AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 11 Junio   2007

Ante el grave incumplimiento del Decreto de Enseñanzas mínimas, La Asociación por la Tolerancia denuncia:
Asociación por la Tolerancia 11 Junio 2007

1. Que el castellano o español haya sido erradicado como lengua docente en Cataluña y que, de hecho, se le haya hecho perder su condición de lengua oficial. Que en las aulas, haya quedado reducido a la situación de segunda lengua extranjera, por cuanto en el horizonte de la política lingüística de la Generalitat está el deseo de ir aumentando las horas de enseñanza de –y en– inglés, al tiempo que se escatima una hora más de castellano a la semana para alcanzar las tres horas que establece el Decreto de Enseñanzas mínimas.

2. Que nuestros legisladores malempleen su tiempo, desplegando una actividad parlamentaria inusitada (con el consiguiente gasto de recursos humanos y económicos) para impedir esa tercera hora de español en primaria, presentándola como un ataque a Cataluña; como una injerencia del gobierno central en las competencias autonómicas.

3. Que, al final, el Conseller Maragall, que –en principio– parecía ser partidario de esa ampliación, haya optado por ceder ante las presiones de sus socios más radicales, y, para lavar la cara de una política que él sabe que es agresiva e injusta, presente una solución que aparentemente es democrática: dejar que cada centro decida.

4. Que el hecho de que se delegue la decisión al juicio arbitrario de los centros constituye una perversión democrática, porque las leyes y los decretos están por encima de los consejos escolares.

Por otro lado, la AT recuerda a todos los ciudadanos que bajo presión no hay libertad de decisión. Esa presión la ejercen el propio Departamento de Educación (a través de las instrucciones escritas de principio de curso, prescribiendo el uso del catalán como única lengua de comunicación dentro y fuera del aula), y la propaganda institucional en el sentido de hacer creer que la presencia del castellano en la escuela es una amenaza para el catalán.

Por último, la AT lamenta que el ejecutivo catalán, en vez cuestionar ese decreto de mínimos, no haya impulsado la ampliación del horario de –y en– castellano para permitir el conocimiento culto de la lengua común española, que además es una lengua de prestigio internacional. La AT valora que ir en contra de su enseñanza equilibrada es un fraude para toda la población.

Barcelona, 8 de junio de 2007
Marita Rodríguez, presidenta

Sólo dos horas de castellano
EDITORIAL Libertad Digital 11 Junio 2007

Casi siempre es útil escuchar atentamente las palabras de quienes se ven a sí mismos en el papel de "ingenieros sociales" para ver la realidad. No cómo la cuentan, claro, sino exactamente al revés. Así, cuando Ernest Benach ha afirmado que "el Estado no se ha creído nunca que en España hay cuatro lenguas" y que ha visto como amenaza "lo que es un valor", sus palabras deben leerse de modo que reflejen con exactitud la realidad. Es decir, que los nacionalistas catalanes siempre han visto la presencia del castellano en la región como una amenaza y que jamás han creído en el bilingüismo; tan sólo lo adoptaron como careta para poder dar los pasos necesarios hacia el uso exclusivo del catalán en la educación y la administración.

La reducción a dos horas semanales decidida por el Gobierno catalán es una demostración del carácter de cruzada ideológica que para el nacionalismo tiene la lucha contra el castellano en el ámbito que pueden controlar. Tres horas a la semana no parecía pedir mucho, sobre todo cuando el resto de las clases se imparten en catalán, aunque para lograr esa dominación haya que violar la ley y los fallos del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. Pero es que las acciones del nacionalismo no se rigen por la lógica ni por el servicio a los intereses de los gobernados, sino sólo al proyecto de dominación cultural e ideológica en el que, todo sea dicho, han tenido hasta ahora un éxito notable. Por eso, y sólo por eso, se han negado hasta ahora a llevar a los catalanes que escriben en la lengua de Cervantes a la Feria de Francfort, que se celebrará dentro de cuatro meses. En palabras de Carlos Ruiz-Zafón, uno de los represaliados, el asunto se ha convertido en una cuestión de "comisariado político más que de literatura o de cultura".

La excusa oficial es que el catalán está en peligro, mientras que el castellano goza de buena salud. Pero las lenguas no tienen derechos; los tienen sus hablantes. Si el destino de un idioma fuera desaparecer por falta de uso, sería una lástima, pero respondería a los deseos de quienes lo emplean o, para ser más exactos, dejan de emplear. No parece que esa fuera a ser el destino del catalán, de todos modos, pues siempre ha gozado de buena salud, incluso cuando en época de Franco se le sometía al mismo ninguneo institucional que ahora padece el castellano en la democrática Cataluña. También ahora el idioma común de todos los españoles convive con el catalán con normalidad en las calles. Pero aquellos que lo tienen como idioma materno, y quienes desearían aprenderlo para ampliar sus futuros horizontes profesionales, sufren el ataque despiadado de una ideología que pone al idioma, y con él a la tribu, por encima del individuo.

ANV, piedra de toque
EDITORIAL Libertad Digital 11 Junio 2007

La reunión entre José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy no pasará a la Historia de España, de eso podemos estar seguros. El propio Zapatero ha adelantado que no valdrá para nada, y su planteamiento de la misma tampoco da más opciones: él no se ha equivocado en lo más mínimo, y si no lo reconoce el PP es que prefiere seguir en el extrarradio de lo que los medios oficiales llaman "el consenso". De hecho ese es el objetivo de la reunión, volcar la atención sobre Rajoy mientras se le acusa de deslealtad y revestir al inquilino de la Moncloa de cierto carácter institucional.

Rajoy, por su parte, prefiere hacer el paripé a dejar una fácil excusa para que le acusen de no buscar el acuerdo con Zapatero, pero además acude con una exigencia sencilla para el jefe de la banda que nos gobierna: ilegalice usted ANV ahora que aún le queda tiempo. ANV es la piedra de toque de la teatral actitud de dureza recobrada del Gobierno frente a ETA. ETA-Batasuna lanzaba este domingo un claro mensaje: "la oportunidad del proceso sigue existiendo" siempre, claro, que en el caso de la última marca electoral de la banda asesina se haga una excepción a la Ley de Partidos. Que es labor del Gobierno expulsar tanto a ANV como al PCTV de la legalidad es sabido, como lo es que el Gobierno optará una vez más por no cumplir con su deber. No quiere dar un paso que significaría la ruptura definitiva con el mundo de ETA.

Es más, no hay más que seguir con atención las fechas de las reuniones de los socialistas y los terroristas. Tal como había desvelado Gara y ha confirmado este domingo el diario El País, el PSOE se lleva entendiendo con los terroristas (mientras hipócritamente proponía al PP el Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo) desde 2002, así como inmediatamente antes de las elecciones de 2004 y después de que ETA hiciera volar la T-4 de Barajas. Es decir, que ETA es el verdadero horizonte estratégico de los socialistas. La necesitan para poder justificar el cambio de régimen que vienen perfilando en los más de tres años que llevan en el poder. No van a romper del todo esa relación.

Otra cuestión es la de por qué saca ahora El País lo que, por otro lado, el resto de medios ya sabía. Ese diario muestra con la prolija información de este domingo hasta dónde llega la mentira de Rodríguez Zapatero que ellos mismos han ayudado a propagar este tiempo. ¿Por qué lo hacen? Zapatero ha ido avanzando con alianzas a corto plazo tanto con sus socios simplemente nacionalistas como con los que recurren al terrorismo para imponer sus tesis. Muchos se preguntaban si tenía un plan oculto, un as en la manga que finalmente le llevara a algún lado, pero finalmente ha llevado al Gobierno y a su partido en lo que de hecho parecía más evidente: un callejón sin salida. Puede que este líder ya no le valga al régimen prisaico.

Hipnosis colectiva
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 11 Junio 2007

Una de las razones de la supervivencia del terrorismo etarra a lo largo del tiempo es que ETA está permanentemente revisando lo que ha hecho y las consecuencias de sus decisiones, de manera que intenta identificar sus errores para no volver a cometerlos. Esto lo ha hecho con especial intensidad en lo que concierne a los procesos de negociación. Los demócratas no podemos renunciar a un ejercicio similar de autocrítica aunque, como escribía ayer el profesor Antonio Elorza, nos amenacen con convertirnos en estatuas de sal por mirar al pasado.

Del fracasado proceso de negociación con ETA lo primero que tenemos que revisar es su origen, ver si había condiciones para haberlo puesto en marcha o fue todo un ejercicio de voluntarismo. El Gobierno ha diagnosticado como causa oficial de la muerte del proceso la pretensión de ETA de plantear objetivos políticos, algo considerado inaceptable por el presidente. Si ese es el motivo de la ruptura, hay que pensar, entonces, que el proceso nunca debió haber comenzado porque ETA ha planteado siempre, desde antes de la tregua, en el comunicado de la tregua y en todas sus actuaciones posteriores, que su único objetivo era una negociación política, aunque fuera delegada en parte a través de Batasuna.

No ha habido un solo movimiento etarra que indicara que su objetivo, como exigió el Congreso para establecer contactos, fuera el abandono de las armas. Y el Gobierno ha sido consciente de eso, tanto que ha aceptado negociar de política fuera de las instituciones parlamentarias -salvo que los caseríos de agroturismo y las instalaciones de la Compañía de Jesús en Loyola puedan considerarse como tales- con la representación política de ETA. La tregua no se ha roto porque no hubiera negociación política, sino porque esas negociaciones no concluyeron con acuerdo, que es distinto.

Para justificar el inicio del diálogo con ETA se ha apelado numerosas veces a la ausencia de asesinatos, aunque la banda estuvo matando en los dos primeros años en los que Jesús Eguiguren habló con Batasuna. Al Gobierno le llegó la noticia de que ETA había decidido a finales de 2003 dejar de matar y eso le animó a negociar. Si fuera cierto, hubiera sido un éxito de la política de mano dura con el terrorismo en todos sus frentes que entonces se aplicaba, pero es bastante dudoso que ETA tomara esa decisión -en abril de 2004, por ejemplo, envió a un pistolero a Mallorca a matar al Rey- porque hasta dos años más tarde, en febrero de 2005, siguió intentando matar, aunque no consiguiera sus propósitos.

Los fundamentos para iniciar el proceso -no negociación política con ETA y disposición de la banda a abandonar las armas- no existieron. Existió todo lo más un proceso de hipnosis colectiva consistente en querer convertir la incapacidad para asesinar en mérito sobre el que basar el diálogo. f.dominguez@diario-elcorreo.com

Conversaciones PSOE-ETA
El País amortiza a Rodríguez. ¿Y Rajoy?
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 11 Junio 2007

La profusa información de Luis Aizpeolea en El País confirma que Rodríguez y los suyos violaron repetidamente, con premeditación y alevosía, el Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo. He ahí la ristra de contactos socialistas con ETA-Batasuna, celebrados en circunstancias y momentos muy comprometidos. Como por ejemplo el año 2002, o justo antes de las generales de 2004, o inmediatamente después del atentado de Barajas.

El Gobierno siempre ha negado tales roces y coyundas cuando algo raro saltaba a los papeles. Negaban indignados Rodríguez y María Teresa Etcétera. Negaban Rubalcaba y Blanco. Esperamos pues un rotundo desmentido a El País. Los anteriores solían ir acompañados de este estúpido recurso: ¡Dan ustedes más crédito a la ETA que al Gobierno! Añadan ahora el mismo reproche.

¿Sabía El País antes de la ruptura de la tregua lo que ahora publica, o la información ha llegado a sus manos con posterioridad? Lo segundo les convertiría en el medio de comunicación más lento de España, posibilidad inconcebible. ¿Por qué no lo contaron antes? ¿Por qué dejaron que el Gobierno desmintiera a otros medios? No vaya a ser que El País administre las informaciones de acuerdo con conveniencias estrictamente políticas y ajenas al periodismo, podría pensar un izquierdista ingenuo. Más que ingenuo, lerdo y desmemoriado, pues eso es justo lo que el diario de Polanco hizo con el GAL, con los incontables casos de corrupción felipista y con el 11-13 M.

Esta "administración política" de la información es comprensible en un diario de partido. Mundo Obrero y tal. Sólo que El País no es el diario del PSOE: el PSOE es el partido de El País. Por eso lo actual tiene toda la pinta de una sentencia condenatoria... contra Rodríguez. Tras el resultado de las municipales, la debacle autonómica madrileña y el abrupto fin de la falsa tregua, habrían comprendido que el presidente está acabado.

Un trazo tragicómico puede aún cerrar la obra. Cuando a Rodríguez lo dan por amortizado sus mentores, el PP es capaz de ponerse blandito y dejarse hacer otro abrazo del oso en La Moncloa. Ojalá no sea así, pero la experiencia apunta a la inminente colaboración de Rajoy a un lavado de imagen: la del sujeto que ha tratado de expulsar al PP del sistema. Si don Mariano cae en la trampa, la traición progre y nacionalista del apaciguamiento quedará como un "error" de la clase política toda. Sin distingos.

