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Recortes de Prensa     Miércoles 13 Junio   2007

La hora de la verdad
Editorial ABC 13 Junio 2007

HAN transcurrido 48 horas desde la entrevista entre el presidente del Gobierno y el líder de la oposición y la opinión pública sigue esperando que las buenas palabras se confirmen con la prueba irrefutable de los hechos. Mucha gente ha recibido positivamente el aparente buen entendimiento entre los dos grandes partidos nacionales a propósito de la lucha contra ETA, que es el verdadero enemigo de la sociedad española. Se han analizado hasta la saciedad los términos utilizados por unos y por otros, buscando en cada palabra y en cada gesto un significado que sólo podrá extraerse de las decisiones fundamentales que se adopten a partir de ahora. No basta con tener en la cárcel a De Juana Chaos y al propio Arnaldo Otegi, medidas coyunturales que pueden cambiar de un día para otro. La clave reside en las cuestiones de más largo alcance que están en la mente de todos. Mientras ANV siga presente en las instituciones democráticas, los terroristas habrán alcanzado uno de sus objetivos principales.

Los escrúpulos jurídicos del Gobierno no resultan convincentes a la vista de las vías para impedir que los concejales electos tomen posesión de sus cargos, puestas sobre la mesa por expertos juristas mientras el PSOE sigue dejando que corran los plazos. Es positivo, sin duda, el acuerdo que permitirá gobernar en el Ayuntamiento de Pamplona a la alcaldesa actual, pero no deja de ser una actitud del PSN obligada por las circunstancias. Lo realmente importante es el planteamiento político en relación con el Gobierno foral. Si los socialistas se entregan a Nafarroa Bai, habrá quedado en entredicho cualquier esperanza de rectificación. Si pretenden que el Ejecutivo esté encabezado por su propio candidato, será una apuesta contraria a los principios más elementales de la democracia representativa, porque los ciudadanos situaron en un elocuente tercer lugar a la lista encabezada por Fernando Puras. Sólo el apoyo a la lista más votada de largo por los navarros -con independencia de lo que ocurra en otras comunidades- sería el reflejo auténtico de que las cosas empiezan a cambiar en las relaciones entre PP y PSOE en esta decisiva materia.

No es extraño que los ciudadanos se pregunten qué va a pasar después de la foto de La Moncloa. Que De Juana esté otra vez en prisión y que Otegi, el «favorito» de Zapatero hasta hace poco, haya ingresado también en la cárcel es la prueba de que el Estado de Derecho funciona siempre que no se tomen decisiones políticas que lo impidan. Sin embargo, no son más que golpes de efecto que el Gobierno puede utilizar para reducir el impacto del comunicado de ETA, lo mismo que la nueva imagen de un presidente que asegura que va a ser «implacable». Al fallar la estrategia de situar a Zapatero como víctima propiciatoria de dos extremismos identificados de forma insólita con ETA y con el PP, da la impresión de que el Ejecutivo ha puesto en marcha un «plan B» que consiste en dar muestras aparentes de firmeza y a la vez de comprensión hacia la oposición, denigrada durante toda la legislatura, pero que ahora parece necesaria con el objetivo de minimizar los daños.
Crece la sensación de que los dos partidos han planteado una tregua que no disipa los recelos mutuos.

Es evidente que el Gobierno es el que tiene que mover ficha, porque Mariano Rajoy ha cumplido con creces su deber como líder de la oposición ofreciendo un apoyo inequívoco para la única finalidad que la sociedad española acepta como válida, esto es, la derrota definitiva de ETA. Zapatero tendrá que tomar a corto plazo varias decisiones que no podrá aplazar por mucho que le convenga. En cualquier caso, no puede eludir su responsabilidad por la puesta en marcha de un proceso que ha fracasado a todas luces, dejando tras de sí un rastro de inquietud y de inseguridad sobre los valores y principios constitucionales. Mantener en Navarra un Gobierno inequívocamente foral que ha merecido su continuidad de acuerdo con las urnas, y no permitir el acceso a las instituciones de los secuaces del terrorismo son los únicos caminos para empezar a reconducir una aventura sin sentido que ha puesto en cuestión el modelo territorial.

Pamplona ya financia el revanchismo abertzale
Pascual Tamburri elsemanaldigital 13 Junio 2007

El sábado 16 se constituyen en toda España los Ayuntamientos; crecen las dudas sobre Navarra, pero el futuro de Pamplona ya es seguro. La alcaldesa Yolanda Barcina logró el 27 de mayo una amplia victoria con la lista de UPN, y se necesitarían los votos de ANV para imponer a la abertzale Uxue Barkos como alcaldesa alternativa. Al final el PSN no se ha atrevido a tanto, pero la legislatura será delicada. Una clave de esta situación es el pésimo resultado electoral de los centristas –CDN se queda fuera del Ayuntamiento- y de los socialistas –sólo cuatro concejales del PSOE-, con lo cual UPN y NaBai quedan frente a frente.

Nafarroa Bai da miedo a muchos. La coalición independentista, en la que además el peso de los moderados de PNV y EA es pequeño y menguante, plantearía grandes cambios en Pamplona. Una Iruña euskaldunizada, con la expansión artificial de la lengua minoritaria de Navarra y con la imposición de la "memoria histórica" de independentistas y extremistas de izquierdas. No sería una Pamplona mejor, sino una ciudad con menos libertad y más miedo; y la decisión del PSN sólo ha aplazado, pero no anulado, tal amenaza.

Pero ni siquiera ha hecho falta que llegue Barkos. Este jueves el grupo Bide Ertzean presenta en Pamplona su último disco, ´Non dira´, con el que reivindica "memoria histórica" para los fusilados de la guerra civil de 1936. Joni e Imanol Úbeda, con sus compañeros, dan un concierto en vascuence en el Patio de Gigantes del Ayuntamiento, a las 20.30 horas, con entrada libre. El Ayuntamiento de Pamplona –recordemos: gobierna Yolanda Barcina, de UPN- ofreció a estos músicos radicales y politizados actuar en Sanfermines y finalmente los ha contratado para el ciclo ´Kantu eta hitza´.

Dinero público para propaganda política radical en euskera: muchos temíamos que esas cosas fuesen la consecuencia de una derrota de UPN y de un avance abertzale y marxista. Sin embargo, algunas veces, parece que más bien es una causa de esa situación futura, cuando por complejos y miedos se da dinero al adversario, que lejos de agradecerlo lo emplea en la lucha cultural. Un error, entre otros. Ya veremos cómo evoluciona la ciudad de Pompeyo, y qué consigue nuestro presidente Miguel Sanz en defensa de Navarra, pero está claro que muchas cosas deberán cambiar.

El caso de Navarra
Editorial HERALDO DE ARAGÓN 13 Junio 2007

LAS pasadas elecciones dejaron en Navarra un complicado panorama que el Partido Socialista de Navarra (PSN-PSOE) parecía inclinado a despejar en el Ayuntamiento pamplonés a favor de los nacionalistas de Nafarroa Bai, convertida en segunda fuerza política por la coalición de formaciones vasquistas tan dispares como Aralar, PNV, EA y Batzarre. Los nacionalistas y el PSOE hubieran también negociado para intentar desbancar del Gobierno foral a Unión del Pueblo Navarro (UPN), la formación regionalista en la que se integró, en su día, el Partido Popular, la más votada en las principales instituciones navarras, pero sin mayoría absoluta.

