda es, a estas alturas de la trayectoria etarra, un puro artificio retórico. Cuando ETA rompe su tregua en diciembre de 1999 culpa al PNV de no haber cumplido sus compromisos y «dejar pudrir el proceso». No parece que el PNV, conocidos sus acuerdos con ETA que incluían la exclusión de PP y PSOE, hubiera podido argumentar que el asesinato del teniente coronel Blanco en Madrid, un mes después, demostraba que no había hecho concesiones políticas. Según esto, habría que rehabilitar a Chamberlain y Daladier como admirables resistentes porque la invasión de Polonia vendría a demostrar que aquellos no hicieron concesiones en Múnich.

Y es aquí, en el terreno de las concesiones, que a la postre han resultado letales para el proceso tal y como lo pretendía el Gobierno, donde también retrospectivamente nos hemos enterado por el propio presidente del Ejecutivo que durante estos meses ha venido trabajando por abrir un marco político en el que todas la ideas puedan defenderse pacíficamente y se supere todo «enfrentamiento» (sic).

Así lo decía Rodríguez Zapatero en su declaración institucional tras el comunicado de ruptura del alto el fuego. En dos frases, el presidente del Gobierno no sólo ha confirmado la vinculación que aceptó desde el principio entre el cese definitivo del terrorismo y una negociación política, sino que aquél hace suya la deslegitimación del marco vigente en términos que sólo plantea ya el nacionalismo más radical, incluido el violento. ¿Abrir un marco para que todas las ideas puedan defenderse pacíficamente? ¿Es que el adanismo de Rodríguez Zapatero ha llegado al punto de atribuirse la misión de traer la democracia a España 30 años después? ¿Es que su frivolidad alcanza el despropósito de negar que el actual marco jurídico y político, el vigente, el Estado de Derecho democrático permite esa defensa pacífica de ideas, todas las que respeten la ley y los derechos de los demás?

De nuevo, no vale apelar a supuestos deslices ni despreciar la importancia de las palabras y su significado. La frase de Rodríguez Zapatero es una torpe confesión de parte que, sin duda, será benévolamente interpretada por los exégetas del proceso -'lo ha dicho para agudizar las contradicciones en Batasuna', por ejemplo- pero no puede tener espacio alguno en la cabeza de un presidente del Gobierno, menos aún en referencia a ETA y al proceso de negociación mantenido con la organización terrorista.

Rodríguez Zapatero ya ha sentenciado que el Partido Popular hará oposición con el terrorismo hasta el final de la legislatura. Bonita manera de promover la reconstrucción de un consenso que el propio presidente rompió en favor de un acuerdo con sus socios políticos para amparar una estrategia fracasada y políticamente fraudulenta de supuesto final dialogado. Pues bien, más ajustado a la realidad resultaría afirmar que Rodríguez Zapatero, herido, agraviado e incapaz de reconciliarse con la realidad llevará al límite su estrategia lampedusiana, ésa que acepta que algo tenga que cambiar para que nada cambie.

Atentado a la esperanza
JOSÉ MANUEL BUJANDA ARIZMENDI El Correo 10 Junio 2007

ETA rompe el alto el fuego. Nunca hubiera querido escribir estas líneas, y lo hago desde la desazón y la tristeza. Me es difícil disimular la indignación y el hartazgo ante lo que presumiblemente viene de dolor, miedo y sufrimiento. Absurda decisión la de ETA que lleva a esta sociedad a la que dice defender a un callejón sin salida y oscuro, a una situación de retroceso. Decisión política errónea, actitud inaceptable desde el punto de vista ético, rechazable desde el democrático. Lenguaje más propio de un matón de taberna con ínfulas de ser el ombligo del mundo. Literatura de quien se cree autodestinado a ser el ungido salvador de un pueblo inerme y errante a punto de sucumbir ante los zarpazos de la historia. Un auténtico despropósito. Una pena y un desastre. Esperpento de quien se yergue como el único intérprete del bien y del mal, árbitro del futuro de Euskadi y fiscal supremo de la voluntad de la sociedad vasca.

En democracia las diversas fuerzas políticas tienen una única capacidad de interlocución y es precisamente la que se deriva del número de ciudadanos que las refrendan ante las urnas, y por ello precisamente, es inaceptable que alguna alternativa política intente imponer por la vía del matonismo sus criterios y proyectos. ETA, que no quiere, y a estas altura quizás ya ni pueda, percibir la pluralidad de la sociedad vasca, cronifica su ridículo anacronismo, escenifica el esperpento de su justificación y, lo que es más grave, niega de facto a Euskadi decidir su futuro. ETA socava la convivencia con el todo vale y opta por el cuanto peor mejor, espolea la confrontación, siembra el miedo y el desánimo social, la fractura y la desvertebración de la sociedad. ETA pugna por la imposición violenta de sus ideas, ETA no se sabe los básicos principios de la democracia ni de la convivencia, opta por el 'todo por la patria' pero sin la patria, por la plena soberanía política proclamando la guerra y aprovechándose de la democracia por imperfecta y mejorable que sea.

Pero es más, no serán política y éticamente decentes quienes lamentando los atentados no los condenarán y quienes haciendo cínica gala de la doble vara de medir exigirán la mayor de las exquisiteces en cuanto al respeto de los derechos de los 'suyos' y justificarán, explicarán o entenderán la trasgresión a los 'otros' a 'contextos' y 'a exponentes de la crudeza de la confrontación del contencioso político'. Desaparezca ETA. No haga sufrir más a la Euskadi que dice representar y querer liberar. Acate el juego político democrático basado en las mayorías y minorías, en la tolerancia y en el respeto al discrepante. No todo vale, es falso y suicida. No es heroísmo atentar, es fascismo político puro y duro. No tiene justificación política, ni ética, ni moral ninguna, prostituye cualquier proyecto político, envilece al nacionalismo vasco y vilipendia a toda una sociedad. Y lo que es peor aún, además de generar sufrimiento, es inútil y un craso error político. El ser humano es poseedor del lenguaje y de la inteligencia que le permite desarrollar sociedades de extrema complejidad y proyectos de convivencia, por complejo y arduo que resulte, es capaz de sembrar cultura civil y política honesta, trabajo, coraje y fraternidad. Hablo de sembrar rechazo a la imposición y a la ruindad. Y en esta siembra de ética como servicio y de política como práctica de la moral sobran radicalmente ETA y la 'cultura' que la entiende, justifica y avala.