Negociación con ETA
Fin de la farsa
Isabel Durán Libertad Digital 11 Junio 2007

Zapatero tiene un miedo cerval no sólo a las bombas de ETA sino a que los terroristas le desenmascaren. Por eso, balbuceante ante Iñaki Gabilondo, dijo mucho más de lo que pareció entre la farfolla política anti-PP. Confirmó su aval a las citas de Jesús Eguiguren con Arnaldo Otegi en pleno Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo. Unos encuentros que comenzaron en 1999 como "mera toma de temperatura" y que han sido negados una y mil veces por el PSOE y el Gobierno, para que finalmente el mismísimo presunto presidente de todos los españoles admitiera su existencia con la boca pequeña en Cuatro con una lacónica expresión: "Esa es una expectativa. Hay más."

La auto-delación de Zapatero no es baladí. Confirma de su propia voz lo que publicó el diario Gara antes de las elecciones municipales. Es decir, que mientras el PSOE de Zapatero alcanzaba en 2002 un "compromiso de partida que define el conflicto como político", ETA asesinaba a los socialistas Juan Priede y Joseba Pagaza por mantener exactamente lo contrario. Los contactos "de periodicidad semestral" llegaron a 25. Entretanto han muerto un total de 27 personas. ¿Y eso no es traición?

En su entrevista en la cadena de Polanco, realizada tras suspender su cita con la televisión pública el día de la ruptura de la tregua, aún hubo más auto-imputaciones. Las más relevantes asomaron cuando el entrevistador le sacó a relucir "el resbalón" presidencial anunciando la sustancial mejoría para el año 2007 y el posterior bombazo de la T-4. Es entonces cuando se produjo el destape.

Y es que Zapatero no negó que se rompiera la negociación, hablo de "esperanza mínima, prácticamente inexistente". Lo que significa que "el proceso" continuó y, me atrevo a decir que incluso continúa abierto por su parte. Así lo corroboró el presidente al argumentar en su respuesta que "procesos" como el de Irlanda continuaron a pesar de la existencia de violencia. Es decir, que todo depende de la intensidad de la violencia de ETA a partir de ahora. El de Zapatero es un mensaje que, de nuevo, resulta milimétricamente idéntico al de Batasuna-ETA.

Todo comenzó públicamente con un "¿Esto lo sabe el Fiscal General?" y continuó con la denominación de "Guantánamo electoral" a la ni tan siquiera aplicación de Ley de Partidos por quien debería perseguir a los terroristas. Zapatero se encuentra atrapado entre sus propias mentiras y negaciones de una artera política a la espera de las nuevas publicaciones de los terroristas a quienes se entregó para intentar perpetuarse en el poder.

El jefe del Ejecutivo teme la exhibición pública de sus "compromisos adquiridos" con ETA. Informaciones que "no existen", "mentirosas", "calumniosas", "infames", "falsas" y "manipuladas" por "quienes quieren que ETA siga matando" se convierten en oficiales antes de que se cumpla la semana de ruptura del alto el fuego en una edulcorada versión publicada en El País.

Fin de la farsa. La novedad: el miedo del PNV.

Ave Zapatero, morituri te selutant
Francisco Rubiales Periodista Digital 11 Junio 2007

"Salve Zapatero, los que van a morir te saludan"

El presidente del gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, se niega a admitir algo tan obvio como su responsabilidad en los futuros atentados y asesinatos de ETA, tras la ruptura de la tregua. Cuando, en su reciente entrevista televisiva, Iñaki Gabilondo le apuntó que sería responsabilizado de esas muertes, con rostro conpungido y aparentemente indignado, como si responsabilizarle fuese una gran injusticia, Zapatero dijo "Hasta ahí podíamos llegar".

Y, sin embargo, los que van a morir víctimas de ETA ya le están gritando ese terrible "Ave Zapatero, morituri te selutant" (Salve Zapatero, los que van a morir te saludan), como hacían ante el emperador los gladiadores que se enfrentaban a muerte en el circo de Roma, porque su responsabilidad ante esas muertes es doble, una como presidente del gobierno, cargo que le hace responsable de lo bueno y de lo malo que ocurra en el país que le ha entregado las riendas del poder y todos los recursos, con el mandato expreso de que cuide a sus ciudadanos, y otra, mas intensa, como artífice personal de una política concreta que ha revitalizado a los terroristas, que estaban acosados y al borde de la derrota cuando él llegó al poder, con su financiación cortada, fuera de las instituciones, sin voluntarios que sustituyeran a los detenidos, con los presos casi rebelados y expulsados como parias de los foros internacionales.

Pero Zapatero, personalmente, los ha revitalizado, los ha convertido en interlocutores de un gobierno presuntamente democrático, ha puesto a la justicia a su servicio, ha mejorado la situación de los presos, los ha presentado en el Parlamento Europeo como "gente de paz", los ha devuelto a las instituciones, les ha permitido reorganizarse, rearmarse, refinanciarse con dinero público, remozar sus filas y, lo que es todavía más grave, les ha devuelto la moral de victoria, mientras despreciaba, visible y públicamente, a sus víctimas.

Es obvio que el principal responsable de los futuros asesinatos, si se produjeran, sería la propia ETA, pero Zapatero tendría la nada despreciable responsabilidad especial de haber insuflado vida y moral a la bestia asesina, dotándola de la fuerza necesaria para que asesine más y mejor, con el agravante de que no obtuvo nada a cambio de sus concesiones y de las humillaciones del Estado, realizadas, para mayor escarnio de la democracia, seguramente, en contra de la opinión mayoritaria de la sociedad española, una parte importante de la cual ha salido masivamente a la calle, en varias ocasiones, para rechazar precisamente la política de concesiones a los terroristas.

Voto en Blanco

Ruptura de la tregua
La cadaverina de ZP
Agapito Maestre Libertad Digital 11 Junio 2007

No puede ser implacable con los asesinos quien ha hecho de la negociación con ETA su principal negocio político. Es sólo palabrería de un cadáver político. Nadie sensato puede tragarse ese bodrio de frase: "Tendrán que doblegarse". Por favor, señor Zapatero, tenga un poco de sensatez. Aquí sólo hay un doblegado. Está escrito. Y hablado. Sobre todo, hablado, porque no hay lugar en España que no se hable de la cadaverina de ZP. ¿Qué significa eso? Políticamente, no puede entenderse de otro modo que no sea el fracaso, el fin y la muerte de un proyecto que ha mantenido vivo al presidente del Gobierno durante una época.

Zapatero apostó todo su negocio político a ETA y ha fracasado. Gabilondo, el periodista de la Cuatro, se lo recordó la semana pasada y, de paso, abrió con milimétrica paciencia el acorralamiento de la presa. El periodista que siempre defendió al PNV, o mejor, al pacto entre socialistas y PNV, le dijo a Zapatero que se había equivocado y eso se paga. ¡Es otra manera de acercarse a la cadaverina de ZP! Tienen razón quienes muestran que el apoyo de Zapatero a ETA, al MLNV en el País Vasco, y a ERC, a los independentistas catalanes, en Cataluña, lo conduce al cadalso. Los "suyos" lo esperan con impaciencia. Están aterrados, pero no tienen capacidad ni inteligencia para buscar un nuevo líder. Están pendientes de la cadaverina del presidente. Esto no ha hecho nada más que comenzar, pero ya hay gentes peleándose por las vísceras del cadáver.

Sin embargo, hay periodistas que no quieren entender este fundamental acontecimiento político. Lo ocultan y dicen que Zapatero "cambia de discurso" frente a ETA. Mentira. Él no puede cambiar. Zapatero no sólo no reconoce el error sino que no quiere rectificar. En verdad, no puede sino someterse a quien le ha dado el poder. El lunes será un día terrible para Zapatero, cuando Rajoy le pida que ilegalice a ANV. Todos comprobaremos que se negará a la petición del PP. Una prueba más de los despropósitos de Zapatero y, sobre todo, de "ingenuidad" de quienes le ofrecen un balón de oxígeno. ¿Seguirá El Mundo, el periódico amigo, insistiendo sobre el cambio de discurso de Zapatero, cuando éste se niegue a ilegalizar a los terroristas de ANV? ¡Quién sabe!

Aunque indirectamente tenga que aceptar su equivocación con ETA, o sea, tenga que invitar a Rajoy para combatir a los criminales, Zapatero no cambiará de "discurso" ni de "pactos" con ERC y con el brazo político de ETA. Esa es la realidad, el único acontecimiento político relevante, que deberán analizar quienes dicen alegremente que Zapatero ha cambiado de discurso, porque ha hecho unas declaraciones retóricas contra ETA. Falso. He aquí dos razones de esa falsedad: Primero, Zapatero no ha cambiado de lenguaje por convicción y argumentación, sino porque ETA le ha dado, permítanme el casticismo, rabona. Es ETA quien ha roto el proceso de negociación. ¿Cómo no va a cambiar aunque sea de lenguaje? ¿Por qué cuesta tanto enterarse de esto? Segundo, la estúpida soberbia de Zapatero, que no reconoce su fracaso negociador con ETA al margen del PP, dinamita el propio proceso de acuerdo con Rajoy antes de recibirlo. Es imposible llegar a ningún entendimiento político con alguien que dice una cosa por la mañana y otra por la tarde y, además, está "obsesionado" por tener la razón. Por legalizar a ETA al margen de toda lógica democrática, o sea, al margen del PP.

En pactos, excepto Navarra, todo lo demas sólo es politica
Antonio Pérez HenaresAntonio Pérez Henares Periodista Digital 11 Junio 2007

(Pero en Navarra y en Pamplona, todos, nos jugamos mucho más)

Todo esto de los mil pactos es política, todos estos enjuagues y repartos, política. Que ese al que ayer se le llamaba fascista y xenófobo alcalde de El Egido hoy es un progre de toda la vida para hacernos con la diputación de Almería , eso es política . Los trapicheos por aquí o por allá, con aquel nacionalismo, con este regionalista o aquel disidente , en los que , como de costumbre, el PP saldrá escabechado y el PSOE habrá bailado con todas, son eso: pura y miserable política con minúscula, bisoja y garrapatera y de la nadie está exento de culpa: ya verán lo que va a pasar en Canarias.

Pero Navarra y Pamplona son mucho más que política. Ahí se están jugando otras y muy graves cosas.

Tuvo uno la esperanza de que la ruptura del alto el fuego de ETA hiciera aflorar alguna luz . Y si no fuera el sentido de Estado y los principios (que esas son cosas desde hace tiempo en el desván) , repensó, tal vez frene el miedo a la reacción popular en el resto de España. Pero no. Me parece que no. Que el ansia de poder, la mezquindad , esa “pepiñez” que domina el PSOE se impondrá y se hará el cálculo de ver como enredar las cosas para que parezca lo que no es y lo que es no lo parezca y así salvar el mal paso, forzar una vez más las tragaderas de un electorado que se lo traga todo y ¿por qué no va a tragarse también eso?.

Puede que si, pero lo que supone , lo eso va a significar para el futuro, es algo trascendental y gravísimo

Por supuesto que Nafarroa Bai es un partido que cumple todos los requisitos democráticos, pero eso no significa nada mas que eso. Su ideología es también diáfana y hay en base a ella y a sus objetivos como puede un partido como el PSOE pactar con ellos:

Porque el PSOE va a pactar allí- por poder, nada más que poder y para arrebatárselo al "enemigo" PP- con
a) quienes van a proceder a la euskaldunización y euskerización impuesta de toda Navarra.
b)plantean y planean la anexión de Navarra a Euskadi
c) independizar luego al conjunto, su Euskalerria, de España.

Ese es el objetivo diáfano, claro, sin tapujos de NB, quien , eso si, para no asustar al personal, que no quiere tal cosa, asegura que no le importa aplazar la cosa algún añito y mientras poder ir lavando los cerebros el cerebro, a base de “campos de reeducacion” nacionalista a través de ikastolas, rotulaciones de calles, carreteras y almas, medios de comunicación dedicados al adoctrinamiento y todo tipo de adormecedoras de la posible respuesta popular contraria.

El PSOE, tercera fuerza allí, que no iría ni a una segunda vuelta, se queda con la presidencia para Pura y se convierte en el cómplice perfecto.

Su misión esencial, la describió brillantemente Savater, desgañitarse diciendo que nada de eso es lo que va a hacer pero irlo al mismo tiempo haciendo y consintiendo con la simple artimaña de cambiarle el nombre. E ir pasando, casi sin que se den cuenta, a tragitos, un día un trozito, mañana el otros, a sus votantes a la orilla nacionalista . O sea, traicionando a su propia base y engañándola hasta convertirla (hay muchos caso ejemplares) en la punta de lanza de sus rivales. Porque el nacionalismo ha sido siempre la antitesis del socialismo.

Pero siendo grave lo anterior mas grave es aun Pamplona.
En Pamplona, por conseguir la presidencia , habría que pactar con la mismísima ETA. Aceptar sus votos, permitirle maniobrar con ellos y consumar la terrible felonia de que se utilicen para conformar una mayoría de gobierno, donde el PSOE es una lamentable fuerza de 4 concejales.

"No podemos hacer otra cosa si ellos aunque no se los pidamos nos dan sus votos” es lo que tienen preparado decir si aceptan la vileza, esa indecencia que de consumarse sería una canallada contra la democracia y contra la memoria de tanta victima, entre ellas su propia y buena gente.

Supongo que hasta eso no llegaran. No lo harán por conveniencia, por el momento.
Y eso es lo terrible, que si no lo hacen es por calculo, no por principio. Por tanto lo harán en cuanto puedan.