Pero el ascenso nacionalista, que ha desplazado al PSN a la condición de tercera fuerza, ha coincidido con la ruptura formal por ETA del alto el fuego que, de hecho, ya había quebrado el 30 de diciembre, con la bomba que en Barajas asesinó a dos personas. Escenificar un acercamiento con ANV, por legal que sea, actual tapadera de los afines a ETA, o con partidos democráticos, pero partidarios de la anexión de Navarra a Euskadi y de su independencia , choca de frente con la nueva estrategia de dureza - "Seré implacable"- asumida de un día para otro por el presidente Zapatero. En el encuentro del lunes en la Moncloa, el presidente del PP, Mariano Rajoy, pidió expresamente a Rodríguez Zapatero que permita gobernar a UPN. Los socialistas se resisten y proponen que sea al revés, es decir, que la lista mayoritaria entregue el Gobierno al tercer partido en número de escaños y de votos. La ley y la aritmética lo permiten, pero el sentido común y lo apuntado por los electores -que dieron casi el doble de votos a UPN que al PSN- hacen de esa propuesta algo poco aconsejable. La forma de resolver las dificultades en Navarra pondrá a prueba la responsabilidad de los dos grandes partidos españoles de gobierno.

El futuro ya no es lo que era
Lorenzo Contreras Estrella Digital 13 Junio 2007

Inevitablemente, la actualidad sigue polarizada por ETA, de un lado, y el supuesto entendimiento entre PP y Gobierno, por otro. De todas las actitudes visibles, la menos falsa es la de la banda terrorista, a la que, sin faltar a la verdad cuando le conviene, la mentira puede hacerle más daño que a sus enemigos de España. De ahí que suelte de vez en cuando una parte de los datos que acumula, reservándose, por supuesto, la revelación del ritmo de su estrategia y la administración de sus intenciones. Mientras tanto, Gobierno y PP obran de tapadillo: el primero afirmando que será “implacable” a partir de ahora en la lucha contraterrorista, pero sin compromiso ni pacto de procedimiento; el PP, proponiendo un armisticio verbal que le ayude a mostrarse ante la sociedad como una fuerza razonable capaz de criticar sin ofender al adversario, educadamente, tal como cree que desea una parte importante de su clientela electoral, la menos vociferante y la más centrada.

¿Qué es lo que late en el fondo del escenario político? Seguramente el miedo a las elecciones por una y otra parte. Zapatero sabe que, por bien que siga yendo la economía, esta bonanza se acaba; que, entre otros datos, sube el recibo de la luz, y que la autoridad económica de la UE denuncia nuestra baja productividad. Unir a esta expectativa un fracaso en materia antiterrorista, bajo la atenta mirada crítica del PP y de millones de electores, constituye algo demasiado indigesto para el festín de las urnas cercanas. Un dudoso horizonte económico y social, varios atentados y algunos probables entierros, cuando no un cierto nivel de extorsiones o incluso determinados secuestros siempre posibles, reducen el optimismo oficial. Para el PP resulta relativamente cómodo quedar en la postura del discreto observador que transfiere a la opinión pública el juicio definitivo y la nota que merece la asignatura pendiente. Pero con mucho cuidado, no vaya a excederse en la indulgencia y pierda así la oportunidad de sacar beneficio bajo la capa del buen samaritano.

Todo esto quiere decir que es la hora de la recíproca prudencia de los demócratas y de la estratégica pulsión de los etarras. Los primeros hacen como que se ponen de acuerdo para aplazar sus futuras agresiones dialécticas. El tema terrorista queda momentáneamente archivado en la agenda conservadora. ETA, por su parte, con un ojo puesto en la reacción de la sociedad vasca y el otro clavado en las gesticulaciones del PNV, tendrá también que calcular el nivel de sus horrores. Las elecciones del 2008 también afectan a los suyos.

La banda ha demostrado que el destino de De Juana y de Otegi le importa menos de lo que algunos creían. De Juana ha sido el primero en percatarse de ello. Repentinamente, otra vez en la cárcel, ha renunciado a su particular ramadán revolucionario en provecho de una luna de miel suficientemente abastecida, regalada y regada. Sin paseos esta vez, eso sí. ¿O no?

En cuanto al destino del encarcelado Arnaldo Otegi, le puede costar asumir su paso de personaje popular, festejado por los medios abertzales, a su nueva condición de personaje sustituido en la calle por otros productos políticos del marketing. Ya en su momento, en cuanto a chico de los recados, el inefable portavoz etarra fue sorprendido “en pelotas” por el atentado de Barajas. Probablemente también ‘Josu Ternera’, aspirante como Otegi a ser el Gerry Adams vasco, se encuentra hoy ante la desagradable realidad de que su papel de interlocutor de la banda ha sido interferido por la brutal irrupción de las nuevas promociones dirigidas por ‘Txeroki’. Le espera un espeso anonimato. En el PNV, sin embargo, sube la cotización de Imaz y de Erkoreka, mientras entra en fase gris el cada día más “descolgado” Ibarretxe. Como diría Felipe González, el futuro ya no es lo que era. Tampoco para él mismo.

Ruptura de la tregua
Zapatero sigue sin definirse
Ignacio Villa Libertad Digital 13 Junio 2007

Una semana después del anuncio oficial de la ruptura del alto el fuego "permanente" por parte de los etarras, la nueva situación sigue colocando a Rodríguez Zapatero frente a sus propios interrogantes. El presidente del Gobierno es quien ha puesto en marcha el proceso de rendición y es él quien tiene la obligación de sacarnos de él; es quien tiene en su mano volver al sentido común, a la lucha contra el terrorismo y al acorralamiento legal de todo el entramado etarra.

Zapatero ha estado tres años y medio engañando a los españoles y mareando la perdiz. Ha llevado a cabo una negociación opaca, de la que nada se nos ha dicho, y que ha mantenido tercamente incluso después de los muertos de Barajas. Mientras, reservaba su intransigencia y sus insultos para quienes, dentro del campo de los demócratas, se expresaban en contra de su proceso de rendición, y que sólo defendían la posición común que se había puesto negro sobre blanco en el pacto antiterrorista. Zapatero es el presidente del Gobierno que dejó volar la paloma de Otegi, que abrió los ayuntamientos a la nueva franquicia de ETA-Batasuna y que ha defendido la cesión al chantaje del etarra De Juana Chaos. Ahora tiene la patata caliente entre sus manos y deberá retratarse.