Envidio por ello la declaración del IRA firmada por P. O'Neill, de la oficina de comunicación republicana irlandesa de Dublín, cuando un 17 de julio del 2002 decía: «Ofrecemos nuestras más sinceras disculpas y condolencias. Reconocemos el dolor y la pena de los familiares de las víctimas. El futuro no está en negar los fallos y fracasos colectivos, o en cerrar los ojos y los corazones al dolor de los afectados. El proceso para resolver el conflicto requiere el igual reconocimiento del dolor y de la pérdida de los otros. El IRA está comprometido de modo inequívoco con la búsqueda de la libertad, la justicia y la paz en Irlanda, «seguimos totalmente comprometidos con el proceso de paz y con la resolución de los desafíos y las dificultades que ello presenta. Esto incluye la aceptación de los errores pasados y la pena que hemos infligido a otros».

Coincido con el presidente del Euskadi buru batzar del PNV, Josu Jon Imaz, cuando propone un nuevo pacto antiterrorista de seis puntos a todos los partidos, y especialmente al PSOE de Zapatero y al PP de Rajoy. Un nuevo pacto que asume el punto principal del Pacto de Ajuria Enea de 2000, esto es, que la paz no tendrá precio político alguno, que rechaza negociar el futuro político de Euskadi con ETA y que sólo admite el diálogo con la banda tras el cese definitivo de la violencia. Un nuevo pacto que propone sacar del debate partidista la política antiterrorista, un nuevo acuerdo entre partidos sobre la condena del terrorismo, el apoyo a los mecanismos policiales y la aplicación de los mecanismos del Estado de Derecho sin políticas de excepción; un acuerdo que incluya la solidaridad y el apoyo a las víctimas sin utilización partidista alguna. Y algo que considero personalmente fundamental: un pacto que busque la deslegitimización intelectual y social del discurso perverso del terrorismo, negándole categóricamente cualquier motivación política o histórica alguna. El único responsable de la violencia es quien apuesta por ella.

El contencioso político de Euskadi, el llamado conflicto vasco, es anterior a ETA, el problema histórico del pueblo vasco en cuanto a su desencaje en la España constitucional es un asunto y un reto que concierne exclusivamente, exclusivamente repito, a sus fuerzas políticas democráticamente elegidas que tienen en la palabra y en la urna los únicos instrumentos de trabajo y persuasión. No hay nada por encima de las personas. Nada por encima de la vida. Una última reflexión, penosa por cierto, el desinterés con que el PP, el PSOE y los demás partidos políticos han acogido la propuesta de un nuevo acuerdo antiterrorista presentada por Josu Jon Imaz es, en mi humilde opinión, irresponsable y lamentable.

Termino. Quienes en la Euskadi de 2007 utilizan la violencia para imponer sus objetivos políticos no son gudaris. El derecho a decidir corresponde a la sociedad civil de Euskadi. Nunca jamás a ETA.

La estrategia de la sobredosis
Alejandro Campoy Periodista Digital 10 Junio 2007

Una de las principales armas de todo grupo terrorista desde que el crimen se convirtió en mercancía y se incorporó a la sociedad del espectáculo como un objeto más de consumo ha sido siempre la sobredosis. Y este mecanismo es muy posible que resulte definitivo en una hipotética victoria final de ETA frente a la sociedad española.

El mecanismo de la sobredosis es fácilmente comprensible: consiste en ocupar contínuamente todas las portadas, primera planas y cabeceras de todo bicho informativo viviente en un proceso permanente sin pausa y sin tregua: incluso al escribir este articulillo yo mismo estoy colaborando en el proceso de sobredosis. Y el mecanismo opera en el receptor por simple hartazgo. Muchos son los ciudadanos que terminan chillándole a un simple transistor o arrojando el periódico a la papelera al grito unánime de ¡a la mierda!.

Y ese es el precisamente el efecto que se busca. Confieso que lo sentí tras las elecciones vascas de mayo de 2001, cuando Mayor Oreja y Redondo Terreros presentaron un frente unido constitucionalista que hubiera podido revertir la situación en el País Vasco y que se quedó a muy pocos votos de la victoria por un efecto perverso del que se vale todo nazismo para perpetuarse: el del enemigo imaginario. Y en aquél caso, el nazismo vasco alarmó a sus votantes mediante este subliminal mensaje: Mayor + Redondo = Franco = España. Y funcionó, algunos retrasados mentales, los suficientes, picaron el anzuelo y votaron al frente nacionalista, sumándose a esa mayoría que lo hace por convicción pero sobre todo por intereses.

Aquellos días sufrí tal decepción que el mecanismo de la sobredosis me invadió por completo: ¡¡que se vayan a la mierda, que se vayan al infierno, que desaparezcan de nuestras vidas y que nos dejen en paz de una puñetera vez!!... Es tan fácil, tan comprensible y tan humano reaccionar de esta forma ante el hartazgo insufrible que produce ver cómo un rebaño de borregos elige voluntariamente su esclavitud frente a su libertad, que el efecto de esta reacción es demoledor.

Y en eso andamos en España en muchos ámbitos de un modo generalizado: hay una inmensa mayoría de la población que está hasta los mismísimos de desayunarse todos y cada uno de los días de esta legislatura con que si ETA, si Otegui, si de Juana, si el proceso de pez, de paz o de poz y todas sus secuelas. Y la recuperación de este protagonismo por parte de ETA se debe única y exclusivamente al mesianismo de Zetapé, que únicamente tenía que haber seguido la política iniciada por el anterior gobierno y hubiera dado la puntilla a la banda en cuatro o cinco meses; lo que ninguno sabíamos entonces es que el infame ya había llegado a acuerdos con los criminales.