Y eso es ya mucho mas grave. Eso es mucho más profundo que el concepto de la política bisoja y garrapatera de los pactos y los enjuagues

Mal acaba lo que peor empezó
TEO URIARTE, www.bastaya.org 11 Junio 2007

Antes de finalizar invocando necesariamente el llamamiento de unidad de los demócratas sin saber para qué va a ser esa unidad, sumándonos a la consigna del momento como en su día fue la del diálogo, a la que no me sumé, quisiera repasar algunas cuestiones que pudieran dar con la clave de lo que ha pasado. Entre otras razones para facilitar en lo posible que no se repitan los errores que evidentemente se han cometido.

Hemos asistido a un proceso de negociación de inusitada duración y trascendencia donde la desinformación ha sido lo más llamativo. Nos quejábamos de la desinformación sobre la guerra de Irak y delante de nuestras narices, entusiasmada la opinión pública con el señuelo de la paz, llamada a la fe porque cualquier ejercicio de reflexión sobre lo que ocurría estaba vetado por la desinformación, se ha potenciado que ésta con fidelidad religiosa haya ido admitiendo todo el proceso de concesiones a ETA ante el escándalo y la radicalización de la mayor parte de la víctimas del terrorismo. Todo sea por la paz, en plan reina de las misses de la belleza, era lo correcto, sin apelar a que se diera una cierta información porque tal requerimiento, como cualquier crítica por educada que fuera, era condenado como un sabotaje al insigne esfuerzo de alcanzar la paz. Desinformación que se extendía no sólo a la oposición parlamentaria, lo que se excusaba diciendo que sólo quería el PP poner palos en las ruedas, sino a diputados socialistas que en el pasado habían tenido que ver en experiencias similares. Uno de ellos llegó a quejarse: “esto no es reserva de información, es opacidad”.

Ha sido un proceso para incautos, colectivo enorme al que hay que temer más que a ETA porque de su voluntarismo ingenuo y excelentes intenciones es de donde ETA se nutre para seguir perviviendo. Si fuéramos una sociedad más curtida en la participación política, en la entrega cívica, conocedora por experiencias acumuladas de las contradicciones que toda praxis política posee, más desconfiada por el conocimiento, aunque sea parcial, de las materias delicadas en las que se mete un gobierno, nada menos, en este caso, que la negociación con unos delincuentes, difícilmente nos hubiéramos dejado engatusar por un proceso de paz en el que desde el primer momento no aparecía implicado –ni se había hecho esfuerzo para ello- el partido de la oposición. Detalle, la ausencia de la oposición, que de por si invalidaba cualquier negociación con los terroristas pero que además tenía la grave consecuencia de deteriorar seriamente las relaciones entre demócratas, y que convertía automáticamente al terrorismo, por obra del que había tomado la iniciativa de iniciar la negociación, en terreno de debate político, haciendo de éste materia de partidismo. Añadiendo, además, la sospecha de que en los momentos en que se inició la negociación, momentos del pacto del Tinell, no se deseara que estuviera el PP. De paso si enajenadamente se esperaba triunfar en la negociación se usaría para hundir al PP.

Iniciaba, además, el proceso su andadura con la triunfal traca de la resolución del Congreso de los Diputados de mayo del 2005 a la que sólo le faltaba la sinfonía del “Nuevo Mundo” de Dvorak que utilizara Oliveras en su antaño y popular programa “Ustedes Son Formidables”. Formidables los terroristas, que sumidos en la agonía no tuvieron más remedio que resucitar tras los sones para aprestarse a acudir a unos encuentros con el Gobierno. Solemnes encuentros por ser nada menos que mandato de la máxima institución, renaciendo de sus cenizas por milagro del proceso emprendido, porque aparentemente ya estaban en liquidación.

Así, de esta manera, a excepción del presidente del Gobierno y de la propia ETA, todos quedaron con la sensación de vendidos. En primer lugar el PP, que aceptara el Pacto Antiterrorista a iniciativa de Zapatero cuando los que gobernaban eran ellos y que, además, estaba dando buenos resultados cuando el Congreso lo anuló. Vendidos los que empezaban a desertar de ETA (a ver quién se fía de ahora en delante de un Gobierno semejante), especialmente Pakito y todos sus compañeros de las cárceles que promovieron una campaña de renuncia de la lucha armada desde el convencimiento de que ésta no tenía sentido, demostrándoles el Congreso, el Gobierno, los partidos aplicados a esa negociación, que si ha tenido y tiene sentido. Y todos los que con anterioridad, y seducidos por la convivencia democrática, habían dejado todo atisbo de violencia, y que empezaron a ver que unos cientos de asesinatos después el Gobierno convertía a los irreductibles en interlocutores necesarios para conseguir la paz. Es de suponer el sentimiento, por otro lado, y sobre todo lo demás, de los familiares de las víctimas del terror, pues en medio de la negociación empezaron a descubrir que su sacrificio iba a carecer del sentido. No sólo se ha resucitado a ETA, se ha destrozado la convivencia democrática.

Pero superada estas cuestiones en apariencia nimias ante lo que se ha presentado como el colosal esfuerzo de la negociación por la paz (llegando a connotar que hasta el fracaso era aceptable si el objetivo es la paz, sin reconocer que el fracaso es el aliento a más violencia), la confusión del deseo con la realidad es la que ha hecho incluso que las elecciones en el País Vasco hayan sido unas elecciones para incautos deseosos de paz. Bien lo refleja la alcaldesa electa de Basauri que con expresividad manifiesta su sorpresa ante la ruptura del “alto el fuego permanente”. Hasta este rebuscado nombre que dio inicio al aparente parón terrorista –aparente, porque ETA no ha dejado de aprovechar el tiempo, a pesar de las verificaciones del Gobierno, para reorganizarse- avisaba de la posible falsedad del resto de los conceptos utilizados pero que tanto comentario laudatorio recibió, respecto a otros términos utilizados por ETA en el pasado, por especialistas en no se sabe qué. Pero hay que reconocer al presidente Zapatero una gran habilidad para mantener incauto y seducido a tanto personal durante tanto tiempo, a pesar de las cada vez más osadas acciones de ETA y sus aliados, aunque diera la sensación, al final, que no le quedaba más remedio que seguir como fuese manteniendo el señuelo del proceso.

Así como al PP le estallaron las bombas delante de las elecciones, Zapatero ha tenido la gran habilidad, concesión más o menos, de retrasar el estallido de la ruptura de la tregua a varios días después de las municipales. Quizás, al final, esto fuera lo único que le importase, el que no existiera un derrumbe electoral en el PSOE. Pero tan tamaña empresa de buscar la paz donde otros muchos habían fracasados, no fue sólo producto del capricho o la egolatría, a la que todo político tiene derecho dentro de un orden, sino que existió cierta concepción teórica de la política que le animó a meterse en tan pringoso lodazal.

Tan tamaña empresa exigía algo más que optimismo. Posiblemente fue porque partiera de una premisa teórica, la suscitada por el nacionalismo periférico extremo, la del sujeto de decisión, bajo la seductora apelación puesta de moda por Ibarretxe en “la libre decisión de los vascos a decidir su futuro”. A dicha formulación, tomada acríticamente, quizás por su exagerada apariencia democrática, aunque no lo sea, se ha sumado al mismo presidente como uno de sus defensores. Si se llegaba al acuerdo común con los terroristas de que el futuro del país Vasco y Navarra quedaba en manos de la voluntad democrática de los vascos y navarros –cosa de la que no se ha apeado ni siquiera en su comparecencia tras la ruptura de la tregua- el choque violento se resolvería democráticamente por sí mismo. Craso error.

Recientes trabajos –el de Félix Ovejero, “Contra Cromagnon”, Ruiz Soroa en su provocativamente titulado “Panfleto”, o el apuntamiento del origen del problema en El Correo del día 6 de junio por Antonio Elorza en “Consumatum Est!”- nos pueden facilitar el descubrimiento de la perversión teórica que originó la esperanza de entendimiento con los terroristas: convertir en nuevo sujeto de decisión política, en nuevo marco autónomo político, a la sociedad vasca y navarra. En estos trabajos citados, contradiciendo la hegemonía nacionalista del discurso, se formula tajante y decididamente que los sujetos de decisión no se pactan, que vienen predeterminados históricamente, que, incluso, no deja de ser una metáfora a posteriori la explicación del pacto entre el ciudadano y el Estado. Crear un nuevo sujeto de decisión supone autonomía política, y tal como trae Ruiz Soroa, citando Robert Dahl, “un derecho absoluto a la autonomía política vuelve ilegítimo a todo Estado y legaliza la anarquía”, nos daría la clave de por donde peligrosamente caminaba el posible acuerdo político. El encantador señuelo de la voluntad de los vascos a decidir su futuro, sencillamente, es una llamada al anarquismo, y su solución, también sencillamente, no tiene procedimiento democrático, sino como coherentemente piensa ETA, se dirime por la violencia. De ahí que la violencia en ETA no sea meramente un instrumento, si sinceramente desea la independencia, y creemos que si, constituye el centro de su discurso.

Lo curioso del caso, del caso español, es que hayan sido instancias del Estado, Lehendakari y, sobre todo, el propio presidente del Gobierno español, los que hayan apelado a la voluntad de los vascos a decidir su futuro, fomentando desde el marco de decisión establecido un nuevo marco de decisión escindido. Tiene una cierta coherencia en el caso de Ibarretxe, aunque se rebele contra el marco que lo designa, pero lo que carece de lógica es el pronunciamiento del presidente del Gobierno español esperando solucionar el problema del terrorismo entrando en la concepción separatista del nacionalismo vasco, y si luego corrige la capacidad de decisión de vascos y navarros -lo que acabó exasperando a los de Batasuna cuando precisó al día siguiente de su discurso en la habitación de la chimenea del Congreso que esa capacidad de decidir era en el seno de la ley-. Pues si es en el seno de la ley muy poco pueden decidir de nuevas. Tendrán que volver a la bomba sin quieren llegar a ser sujeto independiente de decisión.

Como así ha sido después de haberles facilitado un tiempo donde reorganizarse y volver de nuevo no sólo a las instituciones locales de Euskadi y Navarra, sino, lo que es peor, a ocupar la calle y erigirse en un nuevo pedestal político resultado de todos los errores cometidos. Y luego hay quien osa decir que la violencia no sirve para nada e, incluso decir, como el presidente, que ETA se equivoca si vuelve a ella. Diga lo que diga el presidente, si se ha negociado con ETA, si se le ha hecho muchas concesiones, si se ha legitimado a sus líderes, si se les ha facilitado conferencias de prensa masivas, si se llevó el asunto a Estrasburgo, es porque ETA usa la violencia. Por eso nunca se le debía haber dado ni solemnidad ni dignidad a la negociación con unos violentos anti-sistema.

Así pues, después de una vuelta a la realidad, tras una tregua que bien ha aprovechado ETA y Batasuna para reorganizarse, tras concesiones llamativas difíciles de creer hace ni siquiera un año, se vuelve al suelo y se contempla que no es posible la coincidencia teórica en la creación de un nuevo sujeto de decisión, el vasco y el navarro, so pena de cargarse el propio presidente todo el sistema con el que tanta ligereza ha jugado. Sólo hay un aspecto moderadamente positivo, los pocos muertos, sólo tres -perdonen tanta crudeza-, pero durante el mismo tiempo anterior a la tregua no hubo ninguno porque fue la policía la que se encargó de que no los hubiese. Eso sí, se ha crispado la política española hasta límites desconocidos desde la transición, se ha sacado a mucha gente a la calle con más banderas españolas enarboladas con indignación que con argumentos racionales, desatando pasiones a un ritmo preocupante.

Y, a pesar de ello, hay que volver a reclamar, cosa que algunos no hemos dejado de hacer, la unidad de los demócratas frente al terrorismo como única fórmula que funciona, aunque ese tipo de unidad frente a un enemigo común haya producido fenómenos en el pasado como el de nación, pues puede dar escrúpulo a algunos encontrarse en ella con el PP. Pero para lograr la unidad hay que abandonar el exceso de protagonismo y el aventurerismo, negar la posibilidad de réditos políticos en la operación y reconocer que esta tarea es común, aunque le pese a algunos. Y, sobre todo, que el tono de condena a ETA sea por parte del presidente algo superior, aun que sea un poquito, porque contra estos si que se desmelena, que el que usa contra los del PP, porque el dialogo hay que mimarlo precisamente con este partido y no con los terroristas. Hacer lo contrario supondría que todavía se espera, se anhela, se desea, acabar pactando con ETA, suscitando la sospecha de que lo que de verdad preocupa sea hundir al PP .

Hasta ‘El País’ torpedea a ZP, el Traidor
Pedro Fernández Barbadillo Periodista Digital 11 Junio 2007

El Faro del islam reconoce que los socialistas se relacionaban con los jefes de Batasuna incluso cuando este partido fue ilegalizado por formar parte de ETA. ZP lleva más de cinco años mintiéndonos.

Sorpresa el domingo en la Red. El Faro del islam desnuda a ZP por medio de Luis R. Aizpeolea, periodista de cámara del peor presidente del Gobierno de la historia de España.

(...) antes de que los dos negociadores se reuniesen en Suiza, hubo cuatro años de trabajo lento y delicado, muchas horas de conversaciones entre el propio Eguiguren y el portavoz de Batasuna, Arnaldo Otegi. Un laborioso esfuerzo que ETA, con la formalización del regreso al terrorismo, de anuncio del fin de su "alto el fuego permanente", arrojó por la borda el pasado martes, perdiendo así la mejor oportunidad que ha tenido nunca para acabar, de manera dialogada, y salvando la cara [sic], con sus más de 40 años de violencia. Ese trabajo empezó en 2002, cuando José María Aznar estaba en La Moncloa. ETA mantenía aún su campaña de atentados [eufemismo progresista para asesinatos], reiniciada en enero de 2000, tras la ruptura de la tregua de 1998.