Ya sabemos cómo ha actuado Zapatero en las anteriores entrevistas mantenidas con Mariano Rajoy. Con el presidente del Partido Popular todo son buenas palabras, pero luego llega su guardia pretoriana y deshace con rapidez la impresión que pudiera haberse llevado el político gallego. En más de tres años de legislatura, Rodríguez Zapatero no ha rectificado absolutamente en nada. Por lo tanto, es difícil pensar que ahora que ha tocado fondo, con la legislatura al límite, vaya a cambiar. Por el momento sólo escuchamos hablar de diálogo. Es la palabrería de siempre, calculada y medida para no tener que comprometerse nunca y, por lo tanto, tener la suficiente capacidad de movimiento para terminar haciendo lo que les venga en gana.

El Gobierno ha hablado, tras el encuentro con Rajoy, de un nuevo ambiente, Blanco menciona una "línea caliente" de comunicación con el PP y Rubalcaba alaba las virtudes de la unidad. En éstas ha aparecido Bermejo, sacando de nuevo su amplio y colorido vocabulario, el que usa contra el Partido Popular. Es, en definitiva, un poco lo de siempre. Unos dicen una cosa, otros la contraria. Mientras, Rodríguez Zapatero se mantiene por encima del bien y del mal, sin comprometerse, sin concretar, sin bajar al detalle.

Después de todo lo que ha ocurrido, la clave no está en el diálogo, sino en la reacción política y operativa. Zapatero, si quiere demostrar sus intenciones, no tiene muchas opciones. Tiene que rectificar, cambiar y recuperar el discurso del pacto antiterrorista en la lucha contra ETA. Todo lo demás es una perdida de tiempo, las trampas de siempre. Aquí no hay vuelta de hoja: se quiere o no se quiere. Hace ya una semana que la ruptura real del alto el fuego se ha hecho oficial. Y una semana después, Rodríguez Zapatero no ha cambiado su reacción. Estamos donde estábamos entonces, en la estrategia de la indefinición. Pero eso no puede durar indefinidamente.

Pendientes de Navarra
TONIA ETXARRI El Correo 13 Junio 2007

A medida que se van desvelando los entreactos de los últimos cuatro años de negociaciones entre el Gobierno y ETA, los datos revelan que los temores expresados por el PP, ciertamente mal explicados en ocasiones al no poder discernir las sospechas de la realidad oculta (ocultada), estaban más que fundados. Que el entorno de ETA-Batasuna ha conseguido colarse en las instituciones locales (después de cuatro años de ausencia), es una constatación de la que dan fe, ahora, los propios dirigentes socialistas con la expresión de unos miedos que no exhibieron en su día.

O como se debe entender que ahora el portavoz López Garrido insinúe que no se fía de ANV (la legalizada, la no impugnada, la que se va a sentar en los asientos de las 437 concejalías, con sus 25 alcaldías con mayoría absoluta y otras 15 con mayoría relativa del Pais Vasco) al decir que habrá que estar muy pendientes de esta formación «por si incumple la Ley de Partidos». ¿Por qué no transmitió su temor antes de las elecciones a Conde-Pumpido?

La segunda confirmación, una vez han salido los trapos a relucir, es que el cambio jurídico político en las instituciones navarras, así como la autodeterminación del País Vasco, era otra de las exigencias de la banda.

De ahí que no fuera casualidad, ni frívolo, ni extemporáneo que el presidente del PP, Rajoy, hablara de ello al finalizar su reunión con el presidente Zapatero y quiera esperar a ver, en estas dos cuestiones, la corrección de la política del Gobierno. De aquí al próximo sábado, pues, la mayor atención se centra en Navarra. Por las exigencias que pretendieron arrancar los negociadores de ETA en su momento y porque se ha disparado un concurso de lectura de los resultados electorales en la comunidad foral, que no tiene precedentes.

Pobres navarros. Se les ha bombardeado (con perdón) durante toda la campaña diciendo que Navarra sería lo que ellos quisieran. Y ante semejante obviedad, y por si acaso, acudieron en masa a las urnas. Y votaron por una comunidad plural, desde luego. Pero con cierto orden de prioridades. Revisemos: el partido más votado, UPN, que casi le dobló en porcentaje a la segunda fuerza, Nafarroa Bai. El tercero, el PSN. Es cierto que el vasquismo de Navarra se ha asentado. Por delante del socialismo, incluso. Pero la primera fuerza sigue siendo la del partido de Sanz. ¿Qué se la va a hacer! Eso es lo que han votado los navarros.

Despejada la incógnita del Ayuntamiento de Pamplona porque el socialista Puras no ha querido arriesgarse a coincidir en nada con ANV, los lectores de votos ven con normalidad que, en el Parlamento foral, los terceros desbanquen a los primeros. ¿Y si aprendemos de los franceses y adoptamos las elecciones con segunda vuelta?

Más que nada para no alterar, con los pactos, la voluntad de los votantes. Seguro que al socialista canario López Aguilar le parece una idea estupenda.

t.etxarri@diario-elcorreo.com

Reunión de Zapatero y Rajoy
¡Legalizar y vencer!
Agapito Maestre Libertad Digital 13 Junio 2007

Al final de la conversación de Rajoy con Jiménez Losantos, en la COPE, el líder del PP dijo algo espeluznante, terrible, que me hizo despertar del sueño de la palabrería de los protagonistas del encuentro del día anterior en La Moncloa. Rajoy fue explícito: "Aquí –se refería al Gobierno– no hay agenda política. Aquí no hay nada que mostrar a los españoles." Eureka. Entre un gobierno enloquecido y una oposición débil este país se debate entre el ser y la nada, entre su afirmación y su desaparición. En medio, por desgracia, hay mucho sufrimiento. No es una broma ni una simplificación. Es lo real. Está ante nuestros ojos. Basta abrirlos con un poco de atención para levantar acta de lo que vemos.

Legalizar a ETA por un lado y vencerla por otro es una locura. Zapatero es su autor. Nadie le pida ahora a éste que destruya su obra. Es un imposible, entre otras razones porque este hombre perseverará en su acción hasta el final. Pero no seamos catastrofistas, aunque el Gobierno es inexistente y quiere instalarnos en la locura, la oposición existe. Es débil, pero existe. Es la única salida. Sólo que tiene que persuadir a la mayoría de los españoles de que Zapatero no puede vencer a ETA, porque previamente la ha legalizado. Esa es la locura, casi un "crimen" de Estado, que debería impedir a Zapatero permanecer más tiempo en el poder. Por eso, cada vez que tengamos oportunidad, no debemos dejar de pedir su dimisión y exigir la convocatoria de elecciones generales.

Mientras tanto, quizá quepa pensar una salida a la locura que ha impuesto Zapatero a un país agitado y sin convicciones nacionales. Si la hubiera, tendría que fundamentarse en el olvido de lo sucedido el lunes en La Moncloa. La pamema del lunes entre Zapatero y Rajoy sería mejor olvidarla cuanto antes. Lo contrario sería reconocer que el Gobierno no gobierna y a la oposición le resulta incomodo su lugar en el escenario político. Por lo tanto, aparte de las imágenes deformadas, las fotos sonrientes y los tópicos vacíos de la mayoría de publicistas políticos sobre "la alta responsabilidad de Rajoy, que habría antepuesto los intereses de Estado a los de partido", nulo es el resultado de la conversación entre Zapatero y Rajoy.