Y es aquí donde hay que denunciar la gran trampa de la estrategia de la sobredosis: es muy humana, comprensible y lógica una reacción de rechazo a ese zumbido contínuo que produce la permenente repetición de los mismos temas, pero ese rechazo es precisamente lo que busca el criminal etarra: que les mandemos al infierno, que deseemos librarnos de una vez para siempre de ellos, y para eso nada mejor que darles lo que quieren y acabar con su eterno ruido y zumbido mediático. ¿que quieren ser independientes con Navarra y un pedazo de Francia? ¡Pues que lo sean, se vayan al infierno y nos dejen en paz de una vez!

El problema de esa estrategia de la sobredosis es que junto a los terroristas se envía también al infierno a la mitad de los vascos que no quieren de ninguna manera semejante cosa, que llevan toda su vida resistiendo al terror, que han tenido que exiliarse de su tierra y buscan, como refugiados políticos, la forma de poder volver algún día a sus casas, y que han llegado a entregar su vida en los casos más extremos por defender esa libertad.

Y lo peor de todo: que también a los inanes asustadillos y cobardones que se esconden tras las faldas de los nacionalistas les aterra la independencia, pues esa posibilidad supondría que la bestia etarra se volvería automáticamente contra ellos, los "burgueses de la derecha reaccionaria", en busca de su paraíso bolchevique de caserío, dando así comienzo a una más que probable guerra civil en el recién nacido nuevo estado libre de Euskal Herría.

Es, por tanto, imprescindible aprender a reconocer el más que comprensible hartazgo como una de las estrategias de los terroristas, la de la sobredosis, que actúa como un potente desmovilizador social y desarma por completo y deja sin defensas a sociedades enteras, provocando de nuevo la entrega de las minorías disidentes y "racialmente impuras" a los campos de exterminio, con la consiguiente complicidad por omisión de los afectados por esa sobredosis. Que no nos metan "polvo manqui".

ZP tiene ases en la manga
Francisco Rubiales Periodista Digital 10 Junio 2007

El peor error ante Zapatero es considerarlo idiota. Puede que sea poco escrupuloso con la democracia o que tenga un desmesurado sentido del "ego", pero es un estratega duro que siempre esconde ases en la manga. Ahora tiene dos escondidos: el primero es el de provocar una escisión en las filas de ETA y el segundo es lanzar contra la banda toda la furia de la policía y de la ley, capitaneando una indignada reacción del Estado contra el terrorismo.

ZP confía que, con esos dos ases, todavía puede ganar la batalla y también las próximas elecciones generales.

Sus informaciones son que ETA está prácticamente fracturada y que la división entre los duros, que quieren vivir de la sangre, y los que blandos, quieren vivir de la política, es ya insalvable. El problema es que los "políticos", que son los que han impulsado la tregua, encabezados por Otegui, Ternera y De Juana Chaos, están asustados y saben que ellos podrían ser las primeras víctimas mortales de la banda si dan el paso definitivo hacia la escisión, porque, para ETA, "disentir es morir".

ETA ya asesinó en el pasado a los suyos que optaron por la paz. ETA no consiente las deserciones y las discrepancias internas y ahí están para demostrarlo Pertur, desaparecido, y Solaun y Yoyes, asesinados.

Pero la carta más valiosa que esconde ZP es la de encabezar una inesperada y rabiosa reacción del Estado contra la banda, legitimada desde el argumento de haber hecho todo lo posible por la paz, "sin que ETA haya respondido a nuestros esfuerzos". Se trataría de una especie de venganza sarracena, muy potente y aparatosa, que, según Zapatero y sus asesores, tendría como efecto inmediato que la sociedad española se pusiera detrás de él, apoyando su nuevo liderazgo.

Un trozo de esa carta la mostró el día 6 de junio, cuando respondió a Pio García Escudero en el Parlamento que del mismo modo que había liderado la paz, haciendo todos los esfuerzos posibles, lideraría la lucha contra ETA, con el mismo empeño y ardor.

El punto débil de esa estrategia es que se producirán muertes en el bando de los demócratas y que el PP y su corte mediática intentarán responsabilizar a Zapatero de esas bajas. Por eso ZP necesita vitalmente lo que el llama "apoyo unánime" de los demócratas, un apoyo al que sus adversarios se resisten a otorgarle no sólo porque no se fían de él sino porque nadie sabe que política apoyarían, si otra negociación, si otro GAL, si una mezcla de rigor y de mano tendida, o tal vez un trueque definitivo de Navarra y de la excarcelación de los presos a cambio de una paz definitiva.

El gran problema del hábil ZP es que la democracia no funciona como él cree y que el poder, en democracia, no puede ser, como a él le gusta, una partida de ajedrez con reglas cambiantes y jugada a oscuras, en la trastienda, sino que exige que el juego se atenga a las leyes y que se celebre en el centro del estadio, con todas las luces encendidas y con el público presente, actuando como testigo y parte del espectáculo.
Voto en Blanco

Implacable e intratable
Vicente A.C.M. Periodista Digital 10 Junio 2007

Lo que no se le puede negar al Presidente Sr. Zapatero, es su dominio de las palabras para los titulares periodísticos. Ahora afirma con esa rotundidad que le caracteriza en los momentos decisivos, que será implacable en su lucha contra el terrorismo. Lo de la implacabilidad, es decir con rigor y enojo, significa todo un cambio y una pregunta ¿Y hasta ahora qué hacía? ¿No aplicaba la lucha con el rigor y el celo necesario?. Desde luego su Fiscal General en absoluto, sino al contrario con total falta de rigor, más bien benevolencia y adecuación a los momentos.

Lo que sí que ha sido hasta ayer y aún debe dar muestras de que quiere rectificar es el desprecio por la AVT y lo que representa. Con ellos sí que ha sido implacable en su negación al diálogo, a escuchar sus peticiones. Implacable y contumaz en su persecución e intento de anulación y desprestigio. Para eso puso a otro lacayo a su servicio, que cumplió fielmente sus deseos.