La frase Ese trabajo empezó en 2002, cuando José María Aznar estaba en La Moncloa parece escrita por José Bono. Hay que recordar que el Tribunal Supremo consideraba a Batasuna parte de ETA desde 2003. Los socialistas, como ya hicieron con la condena a los delincuentes Vera y Barrionuevo, la ignoraron; la ley no existe para ellos. Cuando se conoció que el aragonés Carod Rovira se había reunido con la cúpula etarra, Rodríguez declaró que era contrario a negociar y reunirse con ETA. ¡Cómo nos mintió!

No nos quedemos en el comentario de lo sabido. Como en la investigación de un asesinato, fijémonos en el porqué ¿Por qué El Faro del islam dispara semejante cañonazo contra el Bobo Solemne, quien concedió a Polanco Cuatro y le arregló la sentencia que le obligaba a devolver a Antena 3 las emisoras de las que se apropió? ¿Una repentina fiebre por la verdad y la información de los lectores? Los Polanco no tienen amigos ni enemigos permanentes, sino intereses permanentes. ¡Hasta Prisa da por hundido a ZP y contribuye con reportajes como el citado!

¿Presentará el PRISOE a Rodríguez a las próximas elecciones o se buscará otro candidato? ¿Correrá el nieto del masón Rodríguez Lozano la misma suerte de Pasqual Maragall, a quien él también traicionó?

Otra duda: ¿dónde está el canalla de Eguiguren, que no ha aparecido en los últimos días? Y escribo "canalla" porque fue condenado por pegar a su mujer. A este socialista habría que echarlo de la política para siempre, pero para ZP es uno de sus hombres de confianza.

Santiago González realiza un excelente análisis sintáctico y semántico del editorial de El faro del islam que os aconsejo.

CODA: Cuando España era España y no Expaña, la ETA ocupaba parte del interés, pero no todo el tiempo ni toda la acción política. Estamos dejando que pasen asuntos muy importantes de tapadillo, y nuestro silencio sólo beneficia a las oligarquías.

Galicia: Dos empresas acuícolas prevén abrir plantas en Portugal. ¿Presión centralista?, ¿conspiración de los mismos que incendiaron los montes gallegos el verano pasado? No, incompetencia de la Xunta y talibanismo ecologista.

Cataluña: Los grandes empresarios quieren que vuelva la tranquilidad al Oasis... para seguir con sus negocios. José Manuel Lara, hijo de un militar franquista, encantado con el Tripartito de izquierdas.

El Barça: El equipo del Régimen. Gol de Messi con la mano en el Nou Camp que el árbitro y el juez de línea no ven. Por fortuna, la trampa no beneficia al equipo del que es hincha ZP. La Vanguardia no lleva la prueba del delito en portada y prefiere culpar al periquito Tamudo. En cambio El Periódico da la foto de Messi. ¿Os imagináis el estruendo de los ex terroristas de Terra Lliure en ERC y de TV3 si esto lo hubiera hecho el Real Madrid? Muchos hinchas culés le reprochan al Español que no se dejase ganar. ¡Cuánto tenemos que aprender de la elegancia de los nacionalistas catalanes! ¡Son tan europeos!

Tontería económica de la semana
Valor y precio de TV3
Carlos Rodríguez Braun Libertad Digital 11 Junio 2007

Francesc Escribano, director de TV3, invitó en El Periódico de Catalunya a distinguir entre "lo que cuesta y lo que vale" la televisión pública, en particular la catalana.

Dice que la televisión "contribuye a mejorar nuestro nivel cultural, orientar nuestro sistema de valores y cimentar el espíritu democrático", lo que es una broma; y argumenta: "si TV3 no existiera, la presencia del catalán en los medios audiovisuales sería prácticamente nula", impresionante confesión de que los catalanes no quieren una cadena de televisión en catalán, y que lo que hacen sus muy democráticas autoridades es obligarlos a que la tengan y la paguen a la fuerza.

Lo del pago le duele a don Francesc, que reprocha al franquismo por no haber impuesto el canon que existe en otros países europeos para financiar los canales públicos.

Sin rubor alguno, saluda a dichos canales públicos porque tratan a los habitantes "como ciudadanos y no como simples consumidores", ya se sabe que ser consumidor –es decir, poder elegir– es una cosa horrorosa; y termina con esta joya: "¿Quién dijo que las televisiones privadas no nos cuestan nada? Si se sufragan con la publicidad lo hacen, indirectamente, con nuestro dinero. "

Y tan indirectamente, don Francesc. ¿No cree usted que media una diferencia apreciable entre lo obligatorio y lo voluntario?

"EL TRABAJO LENTO Y MINUCIOSO COMENZÓ EN 2002"
El País confirma las mentiras del Gobierno a unas horas de la reunión entre Zapatero y Rajoy
El encuentro de este lunes entre Zapatero y Rajoy viene precedido de fuertes críticas de los socialistas al PP, un augurio de fracaso por parte del presidente y un sorprendente reportaje de El País con todas las claves de la negociación con ETA. La exclusiva deja en evidencia al Ejecutivo en temas tan relevantes como los contactos con Batasuna con el Pacto Antiterrorista de telón de fondo o las reuniones con los etarras previas al alto el fuego. Rajoy, mientras, dice que irá a Moncloa con "buen ánimo".
Libertad Digital 11 Junio 2007

Contactos con ETA tras la bomba de Barajas. Reuniones con Josu Ternera previas al comunicado de alto el fuego, cuyo contenido pactó el Ejecutivo con los etarras. Encuentros entre el PSE y Batasuna-ETA mientras Zapatero firmaba el Pacto Antiterrorista con Aznar. Todos estos hechos, negados sistemáticamente por el Gobierno, se confirman este domingo en un reportaje de El País.

El diario de Prisa ha decidido publicar este domingo un sorprendente reportaje, de cuatro páginas, que desmenuza todo el proceso negociador con los terroristas, con fechas, datos, interlocutores, lugares, compromisos y personas clave en las conversaciones con los etarras. Lo firma Luis R. Aizpeolea, el periodista de El País que ha venido publicando en los últimos meses las informaciones sobre el proceso iniciado por Zapatero y que en esta pieza ofrece, además, una interpretación de los "gestos" del Gobierno en estos meses, en alusión a De Juana y "la aceptación de la mitad de las listas de ANV": lo hizo, afirma, "para no ofrecer argumentos victimistas al entorno etarra".

Las revelaciones y confirmaciones son muchas: desde las reuniones con Batasuna-ETA cuando PSOE y PP pactaban la Ley de Partidos hasta los contactos con la banda terrorista después del atentado de Barajas. También recoge el reportaje que las conversaciones entre el Gobierno y ETA comenzaron en agosto de 2004, con el precedente de las conversaciones entre Eguiguren y Otegi celebradas desde 2002. Alfedo Pérez Rubalcaba se mantuvo en todo el proceso "en estrecho contacto telefónico" con el dirigente del PSE, que a su vez informaba del contenido de los encuentros a Patxi López.

Ésta es la historia de la negociación con ETA que el Gobierno ha querido negar y a la que ahora revela el diario de Prisa.


* 2002: Jesús Eguiguren, presidente del Partido Socialista de Euskadi, inicia sus contactos con Arnaldo Otegi. En 2000, José Luis Rodríguez Zapatero y José María Aznar habían firmado el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo en el que se establecía, entre otras cosas, la colaboración permanente y el intercambio de información entre los dos principales partidos políticos. Dice Aizpeolea que los encuentros se celebraron "en un caserío de Elgoibar y continuaron en Azpeitia tras descubrirlas el Centro Nacional de Inteligencia".

* Primeros meses de 2004: En los encuentros se acaba gestando la propuesta de Anoeta, con la llamada "doble vía" con dos mesas de negociación, una entre el Gobierno y ETA y otra entre los partidos políticos. El reportaje afirma que Patxi López estaba al tanto de lo que acontecía en estas reuniones. "Muy poco antes de los comicios", indica Aizpeolea, "el PSE notificó a Zapatero el resultado de las conversaciones con Batasuna". Tras la victoria socialista, se decide que Alfredo Pérez Rubalcaba fuera "quien controlase las conversaciones".

* 22 de mayo de 2004: Jesús Eguiguren se cita con el cardenal Roger Etchegaray en Roma. La intención es que medie entre el Gobierno y ETA. El cardenal declina la oferta porque "el Vaticano no podía comprometerse en un asunto de esta naturaleza".

* Agosto de 2004: ETA envía una "carta oficial" al Gobierno de Zapatero a través de Eguiguren con la propuesta de "establecer vías de comunicación". El presidente "dio el visto bueno", afirma el reportaje, "animado por Blair".

* Noviembre de 2004: Otegi presenta las conclusiones de sus conversaciones con Eguiguren en Anoeta.

* Enero de 2005: Otegi envía una carta a Zapatero, "que antes mostró a Eguiguren", en la que le exhortaba a esforzarse en el "final dialogado de la violencia".

* Mayo de 2005: Se aprueba la resolución en el Congreso que autorizaba el diálogo con los terroristas en ausencia de violencia.

* 21 de junio de 2005: Comienzan los contactos entre el Gobierno y ETA con una reunión entre Eguiguren y Josu Ternera en Suiza, en el centro de diálogo Henri Dunant. El socialista mantuvo "un estrecho contacto telefónico con Rubalcaba".

* 14 de julio de 2005: El Gobierno y ETA pactan el alto el fuego de los terroristas estableciendo el contenido del comunicado etarra y la declaración institucional del presidente. Se respetaría lo que decidiera "libremente la ciudadanía vasca en ausencia de violencia" y el Ejecutivo dialogaría con los terroristas "si se producen señales inequívocas del cese de la violencia". La gran paradoja, que esas conversaciones ya se estaban manteniendo. Se establecían seis meses de plazo para que se iniciaran los "contactos oficiales" a partir de la publicación del comunicado. Según el diario, Zapatero informó a Rajoy de "la proximidad del alto el fuego".

* Noviembre de 2005: Nueva tanda de reuniones entre Eguiguren y Josu Ternera. Se pacta el término "alto el fuego permanente".

* 22 de marzo de 2006: Comunicado de alto el fuego.

* 29 de junio de 2006: declaración institucional de Zapatero. El diario revela que el presidente tenía previsto desarrollar un plan de acercamiento y excarcelación de etarras en verano.

* Verano de 2006: Nueva reunión entre el Gobierno y ETA. La banda terrorista, al parecer, exige que se constituya la mesa de partidos, motivo por el cual se pone en marcha lo que se denominaron reuniones "preparatorias" de la mesa de partidos entre el PSE, PNV y Batasuna-ETA.

* Diciembre de 2006: Último encuentro, según el diario, "entre enviados del Gobierno y ETA". Uno de los enviados del Ejecutivo era un ex ministro de Felipe González, según el reportaje. ETA exige la autodeterminación y Navarra y el Gobierno lo rechaza.

* 30 de diciembre de 2006: Atentado de Barajas.

* Aunque sin concretar fechas, el diario indica que "el Gobierno utilizó el cauce del Centro de Diálogo" de Ginebra "para saber las intenciones de ETA tras el atentado".

REUNIÓN DE ZAPATERO Y RAJOY TRAS EL FRACASO DE LA NEGOCIACIÓN CON ETA
SIN ENTRAR EN DETALLES
Víctor Gago Libertad Digital 11 Junio 2007

"Sin entrar en detalles" y "voy a mirar al futuro" son las ideas más repetidas por Rajoy antes de la reunión con Zapatero. ¿Le pedirá que respete el Pacto Antiterrorista? "Sin entrar en detalles..." ¿Qué fue de su agria polémica con el fiscal general del Estado? "Insisto en que me importa más el futuro que el pasado..."

Entre ambas solemnidades, se acomodan sus expectativas del encuentro. Que no se diga que crispa, le achaquen deslealtad o le culpen de vulgar electoralismo con el comunicado de ETA.

La Dirección del PP tiene una curiosa forma de paliar su hipersensibilidad a las descalificaciones: bailar a su son. Como cuando Rajoy se metió a la audiencia de Tengo una pregunta para Usted en el bolsillo, quedando a cenar con medio plató y luego, después del 27-M, va a resultar que la factura pueden acabar pagándola a escote Matas y Sanz, porque el recuento de poder no da para muchos homenajes gastronómicos en el "centro liberal avanzado".

En este sentido, el análisis de Zapatero ante el Comité Federal del PSOE celebrado este sábado es, al menos, tan ilustrativo como el de la multiplicación de los votos y los peces, que le encanta al PP.

El 53 por ciento de la población –ampliable al 63, si el PSOE consigue cerrar acuerdos en Navarra, Baleares y Canarias– estará administrado por Gobiernos autónomos en los que participa el PSOE. Y en las capitales de provincia, ya son mayoría los alcaldes socialistas.