¿Qué le ha dicho Zapatero a Rajoy sobre cómo acabar con ETA? Nadie lo sabe, porque nada concreto política e ideológicamente le ha transmitido el presidente del Gobierno al jefe de la Oposición. Durante una hora y media, Zapatero estuvo "cantinfleando" a Rajoy no sin dejar de agradecerle su buen comportamiento personal con el Gobierno. ¡Cómo no iba a darle Zapatero las gracias a Rajoy por asistir a esa comparecencia, que le daba un poco de vidilla política a quien carece de liderazgo, propuesta y estrategia para terminar con el terrorismo! Nadie se engañe sobre lo hablado. Nadie crea que el Gobierno y Rajoy se reservan datos de esa conversación. Nadie espere algo de ese encuentro, sencillamente, porque no había sustancia política que transmitir al resto de los españoles.

Olvídese, por lo tanto, Rajoy de ese "acontecimiento" que ya ha justificado con sobradas razones ante los medios de comunicación y la ciudadanía, porque pocos son los que dudan de que esto era una nueva trampa del presidente del Gobierno para seguir negociando con ETA en secreto y fotografiándose en público con la oposición. Olvídese, sí, cuanto antes de este desgraciado asunto y concéntrese en lo fundamental: si Zapatero no quiere ilegalizar a ANV, entonces es que no quiere cambiar de política de negociación con ETA, o peor, pretende seguir simulando una cosa y la contraria, populismo y agitación, para seguir ganando elecciones.

Y porque sin olvido no hay verdadera memoria, sería más que aconsejable que el señor Rajoy se olvidase definitivamente de la reunión de La Moncloa para poder recordarle a Zapatero, y de paso a toda la ciudadanía, que "él no puede vencer a ETA porque previamente la ha legalizado". Esa es la locura. No tiene cura sin dimisión.

El PSOE se la juega en Pamplona
Editoria Elsemanaldigital 13 Junio 2007

El PSN-PSOE que preside Román Felones, dirige como secretario general Carlos Chivite y fue encabezado en las elecciones del 27-M por Fernando Puras tomó una decisión importante: sus cuatro concejales en el Ayuntamiento de Pamplona no apoyarán a la candidata de Nafarroa Bai a la alcaldía, la diputada Uxue Barkos, porque las únicas posibilidades de ésta de vencer pasarían por tener también los dos votos de los batasunos de ANV. Los socialistas navarros permitirán así que Yolanda Barcina, la alcaldesa saliente de UPN, ocupe de nuevo un cargo para el que la votaron los pamploneses en mayoría no absoluta.
Para llegar a esta decisión el PSOE ha necesitado que ETA declarase roto su "alto el fuego" y que Mariano Rajoy ofreciese a José Luis Rodríguez Zapatero en La Moncloa su apoyo para derrotar a ETA. Durante la campaña electoral y los meses previos a ésta los socialistas navarros mantuvieron una cautelosa ambigüedad, a la espera de ver las combinaciones que los resultados harían posibles. De hecho, el Gobierno de Zapatero no instó la ilegalización de la lista municipal de ANV en la capital pamplonesa, y se da ahora la paradoja de que quienes consideraron "democrática" la candidatura abertzale ahora se nieguen a pactar con ella, por dudar de su legitimidad.

Los pamploneses tendrán la alcaldesa que eligieron, pero el PSOE debe aún confirmar el nuevo rumbo que muchos de sus dirigentes parecen preferir en las nuevas circunstancias. Los socialistas navarros rompieron el Pacto por las Libertades tras las elecciones municipales de 2003, aliándose con las fuerzas abertzales del Pacto de Estella para arrebatar determinados Ayuntamientos a UPN, que había ganado con mayoría relativa en Barañáin, Estella, Sangüesa y Tafalla, por ejemplo. Estas ciudades han sido gobernadas por socialistas y nacionalistas, y han sido puestas como ejemplo de una futura alianza para despojar a Miguel Sanz de la presidencia del gobierno de Navarra. Pero el 27-M UPN ganó votos en las cuatro localidades y el PSN los perdió: el mensaje de los electores parece claro.

El PSOE ha elegido ya en Pamplona, y debe hacerlo también en el resto de Navarra. En la Comunidad Foral no pasa de ser la tercera fuerza política, con poco más que la mitad de votos de UPN. Si apoya a Nafarroa Bai Zapatero habrá demostrado una vez más que su entrevista con Rajoy no sirvió para nada y que desea la reanudación del "proceso"; si respeta la voluntad de los ciudadanos ofrecerá renovadas garantías de fiabilidad democrática. Pamplona es sólo un primer paso en una decisión que no puede hacerse esperar mucho más.

Hemos impedido un error crucial del Estado Español
Francisco Rubiales Periodista Digital 13 Junio 2007

Si perteneces, como nosotros, a esa media España que ha frustrado el plan ideado por Zapatero y la peor parte del PSOE para lograr el fin de la lucha armada etarra a cambio de concesiones políticas, económicas, morales y hasta legales, debes felicitarte y sentirte orgulloso porque has impedido que se cause un enorme daño a España y a su incipiente, aunque ya deteriorado, sistema de libertades y derechos.

El plan era realmente astuto y parecía brillante. Sus objetivos eran firmar con ETA la paz y recibir a cambio el apoyo entusiasta de la sociedad española, lo que tendría dos consecuencias inmediatas: el Partido Popular quedaría desacreditado, aislado y al margen del poder por muchos años y el PSOE ganaría las elecciones y establecería una hegemonía electoral durante muchos años, sin alternancia posible en el gobierno.

Fue fraguado por estrategas sin escrúpulos, agrupados en torno al secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, durante el cuatrienio 2000-04, cuando Aznar era presidente del gobierno y ZP ocupaba los bancos de la oposición. Había sido minuciosamente ideado para desestabilizar al PP e impedirle el acceso al poder durante muchos años. Era un plan sin ideología, escasamente democrático, concebido sin tener en cuenta la voluntad popular ni los intereses colectivos, únicamente para controlar el poder, pero con una justificación importante que la opinión pública tendría que valorar: sellar la paz con el terrorismo etarra.

Los estrategas aseguraron a Zapatero que la sociedad española estaba cansada de violencia y que aceptaría "cualquier cosa" con tal de alcanzar la paz. Las encuestas, según ellos, reflejaban cansancio extremo y predisposición a la rendición en una sociedad española a la que únicamente interesaba ya la prosperidad económica y el hedonismo fácil.

En ese caldo de cultivo, los mensajes de algunos observadores socialistas vascos, en el sentido de que "ETA se va a entregar porque desea integrarse en el juego democrático”, tuvieron credibilidad y una gran acogida en el propio Zapatero y su entorno.

Lograda la victoria electoral en 2004, para algunos sorprendente y para otros lógica y preparada, Zapatero puso en marcha su plan a toda prisa.

Estaba seguro de que los terroristas iban a rendírsele y que ese éxito le haría ganar las elecciones de 2007 y 2008. El PP, sin amigos a los que recurrir (el plan prevía alianzas con todos, salvo con el PP, para aislarlo) y cargando con la imagen de intransigente y extremaderechista, se hundiría.