Implacable ha sido en el acoso al PP, en el desprecio absoluto por su dirigente D. Mariano Rajoy y la promoción el aislamiento del PP en todos los foros. Implacable en la defensa de los representantes de ETA, llamándoles "Hombres de paz" como a Arnaldo Otegi, y afirmando la disposición del asesino etarra de Juana Chaos en favorecer el "proceso de Paz", cuando se ha hartado de reírse de las víctimas, de celebrar su asesinato y de publicar panfletos incendiarios animando a seguir con el terrorismo.

Y no solo se ha comportado de ese modo implacable, sino que aun sigue manteniendo el doble lenguaje del diálogo con la oposición, mientras dedica todas sus fuerzas y sus huestes a insultar y menospreciar al que invita a sentarse a su mesa pidiéndole ayuda. En eso no es que sea implacable, sino también intratable.

Con esas maneras tan poco conciliadoras, solo demuestra que no tiene ni la menor intención de rectificar su errónea política. Que la reunión de mañana, cuyo fracaso ya adelanta el mismo, solo es porque el lo provoca deliberadamente. Su intención no es otra que ser implacable en seguir en su "proceso", pero intentándonos convencer de lo contrario y que, como siempre, es el PP el culpable de que no haya unidad y que seguirá en su empeño de conseguir "la paz".

La paz la tendremos los españoles cuando este Presidente abandone obligatoriamente el cargo que tan deshonrosamente ha representado durante estos años, porque los españoles juzgarán su labor y le echarán con sus votos.

ETA desde la Comunidad Valenciana
Enrique Arias Vega Periodista Digital 10 Junio 2007

Iñaki Gabilondo recibió cuatro días antes que Rajoy las impresiones de Rodríguez Zapatero sobre la lucha antiterrorista. Extraña manera de conseguir la adhesión del líder de la oposición a un inexistente Plan B del Gobierno respecto a ETA. Claro que si Zapatero vaticina que su encuentro de mañana con el presidente del PP va a ser un fracaso, lógicamente lo será.

Dudo, pues, de quién instrumentaliza la política antiterrorista y quién es el instrumentalizado en un diálogo que nunca existió. Los más optimistas, o más ignorantes, en este caso, comparaban el actual proceso con la desaparición de la rama poli-mili de ETA en 1981. Nada más falso. Entonces, los terroristas dijeron: “Queremos entregar las armas e integrarnos en la democracia: ¿qué debemos hacer?”. Y lo hicieron. Mario Onainidía llegó con los años a presidente del PSE y un compañero suyo, Teo Uriarte, hubo de reconocer por escrito: “Éramos unos auténticos hijos de puta”.

En el alto el fuego de marzo de 2006, ETA no preguntó nada. Sólo dijo: “Paramos de matar para que nos den esto y lo otro”. Por si no estaba claro, hicieron dos comunicados más exigiendo presos, autodeterminación, Navarra y sumisión de los Estados español y francés. O sea, nada que ver con lo de 25 años antes.

A eso, en cualquier diccionario se le llama imposición, no diálogo. Para mayor falacia, cuando ETA dijo que ya no mataba llevaba 34 meses sin hacerlo, sencillamente porque no podía gracias a la acción policial. Nueve meses después, en pleno alto el fuego, mató a dos personas en Barajas, simplemente porque ya estaba en condiciones de hacerlo. Así que no debemos la paz al dichoso proceso, sino que, al revés, el proceso se debe a que ETA estaba contra las cuerdas.

Ya no. Tras haber robado, extorsionado, obtenido cargos públicos, entrenado a sus juventudes con la renovada kale borroka y emitido repugnantes vídeos de promoción, la policía cree que ETA tiene un centenar de terroristas y una “capacidad logística y técnica inmejorable”. ¡Jobar con el proceso!

Por defender esa misma hipótesis en un programa radiofónico el otro día, se me tachó de persona no dialogante. “La tesis de utilizar las treguas para reponer fuerzas no es mía, sino de Lenin”, repliqué. “El líder ruso explicaba que para avanzar en la lucha revolucionaria de los soviets a veces había que dar un paso adelante y luego dos atrás”. Eso es lo que milimétricamente hacen los etarras.

Para huir del horror impuesto por esos asesinos contumaces no sé cuántos vascos han hallado refugio en la Comunidad Valenciana. Quizás sean 100.000, muchos de ellos aún empadronados en Euskadi. Se entiende, entonces, el interés de los partidos vascos en esos electores tan importantes para el resultado de sus comicios autonómicos. En localidades como Benidorm, hasta el PNV abre oficina electoral donde captar el mayor número posible de votantes.

Por la actitud de acogida de esta tierra, por la libertad y la paz halladas en ella, muchos vascos —entre los que me cuento— son especialmente sensibles a las amenazas del terrorismo sobre la Comunidad Valenciana. Medio centenar de veces han atentado ya los asesinos etarras en los últimos 26 años, dejando diez muertos y 84 heridos. Desde entonces se han evitado algunos más: en 2004, al huir dos criminales que se percataron de que habían sido identificados; al año siguiente, Sara Majarenas y Mikel Orbegozo fueron reducidos en pleno centro de Valencia. ¿Y qué hubiera pasado de no haberse detenido en Francia hace cuatro meses a Iker Agirre, cuando venía a recabar datos de la Copa América?

Tanto horror acumulado y tanta impunidad presentida acaban de ser compensadas con la encarcelación de Arnaldo Otegi. Hace sólo dos meses escribí en otro medio que quería ser como el portavoz de Batasuna, quien con condenas en firme, sentencias recurridas en interminables procesos de casación, juicios repetidos y otros en curso de ejecución, entraba por una puerta en los juzgados y salía incólume por otra.

Afortunadamente, ya ha dejado de ser así. De haber sucedido en su momento, de haberse impedido la fuga de Josu Ternera, de no haberse tenido contemplación con los terroristas, ¿cuántas muertes habríamos podido evitar?

Prefiero no pensar en ello y creer que Rajoy ofrecerá toda su cooperación a Rodríguez Zapatero para acabar con ETA y que eso sea, y sólo eso, lo que le pida el presidente al líder de la oposición.