El poder es la mejor plataforma para ganar más poder, y el PSOE, con su contrastada experiencia en gestionarlo en su propio beneficio, sale del 27-M en una buena posición hacia las Generales; la misma que cosechó el PP en 2003 –con más poder que el PSOE, que ganó en votos– y se habría confirmado con un claro triunfo popular en 2004, de no haber existido el 11-M, que se organizó justamente para éso, para impedirlo.

No se justifica en ninguna evidencia empírica la confianza en una estrategia basada casi exclusivamente en el pavor a ser tildado de "radical" por el Gobierno más radical desde los del Frente Popular. El 27-M no ha sido ningún indicio concluyente de que andar todo el día desmintiendo las insidias de extremismo con sobredosis de perfil bajo vaya a dar la mayoría al PP en las próximas Elecciones Generales.

¿Qué habría pasado si Rajoy hubiese frenado en seco las ambiciones de Gallardón, o no hubiese permitido la emulación del Estatuto catalán por el andaluz, o hubiese sostenido un criterio claro sobre las mentiras de la versión oficial del 11-M, o hubiese arropado a los suyos con contundencia ante las declaraciones de desprecio de su fichaje en Baleares, María de la Pau Janer?

¿Qué habría ocurrido si Rajoy llega a comprender, desde el principio, que la clave de toda la política de Zapatero es perpetuarse a costa de relegar al PP a un papel de comparsa o coartada del sistema, y que todavía no ha fracasado ni abandonado esa estrategia, contrariamente a lo que Rajoy declara este domingo?

Nunca se sabrá. Lo que sí se sabe es que el 27-M no ha sido trampolín, y menos aún señal, del triunfo del PP en las próximas Generales.

La reunión de Rajoy y Zapatero está tan sobada por la presión del consenso antes de celebrarse, que jefe del PP se declara dispuesto a "mirar al futuro" y "no entrar en detalles" como los que revela el cronista de cámara de Zapatero en El País de este domingo –aunque, más que revelar, lo que hace es un copio y pego de Gara–.

Que el diario del Gobierno confirme lo que viene contando el diario de ETA, esto es, que hubo reuniones del PSE con Batasuna-ETA desde al menos 2002, en plena vigencia del Pacto Anti-terrorista, debería bastar para que Rajoy entrase en La Moncloa pidiendo una explicación, o ni siquiera entrase hasta que Zapatero la diese al PP y a la Opinión Pública.

El informe de Luis R. Aizpeolea y la entrevista de Gabilondo en Cuatro indican que hasta el grupo PRISA empieza a dar por amortizado a Zapatero y ya sólo Rajoy, con su "vista al futuro" y sus "pelillos a la mar", le insufla oxígeno de legitimidad y lo recubre con boato institucional.

Esclavo de sus propios compromisos de buen hombre, Rajoy se ha visto antes de lo que imaginaba en el deber de hacer honor a lo que prometió a Zapatero, en el Congreso: "Al final, sólo yo estaré a su lado para apoyarle".

Los hechos le han dado la razón: el presidente se ha quedado solo con el juguete roto de la negociación, pero no está claro que sea su final, a un año de las Elecciones, con una aparente y maquillada bonanza económica y con un jefe de la Oposición que entrará en La Moncloa dispuesto a olvidar detalles para poder mirar al futuro, que es una cosa que siempre queda muy bien, sobre todo si es un futuro en blanco, sin churretones del pasado.

Sobre la importancia de los detalles, Nabokov cuenta en una de sus clases del Curso de Literatura Europea en la Universidad de Cornell la parábola de un limpia-cristales que se cae accidentalmente del andamio, desde lo alto de un rascacielos, y repara, mientras se precipita a toda velocidad contra la acera, en la pertinaz mancha de una de las ventanas. "¡Diablos! ¡No hay manera de arrancarla!", se dice.

Sería todo un detallazo que los políticos se fijasen en las pertinaces manchas cuando caen creyendo que suben o que flotan a merced de las corrientes de aire.

Regina Otaola / Alcaldesa electa de Lizarza
«Seremos chantajeados y controlados por ANV, los chivatos de ETA»
«Si no pensara que se puede acabar con los terroristas, me iría» ? «Dos mujeres nos dijeron que llevábamos mucho tiempo en el pueblo y que nos marchásemos» ? «Es imperdonable que un socialista vasco aconsejara la vuelta de ANV a las instituciones»
Carmen Gurruchaga La Razón 11 Junio 2007

MADRID- Regina Otaola presidirá la Alcaldía de Lizarza, un pueblo de 650 habitantes próximo a Tolosa de mayoría abertzale. ANV no pudo presentarse y el PNV no quiso hacerlo, por lo que el PP, sin rivales, ganó las elecciones. El alcalde saliente, Joseba Egibar, había propuesto el voto en blanco para evitar que los «populares» pudieran ocupar la Alcaldía al no obtener el 5% de los votos. Finalmente, lograron 27 papeletas y casi el 9%.

- ¿No le va a resultar muy duro meterse en un pueblo en el que todo está en contra?
- Es duro, pero dijimos que si salíamos elegidos y podíamos formar el ayuntamiento, lo haríamos. Asumimos nuestra responsabilidad. Siempre hemos defendido que todos tenemos derecho a vivir en libertad y en Lizarza también la tienen. Nuestra lucha sin armas va por ahí, con cabeza, con sentido común y con la palabra y los hechos.

- ¿Va voluntaria o por orden del partido?
- A mí el partido me lo ha pedido y he dicho que sí. No voy forzada.

- ¿Sabe quién la acompañará?
- Aún no lo voy a decir, pero habrá personas de Guipúzcoa y puede que de Vizcaya y Álava. A mí me gustaría tener una corporación de gente trabajadora y que sepa dónde vamos.

- De todos los que van a ir a Lizarza, ¿cuántos hablan euskera?
- Dos. Sabemos que vamos a un pueblo en el que la mayoría son euskaldunes.

- Su antecesor en la alcaldía fue Joseba Egibar, que no ha querido repetir porque le hicieron la vida imposible. Si él no pudo ni siquiera constituir el Ayuntamiento, ¿qué le hace pensar que usted sí?
- El Ayuntamiento lo vamos a constituir, porque si no podemos hacerlo en el pueblo, iremos a la Diputación. Egibar ha tirado la toalla al no presentarse. Está dejando a los ciudadanos a los pies de los caballos y eso no va a pasar con nosotros. Yo sé que va a ser duro, pero lo tenemos que intentar.

- Lizarza, como todos los pueblos de Tolosa, es casi exclusivamente nacionalista. ¿Le ha sorprendido obtener 27 votos?
- Sí. Pero un día, en plena campaña, fuimos a dar una vuelta por allí y pensamos que algunos votos podíamos tener, aunque no tantos. Egibar y EA pedían el voto en blanco y pensábamos que ésa era la opción que ganaría.

- ¿Qué ha hecho el anterior alcalde?
- Cuando veamos los papeles lo comprobaremos, pero no ha debido de hacer las cosas bien cuando la gente no ha seguido su consigna. Es inaudito que Egibar prefiera que se quede un pueblo ingobernable en manos de gente de la izquierda abertzale a que esté en manos del PP, que es un partido demócrata.

- ¿Ha visitado ya Lizarza?
- Sí, estuve el miércoles y a última hora vimos a Egibar saliendo de un coche.

- ¿Ningún vecino le dijo nada?
- Se nos acercaron dos mujeres de forma educada a comentarnos que ya llevábamos mucho tiempo en el pueblo y que era preferible que nos marcháramos. Nos lo dijeron en un perfecto castellano. Una era una jovencita y la otra era una señora de unos 50 años. Por supuesto, no nos fuimos.

- ANV ha reclamado por carta en Eibar los dos concejales que le corresponderían contabilizando el voto nulo. ¿En Lizarza también lo ha hecho?
- No, pero puede que lo hagan porque se creen los dueños del mundo y en Lizarza, ni le cuento. Pero no les corresponde nada, porque sus listas fueron ilegalizadas y a muchos de ellos lo que les corresponde es ir a la cárcel.

- Usted era concejala en Eibar y juntera. ¿Qué deja para ocupar Litarza?
- Dejo Eibar, porque es incompatible, y sigo en las Juntas Generales.

- Sin embargo, Eibar tiene fama de ser liberal y su convivencia suele ser pacífica.
- Sí, cada uno tiene su ideario, pero nos hemos llevado bien con gente del PSOE, del PNV y de EA. Se mantiene una relación personal.

- El hecho de que Batasuna, bajo las siglas de ANV, haya vuelto, ¿puede enturbiar esa vida municipal cuasi normalizada?
- Éstos lo enturbiarán todo allí donde estén porque empezarán a exigir concejalías, etc. Nosotros no tenemos ninguna relación con ellos, pero vamos a soportar la misma tensión de antes de su ilegalización. Volveremos a estar chantajeados y controlados por ANV, que, como sabemos, son los chivatos de ETA. Esto es así. Y al final pasarán información a ETA. Son terroristas y no saben o no pueden llevar a cabo un trabajo normal en un ayuntamiento.

- En la Legislatura 1995-1999 usted ya era concejala en Eibar y allí estaba HB con Igor Muñoa, chivato en el asesinato de Miguel Ángel Blanco. ¿Presentía que su ocupación era dar información a la banda?
- Era concejal y era como el tonto del grupo. Venía a los plenos medio fumado, se reía solo, comentaba solo… ! Y mire lo que resultó! Quizás ese mundo atraiga a los menos listos, a los que puede llevar por donde les dé la gana. Ahora está en la cárcel.

- Usted es vasca. ¿Entiende que los socialistas de esa comunidad hayan apoyado la vuelta de Batasuna a los ayuntamientos?
- Es raro e imperdonable que un socialista vasco, sabiendo lo que supone que ANV vaya a las instituciones, pueda aconsejar al presidente que los legalice. También es increíble que lleguen a creer que ETA va a dejar las armas porque alguien les convenza sin contrapartidas políticas. Pero hay muchos socialistas que piensan así, incluido el presidente.

- En Juntas Generales las relaciones no han sido sencillas…
- No, sobre todo con un gobierno de mayoría absoluta. A mí, como portavoz, me ha tocado vivir muchos momentos malos, tirantes. He sido, no la bestia negra, pero sí quien ponía los puntos sobre las «íes» en Juntas.

- Ésta ha sido la Legislatura en la que se ha descubierto el escándalo de la Hacienda Foral de Guipúzcoa y usted ha hecho un trabajo serio sobre ello.
- Sí. También hemos sabido que el primer candidato del PNV a la Diputación, Borja Jáuregui, se despistaba al rellenar los datos de la declaración de Hacienda y olvidaba hacer constar algunas de sus propiedades.

- ¿Cómo está el asunto?
- El responsable de la Hacienda foral de Irún, José María Bravo, está en la cárcel y su hermano, Víctor Bravo, que fue director de la Hacienda en Guipúzcoa, ha dimitido como senador del PNV. El fiscal les pide a los imputados una fianza de un millón de euros.

- Todo esto parece una «vendetta» interna del PNV, ¿quién ha ganado?
- Egibar ha colado a todos sus candidatos y en Guipúzcoa tiene la sartén por el mango.

- Se dice que el presidente del PNV, Josu Jon Imaz, y Egibar son muy distintos, ¿cree que es así?
- Creo que al final son lo mismo. Es cierto que existe una lucha por el poder. Dicen que Egibar es más radical, pero Imaz ha apoyado a Ibarretxe y ha estado apoyando su plan. A mí que me digan en qué es diferente y si realmente lo es, que empiece a demostrarlo.

- ¿Cómo han vivido los miembros del PP del País Vasco la ruptura de la tregua?
- Pensábamos que ETA iba a romper la tregua, porque no se le podía dar todo lo que pedía. El Gobierno no podía ceder más, bastante lo ha hecho. Y esto se veía venir.

- ¿Cómo les afecta?
- Incorpora un plus de peligrosidad, pero nosotros nunca hemos dejado de mirar, por ejemplo, los bajos del coche. Olvidar las medidas de precaución hubiera sido una insensatez, dado que no podías fiarte de la tregua.

- ¿La responsabilidad de la ruptura de la tregua es en exclusiva de ETA?
- Los asesinatos son culpa de ETA, pero lo que hemos retrocedido estos tres años respecto a la banda es culpa del PSOE y sobre todo de Zapatero. Eso es así. Durante tres años le ha ido dando oxígeno y ahora está en las instituciones. Y esto es culpa del presidente.

- Hoy se reúnen Zapatero y Rajoy. ¿Es necesario el consenso en la lucha antiterrorista?
- Por supuesto, pero para hacer algo. Sin esa unidad necesaria, ETA nunca va a terminar. También creo que el PNV debe, de una vez, querer acabar con ETA, porque al coincidir en los objetivos, siempre termina sacándole la cara. Es una vergüenza que todavía estemos con ETA dirigiendo el cotarro. Esto es bochornoso e inaudito y no sucede en ningún otro país europeo.

- ¿Cómo se resiste tantos años?
- Ésta es mi tierra. Creo en unos valores y el fundamental es el de vivir en libertad. Lo que no se puede hacer es tirar la toalla. Quiero vivir igual que se puede vivir en cualquier país.

- Cualquiera compartiría lo que ha dicho sobre la libertad, pero también es humano decir «no puedo más»…
- A veces sí me pregunto si merece la pena lo que estoy haciendo. Pero es un momento y enseguida me doy cuenta de que sí la merece. Si se cede en lo que se cree, luego llegará otro momento en que también tendrás que ceder y uno no puede pasarse la vida cediendo. Además, tengo muchos compañeros que han sido asesinados por defender lo mismo que yo, y eso marca. Yo estoy aquí para defender una vida mejor para todos los demás.