La maquinaria comenzó a rodar: anuncio teatral de una posible tregua, declaración de la tregua, presentación en el Parlamento Europeo de los terroristas como interlocutores, retorno de la banda, disfrazada de PCTV-ANV- Batasuna o de lo que sea, a los ayuntamientos y al Parlamento de Vitoria. Incluso se había previsto que Euskadi pudiera anexionarse Navarra, si lo permitían los navarros. Así nacieron las frases “Euskadi será lo que los vascos quieran” y "Navarra será lo que quieran los navarros".

Zapatero y los suyos estaban eufóricos. La paz se convirtió en un "mantra" mágico que fascinaba a miles de intelectuales y militantes del PSOE, a los que el desarme ideológico de su partido y los pactos contra-natura con nacionalistas extremos e independentistas habían dejado estupefactos. Ahora, por fin, disponían de una bandera que, aparentemente, estaba a la altura de un gran partido de izquierda, como el PSOE.

Un nuevo espejismo decadente, que dejaba al margen rasgos tan notables como el concepto de nación, dinamitado, y la voluntad popular, despreciada, se adueñó del partido de Pablo Iglesias y narcotizó a sus miembros, hasta el punto de permitir la aberración del insolidario y anticonstitucional Estatuto de Cataluña, auspiciado también por el líder Zapatero.

Zapatero, con una osadía sin límites, abrió el camino hacia la independencia vasca, seguro de que España entera aceptaría "el proceso" a base de repetir hasta la saciedad la palabra "paz". El "teatro" tendría un acto final apoteósico con la entrega de las armas (algunas, sólo las necesarias para que sirvieran como símbolo del éxito de la paz y de un Zapatero irremisiblemente catapultado hacia la victoria en unas generales que deberían adelantarse al otoño de 2007, quizás en esa fecha del 28 de octubre, conmemoración de la mayoría absoluta socialista de Felipe González, extrañamente filtrada por el Vaticano.

Pero surgió un obstáculo que no habían previsto los estrategas de Zapatero, el de la determinación y resistencia de media España, que se negaba a entregarse y que recibía apoyos inesperados y crecientes de miles de demócratas, gente preocupada por el deterioro de la democracia española, socialistas disidentes, vascos honrados y hasta peneuvistas asustados ante el montaje de ZP.

El PP, que supo capitalizar esa resistencia ciudadana, consiguió compensar su terrible aislamiento de los demás partidos políticos con un enorme baño de masas y con el valioso liderazgo de la parte más sana de la sociedad española, la que se oponía a la rendición.

Esa rebelión de media España contra las concesiones y trucos políticos, alimentada con la fuerza moral de las víctimas del terrorismo, el Foro de Ermua, Basta ya y mucha gente limpia y defensora de la regeneración, hizo que ETA, ya muy preocupada por la derrota de los socialistas en las elecciones del 27 de mayo, retirara la "confianza" a Zapatero y rompiera la tregua, quizás en espera de mejores tiempos e interlocutores más fiables.

Los que contribuimos a ello debemos sentirnos orgullosos.
Voto en Blanco

Bermejo contraataca
EDITORIAL Libertad Digital  13 Junio 2007

Ni veinticuatro horas ha tardado el Gobierno en romper el acuerdo de caballeros que el lunes alcanzaron Zapatero y el líder de la oposición durante su reunión en la Moncloa. El encargado de reanudar las hostilidades ha sido, como no podía ser de otra manera, Mariano Fernández Bermejo haciendo buena su fama de ministro de Justicia radical y sectario, acaso el que más en la historia de la democracia. Una demanda tan elemental como impedir que los batasunos emboscados tras las siglas ANV accedan a los ayuntamientos ha sido calificada por el ministro como "toreo de salón", es decir, como insensatez propia de quien no sabe lo que está diciendo. Bien empezamos con el presunto deshielo que hasta ayer todos los medios adictos al Gobierno publicitaban a bombo y platillo.

Pero Bermejo, que es hombre arrojado, poco propenso a medir sus palabras y militante como pocos, sacudió otra andanada al PP tachándole de mentiroso por las acusaciones que han caído sobre el Gobierno de haber hecho concesiones a la banda durante la tregua. En esto el PP no sólo no ha mentido sino que se ha quedado extremadamente corto. A lo largo del último año –e incluso antes– la obsequiosidad del Ejecutivo para con la ETA y sus satélites ha sido obscena. Y no sólo por el escandaloso caso de Iñaki de Juana. Durante todo este tiempo la ETA ha estado rearmándose en Francia y el Gobierno no ha hecho nada más allá de quitar hierro al asunto de un modo vergonzoso y, a la vista está, suicida e irresponsable. El terrorismo callejero ha renacido en las calles del País Vasco y ni Zapatero ni nadie en el PSE han movido un dedo para poner de manifiesto lo obvio: que el entorno etarra estaba envalentonado. La indulgencia con el brazo político de la ETA han sido continua desde las elecciones vascas de 2005, primero con la aparición del PCTV y posteriormente con la irrupción en las municipales de ANV, partidos ambos en cuya condición de pantalla de la organización criminal ha insistido hasta la Policía.

Por si todo lo anterior fuera poco, desde el PSE y el propio Gobierno se ha dado pábulo al asunto de Navarra, y sólo la ruptura de la tregua ha impedido un desenlace fatal pero perfectamente previsible en el Gobierno autonómico del antiguo reino. Cuando desde estas páginas decíamos que el Gobierno se había entregado a la banda no era retórica, era la constatación de una dramática realidad, la de los dos muertos de la T4 de Barajas. En los seis meses que transcurrieron desde el atentado en el aeropuerto hasta que la ETA se levantó unilateralmente de la mesa de negociaciones, Zapatero siguió haciéndose el sordo como si el estruendo de aquella furgoneta-bomba no fuese con él. Esta es la realidad se ponga como se ponga Bermejo. Sólo el maximalismo de la banda asesina ha evitado que el Gobierno Zapatero siguiese haciendo el ridículo a nuestra costa.

El hecho es que nadie ha pedido perdón en la Moncloa por semejante cúmulo de disparates cometidos en nombre de nuestra nación y de nuestro Estado de Derecho, pisoteados ambos por una cuadrilla de oportunistas metidos a apóstoles de la paz con agenda electoral. De todos es sabido que, aunque los comete bastante a menudo, Zapatero nunca reconoce sus errores. Esta vez no iba a ser menos. Lo que no nos esperábamos es que sus presuntas buenas intenciones para con el Partido Popular, el más votado de España, iban a disolverse en tan poco tiempo. Si Zapatero, que ha traicionado la confianza de Rajoy en ocasiones anteriores, quiere mantener el ambiente de distensión ha de reprender a su ministro de Justicia. El problema es que Bermejo es un hombre puesto ahí precisamente para lo contrario, para mantener vigorosa la línea principal del programa socialista: atacar al PP en cualquier circunstancia y lugar. No es casualidad que en la campaña electoral se convirtiese en el mitinero socialista más celebrado y faltón. Complicada tarea la de Zapatero, porque si difícil tiene reconocer que se ha equivocado, más difícil tendrá aun poner en su sitio a alguien que, como Bermejo, sólo sabe hacer lo que le han mandado hacer.