El País de nuevo demuestra que Zapatero es un mentiroso contumaz.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 10 Junio 2007

Que Zapatero es el presidente del gobierno más mentiroso que ha tenido este país en democracia es un hecho que hoy vuelve a confirmar El País, y si El País lo dice no debemos dudar de ello. Era difícil arrebatar el puesto a Felipe González tras sus mentiras acerca de que su gobierno no tenía nada que ver con los GAL o la famosa mentira de que Mariano Rubio era un santo varón y que hasta ponía la mano en el fuego por él, pero Zapatero ha conseguido el puesto de presidente del gobierno más mendaz con ganas.

Zapatero ha negado decenas de veces antes de la tregua de pacotilla de ETA que estuviesen los suyos en negociaciones con los etarras. Hoy El País publica un artículo de esos que hasta nos hacen llorar viendo a Josu Ternera en una tierna foto con su hijo y diciendo también más de una mentira aunque informa de la fecha inicial de las conversaciones con ETA. El primer párrafo del artículo titulado “Así fue el diálogo con ETA” dice:

“21 de junio de 2005: se inicia el diálogo con ETA en un hotel de Ginebra (Suiza). Josu Ternera acude a la cita con Eguiguren con un libro de su interlocutor bajo el brazo. El 14 de julio de 2005, 22 días después de iniciar sus conversaciones, Eguiguren y Ternera están de acuerdo: ETA anunciará un alto el fuego indefinido y permanente.”

El tercer párrafo dice:
“Aquella cita fue el comienzo de las conversaciones entre el Gobierno y ETA que culminaron, nueve meses después, en el alto el fuego permanente de la banda, el 22 de marzo de 2006. Sin embargo, antes de que los dos negociadores se reuniesen en Suiza, hubo cuatro años de trabajo lento y delicado, muchas horas de conversaciones entre el propio Eguiguren y el portavoz de Batasuna, Arnaldo Otegi.”

Las mentiras de El País son también flagrantes, aquí hay dos gordas, la primera es hacernos creer que Batasuna y ETA son cosas distintas, lo que lleva a la mentira inicial, cuando dice que el 21 de junio de 2005 se inicia el diálogo con ETA y dos párrafos más abajo nos dicen que los chicos de Zapatero y ETA Batasuna estaban negociando ya desde 4 años antes, o sea desde el 2001.

Con estos dos datos, El País nos demuestra lo que digo, que Zapatero es un mentiroso contumaz ya que ha dicho decenas de veces que no había diálogo ni negociaciones con ETA.

Veamos solo algunos ejemplos de las decenas de mentiras de Zapatero y sus chicos y chicas. El trabajo de buscar en Google pueden hacerlo ustedes mismos, basta que pongan “Zapatero no hay diálogo con ETA” y comparen fechas.

El día 6 de septiembre de 2004, Zapatero mintió. Noticia de Libertad Digital de 8 de septiembre de 2004.
“En declaraciones a la emisora Punto Radio, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, aseguró este lunes que no tiene "ninguna veracidad" la aseveración del ex presidente del PNV Xabier Arzalluz de que el Ejecutivo tenga conversaciones con ETA. El jefe del Ejecutivo subrayó que el único mensaje que hay que transmitir a ETA es que "abandone la violencia, deje de practicar el terror, de matar, coaccionar y amenazar".”

21 de mayo de 21006, Zapatero mintió. Dijo que en junio de 2006 se iniciaría el diálogo con ETA y EL País nos informa que ” 21 de junio de 2005: se inicia el diálogo con ETA en un hotel de Ginebra (Suiza)”.

17 de febrero de 2006, la vicepresidenta de la Vega mintió.
"Mientras no haya un anuncio definitivo del cese de la violencia por parte de la banda terrorista, ni el Gobierno está hablando con ETA ni ha autorizado contacto alguno"

Años hablando con ETA, en junio de 2005 con el mismísimo Josu Ternera, y encima la vicepresidenta en febrero de 2006 dijo que no había contacto alguno y remachó con aquella frase ya histórica de “que lo podía decir más alto pero no más claro”, reconozcamos que tienen estilo para mentir.

Me he cansado de escarbar en el Google, creo que la idea está clara y que el puesto de presidente más mendaz de la democracia es de Zapatero y ganado con abrumadora diferencia sobre el segundo en el ranking Felipe González.

Se acabaron las «tonterías»
POR PABLO MUÑOZ. VITORIA. ABC 10 Junio 2007

Todos estaban convencidos de que el «alto el fuego permanente» era una farsa y que tarde o temprano se demostraría; todos, también, mantenían la escolta, sus medidas de seguridad, y el desarrollo de la última campaña electoral demostró que era absolutamente necesario hacerlo. A ninguno, pues, le sorprendió el comunicado de la banda de ruptura de la tregua. Pero eso no evitó que a primeras horas de la mañana del martes un cierto escalofrío les recorriera el cuerpo al volver a ver «negro sobre blanco» las amenazas de los pistoleros: «Sobre todo por la familia», explica la mayoría de ellos. Pero también por esa sensación de que la cuenta atrás hacia el horror había comenzado: «En realidad tampoco hay que obsesionarse, porque ya sólo nos pueden quitar la vida. Lo demás, empezando por la libertad, lo habíamos perdido hace muchos años», intenta relativizar con una media sonrisa María Asunción Guerra, juntera en Guipúzcoa por el Partido Popular.

Pero esta vez hay algunas novedades. La primera, obviamente, la vuelta de los batasunos, ahora con la marca ANV, a muchos ayuntamientos; la segunda, de no menor calado, es que los concejales del PNV han pasado a estar en el punto de mira de la banda, hasta el punto de que el Gobierno vasco estudia si es necesario asignarles escolta a todos. Si finalmente eso se produce, pronostican los expertos consultados, habrá un auténtico terremoto social en el País Vasco.

Fuentes de la lucha contra el terrorismo afirman que el riesgo de un atentado contra un cargo electo del PNV «es real, aunque no necesariamente tiene que tratarse de un asesinato. Para que sientan el miedo y la presión no es necesario, basta con un ataque lo suficientemente contundente para trasladar ese mensaje». De hecho, ha sido suficiente con que la Consejería de Interior del Gobierno vasco haya insinuado la posibilidad de tener que poner escolta a los concejales para que ya haya habido varios que han anunciado que si de verdad eso se produce abandonarían la vida pública. «Puede haber una auténtica desbandada», pronostican algunos de los consultados.