- ¿Cree que verá el final de ETA?
- A lo mejor los judíos pensaban lo mismo y al final se terminó. Si yo no pensara que se puede acabar con ETA, lo dejaría y me iría. Aquí hay un PP que no cede y que no se va a rendir y un PSOE al que espero le vuelva otra vez la luz y la sensatez y vuelva al camino de combatir a ETA.

violencia callejera
Queman un autobús y 13 coches en Cruces y atacan con pintura la Diputación alavesa
Los partidos piden a ANV que rechace los actos de kale borroka
M. ZABALETA / D. GUADILLA/VITORIA / BILBAO El Correo 11 Junio 2007

Menos de una semana después de que ETA anunciara el fin del alto el fuego, los radicales han vuelto a actuar en la calle: ayer incendiaron un autobús en Barakaldo, lo que hizo que las llamas alcanzaran a trece coches aparcados en las cercanías, y lanzaron varias botellas de pintura contra la sede de la Diputación foral de Álava en Vitoria. El ataque en el municipio vizcaíno causó daños por valor de 300.000 euros. Los partidos condenaron estos atentados y exigieron a la izquierda abertzale y a ANV que los rechacen.

El primero de los sabotajes se produjo poco antes de la medianoche del sábado. Una veintena de encapuchados atacó con numerosas botellas de pintura roja y amarilla la sede de la Diputación alavesa. Los asaltantes, que cubrían sus rostros con pasamontañas, se acercaron hasta la plaza de la Provincia desde el Casco Viejo. Una vez allí, y de forma apresurada, arrojaron las botellas de pintura contra la fachada del edificio, que quedó visiblemente dañada. Consumado el ataque, los radicales abandonaron de inmediato el lugar sin que la Policía pudiese efectuar ninguna detención.

Sin embargo, el atentado más grave se produjo en Barakaldo. Alrededor de las 7.10 horas de ayer, tres desconocidos se subieron a una unidad de Bizkaibus que estaba estacionada en la calle La Paz del barrio de Cruces. El vehículo estaba vacío, con solo su chófer al volante. Los asaltantes conminaron al conductor a descender de forma inmediata, rociaron con líquido inflamable el autobús y, posteriormente, le prendieron fuego. El vehículo quedó destruido en su totalidad.

La virulencia del incendio afectó a trece automóviles aparcados en batería en las inmediaciones, algunos de los cuales sufrieron graves desperfectos. Según la Diputación foral, las pérdidas rondaron los 300.000 euros. No hubo heridos. No es la primera vez que esta zona de Barakaldo registra un hecho similar: el pasado mes de septiembre otro grupo de radicales calcinó un autobús también en La Paz.

«Por el bien de todos»
Las reacciones políticas no se hicieron esperar. El diputado general de Vizcaya en funciones, José Luis Bilbao, consideró que «hay unos que se dedican a la destrucción nacional». El dirigente del PNV se mostró esperanzado en que «los agentes policiales puedan dar pronto» con los autores y los pongan, «por el bien de todos, a disposición de la Justicia».

En términos muy similares se expresó su homólogo en la Diputación de Álava. El popular Ramón Rabanera denunció que «ésta es la democracia que propugna ETA y el mundo radical» y señaló que ataques como estos «dejan a las claras que sólo son capaces de actuar con violencia: ETA con el tiro en la nuca y la bomba lapa y sus seguidores con el 'cóctel molotov', la pintura, las amenazas y la extorsión».

Idéntico mensaje transmitió el delegado del Gobierno en el País Vasco, Paulino Luesma, quien, tras advertir a «los terroristas de que el Gobierno de la nación va a seguir trabajando contra ellos de manera implacable», unió su voz a la de los ciudadanos vascos para exigir «su derecho a vivir en paz». Luesma garantizó que se luchará contra los violentos «con la labor eficaz de las fuerzas de seguridad y con la acción de la Justicia».

En este sentido se pronunció el secretario general del PP vasco, Carmelo Barrio, que pidió al presidente que «la derrota de ETA y no la negociación» con la banda armada sea la «hoja de ruta». Por su parte, el portavoz de la ejecutiva del PSE-EE, Rodolfo Ares, vaticinó que los autores de los atentados «acabarán siendo detenidos y respondiendo de sus fechorías ante la Justicia».

Desde Ezker Batua, su portavoz de presidencia, Mikel Arana, se dirigió especialmente a ANV. Así, piió a esta formación que se «pronuncie» y confirme si apuesta por «vías exclusivamente pacíficas y democráticas».

ASÍ NOS ENGAÑARON.
blog de Rosa Díez 11 Junio 2007

Todo el mundo tiene derecho a equivocarse; a mentir, no. El Gobierno tiene derecho a poner en marcha una más que una incierta política antiterrorista; a mentir, no. La mentira no tiene disculpa ni perdón. Y nos han mentido con premeditación y alevosía. Nos han mentido para que siguiéramos arriesgando nuestra vida en su nombre. No nos merecemos un gobierno que nos mienta. Ni un partido político que arriesgue la vida de sus cargos públicos en nombre de una mentira.

Y eso es lo que han hecho los dirigentes del Partido Socialista Obrero Español primero y el Gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero después. Engañarnos a todos; mentirnos a todos. Mintió cuando desde la oposición, nada más firmar el pacto por las Libertades y contra el Terrorismo mandó a sus interlocutores a negociar con ETA. Sí, a negociar con ETA, porque eso es lo que hacen Otegui--dirigente de una organización que está en la lista europea de organizaciones terroristas y Eguiguren cuando se reunen: hablan de política, negocian sobre escenarios políticos, establecen compromisos, cautelas, condiciones, supuestos... No es diálogo; el diálogo está reservado a iguales; un dirigente terrorista y un dirigente de un partido político cuando hablan de escenarios políticos, negocian. Los representantes del PSOE iniciaron negociaciones políticas mientras de cara a losciudadanos españoles hacían el paripé de que estaban apoyando al Gobierno en la lucha contra ETA y para la derrota de ETA.

Como no tienen ningún tipo de pudor, ayer, el diario oficial del PSOE, El País, lo cuenta con pelos y señales. ¿Por qué lo cuenta la víspera de una reunión en la que se supone que el Presidente del Gobierno buscará el apoyo del Partido Popular? Porque no quiere ese apoyo, sino echarle la culpa al Partido Popular del fracaso de la reunión. Por eso cuenta todo ese contexto infame de reuniones y engaños: para que el Partido Popular tenga elementos nuevos para decirle al Presidente que no es posible fiarse de él, que no es posible acompañarle en un camino de nuevos engaños, de nuevas mentiras. En un camino como el del pasado,en el que mientras se defendía el acuerdo con los demócratas se pactaba con los terroristas.

Nos han engañado. Al conjunto de los españoles y, particularmente, a todas aquellas personas que arriesgaban la vida y la seguridad pensando que estaban haciéndolo para apoyar una estrategia de derrota de ETA. Mientras arriesgábamos la vida, en nombre de la democracia y en nombre del Partido Socialista, ellos, aquellos a los que creíamos representar cuando pedíamos el voto a los ciudadanos, negociaban a nuestras espaldas en las tinieblas. Nos han mentido; a mí me han mentido. A mí me dijo el Presidente que el pacto antiterrorista era para él lo más importante; a mí me dijo el Presidente que no tuviera ninguna duda, que aunque él apostaba por un relevo al frente del PSE --cargarse a Redondo, poner a López-Eguiguren- - la política antiterrorista no iba a cambiar. A mí me dijo el Presidente que estuviera segura de que arriesgaba mi vida por defender las libertades y para derrotar a ETA, que no lo hacía para acabar pactando con ETA. Me lo dijo porque se lo pregunté; porque le dije que teníamos derecho a saber para qué arriesgabamos la vida; que teníamos derecho a decidir si queríamos serguir haciéndolo.

Y me engañó. Desde el 2001 dice El País. El pacto se suscribió en diciembre del 2000. Desde el 2001 los socialistas empezaron a hablar formalmente con ETA; con permiso o impulso de Ferraz primero y de Moncloa después. Desde el 2001, mientras enterrábamos a nuestros amigos y compañeros y venían a los funerales a darnos el pésame. Desde el 2001, mientras se manifestaban con nosotros, los de Basta Ya, en las calles vascas. Desde el 2001, mientras hacíamos los discursos más radicales contra ETA. No tienen perdón. No merecen perdón.
Y ASÍ NOS SIGUEN ENGAÑANDO.

El Presidente del Gobierno dijo a Iñaqui Gabilondo el pasado jueves que hubo contactos superficiales con ETA, sí, que se habló de una mesa de partidos, sí pero por encima, todo superficial, sin profundizar. .. Le dijo que el proceso se rompió tras el atentado de Barajas. Le dijo que no había habido negociación política... Ayer en el Comité Federeal del PSOE insistió, más o menos, en los mismo: él hizo lo que debía hacer, se rompieron los contactos cuando ETA planteó reivindicaciones políticas... Pura contradicción en sus propias palabras. Si hablaron de la mesa, hablaron de política con la banda. Hablar de política con la banda ya es una concesión. Y lo hicieron; ni siquiera el Presidente se atreve a negarlo. Supongo que espera las actas, y por esos empieza a soltar lastre.

No dice verdad cuando niega el caracter político de una conversación entre el gobierno y una organización terrorista sobre la consticución de una mesa que sigue reivindicando desde una mesa hace ya mucho años y que hizo fracasar las negociaciónes de Argel. El Presidente no parece ser consiciente que les ha dado lo que González les negó en los ochenta: les ha reconocido que una mesa paralela para hablar de política es negociable. Y eso significa que ETA ha ganado posiciones de partida para el futuro.

Y tampoco dice la verdad cuando manifiesta que se rompieron los contactos tras el atentado de Barajas y cuando ETA planteó reivindicaciones políticas; el Gobierno siguió sentado a la mesa hablando de política y despuiés de los asesinatos de la T4. Fue ETA la que se levantó. Al contrario de lo que hizo González en Argel y Aznar en Suiza.

No dice verdad cuando dice que el atentado de Barajas supuso el fin de la negociación. Y El País lo cuenta con pelos y señales. Cuenta que siguieron manteniendo lo que ellos llaman diálogo y sabemos que es negociación; a través de los suizos; a través del Sinn Fein; a través del PSE:

"La bomba de Barajas y la consiguiente ruptura del proceso ya puso de manifiesto que, desde julio, ETA apostaba por un proceso que condujese a la soberanía de Euskadi mientras el Gobierno quiso un proceso de fin de la violencia, con la incorporación de la izquierda abertzale a la política. Fueron dos visiones distintas de un mismo proceso.

O sea que desde julio, tres meses después de declarar el alto el fuego, ya ETA estaba en otro proceso. Mientras Rubalcaba anunciaba que estaba verificada su voluntad inequívoca y el Presidente, en sede parlamentaria pero no en el Congreso, anunciaba que iba a iniciar la negociación. Ni hubo verificación, ni hubo nada parecido. Ni se cumplió la resolución del Congreso de 17 mayo que establecía las condiciones para iniciar los contactos. Estaban "trincados" desde hacía mucho tiempo y decidieron seguir adelante para evitar que ETA contara la verdad.

En los cinco meses que han transcurrido desde la ruptura del proceso hasta su formalización, con el comunicado de ETA del 5 de junio, la banda ha tratado de ganar "legitimidad" ante sus bases, sorprendidas por el atentado de Barajas. Su gran baza ha sido, según dice el comunicado del 5 de junio, "la falta de libertad en las elecciones" por la eliminación por los tribunales de todas las listas de Batasuna y la mitad de las de ANV. Pero, junto a ello, ha reconocido, sin tapujos, que su objetivo en el proceso eran la independencia y la constitución de una Euskadi con los siete territorios (las tres provincias vascas españolas, las tres francesas y Navarra).

Y de esto, ¿cuando se han dado cuenta?

Batasuna, después de Barajas, mantuvo tres reuniones con el PNV en las que planteó un referéndum sobre Euskadi y Navarra para 2010 en el que el Partido Socialista de Navarra (PSN) hiciera campaña a favor. El PNV no lo aceptó.

O sea que le tenemos que agradecer al PNV que le pusiera a ETA los puntos sobre las íes, que se negara a repetir Lizarra pero con el PSOE dentro.

El Gobierno, a su vez, cortó el proceso de diálogo con ETA con el atentado de Barajas. Sólo le cabía la remota esperanza de que una reacción de Batasuna forzara a ETA a reconocer su "equivocación" y abandonar la violencia. Pero, fuera de algunos gestos tímidos de dirigentes de Batasuna como Otegi, no hubo tal.

No obstante, el Gobierno sí utilizó el cauce del Centro de Diálogo para saber las intenciones de ETA, tras el atentado del 30 de diciembre. E incluso pidió al Sinn Feinn que reclamara a ETA el abandono de la violencia. No sirvió de nada. Los gestos realizados por el Gobierno estos meses, tan criticados por el PP, como el traslado del etarra Iñaki De Juana al hospital de San Sebastián y la aceptación de la mitad de las listas de ANV para las elecciones municipales, no tuvieron como objetivo "contentar a ETA". El Ejecutivo ya tenía información de que eran inútiles desde esa perspectiva. Los hizo, sobre todo, para no ofrecer argumentos victimistas al entorno etarra. Y lo que terminó de convencer al Ejecutivo de que ETA iba a formalizar su ruptura fue la publicación en Gara, durante la campaña electoral, de la versión de Batasuna de las conversaciones previas al alto el fuego.En diciembre de 2006, ETA aparta a Ternera y plantea los temas de Navarra y la autodeterminació n. Y el día 30 llega el atentado de la T-4 de Barajas.