Caballero Rajoy
César Alonso de los Ríos ABC 13 Junio 2007

A Mariano Rajoy no le gusta estar en la oposición, no ya porque prefiera estar en el poder/poder, sino porque no puede, ni quiere, ni sabe estar «en contra de». Le resulta desazonante, incómodo. En ocasiones da la impresión de que tiene miedo o de que cree que es un acto noble y rentable estar al lado del Gobierno cuando éste comete los actos más graves, los dislates más criticables. Se diría que tiene el prurito de solidarizarse con él para no ser acusado de radical o inmisericorde, aunque de este modo traicione a los propios principios y deje sin referente a la sociedad. Si hay alguna figura reñida con el modelo de San Jorge es Rajoy. Pero el hecho es que el dragón existe. Del mensaje de Velázquez en «La rendición de Breda», no es la caballerosidad que demuestra el vencedor ante el vencido lo que le conmueve a Rajoy, sino el conformar de este.

El problema que plantea una personalidad así es que desborda el ámbito de lo personal y traiciona a quienes le han votado.

No sólo el ejercicio del poder obliga a defender los programas electorales, sino el de la oposición. También desde fuera del Gobierno hay incumplimientos. Por ejemplo, a oponerse eficazmente a la desaparición de la nación en Cataluña o en Andalucía, a defender la lengua común en Cataluña, el País Vasco y Galicia, a reclamar el Pacto Antiterrorista frente a la traición que comete el PSOE al negociar y pactar con el terrorismo. Rajoy no hizo de San Jorge después del atentado en Barajas y, de este modo, permitió que Zapatero siguiera conspirando contra la convivencia, nada menos que permitiendo el rearme de ETA. Y todo esto resulta cruel cuando el comportamiento del Gobierno para con la oposición es salvaje: le extrañan de la vida pública en concierto con los partidarios del terrorismo (ERC) y del cuarteamiento de España. Y no exagero al calificar de cruel la ironía cuando Zapatero, que ha legalizado a ETA hace unos días y que se niega a ilegalizarla ahora, le está pidiendo apoyo a Rajoy contra ETA. ¿Favorece a ETA y pide apoyo contra ella, y Rajoy entra en este juego insensato cuando menos?

Al no hacer la oposición que debiera, el PP termina implicado en los errores del Gobierno y no en sus aciertos (si los hubiere).

Un esperpento todavía no oficial
EDITORIAL Libertad Digital 13 Junio 2007

El esperpéntico partido de fútbol sala que el pasado lunes enfrentó a unas selecciones no oficiales de Cataluña y España en Yakutia (Rusia) deja en evidencia el grado de ridículo que pueden alcanzar algunos con tal de dar rienda suelta a sus delirios nacionalistas. No otra cosa es, al margen de la cuestión de la legalidad, el uso enfrentado de banderas e himnos de Cataluña y España que, para colmo, en el caso del combinado español, fueron remplazados en un primer momento por los sones del himno británico.

El Gobierno excusa su pasividad alegando desconocimiento, al tratarse de un encuentro entre selecciones no oficiales, enmarcado dentro de una Copa del Mundo no oficial y organizado por un organismo al margen de la FIFA.

En cualquier caso, no cabe esperar más que condescendencia de este Gobierno, cuyo presidente ha protagonizado capítulos tan surrealistas como el de no tener claro si el país que gobierna es o no una nación. ¿Acaso hay algo más "oficial" que un ayuntamiento y, sin embargo, el Gobierno de Zapatero hace la vista gorda ante la ilegal ausencia de la bandera española en muchos consistorios vascos y catalanes? ¿Y qué de decir de ese presunto estatuto de autonomía que, con el respaldo del Gobierno, proclama a Cataluña como nación? También estas son "charlotadas" y "esperpentos", con la diferencia de que se celebran, no en Yakutia, sino en España, y de que, a pesar de ser mucho más graves, el Gobierno ya los ha institucionalizado. Con Zapatero como presidente, el surrealista espectáculo vivido en Yakutia no tardará en hacerse oficial. Y a muchos ya no les parecerá tan ridículo.

LAMENTA EL INTERÉS EN JUSTIFICAR LOS ATENTADOS
AVT: "La sociedad tiene que saber quiénes estuvieron detrás del 11-M"
El abogado de la AVT ha aprovechado su intervención en cuadragésimo octava para sesión responder a la catarata de ataques que el lunes lanzó en su contra el fiscal jefe de la Audiencia Nacional. Javier Zaragoza habló de "esquizofrenia procesal". Para su réplica, Emilio Murcia sólo ha necesitado recordar el papel de la Fiscalía en el juicio y las salidas de tono de Olga Sánchez, especialmente cuando espetó a una víctima que tenía que dar gracias por estar viva. El letrado de Pilar Manjón ha ridiculizado el trabajo de uno de los peritos independientes.
Libertad Digital 13 Junio 2007

La acusación que ejerce la AVT defendió su actuación en el juicio y cuestionó que se pueda hacer lo mismo con la Fiscalía. Lo dijo el abogado Emilio Murcia en respuesta a las críticas que el fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza, lanzó el lunes contra las acusaciones que no se han plegado a la versión oficial del 11-M. El letrado criticó que el Ministerio Público se conformara durante los tres años de instrucción con los análisis iniciales sobre los explosivos. Unos análisis que determinaron que había componentes de dinamita pero no especificó qué componentes. No fue la fiscal la que instó al juez instructor a que ordenara nuevos análisis sino que, tras años después, el tribunal del 11-M, con Gómez Bermúdez a la cabeza, ordenó esa prueba pericial que determinó que había DNT y nitroglicerina en los restos de explosivos, dos componentes que descartan la Goma 2 Eco.

El letrado de la AVT reprochó al fiscal jefe de la Audiencia Nacional que indicara que algunas acusaciones incurrían en una "esquizofrenia procesal" cuando la Fiscalía que dirige ha realizado funciones de defensa y ha acabado "retirando la acusación" en procesos "contra destacados líderes de la izquierda abertzale", como el reciente contra Arnaldo Otegi por el homenaje a la etarra Olaya Castresana.

Durante la exposición de su informe de conclusiones, Emilio Murcia lamentó que durante el juicio la AVT ha tenido que escuchar "descalificaciones" vertidas también contra otras acusaciones que "han querido sumar más datos a la versión oficial". "Por ahondar, por decir que hay más de lo que había, hemos recibido todo tipo de epitetos", agregó.

La salida de tono de Olga Sánchez con las víctimas
Como ejemplo puso el caso de una de las víctimas de su asociación, que "ha tenido que escuchar" que determinadas personas, en referencia a Olga Sánchez, le dijeran que debía dejar de decir cosas como las que decía "y dar gracias por estar viva". "Nunca pensamos que se hubiera polarizado de esta manera a la sociedad española para que a una víctimas se le hayan dicho estas cosas".