Discurso beligerante
En medios de la lucha antiterrorista se destaca que «es muy preocupante la insistencia en los ataques al PNV, algo que no tiene precedentes, y también que el tono de los mensajes sea cada vez más amenazador. El discurso tan beligerante de Imaz de los últimos meses -presidente del PNV- contra ETA y sus cómplices ha hecho mella en la banda». El último ejemplo de esa dureza es la ausencia de críticas a los encarcelamientos de Ignacio De Juana Chaos y Arnaldo Otegi.

Regina Otaola, la próxima alcaldesa popular de Lizarza (Guipúzcoa) -600 vecinos y un ambiente de radicalismo abertzale prácticamente irrespirable- se ha convertido en un nuevo referente de la resistencia contra el terror. De complexión aparentemente frágil, su mirada transmite una firmeza que por momentos sobrecoge. Como cualquier persona decente, no se alegra «en absoluto» de que los nacionalistas puedan ser objetivo directo de la banda y ni siquiera desea que finalmente sea necesario que vivan con escolta. Sí tiene la esperanza -no muy grande, la verdad-, de que al menos esta incertidumbre lleve al PNV a «comprender mejor la situación de los cargos del PP y del PSE, sabrían lo que es el día a día; a que su solidaridad deje de ser de palabra y pase de una vez a los hechos». Y tiene una cosa muy clara: «Si los nacionalistas se unieran con nosotros y los socialistas en este asunto, el final del terrorismo estaría más cerca que nunca. Entre otras razones, porque les conocen muy bien».

Todos los concejales consultados reprochan en este sentido a los nacionalistas que actúen «como si esto no fuera con ellos, con cierta indiferecia. En ocasiones -añaden-, da la impresión de que piensan que si tenemos que vivir así es porque de alguna forma nos lo hemos buscado».

Fernando Lecumberri, cabeza de lista del PP en Ermua, confía en que la nueva situación «ayude al PNV a ver las cosas distintas». Él, por su parte, se esfuerza en mantener buenas relaciones personales con los nacionalistas -«naturalmente, no con los batasunos»-, «para demostrarles que en el PP somos personas normales. Hoy mismo (por el viernes) he comido en el batzoki de aquí, sin ningún problema. Defiendo mis ideas con toda firmeza, con argumentos, pero eso es compatible con la educación y las relaciones cordiales con todos. Muchos me dicen: «Coño, no pensaba que fuerais así». No sé cómo se imaginaban que éramos, la verdad».

Santiago Abascal, diputado autonómico del PP por Álava y ex concejal de Llodio, es una de esas personas de sonrisa fácil, trato amable y discurso duro. Sabe lo que es ser golpeado en su toma de posesión como concejal y ha asistido a los entierros de todos los asesinados desde los 90: «En lugar de ir a clase en la Facultad de Derecho, iba a los funerales». No ha salido elegido en estas elecciones, lo mismo que su esposa, que se presentaba en Murguía y que no oculta su decepción: «Me sienta mal, no por mí, sino por el partido. Todavía le doy vueltas a la cabeza», dice esta mujer joven, empresaria, militante activa del PP y que aún saca tiempo para atender a sus tres hijos. Su marido, en cambio, no parece estar tan disgustado, quizá porque sabe lo que le esperaba. Ambos admiten que la ruptura del alto el fuego les ha afectado, ya que aunque nunca creyeron que esto fuera a acabar sí se había producido «alguna pequeña relajación» en sus hábitos de vida. «Desde hace unos meses menos, porque sabíamos que la ruptura era inminente». Para ellos, más que esa permanente sensación de inseguridad, una de las peores consecuencias de la política antiterrorista del Gobierno es la «desunión que ha provocado entre los socialistas y nosotros. Antes estábamos juntos; ahora las relaciones son peores».

«No es lo mismo»
Juan Carlos Cano, concejal del PP en Andoaín, comparte también esa opinión: «Estos tres últimos años se ha reducido en buena medida la relación entre los dos partidos constitucionalistas», se lamenta. También a él le ha afectado el comunicado de la banda, porque «no es lo mismo estar convencido de que van a volver a matar, y desde septiembre esperábamos esta noticia, que leerlo en el periódico».

Las frases en cuanto a los sentimientos por la decisión de la banda son similares en todos los concejales entrevistados esta semana y muy probablemente las harían suyas la mayoría tanto del PP como del PSE, aunque las valoraciones políticas sean, lógicamente distintas. Regina Otaola «confiesa» con una sonrisa y brillo en los ojos que este verano se había ido sola toda una tarde a la playa y que otro día recogió con su coche a unas amigas y se fueron todas juntas a los toros. Es fácil imaginar lo que daría por seguir haciendo «esas tonterías», pero se niega a ceder un milímetro ante los proetarras. «Son mis principios, creo en ellos y los defiendo. Si no fuera así, mejor quedarse en casa». ¿Alguien se lo puede rebatir?

LA CALIFICAN DE "ESCENA TEATRAL"
AVT y Foro de Ermua, desesperanzados por la "arrogancia" de Zapatero ante la reunión con Rajoy
Francisco José Alcaraz cree que el hecho de que Zapatero dé por fracasada la reunión con Rajoy antes de que se produzca demuestra que se trata "simple y llanamente de una puesta en escena teatral para justificar el talante". Por su parte, Mikel Buesa lamenta que Zapatero acuda al encuentro "con un espíritu de concordia inexistente".
Europa Press Libertad Digital 10 Junio 2007

El presidente de la Asociación de Víctimas Terrorismo (AVT), Francisco José Alcaraz, destacó este domingo que "no cabe tener ninguna esperanza" de cara a la reunión que mantendrán mañana el presidente del PP, Mariano Rajoy, y el jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, ya que este último "ya ha dado por hecho que esa reunión va a ser ficticia, que no va a solucionarse absolutamente nada".