O sea que el Gobierno siguió hablando después del atentado de Barajas. Lo cuenta El País. O mintió Zapatero ante Gabilondo o miente Rodríguez Aizpeolea. Y la excarcelación de de Juana Chaos y la permisividad para que ETA volviera a las instituciones fueron GESTOS para no "ofrecer argumentos victimistas" . Manda narices. Para que los terrroristas no tuvieran argumentos victimistas nos dieron argumentos a las víctimas. Qué enorme vergüenza y qué deshonor. No tienen perdón. No merecen perdón.

El FORO ERMUA exige a Rodríguez Zapatero que confirme o desmienta personal y expresamente y punto por punto la información publicada en el diario El País (10/6/2007) sobre el proceso de negociación con ETA
Foro de Ermua Bilbao  11 Junio 2007

Si la información publicada por El País ayer 10 de junio de 2007 sobre la negociación con ETA fuera cierta, el PSOE de Rodríguez Zapatero:

* Habría estado dialogando con el entramado terrorista de ETA-BATASUNA desde el año 2002 (con el Partido Popular en el ejecutivo), traicionando el pacto antiterrorista, actuando deslealmente a espaldas del Gobierno de entonces en materia de lucha contra el terrorismo y diciendo públicamente a la ciudadanía lo contrario de lo que realmente hacía en secreto.
* Habría aceptado una negociación política con el frente político de la banda terrorista, asumiendo las tesis de Batasuna expuestas en Anoeta.
* Habría aceptado poner al Estado en tregua y rebajar la presión policial a cambio de un alto el fuego o cese de la violencia de ETA.
* Habría pactado con ETA el contenido de la declaración institucional del Presidente del Gobierno en la que anunciaba que se disponía a abrir el diálogo con la banda terrorista.
* Habría mentido contumaz y reiteradamente a todos los españoles al negar en diversas ocasiones las reuniones entre el Partido Socialista y Batasuna durante el Gobierno del PP, al negar que hubiera existido negociación política alguna y al negar que se hubiera pactado la reducción de la presión policial.

No parece necesario destacar la extrema gravedad que tendría la actuación del Sr. Rodríguez Zapatero si se confirmara la información publicada por El País. Las responsabilidades asumidas, el masivo engaño, la traición y deslealtad serían de tal magnitud que habría perdido la legitimidad democrática para continuar como Presidente del Gobierno.

Hay que destacar que la información publicada por El País resulta altamente verosímil ya que viene a confirmar diversas noticias aparecidas en otros medios, así como las declaraciones realizadas por los propios pistoleros y los representantes de la ilegalizada Batasuna y es plenamente coherente con los hechos públicos, entre otros: la drástica disminución de la detención de comandos terroristas durante la tregua; la existencia de al menos un chivatazo a ETA sobre una operación policial desde dentro de la elite antiterrorista de la policía; la inactividad de la Fiscalía; la reunión pública de los representantes de Batasuna y del PSE o el compromiso de que “el Gobierno respetará las decisiones de los ciudadanos vascos”, incluido por Zapatero en la declaración institucional en la que anunciaba que abría el diálogo con los terroristas. Siendo, por tanto, verosímil esta información, publicada en un medio que no puede considerarse hostil al actual Gobierno y firmada por un periodista que ha venido actuando como su portavoz oficioso, resulta imprescindible que el Señor Rodríguez Zapatero confirme o desmienta personal, expresa y públicamente y punto por punto la información aparecida.

Como dijo el entonces portavoz del PSOE, Sr Pérez Rubalcaba, el 13M: los españoles nos merecemos un Gobierno que no nos mienta.

Así fue el diálogo con ETA
LUIS R. AIZPEOLEA  EL PAÍS 10 Junio 2007

El 21 de junio de 2005 se encontraron en el hotel Wilson de Ginebra (Suiza) el dirigente histórico de ETA, José Antonio Urrutikoetxea, Josu Ternera, y el presidente del Partido Socialista de Euskadi (PSE), Jesús Eguiguren. Ternera acudió a la cita con un ejemplar de un libro de Eguiguren publicado cinco años antes, Los últimos españoles sin patria (y sin libertad), en cuyo prólogo apuntaba las claves para hallar una solución al terrorismo en Euskadi. Si el Gobierno estaba dispuesto a suscribir lo que decía el prólogo de su libro, le dijo Ternera, podría llegarse a un final de la violencia.

Ya se conocían. Habían coincidido en el Parlamento vasco en la legislatura anterior, antes de que Josu Ternera huyese, abandonando su escaño parlamentario para evitar el regreso a prisión. La presencia en Zúrich de Ternera, de 58 años, supuso para Eguiguren toda una garantía. Sabía que era un dirigente histórico de la antigua ETA militar, amigo de su fallecido número uno, José Miguel Beñarán, Argala, con quien participó en el atentado mortal contra el presidente franquista Luis Carrero Blanco, en diciembre de 1973. Eguiguren, algo más joven, euskaldún como Ternera, es un intelectual de izquierdas, un hombre de la universidad, que empezó a militar en el socialismo desde muy joven y llegó a ser presidente del Parlamento vasco.

Aquella cita fue el comienzo de las conversaciones entre el Gobierno y ETA que culminaron, nueve meses después, en el alto el fuego permanente de la banda, el 22 de marzo de 2006. Sin embargo, antes de que los dos negociadores se reuniesen en Suiza, hubo cuatro años de trabajo lento y delicado, muchas horas de conversaciones entre el propio Eguiguren y el portavoz de Batasuna, Arnaldo Otegi. Un laborioso esfuerzo que ETA, con la formalización del regreso al terrorismo, de anuncio del fin de su "alto el fuego permanente", arrojó por la borda el pasado martes, perdiendo así la mejor oportunidad que ha tenido nunca para acabar, de manera dialogada, y salvando la cara, con sus más de 40 años de violencia.

Ese trabajo empezó en 2002, cuando José María Aznar estaba en La Moncloa. ETA mantenía aún su campaña de atentados, reiniciada en enero de 2000, tras la ruptura de la tregua de 1998. La situación política en el País Vasco era irrespirable, y no sólo por las amenazas de la banda terrorista, sino también por la agria confrontación entre los gobiernos de Aznar y de Juan José Ibarretxe.

Las conversaciones de Eguiguren y Arnaldo Otegi -que coincidieron también en la Cámara vasca y que fueron propiciadas por un amigo común, José Luis Egea, ex consejero socialista del Gobierno vasco- se iniciaron en un caserío de Elgoibar (Guipúzcoa), propiedad de un amigo del líder de Batasuna, y continuaron en Azpeitia tras descubrirlas el Centro Nacional de Inteligencia. Todavía eran los tiempos de Aznar. Lo primero que se hizo en aquellas conversaciones preliminares fue un análisis de los fracasos de las treguas anteriores de ETA.

Aquellos contactos se producían mientras en Irlanda del Norte avanzaban las negociaciones que culminarían este mismo año con el Sinn Fein de Gerry Adams y sus enemigos irreconciliables, los extremistas protestantes del reverendo Ian Paisley, compartiendo gobierno. Aunque a Otegi y Eguiguren les servía de estímulo la buena marcha que habían tomado las negociaciones en Irlanda del Norte, a raíz del acuerdo de Stormont de 1998, el dirigente socialista nunca fue partidario de utilizar el Ulster como referente. Prefería remitirse a modelos históricos más cercanos. Eguiguren es un profesor especializado en historia. No le costó entenderse con Otegi sobre esa base.
La doble negociación

Sin embargo, la clave que permitió avanzar fue el análisis crítico que los dos interlocutores hicieron de los procesos de paz fallidos y las conclusiones a las que llegaron. El prólogo del libro de Eguiguren, que Josu Ternera llevaría años después a su primera cita en Ginebra, ya avanza la necesidad de separar en Euskadi el proceso de paz y el político. Su mezcla había sido la clave del fracaso de las conversaciones de Argel de 1989, el primer intento de envergadura por lograr el final de ETA por la vía del diálogo.

El Gobierno de Felipe González dejó entonces claro a ETA que no estaba dispuesto a mantener una negociación política con una banda armada. Tenía una base de apoyo, el Pacto de Ajuria Enea, de enero de 1988, que permitía al Gobierno negociar una solución para los presos de ETA a cambio del cese de la violencia, pero no cuestiones políticas que corresponden a los partidos. A ese compromiso se remitió el Ejecutivo para rechazar las pretensiones de ETA, que rompió la tregua a los dos meses de declararla.

Eguiguren y Otegi, a la vista del error del pasado, coincidieron en abrir una doble negociación separada. Gobierno y ETA abordarían la negociación sobre la base de canjear paz por presos y los partidos vascos decidirían, en una segunda mesa, el futuro político de Euskadi. La necesidad de reformar el Estatuto de Gernika, defendida por todas las formaciones vascas, a excepción del PP, ofrecía la oportunidad de incorporar a Batasuna al juego político. Antes tenía que recuperar la legalidad.
La llamada del cardenal

Llegados a ese punto, Eguiguren y Otegi comprendieron que su trabajo había llegado a un límite. Creían que debían ser el Gobierno y ETA quienes les relevasen. Eguiguren se había limitado a informar de sus gestiones a Patxi López, secretario general del PSE. Ante la proximidad de las elecciones generales de marzo de 2004, decidieron esperar a los resultados. Fue en esas fechas, muy poco antes de los comicios, cuando el PSE notificó al secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, el resultado de las conversaciones con Batasuna.

Una vez celebradas las elecciones, Zapatero, investido presidente del Gobierno, decidió que fuese el nuevo portavoz socialista en el Congreso (y hoy ministro del Interior), Alfredo Pérez Rubalcaba, quien controlase las conversaciones. ETA llevaba por entonces un año sin matar.

A su vez, Eguiguren y Otegi se habían planteado la necesidad de encontrar un intermediario que facilitase la relación entre el Gobierno y ETA. Pensaron en el cardenal vasco-francés residente en el Vaticano Roger Etchegaray. Eguiguren contactó con él a través de François Maitia, por entonces concejal del Partido Socialista Francés (PSF) en una pedanía de Saint Jean Pied de Port, hoy vicepresidente del Consejo de Las Landas, y amigo común de los dos negociadores.

El cardenal llamó por teléfono a Eguiguren y se citaron en Roma el 22 de mayo de 2004, el mismo día que el Príncipe Felipe y Leticia Ortiz se casaron en Madrid. Desafortunadamente, Etchegaray rechazó la petición, con el argumento de que el Vaticano no podía comprometerse en un asunto de esta naturaleza.
ETA escribe al Gobierno

A principios de agosto de 2004, ETA envió una carta oficial al Gobierno (ya habían llegado los socialistas al poder) a través de un peculiar canal, que comenzaba en un cura vasco-francés y continuaba por intermediarios, llegaba hasta Eguiguren y, por medio de éste, hasta el Ejecutivo. La carta de ETA, firmada por la banda y con su sello de la serpiente y el hacha, proponía "establecer vías de comunicación para resolver el conflicto". El Gobierno tardó tiempo en responder a ETA. Pero Zapatero dio el visto bueno, animado, sin duda, por el primer ministro británico, Tony Blair, que, basado en su experiencia irlandesa, defendía el establecimiento de un canal de comunicación con la banda terrorista.

Paralelamente, Batasuna exteriorizó las conclusiones de las conversaciones mantenidas con el PSE en la Asamblea de Anoeta, en San Sebastián, en noviembre de 2004. Allí Otegi propuso la doble mesa y que, en la de carácter político, ETA asumiera que Batasuna le representase. También proclamó la necesidad de que en el futuro político de Euskadi participasen los partidos no nacionalistas, que quedaron excluidos del pacto de Lizarra, surgido al calor de la tregua de ETA de 1998. Y propuso que ETA negociase con el Gobierno, en otra mesa "técnica", la salida de los presos a cambio de la paz.

También se publicó por entonces la carta de varios militantes de ETA encarcelados que encabezaba el que fue líder de la banda en los años ochenta, Francisco Múgica Garmendia, Pakito, y en la que se quejaban de la orientación de ETA y le animaban a un final dialogado con el Gobierno.