El letrado indicó que durante la vista "las pruebas no han acreditado" la existencia de vínculos entre ETA y el 11-M aunque se mostró sorprendido por "la multitud de esfuerzos realizados para acreditar un hecho negativo", es decir, que esta banda terrorista no participó. Acto seguido expuso que en el juicio "hay grandes ausentes" y defendió la necesidad de que la investigación continúe. "No nos conformamos, queremos saber quienes fueron las personas que estuvieron detrás de la ideación de los atentados", aseguró.

Los agujeros de la investigación
Murcia puntualizó además que la AVT nunca ha querido montar una "teoría de la conspiración" acusando a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado de estar detrás de los atentados. Especificó que lo único cierto es que a su asociación le queda "un poso, una sombra" por el trabajo realizado con los confidentes y colaboradores de la policía.

También denunció los fallos en la investigación. "Antes de que terminara la instrucción los trenes ya habían sido destruidos, no teníamos elementos físicos para continuar investigando", dijo y agregó: "¿Qué prisas hubo en destruir los trenes? ¿Por qué no se sacaron muestras de la chapa?" Murcia destacó que determinar el tipo de explosivo "era esencial" y subrayó que ha sido en este aspecto en el que "de forma más estrepitosa ha fallado la investigación".

Criticó, además, la teoría de la contaminación para explicar que la presencia del DNT y la nitroglicerina. "Mal se podían contaminar si los restos no estaban juntos", destacó e ironizó añadiendo: "El aire de esa sala tiene que ser absolutamente irrespirable".

Las "víctimas" de la insidia, las amenazas y los insultos
Después de Murcia se produjo la exposición de la acusación particular ejercida por Pilar Manjón. El abogado Antonio García acusó, como el fiscal jefe, a otras partes de la causa de haber sufrido una "esquizofrenia procesal". Puso como ejemplo el numeroso número de preguntas lanzadas a lo largo del juicio y dirigidas a insinuar una posible participación de ETA en los atentados. "¿Cómo se puede seguir manteniendo esta teoría después de cuatro meses de vista?"

Y comparó a Olga Sánchez con Pilar Manjón. Dijo que ha sido objeto de una campaña de "insidias, amenazas e insultos" desde "algunos medios".

El abogado de Manjón contra los peritos independientes
En su afán por defender la versión oficial, el letrado de Pilar Manjón trató de desprestigiar el papel de los peritos independientes. Uno de ellos, además de perito es padre de una víctima de los atentados. A él es al que se refirió en tono despectivo. Trató de ridiculizar su trabajo porque, según dijo, es cristalero. Una falsedad porque sabe que es químico y trabaja como tal para una empresa.

El fin de la «tregua-bomba»
«Nuestro pájaro es madero»
Los planes del «comando Donosti» revelan que ETA se había planteado, como primera opción si rompía el alto el fuego, el tiro en la nuca a un policía - Había estudiado hasta el más mínimo detalle y realizado un croquis del lugar del crimen
J. M. Zuloaga / R. L. Vargas La Razón 13 Junio 2007

Madrid-Cuando los agentes de la Guardia Civil accedieron a los archivos informáticos del presunto etarra Arkaitz Agote, detenido el pasado mes de marzo en la operación de desarticulación del «comando Urederra» («Donosti»), confirmaron todas sus sospechas. ETA utilizaba el alto el fuego que había decretado un año antes para preparar asesinatos y lo hacía de una manera minuciosa, con una «sofisticación» desconocida hasta entonces pero con la maldad sanguinaria de siempre.

El papel que estaba delante de sus ojos contenía un detallado plan para asesinar a un agente del Cuerpo Nacional de Policía que frecuentaba el bar Beartzana, situado en el número 5 de la Plaza Easo de San Sebastián. «Nuestro pájaro es madero y durante la semana, entre las 21.00 y las 22.00 horas, va a este bar. Mide 1,80 aproximadamente y tiene más de 50 años. Es bastante delgado y no lleva pipa encima, al menos no se le nota. Tiene la cara picada, bastante moreno y la nariz grande. Tiene la cara alargada y estrecha (...). El pelo lo tiene grisáceo-blanco, con raya en medio y bastante abultado. En ocasiones lleva una camiseta-polo beige, metida en los pantalones y los pantalones beige. Pide Veterano con Coca Cola, con mucho hielo y en vaso de sidra. Se sienta en una silla que hemos marcado de rojo y pasa hora y media con su pote. Normalmente se sienta mirando la entrada/salida, siempre sentado en una banqueta de madera». A continuación, se explicaban hasta tres alternativas para asesinarle, que se reproducen en esta misma página.

El terrorista detallaba, asimismo, los días en que habían vigilado al agente: en pleno alto el fuego y cuando las negociaciones entre el Gobierno y ETA estaban en su mejor momento, a mediados del año pasado. «Ha estado en la taberna» y señalaban las fechas: 22 de junio (el día anterior, ETA había hecho público un comunicado en el que reafirmaba la vigencia de la tregua); 5 de julio (el PSE preparaba su reunión pública con Batasuna y confiaba en que la coalición proetarra estuviera legalizada en verano); 12 de julio (la izquierda abertzale hacía ver que valoraba positivamente el anuncio que había hecho el presidente del Gobierno sobre el inicio de las negociaciones con ETA); 7 de agosto (se conocía que el PSOE intentó sin éxito que el Vaticano mediara entre el Ejecutivo y la banda); 29 de agosto (el presidente del PNV, Josu Jon Imaz, aconsejaba a Zapatero que acelerara el acercamiento de presos) y el 5 de septiembre. No le había visto el 30 de agosto y el 18 de septiembre.

El plan más avanzado
Al «comando» ya no le hacían falta más vigilancias. Prepararon la información, realizaron el plano, que se reproduce en estas misma páginas y lo enviaron a los cabecillas en Francia. Todo estaba dispuesto para asesinar al agente.
No era el único crimen que el «comando» había planeado pero sí el que estaba más preparado.

Varios autores catalanes declinan acudir a la Feria de Francfort
Marsé, Mendoza, Vila-Matas y Cercas se mostraron reticentes ante la política del Instituto Ramon Llull de no considerar cultura catalana la literatura en castellano
EFE - Francfort El País 13 Junio 2007

La literatura catalana acudirá a la Feria del Libro de Francfort sin la mitad de sus mejores autores. Juan Marsé, Eduardo Mendoza, Enrique Vila-Matas, Sergi Pàmies, Javier Cercas y Carlos Ruiz-Zafón, que escriben habitualmente en castellano, han declinado asistir a la cita, el próximo octubre. El director del Insitituto Ramon Llull, Josep Bargalló, que ha presentado la lista de los 130 autores invitados, ha señalado que dichos autores no figuran "por decisión propia".

Algunos de estos autores habían mostrado su reticencia a asistir a la cita alemana, ante la política del Instituto Ramon Llull de excluir de la delegación catalana a los autores que se expresan en castellano.