Alcaraz insistió en que se trata, "simple y llanamente, de una puesta en escena teatral para justificarse el talante del presidente del Gobierno, un talante que lógicamente no acompaña los hechos".

"Entendemos que realmente ese señor quiere justificarse con esa foto de cara a la galería, al buscar esa unidad, ese consenso, cuando la unidad se busca realmente rectificando y reconociendo los errores cometidos en la política antiterrorista, volviendo hacia el Pacto por la Libertad y Contra el Terrorismo y aplicando la Ley de Partidos", aseveró.

"Zapatero no es capaz de rectificar"
Además, ahondó en los motivos por los que no cabe la esperanza de cara a dicha reunión al decir que "las reuniones anteriores llevadas a cabo no han verificado absolutamente nada". "No ha habido un acercamiento de postura y en este momento más que un acercamiento lo que se exige es la rectificación por parte de la política errónea de este Gobierno y no creo que sea capaz de hacerlo", añadió.

Por último, sentenció que el presidente del Gobierno "ni siquiera ha sido capaz de lanzar un mensaje de contundencia y esperanza a la sociedad, y quitarle cualquier tipo de esperanza a los terroristas de que en un futuro se pueda retomar sin restricciones este diálogo".

Buesa, "muy escéptico" porque "los precedentes son poco aleccionadores"
En este sentido, el presidente del Foro de Ermua, Mikel Buesa, reconoció este domingo ser "muy escéptico" sobre los posibles resultados "de la reunión entre el jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, y el presidente del PP, Mariano Rajoy, ya que "los precedentes son bastante poco aleccionadores".

Buesa defendió que Rajoy está haciendo un discurso "de mano tendida" al presidente del Gobierno, aunque puntualizó que le exige "una política de derrota de ETA y además una política concreta, nada de abstracciones y vaguedades". Mientras que, según él, el presidente del Gobierno ya predijo en una entrevista que "esas conversaciones van a fracasar".

En este contexto, acusó a Rodríguez Zapatero de acudir a la "reunión con un espíritu de concordia inexistente" y con cierta "arrogancia" por su parte.

Zapatero ha llamado otras veces a Rajoy sólo "para despreciarle"
Así, subrayó que "ya ha habido otras reuniones en las que Zapatero llamó a Rajoy poco menos que para despreciarle" por lo que el escenario sería "una reedición de lo mismo" en el que, "poco menos", se atribuye "la culpa de que ETA haya roto el alto el fuego" al Partido Popular. "Cosa que ha dicho el secretario de organización del Partido Socialista", aclaró.

Asimismo, destacó que todos los terrorismos y totalitarismos han sido derrotados por la "fortaleza del Estado" mientras que "la palabra sirve para establecer el discurso de la derrota".

En su opinión, para acabar con ETA "hay que utilizar la violencia que legítimamente puede utilizar el Estado", dijo, ya que "los ciudadanos tenemos al Estado para que nos proteja y no para que proteja a los terroristas".

HAN APROVECHADO LA TREGUA PARA REORGANIZARSE
Francia calcula que más de un centenar de etarras se encuentran en su territorio
La Policía francesa estima que entre 100 y 150 miembros de la banda terrorista ETA circulan por territorio galo, según asegura el semanario francés Le Journal du Dimanche, citando a "varias fuentes policiales", tras señalar que los terroristas "han aprovechado la tregua para reorganizarse". El rotativo recuerda que los miembros de ETA llevaron a cabo varios delitos en Francia durante los dos últimos años.
Europa Press Libertad Digital 10 Junio 2007

"Los entre 100 y 150 clandestinos presentes en Francia han aprovechado la larga tregua para reorganizarse", señala Le Journal du Dimanche en su edición de esta semana aparecida este domingo, haciendo referencia al alto al fuego permanente declarado por ETA en marzo de 2006 y cuyo fin fue anunciado el lunes.

"En las últimas semanas", según se lee en el semanario francés, "todas las fuerzas de policía y de la gendarmería de Francia han sido sensibilizadas sobre la cuestión ETA por los servicios de inteligencia y la Policía Judicial".

Le Journal du Dimanche recuerda que los miembros de ETA protagonizaron diversas operaciones en todo el territorio francés durante los dos últimos años. "Pasó el tiempo en el que los etarras no se aventuraban fuera de los departamentos fronterizos con España", mantiene la publicación tras recordar operaciones de la organización terrorista en territorio francés como el robo de cloruro de sosa para la fabricación de explosivos o de placas de matriculación.

Además, el pasado jueves tres miembros, a sueldo, de ETA fueron detenidos en la localidad de Bagnères de Bigorre, al sur de Francia, en una operación policial franco-española. Alaitz Areitio, Aitor Lorente e Igor Igartua son los primeros miembros de la organización terrorista detenidos después del anuncio de fin del alto el fuego.

Mil millones para la capucha de Batasuna
Si el Gobierno no lo impide, los concejales de ANV controlarán 25 ayuntamientos que manejan un presupuesto conjunto de 220 millones de euros para la legislatura ? Si consiguen otros quince en disputa, la cifra se multiplicará por cuatro
J. Márquez La Razón 10 Junio 2007

Madrid- Contrariamente a lo que preconiza el Gobierno, existe un nutrido grupo de expertos jurídicos que sí que creen que es posible vetar la presencia de Acción Nacionalista Vasca (ANV) en las instituciones en las que ha obtenido representación en las elecciones municipales. Creen estos especialistas que tanto la Fiscalía General del Estado como la Abogacía del Estado están a tiempo de interponer ante la Sala del 61 del Tribunal Supremo la correspondiente demanda, con fundamento en la Ley de Partidos, que evite que la que muchos consideran marca sucesora de Batasuna esté presente en una cuarentena de ayuntamientos vascos y navarros.

Si esto no ocurre, si los electos de ANV recogen finalmente sus actas de concejales el próximo día 16, estarán en disposición de gestionar en los cuatro años de la próxima legislatura municipal una cantidad cercana a los 220 millones de euros que podría elevarse, si se cumpliesen las previsiones más optimistas de la izquierda abertzale, hasta los 1.000 millones.