Dos meses después, en enero de 2005, Otegi, como portavoz de Batasuna, escenificó la nueva situación con el envío de una carta a Zapatero, que antes mostró a Eguiguren, en la que le pedía que encabezase el esfuerzo para llegar a un final dialogado de la violencia. Zapatero respondió al día siguiente, en un mitin en el Kursaal de San Sebastián, que estaba dispuesto al diálogo si se daban las condiciones necesarias.
Los expertos de Ginebra

Paralelamente, el Gobierno y ETA aprobaban la participación en el proceso en ciernes de un organismo mediador, el Centro de Diálogo Henri Dunant, radicado en Ginebra (Suiza) y con una amplia experiencia en conflictos armados. Sus miembros son de diversas nacionalidades y muchos de ellos excedentes de la ONU. La tragedia del tsunami en diciembre de 2004, obligó al centro a dirigir sus esfuerzos a los países asiáticos, afectados por el maremoto, y eso retrasó los contactos durante meses. Pero tras alguna tentativa fallida, el Centro de Diálogo fijó para junio la cita a la que acuden Eguiguren, en nombre del Gobierno, y Josu Ternera, por parte de ETA. El primero llevaba un aval parlamentario. Un mes antes, en mayo de 2005, el Congreso había votado una resolución, con el único pronunciamiento negativo del PP, en la que se comprometía a dialogar con ETA si ésta daba muestras inequívocas de dejar la violencia, con la condición de que las cuestiones políticas las resolvieran los partidos. ETA llevaba ya dos años sin matar.
La primera cita

La cita tuvo lugar en Ginebra el 21 de junio de 2005. Un día sí y otro no se reunieron en presencia de representantes del Centro de Diálogo. Ternera garantizó a Eguiguren que representaba a ETA y que se alegraba de que la interlocución fuera política y no policial, porque había tenido "malas experiencias" en el pasado. Las conversaciones se iniciaron con largas exposiciones sobre cómo entendía cada uno la historia de Euskadi, su situación política y las salidas a la violencia. La diferencia con procesos anteriores consistía en que se apreciaba una mayor voluntad política por parte de ETA de comprometerse y, además, partía de un procedimiento ya empleado con anterioridad: la separación entre la negociación política y la de los presos. Eguiguren se mantenía en estrecho contacto telefónico con Rubalcaba.

El 14 de julio, 22 días después de iniciado el diálogo, se alcanzó un acuerdo de principio: ETA anunciaría un alto el fuego indefinido y permanente. Las bases de ese compromiso, que se recogerían en el comunicado de ETA del 22 de marzo de 2006 y en la declaración institucional del presidente del Gobierno, que inicialmente estaba previsto que se realizara seis meses después del comunicado etarra, no hacían referencia ni al derecho de autodeterminación ni a Navarra, clásicas reivindicaciones de ETA y de la izquierda abertzale. Se limitaban a señalar que se respetarían las decisiones que sobre su futuro tomase libremente la ciudadanía vasca en ausencia de violencia. También señalaban que las adoptarían los partidos a través de los procedimientos legales y teniendo en cuenta la pluralidad de la sociedad vasca. Finalmente, recogían la clave de la resolución parlamentaria de mayo de 2005: el Gobierno dialogaría con ETA si se producen señales inequívocas del cese de la violencia, y aclaraba que el Ejecutivo no pagaría precio político alguno por la paz.

Las bases del acuerdo, del que fueron notarios los funcionarios del Centro de Diálogo, fijaban en seis meses como máximo el plazo entre la declaración de alto el fuego y la celebración de contactos oficiales entre el Gobierno y ETA. Ese tiempo lo utilizaría el Gobierno para verificar que no había chantajes de ETA ni actos de kale borroka. También señalaba que, si cesaba realmente la actividad de ETA, se relajaría la actividad policial y que Batasuna se acogería a la legalidad, permaneciendo vigente la Ley de Partidos. Finalmente, no sucedió ni lo uno ni lo otro.

Se fijó, asimismo, un protocolo de reuniones, a propuesta del Centro de Diálogo, sobre el número de interlocutores, de asesores y de observadores, así como la constitución de un comité de verificación. La tanda de reuniones culminó con el compromiso de un reencuentro, una vez que Eguiguren y Josu Ternera, hicieran consultas. Zapatero informó a Rajoy durante el verano de la existencia de estos contactos y de la proximidad del alto el fuego.
Reuniones en Oslo

Entre el 3 y el 12 de noviembre se produjo una segunda tanda de reuniones en una residencia en las afueras de Oslo (Noruega), también a través del Centro de Diálogo, en la que se ratificó el acuerdo de julio. Los servicios secretos noruegos se encargaron de la seguridad y de los movimientos de las delegaciones. Ternera fue acompañado por otro dirigente veterano de ETA.

Las sesiones de Oslo se celebraron también en días alternos y, a instancias de la representación del Gobierno, se eliminó la expresión "tregua indefinida" por considerarla "quemada". Se dejó "permanente", el mismo término que el IRA utilizó en su alto el fuego. Ternera introdujo, también, algunos matices a las bases del acuerdo.
Se declara la tregua

El último día del año 2005 se produjo un último encuentro entre Eguiguren y Ternera en Ginebra. El dirigente etarra comunicó al socialista que, a partir de las seis semanas siguientes, ETA haría público el alto el fuego permanente. Tardó un mes más. Ocurrió, finalmente, el 22 de marzo de 2006. Fue la tercera tregua de ETA de envergadura y provocó una gran euforia, porque parecía la definitiva. Se sustentaba en bases más sólidas que las anteriores, venía precedida de tres años sin muertos y contaba con un contexto político muy favorable. Desaparecido el IRA de la escena europea, sólo quedaba ETA practicando el terrorismo en una competencia imposible con los islamistas de Al Qaeda, y el nivel de rechazo de la violencia no sólo en la sociedad española sino en la vasca era absoluto.

ETA se ajustó en su comunicado, del 22 de marzo de 2006, a lo que Ternera se había comprometido en las conversaciones de Ginebra y Oslo. El Gobierno no esperó seis meses para hacer su declaración institucional en la que abría oficialmente el diálogo con ETA. Zapatero la materializó en el Congreso el 29 de junio. La declaración institucional gustó a Otegi, pero no a ETA, que interpretó que Zapatero soslayó la cuestión de Navarra.

Zapatero pretendía aprovechar el verano para iniciar las conversaciones de la mesa técnica, entre el Gobierno y ETA, y poner en marcha el compromiso de paz por presos. Había preparado un plan preciso de acercamientos e incluso de excarcelaciones de etarras.

En julio, poco después de la declaración del presidente, se produjo una comunicación entre el Gobierno y ETA. La representación de la banda no quiso empezar la negociación de paz por presos. Exigió que antes se reunieran los partidos para configurar la segunda mesa, la política. Esta exigencia, además de cambiar las prioridades del calendario, planteaba la necesidad urgente de que Batasuna fuese legalizada.

Batasuna no quería acogerse a la Ley de Partidos, cuya vigencia estaba en las bases del acuerdo. El clima se hallaba enrarecido entre los militantes de Batasuna porque el juez Fernando Grande Marlaska había practicado detenciones de dirigentes de Batasuna, en los primeros días del alto el fuego, acogiéndose a la vía penal, y los sectores más radicales empezaron a recuperar influencia. Marlaska había redactado un auto en enero -en el breve paréntesis entre el acuerdo de bases y la declaración de alto el fuego- por el que prorrogaba por dos años la ilegalidad de Batasuna, con lo que dejaba en papel mojado la posibilidad de que esta formación funcionase sin dificultades. Finalmente, Batasuna, presionada por sus bases, no se acogió en el verano a la Ley de Partidos y continuó en la ilegalidad.

Para superar el bloqueo, una representación del PSE se reunió en julio con otra de Batasuna, de manera oficial. No bastó a ETA. En agosto dio su primer aviso con un comunicado. Consideraba que el proceso estaba en "crisis" y lo atribuía a que los partidos no habían puesto en funcionamiento la mesa.

El Gobierno, pese al cambio de calendario, decidió seguir. Con la puesta en marcha de las conversaciones entre partidos, irrumpió en la escena el PNV. Su líder, Josu Jon Imaz, no tenía claro que se alterase la hoja de ruta y que el debate político se pusiera por delante. No obstante, accedió ante la obstinación de Batasuna. En ese momento, en septiembre, PNV, PSE y Batasuna iniciaron contactos secretos -al ser ilegal la formación abertzale- para avanzar en la constitución de la mesa de partidos. Tras una reunión tripartita en Loyola (Guipúzcoa) llegaron a un borrador de acuerdo. Batasuna pidió consultarlo pero, en una reunión posterior, sus representantes -Arnaldo Otegi y Rufino Etxeberria- rechazaron el borrador y elevaron el listón al pretender aprobar un órgano común de Navarra y Euskadi, con capacidad legislativa, en el plazo de dos años. El PNV y el PSE se plantaron y las conversaciones encallaron. Es el 10 de noviembre. Con ello se enterró también el proyecto de presentar la mesa de partidos en el marco de una Conferencia de Paz en San Sebastián que se iba a celebrar en diciembre.
El proceso encalla

Con el proceso encallado y con ETA manteniendo brotes de violencia -además de relanzar la kale borroka, a fines de octubre la banda robó 350 pistolas en el sur de Francia-, se celebró el último encuentro entre enviados del Gobierno y la banda, a mediados de diciembre.

A esa reunión ya no acudió Ternera. Le relevaron dos militantes más jóvenes. Entre ellos no estaba Txeroki, cuyo papel real en ETA, según fuentes del proceso, es inferior al de jefe del aparato militar que le atribuyen informaciones policiales. La representación gubernamental la tuvieron Eguiguren y un ex ministro del Gobierno de Felipe González. ETA presentó un planteamiento político global -con Navarra y el derecho a la autodeterminación- que la delegación gubernamental rechazó de plano. La banda, no sólo cambió el calendario, sino que tuteló políticamente a Batasuna. Pese a todo, se comprometió a no romper el proceso. Tardó 15 días en faltar a su promesa. El 30 de diciembre, colocó una bomba en Barajas, que costó la vida a los ecuatorianos Diego Armando Estacio y Carlos Alonso Palate.

El comunicado reivindicativo del atentado, en el que decía que no pretendía causar víctimas, daba su versión sobre la reunión de diciembre: "En lugar de acordar las bases de un nuevo marco político que traiga la superación del conflicto y que reconozca los derechos de Euskal Herria, [el Gobierno] ha establecido como tope del proceso los límites de la Constitución española y de la legalidad".

Aunque el proceso terminó el 30 de diciembre, su deterioro se inició en julio, con el cambio del calendario por parte de ETA. ¿Por qué lo alteró? ¿Por qué no asumió su compromiso de ceder la política a Batasuna, acordado en las conversaciones previas?

El presidente del PNV, Josu Jon Imaz, dio su explicación un mes antes de que ETA pusiera la bomba en Barajas. "La crisis obedece a la resistencia de ETA a abandonar su viejo papel de garante o tutor de los acuerdos políticos entre partidos en Euskadi y, en el fondo, a un vértigo y miedo a hacer política por la izquierda radical sin el tutelaje de las armas".

Imaz interpretaba que "la percepción de sectores de Batasuna, tras el alto el fuego, ha sido de debilidad social y política mayor que la prevista" pues "la capacidad de movilización que mostró en el alto el fuego de 1998 queda muy lejos". Y la constatación de su soledad en las reuniones de partidos, en las que no pudo imponer sus planes soberanistas al no apoyarle el PNV.

Bomba en Barajas
La bomba de Barajas y la consiguiente ruptura del proceso ya puso de manifiesto que, desde julio, ETA apostaba por un proceso que condujese a la soberanía de Euskadi mientras el Gobierno quiso un proceso de fin de la violencia, con la incorporación de la izquierda abertzale a la política. Fueron dos visiones distintas de un mismo proceso.

En los cinco meses que han transcurrido desde la ruptura del proceso hasta su formalización, con el comunicado de ETA del 5 de junio, la banda ha tratado de ganar "legitimidad" ante sus bases, sorprendidas por el atentado de Barajas. Su gran baza ha sido, según dice el comunicado del 5 de junio, "la falta de libertad en las elecciones" por la eliminación por los tribunales de todas las listas de Batasuna y la mitad de las de ANV. Pero, junto a ello, ha reconocido, sin tapujos, que su objetivo en el proceso eran la independencia y la constitución de una Euskadi con los siete territorios (las tres provincias vascas españolas, las tres francesas y Navarra).

Batasuna, después de Barajas, mantuvo tres reuniones con el PNV en las que planteó un referéndum sobre Euskadi y Navarra para 2010 en el que el Partido Socialista de Navarra (PSN) hiciera campaña a favor. El PNV no lo aceptó.

El Gobierno, a su vez, cortó el proceso de diálogo con ETA con el atentado de Barajas. Sólo le cabía la remota esperanza de que una reacción de Batasuna forzara a ETA a reconocer su "equivocación" y abandonar la violencia. Pero, fuera de algunos gestos tímidos de dirigentes de Batasuna como Otegi, no hubo tal.

No obstante, el Gobierno sí utilizó el cauce del Centro de Diálogo para saber las intenciones de ETA, tras el atentado del 30 de diciembre. E incluso pidió al Sinn Feinn que reclamara a ETA el abandono de la violencia. No sirvió de nada. Los gestos realizados por el Gobierno estos meses, tan criticados por el PP, como el traslado del etarra Iñaki De Juana al hospital de San Sebastián y la aceptación de la mitad de las listas de ANV para las elecciones municipales, no tuvieron como objetivo "contentar a ETA". El Ejecutivo ya tenía información de que eran inútiles desde esa perspectiva. Los hizo, sobre todo, para no ofrecer argumentos victimistas al entorno etarra. Y lo que terminó de convencer al Ejecutivo de que ETA iba a formalizar su ruptura fue la publicación en Gara, durante la campaña electoral, de la versión de Batasuna de las conversaciones previas al alto el fuego. En diciembre de 2006, ETA aparta a Ternera y plantea los temas de Navarra y la autodeterminación. Y el día 30 llega el atentado de la T-4 de Barajas.

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