Sí que asistirán Pere Gimferrer, Baltasar Porcel, Quim Monzó, Joan Francesc Mira y Carme Riera, entre otros, en representación de la cultura catalana, que este año es la invitada de honor. A través de audiovisuales, sin estar presentes físicamente,también participarán escritores como Josep Maria Espinás, Josep Maria Fonalleras, Juan Goytisolo y el propio Pàmies, alguno de los cuales se mostraron contrarios a acudir a Fráncfort por la polémica sobre la idoneidad de la presencia de los autores catalanes de expresión castellana.

IDIOMA
Cultura promueve con 200.000 euros la traducción de obras desde y para el gallego
Pretende con esta acción facilitar la exportación de la producción literaria gallega a mercados exteriores en otras lenguas.
Efe La Voz 13 Junio 2007

La Consellería de Cultura destinará este año 95.700 euros y otros 104.300 el año que viene para contribuir a la traducción de obras literarias gallegas a otras lenguas y viceversa.

Cultura pretende con esta acción facilitar la exportación de la producción literaria gallega a mercados exteriores en otras lenguas, así como hacer posible que los lectores gallegos tengan a su disposición obras de referencia y de actualidad en otras literaturas.

Las ayudas están dirigidas a las empresas editoras y cubren entre el 50% y el 75% de los gastos de traducción para el gallego desde otras lenguas, con un límite de 6.000 euros.

Para el caso de obras originalmente escritas al gallego, se mantiene el mismo límite pero el sistema de cuantificación varía: entre 20 y 30 euros por página cuando la lengua de destino sea alguna de las habladas en la Península Ibérica y entre 25 y 50 euros para las restantes lenguas.

A la hora de evaluar los proyectos, la Consellería prestará atención, entre otros criterios, a la calidad y el interés de las obras y a su uso en las bibliotecas públicas.

También tendrá en cuenta aquellos casos de especial importancia cultural pero con poca demanda comercial.

Alemania teme que la cultura catalana lleve a Fráncfort un equipo de segunda
BERLÍN. RAMIRO VILLAPADIERNA, CORRESPONSAL ABC 13 Junio 2007

Está inhibida la cultura catalana ante el mundo, cohibida o sólo politizada, se pregunta la prensa alemana al entrever el programa de «la Cultura Catalana como invitada de honor» en la Feria del Libro de Fráncfort, con el mar de disensiones que separa la promoción política cultural y el hecho diáfano de que algunos de los mayores nombres literarios en España sean catalanes.

«Die Welt», el «Frankfurter Allgemeine Zeitung» y la agencia Dpa, entre otros, se rascan la cabeza tras el rechazo de algunos de los nombres más conocidos en Alemania, como Zafón, Mendoza, Marsé o hasta Pàmies, a secundar la iniciativa de la Generalitat, la más cara vista nunca en la Feria. Se entrelee un trasfondo político nada cultural y, para cultos, Paul Ingendaay se atreve a anotar, citando al santo patrono del instituto organizador, si «tal vez no habría que seguir el ejemplo de Llull, quien hablaba una docena de idiomas, entre ellos latín, hebreo, árabe, francés, español y catalán. Y si alguien le hablaba, al parecer, siempre contestaba en el idioma de su interlocutor».

Hoy se dará a conocer finalmente, en el Litearaturhaus de Fráncfort, el programa literario de la cultura invitada y un avance del programa general, tras de una glosa de la literatura catalana a cargo de la escritora Imma Monsó («Un home de paraula»). El Instituto Ramon Llull (IRL) desentrañará por fin la lista de 132 escogidos y 689 artistas. En páginas del «Frankfurter» critica Marsé cierto irredentismo en un proyecto en el que quienes «escriben en español irán como en jaula» y «yo no me presto a ser el sparring de otros».

Bajo el título de «La gran inhibición», el corresponsal cultural del «Frankfurter Allgemeine Zeitung», que ya se ha ocupado en ocasiones de las tiranteces políticas que impregnan la cultura en las autonomías, expresa su temor de que la oficialidad catalana envíe al mayor evento editorial del mundo «un equipo de segunda división», por más que Bargalló en el IRL lo pinte «orgulloso» como «jóvenes valores». El FAZ habla con Marsé, Mendoza, Pàmies, Vila-Matas, Zafón, Monzó y, salvo éste y Porcel, todos apartan de sí el cáliz de una feria que se antoja más de reivindicación de un puesto en lo universal que de escribir y vender buenos libros salidos del mundo catalán. Tras los endiablados matices que ve «Die Welt» en la buscada denominación de cultura, o literatura, catalana, Ingendaay recuerda que «por primera vez no es un país sino una región el invitado», aunque en alemán no tiene región el sentido peyorativo que le dan los nacionalistas y en este sentido sí ha sido invitada la región de cultura árabe. Se recuerda que hay un contrato de pluralidad a cumplir con la Feria, aunque en Fráncfort «nadie pensó en hablar de cuotas y porcientos».

El «Frankfurter» se hace eco de la negativa a asistir de Pàmies como de las reticencias de catalanes que escriben en español, culpando a la radicalización creciente con la irrupción en la jefatura del IRL de un político, amén de nacionalista. Josep Bargalló habría sancionado la exclusión de catalanes que escriben en castellano, tan leídos como Javier Cercas o Vila-Matas; éste venía por su editorial alemana de «Doctor Passavento» pero ha pospuesto su promoción para no coincidir.
La agencia alemana Dpa destaca el coste del programa catalán que, rondando los 16 millones de euros, sería el más caro de todos los invitados en la historia de la Feria. «Lo que se va a producir es un gasto desorbitado sin contraprestaciones efectivas», dice a este diario el escritor mallorquín Valentí Puig («La gran rutina», «Maniobras privadas») que ha conocido repetidamente la Feria. Entiende que el problema «no es editorial, cultural, ni literario, sino local, por no decir provinciano». Así «esperando alcanzar por fin el universo acabarán aún más frustrados, pues las empresas imposibles generan siempre melancolía».

Conocido por su poesía catalana y experto en Josep Pla, Puig cree que, aparte de clanes y amiguismos para las listas, se han creado «unas falsas expectativas, de que se llega a Fráncfort y ya eres universal». Fráncfort sería sólo «un buen escaparate de un negocio, nada más, pero el negocio hay que tenerlo: si la literatura en catalán ya tiene problema para vender en España, excuso decir en el mundo». El escritor resalta que en la concepción nacionalista de la cultura se habría «mezclado literatura y política de la forma más perniciosa imaginable», abundando en la «sempiterna discusión sobre qué es literatura, qué es Cataluña y, por si fuera poco, qué son los demás», una cuestión más facilmente resuelta ya en otras «culturas-puente como la nuestra». Resultado son para el autor de «Molta més tardor» y «L’os de cuvier» los boicots, de nacionalistas y antinacionalistas, y especula con que en una Barcelona como la actual «el boom latinoamericano no habría podido tener lugar».

«Die Welt» se pregunta «cómo una feria del libro puede devenir en cuestión política»; cree que el caso catalán es sentido como «si de una finca privada en España» se tratase, se extraña de que el vicepresidente autónomo Rovira haya «tomado la presidencia» de la comisión ferial y cita el pesimismo de Zafón o el agotamiento de Mendoza «antes incluso de empezar».

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