Ayuntamientos
Los casi 100.000 votos que esta formación consiguió en las elecciones municipales del pasado 27 de mayo le han reportado 337 concejales en el País Vasco, a los que hay que sumar otros cien en Navarra. Con ellos, la izquierda abertzale tendrá el control de los consistorios de 25 localidades en las que ha conseguido mayoría absoluta: Aizarnabal, Aduna, Alegria, Anoeta, Ichasondo, Legorreta, Lezo, Oyarzun, Oreja e Icaztegieta en Guipúzcoa; Ajagiz, Achondo, Aulestia, Elorrio, Izurza, Mallabia y Ubide en Vizcaya; Araitza, Arbizu, Basaburua, Goizueta, Lacunza, Leiza y Navascués en Navarra; y Aramaio en Álava. Según fuentes del Foro Ermua, estos ayuntamientos manejan aproximadamente un presupuesto anual conjunto de 53,8 millones de euros, que serán gestionados por ANV si sus concejales toman posesión de su cargo. En total, 220 millones en la legislatura.

A esta cantidad hay que sumar las subvenciones que se otorgan a los partidos por los resultados electorales obtenidos. Los votos cosechados por la formación abertzale le dan derecho a poco más de 48.000 euros, mientras que la subvención por los más de cuatrocientos concejales logrados asciende a algo más de 110.000 euros. También se les entregarán otros 54.000 en concepto de propaganda electoral al haber conseguido presentar candidaturas en todas las localidades de Guipúzcoa.
No son éstos, sin embargo, los únicos consistorios en los que la izquierda abertzale consiguió la victoria en las elecciones. Sus listas fueron las más votadas también en otros quince ayuntamientos, aunque aquí necesita pactar con otros partidos para gobernar. De conseguirlo en todas, el dinero que gestionaría se dispararía hasta los 1.000 millones de euros en los próximos cuatro años.

Algunas de estas localidades son verdaderos feudos del nacionalismo radical de gran importancia tanto estratégica como económica. Por encima de todas destaca, sin duda, Mondragón. ANV fue el partido más votado, logrando siete concejales. Si un pacto entre el PNV y los socialistas -ambos con cuatro ediles- no lo remedia, la izquierda abertzale gestionará un presupuesto que el pasado año ascendió a cerca de 43 millones de euros.

Otro de estos lugares emblemáticos para la izquierda abertzale es Hernani, que en 2006 manejó un presupuesto de unos 29 millones de euros. El pasado día 27, Acción Nacionalista Vasca logró el 46,3 por ciento de los votos, que le han proporcionado ocho concejales, insuficientes, sin embargo, para gobernar el solitario. El pacto que podría arrebatarles la alcaldía no se antoja, no obstante, fácil de alcanzar. Se trataría de un acuerdo a cinco entre Eusko Alkartasuna, PNV, PSOE, Izquierda Unida y el PP.

El tercero de los ayuntamientos con mayor presupuesto que podría caer en manos de la izquierda abertzale es el de Vergara, hasta ahora gobernado por el PNV, que podría conservar el poder si alcanza un acuerdo con Aralar o el PSE, pues el pasado día 27 logró un concejal menos que ANV.

Pactos difíciles
Mikel Buesa, presidente del Foro Ermua, no cree, sin embargo, muy probable que el resto de las formaciones políticas estén dispuestas a alcanzar pactos con Acción Nacionalista Vasca para entregarles esta quincena de ayuntamientos que están en el aire. «Como mucho, creo que lo que conseguirán es hacerse con alguna concejalía, manejar una cierta cantidad de dinero, pero poco más», explica. De hecho, Buesa cree que se ha exagerado un poco el poder que ANV ha conseguido. «Sólo han recuperado una parte de lo que tenía Batasuna, aunque tenga un importante valor simbólico. A Zapatero -prosigue- lo que hay que criticarle no el que no haya llegado, sino que no haya ido hasta el final».

Un grupo de encapuchados quema un autobús público en Barakaldo
El ataque se ha registrado a primera hora de la mañana.- Obligaron al conductor a bajar del vehículo
AGENCIAS / ELPAIS.com - Bilbao / Madrid 10 Junio 2007

El ataque se registró sobre las 7.15 en la calle La Paz de Barakaldo, cuando tres personas entraron en la autobús y, al parecer, obligaron a su conductor a bajar del vehículo. A continuación, los violentos prendieron fuego al autocar. Según precisaron las mismas fuentes, la mitad del autobús quedó quemada, mientras que otros vehículos estacionados en las cercanías también registraron daños.

Condena unánime
El alcalde en funciones de Barakaldo, Tontxu Rodríguez, ha mostrado la condena del Ayuntamiento por estos actos. "Nos encontramos ante una nueva actuación de estos mafiosos que no entienden lo que miles de personas dijeron ayer en Bilbao, que quieren la paz y la libertad", ha dicho Rodríguez en referencia a la manifestación contra ETA que ayer convocó Gesto por la paz.

Por su parte, el dirigente del PSE-EE Rodolfo Ares ha condenado en nombre de los socialistas vascos el ataque y ha dicho que nadie debía dudar de que quienes

cometen o apoyan este tipo de acciones "acabarán siendo detenidos y respondiendo de sus fechorías ante Justicia".

El PP de Bizkaia también ha condenado la quema del un autobús por parte de "unos descerebrados" y ha pedido que "todo el peso de la Ley caiga" sobre los que ejercen la violencia, así como sobre los que "les amparan y defienden".

La postura de ANV
El portavoz de la Presidencia de Ezker Batua-Berdeak, Mikel Arana, ha condenado hoy los hechos y ha instado a Acción Nacionalista Vasca (ANV) a que realice "un análisis urgente" de la situación y explique si apuesta por las vías exclusivamente pacíficas, "cuando todavía no se han puesto más muertos encima de la mesa" tras la ruptura del alto el fuego por parte de ETA. Tres concejales de ANV deben tomar posesión en la corporación municipal el próximo sábado.

En los estatutos de ANV se rechaza la violencia, pero la formación ilegalizada Batasuna, que no condena las agresiones, ha reconocido a ANV como su referente político en las instituciones municipales de Euskadi y Navarra.

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